AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 1 Marzo  2006
La legislatura ha muerto
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Marzo 2006

Los responsables de la división
EDURNE URIARTE ABC 1 Marzo 2006

Vencedores y vencidos
Cartas al Director ABC 1 Marzo 2006

Una llamada al consenso antiterrorista
LUIS IGNACIO PARADA ABC 1 Marzo 2006

El poder de las siglas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 1 Marzo 2006

Intimidación etarra
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  1 Marzo 2006

Los corruptores de la democracia (2 y fin)
Francisco Rubiales Periodista Digital 1 Marzo 2006

Recuperar el respeto
TONIA ETXARRI El Correo 1 Marzo 2006

De un amigo que estuvo en la manifestación de la AVT del pasado sábado 25 de Febrero.
Antonio www.radikaleslibres.blogspot  1 Marzo 2006

¿DE VERDAD CREE PIQUÉ QUE EL PP ESTÁ EN CONTRA DE CATALUÑA?
Editorial minutodigital 1 Marzo 2006

La ruptura entre el PSOE y el PP no tiene arreglo
Pablo Sebastián Estrella Digital 1 Marzo 2006

El islamismo nacionalista
Por FLORENTINO PORTERO ABC 1 Marzo 2006

Las víctimas llaman a acabar con las «dos Españas» y a recuperar el pacto anti-ETA
C. Morodo La Razón 1 Marzo 2006

ETA comete el sexto atentado desde que Zapatero proclamó "el principio del fin" del terrorismo
Agencias Libertad Digital 1 Marzo 2006

Manifestación de la AVT
La legislatura ha muerto
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Marzo 2006

Silencio vergonzante y tópicos propagandísticos abundan para ocultar el grandioso acontecimiento político del 25-F. Es inútil que persistan en esas politiquerías, porque las consecuencias políticas de la manifestación del sábado son ya imparables. Es la grandeza de los grandes actos políticos. Grandeza y resplandor, sin duda alguna, evanescentes para quienes pretenden gestionar el acontecimiento con espíritu de burocrático. Grandeza e ilustración duraderas, desde el punto de vista democrático, serán para quien capte que las víctimas, la AVT, han logrado algo revolucionario. Han conseguido devolverle al pueblo el espacio público. Han conseguido, sí, algo estrictamente histórico para España, que el espacio público no sea invadido por las preocupaciones domésticas, caseras y privadas. Las víctimas no luchan, lejos de los bienpensantes moralistas, por resolver sus asuntos personales, o por ser merecedores de afectos o respetos, sino por algo más grande, porque el pueblo tenga una verdadera representación.

Las víctimas del terrorismo han conseguido que el espacio público no sea privatizado por las grandes agencias convencionales de socialización política. ¿Qué partido político, sindicato o medio de comunicación a través de la pura propaganda podría lograr algo parecido a lo del sábado? Tan obvia es la respuesta que ninguno de esos grandes agentes ha superado el trauma que les produce el pueblo, la ciudadanía, en acto exigiéndole al Gobierno que cumpla con su función política. Las exigencias estaban formuladas con claridad popular: Queremos saber quién nos mató el 11-M. Queremos que nadie negocie con terroristas. Queremos un Gobierno transparente. Queremos, en fin, una verdadera representación.

La manifestación del sábado, la tercera en un año por la conquista de una democrática representación, es algo más que una interpelación al Gobierno para que no negocie con ETA, para que no equipare a vencedores y vencidos, para que cuenten con las víctimas a la hora de encarar la política antiterrorista. La manifestación del sábado es, sobre todo, una conquista del pueblo para que el espíritu público, el ámbito público político, no sea devorado por unos profesionales de la política con minúscula. El PSOE se ha descalificado al no asistir al genuino acto político que le proponía la AVT. Y, por lo mismo, hay que valorar la asistencia del PP, o sea, hizo bien este partido, hizo lo correcto, hizo de la necesidad virtud, al asistir a la manifestación; pero no crea que con eso ha cumplido. No crea que ya ha sacado réditos suficientes para desgastar un poco más al Gobierno. No, ni mucho menos, el PP tiene ante sí una enorme responsabilidad. Tendrá que explicar, interpretar y trabajar ya a favor de ese espíritu público sin tener en cuenta plazos, tiempos y tácticas. No crea el PP que basta con apoyar y esperar. Se requiere, ahora, mucha inteligencia para saber que la manifestación del sábado no era de votantes del PP, ni mucho menos, era de todo tipo de votantes. Era del pueblo.

Esa es la gran enseñanza que se desprende de la lucha política de las víctimas del terrorismo. El pueblo español es el actor principal de la política española. La AVT, y no es su mérito menor, ha mostrado a políticos profesionales y a los grandes creadores de la "opinión pública" que la propaganda no es todo. No, queridos lectores, quien cree que puede lograrlo todo de otro ser humano con engaños y mentiras es que no sabe distinguir entre pueblo y populacho. La diferencia, por decirlo de algún modo, entre los editores de España, que abandonaron a las víctimas por un lado, y José Francisco Alcaraz, el pequeño gran hombre de la AVT, por otro, es que mientras éste se dirige al pueblo, que lucha por la representación democrática, los otros sólo que quieren llamar la atención de su caricatura, el populacho.

El acontecimiento del sábado es ya imborrable. Será necesario que se aprenda de lo que allí sucedió, pero no conseguirán borrarlo porque ya determina la vida pública de la nación. La manifestación del sábado se ha llevado por delante a muchos actores y agencias de socialización política. También los grandes medios de comunicación, los grandes editores de España, aún no saben cómo reaccionar. Están desplazados. En fin, es tiempo de hermenéutica, interpretación y creación de discurso a partir del reconocimiento de que las víctimas son la principal referencia política de la democracia, pero nadie extraerá consecuencia alguna de valor sin reconocer que la AVT no sólo ha deslegitimado a este Gobierno, sino que ha mostrado en el ámbito público que la legislatura de Zapatero está muerta.

La reacción del Gobierno ante la manifestación del 25-F es patética. Asusta. Es la principal prueba de que la legislatura ha muerto. La crisis de gobernabilidad por la que pasa la Nación sólo es comparable a la crisis de legitimidad de un Gobierno que ya es consciente de su fracaso. No estaban preparados para enfrentarse a un sujeto político de envergadura y, dicho sea de paso, la base de la vida democrática: el pueblo español.

Los responsables de la división
Por EDURNE URIARTE ABC 1 Marzo 2006

MUCHAS personas sensatas como Maite Pagazaurtundua están pidiendo la unidad de los dos grandes partidos en la lucha antiterrorista. Ayer, la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo se lo volvió a reiterar a Rajoy y afirmó que esta división fortalece a ETA. Estamos todos de acuerdo. Pero esa división tiene unas causas y unos responsables. Y no están en el PP. Están en el Gobierno.

No es el PP o Mariano Rajoy quienes han roto el Pacto Antiterrorista. No es el PP el que ha sustituido el objetivo de la derrota de ETA por el de esa negociación bautizada como proceso de paz. Es el Gobierno el que ha decidido unilateralmente esos cambios, sin la más mínima consulta con el principal partido de la oposición. Y las bombas, dos en las últimas 24 horas, siguen cayendo porque la disposición al diálogo del Gobierno no ha alterado un ápice ni los objetivos ni los métodos criminales de los terroristas. Cuando el Gobierno entienda eso, y esperemos que sea pronto, quizá sea capaz de recapacitar. Y, entonces, el PP estará en la obligación de dar toda su colaboración para resucitar el Pacto Antiterrorista, que es, antes y ahora, esencial para derrotar a ETA. Pero para ello es necesaria una rectificación previa. La del PSOE.

Vencedores y vencidos
María Jesús Gómez Marco. Zaragoza. Cartas al Director ABC 1 Marzo 2006

Últimamente se están utilizando estos términos ante una posible claudicación frente a ETA. Siento que, como víctimas del terrorismo, ya hemos sido vencidos; pero no en términos globales, sino individualmente. Cuando una panda de asesinos coloca una bomba, mutila, hace estallar el cuerpo de una víctima, ¿qué es eso, sino quedar vencido? Hay más de mil cuerpos vencidos. Están vencidos, pues se les ha robado el don más importante: la vida. Ésos ya no ganan, han perdido; al igual que muchos otros heridos y mutilados por dentro y por fuera, ésos tampoco ganan.

Las víctimas del terrorismo no recuperaremos jamás lo que teníamos. Aquí es donde hago la diferencia entre el ser biológico y el ser social. Todas las víctimas creemos en un orden social, y en este orden es en el que no queremos ser vencidas.

A mi marido no le pusieron una bomba por tener 23 años e ir a trabajar como todas las personas honradas: a mi marido se la pusieron por llevar un uniforme que representaba un orden social que a esa organización no les gusta. A las víctimas se nos ha quitado la vida, la salud, los sueños, el futuro en muchos casos, pero nadie nos quitará la esperanza de que nuestro Estado social, nuestra sociedad, nuestra democracia, salga vencedora ante una panda de asesinos,extorsionadores, secuestradores infanticidas, psicópatas y, ante todo, malvados.

Por eso las víctimas no queremos diálogo: queremos justicia, queremos que cada uno esté en su sitio. Nuestros gobernantes, dirigiendo un país; nuestros jueces, impartiendo justicia, y la sociedad, vigilante. Las víctimas no ganamos, ya hemos perdido, pero queremos que todo nuestro sistema sea el que venza, pues somos parte de esta sociedad, y es lo único que nos queda a muchas familias: pensar que nuestros maridos, hijos, hermanos, padres. murieron por hacer una sociedad más libre y más sólida democráticamente.

Si el terrorismo gana, si ellos marcan la pauta, ¿qué nos queda a las víctimas? Sólo nos quedaría pensar que murieron para nada; que al final ellos salen ganando, que han vencido a toda una sociedad.

Una llamada al consenso antiterrorista
LUIS IGNACIO PARADA ABC 1 Marzo 2006

«ES infinitamente más bello dejarse engañar diez veces que perder una sola vez la fe en la Humanidad», decía Heinz Zschokke. Eso debió de pensar ayer la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundúa, cuando pedía al presidente del PP, Mariano Rajoy, un esfuerzo para tender puentes con el PSOE. Lo hizo con respeto, porque «es absolutamente necesario que seamos capaces de regresar a lo que nos une, y trascender la tendencia que estamos teniendo a edificar las dos Españas de las que hablaba Machado». Y lo dice esta lúcida y entrañable mujer, que perdió a su hermano Joseba, jefe de la Policía de Andoain en 2003, asesinado por ETA. Reconforta saber que las mismas peticiones que ha hecho en la sede del PP, como ha dicho, las haría en la del PSOE.

Resultaba necesario que, desde la autoridad moral de quien ha sido víctima tan directa del terror, alguien reivindicara, con prudencia y discreción, la unidad en la lucha antiterrorista. Los dirigentes del PP han asumido el compromiso de hacer todo lo que esté en su mano. Si esa misma voluntad fuera compartida por el Gobierno recuperaríamos la vigencia del Pacto Antiterrorista, firmado el 8 de diciembre de 2000 entre el Gobierno y los dirigentes nacionales del PP y PSOE. Porque en él se dice que «el terrorismo es un problema de Estado»; que «combatir el terrorismo es una tarea que corresponde a todos los partidos políticos democráticos, estén en el Gobierno o en la oposición»; que «los firmantes expresan su voluntad de eliminar del ámbito de la legítima confrontación política o electoral entre nuestros dos partidos las políticas para acabar con el terrorismo».

Si en este asunto de Estado no se encuentran elementos de consenso al margen de la lucha partidista, quienes mantengan posturas que consideran electoralmente rentables no serán comprendidos ni recompensados por la sociedad española en su conjunto. Hay que hacerlo aunque todos suframos el undécimo engaño.

PSOE
El poder de las siglas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 1 Marzo 2006

La verdadera memoria histórica es instintiva, casi olfativa, como comprobará cualquiera que se acerque a una de esas organizaciones que vienen corriendo desde el siglo XIX sin ducharse y sin cambiarse de ropa. Bien mirado, hoy el PSOE no tendría por qué compartir nada con la trituradora guerracivilista de Prieto y Largo Caballero. ¿Qué unía al viejo Llopis, que unía a un alucinado grupo de exiliados adherido al pasado sin remedio con el clan de la tortilla que lo jubiló?

Llegaron con recursos alemanes y aquiescencias tardofranquistas, sin pasado, insinuando vagos, falaces enfrentamientos a la dictadura. Medallas inmerecidas. Hay que reconocer que no le dieron muchas vueltas a la historia ni a la Historia, hambrientos como estaban de poder, de hacerse un patrimonio. Les bastaba con el gracejo de dos vendedores de mantas. Asaltaron Rumasa "para dársela al pueblo", vaciaron las cajas, eran unos ladrones compulsivos y como tal pasarán a la historia. Con todo, miraban de no jugar con fuego.

Pero en estas la historia se acelera hacia atrás, llega el siglo XXI y aparece Rodríguez –nieto de Rodríguez– para resucitar un PSOE que vivía en los libros. Y va el tío y lo logra, descabalgando estatuas, homenajeando genocidas, ignorando la carcoma que se había comido los muebles demenciales de las checas, enarbolando las banderas de la secta, negándose a condenar la violencia contra las sedes del PP o la violencia de la ETA contra todos, agradeciendo que no maten, que sólo pongan bombas y heridos y amenazas y extorsión, alentando su retórica de plomo, reproduciendo el error fatal: expulsar al adversario de la política, de la legitimidad, de la existencia; fabricando despacio el insulto al católico, declarándose "rojo" a estas alturas, comparando el fusilamiento remoto de un ignoto abuelo con la amputación de una hija, saltándose la Transición para buscar raíz en la República, trazando paralelismos que llevan al abismo, preparando mordazas para los medios críticos, excitando a las fuerzas separatistas.

Cuando ve que millones de españoles salen repetidamente a la calle para reprocharle con civismo exquisito sus excesos, invoca el poder de las siglas. Entonces los aparatchik entran en trance, hablan lenguas muertas, arrojan ectoplasmas por la boca con aspecto de Margarita Nelken. En vez de tomar nota, lanzan respuestas ingeniosas a las víctimas y a los manifestantes, que sólo piden que la ley se cumpla: en realidad no había prácticamente nadie, es decir, en realidad ustedes no existen; si existen, son gentes de extrema derecha que desean que la ETA no desaparezca; el PP equivale a la Falange; su gente es inmoral, cobarde, mentirosa y vil. Qué fenómeno tan interesante: el pobre Blanco, sin estudios, sin lecturas, reproduce, tantos años después, con asombrosa fidelidad, los más catastróficos errores de su partido. Las siglas tienen mucho poder.

Intimidación etarra
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  1 Marzo 2006

El lunes, en la vizcaína Munguía, arrasó el juzgado de paz, y ayer puso otra en el Instituto Social de la Marina en Motrico, Guipúzcoa. El ayuntamiento de la primera localidad califica a los autores de gente "a la que no importan la vida, la salud y la libertad de los vascos" y concluye que no son ya verosímiles sus pretendidas razones políticas. La portavoz del Gobierno nacionalista, Miren Azkarate, condenó los atentados y sus circunstancias alevosas y señaló que la acción terrorista "incrementa la confusión y la desconfianza en el conjunto de la sociedad". No tienen, pues, allí muy clara la voluntad, tan proclamada por Otegi, Usabiaga y demás batasunos, de que la banda busca un "proceso de paz".

El presidente de Navarra, Miguel Sanz, ha expresado una visión más general y compartida. Según su criterio, "hay que reconocer la legitimidad del presidente del Gobierno de España para liderar la lucha contra el terrorismo". Pero, a su juicio, lo que debe hacer Zapatero en este proceso a cambio del apoyo a su liderazgo es "generar confianza, otorgar información, trabajar por la unidad y no aislar a quien tiene mucho que decir".

Los últimos atentados de ETA -en un juzgado de paz y un centro social, no en una empresa- es revelador: no tiene fines recaudatorios, es una detestable y directa intimidación a las instituciones, que muestra cómo entiende la banda la búsqueda de la paz y subraya la oquedad del discurso batasuno, enfriando todo optimismo. La paz al modo de ETA no es paz, sino oprobio. Con una actitud realista, las bombas de Munguía y Motrico podrían ser una gran ocasión -como ha dicho Sanz- para la reflexión, la altura de miras y la unificación de criterios entre los dos grandes partidos.

Los corruptores de la democracia (2 y fin)
Francisco Rubiales Periodista Digital 1 Marzo 2006

Son los mayores expertos en negar la evidencia. Llevan más de 50 años negando los horrores del Gulag, a pesar de que aquellos campos de exterminio fueron la gran creación de su experiencia política y de que sus horrores siguen avergonzando al género humano. Ignoran, a pesar de la evidencia, que el Estado que ellos crearon fue el más eficaz e insaciable asesino de la historia, las fosas que ellos cavaron y los cadaveres ambulantes que ellos mismos esculpieron en los campos de exterminio. Condenan sin descanso los 3.000 muertos de Pinochet, pero guardan un vergonzoso silencio ante los 40 millones de Stalin. Creen que la mentira, como decía Lenín, puede ser "revolucionaria" y, convencidos de verdad y mentira son la misma cosa, mienten sin cesar hasta que ven sus mentiras convertidas en verdades.

No sólo han llenado el siglo XX de cadáveres, sino que también han asesinado la ética y han pulverizado la escala de valores cuidadosamente elaborada por cientos de generaciones. No creen en la libertad, ni en la propiedad, ni en la tolerancia, ni en el diálogo, ni en la información libre, ni en la crítica, ni en la paz, ni en la verdad, ni en la religión, ni en la fraternidad. Conciben el mundo como una pirámide en cuya cúspide están ellos, sostenidos por el pueblo sojuzgado porque ellos son los interpretes de la historia, la élite elegida para gobernar. En consecuencia, pretenden dominar a los medios de información y a las instituciones, desacreditar la religión y estrangular las libertades individuales. Odian la sociedad civil y le tienen pánico a la luz y a los taquígrafos. Saben que el mayor peligro para el Estado totalitario, en el que sueñan, es el debate, la conversación y la vida en común, lo que les lleva a intentar convertir a los ciudadanos en seres solitarios y acobardados que se encierren en sus viviendas para sentirse seguros y ver la televisión. Han comprobado cuando ejercían el poder que el miedo es su principal aliado y lo utilizan para convertir a los ciudadanos en rebaños atemorizados.

Esa gente existe y milita hoy en partidos aparentemente democráticos o presta servicios en las administraciones públicas, donde se sienten como pez en el agua porque no entienden otro mundo que no sea el del poder. Temen más ser apartados del poder que ir a la cárcel y cada día pesan más en los aparatos de los partidos democráticos. Están logrando corroer la socialdemocracia y son los principales culpables de que la vida interna de los partidos sea hoy autoritaria, vertical e implacable con la libertad de opinión y de conciencia. Han impuesto sus criterios autoritarios y han erradicado la democracia de la vida interna de los partidos, imponiendo lo que llaman "disciplina", que no es otra cosa que el clientelismo y la sumisión esclava de los militantes al líder y a las élites.

Como no creen en la democracia, sistema al que en el fondo odian pero al que tienen que adaptarse para sobrevivir, la pervienten dinamitando sus principios básicos. Son los comunistas recalcitrantes, camuflados de demócratas, los que afirman que el Estado es más importante que el individuo y quienes resaltan las tensiones y conflictos para dar prioridad a la seguridad y limitar los derechos individuales. Siempre están reclamando más "respeto" y "dignidad" para el Estado y pugnan por convertir a los funcionarios, como hicieron cuando tenían el poder, en una casta elitista y privilegiada. Aunque hablen de democracia, la odian y ni siquieta soportan su primer y más importante principio, el que establece que la soberanía es del ciudadano y que sólo el ciudadano otorga o quita legitimidad al sistema.

Poco a poco, están convirtiendo a los partidos políticos de la democracia en maquinarias orientadas más al poder y el dominio que al servicio, y son los que empujan a las élites para que controlen, compren y corrompan, justificando esos métodos porque llevan directamentre hasta el poder. Son los principales culpables de que la política se haya convertido es una escuela de gladiadores más que en un espacio para la convivencia, el debate y la toma colectiva de decisiones. Son los que han inventado principios tan repugnantes como esos de que "en política vale todo", "el fin justifica los medios", "al enemigo ni agua", "mejor dejar cadáveres que heridos en tu camino", etc.

Sintomáticamente, su estilo y principios políticos coinciden con los de los otros grandes autoritarios de nuestro siglo, aquellos neoconservadores que justifican el dominio del imperio y que, como ellos, creen que el mundo se divide en dos bloques: el de las élites capaces de pensar y gobernar y el rebaño torpe de ciudadanos, al que hay que domesticar.

Recuperar el respeto
TONIA ETXARRI El Correo 1 Marzo 2006

Se muestra tan convencida Maite Pagazaurtundua de que la división sólo fortalece a ETA, que ha recurrido al presidente Zapatero y a Rajoy para decirles (al gobierno) que es necesario derrotar a ETA y (a la oposición) que resulta imprescindible la unidad antiterrorista. Una convicción, la de Maite, que comparte buena parte de la ciudadanía que asiste, atónita, a la recuperación del protagonismo de ETA, a la amortización de la ilegalidad de Batasuna, a la sensación de que el macrojuicio de Ekin está deteriorando la imagen de la eficacia de la Justicia, mientras la banda, de paso, destruye las oficinas del Juzgado de Paz de Mungia.

Y el desconcierto deviene en indignación al comprobar el enfrentamiento insoportable entre el partido socialista y el PP. Están a torta limpia mientras ETA y Batasuna siguen hablando del decorado que prefieren para las mesas del diálogo en las que piensan instalarse, por cierto, sin ninguna prisa. Los cortesanos socialistas y los populares se han perdido el respeto. Y en cuestiones tan vitales para la democracia como la lucha contra ETA, hay que sacarles tarjeta roja. Eso es lo que acaba de hacer la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, tan sólo tres días después de que una marea humana de manifestantes recorriese las calles de Madrid para pedir a Zapatero que no ceda a la presión de ETA y que no se deje embaucar por la organización terrorista.

No está el ambiente muy propicio para recuperar el respeto perdido; cierto. El PP, ante la falta de información, recurre a los juicios de intenciones. El PSOE, sin más rodeos, pasa directamente al insulto. Después de que Blanco haya llamado al PP «vil, desleal, cobarde, inmoral, mentiroso y cínico» contando con la inestimable ayuda de López Garrido que tiene que tomarse una tila cada vez que asoma la cabeza alguien del PP (no hace falta que sea Acebes, no es nada personal) hay que reconocer que el clima es más bien espeso.

Tendrán que convencernos de que no son tan inútiles como parecen y de que no nos harán perder lo que tanto costó conseguir: el consenso democrático y la dignidad de las víctimas. No es ético ni admisible, cuando viene de un gobierno que presume de tolerancia y flexibilidad, que para encajar las críticas de un colectivo, saque del armario la existencia de otro. Así solo se fomenta la división. Lo hizo Zapatero nombrando al Alto Comisionado, cuando ya las víctimas tenían una coordinadora funcionando a todo rendimiento y los hechos han demostrado que esa iniciativa fue un error.

Ayer los socialistas ofrecían al PP asumir las propuestas del Congreso de las Víctimas. Bien. Hablaban del liderazgo del gobierno en la lucha contra el terrorismo y de la unidad política. Ese fue el espíritu del Pacto por las Libertades. Ni más ni menos. No tienen más que recuperarlo.     t.etxarri@diario-elcorreo.com

Crónica radical.
De un amigo que estuvo en la manifestación de la AVT del pasado sábado 25 de Febrero.
Antonio www.radikaleslibres.blogspot  1 Marzo 2006

Si Libelista reconoció lo tardío de su crónica, (“La mani de la gente corriente”  www.radikaleslibres.blogspot.com/
2006/02/la-mani-de-la-gente-corriente.html)) este intento mío no es ya una crónica, sino una evocación. En mi descargo: que no soy cronista. (http://radikaleslibres.blogspot.com

Pero empecé justo al llegar.
 “Son las seis de la mañana; acabo de llegar a casa después de un viaje de casi 9 horas en autobús, pues salimos a las 21 de Madrid, al acabar la manifestación de ayer. Todo en orden: mi hijo, como todos los domingos, aún no ha vuelto”

 ¿cuántos éramos? Sólo puede calcularse desde fuera. Éramos muchos y pocos, como siempre. Con todo, no me satisface ese cálculo pseudocientífico de seis hectáreas de recorrido y la inferencia de 2 manifestantes/m2. En el cálculo de esa superficie del recorrido no se tienen en cuenta las calles adyacentes y afluentes, y los que estuvimos pudimos comprobar que la manifestación desbordaba el recorrido por todas partes. Aún hubo que caminar un buen trecho aledaño para encontrar un bar en el que poder descansar un poco, bastante después del rompan filas. Tampoco veo claro cómo se considera el aspecto más de flujo que de stock, que tiene una manifestación a la hora de calcular el total de manifestantes.

 Los prolegómenos
 Me había levantado a las 5:10 para estar a las 07:00 en la plaza de Orense (La Coruña conserva estos fraternales  topónimos de una época en que el propio ombligo no lo era todo). De allí salía el autobús.

A las 6:15 me llaman por tfno., que si voy o no voy (estupor); que claro que voy; que el autobús tenia que salir a las 6; (nervios, muchos nervios) ¿qué es eso de las seis, si a mí me dijeron claramente, y lo tengo anotado, que a las siete, de la Plaza de Orense; que si no me llamaron para avisarme del cambio; que si usted qué cree –conversación entre gallegos-; que si voy o no voy; que, desnudo, cinco minutos, vestido, diez; que me esperan –no pregunté cómo: me vestí-. 

Diez minutos más tarde:
No era un autobús, sino un microbús. No estaba lleno: conmigo, éramos siete. No daba crédito. Ocupé, desolado, un solitario asiento. Salimos casi a la 6:30. Otra víctima de la desorganización se quedaba en tierra: su teléfono, con bastante buen juicio, estaba apagado o fuera de servicio hasta las 06:30 (mi solidaridad con el manifestante desconocido y frustrado. Me imagino su desolación, mayor que la mía, al llegar a la Plaza de Orense y encontrarse con la nada)

¡Siete! Un monovolumen grande hubiera bastado. La contribución de mi  orgullosa ciudad, … tal vez de buena parte de mi provincia. 

Salimos para Santiago. Allí, creo, subió una persona –la intensidad de los primeros momentos me había agotado y yacía en duermevela-. En la Mezquita, en Orense, dejamos el microbús y subimos al autobús que venia de Vigo. Su contribución, el doble que la de Coruña. Pero no podíamos seguir viaje. Allí estuvimos retenidos mucho tiempo. Hubo un conato asambleario. El conductor decía que no haría el viaje si no había condiciones de seguridad, y proyectaba la incertidumbre sobre el regreso, de noche y en condiciones tal vez peores. Mahoma, irritado por la irreverencia de tanto infiel, nos retenía en la Mezquita. Finalmente llegaron noticias mejores de la Guardia civil y nos pusimos  en marcha, aunque resignados a no llegar o llegar demasiado tarde para la manifestación. Circulamos despacio al principio, y en bastante trecho, nevando. Luego hubo una súbita mejoría, e incluso vimos, hacia el norte, un trozo de cielo azul. Aumentó la velocidad, que ya se mantuvo, incluso aunque volvió a empeorar el tiempo, pero sin nieve. Íbamos a llegar a tiempo.  

En la asamblea de La Mezquita habíamos contactado otro manifestante, un poco más joven, y yo, siguiendo el ancestral instinto escolar –los niños con los niños, las niñas con las niñas (distinto sería se Biurrun hubiera podido venir, claro)-. Y entablamos conversación, primero, como era de rigor, por la cuestión meteorológica, no sólo pertinente, sino decisiva de nuestro inmediato destino; pero, a medida que se fue despejando, pasamos a otros temas. Mi acompañante sostenía que el nacionalismo se había incautado del viejo galleguismo, envenenándolo como todo lo que toca, y se negaba a renunciar a ese galleguismo auténtico por el mero hecho de que los nacionalistas se hubiesen posesionado de él enteramente. Yo dudaba si en el viejo galleguismo –aunque no, tal vez, en los viejos galleguistas, fugaces frente a la permanencia de la idea- no estaba ya el germen del nacionalismo; si el nacionalismo no es la consecuencia extrema de un principio que no evidencia su perversidad en su origen, pero que no tiene otra línea de crecimiento, por predestinación genética; si los galleguistas, en fin, no son unos nacionalistas a mitad de desarrollo.

Hablamos de Cunqueiro y sus anécdotas, que él conocía mejor que yo, aunque yo había leído en la nueva web propagandística del gobierno regional la noticia de la presentación en Casablanca de la primera traducción de una de sus obras al árabe. Es un logro notable de la política cultural e internacional del gobierno regional, que se enmarca en la alianza de civilizaciones. Para un país en el que se editan menos libros que en cualquiera de las comunidades autónomas españolas –constatación meramente cuantitativa- la irrupción de una obra de un autor occidental, más occidental, imposible, en su mercado editorial constituye un hito de la galleguidad. De hecho, la promoción del evento no se dejó al mercado: la Directora general de política lingüística (gallega, no árabe) encabezaba la expedición, incluyendo en el séquito sufragado por el presupuesto a un hijo del prócer. Recordé que la Administración pujolista había regalado a los escolares de procedencia árabe un diccionario árabe—catalán para evitar intermediaciones odiosas. En fin, nos reconocimos ambos entusiastas de D. Álvaro, pese a su falangismo de necesidad. (Como Torrente, debió considerar que la alternativa era aún peor). 

Pero como íbamos a una manifestación convocada por la AVT, finalmente hubo que hablar del asunto. Mi compañero sostuvo que antes o después El Estado tendría que “hablar con ETA”. Se me encendieron las alarmas. Había madrugado más que yo, y aún había soportado la espera añadida por mi involuntario retraso. Estaba haciendo un viaje que no era de placer para estar con las víctimas en la manifestación. Pocas veces comprendí la fuerza irresistible del canon establecido: una vez se asume de manera generalizada que determinado fenómeno criminal es resistente a la terapia del Estado de derecho, se acepta también que el Estado de derecho puede quedar en suspenso –negarse a sí mismo- por y para un tratamiento incompatible con su esencia. Maldita sea la hora en que aquel presidente tuvo la ocurrencia de decir “movimiento vasco de liberación nacional”. Me es imposible levantar esa hipoteca.

En fin, yo le manifesté mi opinión de que el crimen no se trata con diálogo ni con negociación, sino con la aplicación de la ley; retrucó que él se refería, únicamente, a acordar los términos de la rendición, incluso de una rendición incondicional, pues había que tratar detalles técnicos como, por ejemplo, la entrega de las armas. Yo dije que no veía la necesidad, porque el Código penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal deben prever el decomiso, depósito o secuestro de los útiles y efectos del delito, y los procedimientos para decidir su destino. A fin de cuantas, se han incautado toneladas de armas a ETA al margen, o incluso en contra, de todos los “diálogos” improcedentes que hayan podido mantenerse.

Lo que está claro es que, habiendo renunciado el Parlamento español a la solución del terrorismo de ETA –no así, de momento, para otros-  y autorizando remedios ajenos, no sé si contrarios, a la legislación vigente –si no, ¿a qué vino esa autorización al Gobierno, solicitada por el Gobierno para …?- En fin, que los hechos están dando la razón a mi reciente amigo. Y bien que lo siento. Incluso creo que él también lo siente. 

Una discusión muy animada. Me temo que permanecemos donde estábamos, pero los dos nos manifestamos con las víctimas y con unos cuantos cientos de miles de ciudadanos –no me atrevo a precisar-. 

Subiendo desde Colón hacia República Argentina, sólo pudimos llegar a la desembocadura de López de Hoyos. Había demasiada gente para seguir avanzando, y decidimos esperar allí a la cabecera de la manifestación, para ir en pos. 

Allí, un amigo con el que nos encontramos gracias a los sms nos contó que había tenido que dejar Galicia, donde tenia un trabajo que le gustaba, pues no pudo  encontrar un colegio que impartiese la enseñanza en castellano: todos alegaban estar sujetos a normas de la administración regional, que impone una parte de las asignaturas en la lengua vernácula. Ni pagando. Eso me recordó las declaraciones de un político catalán que dijo que quienes quieran allí educación en su lengua –si es el castellano- que paguen, como los japoneses. No me lo creo. Si la situación es la misma, y me temo que sí, dada autonomía de emulación fotocopiadora que se ha instaurado entre nosotros –contra el uniformismo, precisamente- ni siquiera pagando, puede un grupo de padres promover un centro no sujeto al totalitarismo lingüístico, ni, por otra parte, substraer a sus hijos de la estupidez del sistema instaurado, por el costoso expediente de pagar preceptores o educadores particulares. La educación es un derecho, pero la educación estatal es también un deber que no admite modalidades de cumplimiento, excepto, de momento, en lo que a religión se refiere. El dogma lingüístico instaurado por el nacionalismo con la complicidad criminal de todos los demás, es mucho más férreo –ya Tockeville previno contra estas cosas, pero en vano, porque nuestros próceres no leen-.

Describir la marcha, no puedo hacerlo. Ya lo han hecho muchos, Lucrecio en su conocido blog y Libelista, en el no menos digno de ser conocido, y yo me encuentro perfectamente descrito. Charlábamos, aplaudíamos, coreábamos algún no sé como llamarlo, no eran consignas, porque no habían sido decididas por ningún directorio; a veces, el genio popular proponía, y tenía éxito, alguna proposición poco lógica, como, por ejemplo “no son presos, son asesinos” que nuestro espíritu crítico nos impedía secundar, aunque compartíamos la intención y la emoción.  Una cosa observé, a este respecto: “zapatero, dimisión”  hizo su aparición mucho antes y mucho más que en la manifestación del 4 de junio. Y yo me sumé a ella sin las reticencias de entonces. A fin de cuentas, ¿quién era el culpable de que yo tuviera que estar allí, tan lejos de mi casa y de mis quehaceres preferidos? Hemos recibido un par de vueltas de torno desde entonces. Ciertamente, somos unos manifestantes aficionados. Aún no tenemos costumbre, ni callo, ni voz. Pero zp no cejará hasta hacernos unos virtuosos de la manifestación.

Quedamos demasiado lejos del acto de clausura, y apenas adivinábamos la voz del Presidente de la AVT interrumpida a veces por los aplausos. Y así acabó aquello, con la inacabable dispersión de una multitud inmensa, en busca de un bar cada vez más lejano, vista la ocupación de todos los más próximos, donde descansar un poco, reponer fuerzas, charlar un poquito con los amigos, y vuelta al autobús Rías Baixas. Nombre apropiado dada la mayor contribución de Vigo. 

Salimos a las 21, entre cabezaditas y charletas. Paramos en A Gudiña, y luego en La Mezquita otra vez, para separarnos de los de Vigo y hacer el trasbordo al microbús, que había tenido tiempo de enfriarse. Llegamos a Coruña a las 6. Intenté ponerme a escribir inmediatamente, pero las actividades de la vida diaria, … 

No he tenido tiempo, ni tengo talento, para hacerlo más breve.

¿DE VERDAD CREE PIQUÉ QUE EL PP ESTÁ EN CONTRA DE CATALUÑA?
Editorial minutodigital 1 Marzo 2006

Piqué no acaba de entender la “jugada”. Nuevamente en declaraciones a TV3 ha criticado la política nacional del PP. A juicio del presidente del PP catalán, el debate sobre la lucha antiterrorista, el Estatut o las "opas y contra opas" suponen un "ruido tan brutal que, de alguna forma, se ha ahogado lo que era nuestra intención inicial" en esta legislatura, que era blindar al PP como alternativa firme de Gobierno tras la derrota del 14-M.

Y es que Piqué no entiende que lo que demanda la base social de la derecha, no son rebuscadas estratagemas electoralistas, sino la firme defensa de principios y valores. Por ello es tan importante que se defienda la dignidad de las víctimas, la unidad de España o el Estado de Derecho, que son los valores y principios que según él meten tanto ruido. No se trata de preocuparse por la manera de buscar la vuelta al sillón del poder, sino de algo más elevado, que se conoce debe quedar fuera de la altura de miras del centrado señor Piqué.

El presidente del PP de Cataluña, advierte que el PP no podrá ganar las elecciones generales por mayoría absoluta ni volver al Gobierno con una estrategia en contra de Cataluña. Para Piqué, el PP debería "reflexionar" sobre la evidencia de que el PSOE quiere "aislarnos políticamente y obligarnos a lograr una mayoría absoluta para poder gobernar". ¿Y desde cuando está el PP contra Cataluña? ¿O es que para el señor Piqué estar contra el separatismo catalán, es estar contra Cataluña? Naturalmente que la alianza nacional-socialista obliga al PP a conseguir mayoría absoluta para volver al poder. Pero la solución que nos indica el señor Piqué de sobra sabemos cual es. Es la misma que aplica Zapatero. Es la estrategia de claudicar ante los separatistas para conseguir su apoyo para gobernar. ¡Valiente solución¡. Será muy centrista, desde luego, y muy conveniente para “centrar” las apetencias de poder de ese tipo de clase política tan del gusto de sentirse en el medio, para decir blanco o negro según convenga o mejor gris para quedar bien con todos en el equilibrio y consenso de la nada moral.

No se ha parado a pensar el señor Piqué que a lo mejor lo que hay que hacer de una vez por todas es modificar la ley electoral para eliminar de la política nacional a estos profesionales del chantaje político. ¿No es hora ya de reflexionar como es posible que a sabiendas de sus intenciones, permitimos a unos partidos con mínima representatividad y claras intenciones antinacionales, actuar como árbitros y decidir sobra la política nacional de una España a la que repudian? Nos dice Piqué que "en el fondo todos decimos lo mismo, aunque yo lo expreso a mi manera", refiriéndose al resto de líderes del PP. Pero en realidad el único que ha coincidido con Piqué ha sido Puigcercós, un líder de ERC, que ha calificado de "razonable" la advertencia lanzada por Piqué acerca de que el PP no podrá ganar las elecciones generales por mayoría absoluta ni volver al Gobierno con una estrategia en contra de Cataluña.

No señor Piqué, usted desde luego no dice lo mismo, y mucho menos siente lo mismo que al menos dos millones de votantes del PP. Esos votantes que no congenian con la sensibilidad centrista ni liberal, pero que siguen votando al PP porque creen que es lo mejor para poder defender valores y principios. Unos votantes, de los que usted ni el PP, se pueden permitir el lujo de prescindir para aspirar a gobernar.

Los casos clínicos de solbes y alonso
Editorial ABC 1 Marzo 2006


Los ministros Solbes y Alonso viven en una contradicción constante con las políticas de Economía e Interior, es decir, con las que supuestamente les corresponde a ellos. Para vestir tan escandalosa esquizofrenia unos dicen que son dos «versos libres» del Gobierno y otros, menos poéticamente, los tildan de «ministros oyentes». Yo, por mi parte, no me conformo con pensar que se trata de dos frescos.

A la vista del desparpajo con que ambos manejan sus respectivas «contradicciones» me parece evidente que se trata de un reparto de papeles, de carácter estratégico, con altos costes personales en la medida que afectan a su dignidad y con altos costes también para la coherencia que se supone debe tener todo Gobierno. En efecto, Solbes no se corta al comentar públicamente que está en desacuerdo con la política del Gobierno (¡del que él es vicepresidente!) en relación con la OPA de E. On sobre Endesa o en relación con el sistema de financiación del nuevo Estatuto catalán. Así que Solbes traga en el Consejo y se desahoga en «El Economista».

Siendo grave el papelón del vicepresidente ¿qué decir del que representa el ministro de Interior? Aquí el reparto resulta más siniestro que en Economía. Mientras Zapatero nos habla del «proceso de paz» y da a entender que ya ha comenzado la negociación con ETA, el ministro Alonso insiste en que la única vía del Gobierno es la represión. Cara de palo, Buster Keaton, ha llegado a reprocharnos a los periodistas y a los ciudadanos dar alas a ETA al especular con posibles negociaciones. Siniestro. Llegará el día de la claudicación del Gobierno ante ETA y Alonso seguirá hablando de métodos represivos.

Zapatero y sus ministros no están solos: cuentan con el cinismo de la militancia socialista y gran parte de los electores. Para éstos un gobierno de izquierda está legitimado para todo. Es revelador que la acusación más repetida que se le hizo a ZP en la manifestación de la AVT fue la de «mentiroso». En el PSOE la mentira ha pasado de ser un arte de gobierno. La mentira metódica como complemento de la corrupción del lenguaje y del relativismo conceptual.

Al margen de cuestiones morales, ¿puede resultar exitosa una gobernación montada a partir del engaño metódico? A mi entender, un Gobierno que actúa de este modo puede llegar a ser víctima él mismo de la confusión con la que intenta envolver a la sociedad. Puede terminar cegándose a sí mismo hasta el punto de no saber cuál es su situación real. En esta aceptación de contradicciones, Zapatero terminará por aceptar la claudicación ante ETA, mientras el ministro Alonso no sepa ya a qué atenerse realmente y aun menos qué decir a la sociedad. Por su parte, Solbes habrá llegado a una situación próxima a la enajenación. Tendremos que disculparle...

La ruptura entre el PSOE y el PP no tiene arreglo
Pablo Sebastián Estrella Digital 1 Marzo 2006

Los puentes están rotos entre el PSOE y el Partido Popular y, lejos de aparecer en el horizonte una oportunidad de diálogo, lo que encontramos son muchas ocasiones para el desencuentro, marcadas por las descalificaciones mutuas de destacados dirigentes de uno y otro partido, los llamado “jabalíes”, que tienen precisamente el encargo de mantener alta la tensión para que una u otra formación aparezca como la dueña de la iniciativa y de la razón ante la opinión pública. El terrorismo y las reformas de los Estatutos son los principales campos de batalla que se extienden luego a cualquier otro debate de mayor o menor intensidad. ¿Cómo hemos llegado a esto?

El punto más señalado de la ruptura entre los dos primeros partidos nacionales tiene su origen en los atentados del 11M, en los errores y mentiras del Gobierno y las denuncias y agresiones del primer partido de la oposición en vísperas de las elecciones del 14 de marzo. Con anterioridad, el PP, desde el Gobierno de Aznar, había iniciado en sus últimos meses de mandato su particular caza de la entonces oposición socialista, y sobre todo de los partidos nacionalistas vascos y catalanes, que se han convertido en este momento en parte activa de la lucha partidaria vigente.

El Partido Popular quiso aislar a los nacionalistas y sacarlos de todos lo centros de poder e instituciones, como el Poder Judicial, RTVE, etc., una política errónea de la que discrepaban algunos de sus dirigentes más notables, como Álvarez-Cascos, frente a las tesis de Mayor Oreja y Aznar, que no dieron valor ni reconocimiento a los apoyos que el Partido Popular había tenido de los nacionalistas del PNV y de CiU en la legislatura de 1996 al 2000. Esta tensión gratuita del Partido Popular con los nacionalistas parece haber creado un punto de no retorno que apuntaba la crisis actual, porque el PSOE necesita ahora de esos nacionalistas para gobernar y sabe que si se acerca al Partido Popular perderá el poder y la estabilidad.

Luego vino la tensión del 11M y las elecciones generales, y a partir de ahí los problemas no han dejado de surgir. Se equivocó el Partido Popular intentando inventar una teoría conspiratoria para justificar sus mentiras y errores del 11M, y se equivocó el PSOE con el Pacto del Tinell, o acuerdo de hierro con los nacionalistas catalanes para reformar el Estatuto de Cataluña y un conjunto de leyes orgánicas que por su importancia no deberían ser abordadas por el Gobierno de Zapatero sin el consenso previo del partido de Rajoy. Pero el abismo entre los dos partidos iba creciendo y cada vez se hacía más difícil el diálogo entre ambos, a sabiendas el PSOE de que los nacionalistas le impedían todo acercamiento y sabiendo el Partido Popular que su relación con los nacionalistas está todavía mucho más rota que su relación con el PSOE.

Así las cosas, aparece el debate del terrorismo, que era el único territorio donde parecía que podía haber un entendimiento; pero el presidente Zapatero, seguramente animado por Carod tras el encuentro de éste con Josu Ternera en Perpiñán, se lanzó por la vía de la negociación con ETA, ofreciendo diálogo al terrorismo sin un previo pacto con el Partido Popular y sin informarle del contendido de los informes que decía tener Zapatero sobre unas expectativas relativas a un posible abandono de la violencia por parte de ETA. Y ahí empezó la ruptura del consenso en el campo de terrorismo, con el agravante de que desde el Gobierno se dieron pasos para favorecer al entorno de ETA (legalización del PCTV, disimulo de los fiscales, declaraciones improcedentes de “ni vencedores ni vencidos”, etc.), guiños de Zapatero para favorecer una declaración de la banda terrorista que no sólo no ha llegado sino que mientras llega está adornada por una serie de atentados en el País Vasco que nadie sabe cuándo van a parar y que ya han causado heridas a 4 personas, además de numerosos destrozos empresariales.

En estas circunstancias, en las que ha irrumpido también del lado del Partido Popular la Asociación de Víctimas del Terrorismo, es imposible pensar en un diálogo entre ambos partidos salvo que ETA declare la tregua y ello le obligue al Partido Popular a moderar sus posiciones. E incluso a parlamentar, pero mientras tanto no hay nada que hacer. El Gobierno ha querido aislar al Partido Popular y presume de ello, y en esas condiciones resulta imposible que los populares le apoyen en nada por pura lógica y responsabilidad coherente con la actitud de Zapatero y de sus aliados. Además está de por medio, a poco más de un año, el inicio de las campañas electorales y el Partido Popular sabe que se beneficia de su posición por causa de los errores del Gobierno de Zapatero, lo que constituye un argumento más para mantener la ruptura donde está. Sin olvidar que el PSOE ha tratado el consenso autonómico y la Constitución, y la lucha antiterrorismo, tomando iniciativas sin contar previamente con el apoyo del Partido Popular.

En estos momentos el más interesado en renovar el diálogo es el Gobierno. Porque está en apuros, pero puede que también le interese al Partido Popular moderar sus posiciones. Porque está ante los ojos de muchos una derecha muy conservadora y en algún caso extrema, lo que les impide avanzar por territorios preelectorales del centro social. La sobrecarga de insultos o descalificaciones forma más parte del espectáculo mediático que de otra cosa y responde a las estrategias de unos y otros para ocupar los primeros planos y portadas de los medios de comunicación; pero el problema es de fondo y viene de lejos. Es un problema que afecta al llamado consenso constitucional, a lo pasado en las elecciones del 14 de marzo del 2004 y a la propia batalla ideológica y electoral, y en las actuales circunstancias nada permite pensar que esta tensión vaya a remitir.

El islamismo nacionalista
Por FLORENTINO PORTERO Analista del Grupo de Estudios Estratégicos ABC 1 Marzo 2006

... Ni Europa ni Estados Unidos pueden ceder ante un gobierno que niega el derecho a existir del vecino y hace gala de su práctica terrorista con parte del dinero recaudado a los ciudadanos, como es el caso de Palestina...

TODOS sabemos que el islam radical aspira a restablecer el Califato, que rechaza el «estado» por occidental y ajeno a la supuesta tradición musulmana y que no considera otra opción en su relación con la Vieja Europa y el Nuevo Mundo que la conversión a la fe verdadera. Sin embargo, sería un error pensar que el conjunto del mundo radical comparte la misma estrategia. Hay distintas formas de llegar al mismo objetivo.

Al Qaida recrimina a Hamás el haberse presentado a unas elecciones, porque el propio procedimiento es corrupto. También le echa en cara su apego a la causa nacional-palestina, cuando es la «Umma» la que debería preocuparles. La sola posibilidad de que inicien un diálogo con Israel, aun manteniendo su negativa a aceptar la existencia del estado de Israel, escandaliza a los seguidores de Osama.

Sin embargo, la realidad es que la aproximación maximalista de Al Qaida no para de cosechar fracasos, mientras que el pragmatismo de los Hermanos Musulmanes está comenzando a recoger importantes éxitos.

Al Qaida impresionó con los atentados de Nueva York y Washington, pero tuvo que pagar el alto precio de perder Afganistán, sufrir el desmantelamiento de cuadros y células, ver cómo caía Irak y, por último, sufrir la crítica y el desprecio de los suyos por los crímenes contra musulmanes en Jordania e Irak. Al Qaida ha ganado popularidad, pero sólo eso.

El islamismo más convencional tuvo que aprender a la fuerza de las experiencias de Argelia y de Turquía. Entonces comprendieron que las Fuerzas Armadas y Occidente no tolerarían su triunfo en las urnas. Se adaptaron a un nuevo entorno, bajaron el volumen de su discurso, adoptaron un tono más conciliador, se fueron infiltrando en la estructura del estado... con el fin de hacerse más fuertes e impedir nuevos golpes en su contra. Hoy muy probablemente ganarían elecciones en lugares tan importantes como Marruecos y Egipto, siempre aunando el fervor de los fieles con el sentimiento de rechazo de todos aquellos hartos de corrupción, injusticia e incompetencia.

Hamás no es un ejemplo de islamismo moderado, de la misma manera que la Autoridad Palestina no es un ejemplo de estado árabe tradicional. Pero esta variante palestina de los Hermanos Musulmanes no deja de ser eso, una variante local, que en lo fundamental sigue la estrategia común.

Buscan llegar al poder por medios electorales, prohibir los partidos que no representen la justa vía del islam -como en Irán-, imponer la sharia o ley coránica y dar un giro a la política seguida durante las últimas décadas. Ellos buscan y necesitan que un abismo nos separe y harán todo lo posible para crearlo. Su triunfo a medio y largo plazo depende de que el musulmán medio entienda que el islam y Occidente son incompatibles, que nosotros no les respetamos, que tratamos de dirigirlos en favor de nuestros propios intereses y que la relación sólo les llevaría a la decadencia por corrupción. Una idea que no es en absoluto nueva, pues no deja de ser una variante de la doctrina leninista sobre las relaciones entre la Rusia soviética y el bloque «capitalista». Soviéticos e islamistas se sienten débiles en su relación con el mundo libre. Intuyen con razón que la libertad es una fuerza devastadora, capaz de hacer volar por los aires los artificios racionales de los primeros y los ensueños melancólicos y fanáticos de los segundos.

Dos crisis diplomáticas van a ser fundamentales en este sentido. La iraní y la palestina. Occidente trata de que Irán abandone su programa nuclear y el gobierno palestino reconozca el derecho a existir de Israel, renuncie al terrorismo y negocie la paz. En ambos casos los mulás chiitas y los imanes sunitas tratarán de presentar nuestras presiones como casos flagrantes de injerencia en sus asuntos internos, ejemplos de neocolonialismo. Regarán así la planta de la frustración, que les lleva a culparnos de cualquiera de sus problemas. Toda la responsabilidad recae inexorablemente sobre nuestras espaldas.

El general Franco transformó la Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas de 12 de diciembre de 1946 -que condenaba a su régimen, recomendaba la retirada de los embajadores y amenazaba con sanciones económicas- en una fiesta de sentimiento nacional ofendido, que acabó convirtiéndole en el hombre providencial capaz de garantizar la dignidad nacional frente a la intromisión exterior. Otro dictador de estirpe gallega siguió sus mismos pasos y hasta el día de hoy combina en Cuba el sentimiento nacional con el marxismo-leninismo. Como él mismo ha reconocido, sólo gracias a la supuesta amenaza exterior es posible justificar el fracaso del régimen. El «bolivariano» Chávez apunta maneras semejantes, aunque en esta ocasión con petrodólares, una diferencia sustancial.

Iraníes y palestinos tienen sus maquinarias propagandistas preparadas. Saben que si lo hacen bien las presiones y condenas occidentales pueden transformarse en un instrumento de cohesión política utilísimo para sus fines estratégicos. No sólo se convertirán, como Franco en 1946, en los valedores de la dignidad y la soberanía nacionales, además robarán a las fuerzas políticas tradicionales -nasseritas, baasistas, Fatah...- e incluso a las monarquías tradicionales una de sus señas de identidad: la causa nacional.

La convergencia entre radicalismo religioso y nacionalismo abre nuevas vías políticas donde los Hermanos Musulmanes tienen mucho que ganar. Por esta razón, en la gestión de ambas crisis debemos ser tan firmes en la defensa de nuestras posiciones como cuidadosos en las expresiones. Evitemos, en la medida de lo posible, alimentar el campo enemigo. La clave está en dejar claro desde un primer momento cuáles son los términos de un posible acuerdo y su razón de ser. Hay que dirigirse al conjunto de la población musulmana y explicarlo. La característica ambigüedad diplomática es en esta ocasión extraordinariamente nociva, por el control que los radicales tienen de los medios de comunicación. Ellos están en condiciones de tergiversar la realidad y aprovecharán cuantas oportunidades se les presenten.

Ni Europa ni Estados Unidos pueden ceder ante un gobierno que niega el derecho a existir del vecino y hace gala de su práctica terrorista con parte del dinero recaudado a los ciudadanos, como es el caso de Palestina. Ni Europa ni Estados Unidos pueden permitir que Irán, violando el Tratado de No Proliferación Nuclear, desarrolle un programa nuclear con fines militares, poniendo en peligro a sus vecinos, entre los que nos encontramos, haciendo saltar por los aires el régimen de no proliferación y forzando a otros estados a seguir el mismo camino para garantizar su seguridad. Esto se puede y se debe explicar, limitando los beneficios que los extremistas esperan obtener.

Las víctimas llaman a acabar con las «dos Españas» y a recuperar el pacto anti-ETA
C. Morodo La Razón 1 Marzo 2006

Madrid- La dirección del PP se reunió ayer con una delegación de la Fundación Víctimas del Terrorismo para conocer de primera mano las conclusiones del III Congreso Internacional celebrado enValencia hace dos semanas. Mariano Rajoy, Ángel Acebes e Ignacio Astarloa departieron durante casi dos horas con la presidenta de esta institución, Mayte Pagazaurtundua, y con la representación que la acompañaba -Cayetano González (director del citado congreso), María Jesús González (madre de Irene Villa) y Alfonso Coronel de Palma (presidente de la Fundación San Pablo-CEU).

En un clima distendido las dos partes compartieron análisis sobre el daño a la eficacia en la lucha antiterrorista que supone la ruptura del pacto anti-ETA, sellado por los principales partidos en la pasada legislatura, y acerca de la importancia del consenso de los demócratas a la hora de dar esta batalla. La delegación del colectivo de víctimas inauguró el intercambio de impresiones con la exposición de las conclusiones de su último cónclave, asumidas en su totalidad por el principal partido de la oposición, que se comprometió además explícitamente a utilizar los medios a su alcance para conseguir la «derrota de los terroristas».

ETA, «envalentonada».
A continuación, se intercambiaron impresiones sobre el «cambio» en la política antiterrorista por parte del Gobierno. Los «populares» se quejaron de la ruptura «unilateral» del Acuerdo por las Libertades por parte de los socialistas y de cómo esto dificulta desarrollar una estrategia conjunta. También denunciaron su falta de información. Las dos delegaciones avalaron la importancia del consenso para reconducir el actual «envalentonamiento de ETA».

Ya en comparecencia pública, Astarloa confirmó el compromiso de su partido de hacer suyas todas las reivindicaciones de las víctimas, y de trabajar por la derrota de los terroristas y por verles «pedir perdón». Pagazartundua, por su parte, demandó «con toda prudencia y discreción» que se «tiendan puentes» que permitan recuperar la unidad de los partidos políticos, porque eso es lo que quieren la víctimas y la inmensa mayoría de la sociedad española.

Llegó a comparar la «tremenda polarización política» existente en un asunto tan delicado como éste con «las dos Españas» de las que hablaba Machado.

«Es absolutamente necesario que seamos capaces de trascender la tendencia que tenemos a edificar las dos Españas de las que hablaba Machado. Es preciso que seamos capaces, a medio plazo por lo menos, de regresar a todo aquello que nos une, que es mucho más de lo que nos separa», explicó Pagazaurtundua.

Precisó, asimismo, que habían «rogado» a los dirigentes del Partido Popular que hagan el máximo esfuerzo para que se tiendan puentes y que el Pacto Antiterrorista pueda funcionar otra vez, porque la división «sólo ayuda y sólo fortalece a los terroristas de ETA».

ESTA VEZ CONTRA LOS JUZGADOS DE SAN SEBASTIÁN
ETA comete el sexto atentado desde que Zapatero proclamó "el principio del fin" del terrorismo
El consejero de Justicia vasco, Joseba Azkarraga, ha dicho que ETA y el Gobierno de Zapatero han alcanzado "un principio de acuerdo" que sólo hace falta ya materializar, por lo que expresó su confianza en que haya una inminente declaración de tregua. En la madrugada de este miércoles, ETA ha cometido su decimocuarto atentado del año y sexto desde que Zapatero anuncio el "principio del fin" del terrorismo. El último objetivo de los etarras han sido los juzgados de San Sebastián. Antes atentaron en Urdax, Trapagarán, Vitoria, Bilbao, Motrico o Munguía.
Agencias Libertad Digital 1 Marzo 2006

Desconocidos arrojaron en la madrugada de este miércoles 1 de marzo cuatro cócteles molotov contra la fachada de los juzgados de San Sebastián, según informó el departamento de Interior del Gobierno Vasco. El atentado se produjo 25 minutos después de la medianoche y provocó el ennegrecimiento de la fachada. El fuego provocado por el impacto de los cuatro artefactos se extinguió sin que fuera necesaria la intervención de los bomberos.

El atentado contra los juzgados de San Sebastián se produjo sólo unas horas después de que ETA colocara una bomba junto al Instituto Social de la Marina de la localidad guipuzcoana de Motrico (Guipúzcoa) y otra contra los juzgados de Munguía (Vizcaya).


El artefacto colocado el 28 de febrero en los bajos del edificio del Instituto Social de la Marina, ubicado en el puerto de Motrico, explotó cuarenta minutos después de que, un comunicante que dijo hablar en nombre de ETA alertara al diario Gara y a la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) de que allí explotaría una bomba a las nueve de la noche.

El 27 de febrero, a las 23.00 horas, hizo explosión una mochila bomba que había sido colocada junto a una ventana del edificio del juzgado de paz de Munguía (Vizcaya), y un agente de la policía autonómica y un policía municipal resultaron heridos. En esta ocasión los terroristas no avisaron de la colocación del artefacto.

El primer atentado del 2006 se produjo cinco días después de estrenado el año: El 5 de enero dos artefactos, cuya colocación anunció ETA, estallaron en el Parador de Sos del Rey Católico (Zaragoza), cerrado por vacaciones, y que causaron daños.

Ese mismo día, la banda colocó una bomba en una instalación eléctrica situada en Aratores (Huesca), después de recibir dos llamadas que señalaban su colocación, una a la DYA y otra a Gara. La Guardia Civil halló el artefacto, ya explosionado, el 7 de febrero.

El 26 de enero, explosionaron dos bombas de entre 3 y 5 kilos de explosivo que causaron pequeños daños materiales en una oficina de correos en Murguía (Álava) y en los juzgados de Balmaseda (Vizcaya). En ninguno de los dos casos se produjeron llamadas previas.

El 29 de enero, un ertzaina sufrió heridas leves en la explosión de una bomba colocada en la oficina del INEM del barrio bilbaíno de Santutxu. Un vecino alertó a la Ertzaintza de la existencia de una mochila que tenía una nota que ponía "peligro, bomba".

La advertencia de "peligro, bomba" no aparece en el artefacto colocado el 1 de febrero de 2006, en que explotaron 15 kilos de cloratita, que causaron daños en las oficinas de Correos de Vizcaya, en el polígono Lezama-Legizamon de Etxebarri, cerca de Bilbao. El 10 de febrero el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciaba el comienzo "del principio del fin" del terrorismo de ETA.

El 14 de febrero, una furgoneta bomba estalló en una discoteca de la localidad navarra de Urdax, sin causar heridos aunque sí daños materiales, después de que un comunicante, que dijo hablar en nombre de ETA, anunciara su colocación a la DYA.

El 16 de febrero un artefacto compuesto por unos cinco kilos de explosivo explosionó, sin producir daños personales, junto a un pabellón que lucía un cartel de la empresa de construcción Otaduy, en Trapagarán (Bilbao).

El 22 de febrero estalló una mochila-bomba con más de cinco kilos de cloratita, sin causar heridos, en una empresa de embalajes Barrenechea Goiri y Cia, tras una llamada de aviso al diario Gara de alerta de la presencia de una mochila que llevaba el cartel con el anuncio "peligro bomba".

A estos atentados han que añadir el perpetrado en la madrugada del domingo, 26 de febrero, en que estalló un artefacto que había sido colocado en una sucursal del BBVA de Vitoria, atribuido por la policía a terrorismo callejero, y que produjo quemaduras en cara y manos a un matrimonio vecino de Vitoria.

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