AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 2 Marzo  2006
El exilio vasco
José Virgilio Menéndez elsemanaldigital 2 Marzo 2006

Maquillando al PCTV aun sin tregua
EDITORIAL Libertad Digital 2 Marzo 2006

Un Gobierno sudoroso
Santiago Abascal elsemanaldigital 2 Marzo 2006

LA “ENMIENDA SEIS PUNTO UNO” : UNA INICIATIVA POCO CLARA Y QUE LEGITIMA EL ACTUAL PROCESO DE REFORMA ESTATUTARIA
COMUNICADO DE PRENSA CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA 2 Marzo 2006

¿ES ESTO TERRORISMO «SIN QUERER»?
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 2 Marzo 2006

Sin víctimas mortales
Fernando Prieto Libertad Digital 2 Marzo 2006

Realismo contra ETA
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  2 Marzo 2006

Consenso roto
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 2 Marzo 2006

Balza introduce más confusión
Editorial ABC 2 Marzo 2006

La escalada de ETA
GEES Libertad Digital 2 Marzo 2006

Ventanas de debilidad
Germán Yanke Estrella Digital 2 Marzo 2006

Estamos ganando a ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 2 Marzo 2006

Engaño
KEPA AULESTIA El Correo 2 Marzo 2006

¿España es una Nación?
José Manuel Rodríguez Pardo minutodigital 2 Marzo 2006

Unidad frente a ETA
Cartas al Director ABC 2 Marzo 2006

Mil días sin muertos
Cartas al Director ABC 2 Marzo 2006

La "calle" ya no es lo que era
Libertad Digital 2 Marzo 2006

Boadella denuncia que "los delirios secesionistas" del PSC conducen a Cataluña hacia la independencia
Libertad Digital 2 Marzo 2006

Estrategia nacionalista: Lengua, historia, medios y educación y cultura
Libertad Digital 2 Marzo 2006

Segundo Manifiesto
Ciutadans de Catalunya 2 Marzo 2006

El exilio vasco
José Virgilio Menéndez elsemanaldigital 2 Marzo 2006

El pasado sábado me encontré en la manifestación de apoyo a las víctimas del terrorismo con muchas personas que han abandonado el País Vasco en los últimos años. Este fenómeno del exilio de vascos es poco conocido todavía y parece que no interesa plantearlo, ya que resulta incómodo para muchos ilustres demócratas de Madrid, por motivos que no acierto a comprender.

Se podría decir que en los últimos años, salvo en los países que formaron la antigua república Yugoslava, por suerte ya no se da en casi ninguna parte del mundo occidental el exilio, destierro o abandono de la tierra propia por motivos políticos.

Sin embargo, hay que decir muy alto que este hecho sí se sigue produciendo entre nosotros. Cabe recordar que desde la aparición del grupo terrorista ETA, y sobre todo, desde finales de la década de los 70, época en la que se produce la llegada al poder en el País Vasco de los nacionalistas, han sido decenas de miles las personas con origen o vecindad vasca las que han tenido que abandonar su tierra.

El abandono del terruño propio se ha debido, fundamentalmente, a la acción agresiva del nacionalismo vasco, agresividad manifestada en su forma más trágica, que es el terrorismo, o en su forma más sutil, con políticas llevadas a cabo por el gobierno autonómico, como por ejemplo las lingüísticas de euskaldunización de la Administración, o simplemente, motivado por el clima social y cultural promovido por el régimen nacionalista.

Muchas veces estos mismos nacionalistas, en el colmo de una hipocresía vestida de solidaridad comprensiva, afirman que quienes se han ido de la arcadia feliz que es hoy en día el País Vasco, lo han hecho porque les ha dado la gana, porque iban a mejorar laboralmente, o ya como remate de la jugada, porque era lo mejor para su seguridad.

Y es que, señores, a los nacionalistas estos "exiliados forzosos" les han venido políticamente muy bien en cuanto a la consolidación y fortalecimiento de su régimen. Nada han hecho por tanto por evitarlo.

Así, la gran mayoría, o prácticamente la totalidad de los alrededor de 150.000, o incluso 200 o 300 mil personas que, según la fuente que tomemos, se han ido del País Vasco, han perdido, por ejemplo, la posibilidad de ejercer su derecho al voto en su tierra. Por un momento, y aunque no es bueno hacer ficción con la política, creo que no es muy complicado imaginar cuántos de estos exiliados apoyarían al PSOE y al PP en unas elecciones. Se podría afirmar, sin temor a equivocarnos, que con toda esta masa electoral de apoyo a los no nacionalistas, la situación electoral vasca sufriría un vuelco radical, cambiando totalmente el juego de mayorías parlamentarias en el legislativo vasco.

Por tanto, ahora que se está hablando tanto de autodeterminación y de negociaciones con ETA, parece necesario articular, de una manera legal, la participación también de los exiliados como agente político en el proceso político vasco. De alguna manera, la voz de los exiliados tiene que ser escuchada; sería el último derecho político que ya les queda respecto a esa tierra a la que todos los días de su vida recuerdan.

Maquillando al PCTV aun sin tregua
EDITORIAL Libertad Digital 2 Marzo 2006

Es pública y notoria la pasividad del gobierno del 14-M ante la burla que, para el Estado de Derecho en general, y la ley de partidos en particular, supone el hecho de que ETA pueda seguir teniendo representación política y subvención pública a través de los proetarras del PCTV. Si en un principio Zapatero y su Fiscal General del Estado aseguraban que eran razones de tiempo las que imposibilitaban impedir que los neobatasunos se presentaran a las pasadas elecciones autonómicas vascas, poco después alegaron una supuesta "insuficiencia" de pruebas de la conexión entre el PCTV y la ilegalizada Batasuna. Asumiendo el papel de juez, miope, el Fiscal General, sin dar una oportunidad a los tribunales de justicia, seguía dócilmente la pasividad de Zapatero, quien, a su vez, ocultaba a la oposición los informes policiales dedicados a esta cuestión y daba como por no publicados las informaciones periodísticas que evidenciaban dicha conexión.

Lo cierto es que últimamente, y tras hacer la vista gorda hasta con la propia Batasuna, el gobierno de Zapatero ha dado un paso más, y empieza a hablar, no ya de una supuesta impotencia del Estado de Estado de Derecho –"no hay por donde cogerlos", llegó a decir ZP–, sino de la legitimidad del PCTV y de su supuesto respeto a la ley de partidos. Así, el propio Zapatero, hace unos días, dijo en ABC del PCTV que "al día de hoy nadie puede invocar que la representación que tiene en el Parlamento de Euskadi haya dado motivos para incumplir o vulnerar la ley de partidos". En esta misma línea, el ministro de Justicia, López Aguilar, ha dicho este miércoles del PCTV que son "paleomarxistas" pero que "la ley de partidos políticos no se legisló para ilegalizar las formaciones cuyas ideas no se comparten, sino las que justifiquen y exalten el terrorismo, lo que no ha ocurrido con el Partido Comunista de las Tierras Vascas, y sí pasó con Batasuna".

Y eso lo dicen Zapatero y su ministro de Justicia de unas dirigentes del PCTV que, como los de Batasuna, al margen de ser todos ellos "paleomarxistas", siempre se han negado a condenar los atentados del terrorismo nacionalista. Es más: la número uno del PCTV por Guipúzcoa, Miren Nekane, llegó a comparar, en abril del año pasado, el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco con la ley de partidos y las inventadas torturas de la policía española.

Para colmo, el presidente del gobierno del 14-M ha tenido este miércoles la desfachatez de pedir consenso al PP en pro del "afecto, solidaridad, reconocimiento y respeto que merecen las víctimas del terrorismo". Además de recordar a Zapatero que lo que más merecen las víctimas es el derecho a la Justicia, es el colmo que venga a hacer semejante petición el presidente del gobierno español que menos muestras de "afecto, solidaridad, reconocimiento y respeto" ha ofrecido a las víctimas del terrorismo de toda la historia de nuestra democracia.

El intento del gobierno del 14-M de mejorar la imagen de los proetarras del PCTV no viene sino a confirmar la voluntad de Zapatero de llegar, "como sea", a un pacto-tregua con la organización terrorista, pactar un nuevo estatuto con los separatistas de Estella, cerrar un frente anti-PP y vender una falsa "paz" como logro electoral. Lo que ocurre es que, sin el anestésico de ese comunicado, sin la farsa de ese "proceso de paz", ZP no puede públicamente negociar un "nuevo estatus" para el País Vasco con el equipo titular de ETA, que es Batasuna. Tendrá que hacerlo con lo que a la inmensa mayoría de los ciudadanos le sigue pareciendo el equipo suplente, los proetarras del PCTV.

Un Gobierno sudoroso
Santiago Abascal elsemanaldigital 2 Marzo 2006

Cada día que pasa se esfuma la esperanza. Cada bomba de los terroristas pudre las expectativas creadas por Zapatero. Y, en el propio presidente, la desesperanza aprieta y las expectativas frustradas multiplican los nervios.

Los días pasan. El Estado se debilita, el Gobierno suplica. Y cuanto más lo hace, más y más se fortalecen los terroristas y más intenso y cadente se hace el sonido de las bombas.

Bombas cada vez más arriesgadas. ETA juega a maltratar y asustar al Gobierno. Los explosivos ya no se advierten y, peligrosamente, acarician y danzan con la muerte, más y más hambrienta y ansiosa con cada atentado.

Y cuanto mayor es el miedo y el nerviosismo del Gobierno, según aumenta el pánico ante la irresponsabilidad cometida, según aparece la conciencia del error de haberse puesto en manos de los terroristas, mayor es el sadismo de la banda criminal, mayores sus exigencias y más peligrosas sus demostraciones.

No hay ya discusión. No puede haberla. José Luis Rodríguez Zapatero ha cometido el error de su vida y el mayor error de nuestra Historia reciente. Ha puesto a nuestro Gobierno a merced de los enemigos de España mostrando como señuelo nuestra unidad y nuestra existencia como nación. Y el pueblo español, cual centinela, se ha echado a la calle, a defender la fortaleza –la del Estado-, consciente del error y la traición de su gobierno. Y el Gobierno se ha echado las manos a la cabeza: ¡sólo son 100.000! ¡Apenas cuatro gatos! ¡Nada de un millón y medio! ¡Menos aún dos!

¡Qué más da la batalla infame de las cifras provocada por el Gobierno sudoroso y asustado, abrumado por su error! Allí estaban las víctimas. Entre ellas Ortega Lara. Encabezadas –al mando de sus sillas de ruedas- por los mutilados del terrorismo sangriento y cobarde. ¡Bastaban cuatro gatos, bastarían cuatro víctimas para apabullar al Gobierno! Pero ha sido el pueblo español, acompañando a sus mártires y sintiéndose mártir.

Mientras tanto las bombas siguen sonando. La tensión del Gobierno se dispara. El miedo al fracaso político se hace insoportable y se piensa en cederlo... ¡todo! ¿Una mano tendida al Gobierno para que no nos arrastre al precipicio? Por supuesto, pero antes una rectificación ante el pueblo y ante sus mártires.

LA “ENMIENDA SEIS PUNTO UNO” : UNA INICIATIVA POCO CLARA Y QUE LEGITIMA EL ACTUAL PROCESO DE REFORMA ESTATUTARIA
COMUNICADO DE PRENSA CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA 2 Marzo 2006

CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA quiere hacer llegar a la ciudadanía su posición respecto a la iniciativa llamada “Enmienda seis punto uno” que se está difundiendo estos días.

En primer lugar, debemos advertir sobre inadecuación de los términos del texto de la enmienda que consagra el concepto de lengua propia, no recogido en la Constitución Española de 1978, atribuyéndole efectos jurídicos, y substituyendo, de forma ilegítima, al concepto de cooficialidad de las lenguas que, recordemos, ha sido definido por el Tribunal Constitucional en los siguientes términos: la/s lengua/s de uso normal de comunicación en y entre los poderes públicos y en su relación con los sujetos privados”. La sustitución del concepto de lengua oficial por el de lengua propia no sólo es un disparate jurídico inconstitucional sino que implica la aceptación acrítica e irresponsable de un concepto sobre el que los nacionalistas han basado su política de discriminación lingüística.

En segundo lugar, la “Enmienda seis punto uno” deja inmodificado el artículo 6.2 de la Reforma del Estatuto que impone un deber general de conocimiento del catalán, que los propios constituyentes rechazaron explícitamente (enmienda nº 106) y que el Tribunal Constitucional ha declarado constitucionalmente inexistente (STC 82, 83 y 84/1986). La imposición de ese deber general constituye la piedra angular del sistema de discriminación lingüística que supone la referida Reforma, pues imposibilitaría, entre otras cosas, el acceso a cualquier puesto de trabajo, oficial y no oficial en Cataluña de los ciudadanos catalanes y del resto de España desconocedores del catalán.

En tercer lugar, al presentarse la enmienda como una “petición” dirigida a “nuestros representantes en las Cortes Generales” legitima el actual trámite parlamentario, aceptándolo tácitamente y no denunciándolo como un proceso fraudulento y anticonstitucional al tramitar una radical reforma constitucional como una simple reforma estatutaria. En las condiciones presentes, y debido a la actual mayoría parlamentaria, esta iniciativa está condenada al más absoluto fracaso, extremo éste que debiera ser puesto de manifiesto en la propia enmienda.

En cuarto lugar, la iniciativa, aunque cuenta con el apoyo de “Ciutadans de Catalunya” y “Socialistas en positivo”, no contiene mención alguna de sus promotores, limitándose a afirmar que “surge de la sociedad civil”.


Convivencia Cívica Catalana apoyará cualquier reivindicación que, de forma clara y sin ambigüedades, promueva el respeto a la cooficialidad lingüística en el espíritu y la letra de la Constitución Española de 1978 y el vigente Estatuto, o lo que es lo mismo la fórmula de oficialidad territorial doble y conjunta o bilingüismo oficial integral que sanciona el bloque de constitucionalidad.

Por esta causa y las razones expuestas NO SUSCRIBIMOS la llamada “Enmienda seis punto uno”, alertando a la ciudadanía de las insuficiencias del contenido y del procedimiento de esa iniciativa que significa objetivamente sancionar el régimen de discriminación lingüística que el nacionalismo pretende imponer.

Barcelona 27 de febrero de 2006. CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA

¿ES ESTO TERRORISMO «SIN QUERER»?
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 2 Marzo 2006

El terrorismo es terrorismo tanto cuando busca muertos como cuando los cosecha por accidente. Conviene recordarlo ahora que ETA ha lanzado una ofensiva de bombas con aviso para forzar concesiones en el proceso que algunos aceptan llamar «de paz» cuando debería ser, todo lo más, de disolución canalizada.

Ayer mismo un grupo de ertzainas de CC.OO. denunciaron, tras resultar herido un compañero en el atentado de Munguía, que existe el peligro de que un día cualquiera otra bomba, avisada o no, se cobre alguna vida. ¿Son menos graves los «homicidios terroristas sin querer» que los asesinatos a secas? No desde una perspectiva ética y política, aunque penalmente sean menos graves. Y los terroristas pueden especular con esta ganancia marginal. Veamos: si ponemos un bombazo como el último de Urdax, con ochenta kilos de explosivo, y de paso salta por los aires -sin querer- un artificiero, un policía o un peatón, pues mala suerte, pero bueno para el convento, porque algunos ya han aceptado que el «terrorismo sin querer» forma parte necesaria del «proceso de paz».

Pasó en Omagh en 1998: un coche-bomba puesto en una calle comercial se llevó, ¿sin querer?, 31 muertos. ¿Mala suerte, o una maniobra del IRA, a través de un satélite delegado (IRA Auténtico) para forzar la negociación con Londres? Pueden intentar colarnos un Omagh para que «el gobierno mueva pieza»; es factible si el jugador contrario está dispuesto a mover pero le falta un empujoncito. En el frente vasco resulta sintomático que el consejero Balza avise de que ETA se está reforzando -gracias a su pasividad, por supuesto, y como si no le concerniera-, desmintiendo así al consejero Azkarraga, que tiene el cava enfriando para celebrar la inminente pax nacionalista.

Ambos gobiernos deberían darse cuenta, aunque para el vasco esta advertencia sea completamente inútil, de que no se trata de sus consejeros o ministros jueguen alternativamente a poli bueno y poli malo, sino de que bastaría con que sus policías ejercieran para acercar la paz. La de verdad, claro, paz con libertad.

ETA
Sin víctimas mortales
Fernando Prieto Libertad Digital 2 Marzo 2006

Parece que la complacida actitud oficiosa del PSOE respecto de la posibilidad de tener alguna negociación con ETA en base a que ya son tres años sin víctimas mortales comienza a hacer agua a la vista de los reiterados atentados con daños materiales y víctimas de heridas leves que –suponemos– la ETA debe llamar "colaterales". No se conocen datos para afirmar con seguridad que dicha actitud oficiosa es además la imagen que oculta los contactos ya efectuados y la negociación ya emprendida. Hay manifestaciones acá y allá, como las de Azkarraga, que hacen sospechar que efectivamente ha comenzado ya la negociación. Pero no podemos ir allende la sospecha.

Los atentados de ETA con daños materiales –el llamado terrorismo de baja intensidad– son prueba de que la banda es capaz de actuar y tiene operatividad para matar. No lo hace porque espera sacar más ventajas en una futura (¿o ya presente?) negociación, sabiendo que una víctima mortal destruiría la capacidad negociadora del PSOE, al arruinar su pretendida legitimidad como partido incontaminado por no haber tenido contactos con los "apestados".

Pero ETA atenta porque, además de probar su poder, necesita ejercitar su capacidad de extorsión: detrás de muchos estos atentados está la recaudación del impuesto revolucionario. No sabemos si lo recaudado se gasta en armas, pero sí sabemos que ETA se está nutriendo económicamente y esa es la base de toda la organización. ETA no está más débil, sino más fuerte que hace tres años. La ausencia de víctimas en el escaparate no demuestra ni el cambio ni la debilidad de la empresa. ETA no ha dejado de ser una organización criminal que no respeta los principios democráticos.

Por tanto, no parece que la ausencia de víctimas mortales, mientras la banda se consolida, sea motivo de esperanzas, y menos de alegrías. Pero no nos podemos quedar en los sentimientos. Esta reflexión quiere ir más allá y señalar que tampoco una tregua es solución al problema, sencillamente porque la tregua no debilita a la banda criminal.

Parece que el Gobierno estaría muy contento si ETA declarara una tregua; estaría más contento si la tregua fuera indefinida. Se vendería como la prueba de que el camino de la negociación está abierto, que ETA tiene voluntad de dejar las armas gracias a la astuta y perseverante diplomacia del Gobierno. Se vendería como un triunfo del Gobierno, que ha vencido a pesar de la perversidad de la oposición. Pero la tregua, por su propia definición, no es el final de una guerra. Además, admitir que la criminal actividad de ETA es una guerra es justamente darle la razón. Admitir que un cese en la actividad criminal –desde luego interesado, en modo alguno por escrúpulos humanitarios– es una tregua es comenzar a darle la razón. Por eso, la primera conclusión de estas reflexiones es negarse a admitir la palabra tregua. La segunda, para quienes entran en el juego verbal performativo (la palabra tiene eficacia para crear la realidad), es que la tregua, si la hubiere, no va a servir como trampa de la ETA para un gobierno que ya conoce este negocio, sino como trampa del Gobierno para la opinión pública. Sería el escenario más propicio para las próximas elecciones generales: arreglado el contencioso del Estado con Cataluña (no entramos en el precio) y a punto de caramelo el del Estado con el País Vasco (sin entrar tampoco en el precio).

Fernando Prieto es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.

Realismo contra ETA
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  2 Marzo 2006
 

LA NUTRIDA manifestación de víctimas del terrorismo, el sábado en Madrid, fue ayer el fondo de la sesión parlamentaria de control al Gobierno. El presidente Rodríguez Zapatero, en situación debilitada por su ausencia en el Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo y por el activismo del PP en la manifestación, ha querido reforzarse exhibiendo una actitud más enérgica y decidida. A la usual retórica que unos y otros emplean hasta el empalago, ha añadido el anuncio de que la reforma de la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo que el Gobierno tramitará antes de que termine en junio el periodo de sesiones deberá ser fruto "del más amplio consenso". Mensaje dirigido, obviamente, al Partido Popular que no cesa de reprochar al Gobierno y, sobre todo, a su presidente, la ruptura del consenso que, en materia de lucha antiterrorista, hubo siempre entre los dos grandes partidos antes de las elecciones de marzo de 2004.

Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario del PP, replicó a Zapatero que esperan del Ejecutivo una política centrada en la derrota de ETA y no "en eso que llaman proceso de paz; simplemente, porque con la paz no se negocia". La controversia es, pues, irresoluble y ya incurren en responsabilidad Zapatero y Rajoy, por no asumir en persona la solución de este disparatado duelo que sus segundos alimentan y amplifican a diario. Maite Pagazaurtundúa, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, ha señalado la necesidad de que el PP, aun sin abdicar de posturas que respaldan muchos ciudadanos, dialogue con el Gobierno para restaurar la unidad antiterrorista. Tal vez la nueva Ley propuesta ayer encierre un gesto y una oportunidad para centrar de una vez un grave asunto de Estado que requiere un gran golpe de timón. Zapatero, personalmente -más que su Gobierno-, debe soltar el lastre de su inexplicable optimismo, pues nada anuncia estos días, sino al contrario, un próximo fin de la amenaza etarra. El presidente del Gobierno, más que nadie, tiene el deber de ser realista.

Consenso roto
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 2 Marzo 2006

Al menos, existen dos evidencias incontrovertibles. Una: Se ha roto el consenso en la lucha antiterrorista entre el PSOE y el PP. Dos: es necesario recomponerlo. Reina la más profunda discrepancia, y es natural, sobre el responsable principal de la ruptura. El Pacto incluye, mejor incluía, entre otros, dos principios: corresponde al Gobierno la dirección de la política antiterrorista; y las dos partes se comprometen (comprometían) a no utilizar el terrorismo como medio de lucha política.

Es verdad que el PP discrepa radicalmente de la política antiterrorista del Gobierno y que critica, por ello, al Ejecutivo.
Es verdad que, en ese sentido, incumple el Pacto. Pero es una verdad a medias y, por lo tanto, una falsedad. En realidad, la oposición popular no incumple el Pacto porque previamente estaba roto. Y lo rompió, si no me equivoco, el Gobierno. Y lo rompió cuando aún estaba en la oposición. El PSOE (o dirigentes del partido, para no generalizar) utilizó los atentados del 11-M para derribar al Gobierno y ganar las elecciones. Ya entonces incumplió el Pacto. Más tarde, tomó decisiones graves sin contar con la oposición. Pongamos que no haya conversaciones con ETA, o que, si las hay, no vayan más allá de lo que es lícito según las leyes.

Podemos juzgar al Gobierno no por sospechas y conjeturas, sino por hechos y decisiones. Cambió radicalmente la política del PSE. ¿Cambió el PP de estrategia? Adoptó una serie de medidas que han ofendido a la mayoría de las asociaciones de víctimas. ¿Lo hizo el PP? Elaboró un Estatuto catalán que no anda muy lejos de algunas de las más radicales reivindicaciones nacionalistas. ¿Contó para ello con el PP? Tomó medidas en materia de justicia, como la destitución del Fiscal Fungairiño y la interpretación, posible pero desmedidamente benigna, luego rectificada por el Tribunal Supremo, del cumplimiento simultáneo de las penas. ¿Contó con el PP? El presidente del Gobierno no condena los atentados de ETA y hace como si no existieran, aunque ciertamente los repruebe y combata. ¿Calla Mariano Rajoy? ¿Debería callar?

Por lo demás, la asunción del principio de que compete al Gobierno la dirección de la lucha antiterrorista no consiste en una especie de patente de corso. ¿Habría que transigir en el caso de que vulnerara, como sucedió en el pasado, la legalidad? Quien tiene más poder, está obligado a mayor generosidad. Pero todo esto, con ser importantísimo, es síntoma de un mal más hondo. El Gobierno se comprometió a no pactar con el PP. ¿Puede, entonces, acusar con justicia a la oposición de haber roto el consenso? El Ejecutivo reconoce que ha negado información al PP que sí ha suministrado a otros partidos. ¿Puede acusar a la oposición de haber roto el consenso? La clave se encuentra en una decisión gravísima del Gobierno: romper el consenso de 1978 y promover una especie de segunda transición en la que el PP quede extramuros del sistema, acusado de inconstitucional y tildado de extrema derecha. Si ese es el problema, está claro a quien compete la solución.

Balza introduce más confusión
Editorial ABC 2 Marzo 2006

LAS «vísperas de algo» que viene presintiendo Rodríguez Zapatero desde hace meses respecto a una tregua etarra no están teniendo correspondencia con la realidad. Raro es el día que ETA no atenta desde que el presidente del Gobierno anunciase el «principio del inicio del fin» del terrorismo, lo que seguramente ha trasladado a la mayoría de los españoles al incómodo lugar donde habita la confusión. La ansiedad despertada en la ciudadanía va a más, sin que la realidad ofrezca alguna pista de un panorama novedoso que sólo atisba el jefe del Ejecutivo. Ayer, el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, vino a empeorar el diagnóstico al asegurar que, en vez de aproximarse a la tregua, ETA «se ha fortalecido» en los últimos meses y ya tiene «comandos» tanto en el País Vasco como en el resto de España. Las declaraciones sentaron especialmente mal en el seno del Ejecutivo central, cuyo ministro del Interior, José Antonio Alonso, se apresuró a urgir a Balza para que use esa información para detener a los etarras. Sea como fuere, los actores principales de esta historia parecen empeñados en conducir a la sociedad española hacia un desconcierto casi macizo, en el que ya casi es imposible saber a qué atenerse y, sobre todo, qué esperar en el futuro más próximo.

Atentados
La escalada de ETA
GEES Libertad Digital 2 Marzo 2006

Es un dato objetivo que la banda terrorista ETA está incrementando su actividad terrorista en las últimas semanas. Solo en 24 horas se han producido dos atentados con bomba, en lo que parece ser una exhibición de fuerza por parte de la banda terrorista. Pero, sobre todo, ETA parece empeñada en decirle al Gobierno que las conversaciones previas a la negociación formal no van por buen camino, a pesar de las expectativas creadas por el presidente del Gobierno.

La cadena de atentados de ETA no debe sin embargo llevarnos a engaño. La banda sigue en estado sumamente débil en términos operativos y aún más en su cadena logística, gracias a los golpes recibidos en los últimos años. Los atentados que se están sucediendo pueden calificarse como de escasa dificultad técnica, no atentan contra objetivos sensibles y los artefactos, a pesar de su efectividad, son relativamente poco sofisticados.

El gran error de Zapatero ha sido dar oxigeno político y social a una ETA moribunda que parece renacer de sus cenizas. Los terroristas han recuperado así la esperanza en que el terrorismo pueda arrancar concesiones políticas al Estado. Esto incide directamente en su capacidad de reclutamiento, un factor que se había resentido en los últimos años, sobre todo en términos cualitativos. La campaña de extorsión a empresarios se ha revitalizado, aunque no es tan seguro que ETA esté recaudando más dinero. Sus problemas en Francia continúan, porque el gobierno francés no se da por el momento por aludido por el supuesto "proceso de paz" iniciado por Zapatero. La experiencia histórica nos muestra además que la ETA surgida después de una gran crisis es siempre más débil que la ETA que fue previamente decapitada.

Habrá quién se pregunte por qué las Fuerzas de Seguridad no están aumentando el número de detenidos ante el aumento de la actividad de la banda. La respuesta es doble. Si ETA está reconstruyendo su organización criminal, como parece que ocurre, es posible que lleve cierto tiempo a las unidades de información de Policía y Guardia Civil desentrañar la nueva estructura, identificar a sus componentes y detenerlos. No obstante, la reorganización en marcha en la Comisaría General de Información está generando también cierto descontento y desconcierto en muchos de sus componentes, un ambiente que no es positivo para los resultados de la lucha antiterrorista. Por último, el clima de distensión que se proyecta desde el Gobierno puede terminar calando en los diferentes cuerpos de seguridad e incluso en los órganos judiciales, por muy impermeables que parezcan.

La otra pregunta es si la escalada de acciones de ETA puede llegar a incluir en algún momento un nuevo asesinato. En este sentido, nadie puede descartar que en uno de los muchos atentados con bomba que ETA está provocando no pueda terminar produciéndose una victima mortal, aunque no sea de forma deliberada. Por otro lado, es cierto que ETA puede aumentar la presión sobre el Gobierno con atentados más espectaculares, aún sin llegar a ser mortales. Pero a medio plazo nadie puede dudar de que el instinto asesino de la banda reaparecerá si en un punto determinado considera que ya no es posible o rentable obtener más concesiones políticas de este Gobierno. Entonces puede ser ya demasiado tarde para que el Gobierno corrija su errónea política respecto a ETA.        GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Ventanas de debilidad
Germán Yanke Estrella Digital 2 Marzo 2006

Raúl, el jugador del Real Madrid, debe de pensar que los reproches de Florentino Pérez —que se inculpa a sí mismo de haber maleducado a la plantilla del equipo— se encierran en la palabra “galácticos” y, como remedio, se niega a utilizarla. En su última rueda de prensa habló de “esa era” y “esa palabra” y sonreía ante los periodistas en la pausa silenciosa para evitarla, como si silenciar algo terminara con ello.

Fuera del Bernabéu, en el Congreso de los Diputados por ejemplo, el periodista de turno, consciente de que cada poco hay una nueva bomba de ETA, puede recorrer cada día los pasillos buscando la reacción de los diputados del PSOE y comprobando, con cierto pasmo, lo difícil que es obtener una declaración condenatoria, que debería ser espontánea. No exageraré: las condenas no son inexistentes, pero las pocas que se escuchan en el entorno socialista resultan ser provocadas por las preguntas insistentes, pocas y quedas. Unos, cuando se les demanda una respuesta, remiten a otros, al Gobierno, al portavoz. Otros repiten el estribillo insistente de que lo único que se espera es el famoso comunicado sobre el abandono de la violencia. Algunos, incluso en esas circunstancias, vuelven a lo de los mil días sin muertos.

Sin embargo, el silencio —parcial o absoluto— no termina con lo silenciado. La situación en el País Vasco no es la de la calma que precede al abandono del terrorismo (por cierto, nunca definitivo: ni resulta ser la exigencia previa ni parece que se les haya pasado por la cabeza a los terroristas más proclives a la “negociación”). Es, más bien, una situación de tensión, de falta de libertad y de muy extendido desasosiego por causa del terrorismo. Que no haya muertos alegrará, sin duda, pero no tranquiliza. Nadie asegura que no pueda haberlos mañana, que se asesine a alguien o que pueda morir con la colocación de esas bombas aunque quizá no lo pretendan directamente. El terror, objetivo del terrorismo, está presente y, como última prueba, las autoridades vascas acaban de considerar como creíble la amenaza de un artefacto en el Metro de Bilbao. Pero, además, las empresas y las haciendas están siendo atacadas, el chantaje económico a empresarios y profesionales se extiende y se intensifica. La calma parece estar del lado de los terroristas que, a la espera de los movimientos de los demás en el damero del apaciguamiento, actúan, cobran, se organizan, planifican y se dan por muy satisfechos con la marcha —aún incipiente, dicen— de las cosas. El afán de no hablar de ello no hace que la lamentable situación desaparezca.

Con la ayuda retórica de los supuestos especialistas en “procesos de paz” se ha puesto de moda hablar de “ventanas de oportunidad”. Se diría que, en ese hipotético escenario, la contundencia de las condenas y, sobre todo, la enérgica persecución de los terroristas se conciben como modos de cerrarlas. Pero esas ventanas parecen más bien, a la vista de lo que está ocurriendo, “ventanas de debilidad”, que también es un término acuñado por los estrategas. En el caso del futbolista resulta claro. En el de las actitudes ante ETA, también.

Este miércoles, la Guardia Civil ha detenido a un hombre acusado de participar en el 2000 en el lanzamiento de cócteles explosivos contra una garita del cuerpo. Sea. Pero el consejero de Interior del Gobierno vasco asegura que varios grupos de pistoleros de la banda se mueven y actúan, en el País Vasco y en el resto de España. Once bombas en lo que va de año. Cientos, o miles, de chantajes económicos. Debería darse por acabado el silencio y, teniendo claro el problema, eliminarlo.

Estamos ganando a ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 2 Marzo 2006

La Justicia austriaca acaba de condenar a tres años de cárcel a David Irving, el presunto historiador inglés que, en unas conferencias pronunciadas en Austria en 1989, negó la existencia del Holocausto. En Austria está penado hacer afirmaciones como ésa. Existe una Ley de Prevención de la Propaganda Nazi que impide, literalmente, decir que no hubo Holocausto, que la matanza de seis millones de judíos a manos de los nazis en los campos de exterminio es una patraña de los propios judíos, imbuidos de victimismo.

Afortunadamente existen aún supervivientes de los campos de exterminio nazi que pueden dar fe de su cautiverio y mostrar el número tatuado en su antebrazo, huella indeleble de la barbarie planificada en régimen industrial. En Italia, un grupo de esos judíos supervivientes le ha explicado al futbolista Di Canio, aficionado a levantar el brazo ante sus 'hooligans' como lo hacían los fascistas, qué significan esos símbolos, cuánto sufrimiento representan y los peligroso que resulta desempolvarlos otra vez.

Aquí tenemos un grupo siniestro, que tiene como símbolo una serpiente enroscada en un hacha, que ha asesinado a casi mil personas, que ha provocado tres mil heridos, que ha forzado a decenas de miles de vascos a irse de su tierra, que ha secuestrado, extorsionado y sembrado de miedo, sangre y tristeza las cuatro últimas décadas de nuestra historia. Este grupo terrorista ha intentado durante años doblegar a los que ha considerado enemigos desde su creación: los españoles. No es casual que para estos terroristas, como para otros nacionalistas, español sea sinónimo de insulto. Una supuesta invectiva que resulta tan xenófoba como reaccionaria y que parece salir gratis a quienes la emplean de forma regular.

ETA ha fracasado en su intento de crear un Estado vasco independiente y socialista, a horcajadas de España y de Francia. ETA ha sido derrotada en su proyecto delirante de crear, en esta esquina del Cantábrico, un Estado con lo peor del nacionalismo y lo peor del comunismo. Y ha sido derrotada gracias a que sus enemigos se han negado a entregarse a su delirio. Podía haber sido de otra forma. En ningún sitio está escrito que los episodios terroristas protagonizados por fanáticos se tengan que saldar con la derrota de los asesinos y la victoria de los demócratas. Lo cierto es que ETA ha perdido su guerra contra la democracia, lo cierto es que los demócratas hemos derrotado a ETA.

El fracaso de la banda terrorista se empieza a escribir el 29 de marzo de 1992, cuando la Policía francesa pone a limpio el golpe que la Policía española estaba trabajando desde hace años contra la cúpula de la banda. Desde entonces empieza el declive del grupo terrorista. Un declive embadurnado en sangre, pero irreversible. Luego vinieron otros golpes policiales, un endurecimiento de la leyes, movilizaciones ciudadanas, medidas políticas eficaces y la reacción, organizada y decidida, del Estado de Derecho. De la respuesta dispersa y sin estrategia de los años setenta y ochenta se pasó en los noventa a la reacción compacta y con las ideas claras del objetivo a conseguir, acabar con los terroristas, y, para ello, cercenar su impunidad, lograr que su matonismo y su arrogancia no les salieran gratis. Así se pasó de perseguidos y acobardados a perseguidores y resueltos. Este cambio de tendencia fue posible gracias a un puñado de ciudadanos vascos con talento y con más dignidad que miedo. En ese cambio fue decisiva la eficacia policial, el trabajo impagable para la democracia realizado en condiciones de extrema dureza por centenares de policías y guardias civiles. La vía policial llegó a tal nivel de eficacia que tuvo innegables consecuencias políticas: descabezar a la banda y decirle que estaba derrotada. ETA no volvió a ser la misma desde aquel golpe policial de 1992, un año en el que los estrategas de la banda pensaban que iban a derrotar al Estado.

Ahora, los nacionalistas que nunca apoyaron la vía policial, los terroristas que nunca reconocieron que eran vulnerables y algún que otro socialista en Belén con los pastores nos dicen que tenemos que quedar en empate. Que la derrota de los terroristas que querían destruir la democracia no la podemos poner a limpio y que mejor lo dejamos en empate sin goles. No sé si proponen tanda de penaltis o echarlo a cara o cruz. Pero de la misma forma que la pérdida de memoria es un error garrafal en tragedias de enorme e incomparable magnitud, el hacer tabla rasa en Euskadi con el pasado reciente, el pretender que da igual matar que haber matado y el pretender instalar el espíritu navideño en lo que ha sido una orgía de sangre contra la democracia no sólo es una temeridad para la pervivencia de las libertades, es un insulto a todos los que hemos hecho lo que ha estado en nuestra mano para derrotar a los que querían acabar con la democracia, a todas las víctimas, hayan perdido la vida o la conserven, que lo han sido y lo son por oponerse a un proyecto totalitario que iba contra la democracia.

La democracia ha derrotado a quienes querían acabar con ella. Se trata de que todos lo tengamos claro. Se trata de que no lo echemos a perder ahora, se trata de que el triunfo no se frustre por los errores de unos ni por los sectarismos de otros.

Engaño
KEPA AULESTIA El Correo 2 Marzo 2006

Los atentados cometidos por ETA y los dos comunicados emitidos por la banda en las últimas semanas obedecen, probablemente, a un mismo objetivo: un intento por recuperar el protagonismo perdido y por interpretar todo cuanto acontece en Euskal Herria o en España como emanación de su violento esfuerzo. Para los entusiastas del 'proceso', todo ello forma parte de una liturgia necesaria para el desenganche de los terroristas de su hábito de años. Según ellos, se trataría de un guión habitual en estos casos, cuya representación estaría siendo contemplada con conocimiento de causa por parte del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La lectura de los entusiastas entraña riesgos indudables; comenzando por el hecho de que invita a ser comprensivos con la conducta terrorista.

A los entusiastas no se les ocurre que, por ejemplo, ETA podría acomodarse en esa supuesta fase final. Podría llegar a creerse su propio discurso, a considerar que los cambios que se vislumbran en la organización autonómica del Estado son consecuencia de la crisis que el Estado padece como efecto del embate etarra, y así llegar a la conclusión de que su existencia y su actuación resultan vitales para conducir esos cambios hacia la meta a la que la izquierda abertzale aspira. Aunque no sería de recibo que esta eventualidad no estuviera entre los escenarios que haya dibujado el presidente Rodríguez Zapatero antes de sugerir que nos encontramos al inicio del principio del fin.

La mayor dificultad para la desaparición de un grupo terrorista no es la afición de sus integrantes a emplear la violencia; es su resistencia a dejar de ser un poder fáctico. El terrorismo de las bombas a empresas e instituciones tiene que ver con eso. Con la negativa a retirarse de escena como protagonista inimitable. Podemos ser medianamente optimistas respecto a la imposibilidad de que ETA se recupere de su extrema debilidad y de su aislamiento, y acabe sometiendo a los perseguidos al terror que aplicó hace diez años. Los mil días sin atentados mortales son, en este sentido, el mejor augurio. Pero más difícil resulta imaginar a ETA como una realidad colectiva dispuesta para acordar su propio final.

Las señales que los protagonistas se intercambian en toda aproximación a un «proceso de paz» -las señales que se intercambian un gobierno y una organización terrorista- persiguen el engaño mutuo. Lo mismo ocurre en el seno de la organización terrorista. Unos tratan de engañar a otros, y todos se sirven del autoengaño. El final siempre depende de quién engaña a quién. Por ahora no parece que el gobierno de Rodríguez Zapatero haya conseguido engañar a ETA, ni parece seguro que los etarras más proclives al desistimiento hayan engañado a los demás activistas. Sólo cabe esperar que el presidente no se llame a engaño.       k.aulestia@diario-elcorreo.com

¿España es una Nación?
José Manuel Rodríguez Pardo minutodigital 2 Marzo 2006

La clase política española lleva ya muchos años debatiendo si España es una nación o una “nación de naciones”, expresión confusa y contradictoria acuñada en la Transición por Solé Tura. Mientras, muchos españoles están gravemente preocupados porque el Preámbulo del Estatuto Catalán, pactado por Arturo Más y Rodríguez Zapatero, incluye el “sentimiento” que el parlamento catalán tiene de Cataluña como nación. Pero el PSOE y todos los implicados, incluyendo la oposición, saben perfectamente que el parlamento catalán carece de soberanía y no puede declarar a Cataluña como nación, ya que es un parlamento de España. De hecho, la declaración del Preámbulo alude a un sentimiento del que no puede deducirse existencia efectiva, del mismo modo que nadie puede ser Napoleón aunque lo crea fervientemente. En todo caso, cuando se discute acerca de la nación española, ninguno de nuestros políticos sabe sino emitir dogmas de fe referidos a la Constitución de 1978; a lo sumo podríamos encontrar en el Sr. Rajoy la referencia a la Constitución de 1812, pero esto entra en contradicción con la defensa de la Constitución de 1978 que realiza el propio Rajoy. Constitución que incluye a quienes han aceptado el nuevo Estatuto que rechaza el PP (a CIU) y con quienes acabará pactando en caso de ganar las elecciones, lo que significa que la defensa de España realizada por el PP sólo tiene valor electoral.

En las elecciones autonómicas vascas del año 2001, la ciudad de Bilbao se encontraba llena de carteles de Batasuna en los que aparecía una mujer embarazada junto al lema: “una nación está a punto de nacer”. Y en efecto, las naciones nacen, pues su etimología viene del latín nascor (nacer), como recuerda Gustavo Bueno en España frente a Europa y España no es un mito, pero siempre por medio de otros. En este caso, si la nación en sentido biológico (el nacimiento) depende de los padres, la nación en sentido étnico, una supuesta nación del pueblo vasco o catalán, depende de otra estructura política previa, España, que en su origen no es una nación: en tiempos medievales eran los “Cinco Reinos” los que configuraban políticamente a España, unidos solidariamente frente al Islam, como ya vimos en otro artículo. Sólo a partir de la Constitución de 1812 citada por el Sr. Rajoy se produce la crítica del Trono y el Altar: la izquierda liberal, inspirada en la revolución francesa de 1789, convierte a España en nación política, proceso que incluye la eliminación paulatina de fueros y privilegios propios del Antiguo Régimen y la igualdad ante la ley de todos los españoles, independientemente de la cuna o el pueblo en el que hayan nacido.

Quienes históricamente niegan la nación española son precisamente quienes pretenden volver a la situación de privilegios propia del Antiguo Régimen: del “¡Muera la nación y vivan las cadenas!” del absolutismo de Fernando VII se pasa al carlismo ultramontano, cuyo lema clerical “Dios y leyes viejas” inspira el secesionismo racista vasco de Sabino Arana y del actual PNV. ERC también se inspira en el carlismo y su procedencia es clerical igualmente. De hecho, los independentistas catalanes acuden cada 11 de septiembre al Monasterio de Montserrat a homenajear a sus monjes inspiradores. Son estos mismos nacionalistas quienes aspiran a tener su propia nación, en este caso fraccionaria, pues sólo podría “nacer” de la descomposición de España, la única nación política soberana, junto a Portugal, que existe en la Península Ibérica. Aunque por el momento no pasan del sentimiento, igual que el enajenado mental sólo puede creerse Napoleón sin llegar a serlo.

articulista@minutodigital.com?subject=CONTACTO CON RODRIGUEZ PARDO

Unidad frente a ETA
Cartas al Director ABC 2 Marzo 2006

Después de la marcha organizada por la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), sus dirigentes piden al Partido Socialistas y al Partido Popular más unidad frente al terrorismo.

El mensaje de los españoles después de esta tercera marcha es claro: reclamar los principios y leyes del Estado democrático, porque hemos experimentado la eficacia del Pacto Antiterrorista entre los dos grandes partidos que nos representan a la mayoría. Pero Rodríguez Zapatero lo ha roto de un modo incomprensible. Aunque no le guste, en la lucha contra el terrorismo no puede haber atajos ni gestos que ofendan a las víctimas. Están en juego el Estado de Derecho, la memoria, la dignidad y la justicia.

Zapatero pide apoyo y fe ciega cuando ignora olímpicamente al PP, es decir, a diez millones de ciudadanos, en su extraña política antiterrorista.

El presidente sigue la sorprendente estrategia de combatir al PP mientras prodiga gestos y manos tendidas al entorno etarra.
Marina Galmés. Bilbao.

Mil días sin muertos
Cartas al Director ABC 2 Marzo 2006

Es magnífica la noticia de que no haya habido víctimas del terrorismo durante mil días. Hay quien hace esta valoración, se queda ahí y usa el argumento de que, como los terroristas no matan, hay que darles la oportunidad de la paz y que en un largo proceso no se les considere como vencidos; como si el Estado de Derecho no existiera.

Pero es que no se puede simplificar la noticia, porque los atentados terroristas no han cesado, han producido cuantiosos daños materiales y, por suerte, no ha habido víctimas, pero podía haberlas habido, porque cuando una bomba explota nadie puede asegurar que no vaya a producir muerte, y por ello el que la coloca no deja de ser un asesino, aunque sea en potencia.

También es simplista el ataque a los que no se adhieren a esta teoría del «buenismo» y consideran que éstos se equivocan cuando piden que en el proceso de paz de Vascongadas haya vencedores y vencidos.

Por último, se tiene confusión de ideas cuando se sacan conclusiones que no respetan la voluntad de las personas que acuden a una manifestación. Las personas que participamos en la manifestación del día 25 lo hicimos por voluntad propia, porque queríamos estar cerca de las víctimas, que han pagado un alto coste y a las que algunos les tratan con indiferencia. Somos personas normales de la calle que opinamos que en nuestro nombre no se negocie una paz que beneficie a los asesinos, y yo personalmente pienso que con el terrorismo no se debe frivolizar.        Ramón G. de la Infanta. Madrid.

INFORME
La "calle" ya no es lo que era
Las manifestaciones del PSOE
Libertad Digital 2 Marzo 2006

“Cada día es más útil que los ciudadanos salgan a la calle cuando hay un Gobierno que no escucha”. La idea no es de un portavoz del Foro de la Familia o de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Ni siquiera pertenece a uno de los dos millones y medio de españoles que ha pedido, con su firma, que se consulte a la nación si desea seguir unida en derechos y obligaciones, antes de entregar cualquier privilegio a unos españoles frente a otros. Su autor es José Blanco, secretario de Organización del PSOE, y la defendió el domingo 16 de febrero de 2003, aún eufórico por el éxito de la manifestación contra la Guerra de Irak celebrada el día anterior. La habitual guerra de cifras fue directamente arramblada por la propaganda épica del PSOE: “histórica”, “clamor masivo”, “se recordará siempre”, fueron algunos de los calificativos utilizados entonces para exaltar la legitimidad de “la calle” frente a la del Gobierno.

Los dirigentes socialistas no dudaron en atribuir dimensiones históricas a las concentraciones de protesta convocadas por Cultura contra la Guerra y organizaciones de extrema izquierda. Zapatero calificó la convocatoria de aquel 15 de febrero como “la mayor desde la transición democrática”. Jesús Caldera, entonces portavoz del PSOE en el Congreso, se apuntó también al epíteto “histórico”, y añadió: “Se recordará siempre”. Manuel Chaves pidió a José María Aznar que escuchara el “clamor masivo”: los gobiernos, dijo el presidente de los socialistas, “deberían ser sensibles a lo que piensan los ciudadanos a los que representan y cambiar radicalmente”.

Por aquel entonces, la guerra de cifras de asistentes era esgrima de salón, comparada con el singular método de recuento del actual delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Constantino Méndez. La disparidad entre organizadores y gobernantes, durante las manifestaciones de 2002 y 2003 contra la política del Gobierno popular en la crisis del Prestige y en la Guerra de Irak, apenas alcanzaba a dos o tres centenares de miles de personas.

El sábado 15 de febrero de 2003, con ocasión de la manifestación contra la Guerra de Irak, los convocantes hablaron de un millón de personas y la Delegación del Gobierno concedió 660.000. Dos días después, José Luis Rodríguez Zapatero se refirió a la concentración como “la mayor desde la transición democrática”. Olvidó que hubo varias manifestaciones con mayor respaldo popular en Madrid, como la celebrada tras el fallido Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, o la que recorrió las calles de la capital tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco por ETA.

Zapatero acusó a Aznar y al PP de haberse “divorciado de la opinión de los españoles” y de gobernar “contra la mayoría de los ciudadanos”. El secretario general de los socialistas no escatimó elogios para una “ciudadanía madura, democrática, libre y responsable”, una doctrina que contrasta con la del Gobierno socialista de hoy, que sólo ve ciudadanos divididos y manipulados por el PP en las últimas manifestaciones.

La imagen de un divorcio de “la calle” y el Gobierno era la favorita de los dirigentes socialistas, cuando las manifestaciones por el ‘Prestige’ y la Guerra de Irak. Rafael Simancas lamentó, tras la manifestación del 15 de febrero de 2003, que “el PP esté dando la espalda a los ciudadanos y gobierne en contra de la voluntad de la mayoría”.

El PSOE creía haber patentado, por aquellos días, un traductor simultáneo de la voluntad popular: “La gente lo que le está pidiendo a Aznar es que se una a su pueblo, andaluces, gallegos o vascos, a todo el mundo que está en contra de la guerra, y que vote en el Consejo de la ONU en contra de la intervención militar en Irak”.

José Blanco hablaba de la necesidad de recuperar la “conexión” con los ciudadanos. “Cada día”, dijo 24 horas después de la manifestación contra la Guerra, “es más útil que los ciudadanos salgan a la calle cuando hay un Gobierno que no escucha, que está instalado en la soberbia”.

EL SÁBADO SE CONSTITUYE EL PARTIDO CIUDADANOS DE CATALUÑA
Boadella denuncia que "los delirios secesionistas" del PSC conducen a Cataluña hacia la independencia
Este sábado nace como partido situado en "la no ortodoxia" y "hecho a la medida del sentido común catalán" Ciudadanos de Cataluña, según ha explicado Albert Boadella, uno de sus promotores. El director de Els Joglars reiteró que no tienen "miedo a sentirse españoles", al contrario de la "ultraderecha" nacionalista. De Maragall dijo que "ha cumplido su sueño infantil" y se siente llamado a "salvar Cataluña". A Zapatero le llamó "boy scout". Francesc de Carreras, su compañero en la plataforma, considera la gestión del tripartito como el "hasta aquí hemos llegado" para fundar el nuevo partido.
Libertad Digital 2 Marzo 2006

El director teatral hizo estas declaraciones en un desayuno informativo en Madrid organizado por Nueva Economía Fórum, que recoge Efe. Con ironía, señaló que estaba en la capital "en un acto de traición", ya que ha "venido al extranjero a contar las miserias" de Cataluña y además, puntualizó, se dirá que "vengo en apoyo al PP". Albert Boadella indicó que su mirada estaba condicionada por una "deformación profesional" antes de dar su particular visión de los protagonistas de la vida política española.

Así, definió a José Luis Rodríguez Zapatero como un "boy-scout" que "debería crecer un poco", a Mariano Rajoy lo describió como "muy gallego" y "muy indeciso" y de Pasqual Maragall dijo que "ha cumplido su sueño infantil" y le pidió que se retire. También se refirió a Josep Lluís Carod Rovira como "un chico que se ha creído su propio delirio", de Artur Mas dijo que "es un hombre para la publicidad" y de José María Aznar señaló que "tiene algo de perdedor y algo de Quijote", "me gusta más en una cierta oposición, en la sombra, que cuando estaba de presidente".

Boadella ha destacado que Ciudadanos de Cataluña está formado por "un amplio abanico de color político", pero ha incidido en que "coincidimos en el análisis de la deriva nacionalista de Cataluña". Una deriva marcada por "un camino irreversible hacia la secesión". Para el intelectual, "la izquierda se ha involucrado en este proceso", lo que está causando que "en el mundo de la izquierda hay gente que se ha decepcionado con el PSC. Que se siente defraudada". Es ahí donde Ciudadanos de Cataluña busca ofrecer una alternativa que pueda representarles.

"En un panorama que se degrada día a día, hemos decidido no callarnos", declara Albert Boadella, quien incide en que "hemos tenido una recepción extremadamente dura por los partidos políticos y especialmente por los medios de comunicación, algunos con amenazas físicas contra nosotros". Una reacción que les ha hecho pensar a quienes han creado Ciudadanos de Cataluña que lo están haciendo bien, según declaró.

Las "sardanas" del PSC
Boadella fue tajante en la descripción de la situación política en Cataluña y en las críticas al socialismo catalán y su líder. Aseguró que Cataluña camina de forma irreversible hacia la secesión, consideró que en esta comunidad hay un conjunto de ciudadanos enfermos afectados de la paranoia nacionalista y lamentó que Maragall "tomara esos derroteros". A su juicio, el PSC vio cómo "el nacionalismo lo invadía todo" y se sintió obligado "a mostrarse más catalán que Pujol y que bailaba sardanas mejor que Pujol". Según Boadella, el presidente de la Generalidad se sintió llamado a "salvar Cataluña", quizás, dijo, por ser nieto de un poeta "muy catalanista" (Joan Maragall) aunque, a su juicio, "rayaba el racismo".

El director teatral subrayó que "nuestro territorio se ha vuelto inhóspito para quienes no estamos en la exaltación del nacionalismo", y añadió que "no creemos en los derechos especiales e históricos" que se atribuyen los nacionalistas. Así, los integrantes de este partido "somos catalanes y no tenemos miedo de sentirnos españoles", y aseguró que los nacionalistas, a quienes calificó de ultraderecha, se han dedicado, desde hace años, a "elaborar una patraña con la que han engañado al conjunto de los españoles", en la que ha "involucrado la izquierda en Cataluña" y protagonizado " esos delirios secesionistas".

El catalán, la educación y los medios de comunicación fueron también objeto de críticas por parte de Boadella, aseguró que "no hay exactamente una persecución del castellano, pero sí se legisla a favor del catalán, y de forma agresiva". En cuanto a la historia se mostró convencido de que estaba manipulada por los nacionalistas, y en la educación aseguró que "hay generaciones educadas en el odio a España". Sobre TV3 y Cataluña Radio, dijo que estaban "bajo el yugo del nacionalismo" y todo ello, dijo, "sustentado por la reivindicación de los rasgos diferenciales".

"Hasta aquí hemos llegado"
Su compañero en la plataforma Francesc de Carreras explicó, en una entrevista para La Mañana de la COPE, que, desde la creencia "de que una parte de la sociedad no estaba representada en los partidos políticos" del espectro catalán, han ido dando pasos desde el manifiesto de junio hasta el momento en que se celebre "un acto constituyente" este sábado en el teatro Tívoli de Barcelona con el fin de que "el partido sea una realidad operante antes del verano".
Carreras, junto a Arcadi Espada o Albert Boadella son las cabezas más visibles de la plataforma, pero, según explicó el catedrático, "el partido tiene ya en este momento que tiene dimensiones que van mucho más allá de nosotros" y "empieza a andar solo a partir del sábado". Indicó que ya tiene "agrupaciones en 39 localidades", mientras que su página en Internet registra "3.000 entradas diarias". Los "6.000 firmantes del manifiesto" es otro de los elementos que indican que ya tienen una "organización vigente que no somos nosotros".

El catedrático se refirió al papel que ha jugado la gestión del actual Gobierno para la constitución del partido. Según Carreras, el "hasta aquí hemos llegado" que ha supuesto el tripartito provocó la decisión de formar Ciudadanos de Cataluña como formación política. Carreras explicó que desde que Pasqual Maragall se presenta como candidato en 1999 ya vio "que aquello no iba", que el PSC "se plegaba ante postulados" con complejos nacionalistas" y tenía "poca capacidad de tener posiciones propias". "Se parece a ERC en Cataluña pero en Madrid se parece al PSOE", indicó el catedrático, quien añadió después que su "indefinición y falta de personalidad" le hacen "un partido en el que poco se puede confiar".

Carreras indicó también la "pretensión" de su formación para constituir "un partido autónomo". "Nadie quiere una posición subordinada a otros partidos", explicó el catedrático, que se refirió durante la entrevista a la posibilidad de que fueran "deglutidos" por el PPC o el PSE. Sobre el PPC, reconoció "haber tenido contactos con ellos" e indicó que no quieren "entrar en competencia con él", pues ven "el déficit democrático en el centro izquierda". "No queremos entrar en competencia", reiteró, "sino recoger un voto de descontento de izquierdas".

SEGÚN ALBERT BOADELLA
Estrategia nacionalista: Lengua, historia, medios y educación y cultura
En un punto de su intervención en Nueva Economía Forum, Albert Boadella ha hablado de lo que considera los cuatro ámbitos de la vida ciudadana en los que ha actuado la estrategia nacionalista: la lengua, la historia, los medios de comunicación y la educación y la cultura. Para Boadella son pocos quienes la han llevado a cabo, pero ha sido una labor "sutil" realizada durante mucho tiempo, con una estrategia de confrontación y falso pactismo.
Libertad Digital 2 Marzo 2006

El primero de ello ha sido la lengua, que "se ha utilizado como un efectivo militar. Como un instrumento para el ataque. Se trataba de arrinconar a la competencia, que es el Español. Para ello se ha recuperado la política de Franco, pero en el sentido inverso. De este modo, la ecología compleja de las dos lenguas empieza a desequilibrarse".

También la historia, que es "lo primero que se ha manipulado". Una manipulación que llega tan lejos como para decir que "España representa al franquismo y nosotros a la libertad" o que "Cataluña fue la víctima del franquismo", a lo que responde Boadella: "no entiendo en qué medida no lo fue Almería, o cualquier otra parte de España". Por otro lado, "¿Cómo se puede aludir a los derechos históricos en 2006? ¿Desde cuándo empezamos a contar, desde el paleolítico, desde el neolítico?".

El tercer ámbito de actuación nacionalista son los medios de comunicación: "la casi totalidad" de ellos " está bajo el yugo del nacionalismo. Y acallan todo lo que no vaya con el régimen, ya sea por convencimiento, ya por estar a bien con él". Puso como ejemplo el servicio meteorológico de TVE, en el que aparece un mapa que va del Rosellón, sisando un buen número de hectáreas a Francia, hasta Alicante", pero no te informan del tiempo, por ejemplo, en Zaragoza. "Lógicamente", dice, "esto va calando".

Sigue quejándose que "hasta el humor está condicionado. Los castellanos nunca son tan listos como los personajes catalanes. Esto es una característica de los nacionalismos, que siempre se ponen como más listos de los demás. Me gustaría un nacionalismo que reconociera "somos los más burros del mundo", un nacionalismo humilde, que reconociera que tiene algo que aprender de los demás.

El último es el de la educación y la cultura: "se ha educado en el odio a España. Siempre se enseña, por ejemplo en literatura, con intelectuales afines al régimen. Josep Pla siempre es marginado. Han creado generaciones catalanistas y nacionalistas".

Según el análisis de Ciudadanos de Cataluña que ha expresado en Nueva Economía Forum, la estrategia nacionalista "de combate, siempre a la contra", en la que "primero se enciende un fuego, y luego siempre aparece alguien que aparece para ofrecerse a apagarlo, en una estrategia de pactismo, que da la impresión de un nacionalismo 'controlado', pero que viene acompañado siempre de un paso adelante. Pero se han encontrado "con un Gobierno que les promete barra libre", lo que les lleva a posiciones maximalistas.

Segundo Manifiesto
Ciutadans de Catalunya 2 Marzo 2006

Cataluña se ha vuelto inhóspita para quienes no son nacionalistas. El proyecto de construcción nacional, en el que participan todas las formaciones salvo el PP, está dejando al margen, sin representación política, a una parte importante de la población. Muchos ciudadanos están cansados de prestar su voto a unos partidos que dicen no ser nacionalistas, pero que se suman con entusiasmo a la tarea de “construir una nación” con tal de llegar al poder.
Esta situación debe terminar. Hay que poner fin al monopolio
nacionalista del espacio público, al afán de intervenir en todos los órdenes de la vida ciudadana, a la obligación de abrazar el credo catalanista para poder hacer política sin ser agredido, insultado y calumniado, al encubrimiento sistemático de la corrupción bajo el velo del patriotismo. Y no puede ni debe proseguir el control ideológico del nacionalismo sobre los
medios de comunicación. La Generalitat y las demás instituciones autonómicas han de estar al servicio de toda la ciudadanía, no de una parte, y mucho menos de una minoría fanatizada.

En junio del año pasado hicimos público un manifiesto en el que considerábamos la necesidad de un nuevo partido político. Aquel primer manifiesto fue firmado por miles de personas y ha sido presentado a lo largo de los últimos meses en distintas localidades catalanas. En estos actos públicos queríamos pulsar la opinión de la ciudadanía y comprobar si nuestro
diagnóstico era compartido por otras personas. Concluida la primera serie de asambleas divulgativas, estamos convencidos de que un amplio sector de la ciudadanía coincide con nosotros en reclamar la creación de un partido que dé voz a quienes no se sienten representados.
La tarea prioritaria hoy, en Cataluña, es la de sumar fuerzas para luchar por una sociedad libre de las ideologías románticas y del colectivismo reaccionario. Una sociedad posnacionalista. Queremos un partido de nuevo tipo en el que puedan coexistir personas de distintas tendencias políticas que coincidan en que la diversidad, el respeto a las minorías y el derecho a
discrepar son requisitos imprescindibles para enfrentarse sin prejuicios a los inciertos problemas de nuestro tiempo.
Alentados por los apoyos de todo tipo que hemos ido recibiendo, hoy anunciamos el proceso constituyente que concluirá con la fundación de un partido político abierto a todos aquellos que desde posturas democráticas no comulguen con la ideología nacionalista.

Como promotores de este proceso, los fundadores de Ciutadans de Catalunya ofrecemos a la consideración de quienes participen en su desarrollo algunos conceptos que deberían orientar el programa del partido, su estrategia y su modo de actuar, dando por sentado que serán los órganos
de decisión surgidos del propio proceso constituyente los que tendrán la última palabra:

-Ciudadanía. Los territorios carecen de derechos. Sólo tienen derechos las personas. Los sentimientos de identidad, como los sentimientos religiosos o la orientación sexual, son dignos de respeto, pero rechazamos que se pretenda imponer proyectos políticos basados en ellos. Del mismo modo
que estamos en contra de la discriminación racial, sexual o religiosa, lo estamos también de toda discriminación por razones de identidad. Debemos tener presente que si España es plural, Cataluña también lo es. El nuevo partido basará, por tanto, su discurso en el concepto de ciudadanía y denunciará el carácter antidemocrático de las ideologías identitarias.

-Libertad e igualdad. Será un partido que promoverá el espíritu crítico y el debate racional, haciendo suyos los principios heredados de la Ilustración. Defenderá la igualdad ante la ley y los derechos que caracterizan a las sociedades realmente democráticas, incluido el de recibir la protección del Estado para asegurar una Sanidad digna, un sistema de
pensiones que asegure el bienestar en todas las etapas de la vida y un sistema educativo de calidad. Asimismo, el partido defenderá que el Estado promueva la igualdad de oportunidades de forma que ni el origen étnico, ni el idioma, ni el sexo, ni la posición económica de la familia, determine
privilegios.

-Laicismo. Es esencial la neutralidad de la Administración en asuntos religiosos e identitarios. El nacionalismo romántico no debe imponerse en el espacio público. Nuestro partido se opondrá a la manipulación ideológica de los jóvenes y defenderá un sistema educativo libre de contaminaciones
nacionalistas e imposiciones comisariales.

-Bilingüismo. El nuevo partido hará todo lo posible para elevar a oficial lo que ya es normal en la calle. Defenderá el bilingüismo en la Administración, en los medios de comunicación públicos, en la enseñanza y en todas las instituciones públicas catalanas. Dado que en Cataluña hay dos
lenguas oficiales, promoverá una reforma educativa para que tanto el catalán como el castellano sean lenguas vehiculares y para que la primera educación se ofrezca en la lengua que decidan los padres. Exigirá el cierre inmediato de las Oficinas de Garantías Lingüísticas y se opondrá a cualquier tipo de
discriminación por motivos de lengua. También promoverá el conocimiento del catalán entre los funcionarios, pero no hará de ello una condición necesaria para su acceso a la función pública.

-Constitución. El nuevo partido defenderá la Constitución Española. Asumirá, por tanto, uno de sus principios básicos: la soberanía reside en el conjunto de la ciudadanía española, no en cada una de las Comunidades Autónomas. Propondrá racionalizar el sistema autonómico, cerrar el capítulo de transferencias conservando un gobierno central con los instrumentos necesarios para defender el bien común, y convertir al Senado en cámara territorial.

Por último, convocamos a todos aquellos que simpaticen con este proyecto y crean necesario un cambio en profundidad de la política catalana a un Acto Público que se celebrará en el Teatro Tívoli de Barcelona el sábado 4 de marzo a partir de las 12 del mediodía.

CIUTADANS DE CATALUNYA
Barcelona, 1 de marzo de 2006

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