AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 3 Marzo  2006
Perfiles de la desigualdad regional en España
MIKEL BUESA ABC 3 Marzo 2006

Aznar, Boadella y el Estatut
Pablo Sebastián Estrella Digital 3 Marzo 2006

La paz de Maite
CARLOS HERRERA ABC 3 Marzo 2006

La vuelta al estanque dorado
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Marzo 2006

Ante el cambio de régimen
EDITORIAL Libertad Digital 3 Marzo 2006

ETA siempre llama dos veces
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Marzo 2006

Puentes rotos
Jorge Vilches Libertad Digital 3 Marzo 2006

Ciudadanos de España
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Marzo 2006

Ciutadans de Catalunya
M. MARTÍN FERRAND ABC 3 Marzo 2006

EL TAMAZIGHT Y OTRAS LENGUAS
ÁNGELES DEL POZO ABC 3 Marzo 2006

Lea el diálogo del 2 de marzo con
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 3 Marzo 2006

Los españoles creen inconstitucional la política lingüística, según otro sondeo ocultado por CiU
ÁNGEL MARÍN ABC 3 Marzo 2006

«Camino hacia la secesión»
MANUEL DE LA FUENTE ABC 3 Marzo 2006

Perfiles de la desigualdad regional en España
Por MIKEL BUESA, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ABC 3 Marzo 2006

... La propuesta de reforma estatutaria en Cataluña constituye un ataque en toda regla a las instituciones de solidaridad...

A partir de una de las investigaciones estadísticas de mayor interés entre las recientemente emprendidas por la Unión Europea -la Encuesta de condiciones de vida, que en España ha realizado el INE- pueden reconstruirse los perfiles de la desigualdad entre las regiones españolas, tanto desde una perspectiva económica como desde otra más bien sociológica. El resultado principal de esta indagación puede resumirse señalando que, mientras que la desigualdad económica es más bien abultada, los desniveles sociales son, por lo general, moderados. Desgranaré seguidamente, abusando sin duda de la paciencia de los lectores, algunos de los aspectos más interesantes de esta encuesta, contrastando el caso de Madrid -que es la región con mayor renta por habitante y que podemos tomar como paradigma de la España desarrollada- con el de Extremadura -que, por el contrario, obtiene el nivel más bajo de ingresos y representa el límite de la España en desarrollo-.

Comencemos por lo más simple: la economía. Los ingresos por persona son en Madrid un 60 por ciento mayores que en Extremadura y, por ello, no sorprende que en la primera de esas regiones sólo uno de cada diez habitantes sea pobre, mientras que en la segunda tal condición alcance al 37 por ciento de la población. La desigualdad económica entre ambas comunidades autónomas es evidente y se refleja en una gran diferencia en cuanto al alcance de la pobreza. Sin embargo, aunque a algunos les pueda parecer paradójico, la equidad distributiva interna de cada región es mayor en Extremadura -donde el 20 por ciento de los hogares más ricos obtienen una renta sólo 8,6 veces mayor que la que corresponde al 20 por ciento de los hogares más pobres- que en Madrid -donde ese mismo cociente adopta un valor igual a 9,3-. Los indicadores sociales, como he avanzado, no reflejan tanto desnivel entre las dos regiones. Para empezar, el equipamiento de los hogares es muy similar entre los madrileños y los extremeños: casi todos tienen teléfono, televisor y lavadora, y en torno a tres cuartas partes cuentan con un coche, aunque se apunta una diferencia apreciable en cuanto a la disponibilidad de ordenador.

También en lo relativo a la sanidad los niveles son similares: dos tercios de los ciudadanos de ambas regiones se consideran con un buen estado de salud, y sólo un poco más de la décima parte lo califican de malo o muy malo. Además, uno de cada veinte se ve impedido para desarrollar una vida normal como consecuencia de alguna enfermedad. De la misma manera, sólo dos de cada cien de los adultos, con una pequeña diferencia a favor de los extremeños, no han podido ser atendidos por el sistema sanitario durante el último año por estar en una lista de espera. Pero se anota una cierta disparidad en cuanto al tratamiento dental, pues éste no ha sido accesible, por no poder costeárselo, para el 8,6 por ciento de los habitantes de Madrid y el 6 por ciento de los de Extremadura. Y también hay desproporción en el nivel educativo, pues, aunque la escolarización está generalizada en las dos regiones, en la madrileña la población adulta que ha accedido a los estudios superiores -cerca de un tercio- casi duplica a la extremeña.

Se comprueba, por consiguiente, que las desigualdades económicas no tienen un reflejo en el terreno social, donde existe una gran equidad; y que ello hace que las posibilidades de contar con unas condiciones de vida razonablemente aceptables en lo relativo a la vivienda, la salud y la educación sean similares para todos, con independencia de que se viva en una región rica o en una pobre. Esta situación señala que, en la sociedad española, las instituciones redistributivas han funcionado con mucha eficacia y que, en buena lógica, deben preservarse sin someterlas a cambios bruscos o a tensiones que las hagan inviables.

Tales instituciones son fundamentalmente de dos tipos: por una parte, las que operan en el plano personal, ofreciendo prestaciones económicas a los individuos que necesitan recursos por haber agotado su vida activa (pensiones), por carecer de trabajo (seguro de desempleo) o por otros motivos (maternidad, enfermedad u orfandad) y se financian con las cotizaciones sociales; y, por otra, las que se configuran como servicios públicos de acceso universal (sanidad y educación) y se financian con los impuestos y transferencias que el Estado pone a disposición de las comunidades autónomas. Pues bien, el acceso a las instituciones del primer tipo ha de ser necesariamente desigual, dado que operan en favor de las personas que cuentan con menos recursos, lo que en el plano geográfico ha de reflejarse en una utilización más frecuente dentro de las regiones más pobres. Y así ocurre efectivamente, pues mientras que un 64 por ciento de los extremeños son perceptores de prestaciones sociales, tal proporción alcanza a sólo un 44 por ciento de los madrileños. Pero, para que las segundas alcancen a toda la población por igual y se configuren como instrumentos de la equidad social, se necesita que la disponibilidad financiera de los gobiernos regionales sea más bien igualitaria. Y, de nuevo, eso es lo que se verifica en la España actual, pues en tanto que el de Madrid cuenta con unos 2.375 euros por cada habitante, el de Extremadura dispone de alrededor de 2.345.

Por tanto, se puede concluir de todo esto que, a partir del principio de solidaridad entre las regiones, España ha configurado unas instituciones que, sin ser perfectas, han logrado un resultado encomiable en el ámbito de la equidad social y otro no desdeñable en el de la equidad económica, haciendo así que las ideas de «garantizar la convivencia... conforme a un orden económico y social justo» y de «asegurar a todos una digna calidad de vida» sean algo más que la mera retórica propia del preámbulo de una Constitución. ¿Por qué, entonces, nos enfrentamos ahora a un cuestionamiento radical de estas instituciones? Las decisiones adoptadas en los acuerdos entre el presidente del Gobierno y el máximo dirigente de CiU con respecto a la reforma del Estatuto de Cataluña se orientan en ese sentido, pues, como ha enfatizado ese partido, «el nuevo modelo de financiación pone límites a la solidaridad» y hace que «Cataluña no contribuya más a financiar las infraestructuras de las regiones pobres». Tan es así, que de generalizarse ese modelo, como por otra parte es inevitable, la Comunidad de Madrid pasará a disponer de 2.563 euros por habitante en su presupuesto -lo que redundará en unos mejores servicios educativos, sanitarios y sociales-; pero Extremadura sólo tendrá 1.461 euros para cada uno de sus ciudadanos -con lo que, inevitablemente, tendrá que acabar cerrando escuelas y hospitales-.

Digámoslo de otra manera: la propuesta de reforma estatutaria en Cataluña constituye un ataque en toda regla a las instituciones de solidaridad y va a provocar, con toda seguridad, un aumento de las desigualdades regionales, rompiendo la equidad social. Que esta sea una propuesta aceptada por el PSOE no se comprende, pues ataca el núcleo esencial de la ideología socialdemócrata en favor de la vieja noción totalitaria de que es posible subordinar la economía a la política. Una noción que, como la historia del siglo XX nos enseña, cuando ha alcanzado a determinar las acciones del Gobierno, siempre ha provocado un freno al desarrollo económico y un empobrecimiento de las clases menos favorecidas, a la vez que una concentración de la riqueza en las manos de los que, por una u otra vía, se encuentran en los aledaños del poder.

Aznar, Boadella y el Estatut
Pablo Sebastián Estrella Digital 3 Marzo 2006

El debate del Estatuto catalán ha crispado y tensado la discusión política y amenaza con tener serias consecuencias para la cohesión nacional. Afortunadamente, la crisis que en él se plantea no es tan grave como la que José María Aznar denunciaba en el Consejo de Estado, pidiendo la derogación del artículo 150.2 de la Constitución, pero sí es preocupante por las novedades inconstitucionales que introduce y sobre todo porque abre un camino de incierto recorrido. No en vano una cosa es, y puede ser razonable, aumentar las actuales cotas de autogobierno autonómicas con sentido común y moderación (pero no prohibir ese desarrollo como implícitamente proponía Aznar), y otra bien distinta promover reformas que no sólo afectan a Cataluña, sino de las que se derivan consecuencias para el resto de España, tal y como se desprende de los cambios paralelos en la Justicia o en el sistema de financiación de las Autonomías, sin olvidar los daños a la cohesión nacional y social.

Un debate, en todo caso, que interesa en España en general y en particular en Cataluña, donde el autor y director de teatro Albert Boadella ha anunciado la inmediata creación de un nuevo partido político de Cataluña para combatir lo que en su opinión es un hecho casi irreversible: “que Cataluña camina hacia la secesión”. Lo que aplicado al lenguaje del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, podría decirse que, gracias al nuevo estatuto, estamos “en el principio del fin de la cohesión nacional española" por causa del Estatuto catalán que se está redactando en el Congreso de los Diputados y que incluye la semilla o los cimientos de la nueva nación catalana que desdibuja la nación española, rompe la cohesión estatal y la solidaridad entre todos los ciudadanos de España, a la vez que obliga a reformas injustificadas y peligrosas del poder judicial o del sistema de financiación de las comunidades autónomas.

Sin olvidar otros muchos daños colaterales, como la marginación del idioma castellano, la pretensión de poner en marcha una política exterior alternativa, la diferencia de deberes y derechos de los ciudadanos de Cataluña y del resto de España, o la pérdida por parte del Estado de su patrimonio en puertos, aeropuertos, recaudación fiscal, seguridad, educación y otras muchas políticas que tienen más que ver con el Estado que con el autogobierno de las Autonomías.

La inclusión de la palabra nación en el preámbulo es uno de los mayores desafíos del nuevo Estatuto porque, como lo declaran los propios dirigentes nacionalistas, supone un reconocimiento por el Parlamento español de la condición de Cataluña como nación, y por tanto la constancia de que España ya no será una nación, sino un conglomerado de otras naciones una vez que el modelo catalán será seguido por el País Vasco, Cataluña y puede que otras Autonomías, aumentando la diáspora que se inicia en Barcelona, y a la que dio amparo y apoyo político, de manera tan incomprensible como innecesaria, el Gobierno de Zapatero y el Partido Socialista.

Sin perder de vista que el traumático proceso del Estatuto catalán ha abierto una frontera política, cultural y social entre catalanes y el resto de España, a la vez que deja en situación de minoría discriminada a los muchos españolistas que habitan en Cataluña, donde por cierto se pondría en marcha un Estatuto de corte intervencionista frente a la iniciativa de los empresarios y sectores sociales que incluye un proceso de involución democrática y de recorte de libertades, amén de numerosos preceptos inconstitucionales que ni el Gobierno del PSOE ni los partidos nacionalistas se atreven a someter al tribunal Constitucional para evitar su derrota legal. Y para que todo recurso posterior al referéndum catalán con el que se pretende sancionar el Estatuto se convierta en un caso de conflicto entre la pretendida soberanía catalana y la soberanía nacional que reside en el conjunto de los españoles.

Cuando estamos asistiendo, por ejemplo en Alemania, a procesos de integración nacional en menoscabo de las políticas de autogobierno autonómico, en España se está poniendo en marcha, de espaldas a la Constitución y por la vía de una simple ley orgánica de reforma de los Estatutos, un modelo de Estado federal que no ha sido consultado previamente a todos los españoles y que responde solamente a la ambición de los nacionalistas catalanes y a las presiones que están ejerciendo contra el Gobierno español, aprovechando que el presidente Zapatero no reconoce a la nación española como tal, y tiene una idea particular de España y de la Historia que está decidido a aplicar, por la vía de ley orgánica, burlando la soberanía nacional.

Nos dirán que el proyecto de Estatuto aprobado en primera instancia en el Parlamento de Cataluña ha sido modificado en muchos aspectos, pero dicho proyecto, que nunca debió pasar el filtro del Congreso de los Diputados, mantiene en pie lo esencial de su desafío al Estado y se convierte en modelo a seguir por vascos y gallegos, sin que semejante cambio de modelo estatal se hubiera planteado como tal a los ciudadanos por el PSOE durante las pasadas elecciones generales del 2004, por lo que carece de legitimidad, además de ser a todas luces inconstitucional.

La iniciativa de Boadella responde a un gesto admirable de un sector de la sociedad civil de Cataluña que es consciente de los peligros que encierra el nuevo desafío y que va a obligar a muchos catalanes a estar vigilantes ante la que se presume que será una nueva e intervencionista etapa del nacionalismo catalán tras la aprobación del Estatuto en curso. Un paso que se pudo plantear y hacer de otra manera, buscando un amplio consenso de todas las fuerzas políticas pero que, por la debilidad y el desvarío español de Zapatero, se va a dar causando un daño irreversible al conjunto de los españoles y a la cohesión nacional. Pero de ahí al dramatismo del “escenario de crisis nacional” del que habla Aznar va un trecho bastante largo. Entre otras cosas porque aún no ha sido aprobado el Estatuto, lo que permite soñar, a pesar de la dificultad que existe, con un gran pacto de última hora que amplíe el consenso y que recorte las pretensiones excesivas de los nacionalistas. Sabemos que todo esto es difícil de conseguir por la debilidad del presidente Zapatero, pero todavía no hay que desesperar, por más que en el horizonte aparezcan negros nubarrones que en un corto plazo sólo amenazan tormento pero que tarde o temprano facilitarán un torrente que ya se verá cómo y cuándo se podrá encauzar.

La paz de Maite
Por CARLOS HERRERA ABC 3 Marzo 2006

HACE poco más de dos días escuchamos a Maite Pagazaurtundúa elevar un canto por la unidad de los partidos políticos en la lucha contra el terrorismo que, a buen seguro, caerá en el mismo saco roto en el que han caído todas las preces que, en ese sentido, se han salmodiado en la España de este par de años recientes. El consenso, hoy por hoy, puede ser abordable, pero es inabordado. Quizá porque ambos grandes partidos sostienen que consenso quiere decir, en realidad, estar de acuerdo conmigo. Si lo estás, consensuamos; si no lo estás, no hay consenso. Y para de contar. El Partido Popular, que el pasado martes quiso poner al Gobierno en evidencia al proponerle apoyar las conclusiones del Congreso de Víctimas de Valencia, recuerda que difícilmente puede apoyar una política de la que no le hacen partícipe: Rodríguez no le enseña a Rajoy el «secretito» que guarda en su «cofrecito» y que, en cambio, sí les ha mostrado a sus colegas y socios, y así no hay quien se solidarice. Dime de qué va y ya veré yo si te apoyo, argumenta Rajoy. No te lo digo porque no me fío de ti, dice el presidente. Y la casa sin barrer.

En cualquier caso, es difícil, querida Maite, aunar posturas antagónicas: el PSOE está ligado íntimamente a sus socios parlamentarios, más allá del indecente Pacto del Tinell, y le resultará altamente complicado desembarazarse de sus planteamientos forzosamente comunes. En esa misma sesión parlamentaria, el PNV dejó claro que no quería «vencedores ni vencidos» y que buscaría «la paz como sea», con lo que marcó el camino a seguir, ése que lleva a abandonar el deseo de derrotar a ETA y a establecer un precio final por la paz. Cuando el PNV dice que quiere la paz «como sea» quiere decir que, cuanto más «como sea», más nueces recogerá del árbol agitado. Frente a ellos se sitúan los que aseguran que la paz de los cementerios, la paz a cualquier precio, no tiene ningún interés, ya que si hubiésemos querido esa paz, la hubiésemos tenido a nuestro alcance hace muchos años: con ofrecer lo que se exigía, se habría acabado la «guerra» para siempre. Eso sí, tendríamos ahora lo que algunos quieren que tengamos pasado mañana, un escenario muy parecido al de Azcoitia, lleno de cristalerías, de etarras subvencionados, de víctimas acomplejadas.

Azcárraga, un contumaz miserable que ha llegado a ser consejero de Justicia del Gobierno vasco, lo acaba de declarar en viaje por Argentina: a lo que aspiramos es a que «Euzkadi» sea un estado que mantenga una buena vecindad con España. Y ha dicho más: «Hay diálogo, claro que está habiendo diálogo, y posiblemente hayan llegado ya a algún acuerdo». Ello confirma las sospechas de los que, desde el lado de las víctimas, temen que el Gobierno de su país haya pactado futuras cesiones. Y junto a ellos se sitúa el PP. Así, Maite de mis carnes, ¿cómo se van a poner de acuerdo?

Si el Gobierno del PSOE hace un esfuerzo y consigue que Pepe Blanco se tome la pastilla antiinsultos, hace otro y le cuenta a Rajoy lo que sabe de ETA o lo que ha sondeado a ETA, y lo redondea siendo medianamente gentil con las víctimas -sin pretender empatar su dolor recordándoles que el presidente también perdió un abuelo en la Guerra Civil-, entonces puede que ambos partidos establezcan políticas concretas. El PP también tendrá que renunciar a varias cosas, pero comenzará un periodo en el que los que quieren el empate con los terroristas -empate en campo contrario, ergo derrota- acaben perdiendo sus esperanzas. Pero no nos engañemos, Maite, ese escenario es manifiestamente improbable. Podemos lamentarnos, podemos intentarlo, pero lo ciertamente útil será seguir rebelándonos contra esa paz sin libertad que algunos quieren decretarnos.      www.carlosherrera.com

Cataluña
La vuelta al estanque dorado
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Marzo 2006

Llevamos semanas asistiendo en el Congreso de los Diputados a las reuniones de la ponencia sobre la reforma del Estatuto catalán. Reuniones a puerta cerrada y de espaldas a los ciudadanos donde los políticos hacen y deshacen, decidiendo no sólo sobre el futuro de Cataluña, sino sobre el que nos espera a todos los españoles. Y al ser conscientes de que están rompiendo reglas muy básicas de la convivencia entre todos los españoles, prefieren hacerlo a escondidas, sin luz, ni transparencia. Pero es que además de esa estrategia tosca y nada democrática hay que sumar otro objetivo: tapar la profunda crisis que vive desde hace meses el tripartito catalán.

Cada semana que pasa, cada reunión celebrada sobre la reforma del Estatuto, el Gobierno catalán se encuentra en una situación más incierta. Es evidente que el pacto entre Zapatero y Más, con desajustes incluidos, va a salir adelante; pero al mismo tiempo la ejecución de ese acuerdo, secreto y nocturno, hace saltar por los aires al tripartito. Estas últimas semanas, los enfrentamientos internos están ralentizados, pero siguen en la recámara dos cuestiones que pueden marcar el futuro del Ejecutivo catalán: el pacto sobre el Estatuto se realizó sin contar con el presidente Maragall y, por el momento, los separatistas de ERC siguen dando la negativa al texto pactado.

Es cierto que al final los republicanos pueden rectificar y volver al carril; pero también es verdad que la salud del Gobierno catalán es de muy dudosa fortaleza. Y ahora mismo, si falla el tripartito catalán, se va a tambalear la estabilidad de Zapatero en Madrid. Con todo, si el Gobierno no puede contar con el apoyo de los republicanos podrá contar con los convergentes; un cambio de cromos que significaría la convocatoria inmediata de elecciones en Cataluña. En fin, un auténtico guirigay que está montando el señor Zapatero y que tiene una complicada salida.

Ahora, por el citado debate parlamentario, existe una aparente tranquilidad; pero que nadie se lleve a engaño. El terremoto está por llegar; a Zapatero, Cataluña le puede costar muy cara. Este jueves, en una irrupción muy llamativa, Maragall ha aparecido en escena intentando poner fecha al referéndum, buscando recobrar la iniciativa perdida. Pero lo único cierto aquí es que, como Zapatero ha entregado tanto a tantos a la vez, al final le puede estallar todo entre las manos. Y en esas saldremos todos perdiendo. Pero que nadie se engañe, estamos ante un nuevo "estanque dorado catalán", bajo cuya la superficie hay mucha porquería.

Ante el cambio de régimen
EDITORIAL Libertad Digital 3 Marzo 2006

José María Aznar, en su voto particular en el Consejo de Estado, lo ha planteado con claridad: hay que derogar el artículo 150.2 de la Constitución, el que permite la cesión de competencias a las comunidades autónomas por medio de una ley orgánica, para obligar a que sea una mayoría más cualificada –esto es, un acuerdo entre PP y PSOE– la única capaz de aprobar más cesiones. Es una lástima que haya tenido que ser el ex presidente, y de rondón, el que haya hecho esta propuesta; hubiera sido mucho más adecuado que fuera el PP de Rajoy quien, meses antes de que comenzara una recogida de firmas que no parece tener el empuje mediático que se esperaba en Génova, la promoviera en el Parlamento.

Si se deseara la supervivencia del régimen en el que España ha prosperado en libertad –casi toda– los últimos treinta años, sería obligado cerrar el modelo de Estado con un gran acuerdo de los dos grandes partidos para una reforma constitucional. Sin embargo, un PSOE obsesionado por conservar el poder a toda costa prefiere pactar el modelo de estado con unos partidos que no creen que España deba existir más que como una cáscara vacía, en la que seguir volcando el victimismo que les ha permitido perpetuarse en el poder.

La coalición del socialismo con el nacionalismo está aprovechando el aburrimiento, ese aburrimiento que denunció Mayor Oreja como el principal arma de los nacionalistas, para aprobar sin luz ni taquígrafos la destrucción de España. Por eso se niegan a que exista un debate claro y transparente, artículo por artículo, que permita que todos nos enteremos de lo que se está intentando colar como reforma estatutaria. En unos años, Cataluña, País Vasco y ese ente al que ya Maragall vaticinó que habría que buscar un nuevo nombre, se sentarán en sillas distintas en los foros internacionales, gestionarán sus impuestos por separado y desangrarán por su cuenta a los trabajadores para intentar salvar varias seguridades sociales en bancarrota. Ya han aprobado que sea una nueva comisión, en que el Estado y la Generalitat se sentarán al mismo nivel, la que decida qué parte de los impuestos recaudados en Cataluña se cederá graciosamente para pagar las escasas competencias que le resten al gobierno central. Y eso de lo que casi nadie, gracias al aburrimiento que han provocado estos meses de discusión estatutaria, se ha dado por enterado, no es más que uno de los muchos puntos en los que las instituciones españolas van a cambiar radicalmente.

Artículo a artículo, se va cerrando un modelo de estado que choca de frente con el programa y la política que el PP llevaría al gobierno en el caso de ganar unas elecciones generales. Lo que se diseñó entre Zapatero y Mas, al que se sumará Ibarretxe en muy poco tiempo, es un cambio a un nuevo modelo político en el que la derecha no esté admitida. Porque en el escenario que se está construyendo, Rajoy tendría que pedir perdón a sus votantes si llegara al poder, pues no podría ejecutar su programa. Y es que un cambio de régimen no suele tener ninguna vuelta atrás que no sea otro nuevo cambio de régimen.

Lo normal en una democracia avanzada sería que los ciudadanos exigieran ser escuchados en este proceso. Sin embargo, Zapatero cuenta con que los suyos no reclamen nada, aunque estén igualmente horrorizados ante esto. Mientras el PSOE cuente con una base electoral de un 35% haga lo que haga en el poder gracias a la hiperlegitimación de la izquierda, perpetuada gracias a su monopolio mediático, no habrá ninguna posibilidad de que recapacite.

ETA siempre llama dos veces
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Marzo 2006

A mi entender, la escalada terrorista en el País Vasco tiene que ver con las negociaciones que está llevando con el Gobierno. Con la traca de bombas está tratando de imponer ciertas condiciones a una posible tregua. Con bombas sin muertes, por ahora. Veremos mañana.

Y es que el Gobierno está en manos de ETA desde el punto de vista de la propaganda. El gravísimo error de Zapatero fue colocar las esperanzas de paz en una posible negociación, en una posible tregua, esto es, en la voluntad de ETA. La otra, la anterior, fue decisión de la propia ETA. No se la pidió el Gobierno de entonces. Ahora es Zapatero el que la solicita. ¡Qué error!

Según el consejero peneuvista Azcárraga, ETA y el Gobierno han llegado ya a un acuerdo. Entonces, ¿por qué tanta bomba? Dicen los listos que es un gesto habitual en ETA. Como si tuviéramos tanta experiencia en treguas. Pero sí es evidente que hay una contradicción entre la última traca de bombas y la culminación de las negociaciones. ¿Para que la tregua sea más valorada por la sociedad española?

Vengo diciendo que como gobernante Zapatero es malo desde el punto de vista técnico-político, lo cual se cumple también en el campo del antiterrorismo. Así le ha entregado a ETA la llave de la propaganda al basar toda su política en la negociación, ha minusvalorado la fuerza social y moral de las Víctimas, ha olvidado que la ERC vasca está ilegalizada y ha creído que el Terror es tan manejable como un partido dirigido por unos filólogos de camisas pardas. En suma, Zapatero ha creído que el arreglo del País Vasco estaba en la línea de la renovación del Estatuto de Guernica en una línea plurinacionalista: el Plan Patxi frente al de Ibarretxe.

Hace unos días, un asesor de Zapatero aseguraba, entre asustado y escandalizado, que la Autodeterminación no entra en las negociaciones. El asesor sabe que si la inclusión del término Nación en el Estatuto catalán ha tenido un gran coste para el Gobierno, la concesión de la Autodeterminación sería la señal de salida para lo peor...

Es posible que en las negociaciones no se haya hablado «aún» de la Autodeterminación. Pero no habrá acuerdo futuro que no pase por ese «derecho». Es básico para los «abertzales». ¿Cómo disimularlo entonces? ¿Será posible sustituirlo por «el derecho de los vascos y las vascas a decidir libremente, etc»? En todo caso, ¿cómo discutir públicamente sobre el futuro Estatuto con Batasuna estando, como está, ilegalizada?

Zapatero ha montado su talante negociador sobre la voluntad de ETA y ya sabemos cuáles son los argumentos de ETA. Los últimos fueron bombas sin muertes, pero, ¿ha olvidado Zapatero que ETA, como el cartero, siempre llama dos veces?

Terrorismo
Puentes rotos
Jorge Vilches Libertad Digital 3 Marzo 2006

El acuerdo entre los dos grandes partidos, el PSOE y el PP, es más que deseable en materia antiterrorista, pero ya es muy difícil. El acercamiento no es posible porque los socialistas han dinamitado el puente.

El consenso no es fácil, en primer lugar, porque el PSOE ha acordado con los nacionalistas e Izquierda Unida la ruptura del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Un nuevo acuerdo con el PP supondría echar marcha atrás, reconocer el error de esa ruptura y separarse de sus aliados parlamentarios. Esto quebraría la estrategia global de aislar a los populares en el ámbito nacional, autonómico y local; es decir, deshacer aquel pacto del Tinell, que se ha trasladado al resto de España, que excluía al partido de Rajoy de todo gobierno e iniciativa política. La desinformación en que se encuentran los populares, por obra y gracia de Zapatero, no es más que la puesta en escena de esa marginación.

La segunda razón que hace inviable un acuerdo entre el PSOE y el PP es que los socialistas, según declara Azcárraga, han llegado a un principio de acuerdo con ETA. Si es cierto lo dicho por el consejero de Justicia del Gobierno vasco, y se ha negociado sobre el futuro de los 800 presos etarras, es imposible que el PP acepte un acercamiento al gobierno Zapatero. Sería despreciar uno de sus pilares en este asunto: la justicia a las víctimas. En este caso, el acuerdo entre los partidos mayoritarios consistiría en que los populares se sumaran a lo decidido por el Gobierno. Y esto no es consenso.

La tercera razón es que el Presidente y los nacionalistas vascos pretenden capitalizar electoralmente el fin del terrorismo. Los socialistas se empeñan en difundir el falso mensaje de que el PP utiliza el terrorismo para hacer oposición al Gobierno. Lo que quieren ocultar con este discurso es que han roto el Pacto antiterrorista por intereses partidistas, y que están negociando con ETA. Y es a esto a lo que se opone el PP, a la estrategia adoptada por los socialistas para terminar con el terrorismo. Porque junto a una posible amnistía o reducción de penas de los presos etarras, irá la graciosa concesión del "derecho de autodeterminación", utilizando ese eufemismo de "derecho a decidir". Los socialistas han aceptado que el problema político no es que no se respeten las libertades en el País Vasco, sino que la "nación vasca" debe elegir, ella sola, su futuro.

En definitiva, los puentes están rotos y la negociación con ETA está avanzada. El resultado no podrá ser bueno, pues, como en otras ocasiones en las que se intentó la negociación, la banda saldrá reforzada –ha colocado 12 bombas en lo que llevamos de año–. ETA cobrará legitimidad como interlocutor político, se reforzada su imagen de "libertadores nacionales", y la pertenencia a la banda terrorista se mostrará para el mundo abertzale como una demostración de patriotismo.

¿Y la democracia española? La democracia española habrá perdido la oportunidad de conseguir un triunfo colectivo. Una victoria sobre el terror que refuerce el sentimiento de identidad nacional, la confianza en las instituciones y en los valores constitucionales. Una situación muy ingenua si se tiene en cuenta la "atitud", "concetos" y "exabrutos" que regala casi a diario el máximo responsable de organización del PSOE, José Blanco. Todo un lujo.

Albert Boadella
Ciudadanos de España
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Marzo 2006

El nacionalismo, en cualquiera de sus versiones, tiene asustada a la democracia española. Quien se rebela contra él es un genuino ciudadano, quien se pliega a sus dictados es una piltrafa política. En Cataluña, por desgracia, el nacionalismo se lo ha llevado todo por delante; incluso el PP está doblegado por sus miserias y dictados. Contra este nacionalismo ha surgido "Ciudadanos de Cataluña". Sólo por eso, y sobre todo, por ver y escuchar a Albert Boadella, el ciudadano más coherente de España, tenemos que darle la bienvenida a este nuevo partido político. No sé si será un revulsivo de la política española, tampoco sé si cambiará los resultados electorales en Cataluña, pero nada de eso tiene importancia comparado con el imaginario democrático que ya ha creado contra la peor barbarie de nuestro tiempo: el nacionalismo.

Yo fui reticente a esta iniciativa pero, viendo el devenir del PP de Cataluña en el último año, incapaz de darle cobijo a millones de ciudadanos españoles al margen de la leprosería nacionalista, creo que es lo mejor que le podía pasar a Piqué y compañía. No creo que en estos momentos haya mejor crítica al PP que la lanzada por Boadella al decir: "Soy menos nacionalista que el PP de Cataluña." Con esta frase, sin duda alguna, el genial Boadella le ha dado a la gente del PP la mejor medicina que podían esperar en este momento.

De muchos modos puede escribirse con sentido laudatorio sobre este nuevo partido político. Por ejemplo, la frialdad y desprecio con la que ha sido recibido por los medios de comunicación de Cataluña es toda una señal de su importancia. Podemos fijarnos en sus mensajes, que son claros y distintos. He aquí algunos relevantes: sin España no hay ciudadanos catalanes. También los hay de corte más negativo como, por ejemplo, Cataluña se ha vuelto un territorio inhóspito para quienes no creemos en los derechos especiales e históricos. Y, por supuesto, abundan definiciones irónicas llenas de sentido común sobre políticos que han conducido a la barbarie a Cataluña.

En cualquier caso, es la situación, la terrible situación, por la que pasa Cataluña, que camina casi de forma "irreversible" hacia la secesión, lo que ha hecho a estos ciudadanos saltar al ámbito público para intentar detener este proceso criminal creado por el nacionalismo. Y es precisamente en una situación trágica cuando hay que poner en valor la aportación de todos y cada uno de los que ponen cara a este partido. Todos son muy respetables y valiosas sus aportaciones pero, hoy, me quedo con la coherencia de Boadella. La crítica al poder nacionalista que, desde comienzo de los años ochenta, viene ejerciendo Albert Boadella me parece un material imprescindible para construir un manual de teoría crítica de la democracia. Bastaría con un mínimo porcentaje de la trayectoria intelectual de Boadella, quizá recogiendo una parte de su "Ubú presidente", para llenar de ideología y programa al nuevo partido político.

Si es verdad que la civilización, como intuía Freud, genera su propia barbarie, entonces la lucha contra ésta tiene algo de desesperación. Boadella, que ha sabido traducir esa desesperación, esa esquizofrenia, en definitiva, esas limitaciones en el mayor incentivo de su arte, sabrá trasladar esa forma de hacer arte al nuevo proyecto político. En otras palabras, uno de los genios teatrales más grandes que ha dado España en el siglo XX, conseguirá transformar el ajado decorado del nacionalismo catalán en un espacio escénico funcional para todos los que de verdad se consideren demócratas.

Ayer, en fin, Albert Boadella hizo un discurso político sensato, riguroso y lleno de sentido común. Me gustó su diagnóstico sobre una Cataluña asfixiada por el nacionalismo. Me gustaron sus definiciones para entender a los políticos más indecentes de España. Si el estilo es el pensamiento, Boadella es el mejor pensamiento de "Ciudadanos de Cataluña". Toda una lección de sobriedad y elegancia para hacer su puesta de largo en la capital de España. Un tipo riguroso y culto dio ayer una lección de democracia en Madrid.

Ciutadans de Catalunya
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 3 Marzo 2006

LA suma de los españoles que no suelen acudir a las urnas y la de los que lo hacemos, por la derecha y por la izquierda, tapándonos la nariz, constituye, aunque carente de representación, la más rotunda mayoría del escenario político nacional. No votar y/o votar en blanco no es un síntoma de desdén democrático, sino de incredulidad en el sistema. Votar escasos de entusiasmo -¿cómo hacerlo frente a una lista cerrada y bloqueada?- es la resignación ante el mal menor lo que, dicho al paso y en ejercicio autocrítico, no es una exhibición de gallardía cívica. De ahí que deba celebrarse la aparición de un nuevo partido político que pueda contribuir a romper el estéril equilibrio del bipartidismo con alteraciones periféricas en el que hemos instalado la rutina de una democracia escasa y demasiado imperfecta. Una democracia que se diluye en un mosaico de intereses parciales mientras entierra a Montesquieu.

Este fin de semana, mientras el PP celebra una Convención en la que se perpetuarán los males que le alejan de la alternancia práctica y al tiempo en que el PSOE no cejará un minuto en sus muestras obscenas de propaganda sectaria, en Cataluña se iniciará el proceso constituyente de un nuevo partido político impulsado por un notable grupo de intelectuales que se propone «poner fin al monopolio nacionalista del espacio público». «Catalunya, dicen, se ha vuelto inhóspita para quienes no son nacionalistas» y quieren obrar en consecuencia convirtiendo en opción electoral lo que hasta ahora ha sido plataforma cívica, Ciutadans de Catalunya.

Los 800 afiliados de que ya dispone la formación son, en función de las dos docenas a quienes conozco, gentes honorables que defienden la Constitución y que aspiran a una España como escenario de paz y libertad. Hombres y mujeres que han sido personas antes de aspirar a personalidades. Como ha dicho uno de ellos, Albert Boadella, Cataluña camina irreversiblemente hacia la secesión y, podemos añadir nosotros, también el País Vasco y, con menor intensidad y entusiasmo; pero, desnudando al Estado de sus más imprescindibles ropajes, el mal centrífugo se extiende a otras regiones españolas.

Buscan los derechos de las personas, más ciertos y respetables que los de los territorios, y se disponen a defenderlos en el ámbito catalán, tan machacado por el nacionalismo recalcitrante y el oportunismo de la izquierda radical, lo que no deja de ser un buen principio y un ejemplo admirable. Cataluña, que siempre fue esponjosa, atractiva, cosmopolita, culta y abierta, tiene que volver a serlo y renunciar al momento inhóspito y áspero, pueblerino y secuestrado de la realidad española por una minoría con sentido de la oportunidad que se aprovecha de la confusa debilidad de la franquicia local del PSOE.

EL TAMAZIGHT Y OTRAS LENGUAS
Por ÁNGELES DEL POZO ABC 3 Marzo 2006

Nacionalistas vascos y catalanes han vuelto a la vieja alianza de reivindicar la cooficialidad del tamazight en Melilla y del árabe en Ceuta. Los cepemistas, liderados por Mustafá Aberchán, partido opositor de corte musulmán en Melilla, han vuelto a la carga para anunciar que presentarán una proposición no de ley en el Congreso para que el tamazight sea considerada lengua oficial.

Mientras tanto, en Ceuta, otro partido, de la misma línea ideológica, ha comenzado a recoger firmas para pedir que el árabe tenga una especial protección en el fututo del Estatuto de autonomía.

El tamazight que hablan algunos melillenses es un dialecto del bereber, que está extendido junto con el árabe por regiones de Argelia -la Kabilia y el Aure- y Marruecos (el Rif y el alto Atlas), es decir, en sus países de origen. No obstante, en esos mismos países, el bereber en general y el tamazight en particular, han ido retrocediendo y prácticamente han desaparecido en las ciudades.

Y mientras eso ocurre en el Magreb, los nacionalistas vascos y catalanes y los cepemistas melillenses entienden que los índices del fracaso escolar en ambas ciudades autónomas -los más altos de España- «no pueden ser sino, entre otras causas, consecuencia de la realidad lingüística de las mismas». El idioma es uno de los puntos cardinales de cualquier identidad y, puesto que conviven varias identidades religiosas en las ciudades autónomas, a lo mejor los nacionalistas vascos y catalanes y los partidos musulmanes también deberían abogar por la cooficialidad del hebreo y del hindí.

Y, ya puestos, extender el árabe a Al-Andalus, cuya legitimidad reclama un grupo vinculado a los recientes vencedores de las elecciones palestinas.

El presidente melillense, Juan José Imbroda, ha dicho lo evidente, que el tamazight no es una lengua española y ha tildado de «infumable» el que Aberchán intente hacer bandera de la cooficialidad de esta lengua. Algo le flaquea la memoria a Aberchán cuando olvida que en la época en que su partido estuvo en el poder no se buscaron fórmulas para proteger culturalmente el tamazight. Y el mismo remedio para la memoria podrían aplicarse los nacionalistas catalanes, en cuya Comunidad viven cerca de 150.000 magrebíes que tienen problemas para abrir mezquitas.

Lea el diálogo del 2 de marzo con
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 3 Marzo 2006

El cierre de la Comisión obedeció al deseo del presidente Rodríguez de que no se recordara a todas horas que su triunfo electoral, legítimo y legal, había sido directa consecuencia del terremoto político provocado por el 11-M. Este Diálogo con Jaime Ignacio del Burgo tuvo lugar el jueves 2 de marzo entre las 18:00 y las 19:00 horas.

Buenas tardes, estoy a disposición de los "chateros" que quieran interesarse por mi libro.

Pregunta: Yo creo que a Rajoy le faltó incluir en su intervención en A3 TV entre los problemas que importan a los españoles el ¿qué pasó el 11-M? ¿cómo vamos a evitar que se pueda cambiar un gobierno con un atentado terrorista?. Alguien del Gobierno o de la oposición debería coger la bandera y decir a la ciudadanía: nunca más un atentado cambiará un gobierno

Respuesta: Por desgracia no tuve la oportunidad de ver a Mariano Rajoy. Pienso que será muy difícil que vuelvan a darse las mismas circunstancias que vivió España y que motivaron que alguien decidiera provocar el terremoto político en España. Desde la crisis de Iraq había un caldo de cultivo perfecto para que un sector importante de la ciudadanía española se manifestara en las urnas. Se trataba de movilizar a los "ateos" de la política, esos que nunca votan, pero que lo hicieron cuando fueron víctimas de la gran mentira, que no fue otra que la de quienes acusaron al Gobierno de mentir, para ocultar su responsabilidad en el atentado.

P: ¿Por qué el PP tiene tantos complejos y no convoca a la ciudadanía a una gran manifestación bajo el lema "QUEREMOS SABER LA VERDAD"?
R: Como ustedes saben yo pertenezco a Unión del Pueblo Navarro, partido socio y amigo del PP. En el Grupo Popular, me consta, hay voluntad clara de evitar que este asunto caiga en el olvido. Ni las víctimas ni la sociedad española se lo merecen.

La tibieza que actualmente demuestra el PP ante el 11-M ¿A qué responde? ¿a una estrategia? ¿A la huida hacia adelante del PSOE que le lleva a crear polémicas a diario?
No creo que exista ninguna tibieza. Mi libro no hubiera sido posible sin el apoyo del Grupo Popular.

¿Cree usted posible la reapertura de la Comisión parlamentaria del 11-M a la vista de los hechos contenidos en el sumario que no se conocían cuando ésta se clausuró? Y no menciono las investigaciones periodísticas, sino las de la propia Policía y el juez Instructor.
El cierre de la Comisión obedeció al deseo del presidente Rodríguez de que no se recordara a todas horas que su triunfo electoral, legítimo y legal, pues los votos carecen de exposición de motivos, había sido directa consecuencia del terremoto político provocado por el 11-M. Mientras la Comisión estuvo abierta teníamos una plataforma extraordinaria para exigir la búsqueda de la verdad.

Por eso hicieron todo lo posible por cerrarla, precisamente cuando el juez del Olmo estaba a punto de levantar el secreto de partes muy sustanciales del sumario. Si Del Olmo, que pudo hacerlo, no hubiera esperado al cierre de la Comisión para levantar el secreto de más de cien tomos, no hubieran podido guillotinar la Comisión ante la aparición de datos más que inquietantes sobre el comportamiento de algunos funcionarios públicos, cuestión que sí entra dentro de las funciones del Congreso.

Dos años después, no sabemos cómo se organizaron los atentados... ¿Usted descarta la hipótesis de la conspiración interna?
En mi libro se exponen hechos. Sabemos quiénes eran los enemigos acérrimos de Aznar: ETA, en primer lugar, porque estaba en una situación terminal y su entorno absolutamente desfondado; por supuesto, los islamistas, por haber echado a Ben Laden de Afganistán, derribado el régimen de los talibanes y además apoyar políticamente al presidente Bush en relación con Iraq; Marruecos había sufrido la humillación de Perejil...

Yo no aventuro ninguna hipótesis. Sabemos que Al Qaeda no fue; se nos dice que ETA, ni estaba ni se le esperaba; no parece que al rey de Marruecos le interese fomentar el terrorismo islamista. Dicho esto, lo que es imposible es que en los "moritos" de Lavapiés se diera la condición de autores intelectuales y autores materiales. Por otra parte, hay gran oscuridad en algunos comportamientos policiales y judiciales, pues no olvidemos que todos aquellos a los que se imputa la autoría o la colaboración en la comisión del atentado del 11-M o eran confidentes de los servicios de seguridad o estaban estrechamente vigilados por ellos en algunos casos bajo la dirección del juez Garzón. Ocurre que no se quiere investigar. Ocurre que hay quien mintió en la Comisión sin que nadie se inmutara. Ante tanta opacidad, tanta ocultación, tanta manipulación cualquiera puede echar la imaginación a volar y construirse su propia teoría.

Lo único que sabemos es que los terroristas consiguieron sus objetivos. Cayó el PP. Nos retiramos de Iraq. ETA y su entorno transmiten la idea de una próxima negociación política. Marruecos se siente protegido por los USA. Estamos a punto de convertirnos, por vía estatutaria, en un Estado plurinacional. Perpiñán, Perpiñán... ¿Hay quien de más? Se dirá que no pudo haber en la autoría intelectual tanto amontonamiento. Añadir además una conspiración interior previa al atentado sería excesivo y no hay ninguna prueba de ello. Dicho lo cual, lo único claro es que no hay nada claro.

¿Cree usted real el peligro de una integración de Navarra en Euskadi con el actual PSOE navarro?
A Navarra la protege el pueblo navarro, en primer lugar. Es quien ha querido que seamos lo que somos, para desesperación de los abertzales moderados e inmoderados. Además, la Constitución impide la "venta" de Navarra, pues sólo el Parlamento y, en su caso, el pueblo navarro en referéndum pueden autorizar un cambio de "status". Ahora bien, el precio de ETA-Batasuna para culminar cualquier proceso de "paz" es la autodeterminación –ahora la llaman "derecho a decidir"– y el reconocimiento de que Navarra forma parte de Euskal Herria. Hasta ahora el PSN se ha mostrado contrario a las pretensiones nacionalistas y gracias al entendimiento básico entre UPN y los socialistas Navarra ha alcanzado un alto grado de estabilidad institucional.

Pero no confío en el presidente Rodríguez, porque está convencido de que puede aplacar a la bestia. Nos acusan de sembrar crispación y de creer a los terroristas en vez de al Gobierno. Pero el optimismo del presidente –estamos al inicio del principio del proceso de paz– no se entiende si no está dispuesto a hacer alguna concesión. La primera de ellas sería que Navarra se siente en una mesa navarra de partidos, en paralelo a la mesa vasca preconizada ahora por todos menos por el PP. Si UPN es desplazado en 2007 del Gobierno foral y es sustituido por un Gobierno socialista con el apoyo de todos los abertzales, en tal caso podría ponerse en marcha esa mesa y reverdecerse, por ejemplo, el proyecto de creación de una Dieta vasco-navarra o un consejo de cooperación, con la finalidad de ir preparando un marco económico, social y cultural unitario similar al pactado en el proceso irlandés.

Además el PSN se vería obligado a aceptar medidas educativas y culturales que en otras circunstancias nunca pondría en práctica, como podría ser la extensión a toda Navarra del carácter oficial del vascuence.

Concluyo: nada me gustaría más que el PSN dijera que todo lo anterior es fruto de una imaginación calenturienta sin ninguna base y que está dispuesto no sólo a rechazar cualquier veleidad en lo relativo a la identidad de Navarra sino a compartir con UPN la tarea de consensuar la supresión de la disposición transitoria cuarta y su sustitución por otras fórmulas de respeto a la voluntad popular navarra para cualquier cambio de nuestra condición de Comunidad Foral.

¿Por qué cuando el PSOE les acusa de utilizar el terrorismo de forma partidista no les recuerdan su actuación durante el 11, 12 y 13 de marzo, lo de nos merecemos un gobierno que no mienta, ataque asedes o por lo menos la falta de condena etc, etc....?
Intentamos, por activa y por pasiva, que la Comisión investigara no la "gran mentira de Estado" –que no la hubo– sino la "gran mentira" lanzada para acusar al Gobierno de mentir. Se negaron en redondo. En nuestras conclusiones hay una explícita y detallada referencia a este asunto que tiene un tratamiento singular en mi libro.

Soy asturiano, pero.. no le voy a preguntar por la “trama asturiana”, si no: ¿qué sucedió con Juan Cruz Alli cuando accedió al Gobierno de Navarra? ¿Se desmelenó o era un “tapado” del PNV o EA?
Juan Cruz Alli es hoy socio del Gobierno y como usted lo conoce sin duda convendrá conmigo en que es imposible que se desmelenara. Aquí tendremos que aplicar aquello de que no importa de donde vengas sino a dónde quieres ir.

¿Cuál es su opinión sobre el grado de independencia que "disfruta" el juez Del Olmo? ¿Su lentitud y aparente falta de puntería pueden deberse a la actitud poco colaboradora del Poder Ejecutivo en su más amplio sentido?
Reconozco que el juez del Olmo me tiene desconcertado. Quiero creer que al final nos dé la sorpresa y en el último tramo de la investigación sumarial aparezcan elementos trascendentales para el conocimiento de la verdad. Conozco sus dificultades, entre ellas los intentos de confundirle con informes contradictorios, detenciones masivas que luego quedan en nada...

Me dio pena cuando vi que el otro día un periódico progubernamental decía que en su juzgado habían desaparecido pruebas esenciales para incriminar a importantes narcotraficantes. Se habla ya de su "lentitud", lo que es una manera de presionarle para que cierre cuanto antes. Veremos qué pasa, pero es evidente que el juez tiene muchas más herramientas que nadie para tratar de dar respuesta a tantas preguntas que hasta ahora no la tienen.

¿De verdad cree que la trama asturiana tiene algo que ver con el 11-M? A mí me parece un engañabobos para que nos volvamos locos.
Pues si la dinamita que utilizaron los terroristas fue Goma 2 asturiana, algo tiene que ver lo que se ha dado en llamar la "trama asturiana", que en realidad es una soberana pifia de unos cuantos responsables policiales y de la guardia civil.

¿Por qué el Partido Popular no desmanteló la estructura del antiguo CESID?, ¿Cree que de haberlo hecho se podía haber evitado el 11-M?
Aznar reorganizó los servicios de inteligencia y puso al frente del mismo a Dezcallar, por su gran conocimiento del mundo islámico, contando además con el beneplácito del PSOE. Hace unos días EL PAIS, en portada, hablaba de la alerta del CNI del 6 de noviembre de 2003 sobre las intenciones de Lamari (uno de los terroristas supuestamente suicidados en Leganés). Lo daba como si se tratara de una gran exclusiva cuando esta nota se había publicado en el mes de julio de 2004. Se pretende así reforzar la teoría de la imprevisión del Gobierno.

Pero hay una pregunta tenebrosa que puede hacerse en relación con el CNI: si se conocía que había elementos islamistas dispuestos a cometer en España un gran atentado, ¿cómo es posible que el 11-M por la tarde emitiera otra nota informativa diciendo que era ETA la autora de la masacre? ¿No hubiera sido más prudente decirle al Gobierno: sea usted prudente, pues puede ser ETA pero también los islamistas? Lo cierto es que el CNI no rectificó su nota sobre ETA hasta que el día 15 volvió a retomar el asunto de Lamari. Y no se diga que el CNI fue desplazado de la investigación policial pues eso es rigurosamente falso. El CNI estuvo en plena acción antes y después del 11-M.

¿Cree usted que en Navarra el PSN acabará siguiendo una línea vasquista y nacionalista, como sus hermanos del PSE?
Me remito a lo dicho en una pregunta anterior.

Como abogado que es ¿en qué quedaron las querellas que se presentaron contra los asaltantes a las sedes del PP?
En nada, porque el actual Fiscal General del Estado ordenó –verbalmente, por supuesto– a los fiscales de los TSJ desistir en todos los procedimientos iniciados a instancias del anterior Fiscal General.

Según Fernando Múgica, usted asegura en su libro que en el 11-M todo es incierto, cómo puede entonces estar convencido de que algunos asesinos ya han pagado. ¿Puede ayudarme a entenderlo?
Esa frase está en relación con las grandes cuestiones relativas a la autoría intelectual del atentado. La verdad oficial, que algunos ponen en duda pero que hasta ahora no ha sido sustituido por otra, es que los siete presuntos suicidas de Leganés fueron quienes pusieron las bombas en los trenes. Por eso digo que algunos asesinos han pagado con su vida lo que hicieron. Si algún día se demostrara que fueron otros quienes pusieron las bombas en los trenes entonces la brillante operación policial llevada a cabo después del 11-M habría sido una tremenda chapuza.

¿Para cuando la película (tipo JFK, NIXON) con Oliver Stone?
El final de la película sería tremendamente amargo y doloroso. Y hoy por hoy para que sea una superproducción hay que echar la imaginación a volar. Además no creo que en España nadie se atreva a enfrentarse a la verdad oficial.

¿Cómo pueden descartar a ETA con el intento frustrado de la Nochebuena anterior y los 500 kilos de explosivos interceptados en una furgoneta camino de Madrid (ambos hechos en menos de 3 meses? ¿nos toman por tontos?
Estos son algunas de las grandes preguntas sin respuesta. Primero se nos dijo que los etarras e islamistas son como el agua y el aceite, que nunca se mezclan. Se rechazó investigar porque no querían perder el tiempo en tonterías. Tres meses más tarde vinieron a la Comisión para decirnos que ya estaba todo investigado y que de ETA ni rastro. Pues rastro sí hay, lo que no existe es voluntad de investigación.

¿Cree usted que en este país se instaurará la cadena perpetua para los delitos de terrorismo y similares? Yo no estoy a favor de la pena de muerte pero si de la cadena perpetua.
Creo que las reformas introducidas sobre el cumplimiento íntegro de las penas durante el Gobierno del PP es suficiente. Son cuarenta años de cumplimiento efectivo.

En primer lugar felicitarle por ser de los miembros del PP que más ha insistido en saber que pasó el 11-M. ¿Que fue del camarada Huarte?
Fue Pepiño Blanco, creo recordar, quien descubrió que el "compañero Huarte" era miembro del CNI. Luego se negó, pues es un delito hacer ese tipo de revelaciones. Lo único que sabemos es que en la cárcel de Villabona estaban todos: los islamistas (Benesmail, con intenciones de volar la Audiencia Nacional, y que era lugarteniente de Lamari); Antonio Toro, vendedor de dinamita; etarras con admiración sin límites hacia Benesmail; el confidente Zouhier. Y para que nada faltara, un agente o colaborador del CNI, amigo de Benesmail. Y todos, la Guardia Civil y la Policía, mirando.

Tal y como parecen apuntar algunos medios de comunicación, en el supuesto de que la verdad sobre el 11-M esté muy distante de la "versión oficial" que se nos ha presentado, ¿cree usted que los ciudadanos españoles están realmente preparados para conocerla?

La verdad nos hará libres. Pase lo que pase y caiga quien caiga. Pero es imprescindible conocerla.
Un informe del CNI advertía sobre atentados islamistas pero el 12 de marzo otro informe del CNI decía que había sido ETA. ¿Para qué sirve el CNI?
Antes he hablado de este asunto. Creo y deseo que el CNI realice su función con eficacia. Sin embargo, me preocupa que hoy esté dirigido por un amigo de Bono, sin ninguna experiencia en asuntos de inteligencia. Y me preocupa que la Comisaría General de Información esté dirigida por un comisario amigo del PSOE y que preparó su comparecencia ante la Comisión en la sede socialista de Gobelas. Demasiado poder "informativo" en manos partidistas. Nuestro régimen de libertades no debería consentir tal cosa.

¿Ve usted en el 11-M las tres patas denominadas Marruecos-GAL-ETA?
¿Qué más quisiera yo que tener la respuesta a su pregunta? Esta es la razón por la que el 11-M no puede quedar así. Tenemos derecho a saber la verdad. Ocurre que quienes eso gritaron durante aquellos días de infamia enmudecieron el 14 de marzo a las 12 de la noche. De todas formas sería horrible que hubieran existido esas tres patas.

Muchas gracias a quienes se han molestado en preguntarme y también a quienes han tenido la paciencia de leer mis respuestas. Les invito –es mi obligación hacerlo– a leer mi libro. Conocerán, así lo espero, tres cosas:

1) Por qué hay demasiadas preguntas sin respuesta; 2) Que el Gobierno no mintió y quiénes fueron los que inventaron la gran mentira; y 3) Que a lo mejor otros, ETA incluida, pasaban por allí. No me gustaría que dentro de cincuenta años los españoles se hicieran una pregunta semejante a la que se hacen los norteamericanos de cuando en cuando: Quién mató a Kennedy.

Los españoles creen inconstitucional la política lingüística, según otro sondeo ocultado por CiU
Otro sondeo ocultado y encargado por el anterior gobierno de CiU desvela que la política lingüística es la principal «barrera» entre Cataluña y el resto de España
ÁNGEL MARÍN ABC 3 Marzo 2006

BARCELONA. Todo sigue igual. Las tensas relaciones entre el resto de España y Cataluña no han cambiado pese a la llegada del tripartito a la Generalitat después de 23 años de gobiernos nacionalistas. El conflicto lingüístico por la «imposición» del catalán y la «marginación» del castellano en la Comunidad catalana continúa levantando pasiones encontradas, y en algunos casos provoca reacciones viscerales, a uno y otro lado del Ebro. En uno de los 175 sondeos o estudios «ocultados» por los anteriores gobiernos de CiU, titulado «Cataluña en la España actual» y elaborado en el año 2000, se pone de manifiesto que la lengua es «la principal diferencia» y «uno de los factores básicos de antagonismo» entre los dos territorios. Los españoles, según este informe, consideran por «unanimidad» que la política lingüística de la Generalitat es «inconstitucional» porque vulnera «la libertad de elección» respecto a la formación tanto propia como de los hijos y «la igualdad de oportunidades» de los ciudadanos para acceder a un empleo en Cataluña.

«Sentirse extranjero»
Opinan también que las autoridades catalanas quieren «cerrar Cataluña» a los ciudadanos del resto de comunidades españolas y poner «barreras» a la movilidad de las personas dentro del territorio español. También critican la ausencia de escuelas públicas bilingües y/o que enseñen en castellano porque vulnera el derecho de los padres a elegir el idioma de formación de sus hijos, especialmente si su lengua materna es el castellano, y porque comporta una mayor dificultad de aprendizaje a los menores que vienen de otros lugares de España. Entre los encuestados existía la percepción de que las autoridades autonómicas están «imponiendo» el uso del catalán y «arriconando» el castellano pese a que las dos lenguas son oficiales en Cataluña.

Los ciudadanos del resto de comunidades españolas, según se subraya en el sondeo ocultado por el gobierno nacionalista, ya advertían de que la sensación de los castellanohablantes de «sentirse extranjero» en Cataluña iba en aumento por la «discriminación» y la «marginación» que padecía este colectivo por utilizar una de las dos lenguas oficiales. La Mayoría de los encuestados proponían un bilingüismo total en todos los niveles e incluido en la totalidad de los documentos oficiales y en la rotulación informativa en callesm carreteras o autopistas, que en la actualidad están rotuladas sólo en catalán.

«Camino hacia la secesión»
Albert Boadella alzó ayer el telón de su nuevo proyecto (político, que no escénico), Ciutadans de Catalunya, en un escenario poco habitual: el Fórum de Nueva Economía
MANUEL DE LA FUENTE ABC 3 Marzo 2006

Es cómico. De la legua y de la lengua. Y ha empezado un nuevo viaje, pero no a ninguna parte. Sino hacia el planeta de la política, un muro contra el que ya se ha lamentado en muchas ocasiones.

Y es que sostiene Boadella (lleva más de treinta años sosteniéndolo y al parecer cada vez con menos ganas de enmendallo) y sostuvo ayer en Madrid que «la palabra Cataluña es el recurso para encubrirlo todo, y en su nombre se practica la omertá». De igual manera sostiene el impulsor de Ciudadanos de Cataluña (recuerden al honorable Tarradellas y su «Ciutadans de Catalunya, ja soc aquí») que «mi generación ha visto cómo se inventaba una nación, y que esta invención se ha hecho a través de la lengua ("arrinconando al castellano»); la historia ("España es el franquismo, y Cataluña, la libertad"); los medios ("el mapa del tiempo de TV3 va desde el Rosellón francés hasta Alicante, es el mapa de nuestro imperio"); y la cultura ("varias generaciones educadas en el odio a España").

Luego, y sin poder impedir que el actor que lleva dentro pasase a primer plano, sostiene Albert Boadella, sostuvo ayer, con ironía heredada de Pla (y de Cervantes) su peculiar y divertida teoría de los rasgos diferenciales: «¿Cuáles? ¿Los canelones del día de San Esteban, la butifarra, la mona de Pascua, los revellons, el caganet?». Sostiene, igualmente, el autor de «Daaalí» que «ahora dirán que soy un traidor que ha venido al extranjero a airear nuestras miserias. Sí, pero creo que en Cataluña se ha emprendido un camino que lleva irreversiblemente hacia la secesión. Democracia y nacionalismo son cosas bastante incompatibles».

Y por supuesto, se refirió a la nueva formación política que ha impulsado, sosteniendo que «representamos un amplio abanico de color político pero estamos de acuerdo en que nuestro entorno es inhóspito para los que no exaltamos el nacionalismo». También tuvo tiempo, antes de hacer mutis por el foro, de ejercer de apuntador sobre el terrorismo: «ETA tiene que rendirse y enseñar bandera blanca». Y antes de que cayera el telón y acabara la función, el director de escena Boadella repartió unos cuantos papeles más o menos estelares: Carod («un chico que se ha creído su propio delirio»); Zapatero («un boy scout»); Rajoy («está todavía muy gallego»); Artur Mas («para la publicidad está bien»), y Aznar («me gusta más como perdedor, con ese algo de Quijote, que cuando era presidente»). Y luego, volando al Círculo de Bellas Artes donde se presentaba una edición de su trilogía («Ubú president», «La increíble historia... y «Daaalí») en la que todo lo que ayer sostuvo ya se sostenía.Ahora, soló necesita «mucha mierda».
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