AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 11 Marzo  2006
Dos años de farsa y mentiras del gobierno
Ignacio Villa Libertad Digital 11 Marzo 2006

Cheque escolar
Enrique de Diego elsemanaldigital 11 Marzo 2006

Y la historia llama a la puerta...
EMILIO LAMO DE ESPINOSA  ABC  11 Marzo 2006

Utilidad de los aniversarios
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 11 Marzo 2006

Buscando a Gerry desesperadamente
Diplomático, ex embajador de España en Dublín ABC 11 Marzo 2006

La cicatriz
IGNACIO CAMACHO ABC  11 Marzo 2006

Símbolos, derechos y obligaciones
Editorial ABC 11 Marzo 2006

El Gobierno de la Mentira
Federico Quevedo El Confidencial 11 Marzo 2006

El reparto de gananciales
TONIA ETXARRI El Correo  11 Marzo 2006

Sabio e iluminado
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 11 Marzo 2006

Vargas Llosa escribe sobre Juaristi
Periodista Digital 11 Marzo 2006

Problema lingüístico
Cartas al Director El Correo 11 Marzo 2006

El Estatut consagra el derecho a una muerte digna y el deber de saber catalán
E. Fuentes/ E. L. Palomera La Razón 11 Marzo 2006

Un informe policial demuestra que HB convocó la huelga ilegal y que ETA la apoyó con bombas
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón 11 Marzo 2006

El Parlamento alemán abre el proceso de reforma constitucional para reforzar el poder del Estado frente a los "laender"
EFE Libertad Digital  11 Marzo 2006

La señalización y una guía impulsarán el Camino de la Lengua como ruta turística
SONIA BARRADO ABC 11 Marzo 2006

La Generalitat fijará cuotas de cine catalán declaradas ilegales
ABC 11 Marzo 2006

 

11-M
Dos años de farsa y mentiras del gobierno
Ignacio Villa Libertad Digital 11 Marzo 2006

Dos años después del 11 de marzo, lo único cierto es que seguimos sin conocer la verdad de lo que ocurrió. La maquinaria del gobierno lleva meses en marcha con la estrategia de siempre: fabricar una realidad virtual con lo ocurrido aquellos días de marzo. Desde Moncloa y desde Ferraz se ha intentado, sin éxito, montar todo tipo de historias, de tramas y de argumentaciones sobre los atentados; pero nunca aportan datos, nunca explican los hechos, nunca llegan al fondo de lo sucedido. La única obsesión de Zapatero y los suyos es que el presidente Aznar mintió. Todo lo demás es anécdota.

Es tanta la torpeza del Ejecutivo que al final se enredan en su propia trampa. Están tan empeñados en hablar de Aznar que, con el paso del tiempo, dejan en evidencia donde están las mentiras. La única verdad, dos años después, es que no sabemos quienes fueron los responsables de los atentados del 11 de marzo. Y lo que es peor: este gobierno no ha hecho nada por aclarar la verdad.

Desde Moncloa se han enturbiado los datos, se han obstaculizado los trabajos de investigación, se ha fomentado la ocultación de pruebas. Se ha impedido, en definitiva, que los ciudadanos españoles podamos conocer qué hay detrás del mayor atentado terrorista de la historia de España.

Ante tanta manipulación, surge de forma inmediata una pregunta: ¿cuáles son las razones por las que el gobierno se empeña en tapar la verdad? ¿Se sienten culpables de algo? ¿Hasta donde pretenden llegar? El 11 de marzo fue el desastre; pero la clave la encontramos en la actitud posterior del PSOE; en la agitación del día 12, en la ruptura del día de reflexión del 13 y en la beligerancia del día 14. Su único objetivo fue catalogar a Aznar y a su gobierno de mentirosos. Si esto hubiera sido así, como dicen, dos años después conoceríamos lo que ocurrió el 11 de marzo. Y en el segundo aniversario seguimos como entonces. O peor. Porque en este intervalo hemos tenido una comisión de investigación parlamentaria que se ha convertido en una farsa, un gobierno que esconde la verdad, unas terminales mediáticas que apoyan con todo su entusiasmo que nunca sepamos lo que pasó.

Los socialistas vuelven a caer en la misma piedra. Tras lo sucedido con el GAL o con Filesa, parece que la experiencia no les ha servido de nada. Ahora piensan que pueden tapar la verdad; pero que no duden que antes o después será conocida. Con toda seguridad la sociedad española conocerá lo que pasó. Y aunque Zapatero nos cuente sus milongas, al final quedará en su sitio.

Cheque escolar
Enrique de Diego elsemanaldigital 11 Marzo 2006

Los políticos deciden, por ejemplo, en qué idioma han de aprender los niños de toda una autonomía, con grave lesión de los derechos personales. Hemos conocido cómo en Cataluña un padre ha tenido que recurrir a los tribunales porque no se le daba a su hijo enseñanza en español. La educación se ha convertido, mientras se degrada su calidad, en un campo de polémica estrictamente política, con los gobernantes aquejados de esa fatal arrogancia que lleva a creerse que cuentan con la suficiente información para determinar los contenidos pedagógicos para todo el mundo. De hecho, la escuela ha devenido en un instrumento de ingeniería social, para intentar cambiar la realidad, sin que las personas importen. La libertad de enseñanza es una quimera.

Se habla de continuo de transferencias entre unas instituciones y otras, pero nunca de transferir directamente a los ciudadanos. En materia tan sensible como la educativa, es imprescindible que el poder vaya a los padres.

Sí hay un medio que asegura la igualdad de oportunidades y la libertad. Se trata del cheque escolar. Sencillo método por el que el Estado entregaría a cada familia un cheque por el coste del puesto escolar, con el que elegiría el centro que quisiera, privado o estatal. Los padres pasarían de ser una especie de súbditos a los que el Estado hace creer que la educación es gratis –nada lo es, todo sale de los impuestos- a ser clientes con autoridad, que podrían impulsar una creatividad sin límites en el mundo de la educación, ateniéndose a las pautas del marco que indicara el Estado.

Eso introduciría la competencia en el mundo educativo. La enseñanza privada dejaría de ser un privilegio. Los centros mejorarían su calidad, al tener que preocuparse por tener satisfecha a su clientela, incrementando su prestigio.

El cheque escolar se ha puesto en práctica, con óptimos resultados, en varios Estados de USA, casi siempre relacionándolo con escuelas estatales de barrios con especialmente bajos índices de calidad. También en cinco regiones italianas. En Australia, Nueva Zelanda y últimamente en Suecia.

Otrosí. Cada vez son mayores los indicios de que ETA tuvo que ver –y mucho- con la masacre del 11-M. O como dice un profesional de la Policía: no hay crimen perfecto sino investigación deficiente.

Otrosí: La gallarda actitud de Francisco Hernando, presidente del Tribunal Supremo, es una clara defensa de la división de poderes frente a la intromisión de un Gobierno con cada vez mayores tentaciones autoritarias.

Y la historia llama a la puerta...
EMILIO LAMO DE ESPINOSA Catedrático de Sociología (UCM) ABC  11 Marzo 2006

... Parece que no sabemos cambiar de mayoría si previamente no degradamos la dignidad del presidente saliente, «el tahúr del Misisipí», «la X de los GAL» o el «genocida de Irak», con lo que cada nueva mayoría es «otra transición» y, si se tercia, por qué no, un cambio de Constitución y de régimen, a medio camino entre las prácticas políticas europeas y las latinoamericanas...

OTRO terrible despertar, como en una pesadilla, otra vez, una bomba... han puesto una bomba. ¿Dónde, quién? Hay muertos, sí, al parecer muchos. En los trenes de cercanías...camino de Atocha...donde ETA tenía planeado. Dicen que Ibarretxe ha culpado a ETA. Los trenes han saltado. Han reventado cuatro... hay cientos de muertos. No es posible... no es posible. ¿Dónde están mis hijos?

Todavía hoy, dos años más tarde, se me llena la boca de amargura y el alma de dolor cuando intento recordar aquel despertar, aquellos terribles días de marzo, la ira, la pena, la tristeza, la desazón. ¡Qué maldad, Dios mío, cuánta maldad!

«Apocalipsis now», había titulado mi columna tras los horrores televisados del 11 de septiembre de 2001 que pusieron fin a ese paréntesis de la historia que fueron los años 90. Fue un 9 del 11, un 9 de noviembre de 1989 cuando llegó a su fin la amenaza nuclear y el riesgo de destrucción mutua asegurada; la caída de la Unión Soviética, la victoria de Reagan en la Tercera non nata Guerra Mundial, democratización acelerada del mundo, emergencia de la nueva economía.com. Culminación del sueño ilustrado, los años 90 del pasado siglo, los «noventa rugientes» (Stiglitz), fueron quizás el período más brillante de occidente durante el que la nueva Gran Ciencia se aliaba con un triunfante e indiscutido Estado democrático y una boyante economía de mercado en una espiral retroalimentada de mayor bienestar, mayor libertad, mayor seguridad. Todo estaba bien y, sobre todo, caminaba en la buena dirección. No el mejor de los mundos posibles, pero sí muy lejos del «Reino de la pecaminosidad consumada», como había escrito Marcuse (rememorando a Fichte ) sólo un par de décadas antes.

Pero hace siglos sabemos que el modo cómo se cierra una guerra suele ser el modo cómo se abre la siguiente. Pues tras el 9 del 11 vino el 11 del 9, el 11 del septiembre del 2001, y poco después nuestro 11-M y otros parecidos. Y todo ello trae causa de la derrota soviética en Afganistán, país que los rusos habían ocupado diez años antes, a finales de 1979, sólo unos meses después de que Jomeini regresara a Irán para dar lugar a la primera revolución islámica. Durante la siguiente década, la de los ochenta, Estados Unidos alimentará el fundamentalismo sunní en Afganistán para agotar (con éxito) a la Unión Soviética y derrotar (sin éxito) a Jomeini, mientras este (con el apoyo europeo) articulaba otro fundamentalismo: el chiita. El primero golpeó el 11-S; luego lo ha hecho en numerosos sitios. El segundo ha alimentado el terrorismo en Israel y prepara actualmente su bomba atómica.

De modo que mientras disfrutábamos de la culminación del siglo XX en un verdadero oasis o paréntesis de la historia, que nos permitía entretenernos con el pensamiento débil y la posmodernidad y enviar al desván los «viejos grandes relatos épicos de machos blancos», la historia se preparaba de nuevo para llamar a la puerta. Puede que el siglo XX se cerrara con la caída del muro; era el fin de la Gran Ilusión, de la Gran Esperanza de Emancipación Universal que se abrió con la revuelta de Petrogrado de 1917. Pero el 11-S se abrieron las puertas de fuego del siglo XXI (Kofi Annan) y la historia, con todo su bramar, entró de nuevo a borbotones.

Y nos pilló desprevenidos. No estaban preparados los americanos que, empecinados en combatir la nueva amenaza como si de una guerra se tratara, crean casi tantos problemas como resuelven. Pero menos aún lo estábamos los europeos, que nos pusimos de perfil: el tema no va con nosotros, nosotros no somos imperialistas, apoyamos a los palestinos. A comienzos del 2004 terminaba mi libro Bajo puertas de fuego certificando la indiferencia europea ante la nueva amenaza del terrorismo islámico aliado con una ideología totalitaria. Semanas más tarde el 11-M vendría a certificar que, aunque a nosotros nos fascine el narcisismo de las pequeñas diferencias que nos separan de los americanos, a los terroristas les importa un bledo. Todos igualmente infieles, todos merecemos ser degollados como cerdos. Puede que nosotros estemos haciendo lo imposible por destruir Occidente, y desde luego Chirac y Schröeder se llevarían una medalla en ese mezquino proyecto. Pero Al Qaida y Bin Laden nos ayudan a reconstruirlo a diario, con cada bomba, con cada secuestro, con cada fatwa.

Los españoles tardaremos muchos años en cicatrizar las heridas que se abrieron en las siniestras jornadas de la semana del 11 al 14 de marzo del 2004 cuando, tras la satisfacción de los 25 años de Constitución (democracia asentada, crecimiento económico, prosperidad, por fin resuelto el enigma de nuestra historia, España sin problema), tras tanto éxito, la historia golpeó también en nuestra puerta. La brutal sorpresa de la mañana del 11; la manifestación agobiante del 12; las voces exigiendo conocer a los culpables, a sólo horas del suceso, y que han enmudecido después; los periodistas que ya el mismo día 11, alertaban sobre posibles manipulaciones; las manipulaciones que efectivamente hubo (¡y de que modo!), en la jornada de reflexión, al borde de la des-estabilización democrática. Terribles jornadas en las que afloró lo peor de una España que creíamos olvidada, pero que se había ido preparando en las calles y en los periódicos muchos meses antes, demonizando al presidente Aznar, acusado por personas sensatas y en medios respetables de asesino, genocida, o incluso de alta traición, a veces por los mismos que denunciaron (¡y con razón!) la anterior demonización del presidente González. Pues parece que no sabemos cambiar de mayoría si previamente no degradamos la dignidad del presidente saliente, «el tahúr del Misisipí», «la X de los GAL» o el «genocida de Irak», con lo que cada nueva mayoría es «otra transición» y, si se tercia, por qué no, un cambio de Constitución y de régimen, a medio camino entre las practicas políticas europeas y las latinoamericanas.

No sabemos cuál hubiera sido el resultado electoral del día 14 de no haberse producido el atentado. Pero sí sabemos que el más terrible suceso político de la España contemporánea, más incluso que el golpe de Estado, y que nos tuvo a todos conmocionados durante días, no pudo pasar por el cuerpo electoral sin tocarlo ni mancharlo, como en una Inmaculada Concepción de la política. El resultado de las elecciones del 14 fue legal, sin discusión alguna. Pero con un Gobierno en minoría y heredero de unos compromisos que había adoptado en la oposición, cuando jamás pensaba ganar. ¿No era eso razón suficiente para gobernar con moderación, buscando el centro y no el extremo, evitando cambios irreversibles, articulando consensos? ¿Tenía mandato electoral para las políticas que está desarrollando? La historia juzgará si quienes fueron aupados por ella, más que por sus méritos, a posiciones de responsabilidad, supieron administrar con prudencia una coyuntura tan compleja. Pues también ahora la historia llamará a su puerta y lo juzgará. Y lo hará, me temo, por cuarta vez, sin piedad alguna.

11-M
Utilidad de los aniversarios
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 11 Marzo 2006

Sirva el triste aniversario para los fines que la conciencia impone o dispone. Honrar a los muertos va de suyo. Y a los heridos, y a las familias de los unos y los otros. Honra a la que ya repelen las voces impostadas, el compromiso de un minuto de silencio, dos años de desentendimiento y una vida de olvido. El político, periodista o mistagogo laico que esté pensando en hacerse una foto o una cuña aprovechando que el río de los muertos pasa por el día 11, que se lo piense mejor. A lo mejor no sale en las fotos, como buen vampiro. A la mejor las cuñas radiofónicas se tornan agrias astillas.

Los fines que la conciencia impone o dispone incluyen, a estas alturas, información veraz sobre extremos que se extienden, como mínimo, a: qué consta que pasó; qué no consta que pasara; un inventario de las pruebas falsas; otro de sus sembradores; los motivos que llevaron a altos cargos, altos mandos, medianas inteligencias y bajas calañas a mentir ante la Comisión; las razones de la destrucción de pruebas. Y por qué –por encima de todo– afirmó el presidente Rodríguez que todo estaba muy claro. Lo estaría para él.

Hay un fin de la conciencia que a todos involucra, el fin más eludido, el inevitable. Sirva el aniversario para suspender por un rato la adscripción al bando de Caín y admitir: que el momento elegido para atentar y para reivindicar sugiere con fuerza la intención de influir en el resultado electoral; que se logró; que la izquierda española violó la jornada de reflexión con ataques violentos y amenazas al Partido Popular; que el presidente del gobierno aún no ha condenado esos hechos; que la Comisión de investigación bloqueó la práctica totalidad de las comparecencias solicitadas por los populares.

Y que con la quinta parte de indicios, en una instrucción sumarial no politizada ya se estaría investigando exhaustivamente la relación de la ETA y de elementos de la seguridad del Estado con los atentados. Y que no hay manera humana de explicar que el PSOE –que lo aprovecha absolutamente todo en su acción política– haya renunciado desde el principio al recurso obvio y simplicísimo de inquirir al PP acerca del dudoso papel de un puñado de funcionarios... ¡bajo gobierno de Aznar! Qué desperdicio propagandístico, ¿no?

Buscando a Gerry desesperadamente
(*) Diplomático, ex embajador de España en Dublín ABC 11 Marzo 2006

NI la España de 2006 es el sueño y el tópico del progresismo europeo caduco, ni el País Vasco se basa en los arquetipos y lugares comunes elaborados por el nacionalismo sabiniano desde hace décadas. Sin embargo, asistimos hoy a la aparición de un nuevo factor en la política del País Vasco. El entramado ETA-Batasuna, está inmerso en una operación para hacerse pasar por un partido democrático, cuyos líderes desearían ostentar la misma representatividad y dignidad democrática que la de los demás partidos del arco parlamentario vasco. A día de hoy, esa es la nueva estrategia que se está adaptando intramuros del mundo del terrorismo nacionalista vasco.

La búsqueda de su Gerry Adams particular está produciendo una serie de movimientos tácticos en un entramado de organizaciones, que por su opacidad y estructura no están acostumbradas al exceso de luz y menos de taquígrafos. Todo esto viene sucediendo en los últimos meses en el País Vasco, y tiene su reflejo inmediato en la política nacional. Esa repercusión instantánea que crea un gran malestar y una grave preocupación en aquellos ciudadanos libres, que no acampan en territorio nacionalista, se ha convertido en la tragedia diaria para gran parte de los vascos. Día a día se les va minando la moral, porque, además algunas instituciones del Estado, y muchos de los medios están dando más crédito a quiénes, por razones tácticas, se disfrazan con la piel de cordero democrático. Con ello se está tratando de transformar la vida, la hacienda, la esperanza y la existencia en libertad de cientos de miles de vascos en algo secundario, prescindible y posiblemente sacrificable a cambio sólo de mínimas concesiones que hicieran los nuevos «agentes políticos activos» de ETA-Batasuna. Y puesto que, aunque de forma forzada, algunos analistas, sobre todo del Norte, siguen tratando de adentrarse en la vía irlandesa, habría que dejar bien explicado que sin una entrega total de las armas y una disolución completa de las estructuras operativas, incluyendo los tinglados mafiosos, tanto allí como aquí, nunca se alcanzará la auténtica paz y la reconciliación en los territorios que históricamente han padecido y siguen sufriendo la lacra del terrorismo. En la provincia del Ulster, y en la República de Irlanda, el IRA continúa siendo una organización armada muy activa. A pesar de la entrega y destrucción de algunos arsenales, el IRA mantiene sus redes de inteligencia incluso operando dentro del legislativo del Parlamento regional de Stormont, así como su poderosa y tentacular organización de extorsión de contrabando de armas, licores, drogas y combustibles. La cobertura legal del partido nacionalista Sinn Fein ha producido a su vez una apariencia de salto definitivo a la vida política democrática. Como bien saben los irlandeses, la ruptura definitiva de Sinn Fein con el IRA no se ha producido aún.

Es un hecho incuestionable que la derrota política del IRA, algo que no se resalta por razones interesadas, se produjo en el mismo momento en que se firmaron los Acuerdos de Viernes Santo. Ni Londres, ni el ejército británico, ni la mayoría de los norirlandeses que todavía hoy desean seguir manteniendo sus lazos con Westminster, fueron derrotados y el Gobierno británico, ni entonces ni ahora, los va a abandonar a su suerte. El IRA sigue siendo una organización ilegal, incluida en las listas internacionales, que año a año ve cómo disminuyen sus apoyos, sobre todo aquéllos de los que gozaba en EE.UU. Ni el Congreso, ni los partidos, ni los poderosos sindicatos de la costa Este están siendo insensibles a la deriva mafiosa de una organización que hasta hace poco disfrutaba de una situación de privilegio en el país donde residen unos 40 millones de ciudadanos de origen irlandés.

Volviendo a nuestro propio Norte, y la búsqueda desesperada de su Gerry por parte de ETA-Batasuna, resulta sorprendente constatar que en esta tarea se haya embarcado no sólo la izquierda nacionalista revolucionaria. Lo que llena de malestar a millones de ciudadanos españoles, de izquierdas y derechas, es contemplar el lamentable espectáculo de dos organizaciones políticas, una socialista y obrera en su denominación, y otra democristiana y atlantista en su tradición, disputándose la mano y los favores de la organización del hacha y la serpiente. Nada puede hacer más feliz a ETA que comprobar como bien entrado el siglo XXI, en un país próspero, libre y democrático, un grupo armado con un proyecto independentista y expansionista a ambos lados de los Pirineos está imponiendo su agenda ante el asombro de los demócratas. Sería un inmenso error de cálculo creer que la amenaza, el chantaje y el terror puedan derrotar las ansias de libertad de millones de pacíficos ciudadanos que con sus convicciones políticas y morales y apoyándose sólo en la fuerza de sus votos y en el coraje de unos cuantos jueces justos, no necesitan recurrir a los favores de ningún primo Zumogal.

Todos los que hayan tenido la fortuna de ver la última película de Spielberg, cuyo título es «Múnich», habrán salido de la sala repensando pausada y orgullosamente la gran lección que las víctimas del terrorismo nacionalista vasco vienen dando a todos los españoles y al resto de las democracias europeas. En España, y pese a los casi 1.000 asesinatos producidos en las últimas tres décadas, no se ha aplicado el ojo por ojo y el diente por diente. Aquí hemos tenido injusto silencio de tantos ciudadanos que han seguido mirando para otro lado ante la impunidad de todos aquellos que se han burlado y siguen riéndose del imperio de la Ley y del Estado de Derecho en España.

Gracias Spielberg. En este país también tenemos la esperanza de que algún día se rodará la gran película que el País Vasco y España se merecen para relatar el sufrimiento, el terror, el heroísmo y el admirable ejemplo de muchos españoles. Esta es la verdad y no el sueño trasnochado del nacionalismo irracional que sólo busca refugio para sus peligrosas e irreales nostalgias.

La cicatriz
IGNACIO CAMACHO ABC  11 Marzo 2006

HAY una doble, profunda cicatriz que surca desde hace dos años, desde la maldita mañana de los trenes, la piel de la sociedad española. Una es la de las víctimas, claro, esa punzada desgarradora de los 192 ausentes, más los cientos de heridos para los que la vida ya no volverá nunca a ser igual que antes. Y la otra es la cicatriz de la división, un costurón de desencuentro que sigue supurando discordia sobre la vida pública española y la emponzoña con el veneno de la ruptura. La primera palpita con la aguda congoja de lo irreparable, y la segunda ha contaminado la atmósfera política de una hostilidad tóxica, infecciosa y amarga.

A diferencia de tantos atentados que unieron a los españoles, por encima de la desazón y la rabia, en una firme dignidad solidaria, el 11-M sembró una cizaña de enemistad que aún constituye, sin lugar a dudas, la principal victoria del terror. Convulsionada por una sacudida emocional que fue explotada con indecente oportunismo, la sociedad española equivocó el diagnóstico de su dolor y le echó la culpa al Gobierno en una conmoción sin precedentes. Hay datos: según las encuestas del CIS, alrededor de una cuarta parte de los electores cambiaron el sentido de su voto en aquellos tres días de ira, lágrimas y miedo. Y aunque el Gobierno cometió errores de una terminante claridad, sobre todo en la pertinaz atribución del ataque; y aunque existiese una lógica zozobra popular ante la magnitud de la barbarie, lo cierto es que se produjo una insólita reacción que descargó las responsabilidades en un vuelco electoral, con la conciencia colectiva nublada por un estado de shock.

Ese seísmo social -tan evidente si se compara con el sentimiento unitario que desencadenaron los atentados similares en Nueva York, antes, y en Londres, después- requería un tratamiento balsámico que el poder que sobrevino de aquel trastorno no ha sabido ni querido aplicar. Para el Gobierno surgido, con toda legitimidad, del 14-M, la prioridad de la legislatura debía haber sido la recomposición de la concordia, la estabilización del clima político desquiciado por aquella devastadora tormenta. En vez de abordar esa tarea imprescindible, el equipo del presidente Zapatero ha marcado una agenda impregnada de rupturismo y revancha, ha emprendido reformas de enorme calado sin el imprescindible consenso social y ha ahondado de manera irresponsable en las heridas lacerantes abiertas en el cuerpo civil.

Por eso la cicatriz del 11 de marzo sigue brillando como un tajo en la superficie de nuestra convivencia. Más allá de las dudas pendientes, más allá de las sombras, más allá de los fantasmas y de los misterios. Lo verdaderamente importante, lo más doloroso y desalentador, es que la división sembrada por las bombas de Atocha continúa corrompiendo el tejido de nuestra vida pública. Y que quienes tenían la responsabilidad de combatirla han preferido aprovecharse de ella para ampliar la zanja de un irreparable desencuentro histórico.

Símbolos, derechos y obligaciones
Editorial ABC 11 Marzo 2006

EL debate en la Comisión Constitucional del Congreso sobre el Estatuto catalán confirma la buena disposición del PSOE para complacer «como sea» a sus socios nacionalistas. Reforzado día a día el pacto con CiU, se adivina el comienzo de una cadena de gestos para recuperar la aquiescencia de ERC. Se trata ahora de admitir el carácter «nacional» de los símbolos de Cataluña, en concreto, del himno, la bandera y la fiesta. La mínima resistencia de los socialistas ante las firmes exigencias del nacionalismo destruye de un plumazo el discurso gubernamental según el cual el hecho de que el término «nación» figure sólo en el preámbulo le priva de validez jurídica en la práctica. Aquí está la prueba en contrario. La sedicente nación tiene ahora los símbolos que le corresponden como tal y -como es fácil suponer- exigirá más pronto que tarde la plenitud de sus derechos políticos.

La bandera cuatribarrada, el 11 de septiembre y «Els Segadors», símbolos de la Comunidad Autónoma según el Estatuto vigente, se verán ahora privilegiados como expresiones de una nación que hace gala de sus señas de identidad en forma obsesiva. La lectura del artículo 8 del proyecto, donde se incluye la referencia a los símbolos, es bien significativa: en cada uno de los seis apartados que lo integran figura expresamente una mención a Cataluña. La retórica presidencial sobre un texto «limpio como una patena» no se tiene en pie por mucho esfuerzo dialéctico que practiquen los portavoces del PSOE.

Lo mismo cabe decir del título I que contiene una regulación completa de los derechos de los ciudadanos de Cataluña, con un esquema muy similar al de la propia Constitución, incluido un régimen propio de garantías y la previsión de una futura Carta de derechos y deberes que deberá aprobar el Parlamento autonómico. A mayor abundamiento, el capítulo tercero de este título I hace referencia a los derechos y deberes lingüísticos, uno de los asuntos más controvertidos. No se trata, pues, de una adaptación a circunstancias específicas de las libertades públicas que proclama la Constitución sino de un verdadero sistema propio de derechos fundamentales, que choca frontalmente con la igualdad ante la ley.

Son, en efecto, libertades privilegiadas y su incorporación a una norma con rango estatutario hace imposible que el Estado cumpla con su deber (artículo 149.1.1º) de garantizar la igualdad de derechos y obligaciones de todos los españoles en cualquier parte del territorio. Queda claro, por tanto, que el proyecto que se dispone a aprobar el Congreso está muy lejos de ser acorde con la norma fundamental, aunque se hayan eliminado determinados aspectos de inconstitucionalidad flagrante. La opinión generalizada de que estamos en presencia de una reforma constitucional encubierta sale reforzada en estos primeros pasos del debate en la Comisión Constitucional.

El Gobierno de la Mentira
Federico Quevedo El Confidencial 11 Marzo 2006

Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta. La frase, pronunciada en las horas previas a la jornada electoral del 14 de marzo de 2004 por el actual portavoz del PSOE en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, tiene enjundia. Y mucha. No sólo porque el dirigente socialista pervertía de una manera clara y notoria el mandato legal de no influir ni un ápice en la reflexión de los votantes, sino porque, además de eso, y a sabiendas de lo que vamos conociendo después, resulta chocante hasta un punto clamoroso que estuviera tan seguro de que el Gobierno del PP mentía, salvo que él supiera de primera mano la verdad. Es cierto que esa tarde del sábado 13 de marzo se producen las primeras detenciones, pero en condiciones normales cualquier responsable político con sentido común y respeto al Estado de Derecho hubiera esperado a las conclusiones policiales antes de hacer una declaración de ese tipo. Pero ni eran condiciones normales, ni quien realizaba semejante afirmación en nombre de las siglas de un determinado partido político mostraba respeto alguno por el Estado de Derecho. No podía ser así, porque lo que había ocurrido estaba perfectamente diseñado para tener unas determinadas consecuencias. El 11-M buscaba un efecto comparable en términos de reacción social a la que buscaron hace casi un siglo los que asesinaron a José Calvo Sotelo un 14 de julio de 1936: la caída de un Gobierno, el cambio de un Régimen.

Entiéndase bien lo que quiero decir, y si hace falta antes de continuar lo afirmaré con total rotundidad: el resultado electoral fue absolutamente legítimo, y yo nunca diré –sin pruebas- que el Partido Socialista tuvo algo que ver en el atentado. Pero lo fácil, dos años después y a la vista de las revelaciones que han aportado al conocimiento de los hechos compañeros tan respetables y a los que tanto hay que agradecer como Fernando Múgica y Luis del Pino, es tomárselo a broma, hacer un par de gracietas para desautorizar sus investigaciones y limitarse única y exclusivamente a dar carácter de verdad oficial y dogma de fe lo que consta en el sumario del juez Del Olmo –en lo que conocemos-. Como si los jueces estuvieran investidos de la misma infalibilidad que el Papa cuando habla de Dios. De lo que vamos sabiendo, y no voy a detenerme en hechos que ya han sido relatados por terceros, la sospecha de que la instrucción del propio juez Del Olmo ha sido manipulada y conducida a unas conclusiones preestablecidas de antemano se hace cada vez más patente. ¿Imaginaciones mías? Les recuerdo a quienes sonríen en plan “¡qué cosas dice!”, que en el sumario de los GAL del juez Garzón las revelaciones de la prensa tuvieron un papel esencial.

Es curiosa la manera en que algunos de los informes que más luz podrían aportar a la investigación han desaparecido misteriosamente. Es sorprendente el modo en que los registros de las llamadas que recibió esos días Alfredo Pérez Rubalcaba se han borrado, de manera que nunca podremos saber el contenido de sus conversaciones con la juez francesa Levert o con Rafael Vera, el mismo Rafael Vera que esa tarde del 11-M compartía tiempo y confidencias con el general Galindo en la cárcel. Porque, si ninguno de ellos sabía nada, si realmente lo que ocurrió fue un atentado llevado a cabo por una célula de Al Qaeda que se suicidó unos días después en un piso de Leganés para que no les cogiera la policía, y todo ello como consecuencia de la participación española en la Guerra de Iraq, entonces, ¿por qué un destacado –muy destacado- dirigente socialista afirmaba unos pocos días antes a un grupo selecto de personas “no os preocupéis porque va a pasar algo que va a hacer cambiar las cosas”? Yo sé quién era, y ahora el sabe que yo lo sé –salvo que no lea este artículo-, y no crean que el asunto no me preocupa.

¿Qué tenía que ver el piso de Leganés con los servicios de información del Estado y por qué extraña coincidencia aterriza justo ahí el comando terrorista que luego se suicida llevándose por delante a un GEO, habiendo podido causar una masacre? ¿Oculta Telesforo Rubio, el mismo que preparó la documentación a Rodríguez para que acudiera a la Comisión del 11-M, informes que serían claves para la investigación? ¿Por qué no forma parte del sumario la documentación policial que vincula a Emilio Suárez Trashorras con ETA? ¿Por qué se ha silenciado a los investigadores policiales que aconsejaban abrir la vía de indagación que conducía a la banda terrorista vasca, y a los que tenían dudas de que Al Qaeda estuviera realmente detrás de los atentados por la tipología del mismo? Hay muchos interrogantes en torno al 11-M. No se trata de minucias. Yo sólo apunto algunas cosas, pero las revelaciones de Múgica y Del Pino nos han ayudado a comprender que en la sombra se esconde una verdadera trama de intereses dirigida a buscar un objetivo, y que ahora quien gobierna paga las facturas de su éxito electoral en forma de destrucción del Estado de Derecho y entrega sin condiciones a los terroristas, al nacionalismo radical y a estados extranjeros.

En esas jornadas previas al 11-M, las encuestas que los socialistas encargaban para conocer la intención de voto seguían dando al PP como ganador. Y, sin embargo, esos días mostraban un entusiasmo difícil de comprender en otras circunstancias. La misma estrategia de manipulación que llevaron a cabo instantes después de conocerse el brutal atentado, que estaba diseñada para llegar a una única mentira: la de que el Gobierno del PP no decía la verdad cuando afirmaba que el atentado era obra de ETA. ¿Cómo no iba a decir que era obra de ETA si todos los indicios apuntaban a la banda terrorista? Pero ellos sabían algo que el Gobierno desconocía, ocultaron información que debía haber tenido desde el primer momento el ministro del Interior, Ángel Acebes, y de manera absolutamente cruel y maquiavélica fueron conduciendo al Gobierno de Aznar hasta donde ellos querían llevarle, al momento en el que Rubalcaba hizo la afirmación que provocó el vuelco electoral: “Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”. ¿Mintió el Gobierno del PP? No, en absoluto. El que ha mentido y ha seguido haciéndolo durante estos dos años, el que ha dejado de aportar luz sobre la verdad del 11-M, ha sido y es el Gobierno de Rodríguez, único beneficiario de la masacre.

Insisto en que lo más cómodo es burlarse de quienes objetamos, de quienes creemos que se nos está ocultando la verdad, de quienes vemos en eso que Múgica llama agujeros negros y Del Pino enigmas del 11-M algo más que simples coincidencias: oscuras intenciones. A veces, para encontrar la verdad, es necesario dudar, dudar hasta el fin. Y buscar la verdad exige en ocasiones plantear todas las posibilidades, no descartar ninguna explicación por obvia que sea. Y no es el caso. Claro que acomodarse en una única razón, en la verdad oficial, en la declaración puntual del Gobierno, es lo que muchos quieren que hagamos los que no estamos dispuestos a dejar que se pisoteen nuestras libertades y se atropelle el Estado de Derecho. Y no lo vamos a hacer porque se trata de nuestra libertad, porque se le debe a las víctimas el conocimiento de la verdad, y porque los ciudadanos tienen que saber que tres días después del 11-M votaron bajo la influencia de un engaño masivo llevado a cabo por el PSOE y una parte de los servicios de inteligencia heredados del felipismo.    fquevedo@elconfidencial.com

El reparto de gananciales
TONIA ETXARRI El Correo  11 Marzo 2006

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Desde que la comisión institucional ha abierto sus puertas esta semana, en el Congreso, para que veamos a sus señorías, en vivo y en directo, cómo mantienen el pulso en torno al Estatuto catalán, se puede comprobar que la Cámara baja se ha convertido en un gran mercado de subasta. Un escenario donde se reparten los bienes gananciales entre los que han pasado a ser nuevos socios sin que los antiguos aliados sepan, a ciencia cierta, por dónde les está colando el gol el entorno del presidente del Gobierno.

Nadie más hábil que Rubalcaba para hacer creer a la afición lo contrario de lo que se cree que están aprobando. Suena a galimatías pero es el propio dirigente socialista quien maneja el arte malabar del mensaje, caótico donde los hubiera, en donde se mueve tan bien al ver que consigue el objetivo perseguido: despistar al adversario. Y Rajoy, al que le dicen, desde los escaños socialistas, que no se ha leído bien el texto del nuevo Estatuto, sugiere que, prácticamente, no entiende nada. Normal. Si se atiende a Rubalcaba, resulta que se trata de votar que el Parlamento catalán «decidió ser nación». Que no se vota una «definición» sino una «descripción». Es decir, que los diputados sólo deben decir, con su voto, que se dan por enterados. Y como «el Parlamento de Catalunya votó lo que votó» . «se ponga como se ponga quien se ponga»(sic) pues estamos en que Catalunya es una nación.

Después de tan poco nivel intelectual y político para explicar que hay que pasar por el aro, fijémonos en el mensaje de Mas. Su juego de palabras queda mucho más claro: «Por primera vez, las Cortes votarán una Ley orgánica en donde se habla de la nación de Catalunya, porque el preámbulo también se vota». Verde y con asas: la autodeterminación, en puertas. Decía el ministro quebequés Stephane Dion que la ruptura de la solidaridad es la antesala de la secesión. Se acuerdan de aquel mensaje de alerta algunos votantes socialistas pero no se atreven a citarlo; no vaya a ser que los suyos les recriminen que son unos alarmistas.

Para crispar ya está ETA que, en su afán por hacerse presente, no se le ocurre mejor cosa que eclipsar el protagonismo de Batasuna, con su fracasada huelga general. El Gobierno vasco, antes de saber cómo iba a discurrir la jornada, repartía gananciales de derechos a los convocantes y los que querían trabajar. Pero el ministro Alonso, con la claridad de la que está haciendo gala desde que empezó «el principio del fin», dijo que una huelga convocada por una organización ilegal le merecía el mayor de los desprecios. El Estatuto catalán se votará en el Congreso a finales de marzo. Dicen los amigos de Zapatero que esa fecha podría coincidir con el anuncio de ETA del cese del terrorismo. La esperanza es lo último que se pierde.

Sabio e iluminado
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 11 Marzo 2006

EN un muy interesante dossier publicado por el semanario «Alfa y Omega», que distribuye este periódico, leíamos el pasado jueves una entrevista de Juan Luis Vázquez a Mansur Escudero, dirigente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas y antiguo secretario general de la Comisión Islámica de España, en la que se nos ofrecían detalles muy reveladores sobre el salafismo o «wahabbi», corriente musulmana cada vez más extendida en nuestro país y sufragada por el gobierno de Arabia Saudí. Escudero define el salafismo como «una expresión fundamentalista del Islam», caracterizada por «la restricción de los derechos fundamentales» -así, por ejemplo, limita la intervención de la mujer en la política- y por un cierta megalomanía arquitectónica que se plasma en la construcción de ostentosas mezquitas. Desde Arabia Saudí -prosigue Escudero- se han financiado algunas de las mezquitas más faraónicas de España, entre las que merecen destacarse la de Marbella y la madrileña de la M-30. El imán de esta última, Moneir Mahoud, ha sido nombrado por la Comisión Islámica de España gran muftí, esto es, la máxima autoridad judicial entre los musulmanes residentes en nuestro país; sus decisiones o fatwas, nacidas de una recta interpretación del Islam, poseen rango de ley. La Comisión que ha elegido para tan alto cargo a Mahoud, prosigue Escudero, es la misma que desautorizó una fatwa evacuada por la directiva saliente, en la que se declaraba a Osama Bin Laden «fuera del Islam», por defender -y ejecutar- el asesinato de inocentes a través de la organización Al Qaeda. Escudero, en fin, nos recuerda que «Al Qaeda es una organización de inspiración ideológica wahabbi, que procede de Arabia Saudí»; y aunque puntualiza que existen otras organizaciones que, inspiradas por una ideología wahabbi, sin embargo no preconizan la violencia, concluye la entrevista afirmando que la nueva junta directiva de la Comisión Islámica de España se sitúa «en una vertiente fronteriza con el fundamentalismo».

Aceptando que al entrevistado Mansur Escudero pueda ofuscarlo cierto despecho o resentimiento tras haber sido desalojado de la Comisión Islámica, sus declaraciones nos infunden desasosiego. El interés de los gobernantes sauditas en propagar la doctrina salafista parece incontestable; también la saña con que persiguen el ejercicio de la libertad religiosa en su país. El desasosiego se adorna con sus ribetes de pavor cuando recordamos que esos mismos gobernantes sauditas han mantenido o mantienen turbias relaciones con la familia de Osama bin Laden. Pero este desasosiego entreverado de pavor se hace más nítido y opresivo cuando leemos unas declaraciones recientes del salafista Moneir Mahoud, el imán de la mezquita de la M-30 (entre cuyos feligreses se contaba, por cierto, el celebérrimo «Tunecino» que inspiró la hecatombe del 11-M), encumbrado recientemente a la dignidad de gran muftí por la misma Comisión que desautorizó la mencionada fatwa en la que se «excomulgaba» a Bin Laden. El salafista Mahoud, además de ensartar las consabidas obviedades a las que suelen acogerse los partidarios del bizantinismo -que si el terrorismo es un producto de la injusticia, la pobreza y el racismo; que si se deben potenciar los encuentros interculturales para atajarlo; que si conviene cuidar el lenguaje en los medios de comunicación, etcétera-, ha ensayado un panegírico de Zapatero, tan sincero y sonrojante que sólo admite una lectura socarrona. Concretamente, ha afirmado que nuestro presidente «es un hombre cuya sabiduría palpamos a través de su política», con un pensamiento «iluminado» que invita al diálogo.

No creo que haga falta glosar tan fervoroso ditirambo. Hay elogios que matan (a su destinatario). Y que estremecen a quien los lee o escucha.

Vargas Llosa escribe sobre Juaristi
Periodista Digital 11 Marzo 2006

.- Es un artículo largo y medido. Mario Vargas Llosa, sin duda alguna uno d elos mejores escritores del mundo, ha elegido un titulo casi provocador: "¿Es posible ser vasco?". Todo ello para reflexionar sobre el libro que acaba de publicar Jon Juaristi.
¿Es posible ser vasco?

Por Mario Vargas Llosa
Para LA NACION

Nacido en 1951 en una familia de sólidas credenciales nacionalistas, poeta, filólogo, ensayista político y, sobre todo, crítico literario en el ambicioso sentido que dieron a este género un Edmund Wilson o un George Orwell, para quienes literatura e historia eran hermanas siamesas, Jon Juaristi acaba de publicar un libro autobiográfico que es un buceo fascinante, a la vez que algo asfixiante, por el laberinto de pasiones, violencias, sueños, sacrificios, crímenes y sandeces del último medio siglo de quehacer político y cultural en el País Vasco español: Cambio de destino (Seix Barral).

Pese a su estilo seco y algo cortante, y a su empeñosa parquedad, hay en esta confesión algo desgarrado y patético: Juaristi parece haberse pasado media vida entregado en cuerpo y alma a la tarea de desentrañar la singularidad específica de lo vasco y, la otra mitad, en un esfuerzo intelectual no menos ciclópeo, en demostrar que aquella supuesta identidad no existe y es un puro sofisma, una de esas ficciones malignas que, a diferencia de las ficciones literarias que embellecen la vida, provocan apocalipsis sociales y el terrorismo justificado en nombre de la Historia con mayúsculas.

Decir que Jon Juaristi fue en su juventud un militante de la banda terrorista ETA y, años después, uno de sus críticos más feroces, dice todavía muy poco de una trayectoria vital que parece haber pasado cerca, o por dentro, de casi todos los partidos, grupos, escisiones, grupúsculos, facciones y sectas en los que el nacionalismo y las izquierdas vascas se armaban, desintegraban y deshacían, para rehacerse otra vez, a lo largo de un derrotero marcado por la confusión, el fanatismo, la locura y todas las otras formas posibles de enajenación de la realidad, incluidos, por supuesto, el idealismo más puro, la fe ciega y la vocación de martirio.

En muchas de sus páginas, este libro no parece un libro de memorias, es decir, subordinado a lo vivido, sino una novela surrealista, concebida por un poeta de imaginación desalada y febril. Por ejemplo, en el episodio que tiene por protagonista a Luis María de Villalonga, “el último de los grandes ocultistas de Neguri”, cuyas teorías delirantes hubieran merecido figurar en la colección de filósofos enajenados que reunió Raymond Queneau en Les Enfants du Limon o en la Antología del Humor Negro, de André Breton.

Pero, el humor que brota a veces de las páginas de Cambio de destino suele ser casual e involuntario, porque el propósito que guía a Juaristi al ofrecer este testimonio es el más serio del mundo: mostrar, inmolándose para ello como prueba viviente del error, el obtuso horizonte que constriñe a la ideología nacionalista y los desvaríos intelectuales, morales y políticos que fatalmente genera. Como si al pie de cada página, el libro llevara esta secreta advertencia: “¿No me creen lo que cuento? Pues, mírenme a mí. Vean lo que hice, lo que fui, los años y el esfuerzo que dediqué tratando de atrapar ese fuego fatuo. Y todo lo que no quise ni pude hacer por perseguir aquella inalcanzable quimera”.

Para alguien a quien, como es mi caso, el mundillo de la política nacionalista en el país vasco resulta lejanísimo, es difícil, a ratos imposible, seguir en todos sus recovecos y meandros esa problemática realidad, que se divide y subdivide todo el tiempo a un ritmo canceroso, en razón de querellas tan bizantinas y sutiles como las que fragmentan a los disidentes natos, como los cabalistas y los trotskistas. La impresión que queda, al final, es la de un gigantesco desperdicio de talentos y de anhelos utópicos, de esfuerzos y de iniciativas generosas así como incomprensibles arrebatos de ceguera, crueldad y nadería que van frustrando a individuos, promociones y generaciones enteras en un quehacer tan insensato como estéril.

Aunque no somos amigos, pues hemos conversado muy pocas veces, siempre he sentido, a la vez que admiración, un afecto personal por Jon Juaristi, convencido como estoy de que, por haberse atrevido a enfrentarse con tanta firmeza intelectual y moral a sus ex camaradas etarras, su vida estará siempre pendiente de un hilo, a merced de cualquier desafuero de uno de esos pistoleros convencidos de que la historia progresa a punta de explosiones de dinamita y asesinatos. Después de leer Cambio de destino, mi simpatía y mis temores por su suerte han aumentado. Porque, pese a sus desplantes por mostrarse en estas memorias como un intelectual perfectamente dueño de su destino, que ha dejado atrás y superado todos los tropezones y sentimentalismos de la juventud, ya emancipado del todo de las pequeñeces políticas de la provincia de la que, como Santa Teresa, se ha sacudido hasta el polvo de los zapatos, su libro muestra lo contrario: que, contra su voluntad, su compromiso con la tierra en que nació es irreversible e irrompible, una enfermedad incurable que lo acompañará siempre como su sombra.

No deja de ser paradójico que, quien desde hace tantos años combate el nacionalismo demostrando lo endeble de sus sustentos históricos, lo falaz de sus mitos, la mentira de sus quejas e impugnaciones, haya dedicado tan denodados esfuerzos a lo largo de toda su vida intelectual a estudiar la lengua, la historia y la literatura de los vascos, a recorrer su paisaje con tanto amor, y a tratar de poner orden y claridad en una mitología y una cultura en las que mentiras y verdades se mezclan de manera inextricable. Puede estar muy decepcionado de la evolución política que ha seguido el País Vasco, sobre todo si es cierto, como parece creer, que el nacionalismo en sus distintas variantes se ha enraizado allí de una manera irreversible en un futuro más o menos próximo. Pero, con todo el interés intelectual que puedan despertar en él otros temas y culturas –el judaísmo, por ejemplo, al que ahora se ha convertido, aunque, sin duda, de la manera heterodoxa a que parece estar condenado por ese espíritu crítico y autocrítico irreductible a todas sus conversiones y entusiasmos que lo anima–, es evidente para el lector de estas memorias que cada página, cada línea de ellas, rezuma un amor apasionado, adolorido y desesperado, por aquello en que jura ya no creer: lo vasco y los vascos.

Conozco bastante bien ese sentimiento, pues ha sido, en cierto modo, el que me ha tenido siempre ligado a mi propio país. No vivo casi en él, sus peripecias y su actualidad se me escurren ya de la memoria todo el tiempo, me apasiono por otros lugares, otros asuntos y otras gentes. Pero, a la hora de la verdad, imposible negarlo: nunca podré librarme de él.

Sería injusto ver en Cambio de destino un libro enteramente consagrado a relatar las disputas y enredos históricos contemporáneos del nacionalismo vasco. El libro es también –y esto es lo que inspira sus mejores páginas– el relato de un destino individual, que, pese a estar tan comprometido en la política colectiva y dedicar tanto tiempo a la militancia, fue aislándose, “eligiéndose”, como diría Sartre, en medio de esa turbamulta de pasiones ideológicas, por eliminación de opciones, como poeta, escritor, investigador, crítico, ciudadano libre y democrático, conservador en ciertos temas, liberal en otros, y revolucionario en algunos. Un espíritu libre y algo anárquico, desde luego, con una libertad conquistada con ímprobos esfuerzos, de polémicas sin cuento, errores múltiples y rectificaciones constantes, experiencias que se adivinan mucho más desgarradoras que aquellas palizas recibidas en las comisarías de Franco o que las calumnias y diatribas de los antiguos camaradas que, para refutarlo mejor, lo acusan ahora de “forrarse” con cada crítica que formula o idea nueva que defiende, y a los que en su libro se enfrenta con ironías o desplantes, sin el menor complejo de inferioridad. Experiencias que parecen haberle dictado esos poemas rebosantes de inteligencia que ha escrito a cuentagotas y que se leen, a menudo, sintiendo escalofríos. Pero lo más digno de destacarse en esta forja de la propia personalidad es el amor desmedido por las ideas, por la cultura, por el conocimiento, de alguien absolutamente convencido de que son las ideas, acertadas o equivocadas, las que modelan la vida y hacen discurrir la historia en determinada dirección.

No es la menor de las contradicciones de este libro, impregnado de pesimismo sobre el porvenir inmediato del país vasco, que el lector lo cierre contagiado, pese a todo, por el fervor con que en sus páginas se discute, se coteja, se despelleja y se defiende el quehacer intelectual, la voluntad de oponer la razón y el conocimiento a las pasiones y a los instintos depredadores para que el mundo sea vivible y no una pesadilla terrorífica.

Problema lingüístico
Martín Menschen Martínez/Barcelona Cartas al Director El Correo 11 Marzo 2006

Decir que en Cataluña no hay problemas lingüísticos, como repiten una y otra vez los políticos nacionalistas, es, como mínimo, decir una verdad a medias: es cierto que la convivencia entre las personas que hablan castellano y las que hablan catalán es modélica. El problema no aparece entre ciudadanos, sino allí donde interviene la Administración autonómica, cuando impone en las instituciones y oficinas públicas el uso exclusivo de una de las dos lenguas oficiales, cuando no permite que los padres elijan libremente la lengua de enseñanza de un hijo o cuando no admite que cada uno decida libremente la lengua de su comercio. En Cataluña desgraciadamente sí hay un problema lingüístico, creado por la intolerancia de unos políticos nacionalistas que no respetan el bilingüismo de la sociedad y las libertades de los ciudadanos.

El Estatut consagra el derecho a una muerte digna y el deber de saber catalán
CiU introduce un nuevo matiz en el texto para eliminar las dudas sobre su apoyo a la «eutanasia»
E. Fuentes/ E. L. Palomera La Razón 11 Marzo 2006

Madrid- Los catalanes ya tienen nuevos derechos. La Comisión Constitucional aprobó ayer los Títulos I y II (Derechos y Deberes e Instituciones) de la reforma estatutaria que consagra la obligatoriedad de los ciudadanos de conocer la lengua catalana y la opción de vivir con dignidad el proceso de su muerte. La Generalitat ya no tendrá, además, diputaciones provinciales, sino veguerías, y contará con un defensor del pueblo propio bajo el nombre de Sindic de Greuges. De todo ello se habló ayer en la segunda sesión de la Comisión Constitucional, en la que los primeros espadas cedieron el protagonismo a sus segundos. Esta vez se olvidaron de las consideraciones generales para aplicarse a la literalidad de unos artículos en los que sólo hubo un cambio respecto al dictamen que elaboró la ponencia. Fue uno de CiU, pactado de nuevo con el PSOE, y con el que se pretendía dar una vuelta de tuerca más al artículo 20 para justificar su apoyo a un título que rechazó en el Parlament. Los convergentes sostienen que el redactado final («Todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y cuidados paliativos integrales, y a vivir con dignidad el proceso de su muerte») eliminaba toda duda sobre su rechazo a la eutanasia.

El popular Ángel Acebes, que tomó el relevo a Rajoy, hizo sin embargo hincapié en que el texto rompía con la igualdad de derechos entre ciudadanos, y que era una «aberración impresentable». Sus palabras provocaron una respuesta casi unánime en el resto de grupos, que reprocharon a los populares su rechazo a unos artículos prácticamente idénticos a los que sí han respaldado en el Estatuto valenciano. Cada uno introdujo sus matices. López Garrido (PSOE) insistió en que el texto «preserva todos los derechos fundamentales de la Carta Magna; Ridao (ERC) defendió el tratamiento del catalán y Sánchez Llibre (CiU) sostuvo que gracias a su partido se había cerrado la puerta a la eutanasia, el aborto libre y la poligamia. ¿Resultado de la votación? Todos a favor -incluidos los republicanos, que reservaron su negativa a los votos particulares en tres puntos de otros tantos artículos- y el PP en contra. Por la tarde, más de lo mismo con la diferencia de que el texto sobre instituciones «heredado» de la ponencia no sufrió ningún cambio pese a los intentos del PP y de ERC.

-Derecho a morir con dignidad. El texto definitivo modifica el título del artículo 20, «Derecho a morir con dignidad», por el de «derecho a vivir con dignidad el proceso de la muerte». El redactado final: «Todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y cuidados paliativos integrales, y a vivir con dignidad el proceso de su muerte».
-Aborto. El artículo 41.5 del redactado final establece que los «poderes públicos deben velar para que la libre decisión de la mujer sea determinante en todos los casos que puedan afectar a su dignidad, integridad y bienestar físico y mental, en particular en lo que concierne a su propio cuerpo y su salud reproductiva y sexual».

-Derechos lingüísticos. Todas las personas tienen derecho a no ser discriminadas por razones lingüísticas. Los actos jurídicos realizados en cualquiera de las dos lenguas oficiales tienen, en cuanto a la lengua, plena validez y eficacia. Ahora bien, en las relaciones con las organizaciones y Administraciones públicas establecidas en Cataluña todas las personas tienen derecho a utilizar la lengua oficial que elijan. Jueces, magistrados, notarios, fiscales y registradores al servicio de la Administración de Justicia deberán acreditar, «en la forma establecida en las leyes» que tienen un nivel adecuado del catalán. Los ciudadanos podrán, también, dirigirse por escrito en catalán a los órganos jurisdiccionales de ámbito estatal.

-Inmunidad. Los diputados catalanes no podrán ser detenidos «salvo en caso de flagrante delito», aunque se elimina la autorización previa del Parlament para que puedan ser inculpados o procesados.

-Protocolo. El president de la Generalitat no irá inmediatamente después del Rey en los actos oficiales celebrados en Cataluña, tendrá «la posición preeminente que le corresponde» en el orden protocolario.

-Sindic de Greuges. El Defensor del Pueblo «a la catalana» supervisará «con carácter exclusivo» (art. 78.1) todas las quejas que generen empresas y administraciones dentro de Cataluña. Eso sí, para ejercer sus funciones deberá colaborar con la oficina de Múgica (art. 78. 2).

-Veguerías. Las diputaciones provinciales desaparecen en el territorio catalán, que a partir de ahora se organizará en veguerías (art. 91.3).

Piqué y Tardá, el primer enfrentamiento
El tono respetuoso que presidió el debate del jueves se quebró ayer con un bronco rifirrafe que enfrentó a Joan Tardá y Josep Piqué. El de ERC no encajó bien que Piqué ironizara sobre el artículo que otorga a los catalanes el derecho a disfrutar del paisaje y aprovechó su intervención para tacharle de «burgués triunfador instalado en la delicatessen de determinados barrios de Barcelona». «Véngase a Cornellá -le espetó-, donde empezamos a vivir como usted vive desde hace años». El popular, que no pasó por alto el golpe, destacó la «miseria moral» de Tardá y su terminología «rancia, vulgar y troglodita». «No es usted nadie para darme lecciones de nada», zanjó un molesto Piqué. Aparte de este episodio, el presidente de ICV, Joan Saura, también se apuntó al calificativo grueso para cargar contra el discurso de Acebes, que le produjo «náuseas» y «sería centrista» en comparación con el del ultraderechista Blas Piñar.

Un informe policial demuestra que HB convocó la huelga ilegal y que ETA la apoyó con bombas
- El documento que obra en poder de Grande-Marlaska concluye que fue Batasuna quien organizó dicha jornada - El fiscal general del Estado pedirá el lunes la prisión para Otegi por incumplir las condiciones de su libertad condicional
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón 11 Marzo 2006

Madrid- La convocatoria de huelga general del pasado jueves por parte de Batasuna y otras organizaciones se produjo al día siguiente de que la banda terrorista ETA, en un comunicado publicado en el diario proetarra «Gara», hiciera un llamamiento para que se produjeran movilizaciones y «presión popular» en contra de la dispersión de sus presos. Así se subraya en un informe policial que obra en poder del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, en el que se concluye que fueron Batasuna y el sindicato LAB los que organizaron dicha jornada de protesta, durante la que se produjeron diversos incidentes.

En el informe, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, se relacionan los actos que el entorno proetarra ha celebrado tras la muerte de los presos Igor Angulo y Roberto Sáinz y las declaraciones que han realizado dirigentes de dicho entramado.
El 28 de febrero, tras el fallecimiento de Angulo, los miembros de la «mesa nacional» de Batasuna Pernando Barrena, Joseba Álvarez y Juan José Petricorena celebraron una rueda de prensa en la que convocaron concentraciones frente a las sedes del Partido Socialista en el País Vasco y Navarra.

En contra del PSOE. El 3 de marzo, tras conocerse la muerte de Sáinz, Álvarez hizo unas declaraciones en las que decía que los fallecimientos «han sido causados por una política cuyo máximo responsable es el Partido Socialista».

Ese mismo día, los dirigentes de Batasuna Arnaldo Otegi y Joseba Permach celebraron una rueda de prensa en San Sebastián para hacer un llamamiento a la ciudadanía vasca a acudir a la manifestación que iba a tener lugar en Santurce para despedir a Angulo, e hicieron responsables al Gobierno vasco y a la Ertzaintza de lo que pudiera ocurrir si no les dejaban manifestarse. La marcha se celebró pese a estar prohibida y asistieron, además de Otegi, Pernando Barrena, Juan María Olano, Jone Goiricelaya, Arantza Zulueta, Periko Solabarría y el secretario general de LAB, Rafael Díez Usabiaga. También el 3 se conoció, a través de la edición digital de «Gara», el comunicado de ETA, que fue publicado íntegramente al día siguiente. Se hacía un «amplio llamamiento a los ciudadanos vascos para hacer presión popular contra la dispersión asesina, en favor del acercamiento de los presos vascos y movilizándose en favor del status político».

Un día después, representantes de Batasuna, entre los que se encontraban Otegi y Álvarez, así como Juan María Olano, del Movimiento pro Amnistía, comparecieron en rueda de prensa junto a familiares de Angulo y Sainz para anunciar la convocatoria de la jornada de huelga y movilización para el día 9. El salón del hotel donde tuvo lugar el acto fue reservado por una dirigente de LAB. Poco después, aparecieron en distintos puntos del País Vasco y de Navarra carteles en los que se anunciaba la jornada de protesta, algunos de ellos firmados por el citado sindicato. La convocatoria se encontraba, asimismo, en la página www.orain. info, en la que aparecen, habitualmente, las notas de Batasuna.

Durante la jornada de huelga ETA anunció la colocación de cuatro bombas en otros tantos puntos que no iban dirigidos, como en otras ocasiones, a atentar contra intereses turísticos españoles, sino a apoyar la movilización y en contra de la política de dispersión de los presos. Tras las movilizaciones que se intentaron realizar durante la tarde y noche del jueves en la Comunidad Navarra con motivo de la «huelga general» de los batasunos, la Guardia Civil denunció a un total de 51 personas, ocho de las cuales fueron detenidas y puestas en libertad seguidamente.

En relación con todo ello, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, anunció ayer que el fiscal de la Audiencia Nacional Juan Moral, adscrito a la causa contra Batasuna, pedirá el lunes la prisión incondicional para Arnaldo Otegi por la huelga general convocada por la coalición ilegalizada. La Fiscalía considera que el portavoz batasuno ha inclumplido las condiciones impuestas por el juez cuando dictó libertad bajo fianza contra él en mayo del pasado año.

Fuentes jurídicas consultadas por LA RAZÓN señalaron como «muy probable» que el lunes se acuerde que Otegi ingrese en prisión. Por la tarde, se celebrará la vistilla prevista en el artículo 505 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para estudiar si se modifica su situación personal por «reiteración delictiva».

Las claves del escrito
- «En el día de hoy [por el jueves] se está desarrollando una huelga general convocada por Batasuna y otras organizaciones de la izquierda abertzale».
- «Batasuna, si bien no es la única organización, sí ha convocado a la huelga general, tanto en comparecencias públicas en España como en Francia. Igualmente, en la web orain.info, oficial de hecho de Batasuna, se hace una convocatoria».
- «LAB ha hecho diferentes llamamientos y ha distribuido carteles anunciando la convocatoria de huelga».
-«También se han detectado otros carteles sin firma convocando a la huelga».
- «Hasta la finalización de este informe se han producido varios incidentes violentos en el País Vasco y Navarra, especialmente cortes de vías de comunicación».
- «ETA ha apoyado la convocatoria de huelga general mediante la emisión de un comunicado previo animando a la movilización y mediante la colocación de explosivos en vías de acceso al País Vasco y Navarra».

CON EL RESPALDO DE LOS DOS GRANDES PARTIDOS
El Parlamento alemán abre el proceso de reforma constitucional para reforzar el poder del Estado frente a los "laender"
Las dos Cámaras legislativas alemanas abrieron este viernes el debate sobre la reforma del federalismo, una ley que modifica el reparto de competencias entre el Estado y los "laender" (estados federados) con objeto de agilizar la toma de decisiones. Las sesiones, celebradas en paralelo en el Bundestag (Cámara Baja) y Bundesrat (Cámara Alta), estuvieron marcadas por el deseo de los parlamentarios aprobar una reforma en discusión desde hace años.
EFE Libertad Digital  11 Marzo 2006

También quedó patente la disconformidad sobre algunos puntos del compromiso confeccionado por la gran coalición de Gobierno.

Las críticas, formuladas ante todo por diputados socialdemócratas y de la oposición verde, se refieren principalmente a la cesión de poder en materia educativa a los "laender" (estados federados), que asumirán la plena responsabilidad no sólo, como hasta ahora, en el ámbito escolar, sino también en la formación universitaria.

Esto significa que, en el futuro, las reglas de acceso a la universidad podrán variar totalmente entre los estados federados. En el "Bundesrat", el jefe del gobierno de Baviera, Edmund Stoiber, uno de los arquitectos de la reforma, recordó lo difícil que había sido llegar al actual compromiso y advirtió del peligro que supondría reabrir el paquete legislativo acordado.

Pero su colega de Schleswig-Holstein, el también conservador Peter Harry Cartensen, advirtió de que el paquete actual comporta una serie de desventajas para los estados pequeños como el suyo. El paquete incluye más de cuarenta enmiendas constitucionales, lo que constituye la mayor reforma de la Carta Magna desde que se fundó la República Federal de Alemania, en 1949.

El sistema todavía vigente, ideado en buena parte por los aliados tras la Segunda Guerra Mundial para potenciar la descentralización y evitar un resurgimiento de una potencia alemana, ha ido acumulando con el tiempo vicios que dificultan la gobernabilidad del país.

Casi el 70 por el ciento de las leyes que emanan del Bundestag deben ser sometidas a la ratificación del Bundesrat, lo que en la práctica implica un persistente bloqueo del legislativo. La reforma pretende básicamente reducir del 60% al 35 ó 40% las leyes que requieren de la aprobación del Bundesrat.

A cambio de obtener más centralización en áreas como la lucha contra el terrorismo, el armamento y la energía nuclear, el Estado cede competencias en la gestión del funcionariado, el sistema penitenciario, los derechos notariales y la educación, por ejemplo.

Donde no habrá cesión alguna de los "laender" al Estado es en las leyes que comporten cargas financieras a los estados federados. Un artículo constitucional nuevo regulará, además, el compromiso conjunto de Estado y "laender" sobre disciplina presupuestaria en caso de que la Unión Europea (UE) imponga sanciones.

En el caso de que hubiera que pagar, por ejemplo, una multa por déficit excesivo, pero también sanciones por la violación de directrices comunitarias o si hay una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Estado asumiría el 65% y los "laender", el 35% de la responsabilidad.

La señalización y una guía impulsarán el Camino de la Lengua como ruta turística
La Rioja asume la presidencia del Patronato, que agrupa al Ministerio de Cultura y a distintas instituciones públicas de Castilla y León y Madrid
SONIA BARRADO ABC 11 Marzo 2006

LOGROÑO. La Rioja vuelve a presidir la Fundación Camino de la Lengua Castellana. El consejero riojano de Educación, Cultura y Deporte, Luis Alegre, tomó ayer, para los dos próximos años, el relevo de Madrid en una reunión del Patronato en Logroño. Se trata de la segunda vez que La Rioja asume el cargo, pues ya lo hizo al nacer la institución en 2000.

Alegre destacó que, tras seis años, este traspaso «vuelve donde se inició el proceso, después de pasar por Castilla y León y por Madrid, pero no como un volver a empezar, sino para proseguir un camino que se ha ido construyendo» y que tiene «un gran presente y buenas perspectivas de futuro». El consejero subrayó que durante la última presidencia de la Fundación «se han puesto en marcha proyectos importantes, que ahora vamos a materializar».

Precisamente, el Patronato abordó esas futuras actuaciones, entre ellas la señalización del Camino de la Lengua Castellana. La ruta nace en los monasterios riojanos de San Millán de la Cogolla -cuna del idioma, pues fue donde aparecieron las primeras palabras escritas en romance castellano- y atraviesa Santo Domingo de Silos, Valladolid, Salamanca y Ávila para desembocar en la madrileña Alcalá de Henares. Dotar de señales a este itinerario es, para Alegre, «algo básico» y ha supuesto una de las «obsesiones» del consejero de Madrid Luis Peral, anterior presidente.

Otro de los proyectos es la elaboración de una guía turística profesional, con el fin de transformar el Camino de la Lengua «en una ruta turística».

Exposición en Brasil
Además, la institución prepara un Itinerario Cultural Europeo relacionado con el sefardí, en el que «hay una persona ya destacada que ha establecido contactos en Estambul y en Salónica, y que está organizándolos en Sofía», señaló Alegre. Añadió que esta labor se está llevando a cabo de forma conjunta con los embajadores españoles y con los Institutos Cervantes en estos países. En junio, todas las instituciones implicadas se reunirán en La Rioja «para ir iniciando el proceso y dar forma a este Itinerario Europeo, con una tarea que se llevará mediante exposiciones, charlas o trabajos con expertos, para que el itinerario mediterráneo del sefardí sea una realidad».

Junto a estos nuevos proyectos, Alegre resaltó la exposición sobre el Camino de la Lengua Castellana, que ya ha visitado ciudades como Bruselas, Brasilia o Nueva York. En abril volverá a Brasil, esta vez para estar presente en la Semana Cultural de España en Nitéroi, próxima a Río de Janeiro.

La Generalitat fijará cuotas de cine catalán declaradas ilegales
ABC 11 Marzo 2006

La Generalitat quiere implantar cuotas de pantalla para el cine catalán, una medida que ya intentó implantar el anterior gobierno de CiU y que, a consecuencia de la presión de las productoras y la oposición de los tribunales, no llegó a aplicarse. Al parecer, el Ejecutivo autonómico ha elaborado un borrador de la futura Ley de Fomento de la Cinematografía, que impondría un 10% de exhibición en lengua catalana. El artículo 28.3 de la Ley de Política Lingüística de 1998 prevé «cuotas lingüísticas de pantalla y distribución para los productos cinematográficos». La Generalitat desarrolló este artículo a través de un decreto, recurrido por las grandes distribuidoras ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que en febrero de 1999 suspendió el decreto por entender que el sistema de cuotas y el régimen sancionador que de él se derivaba eran ilegales. Actualmente no existe una normativa que regule esas cuotas lingüísticas en pantalla.

Revuelta empresarial contra el plan de imponer cuotas de cine en catalán
Agencias Periodista Digital 11 Marzo 2006

La intención del Govern Tripartito -encabezado por Pasqual Maragall- de imponer una cuota del 10%, para asegurar la proyección en las salas tanto de películas en catalán como de obras de producción catalana tiene a los empresarios atónitos. Tanto que han convocado una reunión entre el gremio de exhibidores y el Institut Català d'Indústries Culturals (ICIC), que tendrá lugar el próximo viernes.

Cuentan Cristina Savall y Albert Guasch en El Periódico que los exhibidores y los productores se muestran reticentes con esta propuesta proteccionista del Govern recogida en el borrador de la ley de fomento de la cinematografía en Catalunya, cuyo contenido fue desvelado ayer por este diario.

Los exhibidores sostienen que la cuota de pantalla perjudica al libre comercio dentro de un sector que atraviesa un momento particularmente delicado debido al descenso de espectadores que conlleva la piratería.

El proyecto legislativo impulsado por Xavier Marcé, director del ICIC, introduce nuevas normas en el terreno de la exhibición con el fin de que las salas con sede en Catalunya dediquen un 10% de los días a programar películas rodadas, dobladas o subtituladas en lengua catalana y un 5% de los días a proyectar filmes de producción catalana.

PROCESO DE NEGOCIACIONES
Un portavoz del departamento de Cultura insistió ayer en que el proceso de negociación con el sector acaba de empezar, y que se espera que quede cerrado antes de verano.

Según los datos que maneja el ICIC, la cuota de pantalla que se exigirá para el cine producido en Catalunya ya se cumple en la actualidad, aunque hay que tener en cuenta que el proyecto legislativo prevé introducir una serie de nuevos requisitos para que una película sea considerada de producción catalana.

El problema principal, en cualquier caso, radica en que las cifras de espectadores que acuden a ver películas en versión original catalana todavía son excepcionalmente bajas. "Aún no hay nada cerrado --señaló el citado portavoz de la Conselleria--. Se apoyarán los rodajes y doblajes en catalán, pero seguiremos respaldando las producciones en otros idiomas".

Carles Vivancos, coordinador del grupo de trabajo del área de cine y audiovisual del PSC y una de las personas que ha asesorado al área de Cultura sobre cómo debe de ser la futura ley, subrayó que esta normativa es un proyecto del Govern.

Como productor, Vivancos agradece que el texto mencione a los productores independientes. Un paso esencial, según él, para el sector. "Nos acercamos a lo más positivo del modelo francés. La filosofía inspiradora de esta normativa es que quien quiera hacer una película en catalán cuente con el apoyo institucional, que no tenga que padecer una odisea para poder rodar".

Julio Fernández, que preside Fílmax, empresa vinculada al campo de la producción, la distribución y la exhibición, espera que el Govern cumpla su compromiso de tener en cuenta la opinión del sector. "Es difícil digerir la caída de espectadores. Los exhibidores nos enfrentamos a una situación de gran debilidad que se complicaría todavía más con las cuotas".

El "intervencionismo" del proyecto es lo que más preocupa a Joan Anton González, director de la productora Institut del Cinema Català. "Las cuotas son absurdas, debemos pensar en incentivos de creatividad y estimular las ayudas", indicó González, convencido de que esta ley favorece a los proyectos más modestos.

"Es poco ambiciosa". No obstante, valoró positivamente la inclusión de medidas de apoyo a las obras "representativas del imaginario catalán".

Jordi Llompart, director de Orbita Max, productora con la que ha emprendido el rodaje de El misteri del Nil, defendió que el cine actual debe tener un horizonte internacional.

"Se debe pensar en una óptica más abierta, en grandes coproducciones que puedan incorporar a los mejores profesionales, independientemente de cual sea su nacionalidad". En el mismo sentido Antoni Camín, directivo de Ovídeo, coincidió en que no tiene sentido poner barreras a la internacionalización.

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