AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 12 Marzo  2006
A víctimas políticas, una justicia política
AURELIO ARTETA El Correo 12 Marzo 2006

11-M: Cuarenta millones de víctimas
Miguel Torres Galera Periodista Digital 12 Marzo 2006

Referencias éticas y modelos.
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 12 Marzo 2006

Las «treguas» de ETA
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS 12 Marzo 2006

El ejemplo alemán
Editorial ABC 12 Marzo 2006

PACIENCIA Y BARAJAR
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 12 Marzo 2006

Dos años después
GEES Libertad Digital 12 Marzo 2006

Milosevic y la vergüenza europea
EDITORIAL Libertad Digital  12 Marzo 2006

LOS ÁNGELES HABLAN EUSKERA, NO CATALÁN
ÁNGEL PUERTA ABC 12 Marzo 2006

Una prueba de que «España funciona»
J. M. ZULOAGA La Razón 12 Marzo 2006

«Aznar consiguió en España lo que ningún gobernante francés en 30 años»
Javier Gómez La Razón 12 Marzo 2006

Foro de Ermua emprende su lucha por los "exiliados" vascos y catalanes
Servimedia elsemanaldigital 12 Marzo 2006

Luis del Pino Libertad Digital  12 Marzo 2006
 
Luis del Pino Libertad Digital  12 Marzo 2006
Luis del Pino Libertad Digital  12 Marzo 2006
 
Luis del Pino Libertad Digital  12 Marzo 2006

 

 

 

 

 

A víctimas políticas, una justicia política
AURELIO ARTETA /CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV-EHU El Correo 12 Marzo 2006

La clase de justicia que se debe a las víctimas del terrorismo nacionalista vasco exige entender primero la especie de víctimas que sean. Y esto a su vez sólo acierta a perfilarse cuando se esclarece la especie del crimen que se cometió con ellas. A tal crimen, tal víctima y, en consecuencia, tal justicia.

Pues bien, digamos cuanto antes que son víctimas políticas, objetos de un crimen público, y no de un crimen privado. Lo que significa que se las sacrificó desde una ideología que algunos cultivan acerca del bien general de nuestra sociedad, con vistas a un proyecto colectivo para todos nosotros, en nuestro nombre. Por eso son víctimas mayores que cualesquiera otras privadas, porque -nos guste o no- su daño nos compromete a todos como ciudadanos. Lo que es más, son víctimas selectivas. Los terrorismos difieren entre sí y, mientras otras resultaron víctimas indiscriminadas y hechas por casualidad, las de aquí fueron en gran proporción escogidas de manera premeditada: por su cometido profesional, su representatividad política, su patrimonio económico o su militancia intelectual. Otros muchos no tenían nada que temer porque, con mayor o menor disimulo, estaban de parte de los asesinos. O, lo que es igual, los asesinos contaban y cuentan con arraigo entre la población, disponen de cómplices entre nosotros. De suerte que estas víctimas nuestras no lo fueron únicamente de los terroristas, sino también de sus cómplices; no han sido tan sólo agredidas por los armados y sus auxiliares, sino además justificadas y abandonadas a su suerte por tantos que lo consienten. Una vez más, son víctimas que nos interpelan con mayor derecho y en demanda de mayor atención pública que ninguna otra.

Desde su carácter público tenemos el deber de juzgar la justicia o injusticia política de aquellos asesinatos. No vale que lo genéricamente criminal de los atentados oculte su específica diferencia política, para así reducir el problema terrorista a la represión policial, a las sentencias judiciales o a los beneficios carcelarios. Como si fuera irrelevante pronunciarse sobre los fines de los pistoleros y sus premisas ideológicas, muchos políticos y ciudadanos se concentran en la fácil condena de sus medios. Semejante escapatoria les evita repudiar el terrorismo por partida doble: por la evidente maldad de sus medios criminales y por la no menos probada ilegitimidad de sus fundamentos y fines etnicistas.

La justicia es la primera demanda de aquellas víctimas y de esas otras, sus familiares. Pero, en nuestro caso, ¿acaso no representa también una necesidad perentoria de nuestra sociedad entera, si es que aspira a mirarse a la cara sin avergonzarse? Puestos a ello, y como los estragos y sus beneficiarios, los agresores y los agredidos están aún presentes, no cabe invocar sólo el deber de la memoria. Cuando para matar al vecino se aducen justificaciones y metas políticas, la justicia para las víctimas tampoco puede contentarse con su mera indemnización o resarcimiento. Dadas ciertas características de este crimen terrorista (el apoyo social que lo ha sostenido, la comisión organizada del delito, sus numerosas víctimas secundarias), ni siquiera es bastante instruir procesos judiciales convencionales y según procedimientos ordinarios. No podemos conformarnos con la mera sentencia de unos jueces y el cumplimiento de unas penas individuales. Estos muertos han sido el arma más brutal con el que una parte de la sociedad ha atemorizado y ofendido a la otra. Y lo puesto finalmente en juego es la reconciliación entre ambas, la ofensora y la ofendida... si es que la ofensora accede a reconocer su culpa y a pedir perdón por ello.

Así pues, una justicia política. Recordemos que el terrorista vasco asesina por razones y objetivos políticos, o sea, en nombre de un presunto Pueblo hoy oprimido y mañana liberado; actúa en defensa de unos presuntos derechos (colectivos) supuestamente negados. Ahora bien, si esos derechos carecen de todo fundamento racional defendible; si sus razones no fueran democráticas, sino las opuestas; si esos objetivos no son ni pueden ser mayoritariamente asumidos por una población de ciudadanos, etcétera, entonces habrá que pregonar que sus víctimas, además de inocentes -como las de cualquier terror organizado-, son víctimas asimismo de una inmensa injusticia. Y que ésta no sólo consiste en su sacrificio violento, sino también en la primitiva ideología y en el proyecto tribal por el que fueron abatidas. No hay, pues, justicia completa para nuestra víctima como no se condene la causa terrorista. Honrar a las víctimas exige deshonrar a los verdugos y combatir las ideas que los convirtieron en tales. Tal es la condición indispensable para que la convivencia civil no se afirme en el futuro sobre los mismos principios que propiciaron el enfrentamiento en el pasado y en el presente.

¿Que eso es imposible, puesto que sólo hay lugar a la condena judicial de los medios terroristas, pero no de sus presupuestos ni de sus fines? En el proceso de Nüremberg no se condenaron tan sólo los crímenes contra la Humanidad de algunos dirigentes del régimen nazi; se condenaron también los propósitos que albergaban y la ideología totalitaria que los nutría. Y si así no fuera, habrá que salir de los tribunales y plantarse en la plaza pública, si queremos que algún día llegue el descanso para estas víctimas y la tranquilidad para todos.

De lo contrario, al sortear cuidadosamente todo pronunciamiento político, se obtendría una falsa justicia, una justicia abstracta que aísla los resultados criminales de sus móviles y propósitos últimos. Otra forma de traicionar a esos muertos sería olvidar, disculpar o disponerse a aceptar la razón o el proyecto por los que fueron muertos. Se humillaría de nuevo a las víctimas si viniera a sentarse que su aniquilación, además de irreparable, ha sido políticamente en balde. Peor aún: que de hecho cuentan más en favor de ETA y sus aliados, porque su peso (el de las víctimas) nos resulta tan insoportable que inclina al fin la balanza hacia el olvido y la injusticia colectiva. Esas víctimas habrán de saber entonces que, a menos que abandonen esta tierra vasca, seguirán viviendo en un lugar en el que demasiados conciudadanos darán por bueno, o cuando menos necesario o en último término irrelevante el brutal sacrificio de sus seres queridos.

No basta 'la paz' a secas, porque no se trata de disolver o hacer extinguir una cuadrilla de malhechores. Hay que buscar una paz políticamente justa, y la única paz justa será la que empiece por el reconocimiento de que el terror fue una rebelión injusta y saque después las consecuencias políticas debidas. No nos jugamos el final de ETA, sino su derrota civil. Al contrario de lo deseado por el presidente Imaz y tantos correligionarios suyos, ETA debe sufrir una 'derrota por KO'; y no sólo una derrota por un KO legal y policial, sino además por otro político y moral. A fin de cuentas, traicionar a los muertos es traicionar sobre todo a los vivos. Y la mayoría de los vivos no queremos habitar una sociedad en la que la barbarie de algunos se haya cobrado lo que las gentes no les daban; en la que el terror resulte innecesario tan sólo porque ya alcanzó lo que perseguía. O en la que se consagran o respetan ideas políticas despreciables.

Habríamos llegado a una situación, al decir de Günter Anders, en la que «al final nadie asume responsabilidad alguna, y lo único que queda es la tierra carbonizada de las víctimas y la radiante buena conciencia de los necios».

11-M: Cuarenta millones de víctimas
Miguel Torres Galera Periodista Digital 12 Marzo 2006

[Víctimas del terrorismo] Este 11 de marzo, sábado, se han cumplido dos años desde aquel otro 11 de Marzo, jueves, trágico, terrorífico, traumático, en que cuatro trenes de cercanías estallaron en miles de pedazos cuando se acercaban cadenciosos a sus destinos: la estación de Atocha.

Se ha querido, no sé por quién, que en este 11-M se declare “Día europeo para conmemorar a las víctimas del terrorismo”. En cualquier caso, se ha pretendido que en fecha tan cargada de dramática simbología (el mayor atentado terrorista de la historia de Europa), se recuerde a todas y cada una de las víctimas del terrorismo, en España y en todo el continente.

Mi mujer y yo hemos asistido a un sencillo acto que ha tenido lugar al aire libre en el Retiro madrileño. Apenas han asistido unas doscientas personas (la mañana era espléndida). Hemos escuchado siete voces al cielo, es decir, siete testimonios, llenos de intensidad y de emotivas palabras, de víctimas del terrorismo. Había hijos de asesinados por ETA, esposas de asesinados por el GRAPO, víctimas directas del 11-M. En fin, todos los allí presentes éramos víctimas porque todos somos víctimas.

Tengo que destacar la emoción que me han causado las palabras de Gotzone Mora cuando, reafirmándose en sus ideas socialistas, ha clamado su desazón por no comprender las razones del presidente Rodríguez Zapatero para tratar de negociar con ETA.

También he tenido de ocasión de hablar con otras víctimas, como la viuda de Fernando Múgica o María Jesús, la madre de Irene Villa. Ha sido una gratificante experiencia. Sus corajes y sus testimonios son ejemplos vivificantes.

Afortunadamente, los 1.232 muertos y los miles de heridos y mutilados a manos del terrorismo cruel y asesino, constituyen en la actualidad un referente imprescindible a la dignidad del pueblo español. Su recuerdo y su presencia nos imponen el deber moral de la convivencia pacífica y de la regeneración nacional, además de la exigencia de justicia. Sus nombres debemos preservarlos en nuestra memoria como un tributo inexcusable para la esperanza.

He podido comprobar que las víctimas del 11-M continúan clamando por la verdad. Es lo menos que les deberíamos ofrecer. Los que afirman que toda la verdad está ya encima de la mesa, que no duden que pagarán caro su porfía. Y los que confían en el fin de la violencia mediante el diálogo político, tienen sus días contados. Más de cuarenta millones de víctimas arruinarán sus conciencias.

Referencias éticas y modelos.
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 12 Marzo 2006

Cuando le dije a Gotzone Mora que quería que me presentara en Córdoba el libro "Educación y Nacionalismo" (www.educacionynacionalismo.com), a iniciativa de un Consejo de Estudiantes de aquella Universidad, me contestó que allí y donde hiciera falta. Y así ha sido en un vibrante acto en el que la profesora, expuso, ante la perplejidad del auditorio, una serie de imágenes de la Universidad del País Vasco más parecidas a la semiótica belicista que a un lugar donde se imparta ciencia y cultura.

Uno de los problemas más acuciantes, de los muchos que tiene la educación española, es el del déficit de valores cívicos y morales de los jóvenes que egresan de nuestro sistema educativo. De ahí se derivan muchas consecuencias, como la violencia en sus diferentes modalidades, que no es más que el síntoma del problema como la fiebre lo es de la enfermedad.

No nos equivoquemos: la preocupación no debe ser las acciones filoetarras en el País Vasco, o el fenómeno del mobbing, o la violencia periescolar; la inquietud debe orientarse hacia las causas de esas situaciones. Si no se hace un diagnóstico certero sobre su origen, no se podrán abordar los efectos demoledores que ello tendrá sobre una sociedad cada vez más desvertebrada y con signos de atomización.

La etiología puede ser muy diversa, pero lo que no me cabe ninguna duda es que los jóvenes necesitan modelos comportamentales nítidos y ejemplares, identificadores axiológicos intachables desde el lado moral y de las actitudes cívicas, y conductas irreprochables a imitar, que sirvan para modelar su comportamiento y forjar su identidad personal. Y eso no lo obtienen ni a partir de los grandes medios audiovisuales, como es la televisión, ni del ejemplo, las actitudes y comportamientos de quienes tienen el deber de ofrecer una imagen de servicio a la sociedad y no de supeditación a otros fines menos altruistas, y ser referentes pedagógicos para la sociedad, y no lo son.

Gotzone, por el contrario, tiene la virtud de, no solamente ser, sino también parecer intachable desde el punto de vista de sus comportamientos cívicos y éticos. Y por eso es un referente para su alumnado universitario y para los ciudadanos que buscan con cierta ansiedad alguien en el que reflejarse, porque la sociedad en su conjunto está a deseo de percibir algo más que mensajes negativos, destructivos, incoherentes y poco aleccionadores. Las obras son las que definen a las personas, no sus intenciones.

No creo que la asignatura de Educación para la Ciudadanía sea la varita mágica que resuelva el déficit de valores en nuestros alumnos. Los valores no se enseñan, se aprenden mediante identificadores idóneos. Los valores se impregnan mediante imitación y modelación del comportamiento: eso es fundamentalmente educación. Lo demás es otra cosa.

No se fomentan los valores desde instituciones públicas financiadas por todos los ciudadanos que presentan modelos como los que se contienen en el siguiente juego, en la página web de la radio y televisión vasca.

Las «treguas» de ETA
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC 12 Marzo 2006

... Si sirviese el símil taurino, Rodríguez Zapatero se ha encarado con ETA a «porta gayola» como lo haría un matador el día de su alternativa en Las Ventas. O en otras palabras: se ha expuesto demasiado, debilitando extraordinariamente su posición...

INTERNARSE en la lógica de los terroristas para tratar de desentrañar el significado de sus atentados suele constituir un inútil esfuerzo intelectual. En todo caso, no deberíamos estrujarnos las meninges. ETA perpetra atentados, sin víctimas mortales por el momento, bien por que está -según su malhadada jerga- en un proceso de acumulación de fuerzas que antecedería a un gesto conciliador, bien porque ha decidido no corresponder a las expectativas suscitadas acerca del principio de su fin. Tanto en la tregua que declaró el 9 de enero de 1989 -primero de quince días y luego prorrogada por sesenta más- y que dio origen a las conversaciones de Argel, como en la indefinida que anunció el 16 de septiembre de 1998, la banda terrorista actuó de forma táctica, es decir, instrumentando el paréntesis criminal como un medio más de su lucha. Ni en 1989 ni en 1998 la banda terrorista se planteó, ni lo hizo a sus interlocutores, un abandono definitivo de las armas, sino que el parón criminal lo concibió como un episodio de reclamación in voce de sus propósitos políticos. Por eso, y como quiera que ETA se repite trágicamente a sí misma, no hay que descartar que, como esperan muchos, la banda haga ese gesto después de haber acumulado fuerzas mediante el incremento de la coacción a los empresarios y profesionales del País Vasco.

Los prolegómenos de las dos treguas anteriores resultaron particularmente trágicos y sangrientos. Durante 1988, los terroristas golpearon sin piedad y declararon la tregua por la presión del Gobierno francés, que ofreció el escenario argelino para una «solución dialogada» en los términos previstos en el pacto de Ajuria Enea, suscrito por todos los partidos, en cuyo punto décimo se brindaba esa oportunidad a la banda si ésta mostraba una «clara voluntad de poner fin» a la violencia y ofrecía «actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción». En 1998, la tregua de ETA formaba parte de los compromisos, abiertamente subversivos, que pactó en Estella con el PNV y EA. Desde su declaración por los terroristas en septiembre de ese año, precedida de una espiral terriblemente sangrienta, hasta el primer y único encuentro de los representantes del presidente del Gobierno con los dirigentes etarras, mediaron muchos meses porque el entonces presidente Aznar advirtió en la conocida como declaración de Lima que ETA no merecía el «beneficio de la duda». Sólo cuando el Ejecutivo comprobó que la denominada tregua se prolongaba en el tiempo decidió mover ficha. Y fue en el contexto de un paréntesis criminal prolongado, declarado unilateralmente por la banda terrorista, en el que Aznar hizo determinados gestos que, a la postre, se revelaron inútiles. Si de acudir a las hemerotecas se trata, bastaría con hacerlo a la del diario Gara -ediciones correspondientes a los días 1 de mayo de 2000 y siguientes- para comprobar cómo los propios terroristas afirman que los representantes gubernamentales se negaron a admitir cualquier reivindicación de carácter político. Y si persistiesen las dudas, el Gobierno de Rodríguez Zapatero siempre podrá desclasificar los documentos necesarios en los que constan datos desconocidos, aunque no sorprendentes, de esa reunión en Suiza.

Ahora los términos iniciales de la cuestión son muy distintos a los de 1989 y 1998. La diferencia sustancial es que ha sido el Gobierno el que ha publicitado, incluso institucionalizado en el Congreso de los Diputados, una disposición a dialogar con ETA si desde la banda terrorista se ofrecen determinadas condiciones, siendo la esencial la del abandono definitivo de las armas. El error del presidente del Gobierno no reside en su deseo legítimo de acabar con la delincuencia etarra, sino en el procedimiento utilizado para lograr unas condiciones idóneas para alcanzar ese propósito. Si sirviese el símil taurino, Rodríguez Zapatero se ha encarado con ETA a porta gayola como lo haría un matador el día de su alternativa en Las Ventas. O en otras palabras: se ha expuesto demasiado, debilitando extraordinariamente su posición tanto al prescindir del apoyo del Partido Popular, previa ruptura del Pacto antiterrorista, como al optar por el conocimiento público de su propósito en vez de hacerlo por la discreción más absoluta. Como resultado de esas dos opciones, la banda terrorista se siente en una posición mucho menos subordinada de lo que estaba antes y, sobre todo, se percibe con una inusitada capacidad para condicionar la agenda política del Gobierno y de la vida política española.

Al margen de esos errores metodológicos que han permitido al entorno de ETA ganar el terreno que había perdido, mostrando auténtica impermeabilidad a los gestos persuasivos del presidente del Gobierno, el problema insorteable en este trágico asunto consiste en la imposibilidad absoluta de que la banda terrorista renuncie a las armas sin la consecución previa de alguna de sus reivindicaciones políticas. Porque la delincuencia terrorista en el País Vasco está inserta en un irredentismo nacionalista del que ETA forma sólo una parte, pero en el que se siente legitimada. Quiere, en consecuencia, que se le reconozca su razón; que se le atribuya formalmente su contribución esencial a la construcción nacional vasca; su aportación definitiva a la llamada territorialidad y su concurso histórico al reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo vasco. El fondo de la cuestión -que lo fue para el presidente González, para Aznar y lo será para Rodríguez Zapatero- estriba en que los terroristas se creen factores legítimos de una lucha nacional contra España, sea como Nación, sea como Estado. Si el Gobierno socialista supone que el agotamiento de la que ellos denominan lucha armada hará desistir a ETA de este planteamiento, se equivoca. Lo demuestra el hecho incontrovertible de la deriva mafiosa de los etarras -por cierto, parecida a la de los terroristas del IRA- que aplican un modus operandi convencionalmente terrorista pero que en realidad les proporciona un modus vivendi propio de la delincuencia siciliana.

El pronóstico, no obstante, según el cual la banda terrorista proporcionará el traído y llevado gesto, puede no ser desacertado si se repara, además, en la capacidad tradicional de oportunismo que ha distinguido a ETA. España atraviesa por una auténtica crisis de su cohesión nacional a propósito de un distócico proyecto de Estatuto catalán y en ella los terroristas encuentran suficientes contradicciones internas como para hacer medrar sus proposiciones. La coyuntura, pues, les es propicia por partida doble: el Gobierno se ha confundido en el método y ha impulsado, atrapado en su minoría parlamentaria que salvan los nacionalismos diversos en el Congreso, una revisión encubierta del sistema que podría augurar una ganancia de pescadores en el río revuelto de la España de 2006 en la que la memoria histórica, desde luego selectiva, provoca hipótesis de inquietantes enfrentamientos. ETA se añade a ellos, los fomenta y los radicaliza.

El ejemplo alemán
Editorial ABC 12 Marzo 2006

EL debate sobre la reforma del federalismo alemán resulta muy ilustrativo para la circunstancia española actual. La gran coalición que encabeza Angela Merkel presenta un proyecto de 44 modificaciones al texto vigente de la Constitución con objeto de buscar un equilibrio entre la Federación y los Estados miembros (länder) y de hacer más eficiente un sistema que llega a veces al bloqueo político y la parálisis administrativa. Llama la atención, ante todo, que los alemanes empiecen el proceso por donde aconseja el sentido común: se cambia primero la Constitución y después las normas de rango inferior. El contraste es evidente, porque aquí se empieza la casa por el tejado mediante la aprobación de nuevos estatutos de muy dudosa constitucionalidad.

El país más fuerte de la Unión Europea en el plano económico afronta sin complejos una nueva ordenación territorial que limita los excesos del modelo federal y corrige sus disfunciones. Ahora, el poder de bloqueo de los länder y de la cámara que los representa (Bundesrat) se verá reducido a menos de un tercio de las leyes, frente a la situación actual en que alcanza casi a dos tercios de los proyectos legislativos. Está en marcha asimismo una reestructuración de las competencias. El Gobierno federal gana en cuestiones como energía nuclear, lucha antiterrorista o defensa del patrimonio cultural común y los länder asumen competencias en temas como vivienda, horarios comerciales o -con serias discrepancias- educación universitaria. Podrá discutirse el acierto o no de esta distribución, pero es evidente que clarifica la situación y evita que el llamado «federalismo cooperativo» se traduzca en una especie de competencia universal que exige una negociación política permanente. La federación limita, por tanto, las facultades omnímodas de las unidades territoriales, que han llegado a sentirse las únicas protagonistas del sistema en detrimento de un gobierno central cada vez más disminuido. Se pretende así (según una conocida frase del jurista E. Stein) que todos los caballos que tiran del sistema federal avancen en la misma dirección.

Es también significativa la coherencia que muestra la izquierda alemana con sus orígenes y tradición ideológica. En efecto, parece que es el SPD -e incluso Los Verdes- el que se opone a determinadas transferencias a los entes territoriales y quien reclama la aplicación estricta del principio de solidaridad como regla básica que garantiza el equilibrio entre las regiones más ricas y las menos favorecidas. Hay quien dice incluso que la reforma es un éxito para los varones territoriales de la CDU/CSU, y de hecho el bávaro Edmund Stoiber es uno de los «padres» del acuerdo. Es decir, que cada cual se sitúa allí donde la lógica política dice que debe estar. Es una buena lección de coherencia para la izquierda española, dispuesta a sacrificar -por razones de puro oportunismo- principios muy arraigados en el ideario progresista en favor del interés particular de determinadas comunidades autónomas. Téngase en cuenta, además, que en Alemania el federalismo tiene un sentido histórico unificador y que nadie imagina que pueda ser concebido como una fórmula asimétrica, contraria por definición a la igualdad política de los territorios. Habrá que seguir atentamente la evolución del debate político y constitucional para extraer las consecuencias que correspondan.

PACIENCIA Y BARAJAR
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 12 Marzo 2006


El Estatut ha enfilado la recta final. El texto bendecido por la ponencia experimentará algunos retoques, orientados ante todo a propiciar la adhesión de ERC. Y vendrá el referéndum, y aquí gracia y después gloria. De momento, todo claro.

Adentrémonos a continuación en lo oscuro. Rajoy afirmó que constitucionalizar el Estatut no iba a ser más fácil que hacerle la permanente a un puercoespín. El documento expedido desde Barcelona, en efecto, era lunático, y parecía desesperado todo intento de ahormarlo a la Carta Magna. La necesidad política, sin embargo, colma los vanos que deja abiertos la lógica. El Gobierno y sus interlocutores autonómicos han atado cabos por el procedimiento de introducir la confusión allí donde las posturas iniciales no eran conciliables. El carácter serial de los encuentros, que el Gobierno ha celebrado con los partidos por separado y sin disponer nunca de un mapa completo del campo de operaciones, la improvisación, y los cruces e inversiones de alianzas, han añadido angostura al fabuloso cóctel.

La resulta ha sido un ornitorrinco, más que un puercoespín mal peinado. Los profesores de Derecho Constitucional difieren sobre el sentido de lo que se ha negociado; se concede una holgura preocupante a las interpretaciones abusivas; y nadie se halla en grado de asegurar que la ley sea generalizable al conjunto de las autonomías. El balance es, por decirlo con suavidad, poco alentador. Y no ya poco alentador, sino desalentador a secas, cuando se coloca el episodio en un contexto sociopolítico. La oposición ha sido marginada del proceso, lo que es disparatado. Y los catalanes, para colmo, no reclamaban la reforma, según han insistido en revelar las encuestas. Nos hemos metido, gratuitamente, en el laberinto de Dédalo, pero sin el hilo que sirvió a Teseo para volver sobre sus pasos y verle de nuevo la cara al sol.

Ello plantea una pregunta interesante. En teoría, las democracias se distinguen de otras formas de gobierno porque es el pueblo el que tiene la última palabra sobre cómo han de administrarse los intereses generales. O como se sostiene también, con un temblor tribunicio en la voz: en las democracias, el pueblo es el sujeto de la soberanía. Pero es evidente, es notorio con arreglo a lo que hemos presenciado o estamos presenciando, que el pueblo ha intervenido relativamente poco en todo este enjuague. ¿Significa ello que la democracia española está desvirtuada, o ha perdido sus esencias en algún repecho del camino?

No. La cuestión no reside en que España sea poco democrática, sino en que el discurso que oficialmente legitima a la democracia es tan metafísico, tan abstruso, como el usado por los teólogos en la corte de Bizancio. Conforme a ese discurso, cuya vulgarización periodística se traduce en afirmaciones tales como «el pueblo siempre tiene razón», los representantes de la voluntad popular, o dicho en plata, los diputados, usan las orejas para adivinar lo que desean los votantes, y la boca o el timbre en el escaño para plasmar esos deseos en leyes. La realidad, ¡ay!, es muy otra. Los diputados no saben ni contestan, los partidos intrigan a calzón quitado, y el buen pueblo va por otro lado, o para ser más exactos, no va por ninguno en particular.

La gente carece de tiempo para seguir los grandes asuntos de la política. No digo ya, para ocuparse de los temas afectados por un sesgo técnico: la elaboración del Presupuesto, la reforma de la justicia, etc... La familia, el trabajo o los deportes absorben las energías de los ciudadanos, cuya participación en el autogobierno no se ha visto estimulada de manera alguna por la alfabetización universal o el acceso cada vez más expedito a las deliberaciones parlamentarias o los diarios de sesiones. Sostener que esto es intolerable, y que deslegitima a la democracia, es estéril, y sirve sólo para lo contrario de lo que se pretende. O sea, defender la causa democrática. Es mucho más inteligente defender la causa democrática en términos realistas. Lo que nos dice la experiencia, es que el demos democrático no actúa como un oráculo sino como un reóstato. Cada cierto tiempo, exalta o derriba a los gobiernos, que degenerarían en despotismos si no estuvieran expuestos a la sanción de unas elecciones.

Los espasmos del demos no garantizan que se gobernará bien. Sólo que no continuará gobernando el que ha gobernado mal, y lo último, tampoco de modo cierto. El efecto diferido de las malas decisiones puede mantener a un partido en el poder durante más tiempo del aconsejable, o también pueden mantenerlo las carencias o desconciertos de la oposición.

Estas constataciones elementales ponen al descubierto la otra cara de la democracia. Es condición inexcusable, para que una democracia funcione aceptablemente, que las oligarquías políticas cubran mínimos de responsabilidad, celo en el desempeño de su labor, y sentido del Estado. Cuando a las oligarquías se les va la olla, la vida pública se destartala, y la casa queda mangas por hombro y sin barrer.

Ello sentado, conviene añadir que las democracias son, también, más dúctiles y resistentes de lo que los autoritarios estiman. Suele provocar mucho más estragos el falso orden despótico, que el manifiesto desorden democrático. España encontrará su hechura. No hay peor receta que la impaciencia.

11-M
Dos años después
GEES Libertad Digital 12 Marzo 2006

Dos años después de los brutales atentados que costaron la vida a casi 200 compatriotas en Madrid lo más importante que podemos decir es que persiste la amenaza de que esos atentados se repitan e incluso de que se perpetren otros aún de mayor destrucción. A pesar de que muchos ciudadanos, alentados por la miserable manipulación política que el PSOE realizó de estas muertes, piensen que los atentados fueron un lógico castigo por nuestra participación en Irak, lo cierto es que nuestra vergonzante retirada de aquel país no sólo aumenta nuestra seguridad, sino que la debilita. Los terroristas saben que es fácil doblegar la voluntad de Rodriguez Zapatero.

La pregunta es si ante la persistencia de la amenaza estamos adoptando las medidas necesarias para que un atentado de esta naturaleza no pueda volver a ocurrir. La respuesta es tristemente que no. La única respuesta del Gobierno socialista a esta creciente amenaza ha sido el aumento de los efectivos dedicados a luchar contra el terrorismo yihadista. Pero esto no es suficiente. Es más, este aumento de las plantillas no se ha visto acompañado de un aumento simultáneo de los equipos y dotaciones necesarias como para garantizar la plena operatividad de estas unidades. Por otro lado, la depuración puesta en marcha en el seno de la Comisaría General de Información está perjudicando de forma muy notable la eficacia y la moral de esta unidad.

El Centro de Coordinación Antiterrorista ha sido un gran fiasco. Se trata de una unidad puramente administrativa y de muy pequeña entidad y capacidad. Pensar que los poderosos servicios de información de Policía o Guardia Civil, aún en menor medida el CNI, van a dar su información más valiosa o sensible a un Centro de esta naturaleza es situarse fuera de la realidad de las cosas. La mejor prueba de este fracaso es que dos años después del 11-M sigue sin haber una lista de terroristas yihadistas común a todos los servicios españoles.

España tampoco ha adoptada tras el 11-M las medidas legislativas necesarias para prevenir este nuevo tipo de terrorismo como hicieron Estados Unidos tras el 11-S o el Reino Unido tras el 7-J. La necesidad de las Fuerzas de Seguridad de contar con nuevos instrumentos legales para luchar con más eficacia contra este terrorismo son evidentes, aunque políticamente pueda tener su dificultad aprobarlas.

La cooperación internacional ha continuado estos dos años incrementándose para luchar contra un fenómeno terrorista que es esencialmente global. Pero a veces da la impresión de que la política antiterrorista de la Unión Europea sólo avanza a golpe de atentado. En el caso concreto de España, la cooperación antiterrorista con Estados Unidos ha continuado, pero España ya no es políticamente para los norteamericanos el aliado absolutamente fiable y determinado que era hace tan sólo dos años. Eso, a la larga, tendrá también sus consecuencias.

En definitiva, la lucha sigue y la amenaza persiste. Las Fuerzas de Seguridad españolas han continuado, en una muy meritoria labor, realizando valiosas operaciones en nuestro país contra las redes yihadistas. Pero la sensación es que no hay un verdadero control estratégico de la situación. De hecho cada vez asusta más la determinación, el fanatismo y el espíritu de destrucción de los detenidos. Todo pasa, sin embargo, desapercibido. Como en los meses previos al 11-M, todos vivimos obsesionados con ETA mientras nos despreocupamos de una amenaza mucho más letal, más peligrosa y más grave como es el terrorismo yihadista.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Milosevic y la vergüenza europea
EDITORIAL Libertad Digital  12 Marzo 2006

Hoy ha muerto en su celda, después de que su juicio se retrasara por su mala salud, uno de los seres humanos más abyectos y viles que ha visto Europa en las últimas décadas, un personaje de la misma calaña que Sadam Husein, Hitler o Pol-Pot. Slobodan Milosevic, criatura nacida del seno de la Liga de los Comunistas de Serbia, convirtió su país en una pesadilla típicamente soviética por medio de intervenciones militares, control policial de la sociedad, persecución de la disidencia y el asesinato de los enemigos políticos, como prólogo a una década de exterminio racial como no se veía en Europa desde la caída del régimen nazi

El conflicto balcánico no fue algo inevitable. Cuando ya se ha creado el lugar común de que ese estado artificial que era Yugoslavia no tenía otra salida que la disgregación, conviene recordar que fue el carácter totalitario del régimen serbio lo que llevó a una guerra tras otra. Cientos de miles de civiles muertos, incontables heridos y miles de violaciones son el resultado de una dictadura atroz y de la obscena vocación por la inacción de los países libres, plenamente asumida en Europa y sólo a ratos cuestionada en Estados Unidos.

Las matanzas de Milosevic demostraron que la política exterior europea sólo existe para subvencionar a terroristas palestinos y para pedir, años después de que no quedara más remedio, ayuda militar a unos Estados Unidos a los que se oponen por belicistas e imperialistas cuando intentan hacer uso de la fuerza por propia iniciativa. Si tras la Segunda Guerra Mundial se crearon instituciones como la Unión Europea para que el grito de "¡Nunca más!" se convirtiera en realidad, la limpieza étnica en Croacia, Bosnia y Kosovo durante una década de guerras, sin intervención europea, convirtió ese grito en un hiriente sarcasmo. Aquello fue la mayor vergüenza de la Europa durante la segunda mitad del siglo XX.

Tuvo que ser de nuevo Estados Unidos el que interviniera, siquiera parcialmente. Marek Edelman, el último superviviente del levantamiento del ghetto de Varsovia, pidió entonces a los "líderes del mundo libre" que enviaran tropas a Kosovo y no se limitaran a los bombardeos aéreos porque "la libertad tiene y debe tener un precio". Una verdad que, sin embargo, no conmovió a líderes occidentales atenazados por la demagogia y el virus del apaciguamiento. Años después, recordaba el carácter criminal del régimen de Sadam y recordaba que "toda guerra contra el fascismo es asunto nuestro" porque "si cerramos los ojos ante el mal, el mal nos derrotará mañana". Y es que la misma lucha por la libertad y contra el totalitarismo se libró contra Milosevic y contra Sadam.

Un manifestante anónimo, en Londres, expresó con precisión el espíritu gallináceo europeo al mostrar, durante las manifestaciones "contra la guerra", una pancarta que rezaba "Paz en nuestro tiempo", el mismo mensaje que trajo Chamberlain tras los acuerdos de Munich, en los que quiso comprar al totalitarismo con promesas de paz universal. De ese espíritu se alimentó Milosevic entre 1991 y 1999, y de ese espíritu obtuvo la energía necesaria para convertir Yugoslavia en el mayor y más duradero plató de muerte que hayan tenido jamás nuestras sobremesas televisivas. Nada ha aprendido la demagogia pacifista de Munich, de Yalta, de Croacia, de Bosnia, de Kosovo o de Irak, porque no quiere aprender. Sólo quiere señalar culpables con el dedo, y éstos nunca son los regímenes totalitarios.

LOS ÁNGELES HABLAN EUSKERA, NO CATALÁN
ÁNGEL PUERTA ABC 12 Marzo 2006

Por mucho que les disguste a los nacionalistas catalanes de la rama más paleta, los ángeles no hablan catalán, hablan «euskera». Y esto tiene, incluso, su base «científica», según estudios del nacionalismo vasco más racial, aunque les deje a sus colegas catalanes el pedigrí por los suelos, es decir, a la altura de su sirvienta española. Todo esto viene a cuento de un artículo publicado en un periódico al servicio del nacionalismo catalán y bastante subvencionado por la Generalitat, en el que su autor afirma que en Barcelona hablar español «es de horteras, de pobres y de analfabetos». De hecho, el autor revela que sólo lo habla con su criada, sus empleados y, al parecer, -aunque esto no lo aclara- cuando «pone el cazo» para cobrar por su colaboración, en español, en alguna televisión de ámbito nacional. Su argumento, desde luego, es convincente. Se basa en «el ruido tan espantoso» que hace el español «al pronunciar la jota» y en que «en el maravilloso mundo hispánico, la pobreza es el único dato». Si el articulista en cuestión tuviera la cultura, o al menos la educación, que tiene su criada española, sabría que en Aragón -el único reino histórico al que puede hilvanarse el señorito- el baile tradicional es la «jota», aunque si le molesta, puede llamarla «yota», allá él y su cursilería de nuevo rico. El otro argumento, el de que el mundo hispánico sólo ha dejado pobreza, es tan simple que no merece la pena alargarse mucho, sólo ilustrar al fulano con que el último informe Forbes revela que entre los 793 multimillonarios del mundo, diez son españoles y 33, iberoamericanos. Cosa distinta es cómo esté repartida la riqueza. Otro dato es que la pobreza hispánica ha producido a lo largo de su historia algunos escritores -unos cuantos con Nobel-, músicos, arquitectos, escultores, pintores... de ámbito universal y que no están nada mal. Podríamos enumerarlos, pero que se «yoda» y lea un poquito.

También le debe «yoder» que los ángeles hablen «euskera» y no catalán. Pero así lo sostienen, desde el siglo XVI autores como Esteban de Garibay, Larramendi, Juan de Valdés, Antonio Navarro de Larreategui o Juan de Perochegui, como recoge en su libro «Goodbay Spain», Jesús Laínz. El argumento de todos ellos viene a ser que tras el Diluvio Universal y la destrucción de todo bicho viviente, salvo los del Arca de Noé, un nieto de éste, Túbal, llegó a España más o menos por el País Vasco, pero tirando a Cantabria y, según los autores, hablaba en vascuence, luego esta lengua es la primera y auténtica lengua española. Además, sostienen que es la lengua de Noé y la primera del mundo, o sea «la que infundió Dios a nuestro primer padre Adán» y, por consiguiente, afirmaba Larramendi, «la que hablan los ángeles». Como puede comprobar el articulista, tampoco el catalán es la lengua de los dioses. Por cierto, omitimos adrede el nombre del periodista catalán hispanófobo porque sólo pretende provocar y crear «catalanofobia» para alimentar el ancestral victimismo de los nacionalistas, que tantos réditos políticos les proporciona. Pues no. La valenciana es una lengua preciosa. Y la catalana, también, aunque no tengan jota.

Una prueba de que «España funciona»
Que Otegi se considere «interlocutor necesario» sólo se entiende porque alguien le ha dado alas
J. M. ZULOAGA La Razón 12 Marzo 2006

La cara de Arnaldo Otegui, su aire chulesco, de auténtico perdonavidas - cuando lo que tendría que hacer es pedir perdón por las fechorías cometidas- es todo un resumen de lo que ha ocurrido hasta ahora con el llamado «proceso de paz». Que este individuo se considere «interlocutor necesario», que vaya, como ha ido por los juzgados, invocando el nombre de representantes de instituciones del Estado -veremos qué dice y qué cara trae mañana lunes- que hable y no pare de hablar de cómo hay que resolver el «conflicto» que ETA y los suyos han creado, sólo se puede entender porque alguien le ha dado alas.

Si alguien quiere negociar con terroristas lo último que tiene que hacer es entregarles la batuta para dirigir el concierto porque, claro, lo dirigen. Son unos maestros en este menester. ¿Se han preocupado en Moncloa de establecer una comparativa para determinar si son más los atentados que los rumores de tregua, o al revés? ¿Si los actos de terrorismo callejero igualan en número, o superan, o al revés, a las declaraciones con las que se generaban expectativas de «paz» que, por cierto, nunca se cumplían?

Resultaría cómico, si no fuera trágico, repetir aquí los argumentos que se han lanzado para explicar la actividad criminal de ETA: si roba a los empresarios con el «impuesto», es para hacer caja ya que se quieren retirar; si colocan bombas, «violencia residual» en cualquier caso, es porque quieren gastar los explosivos que tienen o porque quieren vender ante los suyos la derrota como victoria. Y tantas y tantas insensateces que se escuchan a diario. Todo vale para que el «proceso» avance y sobre todo para que ETA dé una tregua que se pueda rentabilizar políticamente.

Pero con lo que no habían contado unos y otros, los que están embarcados en el «proceso», es que España, al menos mientras se mantenga su estructura constitucional que ampara nuestras libertades, funciona, y que sus instituciones están en marcha, eso que los terroristas llaman los «aparatos del Estado». Y dentro de la Justicia, hay jueces; y en los partidos, políticos; y en los medios de comunicación, periodistas; y en el mundo empresarial, empresarios.

Que España no es un ente abstracto que pueda manejar a su antojo el gobernante de turno sino que somos muchos, muchísimos, los que no estamos dispuestos a ver a nuestra Nación humillada ante una cuadrilla de pistoleros separatistas, aunque sólo fuera por defender la memoria de las víctimas.

Se han equivocado unos y otros, los terroristas y los que quieren negociar con ellos. Han planteado mal su famoso «proceso». Por no valer, ya no valdría ni una tregua que sería inmediatamente visualizada por gran parte de la opinión pública como una gigantesca trampa. Se han metido, poco a poco, en un callejón sin salida.

Los demócratas, cuando se encuentran en una situación como ésta, suelen volver sobre sus pasos aunque les cueste un cierto desprestigio. Los terroristas intentan derribar el muro y de paso, si es necesario, se llevan por delante a los que se oponen a su avance.

Y lo que puede ocurrir un día de estos, mañana lunes tiene ocasión, es que Otegui explique quién le ha dado las alas para andar de perdonavidas, de interlocutor necesario y, todo ello, con ese insultante aire chulesco.

Denis Jeambar / Director de «L'Express»:
«Aznar consiguió en España lo que ningún gobernante francés en 30 años»

Javier Gómez La Razón 12 Marzo 2006

«Los dictadores del pensamiento» (capítulo 3). Ed. Gota a Gota (PDF)

París- Hojeando el suplemento literario de «Le Figaro», en la anónima sala de espera del sideral edificio donde tiene sede el semanario «L’Express», salta a los ojos un compungido titular: «Cuando París era la capital del mundo...». Anda así la Francia de estos años, cabizbaja y con andar encorvado, preguntándose por qué ya no es la niña bonita del mundo. De repente, de par en par se abren la puerta y la sonrisa de Denis Jeambar, director de «L’Express». Lo segundo será por contradecir a su país, intuimos, después de haber leído «Dictadores del pensamiento» (Ed. Gota a Gota), escrito en 2004 y ahora publicado en España. Confirmado: en una hora y media, el ensayista tiene tiempo de abominar de la actuación interna, económica e internacional de la vieja Galia, ahora «una sociedad enferma incapaz de aceptar la realidad». «Eso sí», concede magnánimo, «los trenes llegan puntuales y las calles están limpias». Difícil asentir sobre lo de las calles, pero mejor no tocar lo poco que queda en pie tras el repaso de Jeambar.

«Dictadores del pensamiento» pone en solfa el «discurso único» que rige en Francia sobre la vida sociopolítica, en el que coinciden desde hace 30 años, al diapasón de Mitterrand y Chirac, intelectuales, medios de comunicación y dirigentes políticos de izquierda y derecha: una política proárabe, un estatalismo blindado, la desconfianza hacia Europa, la demonización del liberalismo y la sacrosanta excepción cultural, definida como «el taparrabos genial de nuestra vacuidad». Estos «nuevos totalitaristas», capaces de ver a Bush como un verdugo y al terrorista islamista como su víctima, son los nuevos «dictadores de la conciencia», según el autor, a quien ahora se le ha borrado la sonrisa. Gesticula. Empieza a encorvarse. Le pesa el siglo XX: «Salimos de un siglo de tinieblas, negro, sanguinario. Y ya cometemos los mismos errores que ayer».

El tercer capítulo del libro, «Los matamoros de papel», es un alegato en defensa de Aznar. De sus ocho años de gestión, pero también de los últimos tres controvertidos días de su mandato. Ayer se cumplió el segundo aniversario de los atentados. Este libro fue escrito sólo meses después. Y a las entreveradas tramas sobre el 11-M, que unos siguen trenzando y otros desprecian, el ensayista contrapone preguntas simples: «¿Podemos acusar de manipulación a un Gobierno que en 48 horas reconoció haberse equivocado?».

– Pregunta: Esa visión unívoca de Aznar que ofreció Francia tras los atentados, ¿es un ejemplo del «pensamiento único» que usted denuncia?
– Respuesta: En Francia se produjo una auténtica unión nacional para demonizar a Aznar y acusarlo de manipulador. El 95 por ciento de la prensa gala mantuvo ese discurso, cuando días antes ensalzaba al español. Volvimos a querer darle una lección a los demás, con nuestra arrogancia, cuando, al margen de los errores de Aznar, éste puede estar orgulloso de un buen número de éxitos que ningún gobernante francés ha conseguido en los últimos 30 años.

– P: Usted sostiene que «todo convergía en señalar a ETA en primer lugar».
– R: El jueves 11 de marzo, por la mañana, en nuestra conferencia de redacción, todos pensábamos que había sido ETA. Y en Francia, también. Por el intento de atentado en un tren, en Navidad, y la camioneta interceptada con 500 kilos de explosivos. El sábado a media tarde, el Gobierno español rectifica. ¿Podemos acusar a un Gobierno de manipulación porque en 48 horas pasó de un indicio a otro? El sábado, Aznar reconoció su error y anunció la nueva línea de investigación. Los políticos galos saltaron a la palestra para machacarlo, cuando conocen la dificultad de gestionar esos problemas en tiempo real.

– P: «Francia intentó demostrar que Aznar era un mentiroso [...] Se fabricó una verdad francesa», escribe usted. ¿Quiere decir que hubo una campaña orquestada por dirigentes franceses?
– R: Hubo un rechazo francés a mirar los hechos como fueron y una intención de demonizar a Aznar. Días antes había dado una entrevista a «Le Monde» que fue portada. Los políticos galos interpretaron como un signo de petulancia ¡que el presidente español dijese que había que saber poner fin a una carrera política! «Le Monde», que le rindió un homenaje aquel día en un editorial, no dudó en colaborar luego en el ensañamiento.

– P: La entrevista no explica por sí sola el odio visceral de la mayoría de los dirigentes franceses, salvo Sarkozy, contra Aznar. ¿Cuál es la principal diferencia entre él y los políticos galos?
– R: Aznar fue el invitado estrella de la fundación de la UMP, en noviembre de 2002. Fue erigido en ídolo y modelo del centroderecha. Luego se le decapitó. Todo porque Aznar defendió legítimamente los intereses de España en la negociación sobre la Constitución Europea. Como hizo Francia. París no soportó que la voz española no se plegase, igual que cuando Chirac espetó a los países de Europa del Este que habrían hecho mejor callándose que apoyando a EE UU en la invasión de Irak. El resultado es la nula influencia de Francia hoy en Europa. Por no hablar de lo mal que sentó que Aznar apoyase a Bush en Irak.

–P: Precisamente, usted dice que, al margen de que pudiese ser una equivocación, Aznar se comprometió en Irak «como un demócrata sincero, decidido a combatir por la libertad, contra el terrorismo islamista que amenaza nuestra civilización». ¿Bush y Blair también?
– R: Sí. Fui de los pocos favorables a la intervención militar en Francia. Por la legitimidad del derecho de injerencia para salvar a un pueblo martirizado. Y porque, a pesar del vergonzoso escándalo de trucar pruebas contra Sadam, había un interés geoestratégico en derrocarle. En Francia, nadie ha reconocido que ha habido tres elecciones democráticas, a pesar de la violencia. Como estuvimos en desacuerdo, jamás aceptaremos otra respuesta que el simple fracaso.

– P: ¿Otro pilar del pensamiento único galo?
– R: Oriente Medio siempre lo fue. La norma dicta que hay que estar del lado de las víctimas, y que éstas son los palestinos. Francia debe tener una política exterior proárabe y antiamericana. ¿Resultado? Contamos cada vez menos. En el mundo entero, pero también en esos países. Francia no ha obtenido ninguna ventaja de su política proárabe.

– P: Pero ahora Francia ha cambiado su doctrina nuclear y concibe los ataques preventivos contra el enemigo, incluso si es un grupo terrorista. Suena de lo más Condoleezza...
– R: Porque si estalla un conflicto con Irán, Francia será la primera en alegrarse por contar con una base aérea en suelo iraquí. Puedo constatar que el ahora primer ministro, Dominique de Villepin, fogoso ex ministro de Exteriores que supuestamente dio una lección de moralidad a EE UU en la ONU, ha modificado ligeramente su discurso, preocupado por lo que pasa en Irán. Estuve de acuerdo con Chirac hasta que amenazó con el veto a la resolución angloamericana. Cuando se tiene un aliado, se va hasta el final con él. Si un día tenemos una amenaza terrible contra Francia, ¿pediremos ayuda a Irán o a Siria? No. A EE UU.

– P: La última frase de su libro es: «La indignación vuelve a ser, pues, una ardiente obligación [...] Debemos encontrar urgentemente el placer del riesgo». ¿Fueron cobardes las democracias occidentales durante la crisis de las caricaturas de Mahoma?
– R: Sólo tres cabeceras francesas publicaron las 12 viñetas. Una de ellas, «L’Express». La libertad de expresión es hija de la libertad religiosa. ¿Qué se busca con esas protestas manipuladas? Negar que existe un instrumento de regulación en nuestras sociedades que se llama Justicia e imponer la ley islámica. Nos han dicho que las caricaturas eran racistas. ¡Eran antirreligiosas, no racistas! Cuando el presidente de un Estado considera una provocación su publicación y critica el ejercicio «excesivo» de la libertad de expresión, comete una falta imperdonable, un pecado contra su civilización y demuestra su debilidad.

– P: ¿Qué le parece la Alianza de Civilizaciones propuesta por Zapatero?
– R: Yo no tengo nada contra la religión musulmana. Pero no puede existir una alianza de civilizaciones entre la nuestra, judeocristiana, y el islamismo radical, porque hay una diferencia infranqueable, que se resume en esta frase: «Al César, lo que es de César, y a Dios, lo que es de Dios». Es el fundamento de la separación entre lo religioso y lo político. La posibilidad de convivencia pasa, al menos en nuestra civilización, por el reconocimiento de esa regla.

– P: Usted critica en su libro a los nuevos moralistas. Otros pensadores, como Glucksmann, han censurado el «angelismo» de una parte de la izquierda. Y los hay, como Ivan Riouful, que vaticinan que el antirracismo será «el comunismo del siglo XXI».
– R: Al final, todo se resume en la discusión sobre el colonialismo. Francia vive en el arrepentimiento y la culpabilización por la situación de los países árabes. Olvidamos que tienen materias primas y energéticas y hay que pedir responsabilidades a sus dirigentes. ¿Dónde fue a parar el dinero que la UE enviaba a Palestina? En la respuesta se halla la explicación del triunfo de Hamas. Francia proyecta ideales para enmascarar la realidad, y cuando debe enfrentarse a ella, se niega a reconocerla.

– P: ¿Por ello su país bascula hacia los extremos? En Francia coexisten un 10% de votos trotskistas y un 20% de ultraderecha. Puro siglo XX, como decía usted.
– R: Porque es una sociedad enferma en la que la política no cumple su función. La enfermedad es la incapacidad de nuestros dirigentes para ofrecer respuestas a las dificultades desde hace 40 años. La gente se refugia en los extremos o da la espalda a la política.

– P: Chirac empieza ese círculo y lo cierra.
– R: Sí. Fue él en 1967 quien, nombrado secretario de Estado de Trabajo, inventa una fórmula: el tratamiento social del empleo. ¡Del empleo, no del paro! Una política asistencialista que sigue paralizando la sociedad cuatro décadas después, sin haber reducido un paro crónico del 10%. Ante la falta de actividad económica, el Estado entró en déficit en 1974 y sólo cerró uno de los últimos 32 años con superávit.

– P: ¿De dónde nace la alergia francesa contra el liberalismo?
–R: Éste es, en cierto modo, un país monárquico. El presidente tiene todos los poderes, y ese absolutismo no ayuda al liberalismo. El último primer ministro checoslovaco, antes de que este país se separase, viajó a Francia a primeros de los 90. Su país acababa de salir del dominio soviético. Y, a la vuelta, proclamó: «He conocido el último país comunista del mundo. Está en Occidente y se llama Francia».

– P: ¿Francia no ha hecho sus cuentas con la ideología comunista?
– R: Francia ha sido el país más profundamente marcado por el comunismo y es, además, al que más le gustan los debates ideológicos. Hoy, este debate sigue vivo como si el comunismo no hubiese fracasado. No hemos entrado en el mundo real a la velocidad de otros países. En 1981, cuando todo el mundo privatizaba, Mitterrand renacionalizó hasta la banca.

– P: ¿Hay alguien que se salve en esta tabla rasa que hace usted entre los dirigentes franceses?
–R: Sólo dos políticos franceses hablan de forma diferente. Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal. Sarkozy dice las cosas como son. Durante su paso por el Ministerio de Economía se comportó en ocasiones de forma antiliberal, para defender los intereses franceses. Veremos qué hace si es elegido. Y Royal es la primera en el socialismo francés capaz de reconocer que hay que inspirarse en Blair. Ellos representan el fin del «mitterrandismo» y del «chiraquismo».

INICIATIVA LEGISLATIVA
Foro de Ermua emprende su lucha por los "exiliados" vascos y catalanes
Servimedia elsemanaldigital 12 Marzo 2006

El Foro de Ermua quiere que los "exiliados" vascos y catalanes puedan tener voz y voto en las consultas que se produzcan en estas comunidades, tanto electorales como de reformas.

12 de marzo de 2006. Con este objetivo, el Foro de Ermua va a promover una iniciativa legislatia encaminada a que el Congreso de los Diputados permita que los ciudadanos emigrados de algunas comunidades, como Cataluña y el País Vasco, puedan votar en consultas como las elecciones autonómicas o los referéndum que se van a convocar las los Estatutos de Autonomía.

Esta iniciativa, si sale adelante, posibilitaría que muchos ciudadanos "exiliados" puedan opinar y tener voto en estos procesos electorales o de consulta popular. Se plantea inicialmente para el País Vasco pero sería extensible a otras autonomías, como Cataluña y Galicia, según fuentes del Foro de Ermua.

Próximamente se organizará un acto, previsiblemente en Madrid, con el objetivo de promover esta iniciativa legislativa, que el Foro de Ermua considera muy importante.
 

LOS ENIGMAS DEL 11-M
Por Luis del Pino Libertad Digital  12 Marzo 2006
En los dos últimos capítulos hemos efectuado un primer análisis de los sucesos de Leganés. Tendremos tiempo de profundizar en aquellos sucesos, pero antes conviene detenerse y efectuar una recapitulación. En concreto, vamos a examinar la secuencia temporal que va desde los atentados del 11-M hasta el supuesto suicidio de los responsables el 3 de abril. Veremos, al enumerar aquellos hechos, que nada tiene ningún sentido, a menos que de lo que estemos hablando sea de un intento deliberado de permitir que esos supuestos suicidas se concentraran en aquel piso que sería su tumba.
 
Preguntas sin respuesta
 
Repasemos brevemente los hechos.
 
¿Por qué se interrumpen las escuchas a El Chino? El 11 de marzo se producen los atentados terroristas y al día siguiente se ordena que se interrumpan las escuchas telefónicas al teléfono de Jamal Ahmidan, El Chino, y de Otman El Gnaoui, dos de los supuestos transportistas de explosivos. Simultáneamente, se pone en marcha una frenética búsqueda de los responsables de la masacre, entre los cuales se encuentran precisamente esos dos individuos. La versión oficial no explica cuáles son los motivos de que se ordenara interrumpir esas escuchas precisamente el 12 de marzo.
 
¿Por qué se busca una casa en Morata cuya existencia se tenía forzosamente que conocer? Los datos de llamadas de los teléfonos vinculados a la mochila de Vallecas permiten determinar inmediatamente que hay una serie de 7 teléfonos que se han activado en las inmediaciones de la casa de Morata de Tajuña el 10 de marzo, con lo que la Policía (según la versión oficial) comienza a buscar esa casa donde presuntamente se han montado las bombas y que estaba alquilada, precisamente, por Jamal Ahmidan. La versión oficial no explica cómo es posible que la Policía se dedicara a buscar una casa cuya localización tenía que conocer perfectamente, ya que pertenecía a un islamista radical que estaba en la cárcel desde hacía dos años (Mohamed Needl Acaid, condenado en el juicio contra la célula de Al Qaeda dirigida por Abu Dahdah).
 
¿Por qué no se entra en la casa de Morata hasta el 26 de marzo? Vamos a suponer que las Fuerzas de Seguridad no tuvieran conocimiento de que en Morata de Tajuña existía una casa perteneciente a un islamista radical que estaba en prisión. Aún aceptando eso, vemos en el sumario que Jamal Ahmidan continúa haciendo su vida normal, llegando incluso a celebrar el Día del Padre en Morata de Tajuña con su familia. La Policía sólo entra en esa casa de Morata el 26 de marzo, cuando sus ocupantes ya la han abandonado. ¿Por qué la Policía dilata hasta el 26 de marzo la entrada en esa casa? En el sumario constan dos datos que permiten afirmar que la Policía tenía constancia de la localización de esa casa por lo menos una semana antes del 26 de marzo.
 
El primero de esos datos son las declaraciones de dos marroquíes a quienes la Policía intercepta en las proximidades de la casa (en la carretera de Morata a Titulcia) y a quienes interroga en la tarde del 17 de marzo. El segundo de los datos es más explícito: en su declaración del 4/6/2004 ante el juez, Emilio Suárez Trashorras cuenta cómo le detienen el 18 de marzo, cómo le llevan a Madrid y cómo, una vez allí, la Policía le hace conducirles a la casa de Morata, contando incluso con apoyo de un helicóptero para facilitar la localización. Suárez Trashorras cuenta cómo se perdió al llevar a la Policía a la casa, lo que le obligó a llamar a su mujer desde el propio teléfono de uno de los policías, para que le diera unas indicaciones de cómo llegar.
 
Entonces, si Suárez Trashorras llevó a la Policía hasta la casa, ¿por qué no se irrumpe en esa casa el propio 19 de marzo, lo que hubiera permitido detener a Jamal Ahmidan en plena fiesta familiar?
 
¿Por qué no se interroga inmediatamente a quienes habían alquilado la casa a Jamal Ahmidan? A pesar de saber desde el 26 de marzo (según la propia versión oficial) a quién pertenecía la casa de Morata, se retrasa hasta el 28 de marzo la toma de declaración de la dueña (que es la mujer de ese islamista radical que estaba en prisión) y de los dos intermediarios sirios que habían participado en el alquiler de la casa, y no se solicita hasta el 30 de marzo el registro de los domicilios de esos dos intermediarios. El lector recordará, de uno de los anteriores capítulos, que en uno de esos registros se produce una quema de papeles antes de la entrada de la Policía.
 
¿Por qué se retrasa el registro del piso de El Tunecino? En el alquiler de la casa de Morata, además de los dos sirios, participó también otro de los suicidas de Leganés: Serhane Farket, El Tunecino. El casero de El Tunecino ya había denunciado que éste se había ido de su casa situada en la C/ Francisco Remiro. La Policía toma declaración al casero el 26 de marzo y, sin embargo, no solicita mandamiento de registro del piso de El Tunecino hasta el 5 de abril, después de que hubiera explotado el piso de Leganés.
 
Al contemplar ese extraño cúmulo de retrasos, perfectamente documentados en el sumario, no se puede evitar la sensación de que alguien estaba intentado ganar tiempo, ¿verdad?
 
Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad
 
¿Tiene Vd. hijos en edad adolescente? En ese caso, posiblemente se haya hecho más de una vez la pregunta, un sábado por la noche, de dónde está su hijo, que hubiera debido llegar a casa hace un par de horas. Usted no quiere llamarle a su móvil, para que no le llame pesado, pero daría su mano derecha por saber dónde se encuentra; no porque no se fíe de su hijo, sino porque tiene miedo de lo que le pueda pasar.
 
Pues esa posibilidad existe desde hace mucho tiempo. Las operadoras telefónicas pueden localizar, gracias a un procedimiento de triangulación y con una precisión que depende del número de torres de telefonía existentes en cada área, dónde se encuentra cualquier usuario de teléfono móvil. Y precisamente porque existe una necesidad de mercado, ofrecen ese servicio a sus clientes. No hay más que entrar, por ejemplo, en la página de Movistar donde se describe el servicio "Localízame" y contratarlo; a partir de ese momento, podrá Vd. saber dónde se encuentra cualquier teléfono de su propiedad, con una precisión de unos pocos cientos de metros dentro de una gran ciudad. Localizar dónde se encuentra un determinado teléfono cuesta, con este tipo de servicio, unos 30 céntimos de euro.
 
Esa tecnología de localización no sólo sirve para mejorar la seguridad de los adolescentes: también vale para poder localizar a personas mayores con problemas de demencia senil, para poder controlar flotas de vehículos o equipos de repartidores en las empresas, para que nuestra familia sepa dónde estamos nosotros en cualquier momento... o para que las fuerzas policiales localicen geográficamente un teléfono sospechoso.
 
La Policía conocía, mucho antes de la explosión del piso de Leganés, varios de los teléfonos usados por quienes luego se suicidarían; por ejemplo, hay un teléfono (el 645658495) que juega un papel fundamental a la hora de localizar el piso de Leganés, como luego veremos. Sin embargo, en el sumario no consta ni una sola petición de localización utilizando este procedimiento que las operadoras telefónicas ponen a disposición de cualquiera. ¿Quiere eso decir que la Policía no utilizó esa técnica a la que cualquiera tenemos acceso? ¿No hubiera permitido esa información de posicionamiento conocer dónde se encontraban los diversos sospechosos y haber evitado la explosión del piso de Leganés? ¿Qué información de posicionamiento obtuvo la Policía entre el 11 de marzo y el 3 de abril y con respecto a qué teléfonos?
 
¿Cómo llegó la Policía al piso de Leganés?
 
Llegamos con esto a la pregunta fundamental, la de cómo pudo la Policía localizar ese piso que acabaría estallando. Según el sumario, a las 18:45 del sábado 3 de abril se recibe una llamada en el Centro Nacional de Comunicación de la Policía informando de que se ha producido un tiroteo en las proximidades de la estación de Zarzaquemada (en Leganés) entre fuerzas de seguridad e individuos de origen árabe, dándose estos últimos a la fuga en un vehículo Renault Megane matrícula J-2106-AC y refugiándose en un piso de la C/ Carmen Martín Gaite. Ante la posibilidad de que esos individuos tuvieran armas, explosivos o rehenes, se monta un dispositivo policial, incluidos helicópteros de apoyo, avisándose al GEO, cuyos miembros llegan al lugar a las 19:45.
 
En otras palabras: la Policía descubre el piso de la C/ Carmen Martín Gaite de Leganés porque localiza a unos sospechosos en un vehículo con matrícula de Jaén y porque, después de un tiroteo, esos sospechosos se dan a la fuga y se refugian en el piso. Parece que está claro, ¿verdad?
 
Pues desgraciadamente no tanto, porque esa versión no coincide para nada con lo que sabemos sobre los hechos de Leganés. Las primeras unidades policiales llegan al piso poco después de las dos de la tarde de aquel sábado 3 de abril, con lo cual difícilmente pudo localizarse el piso gracias a un tiroteo producido después de esa hora.
 
De hecho, si seguimos leyendo el sumario nos encontramos con que la Policía ya había solicitado al juez de guardia una orden de registro a las 17:10 de ese mismo día para el piso de Leganés. En la justificación de esa petición de registro, la Policía afirma que una de las tarjetas relacionadas con la de la mochila de Vallecas había estado en comunicación con el número telefónico 645658495, por lo que con fecha 2 de abril (el día anterior a la explosión del piso) solicitó la intervención de dicho número telefónico y el día 3 tuvo conocimiento de que el usuario de dicho teléfono residía en el piso de Leganés. Por eso se pedía la orden de registro.
 
Resulta un poco desconcertante, porque lo que la Policía nos dice en este segundo documento es que se llega al piso no porque hubiera ningún tiroteo, sino siguiendo el rastro de las tarjetas telefónicas de los presuntos implicados. Pero entonces, ¿por qué en el primer documento se menciona ese tiroteo en Zarzaquemada con los ocupantes de un vehículo?
 
Tercer documento: en otro informe elaborado por la Comisaría General de Información tras la explosión del piso de Leganés se nos cuenta con más detalle la segunda versión. Afirma el documento que la Policía llegó al número 645658495 analizando los contactos de las tarjetas relacionadas con la mochila de Vallecas y que, al analizar las llamadas del número 645658495, se detectó un teléfono que correspondía a una inmobiliaria. El día 3 de abril, en torno a las 13:00, la Policía habla con el empleado de esa inmobiliaria y averigua que unos magrebíes habían alquilado un piso en la C/ Carmen Martín Gaite el 8 de marzo. A las 14:15 se presentaron los funcionarios policiales en el piso, comprobando que estaba habitado. Los funcionarios bajaron a la calle y poco después vieron salir a una persona (Abdelmahid Bouchar) que iba a tirar la basura; según el informe, al percatarse de la presencia policial, esa persona se dio a la fuga y no pudo ser capturado a pesar de ser perseguido "tanto a pie como en vehículo".
 
Bueno, esto explica cómo llegó la Policía al piso a partir del número de teléfono 645658495. Pero la explicación, lejos de disipar nuestras dudas, lo que hace es acrecentarlas, por tres motivos distintos:
 
1.      En primer lugar, la historia de la fuga de un presunto terrorista a la carrera resulta bastante extraña. Dice el informe policial que el terrorista fue perseguido "tanto a pie como en vehículo". ¿Corría ese terrorista más que los vehículos policiales? ¿A nadie se le ocurrió darle el alto y usar las armas reglamentarias?
2.      En segundo lugar, si la Policía llegó al piso de Leganés gracias al teléfono 645658495, ¿por qué se tarda tanto en llegar al piso? En el sumario consta que la Policía sabía de la importancia de ese teléfono desde al menos el 20 de marzo, porque de esa fecha es la declaración de un testigo al que la Policía pregunta por ese teléfono. Entonces, ¿por qué no se solicita al juez la intervención de ese teléfono hasta el 2 de abril? Y, sobre todo, ¿por qué no se solicita a la operadora telefónica los datos de posicionamiento del usuario de ese teléfono?
3.      Finalmente, esta versión sigue sin explicar qué pasa con ese vehículo que se dio a la fuga después de un tiroteo con la Policía. ¿Hubo o no hubo un tiroteo previo a la llegada de la Policía al piso? ¿Por qué recoge el sumario dos versiones distintas de la forma en que se llega al piso?
 
Esta es, precisamente, la pregunta que terminaría haciéndose el juez Del Olmo un año después de la masacre, al tratar de ordenar los distintos cabos sueltos del caso. El día 16 de marzo de 2005, Del Olmo solicitaba a la Policía, entre otras cosas, que le aclarara si había habido o no tiroteo antes de la llegada al piso.
 
La Comisaría General de Información de la Policía respondió al juez Del Olmo mediante un escrito de fecha 6 de abril de 2005, pero el escrito era tan vago e impreciso que Del Olmo volvió a solicitar, en sendos oficios de fecha 5 y 9 de mayo de 2005, que se clarificara el tema y que se le remitieran las correspondientes grabaciones que pudieran existir del centro de control de la Policía donde constara el asunto del tiroteo con los árabes del coche, con el fin de verificar quién había hablado de ese presunto tiroteo y qué información había proporcionado.
 
La Policía respondió unos días después, el 20 de mayo, a esa petición de entrega de las cintas efectuada por el juez Del Olmo. Estoy seguro de que el lector se imagina ya cuál fue la respuesta:
 
"Dando cumplimiento a lo solicitado por ese Juzgado... respecto a los hechos ocurridos en la localidad de Leganés los días 3 y 4 de abril del pasado año, se participa que, dado el tiempo transcurrido, ya no se conservan las cintas de grabación de dicho suceso."
 
¡Qué cosas pide el juez Del Olmo! ¿Acaso a alguien sensato puede pasársele por la cabeza guardar todo un año unas cintas del Centro de Control de la Policía relativas a la mayor masacre terrorista sufrida por nuestro país? ¡De ninguna manera! ¡Con lo caro que está el material fungible!
 
El día 14 de marzo de 2004, unas elecciones generales dieron el triunfo a José Luis Rodríguez Zapatero, un día después de que los manifestantes se concentraran ante las sedes del PP al grito de "¡Queremos saber!". Pues bien, ¿sería mucho pedir que el Gobierno nos informara de qué otros datos relativos al 11-M han sido destruidos? Más que nada, por saber.
 
LOS ENIGMAS DEL 11-M
por Luis del Pino Libertad Digital  12 Marzo 2006

Dejemos por el momento los sucesos de Leganés. Volveremos a ellos, pero ahora tenemos que echar la vista atrás y analizar algunos aspectos del sumario relacionados con Jamal Zougham, el "culpable  oficial" del 11-M.

 
Ya señalamos, en un capítulo anterior, los múltiples indicios que apuntan a que Jamal Zougham fue utilizado en su momento como cabeza de turco para dar la vuelta a un resultado electoral. También indicamos allí que sólo hay un dato que parezca incriminar a Zougham en la masacre: los reconocimientos oculares de tres testigos de los trenes, reconocimientos que ya dijimos que nos parecían viciados, por cuanto que fueron hechos después de que los medios de comunicación airearan profusamente la fotografía de Zougham, señalándole como culpable de los atentados.
 
En este capítulo, invito al lector a que me acompañe en un recorrido por el mundo de los reconocimientos oculares. Será un recorrido muy interesante. Veremos hasta qué punto es verdad que los testigos de los trenes incriminan a Zougham y lo sólidas que resultan las razones para mantener en la cárcel al único autor material de la masacre presuntamente identificado.
 
EL TREN DE ATOCHA
 
Sólo dos de los tres testigos que identificaron en los trenes a Zougham son testigos protegidos. De todos modos, preservaremos sus identidades y vamos a referirnos a ellos llamándolos Testigo A, Testigo B y Testigo C.
 
El Testigo A declaró ante la Policía a las 20:40 del mismo 11 de marzo, y describe cómo vio a un individuo sospechoso en el tren que terminó estallando en Atocha:
A las siete y dos minutos se encontraba en la estación de Alcalá de Henares para trasladarse a Madrid. A esta hora tomó el tren cercanías con dirección Madrid-Atocha, concretamente el primer vagón del convoy, cuarto asiento de la izquierda, sentido Madrid.
 
Mientras el tren circulaba entre Torrejón y San Fernando de Henares, observó cómo un individuo se acercaba hacia la posición del testigo portando una bolsa nueva de deportes, con asas de grandes dimensiones (90 cm aproximadamente), color azul marino con una banda estrecha azul claro.
 
El individuo la portaba en las manos con suavidad, a modo de "bandeja", depositándola sobre la repisa superior de las otras filas de asientos (derecha, según sentido de la marcha), enfrente del testigo. Acto seguido, esta persona se retiró hacia la zona de las puertas, quedándose allí de pie. Esto es una forma anormal de dejar las cosas, debido a que en este tipo de trayectos, la gente deja la bolsa en el suelo cerca de uno mismo, con el fin de evitar hurtos.
 
Las características físicas del individuo mencionado eran: 1,85-1,90 de altura, de unos 25-30 años de edad, complexión fuerte, pelo no demasiado corto moreno y flequillo ondulado hacia la derecha, tez blanca "curtida" por el sol y con barba de una semana. Vestía un chaquetón de nylon azul oscuro brillante.
 
El testigo perdió de vista al hombre descrito durante el resto del viaje, aunque sí puede precisar que la bolsa azul mencionada continuaba en el lugar depositado cuando se apeó en la estación de Atocha.
A este testigo no se le enseñó ninguna fotografía el propio 11 de marzo (o al menos no consta en el sumario). Ante el juez, al serle presentado un juego de fotografías, reconoce a Zougham con dudas. Dice que la persona que él vio tenía el pelo ondulado, abundante y hacia un lado. Dice que no pudo ver bien el cuello y parte de la cara, que vio a esa persona de perfil. Dice, además, que perdió de vista en Coslada al individuo que estaba de pie junto a la puerta, porque entró mucha gente en el vagón.
 
EL TREN DE EL POZO
 
El Testigo B declaró ante la Policía a las 13:10 del 12 de marzo:
Sobre las siete horas y cinco minutos del día de ayer, llegó a la estación de tren de cercanías de Renfe de Alcalá de Henares. Tras esperar unos cinco minutos, llegó a la estación un convoy procedente de Guadalajara y con destino Alcobendas-San Sebastián de los Reyes. El testigo se introdujo en el vagón que estaba situado aproximadamente en el centro del convoy, el cual consta de dos plantas.
 
El testigo se ubicó en el piso bajo del vagón, aproximadamente en la zona central, justo en el lado derecho según el sentido de la marcha y sentado junto a la ventana. En ese momento los asientos que había a su alrededor se encontraban vacíos y el testigo aprovechó para recostarse pegado a la ventana y cerrar los ojos para descansar.
 
Tras breves instantes, sintió como alguien le empujaba desde el lado izquierdo, y al abrir los ojos para mirar pudo observar cómo un individuo se encontraba sentado junto a él e intentaba introducir una bolsa de deportes de color azul oscuro justo debajo del asiento que había enfrente del desconocido.
 
Las características de la bolsa de deportes eran: azul oscuro, de unos cincuenta centímetros de longitud y unos treinta de altura, con asas y dando la sensación de albergar contenido no muy pesado, aproximadamente 10 o 15 kilos.
 
El desconocido, tras introducir la bolsa debajo del asiento, se colocó en posición agachada con la cabeza entre las manos y mirando hacia el suelo, como descansando, lo cual extrañó bastante al testigo. Es por eso por lo que no pudo observar el rostro de esta persona. Entonces el testigo adoptó la misma postura de descanso junto a la ventana, cerrando los ojos.
 
Las características físicas del varón mencionado eran: pelo rizado moreno no muy corto, complexión normal, de tez oscura, dando la sensación al testigo de ser gitano o árabe, vistiendo una chaqueta de color marrón no muy claro, sin que pueda precisar la edad, aunque la sensación que obtuvo es que era un hombre joven. Como dato característico, el testigo pudo observar que el desconocido portaba una férula de escayola en la nariz, como si estuviera lesionado.
 
El testigo nuevamente quiere hacer constar que el desconocido tenía rasgos gitanos o árabes, descartando con toda seguridad que pudiera ser de origen sudamericano o de los países del Este.
 
Tras los hechos relatados, el testigo recuerda que el desconocido se apeó del tren en la estación de Torrejón o San Fernando,  aunque sí pudo observar que una vez que el desconocido abandonó el tren, la bolsa de deportes seguía en el lugar donde había sido depositada, incluso cuando se apeó el testigo en la estación de Vicálvaro.
 
Tras caminar con dirección a su trabajo, y abandonar la estación de Vícálvaro, el testigo pudo escuchar una explosión que provenía de la zona de la estación de Santa Eugenia, sin darle mayor importancia. Cuando por fin llegó a su trabajo y se introdujo en un vestuario, pudo sentir como las paredes del mismo se movían bruscamente, sin motivo aparente.
A este testigo tampoco se le enseñaron fotografías el propio 12 de marzo. Sin embargo, tres días más tarde, el 15 de marzo, cuando ya Zougham ha sido detenido y su foto aireada en los medios de comunicación, le llaman de nuevo a declarar para presentarle una serie de fotografías correspondientes a 9 individuos, cinco de los cuales eran los cinco detenidos del 13-M. En esa declaración, se recoge que el testigo reconoce "sin ningún género de dudas" a Zougham como esa persona que intentaba introducir una bolsa de deportes bajo el asiento.
 
EL TREN DE SANTA EUGENIA
 
La declaración del Testigo C ante la Policía se produce el 16 de marzo, con Zougham ya detenido.
El día once, se dirigió a la estación de tren de Alcalá de Henares, con el fin de ir a su trabajo, tomando para ello el tren que parte de Alcalá de Henares a las 07:15 horas.
 
Se introdujo en el segundo o tercer vagón del convoy (donde explosionó un artefacto) y comprobó que había poca gente a esas horas. Se subió en la parte derecha del vagón, últimos asientos mirando hacia el sentido de la marcha, exactamente en el lado del pasillo.
 
En la estación de Torrejón de Ardoz observó que. entre otras personas, se introdujeron en el tren dos hombres hablando en árabe, portando uno de ellos una mochila muy grande de color negra. Entonces, ambos sujetos mantuvieron una breve conversación en idioma árabe y se separaron, sentándose uno de ellos (en adelante, INDIVIDUO N° 1) justo delante del testigo, dándole la espalda.
 
El otro individuo (Nº 2) que portaba la gran mochila, se sentó en otro lugar más cerca de la puerta, en unos asientos abatibles laterales del lado izquierdo según el sentido de la marcha, junto a una papelera.
El testigo quedó extrañado al comprobar que ambos individuos se separaron, pudiendo haberse sentado juntos, debido a que junto al INDIVIDUO Nº2 había dos asientos libres.
 
Además, el testigo recuerda que el INDIVIDUO Nº1, cuando se dispuso a sentarse, se quitó la chaqueta y giró sobre si mismo observando el resto del vagón, y emitió una tos anormal, que le dio la sensación de que podía ser algún tipo de contraseña. Tras esto, muchos pasajeros observaron curiosos la actitud de este individuo.
 
Las características físicas de ambos hombres eran:
INDIVIDUO 1: 1,70 de altura aproximadamente, complexión normal, pelo moreno corto y rizado, con barba bien cortada por toda la cara, bastante moreno de piel y con rasgos árabes, posiblemente de marroquí, por el conjunto de su aspecto. Que vestía una cazadora de cuero de color marrón, y un jersey marrón claro con rayas horizontales de color blanco debajo, sin poder precisar el tipo y color de pantalones.
 
INDIVIDUO 2: 1,80 aproximadamente, complexión normal, pelo despeinado, moreno, largo hasta los hombros y liso, con cara alargada y gran nariz, con piel morena, con rasgos del tipo de un gitano o un indio. Que vestía un tres cuartos de color negro y pantalones vaqueros. Este portaba una gran mochila de color negro, la cual se encontraba bastante llena y con cierto peso. Era una mochila que, pudiendo llevarse  a la  espalda, el desconocido la llevaba en la mano.
 
El INDIVIDUO 2, en el momento de sentarse, colocó la mochila que portaba junto a su pie izquierdo, al lado de la papelera.
 
El testigo no pudo seguir observando a los desconocidos, debido a que entró bastante gente en el vagón con posterioridad, hasta que finalmente, en la Estación de Santa Eugenia, tras la parada del tren, y cuando comenzó la marcha, a unos 20 metros recorridos, sintió una fuerte explosión que provocó el caos en el interior del vagón.
Se entiende que, cuando el testigo dice que se subió en el vagón segundo o tercero, está contando a partir del final del tren, porque en Santa Eugenia sólo estalló el vagón 4, que es el tercero empezando por el final. A este testigo, de nacionalidad rumana, se le enseñaron después de su declaración exactamente 9 fotografías, las cinco primeras de las cuales correspondían a los cinco detenidos del 13-M. El testigo no pudo reconocer a nadie que se correspondiera con el INDIVIDUO 1 del que había hablado, pero reconoció sin ningún género de dudas a Jamal Zougham como el INDIVIDUO 2 de su declaración.
 
Un análisis temporal
 
Como vemos, el Testigo A viajaba en el tren que estalló en Atocha, el Testigo B en el de El Pozo (el único que tenía dos pisos) y el Testigo C en el de Santa Eugenia. Recordemos que la secuencia con que habían salido los trenes de Alcalá es: Atocha, Téllez, El Pozo, Santa Eugenia.
 
Lo primero que observamos es que la declaración del Testigo A es incompatible con la de los testigos B y C, porque el Testigo A vio a un individuo en su tren entre las estaciones de Torrejón y San Fernando de Henares y es imposible que ese mismo individuo subiera en Alcalá (como declara el Testigo B) al tren de El Pozo, que venía detrás. Igual que es imposible que subiera en Torrejón (como declara el testigo C) al tren Santa Eugenia, que también venía detrás del de Atocha.
 
Sin embargo, las declaraciones de los testigos B y C sí son compatibles entre sí, porque podría ser que el individuo visto por el Testigo B subiera en Alcalá al tren de El Pozo, bajara en Torrejón y subiera después en esa estación al tren que explotó en Santa Eugenia. Teniendo en cuenta esta incompatibilidad horaria, y teniendo en cuenta también que el Testigo A sólo pudo reconocer a Zougham con dudas, quedémonos con los testigos B y C, que es lo que hicieron tanto la Policía como el juez.
 
El diablo está en los detalles
 
Sin embargo, al analizar los detalles de las declaraciones de los Testigos B y C, se pueden detectar fácilmente las contradicciones. Los dos testigos dicen que vieron un hombre de tez oscura ("gitano o árabe", dice uno; "gitano o indio" dice el otro); sin embargo, Zougham no tiene la tez excesivamente oscura, o al menos no tanto como para que hubiera llamado la atención de los dos testigos de esa manera.
 
De todos modos, admitamos que la tez de Zougham pueda calificarse como oscura. Aún así, existen tres contradicciones flagrantes:
 
  • el Testigo B dice que el hombre que él vio tenía el pelo "rizado, moreno, no muy corto", mientras que el Testigo C dice que el INDIVIDUO 2 (Zougham) tenía el pelo "despeinado, moreno, largo hasta los hombros y liso".
  • según el Testigo B, Zougham vestía "una chaqueta de color marrón no muy claro", mientras que el Testigo C vio a Zougham con un tres cuartos de color negro y pantalones vaqueros.
  • todavía más extraño: según el Testigo B, el individuo que él vio llevaba una escayola en la nariz, cosa que el Testigo C no detectó.
 
En consecuencia, si damos por buenas las declaraciones de los dos testigos, ¿cuál sería el relato de los hechos? ¿Qué tal suena algo como "Zougham sube al tren de El Pozo en Alcalá con una escayola en la nariz, una chaqueta marrón y su pelo rizado natural, deja una bolsa de deportes debajo del asiento, se baja en Torrejón, se quita la escayola de la nariz, se pone una peluca que le llega hasta los hombros, cambia la chaqueta marrón por un tres-cuartos negro, coge una mochila que algún compinche le tuviera preparada en esa estación de Torrejón, sube al tren de Santa Eugenia junto con ese compinche, deposita la mochila junto a una puerta y se baja en una estación posterior"?
 
¿Le parece absurdo ese relato de los hechos? A mi también. Resulta muy difícil que Zougham fuera esas dos personas que esos dos testigos vieron en los trenes. Como mucho, podría ser una o la otra. El hecho de que ambos reconocimientos sean compatibles desde el punto de vista temporal no implica que sean compatibles desde otros puntos de vista. Aquellos dos testigos vieron, muy probablemente, a dos personas distintas.
 
Hay otros detalles que permiten poner en cuestión tanto una declaración como la otra. Por ejemplo, el Testigo B reconoce que "no pudo observar el rostro" del sospechoso, porque sólo lo vio de perfil; sin embargo, cuando se le enseñan las fotografías dice que le reconoce "sin ningún género de dudas". Por su parte, el Testigo C describe a la persona que vio como alguien "con cara alargada y gran nariz". La nariz de Zougham no es pequeña, pero calificar su cara de alargada resulta muy difícil.
 
Pero, por si faltaba algo para poner en duda la versión del Testigo C, existe otra contradicción directa con los hechos, y es que en el tren de Santa Eugenia no explotó ninguna bomba situada en el suelo junto a la puerta (que es donde el Testigo C vio a "Zougham" depositar su mochila), sino que la bomba de Santa Eugenia estaba colocada en un altillo portaequipajes. Resulta enormemente dudoso que aquella persona que vio el Testigo C fuera un terrorista, por mucho que a él le llamara la atención esa persona.
 
Las ruedas de reconocimiento
 
El día 25 de marzo, el juez Del Olmo ordenaba que los dos testigos B y C realizaran una rueda de reconocimiento, para ver si ratificaban la identificación de Zougham. En su orden, el juez Del Olmo indicaba expresamente que la rueda se compusiera con el acusado y otras 6 personas "de características físicas semejantes".
 
Pues bien, al día siguiente se realizaban, en efecto, esas ruedas, en las que cada testigo se enfrentó con 7 personas. De esos siete individuos entre los que el testigo tenía que elegir, el único "moro" era... Jamal Zougham. Ambos testigos identificaron a Zougham sin problemas, claro, aunque aún así el Testigo C dijo que cuando él lo vio, "tenía el pelo más liso".
 
¿Estaban mintiendo esos testigos? ¿Acaso no habían visto a Zougham? ¡Por supuesto que le habían visto!  Le habían visto numerosísimas veces antes de esas ruedas de reconocimiento. ¿Hay algún español que no conozca la cara de Zougham o que no le haya visto centenares de veces en los medios de comunicación? Pero donde dudo mucho que le hubieran visto es en los trenes.
 
¿Me calificarán de exagerado si digo que la validez de esos reconocimientos y de esos testimonios durará 10 minutos el día en que se celebre el juicio? ¿Qué pasará entonces, cuando el único acusado de ser autor material quede en libertad?
 
Resulta enormemente preocupante que un posible inocente esté acusado de 192 crímenes que no ha cometido. Pero hay algo todavía más preocupante: que se pueda estar utilizando a un inocente para evitar que se castigue a los verdaderos culpables de esos crímenes.
 
LOS ENIGMAS DEL 11-M
Por Luis del Pino Libertad Digital  12 Marzo 2006
El 25 de septiembre de 2005, el periódico El País publicaba una noticia que ilustra a la perfección los intentos de confundir al juez Del Olmo a lo largo de la instrucción del sumario del 11-M. La noticia decía lo siguiente:
  • "Un informe del equipo legal del 11-S liga la red de Al Zarqawi con detenidos del 11-M. Un informe incluido en el sumario del 11-M revela los vínculos entre el grupo de Abu Musab Al Zarqawi, el hombre que aterroriza Irak, con algunos de los detenidos en España por los atentados de Madrid. El dossier fue reclamado por el juez Juan del Olmo a Jean-Charles Brisard, cuyo equipo legal ha demandado, en representación de 5.600 víctimas del 11-S, a varias empresas saudíes por financiar a Al Qaeda. El texto relaciona con la red de Al Zarqawi a Jamal Zougam, a su hermanastro Mohamed Chaoui, al huido Amer el Azizi, a Said Chedadi y, también, a Abu Dahdah".
El informe
 
Jean-Charles Brisard es, en efecto, un experto en cuestiones de terrorismo internacional. Una persona de prestigio que ha elaborado algunos conocidos informes para la ONU sobre las redes de financiación de Al Qaeda. Esos informes, en los que desvela las conexiones de ciertos financieros saudíes con las redes terroristas islámicas, le han valido diversas querellas, cuyo resultado ha sido positivo para Jean Charles Brisard en algunos casos y negativo en otros, dependiendo de la legislación concreta vigente en cada uno de los países donde las querellas se presentaron. En cualquier caso, nadie le discute su condición de experto, ni tampoco su valentía al adentrarse en un terreno extremadamente peligroso. Es una verdadera voz autorizada en lo que a Al Qaeda se refiere.
 
Jean-Charles Brisard tiene una empresa de consultoría en Suiza, JCB Consulting, que juega un sorprendente (y no muy brillante) papel en el sumario del 11-M. El 2 de abril de 2004, JCB Consulting enviaba por fax un peculiar informe al juez Juan Del Olmo sobre Abu Musab al Zarqawi, uno de los presuntos dirigentes del terrorismo de Al Qaeda en Irak; ese informe se incorporaría al sumario un mes después, en mayo de 2004 (luego veremos con qué resultado).
 
El informe, que tiene 40 páginas, está escrito en inglés y consta de dos partes: un relato sobre el pasado y las actividades de Al Zarqawi y una serie de transparencias de soporte que ilustran y complementan esa información. Ese informe contiene diversos datos sobre Abu Musab Al Zarqawi y su red terrorista. pero lo primero que uno se pregunta al leerlo es: ¿por qué manda JCB Consulting semejante informe al juez Del Olmo? ¿Qué tiene que ver con el 11-M ese informe sobre Al Zarqawi?
 
La respuesta a la primera pregunta es sencilla. JCB Consulting mantiene, como nos confirmó telefónicamente un empleado de dicha empresa, unas excelentes relaciones con el juez Garzón, con quien intercambia frecuentemente información acerca de las redes terroristas islámicas. En el informe, de hecho, se ilustran con datos extraídos de sumarios instruidos por Baltasar Garzón varias de esas supuestas conexiones de las redes terroristas. De modo que el enviar ese informe al juez Del Olmo no tenía otro objeto, según la persona de JCB Consulting que nos atendió telefónicamente, que ayudar al esclarecimiento de los hechos del 11-M, en justa correspondencia por la ayuda prestada por Garzón en otras ocasiones, a la hora de recabar información sobre el entramado de Al Qaeda. Ni el juez Del Olmo había solicitado ese informe, ni JCB Consulting había sido contratada por nadie para elaborarlo.
 
Objetivo: Jamal Zougham
 
La respuesta a la segunda pregunta (¿qué tiene que ver con el 11-M ese informe sobre Al Zarqawi?) la daba El País en la noticia a la que antes hacíamos referencia: el informe enviado por JCB Consulting al juez Del Olmo pretende relacionar, en efecto, a Al Zarqawi con dos de los detenidos del 13-M, Jamal Zougham y Mohamed Chaoui, aunque esa pretensión no resulta muy exitosa, como vamos a ver.
 
De las 40 páginas del informe, sólo dos tienen relación con el 11-M  y en ellas se dice, en efecto, que Jamal Zougham y Mohamed Chaoui están conectados con el jefe de Al Qaeda en España, Abu Dahdah, que a su vez tiene contactos con Al Zarqawi. El informe no proporciona ninguna prueba de esa relación, limitándose a apuntar que existieron en el pasado contactos entre Jamal Zougham y Abu Dahdah, contactos que, como ya sabemos, motivaron que Jamal Zougham declarara hace unos meses como testigo (no como acusado) en el juicio contra Abu Dahdah.
 
Junto a esa imputación gratuita contra Zougham, las dos páginas del informe dedicadas al 11-M contienen una sorprendente acumulación de vaciedades, generalidades y errores. Entre otras cosas, el informe de JCB Consulting habla de que hay un marroquí llamado Mustafá Barkani detenido por la Policía española por su relación con el 11-M; sin embargo, en el sumario del 11-M no aparece ningún implicado con ese nombre. El informe dice también que Amer El Azizi, terrorista supuestamente ligado a Al Qaeda, está detenido por la Policía española desde 2002; sin embargo, lo cierto es que Amer El Azizi se encuentra en busca y captura y se ignora actualmente su paradero.
 
Resulta sorprendente que un experto internacional en cuestiones de terrorismo islámico envíe un informe con errores tan garrafales. Pero más sorprendente resulta el hecho en sí de que se envíe un completo informe de 40 páginas para, al final, extraer una sola conclusión: que Jamal Zougham, el culpable oficial del 11-M, está relacionado con Al Qaeda. Conclusión para la que, por otra parte, el informe no aporta un solo argumento útil.
 
Hasta tal punto es absurdo el informe, que el juez Del Olmo ordenó, con muy buen criterio, que ni siquiera se incorporar al sumario una traducción del mismo, por considerar que los datos contenidos en el informe no guardaban ninguna relación con el 11-M.
 
Como vemos, la noticia publicada en El País contenía dos errores graves.
  • El primero, decir que ese informe había sido encargado por el juez Del Olmo. No es cierto: el juez Del Olmo no sólo no encargó ese informe, sino que, después de estudiarlo, lo desestimó por considerarlo irrelevante.
  • El segundo error es más sutil: en la noticia de El País se afirmaba que el informe relaciona a Al Zarqawi con Jamal Zougham. Esa aseveración no es completamente cierta: en el informe se afirma que existe esa relación, sí, pero sin aportar ni un solo dato, prueba o argumento mínimamente serio. Por eso el juez Del Olmo ordenó que ni siquiera fuera traducido para incorporarlo al sumario.
¿Trataba El País de intoxicar a la opinión pública, en un intento más de culpabilizar a la cabeza de turco oficial del 11-M, Jamal Zougham? Posiblemente no. Posiblemente el periodista de El País que firmaba la noticia es uno más de los intoxicados por esas fuentes policiales que han tratado de convencer durante dos años a todos los medios de comunicación de lo malo que es Jamal Zougham, volcando sobre él todo tipo de basura.
 
¿De dónde salió ese informe?
 
Como ya hemos dicho, resulta sorprendente que un experto internacional como Jean-Charles Brisard emita un informe con errores de bulto como los que contiene el que recibió el juez Del Olmo. Tan sorprendente resulta, que no se puede evitar la sensación de que hay gato encerrado.
 
Un análisis más detallado del texto del informe nos revela, precisamente, cuál puede ser ese gato: en realidad, resulta muy dudoso que ese informe fuera redactado por Jean-Charles Brisard.
 
Al leer el texto en inglés del informe, lo primero que llama la atención es la estructura gramatical de las frases. Nosotros, los españoles, tenemos la sensación de que los ingleses "escriben las frases al revés"; sin embargo, en el informe de JCB Consulting, redactado en inglés, la estructura de las frases es sorprendentemente española y directa. Tanto es así, que uno puede coger determinadas partes del informe y traducirlas de corrido en voz alta, sin detenerse a pensar cómo construir la frase en español.
 
Pero, además, es que el informe está plagado de términos ingleses absurdos que son traducción literal de expresiones españolas, un poco al estilo del famoso libro "From lost to the river". Así, por ejemplo, "few time after...", que parece la traducción literal de "poco tiempo después..." (que en inglés se diría "shortly after"). O también "Spanish Police found a visit card of...", traducción literal de la frase "La Policía española encontró una tarjeta de visita de..." (tarjeta de visita se dice en inglés "business card", no "visit card").
 
Por otro lado, algunas otras partes del informe están literalmente extraídas (sin modificación ninguna) de páginas web americanas que cualquiera puede consultar. ¿Nos encontramos, entonces, ante un mero refrito de información a la que alguien añadió algunos párrafos, bastante mal redactados, con los que relacionar a Zougham con Al Qaeda? Teniendo en cuenta el excelente inglés que Jean-Charles Brisard utiliza en sus informes a la ONU, resulta muy dudoso que fuera él quien redactara el informe recibido por Del Olmo.
 
¿Lo redactó, quizá, algún subordinado suyo francófono, que podría haber cometido el mismo tipo de errores de traducción que un español? Podría ser, pero, dejando aparte los errores "lingüísticos", Jean-Charles Brisard dispone del suficiente material sobre Al Zarqawi bien redactado en inglés como para que ese subordinado no hubiera tenido que cortar y pegar trozos de páginas web.
 
Pero la confirmación de que alguien debió de pedir desde España a Jean-Charles Brisard que le hiciera el favor de enviar ese informe al juez Del Olmo la tenemos gracias a unas declaraciones del propio Brisard difundidas el 26 de marzo de 2004 por Associated Press. En esas declaraciones, Brisard afirmaba que "miembros de la Policía española le habían dicho que algunos sospechosos de los atentados del 11-M estaban en contacto con Al Zarqawi sólo uno o dos meses antes de los atentados".
 
Es decir, Brisard declara el 26 de marzo de 2004 que la Policía española le ha informado de esa conexión del 11-M con Al Zarqawi y una semana después le envía un informe al juez Del Olmo para ponerle al corriente. Si la Policía española era consciente de esa conexión, ¿qué necesidad veía Brisard de informar de ella a Del Olmo? ¿Es que tenía algún motivo para suponer que la Policía española le transmitía esa información a él, pero no al juez del caso?
 
Apuntes nostálgicos
 
Los menos jóvenes de los lectores recordarán perfectamente otro episodio igualmente peregrino que tuvo lugar siendo ministro de Justicia e Interior el inefable Juan Alberto Belloch, en tiempos de Felipe González. Tras unas arduas e inexplicadas negociaciones con el ex-director de la Guardia Civil Luis Roldán, que se había supuestamente fugado de España, el ministro Belloch compareció ante los medios para anunciar a bombo y platillo que Luis Roldán había sido detenido en Laos. Como demostración, el ministro exhibió un fax supuestamente enviado desde Laos, en francés, por un tal capitán Khan.
 
La superchería fue descubierta por Víctor de la Serna, del periódico El Mundo, que habla francés a la perfección y puso de manifiesto cómo aquel fax aparentemente recibido desde Laos estaba plagado de expresiones macarrónicas que sólo podría haber escrito un español que estuviera traduciendo literalmente al francés. El ministro quedó en evidencia hasta tal punto que su nombre ya ha quedado indefectiblemente ligado al de ese inexistente y esperpéntico capitán Khan.
 
Al analizar el episodio de JCB Consulting, uno no puede evitar la sensación de estar volviendo atrás en el tiempo. ¿Quién redactó en realidad ese refrito infumable en un inglés macarrónico? ¿Envió alguien desde España ese informe a JCB Consulting para que esa empresa se lo reenviara al juez Del Olmo, como si fuera de cosecha propia? ¿Por qué podría alguien tener interés en que un experto internacional hiciera llegar al juez Del Olmo un informe "avalando" la conexión de Jamal Zougham con Al Qaeda? ¿Quiso alguien recurrir a la "voz autorizada" de ese experto internacional para tratar de apuntalar unas acusaciones contra Zougham que no se sostenían por ninguna parte?
 
Aunque no son las únicas preguntas que suscita la lectura del informe. ¿Es casualidad que JCB Consulting enviara el informe precisamente el 2 de abril, el día anterior a la explosión del piso de Leganés? ¿O ese informe era una pieza más de esa puesta en escena en la que tan digno papel jugaron el esperpéntico atentado contra las vías del AVE o el esperpéntico fax amenazante enviado al periódico ABC el mismo 3 de abril?
 
Ante todo, que quede claro que no creo en absoluto que Jean-Charles Brisard tenga ninguna responsabilidad en el asunto. Creo, simplemente, que le metieron un gol, igual que pretendían metérselo al juez Del Olmo y a todos los españoles. ¿Quién fue el responsable del tiro a puerta? No tengo ni idea, pero algunos equipos parecen mostrar, año tras año, los mismos vicios de juego, no importa cuánto tiempo pase.
 
¡Bienvenido de nuevo, capitán Khan!

LOS ENIGMAS DEL 11-M

Por Luis del Pino Libertad Digital  12 Marzo 2006

Los vecinos de Leganés recuerdan al menos dos intervenciones policiales en aquel piso maldito de la C/ Carmen Martín Gaite 40. Muchos meses antes del estallido del piso se produjo una operación de incautación de 200 kg de droga por parte de la Guardia Civil. Los vecinos no recuerdan muy bien a la familia que vivía por aquel entonces en el piso, sólo saben que eran sudamericanos.

Posteriormente, entraría a vivir en ese piso una familia colombiana que luego se mudaría a otro piso del portal contiguo, el del número 38 de la misma calle. Tras esa familia, pasó a ocupar el piso un grupo de chicos colombianos.

Poco es lo que sabemos de estos inquilinos inmediatamente anteriores a los suicidas de Leganés. Sólo que uno de ellos, de nombre Fernando B.P. era un colombiano nacionalizado marroquí, como el propio sumario recoge.

A mediados de febrero de 2004 tendría lugar la segunda operación policial que los vecinos recuerdan. Policías armados se presentaron a detener a ese grupo de colombianos, pero éstos habían volado, dejándose allí todas sus pertenencias.

Al quedar vacío el piso, la persona encargada de la limpieza de aquellos bloques, de origen ucraniano, intentó alquilar la vivienda, pero la contestación que le dieron es que ya estaba alquilada, como consta en su declaración ante el juez. Sin embargo, lo cierto es que esa casa no estaba alquilada todavía.

A primeros de marzo, apareció en la casa un grupo de tres personas para realizar reformas y pintar el piso.

Estaban todavía pintando el 8 de marzo cuando un marroquí llamado Mohamed Belhadj se presenta en una inmobiliaria de la zona, sita en la Avenida de los Derechos Humanos nº 20 de Leganés, y solicita un piso en alquiler. El propietario de la inmobiliaria acompañó a Belhadj a ver el piso de la C/ Carmen Martín Gaite y, como le pareció adecuado al potencial inquilino, fueron juntos a la asesoría GEINSA, donde formalizaron el contrato entre Belhadj y el dueño del piso, Lorenzo Carrasco Moreno. El contrato, firmado por el dueño del piso y por Mohamed Belhadj, consta en el sumario: tiene una duración de cinco años y se realizó por un importe de 600 euros mensuales.

Aquel piso fue, por tanto, alquilado el 8 de marzo, tres días antes de los atentados de Madrid. Sin embargo, los vecinos no recuerdan que nadie entrara en la casa hasta muchos días después, aproximadamente en torno al 18 o 19 de marzo.

Los únicos que vieron a los suicidas de Leganés fueron los vecinos que compartían rellano con ellos, que pudieron reconocer (aunque con alguna contradicción menor) a 6 de los 7 en su declaración ante la Policía (el único al que no pudieron reconocer fue a Allekema Lamari). Esos vecinos recuerdan también que vieron a El Tunecino con un niño de diez años. Sin embargo, de ese niño no aparece en el sumario rastro alguno (salvo las propias declaraciones de esos vecinos).

Ninguno de los restantes vecinos de la casa recuerda haber visto a los suicidas. Por el contrario, sí recuerdan a dos chicos bien vestidos y educados que saludaban al cruzarse con los vecinos, que hablaban correctamente español y que no tenían aspecto especialmente árabe (aunque tampoco podría decirse por su aspecto que no lo fueran).

En aquellos diez días escasos que el piso estuvo habitado, no hicieron ningún ruido. Aquellas paredes son de papel, a pesar de lo cual los vecinos no recuerdan haberles oído hablar o gritar en la vivienda. Lo único extraño era el olor especial que tenía la comida que hacían, el hecho de que por la noche entraba y salía gente de aquel piso y también que las persianas del piso estaban constantemente bajadas.

También la persona que limpia los bloques recuerda algún detalle curioso. Varios de los días anteriores al estallido del piso observó muchas huellas de barro en el portal, que llegaban hasta aquel piso habitado por los supuestos islamistas. Sin embargo, le llamó la atención que esas huellas de barro del portal no continuaban en la calle, donde no había ni rastro de pisadas.

También recuerda uno de los vecinos que le llamó la atención, en los días anteriores al estallido, oír abrirse y cerrarse las puertas de la escalera a mediodía, como si alguien subiera o bajara andando por los distintos pisos, en lugar de usar el ascensor, que era lo habitual. Asimismo, contamos con testimonios de otro vecino que observó, en los días anteriores a aquel sábado 3 de abril, un coche que parecía vigilar la zona, y que él asumió que era de la Policía.

El día del estallido del piso, nadie vio ni habló con los presuntos suicidas. Sí recuerdan los vecinos haber oído los disparos. Y recuerdan haber oído los estremecedores cánticos y gritos de esos islamistas. Pero nadie vio a ninguno de los suicidas de Leganés. Sólo a ese que salió huyendo del piso y que nos dicen que era Abdelmahid Bouchar.

De hecho, uno de los vecinos de aquella manzana, que vivía en uno de los bloques situados al otro lado de la piscina, fue testigo privilegiado de los hechos. Vio salir de la vivienda a ese supuesto terrorista, que se dirigió al patio interior de la comunidad para tirar la basura y salió huyendo al ver allí a unos policías. Logró escapar saltando la valla que cerca esa zona comunitaria (ver Fotografía 1).
 

Fotografía 1:
 

Después de eso, ese vecino fue testigo de los intercambios de disparos entre las cinco y las cinco y media de la tarde. Los disparos se oían a través del enrejado de celosía que tiene la cocina del piso. No vio a nadie asomarse a la ventana, ni levantar persianas, ni pudo ver quién efectuaba esos disparos, porque la celosía lo impide.

Después de cesar los disparos, los vecinos pudieron oír cánticos y gritos, que duraron como un cuarto de hora. Tras terminar los disparos y los gritos, pasó una hora u hora y media hasta que los habitantes de la C/ Carmen Martín Gaite 40 recibieron orden de desalojar, en torno a las 7 y cuarto. La Policía les dijo que desalojaran bajando por el ascensor.

Ni siquiera los geos llegaron a ver a aquellos suicidas. La historia de aquel asalto se ha contado con todo lujo de detalles en los periódicos: se ha dicho que los suicidas estaban en corro entonando sus cánticos dentro de la casa, pero es imposible que nadie haya visto esa escena, porque las persianas estaban bajadas y los geos no llegaron nunca a entrar. Por tanto, esa escena es pura fantasía. Se ha contado también que uno de los suicidas salió al rellano de la escalera envuelto en una sábana, pero las declaraciones al diario ABC de uno de los geos que resultó herido en el asalto lo desmienten: los geos no llegaron nunca a ver a nadie. Tan sólo oían tremendos cánticos de las personas presuntamente recluidas en esa casa.

Demasiadas preguntas

El relato de los hechos deja un mal sabor de boca. Los propios vecinos afectados no se recatan en comentar que todo les parece muy extraño. Resulta extraña, por ejemplo, esa evidente predilección de diversos delincuentes hacia esa vivienda. ¿Era acaso una vivienda marcada? ¿Es casualidad que se produjera esa operación policial en el piso pocas semanas antes de la masacre de Madrid, motivando que el piso quedara vacío? ¿En qué consistió esa operación? ¿En qué fecha exacta fue? ¿Quién era ese colombiano nacionalizado marroquí que habitaba el piso? ¿Por qué, una vez vacío el piso, no se le alquila a la persona encargada de la limpieza, que lo había solicitado? ¿Por qué, si los presuntos islamistas tenían todo tipo de pasaportes y carnets de identidad falsos, alquila uno de ellos ese piso usando su documentación real?

¿Por qué los supuestos responsables de los atentados tardan una semana, después del 11-M, en refugiarse en ese piso? De hecho, ¿por qué llegan a refugiarse en él, en lugar de ir, por ejemplo, a la casa que habían alquilado en Albolote (Granada) o huir del país pasando a Francia?

¿Quién era ese niño de diez años que acompañaba a uno de los supuestos terroristas? ¿Vivía también en el piso? ¿Qué fue, entonces, de él? ¿Quién dejó en el portal de la casa, en los días previos al estallido, esas huellas de barro milagrosas que no llegaron a manchar la acera? ¿Por qué tenían que tener las persianas constantemente bajadas unos terroristas que, sin embargo, se cruzaban a cara descubierta con los vecinos?

¿Quién era ese hombre sin rostro que disparaba desde detrás del enrejado sin que (como hemos visto en un capítulo anterior) quedaran vainas de cartuchos como resultado? ¿Por qué nadie pudo ver a ninguno de los terroristas en la casa aquel sábado 3 de abril? ¿Por qué se tardó tanto (más de cinco horas después de rodear la Policía el piso) en dar la orden de desalojo de los vecinos?

Pero, sobre todo, ¿quién y por qué ha estado filtrando a los medios de comunicación escenas absurdas sobre lo que sucedió en el piso? ¿Qué necesidad había de inventarse corrillos de musulmanes fanáticos o presuntos terroristas envueltos en sábanas?

Paisaje después de la batalla

La explosión de Leganés reventó por completo el piso en que se hallaban los presuntos terroristas. El estallido fue tan brutal que quedaron arrasados prácticamente todos los tabiques de las plantas primera, segunda y baja, como puede fácilmente apreciarse en las fotografías difundidas por las televisiones y los periódicos. Pero esas fotografías no hacen justicia a la verdadera dimensión de ese estallido, porque todas las imágenes que se han difundido son imágenes tomadas desde fuera del edificio. En la siguiente fotografía puede apreciarse el estado del edificio desde dentro un mes después de la explosión, cuando ya las tareas de desescombro y apuntalamiento habían hecho seguro el piso para la visita de los vecinos.
 

Fotografía 2:
 


 

La explosión hizo desaparecer literalmente la mitad del suelo de la vivienda (el forjado existente entre la planta primera y la baja), pero además agujereó el forjado entre las plantas sótano y baja, entre las plantas primera y segunda e incluso el existente entre las plantas segunda y tercera. El techo de la planta tercera llegó también a dañarse, aunque sin llegar a ser agujereado (ver Fotografía 3).
 

Fotografía 3:
 


 

Además de los daños en el forjado, también el hueco del ascensor resultó literalmente arrasado de arriba a abajo, quedando el ascensor comprimido como un acordeón en el fondo del hueco. Sin embargo, las escaleras donde se encontraban los geos no llegaron a derrumbarse.

Son muchas las reflexiones que suscitan estas imágenes. En primer lugar, si verdaderamente había allí unos terroristas dispuestos a morir matando, no tiene ninguna lógica la posición de la carga explosiva. Los geos estaban a la puerta de la vivienda; ¿qué sentido tiene entonces que los terroristas se hicieran estallar encerrados en un dormitorio o congregados en el pasillo, en lugar de disponer las cargas explosivas a la entrada del piso?

En segundo lugar, ¿qué carga tan brutal tuvo que estallar en la vivienda para ocasionar semejantes destrozos? Según el informe de 5 de abril de 2004 del jefe del TEDAX, en aquel piso estallaron unos 20kg de dinamita Goma-2 ECO. Pero eso contrasta con la cantidad de explosivo utilizada en los trenes de la muerte el 11-M: según otro informe del jefe del TEDAX de 20 de abril de 2005, en cada una de las bombas de los trenes se utilizaron 10 kg. de Goma-2 ECO. Resulta un tanto chocante: si 20 kg de Goma-2 ocasionaron semejantes destrozos en el piso de Leganés, haciendo volar todos los tabiques de tres pisos y agujereando el forjado de cuatro plantas, con 10 kg de Goma-2 parece que no hubieran debido quedar de los vagones de tren ni las astillas. Visto de otro modo: la explosión de Leganés destrozó todos los tabiques de ese piso de 100 metros cuadrados; sin embargo, algunas de las fotografías de los trenes muestran los asientos del vagón perfectamente enteros justo al lado del agujero dejado por la explosión.

O en los trenes se utilizó una cantidad de explosivo muy inferior a esos diez kilogramos de dinamita, o en el piso de Leganés estalló una carga muy superior a los 20 kg que nos dicen, o las bombas del 11-M estaban fabricadas de modo que la onda expansiva quedase confinada y reventara los trenes lateralmente.
 

 
Más incógnitas

Sea como fuere, no son las únicas incógnitas con respecto a esa explosión.

  1. En primer lugar, las declaraciones de uno de los geos heridos a ABC (a las que antes hacíamos referencia) revelan que los tedax detectaron dos focos de explosión, no uno. Los técnicos contratados por el Ayuntamiento de Leganés para determinar si había que demoler el edificio corroboraron esa impresión en una reunión con los vecinos afectados: los destrozos en el sótano no se correspondían con los que hubieran debido existir en caso de haber habido un único foco en la planta primera. Según la impresión de esos técnicos, en el sótano había detonado una segunda carga explosiva. Si es eso cierto, ¿qué sentido tiene? ¿Cayó parte de la dinamita como consecuencia de la explosión, estallando en el sótano después de la caída? ¿Había una segunda carga allí colocada? En ese caso, ¿quién la colocó? Según la documentación que obra en el sumario, los supuestos terroristas no habían alquilado ningún trastero al alquilar la vivienda, por lo que no tenían acceso al sótano.
  2.  En segundo lugar, si damos por buena la cantidad de 20 kg de Goma-2 ECO para la explosión de Leganés, ¿cómo estaba distribuida esa dinamita? Ya hemos comentado en uno de los anteriores capítulos de "Los enigmas" que dos de los cadáveres de los supuestos terroristas aparecieron con sendas bolsas de plástico a la cintura, cada una de las cuales contenía entre 1 y 2 kg de dinamita. Suponiendo que los otros cinco supuestos terroristas hubieran hecho estallar bolsas similares colocadas alrededor de su cintura, eso nos da un total de entre 5 y 10 kg de Goma-2. ¿Dónde estaban los 10 o 15 kg restantes que estallaron? ¿Debemos suponer que los presuntos suicidas hicieron detonar sus cinturones y que, como consecuencia, alguna otra carga colocada en el piso estalló por simpatía? ¿O lo que se hizo estallar fue directamente esa otra carga?
El registro

Después de la explosión, un total de 27 Tedax se encargaron de asegurar la zona antes de la entrada de la juez Teresa Palacios. El auto de 15 de febrero de 2005 del juez Del Olmo detalla los objetos encontrados por la Policía Científica entre aquellas ruinas en presencia de la juez. Además de numerosa documentación y prendas de ropa de los suicidas, aparecieron también numerosas pertenencias de los vecinos cuyos inmuebles habían quedado también destrozados. También refleja el acta que se encontraron subfusiles, una pistola, unas pocas vainas y cartuchos, un ordenador, una cámara de vídeo, una cinta de vídeo deteriorada, dinero, cuadernos y, por supuesto, los restos de esos siete cadáveres. Por último, y a pesar de que los Tedax ya habían hecho su labor, aparecieron también algunos restos de explosivos y algún resto de envoltorio de Goma-2.

Dos días después del estallido, el 5 de abril, los Tedax hacían entrega de una serie de objetos que habían recogido en el piso antes de que la juez levantara acta. Entre esos objetos había ejemplares del Corán, documentación de alguno de los suicidas, papeles manuscritos, bolsas de plástico, llaves, mapas y también algunos otros efectos que conviene reseñar:

  • Nueve (9) teléfonos móviles, 10 cargadores y un manual de teléfono.
  • Un cepillo de dientes con pasta en un neceser.
  • Una madeja de cables gris.
  • Una mochila color naranja, con un carrete de cable de audio y una pila de 1,5 V.
  • Un cartucho de pistola.
  • Restos de una carcasa de despertador.
  • 14 bolsas PVC de envoltorio de GOMA 2 ECO.
  • 17,4 kg de Goma-2 ECO amasada.
  • 594 envoltorios de cartuchos de Goma-2 ECO.
  • 239 detonadores de diversos modelos.
  • Una bandera verde con inscripciones en árabe (es la que aparece en los vídeos de reivindicación).
Resulta chocante. Parece lógico que los Tedax retiren del lugar esos 17,5 kg de explosivos o esos 239 detonadores, o incluso los teléfonos móviles y los envoltorios de Goma-2, pero ¿para qué se llevan los Tedax el resto de efectos? ¿Para que se llevan ejemplares del Corán y libros con caracteres árabes? ¿Para qué se llevan documentación de los suicidas? ¿Y un cepillo de dientes con pasta? ¿Por qué se hizo esa limpia, en lugar de que fuera la juez la que levantara acta de esos efectos?
 
Lo diré de otro modo: el hecho de que los Tedax se llevaran objetos que no parece que tengan mucha relación con su actividad profesional, ¿no abre la puerta a que algún abogado defensor pueda cuestionar (con razón o sin ella) si esos efectos entregados por los Tedax fueron añadidos a posteriori?

Pero, en realidad, el asunto es aún peor. Porque no es sólo que tengamos un acta de registro redactada por la juez y una segunda lista de objetos aportada por los Tedax, lo que ya de por sí suena un tanto irregular. Es que, además, al abrir las cajas de objetos entregadas por los Tedax, la juez descubrió que en esas cajas había toda una multitud de objetos que ni siquiera estaban consignados en la lista que los Tedax aportaron: ropa, mochilas, documentación, ... Es decir, que los objetos supuestamente encontrados en Leganés son de tres tipos:
 

  • los que la juez consignó en acta, con respecto a los cuales no existen dudas
  • los que aparecen en el acta entregada por los Tedax, que podrían perfectamente ser cuestionados en el juicio
  • los que aparecieron en las cajas entregadas por los Tedax, pero que no estaban reflejados en el acta de entrega.

Yo no entiendo mucho de leyes, pero me da la sensación de que estos últimos objetos tendrán que ser eliminados como pruebas antes o después, porque no existe forma humana de demostrar que ha existido una cadena de custodia. En otras palabras: no tenemos ni idea de cómo han aparecido esos objetos, así que difícilmente podemos incriminar a alguien basándonos en ellos.

Y no estamos hablando de cosas irrelevantes, porque da la casualidad de que entre esa documentación no consignada en acta estaba una libreta de ahorros de Daoud Ouhnane, el argelino al que se le atribuye la única huella dactilar encontrada en la bolsa de basura de la furgoneta de Alcalá. Con lo cual, la situación en lo que respecta a este argelino (que está en busca y captura) es que la identificación de su huella dactilar es dudosa (porque la huella era muy fragmentaria) y el único otro indicio sólido que le vincula con los atentados es una libreta de ahorros que aparece de manera completamente irregular. ¿Se me permitirá decir que dudo mucho de que ese argelino tenga nada que ver con los atentados?

¿Quién ordenó a los Tedax hacer esa limpieza de objetos en el piso? ¿Por qué aparecieron objetos no consignados en acta entre los efectos entregados? ¿Es que no hay ningún aspecto de la versión oficial que no esté plagado de sombras?

Para rematar, contamos con testimonios de personas que participaron en aquellas tareas de desescombro que nos permiten afirmar que en Leganés había un cuarto tipo de objetos: los objetos que fueron retirados de la escena de la explosión sin que quedara constancia de ellos en ninguna de las actas. Estos objetos (que incluían diversa documentación) no han quedado reflejados en el sumario.

Por cierto, la información que tenemos es que entre esa documentación había papeles sobre ETA. Pura casualidad, por supuesto.

En el próximo capítulo: Llámame.


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