AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 13 Marzo  2006
Presidente Zapatero: dos años después, seguimos queriendo saber quién tomó la decisión de atentar el 11-M
Jesús Cacho El Confidencial 13 Marzo 2006

Censurado por no estar escrito en catalán
Marcos Pardeiro La Razón 13 Marzo 2006

Carod, torpedo contra Zapatero
Editorial ABC 13 Marzo 2006

Batasuna desafía al Estado mientras el PSOE negocia
Editorial Elsemanaldigital 13 Marzo 2006

ETA abre su chaqueta para enseñar las pistolas de la negociación
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 13 Marzo 2006

Catecismo estatutario
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Marzo 2006

CUEVAS
GERMÁN YANKE ABC 13 Marzo 2006

Tautología, semiótica y estupidez
LUIS IGNACIO PARADA ABC 13 Marzo 2006

Presidente por accidente
JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 13 Marzo 2006

Dos formas de afrontar el 11-M
EDITORIAL Libertad Digital 13 Marzo 2006

Los obispos y el terrorismo
JORGE TRIAS SAGNIER ABC 13 Marzo 2006

España sigue sin saber
Sancho Michell de Diego minutodigital 13 Marzo 2006

El inicio del principio del comienzo
JUAN MANUEL DE PRADA  ABC 13 Marzo 2006

El puño atómico del integrismo islámico
José Javaloyes Estrella Digital 13 Marzo 2006

El policía responsable de los objetos encontrados en el tren de El Pozo desmonta la pista clave del 11-M
Libertad Digital 13 Marzo 2006

Entrevista: RICARDO PARDO ZANCADA
Minuto Digital 13 Marzo 2006
 

Presidente Zapatero: dos años después, seguimos queriendo saber quién tomó la decisión de atentar el 11-M
Jesús Cacho El Confidencial 13 Marzo 2006
 
Esto no es una carta abierta, ni nada que se le parezca. Es, en todo caso, un recordatorio -ominoso, imperativo, acuciante- a quien encarna el poder ejecutivo en nuestra sedicente democracia. Aquellos españoles acostumbrados a pensar por su cuenta, reacios a comulgar con piedras de molino, que haberlos hailos, siguen, seguimos, seguiremos empeñados en saber quién, cómo y dónde se tomó la decisión de cometer los atentados del 11-M que en menos de dos años han cambiado la faz de este país todavía llamado España.

Dos años después de aquella tragedia que segó 192 vidas inocentes, los españoles siguen, seguimos dominados por el sentimiento de perplejidad y asombro que produce el recordatorio de una matanza cometida con milimétrica precisión 3 días antes de unas elecciones generales. Precisión de reloj suizo capaz de hacer picar el anzuelo de la autoría etarra a un peripatético Aznar y su bien mandado Ángel Acebes, para, horas después, en el momento procesal oportuno, empezar el aluvión de detenciones y pruebas incriminatorias contra el terrorismo islamista, en una sucesión de acontecimientos que desembocó el día 13 en la movilización del “queremos saber” y en el “España no se merece un Gobierno que miente”. Remember Rubalcaba.

Ambos eslóganes siguen siendo plenamente válidos, siguen estando de plena actualidad: “España no se merece un Gobierno que miente”, y los españoles “queremos saber” qué hay de verdad tras unos atentados que no sólo -y no es poco- cambiaron el Gobierno de la nación, colocando en La Moncloa a un presidente que jamás, en circunstancias normales, habría volado tan alto, sino que, además, provocaron un cambio radical en las alianzas exteriores de España y alumbraron un auténtico cambio de Régimen, que hace añicos la Constitución del 78 para dar paso a un Estado confederal, especie de ruleta rusa o salto al vacío con el que un puñado de españoles han decidido jugarse el futuro de todos. En definitiva, los atentados del 11-M abrieron un proceso revolucionario en toda regla, cuyo pato han pagado 192 víctimas como inocentes.

Lo anterior será, más o menos, lo que andando el tiempo dirán los libros de Historia sobre lo ocurrido el 11-M y sus consecuencias. Es obvio que, por encima de banderías partidistas, la primera obligación de cualquier Gobierno democrático –y el que preside el señor Rodríguez lo es sin la menor duda- salido de un trauma nacional como el del 11-M debería haber consistido en investigar a fondo el drama y llegar hasta sus últimas consecuencias, poniendo en ello toda la fuerza coercitiva del aparato del Estado para, a continuación, exponer sin tapujos los resultados de la misma a la consideración y juicio de los ciudadanos.

Pues bien, el Gobierno del Zapatero prodigioso se ha dedicado, con la ayuda del grupo mediático que lo protege y cobija, justamente a hacer lo contrario: a echar tierra al asunto, a intentar por todos los medios que los ciudadanos olviden el drama, a dividir a los familiares de las víctimas del atentado, a desacreditar a quienes han seguido en el empeño de investigar la verdad de lo ocurrido –en esencia el diario El Mundo y el altavoz de la cadena COPE- y a guardar un culposo silencio cuando las nuevas revelaciones le dejaban fuera de juego.

Y ahí está el posmaterialista (el filósofo Moraleda decía ayer en El País, tócala otra vez Sam, por boca del arúspice presidencial Aizpeolea) Zapatero, volviendo del revés este país como si de un calcetín se tratara y haciéndolo de espaldas a la mitad -por ser generosos en los porcentajes- de los españoles, pero, eso sí, cerrado a cal y canto a la averiguación de las circunstancias que rodearon el 11-M, refractario a la investigación de quién, cómo y dónde se planeó el 11-M, y utilizando el aparato de seguridad del Estado no para resolver lo que sigue siendo un enigma, sino para tratar de enterrarlo bajo nuevas capas de tierra y cieno.

Es imposible seguir, a menos que uno se convierta casi en un profesional del asunto, los nombres, lugares y episodios relacionados con el 11-M que han ido apareciendo y que contradicen la versión gubernamental, no obstante lo cual muchos españoles, entre los que me encuentro, siguen otorgando a Zapatero el beneficio de la duda y creyendo que no tuvo nada que ver con lo ocurrido. Simplemente piensan que fue un beneficiario directo, si bien involuntario, de la masacre, y que es el miedo a empañar su victoria electoral lo que le induce a cruzarse de brazos.

Sin embargo, son cada día más los españoles que empiezan a tener serias dudas de que esta explicación sea aceptable por insuficiente. Y cada día que pase y el señor Rodríguez siga empeñado en que “ya está todo claro”, serán más los que lo verán todo más oscuro. Más serán los españoles convencidos de que desde el 11-M vivimos instalados sobre un gigantesco barril de pólvora que terminará por explotar algún día, llevándose lejos las cenizas de los impostores.

Censurado por no estar escrito en catalán
El Ayuntamiento leridano de Almacelles cancela la presentación de un libro por estar redactado en castellano y aragonés antiguo. Grupos nacionalistas habían amenazado con boicotear el acto
Marcos Pardeiro La Razón 13 Marzo 2006

Barcelona- Pese a que el nuevo Estatuto de Cataluña todavía no ha entrado en vigor, el deber de conocer el catalán sí que parece haberlo hecho. Incluso el de escribirlo. En Almacelles (Lleida), el Ayuntamiento decidió suspender este fin de semana la presentación de un libro por no estar escrito en catalán. La osadía de haberlo redactado en castellano y en aragonés antiguo, sumada a las presiones de colectivos nacionalistas, provocó que la concejala de Cultura comunicara a Amigos de Tamarite que la exposición de su obra sobre el centenario del canal entre Aragón y Cataluña debía cancelarse. El anuncio se produjo sólo un día antes de la celebración del acto, previsto para la mañana del pasado sábado, y se justificó -únicamente- por el temor a altercados en plena feria del Agua.

Insatisfecho con las explicaciones de la edil, el coordinador de la obra, Julián Nadal, telefoneó al consistorio para hablar con el alcalde, Josep Ibarz (CiU). Tras media hora de conversación, Nadal comprendió que el verdadero motivo era no haber escrito en catalán. «No acepto que nos discriminen por pensar que soy aragonés y hablo aragonés», comentó este historiador afincado en Tamarite (Huesca) y miembro de la Facao, una plataforma cultural que defiende las singularidades de Aragón Oriental y que se opone a la imposición del catalán en detrimento de sus históricas lenguas locales (fragatino y cahapurriau, por ejemplo).

El conflicto lingüístico en esta zona viene de lejos y se agudizó cuando el presidente de Aragón, el socialista Marcelino Iglesias, estudió en la pasada legislatura la posibilidad de hacer el catalán cooficial en la comunidad autónoma. Lo cierto es que un estudio sociolingüístico realizado por la Universidad de Zaragoza puso de manifiesto que la amplia mayoría -un 75 por ciento- de los vecinos de estas comarcas limítrofes con Cataluña (La Litera, Bajo Cinca, Ribagorza, Caspe y Matarraña) rechazaban de plano la cooficialidad del catalán.

Desde 1996, la Facao trata de salvaguardar el patrimonio cultural de la zona. Esta entidad admite que los padres están interesados en que su hijos aprendan el catalán, conscientes de la casi segura posibilidad de que tengan que estudiar o trabajar en Cataluña. Pero, a la vez, censura el intento de que su identidad sea engullida a golpe de talonario -con millonarias subvenciones de la Generalitat- y, encima, con el visto bueno del Gobierno de Aragón. «Año tras año, y día tras día, hemos de sufrir numerosas acometidas para convencernos de que hablamos en catalán, de que somos de cultura e identidad catalana, de que pertenecemos a esos inventos como los Països Catalans», lamenta el presidente de la Facao, Ángel Hernández, quien observa en la cuestión idiomática un «caballo de Troya» para expandir su pancatalanismo.

El Casal Jaume I de Fraga (Huesca) y la Institución Cultural de la Franja de Ponent son buenos ejemplos del patrocinio de la administración catalana. La última de ellas visitó escuelas de las comarcas orientales de Aragón, promoviendo la lengua catalana y dando a conocer el «Acampallengua». Es habitual ver sus actos trufados de banderas independentistas y de referencias a los «Països Catalans».

El conflicto lingüístico también ha alcanzado la enseñanza. En el pasado curso, el colegio público del municipio oscense de Benabarre permitió que una profesora de música diera sus clases en catalán. Un alumno lo explicó en casa. La madre -que prefiere mantener su nombre en el anonimato- tuvo que acudir a la dirección provincial de Enseñanza para que un inspector comprobara que el libro de la materia estaba escrito en catalán. Se retiró el texto, pero la maestra siguió con sus lecciones en catalán.

Son muestras de una polémica poco conocida. Entre los vecinos de Aragón Oriental existe la sensación de que se trata de introducir el catalán con calzador y de que se menosprecian sus lenguas locales. Amigos de Tamarite tendrá que conformarse, por tanto, con presentar su obra otro día.

Carod, torpedo contra Zapatero
Editorial ABC 13 Marzo 2006

EN una entrevista que publicamos en la sección de Nacional, el presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, asegura sentirse «moralmente avalado» por Zapatero dos años después de su reunión, desvelada en su día por ABC, con la cúpula de ETA en Perpiñán. Ese «moralmente avalado» de Carod es un golpe en la línea de flotación del Gobierno socialista y de su política antiterrorista, lo que obliga al jefe del Ejecutivo a responder al dirigente republicano. Si Carod se siente avalado en su intento «negociador» con una banda terrorista, Zapatero debería confirmar si es el avalista. El presidente de ERC, tal vez dolido por el papel secundario que le ha otorgado el Gobierno en las negociaciones sobre el Estatuto, coloca al jefe del Ejecutivo en una posición comprometida. Porque si Zapatero «moralmente» respalda los contactos de Carod con ETA -siempre según el líder independentista-, el proceso de paz diseñado por el presidente del Gobierno sería consecuencia de lo acordado en aquella fecha, lo que, sin duda, jugaría en beneficio de los intereses de la banda terrorista en connivencia con el nacionalismo soberanista. Carod-Rovira compromete gravemente a Zapatero, que no puede guardar silencio.

Batasuna desafía al Estado mientras el PSOE negocia
Editorial Elsemanaldigital 13 Marzo 2006

Barrena y Otegi amenazan a Zapatero a cuenta de la negociación. Mientras, por sus delitos, el juez Grande-Marlaska puede mandarlos a la cárcel. Su obligación en un Estado de Derecho.

13 de marzo de 2006. Pernando Barrena, portavoz de Batasuna, ha descargado sobre el PSOE la responsabilidad de las últimas actuaciones judiciales contra Arnaldo Otegi y los dirigentes proetarras citados a declarar hoy lunes. Barrena y Otegi comparecen hoy en la Audiencia Nacional junto a la abogada de etarras Arantza Zulueta, al responsable de comunicación de Batasuna Juan José Petrikorena, al portavoz de Gestoras pro Amnistía, Juan María Olano y al secretario general del sindicato batasuno LAB Rafael Díez Usabiaga.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska les imputa delitos de terrorismo por los incidentes derivados de la huelga general del pasado jueves. Según Barrena esta iniciativa de la Audiencia Nacional tiene causas políticas y sólo puede "obstaculizar y entorpecer" el llamado "proceso de paz".

Barrena parece haber olvidado algo que pocos recuerdan ya, y es que Batasuna es ilegal, porque es parte de ETA. No se puede conceder un espacio público a una banda terrorista, del mismo modo que no se puede negociar con un grupo armado de delincuentes. Al fin y al cabo es lógico que Barrena pida un trato político de favor para su agrupación ilegal, ya que es su interés directo. Lo más insólito es que políticos que se dicen demócratas están de acuerdo en negociar esa posición política de quienes no son sino miembros de una organización criminal.

El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, se ha mostrado contrario a que Arnaldo Otegi sea encarcelado, cosa que podría suceder hoy lunes ya que el batasuno está en libertad provisional bajo fianza de 400.000 euros, pero la comisión de un nuevo delito de terrorismo lo habría de llevar a prisión. Para Imaz, como para Barrena y ETA, Batasuna es una organización política, y "en democracia, procesar a dirigentes políticos por sus declaraciones no es el camino para la convivencia". También el líder del PNV, como los de ETA, cree que "la Justicia está politizada".

Imaz y Barrena tienen más cosas en común. Ambos creen necesaria e inminente una negociación política entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que denominan "un proceso de soluciones democráticas para este país" para el que hasta ahora "se han dado pasos en la buena dirección". Y Zapatero calla.

Habla, en cambio, la presidenta del PP vasco María San Gil, para quien gracias a actitudes de este tipo ETA "en este último año y medio, se ha crecido y se ha envalentonado". Batasuna y ETA no sólo existen sino que demuestran su fuerza con atentados, movilizaciones y huelgas, y son capaces de imponer una negociación de igual a igual con los poderes legítimos del Estado. En todo esto, además de los populares del País Vasco, que se han quedado solos en la defensa del constitucionalismo por abandono del PSE de Patxi López, sólo destaca por su claridad la actuación del juez Grande-Marlaska. Que se limita, sin estridencias, a cumplir su obligación dentro de un Estado de Derecho.

ETA abre su chaqueta para enseñar las pistolas de la negociación
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 13 Marzo 2006

Como ha señalado el popular Astarloa, ETA piensa que "tiene todas los cartas de la baraja para cambiar armas por naciones en una negociación con las pistolas al cinto".

13 de marzo de 2006. Otro fin de semana cargado de rumores de tregua de ETA o, como se señala será ahora el anuncio de la banda, de final definitivo de la violencia. Otro más, y ya van unos cuantos, en el que se azuzan desde La Moncloa todo tipo de especulaciones al respecto. Y ello pese a que los informes del CNI al Gobierno no invitan al optimismo.

El caso es que la semana había venido cargada de noticias que reflejan cualquier cosa excepto que los terroristas estén dispuestos a dejar las armas: oleada de atentados; extorsión cada día más férrea a empresarios vascos y navarros; huelga general el jueves convocada por la ilegalizada Batasuna en Navarra y País Vasco; posible encarcelamiento este mismo lunes de Arnaldo Otegi precisamente por su participación en la huelga general estando en libertad condicional, etc.

Pese a todo, el Gobierno el viernes por boca de su vicepresidenta primera, Teresa Fernández de la Vega, manifestó seguir trabajando en la búsqueda de la paz, "sin atajos, precios o chantajes". Es decir, que el equipo de José Luis Rodríguez Zapatero insiste en sus "esperanzas" a pesar de la que parece que está cayendo ¿Con qué nos quedamos?

¿Fracasó la huelga batasuna?
La huelga general convocada por Batasuna el pasado jueves y que ha sido presentada por algunos medios de comunicación como un fracaso, por su escaso seguimiento, demuestra sin embargo que ETA toma fuerza cada día que pasa. Si uno se queda con los porcentajes de huelguistas y el número de incidentes parece que el brazo político de ETA ya no es lo que era. Sin embargo, las cosas son distintas.

La huelga fue una muestra de poderío por parte de Batasuna. Lo que pasa es que no intentaban mostrar esa fuerza a la sociedad en general, sino a su propio entorno y a quienes negocian con ellos. Hubo, sí, pocos huelguistas en números absolutos, pero la maquinaria etarra está ya perfectamente engrasada, ha demostrado su capacidad de sobrevivir a años de ilegalización manteniendo un control total sobre su parte de la sociedad. Y en esos sectores sociales ahora mismo hay euforia. La prueba de fuerza es parte de la negociación, señal de la misma, y no de un enfrentamiento que ha dejado de existir.

ETA negocia con ventaja
En realidad, la instalación de Zapatero como si ya estuviésemos inmersos en su añorada tregua rebaja la tensión de las fuerzas policiales contra la banda terrorista y permite a los criminales y a sus organizaciones afines fortalecerse. ¿Hubiese podido ETA convocar esa huelga general hace tan solo dos años? En absoluto. ¿Cuántos terroristas han sido detenidos en los últimos meses en España? Pues ninguno.

La oleada de atentados de ETA así como la campaña de extorsión a empresarios de las últimas semanas, junto a esa huelga general, indican cómo los pistoleros vascos ponen sobre la mesa sus activos de cara a la negociación con el Gobierno, por un lado, y, también, cómo el nacionalismo vasco forcejea para saber, cuando llegue el momento, quién será –si ETA o el PNV- quien lleve la voz cantante en el futuro proceso de "construcción nacional" de Euskalerría. Demuestra también que la política antiterrorista del Gobierno es cualquier cosa menos antiterrorista.

Como certeramente ha explicado el secretario de Libertades Públicas del PP, Ignacio Astarloa, con la actitud que mantiene el Gobierno ETA piensa que "tiene todas los cartas de la baraja, sea para cambiar armas por naciones en una negociación con las pistolas al cinto, o sea para continuar la recuperación de la que se jactan y elevar su actividad criminal hasta imponer por las armas todo aquello por lo que llevan matando cuarenta años".

¿Qué van a negociar?
En esa negociación, ¿cuáles son las prioridades de Zapatero? La primera, convertir al PP en algo marginal; la segunda, que el PSE de Patxi López vuelva al poder mientras que el anuncio del cese definitivo de la violencia de ETA se convierte en baza electoral del propio PSOE a nivel nacional. La negociación bajo mesa, prosigue.

¿Y lo de Otegi?
En cuanto al posible encarcelamiento del batasuno Otegi por orden del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska, fuentes judiciales consultadas señalan que se trataría de un pulso en toda regla al Gobierno por parte del poder judicial que se niega a que en España se negocie con los terroristas olvidándose que en un Estado de Derecho nadie está al margen del peso de la ley. "De momento, jueces como Grande Marlaska aguantan, pero se verá hasta cuando y cómo, al final, acaban las cosas", dicen esas fuentes.

Lo más interesante es la posición del Fiscal General del Estado. Cándido Conde Pumpido se ha apuntado a la idea de detener a Otegi -ya hizo lo mismo el pasado mes de junio-. Tampoco podía evitarlo, entre otras cosas; así que el Gobierno hace de necesidad virtud, y convierte el reto de los jueces y fiscales independientes en una pequeña baza en su negociación con los nacionalistas.

Curiosas y reveladoras a este respecto las declaraciones a Radio Eukadi del portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, mostrando su sorpresa por la posición del fiscal: "porque ha cambiado radicalmente de criterio", para acabar acusando a los jueces de estar politizados, en especial los de la Audiencia Nacional, "donde todos conocemos jueces aparentemente imparciales e independientes pero que hacen el juego a las estrategias del PP".

Catecismo estatutario
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Marzo 2006

-A ver, dime, niño, ¿qué cosa es España?
-España es una nación de naciones.

-Muy bien. ¿Y cuántas naciones hay en España?
-Tres, y un Estado, por ahora.

-Dilas.
-Cataluña, el País Vasco, Galicia y el Estado español.

-¿Por qué son naciones Cataluña, el País Vasco y Galicia?
-Porque tienen hechos diferenciales, lengua propia y derechos históricos, que habrán de ser reconocidos en sus respectivos Estatutos.

-Y Andalucía ¿es una nación?
-No, padre, aunque podría serlo si sus dirigentes políticos tuvieran coraje para así declararlo.

-Primero, no me llames padre, sino Progenitor A, y segundo, limítate a contestar lo que se te pregunta. ¿Es Andalucía una nación?
-No, porque no tiene hecho diferencial ni lengua propia, ni derechos históricos.

-¿Y Valencia, es una nación?
-Tampoco, salvo que en el futuro se integre en la nación catalana.

-¿Qué otros derechos tienen las naciones históricas?
-Tienen derecho a establecer relaciones bilaterales con el Estado, y a que sus Estatutos les reconozcan la condición nacional y el uso de sus símbolos nacionales. También tienen derecho a definir su carta de derechos y deberes ciudadanos, a mantener representantes propios en los órganos del Estado, a instituciones fiscales y de justicia propias y a declarar su lengua propia de uso preferente, exclusivo en la administración y en la enseñanza.

-¿Puede Extremadura tener un representante en el Consejo del Poder Judicial?
-No, porque no es una nación.

-¿Puede Castilla-La Mancha disponer de órganos judiciales propios?
-No, porque no es una nación.

-¿Puede La Rioja definir una carta de derechos y deberes ciudadanos?
-No, porque no es una nación.

-¿Puede Andalucía tener un representante en el Banco de España?
-No, porque no es una nación.

-¿Puede Cataluña decidir dónde y en qué debe invertir el Estado en su territorio?
-Sí, porque es una nación.

-¿Y tiene derecho a decidir dónde y en qué invierte el Estado en otros territorios y comunidades?
-Tiene derecho a ser escuchada a través de sus representantes en los órganos del Estado, porque es una nación.

-Muy bien, niño. Puedes sentarte.
-Hay una cosa que no entiendo, padre.

-¡Que no me llames padre! ¿Y qué cosa no entiendes?
-¿A qué tienen derecho los españoles que no viven en ninguna de las tres naciones históricas?

-Esto... Se acabó la clase. ¡Al recreo!

CUEVAS
GERMÁN YANKE ABC 13 Marzo 2006

Ahora resulta que José María Cuevas, presidente de la patronal española, se mete en asuntos que no le competen y, además, es un franquista por decir que el «proceso de paz» en el País Vasco es un disparate. Aquí, el Gulag es el franquismo, un lugar del que ya no se procede, sino al que te mandan los que quieren aparentar pureza con una sonora maldición. Recelemos, para empezar, del procedimiento. Recelemos de quienes llaman franquistas a los patronos, a los escépticos ante el Gobierno, a los militantes del PP o a los enfadados. Recelemos porque, a la vista del tipo de debate que sugiere este calificativo, significa, cuando menos, que al orador se le han acabado, si alguna vez los tuvo, los argumentos.

Recelemos también al comprobar que el lehendakari Ibarretxe se hace escoltar por algún funcionario -joven franquista en su momento- para defender su particular concepción de los derechos humanos, al constatar las viejas camisas azules guardadas en el guardarropa por antiguos miembros de los gobiernos socialistas, al averiguar lo santas y demócratas que ahora parecen las familias fascistas de algunos de los del actual y, por no seguir, el dinero que hicieron con Franco muchos de los aguerridos emprendedores vascos que ahora quieren que Cuevas se calle. Ningún negocio mejor se podría hacer ahora que pedir subvención pública para no escribir la verdadera historia del franquismo vasco y no molestar así a algunos -y a sus parentelas próximas- de los que tachan de franquista al que se descuida. Cuevas, independientemente de donde proceda, es víctima no de las razones de sus adversarios o de la conveniencia de los estrategas sino del disimulo.

¿Es un escándalo decir que el «proceso de paz» es un disparate? Porque si se habla de verdad de proceso de paz, de buscar una suerte de armisticio, de reconocer que hay una guerra y tratar de que termine con concesiones lo de disparate es de una benevolencia sorprendente. Y si a alguien le está pasando por la cabeza, o por los papeles, la idea de un apaño «a la catalana» (otra cosa que Cuevas debería callar, ya ven), es decir, un gobierno de izquierdas con los nacionalistas más extremos devueltos a las instituciones, lo de disparate es cosa de niños comparado con la realidad.

Claro que ahora, en la versión oficial, Cuevas no representa a nadie, por mucho que le voten una y otra vez los empresarios, y si, por el contrario, los patronos vascos que, salvo algunos alaveses (quizá menos presionados por el ambiente), se han despreocupado con demasiada frecuencia de las libertades individuales para pedir, en sustitución y en sus momentos más valientes, un «marco» en el que sea posible el crecimiento económico y en el que se evite cualquier enfrentamiento o discrepancia entre el Estado y los dirigentes nacionalistas o, lo que viene a ser lo mismo, entre los ciudadanos y los imperativos étnicos. Así que bienvenido Cuevas al debate: porque tiene algo que decir, porque tiene derecho a ello y porque, en las réplicas, comprobamos lo tonto y lo falso que es el disimulo.

Tautología, semiótica y estupidez
LUIS IGNACIO PARADA ABC 13 Marzo 2006

HAY tres cosas incomprensibles en la vida moderna: por qué se meten tan profundos los pelos en las esponjas; por qué el pan de molde es cuadrado, si el chorizo, la mortadela y el chopped son redondos; por qué los responsables de la Dirección General de Tráfico no ponen controles de alcoholemia en las puertas de los bares, que es donde la gente bebe. Y luego, claro, hay una cuarta que es el discurso de Batasuna.

«Yo mato, pongo bombas y extorsiono a los empresarios. O no condeno a quienes lo hacen porque son mis amigos, viven de ello y sueñan con que algún Gobierno sea tan débil como para reconocer la independencia de un territorio imaginario. Pero si la Justicia hace su trabajo y mete en la cárcel a mis amigos, como el aquí presente, yo me indigno porque el partido que apoya al Gobierno está obstaculizando y entorpeciendo el inicio de un proceso de paz que pretende, insensatamente, que comience yo dejando de poner bombas, declarando una tregua sin condiciones y entregando las armas».

Esa es la traducción al lenguaje de la lógica de lo que dijo ayer en rueda de prensa el dirigente de la ilegalizada Batasuna, Pernando Barrena, en presencia del portavoz de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegui, que ha sido citado hoy por el juez Grande-Marlaska. Porque responsabilizó al PSOE «de lo que está pasando y de lo que pueda pasar» por las últimas actuaciones de la Audiencia Nacional. ¿Comprenden ustedes? Pasando por alto la nada sutil amenaza, el resto, como dirían los sabios, es pura tautología, repetición inútil y viciosa de un mismo pensamiento expresado de distintas maneras; semiótica dura, es decir proceso de comunicación que utiliza medios espurios para influir en quienes reconocen como tales esos medios y pese a lo cual se dejen convencer; metalenguaje o sea lenguaje en el que se aspira a elaborar la definición de una supuesta verdad pero que incluye un código para interpretar ese lenguaje. La gente normal llamamos a eso simplemente estupidez.

Presidente por accidente
JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 13 Marzo 2006

Como conclusión, las ceremonias del 11-M han dado una imagen negra de España. Grandes periódicos como La Nación, en Buenos Aires, y El Universal, en México, han publicado crónicas ecuménicas. Pero medios mucho más próximos, como Sud-Ouest, en Burdeos, o Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), en Frankfurt, publican análisis feroces.

Sud-Ouest publica una entrevista con Jean Chalvidant, que presenta con este titular: «Zapatero, presidente por accidente». Siguen declaraciones y comentarios de este tipo: «Quien ganó las elecciones fue Rubalcaba, con sus maniobras, y no Zapatero, que llegó a presidente por puro accidente trágico» (..) «Zapatero tiene un aire moderno, simpático, abierto; pero, en realidad, es un personaje extremadamente sectario, que cree estar en el poder para rehabilitar a la izquierda que perdió la guerra civil. A partir de ahí, el primer ministro español está provocando un cisma nacional que no existía antes» (..) «Los grandes problemas pendientes están ahogados en un océano de recriminaciones y maldades».

En esa misma línea, en su edición dominical, Frankfurter Allgemeine publicaba ayer a toda página un largo y negro artículo titulado: «La gran confusión española». Y escribe: «Políticamente, los españoles están hoy más divididos, enfrentados y peleados que nunca». Y continúa: «Ante los grandes problemas pendientes, ETA, el terrorismo, la reforma del sistema autonómico, ante las crecientes tentaciones separatistas de Cataluña, no hay ningún consenso». FAZ desmenuza ese arco iris de divisiones fratricidas dejando en suspenso una imprevisible situación negra azabache.

Ante esa profunda división nacional, en Dusseldorf, Handelsblatt recoge unas declaraciones de Charlie Mc Creevy, comisario europeo, que anuncia: «Finalmente, creo que la Comisión tomará medidas contra España por haber modificado su legislación y evitar la opa sobre Endesa». Anuncio que Handelsblatt pone en perspectiva: Angela Merkel considera arcaicas las tentaciones «patrióticas» de Chirac y Zapatero.

En Londres, el Telegraph publica una crónica que lleva este título: «Picasso robó a los artistas africanos». El Telegraph da noticia de la primera gran exposición picassiana presentada en África del Sur, y que, según el Telegraph, ha irritado profundamente a muchos artistas y nacionalistas africanos, prestos a denunciar los «robos» y «no reconocimientos» de Picasso del gran arte africano. Pataleta pasablemente artificial: nunca se ha dudado de las reconocidas deudas ibéricas y africanas del genio malagueño.

13-III-2006
Dos formas de afrontar el 11-M
EDITORIAL Libertad Digital 13 Marzo 2006

El segundo aniversario de los terribles atentados del 11-M ha mostrado las dos maneras bien distintas de afrontar la masacre que presentan gobierno y oposición. Unos les recuerdan a esas víctimas del terrorismo que, como sucede con las de ETA, "la gente decente está con ellos" y piden que se averigüe quiénes fueron los culpables. Mariano Rajoy afirmó que "todos queremos saber quiénes han sido los autores de este atentado", para así poder "evitar que se vuelvan a producir acontecimientos como estos". Esperanza Aguirre exigió que el grito del "quién ha sido" no sirva sólo para derribar gobiernos y aseguró que resolver la autoría "es una exigencia de dignidad nacional".

Mientras tanto, Álvaro Cuesta empleó un lenguaje un poco más abrupto, dedicado de lleno, no a los terroristas, sino a la oposición. Al parecer, para el socialista el PP "demuestra muy poca catadura moral" por expresar su interés en que se conozca la verdad sobre lo sucedido, por el mero deseo de que se establezca quiénes y por qué cometieron los atentados. Añadió que había "que hacer todo lo posible" para que "no volvieran a gobernar", una actitud perfectamente esperable en un demócrata de pro que llama energúmenos a los miembros del CGPJ, representantes del único poder del Estado aún no sometido por su partido.

Mayor nerviosismo ha mostrado la vicepresidente Fernández de la Vega, al acusar a los populares de lanzar "sombras de sospecha sobre el funcionamiento del Poder Judicial", que aún no ha dictaminado esa autoría, "y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado", a los que nadie en el PP ha acusado de nada. Esta actitud de asumir que el deseo de saber quien mató a 192 personas es necesariamente un ataque al gobierno, a los jueces y a la policía, no hace sino despertar sospechas sobre su propio interés en desvelar la verdad. Y es que poca confianza puede ofrecer quien asciende a un comisario que, en su nuevo puesto, prepara sus comparecencias parlamentarias en la sede socialista de Gobelas y ordena a sus subordinados callar datos sobre cuya relevancia no es quien para decidir.

Es posible que el PP le "cueste asumir" su derrota electoral, aunque no es nuestra labor ni la de la vicepresidente ejercer de psicólogos de la oposición. Sin embargo, se equivoca el PSOE al asumir que el ansia por saber la verdad tiene que ver necesariamante con los pasados comicios. Si así fuera, según la encuesta de El Mundo, dos tercios de los españoles estarían dolidos por los resultados electorales y, previsiblemente, votarían por el PP en unas futuras elecciones. Pero más de la mitad de los socialistas preguntados han respondido también que "aún no se sabe lo que pasó". Si Gobierno y PSOE desearan disipar de verdad todas las dudas acerca de los atentados, deberán dejar de insultar a quienes preguntan y encabezar la manifestación de los que necesitan saber la verdad. Aunque no sea ante las sedes del PP ni sea jornada de reflexión.

Los obispos y el terrorismo
JORGE TRIAS SAGNIER ABC 13 Marzo 2006

LA Instrucción Pastoral sobre el terrorismo en España, impulsada esencialmente por el cardenal Rouco Varela cuando era presidente de la Conferencia Episcopal, marcó, también, un antes y un después en la lucha contra el terrorismo y en la percepción de los españoles sobre el fenómeno que es su causa: el nacionalismo. En esa Instrucción Pastoral se calificaban de inmorales los intentos por deshacer la unidad de España ya que tras la Constitución de 1978 se había llegado a un pacto para superar las sangrientas disputas de más de siglo y medio. La Iglesia, como ha escrito el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián («Aportación de la Iglesia Católica a nuestra democracia»), ha sido decisiva en la construcción de ese edificio democrático que ahora, frívola y peligrosamente, se pretende reconstruir. El nacionalismo, pues, fue el único virus maligno que, hasta esa inequívoca Instrucción Pastoral, dividió a los obispos. Y el único que, aún hoy, sigue provocando algún leve disenso. En todas partes cuecen equidistantes. Lo demás, otro tipo de pretendidas divisiones, tonos que gusten más o menos, es música celestial.

El nacionalismo, que surge en gran medida en círculos católicos, ha sido un cáncer para España. Cuando los terroristas o los «recogenueces» son los que marcan las reglas de juego, es toda la sociedad la que se resiente. Si un atentado es capaz de provocar un vuelco electoral, como ocurrió con el del 11 de marzo, cuyos terribles efectos rememoramos estos días; si aceptamos como normal que un terrorista apele públicamente, como si se tratase de un sindicalista reclamando sus garantías, a su «condición de interlocutor» con la banda para no ir a la cárcel; si en lugar de estar unidos, los partidos nacionales se separan cada vez más; si el Parlamento, que es donde reside la soberanía popular, se niega incomprensiblemente a investigar la verdad; si todo eso ocurre, aunque el diapasón suene a veces estridente, alguien tendrá que zarandear, aunque sea por medios torcidos, nuestras conciencias adormecidas.

Hoy, dos años después de la masacre, no sabemos quién la provocó y si ETA tuvo algo que ver. El lúcido libro del diputado navarro Jaime Ignacio del Burgo -«11-M, demasiadas preguntas sin respuesta» (Esfera de los libros)- nos pone los pelos de punta. Y esos pelos se nos electrifican después de leer «Los enigmas del 11» (Libros Libres), escrito por Luis del Pino, un ingeniero de telecomunicaciones y colaborador de «Época» y de CityFM. La sociedad reclama sinceridad. Por eso acogió con entusiasmo la claridad de los obispos frente al terrorismo y por eso pide hoy a su clase política unidad y firmeza. Desde que apareció «el portero de Rubalcaba» todo ha sido confusión tras el 11-M. Queremos saber. Sí, queremos saber y damos las gracias a quienes nos lo cuentan. Es así de sencillo y, al parecer, así de difícil.

España sigue sin saber
Sancho Michell de Diego minutodigital 13 Marzo 2006

La pasada semana, el diario El Mundo nos revelaba dos nuevos hechos en torno a los atentados del 11-M, de los cuales en estos días se cumple el segundo aniversario. 192 personas fueron asesinadas y otros cientos heridos en el mayor ataque terrorista sufrido por España.

Les faltó tiempo a determinados medios de intoxicación para correr la voz de que terroristas suicidas andaban detrás de los atentados. Recuerden la famosa mochila cargada de dinamita en una comisaría de Vallecas, en la que teóricamente se encontraron las pruebas conducentes a practicar las primeras detenciones. A día de hoy sólo una de las cinco personas detenidas continua entre rejas, y sin pruebas.

Gracias a una magistral investigación periodística, sabemos que la mochila en cuestión jamás estuvo en los trenes; sabemos que no era dinamita lo que la misma contenía; sabemos de la fabricación artificial de muchas otras pruebas falsas, parapetadas bajo la apariencia de “versión oficial”; y, sabemos también que el coche que se encontró en Alcalá no fue utilizado nunca por los terroristas, por lo que las pruebas encontradas en el mismo fueron preparadas ad hoc.

El Chino parece que sigue siendo, hasta la fecha, el culpable oficial, ¿no? Pues bien, la pasada semana hemos sabido que los integrantes de ETA que conducían la segunda “caravana de la muerte” eran amigos de quien se inmolara días más tarde en un piso de Leganés. Esa segunda caravana partió casualmente al tiempo que la que transportara la dinamita desde la localidad asturiana de Avilés.

El Gobierno socialista sigue pensando que los españoles somos idiotas, que nos creemos al cien por cien sus conclusiones y que nos conformamos con el cerrojazo impuesto en su día a la Comisión de Investigación, la cual habría que reabrir inmediatamente.

Los españoles ignoramos en la actualidad mucho más de lo que conocemos, y es por ello por lo que debemos exigir lo mismo que todos aquellos “espontáneos” que se manifestaron ante las sedes del Partido Popular convocados por Alfredo Pérez Rubalcaba. Hoy somos la inmensa mayoría quienes queremos saber.

Lo único cierto es que dos años después de los atentados seguimos sin conocer la verdad de lo que ocurrió en Madrid el 11 de marzo de 2004. Desde el PSOE se nos ha intentado engañar con todo tipo de artimañas, tramas superpuestas, argumentos contradictorios y mentiras; todo ello sin aportar dato alguno.

¿Por qué se empeñan los socialistas en tapar la verdad? ¿Ocultan algo? Dos años después lo lógico sería saber lo que ocurrió el 11-M, como sucediera, por ejemplo, en Nueva York el 11-S, o en Londres el 7-J.

El inicio del principio del comienzo
JUAN MANUEL DE PRADA  ABC 13 Marzo 2006

CUANDO algunos, con la irresponsabilidad característica en la vida política española, solicitaban una desclasificación de documentos secretos que refutase ciertas afirmaciones proferidas por Aznar en la reciente convención de su partido, la banda terrorista ETA desempolva el acta de la única reunión que mantuvo con emisarios del gobierno español en 1999. Dicha acta ratifica la afirmación de Aznar, a saber: que su gobierno jamás negoció con ETA; y que dicha reunión sólo sirvió para establecer que el abandono de las armas en ningún caso reportaría a los etarras ningún tipo de concesión política. Aquella reunión fallida le sirvió a Aznar para entender que la delincuencia terrorista en el País Vasco se inscribe en lo que Zarzalejos denominaba en su Tercera de ayer «irredentismo nacionalista»; y, al comprobar que los etarras no estaban dispuestos a desistir de sus planteamientos -a saber, que sus crímenes son episodios de una «lucha nacional» que sólo cesará cuando se reconozcan sus quiméricas razones-, resolvió combatirlos empleando la fuerza coercitiva de la ley: intensificó la cooperación policial con Francia, ilegalizó la sucursal batasuna, asfixió las vías de financiación de los terroristas y, en definitiva, devolvió el orgullo a quienes arriesgan su pellejo -fuerzas de seguridad, jueces y fiscales- en la demolición de la banda, así como a quienes han sufrido en sus propias carnes, o en la de sus seres más queridos, el azote de los asesinos. En mi memoria siempre quedarán aquellas palabras que Aznar, atenazado por las lágrimas, pronunció después de que los etarras hicieran estallar -¡en agosto de 2002, qué pronto olvidamos!- un coche bomba frente al cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, matando entre otras personas a una niña de seis años: «Van a pagar por lo que han hecho; lo van a pagar muy caro y además espero que lo paguen pronto».

En unos pocos años se ha conseguido que la sucursal batasuna se beneficie de una especie de anomia o limbo jurídico que tan pronto le sirve para colar testaferros en el Parlamento vasco como para convocar huelgas y actos públicos; se ha sembrado la cizaña entre las víctimas; se ha enterrado el pacto antiterrorista que vinculaba a las fuerzas políticas; se ha roto la unidad de acción de jueces y fiscales; se han multiplicado las extorsiones a empresarios; y -no nos engañemos- si ETA no mata es porque sabe que, tras el 11-M, matar le granjearía el desapego incluso de sus fieles. No afirmaremos que de todos estos desmanes sea responsable el Gobierno; pero, desde luego, los ha favorecido cierto clima confianzudo instaurado por Zapatero, que no se ha limitado a proclamar con contumacia zascandil su disposición al diálogo si la banda etarra abandona las armas, sino que sobre todo ha convertido dicha disposición en una manía compulsiva y pinturera que ha arrastrado consigo a las más altas instituciones del Estado: primero al Parlamento, que respaldó esa disposición en una de las sesiones más peregrinas de nuestra democracia; después al ministerio fiscal, convertido en heraldo de gestos (recordemos la destitución, disfrazada chapuceramente de renuncia, de Fungairiño) que la banda terrorista podría interpretar como concesiones benévolas; y, en fin, ni siquiera se han detenido ante la judicatura, a la que se ha tachado de reaccionaria y cavernícola (pero quieren decir desafecta, porque para ellos la división de poderes es una antigualla y una jodienda) por no avenirse a participar de esta gran pachanga de esperanzas infundadas y estética blandiglú urdida por el nuevo inquilino de La Moncloa.

Así, mientras chapoteamos en ese blandiglú delicuescente de inicios del principio del comienzo del prólogo del preámbulo (pero, de momento, el único preámbulo que arranca es el del Estatut), los etarras se ratifican en su único y perseverante fin, que no es otro que obtener, a través de acciones criminales, réditos políticos.

El puño atómico del integrismo islámico
José Javaloyes Estrella Digital 13 Marzo 2006

Se trata, obviamente, de Irán. Ahmadineyad, el teócrata impronunciable que por una gracia de Alá y la colaboración de sus ayatolás rige los destinos del desgraciado pueblo de los antiguos persas, quiere llevar el desafío del integrismo islámico, versión de la Chía recreada por el desaparecido Jomeini (al que se le atribuyen fatwas o sentencias de tan amplio espectro temático que alcanzaban a regular desde la higiene defecatoria hasta la copulación con camellas), a niveles que rebasan largamente las posibilidades de todos los explosivos preatómicos. No habrá quien lo pare, dice, en su empeño de conseguir bases tecnológicas que implican el acceso a la bomba atómica: para la que ya tiene disponible la correspondiente cohetería misilística, cuyo radio no sólo alcanza a Israel sino que llega a los confines europeos.

No por la vía de la referida copulación sino por un esfuerzo de síntesis inédito hasta el presente, la revolución islámica del chiismo prepara el salto atómico desde el chaleco de dinamita reiterado en Palestina contra Israel, y de las mochilas del 11M en Madrid y el 7J londinense, y de los aviones como mochilas estrellados contra las Torres Gemelas y el Pentágono durante el fatídico 11S. No es ninguna broma. Se trata del Apocalipsis atómico como expresión suprema del terrorismo, al servicio de la sagrada Yihad o guerra santa contra el impío Occidente.

Por fortuna, todo es todavía un proyecto iniciado y no un concluido programa. Por fortuna y, como los creyentes diríamos, gracias a Dios. Pero ante una tribulación así, con el expediente iraní de la AIEA (Agencia Internacional de la Energía Atómica) sobre el Consejo de Seguridad de la ONU, habrá que hacer como el proverbio dice: a Dios rogando y con el mazo dando. Todavía, y a ser posible hasta el final, con el mazo de la diplomacia, o con el de la subasta de la paciencia política.

No vale frente a lo evidente el Bálsamo de Fierabrás ni el ungüento milagroso del Diálogo de Civilizaciones, el camino más seguro para que en condiciones como ésta Occidente sea practicable como la camella de la fatwa del ayatolá Jomeini. Lo prueba el chasco que se ha llevado el ajedrecista Putin, en el Kremlin, luego de toparse con el rechazo iraní de su oferta de enriquecerles el uranio hasta los niveles propios para el uso civil de la energía de fisión, de la alternativa nuclear, para un país al que le salen los activos energéticos de su subsuelo con el mismo vigor y abundancia que las sacudidas sísmicas.

Nadie debe olvidar que el proyecto nuclear iraní se venía desarrollando en secreto, y que fue desvelado y denunciado ante la AIEA por la oposición liberal y la resistencia interna del país a los demenciales planes de la teocracia alucinada a que se encuentran sometidos, privados de voz y emasculados de voto, porque a los candidatos que los podían representar se les prohibió que concurrieran a las últimas elecciones. Y si eso no cabe olvidarlo, tampoco se debe desestimar el potencial que esa oposición representa en términos de una revuelta popular capaz de desbordar los demostrados límites de eficiencia en la policía política de la teodictadura.

Por ahí pueden ir los cálculos alternativos de los servicios occidentales de inteligencia: tan profundamente torpes a la hora de preservar la transición de Irán a la democracia tras de la caída del sha Mohamed Reza Pahlevi. Personaje cuya fe en su propio destino de grandeza sólo era equiparable a la de Jomeini y sus acólitos en la más reaccionaria revolución que vieron los siglos.

Sea cual fuere la vía que se elija, lo cierto es que resulta a todas luces inasumible la posibilidad de que la alucinación del Impronunciable siga adelante, alcanzando la riqueza crítica del uranio para fabricar la bomba atómica. Sería letal para la Humanidad. Comparado con ese riesgo, la crisis energética desde la que amenaza Teherán quedaría reducida a la placentera y relajada condición de unas justas florales.       jose@javaloyes.net

Regreso a la Edad Media
Bitácora Libertad Digital 13 Marzo 2006

La aprobación hoy de una carta de derechos y deberes para los catalanes diferente de la de los españoles recuerda los viejos fueros medievales, que otorgaban a los habitantes de una ciudad libertades distintas a las que se concedía al condado contiguo. El paraíso de los nacionalistas, vaya. La España que renació como estado moderno en 1812, la que trataba a todos por igual, la que convertía a los súbditos en ciudadanos, es despreciada por socialistas y nacionalistas, quizá porque, en su fatal arrogancia, consideran prescindible la condición de ciudadanos de sus representados.

Por supuesto, dentro de esa amalgama en la que se incluyen estupideces como "el derecho al paisaje", ha resultado especialmente sangrante la aprobación de los artículos referidos a la lengua catalana, a la que los nacionalistas que tanto dicen amarla han logrado manchar de sectarismo. Carmelo González, y quienes sufren su misma situación, tendrá aún más difícil hacer valer los derechos de su hija en la educación pública, una hija cuyo idioma será tratado, tal y como afirmó Mas, como el japonés. Ahora, legalmente.

ASTARLOA: "HAY QUE VOLVER A EMPEZAR DESDE EL PRINCIPIO"
El policía responsable de los objetos encontrados en el tren de El Pozo desmonta la pista clave del 11-M
Diecisiete meses después, el juez Del Olmo se enteró por El Mundo de que el inspector encargado de la custodia de los objetos recogidos en el tren que explotó en El Pozo había hecho un informe al respecto. Del Olmo citó el jueves a este policía y le enseñó la famosa mochila de Vallecas, pista clave en la investigación. La respuesta del inspector Álvarez no dejó lugar a la duda. Esa no era la bolsa que él recogió. Mientras De la Vega arremete contra los que siembran "sospechas", el popular Ignacio Astarloa ha dicho que hay "volver a empezar desde el principio".
Libertad Digital 13 Marzo 2006

El secretario ejecutivo de Libertades Públicas, Seguridad y Justicia del PP, Ignacio Astarloa, ha declarado que, en vista de la información publicada este lunes por el diario El Mundo, en la que se ha sabido que la mochila de Vallecas no se encontró en el tren que estalló en El Pozo, sería necesario "volver a empezar desde el principio" el análisis de lo sucedido desde el 11 al 14-M. En una entrevista concedida a La Mañana de la COPE, ha reiterado su confianza en que el juez Del Olmo haga lo posible para que el sumario avance y se ha mostrado optimista respecto a la investigación, "tardaremos lo que tardaremos pero al final descubriremos la verdad".

Astarloa ha recordado que al principio de la investigación sobre el 11-M hubo una "sucesión de elementos incomprensibles", por lo que abogó por revisar esas horas "desde el principio hasta el final". En la entrevista, el portavoz popular ha valorado la información que publica este lunes El Mundo acerca de la mochila de Vallecas y ha reiterado que "hay que empezar" de nuevo a examinar los hechos "desde el principio", para saber "qué se tiene en pie y qué no".

Ignacio Astarloa ha insistido en que confía en que el juez Del Olmo "va a hacer todo lo posible" para que el sumario avance y para darle el cierre debido. Reconoció que el sumario es muy amplio, pero dijo que espera que "cada uno de los elementos sean investigados por la Audiencia Nacional".

El portavoz ha rememorado las primeras horas tras los atentados del 11 de marzo de 2004, y ha dicho que "la suma de lo que iba apareciendo en esas horas era un puzzle" que les causó sensación de sorpresa, aunque recalcó que el PP informó de lo que ellos pensaban que era la verdad. Recordó que hubo algunas "versiones que iban en paralelo", que daban a la opinión pública una "versión" no sólo diferente, sino que "ponían en duda" que se estaba diciendo la verdad desde el Gobierno.

Astarloa dijo que la aparición del Skoda "es una historia de suma de elementos inverosímiles", que hay que repasarla una vez más, porque fue a raíz de la aparición de ese vehículo cuando se imputaron a algunos eventuales autores de la masacre. Asimismo, pidió revisar la comparecencia del ministro del Interior cuando se halló el coche, para saber "cómo esa suma de elementos inverosímiles puede llegar a ser una realidad". "Yo creo que tardaremos lo que tardaremos, pero al final descubriremos la verdad", sentenció.

Entrevista: RICARDO PARDO ZANCADA
Minuto Digital 13 Marzo 2006

Se vuelve a reeditar su libro sobre el 23-F cuando se cumplen 25 años de aquellos acontecimientos. Pese al paso del tiempo aún a día de hoy los españoles aún no sabemos bien lo que ocurrió. Su tesis de dos golpes, o de un golpe dentro de otro golpe, tiene muchos defensores entre investigadores de muy diversa procedencia y tendencia. Las motivaciones del Tte. Coronel Tejero y de usted mismo están bastante claras, no así las de otros protagonistas. ¿Se sienten usted y Tejero engañados, meros instrumentos de una trama que les sobrepasó y utilizó de pantalla?

Por lo que a mi se refiere, aunque creo poder afirmar que el teniente coronel Tejero compartirá mi opinión, es cierto que en determinado sentido nos sentimos instrumentos de una trama que nos utilizó. Algo más cierto aún en su caso que en el mío, pues suyo era el papel más importante como factor desencadenante de la que se ha conocido como «solución Armada». Otra cosa sería negar que mi participación en aquellos hechos fuera obligada o forzada por algo o alguien. Participé por mi propia y libre voluntad, movido por mi deseo e idea de una España unida, mejor y con más orden del que entonces había. También por mi lealtad al general Milans que me llamó primero a la Moraleja para recabar datos del ambiente de la oficialidad y después a Valencia para encomendarme una misión de enlace.

Para decidir si errábamos o no en nuestras aspiraciones de entonces, basta mirar hoy a nuestro alrededor y seguir el acontecer político en que estamos inmersos.

Una cuestión muy debatida es el papel del los servicios secretos, CESID antes, CNI ahora, en la trama. Cuando a día de hoy se cuestiona la labor del CNI en el “affaire” del 11-M, no podemos por menos que recordar también el 23-F. ¿Había dos bandos en el 23-F, o uno usó al otro para intoxicar a la opinión pública?

No creo que pueda hablarse de dos bandos en la acción que se desarrolla el 23-F, en uno de los cuales se incluya al Cesid. En mi opinión este servicio de inteligencia participa de dos formas. Una, en un análisis de situación que se difundió en su día con el nombre de Cuadro de Operaciones en marcha y en función de lo que en él se decía en la información personal del general Armada a través de su colaborador el comandante Cortina, miembro entonces de aquel Servicio. En otra faceta participó aportando agentes, vehículos y medios de transmisión que el teniente coronel Tejero solicitó para poder llevar a cabo su misión. Medios que proporcionó el Cesid, del que también formaba parte el capitán Gómez Iglesias, su antiguo subordinado.

No obstante lo dicho, no creo que deba considerarse al Cesid el muñidor de la trama. Ese papel, desde mi punto de vista y lo trato en mi libro recién publicado con todo detalle, le corresponde por entero al general Armada y veo con satisfacción que esa tesis que ya sostuve en mi primer libro la están sosteniendo hoy autores como José Oneto, por ejemplo, en su libro lleno de interés. En este aspecto de la intervención del Cesid creo obligada la lectura del libro de Jesús Palacios

¿Se trató el 23-F de una estratagema para cambiar los rumbos de la política española a través de la reacción al intento, que se sabía fallido o de verdad se trató de un golpe involucionista?
-Habitualmente huyo de las interpretaciones complicadas. Las cosas suelen ser más sencillas. Para los ejecutantes se trataba sin duda de una acción correctora de la política nacional de aquellos momentos. No niego en cambio la realidad de que los hechos se utilizaron de modo subsidiario para que sus consecuencias sirvieran como vacuna frente a tentaciones militares involucionistas.

Recientemente el Congreso ha aprobado una polémica declaración institucional en la que se suprime el papel del Rey como principal agente activo a la hora de desmontar la “intentona golpista”, para trasladar a la sociedad civil ese papel, una sociedad civil a la que no se vio por ningún sitio el 23-F, según creemos. ¿Qué opina al respecto?
-Verá. En la misma línea que vengo afirmando machaconamente que nada del 23-F puede entenderse sin aceptar que, con o sin participación del Rey, los ejecutantes creyeron en el impulso soberano, porque así lo afirmaban los dos generales de mayor grado implicados en la acción –Milans del Bosch y Armada– también debo decir que la intervención televisada del Rey fue decisiva en la resolución del golpe. Recordaré a este respecto las palabras del entonces capitán general Quintana Lacaci al ministro Oliart: « El Rey me ordenó parar el golpe y lo hice; si me hubiera ordenado asaltar las Cortes, las hubiera asaltado». No cabe mayor claridad. Por cierto, si así era ¿por qué se nos condenó entonces a los que creímos sinceramente en esa actitud del Rey?

Difuminar o desmerecer ahora la trascendencia de la actuación regia en la resolución final de aquello no puede responder sino al hecho de que quien condiciona hoy la política nacional es un grupo como ERC que podrá tener arraigo en el ámbito de Cataluña, pero que jamás debió pasar de ahí. Tal hecho, por otra parte, me parece indicativo de unas claras aspiraciones republicanas. Estamos, no cabe dudarlo, ante un intento de retorno al pasado.

¿Se arrepiente a día de hoy de su participación?
-Mire, yo me arrepiento de mis pecados, que cometo cada día aunque me sienta católico ferviente. De aquello, ni puedo arrepentirme o sentirme avergonzado, ni tampoco especialmente orgulloso de lo que hice o dejé de hacer. Hecho está. Ante el Tribunal militar que nos condenó, aun reconociendo nuestro patriotismo, dije que no tenía conciencia de haber quebrantado regla moral alguna. Afronté mis responsabilidades y hasta otras que no me correspondían, cumplí mi condena y nadie me habrá oído protesta o reclamación alguna.

Tejero nos remitió una carta en la que se declaraba a favor de la constitución, - aunque sigue sin gustarle- , en el momento actual debido a que la misma se había convertido en un baluarte contra los separatismos ¿opina usted lo mismo?
-Estoy por completo de acuerdo. En 1978 voté no a la Constitución que se nos brindaba a los españoles por considerarla atea y por entender que al dar entrada en ella a unos términos –nación, nacionalidades– de significado equívoco y a un Título VIII que dividía España en autonomías se daría lugar y pretexto, antes o después, a los intentos de fracturar la unidad nacional. Era, por otra parte, un intento, no acertado en mi criterio, de difuminar dos problemas de entonces –el vasco y el catalán– creando quince más para el futuro. Hoy, pasados veinticinco años, mis hijos me han visto en manifestaciones recientes tras una pancarta exaltando la necesidad de defender aquella misma Constitución. Nos gustase o no, es lo que hay.

El malestar evidente que existe entre las Fuerzas Armadas debido a la actual amenaza separatista ha hecho que desde los sectores de la ultraizquierda se agite la consigna del ruido de sables, para asustar a la opinión pública. Nosotros creemos que nuestros militares hoy en día son leales a la Constitución ¿nos equivocamos?
-Afirmativo. Y no puede sorprender ese mi criterio después de leída mi anterior manifestación. Por varias razones el Ejército de hoy no está por la intromisión en la política. Otra cosa es que sus miembros sientan el lógico malestar ante lo que estamos viviendo: un auténtico retorno al pasado sin justificación alguna. Cuando ya se había logrado una clara reconciliación se están removiendo rencores de modo tan criminal como estúpido.

¿Cree usted que los militares deberían poder expresar públicamente su visión de la realidad política tal como hizo el general Mena?
-Desde luego que sí, sólo con la condición de que al hacerlo subrayaran que se trata de criterios personales. Pero el arresto y cese del teniente general Mena constituye además una grave injusticia. Lo único que hacía era dar lectura a un artículo de la propia Constitución y advertir de las graves consecuencias que tendría violarlo. ¿En donde estaba el delito? El propio ministro de Defensa, Sr. Bono, había defendido esa misma postura de libertad apenas tres o cuatro meses antes. Hay un video de esas declaraciones muy difundido en internet ¿Qué pasó, entonces? ¿qué provocó ese cambio? De nuevo la intervención de los grupos nacionalistas que en clara paradoja tienen la mayor influencia en la política nacional. Absurdo.

¿Cuál es su opinión sobre el presidente Zapatero?
-Sin entrar en detalles sobre su personalidad e ideario, la de que es alguien que no tiene clara la noción de lo que es España, ni las funciones que corresponden al presidente de la nación.

¿Cree que el gobierno de la nación se encuentra preso de los separatistas catalanes, vascos y gallegos?
-Si. Creo que ya he dado clara respuesta a esta pregunta.

¿Qué opina de Bono y el papel de ONG que está dando a nuestras Fuerzas Armadas?
-Por principio, y aunque sea un comandante separado del Servicio, no me agrada que se califique a nuestro Ejército de ONG. Lo sigo queriendo y separado o no del servicio, sigue siendo mi Ejército como español que soy. Entiendo que así como en otros países, los Ejércitos gozan de un gran respeto popular y en todos los niveles, en España se les trata con clara falta de justicia. La izquierda los considera un estorbo y un freno a sus proyectos igualitarios o revolucionarios; la derecha tiende a utilizarlos en defensa de sus privilegios. Unos, le criticarán por lo que hace o impide hacer y otros por no hacer lo que desearían que hiciera. Ni lo uno, ni lo otro.

Partiendo de esa premisa, detesto que se intente mejorar esa imagen por la vía de que se los considere y apoye sólo en misiones humanitarias y de paz. ¿Es que si fueran de guerra ya no serían dignos de apoyo, de cariño y de admiración? Un grave error más que se está cometiendo. Guste o no, los Ejércitos están pensados y preparados para hacer la guerra, en defensa de la paz. En ese aspecto, no sé si el Sr. Bono compartirá estas opiniones, pero sus continuas referencias peyorativas a «la España de los Reyes Católicos» y sus actitudes cambiantes, por ejemplo en el caso Mena, me hacen dudar de que tenga ideas muy claras.

Si finalmente el estatuto catalán situara a Cataluña fuera de España ¿Debería intervenir el ejercito para garantizar la unidad nacional y la seguridad de los ciudadanos españoles de aquellas tierras?
-En mi opinión, si. Lo marca como misión de los Ejércitos la Constitución en su artículo 8.1. Lo difícil de esa actuación se plantea cuando es un gobierno desorientado el que da lugar a la secesión.

Usted es militar y también periodista ¿Qué opinión le merecen los medios de comunicación? ¿Cree que están a la altura de las circunstancias tan difíciles que vive España en la actualidad?
-Hay de todo, pero me atrevería a decir que han pasado por épocas peores en los medios escritos y de radio. En cambio, el panorama general con todas las excepciones que se quiera es de una programación ramplona y vacía de contenidos, cuando no burda, grosera y detestable. Cualquiera de esos programas en que se venden intimidades personal de todo signo es un ejemplo. Con ello se desaprovecha el valor educativo que podrían tener esos medios sin perjuicio de su función como entretenimiento o información.
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