AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 18 Marzo  2006
Responsables: los votantes socialistas
Enrique de Diego elsemanaldigital 18 Marzo 2006

El Auto-Odio
Jorge Moragas Periodista Digital 18 Marzo 200

¿Vencedores o vencidos?
JUAN LUIS DE LEÓN AZCÁRATE El Correo 18 Marzo 200

La voz de la sociedad
SALUSTIANO DEL CAMPO ABC 18 Marzo 2006

La estrategia del calamar
José Vilas Nogueira Libertad Digital 18 Marzo 2006

Un «estorbo» menos para el PSOE
Editorial ABC 18 Marzo 2006

Hacia el “golpe blando” en el PP
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Marzo 2006

Gallardón quiere aparcar en el número dos
EDITORIAL Libertad Digital  18 Marzo 2006

El Príncipe, los empresarios y Rosa Díez
TONIA ETXARRI El Correo 18 Marzo 2006

Radicales independentistas tratan de boicotear la recogida de firmas del PP en Badalona
Libertad Digital 18 Marzo 2006

El PSOE aparta a Rosa Díez de la Comisión de Libertades de la UE por criticar la política anti ETA
C. Gurruchaga / E. López La Razón 18 Marzo 2006

Cancelan el concierto de Soziedad Alkohólika en Miajadas porque carece de autorización administrativa
Europa Press Libertad Digital 18 Marzo 2006

Dueños y gestores sin vinculación política
Nota del Editor 18 Marzo 2006

Responsables: los votantes socialistas
Enrique de Diego elsemanaldigital 18 Marzo 2006

Sea por el hastío, sea por la tendencia excesiva al camuflaje de las consignas, parece estar pasando desapercibido que el Gobierno Zapatero ya ha roto España. Que España ha dejado de ser una nación e incluso, en buena medida, un Estado de Derecho, pues la destrucción de la nación más vieja de Europa se hace sin cumplir los requisitos establecidos por la soberanía popular, por la Constitución, que pasaban por la celebración de un referéndum nacional. Incluso puede establecerse que el sistema como tal ha cuarteado su legitimidad, pues la Constitución parte –extrae su legitimidad- de la nación preexistente.

En el trámite administrativo-político de la Comisión Constitucional, el PSOE y la caterva secesionista -¡el consenso de la demolición!- han acordado que la cuatribarrada, la Diada y Els segadors son "símbolos nacionales" de Cataluña, según el artículo 8 del nuevo Estatuto. Es decir, que Cataluña es una nación, por si quedaba alguna duda respecto a lo alevosamente establecido en el preámbulo. Digamos para entendernos que eso de la nación de las naciones es una soberana tontería y que la irresponsabilidad con la que se actúa en estos tiempos no va a dejar de tener consecuencias graves a medio plazo.

De esta destrucción, el principal responsable es, sin duda, ese mediocre político profesional que es Zapatero, pero no habría podido perpetrar sus desafueros sin el concurso de su parroquia, sin los votantes socialistas, dispuestos a comulgar con las ruedas de molino de esa conjura de traición. Se habla mucho de nacionalistas, se habla bastante de socialistas catalanes –cuyas bases españolistas son ninguneadas por la cúpula tardonacionalista-, pero se habla poco del resto de votantes socialistas.

De los andaluces, por ejemplo. Es en Andalucía donde se ha edificado la destrucción de España. Es en ese turbio clima tutelar y clientelar del chavismo andaluz donde se ha armado y se arma la piqueta, con las aportaciones añadidas de socialistas extremeños y castellano-manchegos. Bueno, y del resto de España. Basta ya de rollos geométricos de izquierda y de derecha, de verborragias a lo Bono sobre la España de los Reyes Católicos, de coartadas de resentimiento guerracivilista. Aquí Zapatero ha vendido a la Patria; a la real, a la de los ciudadanos, poniendo las bases de conflictos futuros mucho más serios. No lo ha hecho sólo. Es cómplice todo el partido socialista. Especialmente, Alfredo Pérez Rubalcaba, el sepulturero, cuya frase "España sale fortalecida", debería esculpirse en el frontispicio del sumidero de los sarcasmos. No lo ha hecho solo. Lo ha hecho con todos y cada uno de los votantes socialistas. Allá cada uno con su conciencia y con su responsabilidad.

Otrosí: Los nacionalismos, además de totalitarios son imperialistas.

El Auto-Odio
Jorge Moragas Periodista Digital 18 Marzo 2006

Miércoles 15 de marzo,17:00, Congreso de los Diputados, debate sobre el Estatut. Acaba de terminar la sesión de control con el show de los disfraces y la prensa no presta atención al debate que se sustancia en la Comisión Constitucional que Preside Alfonso Guerra. El que suscribe interviene después de Gabriel Cisneros y Soraya Saenz de Santamaría para fijar posición del PP sobre los capítulos II y III del título V relativos a UE y a la proyección exterior de la Generalitat. Mi tesis es que este Estatut rompe el principio de acción exterior del Estado después de 500 años de política exterior española. Ya que hay dos naciones en una se produce la fatal fisura y aboca a España a bloquear su posición ante la UE. Según la jurisprudencia del tribunal constituciónal (st. 165/1994)la proyección exterior de las CCAA no puede perturbar ni condicionar la competencia exclusiva en relaciones internacionales del estado (art.149.3 C.E) Toma la palabra Joan Ridao de ERC flanqueado por Carod Rovira, y dirigiéndose a mi me espeta: "su problema es que padece de auto-odio por no aceptar su condición de catalán". (foto derecha EFE)

En ese momento pienso que han ocurrido tres cosas preocupantes:
1. Que mientras se decide el modelo de nuestro país para la próxima generación, los medios se preocupan de los modelos de la Vicepresidenta.
2. Que el PSOE acepta que la Generalitat codefina y codecida la posición de España en la UE y perturbe la Política Exterior de España. La percha legal es que todo lo que afecte directamente a Cataluña requiere su participación. Si cataluña es España es evidente que todo lo que afecta a la primera afecta a la segunda. Es la teoría básica de los conjuntos, el todo y la parte etc..Es todo una paletada.
3. Los de ERC se quitan la careta y muestran su tuétano ideológico: nacional socialismo postmoderno. El que no comulga con el credo nacionalista no es catalán y por lo tanto se odia a sí mismo. Apartheid nacionalista, perversión intelectual y negaciónde la pluralidad de Cataluña.

Alfonso Guerra me da la palabra por alusiones personales con un guiño de complicidad que le agradezco. Le contesto al Ridao de ERC que al final tendrá razón Boadella cuando dijo después de sufrir un acto de repudio en Girona por un escamot independentista, que "cataluña en manos de estos se dirige a una situación cercana al prefascismo". Gabi Cisneros (hombre preclaro de UCD, padre de la constitución en activo en el PP, víctima de un secuestro con dos tiros-rodilla y vientre- de un comando etarra integrado por Otegui,) sale en mi defensa y le suelta a los de ERC que nunca podrán cuestionar el amor a Cataluña de los españoles porque forma parte de un sentimiento más integral que es el amor a España. Termina Cisneros citando a Josep pla y los de ERC se ven obligados a pedir disculpas por lo del auto-odio.

Tras la refriega parlamentaria, cae la noche en el congreso y me dirijo por la Carrera de San Jerónimo a la moto mientras me pregunto ¿quo vadis España? Entonces me cuenta Carlos Aragonés que los Jerónimos eran una orden hispánica de la época de Carlos V y Felipe II formada por hijos de nobles que se retiraron a reflexionar acerca del destino de la Corte y de España, sufriendo por tan osada vocación una cierta persecución que les empujo finalmente a dedicarse al reino de Dios. Pues eso, ¿Quo vadis España?

¿Vencedores o vencidos?
JUAN LUIS DE LEÓN AZCÁRATE /PROFESOR DE LA FACULTAD DE TEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE DEUSTO El Correo 18 Marzo 200

Vencedores y vencidos' es el ambiguo título que en 1961 la censura franquista impuso para que los cines españoles pudieran proyectar la magnífica película de Stanley Kramer cuyo título original era 'Judgement at Nuremberg' ('Juicio en Núremberg'). Esta película describía de manera casi documental el famoso juicio contra los jerarcas nazis responsables de terribles violaciones de derechos humanos practicadas durante la Segunda Guerra Mundial, y, ciertamente, no dejaba lugar a dudas sobre quiénes eran realmente los vencedores y los vencidos, no sólo en el ámbito militar sino también en el moral. Recordé esta anécdota sobre el título de la película a raíz de la polémica suscitada sobre si, en el hipotético final de ETA, debía haber o no vencedores y vencidos. Me sorprende esta polémica, pero más el hecho de que entre los que sostienen que no debería haber tal distinción se encuentren relevantes miembros del Gobierno de Zapatero (por más que alguno de éstos haya intentado rectificar de manera un tanto abstracta). Que el nacionalismo insista en que no debe haber vencedores ni vencidos (y de una manera u otra insiste en ello desde hace tiempo) no es sorprendente, sobre todo porque nunca ha pretendido derrotar a ETA a cambio de nada y porque comparte muchas de sus tesis ideológicas. No hace falta ser un lince de la política para darse cuenta de que su actitud sería muy distinta si ETA fuera, por ejemplo, un grupo terrorista de extrema derecha que asesinara a nacionalistas y cuya pretensión fuera volver al régimen franquista. No hablaría ni de conflicto político ni de diálogo con semejante grupo y, por supuesto, haría todo lo posible por derrotarlo. Lo mismo que nunca ha hablado de dialogar con los GAL ni de que no hubiera vencedores ni vencidos una vez alcanzado su fin. Como tampoco nadie, cuando se ha recordado el 25 aniversario, piensa que se debía haber dialogado con los responsables del 23-F o que nunca debieron ser 'vencidos'.

Algunos sectores muy significativos de la Iglesia vasca parecen compartir esta idea de que no debe haber vencedores ni vencidos tras el fin de ETA. En esta línea parece apuntar el mensaje 'Pasos hacia la Paz' (1-1-2006) que, con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, escribió a sus diocesanos. Un mensaje cuyo título recuerda demasiado a la en su día polémica pastoral de los obispos vascos 'Preparar la Paz' (30-5-2002). En el punto 2 del mensaje, el obispo habla de «una paz entre todos y para todos» e incita a todos los «ciudadanos de este pueblo» a ser constructores de la paz. La idea, como principio general, es buena, pero es difícil que la paz sea «obra de todos» cuando hay asesinos y asesinados. Los primeros difícilmente reconocerán su error y repararán lo irreparable, y los segundos ya no podrán participar ni gozar de la paz (salvo de la paz escatológica y definitiva otorgada por Dios, no por los hombres). Las consecuencias y responsabilidades de la paz no pueden ser iguales para el victimario que para la víctima. Y esto hay que dejarlo muy claro para evitar equidistancias injustas. Por otro lado, no puedo evitar recordar que la expresión «entre todos y para todos» es la misma que hace dos años utilizó Ibarretxe en su propaganda por los buzones para definir su plan como un «proyecto de todos y para todos», y la misma que emplearon, por las mismas fechas, doscientos sacerdotes vizcaínos para descalificar en medios nacionalistas la instrucción pastoral de la Conferencia Episcopal Española sobre el terrorismo de ETA y apoyar subliminalmente dicho plan. ¿Quizá sea una casualidad!

Personalmente tengo mis dudas sobre si el concepto 'paz' es el más adecuado para hablar del fin de ETA o del denominado 'conflicto vasco'. Ciertamente ha sido muy utilizado, especialmente en ámbitos eclesiásticos vascos, pero siempre me ha dado la impresión de que su uso llevaba implícita la idea de que en el País Vasco hay una especie de guerra encubierta entre dos bandos en principio irreconciliables (la palabra 'reconciliación' es otra palabra recurrente junto con 'paz'). En el fondo, y ésa es mi impresión, por supuesto discutible, parece que lo que se buscaba era subrayar que ETA no era ni es la única responsable de la violencia ni la única, vamos a decirlo así, 'mala'. De esta forma, podía hablarse, aunque fuera implícitamente, de dos bandos responsables del denominado 'conflicto vasco'. El otro bando, por supuesto, sería España (o el Estado español) cuyas instituciones y representantes, de una manera u otra y en mayor o menor medida según gobiernos y épocas, oprimirían al pueblo vasco (por supuesto, el franquismo y más tarde el surgimiento de los GAL ayudaron mucho a afianzar esta visión). Lo cual no es ni más ni menos que la interpretación nacionalista del 'conflicto vasco'.

Algo de este planteamiento se recoge en el punto 5 del mensaje 'Pasos hacia la Paz', donde se afirma: «Las situaciones de conflicto perduran porque los derechos humanos de los individuos y de las colectividades no son debidamente respetados». Implícitamente se está diciendo que en el País Vasco no hay paz porque se violan los derechos individuales (los prioritarios, según el obispo) y los colectivos. Pero Uriarte no dice quién viola los primeros (parece evidente que es ETA, pero no lo afirma, pues ésta nunca es mencionada en el mensaje) ni tampoco explica cuáles son los derechos de las colectividades que se violan en el País Vasco ni quién los viola. En la conclusión alude a la «reconciliación social». Principio loable y positivo, pero en cuya formulación me sorprenden dos aspectos. Primero, que no se indique quiénes son los sujetos responsables del «duro y largo enfrentamiento (que) ha producido entre nosotros muchas y graves heridas», con lo cual se cae en la ambigüedad y en la equidistancia a la hora de delimitar quiénes son los verdaderos responsables de la violencia que azota el País Vasco y el resto de España desde hace más de treinta años. Segundo, me sorprende el orden de la afirmación «hay nudos que no se sueltan sino con el gesto magnánimo del perdón y el arranque humilde del arrepentimiento». ¿No es primero el arrepentimiento y luego el perdón, como recomienda el sacramento de la reconciliación?

Lo digo con temblor y temor, pero como cristiano me pregunto si la Iglesia (y yo me incluyo al formar parte de ella) tiene (tenemos) autoridad moral suficiente para tan siquiera recomendar a las víctimas que perdonen, máxime cuando la Iglesia institución no ha sufrido el zarpazo del terrorismo. Insisto, lo digo con temblor y temor. Yo, como cristiano que afortunadamente no ha experimentado la pérdida de un ser cercano a manos de ETA o de los GAL, no me siento capaz de insinuar a ninguna víctima que debe perdonar y menos sin la exigencia previa del arrepentimiento sincero y comprometido del asesino. ¿Debe haber vencedores y vencidos? En un mundo ideal, que no es éste, no habría violencia asesina, y, de haberla, los asesinos se arrepentirían de sus crímenes, abandonarían las armas, pedirían perdón a sus víctimas vivas y estarían dispuestos a repararlas en la medida de lo posible... y quizá las víctimas les perdonasen. Pero sólo éstas pueden hacerlo. Pero no vivimos en un mundo ideal y no hay visos de una conversión de los asesinos. Por lo tanto, éstos deben ser, en primer lugar, derrotados por el Estado de Derecho, el cual, en segundo lugar, podrá ser generoso con ellos y ofrecer medidas de reinserción social bajo ciertas condiciones, siempre y cuando no ofendan a las víctimas.

Como recuerda el Pontificio Consejo 'Justicia y Paz' en su Compendio de la doctrina social de la Iglesia, publicado el año pasado: «El perdón recíproco no debe anular las exigencias de la justicia, ni mucho menos impedir el camino que conduce a la verdad: justicia y verdad representan, en cambio, los requisitos concretos de la reconciliación» (nº 518). La misma verdad y justicia que reclaman las víctimas del terrorismo y que la Iglesia y los cristianos debemos propiciar y alentar. ¿Sienten la mayoría de las víctimas que la Iglesia y los cristianos estamos con ellas y les somos próximos? Ésta es la cuestión.

La voz de la sociedad
Por SALUSTIANO DEL CAMPO, Presidente del Instituto de España ABC 18 Marzo 2006

... La sociedad está compuesta políticamente por ciudadanos iguales y persigue el interés general, mientras que la sociedad civil está conformada por un número variable de grupos y sectores con naturaleza y fines diferentes...

EN una democracia parlamentaria la sociedad gestiona los asuntos a través de los partidos políticos que representan sus tendencias internas de opinión. La relación entre representantes y representados suele estar fijada en la Constitución y en la ley electoral y su característica principal es el cambio periódico en el Ejecutivo y en el Legislativo, de acuerdo con los resultados electorales. Evidentemente, es algo distinto de una democracia presidencialista como la de Estados Unidos y, por supuesto, de una asamblearia.

Con este tipo de democracia, un problema muy grave es el divorcio entre los representados y los representantes. Naturalmente, me estoy refiriendo a una situación en la que se va abriendo, o está ya abierto, un foso que puede llegar a provocar el fracaso de la democracia o la erosión del Estado. Es ésta una patología democrática que sólo puede resolverse con más democracia, es decir, recurriendo al titular originario del poder. Y en este punto nos topamos con la necesidad de que sean los electores quienes decidan libremente por sí mismos sobre los asuntos y las acciones que amenazan con llevar la situación al límite.

Entonces es cuando hay que reivindicar la voz de la sociedad, que no es la de la sociedad civil, porque ésta es una realidad diferente. La sociedad está compuesta políticamente por ciudadanos iguales y persigue el interés general, mientras que la sociedad civil está conformada por un número variable de grupos y sectores con naturaleza y fines diferentes, y es por tanto parcial. Su importancia se correlaciona no sólo con el número de individuos que abarca, sino también con su influencia estratégica en ámbitos de poder concretos. Esta descripción nos permite entender que el de sociedad civil no es propiamente un concepto sociológico sino político, a pesar de que inicialmente se definiera frente a la esfera pública. A diferencia de los que fueron sus planteamientos originarios, los partidos políticos, los sindicatos y una gran variedad de asociaciones, corporaciones y agrupaciones no pueden hoy vivir sin el presupuesto estatal.

Para decirlo sin rodeos, la sociedad habla a través de las elecciones generales, las encuestas, los referendos, las grandes manifestaciones espontáneas y la desobediencia civil. Cada uno de esos modos de expresión son distintos y las elecciones sirven básicamente para optar entre los programas de los diferentes partidos y elegir o reelegir a los líderes. La mayoría gana las elecciones y la minoría tiene derecho a ser respetada y oída, aunque no a ser seguida. Se aproximan por sus resultados a la voluntad general de Rousseau y legitiman la posesión y el ejercicio del poder de los individuos y los grupos. Cuando en un sistema político no existen elecciones, o no son libres, quienes ejercen el poder carecen de legitimidad democrática.

Por otro lado, en la construcción de una mayoría hay siempre una mediación que puede tergiversarla, que es el sistema electoral. La representación política más pura es la proporcional, pero en España, sin ir más lejos, la ley d´Hondt hace que los efectos de una votación difieran según cuales sean la extensión y la población de las circunscripciones electorales. En otros países de nuestro propio entorno rige, en cambio, el principio mayoritario, que se concreta en circunscripciones pequeñas y opción entre dos candidatos.

Pero mi propósito no es exponer aquí el funcionamiento de la representación de las democracias actuales, sino comentar las maneras de expresarse de la propia sociedad. Así, hay una que carece de traslación directa e inmediata desde el voto a la representación porque es simplemente indicativa de la voluntad general y sobre todo de su evolución, sin adjudicar en absoluto obligatoriedad a sus resultados, aunque su representatividad la garantizan las leyes estadísticas del muestreo. Se trata de las encuestas de opinión y electorales hechas con el debido rigor que, gracias a los adelantos científicos del muestreo y del tratamiento de los datos, retratan bien las tendencias de opinión de la sociedad en un momento dado. Naturalmente, su validez varía: cuando se trata de elegir entre dos personalidades o de pronunciarse ante dos opciones, los resultados son más fiables que cuando la muestra ofrece una mayor variedad de ellas. Las encuestas son un producto nuevo de las ciencias sociales, porque nacieron y se desarrollaron en el siglo XX.

Obviamente, las encuestas a las que me estoy refiriendo son las realizadas a la totalidad de la sociedad, aunque también se aplican a los sectores de la sociedad civil y a miembros de asociaciones, organizaciones y otros universos. La representatividad de la muestra no es la misma en todos los casos y la opinión de un grupo o un sector, por muy importante que pueda ser, nunca puede identificarse con la opinión total. Es más, cuando se presentan los datos de una encuesta realizada a toda la sociedad, lo normal es que sea representativa del conjunto pero no de las partes, o no en el mismo grado. Por tanto, la representatividad de los resultados totales no se puede trasponer a una región, una ciudad o un municipio, salvo que el diseño y la amplitud de la muestra lo haya previsto.

En su época, el libro de Gustavo Le Bon titulado «Psicología de las muchedumbres», aparecido en 1896, tuvo un enorme éxito y su estela la siguieron autores como Sigmund Freud y Ortega y Gasset. Sin embargo, el siglo de las masas, que fue el siglo XX, ha sobrepasado con mucho al temprano análisis de Le Bon sobre las manifestaciones de masa. Recuerdo que, cuando en España se produjo la inesperada y multitudinaria manifestación popular espontánea contra el asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco, acudí a consultar lo que este autor decía y me encontré con que tanto los supuestos como los comportamientos y las interpretaciones de lo que estaba ocurriendo eran ahora muy diferentes. Algunos hemos presenciado durante nuestras vidas varios casos de muchedumbres enfrentadas con el poder y sus estructuras, como sucedió en mayo de 1968, y tampoco sus datos encajan en los esquemas conceptuales disponibles anteriormente.

En cierto modo, una variante de los movimientos de masa, muy importante por sus efectos, es la desobediencia civil, o la inhibición ciudadana de los asuntos públicos, que es una de sus formas. En el siglo XX, un caso extraordinario fue la resistencia pacífica protagonizada por las masas indias bajo el liderazgo del Mahatma Gandhi. Estas manifestaciones masivas han resultado ser mucho más incómodas para el asentamiento del poder que las bayonetas. En una reciente obra de ficción el autor ha planteado unas elecciones en las que nadie acude a votar. Esta posibilidad, pese a ser remota, constituye la mayor pesadilla de los políticos, sobre todo cuando, como pasa en nuestros días, el acelerado desprestigio del poder político desmotiva a los votantes. Y hay todavía otro instrumento legal a disposición de la sociedad. Según nuestra Constitución, las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos, con la limitación de que no puede versar sobre determinados tipos de leyes o prerrogativas del poder.

La exposición que acabo de hacer no descubre nada nuevo a los lectores, pero estimo que no es superflua, dado el creciente y generalizado divorcio que se observa entre la clase política y los ciudadanos. Baste la mención del fracaso del referéndum de la Constitución europea para refrescar la memoria de tan terrible amenaza democrática. Entre nosotros se habla ahora de referéndum, de elecciones, de encuestas de opinión, de resistencias pacíficas al poder y también de manifestaciones, todo lo cual no prueba que una sociedad democrática esté enferma, pero sí plantea que a partir de estos instrumentos legales se pueden obtener, siempre pacíficamente, los remedios necesarios para que la democracia se fortalezca, las aguas vuelvan a sus cauces y la sensatez a los espíritus de los políticos.

Gobierno Zapatero
La estrategia del calamar
José Vilas Nogueira Libertad Digital 18 Marzo 2006

Cuando escribo, se cumplen justamente dos años y un día del triunfo de Zapatero en las elecciones generales. Como si del cumplimiento de una condena se tratase. Pero la pena no ha sido todavía extinguida. La instancia que puede extinguirla, la ciudadanía española, está ofuscada y confundida en los mares de tinta negra que los gigantescos calamares del poder le arrojan sin cesar. Dos años y un día de liquidación del régimen constitucional, de menoscabo de la libertad de expresión y de la independencia judicial, de prostitución de las instituciones.

La clave está en la utilización de una estrategia de ofuscación, la estrategia del calamar. La mentira permanente, la simulación constante, la destrucción del lenguaje mediante la desconexión entre significante y significado, abocan a una brutal disyunción entre la prédica y la acción. Un discurso constitutivamente vacío de significado y ausente de constricciones morales es proyectado por gigantescos calamares. Los medios de comunicación secretan sin parar toneladas de tinta ofuscadora. Los medios audiovisuales dependen del poder político: concesión y mantenimiento de las licencias administrativas para emitir. Los medios escritos son menos dependientes, pero un gobierno liberticida tiene poderosos recursos de presión. Además las grandes empresas de comunicación comparten medios audiovisuales y escritos. Los medios de comunicación dependen, pues, del Gobierno, pero, también, un gobierno mendaz e inmoral depende de los medios. Sin su cobertura quedaría con el culo al aire. La ciudadanía es, así, rehén de un complejo político-mediático que la asenderea como a hato de ganado.

Estos días, los calamares han estado ocupados en tres asuntos principales. Pasmado quedó el rey, en la última novela de Torrente Ballester, al descubrir la geografía del cuerpo femenino. El juez instructor del sumario del 11-M quizá no esté pasmado, pero aspecto de tal ofrecía en las imágenes de la televisión. Si lo estuviese, no es presumible que la causa fuese la misma que la del alelamiento del rey novelesco. Más probable es que derivase de haber visto una mochila que no era mochila, de la emoción de ver ingresada en el juzgado una pieza de convicción sumarial meses y meses extraviada en ignorados lugares, de ver que la mochila (que no era mochila) tampoco era la que tenía que ser, sino otra idéntica o similar. El pasmo del juez sería como el del espectador de una función de magia. Bueno, pues como usted crea que se debe investigar más, los calamares del poder le llamarán fascista, atentador contra la independencia judicial, cómplice de los imputados...

Otra descarga de tinta se provocó en el Congreso de Diputados. El portavoz del Partido Popular, cansado de que la vicepresidenta del Gobierno conteste por peteneras, le dijo algo así como: ya que es usted aficionada a disfrazarse con frecuencia, vístase alguna vez de vicepresidenta y responda a lo que se le pregunta. No es muy versallesco, pero en el Congreso se dicen unos a otros todos los días cosas peores. Tampoco es machista, pues los disfraces no entienden de género. Pero la aludida lo consideró una ofensa espantosa. Hundida en su banco, parecía un pollo de pájaro carpintero, huérfano y víctima de inesperado chaparrón. Reaccionó furiosamente y puso a caldo a Zaplana. Hasta ahí todo normal. Pero entonces entraron en juego los calamares: las diputadas del PSOE y sus socias izquierdistas abandonaron airadamente el hemiciclo. Los diputados, no, lo que no deja muy bien paradas sus proclamas de igualdad de sexo. Un coro de cluecas se arracimó en los altillos de la sala. Finalizado el incidente, las señoras descendieron con gran dignidad y arrojo; lástima de un Eisenstein que filmara el inmortal momento. Los periodistas del pesebre tributaron un conmovido ósculo a nuestras heroínas. Si usted no lo ve así, es un fascista y un machista asqueroso.

Más Congreso y más tinta. Los diputados socialistas y sus socios nacionalistas e izquierdistas, siguen empeñados en hacer comparecer ante el Congreso al presidente del Consejo General del Poder Judicial, en abierta vulneración de la Constitución (pretenden justificar su desafuero en el artículo 109, que se refiere sólo a las relaciones del ejecutivo con el legislativo). Lo convocan por tercera vez, con insolente contumacia, aunque con mohín de mercader ventajista ofrecen, ahora, ser "considerados" con el convocado. Los calamares segregan su tinta: mucho tributo a la soberanía nacional, invocación del sagrado deber de todo el mundo de rendir cuentas al Congreso. Si usted no ve en esa pretensión otra cosa que un desafuero constitucional, un paso al despotismo, es un fascista y un antidemócrata.

Con tanta tinta, más negro que un subsahariano, negra veo la situación.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Un «estorbo» menos para el PSOE
Editorial ABC 18 Marzo 2006

EL PSOE ha decidido descabalgar a Rosa Díez de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, órgano que tramita las cuestiones referentes al terrorismo en el Parlamento Europeo y que suele generar, gracias al porte y prestancia del resto del temario que trata, gran proyección pública. Como el discurso de la eurodiputada es el mismo que cuando fue designada para estar presente en esa comisión, ya es indudable que el que se ha mudado de lugar ha sido el PSOE, formación a la que al parecer incomodan sobremanera la presencia y el discurso de Díez en las instituciones de la UE. No interesa que Europa se entere bien de este asunto. Cierto es que la dirección socialista tiene derecho a elegir a quien más le plazca para ese cometido, pero no lo es menos que a estas alturas la opinión pública ha de tener claro que quien ha cambiado el discurso ha sido el partido, que no admite estorbo alguno al cambio de dirección emprendido en el País Vasco desde que Patxi López accedió a la dirección del PSE. Parece inevitable tomar prestada del PNV la metáfora de los «michelines», término con el que se definía a los disidentes de la línea oficial que, naturalmente, «sobraban» y que por ello fueron saliendo del partido. Como todo se pega, los socialistas parece que han imitado el ejemplo: tras fulminar a Redondo, era cuestión de tiempo que se repitiese la maniobra con Díez.

Gallardón
Hacia el “golpe blando” en el PP
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Marzo 2006

El descubrimiento del piélago de irregularidades, mentiras y pruebas falsas sembradas por la policía en el sumario del 11-M ante la penosa pasividad del juez Del Olmo, ha adelantado los planes que Polanco Productions había reservado en este cambio de régimen sobre la marcha para el PP. Evidentemente, esos planes pasaban por la derrota de Rajoy o su incapacidad para formar gobierno en 2008, y su sustitución amistosa por Gallardón. Como en 2004, la presencia de Ana Botella en calidad de rehén municipal garantiza aparentemente la neutralidad de Aznar en el proceso sucesorio, que es todo lo que necesita Gallardón para hacerse con el poder en el PP. Esto era hasta ahora casi un secreto a voces en el partido, pero las novedades en la investigación del 11-M están acelerando un proceso en el que los cambios sustanciales se producen casi a diario y en el que el Estatuto de Cataluña ha pactado de hecho la reducción a cenizas del régimen constitucional de 1978.

La estrategia de eliminación del PP como alternativa política al PSOE sigue siendo la piedra angular en este proceso de demolición de España que se hace a escondidas, por la espalda, engañando al pueblo y hurtándole el ejercicio de su soberanía. Pero con la acción revolucionaria del Gobierno, la inacción de la Corona, la complicidad del Tribunal Constitucional y el silencio clamoroso de las instituciones, en ese camino de desarticulación de España diseñado por Polanco sólo queda el obstáculo del PP. Que es como decir media España. No corría demasiada prisa atacarlo de frente porque ya ha demostrado su fortaleza en la calle y la berroqueña fidelidad de sus bases electorales y sociológicas. Entre el Estatuto de Cataluña y el pacto con la ETA, era una fruta madura destinada a caer tras la dulce derrota del 2008 en manos de Gallardón.

Pero, ¿y si surge algún Amedo en el 11-M? ¿Y si hay un ataque de pánico a la cárcel o de terror ante las portadas de El Mundo entre los policías y agentes que han venido guiando la acción o, más bien, la inacción del juez Del Olmo? Todo el castillo de naipes se vendría abajo. El calendario quedaría inservible. Las elecciones se anticiparían y Gallardón podría quedarse con un palmo de narices a las puertas de Génova 13, cuyas pertenencias ya no serían trasladadas a Valdemorillo. Los dos años de maduración o, más bien, putrefacción del PP antes de la capitulación serían un lapso demasiado largo. Hay que evitar que el grupo dirigente Rajoy-Acebes-Zaplana (con Aznar, Aguirre y la gran mayoría del partido al fondo) se consolide frente al caos. Hay que introducir el caos dentro del PP.

El ariete para esta operación cuya sutileza debe ser casi comparable a su vileza es el ABC, diario gallardonista de siempre pero, sobre todo, polanquista de ahora mismo. En este viernes 17 de marzo, Carcalejos, después de su campaña contra la COPE, el gran bastión de autodefensa de la derecha, asesta dos estocadas terribles al PP. Por un lado, deja a Rajoy en evidencia ante el PP vasco al revelar ese encuentro con Imaz absurdamente ocultado por el presidente del PP a María San Gil. Golpe de imagen al liderazgo de Rajoy, que es lo que le faltaba tras el fiasco de la Convención. Por otra parte, salida a la luz pública de la facción del PP que comparte criterio y proyecto con el PSOE. Gallardón, al decir que el juez del 11-M al que se le ocultan pruebas y la fiscal que lo acepta (prima suya, según creo) merecen el apoyo del PP, está suscribiendo de hecho el engaño a los ciudadanos y la burla a las víctimas del 11-M de Peces y Cándido. Paralelamente, se urde desde el PRISOE, en el típico estilo gangsteril usado contra Cascos o Redondo Terreros, una campaña abyecta contra Zaplana y se mantiene la de siempre contra Acebes, porque ambos representan el núcleo duro, es decir, sólido del PP, un partido insoluble, hoy por hoy, en este proceso de golpe casi institucional contra el régimen constitucional. Gallardón está demostrando para el ejercicio del mal el valor o la falta de complejos que en Rajoy se echan en falta últimamente para el ejercicio del bien. Pero la propia fragilidad del proceso revolucionario zapateril y polanquista, que debe cambiarlo todo sin que se note nada, hace precisa la movilización de Vellido Ruiz Gallardón. El “golpe blando” está en marcha en el PP. Para después de las elecciones si no zozobra el encubrimiento del 11-M y el apaño con la ETA. Para antes, con la posible anuencia de Rajoy y la liquidación de Acebes y Zaplana, símbolo de esa alianza de católicos y liberales que hoy domina el PP, si los acontecimientos judiciales lo hacen preciso.

¿Por qué es blando el golpe? Porque no puede ser duro. La gran mayoría del partido aborrece a Gallardón y lo que significa de rendición ante la izquierda. Pero si el sempiterno candidato del enemigo trae de la mano la posibilidad de participar en el poder, al modo en que Mas y CiU se han asociado al proyecto zapaterino, la cosa cambia. Puede incluso cambiar radicalmente. Por eso hay que atender a lo que dicen los personajes clave. Dice Gallardón que el PP debe ganar el poder en las urnas y no mediante procedimientos judiciales. O sea, que para él la democracia y la ley pueden ser opuestos, que el Estado de Derecho debe ceder ante el sufragio popular. Ni el PSOE lo hubiera expresado mejor. Tengamos mucho sentido del Estado: tapemos la masacre del 11-M que se perpetró para echar al PP del poder y cambiar de raíz la historia de España.

Hemos de agradecer a la tosquedad de Carcalejos y a la zozobra del sumario del 11-M la brutal claridad con que Gallardón se ha sumado a la campaña prisaica contra la dirección del PP. Hemos de esperar de Rajoy, y acaso también de Aznar, que no repitan la misma política mariacomplejinada de antes y después del 2004 ante la actuación de un personaje cada vez más peligroso para la derecha y para los restos de la Nación. Nos gustaría decir que, ante este proceso en marcha, los signos en la Presidencia del PP son positivos. Por desgracia, y hoy por hoy, estaríamos faltando gravemente a la verdad.

Gallardón quiere aparcar en el número dos
EDITORIAL Libertad Digital  18 Marzo 2006

Gallardón ha puesto boca arriba, quizá demasiado apresuradamente, en su entrevista en el periódico de Zarzalejos, las cartas de su proyecto para postularse como líder de una derecha afecta a ese nuevo régimen que prepara Zapatero con los nacionalistas. Tras anunciar como número dos para la alcaldía a su coartada Ana Botella, a despecho de la opinión de su partido, ahora ha declarado su intención de aparcar en las listas electorales del PP en las próximas elecciones legislativas nacionales. Sus movimientos han de verse con preocupación, y no sólo porque podrían acabar dejando la alcaldía en manos de la mujer de Aznar.

Tras desvelar así sus ambiciones, resulta más significativa la sordera con que el alcalde de Madrid está recibiendo las protestas de los ciudadanos extorsionados por sus parquímetros. El sistema pergeñado por su equipo de gobierno –incluida la obligación de cambiar de barrio el coche– parece creado ex profeso para irritar a los madrileños y, sin duda, tendrá en elevado coste electoral. Cuando lo normal es que un político con el instinto de supervivencia como el que disfruta Gallardón ya hubiera hecho algún gesto para contentar a los vecinos, cabe preguntarse la razón por la que no lo ha hecho aún. Podía ser soberbia, o desatención de sus tareas ahora que se siente llamado a más altos destinos.

Pero es posible que el mayor colchón con que cuenta el PP en la capital haya llevado a Gallardón a considerar su desgaste como un riesgo razonable en una caza de piezas mayores. En unas elecciones que se celebran simultáneamente, una reducción de voto en la capital afectaría a las posibilidades de reelección de Esperanza Aguirre en una Comunidad de Madrid donde el llamado "cinturón rojo" hace más ajustadas las mayorías del PP. De este modo, el actual alcalde podría presentarse de nuevo como alguien capaz de ganar las elecciones él sólo, por su capacidad de ganarse el voto del centro, frente a quienes como Aguirre –o Zaplana, o Acebes– defienden las ideas de la derecha que les vota. Además, le permitiría deshacerse de quien ha puesto freno a sus ambiciones en el partido. Una situación inmejorable para colocarse como delfín de un Rajoy que llegaría a 2008 muy debilitado tras perder la batalla de Madrid.

Salvo que el cáncer del arriolismo se haya hecho metástasis, resulta difícil de entender que en la dirección popular se pueda pensar en la cara amable de Prisa como una opción de futuro de la derecha. El que Gallardón sea uno de las pocas caras visibles del PP que no molesta a quienes están dirigiendo el desmantelamiento del régimen político nacido de la Transición, debería alertar a los líderes de un partido que, actualmente, es inseparable de la defensa de la Nación y la Constitución. El PP no puede convertirse en el partido de los campesinos polacos, la excusa tras la que poder afirmar el carácter democrático de un sistema político que se está diseñando para que la izquierda ocupe el poder en exclusiva. Pero si deseara hacerlo, sin duda, Gallardón sería su hombre.

El Príncipe, los empresarios y Rosa Díez
TONIA ETXARRI El Correo 18 Marzo 2006

El apoyo del príncipe Felipe a los empresarios vascos, durante su visita a San Sebastián, fue un verdadero bálsamo para este sector tan castigado por la extorsión terrorista que, en estas semanas, ha sentido la orfandad de apoyo institucional, por culpa de los enfrentamientos políticos. Porque, al Parlamento vasco, le ha costado lo suyo tener un gesto de apoyo con los inversores que viven momentos de tensa incertidumbre. Por fin, al cabo de múltiples regateos y un día después de la declaración del Príncipe, la Cámara de Vitoria puede presumir de haber acordado una declaración de solidaridad con los empresarios vascos ante la campaña de extorsión que padecen. Pero, como no podía ser menos, con matices. Aralar, dejó su 'tótem' de la condena en reposo para acceder a mostrar su apoyo a los extorsionados pero, hasta aquí se le permitió leer. Ni una línea más. Su representante se plantó cuando había que condenar «la sucesión de atentados, intimidaciones e intentos de extorsión».

En estos momentos en los que el juez Grande-Marlaska sigue con su obligación (quien ha cambiado ha sido el fiscal general, harto, quizás, de esperar la señal de ETA) y algunos dirigentes de la ilegalizada Batasuna van a prisión o deben pagar multas para librarse de ella, el Parlamento vasco pide la derogación urgente de la Ley de Partidos. Las comunistas de las Tierras Vascas y Aralar que ven una oportunidad de oro para justificar que ETA siga sin comunicar el cese del terrorismo: la ley de Partidos impide que la banda anuncie el fin de su negocio. Marchando, pues, una petición parlamentaria a la carta. Una declaración de la que se apean el PP y el PSE. Los dos, aunque le incomode esa coincidencia al socialista Pastor, volvieron a defender la Ley de Partidos que propició la ilegalización de Batasuna por pertenecer al entramado de ETA.

Al PP le preocupa el último robo de ETA. Imagina que la adquisición de las troqueladoras y las placas de matrícula no será para montar una autoescuela, precisamente. A las comunistas de las Tierras Vascas, sin embargo, les ocupa que el gobierno de Ibarretxe no esté utilizando todas las vías que tiene a su alcance para «ceder espacio a las plataformas ilegalizadas»; es decir, a Batasuna. Qué raro. El fiscal general del Estado sigue sin ver coincidencias entre este grupo y el de Otegi.

Para Rosa Díez el juego aparece nítido en el horizonte. Hoy estamos más lejos de derrotar a ETA que hace dos años. No lo podrá decir ya como representante de la Comisión de Libertades del Parlamento Europeo, porque su partido le ha cambiado de destino, como represalia por sus críticas a la actuación del PSOE en política antiterrorista. Pero tiene una ventana abierta en su blog de Basta Ya. Una magnífica oportunidad que le brinda este colectivo y que no piensa desaprovechar.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

ACTITUD "PROVOCADORA E INTIMIDATORIA"
Radicales independentistas tratan de boicotear la recogida de firmas del PP en Badalona
Una veintena de radicales independentistas identificados como Asamblea de Juventudes de Badalona y enarbolando banderas esteladas llevan desde las cinco de la tarde boicoteando la recogida de firmas del PP en la Plaza del Ayuntamiento de Badalona. Según relata a Libertad Digital Javier García Albiol, secretario de organización del PPC, los radicales se han apostado "a un palmo de la mesa" para intimidar a los que se acercan a firmar la propuesta del PP para un referéndum nacional. No faltan los insultos: "hijos de puta, fascistas". En la imagen, cedida por e-noticies, parte del grupo de radicales.
Libertad Digital 18 Marzo 2006

Como es preceptivo, el PP cuanta con el permiso del Ayuntamiento de Badalona para instalar la mesa de recogida de firmas. Desde las cinco de la tarde, hora en la que comenzaron a recoger firmas, un grupo de unos veinte radicales independentistas se plantó –en palabras de Javier García Albiol– "a un palmo de la mesa". Como es lógico, su presencia de por sí es disuasoria pero, según García Albiol, "le gente sigue firmando". Mientras el popular de Badalona relataba los hechos a Libertad Digital (tres horas después de abrir la mesa) los radicales seguían en su actitud, un poco más separados de la mesa ya que la Policía les ha obligado a retroceder.

Se trata de jóvenes con banderas esteladas y una pancarta casera que les identifica como "Asamblea de Juventudes de Badalona". La actitud es bien conocida y la forma de dirigirse a los miembros del PP y a los ciudadanos que acuden a firmar también: "Fascistas, hijos de puta". Intimidación. Se da la circunstancia de que, además, en las mesa de firmas hay unos cuestionarios de carácter local que están escritos en castellano, cosa que ha molestado aún más a los independentistas.

El PSOE aparta a Rosa Díez de la Comisión de Libertades de la UE por criticar la política anti ETA
La dirección socialista relevó a la eurodiputada sin previo aviso, con el argumento de que «no comparte» la tesis oficial
C. Gurruchaga / E. López La Razón 18 Marzo 2006

Madrid / Bruselas- La dirección del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo ha forzado la salida de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior de Rosa Díez, sin habérselo comunicado previamente, y la ha pasado a la Comisión de Asuntos Jurídicos, según una información obtenida por LA RAZÓN en fuentes socialistas vascas y confirmada después por la eurodiputada. Además, la página web de la asociación ¡Basta Ya! señala que la destitución se ha producido «aprovechando la presencia en Bruselas del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, y la ausencia por enfermedad de la eurodiputada socialista».

En una escueta carta remitida a la eurodiputada por Enrique Barón, actual presidente de la Delegación Socialista en el Parlamento Europeo, la dirección del PSOE en Bruselas le comunica que «ha sido sustituida en Libertades por el diputado asturiano Antonio Masip Hidalgo» y le anuncia su paso a la de Asuntos Jurídicos. También le informa de que de esa decisión se ha dado cuenta al Grupo Socialista en Madrid y a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.

El departamento de Libertades se encarga de los temas de terrorismo, incluyendo el análisis de la legislación europea y las recomendaciones a los Estados miembros. Entre los mayores éxitos cosechados por esta Comisión se encuentran la aprobación de la «Orden de Busca y Captura» y la «Definición común de los delitos de Terrorismo», así como la recomendación de que se armonicen las legislaciones europeas para que los delitos de terrorismo no prescriban en los Estados de la Unión. También ha logrado la aprobación de las propuestas de seguridad contra el terrorismo defendidas por los gobiernos de España y Reino Unido tras los atentados islamistas de Madrid y Londres, entre las que destacan la retención de datos de llamadas telefónicas por Internet, con tarjeta prepago, y las llamadas perdidas.

Entre sus fracasos, el informe rechazado en el pleno, con los votos socialistas, en el que se instaba al Tribunal Penal Internacional a que estudiase su competencia sobre determinados delitos de terrorismo por su carácter de crímenes contra la humanidad.

Pese a este exitoso trabajo hecho en común con el PP, todo indica que el PSOE se siente molesto con la postura independiente y crítica de Rosa Díez respecto a diversas iniciativas políticas de su partido como el acercamiento a los nacionalistas, la ruptura con el PP, la congelación del Pacto por las Libertades en política antiterrorista o los conflictos con los colectivos de víctimas. La carta de la organización ¡Basta Ya!, en la que Rosa Díez es una activa militante, afirma que el partido de Zapatero desea reservarse un margen de maniobra mucho mayor ante una posible negociación con ETA, que se vería «dificultada por la línea dura de legislación antiterrorista europea impulsada hasta ahora por la Comisión de Libertades Civiles».

Una visión distinta. Elena Valenciano, portavoz adjunta de la Delegación Socialista española en el Parlamento europeo, corroboraba esta interpretación a LA RAZÓN. Valenciano argumentó que se había producido una reestructuración en el grupo y se había trasladado a Díez a la Comisión de Justicia porque la eurodiputada no representa la posición de los socialistas españoles en todos los temas de terrorismo. «Rosa no está en la posición que nosotros defendemos en esta materia», se limitó a repetir la portavoz del PSOE.

La europarlamentaria socialista está convencida de que el hecho de que ETA deje de asesinar no resuelve la falta de libertades en el País Vasco. En este sentido, considera imprescindible derrotar tanto a su entorno como sus objetivos. Contrariamente a lo que reiteran los dirigentes socialistas, Rosa Díez no se ha cansado de repetir que la situación actual como un retroceso histórico con la vuelta de los «batasunos» a la calle.

El cambio de dedicación que le impone la dirección del PSOE como castigo a su coherencia política le quita un altavoz con el que defender sus ideas. Sin embargo, «no conseguirá que deje de ser un referente» en la lucha antiterrorista, «en la defensa de las libertades individuales de los vascos no nacionalistas y en la necesidad de que los constitucionalistas afronten unidos la derrota democrática del nacionalismo, en lugar de convertirse en cómplices de éste», comentó ayer a este periódico.
Rosa Díez encabezó la lista socialista al Parlamento Europeo en las elecciones del año 1999 y consiguió 7.477.823 votos. En la última legislatura ocupó el segundo puesto de la candidatura, encabezada por Josep Borrell; en esta ocasión, los socialistas lograron 6.621.570 votos, pese a lo cual superaron al PP. La diferencia estriba en que en 1999 el PSOE estaba en la oposición y en el 2004 acababa de ganar las elecciones.

«En España estamos viviendo una tragedia»
Ayer mismo, Rosa Díez demostraba que, respeto a ETA, sigue yendo por libre. En declaraciones a Antena 3, la europarlamentaria destacó que en España «estamos viviendo una tragedia: la ruptura de la unidad de acción entre el PSOE y el PP, la ruptura del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo», y opinó que la violencia y la falta de libertad «sólo se resolverán cuando además de derrotar a ETA derrotemos su proyecto, a su entorno, sus objetivos, y ellos se sientan derrotados». Criticó la «deriva en la dirección del socialismo vasco», «incompatible con el compromiso del presidente del Gobierno» y consideró que si el proceso de paz del que habla Ibarreche consiste «en que no se aplique la ley a los terroristas», en realidad «es un proceso de rendición de la democracia».

LA AVT LO EXIGIÓ PORQUE EL GRUPO "ENSALZA LA VIOLENCIA ETARRA"
Cancelan el concierto de Soziedad Alkohólika en Miajadas porque carece de autorización administrativa
El concierto del grupo de música vasco Soziedad Alkohólika cuya celebración estaba prevista para este sábado en la localidad extremeña de Miajadas ha sido finalmente suspendido. La razón ha sido que la actuación carecía de autorización administrativa, con lo que, según aduce la sala del concierto, corrían el riesgo de que la Junta les impusiera una severa multa. La AVT había exigido al alcalde de la localidad la suspensión del evento porque las letras de los músicos "humillan la memoria de las víctimas del terrorismo" y justifican la violencia.
Europa Press Libertad Digital 18 Marzo 2006

Los responsables de la Sala Status de Miajadas remitieron un comunicando manifestando sorpresa porque la Junta de Extremadura hubiera desempolvado una orden que no se ha aplicado en ningún otro caso similar". Según los gerentes, han recibido mensajes de móviles, llamadas telefónicas y "miles" de correos electrónicos "amenazantes" para que no se celebrara el concierto. Además, dicen que el Ayuntamiento de Miajadas y su alcalde han sido objetivo de "todo tipo de coacciones con la misma finalidad de suspender el concierto".

Los dueños y gestores de la sala aseguran carecer "de vinculación política de clase alguna", y que lo único que pretendían con este concierto era "poner en marcha un espectáculo de música en directo, con un grupo musical que cumple todos los requerimientos legales". Finalmente, declinan entrar en lo que esta actuación pueda tener de "censura previa" pero resaltan la "contradicción en que incurren quienes utilizan la coacción, el chantaje y la amenaza so pretexto de amparar a otras víctimas de la violencia política".

La AVT había solicitado al alcalde de la localidad que impidiera el concierto pidiéndole que fuera "sensible a la memoria de las víctimas del terrorismo". Daban el ejemplo de las letras de canciones como "Explota Zerdo" o "Síndrome del Norte", que "ensalzan y justifican la violencia etarra" según recordaba la asociación. Sin embargo, el edil socialista respondió a la petición alegando que no poseía "competencia ni potestad" para impedirlo y afirmaba que el recinto disponía "con todas las licencias y autorizaciones preceptivas que le faculta y otorga competencias para realizar espectáculos de este tipo".

Dueños y gestores sin vinculación política
Nota del Editor 18 Marzo 2006

Se podían haber callado y todos tan contentos, pero no, se atreven a afirmar que carecen de vinculación política alguna, vamos que están comprando a los asesinos y terroristas de ETA "vascongada y libre" una bula de protección para que no atenten contra ellos, la misma que compró Perez Carod de la Izquierda Republicana de Cataluña (a ver si quitan lo de republicano que es un insulto, tanto porque lo que pretenden es tener su propio señorío feudal, como que un republicano decente no negocia con las vidas ajenas).

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