AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 24 Marzo  2006
Los trileros de la lengua
Antonio Robles Libertad Digital 24 Marzo 2006

La mentira institucionalizada
EDITORIAL Libertad Digital  24 Marzo 2006

Mal empezamos
CARLOS HERRERA ABC 24 Marzo 2006

El Estado de Derecho no está en tregua
Editorial ABC  24 Marzo 2006

EL OSCURO PRECIO
EDURNE URIARTE ABC 24 Marzo 2006

Saldos de primavera
José Vilas Nogueira Libertad Digital 24 Marzo 2006

El Abrazo de Perpiñán
José García Domínguez Libertad Digital 24 Marzo 2006

Sonrisas frente a responsabilidad
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Marzo 2006

Un nuevo tono
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 24 Marzo 2006

VIDAS CRUZADAS
XAVIER PERICAY ABC 24 Marzo 2006

El texto pactado
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Marzo 2006

El precio político
Jorge Vilches Libertad Digital 24 Marzo 2006

Autodeterminación, pacificación y víctimas
PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO La Voz 24 Marzo 2006

El derecho a explorar
Germán Yanke Estrella Digital 24 Marzo 2006

Reactivación abertzale
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 24 Marzo 2006

Siguen sin tener razón
DANIEL INNERARITY EL Correo 24 Marzo 2006

El árbol y las nueces
Luis de Velasco Estrella Digital 24 Marzo 2006

La sombra de Azaña es alargada
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Marzo 2006

La clave se llama autodeterminación
Lorenzo Contreras Estrella Digital 24 Marzo 2006

"De la Ley a la Ley", Navarra es parte esencial del precio de la paz
Pascual Tamburri elsemanaldigital 24 Marzo 2006

En memoria de Miguel Ángel Blanco y las más de mil víctimas de ETA: no puede haber precio para la paz
Federico Quevedo El Confidencial 24 Marzo 2006

La sonrisa de Rubalcaba
José Javier Esparza elsemanaldigital 24 Marzo 2006

MÁS QUE NUNCA, MOVILIZACIÓN CÍVICA
Editorial minutodigital 24 Marzo 2006

Sistema nacional de anestesia de la verdad.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 24 Marzo 2006

La autodeterminación después de ETA
Kiko Rosique Periodista Digital 24 Marzo 2006

Salutación del pesimista
IGNACIO CAMACHO ABC 24 Marzo 2006

Examen del 11-m: los terroristas siguen ganando
José María Martín Coronado Periodista Digital 24 Marzo 2006

Asunto: Reclamación de derechos y libertades ciudadanas en Cataluña.
Carta de J.A. 24 Marzo 2006

NOTA DE PRENSA INFORMANDO SOBRE LA PREINSCRIPCIÓN ESCOLAR
ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA  24 Marzo 2006

Del espíritu de Ermua al espíritu de Perpiñan (Parte I).
Inmaculada Sánchez Ramos Periodista Digital 24 Marzo 2006

Magistrados, fiscales y secretarios tildan de inconstitucional imponer el catalán
F. Velasco La Razón 24 Marzo 2006

La retaguardia de ETA no está en tregua
R. L. Vargas La Razón 24 Marzo 2006

La policía francesa atribuye a ETA el robo de una furgoneta y un arsenal con 700 kilos de explosivo
Agencias Libertad Digital  24 Marzo 2006

Francia ha endurecido su cerrazón política a toda reivindicación vasquista desde la Declaración de Anoeta
FERNANDO ITURRIBARRÍA  El Correo  24 Marzo 2006

El fútbol sirve para «normalizar en estratos castellanos», según la CCRTV
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 24 Marzo 2006

Entrevista a Arcadi Espada
José Carlos Rodríguez Libertad Digital  24 Marzo 2006

¿Qué se debe?
Fernando Savater El País  24 Marzo 2006

LOS MEDIOS SE RETRATAN EN SU REACCIÓN ANTE LA TREGUA
Minuto Digital 24 Marzo 2006

 

 

Desde la izquierda
Los trileros de la lengua
Antonio Robles Libertad Digital 24 Marzo 2006

La consejera de educación del Gobierno de la Generalitat, Marta Cid, llevará a cabo la promesa de no respetar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obligaba a la Generalitat a incluir dos casillas en el impreso de matriculación escolar, para que los padres pudieran elegir la lengua en que debían ser educados sus hijos. El pasado 1 de febrero Marta Cid, respaldada por el President Maragall, aseguró que "no cambiará" la política de inmersión pese a la sentencia desfavorable del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Esto quiere decir que el derecho que tienen los niños "a recibir la educación en su lengua habitual" garantizado por el artículo 21.2 de la Ley de Política Lingüística de 1988 y que el TSJC obliga a cumplir, no será respetado un año más. El incumplimiento no es nuevo, han incumplido abiertamente otras sentencias similares en la más absoluta impunidad, arropados por el silencio cómplice de la prensa catalana.

No será así en esta ocasión. La decidida política actual de El Mundo de Cataluña, Onda Cero, COPE, Libertad Digital y algunas páginas web de denunciar la persecución de los derechos lingüísticos les ha dejado con las vergüenzas al aire. Lo cual no significa que vayan a cumplir la ley ni piensen dejar de perseguir el mismo fin, o sea, expulsar al castellano de la escuela, pero lo han de hacer con las artimañas del trilero, manipulando y ocultando la sentencia judicial tras un asterisco que sustituye las casillas donde deberían aparecer las opciones de elección lingüística. Los padres habrán de recurrir a la letra pequeña en el reverso de la hoja de matriculación donde aparecerá alterado el contenido de la sentencia para obligar a los padres a dar la cara y pedir a la dirección del centro lo que no han podido cumplimentar en la inscripción, como dicta expresamente el TSJC. Burla y escarnio a la ley, truco y chantaje a sabiendas que no serán sino héroes los que se atrevan a dar ese paso, si es que han logrado leer y entender la letra pequeña tras el reverso de la hoja de matriculación.

Como muy bien dice la nota que ha sacado la Asociación por la Tolerancia, agrupación que planteó este recurso y ganó: "Habrá que recordarles que un derecho no se tiene que andar mendigando a la dirección del centro". Han de ser nuestros gobernantes los que nos lo garanticen, añado yo. Sin contar, claro está, que si hay algún padre atrevido, su hijo no recibirá la educación en castellano, sino que se le relegará e individualizará en apartheid claramente intencionado para hacer desistir al resto. Ante este nuevo truco, la asociación ha acusado al Departament d’Educación del Govern de "burlar, una vez más, las sentencias de los tribunales", y ha presentado un recurso ante el TSJC pidiendo que "ordene" a la Consejería la inclusión de "un nuevo apartado" en el que los padres puedan especificar en qué idioma desean que sus hijos reciban la primera enseñanza.

Si con la ley de nuestro lado nos torean de esta manera, imagínense ustedes cómo nos tratarán con el nuevo Estatut a su favor...

Ya son muchos atropellos. La ciudadanía empieza a comprobar que el nacionalismo tiene un plan totalitario emboscado en palabras hermosas que excede la anécdota de la escuela. Dicen ahora que quieren juzgados bilingües, lo mismo que hicieron antaño en una escuela que a la vuelta de 23 años es monolingüe. Lo mismo que hicieron antes con ayuntamientos y hospitales. No se fíen, mienten por sistema para conseguir sus fines. Tomen nota de este ejemplo real, un modelo de lo que se les viene encima a Jueces y Magistrados en los Tribunales de Justicia de Cataluña.

Un juzgado de Badalona dictó en febrero de 2005 sentencia en un caso de divorcio, únicamente en catalán. Uno de los interesados (A.U.G.) reclamó a la Juez del caso (Mª Ángeles Fernández Tio) su traducción al castellano; la Juez no puso problema alguno, pero cuando hizo efectiva su reclamación, la empresa que la Generalitat utiliza para realizar las traducciones (SEPROTEC) se la negó porque en su contrato con la Generalitat no contempla la traducción del catalán al castellano en el ámbito de Cataluña. El abogado que le ha llevado el caso, Carlos Valera, intuye que al revés no hubiera tenido problema alguno.

Jueces, magistrados, registradores, bedeles... han de ir acostumbrándose a la ley no escrita pero más utilizada en las instituciones públicas catalanas: "Sólo tienen derechos lingüísticos los catalanohablantes". Y si no reparen en el artículo 4 de la "Carta de drets lingüístics dels ciutadans i ciutadanes en l’àmbit de la justícia" que pende de las paredes de todos los juzgados, eso sí, únicamente en catalán, donde incumplen hasta sus propias normas: "Dintre de Catalunya, pots demanar que el procés es dugui a terme completament en la teva llengua". Habremos de descifrar si la norma pretende respetar la lengua de cada cual o si el legislador entiende que sólo hay una lengua propia en Cataluña.

A María Sol López, magistrada decana de los Juzgados de Espulgas de Llobregat, le fue incoada una investigación disciplinaria por pedir esa misma carta de derechos lingüísticos también en castellano. Ha pedido el traslado fuera de Cataluña.

La mentira institucionalizada
EDITORIAL Libertad Digital  24 Marzo 2006

Mientras la práctica totalidad de la clase política y mediática insiste en tergiversar el comunicado de tregua de ETA, la organización terrorista insiste, en un segundo comunicado, en reafirmar sus objetivos secesionistas, en negar el carácter democrático a los estados español y francés y en exigirles que no pongan al proceso soberanista –que ellos llaman "democrático"– ningún tipo de "injerencias ni limitaciones". Ni que decir tiene que, para ETA, la Constitución y la soberanía nacional que reside en el pueblo español, es una de esas "injerencias" tan inaceptables como sería no "dejar a un lado" el Estado de Derecho que ellos denominan "represión".

No sabemos si, tal y como sugiere Prisa, el gobierno ha consensuado o no el comunicado de alto el fuego con la banda terrorista. Ellos lo sabrán mejor que nadie. El visto bueno de ZP al mismo, en cualquier caso, es evidente, desde el mismo momento en que, lejos de ser rechazado, le ha dado la bienvenida con la misma esperanza de paz con la que Chamberlain, aclamado y vitoreado en el parlamento, blandió a su vuelta de Munich un papel de infausta memoria firmado por Adolf Hitler.

La diferencia está en que ETA no engaña en su comunicado como lo hiciera Hitler en Munich con aquel papel. Tampoco Zapatero es un cándido irresponsable de buenas intenciones como pudiera serlo Neville Chamberlain. Zapatero sabe que está dando a ETA una de esas explosivas esperanzas que estallan si no se sacian; pero no le importa si, mientras ETA las constata, contribuye a generar una falsa ilusión de "paz" entre los ciudadanos que le ayude a ganar las próximas elecciones.

A pesar de lo que ETA ha insistido en dejar claro en su comunicado, a pesar de que la organización acaba de robar en Francia nuevos explosivos, al secretario de Estado de Comunicación le parece que el alto el fuego "es para siempre". Ciertamente, como diría, Churchill, "no puede existir nunca la absoluta certeza de que habrá una lucha, si una de las partes está decidida a ceder por completo".

Desde el mismo momento en que Zapatero traicionó el Pacto por las Libertades y del Terrorismo, y optó por la vía del apaciguamiento y del diálogo con los terroristas, el presidente de gobierno del 14-M envió a ETA una doble señal: que los terroristas no tendrían que "ceder por completo" y que el Gobierno algo cedería. Nadie negocia si no está dispuesto a ceder en algo. Por eso nos oponemos a cualquier clase de negociación o diálogo con los terroristas. Ahora falta ver si ZP va a ceder o no por completo.

Nosotros creemos que Zapatero va a pagar un nuevo y decisivo pago político a ETA como es sumarse, en los próximos meses, a los separatistas de Estella para marginar al PP y acabar con el Estatuto de Guernica. Que el nuevo y mal llamado "estatuto" no le parezca luego a ETA bastante como, a la postre, no le ha parecido bastante a Carod-Rovira el Estatuto que proclama a Cataluña como nación, poco importa a los separatistas. Bienvenidas sean esas nueces caídas del "proceso de paz". Si hacen falta más –tal y como advierte ETA, por ejemplo, respecto a Navarra–, pues se vuelve a sacudir el árbol.

En cualquier caso, con lograr para el País Vasco lo logrado en Cataluña, el separatismo habrá logrado, gracias al gobierno del 14-M y a las tergiversadas treguas de ETA, un avance que pudiera ser irreversible.

Carod Rovira pidió en el Avui y en Perpiñán ayuda a ETA para favorecer las ansias soberanistas del pueblo catalán. ETA le daba hace unos meses la razón al reconocer lo que ha avanzado el independentismo en Cataluña gracias a Zapatero y a la estrategia de la tregua. Artur Mas también ha venido a señalar que el Estatuto ya respaldado en Cataluña por el gobierno del 14-M da a Zapatero "credibilidad" para afrontar el "proceso vasco".

Mientras ETA se rearma y Díaz Usabiaga insiste en que una "cosa es la tregua y otra cosa la paz", Rubalcaba reprocha al PP que no se sume con "sonrisas" al incruento y falso espejismo dominante. La verdad es que también reprocharon en su día a Churchill su "tenso semblante" ante las noticias de paz que traía bajo el brazo Chamberlain. También entonces hubo vítores en el parlamento y se destaparon botellas de Champagne. Pero, desgraciadamente, Rubalcaba no nos puede confundir. Que ZP se comporte como Chamberlain, no convierte a Rajoy en Churchill.

Mal empezamos
Por CARLOS HERRERA ABC 24 Marzo 2006

CAUSA cierto desaliento observar los primeros movimientos de este ejército de cursis que se ha movilizado con motivo del anuncio de «alto el fuego» que ETA ha hecho público pocas horas después de que, como dijo Artur Mas, las Cortes hayan reconocido que Cataluña es una nación. La ausencia de matices críticos en el análisis de algunos hippies ideológicos invita a un baño melancólico que nos lleva, inevitablemente, a la desmoralización. Cualquier atisbo de inquietud ante un comunicado en el que no se anuncia la entrega de las armas ni la rendición es calificado como propio de un «enemigo de la paz», a la que, supuestamente, no le estaríamos dando ninguna oportunidad. Es lo que hay y lo que toca. Pero más allá de esta colección de mecheros encendidos en la noche musical, la apariencia de cohesión que han mostrado los partidos políticos y, especialmente, el Gobierno y la oposición, resulta tan edificante como poco aparente de consistencia. No se trata de ser cenizo, es que el margen de maniobra es estrecho y casi imposible. A no ser que los planes del gobierno sean inconfesables, jamás se le podrá brindar a ETA el precio que exige en este comunicado de marras: ni autodeterminación ni territorios son contemplables por un estado en condiciones. Con lo que habrá que sospechar que hay un exceso de teatralidad en las palabras de los terroristas y que ya saben hasta dónde va a llegar Rodríguez Zapatero: habrá una reforma de estatuto, un reconocimiento del carácter nacional del País Vasco y un par de transferencias más. Unido a la independencia económica que ya tiene gracias al célebre cupo, el País Vasco sería casi un estado. Un referéndum colmaría el proceso. Y otro en Navarra a cuenta del «amejoramiento del fuero» se añadiría para completar la exigencia de la territorialidad. ¿Tendrán bastante con eso los chicos de ETA? Yo, desde luego, no tengo la respuesta.

Pero mal empezamos cuando, además de la batalla semántica permanentemente perdida y caracterizada por fórmulas estomagantes como «démosle una oportunidad a la paz», el fiscal general del Estado les recuerda a los jueces que, si ETA está en tregua, ellos también deben estarlo. Y por si fuera poco, José Blanco remataba la jugada aseverando ayer que los jueces «deben remar en la misma dirección», es decir, apuesta claramente por el aserto de que la justicia se aplica según convenga. En el caso del fiscal ¿eso es invitar a la prevaricación? En el caso de Blanco, ¿es un aviso a navegantes de lo que nos espera? Es decir, ¿nos espera un proceso de constantes gestos algodonados, de mesas repletas de partidos ilegales, de presos prematuramente acercados a sus domicilios?

Hemos sabido, y ello no fomenta nuestro optimismo, que este comunicado es el producto de cuatro años, cuatro, de negociación entre Eguiguren, socialista vasco, y los sucesivos miembros de Batasuna. O sea, en cuanto fue liquidado Nicolás Redondo Terreros, los socialistas se pusieron a negociar, y el tránsito ha acabado en este panfleto, cuyos «cómo» y «cuándo» también han sido motivo de negociación. De negociar tras el telón ahora pasamos a la negociación -o los «contactos», para ser más justos y no deslizar la idea de cesión que conlleva la idea de «negociar»- bajo los focos de la curiosidad y de la fiscalidad pública. Sólo cabe llenar el zurrón de esperanza, que no de candidez, y de generosidad, que no de irresponsabilidad.

Mal empezamos, en cualquier caso. Para acabar de hacerlo atractivo, Odón Elorza, el alcalde de San Sebastián, celebró alborozado el «alto el fuego» con cava y un brindis por los «ausentes involuntarios». Antonio Burgos, tú te creías que se refería a las víctimas y te indignaste ayer en tu columna. Pues ¡qué va! ¿Cómo no has caído?...

Se refería a los presos.            www.carlosherrera.com

El Estado de Derecho no está en tregua
Editorial ABC  24 Marzo 2006

EL segundo comunicado remitido por ETA al diario «Gara» facilita un análisis más preciso de las intenciones de esta organización terrorista con la concesión de un «alto el fuego permanente». Dicho comunicado ha ratificado el propósito político que reflejaron los etarras en el primer mensaje: impulsar un proceso político que permita la superación del «actual marco de negación, partición e imposición». Se reitera que el cambio de marco político deberá reconocer «los derechos que como pueblo» corresponden a los vascos y se emplaza nuevamente a los Estados español y francés a acatar las dos condiciones de viabilidad del proceso: que cese la «represión» y que, al final, se respete sin «injerencias ni limitaciones» la voluntad de los vascos. Por tanto, los dos comunicados de ETA suman una noticia y un mensaje. Una noticia, en sí misma positiva, de cese temporal de la violencia. Y un mensaje previsible, pero incoherente con las perspectivas políticas suscitadas en los últimos meses, porque lo que ofrece ETA, en medio de variaciones literarias acomodadas a la situación, es un proceso de autodeterminación y no de paz. Es decir, la misma visión petrificada de la legitimación esencial de su violencia y de la finalidad irrenunciable de la misma, que es la construcción nacional de Euskal Herría.

No obstante, mientras el Gobierno, las instituciones y los partidos políticos nacionales tengan claras las ideas y bien asentados los principios sobre cómo afrontar este nuevo -pero no original- período del terrorismo etarra, lo que digan los terroristas tendrá un valor relativo. Es más importante la firmeza del Estado que la locuacidad de los terroristas. Por eso, aunque ETA se mantenga en su programa máximo, el Gobierno debe seguir recibiendo el margen de confianza que, en una situación como ésta, merece tener. La respuesta del líder del PP, Mariano Rajoy, no sólo ha estado a la altura de las circunstancias, sino que ha introducido un factor de seguridad en la opinión pública, algo imprescindible para evitar que la astucia terrorista confunda la inteligencia del Estado y de sus instituciones.

EN este sentido, resulta fundamental para mantener un posición sólida y firme ante el terrorismo que el Estado de Derecho no se vea afectado por exégesis apresuradas de los comunicados de ETA. El presidente del Gobierno, con buen criterio, anunció que se tomaba tiempo para valorar el comunicado de los etarras. Y hace bien, porque ninguno de los dos comunicados satisface, en absoluto, las condiciones establecidas en el apartado 2º de la resolución del Congreso de los Diputados, aprobada en mayo del año pasado, que autorizaba al Gobierno a iniciar contactos para el «final dialogado de la violencia». También Rajoy contuvo su primera valoración al reiterar que apoyará al Gobierno para poner fin a la violencia sin precio político alguno, adhiriéndose así al sentimiento mayoritario de la sociedad española en este momento.

Por eso, resulta preocupante que la única autoridad del Estado que no se ha guardado de observar la debida prudencia haya sido el fiscal general, Cándido Conde-Pumpido. Sus declaraciones sobre la necesidad de que los jueces valoren «la nueva situación» constituyen un muy grave error de percepción sobre el papel del Estado de Derecho en estas circunstancias. Conde-Pumpido ha comprometido innecesariamente al Gobierno, a cuya confianza en su persona ha apelado en más de una ocasión para hacer frente a las críticas de la oposición, y ha comprometido también a los fiscales -cuyas asociaciones se han desmarcado del fiscal general- y a los jueces de la Audiencia Nacional, envueltos en la responsabilidad de valorar unas primeras contrapartidas al anuncio del «alto el fuego permanente». Compromiso impertinente, porque, si los jueces, que son ajenos al principio jerárquico de la fiscalía, no alteran los criterios de enjuiciamiento aplicados hasta el momento, corren el riesgo de ser tenidos por obstáculos para la paz; y si resuelven discrecionalmente en sentido distinto al esperado, no faltarán quienes les reprochen un seguidismo político.

ADEMÁS, las palabras del fiscal general son doblemente erróneas, porque van en contra de una elemental estrategia de firmeza ante una posible negociación, anticipando a una fase preliminar meramente declarativa (sin hechos concretos que demuestren la «clara voluntad», como dice la resolución del Congreso, de abandonar la violencia), gestos de concesión que, en otros procesos foráneos (Colombia, Irlanda del Norte), se han reservado sólo para los presos ya condenados, mediante la aprobación de leyes a tal efecto y tras la verificación del cese definitivo del terrorismo. Si el Gobierno, en su momento, evaluara los comunicados de ETA como la condición suficiente para iniciar el diálogo, lo que en ningún caso aportaría beneficio alguno a su posición es hacer lo que ayer proponía Conde-Pumpido. La aplicación firme de la ley, incluso en la adopción de medidas cautelares (Batasuna, por ejemplo, está suspendida cautelarmente), ha sido un instrumento decisivo del debilitamiento de ETA y es la principal, por no decir única, baza del Gobierno para que el fin del terrorismo no tenga precio político alguno.

NO se puede sustituir el principio de legalidad por el principio de oportunidad. El Estado de Derecho no puede descomponerse porque una organización terrorista anuncie su enésimo cese temporal de la violencia. Bien está que se respalde al Gobierno, que se le conceda el margen de maniobra a que tiene derecho, pero nada tiene que ver con esto la propuesta de inhibición, aun en fase sumarial, de la ley ante quienes hoy, como hace dos días, siguen siendo terroristas o cooperadores necesarios del terrorismo, por más que se les endose la etiqueta de interlocutores. La historia, como la tierra, acumula estratos, y en los que ha dejado ETA en la sociedad durante los últimos treinta años hay suficientes desengaños, frustraciones y dolor como para mantener el máximo nivel de exigencia en el cumplimiento del único destino admisible para esta organización criminal, que es la disolución, el desarme y la justicia. ETA no se merece el premio de la desmemoria.

EL OSCURO PRECIO
EDURNE URIARTE ABC 24 Marzo 2006

La tregua de ETA es diferente de las anteriores por dos motivos, uno positivo y otro inquietante. El positivo parece indudable. Esta tregua está relacionada más claramente que nunca con la debilidad de ETA, con el éxito del acoso policial y judicial, con su deslegitimación creciente y con la percepción etarra de que la estrategia terrorista tradicional puede ser más estéril que útil para sus propósitos. Pero presenta también otra diferencia de un orden totalmente distinto, la correspondiente al papel del Gobierno. A diferencia del pasado, hay muchos datos que indican que, más que ante una iniciativa etarra, nos encontramos ante una tregua pactada con el Gobierno. O, en otras palabras, que el Gobierno ha negociado unas contrapartidas previas a la declaración de tregua. Y el problema es que las desconocemos y que el presidente no ha hecho el más mínimo gesto por desvelarlas en su primera intervención tras la declaración etarra.

Durante estos meses de insinuaciones y anuncios de Zapatero sobre el principio del fin de la violencia, he sugerido dos hipótesis sobre los fundamentos de su discurso. Y después del anuncio de ETA, la posibilidad de que alguna de las dos hipótesis sea acertada sigue en pie. La primera, la de la ignorancia ingenua, o la de un presidente desconocedor de la dinámica de ETA que cree posible su desaparición a cambio de nada, o de nada democráticamente impresentable. La segunda, la que más me preocupa, la de los principios flexibles, es decir, la de un presidente que está dispuesto a negociar la autodeterminación, ese «derecho a decidir del pueblo vasco» del comunicado etarra, y que ha pactado o va a pactar con ETA sobre ese precio político. Después del comunicado, vuelvo a descartar, por razones obvias, una posible tercera hipótesis, la de una extremada debilidad de ETA que le vaya a llevar a conformarse únicamente con algunas medidas de gracia para sus presos. Imposible leer, ni entre líneas, esa intención.

El Gobierno ha mantenido hasta ahora una calculada ambigüedad sobre sus planes. A ratos, ha contado alguna variante de esa famosa frase democráticamente tan peligrosa como ofensiva intelectualmente de que «la paz no tiene precio político, pero la política puede ayudar a lograr la paz». Y otros ratos, ha hecho declaraciones como las de Pérez Rubalcaba en el programa de Jesús Quintero, sólo unas horas antes de la declaración de tregua. Las suscribiría casi todas, sobre todo cuando Rubalcaba afirmó con rotundidad que la democracia en ningún caso pagará un precio político por el fin de ETA.

Ahora se ha acabado el tiempo de la ambigüedad. Ya no vale el argumento de que primero hay que esperar a los pasos de ETA y luego ya se verá. Ha llegado el momento en el que el Gobierno debe explicarnos qué quiere decir exactamente, en términos de tratos con terroristas, que la política puede ayudar a lograr la paz. O bien, cómo se concreta la afirmación de que en ningún caso se pagará un precio político.

Sugiero otra hipótesis inquietante sobre la ambigüedad pasada y, especialmente, sobre la prudencia presidencial del miércoles. Temo que se trate del primer paso de un precio a plazos, de una negociación política que no se va a dar ahora ni se va a reconocer con ese nombre, pero que se realizará en los próximos meses en una mesa de partidos en la que el PSOE pactará con Batasuna y el resto del Pacto de Estella una autodeterminación a la que tampoco llamará con ese nombre. El Estado pagará a plazos y los españoles pensaremos, espera el Gobierno, que nos ha salido mucho más barato que si hubiéramos pagado de golpe.

Estatut y tregua de ETA
Saldos de primavera
José Vilas Nogueira Libertad Digital 24 Marzo 2006

El 22 de marzo de 2006 se ha incorporado al repertorio de efemérides. La Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados aprobó un proyecto de Estatuto de Autonomía para Cataluña, anticonstitucional y pre-independentista. La ETA anunció un paro indefinido de su actividad criminal. Al margen de efemérides, yo viajé a Vigo. Me habían invitado a intervenir en un seminario de filosofía, que mantiene un entusiasta grupo de profesores de Bachillerato.

Mi propósito era hablar del liberalismo, con particular referencia al liberalismo clásico. Pretendía hacer un enfoque académico. Pero era consciente de que iba a predicar in partibus infidelium. Naturalmente, los infieles se habían documentado sobre mis extravíos. Con la omnisciencia propia de nuestros progres, "sabían" de antemano lo que iba a decir. Consiguientemente, el más bárbaro de los infieles, un nacionalista gallego, llevaba preparada por escrito su réplica a mi intervención. La réplica no replicaba nada, pues yo no dije lo que él esperaba que iba a decir. Pero qué más da; él siempre habría escuchado lo que yo "debía" decir, según la representación que él se había formado. Esta singular réplica anticipada incluía la invocación de la frase, atribuida a don José Calvo Sotelo, "prefiero una España roja a una España rota". Y es aquí donde conectan los notables sucesos del 22 de marzo con mi modesta vicisitud personal.

¿Podría hoy Calvo Sotelo formular esta alternativa? Evidentemente, no; carecería de sentido. Si el político conservador prefería una España roja a una España rota es porque creía que los rojos mantendrían la unidad de España. Y no era suposición descabellada, visto el modelo de la centralización del poder político en la URSS. E, inversamente, si una España rota podía ser opuesta dialécticamente a una España roja era porque los separatistas no eran rojos. Por penosa que pueda parecer, hoy ni siquiera cabe esta alternativa. La España roja será una España rota. Este es el designio del (autoproclamado) rojo Zapatero. Un rojo desteñido (entre rosa y lila) y un roto descosido (entre apariencia y realidad).

¿Y la "tregua" de la ETA? ¿Osaré negar la bondad de la noticia? No. En principio, una declaración de interrupción de la actividad por parte de una banda criminal es una buena noticia. Pero para valorar su bondad habrá de analizarse su alcance. En cuanto a la génesis, es consecuencia de un proceso clandestino de negociación entre la ETA y el Gobierno de la nación indefinida. Su anuncio el mismo día de la aprobación por la Comisión del Congreso del proyecto de Estatuto de Cataluña evidencia la colusión de los rojos desteñidos y los separatistas enrojecidos.

¿Qué induce a la ETA a interrumpir sus crímenes? No ha de ser la pérdida de su influencia política; es mayor que nunca. ¿Cuáles son las condiciones asociadas a la declaración de la sedicente tregua? Que los interlocutores asuman plenamente los objetivos de la ETA; ellos no renuncia a nada. En este mundo orwelliano, tan caro a los progres, en que las palabras significan su contrario, los totalitarios exigen la democracia; los criminales, la "paz"; la minoría, decidir por todos. Y en una sociedad corrompida moralmente (consecuencia ineludible del socialismo, según muestra la experiencia histórica) una minoría resuelta y sin escrúpulos se impone siempre a una mayoría cobarde, entregada a un hedonismo primario.

Me conmovieron los elogios que el Presidente Zapatero, en un giro copernicano de su discurso, dedicó a la política antiterrorista de los anteriores gobiernos populares. Pero, lagarto, lagarto, cuidado con las emociones. Zapatero ha convocado a Rajoy a la Moncloa. Rajoy irá, como es su obligación. Si asiente al designio rojo-separatista del presidente del Gobierno, se confirmará la perspicacia de Zapatero y su "altura de miras". El Partido Popular habrá de pedir perdón por sus pasados excesos y eliminar a sus dirigentes más aguerridos. Zapatero, el pacificador, podrá disolver las cámaras. Obtendrá mayoría absoluta, y vuelta a empezar, pues los nacionalistas, catalanes, vascos y otros seguirán denunciando la opresión españolista, que ya sólo tendrá remedio con la independencia formal.

Si, por el contrario, Rajoy dice que no, se confirmará el "neo-franquismo" del PP, su interés en mantener abierto el "conflicto" vasco, etc. Los medios de comunicación de masas, con las pocas excepciones conocidas, difundirán esta imagen de españolismo autoritario y despótico. La mayor parte de la ciudadanía asumirá el planteamiento, que esto de la "paz", además de bonito y "moralmente elevado", es muy cómodo. Zapatero, el pacificador, podrá disolver las cámaras. Obtendrá mayoría absoluta, y vuelta a empezar, a acabar la obra . Si alguien, alguna vez, le reprocha alguna consecuencia desagradable de su política, siempre podrá decir que la culpa la tuvo el cerrilismo del Partido Popular.

Comparado con este dilema, el del prisionero es juego de niños.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Tregua de ETA
El Abrazo de Perpiñán
José García Domínguez Libertad Digital 24 Marzo 2006

Lo llevaba escrito en la camiseta el tipo de la Harley Davidson que el otro día estuvo a punto de atropellarme: "Si puedes leer esto, es que mi novia se ha caído de la moto". Sin duda, si acabo de recordarlo ahora mismo debe ser porque tengo delante la declaración que pronunciara Pasqual Maragall tras aprobarse el proyecto de la Constitución catalana en el Parlament. Y es que el mensaje que insinuó el president, apenas segundos después de que Cataluña se proclamara nación, se le parecía más que bastante. "La paz en Euskadi y el Estatut catalán son las pruebas de fuego de la España de hoy", dijo entonces. Pero, hombre, por favor, que a nadie se le ocurra establecer una relación causal entre la recién estrenada soberanía catalana y la proclama evangélica de la ETA, oigo que protestan airados los corifeos del cuatripartito. E igual hasta no les falta un punto de razón. Porque no es que su novia se les haya caído de la moto. Es que se ha tirado ella solita, que siendo lo mismo no deja de ser peor.

Así, hoy, justo en el instante del óbito por eutanasia del Estado, la ETA se apresta a ocupar de inmediato el trono de la autoridad que ha dejado vacante el cadáver. De ahí que el monopolio de la violencia legítima, la única herencia apetecible que lega el difunto, acabe de ser reclamado notarialmente por los chicos del hacha y la serpiente, para euforia de la mitad de los cuarenta millones de huérfanos que abandona el finado. Cautiva y desarmada la legitimidad constitucional con la renuncia de las Cortes a la soberanía sobre todo el territorio español, Josu Ternera ha alcanzado sus últimos objetivos: tutelar militarmente el referéndum de autodeterminación de Esuskal Herria. He ahí el párrafo fundamental del famoso parte, el único que contiene una sentencia firme, definitiva e inapelable. Pues, qué notición, madre. Qué alegría, tía Felisa. "Vivan las caenas", no dejan de repetir, tras saborearlo, todos los loritos de la Uno, la Dos y la Tres (indescriptible con palabras el contento de éstos últimos, los de la Tres; visca, visca, em guanyat).

"Pues que vivan las caenas", replican y repican fuera de sí sus iguales, los papagayos de la Cuatro, la Cinco y la Sexta. Al tiempo, sonriente y feliz, la novia esnafrada contempla con esa media sonrisa tan suya cómo el estadito nuevo de trinca de su motero se fundamenta ni más ni menos que "en los derechos históricos del pueblo catalán". Resultará que tenia razón el viejo Marx, cuando pontificó que la Historia se repite sólo bajo el manto de la farsa. Razón de que si la Primera Guerra Carlista se resolvió con el Abrazo de Vergara, la Cuarta acabe saldándose con el Choca Ahí Esas Cinco de Perpiñán. Alegría, mucha alegría, pues; que esto sí es el inicio del principio del fin. Del nuestro, claro.

Tregua de ETA
Sonrisas frente a responsabilidad
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Marzo 2006

Menos de veinticuatro horas ha tardado el PSOE en volver a las andadas atacando al Partido Popular. El miércoles, en la sesión de control al Gobierno, el presidente Zapatero arrancaba a dedicar piropos a Mariano Rajoy, el PP e, incluso, a los gobiernos de José María Aznar. Nunca habíamos visto al socialista hablar de los populares en términos de generosidad, sufrimiento, experiencia y confianza. El presidente llegó a recordarle a Rajoy que su colaboración era imprescindible para saber si el alto el fuego de los terroristas puede tener un mínimo de fiabilidad.

En fin, un presidente tan afable con la oposición que provocaba la pregunta: ¿será un espejismo? Pocas horas después la confirmación ha sido contundente: sí, era un espejismo. Se ha encargado de demostrarlo Alfredo Pérez Rubalcaba quien, poco después de las flores de Zapatero, ha arremetido contra el Partido Popular y contra Jaime Mayor Oreja. Ha pedido a los populares que sonrían y ha calificado las afirmaciones del que fuera ministro del Interior de delirios, cuando éste se ha limitado a decir algo que es público y notorio: que el alto el fuego de ETA tiene una relación directa con la reforma del Estatuto catalán.

La verdad es que lo del portavoz socialista tiene su gracia. Pérez Rubalcaba pide al Partido Popular más sonrisas. Pero es difícil sonreír tras saber que el comunicado de alto el fuego estaba cocinado entre Gobierno y terroristas. Es complicado sonreír al confirmar que tantas renuncias y cesiones del Gobierno en estos últimos meses formaban parte de un plan pactado con ETA. Es imposible sonreír cuando se confirma que Zapatero ha dado los pasos que ha dado con el único objetivo de contentar a los terroristas.

Dicen desde el Gobierno que no se va a pagar un precio político. Sin embargo, el precio político ya han comenzado a pagarlo desde hace mucho tiempo al ceder en principios, en estrategias y en objetivos. Es más, sabemos que el Gobierno ha pactado todo el camino recorrido hasta ahora; pero lo más grave es que previsiblemente ha pactado también lo que queda por caminar por imposición de la banda terrorista ETA.

Con este panorama, ¿cómo sonreír? Es imposible. Saber que el Gobierno ha cedido y se ha entregado a los terroristas, simplemente sobrecoge. No es un problema de sonrisas, es una cuestión de responsabilidad. Algo que es muy difícil pueda entender el señor Zapatero.

Un nuevo tono
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 24 Marzo 2006

EL TONO y las palabras empleadas por el presidente del Gobierno y por el líder de la oposición en el Congreso de los Diputados tras el anuncio de un alto el fuego permanente de la banda terrorista representan la mayor esperanza por parte de los españoles de que no se otorgará a ETA, ahora que no asesina, lo que no se le dio cuando mataba.

El comunicado de ETA certifica una derrota policial. Una derrota policial que se abrió un 29 de marzo de 1992, en Bidart (Francia), cuando gracias a la Guardia Civil la policía francesa detuvo a la dirección de la banda terrorista. La caída de los Pakito, Txelis y Fitti , el denominado colectivo Artapalo, inició el declive de la banda, dejó claro a los terroristas que jamás podrían ganar al Estado y abrió una crisis cuyas consecuencias conocemos hoy. De manera que, en primer lugar, hay que agradecer a la policía aquella eficacia, aquella medida evidentemente policial de innegables consecuencias políticas.

ETA ha fracasado en su intento de destruir al Estado español, de hacer desaparecer en la comunidad autónoma vasca a los partidos que allí, donde más falta hace, defendían la Constitución, y no ha conseguido tampoco callar a la sociedad civil ni a los pocos periodistas que desde hace años asumimos un compromiso por la libertad. En todos esos terrenos ETA ha fracasado y conviene que así lo veamos quienes hemos dado muchos años de vida y energía a la lucha por crear allí una sociedad libre de miedos y odios.

¿De qué se trata ahora? Pues de poner a limpio esa victoria; es decir, de no otorgar a ETA, ahora que no asesina, lo que no se le dio cuando mataba a razón de noventa, sesenta o cuarenta personas en un año.

El objetivo de los nacionalistas radicales -y de ese patético Ibarretxe, que un minuto después del anuncio sale a hacerse la foto y reclamar su dosis de protagonismo- es que sus objetivos políticos se logren en ausencia de atentados. La conclusión parece lógica: si no se claudicó ante ETA cuando asesinaba a troche y moche, no tiene sentido hacerlo ahora, cuando ha anunciado que deja de matar.

Hay precedentes de la generosidad de los ciudadanos españoles: las dos amnistías que se promulgaron después de la muerte de Franco, el proceso de reinserción seguido, a finales de los setenta y primeros de los ochenta, con 150 militantes de ETA-PM, que habían cometido delitos de sangre, que habían secuestrado, que habían infundido miedo, pero que al anunciar públicamente que dejaban de matar, que renunciaban al crimen como ventaja política añadida y que se limitaban a hacer política por métodos democráticos, fueron acogidos, perdonados y reinsertados en la sociedad española.

Tenemos derecho a estar optimistas, tenemos la obligación de estar cautelosos y vigilantes y tenemos la esperanza de que después de tantos años de crímenes, de sufrimiento, de soledad, de oscuridad y miedo, pronto podamos ser realmente libres en Euskadi. Nos los hemos ganado.

VIDAS CRUZADAS
XAVIER PERICAY ABC 24 Marzo 2006

Afinales de agosto de 2005, cuando el proyecto de reforma del Estatuto catalán estaba a punto de naufragar sin haber salido siquiera del propio Parlamento autonómico, Pasqual Maragall publicó en la prensa uno de esos artículos algo tórridos donde los gobernantes gustan de establecer cuáles son las grandes cuestiones del nuevo curso político. En aquel entonces la gran cuestión, según el articulista, era si España iba a aprovechar o no la oportunidad que se le ofrecía de convertirse por fin en un estado federal, o sea, si Cataluña y el País Vasco iban a encontrar o no su tan deseado anclaje peninsular. Y, a la hora de detallar en qué consistía este anclaje, el presidente de la Generalitat citaba el nuevo Estatuto para Cataluña y la paz para el País Vasco. De la suerte de ambos procesos dependía, a su juicio, la suerte de la España constitucional.

La vinculación entre Cataluña y el País Vasco no era en modo alguno casual. Ni la especificación de la naturaleza del problema en cada caso. Sólo unos días antes, el consejero de Relaciones Institucionales del Gobierno autonómico, Joan Saura, había afirmado que un «no» del PSOE al Estatuto que saliera del Parlamento catalán «imposibilitaría que en Euskadi también se hallaran vías de solución». En otras palabras: sin Estatuto catalán no habría paz en el País Vasco. En realidad, tanto Maragall como Saura, en su afán por evitar que su proyecto estatutario se fuera al traste, no hacían sino repetir lo que el propio presidente del Gobierno español venía diciendo y bendiciendo desde su acceso al cargo. Aunque, eso sí, con la inmoralidad añadida, en el caso del consejero, de supeditar lo uno a lo otro.

Y es que seguramente nunca como en los dos últimos años los nacionalismos vasco y catalán han ido tanto a la par. Puede afirmarse incluso que lo suyo han sido desde entonces vidas cruzadas. La propia ETA, en un comunicado transmitido a finales de noviembre de 2005, así parecía admitirlo al sostener que las autoridades españolas debían resolver el futuro del País Vasco y de Cataluña con «el reconocimiento de los derechos colectivos de estas dos naciones». Como si la entrevista perpiñanesa de Carod-Rovira con la cúpula etarra, además de un ignominioso alto el fuego unilateral, hubiera dado como fruto la inclusión de Cataluña entre las preocupaciones políticas de los terroristas.

Tal vez por todo ello ha habido quien ha interpretado el reciente anuncio por parte de ETA de un «alto el fuego permanente», justo al día siguiente de que la Comisión Constitucional del Congreso aprobase la reforma del Estatuto catalán, como una señal inequívoca de que ambos procesos guardaban relación. Por supuesto, la guardan. Se trata, en uno y otro caso, de un intento del nacionalismo de laminar el poder del Estado. Y tanto uno como otro proceso han llegado al punto en que han llegado porque así lo ha querido el Gobierno de la nación. Antes a este Gobierno lo tenían enfrente; desde hace dos años lo tienen al lado, con la mano tendida y el diálogo presto. Pero, más allá de estas circunstancias, dudo mucho que la banda terrorista haya esperado a que la comisión parlamentaria concluyera sus trabajos para anunciar lo que, según parece, llevaba tiempo queriendo anunciar. El nacionalismo vasco se ha preciado siempre de actuar «pro domo sua», como todos los nacionalismos habidos y por haber. Y si algo caracteriza al nacionalismo es el egoísmo. No. Si han tardado lo que han tardado será por algo más pedestre. Por ejemplo, porque la caja todavía no estaba llena ni los trastos a buen recaudo.

Tregua de ETA
El texto pactado
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Marzo 2006

Los ideólogos socialistas de El País conciben el comunicado de ETA como una "oportunidad inédita" para terminar con ETA. No lo creo; sin embargo, no dudo de que se abre una "oportunidad inédita" para que el PSOE gane las próximas y casi inmediatas elecciones generales, que convocará con carácter anticipado para noviembre o diciembre de este año. No tienen otra salida. O juegan a todo o perderán las migajas que ETA les ha regalado. O el PSOE aprovecha rápidamente la tregua criminal o su camino será durísimo. Mientras llega este tiempo, o sea, mientras el Gobierno anuncia su próxima movida, permítanme un consideración sobre el carácter criminal del comunicado pactado entre ETA y el Gobierno.

Nadie puede analizar políticamente el comunicado de ETA desconociendo su carácter criminal. Su voluntad de abandono de las armas se supedita de principio a fin a que el Estado de Derecho se rinda ante sus peticiones. ETA, pues, no dejará de matar definitivamente mientras no se acepten sus condiciones. Resulta patético que un Gobierno surgido de las urnas haya pactado tal tropelía con los asesinos. El comunicado de ETA es criminal de principio a fin, sin embargo, y esto resulta aún más patético, es jaleado con alborozo y regocijo por el PSOE y sus terminales mediáticas. Las cesiones, sí, de ZP ante ETA han conducido al anuncio de un "alto fuego permanente", algo parecido a una pausa en el "oficio" del terror, por parte de los criminales, pero los "ideólogos" del PSOE nos advierten con chabacanería intelectual que se ha iniciado el camino para terminar con ETA.

Entre esas advertencias, en realidad, imbecilidades sin sentido, he oído dos que, aparte de reflejar la estulticia de sus voceros, inundarán el espacio público político para ocultar el entreguismo de Zapatero a ETA. La primera insistirá en que "ETA está muerta", cuando en verdad marca la agenda política del Gobierno y sus socios; y la segunda despreciará a quien vincule el proceso de independencia de Cataluña, o sea, la aprobación del Estatuto catalán, con el proceso abierto por Zapatero con ETA, a pesar de que ETA ya anunció hace meses que veía con muy buenos ojos la tramitación del Estatuto de Cataluña. Creo que en esas dos consignas, que he oído incluso en la boca de un columnista de El Mundo –lo cual no deja de ser tristemente paradójico–, está contenida toda la jerga casticista de la ideología de Zapatero.

Hay, no obstante, una actitud aún más perversa que las anteriores. Me refiero a la valoración altamente positiva que hacen algunos periodistas de la actitud del presidente de Gobierno ante el comunicado criminal. Dicen estos nuevos "buenistas", seguidores del editorial de El País, que la actitud de Zapatero fue irreprochable y prudente. Cínicos. El presidente sólo estaba desempeñando un rol, un papel vicario, que se le había ya asignado en el proceso de negociación con los criminales. "Actitud irreprochable" de Zapatero, sí, para los terroristas, pero para los ciudadanos españoles es la antítesis de un hombre de Estado, de alguien que da mensajes de firmeza a sus gobernados. Zapatero en el Congreso era más bien la imagen de un "Estado de Derecho" que se declara en tregua. En fin, cuando la mayoría de la ciudadanía estaba esperando una respuesta seria, firmemente articulada de acuerdo con los principios de un genuino Estado de Derecho, Zapatero aparece con las manos en los bolsillos haciéndose de nuevas, o peor, como si sólo él conociese el próximo paso.

Así las cosas, me reitero: estamos ante un comunicado criminal, aunque el PSOE lo celebre con júbilo demente y salvaje. Lo cierto es que nadie sensato puede mostrar alegría ante la declaración de ETA, que exige la legalización de Batasuna, un referéndum para independizarse y fin del cerco judicial y policial. ETA exige, pues, el fin del Estado de Derecho y, sobre todo, impunidad para sus crímenes. Terrible. Lo más trágico del asunto es que todo era previsible. Era el resultado de una cesión del Gobierno al nacionalismo vasco en general, y al terrorismo en particular. Hace mucho tiempo, demasiado tiempo, que el Gobierno lo venía anunciando. Sólo había que esperar una señal definitiva, algo claro y distinto para que ETA se fiase del Gobierno. La prueba para que ETA concediese estas migajas era la aprobación del Estatuto de Cataluña, o sea, el fin de la nación española por vías parlamentarias. Ahora queda el reconocimiento de todas las exigencias de ETA y del nacionalismo vasco por vías parecidas. Es posible destrozar España, o sea, crear la nación vasca sin necesidad de seguir matando.

ETA no sólo no entrega las armas ni muestra arrepentimiento por el terror y daño causado, sino que, además, nos pide cuentas: "Hace un llamamiento a todos los agentes para que actúen con responsabilidad"... Y, sin embargo, persistirán los descerebrados en celebrar tales salvajadas "pactadas". El crédito concedido a ETA por este comunicado está en proporción directa con la desaparición de la dignidad democrática.

Tregua de ETA
El precio político
Jorge Vilches Libertad Digital 24 Marzo 2006

Zapatero y su socialismo han dado en la diana. Desde que ETA anunció un "alto el fuego permanente", los rostros de satisfacción en la bancada del PSOE son inconmensurables. No se trata solamente del fin del terrorismo, que en esto les creemos honestos, sino que auguran un repuntar electoral sin parangón. Estaban casi hundidos por la impopularidad de la reforma del Estatuto de Cataluña, el caso Montilla, las discrepancias entre Bono y Moratinos, el malestar público de Solbes, el fracaso de las keli finder de Trujillo, o la "expulsión" de Rosa Díez; cuestiones todas que les hacían prever ciertas dificultades en los comicios de 2007 y 2008.

El anuncio de ETA y el tratamiento que los medios de comunicación le dieron nos dejaron la imagen de un Zapatero que es generoso con el adversario en la victoria. Grandes palabras, churchilianas, de "largo, duro y difícil" proceso, junto a manos tendidas a un cariacontecido Rajoy. Paz en las autonomías, fin del terrorismo y magnanimidad con los errores de la oposición. La estatura política de ZP parecía crecer con unos reportajes televisivos que mostraban el recorrido salvaje de la banda ETA, y que culminaban con la esperanza propiciada por el presidente del gobierno.

El 22 de marzo parecía "el inicio del principio del fin de Rajoy", ahogado por el tsunami electoral socialista que se avecina. Los populares aparecían fuera de juego, explicando casi con mímica su postura política, reinterpretando sus palabras, mirando a Rajoy de soslayo. El PP se defiende tirando de sensatez: lealtad al Gobierno de España mientras la negociación con ETA no suponga un precio político. Pero negociar es ceder; lo contrario es imponer, que es justamente lo que no ha querido hacer este Gobierno. Y el precio político pasa por la legalización de Batasuna para que se presente a las elecciones de 2007, y por una reforma del Estatuto vasco que contenga, como el catalán, el "reconocimiento" de la nación vasca, y la posibilidad legal de que su gobierno y parlamento autonómicos propongan en el futuro fórmulas secesionistas.

El 22 de marzo se han creado muchas expectativas que limitan el margen de maniobra de Zapatero. La negociación ha de terminar con la disolución de ETA, y para esto será necesario que el Gobierno ceda a algunas de las pretensiones políticas del nacionalismo vasco. El comunicado etarra, por tanto, haya sido pactado o no con los socialistas de Zapatero, solamente indica que el Ejecutivo está prisionero entre las esperanzas de la opinión pública y las promesas contraídas con el mundo abertzale. La solución es difícil, pero es el precio que ha de pagarse cuando se pretende terminar con el terrorismo no a través de la actuación contundente del Estado de Derecho, sino mediante el pacto con los criminales.

Autodeterminación, pacificación y víctimas
PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO La Voz 24 Marzo 2006

LLEVAMOS demasiado tiempo escuchando la misma cantinela: el irrenunciable y justo derecho de algunos a la autodeterminación. Una autodeterminación reclamada de manera impenitente, pero también impertinente, a la menor oportunidad por parte de nuestras más conspicuas formaciones nacionalistas.

Primero fue la insolente y asesina banda terrorista ETA, a finales de los años sesenta, al hacer de la autodeterminación su principal reclamación política. Después, y a lo largo de estos años de régimen constitucional -por más que hayamos descentralizado el Estado hasta límites difícilmente imaginables- sus invocaciones no han desaparecido, sino todo lo contrario, del discurso político y mediático nacionalista.

Para algunos, como el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna -recordemos el plan Ibarretxe- la petición es casi siempre explícita. También, y aunque con un lenguaje más premeditadamente ambivalente, Convergencia i Unió. Y asimismo de manera expresa por Esquerra Republicana de Catalunya y el Bloque Nacionalista Galego. Y ahora Herri Batasuna exige de nuevo el derecho a la autodeterminación -el derecho a decidir- como una condición insalvable para cualquier futura pacificación. Si se desea la normalidad institucional y, por supuesto, la anhelada paz, el precio tiene una inexorable contraprestación: la satisfacción del derecho a la autodeterminación.

En suma, volvemos a constatar, por enésima vez, que de poco han servido los gestos, muchos de ellos generosísimos, hacia el nacionalismo democrático. Éste se resiste a situarse, desde la lealtad, en el marco constitucional instaurado por nuestra Magna Carta de 1978. Una Constitución, merece la pena recordarlo una vez más -nosotros no debemos ser menos resistentes en la defensa de las ideas en que creemos-, que proscribe cualquier amago secesionista: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles¿» (artículo 2). En la España constitucional sólo existe un poder constituyente: el pueblo español, exclusivo depositario de la soberanía nacional (artículo 1. 2). O, en palabras del Tribunal Constitucional, «la autonomía no es soberanía» (STC 4/1981, de 2 de febrero).

Pero todavía hemos de reseñar algo que se nos antoja aún más importante que las citadas consideraciones constitucionales. Nos referimos a la exigencia ética de no transaccionar, y menos claudicar en lo más mínimo, con los que auspician el terror. Frente a ellos únicamente cabe, de entrada, la imposición de las más severas condenas y su íntegro cumplimiento. Sólo cuando se renuncie previa, clara e irreversiblemente a la violencia, y se haga entrega completa y definitiva de las armas, el Estado, asegurando el respeto a la memoria de las víctimas, pero desde el pragmatismo y el posibilismo políticos, podrá abrir los cauces de un final dialogado y una inevitable reinserción social. Pues, como apunta Fernando Savater, el dolor no garantiza siempre la lucidez. ¡Pero nunca antes, pues tendrá que haber, cómo no, rendición, esto es, vencedores y vencidos!

Mientras, no erremos, ni el juicio ni en la oportunidad. Nuestra actuación debe seguir presidida por la firmeza de convicciones y el acuerdo -¡qué pena de Pacto Antiterrorista!- de los dos principales partidos políticos. Y algo que no me resisto a dejar de recordar. Como decía Jean Paul Sartre, «a los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo». ¡Una cara, la del miedo, que no ha sido hasta el momento, ni debería ser en el futuro, la nuestra, pues nos jugamos demasiadas cosas!

El derecho a explorar
Germán Yanke Estrella Digital 24 Marzo 2006

Según algunas referencias periodísticas, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ha señalado tras el alto el fuego de ETA que, con la prudencia debida, el Gobierno tiene derecho a “explorar” posibilidades. Al Gobierno, y al partido que lo sustenta, le gustan estas expresiones aventureras como la exploración, la audacia y los descubrimientos. Le aportan, sin duda, un aire joven, desenvuelto y reformista, pero tienen también su contrapartida, o su cruz: la improvisación, una búsqueda más animosa que como respuesta al plan. Es ajustado, por ello, eso de explorar.

Sobre todo cuando estamos en una situación en la que la “buena noticia” —lo que llama ETA “alto el fuego” con su terminología belico-terrorista— no esconde los peligros. El “dato objetivo” del que reiteradamente nos ha hablado el presidente Rodríguez Zapatero, que no era otro que la debilidad de la banda por la eficacia de la lucha política, policial y judicial contra el terrorismo, no es, evidentemente, el argumento utilizado por ETA, que, débil o no, quiere aprovechar el “alto el fuego” para llevar adelante su invariable proyecto. La alegría por la ausencia de atentados no debe hacer olvidar esta realidad, que no es algo aprovechable para explorar sino algo inaceptable contra lo que el Estado de Derecho debe combatir.

Sobre la exploración, decía el señor Blanco que es un “derecho” del Gobierno. Aprovechando la fórmula se podría decir que, efectivamente, lo que no está legítimamente prohibido está permitido y que es en ese terreno en el que debe moverse la posible exploración. Es decir, el margen de actuación del Gobierno —su derecho a explorar— es el del Estado de Derecho, la legalidad constitucional y el respeto a las víctimas, es decir, la constatación de que el objetivo final no es una paz tras una pretendida guerra, sino la libertad tras padecer una situación en la que ha habido víctimas y verdugos. La provincia de la aventura es estrecha pero sólo en ella reside ese derecho.

No creo equivocarme si subrayo que la primera gran cuestión con la que se va a enfrentar esta situación de tregua es la legalización de Batasuna. ETA sabe que todo lo demás —sea cual sea el resultado— precisa, más que tiempo, mucho tiempo; pero necesita estar en las instituciones antes incluso de las últimas autonómicas: en las municipales y forales de la primavera del próximo año. Le vendrá bien desde el punto de vista económico, pero lo necesita desde el punto de vista político, porque esa presencia institucional abona las relaciones con sus militantes y les proporciona un papel que la ilegalización ha cortado de raíz. En definitiva, ETA y sus organizaciones dependientes precisan terminar de inmediato con esa parte fundamental de la debilidad. Paradójicamente, con el “dato objetivo” previo al comunicado de la banda para confiar en el “principio del fin de la violencia”.

Y este terreno no es el de la exploración, sino el del cumplimiento de la ley. O se reforma la Ley de Partidos o se cumple. Nada peor podría ocurrir, como primer paso y como síntoma para el futuro, que Batasuna esté presente en esas elecciones (sola o acompañada de otros) en un escenario en el que —como ocurre ahora con el término nación en el Estatuto— unos (el Gobierno) digan que la ley se ha cumplido y otros (los etarras) aseguren, por el mismo hecho, que se ha comprobado que la ley era inútil e injusta. Para exploradores no está mal el reto.

Reactivación abertzale
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ /PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 24 Marzo 2006

El alto el fuego de ETA no sólo es permanente, sino también definitivo. Escucharemos y leeremos análisis de muy diverso tono y sentido, que si cuestionando la sinceridad o disponibilidad de la banda terrorista para respaldar con hechos su decisión, que si apelando a previas ocasiones de 'treguas trampa' o altos el fuego quebrantados. Todos serán análisis plausibles, sensatos, pero se equivocarán en algo. No mirarán a ETA poniéndose en el lugar de ETA, intentando pensar íntimamente como si fueran ETA, sino reflexionando sobre la situación mediante la proyección de expectativas e intereses propios. A menudo, miramos a los otros sin dejar de mirarnos a nosotros mismos. Hagan un intento por despojarse de ellos, de sesgos y prejuicios (algunos muy marcados por nuestras experiencias pasadas, desde luego) y entenderán qué está rumiando ETA en este momento, qué están cavilando 'Josu Ternera' y Arnaldo Otegi.

Ambos personajes son los ejes alrededor de los cuales bascula la oscilación de ETA hacia la desactivación. José Antonio Urrutikoetxea pasa a la clandestinidad desde su acta de diputado, huyendo de la Justicia, pero esencialmente para gestionar el cese del terrorismo desde el otro lado. Otegi es la conexión, el otro polo de la misma pinza, aquélla que lleva a ETA a la conversión en actor político despojándose de la piel de serpiente asesina. Busquen siempre la perspectiva longitudinal del proceso y encontrarán la respuesta. El proceso de Euskadi lleva años gestándose.

El abandono del terrorismo, que todavía es sedimentación y no disolución, procede de un cálculo. El terrorismo de ETA ha dejado de ser útil en comparación con otras opciones de la izquierda abertzale en un futuro a medio plazo. Los asesinatos y el resto de expresiones de violencia han perdido utilidad en ETA por diversos factores. Ya son conocidas las causas que han devaluado la violencia terrorista, entre las cuales cabe mencionar el desencaje social, la estructuración mucho más funcional de los mecanismos legales y policiales del Estado de Derecho, la colaboración de Francia y el propio debilitamiento de las capacidades de ETA para captar nueva masa de terroristas dotados de conciencia ideológica y experiencia operativa. Tal amalgama de elementos ha condicionado un progresivo deterioro organizacional, e incluso filosófico, del terrorismo como instrumento de la izquierda abertzale. Todo esto ya lo sabíamos.

La desactivación de ETA llega porque el terrorismo es menos útil que la política. A medio plazo, Batasuna formará parte de un gobierno tripartito, o tal vez bipartito, en Ajuria Enea. En más breve lapso, se presentará a las elecciones autonómicas de 2007, recuperando muchos ayuntamientos y descontando el terrorismo como instrumento de acción. Batasuna no condenará a ETA, que sería como desdecirse de sí misma. La declaración que llevará a Batasuna a volver a la legalidad se vestirá de renuncia a todo medio o vía de acción violenta para la consecución de sus objetivos políticos, la independencia de Euskadi. Con el cese permanente de la violencia, ETA facilita ese tránsito a Batasuna, puesto que si aquélla desactiva el terrorismo, la izquierda abertzale no tiene nada que condenar, sino simplemente expresarse en coherencia con el postulado de la banda de desistir de la violencia.

Batasuna vislumbra un horizonte de autonomismo cuasi independentista. El terrorismo no sólo pierde sentido en ese escenario, sino que es perjudicial. El espejo que, en esa línea, ha representado Esquerra Republicana en Cataluña es mucho más que una casualidad y los, por otro lado impúdicos, escarceos de Carod Rovira con ETA algo más que una mera identificación entre actores independentistas y tal vez actos preparatorios para un camino de comienzos por sendas paralelas. El planteamiento estratégico es que en la próxima legislatura nacional, Zapatero y el PNV negociarán, con la sombra de Batasuna y tras la estela del Estatuto catalán, un nuevo Gernika para Euskadi. Porque Zapatero revalidará presidencia con el éxito de la pacificación, o como quiera que se denomine al proceso. Desde ahí, desde un Estatuto de Gernika renovado, Batasuna y el PNV se plantearán una senda pseudo-independentista en un rango de veinte años. Este proceso es necesario para mantener el pulso del nacionalismo y del abertzalismo, que son casi la misma cosa. El terrorismo, en ese escenario, es un lastre.

Estamos ante la última tregua de ETA. La desactivación del terrorismo será larga hasta su definitivo desmantelamiento. Transcurrirán probablemente años de latencia hasta que veamos a ETA cancelada. Quedará, con siglas y estructuras, en estado vegetativo. Entre tanto, se constituirán las mesas técnicas y políticas, de contacto unas y tal vez de negociación otras. No se producirán amnistías, porque no son necesarias. Una administrada secuencia de reinserciones y terceros grados penitenciarios pondrá a los terroristas de ETA en libertad real en plazos de tres, cinco y diez años.

Siguen sin tener razón
DANIEL INNERARITY/PROFESOR DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA EL Correo 24 Marzo 2006

De una organización terrorista interesa más lo que hace que lo que dice y sobre todo lo que deja de hacer. El anuncio de una tregua permanente por parte de ETA es importante por lo que de hecho significa y no por los motivos que aduce. Estos motivos serán más o menos acertados; puede que incluso nos parezcan peregrinas algunas de las expectativas que en su comunicado se plantean. Lo decisivo es que anuncian un abandono de la violencia y que podamos reconocer esa voluntad tras la retórica con que lo hayan planteado. Me parece que se trata de un principio elemental para la interpretación de ese tipo de textos tan siniestros en los que alguien amenaza o deja de hacerlo: sólo debe interesarnos la comprobación de que se ha producido una renuncia a la violencia efectiva y potencial.

Se trata de una decisión que ha llegado tarde, que tampoco tenemos obligación de agradecer como si se tratara de un regalo inmerecido. Pero, puestos a explicar lo inexplicable, cabe entender esta tardanza porque declarar la tregua era el último poder que le quedaba a ETA, la última posibilidad de condicionar la vida política y su calendario. No es extraño que quienes han tenido tan poco respeto hacia la voluntad de los vascos se hayan resistido tanto a la hora de devolver a éstos la disposición acerca de su propio futuro. ETA ha necesitado tiempo para asumir que su margen de maniobra es cada vez más pequeño y tal vez por eso haya tenido tantas dificultades para adoptar esta decisión. Para nadie resulta fácil renunciar a su poder y menos aún para quienes estaban acostumbrados a ejercerlo mediante una brutal imposición. Se encontraban ante una seria encrucijada: para que fuera creíble, tenía que ser una tregua sin marcha atrás. Si es auténtica esta decisión, ha de ser la última; si aspirara a ser otra cosa, no podría tomarse en serio y no permitiría poner en marcha ninguno de los procedimientos previstos en la resolución del Congreso de los Diputados en mayo de 2005. El principio de que violencia y política son radicalmente incompatibles tiene que hacerse valer también en el proceso que ahora se abre: se podrá avanzar en la medida en que se vaya verificando la retirada de ETA, también bajo la forma de una tutela implícita sobre el proceso. Pese a lo que se declaraba en el número 100 de 'Zutabe', la tregua no es «instrumento que ETA tiene a su disposición para utilizarla a su antojo». Todo lo contrario: si quiere favorecer el proceso ha de probar que es exactamente lo contrario, y quienes tengan responsabilidades políticas deben cerciorarse de que es así.

A estas alturas ya nadie en su sano juicio sostiene públicamente que el final del terrorismo exige una determinada cesión política. Ahora ni siquiera hará falta que todo un presidente del Gobierno español les denomine Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Las contrapartidas políticas son, además de ilegítimas, políticamente imposibles. No voy a seguir en esa dirección, en la que ya sólo insisten quienes, por un lado, no han asumido el fracaso de su imposición o quienes, en el otro extremo, tratan de hacer verosímil esa concesión para propiciar un vuelco político. Lo máximo a lo que puede aspirar quien abandona la violencia es a construir una disculpa, una determinada interpretación de los hechos, como dice Pedro Ibarra, para justificar o vender dicha decisión, más en clave de consumo interno que de otra cosa. Cuantos hemos defendido nuestras ideas, mejores o peores, sin pegar un solo tiro, podemos no dificultarles esa coartada pero no debemos darles la razón.

Y habría una manera de ponerles en bandeja la razón si planteáramos el proceso de manera que validara la concepción que de este conflicto tiene ETA. Sería una especie de legitimación sobrevenida, de victoria póstuma, si cerráramos este triste capítulo de nuestra historia concediendo que, pese a su fracaso, ETA tenía razón. Lo haríamos si aceptáramos que el recurso a la violencia era inevitable y no el verdadero obstáculo para la libre decisión de los vascos; que se trataba de un conflicto entre dos Estados que no reconocen a un pueblo soberano y no una falta de pacto interno en el seno de la sociedad vasca; si dejáramos de sostener que ETA no es la respuesta necesaria al conflicto político sino su mayor perversión y enquistamiento; si mezcláramos el debate acerca del autogobierno con el proceso de pacificación; si planteáramos la solución con unas claves de simetría bélica en vez de esforzarnos por alcanzar un acuerdo entre vascos con variadas y legítimas identificaciones; si sacrificáramos el pluralismo aceptando el marco interpretativo simplificado que ETA ha tratado de imponernos Ellos tienen que renunciar a la violencia sin que a cambio hayamos de renunciar nosotros a la razón. Démosles esa oportunidad pero no les demos la razón. Lo exige, sobre todo, la memoria de las víctimas.

El árbol y las nueces
Luis de Velasco Estrella Digital 24 Marzo 2006

Puede haber alguien que esté en contra de la paz? ¿Alguien que no apoye el que desaparezcan los asesinatos, las extorsiones, los chantajes, el matonismo, los destrozos? ¿Alguien que se oponga a que ETA deje de matar y sus adláteres dejen vivir? Con seguridad, muy pocos, casi nadie. Pero eso es una parte de un todo, porque la oferta de ETA tiene, naturalmente, un coste y simplemente hay que leer sus dos comunicados para verlo. Ese coste real, llámese o no político, así como la percepción que se tenga del mismo por los ciudadanos, que no tiene por qué coincidir al cien por cien con la realidad, es lo importante a partir de ahora.

Recordemos aquella frase de Arzalluz de que unos agitan el árbol y otros recogen las nueces. El nacionalismo vasco y ETA, eso está también perfectamente claro en esos dos comunicados, coinciden en su objetivo estratégico, llámese territorialidad, ámbito vasco de decisión o como se le quiera calificar en esa ceremonia, pan nuestro de cada día en la política, de retorcer el idioma con subterfugios. Abandonados por ETA aquellos ensueños de hacer del País Vasco una especie de segunda Albania (auténtico, repásense los textos), hoy queda simplemente la autodeterminación hacia la independencia. Igual que los nacionalistas vascos. Obsérvese cómo lo ha dicho el propio Ibarretxe a los cinco minutos de la primera declaración de ETA, poniendo solemnemente encima de la mesa nuevamente su plan. Entienden que ha llegado su hora y quieren recoger las nueces.

No es casualidad que ETA haya salido a escena al día siguiente de la aprobación en Comisión del Estatuto catalán. Todo un simbolismo, y en la política los símbolos y los mensajes cuentan, y mucho. Débil encuentra débil. Una organización terrorista debilitada y, seguramente, en vías de extinción, encuentra a un Gobierno en Madrid igualmente débil, como lo prueba la desgraciada aventura de ese Estatuto. Sin duda que los historiadores del inmediato futuro retendrán estos dos días como decisivos en el camino hacia una España diferente.

En los difíciles y decisivos momentos que se avecinan, la unidad de los partidos es fundamental, e imprescindible la de los dos principales. Sin embargo, hoy por hoy no cabe ser optimista aunque estamos al comienzo de un largo proceso. No cabe serlo porque ésa también era una exigencia en la negociación con el nacionalismo catalán, exigencia que no se ha cumplido, con el desastroso resultado conocido. Y ahora la negociación con el nacionalismo vasco, porque es con ese interlocutor que quiere las nueces donde se va a ventilar esa factura política, va a ser mucho más dura porque al lado de esa mesa política de la que habla siempre Ibarretxe estará un convidado de piedra dispuesto a desenfundar las pistolas otra vez si las cosas no le gustan.

No cabe ser optimista porque, desde la llegada de Zapatero a la presidencia ha habido un clarísimo acercamiento, incluso sintonía, entre el PSE y los nacionalistas vascos. Los acuerdos alcanzados con los nacionalistas catalanes en el Estatuto han mostrado además que el Gobierno de Zapatero ha traspasado líneas que hacía poco eran consideradas como rojas e intraspasables. Todas estas cosas no son un buen precedente para esa negociación que se avecina.

Zapatero
La sombra de Azaña es alargada
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Marzo 2006

Cójase a Manuel Azaña, adelgácesele, procédase a colorearlo y estirarlo, dibújesele una sonrisa, bórrense sus lecturas, idiomas y don de palabra, crionícesele y despiértesele setenta años más tarde y se obtendrá a José Luis Rodríguez. No el Puma, sino el Puya, por su afición a castigar a la res del centroderecha mientras sus socios neofascistas se baten gallardos con el toro bidimensional de Osborne.

Algún día habrá que dejarse de fórmulas huecas sobre la ETA y centrarse en su estética de capuchitas, banderines y posados. Si alguien así se le planta enfrente, arránquele la capucha sin contemplaciones. Aunque sea blanca. Debajo no le aguarda un bombón belga con forma de gañán al modo de esas figurillas de chocolate que cuelgan de los árboles de Navidad, sino la triste y sórdida verdad del terror: un cejijunto con halitosis. A él le va a regalar nuestro Estado de Derecho el abuelo congelado, desinstruido y desconstruido, un tipo con el dejà vu de haberse abrazado ya, en días muy lejanos, a la fuerza bruta por asegurarse un poder al que cree tener derecho preferente.

La versión light del alcalaíno conserva la compulsión sectaria y siente un cosquilleo al detener derechistas sin motivo. Cuando pierda las elecciones exclamará que "Cataluña es el último baluarte de la República" que preside Juan Carlos I, y si el nuevo Companys no corre al balcón de la Generalidad, será porque Dios no quiera.

La historia no se repite, pero hay ciertos patrones: gobernantes insensatos y palabreros que arrastran al país a zonas de excepción donde la ley no se aplica, donde los jueces se ajustan al contexto, donde el dolor equivale a la anécdota, la violencia obtiene recompensa y la nación sale a pública subasta.

Siempre habrá cejijuntos con o sin capucha, siempre habrá asesinos y ladrones provistos de mejores o peores excusas. Lo que no hay siempre en España, por desgracia, son gobiernos que en democracia respeten las leyes y la Constitución. No lo hizo Azaña nunca, como no lo hace esta sombra desvaída. El patrón histórico se llama traición, soberbia, hipocresía. "Paz" en su boca no quiere decir nada. Y cuando quiere decir algo, ya es demasiado tarde.

La clave se llama autodeterminación
Lorenzo Contreras Estrella Digital 24 Marzo 2006

El “principio del fin” de que tanto hablara Zapatero está en marcha. Parece que se ve el principio, pero el fin ni se columbra. Estas metáforas indicativas de un proyecto político ofrecen el inconveniente de su constitutiva vaguedad. Cuando en algún otro momento, el presidente del Gobierno o alguno de sus afines se han referido a la recta final del llamado conflicto vasco, siempre ha quedado en el aire, en la nebulosa, un dato esencial: se sabe o puede saberse que se está en la recta final, pero se ignora a qué distancia queda el final de la recta. Ahora ZP ha advertido de que el procesó será largo, como si fuera de tipo irlandés. Que después de más de treinta años de terrorismo etarra se aluda a esa indeterminación temporal del proceso abierto a comienzos de los años cincuenta es algo muy significativo. Indica que ETA tiene vocación de perdurabilidad y que el concepto de parón definitivo no entra en sus cálculos de lucha. O sea, el paso dado por la organización terrorista es uno más en la carrera hacia la independencia del País Vasco, con un punto de inflexión que definirá el rumbo: la autodeterminación. No es una conjetura. La banda lo ha precisado con mucha claridad.

Zapatero reconoce que la empresa, “larga y difícil”, implica dificultades de alcance especial. Pero el presidente del Gobierno tiene una metodología propia. Es fácil calcular que la pacificación estará, para él, implicada en un sistema de plazos relacionados con su propia carrera política. Lo prioritario será, en la intención de ZP, asegurarse la victoria en las elecciones generales, con adelanto o sin él, y siempre con el preludio o el acompañamiento del éxito en las urnas municipales y autonómicas del 2007. Posteriormente, garantizado el nuevo mandato de cuatro años y alguno más que pueda añadirse, le corresponderá a Zapatero hacer frente a su enorme responsabilidad histórica. De momento este hombre oficia de Espartero y practica con ETA un nuevo Abrazo de Vergara.

Es posible que en el futuro, en un futuro de duración “razonable”, la sangre ya no corra, tal vez por aquello de que estamos, como país, incardinados en estabilizadora geopolítica europea. Pero España irá perdiendo inexorablemente su perfil histórico. La gran prueba inicial para Zapatero será la negociación de la autodeterminación vasca. Hace casi justamente un mes, el presidente tuvo que responder a una pregunta del jefe de la oposición popular, Mariano Rajoy, que se interesaba por saber si aquél negociaría con los vascos el derecho de autodeterminación. La respuesta fue literalmente ésta: “El derecho al que usted hace referencia, como es bien conocido, no existe ni en nuestro ordenamiento constitucional ni en ningún ordenamiento constitucional de los países democráticos. Por tanto, la pregunta tiene una respuesta muy fácil: no”.

Eran palabras comprometedoras, pero siempre sometidas al signo cambiante de las circunstancias. Si la autodeterminación —en el sentir de ZP— no se negocia por la sencilla razón de que no existe como tal derecho, ¿es eso un argumento inconmovible? ¿Desde cuándo el derecho no se inventa y mucho más si quien ha de resistir a la presión nacionalista, que hace de la autodeterminación la clave de su batalla, es un Gobierno claudicante, con un presidente dispuesto a pagar los precios que sean necesarios? ¿O es que esa actitud no viene siendo demostrada en todo el tiempo que lleva de mandato?

Es evidente que ZP no lo tiene fácil. Está embarcado en un empeño no patriótico, pero sí de poder, en el que su partido, en los estratos más sensibles a la “E” de las siglas que lo definen, ha ido haciéndose cada día más relativista o tal vez resignado. Alfonso Guerra parece una malva, de suave que se ha puesto. Rodríguez Ibarra ya no es el fiero león guardián de las esencias españolas. Felipe González, que jamás habría tomado el giro político de su sucesor, ha desaparecido en combate, y a la hora de librar otro por lo que cada día se nos escapa como país, no está ni se le espera. Joaquín Leguina, que cierta vez tocó algún pito de alarma, se ha marchado a otras verbenas menos incómodas o peligrosas para su propia ejecutoria como político de oficio. José Bono tiene que pensarse dos, tres, cuatro o más veces su retórica de conveniencia, antes tan vibrante y trompeteril cuando los tópicos nacionales le servían de combustible político. Y Paco Vázquez está desterrado en el mundo diplomático más brillante que hubiese jamás imaginado, quizá pensando en volver a Galicia cuando la situación madure para sus aspiraciones de recuperar su condición de emperador herculino.

Quién iba a pensar, de todos modos, que el versátil Bono descalificaría al fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, por ordenar a los fiscales de la Audiencia Nacional que tengan miramientos con los etarras sometidos al cerco judicial de los Marlaska, por ejemplo? ¿Y quién iba a decir que Gregorio Peces-Barba, en un momento de debilidad, se iba a declarar, días antes del cese el fuego etarra, menos optimista ante el futuro que Zapatero, el hombre que le hizo alto comisionado de las víctimas del terrorismo?

No hay que ofuscarse. Todas las actividades gallardas de quienes viven de la política son perecederas.

"De la Ley a la Ley", Navarra es parte esencial del precio de la paz
Pascual Tamburri elsemanaldigital 24 Marzo 2006

ETA ha decretado, por fin, su alto el fuego. Pero tiene su precio, que Zapatero conoce ya y que está dispuesto a pagar. La Moncloa sabe qué pide ETA y cómo dárselo.

24 de marzo de 2006. ETA ha dejado de matar. No ha dicho hasta cuándo, ni tampoco ha dicho qué va a hacer con sus armas y sus comandos. Pero sí ha dicho por qué empieza la tregua: ETA está en condiciones de obtener sus objetivos a través de una negociación política. Nada ha cambiado, porque ETA sigue exigiendo la independencia, que cambió su nombre a soberanía y después a autodeterminación, y que ahora apellidan "tener la palabra y la decisión sobre su futuro". Todo sigue igual, porque ETA sigue exigiendo también la liberación de sus presos. Y el precio es siempre el mismo, porque lo que ahora llaman "territorialidad" es, como siempre, la incorporación de Navarra a Euskal Herria.

Zapatero lo sabe. Siempre, desde que pactó con Carod-Rovira, sabía que ETA tenía unas metas inmutables. Lo ha sabido durante estos dos años, y sus movimientos siempre han tenido en cuenta esa realidad: ETA puede negociar su uso de las armas, pero no puede renunciar a sus objetivos. Puesto que ETA no renuncia a Navarra, puesto que los terroristas consideran hoy posible acercarse a sus objetivos, y lo ven más fácil obteniendo un precio a cambio de su armisticio, habrá que concluir que el Gobierno está dispuesto a pagar en todo o en parte ese precio. ¿Cómo?

"Un proceso democrático en Euskal Herria"
Como se decía premonitoriamente en un editorial de El País de (ya casi) Javier Moreno, el Estatuto catalán ha sido "una enseñanza, que sirve sobre todo para el proceso que pronto se abrirá en el País Vasco". Horas después, oh maravilla, el diario de Prisa vio su profecía realizada por ETA.

Cuando del franquismo dio paso a la democracia Torcuato Fernández Miranda, con la ayuda de jóvenes (entonces) como Gabriel Cisneros, popularizó la idea de que se podía ir "de la ley a la ley". Es decir, que se podía aceptar formalmente la legalidad y emplear las propias instituciones para modificarla radicalmente incluso en lo que constitucionalmente era inmodificable. Así se llegó a la Ley para la Reforma Política, teóricamente una más de las Leyes Fundamentales franquistas pero en realidad la negación de todas ellas, como explicaba indignado –pero sin éxito- Eustaquio Galán y Gutiérrez. Sin ruptura aparente, una reforma votada por las Cortes. Un par de años después la faz del país había cambiado por completo y sin demasiada violencia, para sorpresa incluso de muchos de los procuradores que habían votado aquella Ley.

La aprobación del proyecto de Estatuto catalán, el martes 21 de marzo de 2006, se ha hecho dentro de la letra de la Constitución de 1978. Como en 1976, se ha ido de la Ley a la Ley dentro de la legalidad. Pero antes en España había un solo sujeto político soberano, una sola nación, y hoy ya hay, al menos, dos. Ha cambiado el régimen, aunque los efectos no serán inmediatamente visibles.

Con este fundamento, y sin esperar siquiera veinticuatro horas, ETA ha anunciado su tregua. Hoy ya es posible lo que en la Transición no fue posible; hoy ETA ya puede obtener, dentro de la nueva legalidad de Zapatero, lo que siempre quiso y nadie le concedió antes: la autodeterminación y Navarra.

"La decisión de los ciudadanos vascos"
El nacionalismo vasco se mueve en función de esta tregua de ETA. El próximo 16 de abril, día de Pascua, el nacionalismo celebrará el primer Aberri Eguna en la historia en el que la legalidad española admite que Euskal Herria puede ser una nación.

Ahora bien, ¿qué piensan los ciudadanos directamente afectados? A grandes rasgos la mitad de los vascos y más del ochenta por ciento de los navarros no son nacionalistas. Como decía Eugenio d´Ors, "por pequeña que imaginemos a una entidad independiente albergará siempre en su seno al potencial de una nación distinta", así que en estas dos regiones de España la opinión política está muy dividida. Tanto que es difícilmente imaginable un consenso razonable hacia cualquier forma de autodeterminación. Y eso suponiendo que tal atributo correspondiese a estas regiones.

Todo depende del PSOE. En ninguna de las dos Comunidades tiene capacidad, siquiera remota, de convertirse en primera fuerza electoral; en las dos sus votantes son manifiestamente ajenos al nacionalismo vasco. Sin embargo en las dos, sus líderes –Patxi López por un lado, y el senador Carlos Chivite, el "cunero" Juan Moscoso y el "poncio" Vicente Ripa en poco velada disputa por el otro- quieren pisar moqueta. ¿Cómo? Su única opción es hacerlo de la mano del nacionalismo; y si para ello fuese necesario desandar el camino andado desde la Transición, ¿alguien duda que lo harían? Al fin y al cabo estamos en una nueva Transición.

Además de las tentaciones locales, hay que considerar las necesidades de Zapatero. Zapatero querrá dosificar la sensación de "paz" que se respira hoy en grandes capas de la población española, y hacerlo para ganar las elecciones autonómicas de 2007 y las generales que convocará cuando le convenga. Si para mejorar sus bazas tuviese que presionar a sus representantes en las cuatro provincias lo haría sin duda.

El juego es especialmente sutil en Navarra. Para ofrecer Navarra, Zapatero necesita tenerla, o tener un PSOE capaz de aliarse eficazmente con el nacionalismo. Por eso, hasta mayo de 2007, que nadie espere grandes gestos de amenaza a Navarra: el objetivo es que Unión del Pueblo Navarro no tenga entonces mayoría absoluta, y poder entonces, de verdad, poner sobre la mesa de negociación –una de ellas- la momia del PSOE navarro. Negar la evidencia, mientras tanto, será parte de lo pactado con ETA.

"Una paz basada en la justicia"
Las cartas están repartidas y nadie serio se deja engañar. El presidente navarro, Miguel Sanz, ha ido más allá que el Gobierno que preside, y ha concretado la posición de Navarra de la siguiente manera: "No permitiremos nunca que la voluntad de los navarros sea suplantada por ningún proceso de paz ni negociación que implique cesiones políticas y que lleven a lograr esa entelequia de un país llamado Euskal Herria que sólo figura en sus mentes". En la negativa de Sanz a las aspiraciones de ETA hay dos elementos diferentes superpuestos y unidos: la voluntad general de los navarros y la identidad permanente de Navarra.

Navarra es una región de España, una comunidad con un régimen foral excepcional, como resultado de su historia y de su personalidad colectiva. Esto es un hecho, que ningún interés político puede modificar. Hoy por hoy, además, y como siempre, una mayoría aplastante de navarros se siente identificada con esa personalidad foral y española. En los próximos meses y años vamos a asistir a intentos de todo tipo para negar la identidad de Navarra y para anular o cambiar la voluntad de los navarros, ya que el precio de ETA es Navarra.

ETA une las ideas de paz y de justicia. Es correcto hacerlo. Pero de justicia es dar a cada cual lo suyo, y Navarra, que no pide otra cosa, quiere seguir siendo lo que siempre ha sido. Engañar a los navarros o entregar directamente Navarra supone negar la justicia. Y quien no haga justicia a los navarros no puede esperar paz. Primer aviso a navegantes: el curso político emprendido por Zapatero depende sólo del destino de Navarra. Segundo aviso a politicantes: Navarra es lo que es por su naturaleza, sin que importe la opinión, la percepción o la imaginación de nadie.

En memoria de Miguel Ángel Blanco y las más de mil víctimas de ETA: no puede haber precio para la paz
Federico Quevedo El Confidencial 24 Marzo 2006

Bien. Me toca a mí ser el pepitogrillo de esta historia. No crean que no me joroba, pero entre tanta orgía de satisfacción alguien tiene que empezar a poner algunas cosas en su sitio. Desde que ETA hiciera público su primer comunicado se han dicho tal cantidad de sandeces que a algunos hay que pararles los pies antes de que acaben dándose abrazos en público con los sanguinarios asesinos de más de mil conciudadanos nuestros que dieron su vida por la Libertad. A Odón Elorza, alcalde de San Sebastián, le faltó poco para acudir al domicilio de Arnaldo Otegi y brindar con él. Es repugnante el modo en que hemos simplificado todo el daño que esa pandilla de asesinos nos ha hecho hasta el punto de perdonárselo cuando ellos ni siquiera han mostrado el más leve resquicio al arrepentimiento.

ETA ha ganado una batalla, ha rendido al Estado cuando supuestamente era ella la que estaba al borde de la derrota. Si como apunta El País el comunicado de la banda estaba ‘pactado’ de antemano con los intermediarios del Gobierno, no puede por menos que preocuparme el hecho de que la terminología utilizada en el mismo corresponda al reconocimiento de un conflicto por ambas partes. Una tregua la declara un bando. Un ‘alto el fuego’ es bilateral. Es decir, que los términos del ‘alto el fuego’ están ya negociados y, por lo tanto, implican una victoria de los terroristas, aunque sólo sea por la vía del reconocimiento del conflicto.

Vaya por delante mi esperanza de que en un futuro ETA desaparezca. Cualquiera que vea en estas palabras una decepción por el hecho de que la banda terrorista haya declarado un alto el fuego, está muy equivocado, y a los que piensen y se atrevan a decir, y más de uno habrá, que a los que discrepamos nos gustaría que ETA siguiese matando para obtener un rédito electoral, sólo puedo manifestarles mi más absoluto desprecio. Yo he sufrido el acoso de los violentos, sé lo que significa tener que abandonar un hogar y una vida para huir del gulag vasco y el odio, y no puedo por menos que sumarme al homenaje eterno que todo hombre de bien debe rendir a quienes pagaron con su vida el precio de nuestra Libertad. Pero sólo ese precio, ningún otro es posible.

Sé que lo fácil hoy es mirar al futuro y pensar que más vale que no haya más muerte y violencia, aunque eso signifique hacer algunas concesiones. A los que así piensan permítanme que les recuerde que es interminable la lista de nombres de los que han caído bajo las balas y las bombas de los asesinos, que es casi infinita la sangre derramada, y que su memoria exige hoy, más que nunca, un gesto de amor a su entrega. No somos nosotros, ciudadanos, políticos, los que tenemos en nuestra mano la facultad del perdón. Son ellos, los que han sufrido en su carne el desgarro de una vida segada por esos canallas, los únicos que pueden hacer extensible su misericordia.

Les voy a ser sincero, porque me cuesta mucho, más que ninguna otra vez, escribir estas líneas sin dejarme llevar por una infinitud de sentimientos contrapuestos, así que perdónenme si parece que escribo a bote pronto, porque así es como lo estoy haciendo. Me vienen a la memoria las imágenes de muchos de los que han caído, sobre todo la de Miguel Ángel, porque su muerte sí que marcó un punto de inflexión en la lucha contra ETA, porque su vil asesinato removió nuestras conciencias y por un tiempo nos volvimos todos más humanos y nos sentimos más cerca unos de otros a pesar de nuestras diferencias. Recuerdo las muchas veces que hemos llorado en silencio a los muertos, a Gregorio, a Fernando, a Pagaza... a las almas blancas de los niños que cayeron bajo las bombas, y las de aquellos a los que las bombas dejaron huérfanos de padres... y huérfanos de fe y de esperanza. ¿Qué paz queremos? ¿La paz de la claudicación o la paz de la derrota de los terroristas? Yo no puedo pedir otra cosa que su derrota, y exigirle a Rodríguez que los términos del fin de la violencia no sean otros distintos a la entrega incondicional de las armas y la aplicación de la Justicia para que los asesinos paguen por sus crímenes.

Se ha sufrido mucho durante más de treinta años. Y ahora, de pronto, cuando ETA dice en un comunicado que va a dejar de matar y que para ello el Estado debe acceder a las exigencias que justificaban su acción violenta –porque eso es lo que dice aunque algunos, deslumbrados por el ‘alto el fuego’, hayan perdido la vista-, ahora, digo, son casi los buenos y hay que darles una oportunidad para que demuestren que quieren la paz. ¿Qué es lo que ha cambiado, que el Congreso ha aprobado que Cataluña es una nación? ¿Que se van cumpliendo los plazos del pacto que Carod-Rovira –que ahora dice que pedirá el ‘sí’ en el referéndum catalán- alcanzó con ETA en Perpignan?

Hace mucho que ETA inició una tregua tácita dirigida a lograr que Rodríguez rindiera al Estado y aceptara sus exigencias. Y a fe mía que lo ha logrado. Pero, dicho eso, nadie entendería –salvo algunos descerebrados- que el PP no ofreciera su colaboración para lograr el fin de ETA y servir de voz de la conciencia colectiva, de altavoz de las víctimas, para evitar que Rodríguez termine de pagar el precio político que ha negociado con la izquierda radical a cambio de lo que tanto ansiaba: la tregua escrita que justifica sus desmanes. Si Rodríguez va a ceder al chantaje, alguien tiene que hacérnoslo saber y, sobre todo, alguien tiene que tratar de evitarlo.

Me consta que las miradas de muchas de las víctimas de ETA están hoy empañadas de lágrimas de tristeza, de infinita melancolía. Si las cosas se suceden como parece, todo el sufrimiento de estos años no habrá servido para nada, toda la sangre se habrá derramado en balde, tanta muerte habrá sido inútil. Ni siquiera tenemos la certeza de que ETA esté definitivamente dispuesta a dejar las armas, a arrepentirse de sus crímenes. Al contrario, todo hace pensar que el camino está perfectamente delimitado para llegar al destino final de la autodeterminación por la vía de la concesión política. Y, sin embargo, cabe un espacio para la esperanza: desde hoy, muchos de los que hasta ahora vivían con el corazón en un puño esperando el momento en que una bala asesina o una bomba arrancara sus vidas y las de los suyos, podrán sentirse un poco más confiados, aunque sin la seguridad de que esa sensación vaya a durar para siempre.

Esa es la razón por la que el PP tiene la obligación moral de contribuir, desde la autoridad que le confiere el haber sido el único partido que de verdad ha luchado con todos los mecanismos que permite el Estado de Derecho contra el terrorismo, a conseguir un final de la violencia sin precios políticos ni concesiones humillantes. La memoria de las víctimas exige dignidad, y exige Justicia.

Rodríguez ha dicho que va a contar con el PP, que quiere contar con el PP. ¿Qué es lo que ha cambiado para que el mismo Rodríguez que durante dos años ha dedicado todos sus esfuerzos y toda su política a la marginación, a la exclusión de diez millones de votantes y quienes los representan, ahora no sólo tienda la mano al PP, sino que además se deshaga en elogios a sus líderes pasados y presentes? Se lo diré: Rodríguez podía conducir la negociación del Estatuto Catalán y sortear los obstáculos, pero no puede controlar a quienes siempre han estado incontrolados y a los que él mismo ha permitido, con su política débil e inconsciente, fortalecerse hasta que han considerado que tienen suficiente poder como para manejar la negociación y al Gobierno a su antojo. Rodríguez es consciente de que ETA se guarda el as en la manga de, en respuesta a cualquier movimiento erróneo por parte del Gobierno, volver a poner muertos sobre la mesa. Por eso no ha dejado las armas. Por eso Rodríguez necesita al PP.

Rodríguez sabe que es prisionero de las deudas que le llevaron al poder y que alimentan sus ansias del mismo. Por esa razón, aunque una orgía de satisfacción recorre estos días el cuerpo mancillado de una izquierda ensimismada, en su mirada del miércoles había un resto de amargura. Si de verdad fuera un político responsable, un hombre de Estado, haría lo que no fue capaz de hacer Aznar el 11-M de 2004: marchar del brazo del líder de la oposición, recorrer juntos el camino del fin de la violencia sin pagar ningún precio político, sin claudicar ante los terroristas. Ese es el gesto que de él esperan las víctimas de ETA, a las que debe muchas explicaciones después de dos años en los que les ha cerrado la puerta y las ha humillado haciendo guiños a quienes acosan, invitando a sus asesinos a negociar. Rodríguez ha tendido la mano al PP, ha suplicado su ayuda. Si es sincero, su gesto habrá demostrado que, como decía Pascal, “la grandeza de un hombre consiste en saber reconocer su propia pequeñez”. Pero, si como me temo, se trata de una estratagema, habrá que aplicarle la máxima de Séneca: “A algunos se les considera grandes porque también se cuenta el pedestal”. Y el pedestal de Rodríguez mide más que él.

La sonrisa de Rubalcaba

José Javier Esparza elsemanaldigital 24 Marzo 2006

Lo ha dicho Rubalcaba con su habitual villanía: que la gente del PP tiene que reírse, que estamos en jornadas alegres y que no hay que estar con esa cara tan seria. Claro, hombre: vivimos en pleno alborozo. Al fin y al cabo, una organización criminal acaba de decirnos que nos va a perdonar la vida –por el momento- si el Gobierno cede ante algunas de sus exigencias. ¿No es para dar saltos de gozo?

Es verdad que hay mucha gente seria estos días, sí. Y no sólo en las filas del PP. Pero si hay tanta gente seria es porque hay razones para ello. Por ejemplo, la indignación: una lectora me contaba ayer su repugnancia al leer el comunicado de ETA y comprobar que citan siete veces la palabra "democracia", ellos, que llevan treinta años bombardeando la democracia española a golpe de sangre. Otra razón: el temor por la unidad de España, porque el nexo entre la "confederalización" de Cataluña y el alto el fuego de ETA es demasiado obvio, y todos nos acordamos de Perpiñán, y todos tememos que nos estén vendiendo en la trastienda a cambio de una nueva victoria electoral. Un tercer motivo para la preocupación: la estrategia del Gobierno ZP hasta el día de hoy, que ha ido inequívocamente dirigida contra las víctimas del terrorismo y en provecho político de la órbita etarra, lo cual permite sospechar que el Gobierno está dispuesto a hacer concesiones a la banda. ¿No son suficientes razones para guardar la sonrisa a buen recaudo?

Sí son razones suficientes, pero hay algunas más, incluso más hondas. ¿De verdad quiere saber Rubalcaba por qué hay tanta gente con semblante grave estos días? Los políticos no suelen decir estas cosas porque les obliga la politesse (incluso en horas como las presentes), pero aquí estamos entre ciudadanos del montón, de manera que podemos permitirnos el lujo de la sinceridad. Y se trata de lo siguiente. A un lado tenemos a los que asesinaron a Miguel Ángel Blanco, a los inocentes de Hipercor y a tantos otros; son esos asesinos los que, ahora, nos hablan de democracia. Al otro lado tenemos a un Gobierno en cuyos bancos se sientan algunos que también estaban cuando los GAL; son esos los que, ahora, nos hablan de "proceso de paz".

En esas condiciones, el Gobierno puede pedirnos que le dejemos hacer, pues tiene la potestad para ello; pero no pretenderá que, además, sonriamos, ¿verdad?

MÁS QUE NUNCA, MOVILIZACIÓN CÍVICA
Editorial minutodigital 24 Marzo 2006

Esta semana la sociedad española se ha visto sacudida por dos graves y transcendentales acontecimientos. Dos sucesos que han dado luz verde al proceso de disolución de España como nación. Tanto el estatuto catalán como la negociación con ETA suponen una amenaza evidente a la unidad de España, la igualdad y solidaridad entre todos los españoles y la convivencia nacional misma.

El hecho de que el proceso de ruptura no se produzca de forma inmediata y traumática, no debe engañar a nadie.

Que nadie dude que los oscuros pactos del PSOE con ETA desembocaran en otra reforma estatutaria que arrancará de la soberanía del pueblo español la capacidad de decisión sobre la forma de estado, para igual que ha sucedido con el caso catalán, entregársela a los separatismos. Una negociación, que en el más que probable supuesto que suponga la excarcelación –aunque sea a hurtadillas- de los asesinos, supondrá además un autentico crimen contra la memoria de las victimas de ETA.

Existen momentos históricos en los que el pueblo, por encima de instituciones y partidos, debe hacer oír su voz. Por ello la mejor manera hoy de luchar por perpetuar nuestro derecho a seguir siendo españoles, nuestra libertad de seguir viviendo en una España unida, luchar por que la justicia y el Estado de Derecho triunfen, es acudir a la movilización ciudadana. No podría ser más oportuno por tanto el nacimiento de la Plataforma España y Libertad. Una iniciativa que nace de manera espontánea del pueblo. Fruto de la inquietud de diversas asociaciones, desconectadas de los intereses de los partidos políticos y con el único fin de defender la idea de España y sus valores. Una iniciativa abierta a todos los que se sientan españoles y dispuesta a colaborar con todos los que defiendan sinceramente ese sentimiento, sin más requisitos.

Minuto Digital, -creemos que por honestidad debemos informar a nuestros lectores-, inmediatamente se sintió atraído por la idea, de manera que ha asumido el compromiso de participar y colaborar con España y Libertad de forma incondicional. Club Minuto Digital estará, por supuesto, presente en la reunión de las diversas asociaciones impulsoras del proyecto que tendrá lugar este fin de semana para elegir al encargado de coordinar la comisión de seguimiento de la plataforma, y se preocupará de prestar toda su experiencia al proyecto. Entendemos que en estos momentos no son de recibo ningún tipo de egoísmos ni cabe desfallecer, por ello damos un paso al frente para defender en la medida de nuestras fuerzas, la permanencia de España y la unión de todos los españoles.

Sistema nacional de anestesia de la verdad.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 24 Marzo 2006

El proceso de anestesia nacional de la verdad ya lo están realizando las televisiones y otros medios, han empezado por decir que esta vez no es como las anteriores porque dicen que ETA no pide ahora la autodeterminación. Cierto es que la palabra autodeterminación no aparece, pero si aparece el concepto de autodeterminación con otras palabras y ETA lo establece como la única forma de terminar con lo que llaman “el conflicto”.

En el comunicado ampliado dice ETA: “Al final de ese proceso los ciudadanos y ciudadanas vascas deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro, dando así una solución democrática al conflicto”. Si esto no es reclamar la autodeterminación que venga Rubalcaba y lo vea. Basar el proceso en el engaño y la mentira mala cosa es. No dar la mínima importancia al engaño inicial peor cosa es.

Tanto el diario El País como otros ya han dejado claro que el comunicado de ETA fue pactado con los intermediarios de Zapatero, eso significa que Zapatero pactó las condiciones políticas que reclama ETA y que no varían en la practica en nada con las que históricamente ha venido reclamando.

Si Zapatero empieza pactando que figuren concesiones políticas en el comunicado, a que estamos jugando cuando se harta de repetir que ha hará concesiones políticas, ¿quiere que creamos que los de ETA son subnormales que se van a rendir solo a cambio de publicar un comunicado con sus reivindicaciones pero sin que les concedan ni una?

El proceso de anestesia, consistente en dar relevancia solo al fin de la violencia, a que no habrán más muertos, a que es una oportunidad que no se puede perder sin incidir, ni siquiera comentar el resto de factores que ponen eso en duda, como el hecho de que ETA diga que seguirá luchando para conseguir sus objetivos, como el hecho de que ETA no habla de entrega de las armas ni autodisolución, como el hecho de que en el comunicado de ETA si aparece la reclamación de la autodeterminación con otras palabras, que piden que se legalice de nuevo a ETA Batasuna, que piden que no se detengan a más etarras y con la expresión “fin de la represión” están pidiendo la salida de las cárceles. Eso no se comenta, y el país tan contento porque por fin se acabó ETA sin darles nada.

Lo inquietante de este proceso como gustan llamarlo, es la secuencia de mentiras. Si Zapatero mintió reiteradamente diciendo que no se había negociado con ETA, y sin embargo ETA - Batasuna por boca de Otegi nos decían que estaban negociando con el PSOE vía PSE desde hace 4 años y resulta que ETA decía la verdad y no Zapatero, y tan es así que hasta El País confirma no solo las conversaciones sino la redacción conjunta del comunicado.

Lo terrible está en el hecho de que ETA dice ahora que el proceso incluirá concesiones políticas, pero Zapatero repite que no habrá concesiones políticas, en vista de los antecedentes ¿a quien debemos creer?. Ya dijo un capitoste del PSOE cuando Otegi el 11M dijo que no había sido ETA “ETA no miente”. Nos espera un rosario de mentiras por parte de Zapatero.

Cuando llegue el momento de hacer concesiones siempre podrá poner en marcha el sistema nacional de anestesia de la verdad y hará asumible una nueva mentira. Que duro es tener que decir que ETA dice la verdad y nuestro gobierno miente.

Estas evidencias tan claras, simples y evidentes no se oyen por ningún sitio, la anestesia mediática se encarga de insistir en que tales cosas no son así. Eso si lo han aprendido los del PSOE, para una amputación hace falta la anestesia total de la verdad.

La Hoja de Ruta al Infierno de Zapatero esta quemando las etapas de la falsificación de la realidad, nos merecemos un gobierno que nos diga la verdad, no la mentira. Eso si, todos estamos obligados a sonreír en este feliz momento según el sin par Rubalcaba.

La autodeterminación después de ETA
Kiko Rosique Periodista Digital 24 Marzo 2006

Llegó el día. El endurecimiento que en las últimas semanas mostraban los mensajes cruzados entre el Gobierno y Batasuna parecía indicar que los contactos habían vuelto a fracasar, pero, no sé si porque los abertzales estaban jugando de farol o porque al final han temido dejar pasar la última oportunidad que les queda de mantener su protagonismo político en Euskadi, tenemos alto el fuego. Permanente, sin duda, y precisamente por la razón por la que Rajoy interpreta que se trata de una mera pausa. Si ellos siguen siendo los mismos y siguen queriendo lo mismo, y han decidido que ésta es la táctica a la que pueden sacar rédito en estos momentos, es que la van a llevar hasta el final. Lo que está por ver es si al Estado le es más fácil o más difícil combatir la autodeterminación después de ETA.

Las treguas no son nunca una trampa, por mucha fortuna que hiciera la expresión acuñada por Mayor Oreja y por más que se empeñe Libertad Digital en saludar a su autor como "el mejor analista del nacionalismo vasco". Respecto a su capacidad de análisis en general, el batacazo que se pegó su estrategia del frentismo en las autonómicas de 2001 demuestra más bien que Mayor Oreja es demasiado esclavo de sus convicciones para comprender los recelos que pueden despertar en el imaginario de la sociedad a la que pedía sus votos. Sobre la tregua de 1998 en particular, los terroristas no nos engañaron para rearmarse mientras no nos dábamos cuenta, como si esto fuera el juego del escondite; trataron de instrumentalizar políticamente una tregua y un pacto que entonces habría sido de igual a igual con el PNV. Cuando vieron que no iban a sacar nada de éste (no de Aznar, como dice Pedro Fernández Barbadillo), ETA le acusó de traicionar Lizarra y volvió a la lucha armada.

Desde entonces, a los abertzales no les ha podido ir peor. Derrotados policialmente a partir de la segunda legislatura del PP, ilegalizados y por tanto a punto de quedarse sin voz en las instituciones y en la sociedad, y con la iniciativa nacionalista perdida a manos de Juan José Ibarretxe (su gran rival político, aunque Juan Pablo Mañueco les considere a todos tan amigos y hable de "Plan Etarreche II"), Batasuna necesitaba imperiosamente dos cosas para salir a flote: poder actuar desde la legalidad e imponer una iniciativa política que quitara protagonismo al Plan del lehendakari. A esas dos necesidades sirven la apuesta por las vías pacíficas y la idea de las dos mesas paralelas, ambas prefiguradas en Anoeta. La primera permite otorgar una máxima credibilidad al alto el fuego de ETA, precisamente porque es una estrategia, y la segunda demuestra que, insinúen lo que insinúen los periodistas de la derecha, el nacionalismo vasco no pedalea en tándem, porque en ese caso Batasuna se habría puesto a hacer campaña a favor del Plan Ibarretxe en vez de defender una solución que le hace directamente la competencia.

En "Batasuna mantiene desactivado el conflicto vasco" ya propuse una interpretación de los acontecimientos que se han ido sucediendo en el último año y medio, incluyendo la luz verde al PCTV y los contactos con el PSE o el PSOE, e intenté demostrar la simbiosis que opera en la relación entre socialistas y abertzales, así como el beneficio indirecto que supone para la unidad de España el que sea la iniciativa de las dos mesas y no el Plan Ibarretxe el proyecto a discutir actualmente en Euskadi. Sin embargo, en las últimas semanas y en el propio comunicado en el que ETA anuncia el alto el fuego, se ha percibido una insistencia en la autodeterminación que los abertzales habían mitigado durante un tiempo, y en ese objetivo intentaré centrarme aquí. En su anuncio, ETA habla también de diálogo, negociación y acuerdo, y el PCTV, por ejemplo, ha puesto énfasis en la necesidad de que en la discusión tienen que participar "los centralistas españoles" y los "jacobinos franceses", pero, desde luego, por mucho que José Bono quiera fijarse en que la palabra mágica no aparece textualmente, no cabe duda de que el anuncio de alto el fuego se hace con el horizonte final de la autodeterminación.

No a modo de chantaje, que quede claro. En ninguna parte del comunicado etarra se insinúa que, de no avanzarse en la dirección política que propone, la banda retornará a las actividades terroristas. Eso es lo que tendemos a imaginar nosotros y lo que se ha encargado de radiodifundir el PP en los últimos meses: que ETA siempre exigiría contraprestaciones políticas, que no se conformaría con cualquier cosa y que se aprovecharía de la debilidad de Zapatero. Desde luego, si, después de que el PP haya advertido todo eso, va ETA y anuncia que deja las armas a cambio de nada, Josu Ternera tendría a estas alturas todas las papeletas para hacer de rey Melchor en la próxima Cabalgata de Bilbao. Sin embargo, por mucho que al principal partido de la oposición le interese engrandecer la importancia de la banda y luego endosarle la felonía al Gobierno, ETA se halla en condiciones de exigir pocas cosas. Naturalmente, por orgullo y para evitar la división en sus filas, no dice que se disuelve, ni que se arrepiente ni que reconoce su derrota, pero abandona la táctica que ha constituido siempre su santo y seña. Ética y filosóficamente, es obvio que hace cinco, diez o veinte años existían las mismas razones para apostar por "el diálogo, la negociación y el acuerdo", y, sin embargo, sólo ahora sus miembros han convenido en que no merece la pena mantener lo que ellos consideran una resistencia militar. En mi pueblo, a eso es exactamente a lo que se le llama rendirse.

El problema para los políticos españoles es que, aunque ETA ya haya dejado de ser ETA (mantenga o no las siglas en esta nueva fase) y sólo disponga de las armas políticas para defender la autodeterminación, este objetivo sigue sobre la mesa. No sé en qué medida la evocación de la voluntad de los vascos aparecerá en el comunicado sólo para justificar el alto el fuego ante su propia base social, igual que otras pretensiones quiméricas que afectan a Francia, pero es obvio que los nacionalistas (en esto sí, todos unidos, porque les conviene a las dos ramas, y también a los catalanes) van a continuar apelando al derecho a decidir del pueblo vasco. Y es imposible refutar el derecho de cualquier grupo humano a decidir su propio futuro. En el resto de España nos parecerá de lo más natural que los vascos no puedan elegir su organización política sin contar con los castellanos o los andaluces, ya sea porque forman parte indisoluble de nosotros (así, ontológicamente) o porque lo estipula la Constitución. Pero, francamente, yo, si fuera Euskadi, entre un político que me dijera que soy libre de ser lo que quiera y otro que no me lo permitiera, siempre preferiría votar al primero. Del segundo pensaría, sin más, que me considera una colonia.

España no puede ignorar eternamente la reivindicación del derecho a decidir (que ni siquiera equivale a la independencia) con la coartada de que ceder a ella equivaldría a dar carta de naturaleza al terrorismo como instrumento político, o alegando que para esto no habrían muerto en vano casi mil personas. Bueno, en realidad, el terrorismo ya es por definición un instrumento político; ése ha sido su sentido en todo tiempo y todo lugar. Es lícito, eso sí, querer demostrar a los terroristas que en ningún caso va a ser un instrumento eficaz, pero, por eso mismo, quien tiene motivos para entonar el "para este viaje no hacían falta tantas alforjas" no es la sociedad española, sino los etarras, que se han dejado centenares de vidas en la cárcel para no conseguir (ya se puede decir que de forma definitiva) absolutamente nada por esos medios. Sin embargo, tarde o temprano, por muy exigente que se sea a la hora de establecer el plazo que corrobore el fin definitivo de la violencia, llegará el día en que Rajoy ya no podrá decir sin ruborizarse que no se sienta a hablar con una organización terrorista como Batasuna, o que no se puede pagar con contraprestaciones que nos perdonen la vida. ¿Y entonces qué? ¿Continuaremos diciendo que una opción política es ilegal, que un colectivo no tiene derecho a elegir democráticamente su propio futuro? El hecho de que sigamos apelando a la deshonra que supondría ceder al chantaje de la violencia cuando ésta se halla en vías de desaparecer es sólo el anuncio de que, ideológicamente (es decir, dejando al margen atentados y amenazas), pronto nos daremos cuenta de que contra ETA vivíamos mejor.

Podría suceder que, aunque el Estado siguiera negando el derecho de autodeterminación, los vascos tampoco estuvieran por la labor de movilizarse para reclamarlo. Esto sería una muestra notable de madurez, ya que demostraría que se preocupan por objetivos nobles, loables y reales como vivir la vida o ganar dinero, y que no están dispuestos a jugárselos por falaces bagatelas patrióticas. De hecho, la sociedad de Euskadi ya dio muestras de que atesora tal sensatez en las elecciones autonómicas del año pasado, convertidas en plebiscito sobre el Plan Ibarretxe, cuando 140.000 votantes del PNV prefirieron no meterse en problemas y optaron por la abstención. A esta decisión ayudó lo suyo el que, por suerte para la unidad de España, no concurriera a los comicios "el mejor analista del nacionalismo vasco", dispuesto a ganarse al electorado amenazando con un nuevo frente nacionalista español. Frente a la amabilidad y la apertura de Zapatero no había ninguna necesidad de movilizarse, y por eso aquel día (no en el Congreso de los Diputados) murió el Plan Ibarretxe, por decisión autodeterminada de sus propios votantes.

Pero también podría suceder que, un día, la mayoría de los vascos se sintieran estimulados por la novedad del viaje a la independencia, o que creyeran que solos tienen más que ganar que que perder, o que, agitados por los dirigentes nacionalistas, se cansaran de la negación de su derecho a decidir y se lanzaran a imponerlo como hecho consumado. En ese escenario, de nada valdría apelar a los sujetos de decisión que contempla la Constitución, porque, como dejó escrito Carl Schmitt, el poder no radica en las leyes, sino en quien tiene la capacidad de dictar otras nuevas en los momentos de vacío legal. Y, en nuestra época, ese poder puede conferirlo la victoria en una batalla militar al uso, pero también el triunfo en la batalla de la opinión pública, nacional e internacional.

Negar el derecho de autodeterminación apelando a la Constitución es injusto, antidemocrático, inútil e ineficaz. Lo intelectualmente fundamentado y lo políticamente audaz sería todo lo contrario: llevarla a sus últimas consecuencias. Porque, como ya traté de exponer en "Autodeterminación y territorialidad", los nacionalismos periféricos tampoco son coherentes en su defensa de la primera; parten de la existencia previa de una entidad colectiva. El comunicado de ETA, en concreto, basa el derecho a decidir en la existencia de un Pueblo (así, con mayúsculas) vasco, y el PCTV también ha reclamado los derechos de Euskadi como nación. La pregunta subsiguiente no es, entonces, si el Pueblo vasco tiene derecho a decidir lo que quiere ser por sí mismo (a ver quién es capaz de argumentar que no lo tiene), sino: ¿por qué el pueblo vasco sí y el pueblo navarro, el pueblo vitoriano o el pueblo del barrio de Las Arenas, no? ¿Es más real uno que los otros? ¿Hay más lazos objetivos o compactos entre los individuos que componen el primero que entre los que constituyen cada uno de los segundos? ¿Más conexión con sus respectivos antepasados? ¿Acaso no tienen todos ellos territorio, lengua e instituciones propias? En cuanto a la cultura, ¿no es infinitamente más cierto que los habitantes de un barrio comparten ideología y patrones de comportamiento en mucha mayor medida que los de una región? ¿Se puede hablar de una cultura vasca en la que conviven burgueses y obreros, hispanohablantes y euskaldunes, habitantes de caseríos y habitantes de un piso en el centro de una gran capital? En caso afirmativo, me parecería mucho más justificado hablar de una cultura del barrio de Las Arenas.

Evidentemente, el problema no es el concepto de autodeterminación, sino el de nación, que ya intenté desmontar en "El PP, la Constitución y la nación". Pero, dejando la inevitable interrelación de temas y volviendo al que nos ocupa, lo único que habría que hacer es explicar tranquilamente a la sociedad vasca que la decisión autodeterminada de la mayoría de Euskadi no puede obligar a seguirla a ninguno de sus territorios, municipios o barrios concretos. Cada uno de ellos tendría el mismo derecho a autodeterminarse que el conjunto de la actual comunidad autónoma vasca, y nadie podría quejarse del maremágnum político que se montaría en el previsible caso de que unos optaran por unirse al nuevo Euskadi independiente y otros por quedarse en España. Imponer la voluntad del conjunto de Euskadi sobre el derecho democrático a decidir libremente su futuro que asiste a cualquiera de las unidades menores sería una interferencia idéntica a la del PP cuando se cree con legitimidad para que los españoles decidan en referéndum el futuro de los catalanes o de los propios vascos.

No es tan difícil desautorizar a los nacionalismos, porque todos son iguales: el catalán, el vasco y el español. Los únicos que no pueden hacerlo son ellos mismos entre sí, porque utilizan las mismas armas conceptuales y argumentales, y éstas se neutralizan mutuamente, dejando la confrontación en un eterno empate que perpetúa el conflicto y, a la vez, la razón de ser de los patriotas de uno y otro lado. Si prescindiera de ciertos miembros relevantes que están en la mente de todos, el PSOE sería el partido con más posibilidades de resolver este conflicto pueril haciendo tabla rasa de todas las naciones, incluida la española. Le hace falta un poco de audacia para modificar la inercia patriótica de parte de su electorado, otro de profundidad teórica para rellenar de contenido aquel inane "mi patria es la libertad" que formuló un día Zapatero y voluntad pedagógica al estilo ilustrado para explicar a las sociedades vasca y catalana que las filiaciones que los dirigentes nacionalistas llevan años presentándoles como esenciales e indiscutibles han de restringirse al ámbito de las emociones privadas, carentes de la menor relevancia en la agenda política. Como no me cabe duda de que una y otra son, al menos en sus élites urbanas, suficientemente cultas para reconocerlo, el día en que el mensaje se imponga la temida autodeterminación dejará para siempre de ser un problema.       www.kikorosique.com

Salutación del pesimista
Por IGNACIO CAMACHO ABC 24 Marzo 2006

LO has notado en el bar del desayuno, en la oficina, en la calle. Ese aire cazurro, desconfiado, escéptico, con que tu gente se encoge de hombros y levanta las cejas: «Ya veremos». No dicen que no, que tampoco será esta vez, ni que sea malo que callen, siquiera un tiempo, las armas; hace mucho que aprendieron a resignarse ante una vida de algún modo prestada por la adversidad y el desengaño. Pero sabes que no se lo acaban de creer, como tú mismo, o peor aún, que sospechan de un designio secreto, de un pacto a oscuras, de un acuerdo ominoso y quizá vergonzante en el que muchos temen que se quede enredada la vieja dignidad de un pueblo herido. Has leído los periódicos, has escuchado las radios, has visto la tele, has rumiado el turbión de palabras bajo el que intuyes la ambigua y cautelosa oquedad de una retórica de intereses, y has empezado a buscar en tu propio interior las razones por las que brota de tus tripas una especie de recelosa amargura que empapa de atribulaciones tu deseo de esperanza.

Y vas sabiendo poco a poco el porqué de ese desengañado desconsuelo. Te lo presiente la borrosa conjetura de que no os están diciendo toda la verdad. En alguna víscera llevas alojado el virus de la suspicacia, después de tantos años de descreer a fuerza de desencantos, y vas hilando los cabos sueltos de los últimos años, el baile desvergonzado de guiños y gestualidades, la línea de sombra que llevas intuyendo desde que se empezó a romper la confortante unidad por la que clamaste en las calles desde el verano angustioso de Miguel Ángel Blanco, en el invierno gris y húmedo de Jiménez Becerril, en el otoño zozobrante e inquieto de Luis Portero y de Muñoz Cariñanos. Sabes que hace tiempo que ese clima se disolvió en la bruma incierta de un tiempo nuevo en el que todo parece blando y dúctil, en el que los conceptos que diste por firmes se han vuelto acomodables, mórbidos, esponjosos, elásticos, muelles.

Hay algo en esta contenida euforia colectiva, en esta temblorosa alegría, que te lleva a pensar en una confortable derrota. Te has percatado de que de pronto todo el mundo ha empezado a discutir de un precio que hace bien poco nadie parecía dispuesto a pagar, y vislumbras que es fácil que ya alguien haya abonado el primer plazo. Adivinas que no está lejano el día en que pasen a cobrarte el recibo de tu libertad. Si fuera sólo tuya, al menos, tal vez podrías decir que no. Pero sabes que no serás tú el que decidas, y que acaso haya otros que ya estén decidiendo por ti, y que puede que no te dejen siquiera el recurso de negar que lo hagan en tu nombre.

Barruntas que acaso pronto no os quede más que la memoria. La memoria por la que un día clamaste en las calles un jamás cuyo eco se va disolviendo en la pragmática necesidad de sobrevivir. Y mientras te asalta la tentación de resistirte a olvidar, de gritar fuerte y claro que olviden otros, te preguntas hasta qué punto tienes derecho a aceptar que la Historia no resulta nunca como hemos creído merecerla.

Examen del 11-m: los terroristas siguen ganando
José María Martín Coronado Periodista Digital 24 Marzo 2006

Algunos pretenden homenajear a las victimas del 11-M deshonrándolas con el cierre de una Comisión de Investigación que arroja más dudas que certezas. Y ahora, tras la publicación de inquietantes y no desmentidas informaciones periodísticas, atemoriza descubrir que todavía hoy todo lo que envuelve la investigación del salvaje ataque en vísperas electorales, es un verdadero lío. Los terroristas aún hoy siguen ganando. Si ellos querían sembrar muerte y desatar unos efectos colaterales en el interior de nuestra sociedad atacando la convivencia y el normal desarrollo político de nuestra democracia, lo consiguieron. Aún lo consiguen: casi un 70% de españoles –según Sigma Dos– dudan acerca de la autoría de la mayor masacre terrorista en Europa.

Al hilo de todo lo dicho, lo primero que debemos señalar es lo complejo del proceso, pues si aún no tenemos claro qué narices pasó, por qué pasó y a cargo o por cuenta de quién paso aquel brutal ataque contra España en el cuerpo de sus ciudadanos ¿cómo pretender que a las pocas horas Acebes y adyacentes supiesen quién había sido? ¡Pero si aún hoy no se sabe con absoluta certeza! Ahora bien, lo que sí podemos conocer ahora, valorándolo en sus justos términos, es la cantidad de interferencias que en forma de enjambre revoloteaban zumbando atronadoramente alrededor de las cabezas del anterior Gobierno Popular. ¿Por qué revoloteaban las abejitas atareadas –que diría Cómodo en Gladiador– aquellos días de inducida confusión? Las hipótesis son varias:

puede que algunos lo hiciesen al descubrir que sus confidentes, que sus controlados, que su trabajo ni era suyo ni estaba controlado. En pocas palabras: habían fracasado. Y su responsabilidad reposaba tirada en los andenes de Madrid. Demasiada carga que asumir quizá. Auténtico miedo a la verdad reclamada en las pancartas.

o también, algunos, qué duda nos cabe ahora, tras una útil labor profesional han ascendido. ¿Compensa la recompensa? Imagino que sí, cuando tenemos la conciencia tranquila... Caso contrario lo encontramos en la corrupción de la anterior época socialista: los dineros a los GAL compensaron; los dineros de los huérfanos de la GC compensaron; los dineros de los fondos reservados compensaron. ¿Que todo policía es inocente hasta que no se demuestre lo contrario? Obvio. Lo malo es cuando se demuestra, como YA se ha demostrado otras veces PSOE mediante. ¿Ahora se está repitiendo la historia? No existe evidencia de ello, aunque los antecedentes nos inviten a reflexionar con infinidad de variantes (ahora que todavía es libre dudar)

Sea como fuere, a la presunta implicación sobre ‘pelanas’ conversos a la yihad, o yihadistas de Al Qaeda de vida pecaminosa y connivencia con infieles confidentes asturianos , se suma la duda en la responsabilidad, gestión y/o inducción policial del sentido de las investigaciones. En todo caso: seguimos queriendo saber LA VERDAD. Pero siguen sin respondernos. Nos insultan.

Una de las cosas que más repugna ante toda la polémica sobre el 11-M y las diversas investigaciones periodísticas, es que se pretenda desacreditar al personaje para distraer del argumento. Para el Gobierno socialista lo malo no es que Luis del Pino, Múgica, Abadillo, Del Burgo... pregunten en un sentido, con un sentido, o con sentido. El Gobierno simplemente descalifica por escribir y hablar en Libertad Digital, COPE o en EL MUNDO, o por ser del partido futuriblemente ilegalizado: el PP. ¿Antecedentes de tal conducta? el ‘paraíso’ rojo-zapateril del padrecito Stalin. Porque ¿Qué malo tiene la investigación periodística? ¿Qué habría sido de tanto escándalo político sin la sana curiosidad informativa? ¿A quién le puede molestar que se investigue? Si los arriba citados estuvieran equivocados, peor para ellos. Su futuro está hipotecado en sus públicas por publicadas hipótesis. Las revelaciones de EL MUNDO, la publicación de los libros de Luis del Pino o Jaime Ignacio del Burgo, es poner negro sobre blanco una teoría que será blanco de la crítica de ser errada. Sin embargo, la táctica vuelve a ser la misma: desacredita a la persona que algo queda. Y mucho falta: falta LA VERDAD. Dicho lo cual: ¿no sería bueno que todo esto quedase despejado en una comisión NO PARTIDISTA formada por independientes? Pues tampoco, porque no olvidemos que para De la Vega y ZP: del 11-M ya está todo más que sabido. Y como dominan los medios, la prensa es dócil y la labor otrora periodística hoy cotiza poco frente a la pleitesía de tertulia, nos quedaremos como estamos: contemplando por televisión como se ríen delante de nuestra propia soberanía. Frustrante.

Y por eso, que nadie dude ni ose preguntar nada ni se crea otra cosa que lo dimanado de la secta bobalicona que tiene como icono el azul de unos ojos traidores. Porque ahora incluso se censura la duda y se reprende la investigación periodística, acostumbrados como están los políticos al tertuliano dócil que tras el palmoteo del lomo acude raudo en defensa de la secta en cualquier plató de televisión o emisora de radio. Pero recordamos otros tiempos, cuando la mejor manera que tenían los políticos para desacreditar a un periodista era dejarle en evidencia ante sus supuestas mentiras. Ahora no, ahora esconden la cabeza y hacen gracietas del tipo: eso no toca. O como De la Vega, que en sus comparecencias frente a los periodistas lleva las respuestas a las futuribles preguntas ¡¡ya escritas!! Eso sólo quiere decir una cosa: responderá a aquello para lo que tiene escrito la respuesta. Es decir: desprecia la labor periodística y utiliza la comparecencia pública dimanada de su cargo de Gobierno para escenificar un mitin socialista. ¿Democracia, separación de poderes, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? ¿El pueblo de quién?

Fran Valde. Madrid

Asunto: Reclamación de derechos y libertades ciudadanas en Cataluña.
Carta de J.A. 24 Marzo 2006

Servicio Catalán de la Salud
Servei Catalá de la Salut (CATSALUT)
Generalidad de Cataluña.
Departemento de Salud.
Cataluña

Barcelona, 23 de marzo de 2006.

Asunto: Reclamación de derechos y libertades ciudadanas en Cataluña.

Ciudadanos y ciudadanas del Servicio Catalán de Salud (SCS) de Cataluña, están recibiendo en sus domicilios su respectiva nueva Targeta Sanitaria Individual (TSI) del llamado "Servei Catalá de Salut", SCS.

Desde los traspasos de competencias del INSS, el SCS nunca ha puesto de manifiesto que heredó del Estado y del Instituto Nacional de la Salud la gestión, de un patrimonio que pertenece al gobal Servicio nacional español de salud, igual como la Seguridad Social española es nacional, gestionada por el INSS históricamente, incluso heredada del Régimen de Franco.

Se obvia siempre deliberadamente la dimensión estatal y española tanto de la Seguridad Social como de la Sanidad Pública nacional , por parte de la Generalitat de Cataluña.

Con la targeta TSI viene una carta exclusivamente en catalán.

Se ha abandonado el bilinguismo, si es que el SCS alguna vez lo practicó (cosa muy dudosa) y se ofende con ello a los españoles que no hablan catalán, a los ancianos especialmente, y se menosprecia a los catalanes de lengua castellana aunque entiendan algo de catalán.
Y sobre todo se margina a los Inmigrantes, muchos de ellos oriundos de America Latina, y por desgracia de poco nivel cultural, en España (Cataluña) Se los ofende.

El SCS nunca atiende en castellano por teléfono.

En la carta que contiene la TSI de referencia se acompaña un díptico informativo totalmente en catalán y unicamente en esta lengua.

Esta actuación constituye un nuevo acto de desprecio a la mitad de la población de cataluña, ciudadanos que tienen el español por lengua propia y una humillación innecesaria a los transeuntes españoles, temporalmente residiendo en esta Comunidad.

Y se violan sus derechos y libertades constitucionales.

No nos pidan que acudamos aalguna institución catalana de la Generalidad porque hasta mismo Sr. Ribó, Sìndic de Greuges (Defensor del Puebo autonómico) es monolingue y falta al respeto a más de la mitad de Cataluña, ya que su informe no está en castellano. Unicamente en catalán.

Acudamos al Estado para que garantice nuestra libertad y nuestros derechos. Y para que asegure la dimensión nacional y española del global de la Sanidad Pública nacional y de la Seguridad Social española.

*Pedimos una rectificación del Servei Català de la Salut, que pase a ser bilingue, empezando por el nombre, en todas sus actuaciones , documentos y carteles al público.

*Que se haga visible y patente siempre la dimensión estatal y nacional de la Sanidad Pública y de la Seguridad Social española trasferida la festión en Cataluña.

*Que el Estado Español garantice los derechos y las libertades de todos sus ciudadanos en Cataluña, tanto de lengua catalana como de lengua española.

*Que la atención al público sea en castallano y en catalán en el teléfono y en la lengua del ciudadano o ciudadana, paciente, en mostrador y consultas.

*Que el Gobierno Español garantice los derechos y las libertades de todos sus ciudadanos en Cataluña, tanto los de lengua catalana como de lengua española, en la Sanidad y en todos los otros departamentos del Gobierno Autonómico, ya que la Generalitat no lo hace, antes todo lo contrario.

*A los ciudadanos en Cataluña, ahora cuando hasta la ETA ya ha deeclado una Tregua Indefinida, les pido que pierdan el miedo al separatismo y al nacionalismo catalanista, aquí y en todas partes, y que luchen por sus valores y defiendan sus derechos y luchen por su libertad con dignidad.

CatSalu será entonces de todos los catalanes, y no de la mitad.        J.A.

NOTA DE PRENSA INFORMANDO SOBRE LA PREINSCRIPCIÓN ESCOLAR
ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA  24 Marzo 2006

La Asociación por la Tolerancia en el día que se ha iniciado el proceso de preinscripción informa a la opinión pública lo siguiente:

1.- La Asociación por la Tolerancia ha solicitado en los últimos años que en la hoja de preinscripción que se facilita a los padres y tutores para que puedan preinscribir a los alumnos se incluya unas casillas para que informen a la Administración educativa sobre la lengua habitual del alumno y si desean que la escolarización durante la primera enseñanza se haga en su idioma, esto es el castellano, el catalán o ambas.

2.- El Tribunal Superior de Justicia en sentencias reiteradas ha ordenado al Departamento de Educación que proceda a incluir esas casillas en la hoja de preinscripción para que los padres puedan informar a la Administración de su deseo antes de la matriculación.

3.- Una vez más, el Departamento de Educación pretende burlar las sentencias de los Tribunales y en esta ocasión se ha limitado a recordar en la hoja de preinscripción que: "De acuerdo con el artículo 21.2 de la Ley 1/1998, de 7 de enero, de política lingüística, los niños tienen derecho a recibir la educación infantil y el primer ciclo de la educación primaria en su lengua habitual. A estos efectos, los padres, madres o tutores de los y de las alumnas que deseen que sus hijos reciban la primera enseñanza en lengua castellana, lo habrán de solicitar en la dirección del centro en el que resulten admitidos una vez formalicen la matricula".

4.- Esta formula desoye el mandato de los Tribunales e impide el cumplimiento de la Ley:
a) La no inclusión de unas casillas en la hoja de preinscripción para que los padres puedan ejercer su derecho a la educación de los alumnos en la lengua habitual impide que la Administración educativa pueda programar adecuadamente.
b) La nota informativa no contempla la posibilidad de educación bilingüe, esto es en castellano y catalán.

5.- La práctica administrativa ha acreditado que los padres que solicitan la enseñanza en castellano o bilingüe en el Centro escolar son disuadidos, cuando no coaccionados, por los Directores del ejercicio del derecho con argumentos antipedagógicos o mediante el sistema de atención individualizada que esta Asociación rechaza de plano.

6.- El modelo empleado por el Departamento de Educación se puede calificar como torticero y permite entonar nuevamente la cantinela oficial de que la enseñanza en castellano o bilingüe es demandada por unos pocos padres en Cataluña, cuando es más cierto que cada vez son más los padres que rechazan el modelo de inmersión ?a la catalana? que está produciendo unos resultados nefastos en el rendimiento de los escolares catalanes.

7.- Por las razones antes apuntada, se informa que en el día de ayer, 20 de marzo, la Asociación por la Tolerancia ha solicitado del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que ordene al Departamento de Educación que en el propio impreso de preinscripción o en otro elaborado específicamente incluya un nuevo apartado con el siguiente contenido:

Manifestación respecto a la enseñanza en la lengua habitual en el periodo de educación infantil y en el primer ciclo de educación primaria:

Lengua habitual del alumno: catalán castellano ambas otras

Desea que el alumno sea educado en: catalán castellano ambas

En Barcelona, a 21 de marzo de 2006

Del espíritu de Ermua al espíritu de Perpiñan (Parte I).
Inmaculada Sánchez Ramos Periodista Digital 24 Marzo 2006

Título: Del espíritu de Ermua al espíritu de Perpignan.
Autores: Joseph-Lluis Carod-Rovira, Josu Ternera y Mikel Antza.
Director: José Luis Rodríguez Zapatero.
Productor: Pedro Solbes.
Guión: Los pactos del Tinell.
Protagonista: España

Argumento:
El 12 de junio de 1.997 ETA asesina a Miguel Ángel Blanco. Por primera vez, la sociedad civil española se despereza y se lanza a la calle porque no puede soportar tanta intolerancia y tanta ignominia. La gran mayoría de los españoles firmaron un acuerdo tácito en el que convinieron que las víctimas no fueran insultadas mediante el olvido y la indeferencia en el que acordaron, también, pedir dignidad para las ellas y en el que marcaban la pauta para conseguir estos retos: constancia y estado de derecho. Aún se entumece el alma al recordar estos y otros tantos días grises y aciagos teñidos de sangre. Pero, por primera vez, España había avezado el miedo, había clarificado quienes son los verdugos y quienes son las victimas. En España había nacido una corriente de probidad, pundonor y honradez, había nacido el espíritu de Ermua.

De súbito, emerge, en los comienzos de 2004, una negociación de muertos sujeta a la latitud y longitud geográficas del muerto, una negociación que se convierte en el chalaneo más repugnante que puede encontrarse en los arrabales del alma y las cloacas públicas.

De súbito, emerge lo que se ha dado en llamar el Espíritu de Perpignan. Los participantes de esta confabulación son los macabros estrategas del futuro de los españoles. Hacen un plan que se firma con sangre y que consiste en la desmembración de la protagonista de esta película de terror, que no es otra que España. Parte del guión son los pactos de Tinell, hoja de ruta detallada que sigue al pié de la letra el director Rodríguez.

Una importante escena es aquella del Título VII(1)en la que se ha de matar de sed al enemigo, como si de una película de guerra se tratara. Esta escena se relata en el punto 2._(2) del guión. Otra de las escenas magistrales es la que se encuentra en el apartado a)(3) del título VIII donde se consagran OPAS Políticas y se da paso a la mordaza, recordemos que a la victima la tienen que desmenuzar y para ello hay que amordazar a sus defensores. Por último, no debemos de olvidar, por su impacto en el desarrollo, de la película la ruptura del pacto antiterrorista que se encuentra extraordinariamente narrado en un lenguaje claro, directo y sin lugar a la duda, en las postrimerías del guión y más en concreto en el anexo(4) a modo de final apocalíptico o de comienzo de una segunda parte espeluznante, que se desarrollara en el País Vasco.

Escenarios:
Las escenas correspondientes al espíritu de Ermua se ruedan en multitud de lugares desparramados por toda España, desde EL Hierro a Finisterre, desde Gerona a Huelva. La parte del Espíritu de Perpignan está prácticamente toda rodada en Cataluña. La segunda parte prácticamente toda se rodará en el País Vasco y algo en Francia.

Lo malo es que esto, esto no es teatro aunque el drama esté servido
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(1)Política de Gestión del Ciclo Integral del Agua.

(2)Oposición al Plan Hidrológico nacional y a los trasvases de los ríos Ebro y Roine en los términos del compromiso de los partidos políticos por el Ebro.

(3)a) Actuar desde la Generalitat… para impulsar la …o la consolidación…en empresas y operadores catalanes en sectores estratégicos( energía, telecomunicaciones ……

(4)Retiradas de las medidas contrarias a la plurinacionalidad… El compromiso de dejar sin efecto el conjunto de normas ……. aprobadas durante el período gobernado por el PP.

Magistrados, fiscales y secretarios tildan de inconstitucional imponer el catalán
Afirman que considerarlo «mérito determinante» puede causar «graves daños» al sistema judicial
F. Velasco La Razón 24 Marzo 2006

Las asociaciones rechazan de plano lo acordado en la reforma del Estatut sobre la imposición del conocimiento «suficiente» del catalán

Madrid- Cinco asociaciones de jueces, fiscales y secretarios judiciales, entre ellas las mayoritarias en sus respectivos Cuerpos, arremetieron ayer contra la decisión de establecer como «mérito determinante el conocimiento adecuado y suficiente» del catalán para ejercer en los órganos jurisdiccionales de Cataluña. Esta decisión supone, para estas asociaciones, «una obligación de saber catalán», lo que «es claramente inconstitucional».

En un acuerdo suscrito por la Asociación Profesional de la Magistratura, Foro Judicial Independiente, Asociación de Fiscales, Asociación Profesional Independiente de Fiscales y el Colegio Nacional de Secretarios Judiciales -la Unión Progresista de Secretarios Judiciales se desvinculó un día antes-, se critica que se haya adoptado una «solución extremadamente radical». Con esta medida, se añade al respecto, «a lo más que se puede aspirar es a causar grave daño al sistema judicial, y, por añadidura, al conjunto de los ciudadanos».

Por ello, se oponen al «establecimiento del deber de conocer el idioma propio» por parte de jueces, fiscales y secretarios judiciales destinados en comunidades autónomas con lengua cooficial, ya que podría sumir a la Administración de Justicia «en una situación de auténtico caos, afectando de forma negativa el derecho que todas las personas tienen a obtener la tutela judicial efectiva y a un servicio público de calidad».

Pero, además, no tienen dudas en que ello supone desconocer la doctrina constitucional en esta materia, donde ha quedado fijado que los magistrados, fiscales y secretarios judiciales que ejerzan en comunidades autónomas con lengua propia no tienen obligación de conocer dicho idioma.

Once jueces con «mérito» . Antonio García, portavoz de la APM, destacó que, al igual que la Justicia de Proximidad, los consejos de Justicia autonómicos o la «perdida de musculatura» del Tribunal Supremo, «es una concesión política a las fuerzas nacionalistas», y que, además, su asociación se siente «engañada y traicionada, en este aspecto», por el ministro López Aguilar, «quien dijo que el conocimiento de las lenguas oficiales nunca sería requisito».

Como prueba de los problemas que puede acarrear, puso como ejemplo el hecho de que en el País Vasco sólo hay once jueces, entre ellos algunos magistrados -de una planta judicial de 200-, con el «mérito reconocido» del conocimiento del euskera. De imponerse, afirmó, se podría provocar un auténtico caos en la Administración de Justicia».

Guillermo García-Panasco, portavoz de la AF, aseguró que los fiscales se sienten «incomprendidos, por lo que ha llegado el momento de decir que ésto no es admisible». Además, añadió que la medida adoptada «no solucionará el problema de las vacantes» que se produzcan.

Discriminación.
En esta línea, Antonio Dorado, presidente del Colegio de Secretarios Judiciales, tras advertir que se puede quebrar la «homogeneidad» en los procesos, aseguró que, de imponerse el conocimiento de las lenguas cooficiales, «las plazas mejores se cubrirán por quienes las dominen», y quienes no lo hagan tendrán las «menos apetecibles».

Por todo ello, las cinco asociaciones coinciden en que el conocimiento de idiomas oficiales «no puede ser nunca un mérito determinante en los Cuerpos especializados».

La retaguardia de ETA no está en tregua
La banda, con armas, comandos y una economía saneada, puede actuar en cualquier momento
R. L. Vargas La Razón 24 Marzo 2006

Madrid- Un alto el fuego «armado». Aunque aparentemente contradictorio, eso es lo que, a la vista de los hechos, ha decretado ETA a partir de hoy. Porque los terroristas, lejos de mostrar ninguna voluntad de desarme, tienen los arsenales repletos y están en condiciones de retomar la lucha armada con renovados bríos en cualquier momento sin necesidad de tiempo para volver a pertrecharse. Aunque la acción de las Fuerzas de Seguridad ha sido constante y muy efectiva en los últimos años, no ha conseguido, sin embargo, rendir por completo a la banda, que, en determinados aspectos está más fuerte que al comienzo de la legislatura.

Para empezar, el depósito de explosivos de los terroristas está completo. En sendos robos perpetrados el 22 de abril y el 22 de diciembre del pasado año, la banda se hizo con cuatro toneladas de clorato sódico y 1.300 kilos de polvo de aluminio, con los que podrían fabricar más de nueve toneladas de cloratita y amonal, los explosivos más usados por ETA. Esta reserva se mantiene casi intacta, pues los terroristas comenzaron a recurrir a ella a mediados de febrero, pero casi siempre en artefactos de pequeña potencia. Con estas sustracciones, la banda consiguió recuperarse de los importantes golpes que tanto la Policía como la Guardia Civil asestaron a su «aparato de logística» en 2005 y, sobre todo, en 2004, cuando fueron detenidos Félix Ignacio Esparza Luri y Alberto López de la Calle, alias «Mobutu», dos de sus máximos responsables, y la Policía francesa se incautó en dos operaciones de más de 780 kilos de material para confeccionar explosivos.

Muestra de que la banda se ha recuperado del golpe a esta parte de su entramado es también el hecho de que la pasada semana dos etarras robasen miles de placas para matrículas y dos máquinas troqueladoras para falsificarlas, «requisito» previo para prepar los coches bomba.

También goza de relativa fortaleza su entramado de «comandos». En los últimos meses, la dirección de la banda ha acometido una reorganización de los mismos, especializándolos según el tipo de atentados y centralizando la fabricación de artefactos explosivos en Francia. Todo ello con el objetivo de conseguir un mejor funcionamiento y minimizar los riesgos de infiltraciones de posibles «topos». Precisamente, y para limitar aún más esta posibilidad, el núcleo operativo de la banda también se ha reducido a poco más de un centenar de individuos. Con ello, ETA pretende que su investigación le resulte más compleja al Cuerpo Nacional de Policía y a la Guardia Civil. El que el número de miembros sea tan reducido permite a los cabecillas etarras seleccionar con más detalle a los futuros terroristas y evitar las citadas infiltraciones.

En lo que a los «comandos» propiamente dichos se refiere, las Fuerzas de Seguridad mantienen desde hace meses -y así lo ha reconocido también no hace mucho el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza- tres en activo, uno con carácter itinerante, sin contar con los de información, que en estos momentos se mantienen en un segundo plano, pero que podrían ser «activados» en cualquier momento.

Economía saneada.
La tesorería etarra tampoco parece escasa de fondos. El comunicado del miércoles no hace referencia alguna a que la banda tenga intención de poner fin al chantaje conocido como «impuesto revolucionario». De hecho, el pasado lunes trascendió que ETA ha acrecentado la presión sobre los empresarios vascos y navarros mediante el buzoneo de cartas amenazantes en sus propios domicilios y se ha ampliado el abanico de amenazados a los profesionales liberales y los pequeños establecimientos.

Los terroristas, además, se van a encargar de mantener engrasada la maquinaria a través del «terrorismo de baja intensidad». Como en el caso del «impuesto revolucionario», tampoco hay referencia alguna en el comunicado que haga pensar en un abandono inmediato de la «kale borroka», que, además, se ha recrudecido especialmente en los últimos meses llegando, incluso, a poner en peligro la vida de un matrimonio en Vitoria el pasado 27 de febrero. Los expertos creen que la banda mantendrá usará la calle para mantener la tensión y recordar a la sociedad que conserva su operatividad como «garante» del «proceso de paz». En este sentido, recuerdan que ya durante el anterior alto el fuego estas acciones se dispararon un 90 por ciento.

>La banda cuenta con más de nueve toneladas de explosivos y con troqueladoras para montar coches-bomba, además de granadas y armas cortas y largas.

>La reorganización interna llevada a cabo en los últimos meses hace de ETA una organización impermeable a la presencia de «topos», y con varios comandos operativos.

>Los terroristas no renuncian, en su último comunicado, ni a la violencia callejera ni al impuesto revolucionario, dos recursos vitales para mantener intactos los recursos financieros y la presión social.

HORAS ANTES DEL LLAMADO "ALTO EL FUEGO PERMANENTE"
La policía francesa atribuye a ETA el robo de una furgoneta y un arsenal con 700 kilos de explosivo
Según Europa Press, la Policía francesa atribuye a ETA el robo, horas antes de que la banda haga efectivo su "alto el fuego permanente", de una furgoneta en una gasolinera del departamento francés de Cantal. Además, han sido hallados en una granja del sur de Francia unos paquetes con 700 kilos de amonal (aluminio y nitrato amónico) así como 30 detonadores y temporizadores. La semana pasada dos encapuchados que según la policía gala hablaban "francés con fuerte acento español" robaron, también en Francia, 20.000 placas de matrícula y dos troqueladoras.
Agencias Libertad Digital  24 Marzo 2006

Las sospechas de las Fuerzas de Seguridad galas de que los autores del robo son miembros de ETA radican en que llegaron hasta la gasolinera en un vehículo con las matrículas falsas. Las sospechas de las Fuerzas de Seguridad galas de que los autores del robo son miembros de ETA radican en que llegaron hasta la gasolinera en una furgoneta Renault Kangoo con las matrículas falsas. Uno de ellos se introdujo en la furgoneta robada, una Citroën Berlingo que tenía las llaves puestas, y los otros permanecieron en la otra en la que habían accedido a la gasolinera, huyendo en los dos vehículos.

Según informa El País, los empleados de la gasolinera pudieron tomar la matrícula de la Renault Kangoo e informar del robo a la Gendarmería, que comprobó que la matrícula había sido falsificada. Poco después se estableció un amplio dispositivo de seguridad en la región para intentar localizar a los dos vehículos, aunque sin resultado.

Las dudas de los especialistas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se centraban este miércoles, tras el anuncio de tregua de ETA, en si éste afectaría a actividades delictivas como la kale borroka, la extorsión a empresarios y el aprovisionamiento de armas y explosivos, que consideran ha sido "frenético" en Francia durante los últimos meses.

El pasado viernes, dos miembros de la banda terrorista ETA consiguieron huir de la Gendarmería francesa, cuando los agentes dieron el alto al coche en el que viajaban para efectuar un control rutinario de alcoholemia. El suceso se produjo en un punto de la Autopista A-62 entre las ciudades de Touluose y Montanbain.

Además, la policía francesa se ha hecho cargo de unos paquetes hallados por un granjero en el sur del país que contenían setecientos kilos de amonal y cloratita, así como 30 detonadores y temporizadores, informaron a EFE fuentes de la lucha antiterrorista.

El hallazgo de las bolsas, que según las fuentes podrían llevar algún tiempo en la granja, se produjo en el departamento de Lot, donde recientemente dos presuntos etarras asaltaron a dos gendarmes y les robaron parte de sus uniformes y armas reglamentarias, antes de trasladarles a una granja abandonada, donde les dejaron maniatados y medio desnudos. La policía francesa trabaja con la hipótesis de que los explosivos hallados ahora guarden relación con alguno de los últimos robos cometidos por la banda terrorista ETA.

20.000 placas de matrícula y troqueladoras
El día 15 de marzo dos hombres encapuchados que, según la policía gala, hablaban "francés con fuerte acento español" robaron unas 20.000 placas de matrícula y dos troqueladoras en una fábrica del departamento francés de Ayn. Los dos asaltantes, que iban armados, ataron y amordazaron al único empleado que estaba en la fábrica en ese momento.

Después cargaron en dos vehículos de la empresa "Superplaques" el material robado y se dieron a la fuga, según fuentes policiales francesas. La policía francesa consideró que detrás del asalto se encontraba la banda terrorista ETA por la causa del objeto del robo, el procedimiento empleado y el acento de los encapuchados.

Otros episodio a destacar, si bien las investigaciones no tienen clara la autoría, ocurrió el pasado fin de semana en el que una banda de butroneros asaltó una armería en Bilbao y se apoderó de quince revólveres, dos pistolas de aire comprimido y un rifle. Las pesquisas apuntan a que esta incursión estaba preparada al milímetro y que los delincuentes habían recibido un "soplo" porque las armas se encontraban en la tienda de forma temporal para ser revisadas y debían haber sido retiradas el viernes, cosa que no sucedió. El butrón, que fue practicado desde el sótano de la casa contigua, tenía una anchura de 50 ó 60 centímetros, lo justo para pasar una persona. Debido a que el agujero se hizo en el único punto débil de la armería, la Policía sospecha que los delincuentes habían estudiado al detalle el edificio y el momento más idóneo para actuar. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, declaró a las agencias que los ladrones "sabían demasiadas cosas, sabían donde estaban las armas".

Paz sin territorios
Francia ha endurecido su cerrazón política a toda reivindicación vasquista desde la Declaración de Anoeta
FERNANDO ITURRIBARRÍA f.iturribarria@diario-elcorreo.com/CORRESPONSAL. PARÍS El Correo  24 Marzo 2006

«Paz sin territorios».
La fórmula, forzosamente simplista, resume la posición de Francia en la cuestión vasca. La paz ya la tiene. Uno de los beneficios colaterales de su apoyo a España en la lucha contra ETA ha sido la desaparición de Iparretarrak y del Ejército Revolucionario Bretón, las dos expresiones armadas del irredentismo nacionalista en el continente. Las otras versiones, persistentes, son insulares: Córcega. Los territorios vascos, sencillamente, no existen. No tienen ningún reconocimiento institucional, jurídico ni político a este lado de la frontera.

La reacción de Jacques Chirac al anuncio de alto el fuego permanente fue una de las más tardías entre los dirigentes europeos. Necesitó un largo período de reflexión para valorar que «es una gran esperanza para España y para la lucha contra el terrorismo». Y para Francia ¿no? «Esa es una observación propia de un sovietólogo paranoico», replica con media sonrisa un estrecho colaborador del presidente francés.

La omisión, reveladora del desmarque sistemático de Francia de los «asuntos internos» españoles, fue señalada ayer en Bayona por Xabi Larralde, portavoz de Batasuna en el País Vasco francés. «A Chirac se le olvidó decir que es igualmente una buena noticia prometedora para Francia», declaró antes de insinuar, sibilino, la existencia en París de una versión no oficial. En concreto, aludió a los contactos «oficiosos» mantenidos por su formación en la capital francesa con «diferentes actores» que no quiso identificar.

El objetivo de esa discreta dinámica política es implicar al Gobierno francés en la resolución de un conflicto del que se pretende no sólo ajeno. El temor a un contagio de las reivindicaciones nacionalistas en el País Vasco peninsular le ha enrocado en posiciones cada vez más cerradas. El endurecimiento coincide con la puesta en escena, en el otoño de 2004, de la Declaración de Anoeta, percibida como una amenaza a la concepción unitaria del Estado más centralista de Europa occidental.

El 'efecto ostra'
Tras los fantasmas soberanistas de Lizarra-Garazi, Anoeta ha acentuado la cerrazón del 'efecto-ostra' en París. Desde entonces se han multiplicado las medidas represoras de todo atisbo de vasquismo político: registro policial de la sede de Laborantza Ganbera, cámara agraria vasca; actuaciones judiciales contra los alcaldes que subvencionan el proyecto de creación de un Departamento Vasco; disolución por los antidisturbios de las concentraciones de padres de alumnos en petición de más medios para las ikastolas donde se enseña el euskera, que no tiene ningún reconocimiento oficial; oposición de París a que el Ayuntamiento de Hendaya forme parte de la Mancomunidad Txindugi junto a Irún y Hondarribia...

La idea de un referéndum de autodeterminación, incluido Iparralde, es hoy una quimera. El poder central ni siquiera acepta la convocatoria de una consulta sobre el Departamento Vasco, pese a ser una reivindicación bicentenaria y mayoritaria en la sociedad civil. El 64% de los alcaldes vascofranceses se acaban de pronunciar de nuevo a favor de la escisión del Departamento de Pirineos Atlánticos, demarcación napoleónica. En abril se va a lanzar una campaña de firmas en apoyo de separarse del Béarn, donde está Pau, la capital. El jacobinismo hace oídos sordos.

El diario 'Le Monde' reclamaba ayer el «apoyo político» de las autoridades francesas a José Luis Rodríguez Zapatero para llevar a buen puerto un proceso de paz. Un apoyo «vigilante» y «al menos tan comprometido como ha sido estrecha la cooperación policial en los últimos años». Sobre la continuidad de esta última no existen dudas. Los servicios de la lucha antiterrorista garantizan que proseguirán las investigaciones policiales y judiciales en Francia. Reclamada epistolarmente por ETA, la implicación en el terreno de las iniciativas políticas es otro cantar.

«El Gobierno francés también debe asumir sus responsabilidades y actuar en consecuencia en la buena dirección para que, en el futuro, el País Vasco no quede como un problema interno del Estado francés». El mensaje fue lanzado a primeros de año por la ex dirigente Ainhoa Mujika Goñi desde un juicio en París a la antigua jefatura militar de ETA. En aquel discurso veladamente amenazador se evocaba, entre otras hazañas bélicas, la victoria de los vascones sobre Carlomagno como un hito en «nuestra historia de resistencia». Los coches bomba ya han dejado de pasar por Roncesvalles. Al menos, de forma «permanente».

El fútbol sirve para «normalizar en estratos castellanos», según la CCRTV
En respuesta a un recurso judicial presentado por la Asociación por la Tolerancia, ambos organismos niegan que el castellano esté discriminado
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 24 Marzo 2006

BARCELONA. La Sección Quinta de la Sala Contencioso-Administrativa del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) tramita un recurso de la Asociación por la Tolerancia contra la instrucción del Consell de l´Audiovisual de Catalunya (CAC) en la que se fijan cuotas lingüísticas en los medios de comunicación públicos catalanes.

Los recurrentes consideran que esta normativa supone una discriminación de la lengua castellana, al tiempo que la potestad sancionadora que se ha otorgado al CAC supone un exceso de atribuciones. En el recurso aparece como codemandada la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió (CCRTV), dirigida por Joan Majó. En sus alegaciones, a las que ha tenido acceso ABC, este órgano justifica el sistema cuotas en el hecho de que la televisión y la radio públicas catalanas «tienen asignada la misión de promover la lengua y cultura catalanas» para situarlas «al mismo nivel que la lengua castellana».

La CCRTV destaca la existencia de un mercado de televisión catalán «demasiado reducido que no favorece la existencia de operadores de televisión privada que emitan total o mayoritariamente en catalán». Este mercado catalán «no absorbe los costes inherentes a la producción propia en lengua catalana o el doblaje de la producción ajena». Este órgano afirma que «la televisión y radio públicas tienen un papel fundamental en la normalización lingüística del catalán. Está demostrado que el coste de la normalización lingüística a través del sistema educativo normal únicamente limitado a la prensa escrita, habría sido imposible de asumir por parte de la Generalitat». Destaca por tanto la utilidad de la emisión de películas de gran audiencia y de las retransmisiones deportivas en catalán, «que ha permitido llegar a targets de audiencia que permiten un mejor cumplimiento de la misión de servicio público a fin de normalizar la lengua en estratos de audiencia castellano-hablantes».

Añade que TV3 y Catalunya Ràdio, «cumplen una misión de servicio público entre la que se encuentra la promoción y normalización de la lengua catalana. Esta obligación, de carácter transversal, justifica recorren a menudo a una programación más comercial, entre la que se encontraría la retransmisión de acontecimientos deportivos ya sean mayoritarios como el fúrtbol, ya sean minoritarios (hockey sobre patines, por ejemplo)» cuando esta misión «se ejecuta en su plenitud a fin de llevar la normalización a la mayor audiencia posible».

Por su parte, el CAC justifica este sistema de cuotas y asegura que «la única lengua que está en peligro es la lengua catalana» y recuerda sentencias anteriores del TSJC y del Tribunal Supremo en favor de medidas de protección de ese idioma. Asimismo, afirma que sus directrices se ajustan a la Ley de Política Lingüística de 1998 y que los informes sociolingüísticos demuestran que la presencia del catalán en los medios de comunicación es «precaria».

«El idioma usado en los autobuses»
El CAC hace valer la potestad reglamentaria que le atribuye la Ley 3/2004 y afirma que el hecho de que «los medios de radiodifución y televisión públicos gestionados por la Generalitat y por las corporaciones locales de Cataluña, la lengua normalmente utilizada sea la catalana no es otra cosa que la lógica consecuencia que el catalán es la lengua propia de Cataluña», según establece el actual Estatuto. Aunque precisa que el término «normalmente» no significa que esté excluida la lengua castellana.

Para demostrar que el castellano no está marginado, el CAC invita a la entidad recurrente a comprobar «qué idioma se habla en los autobuses o en los ferrocarriles metropolitanos, en los patios de los colegios y de los institutos de segunda enseñanza, en las discotecas, así como cuál es el idioma utilizado muy mayoritariamente por los diarios y revistas que se venden en los quioscos», para «percatarse de que la lengua castellana goza en Cataluña de buena salud».

«La lengua castellana también es cultura catalana»
En sus alegaciones, el CAC da su opinión sobre el controvertido concepto de «cultura catalana». La Asociación por la Tolerencia critica en su recurso que este órgano regulador de los contenidos audovisuales catalanes se atreva a dar una definición al respecto y que ésta se refiera sólo a la lengua catalana. El CAC niega esta exclusividad y afirma, según su instrucción, se entienden como espacios sobre cultura catalana los programas que difunden obras «cuyas expresión original sea en lengua catalana o sus autores sean de origen catalán o arraigados culturalmente en Cataluña o comunidades de habla catalana, independientemente de su lengua de expresión». El CAC precisa en su respuesta judicial: «O sea, añadimos nosotros, tanto si son enlengua catalana como si son en lengua castellana». Asimismo, este organismo niega la vulneración de normas europeas, tal como sostienen los recurrentes. El CAC afirma que el sistema de cuotas lingüísticas -en favor de lenguas europeas- fueron establecidas en primer lugar por las directivas comunitarias y, a continuación, las leyes españolas y catalanas que las aplican. «La utilización habitual o normal de la lengua catalana en estos medios lleva implícito, por supuesto, el respeto del derecho de cualquier persona a utilizar l alengua castellana sin que pueda ser objeto de ninguna discriminación», afirma el CAC en el escrito enviado al Tribunal Superior de Justicia.

Entrevista a Arcadi Espada
El Estatuto está escrito de una manera oracular. De una manera que sirve al mito y que no sirve a la razón, lo que resulta altamente antidemocrático
Por José Carlos Rodríguez Libertad Digital  24 Marzo 2006

Son las diez de la mañana y la actualidad esaba marcada por lo que se creía que era la noticia del día, la inclusión en el preámbulo del nuevo Estatuto del término "nación" para Cataluña. Todavía no se había producido el acontecimiento que marcará la actualidad hasta arrollar la corriente informativa, el comunicado de ETA. Nos entrevistamos con Arcadi Espada, con motivo de la presentación de su libro Informe sobre la decadencia de Cataluña reflejada en el Estatuto. Espada analiza párrafos escogidos del texto de septiembre, hurga detrás de las palabras para dar con el significado profundo, con la concepción última del "muñidor" del texto.
Aunque el texto final cambie, su informe seguirá siendo válido, ya que el muñidor sigue siendo el mismo, como idéntico es el proceso político que le ha dado lugar.

Libertad Digital: Según las últimas noticias, Cataluña es una nación.
Arcadi Espada: Bueno, sí. Esto es de hoy mismo. Los periódicos sabes que mienten mucho. Dicen muchas mentiras. Bien, yo no puedo responder a esta pregunta sin hacer una larga excursión. Cataluña es una nación, efectivamente, pero no hay nadie que sepa exactamente qué quiere decir eso. El único concepto practicable de Nación es el que está ligado al Estado
y a que éste mantenga con los ciudadanos una seguridad jurídica. Y es la única concepción moderna, racional y democrática. Todo lo demás es mito, anacronismo y folklore.

O algo peor, si es que uno opta por el concepto de nación cultural, que es el que los amables muchachos del nacionalismo quieren colar. Es un concepto archivado y archivable. Es un concepto que de alguna manera convivió con el concepto republicano y que perdió su partida histórica. Pero además, en el caso de Cataluña, que es singular, introduce un aspecto segregador muy preocupante, por una razón muy concreta. El concepto germánico tradicional de nación cultural implica que en una determinada comunidad haya una lengua, una cultura y una tradición. Y una etnia, también, pero dejemos la etnia aparte. Bien, si hay algo claro en Cataluña es que ha más de una lengua, más de una cultura y más de una tradición. Por tanto, ese concepto que se propone como eufemismo, resulta a la postre mucho más dañino para el conjunto de la libertad. Porque deja fuera a una parte muy importante de la sociedad catalana.

Es decir, que por un lado la nación política, actualmente este estatuto no la fija por que por los pujos anticonstitucionales o aconstitucionales no la puede fijar, y por otro lado esa nación cultural, que tampoco se fija explícitamente pero que parece que es la que surge como alternativa al aspecto político, es todavía más anacrónica y está todavía mucho más fuera de la realidad.

"Una escritura antidemocrática"
Yo entiendo que haya personas en Cataluña que quieran la independencia y que quieran crear un nuevo sujeto político. Creo que tienen todo el derecho a plantearlo y tienen todo el derecho a malgastar el trabajo y la juventud de muchas generaciones de catalanes. Por lo tanto, Caraluña es nación, pero nadie sabe a qué se refieren.

En el fondo es un ejemplo de escritura antidemocrática. El Estatuto está escrito de una manera oracular. De una manera que sirve al mito y que no sirve a la razón, lo que resulta altamente antidemocrático. Hay algo muy claro en los textos legales desde el código civil stendhaliano, elogiado por Stendhal. Y es que los textos legales deben ser claros porque sirven a una concepción de la vida y de la política caracterizada por la nitidez, la claridad y la sinceridad democrática. Bueno, pues si hay un texto en nuestra última historia, mucho más que el estatuto del 32 del 79, o las constituciones modernas, si hay un texto retorcido, antidemocrático, oracular, basado en conceptos indescifrables como derechos históricos, el
blindaje de las competencias, ese es el texto del Estatuto. Y este ejemplo de escritura antidemocrática es lo más importante de todo. No se puede escribir un texto democrático con esos términos.

LD: ¿Supone esto el fin de la soberanía nacional en España?
AE: No. Vamos, no soy un experto constitucionalista. Sí creo que el texto supone un debilitamiento del Estado y un debilitamiento del concepto de igualdad de los ciudadanos. Naturalmente, eso también lo significaba, en cierta medida, el texto del Estatuto del 79 y la propia Constitución, que optaba por un Estado unitario, pero con autonomías. Se habla de que es un modelo federal, pero tú conoces la sociedad norteamericana y sabes perfectamente que el federalismo norteamericano no tiene nada que ver, ni el modelo federal europeo.

Naturalmente había un cierto debilitamiento del Estado previsto, que incluso en términos liberales hay gente que les satisface eso, ya que todo lo que signifique un debilitamiento del Estado les parece bien. Esto me gustaría debatirlo un día, porque realmente, esa presunta debilitación presunta significa que ese foco del Estado lo tenéis más cerca, por lo que quema más
e interviene más sobre tu vida que el Estado jacobino. Esto es algo que los liberales no entendéis.

Es cierto que ese debilitamiento del Estado a que este Estatuto llega a un punto intolerable. Pero reconozcamos que ese proceso no se inicia ahora. A mí me parece que en efecto España debe tener alguna forma de reestructuración del poder, por razones históricas, por razones sociolingüísticas, culturales, pero todo lo que signifique el debilitamiento de la igualdad como concepto básico, es negativo.

"La soberanía, no sé qué quiere decir"
Ayer escribí una columna en El Mundo respecto a la capacidad de improvisación de esta gente respecto de las consecuencias de lo que han planteado. Por ejemplo, la obligación de los jueces de hablar catalán, y en general de los funcionarios que trabajen en Cataluña. Ayer Arteta decía en un artículo, y con razón, que eso iba a significar que el ciudadano catalán tendrá más opciones de trabajar en la función pública que el ciudadano extremeño. Porque el ciudadano catalán puede trabajar sin problemas en Extremadura porque conoce el idioma perfectamente, pero el ciudadano extremeño no. Bien, hasta ahí Arteta. Yo añadiría. Y el Gobierno, ¿Qué puede hacer? La única cosa que se me ocurre es que implante en la escuela pública el estudio de los idiomas españoles, es decir, el euskera, el gallego y el catalán.

Un Estado es como un diente. Está lleno de prismas. Tú no puedes romper un prisma sin que tu no hagas que el diente se venga abajo. Es decir, tú no puede decir "funcionarios que tengan la obligación de hablar catalán". Bien, ¿Y quién va a proveer a los ciudadanos españoles de la opción a la lengua para que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos y trabajar en Bilbao o en el Puerto de Santamaría? A mí el de la soberanía, no es que me interese menos, es que no sé muy bien qué quiere decir.

LD: ¿Qué es Cataluña, que es capaz de definir una lengua y una cultura y de modelar un paisaje? Lo digo, porque elevar conceptos colectivos, a la categoría de actores, de agentes, tiene numerosos precedentes y no son buenos.
AE: Pues ya está contestado. Jaja. Tienes toda la razón, no hay más que decir.

LD: Bueno, pues nada. Pasamos a la siguiente pregunta.
AE: Fíjate que, además, esto ha desaparecido del nuevo preámbulo. Esto es como lo de Dios, yo lo digo en el libro. "Dios ha modelado el paisaje". Es completamente religioso.

LD: ¿Tan mal estamos que es necesario articular un partido en torno al concepto de ciudadanía?
AE: No sé si estamos mal o bien. Pero te digo una cosa, esto no debería ser ya una aventura solamente catalana. Creo que debería ser española. En España hay que resolver el bloqueo institucional y político de alguna manera. En Cataluña hay un grupo de personas, entre los que me encuentro yo mismo, que cree que el concepto de ciudadanía está en peligro.

Vamos a ver. Puedo admitir, y parece que lo admite el TC, que la enseñanza de organice a través de una lengua vehicular y que ésta sea el catalán. A mí técnicamente me importa tres puñetas. En Cataluña no hay conflicto lingüístico, porque no puede haberlo. Yo siempre digo que si hubiera tenido la opción de inmersionar a mis hijas en inglés, lo hubiera hecho. Es decir, la idea de la inmersión en la lengua materna es una bobada. Aunque reconozco el derecho de los padres a enseñar a sus hijos en un idioma oficial, naturalmente. Pero distingo este del concepto técnico de que los niños no aprenden matemáticas porque les enseñan en catalán.

LD: Pero, entonces, ¿cree que el partido Ciudadanos de Cataluña es exportable al resto de España?
AE: Yo creo que es una obligación. Creo que hay una obligación española de salir adelante. Y por parte de muchas gentes que están en los arrabales de los partidos mayoritarios, que vienen a hacer política, que es lo que les gusta. Yo no me voy a dedicar a hacer política. Yo, en fin, en un momento de urgencia, he puesto en macha esto, ayudaré y tal, pero yo no me dedico a
esto; me dedico a la escritura, que es muy diferente. Quienes tienen que hacer esto son los políticos. En España, el territorio de la razón está amenazado. Amenazado por la izquierda y amenazado por la derecha.

LD: He leído su discurso de presentación de Ciuidadanos de Cataluña en Barcelona. En él defiende la desobediencia. ¿Qué desobediencia?
AE: El nacionalismo se impone tácitamente. Esa es su principal virtud. Hay una ley en Cataluña obliga a los colegios a enseñar en la lengua que los padres eligen. Es decir, que si un padre quiere que sus hijos estudien castellano, la ley le protege hasta los siete años. Pero cuando un padre reivindica ese derecho, se le dice que no. ¿Porqué se le dice que no? Lo más bonito son los argumentos. "¿Cómo va usted a apartar a ese niño, a segregarle creando dos comunidades?" Entonces, la gente se acojona. ¿Por que? Porque en lugar de pedirlo 2.000 padres, lo piden 10. Ese es un ejemplo de la intimidación. ¿Qué es la ley? No, la ley dice que esos padres tienen derecho a que su hijo aprenda en español.

Otro ejemplo. En Cataluña, hoy, si tu tienes una tienda, te pueden obligar a que utilices un determinado idioma en tus carteles. Bueno, eso es ilegal. Es más, si eso fuera legal, esto no sería un Estado de Derecho. Hay normas que están por encima de cualquier filigrana autonómica. Por ejemplo, la propiedad privada. Es decir, no puede ser que la sociedad catalana no reaccione ante esto. Eso es ilegal. A eso me refiero con que el nacionalismo se desobedece, pero la ley se cumple.

Por ejemplo, esas personas que se ven obligadas en televisión a expresarse una lengua que no dominan, teniendo una lengua que es utilizable por todos. Pero prefieren hablar de una manera rudimentaria y lamentable otro idioma por la intimidación nacionalista.

LD: ¿Cómo piensan hacer llegar el mensaje crítico con el nacionalismo, cuando la prensa catalana expulsa casi completamente el mensaje no nacionalista.
AE: Yo estoy muy en contra de este victimismo. En estos momentos todos los que viven en Cataluña tienen elementos suficientes para saber que hay catalanes que nos oponemos al estado de las cosas. Y no ya Ciudadanos de Cataluña, sino personas que escribimos y nos manifestamos. Es decir, se ha producido ya tal rebote en la oposición, que uno no puede escudarse en que la prensa está amordazada.

Mira, este estatuto solo tiene una ventaja. Solo una. Y es que a mí me dejará perfectamente tranquilo cuando se produzca el referéndum, porque va a significar que la sociedad catalana va a elegir. Si este estatuto sale votado por la población de Cataluña con más apoyo que el Estatuto de 1979, yo tendré que decir "esto es Cataluña, esto es lo que quieren los ciudadanos de Cataluña, lo mío puede ser legítimo, puede ser razonable"; tan razonable como los que decían en Europa que las brujas no existían en el siglo XVI, pero naturalmente con el mismo éxito. Pero no cabe duda de que nos va a dar la medida exacta de la capacidad de disidencia de la sociedad catalana respecto de los planes nacionalistas. La sociedad catalana es una sociedad informada y ella tiene que tomar la decisión. Y no van a valer luego excusas. Si el voto a este estatuto supera el de 1979, la suerte estará echada. Y, desde luego, por mi parte estará echada.

LD: La construcción de una conciencia nacional en Cataluña se viene forjando desde hace mucho tiempo.
AE: Bueno, desde la prehistoria.

LD: Efectivamente. Si originalmente esa no era una preocupación o no era una inquietud real de una parte importante de Cataluña y empieza a serlo por la construcción del mensaje nacionalista, ¿es la sociedad catalana una sociedad débil, dócil, moldeable? ¿Lo es la española?
AE: No, no. Yo creo que la pregunta está mal planteada. Las sociedades son todas fuertes o débiles, moldeables o no, en función de los discursos que generan. El nacionalista es un discurso muy fácil, y tan atractivo como el discurso religioso. ¿Porqué tiene éxito el discurso religioso? Pues la evidencia de que mi padre se murió hace unos años y que no volveré a verle.
El nacionalismo funciona con recursos parecidos. Dice: "usted pertenece a una comunidad que es superior a las demás". Siempre. No hay ningún nacionalismo que diga, "esto es una mierda". No, siempre dicen que es lo más.

Luego la primera cuestión es la vanidad política, el ego colectivo. Y la segunda es: "usted tiene más derechos porque llegó antes". Y no hay más. Yo siempre sostengo que el nacionalismo no se puede discutir. Puede obedecerse o no, pero no se puede discutir. ¿Cómo vas a discutir tú lo que hoy dicen en el horóscopo para los cáncer, que van a encontrar el amor de su vida? Pues esto es lo mismo.

LD: ¿Porqué el Partido Popular parece impedido en Cataluña de abrazar definitivamente un discurso claramente no nacionalista?
AE: Por una razón muy sencilla, porque aspira al poder. En España se ha instalado la conciencia, y eso ha tenido consecuencias dramáticas, de que no se puede gobernar sin los nacionalistas. El Partido Popular está preso de esta especie de ten con ten. El PP, hay que recordar, ha hecho pactos con los nacionalistas. Pero no el Partido Popular de Cataluña, querido José Carlos, el Partido Popular de España, que gobernó con Jordi Pujol aquí y allí en muchísimas ocasiones. El diario ABC, el respetabilísimo portavoz de la derecha centralista española durante toda su historia, sacó una portada en la que decía que Jordi Pujol era el español del año. Y todavía en Madrid hay mucha gente que a ese funesto gobernante llamado Pujol, que ha conformado la mentalidad contemporánea de Cataluña, el gran reconstructor, le sigue llamando "estadista".

O sea, que aquí la responsabilidad está muy compartida. Aquí hay gente que ante la cercanía del poder, no ha tenido un proyecto español. Cuando hablo de un proyecto español no hablo para nada a la batalla de las Navas de Tolosa. Es decir, hablo de un proyecto de derechos, de modernidad, de progresismo, de todo lo que interesa.

LD: Ustedes son de izquierdas. Desde su posición...
AE: No. Niego la mayor.

LD: La mayoría de ustedes son de izquierdas.
AE: Bueno, hay personas en este grupo que se dicen de izquierdas

LD: Pues empiezo desde el principio
AE: No. Voy a responder. Mire, en una de estas cenas en que nos reunimos, y se hablaba, es un tema recurrente si éramos de izquierdas, si dejábamos de serlo. Y un día me harté, y le dije a los demás, ¿Os puedo hacer unas preguntas?. ¿Tú estás a favor de la utilización de las células madre? "Sí" fue la respuesta de los quince. ¿Tú estás a favor de que se casen los
maricones? "Sí". ¿Está de acuerdo con que el Estado tenga alguna intervención en la vida económica? "Sí. Estamos de acuerdo la tenga, manteniendo el equilibrio como corresponde a una socialdemocracia liberal".
Muy bien. Pero luego vienen los problemas. ¿Usted está a favor de la discriminación positiva? "No". Los quince. Todos en contra de la discriminación positiva. ¿Usted está a favor de la utilización del guerracivilismo como instrumento de confrontación política? y ¿a quién hace responsable de esta actitud? Nos mostramos todos en contra, e identificamos a la izquierda como principal responsable.

LD: Hay una parte de la izquierda española, que se ha aliado, como si fuera su aliado nacional, con el nacionalismo. Y quería saber cómo ha ocurrido eso cuando, en principio, según una definición amplia de lo que debería ser la izquierda, habría de mostrarse en lógica oposición.
AE: En primer lugar por la pequeñez del alma liberal de la izquierda española. En la izquierda española hay un alma liberal, pero es pequeña.
Para mí esa tercera España que está en periodistas como Corpus Barga, Julio Camba… Cuando me preguntan para quién escribo, yo escribo para ellos. ¡Que evidentemente, están muertos! Esa alma liberal es pequeña y por lo tanto, en la izquierda española hay una sumisión al grupo; que antes era una sumisión al grupo de clase cuando el marxismo tenía más peso, y que se ha transformado en una sumisión a la nación.

En segundo lugar, el franquismo hizo una identificación con España. Lo peor del franquismo es que contaminó España, como están contaminando Cataluña los nacionalistas. Claro, hay una diferencia, porque éstos actúan en democracia y el otro en una dictadura y tras una guerra civil. La gran diferencia es que a mí no me meten en la cárcel ahora por decir que pensar que Jordi Pujol es un estadista es una calamidad conceptual, y antes sí.

LD: En el terreno más práctico, por ejemplo en la educación, si se educa lo que dice y en las condiciones que elige el Estado (o Cataluña, ese ser capaz de modelar paisajes), ¿Qué margen queda para el ciudadano? Lo digo, porque al final hay que elegir un compromiso entre la función que se le otorga al Estado y la que dejamos a la autonomía de los ciudadanos. Y cuando nos enfrentamos a un discurso nacionalista que tiende a ser totalizador y modelizador, hay que tomar posición en este tipo de cuestiones, y me centro en este caso en la educación.
AE: Nosotros ya hemos tomado claramente posición. Hay una frase que a mí me ha costado muchos insultos: hay que expulsar al nacionalismo del espacio público. Por ejemplo, ¿Cómo tratan en América la religión? En los colegios no se enseña religión.

LD: No, en los públicos no.
AE: Los colegios están para transmitir conocimiento, y por tanto la religión no forma parte de ellos. Lo mismo ocurre con el nacionalismo. No puede ser que el nacionalismo impregne el espacio público como lo está haciendo. El nacionalismo es un sentimiento privado. Eso de pensar que tu patria es la mejor del mundo, y que quieres colonizar y llenar de catalanes el universo.

Un ejemplo de cómo se vacila en la concepción del espacio público. Sobre todo, cómo vacila la izquierda. Las caricaturas de Mahoma, cuando se dice: "las caricaturas de Mahoma no se deben publicar, cuando nosotros no podemos hacer chistes del holocausto". Es decir, el espacio público que esos replicadores diseñan es uno en el que un mito, Mahoma, tiene el mismo valor que un hecho, la muerte de seis millones de personas. Cuando se dice que en el espacio público no caben las caricaturas de Mahoma porque no caben chistes sobre el holocausto, cuando se hace esa analogía, se está diseñando uno en el que el mito tiene el mismo estatus que la razón. Y para un ilustrado, que piensa que no hay más método que la razón para hacerse una idea cabal de lo real, le repugna esta idea.

Bien, pues con el nacionalismo igual. ¿Cómo va a aceptar un demócrata que haya unos derechos históricos que permita legislar ¡hoy! a Cataluña sobre la lengua o sobre la historia o sobre la educación? ¿Qué espacio público es ese? Es un espacio público contaminado.

¿Qué se debe?
Artículo extraído de la bitácora Criterio
Fernando Savater El País  24 Marzo 2006

De vez en cuando nos llaman por teléfono o nos llega una carta con el jubiloso anuncio de que acaba de tocarnos un apartamento con vistas al mar: ¡enhorabuena! Naturalmente, las personas con experiencia sabemos ya que el
supuesto regalo no es tal y que aceptarlo nos saldrá a la postre más caro que comprarlo de nuestro bolsillo. Siento una sensación parecida al escuchar el comunicado de ETA (es un detalle tierno que por primera vez sea una paloma, digo una mujer, quien lo lee) en el que anuncia su alto el fuego permanente. Se le viene a uno a los labios la pregunta guasona y legendaria de Josep Pla tras recibir no sé qué condecoración: "¿Qué se debe?".

Primero, aclaremos las cosas. Este alto el fuego no es una concesión graciosa de ETA, que finalmente ha comprendido lo abominable de sus crímenes, sino una conquista de la democracia española, que tras una larga lucha policial, legal y cívica, ha logrado arrinconar y desactivar el terrorismo. Es una victoria de la sociedad, pero no de toda por igual: los que han luchado son quienes no se dejaron intimidar ni persuadir por los violentos ni sus portavoces, los que han mantenido la necesidad de cumplir las leyes y de aplicar estrictamente la constitución, los que no fueron engatusados por los embelecos de la "voz del pueblo" y han defendido los derechos de la ciudadanía; es decir, los políticos que firmaron el pacto
antiterrorista así como la Ley de Partidos, y no los que se opusieron a ambas cosas, los jueces como Garzón o Grande-Marlaska, y no los que les acusan de intransigencia derechista, los periodistas que tuvieron que irse de Euskadi porque no les dejaban vivir, y no los que se quedaron haciéndose los valientes porque criticaban a la Guardia Civil, quienes salieron a la calle para defender el Estatuto vasco y la Constitución, pero no quienes los denunciaron por crispar a la sociedad, etc. A cada cual lo suyo. Que ahora no se pongan medallas quienes nada han hecho en serio contra ETA: si fuera por ellos, ETA hubiera dejado las armas mucho antes, desde luego, pero por haber ganado ya la partida y no por haberla perdido, como ahora.

En segundo lugar, ETA y los nacionalistas que la apoyan (y que se apoyan en ella, no lo olvidemos) pretenden que, ya que acaba la violencia, acabe o quede entre paréntesis también todo lo demás. Mañana en Euskadi no habrá terrorismo; por tanto, admitamos que no hay tampoco instituciones democráticas, leyes ni Constitución española. Hasta nueva orden, todo debe quedar entre paréntesis. Partamos de cero, olvidemos el pasado (sobre todo los crímenes, que suelen tener desagradables secuelas penales) y convoquemos mesas de partidos o de sectas, asambleas de barrio, lo que sea con tal de dar voz en pie de igualdad a quienes han asesinado y a quienes han resistido. Hagamos un referéndum preguntando a la gente con discreción si quieren que vuelvan los de la partida de la porra con la porra en alto o se resignarán mejor a verlos en las instituciones públicas tratados como a próceres. ¿Encarcelar a Otegi o a gente de su bando? ¡Por favor, las circunstancias han cambiado, que se lo piensen los fiscales! Si Al Capone jura que su banda no asaltará más bancos, sería de mal gusto pasarnos la vida recordándole los que ya asaltó. Estamos en la última fase de la imposición mafiosa: ETA extorsiona a empresarios y a eso se le llama "impuesto revolucionario"; ahora, en nombre de la ETA ya caduca, Batasuna y tantos otros nacionalistas tratan de extorsionar al Estado de Derecho, y para llamar a eso tienen otro eufemismo: "diálogo".

No deja de asombrar la naturalidad con que hoy todos los medios de comunicación asumen tranquilamente que, claro, Batasuna es el brazo político de ETA. Ayer, decir eso mismo o defender la ilegalización de Batasuna era como ser compañero de armas del general Mola y de Tejero. ¿Cuánto tardaremos en asumir que los nacionalistas, con Ibarretxe a la cabeza, al exigir la supresión de la Ley de Partidos, la mesa petitoria al margen del Parlamento, el referéndum, etc., están solicitando para ETA las concesiones estrictamente políticas que el Gobierno se ha comprometido a No hacer y que la mínima decencia política prohíbe? O sea, que cierto nacionalismo ni sabe ni quiere desligarse de los fines de ETA, como tantas veces hemos dicho algunos despertando santas indignaciones..., y de sus métodos sólo se desligan ahora, cuando ya no dan los resultados apetecidos. Pues bien: no.

Ahora es el momento de la firmeza y de la unidad constitucional. Sólo faltaría que lo que hemos defendido ante las armas, lo cediésemos ante la palabrería de quienes no tienen más remedio que renunciar a ellas. Para la pregunta "¿qué se debe?" no hay más que una respuesta: nada de nada de nada.
Y el resto, que lo pidan por favor.

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

LOS MEDIOS SE RETRATAN EN SU REACCIÓN ANTE LA TREGUA
Minuto Digital 24 Marzo 2006

La falta de pluralidad informativa y mediática se ha hecho notar con todo su peso con ocasión de la tregua de ETA. La abrumadora mayoría de medios, en manos de sectores “progresistas” ha acogido con júbilo contenido la tregua de ETA, resaltando que se trata de una oportunidad inigualable para la paz y olvidando que se trata de una paz no conseguida a través del triunfo de la sociedad democrática, sino pactada con los asesinos que exigen un precio.

Ese ha sido el tono de todos los canales de televisión. Evidentemente TVE, sigue los dictados del interés del gobierno de turno, en cuanto a Telecinco y La Cuatro se alinean claramente a favor de la negociación con ETA, solo Antena 3 adopta una postura más cauta. La sexta aún no ha comenzado sus emisiones, pero conociendo la composición de su capital, no hay que ser adivino para asegurar que se añadirá al coro formado por La cuatro y Telecinco. Recordemos que la televisión es el medio con mayor índice de penetración en España, con un 90% de audiencia, y por tanto su mensaje es determinante a la hora de conformar opinión.

Más pluralidad se detecta en los medios escritos. EL País, El Correo, El Periódico, ABC o La Vanguardia se inclinan por destacar que esta tregua sí trae la esperanza de paz, mientras que La Razón y El Mundo expresan más preocupación y escepticismo que alegrías. En el espectro radiofónico la COPE se muestra frontalmente opuesta a esta tregua amañada, frente a la postura gubernamental de la SER, con una Onda Cero cautelosa. En cuantoa Internet, los principales diarios electrónicos y confidenciales, como Libertad Digital Minuto Digital, El Semanal o El Confidencial recelan en mayor o menor medida de la tregua y alertan de los peligros de la negociación. Es de destacar que la voz de las víctimas ha encontrado eco mayoritariamente en este ámbito.

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