AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 25 Marzo  2006
La quimera etarra
Juan Manuel DE PRADA ABC 25 Marzo 2006

Desistimiento sin excepciones
Editorial ABC 25 Marzo 2006

Cuestión de confianza
C. Martínez Castro ABC 25 Marzo 2006

La verdad, en tregua
EDITORIAL Libertad Digital  25 Marzo 2006

Las mentiras de la paz
GEES Libertad Digital 25 Marzo 2006

El fin de los principios
Pablo Molina Libertad Digital 25 Marzo 2006

Apuntes para una crisis (I): El nuevo Pacto de Estella
Luis del Pino Libertad Digital 25 Marzo 2006

La seguridad ante el 'alto el fuego' de ETA
TEO SANTOS El Correo 25 Marzo 2006

ETA y ZP fracasarán si los ciudadanos no ceden
Enrique de Diego elsemanaldigital 25 Marzo 2006

El coro de los insensatos ¿cuántos muertos nos costará?
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 25 Marzo 2006

Tregua amenazante
Fernando Enebral elsemanaldigital 25 Marzo 2006

Mentir para ceder
Ignacio Villa Libertad Digital 25 Marzo 2006

Sin guerras no hay medallas
Juan Carlos Escudier El Confidencial 25 Marzo 2006

El abrazo del oso
Federico Quevedo El Confidencial 25 Marzo 2006

ETA y las compuertas abiertas
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 25 Marzo 2006

LENGUAS DE GUERRA
Luis MÍGUEZ Minuto Digital 25 Marzo 2006

Mayor insiste en que la «nación catalana» es el primer precio
 La Razón 25 Marzo 2006

PUEDE SER "EL PUNTO INICIAL" PERO "NO EL FINAL DEL TERRORISMO"
EFE Libertad Digital 25 Marzo 2006

ETA realizó un envío masivo de cartas de extorsión a profesionales y pequeños comerciantes unos días antes de la tregua
Ep - Bruselas.- La Razón 25 Marzo 2006

«Que Navarra siga siendo Navarra»
Carmen Gurruchaga La Razón 25 Marzo 2006

Los interrogantes de la tregua
J. P. ABC 25 Marzo 2006

Arias Cañete dice que "la coacción ejercida" sobre miembros de ERC requiere "la actuación del Fiscal"
EFE Libertad Digital 25 Marzo 2006

LA RECONVERSIÓN EDUCATIVA
XAVIER PERICAY ABC 25 Marzo 2006

La quimera etarra
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 25 Marzo 2006

LA deformación del lenguaje, con su pedrisco de eufemismos babosos y circunloquios sedantes, ha logrado enquistarse en el subconsciente colectivo hasta tal extremo que ya casi nadie es capaz de traducir al román paladino un texto tan quimérico y obcecado como el reciente comunicado etarra. Sospecho que si mañana se convocara a examen a la población española y se le preguntase cuál es el asunto primordial de dicho texto, una inmensa mayoría respondería mansurronamente que el «alto el fuego». Nada más alejado de la realidad; pues de lo que en verdad versa esta pieza de calculada logomaquia es de autodeterminación, palabra que sin embargo nunca llega a formularse de forma literal y escueta, sino aderezada de floripondios lingüísticos más o menos campanudos. Se hace, además, casi desde la primera línea, después de tender a los incautos el anzuelo de la tregua permanente: «El objetivo es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para que el Pueblo Vasco pueda realizar el cambio político que necesita». «Hay que construir un marco democrático para Euskal Herria reconociendo los derechos que como Pueblo le corresponden». «Al final de este proceso los ciudadanos y ciudadanas vascas deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro». Prescindiendo de las apelaciones retóricas a la democracia (tan espeluznantes en boca de unos sujetos que durante treinta años la han vituperado con el plomo), lo que los redactores del comunicado proclaman como finalidad única de su cambio de estrategia es un sedicente derecho de autodeterminación que permita al País Vasco segregarse de España.

Por si aún alguien se resistiera a aceptar lo que resulta evidente, los etarras insisten: «Los Estados español y francés deben reconocer los resultados de dicho proceso democrático, sin ningún tipo de injerencias ni limitaciones. La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada». Nótese la inclusión de perífrasis imperativas («deben reconocer», «deberá ser respetada»), así como el arrumbamiento del concepto de soberanía nacional al desván de los cachivaches obsoletos. Pero lo que delata más abruptamente la recalcitrante quimera en la que se han instalado los etarras es la exhortación al «Estado francés», que por supuesto ha ignorado el dislate, como si con él no fuera la fiesta. Y desde luego no va; pues aunque los etarras nunca hayan desistido de incluir los territorios vascofranceses en su cartografía quimérica de una Euskal Herria ancestral, de sobra saben que el Estado francés jamás entablará conversaciones con una banda terrorista. Pero la reivindicación implícita de esos territorios demuestra que los etarras no están dispuestos a renunciar a sus desvaríos.

Y es esta lealtad granítica a sus reivindicaciones más trasnochadas y delirantes lo que torna estremecedoras las declaraciones de quienes, desde magistraturas públicas de alta responsabilidad, se han apresurado a insinuar el advenimiento de un estado de «excepción legal». Si el Fiscal General del Estado, cuando los etarras aún no han variado ni en un solo acorde su murga «autodeterminante» (sino que, por el contrario, la han entonado con mayor brío), ya se atreve a lanzar admoniciones a la judicatura, en un flagrante atropello del principio de división de poderes, ¿a qué extremos de claudicación y entreguismo llegaremos cuando los etarras empiecen a concedernos graciosamente tal o cual fruslería en el «proceso abierto» que concluya con la «superación del conflicto» y el reconocimiento de los «derechos de Euskal Herria»? ¿Acabaremos acatando la quimera etarra, con tal de aferrarnos a este alto el fuego sometido a condición suspensiva? Encoge el ánimo pensarlo.

Desistimiento sin excepciones
Editorial ABC 25 Marzo 2006

¿SEGUIRÁ ETA enviando cartas de extorsión a los empresarios con fotografías de sus esposas e hijos, con sus recorridos habituales y con las matrículas de sus coches? ¿Seguirán los comerciantes, charcuteros y profesionales teniendo que contribuir, so pena de destrucción de sus bienes o de pérdida de sus vidas, a la construcción nacional de Euskal Herria? ¿Seguirán siendo las calles del País Vasco campos de entrenamiento de los aprendices de terroristas? ¿Tendrán que seguir aguantando los ediles no nacionalistas los ataques a sus domicilios y las pintadas amenazantes en sus portales? ¿Seguirán siendo las sedes judiciales en el País Vasco donde los terroristas dejen recados explosivos a la Justicia para que declinen la aplicación de la ley? ¿Mantendrán los etarras su «aprovisionamiento» de coches, explosivos, detonadores, armas, troqueladoras, placas de matrículas, identificaciones falsas, uniformes policiales y demás material empleado para practicar el terrorismo?

ETA ha silenciado en sus comunicados el alcance concreto del alto el fuego, aunque los textos en euskera y francés lo han limitado a las «acciones armadas». Sin embargo, la violencia en el País Vasco tiene múltiples rostros y todos son de ETA: no es posible aceptar ningún alto el fuego como condición suficiente para proceso alguno si el cese de la violencia no es absoluto y se extiende a todo acto delictivo, cualquiera que sea su manifestación. El Gobierno socialista así lo ha entendido al considerar, como informa hoy ABC, que es «cuestión esencial e irrenunciable» que la banda terrorista ponga fin a todos sus actos violentos, sean o no armados. El Ejecutivo se muestra dispuesto a paralizar el proceso si se tienen nuevas noticias de chantajes, robos o intimidaciones; especialmente, si se reciben nuevas denuncias de extorsión a empresarios, comerciantes y profesionales del País Vasco. Esta actitud es la debida ante una organización terrorista que tomó como directriz de su estrategia la «socialización del conflicto», eufemismo con el que ETA llevó su violencia a las calles de las ciudades vascas, a las aulas de las universidades, a las empresas extorsionadas, a los intelectuales marcados, a las casas de los concejales socialistas y populares. No ha habido estamento de la sociedad vasca no nacionalista que no se haya visto atormentado por la presión de ETA o de los escuadrones de sus secuaces. Si ahora se busca la normalización política, que quede claro que ha de servir para que tengan libertades y derechos quienes, hasta ahora, no los han tenido por culpa de aquellos que reclaman para sí la condición de impulsores de un «proceso democrático». Aparte de vencedores y vencidos, hay también víctimas y verdugos.

La paz no admite excepciones ni escalas, y ésta debe ser una exigencia innegociable. No se puede iniciar un proceso de diálogo con la tutela siniestra de la coacción y de la amenaza, cualquiera que sea la forma que adopte. El Gobierno debe ser inflexible en este compromiso, porque no hay razón para conceder a ETA ningún gradualismo que le permita administrar a su conveniencia y comodidad tanto el procedimiento como los posibles resultados de esta nueva etapa, en la que el escepticismo es, más que una necesidad, una obligación. Se ha llegado a un punto de tal hartazgo con los terroristas, que los españoles están totalmente legitimados para plantear exigencias de máximo nivel y de satisfacción inmediata, como el cese absoluto de la violencia y la disolución y el desarme inmediatos. No es momento de pedirle sonrisas al PP, como le demanda el PSOE, sino de reclamar a los terroristas las armas y su desaparición de la vida de los españoles. No será homologable en términos éticos y democráticos ningún proceso en el que los terroristas mantengan una posición tutelar y chantajista. El Gobierno afirma que tiene clara esta idea, y es una buena actitud que debe ser respaldada, pero también fiscalizada y exigida en caso de que no se mantenga con la intensidad que requiere un proceso que para el Estado sólo puede tener como resultado el fin incondicional del terrorismo.

Cuestión de confianza
C. Martínez Castro  ABC 25 Marzo 2006

Nos cuentan que el alto el fuego etarra es un asunto de Estado y como tal debe ser tratado; con responsabilidad, prudencia y un apoyo leal al Gobierno encargado de gestionar esta nueva situación. Una magnífica clase teórica que no se compadece con los hechos porque si algo hemos visto en estos dos años de legislatura ha sido un derroche de irresponsabilidad, deslealtad, osadía y mentiras. Sí, sí. Mentiras al por mayor.

Aún a riesgo de ser inmediatamente estabulada en el corralito infecto de los activistas contra la paz, no me resisto a denunciar el gran vicio de origen, la falta de confianza que genera este alto el fuego etarra, confuso en tres idiomas, que ya es confusión. Es inevitable recelar de ETA -una cautela elemental cuando se está ante una banda de criminales- pero resulta mucho más inquietante tener que dudar de la actitud del Gobierno y esa duda hoy es casi un imperativo lógico.

Negaron una y mil veces que Eguiguren hablara con Otegi. Ahora sabemos que era verdad. Mientras estaba vigente el Pacto Antiterrorista el PSE hablaba con la ilegal Batasuna, mientras se mantenía el acoso a los constitucionalistas vascos seguían hablando y no dejaron de hacerlo mientras el entonces Ministro de Interior, Ángel Acebes, informaba a Rubalcaba, Caldera y López Aguilar de los pormenores de la estrategia antiterrorista. ¿Cabe mayor deslealtad? Sé que la pregunta produce vértigo, pero resulta inevitable: ¿Hasta dónde y en qué sentido circulaba la información ?

También negaron los contactos del Gobierno con ETA. Ahora sabemos que eran tan prolijos como para definir hasta la terminología del dichoso comunicado. Repasar determinadas actuaciones del Gobierno, especialmente del Fiscal General del Estado, a la luz de este dato sencillamente produce escalofríos. Sabemos que han pactado el comunicado e intuimos que han «blindado el proceso de paz», pero es una mera cuestión de fe suponer que el pacto se limita sólo a ese aspecto formal sin haber avanzado ya en algunos contenidos.

Hay demasiadas sombras a pesar de la pirotécnia mediática de este alto el fuego. El presidente del Gobierno ha dilapidado buena parte del caudal de confianza ciudadana preciso para salir con bien del envite: ha irritado a las víctimas, ha mentido a la sociedad y ha liderado una campaña de deslegitimación democrática del PP. Demasiados destrozos para repararlos con un súbito y estudiado gesto de estadista. El martes tendrá que explicar a Rajoy todo lo que se ha negado a contarle durante estos meses y deberá darle garantías de su sinceridad. El líder del PP y sus votantes, maltratados durante estos dos años, tienen que verificar -ahora que la palabra está de moda- que la paz que busca Zapatero no es contra ellos. Tal vez entonces se sumen a la fiesta.

La verdad, en tregua
EDITORIAL Libertad Digital  25 Marzo 2006

La necesidad de ganar "como sea" llevó a Alfredo Pérez Rubalcaba a pronunciar aquello de "los ciudadanos españoles se merecen un Gobierno que no les mienta". Si no fuera porque el aplastante dominio mediático del que disfruta la izquierda, aquellas palabras ya le habrían pasado factura. Y no hablamos de la mentira clara y evidente que esta semana ha proferido el portavoz socialista sobre la muerte de más de mil inmigrantes ilegales, muchos de los cuales seguramente se jugaron la vida por el "efecto llamada" de la regularización extraordinaria de Caldera. Ni siquiera de Moraleda y sus documentos traspapelados. No, la mentira a la que nos referimos es aquella que ayer la televisión autonómica vasca ya adelantaba, y hoy el "BOE ilustrado" ha confirmado. Mientras lo negaba enérgicamente, el Gobierno negoció con ETA.

La evidencia estaba ahí para quien no llevara una venda delante de los ojos. El Gobierno no ha dejado de pagar a ETA: rompió el Pacto Antiterrorista, se negó a pedir al Supremo la ilegalización del PCTV, no impidió los actos de una Batasuna ilegalizada como parte de ETA que es, impulsó un acuerdo en el Congreso para iniciar un diálogo con las pistolas humeantes, cesó a Fungairiño, se alineó con las tesis de los abogados de Troitiño y otros presos sanguinarios y, estos días, se negó a pedir penas de prisión a los organizadores de la "huelga" etarra. Demasiadas cesiones para no estar ya en conversaciones. El precio a pagar a partir de aquí sólo se puede temer.

Pese a que Zapatero estaba "completamente de acuerdo con el presidente Putin en que con los terroristas no se pueden entablar negociaciones" y que sugerir que ya lo estaba haciendo era realizar "comentarios que no son responsables" porque no había "en absoluto" ningún mecanismo de negociación con ETA, lo cierto es que el Gobierno que preside ha pactado con los criminales. "Mientras no haya un anuncio definitivo del cese de la violencia por parte de la banda terrorista, ni el Gobierno está hablando con ETA ni ha autorizado contacto alguno con la banda", aseguraba hace un mes la vicepresidenta. El ministro de Justicia calificaba de "insidia" afirmar que existía esa negociación secreta, una negociación que el inefable Pepe Blanco aseguraba no conocer y que, en todo caso, no había sido autorizada por su partido.

Sin duda, los cálculos de Ferraz les han convencido de que destapar tantos meses de mentiras les puede beneficiar electoralmente. En el País Vasco, Patxi Nadie puede recoger los votos de los nacionalistas más desencantados, esos que considerarán que el PSE "se ha arriesgado" mientras el PNV sesteaba en el poder. Pero para que al PSOE le convenga electoralmente la mentira a nivel nacional necesita que los ciudadanos se crean que el comunicado de ETA significa su fin. El PP necesita explicar a los ciudadanos que este comunicado sólo ha cambiado una cosa: que ETA no va a asesinar mañana. Sin embargo, mientras no se cumplan sus exigencias de siempre, nada garantiza que no vaya a volver a hacerlo pasado mañana. Cuando un jefe militar, sobre el terreno, ordena un "alto el fuego", las tropas dejan de disparar, pero mantienen las armas en posición para continuar en cuanto reciban la orden pertinente. Es, ciertamente, una pausa, pero nada más, por mucho que la vergonzosa campaña mediática en marcha –con retransmisión de campanadas por TVE incluida– afirme lo contrario.

Ahora mismo, el Gobierno necesita de un Partido Popular dócil, que se crea las mentiras que ya tiene preparadas para convencer a un Rajoy desganado de la conveniencia de sumarse al carro de la rendición. Porque quienes han mentido tanto y tan convincentemente durante tanto tiempo, lo seguirán haciendo, como lo han hecho con seguridad en otros muchos asuntos. Y es que si Rubalcaba conociera el significado de la honestidad, habría de reconocer que, con aquella famosa frase, no se refería a un gobierno del PSOE, después de todo.

Tregua de ETA
Las mentiras de la paz
GEES Libertad Digital 25 Marzo 2006

Cuantas más horas transcurren desde el comunicado de ETA anunciando un cese de sus atentados, más se oscurece el panorama de que ese anuncio sea en realidad un primer paso hacia su desaparición definitiva. Un proceso que ha arrancado de una sucesión de mentiras sólo puede producir una paz de mentira.

La primera mentira ha sido la ausencia de conversaciones previas para llegar a este comunicado. En pocas horas ha emergido con fuerza la certeza, alentada desde el propio entorno del presidente, de que este comunicado ha sido previamente pactado por Rodriguez Zapatero con la banda. Este hecho supondría que el Gobierno ha estado no sólo ocultando a la opinión pública, sino negando sistemáticamente en sede parlamentaria esos contactos con los terroristas. El proceso habría nacido así lastrado por una gran mentira inicial.

Una segunda mentira sería la afirmación del Gobierno de que no se va a pagar un precio político por el final de ETA. En realidad, el Gobierno ha pagado ya un alto precio político por el mero anuncio de cese de los atentados. La no ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas como representación de ETA en el Parlamento vasco, la impunidad con la que Batasuna viene actuando en los últimos meses pese a estar considerada una organización terrorista, el acuerdo del Congreso de los Diputados invitando gratuitamente a ETA a iniciar un dialogo. Todo ello constituye un adelanto que Rodriguez Zapatero ha concedido a los terroristas para que le declaren un "alto el fuego".

Se ha pagado también un precio en términos judiciales: el cese de Fungairiño por oponerse a la celebración del congreso de Batasuna en contra del criterio del Fiscal General, la posición de la fiscalía del Tribunal Supremo a favor de las tesis de los abogados de ETA ante la reducción de penas o la no petición de cárcel para varios de los promotores de los altercados de la huelga general convocada recientemente por Batasuna.

Si esto es lo que se ha pagado mientras los terroristas se hartaban de poner bombas es fácil imaginar lo que el Gobierno parece dispuesto a pagar a partir del anuncio de alto el fuego: la legalización de Batasuna, el reconocimiento de la nación vasca, fórmulas ambiguas de reconocimiento de la autodeterminación en un nuevo Estatuto, creación de algún tipo de supraestructura entre País Vasco y Navarra y excarcelaciones de terroristas, entre otros posibles pagos.

La tercera mentira es el compromiso del Gobierno de mantener la vigencia del Estado de Derecho. Han pasado tan sólo unas horas desde el comunicado y el Fiscal General del Estado ya ha lanzado el mensaje de que jueces y fiscales deben tener en cuenta en sus decisiones la nueva situación. Esta afirmación la ha rematado el Secretario General del PSOE afirmando que "los jueces deben remar en la misma dirección que el Gobierno".

La Policía Nacional ya había de hecho tomado nota de la nueva situación incluso antes del último comunicado, inhibiéndose de elaborar informes de mínima entidad y rigor sobre los últimos sumarios abiertos: ilegalización del PCTV, congreso de Batasuna, huelga general. Esta falta de diligencia de los mandos políticos de la Comisaría General de Información estaba causando la desmoralización de muchos de sus miembros. El proceso en marcha no podría haber comenzado sobre bases más falsas.       GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Tregua de ETA
El fin de los principios
Pablo Molina Libertad Digital 25 Marzo 2006

Una pregunta retórica sobre el llamado conflicto vasco, bastante habitual entre el buenismo progre es la de "¿Pero es que puede haber alguien que no quiera la paz?". Pues mire, sí, yo mismo. "Nada hay que sustituya a la victoria", decía un general americano al que no dejaron ganar Berlín para Occidente en 1945. Prefiero la victoria a la paz y el enemigo derrotado al pacificado de común acuerdo, sobre todo si el adversario es un grupo de criminales fanatizados. Porque ya hay que estar tronado para aparecer en la televisión con capucha blanca y txapela, rodeado de símbolos supuestamente separatistas, incluidos una bandera de Navarra y otra con el escudo de Sancho El Mayor, ¡que se llamaba a sí mismo Rey de España! La paz no es el fin de la política. La finalidad de la política es el bien común, dicho en liberal, la nación con libertades políticas. La paz y, eventualmente, la guerra, son simplemente instrumentos.

Antes que sentados en una mesa, como un grupo de subsecretarios discutiendo de política fiscal, prefiero a los etarras cautivos y desarmados. No estoy seguro de que esta opinión sea compartida por demasiados españoles, es decir, estoy absolutamente seguro de que no lo es, pero es la única que se me antoja compatible con un mínimo decoro nacional y un elemental respeto a los casi mil compatriotas asesinados por la banda etarra. Y es que si ciento noventa y dos personas asesinadas de un golpe nos hicieron dar el mayor espectáculo de rendición nacional que se recuerda, no hay que tener muchas esperanzas de que las víctimas de ETA ("ausentes involuntarios", que diría un cretino acojonado), mucho más repartidas a lo largo de treinta años, vayan a sacarnos de la plácida morcillez del chalet adosado, la salsa rosácea o la crisis del Madrid.

Pero lo que no es exigible a los ciudadanos de a pie, sí lo es respecto a los políticos que les representan. Por eso la imagen de Rajoy en el Congreso fue especialmente lamentable. No es ya que a los populares les haya cogido la tregua con el paso cambiado (al parecer, son los únicos que desconocían que el PSOE lleva más de un año negociando con Batasuna los términos del armisticio), sino que no parecen tampoco capaces de coger el ritmo a tiempo para el desfile. Rajoy era la otra tarde en el Congreso de los Diputados el vivo rostro del estupor más desnortado, como lo revelan sus ridículas apelaciones al pacto por las libertades y contra el terrorismo. ¿No le ha dicho nadie que hace casi un año que el PSOE lo metió en la trituradora? O recompone la figura rápidamente y empieza a movilizar a sus diez millones de votantes, o el panorama que se le avecina no puede ser más demoledor para sus esperanzas de llegar algún día a la Moncloa, con un ZP candidato al Nobel de la Paz a cambio de la secesión de facto de Vasconia y Cataluña, y un partido condenado al ostracismo por su propia indefinición en estos momentos tan graves. Gallardón no podría soñar con un escenario más propicio.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana

Apuntes para una crisis (I): El nuevo Pacto de Estella
Luis del Pino Libertad Digital 25 Marzo 2006

Hace poco más de un mes, Jaime Mayor Oreja (quizá el único político español que jamás se ha equivocado en lo que a ETA se refiere) avisaba de que el escenario se iba aproximando cada vez más al de un nuevo Pacto de Estella:

Según Jaime Mayor Oreja, el presidente del Gobierno "está preocupado" y "quiere cambiar el escenario político" tras los malos resultados del Estatuto catalán. Zapatero, a juicio del popular, "se está precipitando para que todo el mundo hable de paz porque las cosas le van mal"... Mayor Oreja indicó que en la actualidad está viviendo "lo mismo" que vivió en el País Vasco cuando el PNV firmó el Pacto de Estella con el resto de fuerzas nacionalistas. "Ponga usted en vez de María Teresa Fernández de la Vega el rostro de Arzalluz y en vez de Zapatero el rostro de Egibar", denunció el eurodiputado. "Están repitiendo lo mismo que dijo el PNV en Estella", afirmó, pues el proceso "se parece cada vez más al actual". "Lo están imitando exactamente, van a hacer las mismas cosas, buscarán la aproximación electoral".

La realidad demuestra que estamos, en efecto, ante una reedición del Pacto de Estella. La pregunta fundamental es: ¿por qué se ha producido ese pacto? Retrocedamos en el tiempo para tratar de explicarlo.

Todo el mundo considera que el asesinato de Miguel Angel Blanco fue un enorme error por parte de ETA, error que hizo que surgieran los movimientos cívicos de resistencia al terrorismo. Nada más lejos de la realidad: aquel vil asesinato no fue ningún error, sino un inteligente movimiento estratégico. Los dirigentes de ETA son unos miserables asesinos, pero conocen bien a la sociedad española y saben explotar las debilidades de su clase política. Especialmente su falta de constancia y sus querellas intestinas. El asesinato de Miguel Angel Blanco hizo, en efecto, que la sociedad reaccionara y plantara cara, por primera vez, a la banda etarra. Como consecuencia, ETA comenzó a sufrir un acoso social como nunca antes había experimentado, lo que la situó en trance de desaparición. Entonces, el PNV acudió al rescate y se abrazó a ETA para salvarla de morir ahogada. El resultado fue la declaración de una tregua y la firma del Pacto de Estella, que certificó la adopción de objetivos y tiempos comunes entre el nacionalismo asesino y el mal llamado nacionalismo moderado.

El asesinato de Miguel Angel Blanco no fue un error, sino un órdago lanzado a la cara del PNV. Y el PNV acudió al rescate de ETA, porque sabía que la desaparición de ETA comportaba su propia desaparición a medio plazo. ETA era consciente de que se produciría una reacción social en su contra, pero también contaba con que la clase política española no sería capaz de mantener viva esa reacción y con que el PNV terminaría por tenderle la mano salvadora.

A medida que vamos viendo la evolución de los acontecimientos desde los atentados del 11 de marzo, con un PSOE embarcado en un pacto con ETA que no estaba en su programa electoral; a medida que el análisis de los datos del sumario nos muestra cómo se han falsificado datos para apuntalar la tesis de la autoría islamista y cómo se han obviado todas las pistas que condujeran hacia ETA, no podemos evitar hacernos la pregunta: ¿fue el 11-M un órdago lanzado a la cara de Zapatero?

Lo malo de esa pregunta es que resulta enormemente pertinente. Enfrentado a una masacre de ETA (con o sin mercenarios magrebíes de por medio) ¿cómo reaccionaría el PSOE aquel 11 de marzo? ¿Se encogería de hombros y daría por perdido el poder para muchas legislaturas, en las que los españoles veríamos sucesivamente la desaparición de ETA y la de los partidos nacionalistas en los que el PSOE había comenzado a apoyarse? ¿O aceptaría el órdago y tendería la mano salvadora a ETA, aferrándose a la única posible solución: un golpe de estado mediático que expulsara al PP del poder y que permitiera al PSOE intentar un final dialogado de la violencia?

Dicho de otro modo: el rosario de mentiras y cortinas de humo que inunda el sumario del 11-M, ¿estaba preparado de antemano, o fue improvisado sobre la marcha para responder al órdago de ETA?

Lo chapucero de muchas de las pruebas falsas, las inmensas contradicciones y lagunas de la versión oficial del 11-M, apuntan a que hubo una gran dosis de improvisación en aquellos tres días de marzo. ¿Movilizó el PSOE a sus terminales en las Fuerzas de Seguridad para construir a toda prisa una tesis islamista y tapar, al precio que fuera, una posible participación de la banda terrorista ETA? Situado entre la espada y la pared, ¿decidió Zapatero ligar su suerte a la de ETA? Es una de las hipótesis que se barajan. No es la única, ni tampoco la más inquietante, pero explica a la perfección por qué estamos inmersos en una nueva edición de los Pactos de Estella.

La seguridad ante el 'alto el fuego' de ETA
TEO SANTOS /ERTZAINA Y MIEMBRO DE BAKEAZ El Correo 25 Marzo 2006

Un mandamiento esencial de la seguridad es que los problemas no empeoren. Cuando los agentes de policía llegan al lugar de un accidente lo primero que deben hacer es notificar su posición, evitar más complicaciones y evaluar rápidamente su acción consiguiente. Poco que ver con esa imagen de llegar precipitadamente y coger lo primero que te encuentres, ni siquiera en los accidentes más tremendos. Hay que templar el ánimo, sin dejarse llevar por las emociones, siguiendo un método de trabajo que ha demostrado a lo largo del tiempo su efectividad y eficiencia.

Es el mismo sistema que, desde la perspectiva de la seguridad, debemos emplear ante la nueva situación determinada por la decisión de la dirección de ETA. Comencemos por ver la realidad. El 'alto el fuego permanente' es un concepto abierto, cuyos contenidos todavía no están claros, porque en puridad significa el cese de acciones terroristas 'en la primera línea' (asesinatos y otros atentados), pero es diferente del 'cese permanente de actividades' (que incluiría la extorsión, la captación de nuevos terroristas, la formación de los disponibles o el seguimiento de objetivos por sus chivatos). En 'treguas' precedentes la actividad de la gente de ETA continuó, preparando con energía renovada su vuelta al terror. Así que, en principio, mientras no digan y se demuestre otra cosa, nos encontramos con la permanencia de acciones delictivas que exigen la persistencia de la intervención policial.

Eso sí, la situación es más delicada, porque los enfrentamientos que posiblemente se produzcan podrían originar una espiral de acción-reacción, que repercutiría en el deterioro de las condiciones. Las fórmulas para contrarrestar ese peligro de involución son clásicas: el 'blindaje' del proceso y la distensión en las relaciones, que pasa por una contención adecuada, regulando la oportunidad y la proporcionalidad de forma prioritaria. Tiene el gran inconveniente de disminuir la fuerza policial, por repercusiones en la mentalidad (del 'a por ellos' se pasa al 'a ver qué hacen') y por reubicación de efectivos. Además, las circunstancias en que ha quedado ETA la favorecen, por mucho que se hable de su debilidad, que no es tal.

La fase que han elegido en ETA para su decisión los deja en una disposición ventajosa y, por tanto, preocupante para las fuerzas democráticas. ETA dispone de varios grupos terroristas operativos, de contrastada capacidad y sin descubrir por las policías. Ha hecho acopio de materiales, tanto de explosivos como de otros elementos (armas, matrículas, etcétera), demostrando en sus últimas acciones una alta mejora en sus tropelías. Es muy posible que hayan conseguido una cantidad importante de dinero mediante la extorsión. Así que el desafío lo encaran con cierta superioridad, no nos engañemos.

La verdad es que ante el aumento de los atentados (de 33 en 2004 a 47 en 2005, y el incremento que llevábamos en 2006), hemos pasado de 116 detenciones en 2004 a 90 en 2005, y muy poquitas en lo que llevamos de 2006. Eso en cantidad, porque la endeblez cualitativa es más preocupante. Dice el análisis contrastado de Vasco Press que «el 65% de las acciones terroristas cometidas en 2003 estaban esclarecidas al acabar el año, mientras que en 2004, a estas alturas (enero 2006), sólo han sido esclarecidos el 24% de los atentados. La situación es todavía menos satisfactoria en lo que se refiere a 2005, pues sólo hay un atentado esclarecido». Recordemos cómo hace un par de años se divulgaban las fotos de los sospechosos casi inmediatamente después de cometer los delitos. ¿Ahora?

Una situación peligrosa, esa de no conocer las 'manos ejecutoras' del contrario, como el púgil que no ve el puño que lo va a golpear. El consejero de Interior, Javier Balza, dijo que hay varios 'comandos' asentados y operando, con lo cual es todavía más inexplicable la falta de resultados de la Ertzaintza. Dos años y medio sin ningún detenido de ETA, ni uno solo. Tal vez alguien debería exponer las causas de tamaña indefensión, por qué más de 7.000 agentes (con una unidad de más de trescientos agentes específicamente contra el terrorismo) han fracasado en la que se dice máxima prioridad del Gobierno vasco. La cuestión está ahora en cómo se puede reconducir esa situación, porque formalmente las policías debemos seguir haciendo nuestro trabajo, identificar a los terroristas y detenerlos. ¿Qué repercusiones tendría para el proceso abierto, sobre todo desde las opciones nacionalistas?

Estamos en el inicio del 'incidente' del proceso y ya tenemos complicaciones muy importantes para la seguridad. El cambio de paradigma nos exige una adaptación rápida, del enfrentamiento puro y duro, a un contexto (permítase la asimilación) 'de geometría variable'. Aun así, con renovada ilusión y conscientes de la responsabilidad, quienes trabajamos en la seguridad podemos contribuir a un desarrollo favorable del proceso para la conclusión de la violencia terrorista. Parámetros de referencia son reducir y eliminar la impunidad terrorista, junto con el reforzamiento democrático que significará la ausencia de cualquier rentabilidad política para los terroristas. En todo caso, somos conscientes del verso de José Martí: «Y el suelo triste en que se siembran lágrimas / dará árbol de lágrimas ». Por cierto, es el tiempo primaveral de la siembra.

tsantos@bakeaz.org

ETA y ZP fracasarán si los ciudadanos no ceden
Enrique de Diego elsemanaldigital 25 Marzo 2006

El pacto mefistofélico entre ETA y Zapatero, por el que la primera espera conseguir la autodeterminación –independencia más poder total- y el segundo la mayoría absoluta en unas elecciones, quizás anticipadas, implica la destrucción del Estado de derecho, de la nación y de la convivencia a medio plazo.

Para triunfar precisa desacreditar a los focos de resistencia. De manera notoria, al PP y a Mariano Rajoy, al que se intentará presentar como el obstáculo para la paz. A Francisco José Alcaraz y a la AVT. Y al Consejo General del Poder Judicial y al juez Grande-Marlaska. Pero, sobre todo, precisa corromper al conjunto de la sociedad española, mediante la utilización del síndrome de Estocolmo colectivo y el más burdo egoísmo, por el que se incapacite a la gente para ver las consecuencias a medio plazo de los precios políticos y las cesiones a un proyecto totalitario.

Si los ciudadanos no ceden, el proceso está condenado al fracaso. Si los ciudadanos se mantienen movilizados, el proceso de demolición liberticida no triunfará. Si los ciudadanos resisten a la abrumadora campaña de propaganda, para adormecer las conciencias, que se ha puesto en marcha, tanto Zapatero como ETA no harán otra cosa que mostrar su comandita y su común miseria moral.

Tenemos que ver todavía escenas nada edificantes y asistir a una continua huida hacia delante de degradación moral. Soy optimista en cuanto a la vitalidad de la sociedad española, de las buenas gentes, de las gentes sencillas, que han hecho de su dignidad y de la defensa de la Patria una bandera. Lo han demostrado en la calle, bajo el frío y en medio del silencio de los grandes medios. Lo han demostrado en las encuestas y con el apoyo a quienes dan la cara en las menguadas ventanas desde las que se puede combatir a la cesión.

Nos jugamos si nos merecemos sobrevivir como sociedad. Nos jugamos que el día de mañana nuestros hijos no hereden conflictos mucho más envenenados y peligrosos.

Es hora para la fortaleza, la serenidad y el coraje. Esto no se va a resolver en dos días, pero no llegará al puerto de las pesadillas si los ciudadanos, con tranquilidad y con convicción firme, no ceden al terrible chantaje perpetrado tanto por ETA como por el Gobierno.

Otrosí: No se puede estar todo el tiempo a la defensiva. El sistema partitocrático está podrido y es preciso regenerarlo.

El coro de los insensatos ¿cuántos muertos nos costará?
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 25 Marzo 2006

No hay mejor muestra de la profunda división existente en la vida política y social española que el contraste entre las dos actitudes con que se ha recibido la tregua, "alto el fuego permanente" o, en todo caso, cese temporal de los crímenes de ETA: frente a la euforia oficialista, la preocupación opositora.

Yo no me voy a unir al coro de los que me parecen sencillamente unos insensatos, y hablo de los periodistas y la gente común del bando oficialista, porque las elites dirigentes merecen otro calificativo. Aunque de este paralelismo histórico se ha abusado hasta el cansancio, recuerdan mucho a los pobres ingleses que en 1938 recibieron a la vuelta de Munich a su primer ministro Neville Chamberlain cantándole el For he´sa jolly good fellow, y que algún tiempo después gemían bajo las bombas alemanas.

La lección que enseña aquello es que, cuando se entra en el camino de las concesiones, hay que seguir hasta el final, porque si se quiere parar antes, el coste es exorbitante. El problema es que muchas veces no queda otro remedio que parar.

En descargo de los ingleses de 1938 hay que decir que no tenían precedentes cercanos que les sirviesen de advertencia de lo que podía ocurrir; asimismo, Chamberlain era un hombre de buena voluntad y no un traidor a su país. Esa disculpa no la tienen nuestros insensatos actuales, porque ya ha habido muchas treguas de ETA que han terminado con la banda terrorista reforzada y más muertos.

Sobre todo, contamos con la experiencia de la Transición. Aunque parezca increíble, hay mucha gente que, manipulada por la desmemoria de la "memoria histórica", está convencida de que ETA llevó a cabo la mayor parte de sus crímenes durante el Régimen de Franco. Nada de eso: los cometió tras la amnistía con que se inició la Transición, y bajo la vigencia de la Constitución y el Estatuto de Autonomía del País Vasco.

Con semejante experiencia, es completamente irracional esperar que más concesiones a unos terroristas que ni se han arrepentido de sus crímenes, ni han renunciado a sus objetivos, vayan a acabar de forma diferente. Si se les da un Estatuto como el de Cataluña, pedirán la autodeterminación; si se les sacrifica Navarra (anestesiándola previamente para que ello no genere un conflicto civil en esa región que la convierta en un segundo Ulster), pedirán un trozo de Francia que jamás obtendrán, y como matar en Francia sale más caro que en España, seguirán poniendo las bombas aquí.

En definitiva, la pregunta no es cuánto va a durar esta tregua, sino cuántos muertos nos costará. Y como el terrorismo, por su propia naturaleza, es indiscriminado, la insensatez de unos la acabaremos pagando todos.

Tregua amenazante
Fernando Enebral elsemanaldigital 25 Marzo 2006

El declarar una tregua implica que la amenaza se mantiene, siquiera sea porque ese supuesto cese de hostilidades puede, por quien lo anunció, darse por terminado en cualquier instante pillando así por sorpresa e indefensa a la víctima. Y si se está manteniendo la amenaza, y los más elementales derechos fundamentales de la persona (el derecho a la propia vida, por ejemplo) se atropellan mediante persecuciones sistemáticas, extorsiones, insultos y agresiones graves si no mortales, ¿cómo podremos hablar de "democracia"? ¿Es que puede haber una expresión democrática auténtica y respetables cuando no se goza de una rigurosa y exquisita libertad y respeto hacia quienes están en desacuerdo con los que amenazan?

¿Dónde está la independencia judicial y el Estado de Derecho en la mente del flamante Fiscal General cuando este señor pide a los jueces que "valoren la nueva situación" (es decir, lo de la "tregua") como atenuante de los que asesinaron?

¿Es que va a ser la pura y dura verdad lo que clarividentemente apuntó el honorable Pujol: que aquí parece que sólo se termina haciendo caso a quienes primero matan y luego ofrecen dejar de hacerlo?

¿Qué clase de ultranazismo ultrarracista es ofrecer una "tregua" con la condición de que cuarenta millones de españoles hagamos lo que a los terroristas les dé gana?

Pero ¿dónde -díganme dónde, por favor-, a lo largo de toda la Historia, figura el territorio vascongado, o el catalán, como "nación"? Porque Maragall ha sido muy claro en su espontánea confesión: nunca jamás ha aparecido Cataluña como "nación"... hasta ahora. Y del conjunto vascongado, ¿habrá alguien tan sincero como Maragall que diga lo mismo?

¿Dónde está el honor de un presidente de Gobierno, y el de la nación que representa, cuando, ante la "concesión" que dicen ir a hacer los que se han declarado en "guerra" contra todo ciudadano que no les aúpe a lametazos, anuncia que "negociará" en vista de "la nueva situación"?

Aquí, lo único que tienen que hacer todos los ultarracistas (localistas catalanes, vascos, o de donde sean), es declararse abiertamente "defensores y garantes" de la plena libertad de los españoles "de cualquier lugar" para elegir a sus representantes para intervenir en los asuntos públicos, en vez de obligar a que la muchedumbre de los candidatos no separatistas tengan que ir permanentemente escoltados para que no les... incluso maten.

Y cuando hayan pasado ¡muchos muchos! años gozando de esta real libertad, y también de veracidad y no infamia en la enseñanza de la Historia, entonces acabarán obviamente siendo los representantes así legítimamente elegidos quienes lleven la convivencia de todos a buen puerto.

Zapatero
Mentir para ceder
Ignacio Villa Libertad Digital 25 Marzo 2006

Zapatero ha afirmado que antes del verano podrá acudir al Congreso para recabar el apoyo político de la Cámara, puesto que habrá verificado ya la intención de los terroristas. ¿Por qué tanta seguridad? ¿A qué tanto optimismo repentino? Rodríguez Zapatero ya tiene lo que quería. Ha conseguido al fin el alto el fuego buscado durante muchos meses, de espaldas a la sociedad, sin dar explicaciones a nadie. Lo ha llevado a cabo ocultando la verdad en una materia que hay que pilotar siempre con luz y claridad.

Dos días después del comunicado de los terroristas etarras no hay duda de que el Gobierno nos ha engañado a todos los españoles. Llevan mucho tiempo insultando, descalificando y criticando a todos aquellos que decíamos que estaban negociando con los terroristas. Llevamos muchos meses viendo a los socialistas ponerse como fieras cuando alguien sugería que estaban pactando con los etarras.

Y es que las pruebas se han sucedido sin parar. Los comunistas de las tierras vascas, el finiquito del pacto antiterrorista, el desprecio a las víctimas del terrorismo, el costreñimiento de la ley de partidos, el cese del fiscal Fungairiño o la ausencia de condenas de Zapatero a los atentados terroristas son algunos de los ejemplos que constatan que el Gobierno ha ido pactando cada uno de los pasos dados hasta el 22 de marzo. Este largo elenco de cesiones es una prueba irrefutable del engaño al que hemos sido sometidos los españoles.

Este es el precio político que ya ha pagado Zapatero. Un precio político que es sólo una parte de lo pactado, puesto que lo que tiene que venir en los próximos meses también está tasado en su extensión, en su contenido y en sus formas. En este contexto hay que enmarcar lo dicho por el presidente del Gobierno este viernes en Bruselas, cuando ha afirmado que antes del verano podrá acudir al Congreso para recabar el apoyo político de la Cámara, puesto que habrá verificado ya la intención de los terroristas. ¿Por qué tanta seguridad? ¿A qué tanto optimismo repentino? El motivo probable es precisamente que Zapatero lo tiene todo ya pactado. Y en ese pacto se incluye una larga lista de cesiones y más cesiones, además de las ya enumeradas.

El debate, en todo caso, lo está llevando el Gobierno a un terreno equivocado. La cuestión no es diferenciar entre los que están a favor o no del fin del terrorismo, puesto que en eso todos los españoles de bien están de acuerdo. Todos queremos que el terrorismo se acabe, la discrepancia está en la manera de lograrlo. ¿Se debe de ceder ante los terroristas? ¿Qué ha concedido ya Zapatero para conseguir este comunicado? La forma con que este Gobierno está haciendo las cosas deja a España a los pies de los caballos. Un actitud sin dignidad y sin principios.

Sin guerras no hay medallas
Juan Carlos Escudier El Confidencial 25 Marzo 2006

Para quienes son capaces de interpretar en clave de conspiración cualquier hecho acontecido desde el 11 de marzo de 2004, el alto el fuego declarado por ETA es una pieza central en la maquinación para acabar con la nación española y cambiar subrepticiamente de régimen. En esta trama universal, ETA habría colaborado activamente en la derrota electoral del PP para, ya con el PSOE en el Gobierno, tutelar el Estatuto de Cataluña –presumiblemente a través de Esquerra-, conseguir su reconocimiento nacional y desbrozar así el camino para la independencia de Euskadi. Zapatero, un flojo que nunca dice ‘no’ para mantenerse en el poder o una mente perversa al servicio de la desintegración del Estado –elíjase lo que más convenga-, sería el instrumento activo de esta conjura.

Así, mientras esa legión de incautos que constituimos el resto de la humanidad observamos con esperanza la posibilidad de terminar de una vez por todas con el terrorismo, los conocedores de la confabulación planetaria contra la indivisible democracia española vaticinan ya la hecatombe. Hoy más que nunca, la suerte estaría echada.

En un proceso como el que se avecina, tan largo que, de fructificar, es posible que un solo Gobierno no lo vea concluido, cabría esperar que las grandes piedras en el camino fueran arrojadas por los encapuchados, y entre ellos, por los más reticentes a sustituir las pistolas por las palabras. Pero, a medida que algunos cambian el rictus y el paso para adaptarse a la nueva realidad, no hay que descartar obstáculos inesperados. Clarividente como pocos, el fallecido teniente general Sáenz de Santamaría ya se lo advertía a Juan María Bandrés cuando ambos trataban de la disolución de ETA Político-Militar: “Es fácil que todo se vaya al traste porque sin guerra no hay medallas”.

A los que vivimos ajenos al complot sideral y a los bienintencionados en general nos parecería inaudito que el principal partido de la oposición se dedicara a poner zancadillas al Gobierno en virtud de unos cálculos electorales que, además y en vista de los acontecimientos, deben de estar rehaciéndose a toda prisa por si al “bobo” de Zapatero le sale bien la jugada y protagoniza en solitario el final de ETA. Aunque tampoco hubiera estado de más que las apelaciones que el presidente del Gobierno lanzó a Rajoy el pasado miércoles –“tengo confianza en ustedes, que han luchado mucho por el fin de terrorismo, que han sabido mantener principios de libertad y principios de la democracia y de la Constitución”- se hubieran producido mucho antes y con cierta reiteración.

A los ingenuos, a los que no somos capaces de ver por ninguna parte vínculo familiar, afectivo o ideológico entre Josu Ternera y Zapatero, nos parece hasta bien que el Gobierno tuviera información de primera mano sobre las intenciones de ETA y que no haya tenido que ser un enviado de Arzalluz el que diera el queo sobre la tregua a Loyola de Palacio en una Salve de Azcoitia, para que ésta a su vez se lo dijera a Aznar, como ocurrió en 1998.

Tan candorosos somos, que no se nos ocurre pensar que el presidente del Gobierno, elegido democráticamente, sea un enajenado que haya pactado la entrega de Euskadi y Navarra a Otegui para que las autodetermine a ritmo de txistu. Opinamos, en cambio, que le anima la esperanza de terminar con una banda que lleva 40 años sembrando el país de muertos. Algunos, incluso, no sólo entendemos que lo intente sino que le concedemos de antemano el derecho a estar equivocado.

Estamos convencidos además de que el alto el fuego permanente de ahora es mucho más que la tregua indefinida de hace ocho años, y no sólo porque la debilidad de ETA es infinitamente mayor y el hartazgo de la sociedad, especialmente de la vasca, sobrepasa ya cualquier límite. Lo es porque, al menos formalmente, no se guarda la pistola en el cajón con la amenaza de sacarla después sino que se renuncia expresamente a apretar el gatillo. ETA puede estar mintiendo, pero lo más probable es que sea finalmente consciente de su propio anacronismo.

Los que nos resistimos a considerar siquiera que estamos rodeados de traidores, esto es, de socialistas sin escrúpulos dispuestos a repartir España en pedazos por simple estulticia, vemos en los comunicados de ETA el pico de una bandera blanca, de una rendición en toda regla. Puestos a suponer, en nuestra simpleza, podemos llegar a pensar que los terroristas pueden volver a matar llegado el caso, pero no que nuestro Gobierno vaya a pasarse la ley por el arco del triunfo, ni a hacer avioncitos de papel con la Constitución, ni a poner mañana mismo en la calle a los asesinos, ni a burlarse del dolor y la memoria de quienes han sufrido sus crímenes.

Este batallón de infelices tampoco alcanza a imaginar que el negocio en el que se ha convertido la protección a los amenazados pudiera interponerse en el camino de la paz, o que haya alguien tan miserable que anteponga el coche y la escolta oficial al sufrimiento de quienes se han pasado media vida mirando los bajos de su vehículo. Ni siquiera se pregunta a qué se dedicarán los que han basado en la existencia de ETA su discurso político y hasta sus fuentes de ingresos.

No se puede pagar un precio político para que ETA desaparezca, en efecto, pero sí habrá que dejar que la política tenga su papel. Nunca ha sido tan necesaria la unidad de los dos grandes partidos nacionales. Hacemos votos para que nadie quiera colgarse medallas que no les corresponden. Será señal de que la guerra ha terminado.       escudier@elconfidencial.com

El abrazo del oso
Federico Quevedo El Confidencial 25 Marzo 2006

¡Otorguémosle a Rodríguez el beneficio de la duda! ¡Démosle un voto de confianza! ¡Confiemos ciegamente en él, salvador de la Patria, benefactor de los humildes, pontífice de la paz, arcángel de la concordia...!

Y un cojón. Y perdónenme. Uno, que ya tiene un cierto recorrido, es de natural desconfiado, sobre todo cuando a lo largo de dos años hemos asistido a una permanente escenificación de la mentira y el engaño. Pero a Rodríguez le puede pasar lo mismo que a Arnold Bennet, quien empeñado en demostrar a los pobres y palurdos ciudadanos del París de 1931 que el agua que bebían no era la causa de la epidemia de tifus, no se le ocurrió otra cosa que beber un vaso del líquido elemento en público... y a los pocos días moría afectado por la enfermedad. Yo seré un facha, en opinión de unos, estaré instalado en la caverna, según otros –todos del mismo corte, claro-, pero cada minuto que pasa desde el mediodía del pasado miércoles crece en mi interior la sospecha de que todo esto no es más que una burda maniobra, que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino, beber el agua del infortunio... y pienso, no sé, que puede que los mismos que ahora brindan por un éxito que aún no ha llegado, que venden la piel del oso antes de cazarlo, se pueden encontrar con que el oso les abraza y les estruja hasta la muerte, o la rendición.

Es posible, no lo discuto, que este nuevo anuncio de ETA perdonándonos a nosotros, pobres ciudadanos de un país llamado España, la vida, sea el definitivo. Pero, de entrada, no es eso lo que el comunicado de la pandilla de canallas dice. Tiene, más bien –y habrá que analizar en días sucesivos los gestos que realicen la bestia y sus secuaces-, tintes de exigencia adornada de buenas palabras, consciente la banda terrorista, eso sí, de que esta puede ser la única oportunidad que tiene de conseguir sus objetivos o una buena parte de ellos, lo cual es lo mismo que decir que sabe que al frente del Gobierno maneja el timón un timonel débil e inexperto, pero del cual dependen a su vez para obtener los réditos que esperan de su generosa tregua. De ahí que la escenificación del inicio oficial de este segundo acto del trinomio mortal al que Rodríguez se debe en cuerpo y alma presidencial, haya estado perfectamente diseñada y elaborado el guión al milímetro por ambas partes. Dos años negando el Gobierno que tuviera contactos con ETA, y al día siguiente del comunicado sabemos ya hasta el menú de las reuniones y si detrás del coito hubo pitillo de satisfacción.

Aquí, ya saben, unos nos dicen a los demás lo que tenemos que pensar, que es una manera muy democrática de admitir la pluralidad. Y si se discrepa, se ríen de uno, cuando no le insultan, le llaman loco o promueven su encarcelamiento –aunque supongo que, en ese caso, me permitirán un arresto domiciliario-. Pero yo, que sigo siendo igual de idiota y de solemne bobo, no me creo, ni por asomo, que a la pandilla de canallas le haya dado de repente por volverse hermanitas de la caridad sólo porque le han mirado a los ojos a Rodríguez y se han derretido al encontrar en ellos tanta dosis de ternura como de infinita bondad. ¿A dónde vamos, pobres de nosotros, dudando de las buenas intenciones de Rodríguez, cuestionando desde su inmaculado ascenso al poder, hasta las dolorosas renuncias a las que se ha visto obligado a llegar con los nacionalistas radicales por el bien de la Patria y su eterna salvación? Pues mire usted por donde, yo soy tan tonto que lo cuestiono, que desconfío y que, además, le acuso de haber traicionado los consensos básicos de la Transición y la deuda –esta sí que es permanente- que el Estado de Derecho tiene con las víctimas del terrorismo. Y lo ha hecho porque sabe que la silla de Presidente en la que se sienta se tambalea sobre el barril de pólvora del 11-M.

¡Ah!, perdón, que he mentado el término prohibido, la palabra maldita, la razón de que algunos nos escondamos en las oscuras tinieblas de la noche cavernosa para confabular en la búsqueda de abyectas calumnias que sirvan para encender la mecha de la conjura. Pero no he sido yo el que ha señalado con el dedo a unos cuantos implicados en los atentados vinculándolos con la pandilla de canallas que ahora se han vuelto angelitos, ni se me han ocurrido a mi las numerosas coincidencias que sitúan a ETA en el entorno de los moritos que cometieron los atentados. Claro que puede ser que alguna mente insidiosa oculta en la caverna hubiera conseguido introducir mochilas-bomba en los trenes de Chamartín unos meses antes de los atentados, haciendo creer a la policía que había sido ETA, y la misma mente insidiosa urdió una trama para que el mismo día que la goma dos de El Pozo y Atocha viajaba hacia Madrid, otra caravana de iguales características fuera interceptada por la Guardia Civil y convencer al Gobierno del PP de que la banda terrorista iba a cometer un atentado de espectaculares proporciones en la capital de España.

Es más, voy a confesar que algunos de los que no nos creemos nada de lo que nos cuentan los medios oficiales fuimos los culpables de afiliar al PSOE a uno de los terroristas, y nos inventamos –con enorme éxito, por cierto- las visitas del militante socialista Fernando Huarte a otro de los moritos en la cárcel, hasta el punto de que en Ferraz nadie ha sido capaz de dar una explicación de lo bien que hemos urdido la trama. Somos unos genios. La leche. ¿Y ahora nos tenemos que creer que ETA declara una tregua porque sí? ¿No será, más bien, que la tregua es un paso más en las exigencias que la pandilla de canallas han puesto en el cesto de las facturas de las que Rodríguez es prisionero, entre otras cosas porque no tiene la suficiente liquidez para pagarlas todas, ni el aval necesario para que le fíen? No hacía falta que los tres canallas que escenificaron el baboseo del ‘alto el fuego’ llevaran armas como han hecho en anteriores ocasiones. No, bastaba con los términos del comunicado, lo suficientemente claros, concisos y concretos como para saber lo que nos estamos jugando: lo que ETA pactó con Carod-Rovira en Perpignan, la antesala del 11-M, el precio de nuestra libertad.

Vaya, lo siento. He vuelto a meter la pata. No recordaba que lo de Carod-Rovira se lo inventó el ABC de la mano de la extrema derecha fascista y reaccionaria. Por eso el viernes, antes de que le diera el jamacuco, se sentía tan orgulloso el líder independentista y republicano de lo que siempre ha negado: que hubiera pactado nada con la pandilla de canallas. Todo está atado, y todo tiene una lógica. Rodríguez espera que le salga bien y ganar las elecciones que ya barrunta adelantar, pero el veneno de la serpiente es peligroso y mortal. Ellos saben lo que quieren, y algo deben haber logrado ya a cuenta de su primer gesto. ¿Les dará Rodríguez todo lo que piden? Porque algo habrá que él mismo sepa que es imposible de envolver con papel de regalo para satisfacción de los canallas. Y entonces puede que el oso extienda sus brazos, y antes de que el cazador acierte a empuñar el arma, le abrace hasta la asfixia. Dios no lo quiera.        fquevedo@elconfidencial.com

ETA y las compuertas abiertas
(Sobre el Rataplán Etarreche II, que ahora encabeza una Zeta)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 25 Marzo 2006

DESPUÉS de la fecha imperecedera del 21 de marzo, en la que se gestó otra nación en España, por el este, a las 24 horas ETA se apuntaba al nacimiento de la tercera, por el norte.

Tregua y tampoco definitiva (“permanente”). Mantienen todas sus exigencias: las de siempre. Incluida la autodeterminación, que, claro, ellos no conceden a sus territorios internos.

Se ha iniciado el Preámbulo del Epílogo del Estado, Acto II, a las 24 horas del celebrado y aplaudido primero. El “inicio” del “principio” del “fin” de... eso, por decirlo con palabras, menos técnicas. Y, al parecer, sólo la sociedad desconocía el desarrollo del libreto, porque ya sabemos que las inexistentes negociaciones se venían produciendo desde hace cuatro años, con mayor intensidad desde las elecciones del 14-M y ya frenéticamente en los últimos meses y semanas, en las que incluso participaba el “malo” Otegui, y hasta en su propio pueblo de Elgóibar, para que pudiera “medicarse” a la inversa.

Si ya en condiciones de normalidad, ZPerjuro ha sido capaz de alumbrar un monstruo de contradicciones como el “Estatut”... ¡qué no será capaz de gestar ahora, dadas las “ansias infinitas”... de rendirse que tiene!

Para eso, que hubiera aceptado el Plan Etarreche hace un año, que lo hubiese “limado un poco” durante meses de sórdidas negociaciones que habrían podido terminar con la visita secreta a la Moncloa de Otegui (o de su “padre”, Arzalluz; o de su jefe, Ternera), por la noche, y, aunque todo quedase tan inconstitucional como al principio... al menos hubiéramos celebrado las Olimpiadas en Madrid, que es otra cosa que debemos a su política de alianzas exteriores.

El mismo desastre que nos aguarda con su política “interior”, que se irá convirtiendo poco a poco en externa, dada la contumacia de fanatizaciones con las que siempre se alía. Sólo que ahora tendremos que soportar otra tanda interminable de mentiras, perjurios y sonrisas....

El vaciamiento del Estado, en etapas sucesivas, hoy una nación blindada, mañana otra, y luego la autodeterminación de quien se deje, porque ellos, internamente, ya digo que no van a dejar nunca que se les autodeterminen: les supradeterminarán desde arriba. Cosas del asimetrismo que, vía PSC, lleva a sus últimas consecuencias de injusticia el PSOE.

Que no les mientan mucho más (o que les mientan, pero que no les engañen) diciéndoles que NO va a haber concesiones políticas. Resulta que YA las ha habido, porque lo que hasta el miércoles era anatema insinuarlo ya se puede afirmar rotundamente: Otegui, Batasuna, Tierras Vascas... sí eran ETA, y ya disfrutaban de concesiones.

Lo que resta es saber cuáles serán las otras extorsiones que ya ha pactado ZP y las demás que le impongan, aunque como él no da valor a las palabras por las que los nacionalistas batallan a muerte... el leonés leonino las llamará “diálogo”. Igual que al “proceso de autodeterminación–secesión” de lo autodeterminable–secesionable quieren que lo llamemos “proceso de paz”, aunque nosotros no sabíamos que hubiéramos declarado nunca una guerra, sino que unos criminales que desnucaban por la espalda y masacraban a distancia, quieren ahora recibir trato de “señorías” o volverán a hacerlo.

Desde el miércoles, también sabemos otra cosa: todos los nacionalistas vascos... sí apoyaban y se apoyaban en Batasuna/ETA... De donde cabe extraer una conclusión definitiva: igual que los nacionalistas siempre han estado unidos en un bloque, la única forma de oponerse a ellos es la misma que contra los terroristas: formar un bloque constitucionalista.

Pero si un partido que se fundó para español se ha cambiado de bando, en Cataluña, en el País Vasco... la balanza se ha volcado.

Las compuertas se han abierto, y sus consecuencias se notarán en un futuro inmediato... Si son las compuertas de contención constitucional, corran adonde puedan, porque aquí no va a quedar ni el gato. ... Si son las compuertas del infierno, apártense de los fanáticos allí donde queden, porque diluviará el fuego de su ideología y de sus hechos. También puede ocurrir que sean las dos compuertas las que se abran, simultáneamente o una poco después de la otra.

Y, mientras tanto, Marial Rajoy, sigue en su hornacina, sin enterarse de nada, como un santiño: expuesto.
www.democracia-real.org

Libros
LENGUAS DE GUERRA
Irene Lozano. Lenguas en guerra, Espasa Calpe, Madrid, 2005, 206 págs.
Luis MÍGUEZ Minuto Digital 25 Marzo 2006

La negociación del nuevo Estatuto catalán ha tenido la inesperada virtud de desenterrar la preocupación nacional por la política de represión lingüística contra el español que se lleva ejecutando en Cataluña desde la implantación del actual régimen democrático y la casi simultánea cesión del poder regional a los nacionalistas. Es indudable que esta opresión se recordará en el futuro como una de las mayores ignominias del actual régimen político español, mancillado de forma irremediable por la inexplicable pasividad y tolerancia que desde los órganos generales del Estado se ha mostrado y se sigue mostrando hacia ella. Todo lo que se contaba, real o inventado, sobre la persecución del catalán durante el Régimen del General Franco se está viendo alcanzado y hasta superado por la vesania nacionalista contra el idioma común.

Como en todos los demás abusos nacionalistas, buena parte de la responsabilidad de que se haya llegado a este punto corresponde a las elites intelectuales definidoras de lo políticamente correcto, que han impuesto una sobrevaloración injustificable de la pluralidad lingüística que existe en España, como en todos los demás países del mundo y no en mayor medida que en muchos otros, frente a la verdadera riqueza y al valor integrador que supone el contar con una lengua común. Por eso merecen todo el aplauso los por desgracia aislados intentos de reivindicar el papel de ésta, en los que se ha destacado especialmente el llorado filólogo Juan Ramón Lodares, al que la fatalidad se ha llevado en la flor de su trayectoria intelectual. Hoy la periodista Irene Lozano, dotada de una sólida formación lingüística, toma su relevo con este Lenguas en guerra que ha merecido el Premio Espasa de ensayo del 2005.

La tesis de la autora se construye a partir de la conocida teoría de Noam Chomsky acerca del carácter innato a la especie humana del lenguaje, que tira por tierra los disparates del romanticismo decimonónico sobre las lenguas como expresión del supuesto carácter nacional distintivo de los pueblos. Parece mentira que doctrinas basadas en un deficiente conocimiento de los mecanismos del habla se puedan seguir enarbolando para extraer consecuencias políticas y causar sufrimiento a las personas, pero así es. Es más, dado que el fundamento racial del nacionalismo en la actualidad resulta improponible y que las demás bases naturalistas del mismo han caído en el más completo de los descréditos por resultar sencillamente ridículas, al final nos encontramos con que nuestros nacionalismos disgregadores se asientan en dos únicos pilares: una interpretación manipulada de la historia de España y el “hecho diferencial” lingüístico.

Frente a esto, la autora reivindica con vigor la función de las lenguas como instrumentos de comunicación de las personas. Porque las lenguas son de las personas y no de las tierras, y basta con apoyar el oído en el suelo para comprobarlo. Desde esta perspectiva elemental e irrefutable, es evidente que contar con un idioma común es un bien y que levantar fronteras lingüísticas sólo puede encubrir oscuras intenciones segregadoras. En último término, como ya destacó en sus obras Lodares, la política de represión lingüística de los nacionalistas no deja de ser una forma de crear barreras artificiales que impermeabilicen el poder político y económico que el sistema autonómico ha regalado a las oligarquías regionales e impidan la conformación de sociedades libres y abiertas. Así se demuestra una vez más que el fenómeno del nacionalismo separatista que padecemos se puede analizar perfectamente como un reverdecimiento del viejo caciquismo, lacra que lleva sufriendo España desde la consolidación del régimen constitucional tras la muerte de Fernando VII, y que la democracia actual ha resucitado de manera irresponsable, en un error que pagará con su propia destrucción.

La solución a la sinrazón que denuncia esta obra sólo puede venir por medio de una rebelión cívica contra las leyes autonómicas de represión lingüística, que exija del Estado que cumpla con su deber de proteger la libertad y la igualdad de todos los españoles. Es necesario un estatuto de libertad lingüística de los ciudadanos que acabe definitivamente con la vergüenza de que el español se vea perseguido en la propia España y que coloque a las lenguas y dialectos regionales en su lugar como instrumentos secundarios y complementarios de comunicación con respecto a la lengua común.

Mayor insiste en que la «nación catalana» es el primer precio
 La Razón 25 Marzo 2006

El portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, afirmó ayer que España está inmersa en una «ofensiva nacionalista» con dos protagonistas: ETA, que «impulsa» dicha ofensiva; y el presidente del Gobierno, que la «administra». Añadió que calificar de «nación» a Cataluña en el Estatuto ha sido el primer «precio político» pagado a la banda y que los políticos catalanes han sido «instrumentalizados» o se han dejado «instrumentalizar» con este fin, informa Ep.

En un desayuno informativo, el ex ministro de Interior insistió en que en este momento están sobre la mesa dos «hojas de ruta»: la de ETA, «que busca romper España», y la de José Luis Rodríguez Zapatero, orientada hacia una «segunda Transición desde la “vendetta”». Dicho esto, Mayor afirmó que con el comunicado de ETA se ha dado «un paso más» hacia una «ofensiva nacionalista» que se encuentra ya «en la mitad del proceso» y que, a su juicio, se traducirá ante la opinión pública en que dejarán de ocultarse las «opacas» conversaciones del Gobierno con la banda. El «proceso de paz» conlleva realmente un «proceso para la autodeterminación».

PUEDE SER "EL PUNTO INICIAL" PERO "NO EL FINAL DEL TERRORISMO"
Las víctimas piden firmeza para evitar la impunidad etarra y se comprometen a velar por la "justicia dignidad y memoria"
Las principales asociaciones de víctimas del terrorismo han hecho público este sábado un comunicado conjunto en el que expresan que "el alto al fuego permanente anunciado por ETA no constituye el final del terrorismo". Aún así, consideran que puede ser "el punto inicial" de un proceso que finalice con "vencedores y vencidos". Las víctimas del terrorismo etarra piden "firmeza para evitar la impunidad de los terroristas". Señalan que "el final del terrorismo no puede conducir a la frustración de las aspiraciones de justicia", y por ello se comprometen a velar por los principios de "memoria, justicia y dignidad".
EFE Libertad Digital 25 Marzo 2006

La mayoría de las asociaciones de víctimas del terrorismo en un comunicado hecho público este sábado señalan que más que nadie conocen "el sufrimiento que provoca el empleo de la violencia con fines políticos, somos las mayores interesadas en que el terrorismo acabe definitivamente en España". Añade, el comunicado, que "el alto el fuego permanente anunciado por ETA no constituye el final del terrorismo", aunque las víctimas opinan que puede ser "el punto inicial" de un proceso que logre este objetivo.

"Ello dependerá del acierto del Gobierno en el desarrollo de una política que conduzca a la victoria de la sociedad democrática sobre el terrorismo", señalan las asociaciones, que creen necesario el acuerdo de los partidos firmantes del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, "para afrontar con unidad la situación creada con el anuncio de ETA". Las víctimas piden "firmeza para evitar la impunidad de los terroristas" y señalan que "el final del terrorismo no puede conducir a la frustración de las aspiraciones de justicia de las víctimas del terrorismo y de la sociedad española". Por último, se comprometen a velar por "los principios que nos unen: memoria, dignidad y justicia".

El comunicado lo suscribe la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), el Colectivo Víctimas del Terrorismo (Covite), la Asociación Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza, las fundaciones Miguel Ángel Blanco, Coronel Médico Dr. Muñoz Cariñanos, Tomás Caballero, Gregorio Ordoñez, Pablo Broseta, Francisco y Teresa Jiménez Becerril, la Asociación Ayuda Víctimas 11-M, y el Foro de Ermua.

Alcaraz aclara en Libertad Digital el comunicado "sacado de contexto"
El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, ha querido precisar en Libertad Digital, tras la interpretación que algunos medios informativos han realizado del comunicado, que las víctimas no consideran que el alto al fuego anunciado por ETA "signifique el fin de la banda terrorista", sino "el inicio de un proceso en que el Gobierno debe garantizar que concluya con vencedores y vencidos". Asimismo, Alcaraz resalta la importancia del Pacto por la Libertades y contra el Terrorismo para impedir que se produzca "la impunidad de los terroristas".

Alcaraz considera importante que "el Partido Popular y el Gobierno caminen juntos", ya que los populares han apoyado a las víctimas y comparten los criterios de éstas. Por último, el presidente de la AVT, ha afirmado que las víctimas seguirán "vigilantes" para que continúen "abiertos los procesos jucidiales" contra los terroristas, y que "no" se produzcan "cesiones", con la consiguiente claudicación del Estado de Derecho. "Vigilaremos por el cumplimiento de los principio de memoria, dignidad y justicia", ha declarado Alcaraz.

La madre de Irene Villa, escéptica frente al alto al fuego de ETA
María Jesús González, la madre de Irene Villa, ha mostrado su escepticismo frente al alto el fuego permanente de ETA al considerar que este anuncio "no es una novedad", aunque ha valorado como "una noticia buenísima" el hecho de que la banda terrorista manifieste su intención de dejar de matar. A su juicio, es fundamental que la banda terrorista "entregue las armas, devuelva las placas de matrícula robadas y los kilos de explosivos que tiene, que deje de mandar cartas a los empresarios exigiéndoles el impuesto revolucionario y que la normalidad en el País Vasco sea de verdad" para que tanto ella como el resto de víctimas o familiares de víctimas de ETA se sientan realmente contentos.

Además, ha considerado que, para lograr la ansiada paz, no se debe pagar ningún precio político, porque "éste es un Estado de Derecho y hay que ser fieles a la Justicia". En su opinión, si se hacen concesiones a la banda terrorista, "algo que no está recogido en la Constitución, se corre el riesgo de que mañana salga otro grupo de asesinos y quieran otra cosa, y después otra y otra". "Entonces, esto sería, en vez de un Estado de Derecho, la ley del más fuerte y del que más matara", ha alertado.

La liberación de presos "no puede ser una condición para el alto al fuego"
El presidente de la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo, Roberto Manrique, ha pedido "cautela" y "prudencia" ante el anuncio de la tregua permanente de ETA porque, aunque lo ha considerado un paso "positivo", ha apuntado que "no es la primera vez que oímos un anuncio de tregua permanente y hasta ahora ETA no ha dejado de matar". Ha añadido que para que esto se produzca "la liberación de los etarras que actualmente se encuentran cumpliendo condena no puede ser una condición para llegar al definitivo alto al fuego".

ETA realizó un envío masivo de cartas de extorsión a profesionales y pequeños comerciantes unos días antes de la tregua
La banda había exigido a grandes empresarios, a finales de año, que realizaran las entregas antes de cumplir el primer trimestre de 2006
Ep - Bruselas.- La Razón 25 Marzo 2006

La banda terrorista ETA ha estado enviando cartas de extorsión hasta unos días antes de declarar el "alto el fuego permanente", tanto a pequeños empresarios, comerciantes y profesionales liberales, según informaron fuentes de los citados colectivos.

Muchas de las cartas fueron recibidas la semana pasada y en ellas se piden diferentes cantidades a los que van dirigidas. En el caso de los profesionales, que van desde médicos, arquitectos, abogados,..., la banda les reclama en algunos casos más de 60.000 euros.

En el caso de los pequeños comerciantes, estos han contrastado que en muchos casos, las cantidades que les están pidiendo los terroristas tienen relación con sus depósitos en cuentas corrientes, lo que añadió a la preocupación de este colectivo por la extorsión, el miedo de que la banda sepa de ellos hasta lo que tienen en el banco.

Este hecho se une a la petición de la extorsión durante durante la pasada Navidad, en la que ETA exigió el pago del 'impuesto revolucionario' a comerciantes del Casco Viejo de San Sebastián sin que apareciese el anagrama de la organización terrorista por ninguna parte. Simplemente, un par de individuos se dirigían a los comercios y dejaban un sobre de color sepia, advirtiendo que debería ser rellenado con billetes que harían de 'aguinaldo' a los terroristas.

Otras fuentes empresariales consultadas explicaron que en las misivas recibidas ya hace semanas por grandes empresarios, la banda les exigía el pago de la extorsión antes de que se cumpliera el primer trimestre de 2006.

En aquel momento, según estas fuentes, los amenazados no podían prever que los terroristas declararan un "alto el fuego permanente" a finales del mes de marzo como ha ocurrido, y aunque sí les llamó la antención el plazo fijado para la entrega de lo que les pedían, tampoco le dieron mucha importancia en algunos casos ya que la banda ha recurrido a todo tipo de estratagemas para amedrentar a los empresarios y que estos pagaran.

Así por ejemplo, entre las últimas cartas que los terroristas han enviado al empresariado de Guipúzcoa y Vizcaya, había muchas en las que se incluían fotografías de sus familiares, así como los trayectos que realizan a diario. Además, la banda terrorista les recordaba que haber sido ya objeto de atentados no significa que su propiedades están libres y les reclama cantidades que oscilan entre los 30.000 y los 210.000 euros.

El formato y contenido de estas cartas de extorsión era muy similar a otras misivas amenazantes, pero el lenguaje empleado era mucho más duro. También han utilizado en ocasiones a jóvenes no vinculados 'operativamente' con la banda para hacer efectiva la extorsión. Por ejemplo, uno de los últimos métodos utilizados es que éstos introdujeran en los buzones de los extorsionados que ya llevan recibidas cuatro o cinco cartas, un sobre sin anagrama de la banda, pero con el nombre del empresario y los datos, insultándole e instándole a pagar.

«Que Navarra siga siendo Navarra»
- La mayoría de los habitantes de esta Comunidad no están dispuestos a que ETA señale su destino amparada en una tregua ansiada por todos - El socialismo vasco no siempre ha pensado igual
Carmen Gurruchaga La Razón 25 Marzo 2006

Madrid- La partición de Euskal Herria a la que ETA hace mención en el comunicado de anuncio de alto el fuego, hecho público estos días, se refiere a Navarra. La joya de la Corona en las aspiraciones, pretensiones y exigencias etarras. La organización terrorista vasca siempre ha reclamado que el reino de Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca formen una unidad territorial. Sin ella y sin el derecho de los vascos a decidir su propio futuro, no hay final de la violencia. O por lo menos es lo que los terroristas vascos reiteran en todos sus escritos. En estas circunstancias, resulta fundamental la postura que adopten los socialistas vascos para que el Gobierno pueda satisfacer las reclamaciones de la organización terrorista.

Durante el franquismo y los primeros años de las Transición, la formación liderada por Benegas en el País Vasco y por Urralburu en la comunidad foral defendía el derecho de autodeterminación de los vascos y que Navarra formaba parte de Euskadi (Nafarroa Euskadi da).

Sin embargo, los propios ciudadanos navarros y personas como el abogado José Antonio Asiain Ayala convencieron a Urralburu y compañía de que la mayor parte de los votantes socialistas navarros estaban en contra de la incorporación de Navarra a la comunidad autónoma vasca por ser una reivindicación histórica netamente nacionalista. Ahora, desde Madrid y con el anuncio de cese permanente de los asesinatos de ETA, puede estar renaciendo la idea de que el PSN retome aquellos postulados.

Sin embargo, la mayor parte de los navarros no nacionalistas con los que ha hablado LA RAZON están convencidos de que esa postura puede resultarle cara al socialismo navarro. Una parte importante de sus simpatizantes se encuentra en La Ribera y éstos quieren, sin ninguna duda, que Navarra siga siendo Navarra. Aseguran, con contundencia, que si emprenden ese camino «se le van los votantes». En esta legislatura, UPN y el CDN de Juan Cruz Alli disponen de mayoría absoluta en el Parlamento navarro y forman el Gobierno del histórico reino de Navarra.

El siguiente partido en representación es el PSN, que en este momento está dividido en dos sectores. El liderado por el portavoz parlamentario Ignacio Curas, navarrista de pro, y el de Carlos Chivite, secretario general de los socialistas navarros, que cuenta con el apoyo total de Madrid y, más concretamente, de José Blanco. Una situación parecida a la que se vivió en la comunidad autónoma vasca entre Nicolás Redondo y Patxi López. Finalmente, están los nacionalistas, representados por Aralar, Eusko Alkartasuna y, de forma simbólica, por el Partido Nacionalista Vasco.

Los interrogantes de la tregua
Los golpes que recibió con Aznar como presidente del Gobierno y su pretensión de distanciarse de la conmoción que supuso la matanza del 11-M son algunos de los motivos que han llevado a la banda a pedir una negociación
J. P. ABC 25 Marzo 2006

MADRID. La decisión de ETA de enfilar un proceso de negociación con el anuncio de un «alto el fuego permanente», y después de casi tres años de atentados sin muertos, es consecuencia, según los expertos antiterroristas, de un cúmulo de circunstancias, desde los golpes recibidos, especialmente con José María Aznar como presidente del Gobierno, hasta el hastío de los propios terroristas y de sus cómplices de Batasuna, pasando por el «síndrome del 11-M», que ha hecho que la banda trate de marcar distancias con respecto al indiscriminado terrorismo islamista. La tregua, sin embargo, plantea una serie de interrogantes que se irán despejando a medida que avance el proceso.

¿Es este un proceso irreversible que puede suponer la disolución definitiva de ETA?
Los expertos en la lucha antiterrorista reconocen que cada proceso es diferente y, por tanto, aconsejan que no se vea este con los mismos ojos con los que se siguieron las conversaciones de Argel o la tregua trampa de Estella. El alto el fuego se produce cuando la banda cumple ya casi tres años sin asesinar y, además, ahora lleva la etiqueta de «permamente», lo que es interpretado como un paso más con respecto al calificativo de «indefinida» de la anterior. La inactividad oxida las pistolas y el tiempo corre a favor. Los Servicios de Información detectan cansancio en la dirección de ETA, en sus pistoleros, especialmente en sus presos y, también, en el conjunto de la izquierda abertzale, cada vez, con menor predisposición a movilizarse.

¿De desaparecer la banda, podría producirse una escisión y con ello una «grapización» del terrorismo vasco?
Las Fuerzas de Seguridad tienen datos que apuntan a que la decisión de anunciar un alto el fuego permanente es, a día de hoy, compartida por el conjunto de la banda, incluido el «aparato militar» que controla Garikoitz Aspiazu, «Txeroki». Sin embargo, si ETA decidiera disolverse, no descartan una escisión que, en cualquier caso, la protagonizaría un grupo reducido, sin el apoyo social que aún conserva, condenado a la marginación propia de los GRAPO.

¿Qué ha llevado a ETA a pedir un proceso de negociación?
Los expertos opinan que un cúmulo de circunstancias. En primer lugar, siempre que hay un cambio de Gobierno los etarras tantean al nuevo inquilino de La Moncloa. La banda lo hizo con Aznar. Lo que ocurre es que han visto en Zapatero voluntad de llegar lejos. Los dirigentes etarras consideran que si ahora no consiguen nada, aprovechando la coyuntura del nuevo Estatuto de Cataluña, nunca lo van a lograr. Además, ETA se ha querido desmarcar de la conmoción internacional que provocó la matanza del 11-M, según reconocía en unos documentos incautados en Francia. Aunque no tiene la referencia de otros grupos terroristas de carácter nacionalista, ETA aspira todavía a recabar apoyos en algunos sectores de países de la UE. Pero para ello es consciente de que tiene que distanciarse años luz del terrorismo islamista. Asimismo, los terroristas, con el silencio de las armas, pretenden que Batasuna vuelva a ser legalizada y con ello pueda concurrir a las elecciones de 2007.

¿Acude la banda a este proceso más debilitada que en los anteriores?
Nadie lo duda hoy en día. Con José María Aznar como presidente del Gobierno, respaldado por el consenso con el PSOE, ETA vivió el peor momento de su historia, como reconoció el ex cabecilla Francisco Múgica Garmendia, «Pakito». Se intensificó la colaboración internacional, especialmente con Francia, y se endurecieron las leyes que permitieron poner a Batasuna y grupos afines fuera de la ley. Desbancada de los parlamentos del País Vasco y de Navarra, así como de los ayuntamientos y juntas generales, Batasuna quedó sin altavoces y, también, sin una de sus fuentes de financiación. Con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero, la coalición ha tomado oxígeno, pero el conjunto de ETA-Batasuna sigue debilitado. A la hora de afrontar este proceso, la organización criminal ha cambiado la tradicional «acumulación de fuerzas» -cadáveres sobre la mesa- por la «acumulación de gestos».

¿Se contentarán los etarras sólo con una salida para sus presos?
Rotundamente, no. Por ello, para la banda es fundamental que la mesa que le debe reunir con el Gobierno trabaje paralela con la mesa de partidos, ya que no se comprometerá a abandonar definitivamente las armas hasta no asegurarse que hay acuerdo para que cambie el actual marco político jurídico del País Vasco. Otra cosa es que un cambio del Estatuto, al estilo de lo acordado en Cataluña, se lo atribuya ETA como un éxito propio y exclusivo.

¿Desaparecerá el chantaje y la «kale borroka» durante el alto el fuego permanente?
Es el primer termómetro para medir la auténtica voluntad de los terroristas. Los expertos sospechan que no, al menos de la noche a la mañana. ETA-Batasuna insiste en desvincularse de los actos de terrorismo callejero, por lo que su desaparición sería la prueba de cargo para demostrar la conexión. Por otra parte, la banda necesita dinero para mantener a militantes y colaboradores. Otra cosa es que, sin la presión de las armas, los empresarios dejen de pagar en su práctica totalidad.

OBLIGAN A LOS TRABAJADORES A DONAR PARTE DE SU SUELDO
Arias Cañete dice que "la coacción ejercida" sobre miembros de ERC requiere "la actuación del Fiscal"
Después de conocerse que ERC obliga a los empleados de la Generalidad a "donar" parte de su sueldo, bajo la amenaza de despido, para una fundación del partido independentista, el secretario de Economía del PP ha denunciado que estamos ante una "actuación gravísima". Miguel Arias Cañete ha señalado que este hecho supone una "coacción ejercida sobre unos trabajadores". A su juicio, si Esquerra confirmase la noticia "requeriría la intervención inmediata del Fiscal General del Estado y de los tribunales de justicia". El independentista Bargalló dice que se trata de un "error".
EFE Libertad Digital 25 Marzo 2006

El secretario de Economía del PP, Miguel Arias Cañete, ha dicho este sábado que si se confirma que ERC ha exigido donaciones bajo amenaza de despido a empleados de la Generalidad "estaríamos ante una actuación gravísima". Arias Cañete, preguntado por esta cuestión en una rueda de prensa en la sede nacional del PP, ha afirmado que se trataría de la coacción ejercida sobre unos trabajadores y los puestos de trabajo de familias catalanas.

Esto, ha agregado, es "un delito perseguible de oficio" y además "abre una pléyade de posibilidades jurídicas, pero desde luego este es un supuesto en que la justicia penal tiene que intervenir". Arias Cañete también ha mostrado su "asombro" porque "ERC, que en otras ocasiones ha calificado poco democrático y antisocial al PP, no tenga el menor reparo en mandar cartas a personas para reclamar parte de sus salarios para una aportación forzada a un partido político".
Comisiones pide aclaraciones a ERC

El sindicato CCOO ya ha anunciado que pedirá la convocatoria urgente de la Mesa de la Función Pública de Cataluña para que el consejero de Gobernación, Joan Carretero, "explique y rectifique" las informaciones que relacionan a cargos públicos de ERC con la "exigencia de aportaciones económicas" a personal funcionario y laboral de la Generalidad.

Joan Carles Gallego, coordinador del área pública de CCOO, ha señalado a la Agencia Efe que su sindicato no tiene nada que decir sobre "posibles contraprestaciones voluntarias derivadas de nombramientos políticos de altos cargos o asesores del Gobierno catalán". El sindicato sí que es totalmente contrario a que "en ningún caso se pueda permitir que al personal funcionario o laboral se le exija una aportación económica obligatoria por parte de cualquier partido político, pues esto cuestionaría la independencia en el ejercicio profesional de los servidores públicos".

Este sindicato se ha dirigido a Carretero por considerar que es el máximo responsable de "la gestión de la función pública" de Cataluña y lo ha emplazado a que acuda a la Mesa de la Función Pública por tratarse del organismo de negociación entre la Generalidad y los sindicatos de los funcionarios públicos. CCOO, ha precisado Gallego, se reserva, en función de la información que reciba en la Mesa de la Función Pública, la solicitud de apertura de "un expediente administrativo que podría llegar a la separación de servicio o inhabilitación de cargo público para aquel responsable que haya cometido alguna acción que cuestione la independencia de los funcionarios públicos.

LA RECONVERSIÓN EDUCATIVA
XAVIER PERICAY ABC 25 Marzo 2006

EL presidente de todos los catalanes declaró el otro día, ufanísimo, que el Pacto Nacional para la Educación (PNE) demuestra, por si alguien dudaba de ello, que la razón de ser del Gobierno tripartito no es sólo el proyecto de reforma del Estatuto. E incluso añadió que su Gobierno había hecho mucho más en dos años y medio que el Gobierno anterior en cuatro. Es posible. Tanto lo primero como lo segundo. Pero como analizar lo segundo me llevaría mucho tiempo y no dispongo más que de este artículo, voy a centrarme, si les parece, en lo primero.

¿Qué es eso del PNE -léase, por favor, pe-ene-e-? Para responder a la pregunta, nada tan indicado, sin duda, como dar la palabra a la consejera del ramo. Según Marta Cid, el PNE «es el instrumento que debe permitirnos elaborar la ley catalana de educación que establezca un sistema educativo propio y adecuado a nuestra realidad social y nacional». Reparen, por favor, en unos cuantos vocablos: instrumento; ley catalana; sistema educativo propio; realidad social y nacional. En esta suma se halla contenida toda la sustancia del pacto. Y es que el PNE, como bien dice la consejera, constituye el último eslabón. El primero fue la LOGSE. Perdón: la versión catalana de la LOGSE, o sea, la combinación de buenismo igualitarista y radicalismo lingüístico. El segundo es el PNE. Con su entrada en vigor termina el proceso de reconversión de la enseñanza. La vieja división entre centros públicos y centros concertados -o sea, centros privados sostenidos con fondos públicos- va a pasar de vieja a caduca. Dentro de seis años, ya no habrá en Cataluña otros centros privados que aquellos donde la enseñanza se imparte en francés, en inglés, en alemán, en italiano o en japonés. (Aparte, claro está -en el supuesto de que aún existan-, de los dos únicos colegios donde la lengua de enseñanza sigue siendo el castellano.)

Sí, el Gobierno de la Generalitat, por medio del Departamento de Educación, acaba de comprar la escuela privada. Bueno será advertir, ante todo, que la OPA no parece haber sido hostil -lo cual, tratándose de Cataluña, no constituye noticia alguna-. Excepto un sindicato, la USTEC, todas las partes implicadas han suscrito el pacto. En primer lugar, los padres. Son los grandes beneficiados, tanto si sus hijos están en la escuela pública como si están en la concertada. En el primer caso, porque podrán dejar a sus retoños una hora más al día a buen recaudo; en el segundo, porque ya no pagarán esas cuotas que completaban la partida financiada por la Administración. Para ellos la escuela pasa a convertirse en una inmensa guardería. Y encima gratuita. Pero también los maestros y los profesores quedan bien parados. Los de la pública porque la hora diaria añadida no comportará una ampliación de la carga docente y sí la contratación de nuevos enseñantes. Los de la concertada, porque por fin verán equiparados sus sueldos con sus homólogos de la pública, lo que no puede sino considerarse un acto de estricta justicia.

Así las cosas, y dado que a los alumnos el PNE les otorga, igual que a sus progenitores, una mayor participación en la gestión de los centros, cabe preguntarse si ha habido alguna otra parte que haya salido perdiendo con la operación. Ya les respondo: no, no ha habido ninguna. Aquí el único perjudicado ha sido el todo. Es decir, la propia enseñanza. Y es que la ampliación del horario escolar en una hora no tiene por qué comportar mejora alguna en el nivel educativo, como lo prueba el caso de Finlandia, uno de los países con un nivel educativo más alto y un horario escolar más reducido. Del mismo modo que la generalización del modelo público no tiene por qué implicar -mal que le pese a la izquierda- ninguna ganancia en lo tocante al rendimiento escolar; al contrario: si algún sector ha sobresalido hasta ahora un poco en este terreno ha sido precisamente el privado y concertado. No, mucho me temo que el PNE no va a traer más que desgracias. Porque a todo lo anterior habrá que sumar la mano, nada inocente, de la Administración. ¿Se acuerdan? La ley catalana de la educación, el sistema educativo propio, la realidad social y nacional.

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