AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 27 Marzo  2006
LOS "ACCIDENTES" DE LA TREGUA TRAMPA
Editorial minutodigital 27 Marzo 2006

Lo constructivo es oponerse al pacto con la ETA
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 27 Marzo 2006

La España del sentido común
BENIGNO PENDÁS ABC 27 Marzo 2006

Víctimas, asesinos y embaucadores
Agapito Maestre Libertad Digital 27 Marzo 2006

Memoria de errores
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 27 Marzo 2006

Tregua, sí
IÑAKI EZKERRA El Correo 27 Marzo 2006

Felicidades ZP, ¿por qué?
Santi Lucas  elsemanaldigital 27 Marzo 2006

Diccionario del etarra: los que van a negociar desvelan su ideario
Alfonso Basallo  elsemanaldigital 27 Marzo 2006

¿Estamos ante una tregua, o ante una borrachera general?
Santiago Abascal  elsemanaldigital 27 Marzo 2006

Objeción fiscal pero de verdad
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 27 Marzo 2006

Europa y la paz
GERMÁN YANKE ABC 27 Marzo 2006

El cortijo de Esquerra
EDITORIAL Libertad Digital  27 Marzo 2006

Más esperanzas que certezas
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 27 Marzo 2006

El Foro Ermua denunciará a Batasuna por apología de ETA tras el anuncio
R. N. La Razón 27 Marzo 2006

Un mes después del 11-M, se incautaron a ETA 100 kilos de explosivo militar como el que pudo usarse en los trenes
Libertad Digital 27 Marzo 2006

Mucho más sobre Irak
GEES Libertad Digital 27 Marzo 2006

El entreguismo de Zapatero
STANLEY G. PAYNE El Mundo 27 Marzo 2006

Apuntes para una crisis (II): El golpe
Luis del Pino Libertad Digital 27 Marzo 2006

LOS "ACCIDENTES" DE LA TREGUA TRAMPA
Editorial minutodigital 27 Marzo 2006

No sabemos qué es lo que entienden los “porgues” de El país y su presidente Zapatero por accidentes. “Aunque mi deseo es que no haya ningún accidente, nadie puede descartarlo", decía Rodríguez refiriéndose al proceso de negociación con ETA.
Llamar accidente a un asesinato o atentado no nos parece muy respetuoso con las víctimas y desde luego es buena muestra de la manipulación con que se quiere anestesiar a la sociedad. Una manipulación que llega hasta el punto de retorcer el lenguaje para evitar llamar las cosas por su nombre. Y es que es preciso desde el poder transmitir a la sociedad un mensaje positivo, un mensaje de esperanza, para que la negociación se acepte. Todos los medios esgrimen grande y llamativo el anzuelo lanzado por ETA y el PSOE: El fin del terrorismo, la paz. Y si las víctimas hacen un llamamiento a la unidad de los dos grandes partidos para que en la negociación no se paguen precios, los titulares se centran de nuevo en la posibilidad del fin del terrorismo, sin más consideraciones. Pero la cuestión es que este fin del terrorismo lo que puede traer también, como accidente suponemos, es el fin de España, y por ello hay que acudir a la sedación terminal del pueblo para que solo piense y se fije en la paz y no en el precio de esa paz y las consecuencias de un fin del terrorismo con condiciones.

Nosotros nos preguntamos: ¿Por qué todo este tiempo que el gobierno ha empelado en dialogar con la banda, -al menos un año llevan ya negociando hasta que han parido el comunicado de tregua conjunto- aflojando la persecución a su entorno, condescendiendo con gestos favorables, no se ha empelado en lo contrario. En apretar aún más el lazo en torno a los etarras y su entramado político hasta poner de rodillas a los violentos?

La diferencia es sustancial, ETA llega a sentarse en unas mesas de negociación desde una posición de fuerza y con la intención de imponer condiciones. Condiciones respecto a sus presos y condiciones políticas, por mucho que el comunicado pactado con el PSOE haya intentado camuflar, igual que Zapatero camufla detrás de la palabra accidentes la posibilidad de asesinatos, esas condiciones. ETA afronta el proceso de paz como una oportunidad de salir con bien de su estrategia terrorista.

De haberse escogido el camino de aumentar la presión sobre el entorno etarra y la banda, sin duda ZP no tendría la oportunidad de consolidarse en el poder a cuenta del fin del terrorismo, pero ETA se hubiera visto en la necesidad de sentarse a negociar su rendición, porque no tendría otro remedio. Una negociación en la que la sociedad no tendría que pagar precio alguno, ni las víctimas tendrían preocupación alguna de ver a sus torturadores injustamente excarcelados, ni los españoles nos alarmaríamos porque esa negociación implicase una reforma estatutaria que amenazase la unidad nacional, ni los ciudadanos honrados nos horrorizaríamos por ver a Batasuna dictando como tiene que ser nuestra sociedad y lo que tiene o no que formar parte de España o como nos tenemos que organizar.

Francisco José Alcaraz, ha considerado que si el PP está presente en el proceso habrá "una garantía de que no va a haber ningún precio político y de que no va a haber ningún pago a ETA". Y eso es lo que exigimos y es lo que dudamos se cumpla, pues el PSOE ya ha dado muestras de sobra de que sí está dispuesto a pagar por la paz.
 

Lo constructivo es oponerse al pacto con la ETA
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 27 Marzo 2006

Nunca escribo pensando que el PP pueda hacerme caso y, en esta ocasión, menos aún. Sin embargo, los medios que realmente aspiran a formar la opinión pública deben correr el riesgo de ser impopulares para poder resultar útiles, y pasar antes por antipáticos que por imbéciles. Doy por hecho, tras el grotesco episodio de la presión de la Zarzuela a Rajoy, desmentido a medias por el PP y Polanco sin que se lo pueda creer nadie, que el jefe de la oposición se ofrecerá sin condiciones a colaborar con Zapatero en el pacto con la ETA. ¿Y a cambio de qué? ¿De una escena del sofá como las de Felipe y Fraga? No me extrañaría que, para halagarle, Zapatero le dijera lo mismo que Tigrekán II al León de Villalba, que le cabe el Estado en la cabeza. Y, así, mientras el gallego cerraba ruboroso los ojos, el otro le robaba la cartera. Ya hemos visto esa película. Y ganaban los malos.

Como yo no sé en qué consiste el pacto de ZP con la ETA, cuya primera parte ha sido la aprobación del Estatuto de Cataluña, tampoco puedo saber cuál es el calendario previsto en ese pacto. Doy por hecha la relegalización de Batasuna para las municipales y que la ETA, reconociendo su "valentía", pedirá el voto para Zapatero en las generales. Y también tengo claro que esa "actitud constructiva" que todos los medios de la izquierda y no pocos de la derecha piden a Rajoy no puede ser más destructivo para el PP. ¿Ya se nos han olvidado el Perpiñán, el Pacto del Tinell y el Estatuto de Cataluña? Pues, hala, a figurar en el séquito de Zapatero como coartada centrista. ¡Todavía hará el Rey marqués a Rajoy antes que duque a Aznar!

La España del sentido común
Por BENIGNO PENDÁS. Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 27 Marzo 2006

... Cuando está en juego el interés nacional, no importan las ambiciones personales, el deseo de saldar cuentas pendientes, el descargo de las conciencias abrumadas o las cuotas de oyentes o de lectores...

LA gente decente quiere el final de ETA. Las víctimas, ejemplo de virtud cívica, más que nadie. En el marco, por supuesto, de un principio irrenunciable en el orden ético y político: que gane la España constitucional y que pierdan los asesinos y sus secuaces. Desafío de alto riesgo. De hecho, está en juego la dignidad de la sociedad española, de las instituciones democráticas y de la clase política. Una vez más -ojalá sea la última- capuchas y serpientes asumen el protagonismo. ¿Qué pretenden ahora? Las pruebas son concluyentes. Banda de criminales en declive busca interlocutor apropiado. Zapatero recoge la herencia de Aznar para llevarse -si le sale bien- una parte sustancial de la gloria. Injusto, tal vez, pero la política es un simple espejo de la vida. El Pacto por las Libertades (en concreto, la ley de Partidos) es el punto de inflexión. ETA sabe que ha llegado la hora de buscar la puerta de salida. Más débil que nunca por causa de la policía y de los jueces. Con las finanzas ahogadas por la expulsión de Batasuna del juego político legal. El mundo civilizado, otras veces comprensivo, rechaza sin fisuras el «terrorismo de resistencia» a partir del 11 de septiembre. Faltan jóvenes dispuestos a dejarse engañar por la gran mentira revolucionaria. El momento resulta oportuno también para el Gobierno socialista. La hoja de ruta de la legislatura se está cumpliendo sólo a medias. Primera parte con resultados discretos. El Estatuto catalán sólo convence a quienes menos conviene. Segunda parte. Ahora llega lo mejor: el talante se traduce en «paz» por medio del diálogo. Apoteosis del socialismo postmoderno. Sin embargo, como decía Constant, «sólo hay verdad en los matices». Veamos cuáles son.

Llamamos «precio» a tres cuestiones distintas, enlazadas entre sí en forma de círculo vicioso: presos, Batasuna y autodeterminación. Es probable que sobre las dos primeras ya estén dibujadas las líneas nucleares del acuerdo. Ante todo, exprimir a tope la política penitenciaria (beneficios, acercamiento, permisos). Luego, gestionar con prudencia las condenas reales y potenciales. Por supuesto que una aplicación gradual de las medidas y el acuerdo con el PP ayudan a encauzar el asunto. En cuanto a Batasuna , está ya casi de vuelta, si es que alguna vez se ha ido. Sin embargo, no será posible derogar de forma expresa la ley de Partidos. Acaso cabe eludir su aplicación mediante soluciones imaginativas. Nueva ronda de consultas con expertos y juristas, porque habrá mucha gente vigilando que no se vulneren las reglas -muy exigentes- del Estado de Derecho. Por vía directa o indirecta, eso ya se verá, no le faltarán al nacionalismo radical los cauces de participación y la financiación correspondiente. Llegamos así al mal llamado precio «político». No es posible adivinar a estas alturas hasta dónde puede llegar el PSOE y hasta dónde quiere llegar el PSE. Es sabido que Cataluña gana nación en el preámbulo y mejora de largo en competencias y recursos. Pero los nacionalistas vascos ya tienen casi todo lo que necesitan, salvo Navarra. Saben que nadie puede escribir «autodeterminación» o «soberanía nacional». En cambio, los derechos históricos dan mucho juego para aproximarse al límite mismo del esquema confederal. No en vano son hijos del romanticismo organicista y no de la razón ilustrada. ¿Quién redactará esta vez el preámbulo?

La sociedad española intuye que nadie se atreve a trazar una raya entre vencedores y vencidos. Se debate así en el límite sutil entre la esperanza y la indignación, más una dosis considerable de hastío. En todo caso, la España del sentido común no quiere que pase de largo una oportunidad como ésta. Para que todo salga bien, habrá que actualizar el sólido capital moral generado durante la vigencia (material) del Pacto. Es la expresión de un hermoso derecho de resistencia contra la injusticia, cuya secuela han sido las manifestaciones de apoyo a las víctimas. El Gobierno tiene que gestionar con delicadeza y buena fe este caudal de emociones vivas y operantes. Hasta ahora no ha sabido o no ha querido hacerlo. Hace falta un gesto de grandeza que conlleva cierta renuncia a los beneficios partidistas o electorales de la sedicente «paz» en el País Vasco. Beneficios relativos, si lo piensan con cuidado, más allá de la euforia o incluso de la sonrisa. A efectos de imagen, ETA ya casi ha cumplido su parte. Nadie espera, por supuesto, una rendición con luz y taquígrafos. A partir de ahora, todo será desgaste: un preso que vuelve a casa, un acto semilegal de Batasuna, algún exceso verbal inevitable... Cualquier residuo de extorsión, de acoso físico o moral o de violencia callejera jugará en contra del negociador «débil». El programa salta por los aires si vuelve a correr la sangre -Dios no lo quiera- aunque sea por culpa de sectores ofuscados o marginales. Una banda de asesinos no es un ejército honorable aunque pretenda utilizar un lenguaje similar al de Clausewitz.

El PP debe afrontar el desafío con una actitud valiente. Aquí se mide la madurez del centro-derecha. También, dadas las circunstancias, se juegan muchas de las opciones electorales a corto y medio plazo. Rajoy está en condiciones de hacer valer la trayectoria irreprochable de su partido en la lucha contra el terrorismo. Condición necesaria, pero no suficiente: recibir información fiable y sin reservas. Hay algo más. Si se trata de una causa común, el Gobierno tiene que compartir méritos, sin mezquindades partidistas. Las palabras de Zapatero en el Congreso de los Diputados no sirven de nada si encubren una simple maniobra táctica. La sinceridad se demuestra con hechos. Los populares deben situarse en primera línea del proceso para garantizar el triunfo de la sociedad democrática, como exige el comunicado de las víctimas. Lealtad crítica y actitud vigilante: que no se interrumpan los mecanismos del Estado de Derecho; que los ciudadanos honrados no sufran menoscabo en su dignidad individual y colectiva; que ninguna concesión directa o indirecta ponga en peligro el principio intangible de la soberanía nacional... La oposición no puede equivocar su estrategia: no sólo representa a muchos millones de votantes, sino que debe actuar como referencia de una sociedad desquiciada pero -paradojas de la psicología colectiva- también esperanzada. Así las cosas, refugiarse en la indignación sería un regalo inesperado para los promotores del aislamiento. La prudencia más elemental aconseja no ofrecer bazas gratuitas al adversario.

Turno breve para los medios de comunicación. Cuando está en juego el interés nacional, no importan las ambiciones personales, el deseo de saldar cuentas pendientes, el descargo de las conciencias abrumadas o las cuotas de oyentes o de lectores. Partidos y medios ocupan ámbitos diferentes en una sociedad libre. En democracia no hay lugar para las correas de transmisión ni para las campañas en favor o en contra de una carrera política. Todas las fórmulas están inventadas en la historia -no siempre ejemplar- de las relaciones entre la prensa y el poder. Nadie tiene la exclusiva en la defensa de la nación española o en la lucha contra los terroristas. Mucha gente, bastante más de la que parece, reclama moderación y buen sentido. No son tibios o cobardes, «compañeros de viaje» o enemigos emboscados. Son ciudadanos que se mueven por convicciones. También por decoro. Sobre todo -que quede claro- por patriotismo.

Tregua de ETA
Víctimas, asesinos y embaucadores
Agapito Maestre Libertad Digital 27 Marzo 2006

Porque la esperanza nos viene dada por los desesperados, hago una llamada de atención, un recuerdo, a las dos últimas victimas mortales de ETA. Son dos símbolos de los miles de caídos por sus bombas. El último atentado de ETA con víctimas mortales fue en Sangüesa (Navarra). Cayeron Bonifacio Martín y Julio Embid, dos funcionarios de la Policía Nacional. Nada se sabe a ciencia cierta de los autores del atentado. Los familiares de los asesinados, al menos hasta la semana pasada, esperaban que algún día fueran apresados los asesinos. Era su única esperanza. Quizá el Estado de Derecho podría hacer justicia. Hoy, después de la falsa euforia creada por el Gobierno y el comunicado de ETA, estas familias se hallan postradas en el desánimo y el pesimismo. Se temen lo peor. El olvido y la injusticia de sus seres queridos. Están desesperados. Se imaginan la reacción de estas víctimas, de estos ciudadanos, cuando se percataron de que quizá ya nadie busque a los asesinos de sus seres queridos.

Por eso, porque tiene que ser durísimo para alguien que toda su vida está pendiente de que se haga justicia a sus familiares, el Gobierno debería garantizarles que las víctimas no serán olvidadas. Más aún, Zapatero, antes de hablar con Rajoy, debería dejar claro que los asesinatos de Bonifacio Martín y Julio Embid serán investigados hasta lograr capturar a los ejecutores. Debería afirmar con contundencia que los asesinos no sólo serán juzgados, de acuerdo con nuestras leyes, sino que cumplirán su condena sin otra gracia que la derivada de la aplicación de la ley. Si Zapatero no contesta afirmativamente y sin rodeos a estas preguntas –¿serán capturados?, ¿serán juzgados?, ¿cumplirán las condenas?–, nadie debería concederle a este hombre credibilidad alguna para acabar con el terrorismo de ETA.

Tampoco deberíamos dejarnos embaucar por los cantores de vanas esperanzas y quimeras sin sentido. La "esperanza" que no surge de la fatalidad, el sufrimiento y la desdicha, es sólo un adorno "pacifista" de profesorcitos de ética. La "esperanza" motivada por un comunicado amenazador de individuos encapuchados es un autoengaño para no enfrentarse cara a cara con el terror. La genuina esperanza sólo será una referencia moral y, sobre todo, política, cuando el presidente del Gobierno de España conteste afirmativamente las preguntas de los desesperados, las víctimas.

El resto de cuestiones son engaños para ganar elecciones.

Lo más grave de todo, lo más trágico de esta tregua, es que el alto fuego ya llevaba dos años funcionando. ¡Casualidad! ETA, por desgracia para todos los españoles, sigue marcando la agenda política y, seguramente, también la electoral. Éste es el drama.

Memoria de errores
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 27 Marzo 2006

En medio de la euforia desatada por el anuncio de tregua de ETA, dos cargos públicos, los responsables de Interior de los gobiernos vasco y central, han decidido mantener las medidas de protección a las personas amenazadas en las mismas condiciones que hasta ahora. Probablemente ambos han tenido en mente la experiencia de la tregua de 1998, cuando se redujeron los dispositivos de seguridad e, incluso, se retiraron efectivos dedicados a la lucha antiterrorista, medidas que luego se pagaron muy caras.

El anuncio de ETA es una buena noticia, pero la banda terrorista no tiene el beneficio de la duda y deberá demostrar día a día y con hechos que lo declarado en el comunicado del miércoles pasado es el primer paso para el abandono definitivo de las armas. Y mientras llega ese momento, el Estado no puede bajar la guardia ni adoptar medidas que sean irreversibles o de difícil marcha atrás.

La tregua de ETA de 1998 fue utilizada por ETA para recoger información sobre sus víctimas, para rearmarse, para organizar nuevos comandos y para preparar atentados. El asesinato del dirigente socialista Fernando Buesa fue uno de los crímenes que se preparó mientras la banda decía estar en un alto el fuego «indefinido y total».

Aquella experiencia ha hecho que haya muchos desconfiados y escépticos. No son aguafiestas, como decía el lehendakari en el Parlamento hace unos días, ni personas que prefieran que ETA vuelva a matar antes que reconocerle al actual Gobierno la parte del mérito que le pueda tocar. Sólo son escarmentados con memoria.

Quienes están en el secreto de la tregua transmiten mensajes de máximo optimismo asegurando que esta vez es la definitiva. Lo mejor que puede ocurrir es que tengan razón, que ETA haya emprendido el camino de su desaparición. Pero quienes en 1998 estaban en el secreto de la tregua de aquel año decían cosas que se parecen como una gota de agua a otra a lo que ahora estamos oyendo: «El comunicado ha confirmado lo que pensábamos, que ETA ya no va a usar más las armas, además lo ha dicho con bastante solemnidad, por tanto estamos ya en un proceso de paz». «Creo que no va a haber más tiros ni más asesinatos en Euskadi». No son palabras que haya dicho estos días ningún dirigente socialista, sino que las pronunció hace ocho años Xabier Arzalluz, que entonces tenía tan buena información como la que ahora puedan tener algunos miembros del Gobierno y del PSOE. Tan seguro estaba entonces Xabier Arzalluz que llegó a afirmar que si ETA volvía, él y Joseba Egibar tendrían que retirarse de la política.       f.dominguez@diario-elcorreo.com

Tregua, sí
IÑAKI EZKERRA El Correo 27 Marzo 2006

i.ezkerra@diario-elcorreo.com

Tregua, sí. Tregua lingüística. Uno solicitaría humildemente y agradecería sinceramente una tregua a todos los partidos, a todos los políticos, a todos los medios de comunicación, a todos los analistas, a todos los pacifistas Una tregua en la cual dejen de repetir, por favor, por piedad, por sus hijos, por Dios, por humanidad pura y simple, ese largo repertorio de expresiones manidas, manoseadas, sobadas y sobeteadas; de frases hechas, estereotipadas, revenidas y recocidas; de topicones hilarantes, asqueantes y estomacantes con los que durante años se nos ha estado torturando de modo inclemente a los seres que tenemos algo de sentido común, de sentido del ridículo, de sentido del humor, de sentido a secas Expresiones desalentadoras como aquella de 'algo se mueve en HB', que nos remite a una época desdichadamente quieta y que tiene igual ya veinte años o esa otra nauseabunda hasta un grado no ya mental sino físico de 'ahora la pelota está en el tejado del Gobierno' o 'ahora toca al Gobierno recoger la pelota' o 'toca al Gobierno mover ficha' (que pretenden convertir en un deporte una cuestión grave) o 'hay que darle una oportunidad a la paz' o 'diálogo sin límites' o 'diálogo sin exclusiones' o 'dialogar hasta el amanecer' o 'aunque tengamos que dejarnos algunos pelos en la gatera', que nos reduce de manera directa a la categoría zoológica. Mal empieza un asunto que nos exige un comportamiento propio de los gatos y además de los gatos en el trance más humillante, el de atravesar un paso bajo y estrecho donde se les enreda el bigote.

A veces uno tiene la sensación de que ciertas ideologías y actitudes políticas, una vez derrotados sus valores y agotado su discurso, sólo pudieran justificarse con la coartada de cuatro sofismas mal urdidos y sostenerse sobre cuatro palabras, cuatro lemas publicitarios, cuatro eslóganes comerciales cogidos con alfileres y repetidos hasta la saciedad. Y a uno le choca que ideas que aspiran a revolucionarias se sostengan sobre burdas y machaconas estrategias de marketing empresarial norteamericano, sobre las técnicas capitalistas que se utilizan para la venta de unos calzoncillos o un automóvil de moda. Quizá por eso mismo, porque algunos nunca hemos hecho caso a la publicidad, porque siempre hemos sabido apagar la tele en el momento preciso y hemos conseguido sustraernos a las modas y a las marcas, nos haga menos mella la publicidad aplicada a la política y a la ideología. Quizá por eso, porque de un modo natural y espontáneo siempre nos hemos logrado dar una tregua ante la propaganda sin tregua del mercado, cuando oímos lo de la pelota y el tejado sonreímos como cuando oímos que tal coche es para 'los hombres duros'.

Felicidades ZP, ¿por qué?
Santi Lucas  elsemanaldigital 27 Marzo 2006

Informaba el viernes nuestro periódico de que se habían enviado muchos mensajes a través del teléfono móvil con motivo del anuncio de la tregua de ETA diciendo "felicidades ZP". Es indecente la enhorabuena. ¿Por qué se felicita a Zapatero cuando ETA anuncia que nos perdona la vida? ¿Cuál es la intervención mirífica que se le debe al presidente del Gobierno en este paréntesis? ¿Le debemos el alto el fuego de ETA a alguna iniciativa de negociación por parte de Zapatero que haya que agradecer?

Ha sido miserable la reacción de los medios socialistas ante la reacción del PP por el comunicado de los terroristas. Mariano Rajoy ha mostrado la actitud política más responsable y sensata en esta encrucijada sobre la base de tres referencias que no se pueden perder de vista: la paz no tiene precio, el Estado de derecho no puede relajarse y el PP ofrece su colaboración al Gobierno en el marco del devaluado pacto por las libertades y contra el terrorismo. No pudieron admitir la talla del líder de la oposición. El País se inventa que el mismísimo Rey Juan Carlos, a petición del presidente del Gobierno, había llamado a Rajoy para reclamarle el apoyo institucional del PP a una "etapa considerada como un asunto de Estado". Como consecuencia de ello, según el diario preferido de Zapatero, "el tono y el contenido de la segunda declaración del líder popular fueron más constructivos". Les importa un rábano escribir la historia a su antojo, meter en danza al Rey, asegurar que obedece a Zapatero para que hable con Rajoy y decidir que por eso, y sólo por eso, el presidente del PP se ofreció a colaborar con el Gobierno. La cara no puede ser más dura ni la bajeza más honda.

El propio Mariano Rajoy difundió un comunicado el mismo viernes en el que negaba tajantemente haber recibido ninguna llamada de S.M. el Rey tras conocerse el anuncio de la banda terrorista ETA y recalcaba lo que no quieren reconocer en el partido socialista, que su posición había sido idéntica antes y después de su intervención en el Pleno del Congreso de los Diputados.

Felicitan a ZP los socialistas. ¿Por qué? Si el Gobierno administra el anuncio más anhelado por los españoles de la forma tan mezquina e imprudente con las que ha comenzado a hacerlo estaremos ante una gran noticia rebajada por una traza innoble.

Diccionario del etarra: los que van a negociar desvelan su ideario
Alfonso Basallo  elsemanaldigital 27 Marzo 2006

Zapatero ha anunciado que, una vez verificada la tregua, pedirá al Congreso autorización para entablar negociaciones con ETA. Tiene gracia que diga eso, cuando el Gobierno lleva meses negociando con la banda armada.

Concedámosle la licencia (por no llamarlo otra cosa). E informemos, eso sí, acerca del ideario de quienes están al otro lado. Lo que sigue son testimonios de etarras, contenidos en el libro Patriotas de la muerte, de Fernando Reinares. Los agrupamos por temas. Puede ser muy ilustrativo: es lo que han sostenido durante años los terroristas vascos. ¿Habrán cambiado? He ahí la cuestión.

España.- "Yo soy vasco. Yo soy andaluz y soy vasco. Y lo que te voy a decir es que no soy español". "¿España? Represión. España era la policía que tenías al lado y que te machacaba. España era el emigrante que había venido de fuera, que no se había integrado. (...) Eso era España, represión y negación de derechos".

Raza.- "Te dabas cuenta de que, joder, de que tú no eras español. Decías: pero yo ¿qué chorra tengo que ver con los de Segovia, por ejemplo? (...) ¡Somos totalmente distintos! Ni comemos, ni dormimos, ni nuestros excrementos son iguales. (...) Entonces a mí que no me digan que soy igual que uno de Andalucía, porque yo no soy igual, joder. Mis genes tienen que ser de otra forma".

Independencia.- "Yo lo que he querido es que Euskadi sea independiente".

Democracia.- "Yo, además, nunca he sido demócrata. (...) ETA no ha luchado por la democracia española. ETA es un grupo nacionalista que lucha por la liberación de Euskadi y punto".

Nación.- "Yo lo que quería es que esto fuese una nación, sin tener que vivir a cuenta de Madrid. Y que nos dejarían gobernarnos a nosotros mismos".

Navarra.- "Del PNV hubo una cosa que... ¡puf!, le tardé mucho tiempo en perdonárselo. Que fue la admisión del Estatuto sin Navarra. ¡Eso sí que no! Aquello me parecía bestial".

Lucha armada.- "Quieres que el ejército español se vaya de aquí, que la Guardia Civil se vaya de aquí. Y sueñas con... sueñas con el ejército vasco como la venida de Dios a la tierra. O sea, de alguna manera, una victoria militar sobre el ejército español".

Fascinación por las armas.- "¿Quieres entrar a trabajar con nosotros? Yo digo que sí. (...) Pero yo automáticamente que vi las pistolas allí encima de la mesa, yo estaba feliz. Estaba feliz. Yo me sentía perfecto".

Violencia.- "Lo que teníamos clarísimo es que el Gobierno español por las buenas no iba soltar nada. (...) Suelta cuando le presionas o le obligas a ello".

Asesinato.- "Yo creo que lo ves como enemigo, como alguien que... está reprimiendo a tu pueblo. Y tienes que darle los tiros... porque es un camino de liberación". "Pum, le pegamos un tiro... No, no me acuerdo de ningún sentimiento, ni de pena por la persona. Encima ¡si no se le mata a la persona! Incluso hoy, uno de ETA, cuando mata a un guardia civil, no le mata a la persona. (...) Estás atacando a un símbolo o tal".

¿Estamos ante una tregua, o ante una borrachera general?
Santiago Abascal  elsemanaldigital 27 Marzo 2006

El comunicado de ETA es una mala noticia para los españoles, porque la banda terrorista vuelve ha marcar la agenda, y porque la negociación política ya comenzó hace tiempo.

27 de marzo de 2006. No he visto a mi alrededor gentes posesas brindando con champán por el comunicado de una organización terrorista. No he sido receptor de ningún SMS con felicitaciones y enhorabuenas por la buena nueva que inunda los noticiarios. Nadie ha osado darme una palmada en la espalda porque los terroristas, temporalmente, aparentemente, hayan decidido indultarnos. No he oído palmas ni gritos de júbilo en mis cercanías. Nadie se ha atrevido a considerar que el stop temporal, como todo stop, de los terroristas, había de ser una excelente noticia para mí y para los míos.

"¿Y ahora que tal?". Ha sido lo único que alguien ha acertado a preguntarme. Eso; una pregunta, una duda, ha sido lo máximo que algunos me han planteado sobre la "tregua" etarra. Los más me han mostrado directamente su desconfianza, su escepticismo, su indignación. Y eso es bueno, porque, al menos, significa que quienes me conocen, me conocen bien, y saben lo que pienso. Y también, ¿por qué no decirlo?, que quienes me rodean no están caracterizados por la ingenuidad.

Sin embargo, existen quienes, en el mundo político y periodístico, no se atreven a decir que el anuncio etarra es una mala noticia. Si cualquier comunicado de los terroristas es un mal augurio, el último lo es sin paliativos, sin matices. Es rotundamente malo para los españoles el anuncio de ETA. Porque, como en los peores momentos, ETA vuelve a marcarnos la agenda, y porque este comunicado es la confirmación de una negociación política ilegítima con los terroristas, negociación que ya ha comenzado. ¿Alguien se cree que tras cuatro décadas de asesinatos y "sacrificios" en pos de la independencia las cosas van a terminar así? Desgraciadamente algunos lo creen.

Yo me atrevo a decirlo. Yo quiero decirlo. Yo lo digo. Con plena legitimidad porque hace muchos años que ETA me quiere matar, a mí y a mis seres queridos. El parón de ETA es una malísima noticia. Es el más pésimo de las augurios para nuestra nación. Porque el Gobierno prepara la capitulación.

Hay quienes, desde la prudencia, y desde la inteligencia –uso su vocabulario-, sostienen que es necesario estar cerca del Gobierno e incluso apoyarle para que no existan beneficios políticos en el intercambio con los terroristas. Yerran. Y lo hacen profundamente. Las concesiones políticas ya se han producido. ¿Alguien puede negar que la no impugnación de la candidatura del PCTV fue un cromo político regalado a los terroristas? ¿Alguien puede creer que la coincidencia exacta entre la fecha del comunicado etarra y la obtención del título de nación por Cataluña es una casualidad? Algunos pensamos que las concesiones políticas comenzaron en Perpiñán. ¿Alguien nos está proponiendo no mirar la pasado? ¿Alguien nos sugiere un suicida "pelillos a la mar"?

Hoy, en España, en el mundo político, en la prensa, en la empresa, muy pocos se atreven a rechazar de plano el comunicado etarra. Muy pocos son capaces de despreciarlo sin tapujos. A quienes vivimos la persecución de la anterior tregua, a quienes sufrimos los ataques de los alevines de ETA cuando los de la primera división estaban de vacaciones, esos pocos nos representan a la perfección. Ante la borrachera general, y ante el despedazamiento de España, algunos nunca brindaremos con champán.

Propuesta de ERC
Objeción fiscal pero de verdad
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 27 Marzo 2006

La propuesta de los separatistas catalanes para crear la figura del objetor de conciencia fiscal me parece excelente, pero se quedan cortos. No quieren que los dineros de los pacifistas vayan a parar al presupuesto de Defensa. De acuerdo, pero se me ocurre que otros muchos no queremos que lo recaudado gracias a nuestro trabajo vaya a Justicia, Educación, Interior, Cultura, Vivienda y Presidencia. Al menos mientras Justicia sirva de climatizador de jueces, magistrados y fiscales y teledirija al Fiscal General para que ajuste el principio de legalidad al calendario terrorista; o mientras se compare al partido que votamos con la ETA (con ventaja para ésta, que hace menos "ruido"). Habrá que objetar mientras en algunas partes de España la educación discrimine a los castellanoparlantes. Que pague Rita mientras Interior siga obstaculizando la investigación del 11-M, mientras el ministerio de Cultura exista y el de Vivienda insulte nuestra inteligencia regalando stocks de zapatillas a los jóvenes, que reputa imbéciles. Al presidente del gobierno que le subvencione el IRA, la Liga Árabe o la Fundación Sabino Arana en tanto no condene los atentados etarras ni el asalto a las sedes populares, llame "accidentes" a los "asesinatos", compare a su abuelo con Irene Villa y se declare rojo. Un "rojo" no es un izquierdista sino otra cosa, y él lo sabe muy bien. La categoría es guerracivilista. A un rojo que lo financie su señora tía.

Qué decir de la parte del IRPF, del IVA y de los impuestos especiales que va a quedar en manos de los gestores de la nación catalana. No voy a financiar la presión sobre los contratados de la Generalidad para que engorden las filas del separatismo: nadie decente debe aceptar una práctica totalitaria. ¡Objeción! No admito que una parte de mi trabajo financie, a través del sueldo de los técnicos y vía comisión del 20 %, al partido que un día ha de declarar la independencia de Cataluña: nadie puede exigirme que trabaje en pos de mi propio exilio, ostracismo o algo peor. ¡Objeción!

La gasolina del coche que lleva a Perpiñán que la paguen ellos. Como el despacho de Huguet, que dice que la nuestra es la bandera del enemigo: al enemigo ni agua. Como los viajes, hoteles y camisetas de las selecciones nacionales catalanas del deporte que sea. Como los informes con los que el tripartito está comprándose a la sociedad civil, piezas de cuya misma existencia me permito dudar. ¿No estarán confeccionando alguna a toda prisa con el copypaste ahora que Daniel Sirera ha pedido que se las enseñen, verdad? Porque eso significaría que los sabios proveedores de informes habrían de devolver el dinero. Y esos ochenta millones de euros alcanzarían a diseñar y lanzar la interesante campaña que se le ha ocurrido a la Esquerra para regular la objeción fiscal, que esa sí que vale la pena.

Europa y la paz
Por GERMÁN YANKE ABC 27 Marzo 2006

Deberían levantarse ahora de sus asientos y pedir perdón -por su indigencia intelectual- los que defenestraron a Nicolás Redondo acusándole de querer hacer causa común con el PP en la defensa de las libertades de los ciudadanos vascos y en contra del nacionalismo totalitario y violento. Deberían hacer lo mismo los que acaban de castigar, acusada de lo mismo, a su leal adversaria en las más ilusionantes primarias del PSE, Rosa Díez. Porque ahora se comprueba que, en esta grave cuestión de acabar con el terrorismo, es fundamental el entendimiento de los grandes partidos españoles sin cuyo acordado concurso todo devendrá imposible. Si ahora se predica, se debe aceptar que estaba bien predicarlo antes.

El PP se equivocaría hoy si, en su reunión previa al encuentro de mañana del presidente y Rajoy, no respalda la doctrina de la cooperación con el Gobierno. El PSOE erraría mañana si limita su papel a una mera transmisión de información y a la solicitud de sumisión. No se trata de que el PP ponga condiciones, sino de que ambos, el presidente y el líder de la oposición, las acuerden mutuamente para lo que se avecina. De ese entendimiento debe surgir la negativa a cualquier precio político, la defensa del Estado de Derecho y la estrategia. Una estrategia que no es la del pacto posible con ETA y su entorno, sino su fin definitivo. No debería ser, la del martes, una jornada de cálculos, sino de exposición de principios. Tampoco la del papanatismo de «la paz», sino la de la defensa conjunta de la libertad ante una banda que, enarbolando la primera, ha sido durante tantos decenios el paradigma del liberticidio.

«Europa es sinónimo de paz», dijo el presidente en Bruselas. Pero Europa es, más bien, el escenario milenario de demasiadas guerras y, en el siglo que ha terminado, de algunas de las más graves barbaries de la Historia de la Humanidad. Europa, además, ha sido el territorio en el que vivían quienes, asegurando que la defendían, se plegaron una y otra vez a los totalitarismos y quisieron apaciguarlos con concesiones y apaciguarse a sí mismos con renuncias.

Lo que sí es cierto también es que en Europa siempre ha habido quienes han estado dispuestos a sufrir, incluso la guerra, para defender la libertad y para hacer que los principios teóricos de un sistema político -la democracia- fueran también los inspiradores de la práctica cotidiana. Y que, al término de la última de las que llamamos «mundiales», se trató de que, mediante la cooperación y la construcción de la unidad (no ciertamente a través de los particularismos) y mediante la garantía de aquellos principios, pudieran impedirse las venideras. Fue una guerra, además, en la que hubo vencedores y vencidos -e ideas vencedoras y vencidas- pero de la que no se quiso que siguiera ni la venganza de los vencedores ni las concesiones a los vencidos, sino el Derecho. La ley justa es lo que es, realmente, sinónimo de paz.

El cortijo de Esquerra
EDITORIAL Libertad Digital  27 Marzo 2006

Si hay algo que cabe esperar de los partidos de izquierda, a lo largo y ancho del mundo, es una gran compasión abstracta por los grandes colectivos "desfavorecidos" acompañada de un desprecio brutal por los miembros concretos de esos mismos colectivos. Esquerra Republicana de Catalunya, además de ser un partido independentista, y de Perpiñán, se autoproclama de izquierdas. Por eso no resulta especialmente sorprendente que se haya dedicado a la extorsión del personal contratado de la Generalitat –el que no tiene el puesto garantizado y al trabajar "en precario" debería ser para la izquierda objeto de especial protección–, exigiéndole una mordida para sufragar los gastos de la organización so pena de despido.

El esquema, por simple, no deja de ser menos siniestro. Se necesita crear una fundación, a la que el ministerio no ponga problemas para llamarse como se quiera, que se financia primero con 60.000 euros de fondos de la Generalitat. Luego se pide a los cargos políticos que donen un porcentaje ­–siempre mayor al 3%– a dicha entidad, dependiente del partido. Más tarde, cuando se ve que el presupuesto aún es demasiado achuchado para las ansias económicas de los líderes de la izquierda, se empieza a exigir a quienes trabajan, "por error", en las consejerías dependientes de ERC, y cuyo puesto de trabajo depende del beneplácito de los cargos políticos del partido. El mensaje es claro: si no obedeces, no comes. Y claro, se obedece y se paga a las insaciables arcas del partido, las que no tuvieron suficiente con su parte alícuota de las condonaciones de La Caixa.

Por si el mecanismo no tuviera ya suficientes connotaciones mafiosas, hay algún dirigente de Esquerra que reconoce abiertamente un comportamiento digno de ser retratado por Francis Ford Coppola. Xavier Vendrell, secretario de organización del Partido, aseguraba que los reacios a pagar el impuesto revolucionario "se han comprometido a hacerlo después de hablar conmigo". Cuatro técnicos que participaron en la elaboración del proyecto de Ley de Políticas de Juventud no fueron tan comprometidos, y les despidieron. A modo de ejemplo para los demás, cabe suponer. Intentando ofrecer alguna excusa, Bargalló afirmó que las cartas sólo se enviaron a "cargos" del partido, olvidando oportunamente que otras misivas pedían a los trabajadores inscribirse en ERC y convertirse así, a efectos recaudatorios, en "cargos" con pleno derecho a ser extorsionados.

Confluyen en Esquerra dos de los virus totalitarios más tóxicos de los últimos siglos: el nacionalismo y el socialismo. Con tan alta estirpe a modo de herencia, no es de extrañar que destilen estos tics más propios de regímenes que creíamos olvidados en España hasta hace bien poco. Pero, con todo, las responsabilidades por este caso no pueden quedar sólo en el partido de Carod Rovira. Existe una fiscalía que, por ahora, no ha actuado. También hay en España, según se rumorea todos los primeros de mayo, unas centrales sindicales que afirman defender a los trabajadores y cuyo silencio ante este asunto no se entendería. Pero, sobre todo, la pretensión de Montilla de que semejante abuso de poder por parte de sus socios de gobierno sólo les afecta a ellos es impropia de un político responsable, razón por la cual suponemos que se le ha encargado a él expresarla.

El partido socialista gobierna con ERC y, mientras mantenga esa coalición, es también responsable político de todos los abusos que esta formación cometa desde una Generalitat a la que tiene acceso gracias a sus acuerdos con Montilla, Maragall y los suyos. Es de suponer que un partido con tan larga tradición de no asumir responsabilidad ninguna tampoco lo hará en esta ocasión. Para ello será respaldado, como siempre, por el silencio de los medios de comunicación afectos al régimen, que son casi todos. Tan sólo esperamos que, llegado el momento de ofrecer excusas, no las busquen en ningún nuevo informe pagado con dinero público.

Más esperanzas que certezas
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 27 Marzo 2006

Dicen, incluso yo mismo lo he escrito alguna vez, que estamos en tiempo de esperanza. Pudiera ser. La presión secesionista que actúa desde la periferia le ha dado mucho calor a la olla nacional y, junto a ello, la acción criminal de ETA, mantenida durante casi medio siglo, ha elevado la presión interna del recipiente hasta el límite que soportan las válvulas. De ahí que la chapuza del nou Estatut y el anuncio del alto el fuego de ETA presenten, en principio, el color verde de la esperanza; pero, que alguien me conteste si es que puede, ¿a qué demonios estamos esperando?

Aunque no sea uno de los santos de mi mayor devoción, conviene recordar a este respecto lo que escribía Manuel Azaña en La invención del Quijote: “La esperanza, contra la vulgar creencia, lejos de sostener la vida la destruye”. La esperanza es, especialmente en política, un sucedáneo ramplón de la certeza, que es, de verdad, en lo que debe sustentarse el Estado de Derecho.

José Luis Rodríguez Zapatero se ha instalado, y con éxito de público, en eso de la esperanza; pero, ¿tiene una idea clara de cuál es el objetivo final de su política? El Estatut, a la espera de su aprobación por las Cámaras y su refrendo popular, supone un revisión vergonzante de la Constitución del 78. Si eso es lo que se pretende —¿por qué no?— debiera manifestarse con mayor transparencia. La sorpresa es un ingrediente verdaderamente indigno de una política democrática.

Por otra parte, y digan lo que digan los oráculos del socialismo en el poder, el alto el fuego que anuncia ETA ha de obedecer, además de a las razones endógenas que pueda albergar la organización terrorista, a algún estímulo exógeno. ¿Qué compromisos ha adquirido el Gobierno, con o sin intermediarios, para llegar a la situación actual?

Lo apuntado más arriba pone de relieve, aquí y ahora, el fundamental papel de equilibrio que le corresponde a Mariano Rajoy como exclusivista que es, en la práctica, de la oposición. Cuando, mañana, el líder del PP acuda a la Moncloa para verse con Zapatero ha de poner sobre la mesa el espíritu de la Constitución o, en su defecto, establecer los supuestos de su hipotética modificación.

Hemos llegado al despropósito de que modificaciones fundamentales en el modelo de convivencia que nos hemos dado, como las que supone el Estatut, se fragüen sin el consenso de los dos primeros —¡y únicos!— partidos nacionales. Entre los dos suman más del ochenta por ciento de la representación expresada del pueblo español y supone ligereza prescindir de cualquier de ellos cuando se trata de diseños fundamentales para el futuro.

Al PSOE, quizás por las circunstancias que concurrieron en su última victoria, le molesta el PP —más de lo que aconseja la prudencia democrática— y trata de arrinconarlo. No pierde oportunidad de intentarlo, pero el nuevo diseño territorial que conllevan las modificaciones estatutarias en curso y cualquier modalidad de diálogo con los protagonistas del terrorismo vasco exigen, para su convalidación democrática, un mínimo acuerdo con el “otro” partido nacional.

Tratar de sostener una mayoría con la ayuda de grupos que, como es el caso de ERC, imitan el negocio de “protección” que inventó Capone cobrándole comisión a sus beneficiarios es, en el mejor de los casos, una frivolidad. En el supuesto que Zapatero sepa a dónde va, que es mucho suponer, esa ruta debe tener el pleno conocimiento y el mínimo consentimiento de Rajoy. Las minorías merecen mucho respeto, pero la mayoría es sagrada.

El Foro Ermua denunciará a Batasuna por apología de ETA tras el anuncio
R. N. La Razón 27 Marzo 2006

Madrid- Las asociaciones de víctimas y los colectivos cívicos aseguraban el sábado que el alto el fuego de ETA puede ser «el principio del fin». Una declaración que unía por fin los objetivos de los políticos, especialmente del Gobierno, con el de los colectivos de víctimas, sobre todo con los más numerosos. Pero eso no significa que renuncien a su premisa de «memoria, dignidad y justicia» que recalcaban en el comunicado de hace dos días.

Ayer mismo, el Foro Ermua anunció que presentará una querella contra Batasuna por entender que la formación ilegalizada hizo «apología» de ETA con su valoración del comunicado difundido el pasado miércoles por la banda terrorista. Fuentes del Foro informaron a Servimedia de que presentarán en los próximos días esta querella, con la que pretenden que los jueces ratifiquen que el partido de Arnaldo Otegi exaltó el terrorismo al pronunciarse sobre el comunicado de la organización criminal.

«Lucha y compromiso».
La reacción inicial de Batasuna al alto el fuego de los etarras fue la lectura en San Sebastián de un comunicado dado a conocer por varios responsables de la formación ilegalizada, entre los que estaban Pernando Barrena. En este comunicado, el partido de Otegi calificaba de «valiente y comprometida» la tregua anunciada por ETA, al tiempo que añadía que «llegamos a este momento político porque miles de personas de Euskal Herria han persistido en su lucha y compromiso por nuestros derechos como pueblo». Asimismo, el texto reclamaba la «desactivación de todas las medidas represivas y de condicionamiento de la actividad política», en referencia a actuaciones como la aplicación de la Ley de Partidos o los procesos contra la banda terrorista y su entorno.

Esta querella del Foro Ermua se suma a otras actividades judiciales que siguen en marcha con independencia del alto el fuego, algo que tendrá un primer hito importante en la citación de Otegi para este miércoles en la Audiencia Nacional. A este respecto, representantes de las asociaciones de jueces y del Consejo General del Poder Judicial han señalado que las causas pendientes deben seguir tramitándose con independencia del alto el fuego.

AL DÍA SIGUIENTE DE LA EXPLOSIÓN DE LEGANÉS
Un mes después del 11-M, se incautaron a ETA 100 kilos de explosivo militar como el que pudo usarse en los trenes
El 4 de abril de 2004, al día siguiente de la explosión del piso de Leganés, la Guardia Civil y la Policía francesa, en una operación conjunta, descubrían en la localidad francesa de Saint-Michel, a 10 km de la frontera española, una fábrica y almacén de armas y explosivos de ETA. En la operación fueron detenidos los etarras Josetxo Zeberio Aierbe y Jean Marie Saint-Pée, dueño del caserío. En el arsenal, además de los explosivos habituales de la banda (dinamita, cloratita y amonal) había 100 kilos de SEMTEX, la versión checa del explosivo militar C4, precisamente el que, según el Jefe Provincial de los TEDAX, se habría usado en los trenes de Madrid.
Libertad Digital 27 Marzo 2006

La banda terrorista ETA siempre ha elegido el sur de Francia para establecer sus campos de entrenamiento y ocultar sus arsenales. Allí es donde se han dado los mayores golpes policiales a su labor de abastecimiento: matrículas, coches, armas y explosivos. El material les llega desde distintos puntos de Europa y es en el “santuario” francés donde se gestiona hasta que se decide cruzar la frontera para cometer atentados.

Uno de los últimos golpes a la infraestructura de la banda supuso el desmantelamiento de una casa que los etarras, con la colaboración esencial del dueño, habían convertido en una auténtica factoría del terrorismo. Sucedió a tan sólo 19 kilómetros de la frontera con España, en Saint-Michel, menos de un mes después del 11-M, al día siguiente de la explosión de Leganés

Entre el material incautado en el polvorín figuraban 650 kilos de diversos tipos de explosivos: cloratita, dinamita, amonal y unos 100 kilos de SEMTEX, la versión checa del explosivo militar C4. Según informó en su momento Libertad Digital, el jefe provincial de los TEDAX encargados de las tareas de desactivación el 11 de marzo declaró ante el juez Del Olmo que los destrozos de los trenes indicaban que se había utilizado algún explosivo militar "tipo C3 o C4". En su declaración, al menos, no albergaba dudas: “Teníamos claro que no era dinamita”. El dato de la incautación del SEMTEX pasó prácticamente desapercibido para la opinión pública, que en aquel momento no conocía esos informes de los TEDAX.

Además del explosivo, en el caserío se encontraron 15 pistolas automáticas, 25 fusiles de asalto y subfusiles, 4.000 cartuchos de diverso calibre, 3 minas antipersona, 15 lanzagranadas, 20 granadas, 15 morteros, 40 artefactos explosivos de activación mediante temporizador, 2.300 detonadores y varios kilómetros de cordón detonante.

El SEMTEX es una versión checa del explosivo C4. Al igual que éste, resulta indetectable después de una explosión, por lo que en la fabricación legal de ambos tipos de explosivo se introducen "marcadores" químicos que permitan detectar su origen. Sin embargo, en el caso del SEMTEX o el C4 fabricados de manera ilegal no se incluyen esos marcadores químicos, por lo que es imposible detectar ningún rastro después de la detonación. El SEMTEX se fabrica, fundamentalmente, a partir de RDX (otro explosivo de tipo militar) y PETN (el explosivo empleado para fabricar cordón detonante).

Desclasificaciones
Mucho más sobre Irak
GEES Libertad Digital 27 Marzo 2006

Mucho más oiremos pero también mucho más vamos sabiendo sobre los orígenes de la guerra. Pronto se abrirá el debate sobre la segunda parte del Informe del Comité de Inteligencia del Senado, el informe Silverman/Robb. La primera, presentada ahora hace un año, sobre lo que la Inteligencia americana conocía, o creía conocer, acerca de las Armas de Destrucción Masiva en manos de Sadam dejó claro que no era gran cosa pero que, con todo, le parecía suficiente como para no abrigar dudas respecto a que Sadam poseía armas químicas y biológicas y trabajaba con ahínco para desarrollar las nucleares, así como misiles de alcances prohibidos por las resoluciones de la ONU. Y esa convicción se reflejaba en los documentos que enviaba al Gobierno. Quedó igualmente claro que éste no presionó a sus espías y no forzó a ninguno a decir lo que no pensaba.

Que nunca segundas partes hayan sido buenas es la gran esperanza demócrata. Se acercan las elecciones del mid-term y cuentan con que el nuevo informe contribuya a enturbiar las aguas. Y no es para menos porque ha de versar sobre el uso político que la Administración hizo de los datos y estimaciones que le proporcionaban los servicios de información. Todo secreto ha dejado de serlo, miles y miles de papeles han sido minuciosamente examinados y ahora toca cotejar los textos de agentes y analistas con los de los discursos públicos. Frase a frase, adjetivo por adjetivo. ¡Ay del menor desvío, de la más mínima diferencia de tono entre el circunspecto lenguaje de unos y el enfático de los otros! Vidrioso empeño, por su misma naturaleza hiperpolitizado y superpartidista.

Los demócratas, pobrecillos inocentes, fingirán no saber que toda guerra necesita su propaganda, que todo discurso político tiene una dimensión publicitaria, venga de donde venga y vaya a donde vaya. Se olvidarán también de que la inteligencia no trabaja para el gran público ni para deleite de los medios de comunicación sino exclusivamente para los gobiernos. Del exhibicionismo que con sus productos se ha hecho difícilmente puede salir algo bueno. Lo que sus rivales republicanos sí recuerdan muy bien es que antes que para ellos la CIA y cía trabajaron para Clinton y que ambos lados del espectro político opinaron e hicieron discursos sobre el peligro que Sadam suponía, diciendo durante años casi exactamente las mismas cosas en casi exactamente los mismos términos.

El staff republicano del Comité de Inteligencia ha preparado más de quinientas parejas de frases, una extraída de documentos reservados, la otra del discurso público, pero sin revelar la autoría. El bonito juego de quién dijo qué y cuándo, quién fue más radical en la denuncia de la amenaza. El periódico conservador The Washington Times viene haciendo algo parecido en su sección editorial desde hace meses, aunque con nombre y apellidos. Pero no es sólo esa astucia política lo que pone a la izquierda americana en una posición incómoda a la hora de hostigar a los que tomaron las decisiones que la inmensa mayoría de sus próceres apoyaron e incluso propugnaron. Se trata de que cada vez sabemos más sobre el origen de la guerra.

Hasta ahora se contaba como si en un partido sólo fuera visible uno de los equipos. Los sadamistas pusieron en práctica un plan que hizo desaparecer millones de documentos y datos informatizados pero les faltó tiempo y las tropas americanas pudieron salvar un par de millones, conservados en un almacén en Qatar, y practicaron muchos centenares de interrogatorios a militares y políticos del régimen. En estos día acaba de aparecer la parte no clasificada, más de doscientas páginas, del "Proyecto Perspectivas Iraquíes, Una Visión de la Operación Libertad Iraquí desde el Alto Liderazgo de Sadam", encargado por el Mando de Fuerzas Conjuntas a un grupo de especialistas, los cuales además han escrito un artículo sobre sus hallazgos con el título "Los Engaños de Sadam: La Visión desde dentro", que Foreign Affairs, la revista más importante del mundo en política internacional, publicará en su número de mayo/junio pero que ofrece ya en línea.

Pero todavía más importante que la reconstrucción de la guerra y su advenimiento desde el otro bando es el hecho de que cada día que pasa aparecen nuevas confirmaciones de la variada relación entre el derribado régimen iraquí y la organización de Ben Laden. El libro, casi profético, de Stephen Hayes "The Connection", publicado a mediados del 2004, no fue más que un anticipo de la masa de evidencia que se ha ido acumulando. Hayes removió CIA con Congreso, Casa Blanca y Pentágono para que se tradujesen y publicasen documentos capturados. Sus esfuerzos demuestran sin lugar a dudas que si la Inteligencia se equivocó sobrevalorando las armas de destrucción masiva, tema en el que subsisten muchos puntos obscuros, erró de plano subestimando escandalosamente la pecaminosa relación entre el estado terrorista laico y los píos terroristas de aspiraciones califales.      GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El entreguismo de Zapatero
STANLEY G. PAYNE El Mundo 27 Marzo 2006

La única sorpresa en el anuncio de un «alto el fuego permanente» de ETA ha sido el momento concreto elegido. Se llevaba esperando algo similar desde hacía mucho tiempo, pero nadie tenía ni idea de cuándo se iba a producir con exactitud. Es producto de negociaciones muy prolongadas entre bastidores, de corte similar a otras celebradas con anterioridad aunque siempre sin ese efecto del concepto «permanente». La «tregua indefinida» de 1998 quedó, a la postre, «limitada» a menos de 15 meses, que siriveron para que la organización terrorista volviera a coger aire para reorganizarse y volver a la acción.
Es importante recordar cuál era la situación hace un par de años, en el momento de las elecciones que dieron el triunfo al PSOE. ETA se encontraba arrinconada, con su brazo político (Batasuna) declarado ilegal y fuera de la circulación, con sus fuentes de financiación reducidas prácticamente al mínimo, con su nivel de reclutamiento en franca decadencia; en suma, en su momento más bajo desde que comenzó a matar, en la década de los 60.

¿Cuál es la situación después de dos años de gobierno de Zapatero? El movimiento terrorista ha sido capaz de reorganizarse y de recomponer parcialmente su brazo político bajo un nombre diferente al tiempo que está reconstruyendo sus apoyos, financieros y de otro tipo, en el País Vasco. La presión policial que había empujado a ETA al abismo se ha relajado y la organización ha sido capaz de mantener negociaciones con el Gobierno, que la han llevado a creer que va a estar en condiciones de lograr sus objetivos fundamentales por medios políticos.

¿Cuáles son exactamente esos objetivos? ¿Qué es lo más probable que vaya a suceder a partir de ahora? El Estatuto catalán no ha sido ni más ni menos que el primer paso, dentro del programa del Gobierno de Zapatero, hacia la demolición de la estructura actual de la Constitución y las instituciones de gobierno españolas.Lo que vendrá a continuación será la fase vasca. El primer paso será la legalización de Batasuna, que puede esperarse que se produzca más pronto que tarde. Esta medida estará precedida o seguida indistintamente de un plan de excarcelación de presos, para lo que se encontrarán algunas excusas o justificaciones convenientes. La excarcelación puede llevarse a cabo bien por fases o bien por categorías, y los presos serán encomendados a terceros, por así decirlo, quizás al asilo de países hispanoamericanos.A continuación se diseñará la nueva versión del Estatuto vasco.

¿Qué forma adoptara este Estatuto? Es excesivamente pronto para aventurarlo. Zapatero hará algunas concesiones básicas al mismo tiempo que tratará de minimizar el alcance de las exigencias vascas, muy en la línea del ejemplo catalán. El proceso puede avanzar por etapas, empezando por un nuevo estatuto que reconozca al País Vasco un cierto carácter de «nación», con un alcance parecidamente limitado, acompañado de nuevas negociaciones secretas que prometan considerar la cuestión de un plebiscito de «autodeterminación» una vez que los socialistas ganen las elecciones de 2008.

El objetivo es presentar un Gobierno elegido por el terrorismo internacional como el que ha resuelto el problema del terrorismo nacional y merecedor, por tanto, de la reelección, cualquiera que sea el precio.

Puesto que el socialismo español no cuenta con una mayoría natural, para el Gobierno de Zapatero ha sido de capital importancia ganarse el apoyo de los nacionalistas catalanes y vascos a fin de conservar el poder. Podrá parecer nefasto desde el punto de vista del patriotismo español, pero tiene todo el sentido del mundo desde la posición ideológica del Gobierno de Zapatero, que es en una medida muy considerable la de esa religión política conocida como «la corrección política multicultural», la cual tiene como objetivo desmontar la cultura, la sociedad tradicional y la superestructura en la que ésta se han organizado históricamente. Esta sociedad está en vías de ser reemplazada por una sociedad fragmentada y atomizada, totalmente laica y relativista y, en consecuencia, más fácil de manipular políticamente.

¿Es posible que incluso alguien tan oportunista y falto de escrúpulos como Zapatero colabore con el nacionalismo vasco sin estrellarse? A largo plazo, dependerá exclusivamente de su grado de entreguismo.Durante la Guerra Civil, el Gobierno de la República concedió al PNV un generoso Estatuto de autonomía que acto seguido fue transformado por el partido nacionalista en una declaración de independencia a efectos prácticos. El Gobierno vasco traicionó sistemáticamente a sus aliados republicanos, negoció tanto con Mussolini como con Franco al mismo tiempo que perturbaba las operaciones militares de la República y terminó por presentar una rendición unilateral. Durante la última parte de la guerra, el PNV negoció activamente con París y Londres con el objetivo de conseguir la partición de España.

Posteriormente, a raíz de la caída de Francia, el dirigente vasco José Antonio de Aguirre puso sus ojos en la Alemania nazi como el protector más deseable. Buena parte del año 1941 la pasó en Berlín, pero no fue capaz de conseguir una audiencia con Hitler.Poco después, el PNV volvió su mirada hacia Washington y colaboró de manera muy activa con las operaciones del espionaje norteamericano en Francia, España y América Latina. En un determinado momento, el PNV falsificó información sobre movimientos de barcos españoles para que pareciera que Franco estaba a punto de entrar en guerra contra Estados Unidos. Su propósito era provocar un estado de guerra entre Washington y Madrid que, una vez más, condujera al final, según confiaba, a la partición de España. Afortunadamente, la embajada de Estados Unidos fue capaz de aclarar rápidamente la situación y de demostrar que no había prueba alguna de que Franco estuviera pensando en entrar en la guerra.

Durante 70 años, los nacionalistas vascos han traicionado constantemente a todos sus grandes aliados e interlocutores. Es posible que no haya en el mundo ninguna otra fuerza política que tan sistemáticamente haya exhibido tal grado de deslealtad y de espíritu traicionero durante un periodo tan prolongado de tiempo.

¿Por qué va a tener éxito Zapatero allí donde se han estrellado todos sus predecesores? En su condición de político de toda la vida que jamás ha ejercido ninguna profesión productiva, considera que en la vida todo consiste en una especie de manipulación política y está convencido de que ha adquirido una habilidad sin par en esta materia, aunque probablemente se haya formado una opinión excesivamente elevada de su talento. Lo que es más probable que ocurra, como se ha indicado antes, es que conceda enseguida las exigencias de menor calado de ETA al mismo tiempo que tratará de espaciar y de aguar las exigencias de mayor trascendencia de la organización terrorista y del PNV. Las negociaciones políticas fundamentales avanzarán, sin duda alguna, en la especificación de una serie de etapas, lo cual supondrá dar concesiones políticas importantes de constitucionalidad dudosa, aunque Zapatero parece seguro de poder mantener a todo el mundo unido en alguna especie de alianza o acuerdo de carácter político, por grande que sea el precio.

¿Va a durar esta tregua de ETA más que la anterior? Dependerá en último término de lo lejos que el Gobierno español esté dispuesto a llegar. Al mismo tiempo, desde el 11 de marzo de 2004 el terrorismo ha entrado en España en una nueva dimensión que ha hecho más difícil, incluso para ETA, justificar ese tipo de acciones. A la vista de este ambiente y de la debilidad a la que se vio reducida a principios de ese año, la política de negociaciones y concesiones de Zapatero les ha llegado que ni caída del cielo.

El Gobierno se ha colocado él solito en una resbaladiza pendiente por la que va a tener que continuar descendiendo si su intención es la de que se siga manteniendo la tregua. Quizá haya límites incluso para lo lejos que Zapatero esté dispuesto a llegar, pero, a corto plazo, el escenario está ya preparado para una serie de concesiones desoladoras. El Gobierno elegido por el terrorismo internacional está dispuesto en estos momentos a conceder una cierta forma de victoria a los objetivos políticos del terrorismo interno. Parece que aquí la línea directriz es la de la paz al precio que sea, aunque el precio que se pague es probable que resulte ser enorme.

Stanley G. Payne es historiador y autor de El Colapso de la República (La Esfera de los Libros, 2005).

Apuntes para una crisis (II): El golpe
Luis del Pino Libertad Digital 27 Marzo 2006

En la película "El golpe", dos simpáticos estafadores (Paul Newman y Robert Redford) organizan un monumental tinglado para vengar la muerte de otro truhán amigo suyo, que había sido asesinado por un mafioso tan cruel como antipático.

El guión de esta magistral película es sencillamente perfecto; no es de extrañar que recibiera un óscar. En él se relata con meticulosidad la planificación y ejecución de esa monumental estafa. Los dos protagonistas deciden despojar al mafioso de su dinero y para ello montan un tinglado con el fin de convencerle de que apueste una cantidad astronómica a las carreras de caballos. Como gancho, Newman y Redford tratan de demostrar al mafioso que disponen de información privilegiada sobre los resultados de las carreras.

Para llevar a cabo la estafa, los protagonistas no reparan en gastos ni en imaginación: falsos garitos de apuestas, actores contratados para que parezcan apostantes, falsas "gargantas profundas" que dan soplos sobre los resultados de las carreras, policías de pega, ... Los estafadores no dejan ni un solo detalle al azar, de forma que el mafioso termina depositando en la ventanilla de apuestas un millón de dólares.

Sin embargo, lo que hace sobresaliente a esta película es su extraordinario final. Para rematar la jugada, los dos simpáticos truhanes preparan un fin de fiesta que incluye la falsa muerte de los dos estafadores, muerte que se produce ante los mismos ojos del mafioso. De ese modo, el mafioso pierde su dinero y, sin embargo, queda convencido de que quienes se lo han arrebatado ya han pagado con su vida semejante atrevimiento. Estafa perfecta: se despluma al pardillo y éste, encima, se queda contento.

La única duda que nos queda a estas alturas es si el enorme tocomocho de la versión oficial del 11-M se fraguó antes o después de los atentados. De lo que no cabe duda alguna es de que estamos ante el timo del siglo.

Hoy publica Libertad Digital una noticia que refleja perfectamente la magnitud de la estafa. Retrocedamos en el tiempo y recordemos el "discurso lógico" que se nos vendió entre el 11-M y el 14-M: en esencia, lo que entonces se nos dijo era que:

En los atentados se había utilizado Goma-2
ETA no utilizaba ese tipo de explosivo hacía muchos años
Por tanto, todo apuntaba a que el 11-M fue un atentado islamista
Pues bien, Libertad Digital ya publicó una noticia hace varios meses que demostraba la falsedad de la primera de esas afirmaciones: según la declaración ante el juez del jefe de los tedax encargado de las tareas de desactivación el 11 de marzo, la inspección ocular de los trenes revelaba que lo que había estallado eran explosivos de origen militar, "tipo C3 o C4".

La noticia de hoy revela que a ETA se le incautaron en Francia 100 kg de Semtex (una versión checa del explosivo militar C4) al día siguiente de la explosión del piso de Leganés. Por tanto, y a diferencia de lo que nos vendieron, el razonamiento correcto era:

En los atentados se utilizó explosivo militar tipo C3 o C4.
ETA disponía de explosivo militar tipo C4, de fabricación checa.
Por tanto, todo apuntaba a que el 11-M fue un atentado de ETA.
No estamos hablando de datos averiguados tras arduas y laboriosas investigaciones: de lo que hablamos es de un dato (utilización de explosivo militar en los trenes) que se conocía ya el 11-M y de otro dato (la posesión de explosivo militar por parte de ETA) que quedó confirmado menos de un mes después.

Estamos hablando, por tanto, de datos que se ocultaron a la opinión pública no sólo en los días y semanas inmediatamente posteriores a los atentados, sino que se han ocultado durante más de dieciocho meses. ¿Se imagina el lector cómo habrían cambiado las circunstancias estos últimos dos años si el 5 de abril de 2004 se hubiera hecho público el siguiente titular: "Incautan a ETA una partida de explosivo como la utilizada en los trenes de la muerte"? ¿Habría podido tomar posesión Zapatero sin convocar inmediatamente nuevas elecciones? ¿Habríamos tenido estatuto catalán? ¿Habríamos tenido que asistir a esta acometida contra el marco institucional que los españoles pactamos en 1978? La respuesta a estas tres preguntas es un rotundo "no". De ahí la magnitud de la estafa.

Porque lo cierto es que, para construir la estafa, no se ha reparado en gastos, ni en dinero. No se ha vacilado en sacrificar confidentes policiales y agentes de nuestros servicios de inteligencia, a los que se ha quemado en un intento de construir una trama creíble de transporte de los falsos explosivos. No se ha vacilado en desmantelar las células de infiltración que el propio CNI había montado dentro del mundo del radicalismo islámico, con el fin de disponer de unos culpables oficiales. No se ha vacilado en pedir ayuda a nuestro vecino del sur para montar el teatro de Leganés, con el que poder construir un fin de fiesta que redondeara la estafa convenientemente. Hay pocas cosas de las que podamos estar seguros en el 11-M, pero una de ellas es que quien organizó la estafa había visto la película "El golpe": el final de fiesta en Leganés es inconfundible.

Hay también otra cosa de la que no cabe ya dudar a estas alturas: si las estafas funcionan es por la pura y simple razón de que continúa habiendo primos. Aunque parezca increíble, todavía hoy, después de dos años de investigaciones, después de desmontar pieza a pieza la versión oficial, todavía encuentro algún dirigente del PP que está convencido de que quienes les arrebataron las elecciones y les echaron a patadas del poder son los pringados que murieron en Leganés. Una estafa perfecta.
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