AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 29 Marzo  2006
La hoja de ruta
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 29 Marzo 2006

Teoría de España
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 29 Marzo 2006

Se coge antes a un mentiroso...
Ignacio Villa Libertad Digital 29 Marzo 2006

La democracia en los partidos
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 29 Marzo 2006

Zapatero-Rajoy, expectativas cumplidas
Editorial ABC 29 Marzo 2006

Una tregua amañada
Jesús María ZULOAGA La Razón29 Marzo 2006

La acobardada candidez de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 29 Marzo 2006

Pagos a plazos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Marzo 2006

El alto el fuego de ETA
José Luis Manzanares Estrella Digital 29 Marzo 2006

¿SE DEJA ENGAÑAR RAJOY POR ZP?
Editorial minutodigital 29 Marzo 2006

No me creo nada
Fernando Berlanga minutodigital 29 Marzo 2006

FRAGA DA LA NOTA
Editorial Minuto Digital 29 Marzo 2006

Te Deum de la paz
IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 29 Marzo 2006

Unidad democrática en la foto final
BORJA BERGARECHE El Correo 29 Marzo 2006

EL NUEVO ESTATUTO HARÁ LA VIDA MUY DIFICIL A LOS PROFESIONALES DE CATALUÑA
Inmaculada Sánchez Ramos Periodista Digital 29 Marzo 2006

Carta abierta al Consejo de Europa
Pío Moa Libertad Digital 29 Marzo 2006

Boadella: "Cataluña debe de ser una de las regiones más corruptas de la Unión Europea"
Libertad Digital 29 Marzo 2006

García Trevijano: "Ni la unidad nacional ni la democracia política son negociables"
Ana Arenal Estrella Digital 29 Marzo 2006

Aznar afirma que la 'utopía socialista' y la 'ensoñación nacionalista' tienen rasgos comunes con los yihadistas
Europa Press (Roma) El Confidencial 29 Marzo 2006

El Barça y otras entidades apoyan el consumo de productos en lengua catalana
L. R. B. La Razón 29 Marzo 2006

ERC presionó a La Caixa con una guerra antipeajes hasta que le canceló la deuda
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 29 Marzo 2006

LA CAÍDA DEL USO DE LA LENGUA GALLEGA, EMPLEADA COMO HABITUAL POR EL 63% DE LA POBLACIÓN, SE ATENÚA
Paula Pérez Santiago La Opinión 29 Marzo 2006

La hoja de ruta
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 29 Marzo 2006

La reunión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el presidente del PP, Mariano Rajoy, es pura distracción. La verdad es la diseñada en la «hoja de ruta» que trazó hace cuatro años «Mikel Antza» y que sigue al pie de la letra el Gobierno. Como podremos ir comprobando, se irán cumpliendo los hitos fundamentales marcados en ella: la aproximación de presos al País Vasco, una amnistía, la anexión de Navarra, las conversaciones sobre el nuevo Estatuto (prácticamente la secesión)... Si hemos pagado un precio «catalán», ¿cómo no vamos a pagar un precio «vasco»? En cuanto a las reuniones con Mariano Rajoy, Rodríguez Zapatero las considera convenientes, no ya porque piense que con ellas va a engañar a la dirección del PP, sino para fundamentar las críticas de los suyos a la intransigencia de aquella.

Es evidente que el presidente del Gobierno va a mantener los dos planos hasta el punto en que la teatralización será insoportable. Entonces, los socialistas volverán donde solían, esto es, a sus actitudes tradicionales en relación con «la derecha». Por esto Rajoy debería ir «verificando» la voluntad de Zapatero. ¿Cómo? Exigiendo compromisos de hierro. Por ejemplo, la vuelta al Pacto Antiterrorista, como hizo ayer. Zapatero no podrá asentir y quedará al descubierto. Como ayer.

«Mikel Antza» espera la reconciliación de los «españoles» y los «vascos» para dentro de seis u ocho años. Es decir, para cuando no quede ningún preso de ETA en la cárcel y los vínculos del País Vasco y España sean prácticamente los de dos estados. En el mejor de los casos, cabe esperar que lleguemos a ese horizonte -nada lejano, por otra parte- sin enfrentamientos entre personas y territorios. Pero habría que ser amorales para no convenir en que el proceso de paz del País Vasco y el cambio del modelo de Estado nos llevan a la destrucción de la Nación española. Unos, amorales por comisión; la inmensa mayoría, por cobardía o inconsciencia.

Ya hemos comenzado a pagar un altísimo precio político. El negociador del Gobierno es ETA. Rajoy es un pretexto. Rodríguez Zapatero ha comenzado ya a hacer elogios de Arnaldo Otegi como ciudadano. Es un político movido por la esperanza, ha dicho.

Dentro de poco tiempo, «Mikel Antza» explicará en qué condiciones de exilio y dificultades trazó su hoja de ruta que iba a llevar a socialistas y a nacionalistas a la reconciliación, y sin duda para entonces tendrá su pleno sentido aquella frase de Alfonso Guerra de que a España no podría reconocerla ni la madre que la parió.

Gobernantes incompetentes
Teoría de España
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 29 Marzo 2006

El Parlamento deshace briosamente la nación española. Ya no somos, estrictamente, españoles, puesto que se emborrona el significado de España y español. Se olvida que primero fue la nación, después la forma de gobierno, la democracia, los derechos humanos. Nunca en la historia los derechos han caído del cielo, sino que han brotado en un suelo nacional de una evolución civilizadora.

Se ha perdido una larga batalla. Comenzó a finales del XIX, con las "Bases de Manresa", en las que ya se oían reivindicaciones muy similares a las de ahora. En ellas se reclamaban: "Cortes Catalanas, un órgano de poder ejecutivo autónomo, el restablecimiento de la Audiencia de Cataluña como órgano de poder judicial, el orden público y la enseñanza bajo control autóctono, así como la oficialidad del catalán como única lengua propia del país. El principio básico inspirador de las bases es que Cataluña será soberana de su gobierno interior" (los subrayados son míos).

Esto sucedía en 1892. 114 años. Si esta cantinela, repetida a lo largo de más de un siglo, logra sus objetivos destructores, ¿de quién es la culpa?

¿De la pujante fuerza del nacionalismo entre el pueblo? No; esto está ya más que demostrado que si es un asunto que ha ocupado la inmensa mayoría de la actividad política durante dos años, no está entre las primeras inquietudes de la mayoría de la gente. Pero ni a favor ni en contra, es decir, que no quita el sueño a casi nadie. Lo que es bastante claro es que esto tiene consecuencias funestas que deberían producir cierto desasosiego en la gente normal. Entonces, ¿será que algunos pocos nos inquietamos por nada, sin motivo?

Se dice que somos un pueblo difícil de gobernar; que tenemos tendencia a la inestabilidad, como lo prueba los continuos estallidos y bruscos cambios de gobierno que llenaron el XIX y el XX. Pero puede conjeturarse que la mayoría de esos conflictos, que sobresaltaban al país y lo llevaban de un extremo al otro, eran provocados por botarates ambiciosos, que veían a la nación como algo moldeable a sus grandiosas y altisonantes visiones. Como ejemplo máximo, siempre me ha asombrado la breve pero intensa vida de Juan Prim. Era un militar de fortuna, sin escrúpulos ni cultura pero con arrojo a raudales, que logró echar a la Reina Isabel II, tomar las riendas del poder y hacerse regente. Buscó una nueva dinastía para España (por supuesto, masona) –lo que, por cierto, por suspicacias de Francia a la posible candidatura de un príncipe alemán provoca la guerra Franco-prusiana de 1870– y se trajo un rey saboyano (y masón)... para morir asesinado a los 56, antes de ver coronada su Obra y su Rey, Amadeo I de Saboya. Porque Amadeo I reinó en España. Fue soportado por los españoles 2 años. Impresionante currículum el de Prim. ¿No era un destino relumbrante, tanto al menos como funesto? Sus sucesores trajeron la república, que dio el poder a personajillos mezquinos que acabaron la faena de demolición.

Abundan los ejemplos de tronadas cabezas que de un modo u otro alteraron la vida normal de la sociedad. Inteligentes como Cambó, que sin embargo cayó repetidas veces en la tentación de desestabilizar las instituciones aliándose con cualquiera. Mediocres (muchas) como Romanones, que entregó a la monarquía a los republicanos.

No todos los espadones fueron desestabilizadores; es más, algunos trajeron periodos de paz. Primo de Rivera prolongó la Restauración unos años gracias, como dice Moa, a que solucionó nada menos que los gravísimos problemas del terrorismo, la guerra de Marruecos y el separatismo que los mediocres políticos eran incapaces de abordar. Nadie se lo agradeció. Su periodo cayó en la ignominia.

De todo esto podría llegarse a una conjetura sobre nuestra inclinación a la inestabilidad: España no sabe elegir a sus gobernantes. No es que el pueblo sea tendente a la furia irreflexiva, es que sus mandatarios suelen ser incompetentes. Y, ciertamente, hoy han llegado a su máximo nivel de incompetencia.

Hay, pues, un problema de selección que, por otra parte, es muy común en el mundo. Salvo escasos países, que se han estabilizado desde la Segunda Guerra Mundial, el resto está en constante convulsión. Esto, por cierto, debería ser motivo adicional para que viéramos con gran inquietud lo que está pasando. Si observamos los países estables a los que deberíamos imitar, se observa que los procesos de selección de mandatarios tienen filtros positivos y negativos: de estímulo, que incentivan a los mejores dedicarse a la política, y de rechazo, que evitan la llegada e instalación de indeseables. Es decir, con más o menos efectividad, buscan que lleguen los mejores a disputar los puestos relevantes. En España, como es obvio para el que quiera verlo, hemos llegado al resultado opuesto: tenemos en el poder y sus aledaños a los menos capacitados mental y moralmente. No se tenga por un insulto: es una constatación.

Una democracia debería fomentar un proceso de selección de los mejores, de los más virtuosos (en el sentido clásico) para mandar. Esto, supongo, no está lejos de la tesis de "España invertebrada" y "La rebelión de las masas" de Ortega. Pero no comparto el pesimismo de Ortega sobre la historia de España, que no fue toda de decadencia. Por el contrario, cuando España tuvo una buena selección de gobernantes y mandos, hubo estabilidad, como certifican muchos historiadores. Así sucedió con los Borbones de Felipe V a Carlos III, que tuvieron grandes ministros, objetivos y prioridades muy claros; lograron una gran prosperidad en todas las "Españas"; metrópoli y ultramar. También, con discontinuidades, durante la Restauración, con la inestabilidad provocada por los irresponsables antisistema, que llegaron a asesinar a los mejores mandatarios cuando les convino.

Ahora bien, Ortega tenía razón en destacar que el sistema de promoción social español –no sólo en lo político– no es selectivo con los mejores, sino un sistema demagógico en el que los zafios y torpes se complacen en ver arriba gente tan zafia y torpe como ellos. (Creo que no otra cosa es la rebelión de las masas.)

Este es un resorte psicológico alimentado por destacados factores: la pésima educación nacional, con títulos académicos en devaluación permanente; el fácil acceso de gente sin preparación a los puestos más delicados por cooptación, atendiendo a la fidelidad del aspirante... Es casi lógico que los aupados por este irregular sistema se opongan con todas sus fuerzas a la emergencia de los mejores. Lo que no dijo Ortega es la decisiva contribución de la izquierda socialista a la consolidación del nefasto sistema. Pues, cada vez que ha podido, el PSOE ha instalado la cooptación corrompida y la selección inversa, que fomenta, junto con la máxima incompetencia, la extrema docilidad.

Esto, como se ve ahora, es de consecuencias trágicas.

Encuentro ZP-Rajoy
Se coge antes a un mentiroso...
Ignacio Villa Libertad Digital 29 Marzo 2006

La entrevista mantenida este martes en Moncloa nos deja encima de la mesa varias consideraciones que provocan preocupación y desasosiego.

Es verdad que el presidente del Partido Popular, en su comparecencia ante los medios de los comunicación, no ha renunciado a sus principios. Ha defendido el Pacto Antiterrorista, se ha negado a las mesas políticas, ha insistido en la necesidad de que no existan cesiones políticas a los terroristas. Con estos enunciados, Mariano Rajoy mantiene la posición habitual de los populares de la lucha antiterrorista. Es más, ha marcado las líneas rojas que el Gobierno no deberá traspasar y que hasta ahora se ha saltado a la torera.

En medio del tsunami de entusiasmo obligatorio del Gobierno hacia el alto el fuego etarra, hay que decir que ha surgido un desacuerdo evidente que deja en evidencia al presidente del Gobierno. Mariano Rajoy ha pedido la convocatoria del Pacto Antiterrorista y Rodríguez Zapatero ha preferido mirar hacia otra parte. Ha respondido que ahora es el momento para la comunicación directa y personal entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición. Zapatero ha dejado intencionadamente al Partido Popular fuera de los acuerdos. Ha querido fundamentar todo en una relación personal entre los dos líderes, saltándose a la torera una cuestión básica: estamos ante una cuestión de Estado y no ante un simple colegueo entre los dos. No estamos en un simple reparto de cromos. Y es que no hay que engañarse; esta estrategia tan personalista permite a Zapatero vender a sus socios parlamentarios que él sigue sin pactar con el PP, y que su relación se circunscribe al líder de la oposición. Dicho de otra forma, pervive el pacto del Tinell.

En todo caso la pregunta clave es una: ¿ha mentido Zapatero a Rajoy? La respuesta también es clara: sí. Lo ha hecho al decir que no ha pactado con ETA, cuando ha insistido que no hay precio político y al subrayar que no tiene ningún compromiso con la banda. Tres mentiras similares y repetitivas sobre las que Rajoy no se ha pronunciado ante la prensa. Se ha limitado a responder: "pregunten al presidente". Con esa estrategia el presidente de los populares le deja a Zapatero la pelota en su tejado. Por su parte, el presidente del Gobierno se ha desecho en concesiones a Rajoy. En los próximos días, no lo duden, quedarán al descubierto de nuevo las mentiras del Jefe del Ejecutivo. Sin ir más lejos, el próximo martes cuando Zapatero se entreviste con Ibarretxe tendremos la primera prueba de fuego.

La posición de Mariano Rajoy no es fácil; desde ahora, la del presidente del Gobierno tampoco. No es verdad que el encuentro entre Zapatero y Rajoy haya servido para recuperar ninguna confianza. Eso es imposible. La entrevista de Moncloa ha supuesto que, desde ahora, Zapatero se encuentra en un examen permanente. Las líneas rojas las tiene marcadas. Y es evidente que las va a traspasar; la experiencia así lo dice. Zapatero ha desmontado la estructura del Estado de Derecho para combatir el terrorismo, ha perseguido a las víctimas y ha insultado al Partido Popular. No hay motivos, por tanto, que permitan demostrar un cambio repentino y milagroso.

El presidente del Gobierno ha mentido y no transcurrirá mucho tiempo sin que afloren esas nuevas trolas. Esta entrevista es una espada de Damocles sobre Zapatero. Y siempre se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

La democracia en los partidos
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN. Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco ABC 29 Marzo 2006

A Rosa Díez

... El sistema democrático funciona mejor o peor gracias al sistema constitucional de equilibrio de poderes y contrapoderes, y sobre todo por la concurrencia de partidos rivales que compiten entre sí, obligando al otro a moderarse y a tratar de sintonizar con la ciudadanía que le vota...

LA democracia de los partidos políticos no es un asunto interno, sino un problema que afecta e interesa al conjunto de la sociedad. La reciente defenestración de Rosa Díez de la Comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo, perpetrada por la dirección de su partido con modos y argumentos incoherentes con los requisitos democráticos y el sentido común, acaba de actualizar ese problema, pero conviene aclarar que el PSOE no es, de ningún modo, el único partido sorprendido en semejantes tejemanejes autoritarios. Lo cierto es que son la norma, porque las deficiencias democráticas de los partidos no son de derechas ni de izquierdas: tienen poco que ver con la ideología fundadora y mucho con el modelo de organización y gestión del poder.

Los partidos están estructurados de modo que un pequeño aparato de dirección, organizado en círculos concéntricos de poderío decreciente y dependencia creciente del aparato central, gobierne sin oposición sobre un gran número de afiliados y administre, también sin oposición, un número todavía mayor de votos considerados como simples cheques en blanco extendidos a un portador al que no es posible pedirle cuentas hasta las siguientes elecciones. Por eso Popper definió la democracia como ese sistema donde todo se reduce a votar un cambio de gobierno cada cierto tiempo, y sin ninguna garantía de que el nuevo vaya a mejorar la trayectoria del precedente.

La gran paradoja es que el sistema constitucional que los partidos están llamados a legislar y gobernar tiene exigencias democráticas que aquéllos no admiten en su seno.

Las constituciones democráticas instituyen un sistema de contrapesos entre los distintos poderes que tiene la misión de frenar, compensar o corregir la tendencia a concentrar la decisión en un número muy reducido de personas, con el consiguiente incremento del abuso, la arbitrariedad y la corrupción. En realidad, un sistema democrático no es aquel donde la corrupción o los abusos sean imposibles, como piensan los afectados por el síndrome de Peter Pan, sino un sistema que permite perseguir y depurar esas conductas con garantías jurídicas. El mismo sentido tiene la limitación constitucional de competencias gubernamentales, y la preservación de los derechos inalienables -de las personas, no de los colectivos- para limitar la intromisión del legislativo y el poder judicial en las vidas privadas. Pues bien, nada de eso funciona o cuenta en los partidos políticos, donde los aparatos disfrutan de un poderío comparable al casi omnímodo de un concilio medieval: definen la doctrina y la herejía a erradicar, emiten anatemas e indulgencias y proclaman excomuniones irrevocables.

Es cierto que los estatutos de los partidos garantizan muchos derechos a los militantes e imponen numerosas limitaciones a los cargos, pero la inexistencia de competencia interna en forma de oposición reconocida, y la coincidencia de las funciones de juez y parte en los mismos círculos de poder, suelen dejarlas en nada. Todos los esfuerzos se dirigen a reforzar el monolitismo y a excluir a los disidentes, prioridad que a la larga redunda en el empobrecimiento intelectual de los cargos partidarios, cooptados entre la afiliación más sumisa y más ansiosa de disfrutar la carrera política que sólo el partido -el aparato- puede darle. Por eso la disparidad pública se entiende como una muestra dramática de división, nunca de un pluralismo no deseado, y por lo mismo se procura evitar que en los congresos del partido se presenten dos o más candidaturas a los órganos de gobierno. De ocurrir, la minoría derrotada sabe que tiene los días contados. Y es ese leviatán demoledor, irrespetuoso con las minorías, cerrado a la sociedad e impermeable a la argumentación de ideas, quien está llamado a gobernar una sociedad que pretendemos abierta, pluralista y basada en la rivalidad permanente entre ideas, grupos e intereses muy diversos, legítimos o no.

Sin embargo, no existen alternativas democráticas racionales al sistema de partidos políticos. Las opciones asamblearias, comunitaristas o corporativas acaban siendo ferozmente antidemocráticas. ¿Dónde está pues la solución? Quizás en que los partidos estén obligados a imitar el funcionamiento de la democracia, y no al contrario.

El sistema democrático funciona mejor o peor gracias al sistema constitucional de equilibrio de poderes y contrapoderes, y sobre todo por la concurrencia de partidos rivales que compiten entre sí, obligando al otro a moderarse y a tratar de sintonizar con la ciudadanía que le vota. Sin embargo, la degeneración del funcionamiento interno de los partidos también acaba poniendo esto en peligro. El catalán se ha convertido en un caso paradigmático de esta deriva, y ya ha afectado a toda España.

Como es sabido, el 90 por ciento de los diputados del Parlamento catalán, con la solitaria excepción del PP, aprobaron un proyecto de Estatut inconstitucional que la mayoría de la sociedad catalana ni reclamaba ni entendía. Las encuestas más favorables coincidían en que apenas el 55 por ciento de los catalanes apoyaban el nuevo texto, y en que menos del 35 por ciento apoyan la idea de que Cataluña sea una nación. Por tanto, las razones que han movido a los partidos catalanes -y muy especialmente el PSC- a pretender lo contrario con insólita cuasiunanimidad hay que buscarlas en la lucha de los aparatos partidarios por blindar un conjunto de competencias exclusivas que nadie ajeno al establishment pueda disputarles ni revocar en el futuro: su propia carrera política. Naturalmente, este sórdido deseo de monopolio garantizado por ley -cuya muestra más elocuente es la obscena importancia política dada a la explotación del rentable aeropuerto de Barcelona- va convenientemente envuelto en la retórica emocional del nacionalismo más rancio y decimonónico. Pero con el nuevo Estatut, Cataluña no es siquiera una romántica nación cultural, es simplemente una carrera política reservada a los aparatos partidarios.

¿Podrían mejorar este panorama reformas como las listas abiertas, la tutela legal y judicial de la democracia en los partidos, considerada como asunto de interés público y no privado, o un funcionamiento de las instituciones parlamentarias menos sometidas a la disciplina del voto? Es posible, o quizá no. De cualquier manera, ya es hora de tomar conciencia de que algunos de los peores problemas políticos que padecemos -Estatut catalán y normalización vasca, por ejemplo- obedecen, en realidad, a problemas internos que los partidos exportan unilateralmente al conjunto de la sociedad.

Zapatero-Rajoy, expectativas cumplidas
Editorial ABC 29 Marzo 2006

TANTO José Luis Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy demostraron ayer que sabían bien lo que estaba en juego con su reunión en La Moncloa. Ninguno defraudó las expectativas depositadas en un encuentro del que no se podía esperar más, pero tampoco menos, que un primer paso para restaurar la relación entre el Gobierno y el PP sobre política antiterrorista, a partir de unas nuevas premisas de confianza y colaboración. En este sentido, la predisposición favorable de Rodríguez Zapatero y Rajoy para que el encuentro se celebrara libre de condiciones previas se reflejó en el resultado del mismo. Ambos líderes apostaron por el reconocimiento recíproco ante un proceso -el posible fin del terrorismo- que trasciende a ambos partidos para consolidarse como una cuestión de Estado, después de dos años en que no ha sido tratado de esta manera. La transacción inicial de este encuentro quedó resumida por cada uno de sus protagonistas. Rajoy asumió la palabra de Rodríguez Zapatero de que no hay compromiso alguno con ETA, y el presidente del Gobierno, no sin cierta condescendencia, constató la recuperación de confianza hacia el líder popular.

El ambiente creado por la reunión fue, por tanto, claramente favorable. Pero de las palabras hay que pasar a los hechos, porque los dos últimos años de discordia sobre la política antiterrorista pesan lo suficiente para exigir concreción y lealtad a las expectativas creadas en La Moncloa. Rajoy acudió a la reunión para fijar prioridades, no para pasar facturas, lo que se ajusta al sentido de Estado que está aplicando en esta coyuntura. Y lo hizo en un doble sentido, siempre reclamando protagonismo para las víctimas del terror: por un lado, dando al Gobierno un apoyo para derrotar a ETA; y por otro, pidiendo a Rodríguez Zapatero que únicamente se ocupe ahora de constatar que la intención de los terroristas es que cese definitivamente el uso de la violencia. No cabe duda de que las apreciaciones del PP sobre el curso que debe tomar la acción de Gobierno -que no son otra cosa que los principios del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo- son compartidas por la mayoría de los españoles y, desde luego, por las víctimas. El respeto a la legalidad estatutaria del País Vasco y de Navarra; la vigencia del Estado de Derecho y el respaldo a jueces, fiscales y policías; y el rechazo a todo precio político por el cese del terror constituyen los denominadores comunes que la sociedad española quiere ver reflejados en el fin de ETA. El Gobierno ya sabe en qué condiciones puede contar con el PP.

De Rodríguez Zapatero dependerá principalmente que no se defrauden las expectativas abiertas por la reunión de ayer en La Moncloa. Como presidente del Gobierno tiene la iniciativa política, los recursos operativos y los medios institucionales necesarios para evaluar las intenciones de los terroristas. Y si realmente cree que con el PP será más fácil y llegará antes el fin del terrorismo, debe asumir las obligaciones de esta afirmación y compartir con Rajoy todos -absolutamente todos- los análisis y las decisiones que vaya tomando el Ejecutivo. Por lo pronto, la comparecencia personal del presidente del Gobierno ante la prensa, para dar cuenta de la reunión, fue un gesto claramente orientado a poner en valor su compromiso de cooperación con el PP.

El encuentro de ayer es un buen punto de partida. Mejor de lo que cabía esperar hace sólo unos días y de lo que algunos deseaban. Quienes han denigrado a Rajoy por acudir a la cita de La Moncloa prejuzgaron maliciosamente que el líder del PP había sobreseído el daño sufrido por su partido en estos últimos años y condonado la ocultación reiterada de los contactos previos al «alto el fuego». Lo que ha hecho Rajoy es, sencillamente, fijar el guión del PP en una situación que algunos que se dicen afines quieren transformar en una encrucijada dramática para su partido, cuando el PP es el único que no tiene nada que demostrar. No se habría entendido que el líder del PP hubiera acudido ayer a La Moncloa con una actitud distinta a la que mantuvo, como tampoco nadie entenderá que el PP

Una tregua amañada
Jesús María ZULOAGA La Razón29 Marzo 2006

Una de las acepciones que el diccionario da al verbo amañar es la de «arreglar, componer». El alto el fuego permanente, que no definitivo (el «batasuno» Barrena lo aclaró ayer), no es una tregua trampa, sino que parece estar, simplemente, amañada. Resulta casi un insulto a la inteligencia afirmar que no se ha llegado a ningún acuerdo con ETA antes del anuncio del alto el fuego. La historia de la banda, las anteriores treguas, estuvieron, como ahora, precedidas de contactos en los que se convinieron una serie de asuntos para poder iniciar las conversaciones. Es algo tan lógico que negarlo sólo consigue transmitir inquietud sobre lo que se puede esconder detrás del comunicado etarra.

Los terroristas conciben las treguas como unos instrumentos más (de la estrategia «política y militar») para conseguir sus objetivos. Saben del riesgo que corren si no logran avances significativos. Por ello, sopesan una decisión de este tipo y no la adoptan si no tienen garantizados unos mínimos. A este alto el fuego, según noticias publicadas cuyo origen parece estar en el Palacio de la Moncloa, se ha llegado tras una serie de contactos de representantes socialistas con ETA, que tuvieron lugar en Suiza y Noruega. El secreto de lo tratado en estas sesiones está en manos de los interlocutores y pocos más. La experiencia dice (esta ETA, la del siglo XXI, no es diferente de la del siglo anterior y mantiene los mismos objetivos estratégicos) que la banda no anuncia un alto el fuego «permanente de sus acciones armadas» si no ha obtenido algún compromiso, aunque no sea definitivo, sobre lo que puede recibir a cambio. Sus peticiones de carácter táctico son conocidas: presos, neutralización de los procesos judiciales y legalización del brazo político para las elecciones municipales.

En los próximos meses saldremos de dudas y sabremos si había acuerdos, si todo esto estaba amañado o no. Este calendario llega hasta mayo de 2007, cuando se celebren los comicios, en los que socialistas y «batasunos» pueden obtener excelentes resultados. La historia no acaba ahí. ETA no ha renunciado a sus objetivos de independencia y socialismo en una república con Navarra y parte del sur de Francia. Sus portavoces lo repiten día tras día. ¿Qué pasará cuando lo pongan sobre la mesa?

La acobardada candidez de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 29 Marzo 2006

Los elogios que los separatistas de ERC y PNV han brindado a Mariano Rajoy tras su encuentro con Zapatero, aunque interesadamente exagerados, son, desgraciadamente justificados. Rajoy debería haber concretado claramente los precios políticos y penitenciarios que Zapatero no debe estar dispuesto a pagar, si quiere el apoyo del PP a este mal llamado "proceso de paz". En lugar de eso, el dirigente popular ha planteado requisitos tan vagos y genéricos que, no ya Zapatero, sino cualquier dirigente separatista suscribiría ante la opinión pública.

El caso es que Rajoy ha reclamado, en primer lugar, que "el Gobierno no tome ninguna medida que pueda interpretarse directa o indirectamente como una contrapartida política a la banda terrorista ETA".

Nadie va a reconocer eso. En lugar de dejar el juicio a terceros, ¿por qué no fija Rajoy qué sería para él una de esas "medidas" que los españoles deberían interpretar "como una contrapartida política a la banda terrorista ETA"? Por ejemplo. Si en los próximos meses –un año quizá– el gobierno de ZP respaldara, junto a los separatistas, un cambio en el marco jurídico del País Vasco, que proclamase dicha comunidad como una "nación", ¿debería ser esto interpretado, "directa o indirectamente", como "una contrapartida política a la banda terrorista ETA"? La verdad es que no sabemos cual es la opinión al respecto, ni de ZP, ni del propio Rajoy. ¿Vamos a hacerle el juego a los recolectores de nueces de ETA, por el hecho de que esta ya no sacuda el árbol? Esa fue siempre la estrategia de Estella y Perpiñán.

Sin adentrarnos en hipotéticos pagos futuros, fijémonos en la condescendencia del gobierno del 14-M hacia el estatus del PCTV, del que ya gozan los proetarras a pesar de la ley de partidos y de su renuencia a condenar la violencia etarra. ¿Debe ser esto interpretado –según Mariano Rajoy– como una de esas contrapartidas políticas a la banda terrorista ETA? Si es así, ¿por qué no ha reclamado Rajoy a ZP una rectificación? ¿De qué sirve, si no se menta a los proetarras del PCTV, reclamar a ZP el "escrupuloso cumplimiento de la Ley de Partidos"? ¿Acaso no es muestra de "escrupuloso cumplimiento de la ley de partidos" para ZP, su vista gorda ante la incesante actividad política de Batasuna y de la subvención pública del PCTV?

La segunda condición de Rajoy –"que no habrá concesiones a ETA ni directa ni indirectamente"– es una absurda reiteración de la primera.

La tercera es que "ninguna mesa puede proponer o plantear ningún cambio en la legalidad vigente, ni en la del País Vasco, ni en la de Navarra, ni en la del conjunto de España". Esta supuesta exigencia delata, sin embargo, una enorme candidez. Cualquier propuesta, por disparatada e inconstitucional que pretenda ser, queda en nada si luego no es tramitada vía parlamentaria. Cualquier propuesta de cambio, sea positiva o negativa, surge en una mesa de partidos. El Pacto por las Libertades no hubiera supuesto un cambio legislativo –a favor del endurecimiento de las penas y de la ilegalización de los proetarras– si hubiera quedado varado en la mesa de la Moncloa. Los acuerdos a los que llegaron los socios de ZP y ETA en Perpiñan en pro de la "desestabilización del Estado español" también hubieran quedado en nada si luego no buscaran reflejo en lo aprobado en el parlamento catalán y, dentro de poco, en el vasco. Tanto los estatutos irrelevantes para ETA –como pudiera ser el valenciano– como los que han despertado su entusiasmo y confianza en los terroristas –como el catalán– surgieron en su día en una mesa de partidos.

La cuarta condición es que "no habrá ningún contacto con organizaciones terroristas u organizaciones ilegales para tratar de estos temas". Pero si no es de estos temas, ya nos dirán Zapatero y Rajoy de qué va a hablar el gobierno con unos criminales que justifican, en todo momento y lugar, su alto el fuego en pro de sus objetivos soberanistas. En cualquier caso, y aun haciéndonos partícipes de la notable candidez de Rajoy, ¿qué hay de las víctimas de ETA? ¿Qué hay de su derecho a la justicia, sin la cual una nación deja de ser un Estado de derecho, por mucho que conserve sus fronteras nacionales?

Hay que reconocer que Rajoy ha dicho que "la administración penitenciaria debe seguir cumpliendo de manera escrupulosa la ley". Sí, pero, ¿por cuánto tiempo? Bien es verdad que creemos que el Gobierno del 14-M sólo daría luz verde a las excarcelaciones generalizadas de presos si ETA anunciase su fin definitivo. Lo que el Gobierno del 14-M se dispone a pagar a ETA es un alquiler, un cese temporal de su lucha armada, pago insuficiente para que ETA la deje definitivamente. En cualquier caso, valga la omisión de Rajoy a hacer referencia al derecho de las víctimas a la justicia.

No obstante, el colmo de la candidez de Rajoy, que en mayor medida justifica los elogios de los separatistas al dirigente popular, ha sido que confiera credibilidad, sin prueba alguna, a las palabras de Zapatero de que no hay ningún compromiso con ETA. ¿De verdad esperaba Rajoy que Zapatero le hiciera semejante confesión? Viendo la trayectoria y los compañeros de viaje del gobierno del 14-M, Rajoy tenía la obligación de exigir garantías a ZP y no el derecho a fiarse de él. ¿Y que decir de la renuencia de Zapatero a una cuestión formal como es la convocatoria del Pacto por las Libertades?

La candidez con la que Rajoy ha dado su visto bueno a la entrevista con ZP es, simplemente, inadmisible. Esperemos que sea corregible. No hacerlo sería tanto como admitir la constitucionalidad de estatuto catalán por el simple compromiso de ZP de "dejarlo limpio como una patena". La condición sine qua non para que el Gobierno de ZP pague políticamente a ETA pasa por convencer a los españoles de que no hay semejante disposición. Rajoy ha colaborado este martes en esa tarea propagandística.

Bien es verdad que la estupidez y la complicidad ante los objetivos separatistas del terrorismo es demasiado abultada entre nuestra clase política y mediática como para reclamar al gobierno español que hiciera el mismo caso al comunicado de ETA que le ha brindado, respecto a Francia, el gobierno de Chirac. A diferencia de Francia, en España "el final dialogado de la violencia" y los "procesos de paz", como vías para acabar con el terrorismo nacionalista, ha sido una funesta constante entre nuestras élites. Aquí los errores del pasado no confieren la posibilidad de corregirlos, sino el derecho – incluso la obligación, dicen algunos– de volver a cometerlos. Sólo que Zapatero está dispuesto a pagar, además, políticamente a ETA.

Ciertamente, Rajoy no lo tiene nada fácil para cuestionar ese paradigma apaciguador que se quiere imponer desde los medios de comunicación. A partir de hoy lo va a tener todavía más difícil. Como en el cuento del falso traje del Rey, nadie se atreve a gritar que el monarca va desnudo. Sin embargo, Rajoy tenía la obligación de hacer frente a la mentira, haciendo una labor pedagógica que ayude a los ciudadanos a seguir sabiendo identificar el chantaje de ETA, por mucho que este chantaje sea camuflado por el gobierno del 14-M con los ropajes de la paz.

Pagos a plazos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Marzo 2006

Le ha contado Zapatero a Rajoy la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? Cuesta trabajo creerlo. Otra cosa es que le haya facilitado una parte de la verdad disponible o trasladable. Incluso cabe no descartar que Rajoy se haga cómplice de un silencio o discreción que facilite determinado arreglo político cuyo alcance forma parte del secreto del sumario. Estas situaciones, preciso es reconocerlo, no son radiografiables. El actual líder del PP se ha visto atrapado por su propia soledad. Hay que insistir en lo ya comentado en crónica anterior: ETA ha ganado y Zapatero ha sacado partido de la situación. En estas circunstancias, Rajoy prefiere no perder del todo. No queda otro remedio que admitir la habilidad de ETA, su oportunismo, su manera de medir el tiempo.

Parece una ingenuidad creer que Rajoy la haya preguntado a Zapatero si ha pactado ya con la banda terrorista. Por supuesto que ha pactado. Es de sentido común alcanzar esta conclusión. Ha habido un pacto inicial, preludio de otros pactos que irán llegando y encadenándose en un tiempo sucesivo. Sin ese pacto inicial ETA, que no concede nada gratis, se habría ahorrado la declaración de cese el fuego. La gran pregunta de partida es cuál ha sido el importe pagado de antemano por ZP. La eterna cuestión del precio.

Los pagos del Gobierno se irán fraccionando. Por ejemplo, la política penitenciaria irá cambiando gradualmente. Respecto a los presos existe el precedente de los “polis-milis”. Muchos de ellos habían cometido tremendos crímenes. Ahora la Constitución prohíbe los indultos generales, masivos. Pero es igual. Se escamotea ese aspecto de generalidad. Funciona el cuentagotas y asunto arreglado. ¿Cómo se solventará el caso de Otegi? Entre atender la recomendación del fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, con alguna fórmula oblicua, y hacer perder la cara al juez Grande-Marlaska, la elección es obvia. Sobre Otegi ya se ha manifestado Zapatero en la entrevista concedida al El País. He aquí unas palabras reveladoras del presidente del Gobierno: “No cabe duda que Otegi ha venido manteniendo un discurso a favor de esperanza por la paz, y es fundamental que la izquierda abertzale participe en el proceso de paz”. Con esta premisa, ¿qué trascendencia, aparte de la retórica, puede albergar la afirmación presidencial de que “hay que respetar las leyes y a los jueces?”.

Con parecida claridad se ha expresado en declaraciones a El Correo de Bilbao el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, quien confiesa “una fe ciega en que este proceso de paz va a salir bien”, porque, a pesar de los riesgos y las posibles crisis, “los pilares y los cimientos del edificio están muy bien construidos”. Si lo sabrá él, que estuvo al frente de la operación “diálogo” con el mundo etarra. Sería interesante conocer la naturaleza de esos pilares y nacimientos. Eguiguren no suelta prenda, pero profetiza que “algún día se sabrá la verdad”. Desde luego. Por ahora, a esperar.

Así pues, primero resolver el problema de la política penitenciaria, que ya ha conocido iniciales manifestaciones. Para Otegi ya han sonado voces de clemencia. El propio Eguiguren ha hablado de la conveniencia de tener en cuenta “la nueva realidad”, sin perjuicio, eso sí, de “un pleno respeto a la justicia”. La combinación de justicia e impunidad forma parte de una ingeniería jurídica o más bien antijurídica cuyos resortes voluntaristas no encontrarán excesivos problemas.

Todo calculado. Antes del verano, Zapatero, que buscó en Bruselas las “bendiciones” de los dirigentes europeos, solicitará del Congreso de los Diputados “autorización para hablar con ETA”. ¿Más todavía? Claro, hace falta ultimar esos “pagos a plazos” antes aludidos. Hay capítulos muy importantes que cerrar. Por ejemplo, ¿cómo se abordará el asunto de Navarra? ¿Qué pasará con la disposición transitoria cuarta de la Constitución y con la iniciativa de ese Órgano Foral Competente y el subsiguiente referéndum?

Tiempos difíciles a la vista. Zapatero ha jugado al aprendiz de brujo y lo más grave no ha comenzado a perfilarse todavía.

El alto el fuego de ETA
José Luis Manzanares Estrella Digital 29 Marzo 2006

El anuncio de un “alto el fuego permanente” por parte de ETA ha provocado un suspiro de alivio, como si estuviésemos, de verdad, al inicio del principio del fin de la banda terrorista. El presidente del Gobierno advierte que el camino por recorrer será largo y difícil, pero la mayoría de los políticos y de los medios de comunicación no ocultan su optimismo por la apertura de un proceso que consideran —o quieren considerar— irreversible. Se marcan diferencias con las treguas anteriores y se asegura que los terroristas son hoy más débiles que nunca, por lo que renunciarán a sus viejas exigencias. Deseable sería que así ocurriese, pero conviene no abrigar excesivas ilusiones.

Escasa o nula es la diferencia real entre una tregua indefinida, un cese indefinido de la violencia y un alto el fuego permanente. En los tres supuestos se trata de una decisión unilateral de ETA, que se reserva el regreso a las andadas cuando lo estime oportuno. Todo dependerá de lo que vaya consiguiendo. Permanente no significa definitivo. Lo del alto el fuego reafirmaría que los terroristas continúan viéndose —y desean que así se les vea— como caballerosos militares en guerra. Y las armas no se utilizan por ahora, pero se conservan como amenaza —permanente también— para aviso de navegantes.

Resulta, además, que el texto español del comunicado no coincide con los textos francés y vasco. Estos sólo proclaman la renuncia a las “acciones armadas”, mientras que la versión española prescinde de tal precisión. No sabemos si la banda continuará con el chantaje, la extorsión y la violencia callejera, es decir, con todo el repertorio de actividades criminales que no pasan por el tiro en la nuca o el coche-bomba. También durante una tregua o un alto el fuego hay gastos de mantenimiento, y seguirá habiéndolos en tanto la banda no se disuelva y entregue sus armas. Y de algún lado han de salir los dineros.

El Estado de Derecho no puede responder a la tregua o al alto el fuego de los terroristas con la inaplicación de sus leyes. Dicho de otro modo, el Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la Ley General Penitenciaria y la Ley de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por ejemplo, tienen hoy la misma vigencia que ayer. Los presuntos responsables de todo delito deben ser detenidos y puestos a disposición de los jueces, aunque haya quienes preferirían mirar para otra parte. Aquí no caben contraprestaciones coyunturales. Si se quieren reformas, habrá que esperar hasta su aprobación por las Cortes Generales y su publicación en el BOE.

Y la omisión de la palabra “autodeterminación” en el comunicado poco importa ante la rotundidad de su texto. La ETA —algo hay que poner en su haber— siempre ha sido muy explícita en sus pretensiones: no dejará las armas hasta conseguir su principal exigencia. La bizantina fraseología sólo engañará al que quiera engañarse. Otra cosas es que los terroristas acaben conformándose con un Estatuto a la catalana, porque los débiles suelen agradecer los puentes de plata. No es fácil, sin embargo, que baste para ello con la mención de la nación vasca en un Preámbulo, pues para ese viaje no se habrían necesitado las alforjas del crimen.

¿SE DEJA ENGAÑAR RAJOY POR ZP?
Editorial minutodigital 29 Marzo 2006

El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha ofrecido al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, su apoyo y el de su partido “para acabar con ETA”, después de que Zapatero le haya garantizado que no tiene ningún "compromiso" con la banda terrorista.

Rajoy en sus declaraciones al finalizar el encuentro con Zapatero nos ha dicho que su voto de confianza se condiciona a:

Que el Gobierno no tomará ninguna medida que pueda interpretarse directa o indirectamente como una contrapartida política a la banda terrorista ETA.

Que no habrá concesiones a ETA ni directa ni indirectamente.

Que ninguna mesa puede proponer o plantear ningún cambio en la legalidad vigente, ni en la del País Vasco, ni en la de Navarra, ni en la del conjunto de España.

Que no habrá ningún contacto con organizaciones terroristas u organizaciones ilegales para tratar de estos temas. Que el Gobierno, el Ministerio Fiscal, el Poder Judicial, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la Administración Penitenciaria deben seguir cumpliendo de manera escrupulosa la ley y, especialmente, la Ley de Partidos.

Que en todo momento se tendrá en cuenta la opinión, la dignidad y los derechos de las víctimas.

No podemos ignorar que algunas de esas condiciones el gobierno ya las ha incumplido, ¿Qué hace creer a Rajoy que en un futuro será diferente? ¿Por qué el líder de la posición se fía Zapatero si su partido ya nos engañó negando los contactos con ETA, cuando hoy todos sabemos que existieron? ¿Por qué Rajoy acepta cooperar con quien ya ha dado un paso decisivo para reconocer a Cataluña el carácter de nación? ¿Como va a ser posible congeniar la defensa de la unidad de España con la idea de la España plural que sostiene Zapatero en favor de los separatismos?

Queremos entender que la postura del PP obedece a una estrategia de evitar una confrontación directa con el PSOE que pueda ser aprovechada por una masiva maquinaria propagandística para acusar al PP de sabotear el proceso de paz y esperar a que los actos del presidente pongan en evidencia sus intenciones, y caiga por su propio peso su falsedad al garantizar que no existía una intención de negociar la legalización de Batasuna, la excarcelación de presos y el inicio de un proceso análogo al catalán para impulsar un nuevo estatuto vasco más favorable a las tesis separatistas. Una estrategia que entendemos cobarde y que da la oportunidad y el tiempo necesarios para preparar a la opinión pública para aceptar las concesiones a ETA que precisamente el PP dice querer evitar.

Queremos entender eso y no queremos pensar que la presión de los medios de comunicación, ha conseguido acobardar al PP hasta el punto de rendirse. No queremos pensar que existan presiones sobre el partido de la oposición por parte de la Casa Real que hayan conseguido forzar un principio de consenso. Y mucho menos queremos pensar que los cálculos electoralistas han primado por encima de la defensa de valores y principios a la hora de diseñar la postura ante la tregua por parte del PP, porque si esto fuera así, al fin y a la postre, entonces no habría diferencia alguna entre PSOE y PP.

No me creo nada
Fernando Berlanga minutodigital 29 Marzo 2006

He querido esperar a ver qué pasaba con la famosa reunión para escribir las siguientes líneas. Entiendo la postura de Mariano Rajoy. Pero yo no me creo nada. Comprendo que el líder del principal partido de la Oposición, con diez millones de sufragios detrás, deba adoptar una postura constructiva, abierta al diálogo y a escuchar lo que el presidente del Gobierno tenga que transmitirle. Que por su voluntad no quede.

En la reunión Rajoy ha ofrecido a Rodríguez su apoyo "sin apellidos ideológicos ni partidistas" para "acabar con ETA", tras dar por buenas las garantías de que el Gobierno no ha adquirido “ningún compromiso” con la banda. Para Mariano Rajoy "esto es lo que importa". Qué quieres que te diga. Sigo sin creérmelo. Pero, repito, comprendo la postura del presidente popular. Quienes le pedían un gesto de confianza y "sentido de estado" ahí lo tienen.

Pero yo no soy Rajoy. Así que no tengo la obligación de otorgar ni un sólo voto de confianza a quien ha hecho del embuste su hoja de ruta. Zapatero embustero. No me creo nada. Es más. Pongo la mano en el fuego a que el Gobierno cruzó la línea roja hace tiempo. La línea marcada por el PP y la mayoría de la sociedad española. La misma línea que le ha asegurado Rodríguez a Rajoy no haber cruzado. La sumisión del Estado de Derecho y la humillación de las víctimas forman parte del pasteleo con los etarras. Aquí, de lo único que se trata, es de otorgarle a este nauseabundo proceso la apariencia de normalidad absoluta ante los ojos de la opinión pública. Quiero recordar que a estas alturas de la película ya nadie se echa las manos a la cabeza por el hecho de que ZP haya impulsado unas negociaciones con los asesinos desde ¿el año 2000? El año pasado en cambio era motivo de escándalo y discusión que el Gobierno pudiera estar hablando con la ETA a espaldas de la opinión pública.

Como manzanas maduras que caen sobre el cesto, tiempo va a haber para ir presentando como normalidad necesaria para afianzar el proceso de paz - más bien el infame proceso preelectoral - la legalización de Batasuna, la agrupación de presos, la excarcelación de asesinos y la configuración de un nuevo estatuto próximo al reconocimiento del País Vasco como nación y estado independiente de España. Este último paso será la culminación de esta soberana engañifa, que muchos comentan en petit comité pero que pocos se atreven a denunciar en alto.

No creo ni en los ataques repentinos de bondad ni de cordura. Si el PSOE no ha contado con el PP para la elaboración del nuevo estatuto catalán - un texto anticonstitucional que quiebra la unidad del Estado y dicta las nuevas normas de convivencia entre las CCAA -, ¿por qué debiera hacerlo para lograr el fin de ETA? Hace una semana personajes como Pepinocho Blanco acusaban a los populares incluso de no querer el fin de ETA. Ahora son todo halagos e invitaciones para compartir un logro que bien vale una victoria electoral. Del "PP asesinos", de "los patriotas de hojalata" que hunden barcos y nos meten en guerras ilegales, al "PP democrático, necesario para esta encrucijada" en un pis pas. Los firmantes del totalitario Pacto del Tinell, del todos contra el PP, contentos porque al PSOE le haya entrado un ataque de cordura institucional y vuelva al consenso con el otro partido mayoritario en los asuntos de Estado.

Mariano ya ha ido a Moncloa. Ha escuchado al presidente. Le ha brindado su apoyo bajo las premisas que todos exigimos: nó a las concesiones políticas, a declarar el Estado de Derecho en tregua, a humillar a las víctimas. Ahora, ¿cuanto tiempo le va a pedir el estúpido centrismo mediático que siga haciendo de caperucita roja en esta historia? El verdadero sentido de Estado lo encontramos en las convicciones; no en los gestos. Se trata de garantizar la libertad, la justicia y la igualdad en este nuestro país; no de quedar bien de cara a la galería. ¿De qué libertad estamos hablando si condicionamos nuestra vida a satisfacer las pretensiones de una banda de hijos de puta? ¿A qué justicia nos referimos si más de ochocientas muertes, así como miles de heridos, extorsionados, amenazados y exiliados tienen como premio las ínfulas soberanistas y totalitarias de una organización criminal? ¿Acaso no hay igualdad más mezquina y miserable que la de equiparar a las víctimas con sus verdugos?

Yo no me creo nada. ¿Y tú?

Tregua trampa
FRAGA DA LA NOTA
Editorial Minuto Digital 29 Marzo 2006

No será porque desde minutodigital no les habíamos avisado. Fraga ha llegado a Madrid, no a gozar de un merecido retiro, sino a hacer valer sus puntos de vista e influir en la política de su partido. Don Manuel advirtió que el objetivo del partido debe ser “el centro” político y pidió “flexibilidad” para abordar el tema de la tregua con ETA. Fraga insistió en que en la sociedad española existe un amplísimo “deseo de paz” y se mostró partidario de defender los principios “fundamentales” en la lucha antiterrorista como el cumplimiento de la ley, la defensa de las víctimas y no pagar un precio político, pero a la vez consideró oportuno ceder en cuestiones secundarias. El nuevo senador mostró sus discrepancias ante las tesis que se lanzan desde la Cadena COPE, a la que refirió como “Radio Popular”. Aseguró que el PP no debe hacer caso a los “discursos de determinadas emisoras radiofónicas” e insistió en la vocación de “centro” que fundó el partido. Parece pues que Gallardon ha encontrado un inesperado aliado en su viaje de la derecha al centro. Un viaje que se nos antoja chocante a estas alturas para quien fue ministro estrella de Franco y ya cambio la chaqueta del Movimiento por la de demócrata liberal.

Desde la COPE , Jiménez Losantos ha respondido duramente al patriarca de la derecha, recordando que la perdida de las últimas elecciones gallegas se debió principalmente a su empecinamiento en retrasar la renovación del partido. Pero Losantos se mordió la lengua y no quiso hacer más sangre, pero advirtió que habría mucho de lo que hablar en cuanto a Fraga, aparte de recordar su pasado franquista. Y no es para menos. Para empezar su política lingüística en Galicia no ha distado mucho de la de la Generalidad Catalana, ya que ha expulsado al castellano de la administración autonómica e impuesto el gallego en la enseñanza. Para seguir con su cuestionable falta de coordinación e iniciativa con ocasión del desastre del Presstige, su cabezonería a la hora de retrasar su sucesión, la apuesta por un delfín más que cuestionable en la figura de Cuiña, político que representaba para muchos electores la imagen del caciquismo rural gallego, los devaneos con la idea de la España asimetrica y federal, su apuesta por un nacionalismo moderado en Galicia…

En fin, ya va siendo hora que a sus más de 80 años el viejo e ilustre político se jubile de una vez y dedique sus fuerzas a contarnos lo que sin duda serán unas interesantes memorias.

Te Deum de la paz
Por IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 29 Marzo 2006

PAZ y siesta. He aquí el sempiterno programa máximo de España. Y parece ser que otra vez ha estallado la paz. El árbol de la paz es el olivo, cuyo fruto es la aceituna: recogerla fue siempre tarea de mujeres. Primero habló Penélope Cruz, que dijo: «Intentar combatir la violencia con la violencia es inconcebible.» Y ahora lo ha hecho Sharon Stone, quien, con su mejor sonrisa vertical, ha declarado: «Mi principal preocupación es la paz en el mundo.» Tanta paz está pidiendo a gritos un «Te Deum».

¿Que qué es un «Te Deum»? Un «Te Deum» es un himno latino de acción de gracias que se canta en ocasiones especiales, como, por poner un caso, para conmemorar una victoria. ¿Una victoria... de quién? ¡Qué más da! ¿No nos tienen dicho los kantianos que el que se priva de la alegría difícilmente puede dársela a los otros? Alegrémonos, pues, y cantemos: «Te Deum laudamus: / Te Dominum confitemur. / Te aeternum patrem, omnis terra veneratur.» Etcétera. Unos atribuyen su autoría a Nicetas de Remesiana, cuyo nombre, por cierto, significa «triunfador, victorioso», pero otros sostienen que es obra conjunta de San Ambrosio y San Agustín, aunque esto ya nos lo aclararán los recaudadores de Teddy Bautista cuando nos pasen el cepillo por cantarlo.

«Te Deum laudamus...» Yo lo cantaría en la catedral de Justo -ya saben, «la constancia de un ideal»- en Mejorada del Campo, verdadera justicia poética para España, con el aliento saliendo en suspiros de las gargantas de los indultados de la pena de muerte, que somos todos. De oficiante, Alec Reid, el cura párroco irlandés. Tras de él, renqueante, la figura un tanto desmedrada de nuestro Estado de Derecho, que, por su cara de lezna, bien podría ser la de Alfonso Guerra, el extranjerizador de Cataluña. «Te Dominum confitemur.»

¡Proverbial astucia, la de los catalanes! Penélope Cruz no concebía combatir la violencia con la violencia. Entonces, ¿con qué? Rubert de Ventós, epígono de Penélope Cruz, concibió combatirla con una martingala: si los campeones del socialismo salvaje ocasionan «accidentes» para provocar «ausentes involuntarios» entre nosotros -en lenguaje antiguo: si los terroristas etarras perpetran atentados para matarnos-, esto se debe únicamente a nuestra condición de españoles, con lo cual, dejando nosotros de ser españoles, dejarán ellos de matarnos. Y en ésas estamos. «Te aeternum patrem omnis terra veneratur.» El extranjerizante Guerra, jubón carmesí y calzón verde de supremo estadista de Derecho, ya ha extranjerizado a Cataluña, y ahora se dispone a extranjerizar al resto de España.

¡Ah, esta alegría matinal de estar estrenando la nacionalidad y la vida! Cuando Rodríguez, el nieto del Abuelo Emblemático, salió al cuatro pies tendido de Iraq después de las bombas de Madrid, su ministro Caldera pregonó con ruido de turuta: «¡Se abre un nuevo orden mundial!» Y un orden nuevo, en efecto, quedó inaugurado. El «New York Times» llama ya a los etarras «luchadores». El «Washington Post», «grupo paramilitar». La BBC, «separatistas». Y Odón Elorza, «memorial de ausencias involuntarias». Así que, oficialmente, para la gran cultura del progreso que nos invade, el único «terrorista» propiamente dicho -dicho, naturalmente, por Hugo Chávez- sería el presidente Bush.

Con las cárceles aliviadas de campeones del socialismo salvaje, el Estado de Derecho deberá rellenar las celdas con fumadores, automovilistas y ruidosos, que siempre podrán entretener la condena viendo reportajes-simulación de Jon Sistiaga sobre, por ejemplo, el calor que en los últimos veranos soportaría en Córdoba el newyorktimesiano «luchador» Henri Parot. ¡Gloria a Rodríguez en las encuestas y paz en la playa a los hombres de buena voluntad! ¿No hablaban de voluntades los del capuchón?

Claro, que si buscamos algo más laico que el epigrama de Belén, siempre está la oda a Franco de Víctor Manuel: «No han de ocultar / hacia el hombre que trajo esta paz / su admiración.» Laralá, laralá, laralá. Siesta y paz. La paz que, según Maquiavelo, sólo es el aplazamiento de la guerra. «Requiescat in pacem.»

Unidad democrática en la foto final
BORJA BERGARECHE/ABOGADO El Correo 29 Marzo 2006

Algo ha cambiado para siempre en la política vasca y española. Este cambio no se refiere a la hipotética desaparición de ETA de nuestras vidas. La necesidad de guardar cautela y escepticismo ante las decisiones de la organización terrorista impide sacar conclusiones precipitadas al respecto. Son nuestros políticos los que han cambiado de manera irreversible. Algo en la manera en que han hablado estos días, en cómo se han dirigido los unos a los otros, y el peso de la responsabilidad que su mirada reflejaba indican una madurez política y democrática que anteayer no existía.

Durante años de acoso terrorista a las libertades ciudadanas, sobraban las razones para sentirse huérfanos de paternidad política. A los zarpazos en el vientre de los atentados de ETA seguían los codazos entre partidos en el cuerpo a cuerpo por adjudicarse la medalla de campeón contra el terrorismo. El anuncio de ETA parece haber detenido esa carrera sin sentido.

A diferencia de otros países en que congresistas de diferentes partidos o ministros de diferentes administraciones comparecen juntos ante la ciudadanía tras atentados graves contra la paz social, aquí raras veces hemos disfrutado de esa foto de unidad. Apenas recordamos ahora instantánea alguna en la que ministro y consejero vasco de Interior anuncian juntos que desplegarán todo el peso de la ley para proteger los derechos ciudadanos.

La buena noticia tras el anuncio del alto el fuego es que los políticos vascos y españoles han reaccionado como debían. He aquí la mejor garantía de que el tren podría llegar a buen destino. El presidente Zapatero lo ha refrendado en una entrevista reciente: «El método es la unidad de los demócratas», ha dicho. Son muchos los indicios que parecen confirmar que éste es el juego que todos han aceptado: la discreción y seriedad del presidente del Gobierno, el papel central que quiere atribuir al Congreso de los Diputados, la entrevista con el líder de la oposición y las declaraciones extremadamente responsables de actores clave como Jesús Eguiguren (PSE) y Josu Jon Imaz (PNV) son todos factores que apuntan a que así será.

Lo han recordado los colectivos de víctimas estos días, y lo han reiterado durante años muchos actores de la sociedad civil: el consenso democrático es la única estrategia eficaz para acabar con el terrorismo. Lamentablemente, este método de la unidad democrática que preside el momento, y que fue antídoto insustituible para la ciudadanía vasca en los años del Pacto de Ajuria Enea, fue abandonado en la cuneta en los últimos meses del Gobierno Ardanza.

El término mismo de 'unidad de los demócratas' fue asimilado a españolismo y represión por el nacionalismo, que optó por Lizarra y el pacto con ETA como método de resolución del llamado 'conflicto vasco'. Las elecciones autonómicas de 2001 representan el peor momento de polarización partidista y orfandad ciudadana al apoyar los partidos constitucionalistas, acosados por ETA y abandonados por el nacionalismo, la estrategia de confrontación antinacionalista del Gobierno Aznar. En aquellos años no tan lejanos, gobiernos, partidos y policías en España y en Euskadi parecían haber olvidado que les unía un enemigo común por encima de sus diferencias.

Si el método ahora es la unidad democrática, la llamada metodología de las mesas está, como ha dicho Zapatero, «superada» como escenario para un final de ETA. Tras la inicial precipitación del lehendakari Ibarretxe al anunciar la constitución de su deseada mesa vasca, el PNV ha reconducido su papel al confirmar la unidad y lealtad de todos, sin perjuicio de la legítima aspiración del lehendakari de poner en marcha algún tipo de iniciativa para reactivar la política vasca, pero sólo una vez desaparezca la violencia. Es el precio que el nacionalismo democrático debe aceptar en un proceso en que el protagonismo recae en el Gobierno y en ETA, un precio que el PNV de Imaz parece dispuesto a aceptar con generosidad y responsabilidad, como ha dicho su presidente en este periódico.

Este método de la unidad democrática tiene un preludio necesario, la firmeza democrática. Ésta es la segunda gran lección del nuevo manual de resolución de conflictos que hemos puesto en marcha. Otro concepto vilipendiado durante años bajo el estigma de 'vía policial', la firmeza del Estado de Derecho y el rearme democrático no figuraban en lo alto de la lista de los manuales anteriores, que preferían la llamada 'vía del diálogo', presuntamente incompatible con desplegar la fuerza de la democracia en defensa propia.

El principio del fin hay que ubicarlo por tanto en el cerco policial y judicial a ETA que inicia el Gobierno Aznar y que mantienen el ministro Alonso y el consejero Balza. Éste es el secreto, y fue el tándem Aznar-Mayor Oreja el que lo desveló primero. La prohibición de la asamblea de Batasuna en el BEC tras los titubeos iniciales del Gobierno y el Partido Socialista, así como el fracaso de la huelga del 9 de marzo, han jugado sin duda un papel esencial en el proceso de toma de decisiones dentro del universo ETA-Batasuna. Ahora sólo nos queda esperar y desear que la decisión sea firme y definitiva.

Sea cual sea el final de esta historia, algo ha cambiado para siempre en nuestros políticos, y por tanto en nuestras vidas. A medida que nuestros políticos descubran lo bien que les sienta el traje de la unidad en estos trances, la ciudadanía se aferrará al confort extra que esta nueva situación proporciona. Y no permitiremos marcha atrás hasta ver por fin una foto, sólo una, de demócratas vascos y españoles anunciando el fin de ETA. Sólo así llegaremos juntos a esa nueva vida que apenas intuimos, en la que todos, izquierda abertzale incluida, discutamos sin pistolas de nuestras diferencias.

EL NUEVO ESTATUTO HARÁ LA VIDA MUY DIFICIL A LOS PROFESIONALES DE CATALUÑA
Inmaculada Sánchez Ramos Periodista Digital 29 Marzo 2006

Ante la inminente aprobación por el Congreso de los Diputados del Proyecto de Reforma del Estatuto de Cataluña, PROFESIONALES POR LA ÉTICA DE CATALUÑA, ha explicado que la mayoría de los catalanes desconocen que su vida profesional se verá intervenida y condicionada por la Generalitat.

Lamentablemente,el proyecto de Reforma de Estatuto ha sufrido en Madrid un ligero maquillaje pero no ha solucionado el fondo del asunto y convertirá a la sociedad catalana en una sociedad rígidamente intervenida. Por ese motivo, PROFESIONALES POR LA ÉTICA ha anunciado que promoverá el No al nuevo Estatuto en el referéndum que se convoque dentro de unos meses. Así, como ha señalado PROFESIONALES POR LA ÉTICA, una vez que el nuevo Estatuto entre en vigor, sucederá lo siguiente:

- Los profesores podrán ser denunciados por no emplear el catalán en las actividades docentes. Además, su formación y perfeccionamiento será competencia exclusiva de la Generalitat de Cataluña. La Generalitat podrá decidir igualmente la pérdida de condición de funcionario docente del profesorado.

- El profesor que opte por investigar también se verá vigilado porque la Generalitat de Cataluña se atribuye en exclusiva la organización, el régimen de funcionamiento, el control y acreditación de los centros de investigación públicos y privados. Si un científico residente en Cataluña decide hacer público el resultado de sus investigaciones tendrá que pedir permiso a la Generalitat, que también se reserva la difusión de la ciencia.

- Los Jueces, Magistrados, Fiscales, Notarios, Registradores de la Propiedad y Mercantiles, los encargados del Registro Civil y el personal al servicio de la Administración de Justicia, para poder prestar sus servicios en Cataluña, a acreditar, un nivel de conocimiento suficiente de catalán. Además la Administración del Estado en Cataluña tendrá que acreditar que el personal a su servicio tiene esos mismos conocimientos. Lógicamente, las actuaciones de estos profesionales serán controladas para verificar si su nivel de catalán satisface a la Generalitat.

- Los ciudadanos que quieran ejercer una profesión habrán de atenerse igualmente a los requisitos y condiciones que establezca el Gobierno catalán. Este se reserva también (en exclusiva, desde luego), el establecimiento de los derechos y las obligaciones de los profesionales, el régimen de incompatibilidades, la regulación del secreto profesional y el régimen disciplinario en el ejercicio de las profesiones tituladas.

- Los profesionales colegiados estarán también sometidos a los criterios de la Generalitat, ya que esta institución se atribuye la competencia exclusiva de regular el modelo organizativo, el régimen económico, presupuestario y contable de los colegios profesionales, cámaras de comercio, agrarias y de navegación y cualquier corporación profesional. Por supuesto, el régimen de colegiación profesional, los derechos y deberes de los colegiados y el régimen disciplinario queda en manos del Gobierno catalán.

- El profesional de la sanidad podrá ser obligado a practicar la eutanasia y el aborto sin respetar sus convicciones ni su derecho a la objeción de conciencia porque la voluntad del paciente (incluida la voluntad de poner fin a su vida) y de la mujer embarazada serán determinantes.

- Para colmo, el profesional de la comunicación verá anulada su libertad de expresión e información (es decir, los mismos fundamentos del periodismo) porque el nuevo Estatuto establece que el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) decidirá sobre la veracidad de los hechos que cuenten los medios de comunicación, lo cual le convierte en un órgano de censura.

PROFESIONALES POR LA ÉTICA DE CATALUÑA promovió, entre octubre y diciembre de 2005, la declaración POR LA LIBERTAD Y LA CONVIVENCIA, que se oponía al Proyecto de Reforma del Estatuto de Cataluña. Esta declaración fue suscrita por más de 500 profesionales de diferentes ámbitos (economistas, ingenieros, directivos de empresa, catedráticos universitarios, profesores...).Los argumentos que esgrimía esa declaración siguen siendo válidos para el "Estauto" que se va a aprobar.

Estos argumentos, en resumen, eran que el nuevo "Estatuto" no respondía ni a la demanda ni a las necesidades reales de los catalanes, contenía preceptos inconstitucionales y se olvidaba de hechos históricos fundamentales en la historia de Cataluña como la formación de la Corona de Aragón, la participación de Cataluña y los catalanes en la historia común de España y la existencia misma de la nación española.

PARA MÁS INFORMACIÓN:
PROFESIONALES POR LA ÉTICA DE CATALUÑA
www.profesionalesetica.com
catalunya@profesionalesetica.com

Guerra Civil
Carta abierta al Consejo de Europa
Pío Moa Libertad Digital 29 Marzo 2006

Han propuesto ustedes hacer del 18 de julio de 2006 día internacional de repulsa al franquismo, erigir monumentos en memoria de sus víctimas y recordar que el Valle de los Caídos fue construido por presos republicanos. Inmediatamente se vienen a la cabeza las frases del gran filósofo español Ortega y Gasset dirigidas a Einstein y otros intelectuales, favorables al Frente Popular español: "Einstein se ha creído con derecho a opinar sobre la guerra civil española y tomar posición ante ella. Ahora bien, Albert Einstein usufructúa una ignorancia radical sobre lo que ha pasado en España ahora, hace siglos y siempre. El espíritu que le lleva a esta insolente intervención es el mismo que desde hace mucho tiempo viene causando el desprestigio universal del hombre intelectual, el cual, a su vez, hace que hoy vaya el mundo a la deriva, falto de pouvoir spirituel".

Me temo que la información que ustedes manejan sobre el 18 de julio proviene del gobierno español, liderado por un autoproclamado "rojo", el señor Zapatero. Se trata básicamente de la propaganda elaborada por la Comintern comunista, reproducida desde los años 60 por historiadores de la misma ideología, como Tuñón de Lara o Gabriel Jackson. Acerca de ella expresaba su indignación otro de los más distinguidos intelectuales liberales españoles del siglo XX, el doctor Gregorio Marañón: "Esa constante mentira comunista es lo más irritante de los rojos. Por no someterme a esa servidumbre estúpida de la credulidad, es por lo que estoy contento de mi actitud". El reconocido historiador británico Paul Johnson ha señalado la guerra de España como uno de los episodios del siglo XX sobre los que más se ha mentido. Creo que ustedes debieran imitar a Ortega y a Marañón, y precaverse contra esa "constante mentira comunista", hoy nuevamente tan en boga.

Según esa propaganda, la guerra de España enfrentó a la democracia y al fascismo. Pero si ustedes prestan atención a los integrantes del Frente Popular y sus aliados, verán cuán imposible es tal pretensión. Ni los anarquistas ni los comunistas ni los socialistas de entonces, en muchos aspectos más radicalizados que los comunistas, tenían nada de demócratas. Tampoco el racista Partido Nacionalista Vasco, ni los republicanos de izquierdas y nacionalistas catalanes, que habían intentado golpes de estado nada más perder las elecciones democráticas del 1933. Y, en fin, como no pueden ignorar ustedes, aquel Frente Popular estuvo dirigido, más que protegido, por Stalin, a quien, supongo, nadie calificará en serio de demócrata.

En la guerra de España la democracia no jugó ningún papel, pues la relativa democracia republicana había sido destruida previamente en dos golpes sucesivos. El primero fue el movimiento revolucionario de octubre de 1934, contra un gobierno de derecha plenamente legítimo y respetuoso con la ley. La revolución fue organizada, textualmente como guerra civil, por el PSOE con el fin explícito de imponer un régimen de tipo soviético; y por los nacionalistas catalanes, con fines separatistas. La apoyaron los comunistas, los anarquistas (en parte) y los republicanos de izquierda. El ataque a la legalidad fracasó en dos semanas, pero dejó 1.400 muertos y cuantiosas destrucciones.

El segundo golpe a la democracia fue el proceso revolucionario desatado tras las elecciones de febrero de 1936. Elecciones irregulares por sus violencias y sus fraudes, reconocidos por Azaña, el republicano de izquierda que pasó a gobernar entonces. Las izquierdas, agrupadas en el Frente Popular, ganaron en escaños, aunque empataron en votos, y de inmediato comenzó a imponerse la ley desde la calle, mientras el gobierno destituía ilegítimamente al presidente de la República, Alcalá-Zamora, arrebataba despóticamente escaños parlamentarios a la derecha, depuraba el alto funcionariado, liquidaba la independencia del poder judicial y amparaba unas violencias callejeras que en sólo cinco meses causaron 300 muertos, centenares de incendios de iglesias, centros culturales y políticos de la derecha, periódicos, etc. Las izquierdas respondían con amenazas de muerte, en pleno Parlamento, a los líderes derechistas, el moderado Gil-Robles y el más extremista Calvo Sotelo, cuando éstos pedían al gobierno, simplemente, que cumpliese e hiciese cumplir la ley.

Al negarse a cumplir la ley y anularla activamente por medio de actos consumados, el gobierno del Frente Popular perdió una legitimidad ya dudosa de origen. El arrasamiento de la legalidad democrática por las izquierdas y la total descomposición del estado quedaron de relieve cuando una fuerza mixta de policías y milicianos socialistas secuestró en su casa y asesinó a Calvo Sotelo, después de haber fallado en el intento de hacer lo mismo con Gil-Robles. Aquel crimen colmó el vaso y empujó a la rebelión a una parte del ejército, que venía preparándose para ella ante el cariz de los sucesos, pero era muy renuente a emprenderla, entre otras cosas por la gran probabilidad de ser vencidos. Probabilidad que estuvo a punto de materializarse.

Y, cuando la ley cae por tierra, en todos los países vienen las atrocidades y las venganzas, cometidas en España por los dos bandos. Pero el gran responsable de haber llegado a ese extremo fue el Frente Popular, al cual una propaganda grotesca pretende identificar con la democracia. Contra la "irritante mentira roja", el alzamiento derechista y la guerra no destruyeron la democracia, sino al revés: la destrucción de la democracia por aquellas radicalizadas izquierdas ocasionó la guerra. La cual no fue una pugna entre demócratas y fascistas, sino entre totalitarios de izquierda y autoritarios de derechas: la dictadura de Franco jamás llegó al absolutismo de las comunistas ensayadas en España e impuestas a la mitad de Europa después de 1945.

Cabe recordar, además, las numerosas atrocidades, con torturas y asesinatos, entre unos y otros partidos de izquierda. Y la represión franquista de posguerra no debe oscurecer el hecho de que los jefes del Frente Popular huyeron todos, sin la menor preocupación por el salvamento de miles de seguidores suyos comprometidos en el terror contra las derechas. Estos últimos, culpables de crímenes espeluznantes, fueron juzgados y ejecutados por el franquismo al lado de bastantes inocentes. Pero es un insulto a los inocentes equipararlos a todos bajo el título de "víctimas del franquismo". En cuanto al Valle de los Caídos, también precisan ustedes información más fidedigna. Sólo un pequeño número de los trabajadores en esa obra, alrededor de una décima parte, fueron presos. Y trabajaron en régimen de "redención de penas por el trabajo", a razón de cinco días de pena conmutados por cada uno trabajado. Nada parecido a los campos soviéticos o nazis.

Probablemente el gobierno del "rojo" Zapatero quiera hacerles creer a ustedes que lo aquí expuesto es una interpretación franquista. Para que se hagan una idea al respecto, añadiré a las citas de Ortega y de Marañón, el comentario de uno de los mayores novelistas españoles de la época, el liberal Pérez de Ayala, sobre el Frente Popular: "Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Nunca pude concebir que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza". Marañón observó que "todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez". Y las citas podrían alargarse mucho.

Pues bien, estos tres intelectuales, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, habían sido declarados "padres espirituales de la República", por sus esfuerzos para traer a España una democracia liberal. La misma que fue echada abajo por las violencias revolucionarias. "Mi respeto y mi amor por la verdad me obligan a reconocer que la República española ha sido un fracaso trágico", constató Marañón amargamente. Termino con una cita del propio Azaña, líder de las izquierdas burguesas, sobre la calidad de aquellos republicanos: "política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta".

Nada, pues de versiones franquistas. Ustedes han sido víctimas de la "irritante mentira roja" difundida masivamente por el actual gobierno español, que les ha manipulado para convertirles en portavoces de ella, desacreditando una institución consagrada a la defensa de la democracia y los derechos parlamentarios. Un gobierno que está hundiendo la Constitución española mediante hechos consumados y en connivencia con el terrorismo etarra. No sé qué dirían de él los "padres espirituales de la República", pero no me cuesta mucho imaginarlo.

ENTREVISTA CON LIBERTAD DIGITAL
Boadella: "Cataluña debe de ser una de las regiones más corruptas de la Unión Europea"
El dramaturgo Albert Boadella ha declarado a Libertad Digital que "Cataluña debe de ser una de las regiones más corruptas de la Unión Europea", y que "hay tanta corrupción en Cataluña, que llega un momento en el que ya no es posible disimular". Esta situación, según dijo, no es ajena al nacionalismo, ya que "la palabra 'Cataluña' siempre ha encubierto la corrupción", de modo que si "uno hace una irregularidad, en el fondo siempre es cara a un bien superior que es Cataluña y la independencia". Boadella considera que el Gobierno ha "alimentado" la posibilidad de un conflicto por la posible secesión de Cataluña.
Libertad Digital 29 Marzo 2006

En una entrevista con Libertad Digital, Albert Boadella ha denunciado el estado de corrupción en Cataluña. Considera que el nacionalismo "tiene mucho que ver", porque "la palabra 'Cataluña' ha sido un subterfugio moral" que lo justifica todo. Una corrupción que "se produce no solo a niveles políticos, sino que ha bajado a niveles mucho más bajos". Todo ello "tiene una lógica" apunta, y es que la región "se ha acostumbrado a vivir muchos años con lo que considera las leyes del adversario. Y las leyes del adversarios están para trasgredirse". A ello hay que sumar "el hecho patriótico. Uno hace una irregularidad, pero si en el fondo siempre es cara a un bien superior que es Cataluña y la independencia, ¿Qué importancia tiene eso?". Concluye diciendo que "yo creo que Cataluña debe de ser una de las regiones más corruptas de la Unión Europea".

El autor ha hecho estas declaraciones al ser preguntado por las cartas enviadas desde ERC a los funcionarios elegidos como designación política, para que, contribuyan a las finanzas del partido, bajo la amenaza de ser despedidos. PPC y CiU la califican de "actitud mafiosa". Por su parte, la Generalidad se ha negado a investigar el caso.

El Gobierno "alimenta" el camino a la secesión
Boadella había declarado en la presentación en Madrid de Ciudadanos de Cataluña que "hay un camino irreversible hacia la secesión si no se hace algo al respecto". En palabras dirigidas a Libertad Digital, el artista considera que el actual Gobierno "no sé si conscientemente o inconscientemente, ha alimentado esta posibilidad". La secesión, apunta, "estaba en el primer gobierno de Pujol". Entonces, "se busca la máxima separación posible con España. Quizás entonces la intuyen más complicada, pero a medida que han ido encontrando terreno abonado en Madrid, han ido avanzando paso a paso". Con este Gobierno, considera, los nacionalistas "han visto la gran oportunidad histórica". Desde la transición, "no han visto una brecha tan grande por la que colarse". A ello añade que "es muy difícil el retroceso. Es impensable el retroceso. Siempre es un milímetro más hacia adelante, pero nunca hacia atrás".

Por lo que se refiere al Partido de los Socialistas Catalanes, PSC, considera que "ha habido una apropiación indebida" al seguir la estrategia nacionalista, ya que "la izquierda y el nacionalismo son de una total incompatibilidad". De este modo, muchos votantes, que "no han tenido más remedio que aceptar como hechos consumados" la deriva nacionalista de Maragall, "se han sentido decepcionados y traicionados". Frente a ello, Ciudadanos de Cataluña considera que hay "cientos de miles de ciudadanos que están completamente desactivados", que votan en las generales pero no en las autonómicas, y que podrían encontrar en el nuevo partido una forma de conseguir "unas formas, unas reglas de juego más atractivas que las que se están ofreciendo en este momento".

"Cataluña es un régimen"
Para valorar la situación política actual, "hay que tener en cuenta que Cataluña ha constituido más que un Gobierno, un régimen. Esto es un régimen", declara Albert Boadella. "Y ocurre como en la época de Franco, que si uno se enfrenta al régimen, empiezan los problemas". El propio Boadella dice que "he sabido mantener una posición más o menos aceptable dentro del propio territorio. Lo que ha sido definitivo ha sido mi posicionamiento con Ciutadans. A partir de este momento la ruptura ha sido total".

A partir de entonces, "soy un hombre en este momento absolutamente fuera de juego, despreciado por el mundo nacionalista, de modo que hiciera lo que hiciera, aunque mañana hiciera un espectáculo independentista, ya no serviría de nada. No tengo más camino que el autoexilio". Continúa denunciando que "yo he sido excomulgado" por "tomar la defensa del bilingüismo, por ejemplo, y enfrentarme totalmente, radicalmente contra el nacionalismo". Por el contrario, "si uno no se enfrenta al régimen, en Cataluña se vive muy bien. Y si se está a favor del régimen, se vive muchísimo mejor; es un chollo. A favor del régimen, el mundo de la cultura vive fantásticamente bien".

"Exportamos el delirio al resto de España"
El del nacionalismo es el problema de que "los bajos sentimientos son extraordinariamente rentables en política. Sentimientos de rasgos diferenciales, núcleos de racismo, de endogamia, de nostalgia tribal; son sentimientos que tenemos todos, pero que es mejor no pincharlos. Hacer de esto un embolado político es una barbaridad. Pero claro, se ha visto que es muy rentable". Tan rentable, que incluso se puede llevar a otros sitios: "Dentro de dos días La Rioja también comenzará con los hechos diferenciales. Nosotros hemos exportado el delirio al resto de España. Hemos hecho exportación de unas fórmulas que van a sumirnos en la estupidez. No digo en el caos, pero van a sumirnos en la estupidez".

El nacionalismo, reflexiona Albert Boadella para Libertad Digital, se basa en los hechos diferenciales. "Yo me he pasado mucho tiempo pensando y tratando de esclarecer cuál es el hecho diferencial", dice, "y las conclusiones a que he llegado son tan extremadamente ridículas". Sigue, diciendo que "hablar en política de eso en el 2006 es para morirse de risa. Parece mentira que una cosa tan endeble desde el punto de vista del contenido, puede tener tal fuerza, tal poder de disuasión". Es decir, "la precariedad, la pobreza intelectual de toda esa trama es ¡tan enorme!". Para Boadella, "siempre hay una tremenda inclinación sobre la Cataluña desaparecida", una "inclinación necrofílica, un gusto por las cosas mustias, muertas. No se mira hacia adelante y es una tragedia de este territorio".

García Trevijano: "Ni la unidad nacional ni la democracia política son negociables"
El abogado y escritor apuesta por un modelo de República Constitucional, como único medio de acabar pacíficamente con los intentos secesionistas del nacionalismo
Ana Arenal Estrella Digital 29 Marzo 2006

Madrid
"Ni la unidad nacional ni la democracia política son susceptibles de negociación". Así de rotundo se manifestó el abogado, escritor y destacado pensador republicano Antonio García Trevijano, y en el transcurso de un acto conmemorativo del 75 aniversario de la II República Española, celebrado en el Ateneo de Madrid. El evento reunió a varios representantes de los principales colectivos republicanos de nuestro país, aglutinados en el llamado Club Republicano, cuya voluntad, según explicó, Eduardo Archaga Llantero, presidente de Acción Republicana, es formar una coalición que concurra a las próximas elecciones generales.

Cuando se cumplen 75 años de la proclamación de la II República en una España todavía decimonónica y sembrada de conflictos, en un también sombrío panorama europeo, perturbado por totalitarismos ideológicos irreconciliables, los republicanos de nuestro tiempo declararon ayer su voluntad de "promover, desde la sociedad civil, la democracia en la forma de gobierno, a fin de superar las actuales oligarquías estatales".

En esta lucha por recuperar un sistema que sus acérrimos defensores definen como el único realmente democrático, Antonio García Trevijano, abogado, escritor y pensador, propugnó la República Constitucional como única fórmula válida y fuerte, descartando cualquier tipo de República Federal, Parlamentaria o de Partidos, sistema éste último al tacho de "oportunista" y al que consideró similar al sistema monárquico actual.

En este sentido, García Trevijano manifestó que todos los partidos políticos, "sin diferencia alguna entre derecha e izquierda", sólo preferirían un sistema repúblicano para tener una imagen más democrática en el ámbito internacional, especialmente el europeo. Pero en modo alguno, cambiarían la monarquía actual por una República si ésta "implicase la renuncia a cualquiera de sus privilegios", sentenció.

En su dura crítica a la clase política española, García Trevijano denunció el uso por parte del Rey y de todos los partidos políticos de "la eufemia sistemática para edulcorar una realidad intolerable". A su juicio, nuestro país vive un "conflicto de carácter ontológico", debido a "la contradicción entre el derecho de ser España un todo y la voluntad política, de todos, de tratarlo como parte".

En este sentido rechazó los discursos que definen España como "un proyecto", porque "no es un proyecto, sino un hecho objetivo que nos viene dado sin que nadie nos pregunte, como no se pregunta a un hijo si quiere venir al mundo" remachó. Frente a esta realidad, Trevijano reprobó los intentos "segregacionistas de los nacionalismo periféricos" y se refirió al caso concreto catalán, afirmando que un partido catalanista y autonombrado republicano, subvencionado en el seno de la Monarquía parlamentaria como ERC, "es un falso partido".

En medio del escenario político de reformas estatutarias y de cambios en el marco político de algunas regiones españolas, Trevijano mostró su indignación por lo que considera un "artificial consenso de que en un 'teatro' de paz, todo es negociable". "Ni la unidad nacional, ni la democracia política son susceptibles de negociación". "La Nación no puede negociar dejar de serlo", sentenció.

Trevijano se prununció sobre la declaración del alto el fuego indefinido por parte de ETA, asegurando que la clave del progreso en este frente está en la libertad y no en la paz. "Un final del terror negociado no anuncia el fin de un conflicto bélico inexistente, lo que se proyecta es la amputación orgánica de las libertades", aseguró antes de añadir que, en cualquier caso, las víctimas del terrorismo deben ser compadecidas y apoyadas, "pero nunca seguidas políticamente".

En opinión del abogado y escritor, el único medio pacífico que permitiría alcanzar la democracia formal, fomentaría el sentimiento de unidad y "resolvería el secesionismo promovido por los nacionalismos de partido" sería una República Constitucional, en la que el sufragio directo y universal que eligiera a cada representante y separase de facto cada poder. "No puede haber Constitución sin una separación efectiva de poderes", puntualizó.

¿Y cómo llegar a la III República?. Según Trevijano, "la República no viene, adviene" y citó como ejemplos la Guerra de la Independencia Norteamericana, la Revolución Francesa y la Revolución Bolchevique. "La República yace dormida en la sociedad hasta que la despierta el beso del Estado", señaló con ironía, y explicó que este sistema llega siempre como solución a una crisis.

Así, señaló que la Monarquía de Partidos, ('que no constitucional'), pervive hoy "como lo malo conocido", pero se mostró convencido de que la República advenirá en algún momento, "cuando los repúblicanos despierten de su sueño". En este tránsito, según Trevijano, no sería preciso el nacimiento de verdaderos partidos republicanos, "porque ninguno de los que hay ahora lo son". Sería, según su explicación, el propio sistema el que sacaría a las formaciones políticas ya existentes del Estado y las colocaría donde deben estar, en la "sociedad civil", concluyó.

Además de con la de Antonio García Trevijano, la conferencia 'El 75 aniversario de la proclamación de la II República contó con la participación de Juan Iglesias Roldán, secretario general de 'Progresistas liberales'; Pedro González López, de 'Liberales por la República'; y Eduardo Archaga Llantero, presidente de Acción Republicana, quien anunció el objetivo de unificar a la mayoría de asociaciones republicanas en una coalición que pueda concurrir a las próximas elecciones.

Aznar afirma que la 'utopía socialista' y la 'ensoñación nacionalista' tienen rasgos comunes con los yihadistas
Considera que el terrorismo es el 'mayor riesgo que amenaza todo el mundo occidental' y advierte del 'reto' que supone la inmigración.
Europa Press (Roma) El Confidencial 29 Marzo 2006

Considera que el terrorismo es el 'mayor riesgo que amenaza todo el mundo occidental' y advierte del 'reto' que supone la inmigración

El ex presidente del gobierno español, José María Aznar, ha afirmado que la "fascinación" que tienen socialistas y nacionalistas por los conceptos colectivos puede tener consecuencias trágicas y comparó esta política con el movimiento islámico radical, durante su intervención en las jornadas de estudio del Partido Popular Europeo (PPE), que se están realizando en Roma.

"Esta fascinación por los conceptos colectivos, en la que han caído gran parte de los autoproclamados intelectuales progresistas, a lo que lleva es a considerar más importantes supuestos derechos colectivos que los de la persona, un error que puede tener y ha tenido históricamente consecuencias trágicas", dijo Aznar.

El ex presidente continuó explicando que "esta característica es común a la utopía socialista y las ensoñaciones nacionalistas, y como no, también es un elemento muy claro en el movimiento yihadista del islamismo radical".

En la intervención sobre el tema 'La Europa de la división a la unión. Valores e identidad', Aznar comentó que "Europa es una realidad basada en valores" y que "conviene recordarlos porque a veces algunos pretenden llevarnos por el camino de la confusión intelectual y moral".

Para Aznar, los principales valores de Europa son "la concepción de la persona, como ser único en su dignidad libre y responsable", por lo que denunció que "algunos, no inocentemente han querido olvidarlo pero la realidad es así", así como la libertad de las personas, política y económica; la democracia; los derechos de la persona y su dignidad inalienable y el estado de derecho basado en la ley igual para todos, expresión de voluntad popular.

"Estos valores tienen una proyección universal, aunque su origen geográfico sea Europa y son los que están en la base de la relación atlántica", explicó Aznar que añadió que "Europa, como le ocurre a España no puede entenderse sin América y el futuro de Europa y de España tiene una dimensión atlántica".

Crisis de Europa
El ex mandatario español agregó que "Europa vive una crisis profunda y prolongada. Hay un sentimiento de falta de rumbo y de objetivos claros" y culpó de estas crisis "a una renuncia a nuestros valores y a la falta de voluntad de defenderlos".

Como ejemplo de la crisis, Aznar citó la publicación de las viñetas sobre Mahoma. "Parecía que nos avergonzábamos de nosotros mismos y que había que pedir perdón por vivir en sociedades libres", comentó.

"Si no defendemos con firmeza que el único límite a la libertad de expresión o a la libertad religiosa está marcado por la ley, aplicada por tribunales independientes, estamos abriendo una grieta por debajo de la línea de flotación de nuestros sistemas políticos", añadió.

"La mayor amenaza es el terrorismo"
Aznar comentó que para que la voz de Europa sea escuchada con respeto "el mejor aliado que podemos buscar en este empeño está al otro lado del Atlántico" porque si no sería como rendirse "ante un enemigo, que está determinado a acabar con nuestro sistema de libertades y con la democracia".

Este enemigo, "que quiere evitar a toda costa que la libertad arraigue en Afganistán o en Irak, y que quiere poner de rodillas a Europa y a otras democracias occidentales" para lograr sus fines "usa el terrorismo" que es "el mayor riesgo que amenaza todo el mundo occidental, el mundo que se basa en estos valores y del que Europa forma parte".

Para "acabar con este enemigo", Aznar explicó que "hay que tener claras cuáles son las ideas y los valores que debemos defender como cuestión fundamental" y hacerlo "sin complejos".

Preocupado por el nacionalismo económico
Aznar continuó su discurso mostrando su preocupación por que "Europa no está generando la confianza necesaria y suficiente para crecer y crear empleo", así como por el resurgir de "peligrosas tendencias al nacionalismo económico, camufladas por la vieja retórica del proteccionismo".

"Europa necesita más mercado, mas integración, más apertura y flexibilidad. Lo que no necesita es más intervencionismo, más proteccionismo y la falta de voluntad de hacer reformas", agregó Aznar, diciendo que "la mejor política social que existe es la de crear empleo" y esto sólo sucede cuando "se genera confianza y los agentes económicos pueden tomar con libertad sus decisiones".

Para solucionar estos problemas, Aznar propuso "crear una Europa abierta que encare con confianza la globalización. Restablecer el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y emprender la agenda de reformas económicas".

Las consecuencias del multiculturalismo
Aznar pasó después a hablar de la inmigración como "uno de los grandes retos del este siglo" y pidió afrontarlo con dos ideas claras: "dentro de la ley combatiendo las mafias que trafican con personas y buscando la integración en nuestras sociedades y en nuestros sistemas de valores de las personas que vienen a labrarse un futuro mejor".

Pero puntualizó que "la trampa del multiculturalismo sólo lleva a crear guetos y a fracturas en nuestras sociedades" y realizó un llamamiento para que se abra el debate sobre "dónde llegan las fronteras de Europa". "Europa no puede extenderse indefinidamente y en algún punto se tiene que acabar", añadió.

Para concluir, el ex líder del PP pidió a los dirigentes europeos que "propongan soluciones a los problemas reales y no se pierdan en debates falsos. No creo que el debate institucional sea la prioridad correcta".

Asimismo añadió que a veces se cae en debates "estériles y agotadores" y que sería mejor presentar una agenda política ambiciosa en vez de poner en cuestión cada cierto tiempo la arquitectura institucional". "Sería un fraude presentar la misma opción camuflada o troceada cuando, nos guste o no nos guste, ha sido ya rechazada", puntualizó.

El Barça y otras entidades apoyan el consumo de productos en lengua catalana
L. R. B. La Razón 29 Marzo 2006

Barcelona- «A taula, en català (En la mesa, en catalán)». Más de 200 ayuntamientos y medio centenar de entidades han hecho suyo este lema, comprometiéndose de esta manera a consumir productos etiquetados en catalán. Los gobiernos municipales de Tarragona y Lleida destacan entre los adheridos a esta iniciativa, junto a entidades como el FC Barcelona. Es el resultado de la campaña impulsada desde 1999 por la Asociación en Defensa del Etiquetaje en Catalán (ADEC) y por la Plataforma per la Llengua. «El objetivo es que las grandes instituciones consuman en catalán y premien así a las empresas que lo hacen voluntariamente, sin ninguna ley que los obligue», afirmó la portavoz de ADEC, Pepa Reyes.

Actualmente, la ADEC negocia con otros gobiernos municipales como el Ayuntamiento de Barcelona para que aprueben mociones de apoyo a la campaña. «Creemos que se adherirá», dijo la portavoz de esta asociación. En la presentación de los primeros resultados estuvieron presentes varios representantes municipales de ayuntamientos catalanes. «Algún día caerá Coca-Cola. También decían que El Corte Inglés no etiquetaría en catalán», dijo un concejal de Vic.

ERC presionó a La Caixa con una guerra antipeajes hasta que le canceló la deuda
Los republicanos desplegaron una agresiva y larga campaña contra los peajes de autopista, gestionados por Abertis, donde La Caixa es socio de referencia
Los republicanos tachan de «bombero pirómano» a Saura por azuzar la crisis
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 29 Marzo 2006

BARCELONA. Las vías que, en los últimos diez años, ha utilizado ERC para salir de su asfixia económica han sido, cuanto menos, expeditivas. La exigencia del pago de cuotas a funcionarios de las seis consejerias de la Generalitat gobernadas por ERC, fueran militantes o no, sólo es un ejemplo de los contundentes métodos utilizados por el secretario de organización de la formación independentista, Xavier Vendrell para reflotar sus finanzas.

Este dirigente republicano, que además ostenta el cargo de secretario del consejero primero de la Generalitat, se encargó personalmente de reanudar las maltrechas relaciones que ERC mantenía con las entidades bancarias debido a las millonarias deudas que el partido acumulaba. En vísperas de las elecciones autonómicas de 1999, ERC se encontraba en pleno ahogo financiero, por lo que el responsable de finanzas comenzó una peregrinación por diversas entidades bancarias con el objetivo de renegociar las condiciones de devolución de los créditos. Una de esas entidades es La Caixa, con la que los republicanos lograron la concesión de créditos a proveedores con los que ERC tenía deudas pendientes, así como el retraso del pago de la deuda total con el «gigante» financiero catalán.

Notificación notarial
Sin embargo, a principios de 1999, ERC recibió una notificación notarial en la que se le exigía el pago total de la deuda con La Caixa, así como de los intereses acumulados. En caso de impago, La Caixa pondría el caso en manos de los tribunales. La formación independentista reaccionó con un recrudecimiento de su campaña contra los peajes -con el lema «Por una Cataluña libre de peajes», los republicanos efectuaron un reparto masivo de octavillas- al considerar que las advertencias suponían una amenaza. Las autopistas catalanas están gestionadas por Abertis, empresa participada mayoritariamente por La Caixa y ACS.

Las relaciones entre ERC y La Caixa no se reanudaron hasta 2004, cuando este partido entró a formar parte del gobierno tripartito y sus ingresos ya se habían disparado. Tal como publicó ayer ABC, los republicanos lograron salir de la bancarrota que provocó la escisión registrada en el partido en 1989 gracias principalmente al aumento de las cuotas de sus militantes y cargos, de forma que esas aportaciones se han duplicado en sólo dos ejercicios de gobierno.

Nueva renegociación
Gracias a esta inyección económica, ERC se vio con coraje de volver a negociar la deuda que mantenía con La Caixa. Las reuniones entre Vendrell y los responsables de la entidad se saldaron con un acuerdo en diciembre de 2004 en virtud del cual La Caixa aceptó dar por cancelada la deuda si el partido pagaba todo el capital pendiente a un interés anual mínimo, un 3%. Parte de la militancia reprochó a los dirigentes republicanos que, a cambio de esa condonación, renunciaran a esa «guerra de los peajes». Una lucha que ERC continúa ahora por cauces estrictamente institucionales -el rescate de los peajes es una de las exigencias de los republicanos para cambiar su voto negativo en el nuevo Estatuto-. El hoy secretario general de ERC, Joan Puigcercós, siempre ha negado la vinculación entre la campaña antipeajes y las dificultades para financiar el partido.

Unas normas definitivas
Los republicanos defienden la esencia de sus normas de financiación e insisten en que el envío de las polémicas cartas a trabajadores fue un «error formal y estético». No obstante, ERC ya ha anunciado que desarrollará próximamente su Carta de Financiación mediante un reglamento para definir concretamente quién está obligado a pagar esas cuotas al partido.

LA CAÍDA DEL USO DE LA LENGUA GALLEGA, EMPLEADA COMO HABITUAL POR EL 63% DE LA POBLACIÓN, SE ATENÚA

Un informe del Consello da Cultura revela que A Coruña habla más gallego que Vigo
El 29% de los coruñeses admiten que sólo hablan gallego o usan más este idioma que el castellano. El estudio, dirigido por Henrique Monteagudo, constata el "fracaso" de la política lingüística escolar.
Paula Pérez Santiago La Opinión 29 Marzo 2006

El gallego empieza a dar signos de recuperación después de veinte años de progresiva pérdida de hablantes. Del 68,6% de ciudadanos que utilizaban en 1992 esta lengua, quedan en la actualidad un 63,4. Pero esta caída empieza a atenuarse, según revela un estudio del Consello da Cultura, que observa incluso un ligero repunte entre los menores de 16 años.

La ciudad con una menor presencia del gallego es Vigo -donde sólo un 24% de sus vecinos usan habitualmente este idioma- por encima de A Coruña. "Pudiera parecer que es A Coruña la ciudad más castellanizada, pero la realidad no es así, lo que pasa es que aquí se hace más visible el predominio del castellano", explicó ayer el coordinador del estudio, Henrique Monteagudo.

Un 29% de los coruñeses hablan gallego, más incluso que en Ferrol (un 27,4%) o que en Vigo, donde prácticamente la mitad de la población declara que habla exclusivamente castellano.

Por el contrario, en Ourense predomina la lengua propia de la comunidad autónoma (un 57,6% de la población la utiliza), al igual que en Lugo (con un 50,7%) y Santiago (con un 45,2%). "Llama además la atención la relativa mejora del uso del gallego en Pontevedra", explicó Monteagudo que cifró en un 35% el índice de gallego hablantes en esta ciudad.

Para realizar un diagnóstico sobre el estado del idioma en Galicia, el Consello da Cultura cruzó los datos del Mapa Sociolingüístico realizado por la Real Academia Galega en 1992 con las últimas cifras sobre normalización lingüística del Instituto Galego de Estadística (2003).

Fracaso en la escuela
El análisis de este periodo revela que la "institucionalización" del gallego ha servido para incrementar las competencias escritas sobre el gallego entre la población, pero advierte que el sistema educativo no ha priorizado las destrezas orales.

"Un alumno estudia el gallego como una lengua extranjera. Aprende a escribirlo pero después sale y nada le motiva a hablarlo", advierte Monteagudo, quien considera que las políticas de promoción del idioma en la escuela han sido "un gran fracaso".

Además, el bilingüísmo tiende a extinguirse en la comunidad autónoma. Así, pese al descenso general que ha experimentado el uso del gallego en los últimos veinte años, se detecta un incremento en el número de personas que declaran hablar únicamente esta lengua. Si en 1992 se expresaba exclusivamente en este idioma un 38% de la población, en la actualidad son el 44%.

Ocurre lo mismo con los castellano hablantes. Cada vez hay más ciudadanos que sólo hablan español -un 18,5%, ocho puntos más que en 1992-.

Pese a los esfuerzos por normalizar la lengua, algunas profesiones siguen impermeables al uso del gallego. Los autores del informe del Consello da Cultura Galega critican que ámbitos como la justicia y la sanidad sigan ofreciendo "resistencia" al idioma, ya que son "servidores públicos". "Son grupos profesionales que además deben contribuir a dar cierto prestigio a la lengua", explicó el coordinador del estudio, Henrique Monteagudo.

Las profesiones "más castellanizadas" son las fuerzas armadas y la justicia, seguidas de la sanidad y los empresarios. Por el contrario, se habla más gallego entre los hosteleros, trabajadores de la alimentación, el textil o la construcción.

Así, los empresarios profesionales sanitarios y los dependientes de los comercios están muy relacionados con el castellano, excepto cuando hablan con subordinados, clientes o pacientes, donde destacan medias más favorables para el gallego.

Sobre este particular, Henrique Monteagudo consideró que determinados sectores sociales y profesionales "no pueden vivir de espaldas al proceso de normalización lingüístico".

Los docentes también hablan preferentemente castellano, pese a que su ámbito laboral tiende a galleguizar en alguna medida sus usos lingüísticos en el trabajo.

Las profesiones que usan más el gallego son los hosteleros, los trabajadores de la alimentación y el textil, los profesionales de la construcción, y los que integran el grupo de trabajadores de la agricultura, la minería y la pesca.

Además, el estudio revela que para comunicarse con la pareja predomina el castellano.

Sobre la situación sociolingüística de la inmigración residente en Galicia, la mayoría de los inmigrantes, tanto los nacidos en España como en el extranjero, aprendieron a hablar en castellano.

Aún así, el informe indica que este colectivo tiene, en general, unas buenas competencias en gallego, entendiendo casi todos el gallego hablado, y siendo una pequeña minoría los que no son capaces de hablarlo.

En cuanto a su lengua habitual, la mayoritaria es el castellano, sobre todo entre los que nacieron en una comunidad autónoma española distinta de Galicia.

Entre los nacidos en el extranjero, más de la tercera parte habla exclusiva o preferentemente gallego.

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