AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 2 Abril  2006
Primavera
JON JUARISTI ABC 2 Abril 2006

La derrota de la transición española
EDITORIAL Libertad Digital2 Abril 2006

Lo que está en juego
Ignacio Cosidó Libertad Digital 2 Abril 2006

Historia póstuma de la nación española (abierta a sugerencias)
Pascual Tamburri elsemanaldigital 2 Abril 2006

La hora de España
Joaquín Santiago Rubio Periodista Digital 2 Abril 2006

Marbella todo lo tapa
ANTONIO BURGOS ABC 2 Abril 2006

LA YENKA Y EL PRESIDENTE DEL MAPA
ÁNGEL PUERTA ABC 2 Abril 2006

Dos principios irrenunciables
Pío Moa Libertad Digital 2 Abril 2006

Adiós, Cataluña
Rafael González Rojas elsemanaldigital 2 Abril 2006

La verdad y los valores
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 2 Abril 2006

Disyuntiva creada por la codicia insaciable nacionalista ¿Zapatero es un necio estulto o un mentiroso tipo lelo?
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 2 Abril 2006

Españolismo
Manuel Molares do Val Periodista Digital 2 Abril 2006

La protesta anti-LOE no puede caer en el olvido
Editorial Elsemanaldigital 2 Abril 2006

Dos modelos de autonomía
José Antonio Portero Molina La Opinión 2 Abril 2006

CADÁVERES EXQUISITOS
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 2 Abril 2006

España nunca existió
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 2 Abril 2006

La vuelta de la censura
M. MARTÍN FERRAND ABC 2 Abril 2006

Respaldo de la mayoría
Editorial ABC 2 Abril 2006

Clamor contra el desprestigio de la enseñanza
La Razón 2 Abril 2006

Murcia recurrirá en el TC el Estatuto porque "blinda" un posible trasvase del Ebro
EFE Libertad Digital 2 Abril 2006

Testimonios de víctimas del terrorismo
www.testimonios
victimasterrorismo.com  2 Abril 2006

Rechazo a la filosofía que inspira la campaña del referéndum por el Estatuto
COMUNICADO DE PRENSA Iniciativa No Nacionalista 2 Abril 2006

Primavera
Por JON JUARISTI ABC 2 Abril 2006

LOS escamots de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona que exigían esta semana, mediante pasquines de western, la prohibición de sendos actos en que íbamos a participar los hermanos Dalton -Arcadi Espada y un servidor de ustedes- marcan la pauta de los protocolos de exclusión en la Cataluña del nuevo Estatut. ¿Quién dijo que la nación era una palabreja intrascendente? La nación establece diferencias significativas entre los de dentro y los de fuera. Eso para empezar. La nación establece diferencias en su propio seno, separando a los adeptos de los réprobos. Eso para seguir. Al cabo de mucho tiempo y de mucha mala sangre, la nación consigue mezclarlos, pero no el día siguiente de la fundación del principado. Lo del principado viene a cuento por doble motivo: no sólo por la elevación del Principado (de Cataluña) a nación catalana, sino por el Gramsci lector de Maquiavelo que se utilizó en el franquismo tardío para articular el bloque histórico resurgido ahora, tras el invierno de su descontento, como bloque nacional-estatutario. El Príncipe moderno nivela las diferencias entre nacionalistas y no nacionalistas, pero antes necesita abolir el antinacionalismo residual. Como Jack el Destripador, va por partes.

Arcadi Espada es un réprobo sin remedio. Los Boadella, Espada, Azúa, Pericay, Tubau, Carreras, etc., son los pulgones de la primavera nacional catalana y van a ser exterminados, esperemos que sólo simbólicamente y no en el sentido literal que recomendaba desde Avui el escamot Oriol Malló hace unos meses. De los fundadores de Ciutadans de Catalunya me separan más centímetros de los que disto, por ejemplo, de Miquel Porta Perales. Porque Miquel Porta escogió ser persa, no ciudadano de Cataluña, de la misma forma en que otros decidimos volvernos tartesios para poder seguir siendo ciudadanos españoles, o sea ciudadanos a secas por obra y gracia de la Constitución española. Nada de ciudadanos de Euskadi. Todavía somos españoles quienes no queremos ser otra cosa que excluya, a la corta o a la larga, la posibilidad de ser español persa o tartesio. Pero algún día se librarán los ciutadans antinacionalistas de sus últimos prejuicios, tan generacionales ellos, y se reclamarán por lo menos citoyens. Un paso previo, aunque no obligado, para ser ciudadano.

De momento, Arcadi Espada y los suyos son mi gente en Cataluña, lo que es muy lógico, porque los escamots nos agrupan. Los escamots saben, mejor que algunos de nosotros, que réprobo y español son términos intercambiables. La identidad, quieras o no, te la da el enemigo, y por eso español es palabra gabacha, que empezaron a aplicar los catalanes del norte del Pirineo a los catalanes del sur del Pirineo. Los escamots de la Rovira i Virgili han pedido a su rector que nos prohíba a Arcadi y a mí tomar la palabra en su universidad, porque lo que pensamos va a contrapelo de una enseñanza catalana, democrática, antiglobalizadora y no sexista. La verdad, en siete años se han vuelto tan cursis, tan blandengues, que se merecen con creces el Estatut y todo lo que les caiga. Hace tan sólo siete años, siete, sus hermanos mayores irrumpieron en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona para impedirnos hablar, a Arcadi, a mí y a otros, sin encomendarse a las autoridades académicas. Nos apedrearon, lanzaron botes de pintura amarilla sobre nuestras chicas y levantaron barricadas. Con tipos así da gusto romperte las narices. A estos pardillos lacrimosos de hoy, que les limpie los mocos la seva mare o la seva vicerrectora.

¿Primavera de los pueblos? Sin bromas, por favor. Marzo de 1848 fue una tragedia. Marzo de 2006 es puro chantilly. De la empalagosa Basque Spring escribe Bernardo Atxaga, el 29 del corriente y en el New York Times, su versión más edulcorada. Como dice una amiga de Bilbao, médica ella, si esto se prolonga, media España va a terminar diabética. Ya vendrá el verano. Ya traerá la fruta. Ya se irá a Marbella tanto hijo del pueblo.

La derrota de la transición española
EDITORIAL Libertad Digital2 Abril 2006

Este sábado se ha escenificado un nuevo acto público de Batasuna-ETA, en forma de concentración a favor de un acuerdo político entre la organización terrorista y el Gobierno. Batasuna no solo sale a la calle en un acto anunciado y bendecido por las autoridades, sino que ha aprovechado para recaudar dinero para la organización criminal. Esta concentración nos debe llevar a la reflexión por varios caminos, ninguno de los cuales lleva a un escenario brillante.

Por un lado no está de más recordar que Batasuna es una organización criminal según los Estados Unidos y la Unión Europea, así como por el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional. Lo recordaba recientemente el Foro de Ermua, que ha decidido suplir la inacción moralmente culposa de Cándido Conde Pumpido, fiscal general del gobierno, con la propia iniciativa a la hora de llevar a Batasuna ante los tribunales por el acto celebrado en nombre de la organización secundando el mensaje de ETA en torno a la tregua trampa. Batasuna, con la aquiescencia de las autoridades vascas y gubernamentales, está recuperando la iniciativa pública, y actuando de facto como si fuera una organización legal. Sencillamente están anticipando la decisión que seguramente ya tiene tomada el Gobierno, que pasa por aceptar de iure la legalización de Batasuna, una de las condiciones de los asesinos para seguir adelante con su parón criminal, como ha recordado recientemente el propio Otegui. Una decisión que será la exhumación del cadáver del pacto contra el terrorismo, y la enésima estocada del Gobierno al Estado de Derecho.

Pero esta concentración tiene más aristas cortantes, como por ejemplo la presencia de ERC. Los republicanos, que se sintieron perfectamente cómodos en la compañía de Herri Batasuna en la misma lista de unas elecciones al parlamento europeo, que tienen como líder a Carod Rovira, el negociador de Perpiñán, no han querido faltar. Su representante Joan Puigcercós ha declarado que "es el momento de la normalización política y creemos que esto puede contribuir a un nuevo escenario donde Cataluña va a sentirse más cómoda y donde podamos discutir sin violencia y con total libertad en los derechos individuales". Para acabar con ellos, se entiende. Por lo que se refiere a la “normalización política”, no es difícil observar que lo que tienen en mente no es muy diferente de la derrota de la transición política de la que presumía Otegi.

En efecto, de eso se trata. Sea justificado o no el entusiasmo de Otegi por lo que llama derrota (para que luego haya quien no quiera hablar de vencedores ni vencidos) de la transición española, lo cierto es que lo que está en juego es precisamente eso. La transición española supuso la liquidación del régimen anterior desde la continuidad. Una transición, se dijo entonces, “de la ley a la ley”, que partía del régimen dictatorial para construir una base institucional nueva, acorde con la posición de España en el mundo. El gran pacto de la transición llevó a los españoles a aceptar como válidos los partidos de las más diversas tendencias, en la confianza de que las nuevas instituciones democráticas podrían llegar a consensos que basarían una convivencia normalizada. Y también les llevó a mirar hacia el futuro y no volver sobre la Guerra Civil y el régimen que salió de ella. Aún otro aspecto de la transición fue el generoso intento de dar satisfacción a los deseos diferenciadores de los nacionalistas de ciertas regiones españolas, en el entendido de que la nación permanecería como sostén de los iguales derechos de los españoles.

El PSOE nunca quiso la transición. Optó por una ruptura que fracasó políticamente porque los españoles la rechazaron sin miramientos, y acabó aceptando de mala gana la transición. Pero la experiencia del Partido Popular en el poder les ha llevado a recuperar el proyecto de la ruptura, que se manifiesta en el intento poco disimulado de enlazar la legitimidad institucional con la II República, saltándose el posterior desarrollo de nuestra historia, así como en el intento de expulsar al Partido Popular y lo que representa del ámbito plenamente legítimo de la política. En esta estrategia, ETA juega un importante papel. Escenificada en el Parlamento la división de la nación española en dos, ETA sirve de base para un nuevo pacto político, y gana a cambio los réditos del intento de disolución de la nación española. La transición es lo mejor que ha dado la política española en la segunda mitad del pasado siglo, y servía como marco imperfecto de una convivencia pacífica viable. La estrategia del Gobierno de Rodríguez Zapatero de sustituirla por un nuevo pacto político en que izquierda y derecha no tienen ya la misma legitimidad solo puede profundizar en la división entre los españoles.

Efectos del Gobierno Zapatero
Lo que está en juego
Ignacio Cosidó Libertad Digital 2 Abril 2006

Vivimos momentos desconcertantes. El Congreso de los Diputados aprueba un proyecto de Estatuto para Cataluña que más que cambiar nuestro modelo de Estado amenaza con hacerlo sencillamente inviable. El presidente del Gobierno anuncia la apertura de una negociación con ETA otorgando a una organización terrorista como Batasuna una interlocución política. Nuestra política exterior se ha escorado hacia regímenes dictatoriales como Cuba, Venezuela o Siria, mientras se distancia cada vez más de las principales democracias del mundo como Estados Unidos. Las parejas homosexuales son consideradas ahora matrimonios y los padres pasan a ser considerados progenitor A y progenitor B. El Gobierno practica un intervencionismo cateto para interferir en los mercados y provoca un grave enfrentamiento con la Comisión Europea. Se mire por donde se mire la realidad de esta España de Zapatero, todo parece un inmenso despropósito.

Hay además la sensación de que algunos de los errores cometidos por este Gobierno son catastróficos e irreversibles. Resultan catastróficos porque atentan contra los pilares fundamentales de nuestra convivencia y nuestra democracia, como la familia, la Nación, la libertad o el mercado. Son irreversibles porque una vez consumadas reformas como la aprobación del nuevo Estatuto catalán no resultarán fáciles de retrotraer ni política ni jurídicamente.

La sociedad española asiste a estos acontecimientos entre complacida, indiferente o indignada. Los complacidos son quienes compensan con creces cualquier preocupación sobre el futuro con los beneficios del poder a corto plazo, complacencia que se transforma en regocijo en quienes tienen como objetivo la destrucción de España y ven cómo Rodríguez Zapatero hace realidad algunos de sus mejores sueños. Otros muchos, probablemente más de los diez millones de personas que el 14-M votaron al PP, observan la evolución de los acontecimientos con una inmensa preocupación que se transforma por momentos en una profunda indignación. Sin embargo, una gran mayoría asiste aún indiferente, atenazada entre el escepticismo y el hartazgo que provoca tanto mercadeo político y el disfrute de una prosperidad económica, heredada de los gobiernos de Aznar, que permite aún muchas alegrías.

El Partido Popular tiene ahora ante sí dos grandes desafíos. Por un lado, tiene que ser capaz de transformar la preocupación y la indignación que siente la inmensa mayoría de su base electoral no en una fuerza negativa de catastrofismo o revancha, sino en una fuerza positiva de ilusión y cambio. Mientas Rodríguez Zapatero no dañe de forma irreversible la estructura democrática de España, siempre será posible enderezar el rumbo de la Nación en las urnas.

El segundo desafío es explicar a esa mayoría de españoles indiferentes que lo que Rodríguez Zapatero está poniendo en juego es mucho más que el hecho de que gobierne un partido u otro, que haya una gestión mejor o peor o que las prioridades políticas se sitúen más en el crecimiento económico o en las prestaciones sociales. Por el contrario, lo que está en juego es nuestra propia convivencia, con una división social y una radicalización política que está socavando el pacto constituyente de 1978. Lo que está en juego es una realidad nacional española que tiene más de cinco siglos de historia a sus espaldas y que estamos liquidando de forma inconsciente. Lo que está en juego es un modelo de sociedad en el que los padres mantengan la libertad para elegir la formación de sus hijos y la enseñanza no sea un instrumento de adoctrinamiento político. Está en juego que los medios de comunicación puedan realizar su servicio a la sociedad sin censuras previas, los mercados puedan funcionar sin interferencias del poder político o que tengamos una justicia independiente y eficaz que garantice la igualdad de derechos de todos los españoles en todo el territorio nacional.

Todo eso y más es lo que está en juego y lo que desde el Partido Popular debemos saber explicar sin estridencias pero sin complejos. Una tarea que no resulta fácil, pero que es esencial para poder sortear el precipicio al que Rodríguez Zapatero conduce alegremente al conjunto de la Nación española. No es el momento para el desánimo o la desesperanza, sino para todo lo contrario.         Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Historia póstuma de la nación española (abierta a sugerencias)
Pascual Tamburri elsemanaldigital 2 Abril 2006

 El Congreso ha reconocido a Cataluña como nación. Y lo que ha nacido es una confusión. Hay que entender bien qué es una nación y desde cuándo existen tales artefactos políticos. Gentes con la mejor intención están diciendo cosas contradictorias.

Incluso entre personas cultas y con altas responsabilidades tenemos, embrollados, la existencia de España (milenaria), el nacimiento del Estado español (siglo XV) y la afirmación de la Nación (siglo XIX), todo ello aún más enrevesado por la existencia de la variedad regional, posterior y no anterior a la del Todo.

Hagamos luz. Sobre todo esto hay miles de libros eruditos. No les voy a recomendar ninguno, porque enseño Historia en eso que nos empeñamos en llamar Bachillerato y sospecho que la erudición ya no llega a la calle. Les planteo sin embargo un reto: del mismo modo en que Eugenio d´Ors aceptó el desafío de escribir La historia del mundo en quinientas palabras, hagamos una Historia de España en quinientas palabras. A modo de necrológica para todos los públicos de la Nación-Estado, tal vez, pero de señal de vida de la comunidad popular española, anterior y superior a cualquiera de sus expresiones.

Ninguno de nosotros es d´Ors. Mejoren ustedes el texto, escríbanme sus sugerencias, correcciones y matices. Digamos en quinientas palabras quiénes somos, de dónde venimos, qué heredamos.

Historia de España en quinientas palabras

Tierras y gentes dispares, aunque quizás remanso occidental de una Última Thule. Tierra de aventura para orientales hasta que Roma trajo luz. Escipión desembarcó, y la Urbe dio nombre y ser a Hispania. Tras larga lucha, España fue una, y con Augusto pueblo, razón y corazón.

A la clara serenidad del Imperio sucedió la zozobra de la decadencia, pero en ella llegó Santiago con la Palabra. Trajano y Arcadio desde lo más alto, Dídimo y Veriniano desde las provincias, opusieron su espada al desorden. De la barbarie germana nació un nuevo orden visigodo. Con Leovigildo, una monarquía; con Recaredo, una Iglesia; con Isidoro, una conciencia. Era ya Patria y no provincia.

Julián y Oppas, eternos traidores, vendieron la independencia y la unidad a invasores siempre ajenos. Del pueblo surgió la respuesta, y en lento despliegue de siglos Pelayo, Alfonso, Sancho, Fernando y Jaime reconquistaron la libertad. Una sola España, Portugal, León, Castilla, Navarra, Aragón, reinos que serán regiones, fueros que forjarán Derecho.

Los Trastámara reconstruyeron el orden gótico de unidad e independencia sobre la hispana variedad. Isabel y Fernando renovaron la esperanza y expulsaron las conciencias extranjeras. Ágiles infantes imperaron en Europa, Colón llevó las velas por doquier, Cortés y Pizarro: para Carlos, un monarca, un Imperio y una espada.

Desde Thomar, Felipe el Grande reinó en toda España, como nunca desde Rodrigo. Mercaderes ingleses y racionales franceses empujaron después la decadencia, amarga pero digna. Una herida se abrió: Portugal, sin dejar de ser, se hizo Estado. El Imperio menguó y reyes capetos medraron. ¿Eran las Luces -progreso, materia, razón, individuo- la solución?

Tras Felipe y sus hijos ningún Borbón ha nacido y permanecido en España. Ésta, y su Corona, fue tratada como privilegio de una familia. Abandonada en el fango de Bayona, la soberanía fue tomada por un pueblo indómito y hecha en Cádiz Nación y Constitución. ¿Había acaso otro camino?

De Cádiz a Cuba y al Ebro, España fue Estado y ya Nación, pero vivió ensimismada. La querella liberal convirtió el Atlántico en foso y excavó trincheras en la conciencia de las gentes. Lejos de mirar al mundo con ambición, los españoles se miraron con odio, en disputa de ideologías contrapuestas.

Durante dos siglos Europa se acostumbró a la ausencia de España. Sembradores de cizaña predicaron secesión en las regiones. Egoísmo en unos, mentiroso odio de patria en otros. División de los espíritus, lucha de clases y miseria moral antes que material: corrupción, dolor, desorden. El Estado perdió la paz y la legitimidad. Media España recogió el poder de la calle y luchó por él contra la otra media. Franco, vencedor en la sangre, impuso el orden y creó nueva riqueza, pero no quiso resolver las grandes cuestiones seculares.

Juan Carlos hizo verdad la previsión de Serrano Súñer, pues España, para seguir siendo, no puede huir de lo que Europa vive, ayer disciplina totalitaria, hoy libertad democrática. Antes que Estado y Nación, un pueblo, una libertad, una Patria; una fecunda variedad en la unidad. Mañana, Dios proveerá.

La hora de España
Joaquín Santiago Rubio Periodista Digital 2 Abril 2006

La destrucción institucional de España está a punto de consumarse. La aprobación del estatuto para Cataluña no es más que el inicio de una cuenta atrás en la que diferentes hitos, formados por reclamaciones y cesiones a cual más agresiva y a cual más osada, irán jalonando el fin de España. Precisamente por eso, porque España está en ruina, porque las instituciones españolas están en derribo y las nacionalistas, en construcción, ha llegado nuestra hora, la de España. Es el momento de dar un nuevo impulso a la resistencia racional, democrática, firme, contundente, popular, cultural y económica por España. Porque, no lo dude nadie: España volverá.

La España unida que garantiza las libertades, que asume la Historia de la nación más antigua de Europa, que sólo unida será algo en la escena internacional, esa, volverá. Pero tal España está formada, hoy, sólo, por los españoles. Por los que, como tú, leen esto y piensan que es cierto, por los que en la red investigan, analizan, opinan y concluyen que España es necesaria.

España es libertades, democracia, pluralismo informativo, amplitud, globalización, opciones diversas y capacidad de lucha contra los enemigos internos y externos. España es la lengua española, la que nos une con una comunidad de más de cuatrocientos millones de personas que esperan que su patria generadora les aporte referentes culturales e, incluso políticos. España es Occidente, está en su cuna, en su corazón, con los principios que han hecho a éste la más generosa y próspera civilización jamás habida. España y la Hispanidad son una riqueza que sólo se puede desperdiciar si se está preñado de intención autodestructiva. Destruida la moral de supervivencia, el orgullo, el amor a la libertad y a los referentes propiamente españoles, sólo queda la miseria y la destrucción de los nacionalismos.

Pasemos una mirada realista sobre Cataluña. Los que allí viven son españoles a los que el “cartel”, la “nomenclatura” que los gobiernan sumen en la desinformación y en la corrupción. La existencia de élites en pequeños espacios políticos y territoriales facilita la formación de monopolios empresariales, políticos e ideológicos. Eso es lo que ocurre en Cataluña. Eso es lo que también se sufre en las Vascongadas. Lo mismo está sucediendo en Galicia y, no nos engañemos, nada diferente ocurrirá en la Comunidad valenciana que se apunta silenciosamente al mismo nefasto juego. La corrupción surge donde, o bien hay demasiado poco Estado, como en los países subdesarrollados, o donde hay profusión de normas y de intervencionismo, como ocurre en Francia, Italia, Cataluña, Andalucía, Vascongadas,.... Y sea en uno o en otro caso, si se definen instituciones políticas soberanas e intervencionistas en ámbitos territoriales reducidos, la opresión, el saqueo institucional y la corrupción están servidas.

No podemos dejar que liquiden a España. Hay datos con los que los españoles debemos trabajar. El simple hecho de que todos sus pasos estén dándose con ocultación informativa, con cortinas de humo, con doble lenguaje, con hipocresías y mentiras, indica que temen a la opinión pública. Una gran parte de los españoles no están demostrando el orgullo ciudadano que se espera de los individuos libres que aman a la libertad. Los sucesos que fueron desde el 11-M al 14-M lo corroboran.

Pero aún quedan elementos de orgullo y de adhesión a España y las libertades que ésta representa. Las encuestas y la actitud vergonzante del Gobierno lo indican. Vamos a reconstruir la poularidad de España. Hay que ponerla de moda. Hay que ondear la bandera nacional, los signos que nos definen. Es imprescindible redoblar los análisis, los estudios, la difusión y la divulgación. No podemos rechazar ninguna ayuda ni aportación en esta línea. Con la democracia liberal como guía y la españolidad como contenido debemos y podemos organizar la acción política democrática, contundente, inteligente y eficaz para reducir el poder disolvente de los nacionalistas y de aquella izquierda que olvida sus referentes españoles y se sume a su propia destrucción. Nadie del espectro político sobra en esta tesitura. La izquierda debe reconstruirse identificándose con España y la derecha debe evitar y revertir el imperceptible pero lento proceso de desintegración autonómico-regionalista que está sufriendo.

Ya está bien de mendacidad. Ya está bien de miseria moral. Ya está bien de autodesprecio. Somos españoles; somos demócratas y queremos ser libres y estar unidos.

Marbella todo lo tapa
Por ANTONIO BURGOS ABC 2 Abril 2006

EN Marbella están escenificando a todo bombo político, policial, judicial y mediático una falta de ortografía. No es la Operación Malaya. Es Malhaya la Operación. Malhaya la manipulación interesada, el gran montaje, entre Informe Semanal y Salsa Rosa, en el que Andalucía, como siempre, todo lo tapa. Los años de autonomía administrada por los socialistas no han servido para nada. Andalucía sigue siendo el tablao, la guasa, el chiste, la servicial criada seseante y salerosa de España, a la que le saca las castañas del fuego cada vez que es menester. Sin recibir nada a cambio, más que descrédito. No es que yo ponga la mano en el fuego de esas castañas por ningún mangón corrupto de la capital hortera del gilismo, donde dice Ignacio Camacho, marbellólogo con muchos trienios, que los únicos que no roban son los ladrones. Pero sí digo que al Ayuntamiento de Marbella le pasaba igual que al despacho de Mienmano: que eso lo sabía todo el mundo, que la corrupción cobra allí quinquenios. Y mire usted qué puntería: han venido a poner en marcha la Operación Malaya, sin hache, ay, malhaya con hache, cuando con exacta sincronización más conveniente era para que los españoles se pusieran a mirar los caballos de pura raza intervenidos como si fueran un burro volando, y nadie dijera que los separatistas catalanes se han limpiado en las cortinas de la Constitución con su Estatuto y que los presidentes del Gobierno presentan como héroes de la paz a los cabecillas de las bandas terroristas declaradas ilegales en toda Europa, ante las que claudican, negociando por debajo de la mesa.

¡Malhaya sea Marbella! Aquí no se ha aprobado indignamente y por los pelos ningún Estatuto separatista y anticonstitucional. Aquí el Estado no ha entregado la cuchara y consagrado a Cataluña como nación. Aquí los asesinos terroristas de la ETA no le están marcando el paso al Gobierno. Aquí el Gobierno no ha cedido ya muchísimo más de lo que le costó la vida a Miguel Ángel Blanco. ¿Por qué dejamos que lo asesinaran, si al final les íbamos a dar cuanto pedían? Aquí no hay más problema que la corrupción en Marbella. Roldán, Filesa, los fondos reservados, nunca existieron.

Y en Cataluña no hay ni ha habido corrupción ninguna. El Carmel nunca existió. En Cataluña no hubo banda alguna de facinerosos de la política que cobrara la mordida institucionalizada del 3 por ciento, euríbor de la corrupción. En Cataluña no hay una mafia que hasta usa el uniforme Corleone de las camisas negras y las corbatas blancas, y que les saca el 20 por ciento del sueldo a quienes han colocado en la mangoleta.

Nada, nada: el único problema que tiene España es Marbella. Cuando González estaba aún en el Gobierno, allí existía la misma corrupción que ahora. Y cuando Aznar también. Los dos grandes partidos miraban para otro lado y silbaban «Paquito el Chocolatero». Desde el primer día que Gil pisó el ayuntamiento, la suprema responsabilidad del control del marbellero Urbanismo depredador estaba en las mismas manos que ahora: la Junta de Andalucía. Y Chaves miraba para otro lado. Sabedor quizá de que lo que una partida de golfos apandadores hacía en Marbella era lo mismo que los dos grandes partidos realizaban en otras ciudades, aunque con más estilito.

Pero, claro, da tanto juego Marbella para que nadie piense que un jefe de terroristas se jacta de haber acabado con la España de la Transición y que el presidente del Gobierno, encima, lo presenta como héroe de la paz... Da tanto juego Marbella ante la virtual secesión de Cataluña. Y gobernada por los socialistas, diz que en su tercera modernización, Andalucía, como siempre, sigue jugando su triste papel de la charlotada en la tragedia de España. ¡Malhaya!

LA YENKA Y EL PRESIDENTE DEL MAPA
ÁNGEL PUERTA ABC 2 Abril 2006

La yenka era un baile procedente del norte de Europa que hizo furor en la España de los años sesenta porque se adaptaba a nuestra ancestral idiosincrasia: dar saltitos de un lado a otro para acabar siempre en el mismo sitio cuestionándonos quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos. «Izquierda, izquierda; derecha, derecha; adelante, atrás; un, dos tres». Ahora, en este tiempo de fusiones, la yenka norteña se españoliza y se adapta a un nuevo ritmo impuesto por los acomplejados nacionalismos periféricos y el acomplejado nacionalismo español. Y de todo ello resulta la yenka del cangrejo: un pasito para adelante y dos o tres, o los que quieran los ibarretxes, los mases, los otegis o los roviras, para atrás. La yenka española es, además, mucho más ruda porque no da saltitos, sino bandazos: Derecha, derecha, y tropezón con el 23-F; izquierda, izquierda, y tropezón con la corrupción; un pasito adelante con el Estado de las autonomías -que parecía solucionar definitivamente el contencioso de la identidad de España- y dos zancadas para atrás: el terrorismo y los partidos nacionalistas excluyentes, que nunca han dejado de poner piedras en la pista para que tropecemos y desbaratemos el baile.

Y seguimos con la yenka del cangrejo: Izquierda, izquierda y pasito adelante con el rechazo del plan secesionista de los partidos nacionalistas vascos, y, como no, dos saltos atrás con el reconocimiento de una nación -que nunca fue nación- dentro de los planes secesionistas de los partidos nacionalistas catalanes. Y otro pasito para adelante con el anuncio de tregua de ETA -el mismo de siempre- que traerá, ineludiblemente, otros dos bandazos atrás: uno, el reconocimiento de otra nación que nunca fue nación -salvo en el imaginario de su tribal y racista fundador- dentro del plan secesionista de los partidos nacionalistas vascos, y dos, que después de habérselo consentido a los nacionalistas catalanes, ¿qué argumentos en contra de los vascos puede oponer el Partido Socialista? Ninguno. O sea el mismo argumento que para impedir que se constituyan en «nación» Galicia, Asturias, Cantabria, Navarra, Aragón, La Rioja, Canarias, Baleares, Valencia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia y ¿por qué no? Ceuta y Melilla. Ninguno. Café para todos, porque todos somos históricos, o rompemos la cafetera. El siguiente paso atrás en esta yenka, ya lo anunció Carod Rovira, será el de tragar con el Estado catalán, porque en la lógica nacionalista no cabe una nación sin Estado, por mucho que lo quieran camuflar con la falacia de la «nación de naciones» o, como ya vale todo, el «Estado de Estados».

El baile ha cogido mucho más ritmo desde que el Partido Socialista (PS) dejó de ser español para convertirse en una federación de clubes, y desde que dejó de ser «progresista» para «regresar» a las taifas medievales que tanto gustan a esos nacionalistas a los que necesita para gobernar una España a la que está reduciendo al simple papel de mapa. No hay más que echar un vistazo a un sistema educativo que pasa de puntillas, cuando no proscribe, la historia y la geografía de España. Lo más grave es que lo saben los padres del «Estado de Estados» y el presidente del Gobierno del «mapa» y, además, «tragan». Y ahora, manda huevos, es la derecha la que anda a cuestas con la pancarta del «no pasarán» y «ni un paso atrás». Esta yenka no la conoce ni la madre que parió a España. Ya lo anunció Alfonso Guerra, que entiende un rato de bailes. Hasta él se ha visto obligado a dar saltitos, porque si no, no salía en la foto. Y de fotos también entiende.

Dos principios irrenunciables
Pío Moa Libertad Digital 2 Abril 2006

Hay dos principios irrenunciables sin los cuales no puede concebirse una convivencia razonable en España: la unidad de la nación y la democracia. Ambos están siendo atacados en sus cimientos por la alianza de hecho, la Siniestra Alianza, de socialistas, terroristas y separatistas. Sólo tales sujetos podían plantearse una labor tan vil. Es preciso percibir y comprender bien esta amenaza inminente, que a menudo se pierde de vista entre la aturdidora palabrería de unos y de otros.

Y por eso, porque la convivencia en paz y en libertad está en muy serio peligro, los ciudadanos españoles que queremos seguir siéndolo tenemos el derecho, y aún más el deber, de oponernos con todas nuestras fuerzas al proceso actual. Sin derrotismos y sin justificar nuestra pasividad en la supuesta pasividad de los demás, de “los españoles”. Sólo faltaría que permitiéramos a unas bandas de liberticidas acabar con nuestras libertades y con España. Que les consintiéramos retrotraernos a las demagogias y convulsiones del pasado, demoliendo impunemente lo que tanto esfuerzo y sacrificio ha costado edificar desde hace treinta años, en rigor desde hace dos siglos.

Qué hacer. Primero, lo que puede hacer cada uno. Se trata de la lucha por la opinión pública, contra el alud de embustes y charlatanería anestesiante difundidos por la mayoría de los medios de masas. Hace meses, Rajoy prometió mover a todos los militantes de su partido para explicar a la gente la gravedad de la situación. Los trescientos mil afiliados del PP dedicados a difundir y discutir un pequeño manifiesto aclaratorio de los hechos y llamando a la movilización, contrarrestarían en gran medida a los medios de masas, pues cada afiliado puede influir en el círculo de sus amistades y familiares, compañeros de trabajo, etc. La Siniestra Alianza vio el peligro y se echó encima de Rajoy. Por supuesto, la cosa quedó en agua de borrajas.

Pero cada uno se nosotros puede hacer lo que no harán los militantes del PP, al menos siguiendo las órdenes de su partido. Un ejemplo: cada día salen en determinados periódicos, en Libertad Digital especialmente, artículos clarificatorios de diversos autores. Mientras la difusión de ellos sea restringida, no podrá competir con las televisiones o la mayoría de las radios y periódicos, y por eso la Vil Alianza no siente excesiva preocupación. Pero si miles de personas amplían su difusión a través de internet, de fotocopias o comentarios en sus círculos de conocidos, el panorama cambiará mucho. Este es un trabajo muy simple, que cada cual puede hacer por su cuenta. Y muy eficaz, aunque no debemos esperar un cambio radical, de la noche a la mañana, en una gente sometida durante largos años a la propaganda liberticida.

Y de lo que se puede hacer en asociación trataremos también.

Adiós, Cataluña
Rafael González Rojas elsemanaldigital 2 Abril 2006

Bien sé que ha sido cosa de los políticos; que los catalanes, en aplastante mayoría, no desean romper con el resto de España. Pero el viernes 30 de marzo de 2006, día negro para nuestra historia, yo sentí con tristeza, al proclamar el presidente del Congreso la aprobación del Estatuto de Cataluña, que esta hidalga tierra nos decía adiós.

No soy ningún exagerado. Ni tampoco el único español entristecido. Lo estamos todos los que nos hemos tomado la molestia de leer el articulado del Estatut y cuantos, aun sin leerlo, han escuchado las explicaciones de quienes lo han estudiado y han denunciado su inconstitucionalidad. Pero los esfuerzos que muchos políticos e intelectuales han hecho para evitar que un proyecto tan disparatado se convirtiera en Ley han resultado inútiles. Por eso, aquí me tienes, lector amigo, despidiéndome con pesar de Cataluña, tan arteramente arrebatada a la nación más antigua de Europa.

Se han unido para ello la traición y el cinismo. Porque hay que poseer grandes dosis de ambas cosas para que una persona de gran formación jurídica como María Teresa Fernández de la Vega diga que el texto que se sometía a aprobación era "impecablemente constitucional". No sé lo que dirá, en cambio, el Tribunal Constitucional. Debió esperarse su dictamen antes de someter el texto a la aprobación del Parlamento. Las prisas en proclamar una ley tan trascendente les delata.

Las disposiciones inconstitucionales que brotan por todo el espeso articulado del Estatuto son tan manifiestas que uno no comprende cómo un hombre como Alfonso Guerra se ha podido tragar un sapo como ése. Él, uno de los padres de la Constitución de 1978, que perfiló una España democrática, ha dicho sí a una ley plagada de disposiciones que, cuando no establecen barreras jurídicas y económicas entre Cataluña y el resto de las regiones de España, anulan completamente las competencias del Estado.

Lo cierto es que una parte importante de aquella España ha dejado de ser democrática. Tampoco esto es exageración. Ningún nacionalismo es democrático, porque anula al individuo. Léanse esos infinitos artículos del Estatuto. No es sólo la dimensión política que se le da a la consideración de Cataluña como nación, sino, sobre todo, el enorme daño que sufrirá España con el blindaje de competencias (¿cuántos artículos establecen: "corresponde a la Generalitat la competencia exclusiva…?"), con la hegemonía casi excluyente del catalán, con el tú a tú en su relación con el Estado, cuando no el yo sobre ti, con la creación de un poder judicial y una política exterior propios, y todo ello ensombrecido por un estatismo intervencionista asfixiante.

Total, un estrepitoso fracaso histórico. Díganme si no es para estar triste viendo como nos dice adiós Cataluña.

La verdad y los valores
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 2 Abril 2006

Acabo de leer el libro Terrorismo y posmodernidad (Editorial Editilde) de Raúl González Zorrilla, periodista y escritor, entre otras cosas. A Raúl le conocí gracias a la actividad cívica, donde tuvimos la ocasión de colaborar desde diferentes organizaciones que reclamaban la verdad, la justicia y los componentes éticos que dan forma y sentido a la convivencia y a la democracia en el País Vasco.

Terrorismo y posmodernidad es un testimonio y al mismo tiempo un análisis sosegado, certero y profundo sobre lo acontecido en el País Vasco desde la inauguración de la democracia. Es un ensayo sobre la perversión moral que desde las esferas políticas y sociales compartió espacio con el terrorismo. Es la fotografía de las connivencias y complicidades que han llevado a una patología moral colectiva que ha imposibilitado el juego democrático durante más de veinte años.

Conviene leer y comentar este tipo de libros precisamente ahora que el terrorismo nos da un respiro con cierto carácter de provisionalidad, con la esperanza de que sea definitivo a cambio de algún chantaje que los demócratas no debemos admitir para no caer en el deterioro de aquellos valores éticos que debieran hacer creíble al sistema político.

Es bueno no olvidar, para no hacer tabla rasa que nos haga caer en la tentación de someternos a un lavado de cerebro que nos lleve a una repetición de escenarios y de errores del pasado. Es bueno analizar de forma reflexiva y con el máximo rigor que nos sea posible para saber qué es exactamente lo que ha pasado durante los veinticinco años de hégira nacionalista en las Vascongadas y para producir diagnósticos que no nos produzcan equivocación o desorientación.

Puesto que, de lo contrario, se puede causar una quiebra social y, lo que es peor, un déficit de confianza en el propio sistema democrático por parte, al menos, de las personas más conscientes, que son aquellas que hemos estado en primera línea de fuego como observadores perplejos de tantos absurdos, tantas mentiras y tantas excentricidades, hasta la convulsión psicopatológica. Me refiero, cómo no, a lo sucedido en estas últimas décadas en el País Vasco.

Pompeyo Trogo, contemporáneo de Tito Livio, el historiador romano, se refería a los españoles con esta frase: "Prefieren la guerra al descanso, de tal modo, que si les falta enemigo exterior lo buscan en casa". Quisiera creer que esta percepción no responde a un espíritu impreso en nuestros genes y que seamos capaces de encontrar la civilidad o de combatir a quienes no están por la labor de ponernos de una vez entre los países más adelantados en el progreso humanístico.

Por eso es muy recomendable la lectura del libro de Raúl González Zorrilla. Pero no debemos quedarnos en la situación pasiva del lector que se identifica con el escritor, sino adoptar una posición comprometida para que las cosas cambien. Por eso este libro no es uno más, sino una aportación de un gran interés literario y documental para encaminarnos hacia una sociedad mejor y más integrada en España.

Disyuntiva creada por la codicia insaciable nacionalista ¿Zapatero es un necio estulto o un mentiroso tipo lelo?
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 2 Abril 2006

Aun no ha terminado el trámite parlamentario el nuevo estatuto catalán y de nuevo el señor Mas llama a Zapatero, o bien mentiroso, o bien necio tirando a estulto, entendiéndose necio y estulto en el sentido que le da el diccionario, del que tengo que echar mano últimamente para evitar que se me caiga el pelo, y que dice que necio y estulto lo es quien “no sabe lo que podía o debía saber”.

Hagamos la demostración de la necia estulticia o falsedad de Zapatero.

Los nacionalistas de todo color y procedencia llevan tiempo diciendo que ese estatuto solo es un paso más para la independencia, hoy en El País Mas vuelve a insistir en lo mismo al decir que el estatuto “Es el mejor posible pero no el último.”

Zapatero lleva diciendo hace tiempo que este estatuto será para siempre y sin ir más lejos, hoy, también en El País, proclamó “la voluntad de permanencia de Cataluña en el Estado con el nuevo Estatuto”

En esta disyuntiva para decidir si Zapatero esta vez es mentiroso o necio lo tenemos fácil. Está demostrado que Zapatero sabe leer y no es sordo, pruebas hay muchas, por tanto podemos asumir que no es necio porque sí sabe lo que debería saber sobre sus socios nacionalistas catalanes.

Para ellos esto es un pequeño paso hacia la independencia de Cataluña y que seguirán pidiendo más y más competencias de todo tipo, y lo han proclamado a los cuatro vientos. Luego si sabiendo eso, Zapatero proclama aun que ese estatuto soluciona el problema de Cataluña para siempre y es la muestra de la permanencia de Cataluña en el Estado, significa que Zapatero no es un necio estulto, al menos por este motivo, sino que es un mentiroso lelo, y lo de lelo es en el sentido de fatuo que dice el diccionario.

La Hoja de Ruta de Zapatero al infierno sigue quemando etapas bajo un manto de falacias.

Españolismo
Manuel Molares do Val Periodista Digital 2 Abril 2006

Españolista es un término que para muchos habitantes de las comunidades históricas es sinónimo de fascista, intolerante y, seguramente, golpista.

Sin embargo, desde la Constitución de Cádiz de 1812 y hasta la Guerra Civil 1936-1939 el españolismo era una característica del liberalismo.

Porque defendía la igualdad entre los ciudadanos, oponiéndose a las fuerzas caciquiles, al agrarismo semifeudal y al clericalismo que crearon, amparados en el romanticismo, los nacionalismos egocéntricos.
Franco absorbió ese antiliberalismo aldeano y lo amplió a toda España, y a ese aldeanismo gigantesco le aplicó, usurpándolo, el nombre de españolismo.

Sin embargo, el españolismo no es aquella obsesión franquista por la unidad territorial, ni el patrioterismo irreflexivo, ni el españoleo castizo de sol, moscas y toros.

El españolismo cultiva y protege las lenguas históricas. Pero además es un utilitarismo consciente de que hay un idioma común que permite que 44 millones de personas se establezcan, cooperen y triunfen en el medio millón de kilómetros cuadrados que tiene la nación llamada España.

Es disponer de ese vehículo común para que todo ciudadano goce de oportunidades similares, sin aduanas ideológicas ni lingüísticas: es el verdadero progresismo, igualitario, sin barreras.

Españolismo es lo que permite hablar los idiomas autonómicos españoles, pero también vivir, estudiar o trabajar en castellano, y por igual, en Santiago, San Sebastián, Tarragona, Madrid, Sevilla, Valencia o Tenerife.

Y como con un franquismo al revés, el separatismo cultural creciente en algunas regiones, estimulado por el vacío ideológico del actual Gobierno, ha azuzado al aldeanismo de los nacionalismos más insolidarios y al nuevo progrefascismo para que denuncien como antidemocrático el españolismo.

Ponerle barreras a la españolidad, presentándola malintencionadamente como el españoleo franquista, solo pretende ocultar el egoísmo de lo mío es mío, y lo tuyo, también es mío, como ha impuesto el nuevo y exclusivista Estatut de Catalunya.

La protesta anti-LOE no puede caer en el olvido
Editorial Elsemanaldigital 2 Abril 2006

El futuro de España no sólo se decide en cuestiones como la estructura territorial del Estado sino también y de una manera fundamental en el terreno de la educación.

2 de abril de 2006. Enmedio de otras urgencias de la actualidad, apenas ha tenido eco mediático la concentración llevada a cabo ayer en el Palacio de Vistalegre de Mardrid para protestar por la aprobación definitiva de la nueva Ley Orgánica de la Educación que tendrá lugar en el jueves de la próxima semana en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, se trata del colofón a una serie de movilizaciones sociales verdaderamente masivas que han sido desatendidas por un Gobierno y un presidente que presumían en un tiempo cada vez más lejano del "talante".

El futuro de España no sólo se decide en cuestiones como la estructura territorial del Estado o la manera de poner fin al terrorismo etarra, sino también y de una manera fundamental en el terreno de la educación.La profunda fractura existente en la sociedad española en materia de principios y valores que ha aflorado en estos últimos tiempos, como consecuencia de ciertas medidas del Gobierno radical de José Luis Rodríguez Zapatero, ha hecho conscientes a muchos padres de la urgencia de reclamar la efectividad del derecho constitucional a que los hijos se eduquen en sus convicciones y no en las que impongan los políticos de turno o los funcionarios docentes.

Las protestas anti-LOE, así pues, no sólo se deben a que la nueva Ley Orgánica de la Educación previsiblemente no vaya a remediar los problemas de fracaso escolar, escaso nivel de la enseñanza e indisciplina que trataron de abordar las reformas que Pilar del Castillo impulsó a través de la Ley Orgáncia de la Calidad de la Educación y que ahora se pretenden cancelar; la cuestión que se debate es más profunda y afecta a la raíz misma de la libertad personal y de los derechos de los padres.

En las Comunidades Autónomas donde el nacionalismo tiene un peso relevante la enseñanza pública muestra un grado intolerable de ideologización en un sentido contrario a los principios constitucionales y a los intereses generales de España. Asimismo, la socialización en determinados valores, coincidentes con los del actual Gobierno, se pretende imponer mediante la nueva asignatura de "Educación para la ciudadanía" y combatiendo el estudio de las doctrinas de las diferentes confesiones religiosas en la enseñanza pública por el procedimiento de no ofrecer una alternativa obligatoria y evaluable a la asignatura de religión.

En esta situación, cobra cada vez más fuerza la demanda de la implantación del sistema del cheque escolar, que permitiría a los padres, con independencia de su nivel económico, una amplísima libertad de elección de centro educativo para sus hijos. En una sociedad sin principios ni valores comunes, el cheque escolar se ha convertido en la única alternativa posible para el respeto del derecho inalianable de los padres a decidir el tipo de educación que desean para sus hijos.

Dos modelos de autonomía
José Antonio Portero Molina La Opinión 2 Abril 2006

El Estatuto catalán ha tensado, veremos si roto, la Constitución, ha buscado la máxima reducción del Estado, y ha aumentado las diferencias con el resto de Comunidades. En el valenciano no hay nada de eso. Ya tenemos, pues, dos modelos de autonomía muy distintos, no porque contemplen diferentes competencias u organismos, que esto podrá remediarse con la igualación al cabo del tiempo como ya ocurrió antes, sino porque contienen dos formas diferenciadas de relacionarse con y entender el Estado. El EA valenciano es el de una Comunidad que se sabe parte y dentro de un Estado, y el catalán configura una realidad que empieza a colocarse en pié de igualdad con el Estado y que no renuncia a igualarse por completo.
Hay en el EA catalán, no en el valenciano, estos contenidos esenciales: El nada irrelevante concepto de nación y los símbolos nacionales de Cataluña. La declaración del catalán como lengua de uso normal y preferente en las Administraciones, en los medios de comunicación públicos, y en la enseñanza; el deber de conocerlo; el deber de disponibilidad lingüística a las entidades, empresas y establecimientos abiertos al público en Cataluña; el deber de todas las administraciones públicas de Cataluña, la local incluída, de utilizar el catalán en sus relaciones internas y en sus relaciones con las personas físicas o jurídicas residentes en Cataluña, sin perjuicio del derecho de los ciudadanos a recibir las comunicaciones en castellano, si lo piden.

Hay un artículo que atribuye "la regulación esencial y el desarrollo directo de los derechos reconocidos en el Estatuto" a leyes catalanas. Como esos derechos coinciden en grandísima medida con los que recoge la Constitución a todos los españoles, y como reserva a la Ley Orgánica estatal el desarrollo de los derechos fundamentales, y a la ley ordinaria estatal la regulación del ejercicio de los demás derechos, respetando su contenido esencial, la pregunta es: ¿Qué parlamento va regular el contenido esencial, el desarrollo y el ejercicio de los derechos de los catalanes? Si esto no abre la puerta a dos regulaciones diferentes, ¿entonces qué significa este galimatías?

Abundan en el Estatut límites e imposiciones al legislador estatal. Con una técnica legislativa nada recomendable se condiciona su potestad legislativa y se invaden sus competencias. Así, la creación de un Consejo de Justicia de Cataluña con sus atribuciones, se impone y adelanta a lo que la LO del Poder Judicial pueda regular y, por supuesto, presagia serios problemas si el legislador estatal en el futuro no recogiera ese órgano, o no en los términos del EA. Así, la afirmación de que la Generalitat participa, en los órganos de la Administración de Paradores de Turismo de España. O en la designación de miembros del TC y del Consejo General del Poder Judicial, del Banco de España, de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y del Mercado de las Telecomunicaciones y de los demás organismos estatales que ejercen funciones de autoridad sobre materias relacionadas con competencias de la Generalitat.

Se crea una Comisión Bilateral Generalitat-Estado cuya composición y funciones adelanta e impone el Estatut, equiparando a dos poderes no equiparables. Y se establece la participación de la Generalitat en la formación de las posiciones del Estado en las relaciones con la UE. Y se crea una Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Generalitat, cuya composición y cometidos impone el Estatut para garantizar las posiciones financieras de Cataluña, condicionando los contenidos de la Ley Orgánica de Financiación de las CA y la actuación del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Y hay más cosas que explican, se comparta o no su posición, que el PP haya rechazado el Estatut y antes hubiera apoyado con el PSOE el EA valenciano. Para saber a qué atenernos jurídicamente es obligado que el TC se pronuncie. Para saber a qué atenernos políticamente conviene leerlo y anotar que con él gana Cataluña, al decir de Maragall y Mas; que lo apoya sin fisuras el Comité federal del PSOE y sin fisuras lo rechaza el PP; que a ERC no le encandila pero lo prefiere al anterior y que a los nacionalistas les valdrá... para algunos años.

José Antonio Portero Molina es Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de A Coruña

CADÁVERES EXQUISITOS
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 2 Abril 2006

Los surrealistas inventaron un método de escritura aleatoria que se conoce como «cadáver exquisito». Breton y sus amigos se juntaban en grupos, e iban ensartando palabras en un jirón de papel hasta completar una frase. Nadie sabía lo que habían puesto los otros, y salía al cabo cualquier disparate, tal vez poético. El primer experimento remató en: «El cadáver- exquisito- beberá- el vino- nuevo». De ahí el nombre con que se ha perpetuado en los anales la remota travesura surrealista.

Los cadáveres exquisitos son mercancía frecuente en el mundo de la política. Los pactos cambiantes, las conjeturas, y las ganas de madrugar al rival, dan lugar a acuerdos que nadie había previsto, o que entran en colisión con lo que se pretendía hacer al principio. Esto, bien mirado, es inevitable. Pero también peligroso, cuando se lleva la broma demasiado lejos. Zapatero ha subido dos o tres octavas el grado de azar que habitualmente afecta a la vida pública. En ocasiones, parece empeñado incluso en jugar a los cadáveres exquisitos consigo mismo. Acabamos de comprobarlo a propósito del Estatuto catalán. Primero lo propulsó con imprudencia notoria; luego lo sacó de la tumba; y por fin apuró el zigzagueo fabuloso con una permutación de alianzas improvisada sobre la marcha. El resultado ha sido un documento que altera la estructura de la Constitución, complica enormemente la gestión de los intereses generales, y sólo cuenta con el respaldo del 53 por ciento de los diputados en el Congreso. Como exquisitez cadavérica, no está mal. ¿Se repetirá el caso en el cuadrante vasco?

Temo que sí. El domingo pasado, en una entrevista concedida a «El País», el Presidente afirmó una serie de cosas bastante raras. Dijo que la idea de las dos mesas de diálogo, acuñada por el PNV y recogida por sectores del PSE, obedecía en su opinión a una «metodología» superada. Pero no la excluyó. Y tampoco excluyó la legalización de HB. Se restringió a manifestar su preferencia por la creación de un partido de nueva planta. Estas especulaciones sólo tienen sentido en el supuesto de que exista una voluntad de negociación política. Uno no se mete a hacer distingos y casuística fina, si no abriga el propósito de ponerse a hablar sobre determinados asuntos. Al tiempo, Zapatero reivindicó reiteradamente el Pacto Antiterrorista. Creo que se nos ha olvidado lo que significó ese pacto, de modo que quizá sea bueno recordar sus aspectos más destacados.

Son, en esencia, dos. En primer lugar, se trata de un acomodo entre el PP y el PSOE, no entre todos los partidos. En segundo lugar, el Pacto Antiterrorista enuncia explícitamente qué materias no son negociables con ETA. No es negociable el Estatuto de Guernica, y no es negociable la Constitución. La naturaleza bilateral del Pacto, y su precisión censoria, son complementarias entre sí, e incompatibles con la moción congresual del 2005. La última, en efecto, se pronunciaba de manera equívoca sobre la intervención de la política en un presunto proceso de paz. Además, llevaba la firma, entre otros, de ERC, CiU, BNG y PNV, favorables todos ellos a la reforma estatutaria o constitucional. Ni que decir tiene, la moción no iba acompañada de las bendiciones del PP. Asumir el Pacto Antiterrorista implica en consecuencia, no sólo la renuncia taxativa a intercambiar con ETA los cromos que ésta ha desplegado en abanico, sino una rectificación radical de los equilibrios y compadrazgos que todavía mantiene al Gobierno en el poder.

Son demasiadas novedades en un tiempo excesivamente corto. Demasiadas, para tomárselas en serio. El miércoles, Zapatero recibió a Rajoy. Pegaron la hebra sobre esto y lo de más allá, pero el jefe de la oposición no pudo decir, concluido el encuentro, que se había rehabilitado la alianza del 2000. Triste, sí, aunque perfectamente comprensible. ¿Fin de la historia? No. El jueves, en Telecinco, el Presidente anunció de nuevo una muy probable convocatoria del Pacto, si las cosas no se torcían. Y en contradicción manifiesta con lo que había declarado el domingo, aseveró que sería estupendo que HB volviera al Parlamento de Vitoria.

¿Conclusión? Quizá Zapatero tenga un plan guardado en el bolsillo. Pero no nos lo cuenta. O nos cuenta planes inconsistentes entre sí, lo que no nos deja mucho mejor que antes. También es posible, y menos complicado como hipótesis, que el Presidente no se esté moviendo a impulsos de un plan sino de un instinto, o si se quiere, de un tropismo político. Si la hipótesis es correcta, cabe aventurar dos cosas. La primera, es que el avenimiento con el PP durará poco. La oposición ha dicho con claridad que no quiere salirse de la fórmula convenida en el 2000. Sería contrario a la estadística que el Presidente no diera pronto un bandazo y añadiera guarismos inesperados a esa fórmula. A partir de ese momento, adiós muy buenas.

En segundo lugar, ETA no se irá con las manos vacías. Persigue fines, mientras que Zapatero busca éxitos Nadie está en grado de anticipar qué cadáver exquisito saldrá a flote tras el pulso que se ha iniciado entre la banda y el inquilino voluble de La Moncloa.

España nunca existió
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 2 Abril 2006

LOS ESPAÑOLES tenemos edad y memoria personal, pero el país carece de historia. Es lo que cuentan los gobernantes y sus asesores áulicos. No saben la penetrante visión de Burke de la nación como una comunidad de los muertos, los vivos y los que están por nacer. Para ellos todo es provisional, mera convención arbitraria. La modernidad fue precisamente el éxito histórico de crear unidades nacionales capaces de unificar feudos y localidades para el desarrollo económico, el progreso social, la creatividad cultural y la dignidad moral. Ahora, una de las clásicas y más importantes, como ha sido España, junto a Francia e Inglaterra, se refeudaliza y diluye en pleno siglo XXI, precisamente en la era de las uniones transnacionales. Es increíble: los supuestamente progresistas actuando como reaccionarios de hecho, contra las grandes corrientes de la historia. Y todo por una accidental confluencia de mediocridades.

El nacionalismo catalán, racionalización de los intereses de la burguesía catalana tardía, junto con el nacionalismo vasco, arcaica elucubración separatista, están logrando sus objetivos máximos con la complacencia de Zapatero y la mayor parte de la sedicente izquierda. Apoyados por el antinatural nacionalismo marxista-leninista, que en teoría debiera ser internacionalista.

El nacionalismo gallego fue, en una primera fase, más romántico y altruista. Después declaró a Galicia como área tercermundista, explotada por el capitalismo español e internamente autocolonizada. Hoy, tras los traspiés electorales, se ha desdibujado en márketing televisivo.

Todos los nacionalismos periféricos han sido «historia inventada», pensamiento único y débil a partir de hechos y selecciones parciales. La dictadura franquista les dio una aparente justificación. Pero también hubo extraordinarios antifranquistas desde la pertenencia a España. A éstos los nacionalistas siempre los tildaron de «españolistas». Cuando por fin se logró la reconciliación nacional y la integradora Constitución de 1978, se pensó que llegaba el futuro. Pero los nacionalistas volvieron a la deslealtad. Y tras lo que ETA llamó «acción armada» del 11-M, vieron su gran oportunidad. Dos años después nos adoctrinan con que España nunca existió. Ellos son los señores de la historia y otorgan las identidades. Los mediocres electoralistas sin principios de nuevo nos secuestran la historia. A los demás, como a los viejos regeneracionistas, nos seguirá doliendo España; este pueblo al que los recurrentes poderes irresponsables manipulan su memoria más veraz.

La vuelta de la censura
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 2 Abril 2006

LAS limitaciones a la libertad, especialmente a la de expresión, son parte sustancial de nuestra historia y, con muy distintos ropajes, siguen vivas y actúan para conseguir el enflaquecimiento, por ausencia de pluralismo, del pensamiento español. Así ha sido y así es desde que los dominicos se hicieron cargo, en el XIII, del Tribunal de la Inquisición que, siguiendo los pasos imperiales del Federico II, estableció para el orbe cristiano el papa Gregorio IX. Aunque la Inquisición, en sus excesos españoles, no debe ser vista con ojos de hoy, sino adaptándola a su tiempo, sí puede decirse que marca una modalidad represiva de la que se derivan consecuencias que todavía hoy afectan al cuerpo nacional.

Hubo mucha concupiscencia intelectual entre el poder político y el religioso en el manejo de la institución. Incluso en tiempos ya más próximos, durante los años de la dictadura franquista, una llamada «censura moral» le evitó muchos sonrojos a la también existente «censura política» y, de hecho, ambas fueron de la mano. Todos cuantos, por razones cronológicas, trabajamos en aquel tiempo, especialmente durante la vigencia de la «censura previa» -hasta 1966 en la prensa y hasta 1975 en radio y TV-, podríamos contar centenares de peripecias tenebrosas y, simultáneamente, ridículas de lo que era una vocación represora sin una idea clara y rotunda del objeto que había que reprimir.

Parecía que la Constitución del 78, la esperada, venía a significar la recuperación de las libertades y el olvido de todas las formas represivas vividas a lo largo de los siglos, pero a mayor esperanza más grande frustración. La libertad, que cuando no es una es sospechosa, se ha troceado en especialidades y así, por ejemplo, el Estado, tanto en su Administración central como en las autonómicas, se reserva la «concesión» para el ejercicio de la libertad de expresión en radio y TV, algo que, en su momento, tuvo una cierta explicación en función de la limitación de las frecuencias en el espectro disponible, pero que a partir de las nuevas tecnologías digitales carece de sentido.

Por si fracasa ese filtro inicial que supone la «concesión», van naciendo organismos que, sin mucho derroche en sutileza, reviven lo peor de las viejas técnicas de la censura. El Consejo Audiovisual Catalán, un anticipo de otros organismos interventores que están por venir en toda España, se dispone a controlar, con métodos calcados de los de la «censura previa», los contenidos informativos que puedan afectar a la campaña para el referéndum del Estatut, tanto en los medios públicos de Cataluña como en los privados con licencia otorgada por la Generalitat. Antes, un censor era solo un paisano con un lápiz rojo, y hoy, para que la bicoca se añada al esperpento, son grandes y bien pobladas instituciones las encargadas de tan despreciable tarea.

Respaldo de la mayoría
Editorial ABC 2 Abril 2006

EL quinto Barómetro que hoy publica ABC ofrece una encuesta sobre las primeras consecuencias del «alto el fuego» etarra en la opinión pública. Los datos demuestran que los españoles discriminan su valoración para cada apartado de esta nueva etapa política, dando respuestas suficientemente diferenciadas como para apreciar que existe una opinión pública prevenida y capaz de identificar los problemas que se irán provocando en el futuro. Nadie tiene definitivamente ganada la opinión de los españoles.

En primer lugar, el 75 por ciento de los españoles conceden al Gobierno un margen para que compruebe si el «alto el fuego» puede llevar al fin del terrorismo, opción que es apoyada por una mayoría de los votantes del PP (52 por ciento), aunque un alto porcentaje de ellos (42 por ciento) optan por exigir el abandono previo de las armas. Y aunque hay más esperanza (62) que escepticismo (36), una clara mayoría (66), en la que participan votantes del PSOE y del PP, creen que es perfectamente posible que ETA vuelva a usar las armas.

Esta mezcla de esperanza y cautela se refleja en una posición estricta sobre la cuestión de los presos. La gran mayoría es tajante: «no» claro a las excarcelaciones y a los indultos. Sólo el traslado de presos o la excarcelación de reclusos sin delitos de sangre se ven de manera favorable, siempre que el Gobierno haya comprobado antes las intenciones de ETA. No se admite la fórmula de paz por presos; ni que se frene o paralice, «en ningún caso» (63 por ciento), la actuación del Estado de Derecho a través de los procedimientos judiciales abiertos.

Por último, la encuesta aborda la reunión entre Rodríguez Zapatero y Rajoy con resultados complejos. Los ciudadanos avalan este encuentro (83), que los propios votantes del PP califican en un 78 por ciento como muy positivo o bastante positivo. Los matices afloran en la valoración de detalle sobre cada participante en el encuentro, con una capitalización política del mismo a favor de Zapatero y una actitud de los votantes populares favorable en conjunto al encuentro, pero mayoritariamente escéptica sobre la sinceridad del jefe del Ejecutivo.

Evidentemente, el anuncio del «alto el fuego» fue impactante para la mayoría de la sociedad. Este hecho y el probable largo plazo que se vaticina para este proceso de verificación previa y diálogo posterior permiten prever que la opinión pública variará sus juicios en función de los acontecimientos. Lo importante es que, hasta el momento, la sociedad refrenda los primeros pasos que tanto Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy han dado no para entenderse con ETA, sino para entenderse entre ellos, algo imprescindible en cualquier coyuntura que ponga en juego el interés nacional.

Clamor contra el desprestigio de la enseñanza
La Razón 2 Abril 2006

? Miles de personas se concentran en Madrid para exigir una educación de calidad y en libertad ? El PP y las asociaciones de padres, docentes y centros piden que el Congreso respete las «mejoras» del Senado a la LOE y la búsqueda de un pacto

Madrid- Los acordes de «Libertad, libertad» o «Borriquito como tú» volvieron a resonar ayer en Madrid, durante el acto convocado por la Plataforma contra la LOE en el Palacio de Vistalegre para volver a exigir al Gobierno libertad, calidad y equidad en la enseñanza. Principios en los que insistió la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, quien transmitió los saludos del presidente del PP, Mariano Rajoy, y lamentó que, con el debate de fondo del Estatut y de las negociaciones con la banda terrorista ETA, «podemos olvidarnos de algo importantísimo» como es la educación, «base de la convivencia y el futuro».

Junto a Aguirre acudieron al evento otros dirigentes del Gobierno madrileño y del Partido Popular, como el consejero de Educación, Luis Peral; la secretaria de Política Social del partido, Ana Pastor; o el portavoz de Educación en el Congreso, Eugenio Nasarre. Antes de entrar en el acto, al que asistieron alrededor de 7.000 personas, Pastor insistió en que la reforma que ha promovido el Gobierno supone una reedición de la Logse y va en contra de la calidad, no fomenta el aprendizaje de las enseñanzas básicas ni apuesta por los exámenes.

Mientras, Nasarre mostró su esperanza de que los grupos del Senado que apoyaron sus enmiendas mantengan el respaldo a estos cambios en el Pleno del Congreso del jueves. Representantes de las diez organizaciones convocantes de la concentración -CECE, USO, Foro de la Familia, Concapa, Cofapa, APS, ANCEE, UDE, CES y Tiempo de Educar- expusieron sus razones para rechazar la ley ante multitud de familias que acudieron con sus hijos a la cita. Ante ellas, el presidente del Foro Español de la Familia, José Gabaldón, aseguró que «defendemos el modelo de educación que creemos mejor para los ciudadanos» y «el que existe en la Constitución». «Un modelo donde todo gire alrededor de la libertad de enseñanza, acorde con sus convicciones morales y religiosas», como marca la ley. Gabaldón recordó que las enmiendas del Senado no alteran las deficiencias pero mejoran la ley, por lo que reclamó que se ratifiquen.

Con inusitada ovación fue recibida la profesora Gotzone Mora, quien agradeció el afecto recibido y lo extendió «a toda la resistencia del País Vasco». A la situación política dedicó gran parte de su intervención: «No hay otra solución para nuestros problemas que la unión de los dos grandes partidos por encima de las siglas». Y para denunciar que «están haciendo mal uso de nuestro voto al tomar decisiones con las que no estamos de acuerdo». La ley educativa, «igual que la mano tendida a ETA», dijo Mora, «es una vergüenza para nuestro pueblo». Por ello, consideró necesario «decir alto y claro que nadie puede imponer «unos valores con los que no estamos de acuerdo».

En este sentido, afirmó que «el nacionalismo obligatorio del País Vasco» ha impuesto una ideología a los jóvenes y «ha hecho que nos los roben». «Queremos una educación plural que abogue por las libertades a todos los niveles», porque «no queremos que el Estado haga lo que corresponde a las familias». «Somos más y mejores, les ganaremos y pondremos a las instituciones donde se merecen».

Por su parte, el catedrático de Secundaria y escritor del libro «Enseñanza destruida», Juan Orrico, criticó que el «trasnochado socialismo» promueva una reforma educativa «contra la igualdad, el mérito y la esperanza de que en las aulas se vuelva a hablar de España».

La presidenta de la Confederación de Centros de Enseñanza (CECE), Isabel Bazo, sostuvo que «la familia y la sociedad exigen proyectos educativos diferentes al modelo estatal, porque la red pública y la privada se complementan sin ser una subsidiaria de la otra».

El secretario de Comunicación de USO, José Luis Fernández Santillana, recordó que su sindicato se opone a la LOE porque «va contra la libertad, no mejora la calidad ni prestigia la función docente». Y advirtió que «los anuncios del PSOE de arrasar con las modificaciones introducidas en la Cámara Alta nos confirma su nula disposición a un pacto».

La representante de la Asociación de Profesores de Secundaria, Blanca García, alertó de que la enseñanza pública será la más perjudicada por la LOE y criticó la imposición de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía con la que «el Gobierno va a dictar lo que tienen que pensar los ciudadanos, les va a decir lo que está mal y lo que está bien, instituyendo una tiranía ideológica». «Dado el ejemplo ético que están dando los miembros de este Gobierno, se me ponen los pelos como escarpias», ironizó.

De «ley nefasta» habló el presidente de los padres católicos de Concapa, Luis Carbonel. De una ley que «no mejora las esperanzas de futuro de nuestros hijos, condenados a ser los últimos de Europa». En su opinión, «la mejor forma de corregir el fracaso escolar no es reduciendo las horas de clase en las materias fundamentales, como hace la LOE, ni favoreciendo los novillos o permitiendo que pasen de curso con asignaturas suspensas». «No les beneficia ni a ellos ni a sus familias», dijo.

Mientras que el representante de los padres de Cofapa, Ángel Trascasa, denunció que «la LOE se ha hecho de espaldas a la sociedad, sin escuchar a los principales afectados -los padres- y sin pretender alcanzar un verdadero pacto escolar». El representante de la Unión Democrática de Estudiantes (UDE), Álvaro Vermoet, lamentó el «evidente fracaso del modelo educativo del PSOE, basado en que todos estudiemos lo mismo y no se nos examine de nada». Y el presidente de ANCEE, José Alberto Torres, apostó por la integración social y laboral de los alumnos discapacitados.

La Plataforma LOE-NO leyó un manifiesto en el que rechazan el modelo «igualitarista, utópico y fracasado» de la Logse y reclaman una enseñanza de calidad con un sistema educativo «flexible», que contribuya a la cohesión territorial y social de España, permita la libre circulación de profesores y familias y facilite el aprendizaje de todos los alumnos con el fomento del esfuerzo individual y la igualdad de oportunidades. Además, permita la libertad de los padres a elegir el centro cuyo proyecto educativo mejor se adapte a sus convicciones morales y religiosas y que se trate «equitativamente» a todas las familias con enseñanza gratuita desde Infantil a Bachillerato y Formación Profesional. A su juicio, así se contribuirá también a mejorar la competitividad de los colegios. El grupo «Malditos roedores» puso la guinda a un acto en el que se pidió ala ministra San Segundo que dimita y a Zapatero, que rectifique.


"ES PATRIMONIO DE TODOS LOS ESPAÑOLES"
Murcia recurrirá en el TC el Estatuto porque "blinda" un posible trasvase del Ebro
El consejero de Agua de Murcia ha anunciado este domingo la próxima interposición de un recurso de inconstitucionalidad contra el nuevo Estatuto de Cataluña. El texto "blinda una hipotética recuperación del proyecto del trasvase del Ebro contemplado en el anterior Plan Hidrológico Nacional". Antonio Cerdá ha denunciado que el Estatuto "condena a Murcia a la escasez de agua permanente". Recuerda, además, que "el Ebro transcurre por nueve comunidades, por lo que es patrimonio de todos los españoles".
EFE Libertad Digital 2 Abril 2006

El consejero de Agua de Murcia, Antonio Cerdá, en un comunicado del Gobierno murciano, ha denunciado que el texto estatutario "condena a Murcia a la escasez de agua permanente" porque su artículo 117 atribuye a la Generalidad casi todas las competencias exclusivas en materia de agua de las cuencas intracomunitarias. Por ello, ha anunciado la interposición de un recurso de inconstitucionalidad contra el nuevo texto estatutario.

Antonio Cerdá ha añadido que, según el nuevo Estatuto, "la Generalitat debe emitir un informe preceptivo para cualquier propuesta de trasvase que implique la modificación de los recursos hídricos de su ámbito territorial", lo que significa –añadió– que el Gobierno central "estaría sometido al dictamen de Cataluña en asuntos como el de una posible recuperación de la infraestructura hidráulica desde el Ebro".

El consejero ha informado de que los servicios jurídicos de la Comunidad Autónoma trabajan en el recurso que se presentará en unos días ante el Tribunal Constitucional, y que se basa "en la abierta colisión de este precepto con el artículo de la Constitución que establece entre las competencias exclusivas del Estado la legislación, ordenación y concesión de recursos y aprovechamientos hidráulicos, cuando las aguas discurran por más de una Comunidad". Cerdá ha recordado que "el Ebro transcurre por nueve comunidades, por lo que es patrimonio de todos los españoles, y por ello no podemos tolerar que Cataluña se arrogue el derecho de tener la última palabra sobre posibles transferencias desde esa cuenca"

Testimonios de víctimas del terrorismo
www.testimoniosvictimasterrorismo.com  2 Abril 2006

La Fundación Miguel Ángel Blanco, la FVT y la productora de Iñaki Arteta, Leize producciones presentan esta web en la que se pueden ver y oír más de treinta testimonios de víctimas del terrorismo.Teniendo como antecedente el trabajo que realizó Steven Spielberg acerca de los supervivientes del holocausto judío y que cristalizó entre otras cosas en la Survivors of the SHOAH Foundation (Visual History Foundation) www.vhf.org

En la web de la AT: http://www.noalestatut.info encontrareis el Estatuto recién aprobado, por un "amplio 54%" , en el Congreso, así como los estatutos del 79, y el propuesto por el Parlamento Catalán. También se recoge la Constitución Española.

Rechazo a la filosofía que inspira la campaña del referéndum por el Estatuto
COMUNICADO DE PRENSA Iniciativa No Nacionalista 2 Abril 2006

www.inn.org.es

Iniciativa No Nacionalista desea expresar ante la opinión pública su rechazo a la filosofía que inspira la campaña del referéndum por el Estatuto, si ha de hacerse caso del modo como la presentó ayer José Luis Rodríguez Zapatero al dar su pistoletazo de salida en Cornellà.

El Presidente se preguntaba: "¿Puede haber en Cataluña alguna fuerza de izquierdas que diga no a un Estatuto que amplía los derechos ciudadanos y sociales y contiene un esfuerzo notable de más posibilidades de financiación y políticas sociales?". Y se daba a sí mismo la respuesta: "No, no puedo haberla, porque el no ya lo van a pedir Aznar y Rajoy" (citado por El País, 02-04-06). INN no se propone ahondar en la debilidad manifiesta de un argumento que cifra toda la justificación de una determinada opción política en que los oponentes defienden la contraria, pese a que es una declaración de principios que parece dirigir la acción de gobierno del actual ejecutivo (del mismo modo que dirigió la del primer gobierno del PP en minoría).

Muy al contrario, INN desea exponer las razones por las que cualquier persona de izquierdas en este rincón del país debería votar NO a este proyecto de Estatuto:

1. Porque ha sido gestado de forma antidemocrática, de espaldas al sentir ciudadano, de forma “despótico-ilustrada”, es decir, tratando de imponer a las personas aquello que “debe interesarles”.

2. Porque no son propios de la izquierda los argumentos en que tratan de buscar justificación los cambios estatutarios propuestos: ni sentimientos patrióticos, ni derechos históricos, ni colectivos, ni lingüísticos.

3. Porque no es pensamiento de izquierdas ni la fijación de cupos, ni el blindaje competencial, ni el levantamiento de nuevas fronteras físicas o imaginarias.

4. Porque es demagógico esgrimir la ampliación de derechos ciudadanos y sociales, una reivindicación clásica de la izquierda como motivo, cuando esa ampliación no se produce de forma paralela para el conjunto de los ciudadanos españoles. Es decir, la izquierda jamás puede amparar ninguna forma de privilegio, especialmente de los favorecidos en relación con los menos favorecidos.

5. Porque es falso hacer suponer que un incremento de las “políticas sociales” (¿llamarán así a los pisos de 30m2?) dependa de una mejora de la financiación y no de una gestión alternativa de los recursos disponibles. Especialmente, cuando los incrementos en materia de financiación sólo pueden producirse a costa de reducciones en los ingresos de otras comunidades.
 
6. Porque la pretensión de “cerrar el proceso autonómico” a fuerza de otorgar concesiones al nacionalismo ni es de izquierdas ni es racional. Los propios socios de Rodríguez Zapatero en esta aventura ya han avanzado (independientemente de lo que ahora puedan prometer de cara al referéndum) que otorgan al pacto, a lo sumo, una vida de dos años.

Estamos hartos de palabrería. Deseamos que se nos explique cómo el incremento del autogobierno va a suponer una mejora en la “armonía y convivencia y entendimiento entre todos los pueblos”, cuando la gestión del proceso de reforma (?) estatutaria ha generado los niveles más altos de tensión entre los españoles desde la desaparición de la Dictadura.

En opinión de INN la demagogia, el privilegio, la división y la falta de transparencia son menos de izquierdas que no fumar.

En Barcelona, a 2 de abril de 2006

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