AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 5 Abril  2006
Navarra es "inoportuna" para los planes de Zapatero
Editorial Elsemanaldigital  5 Abril 2006

Y ahora el País Vasco
EDITORIAL Libertad Digital 5 Abril 2006

¿TRAMPA DE ETA O DEL GOBIERNO?
Editorial minutodigital 5 Abril 2006

Vamos a llevarnos bien
ANTONIO BURGOS ABC 5 Abril 2006

El caballo de... Navarra
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Abril 2006

Ahora toca Las Vascongadas
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 5 Abril 2006

Un esquinazo clarificador
Ignacio Villa Libertad Digital 5 Abril 2006

Ibarretxe y Guerra, amables con España
Pablo Sebastián Estrella Digital 5 Abril 2006

Euskal Herria en el curriculum
AURELIO ARTETA El Correo 5 Abril 2006

La primera, en la frente
José Javaloyes Estrella Digital 5 Abril 2006

Primero las naciones y después los cantones... ¿quién da más?
Aniago Gago elsemanaldigital  5 Abril 2006

El precio del desarme
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 5 Abril 2006

Batasunización general
Serafín Fanjul Libertad Digital  5 Abril 2006

¿IBARRETXE ES FITIPALDI?
Rafael Herrera Guillén Periodista Digital 5 Abril 2006

El infierno socialista
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Abril 2006

El PP mantendrá la presión ante el Estatut con el recurso en el TC y la comparecencia de ministros
C. Morodo/ Marcos Pardeiro La Razón5 Abril 2006

La Generalitat multa a 102 empresas del resto de España por no utilizar el catalán
J. Planes La Razón 5 Abril 2006

Los empresarios ven «grave» que el PSOE no rechace negociar Navarra con ETA
BEGOÑA LÓPEZ ABC 5 Abril 2006

Le Figaro desvela que ETA sigue rearmándose en Francia pese al alto el fuego
Europa Press Libertad Digital 5 Abril 2006

Navarra es "inoportuna" para los planes de Zapatero
Editorial Elsemanaldigital  5 Abril 2006

El PSOE navarro está acercándose a los nacionalistas vascos, un paso necesario para que Zapatero pueda cumplir alguna de las condiciones del "alto el fuego". Pero Navarra no quiere.

5 de abril de 2006. El Partido Socialista de Navarra–PSOE no votó el pasado lunes una declaración institucional presentada en el Parlamento Foral que pedía que Navarra no pueda "ser utilizada como moneda de cambio" tras el alto el fuego permanente de la banda terrorista de ETA. La proposición fue aprobada por la mayoría de los parlamentarios, ya que UPN y CDN unieron sus votos, pero los socialistas se separaron del resto de los constitucionalistas.

Horas después de esta toma de postura de los socialistas navarros el presidente vasco Juan José Ibarretxe fue recibido en La Moncloa por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Ibarretxe y ETA comparten la reivindicación de Navarra como parte de la nación vasca, y la incorporación de Navarra ha sido considerada siempre por ETA como "innegociable".

La declaración institucional de la Junta de Portavoces del Parlamento Foral reitera la que ha sido durante décadas postura común de UPN, CDN y PSN-PSOE, es decir, el deseo de paz, incluyendo "la renuncia a todo tipo de violencia y extorsión", que lleve a "la disolución de la organización terrorista y el abandono definitivo de las armas". La mayoría de los navarros se ha mostrado en todas las convocatorias electorales desde la Transición partidaria de "Navarra como Comunidad Foral diferenciada", y de hecho han rechazado que gobiernen "fuerzas políticas que no asumen este proyecto y pretenden cambiarlo haciendo desaparecer la Comunidad Foral y la personalidad propia del pueblo navarro".

La noticia no está en la opinión nacionalista o pronacionalista de IU, Aralar, Eusko Alkartasuna y PNV, que representan una exigua minoría del electorado y de la Cámara; la novedad radica en el cambio de postura del PSOE navarro. Precisamente después del alto el fuego de ETA, los socialistas no rechazaron la "negociación que implique precios políticos". Para el senador Carlos Chivite, actual secretario general del PSN, la declaración es "inoportuna desde el compromiso compartido que está pilotado por el presidente Rodríguez Zapatero". La Comunidad Foral, tal y como es, es "inoportuna" para el proceso de paz.

Cuando se habla de un precio político de la tregua la referencia a Navarra es obligada. Navarra ha sido durante más de un siglo el sueño imposible del nacionalismo vasco, y Zapatero tiene ese precio encima de su mesa. El PSOE navarro no hace más que concretar la disponibilidad a negociar el asunto que ya ha mostrado, por ejemplo, el presidente del PSE-PSOE, Jesús Eguiguren.

En los inicios de la Transición, el socialismo navarro estaba integrado en el Partido Socialista de Euskadi y era favorable a la anexión. La clarividencia de algunos socialistas navarros, como Víctor Manuel Arbeloa, hizo cambiar las cosas, y sólo asumiendo la realidad foral y española de Navarra el PSOE pudo gobernar la Comunidad, en tiempos de Gabriel Urralburu. Pero en el PSN siempre subsitió un sector vasquista.

A partir de las elecciones municipales y forales de 2003 se evidenció un acercamiento entre el nacionalismo vasco y los nuevos dirigentes socialistas navarros. Ante la solidez electoral de Unión del Pueblo Navarro, el PSN –primero con Juan José Lizarbe como secretario general y después con Chivite- vio posible el retorno al poder mediante una "gran coalición" que incluyese a los nacionalistas, al precio que éstos fijasen. Se experimentó la fórmula en algunos Ayuntamientos estratégicos, en los que UPN, a pesar de haber vencido, fue desposeída de las alcaldías por coaliciones de socialistas y nacionalistas: Barañáin, Estella, Tafalla y Sangüesa, por ejemplo.

Al interés del PSOE navarro por volver al poder se suma ahora la necesidad de Zapatero de contentar al nacionalismo vasco. Los socialistas navarros y su presidente viven ahora el difícil equilibrio de acercarse a la Comunidad Autónoma vecina sin perder sus apoyos electorales más españolistas. Una larga marcha ha comenzado.

El presidente del gobierno de Navarra, Miguel Sanz, ha dicho que "es verosímil" que en el futuro, después de las elecciones forales de 2007, el PSOE se coaligue con Izquierda Unida y todos los nacionalistas para quitar el poder a los navarristas. Para el PSOE navarro sería el final de una larga "travesía del desierto"; para los nacionalistas, el comienzo de un sueño. Según Sanz, "si el PSOE de Navarra tiene oportunidad de cambiar el Gobierno conformando una coalición, liderada por ellos, con los partidos nacionalistas, lo cambiará" a cualquier precio.

Los nacionalistas necesitan que el Gobierno de Navarra cambie para conseguir sus dos objetivos. Sin el gobierno navarro no habrá "territorialidad", ni tampoco se podrá convocar una "consulta popular". Así las cosas, el futuro del alto el fuego y de la legislatura depende de lo que suceda en Navarra en 2007, y Zapatero ha empezado a mover sus fichas.

Y ahora el País Vasco
EDITORIAL Libertad Digital 5 Abril 2006

No era ningún secreto para nadie que, una vez concluida la labor en Cataluña, Zapatero se pondría manos a la obra con el País Vasco. La esperada y acaso previamente pactada tregua de ETA ha venido a allanarle el camino. El guión, en este caso, sigue las pautas marcadas por el PSE desde la defenestración de Redondo Terreros, esto es, un arreglo más o menos público con el PNV al que se incorporaría la izquierda radical vasca una vez el PP sea definitivamente eliminado –o casi– del mapa electoral.

Así las cosas, la reunión que ayer mantuvieron Zapatero e Ibarretxe en Moncloa sería la primera piedra de un nuevo compromiso que vincule a ambos en lo que han dado en llamar "proceso de paz". Este proceso, naturalmente, consiste en encontrar un punto de satisfacción para que los nacionalistas dejen de incordiar, al menos durante una temporada, lo justo hasta las próximas elecciones, horizonte que se ha fijado Zapatero para completar el espantajo de la "España plural". Los asesores del presidente saben que, bien aliñado por la propaganda gubernamental, este puede ser uno de los pilares de la campaña.

No son extraños tampoco los aparentemente desconcertantes movimientos de Batasuna, que convoca manifestaciones anunciando la presencia de renombrados presos. Su radicalismo le es tan necesario al Gobierno en el País Vasco como el de la Esquerra en Cataluña. Sirven para dibujar un engañoso mapa en el que el PSOE se sitúa en el centro mismo del espectro, equidistante de los extremistas. Si consigue la carambola a dos bandas, pintando un paisaje que poco o nada se parece a la realidad, Zapatero podrá alardear de pacificador e Ibarretxe de haber conquistado la ansiada soberanía. Y podrán hacerlo lamentándose de que el PP se ha interpuesto con cainismo infinito al "camino de la paz".

No cuentan, sin embargo, ni uno ni el otro, con la volatilidad del tercer jugador en liza, de Batasuna. Los socialistas nunca han entendido la naturaleza del terrorismo, quizá por ello vuelvan a tropezar con la misma piedra. Aquí podría fallar el delicado empalme que el Gobierno quiere practicar al modo y manera catalán. Tampoco han caído en la cuenta de que el PP vasco no es el catalán. No le vendría mal recordar a Zapatero que Patxi López sólo obtuvo 63.000 votos más que María San Gil en los comicios de 2005. La base social del partido de San Gil es, además, muy vigorosa; no acostumbra a amilanarse y tiene las cosas bastante claras.

Los pequeños detalles dicen mucho. Ayer, coincidiendo con el apretón de manos en Moncloa, un concejal de la izquierda abertzale en el municipio navarro de Cizur Mayor presentó una moción para excarcelar a todos los presos etarras. UPN se negó en redondo votando en contra, el radical que lo había propuesto votó a favor, los "equidistantes" –PNV y PSOE– se abstuvieron. Por lo visto, a los concejales de este pueblo navarro no les parece ni bien ni mal que se saque de la cárcel a una cuadrilla de asesinos. En ningún momento de los últimos dos años el fantasma del difunto Pacto Antiterrorista tuvo una aparición tan larga.

¿TRAMPA DE ETA O DEL GOBIERNO?
Editorial minutodigital 5 Abril 2006

Parece que la intención del gobierno es segmentar el proceso de negociación de ETA para así engañar mejor a la opinión pública. Primero nos va a presentar las fases más “apetitosas”, por lo que de fin de la violencia tienen, para dejar para después el pago del precio político y penitenciario.
“Este es el momento de la paz" y que "más adelante vendrá la política" y el "diálogo" siempre a través de los "cauces" y "ámbito democráticos", ha declarado Fernández de la Vega.

De esa manera la sensación de la ciudadanía será el logro de una paz sin apenas coste, pudiendo el gobierno jugar con el tempo de las concesiones para que estas sean aceptadas lo menos traumáticamente posible por la sociedad. O dicho de otra manera, sin coste electoral para el PSOE. De momento De la vega ya ha adelantado, lo que todos sabíamos, que el proceso de negociación traerá como consecuencia una reforma del estatuto vasco en la que veremos avanzar las posiciones de los separatistas. "Ahora los ciudadanos de Cataluña van a decidir en un referéndum también su futuro votando el Estatuto de Cataluña y eso es como en democracia los ciudadanos deciden el futuro. También lo harán los vascos en su día, pero con los procedimientos democráticos", señaló la portavoz del gobierno al terminar la reunión de ZP con ibarreche, en el mismo día en el que los socialistas navarros también nos apuntaban hasta donde están dispuestos a llegar en su traición al bien común de todos los españoles con tal de romper a su favor el sistema democrático vigente. El Partido Socialista de Navarra se negó a secundar una votación del Parlamento Foral en la que se aprobó la exigencia de que esta Comunidad «no pueda ser utilizada como moneda de cambio» en el proceso que se abre tras la declaración de alto el fuego permanente de ETA, además los socialistas consideran la moción indigna porque niega el derecho de los ciudadanos «a pronunciarse sobre cualquier opción que se presente siempre que cumpla las reglas». Es decir, el PSOE está dispuesto a ceder a las ansias expansionistas del separatismo vasco e incluir a Navarra dentro de las consecuencias derivadas de la negociación con ETA.

Ante el escaso nervio que esta demostrando la sociedad española ante esta monumental encerrona, nosotros lo único que resaltamos es que nada nos importa la negociación con ETA, si no es para poner de manifiesto su improcedencia. Pero ya que el gobierno del PSOE es tan propicio a satisfacer los afanes de los separatistas vascos, al menos que tenga el valor de presentar a la sociedad tal cual es su negociación con ETA y las cuestiones a que va afectar tal negociación, no solo directamente y de forma inmediata, sino también las que se difieran en el tiempo y vayan a derivar de la misma.

Vamos a llevarnos bien
Por ANTONIO BURGOS ABC 5 Abril 2006

EN cuanto avancen más las investigaciones en el Ayuntamiento de Marbella, y los arqueólogos de la corrupción excaven el Nivel Gil como ahora los manuscritos del mar de vivos de Marisol Yagüe, encontrarán quizá el proyecto de blasón municipal que un día quisieron adoptar como armas de la ciudad, cuando alguien vino con el reparo de que la heráldica de los Reyes Católicos tenía, junto a la Torre de Puerto Banús, yugos y flechas; obsoletos aperos de labranza superados en el campo (de gules) por la mecanización constitucional.

Sobre campo de billetes, billetes verdes, pero qué bonitos son, ese proyectado escudo heráldico municipal representaba a un egipcio en actitud trincante.

-Será rampante...

-No, no, trincante: un egipcio de perfil, con una mano detrás en posición de cazoleta mangona, y otra delante, trinchante, para llevárselo calentito por suelo y cielo.

Y no quedaba ahí el proyecto heráldico para la Marbella de Gil. Lástima que no fuera aprobado, como lo fue construir junto al hotel Don Pepe torres de no sé cuántos mil pisos para evitar a los huéspedes la siempre molesta contemplación del mar. Ahora contemplan unas terrazas tendidas de bañadores y de toallas puestas a secar que da gloria verlas.

Pero sigamos con el escudo marbellero que nunca existió. Sobre el todo de las egipcíacas y trinconas armas municipales, una filacteria proclamaba el lema de la ciudad, que no le fue concedido a Marbella por Rey alguno, como en otros casos, sino que decidió la Mafia gobernante, en democrático ejercicio de mayoría absoluta. La filacteria llevaba un lema nada menos que de Cádiz, de la Cuna de la Libertad. Un pensamiento político más que adecuado a nuestros tiempos, que proclamó una noche de Carnaval un extinto filósofo, El Peñita de Cai:

«Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse».

Ahí ha sido su perdición. Cuando Roca impulsó la moción de censura contra Muñoz y dejaron de llevarse bien, empezaron a no poder llevarse lo que había que llevarse.

Mas ese lema, ay, campea hoy también, a modo de Plus Ultra, sobre las armas del Reino. Lo dice la España pasota que con la que está cayendo le trae absolutamente sin cuidado que lo de la ETA sea verdad o mentira, y le remanfinfla que el Estatuto catalán hunda la Constitución. Esa España pasota está preocupadísima... por pasarlo lo mejor posible en las vacaciones de Semana Santa, por la cervecita fresca y la gamba blanca. Esa España pasota del No Passssa Nada dice como los de Marbella: «Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse». «A vivir, que son dos días», proclama como espejo ético un programa de radio.

Y Zapatero les dice la frase del Peñita de Cai a los etarras: «Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse». Y de momento se llevan Navarra, del tirón. Antes se la dijo, con nocturnidad y alevosía, a Arturo Mas en La Moncloa: «Vamos a llevarnos bien... lo que haya que llevarse». Y se llevaron a Cataluña fuera de las lindes constitucionales del Estado, ¿será por llevarse bien... lo que haya que llevarse?

Pero nadie dice nada. No Passssa Nada. Quizá, sí, haya una preocupación, propia de estas fechas. Los hay muy preocupados porque en Soto del Real no haya ninguna de esas cofradías históricas que por privilegio de Carlos III liberan a un preso en Semana Santa. Sería precioso que se acercara la cofradía, ran, cataplán, y liberaran al preso Otegui. Con su capucha, claro, como todos los presos que liberan. Vamos, con el uniforme del cuerpo al que pertenece, según ordena la gala. Y como sería Jueves Santo, con la metralleta de la ETA a la funerala.

El caballo de... Navarra
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Abril 2006

EN realidad, uno de los primeros que habló entre nosotros de balcanización de España fue Felipe González. Todavía estaba en la Moncloa, y un tanto grogui, cuando le dio por hacer predicciones sobre una posible desestabilización territorial en el «norte», un salto del terrorismo a la confrontación de la ciudadanía.

Llegó a un grado extremo en sus comparaciones. Según González, Navarra podría terminar en baños de sangre como Bosnia, y Pamplona podría convertirse en una ciudad mártir como Duvrovnic. Que yo recuerde, nadie le criticó por alarmista.

Personalmente, he creído siempre en el carácter incruento de «nuestra» real balcanización y entonces me expliqué la visión catastrofista de González como un reflejo de su propia situación crepuscular. Se veía ya desplazado de la Moncloa y no precisamente en las mejores condiciones. Así que interpretaba todo en términos apocalípticos. ¿Acaso él mismo no había explicado las reacciones radicales de Nicolás Redondo Sr como las de las estrellas que enrojecen antes de desaparecer?

No importa ahora demasiado dar con las claves que pudo manejar González al compararnos con los Balcanes. Posiblemente, se trató de uno de esos giros a los que nos ha tenido acostumbrados. Hacia un lado y el contrario, casi a la vez. Es posible que pensara que en cuanto él saliera del poder desaparecería el equilibrio entre los socialistas y los nacionalistas «buenos». En 1987 había quedado abandonada la solución GAL y posiblemente, en adelante, podría producirse una radicalización al no tener en Madrid un referente compensador.

En una cosa González coincide con muchos españoles, y es la preocupación que suscita cualquier tipo de intervención desestabilizadora en el especial status de Navarra.

Alarman las noticias que nos llegan sobre las amenazas que pesan sobre la inclusión de Navarra en el proyecto de Euskal Herría, pero, sobre todo, alarma el hecho de que los socialistas coincidan con los abertzales en este propósito e incluso estén pensando en esta región como en una cantera de votos que podrían llevar a Patxi López al poder de la mano de Batasuna o un posible sustituto. Me hablan de los esfuerzos que están haciendo los socialistas en Navarra para sintonizar con las aspiraciones de los batasuneros. El sueño de desplazar de las instituciones a UPN con la ayuda del diablo, si fuere preciso, les está llevando a connivencias escandalosas: por ejemplo, en relación con medidas de gracia con los presos etarras.

Navarra tiene conciencia de Troya y sabe que cualquier noche pueden meterle el Caballo.

Ahora toca Las Vascongadas
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 5 Abril 2006

Desde luego, no hay como la satisfacción del deber cumplido, ¿eh, Rodríguez? Y es que Zapatero, tras ceder ante los nacionalistas catalanes lo que no está en los escritos, pone ahora su punto de mira en las provincias Vascongadas.

La tan egoístamente ansiada para él tregua de la ETA -que es lo que él hace ver, que sólo lo es para él-, una tregua previamente pactada, no ha hecho sino ponerle al Presidente por accidente las cosas un poco más fáciles.

La estrategia pasa por la escenificación popular de un acercamiento de los socialistas vascos al PNV, todo ello con el visto bueno de la izquierda abertzale, o lo que es lo mismo, del brazo político de la ETA. Se trata de una estrategia perfecta, ya que con ello se conseguiría dejar al Partido Popular en la cuneta de la indiferencia más despreciable en el marco político de “Euskal Herría”.

La reunión entre Zapatero e Ibarretxe no es sino el punto de partida de un nuevo compromiso en torno al llamado proceso de paz; un proceso de paz que sólo pretende lograr la satisfacción nacionalista, para que éstos dejen de incordiar, por lo menos hasta las próximas elecciones generales. Y es que Rodríguez ya ha entrado en campaña.

La relación entre el Presidente del Gobierno de lo que va quedando de España y el Lehendakari vasco no es que esté precisamente en un punto como para tirar cohetes, la verdad. Ibarretxe se siente ninguneado por Rodríguez Zapatero, y no es para menos, ya que el Jefe del Ejecutivo ha preferido pactar con la ETA, con los asesinos, con los terroristas, mucho antes que hacerlo con el PNV. Ibarretxe ha anunciado su apoyo “para hacer irreversible el proceso de paz”. Lo cierto es que, a día de hoy, lo que parece irreversible es su fría y distante relación con los socialistas.

Los pasos de este alto el fuego han sido milimétricamente acordados entre el Gobierno y la banda terrorista, dejando a un lado al partido de Sabino Arana, y eso Ibarretxe no se lo pasa por alto.

El Presidente del Gobierno sigue pretendiendo autoproclamarse como Zapatero I, el Pacificador de las Tierras Vascas, y con esta despreciable actitud queda patente la falta de principios de este indigente intelectual. Sobre todo, porque la democracia española ha puesto todo su empeño durante muchos años en la rendición del terrorismo sin condición alguna, y no como Rodríguez en la cesión, la claudicación ante los asesinos y el dejarse chantajear.

El Gobierno intenta imponernos, como muy acertadamente lo describe Ignacio Villa, un “entusiasmo obligatorio”. Lo que realmente se está haciendo es mentir a los españoles, ya que lo que se ha hecho es pactar con los terroristas de espaldas a los ciudadano. Pero eso a Zapatero se la trae sin cuidado.

Encuentro con Ibarretxe
Un esquinazo clarificador
Ignacio Villa Libertad Digital 5 Abril 2006

La entrevista entre Rodríguez Zapatero e Ibarretxe ha despejado más incógnitas de las que puedan parecer, precisamente porque del encuentro no ha salido nada en claro. Es evidente que la relación entre los dos políticos no es nada buena y que, incluso, han saltado chispas este martes. Ibarretxe se siente ninguneado y Zapatero, que en otro tiempo le decía al jefe del Gobierno vasco lo que éste quería escuchar, ahora le ha dado esquinazo. Las cosas son hoy bien distintas y es que esa actitud del presidente nos confirma todas las sospechas más sobrecogedoras.

Precisamente ese enfriamiento en sus relaciones es lo que hace evidente que el presidente del Gobierno ha pactado con los etarras por encima del Partido Nacionalista Vasco. El Ejecutivo central ha acordado con el entorno del terrorismo los pasos de este alto el fuego, que en términos absolutos es una rendición del Gobierno socialista frente al terrorismo. Para el viaje del pacto con ETA, no hacían falta estas alforjas. El presidente del Gobierno, que se quiere apropiar de la bandera de la paz, nos está dejando a los pies de los caballos. La democracia española ha buscado durante muchos años la rendición del terrorismo; hacer lo que él está haciendo ahora es muy fácil cuando no se tienen principios. Dar a los terroristas todo lo que piden no tiene ninguna dificultad. El problema surge cuando esas cesiones trituran los cimientos democráticos.

No estamos ante ninguna paz real. Nos encontramos ante un escenario ficticio donde se pretende edificar una mentirosa paz sin libertad que no tiene nada de paz y todo de claudicación. La paz sin libertad es dictadura, es la entrega del País Vasco a los terroristas, es dejar la puerta abierta al triunfo de aquellos que han intentado durante décadas destruir la democracia española.

Ahora que desde el Gobierno y desde todas sus terminales mediáticas se intenta imponer un entusiasmo obligatorio, ahora que ser critico con Zapatero significa ser convertido en un parásito social, es el momento adecuado para recordar que el Gobierno nos está mintiendo, que el tramo recorrido hasta ahora está pactado con los terroristas y que lo tiene que llegar también lo está. La tensión, la frialdad y la distancia que este martes se ha vivido en Moncloa entre Zapatero e Ibarretxe es la última prueba que confirma las mentiras de Zapatero. Se está entendiendo con los terroristas de espaldas a los españoles. Y eso es mucho peor que jugar con fuego. Es jugar con todos nosotros.

Ibarretxe y Guerra, amables con España
Pablo Sebastián Estrella Digital 5 Abril 2006

Juan José Ibarretxe y Alfonso Guerra son dos cadáveres exquisitos de la política. Dos muertos vivientes que, como los fantasmas, hacen apariciones en los palacios del poder con pintorescas piruetas que, además de dejarlos a ambos en delicada situación, revelan la complejidad y la crisis nacional española en la que vivimos. El lehendakari Ibarretxe hizo su última aparición ayer en el Palacio de la Moncloa para decir que hay que buscar una relación amable de Euskadi con España, como si el País Vasco no fuera España y como si él no fuera el presidente de una Comunidad Autónoma española. Y Alfonso Guerra, después de votar a favor del Estatuto de Cataluña en el Palacio del Congreso de los Diputados, ha dicho que la situación que se está creando en España es inquietante y recuerda a la disolución de la URSS a favor de sus repúblicas nacionalistas.

Que un presidente autonómico como Ibarretxe hable de España como si fuera un país extranjero es, además de un sarcasmo, un insulto y una clara deslealtad constitucional que se completa con su proyecto de llevar al País Vasco hacia la independencia a través de un proceso de autodeterminación, el que ni siquiera ETA ha mencionado en su comunicado de alto el fuego, lo que revela hasta qué punto Ibarretxe está fuera de la realidad política. Incluso fuera de la órbita de su propio partido, el PNV, que le obligó a rectificar su fallida ronda de conversaciones con partidos vascos para poner en marcha una mesa de negociación política paralela a la negociación con ETA, en un intento un tanto desesperado del lehendakari por salir en la foto.

Aunque, disparates aparte, lo más importante de su fantasmal visita a La Moncloa es que Ibarretxe ha tenido que reconocer que lo primero es comprobar el funcionamiento de la tregua de ETA y que lo demás hay que dejarlo para más adelante, que es lo que le dijo Zapatero, y lo que le comunicó anteriormente su jefe del PNV, Imaz. Aunque él sigue con la mirada puesta en Arzalluz o en Egibar, a ver si alguien lo salva de la quema, lo que es imposible de todo punto porque este lehendakari ardió en la pira con su famoso Plan Ibarretxe el día que le dijeron “no” en Madrid. Ni siquiera Batasuna le hace caso alguno, por lo que ya puede ir pensando en su jubilación.

El otro fantasma de moda es Alfonso Guerra, quien después de hacer sonar la alarma sobre la identidad y la unidad de España —como Pepe Bono, otro que ahora aparece y desaparece— por causa del Estatuto catalán se achantó y votó a favor del citado Estatuto en el Congreso de los Diputados, y a las pocas horas declaró que España se deshace como la URSS y que la situación nacional es preocupante.

Lo de Guerra no es nuevo y viene de lejos. Su gauchismo político está marcado por una proverbial cobardía, de la que hizo gala en los gobiernos de Felipe González, de donde fue despedido de muy mala manera y con el sambenito de la corrupción de su hermano Juan Guerra. En aquellos tiempos Guerra se tragó la huelga general del 14D y se lanzó en tromba contra el histórico líder de la UGT Nicolás Redondo, al que machacó. Luego se tragó los GAL, la corrupción de los beautifull, la primera guerra de Iraq, entró en la guerra sucia de los medios de comunicación usando a la ONCE como guadaña, y desde entonces sigue hablando mal del felipismo por los pasillos, pero siempre sin dar la cara. Y ahora ha hecho con el Estatuto catalán lo mismo que hizo siempre, tirar piedras para más tarde esconder la mano.

En todo caso, Ibarretxe y Guerra son dos caras de una misma moneda falsa con la que hoy se paga la gobernabilidad de Zapatero sobre el reparto nacionalista de la piel de España. Ese país que según Guerra se puede desintegrar y con el que hay que ser muy amables desde Euskadi, como dice Ibarretxe. Pues ni una cosa ni la otra, porque por mucho que se empeñen unos y otros a España le quedan por delante unos cuantos siglos más.

Euskal Herria en el curriculum
AURELIO ARTETA /CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV/EHU El Correo 5 Abril 2006

Disfrutemos de la paz provisional decretada por ETA, pues claro. Pero como en este país lo malo no era tan sólo su fuego, tampoco el alto el fuego por sí solo nos traerá la felicidad ciudadana. Antes y después de él, había y seguirá habiendo gravísimos problemas civiles que a todos nos toca hacer frente sin esperar a que escampe. Por eso el alto el fuego, permanente o no, debería servir para que unos se atrevan por fin a proclamar sus razones sin miedo a la pistola y otros sin el amparo de la pistola.

Quiero decir que no nos paralice ahora la esperanza como nos ha venido paralizando el temor. ¿O es que no han reparado en un modo, entre otros, como el terrorismo ha favorecido siempre al nacionalismo vasco? Al fijar la atención general en las barbaridades sangrientas, pasaban inadvertidas las otras tropelías que se cometían en la paz de Dios y hasta con el consentimiento de la mayoría; si lo único importante era acabar con los atentados y extorsiones, podía permitirse todo lo demás. En fin, tanto ruido metían los asesinatos de mes en mes que las iniquidades del día a día transcurrían en silencio y como si tal cosa. Así ha progresado en este país una política educativa y, en particular, lingüística cuya meta expresa es preparar la demanda de secesión política. Su último avatar, ese Curriculum Vasco del que basta ojear su documento marco para saber qué se nos viene encima. (Los números entre paréntesis remiten a las páginas de esta reciente joya nacionalista).

Que el equipo de trabajo que ha redactado ese texto flaquee al escribir en español no significa, ni mucho menos, que conozca mejor el euskara. Significa tan sólo que así está la enseñanza en todos sus grados, y ya me dirán entonces cuánta confianza cabe depositar en la calidad de la educación programada por estos educadores. Lo suyo es incurrir en los tópicos más correctos ('os/as', 'ciudadanos y ciudadanas', 'todos y todas', 'ellos y ellas'), malentendidos diversos ('conformidad' por 'conformismo', 'sistémico' por 'sistemático'), anglicismos habituales ('competencias' y 'habilidades' en lugar de 'capacidades'), archisílabos hasta hartar (algunos novedosos: 'compartimentalizados' por 'compartimentados' o 'significatividad' en vez de 'significado'). Eso por no hablar de las faltas de ortografía ('así misma' cuando debiera decirse 'a sí misma', 'deber de' en lugar de 'deber' o 'preveer' por 'prever') o de su notable ignorancia al servirse de los signos de puntuación, una carencia que a menudo transforma la lectura en un suplicio.

Estas presuntas pequeñeces son anticipos de torpezas mayores. El Curriculum comienza pregonando con toda solemnidad que esto es Euskal Herria, o sea, el «País del euskara» (4). Conozcan esta lengua los pocos que la conocen, la empleen los menos aún que la emplean, lean/hablen/escriban en español (o en francés) muchos más habitantes de este imaginario país que en euskara..., este es el país del euskara. Se equivocó el filósofo griego, porque aquí lo que es no es y, lo que no es, es. O, si lo prefieren, lo que es no debe ser porque a algunos no les gusta y lo que todavía no es debe serlo cuanto antes. Que nadie busque un sólo argumento que legitime esta obligación político-moral, porque sus propulsores no lo han sabido encontrar en veinte años ni lo encontrarán ahora. Esa lengua no es la lengua real de la mayoría de los hablantes reales, pero es la lengua indiscutible de los hablantes ideales. ¿Por qué? Porque el euskara representa la esencia misma de Euskal Herria, esa entidad metafísica de la que los habitantes de la Comunidad Vasca, Navarra o el País Vascofrancés tan sólo somos sus pobres fenómenos. Sujeto político no hay más que uno, Euskal Herria, y los demás no pasamos de ser sus recaderos.

De modo que esta es una tesis de tal evidencia y naturalidad que se impone por sí misma; tan objetiva, que no está sujeta a pareceres discrepantes; algo por encima de los derechos e intereses de los ciudadanos. Si no malentiendo el documento, el pronunciamiento acerca del euskara es una «cuestión prepolítica» (7). Con lo que se da a entender que conviene sacar esta cuestión de la arena política, no sea que entre todos nos la pongan perdida... Uno creía que la política lingüística era una política; creía además, que era una política impulsada sobre todo por la ideología nacionalista y sus tontos útiles; y, en fin, que hasta era la política básica de la construcción nacional, porque sin lengua propia Euskal Herria no es nación y; entonces, ¿cómo llegar a ser Estado algún día? Puras alucinaciones de quien esto escribe. Un objetivo capital del Curriculum es «fortalecer el euskara» (7), pero sin hacer política en absoluto. Lejos de cualquier móvil político, otra de sus metas es una educación plurilingüe «que tenga como eje el euskara y respetuosa con la lengua materna» (10). Y así se confiesa mal que bien que la lengua materna de la mayoría no es el euskara, pero se consagra a la vez que la lengua minoritaria debe regir como mayoritaria. Al fin y al cabo, un principio fundamental del diseño curricular vasco es «que responda a las necesidades de Euskal Herria» (19). Amén.

Sabido esto, ¿qué más deben aprender nuestros queridos niños? Pues deben aprender que su amado país anda repartido entre «distintas administraciones» (4, 7), entre los «Estados español y francés»(15). Deben aprender enseguida a no nombrar a España ni en sueños, porque ellos viven «en una sociedad vasca integrada en Europa y en interdependencia mundial» (4). Y deben aprender asimismo a no mencionar tampoco la que entre nosotros es lengua de los más y que todos hablan o entienden. Pues es el caso que en su educación obligatoria los niños deben ponerse «a nivel de usuario competente en euskara y en la lengua oficial de contacto correspondiente; a nivel de usuario independiente en una lengua franca europea y a nivel de usuario básico en la otra lengua de contacto en Euskal Herria» (49). Ahí queda eso, y es de suponer que la última lengua aludida será, por mal nombre, el español...

Pero esto no agota todavía la cuidada 'educación en valores' de los futuros ciudadanos de Euskal Herria. Esa educación se puede condensar en unas pocas premisas de la moda del día: no hay existencia humana abstracta, sino en un contexto histórico y cultural (25); todas las expresiones culturales son valiosas (9); cada persona debe hacerse consciente de sus raíces (10). ¿Y cómo aunar entre nosotros tanta diversidad para tener la fiesta en paz? Muy sencillo y por demás desinteresado: «considerando el euskara y la cultura vasca como patrimonio común de todos los grupos culturales que en Euskal Herria vivimos en contacto» (26). Así que -ya nos lo temíamos- «los valores tradicionales se relativizan» (11), menos el valor de nuestra propia etnia y sus tradiciones inventadas. He ahí la prodigiosa receta local que nos permitirá el milagro de vivir como vascos universales del siglo XXI (14) y los siglos venideros. Cierto que estos ideólogos pedagógicos no logran ofrecer una noción ni aproximada de cultura vasca, salvo la redundancia de que consiste en la fusión de la cultura nuclear, las culturas integradas y la cultura de la ciudadanía vasca actual (15). O sea, que la cultura vasca es... la cultura vasca.

Hay en el texto una pregunta clave: «en lo que a la cultura vasca se refiere, ¿qué es lo que tenemos y, sobre todo, qué es lo que queremos tener en común los que vivimos en Euskal Herria?» (8). La respuesta más fácil y ajustada sería: lo que debemos tener en común los miembros de esta comunidad es una suficiente conciencia ciudadana por encima de cualesquiera otras diferencias culturales, reales o imaginadas. Sólo que tal respuesta no sería nacionalista, sino democrática, y nuestros maestros ya saben que la democracia está de capa caída. Saben de buena tinta que «tanto el sistema democrático por delegación como el concepto de Estado-nación... sufren un proceso de deslegitimación» (11).

¿Qué ha de entenderse, en suma, por esa 'normalización' que nos preparan? Conforme a las pautas de este Curriculum, normal será que las exigencias cívicas se sometan a las exigencias étnicas y que, más que llegar a ser demócrata, importa convertirse en vasco tal como lo define el nacionalismo vasco. Asusta tanta incultura política, tanta miseria moral. Pero así salen y, si nadie lo remedia, así saldrán educados nuestros chicos.

La primera, en la frente
José Javaloyes Estrella Digital 5 Abril 2006

Ibarretxe ha entrado en la Moncloa con el palangre en ristre, al abrirse el caladero de los neosoberanías con el alto el fuego instrumental de los etarras. Simultáneamente saltaba el anuncio batasuno de que se celebrará este domingo, en San Sebastián, un acto plenario como el que se convocó en Barakaldo, sin que la autoridad compareciera para impedirlo, dada la condición ilegal de la convocatoria y de los convocantes. El cebo empleado por el lehendakari ha sido el “derecho de la sociedad vasca” como factor dirimente del “proceso abierto” por la declaración de marras.

Insiste el hombre de Ajuria Enea en sus tan sabidos trece de la fractura amable para la Unidad de España, con lo de la soberanía compartida, toda vez que el “impedimento” que suponía la violencia etarra puede darse ya por desaparecido. El sofisma es completo. Por una parte, el problema de la violencia ya no existe; por otra, la sociedad vasca (entiéndase por tal, únicamente, la que vota nacionalista) es titular de un derecho soberano, lo cual no es ni remotamente cierto, puesto que esa titularidad, con la Constitución en la mano y antes de que la Consitución de 1978 existiera, corresponde sólo al pueblo español.

Advertir esto, sin embargo, no tiene dificultad alguna para la inmensa mayoría de los españoles, tanto los que votan al PP como los que han votado hasta ahora al PSOE. Junto a la ausencia de esa dificultad, empero, comparece una inquietud también muy amplia: la de que el presidente del Gobierno de España asuma en términos fehacientes la premisa mayor del lehendakari, esa de la categoría parasoberana que atribuye a su aranista y peculiar “sociedad vasca”.

Motivos para esa inquietud hay más que sobrados. Abierto el melón de lo “nacional” con el Estatuto de Cataluña, se presume unánimemente que la carrilada ya está hecha y que no habrá manera de cortarla, ahora que se abre el turno vasco en el sofá de la Moncloa, aunque no se sepa bien del todo quién se ha pasado a quién “por la piedra de amolar”, como dicen los menos finos del finísimo y elegante Bilbao.

El humo del alto el fuego ha entrado ya en fase de rentabilización, al descontarse por anticipado las bondades políticas que habrán de irradiar del mismo, y sin que cuente ni poco ni mucho la circunstancia de que el camino del debate y del diálogo con ETA es una ruta sometida a consenso, negociación o pacto previo entre el Gobierno y Partido Popular. Y además, ahormado todo por el semirresucitado Pacto Antiterrorista y por la no derogada Ley de Partidos Políticos, que, como es sabido, prohibió Batasuna y, en consecuencia, la nueva exhibición de fuerza y desafío del acto de San Sebastián, como broche y cierre de la última manifestación de Bilbao.

El deshielo y las lluvias de la primavera inundan Europa central. Rodríguez y los nacionalistas ponen en trance de naufragio la línea de flotación constitucional de España.       jose@javaloyes.net

Primero las naciones y después los cantones... ¿quién da más?
Aniago Gago elsemanaldigital  5 Abril 2006

La lógica del nacionalismo es muy difícil de detener. Canarias, Castilla y León, Andalucía o Galicia reúnen los mismos requisitos que han guiado la redacción del Estatut.

5 de abril de 2006. Los canarios también quieren ser nación. Y ¿por qué no? ¿Acaso no tienen historia larga y llena de identidad? ¿No eran los guanches el pueblo primitivo de las islas afortunadas? Sin duda una comunidad histórica donde las haya, a lo que se debe añadir una circunstancia geográfica bien definida y un idioma muy peculiar: el canario, que es un castellano simpático y lleno de acento singular. O sea, Canarias, una nación, igual que Cataluña, como mínimo.

Y ¿por qué no puede ser una nación también Castilla y León? ¿Acaso no tiene historia? ¿O tal vez resulta que le falta idioma propio? Pues que yo sepa el castellano lo hablan más de 400 millones de personas. Para empezar fue embrión y base de un imperio, el que descubrió el Nuevo Mundo, ese que sirvió, entre otras cosas, para que los botiguers catalanes pudieran vender productos de las colonias, los llamados ultramarinos, o sea, de más allá del mar. Ese mar que superó Colón gracias al dinero que pusieron valencianos, castellanos y andaluces. Lo dicho, Castilla y León no tiene historia.

Y ¿qué decimos de Andalucía? ¡Pero si en el momento en que uno cruza Sierra Morena se percata de que es algo especial, singularísimo! De momento es la tierra de María Santísima, que ya es tener título. Blas Infante lo tuvo claro. Manuel Chaves ahora no se aclara mucho porque le tienen entretenido los "minoyes" de Marbella. Pero seguro que Andalucía también será definida como nación.

¿Y Galicia? Anxo Quintana dice que ya empieza con los suevos, lo que al embajador en el Vaticano, Paco Vázquez, le parece una tontería. Pero los nacionalistas gallegos ahí están cogobernando Galicia, y ya sea sabe que los nacionalistas cuando tocan poder empiezan a extender la red del voto cautivo y terminan quedándose con la parroquia.

Que se lo pregunten a los socialistas en el País Vasco, que dejaron subirse al carro al PNV y éstos ya no se han bajado nunca. Es más, puede que superen al PRI mexicano de los mejores tiempos.

En España si algo tenemos es sol, idiomas y naciones. Todas históricas a más no poder. Donde no estaban los fenicios, caso de Cataluña, andaban los romanos, cuando no los musulmanes y así hasta una lista más larga que la de los reyes visigodos. ¿Tantas naciones caben en una? ¿Se pueden hacer cosas de tanto calado, como lo del Estatuto de Cataluña, con media España en contra? Yo no sé si José Luis Rodríguez Zapatero ha acertado o no en el fondo con lo del Estatuto catalán, eso lo dirá el tiempo, pero lo que sí está claro es que las formas, el sistema empleado y la aprobación en el Congreso de los Diputados por sólo el 54% de los votos no ha sido algo ejemplar.

Con razón o sin ella, Zapatero ha transmitido la impresión de que se ha vendido a los votos del Tripartito, y ese no debe ser nunca el modo de proceder del presidente de todos los españoles; de todos. No soy catastrofista, y no quiero creer que esta España, en estos tiempos, se vaya a romper como vaticinan voces apocalípticas, pero las cosas se están complicando. Porque después de las comunidades autónomas convertidas en nación, entre ellas el País Vasco (no sé si con Navarra o sin Navarra), vendrá la petición de autonomías menores con todo tipo de rangos.

El Valle de Arán pide libertad respecto a Cataluña, y supongo que Cartagena, que dio tanta barrila cantonal en el último tercio del XIX, hará lo propio con Murcia, y León respecto a Castilla, y Andalucía Oriental de la Occidental, y Álava respecto al País Vasco, y así hasta llegar a la pedanía más insignificante.

Debería levantar la cabeza Pi i Margall para que explicara lo que supuso aquella experiencia cantonal en 1873. Todavía estaría lamentándose del invento, mientras recomendaría a más de uno que repase la historia de España con el fin de no repetir más de un desastre. Menos mal que Europa ahora nos contiene y nos lima la belicosidad primitiva de la que tantas veces hemos hecho gala, esta Europa renacida de las cenizas, pacífica, rica y culta. En sus manos habrá que encomendar nuestro espíritu. Y nuestro futuro.

El precio del desarme
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 5 Abril 2006

Nunca estuve de acuerdo con la estrategia, seguida en la anterior legislatura por el Gobierno del Partido Popular, de identificar nacionalismo y terrorismo. Por irracional y tramposo que pueda parecernos el nacionalismo, hay un salto cualitativo con la violencia terrorista. Siento, incluso, cierta incomodidad con normas tales como la ley de partidos, que condicionan el ejercicio de derechos fundamentales a delitos de opinión. Me cuesta aceptar que la opinión, sea cual sea, pueda delinquir y considero peligrosa cualquier tipificación penal de ella; se sabe dónde se empieza pero no dónde se termina.

Pero, dicho esto, tengo que reconocer que la identificación de objetivos y ciertas actuaciones hacen muy difícil no sospechar que —en el caso español— el nacionalismo, por muy pacífico que en teoría se manifieste, no pretenda sacar tajada del chantaje de la banda terrorista. Participé como funcionario de Hacienda en las primeras negociaciones del cupo vasco, allá por el tiempo de los gobiernos de UCD; cuando la delegación del Ministerio no aceptaba el planteamiento de la representación vasca, algún miembro de ésta, entre bromas y veras, exclamaba: “Vosotros veréis, pero no sé qué le parecerá esto a ETA”.

La postura actual de Ibarretxe y del resto de nacionalistas vascos hace que aquellos hechos retornen a la memoria y resulte inevitable trazar un paralelismo. La pretensión de establecer una mesa de partidos vascos en la que se negocie el Estatuto político de Euskadi, al tiempo que el Gobierno dialoga con ETA sobre el final de la violencia, apunta a que de alguna manera se quiere condicionar aquél a éste y obtener, basándose en el chantaje de la banda armada, lo que no se consiguió hace poco más de un año, es decir, un plan similar al denominado Ibarretxe. La teoría de las dos mesas induce a pensar que terroristas y nacionalistas pretenden jugar en el mismo bando y que estos últimos intentan apoyarse en los primeros para conseguir sus objetivos. De nada sirve que ETA no esté presente en la segunda mesa si están sus representantes y ella, desde la primera, vigila atentamente la marcha de la segunda. Lo más preocupante es que el Gobierno y el Partido Socialista de Euskadi no se han manifestado abiertamente en contra de la teoría de la doble negociación. De darse, la proclama de no pagar precio político se volatiliza o se convierte en un fraude.

El anuncio del alto el fuego de ETA ha generado una ola de optimismo, casi triunfalismo, en la prensa, en la mayoría de la clase política y en los creadores de opinión, que —como no podía ser de otra forma— se termina transfiriendo al resto de la sociedad; optimismo que no parece demasiado justificado. Treguas ha habido muchas sin que hayan cuajado en nada definitivo, y querer marcar la diferencia con las anteriores a base de exégesis más o menos alambicadas sobre lo que significa el alto el fuego o sobre el vocablo permanente es construir una teoría bastante artificial. Es cierto que las circunstancias han cambiado, las circunstancias nunca son las mismas, pero lo que no ha cambiado un ápice son las exigencias de la banda terrorista. Por eso el acuerdo aparece tan problemático, a no ser que se esté dispuesto a conceder lo que no se ha concedido en estos últimos treinta años.

Hablar de un proceso duro y largo desconcierta. Duro tal vez tenga que ser, pero no se ve la razón por la que haya de ser largo. Los elementos de negociación, como ha escrito Elorza en el diario El País, son habas contadas. Si lo de no pagar precio político es verdad, la negociación se reduce a la entrega de las armas, disolución de la banda terrorista, medidas de gracia y destino de los presos. Plantear un proceso largo induce a sospechar que tal vez de forma más o menos directa o indirecta se pretende negociar otros temas. Incluso si así fuera, el margen de negociación no es muy alto. Euskadi goza ya de unas cotas de autonomía que la sitúan en una posición de privilegio frente a los otros territorios del Estado. Es muy difícil ir más allá, como no sea la concesión de la autodeterminación y soberanía, con la consiguiente apertura de la vía hacia la independencia.

Tampoco la implicación de instancias internacionales o extranjeras es un buen presagio. ETA ha querido siempre internacionalizar el conflicto y allí donde los conflictos se han internacionalizado se ha terminado como el rosario de la aurora. Las diferencias con el Ulster son manifiestas, no sólo porque en el País Vasco no hay dos bandos contrincantes, sino porque aquí hay muy poco que ceder después de todo lo que se ha cedido.

En la puesta en marcha de la Constitución y en el proceso posterior, leyes electorales por ejemplo, se hicieron múltiples concesiones a los nacionalistas con la pretensión de integrarles en el consenso. Hoy, tras más de veinticinco años, la separación es mucho más nítida y la integración menor. Que nadie se engañe: el establecimiento de nuevas concesiones, tal como se ha hecho en el Estatuto catalán y como todo apunta que se va a efectuar en el País Vasco, lejos de servir para solucionar el problema lo agravará, abrirá aun más la sima entre los territorios y las formaciones políticas, y dará sin duda lugar a nuevas reivindicaciones.        www.telefonica.net/web2/martin-seco

Rio Cabe
Batasunización general
Serafín Fanjul Libertad Digital  5 Abril 2006

Nuestro país no se distingue por su nivel cultural. Por razones obvias no entraré aquí en las causas y modalidades en que se presenta tan lamentable característica: ya no hablaríamos de otra cosa. Pero no podemos ignorar las consecuencias: una población absorta en su consumismo de andar por casa, una clase política que vive tan contenta gracias a ello y una proscripción de los intereses generales, entre otros los culturales. Desde hace dos siglos vivimos de las rentas extraídas de la herencia de la cultura tradicional (desde los clásicos literarios al patrimonio artístico), mientras escasean nuestras aportaciones de trascendencia universal.

No proponemos un nuevo capítulo de masoquismo autoflagelador, al que tan aficionado es el sector autodenominado "la izquierda", pero sí mirar directamente a los pavorosos índices de ignorancia, en todos los campos, en todas las áreas sociales y políticas. Tal vez en los medios "de izquierda" el fenómeno es más escandaloso, provoca mayor vergüenza, porque "la izquierda" reclama para sí, en exclusiva, la bandera del humanitarismo, de la civilización y la cultura: la poesía, el teatro, el cine, la narrativa, las artes plásticas... todo es suyo. La mediocridad global de los resultados presentes debería moderar esa adjudicación de paternidad y la arrogancia al despreciar a "la derechona", eterna acusada de no saber salir de la zarzuela, de Pemán y Menéndez Pelayo (al que no ha leído nadie, empezando por la directora de la Biblioteca Nacional), de los Coros y Danzas de la Sección Femenina, aunque para Coros y Danzas ya llega con los de María Teresa Fernández de la Vega en Mozambique.

Porque la terrible verdad es que la autotitulada izquierda no ha producido, siquiera, ninguna aportación teórica de peso al movimiento político mundial del que dice proceder: el socialismo en sus distintas versiones. Independientemente de lo acertado, o no, de sus propuestas, entre nosotros ni hubo ni hay nadie equiparable a Marx, Lenin, Trotsky, Gramsci, Kautsky, etc. Todo lo más Manuel Sacristán o Fernando Claudín, que no son como para tirar cohetes y a los cuales, en la actualidad, no conoce ni su padre, porque a "la izquierda" no interesa nada leer y documentarse, polemizar y convencer a partir de análisis y datos: tó palante, lo mismo da osho que oshenta y a quien intente argumentar en contra, se le tilda de fascista y punto. No hay nada que discutir, sólo aplaudir; marginación y ostracismo, a ser posible violento y agresivo, para los disidentes; y regurgitación vacuna de cualquier genialidad que se ocurra a Rodríguez y su panda.

En este escenario vergonzoso, en el que se va desmoronando nuestro país sin suscitar casi reacciones, asoman unos pocos sobrenadando en el abismo inmenso (rari nantes in gurgite vasto), peleando por la supervivencia de la razón, por el empleo del cerebro y la lectura. Nada extraña, pues, que muchos de ellos, si no todos, procedan –procedamos– de "la izquierda", hartos de gurús analfabetos, de electricistas y carniceros elevados a la presidencia de ministerios o grandes corporaciones, de su propensión a la cleptocracia. Y hartísimos de verlos prestos a vender lo que sea, a entregar cualquier cosa para conservar el chupe (véase a Leguina y Guerra votando sí el inolvidable 30 de marzo). Pero no se protesta sólo por la institucionalización del trinque, sino en nuestro caso –creo– también por el arrinconamiento y persecución de la inteligencia, en medios de comunicación, editoriales, universidades, ciclos de conferencias en uno u otro lugar de España.

Ojee el lector la nómina de colaboradores de Libertad Digital y entenderá a quiénes y a qué nos referimos. Con la adición de unos cuantos nombres imprescindibles y por fortuna resueltos a no rendirse a la idiotización colectiva (y que me perdonen si descuido alguno): Gustavo Bueno, Jon Juaristi, Arcadi Espada, Albert Boadella, César Alonso de los Ríos..., todos estigmatizados, mancillados, sin querer oírles, con los cómodos sambenitos de "fascistas","vendidos". Ninguno de ellos ha renunciado a sus convicciones básicas, a su búsqueda de la verdad con valor y honestidad, al derecho a expresar sus ideas y transmitir sus conocimientos. Y, sin embargo, con frecuencia son boicoteados, insultados y agredidos, sin más móvil real que la burricie y el sectarismo: una chusma de gañanes (con o sin boina, con o sin pañuelo palestino) dispuesta siempre a apuñalar al de al lado, por envidia, por incompetencia, por incultura. Y los hechos acaecen en universidades (no sólo en las catalanas o en la del País Vasco), en instituciones culturales, en Colegios Mayores. Se insulta al que está y al que no está, a base de píldoras concentradas de ideología barata de fácil adquisición en El País (los buenos y los malos; matar es malo, amar es bueno; PP, culpable) condensadas en lemas y consignas al alcance de las entendederas de una tropa de ignorantes.

El separatismo vasco –digno heredero y sucesor de la España más negra y cerril del siglo XIX que, a su vez, reinventó y patentó para su uso las facetas más oscurantistas del XVII– ha triunfado en toda la línea. Tiene razón el tal Otegi al afirmar que han vencido, pero no por la mera derrota de la Transición, que también, sino por haber impuesto sus métodos de intransigencia y exclusión violenta de los discrepantes. Pero no sólo en Barcelona o Vitoria: añadimos, por experiencias directas, Ferrol, Málaga, Murcia, la Ciudad Universitaria madrileña, cadenas de radio o TV (con plumíferos o sin plumíferos de El País atacando a los "revisionistas"; con o sin antropólogos insultando a personas ausentes). Si fuera de las Vascongadas no llegan al exterminio físico, por ahora, no más se debe a falta de valor, porque –estiman– la masa aun no es lo bastante nutrida, el grupo –quizás, quién sabe, a lo mejor– no les protege del todo. "¡Asesino!", grita el etarra en tanto descerraja un tiro en la nuca a su víctima; "¡fascista!", te espeta un cateto cuyo máximo anhelo en ese instante es no dejarte hablar. He aquí el éxito de una Transición modélica. Y el de dos partidos (comunista y socialista) incapaces de alumbrar y sacar adelante un proyecto nacional de izquierda, algo que jamás les perdonaremos.

¿IBARRETXE ES FITIPALDI?
(La reunión de Zapatero e Ibarretxe sobre el alto el fuego de ETA)
Rafael Herrera Guillén Periodista Digital 5 Abril 2006

La foto de ayer parecía más el abrazo fraternal del franscicano amable y el jesuita tonsurado. Entre buenos cristianos anda la cosa. Pero uno tiene más prisa que otro por redimirnos ¡Que Dios nos coja confesados!

Ibarretxe, como siempre, aprovecha la menor oportunidad para hacer gala de sus ansias soberanistas. En este sentido, quiso ponerse al mismo nivel de un presidente de gobierno, y aseguró que convocaría una mesa de negociación para administrar el proceso mal llamado de paz que parece abrirse con el alto el fuego permanente de ETA.

Ayer fue a la Moncloa a confesar a Zapatero que le tiene pelusilla, y que él también quiere participar en el pastel de la paz. Lo preocupante de la reunión fue que, como era de esperar, Ibarretxe, que es un cachondo, está ya inoculando las demandas de su plan de co-soberanía entre Euskadi y España.

Y yo me pregunto: ¿Es el momento de empezar por el final? ¿Por qué adelanta los tiempos el lehendakari, y exige ya que el pueblo vasco, y sólo el pueblo vasco, será quien decida su destino una vez finalizado el proceso mal llamado de paz? Ésta es una demanda que ETA y PNV comparten. Por lo tanto, el lehendakari es la voz indirecta de uno de los objetivos maximalistas de la banda terrorista.

Mas yo me vuelvo a preguntar, inquebrantable lector: El problema de ETA es un problema de toda la nación española, pues asesinar, se ha asesinado a españoles de toda condición, provincia y ralea. Muertos hay en todas partes; familias rotas, también. Pero no nos pongamos patéticos, que no toca.

Lo que sí es claro es que ahora estamos en el momento de todos, de españoles de Andalucía, de españoles de Extremadura, de españoes de Cataluña, de españóles de Madrid, de españoles de Cantabria, fijense que hasta de españoles vascos. El lehendakari tiene prisa por arrinconar al resto de España y quedarse con la voz solipsista de sus vascos, vascas, vasques, vasquis y vascus. Ayer lo dije: Hemos de dar un voto de confianza al Presidente en su gestión del proceso mal llamado de paz. Espero que comience por dominar e imponer él los tiempos del mismo y frene los impulsos de fitipaldi de tonsurados infames.

Dicho queda. Vale.

Alfonso Guerra
El infierno socialista
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Abril 2006

Cuatro días después de haberse concentrado en votar el Estatuto de Cataluña, o sea, después de haber contribuido personalmente a la destrucción de España, Alfonso Guerra ha condenado "analíticamente" a través de unas declaraciones a EFE este proceso de desmembración de la nación española. Este cronista busca denodadamente un adjetivo para calificar esta conducta. Desde luego, es difícil encontrarlo. Incoherente, extraño, cínico, hipócrita, descarado, en fin, mentiroso no le parecen suficientemente apropiados. No hay uno sólo que cubra la extensión de la perversidad de esta conducta.

Es necesario recurrir a un sustantivo. La búsqueda tampoco es sencilla, ni siquiera ayudándome de las teorías políticas más recientes sobre la democracia puedo explicar esta anómala conducta con una palabra. Miro a los clásicos del pensamiento y sólo uno viene en mi ayuda. Me refiero a la sublime y original teoría política que Dante desarrolla en su "Divina Comedia". Su peculiar descenso a los infiernos es un modelo para entender la política socialista. En mi opinión, no ha habido a lo largo de la historia de la teoría política una respuesta más exacta para situar la conducta de Guerra y sus compañeros que la desarrollada por Dante en su descripción del infierno. Sólo, pues, quien este dispuesto a seguir el camino de Dante podrá hacerse cargo con justeza del significado de la palabra "política" para Guerra y los socialistas.

En el canto último, el trigésimo cuarto, que describe el noveno y último círculo de su descenso al infierno, está todo. En ese anillo del infierno, el que ocupa menos espacio y más dolor produce, están los peores de lo peores. Sí, en los primeros anillos del infierno, entre el primer círculo y el octavo, los más anchos y menos dolorosos, están ocupados por los lujuriosos, los glotones, los avaros, los herejes, los violentos, los rufianes y seductores, los aduladores, los simoníacos, los barateros, los hipócritas, los ladrones, los malos consejeros, los sembradores de discordias y los falsarios. Pero, ay, en el círculo noveno, en el más estrecho y angosto, reciben sus castigos los traidores a sus parientes, a su patria, a sus huéspedes, a sus bienhechores. Y, finalmente, en el centro del infierno están los traidores a sí mismos. Traidores, sí, a sus propias palabras y actos.

He ahí el sustantivo que recoge la conducta de Guerra: traición. Guerra, de acuerdo con la teoría política de Dante, ha convertido la traición en base de su conducta. Traición, en primer lugar, a sí mismo, porque lo dicho hoy ya no vale para mañana. Traición a su propia vida, porque no hay reconocimiento ni correspondencia entre sus palabras y sus acciones. No existe mayor traición en la vida y, sobre todo, en la política, que no hallar nada en común entre lo que se dice y lo que se hace. Quien así actúa no puede trasladar confianza a nadie. No existe la mínima concordancia entre palabra y vida. Es una palabra, un discurso, constreñido a la mera "privacidad". La palabra, en efecto, está privada de cualquier valor común. Nadie puede tomarla como soporte para un bien mayor, por ejemplo, un bien común. La traición de Guerra, en realidad, la traición de Zapatero, es la muerte de toda política.

En fin, si Dante resucitase y escribiera de nuevo la "Divina Comedia", estoy convencido de que a los ejemplos máximos de traidores que puso en su primera versión, o sea, Judas, Bruto y Casio, añadiría la de Guerra y, sobre todo, Zapatero, que ha hecho de la institucionalización de la traición la única "política" posible. La democracia ha muerto porque la traición es su suelo.

El PP mantendrá la presión ante el Estatut con el recurso en el TC y la comparecencia de ministros
C. Morodo/ Marcos Pardeiro La Razón5 Abril 2006

Madrid/ Barcelona- El PP mantendrá vivo el debate sobre el Estatuto de Cataluña en el Congreso aunque éste haya pasado ya al Senado. Para ello, el Grupo Popular ha solicitado la comparecencia de todos los ministros en sus respectivas comisiones a fin de que den cuenta sobre cómo puede afectar a sus departamentos la entrada en vigor de la reforma catalana. Esta iniciativa no puede ser vetada por el PSOE con el apoyo de sus socios (como sí lo han sido las peticiones de explicaciones ante el Pleno), si bien es previsible que los socialistas echen mano de las minorías para dilatar el calendario de las citaciones.

El otro instrumento para hacer ruido en la Cámara Baja será el recurso previo de inconstitucionalidad para las reformas estatutarias. Los «populares» registraron ayer una proposición de ley para recuperar esta norma que estuvo vigente hasta 1985 y con la que ahora se pretende paralizar el referéndum sobre el Estatut.

El portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, advirtió de que sería «gravísimo» que el Tribunal Constitucional (TC) invalide preceptos del proyecto estatutario después de su aprobación en referéndum, ya que se crearía «un conflicto político de gran alcance y trascendencia».

La exigencia de recuperar el recurso previo de inconstitucionalidad también se ha hecho patente en el trámite de reforma de la ley del Tribunal Constitucional, mediante la presentación de una enmienda. El Partido Popular intentará que la Junta de Portavoces acepte dar entrada a su proposición de ley en el próximo Pleno después de Semana Santa, aunque para ello necesita la unanimidad de todos los grupos.

Por su parte el PP de Cataluña (PPC) ya tiene trazadas las líneas maestras de su campaña contraria al nuevo Estatut, en la que se involucrarán todos los dirigentes populares catalanes, inclusive Aleix Vidal Quadras. La idea de la dirección del partido es recorrer a partir de la primera quincena de mayo los municipios de Cataluña con más de 20.000 habitantes, ya que es en estos núcleos donde los populares logran mayor penetración social. La dirección del PPC cree que para cosechar un buen resultado en el referéndum del Estatut -previsto para el 18 de junio- debe movilizar a todos sus activos y, por eso, valora incorporar a Vidal Quadras, pese a que sus planteamientos son sustancialmente distintos de los formulados por Josep Piqué.

Fuentes del PPC admiten sentirse en una encrucijada. Por una parte, son conscientes de que lo más importante es la marcha del partido a nivel nacional y, por otra parte, temen que una campaña excesivamente contundente tenga efectos contraproducentes y termine por motivar a los indecisos a salir de sus casas «no para votar que sí al referéndum, sino para votar contra el PP». En definitiva, planea la sombra del episodio del 14-M. «Queremos evitar lo que pasó entonces.

Hubiéramos ganado las elecciones si no hubiera habido una participación tan masiva», opina un dirigente. Sin embargo, la cúpula del PPC desea que el presidente del partido participe activamente en la campaña del partido e insista en aspectos como el «asfixiante intervencionismo» para conseguir el voto en contra al proyecto estatutario de los empresarios, así como el de otros colectivos de corte liberal. El PPC tampoco quiere dejar perder el sufragio de los católicos que pueden sentirse decepcionados y vean el capítulo de Derechos del Estatut como un atentado contra sus convicciones.

La Generalitat multa a 102 empresas del resto de España por no utilizar el catalán
La Ley de Política Lingüística ha recaudado hasta ahora más de 169.000 euros en tres años
J. Planes La Razón 5 Abril 2006

Barcelona- Según los datos que maneja el departamento de Comercio, Turismo y Consumo de la Generalitat catalana y el PP de Cataluña, desde que entró en vigor la Ley de Política Lingüística, en 1998, un total de 298 empresas tienen expedientes abiertos pendientes de posibles multas, de las que 102 proceden de fuera de Cataluña. Anteriormente 143 fueron multados por no tener rótulos o información en catalán y las denuncias llegaron por parte de los mismos ciudadanos y de campañas impulsadas desde la misma Consejería, en definitiva, por no cumplir la citada Ley de la Generalitat.

De las 102 empresas con sede fuera de Cataluña, 35 proceden de Madrid, dos de Bilbao, dos de San Sebastián, dos de La Coruña, dos de Zaragoza, una de Valencia, una de Badajoz, una de Alicante, una de Almería, una de Córdoba, una de Jaén, dos de Vigo y otras 51 de poblaciones más pequeñas o no capitales de provincia. El departamento de Consumo no facilitó los nombres de las empresas o de estas otras localidades. La información fue facilitada por la consejería al PP catalán a través de un comunicado. Del resto, 108 pertenecen a Barcelona.

Según señaló el portavoz del PP en el Parlament, Daniel Sirera, «el tripartito utiliza la inspección coactiva con el objetivo que los establecimientos modifiquen sus rótulos a cambio de no ser multados». Además, Sirera denunció que «desde que tenemos este equipo de gobierno, la libertad lingüística de los ciudadanos se ha visto claramente recortada». Asimismo, el comunicado recuerda que en los dos últimos años la Generalitat ha incrementado en un 400 por ciento sus tareas de inspección lingüística, por lo que se han recibido un total de 1.482 denuncias.

23 inspecciones.
Los datos del departamento indican que desde inicios del año 2003, cuando se comenzó a aplicar la Ley de Política Lingüística, las multas a establecimientos y empresas han reportado más de 169.000 euros a las arcas de la Generalitat. Hasta ahora, la consejería ha llevado a cabo 23 campañas de inspección en esta materia, que sin embargo, según aseguran, no figura entre las prioridades de este departamento.

La encargada de poner las multas y de inspeccionar los establecimientos es la Agencia Catalana de Consumo (ACC), dependiente de este departamento y que está dirigida por Enric Aloy. Poco a poco, va cumpliendo lo que tanto anunciaron tanto el consejero de Comercio, Consumo y Turismo, Josep Huguet (ERC) como el «conseller primer» de la Generalitat, Josep Bargalló (también independentista). Ambos avanzaron, poco después de la formación del tripartito, «mano dura» con la Ley de Política Lingüística. Dicha ley fue aprobada por CiU en 1998 y no entró en vigor hasta 2003. Sin embargo, durante ese año la formación nacionalista, aún en la Generalitat, sólo impuso dos multas.

La «mano dura» del tripartito comenzó a notarse al siguiente año. De las dos sanciones se pasaron a 22 en 2004 y a 119 en 2005. En total, suman los 169.550 euros acumulados, que se distribuyen en 1.200 en 2003, 46.300 en 2004 y 122.050 en 2005. Pese a esta enorme progresión aritmética de sanciones e inspecciones, la ACC insiste en que la materia lingüística no es prioritaria para ellos y que lo que realmente les importa es la seguridad de los productos que se venden en los comercios, sobre todo los dirigidos al público infantil. El consejero Huguet no tiene ninguna duda respecto a la efectividad de sus campañas. «Son un éxito», manifestó el pasado 27 de marzo.

El propio Huguet aportó dos argumentos para justificar la euforia sancionadora. «La intensificación de las campañas de nuestro departamento y una progresiva toma de concienciación de la ciudadanía respecto a la necesidad de denunciar estos hechos». Otra de sus demandas es que CiU, pese a impulsar la misma Ley, hizo caso omiso de la misma, de ahí la «mano dura» prometida.

Por sectores, el 36,86 por ciento de los expedientes sancionadores corresponden al comercio minorista, el 26, 54 por ciento a Correos, el 24,45 por ciento a servicios, el 5,54 por ciento a la vivienda, el 3,66 por ciento a las telecomunicaciones y el 2,95 por ciento restante a las grandes superficies. Por su parte, Aloy puntualizó que de momento las inspecciones a comercios de inmigrantes son escasas «porque las inspeccionamos poco, ya que entendemos que aún no tienen tiempo para conocer bien el idioma catalán», aplicando un rasero diferente al de las empresas nacionales.

Cabe recordar que la vigente Ley de Política Lingüística obliga a tener la rotulación o todo tipo de información de un establecimiento en catalán. Además, en cada empresa o comercio tiene que haber una persona que entienda el idioma o de lo contrario también tiene la amenaza de ser sancionada. Aloy recordó que la gran mayoría de quejas o denuncias se deben a la ausencia del idioma citado en los carteles y folletos, más que a la atención al cliente.

También detalló que de las 3.632 actuaciones inspectoras, 2.344 corresponden a las campañas iniciadas desde el propio departamento y 1.159 a denuncias impulsadas por los ciudadanos.

Por su parte, la entidad Convivencia Cívica Catalana propuso al Parlament una iniciativa legislativa popular que tiene como objetivos abolir algunos puntos de la Ley de Política Lingüística y «garantizar el derecho de los alumnos a recibir la enseñanza en su lengua materna para acabar con las prácticas discriminatorias por razón de lengua en las escuelas catalanas». La propuesta de Convivencia Cívica apuesta por el bilingüismo en las escuelas. «La Ley de la Generalitat consolida el monolingüismo escolar», dijo su presidente, Francisco Caja. La iniciativa quiere que «ninguna de las dos lenguas oficiales en Cataluña sea excluida en los colegios».

El Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) ha abierto un periodo de información previo a un expendiente sancionador a diversas radios catalanas por emitir la campaña «Dóna corda al català» («Impulsa el catalán») porque se trata de una publicidad promovida por el Ejecutivo autonómico que no había recibido la autorización de este organismo cuando comenzó su emisión. Un portavoz del CAC explicó que la Ley del Audiovisual, que el PP ha llevado al Constitucional, obliga a la autorización previa a este ente antes de emitir cualquier campaña institucional y añadió que las emisoras, tanto públicas como privadas, «deben verificar que se cuenta con la autorización». La Asociación Catalana de Radio (ACR), por su parte, se mostró preocupada ante la posibilidad de que el proceso acabe en una multa a las radios que emitieron la campaña antes de haber recibido el visto bueno del Consejo Audiovisual.

Los empresarios ven «grave» que el PSOE no rechace negociar Navarra con ETA
Batasuna apunta ya a una alianza socialista con el nacionalismo al avisar que «ha comenzado la cuenta atrás para desalojarlos (a UPN y CDN) del Gobierno»
BEGOÑA LÓPEZ ABC 5 Abril 2006

PAMPLONA. El presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, manifestó ayer que ve «verosímil» la formación de un gobierno tripartito en Navarra en los próximos comicios de 2007 entre el PSN-PSOE y los partidos nacionalistas vascos, y, eventualmente, Batasuna. Tras la indefinición de los socialistas a una iniciativa regionalista que exigía que Navarra no fuera objeto de una negociación con ETA, el presidente navarro reconoció que un gobierno alternativo al actual (PP-CDN) formado por el PSOE y todo el nacionalismo vasco «es un peligro que está ahí». «Si atendemos a las declaraciones hechas a partir del alto el fuego de ETA, observamos que se han situado algunas actuaciones en el horizonte temporal marcadas por las elecciones autonómicas de 2007, que pondrían de manifiesto la posibilidad de tomar algunas iniciativas que pudiesen compensar o contentar las pretensiones de ETA», indicó.

«Todo por el voto»
Según el jefe del ejecutivo navarro, «los socialistas han cambiado el eslogan del «todo por la patria» por el de «todo por el voto»», y añadió que, bajo su punto de vista, el PSOE «es más una plataforma de poder que un colectivo ideológico».

Pese a todo, Miguel Sanz aseguró no estar sorprendido de la postura de los socialistas y recordó que «ya ha venido adelantando su forma de actuar durante esta legislatura en algunos municipios navarros, en los que se hizo con el gobierno mediante acuerdos con los nacionalistas».

El presidente de la patronal navarra, José Manuel Ayesa, en declaraciones a Servimedia, consideró «grave» la falta de apoyo socialista a la declaración del Parlamento foral y dijo que la justificación del secretario general del PSN, Carlos Chivite, hablando de «injerencias» en el proceso de paz, es «inaceptable». Ayesa lamentó además que «tantos años después, se vuelvan a sembrar dudas respecto a Navarra y su autonomía».

Entre los partidos nacionalistas, la declaración parlamentaria escoció de manera notable. Mientras Begoña Errazti, de EA, calificaba como «aberrante» el texto y calificaba la iniciativa como «una maniobra muy grave» por el uso «partidista y antidemocrático» del Parlamento, el dirigente de Batasuna Pernando Barrena tachó la declaración de «escándalo mayúsculo». A su juicio, obedece a un «nerviosismo extremo» de UPN y CDN ante las próximas elecciones de 2007. Según afirmó, está «hecha desde la desesperación» porque UPN y CDN «saben perfectamente» que, para las elecciones de 2007, «se encuentran en una cuenta atrás que los va a desalojar del Gobierno».

ROBO DE COCHES, ENTRENAMIENTOS Y EXTORSIONES
Le Figaro desvela que ETA sigue rearmándose en Francia pese al alto el fuego
ETA continúa con sus actividades logísticas y de aprovisionamiento en Francia a pesar del "alto el fuego". Así lo afirma Le Figaro, que pone ejemplos como el robo de coches y documentación, entrenamientos y la extorsión. "A juzgar por el número de coches encontrados y de robos imputados a ETA, casi diarios desde hace una quincena de días, nada ha cambiado", dice el periódico francés. La táctica es la de la tregua del 98: "esperar órdenes y continuar entrenándose". Alonso, mientras, sigue con su "labor de comprobación" de las intenciones de ETA y ha enviado un informe "reservado" a Zapatero.
Europa Press Libertad Digital 5 Abril 2006

En un artículo publicado este miércoles y titulado "ETA no quiere entregar las armas en Francia", Le Figaro recuerda que una semana antes del alto el fuego se produjo un robo de 10.000 placas de matrículas y material para troquelarlas, atribuido a la banda, a 70 kilómetros de Lyon. Además, indica que fuentes antiterroristas confirmaron que la actitud de las fuerzas del orden francesas será también la misma que durante la anterior tregua: "Dejar libres a los terroristas que negocian y arrestar a los que compran armas o que caen en nuestras operaciones. No hay razón para que cambie".

El diario también se refiere a si la situación de los 160 presos de ETA en las cárceles francesas cambiaría si las conversaciones progresan. "Esperamos que las autoridades españoles nos planteen la cuestión de los condenados. Francia no se opone, pero habrá que aclarar las modalidades prácticas", afirman fuentes gubernamentales respecto a un hipotético acercamiento.
La ministra de Defensa francesa, Michèle Alliot-Marie, ya dijo el pasado 31 de marzo que el acercamiento de presos de ETA encarcelados en Francia sería posible si se demuestra que existe "una voluntad real de alto el fuego" por parte de la banda terrorista. "En la medida en que nos demos cuenta, en el futuro, de que hay una voluntad real de alto el fuego y de una búsqueda de soluciones, todos los asuntos podrán ser abordados", declaró la ministra.

Mientras, en España, José Antonio Alonso ha indicado que su departamento va a remitir "informes reservados" y "periódicos" al presidente Zapatero sobre la "labor de comprobación que tienen que hacer la Policía, la Guardia Civil y la Secretaría de Estado de Seguridad". El ministro cree que la voluntad del presidente será dar a conocer estos informes en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y en el Congreso de los Diputados "eventualmente". Pero reiteró que el contenido de los informes, "encargados por él", es reservado. El primero ya está en manos del presidente.

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