AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 7 Abril  2006
Apología de la extorsión
José Vilas Nogueira Libertad Digital 7 Abril 2006

ZAPATERO: EL DESASTRE POR MODELO
Editorial minutodigital 7 Abril 2006

Mordazas y servidumbres del 14-M
EDITORIAL Libertad Digital 7 Abril 2006

Sólo una "guerra civil" en el nacionalismo vasco puede detenerlo
Pascual Tamburri elsemanaldigital 7 Abril 2006

Un peligro público
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 7 Abril 2006

La simplicidad del populista
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Abril 2006

Camino de la III República Confederal de España al tiempo que Zapatero pervierte la memoria histórica
Federico Quevedo El Confidencial 7 Abril 2006

Zapachov, Alfonso Guerra y el fin de la URSS
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 7 Abril 2006

¿Batasuna ilegal?
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 7 Abril 2006

Banana Republic
José García Domínguez Libertad Digital 7 Abril 2006

Corruptos
Jorge Vilches Libertad Digital 7 Abril 2006

Por los funcionarios a la nación
Antonio Robles Libertad Digital 7 Abril 2006

Nacionalismo y ultraperiferia
GUILLERMO NÚÑEZ PÉREZ ABC 7 Abril 2006

La República y el PP
Pablo Sebastián Estrella Digital 7 Abril 2006

Bilingüismo de Galicia
José Barros Guede La Opinión 7 Abril 2006

Gastando grandes sumas de dinero
Nota del Editor 7 Abril 2006

"Telemadrid seguirá hablando del 11-M hasta que los ciudadanos sepan la verdad"
Periodista Digital 7 Abril 2006

"Los jueces de los procesos abiertos contra ETA y su entorno están soportando presiones tremendas"
Minuto Digital 7 Abril 2006

«Zapatero busca pactos con el nacionalismo vasco aunque supongan cambiar Navarra»
MANUEL ERICE, BEGOÑA LÓPEZ ABC 7 Abril 2006

El Congreso admite la reforma que sitúa a los tribunales superiores en la cúspide judicial autonómica
COLPISA/MADRID El Correo 7 Abril 2006

Los desterrados vascos queremos votar en nuestra tierra
COMUNICADO DEL FORO ERMUA  7 Abril 2006

Pastores y rebaños en el PSC (1)
Antonio Robles Libertad Digital 7 Abril 2006

INSISTIMOS: CUIDADO CON «LA INTERNACIONALIZACION DEL CONFLICTO»
Editorial  El Mundo  7 Abril 2006

Nacionalismo mafioso
Apología de la extorsión
José Vilas Nogueira Libertad Digital 7 Abril 2006

La indefinida nación española abriga (por ahora) múltiples y definidas "naciones". Pese a su pretendido remoto origen, hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX nadie había reparado en su existencia. Pero a partir de entonces los nacionalistas respectivos las han descubierto y han acometido la esforzada tarea de edificación de los oportunos proyectos de construcción nacional. Para una mente común, no se entiende cómo lo que existe desde hace siglos ha de ser construido ex novo, pero la de los nacionalistas no es una mente común.

Es característico de estas rotundamente definidas "naciones", sin embargo en construcción, que las personas que supuestamente las componen se parecen como gotas de agua a las de la nación "opresora" o a las de las vecinas "naciones oprimidas". En consecuencia, en Galicia pasa lo mismo que pasa en las otras "naciones", "realidades nacionales", "nacionalidades históricas", regiones, provincias, municipios y pedanías del "Estado". Por ejemplo, que el señor Lourenzo F. Prieto haya publicado un artículo titulado "Finanzas, mariscos e peixes". Su autor es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Santiago. Ni la argumentación ni el estilo tienen especial mérito, pero merece consideración por la impúdica concepción de la moral pública que exhibe su autor, destacado miembro de la cofradía nacionalista y uno de sus campeones en las lides por el gobierno de la Universidad.

Tras una referencia a los partidos financiados fraudulentamente con cargo a recursos públicos y a espurios intereses privados, con dos referencias concretas (PP: caso Naseiro; y PSOE: caso Flick), considera hipócrita "lo que se escucha sobre el método de financiación" de Esquerra Republicana. Esta lógica perversa conduce a la impunidad de todo crimen. Supongamos que alguien ha destripado a una ancianita. Criminal, le gritamos indignados. Hipocresía, responderá; Jack el Destripador hizo más víctimas. Y el bueno de Jack podrá decir, peor fue lo de Caín que mató a su hermano; mis víctimas ni siquiera eran parientes lejanas. Pero nuestro autor no agota su alegato exculpatorio con este argumento. La conducta de Esquerra no sólo se justifica por los precedentes de ajena corrupción. Es honorabilísima y encomiable. "Solicitar de los militantes que contribuyan con una parte del salario derivado de su cargo político (que no administrativo) es algo que honra a quien lo hace". Manda carallo, que decimos por aquí.

Naturalmente, los partidos pueden solicitar de sus militantes, tengan cargos o no, que contribuyan a su financiación. De los militantes y de los no militantes; pedir es libre. Sin embargo, no es éste el caso de Esquerra; la "solicitud" de contribución viene impuesta por el partido y en el porcentaje determinado por el partido, independientemente de la voluntad del titular del cargo. Pero los cargos públicos, aunque sean ocupados por gentes de partido, no son propiedad del partido al que pertenece el titular. Hay muchas formas de "solicitar". Los criminales etarras solicitan de los empresarios y profesionales contribuciones para el mantenimiento de sus actividades. Los integrantes de las mafias criminales solicitan contribuciones de los comerciantes a los que brindan su "protección". Y los rufianes, de las prostitutas que igualmente "protegen". El elemento criminal común es que si no se atiende debidamente la solicitud se sigue, para el rebelde, la privación ilegítima de un bien. Extorsión se llama la figura.

La, probable, expectativa de que se rompa la unidad española no me resulta agradable. Pero lo que más me asusta no es eso. Lo que más me asusta es comprobar una y otra vez el carácter mafioso, rufianesco, de las élites políticas e intelectuales (es un decir) social-nacionalistas que dirigen el proceso de desintegración. Siempre hubo, dice Prieto, "partidos que en la mejor tradición de la izquierda sólo se financiaron con el esfuerzo de los militantes". Los habrá habido, pero debería saber que hoy, en la izquierda, en la derecha y en el centro, si a la legalidad nos atenemos, se financian principalmente con el esfuerzo de los contribuyentes. No es la insuficiencia de las fuentes legales de financiación de los partidos la que produce la corrupción (siempre podrían los parlamentos respectivos, integrados por hombres de partido, aumentar las subvenciones); son los dirigentes corruptos los que utilizan a los partidos como medio de su enriquecimiento delictivo.

He de admitir que ha sido tiempo perdido discutir este artículo, porque ni el autor está de acuerdo con su texto. ¿Cómo, si no, entender que el tan corrupto PSOE (él cita el caso Flick, pero podrían añadirse muchos otros, aun más graves), tan alejado de la "mejor tradición de la izquierda", sea socio íntimo de su cofradía, y de él mismo, en la común prosecución de un despotismo aldeano y mafioso? Menudo cinismo, el que se gasta nuestro nacionalista.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

ZAPATERO: EL DESASTRE POR MODELO
Editorial minutodigital 7 Abril 2006

A juicio de Zapatero, "muchos de los objetivos y de las grandes aspiraciones" de la II República, a la que definió como un "período de sueños y lágrimas", están hoy en "plena vigencia" y con un "alto" grado de desarrollo. "Es un buen recordatorio para saber que la España de hoy mira a la España de la II República con reconocimiento y, sobre todo, con satisfacción y orgullo.

Conviene pues recordar que algunos de los más grandes intelectuales españoles de la época, más que orgullo, sintieron vergüenza, y más que satisfacción sintieron repulsión por aquella II República que ante todo fue un gran desastre para España y los españoles. Un desastre que Zapatero parece querer rememorar.

Pío Baroja:
“Cualquiera que observa la vida española podrá ver que los actuales desastres que se han abatido sobre el país tienen origen en ciertos tipos ambiciosos; oradores, profesores y periodistas mediocres, que, aprovechándose del ambiente, han acarreado en colaboración con una ilusa porción del pueblo, un movimiento que no han sido capaces de dirigir y que se les ha escapado de las manos. En cinco años de gobierno republicano todos estos vanos e ineptos pedantes han estado jugueteando con España hasta que la han arrojado en su presente tristísima condición” (1937).

Ortega y Gasset:
Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se dicen ahora entre desasosegados y descontentos: ¡No es esto, no es esto! La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo (9-septiembre-1931).

Madariaga:
El alzamiento de 1934 fue imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo. El argumento de que el señor Gil Robles intentaba destruir la constitución para instaurar el fascismo era la vez hipócrita y falso. Hipocrita porque todo el mundo sabía que los socialistas del señor Largo Caballero estaban arrastrando a los demás a una rebelión contra la constitución de 1931, sin consideración alguna para lo que se proponía uno el señor Gil Robles; y por otra, a la vista de que el señor Companys y la generalidad entera violaron también la constitución. Con la rebelión de 1934 la izquierda española perdió toda sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936.

Unamuno:
Cada vez que oigo que hay que republicanizar algo me pongo a temblar, esperando alguna estupidez inmensa. Una injusticia no, sino estupidez. Alguna estupidez auténtica, y esencial, insustancial, y posterior al 14 de abril. El 14 de abril no lo produjeron semejantes estupideces. Entonces, los más le los que votaron la República ni sabían lo que era ni sabían lo que iba ser “esta” República. ¡Que si lo hubiesen sabido…¡ Y no se hable de ideología, que no hay tal. No es sino barbarie, zafiedad, suciedad, malos instintos y, lo que es para mí al menos peor, estupidez, estupidez y estupidez (3-julio-1936).

La misma que Zapatero nos pone por ejemplo.

Mordazas y servidumbres del 14-M
EDITORIAL Libertad Digital 7 Abril 2006

El orwelliano y falso paradigma que el gobierno quiere imponer como "verdad oficial" no sólo pasa por neutralizar a jueces, fiscales, policías o víctimas del terrorismo; exige neutralizar, sobretodo, a todos aquellos medios de comunicación que no se arredran a la hora de denunciar, alto y fuerte, mentiras tan ligadas al régimen del 14-M como esas de que la autoría del 11-M ya está aclarada, que existe fidelidad al Estado de Derecho en el pacto-tregua con ETA, o que los estatutos soberanistas, como el catalán y, mañana el vasco, son impecablemente constitucionales y positivos para la unidad y libertad de los españoles.

Estas verdades oficiales, tan esenciales para el pasado, presente y futuro del gobierno del 14-M, cuentan a su favor con el apoyo o la condescendencia de la inmensa mayoría de los medios de comunicación, pero tienen en su contra la fragilidad característica de todas las mentiras. Basta que alguien señale sus inherentes contradicciones y que esté dispuesto a llamar las cosas por su nombre, para que la mayoría no pierda el sentido común y todo el falso paradigma se vea en peligro.

Aunque sólo sea uno –y de ámbito autonómico–, que un canal televisivo se haya atrevido a cuestionar la verdad oficial del 11-M resulta absolutamente intolerable para el gobierno del 14-M. De silenciar a TeleMadrid ya se están encargando los diputados del PSOE. En cuanto a la COPE, ahí está el decadente ABC, cuya servidumbre a Prisa a la hora de anestesiar, como caballo de Troya, al PP, crece de manera inversamente proporcional al de su número de lectores. Por lo visto, no era bastante con el CAC y los liberticidas esfuerzos de nacionalistas y socialistas por silenciar esta cadena de radio; ahora ha de sumarse un ABC más decepcionante que nunca.

Sólo una "guerra civil" en el nacionalismo vasco puede detenerlo
Pascual Tamburri elsemanaldigital 7 Abril 2006

El alto el fuego hace posibles los sueños del nacionalismo. Zapatero está tentado a conceder la autodeterminación y Navarra. Pero los separatistas están divididos.

7 de abril de 2006. Parece que hace un siglo, pero sólo han pasado un par de semanas desde el "alto el fuego permanente" de ETA. La vida sigue, la Liga sigue, la distracción en Marbella sigue. Conclusión fácil: aquí no ha pasado nada y pecaban de alarmistas los que advertían de los peligros de esta situación. Sin embargo, en menos de un mes España ha cambiado o se ha puesto en camino de cambiar.

España tiene hoy un presidente del Gobierno que ha negociado con ETA. Zapatero sabía que los terroristas iban a dar este paso, y lo ha facilitado, según la propia banda. Aparte de otras consideraciones, esto es grave porque el líder del PSOE ha hecho precisamente lo que negaba estar haciendo. Para el futuro, nadie puede estar seguro de que las seguridades, certidumbres y firmezas de las que presume el Gobierno sean reales. Zapatero dialogó, y por eso vale poco la palabra de Patxi López cuando dice que el País Vasco "nunca será independiente" o la de María Teresa Fernández de la Vega cuando asegura que "Navarra será lo que los navarros decidan".

El eje del juego político se ha trasladado pues al País Vasco, y allí están sucediendo cosas interesantes que después afectarán a todos los españoles. Es bueno tenerlo en cuenta.

El plan de Ibarretxe no resucitará
La política del País Vasco está situada ahora en el juego triangular de tres fuerzas, a saber el nacionalismo "moderado" –básicamente el PNV-, el nacionalismo "radical" –es decir, ETA-Batasuna- y el PSE-PSOE. Se está jugando un juego en el que las reglas las ha pactado el Gobierno con los radicales, y por consiguiente en este triángulo el PNV y el Gobierno vasco parecen algo descolocados. El PP, lógicamente, está fuera de este triángulo de jugadores; y las fuerzas menores (Eusko Alkartasuna, Izquierda Unida, Aralar) son en definitiva piezas subsidiarias de uno de los grandes vértices.

Respecto a la tregua-trampa de 1998 hay un cambio importante, y es que los jugadores no son dos (moderados y radicales unidos en Estella) sino tres, y la incorporación del PSOE rompiendo el bloque constitucionalista tiene múltiples efectos: reduce la importancia de Juan José Ibarretxe y Josu Jon Imaz –nada comparado a lo que fue entonces Javier Arzallus- y aumenta las probabilidades de éxito de la operación desde el punto de vista nacionalista. Pero ¿cómo sienta esto en el todopoderoso PNV?

A mal tiempo buena cara. Imaz e Ibarretxe fingen seguir adelante con su plan, mantienen contactos, mueven sus bases, crean Lokarri. Lo esencial es no ceder más protagonismo a los advenedizos de uno u otro signo, que son, además, de izquierdas (y de la margen izquierda).

¿Qué aporta el PNV? Sobre todo, una apariencia de legitimidad, o más bien de credibilidad exterior. Son "gente bien", con amigos democristianos bien situados, dispuestos a avalar "la cosa" si lleva la etiqueta de plan sabiniano. El PNV aporta a la casa común a un Miguel Herrero de Miñón, a un Francesco Cossiga o a un monseñor Uriarte. Y parece poco, pero es mucho, ya que la dote internacional de ETA es menos presentable todavía.

Pero la ficción de "plan", curiosamente, implica también una dosis de credibilidad interior, y precisamente hacia el PP. Que los cambios de la situación vasca se presenten como cosa del PNV, y no de ETA y el PSOE, los hace asumibles, digestibles o menos indigestos, para una parte del electorado "popular". No se enfaden ustedes por esto, es así, y está muy bien pensado como percepción pública sociológica. Podemos refunfuñar, pero es bastante inteligente.

Por último, el-plan-que-no-es-plan sirve de tapadera institucional. La agenda de ETA es clara, es decir, presos, territorialidad y autodeterminación; pero si la cosa puede venderse como Reforma Estatutaria, poniendo sobre la mesa la posibilidad de alcanzar acuerdos sobre los contenidos, todo colará mejor. Si se acuerda la autodeterminación, es interesante que el procedimiento tenga cabida en la legalidad formal, por vía autonómica. Si se decide una amnistía, dar las competencias penitenciarias al País Vasco es la manera más elegante. Y por último, si se decide rendir Navarra, qué mejor modo que utilizar las "puertas traseras" dejadas en la Constitución, el Estatuto y el Amejoramiento del Fuero por sus orgullosos padres transicionales. Y como en la Transición, para esto hace falta el PNV.

Nacionalismo: visiones a largo plazo
El PNV ha terminado por aceptar que hay "otro nacionalismo", el de ETA, y que tendrán que convivir a largo y muy largo plazo, con o sin secesión. En un escenario futuro, PNV y PSE van a competir por el "voto útil" que pueda salir del PP –en un caso, en nombre del orden social y en otro por el no-nacionalismo residual hábilmente dosificado. PSE y comunistas intentarán conservar un voto útil de izquierdas, evitando que vaya a ETA. Y PNV y ETA-Batasuna lucharán, por último, por la primacía dentro del electorado nacionalista.

Estas fronteras entre los que se sientan ya a la mesa común no tienen al PSOE como protagonista. Zapatero y Patxi López tienen necesidad de acuerdos visibles, y aceptarán casi cualquier cosa con tal de poderla vender después. La única disputa seria, y la única que puede hacer fracasar esta historia de las mesas, es la rivalidad entre nacionalistas de distinto pelaje.

El PNV es consciente de su debilidad actual, ya que ETA y el PSOE han puesto ante los ciudadanos "la paz". Pero también sabe que se le necesita, y aprovechará la ocasión para reforzarse en lo posible. El PNV, pese a los matices entre sus dirigentes, no está dividido ni corre peligro de escisión, y menos ahora; por el contrario sabe que ETA ha planteado un asalto a un año vista al poder municipal y provincial, y que sólo cuando los dos nacionalismos hayan medido sus fuerzas se podrá culminar "el proceso".

Queda por ver, si el éxito electoral/municipal de ETA-Batasuna es arrollador, si el PNV se asusta. La carta del miedo existe, como se ha dicho, para recoger una cita cosecha hacia el lado popular. Pero la vieja oligarquía del PNV ¿está dispuesta a quedarse a solas en una habitación a oscuras con la masa militante de ETA?

El miedo es irracional, y por consiguiente imprevisible. Pero a día de hoy, mientras no cambien los parámetros de la opinión pública y las prioridades sectarias del PSOE de Ferraz, la mejor opción para que el "proceso" se detenga es que el PNV, además de verse marginado, tenga miedo. No sería la primera "guerra civil" entre nacionalistas. Con la ilusión actual es poco probable, pero veremos qué sucede de aquí al último domingo de mayo de 2007.

Para Navarra, un juego de tahúres
En Navarra las cosas son distintas. El nacionalismo, minoritario, está unido, pero en torno a las consignas de Batasuna –el PNV es poco más que simbólico-. PNV, PSOE y Batasuna forman una extraña coalición triangular, en la que los votos y los electos de los tres, seis realmente con IU, EA y Aralar, son indispensables para poder derrotar a UPN y desde el Gobierno de Navarra poner el gran premio sobre la mesa.

Todo se basa en que el PSN-PSOE sea capaz, a la vez, de llegar a acuerdos con el nacionalismo y de mantener más o menos tranquila a la gran parte de su base electoral que no quiere saber nada de nacionalismo. Para llegar a eso no se van a ahorrar medios, todos los del Estado para empezar. Ni el nacionalismo escatimará propaganda y seducciones, ni la izquierda ahorrará equívocos y chantajes. El "ámbito vasco de decisión" depende de que Chivite, Ripa, Puras o Moscoso sean capaces de reunir los votos suficientes, negando hasta el final la evidencia.

Evidencia, sí: porque si Zapatero está seguro de que habrá paz y ETA tiene claro que sin Navarra no hay paz, está claro cuál es el precio, lo diga quien lo diga y lo niegue quien lo niegue. Y encima, en Navarra los nacionalistas aún no se van a pelear entre sí.

Un peligro público
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 7 Abril 2006

Una vez más Zapatero ha tomado partido por una de «las dos Españas» en unos términos predemocráticos, es decir, impropios de la reconciliación de izquierdas y derechas que terminó por parir la Transición. Si nadie tiene el derecho de pedirle a un socialista que reniegue del pasado de su partido, resulta insoportable desde el punto de vista democrático que un socialista de nuestro tiempo no admita algunos errores básicos de aquel régimen que podría ser definido globalmente como el tormentoso preludio de una guerra civil.

Aznar pudo pasarse en sus elogios a Azaña en los comienzos de su carrera política pero, al menos, quiso ponerse en el lado del «otro». ¿Sería excesivo esperar de Zapatero un gesto de solidaridad para con los miles de religiosos asesinados durante la República? Yo espero que algunos de los historiadores «de la izquierda» le expliquen a su amigo el presidente algunas rarezas de la República. Por ejemplo, que nació gracias a algo tan poco democrático como unas elecciones municipales (de las que, además, sus defensores salieron derrotados).

He dicho en alguna otra ocasión que la inanidad intelectual de Rodríguez Zapatero corre pareja a su tendencia a la malicia. Cuando dice que tenemos un Rey muy «republicano» o que piensa que hay que institucionalizar el homenaje a la República como si él fuera uno más de los firmantes del escrito promovido, lícitamente, por Almudena Grandes y García Montero, pienso que está en el comienzo de una jugada a la que recurrirá si un día lo necesita para mantenerse en el poder. Yo no me fío de que el día que le interese traicione a la forma de Gobierno por la que se pronuncia la Constitución del mismo modo que está traicionando a la unidad de España. Por otra parte, no creo que se tratara de un crimen político más grave. Y si hay que juzgarle por sus socios, debemos convenir que su monarquismo es, más bien, precario.

Zapatero defiende la necesidad de superar la Transición. Como tantos otros socialistas y comunistas, considera que aquel gran pacto fue tan inevitable entonces como corregible ahora. Si lo impuso una determinada relación de fuerzas, la inversión de estas podrá hacer posible el viejo sueño republicano. No se opondrán a ello Maragall, Guerra, Carod-Rovira, Ibarretxe o el propio Artur Mas...

¿Puedo decir que José Luis Rodríguez Zapatero es un verdadero peligro público?

Zapatero
La simplicidad del populista
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Abril 2006

Hablar de la simplicidad del populista es como hablar de la banalidad del mal. Lo formulo con este interrogante: ¿Por qué Zapatero liga su pobrísima "legitimidad" política a la II República? Es una pregunta que puede responderse de múltiples maneras, excepto en términos psicológicos. La mentalidad del citado es tan simple que nos obliga a reducir la psicología, el análisis psicológico, a un adorno. Por desgracia, muchos ciudadanos, tan simples o más que él, se estrujan las meninges para intentar descifrar sus intenciones. Zapatero ha liado con el cuento de las "intenciones" a buena parte de sus correligionarios y seguidores. También han caído en la trampa sus adversarios. Pierden el tiempo quienes debaten en términos de buenas o malas intenciones. Zapatero es tan simple como el ejecutor de una orden criminal. Mientras que para éste todo es obediencia a la jerarquía, para aquél todo es mantenerse en el poder. Simple. ¡Trágico!

Cuando Zapatero habla de la Segunda República, o de la Guerra Civil, o de la recuperación de la "memoria histórica", o de su abuelo, o de la masonería, o de la libertad, o de lo frío y lo caliente, o de lo bueno y lo malo, o de cualquier otra majadería que se le ocurra, por favor, nadie le preste atención, nadie se enrede con disquisiciones psicológicas, porque estará cayendo en un juego trágico. Hablar de cualquier cosa, excepto de lo que a todos nos preocupa: la situación política de España. El populismo es maestro en este tipo de distracciones trágicas. Sus llamadas a la "celebración" de la Segunda República, reiteradas desde que se alzó al poder, forman el núcleo fundamental de estas maniobras populistas.

Seamos, pues, realistas. Seamos inflexibles con los "buenismos" de carácter psicológico. Digamos en voz alta que las actuaciones de Zapatero responden únicamente a una cuestión objetiva: detentar el poder. Para Zapatero todo se reduce a tener o no poder. No hay una sola idea que no obedezca a esa obsesión. No le importan los argumentos, los principios, las manifestaciones, las protestas, las víctimas del terrorismo, el futuro de la nación española, la democracia... Sólo le preocupa mantenerse en el poder. Porque desprecia la política concebida como método de resolución de conflictos entre las fuerzas políticas nacionales, todas sus acciones están dirigidas a distraer, en el sentido sajón que tiene esta palabra, a los ciudadanos de su verdadera preocupación, a saber, alcanzar bienes en común desde diferentes opciones ideológicas.

Zapatero no quiere, ciertamente, "distraernos" en la agradable acepción latina de un divertissement, o sea, un vivir con ideas sugerentes y entretenidas para alcanzar el bien común entre los españoles, sino que pretende preocuparnos, desgarrarnos, con todo aquello que genere extrañeza a nuestro vivir en libertad, o sea, sumirnos en angustias, dudas, odios, cuidados, vicios, etcétera. Para eso nada mejor que recurrir a nuestro pasado más trágico, la Segunda República y la Guerra Civil, como mecanismo compensatorio de su absoluto vacío ideológico. El recurso a la historia es la mejor de las distracciones a la que podía recurrir Zapatero para negar lo que nos preocupa: el presente. Ya ni siquiera se trata de una manipulación grosera de la historia para llevar a cabo unas políticas más o menos vergonzantes, sino simple y llanamente de huir del presente, o sea, del ámbito de la genuina política, para no tener que dar cuenta de su "política".

Este recurso a nuestro trágico pasado no es, pues, búsqueda de "legitimación", que más quisiera este populista, sino una maniobra de distracción para aturdir a los ciudadanos. También es, por supuesto, una operación para que la oposición, el PP, no consiga dignidad política, pero de esto hablamos otro día.

Camino de la III República Confederal de España al tiempo que Zapatero pervierte la memoria histórica
Federico Quevedo El Confidencial 7 Abril 2006

El pasado miércoles pude escuchar al presidente Rodríguez afirmar en el Senado que “la España de hoy mira con orgullo y satisfacción a la II República” y, qué quieren que les diga, se me cayó el alma a los pies. Siempre me he confesado republicano por una cuestión tan simple como la de que me parece una perversión de la democracia el hecho de que ésta acepte la monarquía, sea en la forma que sea, porque no se ajusta a la normal elección del Jefe del Estado por voluntad popular, de tal modo que tampoco su actuación se puede someter al juicio de las urnas. Pero si hay un periodo de la historia reciente de España que, por el modo en que se sucedió, puede hacer aborrecer la república como forma de organización del Estado ése es, precisamente, el que colapsó el periodo que va entre 1934 y 1936, dando lugar a una Guerra Civil y la posterior dictadura. Aprender de los errores del pasado es una de las enseñanzas que los seres humanos deberíamos interiorizar con mayor exigencia, pero siempre hay quien hace de su capa un sayo.

En lugar de pasar esa página –o esas páginas- de nuestra Historia y, por el contrario, dar continuidad al consenso de la Transición, Rodríguez decidió –lo tenía decidido antes de acceder al poder de modo accidental- practicar el revisionismo histórico y dar continuidad a lo que él entiende que se truncó con la Guerra y la dictadura. En el fondo de su alma Rodríguez ansía la instauración de una nueva República, la Tercera República Confederal de España, nacida, en primer lugar, de la desmembración territorial y, en segundo lugar, de la traición a la Constitución del 78 y al modelo de Estado que la mayoría de los españoles acogió en su seno para avanzar hacia una convivencia en paz y libertad. Por eso es rotundamente falso, la mayor de las mentiras y una perversión falaz de la memoria histórica, afirmar, como hace Rodríguez, que la República “iluminó” la Constitución del 78 y que las conquistas de aquel momento están hoy “en plena vigencia y alto grado de desarrollo” en España.

De sus afirmaciones cabe deducir que Rodríguez sufre una especie de amnesia histórica producto de su propia ensoñación. Es lo que le ocurre, por ejemplo, cuando sube a su abuelo a los altares de la excelencia republicana. El mismo abuelo que durante el levantamiento de Asturias en el 34, y a las órdenes nada menos que del General Sanjurjo, se alzó con la categoría de ser uno de los mayores represores de la revuelta minera que, en realidad, era un Golpe de Estado en toda regla contra el ordenamiento constitucional, el principio del fin de la República, la espita de su colapso, la mecha que hizo estallar la Guerra Civil dos años después.

Si algo se puede decir de la Constitución del 78 es, precisamente, que su fortaleza radica en no haber repetido los errores del pasado y en fundamentar su pervivencia en el consenso que ha hecho posible la convivencia sin odios ni resentimientos. La II República trae a nuestra memoria real tiempos convulsos y violentos, de permanente regresión de las libertades individuales, de continua trasgresión del orden constitucional, de sectarismo ideológico y rupturas territoriales que dieron al traste con la idea liberal de la República que alumbraron sus primeros impulsores, convirtiéndola en una experiencia antidemocrática y totalitaria gobernada por una izquierda revolucionaria y marxista.

Lo preocupante hoy es, precisamente, que Rodríguez se haya puesto al frente de una cuadrilla radical con voluntad revisionista que utiliza la República como coartada para llevar adelante un proceso de regresión en la idea liberal que también alumbró la Transición, y provocar una especie de cataclismo socio-político cuyo objetivo final no es otro que el de acabar con el consenso constitucional de 1978 y, a su vez, el modelo de Estado surgido de la generosidad de todos en aquel momento. Rodríguez se cree a pies juntillas una especie de salvador de la Patria que ve en el proceso constitucional la continuación del franquismo, y se niega a aceptar que, precisamente, lo que implica la Reforma del 78 es la victoria de la Libertad frente a la dictadura. Parafraseando a Ortega, cabría decir aquello de que “cuando un loco o un imbécil se convence de algo, no se da por convencido él solo, sino que al mismo tiempo cree que están convencidos todos los demás mortales”.

Su discurso del pasado miércoles en el Senado, sin embargo, abre los ojos sobre cuáles son sus verdaderas intenciones, aporta luz a esta especie de vivir en un permanente desasosiego provocado por sus audacias. Probablemente fue una de las pocas veces en las que Rodríguez habló desde sus sentimientos y no desde ese modo marketiniano de dirigirse a la sociedad como si fuera uno de esos Testigos de Jehová que va de puerta en puerta vendiendo biblias. Y, por ser así, escucharle hablar de la II República desde la idealización aumenta la desazón que provoca la simple sospecha de sus planes. La aprobación del Estatuto de Cataluña avanza, precisamente, en esa idea de una España confederal y republicana, precisamente por que en ese concepto de modelo de Estado, creo que lo he dicho alguna vez, no tendría sentido la actual estructura de Monarquía Parlamentaria: ¿de qué Estado sería monarca el Rey, si cada uno de ellos se configura como República?

No resultó baladí que Alfonso Guerra comparara esta misma semana la situación creada por el Estatuto de Cataluña, y lo que ya se avecina como una cascada de estatutos reclamando naciones y nacionalidades históricas, con la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Por mucho que ayer mismo rebajara el alcance de sus palabras, lo cierto es que la combinación de leninismo que subyace en el fondo ideológico de una parte de nuestra izquierda, con un nacionalismo exacerbado y radical, puede acabar provocando un proceso de balcanización de consecuencia catastróficas y, hoy por hoy, inimaginables en su alcance perverso sobre la configuración del Estado. Lo que Rodríguez ha iniciado con el Estatuto de Cataluña es el vaciamiento institucional de nuestro modelo constitucional sobre la base de una revisión histórica pérfida y fraudulenta que volverá a resucitar viejos odios y rencillas. Mal asunto.

Zapachov, Alfonso Guerra y el fin de la URSS
(Del "tahúr del Mississipi" al "Judas de la Bética", arrepentido de su golpe contra la Constitución)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 7 Abril 2006

PATÉTICO FINAL de carrera política el que está escenificando Alfonso Guerra...

Después de presidir la Comisión Constitucional que ha perjurado el Estatuto de Cataluña, después de haberlo votado en el Congreso (aunque se marchó inmediatamente, sin esperar el resultado de la votación porque no resistía la vergüenza), lleva desde entonces intentado tranquilizar su conciencia con declaraciones en donde advierte a los demás de peligros y errores que, al parecer, no acaba de apreciar en sus comportamientos personales...

El lunes, en declaraciones a EFE, consideró "inquietante" la actual "desviación territorial" de los políticos y de sus ideologías, recordando que una cosa semejante ocurrió en el momento de la disolución de la URSS...

Los dirigentes comunistas, viendo que aquello se disolvía, se envolvieron en las banderas nacionalistas para seguir manteniendo el poder, fenómeno que Guerra aprecia también en el actual proceso de reformas estatutarias... No concreta si ha tenido tiempo de observarlo en el PSOE, aunque en realidad nunca desde la Transición ha sido el suyo un partido "español", sino que en Cataluña está supeditado al PSC a quien viene entregando los votos inmigrantes para que éste se los devuelva, desde siempre, en forma de presiones nacional-socialistas de Maragall. Y hasta pudiera percibirse ya la misma deriva en un par de Comunidades Autónomas, por el norte.

Hoy mismo ha declarado que él hubiera cambiando "hasta diez puntos en el Estatuto catalán", pero que no votó en contra "para salvar el conjunto". Ya en su entrevista del lunes advertía que "hay que tener un proyecto ideológico propio", sin dejarse llevar por "la fiebre reformista"... En su contradictorio criterio, se debería poner fin "a esta escalada excesiva en donde cada uno quiere subir un escalón más que el otro", porque hay "una especie de contaminación nacionalista". Tampoco aclaró si algo de todo esto que describe lo ha observado en su propio partido o si es que nunca ha mirado dentro del mismo...

Con todas estas afirmaciones, Alfonso Guerra problemente quiere salvar su nombre ante lo que se nos avecina... Pero, por el contrario, sirve para demostrar que "lo sabe"... no podrá argumentar ningún desconocimiento acerca de lo que ha hecho... Ha votado con alevosía.

Su nombre pronto merecerá estar, con destacadas letras propias, entre los grandes traidores de la Historia de España. Y ha probado que perpetró con premeditación contraconstitucional su asesinato por la espalda.

De paso, a quien ya se podía tener por don Rodrigo Zapatero sólo que de peor condición y talante, porque él está dispuesto a pasarse con armas y bagajes a los witizianos, ha venido a rebautizarlo como Zapachov, el último de esta URSS nuestra que se desintegra. Pero también en ello se quedaría corto: a quien odia y desprecia el vallisoletano leonino es a la propia Rusia, de la cual, al menos de la nuestra, de la de aquí, Rodríguez Gorbachov no se siente.

En cuanto al viejo fustigador de "tahúres del Mississipi", que ahora defiende los sueldos, dietas y pensiones millonarias que quiere conservar... cabría preguntarle si percibe la existencia de algún "Judas de la Bética" por sus proximidades, que el lunes se arrepiente de lo que votó el jueves. Pero que prefiere no buscar un olivo donde ahorcarse sino seguir montado en el coche oficial...

Y mejor no pensar en qué negocios andarían metidos a esas horas, tan callados, todos los viejos descamisados de Suresnes...

Sólo sabemos, pues, a qué se dedican los "descamisados" del presente, mientras dan Golpes desde arriba contra la Constitución abolida por subrepticio encargo (y tan subrepticio: como que de modo legal no lo habrían conseguido).

El Judas de la Bética acaba de presentar un libro de memorias titulado "Dejando atrás las ventosidades" o algo así (ningún interés, por tanto, ya que los tornados y tempestades los ha dejado sembrados por delante, después de entregar su manuscrito a los editores).

Zapachov, que el jueves de traiciones se limitó a no acudir al hemicomio donde la oposición le hablaba a un escaño vacío, para después argumentar su posición ante la ley más importante de su mandato con el escueto monosílabo con que votó: "Zí (Pasqual, aquí te doy el pago por tu apoyo)", el sábado siguiente ya acudió a un mitin en Cornellá donde no dijo nada que no fuera una momunental mentira que atenta contra cualquier atisbo de inteligencia, para lo cual parece aún mejor dotado que toda la progenie de mentirosos compulsivos que constituye nuestra decadente clase política.     www.democracia-real.org

Estado de Derecho
¿Batasuna ilegal?
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 7 Abril 2006

La prohibición decretada por el juez Grande-Marlaska sobre el acto de Batasuna previsto para el próximo Domingo no me hace enmendar el título del artículo. Las Resoluciones Judiciales de suspensión e ilegalización decretadas por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo han sido burladas permanentemente por el partido ilegalizado. Y si grave es lo anterior, más preocupante aún es que para su desafío hayan contado con la complicidad del Gobierno Vasco y los partidos nacionalistas.

Desde la primera suspensión dictada el veintiséis de agosto de 2002, hasta la actualidad, Batasuna, ETA en definitiva, ha seguido estando presente en la vida política vasca como si de un partido democrático al uso se tratara. Algunas cifras reflejan de manera evidente la anterior afirmación. En noventa y una ocasiones sus dirigentes han participado en debates y entrevistas de la radiotelevisión pública vasca y se cuentan por centenares las manifestaciones secundadas por sus simpatizantes y toleradas por el Departamento de Interior.

En la actual legislatura, que aún no ha cumplido un año, en veintinueve ocasiones han homenajeado impunemente a terroristas de ETA y en dos ocasiones diferentes han recaudado fondos públicamente a través de los medios de comunicación para pagar fianzas de personas imputadas por delitos de terrorismo, sin ir más lejos el viernes pasado se publicitaba en el diario Gara una cuenta de Caja Laboral para pagar las fianzas de Olano, Otegi y Petrikorena.

Ante esta burla de la ley, el lehendakari no ha tenido mejor ocurrencia que invitar a Otegi a sus rondas de contactos con los partidos políticos porque lo considera "interlocutor válido". Este último disparate ha sido solamente superado por Rodríguez Zapatero que, hace unos días en televisión, cantaba las virtudes de este individuo como "trabajador por la paz". Ver para creer.

Por tanto, aún siendo obvia la ilegalidad de Batasuna, es evidente también que quienes dirigen los gobiernos vasco y español han tomado la decisión de permitir y facilitar su actividad; bien sea en su versión auténtica, la de Otegi, en el caso vasco; o en la copia, la del PCTV, en el caso del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Ante este estado de cosas, ¿qué papel nos cabe jugar a quienes seguimos creyendo en la Justicia y el Estado de Derecho? En mi opinión de manera clara y contundente debemos denunciar a quienes pretenden convertir España en un Estado de Derecho intermitente en el que sus ciudadanos están sometidos al imperio de la ley en función de la oportunidad política, a conveniencia del Gobierno de turno. Esto es un escándalo se mire como se mire por mucha declaración de "alto el fuego" que medie.

Desde el Partido Popular vamos a seguir exigiendo que se cumpla la Constitución, esa que dice que España es un Estado social y democrático de Derecho, que todos los españoles somos iguales ante la ley y aquella que afirma que es obligado cumplir las sentencias y demás resoluciones firmes de los jueces y tribunales. Convendría que nadie olvidara precisamente en estos momentos, y menos aún quienes tienen responsabilidades de Gobierno, que son la ley y su respeto lo que diferencia a las sociedades civilizadas de la selva.

Carlos María de Urquijo es parlamentario vasco del Partido Popular.

Cataluña
Banana Republic
José García Domínguez Libertad Digital 7 Abril 2006

Como parece que el Barça ya tiene medio ganada la liga, ahora toca pasar el rato recuperando la memoria histórica. Porque, aquí, el caso es andar siempre entretenidos en algo, que si no nos aburrimos. De ahí que Suso de Toro le haya explicado a ZP que habría que reinstaurar la Constitución de la Segunda República. Y vaya usted a saber, quizá no ha sido tan mal negocio ponerle un dinero al rapaz para que nos hurgue el futuro en las bibliotecas que quemó Azaña. Cierto que mañana igual insta al otro a implantar la guillotina electrónica en la Puerta del Sol, la gran idea de Valle Inclán que el PSOE no acabó de implementar en su día, aunque bien sabe Dios que por premura de tiempo, que no por falta de ganas.

Eso no hay que descartarlo. Pero, del mismo modo, tampoco hemos de perder toda esperanza de que, buscando, buscando, acabe descubriéndole al jefe de Montilla aquella sentencia impagable de Cánovas que yace ahí, enterrada bajo el polvo de los Libros de Sesiones: "Mis enemigos me han injuriado muchas veces, pero jamás me han llamado tonto ni ladrón". Pues ya se sabe que de estos Intelectuales de Renting al Servicio de la República se puede esperar cualquier cosa. Por algo don Eugenio D´Ors le dedicara aquella quintilla tan atinada al socio fundador de la empresa:

Ortega, la vida es dura
y exige inventos geniales;
tú has puesto la razón pura
por cifra en la cerradura
de tu caja de caudales.

Claro que, ya puestos a reciclar ferralla en los vertederos de la historia, lo suyo sería becar a Robert de Ventós para que le exhumara al PSC las biografías de dos simpáticos emprendedores de la época, las de David Strauss y su socio, un señor Perl. Qué mejor homenaje de esta "democracia consolidada, fuerte y ejemplar" –Zapatero dixit– a aquella república de trabajadores, que tal que así la bautizara el sector ágrafo del Partido Socialista, y valga la redundancia; es decir, Largo Caballero por mano de su propio Luis Araquistáin.

Nada de encargarle a Xavier el próximo informe sobre las codornices gallegas, últimamente tan indigestas por otro lado. Mejor sería sentarlo ante Montilla, Zapatero, Fornesa y Maragall, los cuatro con gorrito frigio y matasuegras. Y que el sabio les contara la bonita historia del Estraperlo, aquella OPA tan ingeniosa que se llevó por delante al presidente del Gobierno de la República; y todo por aceptar el regalo de un simple reloj de pulsera. Ya estoy viendo al de Iznájar entonando María de la O al salir de la clase: "Maldito parné...". Y es que ni las coplas de ahora son como aquellas tan bonitas de la República.

Marbella vs. Batasuna
Corruptos
Jorge Vilches Libertad Digital 7 Abril 2006

La corrupción es un elemento más de las democracias, sí, y de cualquier otro régimen político, incluida la II República española. Está en el ser humano, y hay que saber convivir con ella. Ahora bien, lo que distingue a un régimen de otro en el tratamiento de la corrupción, es en la previsión de mecanismos para corregirla y, sobre todo, que quede la sensación en la opinión pública de que se ha hecho justicia. En ello se juega la credibilidad y la conservación del sistema.

Una de las características de la democracia es que se trata de un sistema que es capaz de garantizar el máximo de autocorrección. En teoría, no es posible la corrupción política permanente en un sistema democrático. Los mecanismos saltan, la sociedad se crispa, los adversarios políticos hacen saña. El Estado de Derecho asegura al ciudadano que el que mete la mano en la caja la paga. Sí, al menos eso parece, pero el deterioro institucional no se remedia. La democracia es una convención que necesita de un estado de ánimo, de un espíritu muy particular. Porque no se trata solamente de introducir en una urna un papel, es toda una actitud hacia la comunidad y hacia la política; una convicción de que los derechos individuales están reconocidos y garantizados. Perder ese espíritu es fácil, sólo falta que la ciudadanía deje de creer en los pilares y hombres del sistema. Y en este sentido trabaja la corrupción.

La eliminación circunstancial de la corrupción es una de las victorias de la democracia. Y si para ello es menester cambiar la ley electoral por decreto-ley, que se haga. Nos estamos jugando la credibilidad de las instituciones, de los partidos, de sus líderes. Nadie puede entender que se pueda manejar la justicia para negociar con ETA, que se olvide la ley de partidos para que Batasuna se reúna ilegalmente, o que el Gobierno pare por decreto ley la maniobra de E.On sobre Endesa, pero que no sea posible para la elección democrática del Ayuntamiento de Marbella.

¿Cómo se le puede pedir a la ciudadanía que entienda la ductilidad legal y judicial con ETA y, al tiempo, que no se pueda cambiar legalmente la ley electoral para limpiar un consistorio hundido en la corrupción? La ley está para servir a la democracia, no a la inversa.

La negativa del gobierno Zapatero a convocar elecciones en Marbella no deja de ser un deterioro de ese espíritu democrático. La decisión de poner al frente a una gestora, dirigida por socialistas, genera la duda más que razonable de que lo hace por puro interés partidista. Justamente lo contrario de lo que debería animar a un gobierno democrático a la hora de afrontar un caso tan grave de corrupción. Porque lo que debería ser la limpieza marbellí, el Gobierno y la Junta de Andalucía lo quieren convertir en una victoria electoral del PSOE en aquel municipio. No vaya a ser que se convoquen elecciones y gane el PP; sí, ese partido que no ha metido la manita en la caja, y que pide elecciones anticipadas junto a la mayor parte de los marbellíes.

Desde la izquierda
Por los funcionarios a la nación
Antonio Robles Libertad Digital 7 Abril 2006

Desde aquel "vuelva usted mañana", de José María de Larra, media España odia a los funcionarios y la otra media quiere ser uno de ellos.

Hay razones para quejarse de su eficacia, de su impuntualidad, de su lentitud, de su ineptitud, de su soberbia, de su dejadez, de su pachorra, de su amiguismo, de su inmovilismo y nula voluntad de superación; en fin, ¡podríamos quejarnos de tantas cosas! Todavía guardo en la memoria una cola de viejos campesinos castellanos a los que se les acababa de timar sus derechos de viñas en nombre de no se sabe bien qué disposiciones, maltratados por un funcionario por faltarle el dato mil veces entregado, pero jamás archivado por dicho servidor público. Se me revuelve el alma aún al recordar cómo ese funcionario de medio pelo abroncaba a un pobre viejo arrugado y analfabeto. Podía ser su padre o incluso su abuelo. Era la planta 14 de la delegación de la Junta de Castilla y León en Zamora. No era una excepción, sólo el despotismo de hidalgos a sueldo en una administración que arrastra siglos sin dar cuenta a nadie de nada.

El Gobierno quiere meter en vereda la pachorra de estos servidores públicos y para eso acaba de presentar el futuro "Estatuto de la Función pública", con el que pretende mejorar la calidad y el rigor del trabajo de los funcionarios. Serán sometidos a evaluaciones periódicas y de su resultado dependerá el monte de sus retribuciones, incluso su continuidad en el trabajo. De lo que se deduce que podrían perder su puesto de trabajo, aunque no su empleo; es decir, podrían ser trasladados a una nueva actividad sin dejar de ser empleados públicos.

Métodos hay para que un funcionario cumpla, como en cualquier otro trabajo, sólo es cuestión de ejercer la dirección e inspecciones adecuadas, pero regular por ley la pérdida del trabajo ganado en oposición puede convertir la función pública en el derecho de pernada de ideologías y limpiezas nacionales. Un gobierno no puede manejar la columna vertebral del Estado a su antojo. Estos cambian, pero ahí quedan miles de hormigas anónimas sosteniendo los órganos del edificio. Son trabajadores por oposición, la fórmula menos mala de ocupar un cargo en la administración y el método más eficaz para impedir que el político de turno enchufe a toda su familia sanguínea o ideológica.

No sé en otra situación, pero en la actual, donde los nacionalismos arrinconan en su pueblo a todos los que no le bailan el agua, es muy peligroso. ¿Se imaginan cómo y qué evaluarán los nacionalistas en los colegios de Cataluña? ¿Qué incumplimiento laboral pondrán como requisito para quitarte de en medio? Con esa herramienta, desaparecerán los pocos profesores que aún dan las clases en castellano o son incómodos con el discurso nacional. ¿Quién les impedirá evaluar como un incumplimiento laboral no dar todas las clases en catalán si ya lo han practicado antes sin ley alguna que los amparase? Poco importará si un profesor llega tarde, pasa de los alumnos o simula bajas. Bastará que dé las clases en catalán y comulgue con "la causa" para legitimar todos sus atropellos. Hemos visto demasiadas veces durante estos últimos años que ese era el criterio para ocupar puestos de responsabilidad en escuelas, universidades, institutos, diputaciones, oenegés, clubes deportivos, ayuntamientos, periódicos, radios y televisiones públicos; es decir, espacios laborales donde la decisión política era determinante. Imagínense ahora con el Estatuto legitimando el monolingüismo; para ponerse a temblar.

Pero no se equivoquen, si el catalán te salvaba ayer, hoy es preciso además que su contenido sea nacionalista, marca de la casa. Sus odios más viscerales van contra aquellos catalanohablantes que defienden la ciudadanía constitucional. Son sus conversos, los traidores a la familia. Así son las cosas aquí.

Nacionalismo y ultraperiferia
Por GUILLERMO NÚÑEZ PÉREZ. Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de La Laguna. ABC 7 Abril 2006

LA realidad jurídica dice que Canarias es una región ultraperiférica de la UE. La ultraperificidad se conforma como signo objetivo que justifica un tratamiento diferenciado de Canarias en el seno del ordenamiento jurídico comunitario y, todo ello, sobre la base de entender que la unidad del ordenamiento no debe identificarse con la uniformidad. A realidades objetivas dispares, tratamientos jurídicos singulares, única forma de garantizar la propia unidad y coherencia del sistema. Hasta tal punto es válido este último aserto que ya desde la misma incorporación de Canarias a la Corona de Castilla, los Reyes Católicos reconocieron y regularon esta singularidad. Es más, ni siquiera bajo un régimen político de vocación tan uniformemente asfixiante como el franquista se dejó de reconocer a Canarias como realidad singular que requería un tratamiento especial en determinados ámbitos.

¿Cabe acaso otra credencial mejor para fundamentar desde Canarias la existencia de unos derechos históricos que fragüen en fundamento de una reivindicación de carácter «nacionalista»? Para algunos defensores del «nacionalismo canario», el reconocimiento histórico de la singularidad se conforma como instrumento fundamental en que basar la defensa de sus postulados políticos. Parece una contradicción, pero en realidad no lo es. No se trata de que «Madrid» o «Bruselas» reconozcan la singularidad, puesto que históricamente lo han venido haciendo, sino de que tal singularidad no desaparezca y quede reconocida en el ámbito constitucional español, estatutario y en la futura Constitución europea.

Lo esencial, sin embargo, es que nos encontramos con un basamento no muy sólido desde un punto de vista político para fundamentar la reivindicación nacionalista, y no sólo porque idéntico planteamiento es secundado por los partidos no nacionalistas (PP y PSOE) presentes en Canarias, sino, sobre todo, porque el mismo, tal vez por su propia naturaleza marcadamente economicista, no es propicio por sí mismo para transformarse en seña de identidad sentimental del «pueblo canario». No obstante, esta manifestación del nacionalismo, representada por Coalición Canaria, bien puede ser calificada como moderada. Además, resulta un hecho innegable que la actuación política de Coalición Canaria en Madrid, Bruselas o Canarias se ha traducido en los últimos años en la consecución de ventajas (o en la reparación de viejas desventajas) para el archipiélago que de seguro no se habrían alcanzado de no existir esta opción política.

Pero los tiempos cambian y con el tiempo también los planteamientos políticos. Hoy en España vivimos un proceso de revisión del modelo de organización política recogido en la Constitución. Se trata de un proceso anómalo, puesto que el modelo no es objeto de revisión a partir de los procedimientos previstos por la propia norma fundamental, sino a partir de la utilización torticera de ésta a fin de provocar que el diablo que expulsamos entre todos los españoles por la ventana en 1978 entre ahora por la puerta chica gracias al pacto político auspiciado por el PSOE con algunas fuerzas políticas nacionalistas no precisamente moderadas, al menos, en el sentido de que su fin declarado es el cuestionamiento permanente del propio modelo de organización política recogido en la Constitución. Y no se trata de que rechacemos el derecho a propugnar el cambio, sino a que éste se promueva por vía de hecho sin el debido consenso entre todos o, al menos, sin el refrendo de todos, nacionalistas y no nacionalistas, que es en definitiva lo que exige la Constitución.

Es tiempo, por consiguiente, de posicionarse. Y desde la ultraperiferia, en la que tantos ciudadanos sentimos y vivimos el devenir de España, resulta motivo de preocupación que una fuerza nacionalista moderada como Coalición Canaria se pueda replantear los postulados de su actuación política mediante la incorporación de elementos que pongan en cuestión su probada lealtad al pacto constituyente. No se trata de negar la conveniencia de que exista una fuerza política única para toda Canarias, sino de reivindicar la necesidad de que la misma se conforme a partir de las realidades insulares, o si se prefiere, del denominado insularismo como seña de identidad ideológica de dicha fuerza política. Sustituir esta identidad originaria de Coalición Canaria por la adopción de postulados nacionalistas trasnochados y radicales no sólo supondría introducir una nueva dinámica en las relaciones de Canarias con el resto de España, sino de renunciar a una de las mayores virtudes que hasta el presente ha mostrado sin ningún género de dudas Coalición Canaria: su sincretismo ideológico.

La ideología «nacionalista-insularista» de la actual Coalición Canaria se caracteriza por su pluralidad y ausencia de esencias ideológicas inamovibles, prevaleciendo las posiciones que se identifican con el denominado centro político. Poner en cuestión este logro innegable y afanarse por introducir elementos de radicalidad no parece lo más sensato para los intereses de Canarias. Sería quedarse en la mera superficialidad pensar que el actual pacto PSOE-Nacionalistas es un mero instrumento para aislar al PP. Estamos en realidad ante un cambio sustancial en la estrategia del PSOE o, al menos, de la victoria de aquel sector que en el seno de dicho partido propugna la vuelta al pasado: república, autodeterminación, confederación...

Si Coalición Canaria quiere continuar siendo una alternativa política seria, moderada e integradora, debería empezar por rechazar las antiguallas ideológicas de los siglos XIX-XX y dotarse de nuevas ideas para afrontar el XXI. Ése es el auténtico reto que de manera inaplazable demandan la mayoría de los ciudadanos de este archipiélago, y no el regreso al pasado marcado por viejas teorías políticas arrinconadas por la historia, pero siempre prestas a ser recuperadas por los nostálgicos y los auténticos reaccionarios que dicen ser progresistas.

La República y el PP
Pablo Sebastián Estrella Digital 7 Abril 2006

Las loas y comentarios del presidente Zapatero sobre la II República han provocado alarma y preocupación en medios políticos e informativos conservadores y de vocación monárquica, e imaginamos que también en la Casa Real y su entorno. De igual manera que estas palabras han suscitado sorpresa y confusión en el PSOE y una cierta euforia en los ámbitos republicanos, que orgánicamente son minoritarios aunque socialmente la República tiene amplios apoyos y de manera tan sorprendente como llamativa entre los jóvenes.

Sin embargo, donde más ha preocupado la afirmación republicana de Zapatero ha sido en el PP, porque no entienden que Zapatero esté preocupado por los derechos de la mujer en el orden sucesorio de la Corona, o que cuide y corteje al Rey como lo hace —lo contrario de lo que hacía Aznar, marcando diferencias con el Rey, como cuando le dijo sobre un viaje a Cuba: “No toca”—, para luego salir con esta declaración republicana. La que Zapatero llevaba escrita y leyó en el Senado para no salirse de un premeditado guión que aparentemente estaba circunscrito a los festejos del 75 aniversario de la República. Pero que ha tenido una onda expansiva mucho mayor de la esperada por la Moncloa, lo que ha provocado satisfacción —el presidente se reía abiertamente cuando al llegar el miércoles al Congreso de los Diputados se le decía ¡viva la República!— en la comitiva del presidente y seguramente también al propio jefe del Gobierno.

Los que se han quedado más desconcertados, sin embargo, han sido los dirigentes del PP. En primer lugar porque desconocen si la alusión republicana de Zapatero es circunstancial y un hecho aislado o si, por el contrario, su discurso republicano es el objetivo final de la reforma constitucional encubierta y en curso, por la vía de leyes orgánicas, en pos de una España federal o confederal que incluya el fin de ETA como compensación a esta puesta en marcha de la segunda transición. Lo que además provoca entusiasmos entre los nacionalistas y no digamos entre los más radicales de Batasuna, ERC y BNG.

Sin embargo, lo que preocupa al PP y los confunde es que la nueva transición que Zapatero está poniendo en marcha por la vía de los hechos consumados no da la cara ni descubre sus cartas ante los ciudadanos, mientras avanza utilizando todos los recursos o resquicios legales que se le presentan en el camino. Y los populares no saben qué hacer ante acontecimientos cruciales como es la tregua de ETA, donde están vigilantes ante el riesgo de una burla de la legalidad. Porque empiezan a pensar que, al separarse todo lo relativo de la negociación con ETA del resto de iniciativas con las que Zapatero está hoy dibujando el escenario de la segunda transición —Estatutos confederales, revisión histórica de la Guerra Civil y ahora la República como estandarte u
objetivo—, el PP, sin quererlo, está avalando la macrorreforma del Estado haciendo el papel de comparsa cuando le conviene al Gobierno y de malo centralista cuando le interesa al PSOE para así reforzar sus pactos con los nacionalistas, o simplemente facilitar la negociación con ETA.

Porque algunos suspicaces dirigentes del PP empiezan a pensar que existe una estrecha y calculada relación entre todas las iniciativas de Zapatero: sus reformas laicas y sociales; los cambios confederales de los Estatutos históricos; la revisión histórica de la Guerra Civil; la negociación con ETA; y el horizonte republicano, como colofón o como consecuencia de todo ello. Aunque todo ello con maneras soterradas, frívolas y arteras propias de una partitocracia y de un liderazgo poco consistente, y no como la consecuencia de un proyecto político que como tal no ha sido presentado ni al PSOE ni a los ciudadanos. Sino que más bien va improvisando y haciendo camino al andar. Pero sin duda abriendo heridas, provocando tensiones y haciendo incluso una burla del ideal republicano, que es el ideal de la democracia y que nada tiene que ver con el régimen o Estado de partidos del vigente momento español.

En el PP, y muchos ciudadanos también, se preguntan ¿dónde estamos y dónde vamos? Y la verdad, puede que nadie, ni el propio Zapatero, tenga las respuestas. Pero ello no tranquiliza sino que inquieta mucho más. Sobre todo cuando las alusiones que se hacen desde la presidencia del Gobierno, aunque sean sobre el pasado, pueden tener consecuencias directas e inmediatas en el debate político actual. El PP debe analizar esta situación, pedir aclaraciones y, llegado el caso, reflexionar.

Bilingüismo de Galicia
José Barros Guede La Opinión 7 Abril 2006

La actual Constitución española ordena: "El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección" (Art. 3). De conformidad con el citado artículo de la vigente Constitución española, el actual Estatuto de Autonomía de Galicia establece: "La lengua propia de Galicia es el gallego. Los idiomas gallego y castellano son oficiales en Galicia y todos tienen el derecho de conocerlos y usarlos. Los poderes públicos de Galicia garantizarán el uso normal y oficial de los dos idiomas y potenciarán la utilización del gallego en todos los órdenes de la vida pública, cultural e informativa, y dispondrán los medios necesarios para facilitar su conocimiento. Nadie podrá ser discriminado por razón de su lengua" (Art. 5). Los gallegos somos, pues, bilingües, castellanos y
gallegos.Las lenguas castellana y gallega son romances populares, provenientes de la evolución lingüística del latín vulgar del pueblo hispano. Entre los siglos del X al XIII, el castellano nace en Cantabria extendiéndose a la Rioja, a Castilla la Vieja y al resto de España; y el gallego nace en Galicia, a orillas del norte y sur del río Miño. Los clérigos y letrados, simultáneamente, siguen hablando y escribiendo en latín hasta el siglo XIV, como vehículo propio para expresar y conservar la cultura cristiana romana.

Aunque las primeras letras castellanas son unas anotaciones a las Glosas Emilianenses de S. Millán de Cogolla y a las Glosas Silensis del monasterio de Silos, escritos de homilías y de penitenciales en latín, del siglo X; sin embargo, la primeras composiciones escritas castellanas son poemas épicos, cantos guerreros, cantares de gesta. El canto épico castellano más antiguo, cuyo documento conservamos, es sin duda, el Poema del Mío Cid, escrito por un vecino de Medinaceli, en 1140, donde narra las hazañas y proezas del valiente guerrero Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid Campeador. Le siguen los escritos del Berceo, del siglo XIII, que versan sobre los Milagros de Nuestra Señora y sobre determinados santos. El castellano escrito medieval florece con la literatura y la poesía renacentista, barroca, neoclásica y romántica de los siglos posteriores en todos los Reinos de España y en toda la

Nación española. Los primeros documentos escritos gallegos que tenemos y conservamos datan, también, del siglo XIII; entre ellos, el de mayor mérito, son las Las Cantigas a Nosa Señora, del rey Alfonso X, el Sabio, constituidas por 426 composiciones poéticas líricas en honor Santa María, de gran contenido religioso mariano; y los cancioneros de los trovadores gallegos Airas Nunes, Mendiño, Pero Meogo, Paio Gómez Chariño, Matín Codax, Bernardo de Bonaval, que cantan al amor humano y al amor amical. La lengua escrita gallega se extingue en el siglo XV, como consecuencia de la política de los Reyes castellanos al proteger la lengua castellana frente a la política galaica portuguesa de los Reyes de Portugal. El gallego quedará reducido al lenguaje familiar entre los nativos galaicos. Renace, de nuevo, el gallego, como lengua escrita, en la segunda mitad del siglo XIX, impulsado por el romanticismo, federalismo y regionalismo gallego de Antolín Faraldo, Francisco Añón, Aureliano Aguirre, Salvador Golpe, Rúa Figueroa, Alberto Camino, y sobre todo, de Manuel Muguía, el gran promotor del ser y de la identidad de Galicia. Las grandes expresiones poéticas y literarias gallegas son: Cantares Gallegos (1863) y Follas Novas (1880) de Rosalía de Castro, Aires da miña terra (1880) y O divino sainete (1888) de M. Curros Enríquez, Queixumes dos pinos (1886) de Eduardo Condal, Saudades Gallegas (1880) y O Catecismo do labrego (1889) de V. Lamas Carvajal, Volvoretas (1887) y Chorismas (1890) de Alberto García Ferreiro y A Terceira de Bonaval (1894) de Antonio López Ferreiro.

Contribuyen meritoriamente a la promoción del conocimiento y uso de la lengua gallega, la primera Gramática Gallega de José Antonio Saco y Arce, en 1868, el primer periódico gallego, O tio Marcos da Portela, que surge en 1876, dirigido por V. Lamas Carvajal, los Diccionarios gallegos-castellanos de F. J Rodríguez, J. Cuveiro Piñol, de Marcial Valladares, entre los años 1863 a 1884, y el Idioma Gallego de Antonio de la Iglesia González, en 1886.

Posteriormente, la Real Academia Gallega fundada en 1906, y financiada por la colonia gallega de Cuba a cuyo frente estaba M. Curros Enríquez, vela y trabaja por la cultura lingüística gallega, siendo su primer presidente, Manuel Murguía, y su primera sede, la Unión Recreativa e Instructiva de Artesanos de A Coruña. En la actualidad, la sede de la Real Academia Gallega se halla en la casa solariega de Emilia Pardo Bazán, gran mecenas de esta institución, en A Coruña; y su presidente es José Ramón Barreiro Fernández, sabio y competente historiador de la Historia Contemporánea gallega. En este año de 2006, se cumple el primer centenario de su institución, que su presidente y junta pretenden celebrar solemnemente por medio de diversos actos en diferentes localidades de Galicia. Continúan esta labor promotora de la cultura y lengua gallega: Las Irmandades da Fala, nacidas en 1916, los poetas intimistas Noriega Varela y Ramón Cabanillas, la revista y editorial Nos fundada en 1920 por Vicente Risco, Ramón Otero Pedrayo, Florentino Cuevillas, Xavier Prado Lameiro, a la que se incorporan, más tarde, Alfonso R. Castelao y Antonio Losada Diéguez, conocidos por la generación Nos, célebres autores de obras gallegas de estudio y de divulgación. Siguen esta senda cultural lingüística gallega: El Seminario de Estudios Gallegos fundado en 1923, la Editorial Galaxia creada en 1950 por R. Piñeiro, X. Isla Couto, F. Fernández del Riego y Mariano Dónela.

Impulsan y difunden incansablemente el reconocimiento actual del gallego como lengua propia y oficial de Galicia: el benemérito profesor y catedrático de la lengua gallega, Ricardo Carballo Calero, los neo-trovadores gallegos, Fermín Bouza Brey, Álvaro Cunqueiro, Manuel Antonio, Gonzalo López Abente y Eugenio Montes, los narradores galleguitas, Eduardo Blanco Amor, Joaquín Lorenzo, José Neiras Vila, Angel Fole, Luis Moure Mariño, Carlos Casares, Manuel Rivas y Xuso del Toro, los poetas gallegos, Iglesias Alvariño, Luis Pimentel, Celso Emilio Ferreiro, Luís Seoane, Uxío Novoneyra, Manuel María, Antonio Tovar, y otros muchos más, que omito en gracia de la brevedad, pero no por su menor importancia.

La Xunta de Galicia, desde su constitución y a partir de la promulgación de su Estatuto de Autonomía, ha potenciado fuertemente el conocimiento y la utilización de la lengua gallega, sin perjuicio del castellano, por medio de las Consejerías de Cultura, Comunicación Social y Turismo y de Educación y Ordenación Universitaria, gastando grandes sumas de dinero, a través de los medios de comunicación audiovisuales, radiofónicos y escritos, públicos y privados. Es más, la Xunta, sus delegaciones, diputaciones y municipios utilizan la lengua gallega, hablada o escrita, como medio de sus actos y comunicaciones oficiales, tanto parlamentarios, como administrativos.

Gastando grandes sumas de dinero

Nota del Editor 7 Abril 2006

Eso de que  "Los gallegos somos, pues, bilingües, castellanos y gallegos", tiene mucha enjundia, primero porque a ver quien es capaz de definir quien es gallego: ¿ el que ha nacido en galicia ?, ¿ el que paga parte de sus impuestos en Galicia?, ¿ el que vive una parte del año en Galicia ?, o como pretenden algunos, "gallego es el que habla gallego", entre los que, por cierto, hay muchos monolingües. Así que menos generalizar y menos infundir falacias.

Afirmar que la Junta de Galicia "ha potenciado fuertemente el conocimiento y la utilización de la lengua gallega sin perjuicio del castellano", es una completa falsedad, sólo tiene que pasarse por cualquier por cualquier servicio o zona de su influencia para demostralo: el castellano ha desaparecido y si quiere conseguir algo en este idioma además perseguido, tendrá que entablar innumerables pleitos; a ver ¿ quien ha visto el nombre de la Junta de Galicia escrito así, excepto en las páginas de AGLI ? ¿Que organismo ha proscrito los topónimos de Galicia en castellano ? ¿Que dependencia o servicio de la Junta de Galicia está denominado en castellano ?

Claro que también puede presentar una queja ante el "Defensor del Pueblo en Galicia" (no se le ocurra buscarlo por ese nombre, no aparece como tal), quien le contestará en gallego diciendo que el castellano es un idioma inexistente dado que el gallego tiene raíces latinas y debe poder entenderlo.

Eso si, hasta ellos dicen que han gastado grandes sumas de dinero, que teniendo en cuenta lo que manifestan en los párrafos anteriores, tendrían que calificar como despilfarro.

Así está Galicia, nada de inversiones en investigación ni desarrollo ni infraestructuras, todo gasto y despilfarro para laminar a los castellanohablantes.

"Telemadrid seguirá hablando del 11-M hasta que los ciudadanos sepan la verdad"
Periodista Digital 7 Abril 2006

(PD / EFE)-. "Sombras del 11-M", emitido por Telemadrid el pasado 9 de marzo, ha encontrado en el director de Telemadrid, Manuel Soriano, el apoyo que no encontró en los trabajadores del medio. Defendió el guión del documental en la asamblea regional ante las acusaciones del PSOE y aseguró que en Telemadrid se seguirá hablando del 11-M.

Manuel Soriano, que compareció en la Asamblea de Madrid a petición del grupo socialista para hablar del citado reportaje emitido por Telemadrid el pasado 9 de marzo, afirmó que no es posible "sostener que el 11-M está aclarado" y acusó al PSOE de "mentir" y de tratar de "ocultar" lo que pasó. Aseguró que Telemadrid "seguirá hablando hasta que los ciudadanos conozcan la verdad" e hizo hincapié en que los medios de comunicación "juegan un papel decisivo en democracia, que no se puede intentar truncar con mentiras y falsedades". Y añadió:

"Me quieren imponer una línea de opinión y contenido para que no se hable del 11-M y para que diga que el Estatuto de Cataluña fortalece la unidad de España. No lo vamos a hacer, porque estamos obligados a dar ideas veraces".

Soriano defendió que el reportaje fue impulsado por criterios "periodísticos" y "profesionales" y dijo que sigue "esperando a que el Partido Socialista desmienta un solo dato". Explicó que la dirección de RTVM, después de "buscar entre todos los especialistas", eligió a Luis del Pino para hacer el guión, por su "capacidad" y su "demostrada independencia de los medios de comunicación".

Soriano, que al finalizar su comparecencia repartió numerosos DVD del reportaje entre los miembros de la comisión de control de RTVM, se mostró convencido de que su emisión no "defraudó" y recordó que lo vieron 350.000 espectadores, con puntas de casi 600.000. Además retó al portavoz del PSOE en la Comisión de RTVM, José Cepeda, a debatir con él, en el "foro" que éste "elija", sobre "qué se aproxima más a una estrategia golpista, si la elaboración de 'Las sombras del 11-M' o la actitud del Partido Socialista en la génesis del golpe de Estado del 23-F".

El socialista José Cepeda le replicó que ha "convertido Telemadrid es un instrumento para que el PP lance sus mensajes y sus estrategias de comunicación" y aseguró que el PSOE quiere evitar que Telemadrid se "hunda" y acusó al director general de ponerse "vilmente al servicio de intereses que no son los de los ciudadanos". Y añadió:

"No le voy a permitir –añadió Cepeda– que hable de mentiras, porque todavía estamos buscando las bombas de destrucción masiva y seguimos oyendo que jamás negociaron con ETA. Eso sí que es mentir".

El portavoz socialista subrayó que el sumario del 11-M no ha sido hecho público en su totalidad y en que lo que se ha hecho público ha sido para "desmentir" las tesis del PP. Se reafirmó además en que el reportaje tiene "tendencias golpistas", porque "pone en cuestión a la judicatura, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a los servicios de inteligencia".

El portavoz del PP en la Comisión, David Pérez, respaldó a Soriano, insistió en que el PSOE es el "partido de la corrupción y la mentira" y argumentó que su "pensamiento" lo "vertebra una línea negra que parte del pensamiento de Stalin, Lenin y Mussolini, pasa por [Felipe] González y llega a [Rafael] Simancas".

Conferencia
DANIEL PORTERO, PRESIDENTE DE "DIGNIDAD Y JUSTICIA"
"Los jueces de los procesos abiertos contra ETA y su entorno están soportando presiones tremendas"
Minuto Digital 7 Abril 2006

El pasado miércoles Club Minuto Digital presentó a Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, en Bilbao. La conferencia tuvo lugar en las Juntas Generales de Vizcaya.

La conferencia se realizó pese a la campaña nacionalista que inundo la centralia de la institución vizcaína con llamadas de protesta.

Presentaron el acto Yolanda Morín, presidenta de Minuto Digital, Antonio Basagoiti, presidente del PP de Vizcaya e Iñaki Ezquerra portavoz de Foro Ermua.

Yolanda Morín hizo un breve resumen de la historia de Minuto Digital. Destacó la necesidad de contar con un medio "políticamente incorrecto" que pudiera mostrar la realidad española sin complejos para finalizar haciendo un llamamiento a las personas presentes en el acto para que participaran en el proyecto.

Antonio Basagoiti fue breve. "En primer lugar quiero transmitir mi satisfacción por participar ente acto. Quiero dar las gracias a Minuto Digital y a Plataforma España y Libertad por haberlo organizado".

En la sala se encontraban concejales populares de Bilbao, Durango...

Basagoiti dio la bienvenida a Bilbao a Daniel Portero y agradeció públicamente todo el trabajo que estaba desarrollando su asociación en el tema de los macrojuicios y también porque con su actitud "no apoyaba el proceso de negociación abierto por Zapatero".

Iñaki Ezquerra, escritor y portavoz de Foro de Ermua, tuvo palabras emotivas para los integrantes de "Dignidad y Justicia", de los que dijo que "están realizando un trabajo impagable al estar personados en los juicios como acusación particular y también por acompañar a las víctimas a esos procesos".

Daniel portero, por su parte, recordó que "Dignidad y Justicia" se constituyó en 2005 con el objetivo de realizar cualquier tipo de acción que ayude al buen desarrollo de los juicios de los procedimientos número 18/2001 denominado "Haika", el 18/98 "Egin", el 33/2001 "Gestoras Pro Amnistía", el 153/2000 "Herriko Tabernas", el 35/2002 "Batasuna" y el 216/2001 "Egunkaria"

Recordó que todo el entramado etarra había subsistido gracias a las aportaciones del Gobierno Vasco y otras instituciones "que en estos años han aportado más de 6.000 millones de las antiguas pesetas al entorno etarra".

Daniel Portero afirmó que los jueces está aguantando "tremendas presiones por parte de los abogados radicales", y esperaba que éstas no influyeran en los resultados de los juicios.

Portero ofreción infinidad de datos económicos relativos a las fianzas y los avalistas de las mismas. Acompañamos el contenido íntegro de la conferencia en un documento de Word de 512K y libre de virus de obligada lectura para conocer en profundidad los objetivos de los macrojuicios y las cifras que se barajan en ellos.

DESCARGAR DOCUMENTO www.dignidadyjusticia.org , www.macrojuicio.com

Presidente de Navarra:
«Zapatero busca pactos con el nacionalismo vasco aunque supongan cambiar Navarra»

Pese a las proclamas del Gobierno de que Navarra no será moneda de cambio con ETA, Sanz no se fía.
El giro de los socialistas hacia el vasquismo le lleva a exigirles «que sean transparentes y aclaren qué quieren hacer» con la Comunidad Foral
MANUEL ERICE, BEGOÑA LÓPEZ ABC 7 Abril 2006

ESTRATEGIA
«Aunque fuera legalizada y se presentara a las elecciones, el PSOE cometería un error de incalculables consecuencias pactando con Batasuna»

CONSULTA POPULAR
«¿Por qué hay que convocar un referéndum? ¿Porque lo pide ETA? (...) Navarra no consultó el Amejoramiento porque es una comunidad preconstitucional»

PAMPLONA. A la tenue luz de su despacho, a escasos metros del Salón del Trono de la antigua Diputación Foral -donde los Reyes renuevan periódicamente el compromiso histórico y compartido con el Viejo Reino-, Miguel Sanz Sesma reitera a ABC su inquietud por el giro del PSN, que puede hacer peligrar la identidad de Navarra.

-El anuncio de alto el fuego de ETAy su cocina previa han vuelto a colocar a Navarra en el punto de mira de posibles iniciativas para su acercamiento o integración en Euskadi. ¿Cree usted realmente que la Comunidad Foral está siendo o va a ser parte importante de una negociación? ¿Percibe un riesgo real?
-Yo lo que creo sinceramente es que del pensamiento nacionalista y del pensamiento del mundo de ETA y su entorno no ha desaparecido la intención de integrar a Navarra en esa entelequia llamada Euskal Herria, y, por consiguiente, como estoy plenamente convencido de que ese objetivo no ha desaparecido de la mente de ETA, estoy convencido de que en el llamado proceso de paz, alguien lo está poniendo encima de la mesa. Por eso, mientras este Gobierno esté conformado por partidos que, como UPN y CDN, creen en la Navarra actual, la del Amejoramiento (del Fuero), nadie puede cambiar nuestro estatus político al margen de la voluntad de los navarros. Indudablemente, el riesgo existiría en el supuesto de que a partir de 2007 se formara un gobierno entre el PSOE y los nacionalistas, que los socialistas nunca han dicho que rechazarían.

-La vicepresidenta del Gobierno ha reiterado que Navarra no será nunca moneda de cambio. ¿Qué información tiene para temer que el PSOE pueda ceder a la tentación de cambiar «paz por Navarra»?
-Yo no tengo razones para dudar de la palabra de la vicepresidenta del Gobierno de España. Pero sí para dudar de los hechos que han acaecido desde las elecciones de 2003. Aquí el PSOE, con su giro, ha conformado ayuntamientos apartando a UPN, que había sido la lista más votada, y alcanzando las alcaldías mediante acuerdos con los nacionalistas. Así gobiernan Estella, Tafalla, Barañáin, Burlada, Sangüesa...

-Pero, de ahí a un pacto con ETA o a un pacto con Batasuna, todavía hay distancia...
-Bueno, no hay más que ver con quién ha pactado el Gobierno de España. Hemos visto el gobierno conformado en Cataluña.., y en Galicia. Por eso, de las palabras de De la Vega, como buen navarro, díría: ya veremos. Estamos muy acostumbrados a que las palabras se las lleve el viento y a que no se correspondan con los hechos. Hace poco, en Cizur (junto a Pamplona), el PSOE no se opuso a la salida de todos los presos de las cárceles; en Burlada hizo algo parecido... Y el otro día en el Parlamento, tampoco quiso rechazar que Navarra pueda ser objeto de negociación con ETA.

-Entonces, ¿cree que hay una estrategia global y decidida del Partido Socialista de Navarra...?
-En primer lugar, las estrategias del PSN están decididas en Madrid, de la misma forma que las estrategias con el Estatuto de Cataluña se han decidido en Madrid. Como todo los pactos que se están buscando con los nacionalistas...

-¿Quiere decir que Zapatero está detrás de un futuro acuerdo con todo el nacionalismo vasco para desplazar a UPN del Gobierno, aunque ello le lleve a apoyar una reforma del estatus de Navarra?
-Yo creo que sí, que Zapatero está en esa estrategia. Pero no lo digo como algo ilegítimo. Ni mucho menos. El PSN de Navarra o el PSOE de Zapatero pueden diseñar las estrategias que quieran. Lo que yo digo es que a los ciudadanos hay que transmitirles con transparencia total y absoluta cuál es tu pensamiento y qué es lo que pretendes hacer en el futuro en relación con tu política de pactos. Yo no tengo nada qué decir sobre ninguna estrategia, pero si son ocultas, afectan al futuro de Navarra y puedan cambiar su estatus, yo creo que tengo el derecho a exigir que se pronuncien; los ciudadanos tienen el derecho a hacerlo.

-¿Y no cree usted que el PSOE arriesgaría parte de su futuro como partido en Navarra?
-Yo creo que sería un suicidio político para ellos. No sólo que se lo plantee en este momento, en que sigue siendo ilegal, no rechaza el terrorismo y sigue siendo una organización terrorista para la UE. Es que, aun suponiendo que cumpliera la Ley de Partidos, fuera legalizada y se presentara a las elecciones, seguiría pensando que pactando con ellos, el PSOE cometería un error de incalculables consecuencias. Sus programas, sus planteamientos territoriales, están en las antípodas.

-Supongamos que sus sospechas son ciertas y que, efectivamente, una eventual negociación con ETA incluyera el precio de revisar el actual estatus jurídico-político de Navarra. ¿Qué margen de maniobra tienen las instituciones? ¿Hasta qué punto está blindada Navarra?
-En este momento, tiene todos los instrumentos en su mano. Para modificar el Amejoramiento del Fuero sería necesario que el Gobierno, no el Parlamento, el Gobierno de Navarra, tomara la iniciativa, y por tanto es necesario el entendimiento de los dos gobiernos, tanto para dicha reforma, bien para un referéndum u otra iniciativa.

-Y si el PSOE pudiera sumar mayoría con los nacionalistas, ¿podría entonces abrir ese camino?
-Sí, claro, lo podría hacer, porque luego en el Parlamento le bastaría la ratificación de la mitad más uno de la Cámara. Por eso son tan importantes las elecciones de 2007. Todas las elecciones son importantes, pero las del año que viene, especialmente.

-Usted ha pedido a Rajoy, y Rajoy parece haber asumido, que la reforma de la Constitución suprima la célebre disposición transitoria cuarta, que prevé la incorporación de Navarra a Euskadi si así lo deciden los navarros. Esta coletilla última, ¿no era ya un seguro de vida?
-Yo no lo creo. Nosotros estamos convencidos de que hay que suprimirla cuando se proceda a la reforma de la Constitución. Le rectifico en una cosa: ya el Partido Popular, sin necesidad de pedírselo nosotros, hizo suya esa demanda. No es de recibo que se mantenga una disposición «tran-si-to-ria»; yo creo que ya ha discurrido suficiente transitoriedad después de 25 años de vigencia de la Constitución. Eso sí, incorporaríamos también una disposición al Amejoramiento que mantuviese la llave en la voluntad de los navarros. Y eso ocurriría más allá de lo que dijesen antes las Cortes Generales.

-¿Descarta en cualquier coyuntura un referéndum en Navarra, aun sabiendo que el «no» a Euskadi ganaría con facilidad?
-Sólo contemplo lo que dice la ley respecto a Navarra. La transitoria cuarta de la Constitución señala que previamente al referéndum hay que tomar la iniciativa y contar con el apoyo de la mayoría absoluta. Hoy en el Parlamento no se da esa mayoría. Si alguien piensa que la puede tener, que la presente, pero yo no tomaré la iniciativa. ¿Por qué hay que tomarla, porque lo pide ETA? A veces parece que el referéndum hay que plantearlo por narices... Pero nadie, ni el PSN ni EA, lo han pedido en el Parlamento.

-Los socialistas dicen que ustedes, con sus iniciativas en las instituciones, interfieren en el proceso de paz.
-Yo creo que no habrá gobierno más respetuoso con la situación generada por el alto el fuego de ETA que el Gobierno de Navarra, que se limitó a hablar de prudencia, cautela y precaución. Y se limitó a transmitir un mensaje de esperanza solicitando el abandono de las armas por parte de ETA sin contraprestación alguna, y respaldando el liderazgo del Gobierno de España, eso sí, respetando el marco legal. Son otros los que actúan como actúan.

-¿Se cree usted realmente el alto el fuego permanente de ETA o piensa que es una tregua-trampa?
-No me atrevería a decir que es una tregua-trampa. Creo que el alto el fuego tiene bastantes diferencias con otros, pero hay que tratarlo con precaución, sin levantar falsas esperanzas ni transmitiendo decepciones. Es más positivo siempre que alguien que está matando, deje de matar; que alguien que está extorsionando, deje de hacerlo, pero hay que contrastar en el tiempo la voluntad de quienes han estado practicando la violencia. El proceso debe tener en cuenta el pensamiento de las víctimas, que no hay que pagar contraprestaciones políticas.

El Congreso admite la reforma que sitúa a los tribunales superiores en la cúspide judicial autonómica
El pleno rechaza la enmienda a la totalidad del PP contra el proyecto de Ley del Poder Judicial
COLPISA/MADRID El Correo 7 Abril 2006

El Congreso dio ayer luz verde a la tramitación de la reforma legal que delegará en los tribunales superiores de Justicia de las comunidades autónomas tareas hasta ahora reservadas al Tribunal Supremo. El pleno rechazó la enmienda a la totalidad del PP, que argumentó que la nueva ley romperá la unidad del Poder Judicial, e inició unos trabajos que, según el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, buscan liberar al alto tribunal de una carga que no le corresponde. El objetivo es convertirlo, sobre todo, en un órgano dedicado a velar para que la ley se aplique igual a todos los ciudadanos.

López Aguilar aseguró que, de este modo, la unidad del sistema no sólo no sufrirá, sino que saldrá «reforzada». La reforma generalizará la doble instancia, al convertir a los tribunales superiores en la cúspide de la administración judicial en sus respectivas comunidades autónomas. Pero también modificará el recurso de casación, de manera que el Supremo pueda dedicar la mayor parte de su esfuerzo, según el Gobierno, a decidir sobre las resoluciones de los entes autonómicos cuando existan «contradicciones». De ahí que el ministro acusara de «fatuo e ignorante» a quien diga que la unidad del Poder Judicial o del Estado se verán afectadas.

Pese a su enmienda a la totalidad, el PP aparcó ayer la artillería pesada. No fue el secretario ejecutivo de Justicia, Ignacio Astarloa, quien se enfrentó en esta ocasión al ministro, sino el portavoz adjunto, Julio Padilla. Su intervención, además, comenzó con una llamada a la negociación: «Estamos en absoluto desacuerdo con esta reforma, pero intentaremos encauzarla».

Aun así, el diputado popular aseguró que los cambios que pretende sacar adelante el Gobierno introducirán el riesgo de que los tribunales superiores hagan distintas «interpretaciones» según la comunidad autónoma en la que ejerzan su función. Junto a esta advertencia, reprochó al Ejecutivo la «premura» con la que ha querido abordar el asunto, como consecuencia, dijo, del Estatuto catalán.

Recelos de CiU
El primer partido de la oposición no fue el único en exponer sus recelos. En sentido opuesto, el portavoz de CiU, Jordi Jané, advirtió de que el proyecto «no da respuesta» a lo acordado en la reforma estatutaria. Jané recordó que aquel texto convierte el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en la última instancia jurisdiccional de todos los procesos iniciados en la comunidad autónoma, pero también de los recursos que en ella se tramiten. «Esta ley no puede reservar la casación únicamente al ámbito civil o del derecho autonómico», añadió.

Así, insistió en que la ley deberá adaptarse al proyecto que ahora se tramita en el Senado, porque lo contrario, a su juicio, sería un engaño. «No hemos hecho un brindis al sol en el Estatuto», dijo. Con todo, reconoció que la propuesta gubernamental tiene aspectos positivos y que responde a las demandas del Comité de Derechos Humanos de la ONU para que España introduzca una segunda instancia judicial.

Los desterrados vascos queremos votar en nuestra tierra
COMUNICADO DEL FORO ERMUA  7 Abril 2006

Exigimos nuestro derecho a participar

Madrid, 7 de abril de 2006. Los ciudadanos desterrados por el régimen nacionalista del País Vasco que el 26 de febrero 2005 formamos las Comisiones de la Diáspora Democrática del Foro Ermua queremos manifestar ante la opinión pública y, muy especialmente, ante el presidente del Gobierno, que no se puede obviar la realidad de que “en Euskadi no estamos todos”, porque ETA no sólo es la autora de asesinatos, secuestros y extorsiones, sino el principal agente de la configuración de un censo electoral en el que decenas o centenares de miles de ciudadanos han sido excluidos.

Como vascos que nos hemos visto obligados (directa o indirectamente) a dejar nuestra tierra por causa del terrorismo y del nacionalismo impuesto, queremos intervenir en el debate político y manifestamos públicamente lo siguiente, en relación con la “nueva tregua” declarada por ETA, la actual situación política y la configuración del censo electoral vasco:

1º.- Resulta sorprendente y penoso comprobar cuánta gente está dispuesta a permitir que ETA nos engañe otra vez, consintiendo que la banda terrorista rentabilice de nuevo sus tácticas y estrategias. Asimismo, es sorprendente que ante una nueva declaración de “tregua” se les otorgue un voto de confianza que no merecen.

No debemos olvidar que ETA ha roto todas sus anteriores treguas, que poco antes de la declaración de su “alto el fuego” robó pistolas, uniformes, miles de placas de matrícula y material para confeccionar explosivos y que no ha renunciado a ninguno de sus postulados políticos, ni al chantaje terrorista.

A pesar de todo, podría abrirse una oportunidad para terminar con el terrorismo, si se demuestra a ETA que no tiene capacidad para condicionar en su favor el debate político y la aplicación de la Ley. Ni con treguas, ni sin treguas. Es responsabilidad del Gobierno aprovecharla trabajando para la aplicación de la Ley y sin hablar con ETA de nada que no sea de su rendición incondicional. Es responsabilidad del resto de fuerzas políticas y de la ciudadanía exigir y apoyar al Gobierno para que mantenga esa firmeza. Las políticas de apaciguamiento con el terrorismo están destinadas al fracaso.

2º.- En este sentido, vemos con preocupación la forma en la que el Gobierno de España afronta el actual escenario político. Aplaudimos la unidad entre los dos grandes partidos nacionales, pero esta unidad resultará vacía si no va acompañada de la firmeza antiterrorista y del cumplimiento estricto de la Ley. Y en estos momentos, no vemos firmeza, sino todo lo contrario. El Gobierno parece más interesado en no soliviantar a los terroristas, que en hacer cumplir la Ley.

Los elogios a Otegi por parte del Presidente del Gobierno, la pasividad ante el incumplimiento flagrante de la Ley por parte de BATASUNA y la reiteración de noticias nunca desmentidas sobre la existencia de negociaciones previas con ETA (antes negadas) y sobre el carácter pactado del texto del alto el fuego, son elementos que generan una máxima inquietud y que no permiten prever nada positivo. ¿Cómo entender que BATASUNA, organización ilegalizada y terrorista al servicio de ETA, lea públicamente un comunicado y realice todo tipo de declaraciones con absoluta impunidad? ¿Cómo admitir que se esté preparando para recuperar terreno en las Instituciones, cuando tiene prohibida toda actividad?

3º.- La actitud pasiva del Gobierno y su dependencia de los nacionalistas identitarios nos conducen a un País Vasco a la medida de Otegi, un paraíso para la chulería nazi-fascista de Batasuna y sus demás clones socio-políticos (el sindicato LAB, el Partido Comunista de las Tierras Vascas…) donde, antes que la libertad y los valores de la convivencia, lo único que campa a sus anchas es la intimidación, la amenaza, la descalificación sistemática de cualquier proyecto que no sea el nacionalista y de quienes lo compartan, la bravuconada y el orgullo criminal. Esa política, lejos de hacer más habitable nuestra tierra, garantiza su inhabitabilidad para nosotros y los nuestros. Los valores que hoy rigen en Euskadi son desgraciadamente los mismos, elevados a la categoría de norma, que propiciaron nuestra salida.

4º.- Para volver a casa necesitamos y exigimos un País Vasco en el que no estén crecidos ni los etarras ni sus cómplices, ni su ideología ni sus valores totalitarios. Un País Vasco donde no ser nacionalista no sea un delito castigado con la pena de muerte, ni con la humillación o el miedo permanentes, ni con atentados a los negocios, ni con la discriminación. Un País Vasco donde los nacionalistas sepan que la suya es una ideología más, no la base ni la premisa de todas. Un País Vasco donde se reconozca y se arrope a las víctimas. Un País Vasco donde no exista la extorsión, donde la escuela sirva para inculcar las ideas democráticas en las generaciones que se están formando; donde a nuestros hijos no se les aleccione en la cobardía, la doblez y el relativismo moral. Un País Vasco donde podamos tener la misma libertad que tenemos en las demás tierras de España en los que nos han acogido tras nuestro forzado destierro.

5º.- Nosotros hemos sido expulsados por la acción directa o indirecta del terrorismo, pero no renunciamos, como desearía ETA, a opinar sobre los asuntos que afectan a nuestra tierra. Consideramos que una democracia no debe permitir que una banda criminal consiga ninguno de sus objetivos y mucho menos el de articular un censo electoral favorable a sus intereses, como ha sucedido en Euskadi hasta ahora. Es hora de terminar con esta anomalía democrática, es hora de limitar el efecto de ETA sobre los resultados electorales, es hora de que la democracia tome medidas para que todos los que nos hemos visto forzados a marcharnos podamos participar activamente en la toma de decisiones políticas en el País Vasco. Tanto más, cuanto que nos podemos encontrar ante un proceso de reformas estatutarias de hondo calado.

Por ello, desde las Comisiones de la Diáspora Democrática Vasca, hemos preparado una iniciativa legislativa, que presentaremos a los grupos políticos democráticos, para que las personas que han abandonado Comunidades Autónomas especialmente afectadas por el terrorismo, puedan participar en las elecciones autonómicas, en las elecciones municipales -y en su caso forales- y en los referenda que pudieran convocarse en dichos territorios. Los vascos del destierro queremos poder votar en nuestra tierra, como ya vienen haciendo los vascos que viven en el extranjero.

Pastores y rebaños en el PSC (1)
Antonio Robles Libertad Digital 7 Abril 2006

La abstención electoral en Cataluña es sistemáticamente mayor en las elecciones autonómicas que en las generales. Exactamente, un 12,3 % de media desde que se iniciaron, en 1980. Es en las poblaciones obreras castellanohablantes de los cinturones industriales donde se concentra la abstención, y afecta sobre todo al PSC, que llega a perder medio millón de votos, según si sean comicios generales o autonómicos. Por decirlo claro: el PSC-PSOE ha ganado todas las generales, y el PSC ha perdido todas las autonómicas.


A cualquier responsable político de un partido así afectado se le ocurriría estudiar la causa y ponerle inmediatamente remedio. Al Partido Socialista de Cataluña, no. Sólo el espectacular 57% de abstención de las autonómicas del 1992 en Rubí llevó a los responsables municipales de izquierdas a encargar un estudio sociológico para indagar las causas. Lo llevó a acabo un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de la Universidad Autónoma de Barcelona dirigido por Josep Maria Colomer.

El resultado fue incontestable: la abstención afectaba a los partidos de izquierda y nada a CiU, que obtenía los mismos resultados en municipales, autonómicas y generales. El PSC era el más perjudicado. Cuanto más ha separado su discurso del espíritu del PSOE (España [¿?], bilingüismo, problemas sociales) y más se ha centrado en el del PSC (identidad, inmersión lingüística, nacionalismo), más se ha distanciado de sus votantes.

No les ha importado, ni han hecho nada por corregir esa sangría. Han preferido perder votos que aguar su nacional-catalanismo. Mejor dicho: se han esforzado por frenar la velocidad de la hemorragia controlando a la comunidad obrera castellanohablante, en espera de que las nuevas generaciones vayan sucumbiendo al ardor patriótico. En la cera de enfrente CiU ha hecho lo propio, pero desde el poder, que siempre es más cómodo y agradecido.

La historia comienza en los 80. Un millón de inmigrantes llegados en las décadas de 1950, 1960 y 1970 se agrupan en docenas de asociaciones de carácter cultural o folklórico. Sólo las andaluzas suman más de 160. Su extracción social y cultural y el entorno donde viven son o están muy cercanos al PSOE de Felipe y Alfonso Guerra. Cualquiera sabe que si un día apareciese por Santa Coloma Felipe González y soltare un discurso lingüístico, cultural y social como el de Ciutadans de Catalunya, o el de Iniciativa No Nacionalista, el PSC se iría al carajo, y el nacionalismo secesionista con él. En dos días, no más. Repito, en dos días.

Por eso, las fuerzas vivas de convergentes y socialistas se han empeñado durante estos 25 últimos años en pastorearles, cebarles a fino y pescaíto frito, o sea, en tenerlos entretenidos mientras desvalijan su vida cultural y lingüística, en espera de que sus vástagos les nieguen en su propia casa. Al menos eso esperan conseguir con la inmersión escolar y la FEN (Formación del Espíritu Nacional). Dos agrupaciones, la Fecac y Crisol, la primera controlada prioritariamente por CiU y la segunda íntegramente por el PSC, han sido los instrumentos para tener sumisos a los inmigrantes.

Todo comenzó cuando Pujol, presidente ya de la Generalitat, se da cuenta de que imponer el catalán como lengua hegemónica chocará inevitablemente con la sensibilidad y los derechos de los castellanohablantes. Hacerlo por las bravas como lo está haciendo hoy el Tripartito hubiera sido un suicidio, y más a principios de los 80. Astuto y paciente, tiene otra táctica: imposición gradual, retroceso allí donde salten chispas, control de los medios de comunicación y la escuela y pastoreo de la inmigración mediante subvenciones a asociaciones folklóricas andaluzas. Desde Bienestar Social, dirigida por Antoni Comas, miman y ceban a sus principales dirigentes, sobre todo a Francisco García Prieto, presidente de la Fecac, la agrupación más numerosa e importante de casas regionales de Andalucía, que controla y dirige la "Feria de Abril de Cataluña".

Esta maniobra no pasa inadvertida a Josep Maria Sala, capitán de capitanes del PSC, y mediante el Colectivo Crisol (uno de los muchos juegos trileros que utiliza el PSC para camuflarse y desde dentro desactivar la resistencia al nacionalismo de sus bases obreras, españolas y castellanohablantes) crea Aarca (Agrupación de Asociaciones Recreativo-Culturales Andaluzas), al frente de la cual ponen a Francisco Hidalgo, delegado del Consejo de Comunidades Andaluzas en Cataluña, Valencia y Baleares del Gobierno socialista andaluz. Así dan mejor el pego.

Jugaban sucio, pero con desventaja. Pujol tenía más dinero y poder desde la presidencia de la Generalitat.

La telaraña se extiende… Continuará.

INSISTIMOS: CUIDADO CON «LA INTERNACIONALIZACION DEL CONFLICTO»
Editorial  El Mundo  7 Abril 2006
Zapatero cometió ayer el grave error de sugerir -o al menos de dejar abierta la posibilidad- de una participación de la ONU o de su secretario general en el futuro proceso de negociación con ETA. «Sé que si la ONU pudiera realizar alguna tarea, estaría en plena disposición, como su secretario general», afirmó ayer el presidente del Gobierno en una comparecencia conjunta con Kofi Annan ante los medios de comunicación en Madrid.
Previamente y antes de pasar al turno de preguntas, el secretario general de la ONU había pedido a «todos los partidos y las instituciones» que «no desaprovechen la oportunidad» de respaldar el proceso de paz que está a punto de abrirse.

Las palabras de Annan, un diplomático profesional con enorme experiencia, no fueron afortunadas ya que suponen una intervención en un problema estrictamente interno de España y legitiman en última instancia a ETA como interlocutor de las instituciones y los partidos democráticos.

Annan debería haber sido más cauto, pero sobre todo Zapatero debería haber eludido cualquier referencia a un posible papel de la ONU en el proceso, ya que ello supone dar alas a quienes propugnan «una internacionalización del conflicto vasco».

Batasuna y el propio PNV llevan muchos años defendiendo una mediación internacional en esos términos, como si se tratara de una guerra o un contencioso entre dos países. La realidad es mucho más simple: ETA es una banda terrorista que ha asesinado a casi 1.000 personas y que ha recurrido a la violencia para defender sus fines políticos. Sus dirigentes deben estar hoy saltando de alegría tras escuchar que el Gobierno no descarta otorgar algún papel a la ONU o tras enterarse de que Gerry Adams pide a Zapatero que libere a Otegi.

Si Kofi Annan se refirió tan expresamente al alto el fuego de ETA en Madrid, es probablemente porque Zapatero se lo pidió. Podía haberle demandado lo contrario, pero lo cierto es que Annan sacó a relucir el tema sin que nadie le preguntara. Y luego Zapatero dejo abierta su posible participación en el proceso.

Ya hemos dicho en numerosas ocasiones que «la internacionalización del conflicto», como dicen los nacionalistas, es una trampa. Ni Blair ni Annan ni ningún dirigente extranjero deben intervenir en un diálogo en el que el Gobierno tiene toda la legitimación para buscar un acuerdo que desemboque en la disolución de ETA y en el final de la violencia.

Lo que está sucediendo en el País Vasco no tiene nada que ver con el proceso de Irlanda del Norte. La prueba es que Blair anunció ayer el restablecimiento de las instituciones durante un periodo de prueba de unos meses. Si no hay acuerdo entre protestantes y católicos, el Gobierno de Londres volvería a suspender el autogobierno. ¿Que pasaría aquí si Zapatero suspendiera las instituciones vascas a menos que Ibarretxe pactara con María San Gil?

Zapatero puede ganar popularidad a corto plazo si opta por una mediación internacional, pero ello supondría un gravísimo error estratégico y una victoria de ETA. Cuidado con caer en esta trampa.


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