AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 16 Abril  2006
España no tiene quien le escriba
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 16 Abril 2006

Las preguntas sobre la tregua de ETA que el Gobierno no quiere oír
Editorial Elsemanaldigital  16 Abril 2006

La memez del Aberri Eguna: "Un diálogo sin prejuicios ni condiciones"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 16 Abril 2006

España y sus «tramas de identidad»
José Antonio Zarzalejos, director de ABC 16 Abril 2006

El arma poderosa de la extorsión
Luis Ignacio Parada ABC 16 Abril 2006

Pero, ¿qué es eso de «la paz»?
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 16 Abril 2006

Es prudente temblar
M. Martín Ferrand ABC 16 Abril 2006

Así de deprisa, no
Editorial ABC  16 Abril 2006

Regreso al futuro
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 16 Abril 2006

Los vascos no tenemos fiesta
CARMELO BARRIO BAROJA El Correo 16 Abril 2006

Trapicheros, suicidados y pelanas
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 16 Abril 2006

Irán, el petróleo y el futuro energético
EDITORIAL Libertad Digital 16 Abril 2006

ENTRE DOS MIEDOS
ENRIQUE SERBETO ABC 16 Abril 2006

"Hay que hacer una auditoría de la investigación del 11-M"
Juan Delgado elsemanaldigital 16 Abril 2006

La mayoría de los españoles suspende la política territorial impulsada por Zapatero
Jorge Márquez La Razón 16 Abril 2006

Si el PP se ha vuelto loco, nosotros no
www.circulobalear.com   16 Abril 2006

España no tiene quien le escriba
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 16 Abril 2006

Bono se ha ido después de que le abrieran la puerta, a Vazquez le pusieron puente de púrpura vaticana para que se marchara, Guerra y sus guerristas solo hacen kikirikí en el corral después de que han hecho cacaracá en las votaciones. Felipe calla. Ibarra reposa. Rosa Diez purga. El intelectual Leguina y los presuntos díscolos abjuran de sus razones con la sacrosanta excusa de que defenderlas sería dársela al PP. Pecado nefando, ahora que el otro , por fortuna, ya no lo es.

El PSOE ha desertado de una cierta idea de España, mantenida desde Pablo Iglesias hasta González, para adentrarse en el incierto albur de un ignoto proyecto de Zapatero que no se sabe si responde a un diseño premeditado ¡ojalá!, o tan solo es el resultante de los diferentes trapicheos con los partidos nacionalistas. Pero desde luego, en el PSOE de ZP , España se va quedando sin nadie que la defienda.

Una izquierda que ha sustituido los principios por el atrezzo y los spot equipara su idea poco menos que a franquismo, se entrega a la invención de no se sabe muy bien el que, si taifa , confederación o al que más chifle, cocinándola a medias con aquellos que le niegan el pan y la sal. Más, Duran, Imaz, Ibarretxe, Otegui , Carod y Puigcercos sonríen extasiados . Son los chef de la nueva receta de España y entre ellos tal vez haya alguno que incluso pueda llegar a tolerarla pero ninguno que la quiera y si muchos que la rechazan , la desprecian y no recatan ni el odio, ni la enseñanza del odio, a todo lo que ella pueda significar y representar, desde una lengua, una historia, una cultura , una bandera y hasta una geografía común. Y lo digo en estos días de conmemoraciones republicanas y en recuerdo de quienes desde esa bandera, la tricolor, nunca renunciaron a ella. Y lo digo señalando que esos presuntos “progres” nacionalistas son en realidad la peor cara de la reacción, la caverna ideológica, la insolidaridad, el fanatismo, el racismo incluso y el clasismo económico. Para mí, la peor de las derechas.

Las preguntas sobre la tregua de ETA que el Gobierno no quiere oír
Editorial Elsemanaldigital  16 Abril 2006

Mientras Ana Pastor preguntaba al Gobierno qué va a hacer si se confirma que ETA sigue extorsionando, José Blanco exigía al PP que no haga preguntas que no tienen respuesta

16 de abril de 2006. Hoy los nacionalistas vascos celebran su Aberri Eguna, que puede adquirir una singular relevancia debido a la tregua declarada por ETA. El entorno político de los terroristas, reunido en Pamplona, meta de las ambiciones nacionalistas, ya ha dado un anticipo de las propuestas de creación de una "mesa de partidos" que se repetirán de diversas formas en esta jornada, dejando claro que el punto de partida es "el reconocimiento de Euskal Herria", lo que en su peculiar lenguaje significa la anexión al País Vasco de Navarra y de parte del departamento francés de los Pirineos Atlánticos.

En vísperas de esa celebración, ha vuelto a desatarse la polémica entre los dos grandes partidos nacionales sobre lo que el Gobierno y los nacionalistas llaman "el proceso de paz". Mientras la secretaria de Asuntos Sociales del PP, Ana Pastor, pedía al Gobierno explicaciones sobre las medidas que piensa adoptar si se confirma que las cartas enviadas por ETA a empresarios navarros suponen una extorsión, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, exigía del PP apoyo decidido y colaboración leal para ese proceso "sin hacer preguntas que no tienen respuesta".

La exigencia de confianza ciega en las negociaciones que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero mantiene con los terroristas a espaldas de la opinión pública en realidad no va dirigida sólo al PP, sino al conjunto de la sociedad española. El señuelo para conseguir la aceptación de semejante acto de fe es, como Blanco repitió ayer, que "la paz está más cerca que nunca", de manera que a quien formula preguntas comprometidas se le señala como alguien que pone obstáculos a aquélla.

Esta deriva irracionalista del discurso político, basada en la manipulación de los deseos de la mayoría de los españoles de que termine el terrorismo, es altamente preocupante, como lo son también las indicaciones de distintos dirigentes socialistas a los jueces para que tuerzan la aplicación de la ley en atención a los circunstancias supuestamente distintas que habría provocado la tregua de ETA. La propia legalidad democrática se pone en cuestión con tal de no perturbar la apariencia de una "paz" que no parece incompatible, como no lo fue en ninguna de las anteriores treguas etarras, con la continuación por la banda de sus actividades de extorsión y armamento.

Frente a esto, corresponde al PP, como única fuerza real de oposición que representa a casi la mitad de los españoles, la responsabilidad de mantener los principios del Estado de Derecho y la dignidad de las víctimas, sin dejarse arrastrar por un escenario político en el que ha puesto todas sus esperanzas electorales el Gobierno, pero que le puede costar muy caro a la sociedad española si esos principios no se respetan.

La memez del Aberri Eguna: "Un diálogo sin prejuicios ni condiciones"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 16 Abril 2006

El nacionalismo vasco celebra hoy, como cada domingo de Pascua, su día grande. El Aberri Eguna congrega hoy miles de personas y muchas esperanzas. Todos los sueños que durante más de un siglo han sido imposibles son hoy probables, y el PSOE de Zapatero participa en ellos.

Las mujeres del PSOE vasco y navarro participan, por ejemplo, en este llamado "proceso de paz". Están en un movimiento que se llama a sí mismo "Voces para la paz" (Ahotsak, en eusquera). Están las socialistas, pero también las nacionalistas de todo tipo y pelaje, incluyendo por ejemplo a Jone Goirizelaia, abogada y diputada de Batasuna y a la peneuvista Gema González de Txabarri.

La paz es la contraseña para reunir en torno a un único documento y un único proyecto a representantes femeninas de la ETA, de Batasuna, del PNV, de EA, de Aralar, comunistas, de toda la extrema izquierda extraparlamentaria y del Partido Socialista. Juntas, y con autorización de sus respectivos líderes políticos, afirman que quieren ser "agentes activas en la búsqueda de soluciones para afianzar la paz". Ya. Pero ¿qué paz pueden hacer juntos las víctimas y los verdugos?

No es difícil saberlo, porque juntas lo han anunciado. Quieren que haya "un diálogo sin prejuicios y sin condiciones".

¿Lo han leído ustedes bien? Sin prejuicios, porque la verdad y la mentira dejarán de ser diferentes, la legalidad y el delito serán sólo dos opciones igualmente legítimas, el crimen y la justicia quedarán en pie de igualdad. Sin condiciones, porque la paz se confunde con el final de los crímenes de ETA, y qué mejor manera que hacer posibles las metas de ETA. Sin prejuicios ni condiciones: una excelente posición para negociar la rendición, pero no la de los asesinos al Estado sino la de éste a las peticiones de los nacionalistas.

No sorprende ni preocupa que los nacionalistas (y las nacionalistas) lleguen a este Aberri Eguna compartiendo estas ideas. Siempre lo han hecho, aunque hayan querido a veces llegar por caminos diferentes. Lo nuevo, lo preocupante, lo angustioso para el futuro del país es que los y las socialistas aceptan la definición que los y las nacionalistas dan de la paz.

¿Por qué? Importa poco si es por convicción o por interés, si creen de verdad hacer un bien a los españoles, si quieren lucrarse personalmente o si aspiran básicamente a crear un nuevo régimen en el que la derecha no tenga cabida. La cuestión es que lo han hecho, han dado el paso, han cambiado de bando y aspiran a que los demás aceptemos eso como "paz".

Pero queden las cosas claras: la prensa nacionalista ha coincidido en señalar ese texto por su "contenido político potente": territorialidad y derecho a decidir. Es decir, entrega de Navarra y secesión reconocidas. Y ante eso es preciso señalar que cargos electos del PSOE navarro –la vicepresidenta del Parlamento, una integrante de su Ejecutiva regional, una concejala de Pamplona, por ejemplo- se sientan junto a terroristas y respaldan sus metas. Bien es cierto que la socialista Helena Berruezo, presente en el acto y firmante del texto, ha dicho que José Luis Rodríguez Zapatero "está absolutamente de acuerdo con todo lo que se está haciendo desde aquí".

Que lo recuerde Navarra, ya que en ella y por ella se va a decidir el futuro de este "proceso" y el de España.

España y sus «tramas de identidad»
Por José Antonio Zarzalejos, director de ABC 16 Abril 2006

EL galardonado arquitecto brasileño Paulo Mendes Da Rocha, ganador del premio Pritzker, sostiene que «en lo nuevo debe haber una monumental antigüedad» (ABC 11/4/06). La expresión es muy atinada y profunda porque establece alguna relación con aquel principio según el cual todo se transforma pero nada desaparece. Esto ocurre en la vida y sucede, sobre todo, en la política. Para hacer cosas nuevas hay que disponer de referencias anteriores que les ofrezcan sentido. O en otras palabras: saber de dónde se viene para saber muy bien hacia dónde se va.

Es muy interesante que el Gobierno de Rodríguez Zapatero se avenga a reflexionar sobre esta cuestión -la de las referencias- porque de ese modo cometería menos errores, la sociedad española discurriría con más tranquilidad y los adversarios políticos no se mudarían a enemigos. El Ejecutivo socialista debe ser muy consciente de que, sin merma alguna de su legitimidad, el 11-M le señaló lo suficiente para que algunos panfletistas motejen a su presidente de «accidental». Pero resulta transparente ya, según el auto de procesamiento dictado por el juez Del Olmo en el sumario de la matanza de Atocha, que los terroristas actuaron para provocar «un vuelco» electoral, apartar al candidato popular de la victoria y propiciar así que el futuro Gobierno socialista retirase las tropas españolas de Irak.

Esta adveración judicial de los propósitos terroristas no es un obiter dicta judicial, sino un factor que debería conformar la política gubernamental con la prudencia adecuada de tal forma que sus decisiones, en vez de ahondar las diferencias, las disminuyan en lo posible. No se percibe que el presidente y el Gobierno lo hagan. Cuando Rodríguez Zapatero sostiene que «la España de hoy mira con orgullo y satisfacción a la II República» está desafiando, no sólo al tiempo -¿cuántos españoles viven y conocieron con pleno juicio el período republicano si de aquello han transcurrido ya setenta y cinco años?-, sino también a lo que él mismo dice sobre el elemento fundacional de la democracia española que es «no hacer un debate sobre la tragedia de 1936-1939» (Claves de la Razón Práctica. Abril de 2006). La Republica de 1931 fue la antesala de esa tragedia que como bien dice el presidente en la publicación citada, cuando son «civiles matan el presente e introducen veneno en el futuro». Si eso es así -y lo es-, carece de sentido jalear la memoria histórica o atribuir a un régimen incapaz como fue el republicano atributos -orgullo y satisfacción- que no se perciben sino por escuálidas minorías políticas e intelectuales. Se confundiría el presidente del Gobierno si referencia su universo de valores políticos en la época republicana, o, por reacción, en la devaluación pública de la Iglesia -en general de lo trascendente-, y de su influencia social, ridiculizando sus objetivos cuando supone que existe en la Católica un designio de superponer su doctrina moral sobre las leyes laicas. Vuelve el presidente a la confusión intelectual porque las leyes -en su espíritu, ése al que aludió Montesquieu- deben estar transidas de un criterio ético ampliamente compartido. La «extensión de los derechos» a la que alude Rodríguez Zapatero vuelve a ser una referencia de su política, pero sigue resultando insuficiente porque el correlato de éstos siempre son las obligaciones, lo que conlleva un ejercicio de las facultades individuales bajo el criterio de la responsabilidad.

La sociedad española, aun en su vertiginosa transformación -que los obispos detectan sin llamarse a engaño en la reciente Instrucción Pastoral sobre Teología y Secularización-, está anclada, incluso de modo inconsciente, en lo que algunos autores han denominado en sociología tramas de identidad cuya destrucción o deterioro mediante políticas inconscientes o poco medidas han provocado graves convulsiones. La monarquía como simbolismo permanente en España; la Iglesia católica como agente religioso y cultural de una identidad que alcanza, incluso, a los nacionalismos periféricos, sea el catalán moderado o el vasco de igual signo, que se hacen compatibles ocasionalmente con la derecha española precisamente por el parentesco en algunos valores de índole moral, o la repugnancia consistente hacia el terrorismo que se ha alzado como una detestable presencia desde el inicio de los años sesenta del pasado siglo, forman parte de ese sustrato compartido al que no debe desafiarse desde el poder, ni siquiera cuando el entusiasmo callejero -como en abril de 1931- permitía la audaz suposición contraria de intelectuales tan celebrados como Ortega o Azaña. Ambos acabaron en la decepción más amarga.

La disposición plena de la conciencia histórica -debidamente actualizada- del lugar del que España viene en la cuestión catalana y vasca, es decir, en las políticas propias del Estatuto de Cataluña y en el encaramiento del tenido por «principio del fin» de la banda terrorista ETA, es una actitud que el Gobierno no debe descuidar en modo alguno porque en ambos envites -y en el del tratamiento de la Iglesia en su inserción en la sociedad española y su relación con el Estado- nos estamos jugando el éxito de todos que lo es, de manera particular, del propio Gobierno socialista.

Los síntomas de renuencia en sus propias filas -aunque sean poco operativas y se conformen con el testimonio acomodaticio de un Bono retirado sin convicción, un Vázquez en la embajada ante la Santa Sede, un Guerra que observa nacionalistas en sus propias filas pero vota contradictoriamente con su diagnóstico catastrofista de una España que se despedazaría como la extinta URSS- requieren algo más que un desprecio suficiente. Son pequeñas alarmas, suaves advertencias de que desde el Ejecutivo se peca de una agresividad innecesaria y, acaso, de aventurerismo político.

Rodríguez Zapatero no es, precisamente, un bobo solemne. La prueba de ello es que está tratando de amojonar sus acciones de gobierno con referencias históricas -la II República-, con enemistades calculadas -la Iglesia Católica-, con decisiones audaces -el diálogo con la banda terrorista ETA-, con interpretaciones heterodoxas -España es una «nación discutida y discutible»- y con depredaciones doctrinales que van desde el republicanismo de Philip Petit, al patriotismo constitucional de Jürgen Habermas, hasta las relaciones entre el bien y el mal tomadas de Hannah Arendt.

Existe en el presidente un propósito de reinvención azañista que también afectó a José María Aznar, aunque el paralelismo estaría mejor trazado con Adolfo Súarez según un retrato extraordinario que del personaje ha esbozado Carlos Martínez Gorriarán (El Noticiero de las Ideas. Abril-Junio 2006). En último término, ha de repararse en un dato inquietante: todos los presidentes de los gobiernos democráticos desde 1979 han salido de sus mandatos con un grave deterioro de la percepción de la realidad. Ocurrió con González, que no supo leer los acontecimientos de corrupción y tropelía en sus entornos; antes, Suárez fue víctima de un aquelarre de terrorismo, descomposición económica y putrefacción partidista y a Aznar le traicionó su sometimiento exclusivo a la jurisdicción de los tribunales de la historia, es decir, le dejó vendido su soberbia. Los tres sometieron al país en un momento determinado de su gobierno a una terapia o a una transformación con dosis y/o ritmos inadecuados. Guárdese Rodríguez Zapatero de reinventarse España, o de quererla como no es, o de entenderla desde sus deseos y no desde sus tramas de identidad. Recuerde que «en lo nuevo debe haber una monumental antigüedad».

El arma poderosa de la extorsión
Por Luis Ignacio Parada ABC 16 Abril 2006

GIOVANNI Papini nos explicó con una sutileza insólita que «las armas son instrumentos para matar y los gobiernos permiten que la gente las fabrique y las compre, sabiendo perfectamente que un revólver no puede usarse en modo alguno más que para matar a alguien». Pero no nos dijo que la extorsión llegaría a ser el arma más temible en un hipotético mundo sin armas. Los diccionarios se limitan a decir que extorsión es «la amenaza de pública difamación o daño semejante que se hace contra alguien, a fin de obtener de él dinero u otro provecho». Y el vigente Código Penal español establece que «el que, con ánimo de lucro, obligare a otro, con violencia o intimidación, a realizar u omitir un acto o negocio jurídico en perjuicio de su patrimonio o del de un tercero, será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años». Así que está muy claro qué clase de delito es la petición de «colaboración» económica voluntaria o forzosa que han recibido algunos empresarios navarros con membrete de ETA, tres semanas después del anuncio oficial de alto el fuego.

Si las cartas fueron escritas antes del anuncio de alto el fuego, lo que resulta poco creíble pese al desastroso servicio de Correos, alguien debería apresurarse a decirlo y pedir disculpas. Pero si se han escrito después sólo puede deberse a dos causas: a que algunos miembros de la banda hayan decidido continuar la guerra por su cuenta, ya que no tienen otro modo de vida, o a que los jefes consideren que la extorsión no constituye «fuego» al que también haya que dar el alto y, por tanto mientras no se produzca la entrega de las armas tampoco cesará la extorsión. Habría que reflexionar sobre el arma de la extorsión antes de lanzarse a decir tonterías sobre la responsabilidad de quienes han recibido las cartas, como ha hecho Ibarretxe; pedir explicaciones al Gobierno, como ha hecho Ana Pastor; recabar al PP que su colaboración leal «sin hacer preguntas que no tienen respuesta» como ha hecho José Blanco.

Pero, ¿qué es eso de «la paz»?
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 16 Abril 2006

PAZ, conflicto, derecho del pueblo vasco a decidir, negociación sin condiciones ni exclusiones, consulta popular: es difícil encontrar en la política española un lugar en donde las palabras jueguen el decisivo papel que juegan hoy y han jugado en el País Vasco en el pasado. Tanto que, desde el principio, se definieron allí las posiciones de víctimas y verdugos por el uso del lenguaje.

Y así, cuando los etarras y sus cómplices decían conflicto , los demás decíamos sencillamente terrorismo . Cuando ellos hablaban de diálogo , la inmensa mayoría hablábamos de rendición a la presión intolerable de las armas . Y cuando decían, en fin, acción armada , las gentes de bien sabíamos que había que poner los términos crimen y extorsión .

Hoy, sin embargo, cuando los perseguidores dicen paz muchos perseguidos dicen paz : y es esa increíble coincidencia una anomalía que resulta cada vez más urgente denunciar. Porque lo que esperamos en Euskadi no es la paz sino el cese definitivo de los crímenes. Hablar de paz supone aceptar sin más la existencia de dos contendientes enfrentados en una guerra previa que con esa paz debería terminar. Y tal cosa no ha existido jamás ni en el País Vasco ni en el resto del territorio nacional.

La paz presupone la existencia de una guerra. Y la guerra, la de barbarie por parte de quienes en ella participan. Incluso cuando las guerras están justificadas. Lo estuvo, sin duda, la que los aliados libraron contra el eje a partir de 1939 en defensa de la libertad y la democracia, lo que no excluyó que unos y otros cometieran atrocidades que hoy nos llenan de vergüenza: hubo un Conventry y hubo un Lidice, pero hubo también un Dresde y un ¡Hiroshima!

Anteayer se celebró el 75 aniversario de la proclamación de la Segunda República española y los que a partir de 1936 combatieron contra el fascismo, en su defensa, estaban también cargados de razón. Pero ya sólo los necios creen que esa razón limpia los horrores que vinieron luego en ambos bandos.

¿Dónde han estado nunca esos dos bandos en Euskadi? ¿Y en el resto de España, que ha sufrido durante medio siglo la pesadilla terrorista? No, ni en Euskadi, ni en España, ha habido bandos, ni ha habido guerra, ni tiene, en consecuencia, que haber paz.

Lo que ha habido es un grupo criminal que, en una sociedad plenamente democrática, donde todas las alternativas pueden defenderse en libertad, se ha empeñado en imponer las suyas a punta de pistola: asesinando, secuestrando, extorsionando. Llamarle paz al cese de esos crímenes sería hacerle a los terroristas un regalo, y a las víctimas una ofensa, que ni los unos ni las otras se merecen.

Es prudente temblar
Por M. Martín Ferrand ABC 16 Abril 2006

ME ocurre lo mismo, salvando las distancias, que a George Bernard Shaw. El hombre es el único animal ante el que siento un miedo intenso y profundo. Las fieras tienen el límite de su propio instinto y, generalizando, solo comen cuando las azuza el hambre y únicamente atacan, como respuesta defensiva, espoleadas por el miedo. El hombre supera los límites de la conducta animal cuando se instala en el poder. A partir de ese momento, especialmente si no va bien equipado con el freno de unos supuestos éticos concretos y una ideología determinada, tiende a desbordarse y, sin fronteras, pasa a ser capaz de las mayores vilezas.

Los últimos éxitos socialistas sirven como demostración para la tesis que apunto más arriba. En Cataluña, por ejemplo, tras la última victoria electoral de CiU, el PSC, para no perder un poder que ya veía al alcance de la mano, pactó con ERC, un partido radicalmente contrario a los supuestos políticos que cabe entender entre los herederos de Pablo Iglesias. El tándem Maragall-Montilla abdicó de un siglo de tradición y, habiendo ya perdido la «O» de Obrero, no tembló ante la posibilidad de perder también, con una alianza radicalmente antiespañola, por separatista, la precisión de la «E» en la sigla de la que toman la franquicia socialista.

La misma peripecia, ampliando el ámbito de la contemplación, la repitió José Luis Rodríguez Zapatero para alcanzar su sillón de La Moncloa. También renunció al sentido histórico y profundo de la «E» de su partido para subir el peldaño de la mayoría suficiente y confortable con la ayuda del delirante muestrario del tripartito catalán. De ahí, que no hay mercancía sin coste, se deriva el nou Estatut que, pendiente de sus trámites finales en las Cortes y en la calle, constituye una seria amenaza para, sin llegar al tremendismo de la «ruptura de España», entrar en el destrozo de la Constitución del 78.

Lo que ahora parece, ya asomados a la segunda mitad de la legislatura, es que Zapatero, animado por los resultados de la fórmula «socialismo más separatismo», trata de repetir la jugada catalana en el País Vasco. El «alto el fuego» determinado por ETA marca el inicio de un juego peligroso que, siempre visto desde sus síntomas, amenaza seriamente a la estructura territorial de España marcada en el Título VIII de la Constitución con la puesta en circulación, por si cuela, de la peregrina hipótesis, insostenible en la Historia y caprichosa en la Geografía, de una «aproximación» de Navarra al País Vasco. De ahí mi miedo. Cuando la política arranca de sólidos principios morales e ideológicos, la cosa puede ir mejor o peor, pero no en contra de los supuestos fundamentales. Zapatero, instalado en un alarmante revisionismo histórico, no luce esos valores que generan sosiego y lo prudente es ponerse a temblar.

Así de deprisa, no
Editorial ABC  16 Abril 2006

LOS integrantes del denominado Foro de Firmantes del Acuerdo Democrático de Base, formado por partidos y sindicatos ultranacionalistas vascos, se reunieron ayer en Pamplona con el objetivo de hacer presión para que se cree la famosa «mesa de partidos» que trate la resolución del «conflicto», eufemismo tras el que se embosca la búsqueda de la independencia. Junto a EA, LAB, ELA o Askatasuna, Batasuna -formación ilegalizada por ser parte de una banda terrorista- estuvo presente en una reunión celebrada (no casualmente) en la capital de Navarra. La comunidad foral ha sido convertida por el frente abertzale en la primera piedra de toque del llamado «proceso». Allí ensaya el soberanismo sus posibilidades y allí apareció de nuevo Otegi, como si tal cosa, en un acto político en nombre de Batasuna; de nuevo, pues, se propinó un puntapié al Estado de Derecho, que sufre sobremanera en cada uno de estos episodios, que deberían ser inconcebibles en un sistema democrático como el nuestro.

En breve, y mientras el dirigente proetarra goza de libertad provisional, este espantajo del sentido común y de la legalidad volverá a repetirse si la justicia permite que el próximo miércoles el lendakari le reciba en la sede del Gobierno vasco. Ya no es Batasuna quien en su papel de fuera de la ley desafía a la Justicia, sino que es una institución del Estado -la que encabeza Ibarretxe- la que reta a la legalidad y se pone por montera las sentencias y medidas cautelares dictadas por los magistrados dedicados a la lucha contra el terror. A estas alturas (y tras el tancredismo que muestra con las últimas andanzas del reo Otegi) no cabe esperar que la Fiscalía General promueva la no consumación de este nuevo oprobio, inserto en la campaña de rehabilitación de un personaje lamentable que aún se sienta en el banquillo acusado de graves delitos.

Más que sensato, parece tan urgente como necesario que el Gobierno socialista y, en particular, el Ministerio del Interior, pongan las cosas en su sitio y hagan llegar a los «actores del proceso» (incluso a los espontáneos que se lanzan por su cuenta) que es necesario echar el freno para no ir tan extremadamente deprisa cuando aún ni siquiera se ha verificado que la tregua de ETA sea real. Más aún, lo que casi verifican las cartas de extorsión recibidas en Navarra es lo contrario: que la banda puede seguir en lo de siempre. Si hay algo que no precisa un asunto como este son las prisas y las grandes zancadas. Porque si se dan se corre el riesgo de pasar por encima de la justicia, de las víctimas y del interés general de España y de los españoles. Así de deprisa, no.

Regreso al futuro
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 16 Abril 2006

Pompeyo Trogo trasladó hace dos mil años a sus compatriotas romanos sus impresiones sobre los hispanos: "Prefieren la guerra al sosiego, y cuando no tienen enemigos exteriores los buscan dentro".

Claudio Sánchez Albornoz, al que cito con frecuencia porque me parece un personaje ejemplar de nuestra historia reciente -y un intelectual de su tiempo equiparable a los grandes Unamuno, Ortega o Maeztu- dijo desde su segunda patria de exilio bonaerense cuando ya tenía 90 años:

"Quizás podamos alcanzar un mañana venturoso. Acaso las bárbaras horas de la guerra civil hayan constituido aunque a destiempo las tres revoluciones que habían padecido y gozado los otros pueblos de Occidente en el curso de la edad moderna: la revolución religiosa, la revolución política y la revolución social. Y que podamos llegar a la paz fraterna.

Asesinatos, fusilamientos, quemas de iglesias, horrores... Creo que no puede haber un español consciente que no proclame la necesidad de aprovechar la bárbara remembranza de la guerra civil, de las tres revoluciones a destiempo por España padecidas, que no proclame la necesidad de la fecunda convivencia en paz. Es difícil decir a los que he llamado viudas del ayer, y todo el mundo sabe a quiénes estoy aludiendo, a un lado y otro de la barricada, que ha llegado el momento de incorporarse pacífica e inteligentemente a la vida política nacional dentro de los partidos que les plazcan, buscando colaborar a la eclosión del mañana luminosos de la patria. Ha pasado la hora de la violencia y de las torpezas del ayer.

Yo soy un historiador y soy la historia y ya no soy nada más que un predicador de fraternidad entre los españoles. No es necesario que nadie claudique de sus propias ideas sino que se disponga a colaborar en una paz fraterna. Para que España recobre su camino y vuelva a ocupar un puesto en la vida del mundo" (en Aún, del pasado y del presente).

Pues bien... las viudas del ayer, que son los que necesitan aferrarse al espasmódico guerracivilismo para alguna revolución inacabada de nuestra convulso pasado, siguen conspirando para impedirnos una fructífera convivencia.

Quienes no asumieron el legado de los que suplicaban, desde su consternación vital, no repetir los errores del pasado, pasar página y construir el futuro de forma pacífica, son los que están dirigiendo, con su chantaje unos e irresponsabilidad ignorante otros, la demolición de aquel compromiso de concordia y de trabazón de una constructiva coexistencia.

Hace unos días se aprobó un Estatuto de Cataluña que desmonta el entramado constitucional pactado por la absoluta mayoría del pueblo español hace casi treinta años. En poco tiempo podremos ver estupefactos, si no se evita, la anexión de Navarra al Volkgeist nacional-socialista formado por lengua y territorio como elementos de la construcción de una nación vasca emergente de la nada; como establecimiento ahistórico y artificioso de un "ente prepolítico", de forma manipulada y con exaltación de los sentimientos irracionales. Al igual que lo fue el régimen hitleriano, salvando las diferencias.

Los vascos no tenemos fiesta
CARMELO BARRIO BAROJA/SECRETARIO GENERAL DEL PP PAÍS VASCO El Correo 16 Abril 2006

En la obsesión de mezclar celebración y reivindicación política jeltzales, batasunos y afines identifican el Aberri Eguna como un proyecto de fiesta nacional que ni es fiesta ni es nacional porque no significa compartir y porque se identifica con partidos y no con naciones ni mucho menos con personas. Si hubiese que buscar una denominación para el Aberri Eguna yo me inclinaría, dentro de lo festivo, por una especie de 'yo me lo guiso, yo me lo como' institucional y 'que lo dé el telediario'.

Si algo está claro es que ni el Aberri Eguna ni ninguna otra de las expresiones que el PNV ha querido, y no lo ha conseguido, generalizar como de celebración, constituyen una fiesta unitaria vasca. Aún no se ha logrado compartir y hacer común una fecha, una efeméride o un símbolo festivo vasco debido fundamentalmente a la cerrazón y al exclusivismo de los partidos cuyo origen está en la teoría y en la práctica sabiniana y en la máxima particularista que define vasco como nacionalista o viceversa. No puede ser que el recuerdo de una visita en 1932 a la casa del gran racista sea una fecha que podamos sentir los vascos.

Dos son los conceptos que más han unido y de una manera objetiva han sido acogidos con buen espíritu y con votos y apoyos por el conjunto de alaveses, vizcaínos y guipuzcoanos. Los Fueros (la realidad histórica que justifica una singularidad cierta que nos une en la diversidad) y el Estatuto de Gernika (nuestra buena noticia). La realidad foral nos ha unido a los vascos hasta que ciertos burukides han considerado y decidido despojarse en buena parte de esta característica exigente y de acomodo a la realidad institucional y constitucional española. Y el de Gernika ha sido el mejor y más amplio acuerdo alcanzado por los vascos en toda nuestra historia. La fecha del 25 de octubre sugiere pues satisfacción y consenso sin precedentes, consagra historia y fueros vascos, constituye un símbolo superador de divisiones políticas y describe una efeméride de hace más de un cuarto de siglo. Debiera de ser marco de nuestra gran fiesta vasca, pero hoy a PNV y a EA no les gusta, les incomoda y lo han desestimado a pesar de su relevancia histórica. Y a pesar de que el Parlamento vasco la aprobó como día festivo en una proposición debatida en julio de 2000.

El Aberri Eguna no es una fiesta porque la fiesta es en esencia integradora, abierta, alegre y clasificable en solemne o ritual o bien desenfadada e imprevisible. Y el Aberri Eguna es diferenciador, oscuro y cerrado y además coyuntural y perfectamente previsible; con lo cual no es un festejo es una celebración de parte como lo es la marcha de Portadown de la Orden de Orange. Es un concepto íntimamente ligado al lamento y a la ruptura y no al acuerdo y a la unidad.

Siempre hemos constatado que los vascos lamentablemente no tenemos fiesta y en los últimos tiempos hemos llegado a la conclusión de que es porque a los dirigentes jeltzales no les gusta celebrar nada con los no nacionalistas y porque por eso son nacionalistas y además porque la diferencia marcada y la búsqueda del agravio son motivos de autosatisfacción nacionalista. En el 'mal rollo' algunos se sienten a gusto. Y fiesta y 'mal rollo' son incompatibles.

No existe pues fiesta nacional, primero porque eso es un concepto caduco y antiguo y segundo, no hay fiesta de los vascos porque los del 'tarro de las esencias' no quieren. Tenemos que pensar en fueros, en Gernika, en cultura y en tradiciones de verdad y con ello hacer una fusión. Si pensamos en particularismos, en términos mitológicos, en ficciones y en primera y segunda división nunca celebraremos nada juntos.

Aberri Eguna va íntimamente ligado a Sabino Arana y a la utilización arcaica de la divinidad para la autoafirmación política. Es forzado, impositivo, restringido y distorsionador de la realidad. Los vascos tendremos algún día nuestro dígito en rojo en el calendario, pero entendido sobre las bases del ciudadano y del acuerdo no sobre las del reducto y la distancia.

Y entre tanto siempre nos quedará Prudencio, Ignacio o Sebastián para olvidar a Sabino.

Trapicheros, suicidados y pelanas
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 16 Abril 2006

EL 13 DE diciembre del 2004, Zapatero declaró que el atentado del 11-M fue «obra exclusiva de terroristas islamistas». En poco más de un año el sumario judicial ha desmentido su versión. El principal imputado es un español, un pobre ex minero asturiano que perdió su trabajo por depresión y trastorno de personalidad. Tenía una pensión por invalidez mental, trapicheaba con droga, explosivos al por menor, detonadores y otros posibles. Subsistía gracias a que la policía toleraba esas menudencias; era confidente y lo contaba todo. Su mujer, Carmen Toro, y su cuñado, Antonio Toro, menos torpes, también eran confidentes policiales. Este trío, junto con otros mineros imputados, también soplones, al parecer suministraron los explosivos que hicieron posible la matanza. Eran unos chapuceros, incluso encargaban a un menor de edad, el Gitanillo, entregas de explosivo por autobús y viajes en coche de largo recorrido sin carné de conducir.

La presunta trama islamista, y en particular su cerebro principal, apodado El Chino , es muy peculiar. Fichado por todas las policías, era un inexperto en terrorismo fetén, que no pasó por ningún campo de entrenamiento. Se dedicaba al tráfico de drogas y se había casado con una española a la que no exigió velo ni chador, sino que exhibía minifaldas por la pantorrilla. Era tan incompetente que hasta se le averiaban los coches utilizados en los transportes cruciales; no sabía leer los planos de localización de la mercancía y tenía cabras en su finca. No se mató en los trenes como un verdadero suicida ortodoxo, pero presuntamente lo hizo en Lavapiés tras esperar a que se desalojara el vecindario. Y no lo sabemos porque la autoridad competente se olvidó de hacer las autopsias para saber la hora y causa de las muertes. Otro importante implicado es un tal Zougan, un árabe algo pelanas, porque sólo a alguien así se le ocurre dejar en las bombas -en especial en las que no van a explotar- las tarjetas vendidas en su propio comercio y con las llamadas que conducen a sus hipotéticos cómplices. Un tal Zouhier tampoco es muy listo, porque siendo confidente de la UCO se dedica a poner en contacto a Trashorras con un aficionado y narcotraficante como El Chino .

Del auto de procesamiento no quedan bien nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad. Los tenían a todos pinchados, fichados y controlados, y se les escapó el atentado. Tampoco José Blanco ha estado muy fino. Vino a decir que la Justicia ya ha hablado cuando Del Olmo sólo ha emitido un acto de procesamiento para evitar prescripción por plazos. Y nos ha ofrecido la crónica de una historia que de islamismo no tiene nada, sólo peleles árabes, que ningún ciudadano con sensibilidad humana y sentido común intacto puede aceptar. La búsqueda de la verdad del 11-M, desgraciadamente tiene que continuar. Rubalcaba y Alonso tienen la palabra.

Irán, el petróleo y el futuro energético
EDITORIAL Libertad Digital 16 Abril 2006

La atención internacional permanece muy atenta al pulso que el régimen teocrático de Irán mantiene con las democracias occidentales. Irán, es público y sabido desde hace años, está embarcada en una carrera armamentística nuclear para poder entrar en el selecto club de los intocables gracias al mortal chantaje que puede ejercer sobre las poblaciones vecinas. En el caso de Irán no se puede dejar de lado que su presidente, Mahmud Ahmadineyad, está plenamente dispuesto a cumplir el mandato constitucional de eliminar al Estado de Israel. Ni Israel está dispuesto a desaparecer, ni Estados Unidos puede permitirlo. Y hasta el momento, nada indica que el régimen islamista vaya a encontrar un freno en sus inaceptables propósitos que no provenga de la intervención militar exterior.

Este análisis ha caldeado el mercado del petróleo, como no podía ser menos. Irán es el segundo país del mundo en reservas petrolíferas y una intervención armada en el país, de amplia extensión, muy militarizado y con una gran moral de resistencia frente al exterior, no sería tan rápida, en principio, como la que acabó con el brutal régimen de Sadam Husein en el vecino Irak, otra gloria de la alianza de civilizaciones de nuestro presidente Rodríguez Zapatero. Un conflicto prolongado dejaría al mercado sin un importante abastecimiento, con Irak sin recuperar plenamente la normalidad, Venezuela en manos de un progresista iluminado y la demanda en clara recuperación. Los nuevos récords históricos en la cotización de los barriles de crudo son fiel reflejo de la situación actual y en especial de la previsible. Baste para hacernos una idea que el precio normal del petróleo ronda los 20 dólares y que el Brent parece que no se detendrá en los 70 que ha llegado a alcanzar.

Todo ello ha favorecido que se renueve el pesimismo energético, que ya llevó a ridículos excesos en los años 70. También ha vuelto a abrir el debate sobre el petróleo, gran parte de cuyas fuentes principales se encuentran en países institucionalmente inestables. No hace mucho George W. Bush declaraba en alto su voluntad de que Estados Unidos redujera su dependencia del petróleo de Oriente Medio. Y eso que es uno de los grandes productores. La situación de España, con una dependencia energética que se acerca al 80 por ciento, es mucho más comprometida, a pesar de lo cual no vemos al Gobierno mostrando la más mínima preocupación.

El debate sobre el petróleo está abierto. Sigue siendo una fuente de energía abundante y barata, pero las sociedades libres, guiadas por la señal que envían los altos precios del crudo, optarán por el cambio tecnológico, la mayor eficiencia y el uso de energías alternativas, como la nuclear. También se recurrirá a los llamados petróleos no convencionales, cuya explotación empieza a ser rentable con precios que hemos rebasado ampliamente y que se encuentran en yacimientos de países que, como Canadá, no tienen los riesgos asociados a Oriente Medio. Sumemos a ello dos consideraciones: que la producción energética tiene cada vez un mayor componente de la inversión en capital y menor en las fuentes, una buena noticia para los países desarrollados, y que pese a las crecientes necesidades energéticas del mundo el peso de la energía en la producción no deja de descender. Todo ello apunta a que la importancia de esa región del mundo tendrá una importancia económica y política decreciente, en contra de lo que se dice en demasiadas ocasiones.

ENTRE DOS MIEDOS
ENRIQUE SERBETO ABC 16 Abril 2006

Se escuchan cada vez más claramente los rumores que presagian un nuevo conflicto bélico en Oriente Medio. Ojalá me equivoque, pero lo de Irán es como uno de estos choques de trenes de las películas mudas, cuando ves a las dos locomotoras en la misma vía, avanzando inevitablemente hacia el topetazo. Ya se ha dicho otras veces que si uno se pone en el pellejo de los dirigentes del régimen religioso iraní, una bomba atómica es el único instrumento que les puede garantizar la supervivencia de su tiranía, sabiendo que las tropas norteamericanas y de la OTAN están ya en su vecino occidental (Irak) y el oriental (Afganistán) manteniendo al país entre una especie de bocadillo geoestratégico. Y al mismo tiempo, todos sabemos también que permitirle a los iraníes tener su propia bomba atómica provocaría inevitablemente una carrera de armamentos en toda la región, en la que no pocos países riquísimos en petróleo desearían de forma automática dotarse a su vez de material del mismo calibre.

Pero el arma nuclear no sirve de nada si no está programada adecuadamente para ser disparada hacia un objetivo concreto. Una bomba atómica almacenada en un polvorín no es más que uno de los objetivos que han de ser destruidos en los primeros instantes de una confrontación bélica. Cualquier general sabe que si uno quiere tener un efecto disuasivo con el armamento nuclear tiene que estar dispuesto a programarlo con un objetivo concreto, para que en caso de conflicto pueda ser lanzada antes de que los misiles enemigos le caigan encima. Cuarenta años ha vivido el mundo bajo la amenaza del holocausto atómico como para tomárselo a broma.

Y todo esto sucede con el petróleo a setenta dólares el barril. ¿Ha pensado alguien hasta donde puede llegar el precio si otro de los principales productores del mundo se enreda en un conflicto de estas dimensiones? Y en el mejor de los casos, lo menos que va a pasar es que las Naciones Unidas decreten sanciones económicas contra Irán, lo que no contribuirá en absoluto a engrasar el mercado energético.

Por ello, recomiendo no esperar a que llegue lo inevitable. La batalla mundial por la energía ha empezado ya y los consumidores tenemos todas las de perder. Y si en una cosa tiene razón los iraníes es en que este abandono voluntario de la energía nuclear civil es una decisión suicida. La tecnología es perfectamente fiable, la disponibilidad de combustible está en niveles razonables y hablando con realismo, la contaminación que produce es infinitamente menos peligrosa que la de los hidrocarburos. Lo que pasa es que sucumbimos muy fácilmente a ciertos miedos irracionales, y sin embargo no nos asustan nada los anuncios de que nos quedaremos sin electricidad, aunque ese sea un riesgo auténtico.      eserbeto@abc.es

"Hay que hacer una auditoría de la investigación del 11-M"
Juan Delgado elsemanaldigital 16 Abril 2006

Jaime Ignacio del Burgo cree que se conocerá toda la verdad del 11-M gracias a que "cada día hay más gargantas profundas".

El diputado de UPN está seguro de que con el pueblo navarro "los terroristas, los nacionalistas y Zapatero pincharán en hueso". Con respecto al 11-M, afirma que se sabrá la verdad.

16 de abril de 2006. Jaime Ignacio del Burgo, ex presidente del Gobierno de Navarra, diputado por esta circunscripción, fue uno de los representantes del PP en la comisión de investigación sobre la masacre del 11-M. Precisamente sobre ese atentado, acaba de publicar un libro titulado 11-M. Demasiadas preguntas sin respuesta. Inquieto por el futuro de Navarra, tras el alto el fuego de ETA, asegura que se debería revisar de arriba abajo la investigación de esos atentados.

Vuelven las voces de alarma sobre el futuro de Navarra. ¿Hay motivos reales para inquietarse?
Sí, porque en realidad no sabemos qué está pasando por la mente de Zapatero y tampoco qué compromisos ha asumido al poner en marcha lo que el llama el "proceso de paz". Como no habla claro y tiende a relativizar todo, no es descabellado que adopte esa misma actitud respecto al actual marco político de Navarra. Si en 1977 tuvimos que librar una batalla durísima con el nacionalismo vasco y el terrorismo, y conseguimos derrotarles, en este momento me preocupa que pudiéramos no tener cubiertas las espaldas. Siempre pensábamos que el Gobierno de España no sólo defendía el estatus de la Comunidad Foral, sino que consideraba bueno para España en su conjunto. Ahora, tenemos la sensación de que nos convertimos en un obstáculo y que quienes tendrían que estar respaldándonos, podrían estar negociando con quienes pretenden fulminarnos.

¿Vuelve el PSOE a los tiempos preconstitucionales cuando defendía la integración de Navarra en Euzkadi?
No pienso que el PSOE vaya a experimentar un cambio radical porque estoy seguro de que irían directos a su propio suicidio. El cambio que se produjo en el PSOE fue motivado por la propia realidad. No fue oportunista, sino fruto de una reflexión que condujo a los dirigentes socialistas navarros a reconocer que se habían equivocado y, por tanto, rectificaron, y, después, Gabriel Urralburu supo sacarle rentabilidad a ese cambio de postura. No creo que el PSN retorne a finales de la década de los setenta. Además, en estos momentos, ni siquiera los abertzales radicales plantean esta cuestión a las bravas. Hay otras fórmulas que se derivan del proceso irlandés que tanto aprecia Zapatero, en el que se pagó un enorme precio político. En el acuerdo alcanzado entre las dos partes, se recogía una fórmula transitoria: la constitución de un consejo integrado por representantes del Ulster y de la República de Irlanda para establecer un marco de coordinación que permita fijar políticas comunes a toda la isla. Esa concesión es interpretada por la gente del IRA como un grandísimo triunfo pues consagra la idea de que Irlanda es una unidad, aunque esté dividida en dos estados. Este Consejo está llamado a allanar el camino hacia una integración política. Un planteamiento similar han puesto sobre la mesa los políticos de ETA. Ellos le han propuesto a Zapatero un alto el fuego permanente siempre y cuando se constituya una dinámica de diálogo que permita resolver el "conflicto político" -reconocer que Euskal Herria es una nación integrada por siete territorios-, y, después establecer un nuevo estatus para lo que llaman Euskal Herria.

¿Y Zapatero acepta esa tesis?
La duda es si está dispuesto a satisfacer esas demandas. Obviamente, un punto de inflexión serán las elecciones forales de 2007. Si la actual coalición UPN-CDN pierde la mayoría absoluta, se podría configurar un ejecutivo presidido por un socialista con el apoyo de los nacionalistas, incluido el abertzalismo radical y, a partir de ahí, todo es posible porque un socialista sumiso a la voluntad del César puede defender que, con tal de conseguir la paz, está dispuesto a sentarse en la mesa de negociación o a conseguir ese diálogo multilateral de todos los "agentes políticos", en el que a lo mejor defiende que Navarra debe mantener su estatus mientras no digan otra cosa sus ciudadanos, pero acepte que se constituya ese consejo de coordinación vasco-navarro con la finalidad de allanar el camino para establecer un marco de políticas comunes. Dicho esto, estoy seguro de que con el pueblo navarro volverá a pinchar en hueso. Y, desde luego, pelearemos en términos democráticos para concienciar al pueblo navarro de lo que está en juego y demostrar una vez más que Navarra es Navarra, que Navarra quiere seguir siendo España y que el Fuero es un instrumento vigente porque así lo quieren los navarros.

El único remedio para evitar tentaciones es que UPN-CDN sumen mayoría absoluta.
Hay otros. Hace dos o tres meses, a raíz de unas declaraciones de Otegui en las que afirmaba que "Navarra era el problema, pero también la solución", el secretario general del PSN-PSOE, Carlos Chivite, dijo que había que blindar Navarra frente a cualquier pretensión integracionista. Yo le tomaría la palabra. Debemos hacer algo para que, pase lo que pase, nuestra tierra quede indemne. Es muy sencillo: bastaría con que UPN, PSN y CDN se comprometan, en el caso de que ninguna obtuviera mayoría absoluta, a buscar una fórmula de gobernabilidad para defender la Constitución y el Amejoramiento del Fuero. Me gustaría que de aquí a las elecciones se despejaran todas las incógnitas.

¿Hay gato encerrado? ¿Está todo pactado?
Hace mucho tiempo, en mayo de 2005, advertí públicamente que, a la vista de los datos que teníamos, era incuestionable que el Gobierno estaba pactando para poner en marcha la Propuesta de Anoeta. Esa convicción se fue acrecentando a la vista de los continuos mensajes en forma de gestos que lanzaba Zapatero al mundo abertzale. Realmente, a mí se me encendió la bombilla en el debate del Plan Ibarretxe. En un principio me desconcertó la prisa que se dio Zapatero para liquidar el plan. Pero en el pleno, le dijo que estaba dispuesto a negociar un nuevo marco jurídico-político que no tenga apellidos y que sea de todos para todos. Recuerdo que me dije "aquí hay gato encerrado". El Plan Ibarretxe era un obstáculo para la negociación que llevaba Zapatero directamente con Batasuna. Está claro que se ha pactado todo hasta llegar al alto el fuego. Ahora no sabemos que nos deparará el futuro. Si al final de todo este proceso, resulta que Zapatero consigue su rendición sin pagar ningún precio político, yo seré el primero en aplaudirle. Pero cuando ves a la otra parte, no parece que se encuentren en una dinámica de desánimo-rendición-disolución. Todo lo contrario. Están en una etapa de reafirmación. Han conseguido, gracias a Zapatero, su gran objetivo de internacionalizar el problema.

¿Cómo podría el PP frenar la sangría electoral que podría suponerle, según conclusiones unánimes de todas las encuestas, esta expectativa del final de ETA que ha originado Zapatero con su pacto Batasuna-ETA?
No tengo ninguna varita mágica, pero sí una idea clara. Es un momento muy difícil. Ciertamente, la sociedad española está muy anestesiada y en esa situación es muy complicado llevarle a la convicción de que éste es un camino equivocado. La euforia generada por la tregua, hábilmente explotada por Zapatero, se refleja en las encuestas en un alto grado de satisfacción de los españoles que no quieren más complicaciones. Y, claro, es fácil proyectar del PP una imagen de aguafiestas, y argumentar que pone objeciones porque no quiere que Zapatero rentabilice el final de ETA. A pesar de todo, mi partido ha de seguir manteniéndose firme en los principios y las convicciones: no se puede negociar políticamente con los terroristas. Se puede pactar su rendición, pero no negociar políticamente su rendición. Y a partir de ahí, verlas venir. Desde luego, nunca darle un cheque en blanco a un señor que nos ha estado engañando los dos últimos años. Zapatero no merece un acto de fe.

Acaba de publicar 11-M. Demasiadas preguntas sin respuesta. ¿Tiene algunas ideas claras sobre esa masacre?
Por supuesto. El Gobierno no mintió, ni tampoco hubo imprevisión. También sé quien montó la gran mentira, que no fue del Estado, sino de la izquierda para desalojar del Gobierno al PP. La elección del 11-M no fue accesoria. Dicho esto, me gustaría que se dieran respuesta a las grandes preguntas. Una muy importante: ¿cómo es posible, si los que participaron o colaboraron con los ejecutores del atentado, o eran confidentes de la Guardia Civil o de la Policía o del CNI, o estaban estrechamente vigilados por dichos cuerpos de seguridad e, incluso, en algunos casos bajo la dirección de Garzón, se produjo el atentado?

¿Esa pregunta no se la ha hecho a Ángel Acebes?
Él me dijo que no tenía respuesta y que, precisamente, lo que él quería es que la hubiera.

¿Fue un atentado islamista?
Parece que participó una célula islamista, integrada por personas que se encontraban en Madrid y que no tenían relación directa con Al Qaeda. Sin embargo, no sabemos si fue un atentado de encargo o con colaboración de otros. Me inclino a pensar que la hubo.

¿Se está investigando seriamente el atentado?
El hecho de que el juez Del Olmo, después de dos años, tenga que mandar una circular exigiendo que todas las comisarías de Policía le remitan cualquier dato o informe relacionados con el 11-M, demuestra que hasta el propio magistrado desconfía de la labor de investigación de la Policía.

¿Se pudo evitar?
Creo que sí. Resulta inconcebible con las advertencias y confidencias que hubo.

¿Se quedó corto su partido a la hora de normalizar el Ministerio del Interior heredado de la época de Felipe González?
No lo sé. Lo que está claro es que el PSOE recibió información directa, mucho antes que el propio ministro. Lo que fue infame es que se le acusara de mentiroso a un Gobierno que siempre dijo la verdad.

¿Tuvo que ver algo ETA con ese atentado?
Cada vez tengo más dudas. Desde luego, no se ha querido investigar este aspecto. Han aparecido informes policiales en los que sí había rastro de la banda terrorista. Hay que hacer una auditoría de la investigación del 11-M. Y eso sí debiera ser una tarea del Parlamento. No tengo la seguridad de que todo se ha investigado perfectamente con criterios objetivos, profesionales e independientes. Hay que confiar en la verdad y en que, al final, se sabrá la verdad, entre otras razones, porque cada día hay más gargantas profundas.

La mayoría de los españoles suspende la política territorial impulsada por Zapatero
El 60 por ciento rechaza el modelo autonómico impulsado con el Estatuto catalán ? Sólo el 48% aprueba su gestión en el ecuador de la legislatura ? El vicepresidente Solbes, el más valorado de un equipo en el que suspenden nueve ministros
Jorge Márquez La Razón 16 Abril 2006

Madrid- Estos días se cumplen dos años desde que José Luis Rodríguez Zapatero pisó por primera vez el Palacio de La Moncloa como presidente del Gobierno. Han sido 24 meses que empezaron de manera turbulenta, con la amarga resaca de la tragedia del 11-M, y que apenas han dado tregua a la clase política: la polémica sobre el modelo de Estado «patrocinada» por el Estatuto catalán, un giro copernicano en la orientación y los objetivos de la política exterior, la «revolución» provocada por varias leyes de corte social con mención al matrimonio entre homosexuales, la propuesta de reforma constitucional que no acaba de lograr el consenso de los llamados a ser sus principales actores y, por fin, un dubitativo «proceso de paz» al que el reciente alto el fuego de la banda terrorista ETA añade al menos tantas sombras como luces.
Prueba de estas dudas que despierta entre la población el proceso son las cartas de extorsión recibidas por empresarios navarros, que han desatado una nueva polémica entre populares y socialistas.

Apoyo de los jóvenes. Con estos mimbres, parece claro que el Ejecutivo de Zapatero y, en general, todas las fuerzas políticas no van a tener ni un minuto para aburrirse hasta la próxima cita con las urnas -si no hay sorpresas- prevista para 2008. Pero eso todavía está por ver: ahora, en el ecuador de la legislatura, toca hacer balance de lo pasado, descubrir cómo ha calado la acción de Gobierno de los socialistas. Y, según la encuesta elaborada por Iberconsulta para LA RAZÓN, la percepción de los ciudadanos está lo suficientemente dividida como para que cada cual interprete lo que más le conviene, desde el respaldo sin fisuras al rechazo más frontal.

Así, el 48,25 por ciento de los consultados ve bien o muy bien la gestión realizada por el Gobierno en estos dos años frente al 41,25 por ciento que la califica de mala o muy mala.

El estudio, realizado por la empresa demoscópica Iberconsulta a través de entrevistas telefónicas en todo el territorio nacional, refleja casi un empate técnico entre los que creen que las actuaciones del Ejecutivo han sido buenas (36,75 por ciento) y malas (39,75 por ciento). El 11,5 por ciento de los españoles se identifica con el «muy bien», mientras que sólo el 1,5 por ciento se decanta por el extremo negativo y el 10,5% prefiere no opinar. Por edades, casi el 60 por ciento de los jóvenes entre 18 a 30 años respalda lo hecho por el equipo de Zapatero, mientras que los más críticos son los mayores de 65 años (47,3 por ciento). Además de la valoración general, los españoles han puesto nota a los grandes ejes por los que se ha movido la política del Gobierno en los últimos veinticuatro meses. Los datos reflejan un fuerte varapalo al modelo autonómico que propugnan los socialistas, que apenas convence al 26,13 por ciento de los consultados.

El inacabable debate del Estatuto catalán y, sobre todo, la inclusión del término «nación» para referirse a Cataluña en el texto -aunque sea en el preámbulo, que muchos insisten en calificar de «irrelevante»- aparecen como elementos clave para que la suma de los que consideran malo o muy malo el camino escogido para solventar las tensiones territoriales alcance el 58,38 por ciento.

Política exterior y económica. Tampoco ha habido buenos resultados para el Ejecutivo en política exterior, un capítulo marcado por las tensiones con EE UU a raíz de la retirada de las tropas de Iraq y los guiños a países como Cuba o Venezuela. Esta nueva orientación deja insatisfecho al 41,5 por ciento de los votantes y sólo convence plenamente al 37,13 por ciento. Por grupos de edad, los mayores de 45 años son los más críticos con el empeño de Zapatero por reforzar sus lazos de amistad con dirigentes como Fidel Castro o Hugo Chávez.

En cuanto a la gestión económica, el Gobierno socialista logra por los pelos sumar más convencidos (36,5%) que detractores (35,6) con el modelo diseñado por el vicepresidente económico Pedro Solbes.

Mucho mejor pintan las cosas para los intereses del Ejecutivo en cuanto a la lucha antiterrorista y las políticas sociales, dos capítulos en los que sí consigue un mayor respaldo de la ciudadanía. Respecto al primero, el 41 por ciento considera buena o muy buena una política centrada en el «proceso de paz» que Zapatero convirtió desde el principio en una de las piedras angulares de su acción de Gobierno. Eso sí, pese a las expectativas creadas, un nada desdeñable 38,63% del electorado censura los «acercamientos» a Batasuna o la ruptura del Pacto Antiterrorista que firmaron los dos grandes partidos políticos.

Así las cosas, el mayor activo del Gobierno en estos dos años, según el estudio de Iberconsulta, han sido sus políticas sociales. Medidas como la anunciada Ley de Dependencia, la de violencia de género y otras más «especializadas», como la que permite el matrimonio entre homosexuales, reciben el respaldo del 46,25 por ciento, aunque el 40,75% no termina de ver claro algunos de estos «avances» y considera que el balance en este apartado es malo o muy malo.

La encuesta también se interesa por el grado de madurez que percibe la opinión pública en el Partido Popular, con vistas a una hipotética vuelta de los populares al Gobierno. De nuevo, el resultado está muy ajustado, aunque Zapatero no debe quitar el ojo del retrovisor para vigilar a la oposición: el 46,5% considera que, a día de hoy, el PP está capacitado para gobernar, frente al 45,63 que aún ve a los de Génova lejos de alcanzar el Palacio de La Moncloa.

Solbes, el más valorado. Los datos del estudio confirman que la persona más valorada del Gobierno no es el presidente, sino el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, que con 5,5 puntos adelanta por una décima a Zapatero. Eso sí, el jefe del Ejecutivo mantiene la segunda plaza en dura pugna con José Bono -todavía ministro de Defensa cuando se realizó la encuesta- que le ha superado en no pocas ocasiones y que esta vez, a modo de despedida, ocupa el tercer puesto con un 5,3.

Aparte de ellos, sólo Juan Fernando López Aguilar (5,2), María Teresa Fernández De la Vega (5,2), José Antonio Alonso (5,1), Elena Salgado (5,1) y Elena Espinosa (5,0) consiguen aprobar. El resto, incluida la ya defenestrada ministra de Educación María Jesús San Segundo, suspende. La lista la cierran Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores (3,9) y María Antonia Trujillo, titular de la cartera de Vivienda (3,7). De cerca les siguen en la «lista negra» el titular de Industria, José Montilla, la ya citada Sansegundo y la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, todos con un 4,2. Jordi Sevilla, Caldera, Carmen Calvo y Cristina Narbona se acercan un poco más al aprobado.

PARA FIRMAR CONTRA EL .CAT
Si el PP se ha vuelto loco, nosotros no
www.circulobalear.com   16 Abril 2006

El Círculo Balear ha puesto en marcha una recogida de firmas a través de Internet para exigir al Parlament que renuncie a utilizar el dominio catalanista .cat. «Queremos que los ciudadanos de Baleares», explicó ayer el presidente de la asociación cultural, Jorge Campos, «tengan la oportunidad de expresar su rechazo a que nos incluyan en los Països Catalans en contra de nuestra voluntad».

La entidad ha colgado en su página web (www.circulobalear.com) sendos informes que demuestran los vínculos de grupos independentistas radicales con la Fundació PuntCAT que ha promovido este dominio. Jorge Campos entregó hace apenas diez días estos informes al presidente del Parlament, Pere Rotger, pese a lo cual la Mesa de la Cámara ha aprobado usar el .cat.

La misma página web del Círculo Balear ofrece la posibilidad de rellenar un cuestionario, mediante el sistema de firma electrónica, para reclamar al Parlament, como Cámara de representación de todos los ciudadanos de Baleares, que «rechace definitivamente el dominio independentista catalán .cat».

Jorge Campos lamentó ayer que el Parlament haya tomado esta decisión «con nocturnidad», en plena Semana Santa para eludir la polémica, y «de espaldas al sentimiento del pueblo de Baleares, que vota mayoritariamente al PP porque no comulga con los postulados nacionalistas».

Fantasía pancatalanista
«Las fantasías de los Països Catalans no se pueden tolerar», afirmó, «porque suponen la separación de España, con un afán de expansionismo que afecta directamente a Baleares». Por este motivo, dijo no comprender que el PP de las Islas ceda ante el envite de los nacionalistas, «precisamente en un momento en el que habría que dar una respuesta basada en los valores y la firmeza, porque se está cuestionando la unidad de España».

El Círculo Balear mantendrá durante al menos dos meses su campaña de recogida de firmas -que también se llevará a cabo puntualmente en las calles del centro de Palma-, antes de entregarlas personalmente a la Mesa del Parlament.

Jorge Campos explicó que la página web habilitada incluye un sistema de verificación de DNI, para evitar que una misma persona vote dos veces o lo haga con una identidad falsa. También se han cumplido todos los requisitos previstos en la Ley de Protección de Datos para preservar los datos personales de los firmantes.


 

Recortes de Prensa   Página Inicial