AGLI

Recortes de Prensa     Martes 18 Abril  2006
Hay menos España
Pablo Sebastián Estrella Digital 18 Abril 2006

El contagio nacionalista
José Javaloyes Estrella Digital 18 Abril 2006

ZAPATERO EMBUSTERO
Editorial minutodigital 18 Abril 2006

Las cartas navarras
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 18 Abril 2006

Dos años, balance deficiente
Editorial ABC 18 Abril 2006

Inventar una nación
IGNACIO CAMACHO ABC 18 Abril 2006

Zapatero sin careta, trampa ni cartón
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Abril 2006

El pacto ETA-ZP y la coartada andaluza
EDITORIAL Libertad Digital 18 Abril 2006

En el mar de los Sargazos de ZP
Cristina Losada Libertad Digital 18 Abril 2006

Zapatero es monárquico
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 18 Abril 2006

La nación española
Pío Moa Libertad Digital 18 Abril 2006

Como niño con zapatos nuevos
Lorenzo Contreras Estrella Digital  18 Abril 2006

El proceso de poder
Román Cendoya Periodista Digital 18 Abril 2006

Burocracia catalana
JOSÉ Mª GARCÍA-HOZ ABC 18 Abril 2006

Retroceso
FLORENTINO PORTERO ABC 18 Abril 2006

Ciudadano Reid
José Luis Múgica. Madrid ABC  18 Abril 2006

Café para todos, empezando ahora por Andalucía
Editorial Elsemanaldigital 18 Abril 2006

El PP ni "acetó" ni "aceta"
Santi Lucas elsemanaldigital 18 Abril 2006

¿Alguien tenía dudas?
Fernando Berlanga minutodigital 18 Abril 2006

Un matasellos certifica que en ETA todos son buenos chicos.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 18 Abril 2006

Andalucía es una realidad nacional
Federico Fijo Quintero Periodista Digital 18 Abril 2006

La desorganización territorial, gobiernos en el desorden y el descaro político
Víctor Corcoba Herrero Periodista Digital 18 Abril 2006

La crisis que viene
GEES Libertad Digital 18 Abril 2006

PLATAFORMA ESPAÑA Y LIBERTAD DENUNCIA QUE SOZIEDAD ALKOHOLICA TOCARÁ EN VIÑAROCK
ESPAÑA Y LIBERTAD 18 Abril 2006

COMIENZA EL EFECTO DOMINÓ DEL ESTATUTO CATALÁN
Minuto Digital 18 Abril 2006

Hay menos España
Pablo Sebastián Estrella Digital 18 Abril 2006

Después de dos años de Gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero se puede decir como primer balance que hay menos España. El Estatuto catalán es la prueba, y lo que se avecina en el País Vasco —y otras Autonomías, la andaluza ya está en pista— tras la euforia de la negociación con ETA lo volverá a confirmar. Pero no pasa nada, porque nada de esto tiene la menor importancia para Zapatero, ni para el PSOE, ni siquiera para la derecha empresarial y financiera, a la que, por lo que se ve en este trance español del que hablan con gestos trágicos en cenas y comilonas, lo único que le preocupa es el dinero, el todo por la pasta en vez del todo por la patria.

No pasa nada porque ya lo dijo el presidente Zapatero para evitar dramatismos o todo equívoco: la nación española es discutida y discutible. Y por eso ya tenemos la nación catalana, la Andalucía Nacional, el Estado asociado vasco (llegará), la nación gallega y otras cuatro o cinco más. Y además la paz con ETA, que ha declarado un alto el fuego en la guerra civil que mantenía con el Estado español, ahora camino de ser una monarquía confederal y plurinacional.

En menos de dos años se ha puesto patas arriba el modelo del Estado pactado en el seno de la Constitución de 1978 por la vía de leyes orgánicas y reformas estatutarias que se escapan al control de la soberanía nacional y del Tribunal Constitucional, así como del Consejo de Estado, del Parlamento español —el Estatuto fue aprobado por el 54 por ciento de los votos—, que como se ha podido comprobar no necesita más consenso que el que se le solicita a los parlamentos autonómicos para iniciar la reforma estatutaria.

Lo del Estatuto catalán ya es agua pasada que no mueve molino, según el Gobierno, que está al cien por cien volcado con la euforia de la paz etarra, mediante el paseo de los que han sido sus promotores, curas, obispos, etarras, dirigentes del PSOE, y el destape de los lugares secretos de encuentro en la primera fase de la negociación, lo que da una idea de lo astuto que es y ha sido nuestro presidente. Si ahora le añadimos a todo ello el espectáculo de Marbella y el Mundial de fútbol de Alemania veremos que lo del Estatuto de Cataluña pasará la prueba del referéndum sin mácula ni problemas, porque a Carod le darán un pedazo de aeropuerto del Prat y todos tan contentos, y el PP, a rabiar. ¡A ver qué hacen con los tres millones y medio de firmas!, dicen en Moncloa, mientras por otro lado les echan en cara las espantadas de Piqué, que pide una campaña del referéndum del Estatuto catalán “a media voz”, es decir, con la boca chica.

La economía aguanta y ello es lo fundamental, lo que ha impedido por ahora que estalle el mal genio español contra los disparates del Gobierno. Si además ETA no mata, ni hace más chantajes o rompe las calles, pues eso ayudará a mantener un cierto ambiente de optimismo y a mirar hacia otro lado en lo que a los graves asuntos de la nación se refiere. Además, en estos dos años el PP no ha recuperado el aliento, aunque dicen que sí algunos votos, que habían alcanzado al PSOE hasta que apareció la tregua de ETA. Lo cierto es que en el PP, en su frontispicio, están los mismos que estaban con Aznar ahora hace diez años, no hay renovación y sí confusión y mucho malestar contra todo e incluso, en algún caso, contra Rajoy, que hace lo que puede con la pésima herencia recibida.

El balance de los dos años, gracias al tupido velo de la tregua etarra, aparece positivo por más que la procesión va por dentro. Hay menos España, es verdad, por eso ¿a quién le importa?, ¿a cuántos españoles les importa que haya menos España si hay más dinero? Además, ¿con qué medios pueden los demócratas en general o la oposición en particular explicar a los españoles que hay menos España? Pues con muy pocos, porque además de menos España hay mucha menos libertad de expresión. Es normal, había que apagar la luz para colar el Estatuto catalán, o la negociación política con ETA. Y tenemos que reconocer que lo del control de los medios que Zapatero hizo en dos años, Aznar no lo supo hacer en ocho, ni siquiera para defender y respetar a los medios independientes, que casi no quedan. Y claro, así nos va. Hay menos España, es lógico y natural, entre otras cosas porque hay menos libertad.

El contagio nacionalista
José Javaloyes Estrella Digital 18 Abril 2006

La cama redonda del PSOE de José Luis Rodríguez con los nacionalistas, en su comercio carnal para el sostenimiento parlamentario de este Gobierno, ha traído el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida, la vulnerabilidad frente al mal de la disgregación y el separatismo. Un virus manifestado en la triple variante de la disociación real, como la expresada en el Estatuto de Cataluña; de la virtualmente establecida ya para la Comunidad vasca, y de la potencial, como se vislumbra en los criterios que orientarán el cambio del Estatuto para Galicia, y en los expresados, desde la presidencia del propio PSOE y de la Junta de Andalucía para el nuevo Estatuto bético y penibético. Es susceptible esta última variante, la potencial, de eclosionar, con su entera expresión, en el corto, en el medio o en el largo plazo.

El problema es tan manifiesto, el contagio de la disgregación progresa a tal velocidad, que en la propia oposición popular, aun siendo ajena a la referida cama redonda y a sus comercios carnales, se ha ordenado el acopio de retrovirales y el uso sistémico de preservativos y abstención general de aventuras estatutarias consensuadas con los socialistas.

Mariano Rajoy acaba de advertir a la cúpula del Partido Popular y a sus barones regionales sobre la necesidad y conveniencia de una doble estrategia al respecto. De una parte, orientarse por el criterio del ajuste constitucional, en los términos que expresó el Consejo de Estado con su dictamen sobre la exigencia de “techar” la Carta Magna, mediante la enumeración taxativa de las competencias exclusivas del Estado; entendiendo como tales, exclusivas, las no transferibles a las Comunidades Autónomas, puesto que éstas son Estado también. Y de otra parte, la referida instrucción sobre qué hacer y de qué abstenerse, para lo sucesivo, respecto del modelo territorial del Estado.

Resulta patente que la desestabilización constitucional igual resulta de la política seguida por los socialistas, como coste de su alianza con los nacionalistas, que de la propia descomposición ideológica del PSOE —en términos de modelo social y económico como de modelo territorial—, cuya tradición federalista de formato republicano es ajena al nacionalismo confederalista y, por supuesto, al separatismo confeso.

El Consejo de Estado, a instancias del Gobierno, dijo lo que dijo sobre la necesidad de “techar” la Constitución, pero el Gobierno ha hecho caso omiso de ello, y el PSOE asume como propios los postulados nacionalistas pactando en Cataluña, preparando el acuerdo con el nacionalismo vasco (preferentemente con los nacionalistas de izquierda) y abriéndole portillos a éste en Navarra, al sugerir una consulta sobre sus pretensiones anexionistas de la misma.

Y por si algo faltara, Chávez envuelve ahora con el nombre de “nacional”, para cuando llegue el nuevo Estatuto, su fáctico régimen taifal de Andalucía. Mientras tanto, nadie en el PSOE se opone por cuestión de principios a esta compacta y expansiva deriva del partido. A lo sumo sobrevienen verbalizaciones y disentimientos que nunca llegan a desenlaces proporcionales a la gravedad de la materia en que se produce el desacuerdo. Rodríguez Ibarra ya no se acuerda de qué dijo, Francisco Vázquez apura el desacuerdo como plenipotenciario ante el Vaticano, y Alfonso Guerra, que denunció el síndrome postsoviético de descomposición nacional expresado en esta tesitura de contagio generalizado, puso la firma en el texto estatutario para Cataluña. Momento éste al que demoró José Bono su retirada Gobierno, que sorbió primero y sopló después; los otros soplaron primero y luego han seguido sorbiendo.

El problema, más allá de donde alcance el proceso de contagio nacionalista contra la percepción política de la unidad de España, y contra la expresión y garantía constitucional de esa misma unidad (desde los nacionalistas a los socialistas, y desde éstos hasta los populares, con ejemplos como el del nuevo Estatuto de la Comunidad Valenciana, en el que a última hora los socialistas intentaron una rebaja en los mínimos electorales para que las minorías independentistas tuvieran presencia parlamentaria), el problema, digo, puede agravarse todavía más cuando, como una lluvia fina y constante, el lío ideológico derivado del contagio acabe calando en el sentir de las mayorías nacionales, anegándolo en la confusión.

En un síndrome de estas características, de inmunodeficiencia adquirida por bloqueo de los reflejos colectivos de los españoles, toda infección, cualquier desestabilización social o política, puede tener consecuencias nacionalmente letales. En términos de cohesión, de vertebración en la solidaridad entre los españoles, resulta imprescindible a cualquier precio defender la integridad de la Constitución.

La confusión producida por el contagio del sida nacionalista ha llegado al punto, si nos referimos al debate sobre las formas de Gobierno, en que no podríamos saber, más allá de la Constitución de 1978, qué sería mejor, si una República federal, como la de 1873; una República que abrió las Autonomías y quiso ser unitaria, como la de 1931; o una Monarquía confederal, austracista, para una “nación de naciones”, como la que “concederían” los nacionalistas de ahora mismo.

jose@javaloyes.net

ZAPATERO EMBUSTERO
Editorial minutodigital 18 Abril 2006

Son ya muchas la mentiras que acumula este presidente para que creamos una sola de sus afirmaciones sobre sus pactos con ETA. Comenzó mintiendo al negar los contactos con ETA previos al anuncio de la tregua trampa.

El presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, reconoció que mantuvo conversaciones con el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, y además afirmó que el dialogo de los socialistas con Batasuna "ha sido muy útil" para llegar al actual alto el fuego permanente declarado por ETA. "El diálogo con la izquierda abertzale ha sido muy útil, aunque, en teoría, ni Batasuna ni los socialistas hemos hablado de forma oficial", dijo en una entrevista que publicaban ayer varios periódicos vascos en la que manifestó que públicamente ya "se sabe más o menos lo que ha habido" entre él y Otegi y que "algún día se sabrá toda la verdad". Ahora también se ha sabido que Zapatero envió a un “espía” del CNI a entrevistarse con el considerado jefe de los etarras encarcelados en España, Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, Txikierdi, al menos 2 meses antes de anunciarse la tregua, para tranquilizar a los presos sobre las negociaciones.

También se sabe que emisarios de Zapatero mantienen conversaciones con el abogado Íñigo Iruín, asesor de ETA en anteriores procesos de negociación, y que ejerce ahora como interlocutor de Batasuna en las conversaciones que lleva a cabo con el Gobierno para conseguir su legalización y poder presentarse a las próximas elecciones de 2007. Paralelamente, el Ejecutivo de Rodríguez Zapaterotambién mantiene contactos con emisarios del dirigente José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera».

Y sigue mintiendo sobre sus concesiones a ETA, o, con estas credenciales, ¿ese mentiroso profesional que es ZP, pretende que nos creamos una sola de sus afirmaciones de que no se va a pagar precio político por su pacto de pacificación con ETA? Eso sí, podemos estar seguros de que Zapatero intentará engañar a la opinión pública exhibiendo el anzuelo de la paz y difiriendo en el tiempo el pago del precio político. Pero pueden ya dar por cierto que los presos etarras acabaran en la calle, Batasuna legalizada y se crearan con ese nombre u otro, las mesas de negociación sobre el futuro político de Vascongadas, en las que se elaborará un nuevo estatuto en el que los asesinos de ETA, a través de Batasuna, tendrán voz y voto para introducir sus reivindicaciones. Si él mismo lo ha reconocido ya entre-dientes, "primero la paz y luego la política. De las cuestiones políticas sólo hablarán las fuerzas políticas" ha declarado ZP en la entrevista concedida a El Mundo.

Las cartas navarras
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 18 Abril 2006

Le supongo enterado, mi señor Zapatero, de que algunos empresarios navarros han recibido cartas de ETA en las que se les reclama el llamado 'impuesto revolucionario'. Escribió Hannah Arendt en su 'Viaje a Alemania', que una de las cosas que más le habían sorprendido cuando volvió a su país de origen desde su exilio americano es que muchos de sus compatriotas trataban los hechos como si fueran opiniones.

Es inevitable recordarlo cuando uno se entera de que el ministerio del Interior está investigando si las cartas «son o no legítimas» ('El País', 14 de abril de 2006), de que el portavoz socialista en el Parlamento vasco dudase de la autenticidad de las cartas: «todavía no está demostrado, porque se habla de dos tipos de misivas con lenguajes distintos», mientras piensa que el PP aplaude las cartas, «esperando que todo salga mal».

Incluso los empresarios del PP que reciben la misiva deben de alegrarse, en opinión de Pastor, todo con tal de joder el proceso de paz. El secretario de Organización de su partido, José Blanco, decía el sábado santo que el alto el fuego de ETA «se está verificando como un anuncio sincero y una apuesta por la paz». Así las cosas, no se entiende bien por qué habría de ser largo el proceso, si antes de sentarse con ETA, los suyos ya han empezado a darle la razón.

Paralelamente, en la semana de pasión, Ekin explicaba el lunes que este proceso «no es de pacificación», sino para cambiar el marco; el martes aparecía el 'Zutabe' número 110 de ETA, con sus condiciones: la amnistía total para los presos, la expulsión del Ejército y las Fuerzas de Seguridad de Euskal Herria, la autodeterminación y la territorialidad, es decir, la anexión de Navarra e Iparralde.

El miércoles, Arnaldo Otegi anunciaba que él quiere verificar si los Gobiernos español y francés están dispuestos a aceptar la independencia de Euskal Herria y el Jueves Santo nos enterábamos de las cartas que reciben los empresarios navarros. El domingo de Pascua, día de Aberri Eguna, el lehendakari Ibarretxe expuso lo suyo: «La única constitución del pueblo vasco es la constitución formada por los derechos históricos del pueblo vasco que ampara y respeta los textos constitucionales».

Esto es un lío, presidente, en el que usted no va a poder echarse atrás, porque eso supondría dar la razón al partido de la oposición, y seguir adelante, va a llevar a que ustedes se agarren con más fuerza al clavo ardiendo de la buena voluntad de ETA. Si la cosa se tuerce, siempre podrán argumentar: «habrá sido sin querer» o bien «ellos no han sido». Todo esto ilumina con luz nueva la frase que constituye la piedra angular de su aparato conceptual, presidente: «La paz no tiene precio político». Puede querer decir que deseamos tanto la paz, -no como otros-, que cualquier precio que nos pidan por ella nos parecerá barato o bien, más sencillamente, que aún no se lo hemos puesto, pero estamos en ello.

s.gonzalez@diario-elcorreo.com

Dos años, balance deficiente
Editorial ABC 18 Abril 2006

EN la mitad de la legislatura, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero presenta un balance claramente deficiente. El Ejecutivo tiene a su favor que el estado de expectación generado por el alto el fuego de ETA está actuando como un inhibidor social ante las consecuencias de sus políticas reales. Pero esta es una baza de doble filo, por el largo plazo previsible para el desarrollo del mal llamado «proceso de paz» y por los enormes riesgos que rodean a todo Gobierno que negocia con terroristas. Descontado el efecto deslumbrante -por tanto, efímero- de la tregua etarra, el Ejecutivo socialista llega a la mitad de su mandato con un saldo negativo en sus principales frentes políticos. En el ámbito internacional, España ha pasado a ser irrelevante. Los fogonazos del cambio de política hacia Cuba, del apego a los movimientos populistas de Iberoamérica, de la ocurrente Alianza de Civilizaciones o de los bandazos en Bruselas, se han extinguido para dejar a la vista un panorama lamentable para un país que había alcanzado con los Gobiernos de Aznar un alto peso específico internacional. España se halla en un preocupante estado de oclusión diplomática.

En política nacional, el Gobierno socialista ha abierto una grieta en el modelo de Estado, al romper el principio de unidad nacional e inaugurar con el nuevo Estatuto para Cataluña una carrera de naciones de nuevo cuño, cuyo reconocimiento legal supone la apertura de un proceso neoconstituyente, encubierto y sin mandato democrático. No tiene sentido la euforia del Gobierno ante una reforma estatutaria que supondrá materialmente la derogación singular de la Constitución en Cataluña y la suplantación de los últimos restos del Estado español por el ente estatal en que se convertirá la Generalidad. En marzo de 2004 nadie votó al PSOE para que impulsara estas rupturas que, eso sí, favorecen una alianza de conveniencia entre socialismo y nacionalismos para garantía de su poder político y de exclusión de la derecha democrática. El consenso constitucional se ha roto a cambio de una estrategia de partido.

Desde el punto de vista social, el Gobierno socialista ha impulsado reformas con luces y sombras. Entre las primeras, cabe destacar la ley integral contra la violencia sobre las mujeres, aunque su eficacia estuvo sublimada por una actividad propagandística que ahora choca con un número espantoso de mujeres asesinadas en 2006. También la anunciada ley de Dependencia abordará un problema social acuciante, pero, aprendida la lección, requerirá menos propaganda y más realismo en la valoración de medios económicos y en la colaboración con las administraciones autonómicas. En el reverso de esta política social, el Gobierno ha de cargar con leyes que han manipulado sentimientos colectivos legítimos, como los de los homosexuales, para imponer por ley en la sociedad transformaciones radicales que no eran demandadas y que se han abordado de forma deliberadamente hostil. El laicismo agresivo del Gobierno socialista alienta buena parte de este concepto de «sociedad nueva», tan peligroso, que enmarca su política social. La reforma educativa, por su parte, es un capítulo agravado de este balance, porque sintetiza un modelo de educación basado en una visión pobre de la sociedad, sin ambiciones para sus jóvenes, sin confianza en una enseñanza exigente, sin voluntad de acabar con el fracaso escolar mediante el incentivo del esfuerzo.

La inmigración ha sido tratada con demagogia, manifiesta ineficacia y falta de planificación. Mauritania y Canarias han sustituido a Marruecos y Ceuta y Melilla, ante un Gobierno que siempre ha llegado tarde a los conflictos migratorios, incluso cuando estaba sobradamente avisado. Los efectos de la regularización masiva están absorbidos por una nueva bolsa de inmigración ilegal para la que el Gobierno parece no tener respuesta, después de que Europa entera se alarmara por la entrega general de papeles de trabajo y residencia. La Justicia ha entrado, por vez primera desde 1978, en la subasta autonómica, alcanzando al núcleo duro del principio de unidad jurisdiccional, mediante el desapoderamiento de sus instituciones centrales -el Tribunal Supremo y el CGPJ-, en contra de la voluntad expresa de la Constitución de configurarla como un poder unitario del Estado.

Sólo la economía (y si le quitamos el intervencionismo gubernamental en las opas que pesan sobre Endesa) se rescata muy parcialmente del balance negativo general, pero no por efecto de la gestión del gabinete, sino por la omisión de tal política, que el Ejecutivo ha creído erróneamente innecesaria por la inercia acumulada durante la etapa del PP. Sin reformas estructurales en el mercado laboral, en la competencia o en el sistema tributario, y con unos índices de inflación, paro y endeudamiento familiar preocupantes, la sensación es que se han perdido los dos mejores años de los que disponía el Gobierno para modernizar la economía.

Inventar una nación
Por IGNACIO CAMACHO ABC 18 Abril 2006

ANDALUCÍA no es una nación, y quienes sostienen lo contrario no saben lo que es una nación ni lo que es Andalucía. Por tanto, definirla en el nuevo Estatuto de autonomía como «realidad nacional» no sólo es una barbaridad -«una broma» según Alfonso Guerra, que quizá tenga que votar a favor de esa broma en el Congreso, como hizo con el texto catalán-, sino un pastiche conceptual y político inventado con el único propósito de arropar el disparate impuesto por el consorcio de poder de Cataluña. Pero un disparate no se arregla con otro disparate. Esta deriva demencial acabará con el reconocimiento de la «realidad nacional» murciana, balear o riojana. Tiempo al tiempo.

Como era de esperar, el Estatuto de Cataluña ha abierto una espita que nadie va a poder cerrar desde la racionalidad política. Es obvio que al reconocer a Cataluña como nación se establece un claro agravio comparativo con otras autonomías, y se ponen las bases de una España de dos velocidades que el pacto de la Transición evitó precisamente a partir de que Andalucía se rebelara contra ese designio. Lo que ahora intenta hacer el PSOE andaluz, con el concurso seguidista e irresponsable de Izquierda Unida, es extender la confusión ya sembrada a costa de la única realidad nacional que reconoce la Constitución, que es la de España.

Por ende, la ponencia estatutaria que ayer aprobó ese sobrevenido delirio -¿cuál será el hecho diferencial andaluz?- ha suprimido una mención a la «unidad indisoluble» de España, propuesta por el profesor Clavero en un intento de sujetar por algún lado el dislate. Esta omisión viene a avalar la voluntad torticera de utilizar el Estatuto de Andalucía como herramienta para dar cobertura al error catalán, de modo que no sólo no se dignifica a la autonomía andaluza, sino que se la manosea supeditándola al designio establecido por Cataluña y convirtiéndola en subrepticia moneda de legitimación de un modelo asimétrico. Porque por muy estupendos que se pongan los autores de esta salida de pata de banco, es obvio que la flamante «realidad nacional» andaluza no va a recibir el mismo trato efectivo que la catalana. Esta invención es un mero maquillaje retórico que sólo conduce a la patraña de un Estado plurinacional que devalúa el concepto sustancial de la nación española.

Andalucía sólo va a salvarse con España, como parte de una comunidad de ciudadanos que jamás ha debido permitir que se la postergue en beneficio de una falsa «nación de naciones». Y somos los ciudadanos los que debemos alzar la voz para denunciar la burda maniobra con que nos quieren dar gato por liebre. Ya está bien de tonterías: ni Andalucía es una nación, ni Cataluña tampoco. Y lo que tendría que hacer el Parlamento andaluz es recurrir el Estatuto catalán al Tribunal Constitucional, en nombre de los ciudadanos andaluces que, como españoles que somos, no estamos dispuestos a que otros españoles saquen ventaja por el mero hecho de considerarse distintos.

Segundo aniversario
Zapatero sin careta, trampa ni cartón
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Abril 2006

Todavía se puede encontrar fácilmente en las hemerotecas la imagen de Rodríguez Zapatero llegando a Moncloa un 17 de abril de 2004, un sábado nublado que amenazaba lluvia, con cara de ingenuo y sin saber qué hacer con las manos mientras posaba en la escalinata de Palacio, recién llegado de la jura de su cargo ante el Rey don Juan Carlos. Aquel Zapatero sonriente, algo asustado y con cara de no haber roto un plato es parte de la historia. No tanto porque el presidente del Gobierno haya cambiado o madurado. Ni siquiera ha evolucionado. Simplemente, dos años después, conocemos al verdadero Zapatero. Dos años después sabemos, al menos en parte, qué presidente del Gobierno tenemos.

Dos años después, sabemos que Zapatero no quiere investigar lo que ocurrió el 11 de marzo en Madrid; es más, pretende que no se sepa nada sobre aquella matanza. Sabemos que tenemos un presidente que es fiel devoto de la II Republica y que piensa que los actuales principios democráticos son herencia de entonces. Sabemos que al jefe del Ejecutivo le gusta remover el pasado, reabrir las heridas de la Guerra Civil y promover nuevas y falsas versiones sobre la historia de España. Sabemos que no tiene pudor para atacar y dividir a las víctimas del terrorismo y que le encanta calificar a propios y ajenos; del Rey, por ejemplo, dice que es republicano y de sí mismo afirma que es un rojo genuino.

Dos años después, tenemos claro que Zapatero está desmontando, sin descanso, el consenso constitucional del 78 y que ha hablado y habla con los terroristas buscando un País Vasco donde sólo se contemple la cesión de los demócratas ante las peticiones del terrorismo. Hemos comprobado, por la vía de los hechos, que el presidente del Gobierno ha diseñado un modelo de Estado donde desaparece lo que ahora conocemos como la España constitucional y donde los nacionalismos y los separatismos campan por sus fueros. Es una realidad que el presidente del Gobierno trabaja para conseguir sacar al Partido Popular del mapa político y con él a media España. Es evidente que Zapatero sabe lo que quiere y no va a parar hasta conseguirlo.

Ha sido demoledor con la educación, destructivo con la familia y obsesivo contra la Iglesia; desprecia a los que no tienen agua y destruye una herencia cultural como es el Archivo de Salamanca para tener contentos a sus amigos. Además, ha perdido la calle. No tiene escrúpulos a la hora de legislar a favor de una OPA política que no entra ni en los parámetros europeos. Ha manipulado hasta el vómito la herencia política de los gobiernos de Aznar. Se ha encontrado con el incendio de Guadalajara donde fallecieron 11 agentes forestales, con el accidente de Afganistán donde murieron 17 soldados españoles o con la puerta de la Casa Blanca cerrada a cal y canto gracias a la huida de Irak, vergonzosa, vergonzante y por la puerta de atrás. Zapatero, dos años después, está solo en Europa, ha querido asentarse en el corazón comunitario y se ha quedado de comparsa. Sus únicos amigos –¡y así le va!– son Chávez, Morales y Castro. Además del servilismo humillante ante Marruecos.

Dos años después estamos saturados de cursilerías a granel, de alianzas de civilizaciones sin sentido, de patriotismos de humo y de poesías de baja calidad. Dos años después, Zapatero ya no lleva su careta. Sin resultados, sin gestión y sin eficacia pero con una idea muy clara: laminar la España actual. En eso está y a ello se va a dedicar lo que queda de legislatura. Y lo demás son sueños presidenciales tan fatuos como su propio e inexistente discurso político.

El pacto ETA-ZP y la coartada andaluza
EDITORIAL Libertad Digital 18 Abril 2006

La Ponencia para la reforma del Estatuto de Andalucía acaba de aprobar, sólo con la firma del PSOE e IU y el rechazo de PP y PA, el dictamen del texto que define a Andalucía como "realidad nacional" y que será aprobado el jueves en la Comisión de Desarrollo Estatutario y el 2 de mayo en el pleno del Parlamento. El PSOE rompe así el consenso previo alcanzado con el PP, favorable a definir a dicha región como una "nacionalidad histórica en el indisoluble marco de la unidad de España". No es esta, sin embargo, la única modificación que se disponen a hacer los socialistas andaluces para equiparar su nuevo marco jurídico-político a los estatutos soberanistas que ya se han aprobado para Cataluña y, sobre todo, se aprobarán para el País Vasco. Los socialistas se proponen, además, el blindaje de competencias, la relación bilateral entre autonomía y Estado, la creación de un Poder Judicial propio y un capítulo de derechos y deberes específicos para los andaluces.

Decía acertadamente Alfonso Guerra, hace meses, que eso de la "realidad nacional" de Andalucía era una "broma" para "el 99% de los andaluces". ¿Por qué entonces ese empeño en romper ahora en Andalucía el consenso constitucional con el PP, con esas y otras propuestas soberanistas que afrentan, no sólo a la letra y al espíritu de la Constitución, sino al sentimiento inmensamente mayoritario de los andaluces?

En primer lugar, porque un estatuto de estas características confiere un inmenso poder a las elites políticas autonómicas; poder que, si es tentador para cualquier formación política, lo es mucho más para los débiles principios liberales y nacionales que caracterizan a los socialistas.

En segundo lugar, porque es una forma más de servir a la estrategia de Zapatero de generar un frente anti-PP en toda España. La razón que creemos más determinante para este nuevo estatuto para Andalucía, de tan escaso enganche constitucional y electoral, es la de servir de camuflaje al precio político que Zapatero se dispone a pagar a ETA en el País Vasco. Zapatero no puede seguir dando esperanzas a los objetivos secesionistas de ETA si en el País Vasco no se avanza hacia ellos durante los dos años que le quedan hasta las próximas elecciones generales. Cataluña ha sido el campo de pruebas para constatar lo que da de sí la táctica de la tregua; pero es en el País Vasco donde tienen que empezar a caer las nueces antes de las elecciones generales con la elaboración de un nuevo marco jurídico-político, consensuado con formaciones, todas ellas, separatistas.

Aunque Zapatero no se puede quejar del grado de miopía de la retina pública a la hora de desvincular el Pacto de Perpiñán del estatuto soberanista catalán, el presidente del gobierno del 14-M necesita que la opinión pública tampoco asocie su propio pacto-tregua con ETA con su futura alianza con los separatistas de Estella en pro de un nuevo estatuto soberanista en el que se proclame la nación vasca. La mejor forma de camuflar ese pago político a ETA –insuficiente para su disolución, pero suficiente para llegar en "paz" a las próximas elecciones– , es generalizarlo, empezando con el nuevo estatuto andaluz.

Esas pretensiones soberanistas reflejadas también en un estatuto andaluz provocaran malestar en la mayoría de los andaluces, como lo provocan en la mayoría de los españoles, pero ZP confía en el jarabe y en el dulzor de la "paz" para hacérselos tragar a todos con buen provecho electoral.

La "paz" de ZP exige, ciertamente, hacer el juego a las "estrategias conjuntas para la desestabilización del Estado español" que se pactaron en Perpiñán. El acento andaluz que allí no se escuchó, bien puede servir ahora de coartada para que ZP continúe con los separatistas como compañeros de viaje. Lo importante es "hacer avanzar" esa "democracia" que, para ZP, es sólo la que perpetué el gobierno del 14-M.

Entrevista de El Mundo
En el mar de los Sargazos de ZP
Cristina Losada Libertad Digital 18 Abril 2006

No fue un tipo de derechas, sino un hombre más bien de izquierdas como Albert Camus, quien escribió: "La izquierda está en plena decadencia, prisionera de las palabras". Si el escritor hubiera vivido para ver estos tiempos tal vez hubiera dicho: "Las palabras están en plena decadencia, prisioneras de la izquierda". De los que se proclaman de izquierdas. Y basta decirlo para serlo. Ahora bien, tras bracear por las estupefacientes aguas de la entrevista en El Mundo a ZP, que es un hombre que se pega todas las mañanas la etiqueta de izquierdas por si acaso, lo que se impone es declarar la decadencia general y montarse una cabaña en el bosque como Thoreau. Entretanto, y estando como estamos a la orilla de ese intransitable mar de los Sargazos que componían las respuestas del presidente, podemos pescar un par de objetos sospechosos y tratar de identificarlos.

El primero aparece en una carretera. On the road, como aquello que Kerouac escribió, dicen, hasta en rollos de papel higiénico. Un pestiño, pero al menos en la carretera del americano no se dejaban tiradas a las víctimas del terrorismo y a sus defensores. La calzada de ZP sólo tiene un carril, que es para los defensores del pacto con los terroristas. Las socialistas vascas que se amigan con la tropa batasuna cometieron el pecadillo de adelantarse a la inauguración oficial de la autovía. Pero iban en la buena dirección, la del futuro. Pilar Elías y Rosa Díez, por contra, representan el pasado, aquel momento en que el PSOE y el PP hacían frente común contra el entramado terrorista. ¡Qué tiempos! A quién se le ocurría enfrentarse, cuando es mucho más llevadero asociarse. Cierto que esta carretera no está exenta de peligros, que son de dos clases, "accidentes" y "elementos". Para hacerles frente, dos reglas de tráfico: quienes reciban chantajes de ETA deben fijarse en el sello de Correos y encomendarse a algún santo; quienes sean amenazados por los proetarras, que miren para otro lado. Si alguien tiene dudas y conserva la memoria, es porque vivía mejor con la ETA mala, la de antes. La ilusión es lo que cuenta, como al comprar el cupón, en esta vía a la pax zapateriana.

Pero no sólo de ilusiones se hace la paz donde no hay guerra. Y por eso el segundo objeto que encontramos es un consejo. Los dirigentes del Reino Unido y de Irlanda comprobaron que no basta con que los terroristas entreguen unas armas, pues pueden adquirir otras. La traducción que ha hecho Zapatero el políglota, es que lo esencial no es acabar con las armas, sino con la voluntad de usarlas. Tranquilos, pues, los terroristas que estén apegados a sus pistolas y a sus explosivos, como niños a sus juguetes. No se les exigirá que se deshagan de ellos, faltaría más, sólo que prometan que no los utilizarán. ¿Y si no tienen voluntad de usarlas, para qué quieren las armas?, preguntará uno. Pero ese uno no tiene ilusión. Ni comprende el poder de la voluntad. Porque la voluntad de entrega de ZP es inmensa. De ahí que no vaya a ser necesario que los terroristas pongan mucha de su parte. Los dirigentes socialistas bastan y sobran para producir voluntad e ilusión. No piensan exigir que ETA y sus armas desaparezcan. De esa ingrata tarea se encargará el triángulo de las Bermudas.

Zapatero es monárquico
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 18 Abril 2006

Las declaraciones de Zapatero al diario El Mundo no dejan de sorprendernos, y no sólo por las mentiras, atajos, arabescos, excusas y escapadas que hace para no decir la verdad, sino porque sus palabras ponen al descubierto su escasa convicción democrática. Se le ve el plumero cuando, ante la disyuntiva entre República o Monarquía, dice que prefiere la monarquía constitucional española a la V República francesa. Pues moi non. Ya quisiera el gato español lamer ese plato francés aunque sólo fuera en sus manjares o sus niveles democráticos y de libertades, sin olvidar la apología que sus ciudadanos hacen del prestigio y la unidad de la nación gala, mientras que aquí el PSOE y el Gobierno de Zapatero están dinamitando la nación española y reinventando la monarquía confederal española, algo que sólo se lleva en Gran Bretaña, pero únicamente en referencia a sus colonias de la Commonwealth.

Zapatero le hace la pelota al Rey, como a Otegi, Ibarretxe, Carod, Mas, Maragall, y a todo el que le baile el agua, le preste diputados y le otorgue medallas. Incluso a Pedro J. también le hace la pelota —aunque en privado presume ante los de Prisa de que lo mata a besos— y en la entrevista río del domingo de Resurrección se nos declara juancarlista, a la vez que este demócrata de medio pelo declara que no reconoce ninguna superioridad de la República sobre la Monarquía. Es decir, que prefiere que el jefe del Estado de un país democrático no sea elegido por sus ciudadanos, sino que sea el hijo o heredero de un rey.

Para colmo de su disparate, Zapatero justifica su posición con el siguiente razonamiento de orden filosófico: “Yo creo que hay que tener una ética práctica”, añade que él es un “observador privilegiado” de los últimos 25 años de Historia de España y se deshace en elogios de la monarquía como portador de valores nacionales —le faltó decir “valores eternos”— y concluye diciendo que “la Monarquía constitucional de 1978 funciona de maravilla”. Más adelante le dice a la infanta Leonor que no se preocupe por la reforma de la Constitución, porque no hay problema, ya está él sobre el asunto, y ya se sabe que lo constitucional a Zapatero le importa un bledo, por eso no quiere recurso previo, ni la menor consulta al Tribunal Constitucional, sobre el Estatuto catalán, por ejemplo.

O sea, que Zapatero también quiere matar a besos al Rey como a Pedro J., porque luego nos imaginamos que se irá a la bodeguiya con la pandilla de Moraleda, Javier de Paz, Rubalcaba, el picoleto y otros amigos a brindar con cava por la III República, tras haber hecho en el Senado el elogio de la II República, mientras les dice chuleándose: “¿os ha gustado?, a los del PP los tengo locos”.

En realidad locos tiene a los españoles, al PP, al PSOE, al Papa, a Estados Unidos, a los europeos y a todo el que se le acerca a menos de dos metros, porque tiene respuesta para todo y sin el menor pudor. Aunque lo que más me ha llamado la atención es su afirmación de que “hay que tener una ética práctica” es decir: inmoral. Porque la ética no puede tener calificación alguna. Sencillamente es ética o no es, como la Democracia cuando se dice eso de que la democracia española es joven porque sólo tiene 30 años. No es verdad, la Democracia no tiene edad, y en España lo que hay es una partitocracia en un sistema de monarquía parlamentaria, sin representatividad ni separación o control de los poderes públicos. O dicho de otra manera, el poder como la soberanía no reside en el pueblo, sino en los aparatos de los partidos políticos que lo gobiernan, solos o en coalición.

Una ética práctica también supone una ética para cada ocasión. Por ejemplo, para medir a Otegi con el mismo rasero o incluso mejor que a Rajoy, porque Otegi le facilitará la medalla de la paz etarra y Rajoy es su adversario. Hay que ser prácticos, ¿no? Pues eso es la ética, y lo mismo se puede aplicar a la democracia, a la monarquía o a las libertades. Como la de expresión y el derecho a la crítica. A ver, presidente, ¿cómo debería ser la crítica?

Zapatero: “Como no podía ser de otra manera, la crítica siempre debe ser constructiva”.

Pues en este caso no. La crítica, como su propio nombre indica —ocurre igual con la ética— es destructiva por obligación. Lo contrario sería “asesoramiento al poder”, o un simple consejo. Y ya puestos a criticar, digamos que si los dos años pasados sobre esa cuerda floja del poder producen miedo escénico, los dos que nos quedan por delante se nos antojan “de infarto”, como dicen los cursis. ¡Qué le vamos a hacer!

La nación española
Pío Moa Libertad Digital 18 Abril 2006

Si el nacionalismo prescribe el traspaso de la soberanía a la nación, apartándola de cualquier otro soberano, cae de su peso que la nación precede al nacionalismo, aunque con esa doctrina se hayan reconstruido luego, e incluso inventado, buen número de naciones nuevas.

Podemos llamar nación a una colectividad político-cultural con fuerte sentimiento de serlo, y en Europa encontramos varias de ellas preexistentes al nacionalismo, como Inglaterra, Francia, Suecia, Rusia, Holanda, Portugal y algunas más. También España, y de las más antiguas.

La existencia nacional de España puede remontarse a Leovigildo, pues él dio fin a la fase del reino godo como simple imposición de un grupo dominante, no identificado con el pueblo sobre el que dominaba. Con Leovigildo empieza la unidad política y consciente de España sobre la base cultural creada por Roma; y empieza también el sentimiento patriótico español, claramente expresado por Isidoro de Sevilla. Si antes existió ese sentimiento, no lo sabemos ni parece muy probable.

Sin ese precedente no hubiera sido posible la Reconquista, que llevó a rehacer una nación de cultura cristiana y latina después de verse anegada por la invasión musulmana, y convertida al islamismo y al arabismo gran parte de su población. Sin esa previa nación hispanogótica hoy no existiría España, sino Al Ándalus, o bien un conglomerado de pueblos y estados diversos, tipo los Balcanes. La reconstrucción de la unidad española a partir de la invasión islámica fue un proceso extremadamente improbable, y en parte frustrado, pues dio lugar a dos naciones, Portugal y España. Pero exitoso en lo fundamental.

Las naciones aparecen y desaparecen en la historia. La cuestión, el reto actual, es si nos resignaremos a la sustitución de España por un conglomerado balcanizante de “naciones” inventadas recientemente por unos cuantos iluminados triviales. Por desgracia son poco conocidas del gran público las ideas y doctrinas de Arana, Prat de la Riba, Blas Infante, Risco y otros cuantos mesías provincianos. Tendría el mayor interés la divulgación de sus ideas para hacer comprender a todos la trascendencia de la opción entre una España unida y democrática y las propuestas de tales charlatanes. Porque la charlatanería prospera en la ignorancia.

Como niño con zapatos nuevos
Lorenzo Contreras Estrella Digital  18 Abril 2006

Al cumplir dos años en el poder, Zapatero ha recibido un regalo de aniversario. Pedrojota Ramírez, director de El Mundo, le ha obsequiado con dos entrevistas torrenciales e intransferibles en las que el presidente del Gobierno ha podido explayarse a su gusto, con preguntas cómodas propiciadoras de respuestas acríticas carentes de réplicas propiamente hablando. Lo que se dice, dos entrevistas convenidas en todos los órdenes: por el lugar —el marco de la Moncloa—, el momento, como queda indicado, más la circunstancia de coincidir con un alto el fuego permanente que ETA otorga previo pago de un precio cuya cuantía y características están por averiguar. Podría añadirse que ZP está como niño con zapatos nuevos, de estreno cuaresmal, dispuesto a convencer, como intentó también Aznar en su día, de que nunca España ha estado mejor. Aznar, antes de que el asunto de Iraq le estallara en las manos, puso a la banda terrorista contra las cuerdas. Zapatero ha rehuido el combate, ha hecho guantes en su rincón con una ganancia de tiempo y cuando las circunstancias lo han propiciado ha facilitado concesiones sustanciales a sus adversarios nacionalistas frente al modelo territorial y de Estado propuesto por la Constitución de 1978. Ha tirado de talonario y ha intentado comprar una paz en las rebajas de otoño-primavera. Pero no son rebajas y él bien que lo sabe. Son precios que vamos a pagar los españoles, como se pagan esas facturas inesperadas que maltratan las cuentas corrientes. Ibarretxe ha podido constatar en el Aberri Eguna: “La hora ya ha llegado”.

Y tanto. Si las palabras tienen algún valor —y lo tienen en determinadas coyunturas históricas—, Ibarretxe ha negado la Constitución española en favor de la única Constitución que admite: unos supuestos “derechos históricos” del pueblo vasco. Los catalanes no necesitan hacer ningún alarde. También a ellos llegó madrugadoramente la hora. Y actualmente empiezan los zapateristas a tantear el orgasmo nacionalista de los andaluces. Todo poco a poco, sin prisas todavía, pero sin pausas presumibles.

Estamos locos? Hace dos años no lo habríamos creído. Están cambiando los conceptos políticos. Hay una invasión de audacias en el lenguaje. Pero, sobre todo reina un escepticismo tranquilo. Aquí no pasa nada. Se detecta un malestar que no está siempre residenciado en la vieja derecha, cada día más inexistente por efectos el tiempo, y no del atmosférico precisamente. Pero se trata de un malestar fatalista y pasivo, una especie de actitud cuya formulación sería: ¿Qué le vamos a hacer?

La izquierda descontenta nada dice. Y si dice algo, pronto calla. En sus conversaciones con el director de El Mundo, Zapatero ha mostrado su convencimiento de que la derecha le ha enseñado a él que la izquierda propicia el avance de la democracia. Dos preguntas piden paso: ¿Qué izquierda? ¿Qué avance?

Tal vez se esté confundiendo el socialismo con un añejo radicalismo de tipo republicano que se remonta a los modos y a los tics del año 1931. Los nacionalismos que en tiempos de la II República estuvieron a raya y dentro de muy moderados límites aparecen hoy desmandados. Se percibe en cierto socialismo, no precisamente reaccionario, algún síntoma de alarma. Alfonso Guerra cree que logró “cepillar” el Plan Ibarretxe, se supone que por virtud de su condición de presidente de la comisión constitucional del Congreso de los Diputados. No ha llegado a tanto. El nacionalismo ha adquirido vigor, el vigor que le da su propia componente conservadora, que no todo es ETA en Euskadi ni ERC en Cataluña. Mientras tanto, lo que se cuartea es el mapa de España, su distribución territorial de siempre. En ese empeño coinciden los nacionalistas de todo signo.

No hay más cera que la que arde. Felipe González ha vuelto a su antiguo silencio igual que Rodríguez Ibarra. Hace casi un mes que no hablan. González dijo entonces que no compartía el optimismo de Zapatero sobre el final del terrorismo en España. Después vinieron las cartas etarras de extorsión, que parecían darle la razón en alguna medida. Ibarra se atrevió a decir que la dignidad no puede ser vencida por eficacia en materia antiterrorista. De Guerra ya hemos hablado. Ahora dice ZP que de las metáforas que utiliza unas son más brillantes que otras. No le gustó que comparara las perspectivas de España con la disolución de la Unión Soviética. Y es que a Zapatero le encanta la exactitud. Por eso ha manifestado a Pedrojota, refiriéndose a Conde-Pumpido, que “tenemos el mejor fiscal general del Estado que ha habido en la democracia”.

El proceso de poder
Román Cendoya Periodista Digital 18 Abril 2006

Estamos viviendo un proceso. No es un proceso de paz. Estamos inmersos en un proceso de reparto político a cambio de poder. Nada de paz. Se pervierte y se prostituye el término. La “paz” es el señuelo del poder. La palabra paz, como la utilizan el gobierno del PSOE, el nazionalismo entero y por supuesto los terroristas, es sinónimo de rendición y de contrapartidas políticas. A cambio de más tiempo en el poder para Rodríguez, terroristas y nazionalistas obtendrán beneficios políticos. Yo no quiero la paz de la rendición. No quiero la paz de la injusticia. No quiero la paz de la rentabilidad del terror. No quiero la paz para cuya conquista hay que ser asesino o cómplice político de los terroristas. Lo importante para el País Vasco y para España es la libertad de los ciudadanos y que triunfe el imperio de la ley. Objetivos imposibles mientras se mantenga la unión política creada bajo la ficción de la “paz”.

La dignidad democrática de la sociedad española frente al terrorismo es ostentada por las víctimas del terrorismo. Siempre han confiado en la Constitución y en la justicia como únicos instrumentos válidos para reparar su dolor. Por ello, las víctimas no pueden ser sujeto activo político del mal llamado proceso de paz. A lo más que pueden aspirar es a recibir una palmada final para que tomen conciencia de cómo les han vendido. El arrinconamiento de las víctimas es una exigencia de los protagonistas organizadores del proceso. En las mesas de rendición sólo tienen sitio los que están pringados con el terror, tanto políticamente como criminalmente. Es fácil entender que en la misma mesa se encuentren los terroristas de ETA, los nazionalistas vascos, como usufructuarios del terror y el PSOE, ese partido que sabe lo laxo que hay que ser con el terrorismo desde que el GAL fue el GAL.

El Presidente Rodríguez ya tiene un sitio en la historia. No será el presidente de la paz, será el presidente de la rendición. Rodríguez es el presidente del gobierno que, después de que el Estado fuera consciente de que se podía derrotar a ETA desde la legalidad política, decidió rendirse y pactar con ellos para mantenerse en el poder mintiendo de forma masiva y continuada a los ciudadanos. Miente Rodríguez. Miente la vicepresidenta Fernández. Miente Blanco. Mienten los días pares y también los impares. Mintieron antes de que ETA hiciera público el documento que previamente habían pactado y lo siguen haciendo día a día desde que el “alto el fuego” está en vigor. El PSOE es desleal con sus socios y con la sociedad. La prueba de su grado de deslealtad es que lleva cuatro años negociando políticamente con los terroristas. Así son la ética y los valores de la izquierda española. El gobierno se empeña en decir que no habrá “pago político” y miente. El proceso continúa porque los terroristas saben que van a cobrarse, en beneficios políticos, cada día que mantengan su “alto el fuego”. Tengo la certeza absoluta de que todo este proceso sólo puede terminar de una manera: mal. Si ETA abandonara su actividad criminal (extorsión, asesinatos, terrorismo callejero y chantaje político) sería porque habría conseguido sus objetivos políticos. Es decir, el Estado habría fracasado porque el terrorismo habría alcanzado sus fines. Y si no los consiguiera, ETA volvería a asesinar con todo lo que eso supondría de desánimo colectivo y de sensación de fracaso. Bien es cierto que, en vez de terminar mal, puede terminar fatal. Esto es, que el gobierno ceda en el aspecto político y ETA continúe con sus actividades terroristas. Algo que ya ha comenzado a suceder con el envío de las cartas a los empresarios navarros con algún matasello con fecha posterior al alto el fuego.

ETA-Batasuna ha puesto sus condiciones políticas. Los terroristas suponen (o saben) que el gobierno no va a poner ningún problema para asumir las exigencias de los presos terroristas y les va a facilitar el regreso, como partido político, a los ayuntamientos. Algo injusto e inmoral cuando no ilegal. El presidente no puede echarse atrás. Lleva tres semanas afirmando en todos los foros posibles que “el proceso va a ser largo y con dificultades”. En sólo quince días ya han diagnosticado que el “proceso es irreversible”. El hecho de que Rodríguez está dispuesto a todo por permanecer en el poder no se puede presentar de forma más evidente. Y los terroristas lo saben.

Un poco más difícil es avanzar en la concesión de las reivindicaciones exigidas por los terroristas desde la histórica alternativa KAS, ahora conocida como Anoeta. ETA exige Navarra y la autodeterminación. El gobierno niega cualquier concesión parecida y Rodríguez ha dicho, por activa y por pasiva, que la autodeterminación no es negociable porque no está recogida en la Constitución. El problema es que el término ”autodeterminación” ha sido sustituido por el “respeto del derecho de los vascos a decidir su futuro”. Y la exigencia de la integración de Navarra en Euskadi ahora se llama “territorialidad”. En ambas cosas el PSOE ya ha hecho gestos suficientes para que los terroristas sepan que están en ello. Está claro, no hay un proceso de Paz. Hay un proceso de poder. La apuesta de Rodríguez por permanecer en el poder "como sea" supone aceptar que la práctica del terrorismo puede tener beneficios en forma de concesiones políticas, además de mancillar el honor y la dignidad de las víctimas y de la sociedad española. Nunca habrá paz sin dignidad, sin justicia y sobre todo sin libertad. Rodríguez, en vez de luchar contra el terrorismo, ha decidido pactar con él. No es la forma adecuada de resolver el mal llamado problema. Un día, desde un gobierno del PSOE, vía GAL, algunos intentaron resolver mal el problema y hasta aquí hemos llegado. ¿Hasta donde nos llevará Rodríguez? ¿Y cuánto tiempo amparará el PP y el cuatro veces engañado Rajoy esta barbaridad?

Burocracia catalana
Por JOSÉ Mª GARCÍA-HOZ ABC 18 Abril 2006

ANTES de publicarse o emitirse, cualquier anuncio de cualquier entidad financiera debe ser aprobado por el Banco de España. Una medida que trata de proteger a los ignorantes, o a los codiciosos, de los caraduras que ofrecen espectaculares e imposibles rentabilidades financieras. Aunque no lo parezca, abundan los consumidores pardillos incapaces de advertir que el único secreto que esconde una rentabilidad asegurada del 20 por ciento anual es una estafa, cuya víctima es él mismo.

Como es lógico, el visto de bueno del Banco de España permite que un anuncio se publique o emita en cualquier medio del territorio nacional. Ahora, sin embargo, han surgido algunas dificultades en Cataluña: como los anuncios deben difundirse en catalán, la Generalitat ha decidido que ella debe ser la autoridad supervisora que impida anuncios para incautos. De momento, los bancos y cajas anunciantes han conseguido un acuerdo en virtud del cual la supervisión de la publicidad sólo afectará a la pureza del lenguaje, aunque nadie está en condiciones de desmentir que la ambición última sea controlar fondo y forma de cualquier anuncio financiero.

Sea cual sea ese futuro, la situación actual de revisión lingüística, que obliga a presentar textos certificados por parte de traductores jurados, ya ha permitido o justificado, porque alguno lo considerará una ventaja, la creación de una nueva oficina burocrática, donde provectos funcionarios malgastarán su tiempo en determinar la exactitud de la traslación del castellano, o del inglés, o del alemán, al catalán, porque en Cataluña, como en el resto de España, funcionan bancos de diferentes nacionalidades.

Para mí tengo que la consecuencia más relevante de esta anécdota burocrática estriba precisamente en eso: el crecimiento imparable, y puede que deseado, de la burocracia. Con el barullo de competencias transferidas, no transferibles o en vísperas de transferencia no resulta fácil saber el número de personas que trabajan como funcionarios públicos en Cataluña, probablemente más cerca de 300.000 que de 200.000. La ignorancia de la cifra exacta no invalida, sin embargo, la afirmación de que en Cataluña hay cada vez más funcionarios públicos, en términos absolutos y relativos, lo cual supone una amenaza para el futuro de la cuasi nación.

Hace algo menos de cien años, Josep Pla escribió que Madrid era una ciudad de aristócratas y funcionarios. El maestro tenía razón, aunque ahora a los dos grupos entonces predominantes habría que añadir los de empresarios y profesionales. Sin embargo, entonces y hasta ahora, Barcelona y Cataluña habían fundamentado su modelo de vida sobre una preferente y casi exclusiva dedicación empresarial. Los pocos funcionarios que allí vivían, sobre todo los adscritos a la Inspección de Hacienda, eran percibidos como un mal inevitable. Y a la hora de esbozar su futuro profesional, la cabeza de los muchachos catalanes casi nunca consideraba la posibilidad de hacer oposiciones a la Administración Pública. El hijo de la burguesía descontaba que la empresa familiar era su destino natural, mientras que el menestral no dejaba de especular con la posibilidad de establecerse por su cuenta, con un pequeño comercio o un tallercito.

Ahora las cosas han cambiado mucho. De una parte, la famosa globalización ha abierto el mercado nacional a los competidores de todo el mundo, colocando a los empresarios catalanes en un punto ingrato, pues no tienen la superior tecnología europea, ni tampoco la más barata mano de obra asiática. Por otro lado, la oferta de trabajo público creciente permitirá que los jóvenes catalanes se planteen la función pública como destino profesional que no les obligue a vagabundear por el territorio nacional. Siendo, como soy, hijo, hermano y tío de funcionarios, no saldrá de mi pluma una palabra crítica sobre tan noble dedicación, pero tal compromiso no me impide advertir que los funcionarios no crean riqueza, que la riqueza -y Cataluña es la mejor prueba de lo que digo- la crean las empresas y los empresarios. Una Cataluña dedicada a supervisar anuncios financieros es, con gran pesar de todos, una Cataluña que va cuesta abajo.

josmaria@garcia-hoz.com

Retroceso
Por FLORENTINO PORTERO ABC 18 Abril 2006

Para la Unión Europea resultó difícil aprobar el fin de la ayuda económica a la Autoridad Palestina. Es evidente que con el dinero del contribuyente europeo no se puede financiar a grupos terroristas ni a gobiernos que niegan el derecho a existir del Estado vecino, así como toda negociación dirigida a resolver pacíficamente sus diferencias.

Es tan evidente como que el fin de ese flujo de dinero tendrá consecuencias negativas sobre la estabilidad política de Palestina, empeorará el nivel de vida de sus habitantes y aproximará aún más este gobierno a regímenes radicales como el iraní o el saudí. Se han tratado de limitar estos efectos incrementando la ayuda directa a la población, pero no será suficiente. Europa esperaba un giro en la posición de Hamás y se ha vuelto a encontrar con una reafirmación de sus posiciones.

Los islamistas de la Yihad han celebrado el inicio de una nueva legislatura israelí, un acto de evidente trascendencia democrática, con un nuevo atentado a cargo de un suicida. Como era de esperar, el presidente Mahmoud Abbas, máximo dirigente de Fatah, ha condenado el acto. Como era de temer, los dirigentes de Hamás han calificado el acto de respuesta legítima a la agresión israelí.

No hay voluntad de cambio, sino firmeza en sus posiciones tradicionales. Son fundamentalistas y están sinceramente imbuidos de una ideología radical que les lleva a asumir riesgos que para los aburguesados europeos resultan difíciles de creer.

En esta orilla del Mediterráneo damos por sentado que se avendrán a razones porque en el fondo pensamos que ellos son como nosotros. Pero no es así. Nunca lo ha sido. A lo largo de la historia encontramos innumerables casos de fanatismo, con consecuencias a menudo desastrosas.

Más aún, ellos están convencidos de que nuestra decadente conciencia nos llevará a rectificar y a ceder ante sus demandas humanitarias. Ahora nos mantenemos firmes, pero cuando las imágenes de desorden y miseria lleguen a nuestros hogares no seremos capaces de mantener la misma posición. No son los únicos que piensan así. Tanto en Estados Unidos como en Israel se desconfía de la cohesión europea, más aún cuando determinados gobiernos, como el español, trabajan en favor del entendimiento con los islamistas.

No podremos decir que nos han engañado. Los dirigentes de Hamás han repetido a menudo que rechazan la existencia del Estado de Israel, que no piensan negociar la paz y que el terrorismo es legítimo. Tampoco han negado el formar parte de una corriente islámica que está en contra del entendimiento con Occidente, que exige nuestro respeto a sus creencias a cambio de que nosotros renunciemos a nuestros valores constitucionales. No tenemos más opción que decir no, en Ramala, en París o en Madrid.

Ciudadano Reid
José Luis Múgica. Madrid ABC  18 Abril 2006

El ciudadano norirlandés llamado Alec Reid está siendo portada en la prensa española. Parece ser que dicho señor practica una doble actividad: la de sacerdote católico y la de componedor e intermediario con unos asesinos organizados en una banda terrorista. Ya es desgracia y mala suerte que un estado, como el hasta ahora llamado español, no pueda por sí mismo combatir y destruir a una banda de criminales. Yo siempre he creído que los estados se organizaban principalmente para defender a sus ciudadanos de las agresiones internas y externas. Que para eso existían la policía y el sistema judicial. Pues parece que no, hay que acudir a intermediarios. ¡Que le vamos a hacer, si no hay más remedio!

El caso es que una de las personas elegidas se ha mostrado como un gran conocedor de la realidad española y como especialmente dotado para ofrecer consejos a nuestra clase política. Hoy mismo ha recomendado la legalización de Batasuna-ETA, ya que «sin ellos -dice- no puede haber negociaciones de paz». Incluso amenaza al Partido Popular para que participe, pues, de lo contrario, lo que él llama diálogo se hará sin el.

Sus tesis me recuerdan a las del propio Otegi, junto al cual apareció portando pancartas «patrióticas» en Pamplona, en plena Semana Santa, y no precisamente en los oficios religiosos propios de estas fechas. Dijo, entre otras muchas barbaridades, que las víctimas del terrorismo no deben participar en una mesa de negociación. Tiene razón. Igual es que teme que le sobrevenga vergüenza y no pueda soportar tal incómoda presencia.

Es tal la sorpresa que me ha producido que diga que están (no sé a quiénes otros se refiere con la forma plural) de misión, que me he dirigido al Superior de la Orden de los Redentoristas en Roma para que me confirme si Alec Reid pertenece a dicha orden, y si ha sido enviado a España para predicar la misión que él dice.

En una cuestión sí hay que agradecer al reverendo Alec Reid que participe en esta ceremonia de la confusión. Ayuda a comprender la sinrazón de los comportamientos de la clase política.

Café para todos, empezando ahora por Andalucía
Editorial Elsemanaldigital 18 Abril 2006

Como consecuencia del Estatut catalán, se propone ahora que Andalucía sea reconocida como nación y tenga numerosas atribuciones estatales. Empieza un nuevo "café para todos".

18 de abril de 2006. El presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, y presidente también del PSOE, Manuel Chaves, ha iniciado su propio proceso de reforma estatutaria. Siguiendo aparentemente la inspiración del Estatuto de Cataluña que el PSOE de Pasqual Maragall pactó con los nacionalistas, PSOE e Izquierda Unida proponen un nuevo Estatuto que según el Partido Popular rebasa los límites de la Constitución.

El primer aspecto polémico de la propuesta socialista es la consideración de Andalucía como nación. Para los dos partidos de izquierdas Andalucía es una "realidad nacional", y así lo quieren reflejar en una enmienda al primer artículo del proyecto. El PSOE había pactado antes con el PP una redacción respetuosa con la Constitución, al hablar de "nacionalidad histórica en el marco indisoluble de la nación española". Pero a Andalucía ha llegado el ejemplo catalán, y el PSOE no quiere decir en Sevilla cosas distintas que en Barcelona.

No es el único aspecto que va a ser objeto de debate. Como en Cataluña, el proyecto de Chaves afirma la existencia de una ciudadanía andaluza, con derechos y deberes diferentes y específicos, al margen de lo recogido en la Constitución de 1978. Esto, y la nueva regulación de las competencias –se trata de que Andalucía no tenga ninguna competencia menos que Cataluña-, puede estar reñido en el fondo y en la forma con la unidad constitucional de España. Los únicos asuntos en los que el proyecto andaluz no alcanza las exigencias de lo aprobado en Barcelona son los relativos a la financiación, donde Chaves se ha mostrado menos ambicioso, probablemente por reconocer ahí su punto más débil.

En el debate parlamentario sobre el Estatut catalán Mariano Rajoy advirtió del riesgo de debilitamiento y disolución del Estado inherente al proyecto de Maragall y Josep Lluís Carod-Rovira, avalado por Zapatero. Todos los derechos que tengan los españoles de una región serán inevitablemente reivindicados por todos, y de la misma manera ninguna Comunidad querrá ser menos que las demás. Así, los partidos mayoritarios de Cataluña, al poner por escrito sus planes, fijaban a la vez un modelo para futuros Estatutos. Y España se convertiría así en un Estado casi sin atribuciones y cimentado sobre diecisiete naciones diferentes.

Lo que sucede en Andalucía debe ser motivo de reflexión sobre el Estatut catalán. Como se advirtió, el Estatut modifica la vida constitucional de toda España, no sólo la de aquellas cuatro provincias, y por eso es lógico que todos los españoles opinen y voten sobre él. Además, es necesario que el PP y todos los que desde la sociedad se opongan a la desaparición de la nación y del Estado y a la división de España planteen respuestas modernas y atrevidas, como puede ser el "modelo valenciano", respetuoso a la vez con la España constitucional y con la diversidad regional. Otra cosa será arriesgarnos a un nuevo y peligroso "café para todos".

El PP ni "acetó" ni "aceta"
Santi Lucas elsemanaldigital 18 Abril 2006

Este visionario del Derecho, guía de la justicia verdadera y glosador raudo y preciso de complejos sumarios judiciales, Fauno y Mercurio de las leyes humanas, que es también conocido en la Tierra como Pepiño Blanco, "el sabio de Ferraz", truchimán aventajado, símbolo de probidad y rectitud, prudente y sabio, ha dicho que el auto judicial del 11-M es contundente y claro en la identificación de los autores de la masacre. Se acabó lo que se daba. Enésimo decreto de cierre. 762 días de investigación (que Blanco da por concluida) y casi 1.500 páginas (que Blanco deglute y expurga en unos minutos) terminan con una lección magistral de nuestro paladín político: "El Partido Popular no acetó la verdad política en la Comisión de Investigación y no aceta la verdad judicial sobre el 11-M". Este Pepiño Blanco es un tipo realmente acetoso.

Pero este hombre es más infeliz que un cubo. ¿Cómo va a "acetar" el Partido Popular la versión única, mendaz y escueta del atentado del 11-M que ofrece el "documentado" Blanco? Ni la verdad política se obtuvo en la Comisión de Investigación parlamentaria, cerrada con una "inacetable" prisa y manipulación por parte del partido socialista, ni tampoco la verdad judicial está asentada, menos mal, en las palabras "inacetables" y de balde con las que la resume Blanco.

En torno al 11-M hay una nebulosa espesa que los socialistas quieren eludir abroncando encima al PP. Sea cual sea la conclusión final, que algún día resplandecerá sin bombillas de tres al cuarto como Blanco, el partido socialista deja un rastro de egoísmo y de falta de apego a la verdad escandalosos. Si hubiera habido alguna sinceridad en su búsqueda no se habría cercenado a cada paso. "Acetar, acetar", lo único que puede "acetar" el PP, y cualquier hijo de vecino de otro o ningún partido, es la verdad, sin intermediarios, sin atajos, sin lecturas precipitadas, sin engaños, sin tergiversaciones del auto judicial, sin intromisiones ni presiones, sin máscaras ni papelones, sin reñir a los ignorantes, sin recriminar las dudas, sin descalificar las incógnitas, sin casar a golpes el rompecabezas, sin zanjar los enigmas por decreto, sin confundir las imputaciones ni los móviles, sin descartar los objetivos de la matanza, sin cortapisas ni restricciones.

"Acetar" otra cosa sería secundar una farsa, compartir la apariencia, sucumbir al señuelo. "Inacetable" de toda "acetación".

¿Alguien tenía dudas?
Fernando Berlanga minutodigital 18 Abril 2006

¿Pero es que alguien tenía dudas? Yo no. Tras la visita de Rajoy a Moncloa, lo dije: “Una vez más te toman el pelo Mariano”. Lo he recalcado posteriormente hasta la saciedad. Porque veinticuatro horas después de la reunión, ya estaban el Gobierno y el PSE cruzando la línea roja. Ahora, la cruzan incluso marcándose un céili con un clérigo irlandés, al que por cierto presentan en TVE como mediador en el conflicto vasco. ¿Qué conflicto? Coño si, el que impide la paz. ¿Qué paz? ¿Cuando hemos estado en guerra?

Ahí está. El lenguaje de los terroristas asumido por un Gobierno que encima impulsa otro de los grandes anhelos de esa gentuza: internacionalizar el problema. Al mamarracho con alzacuellos, debemos unir la visita hace unas semanas del ladrón de petróleo, conocido también como Kakofi Annan, para sugerir la mediación de la ONU. Entre medias, por supuesto, hemos continuado asistiendo a gestos y declaraciones deleznables tanto de miembros del Gobierno como del PSOE. Qué decir de la reflexión de ZP en El Mundo sobre la reciente foto de la socialista Gemma Zabaleta con la abogada de ETA Jone Goiricelaya en una convocatoria en San Sebastián de mujeres vascas “por la paz”, mientras en Bilbao se reunían la socialista Rosa Díez y la víctima del terrorismo Pilar Elías en defensa de la constitución y de las Víctimas: “Cuando las vi en un periódico como el suyo, que suele tener la habilidad de poner fotos en contraposición, pensé que quizá una foto se adelantaba a su tiempo y que quizás la otra era una foto un poco retrasada en relación a su tiempo. Es decir, que quizá había quien corría demasiado y quien todavía no había empezado a salir a la carretera por la que vamos a transitar”; tampoco me olvido de la compasión de Pepinocho Blanco por Otegui; ni de los socialistas navarros esquivando apoyar que la Comunidad Foral no es moneda de cambio en la “negociación” con los etarras.

Entrecomillo la palabra negociación porque a eso que tiene entre manos Rodríguez con sus amigos del kukus klan con boina no se le puede llamar tal. Más bien debiera sustituirla por bajada integral de pantalones en nombre de todos a cambio de lo único que a toda costa desea el vanidoso y suicida presidente: perpetuarse en La Moncloa pensando bien; pagar ayudas oscuras siendo mal pensado - piensa mal y acertarás -. Vivimos un proceso de normalización de la humillación. Los muertos, los extorsionados, los exiliados, las víctimas en definitiva no cuentan. Si la mentira del proceso de paz, que simplemente es la rendición del Estado de Derecho ante una banda criminal.

Visto el éxito de cacarear el cuento todos los días desde múltiples estercoleros mediáticos, quizá este pacificador de pacotilla, para completar su política de la inmoralidad, la mentira y la cobardía redomada, podría empezar también a hablar de procesos de paz con las bandas que asaltan joyerías, con los narcotraficantes, con los violadores, los pedarastas y en definitiva resto de delincuentes que como ETA, un día sí y otro también, riegan el presente de nuevas víctimas.

En el PP parece ser que empiezan a caerse del guindo tras ver cómo el sujeto ha vuelto a reírse de su líder. De hecho, asegura Federico Quevedo en El Confidencial.com, que Rajoy impone de nuevo la línea dura ante la política antiterrorista de Rodríguez. Nunca es tarde si la dicha es buena. Pero creo que los populares deben pasar a la acción de una forma más contundente. Oposición irrespirable. Todo esto es inadmisible. La calle y el Parlamento. Manifestaciones y moción de censura ya. España es ahora mismo un coche que camina por una autovía en dirección contraria. ¿Cuando vamos a parar al kamikaze? ¿Cuando ya no podamos contarlo? Las avestruces ni ganan elecciones ni escriben un futuro digno.

Un matasellos certifica que en ETA todos son buenos chicos.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 18 Abril 2006

Cada vez está más claro que Zapatero nos va a obligar a que todos compremos un diccionario Zapaterés – Español. Y no es barato. Veamos el porqué de tal dispendio.

Los hechos, todos los cuales figuran en las hemerotecas, fonotecas y videotecas son:

1.- Zapatero ha reiterado decenas o centenas de veces que “la paz con ETA” se conseguirá sin hacer concesiones políticas o pagar precio político.

2.- Es un hecho contrastado que ETA y sus chicos son crueles asesinos pero no son tontos.

3.- Si ETA quisiese la paz sin concesiones por parte de Zapatero, se habría autodisuelto o bien habría entregado sus armas alguna ONG de ayuda a movimientos terroristas, o al mismísimo Zapatero. Si no hace eso es porque va a negociar con Zapatero y comprobar como ellos mismos dicen que Zapatero cumple sus condiciones.

4.- Es un hecho demostrado, que Zapatero oye, ve y sabe leer, por lo que conoce las reclamaciones que no cesan de hacer los etarras para mantener el alto el fuego.

5.- De viejo es sabido el arte que tiene Zapatero en llamar a las cosas por otro nombre.

De todo lo dicho y sabida la necesidad imperiosa de Zapatero de hacer creer al país de que ETA se ha terminado sin haberse acabado, a Zapatero solo le queda conceder a ETA lo que pide pero decirle al país que bajo ningún concepto hace concesiones a ETA.

Así pues y porque así lo dirá Zapatero, no hará jamás ninguna concesión política a ETA, si acaso hará concesiones humanitarias, no políticas.

Zapatero no pagará jamás un precio político a ETA, solo recompensará a los etarras el esfuerzo que hacen por quedar en el paro, por tanto Zapatero solo pagará a ETA un subsidio de desempleo que palie la situación de desamparo en que queda ETA tras su heroica decisión de no matar de momento.

Si todo ello no fuese suficiente, Zapatero recurrirá a su varita mágica, que le permite negar los hechos con una caradura angelical sonriente.

Que ETA manda cartas de extorsión con fecha 7 de abril en el matasellos, basta que salga Zapatero por la SER diciendo que “ Las cartas de extorsión conocidas hace unos días son anteriores a esa fecha, según ha constatado el Gobierno”.

¿Se dan cuenta del truco que usa ?, nos dice que las cartas de extorsión conocidas hace unos días llevan matasellos anterior al 22 de marzo, el falaz embolicador Zapatero no dice que ETA no ha mandado una sola carta de extorsión después del 22 de marzo, con lo facil que es hablar claro, pero como es un hecho que hay cartas con matasellos posterior al 22 de marzo, pues nos embolica con un buen pase de manos, una abracadabra y listo, si hay cartas anteriores al 22 de marzo esas son “las conocidas hace unos días”, las que llevan matasellos posterior al 22 de marzo no son las conocidas hace unos días, en zapaterés son solamente “elementos que producen escasa preocupación conocidos hace unos días”.

Además consigue que olvidemos que lo que nos interesa es la respuesta a una pregunta muy simple, para la que no es necesario saber de matasellos.

Señor Zapatero ¿puede asegurarnos que ETA no ha cobrado un euro de sus extorsiones después del 22 de marzo?

No sufran ustedes, ETA no sigue cobrando el impuesto revolucionario, desde el 22 de marzo solo ingresan lo que en zapaterés se llama “aportaciones voluntarias de los empresarios vascos y navarros que desean fervientemente la paz”

La hoja de Ruta de Zapatero al Infierno tiene en puertas quemar las etapas correspondientes a la legalización de ETA – Batasuna, de ir soltando presos que se declaren buenos chicos, y de sacar un decreto ley por el que se establezca que el tiempo pasado por los buenos chicos de ETA en la cárcel o en la lucha armada, se considerarán días cotizados a efectos del desempleo en la escala máxima. De modo que cada buen chico de ETA que salga de la cárcel lo hará cobrando el subsidio de desempleo, solo hasta que ingresen en la policía vasca

Andalucía es una realidad nacional
Federico Fijo Quintero Periodista Digital 18 Abril 2006

Estamos contentos los andaluces. Ya me dirán. Porque la chistera socialista ha decidido que somos una realidad nacional, suponemos que independiente de España, la única nación hasta la fecha.

Mientras el PSOE acusa al PP de querer minar el avance del estado de derecho según las directrices de Génova, éste arremete contra los socialistas manifestando su voluntad de destruir España y la soberanía nacional del pueblo.

Lo cierto y verdad es que el 90% de los andaluces no deseamos que Andalucía sea una realidad nacional, precisamente porque consideramos que la única realidad nacional es España, tal y como se deduce de la Constitución de 1978, posible gracias a la entidad del pueblo español, todo él, como sujeto constituyente de la misma -cosa que ahora parece que tampoco es cierto según los doctos dirigentes del PSOE-.

El papel del sempiterno y aburrido Chaves en la formación y fundamentación del nuevo estatuto andaluz no hace más que hablar de su reincidente y conocida incapacidad para gobernar una región que no se merece un presidente como él. Su afán por copiar y repetir el estatuto catalán de modo literal deja abierta las puertas al más infame fracaso como pueblo y como sujeto de decisión. Porque este nuevo regimen supeditado a la decisión de vascos y catalanes, deja fuera de juego, y de cualquier iniciativa, a los andaluces, historicamente paganos de las riquezas ajenas y lejanas del norte de España.

El blindaje de competencias en materia económica y judicial dejará a Andalucía en la precariedad más absoluta porque la solidaridad económica por parte del Estado Español cesará sin remisión, pero los privilegios orgánicos de las comunidades más ricas tendrán que seguir manteniéndose a costa de las poblaciones más numerosas y más pobres, como siempre ha sido.

Lo más triste es que este ancestral "solar de España" seguirá soportando el yugo del ardir socialista para seguir sine die en el poder, regalando bocadillos de mortadela a los ancianos y pagándoles el billete de autobús para que ondeen sus banderitas en los mítines, porque el cortijo de los señoritos andaluces, estos del PSOE e IU, no puede dejar de serlo. Sería el desastre de muchas casas. Además, hay mucho ganado que apacentar y muchos fardos que guardar. Si no que se lo digan a los defensores del PER.

La desorganización territorial, gobiernos en el desorden y el descaro político
Víctor Corcoba Herrero Periodista Digital 18 Abril 2006

A raíz de haberme instalado en el prefijo de la negación, después de la ración de zancadillas y puñaladas recibidas, camino con una desmotivación que no tiene manos la santa esperanza, por más paciencia que tiene conmigo, para reanimarme. Lo veo todo mangas por hombro: la desorganización territorial, gobiernos que gobiernan en el desorden más desconcertante y políticos con un descaro impresionante. Ya no existe el tajo de la constancia, del método y de la organización. Desde esta perspectiva de los desbarajustes, considero importante que la autoridad recupere su nobleza de linaje humano respecto a los derechos propios de las instituciones, de la familia y de los ciudadanos. Además, nos interesa organizarnos para promover historias de concordia, de coherencia y honradez, que dé al mundo territorialidad de espíritu fraterno que haga cambiar los planes de esa plaga enfermiza que se nos viene encima, la de los terroristas suicidas entrenados y listos para la acción.

Me preocupan las divisiones y el orgullo que nos divide. El revoltijo territorial. La maraña en la que se mueven políticos funcionariados. Cuando el Estado se desorganiza, el pueblo se desespera y los territorios, más pronto que tarde, muestran su descontento. Al parecer, esa sensación invade actualmente a los españoles que suspenden, por goleada, la política territorial impulsada por Zapatero. La verdad es que resulta bastante complicado dilucidar dónde llega la autonomía de un municipio y la del otro, entre provincias o comunidades autónomas. Lo del principio de solidaridad para un equilibrio económico adecuado y justo entre las diversas partes del territorio parece un amor imposible. Se queda a los sones de la música celestial, o sea, en pura letra constitucional. Sólo hay que hacer turismo por España, mirar y ver, como unas normas estatales implican o se interpretan, según el lugar, de manera distinta. El privilegio social y económico, en ciertas zonas, se llega a confundir con el concepto de coto territorial; es tan sumamente descarado el límite, que la injusticia se palpa en los labios de las gentes.

Por desgracia, abundan los ejemplos de obstáculos a la solidaridad, al buen rollo entre pueblos y gentes, al ver que los derechos y obligaciones varían según residencias. La crispación revienta por sí sola. Hay una especie de xenofobia, cierre arbitrario e injustificado de fronteras en cubierta, que de manera tácita discrimina unos territorios de otros. La lengua es un peso pesado. Esto dificulta a la hora de moverse, de buscar trabajo, inclusive dentro de la propia administración pública. El mal uso que algunos gobiernos autonómicos hacen de las distintas modalidades lingüísticas, es un evidente muro de discordia. Ciertamente, el castellano es la única lengua española oficial del Estado que implica a los españoles al deber de conocerla y el derecho a usarla; y no otra. Lo dice la Constitución, poseedora de un rango superior a los Estatutos. Quede claro, sin embargo, que también soy un defensor de las lenguas autonómicas, de las raíces ancestrales de nuestra cultura, como el que más, faltaría plus; pero también entiendo que una solidaridad efectiva ha de cultivar políticas y programas que unan territorios, lenguas y lenguajes, sin poner maliciosas barreras que nos separen.

El espíritu de solidaridad entre territorios y gentes ha de ser un espíritu abierto al diálogo (debiera ser el credo para todos los políticos), a la búsqueda del asentimiento que hunde sus raíces en la verdad y nunca en intereses partidistas. El que leyes fundamentales nazcan sin un consenso de aceptación mayoritario podríamos calificarlo de mal augurio. Es el caso de la educación española, por ejemplo ¿Tan arduo es que la gente se entienda y que pueda llegar a un pacto? ¿Por qué esa desavenencia de manera sistemática? ¿No hay forma de confluir en algún acuerdo? Nos da la sensación, a veces, que los políticos (de todos los bandos) piensan más en el voto que en el bien común, en lo políticamente correcto antes que en la libertad de buscar y decir la verdad, pulso esencial para la comunicación. Todo esto genera un aluvión de tensiones inútiles y absurdas, de episodios inadmisibles. Y a uno, a pesar de la innata ingenuidad que lleva consigo, le cuesta aceptar las cacareadas torpezas de que unas administraciones de un signo torpedeen a los de otros signos, y las otras a las unas del siguiente signo, y que lo hagan con una desfachatez total. Si reflexionásemos con autenticidad y tomásemos el solidario compromiso de hacer patria, para luego poder hacer mundo de verdad, llegaríamos a los verdaderos protagonistas, que no son otros que los ciudadanos, con los brazos abiertos, sin distinción alguna. El chabolismo sería un cuento y la marginalidad una novela.

Para colmo de males, durante los últimos tiempos se han intensificado, a mi juicio, de manera precipitada y desordenada procesos de descentralización política y de transformación, que han disociado, desvinculado y disgregado una unidad de Estado, de nación española, que garantiza el derecho a la autonomía. El hecho de que las personas constituyan el centro del desarrollo, debiera ser el punto de referencia de todo lo que se hace para mejorar las condiciones de vida, por igual en igualdad de ley y libertades, en un territorio que se llama España, constituido en un Estado como nación. Nos consta que la maquinaria de controles constitucionales funciona a pleno rendimiento, precisamente, por el desbordamiento de casos supuestamente ilícitos. Explotación, amenazas, sumisión forzada, negación de oportunidades, son cuestiones inaceptables que se dan todavía a diario en estos muros de la patria mía –como diría el poeta-, contradiciendo la noción misma de solidaridad humana.

El galimatías de competencias entre administraciones también dificulta enormemente la resolución de conflictos humanos. El problema no es tanto acrecentar las competencias, como que los gobiernos de las diversas administraciones asuman con responsabilidad la tarea de protección a los débiles e indefensos y la defensa de los valores para todos los ciudadanos. Eso sí que sería llegar a un Estado estable, propicio para la amistad entre ciudadanos. No haría falta la justicia ¡Qué alegría! Estaríamos organizados, con gobierno de orden (no de ordeno y mando) y sólo los caraduras pasarían dificultades para sobrevivir en un territorio de ecuanimidad y honestidad.       corcoba@telefonica.net

Irán
La crisis que viene
GEES Libertad Digital 18 Abril 2006

Lo peor de Irak, contrariamente a lo que se dice, no ha sido la post-guerra, pues eso sólo le está afectando, en nuestro bando, a los Estados Unidos. Fue mucho más grave la pre-guerra, pues quien salió profundamente herida de ella fue la llamada comunidad internacional y las instituciones que la representan, como la ONU. En el caso de Irán la historia parece empeñada en querer repetirse.

Los ayatolas están firmes y en pena negación de lo que el dirigente de la agencia de la ONU sobre la energía atómica, el egipcio y premio Nobel de la Paz Al Baradei, dijo hace escasos días: "no puedo afirmar que Irán esté desarrollando y tenga interés en un programa nuclear". El presidente iraní lo acaba de hacer público. Irán, enriqueciendo uranio, es ya, técnicamente, parte del club nuclear. Que lo sea del club del armamento atómico es ya cuestión de tiempo.

Esa es la realidad con la que tiene que lidiar ahora la ONU cuando discuta qué hacer con las violaciones iraníes de los acuerdos suscritos. Pero lo que a todas luces parece que va a pasar es que el Consejo de Seguridad será unánime en condenar a Irán pero incapaz de llegar a un acuerdo sobre qué medidas coercitivas tomar para que el régimen fundamentalista respete la normativa internacional. Teherán confía en que su caso sea como el del Irak de Sadam, que acumule condenas retóricas pero también inacción.

Ahora bien, si la ONU no hace nada más que discutir está también claro que volverá a automarginarse de la escena relevante internacional, porque Irán es demasiado importante con un arma atómica como para no hacer nada. Los países del Golfo, de hecho, ya se han reunido para estudiar posible medidas en el caso de que Irán siga adelante con su programa atómico.

Pero la solución no es sencilla. Por un lado, el actual presidente americano está empantanado en una lucha por su propia imagen política que le hace poco inclinado a otra intervención militar. Muy grave tendría que ser el peligro para que se atreviese a pedir a su país ese sacrificio. Incluso un ataque limitado, posible desde el punto de vista técnico-militar, podría acarrear consecuencias muy negativas si no se produce, además, un cambio de régimen en Irán. Los Estados Unidos hoy por hoy prefieren aumentar la presión diplomática y esperar que los ayatolas caigan como una fruta madura.

Otros confían en que Israel, llegado el momento, realice una acción militar que elimine la capacidad de desarrollo nuclear iraní. Si no completamente, tanto que con sanciones impida su reconstitución. El problema es que el panorama electoral israelí puede que haga más difícil una acción de esta naturaleza y que lleve a pensar a los dirigentes en Tel Aviv y Jerusalén que, al final, los americanos harán lo que tienen que hacer.

El caso es que de momento todos apuestan por dejar correr el tiempo. Pero como la retórica es cada vez más encendida, los ojos se vuelven sobre la ONU como organismo que debe guiar el camino a seguir. En la medida en que no pueda hacerlo, y no lo puede hacer dada la composición del Consejo de Seguridad, volverá a ser la ONU la que más sufra a corto y medio plazo. Claro que no hay mal que por bien no venga. A lo mejor así, esta nueva crisis acaba por eliminar las pocas esperanzas que quedan en que esta organización sirva para algo.

Separatismo
PLATAFORMA ESPAÑA Y LIBERTAD DENUNCIA QUE SOZIEDAD ALKOHOLICA TOCARÁ EN VIÑAROCK
ESPAÑA Y LIBERTAD 18 Abril 2006

Los próximos 28, 29 y 30 de abril, se celebrara en el Auditorio Municipal de Villarobledo, Albacete, el festival Viñarock, que cuenta entre los participantes con el grupo procesado por enaltecimiento del terrorismo en la Audiencia Nacional, Soziedad Alkoholika.

El festival cuenta con patrocinadores de la talla de Coca-Cola.

La coordinadora general de Plataforma España y Libertad se ha personado hoy mismo en la sede social de Coca-Cola España para entregar una carta personal al Presidente de la compañía, Marcos de Quinto.

En la carta se informa al presidente de Coca-Cola sobre todo lo relacionado con Soziedad Alkoholika:

CocaCola España patrocinará este festival, imaginamos que desde el total desconocimiento de la participación de este grupo musical.

Las letras de las canciones de Sociedad Alkoholika, así como su postura ante las denuncias de los movimientos cívicos, causan un profundo dolor a las víctimas del terrorismo y a un buen número de ciudadanos españoles que en esta ocasión asisten perplejos al apoyo económico de su empresa a un festival que no duda en contratarlos.

En la pasada manifestación de las víctimas del terrorismo en Madrid, a la que acudieron cerca de un millón cuatrocientas mil personas, pudimos comprobar como muchas víctimas del terrorismo y asistentes consumían CocaCola sin saber que estaban ayudando a financiar eventos en los que participan grupos musicales como Sociedad Alcohólica

La carta finaliza pidiendo a Coca-Cola que no patrocine el festival o que en su defecto inste a los organizadores a que suspendan la actuación de Soziedad Alkoholika si desean contar con su patrocinio:

Por lo antes descrito, Plataforma España y Libertad, integrada por más de 50 colectivos cívicos de toda España le ruega con todo respeto, que proceda a retirar su patrocinio al festival ViñaRock o que en su defecto, inste a los organizadores a que suspendan la actuación de Sociedad Alkoholika, ya que entendemos que la presencia de CocaCola en el festival no es compatible con grupos musicales procesados por enaltecimiento del terrorismo.

Contacto: Yolanda Morín
GSM: 600.437.500

Nacionalismos
COMIENZA EL EFECTO DOMINÓ DEL ESTATUTO CATALÁN
Minuto Digital 18 Abril 2006

La solución de los socialistas para las desigualdades que consagra el estatuto catalán no es otra que igualar al resto de comunidades en todo lo malo que trae ese engendro federal-separatista. La primera en apuntarse en esta nueva versión del “café para todos” ha sido Andalucía. Siguiendo el modelo catalán los socialistas han impuesto su definición de Andalucía como realidad nacional, eliminando cualquier referencia a la «unidad indisoluble de la nación española».

El proyecto socialista de estatuto andaluz imita al modelo catalán, en lo que es ya una clara estrategia del PSOE para trasformar el modelo de estado de espaldas al pueblo, a través de unas reformas estatutarias que eviten el pronunciamiento soberano del pueblo sobre el nuevo estado federal que se está gestando y hurten el debate público sobre la cuestión.

En el proyecto andaluz se incluye, su propio Título de Derechos y Deberes similar al del Estatuto de Cataluña, haciendo la competencia a los derechos fundamentales recogidos en la carta magna. Insiste asimismo en la fragmentación administrativa y en la creación de auténticos espacios estancos de poder a través de competencias exclusivas blindadas en la que el estado nada tiene que decir, compartidas y ejecutivas en la línea catalana, pero no se queda ahí, ya que las enmiendas del PSOE proponen trasladar el modelo de limitar al Estado su capacidad para dictar legislación básica, que queda reducida a meros principios.

Igualmente el proyecto socava la soberanía nacional al elevar a iguales las instituciones autónomas y las estatales, estableciendo una relación de bilateralidad similar a la del estatuto catalán. La nueva Taifa tendría facultades para designar miembros del Banco de España, de la Comisión del Mercado Nacional de Valores, de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, del Tribunal de Cuentas, del Consejo Económico y Social y demás organismos reguladores, así como del Tribunal constitucional y CGPJ (sic). El Estatuto andaluz prevé también un sistema de justicia propio, con un Consejo de Justicia y la sustitución del T.S. por el TSJ como última instancia.

Curiosamente solo en la financiación es uno de los puntos en los que se aprecian diferencias más claras respecto al estatuto catalán, aquí si se respeta el principio de la multilateralidad, y es que Andalucía no puede permitirse el lujo de escupir sobre la solidaridad del resto de regiones españolas. El problema vendrá cuando el resto de autonomías también pretendan un estatuto a su medida, en los que cada cual querrán sacar su tajada pero no contribuir a esfuerzo común, ni pensar en los principios de coordinación, eficacia e igualdad.
 

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