AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 21 Abril  2006
¡Ciudadanos de España, uníos!
Antonio Robles Libertad Digital 21 Abril 2006

Navarra vencerá
Agapito Maestre Libertad Digital 21 Abril 2006

La política nacional cambia de centro, y se desplaza a Navarra
Pascual Tamburri elsemanaldigital 21 Abril 2006

Yo acuso: epitafio de una España abocada a ser el precio político que pagará Zapatero a ETA
Federico Quevedo El Confidencial 21 Abril 2006

Zapatero juega al mus
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 21 Abril 2006

ZP ha trazado una raya
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 21 Abril 2006

La tregua en la boca y la venda en los ojos
José Javier Esparza elsemanaldigital 21 Abril 2006

El tripartito de Maragall, a peor
Editorial ABC 21 Abril 2006

Lo importante es la voluntad
José Vilas Nogueira Libertad Digital 21 Abril 2006

Andalucía de los remedios
CARLOS HERRERA ABC 21 Abril 2006

Cambios para que todo siga igual
EDITORIAL Libertad Digital 21 Abril 2006

¿Honorable?
IGNACIO CAMACHO ABC 21 Abril 2006

CONTINUARÁ
MIQUEL PORTA PERALES ABC 21 Abril 2006

Brigada Político Socialista
EDITORIAL Libertad Digital 21 Abril 2006

El día que Maragall fue por lana
LUIS IGNACIO PARADA ABC 21 Abril 2006

Maragall se atrinchera en El Álamo
José García Domínguez Libertad Digital 21 Abril 2006

El circo catalán
Pablo Sebastián Estrella Digital 21 Abril 2006

¿Existe ETA?
Germán Yanke Estrella Digital 21 Abril 2006

Realidad nacional andaluza
Jorge Vilches Libertad Digital 21 Abril 2006

Pepiño lava más Blanco
Carmelo Jordá Periodista Digital 21 Abril 2006

LA FANTASÍA NACIONAL: cada nacido, nación
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 21 Abril 2006

Calcular con palabras
 La Razón 21 Abril 2006

Rajoy exige a Zapatero el compromiso de no vender Navarra ni pactar con Batasuna
C . M. La Razón 21 Abril 2006

El PSOE se niega a restituir la palabra «España» en el Título Preliminar del nuevo Estatuto andaluz
C. Morodo La Razón 21 Abril 2006

Las víctimas creen que la emisión de «La pelota vasca» en TVE busca «contaminar a la opinión pública»
B. TORQUEMADA ABC 21 Abril 2006

SOZIEDAD ALKOHOLIKA DEJA A VIÑAROCK SIN PATROCINADORES
Minuto Digital 21 Abril 2006

Desde la izquierda
¡Ciudadanos de España, uníos!
Antonio Robles Libertad Digital 21 Abril 2006

Vivo en un extremo de España donde nombrarla es sospechoso. No me pregunten por qué o sospechoso de qué. Por mi parte sólo puedo alegar que hoy España es la garantía constitucional de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Me explicaré: la desorientación de la izquierda después de la caída del Muro de Berlín ha encontrado sosiego en conceptos e ideas propios del pensamiento débil, convirtiéndolos en dogmas de fe. No se sabe bien por qué "descentralizar" es siempre bueno y "centralizar" malo. Acercar al ciudadano la gestión de determinados problemas sociales puede ser bueno, pero de otros muchos muy malo. ¿Ha sido bueno descentralizar políticamente las competencias sobre incendios? No. Los acontecimientos de Guadalajara demuestran que el celo político de una autonomía impidió que otras, o el Estado, actuaran coordinadas y de inmediato. Resultado, 11 muertos. Fíjense en Marbella: cuanto más pequeña llegue a ser la gestión política, más probabilidades hay de corrupción endogámica.

Descentralizar la gestión puede ser bueno casi siempre, pero descentralizar la autoridad política sobre la gestión es casi siempre malo. La razón es a la vez comercial, porque ahorra costos y aumenta la eficacia, y científica, porque la evaluación de una hipótesis exige tener la totalidad de los datos para comprobar su veracidad o conveniencia. Y también es más cómoda: ¿quién prefiere una Seguridad Social troceada que obligue al ciudadano a papelear permisos para poder ser atendido cada vez que sale de su comunidad de vacaciones? ¿Qué ganaríamos si mañana hubiéramos de enseñar el pasaporte en la frontera del Ebro cada vez que quisiéramos visitar nuestro pueblo?

Otro concepto es el de "pluralidad". Puede ser bueno para respetar diversas ideas, pero puede ser muy malo si su existencia exige trocear los criterios comunes que garanticen los derechos jurídicos universales de una comunidad. Es el caso de los tribunales de Justicia. Para qué creen ustedes que los nacionalistas catalanes quieren tribunales de Justicia propios, ¿para acercar la justicia a los ciudadanos? La mano de la ley, cuanto más lejos esté del entorno familiar y étnico, mejor. Y si no, recuerden cómo actúan determinados tribunales en el País Vasco en determinados casos, con determinada gente. O fíjense en el Fiscal General de Estado, Conde Pumpido, cuánta independencia judicial muestra frente al Gobierno. La connivencia entre el poder político y los jueces se impide mejor cuanto más alejado esté el uno del otro.

La lista de conceptos es interminable, pero todos tienen una característica común, si caen en el ámbito del Estado son malísimo por el mero hecho de ser Estado y buenísimos si pertenecen al de las autonomías, nacionalidades y naciones. Por ejemplo, el catalanismo es un pozo de virtudes, el españolismo un nido de fachas; Cataluña, Galicia o Euskadi son palabras hermosas para llevarlas cerca del corazón y España, exabrupto propio de inquisidores y centralistas cutres, casposos, lolailos y clericales; el toro, símbolo imperialista, el burro, dócil y abnegado, laborioso y víctima, como el pueblo catalán. Adivinen ustedes quién le explota y le maltrata.

Dice Pascal que el corazón tiene razones que no conoce la razón. Muchos ciudadanos españoles exiliados en nuestra propia patria compaginan corazón y razón. Intuimos con el corazón lo que la lógica de la razón nos asegura constantemente: Sólo el defensor del pueblo español nos puede proteger contra las reglas feudales del Sindic de Greuges (defensor del pueblo catalán), sólo el Tribunal Supremo y el Constitucional nos puede defender de las artimañas étnicas de tribunales y sistemas educativos reducidos a extensiones políticas de los nacionalistas. Sabemos que en determinadas autonomías seremos ciudadanos de segunda, súbditos incluso cuando de lengua y cultura se trate, y sólo la patria grande, la constitucional, la que no reconoce particularidad ni privilegio en ninguno de sus ciudadanos será la que nos garantice la igualdad efectiva. Lo mínimo que se le puede pedir a un Estado de Derecho es igualdad entre todos sus ciudadanos.

Hoy, sólo España nos garantiza de verdad ser ciudadanos iguales ante la ley. Por eso, lo más progresista, lo más moderno, lo más igualitario, lo más de izquierdas ( si se pudiera recuperar su concepto ilustrado) y a la vez lo más liberal es la reivindicación de España.

¡Ciudadanos de España, uníos! Parece ingenuo; no se equivoquen, no va dirigido a vuestros corazones, sino a vuestra razón y a vuestros intereses; juntos podríamos impedir el saqueo interesado del Estado de Derecho por parte de castas predemocráticas llamadas nacionalistas. Cuatro ideas predemocráticas, casi feudales, se han implantado por la tozudez y la determinación de cuatro iluminados; demasiada autonomía, más la manipulación escolar y mediática, y el terror en el caso del País Vasco, han triunfado en un tiempo histórico con hombres de Estado faltos de carácter y excesivo complejo de españoles.

Creo que hay que volver a armarse de conceptos intelectuales que nos ayuden a desenmascarar esta infantilización de la política. Y reivindicar España.

Rendición ante la ETA
Navarra vencerá
Agapito Maestre Libertad Digital 21 Abril 2006

Son apenas 600.000, pero valen por 44 millones de españoles. Me refiero a los navarros. Ya son los referentes últimos para que España no desaparezca. Haría bien el PP instalando su sede nacional en Pamplona durante unos meses o unos años, ya que no fue capaz de hacerlo en Barcelona mientras se tramitaba el Estatuto de Cataluña. De Navarra, sin duda, dependerá lo que queda de España. No me extraña que los medios de comunicación empiecen a tomarse la cosa en serio. Zapatero, no obstante, persistirá en su cobarde obcecación. Zapatero intentará entregar Navarra a los terroristas. Fracasará. Zapatero quiere "entregar" Navarra a ETA para acabar con el terror y, por supuesto, para perpetuarse en el poder. Imposible. Navarra nunca se dejará someter por los criminales de ETA.

Por lo tanto, si me permiten el tono épico, diría que la pretensión de cambiar "paz por territorios", lejos de alejar la violencia, creará un nuevo foco de ira y conflicto, que se extenderá más pronto que tarde por el resto de España. Presiento que Zapatero no ganará esta batalla. Más aún, Navarra podría poner en evidencia que la frivolidad de Zapatero es sólo una fase previa de la dominación violenta, después de una intensa campaña de anestesia sobre la ciudadanía, que nos tiene reservado su proyecto de destrucción de España. Los navarros defenderán con recursos históricos y argumentos políticos, con lucha y pasión, con palabras y moral, con uñas y dientes su identidad española, precisamente, por ser navarros. O sea, cuánto más navarro, como dicen por allí, más español.

Aparte de la contribución histórica de Navarra a la creación de España, es la historia reciente de la Comunidad Foral la que me permite augurar su triunfo, que en realidad sería el éxito de España. Algunos datos y nombres de esa historia son significativos. En primer lugar, tenemos que recordar la voluntad de los políticos navarros por defender su identidad española y, por supuesto, navarra, frente a los melifluos políticos de UCD y PSOE, que permitieron la Disposición Transitoria Cuarta en la Constitución de 1978, que contempla por diferentes vías la incorporación de la Comunidad Foral al País Vasco. Contra esa concreta cesión a los nacionalistas vascos surgieron reacciones navarras de carácter español muy serias, que mejor que peor han funcionado en las últimas décadas. En efecto, por un lado, Jesús Aizpún, por citar a un político sensato de la derecha, no se fiaba de UCD y, por eso, fue uno de los fundadores de UPN. Por otro lado, Víctor Manuel Arbeloa, entre otros buenos políticos del PSOE, se negó a seguir la línea nacionalista-vasquista, y defendió la creación del PS de Navarra. Ni que decir tiene que la colaboración y los pactos entre estas fuerzas ha sido permanente durante muchos años, especialmente para defender la autonomía frente a la integración-anexión de los vascos.

Sin embargo, Zapatero quiere, naturalmente, cargarse esta vía propia de los navarros para cumplir su pacto con ETA. En esa línea ha alimentado pactos en cinco ayuntamientos entre los nacionalistas de EA y PSOE. Zapatero y Rubalcaba intentarán anestesiar, por diferentes vías, a los suyos en Navarra para que hagan lo contrario de lo que hasta ahora defendía. Pero dudo de que lo consiga a corto plazo, primero, porque el PSOE de Pamplona para arriba no existe y de Pamplona para abajo muchos socialistas prestarían su voto a otra formación antes que integrarse con los vascos. En cualquier caso, el futuro de la Comunidad Foral Navarra es decisivo para todos los españoles. Primero, porque sin Navarra, nadie lo dude, España no es. Y, segundo, porque el funcionamiento político de Navarra, durante la democracia, a la hora de defender su autonomía política es una referencia democrática imprescindible para el resto de España.

En fin, si Navarra no venciera, Dios no lo quiera, los enfrentamientos reales entre españoles serían inminentes.

La política nacional cambia de centro, y se desplaza a Navarra
Pascual Tamburri elsemanaldigital 21 Abril 2006

Es moneda de cambio para unos, próxima sede del PP o "última trinchera de la derecha" para otros, campo de batalla para todos. Y Zapatero lleva el futuro de Rajoy a Pamplona.

21 de abril de 2006. Ayer jueves Navarra tuvo una visita poco habitual y para algunos poco deseada. El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, invitado por el presidente del Gobierno y presidente también de UPN, Miguel Sanz, expuso con claridad su compromiso con la identidad foral de Navarra y con la unidad de España.

¿Era necesario o se solemnizaba lo obvio? A quien piense que no es necesario expresar la adhesión al actual marco jurídico y la defensa de una identidad amenazada basta recomendarle la lectura de la prensa más reciente. La izquierda ha abierto una "cuestión navarra" para congraciarse con los nacionalistas vascos; y esa maniobra no sólo está abierta a cambios en las instituciones –porque los exige el nacionalismo, incluyendo la ETA de la tregua- sino que acepta la tergiversación nacionalista de la realidad pasada y presente de Navarra. Los nacionalistas quieren la Comunidad Foral, y los socialistas quieren el poder en Madrid. Mientras ambas cosas vayan de la mano nunca estará de más que Sanz y Rajoy digan juntos lo que no están dispuestos a tolerar.

La Disposición de la discordia
El problema –porque hay un problema, y negarlo es de necios- es que el nacionalismo vasco, que incluye quizás a un 12% de los navarros, quiere que Navarra se engloble en su proyecto de "Gran Euskalerría". Pero esto no viene de aquí: el centroderecha acobardado de la Transición ya se dividió sobre este asunto, y en definitiva la UCD –del mismo modo que Suárez sacó a la calle a los asesinos etarras, o que Martín Villa legalizó la ikurriña suponiendo que con eso se acababa la ETA- aceptó dejar una puerta abierta para que sucediese. Una puerta abierta supeditada a la "voluntad de los navarros", es cierto, pero una puerta al fin y al cabo.

¿Esa "puerta" era inevitable? De ninguna manera. Y si Mariano Rajoy estuvo el jueves en Pamplona con el presidente Sanz es porque un puñado de navarros –siempre decenas de miles, de todos modos- se resistió a la Transitoria Cuarta antes y después de la Constitución. Lo hizo antes, cuando Alianza Foral Navarra denunció los manejos electoralistas de UCD, rebozada de navarrismo pero supeditada a las conveniencias de turno de La Moncloa. Y lo ha hecho ininterrumpidamente después, tanto por los epígonos de AFN que formaron Alianza Popular y el Partido Popular en Navarra como sobre todo por el partido nacido ante todo para pedir un cambio constitucional: Unión del Pueblo Navarro desde 1979. Y ésa es la historia que sustenta a Rajoy y Sanz.

"Que Navarra sea lo que los navarros quieran"
Las palabras son más peligrosas que las bombas. Navarra es una comunidad autónoma desde antes de la Constitución, y nunca ha dejado de serlo. Cuando Fernando el Católico y sus representantes juraron el Fuero medieval a partir de 1512 éste siguió en vigor, definiendo un marco legal específico dentro de España: una región autónoma. Y en la España constitucional Navarra ha mantenido su autonomía –nada que ver con ningún nacionalismo, que le son todos posteriores- con una misma norma a lo largo de siete regímenes constitucionales, dos repúblicas y dos dictaduras. Ahí están las raíces de la autonomía navarra, no en los manejos de pasillo entre Arzallus y sus interlocutores.

Navarra no es sin embargo un "sujeto de decisión". Navarra es una comunidad política nacida como parte de un proyecto de Reconquista española en la Edad Media; terminada esa era, Navarra –que obviamente ya era España- se unió políticamente a España conservando su especificidad. Navarra es lo que es; puede cambiar su forma, pero si cambia su esencia –España- desaparecerá como comunidad.

Esto es lo que los nacionalistas y sus tropas cipayas llaman "esencialismo", como si el de Sabino Arana, Federico Krutwig o –mal maquillado- el de Patxi Zabaleta fuese otra cosa. En el fondo en la idea de que los "navarros decidan" hay una trampa nacionalista, porque el nacionalismo, que es minoritario, lleva tres décadas estructuralmente dedicado a hacer posible que los navarros cambien de opinión. Vamos a invertir la carga de la prueba, sin quitar libertad a nadie: hagamos "que los navarros sepan lo que Navarra es", y así evitaremos dudas sobre este sarampión falsamente democrático que repentinamente afecta a tantos delincuentes con las manos manchadas de sangre.

¿Qué hacer, señores de la derecha? Ante la última oportunidad
Rajoy estuvo en Pamplona, y se ha hablado de la importancia nacional de la situación navarra, porque en 2007 las elecciones municipales y forales van a dirimir si Navarra puede ser pacífica y legalmente parte del precio de eso que Zapatero llama la "paz". Bien está que nos demos cuenta del peligro, y no dudo de que las bases de UPN y los navarros que quieran seguir siéndolo, aunque no sean de UPN, vamos a responder al llamamiento.

Pero ese toque de rebato es el último. Zapatero ha generado en Navarra una situación de "todos contra uno" que, en caso de no obtener UPN mayoría absoluta, derivará necesariamente en una entrega de Navarra al nacionalismo, eso sí, con mucha vaselina. Pero si vence UPN será la hora de meditar por qué estamos en esta situación, es decir, por qué durante muchos años de Gobierno navarrista se ha hecho navegación de cabotaje, pensando sólo en los cortos plazos, en las elecciones siguientes y en los beneficios personales del poder en vez de lanzar grandes políticas de afirmación social, cultural educativa y política de la Navarra foral y española. Si se vence en 2007 será hora de hacer eso y de que Sanz renueve los rumbos con un criterio de capacidad, honestidad y lealtad, porque la mejor Derecha de España no merece menos.

Yo acuso: epitafio de una España abocada a ser el precio político que pagará Zapatero a ETA
Federico Quevedo El Confidencial 21 Abril 2006

Siento ser tan pesimista, pero el modo en que se suceden las cosas desde que la pandilla de canallas decretara el ‘alto el fuego permanente’ no invita, ni mucho menos, a la esperanza. Se cumplían esta semana dos años del Gobierno de Rodríguez. Un aniversario del que no sólo no hay nada por lo que congratularse, sino que en sí mismo es la constatación de cómo se puede gobernar de espaldas, ya no a la sociedad, sino a los intereses generales del país, y en contra de su futuro. Salus populi suprema lex, escribía John Locke en su Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil. Ese debe ser el criterio único y perdurable que conduzca la labor de un gobierno, pero no es, ni de lejos, el que guía la actuación del Gobierno de Rodríguez.

Estos han sido, déjenme que lo diga con esta contundencia, los dos peores años de nuestra reciente historia democrática. Han sido veinticuatro meses de engaños y mentiras, de políticas divisorias, de búsqueda de la confrontación, de rencor y resentimiento, de perversión histórica, de traición al consenso constitucional, de depreciación de nuestra valoración en el exterior, de indolencia en los asuntos que realmente preocupan a los ciudadanos –la economía, la delincuencia, la inmigración, la educación, la sanidad...-. Han sido dos años en los que el Gobierno ha trabajado para sí mismo, para apuntalar un poder al que accedió gracias a los horribles atentados cometidos aquel 11 de marzo de 2004 con un único y estudiado objetivo: el de desalojar al PP del poder.

Es, por lo tanto, un aniversario amargo. Y no porque se produjera un cambio en el Ejecutivo, que ésa es, por otra parte, la gran virtud de la democracia, su esencia: la alternancia. Lo es porque esa transmutación se produjo sobre la secuela del horror y la manipulación de las conciencias. Que el bien del pueblo sea la ley suprema. Si de algo se puede acusar a Rodríguez es de no haber tenido nunca en cuenta el bien del pueblo en el ejercicio de su Gobierno, quizás porque su mandato nace atado de pies y manos a esos terribles atentados de los que seguimos sin saber la verdad, y sobre los que arrecia la duda y la sospecha, todavía más por la inconsistencia de un sumario escrito bajo la estricta supervisión de servicios de información que ahora Rodríguez ha puesto en manos de Rasputín.

Con todo, si a Rodríguez le acuso, y lo hago consciente de la gravedad, de haber traicionado el consenso constitucional y de haber mentido al pueblo soberano al que se supone sirve, el presagio de una segunda parte de la legislatura que amenaza con llevar a cabo la demolición de la estructura del Estado y, sobre todo, el pago político de una falsa paz, imprimen a la misma un estado de angustia y profundo desaliento. Es cierto, no voy a negarlo, que mientras esta sociedad adormecida, anestesiada de sí misma, pueda seguir colgando el cartel de ‘completo’ en los establecimientos hoteleros durante la Semana Santa, pocas cosas serán las que puedan despertarla del letargo. Pero eso no es óbice para la denuncia de lo que en estos próximos dos años puede consumarse como la mayor de las desdichas y la humillación colectiva: la entrega de la propia nación como precio político a una pandilla de asesinos.

“Florecientes y poderosas ciudades se deshacen en la ruina y, con el tiempo, llegan a ser olvidados rincones desolados” (Locke). Este país que un día se permitió tutear a los poderosos, camina hoy directo hacia su propia perdición. Nada puede ser peor y más cobarde que entregar, a quienes han actuado con violencia y cobrándose el precio de la sangre contra la libertad y la democracia de un pueblo, las llaves de su futuro. Y eso es, exactamente, lo que planea hacer Rodríguez en lo que resta de su legislatura y en la siguiente, si es que los ciudadanos le conceden, una vez más, una confianza fundamentada en una artimaña falaz y concienzudamente manipuladora.

La pandilla de canallas y los secuaces que la apoyan se han convertido, de un tiempo a esta parte, en referente obligado, en necesarios interlocutores, en “hombres de paz” en palabras de quienes no se avergüenzan por compartir con ellos fines y objetivos, quizás porque, por una parte, los viles asesinos tienen en sus manos el poder político presente y futuro de Rodríguez, y quizás porque, de otra, en el fondo comparten la misma ambición totalitaria. “No es, pues, un cambio de condición, quizá producido por la corrupción o la decadencia, lo que interfiere en las funciones del Gobierno, sino la tendencia a dañar u oprimir al pueblo, y a erigir un partido separado de los demás y rebelde a una sujeción uniforme”, escribía Locke. Palabras oportunas para escenificar lo que hoy no es más que la simiente de la autarquía, pero que mañana puede completarse como el árbol del absolutismo.

Rodríguez se ha otorgado a sí mismo una prerrogativa que excede el poder de hacer un bien público. Entre otras cosas porque lo que él llama “proceso de paz”, y que no es más que el calendario de la claudicación que ya está pactada desde antes de aquel 11 de marzo de 2004 y sellado a sangre y fuego en esa misma fecha, solo podría estar legitimado sobre la base de un amplio consenso institucional. Pero aunque Rodríguez quiera vestirlo de consenso, lo cierto es que la pretensión de incluir a la principal fuerza de oposición en el mal llamado “proceso de paz” no es más que una astucia, un ardid, una emboscada...: la añagaza con la que Rodríguez quiere hacer creer que goza de un amplio respaldo que, realmente, no requiere ni quiere, porque lo pactado, pactado está, para ruina de este país y de su futuro como nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes.

Hablo, fíjense bien, de entregar nuestra libertad a cambio de una falsa paz, que sólo sería posible conseguir plenamente bajo la premisa de una derrota sin paliativos de la banda de asesinos. El simple hecho de que el propio presidente acepte que una entrega de armas no vale como gesto, porque al día siguiente la pandilla de canallas podría volver a comprarlas en el mercado negro, lleva implícito el reconocimiento de la verdad y el fondo de la tragicomedia a la que estamos asistiendo: no existe voluntad de dejar las armas, y Rodríguez lo sabe. Luego, la razón de este pago de un precio político a los asesinos no radica en su deseo de dejar de matar, sino en la razón y el objetivo de una matanza anterior, que llevó a Rodríguez al poder.

Sé que esto es casi como predicar en el desierto. Les invito, sin embargo, a presenciar ajenos de cualquier motivación política el modo en que los dirigentes del PSOE hablan de los líderes de Batasuna e, incluso, se dejan fotografiar con ellos en singular armonía y compenetración. ¿Nos les asusta? Les recuerdo que esos mismos que hoy se presentan como ‘hombres de paz’ y apóstoles del diálogo no han pedido perdón por ni una sola de las muertes que los de la serpiente han ido acumulando en su rastro de sangre y batalla contra la libertad. Pero ahora son las víctimas los ‘malos’ porque desconfían de la palabra de los asesinos y los canallas.

¿Qué es lo que ha hecho este país para humillarse hasta ese punto? ¿Qué le lleva a confiar su futuro en las manos de quien no duda en estrechárselas a quienes las tienen manchadas de sangre? ¿De verdad hace dos años le votaron para llevar a cabo el derribo de lo que habíamos construido en los treinta anteriores, y pactarlo con quienes intentaron evitarlo por la vía de las bombas y el disparo en la nuca? No lo creo, ni lo creeré, “porque los que tienen el poder, cuando maquinan contra el pueblo ejerciendo una autoridad que el pueblo jamás puso en sus manos (pues nunca podría suponerse que el pueblo haya consentido en ser gobernado para su propio daño), están haciendo algo a lo que no tienen derecho”. Locke resuelve este conflicto supremo por la vía de la apelación a los cielos. Yo creo que bastará, en su momento, con la vía de la apelación a la Justicia. Espero que esto sirva como acuse de recibo, aunque solo sea porque nos merecemos una España mejor que la que nos ofrece Rodríguez.

Zapatero juega al mus
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 21 Abril 2006

El palacio de la Moncloa es un pequeño casino de pueblo. Suárez jugaba al póquer (el “tahúr del Mississippi”, le llamó Guerra), González al billar, Aznar al dominó y Zapatero al mus para pasar la seña de dobles con esas marcadas cejas convencido de que es un ganador nato, porque como dijo el miércoles Felipe, con un cierto desprecio, ante un Jesús Quintero embobado, “Zapatero tiene suerte, baraka, como dicen los árabes”. Es decir, Zapatero, que prefiere la monarquía de Don Juan Carlos a la República de Chirac, cuando juega al mus coge reyes sin parar, solomillo, duples de monarcas, treinta y un puntos y la mano, y así no hay quien pueda con él. Sobre todo porque juega con los membrillos que tiene a su alrededor. El día que se encuentre con un par de puntos de nivel se va a tener que comer con patatas fritas los órdagos de farol y tendrá que jugar a la chica, que es lo suyo, porque la grande le queda muy grande.

Pero, vamos a ver, ¿cómo no le va a ganar Zapatero a Moraleda, que es un pringao de la sabana manchega que dice, para justificar lo injustificable, que lo importante no es que ETA entregue las armas sino que abandone la voluntad de matar, porque si entregan las armas siempre pueden comprar otras en el mercado internacional (sic). Le faltó añadir que también se las pueden regalar los Reyes Magos, o incluso que si entregan las viejas a lo mejor las sustituyen por otras nuevas más fáciles de disparar.

Vamos a ver, vamos a ver, Moraleda, no se pueden decir disparates de semejante tamaño, como aquello de la democracia dinámica, o esas cosas que dice tu jefe de la ética práctica. ¿Que ETA no debe entregar las armas? Es decir, que se va a sentar en la mesa de negociación con las pistolas puestas. Además, si no piensan matar, ¿para qué quieren entonces las pistolas? ¿De recuerdo? Lo que quiere decir Moraleda es que hay que seguir haciendo la vista gorda con ETA y Batasuna para que no se enfaden y no se le estrope a Zapatero la euforia pacificadora.

A ver si alguien está pensando en montar una partida de mus en el caserío del amigo de Eguiguren de Otegi y Ternera contra Zapatero y Moraleda y los de arriba se presentan con dos hierros del nueve largo parabellum, un modelo que seguro estaba en la mente del portavoz del Gobierno, porque seguro pensó en la máxima de si vis pacem, para bellum, que traducido al manchego a lo mejor quiere decir que más vale pistola en mano que ciento volando.

La notoria levedad del equipo monclovita pone los pelos de punta cuando imaginamos que entre estos... —iba a decir bobos solemnes, pero lo retiro— anda el juego. Y no sólo el mus que tanto apasiona a Zapatero, sino el modelo de Estado, la negociación con ETA y la vida democrática en su conjunto, mientras Moraleda reparte cartas y Zapatero guiña un ojo, pasa, pide mus, y espera con el mazo a los pardillos que se sientan en la mesa de juego. Mientras en la otra mesa, la de verdad, los del alto el fuego esperan con las armas sobre o bajo la mesa porque, como nos anuncia el portavoz del Gobierno, por ahora no las piensan entregar.

ZP ha trazado una raya
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 21 Abril 2006

Cada día Zapatero les exige más a sus seguidores. Ahora ha hecho una raya en el suelo y les pide que la pase, que se pasen a la parte donde están Otegi, Ternera, Díaz Usabiaga. O sea, los hombres de la paz. Quedan atrás aquellos días de vino y crisantemos en los que el PSOE compartió gobierno con el PNV. Muchos años. Eran los días en que Miguel Herrero de Miñón hacía de consejero de Arzalluz. Ahora «il consigliere» es Iruin. Lo de ahora, esta historia del «proceso de paz» no puede explicarse sin aquel inmenso error. Ahora Zapatero les pide que entren en otro más arriesgado. Entonces perdieron la vergüenza. Ahora van a perder la moral. El PNV cogía las nueces que le producían los crímenes de ETA. Ahora el contubernio es con ETA misma.

Este es el precio que van a pagar los Académicos que votan socialista; los intelectuales que amparan con su silencio los compromisos que está asumiendo el PSOE; los periodistas que hacen de colchón entre Peces Barba y las víctimas...

¿Por cuánto tiempo podrán seguir condenando a ETA los que, al tiempo, defienden el proceso de paz que tiene como prioridad la legalización de ETA los que, al tiempo, defienden el proceso de paz que tiene como prioridad la legalización de ETA?

La militancia del PSOE, su electorado, están ante la hora de la verdad. Todas lo han sido pero cabía el disimulo. Esta es una tregua controlada por ETA que va a verificar «la buena voluntad negociadora» del PSOE. De hecho a la Guardia Civil se le ha dicho que no intervenga en la persecución de etarras. Después deberá abandonar el País Vasco. Las fuerzas de ocupación. Las mesas de negociación para el nuevo Estatuto, esto es, la autodeterminación. El debate sobre el Estatuto catalán fue el aperitivo. Ahora se precipita todo ya. A la voladura de la nación española van a seguirle en unos meses la creación de otras varias. ¿Cuántas?

Si el proceso en el País Vasco termina siendo un cambio de paz por territorios o sea por la independencia, el PSOE habrá terminado por aceptar que ETA ha sido un movimiento libertador y que ha tenido razones para asesinar.

¿Y la operación del sur? La utilización de Andalucía para justificar las secesiones catalana y vasca.

A los socialistas ya no les queda más opciones que pasar la raya y ponerse junto a ETA o rebelarse contra Zapatero.

La tregua en la boca y la venda en los ojos
José Javier Esparza elsemanaldigital 21 Abril 2006

En el puente de mando del San Dominick –donde tanto sufrió Benito Cereno- no paran de decirnos que nos callemos, que ni una palabra más, que dejemos "trabajar" a los "agentes" del "proceso de paz". Pero entre la selva de las comillas vemos aparecer el rostro de Otegi, el alzacuellos del cura Reid, la carta de extorsión a un empresario navarro y la provocación cotidiana de Pepiño Blanco. Y ante semejante paisaje, la inquietud cunde aquí abajo, en el sollado.

Ahora se va ventilando que Navarra puede ser mercadeada en el bazar de la paz. El propio presidente foral ha mostrado su temor y Rajoy, oportuno, ha hecho acto de presencia. Siguiendo la consigna general, el simpatiquísimo portavoz del Gobierno, Fernandel Moraleda, acaba de decir que "no es el momento de hablar de estos temas". Ah, vaya. ¿No? ¿Y por qué? Todos lo sabemos: porque la venta de Navarra significaría que ZP hace concesiones políticas a ETA. Y, claro, estas cosas mejor no airearlas, ¿verdad?, no vaya a ser que alguien se dé cuenta de que estaríamos hablando, lisa y llanamente, de una rendición del Estado ante el terror.

Pues no, Moraleda, no. Eso de andar con la tregua en la boca y la venda en los ojos puede que valga para la extensa órbita gubernamental y sus innumerables palmeros, dispuestos a intoxicar a la opinión hasta donde diga el mando, pero la nación (española) agradecerá, sobre todo dentro de unos meses, que alguien hable claro. La Iglesia española, por ejemplo, ha sido valiente al decir que el sacerdote irlandés empleado como mediador, Alec Reid, actúa al margen de cualquier obediencia episcopal, española o irlandesa. Y María San Gil (en su caso, llamarla valiente es un pleonasmo) también ha andado muy oportuna al señalar que lo que estamos viviendo no es un "proceso de paz", sino más bien un "proceso de autodeterminación".

"Zapatero tiene derecho a intentarlo", dicen centenares de voces desde todas partes. El argumento recuerda a esa atrocidad tan común en el paternalismo consentidor: "Nuestros hijos tienen derecho a equivocarse". Bueno, pues no: ZP no tiene derecho. Un presidente del Gobierno no es un muchachuelo enfrentado a su primer error. El "derecho" de un jefe de Gobierno limita, ante todo, con los derechos de sus ciudadanos y con el derecho colectivo de la nación a seguir existiendo. Y son estos últimos los que han comenzado a ser puestos en almoneda apenas unas semanas después del "alto el fuego".

Lo ha explicado muy bien aquí nuestro director: tanto González como Aznar, cuando se hallaron en situaciones parejas, se detuvieron justo ante las cesiones políticas, es decir, ese momento en el que el Estado no podría seguir el juego sin quedar derrotado. Pero lo que estamos viendo huele demasiado a paso fatal. Y eso hay que decirlo. Sin vendas en los ojos.

El tripartito de Maragall, a peor
Editorial ABC 21 Abril 2006

EL presidente de la Generalitat catalana, Pascual Maragall, puede decir que a la segunda va la vencida y que, por fin, ha podido hacer la crisis de gobierno que su propio partido y sus socios le impidieron llevar a cabo hace seis meses, dando una imagen de menesterosidad política impropia de quien ocupa ese puesto. Sin embargo, el resultado logrado ahora dista mucho de propiciar a Maragall una mejora de su imagen y de la de su Ejecutivo, al que ha encomendado, tras los cambios en seis consejerías, la misión de «desplegar el nuevo Estatuto». Por el contrario, la designación del independentista republicano Xavier Vendrell para el cargo de consejero de Gobernación y Administraciones Públicas ha sido recibido por el PP y CiU como un escándalo. Y, objetivamente, lo es.

Vendrell era el responsable de la financiación de Esquerra Republicana y del envío de cartas a altos cargos de la Generalitat con las que solicitaba una «contribución» económica a su partido. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña decidió investigar estos hechos por si fueran constitutivos de un delito de coacción, al sospecharse que algunos cargos fueron cesados por no pagar la aportación que se les reclamaba. La reacción del presidente del Partido Popular catalán, Josep Piqué, ha sido contundente, al calificar el nombramiento de Vendrell como una «imposición indigna e ignominiosa» hecha por ERC a Maragall, a quien acusó de convertirse en «cómplice de una estafa democrática».

La crisis del Ejecutivo catalán se ha desenvuelto como una confirmación de las peores maneras que aquejan a la clase política dirigente de Cataluña, es decir, tratando la gobernación de la Comunidad Autónoma como un «corralito» de los partidos que integran el Ejecutivo, cuya estabilidad se basa, exclusivamente, en la satisfacción de cuotas de poder y en la continuidad en él a toda costa. Incluso a costa de sacrificar las más elementales normas de la ética pública, que, de haberse respetado, habrían hecho simplemente impensable la promoción política de un responsable de partido investigado, como dice Piqué, «por extorsionar a los trabajadores de la administración catalana». Ahora bien, esta insensibilidad ante exigencias éticas mínimas explica, por desgracia, buena parte de la sucesión de escándalos por corrupción en la administración autonómica catalana, actual y pasada, así como la pronta disposición de los partidos nacionalistas y del PSC a encubrirse recíprocamente cada vez que entran en riesgo los equilibrios de poder. Si Vendrell accede a una Consejería -más aún si se trata de la que le ha encomendado Pasqual Maragall-, se comprende la pasividad del tripartito ante la extorsión a altos cargos, el enmudecimiento incalificable ante la crisis por el barrio del Carmelo o el silencio como respuesta a las tremendas acusaciones del tres por ciento. La tolerancia hacia la corrupción se ha convertido -con el ascenso del «recaudador mayor» de ERC- en virtud, generando una situación realmente incongruente para una clase política que, al mismo tiempo que se mantiene pasiva ante toda suerte de denuncias por defraudaciones económicas, reclama para sí la condición de «oasis democrático» y se erige en víctima de la insuficiencia financiera que, a su juicio, le imponen el Estado y las demás autonomías que sólo piden y no producen.

Es lógico que Esquerra Republicana se ufane del resultado de esta crisis, que ha permitido a Jospe Lluis Carod-Rovira afirmar que tiene «manos libres para votar en el referéndum lo que honestamente considere más adecuado a los intereses de Cataluña». Crisis que coloca en el Gobierno a un dirigente especialmente inhabilitado para la gestión de los intereses públicos y que hace salir indemne a ERC de todo un proceso de debate parlamentario sobre el nuevo Estatuto en el que ha perfilado su posición política con la negativa rotunda a apoyarlo, resistiendo advertencias y amenazas de ruptura del tripartito y de elecciones anticipadas.

Maragall, voluntariamente y en línea con esa condición de extraño al PSOE en la que se ha consolidado, ha amarrado a ERC en el tripartito, complicando a Rodríguez Zapatero cualquier intención de cambiar a los republicanos por CiU, lo que no convierte al presidente del Gobierno en víctima, porque tanto el protagonismo político de ERC como la generación del propio tripartito han contado con su apoyo entusiasta. Difícilmente el futuro Estatuto tendrá el efecto -mágico, sin duda- cohesivo y unificador que le atribuye el Gobierno socialista, si ni siquiera es capaz de mantener homogénea la coalición que lo ha promovido.

Rendición ante la ETA
Lo importante es la voluntad
José Vilas Nogueira Libertad Digital 21 Abril 2006

Con el torpe balbuceo y la engolada solemnidad, que caracterizan a nuestra secta gobernante, el Sr. Moraleda ha dicho que "lo importante es la voluntad". Amén, respondo yo. Amén, responderán los devotos progres. Amén, deberá responder todo el mundo, si no quieren ser detenidos (no, técnicamente, claro, que no va a perder su tiempo la policía con esas finezas; a lo bestia, que es más expedito y eficaz).

La razón de que el secretario de estado de Comunicación del Gobierno de Zapatero nos haya hecho partícipes de su quintaesencia filosófica (más valen quintaesencias que fárragos, sentenció Gracián previsoramente) ha sido dar respuesta a la demanda del líder de la oposición. Pretendía Rajoy que la ETA entregase sus armas como requisito para la iniciación del (torpemente) llamado proceso de paz. No ha de ser así, nos explica Moraleda, pues lo importante no es la entrega de las armas, sino la voluntad de no usarlas. Reparen ustedes, argumenta, nuestro esclarecido gobernante: la banda puede entregar sus armas e ir corriendo al mercado a comprar otras. No habríamos ganado nada.

Deslumbrado queda uno ante tan profundo razonamiento. Efectivamente, una mente trivial y reaccionaria, como la mía, discurre más superficialmente. Admito con el prócer agrario-comunicador, la importancia de la voluntad. Pero, si la ETA tiene voluntad de dejar las armas, ¿por qué no las deja? ¿Para qué las quiere? Por ejemplo, yo no tengo voluntad de cazar, por tanto no tengo escopeta. Si, pese a ello, tuviese un arma de este tipo, por herencia, por un regalo u otro capricho del destino, renunciaría gustoso a ella. Moraleda parece que quiere tranquilizarnos, pero su curiosa lógica nos deja más preocupados que antes. Si invoca la posibilidad de que los terroristas compren nuevas armas, no debe estar muy seguro de la voluntad que les atribuye, o de la persistencia por mucho tiempo de tal voluntad, supuesto que existiese actualmente.

No sé si Moraleda o el propio Zapatero, han dicho que Tony Blair les ha convencido de la no pertinencia de tal petición. Es posible, aunque, si así fuere, una estupidez dicha en la Moncloa no deja de ser estúpida por decirla en Downing Street. De todos modos, dado que la competencia en inglés de Zapatero no va más allá de a beautiful day, ¿cómo sabe Jose lo que le ha dicho Tony? Lo más probable es que no lo haya entendido correctamente. Además, resulta impúdico que Zapatero invoque la opinión del primer ministro inglés para justificar su rendición incondicional ante la ETA, que no de otra cosa se trata. ¿No habíamos quedado en que Blair, uno de los protagonistas de la foto de las Azores, era un "criminal de guerra" como su socio Bush? ¿Cómo nuestro rojo pacifista toma lecciones ahora de tipos tan execrables?

Bien que me conformaría con que Zapatero adoptase como modelo al político británico. Blair como primer ministro del Gobierno del Reino Unido defiende a su país, y hace honor a sus obligaciones constitucionales. Ante el problema suscitado por la voluntad secesionista de una parte de la población del Ulster ha intentado, mejor o peor, encontrarle una solución. En este proceso se ha concedido a aquella provincia un régimen de autonomía (infinitamente menos "autonómico" que el que disfruta cualquiera de nuestras comunidades). Y, como la concesión no detuvo el enfrentamiento civil, aquella limitada autonomía fue suspendida. No ha habido rendición ante los terroristas; como consecuencia, últimamente parece que las cosas han mejorado y se encaminan a un arreglo satisfactorio.

Por el contrario, Zapatero, como presidente del Gobierno de España, traiciona a su país, vulnerando una y otra vez la Constitución, rindiéndose a la voluntad de los disgregadores donde existen y alentando su surgimiento donde aún no existen. Blair no tiene por qué saber que el caso del Ulster sólo tiene en común con el del País Vasco la presencia de una voluntad secesionista, apoyada en la violencia armada, en una parte de la población. No hay paralelismo históricos, no hay enfrentamiento religioso, no hay violencia unilateral. Zapatero está obligado a no ignorarlo.

Una vez más, la invocación del "modelo" extranjero funciona entre nosotros como legitimación de nuestros pecados. No copiamos a ningún otro país, sino lo que nos conviene de cada uno de los diversos países, que no es precisamente lo más digno de ser copiado. En manos de coprófilos y traidores, el resultado huele fatal.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Andalucía de los remedios
Por CARLOS HERRERA ABC 21 Abril 2006

LA última entrega que Andalucía le ha ofrecido al resto de España está, de nuevo, en su misma esencia. Si este ramillete de califatos antiguos le ha brindado al conjunto del país no pocos símbolos definitorios o magmas elementales, es ahora cuando le cede la coartada para que los españoles no se alarmen ante las decisiones políticas consensuadas entre unos y otros, siendo los unos los representantes del Gobierno central y los otros los múltiples nacionalistas catalanes negociadores del engrudo estatutario. Andalucía admite, en pocas palabras, hacer el ridículo con tal de tranquilizar a aquellos que se muestran inquietos por la colección de disparates encadenados que han protagonizado los últimos meses de la política española. Si esta tierra hace también el ridículo habrá algunos que piensen que no es tan ridículo lo de manifestarse nación o lo de blindarse ante el Estado o lo del lío de la bilateralidad: tranquilos todos, que Andalucía también está en eso y por lo tanto no puede ser malo, ¡con lo que quiere Andalucía a España!

Andalucía no es una nación, lo siento, por mucho que lo sueñen algunos inconsistentes, ni tiene otra realidad nacional que la española, por mucho que nos esforcemos en encontrar elementos étnicos diferenciadores. Andalucía está en el núcleo mismo de España, a ella se debe y a ella se da. A pesar de ello, las maniobras de Manuel Chaves y los suyos consisten en neutralizar en lo posible las referencias identificativas entre Andalucía y España, desde algún pasaje del himno andaluz hasta determinadas frases del estatuto que apelan a la unidad indisoluble de la patria común, al objeto de no desairar la implicación de Rodríguez y Maragall en el dislate que va a salir adelante en Cataluña. Pero Chaves, en su entusiasmo de socorrista, no se da cuenta de que eso nunca será suficiente: puede dejar para la historia a esta tierra andaluza disfrazada de nación pequeña, pero debe ya saber que los independentistas catalanes y buena parte de los nacionalistas perdonavidas de aquella comunidad no van a consentir ser igual que los andaluces. En eso consiste el desafío: no en tener mucho, sino en tener más. Lo ha dicho Bargalló, el jefe del Gobierno catalán: con todos nuestros respetos, si Andalucía se proclama nación o algo parecido, entonces nosotros deberemos cambiar nuestra definición ya que Andalucía y Cataluña no son lo mismo.

Claro que no son lo mismo, pero ese «no son lo mismo» sólo quiere decir que una debe ser más que la otra porque es mejor, porque tiene más historia, porque tiene una lengua propia y tal y tal. Y si aún no lo han dicho así es porque no ha dado tiempo, pero tengan por seguro que, antes o después, se dirá. Y Chaves tragará, porque la lealtad a los dictados del partido está por encima de cualquier otra cosa: hasta su odiado Alfonso Guerra, que ha dicho pestes de este florecimiento de nuevas naciones y que ha reducido al uno por ciento el número de andaluces dispuestos a reivindicar el carácter nacional de su tierra, votó que sí en el caso catalán y votará que sí cuando este nuevo engendro llegue a la comisión correspondiente. Como casi siempre en política: mucha boquilla pero pocos arrestos.

Andalucía remedió en su día que España se transformase en una doble velocidad permanente, ya saben. Hoy, esta vieja tierra de pasiones meridionales vuelve a servir a la colectividad siendo torticeramente manipulada por sus dirigentes y puesta en bandeja como si fuera la vieja chacha de las comedias televisivas de siempre -el día en que la asistenta de la casa sea una muchacha de Camprodón o una joven vasca del PNV sí que habremos conseguido cambiar el tópico destino de varias generaciones-.

Mientras tanto, Andalucía sigue siendo la tierra de los remedios urgentes.

Cambios para que todo siga igual
EDITORIAL Libertad Digital 21 Abril 2006

La humeante sesión de maquillaje del estatuto, a cargo de Zapatero y Más, llevó a muchos a dar por descontado un inminente cambio de alianzas y a anticipar que el tripartito tenía los días contados. Los cambios consensuados ahora por Maragall y Carod Rovira en el gobierno catalán lo que evidencian es la voluntad de socialistas y separatistas de proseguir su viaje hasta final de legislatura. Queda ahora por ver si CIU, tras recuperarse del "esperpéntico e improbable" espectáculo, mantiene su disposición de apoyo a ZP en "Madrid", sin ver nada a cambio en la Generalitat. En cualquier caso, la compañía segura del gobierno del 14-M serán los separatistas de Estella, si Zapatero pretende pagar a ETA el llegar en "paz" a las próximas generales.

Respecto a los cambios que han sido necesarios para que todo siga igual en el Tripartito, no podemos dejarnos en el tintero la designación del independentista Xavier Vendrell como nuevo Consejero de Gobernación y Administraciones públicas. Como tal, Vendrell deberá designar al director de la Inspección Laboral de la Generalitat, que será quien deba investigarle como firmante de las coactivas cartas en las que se exigía a los funcionarios contribución a la financiación de Esquerra. ¿Esperpéntico? Tanto como real.

¿Honorable?
IGNACIO CAMACHO ABC 21 Abril 2006

EL poder se puede ejercer con maldad o con nobleza, con rudeza o con elegancia, con fruición o con desapego, pero lo que no se puede es dar la sensación de que te supera, porque siempre hay un montón de gente dispuesta a liberarte de la carga. Y menos aún está permitido en política ofrecer la impresión de que el verdadero poder lo ejercen otros, lo que convierte al gobernante en el trasunto de una marioneta. Ésa es exactamente la imagen que lleva tiempo reflejando Maragall en el espejo de una presidencia prestada: la alegoría de un títere apático y desmadejado, un muñeco sonado y exánime cuyos hilos sostienen los vivarachos y desahogados saltimbanquis de Esquerra Republicana.

Maragall debe de ser el primer presidente que anuncia por dos veces una remodelación de su equipo con la mitad de la lista de ministros en blanco. Ministros, sí: los consejeros de la Generalitat tienen más competencias -y las que van a tener- que la mayoría de los miembros del Gabinete de Zapatero. Es difícil encontrar un registro político más patético que el de un gobernante que no puede nombrar su gobierno. Yo conocí un episodio parecido en Andalucía, cuando Chaves estaba coaligado con la minoría andalucista. Una mañana sus socios le anunciaron en la prensa que habían decidido cambiar a un consejero y le pusieron a la firma el nombramiento. Chaves firmó, pero su control de la situación era tan hegemónico que se pudo tragar aquel sapo sin sobresaltos, porque las encuestas reflejaban la insólita opinión mayoritaria de que los andaluces estaban convencidos de que el PSOE gobernaba en solitario. Así era, en realidad; los otros se limitaban a beneficiarse del presupuesto.

Pero en Cataluña todo el mundo sabe que la que manda es ERC. Se sabe desde que Maragall aceptó que siguieran en la coalición después de que Carod le engañase en Perpiñán. A partir de entonces, ha sido un fantoche: le hicieron el Estatuto, le anularon una crisis, le impusieron la política de exclusión lingüística -sin que a él le importara demasiado-, le volvieron a chulear rechazando el Estatuto en Las Cortes y ahora le han nombrado «conseller» a un tipo investigado por financiación ilegal. Pero lo más desolador es ese vacío simbólico en la lista del miércoles, cuando el Molt Honorable anunciaba una crisis en la que él sólo podía nombrar a la mitad del equipo. Un presidente-rehén de una coalición, agarrado desesperadamente a la mitad del poder. A la mitad de la mitad, porque también es un clamor público que está a la greña con su propio partido. Y que Zapatero le puso los cuernos con Mas y Duran en una tarde de tabaco y sonrisas.

Qué buena ocasión fue aquella para dimitir. Pero Maragall la desperdició, y acaba de desperdiciar esta otra. Un gobernante que no puede gobernar debe irse. Y este hombre intelectualmente respetable que un día encarnó con brillantez la ilusión colectiva de una Olimpiada tendría que aceptar con deportividad la evidencia de que, gozando del título oficial de Honorable, acaso haya llegado la hora de honrarse un poco a sí mismo.

CONTINUARÁ
Por MIQUEL PORTA PERALES ABC 21 Abril 2006

El Gobierno tripartito presidido por Pasqual Maragall siempre ha sido un desbarajuste. Un consejero jefe que se va de copas a Perpiñán con una compañía nada recomendable, un barrio que se hunde -¿qué se hizo de la crisis del 3 por ciento?- y sólo dimiten un par de funcionarios de tercer nivel, un consejero de Gobernación que asegura que el Gobierno del que forma parte es como el dragón khan y que José Luis Rodríguez Zapatero es un demagogo español, un consejero de Medio Ambiente que pone trabas a los proyectos del consejero de Obras Públicas, unos socios de gobierno que hacen oposición al propio Gobierno, un socio de gobierno que no vota afirmativamente el proyecto de nuevo Estatuto impulsado por el Gobierno, un secretario general que -bajo amenaza de engrosar la lista del desempleo- cobra una cuota a los funcionarios para financiar a su partido. Y está el presidente, que no puede remodelar el Gobierno porque su partido y sus socios de gobierno lo impiden.

En eso que el presidente consigue -con el permiso del hombre de mármol, el ministro José Montilla- cambiar el Gobierno, no para cohesionarlo, sino para reafirmar su irrisoria autoridad personal... Pero lo hace con la oposición de sus socios. Y filtrando antes la noticia a la prensa amiga.

El desbarajuste continúa. Uno de los socios del Gobierno manifiesta su desacuerdo por el cese de su consejero. Otro socio de gobierno echa un pulso al presidente proponiendo como consejero al susodicho secretario general -por cierto, con un pasado independentista en organizaciones que nunca optarían al premio Nobel de la Paz- que cobra peaje a los funcionarios. El presidente acepta la propuesta, porque no tiene coraje para oponerse al desafío de su socio.

Dentro de unos años, el Gobierno de la Generalitat catalana presidido por Pasqual Maragall será un objeto de estudio para los especialistas en la ciencia del caos y los expertos en el análisis de la perversión institucional. Y aunque ustedes no lo crean, la cosa puede empeorar. Continuará.

Brigada Político Socialista
EDITORIAL Libertad Digital 21 Abril 2006

El juicio de hoy –huérfano de periodistas adictos al régimen entre el público asistente– ha dejado bien claro que el gobierno de Zapatero llevó a cabo "las primeras detenciones políticas de nuestra democracia", como bien ha afirmado Acebes. Es la nueva "democracia avanzada" de Zapatero, que reserva para los suyos el poder y la alabanza unánime de los medios y, a los desafectos, les envía directamente la policía. Sin duda, el presidente del Gobierno demuestra que, al definirse como "demócrata social", estaba efectivamente pensando en Girón de Velasco, ideólogo del falangismo, cuyo pensamiento Zapatero parece imitar incluso en la instauración de una policía política, émula de la franquista Brigada Político Social.

La izquierda política, social y mediática mostró ante la supuesta agresión una indignación excesiva para quienes siempre se negaron a condenar los actos de violencia real contra el PP, sus sedes y sus militantes durante la guerra de Irak, que eludieron calificando de "pequeños incidentes" y aludiendo al "daño que hacen las bombas". Es la hipocresía de quienes buscaban, ante todo, echar abajo el éxito de la primera manifestación contraria a los intereses de un gobierno dispuesto a la rendición con ETA. Esa es la razón detrás de la propaganda con la que, aquellos días, los socialistas acompañaron la detención de los dos militantes del PP.

El agredido imaginario se lamentaba de que a "algunas personas intransigentes, llenas de ira, les sabe a poco que al ministro le llamen asesino o le den unos puntapiés y unos puñetazos". Dicho y hecho; el comisario Ruiz, ascendido tras encontrarse milagrosamente en su comisaría la mochila de Vallecas, cuando un policía que quería hacer su trabajo objetó que en los vídeos no se veía nada, contestó que "si el ministro dice que le han pegado, le han pegado, y eso no se cuestiona". Y es que a Bono no hay quien le convenza de que la protesta por pertenecer a un gobierno que ya entonces comenzaba a negociar la rendición de España ante la ETA no es lo mismo que una agresión.

José Blanco, mientras tanto, afirmaba que las falsas agresiones eran "una forma cultivada de violencia". Exigía a la AVT que contribuyera "a identificar a las personas responsables" de aquellos inexistentes actos, esperando "que entre ellos no se encuentre ninguna persona vinculada a ningún partido". Dicho y hecho; tras identificar la cadena SER como militantes del PP a dos manifestantes situados en las fotografías cerca del ex ministro Bono, la policía pasó a detenerlos.

José Antonio Alonso nos aseguró, intentando esconderse detrás de un falso perfil de tecnócrata, que la policía sostenía "la existencia de motivos racionales y suficientes para entender que hay actividad delictiva", gracias a "su trabajo profesional". Dicho y hecho; se detuvo a dos militantes del PP porque los mandos policiales tenían claro que "el ministro quiere detenciones y las habrá".

Ante un caso tan grave como éste, parece ridículo tener que exigir un cese inmediato de los responsables directos de este torpe intento de tapar la boca a las víctimas del terrorismo deteniendo a quienes acuden a sus manifestaciones. Parece ridículo porque que Constantino Méndez y José Antonio Alonso hace más de un año que debían estar de patitas en la calle. No sirve la excusa de que este último ya no es ministro de Interior; tampoco seguía García Valverde en Renfe cuando tuvo que dimitir como ministro de Sanidad tras destaparse su implicación en el escándalo de las comisiones del AVE. Y, desde luego, tampoco debería volver a la judicatura alguien que considera que se debe detener a quienes no cometieron un delito que no existió. Por mucho que milite en "Jueces para la Democracia".

Con su ingenio habitual, Winston Churchill definió la democracia como el sistema político en el cual, cuando alguien llama a la puerta de madrugada, se sabe que es el lechero. Durante el régimen de Franco, en cambio, siempre podía ser la Brigada Político Social la que acudía al hogar con cualquier pretexto. El régimen que construye Zapatero está mostrando la tremenda nostalgia que le sacude al recodar esa época. El traje a rayas con el que se quiere vestir a la oposición política, contra todo derecho, demuestra que no es precisamente democracia aquello que busca implantar "el rojo" en España.

El día que Maragall fue por lana
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 21 Abril 2006

LA primera referencia histórica del dicho «ir por lana y volver trasquilado» aparece en el «Poema de Fernán González», de mediados del siglo XIII, que, mire usted por dónde, habla del surgimiento de una nación. La «Crónica General», impresa en 1541, lo recoge de esta forma: «Fue y allí engannado, ca le contesció, según dize el proverbio, como al carnero que va a buscar la lana agena et viene dallá trasquilada la suya». Covarrubias explica que el refrán se aplica cuando «uno piensa que ha de venir ganancioso de algún trato, y vuelve con pérdida». Correas va más allá y asegura que se aplica «cuando uno fue a ofender y volvió ofendido». Dicen los sabios que ya se recogía en el Concilio IV de Toledo de 633 y en el Fuero Juzgo de 1241 y tiene su origen en la antigua pena de «trasquilar a cruces», cruzándose las tijeretadas, que se aplicaba a blasfemos y judíos.

La crisis que ha intentado hacer Maragall le ha salido por la culata. Ha echado un pulso a ERC y otra vez ha quedado demostrado quién manda en Cataluña con los exiguos 652.196 votos que levantaron Carod-Rovira y sus mariachis. Sólo así se explica que haya tenido que tragar como nuevo consejero de Gobernación a Xavier Vendrell, el hombre que tenía la responsabilidad de financiar a ERC y lo hacía reclamando contribuciones forzosas o voluntarias a cualquier contratado en la Generalidad, fuera militante o no, y bajo amenaza de despido. Un hombre que tiene una investigación abierta a instancias del Síndic de Greuges, variante catalana del Defensor del Pueblo y al que la Fiscalía de Cataluña ha sometido a diligencias por un presunto delito de coacción. Si esto es todo lo que se le ha ocurrido hacer para agotar la legislatura, reforzar sus posibilidades de ser candidato del PSC, darle en las narices a Rañé, que era el hombre de Montilla dentro del Govern, aplicar el futuro estatuto y torpedear el pacto Zapatero-Mas para cerrar el paso a CiU, habrá que concluir que ha vuelto trasquilado.

Maragall se atrinchera en El Álamo
José García Domínguez Libertad Digital 21 Abril 2006

Para comprender el grado de delirium tremens al que está llegando la relación de Pasqual Maragall con su propio partido, basta con reparar en lo que acaba de publicar Joan Ferran, el capitán del PSC en Barcelona, sobre el presidente de la Generalidad y sus amigos. Refiriéndose a Ciudadanos por el Cambio, también conocidos como Ciudadanos por el Cargo, la plataforma maragallista que agrupa a la izquierda caviar que acapara todas las sinecuras en la corte del president, proclama: "Hemos fabricado una coalición virtual, un sofisma político, y nos ha emborrachado. Mejor dicho, les ha obnubilado las ideas, embriagándolos hasta perder el sentido de la realidad". No es casual que ese disciplinado oficial de la Securetate –así son conocidos intramuros del PSC los jefes del aparato– hiciera público tan severo diagnóstico de ebriedad política, ayer, a las siete de la tarde, justo una hora antes de que Maragall anunciase su intención de poner en la calle a medio Govern.

Como tampoco resulta baladí que esa provocación haya surgido a la luz bajo la firma de Ferran, un perfil arquetípico de la familia política que encabeza Montilla (procedente de la ultraizquierda libertaria con veleidades por la acción directa, pasó de modestísimo empleado de la limpieza en una guardería municipal a contrapeso del olímpico Maragall en la Ciudad de los Prodigios). Y no lo es, entre otras cosas, porque este Ferran fue el mismo que ya provocara la dimisión de Maragall en la Alcaldía, al excluir a su hermano Ernest de la dirección del partido en la capital catalana. Es así, con Duran Lleida y Manuela de Madre paseando su feliz noviazgo –la socialvergencia– por Andalucía, y Montilla regodeándose en predicar que el PSC aún no tiene candidato para las Autonómicas, como Maragall, a la desesperada, representa su postrer papel en la comedia del tripartito. Y mientras el suelo se abre bajo sus pies, travestido de Luis XIV con barretina, también grita su "después de mí, el caos".

Porque los nombres de la escolta pretoriana con la que pretende atrincherarse en la Plaza de San Jaime hasta que concluya la Legislatura, por sí mismos, constituyen una declaración de guerra, tanto al PSC como al PSOE. Su candidato para sustituir al locuaz Joan Carretero en Gobernación, Xavier Vendrell, es el ex dirigente de Terra Lliure que exigió el impuesto revolucionario a las secretarias y telefonistas interinas colocadas por ERC en la Administración. Hasta última hora, Vendrell ha habido de disputarse el cargo con otro antiguo líder de la banda, Jaume Oliveras, un condenado en firme a seis años de cárcel por delitos de terrorismo que está en la calle gracias al indulto concedido por el Gobierno de José Maria Aznar.

Jordi William, el señalado para Agricultura, forma parte de su círculo más íntimo –fue su anterior Jefe de Gabinete–; representante típico de los kumbayas (en Cataluña se designa así a los monaguillos de sacristía, iluminados de por vida por la mística nacionalista a partir de la alegre confraternización en las marchas excursionistas), procede de la misma hornada que Carbonell, el del CAC. En el caso de Ferran Mascarell, el virtual consejero de Cultura, es fama que dejaría cortarse una mano de grado, antes que pisar una sede del PSC. Sumo sacerdote del culto al diseño en el Ayuntamiento de Barcelona durante los últimos 27 años y amigo personal del president, lo más leve que se puede decir de él es que, a su lado, el vestuario de Fernández de la Vogue pasaría por el de una cajera de Zara con contrato a tiempo parcial.

Por su parte, Rañé, aquel montaraz consejero de Industria que se estrenó en el cargo amenazando a todas las multinacionales que en el mundo han sido, a partir de hoy, podrá alardear de dos títulos en su currículum, igual que su jefe, Montilla: haber sido el primer conseller nombrado por el partido, y también el último. Pues el perfil de Jordi Valls, el elegido para sustituirlo, responde a la estricta obediencia maragalliana. Además, con el único aval conocido de ser oriundo de Ripoll, el pueblo de Puigcercós, dícese que un tal Balcells se encargará de Universidades e Investigación Por último, el ignoto consejero comunista, Milà, parece que también habrá de dejar paso al no menos obviable Francesc Baltasar, alcalde del cinturón por todo oficio, según informa su currículum. Y ahí acaba la tropa con la que ha decidido encerrarse Maragall en El Álamo. Permanezcan, pues, atentos a la pantalla, que a no tardar empezará el tiroteo. Seguramente, hoy mismo.

El circo catalán
Pablo Sebastián Estrella Digital 21 Abril 2006

Maragall ha hecho su crisis del Gobierno para vengarse de Zapatero y Montilla, que no querían nuevo Ejecutivo antes de la aprobación del Estatuto, y Carod ha metido en el gabinete al “chantajista político” Xavier Vendrell —el mismo que cobraba un impuesto a los cargos públicos de la Generalitat colocados por ERC— para vengarse de los pactos del PSC con CiU y crearle a Maragall un nuevo problema por este nombramiento, ni más ni menos que en la Consejería de Gobernación, y ha provocado un nuevo revuelo político por las denuncias de CiU y del PP catalán sobre un personaje que está bajo investigación judicial como responsable de unas prácticas de corte mafioso e indignas de un partido que se dice de izquierda.

Una vez más, Maragall y Carod dan la nota juntos y por separado, porque entre ambos persiste el conflicto sobre el Estatuto catalán que los de ERC consideran insuficiente y que está pendiente de pasar el trámite del Senado y de un posterior referéndum catalán, previsto para el día 18 de junio. Carod tampoco quería la crisis, pero él y su partido están presos de su propia bronca estatutaria y han tenido que acceder al relevo de dos de sus consejeros destituidos por Maragall, aunque a cambio han impuesto con intención a Vendrell, dando una vez más ejemplo de que ERC sigue siendo un partido político que no está en condiciones de participar con normalidad en las instituciones democráticas.

El resultado de esta sonora crisis, que revela —como le ocurrió a Zapatero con Bono— un cambio forzado y por tanto fruto de problemas internos, deja un panorama político en Cataluña un tanto crispado y desolador por este espectáculo circense inagotable de su clase política que va a los saltos de trampolín sin red —en los que ya se han estrellado algunas de sus notables estrellas, como el propio Carod cuando hubo de dejar el cargo de primer consejero de la Generalitat por entrevistarse con ETA en Perpiñán—, al número de los payasos de las bofetadas en el que, además de los garrotazos mutuos que se dan en Cataluña, también se escuchan los sonoros varapalos que reciben tan simpáticos —o grotescos— artistas de la política por parte de sus socios del Gobierno nacional, como ha ocurrido con Zapatero, Montilla y el ex ministro Bono, que no perdía cualquier motivo y oportunidad para zurrar a Maragall. Y menos mal que en Cataluña se han prohibido los números de fieras en los circos, porque de lo contrario todos ellos acabarían devorándose ante los ojos atónitos de su público, que no sabe si reír o llorar.

El resultado de este espectáculo, que además se ha proyectado de manera infame sobre el conjunto de la política española causando daños que pueden ser irreparables, es más o menos el siguiente: Zapatero está indignado con Maragall y se niega a decir que será el próximo candidato del PSC-PSOE a la Generalitat cuando acabe la legislatura; Montilla y su trouppe también están a tiros con Maragall y se han tenido que tragar el cese de tres consejeros, entre ellos Rañé, el hombre de confianza y “espía” de Montilla en la Generalitat; Carod está a su vez en guerra con Zapatero y Montilla por el pacto hallado con CiU sobre el Estatuto y mantiene a regañadientes un pacto con Maragall para no ser expulsados del Gobierno por su oposición al Estatuto; Mas no deja de meter el dedo en el ojo a Maragall diciendo que es el autor del Estatuto y presumiendo de que tiene un pacto con Zapatero para presidir en la Generalitat, mientras su compañero de coalición Durán sigue empeñado en un Gobierno catalán de CiU y PSC y no pierde su ambición de ser ministro de Exteriores con Zapatero. Por si algo faltara, Piqué continúa proponiendo una campaña de bajo perfil contra el Estatuto catalán, lo que provoca el enfado de muchos de sus compañeros del PP.

Pasen y vean, pues, el circo catalán y los efectos demoledores que este espectáculo tan lamentable ha producido y está produciendo en el ruedo ibérico nacional. A sabiendas, como todo el mundo teme, que en el País Vasco se están levantando las carpas de otro gran circo nacionalista que, a la vista de lo que anuncian los carteles, seguramente no nos va a defraudar.

¿Existe ETA?
Germán Yanke Estrella Digital 21 Abril 2006

Una de las cosas sorprendentes que nos depara la euforia del “alto el fuego” es el “efecto laboratorio”. La verborrea que acompaña lo que se ha dado en llamar “proceso” (y abundando más en la inexactitud “de paz”) no es muy distinta de la que escuchamos en periodos más aburridos, pero lo que llama la atención es la prístina pureza de la “tontería ambiente”, como si se produjera en especialísimas condiciones de laboratorio. Ya no se trata de un error, de un lapsus, de un descuido en la rápida dialéctica de la política. Más bien adquiere, aunque no tenga sentido ni se le encuentre la lógica, toda la seriedad del experimento científico. Si no nos jugáramos con todo lo relacionado con ETA tanto vidas como libertades, hasta resultaría divertido.

Veamos un ejemplo. Se reúne el lehendakari Ibarretxe con varios dirigentes de la organización ilegal Batasuna, encabezados por Arnaldo Otegi, y, como el PSOE trata de evitar una condena de lo que, al menos, es una inconveniencia legal, a su secretario de Organización, José Blanco, se le ocurre decir que el presidente autonómico no se reunió con Batasuna porque es una organización ilegal que, por tanto, no existe. El encuentro habría sido, entonces, con Arnaldo Otegi, que es “portavoz de sí mismo”.

Fastuoso. Fastuoso como doctrina penal. No es que la ilegalidad deba ser perseguida y castigada es que, como tal ilegalidad, no existe. ¿El crimen organizado? ¿Cómo va a organizarse si, como ilegal, no existe? ¿Y cómo va a castigarse? A este tipo de trampa ya asistimos antes y vimos la trascendencia estratégica de la teoría: ¿cómo iba a prohibirse el Congreso de Batasuna si Batasuna no existe?, ¿y cómo iba a prohibirse que Otegi y los suyos se reunieran en Baracaldo si cada uno de ellos sólo se representan a sí mismos y no son, por tanto, Batasuna? Al juez Grande-Marlaska, afortunadamente, no debieron convencerle las teorías jurídicas que ahora nos explica el señor Blanco.

Pero si no existe Batasuna y Otegi es sólo portavoz de Otegi, habrá que suponer —siguiendo esta doctrina— que ETA, también ilegal, tampoco existe y que cada uno de los terroristas que dicen actuar en su nombre sólo lo hacen en el suyo propio. Puede servir el invento para atemperar las exigencias del Estado de Derecho en estos momentos de “alto el fuego” (¿pero quién demonios anunció el alto el fuego?) diluyendo en la nada a los justiciables, pero, por otra parte, ¿con quién va a establecer contactos el Gobierno tras la verificación y la comparecencia en el Congreso anunciada por el presidente Zapatero? Porque ya, gracias a Blanco, no podrá contactar ni dialogar con la banda sino con personas físicas que sólo son portavoces de sí mismas. Y para eso, además, ni tiene autorización ni responde a la lógica.

Parecen cosas de Blanco, pero son cosas del “laboratorio” en el que cada vez hay más políticos verborreicos. Más nos valdría limitarnos a aplicar la ley.

Blas Infante e hijos
Realidad nacional andaluza
Jorge Vilches Libertad Digital 21 Abril 2006

Las tesis sobre la débil nacionalización española han servido a algunos para justificar una supuesta fortaleza doctrinal de los "nacionalismos periféricos". Es hora de replantearse esto, de revisar los precedentes históricos fantasiosos, los antagonismos simplones y los reduccionismos que, hoy, sonrojan. Merece la pena, en medio de esta carrera nacionalista a la que asistimos en España, recordar los planteamientos sobre los que se sostiene uno de esos nacionalismos: el andaluz.

El Padre de la Patria Andaluza, declarado así oficialmente, es Blas Infante, un hombre más prosista que pensador, más gongorino que teórico, que inventó una nación anclada en el Islam, en el africanismo como vocación. La identidad andaluza consistía, y consiste, en recalcar que, como sentenció Infante, "Europa fue nuestra conquistadora (la de al-Andalus) y Castilla la avanzada de su ejército que contra nosotros peleó". La caída del Reino de Granada es para el nacionalismo andaluz lo que para el vasco la derrota del carlismo, y para el catalán la entrada de las tropas de Felipe V en Barcelona. De hecho, la bandera verde y blanca de Andalucía la crea la Asamblea Regionalista de Ronda, en 1918, tomando los colores de las banderas del reino nazarí de Granada.

Las raíces nacionales de Andalucía estaban en el sur, en África, y los males, qué sorpresa, provenían de la presencia española. "Rechacemos la representación de un Estado que nos deshonra –afirmó Blas Infante- (...). Declarémonos separatistas de este Estado (...) que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haberlo sufrido y condenémoslo al desprecio".

Y en esa descripción de la Andalucía que no era Europa, incluso a comienzos del siglo XX, había "andaluces auténticos" –escribe Infante en 1931- y "andaluces falsos", esos que adoptaban maneras, costumbres e incluso vestimentas europeas. La originalidad de España estaba en su islamismo, en ser al-Andalus, pero Castilla europeizó la Península, y el país se perdió.

El proyecto político de Blas Infante, y del actual nacionalismo andaluz, pasa por una confederación basada en el "derecho de autodeterminación". La fórmula consiste en un conjunto de Estados confederados por libre decisión de sus naciones, en un pacto rompible a demanda de cualquiera de las partes. Y Andalucía sería una federación de Estados provinciales "incluyendo -según Infante- Marruecos". Porque lo español –que Blas Infante identificaba con la civilización europea y el cristianismo– es dañino. Así, el Padre de la Patria Andaluza no tuvo ningún reparo en viajar a Marruecos, en 1924, en plena guerra de África, para visitar la tumba de Al-Motamid, último rey alhomade de Sevilla.

El preámbulo del actual Estatuto andaluz dice que Blas Infante luchó "por conseguir una Andalucía libre y solidaria en el marco irrenunciable de la unidad de los pueblos de España". Y en la página web del Parlamento andaluz se puede leer que "se adelantó a su tiempo" con "propuestas" como la "división de poderes (ejecutivo, judicial y legislativo)" (sic.).

De esta visión de Blas Infante como el Montesquieu andalusí, se pasa a la de los grupos independentistas como "Nazión Andaluza". Este grupo de estilo batasuno promueve el "idioma andaluz", porque la lengua es, junto a la raza y las costumbres, la seña identitaria que les separa del "Estado opresor español". Ese idioma consiste en escribir el castellano con el acento andaluz. Pero la lucha social es cara, por lo que tienen una "tienda virtual" en la que dicen "FORMA’E PAGO pa kuahkiér pedío: INGREZÀ la kantiá korrehpondiente en la kuenta XXX de XXX endikando nombre u konzehto der pagaó u pagaóra, y dihpuéh mandà un e-mail –esto en correctísimo inglés– a nazionandaluza". Porque los muchachos "nazionalihtah" venden camisetas que dicen, por ejemplo, "¡¡No te bendah ni bendah tu terreniyo a la ehpekulazión!!". Y pegatinas a "1 unidá=10 zentimoh", "gahtoh d’aí p’arriba la kantiá preguntà". En fin, parafraseando a Gila: "Me habéis matao a la nación española, pero lo que me he reído...".

Pepiño lava más Blanco
Carmelo Jordá Periodista Digital 21 Abril 2006

Blanco está que se sale. Muchos pensábamos que había llegado a su momento cumbre cuando, en una gloriosa entrevista radiofónica voz en grito y con la vena del cuello más hinchada que la de Camarón según volando iba, acusó repetidas veces de “corrutos” a Tamayo y Sáez, los protagonistas del famoso “tamayazo” que impidieron, Allah los colme por ello de bienaventuranzas y satisfacciones, que Rafael Simancas fuese Presidente de la Comunidad de Madrid.

Pero no, ayer alcanzo nuevas cotas de genialidad cuando, en directo y para toda España que se decía antes, afirmó que Ibarretxe no se había “reunido con Batasuna, sino con Otegui”. Les dejo un punto y aparte para que se descojonen a gusto.

Efectivamente, para el Sr. Blanco Otegui y Batasuna no tienen nada que ver y la explicación de esto es tan obvia que lo que todavía no entiendo es cómo no nos habíamos dado cuenta antes: el sujeto en cuestión no puede estar relacionado con una organización que, al ser ilegal, no existe.

Tampoco deben existir, por tanto, la mafia rusa (ni la italiana, diga lo que diga Tony Soprano) por hablar de otra “organización”; ni problemas (quizá Zapatero dijese “accidentes”) como la prostitución, la pederastia, la evasión de impuestos, los malos tratos a las mujeres o las drogas duras, aunque parezca que a algunos las consumen compulsivamente.

De hecho, creo que el Secretario de Organización del PSOE debería aprovechar su cercanía al gobierno e instarle a que inicie una carrera legislativa que haga que desaparezcan de una puñetera vez algunos de esos “problemillas” que nos amargan el paso por este valle de lágrimas que es la vida: declaren ilegales el cáncer, el hambre, los traumas infantiles, los accidentes de tráfico que ahora están de actualidad o, esta les van a encantar, la guerra. Sean valientes y sitúen fuera de la ley (y por tanto fuera de la realidad) la fealdad, los gritos en las reuniones familiares o los llantos de los niños en la madrugada; es más, yo me pregunto más bien indignado si tras dos años en el gobierno no es una vergüenza que todavía nos encontremos con mierdas de perro en la calle, con lo fácil que había sido prohibirlas.

Sigan, sigan por ese camino y sitúen fuera de la ley esa condena de los hombres que es la alopecia, hagan nuestra vida más fácil y agradecida: prohíban los lunes, los pies planos, el olor corporal, los tics, el mal aliento, proscriban todo aquello que molesta como, por ejemplo, la derech… bueno, mejor no dar ideas.

Bromas aparte, hay algo en este fenómeno que es interesante tener en cuenta: no sólo es el voluntarismo estúpido (o que nos toma por estúpidos) de que algo no existe si no es legal, es otro voluntarismo mucho menos estúpido y bastante más malvado: que algo deja de existir simplemente si lo negamos.

Los niños muy pequeños cometen a veces un llamativo error infantil cuando juegan al escondite: se tapan los ojos y al no ver ellos nada creen que nadie les ve a ellos. En este juego que es tan serio Blanco y sus amigos ya nos están tapando los ojos, ahora falta saber qué somos como sociedad: niños o adultos.

Me temo lo peor.

LA FANTASÍA NACIONAL: cada nacido, nación
(Apoyo a Setapé, para que afloren mejor los hongos nacionales)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 21 Abril 2006

LA AFLORACIÓN de setas nacionales que iban a reproducirse como hongos en cuanto los padres del “Estatut” terminaran de sembrar sus semillas anticonstitucionales, marcha a muy buen ritmo, que sorprende incluso a algunos de los jardineros del parterre, tipo Alfonso Guerra, aunque el jefe del jardín, Rodríguez Setero, anda muy contento con la cantidad de cuentos y otras fantasías nacionales que se están politilegalizando apresuradamente.

Alfonso Guerra ya advirtió lo de la URSS, reconociendo que él hubiera votado en contra de muchos de sus artículos. Para después preanunciar que conceder a Andalucía la consideración de “realidad nacional”, le parecía una estupidez a él y al 99 % de los andaluces.

Total, que Setapé le ha ordenado a Chaves que incluya el término “realidad nacional” en el nuevo Estatuto andaluz, el cual a los andaluces les importa tan poco como a los catalanes les interesan los chanchullos de su clase política para atornillarse en el presupuesto público, y Chaves ha respondido que a la orden, que lo que le mande el fantasioso de la Moncloa será obedecido verticalmente, aunque jamás ningún dirigente del PSOE andaluz había pronunciado real ni ficticiamente esa palabra de “realidad nacional” para referirse a Andalucía.

De manera que ya van dos “Fantasías Nacionales”, a cual más delirante y mentirosa: la fantasía nacional catalana (que si se refiere a lengua, deberían ser dos realidades nacionales distintas; y si se refiere a nación soberana, miente por entero, porque nunca lo ha sido) y la fantasía nacional andaluza, que es otra broma setera del chaval ignaro e ilusorio indigente ideológico que responde por Setapé, en la cual ahora no pienso detenerme...

Si los honguistas nacionales, que como se sabe se reproducen por esporas, quieren adelantarse progresistamente a los acontecimientos, y de paso introducir algo de “realidad” a sus afirmaciones, esto es lo que deben hacer:

No se limiten a conceder título de “nación” a cualquier territorio, el cual título va a generalizarse mucho, habida cuenta de los escasos méritos reales de los dos territorios que ya lo tienen. Ni tampoco a reconocer el título de “Estado histórico” a los cuatro que por haberlo sido (Estados independientes históricos) figuran en el escudo de España: Castilla, León, Navarra y Aragón...

No, no. Dótense de alguna realidad en sus afirmaciones y, mirando el diccionario, puesto que “nación” es la “acción y efecto de nacer”, o sea, el nacimiento, declaren realidades nacionales a cada ser humano nacido... Y, así, generalizando a todos el tratamiento, volveremos a ser todos iguales, que es de lo que se trataría progresistamente hablando, si el chaval Setapé no fuera ignaro de nación o nacimiento, y ya cabe temerse, dado que se acerca la cincuentena, que va a serlo hasta que fallezca.

El domingo, 23 de abril, se celebra el Día Estatal de uno de esos territorios que sí fueron Estados históricos, Castilla, en la cual fecha fueron decapitados Padilla (toledano de nación) y Juan Bravo (nacido en Atienza, Guadalajara, o sea: guadalajareño de nación, aunque luego nacionalizado segoviano). De ello, ¿quiere saber algo Setapé? Pues que acuda a Villalar, que para algo es su región y su Estado histórico, y diga la verdad una vez, que tampoco hace daño ni dejará de ser quién es porque una vez no mienta ni perjure: ¡Vivan las realidades históricas!

Calcular con palabras
 La Razón 21 Abril 2006

Desde que los terroristas de ETA anunciaron que dejan de matar de manera permanente hay que ir por la calle con diccionario. El marco general es el llamado proceso de paz. Y en él entran términos y expresiones como verificación o voluntad de abandonar la violencia.

Los portavoces oficiales, Moraleda o Blanco, son junto al presidente los que más eufemismos y giros dialécticos emplean para transmitir a la sociedad una sensación determinada para que ninguna realidad pueda estropearse. Pero lo mejor de todo son las ambigüedades calculadas a la hora de responder a preguntas evidentes y muy sencillas. Cuando no se habla con rotundidad y se deja que el vaivén político adormezca a la sociedad, empiezan las sospechas y los pronósticos. Quienes se atreven a poner en duda el método y el camino emprendido en este proceso vuelven a ser tildados de reventadores. Por lo tanto, lo que se nos pide a todos es que traguemos con escenas como la de Otegi con Ibarretxe.

Vamos a asistir a momentos difíciles porque la memoria va a ser borrada por la campaña de imagen oficial. El lema es «aquí no ha pasado nada». Hay que olvidarse de la derrota de ETA. No se va a producir porque el pacto no contempla la existencia de vencedores y vencidos. La banda terrorista no va a renunciar a nada, que para eso ha estado matando personas durante cuarenta años. Por eso Navarra es la clave, porque la mitología nacionalista coloca a Pamplona como capital del sueño imperial.

El presidente Zapatero no ha clarificado el futuro de la comunidad foral, donde los socialistas son claves para montar un gobierno con los nacionalistas y Batasuna. El llamado proceso de paz, es decir, balas y nucas a la misma altura, no va a ser tan largo como nos dicen. En mayo del año que viene hay elecciones municipales y forales. Entonces sabremos los precios pagados. Por eso dice José Blanco que Otegi es portavoz de sí mismo. Pronto habrá otro partido independentista con sentido y consentido. Cuando el secretario de Organización lanza el mensaje sobre la inexistencia de Batasuna como partido político trata de encubrir una obviedad. El problema es que desde que gobierna Zapatero las palabras sirven para todo. También para echar cuentas y hacer cálculos.

Rajoy exige a Zapatero el compromiso de no vender Navarra ni pactar con Batasuna
Sanz insiste en que el Gobierno ha acordado con ETA impulsar la anexión al País Vasco
C . M. La Razón 21 Abril 2006

Madrid- El presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, escenificó ayer, en la misma Pamplona, el compromiso firme de su partido con el principio de que Navarra no sea en ningún caso «moneda de cambio» para intentar consolidar el proceso de paz abierto con la declaración de alto el fuego permanente por parte de ETA.

Para ello se reunió con el presidente foral, Miguel Sanz, con quien a puerta cerrada analizó el escenario político y el «viraje» que están dando los socialistas, en lo que se sospecha es una estrategia dirigida a tejer puentes con la izquierda «abertzale» para intentar entrar así en el Gobierno autonómico tras las próximas elecciones autonómicas. La conversación también trató de las cartas de ETA a empresarios navarros y de la falta de concordancia entre la negativa del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a fecharlas después del último comunicado etarra y lo que éstos, por contra, mantienen. Rajoy, que ha hablado personalmente con algunos empresarios, fue informado por Sanz de los datos que él conocía.

Después de la entrevista privada, los dos políticos escenificaron el blindaje de un pacto en defensa de que no prosperen, bajo ningún concepto, los planes «anexionistas» de los nacionalistas y de ETA, sobre los que desde las filas socialistas se está últimamente lanzando mensajes ambiguos.

El jefe de la oposición fue más allá e instó expresamente a Rodríguez Zapatero a comprometerse en público a que la comunidad foral no se utilizará de ninguna manera como carta de negociación. «Navarra, en ningún caso, puede ser moneda de cambio de nada. Mientras yo sea presidente del PP, mi partido nunca aceptará que se hable con nadie de su estatus jurídico. Y me gustaría pedirle al presidente del Gobierno claridad en este asunto y un pronunciamiento igual al que yo acabo de tener ahora». También le retó a dar su palabra de que el PSOE no llegará a pactos con partidos que «no creen en Navarra sino que están en una operación distinta» -un claro mensaje con vistas a las elecciones del próximo año-.

Rajoy aprovechó para tender la mano a la patronal navarra, ante «cualquier problema» que pueda tener; para reiterar que el objetivo no es verificar si «ETA se está quieta una temporada, sino si hay tomada una decisión irreversible de dejar las armas»; y para volver a expresar su negativa a la creación de una «mesa de partidos» en la que se hable de entelequias como «Euskal Herria».

En muy duros términos, por su parte, se expresó el presidente autonómico, quien aseguró que tiene una «percepción clara» de que los delegados de la Administración central han pactado con los representantes de ETA la «creación de una institución común que gestionará los asuntos de Navarra de manera consorciada con el País Vasco, a través de un Organo Común Permanente». «Tengo la percepción que se ha pactado esa institución común», sentenció.

Toque de atención del Gobierno. A esas palabras respondió el Gobierno a través del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, quien destacó que al Ejecutivo le gustaría que no se crearan problemas «artificiales» y que la actitud de buscar soluciones prevaleciese sobre la de fomentar «confrontaciones», informa Ep. Si el socio de UPN en el Gobierno foral, CDN, respaldó las sospechas de Sanz, los socialistas navarros proclamaron, sin embargo, que ese órgano común «no es ni necesario ni útil». Los nacionalistas también salieron en tromba a cuestionar al presidente autonómico.

El PSOE se niega a restituir la palabra «España» en el Título Preliminar del nuevo Estatuto andaluz
La comisión desoye al PP y da luz verde a la enmienda socialista que elimina este concepto en un significativo artículo
Arenas pide a Chaves que quite los puntos que imitan el texto catalán
Cañizares ve en grave riesgo la unidad nacional
C. Morodo La Razón 21 Abril 2006

Madrid- Mientras que con una mano el PSOE andaluz está ofreciendo diálogo para reconducir la falta de consenso en torno a la proposición de ley de reforma del Estatuto -que, de momento, no apoya el 40 por ciento de la Cámara autonómica-, con la otra sigue impulsando algunos de los polémicos puntos que han provocado el desencuentro con el PP. La «pelea» se libra desde ayer en la Comisión de Desarrollo Estatutario, penúltimo trámite antes de la aprobación del proyecto por el Pleno de la Cámara andaluza el 2 de mayo.

Como informó este periódico, los socialistas no sólo han promovido la inclusión del término «realidad nacional» en el Preámbulo del texto y la supresión en el Título Preliminar de la alusión a la «unidad indisoluble de la nación española», sino que en el artículo 1.4 de este capítulo también han borrado, vía enmienda, la mención de España, junto con la Unión Europea, como «marco de actuación de los poderes de la comunidad autónoma, que asume sus valores y vela por el cumplimiento de sus objetivos».

Mirando sólo a Europa. En la redacción final, la fuente de referencia se limita únicamente a la UE, pese a que hasta en el Estatuto catalán se respeta, sin embargo, una alusión parecida en su Título Preliminar. «Cataluña tiene en el Estado español y en la UE su espacio político y geográfico de referencia», señala el artículo 3.1 del Estatut.

Con la «pinza» PSOE-IU, y el rechazo del PP y el Partido Andalucista (PA), la comisión dio ayer por la mañana luz verde al citado Título Preliminar sin ninguna corrección sobre lo arriba expuesto, a lo que los «populares» contestaron preguntado a los socialistas por qué se avergüenzan de incluir la palabra «España». También salió adelante el capítulo de competencias -que el PP denuncia que recoge una clasificación similar a la catalana- y el de Derechos Sociales, Deberes y Políticas Públicas. Durante el debate matinal sólo se admitió una enmienda transaccional del PA para incorporar el «deber de respetar y preservar el patrimonio cultural andaluz», informa Ep. En el polémico Título Preliminar, el PSOE se quedó solo con su voto a favor, ya que los «populares» negaron su apoyo por la sustitución de la referencia expresa a la «unidad indisoluble de la nación española» por una alusión al artículo 2 de la Constitución, y por la supresión del concepto España; mientras que IU y PA se opusieron por no incluir «nación».

Las exigencias de Arenas. Javier Arenas ya ha hecho llegar a Manuel Chaves un documento con sus «líneas rojas» sobre el Estatuto, en el que cabe destacar su exigencia detallada de que se supriman todas las reproducciones de algunos de los puntos más conflictivos de la reforma catalana. Así, el «barón» del PP avala que Andalucía consiga el mayor techo competencial, pero con la salvedad de que sea dentro del marco de la Constitución. Pide que se elimine la clasificación que se hace de las competencias como exclusivas, ejecutivas y compartidas, en la línea catalana; el «blindaje» que limita la capacidad del Estado en títulos competenciales que tiene reconocidos en la Constitución; el Poder Judicial propio -«la redacción del Título V debe velar por el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley»-; la participación en organismos e instituciones del Estado; la «bilateralidad», porque «ello no generaría más que la desigualdad entre el conjunto de las comunidades autónomas; la citada supresión de la mención de España como ámbito de referencia y actuación de los poderes públicos de Andalucía...

Mientras, Chaves insistió en vincular el consenso con los «populares» a que éstos respeten su pacto con IU, al tiempo que siguió agitando el fantasma que ha convertido en piedra angular de su estrategia de presión: el de que este Estatuto va a suponer para el Partido Popular, si no lo apoya, el mismo «vía crucis» que representó para la UCD el referéndum de 1980, mediante el cual Andalucía logró acceder a la autonomía plena consagrada en el artículo 151 de la Carta Magna. El presidente andaluz se siguió esforzando en quitar trascendencia al término «realidad nacional» y, para eso, llegó a afirmar que esa denominación es lo mismo que utilizar el concepto de «nacionalidad».

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Cañizares, mostró ayer su gran preocupación por la unidad de España, «un bien moral que es necesario preservar» y que está en «grave riesgo».

Con estas advertencias se refirió a la inclusión en el proyecto del nuevo Estatuto de Andalucía del concepto de «realidad nacional». «Al decir España y su unidad me refiero fundamentalmente a una historia común compartida, a una cultura, a unas raíces y a una forma de entender la vida y de situarse ante ella, y todo eso es irrenunciable y todo eso se está poniendo en muy grave riesgo», alertó, informa Efe.

Las víctimas creen que la emisión de «La pelota vasca» en TVE busca «contaminar a la opinión pública»
Portavoces de las víctimas del terrorismo se preguntan por qué TVE recurrió anoche al polémico documental de Julio Médem y no a «Trece entre mil» de Iñaki Arteta
B. TORQUEMADA ABC 21 Abril 2006

MADRID. Que el espacio informativo de la televisión pública «Documenta 2» decidiera emitir anoche la cuestionada película-testimonio de Julio Médem «La pelota vasca» no ha pasado inadvertido para quienes en su momento se sintieron agredidos por la tibieza del filme, «que equipara el dolor de los familiares de los asesinados con el de los parientes de los presos que, pobrecitos, se ven obligados a hacer fatigosos viajes en autobús hasta las cárceles», como recuerda Consuelo Ordóñez, quien pidió formalmente que su intervención (ya grabada) no fuese utilizada en la producción final «cuando me enviaron por correo electrónico cómo estaba concebido el proyecto. Casi me dieron ganas de vomitar», comenta.

La hermana de Gregorio Ordóñez, que ahora es miembro activo de Covite, el colectivo de víctimas del País Vasco, tiene la impresión de que «el mundo al revés que hemos sufrido en nuestra tierra se está contagiando al resto de España. Que se perciban como normales y razonables situaciones que son aberrantes empieza a ser habitual en todas partes. Y creo que la emisión de esta película es un síntoma más de ese contagio». «La repugnante equiparación de sufrimientos que plantea «La pelota vasca» -añade- viene muy bien ahora para diluir lo que ha ocurrido, para contribuir al olvido con la falsa premisa del «todos sufrimos». Muchos vascos hemos tratado de desmantelar esta miseria moral con esfuerzo y tesón, pero en estos momentos es lo que conviene, porque a nadie le interesa tener la conciencia intranquila».

Alcaraz no lo ve «casual»
El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, lo tiene claro: «Quieren contaminar a la opinión pública, pues el Gobierno está facilitando todo lo que supone equiparar a víctimas y verdugos. Un ejemplo más, nada casual, es que se programe esta película en una televisión que vive de los fondos públicos y está bajo las directrices del Ejecutivo. No se les ha ocurrido poner «Trece entre mil», de Iñaki Arteta, que sí es un ejemplo de dignidad moral».

El espacio «Documenta 2» contó ayer en el coloquio posterior a la emisión de la película con la presencia del catedrático Antonio Elorza, que solicitó que su intervención fuera retirada del filme, y de Jonan Fernández, de Elkarri. El director de este programa, Diego Mas, fue el productor del documental «Todos íbamos en ese tren», sobre el 11-M.

ViñaRock
SOZIEDAD ALKOHOLIKA DEJA A VIÑAROCK SIN PATROCINADORES
Tras el impulso de la sociedad civil, de manos de la Plataforma España y Libertad, ha llegado la hora de los políticos
Minuto Digital 21 Abril 2006

A la desvinculación de Coca-Cola se une finalmente la Caja Castilla-La Mancha -que ha retirado todos sus logotipos de la web y el cartel de ViñaRock-. Según ha podido saber Minuto Digital, durante el día de hoy y mañana todos los patrocinadores de ViñaRock se desvincularán del festival.

La semana ha estado cargada de protesta cívica impulsada por la Plataforma España y Libertad. Por primera vez una plataforma cívica tomaba como objetivo cívico a los patrocinadores -los que ponen el dinero- de un evento en el que toca Soziedad Alkoholika.

"NO QUEREMOS SABER NADA DE ESTA GENTE"
Seguramente habrá un antes y un después en la estrategia cívica tras esta semana de impulso ciudadano a las grandes firmas comerciales que continuamente patrocinan este tipo de eventos.

Una de las empresas que se retiran de ViñaRock ha confirmado a nuestro periódico que ayer se produjeron problemas en todo el sistema informatico de la empresa al quedar bloqueados los servidores de correo con la llegada de más de 17.000 mensajes de protesta.

Como nos comentaba un alto ejecutivo de una de las compañías "no queremos que se relacione nuestra marca con este tipo de gente, pero la verdad es que nadie nos había dicho que participarían este tipo de grupos."

Las cifras asustan, pero no son más que un reflejo del cansancio de la sociedad civil ante los desmanes de separatistas y nacionalistas.

LA HORA DE LOS POLÍTICOS
Pero al esfuerzo ciudadano debe unirse el de los políticos. Estar con las víctimas es mucho más que asistir a una manifestación o hacerse la foto con ellas. Los políticos, por encima de siglas, deben ponerse a trabajar para denunciar a Soziedad Alkoholika y presionar al Ayuntamiento de Villarobledo para que tome cartas en el asunto.

Imaginamos que la izquieda seguirá órdenes de Zapatero o Llamazares, pero el PP debe poner "toda la carne en el asador" y manifestar públicamente la situación que se vive en Villarobledo, consistorio gobernado por el PSOE. Desde Minuto Digital esperamos una comparecencia pública en rueda de prensa de los líderes populares de Castilla-La Mancha para denunciar estos extremos que tanto daño hacen a las víctimas y a los ciudadanos de Castilla-La Mancha.
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