AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 26 Abril  2006
El valor de cuatro millones de firmas
Editorial ABC 26 Abril 2006

Que por nosotros no quede
EDITORIAL Libertad Digital 26 Abril 2006

Cuatro millones de razones democráticas
Editorial Elsemanaldigital 26 Abril 2006

El referéndum como derecho al pataleo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 26 Abril 2006

Una partera llamada España
Raúl Heras Periodista Digital 26 Abril 2006

11-M, enigmas por duplicado
EDITORIAL Libertad Digital 26 Abril 2006

El Estatuto del Mono
ANTONIO BURGOS ABC 26 Abril 2006

El silencio de la Nación
C. ALONSO DE LOS RÍOS ABC 26 Abril 2006

En manos de los terroristas
Ignacio Villa Libertad Digital 26 Abril 2006

Nacionalidad, nación y soberanía
José Luis Manzanares Estrella Digital 26 Abril 2006

Rajoy, el hombre tranquilo
Pablo Sebastián Estrella Digital 26 Abril 2006

Procedimientos químicos
Germán Yanke Estrella Digital 26 Abril 2006

CENTRALISMO DEMOCRÁTICO
Editorial minutodigital 26 Abril 2006

El coche fantástico
José García Domínguez Libertad Digital 26 Abril 2006

En nombre de los grandes simios
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Abril 2006

¿Es la España de Rodríguez un Estado torturador?
Román Cendoya Periodista Digital 26 Abril 2006

Juego de guiños
TONIA ETXARRI El Correo 26 Abril 2006

Con el Estatuto llega el racismo
Antón F. Canales. Tarragona ABC 26 Abril 2006

'Algo habrá hecho'
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 26 Abril 2006

Auf Wiedersehen, Landaben
Primo González Estrella Digital 26 Abril 2006

Buesa: Una Batasuna legal podría sanear las fianzas de ETA
Servimedia - Madrid.- La Razón 26 Abril 2006

Sanz, sobre el ataque en Barañáin: "A ver si resulta que lo ha hecho alguien que pasaba por ahí"
Europa Press Libertad Digital 26 Abril 2006

La AVT y el Foro de Ermua piden al Ejecutivo que no use «el lenguaje de ETA»
ABC 26 Abril 2006

Castilla y León se ofrece como referencia mundial para la enseñanza del español
Estrella Digital  26 Abril 2006

El valor de cuatro millones de firmas
Editorial ABC 26 Abril 2006

LA cifra de firmas recogidas por el Partido Popular -más de cuatro millones- para apoyar su propuesta de referéndum sobre la continuidad nacional de España y de los principios de igualdad y solidaridad sólo permite calificar la iniciativa como un gran éxito de movilización y respaldo ciudadano. Aunque sea seguro que el Gobierno no atenderá la petición de celebrar esa consulta, Mariano Rajoy, que ayer presentó esas firmas, junto con su proposición no de ley, en el Congreso de los Diputados, ha alcanzado el objetivo político de demostrar que la oposición de su partido tanto al proyecto de Estatuto para Cataluña como a la reforma encubierta del modelo de Estado es compartida por una gran parte de la sociedad española. Es un error absoluto que el Gobierno haga cuentas y conteste al PP diciendo que le falta «el 60 por ciento de sus votantes». Es un error porque prejuzga que todos los firmantes son votantes del PP y también porque desprecia el dato esencial de que el voto es secreto y no compromete, mientras la firma identifica públicamente al ciudadano. Y esto es lo que debería valorar con mayor respeto el Gobierno: los millones de ciudadanos que han hecho explícita su oposición a la deriva que ha tomado la política territorial del Ejecutivo socialista. No hay antecedentes de una respuesta popular de semejante dimensión.

La política de alianzas del Gobierno socialista con los nacionalismos y su traducción en un movimiento de confederalización del Estado han provocado una partición en la sociedad española. El temor al desmantelamiento competencial y financiero del Estado, así como a la desaparición política de la Nación española, es un sentimiento mayoritario entre los ciudadanos. Y a esto se debe el éxito de la iniciativa del PP. Ciertamente, España no se va a romper al día siguiente de que se apruebe el nuevo Estatuto para Cataluña, pero entonces se estará más cerca que nunca de que el Estado español implosione y de que la Nación española deje de tener un contenido político de soberanías, derechos y libertades. Y cabe temer que dentro de otros tantos años, o antes, se planteen nuevos y definitivos saltos en la segregación de la estructura constitucional de España. Las bases ya están puestas. Además, el tiempo está dando razón a quienes denunciaron el nuevo Estatuto de Cataluña como el banderazo de salida para una subasta de identidades nacionales. Andalucía ha sido la primera prueba.

Sin embargo, esta situación llegará en un momento crítico, cuando se plantee la viabilidad política y financiera del Estado. Quizá sea entonces cuando en España sea inevitable una reforma constitucional, en los términos anunciados por el PP y como la que se ha pactado en Alemania, donde el Estado federal y los estados federados han asumido la necesidad de reforzar los instrumentos políticos de cohesión nacional. El mal español continúa siendo no aprender en cabeza ajena y seguir por caminos que otros, con más experiencia, han abandonado.

Que por nosotros no quede
EDITORIAL Libertad Digital 26 Abril 2006

A pesar de que muchos en el seno y en el entorno del PP no hayan derrochado, precisamente, entusiasmo y convicción a la hora de poner en marcha y respaldar la iniciativa, lo cierto es que el partido de Rajoy ha recogido, en menos de tres meses, más de cuatro millones de firmas en favor de un referéndum en toda España sobre el "Estatuto" de Cataluña.

Nuestro decidido apoyo a esta iniciativa –como a otras muchas manifestaciones de la sociedad civil–, no radicó en ningún momento en el hecho de creer que el gobierno de Zapatero las tendría en cuenta, de contar con un amplio respaldo popular. Si el gobierno del 14-M procuró, desde el primer momento, camuflar como reforma estatutaria una voladura del consenso constitucional del 78, fue precisamente para no tener que someter a referéndum estos cambios jurídico-políticos que exigía la alianza con nacionalistas y separatistas.

El sectario desprecio que el gobierno, por boca de la vicepresidenta De la Vega, acaba de dirigir a la que ha resultado ser la iniciativa política más respaldada de nuestra democracia, no nos sorprende, pues, nada en absoluto. De lo que se trataba y se trata es de llevar a cabo el compromiso cívico de hacer todo cuanto esté de nuestra mano por obstaculizar o poner en evidencia el radicalismo del gobierno de Zapatero y sus separatistas compañeros de viaje. Esta iniciativa de Rajoy, que alejaba, por otra parte, las tentaciones acomodaticias y suicidas que todavía pueden llevar a pique al PP, debe ser una nueva fuente de compromiso para seguir dando la batalla política en todos los ámbitos, ya sea el parlamento, los medios de comunicación, la calle o el Tribunal Constitucional. Que no quede por nosotros, por cada uno de nosotros.

Cuatro millones de razones democráticas
Editorial Elsemanaldigital 26 Abril 2006

Mariano Rajoy ha presentado una petición popular de que la reforma del Estatuto catalán, en la medida en que afecta a la convivencia nacional, sea sometida a referéndum.

26 de abril de 2006. Son 4.028.000 de firmas, 450.000 pliegos de papel, 876 cajas, diez furgonetas para moverlo todo: esos son los números con los que el Partido Popular pide en el Congreso de los Diputados que todos los españoles puedan expresar su opinión ante la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Un Estatut que define un nuevo modelo regional para España, y que por la misma razón –afecta a todos los españoles- es razonable que reciba el juicio más amplio posible.

Nadie en democracia puede discutir la vigencia del eslógan de los populares en esta campaña: "Todos tenemos derecho a opinar". Y mucho menos un Gobierno que nació a la sombra inesperada de un "queremos saber". Puede discutirse la opinión que cada uno tenga sobre el Estatut, pero es difícil negar su importancia para la convivencia, y es razonable que los afectados por una Ley puedan dar su opinión.

Mariano Rajoy, al completar la iniciativa –es la mayor recogida de firmas de la historia democrática española, en menos de tres meses- ha lanzado un órdago al presidente del Gobierno. En efecto, José Luis Rodríguez Zapatero no tiene ninguna obligación legal de atender la petición del PP de convocar un referéndum nacional. Pero tendrá en todo caso que explicar por qué la petición de cuatro millones de españoles –un votante de cada cinco, un español de cada diez- no merece su atención. En términos democráticos será difícil responder.

Rajoy ha aprovechado la ocasión para subrayar tanto la importancia del asunto como su propio protagonismo, al ser él en persona quien asume la representación política de esa amplia voluntad popular. El país real, el de la gente de la calle, es consciente de que vivimos un proceso acelerado de cambios, y quiere participar activamente en esos cambios. No es bueno para la democracia que desde el país oficial, el de los partidos y las instituciones, se niegue la voz y el voto a los españoles en una cuestión que afecta a todos. El lugar del PP es el definido por Rajoy: en la calle, con la gente, por el futuro del país.

La iniciativa ha puesto nervioso al Gobierno. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha descalificado desabridamente la iniciativa de los populares, cuando su partido nunca ha sido capaz de acercarse a esas cifras de adhesiones. El PSOE, sobre todo, no debe aferrarse a una supuesta inconstitucionalidad de la petición del PP, porque Zapatero puede en cualquier caso convocar un referéndum consultivo si lo estima oportuno. ¿Su talante democrático le llevará a hacerlo?

El referéndum como derecho al pataleo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 26 Abril 2006

Llegan al Congreso de los Diputados las firmas millonarias de ciudadanos opuestos al Estatuto de Cataluña, ciudadanos que han ido rellenando los pliegos de papeles hechos circular durante el camino recorrido entre la formalización del proyecto en el Parlamento catalán y su aprobación en las Cortes Generales. El PP ha realizado esta “colecta” centro por centro, calle por calle e incluso ciudadano por ciudadano. Cuatro millones en total piden un referéndum nacional con la idea de que se cuestione lo que ya se considera una auténtica Constitución catalana y no una reforma estatutaria. De antemano se conjetura que esa demanda ciudadana va a encallar en los sordos oídos de quienes han de aceptarla y darle trámite. Ya se sabe: el Gobierno va a interponer, si falta hiciera, todo su peso para que la consulta popular no se celebre. Del inicial y suficiente frenazo ya se encargará la mayoría de diputados en los órganos intermedios de la Cámara.

Hasta ahora la argumentación de máxima entidad contra el “Estatut” ha provenido de los votos particulares formulados por los magistrados del Tribunal Constitucional frente al sentir y estimación mayoritarios de sus colegas del alto organismo. Se trata de expresiones de rechazo cuyo único valor es el de salvar el punto de vista de cada uno de los discrepantes y reservar para los registros de la historia unos cuantos razonamientos de peso. Han sido votos particulares respecto al auto de inadmisión del recurso de amparo elevado su día al plano del Alto Tribunal por el grupo parlamentario popular. No cabe hablar en rigor de una posición conservadora frente a otra progresista, porque el peso de los votos nacionalistas, no todos ellos precisamente “avanzados”, reflejan posiciones casi siempre partidistas que guardan exclusiva relación con los intereses de un determinado modelo de Estado.

De entre los distintos votos particulares, el más estructurado y eficazmente concebido da la impresión de ser el que formuló el magistrado Roberto García-Calvo, que se pronuncia contra un entonces proyecto o proposición de ley de Estatuto presentada formalmente “como una simple reforma estatutaria”, cuando en realidad encubría “una mutación del texto constitucional”. Una mutación que a estas alturas, por muy limpia que haya quedado la “patena” de la que hablara el señor Zapatero, no deja de ofrecer las características de la referida mutación.

El magistrado García-Calvo aspira a dejar constancia de su disconformidad con un auto del Alto Tribunal que, a su juicio, homologa “determinaciones políticas soportadas en criterios disolventes de quienes, en contra de las actuales trayectorias de las naciones de nuestro entorno europeo, abanderan experimentos de tinte independentista que fisuran o propician la fractura de España tal como está concebida en el artículo segundo” de la Constitución, que se fundamenta —recuerda el magistrado— “en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.

Apoyándose en el voto, también discrepante, de quien fue ponente de la resolución mayoritariamente aprobada, García-Calvo señalaba que “lo que está en duda es si la transgresión procedimental afecta a los contenidos de la propia Constitución para su reforma”. De modo —añadía— que “nos encontramos claramente ante una llamada reforma estatuaria encubridora —repetía— de la realidad de una mutación constitucional”.

En otro momento de su exposición, el magistrado, cuyos argumentos sin duda vertebran la línea dialéctica del Grupo Popular del Congreso, subrayaba que la Mesa del Congreso de los Diputados calificó arbitrariamente el texto sometido a su consideración como “reforma de Estatuto” (el catalán) y no como “nuevo Estatuto”. En tan sustancial toma de actitud dialéctica el magistrado concluía que “los acuerdos de la Mesa son recurribles en amparo”.

La situación, por tanto, cambiaba procedimentalmente de itinerario a la luz de lo decidido por la Mesa del Congreso, ya que una reforma de la Constitución, si hubiese sido aceptado el texto del “Estatut” como tal reforma, habría exigido mayoría de dos tercios de cada Cámara (Congreso y Senado), disolución posterior de ambas, otra vez mayoría de dos tercios, y finalmente referéndum. Por el contrario, la reforma de un Estatuto de Autonomía requiere únicamente la aprobación por las Cortes Generales mediante ley orgánica, o sea, tan sólo —aunque no sea poco— mayoría absoluta del Congreso de los Diputados. Evidentemente, un trayecto mucho más fácil de recorrer.

La petición de referéndum al que aspira el PP queda en el último recodo del camino como una expresión patético-formal del derecho al pataleo.

Una partera llamada España
Raúl Heras Periodista Digital 26 Abril 2006

Si aceptamos la definición de Nación – Estado que hace la “Blackwell Encyclopaedia of Political Institutions”, España, la España de Zapatero, Maragall, Ibarretxe y Touriño, es en estos momentos un estupendo ejemplo de lo que el nacionalismo étnico ( vasco, catalán y gallego ), reinventado y realimentado desde el poder político, puede conseguir en muy corto espacio de tiempo: la desmembración del Estado y el nacimiento de una serie de naciones que, por su propia dinámica en busca y defensa de una identidad étnica, cultural y lingüística, busquen la independencia de lo que hasta este momento consideran ha sido la etnia y cultura dominante: la castellana.

Dado que en España, además y en base a lo que se consideró “necesidad coyuntural” se decidió y aprobó aquello del “café para todos” en 17 autonomías que han ido fortaleciéndose y cobrando conciencia de sí mismas, ya sea desde el artículo 151 o del 143 de la Constitución, con etnia y cultura diferenciada o sin ella, como nadie va a querer ser menos que nadie, lo que aparece en el inmediato futuro es un Estado con 17 Naciones cuya integración va a resultar enormemente difícil.

Nos movemos - no la sociedad en su conjunto o la ciudadanía, sí los cuatro poderes admitidos en las modernas democracias: ejecutivo, legislativo, judicial y mediático - en una espiral de acción y reacción en la que nadie es capaz de fijar un resultado. Ni desde el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, que se muestra imparable en las encuestas tras la “paz” de ETA; ni desde la oposición popular de Mariano Rajoy, que se enfrenta a la “misión imposible” de liderar al conjunto de derechas que desde Gil Robles a José María Aznar sólo se sintieron unidas y cómodas en la detentación del poder; ni mucho menos desde los nacionalismos del PNV vasco, la CiU catalana y el BNG gallego, se sabe el final del camino emprendido, y ni siquiera si ese final dejará satisfechos a los propios caminantes que lo han emprendido.

En la edición de 1987, al abordar los problemas históricos que se derivan del buen o mal “casamiento” de los dos conceptos: estado y nación, uno que parte de la política y el territorio, y otra que se basa en la historia y la cultura, hay unas líneas de la Blackwell que merecen ser reproducidas : “la gran mayoría de las llamadas naciones-estado son de composición poliétnica y podrían ser descritas más adecuadamente como estados-naciones….(existen) comunidades étnicas minoritarias de importancia, muchas de las cuales son políticamente activas y reacias a aceptar la cultura y ascendencia de la etnia dominante. En estos casos la posibilidad de adquirir el status de nación-estado parece remoto. Los estados occidentales más avanzados tienen más posibilidades de conseguirlo, pero puede que tengan que soportar divisiones étnicas profundas, como en el caso de España, Bélgica y Canada.” Están escritas hace 20 años pero su rabiosa actualidad es innegable.

Buscar un motivo o razón histórica sobre la que basar un argumento político de corte étnico y nacionalista en España es bien fácil. Entre otras poderosas razones porque nos han atravesado de parte a parte y durante siglos romanos, cartagineses, visigodos, suevos, vándalos, alanas, árabes de distinto signo y “cristianos” que construyeron a trancas y barrancas, con Juras y Declaraciones la Nación-Estado que hemos conocido. Basta con quedarse en una fecha, en un pueblo conquistador o en una figura legendaria para articular toda una ristra de razones por las que cada rincón de España pueda ser llamado Nación. Y si no bastara, pues retrocedemos en el tiempo y nos vamos a iberos, celtas y tartesos y santas pascuas.

El reino de Navarra no era lo que es hoy Navarra. El reino de León tuvo más fuerza inicial que el de Castilla. El de Aragón se extendió más allá de Cataluña. Y así añadamos el de Galicia, las divisiones de los reinos andalusíes, el de Murcia, el de Valencia y hasta el mucho más moderno cantón de Cartagena. Si de cortar se trata, de un traje se pueden sacar muchas piezas.

Recuerdan (sin comprometerse en la acción ) Felipe González y Alfonso Guerra que llevamos 500 años preguntándonos quién somos, mirándonos el ombligo, reinventándonos a nosotros mismos a la mínima oportunidad. Convertida España en una partera que trajera al mundo nación tras nación por no haber puesto el diálogo por delante del garrote o la espada. Y dice el conde de Godó, catalán, liberal y propietario de La Vanguardia, que está hasta el gorro del Estatut. Lo mismo podrían decir y seguro que dicen millones de españoles que no son condes, ni catalanes y a lo mejor ni siquiera liberales, pero que están hasta el gorro de ver cómo la clase política de todos los colores no deja de mirarse su ombligo y buscar su trocito de poder como cabezas de ratones. La Europa de Hamelin se frota la flauta.

11-M, enigmas por duplicado
EDITORIAL Libertad Digital 26 Abril 2006

Tal y como anunciábamos hace poco más de un mes con motivo del segundo aniversario de los atentados del 11-M, la investigación no ha hecho más que empezar. Y está siendo la prensa independiente la que mantiene el pulso. El diario El Mundo informó ayer que la furgoneta Renault Kangoo encontrada proverbialmente en Alcalá de Henares no tenía nada en su interior. Ni cinta coránica, ni restos de explosivo, ni nada parecido al medio centenar de pruebas clave que se encontraron después.

Sabíamos que el Skoda Fabia no contenía ninguna pista en las cinco primeras inspecciones, ahora, su vecina la furgoneta Kangoo parece que tampoco. El primero necesitó ser revisado seis veces consecutivas hasta que se encontró una funda de pistola y el ADN de Alekema Lamari. A la segunda le bastó con pasar por la comisaría de Canillas para que apareciese la célebre cinta con versículos del Corán y el no menos célebre resto de cartucho con explosivo. Esto sucedía el 12 de marzo, 48 horas antes de las elecciones, y fue el detonante de una reacción en cadena que terminaría, un día más tarde, frente a la sede del PP en la calle Génova.

El hallazgo de la "cinta del Corán" contribuyó de un modo decisivo a inclinar la balanza a favor de los que insistían en la autoría islámica de los atentados. Fue, en cierto modo, la portezuela que, al abrirse, dio la vuelta a la confusa situación que se vivió durante aquellas horas. Al PSOE, además, le vino de perlas para apuntalar la conexión entre la guerra de Irak y la masacre de Atocha. Si ahora resulta que no hubo tal cinta, o, peor, que la cinta apareció milagrosamente tras la visita a la comisaría el panorama es, cuando menos, tenebroso. Alguien debería dar explicaciones, y rápido.

Este de la furgoneta no ha sido, sin embargo, el único varapalo que se ha llevado la "versión oficial" esta semana. El extenso reportaje que hoy miércoles presenta Libertad Digital sobre el teléfono móvil que sustenta una de las principales pruebas de la versión oficial del 11-M no ofrece lugar a dudas: "si lo que se quiere es detonar una bomba a una hora determinada, no tiene sentido emplear el teléfono, porque un simple temporizador es más barato, más seguro, más simple y no deja ningún rastro".

Una investigación practicada por Libertad Digital con varios teléfonos móviles del mismo modelo que el encontrado en la mochila de Vallecas (de la marca Trium), desvela que ese teléfono no podía hacer estallar la carga explosiva que llevaba adosada. Por un lado, ya sabíamos que tenía dos cables sueltos que imposibilitaban la deflagración. Por otro, llevaba en sus entrañas una pista muy oportuna, la tarjeta SIM a través de la cual se pudo llegar a Jamal Zougham, pero que no era imprescindible para poner el mecanismo en marcha. Es decir, que los terroristas no tenían necesidad alguna de dejar dentro la tarjeta para hacer sonar la alarma que, eventualmente, haría explotar la mochila.

Tal acumulación de evidencias nos ponen en el mismo escenario del Skoda Fabia o de la furgoneta de Alcalá. Todo parece indicar que la mochila no fue más que un reclamo depositado por alguien muy interesado en que fuese encontrada para dirigir la investigación hacia el barrio de Lavapiés, exactamente hacia la tienda de Kalaji y el locutorio regentado por Zougham. Las dos farsas funcionaron como un reloj. El hallazgo de la cinta y las detenciones de Lavapiés fueron coetáneos y las televisiones y radios las dieron al mismo tiempo.

La "versión oficial" del 11-M no puede mantenerse ni un minuto más; a cada paso que se da en la genuina investigación de lo ocurrido su descrédito es mayor. Es posible que los numerosos terminales mediáticos del Gobierno no estén demasiado interesados en este asunto pero eso, lógicamente, no significa que el Ejecutivo no deba estarlo. Las piruetas para sortear lo obvio –como sucedió hace dos meses con la mochila– son, por añadidura, cada vez más difíciles. Rubalcaba debería ir tomando nota.

El Estatuto del Mono
Por ANTONIO BURGOS ABC 26 Abril 2006

PROGRESAMOS. Ya hay un mono que, sin darle leña alguna, habla catalán. Se llama Awali. Gorila. Como los zapatos irrompibles de la pelotita verde que nos compraban nuestras madres. Awali ocupa en el zoo de Barcelona la plaza vacante por deceso del famoso Copito de Nieve. Tiene a su disposición fornicatoria a cuatro hembras sexys y complacientes: Coco, Yangú, Batanga y Muni. Awali es, más o menos, como los jugadores que ficha el Barsa. Nació en 1993 en Amsterdam: vamos, paisano de Cruyff. Estuvo antes en Sttutgart y en Paington (Gran Bretaña). Lugares donde sus cuidadores le hablaban en una lengua minoritaria, con la que apenas se expresan el Príncipe Carlos y Los Beatles: el inglés. Ese dialecto minoritario en el que Shakespeare se hizo con la calavera un lío, si SER o no SER, que parece el EGM de la radio más que «Hamlet».

Bendita la hora en que Awali llegó al zoo de Barcelona, porque sólo así y allí pudo comenzar su proceso de normalización lingüística. A Awali empezaron inmediatamente a hablarle en catalán porque la Generalidad multa a los cuidadores de gorilas que no chamullen la lengua del imperio. Awali ha hecho grandísimos progresos en la lengua de Espriu. Awali comprende perfectamente los informativos de Tele Maragall y hasta exige por las mañanas que, junto con la ración de plátanos del desayuno, le lleven el «Avui». Se bebe los editoriales. «Aprenderá catalán más rápido que muchos futbolistas», ha dicho rebosante de satisfacción Jordi Portabella, quien ha anunciado que Awali ya entiende todas las órdenes en catalán.

Es decir, que Awali ha llegado al Nivel Zapatero en el conocimiento de la por otra parte hermosísima lengua: entender las órdenes en catalán. Y obedecerlas. Desde que lo metieron en la jaula dorada de La Moncloa, Zapatero, como Awali, ha hecho grandes progresos en el conocimiento del catalán. Lo entiende mucho mejor que Ronaldinho. Zapatero entiende todas las órdenes en catalán que le dan. Entendió perfectamente las órdenes en catalán que le dio Carod Rovira, tras entrevistarse con los asesinos de la ETA en Perpiñán. Entendió perfectamente las órdenes en catalán que le dio Artur Mas en la noche en que resucitó un Estatuto que estaba amorcillado, buscando las tablas, a punto de echarse. No se olvide que al Estatuto catalán lo levantó el puntillero, y que el puntillero fue Zapatero, quien no solamente entiende perfectamente todas las órdenes que le dan en catalán, sino que las lleva a la práctica sumisamente.

Tras lo de Awali, pues, no me extraña que llegue al Congreso el Proyecto Gran Simio para la inclusión inmediata de estos animales en la categoría de personas y que se les otorgue la protección legal de la que actualmente sólo gozan los seres humanos. Es lo menos que se podía esperar: a ver si se aprueba pronto el Estatuto del Mono. Será de gran utilidad ante los desastres nacionales que se avecinan. Por ejemplo, quien viva en Barcelona, defienda la Constitución y quiera que sus hijos aprendan castellano en la escuela, sólo alcanzará la libertad y le serán reconocidos sus derechos humanos fundamentales si se acoge al fuero de sagrado del Estatuto del Mono. Los navarros tendrán preservados todos sus derechos frente al imperialismo separatista vascongado, acogiéndose al Estatuto del Mono. Todos, de mayores, querremos ser simios, para que nos reconozcan los derechos humanos que hoy por hoy se nos niegan. Como andaluz, me pido Estatuto del Mono en vez de la realidad nacional, y exijo la inmediata anexión de los macacos de Gibraltar.

Mas en punto al Estatuto del Mono, lo que nadie me quita de la cabeza es el nepotismo, cuando miro a Rubalcaba y pienso en la etiqueta del Anís del Mono, donde el simio proclama, probablemente acerca de Zapatero: «Es el mejor. La Ciencia lo dice y yo no miento».

El silencio de la Nación
Por C. ALONSO DE LOS RÍOS ABC 26 Abril 2006

DE vez en cuando dejo la algarabía del periodismo y la política y viajo a la Nación silenciosa. Uno necesita tomar distancia del crimen cotidiano contra la patria, contra las personas, contra la inteligencia. ¿Cómo convivir, por ejemplo, con alguien como José Blanco? Al asegurar que Otegi no se había entrevistado con Ibarretxe como líder de Batasuna porque este partido no existe legalmente, ¿acaso no demuestra una corrupción moral de tal tamaño que uno siente la necesidad, física incluso, de escapar de un sistema capaz de producir «esto»? La ciudad ha sido tomada por la peste.

Así que el sábado me fui a Carrión de los Condes a reunirme con mis antiguos compañeros de colegio. Debo reconocer que, en esta ocasión, acudía a la cita con más interés por ver lo que pensaban sobre el drama que estamos viviendo en España en estos momentos que en contemplar los últimos descubrimientos románicos bajo la sillería renacentista.

No me sorprendió el tono del encuentro. Mis viejos compañeros son una muestra de lo que he llamado antes la nación silenciosa. Están llenos de asombro. Tan apesadumbrados por la osadía socialista como por la incapacidad «popular». ¿Habrá remedio para esto?, te preguntan. Saben que la negación que el Partido Socialista y los nacionalistas están haciendo de España lo es, a la vez, de los valores que nuestra Patria ha representado en la Historia. A los jesuitas les duele especialmente el comportamiento de la Compañía del País Vasco. ¿Cómo «sentir» con esta ante San Ignacio y Francisco Javier? Cuando Rivadeneira escribió la biografía de Loyola era española la nación y español el Estado. Lo demás fue invención del carlistón de Arana.

Lo más difícil de entender para mis viejos compañeros es el empeño que tienen los socialistas jóvenes en recuperar el espíritu de odio de la guerra civil.

¿Cosas de mayores, ya en declive vital? En absoluto. La extrañeza de mis compañeros de San Zoilo es la misma que me comunicaba hace muy poco un grupo de universitarios del Colegio San Pablo, ciertamente brillantes. Y es que, en cuanto sales del surrealismo de la política, te das de bruces con la realidad, esto es, con la Nación, que en absoluto está callada sino acallada, no en silencio sino silenciada.

A ella se refirió Pasqual Maragall «el bueno» cuando escribió en prosa castellana: «Hay una realidad peninsular que es más fuerte que todo». Que lo entiendan su nieto y Zapatero. Y Rajoy.

Alto el fuego
En manos de los terroristas
Ignacio Villa Libertad Digital 26 Abril 2006

Son muchos los flancos que este gobierno está dejando al descubierto en la actual situación de "alto el fuego". Una larga cadena de contradicciones, incoherencias y mentiras que evidencian a un ejecutivo superado por los acontecimientos y a remolque de los exigencias de los etarras; un gobierno inmerso en una dinámica de cesión y complacencia hacia los terroristas y sus exigencias.

Desde Moncloa nos intentan hacer creer una realidad virtual de una situación que poco tiene que ver con la verdad de la democracia y de la libertad. Dicen que las cartas de extorsión a empresarios son falsas o, simplemente, que las Fuerzas de Seguridad del Estado no tienen noticia de ellas. Los atentados terroristas se convierten en incidentes aislados. Cuando Ibarretxe recibe a la ilegalizada Batasuna resulta que Batasuna no existe, pero cuando el brazo político de ETA califica como graves los atentados terroristas del fin de semana nos dicen que Batasuna está en el buen camino. Tantos análisis divergentes, tanto cambio de opinión y tanta mentira encubierta nos dejan la impresión de un gobierno noqueado por sus propias cesiones, bailando al ritmo que marcan los terroristas.

Esta actitud ha tenido dos momentos claves que quizá expliquen con claridad el desconcierto de Moncloa. El pasado lunes, el secretario de organización socialista dijo públicamente que no estamos en un proceso de paz: "estamos en un proceso de verificación". Blanco, por primera vez en muchas semanas, cambiaba el discurso oficial y enterraba ese falso concepto de una paz que no existe. El martes, en cambio, Rodríguez Zapatero confesaba al aragonés Labordeta que los atentados del fin de semana eran fruto de una división interna de los etarras. Una confidencia que poco después rectificaba el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, que salía al paso explicando que el Ejecutivo pensaba que los terroristas etarras no habían dado la orden de ejecutar los atentados de Navarra y Vizcaya.

Un autentico laberinto de dimes y diretes, de contradicciones que evidencian que el gobierno tiene muy pocas cosas claras y que su única estrategia es abandonarse en manos de los terroristas. Su único objetivo ahora es narcotizar a la opinión pública. Para lograrlo emplean su estrategia de siempre. Crean primero un mundo irreal y luego repiten su invento hasta la saciedad, con el eco de unos medios que ni siquiera se atreven a carcajearse del Proyecto Gran Simio, hasta que se convierte en una realidad virtual. El problema es que pensar que los terroristas van dejar de serlo por el embrujo de la palabra "paz" en los labios del presidente no resulta serio. Zapatero vive anclado en unas ensoñaciones que le llevan a la cesión ante las exigencias del terrorismo, empujándonos al precipicio.

Nacionalidad, nación y soberanía
José Luis Manzanares Estrella Digital 26 Abril 2006

Lleva razón el presidente Rodríguez Zapatero al afirmar que el concepto de nación es discutible y discutido. Sólo una de las acepciones que aporta el Diccionario de la Real Academia es de carácter geográfico: “territorio de un país regido por el mismo gobierno”. Otras se refieren al conjunto de los habitantes de ese país, pero también al de aquellas personas que comparten etnia, idioma y tradición. Consecuentemente, el significado de la palabra nación dependerá del contexto en que se use. Las cosas se complican, sin embargo, cuando la Constitución de 1978 coloca a las nacionalidades por delante de las regiones en el derecho a la autonomía. Se considera que la nacionalidad presenta más signos identificativos que la región, pero que tal reconocimiento no pugna con la “unidad de la Nación española” o con la tajante declaración de que “la soberanía nacional reside en el pueblo español”.

La innovación fue un tributo a la asimetría demandada desde Cataluña, el País Vasco y, en menor grado, Galicia, pero lo pensado como cierre definitivo de la cuestión no ha cumplido su objetivo. La nacionalidad sirve ahora de estación intermedia entre lo ya conseguido y la puesta de largo de otras naciones soberanas que se entenderían de igual a igual con la nación española o lo que fuere quedando de ella. La realidad nacional —como gustan decir algunos proyectos estatutarios— presupone igualmente la existencia de una nación, a semejanza de lo que sucede con la bandera nacional, el himno nacional y la lengua nacional. Y aquí viene el juego interesado del equívoco.

La nacionalidad se asemeja a esos mamíferos híbridos que son estériles por naturaleza. Del sustantivo nación procede el adjetivo nacional, pero de la nacionalidad no se deriva adjetivo alguno, de modo que los nacionalistas se apropian de aquel en un premeditado “quid pro quo”. Después –argumentando en sentido inverso-, de lo nacional se asciende a la nación, tomada a su vez en el sentido que mejor convenga. Las reivindicaciones del nacionalismo extremo contarían así con un respaldo constitucional tan valioso como fraudulento.

Los nuevos Estatutos sólo se detienen —si es que se detienen— ante los límites claramente insalvables de nuestra Carga Magna y se interpretan, además, como si dijeran lo que no dicen. La región deja paso a la nacionalidad. La nacionalidad se transforma en nación. Y la nación podrá reclamar cuando lo considere oportuno su derecho a la autodeterminación soberana y, en definitiva, a la independencia. El presidente Maragall proclama sin ambages que el futuro Estatuto de Cataluña será fruto del acuerdo ente la soberanía catalana y la soberanía española. No hace mucho que el proyecto de Estatuto vasco fue rechazado porque su propuesta de asociación libre descansaba, precisamente, en la concurrencia de dos voluntades soberanas.

Rajoy, el hombre tranquilo
Pablo Sebastián Estrella Digital 26 Abril 2006

Hay que reconocerle a Mariano Rajoy el don de la paciencia y de la tranquilidad en estos agitados tiempos de la política en la que no hay día sin tensión y en los que al Partido Popular le ha tocado la siempre complicada labor de la oposición, y además desde la mayor soledad, por causa del pacto confederal que une al PSOE con IU y con los partidos nacionalistas en esta legislatura en la que se está reinventando el modelo constitucional español. Algo que no satisface del todo ni a los nacionalistas ni a los españolistas —incluidos los cómplices del PSOE— y que al presidente Zapatero parece producirle mucha risa cuando dice en sus mítines de diseño que el PP se tendrá que tragar los Estatutos y no los reformará, de la misma manera que no se atreverá a poner otra vez en Madrid la estatua de Franco.

Ese chiste de la estatua de Franco levantó muchos aplausos en Carabanchel por ridículo y pertenece a esa demagogia mitad infantil y mitad soez con la que el líder del PSOE se disfraza de rojo, pero no tanto como para poner una estatua de Lenin o Stalin en Madrid, o como para pedir responsabilidades políticas a Felipe González por los gobiernos del crimen de Estado y las corrupción (en los que habitaba Rubalcaba) mientras el aplaudía al felipismo desde su escaño del Congreso. Tampoco parece de izquierda cuando les da a la burguesía y a los banqueros del nacionalismo catalán todo lo que piden, e incluso cuando compara la monarquía española con la república francesa, mientras dice que la ética ha de ser práctica, es decir, inmoral. O cuando cercena la libertad de expresión con códigos franquistas y monta sus multimedias al más puro estilo de Berlusconi, o cuando quita las tropas en Iraq para llevarlas a Afganistán, y no para de enviar soldados para contentar a Rumsfeld. Y no digamos cuando se salta a la torera el Estado de Derecho en los Estatutos, la OPA, la negociación con ETA, las reformas audiovisuales y en lo que le haga falta para seguir en la Moncloa. O cuando elogia a Otegi y desprecia a las que son víctimas del terrorismo, a ver si se pone la medalla de la paz. ¿Zapatero de izquierda y demócrata?

Volvamos a Rajoy. Al líder del PP Aznar le ha dejado una herencia imposible, tanto en la derrota electoral —que es patrimonio de Aznar— como en su resultado y consecuencia política, así como en la ruptura del PP con los nacionalistas, el caos mediático e incluso en los cuadros del partido, aunque de eso también tiene buena culpa Rajoy, porque debió renovar a los más significativos portavoces —Acebes y Zaplana— por caras del presente y para el futuro y no lo ha hecho; allá él, porque además en ambos no se vislumbra ni la credibilidad ni la lealtad. Están más pendientes de lo suyo que del PP, o incluso de la propia sucesión de Rajoy si llegara el caso, cuando no miran de reojo a FAES a ver qué dice o piensa Aznar.

Un ex presidente, que vistas y oídas su truculentas apariciones públicas, anunciando un día sí y otro no la guerra española de los Balcanes —rememorando aquella otra en la que con tanto entusiasmo, como en la de Iraq, participó, incluso a favor del bombardeo de la RTV de Belgrado— y las misteriosas conspiraciones del 11M, parece trabajar más para el PSOE y la estabilidad de Zapatero que para el PP. Y todavía se escapan de FAES los continuos rumores de la plena discrepancia de Aznar con Rajoy en la política del PP sobre las reformas autonómicas y la negociación con ETA. Él, sin duda, iría a la bronca total y frontal, lo que no hace Rajoy porque, como dicen sus detractores, es un blandito.

Pues bien, es cierto que el PP tiene muy difícil rectificar los Estatutos renovados en estos meses porque la iniciativa corresponde a los parlamentos autónomos, y por ello el líder del PP propone una reforma constitucional de competencias, o acude a la calle a pedir firmas a favor del ejercicio de la soberanía nacional, lo que irrita al PSOE. Pero lo grave de todo este lío estatutario es precisamente que las reformas que afectan a toda España se aborden como leyes orgánicas y se blinden en los Estatutos, y eso o lo rectifica en su momento el Tribunal Constitucional (que ya veremos si no es objeto de la perversión de la política), o tendrán que ser los ciudadanos los que en unas elecciones se pronuncien sobre todo ello.

De ahí el empeño de Zapatero de mezclar Estatutos y negociación, porque sabe que la euforia del fin de ETA electoralmente le puede ayudar, y le está ayudando. Y de ahí el dilema en el que se encuentra Rajoy de apoyar un proceso que electoralmente lo daña, pero en el que tiene una responsabilidad política y democrática tan grande como la que a la inversa Zapatero tiene en los Estatutos, aunque en este caso para mal del interés de los españoles. Rajoy ayuda a pesar de que no le beneficie, Zapatero destruye para beneficiarse.

Y decimos todo esto en el día en el que han llegado al Congreso cuatro millones de firmas de ciudadanos pidiendo decidir en el Estatuto catalán que les afecta, lo que ha provocado risas y bromas en la Moncloa —pensión de demócratas rojos de salón—, en donde por lo que se ve no se respeta la opinión ciudadana, aunque, eso sí, están muy seguros y admirados de lo que dice Permach y de esa última noticia, de fuente más o menos desconocida, que asegura que ETA no dio la orden de los últimos atentados. Pues peor nos lo ponen. ¿Quién la dio? Cuidado con la risas de Zapatero y con las bromas en contra de Rajoy, que también tiene sus fallos, ¡cómo no! Porque en estos momentos el líder del PP está más cerca de la realidad y del interés general que el presidente de esa discutida y discutible nación.

Procedimientos químicos
Germán Yanke Estrella Digital 26 Abril 2006

El secreto electoral de José Luís Rodríguez Zapatero para conseguir vencer al PP en 2004 fue la movilización del voto contra el PP. Luego se convirtió todo en una estrategia estadística: mantener esa movilización con un torbellino de reformas en las que no era un objetivo menor ni meramente colateral dejar solo al PP, presentarlo como el inmovilismo, la reacción, el pasado tenebroso. Sin embargo, llegó el momento en que la aceleración fue excesiva y la “nueva patria” prometida, la que convertía a la nación (española, solo la española) en un concepto discutido y discutible, la que, en definitiva, no era sino la suma de comunidades autónomas, de soberanías étnicas e históricas, etc.

El Estatuto de Cataluña fue el detonante y las encuestas comenzaron a mostrar que la movilización flaqueaba: aunque se mantuviera el voto contra el PP se iban perdiendo otros apoyos tradicionales, más próximos a la trayectoria ideológica e intelectual del PSOE que a los cambios radicales que se proponían. El PP se acercaba peligrosamente en los sondeos, en algunos incluso superaba al PSOE.

Las cosas han cambiado hace un mes. El “alto el fuego” de ETA ha tenido un efecto indudable en la opinión pública, animado también por el entusiasmo oficial y sustentado entre los electores, quizá, por un ansia de tranquilidad rota desde hace ya demasiado tiempo. Vuelve el PSOE a encabezar los sondeos y el afán por sostener la euforia parece algunos días estar por encima de la prudencia. Y no me refiero ahora al debate sobre la verificación del “alto el fuego”, a la discusión sobre si los atentados del pasado fin de semana fueron o no “órdenes” de la banda o iniciativa de “incontrolados” o disidentes.

Me refiero a la aceptación acrítica de los postulados de Batasuna o de su actitud en estos momentos. Y hasta a un cierto papanatismo como, por ejemplo, repetir que Batasuna ha condenado esos atentados, lo que no ha hecho, e interpretar como solidaridad con las víctimas de Barañain una referencia a los “afectados” por el incendio que tuvieron que abandonar sus viviendas y no precisamente a un político, el concejal de UPN, que era el atacado por sus ideas y su oposición a que el futuro de Navarra se ponga en una hipotética mesa de negociaciones. Ahora se trata de mantener esas circunstancias electoralmente favorables y de borrar del mapa la muy dudosa cuestión del Estatuto de Cataluña. Háblese por tanto del “buen camino” y déjese correr todo lo rápido que se pueda lo del Estatuto en el Senado.

Pero me temo que los riesgos que asume el PSOE ante la opinión pública siguen presentes. Seguramente la estrategia del PP, presentando como acaba de hacer cuatro millones de firmas para solicitar un referéndum en España sobre el Estatuto de Cataluña, no sea lo más acertado. Pero no estamos sólo ante el trueque de diez millones de votos por cuatro millones de firmas, sino ante una muestra de un amplio estado de opinión sobre lo que es realmente España y el embate del nacionalismo que el “alto el fuego” puede atemperar pero no borrar del mapa. Además, el modo en que se está gestionando el anuncio de ETA va a colocar sobre el tapete, desde la perspectiva del País Vasco, la misma cuestión revisada y ampliada, sin que el Gobierno haga acopio por el momento del bagage intelectual preciso para defender una nación democrática, de ciudadanos, que no es otra que la española, la formulada en la Constitución vigente.

Yo recomendaría menos risas, menos euforia, menos displicencia con una oposición que, aun confusa, simboliza más allá de su programa y su actuación cotidiana la respuesta a los problemas que el PSOE ha creado y quiere ocultar. Esta euforia de ahora parece fruto de procedimientos químicos, pero el efecto se pasa.

CENTRALISMO DEMOCRÁTICO
Editorial minutodigital 26 Abril 2006

Desde el PSOE, se pretende eliminar la pluralidad en el debate sobre la organización territorio de España, con un sistema que hasta hoy ha dado muy buen resultado, a saber: propagar la idea de que el centralismo es algo negativo, autoritario y retrógrado.

Así ha despachado Blanco la propuesta del PP sobre el refuerzo de las competencias del estado, frente al desmadre autonómico. Blanco afirmó que los planteamientos territoriales del PP responden a un «centralismo preconstitucional y trasnochado, que es lo que históricamente más ha dividido a España».

Como sabemos toda negociación tiende a buscar un punto medio de encuentro, de forma que el consenso suele buscar ese lugar de equidistancia entre las posturas opuestas. El problema viene cuando se altera ese punto intermedio eliminando del debate una de las posiciones, situando el lugar de encuentro tan solo en el campo propio de una de las partes. Bien, pues esto es lo que han conseguido, hacer que el debate territorial discurra tan solo entre el estado de las autonomías y la independencia, con lo cual cualquier solución a la que se llegue siempre favorecerá a los separatismos.

Sin embargo el centralismo es una opción tan valida y legitima como el federalismo que propugna el PSOE. Francia es un buen ejemplo de lo bien que puede funcionar un estado centralista, y en cuanto a la presunta culpabilidad del centralismo o del federalismo, regionalismo o separatismo a la hora de dividir a España, todo dependerá del lugar en que cada cual ponga el acento del reproche.

El federalismo y la descentralización no aparecen en nuestra historia como una reivindicación popular hasta fechas muy recientes, sino más bien como una reivindicación de algunas oligarquías económicas regionales y de unas minorías intelectuales excluyentes. Precisamente con igual contundencia que se puede acusar al centralismo de autoritario, se pude imputar a esas ansias de descentralización política de encerrar un individualismo egoísta e insolidario que ha contribuido a atrasar históricamente el desarrollo de España y que hoy consume ingentes recursos públicos sin beneficiar al ciudadano, a la vez que genera tensiones innecesarias.

Quizás la solución haya que buscarla en un centralismo democrático que combine la eficacia de la unidad de acción y coordinación , la garantía de la igualdad en derechos y deberes entre todos los ciudadanos y el esfuerzo común, con una descentralización administrativa, que no política, que evite un Estado con una estructura burocrática, geográfica y funcionalmente concentrada, que atienda a las necesidades y sensibilidades locales , sin imponer el rodillo de un lejano aparato estatal

Sistema ideal creemos la búsqueda de esa combinación entre la eficacia del centralismo, con una descentralización administrativa , pero el equilibrio óptimo de esa ecuación en España hace tiempo que ha sido superado.

11-M
El coche fantástico
José García Domínguez Libertad Digital 26 Abril 2006

A decir verdad, lo único que me escama en ese asunto de la Renault Kangoo es que aún no haya aparecido el del medio de Los Chichos debajo del asiento del copiloto. Porque todo lo demás empieza a estar muy claro: el coche fantástico permaneció bajo la custodia personal de Torrente, desde el mismo instante en que fue robado hasta que su morro y el del portero automático de Rubalcaba se toparon el 11-M. Para llegar a esa evidencia basta con repasar la lista del stock anual del Caprabo que ocultaba en su interior. Pues concedamos que pertenecieran al propietario el botellín de zumo Granini, la manta imitación de piel de tigre con interior de cuadros multicolores y los calzoncillos blancos con rayitas verticales azul y rojo. Aún así, cómo explicar el origen del elegante peine de plástico marrón, la discreta bufanda New Kids modelo barras bravas del River Plate, las dos linternas imprescindibles para apatrullar la ciudad; y el de la prueba definitiva, esa casete auténtica de Clásicos de oro volumen dos, el superventas de la década en la red de gasolineras de Cepsa. En realidad, sólo se echa en falta que no hayan encontrado un paquete de Chester como aquel que Amedo guardaba siempre bajo sus calcetines impecablemente blancos, cuando lo del GAL.

Por lo demás, también se comprende ahora que los dos perros de la Policía no fuesen capaces de reconocer el aroma de la dinamita: esa Kangoo ya apestaba demasiado aquella mañana, incluso para los canes, que debieron ser los primeros en olerse lo peor. Apestaba entonces, y cada día que pasa apesta más. Lástima que Del Olmo no se haya animado todavía a ordenar que vuelvan a inspeccionarla en la comisaría de Canillas. Porque seguro que ahí encontrarían lo que aún nos falta para el duro: unas Ray Ban made in Taiwan, la insignia de oro y brillantes del Atleti, la colección completa de discos de platino de El Fari, una pistola reglamentaria del cuerpo, las viandas para prepararle el desayuno del día a Tony Leblanc, y, como ya se añoraba más atrás, el ectoplasma rumbero del difunto finado.

Pero no perdamos toda esperanza de verlo. A fin de cuentas, sería lo propio en un remake cómico del guión de "Z", que es a lo que más se parece la investigación. He ahí, ante nuestros ojos, la magistral adaptación de Santiago Segura sobre el libreto original de Costa Gavras. Particularmente conmovedora la escena final, cuando hasta el gato del apuntador ya ha comprendido que lo que se narra en la cinta es un golpe de Estado. Jean Louis Trintignant, con carita de circunstancias: "Coronel, ¿me respondería la verdad si le pregunto qué vio dentro de la furgoneta el día de autos?". El oficial, perplejo: "Pues, claro que sí, hombre de Dios, estoy deseando decirle que allí no había nada". Y el juez heroico: "Ah, entonces no se lo preguntaré, y así nos ahorramos un problema los dos". Que se preparen en la próxima Gala de los Goya: va a arrasar.

Democracia y periodismo
En nombre de los grandes simios
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Abril 2006

La principal noticia política del día no ha sido el intento del Gobierno de hablar en nombre de los simios, de arrogarse la representación de los simios superiores sin contar con sus progenitores... Eso, simplemente, es una manera de molestar a los adversarios políticos. Forma parte del más grosero populismo: un exagerado franciscanismo, un afecto pasional por los animales, termina siempre alentando corrientes políticas inhumanas. El acontecimiento político del día lo han protagonizado dos fotos en la portada de un periódico nacional. En una, en la parte superior, había una furgoneta vacía. Debajo, en la otra, aparecía la misma furgoneta llena de objetos. El montaje era sensacional. La realidad vista por los agentes de policía estaba en la imagen de arriba. La realidad virtual, o mejor, la cosificación del orden simbólico estaba abajo; era el resultado de una instrucción, una pobrísima investigación, de un juez aturullado por el dogma.

Mientras que los primeros policías que examinaron la furgoneta del 11-M, sospechosa de haber sido utilizada por los terroristas, no hallaron nada, o mejor, la vieron vacía; el juez instructor considera que había un mínimo de 61 objetos. Inaudito, pero cierto. Entre una y otra imagen, entre la visión de los hombres libres y la del hombre encadenado a su juzgado como si estuviera encerrado en una caverna moderna, media un abismo, un mundo de sombras, que tarde o temprano conducirá directamente al PSOE a su lugar natural: las tinieblas.

Ayer, al ver las fotografías de la primera de El Mundo, no pude dejar de envidiar a los periodistas que habían creado esta obra maestra, un espacio público político abierto a todos los ciudadanos, para visualizar los límites de nuestra democracia que se muere a chorros y por todas partes. De ninguna manera pude sustraerme a pensar que el periodismo, quizá la profesión más denostada del mundo moderno, es nuestra salvación. Es difícil, y cuanto más tiempo pase en el poder este Gobierno más nos costará, hallar una categoría política, una referencia ideológica seria, respetable y plausible, que nos ayude a comprender el disparate político, la demencia, en que nos ha metido este Ejecutivo. Precisamente, por esa absoluta carencia de pensamiento –a la que han contribuido tanto como el Gobierno sus colabores jurídicos, especialmente los jurídicos universitarios, algunos intelectuales y, sobre todo, muchos periodistas sin criterio– el genial trabajo periodístico de El Mundo puede ayudarnos a comprender el horror sobre el que está montado nuestro sistema democrático.

Las fotografías de la portada de El Mundo representan algo más que una crítica a una instrucción absurda de un pobre juez. Son el homenaje a un oficio. En verdad, son la mejor contribución a la tesis weberiana de que la carrera periodística continúa siendo una de las más importantes vías para la profesionalidad de la política, o mejor, para hacer de la política una profesión respetable. Las fotografías de El Mundo son el homenaje de un periódico de hoy al mayor sociólogo de la política del mundo moderno, Weber. Estas fotografías ponen en evidencia el mayor error de nuestra democracia: todo parece estar en manos de aprendices. El poder ejecutivo y el judicial o, al menos, el de algunos jueces está en manos inexpertas. La profesionalidad ha desaparecido, o peor, ha sido confiscada y vaciada de contenido por Zapatero.

Así las cosas, ante esta trágica falta de profesionalidad política, que nadie se extrañe porque cantemos las bondades de estas fotos, porque las elevemos a metáfora del buen periodismo, en fin, porque hagamos de ellas la mejor vía para desarrollar la democracia. Una vía, por cierto, nunca fácil, como reconoció el propio Weber, porque "la vida del periodista es azarosa desde todos los puntos de vista y está rodeada de unas condiciones que ponen a prueba su seguridad interna de un modo tal, que difícilmente podríamos comparar su situación a la de otros. Y tal vez no sea lo peor de ella las experiencias frecuentemente amargas de la vida profesional. Son precisamente los periodistas triunfantes los que se ven situados ante retos especialmente difíciles. No es ninguna bagatela eso de moverse en los salones de los grandes de este mundo, en pie de igualdad con ellos y, frecuentemente incluso, rodeado de halagos, originados en el temor, sabiendo al mismo tiempo que apenas haya uno salido, tal vez el anfitrión tenga que excusarse ante sus demás invitados por tratar con 'estos pilluelos de la prensa'".

¿Es la España de Rodríguez un Estado torturador?
Román Cendoya Periodista Digital 26 Abril 2006

Permach y ETA-Batasuna no han condenado los atentados de Barañain y de Getxo. Su “solidaridad con los afectados” es una declaración torticera. Su calificación de “hechos muy graves” es ajustada a lo sucedido. Permach, como portavoz de ETA-Batasuna, sólo valora el hecho y no hay ninguna duda de que es un “hecho grave”. Es una calificación ajustada a un incendio con cuatro heridos y cincuenta y seis familias desalojadas. ETA-Batasuna ha hablado sobre el hecho, pero no ha mencionado la causa. En la declaración de Permach ha faltado una cosa fundamental. ETA-Batasuna no ha condenado a los autores, ni tampoco ha calificado los hechos como “atentado”.

Ausencias que convierten la declaración en otra declaración más de ETA. La reacción eufórica de Moraleda pone de manifiesto dos cosas. La primera, que al gobierno le vale cualquier cosa para verificar lo que no sucede. La segunda, que el gobierno no tiene el más mínimo conocimiento del comportamiento de ETA-Batasuna. Son varias las declaraciones de ETA calificando de “muy graves” hechos provocados por ellos. Son varias las declaraciones vertidas sobre el dolor que produce la violencia. Declaraciones que proyectan su responsabilidad sobre los demás. Cuando han asesinado por error, como si alguna vez asesinaran por acierto, ETA ha hecho llegar su pésame a la familia. Siempre amparándose en la grave situación de opresión y ocupación que vive Euskal Herria. Ayer, hicieron lo mismo. Permach aprovechó la declaración para exigir el cese de la persecución por parte de las FSE y el fin de la extorsión que suponen las fianzas millonarias. Criticó al Estado y no condenó el atentado. Lo más grave de su declaración fue la imputación al Estado de torturas en la persona de Ibón Meñika. La claudicación del gobierno es tan grave que permite que le acusen directa y personalmente de torturas y no haga nada. El Fiscal General del Estado sigue sin actuar ante tan grave imputación. ¿Será verdad que la España del Gobierno de Rodríguez es un Estado torturador?

La declaración trampa leída y sin preguntas de Permach, con Barrena al lado, es una demostración de la dependencia total que los dirigentes políticos tienen de la estructura de las pistolas. Barrena, el callado acompañante de Permach, el domingo no sabía qué decir. El lunes por la mañana, Usabiaga y otros dirigentes tampoco. La luz se hizo cuando Permach, al que le hicieron llegar el papelito, tuvo en la mano la declaración.

Permach hizo ayer una declaración-trampa. Y el gobierno, como no podía ser de otra forma, se la tragó. Además, ¿por qué se valora con tanta algarabía la declaración de una organización que según Blanco no existe? ¿Cuál es la condición de existencia de ETA-Batasuna? ¿Que diga lo que cree el gobierno que suena bien? Lo más vergonzoso, que el gobierno utilice la terminología de los nacionalistas-terroristas.

Juego de guiños
TONIA ETXARRI El Correo 26 Abril 2006

Mientras el tiempo va aclarando quién ha estado detrás (o delante) de los dos últimos atentados -que no han pretendido otra cosa que advertir al gobierno de Zapatero de que si el Estado de derecho no se toma unas vacaciones, el alto el fuego se puede convertir en 'fuego alto'- ETA se puede empezar a colgar las primeras medallas. Si bien es cierto que a Permach le habrá costado lo suyo tener que comparecer ante la prensa para decir que la barbarie de Barañain había sido «grave, muy grave», hay que reconocer que, a estas alturas, el portavoz del entorno de ETA (no se vaya a creer el socialista Blanco que se representa a sí mismo; no) ha conseguido que desde La Moncloa se «tome nota» de su valiente, arrojada y generosa declaración.

Ni un reproche. Ni un afeamiento de conducta. Ni un golpe de indignación ante la equiparación entre verdugos y víctimas tras haber comparado el atentado terrorista con las detenciones y las actuaciones judiciales. Pase de guiños en pleno juego. Si no fuera por el pequeño detalle de que al edil de UPN, José Antonio Mendive, le han destruido el negocio, (¿qué inoportunos estos «descontrolados»!), se podría decir que nadie más se sale del guión. Batasuna, la ilegal, se solidariza con las 56 familias afectadas y el portavoz de Zapatero dice que vale. Que está dispuesto, casi a aplaudir con las orejas. Y sobre todo, a lo que no está dispuesto, es a que un atentado «muy puntual» en palabras del presidente, le vaya a estropear los titulares elaborados ya desde hace tiempo en la 'hoja de ruta' de este proceso que nada tiene que ver, hasta ahora, con un proceso de finiquito de la violencia.

Y, a partir de esa comparecencia de Batasuna ante los medios, todo ha sido parabienes para el equipo de Otegi. Al dirigente socialista Patxi López le parece «un buen paso». La portavoz del gobierno vasco, Miren Azkarate, habla del «buen camino». Rosa Díez, desde su blog de Basta ya insiste, sin embargo, en que nos leamos todo el mensaje de Permach, íntegro, porque le parece abominable. Pero Blanco ni caso.

A los 'verificadores' no les interesa nada que les agüe la fiesta. Ni los titulares. Ni los sondeos de opinión que son, algunos de los conocidos, francamente buenos para el gobierno en este último mes de alto el fuego interrumpido .Tanto es así que ni se acercaron a Barañain a acompañar en su dolor al edil de UPN.

En tiempos de oscurantismo, Egibar enciende su linterna. Zapatero, dice, va a hacer en breve un pronunciamiento sobre «el problema político de fondo». Es un mensaje conocido ya por la izquierda abertzale. Y hay más. Los mismos de Otegi, pero con nuevas siglas, irán a La Moncloa porque tienen mucho de qué hablar con Zapatero. Todo aclarado. ¿Qué sería del pueblo vasco sin este augur de los procesos de paz?     t.etxarri@diario-elcorreo.com

Con el Estatuto llega el racismo
Antón F. Canales. Tarragona ABC 26 Abril 2006

Una de las bazas con las que cuentan los nacionalistas es que el ciudadano de a pie se resiste a creer que un partido político legal pueda actuar con el grado de trampa, de cinismo y de perversión democrática que ha caracterizado siempre a los nacionalismos. Un ejemplo: el nuevo Estatuto de Cataluña dice en sus artículos 6 y 32 que nadie puede ser discriminado por el idioma que hable y que todas las personas tienen el derecho a usar la lengua que elijan. Bonito, ¿verdad? Pues es falso. El artículo 34 dice que todas las personas pueden exigir que se les atienda en catalán tanto en organismos públicos como en tiendas y trabajos privados. O sea, que pueden imponer a su interlocutor el idioma en que deben hablarles. El que no hable catalán queda deslegitimado como trabajador.

El desprecio y el racismo hacia los que hablan castellano van ocupando cada día nuevas parcelas, tanto de la legislación como de la actividad cotidiana: la Carta de Principios para los Medios de Comunicación, en su apartado 3.2, no sólo prohíbe en radios y televisiones el uso del castellano, sino que dice que se «dará prioridad» a las personas invitadas o entrevistadas «que hablen catalán». ¿Puede haber mayor indignidad que declarar «prioritarios» a unos ciudadanos sobre otros según su idioma?

¿Cómo se puede hacer despertar a tres millones de castellanohablantes de Cataluña que no quieren darse cuenta de que al hacer obligatorio el conocer (hablar) el catalán los ha convertido en analfabetos funcionales deslegitimados para exigir igualdad de derechos? Y todo esto lo han hecho los que llegaron al poder con el voto de los castellanohablantes.

Con el nuevo Estatut, el racismo se legalizará en Cataluña. ¿Dónde está aquí el Estado de Derecho? ¿Para qué vale?

'Algo habrá hecho'
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 26 Abril 2006

Vivimos un tiempo de esperanza, por el final del terrorismo; y de cautela, porque las demostraciones de barbarie que los terroristas nos han dado, durante tantos años, nos llevan a no fiarnos de sus intenciones.

Si nos ceñimos a los hechos, lo cierto es que la declaración de alto el fuego permanente es un certificado de su derrota. De su derrota policial, que se inició el 29 de marzo de 1992, en Bidart, cuando la policía descabezó a la cúpula de la banda, que hoy, desde la cárcel, reconoce su fracaso, dice que hay que dejar de matar y aboga por hacer política. ¿Qué pena que hayan llegado con treinta años de retraso a esta conclusión! ¿Cuántas muertes nos habríamos ahorrado de haber apostado por la política en los tiempos en los que tantos vascos remataban a las víctimas del terrorismo con aquella terrible frase: 'Algo habrá hecho'.

'Algo habrá hecho' es la expresión con la que muchos vascos han rematado a las víctimas mortales de la organización terrorista ETA durante demasiados años. Primero, los pistoleros disparaban sobre la nuca de la víctima seleccionada y luego el idiota moral de guardia decía 'Algo habrá hecho', lo que facilitaba que después la inmensa mayoría de la gente siguiera a lo suyo, indiferente y cobarde. Esta sentencia, estas tres terribles palabras, sirven para explicar lo que ha sido durante años la indigencia ética en la que han vivido tantos vascos nacionalistas respecto de la muerte ajena provocada por los nacionalistas vascos.

Al decir 'algo habrá hecho', se endosaba a la víctima la responsabilidad de su propia muerte, se establecía que el asesinado era culpable de que le hubieran seleccionado como asesinable; se le obligaba a dar explicaciones por haberse muerto de un tiro. Como el asesinado no estaba en condiciones de hablar, eran entonces los familiares los que, en medio del dolor y sin ningún tipo de apoyo ni costumbre, tenían que balbucear intentos de explicaciones que, en muchas ocasiones, hundían aún más en el pozo a la víctima y otorgaban nueva munición a los que estaban dispuestos a justificar ese crimen, los anteriores y todos los que estuvieran por venir.

El muerto era culpable por haber hecho algo malo. Algo malo para las entendederas de los nacionalistas vascos, algo malo para el código siniestro del nacionalismo que mataba -y también para el nacionalismo que se aprovechaba de los asesinatos-. Lo malo era ser español, en sus diferentes variantes. Ser español estaba penado con la pena capital por el nacionalismo vasco que mata; pena capital que la democracia clausuró y no puso en la Constitución española. El nacionalismo vasco, esa forma de hacer política basada en la fe y el odio y en una autoestima sentimental colectiva de su propia raza y nación (Michael Burleigh, respecto del nazismo), excluía la posibilidad de que hubiera vascos que fueran a un tiempo españoles. La prueba de la perversión es la vigencia, aún hoy, de español como sinónimo de insulto, utilizado de continuo en la jerigonza nacionalista, la que mataba y la otra.

Decir 'algo habrá hecho' después de un crimen era una forma de encogerse de hombros mientras se pedía otra de cocochas. Era una frase con la que se cubrían de eventuales riesgos quienes la emitían. Al decir algo habrá hecho se decía en realidad: a mí no me puede pasar nada; no me puede pasar nada porque no hago cosas como las que hace éste que acaba de ser asesinado. La sentencia era también un remedo de la frase franquista, atribuía al dictador: '¿Haga usted como yo, no se meta en política!', dicen que dijo Franco. Aquí, algo habrá hecho era una forma de decir que la víctima se había metido en política. Ser nacionalista no era meterse en política. ¿Qué era y qué es meterse en política en la CAV? Meterse en política es no ser nacionalista vasco, es meterse en líos. Ser nacionalista vasco en la CAV es la forma natural de ser (nacionalista), lo que se espera que uno sea, de acuerdo con el discurso de único pensamiento que aún rige en la CAV. Al decir 'algo habrá hecho' los cacareantes repetidores de la frase despejaban a córner cualquier responsabilidad ética respecto de lo que estaba pasando delante de sus narices. Desde luego que los cacareantes se desentendían del asesinado; es más, reforzaban al asesino.

Decir 'algo habrá hecho' era una forma de entronizar a los terroristas de ETA como jueces supremos, como individuos con capacidad para decidir sobre la vida de los demás; una manera de investirlos con un manto de aparente justicia y ecuanimidad, la suficiente como para que decidieran quién debía vivir y quién tenía que morir. ¿Morir para qué? Pues para que la causa del terrorismo nacionalista siguiera avanzando. La causa del terrorismo nacionalista era aniquilar a todos los que, en las entendederas de los criminales, podían ser un obstáculo en su camino hacia la creación de un Estado vasco independiente, socialista, euskaldun, etcétera.

La terrible frase se acuña en los setenta, adquiere su apogeo en los ochenta y prácticamente desaparece desde mediados de los noventa hasta hoy. No sé si hay gente que la siga pensando, pero desde luego no se escucha. Primero porque no hay asesinatos, y éste es un triunfo de la democracia sobre los criminales, y antes, cuando había asesinatos, porque ya no hay tanta gente que se la crea. Como también ha desaparecido del paisaje político vasco la terrible amenaza 'ETA, mátalos', que tantos bramaban durante tanto tiempo.

En fin, que 'algo habrá hecho' refleja el nivel de cobardía y complicidad con la muerte que muchos vascos han practicado durante tanto tiempo. Ahora, cuando, pese a ellos, avanzamos hacia el final del terrorismo de ETA, la ausencia de esta frase es un síntoma de la derrota de quienes la pronunciaron.

Es probable que se hayan acabado los asesinatos, pero queda ahora por ganar la libertad. Quedan por desactivar los mecanismo de odio, de miedo y de exclusión que hicieron posible crear un clima político en el que tantos vascos dijeran, durante tanto tiempo, 'algo habrá hecho' cuando ETA asesinaba a alguien. Tenemos que estar alegres, tenemos que estar esperanzados, pero, demás de tener cautela, no podemos olvidar lo que ha pasado en este país hasta ayer por la tarde, que aún sigue pasando.

Auf Wiedersehen, Landaben
Primo González Estrella Digital 26 Abril 2006

Decididamente, los alemanes dicen adiós a Landaben, la histórica planta de ensamblaje de automóviles de Pamplona, heredada por Seat de British Leyland y reconvertida finalmente en filial de la matriz alemana, Volkswagen, empresa que en estos momentos acomete un duro plan de saneamiento, con 20.000 despidos en la agenda, paso al parecer inevitable para subsistir en el mundo de la globalización. La frontera del Este es cada vez más una referencia obligada, un exilio necesario para subsistir por parte de muchas, cada vez más, empresas industriales que en los países avanzados de Occidente encuentran serias dificultades para mantener unos costes competitivos. España es una de las víctimas más inmediatas y posiblemente más intensiva, ya que el tipo de industria que se instaló en España en los años 70 y la carencia de una industria propia convierten a nuestro país no sólo en un socio fácil de sustituir, sino abocado a una difícil tarea de búsqueda de alternativas para tratar de minimizar los efectos sociales de estos abandonos.

La decisión del consejo de administración de la compañía alemana se traducirá, de momento, en una despedida parcial, ya que lo único que se ha podido saber de los planes alemanes es que su nivel de producción va a ser recortado de forma significativa, lo que afectará al importante empleo que vive de esta planta navarra, unos 4.500 trabajadores en calidad de empleo directo y tres veces más en la industria auxiliar y en las actividades conexas. En total se estima que de Landaben viven unas 20.000 personas. El abandono quizás se produzca de forma gradual a lo largo de los tres próximos años, con un impacto más o menos inmediato que podría afectar a una tercera parte de la producción actual, que podría pasar de los 300.000 coches anuales a los 200.000. La hipótesis más extendida afirma que el nuevo modelo del Polo ya no se fabricará en la planta española. De confirmarse, nos encontraríamos ante el primer abandono de una fábrica automovilística española por parte de los socios extranjeros desde hace más de 50 años.

Por qué y cómo se ha llegado a esta situación? Las respuestas son complejas, ya que el conflicto laboral está muy estrechamente relacionado con la situación que vive Navarra en la actualidad en el plano político, como moneda de cambio para la próxima negociación con la izquierda abertzale vasca, cuyo objetivo irrenunciable es la incorporación de Navarra a esa unidad política que se identifica como País Vasco en su acepción más amplia.

El conflicto, que no pasa de ser una disputa laboral en la que se negocian salarios, horas de trabajo, flexibilidad de horarios y otras características propias de una planta industrial sometida a los avatares del mercado, se ha prolongado durante 15 largos meses, sin que tan dilatado plazo haya servido para acercar posiciones lo suficiente. Los mediadores han tenido poco que hacer, ya que su trabajo ha sido sistemáticamente rechazado por los sindicatos, entre los que existe una clara división interna. Hay un sector irreductible que no sólo ha rechazado el arbitraje del Gobierno navarro (dirigido por UPN, la rama navarra del PP) sino que exige condiciones muy difíciles de asumir por la multinacional automovilística, que cuenta con numerosas alternativas para salir del embrollo en cuanto a garantizar la producción. Volkswagen tiene, en efecto, una excelente planta en Europa del Este, en Bratislava, a la que está mudándose de forma gradual y desde hace tiempo la producción del Polo, proceso que en los últimos días parece que ha decidido acelerar.

Además, la compañía alemana ha tomado las medidas necesarias para activar la línea de producción del Polo también en su planta de Sudáfrica, en donde ya se produce un modelo similar (con el volante a la derecha). Al mismo tiempo, Volkswagen estudia un emplazamiento para una nueva fábrica en Rusia y ya cuenta con dos candidaturas finalistas. Alternativas, por lo tanto, no le faltan. La estrategia de una parte (la mayoritaria) de los sindicatos de Landaben de negociar un convenio con exigencias muy superiores a las que los propios sindicatos han firmado en otras plantas españolas durante estos últimos meses para impedir que se fueran al exterior algunos proyectos como el de General Motors o el de Renault, ha demostrado ser una estrategia suicida. Ni qué decir tiene que los costes de producción tanto en Bratislava como en la futura planta rusa y en la africana son bastante más ventajosos que en España, sin contar las elevaciones salariales y de otro tipo que vienen planteando algunos de los sindicatos de la fábrica española.

La división de los sindicatos presentes en Landaben ha sido clave en todo el proceso de desgaste de esta negociación, en la que los alemanes parecen haber tirado definitivamente la toalla. Incomprensiblemente, ni el Gobierno de Madrid ni el titular de Industria parecen haber desarrollado en toda esta negociación (por llamarla de alguna forma) papel relevante alguno. Y el Gobierno de Navarra se ha visto impotente, rechazado por todos en su papel arbitral, en medio del fuego cruzado de los representantes sindicales de la planta, cuya obediencia política está desde luego muy lejos de las proximidades de la UPN, el partido gobernante en Navarra. La Comunidad foral puede sufrir con este asunto un duro revés económico y social, cuya primera consecuencia será posiblemente el desprestigio del Gobierno autonómico y su reemplazo en las próximas elecciones por otro más acorde con los intereses abertzales. Parece que la pacificación del País Vasco y la necesidad de contentar a la izquierda abertzale no sólo pasa por ceder Navarra sino por sacrificar su mayor planta industrial.

Buesa: Una Batasuna legal podría sanear las fianzas de ETA
Servimedia - Madrid.- La Razón 26 Abril 2006

El economista y presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, advirtió hoy de que si Batasuna volviera a la legalidad en estos momentos podría sanear las arcas de ETA, ya que cuando el partido de Arnaldo Otegi estaba en las instituciones aportaba una importante cantidad de dinero al entramado terrorista.

Durante su participación en el Fórum Europa, Buesa dijo que, de acuerdo con los datos contables y judiciales que ha analizado, la formación ilegalizada aportó durante la década de los noventa un 55 por ciento del dinero utilizado por el conglomerado etarra.

En este sentido, explicó que Batasuna, por ejemplo, obtenía ingresos en concepto de ayudas a partidos políticos, lo que le aportaba 1,7 millones de euros anuales, mientras que los gobiernos locales del partido de Otegi pudieron desviar a ETA unos 2,3 millones de euros al año.

Estos datos indican, según Buesa, que la ilegalización de Batasuna tuvo una "efectividad muy grande" a la hora de dejar a esta fuerza política y al entramado etarra sin una fuente importante de financiación.

Por este motivo, el presidente del Foro Ermua estimó que sería un "error" que el Gobierno permitiese que el partido volviera ahora a la legalidad, ya que, a su juicio, debería esperar a que hubiese constancia de que ETA abandona "de forma definitiva" el terrorismo.

En cuanto a la extorsión a empresarios, manifestó que, según sus cálculos, ésta ha venido representando un 20 por ciento del dinero manejado por el entramado etarra.

A este respecto, estimó que si la organización criminal ve bloqueadas otras vías de financiación, no puede descartarse que incida en el llamado "impuesto revolucionario", algo con lo que podría estar relacionado el reciente envío de cartas a empresarios navarros.

BATASUNA DICE QUE SIN NAVARRA NO HABRÁ SOLUCIÓN AL "CONFLICTO"
Sanz, sobre el ataque en Barañáin: "A ver si resulta que lo ha hecho alguien que pasaba por ahí"
El presidente de Navarra ha insistido este miércoles en que "no se dan las circunstancias exigibles" para negociar con ETA después de los atentados registrados este fin de semana. "Quien crea que esto no puede estar controlado o planificado por ETA que diga quién ha sido", exigió Miguel Sanz en respuesta a las afirmaciones vertidas desde el Gobierno. Sanz, que también insistió en el riesgo de que el proceso implique la integración de su comunidad en el País Vasco, ha sido replicado por Batasuna: "No existe ninguna posibilidad de solucionar el conflicto sin Navarra", "Navarra es la columna vertebral de Euskal Herria" y "sin Navarra Euskal Herria no se sostiene en el mapa".
Europa Press Libertad Digital 26 Abril 2006

"Bastaría con una simple visita a Barañáin para constatar lo que estoy diciendo", comentó Miguel Sanz en una entrevista a la Cadena SER. Respecto a las teorías que maneja el Ejecutivo, que descartan la orden de ETA para los ataques, indicó que el Gobierno central "puede barajar unas hipótesis a raíz de las informaciones que puede tener, y yo puedo barajar unas hipótesis alrededor de las informaciones que, sin duda, tengo".

Además, indicó que "da igual si es un grupo de descontrolados, porque si forma parte de la estrategia de ETA, la obligación es controlarlos". "Lo que está claro es que es un atentado terrorista en toda regla. Antes del alto el fuego se denominaba así, y ahora debe ser igual", afirmó. El presidente del Gobierno foral añadió que "si alguien pretende que hagamos declaraciones que le convienen a un partido o a un Gobierno de manera determinada, está equivocado". "Vamos a decir antes y ahora lo que pensamos. Quien crea que esto no es un atentado terrorista que venga aquí y lo vea. Quien crea que esto no puede estar controlado o planificado por ETA que diga quién ha sido", agregó.

Respecto a los informes que él maneja, explicó que algunos "vienen derivados del cruce de informaciones entre cuerpos policiales, entre ellos la Policía Foral, que también es un Cuerpo de Seguridad del Estado". Y se preguntó por qué cuando "interesa exigir pruebas documentales, se exigen, y cuando se quiere dar valor a una noticia que interesa nos fiamos de la fuente y punto".

El presidente navarro, sobre a su afirmación de que existe pacto entre el Gobierno y ETA para la creación de un Órgano Común que gobierne el País Vasco y Navarra, aseguró que él se hace eco de "lo que han dicho muchos periódicos, informaciones y declaraciones de personas implicadas en el llamado proceso de paz, Batasuna y PSE. "Cualquier respuesta no dada o mal dada puede dar lugar a las dudas que tiene un ciudadano normal. Esto se dilucidaría muy rápidamente. Cuando se le pregunta al Gobierno de España si a partir de 2007 si tiene una oportunidad de hacer una institución común la haría. Bastaría con decir no", agregó.

"Ninguna posibilidad" sin Navarra
La ilegalizada Batasuna-ETA ha vuelto a convocar una manifestación. En este caso, el lema de la marcha, prevista para el sábado en San Juan de Pie de Puerto, será "reunificar Navarra para construir Euskal Herria desde la izquierda". El futuro de la comunidad autónoma se ha convertido en el tema principal de la rueda de prensa que ha dado el batasuno Patxi Urrutia para anunciar la manifestación. En su comparecencia en Pamplona, Urrutia advirtió de que "no existe ninguna posibilidad de solucionar el conflicto sin Navarra".

"Llama la atención el nerviosismo en el que se están moviendo el presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, y el diputado de UPN-PP Jaime Ignacio del Burgo", dijo el portavoz en relación a las últimas declaraciones de ambos respecto a un posible pacto entre el Gobierno y ETA para que la comunidad se integre en el País Vasco. Para el representante de Batasuna-ETA afirmó "Navarra es la columna vertebral de Euskal Herria" y advirtió de que "sin Navarra Euskal Herria no se sostiene en el mapa". "Ningún camino, ninguna solución es posible sin entender esto", dijo.

"El alto el fuego de ETA no es real"
El secretario general del PP también se ha referido este miércoles al atentado del sábado en Barañáin. Ángel Acebes destacó, en una entrevista para La Mañana de la COPE, el hecho de que se denomina al líder batasuno Arnaldo Otegi "trabajador por la paz", pero que luego Rodríguez Zapatero "no tuvo palabras de respaldo para el concejal de UPN", al que los terroristas callejeros quemaron su negocio. Acebes ha recordado la intención del presidente del Gobierno de constatar la veracidad del "alto el fuego". Pero después de los últimos atentados y de las cartas de extorsión "no es disparatado decir que no es real" el comunicado de los etarras. "El Gobierno se equivoca en elogiar a Batasuna y a Otegi", insistió.

Ante las insinuaciones de Jorge Dezcayar, jefe del CNI en el momento del atentado del 11-M, de que ETA pudiera haberse escindido, Acebes ha respondido que "el Gobierno no nos ha comunicado si existe algún dato" para avalar esta posibilidad. El secretario general de los populares ha afirmado que la banda terrorista "es todo su entramado", y ha señalado que "ETA es una banda terrorista muy disciplinada, pero todo es ETA". Los terroristas tienen una "estructura jerarquizada y muy obediente". "El dinero iba a la dirección de ETA, no ha habido ninguna escisión de ETA, y si la ha habido tiene que ser el Gobierno la que la comunique", ha recalcado Acebes.

La AVT y el Foro de Ermua piden al Ejecutivo que no use «el lenguaje de ETA»
ABC 26 Abril 2006

MADRID. El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, pidió ayer al Gobierno que «abandone el lenguaje de Batasuna-ETA», con el que opina que «intenta engañar a la ciudadanía» para «vendernos un proceso de rendición». Pidió que, en vez de esta vía, «abogue» por la derrota definitiva del terrorismo.

En esa línea, insistió en que tanto Gobierno como Batasuna están utilizando «de forma perversa el lenguaje», porque mientras por un lado la ilegalizada formación «no condenó ayer de forma explícita los atentados», por otro el Ejecutivo se ha quedado «con la primera parte del mensaje» que Joseba Permach lanzó ayer con el objetivo de «vender un falso proceso de paz». El Gobierno, en su opinión, «desvirtúa el sentido de las palabras y el sentido de las acciones terroristas».

También el presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, contestó al secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda por manifestar que Batasuna está «en el camino correcto». «Moraleda parece que, o es tonto, o se cree que todos los demás somos idiotas, o incluso una mezcla de ambas cosas», por lo que está convencido de que lo que hace es tratar de «justificar un futuro acuerdo entre el Gobierno y Batasuna en el que no se haya producido una renuncia completa a la utilización de la violencia». Buesa insistió en la necesidad de que el Ejecutivo de Zapatero «se dé cuenta del error que ha cometido al haber vendido a ETA todas las esperanzas y habérselas quitado tanto a las víctimas del terrorismo como al Estado de Derecho».

Tanto Buesa como Alcaraz ven claro que el Ejecutivo conoce más que nadie la solidez de este «proceso» porque «es el que ha fraguado la situación que estamos viviendo».

Castilla y León se ofrece como referencia mundial para la enseñanza del español
En la comunidad se organizarán cursos para ejecutivos, sobre nuevas tecnologías, gastronomía, vino, turismo y naturaleza
Estrella Digital  26 Abril 2006

La proyección de Castilla y León como lugar de referencia mundial en la enseñanza del español es el objetivo del convenio suscrito ayer por Caja de Burgos y la Fundación de la Lengua Española, que para ello llevarán a cabo distintos proyectos conjuntos. Se realizarán cursos de español especiales para ejecutivos, cursos a medida sobre nuevas tecnologías, gastronomía, vino, turismo y naturaleza, además de campamentos de idiomas durante el verano, acuerdos con empresas especializadas en la enseñanza en Internet y posicionar buscadores para la promoción del español en la red.

Así lo indicó hoy el presidente de la Fundación Lengua Española, José Rolando Alvarez, que explicó que se trata del primer convenio firmado desde la creación de la institución que preside, el pasado mes de febrero, y el objetivo es hacerlo extensivo a otras instituciones públicas y privadas de la comunidad autónoma.

José Rolando Alvarez precisó que la Fundación de la Lengua nació con "carácter integrador y no competidor" y que por ello se pretende aglutinar esfuerzos y proyectos para "todos juntos presentar fuera de España una misma oferta que haga que Castilla y León se convierta en referencia mundial para la enseñanza del español".

En este sentido señaló que han mantenido diversos contactos con el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y con la universidades de la región para trabajar de forma coordinada y conjunta.

Explicó que la enseñanza del español debe convertirse en uno de los grandes activos de desarrollo económico de la región y que además hay que "explorar" y desarrollar iniciativas novedosas como puede ser la puesta en marcha de un proyecto para la enseñanza a distancia del idioma español.

El convenio firmado con Caja de Burgos tendrá una vigencia de tres años y el mismo incluye diversas iniciativas como cursos de español especiales para ejecutivos, cursos a la medida sobre nuevas tecnologías, gastronomía, vino, turismo y naturaleza, además de campamentos de idiomas durante el verano, acuerdos con empresas especializadas en la enseñanza en Internet y posicionar buscadores para la promoción del español en la red.

El presidente de Caja de Burgos, José María Arribas, resaltó que que como fruto de este convenio se presentará este año un informe sobre la difusión del español en Internet realizado por la empresa consultora Accenture, que incluirá diversas propuestas para fomentar el uso del español en internet.

Asimismo se publicará un ensayo sobre el porvenir del español en la sociedad del conocimiento que elaboran en la actualidad distintos especialistas.

José María Arribas explicó que en la actualidad vienen a España al año 130.000 estudiantes para aprender español y que de ellos solo 30.000 acuden a Castilla y León.

Explicó que hay que conseguir que este número de estudiantes se incremente de forma espectacular y para ello, según agregó el presidente de la Fundación de la Lengua Española, es preciso hacer de Castilla y león una "marca de calidad" conocida en todo el mundo exterior, principalmente en los países anglosajones, en Asia y Brasil, que son los principales aportadores de estudiantes del idioma español.

José Rolando Alvarez destacó que la Fundación de la Lengua Española tiene carácter privado y es de ámbito nacional, y que está promovida por diversas empresas para "integrar iniciativas" en torno al español como activo económico.


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