AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 7 Mayo  2006
La directriz política en España
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 7 Mayo 2006

Imaz sabe que no hay futuro sin los chicos de Batasuna
Pascual Tamburri elsemanaldigital 7 Mayo 2006

Es la libertad, presidente
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS 7 Mayo 2006

Enuresis
IGNACIO CAMACHO ABC 7 Mayo 2006

El Indulto a ETA
Miguel Barrachina Periodista Digital 7 Mayo 2006

Hidrocarburos
JON JUARISTI ABC 7 Mayo 2006

Reflexiones para después de la batalla
José Antonio Portero Molina La Opinión 7 Mayo 2006

¿Sentenciamos por obstructores de la democracia y por hipócritas o necios a los políticos actuales?
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 7 Mayo 2006

Descubrir la verdad
Ignacio Cosidó Libertad Digital 7 Mayo 2006

Creadores de Realidad. Si Goebbels levantara la cabeza los denunciaría por fraude.
Inmaculada Sánchez Ramos Periodista Digital 7 Mayo 2006

¿Perfil de castellano?
Cartas al Director El Correo 7 Mayo 2006

Rosa Díez: "A mí ningún cobarde me ha echado de Euskadi, ni ahora me van a echar del PSOE"
Libertad Digital 7 Mayo 2006

Se reanuda el juicio contra el entorno de ETA con la declaración de "históricos" de la banda
FAX PRESS. Madrid Heraldo de Aragón 7 Mayo 2006

La directriz política en España
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 7 Mayo 2006

No es hiperbólico afirmar que la política que rige los destinos españoles hoy es la del centrifuguismo nacionalista. No hay más que echar un vistazo al texto del que todavía es proyecto de Estatuto de Cataluña, que nos cambia a todos los españoles el marco constitucional sin que tengamos arte ni parte.

En sus documentos lo afirman los propios nacionalistas, satisfechos lógicamente. Veamos un ejemplo:

En el reciente Aberri Eguna, que dentro de la simbología aranista relaciona la política nacionalista con la idea de la Resurrección cristiana y la semiótica evangélica -por ello lo celebran el domingo que da fin a la Semana Santa- el PNV decía en su manifiesto de convocatoria: "La Euskadi es hoy más nación que nunca. [...] Ha logrado [el PNV] que Euskadi haya pasado de ser una formulación ideológica del nacionalismo a convertirse en una realidad sociológica y jurídico-política. Euskadi es hoy más nación también desde el punto de vista social; [...] nuestros hijos e hijas conocen y utilizan el euskera en proporción muy superior a las generaciones anteriores; zonas del País [...] en las que nuestra lengua llevaba siglos de retroceso o incluso de desaparición, comienza a recuperar este signo de identidad nacional vasca (cursivas mías). En una perspectiva de 25 años hemos dado un salto de gigante en la construcción nacional. [...] Gora Euskadi Askatuta (Viva Euskadi libre)".

Es evidente la satisfacción secesionista por el recorrido político en estos veinticinco años últimos, que ha llevado a una situación inimaginable para los propios nacionalistas en el proceso de segregación territorial y desmenuzamiento de España.

Los que creemos que la idea de nación española debe ser un legado indestructible que no estamos legitimados para liquidar, porque es un concepto histórico forjado a lo largo de muchas centurias, hasta poder afirmar que forma parte de las unidades más antiguas del Occidente europeo, tenemos justificación para estar preocupados por el devenir político en las últimas décadas. Y que, contra lo que algunos políticos indocumentados afirman, ese devenir de actual ingeniería política no tiene sustento en lo que fue la Constitución de la II República.

En el caso vasco, la estrategia propuesta por Eleizalde –coetáneo de Sabino Arana- en 1910, ha conseguido formidables resultados. Aquel diseño basaba su plan en tres fases de desarrollo:

La cultural, basada en convertir el sistema escolar en un gran instrumento de adoctrinamiento. La política, mediante la identificación de comunidad nacional con el Partido, concibiendo a éste como única posibilidad legítima y por tanto órgano guía del proceso. Y la fase de "triunfo completo y pleno dominio".

Sin duda, la mayoría de los partidos con responsabilidad institucional de ámbito general no han sabido o querido reconducir esa situación y han dejado a los nacionalistas campar por sus respetos. Así estamos. Y los resultados de estas políticas de asimilación nacionalista están a la luz de nuestros ojos para el que quiera ver. Aunque siempre hay quienes prefieren negar que el rey va desnudo, imaginándole vestido con lujosas sedas y terciopelos.

Imaz sabe que no hay futuro sin los chicos de Batasuna
Pascual Tamburri elsemanaldigital 7 Mayo 2006

El drama de un revolucionario –de cualquier revolucionario, en cualquier revolución- es que tiene que vivir en medio de una sociedad cuyo estándar de normalidad le repugna; sueña una sociedad diferente –no entremos en sutilezas- pero para construirla tiene que vivir y trabajar aceptando más o menos las normas vigentes.

Esto no es fácil, y hay que entender que tiene consecuencias negativas para sus primeras víctimas, que son los mismos revolucionarios o los pretendidos tales. El revolucionario moderno, además, está sumergido en la utopía, y coloca en el futuro post-revolucionario una especie de paraíso terrenal. Se ha dicho que esa utopía sirve para captar adeptos. Yo creo sin embargo que sirve más bien para consolidar la fidelidad de los militantes, para evitar que sean realmente seducidos por la normalidad ambiental.

El utopismo revolucionario no es, por supuesto, la única manera de mantener unido y operativo un grupo de activistas. Otra solución es el modelo ascético –lo han hecho grupos tan diferentes como los seguidores de Bakunin-. que encarna el ideal revolucionario, ya antes de la revolución, en la vida y alma de los propios militantes. Es duro, pero si se quiere funciona. Y siempre queda la Ucronía, a la que tan buenas páginas ha dedicado últimamente Franco Cardini: vivir en el mundo "normal" consolados por la idea, algo infantil en verdad, de "qué bien estaríamos si…" algo en nuestro pasado fuese diferente.

Revolucionarios todos, no importa de qué revolución. Y hoy en España tenemos una ofensiva revolucionaria. Creen que pueden conseguir algunos objetivos de inmediato, y posiblemente puedan: ETA, Batasuna y su entorno ofrecen un futuro revolucionario para cuatro provincias españolas.

Pero a los militantes batasunos les espera un largo camino de sufrimiento y desilusión para llegar a ninguna parte. El nacionalismo conservador del PNV –y en esto están unidos Joseba Egibar, Josu Jon Imaz, Juan José Ibarretxe y hasta el siempre ciberactivo Javier Arzallus- no quiere ninguna revolución, y se desharía de los revolucionarios al día siguiente de alcanzar los objetivos comunes. Autodeterminación, amnistía, Navarra: seguramente; pero después los revolucionarios y presuntos tales, los jóvenes, activistas, propagandistas, como las pasionarias de Batasuna, tendrían que enfrentarse a la dura realidad, y es que la burguesía vasca, por mucho que ahora esté interesada en chantajear a Zapatero, no quiere ninguna revolución. Imaz ya está hablando hasta con el PP, porque tiene miedo.

Y esto no es del todo una buena noticia. De poco me vale saber que el PNV se desharía de los chicos de Batasuna después de una independencia. Triste consuelo. Sería preciso impedir esa independencia en nombre de una Patria unida y libre, una Patria para todos los españoles, incluso para los que ahora no saben serlo, no creen serlo o no quieren serlo.

Los nacionalistas revolucionarios comparten con los nacionalistas burgueses y (¡horror!) democristianos, es verdad, el sueño de una nación vasca independiente, que está reñida con la realidad histórica y humana de nuestra tierra. Comparten todos la responsabilidad de los crímenes nacionalistas, además, y esto es importante que no se olvide, porque en el futuro el nacionalismo light intentará descargar todas las culpas sólo en los batasunos, mientras que los grandes beneficiarios rezan el rosario o juegan en la Bolsa. Todos los nacionalistas defienden una mentira, una versión patética de individualismo moderno; pero personalmente respeto más a quienes lo creen hasta el final y se han comprometido en la lucha con todas las consecuencias, cayendo incluso en el delirio marxista de ETA. Los recolectores de nueces tienen menos dignidad que los que sudan sacudiendo el árbol, y están humanamente mucho más lejos de un patriotismo español democrático e integrador en un futuro. Créanme ustedes.

A esas realidades nos enfrentamos en nombre de España. Creo en una Navarra libre, foral y española en el seno de un país unido e igualmente libre. Así debe ser. No podemos ignorar que junto al aborregamiento general de la juventud occidental en Navarra nos enfrentamos a este sector minoritario de activistas. Ese activismo revolucionario nacionalista es hoy nuestro adversario criminal; pero odiarlos sería una torpeza casi tan grande como despreciarlos. Aunque no lo admitan son españoles, y la tarea de quien se ocupe del sector juvenil de la batalla política debe ser, a largo plazo, que las pasiones revolucionarias, utópicas o ucrónicas encuentren cauce natural en el nombre de España. Ellos también son España, y no hay que renunciar a pensar porqué han dejado de saberlo ni cómo podrán volver a sentirlo. Cuando ETA sea derrotada sus mismas ilusiones los harán recuperables si son sinceros; el nacionalismo calculador es mucho menos susceptible de volver a reconocerse español.

Es la libertad, presidente
... El proceso que ahora se inicia no es de paz, que sólo sería una de sus consecuencias, sino que debe ser un proceso de libertad y que exige, para que sea cierto y catártico, el desmantelamiento del régimen nacionalista tutelado por ETA...
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS. Director de ABC 7 Mayo 2006

LAS viudas no han vengado el asesinato de sus maridos; ni los hijos los de sus padres; ni los padres los de sus hijos. No ha habido esa simetría tan del gusto buenista que permita sostener que estamos ante el impulso, el inicio o el propósito de un proceso de paz. La paz concierne a los contendientes en una pelea en la que unos y otros están dispuestos a matar y a morir y que, llegado el momento, alcanzan un armisticio o un pacto. Nada de eso ha ocurrido ni ocurre ni en el País Vasco ni en Navarra. Tras los féretros de las víctimas siempre ha habido un testimonio de resignación, un llanto contenido y una ira inocua. Es indecente, en términos éticos y políticos, mimetizarse con la semántica de los verdugos y de sus beneficiarios -que han sido legión- para, mediante eufemismos, paliar la gravedad del muy delicado paso que el presidente del Gobierno, con más precipitación de la debida, parece estar dispuesto a dar: entablar de inmediato un diálogo con la banda terrorista ETA al que seguiría un nuevo proceso político con propósitos todavía ignotos pero no imprevisibles. Si José Luis Rodríguez Zapatero auguró un proceso «largo y difícil», su predicción, o no era sincera, o el control de lo que ocurre se le escapa de las manos. Porque una iniciativa como la que se está viviendo -un supuesto «principio del fin de ETA»- requiere de una teorización previa que sirva de guía a ese proceso de liquidación del terrorismo. Si no hay diagnóstico acertado, la terapia será irremisiblemente confundida.

Lo que hay que lograr en el País Vasco y en Navarra, y por extensión en toda España, es la instalación de la libertad, lo que requiere la erradicación de cualquier forma de violencia, sea ejercida ésta de manera directa o indirecta. La banda terrorista ETA ha sido la encargada de la acción directa y el régimen autonómico, dominado por los nacionalistas moderados, ha desarrollado la coacción indirecta al establecer cánones según los cuales se discernía entre los ciudadanos afectos y los desafectos. La permanente presencia de ETA en la política vasca ha sido el referente del propio nacionalismo que ha ido recogiendo durante más de dos décadas la cosecha de concesiones cuya consecución -decían los nacionalistas- iría horadando a la banda criminal. La conclusión inicial para la mitad de los vascos -los no nacionalistas, incluidos los socialistas que tan solícitos se muestran ahora- es que la paz, como realidad formal, es posible, pero, compatible y simultánea con un estado de coacción en latencia. Porque, a la postre, en los pilares que sostienen a la banda terrorista se encuentra, enquistado, el nacionalismo sabiniano, es decir, una militancia idolátrica en la etnia, en la diferencia que proporcionan algunos rasgos culturales y en una leyenda rural alzada a la categoría histórica por el totalitario procedimiento de reiterar la mentira hasta convertirla en una verdad para gente tan crédula como ignorante. ETA como expresión radical de ese nacionalismo y las formaciones hegemónicas -el PNV y EA- en ese movimiento ideológico-idolátrico como su manifestación institucionalizada, se han comportado con la ciudadanía vasca como una tenaza paralizadora. Liberarse de ella ha implicado el extrañamiento o la docilidad, porque el enfrentamiento directo a esa sutil dictadura regimental ha sido -y lo sigue siendo- la amenaza, la coacción o el riesgo de la propia vida.

Ese proceso que ahora se inicia -que inicia el presidente del Gobierno- no es de paz, que sólo sería una de sus consecuencias, sino que debe ser un proceso de libertad y que exige, para que sea cierto y catártico, el desmantelamiento del régimen nacionalista, tutelado por ETA, en la medida en la que lo deseen los electores vascos cuando puedan constituirse en tales con plena autonomía, con sufragio soberano, sin señalamientos, sin represalias, sin discriminaciones y sin silencios. Hasta tanto esa realidad vasca en libertad no se alcance, el proceso ahora en curso no será auténtico sino, acaso, la enésima estratagema del nacionalismo en su conjunto y de ETA en particular -después de tantos años aquél y ésta han registrado una suerte de vinculación hipostática de tal manera que el nacionalismo sin ETA se sumía en el desconcierto y ETA sin el nacionalismo se sentía deslegitimada- para perpetuarse mediante una metamorfosis lampedusiana intentando que cambie todo para que, en realidad, nada se altere.

La reclamación de anexión de Navarra -la territorialidad-, la del llamado derecho a decidir -la autodeterminación- y la relegalización ipso facto de Batasuna, formuladas por Ibarretxe y Otegi, son los síntomas más explícitos, aunque no los únicos, que advierten al Gobierno de la necesidad de andarse con pies de plomo. El nacionalismo es una patología ideológica -les guste o no a los nacionalismos que tal afirmación se formule en términos tan descarnados- con manifestaciones de gama muy variada. Desde las extravagancias de ERC a la criminalidad de ETA, pueden catalogarse muchas formas de desvarío político y social que es asumido en España con cierta normalidad en función de la extrema benevolencia -¿complejo?- con la que la ciudadanía en general se siente constreñida a pagar deudas históricas siempre pendientes con el País Vasco y Cataluña.

ETA en primera instancia a través de Batasuna y los partidos nacionalistas, en una segunda etapa, pretenden que lo que ahora se inicie sea una nueva transacción en la que ellos pondrán la paz y los demás -nosotros- les acercaremos a una especie de soberanía compartida subsiguiente a un compromiso de ETA para no asesinar y, seguramente, no delinquir de manera estentórea aunque manteniendo las reservas de coacción precisas para tutelar la continuidad del régimen. Éste es el planteamiento del nacionalismo etarra y, subsidiariamente, del llamado moderado. No niego que el actual presidente del PNV esté intentando la racionalización del movimiento que su partido representa, pero tampoco sería el primero que quedase absorbido por la espiral fanática que generan en su organización de manera cíclica determinados planteamientos de civilidad ideológica.

La paz formal, insisto, es posible pero, con tres años sin asesinatos gracias a la presión del Estado y a la determinación de la sociedad española y de una buena parte de la vasca, es insuficiente. Es la hora de la libertad si lo que se pretende conseguir es un resultado digno. Y la libertad ni se compra ni se vende; se obtiene, se gana; tampoco se disfruta más o menos, sino en plenitud. La libertad no es la paz, sino ésta consecuencia de aquélla y de la justicia. La libertad es nuestra y no hay que sentarse para recuperarla. Se arrebata al ladrón que la hurta. La libertad es -como bien hizo decir a su célebre personaje Calderón de la Barca-, a semejanza del honor, un patrimonio del alma y el alma, la individual y la colectiva de una sociedad, no es materia para el regateo. Que el presidente tenga en cuenta -y muchos les conocemos por haberlos padecido- que tratarán de que se conforme con la paz. Y no es eso, no es eso. Es la libertad, presidente.

Enuresis
Por IGNACIO CAMACHO ABC 7 Mayo 2006

UN problema para cada solución. Esto es lo que ha encontrado Zapatero desde que permitió a Maragall aliarse con Esquerra Republicana, para después asumir él mismo esa alianza nada menos que en la gobernación del Estado. No gana el presidente para disgustos con la «cuestión catalana», que se empeñó en abrir por la vía más complicada e inestable. Por cada acercamiento recibe una patada; por cada humillación, una chulería; por cada concesión, una deslealtad. Hay elementos que llevan la ingratitud en los genes, y el nacionalismo es, en sus distintas vertientes y grados, un proceso continuo de desapego egoísta e insatisfacción perpetua. Bien podría el Gran Optimista reflexionar siquiera preventivamente sobre esta condición desafecta de sus interlocutores a la hora de sentarse ante el tablero vasco. Quien con niños se acuesta, mojado se levanta, dice el refrán. Y ya quisiéramos todos que estos socios de (in) conveniencia que se ha buscado el Gobierno se limitaran a orinársele en la cama. Lo están haciendo en el salón.

Ni la «fumata» de Moncloa, con los cordiales cigarrillos post-coyunda entre Zapatero y Artur Mas, ni el «culo di ferro» de Rubalcaba para desatascar en el Congreso la negociación estatutaria, han acabado de desenredar un lío que comenzó en el Pacto del Tinell y se ha ido enmadejando hasta esta afrenta de rechazar un Estatuto con el que España se ha puesto de rodillas. Lejos de anclar al independentismo en la responsabilidad institucional, el pacto con ERC sólo ha servido para desestabilizar al Partido Socialista en la Generalitat y en el Gobierno. El Estado se ha abierto en canal como un melón, ha cedido competencias, financiación, dignidad, y hasta ha reconocido una nación inventada, pero a cambio no ha obtenido más que calabazas, inestabilidad y oprobio. Maragall y Zapatero le han servido la mesa a los «camisas grises» de Esquerra y éstos les han escupido en el plato delante de todo un país estupefacto.

El único gesto digno que cabría esperar en esta crisis es la inmediata expulsión de ERC del gabinete catalán. Inmediata: antes incluso del referéndum, por la pura lógica de que un partido que gobierna no puede oponerse al principal proyecto de su propio gobierno. Y por honor, por decencia, por decoro. Con el cese fulminante de sus socios desleales, Maragall podría recuperar algo de su deshilachado liderazgo (la totalidad ya es imposible, porque se trata de agua derramada) y los ciudadanos recibirían al menos el mensaje de que a su dirigencia política le queda algún escrúpulo moral por encima de la pasión del poder.

Claro que eso implica elecciones anticipadas en Cataluña y la búsqueda de una nueva mayoría que respalde al Gobierno central en un momento clave. Duro, pero es el precio de un error irreversible, de un fracaso incontestable. Ya no se sostiene más tiempo la ficción de que se puede gobernar una nación con unos tipos que no creen en ella. Hablo de España, claro.

El Indulto a ETA
Miguel Barrachina Periodista Digital 7 Mayo 2006

En la lucha contra el terrorismo todo está inventado, las cesiones, las amnistías, la negociación secreta, el terrorismo de estado, los contactos públicos y, lo único eficaz, la aplicación rigurosa de la ley.

La ley de partidos, el endurecimiento del Código Penal para poder encarcelar a los jóvenes terroristas, la persecución del entramado financiero y logístico de los asesinos, dieron como resultado una ETA agonizante.

Sin embargo hay tentaciones, para acelerar la desaparición de los que hoy ya tienen el protagonismo que habían perdido en 2003, que manejan no sólo acercamiento de presos sino incluso indultos.

La experiencia nacional con los indultos no pude ser peor. En 1977 se concedieron medidas de gracia que beneficiaron a ETA, entonces habían asesinado a 66 inocentes y tras la amnistía mataron a 751 personas. Lo mismo ocurrió con el GRAPO a quienes indultaron cuando llevaban 14 asesinados y respondieron a la generosidad del Estado de Derecho con 70 nuevos muertos.

Agregando todos los asesinatos de las bandas terroristas españolas –según el estudio de Mikel Buesa-, incluyendo también las anarquistas y de extrema derecha, antes de las excarcelaciones hubo 97 víctimas mortales y tras la generosidad estatal 1.165 muertos.

El dato no puede ser más revelador de cómo los asesinos interpretan como debilidad las excepciones a la ley que con ellos hace el gobierno. Por eso, ahora que se va a negociar con nuestros derechos es bueno recordar errores pasados.

El presidente del gobierno es un hombre extraordinariamente generoso con los derechos de todos, no tiene inconveniente en cederlos a la menor oportunidad. No es consciente de que para el buen funcionamiento de cualquier sistema democrático el cumplimiento de las leyes y de los compromisos adquiridos es una pieza clave para que no se quiebre la pacífica convivencia en la que habitamos.

Ocurre igual que con las cesiones internacionales, si Evo Morales llevaba en su programa electoral la nacionalización de empresas españolas y cuando viene a nuestro país, en lugar de prevenirle se le perdonan cien millones de dólares de todos los españoles, lo interpreta como debilidad, y …adiós Repsol.

En materia de inmigración no haber respetado los criterios europeos de exigencia con la inmigración irregular, nos valió múltiples rapapolvos internacionales, y que ahora hayan llegado más ilegales que los que había cuando se inició el proceso extraordinario de regularización.

Al final el cumplimiento de la ley y los acuerdos internacionales –también el de los prestamos a Bolivia- sale a cuenta.

Hidrocarburos
Por JON JUARISTI ABC 7 Mayo 2006

¿QUÉ es el zapaterismo? Una forma insólita de nacionalismo revolucionario. O, más exactamente, una forma clásica de nacionalismo revolucionario difícilmente adaptable a una sociedad postmoderna. El nacionalismo revolucionario zapaterista -perdón por el chiste malo- no puede prescindir del calzador.

El nacionalismo revolucionario es un invento estalinista que se remonta a la época de la descolonización, tras la Segunda Guerra Mundial. Consiste, básicamente, en una amalgama ideológica de nacionalismo y marxismo al servicio de una alianza de partidos campesinos y sindicatos estudiantiles, movilizada contra el imperialismo de la potencia colonizadora y la fracción colaboracionista de la burguesía autóctona. La fórmula resultó muy eficaz durante las guerras de liberación, pero no logró mantenerse en la fase posterior de independencia nacional, caracterizada por regímenes de partido único con asesino al frente. En España, la difundió la extrema izquierda maoísta, fuente lejana del zapaterismo. Pero sigue siendo ETA, sin duda, la expresión más acabada de aquella triquiñuela de guerra fría concebida para los arrabales tercermundistas, cuya aplicación a una sociedad industrial como la vasca sólo produjo terrorismo y mafia.

Vilipendiado incluso por los países comunistas al conocerse la magnitud del genocidio camboyano, el nacionalismo revolucionario pareció esfumarse definitivamente de la Historia en los años ochenta del pasado siglo. Sin embargo, la vieja fórmula estalinista resurgiría de sus últimos rescoldos en Hispanoamérica. En un libro apasionante, Tumbas sin sosiego (Premio Anagrama de Ensayo, 2006), Rafael Rojas ha descrito el giro castrista de 1992 hacia el nacionalismo revolucionario y sus consecuencias en la representación oficial del pasado cubano. Tal mutación ideológica repercutió a su vez en los populismos de la América de lengua española y portuguesa, que, huérfanos de la referencia soviética, han ido redefiniéndose desde entonces según pautas neocastristas.

La coyuntura inaugurada en España por la alianza de Aznar y Bush permitió a Rodríguez subirse al carro del nacionalismo revolucionario sin necesidad de proclamarlo explícitamente. Le bastó con delimitar el campo enemigo, donde incluyó al gobierno norteamericano y al PP, identificado, como exigía el guión, con la burguesía colaboracionista. Algo más difícil lo tuvo, es cierto, a la hora de construir el frente patriótico antiimperialista. Sus aliados se mostraban reacios a cualquier modalidad de patriotismo que rebasara el marco de las literaturas costumbristas regionales, pero se las fue apañando para oponer al fantasma del imperialismo americano un proyecto no menos fantasmal de nación de naciones en el que, por decirlo a la manera alquímica de Pérez Rubalcaba, las nuevas realidades nacionales se fundirían en el crisol erótico de una España reconciliada con sus moléculas. El esquema, lamentablemente, se descose al primer meneo. Para nacionalistas vascos y catalanes, el imperio opresor es España, no los Estados Unidos, y la burguesía colaboracionista abarca casi la mitad de la población (aunque esto último no sea tan grave a la luz de la doctrina de Fidel).

Ahora bien, donde las expectativas de Rodríguez se han probado claramente ingenuas es en el aspecto de las relaciones, teóricamente fraternales, entre los nacionalismos revolucionarios. Ya que no la historia mundial del siglo XX, rebosante de ejemplos, las recientes zapatiestas hidráulicas entre las naciones de la nación de naciones habrían debido poner sobre aviso al Presidente, pero ni por esas. Lula ha reaccionado al plante de Evo Morales como un verdadero nacionalista revolucionario. Rodríguez, como un imperialista con mala conciencia (o sea, un chollo: así lo han visto siempre Morales, Chávez, Castro y toda la banda). Y menos mal que ha enviado a Bolivia a Bernardino León. Aunque parezca mentira, había opciones peores. Leire Pajín, sin ir más lejos.

Reflexiones para después de la batalla
José Antonio Portero Molina La Opinión 7 Mayo 2006

El Estatuto andaluz ya tiene vía libre y la ha despejado para otros. Podemos ya imaginar el paisaje que veremos al final de este proceso, ya irreversible.
Repiten el PSOE y su gobierno, sobreactuando, un argumento de cartón piedra: España no se rompe. Ridiculizan así el lamento del PP al que identifican con la España centralista. Es cierto que el lamento no se cumple, pero eso no hace bueno el argumento.

Pronto tendremos un muestrario de Estatutos marcadamente asimétricos. El valenciano y los imitadores por un lado; el catalán, el andaluz y similares, por otro y, si, según parece, Madrid y otras CA no van a reformar los suyos, habrá un tercer modelo. ¿Y después? Después habrá que equiparar a las diecisiete comunidades como ocurrió en los ochenta y los noventa. Todas tendrán los mismos organismos, su Consejo de Justicia y su Agencia Tributaria. Habrá diecisiete Comisiones bilaterales con el Estado, sirvan o no, porque no es imaginable que la tengan seis comunidades y 11 carezcan de ella. Entre todas, propondrán a uno o dos miembros del Tribunal Constitucional o del Banco de España o del Tribunal de Cuentas. Por riguroso turno un consejero de cada Comunidad irá a Bruselas, pero a representar a España. Se igualarán las competencias, transfiriendo las que no contemplan los Estatutos y, en fin, se homogeneizarán los modelos de financiación, millón arriba, millón abajo, en metálico o en especie, si no se quiere tener un conflicto de los gordos y perder votos en las que se sientan perjudicadas. Acaso el Tribunal Constitucional, desde la UCI, despeje algunas dudas y tire artículos enteros al cesto de los papeles. Otros preceptos quedarán para siempre en el limbo jurídico, porque nada añaden a los existentes en la Constitución y en las leyes hoy vigentes, o porque sólo responden a esa manía de llenar de poesía y de moral las normas jurídicas. Como aquel artículo 6 de la Constitución de Cádiz que obligaba a los españoles a ser " justos y benéficos"; o ese 47 de la actual que garantiza a los españoles "una vivienda digna y adecuada". Habrá que resolver eso de que sólo catalanes y andaluces van a tener el derecho a una muerte digna, sea eso lo que sea, mientras que los demás morimos con indignidad, a menos que el Inserso promocione una suerte de turismo terminal y fúnebre. ¡Hay mucho brindis al sol en los nuevos Estatutos!

Pero si el paisaje después de la batalla, aunque asimétrico al principio, terminará siendo el mismo para todos, ¿a qué inquietarse? Muy sencillo, porque aunque España no se ha roto desde que existe hace siglos y no se rompe ahora, puede quedar descoyuntada y durante unos años sumida en un fenomenal e innecesario enredo. Presumir por eso de que España no se rompe no demuestra seguridad ni sensatez, evidencia frivolidad y exceso de arrogancia.

Los socialistas, sin que los ciudadanos lo pidieran, han promovido el repliegue del Estado, el ensimismamiento de las Comunidades con sus propios juguetes, el distanciamiento y la pugna entre ellas, una sobresaturación de normas y organismos que auguran mucha conflictividad innecesaria; y no han sabido fijar las fronteras a los nacionalistas que volverán a pedir más. Eso sí, han dado más poder a los partidos en sus pequeños estados autonómicos en incesante crecimiento, que es de lo que, en definitiva, se trataba. De eso y de pagar los apoyos para llegar a la Moncloa y mantenerse.

España no se va a romper, pero la entera responsabilidad de haber asumido el riesgo de enconarla y descoyuntarla es del gobierno y su partido. Que el PP se haya quedado solo con el no en Cataluña y Andalucía, o que haya consensuado con el PSOE en Valencia o que, en el futuro, aunque pueda, no reforme los Estatutos que hoy rechaza, no exime al gobierno de sus responsabilidades que son, siempre, mucho mayores que las de la oposición.

José Antonio Portero Molina es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidade de A Coruña

¿Sentenciamos por obstructores de la democracia y por hipócritas o necios a los políticos actuales?
(Concluyendo el debate "Poderes y Derechos Humanos")
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 7 Mayo 2006

Los comentarios de los lectores (léanse en su correspondiente lugar) o han apoyado la tesis inicial o se han desviado hacia otras cuestiones colaterales, pero sin aportar argumentos en contra de los expuestos en "Poderes Humanos y Derechos" y en el Veredicto Público. Por tanto, hora es de dar una última oportunidad a quienes quieran manifestarse contra la tesis, antes de dar por cerrado el debate y extraer las consecuentes conclusiones...

Cualquier lector puede intervenir en el debate y llevarlo hacia donde quiera, siempre que esté relacionado de alguna forma con el contenido. Materia hay desde luego para conducirlo o reconducirlo hacia un lado u otro.

Sólo se ruega que los intervinientes se preocupen, un poco al menos, de saber de dónde ha surgido el siguiente veredicto, es decir, de leer el texto anterior de esta bitácora, titulado: Poderes Humanos y Derechos Humanos y Simiescos.

VEREDICTO PÚBLICO Nº 1.
Procedimiento: Infracción de democracia y abuso legal por parte de las autoridades.
Fallo: Condenatorio de la actual clase política y del modelo político español.

DOCTRINA:
Antecedentes de Hecho y Fundamentos de Razón:

1/ CONSIDERANDO que la actual clase política española y sistema político español impiden a los seres humanos nacionales (de las diversas "realidades nacionales" españolas) el ejercicio de sus potestades reales públicas naturales humanas (ejecutivas, legislativas y judiciales), dándoles a cambio algunos meros y menores "dirigidos" o "derechos" pacientes (irrelevantes e impotentes a la hora de decidir las cuestiones públicas), lo cual conculca la legislación natural que les otorgó la Naturaleza a los españoles, al dotarles de poderes naturales para decidir sobre dichas cuestiones...

2/ CONSIDERANDO que se ha abierto un debate público, concediéndoles a los encausados la posibilidad o "derecho" de argumentar en su defensa -por sí mismos o por ´abogado´ interpuesto-, sin que se haya aportado razonamiento alguno en su descargo...

FALLAMOS (HALLAMOS):
Que debemos declarar y declaramos a los políticos españoles y al sistema político español OBSTRUCTORES de los normales poderes naturales de los seres humanos bajo su dominio, conminándoles a que rectifiquen los errores de su sistema político y de sus discursos habituales, en los que en adelante no deberán utilizar la palabra "democracia", puesto que no la aceptan, ni practican en sus hechos, sino que por el contrario la impiden.

Asimismo, se les impone la pena de REFLEXIÓN durante todo el tiempo que necesiten para comprender que las potestades (naturales) públicas dirigentes de los seres humanos (inclusive de los españoles) son múltiples y activas, en tanto que los "derechos"/dirigidos que ellos les conceden son escasos, pacientes, improductivos e impotentes.

Así lo pronunciamos, mandamos y firmamos. Publíquese en todos los lugares que se quiera y difúndase su contenido por todos los países del planeta...

1er. Firmante: Juan-Pablo Mañueco Martínez
Ser Humano y juez racional titular de esta bitácora.

Dado en España, a 3 de mayo de 2006.
Actuó como secretario del Tribunal, da fe y certifica: Pero Grullo, maestro (en latín, "Magistratus; en castellano arcaico, "Maese") de Lógica.
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Adenda al Veredicto Público:

-Se ruega a los activistas de los "Derechos"/Dirigidos Humanos y otros defensores de la democracia, que den publicidad a esta sentencia racional, así como que mediten y analicen el contenido de la misma, para encontrar objeción mental que ellos mismos puedan presentar ante el Tribunal Superior de su Conciencia, o bien, caso de no hallarla, para que la asuman y asimilen a su propio pensamiento la doctrina de los PODERES PÚBLICOS (NATURALES) HUMANOS, llevándola seguidamente a su práctica y a la práctica general de la corriente ideológica que sigan.

Que la democracia real o realidad de la democracia sea con todos.
www.democracia-real.org

11-M
Descubrir la verdad
Ignacio Cosidó Libertad Digital 7 Mayo 2006

Dos años después de los atentados del 11 de marzo en Madrid seguimos sin saber toda la verdad. La comisión de investigación parlamentaria se cerró de forma precipitada y con unas conclusiones manifiestamente insuficientes. La instrucción judicial, en lo que conocemos, tiene aún algunas lagunas que deben ser colmadas para darle mayor solidez. Los trabajos periodísticos, incluyendo la encomiable labor que en estas páginas viene realizando Luis del Pino, están poniendo de manifiesto algunas dudas en la investigación policial que en bien de todos deben ser despejadas.

Soy de los que piensa que en política es muy importante mirar para adelante. Más que recrearse en los errores del pasado, creo que es importante aprender de ellos para que en el futuro no vuelvan a cometerse. Confieso cierta pereza intelectual a enredarme en la vorágine informativa y en el proceloso proceso judicial que se sigue en relación con el más grave atentado terrorista de nuestra historia. Prefiero invertir mis energías políticas en imaginar qué medidas podemos y debemos adoptar para intentar que algo semejante, o aún peor, no pueda producirse en el futuro.

Considero además que el interés electoral de mi partido podría ser pasar página de esos tristes acontecimientos y centrarse en generar una alternativa ilusionante para sacar a España de la profunda crisis moral, política y territorial a la que la está conduciendo el gobierno de Rodriguez Zapatero.

Pero por encima de mis preferencias personales y de los intereses de partido creo que tenemos que saber la verdad. Tenemos que saberla porque es fundamental conocer lo que sucedió para que jamás vuelva a ocurrir. Esto atañe de forma especial a la investigación judicial. Si los autores intelectuales o materiales de la masacre quedaran impunes estaríamos asumiendo un enorme riesgo de que puedan volver a actuar en el futuro. Pero esa voluntad tiene que ver también con las causas de los atentados, porque si esas causas no fueron meramente coyunturales y persisten, es importante que las conozcamos y las asumamos plenamente.

Pero conocer la verdad es también una obligación política y moral. Para quienes no compartimos el relativismo moral que nos invade, cuyo mejor exponente es el pensamiento débil de Zapatero, la verdad es un principio político irrenunciable. Tenemos contraída además una deuda moral con los cientos de victimas de esos atentados, cuyas familias tienen derecho a saber por qué murieron y quién les mató.

Hay en el Gobierno una sospechosa inclinación a dar por cerrado todo lo relacionado con el 11-M. Creo que con un procedimiento judicial aún inconcluso y con los nuevos datos que casi a diario van apareciendo en diferentes medios de comunicación, esa posición constituye un profundo error. Puede resultar doloroso reabrir determinadas heridas, pero nada hay más peligroso en democracia que cerrarlas en falso.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Creadores de Realidad. Si Goebbels levantara la cabeza los denunciaría por fraude.
Inmaculada Sánchez Ramos Periodista Digital 7 Mayo 2006

En la última etapa del Gobierno de Felipe Gonzalez, si ustedes lo recuerdan, no ganábamos para sustos. Había toda suerte de noticias relacionadas con escándalos de diversa índole. Roldan con títulos universitarios inexistentes, la controvertida captura del mismo individuo en Laos con la intervención de Paesa, que posteriormente simuló su muerte y un personaje llamado capitán Khan, y todo con Belloch al frente, la responsable del BOE con turbios asuntos entre manos, etc. Naturalmente, junto con todo ello, nos desayunábamos cada mañana con la madre de todos los escándalos, es decir el GAL y …no, ¡no lo olvidemos! con Rubalcaba como portavoz del Gobierno.

Pues bien, recuerdo, en esa etapa del Gobierno de Felipe Gonzalez, un espacio radiofónico que corría a cargo de Goma Espuma y simulaba un noticiario. Su nombre era “Telelediario”. Efectivamente era un “TELELE”- “DIARIO” lo que sufríamos todos los españoles a la hora de oír los telediarios. Si bien, este hecho - el del telele- era absolutamente cierto, también lo era, en aquel entonces, que como sociedad no habíamos cambiado de paradigma, es decir, simplemente teníamos una gobierno que eran unos sinvergüenzas. Disimulaban la realidad, la retorcían, engañaban –títulos falsos- y socializaban la sinvergonzonería, de tal manera, que nos hacían creer que si ellos hacían estas acciones,¡Total, todos son iguales!, y cualquiera lo haría.

¡¡¡Pues no!!!, ahora es mucho más simple la estrategia que sigue Rodriguez, con las lecciones impartidas por el Señor Rubalcaba como alumno aventajado de Goebbels. ¿Nuestro? Gobierno ha pasado, en primer lugar, del relativismo moral -la no existencia de referentes- al relativismo semántico – un término significa un concepto y el contrario-, y como un segundo salto mortal ha alcanzado la excelencia en la propaganda.

La propaganda ha llegado a tales niveles que ya no se analiza la realidad, ya no se interpreta la realidad, no sólo se crea opinión, ¡¡no!!!, ¡¡¡¡no!!!, eso sería muy nimio, eso sería hasta decente, eso sería todo lícito, ni siquiera se llega al paso de “sólo” manipular la realidad con todo lo perverso y “Goebbeliano” que es ello, sino que hemos llegado a tal punto que ya ¿nuestro? Gobierno y el partido que lo sustenta, no se conforman con deformar esa misma realidad sino que tienen que “crearla” y a eso, a eso no se atrevió ni siquiera el mismísimo Joseph Goebbels.

Si Goebbels levantara la cabeza los denunciaría por fraude.

¿Perfil de castellano?
Ester López de Ocáriz Iglesias/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 7 Mayo 2006

Para optar a muchos de los puestos de la Administración de la Comunidad Autónoma Vasca se exige un perfil de euskera. Ahora voy a plantear una duda que a mí y a otros muchos supongo que les habrá surgido. Si un joven de hoy en día ha estudiado en un modelo D o en una ikastola, y su círculo social y familiar es euskaldun, es lógico pensar que se desenvuelve en esa lengua perfectamente. Pero para optar a un puesto de la Administración se le exige que se presente a un examen de perfil. Si esto tiene que ser así, ¿por qué no se le hace un examen de perfil de castellano también? ¿No están las dos lenguas oficiales al mismo nivel? Y si el haber estudiado en modelo D y en un ambiente euskaldun no es suficiente para tener un perfil de euskera sin haber pasado un examen, el que una persona haya estudiado en castellano y su ambiente sea el castellano tampoco es garantía para pasar un examen de perfil del mismo nivel. Si ahora mismo se hicieran unos exámenes de perfil de castellano a los aspirantes a funcionarios, no me quiero ni imaginar los resultados.

Desde aquí reclamo que si ambas lenguas son oficiales y tienen los mismos derechos, los dichosos perfiles sean requeridos para ambas. Si alguien me argumenta el porqué de esta situación, encantada estaré de rectificar. Ahora bien, con argumentos sólidos, no con los tan manidos de que el euskera es una lengua discriminada que hay que potenciar, etcétera. El euskera, como toda lengua, es algo vivo, y el que viva o muera no depende de las instituciones (por mucho que se esfuercen en imponerla), depende de que las personas la utilicen o no para comunicarse, que es el fin de toda lengua, comunicar, no poner barreras.

VA A SEGUIR BUSCANDO LA DERROTA DE ETA, DESDE EL PSE
Rosa Díez: "A mí ningún cobarde me ha echado de Euskadi, ni ahora me van a echar del PSOE"
Justicia para las víctimas, unidad de PSOE y PP y ningún pago político a los terroristas. Por atenerse a estos principios, Rosa Díez dice que se le ha invitado a irse del PSOE, en el que milita desde los 25 años. La eurodiputada advierte en El Mundo de que "a mí ningún cobarde me ha echado de Euskadi, ni ahora me van a echar del PSOE". Díez deja claro que va a seguir buscando la derrota de ETA, no su apaciguamiento, desde el PSE, y recuerda que es el mismo objetivo que Zapatero tenía cuando promovió el Pacto Antiterrorista.
Libertad Digital 7 Mayo 2006

La eurodiputada, recientemente marginada de su papel de portavoz en la Comisión de Libertades de la Eurocámara por decisión de su partido, señala que Patxi López, secretario del PSE, la ha invitado a abandonar el partido a través de diversas tribunas, pero nunca cara a cara. "¿Por cobardía?", le preguntan. "No sé, que lo diga él". Pero advierte de que pierden el tiempo:

"A mí ningún cobarde me ha echado de Euskadi, ni ahora me van a echar del PSOE: tendría gracia que no me hayan echado ni los terroristas ni los del nacionalismo obligatorio, que no me haya echado de Euskadi ningún asesino, y ahora pretendan echarme de mi partido. Desde luego, no me echará nadie que crea que el partido es suyo y que ganar un congreso le da derecho de propiedad sobre el mismo. Esos no me van a echar".

Conversando con El Mundo, Rosa Díez reconoce su estupor por lo que dijo Zapatero cuando se difundió una fotografía de la eurodiputada junto a Pilar Elías. El presidente comentó que esa foto junto a una víctima de ETA todavía humillada por el asesino de su marido representa el pasado, mientras que la de la diputada socialista Gemma Zabaleta junto a la dirigente de Batasuna-Eta, Jone Goirizelaia, simboliza el futuro del País Vasco. "Se me hizo un nudo en el estómago que no me lo pude quitar en todo el día, porque no lo puedo entender y si lo entiendo es peor", comenta Díez.

Subraya que "defender los principios, los valores fundamentales, que es lo que hemos hecho en este país los constitucionalistas al margen del partido en que hemos militado, no es una cuestión de tiempo, no es pasado ni futuro. Sin principios no hay futuro, o el futuro es un futuro que no merece la pena".

Marginada por defender lo mismo que Zapatero
La eurodiputada defiende las bases que han servido para que ETA esté "mucho más débil que en el 98". Se trata de la unidad de PSOE y PP en el Pacto Antiterrorista, el compromiso de resarcimiento con las víctimas y la claridad de que el objetivo es derrotar a ETA, no pactar con la organización terrorista. Y recuerda que su fórmula es la misma que Zapatero ha postulado en el pasado: "No me puedo creer que a mí se me pueda considerar fuera del PSOE por defender las cosas que yo le he visto defender a él", dice.

La nueva tregua, por sí misma, no satisface ninguno de esos objetivos, subraya. "Ni [ETA ha dejado de ser terrorista, ni se ha convertido a la democracia, ni ha desaparecido, y no lo hará mientras no le quitemos la esperanza". "A una organización totalitaria sólo se le puede derrotar", apunta Rosa Díez, "porque son fascistas que ahora utilizan una táctica diferente, y la táctica es la declaración de alto el fuego".

La eurodiputada pide para sí el mismo respeto que ella profesa a otros puntos de vista dentro de la Dirección del PSE, que no comparte. En concreto, menciona su discrepancia con Gemma Zabaleta:

"A mí Gemma no me estorba; yo no comparto sus posiciones, pero no la empujaría para que se marchara. Lo que me preocupa es que desde la Dirección piensen que quien no quepo soy yo, que quienes no tenemos ese alma dispuesta a olvidar y convertir en homologables a las víctimas y los verdugos somos los que sobramos. A mí se me ha invitado a irme, y eso me parece un insulto no hacia mi persona, sino hacia el PSOE".

"Batasuna-ETA no puede ser legalizada"
La histórica del PSE constata que su marginación por la Dirección del PSE contrasta con las muestras de apoyo que constantemente recibe de afiliados y simpatizantes socialistas. "Son muchos los que piensan igual que yo en materia de lucha contra el terrorismo: que no haya impunidad, que haya pacto entre PP y PSOE, que no se modifique la Ley de Partidos, que no haya un acuerdo con los criminales. ¿Eso es estar en contra del PSOE? ¿En qué? Que me lo expliquen".

La respuesta política sobre el futuro de Batasuna-ETA es otro de los puntos de vista que la separan de destacados dirigentes del PSE, como la diputada Gemma Zabaleta o el portavoz parlamentario José Antonio Pastor. "Según la sentencia del Supremo que está confirmada por el Constitucional, Bastasuna no puede legalizarse de ninguna de las maneras", indica.

En la cuestión navarra, también se mantiene fiel a lo que ha sido la doctrina del PSOE hasta tiempos recientes. "Navarra ni está ni puede estar en cuestión con nada que pueda estar en relación con ETA. No puede ser moneda de cambio de nada, y sobre Navarra la respuesta de los socialistas tiene que ser muy sencilla: no. Hay que dejarse de palabrerías", dice a El Mundo.

ETA
Se reanuda el juicio contra el entorno de ETA con la declaración de "históricos" de la banda
"Pakito", "Fiti", "Txelis" o Soares Gamboa se sentaran en el banquillo como testigos.
FAX PRESS. Madrid Heraldo de Aragón 7 Mayo 2006

La historia de ETA desfilará el lunes por la Audiencia Nacional. Varios de los históricos dirigentes de la banda terrorista se sentarán mañana en el banquillo como testigos en el macrojuicio que se sigue contra 55 supuestos miembros del entorno político, social, cultural y de relaciones exteriores etarra. Se podrá escuchar a los arrepentidos José Manuel Soares Gamboa y José Luis Alvarez Santacristina, "Txelis"; el que fuera máximo dirigente de la banda entre 1987 y 1992, Francisco Múgica Garmendia, "Pakito"; el ex dirigente etarra experto en explosivos, José María Arregi Erostarbe, "Fiti", así como el ex responsable etarra, Jesús Arcauz Arana, "Josu de Mondragón".

También declararán por iniciativa del fiscal Enrique Molina el ex jefe de comandos Juan Luis Aguirre Lete, "Insuntza"; la ex miembro del "comando Madrid" de ETA y compañera de Juan Carlos Iglesias Chouzas, "Gadafi", Nagore Múgica, y el colaborador del "comando Donosti" José María Dorronsoro.

Si el martes terminan de declarar estos ocho testigos, la sesión del miércoles estará dedicada íntegramente a que declaren una serie de policías citados también por el representante del Ministerio Público. El comienzo de las declaraciones de los testigos se adelanta un día a consecuencia del fallecimiento el pasado 26 de abril del último procesado en declarar, Jokin Gorostidi -un histórico dirigente de Herri Batasuna para quien el fiscal pedía quince años de prisión-, tras sufrir un infarto agudo. De esta manera, el pasado viernes fuentes jurídicas aseguraron que, tras recibir notificación oficial de su muerte, el tribunal decidió adelantar un día el inicio de la prueba testifical para no perder un día de juicio.

Sin embargo, la Sala, presidida por Angela Murillo, se encontrará con otro problema al que enfrentarse para evitar que se suspenda de nuevo el juicio. Uno de los procesados, José Ramón Aranguren, sufrió el miércoles pasado un infarto agudo de miocardio mientras disfrutaba de unos días con su familia en Santa Cruz de Tenerife, lugar donde tuvo que ser intervenido.

Lo más previsible es que su abogado solicite la suspensión de la sesión hasta su recuperación basándose en el derecho del procesado de estar físicamente presente. A pesar de que el tribunal tiene la obligación de suspender la vista oral para velar por el buen transcurso del juicio, al ser "impredecible" el tiempo estimado de evolución del enfermo podría decidir continuar el juicio abriendo contra Aranguren una pieza separada.

Según fuentes jurídicas, esta última opción será, con mayor probabilidad, la que se lleve a cabo porque el informe médico recoge que no se puede saber cuando podrá recuperarse y, por lo tanto, se le aparta para que pueda continuar el proceso.

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