AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 10 Mayo  2006
Detenciones mirando al tendido
ANTONIO BURGOS ABC 10 Mayo 2006

Mentiras con las que “adecentar” a ETA-Batasuna
EDITORIAL Libertad Digital 10 Mayo 2006

Luna de hiel de Zapatero
Santi Lucas elsemanaldigital 10 Mayo 2006

Un gobierno tosco y desquiciado
Ignacio Villa Libertad Digital 10 Mayo 2006

La más triste de todas
IGNACIO CAMACHO  ABC 10 Mayo 2006

Pedagogía del odio
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 10 Mayo 2006

La baraka de ZP
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 10 Mayo 2006

ZP, menos galán que peligroso
Lorenzo Contreras Estrella Digital 10 Mayo 2006

El Gobierno y el cinismo de Otegi
Editorial ABC 10 Mayo 2006

Historia en común
Editorial ABC  10 Mayo 2006

La reacción socialista
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Mayo 2006

Reforma federal y reforma del Estado
JAIME RODRÍGUEZ-ARANA (*) ABC 10 Mayo 2006

El «buen camino» de Arnaldo Otegi
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 10 Mayo 2006

El camuflaje de la comprensión
TONIA ETXARRI El Correo 10 Mayo 2006

EL ESPÍRITU DE LA PROPAGANDA
Editorial minutodigital 10 Mayo 2006

Estoy anonadado, ETA me da la razón de gratis y confirma que el PSOE miente y manipula.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 10 Mayo 2006

OTEGUI AGRADECE A ZP SU ULTRAIZQUIERDISMO
Editorial Minuto Digital 10 Mayo 2006

El PP promoverá una comisión de investigación si Alonso no dimite por las detenciones ilegales
C. Morodo La Razón 10 Mayo 2006

Sanz y el PP promoverán la reforma constitucional para blindar Navarra
C. Morodo La Razón 10 Mayo 2006

BOADELLA "HAY COLECTIVOS QUE DE LA NOCHE A LA MAÑANA SE CREEN UNA NACIÓN"
Libertad Digital 10 Mayo 2006

Hoy se presenta "La Constitución traicionada", de Alejo Vidal-Quadras
Periodista Digital 10 Mayo 2006

El Círculo Balear ve «intolerable» que se prohíba un cursillo en castellano
EP ABC 10 Mayo 2006

Ningún profesor tiene derecho a decidir en que lengua quiere impartir sus clases
Nota del Editor  10 Mayo 2006

Detenciones mirando al tendido
Por ANTONIO BURGOS ABC 10 Mayo 2006

LEO la sentencia de la Sección Decimosexta de la Audiencia Provincial de Madrid sobre la detención de dos militantes del PP por supuestas agresiones al entonces ministro de Defensa, José Bono, y me sale del alma un óle. Y vuelvo a creer en la separación de poderes y en la resurrección del Montesquieu que Alfonso Guerra enterró en plan Juan Simón. Menos mal que sigue habiendo sentencias de óle, frente a tantas sentencias de ojú.

Al ponente de la sentencia y presidente de la mentada Sección Decimosexta, don Miguel Hidalgo, hay que darle un óle llano y hondo, templado, despacioso, no un olé agudo y apresurado. Tampoco un «¡bien!», óle finolis, óle de sombra, óle de presuntos entendidos, que cada vez está sustituyendo con mayor profusión al óle en las plazas, especialmente en determinados pases de muleta. Los trincherazos son de «¡bien!», no de óle; los pases del desprecio, ídem; los ayudados por bajo son ya de «¡bien!», ninguno de óle.

La sentencia de don Miguel Hidalgo es de óle, recortado y sentido óle ante su arte. El arte de aplicar el riquísimo lenguaje de los toros a la realidad de ese otro ruedo, espejo de España, que es la vida política. Dice en su sentencia el usía Hidalgo que esa detención fue «inmotivada, arbitraria y abusiva», además de «antijurídica», «de complacencia» y realizada «mirando al tendido». Óle. Mirando al tendido. ¡Música, maestro! Expresión más taurina no puede haber en una sentencia. Esto es llevar a Miguel Báez «Litri» a la jurisprudencia, del Cossío al Aranzadi. Sí, ya sé que no sólo Litri, corrígeme, querido Zabala de la Serna. Seguramente eso de dar pases con la muleta a la espalda mirando al tendido viene de mucho antes, de Manolete por lo menos, pero quien más lo puso de moda fue El Litri. Y me alegro por El Litri, que ha puesto el arroz para esta paella españolísima en la que el magistrado Hidalgo eleva el lenguaje taurino a la suprema categoría de la ciencia jurídica. Eso se llama parar, templar y mandar el uso castizo de la lengua castellana, tan amenazada por las normalizaciones lingüísticas de los nacionalistas periféricos por un lado y por las inmersiones en la cursilería de los progres postmodernos por otro.

Puestos a usar ese riquísimo lenguaje taurino que Andrés Amorós ha estudiado en su presencia en la política y el periodismo contemporáneos, el usía del palco presidencial de la Decimosexta que ha sacado el pañuelo verde por el que han devuelto a Constantino Méndez, tenía que haberse recreado más en la suerte del habla de los toros. Tenía que haber dicho que fue una sentencia mirando al tendido porque antes el tal Méndez había hecho, como Arruza, el adorno del teléfono. Llamó a los ahora empitonados para decirles un histórico: «Quiero detenciones». Como el matador le dice al peón de confianza que se lo lleve al tercio, Méndez ordenó al jefe de la Brigada de Información que se lo llevara a los medios, a los medios informativos, para tapar bocas en el Tendido 7 de los ministros. Y es más, alguien le dijo toreramente a Bono, protagonista del caso: «Tápate». Tanto se ha tapado, que hasta se ha cortado la coleta de ministro.

Así, «mirando al tendido», es como deberían gobernar, no detener a los inocentes. Mirando a un tendido que está más en el «¡uy!» de la sorpresa y del pánico que en el «óle» de la satisfacción. Aquí el Gobierno no actúa mirando al tendido, sino mirando a unos tíos que, encima, quieren acabar con la Fiesta Nacional en todos los sentidos, cual los asesinos separatistas vascos y los independentistas catalanes. Conforta que en este ruedo donde al toro de España le han afeitado las puntas de la Constitución y las libertades, un magistrado con la taleguilla muy bien puesta le coloque un par de banderillas al Gobierno y no como otros, que administran justicia con el pico de la muleta, fuera de cacho de la separación de poderes, sin cruzarse con el pitón contrario de la independencia.

Mentiras con las que “adecentar” a ETA-Batasuna
EDITORIAL Libertad Digital 10 Mayo 2006

A la vista de la desvergonzada insistencia del gobierno del 14-M en presentar a los proetarras, en general, y a Otegi, en particular, como si de arrepentidos "Pablos de Tarso" se trataran, Eduardo Zaplana no ha podido dejar de constatar que las exigencias de ETA-Batasuna siguen siendo las mismas, por mucho que la estrategia del gobierno trate de "adecentarlas".

Además de mentir, el gobierno de Zapatero lo hace con la nada "piadosa" finalidad de desvirtuar el permanente chantaje que supone el comunicado de "alto el fuego" y hacer presentable, de esta forma, las alianzas y concesiones al separatismo vasco con el miope pero electoralista anestésico de la paz.

Si no fuera suficientemente elocuente el hecho de que ETA-Batasuna sigue sin condenar ni renunciar definitivamente a la violencia en el caso de no lograr sus permanentes y totalitarios objetivos soberanistas, el propio Otegi ha vuelto a salir a la palestra para advertir que nadie busque "diferencias con respecto a posiciones pasadas de la izquierda abertzale", pues "no se corresponden con la realidad".

Vamos, que son los propios representantes de ETA-Batasuna los que advierten al gobierno de que "no asistimos a un proceso de acomodación de la izquierda abertzale al régimen constitucional estatutario, porque no estamos ahí". ¿Qué más queda, entonces, por "verificar" que haga respetable el apoyo del PP a un Gobierno dedicado en pleno a manipular la realidad de ETA?

Luna de hiel de Zapatero
Santi Lucas elsemanaldigital 10 Mayo 2006

El segundo aniversario de Rodríguez Zapatero en el Gobierno está resultando menos rumboso de lo que podría esperarse tras un plazo de estancia tan breve en lo más alto. Hay varios frentes nubosos que parecen haber transformado la luna de miel en una luna de hiel para el presidente y su partido.

Las revelaciones periodísticas sobre el 11-M no aparcan un solo día las sospechas de que la investigación policial y judicial de la masacre, que fue la causa determinante para que Zapatero ganara las elecciones, está muy dañada en su credibilidad y rigor.

La crisis de Gobierno, saldada con la defenestración del incordio de José Bono y el ascenso al Ministerio del Interior del resabiado Alfredo Pérez Rubalcaba, no ha sido una operación política incruenta y alejada de los interrogantes, especulaciones, dudas razonables, excusas increíbles, interpretaciones fantásticas, dimes y diretes, que no se agotan con el paso de los días.

La tregua de ETA se está administrando con demasiados síntomas del acuñado método oficial "como sea", con tal de tachar fechas en el calendario. El Partido Socialista de Euskadi se fracciona impúdicamente entre los que se precipitan a golosear una paz hipotética y los que no creen en las conversiones gratuitas ni en las paces espontáneas de los terroristas.

Lo de la inestabilidad institucional de Cataluña no hay por donde cogerlo sin abrasarse. Esa Comunidad Autónoma vive el peor guirigay que cabría imaginar en el más estrafalario y ridículo de los cálculos que pudieran hacerse. Nadie se baja del coche oficial, pero los empujones y codazos entre los viejos socios son de órdago a la grande.

Dicen también que Pedro Solbes amaga con dimitir si el Gobierno no se planta ante Evo Morales y da la cara por las empresas españolas en el volcán populista iberoamericano. Bolivia, simplemente, ha corrido la cortina de una política exterior española inexistente, cuando no palurda y desaliñada. Solbes tampoco quiere ser el ministro que se identifique con la primera crisis económica.

Al delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, le ha costado el puesto un gatillazo político-policial del partido socialista, que no reparó dónde pisaba los derechos fundamentales de las personas, dónde nadaba por las trampas y las mentiras y donde se acababa el "todo vale" frente a un adversario.

Vuelven por cientos los inmigrantes ilegales a nuestras costas, la violencia de género no encuentra el zapato después de las doce, los conductores salen a matarse en las carreteras para fastidiar al responsable de las gafas de colores, las OPAS se vuelven lanzas, la educación no está ni se le espera... ¿Y quedan todavía otros dos años? Imposible.

Caso Bono
Un gobierno tosco y desquiciado
Ignacio Villa Libertad Digital 10 Mayo 2006

Hacía tiempo que no veíamos a un gobierno así de nervioso. Parece al borde del colapso. El caso Bono le ha puesto a los pies de los caballos. Ha dejado en la más absoluta evidencia que éste es un gobierno que mangonea, que recorta las libertades cuando le parece oportuno, que persigue políticamente a los que le molestan y que azuza la persecución contra los que se salen del discurso oficial. Ese es Zapatero y así es su ejecutivo. Con la condena de los tres policías nacionales este gobierno ha quedado por los suelos. Su credibilidad en materia de libertades, respeto y convivencia ha quedado definitivamente enterrada. Tan conscientes son de ello que Alonso, López Garrido, Moraleda y Pérez Rubalcaba se han lanzado, a la desesperada, a intentar desviar la atención.

El primero ha sido el ministro Alonso, que fuera el responsable político de la policía en el momento de las detenciones ilegales. El actual ministro de Defensa ha arremetido con una actitud chulesca contra el Partido Popular en el Congreso. Para variar, ha dicho que los populares mienten y que la condena a los policías demuestra que el PP estaba intoxicando. Hay que estar verdaderamente huérfano de razones para emplear un argumentario tan pobre.

Poco después, desde Sevilla, ha hecho su aparición el actual ministro del Interior. Pérez Rubalcaba, con esa hipocresía habitual en sus declaraciones, ha intentado justificar que la fecha en que se ha llevado a cabo la oportuna operación policial contra las empresas filatélicas era una casualidad, y que en ningún caso se trata una cortina de humo. Sin que nadie le preguntara. Excusatio non petita... Además, ¿quién puede creer al portavoz del gobierno de los GAL? Nadie mínimamente sensato. Es cierto que la presunta estafa de los sellos puede ser un asunto muy importante, pero es mucha casualidad que la operación se lleve a cabo en el momento más oportuno para desviar la atención. Huele al más puro estilo Rubalcaba.

A estas excusas hay que añadir el esperpento montado por el secretario de Estado de Comunicación por la tarde en Moncloa. Fernando Moraleda convocaba de forma urgente una rueda de prensa para decir que "los españoles pueden estar tranquilos, el gobierno de Zapatero va a luchar contra la corrupción". ¿Como puede ser que exista tanta preocupación por los sellos mientras se resta importancia a la quiebra del Estado de Derecho que supone la detención ilegal de los militantes del Partido Popular por el mero hecho de serlo?

Pero en este carrusel de despropósitos faltaba el portavoz del Congreso, Diego López Garrido. El sucesor de Rubalcaba ha comparecido nervioso, inquieto e insultante. No se le ha ocurrido otra cosa que comparar al Partido Popular con Batasuna por su falta de respeto al Estado de Derecho. ¿Es este el ambiente de consenso que Zapatero quería crear? Lo del PSOE no falla nunca. Cuando les pillan con las manos en la masa se lanzan como locos contra todo y contra todos. En esta ocasión han demostrado, una vez más, que de eso que se llama libertad y democracia entienden poco. Lo que debemos temer ahora es lo que puede ser capaz de hacer un gobierno desquiciado, y más cuando se carecen de escrúpulos en el ejercicio del poder.

La más triste de todas
Por IGNACIO CAMACHO  ABC 10 Mayo 2006

LA mayoría de los estudiantes españoles no sabe quién fue Guifré el Pilós, ni los escolares catalanes conocen las hazañas fundacionales de Eneko Aritza, tan familiar en las ikastolas como igualmente desconocido fuera del ámbito vasco. La fragmentación autonómica, el esencialismo nacionalista y la dejación del Estado en su responsabilidad de articular un núcleo de conocimiento común que dé sentido a un mínimo sustrato de pertenencia han provocado el naufragio de la enseñanza de la Historia, dividida en compartimentos estancos cuya peor consecuencia no es el énfasis en los episodios particulares de cada comunidad, sino la ignorancia general de los hechos fundamentales de nuestro pasado colectivo.

Pero mientras aquí seguimos enfrascados en el empeño de levantar barreras y construir anaqueles simbólicos para referenciarnos en un pasado de divisiones, algunos han empezado a recorrer con buen sentido el camino contrario. En el Sarre, escenario de una larga y encarnizada disputa territorial que ha salpicado de tumbas sus bosques a lo largo de dos siglos, Francia y Alemania van a presentar nada menos que el primer manual común de Historia, que el próximo curso se estudiará de forma homologada en los institutos de ambos países, naciones serias que aunque no hayan podido sustraerse a los estragos de la barbarie saben arrancar de ella un provechoso aprendizaje para no repetirla. Ya escribió Huxley que quizá la más grande lección de la Historia es que nadie ha aprendido las lecciones que hay en ella.

Por eso resulta ilustrador el contraste entre este esfuerzo de integración supranacional y nuestra aldeana perseverancia en un diferencialismo tribal que siempre ha conducido a un profundo fracaso histórico. La simple idea de coordinar desde el Estado los contenidos básicos del programa educativo desató no hace mucho, en el último mandato de Aznar, el habitual motín taifal de las autonomías, celosas custodias de mitos y supercherías elevadas a la categoría de hechos diferenciales. Naturalmente, aquel intento de mínimos denominadores de conocimiento fue de inmediato revocado por el Gobierno de Zapatero, dispuesto a aliarse con cuantas civilizaciones y culturas preconicen la destrucción de la nuestra y reacio a articular cualquier atisbo de conciencia común de una ciudadanía moderna. Antes sería más fácil elaborar un manual escolar hispanomarroquí, que encontraría toda clase de subvenciones y apoyos siempre que se atuviera a criterios de corrección ideológica, que un simple temario válido para cualquier región española. Parafraseando el célebre verso de Gil de Biedma, de todas las Historias de la Historia, la más triste (y absurda) de todas, la de España. Pero no porque termine mal, que quizás a este paso también, sino porque nunca empieza por donde debe.

Cataluña
Pedagogía del odio
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 10 Mayo 2006

En una página web institucional, la Generalidad de Cataluña ofrece, entre otros recursos relativos a la lengua catalana, tales como un mapa dialectal o un refranero, el enlace a un “dossier sobre las agresiones del Partido Popular a la lengua catalana”, resumido por el Departamento de Educación de la Generalidad –es decir, por funcionarios que pago yo, con recursos tecnológicos que pago yo– de este modo (traduzco): "Este dossier pretende ser un instrumento sencillo y a la vez utilitario (sic) para contribuir a una visión panorámica de las agresiones contra la lengua catalana que ha llevado a cabo el PP –y el espíritu de agresión que ha mostrado– desde el inicio de su existencia". Se califica el dossier de "interesante aportación".

No fatiguen la red buscando algún documento parecido de la Generalidad sobre las agresiones a la lengua castellana en Cataluña porque no lo encontrarán. Este uso repulsivo de los recursos públicos contra una formación política que es la única, junto con CDC, que no existía en los años 30 –y la única sin excepción nacida en democracia–, es moneda corriente en la política catalana, cuyo poder institucional y cuya clase política viven consagrados a la mentira vocacional. Si no han incendiado la convivencia es porque la sociedad que dicen representar está muy por encima de ellos y los ignora.

Una de las más vistosas mentiras que circula como verdad oficial es el insoportable carácter centralista del PP. Sin embargo, las estadísticas demuestran que los gobiernos de Aznar procedieron a una descentralización sin precedentes: el número de funcionarios de la Administración General del Estado pasó de 607.720 en 1 de enero de 1996 a 235.256 en 1 de enero de 2004 (lo que representa un descenso sobre el total de funcionarios del 29’7% al 9’8%), incrementándose el de las Comunidades Autónomas de 637.218 a 1.159.951. Paralelamente, éstas aumentaron de forma espectacular el monto de sus impuestos recaudados: de 6.877 a 54.237 millones de euros. Pero a quién demonios le importan los hechos en Matrix.

Aunque votar lo mismo que ERC en el referéndum estatutario nos provoque más alergia que el jersey de Evo Morales, es esencial frenar en seco a una clase sectaria que ha convertido la mentira y la estigmatización del discrepante en fundamento de su política educativa e informativa. Deben encontrarse con un rotundo “no”, pues lo conocido no es nada comparado con el paraíso virtual de convivencia que van a levantar si el nuevo estatuto entra en vigor.

La baraka de ZP
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 10 Mayo 2006

HAY que tener un humor muy negro o estar en babia para decir que a ZP le sale todo bien. ¿Por dónde podríamos comenzar el repaso de sus éxitos? Pongamos que por Cataluña. ZP es, en efecto, el autor de la tragicomedia catalana. Él apoyó el nuevo Estatuto como jefe de la oposición; él lo impulsó como presidente; él lo salvó cuando parecía imposible y él ha querido venderlo, antes de tiempo, como la gran prueba de su nuevo modelo de Estado. Porque fue él quien tuvo la genial idea de sustituir a Carod Rovira por Mas. Como he escrito en otras ocasiones, un cráneo privilegiado. Desconocedor de la naturaleza hamletiana del nacionalismo catalán, le ha obligado a resolver en unos meses lo que es una cuestión secular.

Pero ¿acaso el insensato no pretende verificar en unos meses la voluntad de paz de ETA? Esta operación de la tregua era la carta en la manga de ZP. La gente (oportunista, relativista, olvidadiza) terminaría por tragar la paz a cualquier precio. Está en eso. Así que ha sentado a la mesa de la negociación a ETA, la está tratando de igual a igual y de ese modo la está salvando. Se diría que necesita de la existencia fuerte de ETA para que se pueda valorar su operación redentora. A Otegui le exalta como gran figura de la paz y de ese modo cree que le compromete. Él es el futuro y las víctimas, el pasado. Para Zapatero estas son el coste que ha tenido la lucha por la liberación nacional que emprendió ETA en tiempos de la dictadura.

Si en Cataluña el éxito ha devenido en tragicomedia, en el País Vasco tomará formas de tragedia.

El tercer éxito de ZP ha sido la opa hostil a Endesa. Ya Montilla y Maragall la habían comparado con el Estatut. Además el favor de la Caixa nos ha trasladado al otro gran éxito de ZP: el enfrentamiento con Alemania, «el corazón de Europa».

La gran realización de ZP es la política exterior. Su paleo-socialismo se expresa en el apoyo a los populismos de Chávez y Morales y a la irresistible atracción por la dictadura castrista. Buen rojo, se enfrenta al capitalismo globalizador de EE.UU y Alemania y se alinea los pobres del mundo.

Anteayer, el Gobierno de ZP conquistó otro éxito. Han sido condenados los policías que con conocimiento del ministro de Interior pretendieron criminalizar a unos militantes del PP como activistas fascistas. Al salirles mal la operación se ha venido a demostrar que en el PSOE y no en el PP vive la serpiente.

ZP no tiene culpa de que sus inmensos fracasos sean considerados éxitos. En cambio no se dice que su gran encuentro con la suerte fue el 14-M.

ZP, menos galán que peligroso
Lorenzo Contreras Estrella Digital 10 Mayo 2006

No todo iba a ser el Reino Unido con Blair o Estados Unidos con su renqueante equipo de Gobierno ni con su CIA desacreditada, ni Francia con su Villepin al borde del precipicio político, ni Italia con su defenestrado Berlusconi. También a España, ahora llamada Estado español, tenía que corresponderle el deterioro de sus gobernantes o de sus dirigentes en general. Lo vemos así a través de las situaciones que padecen personajes como Maragall, Carod-Rovira, José Bono y, a poco que se descuide, el mismísimo Zapatero, que pierde por días el carisma del talante abierto y liberal para ir convirtiéndose en un bambi transmutado en zorro. Los dos años del zapaterismo pasarán a la historia como una especie de frenazo del espíritu constitucional en lo que representaba de reconciliación o avenencia de posiciones hostiles en el pasado.

Es asombroso el doctrinarismo barato del actual presidente del Gobierno y líder del PSOE. Su pensamiento político ha oscilado entre el socialismo liberal y el socialismo libertario, con incursiones al republicanismo cívico y al patriotismo social. Y no es sólo Zapatero, sino también lo que podríamos llamar el zapaterismo, del que comulgan y participan pensadores de la talla de Ramón Jáuregui con su aportación llamada “socialismo ciudadano”, Moraleda con su postmaterialismo, que son enriquecimientos doctrinales capaces de eclipsar —siempre que puedan contar con la fortuna— a la mismísima alianza de civilizaciones.

El último o penúltimo escándalo ha venido de la mano de José Bono, que se ha dedicado a imitar a Pilatos después de intentar pasar por mártir de las “masas desmandadas” que no le perdonaron su presencia en una manifestación de víctimas del terrorismo. Esas masas así calificadas por haber abroncado al entonces ministro de Defensa, convertido en manifestante sin haber sido invitado al acto de solidaridad, pasan por haber sido agresoras físicas del que fuera presidente de la autonomía castellano-manchega. Y como el señor Bono necesitaba demostrar su condición de mártir pasó el tanto de culpa a varios manifestantes no claramente identificados, pero que luego, por conveniencia política de sus adversarios socialistas, resultaron ser gente del PP y matones de tres al cuarto. Ya se sabe. El quejumbroso Bono de las costillas lastimadas por golpes que nadie contempló o nadie pudo atribuir a personas concretas se vio asistido por el testimonio de determinados policías que además lograron detener a los supuestos agresores, con lo cual los policías se complicaron la vida porque los jueces de la Audiencia Provincial de Madrid apreciaron nada menos que detenciones ilegales, es decir, delitos que han dado con los autores en la cárcel y les han colocado en trance de perder sus carreras si después de la primera instancia condenatoria viene alguna sentencia firme desde instancia superior.

La posterior dimisión del delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, ha marcado un hito de conflictividad en la historia de los desórdenes públicos. Esta vez los culpables han sido los encargados de restaurar el orden. Y mientras tanto, el lastimero Bono no ha hecho gran cosa por aclarar lo que en realidad le sucedió. El caso es que los policías han dado con sus huesos en la cárcel. Con lo cual, en algún sentido o medida, ha logrado cumplimiento una vieja profecía socialista acuñada en las filas del partido: “Si Bono cruza el Tajo, nos vamos al carajo”. No se fueron todos, pero sí algunos, tal vez no militantes, pero sí personajes al servicio de los intereses políticos del Gobierno. ¿Y Zapatero, en definitiva? Pues ahí lo tenemos transformado en justiciero, pidiendo cabezas de los suyos en un aparente gesto de magnamidad con los atropellados.

A eso le llama dar ejemplo. Que aprenda Chirac ante el caso de Villepin, o Maragall ante el espectáculo de Carod-Rovira, o cómo no, George Bush a la vista del deteriorado equipo que deja el prestigio de Estados Unidos por los suelos desde Guantánamo a Abu Ghraib. Se dirá que ZP ha degollado políticamente a Bono, que se refugió en el calor de su hogar familiar huyendo de la quema que se le venía encima. Pero el presidente tendrá que mejorar su imagen después de haber dejado literalmente tirado a Constantino Méndez mientras olvidaba las responsabilidades del ministro del Interior que nada hizo por cuidar el orden de aquella manifestación de víctimas del terrorismo. Zapatero, el del talante casi dulce, se muestra agrio y duro cuando los grandes subordinados le crean problemas de cierta entidad.

El Gobierno y el cinismo de Otegi
Editorial ABC 10 Mayo 2006

TODO terrorista al uso conoce el valor estratégico de la siembra de confusión en aquéllos a los que pretende derrotar. En su manual de propaganda, los actos de violencia indiscriminada siempre responden «a causas justas» que no se pueden defender de otra manera, y la primera «víctima» es el propio terrorista, «joven idealista decepcionado con el sistema». El sonsonete es tan recurrente como irritante. Otegi, que es un delincuente habitual y está procesado por pertenecer a ETA en grado de dirigente, conoce a la perfección ese manual terrorista y se aprovecha de la predisposición del Gobierno a elevar a categoría de marchamo de paz cualquier gesto, seguramente táctico, de la izquierda proetarra. Ha bastado una sarta de obviedades por parte de Otegi, en un medio de comunicación, sobre el dolor de las víctimas -a las que llama «los otros»- y calificar como «error» que «el fin lo justificaba todo», para que el PSOE califique sus palabras como una «prueba de arrepentimiento» y «un avance». Lo grave no es el incontenible cinismo de un terrorista -que no lamenta el dolor causado a miles de españoles, sino no haberlo valorado mejor, ni ha condenado la violencia de ETA-; ni tan siquiera que tampoco reconozca que un fin político nunca justifica el asesinato. Lo verdaderamente grave es la flaccidez del Gobierno y el PSOE ante lo que no son más que recursos oportunistas de la izquierda proetarra para sortear su ilegalidad y poder concurrir a las elecciones locales de 2007.

De la misma forma que la tregua es, según ETA, un instrumento más de su estrategia, la confusión del lenguaje es una de las bazas principales de los terroristas para reblandecer al Estado y a la sociedad a la que agreden. Por eso, las introspecciones de Arnaldo Otegi son irrelevantes si el llamado «proceso de diálogo» tiene como objetivo la desaparición de ETA, porque, para este fin, hacen falta hechos inmediatos, concretos e inequívocos de la extinción de la banda armada. Y de esto, el cabecilla batasuno no dice nada.

La inmediata recepción, entre impostada y premeditada, de las palabras de Otegi por parte de los socialistas causa quizá más confusión moral que el propio dirigente batasuno. La sociedad española no ha luchado durante cuarenta años contra ETA para que el Gobierno de la Nación vea como «prueba de arrepentimiento» los juegos florales que se trae entre manos un delincuente a cuenta del dolor de las víctimas causadas por la banda terrorista, a la que, según procesamiento judicial, él pertenece. Si con estos fundamentos se pretende llegar al fin del terrorismo, no será el final que demandan la sociedad española, la dignidad del Estado y la memoria de las víctimas. La rehabilitación de la izquierda proetarra, antes de la disolución y desarme total de ETA, está siendo un error del Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Historia en común
Editorial ABC  10 Mayo 2006

LOS nacionalistas utilizan la historia según su propia conveniencia. En lugar de presentar los datos objetivos y ofrecer interpretaciones rigurosas, construyen un relato imaginario que se impone como dogma de fe a través del sistema educativo. De ahí la importancia del acuerdo entre Francia y Alemania para que historiadores de ambos países elaboren un manual conjunto para sus escolares, del que ya se ha presentado el volumen sobre Europa y el mundo a partir de 1945. Desde la guerra francoprusiana hasta la II Guerra Mundial, el nacionalismo exacerbado ha provocado daños irreparables a la convivencia. El mayor éxito del proceso de integración europea consiste, sin duda, en haber dejado atrás aquellas rivalidades sangrientas, como se demuestra en la célebre imagen de Kohl y Mitterrand estrechando sus manos en el cementerio de Verdún. Ahora, los jóvenes de ambos países podrán aprender una historia común, con sus grandezas y sus servidumbres, en la que se diluye la diferencia entre «buenos» y «malos» y se contempla el punto de vista de los diferentes protagonistas. No hay mejor manera de educar a las futuras generaciones que en un espíritu de concordia.

La apuesta de nuestros socios comunitarios debería ser imitada en España, no ya respecto de otras naciones vecinas, sino -cuando menos- entre las diferentes comunidades autónomas. Es lamentable que en cada reforma del sistema educativo se acrecienten los recelos frente a la asignatura de Historia de España, cuya configuración como Estado nacional se sitúa en la primera fila de la historia universal. En cambio, se magnifican diferencias casi siempre artificiales, otorgando una importancia desmedida a personajes de segunda fila y a hechos de trascendencia puramente local. En el peor de los casos, España aparece como una realidad ajena, e incluso hostil. Todo ello al servicio de una mentalidad estrecha y del interés coyuntural de los grupos que controlan determinados ámbitos de poder político y académico. La historia es maestra de la vida, según se recuerda con frecuencia, y su conocimiento es imprescindible para construir un proyecto sugestivo de futuro.

Caso Bono
La reacción socialista
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Mayo 2006

La reacción socialista ante la sentencia de tres jueces por el caso Bono no puede ser más reaccionaria, mediocre y sectaria. Cuando falta un mínimo de grandeza en la actuación de los hombres públicos muere la política. Es como si el Estado de Derecho a los políticos socialistas no les importase nada. Pocas cosas con coherencia democrática han dicho los dirigentes socialistas al evaluar la sentencia que condena a tres policías por conculcar las libertades políticas de dos militantes del PP. Creían que sería suficiente con esconderse detrás de una dimisión. Por fortuna, ya se ha instalado en la opinión pública que esto no es un asunto de tres policías y un delegado del Gobierno. Aquí está implicado todo el sistema democrático. Aparte de la Fiscalía General del Estado, que más parece del Gobierno, en este asunto, que ha pasado de ser una supuesta agresión a Bono a la detención ilegal y antidemocrática de dos militantes del PP, está implicado todo el Ejecutivo, empezando por el presidente.

Naturalmente, Bono fue el primer causante del montaje mediático contra el PP y las víctimas del terrorismo y le ha salido mal. Algo, por supuesto, debería decir sobre la sentencia, aunque conociendo al personaje, y toda vez que está fuera del Gobierno, quizá sea mejor así. Preferible es el silencio ominoso de Bono que los gritos destemplados de sus correligionarios, quienes al conocer la sentencia no han considerado ni por un momento que salía ganando el Estado de Derecho. La verdad. No, por el contrario, su única reacción ha sido atacar a la magistratura, a la oposición, a los agredidos y a todos aquellos que no traguen con el desmontaje de la democracia que lleva a cabo Zapatero. Más aún, quiero creer que en un arrebato de locura política, Diego López Garrido ha dicho que el PP, al pedir la dimisión de Alonso, antiguo ministro de Interior, está atacando al Estado de Derecho del mismo modo que HB. Estoy convencido de que por menos, por muchísimo menos, en otro país democrático este hombre ya estaría cesado o en un psiquiátrico.

Lo cierto es que la reacción de los socialistas ante la sentencia judicial, que condena a tres policías por detención ilegal, destrucción y falsificación de pruebas y coacciones a dos militantes del PP, da para todo un tratado sobre la maldad política. Es evidente que la sentencia compromete la actuación política del ex delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid. Hasta tal punto la compromete que, según sugieren los jueces, las conductas delictivas de los policías podrían haber estado generadas por el exceso de celo del ex delegado al exigir detenciones rápidas contra quienes, según él, habían agredido al ministro. Descubierto por los jueces, dimite Constantino Méndez. La dimisión quiere cerrar el asunto, pero lo que da es una prueba de que el Gobierno entero estaba detrás de todo ese montaje contra, no se olvide el asunto, la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el PP.

En fin, los socialistas, lejos de interesarse por la validez argumentativa de la sentencia y defender a los jueces, la tachan de "desmesura total" (El País), como si lo que allí se dice no respondiera a hechos reales. No, señor Rubalcaba, esto no es una desmesura sino la constatación de un delito, que pudiera estar amparado por el Gobierno. Eso ya no sería una desmesura sino el fin de la democracia. A eso vamos.

Reforma federal y reforma del Estado
POR JAIME RODRÍGUEZ-ARANA (*) ABC 10 Mayo 2006

ES bien sabido que en Alemania los dos grandes partidos coincidieron el pasado 6 de marzo en proponer una gran reforma del modelo territorial buscando la eficacia del sistema, teniendo para ello que acometer una serie de cambios y transformaciones que el tiempo y la experiencia aconsejaban urgentes e imprescindibles para la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Se trata de medidas presididas por el sentido común, el sentido del equilibrio, el respeto a la tradición del modelo y, por la búsqueda de lo mejor para los habitantes de ese gran país que es Alemania. Para alcanzar estos objetivos, los líderes políticos hubieron de enterrar sus legítimas posiciones patidarias y sellar un acuerdo en el que quienes ganaban eran los ciudadanos y, por ello, los propios partidos suscriptores del acuerdo, aún cuando realmente las renuncias fueran relevantes o significativas.

En síntesis, el acuerdo partía de la necesidad de racionalizar el modelo federal, de manera que el Estado disponga de los poderes y las competencias necesarias para cumplir cabalmente su tarea y los Estados federales, por su parte, de los cometidos y funciones que le correspondan para, igualmente, estar a la altura de las circunstancias. Para ello, es menester acabar con el bloqueo sistemático del Bundesrat y residenciar en los Lander las competencias más conectadas a la realidad y al interés público concreto, dejando en manos del Estado las competencias que hacen a la determinación de las políticas públicas de mayor alcance en materia, por ejemplo, de solidaridad y equidad.

Esta es, me parece, la clave de la reforma alemana, de la que en España hemos de tomar buena nota. La hoja de ruta, como ahora se dice, la tenemos magistralmente marcada en el dictamen del Consejo de Estado de 16 de febrero de 2006, donde encontramos reflexiones muy atinadas sobre la necesidad de precisar el principio de solidaridad, sobre la conveniencia de introducir en la letra de la Constitución el principio de cooperación, sobre la integración de los principios de igualdad y diversidad y, sobre todo, sobre la relevancia de concretar el ámbito de operatividad del artículo 150.2 de la Constitución, determinándose el elenco de las competencias del Estado hasta donde sea posible e introduciendo el principio de que la descentralización se producirá cuándo se verifique que va a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

Si algo nos enseña el ejemplo alemán es que no pasa nada porque el Estado, si es que así se incide positivamente en el bienestar integral de los ciudadanos, reasuma funciones que en manos de las comunidades no producen el resultado apetecible. Igualmente, tampoco nadie debiera escandalizarse porque competencias ahora del Estado puedan pasar a las comunidades en virtud del principio de eficacia. De lo que se trata es, en mi opinión, de estudiar caso a caso, con rigor y objetividad, cómo, de qué manera y en qué tiempos el modelo constitucional, en lo que se refiere a la distribución territorial del poder, puede ofrecer un mejor balance a las condiciones de vida de la gente. En este contexto, adelanto algo en lo que vengo trabajando desde hace años, que está en escritos y conferencias y que me parece relevante: que el Estado asuma mayores competencias en lo que se refiere al contenido de la solidaridad y equidad, y sobre todo en lo que atiende a su competencia exclusiva del 149.1.1 de la Constitución: la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales. Incluso se podría reformar este precepto en aras de la claridad, permitiendo una mayor congruencia en su interpretación según los contenidos de la solidaridad tal y como resultan de los artículos 138 y 139 de la Constitución.

El modelo constitucional diseñado en 1978 ha rendido grandes resultados. Es innegable. Pero también es innegable que, partiendo de sus elementos configuradores, debe continuar propiciando la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Y, para ello, en las reformas por venir no se puede olvidar que los sistemas jurídicos y políticos se justifican en la democracia en la medida en que se abren al bienestar integral de las personas, no al de los dirigentes políticos.

En este contexto, no podemos olvidarnos de los entes locales, salvo que cedamos a la presión del pensamiento único, sea unitarista o particularista, me da igual. Los entes locales están llamados a jugar, a partir del necesario equilibrio territorial, un papel fundamental en este proceso. No se trata sólo de reasignar papeles y poderes entre Estado y comunidades. Se trata de encontrar el marco abierto, plural, dinámico y complementario que permita adecuar el sistema territorial a la realidad, no a los intereses de determinadas minorías que, por respetables que sean, no pueden alterar sustancialmente el modelo al margen de la mayoría social.

Este tipo de reformas, insisto, requieren la participación de numerosos interlocutores. No pueden ser, salvo que ciegue la dimensión partidaria, armas arrojadizas contra nadie. Han de buscar el acuerdo y han de integrar todas las perspectivas. En mi opinión, tras la deriva que están tomando las reformas estatutarias, tras las profundas alteraciones del modelo perpetradas sin el concurso del pueblo, está llegando el momento de que, en efecto, se plantee una reforma constitucional equilibrada, pensando sobre todo en los ciudadanos. Como cantaba Gloria Stefan años atrás, «abriendo puertas y cerrando heridas».

(*) Catedrático de Derecho Administrativo

El «buen camino» de Arnaldo Otegi
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 10 Mayo 2006

LO CUENTA Jorge Luis Borges en uno de los prólogos de su maravillosa Biblioteca de Babel . Alguien había acusado al novelista Edgar Allan Poe de imitar a los románticos alemanes en sus cuentos de terror. Poe se limitó a dar una respuesta que, en su fría precisión, llega a estremecer: «El horror no es de Alemania. Es del alma». ¿Cómo negarlo?

En España lo sabemos, desde luego, después de haber asistido durante casi cuatro décadas al auténtico descenso a los infiernos de unos sujetos, los etarras, que, sencillamente, llegaron a considerarse con derecho a asesinar a todos los que no compartieran sus delirios patrióticos. El descenso a los infiernos de unos desalmados. De unos monstruos.

Pero los monstruos no bastan. «Los monstruos existen», atestiguó el escritor judío piamontés Primo Levi, tras haber sobrevivido a Auschwitz, «pero son demasiado poco numerosos como para constituir un auténtico peligro. Más peligrosos son los funcionarios dispuestos a creer y actuar sin hacer preguntas».

De hecho, ¿cuánto hubiera durado ETA sin todos esos militantes, simpatizantes o votantes de HB que han justificado, cuando no jaleado, año tras año, muerto tras muerto, secuestro tras secuestro, sus crímenes horrendos? ¿Cuánto hubiera durado sin la abierta complicidad de sus más destacados dirigentes, los Otegi y compañía?

Una complicidad demasiado larga y demasiado lacerante para que venga ahora Arnaldo Otegi a insultar nuestra inteligencia contándonos la milonga de que el error de Batasuna fue menospreciar el dolor de las víctimas de ETA. ¡Eso después de 817 asesinados, 2.000 heridos, 10.000 exiliados y más de 40.000 amenazados!

Dejémonos de cuentos. Otegi, como los canallas que lo han acompañado en su abyecta trayectoria, dice lo que dice sencillamente porque es lo que ahora figura en el guión. Pero nadie duda que si mañana lo de la tregua no saliera como prevén él y sus secuaces, Otegi volvería a mantener sus silencios ominosos ante los crímenes de ETA y a afirmar que todo lo justifica el célebre conflicto.

Por eso, aunque a algunos dirigentes socialistas les ha tocado el triste papelón de tener que aplaudir como sinceras las lágrimas de cocodrilo del grupo de caimanes que hoy dirige Batasuna, los ciudadanos que no hemos de responder más que ante nuestra conciencia personal tenemos el deber moral de alzar la voz y decir bien alto y claro lo que piensa en España la inmensa mayoría: que, aunque quizá lleguemos a ver de nuevo a los de Otegi dentro de la ley, jamás aceptaremos su pretensión de ser decentes. Sería una indecencia que quienes han sobrevivido a ETA no podrían perdonarnos.

El camuflaje de la comprensión
TONIA ETXARRI El Correo 10 Mayo 2006

Después de Otegi, le ha tocado el turno a 'Txelis', el que fuera durante años el responsable del aparato financiero de ETA. Se acaba de poner en marcha, entre quienes aspiran a ser legalizados sin tener que dejarse demasiados pelos en la gatera, el camuflaje de la comprensión. No resulta tan duro como el reconocimiento del daño provocado por la barbarie terrorista practicada contra la ciudadanía durante más de treinta años, y, sin embargo, provoca cierto impacto en la audiencia. Y como, nada más sacar Otegi la bandera del «error» ante la creencia de que el dolor ajeno les era tal, la operación ha empezado a dar sus frutos (Blanco ya habla del representante de Batasuna, como si existiera desde su ilegalidad, López sigue con la idea de la buena dirección y la portavoz del Gobierno vasco insiste en el buen camino), los demás también se apuntan a la moda de esta primavera.

La nueva tendencia, en el entorno de ETA, es la de mostrarse comprensivos con el dolor de las víctimas que ellos mismos persiguieron. Ayer le tocó el turno a 'Txelis' en la Audiencia Nacional. No venía a cuento en el contexto de su declaración, pero el dirigente etarra no quiso dejar pasar su oportunidad. ¿No va ser solo Otegi quién quede en el escaparate como el converso hacia los nuevos modales..! Y, justamente, en el momento en que el acusado relataba cómo se financiaba la banda terrorista (nada de tapaderas de negocios retorcidos; no, mucho más simple que todo eso) se producía el detallito: la financiación procedía directamente de la extorsión «que ha supuesto un sufrimiento a las personas que les ha tocado; eso es cierto» declaró en plan 'jatorra'. Ahí va su pequeña contribución al proceso del fin de la historia del terrorismo de ETA.

Pero no es tan fácil como les pueda parecer a quienes tienen prisa por volver al sistema para recuperar la bonanza institucional. De entrada, no sólo las víctimas de ETA (el colectivo más importante de esta historia, por cierto) no tragan. Tampoco el PP (el partido más importante de la oposición según Imaz) ni muchos votantes socialistas que se identifican más con Rosa Díez, como reconocía ayer el propio Enrique Múgica. Son obstáculos a tener en cuenta por los 'verificadores'. ¿Qué menos que unos cuantos meses de investigación después de tantos años de acoso?

El mismo Patxi López quitaba ayer el pie del acelerador. Claro que a Batasuna le gustaría que empezásemos de cero. Cuando empezaron a hablar del 'solar' de Euskadi en la primera legislatura de Ibarretxe ya avanzaban sus pretensiones. Pero la historia no puede volver a escribirse. Para ver cómo los que preconizaban «la socialización del sufrimiento» se vuelven comprensivos para que se les deje volver al reino institucional, va a hacer falta algo más que tiempo.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

EL ESPÍRITU DE LA PROPAGANDA
Editorial minutodigital 10 Mayo 2006

El actual gobierno del PSOE pivota de una forma exagerada en torno a las operaciones propagandísticas. No es de extrañar, puesto que su camino hacía el poder está jalonado de mucho aprovechar propagandísticamente errores del PP, pero ante todo desgracias, y de pocos aciertos propios.


El desastre del Presstige, el accidente del Yack 43, la guerra de Irak y la matanza de Atocha, culmina en la campaña de agit-pro del 11-M que sentó a Zapatero en la Moncloa. Y desde entonces su gobierno ha sido fiel a ese espíritu de la propaganda que le llevó al poder. Desde el matrimonio de homosexuales hasta la tregua con ETA, pasando por la recuperación revanchista de la II República o la reforma del “estatut”, todo en el PSOE de Zapatero es puro gesto de cara a la galería y ninguna gestión realmente encaminada a hacer progresar al conjunto de la sociedad española.

La condena de los policías por la detención ilegal de los dos militantes del PP, no es más que otra de las consecuencias de esta forma de gobernar a golpe de propaganda. Cuando se quiere aprovechar cualquier hecho -incluidas desgracias- sin escrúpulo alguno para arremeter contra la derecha, al final no es de extrañar que se acabe violando la ley en esa carrera desenfrenada por acomodar a toda costa la realidad a los intereses partidistas.

La desvergüenza con que el PSOE manipula la realidad llega a extremos increíbles cuando el responsable departamental de los policías condenados por practicar unas detenciones ilegales con una intencionalidad claramente política, -¿qué otra cosa sino perseguían los policías implicados?- pretende dar la vuelta a la tortilla y acusa al PP de mentir. Si señores, Alonso con total descaro, tras elogiar la "actuación puramente profesional" de los policías, ha dicho que: "No ha habido ni la más mínima orden ni indicación ni interferencia política. Ni la más mínima, ninguna. Ha quedado claro en consecuencia que el Gobierno ha dicho siempre la verdad y que el PP ha mentido siempre porque siempre ha sostenido que hubo detenciones políticas y eso no es cierto" (sic).

Pero la especialidad de la izquierda en transformar a las víctimas en verdugos llega de la mano de López Garrido. Ahora resulta que el partido al que pertenecían los dos militantes detenidos para que sirviesen de carnaza a la propaganda socialista, es el que pone “en tela de juicio el Estado de Derecho".

Otra cosa no tendrá nuestra izquierda, pero en el arte de la mentira y la manipulación son unos virtuosos consumados. Que asco haber llegado así al poder, y pretender mantenerse también así en él.

Estoy anonadado, ETA me da la razón de gratis y confirma que el PSOE miente y manipula.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 10 Mayo 2006

Llevo muchos meses y muchos de estos comentarios diciendo que ETA a cambio de una tregua filfa sigue pidiendo lo de siempre, la vieja alternativa KAS un poco remozada que incluye el derecho de autodeterminación, los presos a la calle y Navarra a la buchaca vasca y todo eso sin autodisolverse para así montar en el futuro País Vasco independiente la dictadura de ETA.

He dicho que ETA no se arrepiente de nada que ha montado una tregua de pacotilla porque a Zapatero le interese la tregua para convertirla en la mayor rueda de molino de su primer mandato. Dicha rueda de molino se podría denominar “La gran hazaña pacificadora de Zapatero el pacificador que ha logrado a cambio de nada el fin de la violencia de ETA”.

Ahora sale ETA y le dice por enésima vez a Zapatero que no le va a salir gratis la tregua timo, que siguen exigiendo lo que siempre han exigido, y de paso dijo ayer ETA que de arrepentimiento nada de nada.

Ayer ETA por medio de uno de sus voceros más prestigiosos y también más queridos por Zapatero y más cuidados por Conde Pumpido, el simpático Otegi, le cantó las cuarenta a Zapatero. Utilizando esa verborrea tan especial que emplean los buenos chicos de ETA le dicen a Zapatero que "Hay una estrategia que busca un objetivo concreto y que busca diferencias con respecto a posiciones pasadas de la izquierda abertzale que no se corresponden con la realidad".

¡Manda huevos!, tanto rollo para decirle a Zapatero que se lea las viejas reivindicaciones de la banda ex terrorista ETA. Sigue la noticia diciendo Preguntado sobre las reacciones que han suscitado sus declaraciones en el sentido de que fue un error haber dado a entender "que el dolor de los otros" les daba "igual", Otegi ha afirmado que "la izquierda abertzale no está haciendo un recorrido ni un camino para que alguien le otorgue la etiqueta de demócrata". Dicho de otro modo, ETA quiere lo que siempre ha exigido, ni màs ni menos.

Otegi el pacífico remacha y confirma que intenta darme la razón diciendo que el PSOE y Zapatero "busca deliberadamente hacer pasar por novedades posiciones que la izquierda abertzale ha mantenido, con un objetivo concreto, que es hacer percibir a la opinión pública que estamos en un proceso de acomodación de la izquierda abertzale al régimen constitucional estatutario, y eso es un tremendo error, porque no estamos ahí".

A ver, Zapatero, que no te enteras, que ETA dice que si quieres tregua para que ganes las elecciones que empieces a leerte la Alternativa Kas, la Alternativa democrática y resto de papeles en los que constan las exigencias que ETA siempre ha pedido para dejar de matar.

El país puede estar tranquilo porque por màs que ETA diga que no se arrepiente de nada, el vocero de Zapatero Pepe Blanco ha asegurado que de las palabras de Otegi "se deduce un arrepentimiento de una forma de actuar a lo largo de estos tiempos"

En la Hoja de Ruta de Zapatero al Infierno consta en no sé qué página que ETA se debe arrepentir o hacer como que se arrepiente para que aunque diga que no se arrepiente Zapatero diga que se arrepiente.

OTEGUI AGRADECE A ZP SU ULTRAIZQUIERDISMO
Editorial Minuto Digital 10 Mayo 2006

Todos los medios pro gubernamentales, -y son muchos- destacan el “bondadoso” proceso de conversión de Otegui. Proceso preparatorio de la justificación de la legalización de Batasuna. El último episodio de tan loado “milagro” atribuible a ZP, han sido las declaraciones a Avui del que sin duda será nuevo modelo de arrepentimiento para toda la progresia española. Otegui dice que fue un error no haber valorado el dolor de las victimas.

Declaración tan oportunista como insincera. Porque el único error, en los cálculos del líder terrorista, realmente radica en la estrategia de la izquierda aberzale, que nunca tuvo en cuenta a sus victimas como una variable con influencia social y política, no por otra razón humanitaria. Pero a fuerza de ser sinceros debemos reconocer que los etarras no andaban tan errados cuando en su día despreciaron el potencial de influencia de sus victimas.

Al fin y a la postre durante la mayor parte de los años del terrorismo de ETA la sociedad dio la espalda a las victimas, (principalmente militares, guardias civiles y policías) mientras las autoridades se limitaban a acudir a entierros y guardar inútiles minutos de silencio. Curiosamente el único calor, la única indignación sincera, en aquellos años de plomo venía de “eso” que tanto avergüenza a muchos de los que en aquel entonces no movieron un solo dedo por las victimas y ahora han descubierto su entusiasmo por tan justa causa. Sí, en los años más duros sólo esa llamada “extrema derecha” estaba en la calle al lado de las víctimas y en sus entierros reclamando contundencia contra ETA y quienes apoyaban políticamente a la banda. Solo tras el asesinato de Miguel Angel Blanco y el gobierno Aznar cambió ese panorama, algo que se olvida frecuentemente.

Como naturalmente los medios pro gubernamentales han olvidado destacar las otras partes del discurso de Oteguia a Avui. El líder de Batasuna, advirtió al presidente del Gobierno que "no habrá manera de solucionar el conflicto" vasco si el rechazo a la autodeterminación es "una posición real y de principio" del Ejecutivo central. Los vascos hoy no tenemos derecho a decidir", dijo, y recordó: "Nos han dicho que en democracia todo es posible", para reivindicar la consulta sobre la autodeterminación.

Por último Otegui agradeció a ZP su radicalismo. Por un lado por haber "relativizado el término 'nación' y por otro, por tener "un sentido de la izquierda y republicano desconocido por Felipe González".

El PP promoverá una comisión de investigación si Alonso no dimite por las detenciones ilegales
Elabora un informe con las «mentiras» que el ministro ha pronunciado en sede parlamentaria de acuerdo con el auto judicial de la Audiencia de Madrid
Zaplana pide a Zapatero que tenga la «gallardía» de dar la cara en las Cortes
C. Morodo La Razón 10 Mayo 2006

Madrid- El Congreso será la arena en la que el PP librará su batalla para cobrarse la «cabeza» de Alonso como responsable, en su cargo de ministro del Interior, de las «primeras detenciones políticas de la democracia». Si esa depuración de responsabilidades no se produce, los «populares» se plantean incluso solicitar la apertura de una comisión de investigación para exigir comparecencias y documentos. El portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, le acusó ayer, con el diario de sesiones en la mano, de «mentir» cuando ocupaba la cartera de Interior, al tiempo que emplazó a Rodríguez Zapatero a tener la «gallardía» de responder a la petición de que acuda a la Cámara a dar explicaciones sobre uno de los «mayores escándalos de la democracia». También arremetió contra el «papelón» del fiscal general del Estado, por «haber dejado indefensos los derechos de dos ciudadanos por el mero hecho de ser militantes del PP». El Grupo Popular ha elaborado un informe, centrado especialmente en la comparecencia de Alonso del 3 de febrero de 2005, que recoge diez «evidencias, confirmadas por el auto judicial», que el ministro negó.

* La supuesta agresión a Bono.
El ministro mantuvo que si «Bono dice que fue sujeto pasivo de agresiones, empujones, patadas... merece una credibilidad clara». «Les recuerdo que la Policía dispone de vídeos, fotos, partes de lesiones y resto de evidencias, así como de las manifestaciones públicas del ministro de Defensa», añadió el 29 de junio de 2005.

* Manipulación de las diligencias.
Justificó las diligencias en que se había cometido un «delito de atentado». El auto judicial, sin embargo, considera probado que, desde el primer momento, los funcionarios policiales disponían de «material probatorio suficiente para la exculpación» de los militantes.

* Cambio de instructores.
Afirmó que «es falso que hubiera habido tres instructores de las diligencias» -la sentencia le desmiente.

* Expulsión del segundo instructor.
El auto considera probado que el segundo de los instructores fue relegado el 25 de enero de 2005 por su negativa a practicar la detención. Alonso lo negó: «Es falso que el comisario-jefe expulsara de dependencias policiales a un funcionario antes mencionado, e igualmente falso que hubiera habido tres instructores».

* Fraudulenta identificación de militantes.
El ministro mantuvo que «la Policía cruza las fotos y los vídeos de la manifestación con los archivos del DNI, identifica a esas dos personas, Isidoro Barrios y Antonia de la Cruz. La Policía determina, después de analizar todas esas evidencias -vídeos, fotos, declaraciones...- que existen motivos racionales para entenderlos implicados en los hechos». La sentencia, en la línea de lo que le replicó en su día Zaplana, demuestra que en el material visionado y en las comparecencias no había constancia de agresión ni de que los detenidos «hubieran participado en actos de hostigamiento».

* Falsa imputación.
«Hay motivos racionales y suficientes para entender que existe tal tipo penal», sostuvo Alonso. La sentencia considera probado que la detención se produce sobre una falsa imputación en la comisión del delito de atentado.
* Detención ilegal. «Nada de detención ilegal», dijo en su comparecencia parlamentaria -el fallo condena a tres policías por ese delito.

* Responsabilidad del delegado del Gobierno.
Exculpó al delegado del Gobierno de cualquier responsabilidad política, a pesar de que Zaplana le recordó que Méndez hizo el anuncio de las detenciones cuando todavía, el 24 de enero, no había identificaciones.

* Intencionalidad política.
«Ni el ministro ni ninguna persona de la estructura política dirigió ninguna orden o consigna alguna», proclamó, negando la afirmación de Zaplana de que le constaba que sí hubo voluntad política, que el fallo confirma.

* Falta de pruebas.
Defendió la profesionalidad de los funcionarios implicados en la detención, asegurando que existían «indicios de autoría» para detener a los militantes.

Sanz y el PP promoverán la reforma constitucional para blindar Navarra
Rajoy incluirá en su programa suprimir la cláusula que avala la anexión
C. Morodo La Razón 10 Mayo 2006

Madrid- El presidente de Navarra, Miguel Sanz, ha decidido ya dar un primer paso para intentar blindar la comunidad foral frente a las aspiraciones anexionistas que en este escenario de alto el fuego permanente de ETA siguen formando parte del discurso de la banda terrorista y de la izquierda abertzale. Le tomará el relevo en Madrid el Partido Popular, en una estrategia que obligará a los socialistas a retratarse formalmente primero en la Cámara autonómica, y después en la sede de la soberanía nacional, en relación a la posibilidad de que Navarra pudiese llegar a ser moneda de cambio en la negociación de lo que el Gobierno ha bautizado como «proceso de paz».

El camino elegido es promover sendas iniciativas para tratar de sellar un acuerdo político por el que se inste al Gobierno a derogar la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, que permite la incorporación de Navarra al País Vasco. UPN ha venido solicitando esta derogación de manera reiterada, petición que ahora hace también suya el PP.

Despejó el camino el Consejo. Ya el Consejo de Estado, en el informe sobre la reforma constitucional elaborado a instancias del propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se declaraba partidario de anular esta disposición transitoria o reformularla, en respuesta, precisamente, a la pretensión del Ejecutivo de modificar la Carta Magna para incluir el nombre de todas y cada una de las comunidades.

Tras el último comunicado etarra anunciando el alto el fuego permanente, el presidente del Gobierno foral llegó a denunciar que tenía constancia de un pacto de los socialistas para la creación de un Órgano Común Permanente entre el País Vasco y Navarra, como primer paso hacia un objetivo superior.

Ayer, tras anunciar que el PP secundará a Sanz y registrará en el Congreso una proposición no de ley haciéndose eco de su discurso, el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, defendió esta iniciativa por ser la vía más eficaz para que «dejemos ya de hablar de posibilidades, centros de diálogo, colaboración o cooperación entre comunidades con el objetivo que ustedes ya de sobra conocen».

Con independencia de que la propuesta decaiga en el Congreso, por el previsible veto del PSOE y sus socios, los «populares» la mantendrán viva mediante la decisión de incorporarla a la propuesta de reforma constitucional para una «España viable» que presentarán en septiembre, nada más iniciarse el nuevo curso político.

Esta modificación de la Carta Magna, para «proteger» el Estado de la presión nacionalista y ante proyectos de reforma territorial como el abanderado por el PSOE, formará además parte del programa electoral con el que Mariano Rajoy se presentará a las próximas generales. El núcleo inspirador de sus grandes líneas es el citado informe que el Consejo de Estado hizo público en enero de este año.

BOADELLA "HAY COLECTIVOS QUE DE LA NOCHE A LA MAÑANA SE CREEN UNA NACIÓN"
Ciudadanos de Cataluña se presenta en Madrid con la intencion de crear un partido para España
El teatro Reina Victoria no fue suficiente para albergar toda la gente que quiso acudir al acto de presentación en Madrid de la plataforma Ciudadanos de Cataluña, seguramente el acto político catalán con mayor presencia en Madrid en décadas. Durante el mismo se expresó la intención de que “todos se animen a crear un partido de ámbito nacional, con el precedente de Cataluña”. Arcadi Espada terminó su discurso diciendo “permítaseme que les diga de forma seca, sinecdótica y sin música, ¡viva España!”.
Libertad Digital 10 Mayo 2006

“Buenas tardes, ciudadanos”. Con estas palabras abría el acto Verónica Puertollano, coordinadora de la plataforma en Madrid, que anunció la intención de “crear un partido de ámbito nacional”. En su discurso, Arcadi Espada explicó que “nos hemos animado a hacer de nuestro proyecto algo más que un proyecto catalán”, ya que “las razones por las que es necesaria Ciudadanos de Cataluña son muy visibles en otras partes de España”. Francesc de Carreras se lamentó de que “aquél bodrio jurídico que es el Estatut de Cataluña se adopte en Andalucía”, a lo que más tarde añadiría Espada que “no es un problema de Andalucía, Cataluña o el País Vasco, sino un gran problema español”. Al acto acudieron Rosa Díez, Fernando Savater y Jon Juaristi.

A su juicio no se trata ya de cierto enfrentamiento “asumible” entre regiones o administraciones, sino que se está llegando a un enfrentamiento entre ciudadanos, “entre catalanes y extremeños”, puso por caso. “Yo he sido testigo del paso de la admiración por todo lo catalán” en el resto de España “a la indiferencia”. Pero ahora observa “un rechazo”, lo que “es nuevo”. Ahí, “Ciudadanos de Cataluña tiene mucho que hacer, por la irresponsable pasividad de los dos grandes partidos”, que siguen una estrategia de “arrinconamiento del otro, y su humillación”.

La “invención” de una nación
Albert Boadella tomó la palabra con una bata de médico, porque a su juicio “Cataluña está enferma”. El dramaturgo explicó que “al igual que unos se creen Napoleón, hay colectivos que de la noche a la mañana se creen una nación”. Dijo esto, porque “yo he visto cómo se ha inventado una nación; cómo se ha creado”, y “no sólo por los políticos, sino por los medios de comunicación”, que en Cataluña han actuado “con un servilismo” como no conocía desde la época de Franco, apostilló. El objetivo de Ciudadanos de Cataluña es “intervenir cuando creemos que la infección está fuera de control”. Dijo, en clave de humor, que él se ha metido en política “por competencia desleal. Veo a muchos dedicarse a la farse, el esperpento y la mascarada, que es mi terreno”.

Rosa Díez tomó la palabra en un momento del acto al que acudió “como ciudadana vasca y española que soy, y con una opinión que comparte muchísima gente de este país. Con este país me refiero a España”, palabras que fueron interrumpidas con largos aplausos. Rosa Díez se negó a tomar a Arnaldo Otegui por un hombre de paz. “No, no, es un dirigente de una organización terrorista”. Siguió diciendo que “soy de los que creen que derrotar al terrorismo es más que un proceso de paz”, y que hay que “derrotar la historia de los terroristas”. “No quiero la paz de Azcoitia”, siguió, “donde vuelven los verdugos para abrir negocios en las casas de sus víctimas”. Y precisó que “eso puede ser paz, pero no es libertad”, que es “lo que necesita el pueblo vasco”. “Soy”, concluyó, “de una generación de vascos que nunca ha vivido en libertad”, en referencia al régimen de Franco primero, y al “nacionalismo obligatorio”, después.

Defender el bilingüismo
Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional, distinguió entre un Estado de Derecho, “en que obedecen las leyes y no a las personas”, y un régimen, en el que “además de las leyes se obedece a determinadas personas”, algo que ocurre en Cataluña por el nacionalismo. De Carreras expuso que “muchos estuvimos esperando a que llegaran los nuestros”, en referencia al PSC, y cuando lo hicieron “se pusieron a hacer lo mismo que CiU, pero con peor estilo”. Un juicio que llevó a quince amigos a tomar una iniciativa que es el germen de Ciudadanos de Cataluña. Defendió que “la política se hace con razones y por razones, y no con sentimientos”, lo que puede llevar “a la catástrofe”. También dijo que “el verdadero hecho diferencial de Cataluña es el bilingüismo”, que es “lo que hay que defender”.

Hoy se presenta "La Constitución traicionada", de Alejo Vidal-Quadras
Periodista Digital 10 Mayo 2006

Alejo Vidal-Quadras.- Este miércoles a las 20 horas en el Hotel Suecia de la calle Marqués de la Casa Riera, 4 de Madrid se presenta "La Constitución traicionada", de Alejo Vidal-Quadras, que muestra la firme convicción de que nos hallamos en la antesala inmediata de cambios dramáticos en nuestro sistema institucional y jurídico, el que se alumbró con la Transición hace ahora casi treinta años.

Nos hallamos en la antesala inmediata de cambios dramáticos en nuestro sistema institucional y jurídico, el que se alumbró con la Transición hace ahora casi treinta años, cuando un grupo de hombres y mujeres imbuidos de buena voluntad y generoso patriotismo creyeron haber hallado la fórmula para derrotar para siempre a nuestros ancestrales demonios.

Así comienza el último libro de Alejo Vidal-Quadras, cuyo vibrante alegato está produciendo una conmoción en filas del PP e incluso en las del PSOE:

Esta ilusión colectiva ha durado un cuarto de siglo y para nuestra desgracia se está desvaneciendo sin remedio a gran velocidad ante los ojos horrorizados e incrédulos de millones de españoles sensatos y decentes. El nuevo Estatuto de Cataluña, en fase de acelerada confección en la Comisión Constitucional del Congreso mientras tecleo estas líneas, marca el principio del fin de la Carta Magna de 1978, y junto a la claudicación deshonrosa del Gobierno frente a ETA y a las reformas estatutarias que seperfilan en el horizonte para el País Vasco y Galicia, anuncia el derrumbe del edificio normativo en el que habitamos al abrigo de los embates del terrorismo, de las amenazas del totalitarismo y de los abusos de la venalidad.

Pronto quedaremos a la intemperie, y al igual que el yerno de Tomás Moro cuando instaba a su santo suegro a traicionar su conciencia para salvar el cuello firmando la declaración exigida por el rey, veremos muy decerca el rostro del Mal sin leyes que nos defiendan de su hálito venenoso.

La política práctica casa mal con las estrategias a largo plazo y con las convicciones morales sin plazo. Se mueve demasiado a menudo arrastrada por la impaciencia por alcanzar el poder, que nubla el paisaje lejano, y por el autoengaño que confunde la carencia de escrúpulos con la ética de la responsabilidad, anulando cualquier asomo de virtud.

No es extraño, en este contexto de desastres, que uno de los libros de cabecera de Pasqual Maragall, según confesó en una de esas entrevistas que intentan ahondaren el personaje, sea "El sabio y la política" de Max Weber. El gran sociólogo alemán jamás pudo llegar a suponer hasta qué punto su célebre ensayo serviría de coartada a una legión de desaprensivos que se aferrarían en el futuro a sus inspiradas páginas para justificar las atrocidades más pavorosas y las miserias más repulsivas.

Dos son las acusaciones que caen como un látigo restallante sobre el diputado, concejal o ministro que intenta conciliar su tarea ejecutiva o legislativa con unas mínimas reglas éticas o con algo de rigor mental, la de fundamentalista y la de intelectual, estigmas despiadados que arrojan al réprobo culpable de tales debilidades a la cuneta de los partidos.

Pese a todo, hay que seguir luchando, inasequibles al desaliento, porque del forcejeo continuo con la idiotez, el oportunismo y la codicia saltan esporádicamente relámpagos de grandeza, de heroísmoo de belleza que compensan el espectáculo deplorable de tanta bajeza y tanta cobardía.

Hemos vivido razonablemente bien durante tres décadas dando por válidas dos hipótesis que el tiempo y la experiencia han revelado falsas: la primera es que los partidos nacionalistas son fuerzas políticas como las demás, que por encima y más allá de sus objetivos concretos y de su particular ideología, comparten con el resto de la sociedad española unos fundamentos morales y un marco constitucional que, abstracción hecha de sus excesos verbales o de sus gestos desafiantes, respetarán en toda circunstancia sin romper la baraja que se reparte civilizadamente sobre el tapete verde de la democracia; la segunda es que los dos grandes partidos nacionales, el centro-derecha y el centro-izquierda moderados e ilustrados, están dispuestos permanentemente a cerrar filas con el fin de defender sin vacilaciones la Constitución y el gran pacto civil de la Transición si falla la primera hipótesis.

Esta construcción ingenua se ha venido abajo sin disimulo posible desde que José Luis Rodríguez Zapatero comenzara su mandato como presidente del Gobierno. Los españoles que deseamos seguir siéndolo, y que aún somos por fortuna una abrumadora mayoría, hemos de entender lo que está sucediendo en este período aciago de nuestra historia común, porque si no sabemos lo que nos pasa, como se lamentaba Ortega, lo que se avecina será muchopeor de lo que imaginamos.

Y lo que pasa es que uno de los dos grandes partidos nacionales ha cedido a la tentación diabólica de un trueque fáustico: ha entregado España a los nacionalistas a cambio del poder eterno. En efecto, el plan del actual inquilino de La Moncloa es ya transparente, por mucho que intente disfrazarlo con seráficas apelaciones al diálogo y a la armonía de las esferas celestes.

El Estado capitulará ante ETA, porque la frase «sin vencedores ni vencidos», cuando la otra parte es el crimen organizado, indica que las instancias democráticas están dispuestas a rendirse a los asesinos, Cataluña y el País Vasco serán segregadas del conjuntode la Nación como micronaciones cuasi-soberanas consagrando el principio de legitimidad étnico-lingüístico como superior al racional-democrático, y el Partido Socialista en justa compensación ocupará durante generaciones el puente de mando de un Estado residual sin alma nacional que paseará por el mundo su irrelevancia y su deshonra.

Pero no hemos alcanzado este punto trágico de la noche a la mañana, sino que la catástrofe presente es el fruto de un dilatado proceso de renuncias, egoísmos, pusilanimidades y vanidades en el que las culpas, si bien no se reparten uniformemente, sí salpican a todos.

Hay quien ha observado, desde una perspectiva indudablemente realista, que sin acuerdos con los nacionalistas Aznar no hubiese sido presidente del Gobierno en 1996. Esa es una gran verdad, como tampoco lo hubiese sido Felipe González en 1993, ni Zapatero en 2004. El problema es que este tipo de maniobras tiene un recorrido de longitud finita - al salchichón ya no le quedan rodajas que cortar — y que hemos llegado a la estación término, en la que nos van a obligar a cambiar de tren y salir hacia un destino desconocido. Volvemos a la cuestión de la mirada larga y los principios frente al regate corto y al pragmatismo demoscópico.

Los errores se pagan y las flaquezas conducen a la derrota. Ahora se trata de salir del hoy o antes de que empiecen a echarnos tierra encima y no creo exagerar si señalo que el margen de tiempo y espacio que nos queda es desoladoramente escaso.

Es muy difícil, por no decir imposible, que un solo partido vertebre a la Nación. Por tanto, es imprescindible que la Nación despierte y se pronuncie, de tal forma que su voluntad inequívoca y masiva abra la salida regeneradora del impasse enfangado en el que nos debatimos. La misión del único partido que persiste en navegar, aunque con elcasco dañado y las velas hechas jirones por la tempestad, por las aguas constitucionales manteniendo su compromiso firme con la sociedad abierta, consiste en esta hora decisiva en exponer sin ambages ni complejos ante la ciudadanía la gravedad de la situación que atravesamos y llamarla a las urnas en las próximas elecciones generales con una propuesta de reforma constitucional que corrija aquellas deficiencias de nuestro presente ordenamiento que nos han colocado, por la desidia de unos y la traición de otros, al borde del abismo.

El miedo a ser acusado de catastrofista ha de ser superado y el ánimo para reforzar la cohesión nacional, devolver al Estado competencias que nunca debió ceder y recuperar el orgullo de pertenecer a una de las democracias más avanzadas y prósperas del planeta, no ha de declinar ni un ápice porque la reserva de energías almacenada en la Constitución de 1978 para mantener unida la Nación se haya agotado.

Si los españoles perciben la magnitud del peligro y se les ofrece un liderazgo valiente, inteligente y honesto que les oriente en la tribulación y el desconcierto que hoy les posee, lo seguirán sin vacilar. La comodidad, la pereza, la inercia o el encogimiento han de ser descartados y el lastre compuesto de tibios,camaleónicos y cínicos echado sin contemplaciones por la borda.

El Círculo Balear ve «intolerable» que se prohíba un cursillo en castellano
EP ABC 10 Mayo 2006

PALMA DE MALLORCA. El presidente del Círculo Balear, Jorge Campos, consideró ayer una «falta de respeto» y una «intolerancia absoluta», la suspensión de las charlas sobre nutrición, previstas en un Instituto de Educación Secundaria de Sant Lloren de Balcia, en Ibiza, porque la profesora quiso impartirlas en castellano y no en catalán, como obligan hacerlo en el colegio. Campos cuestionó el bilingüismo que existe en baleares y denunció estos hechos al considerar que cualquier profesor tiene derecho a decidir en que lengua quiere impartir sus clases.

Los hechos sucedieron el lunes cuando un profesor del centro no permitió a la dietista impartir la clase a alumnos de segundo de ESO del centro escolar.

Ningún profesor tiene derecho a decidir en que lengua quiere impartir sus clases
Nota del Editor  10 Mayo 2006

La Constitución española establece que sólo existe deber de conocer el idioma español, por tanto este debe ser el idioma vehicular de toda la enseñanza. La enseñanza de la lengua regional debe ser optativa. El bilingüismo impuesto es anticonstitucional.
 

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