AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 12 Mayo  2006
El gallego no es el idioma oficial del Ayuntamiento
Tribunal Superior de Justicia de Galicia   12 Mayo 2006

Técnicas gangsteriles
Pío Moa Libertad Digital 12 Mayo 2006

La quiebra anunciada del tripartito
Editorial ABC 12 Mayo 2006

ERC, ETA y Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 12 Mayo 2006

Objetivo: inhabilitar a López Garrido
Ignacio Villa Libertad Digital 12 Mayo 2006

Incertidumbre y sinsentido en Cataluña
VALENTÍ PUIG, Escritor ABC  12 Mayo 2006

Fracaso en Cataluña
Jorge Vilches Libertad Digital 12 Mayo 2006

Uno, dos, diez Boadellas: la pesadilla (voluntaria) del PP
Pascual Tamburri elsemanaldigital 12 Mayo 2006

Dinamiteros
IGNACIO CAMACHO ABC 12 Mayo 2006

UNA COMEDIA LIGERA
MIQUEL PORTA PERALES ABC 12 Mayo 2006

Sentencia de lectura recomendable
ANDRÉS DE LA OLIVA SANTOS (*) ABC 12 Mayo 2006

Pensar bien o mal
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Mayo 2006

El aparente final del esperpento catalán
EDITORIAL Libertad Digital 12 Mayo 2006

Derrotar a Maragall
Daniel Sirera Libertad Digital 12 Mayo 2006

Fin del tripartito y el efecto tregua
Pablo Sebastián Estrella Digital 12 Mayo 2006

El juego malabar de Cataluña
Lorenzo Contreras Estrella Digital 12 Mayo 2006

A la sociedad española "se la suda" y Zapatero se aprovecha
Antonio Jiménez elsemanaldigital 12 Mayo 2006

Consecuencias del Estatut y el pacto con ETA: Zapatero cambia a Carod por Otegi
Federico Quevedo El Confidencial 12 Mayo 2006

EL FIN DEL TRIPARTITO
Editorial minutodigital 12 Mayo 2006

Patriotismo descremado, bajo en calorías
José Javier Esparza elsemanaldigital 12 Mayo 2006

El PS (Nacional–Socialista en Cataluña; Sucursalista en España), el PP (Partido de Payasadas) y Ciutadans de Catalunya
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 12 Mayo 2006

“Monchito” Broseta
Fernando Berlanga minutodigital 12 Mayo 2006

El Caballo de Troya
Manuel Canduela minutodigital 12 Mayo 2006

¿Qué se entiende por catalonófobo?
Felipe Cantos Periodista Digital 12 Mayo 2006

Esquerra Republicana, expulsada
Ignacio Soria Aldavero. Soria Cartas al Director ABC 12 Mayo 2006

El calvario comenzó en Perpiñán
MARÍA ANTONIA PRIETO ABC 12 Mayo 2006

CIUDADANOS DE BALEARES SE OPONEN A LA UTILIZACIÓN DEL DOMINIO CATALANISTA .CAT EN SU REGIÓN
Minuto Digital 12 Mayo 2006

El gallego no es el idioma oficial del Ayuntamiento
Tribunal Superior de Justicia de Galicia   12 Mayo 2006

Fallo contra un ayuntamiento que pretendía  que "el gallego, como lengua propia de Galicia, es el idioma oficial del ayuntamiento", en recurso contencioso-administrativo 0004561/2002 (sentencia dictada 20060223) interpuesto por la  DELEGACIÓN DEL GOBIERNO EN GALICIA, contra LA ORDENANZA DE NORMALIZACIÓN LINGÜÍSTICA.

Técnicas gangsteriles
Pío Moa Libertad Digital 12 Mayo 2006

La Alianza del gobierno con los asesinos de la ETA y los separatistas puede funcionar mejor o peor. Probablemente terminará funcionando mal, porque tan solo les une el designio de destruir la Constitución y la unidad de España, pero difieren en sus demás apetencias, y entre tales socios no existe la lealtad. El Frente Popular (la “república”) es modelo e inspiración confesados de la Alianza, y sabemos algo de los manejos, las torturas y asesinatos prodigados entre sus componentes. De momento parecen empezar los problemas con ERC. Veremos.

En cualquier caso, la Alianza sabe que su plan no triunfará si no domina los medios de masas y priva de voz y representación a una gran parte de la sociedad. Su predominio en los medios está por ahora asegurado, gracias a la política del PP; pero quedan algunos insumisos, en especial la COPE. Y a silenciarla aplican sus esfuerzos, por métodos gangsteriles: por un lado una campaña abierta de infundios, muy de estilo totalitario, contra los principales comunicadores de la emisora, Federico y César Vidal; y por el otro, ocultas presiones chantajistas sobre la Iglesia, tratando de utilizar al mismo tiempo a los católicos “progres”-- pro comunistas hace unos años--, e incluso a la Casa Real.

Otra organización con demostrada capacidad de convocatoria, perturbadora para la Alianza pro Terrorista, es, precisamente, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, y sabotearla otro objetivo clave del gobierno. Ha lanzado contra ella campañas de desprestigio, como la del caso Bono y sus detenciones, típicas de una mentalidad policíaca. Y maniobras de división, encomendadas a una señora autodeclarada comunista (la cosa va de “rojos”, nada mejor que los nazis, como demuestra la historia. Ni casual ni sorprendente) y a un individuo tan sectario y resentido como Peces Barba. Últimamente, introduce en la AVT caballos de Troya que la domestiquen y arrasen su influencia desde dentro.

En estos montajes se percibe con facilidad la mano de Rubalcaba, el portavoz de la corrupción y el terrorismo gubernamental. Persiguen, insistamos en la evidencia, privar de voz y representación a una gran parte de la sociedad, siguiendo el ejemplo, en apariencia exitoso, del nacionalismo catalán. Maniobras totalitarias, de corte mafioso, la otra cara del Pacto pro Terrorista. Retrato de sus integrantes.

La quiebra anunciada del tripartito
Editorial ABC 12 Mayo 2006

LA ruptura del tripartito catalán y el adelanto a otoño de las elecciones autonómicas eran efectos inevitables de la decisión de Esquerra Republicana de Catalunya de votar no en el referéndum del 18 de junio sobre el nuevo Estatuto. Por tanto, resulta desolador el balance del experimento tripartito y del aventurerismo político de Rodríguez Zapatero en sus alianzas con el nacionalismo separatista. La gravedad de esta crisis se sitúa mucho más allá de la imprevisibilidad de los republicanos de Carod o del desahucio político de Maragall. Está centrada en el proyecto político diseñado y defendido por el presidente del Gobierno, basado en la concertación del socialismo y del nacionalismo de izquierda para forzar un cambio del régimen constitucional. Maragall es sólo el mascarón de proa, pero la conducción de este proceso político que ayer hizo crisis estaba en manos de Rodríguez Zapatero. Por eso, la crisis del tripartito catalán es una crisis en el mandato del Gobierno socialista, aupado a una propaganda pro estatutaria con mensajes y promesas que se estaban desvaneciendo antes del divorcio entre Maragall y Carod-Rovira.

Por lo pronto, la inestabilidad constitucional de España es el oneroso precio que habrá que pagar sin beneficio alguno, porque con el nuevo Estatuto catalán no sólo no se va a resolver ningún problema, sino que se agravan los que ya existían y se crean otros nuevos. Sigue la «tensión territorial», esa que el PSOE achacaba a Aznar y que Zapatero iba a resolver con diálogo y talante. Los nacionalismos catalanes se han radicalizado -el que era moderado, ahora lo es menos; y el que era radical, ahora se ha hecho más extremista-, porque el Gobierno aceptó convertir el Estatuto en una sala de subastas en la que los nacionalistas pujaban por más soberanía. El PSOE ha quemado sus naves impidiendo el necesario viraje a su política territorial, antes de que el Estado se colapse por inviabilidad económica y competencial. La Constitución de 1978 ha sido despojada del blindaje del consenso y expuesta al éxito inexplicable de los partidarios de las «realidades nacionales» y de las «lecturas flexibles». La Nación española está menoscabada como titular de la soberanía y, con ella, el Estado decae como garante del proyecto nacional que fundamentó la Constitución de 1978.

Todo esto, para que Rodríguez Zapatero presente un Estatuto que ha recibido mucho menos apoyo en el Parlamento nacional que el vigente. Fue el presidente del Gobierno quien hizo solemne la insuficiencia del «51 por ciento» para aprobar normas de convivencia como un Estatuto de autonomía. Se lo dijo a Ibarretxe, pero es aplicable la fórmula al proyecto catalán, que en el Congreso recibió el 56 por ciento de apoyos, y en el Senado no llegó al 50 por ciento. Realmente, el mandato de este Gobierno está siendo el de los consensos menguantes, cuando no de los consensos rotos, porque no ha conseguido ninguno que mejore cualquiera de los heredados, sea en materia antiterrorista o territorial. El PSOE se puso a prueba a sí mismo en dos cuestiones fundamentales y ha fracasado sin paliativos tanto en el modelo de Estado que propone a los ciudadanos como en su receta de apaciguamiento con los nacionalismos extremistas, algo sumamente preocupante por lo que tiene de aviso para el País Vasco.

Además, está Cataluña. Las consecuencias de este lamentable proceso estatutario son especialmente intensas para los catalanes, cuya clase política -con la excepción del PP gracias a su no inicial al Estatuto- no ha podido ocultar por más tiempo la falacia del victimismo, demostrando que la impotencia para articular un proyecto social integrador en Cataluña no se debe a Madrid sino a incapacidades propias. El Estatuto ha sido una coartada de intereses de los partidos catalanes, dispuestos a pasar por alto todas las exigencias de la ética democrática antes que perjudicar la oportunidad de reforzar un régimen de aprovechamiento recíproco, como se ha visto en la política de diplomacia secreta entre el Gobierno socialista de Madrid con el partido -CiU- de oposición al Ejecutivo socialista de Cataluña; o los encubrimientos del escándalo del Carmelo o de las comisiones al tres por ciento; o de la designación como consejero de la Generalitat de un sospechoso de extorsión y voluntarioso terrorista -según su confesión- hasta hace no muchos años.

Nada ha sucedido hasta el momento sin la aprobación de Rodríguez Zapatero, quien pudo haber parado en seco esta espiral de inestabilidad constitucional en las dos ocasiones en que, mano a mano con CiU, rescató el Estatuto del fracaso al que estaba abocado y del que nunca debió salvarlo.

Fin del tripartito
ERC, ETA y Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 12 Mayo 2006

Por una vez estoy de acuerdo con Carod Rovira cuando ha dicho que Zapatero está cumpliendo con ETA, pero que con ERC se ha mostrado cicatero y tacaño. Estas palabras de Carod-Rovira han pasado desapercibidas para la opinión pública, pero revelan con suma claridad la situación del Gobierno de Zapatero. Nadie mejor que el dirigente de ERC, gran amigo de los criminales de ETA, para reconocer que el Gobierno está entregado a los dictados de la banda terrorista. Algunos han dicho que Carod Rovira ha sufrido un ataque de celos, que se siente despreciado y minusvalorado por Zapatero, que éste prefiere a ETA antes que ERC, pero nada de eso es verdad. Carod, con estas palabras, no hace otra cosa que levantar acta de los hechos y denuncia los incumplimientos de Zapatero con su formación "política".

Zapatero le prometió a ERC un Estatuto para separarse casi de modo inmediato de España, pero sólo les ha dado un instrumento para seguir destruyéndola y, de paso, dejar sin ningún tipo de salida política a una comunidad hundida por políticos mediocres incapaces de salir de su ridículo complejo de inferioridad. El Estatuto de Cataluña es, ciertamente, inaplicable. Es un bodrio sin sentido. Porque Carod Rovira sabe que eso es así, entreve que ha hecho el ridículo con Zapatero. Empieza a comprender ahora que él sólo era una coartada para darle todo a ETA. Como encargado de canalizar la violencia contra las instituciones democráticas, contra España y su Constitución, Zapatero no le puede prestar la misma atención a ETA que a ERC. Los crímenes de ETA son, sencillamente, incomparables con la violencia de ERC.

Pero, aparte de ese malvado motivo terrorista, tiene que haber seguramente otras razones que llevan a Zapatero a darle a ETA todo lo que pida. ¿Cuáles son esas razones? Las desconozco. Quizá tengan relación con el 11-M. Quizá. Lo cierto es que tienen que ser muy poderosas. Y si no, cómo explicar que, mientras el Gobierno no deja de insistir en las bondades de los dirigentes de Batasuna y ETA, los comunicados de la banda terrorista son cada vez más duros. El último zutabe que se conoce resulta escalofriante. Nada le concede ETA al Gobierno. Dice con absoluta desvergüenza que "si Zapatero quiere seguir en La Moncloa, tiene que satisfacer todas sus peticiones". O el Gobierno cumple las exigencias de ETA, a saber, amnistía para todos los presos, anexión de Navarra y proceso de autodeterminación, o se va a la calle.

¿Qué lección sacará Carod de esta entrega de Zapatero a ETA? Está a la vista: cuanto más violento es un grupo, más y mejor lo satisface Zapatero. Terrible, pero, sin duda alguna, nadie espere que está lección aplaque a ERC. Por el contrario, de este oscuro proceso estatutario, la formación de Carod sale más agresiva y violenta. Por otra parte, con estas palabras Carod está confirmando lo que es una sospecha generalizada en la opinión pública: ETA sabe tanto sobre Zapatero y el 11-M que no hay otra solución que darle todo lo que pida, empezando por cargarse al presidente de la AVT, José Francisco Alcaraz, que es uno de los pocos hombres en España que no trafica con las palabras democracia, dignidad, memoria y justicia. Por cierto, ¿quién es el infame, el pagado y tapado de este Gobierno, que quiere desplazar a Alcaraz para despolitizar a la AVT, o sea, para sacrificar el mayor bien de las víctimas, su lucha por la democracia, a un gobierno que pacta con ETA y no quiere saber quien está detrás del 11-M?

En fin, Zapatero, el "pacificador" según sus ideólogos, no hace otra cosa que crear violencia y destrucción. Sí, sí, tanta es la tensión creada por este hombre que ha dejado a su Gobierno doblemente atrapado: por un lado, ERC puede determinar cuándo hay que convocar elecciones generales y, por otro lado, ETA –no crea Zapatero que lo van a respetar a él más que Aznar– puede decidir, por desgracia, quién las gana. La situación no puede ser más alarmante.

Parlamento
Objetivo: inhabilitar a López Garrido
Ignacio Villa Libertad Digital 12 Mayo 2006

Estos últimos días han vuelto a ser convulsos para Zapatero y su gente. La condena a tres policías nacionales por la detención ilegal y política de dos militantes del Partido Popular ha dejado al descubierto la verdadera situación de un gobierno desquiciado y desbordado por sus propios errores. Desde el lunes, el gobierno y su grupo parlamentario se encuentran en una situación límite. No levantan cabeza y el Partido Popular no debería quitar el pie del acelerador.

El ministro Alonso se encuentra en muy mala posición; era el jefe de la Policía en el momento de las detenciones y han sido varias y repetidas sus mentiras en el Congreso sobre esta cuestión. Su dimisión parece inevitable. Las declaraciones de estos últimos días de López Garrido y de Pepín Blanco demuestran que el fantasma de esa dimisión está presente. El primero ha comparado al PP con Batasuna y ha criticado a los populares por su actitud de agitadores vociferantes, calificativo copiado directamente del bloc de notas del Fiscal General del Estado. El segundo ha llamado paralítico cerebral a Ángel Acebes. Cierto es que después ha intentado matizar lo dicho, pero no nos engañemos: esos ataques no son fruto de un simple calentón.

Con estos ejemplos, lo que hay que preguntarse es quién crispa el ambiente y quién calienta el parlamento. Son personajes como Blanco o López Garrido, profesionales de la manipulación política, quienes degradan el ambiente y la imagen del Parlamento, y cuentan para ello con la inestimable colaboración del presidente del Congreso, Manuel Marín. Su actitud expulsando a un diputado del PP del hemiciclo es un gesto más del sectarismo en que están instalados los socialistas. Cuando Marín echa a Vicente Martínez Pujalte: ¿lo hace por armar jaleo o por ser del PP? Si fuera por lo primero habría que recordar al señor Marín que broncas, insultos y gestos obscenos son habituales y abundantes en la bancada socialista. Y ningún diputado de su cuerda se ha ido a la calle.

En todo caso, sugiero una idea. Como ya se ve que Marín no va a expulsar a nadie del PSOE, los diputados populares deberían abandonar el hemiciclo cada vez que hable, por ejemplo, López Garrido. El objetivo: inhabilitar al portavoz socialista, porque personas como este hombre no pueden hablar desde la tribuna del parlamento sin denigrarlo. Y es que nunca tan poco llegó a tanto.

Incertidumbre y sinsentido en Cataluña
Por VALENTÍ PUIG, Escritor ABC  12 Mayo 2006

vpuig@abc.es

... La «pitarresca» Esquerra Republicana no da ni para el papel de Bruto, pero sus huellas dactilares están en la daga. Y así las cosas irán a peor, en un Estado lastrado por la disfuncionalidad de un nuevo estatuto de autonomía de Cataluña que pocos anhelaban...

LA concatenación inconsecuente de acontecimientos en Cataluña tiene los síntomas de una irreflexiva hiperactividad política, pero en realidad corresponde a una parálisis. Aunque en primer término de la espuma impura flote siempre la irresponsabilidad de Esquerra Republicana, la inconsistencia es prácticamente general. Episodio tras episodio, ha entrado en barrena todo un «establishment» político-institucional interconectado por las líneas transversales del nacionalismo y tan dócil ante la autocomplacencia particularista. Hace años, tuvo crédito la tesis de las dos Cataluñas, la de los juegos florales y la del «xaronisme», que es una suerte de chabacanería correspondiente a la idiosincrasia del «caganer», esa figura del pesebre navideño que aparece defecando en el instante en que se produce el mayor acontecimiento de los últimos dos mil años.

En el teatro chusco y vulgar de Pitarra -seudónimo de Frederic Soler- culminó aquel «xaronisme», pero en realidad entraba en vías subterráneas para reaparecer de vez en cuando, como ahora. Esquerra Republicana siempre ha preferido a Pitarra frente a los órdenes y el civilismo de lo que fue luego el «noucentisme». Servidumbre del sainetismo sin grandeza. Incidentalmente, aunque al final buscase fama en los juegos florales, Pitarra era más bien anticatalanista, como lo es en no poca medida el partido asambleario de Carod-Rovira. Ahora reaparece el «xaronisme» como forma política y caen en picado los vestigios del «noucentisme» civilista, con exigencia de las cosas bien hechas, con voluntad culturalista. En Cataluña lo que la Constitución de 1978 fundamentó ha sido puesto en cuestión por un balbuceo dialéctico, por una conjura electoralista y varias incursiones en el archivo de un ateneo republicano-federal para desempolvar el repertorio «xaró».

Interludio entre un proceso estatutario sin sentido y la oclusión de mayores incertidumbres, el referéndum del «Estatut» va a magnificar y dar más intensidad a todos los elementos de irracionalidad que ya habían ido posesionándose de la escena política catalana. Prácticamente ningún partido está en condiciones de asegurar cuál será el voto de su clientela habitual. Por ejemplo, habrá votantes de CiU que darán un voto de castigo el tripartito de Maragall votando no al «Estatut»; votantes de Esquerra Republicana votarán sí aunque su partido propugne el no; por razones muy distintas, parte del electorado del PP votará sí a pesar de que el partido de Rajoy pida el no; no pocos votantes del PSC-PSOE practicarán la abstención, como es habitual en todo consulta autonómica, aunque Maragall necesite del sí por activa y por pasiva. En el caso del voto socialista, una incógnita reside en el grado de implicación que Rodríguez Zapatero -quien dijo que le iba bien cualquier nuevo estatuto que se le enviase desde Cataluña- decida asumir en la campaña del sí. Pase lo que pase, el día después no será una fiesta para Cataluña. El referéndum habrá banalizado para siempre el nuevo «Estatut». El grado de inmersión en el partidismo, la inepcia, el absurdo y un afán de poder lindante con el descaro y la obscenidad rinden un homenaje ante la estatua de Pitarra, abstraída ante el flujo multicultural de la Rambla. Excede cualquier límite del absurdo que el nieto de Joan Maragall le lleve flores a la tumba de Pitarra.

No es improbable que Cataluña se ensimisme políticamente en una situación reproductora en miniatura de algunas de las dislocaciones existentes en Bélgica. Los empresarios mirarán para otro lado y proseguirán defendiendo sus intereses, a veces con visión y otras veces en el definitivo cortoplacismo. La depreciación del capital simbólico del catalanismo habrá alcanzado su máximo. Las culpas siempre serán del Otro. Ni las glorias futbolísticas más excelsas podrían reemplazar el vacío que produce la pérdida de autoestima en el corazón del catalanismo menos particularista, más abierto. La sentimentalidad de Cataluña se hará cínica, por quebranto. Para después de unas elecciones anticipadas, el panorama probablemente será del todo vale, como el reparto de un botín, como en una cucaña. Será un dato para la melancolía creciente la comparación entre una Barcelona desalentada y un Madrid pujante, sobrecargado de adrenalina. El desencanto va por autonomías. La economía de Cataluña lleva tres años creciendo por debajo de la media española.

En su nuevo papel de augur «au dessus de la mêlée», Jordi Pujol está advirtiendo de que Cataluña no pasa por un buen momento y que eso provoca desgaste, cansancio y desorientación en la sociedad catalana. Piensa que algún día habría que escribir una tesis universitaria que explique qué ha pasado en Cataluña para llegar a la situación actual. Después del referéndum -dice Pujol- alguien habrá de decirle a los catalanes qué hay que hacer para superar el desgaste, recuperar la autoestima y la imagen «y que fuera de Cataluña nos vuelvan a respetar, pero, sobre todo, alguien habrá de hacer algo para que la sociedad catalana supere la perplejidad en que está sumida». Haría falta la capacidad de un gran profeta, y aun así, nadie es profeta en Cataluña. Por cierto: Pitarra decía que en cuestión de teatro es preferible un fracaso propio a un éxito ajeno.

A quien en algún lugar de España todavía pregunte: «¿y qué piensa la burguesía catalana?», no queda más remedio que decirle que ahí lleva tiempo colgado el cartel de cerrado por vacaciones. Ni los más voluntaristas tienen fuerzas como para mantener la ficción de una Cataluña que siga siendo ventana de España a Europa. Están puestos los visillos, y las persianas, cerradas. En Cataluña nada hoy es más importante que presidir el Barça. Esa es la anécdota: la tendencia es que el nacionalismo difuso y tentacular no está en condiciones de vertebrar nada, salvo si se instala en la demagogia de los movimientos antifiscalidad, al modo de Bossi en Italia.

Como en las hipótesis sobre «the day after» -después de una confrontación nuclear-, la corriente más central del nacionalismo catalán queda herida de muerte y eso involucra todo lo que ha querido significar el maragallismo y, en consecuencia, el vínculo PSC-PSOE. La herida es en gran manera autoinfligida. La «pitarresca» Esquerra Republicana no da ni para el papel de Bruto, pero sus huellas dactilares están en la daga. Y así las cosas irán a peor, en un Estado lastrado por la disfuncionalidad de un nuevo estatuto de autonomía de Cataluña que pocos anhelaban. Entraremos en un proceso de aún mayor litigación pública. Agotadas ya las posibilidades del folclore, el gran refugio para los contribuyentes catalanes será una vez más la gastronomía.

Fin del tripartito
Fracaso en Cataluña
Jorge Vilches Libertad Digital 12 Mayo 2006

Quizá Pascual Maragall nunca debería haber formado gobierno. Perdió las elecciones, y para ser president cedió a las pretensiones de ERC con menos resistencia de la debida y esperada. Idearon entonces una reforma del Estatuto catalán que le pusiera difícil la vida a un previsible gobierno Rajoy. Con la simple consigna de "Todos contra el PP", nunca imaginaron que el Estatuto llegara a tanto y Maragall a tan poco. Qué decepción.

Aquel socialista burgués que no pudo derrotar a Pujol era el líder de la izquierda catalana; no de la catalanista. Y junto a él se arroparon los votos de los charnegos, de esos que votarían a Ibarra o a Chaves si aún vivieran en el Sur; o simplemente de esos que deseaban la alternancia política en Cataluña. Pero ha sido el cambio de un nacionalismo por otro visiblemente peor. No ha aguantado ni una legislatura. Y es que las decisiones ya se le escapan. Diecinueve días después de la crisis de gobierno, con nuevos consejeros de ERC, son despedidos a instancia de Artur Mas y Zapatero.

Lo que queda en el fondo es una enorme decepción. Los socialistas de Maragall iniciaron un viaje que ha roto la trayectoria socialdemócrata tibia y española del PSOE. Porque fuera de las estridencias de portavoces y secretarios de organización, desagradables pero normales, el socialista era el partido de la izquierda española. Pero han iniciado un cambio de régimen que ha roto la conciliación con el otro gran partido, el PP, y cuyos términos se desconocen, y han creado un PSOE para un Estado nuevo. Las señas de identidad socialistas las han dejado en la guantera del coche oficial, y sólo las sacan en caso de accidente.

Y el poder ha pasado a manos de Mas, de CiU, que confiesa que se "ha limpiado la atmósfera de Cataluña". Porque sabe que hoy ha ganado en Barcelona y en Madrid, y que en ambos lugares sustituirá a ERC. Conoce que el poder llama al poder, y que ganará otra vez las elecciones. La posibilidad de alternancia en Cataluña se habrá así perdido. Quedará una vez más en la opinión pública que en las comunidades autónomas con un partido nacionalista fuerte sólo él puede gobernar.

Maragall no puede asistir al inicio de la psoevergencia, que dice Carod, porque sería vivir un fracaso personal y político: los socialistas habrán devuelto al poder a CiU. Pero ahí no acaba todo. El referéndum del 18 de junio será una nueva victoria del nacionalismo, tanto si es afirmativo como negativo. El actual Estatuto está muerto. La correlación de fuerzas que salga de las elecciones será beneficiosa para los nacionalistas, porque todos, salvo el PP, lo son. Y el gobierno Zapatero se ha comprometido con una reforma estatutaria, porque de ello depende el aislamiento de los populares. El camino no tiene vuelta atrás, sólo peajes.

Uno, dos, diez Boadellas: la pesadilla (voluntaria) del PP
Pascual Tamburri elsemanaldigital 12 Mayo 2006

La división de la oposición a Zapatero beneficiaría electoralmente y humanamente al actual Gobierno. La única alternativa a un centro derecha popular y plural es la derrota permanente.

12 de mayo de 2006. Ciudadanos de Cataluña se ha presentado en Madrid. Albert Boadella, promotor del proyecto, ha anunciado que después del referéndum sobre el Estatuto de Zapatero se constituirá un nuevo partido político, que podrá extenderse también al resto de regiones de España. De esta manera, el artista catalán se convierte en el artífice de un "tercer polo" político. Muchos otros, desde Leopoldo O´Donnell a Adolfo Suárez, pasando por Joaquín Costa, han fracasado antes que él en similar aventura.

Francesc de Carreras, Arcadi Espada y Albert Boadella, entre otros, promovieron Ciudadanos de Cataluña como reacción contra la prepotencia nacionalista del gobierno regional de Maragall, de Carod-Rovira y de los comunistas. Era una reacción comprendida y apoyada por muchos, dentro y fuera de Cataluña, tras tres décadas de manipulación nacionalista de las conciencias y de la sociedad. Se trataba de dar voz a la parte de Cataluña que ni siquiera el PP conseguía o quería representar, y de pedir el "no" al proyecto de Estatuto "nacional".

Hay pocas dudas de que muchos catalanes, y muchos españoles de otras regiones, no se sienten cómodos con la España de Zapatero, que es tanto como decir con la ruptura de España diseñada por Zapatero. Y es cierto que esa disidencia no es sólo de derechas, ni sólo de izquierdas, ni de hecho está bien representada por las viejas etiquetas. Ahora bien, si de verdad se va a avanzar en esa dirección los españoles tienen que saber si realmente hay un espacio político libre, si ese espacio político no va a ser cubierto por nadie más y cuáles serían las consecuencias electorales y estratégicas de la aparición de este nuevo sujeto. Porque aunque vivamos en la sociedad de la imagen y de la comunicación, a largo plazo la política se hace con realidades, y conviene afrontar éstas.

¿Hay un espacio político libre?
Derecha e izquierda, tal y como se citan hoy en los medios de comunicación españoles, son conceptos inservibles. Existe una gran masa de españoles que no acepta lo que los "progresistas" de Zapatero y Otegi están haciendo con el país: hay una mutación forzada de los valores y de las conductas, se asiste a la construcción de un poder cultural, mediático y educativo cuasitotalitario y se está diseñando la secesión de algunas regiones, en algunos casos cediendo parcelas de poder a una banda de asesinos. Frente a eso, obviamente, hay una resistencia creciente.

Mejor dicho, hay una pluralidad de resistencias. Porque así como la coalición revolucionaria es variada, pero está actuando unida desde antes del 11 de marzo de 2004, quienes se oponen lo hacen desde múltiples y muy diversas posiciones. Sensibilidades más liberales o más tradicionales, más conservadoras o más sociales, de carácter puramente nacional o de matiz regionalista, de origen en la vieja izquierda o en la vieja derecha, católicos y agnósticos, y así sucesivamente: todo y lo contrario de todo, con un punto de unión en la defensa del ser de España.

¿El PP ha hecho los deberes?
Si el proyecto de Ciudadanos de Cataluña ha podido adquirir una dimensión política es porque existe en amplios círculos la idea de que el PP no quiere o no puede reunir en sí toda la pluralidad de voluntades opuestas a Zapatero. Naturalmente, ante una amenaza cierta, si una parte de los amenazados tiene la idea de que el partido de la oposición no quiere ser su voz, su escudo y su espada, es lógico que alguien –en este caso Boadella- piense en dar voz a los que no tienen voz.

¿Es verdad que el PP ha renunciado a abrirse a esas fuerzas nuevas, algunas de las cuales vienen incluso de la izquierda? En algunos burócratas de la política ha podido anidar la idea de que el PP, por ser de "centro", debe mantenerse al margen de ese amplio movimiento social, beneficiándose como mucho indirectamente de él pero sin implicarse en la movilización. Y esa idea, convertida inocente o interesadamente en imagen del PP para muchos de los interesados, es la que sirve de estímulo para un "tercer partido" .

Ahora bien, el PP es mucho más que un partido frígido de diseño, o al menos lo ha sido y tiene los elementos en su naturaleza para serlo con éxito. La derecha históricamente, y el PP también, se distinguido por su capacidad de unir y sintetizar cosas diferentes e incluso aparentemente opuestas en empresas comunes. Zapatero debería ser motivo para que el PP ganase consensos en todas las direcciones, y los articulase en un proyecto renovador y atrevido. Todo lo que ha dicho y hecho hasta ahora Ciudadanos de Cataluña podría caber en una derecha plural; y si no ha tenido su espacio ha sido también por cálculo miope de algún líder de segunda fila, o por consejo errado de algún asesor lejano de la realidad.

Steven Hayward acaba de explicar cómo en el conservadurismo norteamericano caben tradicionalistas, libertarios y neoconservadores, y cómo la unión de fuerzas ha permitido unir pueblo y vanguardias intelectuales. Es un ejemplo de "derecha", en sentido lato, que funciona variada y unida. También lo es Italia, donde el sistema electoral permite canalizar la "unidad en la diversidad" a través de diferentes partidos, cosa que en España es y será siempre imposible. Ambos casos, además, recuerdan contra toda exigencia extremista que ganar elecciones no es suficiente para cambiar el curso de las cosas. El caso regional de UPN es una benemérita excepción histórica y foral que no se va a repetir, y que debe defenderse como tal.

¿Y si sucede lo peor?
El doctor Luis Miguez acaba de explicar aquí cómo, por qué y con qué consecuencias hay distintas fuerzas interesadas en crear una "derecha fuera del PP", sea supuestamente hacia la izquierda, como sería en el caso de Boadella, sea hacia la derecha más rancia. Sólo un iluso puede pensar que con nuestro sistema electoral las consecuencias vayan a ser positivas. A día de hoy la división de la derecha no reportará beneficios a ninguna de las partes resultantes, porque todas ellas quedarán eternamente fuera del poder y eternamente incapacitadas para defender aquello que dijeron querer defender.

Ahora bien, aparte de la derrota electoral cierta, segura e inexorable, la aparición de varias fuerzas en la derecha implicará una decadencia cualitativa de todo el sector político. Incluso si la suma de las partes es superior al todo -cosa más que dudosa- el PP, que seguirá siendo el mayor partido, se privará de muchos valores en alza, personas e ideas que de unirse a un centro derecha libre y plural lo enriquecerían y contribuirían a mejorarlo. La única manera de que el PP se abra al pluralismo es desde dentro; pero si eso no sucede será responsabilidad tanto de quienes prefirieron construir su corralito aparte como de quienes no tuvieron la generosidad de reconocer y potenciar el pluralismo desde dentro. En todo caso, la aparición de nuevas siglas electorales de derecha es una mala noticia para el PP, pero también para el futuro de España. Aún hay tiempo, con buen criterio, de construir pacíficamente una alternativa popular y social al régimen de Zapatero.

Dinamiteros
Por IGNACIO CAMACHO ABC 12 Mayo 2006

AHORA se entiende. El currículum terrorista del consejero Vendrell explica la afición de Esquerra Republicana a dinamitar gobiernos. Vendrell ponía bombas de clorato potásico en las centrales eléctricas para liberar de la opresión al pueblo catalán, y Carod Rovira coloca artefactos de deslealtad política bajo el sillón de Pasqual Maragall, que además se deja amenazar y sufre intensamente cuando tiene que echar de su gabinete a socios tan ejemplares.

-Os quiero mucho, pero os tenéis que ir. No es nada personal.
-Tú verás lo que haces; esto va a tener consecuencias.

Ahora se entiende, también, lo que hacía Carod en Perpiñán. Nada malo; se fue allí para convencer a Josu Ternera de que, como Vendrell, se puede empezar poniendo bombas y acabar de consejero al mando de la Policía autonómica. Más o menos como el Tempranillo, que colaboraba con los migueletes para detener bandoleros, y al revés de sir Thomas de Quincey, quien sostenía que se empieza cometiendo un asesinato y se acaba por no ceder la acera a las ancianas.

-Oiga, un momento. ¿Entonces a usted no le parece bien que Vendrell se haya arrepentido y reinsertado?

Al contrario; en ese sentido, el ciudadano Vendrell me parece un caso estimulante y hasta ejemplar. Incluso en el supuesto de que, como sostiene el fiscal, haya pasado de colocar explosivos a extorsionar a funcionarios para que cotizasen a ERC, me seguiría resultando un salto cualitativo hacia la redención moral. No como Gil y Gil, que fue indultado por Franco y en cuanto llegó la democracia se puso a delinquir de forma reiterada. El itinerario vital de Vendrell es positivo, reconfortante y esperanzador. Su reconversión merece aplauso. Pero, bueno, sin pasarse: tampoco era menester nombrarlo jefe de los guardias.

Lo que pasa es que Maragall va de innovador, de pionero, un tipo que siempre trata de estar en la vanguardia y ha convertido a Cataluña en un laboratorio de experimentación al servicio de la ingeniería política de Zapatero. Todo lo que está ocurriendo en España se ha ensayado antes, como en una probeta, en el escenario catalán. Allí se produjo primero la alianza de los socialistas con la izquierda poscomunista y los independentistas republicanos, con exclusión expresa de todo acuerdo con el PP. Después, Carod se fue a explorar el diálogo con los terroristas y obtuvo de éstos una tregua territorial limitada. Luego, vino el proceso de redacción del Estatuto, que es como el piso piloto para el futuro marco jurídico vasco. Y finalmente, Maragall ha llevado al Gobierno a un antiguo terrorista, mostrando a batasunos y etarras los beneficios de una retirada a tiempo. Quizá más pronto que tarde, a la vuelta de un año, veamos a Otegi y sus chicos de la gasolina convertidos en próceres. Al menos, alguien debería aprender del «caso Vendrell» que al que ha usado alguna vez la dinamita se le queda la costumbre de reventar lealtades.

UNA COMEDIA LIGERA
Por MIQUEL PORTA PERALES ABC 12 Mayo 2006

A estas alturas, el vodevil que se representa en Cataluña no sorprende. Preguntas y respuestas. ¿Por qué Rodríguez Zapatero promete aceptar el Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña? Porque Cataluña es un granero de votos socialistas y piensa que un Estatuto soberanista abriría el camino a la solución de un denominado conflicto vasco que le proporcionaría réditos electorales. ¿Por qué el Parlamento de Cataluña aprueba un Estatuto inconstitucional? Porque los partidos que lo apoyan -en un acto de dadaísmo político: todo vale- incorporan sus deseos en el redactado esperando que Rodríguez Zapatero cumpla su promesa.

¿Por qué Zapatero y Artur Mas firman en enero de 2006 el acuerdo global que corrige en parte el despropósito del Parlamento de Cataluña? Porque Rodríguez Zapatero necesita relegar a un imprevisible e incapaz Maragall que, cual abogado de secano, no consigue -quizá no quiera, por convicción o electoralismo- que el Parlamento de Cataluña apruebe un texto con posibilidades de homologación constitucional y porque Rodríguez Zapatero necesita un socio que le permita prescindir de una ERC obsesionada por la identidad y sin cultura de gobierno, y cree que el pacto con CiU le asegurará apoyos ante una eventual minoría del PSOE o el PP. Por su parte, Artur Mas entiende que el pacto le devuelve a la centralidad política con las posibilidades electorales que ello implica.

¿Por qué Maragall no excluyó antes del «Govern» a una ERC que le creaba problemas y anunciaba su «no» en el referéndum? Porque ERC le permitía subsistir en el poder frente a un pacto PSC-PSOE/CiU.

¿Por qué ERC se abstuvo en el Senado una vez anunciado el «no» en el referéndum? Porque creía que así continuaría en el poder o lo reconquistaría tras nuevas elecciones.

¿Por qué -finalmente- Pasqual Maragall convoca nuevas elecciones? Porque el desbarajuste amenaza su poder, necesita demostrar autoridad, no puede facilitar que su partido designe a otro. En ese vodevil, ¿qué papel juega Rodríguez Zapatero? Lo dijo Pere Macias, portavoz de CiU en el Senado: es el «garante del éxito del proceso». O sea, es quien adapta el guión a su conveniencia.

Sentencia de lectura recomendable
Por ANDRÉS DE LA OLIVA SANTOS (*) ABC 12 Mayo 2006

LA aún notoria sentencia de 8 de mayo de 2006, dictada por la Sección Decimosexta de la Audiencia Provincial de Madrid, que condena a tres funcionarios policiales (un comisario-jefe y dos inspectores-jefe, funcionarios de cierta categoría) a diversas penas por detención ilegal, falsedad documental y coacciones, presenta características muy destacables. En primer término, contiene una reconstrucción de los hechos probados excepcionalmente minuciosa y precisa, que manifiesta conocer a fondo los procedimientos policiales. Lógicamente, esa reconstrucción es posible gracias a una abundante prueba, sobre todo documental.

En segundo lugar, la sentencia es sólida y enjundiosa en la fundamentación relativa a la detención ilegal. Contrariamente al dictamen editorial de algún medio de comunicación que blasona de independencia, la Audiencia no piensa que poner esposas o tomar huellas a unas personas sea esencial para considerar que esas personas están detenidas: está detenido, nos dice la sentencia, quien se encuentra privado, por más o menos tiempo, de su poder de decidir adónde va o dónde permanece. No hay detención «material» y detención «formal»: la única dualidad aceptable y relevante es sólo ésta: libertad ambulatoria o falta de esa libertad. Y la «puesta en libertad», debidamente documentada, es incomprensible si quien la decide y firma no considera -diga lo que diga después- que ha habido una previa privación de libertad.

En tercer lugar, la sentencia contiene valoraciones constitucionales y del desempeño de cargos públicos singularmente valiosas, no sólo por su intrínseco acierto, sino por su inmediata relación con las conductas delictivas. Se trata de una sentencia que alecciona sin moralina, sin dejar de ser una sentencia.

Personalmente, comprendo a quienes se entristecen por la condena de los dos inspectores-jefe, pues piensan que su obediencia a las órdenes superiores era casi forzosa, y en cambio, la resistencia a esas órdenes, casi heroica (aunque hubo quien resistió y se vio muy perjudicado). No estoy seguro de compartir tanta tristeza, pero me parece reconfortante, en todo caso, que se alabe la profesionalidad y se limpie muy expresivamente el honor de quien no quiso detener a nadie sin indicios incriminatorios. Reconforta también que no queden impunes ni la coacción al «desobediente», enseguida «represaliado», ni la falsedad documental consistente en prefabricar un expediente policial, una vez destruido el genuino.

¿Es dura la condena? Lo es, pero es la que resulta de aplicar serenamente una ley que nunca ha sido cuestionada por quienes ahora «denuncian» que la Audiencia Provincial ha incurrido en un exceso escandaloso. Escandaloso resulta, más bien, que esos «denunciantes» hayan defendido muchas veces, con razón, la especial gravedad de los delitos que pueden cometer quienes tienen confiada la protección de los ciudadanos ante la delincuencia. Escandaloso es tener que leer, como hecho probado, que, fracasada la identificación en serio de los ilegalmente detenidos, los ahora condenados tomaron como punto de partida la «identificación» facilitada por el antes aludido medio de comunicación. Y muy escandaloso ha sido que, en un caso tan claro como el que la sentencia revela con detalle, el Ministerio Fiscal no acusara. De nuevo, la vergüenza de una legislación penal con la que, al parecer, es casi imposible que, en el ejercicio de su principal función, los fiscales puedan delinquir.

No me cansaré ni cansaré al lector hablando de responsabilidades políticas. Cuando un alto cargo, licenciado en Derecho, ofrece como argumento decisivo de su irresponsabilidad política el que su dimisión ya se ha pedido muchas veces, poco o nada se puede esperar: mejor dicho, con esa «lógica», lo que hay que esperar es esto: a más desafueros, menos probabilidades de dimisión. Y es que algunos han llegado al grado máximo de desahogada prepotencia, no utilizan otro procedimiento que el de las dobles medidas y no aplican otra «legalidad» que la «ley del embudo». Sólo así se explica que clamen contra las críticas al auto de procesamiento del 11-M, considerándolas subversivas del «sistema», y, a la vez, tergiversen y critiquen la sentencia del «caso Bono». Y eso que los autos de procesamiento, a cargo de un juez, exponen, sin previo juicio, «indicios racionales de criminalidad», mientras que las sentencias condenatorias, dictadas tras juicio por tres magistrados, determinan la certeza de unos hechos.

Los hechos del «caso Bono», agredido sin agresión, son de gran interés, y la sentencia, dictada por tribunal ordinario, de mucha importancia. Y como, pese a la nula inclinación a dimitir, la responsabilidad política se decide, a la postre, por los electores bien informados, recomiendo vivamente la lectura directa y personal de la sentencia: la entenderá sin problemas (si acaso saltándose unos párrafos) cualquier ciudadano con sentido común y normal moralidad.

(*) Catedrático de Derecho Procesal. Universidad Complutense

Fin del tripartito
Pensar bien o mal
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Mayo 2006

Cabe saludar la expulsión de ERC del gobierno catalán como la primera decisión razonable de Maragall desde que alcanzó la presidencia. Tan razonable es, que resulta inquietante que llegue precisamente cuando la convocatoria de elecciones anticipadas era inevitable. Porque el anticipo no obedece a la expulsión sino al revés: ya que hay que anticipar, mejor no llegar revueltos.

Nos ahorramos el espectáculo de un gobierno pidiendo a la vez el sí y el no en el referéndum. Pero que nadie se engañe: el radicalismo de ERC, su carácter asambleario y sus excesos nunca han preocupado gran cosa a Maragall. Carod ha podido exhibirse chulesco: "si alguien quiere, que se vaya", le soltaba al PSC su pequeño socio. Y antes, ha podido imponer como conseller de Governació a un ex Terra Lliure que estaba siendo investigado por extorsionar a funcionarios. Y antes, pudo reunirse con la ETA como presidente en funciones.

A Carod se lo han aguantado todo los socialistas. Si no lo hacen ahora es por alguna razón. Aun así, si decidiéramos no pensar mal, la conclusión no sería más favorable: han fracasado estrepitosamente en su objetivo de integrar al independentismo en el sistema, de comprometerlo con un estatuto de autonomía de largo aliento. Porque esa era la excusa, no hay que olvidarlo, para la coyunda contra natura. Repito, han fracasado. Por completo. No han comprometido a ERC con nada; por el contrario, los de Carod se han crecido y son la tercera fuerza política de España. Tampoco han conseguido un estatuto de autonomía duradero que garantice la estabilidad; ha sido al revés: han acabado con el estatuto que ya había logrado todo eso para sustituirlo por una pieza cuyos principales contenidos siguen abiertos a la inmediata y voraz revisión de los nacionalistas.

Por empeño de su clase política, Cataluña no abandona la agitación desde la precampaña de 2003. El tripartito no nos ha dado más que sobresaltos y el tetrapartito no ha producido más que omertá y obsesión esencialista multiplicada. Este período que terminará en las elecciones de otoño también ha dado a luz, por reacción, una rara ave que hay que saludar: un partido de izquierda no nacionalista. Pero ojo con las extrapolaciones. Por suerte o por desgracia, Cataluña no funciona como laboratorio de pruebas: la estructura del voto catalán, los trasvases dependiendo del tipo de comicios y, en fin, nuestra sociología política, no son exportables.

Lo peculiar del PP es que viene aglutinando todo el voto de no-izquierda. Es su virtud y también su necesidad. Ha de seguir atrayendo a liberales, conservadores y muy conservadores. Si no lo logra, está perdido. Pero en Cataluña el eje izquierda/derecha casi no cuenta; la variable decisiva es la posición ante el nacionalismo. Y ahí Ciutadans habla más claro que el PPC, que confiaba al menos con obviar tal competencia en las generales. Piqué verá escapar, ahora y en el 2008, muchos de sus votos supuestamente naturales hacia un partido laicista (Oh, sí) y de izquierdas (¿Cómo es posible? ¡Ah!). Es lógico que suceda. Pero lo que no se puede negar es que el PP tiene un problema. Y Alejo no va a volver.

El aparente final del esperpento catalán
EDITORIAL Libertad Digital 12 Mayo 2006

Quien crea que la expulsión de ERC del gobierno catalán supone un lógico punto y final a la esperpéntica situación que se vive en aquella comunidad, que espere un rato. Para empezar, una "expulsión" que va acompañada de una oferta de continuidad de los equipos directores de los consejeros expulsados no es algo "serio", tal y como ha dicho Carod Rovira. Tampoco lo es, sin embargo, que tanto el dirigente de ERC como el propio Maragall dejen abierta la posibilidad de reeditar su alianza gubernamental tras el referéndum del Estatuto. Eso por no hablar de la candidatura del propio Maragall, bastante más incierta que el adelanto de las elecciones.

La mucho más probable alianza que se perfila entre socialistas y CiU, tanto en el parlamento autonómico como en el Congreso, sería la prueba del fracaso en el intento de integrar a los separatistas, si no fuera –claro está– porque el objetivo, en realidad, ha sido siempre dejar al PP como un proscrito, no sólo en Cataluña. A Zapatero le viene bien borrar el rastro del separatismo catalán ahora que le esperan los socios "vascos" del Club de Perpiñán. Dejemos, pues, de hablar de la "coherencia" de quienes, como los socialistas, "rompen" con los separatistas en Cataluña para disponerse a alumbrar un nuevo estatuto en el País Vasco con los no menos separatistas impulsores del Plan Ibarretxe.

Hasta el PP ha puesto su granito surrealista a la escena catalana, vistas sus nada realistas esperanzas en que la celebración de las elecciones en Cataluña –antes, y no después, del referéndum "estatutario"– sirva para salir del embrollo. Dice Acebes, con aparente lógica, que no se puede dejar en herencia al futuro gobierno de Cataluña un estatuto que ha llevado a la crisis al anterior. Sin embargo, ¿qué cree el PP que saldría de esas inmediatas elecciones catalanas como para creer que el futuro gobierno rechazaría convocar el referéndum?

Puestos a mantener esperanzas, más valdría tenerlas en la suma del malestar por el estatuto, sumado al no menos merecido malestar por la clase política catalana.

Fin del tripartito
Derrotar a Maragall
Daniel Sirera Libertad Digital 12 Mayo 2006

El presidente de la Generalitat de Catalunya ha anunciado que tiene previsto cesar a los consejeros de ERC manteniendo a sus equipos (integrados por disciplinados militantes que pagan el 20% de su sueldo al partido independentista), convocar elecciones anticipadas para otoño y solicitar la convocatoria del referéndum del Estatuto para el 18 de junio. Maragall debe creer que los catalanes somos idiotas. Si tiene previsto convocar elecciones en otoño, ¿por qué cesar ahora a los consejeros de ERC? ¿Por qué no disuelve ahora mismo y pone punto final a este gobierno agónico? Maragall no quiere prescindir de los consejeros de ERC –por otro lado, sus principales apoyos en el gobierno– y, sobretodo, no quiere cerrar las puertas a volver a formar gobierno en el futuro con ellos.

Maragall no quiere que el referéndum del Estatuto se convierta en un plebiscito sobre su política y sobre el tripartito. No va a poder evitarlo. El proyecto de Estatuto es el último gran desastre de los partidos que dan apoyo al Gobierno. Por eso Maragall cree que sin ERC en el Gobierno, tiene más garantías que el Estatuto sea aprobado. No se da cuenta que los catalanes somos conscientes que el problema no es Esquerra. Al fin y al cabo, no han engañado a nadie. El problema es que Maragall y Zapatero han apostado por situar a ERC en el mapa. La han hecho crecer y la han situado en las instituciones. Este es el drama. El drama no es que Xavier Vendrell reconociese que había elaborado y colocado personalmente dos bombas en su etapa como miembro de Terra Lliure, sino que el PSOE haya permitido que Maragall lo hiciera Consejero de Gobernación.

Por eso no debemos despistarnos. El no al Estatuto es un no claro a Maragall, a Carod Rovira, al tripartito. Es un no claro a la corrupción, a la incompetencia, a la extorsión. Es un no a los acuerdos secretos entre Mas y Zapatero para taparse mutuamente las vergüenzas. Es un no a una sociedad tutelada, dirigida y oprimida por las multas y las sanciones lingüísticas. Por eso, el 18 de junio es importante que las urnas se llenen de libertad, se llenen de un mensaje claro y diáfano: vamos a derrotar democráticamente a Maragall, a Esquerra, al tripartito y a lo que todos ellos representan.

Daniel Sirera es portavoz adjunto PP en el Parlamento de Cataluña

Fin del tripartito y el efecto tregua
Pablo Sebastián Estrella Digital 12 Mayo 2006

La batalla electoral española se acelera. Quienes pensaban que había que esperar a la primavera del 2007 para asistir en los comicios municipales y autonómicos a la primera contienda electoral española de la era de Zapatero se han equivocado.

De momento ya tenemos elecciones anticipadas en Cataluña para el próximo otoño y, como decíamos no hace mucho, puede que la crisis catalana obligue al palacio de la Moncloa a plantearse la convocatoria urgente de las elecciones generales —en coincidencia con las catalanas o a primeros del 2007— si la situación política continúa deteriorándose y el efecto eufórico de la tregua de ETA comienza a diluirse en el desencanto de una mayoría social.

Sobre todo si las impaciencias y desafíos de Batasuna y dirigentes de ETA obligan al Gobierno a tomar decisiones que romperían el margo legal y democrático para hacer concesiones políticas a la banda —como la legalización de Batasuna por las bravas—, lo que sería imposible de llevar a cabo sin el consentimiento del PP, partido que no está por la labor de dar saltos en el vació sin la entrega de las armas de ETA.

El debate sobre “el estado de la nación”, que se anuncia para finales de mayo, no será en esta segunda ocasión un paseo cómodo para el presidente Zapatero, porque son muchos los frentes abiertos. Y si el PP hace piña de todos ellos, difícilmente podrá progresar ese llamado “proceso de paz” con ETA que, con las reformas estatutarias hoy en curso y en conflicto, constituyen el núcleo programático del Gobierno del PSOE.

La bronca del PP en el Congreso de los Diputados pidiendo la dimisión del ministro de Defensa, José Antonio Alonso, por la condena a los policías que detuvieron ilegalmente a dos militantes del PP, sumada a la ruptura definitiva del Gobierno tripartito de Pasqual Maragall en Cataluña tras la destitución de los consejeros de la Esquerra, se presentan como los puntos calientes inmediatos en el debate político nacional.

A la vez dan fe de un evidente fracaso político: el del Gobierno de izquierda de Cataluña, que además de no haber gobernado nada en los últimos dos años y de ser motivo de continuos escándalos —el último ha sido la confirmación de que el consejero Vendrell fue juzgado por poner bombas en Cataluña en nombre de Terra Lliure—, constituye el modelo y ejemplo de lo que ha sido, desde su inicio, la tormentosa reforma del Estatuto catalán. La que aún no ha concluido su viaje al monte Calvario, donde será sacrificado Pasqual Maragall, del que por cierto hacía chistes irreverentes en Jerusalén a cuenta de la corona de espinas que lucía Carod-Rovira. Otro que ha pasado por la política catalana y nacional como un botarate sin control.

Gobierno catalán roto, consejeros de ERC expulsados, retirada del apoyo a Zapatero de la Esquerra en el Parlamento español, Maragall a punto de ser decapitado por los suyos, y referéndum incierto en participación y resultado, aunque por ahora nadie duda de un ‘sí’ al Estatuto pero sin el consenso suficiente. Y luego a esperar a ver que opina del Estatuto el Tribunal Constitucional, porque los recursos están al caer. Del 90 por ciento de apoyos en Cataluña al inicial proyecto de Estatuto hemos pasado al 49 por ciento del Senado, y aún nos falta la prueba del referéndum, donde PP, ERC y Ciudadanos de Cataluña pedirán el ‘no’ por diferentes motivos.

Y si todo ello constituye un evidente fracaso político de Maragall y del PSC-PSOE, cuyo secretario general, José Montilla, tiene además en Madrid no pocos problemas, el presidente Zapatero no puede escapar de la responsabilidad política de semejante caos político, que además ha servido para abrir un enfrentamiento territorial en España y para debilitar los signos de cohesión e identidad nacional, dando alas a proyectos todavía más soberanistas y desafiantes como los que ETA y Batasuna traen debajo del brazo como propuesta política con la que pretenden pagar su decisión momentánea de dejar de matar, extorsionar y amenazar.

El caso catalán es un precedente bastante claro y eficaz a la hora de prevenir lo que puede ocurrir en el País Vasco, porque la relación contra natura del PSC-PSOE con ERC es poca cosa si nos imaginamos lo que puede pasar con la presunta negociación y pacto del PSE-PSOE y Batasuna en el País Vasco, como lo insinúan los dirigentes de los socialistas vascos, López y Zabaleta, a sabiendas además que allí no existe una fuerza con instintos moderadores como CiU, sino un PNV empeñado en desbordar a Batasuna en sus pretensiones independentistas.

Y al fondo de todo ello, otra vez Zapatero, y su empeño en desplegar su talante con los nacionalistas radicales mientras pone en duda o discusión la nación española, camino de un modelo confederal, que no fue sometido a una reforma constitucional. Y sobre todo camino, de momento en Cataluña, de un gran test electoral en un tiempo difícil en el que su buena suerte parece haber tocado fondo y cuando la euforia de la tregua de ETA se está empezando a tambalear, porque los ciudadanos la empiezan a considerar obligada y no una concesión y porque los etarras no la saben administrar en el seno de un marco democrático y legal. Si ERC —ni Maragall— no estaba preparada para gobernar como ha quedado probado, imaginen la dificultad ETA y Batasuna, con las armas escondidas, intentando adaptarse a la legalidad, sin renuncias previas, y pretendiendo marcar el paso del Estatuto vasco que está por llegar.

El juego malabar de Cataluña
Lorenzo Contreras Estrella Digital 12 Mayo 2006

ERC ha sido expulsada del Govern catalán y el tripartito ha terminado. Por otra parte, Cataluña, tras las votaciones en el Senado, ya tiene su Estatut, formalmente dependiente de su ratificación en un referéndum que va a celebrarse en junio. Se trata de un texto pactado con nocturnidad y alevosía por Zapatero con Artur Mas, el actual líder de CiU. Ese pacto, como bien se sabe, se hizo a espaldas de Maragall en la Moncloa y significó, según los hechos tienden a demostrar, el principio del fin de la carrera política del actual presidente de la Generalitat y líder del PSC. Amarrado hasta ayer como un náufrago a Carod-Rovira, su destino es poco prometedor para sus antiguas ambiciones. Carod se entendió con ETA en Perpiñán y Maragall tuvo que prescindir de él en el Govern tripartito, sin anular, de todos modos, su influencia en la política catalana. El líder de ERC ha sido desde entonces su gran hipoteca. Y para completar su papel ha anunciado que votará en contra del Estatut cuando sea sometido a referéndum, todo ello sin perjuicio, como acaba de ocurrir, de ordenar y practicar la abstención de su grupo en el Senado.

Un auténtico juego malabar: con la abstención hacía posible que el Estatut saliera adelante, y su suerte final como Constitución catalana, disfrazada de reforma estatutaria, se resolvería en la consulta popular de la propia Cataluña. Eso sí, esta vez con la carga del voto negativo de los republicanos. Un voto además exigido por las bases de ERC, que se configura como lo que es: un partido político antisistema que a Maragall ya no le sirve como socio y le obliga a disolver el Parlament y celebrar nuevas elecciones. Pero unas elecciones que, salvo milagro en contra, ganará Artur Mas, con lo cual CiU regresaría al poder de la Generalitat y se restablecería el entendimiento, más o menos convincente, con el PSOE y, por tanto, con el Gobierno de Madrid. Un retorno a los tiempos de Jordi Pujol, aquel Pujol que se repartía un poco el juego del Estado con Felipe González.

Ganaría, por tanto, Artur Mas, pero también Zapatero, el hombre que puede presumir de haber hecho posible, en complicidad con Artur Mas, el nuevo Estatut que Carod-Rovira y ERC prometen repudiar en referéndum. Por necesidades del guión político e ideológico, el PP de Mariano Rajoy, y en el caso catalán también de Josep Piqué, emitirán el mismo voto que los republicanos, aunque su signo sea opuesto. Es una situación venidera que por la semejanza no hace feliz a Rajoy y todavía menos a Piqué.

CiU habría de gobernar con el apoyo del PSC. Pero, ¿qué ocurrirá con Maragall? Su papel en la nueva escenificación política que se perfila no podrá ser más desairado. Hay quienes sospechan en los ambientes de opinión que el todavía presidente de la Generalitat no se presentará a las nuevas elecciones, bien por propia iniciativa, bien porque su partido, el PSC, le forzará a no hacerlo.

Las elecciones de octubre darán, si la lógica política funciona, un giro a la situación catalana. El nacionalismo rampante no va a desaparecer porque entre ERC y CiU sólo existen diferencias tonales, y el PSC, con Maragall a bordo o arrojado por la borda, difícilmente perderá la carga nacionalista que lleva en sus bodegas.

Los que tuvieron que negociar ya lo hicieron en secreto y, como se dijo, con nocturnidad y alevosía. El presidente del Parlament, el señor Benach, en su entrevista con el Rey para cumplir con el protocolo antes de acceder al cargo, emitió un comentario que resultó profético, sólo que a la inversa de los afanes del autor. Benach le dijo al monarca: “Hablando se entiende la gente”. Lo que no sospechaba es que los interlocutores iban a ser precisamente Zapatero y Artur Mas, es decir, los menos apropiados, en principio, para sus intereses.

A la sociedad española "se la suda" y Zapatero se aprovecha
Antonio Jiménez elsemanaldigital 12 Mayo 2006

Mientras la sociedad siga narcotizada, adormilada, "acarajotada", nada será relevante, sorprendente, asombroso ni suficientemente escandaloso como para movilizarse.

Hace tiempo que Juan Manuel de Prada me advirtió en una entrevista sobre la decadencia de una sociedad, la española, con la que Zapatero ha sintonizado a la perfección. El inquilino de la Moncloa no hace mas que aprovecharse de un clima dominado por la banalidad y el aguachirle en el que chapotea el personal sin importarle la pérdida de conceptos de orden moral y social. En la España de Zapatero el derecho se desdibuja hasta el extremo de convertirse en una sustancia maleable que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, mientras el relativismo campa a sus anchas. Y de eso se beneficia el presidente del Gobierno sin esfuerzo alguno, porque en fondo y forma representa la síntesis de ese estado social.

Qué más le da a él, si a la ciudadanía "se la suda", impulsar un Estatuto como el Catalán que se ha aprobado sin el consenso necesario e imprescindible y con menos del 50% de los votos del Senado, aunque eso contraríe y cuestione sus propias declaraciones y convicciones. Mírenlo cómo sonríe escoltado por Artur Mas y las dos rémoras, Maragall y Saura, de un desgobierno de fracasados como el que sufren los catalanes desde hace casi tres años, tras perpetrarse en el Senado el penúltimo acto de una obra inconstitucional que ni siquiera ha conseguido el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya. Los independentistas, en otro ejercicio de incoherencia y de cara dura granítica y berroqueña, se abstuvieron en la Cámara Alta ante el mismo texto que van a rechazar con un "no" en el referéndum. En manos de estos políticos volátiles y sectarios ha estado hasta ahora la gobernabilidad de Cataluña y de España por el interés y la condescendencia de un Zapatero que tiene como único objetivo mantenerse y perpetuarse en el poder.

Y así continuará, con sonrisa y talante, de triunfo en triunfo hasta la derrota final, mientras la sociedad siga instalada en la ensoñación de los puentes, las vacaciones y las gambas como "saxofones" de las que habla mi admirado Antonio Burgos.

Consecuencias del Estatut y el pacto con ETA: Zapatero cambia a Carod por Otegi
Federico Quevedo El Confidencial 12 Mayo 2006

Siempre he creído que Rodríguez sería capaz de vender a cualquiera si lo necesitaba para perpetuarse en el poder. Lo que ha ocurrido en Cataluña con el Estatut y el Tripartito o Tripartido es una evidencia de lo que digo, además de un esperpento que los ciudadanos de Cataluña deberían castigar como se merece. Lo que está pasando allí es de una perplejidad tendente a la desmesura. ¡Sólo hace unos días que Maragall cambiaba su Gobierno, y vuelve a acometer una remodelación para sacar del mismo a los consejeros del ERC! En cualquier otro país, un presidente de Gobierno habría dimitido, se le habría planteado una moción de censura, tendría a la gente en la calle pidiendo que se fuera... pero esto es España, aunque le pese a Cataluña, que también en eso somos todos iguales y tragamos carros y carretas, comulgamos con ruedas de molino y nos dejamos llevar por la calle de la tragicomedia nacional. ¡Oiga usted, caballero! ¡Escuche, bella dama! ¿No ven lo que está ocurriendo? ¿Cómo pueden asistir pasmados a este espectáculo de república bananera sin torcer el gesto? Si los ciudadanos de Cataluña tuvieran un mínimo de sentido común y de vergüenza, el próximo día 18 de junio deberían acudir en masa a votar ‘no’ al Estatuto y decirle a Maragall y a Rodríguez: “¡Metéroslo por donde os quepa!”.

Porque esto ya no es una cuestión de si se está o no de acuerdo con que Cataluña sea una nación, o con que sólo se hable catalán y se prohíba el castellano, o con que se intervenga en la vida privada de la gente hasta extremos insospechados, o con que se institucionalice la insolidaridad territorial, o con que se estrechen los espacios de libertad, o con que se abogue por un sistema confederal y republicano, etcétera, etcétera. No, esto es una cuestión de dignidad social: no se puede permitir que a los votantes y a los ciudadanos en general se les tome el pelo de esta manera, se insulte su inteligencia y se les aboque a dos periodos electorales casi consecutivos por el capricho de unos políticos irresponsables e inmaduros. Y se les engañe. Porque de esto se trata. La imagen que se ha transmitido desde que Rodríguez pactara el estatuto el pasado 21 de enero con Artur Mas es la de que el Gobierno cambiaba de socios, dejaba atrás a ERC y se echaba en los brazos de CiU y, de alguna manera, es cierto, pero solo como escaparate, solo como fachada... porque la realidad es que Rodríguez ha cambiado de socio, si, pero no ha cambiado a ERC por CiU, sino por Batasuna. No ha cambiado a Carod por Mas, sino por Otegi, y para CiU tendrá consecuencias a medio plazo –a corto puede hasta que ganen las elecciones- el aparecer identificados con quienes han estrechado la mano de la pandilla de canallas y sus secuaces.

Rodríguez ha vendido a Carod y Carod sabe, además, que no le sirve de nada saber lo que sabe porque desde su encuentro con ETA en Perpignan cualquier cosa que diga puede tener para él fatales consecuencias, así que no tienen más remedio él y su partido que apechugar con lo que hay, porque han servido de excusa, de cebo, de primer plato en el menú que ETA y Rodríguez nos tienen preparados y en el que necesitaba un Estatuto con el reconocimiento de Cataluña como nación para que la pandilla de canallas diera los pasos que le habían prometido al presidente del Gobierno. Ya lo dice la batasuna Goirizelaia, que el PSOE acepta el concepto de Euskal Herría como nación, y supongo que ahora que son tan buenos y que Pepe Blanco les aprecia tanto, lo que digan será para tenerlo en cuenta. Rodríguez consiguió su primer objetivo de esta legislatura, el Estatuto catalán, y para llevarlo a cabo utilizó y manejó a su antojo a Carod y al propio Maragall –esto último clama al cielo, teniendo en cuenta que Rodríguez le debe al político catalán, al que ha prejubilado contra su voluntad, su ascenso al poder- hasta conseguir el objetivo que se había pactado con la pandilla de canallas: reconocida a Cataluña como nación, ¿qué impedimento hay para reconocer también el mismo estatuto al País Vasco y Navarra? Le está bien empleado, con todo, al político independentista: el que juega con fuego, se quema, y Carod jugó con el fuego del antidemocrático Pacto del Tinell y la alianza con ETA y ha salido trasquilado.

Y ahora nos enfrentamos a la peor de nuestras pesadillas: los catalanes tendrán que sufrir un Estatuto –salvo que lo rechacen- que merma sus libertades y ataca frontalmente sus derechos individuales, y todos los españoles se ven inmersos en la espiral de mentiras y de engaños que esta llevando a ETA a conseguir sus anhelados objetivos de la mano de Rodríguez. Todo es trampa, engaño y manipulación. No hay tregua que valga ni ETA tiene previsto abandonar las armas. Hace unas semanas les contaba como la izquierda abertzale estaba poniendo en marcha Euskal Herria Ta Askatasuna, EHTA, y hoy puedo decirles que en su página web han introducido inquietantes mensajes en euskera y en castellano. Mensajes en los que clama por la independencia de Euskal Herria y en los que afirma que ETA no se ha rendido: “Hemos utilizado muchos medios, armas que han servido en cada situación y podrán seguir siendo utilizadas cuando las circunstancias lo requieran. No hay tregua en las luchas de liberación. ¿Quién cree que ETA se ha rendido?”. Para esto ha servido el Estatuto de Rodríguez, para esto y para dirigirnos sin remisión alguna hacia el fin del modelo de Estado que nos dimos en la Transición. Se acabaron los consensos, enterremos la Constitución y preparémonos para la Tercera República Confederal de España. Y a mí lo de la República me da igual, pero solo unidos conseguiremos que la nuestra sea una gran nación de ciudadanos libres e iguales en derechos.

¡Qué se va a rendir la pandilla de canallas! Ni rendirse, ni dejar las armas, ni renunciar a sus objetivos. Por eso es importante que mañana, en la Asamblea de la AVT, no salga adelante la candidatura-trampa de Pablo Broseta. Lo siento por él si es verdad que nada tiene que ver con Rubalcaba y con el Gobierno, pero el solo hecho de que al Gobierno le pueda interesar acabar con Alcaraz –que no es santo de mi devoción- para tener a las víctimas entregadas a sus planes es más que suficiente para que el órdago de Broseta se quede en nada y las cosas sigan como están. La memoria de las víctimas es imprescindible para que el Gobierno se ande con pies de plomo en sus movimientos. Imprescindible y necesaria, como lo es la batalla que están dando mujeres como María, Rosa y Gotzone, como lo es la mirada entristecida de todos aquellos que han visto caer a sus seres queridos bajo la zarpa de la bestia. Consumada la afrenta del Estatut al Estado de Derecho y la Constitución, el siguiente paso es la claudicación ante ETA y la asunción de sus objetivos por parte de un Partido Socialista entregado a la causa de la izquierda revolucionaria y marxista. Y si para ese plan era necesario deshacerse de Maragall, a Rodríguez no le ha temblado la mano. No le tiembla nunca, ni le temblará cuando se la estreche a Arnaldo Otegi en las escaleras de La Moncloa.

EL FIN DEL TRIPARTITO
Editorial minutodigital 12 Mayo 2006

Sería una magnifica noticia la caída de este aciago tripartito, si no fuese porque ERC va a ser sustituida por CiU. Las patas que sostienen el banco desde el cual el PSOE se ha aupado para romper España, podrán cambiar, pero la “plataforma” sigue siendo la misma.

La crisis desatada por ERC sin duda pone un palo en los radios de la rueda de demolición puesta en marcha por Zapatero, dada la cosecha adicional de negativas al estatuto que se sumaran a los votantes del PP y a los muchos descontentos de la izquierda en Cataluña. El triunfo del modelo del estatuto catalán es fundamental como formula a imitar en todas las autonomías, de manera que cumplido el trámite del referéndum local, poco le importa al PSOE convocar nuevas elecciones autonómicas, si ya ha conseguido abrir brecha y además las previsiones son la de formar nuevamente gobierno, con unos u otros. Lo importante es que el estatuto salga adelante, con ERC o con CiU, pero adelante.

Del éxito del estatuto depende todo el edificio que quiere levantar Zapatero, un edificio que derriba todo lo construido por los españoles durante estos últimos 75 años y que escoge las vigas quemadas de la II República para apuntalar un nuevo estado a imagen y semejanza de aquel régimen que terminó con la Restauración. La izquierda ha dado por finalizada a beneficio de inventario la Transición y se considera preparada para inaugurar una nueva etapa histórica para España, o mejor dicho contra España. Una derecha oficial atónita apenas empieza a despertar de su ingenua siesta. Una derecha que creyó que con su deliberada rendición moral y cultural a la izquierda que se reinstalaba en la España del post franquismo, conseguía eliminar el rencor y el ánimo de revancha de los vencidos. Nunca la izquierda se tomó aquel acto de incauto abandono de la defensa de principios, valores y verdad histórica como un acto de generosidad, sino como un acto de debilidad y de complejo, que ha sabido explotar hasta el día de hoy.

Por ello nos encontramos con este panorama desolador en el que está resultando tan fácil desmoronar el estado surgido de la Transición, una lección que buena parte de la derecha no acaba de comprender, perdida en cálculos electoralistas. Que Maragall se presente o no a la reelección, qué nos importa, lo importante sucederá el próximo 18 de junio, una consulta popular, que al igual que las elecciones municipales del 31 puede servir de disculpa para justificar un ilegal cambio de régimen.

Patriotismo descremado, bajo en calorías
José Javier Esparza elsemanaldigital 12 Mayo 2006

Hay que alegrarse del éxito de crítica y público que está cosechando la plataforma Ciutadans per Catalunya. En una vida pública como la catalana, tan aherrojada, tiene mucho mérito lanzarse al ruedo contra el asfixiante nacionalismo local. Lo que resulta llamativo es que el principal apoyo de este grupo sea la (exigua) derecha mediática. A juzgar por estos medios, la Plataforma sería una sana erupción del mejor patriotismo español contra la hidra separatista. Y, en efecto, el discurso de la Plataforma no puede ser más nítidamente antiseparatista; sin embargo, ¿puede definirse lo suyo como "patriotismo español"?

En todo esto hay una confusión que conviene disolver. Como los nacionalismos periféricos se nos han presentado en forma invasiva y agobiante, con ánimo de regular hasta las etiquetas de la ropa interior, el desafío separatista se está confundiendo con un desafío a la libertad. Y es verdad que ambos desafíos concurren simultáneamente, pero hay que subrayar que ocupan planos distintos. La salvaguarda de los derechos individuales –por ejemplo, que yo pueda rotular el nombre de mi negocio en la lengua que me dé la gana- es una guerra, y la defensa de la unidad nacional –por ejemplo, que no haya más "realidad nacional" que España- es otra guerra distinta. La Plataforma está alineada sin sombra de duda con las libertades públicas, pero su discurso lo mismo podría servir para la nación española que para la francesa… o para una nación catalana respetuosa con la libertad de los individuos. Porque, en efecto, si nuestros nacionalismos no fueran tan opresivos, ¿habría nacido esa Plataforma?

Al fondo hay un problema de tipo filosófico-político. Los medios que se han atribuido el monopolio del patriotismo están subordinando la idea de España a una determinada interpretación de la democracia; una interpretación que se reduce al molde del individualismo liberal y en la que provoca urticaria cualquier cosa que suene a comunidad, a sentimiento colectivo, a pertenencia. Ahora bien, ¿qué es el patriotismo sino un sentimiento colectivo, de comunidad, de pertenencia? Sin una dimensión comunitaria, el patriotismo puede servir para pasar por "políticamente correcto", pero será un patriotismo descremado, bajo en calorías.

Lo que necesitamos es otra cosa. Precisamente el gran pecado de la España constitucional ha sido su incapacidad para construir un patriotismo adaptado a las instituciones democráticas y, viceversa, para edificar una democracia que no se manifieste como abominación del patriotismo. Nuestro país no ha sido capaz de conjugar las libertades individuales y la descentralización del Estado, que son las señas de la Constitución de 1978, con un mínimo sentimiento comunitario que permita a la gente reconocerse en su propio país. El resultado de esa carencia, treinta años después, lo tenemos a la vista: surgen "realidades nacionales" por todas partes mientras que declararse "patriota español" se convierte en algo sospechoso. Tan sospechoso que nadie osa dar el paso crucial: pensar democracia, comunidad y patria al mismo tiempo.

España neurótica.

El PS (Nacional–Socialista en Cataluña; Sucursalista en España), el PP (Partido de Payasadas) y Ciutadans de Catalunya
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 12 Mayo 2006

El PSC, después de hacer pujolismo desde la oposición durante 23 años, ha seguido haciéndolo durante su primera etapa de gobierno en la Generalidad, para escenificar con su nuevo acuerdo con Convergencia su vuelta directa al redil nacionalista, de donde nunca ha salido.

El “partido” de unos chicos finos de la oligarquía nacionalista catalana (Reventós, Pallach, Maragall...), que consiguieron que los socialistas “españoles” les entregaran a sus votantes en Cataluña para hacer “nacionalismo catalán” con ellos, cumple así otro de sus objetivos: la traición continua a la lengua de sus electores y la consolidación en España de una “asimetría en favor de Cataluña” a través del Partido Sucursalista Obediente del Estatut (PSOE).

Mientras tanto, el PP, que no ha querido sacar a la calle a muchos millones de demócratas e igualitarios que le habrían seguido en toda España, en contra del “Estatut” discriminador que blinda al rico y perjudica al pobre, continúa con sus inoperantes payasadas: firmas inútiles, difíciles de conseguir y escasas con respecto a lo que podría haberse obtenido manifestándose en la calle... payasadas de Martínez Pujalte, payasadas con esposas de juguete en la Asamblea de Madrid...
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EN MADRID, AMB CATALUNYA I ELS SEUS CIUTADANS

MARTES, 9 de mayo, 20 horas, Teatro Reina Victoria: “Ciutadans de Catalunya” presenta la realidad de una sociedad plural, abierta, libre, dialogante, racional...

Una sociedad de ciudadanos, tal y como son, que quieren a estas alturas del siglo XXI que los gobiernos y las instituciones estén al servicio de quienes los pagan: los ciudadanos concretos a quienes aquéllos deberían supeditarse, admitiendo la pluralidad real de la ciudadanía que sostiene económicamente el tinglado de las autoridades.

Miércoles, 10 de mayo, a la misma hora, Teatro del Senado, también en Madrid: “la classe política de Catalunya”, dueña única de los dineros que extrae a sus “ciutadans”, completa su curiosa balanza fiscal con la comedia de las mentiras: impone a sus súbditos la obligación de ser uniformes, cerrados, obedientes, monologantes, mitológicos...

El “Estatut” que miente de principio a fin, porque así lo quiere la oligarquía política, ya ha sido politilegalizado, aunque todos sepan que es una mentira legalizada por un par de caudillos y por sus huestes de comensales que no quieren perderse el condumio que extraen impositivamente a los “ciutadans”, de Catalunya unos y los demás a los de las provincias que les eligieron... Lo cual también supone otra curiosa balanza fiscal, propia de las dictaduras aunque sean pluripartidarias: impuestos reales frente a mentiras legales.

Porque saberlo, que el “Estatut” miente, lo saben todos: No es cierto que "el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña" sea uniforme; no es cierto que los ciudadanos de Catalunya tengan sólo una lengua propia (aunque sí sea la única propia de la oligarquía mentirosa); no es cierto que haya “quedado limpio como una patena” (al contrario, ahora es más inconstitucional que antes porque redactando que la mentira la impone “el Parlamento de Cataluña”, se admite un ilegal acto de soberanía previa, además de falaz); no es cierto que el artículo 2 de la Constitución diga lo que le hace decir el “Falsatuto”, sino que en la misma -aunque omitida- línea constitucional sí figura exactamente todo lo contrario...

Esto es lo que hay, porque el resto del Falsatuto o Fachatuto es otro prodigio de dislates y aún sólo hemos comentado el Preámbulo: ya no existe Constitución, ya no existe legalidad, sólo capricho verticalista de la camarilla de caudillos gobernantes, y muchos comederos... Muchos comederos, para que Guerra, Leguina, Bono, Ibarra... sigan practicando su oficio de devorar el presupuesto público, mientras votan y comentan por lo bajo la falsía que están perpetrando.

Como todos los demás, socialistas de cada provincia, Izquierda Unida, líderes y cuadros sindicales (que también lo saben y que será perjudicial para la solidaridad entre los trabajadores), pero callan todos: tienen que seguir devorando el presupuesto directamente, unos; y los otros a través de las subvenciones que les permitan seguir viviendo tan ricamente, a costa de los impuestos de los trabajadores... ¡Curiosas balanzas fiscales la de todos estos oligárquicos líderes verticales!

“Ciutadans de Catalunya” se presentó con sus argumentos racionales, pura realidad catalana frente a la “virtualidad catalana” de unos cuantos que pisan alfombras y se apuñalan por sillones.

En Madrid, amb els ciutadans de Madrid, al costat del cor de Madrid, prop de la Porta del Sol, amb Catalunya i el seus Ciutadans, yo, sin ser de un lugar ni del otro, sino de la Castilla destruida, devastada y despoblada por el anterior verticalismo, cuando la oligarquía que mandaba era la misma, y aventada, descuartizada y troceada como una res muerta por el vigente, estuve con ellos, frente a la tragedia que ahora va a empezar, frente a tanta mentira del nacional–socialismo de la oligocracia catalana que, como dueña del dinero suyo y del que les extrae, hará con sus súbditos lo que quiera, y ante la que sólo cabe un antídoto que les devuelva de sus delirios y de sus mitologías virtuales...

El antídoto de la realidad real de la ciudadanía que no quiere someterse al fascismo uno, monoidentitario y verticalista, sino que proclama esta otra realidad, la verdadera, la posible: ¡Visca la Catalunya plural!

www.democracia-real.org

“Monchito” Broseta
Fernando Berlanga minutodigital 12 Mayo 2006

Apareció el muñeco de Rubalcaba. Mañana, en la asamblea de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, “Monchito” Broseta disputará la presidencia a Francisco José Alcaráz. Es el candidato del Gobierno para desactivar ese molesto frente de oposición a la miserable política antiterrorista zapateril y la ocultación de la verdad del 11-M que es la AVT.

Tiene gracia porque el Monchito de Rubalcaba, cuando se descubrió el pastel, le dijo al propio Alcaráz que él no estaba detrás de ningún movimiento extraño. Es más, que ni se le había pasado por la cabeza presentarse como candidato a la presidencia de la asociación. Pero la mano que mece la cuna debió llamar y ayer donde dije digo digo Diego; anunció a los medios su candidatura. Con semejante tarjeta de presentación, aseguró presentarse para “despolitizar la AVT y lograr el consenso y unión de todas las asociaciones de víctimas para ser interlocutores básicos en el proceso abierto tras el alto el fuego de ETA”. Probablemente esto se lo escribieron en Producciones Rubalcaba.

Mañana las víctimas deciden. Y lo hacen también por muchos españoles de bien que estamos en contra de la rendición del Estado de Derecho ante unos criminales y que, por otro lado, queremos saber la verdad del 11-M, origen de toda la bazofia institucional a la que asistimos. Si Monchito gana - sólo posible gracias a la pereza de los miembros de la asociación -, probablemente asistamos a un fractura de la AVT porque dudo mucho que un amplio sector de las víctimas acepte convertirse en una Pilar Majon sin más.

IDENTIDAD
El Caballo de Troya
Manuel Canduela minutodigital 12 Mayo 2006

Cuantas veces en esta vida lo que nos conviene tiene sabor amargo, como un aceite de ricino. Y cuantas veces lo malo, lo letal, viene disfrazadazo de regalo, como un caramelo envenenado.

Así, como un regalo se van a tomar miles, quizás millones de Españoles, el anuncio del alto el fuego emitido por ETA. Nada importarán ya la injusticia, ni la extorsión, ni los miles de asesinados, entre ellos niños más que inocentes, ni los mutilados, ni los secuestrados, nada importarán los miles de vascos en el exilio aterrorizados por el poder separatista del tandem PNV-ETA.

Pero el daño hecho, ya no por la banda si no por nuestra cobardía será irreparable. Si esta es la democracia que nos ofrecen a mi no me quedan ya dudas, le aconsejo, amigo lector, que si puede, se monte su propio grupo armado, para defenderse o bien para presionar al gobierno de turno porque aquí, la ley y los votos, se los pasan por el forro de los...

Pero ya no sólo el brutal daño efectuado al estado de derecho es lo que debe preocuparnos, si no que debe atemorizarnos, aún más, el daño hecho a la nación. Porque una verdadera democracia es importante pero si nos faltase, siempre podríamos luchar por ella, siempre que estuviésemos cohesionados, que siguiésemos existiendo como nación y compartiendo un destino e intereses comunes.

El PSOE inequívocamente esta negociando con ETA, al tiempo que aceptaba el paulatino desguace de la nación española con el reconocimiento explicito de la "nación" catalana, amenazaba con meter en la cárcel al cobardón de Otegui si no entraba en el redil. Porque señores, esa es la cuestión, ningún gobierno democrático ha pretendido acabar con ETA si no tan solo que entren en su redil. De lo contrario que alguien me explique por qué si según los expertos de la lucha antiterrorista, a la ilegalizada Batasuna sólo le quedan unos 70 terroristas en libertad y se mueven con un exiguo presupuesto de dos millones de euros, no se le aplasta de una vez. No sólo con la potencia económica de nuestro estado si no con los miles de efectivos policiales y militares con los que contamos, amen de armados con toda la razón del mundo. Porque no interesa y punto.

Si no estamos preparados para hacer frente a ETA en estas condiciones más vale que desparezcamos de la faz de la Tierra porque no estamos capacitados para defender lo que es nuestro. ¿Sabemos hacia que mundo caminamos? No es por ser aguafiestas pero cualquier mafia internacional de tres al cuarto maneja más fondos y efectivos que la menguada ETA y ¿Que haremos cuando el terrorismo islámico sea endémico en la federación de republicas Ibéricas?

En pocos años la inmigración masiva, de no ser contenida, barrerá toda identidad regional en nuestro país, esto no parece preocupar a los farsantes de Batasuna que convocan manifestaciones conjuntas con los inmigrantes pero quieren expulsar a todo español del País Vasco. El terrorismo islámico crecerá irremisiblemente con forme crezca la población musulmana y estos detestan tanto a la cultura vasca como a la catalana. La deslocación aumenta y conforme más divididos estemos a la hora de negociar con las multinacionales, mas aumentará. Para ellos seremos meros "consumidores"como tanto le gusta llamarnos al señor Rajoy, incapaces de imponerles condiciones pero no de fagocitar sus productos. La invasión de productos chinos no deja esperanza alguna para nuestra economía salvo una, que seamos lo suficientemente fuertes como estado para imponer condiciones y medidas de protección, algo irrisorio estando divididos en nacioncitas que no importan a nadie ni tienen peso específico alguno en el mundo. La sequía que parece agravarse día a día necesita de la solidaridad nacional para ser combatida, de lo contrario amenaza con dejar desérticas amplias zonas del sur de España. Algo que no importará a nuestro amigo Mohamed VI que se sentirá como en casa el día que sus colonos proclamen las tierras del Alandalus como territorio marroquí, algo que el Istiqlal, partido nacionalista que gobierna Marruecos tiene en su programa ideológico.

¿ No les parece un futuro nada halagüeño? ¿No creen que sería el momento de estar más unidos que nunca?

No me canso de repetirlo, el País Vasco y Cataluña, llevan dos mil años en Hispania, quinientos años en el estado Español y siguen siendo Cataluña y el País Vasco. Con elementos étnicos y culturales que perviven desde tiempos remotos. Pero bastaran 50 años tras la desaparición de España para que todos caigamos como fichas de dominó. Cincuenta años de globalización, cincuenta años más de inmigración masiva para que a única alternativa que nos quede a ser una colonia de Rabat sea ser una colonia de Washington y todo ello gracias a los separatistas, a los marxistas y a la miopía y cobardía de nuestra derecha.

Todo puede parecer a veces muy bonito, la paz, la tregua, la multiculturalidad, la alianza de civilizaciones, un mundo sin puertas, sin fronteras, como un colosal y hermoso caballo tallado en madera, realizado para enaltecer nuestra gloria y vanidad, tan bello que ni el mismo Poseidón osaría despreciarlo...

¿Qué se entiende por catalonófobo?
Felipe Cantos Periodista Digital 12 Mayo 2006

Nada hay más peligroso que una idea cuando no se tiene más que una. Emile Chartier Alain

Desde la tristeza que provoca lo que se puede observar desde el magnífico mirador que permite a un español, residente en el corazón de la Europa Comunitaria desde hace más de dos décadas, y reflexionar sobre lo que está sucediendo en España desde hace algo más de dos años, un catalonófobo es:

Todo aquel que teniendo una clara idea de la historia de España, incluida Cataluña, se empeña en cuestionar y no tomar en serio esa bazofia histórica que pretenden vender los nacionalistas.

Todo aquel que no estando de acuerdo con sus ideas discrepa de ellas, y de los métodos que emplean para imponerlas.

Todo aquel que perteneciendo a generaciones posteriores a nuestra “famosa” y “trasnochada” contienda nacional, aparentemente superada, y no teniendo, en pos de una verdadera paz, el menor interés por el bando en el que luchó su abuelo, no logra entender el revanchismo y el odio nuevamente exhibido por los nacionalistas (con el beneplácito de los socialistas) poniendo en peligro la tranquilidad de España.

Todo aquel que, con todos los respetos para la identidad catalana, no tolera, ni admitirá jamás ninguna clase de superioridad por parte de esta comunidad, en relación con el resto de las comunidades españolas.

Todo aquel que ponga en tela de juicio la inteligencia y las intenciones de los nacionalistas cuando, lejos de ofrecer a sus ciudadanos amplitud de miras en todos los terrenos: culturales, lingüísticos, filosóficos, económicos, etc.; se dedican a mirarse el ombligo y pretenden que los ciudadanos de Cataluña regresen a las cortas posibilidades de la tribu.

Todo aquel que habiendo escuchado por boca de simpatizantes de los nacionalistas catalanes sandeces como las que a continuación leerá, se limite a mirarlos con tristeza y ofrecerles una sonrisa de misericordia y paciencia: “No sé bien por qué, pero en mis últimos viajes a Turquía y Marruecos me he sentido más identificado, más en casa que en España”.

Todo aquel que ponga en tela de juicio la honradez de los nacionalistas catalanes. De manera especial aquellos que siendo conocedores de las “aventuras” del Ministro de Industria, el bachiller Montilla, sienten cierta repugnancia de las prácticas mafiosas con las que habitualmente operan. Entre otras: Opas para su beneficio particular y el de sus amigos.

Todo aquel que ponga en tela de juicio el nivel intelectual de la mayoría de los dirigentes nacionalistas, para llevar a cabo grandes cambios en la sociedad catalana, a la que pertenecen.

Todo aquel que, harto de escuchar las ofensas constantes de los nacionalistas catalanes contra su sentimiento de español, se manifieste ofendido, e incluso dolido en lo más profundo por el trato recibido.

Todo aquel que no acepte, por sentido común y uso de su inteligencia, que se pueda hablar de nacionalista catalán y no pueda hacerse de nacionalista español.

En síntesis:

Todo aquel que se resista a que los catalanes, nacionalistas, le nombre socio de honor del CCI, más conocido como “Club de los Cretinos Integrales”.

Felipe Cantos, escritor.

Esquerra Republicana, expulsada
Ignacio Soria Aldavero. Soria Cartas al Director ABC 12 Mayo 2006

Finalmente, Esquerra Republicana de Catalunya ha sido expulsada del tripartito catalán. Tarde ha llegado esta decisión, quizás porque a Zapatero le interesaba contar con la ayuda de un grupo radical para llevar a cabo sus desaguisados políticos, que, por cierto, hemos tenido que pagar los españoles. Ahora sólo podemos esperar que esa expulsión se haga también efectiva con Rovira en el Congreso de los Diputados; si el presidente Zapatero hubiera mandado ya echar a ERC, los castellanos y leoneses nos habríamos evitado, por ejemplo, la humillación de ver cómo nos robaban el Archivo General de la Guerra Civil, ubicado en Salamanca; nos habríamos evitado el tener un presidente de Gobierno a las órdenes de un hombre que se marchó a Perpiñán a decirle a ETA dónde atentar y dónde no; nos abríamos evitado la burla hacia los católicos protagonizada, en Tierra Santa, por Rovira y Pascual Maragall, que en el fondo son tal para cual; nos habríamos evitado un Estatuto que ha creado una situación social nunca vivida en España y que daba risa a nuestros socios europeos; nos habríamos evitado, en definitiva, un circo, lleno de payasos, pero con poder, que es lo realmente peligroso.

Ayer ABC daba como titular un nuevo sobresalto a los lectores, con la noticia de que un consejero de ERC había colocado, no hace mucho, dos artefactos explosivos durante su estancia en un grupo terrorista. Tal vez Zapatero ha aprovechado esta información para hacer efectiva, por boca de Maragall, la expulsión de ERC del tripartito catalán.

A raíz de esta expulsión, Rovira ya ha amenazado con quitar el apoyo al Gobierno de la Nación. Señor Zapatero, de producirse, eso no sería una amenaza, sería una bendición; lo que sí sigue siendo una amenaza es que el presidente de todos los españoles no sepa hacia dónde nos lleva.

El calvario comenzó en Perpiñán
ERC llevó a Maragall a la presidencia de la Generalitat y ERC ha provocado la ruptura del tripartito y el anuncio de un adelanto electoral. Entre medio, dos años y medio de crisis que han impedido al Gobierno catalán levantar cabeza
MARÍA ANTONIA PRIETO ABC 12 Mayo 2006

BARCELONA. Los 29 meses de gobierno de Maragall le han dado un nuevo sentido a aquel dicho que reza «lo que mal empieza, mal acaba». Han sido 870 días plagados de deslealtades y enfrentamientos, de desacuerdos sobre la acción de gobierno y de salidas de tono que, de no haber haber tenido las consecuencias que tuvieron -el sector del cava catalán todavía se resiente-, podrían calificarse de surrealistas.

El 14 de diciembre de 2003, PSC, ERC e ICV firmaban el Pacto del Tinell. Dos días después, el socialista Pasqual Maragall era investido presidente de la Generalitat, y de inmediato, el tripartito empieza a revelar los primeros síntomas de debilidad y falta de liderazgo. El 26 de enero de 2004, ABC desvela los entresijos de una reunión entre el entonces consejero jefe de Maragall, Josep Lluís Carod-Rovira, con la cúpula de ETA en Perpiñán. La noticia de aquel encuentro descoloca al candidato del PSOE a la presidencia de la Generalitat, José Luis Rodríguez Zapatero, que, a dos meses de las generales, ve cuestionada su política antiterrorista.

Madrid 2012 y el boicot al cava
El 18 de febrero ETA anuncia una tregua exclusiva para Cataluña. Maragall se ve obligado, esta vez sí, a cesar a Carod. El tripartito toca fondo, acosado por sus carencias y por la presión ejercida por el PP. La acción de gobierno se paraliza. Llega entonces, inesperada, la victoria de Zapatero en las elecciones generales del mes de marzo. La llegada del líder del PSOE a la Moncloa no proporcionó un balón de oxígeno al tripartito; le proporcionó el aliento para seguir viviendo.

Carod, autoproclamado «arquitecto» del tripartito, hace de la necesidad virtud y decide aprovechar su recién adquirida libertad para reforzar su perfil. No obstante, con Zapatero instalado en el poder, ya no resulta tan molesto para el PSC, envanecido por el buen resultado conseguido en las elecciones europeas de junio de 2004.

En noviembre, Maragall vuelve a demostrar que su capacidad para complicarle la vida a Zapatero es ilimitada. El «president» amenaza al Gobierno con llevar a los tribunales la traducción de la Constitución Europea al catalán y al valenciano. Cuando, unas horas después, se da cuenta del alcance de su desafío, da marcha atrás.

Zapatero recibe en secreto a Carod el 10 de noviembre. Aquella reunión significa el comienzo de un «noviazgo» que se prolongó hasta el pasado mes de enero, cuando el líder del PSOE pacta con Artur Mas el nuevo Estatuto catalán.

Esa sintonía entre Carod y Zapatero no evitaría una nueva crisis. Tal vez la más dramática, puesto que algunos sectores de la economía catalana -especialmente el del cava-todavía paga las consecuencias. El 26 de noviembre de 2004, y como respuesta a la postura del Gobierno en contra del reconocimiento internacional de la Federación Catalana de Patinaje, el líder de ERC llama a boicotear la candidatura olímpica de Madrid 2012.

El Carmel y la crisis del 3%
La última salida de tono de Carod -esta vez en connivencia con Maragall- se produjo en el transcurso de un viaje oficial a Israel, cuando el líder republicano se fotografío con una corona de espinas.

El tripartito vivió uno de sus peores momentos a principios de 2005, con la «crisis del 3 por ciento». Lo que comenzó con el hundimiento del túnel del Carmel -que obligó a desalojar a 1.200 vecinos-, acabó con la presentación de una querella (posteriormente retirada), por parte de Artur Mas, por injurias contra Maragall por insinuar que CiU cobraba comisiones en la adjudicación de obra pública. El PP presenta una moción de censura que retira antes de ser votada.

Las últimas semanas constituyen una acumulación de desatinos. El 25 de marzo trasciende el envío de cartas firmadas por el republicano Xavier Vendrell a trabajadores de la Generalitat reclamándoles una parte de su sueldo para ERC. Sólo un mes después, Maragall decide remodelar su gobierno y ERC le obliga a designar a Vendrell consejero de Gobernación. El resto ya es historia: el 5 de mayo la dirección de ERC, forzada por sus bases, decide pedir el «no» al Estatuto, provocando la ruptura del tripartito y forzando un adelanto electoral.

Movimiento cívico
CIUDADANOS DE BALEARES SE OPONEN A LA UTILIZACIÓN DEL DOMINIO CATALANISTA .CAT EN SU REGIÓN
Minuto Digital 12 Mayo 2006

El Círculo Balear ha puesto en marcha una recogida de firmas a través de Internet para exigir al Parlament Balear que renuncie a utilizar el dominio catalanista .cat.

En su web www.circulobalear.com también se pueden consultar varios informes que demuestran los vínculos de grupos independentistas radicales con la Fundació PuntCAT que ha promovido este dominio.

El colectivo ofrece la posibilidad de rellenar un cuestionario, mediante el sistema de firma electrónica, para reclamar al Parlament, como Cámara de representación de todos los ciudadanos de Baleares, que rechace definitivamente el dominio independentista catalán .cat, ya que es una "traición" al pueblo de Baleares que no comparte los postulados nacionalistas.

Según se puede leer en la web de Círculo Balear "las fantasías de los Països Catalans no se pueden tolerar porque suponen la separación de España, con un afán de expansionismo que afecta directamente a Baleares y a Valencia, precisamente en un momento en el que habría que dar una respuesta basada en los valores y la firmeza, porque se está cuestionando la unidad de España."

El Círculo Balear mantendrá durante al menos dos meses su campaña de recogida de firmas antes de entregarlas personalmente a la Mesa del Parlament.

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