AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 14 Mayo  2006
Vigueses por la Libertad
Por la libertad e igualdad
Libertad Digital 14 Mayo 2006

¿En qué país vivimos?
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 14 Mayo 2006

ALIMENTARZE´N KATALÁN
ÁNGEL PUERTA ABC 14 Mayo 2006

Diga lo que diga ETA
Editorial ABC 14 Mayo 2006

¡Toma del frasco, Rubalcasco!
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Mayo 2006

Dos fracasos y la sospecha de otro
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC  14 Mayo 2006

Un fracaso del Gobierno
EDITORIAL Libertad Digital 14 Mayo 2006

ETA de nuevo dice que Zapatero miente y que se deja gustoso engañar.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 14 Mayo 2006

El sábado de los cristales rotos
Pablo Molina Libertad Digital 14 Mayo 2006

Es hora de movilizarse
Por Pío Moa Libertad Digital  14 Mayo 2006

El tripartito catalán: un fiasco exitoso, un precedente para el futuro
Editorial Elsemanaldigital.com  14 Mayo 2006

La igualdad y la identidad
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 14 Mayo 2006

La libertad mancillada
Ignacio Cosidó Libertad Digital 14 Mayo 2006

ETA desmiente a Zapatero y confirma que sigue extorsionando después de la tregua
Libertad Digital 14 Mayo 2006

Alcaraz continúa y anuncia más marchas contra ETA
C. S. Macías La Razón 14 Mayo 2006

Sociedad Civil
Vigueses por la Libertad
Por la libertad e igualdad
Libertad Digital 14 Mayo 2006

España y Libertad, son dos palabras que forman parte del ideario de un creciente número de asociaciones y otras manifestaciones de la sociedad civil. Entre ellas se encuentra Vigueses por la Libertad, que se ha presentado este miércoles, en el Centro Cultural Caixanova, en Vigo. Una ocasión en que se ha vuelto a hablar de lo más básico, que es también lo más amenazado: la igualdad de los españoles ante la ley, su libertad dentro de las normas esenciales de convivencia... Para hacerlo, Vigueses por la Libertad ha recurrido a una de las voces que más se ha castigado defendiendo los derechos de todos y denunciando las miserias de algunos: la concejal de Getxo y profesora de la Universidad del País Vasco, Gotzone Mora.

Es una asociación cívica e independiente, creada con el objetivo de defender los derechos y libertades individuales, en un momento en que los cambios que afectan a la Constitución han introducido "incertidumbre" y "quiebran la igualdad de los ciudadanos ante la ley y la solidaridad entre las Comunidades Autónomas", en referencia a los nuevos Estatutos. Vigueses por la Libertad se origina con el propósito de promover una corriente de opinión "que se oponga a las tendencias disgregadoras" por medio de la celebración en Vigo de conferencias y debates. Dichas tendencias están acompañadas de "recortes de la libertad" y de un "intervencionismo político en la sociedad", incluidas las imposiciones lingüísticas que provienen del gobierno autonómico. Vigueses por la Libertad es exactamente eso. Y es la penúltima manifestación de que, pese a todos los esfuerzos por adormecer la conciencia de los españoles, hay una parte significativa de la sociedad que no está dispuesta a quedarse sentada ante lo que entiende un ataque a los consensos básicos de nuestra convivencia.

La asociación se estrenó en su momento con una carta al director del Faro de Vigo, mostrando su oposición a la expulsión del castellano en las pruebas de oposición. Una medida “de dudosa constitucionalidad, corrobora el desprecio del nacionalismo por los derecho s individuales de los gallegos, en este caso el que se refiere al uso de su lengua materna o de elección”, que es “síntoma del afán del gobierno bipartito de la Xunta por sumarse a la ofensiva extremista y nacionalista que sufren otras autonomías”. Para Vigueses por la Libertad, “la administración, los gestores culturales y educativos se han marcado como objetivo prioritario la modificación de nuestras costumbres lingüísticas”, y ello “en estos tiempos de globalización, competencia y migraciones masivas”.

También se adhirió al Manifiesto por la unidad de España, (www.foroermua.com) cuyo nombre está ligado a la libertad quizás como en ninguna otra época de nuestra historia. Así lo consideraron sus firmantes, que en el Manifiesto apelaron a principios que parecían asentados, como los de la libertad, la igualdad o la solidaridad interregional, pero que están siendo atacados por quienes no creen en “España como ámbito político común de actuación, legalidad, historia y convivencia”. La asociación, cuya presidenta es la periodista y colaboradora habitual de Libertad Digital Cristina Losada, se sumó al apoyo de esta exigencia de convivencia en libertad.

La asociación se propone promover en Vigo, a través de conferencias y debates, una corriente de opinión que se oponga a las tendencias disgregadoras, a los recortes de la libertad que las acompañan y al intervencionismo político en la sociedad, incluidas las imposiciones lingüísticas que provienen del gobierno autonómico.

¿En qué país vivimos?
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 14 Mayo 2006

Necesitamos urgentemente un plan de regeneración moral en España. Y la clase política hoy –en general- no es capaz de hacer lo que Joaquín Costa llamaba "la pedagogía como acción política", es decir, el aleccionamiento colectivo por la emulación a través de la conducta ejemplarizante.

Es preciso, de forma emergente, parar el proceso de descomposición política, económica, cultural y axiológica de la sociedad española.

Todos los días tenemos algún culebrón que nos sumerge en el lodazal colectivo.

Cuando no es la corrupción en Marbella, es el 11 de marzo con sus agujeros negros como alcantarillas del mal. Cuando no es el caso de las detenciones ilegales en el "caso Bono", es la ausencia de política económica, con resultados próximos previsiblemente graves. Cuando no es un sistema educativo que no se sostiene y que lleva al profesorado a una situación insostenible con aulas ingobernables, es el ataque a los valores de nuestra civilización, o una política internacional que nos aleja de los núcleos de decisión de los países más desarrollados. O el intento de control y manipulación de las víctimas del terrorismo. Etc.

No hay día que no surja un escándalo o algún indicio del "corralito" que se nos avecina. Y para más abundamiento, la bochornosa situación a la que Maragall ha llevado al Gobierno de Cataluña, con crisis encadenadas hasta un desenlace espasmódico que se aventura próximo.

Y en ese contexto, sigue adelante el proceso de aprobación de un Estatuto de Cataluña que cambia el modelo de Estado, al tiempo que continúa la repetición histórica de ese Frente Popular que se ha creado en España para arrinconar a la representación de diez millones de españoles. Simultáneamente, insisten en recordarnos las bondades de la II República con sublevación del 34, quema de iglesias y checas incluidos.

Pues bien, el Estatuto de Cataluña proclama la obligatoriedad del catalán imponiendo el nacionalismo, igualmente obligatorio.

Ya que se acude tanto a la II República como referencia, veamos lo que decía un decreto del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de 29 de abril de 1931 publicado en la Gaceta de Madrid del día 30:

"Posibilitar que la lengua materna sea un instrumento de cultura es posibilitar que la cultura rinda su máxima eficacia. Ello quiere decir que, aun fijada la atención en Cataluña, porque el problema en ella es más evidente y el agravio ha sido más ostensible, no se circunscribe la solución al respeto al catalán como lengua materna, sino que se extiende a las otras lenguas peninsulares que se juzguen y que las juzgue con igual derecho. [...] Artículo 2º.- En las Escuelas maternales y de párvulos de Cataluña la enseñanza se dará exclusivamente en lengua materna, catalana o castellana. Artículo 3º.- En las Escuelas primarias se dará también la enseñanza en lengua materna, sea castellana o catalana".

Entonces, pregunto: si, para algunos, en la admirada y ejemplar República se adoptaba este criterio, ¿por qué ahora se obliga a todos los escolares a pasar por la criba del catalán, del euskera, del valenciano o del gallego si la lengua materna mayoritaria es el castellano en esas comunidades?

Señores políticos, un poco de coherencia.

ALIMENTARZE´N KATALÁN
Por ÁNGEL PUERTA ABC 14 Mayo 2006

Cuando el paroxismo por las lenguas propias y los hechos diferenciales alcanza el nivel de la histeria se cae sin remedio en el ridículo, si no en la memez. Hace unos días una dietista iba a dar una charla sobre nutrición a los alumnos del instituto de secundaria Sant Llorenç de Balàcia, en Ibiza, para orientarles sobre una alimentación sana y adecuada para su edad. Pero el gozo de la especialista -que ya había impartido cursillos en otros colegios de las islas- se vio en el pozo cuando responsables del centro en cuestión le indicaron que la lección magistral no podía ser en español, o sea, que tenía que darla en catalán o marcharse con sus consejos y buenas intenciones a ilustrar a otra parte. No entendía la dietista que para los docentes del Sant Llorenç fuera más importante la imposición del catalán -en una comunidad bilingüe como la balear- que lo que pudieran aprender sus alumnos para alimentarse mejor. Ignora la dietista que cuando la barretina aprieta, la sangre no riega bien el cerebro. Realmente resulta difícil comprender que la politización de la escuela y su prostitución para convertirla en centros de adoctrinamiento lleve a estos maestros-comisarios a la irresponsabilidad de privar a sus alumnos de una parte importante de su educación -el español- que les ofrece un «mercado» de 400 millones de hispanoparlantes para su posterior desarrollo profesional.

En esta vorágine de nacionalpaletismo hay numerosos antecedentes, pero uno muy significativo fue el de un ayuntamiento, creo que leridano, que para realizar una pequeña reparación necesitaba contratar a un albañil. Un requisito imprescindible era que supiera catalán. Lógico. Todo el mundo sabe que los ladrillos se pegan mucho mejor en catalán. Y claro, estas cosas de la lógica nacionalista dejan su impronta y van a más, porque la memez es tan contagiosa como el «culo veo, culo quiero». Por ejemplo, en Andalucía -perdón, en la «realidad nacional» andaluza- un grupillo de escritores de corte «realidadnacionalista» se está inventando, nada menos, que la «lengua andaluza». Parten de la simpleza de escribir el español -y por tanto andaluz- como se habla por esas tierras del sur. «O zea, tar k´azín». Como no pueden agarrarse a una gramática histórica andaluza, adoptan una grafía «histérica» de imitación «euskérica» y se quedan tan panchos. Imitación de plástico hortera. Como si Andalucía no tuviera ya su propio hecho diferencial en una personalidad, una cultura y una idiosincrasia tan acusadas y reconocidas, o más, que las que se atribuyen algunas autodenominadas «naciones» históricas. Pero estos escribidores «realidadnacionalistas» se empeñan, en su complejo, en «euskochapurrear» el español sacando el saco de las «k», las «h» y las «z» y espurreándolas a troche y moche («trotxe y motxe») por sus textos en español -y por tanto andaluz- para que todo el mundo se crea que la Andalucía que venden está «ar lao de Birbao». Vamos, un toco-mocho («toko-motxo», en «euskaluz» o «andakera»). Por mucho que se empeñen estos falsificadores de lenguas, «eh kara la kakatúa» o «er Zebiya eh kampeó de la Güefa» no es «euskozú», sino español plagado de faltas de ortografía. Lo demás no son más que zarandajas de trilero o ganas de subvención.

Diga lo que diga ETA
Editorial ABC 14 Mayo 2006

EL diario Gara anunció para su edición de hoy la publicación de una entrevista con la organización terrorista ETA. Según el contenido anticipado por el diario proetarra, la banda terrorista subrayaría en la entrevista que «la clave del proceso está en el debate democrático en Euskal Herria», animando, cabe suponer que al Gobierno central y a los «agentes sociales», a desarrollar el proceso «que tendrá como objetivo un acuerdo que responda a las claves del conflicto».

No hace falta saber más para rechazar de plano las propuestas de ETA. Digan lo que digan hoy los terroristas -o mañana, o cualquier día-, el fin de este proceso iniciado por el alto el fuego no debe ser «un acuerdo» sobre las «claves del conflicto», porque este no es, ni el Gobierno de Rodríguez Zapatero debe consentir que lo sea, un proceso de negociación política con los terroristas. Si ETA considera que la tregua es un instrumento más de su estrategia de lucha contra el Estado, el Estado, cerrando cualquier posible cesión a la benevolencia con los asesinos por dejar de matar, debe aprovechar la tregua como un recurso de su acción política y legal para derrotar a ETA. No cabe otra opción legítima, no se puede trabajar con otro escenario que no suponga la disolución y el desarme de ETA.

Diga lo que diga ETA, el guión de esta etapa debe acabar con la victoria del Estado, con los terroristas vencidos, y la sociedad española, vencedora. Es una buena noticia -hasta cierto punto, amortizada- que los informes policiales confirmen que ETA no desarrolla actividades terroristas en España. Precisamente, y quizá sea pura casualidad, ETA anuncia su entrevista al día siguiente de que el presidente del Gobierno reciba el tercer informe favorable del Ministerio del Interior. Pero que no haya atentados es lo propio de un alto el fuego, aunque las cartas de extorsión a empresarios y los atentados de Guecho y Barañáin den a la sociedad otra impresión muy distinta. Lo que importa no es verificar cómo se ajusta ETA a sus propias tácticas -pues la tregua es una de ellas-, sino cómo ETA está procediendo a su extinción como organización terrorista. Y de esto no se dice nada, al menos pública y oficialmente, pese a que es lo único que realmente importa a los ciudadanos: la desaparición inmediata de ETA.

Sin embargo, lo que ETA anuncia a través del diario Gara es exactamente lo contrario de su desaparición. Es la confirmación de que este proceso iniciado por el alto el fuego, que ETA quiere tutelar, tiene una función y unos objetivos políticos. Da lo mismo qué entiendan los terroristas por «debate democrático en Euskal Herria», porque llevan treinta años queriendo acabar con la democracia en el País Vasco, mediante el asesinato de demócratas no nacionalistas, la extorsión a los empresarios y la intimidación a media sociedad vasca. Da lo mismo también qué entiendan los terroristas por un «acuerdo que responda a las claves del conflicto», porque no hay más conflicto que el provocado por los terroristas con sus atentados y con su propia existencia, aunque sea inactiva. La clave es que ETA desaparezca y se repongan plenamente en el País Vasco los principios de la democracia, porque después de más de tres décadas de terrorismo han sido decenas de miles los vascos desplazados, como bien recordaba el Foro de Ermua con su propuesta de reconocerles el derecho de voto; incalculables los daños al desarrollo social, cultural y económico del País Vasco, camuflados tras un fortísimo intervencionismo público; gravísimos los perjuicios a la ética colectiva de la sociedad vasca; irreparables, al menos a largo plazo, los efectos perniciosos en una buena parte de la juventud vasca por una educación sectaria en un nacionalismo etnicista; e irreversibles las pérdidas en vidas humanas.

Por eso, que ETA se descubra hoy como «apóstol» de la democracia y la paz en el diario Gara es, simplemente, una patraña que nadie debe comprar. Y menos que nadie, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE, que bastantes errores han cometido hasta el momento con discursos ambiguos sobre Navarra, sobre Batasuna, sobre las víctimas y sobre el futuro constitucional de España. La territorialidad, la autodeterminación y la amnistía son radicalmente inadmisibles, ni siquiera como «consumo interno» de los terroristas. El Gobierno debe decir cuanto antes «no» a todo lo que ETA proponga que sea distinto de su rendición incondicional, para afrontar este proceso, de una vez por todas, como el de la definitiva derrota terrorista.

¡Toma del frasco, Rubalcasco!
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Mayo 2006

Me produce una gran satisfacción moral y no poco placer político que mi modesto voto haya podido contribuir a la derrota de la enésima maniobra del Gobierno Zapatero para destruir la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Desde que llegaron a La Moncloa, sobre la infecta manipulación de una masacre terrorista cuyo origen –claro- se niegan a investigar, los socialistas y sus secuaces se empeñaron en destruir a Francisco José Alcaraz y en desactivar un liderazgo moral con indudables consecuencias políticas. Al fondo del problema estaba, obviamente, el pacto con la ETA, que incluía el fin del régimen nacido de la Transición y pasaba por el estatuto de Cataluña, capital Perpiñán, pero cuyo fin último era aceptar la victoria moral de los etarras por rendición de sus víctimas. Para eso nombró Zapatero a Peces Barba Alto Comisionado de Baja estofa; para eso fletaron a Pilar Manjón en la Comisión del 11M; y para eso han orquestado la maniobra de poner a Pablito Broseta en lugar del coráceo Alcaraz al frente de la AVT.

El fracaso ha sido espectacular. Del Caso Bono montado por el ya ex ministro de Defensa para criminalizar a las víctimas y al PP como “fachas” y “violentos”, hemos pasado al Caso Bonoseta, siempre con el mismo resultado: fracaso de las maniobras arteras del Ministerio del Interior, ayer con Alonso y hoy también con Rubalcaba, y una posición cada vez más fuerte de Alcaraz y la línea aplastantemente mayoritaria de la AVT, en la que conviene destacar el papel que la familia Vidal Abarca ha desempeñado en la desautorización de su presunto aval a la destrucción de Alcaraz. Todo les ha salido al revés, pero por poco. Dos días más en descubrir el pastel y Zapatero habría colocado a un Peces al frente de las víctimas, para convertirlas en cómplices de sus verdugos. Hay que actualizar y modernizar los mecanismos de representación internos de la Asociación para que no puedan producirse asaltos nocturnos de dos docenas de pejebarbados y rubalcáceos que puedan dar con la ciudadela en tierra. Espero que en las próximas elecciones, mi voto, por ser menor el peligro, valga mucho menos. Pero mientras celebramos el éxito de Alcaraz y preparamos la próxima manifestación contra este Gobierno de la infame claudicación ante la ETA, déjenme festejar también el clamoroso fracaso de Brosetín y sus zapaterinas huestes. ¡Toma del frasco, Rubalcasco!

Dos fracasos y la sospecha de otro
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS. Director de ABC  14 Mayo 2006

... Así como ERC no ha engañado a Rodríguez Zapatero acerca de sus propósitos independentistas, ETA tampoco le está ocultando cuáles son sus intenciones: autodeterminación y soberanía en una Euskadi de la que Navarra es parte esencial...

EL ADN de las sociedades lo proporciona su propia historia. En 1932, Manuel Azaña decía en el Congreso de los Diputados que «Cataluña está descontenta, impaciente y discorde», y, en tanto José Ortega y Gasset creía que tal estado de malestar catalán no era remediable -sólo se podía conllevar-, el jefe del primer Gobierno de la II República, el mismo que avaló y aplicó con implacabilidad la ley de Defensa del régimen republicano a cuyo amparo se reprimió, censuró y excluyó, supuso que la izquierda española disponía de capacidad para absorber e integrar al nacionalismo catalán. Los hechos entonces dieron la razón a Ortega y se la retiraron a Azaña, como luego él mismo reconoció con amargura. Pero, como quiera que la izquierda española está permanentemente sugestionada por una megalómana consideración de sus posibilidades políticas, Rodríguez Zapatero, con pautas mesiánicas adivinables también en Manuel Azaña, acaba de repetir el episodio histórico que se consumó en 1932. Y al hacerlo, no sólo ha fracasado en la incorporación de la izquierda nacionalista y republicana al régimen constitucional, sino que la ha irritado hasta el punto de consolidarla en sus criterios prácticamente subversivos.

Si ese hubiese sido sólo el estropicio, podríamos darnos por contentos. Pero es que a ese fracaso se ha unido otro: la división interna en el socialismo catalán y en el español, en el que se ha producido una dilución de sus signos de identidad. Convergencia y Unió ha ganado la partida de largo, volverá a ocupar el Palau de la Generalitat, persistirá en el victimismo nacionalista reclamando en poco tiempo más autogobierno, azuzado por una ERC todavía más radical, y esgrimirá para ello las trampas jurídicas y políticas incluidas de tapadillo o abiertamente en el Estatuto que acordaron Mas y el presidente del Gobierno, para reabrir, cuando convenga, una enésima negociación con el Estado. Si el tal Estatuto es refrendado, al doble fracaso de Rodríguez Zapatero se unirá la práctica ruptura del espíritu constitucional que ni siquiera el buen ánimo mostrado por la presidenta del Tribunal Constitucional podrá remediar. El texto estatutario catalán provocará en el Principado una frustración añadida porque ya estamos en condiciones de suponer que no será respaldado, ni de lejos, ni con el porcentaje de participación ni con el número de síes que recabó el vigente de Sau. De tal manera que la estrategia (¿) de nuestro presidente se ha convertido en un naufragio en el que se han ahogado el tripartito, Pasqual Maragall, el PSC y toda una operación que se esperaba fuese replicada en el País Vasco.

A esta situación se ha llegado por la acumulación de insolvencias políticas y por una alarmante ausencia de escrúpulos políticos. ERC está en el borde del sistema democrático. La entrevista de Carod con ETA en enero de 2004 -revelada por ABC-, a espaldas de Maragall, en la que el dirigente republicano y los terroristas acordaron una tregua exclusivamente para Cataluña, era la tarjeta de presentación contemporánea de un partido independentista con abierta vocación de reventar el sistema. Lejos de romperse entonces el gobierno tripartito nacido bajo el signo del sectarismo plasmado en el pacto de Tinell, Maragall estrechó lazos con ERC hasta convertirla, con la complacencia de Rodríguez Zapatero, en un socio de uso doble: en Barcelona y en Madrid. Si Carod traicionó en 2004 a la decencia con su entrevista de Perpiñán, Maragall también lo hizo al nombrar hace apenas una semanas a un consejero de ERC que, con un pasado terrorista reciente -también desvelado desde estas páginas-, está sometido a investigación fiscal por posible delito de coacciones a funcionarios y empleados de la Generalitat.

Todo esto, y la quiebra de la misma Constitución, ha sido amparado y consentido por Rodríguez Zapatero y el Gobierno socialista y ahora la situación se vuelve en incertidumbres, traiciones, peleas intestinas en una Cataluña que sigue, casi como siempre, «descontenta, impaciente y discorde». ¿Pero sólo Cataluña lo está? Lo están todas las comunidades autónomas, desde la Andalucía que se reconoce ahora como «realidad nacional» hasta Baleares, que apela a su condición de «comunidad histórica», pasando por la tentación de unos y de otros de introducirse en una espiral de alocada emulación que va a llevar al Estado a una situación evanescente y gaseosa, casi invisible. Para que este efecto implosivo se muestre en toda su dimensión hace falta todavía que transcurran algunos meses y la banda terrorista ETA -como acaba de hacer-demuestre que su propósito con «el alto el fuego permanente» no es otro que tutelar un proceso de paz formal, pero que no está dispuesta ni a disolverse ni a dejar las armas, ni a reconvertirse ni mucho menos a renunciar -otra cosa será ralentizar- a los objetivos por los que desde hace más de tres décadas viene asesinando, destruyendo y coaccionando. Bastará que el Gobierno asuma que el proceso es de paz formal y no de libertad -el único admisible- y se avenga a aceptar el sistema de mesas que proponen Batasuna y ETA, para que la situación general entre en un descontrol político completo. La sospecha de que el proceso de ese inicio del principio del fin de ETA sea también un fracaso -y por lo tanto, un nuevo error del Gobierno- se perfila cada día más como una hipótesis desgraciadamente verosímil.

La consumación de los errores en Cataluña, donde se ha fortalecido al nacionalismo que se decía pretender integrar, debiera ser una advertencia definitiva para evitar convertir el diálogo con los terroristas en un nuevo episodio de la liquidación del Estado constitucional. Así como ERC no ha engañado a Rodríguez Zapatero acerca de sus propósitos independentistas, ETA tampoco le está ocultando cuáles son sus intenciones: autodeterminación y soberanía en una Euskadi de la que Navarra es parte esencial. Si, pese a todo, el Ejecutivo persistiera en una política de demolición de la construcción democrática de 1978 y en la adopción de medidas inconsistentes y desacertadas para con los intereses del común, la situación española se adentraría en un terreno crítico cuyos umbrales ya se perfilan en el horizonte.

Debemos apelar a la democracia, al instinto de conservación de las sociedades, las naciones y los estados, a la acción independiente de los jueces y tribunales y a la fuerza inercial del sentido común. Deberíamos contar, además, con una oposición eficiente, que aprovechase las oportunidades en vez de dedicarse a espectáculos estériles en las Cámaras legislativas, que estuviese unida y resultase eficiente en sus estrategias, que se guiase por sus propias convicciones y no por los intereses de camarillas, que pensase obsesivamente en el futuro y no en las heridas del pasado, que reclamase el Estado de Derecho antes y después del 14-M y no sólo cuando a los intereses de algunos rencores conviene. Pero también para conseguir esa oposición -que llegará porque algunos tinglados de la vieja farsa comienzan a desvencijarse- habrá que esperar. Una espera confiada en que los fracasos de ahora no deriven en un colapso multiorgánico que berlusconice el Estado y balcanice la nación.

Un fracaso del Gobierno
EDITORIAL Libertad Digital 14 Mayo 2006

Que el Gobierno socialista sea incapaz de construir unas buenas relaciones con los países que deberían ser socios y amigos no es noticia. Que opte por no acometer las reformas económicas fundamentales que España necesita tampoco. Ya, desgraciadamente, poco puede esperarse de Zapatero y los suyos en el terreno de las libertades y la cohesión nacional. Sin embargo, sorprende y alegra que una de sus más fuertes apuestas en el terreno en el que es consumado especialista, el sectarismo y la propaganda, haya fallado tan estrepitosamente.

Eso que llaman, sin que el rubor enrojezca sus mejillas, "proceso de paz", y que no es sino rendición ante la ETA, requiere para su realización de una sociedad civil anestesiada que trague no sólo con el precio que el Gobierno está dispuesto a pagar –las reivindicaciones históricas de la banda– sino con las cesiones que ya ha hecho para lograr el anuncio del "alto el fuego" permanente. El principal escollo con el que el ministro Rubalcaba se encuentra para mantener a la opinión pública en la siesta y el fútbol no es el PP; son las víctimas del terrorismo, que se niegan, con toda razón, a que las muertes de los suyos acaben sirviendo para premiar a los asesinos.

Como la estrategia de la rendición ante la ETA lleva años en marcha, el Gobierno intentó primero domeñar a la AVT por medio de Gregorio Peces Barba. La respuesta fue la primera manifestación que esta asociación organizaba en toda su historia. El Ejecutivo, visto que no iba a contar con la aquiescencia de las víctimas, decidió intentar destruir su imagen y, de paso, la del PP, a los que procuraría colgar el sambenito de violentos y antidemocráticos. Fue el "caso Bono", que esta semana ha conocido la primera sentencia judicial que acusa a unos funcionarios de Policía de detener ilegalmente a dos militantes del partido de la oposición por el mero hecho de serlo, sin que hubiera habido siquiera delito.

Desde entonces, el Gobierno ha procurado destruir la imagen de Alcaraz y, con él, de la AVT, acusándolo de partidista. Intenta hacer olvidar así que las víctimas siempre han estado en el mismo lugar, durante mucho tiempo solas, más tarde acompañadas por el PP y, durante un breve periodo, hasta pensamos que también por el PSOE. La respuesta de la ciudadanía se ha plasmado en la calle, en números tan aplastantes como ridículos fueron los intentos del ahora dimitido Constantino Méndez de intentar reducir su impacto.

El último intento ha sido el de sustituir a Alcaraz y la actual junta directiva por otra que fuese más "comprensiva" con el Gobierno que no califica de "atentado" el de Barañáin para que sus informes de verificación continúen impolutos, impidiendo así el acceso de las víctimas a las ayudas a las que tienen derecho. Quizá pecó de ingenuo Alcaraz, no previendo que algo así podría ocurrir y que fuese a hacerse con tan malas artes. Pero, al menos, podemos congratularnos de haber visto hoy a una AVT más unida que nunca con su presidente. Han intentado dividir y anular a las víctimas y han fracasado. Disfrutémoslo pues, en el terreno del sectarismo, la demagogia y la propaganda, no sucede muy a menudo.

ETA de nuevo dice que Zapatero miente y que se deja gustoso engañar.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 14 Mayo 2006

Hoy aparece una entrevista del diario Gara con ETA. En ella una ETA tan farragosa como siempre viene a decir lo de siempre, que ellos han matado para conseguir sus objetivos y ahora dejan de matar para conseguir sus objetivos, confirman además lo siempre sabido, que esta es una tregua de pacotilla que de permanente tiene lo que mis abandonos del tabaco.

También confirma que las verificaciones del alto el fuego que hacen para Zapatero cientos de agentes del CNI y otros servicios, verifican en falso, porque ETA dice lo contrario que ellos dicen a Zapatero, que no tiene voluntad alguna de que el alto el fuego permanente sea definitivo y muchos menos irreversible. Se que cuesta leer a ETA, pero se supone que el CNI esta para sufrir con tales lecturas, digo yo.

Si Zapatero se empeña en seguir diciendo que habrá fin de ETA sin conceder nada de lo que ETA pide, conociendo la mendacidad crónica de nuestro presidente del gobierno es evidente que ocultándolo por medio de medias palabras, ninguna verdad, subterfugios, triquiñuelas, negativas de la verdad y herramientas similares, tiene pensado conceder a ETA lo que pide.

ETA entre otras cosas confirma que Zapatero mintió y miente cuando sostiene que ETA no pide precio político alguno Rubalcaba le miente a Zapatero, que nos mentirá a su vez a todos, al verificar que el famoso proceso "cuenta con unas bases sólidas".

Como prueba de lo que digo, voy a analizar solo dos de las respuestas ETA a dos de las preguntas realizadas en esa entrevista. Juro que he intentado con todos mis mejores esfuerzos leer completa la entrevista, pero el castigo era de tal calibre que he pensado que no he sido tan malo como para tamaña penitencia, el galimatías farragoso con el que se expresa ETA es así, estos chicos son así, que le vamos a hacer.

Yo a ustedes solo les castigaré con dos respuestas, pero creo que contienen los elementos de prueba suficientes para confirmar mis afirmaciones sobre la mendacidad de Zapatero y Rubalcaba El verificador y sobre todo que con solo estas dos respuestas se puede verificar que ETA no tiene voluntad alguna de que el alto el fuego sea para siempre y menos que sea sin condiciones.

Ahí va Zapatero mi análisis verificador.

- ¿Qué quiere decir ETA cuando dice alto el fuego permanente?
Expresa la solidez de la decisión de ETA, el alcance del compromiso de ETA y nuestra voluntad de llevarlo a término. Eso irá en función del desarrollo del proceso.

- Sin embargo, hay quien les reitera que debe ser irreversible.
Nos parece algo sin sentido. En este momento, en un momento en el que ETA adopta una decisión de semejante calado, cuando ha anunciado un cese de las acciones armadas para impulsar el proceso, pretender situar la responsabilidad en ETA y buscar abrir debates en base a ello, nos parece una gran irresponsabilidad, y eso da idea del escaso nivel de los responsables políticos que actúan en Euskal Herria, un nivel ciertamente escaso.

Ahora bien, si con eso quieren expresar que su compromiso con el proceso es definitivo y que su voluntad para superar el conflicto es irreversible, van por el buen camino. En cambio, si buscan situar otra vez la clave en convertir en irreversibles las decisiones de ETA sin desarrollar ningún proceso democrático, tenemos que decirles claramente que están totalmente equivocados.

ETA ya ha realizado su principal aportación al impulso del proceso. Pero lo ha hecho tanto con esta decisión como con la trayectoria recorrida hasta ahora. Y seguiremos haciéndolo en adelante. Ahora corresponde a esos agentes concretar sus compromisos.

Analicemos,
1.- El que el alto el fuego sea permanente “irá en función del desarrollo del proceso “. O sea Zapatero, que digo que te están diciendo que o te bajas del todo los pantalones y tragas con todo o los permanentemente buenos chicos de ETA volverán a jugar a Policías y terroristas.

2.- Pasan a continuación los Técnicos especialistas en tiros en la nuca a explicarle a Zapatero, con la didáctica de Barrio Sésamo que no es igual permanente que irreversible.

A ver Zapatero, permanente es algo que dura, según ETA, hasta que deja de ser permanente por tanto como permanente no es irreversible, significa eso Zapatero que permanente es reversible, o sea que cuando tus chicos del CNI y otros te dicen vía Rubalcaba que han verificado la voluntad de ETA de que el alto el fuego sea definitivo para siempre, te están engañando porque si leyesen los mismos documentos de ETA que yo leo les sería fácil decirte lo que yo te digo, que ETA dice que ha dejado de matar para ver si te saca lo que piden y si tu no se lo das volverán a sus faenas asesinas de siempre.

Así pues Zapatero, en mi particular verificación del ánimo de ETA en relación con su voluntad de mantener por siempre sus actuales buenas maneras, debo amargarte diciendo que ETA dice que nanay de la China, que lo que se da se quita cuando les salga de sus procesos.

Zapatero por cierto, haz que Cafarel reponga Barrio Sésamo y te lo ves, seria lo mejor que podrías hacer por España.

Por cierto de nuevo, Zapatero, no se si sabes que además de mentiroso ETA dice que estás un pelín falto de razón cuando en referencia a tu creencia de que el alto el fuego es irreversible te responde que eso es un sin sentido en el sentido de que eres alguien carente de razón y discernimiento.

3.- Zapatero, que ETA cuando dice “Ahora bien, si con eso quieren expresar que su compromiso con el proceso es definitivo y que su voluntad para superar el conflicto es irreversible, van por el buen camino “ quiere decirte que si lo que es irreversible es tu bajada de pantalones que en tal caso os dice que vais por el camino adecuado.

4.- Zapatero, cuando ETA te dice que “si buscan situar otra vez la clave en convertir en irreversibles las decisiones de ETA sin desarrollar ningún proceso democrático, tenemos que decirles claramente que están totalmente equivocados” lo que te está diciendo a su modo, y debes perdonarles por el modo, es que si pretendes que su alto el fuego sea irreversible sin bajarte los pantalones y aceptar sus condiciones, que vas dado.

5.- Zapatero, por último te suelta ETA un varapalo de mil pares de narices, al decir que “ETA ya ha realizado su principal aportación al impulso del proceso. Pero lo ha hecho tanto con esta decisión como con la trayectoria recorrida hasta ahora. Y seguiremos haciéndolo en adelante. Ahora corresponde a esos agentes concretar sus compromisos” te está diciendo Zapatero muchas cosas, una es que ellos ya han hecho todo lo que tenían que hacer, anunciar su alto el fuego pero como siempre han hecho en su trayectoria recorrida y que seguirán haciéndolo, eso Zapatero traducido significa que ellos buscan conseguir sus objetivos y seguirán buscando conseguir sus objetivos, así que olvida la correa, bájate los pantalones y a lo que venga, amigo.

Por último, Zapatero, te la clavan por la espalda con una frase de pocas palabras que tiene miga. Al decirte a ti, el gran pacificador que “ te corresponde concretar tus compromisos” te dice lo que tanto han repetido acerca de donde debes tener los pantalones pero también dice que eres un mentiroso de tomo y lomo, porque ya te has comprometido con ETA hace tiempo, que tienes contraídos compromisos con ETA que te reclaman cumplir, que has pactado con ETA a pesar de tus desmentidos.

Lo de siempre Zapatero, que tu hoja de ruta al infierno se va cumpliendo paso a paso, solo que no contabas con que ETA se empeñase en agarrarte de los mismísimos y no dejase de estrujarlos.

Zapatero, yo se que eres mentiroso, falaz, con talante, dialogante, que no te gusta España, que disfrutas haciéndola pedazos, pero hasta ahora también sabía que no eras masoquista, ¿porque aguantas que ETA te retuerza los esos sin mandarlos a paseo?, muy gordas tienen que ser tus razones Zapatero.

NOTA: si alguno de ustedes logra leerse completa la entrevista de Gara con ETA, que lo comuniquen para concederle el Premio de degustación de jerigonzas.

Por cierto, si solo una de las decenas de respuestas de ETA ha dado toda esa información de interés, imaginen lo que podría sacar el CNI si se la leyese entera y se la explicase a Zapatero aún más claro de lo que yo he hecho. Igual hasta nos salvaban de la rendición en curso a ETA.

Víctimas del terrorismo
El sábado de los cristales rotos
Pablo Molina Libertad Digital 14 Mayo 2006

Nada es casual. Al contrario, desde el 11-M (si no antes), las piezas van cayendo una tras otra en su sitio correcto hasta formar una imagen completamente nítida. Sorprende en un gobierno caracterizado por la insolvencia atropellada de sus miembros, pero en el guión elaborado para conservar el poder, todos los pasos se van cumpliendo con precisión quirúrgica, sin lugar a la menor improvisación.

La mayor parte de la operación ya ha sido realizada con éxito. Se ha envilecido a un país entero, que ha aceptado la rendición ante una banda terrorista con el expediente del famoso proceso de paz. El único escollo que aún queda para finalizar esta singladura de la vileza es la Asociación de Víctimas del Terrorismo, para la que el gobierno está preparando, en el momento de escribir estas líneas, un golpecito de estado. El segundo en el global de la eliminatoria.

Nada es casual. Ni siquiera la afición al insulto caricaturizado del hermano cortito del ministro, estrambote adecuado a la campaña iniciada por el Comisario Peces y nuestra Hebe de Bonafini. Las presiones hacia la junta directiva de la AVT han sido constantes desde que ZP decidió que nos rendíamos a los terroristas, incluida la denegación de las subvenciones que con tanta alegría se conceden a los más diversos kolectivos de la secta progre, a pesar de que si preguntaran a quienes pagamos impuestos, la mayoría preferiría que el dinero fuera a la asociación que preside don Francisco José Alcaraz antes que a los bolsillos de los hermanos Almodóvar, aceptando el sacrificio de renunciar durante unos años a financiar mancomunadamente el excelso cine español.

Pilar Manjón preside una asociación de afectados por el 11-M cuyo objetivo, según declaró en una entrevista al órgano de su partido, "Mundo Obrero", no es la defensa de los afiliados y la búsqueda de los culpables, sino conseguir que "los cuatro de las Islas Azores (Bush, Blair, Aznar y el presidente de Portugal) sean declarados criminales de guerra". Sin embargo, aquí quien politiza a las víctimas no es la señora Manjón, sino Alcaraz, por su manía de oponerse a la rendición ante el terrorismo.

Pero ni siquiera la figura del actual presidente de la AVT es lo sustantivo en este momento. Lo es el respeto debido a todas y cada una de las víctimas del terrorismo. Mientras haya una sola de ellas opuesta a la negociación con la ETA ningún gobierno tiene autoridad moral para rendirse. Ni siquiera aunque otro presidente de la asociación, más próximo a ese nuevo criterio, gane la votación con el cien por cien de los votos. Hablamos de respeto a la memoria de los asesinados. No es cuestión de mayorías, sino de dignidad nacional.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana

EL ILUMINADO DE LA MONCLOA Y OTRAS PLAGAS
Es hora de movilizarse

Por Pío Moa Libertad Digital  14 Mayo 2006

Sin duda, la inmensa mayoría de los españoles desea vivir en una nación democrática, estable y unida, condiciones para asegurar la prosperidad, una influencia adecuada para proteger nuestros intereses en el mundo de hoy y el desarrollo de nuestra cultura, que ha conocido épocas gloriosas. Pese a lo razonable de tales aspiraciones, no se trata de un objetivo fácil, como prueba la historia reciente: una y otra vez las mejores perspectivas de estabilidad evolutiva han caído por tierra ante el empuje de fuerzas contrarias.

Por remontamos al pasado inmediato, España consiguió, en 1978, dotarse de la Constitución más democrática y de mayor consenso de su historia, que ha garantizado un período largo de desarrollo en libertad. Ello no quiere decir que la Constitución no tenga defectos, o que los casi treinta años transcurridos no hayan estado plagados de dificultades, o que la democracia apenas se haya aplicado en algunas regiones. Pero el balance es eminentemente positivo.

Sin embargo, asistimos hoy a una involución acelerada y brutal. En lugar de culminar la democratización extendiéndola a aquellas zonas donde el terrorismo, directa o indirectamente, ha mutilado las libertades, ocurre al revés: el siniestro modelo establecido en esas zonas por los separatismos y el terrorismo se está extendiendo a todo el país. La Constitución está siendo corroída por medios ilegales, y el amplio consenso antes logrado está disolviéndose por las intrigas e imposiciones fraudulentas de diversos grupos políticos. Entramos así en un nuevo período de inestabilidad, por cuanto ningún arreglo entre esos grupos podrá obtener el grado de lealtad y respeto social conseguidos por el sistema salido de la Transición. Nos hallamos ante una crisis muy seria, y de nada sirve cerrar los ojos.
[...]

Intento describir aquí la marcha de la "segunda Transición", una transición que ya no es de una dictadura a la democracia, como la anterior, sino de la democracia a la demagogia. Y la demagogia, lo sabemos desde los griegos, consiste en la degradación despótica de la libertad. La cabeza visible de este proceso es el actual presidente de la nación. Va de suyo que al personalizar en él no debe ignorarse el papel decisivo de otras fuerzas e individuos, en particular los ligados al grupo mediático Prisa, ligados también en su origen al franquismo, sorprendentemente. Pero hablo del Iluminado por economía y porque, a efectos prácticos, él asume la responsabilidad de la actual involución.

Nada se pierde más fácilmente de vista en el maremágnum de la información de actualidad que la perspectiva y el fondo de los sucesos. De ahí la conveniencia de enmarcar el presente en un contexto histórico más amplio.

Si observamos la historia contemporánea de España percibimos con facilidad tres grandes ciclos. El primero comienza con la Guerra de Independencia y termina desastrosamente en 1873, con la caótica I República; el segundo empezó poco después, con la Restauración, y concluyó en el fracaso de la II República, en 1936; y el tercero dura desde la Guerra Civil hasta nuestros días, cuando asistimos a una muy grave crisis (...) Crisis superable o no, depende de cómo la afrontemos los españoles.

Llama la atención la duración de estos períodos, en torno a los sesenta-setenta años cada uno, y la presencia de la guerra civil en los tres casos. Este repetido y sangriento fracaso ha dado pie a mil jeremiadas sobre nuestra incapacidad para convivir, nuestro carácter cainita, y tópicos de ese jaez, condensados por Gil de Biedma en sus conocidos versos: De todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, por que termina mal. Tales frases no tienen un nivel superior al de la gansada, pero cierta charlatanería intelectual muy extendida las repite como oráculos.

De hecho, España no ha sufrido más convulsiones que la mayoría de los países europeos en estos dos últimos siglos. Francia, tanto tiempo tomada aquí por modelo, ha padecido conflictos externos incomparablemente más cruentos, y terminados en derrota la mayoría; y también movimientos revolucionarios equivalentes a guerras civiles, más cortas que las españolas pero muy intensas. Y para qué hablar de Italia, Alemania o los países del Este europeo, no digamos ya los de otros continentes...

Cada uno de esos tres ciclos ha tenido peculiaridades notables. El primero decidió el triunfo bélico del liberalismo sobre el carlismo, abriendo a continuación una etapa de querellas entre liberales moderados y exaltados, de semiestancamiento económico y fuerte retraso respecto de la Europa industrial; el segundo ciclo, mucho más estable y progresivo, asentó un régimen evolutivo de libertades y un progreso sostenido, pero al final naufragó en las convulsiones republicanas y una nueva guerra civil, la de 1936; y el tercero invierte la dinámica del ciclo anterior, pues nació con una larga dictadura que, en paradoja aparente, abrió paso, sin ruptura, a la democracia actual.

Junto a estas diferencias cabe apreciar un fondo común: los tres ciclos pueden describirse como intentos del liberalismo moderado por organizar una convivencia estable y en libertad, intentos exitosos durante períodos más o menos largos, hasta fracasar una y otra vez a manos de los extremismos. La I y la II República constituyeron el triunfo de los demagogos, triunfo catastrófico para la nación, como no podía ser menos. Obviamente, una república no conduce por fuerza al desastre, como prueba la experiencia de otros países, pero debe reconocerse que en España sus dos ocasiones han resultado muy mal.

Ante este hecho surge la cuestión: ¿por qué la izquierda en España –con las excepciones de rigor– ha tendido tan fuertemente a la demagogia y la violencia? Yo aventuraría dos causas. En primer lugar, porque su ideario ha solido entroncar con el jacobinismo francés, especie de liberalismo exaltado y cuna de los totalitarismos modernos, el cual pretendía hacer tabla rasa del pasado y de la cultura occidental, de tan hondas raíces cristianas; tendencia muy distinta de otro tipo de liberalismo, el anglosajón, evolutivo y respetuoso con las tradiciones civiles y religiosas. En segundo lugar, por su vacío intelectual. El izquierdismo español no ha producido teorías o estudios sociales de alguna enjundia. Nunca o casi nunca pasó de vulgarizar al nivel del dogma y la consigna las doctrinas elaboradas fuera. Así ocurrió con los liberales exaltados, los republicanos, los marxistas o los anarquistas.

Esa debilidad intelectual favorecía el fanatismo y la algarada, la maniobra inescrupulosa y la corrupción, manifiestos una y otra vez en el republicanismo histórico (sobre todo el primer Lerroux), en el socialismo y, con mayor furia, en el comunismo.

Vale la pena reflexionar sobre esta historia, y en particular sobre las dos dictaduras del siglo XX, la de Primo de Rivera, de 1923 a 1930, y la de Franco, de 1936 a 1975. Las dos fueron reacciones a los desmanes de las izquierdas y los separatismos. He examinado la cuestión con detenimiento en Una historia chocante, y no me extenderé ahora. Baste señalar que en al 1923, cuando Primo de Rivera dio su golpe de Estado, el país se hallaba al borde de un derrumbe revolucionario, con un pistolerismo anarquista desestabilizador, los separatistas vascos, catalanes y gallegos dispuestos a la acción armada, unidos en una Triple Alianza, y una generalizada descomposición política. Y en 1936, cuando Franco se rebeló, la descomposición había llegado a tal grado que las propias fuerzas de seguridad del Estado obraban como grupos terroristas, muy capaces de asesinar a los jefes de la oposición. España no habría tenido estas dictaduras sin la previa ruina social y política creada por las izquierdas y los separatismos.

Pese a su anormalidad institucional, los dos dictadores resolvieron muchos problemas acuciantes, planteándose después de ellos la vuelta a un sistema constitucional. A ese fin había dos salidas: la ruptura con el pasado inmediato, o bien una reforma capaz de conservar los logros de las dictaduras y de construir sobre ellos. El exiliado líder catalanista Tarradellas anunciaba ya durante el franquismo: "Si algún día gobernase, no destruiría nada de lo hecho por Franco que fuera positivo para el país y la estabilidad general". Pero en 1930, después de Primo de Rivera, se impuso la ruptura, alumbradora de la epiléptica II República. En 1976, en cambio, triunfó la opción reformista, y el fruto han sido treinta años de aceptable convivencia democrática, si exceptuamos las Vascongadas y, en menor medida, Cataluña. El PSOE se democratizó a su vez, abandonando el marxismo, y pareció posible consolidar definitivamente la convivencia en libertad, por primera vez tras el fracaso de los ciclos anteriores.

¡Y últimamente han tornado los viejos fantasmas! El izquierdista español (con excepciones, insisto) se autotitula progresista, representante de los pobres, de los oprimidos, del pueblo, del proletariado, etcétera; y, con un toque mesiánico, ansía cambiar de raíz la sociedad y la historia en función de ideas que él mismo no ha asimilado bien, reduciéndolas con frecuencia a simplezas. Aún podría excusarse su aspiración rompedora si la acompañara la genialidad o un talento destacado, pero hasta ahora nunca ha ocurrido, quizá porque un verdadero talento encaja mal con tal aspiración.

La larga lista de los líderes izquierdistas es también la de mediocridades intelectuales y políticas, trátese de Pi y Margall, de Lerroux, de Federica Montseny, de Pablo Iglesias, de Prieto, de Largo Caballero, de la Pasionaria o de cualquiera que se venga a la cabeza. No digamos ya personajes irrisorios como Zapatero, Carod, Maragall... Una relativa excepción, Azaña, hubo de denunciar con amargura la escasa inteligencia y la "corrupción de los caracteres" de sus correligionarios y aliados, gente sólo capaz, a su juicio, de "una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta". No extrañará que un hombre de izquierdas moderado, inteligente y demócrata como Besteiro se viera pronto desplazado.

El PSOE, hoy está plenamente documentado, organizó a partir de 1933 la guerra civil –en sus propias palabras–, creyendo llegada la ocasión histórica de cumplir sus objetivos marxistas. Y, junto con los nacionalistas catalanes de ERC, los comunistas y otros, llevó la República a la quiebra. Estos hechos podrían quedar como suceso antiguo y superado, máxime cuando el PSOE se democratizó durante la Transición, al abandonar el marxismo; pero la democratización fue parcial, y hoy asistimos a una alarmante vuelta atrás.

Antes de la Guerra Civil, el ataque mayor a la convivencia partió de los revolucionarios, coligados en buena medida con los separatistas. Hoy la iniciativa corresponde a los separatistas, problema de segundo orden si los dos grandes partidos nacionales permanecieran firmes en la defensa de las libertades y la unidad de España. Por desgracia no ha sido así, y el Partido Socialista sirve hoy de caballo de Troya a los movimientos disgregadores y liberticidas.

Puede datarse el origen próximo de la crisis en dos fechas: la Declaración de Barcelona, de julio de 1998, y las elecciones vascas de junio de 2001. La primera, firmada por los separatistas gallegos, vascos y catalanes, invocaba como precedente la mencionada Triple Alianza de 1923, que amenazaba recurrir a las armas. Y anunciaba "un trabajo conjunto sobre lengua y cultura, fiscalidad y financiación, símbolos e instituciones, presencia en la Unión Europea y otras cuestiones que acordemos" previendo una propaganda internacional y "una relación estable y permanente entre las tres fuerzas políticas y una estructura abierta que permita llevar a cabo las actuaciones conjuntas que requieran los objetivos declarados". Objetivos resumidos en una "segunda Transición" que liquidase la Constitución de 1978 y disgregase a España en regiones ("naciones") separadas, aunque, con vistas a evitar su exclusión de la Unión Europea, mantuvieran una apariencia de unidad en un "Estado español" virtual.

El peligro no parecía entonces relevante, pues los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, mantenían los principios democráticos del Pacto Antiterrorista. Pero fuerzas muy activas al lado y detrás del PSOE trabajaban contra la unidad de los demócratas y a favor del aislamiento del PP mediante una alianza con los separatistas. Presionaba en esa dirección, sobre todo, el poderoso grupo mediático Prisa, del cual se ha dicho que no es el órgano de expresión de un partido, sino una empresa de comunicación que posee un partido.

Dicho grupo vio su oportunidad en las elecciones vascas de 2001, cuando los demócratas obtuvieron sus mejores resultados en muchos años, perdiendo por poco frente a los separatistas y terroristas. Esta derrota menor fue explotada por el grupo Prisa y sectores del PSOE para desmantelar la alianza a favor de la Constitución y la democracia y promover la alianza contraria, del PSOE con los separatistas e, indirectamente, los terroristas. Esa alianza de hecho concreta el proceso involutivo que hoy vive España.

¿Terminará aquí, en un nuevo desastre, el tercer ciclo mencionado antes, o, por el contrario, se impondrá la cordura que permitió hacer la Transición? ¿Cundirán por toda España las situaciones generadas por los separatismos en las Vascongadas y en Cataluña, o, al revés, la democracia se extenderá con firmeza también a esas regiones? ¿Se cumplirá la ley o se hundirá el Estado de Derecho en negociaciones con el terrorismo, legalizando el asesinato como forma de hacer política y obtener fuertes concesiones?

En las ocasiones difíciles todo depende de si la sociedad logra entender la magnitud del desafío y afrontarlo con suficiente energía. La crisis no puede superarse renunciando a la democracia ni mediante intervención militar. La solución sólo vendrá de la toma de conciencia y la movilización de los españoles resueltos a defender la libertad.

Pues nadie en sus cabales puede desear una involución democrática que abocaría a crear ciudadanos de primera y de segunda, e imponer despotismos caciquiles por todo el país; a una disgregación que convertiría España en un conjunto de pequeños Estados impotentes, en discordia y sujetos a las intrigas e intereses de otras potencias, facilitando de paso la agresión islámica. Pero no basta denunciar los males evidentes y sus raíces, y mucho menos contentarse con una defensiva roma. Es urgente tomar la iniciativa, oponer a esos procesos el ideal de una España de libertades, firmemente unida, solidaria y sin privilegios regionales.

Por esto, y no sólo contra aquello, debe movilizarse la ciudadanía. A lo cual aspira a contribuir este libro.

NOTA: Este artículo es un fragmento editado del prólogo de El Iluminado de la Moncloa y otras plagas (Libros Libres, 2006; 314 páginas).

Pinche aquí para acceder al blog de Pío Moa. http://www.libertaddigital.com/bitacora/piomoa/


El tripartito catalán: un fiasco exitoso, un precedente para el futuro
Editorial Elsemanaldigital.com  14 Mayo 2006

El paso de ERC por la Generalitat ha estado plagado de escándalos, pero sólo su oposición al nuevo Estatuto ha roto el tripartito. Esto genera un precedente que se invocará en el futuro

14 de mayo de 2006. La aprobación en el Senado del nuevo Estatuto catalán, que pone fin a su tramitación en las Cortes Generales, ha pasado casi desapercibida, al haber quedado oscurecida por la crisis que Pasqual Maragall ha abierto en el Gobierno de la Generalitat para excluir del mismo a ERC. En realidad, ambas noticias no se pueden analizar por separado, pues encuentran un nexo de unión en la actitud de la formación republicana e independentista ante el nuevo Estatuto.

El paso de ERC por el Gobierno catalán ha estado plagado de escándalos desde sus inicios, cuando su líder, Carod-Rovira, por entonces Conseller en Cap de la Generalitat, se entrevistó con dirigentes etarras en Perpiñán para pactar una tregua de la organización terrorista sólo para Cataluña, sin que, según se dijo, lo supieran sus demás socios del tripartito. Episodios posteriores como el de la extorsión a funcionarios de la Administración catalana para que entregasen parte de sus sueldos al partido, o el nombramiento como conseller de Gobernación de un ex-miembro de Terra Lliure que había llegado a poner bombas con sus propias manos, no han hecho más que confirmar el carácter poco presentable de los republicanos.

Sin embargo, ninguno de estos sucesos, que aun por separado serían suficientes en cualquier país democrático para vedar el acceso al poder de un grupo político, son los que han provocado el fin del tripartito, ni han sido obstáculo para que en Madrid José Luis Rodríguez Zapatero se apoyase parlamentariamente en ERC. Sólo la oposición de los republicanos al nuevo Estatuto y su decisión de pedir el voto negativo en el referéndum que se celebrará en junio ha sido considerada por Maragall incompatible con la continuidad de aquéllos en su Gobierno.

El fiasco en que ha terminado el tripartito seguramente marcará también el final político del propio Maragall, pues es probable que el PSC no lo vuelva a presentar como candidato a la presidencia de la Generalitat. No obstante, se trata de un fiasco que bien puede calificarse de exitoso, pues, por el lado de los nacionalistas, se ha cumplido el objetivo de sacar adelante un nuevo Estatuto que desborda claramente la Constitución, y por el lado de los socialistas, les ha permitido gobernar hasta hoy tanto en Barcelona como en Madrid.

Tras el paréntesis radical de ERC, todo indica que nuevamente CiU se convertirá en interlocutora del PSOE, e incluso del PSC para intentar paliar el poco brillante resultado que se espera en el referéndum del nuevo Estatuto. Pero el precedente creado por el papel determinante otorgado durante dos años a una formación como ERC genera un precedente político que en el futuro alguien le podrá recordar a los socialistas en circunstancias distintas a las actuales.

La igualdad y la identidad
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 14 Mayo 2006

Mal de muchos dice el refrán que es consuelo de tontos. Sí, y además, epidemia. La retórica de bosque animado del nuevo Estatuto catalán, sus retorcidas construcciones sintácticas para que los vergonzantes puedan decir que la definición de 'realidad nacional' no es lo que parece, esa historia peliculera que narra el preámbulo en un abigarrado monólogo nacionalista para contarnos el abnegado sacrificio que ha exigido de Cataluña su pertenencia a esta España secularmente negra y, en fin, esa trama de enredo, imposible ya de dignificar como debate político, se extienden a modo de inspiración irresistible en todas direcciones.

Lo que iba a ser la ansiada expresión inalienable y específica de la singularidad de Cataluña se convierte de nuevo en plantilla para reescribir el modelo de Estado y en rasero para medir el poder territorial de las demás comunidades autónomas. Después del primer café para todos, los nacionalistas catalanes -entre los que se incluye el PSC- podían pensar que los demás -salvo el País Vasco- no pedirían una segunda taza. Ya está claro que no va a ser así y, aunque el proceso neo-estatutario en Cataluña haya resultado cualquier cosa menos ejemplar, el Gobierno y el Partido Socialista insisten en reproducir un modelo de revisión de estatutos que ha perdido cualquier referente de coherencia y consenso. La revisión del Estatuto de Andalucía, cuando la crisis política en Cataluña deja tan maltrecha la credibilidad y razón de ser de esta operación, muestra hasta qué punto de extravagancia pueden llegar las cosas en este camino errático, sin destino compartido.

La concertación entre el Partido Socialista e Izquierda Unida ha incluido en la propuesta de nuevo Estatuto la definición de 'realidad nacional' que hasta ahora resultaba el gran hallazgo del Estatuto catalán. Aparte de la política de ruptura y aislamiento del PP allí donde sea posible, los observadores más agudos han visto en este giro nacional-andalucista del PSOE una hábil estrategia para neutralizar el impacto negativo que esa definición reclamada en el proyecto catalán está teniendo en el resto de España.

Una estrategia casi tan hábil como la de 'cuentear' a Maragall y Carod, llevar a Mas a La Moncloa y pactar un Estatuto que ha acabado con el tripartito y hace muy difícil seguir afirmando sin sonrojarse que España estará más unida después de todo esto o que vamos a conseguir el encaje de Cataluña. Hay que suponer que los socialistas calculan que el Partido Popular sufrirá análogo fracaso al de UCD cuando este partido, en pleno esfuerzo de reconducción del proceso autonómico, se opuso a que Andalucía se equiparase en niveles competenciales a las autonomías entonces llamadas 'de primera'.

Olvidan los socialistas que si Marx tenía razón -y no seré yo quien se la conceda- ahora tocaría que la historia se repitiera pero como farsa.

Si se prescinde de ese riesgo, la esperanza de desactivar a la oposición por anti-andaluza durante los próximos veinte años explicaría que en el PSOE todavía crean que les compensa adentrarse en el terreno de las realidades nacionales inventadas, de alejarse del sentir mayoritario de un pueblo sin conflictos identitarios, de asumir gustoso -una vez más- la ruptura con el primer partido de la oposición que deja el nuevo Estatuto con tan precaria base de acuerdo.

Al generalizar las definiciones identitarias, la ambición competencial eternamente expansiva, la financiación a la carta y, en suma, todo aquello por lo que el PSOE ha reclamado el mérito en Cataluña, creen estar encontrando la solución cuando lo que están haciendo es extender el problema. Si el Estatuto catalán es la plasmación de una singularidad tan necesitada de reconocimiento, la generalización devalúa ese logro que se atribuyen y, ante un referéndum complicado como el que se avecina, priva de eficacia al argumento que, junto con la financiación, mayor capacidad de movilización podía tener entre la audiencia del tripartito y CiU. El tripartito hasta su ruptura ha sido la crónica de una decepción esperpéntica para los ilusionados por esa alternativa; la promesa de Rodríguez Zapatero de apoyar lo que saliera del Parlamento de Cataluña, un quiebro electoralista realizado en el convencimiento de que nunca tendría que responder de él; las realidades nacionales se han convertido en definiciones 'prêt-à-porter' al alcance de todos los bolsillos y ni siquiera la izquierda gubernamental puede dejar a salvo su buena conciencia con el discurso de la integración de ERC en el consenso estatutario.

Con todo, lo que mayor perplejidad produce es ver cómo la izquierda se suma a la conga identitaria en nombre de la igualdad. El presidente de la Junta de Andalucía ha dejado constancia de cómo teorizan los socialistas de aquella comunidad su reclamación de ser reconocidos como realidad nacional. Según Chaves y sus socios en el empeño, los andaluces tienen que ser reconocidos como realidad nacional para garantizar su igualdad frente a los demás.

Que la igualdad entre los españoles se haga depender de una definición identitaria y que ese discurso circule con semejante naturalidad después de casi treinta años de vigencia de la Constitución, es una aberración democrática porque relega la condición de la ciudadanía -común a todos- a una posición subalterna respecto a la pertenencia grupal que cada comunidad define. De modo que ser español y ciudadano atribuyen sólo derechos en borrador porque, en vez de ser sustantivos de la igualdad, se convierten en términos adjetivos de contenido menguante. La igualdad ya no es la condición de salida de que disfruta todo ciudadano sino el premio para los que más corran. Por eso, como dice Chaves, para que los andaluces tengan garantizada su igualdad con, digamos, los catalanes, tienen que ser realidad nacional.

Unos y otros son españoles y ciudadanos pero no es suficiente: Todo lo contrario. Lo que les hace iguales -según Chaves- no es lo que comparten sino el resultado de extremar su diferencia. Es exactamente la misma lógica de las relaciones entre Estados, que son iguales ante el derecho precisamente porque les separa la diferencia más extrema que cabe imaginar entre grupos humanos como es la de constituir organizaciones políticas cada una de ellas soberana en su ámbito territorial.

Es comprensible que en algunos sectores de la izquierda el poder no sea paliativo suficiente para la perplejidad que produce este deslizamiento hacia territorios tan angostos para la igualdad y la libertad que en ellos sólo prosperaban los nacionalistas. Pero esto es lo que hay, incluso en las mentes que siguen dictando la escolástica progresista.

Es simplemente una hipótesis, pero tal vez estemos empezando a presenciar las consecuencias de un proceso de revisión del Estado emprendido con múltiples intenciones pero ninguna de ellas la correcta. Compromisos adquiridos desde -literalmente- la irresponsabilidad, consensos rotos, expectativas frustradas y un marco constitucional cuyas previsiones en muchos casos han sido reducidas a simples referencias interpretativas, llevan a resultados tan poco edificantes como éstos.

Por cierto, ya que hablamos de cosas para las que no habría que emplear la revisión del modelo de Estado, viene a la memoria lo que el 5 de febrero declaraba en este periódico Artur Mas. Según el líder de CiU: «El pacto con Cataluña da credibilidad a Zapatero para afrontar el proceso de paz». ¿Qué quiso decir Mas y cómo habría que interpretarlo ahora?

Caso Bono
La libertad mancillada
Ignacio Cosidó Libertad Digital 14 Mayo 2006

Un país democrático ha sufrido durante casi 40 años constantes atentados de una organización terrorista que ha generado cerca de mil victimas mortales. La principal asociación de esas victimas convoca una manifestación bajo el lema de memoria, dignidad y justicia ante las muestras de que el Gobierno pueda estar tramando un dialogo con los terroristas. El partido en el poder no sólo se ausenta sino que considera esa manifestación como una instrumentación de las victimas por parte de la oposición. Es la primera vez que un partido democrático no apoya a las victimas del terrorismo en sus reivindicaciones públicas.

Un ministro decide participar en la marcha. Lo hace a título particular, no como ministro, porque el Gobierno como tal ha decidido desvincularse de la iniciativa. El ministro piensa que al incorporarse a la marcha será aclamado como el único miembro del Gobierno que ha tenido la gallardía y la decencia moral de salir a la calle con las victimas. El ministro acude como un ciudadano más, rehuyendo colocarse en la cabecera de la manifestación y sin avisar a los organizadores, aunque lógicamente le acompaña su aparato de seguridad personal y los medios de comunicación son avisados.

La reacción de los manifestantes dista mucho de la esperada aclamación. Para la mayoría, el ministro es un miembro de un gobierno que no sólo les ha abandonado, sino que con su inclinación al dialogo con los terroristas está amenazando su memoria y su dignidad. El ministro es increpado y se ve forzado a abandonar la manifestación.

El incidente podría haber quedado ahí, sino fuera porque el ministro, profundamente herido en su orgullo, decide denunciar agresiones físicas, patadas y puñetazos. El ministro simula esas agresiones para obtener rentabilidad política y mediática de un incidente verbal que en principio podría deteriorar su imagen pública.

El Gobierno pone en marcha de inmediato una importante operación policial para descubrir y detener a los autores de esta supuesta agresión. Las investigaciones son dirigidas personalmente por el entonces Delegado del Gobierno en esa comunidad, que incluso se permite anunciar próximas detenciones antes de que ocurran. El Gobierno demuestra una especial diligencia que en todo caso contrastaría con la levedad de las supuestas agresiones. El Fiscal General del Estado llega a pronunciar la aberración jurídica de que una mera actitud vociferante es en si misma un indicio de delito, especialmente si se chilla contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Entre las muchas personas que rodean al ministro la policía identifica y el Gobierno decide detener a dos personas más bien mayores. El único criterio que parece diferenciarlos del resto y que justificaría por tanto su detención es su militancia en el Partido Popular. La intención política del Gobierno es clara, amedrentrar a quiénes se manifieste en contra suya, demostrar que el PP no es un partido democrático y criminalizar a la oposición.

Esta decisión política del Gobierno choca sin embargo con la profesionalidad del la mayor parte del Cuerpo Nacional de Policía. El instructor del caso se niega a practicar unas detenciones para las que no encuentra pruebas ni fundamento. Inmediatamente es apartado del caso y posteriormente represaliado. Las diligencias iniciales son modificadas porque dejan en evidencia la inexistencia de ningún delito. Para ello se falsifican documentos públicos. Se detiene a los dos militantes del PP y se les retiene durante cuatro horas en comisaría, pero posteriormente se niega que estuvieran detenidos y se considera que fueron voluntariamente a declarar.

Quién haya leído todo lo anterior, un sucinto resumen de unos hechos probados en un auto judicial, podría pensar que estamos hablando de un país no democrático. Lo triste es que todo esto ha sucedido en un país europeo y democrático como España. La única diferencia, y nuestra gran esperanza, es que por el momento en España sigue funcionando un Estado de Derecho que puede poner en evidencia y condenar los desmanes antidemocráticos del Gobierno, como ahora ha ocurrido. A pesar de esa atracción inmoral que la izquierda española siente por algunos dictadores como Castro, España sigue siendo por fortuna aún muy diferente a Cuba. Ahora sólo queda que el máximo responsable de esta grave violación de la libertad restituya la plenitud democrática con su dimisión.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

LA BANDA DESMONTA EN GARA EL OPTIMISMO DEL GOBIERNO
ETA desmiente a Zapatero y confirma que sigue extorsionando después de la tregua

ETA arruina el optimismo del Gobierno sobre la buena voluntad de la tregua y le recuerda que sus objetivos políticos y sus métodos terroristas siguen vigentes después de la tregua y condicionarán la negociación con el Estado. La banda confirma que ha extorsionado a empresarios navarros después de su declaración de "alto el fuego indefinido", y no antes, como afirmó Zapatero el pasado 19 de abril. En Gara, dos encapuchados dejan claro que "hay necesidades económicas para hacer frente de algún modo a la lucha, y hoy la lucha de liberación continúa originando esas necesidades, incluidas las económicas".
Libertad Digital 14 Mayo 2006

Digan lo que digan los misteriosos informes de verificación del Gobierno, ETA lo deja claro en su periódico de referencia: autodeterminación y anexión de Navarra siguen siendo su precio para dejar en libertad a la población.

ETA justifica las cartas de extorsión a empresarios recibidas tras declaración de alto el fuego. Dos etarras entrevistados por el director de Gara con tratamiento de estadistas afirman que "es preciso aclarar que la lucha de liberación de Euskal Herria siempre ha originado diferentes tipos de necesidades, y entre estas hay necesidades económicas para hacer frente de algún modo a la lucha, y hoy la lucha de liberación continúa originando esas necesidades, incluidas las económicas".

El pasado 19 de abril, en declaraciones a la SER, José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que las cartas habían sido enviadas antes de la declaración de tregua que entró en vigor el pasado 24 de marzo. El Gobierno y el PSOE no han dejado de interpretar, desde entonces, signos de buena voluntad en cada gesto de la banda y de su apéndice político Batasuna. La banda asesina desmantela ese optimismo y advierte con que sigue y seguirá chantajeando:

"Lo entendemos como una ayuda de personas comprometidas", dice la banda sobre la aplicación del llamado impuesto revolucionario.

"ETA garantiza que ese dinero será utilizado a favor de la libertad y construcción de Euskal Herria. En ese sentido situamos las peticiones monetarias que realiza ETA. Nos parece un ejercicio enorme de hipocresía que quienes se escandalizan por las peticiones de dinero realizadas por ETA sean precisamente algunos partidos políticos que se enriquecen gracias a la corrupción y a negocios ocultos; o quienes roban miles de millones a la izquierda abertzale por medio de fianzas, o quienes secuestran miles de millones en multas a ciudadanos que se movilizan; o algunos empresarios que se enriquecen por medio de la explotación, o quienes pagan miles de millones a España en impuestos pero no están dispuestos a dar nada a favor de Euskal Herria", argumenta la banda.

Sin un precio político no habrá paz
ETA subraya que la tregua está condicionada a que el Gobierno acepte su precio político, que no ha variado y sigue siendo la autodeterminación del País Vasco y la anexión de Navarra. De la flexibilidad y el "buen camino" que el Gobierno atribuye a los etarras, no hay señales en la entrevista de Gara.

La banda terrorista dice que ya ha realizado su principal aportación al impulso del proceso con la declaración de alto el fuego, e insinúa que dará nuevos pasos, pero pone como condición que la otra parte concrete sus compromisos. En este sentido advierte: "Si buscan situar otra vez la clave en convertir en irreversibles las decisiones de ETA sin desarrollar ningún proceso democrático, tenemos que decirles claramente que están totalmente equivocados".

ETA repite su conocido discurso sobre la territorialidad y el fracaso de la transición española. Así, afirma que "Euskal Herria no tiene futuro como pueblo bajo España y Francia y que el conflicto no puede solucionarse bajo esa situación".

"Por tanto –añade–, es necesario el cambio político de los marcos impuestos y esa cambio debemos hacerlo entre todos, debemos poner en marcha el proceso democrático que plasmará ese cambio".

En su opinión, el agotamiento de los marcos que dividen y niegan a Euskal Herria es más evidente que nunca, y "trae con ello el fracaso de quienes impusieron la reforma política de España hace 30 años". "Es evidente que esos marcos no sirven para resolver el conflicto y darle una salida democrática". "Quienes afirman que entonces hicieron la transición democrática, quienes conformaron el bloque de la reforma, han fracaso en sus principales objetivos", aseguran.

Más fuertes que nunca
La banda se muestra crecida, en contra del análisis gubernamental que atribuye la tregua a una situación de debilidad de la banda. ETA avisa de que la tregua puede acabar como la de 1998 si se insiste en interpretarla como una manifestación de debilidad de los terroristas.

"Desde hace tiempo –señalan– venimos manifestando que quien realiza una lectura en clave de debilidad de iniciativas de ETA y de las propuestas impulsadas por la izquierda abertzale, en primer lugar se equivoca al realizar el diagnostico correcto de la situación y, lo que es peor, si se imponen cálculos políticos basados en esa reflexión al final se fracasará en la dirección que debe imprimirse al proceso. Si en lugar de procesos para superar el conflicto se diseñan estrategias para arrinconar a la izquierda abertzale en base a ese cálculo malicioso, la historia nos enseña que son estrategias condenadas al fracaso. Muchos realizaron idéntica lectura en el proceso del 98, muchos seudointelectuales, periodistas, políticos profesionales impulsaron esa tesis y todos conocemos las consecuencias resultantes de su imposición".
La banda señala que el turno de mover ficha corresponde al Gobierno y considera "llegado ya el momento de materializar los compromisos en el proceso democrático", que la organización terrorista condiciona a un consenso sobre la "territorialidad y la autodeterminación" del País Vasco.

En este sentido ETA precisa que el acuerdo "deberá ser una formulación consensuada en torno a la territorialidad y autodeterminación".

ETA, según Gara, precisa que "estamos en el punto de pasar de un marco de imposición a otro democrático" tras lo que advierte que "el proceso no podrá seguir adelante si continúan los ataques de los aparatos de los Estados".

Los dos encapuchados subrayan que "la clave está en el debate democrático que debe realizarse en Euskal Herria".

Alcaraz continúa y anuncia más marchas contra ETA
Es reelegido presidente de la AVT tras retirarse Broseta, que amenaza con impugnar la elección
C. S. Macías La Razón 14 Mayo 2006

Madrid- Francisco José Alcaraz revalidó su cargo como presidente de la AVT al lograr 601 de los más de 700 votos emitidos en la asamblea celebrada ayer y que contó con una altísima participación por parte de los afiliados. Durante el transcurso de la votación, en la que estuvieron presentes 275 personas y otras 463 participaron a través de sufragio delegado, hubo además nueve abstenciones y 42 votos en contra. De esta forma, Alcaraz revalida su posición como presidente de la organización, y lo hizo con el anuncio de que promoverá nuevas manifestaciones para que ETA no consiga «ninguno de los objetivos» por los que ha asesinado, amenazado y extorsionado. «Me niego a hablar de un proceso de paz; habló de un proceso de negociación y rendición y, a partir de ahí, la respuesta de la AVT y de la ciudadanía va a ser contundente; vamos a mantener toda la firmeza posible para que ETA no consiga ninguno de los objetivos», afirmó Alcaraz.

El presidente de la AVT anunció, además, una «campaña muy importante para exigir que se conozca la verdad» del 11-M y reveló que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, le llamó hace unos días y le aseguró que se reuniría en breve con la asociación.

La victoria no estuvo exenta de polémica, pues Pablo Broseta, hijo del catedrático de Derecho Constitucional Manuel Broseta, asesinado por ETA en 1992, que había manifestado días atrás su intención de presentar una candidatura alternativa para «despolitizar» a la AVT, se retiró del proceso minutos antes de la votación justificando su decisión en la «actitud antidemocrática» de Alcaraz por ser «juez y parte» en todo el proceso regulador pese a ser uno de los candidatos a la presidencia y anunciando que no descarta impugnar el proceso.

Según explicó Broseta, en las asambleas de la AVT, que se celebran cada dos años, la Junta Directiva saliente presenta su dimisión y se procede entonces a la reelección de la nueva Junta Directiva. «Hay que convocar una mesa de gestión que certifique que las dos candidaturas tengan las mismas opciones y posibilidades, pero el presidente ha entendido que no debía hacerse así», dijo. Para Broseta, Alcaraz no dejó «en ningún momento» intervenir a ninguno de los participantes, «ni siquiera en cada uno de los puntos tratados ha permitido que se plantearan preguntas ni debates aclaratorios». De ahí que Broseta se haya visto «obligado» a retirar su candidatura y a abandonar la sala donde se celebraba la convocatoria.

Para Alcaraz, sin embargo, nada se salió de los cauces democráticos. El presidente de la AVT calificó de «normal» que Broseta retirase su candidatura ante los «resultados arrolladores de aprobación de gestión» de la anterior Junta Directiva. Además, recalcó que el proceso ha estado basado en la «estricta legalidad», siendo «supervisada por el equipo jurídico» de la asociación y basándose en «la legalidad estricta» de sus estatutos y la Ley de Asociaciones. Añadió también que no tenía constancia de que Broseta hubiera asistido a ninguna asamblea.

En una rueda de prensa en un hotel de Madrid, el reelegido presidente de la AVT destacó la alta participación y añadió que «difícilmente» se puede encontrar en la historia de esta organización «una asamblea tan democrática y tan bien organizada». «Ha sido la asamblea más plural de estos 25 años», proclamó, tras reconocer que toda persona que no esté de acuerdo con el resultado está en su «pleno derecho» de acudir a los tribunales. No obstante, en otro momento de la conferencia de prensa dijo que Broseta tendrá «la mano abierta» por parte de la nueva Junta Directiva «para colaborar, trabajar juntos y servirle».

El azote de la negociación y de Peces-Barba
La gestión de Francisco José Alcaraz al frente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha estado marcada por la oposición a una negociación del Gobierno de Zapatero con ETA y por sus desavenencias con el Alto Comisionado para la atención a las víctimas, Gregorio Peces-Barba. Desde su nombramiento el 12 de junio de 2004, la asociación ha convocado tres multitudinarias manifestaciones por las calles de Madrid con el fin de exigir que el Gobierno «no negocie con ETA» y para pedir «Memoria, Dignidad y Justicia con las víctimas». La primera de ellas, celebrada el 22 de enero de 2005, fue el escenario de los incidentes entre algunos manifestantes y el entonces ministro de Defensa José Bono, que han culminado con la condena de tres policías por detención ilegal. Tras la última, celebrada el pasado 25 de febrero, Alcaraz leyó un manifiesto en el que advirtió de que a los etarras «no se les puede premiar porque lleven mil días sin matar».

Recortes de Prensa   Página Inicial