AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 15 Mayo  2006
ETA amenaza y no renuncia a nada
ABC 15 Mayo 2006

El chantaje de ETA y las mentiras del Gobierno
EDITORIAL Libertad Digital 15 Mayo 2006

LAS VÍCTIMAS DE ETA HAN HABLADO FUERTE Y CLARO
Editorial minutodigital 15 Mayo 2006

Presidente, diga «no»
Editorial ABC  15 Mayo 2006

Un Gobierno que da miedo
Isabel Durán Libertad Digital 15 Mayo 2006

Un plebiscito imposible
Agapito Maestre Libertad Digital 15 Mayo 2006

El proceso mágico
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 15 Mayo 2006

Signos de recuperación de libertad
José Vilas Nogueira Libertad Digital 15 Mayo 2006

Una buena noticia y un desmentido
Luis del Pino Libertad Digital 15 Mayo 2006

La semana que se va, un auténtico via crucis para Zapatero
Santiago Abascal elsemanaldigital 15 Mayo 2006

La Constitución traicionada, por Aleix Vidal-Quadras
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 15 Mayo 2006

La memez de la semana: "Nos agredieron y lo vio toda España"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 15 Mayo 2006

Terrorismo y guerra
GEES Libertad Digital 15 Mayo 2006

Patxi Maragall
A. Basagoiti minutodigital 15 Mayo 2006

¿QUIÉNES SON LOS BUENOS, QUIÉNES SON LOS MALOS?
José Miguel Palop email 15 Mayo 2006

"El hedor que despiden Otegui y su camarilla, que por supuesto no se arrepienten de su pasado manchado de sangre, es demasiado fuerte para muchos militantes y votantes socialistas
Minuto Digital 15 Mayo 2006

LAS CC.AA. INCAPACES DE GESTIONAR ADECUADAMENTE LA SANIDAD PÚBLICA
Minuto Digital 15 Mayo 2006

ETA reconoce que mantiene la extorsión a empresarios
R. L. Vargas / J. M. Zuloaga La Razón 15 Mayo 2006

ETA amenaza y no renuncia a nada
Por Carlos Martínez Gorriarán, profesor de Filosofia de la Universidad del País Vasco ABC 15 Mayo 2006

... Los juegos de salón que desprecian la realidad, y más si esa realidad se llama ETA, pueden volverse contra sus actores y dar un golpe formidable a un sistema político, el nuestro, que realmente da muestras alarmantes de tambaleo...

VIVIMOS sin duda en un país insólito. Una banda terrorista que cuenta en su haber con más de 850 asesinatos, 3.000 heridos y decenas de miles de atentados fabrica la gran exclusiva del domingo otorgando una especie de entrevista en su periódico oficioso. Y la noticia no es que el «alto el fuego permanente» deba ser entendido como una de las «bases sólidas (secretas) del proceso de paz» a las que sibilinamente acuden Rodríguez Zapatero y sus portavoces cuando aprieta la opinión pública, pues para la banda criminal el «alto el fuego» simplemente culmina la carrera homicida iniciada en 1961, un observatorio en lo alto del camino del terror desde donde otear la buena voluntad de los gobiernos enemigos, es decir, su disposición a rendirse.

Resumir la larguísima declaración de los encapuchados es extremadamente fácil, ya que sobra el 90 por ciento de la repelente palabrería de «conflictos», «procesos», «agentes» y «soluciones democráticas» en que llega enmascarada. Medio folio hubiera bastado, quizás una frase. La clave de la perorata radica en esta: «En nuestro diccionario no cabe la palabra frustración». Era de temer. El encapuchado reitera lo que ha dicho siempre: que no se conforma con otra cosa que no sea el reconocimiento discrecional del ejercicio de la autodeterminación en base a la territorialidad, fantasmagoría totalitaria que significa que en su momento votarían no los ciudadanos (qué sarcástico), sino el territorio. Por otra parte, para que ese «proceso democrático» sea viable y se dé en condiciones «democráticas» (para ETA, como para todos los totalitarios, «democracia» es simplemente un adjetivo colgante de cualquier cosa), los estados deben paralizar de inmediato la vigencia del Estado de Derecho, esto es, suspender las actuaciones de la Policía y los jueces, garantizando la impunidad de sus partidarios y activistas. Y la «respuesta popular» de la kale borroka, que por supuesto es algo espontáneo y no cosa suya. Por descontado, la amnistía a los terroristas presos ni se discute: es otra «condición democrática». Y al final de ese proceso prefabricado, sancionado en la «mesa de resolución», ETA negociará con el Estado cómo respetará éste esa decisión predeterminada. Eso es todo.

¿Y si los estados no respetan estas sencillas y razonables peticiones? En tal caso, la banda considerará conculcados los compromisos mínimos aceptables para poner en marcha el proceso -que nunca es «de paz»-, y se considerará liberada de cualquier compromiso suyo de «alto el fuego permanente».

Para el Gobierno, la entrevista es una buena y mala noticia. Buena, porque los terroristas dejan claro que de momento no hay negociación alguna de lo que realmente importa y repiten obsesivamente a lo largo de su perorata: las garantías concretas de que su Euskal Herria independiente saldrá triunfante, naciendo de este proceso aberrante. En este aspecto, la entrevista representa mucho más una amenaza contra la sociedad y el Estado que el comunicado pacificador que esperaban el Gobierno y el PSOE. Y esta es, claro está, la mala noticia. Que el «proceso de paz» vendido con tanta ligereza y precipitación no es tal para los etarras. Y que de seguir así las cosas -con detenciones, Batasuna ilegal, autos judiciales, juicios como el 18/98 o los pendientes a Otegi, declarado intocable-, todo volverá al principio, como en la tregua de 1998.

Las insultantes declaraciones -insultantes para la democracia y para la inteligencia-, sean «a título personal» o de aparato, que estos últimos meses han prodigado algunos socialistas, de Gemma Zabaleta a José Blanco pasando por Patxi López, quedan, como era previsible, en el lugar que les corresponde. La ilusión de que ETA iba a desmovilizarse y desaparecer a cambio de una legalización apañada para una Batasuna refundada con la que incluso llegar a gobernar no es más que eso, el sueño de unos ilusos con más pájaros en la cabeza que escrúpulos morales y principios políticos. Considerada la cosa desde el punto de vista de los terroristas, que en este caso todos acordaremos que resulta relevante, no hay en marcha «proceso de paz» alguno, sino simplemente un intento de aprovechar la disposición a la negociación de que hace gala este Gobierno, así como la deriva filonacionalista del PSOE, para obtener sin violencia sus exigencias eternas, esas mismas que no ha logrado asesinando.

Naturalmente, las cosas son mucho más complejas de lo que pretenden dar a entender los encapuchados. Sería absurdo -pero probable, ay- interpretar la exclusiva de «Gara» como una «prueba» de que ETA está ganando y el Gobierno se ha rendido. Es un hecho que ETA sabe que el precio del asesinato político está desorbitado, y que su base política está, o estaba, desmoralizada, apática y en retirada. Pero también saben los terroristas que el consenso político que tanto daño les hizo, expresado en el Pacto por las Libertades, atraviesa horas bajísimas y quizás ya no pueda reeditarse con la fuerza del año 2000. Un cruce de situaciones, en definitiva, que ofrecía ventajas inéditas para ellos si eran capaces de presentar su debilidad como generosidad.

Con todo, quienes están obligados a reflexionar seriamente son nuestros gobernantes. Si el partido socialista y el Gobierno sacan las consecuencias necesarias del fracaso del tripartito catalán y del fiasco de la «entrevista» etarra, llegarán a la conclusión de que los juegos de salón que desprecian la realidad, y más si esa realidad se llama ETA, pueden volverse contra sus actores y dar un golpe formidable a un sistema político, el nuestro, que realmente da muestras alarmantes de tambaleo. Pero no como resultado de la lucha heroica de la «izquierda abertzale», como proclaman fatuamente los encapuchados, sino por las malas cualidades de la clase política encargada de defenderlo y gestionarlo. Aunque, en fin, habrá que esperar las valoraciones imaginativas: seguro que alguno nos sorprende encontrando algún remoto signo de buena voluntad de la banda. El tono de la capucha, quizá. Porque ya puestos en el buen camino, ¿cómo tolerar que la realidad estropee una previsión triunfalista?

El chantaje de ETA y las mentiras del Gobierno
EDITORIAL Libertad Digital 15 Mayo 2006

Aunque la tregua – o cese temporal– de la extorsión económica formara también parte del pacto –no menos temporal– entre el Gobierno del 14-M y ETA, eso no sería óbice para que el PP denunciara, tal y como ha hecho Mayor Oreja, “esa gran mentira” de Zapatero al tratar de ocultar la naturaleza chantajista y los objetivos soberanistas que los terroristas buscan con su “alto el fuego”.

Aunque improbable, ETA podría avenirse también a un cese temporal de la extorsión económica, si Zapatero le garantizase –eso sí– financiación pública a través de la legalización de Batasuna. Por ello, si resulta importante constatar qué actividades criminales se interrumpen y cuales no, más importante aún es ser conscientes de que ese cese, en todo caso, sólo lo es temporal y que exige, además, un pago político. En este sentido, y tal y como ha insistido Mayor Oreja, “lo único que hay que verificar es hasta dónde está dispuesto Zapatero a ceder ante ETA".

Zapatero ha creado esperanzas explosivas en ETA, de ese tipo de esperanzas que, si bien pueden llevar –como de hecho han llevado– a la organización terrorista a un cese de su actividad criminal, es con el único objetivo de verificar que sus totalitarias exigencias se hacen realidad. Llegados a este punto, Zapatero se hace rehén de sus propios compañeros de viaje. Intentar contentar a los que no se van a contentar no es algo estéril, sino contraproducente. No digamos ya cuando se trata de terroristas. Pero Zapatero lo que tiene en cuenta no es la criminal resaca que nos aguarda, sino que el anestésico de la paz dure lo bastante como para llegar a las próximas elecciones.

Las dosis de ese anestésico, sin embargo, tienen también su precio y lo que ZP ha pagado hasta ahora sólo cubre el comunicado de alto el fuego, no su eterno mantenimiento. ETA no puede ser más explicita, a este respecto, al advertir a sus compañeros de viaje que están “totalmente equivocados” si creen “irreversibles las decisiones de ETA sin desarrollar un proceso democrático”: “Euskal Herria no tiene futuro como pueblo bajo España y Francia y el conflicto no puede solucionarse bajo esa situación".

De la evidencia de que el gobierno del 14-M tiene que hacer nuevos pagos a ETA que hagan “avanzar” en términos jurídico-políticos las tesis soberanistas, nace la necesidad del gobierno de seguir mintiendo: Tanto para maquillar la realidad chantajista de ETA, como para sortear el obstáculo que para esta mascarada suponen las víctimas del terrorismo. Aunque personas como Alcaraz o Mayor Oreja sean un motivo de alivio y satisfacción, la operación “caballo de Troya”, con la que se trata de neutralizar tanto a las víctimas del terrorismo como al PP, está tan lejos de acabar como lo están las mentiras de este Gobierno.

LAS VÍCTIMAS DE ETA HAN HABLADO FUERTE Y CLARO
Editorial minutodigital 15 Mayo 2006

Aquellos que querían ver divididas a las víctimas de ETA para librarse de tan molesta voz de la conciencia se han quedado con un palmo de narices.

El resultado de la asamblea del sábado ha sido meridiano a la hora de demostrar cual es la opinión de las víctimas sobre el proceso de negociación del PSOE con ETA. La victoria de Alcaraz no es una victoria personal, dentro de la AVT hay personas con la misma entereza y con la misma firmeza que al igual que el presidente reelegido desempeñarían el cargo con igual eficacia. El triunfo ha sido para la postura que representa Alcaraz. La postura de la dignidad y la memoria de las víctimas. Porque lo que la abrumadora mayoría rechaza es el proceso de negociación emprendido por Zapatero, porque lo considera una rendición que hace estéril tantos años de sereno sufrimiento confiando en el estado de derecho, y priva de sentido a las muertes de sus seres queridos, dejando en sus familiares un recuerdo con el solo sabor a dolor. Un proceso de negociación que es una atentado contra la justicia que reclaman las miles de personas torturadas por la banda aberzale. No cabe otra lectura al contundente apoyo cosechado por Alcaraz.

La candidatura vista y no vista de Broseta, un hombre que se consideraba cercano al PP, ha sido como una tormenta de verano, que solo ha conseguido demostrar la unidad de criterio dentro de la AVT, una organización que se ha convertido en todo un símbolo por si misma. Porque la AVT no sigue los dictados del PP, como quieren hacernos creer los infames manipuladores, ni los de la COPE o Libertad Digital, y mucho menos los de nuestro humilde diario. Unos y otros lo que hacemos es apoyar a las víctimas, sin esperar nada a cambio. Se trata de un apoyo por convicción de que su causa representa la supervivencia misma del sentido de justicia en nuestra patria, y porque creemos que traicionando a las víctimas se traiciona a la democracia y a España misma. No esperamos ni votos, ni beneficios, ni premios. Solo queremos que sientan que una buena parte de la sociedad no se olvida de su sacrificio y está a su lado escuchando su demanda de memoria, dignidad y justicia. El gobierno, por supuesto seguirá sin escucharlas, está más pendiente de prestar oídos a lo que los terroristas exigen.

Y no olvidemos que esas exigencias, que no son otras que permitir avances hacía la independencia, son la razón misma de los asesinatos cometidos. ETA ha matado para conseguir justo lo que Zapatero está dispuesto a darles: sentarse a negociar la unidad de España. Mayor Oreja nuevamente ha denunciado lo evidente: "No estamos en un proceso de paz, estamos en una negociación política, con la que ETA pretende alcanzar la autodeterminación del País Vasco".

Presidente, diga «no»
Editorial ABC  15 Mayo 2006

NI el más voluntarioso de los animadores del «proceso de paz» tiene esta vez oportunidad alguna para encontrar un motivo de optimismo en la profusa entrevista concedida por ETA al diario «Gara». Los terroristas no han podido ser más claros en su primera declaración pública tras el alto el fuego anunciado el 22 de marzo pasado. Y sus pretensiones, planteadas como condiciones irrenunciables para la negociación política, extinguen por completo los márgenes de maniobra del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Si desde el Ejecutivo o desde el PSOE se pretende soslayar el golpe mortal de ETA a las esperanzas de un fin digno y justo de la violencia terrorista con el manido argumento de que los terroristas han hablado para «consumo interno», será entonces momento de pedir a uno y a otro que no ofendan más la inteligencia de una sociedad muy curtida en la lucha contra ETA y que no desprecien la verdad histórica, que no es otra que la formada por los cientos de asesinados por ETA para su «consumo interno».

Lo que ha sucedido con la entrevista de ETA en «Gara» es que los propios terroristas han disipado los espejismos. Esta ETA, que es la de siempre, de ortodoxia fundamentalista consigo misma, no quiere la paz. Quiere ganar con la tregua todo aquello por lo que ha estado asesinando, extorsionando e intimidando. ETA le lanza al Gobierno un órdago, no una oferta de negociación, y al hacerlo fuerza a Rodríguez Zapatero a hacer algo a lo que el presidente del Gobierno no quería enfrentarse: definirse taxativamente frente a las demandas terroristas y abandonar las aguas tibias de la esperanza engañosa. Pero el Gobierno ha de saber que ETA ha conducido el llamado «proceso de paz» a un callejón sin salida al plantear como irrenunciables unas condiciones que ningún Estado democrático aceptaría, en ningún caso y bajo ninguna clase de coacción. La ETA que se supone que había reflexionado e interiorizado su derrota surge envalentonada; exige la amnistía y la excarcelación de los presos etarras como condiciones imprescindibles; dice que es el momento de hablar de «desmilitarización»; se ufana del fracaso del «marco de las autonomías»; emplaza a pasar al «escenario de la autodeterminación y la territorialidad», sin las cuales «no es posible superar el conflicto»; descarta que la izquierda abertzale se integre «en la normalización política», sin más; y, finalmente, advierte de que se equivocan «quienes se limiten a intentar desactivar la lucha armada de ETA».

Con estas premisas, sencillamente, no hay proceso viable de ninguna clase, ni político, ni de final dialogado ni de «superación del conflicto». Salvo el proceso de la derrota o la rendición incondicional. Incluso ETA pone en entredicho el crédito de los informes policiales sobre verificación del alto el fuego, al reconocer que sigue extorsionando -«peticiones monetarias», según macabra humorada de los terroristas- y al considerar que los atentados de Barañáin y Guecho son «manifestaciones del enfado y de la respuesta popular». Y aunque niegue su responsabilidad por esos atentados -nunca lo haría estando pendiente el recurso de casación en el sumario de Jarrai-, se exime de cualquier responsabilidad para evitarlos en el futuro.

Por tanto, de ETA, que dice que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer, no cabe esperar más. Pero sí cabe esperar y exigir, y mucho más que hasta ahora, de un Gobierno que debe ser consciente de que está ya muy cerca de un punto de no retorno en la lucha antiterrorista y que debe ser tan sincero en reconocer que este proceso es inviable como dispuesto estuvo en su día a inaugurar un panorama de paz sobre «bases sólidas» en cuanto ETA anunció el alto el fuego. Incluso se atrevió a pedir al PP que «sonriera» por la bondad del momento. Hoy, el PP está más legitimado si cabe para no sonreír impostadamente, y para dar a su apoyo político al Gobierno un nivel de exigencia muy superior y garantizar a la sociedad española que será la oposición firme y responsable que necesita España en esta encrucijada histórica.

Mejor será que, cuanto antes, el presidente del Gobierno diga no a ETA, a todas y cada una de sus condiciones. Y que lo diga pronto, para que se pueda recomponer, en la medida de lo posible, aquella fortaleza del Estado, en buena parte perdida por el torpe abandono de los grandes fundamentos de la lucha contra ETA: el pacto antiterrorista y la ley de Partidos. El presidente del Gobierno, desde el compromiso radical con las responsabilidades de su cargo y sin atender a costes personales ni estrategias de partido, tiene que rechazar las condiciones de ETA y tomar nuevamente decisiones policiales, legales e internacionales que reactiven el proceso de derrota de los terroristas.

Manipulación y sectarismo
Un Gobierno que da miedo
Isabel Durán Libertad Digital 15 Mayo 2006

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y su cohorte instrumental política y mediática han sufrido un zarandeo de considerables proporciones. El mismo día en que El Pais Semanal lleva en su portada a un joven matrimonio del PP, ambos concejales (ella embarazada, a punto de dar a luz), como símbolo de una ansia de paz y una vida sin el ejército de escoltas obligatorio gracias a la "histórica" (sic) declaración de alto el fuego de ETA, el diario Gara desmonta la gran mentira en la que nos han sumido el gabinete socialista y sus altavoces publicitarios.

Dos pistoleros en representación de la banda terrorista han aparecido por sorpresa en una entrevista con el director de su diario de cabecera y reivindican ante la opinión pública lo que vienen poniendo de manifiesto en sus comunicaciones internas, contadas pormenorizadamente desde esta columna. Los encapuchados acusan al ejecutivo de intentar ocultar la verdad, de manipularla a su antojo. Resulta aterradora la falta de escrúpulos de un Gobierno capaz de jugar con la vida y la esperanza de libertad de miles de las personas acosadas por el terrorismo.

Tras el varapalo etarra, Zapatero calla, pero el secretario de Organización del PSOE afirma que de ETA les interesa lo que hace, no lo que dice. Se tiraron dos años provocando que los terroristas dijeran lo que les interesaba y ahora que la banda deja sus posaderas al descubierto lo minimizan. Pues bien, a los españoles nos interesa lo que el Gobierno hace, y no lo que dice. Y la terrible realidad no es otra que la de un ejecutivo que ha demostrado que no quiere que se averigüe la verdad del 11-M, que obstruye el esclarecimiento judicial del monstruoso macroatentado, que manipula pruebas, que oculta informes; un gabinete capaz de detener políticamente a ciudadanos y que maniobra para desacreditar a las víctimas del terrorismo, silenciarlas y someterlas.

Tan probada falta de escrúpulos, tanto sectarismo, tanta manipulación, tan escaso respeto por las normas de juego y por los valores democráticos, repugna. Asusta pensar de lo que es capaz este Gobierno y hasta dónde podría llegar con tal de conseguir su único objetivo: mantenerse en el poder. En definitiva, este Gobierno miente y da miedo.

Estatuto y El País
Un plebiscito imposible
Agapito Maestre Libertad Digital 15 Mayo 2006

Los ideólogos socialistas son patéticos. Ahora, cuando han hecho añicos el sistema de partidos en Cataluña, están empeñados en vender que hay que ganar por "unanimidad" el Estatuto de Cataluña para expulsar al PP de España. Ridículos. Producen bochorno. Han perdido cualquier capacidad de juicio político con el proceso de aprobación del Estatuto, pero no saben cómo convertir la derrota en éxito. Están atrapados en sus propias contradicciones. Por si acaso valiese para algo, o sea, para que siga gobernando Zapatero, insisten en que es necesario convertir el referéndum de Cataluña en un plebiscito sobre el presidente del Gobierno. Vale, Ramoneda, apúntate un tanto totalitario. Sí, sí, un tanto fascista, en verdad franquista, pues que Ramoneda, y con él todos los ideólogos de El País, no tenga mejor aspiración política que reducir el resultado de un referéndum a un plebiscito sobre la figura de Zapatero demuestra que se han quedado desnudos de ideología. Son pequeños publicistas al servicio de una burda ingeniería social y política. Ellos forman parte del fracaso de Zapatero.

Declarada su metodología franquista, todo es posible. No les importa que el Estatuto sea un bodrio inservible. Inaplicable. No les preocupa que el Estatuto haya salido saltándose los procedimientos democráticos y en contra de la opinión de quienes representan a la mitad de los españoles. Tampoco consideran que este proceso no sólo ha hecho fracasar al mesogobierno regional de Maragall sino que ha dejado fuera de juego para siempre una relación fluida entre el PSOE y el PSC. No quieren percatarse de que el PSC está roto. CiU aparenta que puede ganar, e incluso simula que podría gobernar formando una "gran coalición" con el PSC, pero esto es imposible ante una ERC ascendente y totalmente independentista (terrible el salto cualitativo que da Carod Rovira en la entrevista de ayer de El País). En fin, para esta gente que pide el plebiscito para Zapatero nada de eso es relevante. Están desesperados. No pueden razonar. No quieren enterarse del estrepitoso fracaso: Zapatero quería satisfacer a los nacionalistas y ha destrozado, como mínimo, el sistema de partidos políticos.

Lo más grave del asunto, es que esa demanda totalitaria, que pretende convertir el referéndum en un acto de afirmación fascista a favor de Zapatero, es ya ociosa. El Estatuto es algo amortizado políticamente para todos los nacionalistas, por eso, precisamente, el resultado del referéndum carece de importancia. Esa es la más triste realidad, el mayor fracaso, para quien ha hecho depender del Estatuto, de su aceptación por parte de todos los nacionalistas, su éxito político. Zapatero ha sido vencido, arrollado, por las miserias nacionalistas, incluidas las del PSC. Da igual, por lo tanto, el resultado, es absolutamente indiferente para el futuro político de Cataluña que el Estatuto salga derrotado, que haya un resultado ajustado, una alta abstención, o una aceptación mayoritaria... El Estatuto es ya un fracaso. No es referencia para nadie. Sólo es un medio para seguir destrozando España, en palabras de Carod Rovira: "Zapatero ha comprado un Estatuto que valía 100 en las rebajas por 25 y le hemos permitido que lo compre a plazos."

En cualquier caso, el 18 de junio, cuando este Estatuto sólo consiga el referendo de un 40% de la ciudadanía, acaso un 45 o un 50%, debería ser una magnífica fecha para que estos impresentables, que exigen ideológica y arteramente un plebiscito a favor de Zapatero, desapareciesen para siempre de la escena política.

El proceso mágico
f.dominguez@diario-elcorreo.com FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 15 Mayo 2006

Hace ocho años, cuando la anterior tregua de ETA, las palabras mágicas eran construcción nacional y todas las derivaciones del sector de la albañilería aplicadas a la patria. Era imposible leer un texto de ETA, de Batasuna e, incluso, de algunos líderes del nacionalismo institucional, sin tropezarte a cada paso con un solar nacional en obras. La patria vasca parecía un terreno en recalificación urbanística en el que todo lo que se hacía tenía como objeto la construcción nacional.

Aquella burbuja inmobiliaria entró en crisis con el fin de la tregua y desapareció del lenguaje el concepto de construcción nacional, pero ha llegado un alto el fuego nuevo y otra palabra mágica: proceso. Ciento treinta veces aparece repetida en la entrevista a los dos dirigentes de ETA difundida ayer. Proceso de soluciones, proceso de paz, proceso de normalización, proceso de fin del terrorismo... cada uno le pone los apellidos que le parecen. Durante unos cuantos meses estaremos dándole vueltas a la expresión, hasta el día que entremos en «una dinámica liquidacionista del proceso», como dijo 'Josu Ternera' hablando de otro asunto, y se acabe el dichoso proceso.

ETA ha puesto de moda otra palabra mágica para esta temporada, pero el fondo del asunto sigue siendo el de siempre. Para renunciar definitivamente a las armas exige la autodeterminación, Navarra y el País Vasco francés y mientras mantiene la extorsión, porque necesita dinero, y le parece normal que siga la violencia callejera. Y además, aunque todavía no han pasado dos meses desde el inicio de la tregua, ETA empieza a tener prisa y a ponerse nerviosa. Por eso exige contrapartidas inmediatas al Gobierno. Una de ellas es que el Estado se declare también en tregua: nada de persecución contra los que, presuntamente, han participado en antiguos atentados, ni contra los que son sorprendidos in fraganti recaudando dinero para la banda, nada de sumarios en los tribunales contra Batasuna. Ni siquiera seguimiento policial a los sospechosos.

La tregua por ahora sigue y eso es positivo y el Gobierno hará bien en actuar para intentar alargar la situación todo el tiempo que sea posible, pero para albergar esperanzas de un final feliz hay que empezar por no tener en cuenta lo que dice ETA y eso, intelectualmente, resulta imposible. La entrevista de ayer deja claro que ETA pretende negociar políticamente con España y Francia y que sigue condicionando el fin del terrorismo a lo mismo que hace dos décadas. Creer que el discurso de la banda es de consumo interno, para sus seguidores, no arregla nada.

AVT, Caso Bono y Ciutadans
Signos de recuperación de libertad
José Vilas Nogueira Libertad Digital 15 Mayo 2006

Lord Acton es particularmente conocido por su frase: "el poder tiende a corromper; el poder absoluto corrompe absolutamente". Es probable que mucha gente no sea capaz de situarlo históricamente. Quizá crea que fue el nazismo el que inspiró su sentencia. Pero el historiador y publicista inglés es bastante anterior; hombre del XIX, su vida se extinguió poco antes que la de su siglo. Tuvo, pues, la fortuna de no haber conocido el comunismo, el nacionalsocialismo y otros totalitarismos que asolaron el pasado siglo. Su frase es epítome de sus conocimientos históricos. Pero, a nuestros ojos, es también sintética y dramática profecía de los implacables despotismos del siglo XX.

No siempre se entiende bien la relación entre crimen político y totalitarismo. Un crimen político es siempre execrable, pero no necesariamente es heraldo de un régimen totalitario. Lo peculiar del totalitarismo no es el recurso al crimen para conquistar el poder, sino su potencial criminógeno; no los crímenes cometidos, sino los crímenes por cometer. Los soviéticos llegaron al poder por un golpe de Estado con apenas derramamiento de sangre. Hitler, por vía electoral, y la rufianesca violencia que facilitó su triunfo tampoco fue gran cosa. Los asesinatos de millones de personas, la destrucción de la libertad y de la conciencia de otros muchos millones no fueron un medio para llegar al poder, sino la consecuencia de que hubieran llegado a él.

De aquí que estas penosas experiencias no deban ocultar la consideración de la inclinación totalitaria de la mayor parte de los partidos democráticos de la izquierda europea continental que florecieron durante el pasado siglo y siguen presentes entre nosotros. No pretendo equipararlos con las dictaduras totalitarias, pero sería estúpido cerrar los ojos ante el potencial totalitario que incorporan.

La esencia del liberalismo (compartida por algunas corrientes del pensamiento conservador) se halla en la limitación del poder. Los instrumentos institucionales para lograr este objetivo son bien conocidos: limitación del ámbito del poder estatal, consagración de derechos y libertades individuales exentas de la intervención del poder, gobierno representativo, etc.

Frente a este programa, el radicalismo democrático, primero, y el socialismo marxista o marxistizante, después, dotaron al partido político de potencial totalitario. Fue una operación ideológica que integró, junto con otros elementos, la mistificación de la democracia mediante la anacrónica invocación del modelo ateniense y la secularización de la concepción católica del mundo, convirtiendo al partido en trasunto de la Iglesia, señor ahora de bienes y conciencias. En esta visión, la única garantía contra el despotismo de partido se sitúa en la pluralidad de los mismos. Pero esta precaria garantía puede ser burlada, ya sea porque los partidos se concierten ocultamente (el "partido cártel" de Katz), ya porque un partido conquiste la hegemonía, excluyendo de la legitimidad a los verdaderos rivales y reduciendo a los demás a satélites (el "partido hegemónico" de Sartori). En uno y otro caso, la libertad ciudadana es aherrojada (con cadenas de hierro o de oro) y la sociedad civil destruida por el cáncer del partidismo.

Este es el designio de la constelación partidista dominante en España. Parecía tan avanzada la realización de su infame propósito, que poca esperanza de salvación quedaba. Sin embargo, estos últimos días, se han producido algunos hechos que permiten alentar alguna. Los citaré, sin ajustarme a orden establecido. En primer lugar, la condena de los policías autores de las detenciones ilegales en el llamado caso Bono. Nunca se abundará bastante en la importancia de la independencia judicial. Es el indicador por excelencia del gobierno moderado. Que sigamos teniendo jueces independientes es un milagro, tales son las miserables acometidas que contra su independencia ha prodigado el Gobierno.

En segundo lugar, la reelección de José Alcaraz al frente de la AVT. Mejor dicho, al propósito de este artículo, el fracaso y final desistimiento de la candidatura que pretendía oponérsele, en un claro ejemplo de manipulación partidista. Pocos ejemplos tan expresivos de vocación totalitaria ha dado el Gobierno Zapatero como la creación del puesto de Alto Comisionado de Ayuda a las Víctimas del Terrorismo y la trayectoria seguida por su titular.

En tercer lugar, la confirmación y difusión del proyecto de Ciutadans per Catalunya. Cualquiera que sea la fortuna electoral que les aguarde, en un sistema de partidos con barreras de entrada –legales y de facto– tan elevadas como el español, la génesis del proyecto, tan expresiva de un aliento de recuperación ciudadana ante el desprecio por los partidos establecidos de una considerable corriente de opinión, es un hecho jubiloso. Por primera vez desde la transición, surge una empresa política de izquierda que conjuga en una misma pretensión la defensa de la libertad individual, frente a la partitocracia reinante, y la defensa de la nación española, frente a los particularismos reaccionarios. Para terminar, es cada vez más frecuente encontrar en los medios de comunicación voces críticas con la deriva de la izquierda dominante. Testimonios más importantes si se consideran las enormes dificultades que, en España, el poder político opone a la prensa libre. Creo que Lord Acton lo celebraría.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Una buena noticia y un desmentido
Luis del Pino Libertad Digital 15 Mayo 2006

Alcaraz ha sido reelegido como presidente de la AVT con un aplastante respaldo. Esa reelección no se ha realizado "a pesar" de las maniobras del gobierno, sino precisamente "debido a" esas maniobras. Porque han sido las maniobras gubernamentales, y la denuncia de las mismas que se ha realizado desde distintos medios de comunicación, lo que ha contribuido a que la asistencia a la Junta Anual de la AVT fuera mayor de lo que ha sido nunca, precisamente para neutralizar esas maniobras que perseguían desactivar la oposición de las víctimas a la rendición ante ETA.

Son varias las lecturas que pueden hacerse. En primer lugar, esa reelección es un reconocimiento de la extraordinaria labor que Francisco José Alcaraz ha venido realizando desde la AVT, a la que ha convertido en un referente moral para toda la sociedad española. En segundo lugar, esa reelección demuestra que las víctimas del terrorismo no van a quedarse de brazos cruzados mientras su gobierno hace dejación de sus funciones y capitula ante la misma banda asesina que ha convertido a la mayoría de ellos en víctimas. En tercer lugar, es una prueba más de que la capacidad de acción del gobierno es limitada, y de que lo será más cuantos más frentes continúen abiertos: puede que tengan el gobierno, pero el poder se les escapa entre los dedos. Aviso a navegantes.

Por otro lado, ETA acaba de dejar una vez más en ridículo al Gobierno de Zapatero, al dejar claro, en una entrevista en Gara, que por supuesto que continúa extorsionando a los empresarios como parte de su labor de financiación y aprovisionamiento. Resulta triste ver, día a día, cómo el Gobierno se empeña en encubrir a la banda terrorista y exculparla de cualquier fechoría que realice. ETA sigue a lo suyo, pero ahora en la confianza de que, haga lo que haga, el PSOE negará que lo ha hecho. El penúltimo ejemplo lo teníamos hace un par de días, cuando José Blanco se apresuraba a actuar de exégeta de Otegui, para anunciarnos que Otegui pedía perdón por los crímenes. Ni veinticuatro horas tardó el batasuno en desmentirle. Ahora, ETA desmiente las absurdas disquisiciones del gobierno sobre los matasellos de las cartas de extorsión. ¡Vaya papelón que está haciendo el amigo Zapatero! Para terminar de humillarle, a Otegui ya sólo le falta orinar en la puerta de la Moncloa. Lo malo es que, si lo hace, Zapatero dirá que llueve.

La semana que se va, un auténtico via crucis para Zapatero
Santiago Abascal elsemanaldigital 15 Mayo 2006

Y vamos a ver la que empieza. En ésta al Gobierno le pasó de todo: arrancó con la sentencia del caso Bono, luego la ruptura del Tripartito, y el fin de semana la gran victoria de Alcaraz.

15 de mayo de 2006. La semana que ha pasado ha sido lo más similar a un calvario para el gobierno de Zapatero. Un gobierno, por otra parte, que ha mentido a todos; a los españoles con inventadas agresiones a ministros, a sus socios con paraísos independentistas, a los terroristas con iguales ofertas, a las víctimas con sucias maniobras de división y con falsas garantías, y a la oposición con todo aquello que fuera propicio. Pero dice el dicho popular que al mentiroso se le coge antes que al cojo y lo ocurrido la semana pasada tiene mucho que ver con el inicio del desbroce de la maleza de mentiras que enmarañan nuestra vida colectiva. Y este desbroce es, a su vez, el inicio de la decadencia del inquilino de La Moncloa.

Comenzaba la semana con un fortísimo varapalo judicial al Gobierno, con el caso Bono de por medio, traducido en la condena a prisión para tres policías que detuvieron ilegalmente a dos militantes del PP para imputarles una inexistente agresión al valeroso Bono. Condena traducida a su vez en la dimisión del más importante –y más sectario- de los delegados del Gobierno: el de Madrid. Por ahora, la cadena de dimisiones no es ni cadena; sólo tiene un eslabón. Veremos.

En el mediodía de esta negra semana para Zapatero, llegó el anuncio de su otrora socio, ERC: votarán "no" al Estatut en el referéndum. ¿La consecuencia? Inmediata. Maragall anunciaba el viernes la ruptura del pacto de gobierno con ERC, cuyo líder –conviene recordarlo- le trajo bajo el brazo, desde Perpiñán, la tregua que hoy hace soñar a Zapatero poder ser algún día coronado como el Príncipe de la Paz. ¿Se irá ERC sólo con sus consejeros o se llevarán la tregua etarra bajo el brazo?

También soñaba Zapatero con que el viernes llegara de verdad el fin de semana. Pero en esta semana negra ni siquiera esa concesión le deparaba el destino a Zapatero. El sábado, José Alcaraz, zafándose de extrañas y sospechosas maniobras, endosó al Gobierno una de sus más amargas derrotas. El hombre cuestionado y perverso en que habían querido convertir a Alcaraz arrolló en la más multitudinaria asamblea de la AVT, con un respaldo sin precedentes. Continuaba, con ese varapalo, la horrible agonía del gobierno socialista, que veía levantado y erguido a aquel al que habían intentado derribar como a uno de los más graves e insalvables obstáculos que se encontraba en su proceso de rendición ante ETA.

Ya sólo faltaba que el Gobierno pudiera descansar el último día de la semana. Pero ni ésas. Porque la ETA -en domingo-, apuntalado la cruz de Zapatero, desvelaba las propias intenciones: autodeterminación y Navarra. ¿Puede alguien seguir creyendo que es viable un proceso de "nada" con quienes sólo buscan la rendición de los españoles? Ya ni Zapatero puede tener fe en ello, a no ser que quiera caminar hacia el suicidio y acabar convertido en uno de los peores traidores de la Historia de España. Tal cosa le ocurrió a quien ya fue llamado, allá por 1808, el Príncipe de la Paz.

Si esto no es el vía crucis de Zapatero, es lo más parecido. Pero ése es el peaje de constituir un gobierno mentiroso; que, al fin, la verdad se abre paso entre la maraña de trampas y falsedades.

Por cierto, ya ni el Gobierno es capaz de ocultar la avalancha de inmigrantes que caminan y nadan hacia nuestras fronteras, incluso perdiendo la vida en el empeño, guiados por el efecto llamada y los cantos de sirena de las regularizaciones masivas de Zapatero.

La Constitución traicionada, por Aleix Vidal-Quadras
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 15 Mayo 2006

Aleix Vidal-Quadras, Vicepresidente del Parlamento Europeo y Patrono de Honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, ha presentado recientemente su último libro, “La Constitución traicionada”. Es ésta una obra en la que el autor nos expone claramente la situación que vivimos actualmente en España con la reforma del Estatuto catalán, la cual él define como “la antesala inmediata de cambios dramáticos”.

Ayer tuve el inmenso placer de conversar en Oviedo unos minutos con quien para mí es un auténtico referente político, un verdadero patriota y un valiente en toda regla, además de ser un intelectual de primer orden. Permítanme que dedique las siguientes lineas a ennumerar las ideas que Vidal-Quadras apuntó en la presentación de su último trabajo en la Feria del Libro carbayona, la cual corrió a cargo de mi gran amigo Javier Neira, periodista de La Nueva España.

La traición a la Constitución se plasma en el nuevo Estatuto de Cataluña. Cuando se firmó la Constitución en 1978, todas las fuerzas políticas cedieron para alcanzar un marco de convivencia en el que todos pudieran compartir un proyecto. Y ya entonces se pensó en los nacionalistas y, de ser un Estado totalmente unitario, España pasó a ser un Estado dividido en autonomías con competencias para gestionar ciertos aspectos, incluso se aprobó la cooficialidad de algunas lenguas. Ahora los nacionalistas nos apuñalan con este nuevo estatuto que expulsa a España de Cataluña y que crea una nación dentro de otra nación, y Zapatero también traiciona la Constitución, porque ha colaborado entusiastamente con ellos.

Hoy existen dos conceptos de nación que son incompatibles. Por un lado la nación étnica que menciona la Real Academia y por otro lado la nación cívica que recoge la Constitución, y que son incompatibles. La primera se basa en el uso de una lengua y una cultura, y es excluyente; y la segunda en unos valores universales de libertad, justicia, igualdad y solidaridad que se engloba en un proyecto común. De la victoria de un concepto sobre el otro depende el futuro de España.

Si este Estatuto entrara en vigor, lo peor que le puede pasar a España es que se divida en naciones construidas sobre bases étnicas y lingüísticas. Cataluña se separará del resto de la nación y terminará entre otras cosas con el principio de igualdad, el de solidaridad…

¿Cómo afectaría esto en la vida cotidiana? Pues, por ejemplo, un médico, un juez o un notario que no sepan catalán no podrán trabajar en Cataluña, y esto atenta contra el principio de libre movilidad de los españoles por todo el territorio.

Si siendo tan terrible, este Estatuto sigue adelante, es porque el mismo obedece a un diseño terrible de Rodríguez Zapatero con el objetivo de que el PSOE continúe en el poder a cambio de conceder Cataluña a los nacionalistas catalanes y el País Vasco a los nacionalistas vascos. De esta manera mantendrán al PP marginado y ellos tendrán garantizado el Gobierno. Zapatero no tiene escrúpulos, desde Godoy no se había visto en España a un gobernador tan desleal con su país.

Vidal-Quadras cree que de todo el censo electoral ni una cuarta parte de los votos votará “sí”, vencerán los “noes”, los nulos y los votos en blanco. Es un tema hecho por políticos, para políticos y para el beneficio de políticos.

Para salir de esta situación el Partido Popular tendría que presentarse a las elecciones generales con un programa de reforma constitucional que refuerce el papel del Estado y cohesione la nación. Entonces Zapatero ya no estaría al mando del PSOE y habría ahí personas patrióticas que cerrarían con el Gobierno un pacto de Estado para que España se recuperase.

La memez de la semana: "Nos agredieron y lo vio toda España"
Pascual Tamburri elsemanaldigital 15 Mayo 2006

Insuperable. José Bono, el padre de la patria, el recolector de votos y de simpatías de la derecha desde la izquierda, es el protagonista político de la semana. Rodeado de catorce fornidos policías, dijo ser agredido por dos militantes de base del PP en medio de una manifestación de la AVT. Magnífico. Una mentira condenada por los tribunales. Lo malo es que políticos así pretenden servir de modelo para las jóvenes generaciones que se incorporan a la política. Y así nos va.

Entre lealtad y servilismo, ambición y traición, los partidos son hoy –unos más que otros, por cierto- un vivero de bajezas humanas. Sin ilusiones ni utopías, no se trata de reivindicar la pureza de la política porque ésta es, históricamente, una actividad compleja, ligada a menudo a la gestión de las cloacas. Pero hasta el oficio de pocero puede hacerse con estilo, desprendimiento y vocación de servicio, o bien puede practicarse por mero egoísmo, con formas plebeyas y tratando básicamente de lograr un provecho personal. Abundan los Bonos, tal vez porque a los jóvenes militantes seducen personajes así, de éxito fácil, y quieren ser así.

Algo va mal en un partido cuando todos callan esperando un cargo, lo que equivale confundir lealtad con silencio. Y algo va definitivamente a peor en un partido cuando los ideólogos e intelectuales son rústicos tácticos que calculan sólo en número de votos en las elecciones inmediatas la bondad de las políticas, de las ideas y de las decisiones. Es una dinámica perversa, que lejos de rehuirse es fomentada. No sólo se estimula con ejemplos como el del mentiroso exitoso Bono; se propaga como la viruela en las organizaciones juveniles de los partidos, que abiertamente confunden la formación de sus jóvenes con su preparación para desempeñar cargos públicos. En vez de estimular el idealismo y la vocación de servicio, se cultiva el afán de medrar y la decisión de hacerlo sin respetar ningún principio. ¿Cómo terminará esto?

De momento, el edificio se sostiene porque los Bonos, los mentirosos, los trepas, los que van en la procesión por figurar sin creer en ningún Dios, no son aún todos. Ya hay auténticos profesionales de la política que no tienen dónde ir fuera de ella, o que no están capacitados para volver a su vida profesional si es que alguna vez la tuvieron; pero aún no son todos. Ya hay ámbitos donde el servilismo, la grisura y la cobardía imperan sin contraste, pero aún quedan líderes políticos genuinos que "quieren debate", que se digan las cosas, se piensen y se debatan. Las bases militantes aún –y más en estos tiempos recios de los que los cobardes huyen- piden identidades claras y fidelidad a los principios; pero hay toda una generación emergente de políticos de salón, que nunca han conocido otra lucha que el navajeo de pasillo y el peloteo vil, dispuesta a confundir el centro social con la adopción del lenguaje y de las políticas de los rivales. No tiene toda la culpa: con tipos como Bono hemos propuesto un modelo de político cuya principal característica es la deslealtad a todo salvo a su propia comodidad personal.

Ahora recogeremos la cosecha. La deslealtad no es de hoy, incluso san Pablo la sintió en sus carnes con el abandono de sus más fieles, llamados por la riqueza y el bienestar ("Date prisa a venir a mí, porque Demas me ha abandonado por amor de este siglo", 2 Tim 4, 9-10); y eso que entonces no había los atractivos diurnos y nocturnos que hay ahora. Quien prefiere seguir la vía fácil, la vía Bono –hipocresía, insinceridad, cálculo, manipulación de los sentimientos ajenos, olvido de la palabra dada, ascenso político, social y económico a cualquier precio- no hace más que hacer lo que resulta más fácil y más atractivo. Si es seductor para personas con una cierta formación y una cierta experiencia de la vida, qué no será para quienes se abren apenas a ella. El "bonismo" es un hecho sin distinción de los ideales políticos que se dicen profesar, precisamente porque el "bonista" carece de ideales o los cambia con más frecuencia que la camisa.

Sin embargo, es posible la propia reciedumbre de los tiempos recomponga las jerarquías. Un Bono medra en una sociedad rica y pacífica, que puede permitirse esos lujos. Pero ese estilo político está destinado a quebrarse si se topa con proyectos firmes enfrente, con enemigos correosos, con desafíos que no se pueden salvar con dinero u oropeles. ¿Y entonces? Entonces nos arrepentiremos del tiempo perdido, y de todo lo que pudo hacerse y no se hizo para premiar la lealtad, la tenacidad, la coherencia y la sinceridad. Será la hora de recordar aquellas palabras firmes, "si alguno abandona y deja de guerrear, o vuelve la espalda, que sepa que nos hace traición a todos", y sobre todo de compensar a quienes, abandonados y utilizados, han sido víctimas a un tiempo de mentirosos y de cobardes unidos por la ambición. La ambición que ha perdido a José Bono.

Islamismo
Terrorismo y guerra
GEES Libertad Digital 15 Mayo 2006

No hay manera de ganar si ni siquiera sabemos de qué va el asunto. Todos los terroristas se consideran luchadores por una causa, a escoger preferentemente de entre dos, a veces unidas, la definitiva justicia social del absoluto igualitarismo, y la liberación colectiva de cualquier grupo humano que se considera nacional y se siente oprimido hasta que disfrute de su propio estado. Otras muchas frustraciones pueden crear la misma rabia con similares resultados, pero son menos frecuentes.

Lo de matar indiscriminadamente para imponer la unidad política a los discípulos de Mahoma, recuperar todas las tierras que, como Al-Andalus, alguna vez pertenecieron al Islam y ya nunca pueden dejar de ser patrimonio de Allah, y finalmente someter a los infieles, es la especificidad del moderno jihadismo. Los musulmanes demuestran Corán en mano que jihad es una lucha interior por el perfeccionamiento moral. Es también eso, porque cualquier islamólogo tiene una ristra de citas del libro sagrado, nada en absoluto sacadas de su contexto, en las que jihad es Guerra Santa con todas las de la ley o de la palabra escrita. Violenta, implacable. Bin Laden puede distorsionar las enseñanzas del profeta, pero en eso no miente. Mienten los que se agarran al primer significado y tratan de ocultarnos el segundo.

Nada de extraño pues si Zacarías Moussaoui, el doblemente fracasado terrorista del 11-S, que ni consiguió tomar parte en el atentado ni que lo condenaran a muerte para ir a gozar cuanto antes del premio que le aguarda, grita en su juicio que él es un soldado del Islam. Todos pretenden ser guerreros, todos gudaris de una gran causa por la que sacrifican y se sacrifican. El problema es que, sea cual sea la motivación de sus hazañas, se trata de actos nítidamente definidos por el código penal, con independencia de su motivación. Por eso nos aferramos a la naturaleza netamente delictiva de los actos, no a los motivos, para no concederles el beneficio de una ennoblecedora condición militar. Pero aunque los consideremos peores que los peores criminales, no los confundimos, seguimos llamándoles terroristas. La motivación no es ningún atenuante, pero diferencia.

El megaterrorismo de la internacional jihadista da un salto cualitativo. Sus actos criminales son megacrímenes pero también actos de guerra. Sólo mediante acciones bélicas se pueden cometer crímenes de esa envergadura. Son otra cosa, y hasta la propia ETA se refrena para que no la confundan con la nueva categoría. Los jihadistas son, además, enemigos. Así como lo terrorista no quita lo criminal, la índole de enemigo no anula la de terrorista. Los que por ceguera ideológica o sectarismo partidista se niegan a reconocerlo están haciéndole a ese enemigo un favor estratégico mucho más grande que la infamia que sobre ellos arrojan al reducirlos a meros delincuentes. Nadie pone en duda que lo sean. Pero esa reducción los trivializa, por muchos adjetivos denigratorios que la acompañen, y tergiversa nuestra comprensión del fenómeno. Es un gran obstáculo en la lucha contra éste. ¿Cuántos muertos más necesitarán algunos para convencerse?

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Patxi Maragall
A. Basagoiti minutodigital 15 Mayo 2006

Una buena parte de España asiste atónita a la decadencia del Gobierno catalán que mal preside Pasqual Maragall. El caos del tripartito es tan notorio que ha conseguido abrirse hueco entre la supuesta estafa de los sellos y las detenciones políticas que salpican al Ejecutivo socialista.

Hay quienes pensamos que esto sé venia venir porque gobernar con un partido como Esquerra Republicana, que lo mismo negocia con ETA que cobra el impuesto “revolucionario” a los trabajadores públicos, o que lo mismo le da votar no pero sí al Estatut, tiene estos riesgos. Como también tiene sus peligros confiar en un Presidente como Maragall, que demostró desde el minuto uno de su mandato que con tal de hacerse con el poder se podía apellidar socialista pero ser nacionalista radical.

La crisis política abierta en Cataluña tiene que servir para que el conjunto de ciudadanos españoles sepan de antemano que nos espera con un poco más de Zapatero, porque lo que esta pasando en Cataluña puede ser sólo un aperitivo de lo de Galicia o Andalucía y especialmente del País Vasco. Digo especialmente del País Vasco porque el líder de los socialistas vascos, Patxi López, siempre ha dicho que Maragall era su referente y el tripartito compuesto por PSC-ERC-ICV su modelo a copiar en la autonomía de Vitoria.

Es posible que quien fuera escudero de Nicolás Redondo Terreros añorara cambiar algún día al PSC de Montilla por el PSE de Eguiguren, al ERC de Carod-Rovira por la Batasuna de Otegi y a la ICV de Saura por la IU de Madrazo. Lo que hace falta ahora es que los futuros electores vascos juzguen no sólo la estrategia y la fórmula de Patxi López sino los resultados de su modelo a imitar. Bastantes problemas hay ya en el País Vasco como para importar los fracasos cosechado en el modelo catalán, con consejero ex terrorista incluido.

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¿QUIÉNES SON LOS BUENOS, QUIÉNES SON LOS MALOS?
Por José Miguel Palop email 15 Mayo 2006

Recuerdo cuando era adolescente que en el cine los buenos siempre eran los mismos, los vaqueros, y los malos, los indios. No había duda, tú salías del cine sin dolor de cabeza, nadie extorsionaba tu corto entendimiento, y por lo menos, salías tranquilo.

Sin embargo, ahora, no sabes muy quiénes son unos y quiénes son otros, tan pronto quieren hacer coalición simios con buenos, buenos con malos, o todos revueltos. Parece ser que la ética ya no existe, existe conservar la poltrona que da poder, dinero y amigos. ¡Qué pena!

¡Yo pensaba que el género humano era de otra manera! Con lo fácil que sería emplear el sentido común y fijarse en lo que quieren la mayoría de las personas de humildes de a pie, los que cada día salen de su casa al trabajo a buscar una pataqueta para su familia. ¿Qué importa enfrentar a la gente queriendo imponer idiomas, estatutos o normas sin sentido, para algunos, mucho, para otros, nada?

En un período de transición democrática hemos tocado todos los colores, podíamos llamarle la democracia del “arco iris”. Y la verdad, pocos se salvan, tal vez el talante de algunos sea válido y esperanzador, pero para ello deberíamos tener listas abiertas, y los que estuvieran arriba, hicieran valer sus pautas, su talante y su forma de ver las cosas, no las del partido.

Yo ya no sé quiénes son unos y quiénes son otros, he salido del cine mareado, y aunque mi frase última resulte partidista, tengo que decir que me han dado una invitación para la esperanza. Cada cual puede pensar lo que crea conveniente, quiero ver una nueva película, y cuando salga, deseo que me ocurra nuevamente lo de mi infancia, que al salir del cine tenía claro quiénes eran unos y quiénes los otros.

La esperanza la he puesto en “Ciutadans de Catalunya”, y espero volver a ver una nueva película y no salir mareado, porque si no, como leí en otro artículo el consejo que le daba a uno su abuela, tendré que aprender inglés y empezar a pensar en otra cosa. ¿Pero no sería una pena? Yo espero que todavía nos quede algún buen director y lleve a cabo el proyecto, que nosotros no queremos imposiciones, rupturas, ni enfrentamientos, ni siquiera que gobiernen moviendo los hilos de unas marionetas , que son pocos, pero hacen mucho ruido.

JOSÉ RAMÓN GOÑI TIRAPU
"El hedor que despiden Otegui y su camarilla, que por supuesto no se arrepienten de su pasado manchado de sangre, es demasiado fuerte para muchos militantes y votantes socialistas
Minuto Digital 15 Mayo 2006

Como gobernador civil de Guipúzcoa en los años más duros del terrorismo usted se implicó hasta las cachas, como se suele decir vulgarmente, en esa lucha antiterrorista.

El grado de implicación de cada uno de los que participamos en la lucha contra el terrorismo durante aquellos difíciles años fue distinta. Varios miles de personas, desde el Presidente del Gobierno hasta el último guardia o policía, tuvimos la imperiosa necesidad de acabar cuanto antes con el problema más grave que ha tenido la democracia. Seguramente también fue cuestión de supervivencia personal, y eso son palabras mayores. Todos fuimos necesarios pero ninguno imprescindible.

En aquella época dije en una entrevista que el final del terrorismo seguramente llegaría lentamente. Las fuerzas de seguridad eran cada vez más eficaces y con más experiencia, y las detenciones constantes de terroristas hacían que los etarras sustitutos fueran menos expertos en producir terror. Esto se ha visto reflejado a lo largo del tiempo en una disminución del número de asesinatos y ya llevamos 3 años sin ninguno. Las medidas policiales y judiciales están terminando con este tipo de delincuencia como no puede ser de otra manera. En estos momentos está mandando en el PSE el sector más nacionalista del socialismo vasco.

Su experiencia la narra en su libro El confidente, ¿Cómo recuerda aquellos años?
En “El confidente” relato de forma amena algunos hechos asombrosos e inéditos acaecidos en 1989 y que reflejan con toda crudeza cómo vivíamos entonces. Para eso utilizo personajes y hechos reales: terroristas que matan motivados por el odio, concubinas abertzales que se prestan a hacer la vida agradable a los “abnegados gudaris” (léase asesinos); un terrorista que les delata y se convierte en confidente, la forma de investigar de la Guardia Civil, minuto a minuto, antes de detener al comando “Eibar”, y la detención de la cúpula de los terroristas en Bidart hecho que, sin duda, ha sido reconocido por muchos como el principio del fin de ETA.

Recordar es volver a vivir y hay momentos, y en el libro se notan, en que aquellos recuerdos me provocan mayor daño que cuando ocurrieron, anestesiado como estaba por el día a día.

Su cargo político entrañaba serios peligros ¿Cuantos atentados o intentos de atentado sufrió usted? ¿Podría relatarnos alguno?
Muchas personas han estado en el punto de mira de ETA y algunas de ellas no se han enterado. Los terroristas no aciertan siempre a la hora de producir un estrago. Yo me enteré de que habían intentado asesinarme cuando se detuvo al “comando Donosti”. Sin embargo, el momento más difícil de mi vida lo pasé a la salida de un funeral en Rentería, pero no quiero hablar de ello, me produce angustia.

Usted ha visto mucho sufrimiento, ¿se siente traicionado por sus actuales compañeros del PSOE?
Hace tiempo que no tengo carné y con los años me he vuelto más escéptico. No comparto la estrategia promovida por algunos para terminar con el terrorismo negociando de una forma muy peculiar: El Gobierno pretende no hacer ninguna concesión a los terroristas y parecería que éstos fueran a desaparecer a cambio de nada. Los etarras son asesinos desalmados, pero no tontos de baba. Algunos políticos utilizan con demasiada frecuencia el diccionario de sinónimos para encubrir el significado de las palabras que consideran políticamente incorrectas. La palabra nación se sustituye por “nacionalidad”, negociar por dialogar y así todos contentos.

¿Qué opina de Zapatero? ¿Es acertada la política del ejecutivo Zapatero respecto al terrorismo etarra?
Yo creo que Zapatero cree sinceramente que puede terminar con ETA. La cuestión es saber qué es lo que van a hacer todos los terroristas en activo ante los acontecimientos que se avecinan. Y eso no lo sabe nadie, ni siquiera el jefe actual de la banda “Josu Ternera”. La única pista que tenemos de la voluntad de los terroristas es lo que dicen en sus comunicados y nunca han dicho que vayan a desaparecer sin conseguir la independencia.

Los que conocen a Zapatero de cerca dicen que tiene “baraka”. ¡Ojalá sea así! Yo deseo como el que más que termine el terrorismo, pero los deseos pertenecen a la esfera de los sentimientos y para terminar con cada uno de los comandos de ETA ha sido necesario utilizar grandes dosis de inteligencia. De todas formas, dentro de algún tiempo comprobaremos si la política de Zapatero ha sido acertada o no.

Usted sabe mucho de contactos secretos en el País Vasco ¿cree que PSOE y ETA ya han llegado a un pacto secreto? ¿Hay o no hay concesiones políticas y penitenciarias y judiciales al terrorismo? ¿Cuánto le va a costar a la sociedad española que ETA deje las armas?
Todas las negociaciones de los distintos gobiernos con ETA han sido secretas mientras se producían y todavía estamos en los prolegómenos de la actual negociación, por lo tanto es prematuro que los protagonistas de esa negociación respondan a las preguntas que Vd. me hace. Lo que yo le pudiera decir al respecto sería una especulación. Sin embargo, la banda empieza a impacientarse y pide que se pase a la siguiente fase: la mesa de negociación. Batasuna tiene prisa en recuperar la legalidad y el pesebre institucional, de modo que el tiempo apremia para ellos.

¿Que opina de la actual dirección del PSE, de Patxi López? ¿Que le parece que la diputada Zabaleta abogue por un gobierno en el País Vasco entre Batasuna y PSE?
En estos momentos está mandando en el PSE el sector más nacionalista del socialismo vasco. Si se repitiera en el País Vasco un tripartito a la catalana, Patxi López tendría un desgaste mucho mayor que el que ha tenido Maragall. Batasuna le daría la puñalada en cuanto consiguiera sus pretensiones inmediatas. El hedor que despiden Otegui y su camarilla, que por supuesto no se arrepienten de su pasado manchado de sangre, es demasiado fuerte para muchos militantes y votantes socialistas.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Estoy escribiendo un libro, que se publicará el año que viene, acerca de la sociedad vasca, que sigue estando oprimida por el nacionalismo. El libro del que le hablo será también autobiográfico y en él describiré de forma detallada las distintas reacciones humanas ante las muy variadas formas de dictadura nacionalista.

Una entrevista de Yolanda Morín para Minuto Digital

El país de ZP
LAS CC.AA. INCAPACES DE GESTIONAR ADECUADAMENTE LA SANIDAD PÚBLICA
Minuto Digital 15 Mayo 2006

De muy preocupante puede calificarse la situación financiera de la sanidad trasferida a las CC.AA. cuando el dinero no llega para pagar los medicamentos consumidos pro el sistema sanitario. Las sociedades farmacéuticas sufren más de dos años de retrasos en los cobros, las cantidades que se adeudan son: Andalucía 595 millones de euros, Cataluña 110, Valencia 607, Galicia 118, Madrid 191, Asturias 59, Canarias 69, Aragón 47, Castilla-La Mancha 60, Murcia 70, Navarra 15, País Vasco 38, La Rioja 7, Extremadura 45, Castilla y León 87, Cantabria 34, y Baleares 44 millones de euros. Una consecuencia de esa carrera alocada en pos de la acumulación de competencias sin preocupación alguna por la capacidad para gestionar responsable y eficazmente las mismas.

Según un estudio de la cátedra de Economía Aplicada de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria la gestión descentralizada es muy costosa, aumentado en proporciones superiores al crecimiento del PIB los costes de asunción de dichas competencias. Citando datos del año 2003, el informe señala que las CC.AA. con las competencias sanitarias transferidas aumentaron más su gasto en administración sanitaria –no prestaciones que siguieron siendo idénticas- que el resto.

Otro inconveniente de la descentralización territorial, señala el informe, es la opacidad. Se carece de un sistema de información nacional que permita comparar logros y recursos entre CC.AA, ya que los indicadores relevantes no son en su mayor parte homogéneos, lo que se pone de manifiesto por ejemplo a la hora de valorar las listas de espera.

Igualmente se alerta del peligro de que la descentralización sanitaria, atribuyendo competencias a cada CC.AA., atente contra la equidad al incurrir en desigualdades de trato en las prestaciones a los enfermos.

La solución para el déficit sanitario de las CC.AA. pasa al final por la intervención del estado central transfiriendo más fondos, lo cual nos lleva a cuestionarnos la necesidad y oportunidad de que tales competencias sigan gestionadas por las CC.AA. cuando lo único que aportan es un aumento del gasto sin un beneficio concreto para el ciudadano.

ETA reconoce que mantiene la extorsión a empresarios
R. L. Vargas / J. M. Zuloaga La Razón 15 Mayo 2006

Madrid- La más mínima extorsión o amenaza de ETA invalidaría el «proceso de paz». Esta idea le transmitió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al portavoz del PNV, Josu Erkoreka, el pasado 20 de abril tras entrevistarse en la Moncloa. Y ayer, la banda confirmó en «Gara» que su cese de actividades no es definitivo y que la extorsión, que invalidaría el «proceso», se mantiene .

«La lucha continúa hoy y sigue originando necesidades económicas», afirman los terroristas en una entrevista al citado diario. Lejos de confirmar que el alto el fuego anunciado el 22 de marzo sea definitivo, ETA advierte de que tomará sus decisiones «en función del proceso» y pide al Gobierno «compromiso», pues ellos ya han hecho su aportación. Además, exige que se respete lo que decidan los vascos (sin que la banda desaparezca) y advierte de que, aunque no es reponsable de los últimos actos de «kale borroka», son «legítimos» como herramienta de defensa de los ciudadanos ante los «ataques del Estado». ?

Cartas de extorsión.
«La lucha de liberación de Euskal Herria siempre ha originado necesidades, incluidas las económicas. Y hoy la lucha de liberación continúa originando esas necesidades. ETA garantiza que el dinero se usará para la construcción de Euskal Herria. En ese sentido situamos las peticiones económicas que realiza ETA».
?Debilidad. «Si se imponen cálculos políticos basados en esa reflexión [debilidad de ETA], al final se fracasará en la dirección del proceso. En 1998, muchos impusieron esas tesis, y todos conocen las consecuencias resultantes».
?Proceso no irreversible. «Si buscan situar otra vez la clave en convertir en irreversibles las decisiones de ETA sin desarrollar ningún proceso democrático, tenemos que decirles claramente que están totalmente equivocados. ETA tomará sus decisiones en función del proceso».
?Acciones de la Ley. «Debemos manifestar que los ataques que se están produciendo son incompatibles con un proceso de resolución del conflicto. Si los ataques de los aparatos de represión de los estados prosiguen, será imposible seguir adelante con el proceso».
?Amnistía. «El proceso de resolución exige la amnistía y excarcelación de presos. Poner en libertad a los presos es condición imprescindible en la resolución del conflicto. Con el acercamiento, darían un paso básico hacia el respeto de los derechos de los presos».
?Autodeterminación y territorialidad. «Sin desatar esos nudos no es posible superar el conflicto. El acuerdo final debe ser una formulación acordada sobre la autodeterminación y la territorialidad».
?«Kale borroka». «Mientras persistan los ataques de las Fuerzas Armadas, si los ciudadanos son torturados en los cuarteles, creemos que los ciudadanos vascos deben responder, movilizarse y utilizar los modos que tienen a mano».
?Cataluña. «Pretender imponer a Euskal Herria un segundo ciclo autonómico, además de ser un fraude, no haría sino alimentar el conflicto. Que nadie piense que la izquierda abertzale va a aceptar mansamente el actual marco sin ningún cambio político. Se equivocarán quienes se limiten a intentar desactivar la lucha armada de ETA».
?Zapatero. «El Gobierno español sabe que el Estado no tendrá estabilidad mientras no dé solución al conflicto de Euskal Herria».
?Navarra. «Sanz está situando muy bien cuáles son los nudos que deben desatarse en este proceso y cuáles son realmente las claves políticas del proceso, precisamente el debate en torno a la autodeterminación y la territorialidad».
?PSE y PNV. «PSE y PSN han dado todo el protagonismo a Zapatero. El PNV todavía no ha definido cuál será todavía su comportamiento ante el proceso. Busca un proceso adecuado a sus intereses».
?Francia. «Enviamos una carta a De Villepin. No ha contestado. El mero hecho de cerrar los ojos no sirve para tapar el conflicto».

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