AGLI

Recortes de Prensa     Martes 16 Mayo  2006
VERIFICACIÓN: EL TERRORISMO CONTINÚA
MIKEL BUESA  ABC 16 Mayo 2006

La ETA habla; ZP calla
José García Domínguez Libertad Digital 16 Mayo 2006

Kerenski, el error y el autoengaño
Cristina Losada Libertad Digital 16 Mayo 2006

La clave sigue siendo Navarra
Lorenzo Contreras Estrella Digital  16 Mayo 2006

¿Qué proceso de paz?
José Javaloyes Estrella Digital 16 Mayo 2006

¿MAYOR OREJA INFRAUTILIZADO?
Editorial minutodigital 16 Mayo 2006

ETA pone en evidencia las mentiras del gobierno.
Román Cendoya Periodista Digital 16 Mayo 2006

Consumo interno
IGNACIO CAMACHO ABC 16 Mayo 2006

Torrente el verificador
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 16 Mayo 2006

Manifiesto
Pío Moa Libertad Digital 16 Mayo 2006

Un cierto desgobierno
Pablo Sebastián Estrella Digital 16 Mayo 2006

Periodo reconstituyente
Daniel Martín Estrella Digital  16 Mayo 2006

ETA publica los términos del "proceso de paz"
Editorial Elsemanaldigital 16 Mayo 2006

ETA dice su verdad
Fernando Gallego Periodista Digital 16 Mayo 2006

ETA ya ha dicho la innegociable verdad (desde el 31 de marzo). Zapatero es el que miente (una vez más)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 16 Mayo 2006

El socialismo tiene un problema 'genético'
JOSÉ LUIS REQUERO El Mundo 16 Mayo 2006

El PP denuncia en el Parlamento Europeo la actitud de Alonso por avalar la detención ilegal de los militantes del PP
Europa Press Libertad Digital 16 Mayo 2006

La voz de 4 millones de españoles
La Razón 16 Mayo 2006

El PSN se blinda en Barañáin con los nacionalistas para que Mendive no sea alcalde
BEGOÑA LÓPEZ ABC 16 Mayo 2006

VERIFICACIÓN: EL TERRORISMO CONTINÚA
Por MIKEL BUESA. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ABC 16 Mayo 2006

El final del terrorismo es un proceso esencialmente político en el que, además de cesar en sus acciones armadas, de extorsión o, en general, violentas, la organización implicada asume la convicción de que no puede alcanzar los objetivos que dieron lugar a su origen y renuncia, por ello, a intentar lograrlos mediante el empleo de la fuerza. En consecuencia, cualquier verificación de un proceso de esta naturaleza ha de observar no sólo una ausencia de agresiones suficientemente dilatada en el tiempo, sino también un discurso en el que se verbalice el abandono efectivo de la violencia en orden a la consecución de los fines políticos con los que se vinculaba.

Conviene recordar estos dos elementos para evaluar la actual situación del terrorismo nacionalista vasco, una vez que ETA, después establecer un «alto el fuego», ha expresado con nitidez su posición política en una entrevista publicada por Gara. Por lo que concierne al primero de ellos, ha de anotarse que la violencia ha continuado presente en la actuación de dicha organización: se han producido actos de extorsión, de terrorismo callejero y de carácter logístico relativos a la recaudación de fondos y la distribución de explosivos. Además, ETA ha justificado esos hechos señalando que el dinero recaudado «será utilizado a favor de la libertad y la construcción de Euskal Herria», y que la violencia urbana es expresión de «la lucha popular y de la respuesta del pueblo». Una justificación que, por otra parte, pone en entredicho el discurso minimalista con el que el Gobierno ha tratado de eludir las implicaciones políticas de su existencia. Y por lo que se refiere al segundo, la citada entrevista ha dejado claro que ETA no sólo no ha renunciado a sus objetivos tradicionales -pues reitera que «sin desatar los nudos de la autodeterminación y la territorialidad, no es posible lograr una solución»-, sino que sigue dispuesta a retomar sus campañas de atentados -señalando a este respecto que «se equivocarán quienes se limiten a intentar desactivar la lucha armada»-.

Es evidente, por tanto, que los hechos no permiten verificar nada que se parezca a un efectivo final del terrorismo, sino que más bien por el contrario estamos ante una retirada táctica destinada a restablecer la capacidad política y operativa de ETA. La entrevista en Gara sugiere que este ha sido un movimiento acordado con el Gobierno, pues se señala que, una vez que «ETA ha realizado su aportación, ... ahora corresponde a las autoridades de Moncloa ... dar una salida negociada», para añadir que "España y Francia deben ... cumplir sus compromisos de ´tregua´ para que el proceso pueda desarrollarse». Si esto fuera así, si en efecto existiera ya un acuerdo entre Rodríguez Zapatero y ETA del que formaría parte el «alto el fuego», entonces habría que decir que, más allá de las implicaciones derivadas de un engaño malicioso al conjunto de los ciudadanos, el Gobierno tendría que asumir la responsabilidad de una política fracasada. Pues no es sino fracaso el resultado que se ha derivado de una rectificación de la política antiterrorista que ha dado lugar a una permisividad creciente con respecto a Batasuna, al cese de la represión policial de ETA -como evidencia la ausencia completa de detenciones en el último semestre- y a un discurso legitimador de los fines de esa organización. Un resultado que, en vez de ahondar en la debilidad de ETA, ha dado lugar a que ésta, al verse reconocida como interlocutor político, haya creído que es su «lucha lo que ha permitido abrir la situación actual», se haya reafirmado en la idea de que el terrorismo rinde los frutos deseados y, en definitiva, como un ave Fénix haya logrado renacer de sus cenizas.

Entrevista en Gara
La ETA habla; ZP calla
José García Domínguez Libertad Digital 16 Mayo 2006

Diríase que sólo el editorialista de Gara ha tenido la paciencia militante de tragarse entero ese pleonasmo interminable que depusieron un par de voceras de la ETA ante su director. Pues, de otro modo, no se entendería que nadie más haya reparado en el mensaje urgente, en la única y perentoria advertencia que contenía la perorata. Ciento veintisiete veces repiten los loritos de las capuchas la palabra "proceso" durante la entrevista. Cincuenta y tres más vocalizan su otro mantra favorito: "el conflicto". Y en otras treinta y cuatro ocasiones recurren al sustantivo "agentes" para tampoco decir nada. Aunque si uno se tapa la nariz y da en hurgar dentro de ese pajar de retórica huera, al final, aparece la aguja oxidada.

Porque entre el bla bla bla sobre el proceso, el bla bla bla sobre el conflicto y el bla bla bla sobre los agentes, los etarras, como quien no quiere la cosa, dejan caer el pincho que habrá de reventar ese globo de colorines de la paz perpetúa zapateril. Así, tras regurgitar durante diez folios seguidos su tediosa letanía, los dos que van uniformados de boys scouts espetan súbitamente al que aparece en la foto caracterizado de periodista: "Ha llegado la hora de materializar los compromisos". Luego siguen con su rutinario rosario de los agentes, el proceso y el conflicto, y el proceso, el conflicto y los agentes. Pero ahí queda el aviso a navegantes: "Los pactos, Zapatero, se cumplen".

El Diablo recordándole al torpe aprendiz de brujo que a él no se le engaña como a un Carod Rovira cualquiera. Caronte explicándole a Fausto la biografía del mariscal Pétain. Pétain, aquel Zetapé francés que dialogó con Hitler. Pétain, el estadista más popular de toda la historia del país tras Napoleón. Pétain, el gobernante que mejor supo encarnar el anhelo de una vida tranquila, sin sobresaltos, sin responsabilidades y sin complicaciones; una existencia como la que entonces soñaba la mayoría de sus compatriotas. Pétain, el antihéroe al que todas las madres de Francia ofrecían a sus niños para que los ungiese con su bondad angelical. Pétain, aquel pobre hombre que también llegó a fantasear con la idea de que quizá nunca llegaría el momento de materializar los compromisos con el Diablo.

Satanás disfrazado de carnaval contándole a Fausto que aquella vez se apropió de Francia sólo por una única razón: porque los pactos se cumplen. Pedro Botero aclarándole al Pétain español que ya ha llegado la hora. La suya. Porque los pactos se cumplen: presos. Porque los pactos se cumplen: Navarra. Porque los pactos se cumplen: autodeterminación.

El gobierno y la ETA
Kerenski, el error y el autoengaño
Cristina Losada Libertad Digital 16 Mayo 2006

En una nota en Tiempos modernos, Paul Johnson cuenta que entrevistó a Kerenski en la BBC y le preguntó por qué, mientras estaba al frente del gobierno ruso, no había tomado medidas drásticas contra Lenin. El que fuera derribado por el putsch del dirigente bolchevique, respondió así: "No lo consideraba un hombre importante". Hete ahí un error de juicio garrafal de consecuencias aciagas para millones de personas. Aquel hombrecillo fanático y audaz que estaba al frente de un minúsculo grupo de revolucionarios profesionales y que, a ojos de Kerenski, era una pieza irrelevante del escenario político, tomó el poder en Rusia, lo mandó a él al exilio y a otros muchos a la muerte, y torció el curso de la historia de ese país y del resto del mundo.

Recuerdo esta valoración errada, de catastróficos efectos, no sólo porque Kerenski haya sido el prototipo indiscutible del político débil que lleva a la nación al desastre, hasta que Zapatero se ha empeñado en competir por el puesto. Sino porque en España se ha multiplicado el número de obtusos desde que ETA declaró un curioso alto al fuego "permanente" que, según acaba de confirmar en su periódico amigo, no es "irreversible", contra lo que reitera el gobierno. Pues no pocos compatriotas se han tomado en serio, o eso parece, la posibilidad de que ETA abandone la actividad criminal sin haber logrado sus principales objetivos. Una actitud buenista y esperanzada en la que laten un wishful thinking siempre peligroso, y un error de juicio monumental sobre la naturaleza de la banda terrorista.

Sería ingenuo creer que los dirigentes socialistas se han metido en esta aventura con ETA por un error de análisis. Pero consideremos el mensaje que le transmitió Zapatero a Labordeta cuando se entrevistó con él. El problema, le dijo, es que "hay muchos en ETA que siguen estando todavía en los setenta y no han asumido que este país es una democracia". ¡Qué nivel! Si eso piensa ZP, no tiene la menor idea de qué es ETA. O no quiere tenerla. No son muchos los que piensan así: son todos. Pero no porque se hayan quedado, como esos hippies de otrora, colgados de un ácido. Tal visión, por alucinada que sea, viene en la empanada ideológica de la banda. El asesino de Baglietto lo expresó con zafia claridad en un reportaje de Mercedes Milá: ¿por qué se podía matar con Franco y ahora no? Nada ha cambiado, ni cambiará en ese aspecto.

Los pistoleros pueden repetir hasta la saciedad el adjetivo "democrático", como hacían en la espesa y amenazante entrevista o monólogo en Gara. Pero cuando ellos y sus tentáculos hablan de democracia, se refieren a algo muy distinto a lo que entendemos por democracia los demás. Jamás "asumirán" que España es una democracia. Su meta no es integrarse en ella, sino destruirla. Pero ZP y los que apuntalan su viaje, han decidido ignorarlo y ocultarlo. En lugar de mostrar firmeza ante los atentados y las bravatas, exculpan a los terroristas, corean con entusiasmo que van por el buen camino, y lagrimean de gozo ante falsos indicios de arrepentimiento. Quieren hacer creer que es posible atraerlos al seno de la democracia, y que todo es cuestión de tiempo, que ya irán aprendiendo a comportarse. Y a hablar. ¡Cómo si alguna vez se hubieran callado! Kerenski cometió un error. Éstos engañan y se engañan.

La clave sigue siendo Navarra
Lorenzo Contreras Estrella Digital  16 Mayo 2006

Las primeras reacciones en torno a la entrevista de ETA con el director del periódico abertzale Gara no han servido gran cosa, más bien nada, para despejar las incógnitas del futuro. La banda ha procurado mantener en alto el hacha que conforma su símbolo, pero le va a ser difícil conservar su crédito pacificador si retrocede en su oferta del 22 de marzo. Y el Gobierno da la impresión de que prefiere no darse por enterado de las advertencias recibidas y del relativismo que la organización etarra introduce en los contenidos de aquel mensaje inicial. Habrá que estar a la espera de lo que Zapatero manifieste cuando comparezca ante el Congreso de los Diputados para anunciar —si lo hace, como parece así será— el comienzo del diálogo con ETA. Un diálogo oficial que no haría sino proporcionar formalización a lo que ya se ha dialogado entre el Gobierno y ETA en la sombra, como la propia banda revela cuando dice, a través de sus portavoces, en Gara, que “ha llegado el momento de materializar los compromisos en el proceso democrático”. O sea, que los compromisos se han establecido y, por consiguiente, Zapatero va a tener difícil la tarea de facilitar una explicación convincente respecto a lo mucho que negó en el reciente pasado sobre sus contactos y anticipo de precios políticos a cambio de la tregua permanente diseñada.

Decir a estas alturas, como hace ETA, que sigue en pie la pretensión territorial sobre Navarra y sobre la autodeterminación soberanista no puede sorprender a nadie. Navarra es pieza clave en el llamado “proceso” para la solución del también llamado “conflicto”. Nada nuevo. Más de lo mismo. En su famosa entrevista-libro Mañana, Euskal Herria, Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, adelantó este concepto en los siguientes términos: “Nosotros nunca vamos a renunciar a que Iruñea (Pamplona) sea la capital del Estado vasco”, para añadir lo siguiente: “Sin Navarra no hay solución, no hay proceso, no hay acuerdo”.

En ese punto y en la autodeterminación como derecho irrenunciable para los nacionalistas etarras reside la clave del aviso lanzado por los dos interlocutores del director del periódico Gara. Lo demás —amnistía de presos, extorsiones financiadoras de la banda, no irreversibilidad del alto el fuego, renuncia del Gobierno a la represión policial, etcétera— son cuestiones de menor entidad por mucha que sea la importancia que se les conceda.

En definitiva, la territorialidad lo resume todo. En la valoración facilitada por Batasuna sobre la entrevista de los dos portavoces etarras, el dirigente Sabih Sarralde dice: “Batasuna considera que la clave está en Euskal Herria (totalidad del territorio considerado vasco —incluida Navarra— a ambos lados de los Pirineos y que es necesario (…) configurar una mesa de partidos para que ese proceso político avance. Esa mesa debe constituirse sin ningún tipo de exclusión (vasca), garantizando a todos los agentes vascos y a toda la ciudadanía (vasca) el derecho a participar”.

Nuevamente, por tanto, aparece la idea de la territorialidad y la autodeterminación, auténticas garantías del independentismo en toda su amplitud.

Lo que ha manifestado la vicepresidenta Fernández de la Vega (“no hay que adelantar ninguna fase”) o el secretario de Organización del PSOE, José Blanco (“al PSOE le interesa lo que hace y lo que no hace ETA) es puro verbalismo sin fundamental contenido. Las distintas proclamas sobre la inexistencia de precios políticos para llegar a la paz es mero voluntarismo oficial que trata de hacer creer algo tan increíble como que ETA y el resto del nacionalismo vasco van a contentarse con abaratar la enorme ambición que ha presidido una lucha de cuarenta años, por muy injusta, cruel e incalificable que haya sido.

Por supuesto que habrá problemas antes de llegar a un final del llamado conflicto y que una palabra importante se va a reservar el mundo organizado que agrupa a las víctimas del terrorismo, cada día más influyente. Mientras tanto, la polémica va a proseguir sobre la superficie de los acuerdos invisibles y profundos. De nada sirve que el PP, por boca de su secretario de Organización, Gabriel Elorriaga, pida que el Gobierno de Zapatero “desmienta tajantemente” que ha entablado compromisos con ETA.

¿Qué proceso de paz?
José Javaloyes Estrella Digital 16 Mayo 2006

Los huevos de la gallina etarra no caben en la cesta del régimen. Esas precisiones de la banda publicadas en “Gara” - la Batasuna de papel, su órgano de expresión – son para el Gobierno como si no hubieran existido. El tráfico oficial se hace en monedas de una sola cara: los suspendidos asesinatos, la extorsión en sordina, la reducida pero no desaparecida canción de los estragos a la gasolina o a la cloratita. La otra cara no existe oficialmente, gubernamentalmente; pero la banda la reivindica para que nadie se llame a engaño: territorialidad o cuestión de Navarra, autodeterminación o pasaporte a la independencia, excarcelación y amnistía, y basta de Estatuto de Autonomía.

El sello del llamado “proceso de paz” por la semántica oficial (sólo “reconversión del terrorismo”, según un querido amigo vizcaíno, al que la Eta le asesinó a su padre en la madrugada de la democracia), es sello que, por falta de valor, podría culminar en breve plazo la pirámide de la bomba filatélica. De todo hay en la monumental operación de imagen con que, supuestamente, se está sajando ya el tumor del terrorismo vasco: sin bisturí político y sin otra sangre que la de las víctimas. Gratis total como aquéllos viajes oficiosos en la Transmediterránea.

Los comunistas de Izquierda Unida, que no son los mismos que los Comunistas de las Tierras Vascas becados legalmente por el Gobierno, dicen que el manifiesto político de los portavoces de Eta en “Gara”, no responde a otra realidad ni tiene otro sentido que el de un artículo de consumo interno para la llamada izquierda abertzale, al que iría supuestamente dirigido el mensaje. Pero la evidencia establecida, el peso de los hechos, no tiene vuelta de hoja. ¿Cómo un desafío terrorista de casi 40 años, amasado con la sangre de centenares de españoles, iba resolverse y desvanecerse como lo hace un retazo de niebla talantudo al conjuro de un rayo de sol, en este caso el que luce desde el palacio de la Moncloa?

No cabe presumir que los entrevistados por “Gara” representen a una minoría disidente de la línea trazada por la Banda con el otro manifiesto de “alto el fuego”, dicho sea así como si tal decisión correspondiera a un sujeto de fuerza militar jurídica e internacionalmente legitimado. Tal posibilidad no se le ocurriría ni al que asó la manteca. Quien ha hablado es la Banda y lo que ha dicho no es otra cosa que lo que quiere. Ha definido el precio político para retirarse, puesto que la anexión de Navarra y la independencia vasca fueron y son aquello por y para lo que se constituyó en su día, queriendo ser, y consiguiéndolo, la cabeza tractora del tren nacionalista vasco. Sólo se necesitaba el concurso del presidente Rodríguez para que la máquina etarra tirase también del resto de los nacionalismos hasta descoyuntar estatutariamente la unidad constitucional, política e histórica de España.

Tan nítida como puede ser la percepción de esta realidad, resulta de confuso el endoso que ha hecho el Partido Popular de cuanto hay ahora sobre la mesa oficial del tema vasco, desde la propia semántica aceptada (llamar “alto el fuego” a lo que sólo es una interrupción de los atentados mortales) a la realidad reconocida de que todo discurre porque existe un precio político, pero no un precio político cualquiera sino el que incluye como coste la unidad nacional de España. ¿Por qué razón acepta un juego así el único partido de la Oposición? Posiblemente lo hace desde el entendimiento de que marginarse de la reconversión del terrorismo etarra, mal llamada y peor aceptada como “proceso de paz”, podría suponerle costes electorales inasumibles, pues la opinión inducida por el proceso propagandístico del Gobierno y sus socios nacionalistas, castigaría en las urnas la falta de colaboración en el sofisma así establecido.

La catastrófica política seguida con los medios informativos por los dos Gobiernos del PP, pasa ahora la cuenta dejando al partido de Génova a los pies de los caballos: remar contra lo evidente o sucumbir en las urnas arrollado por la demagogia de la paz.

Parece tan verosímil la hipótesis del miedo electoral como motor de la colaboración de los populares con el Gobierno, como de temer resultara la recepción y aceptación de un “arbitraje” por bien de paz. Sabiendo lo que piden los terroristas, sería tal cosa como propuesta de una paz coronada sobre los restos de España.       jose@javaloyes.net

¿MAYOR OREJA INFRAUTILIZADO?
Editorial minutodigital 16 Mayo 2006

Pocos políticos son capaces de sintetizar con la claridad y sencillez que lo hace Mayor Oreja el actual proceso de negociación del gobierno con ETA.

"A veces", dice el eurodiputado, "las mentiras tienen el efecto de producir una falsa euforia. Y estamos en una de esas grandes mentiras, trasladando a la sociedad española que ETA está cambiando, cuando lo que está cambiando es Zapatero, el Gobierno socialista y el PSOE". "No estamos en un proceso de paz, estamos en una negociación política, con la que ETA pretende alcanzar la autodeterminación del País Vasco". De esta forma tan exacta y tan comprensible para todo el mundo, retrata la situación por la que atraviesa España.

Y precisamente debido a la credibilidad que respalda a Mayor Oreja no somos capaces de entender por qué el PP no utiliza más al que ha sido sin duda el mejor Ministro del Interior de la democracia española. Su estilo firme y a la vez sereno consigue transmitir esa imagen de seriedad que le llevo a ser el candidato preferido por la gente de la calle para suceder a Aznar. Su fuerte compromiso con al defensa de los valores cristianos genera también confianza entre el electorado católico y no debemos olvidar que su alternativa fue la que más resultados cosechó a la hora de intentar desbancar al nacionalismo en las elecciones de 2001 en el País Vasco.

Cuando el descontento contra el PSOE crece cada día entre la población, que se siente intranquila por la deriva del gobierno en asuntos tales como el estatuto de Cataluña o la negociación con ETA, el PP debería movilizar todos sus recursos sin excepción para lograr canalizar esa inquietud y evitar, que al igual que sucedió con la corrupción felipista, tengamos que esperar una legislatura más para desalojar a un gobierno pernicioso para el bien común del poder. Y en esta tarea observamos al PP un tanto desorientado a la hora de coordinar esfuerzos, no solo ya de sus figuras más destacadas, sino de las propias bases de la derecha, y es que en esta situación no se puede desperdiciar ni despreciar colaboración, por humilde que sea, a riesgo de repetir lo que sucediera en las elecciones de 1993. Creemos que en la sociedad existe motivación, lo único que se espera es una propuesta serena, sin ambigüedades, cercana al electorado, que genere confianza en un proyecto que sea capaz de sacarnos del atolladero separatista y a la vez garantice la continuidad de la prosperidad de toda la nación. El PP debería comprender que en las próximas citas electorales, la movilización estratégica de los votantes, girará en torno a principios y valores. En su mano está asumir su defensa.

ETA pone en evidencia las mentiras del gobierno.
Román Cendoya Periodista Digital 16 Mayo 2006

La reacción de los portavoces del gobierno y del PSOE ante la entrevista de ETA en el Gara es una muestra más de la falsedad y de la mentira de la que hacen gala. Las dos respuestas más vergonzosas han sido protagonizadas por la sexista y homófoba Vicepresidenta Fernández y por el Secretario de Organización Blanco. Fernández dijo en la SER que el gobierno “no valora los comunicados de ETA”. Fernández miente, otra vez, y toma por imbécil a la opinión pública y a la sociedad españolas. Su reacción pone en evidencia el malestar que le produce al gobierno que ETA advierta, a la sociedad española, de las contrapartidas políticas que exige para el éxito del mal llamado “proceso de paz”. Es evidente que al gobierno le incomoda que ETA haya hecho público lo que el gobierno pretendía ocultar a la sociedad.

Fernández miente cuando dice que el gobierno “no valora los comunicados de ETA” porque comentó y valoró el comunicado de ETA de “alto el fuego”. El gobierno celebró con desmesura ese comunicado muy distinto al, tantas veces esperado y reclamado por Fernández, de “abandono definitivo de las armas”. El gobierno no comenta el hecho de que ETA le advierta, entre otras cosas, de que “no es posible una solución sin desatar los nudos de la territorialidad y la autodeterminación”. La conclusión es sencilla, si el gobierno no mintiera el mal llamado proceso de paz sería imposible.

El patético Blanco, que unas semanas declara que "Batasuna no existe" y las siguientes dice que va por “buen camino”, insistió en su mentira y en su engaño a la opinión pública. Blanco aseguró que “no se va a pagar precio político alguno por la paz en España”. Si esto fuera cierto el PSOE y el gobierno deberían hacer una declaración rotunda para que se enteren los terroristas de que, con las condiciones impuestas por ETA, no hay proceso, es decir, que no hay mesas ni nada. ¿Por qué no lo hace? Porque no puede. ETA se ampara en la discreción para no hacer públicos los compromisos adquiridos pero añade “ahora corresponde a las autoridades de Moncloa tomar y cumplir sus compromisos para dar una salida negociada”.

El rendido gobierno de Rodríguez ha quedado con su dignidad al aire. Desde el minuto uno han asegurado y garantizado la “irreversibilidad del proceso” por parte de ETA. La organización terrorista ha dejado bien claro que el “alto el fuego” no tiene carácter irreversible y que tampoco es “universal”. ETA explicita en la larga entrevista que sus condiciones son las mismas de siempre: autodeterminación, Navarra, legalización y presos. ETA tiene prisa por conseguir sus objetivos. El gobierno es preso de la estrategia de ETA. ¿Cómo es posible que Mariano Rajoy y el PP sigan dando su apoyo al presidente Rodríguez después de esta entrevista? ¿A qué esperan para poner distancia democrática ante la claudicación del gobierno con la organización terrorista? ETA ha puesto en evidencia al gobierno. Y por ahora a la oposición también.

Consumo interno
Por IGNACIO CAMACHO ABC 16 Mayo 2006

UNAS detenciones. Eso es lo que se está echando de menos tras la autoentrevista de ETA. Si la banda insiste en mantener levantados sus pabellones de maximalismo reivindicativo, si justifica y apoya la kale borroka, si sostiene la necesidad recaudatoria de impuestos y bonos, si amenaza con volver reversible el alto el fuego, ¿a qué espera el Gobierno para hacer una demostración similar de fuerza y músculo? Dicen los arúspices de La Moncloa que ese despliegue desafiante de los terroristas, con su trasnochada liturgia de capuchas y verduguillos, no es más que cháchara política, logomaquia para «consumo interno» de sus bases. Aun en esa hipótesis, los ciudadanos, o sea, el pueblo, también necesitan gestos «de consumo interno». Para comprobar que el Estado democrático permanece incólume en su decisión de no rendirse.

Que se sepa, ETA no ha dejado de ser una banda terrorista. Que se sepa, sus comandos, controlados o no, siguen sin disolverse. (Si lo hubiesen hecho, no habría necesidad de abrir ningún diálogo). Que se sepa, sus resortes organizativos continúan en estado de operatividad más o menos latente. Por tanto, la ciudadanía se sentiría confortada de verificar -palabra de moda- que el Estado de Derecho no está en tregua. ¿Cuánto tiempo hace que no se produce una detención de etarras? ¿Medio año? ¿Más? Pues he aquí una excelente ocasión para que el mago Rubalcaba se estrene sacando de su chistera prodigiosa unos cuantos conejos esposados.

Si estamos ante una estrategia de guiños, que sean guiños de doble dirección. De lo contrario, los españoles tienen derecho a pensar que ETA saca pecho ante los suyos porque puede permitírselo frente a un Gobierno permisivo que lo fía todo al cumplimiento de una voluntad que sólo él conoce y en la que sólo él confía. Puede que se trate, en efecto, de brindis efectistas al sol de una escenografía política. Pero en ese caso, el Estado también debe mover ficha. Y al Gobierno, empeñado en una apuesta que al cabo comprometerá toda su gestión, le conviene mostrar que no se encuentra en estado de inerme expectativa.

Porque, aunque los etarras hablen en claves propias, su discurso lo escucha toda la sociedad española. Y para la inmensa mayoría de ciudadanos, lo que ha salido en el «Gara» es un reto coactivo cargado de urgencias, exigencias y reclamaciones envueltas en el halo de la amenaza. Contemplar a todo un Gobierno democrático entregado a la búsqueda de excusas para minimizar este alarde de chulería perdonavidas constituye un espectáculo poco edificante. La democracia espera una respuesta, y Zapatero tiene dos alternativas para formularla: salir él mismo a marcar los límites y las reglas del juego o poner en marcha el aparato del Estado con todas sus consecuencias. Los hechos gozan de más valor y se entienden mucho mejor que las palabras. Y muchísimo mejor que la pasividad, el silencio y la espera.

Torrente el verificador
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 16 Mayo 2006

Todo este lío empezó con la revelación, mi señor Zapatero, de que había recibido usted un mensaje inequívoco: ETA estaba dispuesta a abandonar el terrorismo sin cobrar un precio político por ello. Más de un año y tres informes de verificación después, favorables todos ellos, va la banda y se descuelga con una entrevista en la que sostiene las mismas cosas que el 20 de abril de 1995 en la 'Alternativa Democrática para Euskal Herria': autodeterminación y territorialidad. A lo largo de 52 preguntas y otras tantas respuestas no da señal alguna de querer abandonar las armas, niega explícitamente la irreversibilidad del 'proceso', justifica los atentados de Barañáin y Getxo en los mismos términos que ha explicado siempre la kale borroka: la expresión de la ira popular. ¿Quién quemó la ferretería? Fuenteovejuna, Señoría. ¿Recuerda que las cartas mataselladas después de la tregua habían sido enviadas, o escritas, o pensadas antes del 22 de marzo? Bueno, pues los autores explican que no, que la vida está achuchá, que la lucha de liberación continúa y que siguen en ello porque alguien tiene que pagar estas misas.

Llegados a este punto, presidente, cabe sospechar que la delicada misión de verificar si ETA está dispuesta a dejar las armas fue confiada a Torrente IV, el verificador. Sostienen ustedes y sus incondicionales que ETA se expresa en clave de consumo interno. Por una parte, llama la atención que una banda dispuesta a rendirse, en lugar de ir preparando a sus bases para ello, aproveche todas las ocasiones, sin dejar pasar una, para proclamar su victoria inevitable. Por otra, ETA miente o no lo hace, según. Nadie se pondría enfático para denunciar que 'Aníbal, el Caníbal' se muerde las uñas. Quien ha hecho del crimen y la extorsión sus instrumentos de acción política, ¿por qué habría de mentir? ¿para ocultar qué? Pero si una organización que tiene en su haber 843 asesinatos anuncia que puede volver, la prudencia más elemental aconseja comportarse como si dijera la verdad. En ocasiones anteriores fue siempre verdad. ¿Comparecerá usted para pedir a los empresarios extorsionados que no paguen, que diga lo que diga ETA, está en condiciones de asegurar que no pasa nada?

Todos sus portavoces han repetido la consigna: «Al Gobierno le interesa lo que ETA hace, no lo que dice», han explicado el secretario de Organización del PSOE, su homólogo del PSE, el ministro de Defensa y el secretario general del grupo socialista en el Congreso. No en todos los casos, presidente, permítame que le ponga un contraejemplo: al condenado también le importa más lo que haga el piquete de ejecución que lo que diga, pero entenderá fácilmente que el hombre se deje invadir ante el paredón por una preocupación muy de corto plazo si lo que dice el que manda al pelotón de fusileros es: «¿Apunten! ¿Fuego!».         s.gonzalez@diario-elcorreo.com

Manifiesto
Pío Moa Libertad Digital 16 Mayo 2006

Manifiesto por la Constitución

El respeto a la Constitución, y su defensa cuando es vulnerada, son la clave del sistema que nos permite convivir civilizada y pacíficamente. Marcan también la diferencia entre los pueblos libres y los que no lo son.

En 1978, España se dotó de la Constitución más democrática y consensuada de su historia, basada en tres valores clave: la unidad de la nación, las libertades y la reconciliación final y oficial entre los vencedores y los vencidos de la guerra civil, ya lograda en la sociedad muchos años antes. Ninguna otra ley obtendría hoy tal consenso, y por ello tal valor para nuestra convivencia. Como toda obra humana, tiene defectos, y puede y debe ser reformada. Pero sus virtudes han traído al pueblo español una larga época de paz, libertad y prosperidad, que sería una locura poner en riesgo.

Algunos partidos y políticos rechazaron la Constitución, abierta o solapadamente. Sus métodos los definen: el asesinato, en sus formas más cobardes, de cientos de personas, o la connivencia política con los asesinos; el ataque a los derechos ciudadanos, sobre todo en Vascongadas y Cataluña; el recurso a los antiguos odios mediante una propaganda de revancha, casi siempre falsaria, sobre la guerra civil; la terca corrosión de la unidad de España cultivando el agravio y el narcisismo regional, vieja técnica totalitaria.

Esos partidos estuvieron siempre muy lejos de sus objetivos. Pero hoy el gobierno, en alianza de hecho o de derecho con ellos, procura con actos consumados y fraudulentos la quiebra de la Constitución, sacrificándola a una "paz" con los asesinos tan imaginaria como la "guerra" que vendría a detener. Mientras nuevos fenómenos, como el terrorismo islámico, aumentan la incertidumbre.

Tal alianza ha transformado en su contrario el Pacto Antiterrorista y por las Libertades, y pretende reducir España a un inviable conglomerado de naciones inventadas, sin apenas lazos políticos o sentimentales entre ellas, mutuamente resentidas, irrisorias en el plano internacional y peones de los intereses de otras potencias. El plan se combina con una alianza internacional de dictaduras, llamadas pomposamente "civilizaciones", entre ellas algunas muy agresivas hacia España. Esta involución antidemocrática divide cada día más profundamente a la sociedad española, abocándola a una crisis de imprevisibles consecuencias.

Frente a la involución, nosotros, españoles dispuestos a defender nuestra libertad, alzamos la bandera de una España unida y democrática, garantía de la única paz y estabilidad admisibles. Y llamamos a los ciudadanos y a sus asociaciones a impulsar un movimiento por la Constitución, que alerte a la totalidad de la población y restablezca el imperio de la ley. En las manos de todos está impedir un nuevo fracaso histórico de nuestra convivencia.

Ciudadanos por la Constitución

Una observación: he tenido en cuenta las aportaciones hechas en el blog y en privado, casi todas ellas acertadas, pero en su mayoría más apropiadas para su desarrollo posterior en la propaganda. He procurado hacer el documento lo más sencillo posible, evitando especificaciones que pudieran darle un tono jurídico o burocrático, o alargarlo en exceso. En pocas palabras: la Constitución como la base de la unidad, la paz y la libertad de España. Una base reformable, pero en el sentido de reafirmar la unidad y la libertad, no en el contrario, como pretenden algunos.

Un cierto desgobierno
Pablo Sebastián Estrella Digital 16 Mayo 2006

El Gobierno de Zapatero anda en el desgobierno y con pocas ideas para salir de cada uno de los laberintos en los que anda perdida su gestión. Ataque de las pateras, más nacionalizaciones en Bolivia, profunda crisis en Cataluña y en el PSC, declaraciones vindicativas de los etarras y desconcierto social ante la lenta pero imparable caída de la actividad económica, que empieza a dar signos de debilidad.

El Gobierno de Evo Morales continúa su escalada de desafío a la legalidad internacional y a España en particular; el encuentro en Viena entre Morales y Zapatero no sólo no dio frutos sino que ha dado pie a un empeoramiento de la situación, además del proceso de nacionalización de Repsol, política y económicamente disparatado e ilegal, ahora llega la exigencia oficial a los accionistas de BBVA en Repsol de la entrega gratuita de todos los títulos al Gobierno de La Paz. ¿Qué hacer?

En las playas de las islas Canarias cunde el pánico ante la oleada imparable de pateras y cayucos que, aprovechando el buen tiempo, se lanzan al mar con cientos de emigrantes desesperados en busca de trabajo y de libertad. La vicepresidenta De la Vega anuncia que se va a contratar un satélite espía para controlar las barcazas de la desesperación; pero una vez localizadas, ¿qué hacer?

En Cataluña, la expulsión de la Esquerra del Gobierno de la Generalitat se consumó con un discurso lamentable y llorón del presidente Maragall, quien, desautorizado por los suyos, inicia sin apoyos ni credibilidad la campaña del referéndum catalán. ¿Qué va a pasar? ¿Quién será el sucesor de Maragall en el cartel electoral del PSC?

Más incógnitas sin respuesta sobre la mesa del presidente Zapatero. ETA ha exigido una serie de contrapartidas políticas, las mismas de siempre: el fin de la actuación judicial y policial contra la banda, derecho de autodeterminación, anexión de Navarra, Batasuna legalizada e inicio de un proceso negociador político sobre el País Vasco paralelo a la negociación sobre la violencia y los presos de la banda. Y vuelven a amenazar diciendo que la tregua no es definitiva, etcétera. Y el presidente da la callada por respuesta porque no sabe qué contestar: si acepta la vía política se organizará una gran protesta nacional, si rechaza todas las propuestas de ETA, la banda empezará a mover su kale borroka y volverá a los llamados atentados de baja intensidad, convencidos como están de que políticamente tiene a Zapatero en sus manos. Un crimen más y el presidente habrá perdido casi todo su capital.

En todo caso, la euforia de la tregua de ETA no es lo que era. Ha perdido mucho gas con la propia normalidad y el cansancio de este debate, y corre el riesgo de pasar hacia el terreno del pesimismo si ETA continúa su escalada de declaraciones, que llegan a todos los españoles y provocan la indignación general.

En este asunto crucial, el Gobierno debería saber que ETA no tiene posibilidades de dar marcha atrás, porque perdería para siempre la oportunidad de negociar. Y además debe entender que sus diatribas, mensajes y declaraciones tienen como objetivo su público radical para transmitir a los suyos la imagen de que estamos ante un proceso de paz, de igual a igual, pero no de rendición incondicional, que es el único proceso que se debería aceptar. Entre otras cosas porque los presos de ETA, que han visto abierto el cielo de su posible libertad, no les perdonarían a los jefes de la banda que perdieran la oportunidad.

Con estos datos en la mano y la dignidad y capacidad de sufrimiento del pueblo español, ¿a qué espera el Gobierno para decirle a ETA que no aceptará ninguna de sus exigencias y que todo eso que piden depende de la soberanía nacional española y no de la vasca, por lo que nada de ello es aceptable ni viable? Nadie lo sabe.

Como no sabemos lo que está pasando en el Gobierno de la única nación española. Pero da la impresión de que, como a Maragall, a este presidente del Gobierno se le escapan los asuntos de las manos. En Cataluña, el PSC ha tomado las riendas; en Madrid, el ala felipista del PSOE ha metido a Rubalcaba en el Gobierno, el displicente y lánguido ministro de Economía, Solbes, ya no sabe qué hacer ni con las OPAs ni con Bolivia, y el más tonto de los ministros del Gobierno, el inefable Caldera, que legalizó a un millón de inmigrantes ilegales llamando a toda África y que acaba de dar luz verde al Este de la Unión Europea, ha alquilado un satélite para espiar a los cayucos mauritanos para ver si vienen por allí o por allá. ¿Quién nos gobierna? ¿Dónde está?

Periodo reconstituyente
Daniel Martín Estrella Digital  16 Mayo 2006

En teoría, una Constitución como la del 78 debería haber servido para establecer un tablero y unas reglas de juego sistemáticos con los que movernos bajo los principios de legalidad y seguridad jurídica. Para eso se supone que sirven las normas constitucionales. Sin embargo, España, con poca o ninguna tradición democrática, aprobó una Constitución que la condenaba a extinguirse por culpa de su Título VIII, causa de la actual fiebre estatutaria con la que las comunidades autónomas quieren delimitar y blindar unas competencias y derechos para ser más poderosas, inmunes e independientes que las demás. Así, la Constitución del 78, desde dentro, se transforma en algo diferente: una nación federal de feudos autonómicos donde hasta el agua se quiere controlar... porque, de momento, hay aire suficiente.

Este proceso “reconstituyente” que, paradójicamente, debilita a la nación española —¡pobrecita!—, es imparable, y nos conduce a un lugar donde el principio de legalidad es bastante relativo y la seguridad jurídica una quimera al dividirse en 17 legislaciones y pico. En Madrid, los niños aprenden los ríos de la Comunidad, y en Cataluña apenas aprenden a hablar castellano. Sin embargo, la Constitución del 78 tampoco se ha establecido, consolidado y fortalecido en la mayoría de sus otros títulos. Estamos en continuo proceso constituyente y, quizás, dentro de 50 años o así por fin nos hayamos convertido en una auténtica Democracia.

Junto al proceso autonómico, existen otros problemas, por inestables, en continua evolución:

La incompleta separación de poderes establecida en el 78 ha devenido en un único poder bicefálico que ni siquiera reside en las Cortes Generales. Dos partidos, con sede en Ferraz y Génova, dominan el asunto. Unas únicas elecciones eligen al legislativo, que elige a su vez al ejecutivo, y entre los dos controlan al judicial. El ejecutivo hace las leyes, el legislativo, inevitablemente de la misma línea, las aprueba y nadie las aplica.

Hasta tal punto tenemos escasa consideración a los órganos presuntamente democráticos, que contamos con un Senado que no sirve para nada. Se manda en y desde los partidos. Lo demás es maquillaje. Otro proceso constituyente que prostituye y nos arrebata la democracia.

Todo esto se basa en una ley electoral que impide a los ciudadanos elegir a sus auténticos representantes. Los electores ponen una papeleta, y se elige a unos numerarios inamovibles de una lista cerrada. Estos representan a su partido, no a su circunscripción electoral. La disciplina de partido ignora siempre los intereses de los electores o la conciencia de los propios “elegidos”. Con esta ley se contradice el espíritu constitucional original. Todo esto conduce a que la gran mayoría de los ciudadanos vote a la contra, intentando evitar que ganen los otros, porque los “propios” se conciben como un mal menor.

El poder judicial, por escasez de medios y sumisión a los partidos políticos, carece de auténtico poder e independencia. Ha perdido prestigio y confianza. Claro que no tanto como el TC, el TDC, la CNE y otros órganos de arbitraje, todos controlados. En este sentido, la sociedad se constituye en la duda absoluta sobre cualquier sentencia o arbitraje.

El presunto cuarto poder, los medios de comunicación, o bien se encuentra controlado —¿o controlando?— por los propios partidos o bien se comporta de forma cobarde sin atreverse a decir lo que todo el mundo ve y dice en las tertulias privadas. El método más común, dar sucesos en lugar de información política y así huir del escándalo auténticamente demoledor para con el sistema.

Desde que se aprobó la Constitución del 78, y como consecuencia de los más de treinta años de la dictadura nacionalista de Franco, España se ha ido diluyendo. El gran proceso constituyente de esta época es el progresivo debilitamiento del concepto de España. No tenemos ni bandera ni himno, porque apenas nadie se atreve o puede amar a España. De ahí que tengan que ser un francés, Sarkozy, o un artista rebelde, Boadella, los que se atrevan a decir “viva España”.

El sistema autonómico, por otro lado, ha disgregado al territorio en pequeñas comunidades vecinales con un mayor sentido de identidad que el conjunto del país. Si a eso se une que no hay ni una simple aportación ciudadana a la España conjunta, es imposible que nazca un sentimiento compartido de nación.

A todo ello se unen los numerosos y dispares sistemas educativos que temen y persiguen a la excelencia y promocionan la uniformidad de escaseces. La Educación, que debería ocupar el primer lugar en la lista de prioridades de una Democracia, no sólo se ha desintegrado en 17 y pico planes de estudios, sino que también se ha degradado hasta convertirse en un sistema de mínimos que cumple con el trámite de convertir a los niños en analfabetos democráticos. A saber: nuestro sistema educativo prepara a los estudiantes de forma insuficiente, sobre todo para crear en ellos un espíritu crítico que les permita sentirse animales políticos y afrontar los problemas de la polis con implacable sentido de la exigencia a sus representantes e incorruptible sentido de participación para luchar contra los desmanes y carencias del sistema.
Así, el 6 de diciembre del 78 entramos en un nuevo periodo constituyente que va para largo, y cuya manifestación más evidente son los nuevos Estatutos de Autonomía, pero que puede extenderse a casi todos los rincones del mundo político español. Dónde acabará la cosa, es difícil decirlo. Pero es hora de evitar más hipocresías, y plantearnos de una vez si queremos dejar de ser una nación bananera y convertirnos en una auténtica Democracia. Y eso debemos decirlo los ciudadanos españoles. Los partidos, los poderes fácticos, no lo harán.       dmago2003@yahoo.es

ETA publica los términos del "proceso de paz"
Editorial Elsemanaldigital 16 Mayo 2006

ETA no abandona la violencia, ni ha dejado de actuar, ni renuncia a ninguno de sus objetivos: autodeterminación, liberación de presos, entrega de Navarra. Zapatero se equivocaba.

16 de mayo de 2006. La banda terrorista ETA sigue marcando por desgracia el ritmo de la política española. Una entrevista con dos dirigentes encapuchados del grupo criminal, publicada en el diario Gara, ha revelado los términos precisos en los que se está desarrollando lo que el Gobierno de España insiste en llamar "proceso de paz". Y han salido a la luz las imprecisiones, olvidos y falsedades que el Ejecutivo ha suministrado a los ciudadanos españoles en los últimos meses. Según la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega "el Gobierno no comenta las opiniones de ETA", pero sería más exacto decir que sólo las comenta como y cuando le conviene.

ETA ha negociado con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero antes de declarar su "alto el fuego". Zapatero y el actual ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, lo han negado una y otra vez, antes y después del comunicado de ETA. ETA pide al Gobierno que cumpla sus compromisos, y sólo tienen compromisos dos partes que han hablado entre sí previamente.

La banda terrorista no ha cambiado de objetivos, no ha renunciado a ninguna de sus metas y no está dispuesta a discutir más que los modos y los tiempos de las concesiones políticas. ETA quiere la autodeterminación, la liberación de sus presos y la anexión de Navarra, y acepta ahora negociar por partida doble cómo y cuándo obtener todo. Pero en dos meses de "alto el fuego" el Gobierno ha afirmado sin al parecer ningún fundamento que podía acabar ETA sin ninguna concesión política.

La tregua no es total. ETA sigue chantajeando a empresarios vascos y navarros, contra lo que afirmó Zapatero. Para ETA "la lucha de liberación continúa" y tienen "necesidades, incluidas las económicas". Las cartas sí fueron de ETA y sí fueron posteriores al "alto el fuego", como desde un principio dijo el presidente navarro Miguel Sanz. Los atentados de Guecho y de Barañain no son obra de comandos de la banda, pero sí de simpatizantes vinculados a ella.

La tregua no es irreversible. ETA se prepara para actuar si es necesario, y los informes del Ministerio del Interior francés hablan de comandos operativos, dinero y armamento, aparte de más de cien reclutas sacados de la violencia callejera y en proceso de entrenamiento como terroristas en Francia. ETA está dispuesta a volver a matar si el "proceso" se desvía de lo previsto por ellos, lo han reconocido implícitamente y los subordinados de Nicolas Sarkozy han puesto cifras y datos que no pueden negarse.

ETA quiere el protagonismo político del "proceso", y aprovechar de paso para saldar viejas cuentas con el PNV. Ve al alcance de la mano los objetivos comunes del nacionalismo, y recuerda con dureza que la posición de Zapatero no es fruto de la política de Juan José Ibarretxe, sino de las "acciones" de la banda. El presidente autónomo vasco ha dicho que "hablar de política corresponde a los partidos", y es que, efectivamente, las "dos mesas" exigidas por ETA dejan al PNV parcialmente marginado. Así que ni siquiera la independencia garantizaría la paz en el País Vasco.

Los etarras confían en que Zapatero, necesitado de un éxito político y definido por ellos mismos como "débil", terminará cediendo a sus exigencias. ETA ofrece a Zapatero un acuerdo que garantice territorialidad y autodeterminación, pero que permita al PSOE ofrecer una imagen adecuada para ganar las siguientes elecciones generales. El Gobierno pone el contenido político, y ETA estaría dispuesta a facilitar las formas. Millones de españoles viven con esperanza esta situación, y el Gobierno debe hacer todo lo posible para satisfacer los anhelos de la gente. Pero no debe confundir paz con rendición del Estado, porque eso no cabe dentro de nuestra convivencia constitucional.

ETA dice su verdad
Fernando Gallego Periodista Digital 16 Mayo 2006

El burdo proceso pacifista, de paz o de pacificación con el que se pretende mantener en Babia a gran parte de la población española, y que se muestra como un éxito sin precedentes en nuestra democracia, presenta un cariz que adquiere cada día más nitidez: Una operación desesperada por mantener a ETA en la orilla tibia de la sinrazón gubernamental, y hacer de la necesidad virtud, presentando a los terroristas y su entorno capaces de dialogar para llegar a lo que de forma indigna y artera han bautizado como proceso de paz.

Las operaciones cosméticas de un Arnaldo Otegui pretendiendo hacer creer que no han sido todo lo comprensivos que deberían con las víctimas, fueron amplificadas al día siguiente por un Pepiño Blanco que escupe sobre todo lo que signifique dignidad, coherencia y decencia. Le faltó tiempo a Otegui para rectificar y dejar a Blanco en el bajísimo lugar que le corresponde. Esto es solo un detalle de la mezcla de oscurantismo y vileza con la que el PSOE está tratando este proceso de indigna y claudicante rendición, al que de forma rimbombante, y que una vez más, haciendo pasar lo que es negro por blanco, han disfrazado de proceso de paz.

En la misma línea, pisoteando y despreciando la tibieza incoherente del PSOE y sus voceros, ETA en una entrevista al diario Gara, ha disuelto el espejismo de la paz, viniendo a confirmar la abyección extrema de los que se empeñan en engañarnos, en hacer continuamente de la necesidad virtud, con la que se llenan la boca de artero pacifismo. Una paz imposible, porque los de ETA quieren vencer, quieren que los asesinatos, extorsiones, el miedo y el terror, verdadero fin de su existencia, sean premiados precisamente con los objetivos por los que han cometido tan execrables crímenes. A la independencia y la anexión de Navarra, ahora además se suma, la humillación y la rendición que conlleva la nueva situación. Los terroristas están en una fase donde visualizan como con su “lucha armada” ha llegado una etapa donde se hacen posible, sin asesinatos, tales exigencias. Además están en el proceso de machacar con su desprecio a las víctimas, pedir la excarcelación de sus sanguinarios compañeros, y apuntalar la humillación colectiva de los pueblos de España. Para ser exactos, no todos, ya que Carod Rovira sacó a los catalanes del punto de mira de ETA, en un proceso oscurísimo que llevó a la reunión de Perpiñán y marcó un punto de inflexión en el trasfondo de la política nacional, con el PSOE posiblemente negociando con ETA, y que culminó con el desalojo del gobierno de Aznar tras la masacre del 11M.

No aclarar inmediatamente cual es el punto de vista del Gobierno y mantener el proceso de envilecimiento a que nos lleva ETA, es acrecentar día a día lo que ya sospecha bastante gente, y es que ETA tiene ventaja política sobre el gobierno, una ventaja sacada usando su estrategia, que no es otra que el crimen. Si el gobierno no puede decirle a ETA claramente no, “eso no es lo que queremos negociar”, aquí está pasando algo. Algo profundamente anormal, e impensable antes de la llegada de este gobierno después del 11M. Todo ello se traduce en que el terrorismo ha tenido éxito, y los terroristas desgraciadamente han sacado una ventaja política que les permite llevar el timón del proceso de indignidad nacional al que estamos abocados.

Si tanta indecencia, tanta traición y tanta locura disfrazadas de una paz que cada día se cree menos la gente, siguen adelante. Si los terroristas que siempre dicen lo que piensan, cual Carod Rovira, mantienen las mismas reivindicaciones por las que están de sangre hasta la comisura de los labios. Si este gobierno sigue hablando de una paz miserable y demagógica, nadie dude que se hace imprescindible el conocimiento de la verdad sobre la génesis de un proceso que llevó a un cambio de gobierno en las elecciones del 14 de marzo de 2004, con el 11M de por medio.

ETA ya ha dicho la innegociable verdad (desde el 31 de marzo). Zapatero es el que miente (una vez más)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 16 Mayo 2006

La verdad sobre "lo que va a hacer ETA" está dicha y publicada por Arnaldo Otegui desde el 31 de marzo, en el diario "Gara"... Nadie debe llamarse a engaño y nadie debe llamar a engaño a los españoles, aunque presida el Gobierno. Las exigencias de ETA son claras, concretas e innegociables:

Autodeterminación, anexión de Navarra y amnístía total para sus presos. Sin ello, volverán a empuñar las armas, dando por concluido el "actual proceso de lucha" (así lo califican y no "de paz").

También dan a conocer sin ningún problema que el PSOE (durante la oposición) y luego ya en el Gobierno se ha reunido y negociado en secreto con ellos. Y anuncian que, cuando se establezcan las negociaciones oficiales, seguirán manteniendo "conversaciones discretas" con Zapatero.

No hay nada más que esperar, ni que especular: exigen lo de siempre, y un Zapatero que ha roto antes y después el Pacto Antiterrorista no puede ser objeto de ninguna credibilidad en este punto.

A este extremo de inmoralidad se ha llegado en el Gobierno de España: las declaraciones de una banda terrorista son más exactas y creíbles que las del Gobierno español.

El camino "largo y difícil" que nos aguarda, según Zapatero, sólo puede entenderse por su afán de ganar tiempo para consolidar el resto de su obra política y para que nos vayamos acostumbrando a lo que, hoy por hoy, todavía sería inadmisible para la inmensa mayoría de los votantes.

Lean las declaraciones de Otegui al diario "Gara" el 31 de marzo, y no hay nada más que saber sobre lo que nos espera. Sólo variará la forma, y el lenguaje confuso, en que se les conceda.         www.democracia-real.org

El socialismo tiene un problema 'genético'
JOSÉ LUIS REQUERO El Mundo 16 Mayo 2006

Parte de la gestión del poder realizada por formaciones políticas de izquierda ha vulnerado referencias éticas esenciales en el sistema democrático, con una frecuencia que va más allá de lo episódico, al punto de crear cierta subcultura de la ilegalidad».Son palabras del entonces portavoz de la asociación Jueces para la Democracia, José Antonio Alonso, pronunciadas el 7 de noviembre de 1996. Inauguraba el IX Congreso de esa asociación y se refería, obviamente, a los escándalos de los últimos tiempos de Felipe González al frente del Gobierno.
Las actas de aquel congreso dieron fe de sus ideas: «Desde 1989, la socialdemocracia pierde fuerza, se retrocede en cuestión de libertades, se generan culturas de sublegalidad y crimen». Y concluía Alonso con dureza: «Hay que distinguir entre los que se creen los Derechos Humanos y todo ese grupo de gentes a quienes sólo les aprovechan para conquistar parcelas de poder». Es difícil no estar de acuerdo ahora con aquellas palabras del hoy ministro de Defensa -y antes del Interior-, cuando se acaban de producir las detenciones ilegales de varios militantes del Partido Popular.

Unos hechos tan graves como los juzgados y sentenciados por la Audiencia de Madrid parece que nos devuelven a esa época de «cultura de sublegalidad y crimen» a la que se refería José Antonio Alonso.Espero y confío en que no sea así, que no estemos ante el renacimiento de unos modos y maneras que parecen resurgir -ojalá esté equivocado- cuando el socialismo llega al poder. Lo preocupante es que ya hay unos síntomas que muestran una recaída, una recidiva en las mismas patologías -y otras más- que valientemente denunciaba Alonso en el ya lejano 96. Y la cuestión es simple: ¿esto es accidental, es curable o se trata de algo congénito al socialismo español?

Será o no casualidad, pero con el socialismo en el poder se condena a policías; unas veces con la duda racional de si los abusos policiales tienen inspiración política, otras se les califica como acciones «de complacencia» hacia los mandos políticos -como dice ahora la Audiencia Provincial- y otras se declara probada esa inspiración, como con los GAL. Esta implicación fue negada siempre por los mandos políticos, lo que motivó la redacción de un duro manifiesto el 14 de enero de 1995, firmado entre otros por Alonso, en el que se decía que «carecen de toda credibilidad las afirmaciones del Gobierno de que no existe constancia de ninguna responsabilidad política en la creación de los GAL y, por consiguiente, tampoco en los crímenes que cometieron Resulta inadmisible que los gobernantes no reconozcan todas las responsabilidades que les conciernen». De nuevo, no se puede estar sino de acuerdo con lo expresado entonces.

Y hay más ejemplos de esa posible recidiva porque es llegar el socialismo al poder y empezar a peligrar derechos y libertades tan elementales como la de enseñanza, y lo que fue la LODE es ahora la LOE; es llegar al poder e incumplir pactos, y si el pacto constitucional respecto de la Justicia saltó por los aires en 1985, el de 2001 para la reforma de la Justicia ha sido expresamente arrumbado.

Y es que llegar al poder los socialistas y sentirse amenazada la independencia judicial es todo uno. Ahí está la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 y ahí está la primera medida de política judicial de Zapatero: la llamada ley de los 3/5, obra de ingeniería jurídica -expresión que no es mía, sino del secretario de Estado de Justicia- para que una minoría próxima a sus postulados ideológicos -el 9% de la judicatura- cope el Tribunal Supremo y los Tribunales Superiores de Justicia. Ahí están la creación de los Consejos de Justicia autonómicos -el desastroso modelo de 1985 multiplicado por 17- o la futura Justicia de Proximidad. Seguro que un juez de proximidad como los que se proyectan jamás habría condenado a esos policías, no sólo porque van a ser jueces de confianza, sino porque, tal y como se prevén, dudo que vayan a saber algo de Derecho.

No la convicción, pero sí al menos tengo el temor de que sentencias como la de la Audiencia Provincial de Madrid o autos como el de la suspensión cautelar de la OPA sobre Endesa no le van a salir gratis al Poder Judicial. Y de nuevo, no lo digo yo, lo dijo en su día Alfonso Guerra. En 1984 el Tribunal Supremo anuló las órdenes del Ministerio de Educación que anticipaban para las subvenciones a centros privados, lo que luego fue el sistema de conciertos de la LODE. Guerra sentenció: Con este Tribunal Supremo no podemos gobernar y así vino la Ley Orgánica del Poder Judicial».

Traslademos esto al momento presente. Quizás haya quien piense que con unos jueces como los de la Audiencia de Madrid no se puede gobernar, pero sí con jueces como los futuros de proximidad o con los que se seleccionarán en los años venideros si se ejecutan los planes ya elaborados para la nueva selección de jueces y magistrados, tema sobre el que habrá que volver. Tampoco se puede gobernar con un juez de instrucción como el que instruyó la causa contra los policías condenados o como el que se empeña en hacerle la vida imposible a Otegi y Batasuna; de ahí que la centenaria figura del juez de instrucción se cuestione para que el Ministerio Fiscal asuma la instrucción y diga qué se investiga y qué no.

A diferencia del laborismo inglés o de la socialdemocracia alemana, da la impresión de que el socialismo español tiene un problema que nos afecta a todos. Parece que no sabe ejercer el poder sin que el Estado de Derecho se resienta, sin alterar las reglas del juego con reinterpretaciones que le permitan fijar unilateralmente las suyas, sin cuestionar libertades, sin incumplir pactos o sin que haya policías condenados.

Lo peor sería, generalizando las palabras de José Antonio Alonso en 1996, que esa «vulneración de referencias éticas esenciales en el sistema democrático», no sea algo aislado, luego sanable, sino que se dé con «una frecuencia que va más allá de lo episódico», lo que ya haría pensar en cierta anomalía genética del socialismo hispano.

José Luis Requero es magistrado y vocal del Consejo General del Poder Judicial.

"SE LAVA LAS MANOS Y MANTIENE SUS RESPONSABILIDADES POLÍTICAS"
El PP denuncia en el Parlamento Europeo la actitud de Alonso por avalar la detención ilegal de los militantes del PP
El eurodiputado del PP Carlos Iturgaiz denunció este lunes en la Eurocámara y en nombre del Grupo Popular Europeo, la actitud del ex ministro español de Interior, José Antonio Alonso, por avalar la detención ilegal de dos militantes del PP tras una manifestación en apoyo de las víctimas del terrorismo el pasado 22 de enero. Iturgáiz expuso a los parlamentarios europeos que la justicia ha determinado que las detenciones se realizaron sin pruebas "pero sí órdenes políticas". Alonso no ha querido asumir sus responsabilidades políticas.
Europa Press Libertad Digital 16 Mayo 2006

Iturgaiz intervino en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo para denunciar la actitud del entonces ministro del Interior y anunciar sendas interpelaciones a la Comisión Europea y a la presidencia austriaca de la UE sobre un caso que, según denunció, "coloca a España a la altura de las repúblicas bananeras".

El eurodiputado del PP criticó que Alonso defendiera en el Congreso de los Diputados "el proceder de la policía que él ordenaba y dirigía" a pesar de que tres meses después una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid declarara ilegales las detenciones.

Según Iturgaiz, al avalar estas detenciones, "avaló un atentado contra democracia, como es la detención ilegal de los dos militantes del PP". "Y hoy este ministro, que sigue manteniendo responsabilidades políticas en el Ejecutivo socialista, se lava las manos y lejos de asumir su responsabilidad, se escuda tras la dimisión de un cargo político de segundo orden", añadió.

El diputado vasco expuso en el hemiciclo que, frente a la actitud del ex ministro de Interior, la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid no sólo condena a los policías que efectuaron las detenciones a penas que suman trece años y medio de prisión, sino que subraya que la detención de los dos militantes --Isidoro Barrios y Antonia de la Cruz-- fue "inmotivada, arbitraria, abusiva y antijurídica". "En definitiva, las detenciones se realizaron sin existir pruebas contra los dos militantes del PP "pero sí órdenes políticas", remachó.

La voz de 4 millones de españoles
La Razón 16 Mayo 2006

Tras varios meses de intensa campaña, culminada con la recogida de más de cuatro millones de firmas, el presidente del PP, Mariano Rajoy, defenderá hoy en el Congreso de los Diputados la proposición no de ley que insta al Gobierno a convocar un referéndum nacional sobre el Estatuto de Cataluña. La importancia que los «populares» conceden a esta iniciativa se demuestra con un dato con «etiqueta» de histórico: será la primera vez en la historia de la democracia que el líder de la oposición defienda en la tribuna una proposición no de ley.

El PP sostiene que el texto del nuevo Estatut, aprobado en el Senado, mantiene al menos ocho elementos de inconstitucionalidad respecto al dictamen que el PSOE encargó a cuatro constitucionalistas, tras el debate que se abrió en ese partido después de que el proyecto fuera aprobado en el Parlamento catalán. Derechos históricos, lengua, Poder Judicial propio, unidad de mercado o bilateralidad son algunos de ellos. Ángel Acebes destacó ayer que la crisis del tripartito ha dado la razón a los firmantes de la iniciativa promovida por el PP.

El PSN se blinda en Barañáin con los nacionalistas para que Mendive no sea alcalde
El ataque terrorista contra el negocio del concejal de UPN en Barañáin no ha modificado el interés de los socialistas navarros de acercarse al nacionalismo
BEGOÑA LÓPEZ ABC 16 Mayo 2006

PAMPLONA. El PSN-PSOE ha vuelto a llegar a un acuerdo con todos los partidos nacionalistas para garantizar su continuidad al frente de la alcaldía de Barañáin, localidad que se vio sobresaltada el pasado 22 de abril por un atentado terrorista contra la ferretería del concejal de UPN José Antonio Mendive. La alcaldía de esta localidad recayó en el socialista Iosu Senosiáin debido a un pacto del PSOE con IU, los nacionalistas y Ciudadanos Independientes de Barañáin (CIB). Tras el sucesivo abandono de todos los socios del pacto de gobierno (excepto un edil nacionalista) UPN, CDN y CIB llegaron a un acuerdo para conformar una nueva mayoría y presentar una moción de censura que, de prosperar, daría la alcaldía a José Antonio Mendive. A última hora, una concejala independiente se dio de baja en su partido desbaratando el cambio en la alcaldía. Años atrás, había pertenecido al PSN.

Ahora, PSOE, IU, EA-PNV, Aralar, Batzarre y la edil tránsfuga han reeditado el pacto, que con toda probabilidad se firmará hoy martes. Este hecho ha sido considerado por UPN como «una demostración de la intención del PSOE de formar un gobierno en Navarra con los nacionalistas vascos».

«Estamos asistiendo a la situación más esperpéntica que se podía dar en un Ayuntamiento: un concejal de un grupo con sólo cuatro ediles llega a la alcaldía gracias al apoyo del nacionalismo vasco. Después se queda sin respaldo y, en vez de seguir el camino decente de dimitir, es capaz de volver a ceder a los intereses de los nacionalistas y de una tránsfuga para mantenerse en el cargo», han denunciado los regionalistas.

Por otra parte, Mendive acusó ayer al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber cometido una «deslealtad política» por no reconocer el ataque que sufrió su negocio como atentado terrorista, lo que impide que perciba la compensación económica del consorcio de seguros.
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