AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 18 Mayo  2006
Galescola de robots
Cristina Losada Libertad Digital 18 Mayo 2006

Nuevo escenario, nueva mentalidad
Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 18 Mayo 2006

"Se nos está pidiendo que prevariquemos"
EDITORIAL Libertad Digital 18 Mayo 2006

Campaña intolerable del PSC
Editorial ABC 18 Mayo 2006

La necesaria vuelta al Pacto Antiterrorista
Editorial ABC 18 Mayo 2006

Gafas "ansia infinita de paz"
GEES Libertad Digital 18 Mayo 2006

Zapatero naufraga en el gran charco catalán
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 18 Mayo 2006

El entierro del referéndum
Lorenzo Contreras Estrella Digital  18 Mayo 2006

¿Dónde se está con el terrorismo nacionalista?
José Javaloyes Estrella Digital 18 Mayo 2006

Cuatro millones de parias (y ZP, iluminado maharajá)
José Javier Esparza elsemanaldigital 18 Mayo 2006

El pacto del Tinell sigue vigente
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 18 Mayo 2006

La cataluñización de Galicia
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 18 Mayo 2006

Lea el diálogo de Federico Jiménez Losantos
Libertad Digital 18 Mayo 2006

Decadencia del idioma
José Manuel Ponte La Opinión 18 Mayo 2006

El Foro Ermua pide la dimisión de Blazquez y las víctimas le dicen que no tienen por qué perdonar
ABC 18 Mayo 2006

Juan Pablo Fusi: «El nacionalismo vasco fue un factor de división desde el primer momento»
ANTONIO ASTORGA. MADRID. ABC 18 Mayo 2006

La lengua en el nuevo Estatut se orienta claramente hacia el monolingüismo en lugar de propugnar el bilingüismo
FRANCESC DE CARRERAS La Vanguardia 18 Mayo 2006

Galicia
Galescola de robots
Cristina Losada Libertad Digital 18 Mayo 2006

Hace tiempo que no leo ciencia-ficción, pero no la echo de menos. A diario nos suministran una ración desde la estratosfera gobernante. También en Galicia. Mientras los investigadores se quejan de que aquí no hay quien viva de la ciencia, hacemos progresos en la tecnología al servicio de la política-ficción. Si en Cataluña son pioneros en la inmersión lingüística de los mandriles del zoo, los gallegos avanzamos por la robótica. Un Asimov del terruño ha programado un robot con forma de perro para que conteste en gallego a la voz de su amo. Así, en el Día Internacional de Internet, Touriño pudo recibir del can, bautizado como Axóuxere, un saludo en la lengua normativa entre las vetustas piedras del Obradoiro. El robot es de factura japonesa, y se ha dejado de fabricar por su elevado precio, pero ha encontrado una caseta gallega al abrigo de la construcción nacional en curso.

El bipartito no se contenta con chanzas simbólicas. Los nacionalistas ya han tomado carrerilla para que los centros de enseñanza terminen de convertirse en factorías de adoctrinados en las leyes de la robótica ideológica. Noventa y nueve guarderías públicas, con unas 5.500 plazas, van a aparecer en el mapa bajo el nombre de "galescolas". Realizarán el anhelo de todo nacionalismo que se precie: sumergir a los niños más pequeños en la lengua que los padres de la patria han dictaminado que es la única "propia" y hurtarles el conocimiento de la otra, el español, que presentan como impropia y opresora, la que viene con el cuchillo en la bocaza a aniquilar las esencias del irredento pobo. Dicen que lo harán en zonas gallegohablantes, pero lo único seguro es que no habrá una oferta monolingüe en español para las áreas donde ése es el idioma habitual. Al contrario, se proponen incrementar los contenidos en gallego en todos los centros y niveles.

El interés del BNG por la ingeniería sociolingüística es perfectamente explicable, y tan alto, además, que las "galescolas" incrementarán en un 65 por ciento las plazas de guarderías del sector público. El seguidismo de los dirigentes socialistas podrá chocarles a sus votantes, pero Touriño agacha la cerviz. Tienen miga sus justificaciones: el gobierno "no va a tolerar discriminaciones por razones lingüísticas". ¿Y a quiénes afectan hoy ésas, sino a los ciudadanos de Galicia que hablan español y ven su opción lingüística ignorada, despreciada o vilipendiada por los políticos y las administraciones? El PP critica las guarderías de papá Quintana, pero lo cierto es que fue bajo su mandato y con su entusiasta aprobación que se dio el plácet a un Plan de Normalización Lingüística cuya dimensión –más de mil medidas– e intervencionismo, lo hacen digno de un régimen totalitario. Desde la familia hasta la religión, desde la farmacia hasta el turismo, pasando por el deporte y el ocio, todo lo toca el dedo de la diosa de la "lengua propia". Menos libertad incluye cualquier cosa. Las "galescolas" han caído de ese árbol como fruto primerizo y vistoso.

Entretanto se ha celebrado el Día das Letras Galegas, como todos los 17 de mayo desde 1963. Sí, pues se instituyó entonces, en pleno franquismo, por decisión de la Real Academia Galega, que también existía, oh, sorpresa, bajo el feroz centralismo de la dictadura. Y la noticia no es a qué escritor se homenajea, sino a cuáles se margina. Porque son los más excelsos literatos gallegos, además de grandes escritores en lengua española, los relegados. Por escribir en español no les rendirán jamás honores las instituciones galaicas. Rebuscan en los sótanos, sacan de las tinieblas a desconocidos, antes que reconocer el esplendor de una Pardo-Bazán, de un Valle-Inclán, un Cela, un Fernández Flórez, un Camba, un Torrente Ballester, un Valente. Imbuidos de una concepción estrecha, acomplejada y reaccionaria de la cultura gallega y de Galicia, repudian a los mejores hombres y mujeres de letras que ha dado la tierra. Ah, y que se pongan las pilas con la cuota: entre los cuarenta y cuatro escritores festejados hasta hoy, figuran sólo dos mujeres.

Nuevo escenario, nueva mentalidad
Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 18 Mayo 2006

Es sorprendente, además de preocupante, la dificultad que encuentran algunos dirigentes del PP en comprender que el nuevo Estatuto de Cataluña y el mal llamado proceso de paz representan una discontinuidad histórica de primera magnitud que ha cambiado por completo el esquema político hasta ahora existente. Se sigue especulando sobre posibles alianzas futuras con CiU en caso de una victoria de Mariano Rajoy por mayoría relativa en las próximas generales en el supuesto de que tras las autonómicas catalanas Artur Mas gobierne en solitario la Generalitat con el nuevo Estatuto en vigor.

Este tipo de análisis ya no sirve porque si el nuevo Estatuto es ratificado por los ciudadanos el 18 de junio y Zapatero acepta una negociación política con ETA, la principal misión del PP no será gobernar España, sino impedir que desaparezca. Para ello es indispensable, en efecto, ganar las legislativas con una propuesta de reforma constitucional que cohesione la Nación y refuerce su unidad, y este propósito irrenunciable requiere la colaboración del otro gran partido nacional. Por tanto, el aliado del PP en el futuro inmediato no es un partido nacionalista, es el PSOE, que, una vez derrotado Zapatero, estará previsiblemente dirigido por gente sensata y patriótica con la que Mariano Rajoy deberá cerrar un pacto de Estado o incluso articular un Gobierno de gran coalición para recomponer el sistema desballestado por el nuevo Estatuto catalán.

De ahora en adelante, los nacionalistas han de quedar fuera de cualquier posible colaboración con los grandes partidos nacionales, dado que ha quedado demostrado que sus proyectos son incompatibles. Los sucesivos ensayos de gobernar la Nación con apoyo nacionalista han conducido a la voladura de la Constitución de 1978 y a la llegada al poder en el PSOE de un líder que está traicionando a su país. En este contexto, el PP y su máximo dirigente han de cambiar drásticamente de registro y enfocar su estrategia a la derrota definitiva de los nacionalistas, no a seguir dependiendo de su concurso para continuar con el proceso de liquidación de España como empresa común.

Así,el planteamiento de algunos presidentes regionales del PP de reivindicar un nivel de autogobierno similar al establecido en el nuevo Estatuto catalán revela una percepción totalmente equivocada de la naturaleza de la crisis que estamos atravesando y resulta suicida. La contradicción entre el discurso de Rajoy llamando a preservar la unidad nacional y a la reforma de la Constitución que devuelva competencias y recursos al Estado y las exigencias de sus barones territoriales de disponer de Estatutos de Autonomía calcados del catalán, para el que por cierto el PP pide el voto negativo en el correspondiente referendo, resulta insostenible y sus efectos electorales puden ser letales para el centro-derecha.

Si Mariano Rajoy no pone orden es esta ceremonia de la confusión y no toma las riendas con firmeza para definir de inmediato un proyecto nacional consistente que sea defendido al unísono por todas las estructuras y dirigentes de su partido, vamos irremisiblemente al despeñadero.

"Se nos está pidiendo que prevariquemos"
EDITORIAL Libertad Digital 18 Mayo 2006

Los elogios de Zapatero a Otegi han encontrado en la fiscalía, ciertamente, a su "hilo conductor". "Se nos está pidiendo que prevariquemos". De esta forma tan clara y contundente calificaba el presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar, el pasado 8 de mayo, las apelaciones que se realizan a la Justicia para que realice "sus aportaciones" al mal llamado "proceso de paz". No concretó Dívar a quienes se refería pero, al margen de nuestra consideración sobre ese tipo de llamamientos al Poder Judicial, conviene recordar que si alguien se ha hecho célebre por ellos, ha sido, precisamente, el Fiscal General del Estado, Candido Conde Pumpido.

Nada mas tener conocimiento del anestesiante y, al tiempo, chantajista "alto el fuego" ordenado por ETA, el Fiscal General ya corrió a pedir a los representantes del poder judicial para que tuvieran en cuenta "las nuevas circunstancias". Eso, por no recordar sus "aportaciones" previas, como fue burlar la ley de partidos, respecto al PCTV y a la propia Batasuna, o respaldar las tesis de los abogados defensores de sanguinarios terroristas como Henri Parot, o decapitar al fiscal Fungairiño, por ser este más sensible al Estado de Derecho que a los intentos del gobierno del 14-M por obtener de ETA un anestésico electoral. Como sea.

Hoy Conde-Pumpido, durante la presentación del nuevo fiscal general de la Audiencia Nacional, ha vuelto a referirse a la necesidad de que los fiscales sean conscientes de esa "encrucijada histórica" que supone el mal llamado "proceso de paz". Vamos que, en lugar de ser fieles a lo que les dicta el Derecho, los fiscales tienen que ser "hilos conductores" de un parlamento que respalda, no el imperio de la Ley, sino la negociación con los terroristas.

No nos extrañe, pues, que con esta "muestra" de respeto a la división de poderes que debe presidir cualquier Estado de Derecho, la fiscalía haya respaldado la bochornosa decisión de suspender la condena a Arnaldo Otegi por sus injurias contra el Rey. Los elogios de Zapatero al proetarra han encontrado en la fiscalía, ciertamente, a su "hilo conductor".

Que sepamos, ni los ciudadanos ni sus representantes en el parlamento han modificado la ley. Sin embargo, al principal representante político de los terroristas se le acaba de conceder otro nuevo trato de privilegio con el visto bueno de la fiscalía. No es el primero, ni será el último. Ya dijimos que "la ofensiva del 'proceso de paz' contra el Estado de Derecho no acaba más que empezar". Y, ciertamente, el Estado de Derecho no ha hecho más que empezar a ponerse en tregua.

Campaña intolerable del PSC
Editorial ABC 18 Mayo 2006

LAS reglas del sistema democrático exigen que se respete el juego limpio en las relaciones entre los partidos y entre éstos y las instituciones. Desde este punto de vista, los socialistas catalanes han superado todos los límites con su pretensión de poner en marcha una campaña que invita a los catalanes a votar «sí» al Estatuto, con el argumento de que el «no» sería utilizado por el PP en contra de Cataluña. No es extraño que Josep Piqué haya llevado a la práctica la advertencia de los populares de recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia, la Agencia de Protección de Datos y la Junta Electoral. Hay por supuesto buenos argumentos jurídicos, porque incluso Maragall ha enviado cartas a los ciudadanos antes de que el texto fuera aprobado por el Senado, con una notoria falta de respeto ante la Cámara territorial. Pero lo peor de todo es la fórmula intolerable con la que el PSC pretende desviar los problemas internos que han conducido al fracaso del tripartito. Se trata, como siempre, de culpar a un enemigo «exterior». En este caso, se identifica al PP como el partido de los «malos» catalanes, lo que constituye una ofensa inaceptable hacia sus muchos miles de votantes y de cargos públicos en aquella comunidad autónoma. El objetivo político es afear su conducta a ERC, acusándola de favorecer objetivamente al partido que quedaba excluido -mediante el pacto de Tinell- del sistema de alianzas políticamente correctas.

Estar en contra de este Estatuto no es estar en contra de nadie, sino a favor de Cataluña y del conjunto de España. El proyecto no convence ni al propio PSOE ni al PSC, desplazado este último del pacto de Zapatero y Artur Mas, que salvó a última hora un texto moribundo. Según todas las encuestas, los ciudadanos están poco interesados en un asunto que se ha convertido en el eje de una legislatura desperdiciada por la clase política catalana. Las expectativas de cara al referéndum -que tendrá que convocar un gobierno prácticamente en funciones- son poco esperanzadoras. En este contexto, el PSC pretende tirar por el camino fácil de desviar la atención hacia quienes desvelan una maniobra que sólo beneficia a sus intereses partidistas. Es probable que los recursos interpuestos por el PP den su fruto ante los órganos jurisdiccionales y las administraciones independientes a quien van dirigidos. Pero lo triste es que se siga utilizando sin pudor el argumento de la «unión sagrada» que ya sirvió para tapar el caso del Carmelo y el escándalo del tres por ciento. Los nacionalistas de todos los partidos (también cuando actúan bajo las siglas socialistas) se identifican a sí mismos sin disimulo con la entidad a la que pretenden representar en exclusiva. Menos mal que los ciudadanos saben distinguir de sobra quién utiliza el nombre de Cataluña al servicio de puros egoísmos coyunturales.

La necesaria vuelta al Pacto Antiterrorista
Editorial ABC 18 Mayo 2006

LA entrevista con dirigentes de ETA en el diario «Gara» se ha traducido en una cierta rectificación del discurso del Gobierno sobre el llamado proceso «de paz», aunque sea aceptando obviedades que parecía negar hasta ahora. La hora de las matizaciones parece haber llegado y es bueno que el Gobierno enfríe los ánimos que enardeció en su momento. La tarea ha recaído en el nuevo ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que ayer lanzó dos mensajes en este sentido, en el Congreso: el Gobierno no tiene la convicción de que ETA haya decidido el fin de la violencia y se convocará el Pacto Antiterrorista, lo que podría suceder esta misma semana, de común acuerdo entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y Mariano Rajoy.

Realmente, no hace falta escrutar con especial intensidad los datos actuales del proceso «de paz» para saber que ETA no tiene intención de poner fin al terrorismo. Lo ha dicho públicamente en la entrevista del diario «Gara». Por tanto, la convicción que existe es, exactamente, que ETA no va a dejar las armas y que ha planteado esta tregua como un recurso estratégico de su lucha armada. Es lo que siempre ha defendido en sus comunicados y lo que ha aplicado en la práctica. Por tanto, es razonable que el Gobierno, muy poco locuaz sobre las últimas declaraciones de los terroristas, realice ahora ciertos movimientos tácticos para situarse en un escenario que ETA ha hecho muy incómodo para seguir afirmando que el proceso tiene «bases sólidas». Nada más adecuado en este momento para el Gobierno que recurrir al apoyo del PP mediante una reunión del Pacto Antiterrorista. Y más allá de que el Ejecutivo haya hecho de la necesidad virtud, esta convocatoria es demostrativa de que sin el PP el Gobierno no puede abordar de manera fiable para los ciudadanos ninguna etapa en la que se plantee el final del terrorismo.

Por eso, la convocatoria del Pacto antiterrorista ratifica al PP, guste o no al Gobierno, como el aliado natural para encauzar la política antiterrorista con plena legitimidad política y respaldo social. Ahora bien, el Pacto antiterrorista no puede ser tratado como un recurso coyuntural para aliviar momentáneamente la presión que siente el Gobierno por la entrevista de los etarras. Precisamente, la reiteración de los objetivos terroristas, formulados con la retórica más ortodoxa, en forma y fondo, de la banda armada impone al Gobierno una revisión sustancial de su agenda, porque Zapatero no está en condiciones de acudir al Parlamento, en este momento ni a corto plazo, a pedir autorización ninguna para negociar con ETA.

El Pacto Antiterrorista representa los valores de la democracia constitucional, y, precisamente por eso, hay partidos que nunca se sumaron a él, lo cual no es una carencia del pacto sino de estos partidos. Si ETA se reafirma en los mismos planteamientos con los que ha justificado el asesinato masivo, la extorsión, la intimidación y la limpieza ideológica del País Vasco, el Estado debe recuperar cuanto antes sus principales recursos legales y políticos para afianzarse frente a los terroristas, abandonados por errores de cálculo y percepción sobre las intenciones y la naturaleza de los terroristas. Con la reunión del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, el Gobierno debe iniciar otra política, que incluya una exigencia absoluta a ETA en las condiciones de desarme y disolución y una marginación efectiva de la izquierda abertzale en tanto no condene la violencia y siga siendo un mero instrumento de los terroristas, como quedó claro en la entrevista del diario «Gara». En este sentido, resultan dignas de subrayar las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, quien emplazó a ETA a que «deje de extorsionar y de matar, que derogue las armas y que todos los ciudadanos vascos puedan vivir en paz y sin miedo». Un llamamiento que monseñor Blázquez enmarcó en la tarea pastoral que puede desarrollar la Iglesia en este momento.

A los políticos les incumbe la responsabilidad de hacer valer los principios democráticos. Con el Pacto antiterrorista ha de recuperarse la única política de Estado capaz de garantizar a los ciudadanos que el fin de ETA será una victoria sobre los terroristas. Si el Gobierno es sincero al anunciar esta nueva convocatoria del Pacto, no cabe duda de que lo más importante ha de venir a continuación: una colaboración recíproca y leal con la oposición para que la política antiterrorista, aunque esté dirigida por el Ejecutivo, refleje el consenso constitucional más importante, que es el de no dar ninguna retribución política a los terroristas y no aceptar otra cosa que su rendición.

Rendición ante la ETA
Gafas "ansia infinita de paz"
GEES Libertad Digital 18 Mayo 2006

Hace un par de días, la banda terrorista ETA publicaba en Gara su programa político para la negociación con el Gobierno. En ella, los encapuchados hacían importantes revelaciones ideológicas, políticas y estratégicas. Respecto a las primeras, los etarras repiten lo mismo que desde hace treinta años, en la "Alternativa KAS", en la "Alternativa Democrática" o en la "Declaración de Anoeta"; respecto a la segunda, tienen claro que el enemigo no es España, sino la derecha liberal española, a la que llaman fascista; en cuanto a lo tercero, manos libres para seguir chantajeando a empresarios y atacando en la calle a los desafectos a la negociación.

Texto importante que no gozó de la atención del ministro de Interior. Elegido por Rodríguez Zapatero para pilotar la negociación con ETA, Rubalcaba fue tan bien recibido por los encapuchados como mal por el partido de la oposición, el mismo que en el Gobierno puso a ETA contra las cuerdas. Con la cartera de Interior, Rubalcaba recibió los anteojos del proceso de paz etarra; aquellos que permiten a Zapatero mirar por encima de las víctimas y los desmanes terroristas para contemplar un radiante futuro en paz que los demás no alcanzan a ojear.

Con las gafas del "ansia infinita de paz", Rubalcaba tiene dos funciones. Por un lado está llamado a ser quien negocie los despiadados terroristas. Por otro lado, quien maree y distraiga al PP y a los constitucionalistas del PSOE. Como su jefe de Gobierno, tenía la vista puesta más allá de las pequeñeces partidistas, en un horizonte radiante con Zapatero investido de profeta de la Paz. La visión a corto plazo quedaba para aguafiestas y desesperanzados; a éstos, lo mejor era desactivarlos y convertirlos en fuerzas antipacíficas y extremistas.

Mirando el futuro tras las gafas de la paz de Zapatero, el ministro de Interior mostró una enorme desgana ante la entrevista etarra. Quizá porque el caso Bono – el último servicio del ex ministro a su Gobierno– ha obligado a Rubalcaba a ponerse las gafas para mirar de cerca y apagar los incendios en su propia casa; "lo vi con mis propios ojos", ha declarado uniendo su versión a la de Bono, frente a policías y jueces, y cargando de nuevo contra quien le recordaba la sentencia.

Tras repetir la grandeza de su proyecto pacificador, y descalificar a quienes se oponían a él, el Gobierno ha tenido que desviar la mirada hacia sí mismo, y examinar de cerca qué hacer con dos ministros y un ex ministro que de repente aparecen ante la opinión pública más interesados en lo que hace el Partido Popular y las víctimas de ETA que en meter en la cárcel a los miembros de la banda de criminales.

Parece claro que la estrategia negociadora de Zapatero y Rubalcaba les exige mirar hacia lo lejos y apartar sin miramientos y sin desviarse un milímetro, a víctimas y aguafiestas varios. Pero cuando sus pasos se han enredado en los asuntos mundanos que el mismo Gobierno ha creado, Rubalcaba ha tenido que ponerse las gafas de cerca y dedicarse a espantar los problemas que el ex ministro y Alonso han dejado en el camino de la paz.    GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Estatuto
Zapatero naufraga en el gran charco catalán
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 18 Mayo 2006

El Estatut era un empeño personal del presidente Zapatero. Fue él quien, sin que nadie se lo pidiera, y creyendo que no ganaría las elecciones, se comprometió a aceptar "como venga" un texto del parlamento catalán. Pues bien: ya ha venido y ya ha vuelto. Y en su camino no ha dejado títere con cabeza. La persistente anestesia que se ha apoderado de la sociedad española desde el 11-M está paliando los efectos que cabalmente debería causar semejante patinazo, pero sólo es cuestión de tiempo: poco a poco, la opinión pública va despertando y empieza a percibir el calibre de la calamidad.

El nuevo Estatuto de Cataluña salió del parlamento catalán con un apoyo del 89% de los votos. Cuando pasó por el Congreso, su porcentaje de aprobación había descendido al 54% de la Cámara. Ha salido del Senado con un 49%. Según ha retornado a Cataluña, ha provocado una crisis de Gobierno que en buena lógica debería conducir a unas elecciones anticipadas. Ciertamente, ya sabemos que en la Cataluña actual nada es lógico, pero esto no hace sino aumentar el carácter de irresponsable disparate de todo este episodio. La progresiva pérdida de apoyos del Estatut es algo más que una cuestión de números: expresa la pérdida de legitimidad del proyecto. Una iniciativa que nunca fue plenamente democrática, que arrancó con un sectario carácter de exclusión, que ha sorteado torticeramente los cauces prescritos para toda norma que implique una reforma de la Constitución –como es el caso–, desemboca ahora en un forzado final con crisis de gobierno autonómico incluida. Por el camino, aquel presidente que se comprometió a aceptar el Estatut "como venga" ha traicionado a sus aliados de Esquerra, los ha cambiado por otros y ha dejado en una situación insostenible al presidente socialista del Gobierno catalán, cuyo futuro se da ya por amortizado. Al mismo tiempo, otras comunidades, como Andalucía, siguen el ejemplo catalán y se apresuran a estirar las costuras de la Constitución hasta sacarlas de quicio. Todo esto es la historia de un despropósito fenomenal.

Pero las consecuencias de la irresponsabilidad gubernamental no han hecho más que empezar. Pronto el Estatut se someterá a referéndum en Cataluña. Primer dislate: sólo una comunidad va a tener derecho a decidir sobre un texto que sin embargo afecta al conjunto de España. Segundo dislate: por las cifras que se barajan en torno a la participación y la intención de voto, no parece que el número de votos afirmativos al Estatut vaya a superar, en ningún caso, el 50% real del electorado catalán. Tercer dislate: de entre las principales fuerzas que apoyan el Estatut, socialistas y convergentes, éstos últimos ya han hecho saber que aspiran a más, lo cual significa que el problema no se ha resuelto sino que, simplemente, se ha aplazado. Cuarto dislate: la gestión de Zapatero ha permitido que quien más reforzada haya salido para el futuro, pese a su fracaso político inmediato, sea Esquerra Republicana, un partido casi marginal hasta hace poco y que, tras este episodio del Estatut, se ha convertido en un agente político decisivo no sólo en Cataluña, sino también en el resto de España. Mientras tanto, se excluye a la oposición parlamentaria, que representa a diez millones de españoles.

La aventura del Estatut ha sido un gran charco donde el Gobierno Zapatero ha naufragado. Nada grave habría en ello si no fuera porque, en el trance, es la propia unidad de la nación española la que más está sufriendo. Ya hay un hecho por el que ZP pasará a la historia. No se le recordará con gratitud.

Fundación para la Defensa de la Nación Española

El entierro del referéndum
Lorenzo Contreras Estrella Digital  18 Mayo 2006

Cuatro millones de firmas acreditadas y contrastadas naufragaron el martes, como respaldo de una proposición no de ley del PP, en el Congreso de los Diputados. Pedían los firmantes un referéndum en toda España sobre el Estatuto de Cataluña, y sobre la unidad de España. La respuesta mayoritaria del Congreso fue cero en la práctica, si se exceptúan los votos de la oposición mayoritaria, que en este caso estaba condenada a ser minoría y, por tanto, carne de derrota. Una derrota por vía de ninguneo y además despachada en cuestión de minutos, tal vez ni una hora, con un discurso, eso sí, del líder del PP, Mariano Rajoy, que dijo cosas tan elocuentes como inútiles.

De esos cuatro millones de firmas, un gran porcentaje que no ha sido cuantificado dista de corresponder estrictamente al PP, es decir, no se relaciona con una actitud partidista e ideológica, sino sencillamente patriótica o, si se prefiere, española aunque se la llame españolista, que es una manera de restar significado a la expresión de voluntad.

En nuestro país, que va dejando de llamarse España para denominarse Estado Español, o sea una construcción administrativa y un adjetivo acompañante, no hay movilizaciones de masas que se sientan reclamadas por el problema y el drama del desvanecimiento de España como realidad y como concepto. Aquí las grandes convocatorias vienen determinadas por los eventos deportivos y por cuestiones sociales tan importantes como el uso público del famoso botellón, y si acaso por el problema de los parquímetros de Madrid y por la tala de árboles en torno al Museo Thyssen, en el eje madrileño de los paseos de Recoletos y del Prado.

La cuestión es grave, aunque parezca que no pasa nada. España, la antigua España, se fragmenta en naciones que han inspirado a Maragall, presidente de la Generalitat catalana, una primera valoración con honores de ecuación para la historia: “En España veo tres naciones seguras y una probable”. Las seguras ya se sabe que, por estar así definidas, con Cataluña, Euskadi y Galicia. Y la probable tiene todos los visos de ser Andalucía, definida como “realidad nacional” en su proyecto de Estatuto. Es decir, se está modificando y liquidando el modelo de Estado construido por la Constitución de 1978, que se dice todavía vigente cuando en realidad ha dejado de serlo en la práctica. El artículo segundo de esa Constitución decía –más que dice— que la unidad de la Nación española es indisoluble, indivisible y patria común de todos los españoles. De esa formulación que los españoles aprobaron en referéndum hace algunos lustros sólo queda un moribundo recuerdo. Y ni eso. Institucionalmente vivimos como si eso fuera verdad. Se juran cargos sobre ella, se promete ella y hasta se celebra en diciembre un Día de la Constitución, que es puro papel mojado.

Y encima, cuando le preguntan a Maragall, en La Vanguardia de Barcelona, si no habría sido mejor aprobar el Estatut después de la “reforma” de la Constitución, responde con una confesión de intenciones que prueban la conspiración previa existente en su día: “Habría sido mejor poder llevar a cabo la idea que compartía —él, Maragall— con José Luis Rodríguez Zapatero y Francisco Rubio Llorente de hacer primero los cambios constitucionales que incluyeran la modificación del articulo 2 de la Carta Magna para reconocer la existencia de tres nacionalidades históricas singulares, Catalunya, Euskadi y Galicia. Todo habría sido diferente”.

Entonces el periodista pregunta: “¿Eso lo tenían decidido con Zapatero?”. Respuesta de Maragall: “Si”. Nueva pregunta “¿Y por qué no se ha llevado a cabo?”. Respuesta de Maragall: “Porque eso se habló antes de que Zapatero fuera presidente del Gobierno y Rubio Llorente, presidente del Consejo de Estado. Creo que el reconocimiento de la diferencia continúa siendo la asignatura pendiente…”.

Pero si todo esta prácticamente hecho y perpetrado! ¡Si se ha cambiado la Constitución sin proceso constituyente! ¿De qué habla el señor Maragall? Como ha señalado la Hoja Mensual Informativa de Acción Cultural Miguel de Cervantes, el presidente de la Generalitat declaró el pasado día de San Jorge que la reforma del Estatut ha sido el “fruto del pacto entre la soberanía popular catalana y la soberanía española”.

Y con tanta herejía anticonstitucional, con tanta heterodoxia en nombre de la superlegalidad, va el Congreso de los Diputados y se fuma en unos minutos cuatro millones de firmas de españoles que pedían un referéndum sobre el Estatuto de Cataluña. Un referéndum, por supuesto, de todos los españoles y no de un par de millones de votantes catalanes condicionados o, en todo caso, un fragmento del electorado español, directamente afectado por una Constitución catalana disfrazada de reforma del anterior Estatuto, que ya ha sido enterrado. Eso sí, limpio como una patena.

¿Dónde se está con el terrorismo nacionalista?
José Javaloyes Estrella Digital 18 Mayo 2006

Lo más novedoso en el asunto del terrorismo nacionalista ha sido la manifestación del ministro de Interior, bienvenida sea, de que no se tiene la convicción de que la ETA quiera poner fin a la violencia. Ese reconocimiento oficial, en boca de Alfredo Pérez Rubalcaba, supone un giro de muchos grados en la postura mantenida hasta ahora por el Gobierno; postura y actitud de la que se infería lo justamente opuesto. No está mal y es bastante tranquilizante. Veremos qué forma de retractarse o de callarse un temporadita encuentra el secretario de Organización del PSOE, luego de lo que dijo al poco de que los encapuchados comparecieran en Gara para decir adónde quiere llegar la banda y reconocer que la extorsión continúa y los estragos siguen siendo suyos, aunque rechacen toda responsabilidad en el incendio de la ferretería en Navarra de un concejal de UPN.

Ese punto y aparte en el triunfalismo oficial en que se estaba cabe entenderlo tanto como una afloración y una prueba de que se ha tomado nota, ante todos, de lo que supone para el Gobierno el manifiesto de los enmascarados. ETA no se ha movido ni un punto de donde siempre estuvo, en lo que toca a propósitos y pretensiones, al tiempo que ha probado que sigue estando sobre las armas, bien que en régimen de baja intensidad. Lo único que cabe inferir en términos de cambio es que los terroristas que mandan en su cotarro infieren que este Gobierno puede proporcionarles márgenes y oportunidades que nunca se dieron anteriormente con ninguno de los gobiernos de la democracia.

Sólo hay un paso, desde una apreciación así, al entendimiento de que a lo único que están dispuestos los etarras es a medir cuántas brazas tiene el fondo de la actual situación, cuál es el definitivo calado de la transigencia presidencial, a la que el Aymara Morales, para otros menesteres, parece haberle tomado la medida. Podría ocurrir, por tanto, que Pérez Rubalcaba, ahora como ministro del Interior, igual que antes como capataz delegado en las negociaciones parlamentarias con los nacionalistas catalanes, ha llegado con las rebajas. O sea, que en adelante, como entonces, se disponga a echar agua en el vino de las ilusiones presidenciales.

En las observaciones hechas por el ministro del Interior se infiere sin mayor esfuerzo que hay más que sólo un cambio tonal en la actitud del Gobierno. De una parte, no puede verse de otra manera después del manifiesto oral de los etarras; de otra, bastante más fácil que alcanzar la convicción sobre los términos en que se resuelve la voluntad efectiva de éstos, es la verificación de sus conductas y la comprobación puntual de los hechos. Y tal es la cuenta que, al parecer, se ha hecho.

Esa furgoneta de los terroristas hallada en Francia, y que fue robada después del “alto el fuego”, corrobora la evidencia de la continuidad de las actividades todas de la banda, excepción hecha de los atentados mortales, que no cabe atribuir únicamente a la voluntad de los mafiosos, y sí, más bien, a la redoblada presión policial en ambos lados de los Pirineos. Acumulado a ello la insistencia de los encapuchados en el programa de máximos de la organización terrorista, la cuestión que debe plantearse es la de qué margen de posibilidad resta para que un día vaya el presidente Rodríguez al Congreso a recabar la venia para una negociación con ETA.

Con lo que se ha puesto sobre la mesa no cabe decir que el “camino de la paz” vaya a ser largo y tortuoso, difícil. Ese camino no existe. Y en condiciones como las que cursan, hablar de generosidad con tales sujetos es más que una simple estupidez. De momento, no puede decirse que estemos camino del “camino de la paz”. Tal como cantan las premisas reveladas en Gara, sólo estaríamos camino de la capitulación.

Cuatro millones de parias (y ZP, iluminado maharajá)
José Javier Esparza elsemanaldigital 18 Mayo 2006

Yo, pecador, fui uno de esos cuatro millones de ciudadanos que firmaron para que el Estatuto de Cataluña fuera sometido a referéndum en toda España. O sea que yo, condenado, soy uno de los cuatro millones de españoles despreciados la otra tarde en el Parlamento. Y no sólo en el Parlamento, sino también en la gran mayoría de los medios de comunicación, que han cubierto el episodio en un indignante manto de silencio. Por cierto que esta última circunstancia es casi peor que la humillación en las Cortes: algo muy hondo, abisal, tiene que estar agitándose en la vida pública española para que la televisión y la prensa desprecien de tal manera a tantos ciudadanos. ¿Ha tenido usted alguna vez la impresión de no existir? Éste es el caso.

Hace unos meses podíamos decir que la derecha no levantará cabeza hasta que se dé cuenta de que está siendo literalmente marginada, apartada, expulsada del sistema. La derecha –repetimos- son los negros de la democracia española. No hay sitio para ella en el mundo mágico de ZP. Lo que Zapatero está construyendo es una realidad política nueva; histérica y delirante, sí, pero no por ello menos tangible. El PSOE está edificando un mundo en el que los tópicos acumulados durante treinta años de hegemonía cultural progresista se alían con los intereses de muy visibles lobbies políticos, económicos y mediáticos. Los socialistas se están repartiendo España con las minorías nacionalistas bajo la mirada complaciente del dinero.

Caminamos hacia una sociedad terminal, senil, que podemos definir como un paraíso del nihilismo cultural y moral, envuelto en la confortable manta del materialismo económico y coronado con algunas guindas de moralina sentimental. Todo cuanto se oponga a ese proyecto debe ser apartado. ¿Y cuáles son esos obstáculos? Justamente las ideas-fuerza de la derecha: la idea de nación española, los principios de carácter espiritual, un concepto elemental y directo de la libertad individual, el vínculo con la tradición cultural recibida… He ahí las cosas que ZP necesita aniquilar para edificar su utopía. Cualquier presencia de tales ideas en la vida pública ha de ser exterminada, y no hay mejor instrumento de exterminio, en el actual mundo de la comunicación, que el silencio. Por eso nuestros cuatro millones de firmas no valen nada: porque las gentes que hay tras esas firmas, esos millones de ciudadanos de carne y hueso, representamos exactamente todas aquellas cosas que deben ser borradas de la realidad española para hacer viable el delirio de ZP. Por eso somos cantidad nula, voluntades de suma cero; parias.

Bien: ya sabemos que somos los negros del sistema y ya sabemos que nos quieren aniquilar. Ahora, hermanos, la pregunta más lacerante es esta otra: ¿por qué han pensado que podrían aniquilarnos? ¿Por qué piensan que no opondremos resistencia? De eso hablaremos mañana, tal vez.

El pacto del Tinell sigue vigente
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 18 Mayo 2006

Cinco minutos han sido suficientes para ningunear las más de cuatro millones de firmas llevadas por Mariano Rajoy a la Cámara Baja; y también, cómo no, para menospreciar el discurso del líder del Partido Popular; discurso, todo sea dicho de paso, que compartimos la inmensa mayoría de españoles.

Qué menos que se celebre en todo el territorio nacional un referéndum a propósito de un estatuto soberanista, secesionista, rupturista, independentista, insolidario e intervencionista, como es el catalán.

Rajoy ya ha anunciado que el primer punto del programa electoral del PP, con el que se presentará a las próximas elecciones generales, será “confirmar que España es una nación formada por ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes”. Una política de mínimos, ¿no? Pues sí, pero desgraciadamente imprescindible en estos tiempos de tanto talante y tan poco talento.

Pero bien es cierto que mucho antes de los próximos comicios de 2008, nos va a tocar librar una dura batalla como la referida al referéndum en la propia Cataluña, o como el correspondiente recurso de inconstitucionalidad por parte de los populares ante el Tribunal Constitucional.

No nos llevemos a engaño, porque aunque hay quien afirma con rotundidad que se ha dado carpetazo definitivo al famoso pacto del Tinell, lo cierto es que, por mucho que se haya expulsado a ERC del tripartito, el mismo sigue latente, sigue vivo, sigue teniendo vigencia, ¿o no está más que claro el manifiesto desprecio a los más de diez millones de españoles representados por el Partido Popular?

El Presidente del Gobierno ha decidido poner su punto de mira sobre la actual estructura constitucional para dinamitarla, al tiempo que deja al principal partido de la oposición en la cuneta del actual escenario político. Desde luego, una estrategia al más puro estilo Rubalcabiano, como es él, un mago de la opacidad.

Éstas son las dos Españas que Zapatero ha logrado enfrentar mediante una reforma, en toda regla, de nuestro sistema político y constitucional, una reforma que él mismo se ha encargado de impulsar, cediendo a cambio ante el insaciable nacionalismo rupturista y desvertebrador.

La cataluñización de Galicia
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 18 Mayo 2006

Cuando hablo de "cataluñización" de Galicia no aludo a la actuación del Gobierno bipartito de la Xunta. Aunque el BNG ha hecho algunos pinitos dignos de ERC, como sus ínfulas expansionistas, la Xunta de Emilio Pérez Touriño aún está muy lejos del tripartito de Maragall.

La "cataluñización" se sitúa en un momento previo al delirio político y constituye su presupuesto necesario. Consiste en la imposición de una opinión monolítica a través de los medios de comunicación y demás manifestaciones públicas por una alianza entre ideólogos nacionalistas y oligarquías locales, dirigida a construir una sociedad cerrada sobre sí misma y controlada por una red clientelar que vive de las prebendas y subvenciones autonómicas.

En Galicia este proceso ha sido desencadenado por la reforma estatutaria, desbloqueada tras el cambio político producido en la Xunta. Como ya he explicado en alguna ocasión, nuestra Comunidad autónoma se halla en una situación única, pues el PP, a pesar de no gobernar, puede impedir la reforma estatutaria, que requiere una mayoría de dos tercios en el Parlamento autonómico. Esto ha concitado sobre él una presión desaforada para que no se atreva a hacer uso de ese poder de veto y, de paso, convencer a la sociedad gallega de que una reforma estatutaria como la catalana es necesaria e inevitable. El impresentable argumento es que, dado que el Estado se desguaza, Galicia no se debe quedar sin un trozo.

El PP gallego podría verse así ante un dilema irresoluble. Si impide una reforma estatutaria que imite la catalana o la andaluza, se encontrará con una campaña brutal para hundirlo por condenar a Galicia a ser una Comunidad de segunda. Si transige, se enfrentará con la dirección nacional del partido, que tendrá que oponerse a semejante reforma en las Cortes, y desconcertará a su electorado.

Conviene aclarar esto último. Hay un coste electoral que el PP va a pagar inevitablemente en Galicia por estar en la oposición, y que es el de los votos rurales sensibles a quien maneja el presupuesto autonómico. Si la última barrera que puede frenar el trasvase de votos al PSdeG en ese ámbito, que es la ideológica, cayese por la alineación del PP gallego con las tesis nacionalistas, y esto provocase además que se pasasen a la abstención quienes por patriotismo, liberalismo o las dos cosas no aceptan el nacionalismo, la debacle electoral estaría servida.

Como la "cataluñización" es un fenómeno primero social y sólo después político, únicamente la sociedad puede frenarlo. Un partido, por firmes que sean sus convicciones, no se sostiene en el aire, sino que necesita sentir el respaldo público de al menos una parte de los ciudadanos. Por ello, es urgente que se deje oír en estos momentos la voz de quienes rechazamos la identificación de los intereses de Galicia con los de la oligarquía que vive del presupuesto autonómico, y que concebimos a España, nuestra patria común, como un espacio de libertad y solidaridad.

Lea el diálogo de Federico Jiménez Losantos
Libertad Digital 18 Mayo 2006

El sectarismo de izquierdas es todo lo que queda en la Izquierda española. Propaganda y odio a la derecha
Este diálogo con Federico Jiménez Losantos tuvo lugar el miércoles 17 entre las 19.20 y las 20.20 horas.

Hola, amigos, buenas tardes.

Estimado D. Federico: Cuando lee o escucha las manipulaciones que hace el Prisoe, ¿qué es lo primero que se le pasa por la cabeza? ¿Se acostumbra usted?
Me suena siempre a repetición, pero a que te estafen no se acostumbra uno nunca, y estos son estafadores de la política. Ahora quieren sacarse a un testigo de la manga, hasta ahora inédito, en el caso Bono. Qué tíos.

La gente no tiene piedad: el otro día le preguntaban en este chat a Nacho Villa por un posible debate de Historia entre César Vidal y Zapatero. ¿No sería crueldad? ¿No sería más justo entre un estudiante de la ESO y Zapatero?
Depende de dónde estudie el estudiante, si es que estudia algo. Lo que estaría bien es ponerle a debatir con una de sus niñas sin que ninguno supiera quién es el otro.

La clase política española, tanto el PSOE como el PP, y por supuesto los partidos nacionalistas, han traicionado en muchísimas ocasiones la Constitución, las leyes y, en general, al pueblo español. Ya sabemos que unos más que otros, pero eso no es justificación válida. ¿Cuándo tendremos los españoles un partido serio y no demagógico al cual votar, por ejemplo, un Partido Liberal con usted a la cabeza?
Lo último que se me ocurriría es presidir un partido y lo penúltimo, fundarlo. Eso es cosa de jóvenes con ganas de gresca. Yo apoyo la gresca, pero desde el parlamento de las ondas. ¿Qué cursi, no?

¿Cómo hay tanta gente que vota PSOE?¿Qué ha hecho bien?
Mantener las mentiras de siempre como si fueran nuevas. Cultivar el rencor y el odio a la Derecha. Y tener la suerte de que la Derecha es Maricomplejines y Marilela. Si no, de qué.

Buenas tardes. ¿Cree usted posible/probable que, en el caso de que se reúna el pacto antiterrorista, el equipo Rubalcaba comunique algo sustancialmente cierto al Partido Popular?
Si no lo encarcela, milagro será. Yo creo que el PP debe romper todos los lazos con el Gobierno del caso Bono y el Pacto del Tinell. Pero todos.

Buenas, don Federico. Muchos creemos que Rajoy es buen parlamentario, pero no se hace respetar. ¿Cómo es posible que el PP no haya reprobado ya los métodos neonazis de la SER contra el PP? ¿Cómo es posible que Zaplana no haya llevado ya a la SER a los tribunales y el PP no haya prohibido a sus militanes y dirigentes que se relacionen con esta emisora golpista?
Pues ese es uno de mis caballos de batalla, pero, como ve, no quiere montarlo nadie.

Señor Jiménez Losantos, buenas tardes. Me retrato como uno de esos cuatro millones de firmas que han ido directamente a la basura del Congreso de los Diputados y quisiera hacerle el siguiente comentario-pregunta: ¿no cree que a partir de este momento el Partido Popular debería impedir siempre (o al menos oponerse, si no puede hacer nada más) cualquier proposición que entre en el Parlamento con menos de 4.000.000 de firmas?
Lo que creo es que Rajoy no debería hacer aceptado un formato casi clandestino para tratar algo en lo que se ha implicado tanta gente. Cuanto más lo pienso, aunque me sigue gustando el discurso, me parece peor su actitud.

D. Federico: ¿No opina usted que va siendo hora de que el PP saque sus votantes a la calle? A mí me da vergüenza ampararme en las manifestaciones de la AVT, a las que voy encantado pero por otros motivos (dignidad, respeto, memoria), para protestar por el desgobierno actual. ¿Complejos del PP otra vez? Al final tendremos un Le Pen español: tiempo al tiempo. Es necesario liberar la crispación de muchos.
Todavía estamos esperando la manifestación por el PHN y por la unidad de España. A veces dan ganas de mandarlos a freír espárragos.

El Barça está a un paso de conseguir lo que sólo ha ganado este club: Liga y Champions el mismo año. ¿Cree usted que un club que gana la Champions y no su liga se puede considerar el mejor de Europa? Gracias.
En este caso, sí. Aunque no gane la Copa de Europa, es el que mejor fútbol hace. Cuando ganaron el Oporto y el Valencia, pongamos por caso, no se tenía una sensación tan evidente.

Buenas tardes, D. Federico. Le sigo desde hace mucho tiempo, vaya por delante mi admiración. Viendo la pelicula de V de Vendetta, no pude evitar comparar la situación política que atravesamos. ¿Se considera usted un revolucionario?
Nos obligan a ello. Vivimos sin reglas, sin ley, gobernados por gente sin escrúpulos. Y ni siquiera nos queda el recurso a la clandestinidad. Pero es preciso reconocer que estamos en un período revolucionario. Y al PP le cuesta. Mucho ex-ministro y mucho opositor, pero de oposición, nada.

Buenas tardes. El Gobierno alemán de la conservadora Merkel tiene previsto realizar una regulación de inmigrantes similar a la que llevó a cabo el Gobierno español, llegando incluso a pedirle informacion sobre cómo lo ha realizado. ¿Qué opina de esto?
Lo que decían los españoles del XVI tras el desastre de la Invencible: si los ingleses se quieren condenar, que se condenen. Pero le recuerdo que la UE en pleno criticó a Zapatero por la Calderada.

¿No cree que el auge del populismo en América Latina es una consecuencia directa del fracaso del liberalismo económico impuesto por los Estados Unidos? ¿Ha dejado de interesarle América Latina a Estados Unidos una vez derrotado el comunismo?
Pero ¿a qué liberalismo se refiere usted que pueda imponer EEUUU? ¿A la separación de poderes? ¿A la independencia judicial? ¿A las garantías de propiedad? ¿A la autonomía del Legislativo? ¿No será usted de esos que llaman liberalismo a la absoluta y total negación del liberalismo, que es Iberoamérica?

Don Federico, hoy le pido tres pronósticos: primero, Barcelona o Arsenal; segundo, próximo presidente de la Generalitat, y tercero, próximo presidente expañol. ¡Valor y al toro!
Pronóstico, que no deseo: Barcelona, Artur Mas y, posiblemente, Zapatero. Esto último es lo que está menos claro.

Buenas tardes, don Federico. Si el juez Del Olmo no ha correspondido a la sociedad que paga su sueldo, ¿no se le puede echar y empezar de nuevo la investigación? Gracias por su labor.
Debería irse, por un mínimo de vergüenza y dignidad. No puede con el sumario ni con las presiones, llevan dos años poniéndole pruebas falsas, se lo descubren y no reacciona. Que pida una baja larga y que empiece a instruirse el sumario de una vez.

D. Federico: Además de zETAp, ¿cuál es el principal problema que tiene Ex-paña? ¿Podrían ser los nacionalismos? Es decir, que Ex-paña no es una Nación formada por ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes. Muchas gracias.
La cuestión es que esa desigualdad de los españoles, que como tales han dejado de serlo, es lo que defiende el partido igualitarista que se supone que es el socialismo. Toda la Izquierda es una gran estafa intelectual. En España, además, un golpe político permanente.

¿Qué opina sobre las palabras de Blázquez acerca del perdón de las víctimas? ¿No recuerda a la postura de la Iglesia vasca en los peores años del terrorismo? Antes del perdón tiene que haber arrepentimiento.
Yo soy víctima y no perdono a los terroristas. Ni a uno. Y dudo mucho de que me convenza Blázquez.

Don Federico: Hoy que es el Día de Internet, ¿cree en el poder de la Red para contrarrestar la desinformación promovida desde ciertos sectores?
Creo más de lo que creía hace tres o cuatro años. Pero será más real cuando llegue a la gran mayoría de la población. Apenas llegamos a la cuarte parte en España.

D. Federico, ¿cree usted que en la Asamblea de Madrid se debería abrir una comisión de investigación sobre el 11-M, a la vista de las preguntas que el mismo PP planteó en el Congreso?
Por supuesto, ya que la masacre sucedió en Madrid. La verdad es que no se me había ocurrido.

Usted se refiere en sus críticas al PSOE como la “izquierda”, pero ¿es este PSOE izquierda? ¿Qué izquierda? ¿Se da cuenta usted de que lo “dignifica” al calificarlo así? La gente toma eso de ser de izquierdas como una indulgencia plenaria y se siente verdaderamente herida cuando se le cuestiona esa autodefinición.
Para mí, ser de izquierdas no es algo de lo que estar orgulloso. Cien millones de muertos y cien países en ruinas es el balance del socialismo real. Y, por supuesto, el PSOE actual resume casi todas las taras de la Izquierda.

Buenas tardes, don Federico. Ahora Rubalcaba dice haber visto la agresión a Bono con sus propios ojos; si no fuera por la cantidad de cámaras que había, empezaría a dudar de que Bono siquiera estuviera allí ese día. ¿Era usted consciente de la capacidad de omnisciencia de nuestro querido ministro del Interior?
Es un farsante total. Nos va a dar muy buenos días, como cuando el GAL, que tan acertadamente le ha recordado Lasquetty. Pero el PP tiene que montarle la bronca cada vez que perpetre una de sus trolas. Ésta es soberbia: si lo vio, ¿por qué no ayudó a Bono? ¿Y por qué se empeña en deslegitimar una sentencia judicial basada en vídeos y declaraciones de los escoltas del propio Bono? No tienen vergüenza.

Hola, Federico. Después del escándalo financiero de la semana, y teniendo en cuenta que conozco a personas trabajan en Fórum y, obviamente, con dinero en dicha empresa, me sorprendió un poco su actitud al respecto, bastante negativa con las personas que allí habían invertido. Mi pregunta es sencilla: ¿por qué?
Ya hace años, a propósito de FF, dije que a mí me parecía una fórmula "piramidal", lo cual no significa que los que trabajen ahí sean maleantes, sino que la estructura se sostiene en una permanente ampliación de la base que equivale a una huida continua hacia delante. Respeto a las personas, pero el modelo de empresa no me gusta. Por cierto, que entonces me pusieron verde hasta en la COPE.

Admirado D. Federico: ¿Veremos auténticas pruebas incriminatorias para altos dirigentes del PSOE en la investigación del 11-M que usted, Pedro J., Luis del Pino y pocos más mantienen abierta?
La incriminación que ya puede hacerse es que, a los que han sembrado de pruebas falsas el sumario del juez, y que todas llevan a la famosa trama islamista del PRISOE, este Gobierno los protege en vez de denunciarlos. Y que se comportaron como golpistas el 13-M. Acaso antes y sin duda después. No investigar semejante masacre significa asumirla como propia.

¿Se puede defender al general Mena públicamente? Si es así, ¿por qué recibe tan pocos apoyos? Gracias.
Es que los militares se explican muy mal. Tal vez por eso no los entiende nadie. Da la sensación de que hablan para otros militares que están en el secreto, en el secreto del sometimiento al PSOE, se entiende. Cuando atacaban a Trillo se les entendía mejor. Y no digo que no hubiera razones.

¿Reconocerá el juez del Olmo que le han engañado?
Si lo hiciera como es debido habría metido ya en la cárcel a los que han sembrado de pruebas falsas su sumario o le han ocultado las pruebas supuestamente verdaderas. No sé si tendrá la grandeza de reconocer que le han engañado. Mejoraría mi opinión sobre él, desde luego. Y la de mucha gente.

Hola, don Federico. A día de hoy, y con una mayor perspectiva de todo lo ocurrido en estos últimos dos meses, ¿qué opinión tiene sobre los escándalos, tanto en Marbella como en Madrid?
Que escándalo, lo que se dice escándalo, es cargarse la Constitución sin referéndum y la nación sin consultar a la nación. El 11-M, el Caso Bono, eso es un escándalo. A su lado, lo de Marbella es una broma de trileros. Y si lo de Madrid es lo de Afinsa, tres cuartos de lo mismo.

¿Qué piensa usted de la socialista que ha denunciado a los militantes del PP? Gracias.
Que miente, como Bono, como Rubalcaba y como acostumbra a hacer la SER. ¿Dieciséis meses ha esperado para contarlo? Eso no se lo cree ni Abd-el-Kader.

Desde que le sigo he compobado que sus prediciones se van cumpliendo. Miedo me da preguntarle cómo ve el futuro de España, cómo su situación de aquí a dos o tres años.
En medio de dos procesos constituyentes y desconstructores, o sea, en el caos negativo. Entre la Tercera y la Cuarta República. Por más vueltas que le doy, no me sale otra cosa. Salvo que el zapaterismo se instale al modo del PRI mexicano, que también es una posibilidad. Pero que de nuevo nos lleva a las dos repúblicas.

Buenas tardes. El historiador Ricardo de la Cierva sostiene que siempre que España ha estado al borde del caos ha surgido una figura (de la derecha) que la ha salvado. ¿Podemos tener esperanza en que esto ocurra ahora?
Yo no la veo por ninguna parte. Y no sé si siempre ha estado tan clara la salvación. En tiempos de Fernando VII no lo veo yo tan claro.

Don Federico, ¿qué opinión le merece la noticia de que Soláns venda su participación mayoritaria en el Real Zaragoza? Por cierto, primicia de Cope Zaragoza. Mucho ánimo, y no se olvide de Zaragoza, que por aquí estamos esperando su programa.
Gracias. Cuando me inviten, iré. Si no me invitan los de COPE, me cuesta dar un mítin contra la cadena, como usted comprenderá. Lo de Soláns tendrá su explicación, pero ¿quién es el Agapito soriano que lo ha comprado?

D. Federico, no llego a entender cómo ciudadanos corrientes y normalitos pueden ser simpatizantes y defender a este Gobierno; cualquier persona con un mínimo de razón se da cuenta de que estamos ante el Gobierno más incompetente, manipulador, cobarde y mentiroso de nuestra joven democracia. ¿Usted lo entiende? Gracias.
Sí, claro. Votaron al partido del GAL y de Filesa y de Roldán en 1993 y hasta en 1996. El sectarismo de izquierdas es todo lo que queda en la Izquierda española. Propaganda y odio a la derecha. No siempre ha sido así, pero ahora es así. Además de odio a la Nación española, que esto es nuevo, por lo menos con la gravedad actual.

¿Cómo cree que va a acabar el llamado "proceso de paz"? ¿Con qué concesiones es probable que ETA se dé por satisfecha? ¿Surgirán escisiones en la banda?
Nunca se dará por satisfecha si no es con Navarra, la independencia y la dictadura socialista. Y se matarán a tiros con el PNV y entre ellos antes de estabilizarse. Sólo los une el enemigo común, que es España. Navarra incluida. Vascos españoles incluidos.

¿Cree usted que la era glacial mediática en la que vivimos se acabará como se acabaron las eras glaciales geológicas, o ésta ha venido para quedarse?
Ésta tiene por delante un futuro esplendorosamente gélido.

¿Qué le parece que la Xunta de Galicia pretenda abrir 90 galeescolas al estilo de las ikastolas vascas? Gracias, y ánimo.
Que las crea para la pedagogía del odio, como bien denominan Ciudadanos de Cataluña al adoctrinamiento nacionalista. Pero la culpa es, en buena parte, del PP y de Fraga.


Don Federico, ¿qué piensa que necesitaremos para sacar a Zapatero del poder? Parece que, por su imperio mediático, es inmune a los escándalos.
Y la gente, que es muy rata. No se olvide de lo que decíamos antes: en 1996 seguían votando al PD, Partido Delictivo, que era el felipista. La oposición, entonces, no había pasado por el poder y metía más la pierna. Pero costó, vaya si costó.

Buenas tardes, Federico. Me gustaría saber cómo se puede evitar, desde un punto de vista liberal, es decir, con la menor intervención gubernativa posible, fraudes como el que ha sucedido con Fórum Filatélico. Este tipo de cosas hacen daño a la causa liberal, porque todo el mundo enseguida reclama al Gobierno medidas de control y supervisión.
Hombre, es que en un Estado de Derecho tiene que haber un control de las inversiones financieras, que es lo que son estas inversiones en sellos que se suponen valen dinero. Hay una ley de 2004, votada por el PP, que el PSOE no ha aplicado. Pero creo que Afinsa tiene una galería de fotos como para que se vea hasta qué punto España es corrompible por arriba antes de ser estafable por abajo.

Don Federico, ¿cree que, una vez expoliado, avergonzado y separado este país, una vez que esta gentuza sea expulsada democráticamente, habrá forma de gobernar nuevamente este país?
Supongo, aunque no es seguro. Y tampoco sé cuánto va a quedar de la antiguamente llamada España. Vamos a ser Serbia sin Montenegro. Puede que incluso Montenegro sin Serbia.

¿Usted se cree que debe tener tanta transcendencia el caso Afinsa y Fórum Filatélico?
No. Es una tapadera del caso Bono, aunque sea delictivo. Lo mismo pasó con Marbella y con la señora de Jesulín. Son delitos de recurso, para salir del paso en los telediarios cuando al PSOE le aprieta el zapato.

¿Qué cree que hay que hacer para evitar la avalancha de inmigración ilegal (por tierra, mar y aire) que sufre España?
Para empezar, echar al Gobierno y cambiar de política. Lo veo difícil. Europa se está suicidando a gran velocidad.

Buenas tardes, Federico. ¿Qué le parece que hayan perdonado a Otegi por los insultos al Rey y que eluda de nuevo la cárcel? Gracias, y no cambie nunca.
Gracias. Cándido se ha portado muy bien con Arnaldo, como siempre. Qué pareja.

Muy buenas tardes, don Federico. Estoy de acuerdo con muchas cosas que expresa en la Cope, pero ¿no cree que las formas hacen que los adversarios políticos utilicen sus expresiones para menospreciar lo que dice? Un saludo.
Bah, gracias a esas formas nos oye cada día más gente. O se despierta a la gente o se la duerme. Yo creo que ante una fechoría hay que indignarse ostensiblemente, si queremos vivir en democracia. No considerar negativamente ciertos aspectos de la política gubernamental en determinadas áreas. ¿Usted se despertaría a las seis con esta monserga?

¿Seguiremos escuchándole en la COPE la próxima temporada, o podría ser en otra cadena?
En principio, salvo que nos echaran, de lo que no hay ningún indicio, lo normal es que siga todo el equipo copero. Lo de "considerar negativamente..." es la retórica lamelibranquia que algunos identifican con "las formas". A mí la única forma de tratar a Stalin y a Hitler es llamarlos asesinos.

D. Federico, ¿cree usted que España necesita un escándalo mayúsculo como el de la película El Código da Vinci para que la gente se movilice y salgamos de este caos?
Ese escándalo es de broma al lado del de los cuatro millones de firmas. Se cargan la nación y la Constitución y parece que no haya pasado nada. Hipoteca, vacaciones, furbo y otra de gambas.

¿Cuál es su opinión acerca del líder del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijoo? Muchas gracias, don Federico, y a seguir como hasta ahora. No cambie.
Cada vez peor. Se alinea con todo lo que no me gusta del PP. Pero reconozco que apenas lo he visto en acción. ¿Lo ha visto alguien?

¿Cree que deseparecerá la supremacía de la izquierda en los medios de comunicación con la aparición de los medios digitales: TV, radio, internet, etcétera?
No, mientras la derecha no crea que ahí es donde se libra la batalla de los valores y no en las elecciones políticas. Primero son las ideas, luego los votos. Eso lo tiene más claro la Izquierda, y no sólo en España.

Sr. Losantos, ¿cree que los baleáricos nos vamos a salvar de ser colonizados, devorados y convertidos en sirvientes por parte de Cataluña, en su delirante mentira de los Països Catalans?
Pues no lo tengo yo muy claro, después de aprobar el dominio .cat, aunque luego se hayan arrepentido los del PP. Creo que la gran tentación es ser "como los catalanes", incluida la insolidaridad. Y del cómo al qué hay poca distancia. Pero ojalá me equivoque. Es más una tentación de los políticos que de los ciudadanos.

Gracias, amigos, y hasta la próxima.

Decadencia del idioma
José Manuel Ponte La Opinión 18 Mayo 2006

En el Día das Letras Galegas, el presidente de la Real Academia Galega le ha pedido al presidente de la Xunta de Galicia que ayude desde la Administración a preservar el uso de la lengua autóctona que pasa por una situación crítica. A juicio del señor Barreiro, hay que buscar las causas de esa decadencia en el incesante "trasbordo" de la población rural hacia las ciudades, "donde todo estaba escrito en castellano", y también en el progresivo abandono de su práctica por la juventud. La apelación ha sido tan bienintencionada como desesperada, porque no se ve la forma en que con medidas estrictamente administrativas pueda corregirse una deriva declinante en la que hay responsabilidades sociales más amplias. La realidad es que el gallego..

-una hermosa lengua romance anterior en importancia al castellano- se habla cada vez menos y cada vez peor. Hay un gallego culto que practican unos pocos; un gallego popular que tenía hasta hace unos años una implantación más amplia de la que podía tener el catalán en Cataluña; y un gallego de los obligados por ley a hablar en gallego en sus actuaciones públicas, que es un idioma extraño, de construcción y fonética castellanas, que no se parece a ninguna otra lengua, y que más bien podríamos considerar como un chapurreo. Y lo que es peor, la mayoría de la clase política, el alto funcionariado y una buena parte de los habituales de los medios de comunicación lo hablan con una facundia que roza la desvergüenza.

El mismo presidente de la Xunta, señor Touriño, llegó al cargo hablándolo malamente y su mejor contribución a la causa es que al cesar en su alta responsabilidad pudiera utilizarlo con soltura. Y otro tanto podría decirse de su antecesor, el señor Fraga, y de su tropa de conselleiros. En los actos oficiales hablaban algo que intentaba parecerse al gallego, pero en cuanto podían pasaban al castellano, para manejarse con comodidad. Pero, si queremos ser justos, la gran responsable de la decadencia del gallego es la burguesía gallega, sobre todo la fervorosamente franquista, que ha hecho todo lo que ha podido por erradicarlo, considerando que su uso era sinónimo de plebeyez.

No obstante, no podríamos caer en el error de interpretar que la fobia contra el idioma autóctono tiene su fundamento en un prejuicio de clase porque nada de eso pasa, por ejemplo, en Cataluña, donde los burgueses tienen a gala dominar el catalán y el castellano por igual y no opinan que quienes lo hablan son todos unos paletos. Para concluir, que la gran tarea del presidente Touriño en defensa del idioma gallego consistiría en obligarse a sí mismo y a todos sus conselleiros a hablarlo bien y sobre todo en convencer de lo mismo a la burguesía gallega. De lo primero, no dudo que podría conseguirlo si lo intentase, pero lo segundo es un imposible. La estupidez no tiene cura.

El Foro Ermua pide la dimisión de Blazquez y las víctimas le dicen que no tienen por qué perdonar
ABC 18 Mayo 2006

MADRID. La respuesta de las víctimas del terrorismo a las afirmaciones de Blázquez no se hizo esperar y el Foro de Ermua le planteó ayer mismo que renuncie a sus cargos en la Conferencia Episcopal y en el Obispado, ya que sus planteamientos sobre la cuestión terrorista difieren «bastante» de lo que piensan los católicos.

Según declaró a Servimedia el presidente del Foro, Mikel Buesa, las palabras con las que Blázquez instó a las víctimas a perdonar a los etarras «le descalifican totalmente para ejercer como pastor de almas», ya que suponen un «desistimiento» ante las pretensiones de la banda terrorista.

Argumentó que la clave no es que las víctimas perdonen a quienes mataron a sus familiares, ya que ETA cometió unos «crímenes contra la sociedad» que buscaban que cedieran ante las exigencias de los terroristas. «Sin embargo -añadió- la sociedad española no ha desistido ante las pretensiones de ETA, como las cesiones políticas o la excarcelación de presos».

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) respondió a Blázquez que los que han sufrido la violencia terrorista no tienen por qué perdonar a los etarras ni reconciliarse «con nadie». Su portavoz, Cristian Matías, dijo que los familiares de las víctimas no pueden perdonar, ya que los que deberían hacerlo son los asesinados, «que no pueden hacerlo». Matías aseguró que declaraciones como ésta han llevado a que muchas víctimas hayan dejado de confiar hace tiempo en la Iglesia vasca. El portavoz se preguntó si ahora las víctimas, «por reivindicar lo que reivindicamos y exigir la justicia, vamos a ser los culpables de que no se llegue a esa reconciliación».

Juan Pablo Fusi: «El nacionalismo vasco fue un factor de división desde el primer momento»
Nació en San Sebastián -urbe proustiana- y su vida es pasión y maestría inalcanzable sobre la Historia y su enseñanza. En su nueva e imprescindible obra, «Identidades proscritas», disecciona la existencia del no nacionalismo en sociedades nacionalistas
ANTONIO ASTORGA. MADRID. ABC 18 Mayo 2006

El profesor Fusi analiza en «Identidades proscritas» otras voces, otras culturas, otras tradiciones no necesariamente nacionalistas

En las seis sociedades estudiadas en «Identidades proscritas» (Seix Barral) -País Vasco, Irlanda, el judaísmo, Sudáfrica, Escocia y Québec-, y en otras no examinadas -Cataluña, Córcega, Gales, Flandes, Serbia...-, Fusi ilustra cómo siempre existieron sentimientos de identidad y pertenencia no nacionalista, más congruentes con la verdad histórica. Analizamos con el historiador el País Vasco.

-La savia que circula por el gran árbol de la cultura vasca es española...
-Son unas provincias, un territorio, una nacionalidad, una Comunidad Autónoma que históricamente tuvo muchísima vinculación con el resto de España y cuyas minorías profesionales desarrollaron su labor en español y en universidades y medios españoles. Los empresarios vascos tuvieron una fortísima presencia en el desarrollo contemporáneo de España, como pintores, arquitectos, historiadores, escritores...

-¿El nacionalismo falsea su pasado?
-El nacionalismo suele tener una visión histórica, relativamente mitificada, legendaria y poco crítica de su propio pasado por aquello que decía Renan de que todo nacionalismo tiende a falsear su historia. La visión no nacionalista no tiene el compromiso «nacional» ni el peso del mito y la leyenda.

-¿Descuidar el estudio del no nacionalismo es un grave error que distorsiona esa verdad histórica?
-La atención de la historiografía al «conflicto» distorsiona las etapas de convivencia, paz... que pueda haber en una sociedad. La atención preferente, lógica y natural, al nacionalismo hace olvidar que en muchas sociedades donde el nacionalismo es dominante existen otras culturas, otras voces, otras tradiciones políticas que no son nacionalistas.

-¿El País Vasco es ejemplo de identidad dividida y pluralidad política?
-Si uno repasa la historia del País Vasco, en el siglo XIX las ciudades eran liberales y el campo tendía a ser carlista. A partir de 1880-90 irrumpen el Partido Socialista y el Partido Nacionalista, pero hay un fuerte monarquismo liberal, un monarquismo conservador. Y el carlismo, que es una fuerza muy activa en el interior de Guipuzcoa y de Vizcaya y en la casi totalidad de Álava hasta la Guerra Civil. Cuando reaparece la democracia a partir de 1975 vemos que aún existiendo una hegemonía nacionalista desde luego hay una fragmentación y una pluralidad políticas evidentes.

-¿Siguen siendo ETA y el terrorismo los referentes del nacionalismo?
-Lo ha sido durante los años en que ETA ha practicado el terrorismo. No sabemos lo que puede ocurrir a partir de ahora. Sin duda, igual que en Irlanda el IRA y el Sinn Fein han protagonizado, y lo siguen haciendo, la vida pública de Irlanda del Norte -no así en absoluto la de Irlanda, la República irlandesa-, pues de momento entre proceso o no proceso la persona que aparece en el País Vasco de manera más frecuente en los medios de comunicación es el líder de Batasuna. De momento seguimos con la visión de lo vasco y de la realidad vasca y española muy condicionada...

-¿Cómo valora el «alto el fuego»?
-Con esperanza y cautela.

-Jon Juaristi nos abrió los ojos descubriendo que muchos de los elementos míticos y legendarios de la identidad vasca que se creían seculares no eran sino invenciones literarias...

-...En el siglo XIX, la literatura costumbrista y romántica -que no es necesariamente una buena literatura- gesta muchísimas de las visiones legendarias del País Vasco, desde el vascocantabrismo a Roncesvalles como hazaña vasca o el pueblo que lucha por su independencia en las montañas vascas. En fin, tantas tradiciones de ese tipo que no van más allá de principios del XIX.

-¿El País Vasco está invertebrado?
-Es una nacionalidad o Comunidad Autónoma muy fragmentada porque, además del pluralismo ideológico y de la diversidad, una cosa es Vizcaya, otra es Guipuzcoa, otra es Álava, una cosa es la Costa, otra el interior, una cosa es la ría de Bilbao, que tiene una fuerza, personalidad y cultura de tradición obrera española muy fuerte, otra cosa es San Sebastián como ciudad que ya no lo es tanto, pero aún urbe proustiana y de verano. Otra cosa es la cultura de la llanada alavesa y de las tierras del cereal y del vino que, claro, no tienen nada que ver con las anchoas y el atún de Bermeo. Ahí hay una fragmentación, unas fracturas en la sociedad vasca, junto a un sentimiento de unidad.

-¿El no nacionalismo existe porque no se necesita politizar la identidad?
-Todos tenemos un sentimiento de identidad y de pertenencia a algo. Uno entiende el entorno en el que ha nacido y la circunstancia, por decirlo en términos orteguianos, le afecta más. Conoce casi por ósmosis las tradiciones e historias, las lealtades emocionales y no hay nada extraño ni censurable en esa identidad emocional. Otra cosa es convertir eso en sujeto y objeto de la política. Entiendo que uno puede ser liberal, demócrata, conservador, socialdemócrata, progresista... lo que fuese, y creer en los derechos de los individuos y en una determinada territorialidad, sea una nación, sea un estado nacional, sea una nacionalidad. Pero el nacionalismo es, entre otras cosas, politizar la identidad.

-¿Por qué el País Vasco es una nacionalidad escindida?
-Porque el nacionalismo vasco fue un factor de división desde el primer momento. El País Vasco, las provincias vascas -por lo menos Álava, Vizcaya y Guipuzcoa- bascularon hacia Castilla y después hacia España desde el siglo XII. Han sido bilingües desde la Alta Edad Media. Han contribuido sustantivamente a la Administración de la Corona de Castilla y a la del Imperio español en América. Muchos de sus nombres que cuelgan en las calles del País Vasco -Elcano, Loyola, Unamuno, Baroja, Maeztu, Zuloaga...- han estado muy vinculados a la cultura española. La aparición de un nacionalismo que define lo vasco como «lo euskaldún» y que aspira a una idea soberanista de lo vasco que incluía -y en parte sigue incluyendo- Navarra y el País Vasco francés es, por definición, un elemento de cohesión porque lesiona lo que es una parte de la Historia del País Vasco. Y plantea unos problemas que implican cambios

La lengua en el nuevo Estatut se orienta claramente hacia el monolingüismo en lugar de propugnar el bilingüismo
FRANCESC DE CARRERAS La Vanguardia 18 Mayo 2006

La política lingüística de la Generalitat ha sido una de las materias polémicas de los últimos años. El nuevo Estatut regula ampliamente el uso de las lenguas, ampliando la escasa regulación contenida en el Estatut vigente: de un solo artículo se pasa a nueve, algunos de ellos de una gran extensión.

Los principios generales que aparentemente los inspiran son dos: la no discriminación de las personas por razón de lengua y el derecho de opción lingüística ante los poderes públicos. Parecen unos buenos principios para llevar a cabo una política bilingüista adecuada a la realidad social. Sin embargo, en el articulado estatutario no se respetan estos principios que se proclaman ni se desprende del texto una situación razonablemente igualitaria entre ambas lenguas.

Así, el nuevo Estatut recoge, en buena parte, los elementos básicos de la actual regulación lingüística y le añade nuevos elementos que empeoran la situación y que examinaremos en un próximo artículo. El resultado es la desigualdad clara entre el uso del catalán y del castellano en la esfera pública fundada en una interpretación, a mi modo de ver inconstitucional, sobre el concepto de lengua propia.

En efecto, si bien se reconoce al catalán y al castellano como lenguas oficiales en Cataluña, una de ellas -el catalán- lo es por ser la lengua propia y otra -el castellano- lo es, simplemente, por ser la oficial en todo el Estado. De ahí deduce el legislador estatutario que el catalán es la "lengua de uso normal y preferente" en la Administración, en los medios de comunicación públicos y en la enseñanza. Como sabemos por la experiencia actual, "uso normal y preferente" se traduce en la práctica por "uso habitual y único". El nuevo Estatut, por tanto, se orienta claramente hacia el monolingüismo en lugar de propugnar el bilingüismo en coherencia con lo establecido en la Constitución. Así pues, discrimina y no integra. Aparte de su más que probable inconstitucionalidad, este precepto (el art. 6.1 del nuevo Estatut) hace algo todavía peor: olvida la situación social. Veamos.

Las lenguas, como es obvio, no las hablan los territorios sino las personas. En Catalunya, si bien la casi totalidad de la población entiende perfectamente las dos lenguas y la mayoría se expresa en ambas de forma suficientemente correcta, los ciudadanos tienen como lengua propia -materna, habitual, primera lengua, como se le quiera llamar- tanto el catalán como el castellano, más o menos a partes iguales. El legislador debe tener en cuenta, antes que nada, la realidad social y nuestra realidad social indica que las lenguas de los catalanes -ojo, no de una imaginada Catalunya metafísica y esencialista sino de los catalanes, de los ciudadanos catalanes realmente existentes- son para unos el catalán y para otros el castellano. Para comprobarlo sólo hace falta salir a la calle y darse un paseo. Yno es el catalán sino el castellano el que hace que Catalunya pueda seguir siendo una tierra de acogida, algo absolutamente necesario, tanto cultural como económicamente, en el globalizado mundo de hoy. Pues bien, el nuevo Estatut parece que sólo ha legislado pensando en la mitad de estos catalanes y, en realidad, ni siquiera ha legislado para esa mitad, ya que somos muchos los que, siendo de lengua materna catalana, consideramos como propias a ambas lenguas y creemos que el bilingüismo es un bien positivo, una realidad que debemos aprovechar y que dilapidarlo empobrece nuestras posibilidades culturales y económicas.

Una Catalunya con instituciones políticas y administrativas que sólo utilicen el catalán aleja a muchos catalanes de la cosa pública, es decir, discrimina a una parte de la población: la Generalitat es vista como algo ajeno, una institución "para los catalanes de lengua materna catalana", no la institución de todos. Y, por otro lado, una Catalunya en la que se enseñe sólo en catalán -a excepción de los elitistas colegios extranjeros, en los que no hay plazas libres precisamente por este motivo- nos perjudica, además, económicamente, porque los inversores no quieren establecer aquí sus empresas dada la dificultad de atraer a buenos técnicos con hijos en edad escolar exclusivamente por esta circunstancia. También por este mismo motivo, muchos jueces que han ganado su plaza en Barcelona piden el traslado y así se empeora la calidad de nuestra justicia.

Hay una gran parte de la sociedad catalana que es consciente de los problemas que causa la política lingüística y permanece callada, no se atreve a decir lo que piensa por miedo a indisponerse con el poder político o con su entorno social y familiar. Lo resuelve llevando a sus hijos al Liceo Francés o a los colegios en lengua inglesa que tanto han proliferado. Sus hijos quedan a salvo y además aprenden una tercera lengua. Pero deberían comprender que la situación perjudica a la sociedad en su conjunto, es decir, a la larga, también a ellos. La decadencia de Catalunya ha empezado, lentamente, hace ya unos años; y sin un cambio de dirección no superaremos la actual deriva.

Catalunya es una sociedad bilingüe y ello es bueno y enriquecedor. Es más, el catalán sólo sobrevivirá si este bilingüismo se practica también en las instituciones, en la escuela, en los medios de comunicación públicos. La competencia fortalece, el proteccionismo debilita. El nuevo Estatut consolida una mala política lingüística y la empeora. Se ha perdido una ocasión de rectificar.


FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

LA VANGUARDIA,

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