AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 20 Mayo  2006
El camino de la izquierda: de la hispanofobia a la separatofilia
Jesús Laínz elsemanaldigital 20 Mayo 2006

Nos gusta España, ¿por qué romperla?
David Pérez García Libertad Digital 20 Mayo 2006

Identidades proscritas
ANTONIO RIVERA  El Correo 20 Mayo 2006

Inmorales e ineficaces
Enrique de Diego elsemanaldigital 20 Mayo 2006

Maquiavelismo de sotana
 
Juan Carlos Escudier El Confidencial 20 Mayo 2006

Los 'noes' en Cataluña
Fernando Gallego Periodista Digital 20 Mayo 2006

ETA-PSOE, una relación sadomasoquista.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 20 Mayo 2006

Cataluña, el 'Vietnam' de Zapatero
Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Mayo 2006

ESLOGANES
Jorge Moragas Periodista Digital 20 Mayo 2006

Tu "sí" irá contra la Cataluña Plural (O sea, si no ODIAS, no votes el Estatuto del Odio y Catalanófobo)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 20 Mayo 2006

PARA BIEN DE ESPAÑA
Secretaría General de Partido Nacional Republicano Email 20 Mayo 2006

Aguas revueltas
IGNACIO CAMACHO ABC 20 Mayo 2006

El lenguaje popular
Amando de Miguel Libertad Digital 20 Mayo 2006

Un gesto hostil
Editorial Heraldo de Aragón 20 Mayo 2006

CARTA A PASQUAL MARAGALL
XAVIER PERICAY (Cataluña) ABC 20 Mayo 2006

Blog de Arcadi Espada
ARCADI ESPADA www.arcadi.espasa.com 20 Mayo 2006

Magnetismo con caducidad
TONIA ETXARRI El Correo 20 Mayo 2006

"La Constitución de 1978 ya no sirve porque ha sido traicionada"
Juan Delgado elsemanaldigital 20 Mayo 2006

El inglés se impone como lengua "nacional", no "oficial"
Elsemanaldigital.com  20 Mayo 2006

«Conocer el gallego tendría que ser un deber para el funcionario»
Domingos Sampedro, santiago La Voz 20 Mayo 2006

Miedo al referéndum
FRANCESC DE CARRERAS La Vanguardia  20 Mayo 2006

El camino de la izquierda: de la hispanofobia a la separatofilia
Jesús Laínz elsemanaldigital 20 Mayo 2006

A finales del siglo XIX gran parte de la intelectualidad española veía España como una nación fallida. Su escaso desarrollo industrial, tecnológico y económico en comparación con otros países europeos occidentales llevó a muchos a diagnosticar una enfermedad nacional cuya mortal gravedad el desastre del 98 pareció venir a confirmar.

Joaquín Costa, la gran figura del regeneracionismo, consideraba España una nación frustrada que "debía ser fundada de nuevo, como si no hubiese existido". A su reciente fracaso imperial Costa le dedicó palabras que han pasado a la historia: "En 1898 España había fracasado como Estado guerrero, y yo le echaba doble llave al sepulcro del Cid para que no volviese a cabalgar". Junto a Costa, Ortega y la generación del 98 ahondarían en la reflexión sobre el problema de España.

Esta idea del fracaso histórico de España, que perdía su imperio ultramarino en los mismos años en los que otras potencias europeas construían los suyos, fue uno de los ejes principales sobre los que se articuló el republicanismo que finalmente acabaría tomando el poder en 1931 ante el desgaste de la Restauración y el abandono de los monárquicos.

La mediocre intelectualidad izquierdista del primer tercio de siglo –de la cual probablemente sólo se salvaba Azaña– creyó intuir vagamente que había que buscar el origen de los males de España en la batalla de Villalar de 1521, en la que los comuneros fueron derrotados por Carlos I. A partir de esa revuelta, a la que se quiso dotar de un componente social revolucionario del que obviamente careció, la vida de España se había torcido para no volver a enderezarse hasta el momento en el que, por fin, la izquierda había llegado para corregir el error. Este mito comunero –insostenible a la luz de la historia, pero no por ello menos sugestivo– quedaría inmortalizado en la banda morada de la bandera republicana, banda que encarnó un doble error: la revuelta aristocrática comunera no tuvo nada de izquierdista; y el color morado nunca representó ni a los comuneros ni a Castilla, el color de cuyos estandartes siempre fue el rojo (el morado nació –y empezó a ser utilizado por círculos republicanos a causa de varios motivos– en el siglo XIX).

Así pues, desde el siglo XVI el rumbo de España se habría torcido debido a tres factores: el espíritu imperial, el abandono de las ciencias y la industria, y el desmesurado peso de la Iglesia. Todos los males de España arrancaban de ahí. Por eso Azaña escribiría que "ninguna obra podemos fundar en las tradiciones españolas, sino en las categorías universales humanas". Siguiendo la estela azañista, Fernando Savater ha declarado recientemente que "la idea de España es para fanáticos y semicuras".

La regeneración de España llegaría, por lo tanto, a través de la negación de toda su historia y cultura anteriores, a las que se despreciaba. Azaña opinó que era necesario "abstraer en la entidad de España sus facciones históricas para mirarla convencionalmente, como una asociación de hombres libres".

Es decir, una nación sin pasado, sin historia que la explicase, reinventada en laboratorio como una sustancia sintética. La antítesis de esta visión de la nación la representó, probablemente como ningún otro pensador derechista, Menéndez Pelayo, quien había arremetido a principios de siglo contra aquellos que pretendían hacer borrón y cuenta nueva con la realidad histórica de España:

"Presenciamos el lento suicidio de un pueblo que (…) emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan (…) hace espantosa liquidación de su pasado y escarnece a cada momento las sombras de sus progenitores. (…) Donde no se conserve piadosamente la herencia de lo pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no esperemos que brote un pensamiento original ni una idea dominadora. Un pueblo nuevo puede improvisarlo todo menos la cultura intelectual. Un pueblo viejo no puede renunciar a la suya sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil".

Y llegó la Guerra Civil que trajo la victoria en 1939 de la España que había sido derrotada en 1931, y con ella la alianza de las izquierdas con los muy reaccionarios nacionalismos, especialmente el vasco, frágil alianza que, de haber triunfado el alzamiento militar en Bilbao y San Sebastián, probablemente no se hubiera producido y que fue rota por los peneuvistas para pactar con Mussolini en cuanto tuvieron ocasión.

Pero la izquierda española, durante los largos años de exilio, se dejó contagiar el odio a España de sus aliados separatistas, que germinó en el fértil humus que ofrecía la tradición izquierdista de rechazo a la historia de España. Este proceso se inició ya en los años de guerra, como recogió el socialista vasco Julián Zugazagoitia, quien en sus memorias señalaría el curioso fenómeno que empezaba a manifestarse:

"Los comunistas, siguiendo instrucciones de su comité central, acentuaron su nacionalismo euzkadiano, y algo parecido, aun cuando con mayor mesura y timidez, hicieron los socialistas. El proceso de este mimetismo colectivo necesitará ser estudiado con detalle".

Y de ahí nace la atracción fatal que la mayor parte de la izquierda española siente hacia los separatismos, sean cuales sean, muchos de cuyos planteamientos ha acabado haciendo suyos. Recuérdese tan solo –como un ejemplo entre mil– la declaración del Partido Socialista de Euskadi durante su último congreso en la que condenaba el "rancio nacionalismo español", calificativo que jamás aplicaría al nacionalismo vasco, modelo de progresismo como cualquier otro separatismo.

–¡Pero mira que te pones pedante, campeón! –interrumpió el lúcido septuagenario, obrero durante décadas en la siderurgia vizcaína–. Demasiado análisis confunde. ¿Quieres saber por qué el socialismo vasco y el catalán se han rendido a su enemigo? Pues muy sencillo: llevan un siglo siendo los maketos, los charnegos, los explotados, y se han cansado. Ahora también ellos quieren ser señoritos.

Dos años de Zapatero
Nos gusta España, ¿por qué romperla?
David Pérez García Libertad Digital 20 Mayo 2006

Hace un año escribí un artículo en el que resumía la sucesión de errores, rectificaciones, provocaciones y ocurrencias desplegadas oportunamente como cortinas de humo durante el primer año de gobierno de Zapatero y planteaba mi temor a que todo eso sólo fuera un adelanto de lo que finalmente ha ocurrido. Los peores augurios se han verificado. Más que hacer un balance de todos los despropósitos que ha protagonizado ZP, quiero simplemente plantear mi indignación e incomprensión de todo lo que este señor está haciendo con España.

No entiendo por qué España tiene que ponerse a los pies de los caballos nacionalistas, que la reparten como si fuera un botín. ¿Quién ha autorizado a Zapatero a romper nuestro país? A los españoles nos gusta España, y no hay ninguna necesidad de aniquilarla para que un pésimo gobernante equilibre su precario gobierno.

No entiendo por qué el PSOE ha perpetrado esta monumental traición a nuestra democracia y por qué al menos no llevaba su proyecto disgregador en el programa electoral. Al menos así no hubiera engañado a nadie. Pero es que nadie ha votado este proceso. Nadie. Y muy pocos lo quieren. Entonces, ¿por qué se hace?

No entiendo por qué España tiene que ser humillada por los caciques, reyezuelos y dictadores más impresentables del mundo. ¿Por qué lo permitimos? ¿Por qué mantenemos nuestras ayudas y nuestros apoyos a quienes nos insultan y desprecian?

No entiendo por qué se detiene a unos ciudadanos inocentes por militar en el Partido Popular, como si estuviéramos en Cuba, mientras desde el PSOE se intenta deslegitimar y estigmatizar por todos los medios a un partido democrático como el PP que aporta estabilidad, moderación, prosperidad y sentido común a nuestro país, frente al desasosiego, extremismo, incertidumbre e improvisación que aportan los socialistas. Sería muy estimulante en términos democráticos que los socialistas trataran al PP con la mitad de respeto con el que tratan a Otegi y sus pistoleros. A los militantes del PP se les detiene mientras que a los batasunos se les pone alfombra roja, tan roja como la sangre de sus víctimas. Yo confieso que no lo entiendo.

No entiendo por qué Zapatero obliga a los españoles a inclinar la rodilla ante los asesinos de ETA, mientras desprecia la memoria de sus víctimas y arrastra al Parlamento en su desconcertante política, por llamar de alguna forma a su sectario electoralismo, lleno de mentiras y manipulaciones.

Los españoles teníamos un país moderno, plural, libre, civilizado, solidario, moderado, optimista, próspero; probablemente, el mejor país del mundo. Ahora tenemos un país donde unas comunidades autónomas practican la insolidaridad más vergonzosa y niegan el agua que les sobra a otras regiones que la necesitan desesperadamente; un país donde quien marca la política es una banda de asesinos que tienen al Gobierno a sus pies; un país que pierde terreno en Europa por culpa de una penosa negociación de Zapatero; un país donde se nombra ministro de Interior a un señor como Rubalcaba, cuya actuación política no está precisamente exenta de sombras; un país donde el presidente compra su permanencia en el poder con el patrimonio histórico y democrático de todos los españoles; un país donde se vulneran las garantías constitucionales de los ciudadanos por su ideología. Un país, en definitiva, que no hubiéramos imaginado hace tan sólo dos años ni en nuestras peores pesadillas.

¿Qué necesidad había de liquidar las bases este país que se llama España, donde a nadie se le excluía, donde todo el mundo opinaba sin temor a ser represaliado, donde la gente convivía en paz, y cada cual daba lo mejor se sí mismo en un proyecto común? Nos gusta España, ¿por qué romperla?

Identidades proscritas
ANTONIO RIVERA /CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA El Correo 20 Mayo 2006

El historiador donostiarra Juan Pablo Fusi Aizpurúa acaba de sacar a la calle su último libro. Se titula 'Identidades proscritas' (Editorial Seix Barral). Tiene una oveja negra en su blanca portada y trata, como dice el subtítulo, de «El no nacionalismo en las sociedades nacionalistas». Habla de los individuos cuya mirada de la realidad no es la nacional, pero que viven en sociedades marcadas por ese factor, las gobiernen o no organizaciones identificadas como nacionalistas. Habla de la gente que no es nacionalista en el País Vasco o en Quebec, de los judíos no sionistas en Israel, de los liberales y comunistas blancos y negros antirracistas ajenos al nacionalismo antiafrikáner del Congreso Nacional de Mandela, de la mayoría laborista en Escocia o de la olvidada y fundamental tradición angloirlandesa constitutiva también de Eire.

Fusi ha sido uno de los maestros de mi generación de historiadores vascos. Nos enseñó cinco reglas fundamentales en un trabajo de investigación: empirismo riguroso; aportación de novedades al conocimiento histórico; fuentes abundantes y solventes; estar insertado en un debate de presente; y estar bien escrito. Preocuparse por lo que han aportado a esas sociedades nacionalistas los individuos o la otra sociedad no nacionalista no es sólo una encomiable preocupación intelectual por un debate de rabiosa actualidad. Es también un tributo a la verdad histórica, construida a menudo con simplificaciones nacionalistas que obvian la diversidad de toda sociedad libre y desarrollada, y sintetizan bajo el término 'pueblo' (o similares) las únicas y exclusivas características de los que interpretan la realidad sólo o fundamentalmente desde la identidad nacional.

Aquí, en Euskadi, hemos hablado mucho de estos temas. Hemos tenido problemas de denominación que esconden incertidumbres de concepto tanto analíticas como políticas. Está claro que los nacionalistas vascos han constituido una comunidad social y política, y que en sus buenos tiempos anteriores se presentaban incluso como 'comunión'. Es una de las debilidades constitutivas de esa ideología: tomarse como la expresión del pueblo vasco cuando sólo eran y son parte -partido(s)- de esa sociedad, en competencia con otras miradas tan vascas como la suya. Pero ha sido tan potente su presencia última que no sabíamos muy bien qué somos la suma de los demás, los que no somos nacionalistas. Siempre estuvo clara la diferencia entre Gregorio Balparda e Indalecio Prieto, a pesar de sus coincidencias antinacionalistas vascas: la diferencia entre la derecha monárquica y la izquierda republicano-socialista vasca. Pero el rigor de la violencia terrorista nos llevó hace unos pocos años a confundirnos en una extraña comunión doliente, exclusivamente prepolítica, por mucho que algunos pretendieran conferirle otra forma, ambición y hasta nombre ('constitucionalistas'). Fusi define perfectamente y de partida qué ha sido y es esa parte no nacionalista de la sociedad vasca o de cualquier otra: la que posee otros valores e identidades diferentes de los que usa el nacionalismo. Pero, y esto es importante, esa vocación alternativa al discurso hegemónico en algunas sociedades puede formularse en tanto que otra lectura diferente, no nacionalista, de la realidad, o en tanto que una reacción frente al nacionalismo dominante; esto es, justificada por otro nacionalismo antagonista. Esa diferencia, escasamente apreciada, es la fundamental que ha separado a la izquierda y a la derecha no nacionalista en Euskadi.

Facundo Perezagua, fundador junto con el zapatero José Solano y otros del socialismo vasco en 1886, bestia negra del nacionalismo 'inventado' por Sabino Arana, con ocasión de un debate en el Ayuntamiento de Bilbao para sufragar la botadura de un barco para la guerra de Cuba, y habiendo negado su apoyo, fue espetado por un concejal carlista sobre su españolidad. Perezagua, toledano, despreocupado por lo nacional, contestó: «España es donde vivo». Posiblemente, por una base cultural española más potente que la vasca, por procedencia territorial en parte (sólo en parte) ajena al País Vasco, por reacción a una ideología dominante -el 'vascongadismo'- con la que efectivamente se les dominaba y excluía como clase, y porque la violenta confrontación social de entonces no estaba para diletancias y exquisiteces -nadie leía a Otto Bauer y a los 'austromarxistas'-, el primer socialismo vasco de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX se identificó con valores no nacionales, como eran el reconocimiento social de la clase obrera, la justicia o los derechos básicos. Luego, mientras combatían a un tiempo el nacionalismo político vasco y el español, el bizcaitarrismo y el monarquismo, abrazaron valores como la democracia, la libertad y el Estado de Derecho, siguiendo ajenos al debate nacional. Algo no muy distinto hizo la izquierda vasca libertaria, anarquista, y hasta los años treinta así se mantuvieron los recién surgidos comunistas.

Cuando se habla de las figuras señeras de la tradición reciente de algunas sociedades nacionalistas, en la literatura y las artes, en la política y el pensamiento, en las ciencias, se produce una dificultad extraña para ubicar a los no nacionalistas. Esto es dramático en terrenos como el literario y aun en el artístico en general. Incluso sociedades no gobernadas por el nacionalismo, como Galicia, han resuelto que la literatura gallega es la escrita exclusivamente en ese idioma, y en las otras artes se suscita la tentación de definir lo propio del país como un cliché estereotipado y fósil que se establece como contraste de lo que es o no es nacional. Frente a esa lectura deformada y unilateral, Juan Pablo Fusi insiste en esta nueva obra en un argumento fundamental que formuló hace ya años, en 1985, en 'Pluralismo y nacionalidad' (Editorial Siglo XXI). Hablo del pluralismo, definido con precisión (según Horace M. Kallen, en 1915) como «una realidad territorial caracterizada por contener en su interior distintos grupos culturales y étnicos, coexistiendo armónicamente y no fundidos en una cultura unitaria». Según esto, y según reclama en 'Identidades proscritas', la realidad vasca, pongamos por caso, se ha edificado históricamente a partir de la aportación de individuos destacados en diferentes actividades, al margen de su identidad nacional, y reconocidos como vascos en razón de su adscripción voluntaria a una sociedad plural. Algunas sociedades han tratado de ocultar o hacer desaparecer alguna de esas diferentes aportaciones, con resultado nefasto. Lo hizo el Estado Libre de Irlanda de 1922, sólo nacionalista, católico y gaélico. La primera Irlanda de Eamon de Valera se convirtió pronto -escrito por nacionalistas irlandeses, como George Russell- en un páramo «clerical, provinciano, ruralizante y mediocre». Y no tanto por quedar únicamente vigente la facción nacionalista como por los efectos lógicos que tiene el que una sociedad se desprenda gratuitamente de una parte de la misma, demostradamente capaz y tan propia del país como la otra.

La identidad nacional que postula como única o fundamental cualquier sociedad nacionalista no ha sido siempre indiscutible, sino que se ha ido forjando, en el mejor de los casos, gracias a su capacidad de extensión transversal entre todos los grupos. Pero en el pasado y en el presente, hasta tanto no se completa y perfecciona el anhelo nacional, han sido muchos los que han dudado o rechazado esa propuesta. De esta manera, y así se reclama en este libro, la historia del nacionalismo no debiera incluirles, o solo lo haría como contendientes o incómodos pasivos. Pero, al contrario, una historia de una sociedad, de un país, por escrito o como memoria civil, sólo es rigurosa y ajustada a la verdad histórica si se construye con las presencias y aportaciones de todos, los creyentes y los agnósticos de lo nacional, los identificados con unos valores nacionales y los que apuestan por otros distintos, y los partidarios de una idea de nación y los de la otra, si acaso y mientras contienden.

En cualquiera de los casos, un individuo particular, un sector de la sociedad y una sociedad entera pueden vivir sin preocupaciones nacionales. Así ha sido la norma en la historia antes de los dos últimos siglos. En muchas ocasiones, ahora, esos individuos y colectivos han elegido naturalmente identidades y valores ajenos a lo territorial, como la paz, la libertad, la solidaridad entre las gentes, la justicia o el derecho. Hasta ahí el rigor de Fusi como historiador. Más allá, coincidiremos en que esos otros valores, identidades y miradas de la realidad no sólo son alternativas de las nacionales sino que estamos profundamente convencidos de que han sido y son superiores. Y también en que, ante una acometida nacionalista, puede producirse -así ocurre- una convergencia de individuos de diferentes ideologías, no ya unidos reactivamente a otra idea nacional sino convencidos de que su aportación al país radica en hacer de éste una simple sociedad plural y respetuosa con los individuos mejor que un pueblo fuerte, sólido y marchante. Coyunturalmente, esa voluntad puede constituir una ideología tan fuerte como la que en la práctica enfrenta.

Inmorales e ineficaces
Enrique de Diego elsemanaldigital 20 Mayo 2006

En muchos aspectos, el Gobierno actual supera niveles de ridículo impensables y, en ese sentido, se entiende la inquietud de algunos pensadores respecto a la sociedad española, que ha elegido a los actuales gobernantes. Sin embargo, en sentido positivo, una buena parte de esa sociedad está demostrando una notable sensatez y capacidad de resistencia.

Que estamos ante gente inmoral lo ha dejado fuera de toda duda la incapacidad del ministro José Antonio Alonso para dimitir después de la sentencia que condena a policías a su mando por la detención arbitraria de dos militantes del PP. Resulta innecesario resaltar la gravedad de esos hechos y la vergüenza democrática que representa la continuidad del compañero de pupitre de Zapatero.

Ni que decir tiene –nada es casualidad en esta vida- que resulta llamativo que al día siguiente de conocerse la sentencia se produzca la intervención en dos empresas en medio de un espectáculo policial excesivo y de una campaña mediática con la que se trata de establecer un juicio paralelo que, por de pronto, puede llevar a la ruina o mermar los ahorros de cientos de miles de españoles. En ningún momento, se ha respetado la presunción de inocencia, ni se han tenido en cuenta los legítimos intereses de esos ciudadanos, a los que las empresas intervenidas habían respondido a sus compromisos durante casi treinta años. Que, después de esa trayectoria, sea –precisamente- al día siguiente resulta altamente sospechoso.

A este clima de inmoralidad que se va enseñoreando de la vida pública –ahí está el nepotismo patente en la Generalitat catalana con o sin tripartito- se suma una ineficacia creciente. La inflación resulta muy preocupante, rozando ya el 4%, con la consiguiente pérdida de competitividad y el incremento de presión fiscal, porque la inflación –no se olvide- es el impuesto de los pobres. Nada se está haciendo en política económica. Y en el ámbito internacional, subvencionamos y vamos de amigos de los gobiernos, como el boliviano del tardoestalinista Evo Morales, que se dedican a expropiar –a hurtar, lisa y llanamente- a las empresas y a los accionistas españoles.

Maquiavelismo de sotana
Juan Carlos Escudier El Confidencial 20 Mayo 2006

El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Ricardo Blázquez, no ha tenido mejor ocurrencia que desear que ETA pida perdón por sus crímenes y que sus víctimas se ofrezcan a perdonar y ha faltado tiempo para que varios colectivos salten a su yugular para exigir su mitrada cabeza en bandeja de alpaca. No se entiende qué terrible ofensa ha podido cometer el tal Blázquez, como le llamara inicialmente Arzalluz, por tratar de recitar el Padrenuestro en el proceso de pacificación en Euskadi. Pero ha sido entonar el “...así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” y se ha liado gorda.

Es evidente que los virulentos ataques contra el obispo de Bilbao trascienden, en realidad, de lo que han sido sus palabras, bastante prudentes por otra parte. Obviamente, se puede estar en contra de que la Iglesia abogue por el perdón, pero eso es tanto como reclamar una rectificación pública de los Evangelios y reconvenir por masoquista esa estúpida manía de Jesucristo de poner la otra mejilla. Lo que se critica de manera preventiva es el papel que algunos prelados pueden desempeñar en esta etapa, sobre todo si de ellos se presume que vendieron su alma al nacionalismo vasco, tal es el caso de Blázquez, natural de Villanueva del Campillo, provincia de Ávila.

A estas alturas, apenas iniciado el alto el fuego de ETA, se antoja impredecible el final del proceso. Sin embargo, algunos de estos foros –integrados en muchos casos por quienes más han sufrido el acoso del terrorismo y con más coraje han enfrentado la incomprensión nacionalista- ya han decidido oponerse, en el entendimiento de que cualquier otra cosa que no sea la rendición incondicional, la entrega de las armas y el cumplimiento íntegro de las penas resultaría inaceptable. Escuchar a Blázquez hablar de reconciliación ha debido de parecerles una irritante herejía.

Tomada la decisión de recorrer el camino, aun a riesgo de que no conduzca a ninguna parte, cabría esperar de la Iglesia una colaboración trascendental, no ya de mediación en la negociación con ETA sino como un referente moral con el que todos pudieran identificarse de manera indiscutible. Para conseguir esa posición privilegiada tendría que ser capaz de vencer antes la desconfianza que ha generado en una sociedad como la vasca, profundamente dividida, cuyas dos mitades reclaman adhesiones inquebrantables. Y eso exigiría poco menos que un milagro.

Conviene decir que el comportamiento de la Iglesia en Euskadi no ha diferido en exceso de lo que ha sido su manual de conducta en otros territorios. Cada una de las partes de la Iglesia tiende a ser ‘nacionalista’. Lo es la vasca tanto como pueda serlo la catalana, o entendida más ampliamente, lo es la española, la croata, la polaca o la francesa. Quizás sea la consecuencia de ese mandato originario de predicar en la lenguas vernáculas para extender la doctrina hasta los últimos confines. O su tendencia a asimilarse con el poder establecido. O ambos motivos a la vez. Añádase una situación excepcional de violencia terrorista, enmascarada como movimiento de liberación nacional, y el resultado será el de una curia esquizofrénica que trata de representar a todos al mismo tiempo: a los gobernantes, a los gobernados, a los terroristas –que no dejan de ser a sus ojos ovejas descarriadas- y a las víctimas.

Lo decía recientemente el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, en una conferencia organizada por el Secretariado Social Diocesano. “No sería seguidora de Jesús una Iglesia que no ungiera con su aceite y desinfectara con el vino las heridas de todas las víctimas. No lo sería tampoco si discriminara a unas víctimas en aras de otras. La Iglesia ha de estar dispuesta a quedar mal ante muchos para atender a todos”. Uriarte exponía además un singular catálogo de víctimas: las inocentes y las que no lo son, las mortales y las que han conservado la vida, las provocadas por el terrorismo y las generadas por los abusos de las fuerzas del orden. “Todas ellas necesitan ser atendidas de manera diferenciada y proporcionada”. Previamente había avanzado una definición de ‘víctima’: “Aquellos seres humanos que han tenido la experiencia personal o familiar de un sentimiento hondo, grave e irreversible, provocado por la violencia desatada en la confrontación destructiva que hemos venido padeciendo, con independencia del signo u origen de esta violencia”. Democrático saco el de Uriarte. Caben todos.

Nadie reprochará a la Iglesia que actúe como la factoría del perdón que es, o la censurará por prestar confort espiritual a diestro y siniestro. Pero sus eminencias entenderán que la equiparación entre el asesinado con bomba lapa y el fallecido en un enfrentamiento a tiros con la Guardia Civil cause perplejidad y enojo. A la Iglesia vasca se le ha pedido, y con razón, que elija, que censure conductas, que expida certificaciones morales, que abandone esa equidistancia que causa alivio y dolor al mismo tiempo, que se moje de una puñetera vez. ¿Se puede ser a la vez la Iglesia de los pobres y de los ricos, la Iglesia de los oprimidos y de los opresores?

Esa actitud de la filial vasca, tan aplaudida por el nacionalismo, fue rápidamente contrarrestada por la sede central de la multinacional católica en Madrid. Se ha llegado así a una suerte de posiciones pastorales a la carta para que todos estén contentos. Uno se puede sentir identificado con Uriarte; otro con Rouco; unos como Blázquez, pueden manifestarse en contra de la Ley de Partidos; otros, como Cañizares, a favor. Que cada uno opte por lo que más le convenga.

Este maquiavelismo de sotana ha podido resultar muy eficaz a la institución para mantenerse viva durante dos mil años pero, como se comprenderá, es contraproducente en situaciones como la presente. Ante el previsible dolor que algunas renuncias habrán de causar en las víctimas del terrorismo, hubiera sido de gran ayuda contar con la complicidad ética de la Iglesia. Los más necesitados de su consuelo no aceptarán que se ponga una vela a Dios y otra al diablo. Aunque la mano sea distinta.       escudier@elconfidencial.com

Los 'noes' en Cataluña
Fernando Gallego Periodista Digital 20 Mayo 2006

El sectario y antidemocrático pacto del Tinell sigue vigente. Ha sido el eje sobre el que se diseñó toda la política de asalto al estado. Planteado antes de la salida de Aznar y antes de que alguien activara el gran golpe del 11-M, verdadero desencadenante de la materialización de estas políticas liquidadoras del régimen constitucional. En aquél pacto quedó escrito como había que aislar al PP. Ahora, a día de hoy, se plasma de forma implícita en el escenario catalán las últimas consecuencias de tan ignominioso planteamiento. Los abajo firmantes del contrato pactaron quienes serían los verdaderos catalanes, decidiendo aislar al PP de cualquier acuerdo de gobernabilidad en Cataluña y en el “resto del estado”. Los participantes en el acuerdo, por tanto, estaban formulando una sencilla pero decisiva ecuación: “PP = España”.

Para que no hubiera equívocos, con la guía inestimable del amoral Zapatero, el PSOE, fiel a su historia, antepuso el partido a los intereses generales, y muchos de sus miembros antepusieron la visión cegata del bajo estómago, ante las expectativas lógicas de lo que se debería esperar de un partido nacional. Sin demasiada dificultad, y para terminar de plantear el sistema de ecuaciones con el que están pretendiendo “resolver” el futuro de todos los españoles, formularon otra sencilla ecuación: “PSOE = confederación de nacionalistas”.

No es difícil por tanto despejar las incógnitas a que nos lleva este sistema de ecuaciones. Todos asistimos a las cálculos intermedios que se dan en la vida pública para su resolución. Desde la promulgación de un estatuto catalán fuera del marco constitucional, a la elevación de ETA a los altares, pasando por el escamoteo a la opinión pública de las consecuencias de todo ello, mediante el escandaloso monopolio de medios de comunicación, ocultando por tanto las verdaderas consecuencias de tan viles políticas.

En estas fechas el PSC ha creado un eslogan que satisface plenamente las premisas de la primera ecuación: “El PP utilizará tu No contra Cataluña”. Subliminalmente se viene a decir que todo lo que signifique el PP, que es España, no tiene cabida en Cataluña. Esta tierra está en posesión exclusiva de los rancios y artificiosos nacionalismos: desde la extrema izquierda, a la derecha que monopoliza todo el poder económico de la “nación catalana”.

Los obreros que la hicieron crecer, y que vinieron de otras partes, no cuentan, si no pasan por el aro del advenedizo nacionalismo sociata, porque de lo contrario, están fuera del confortable rescoldo de la tribu, o sea, a la intemperie con el PP y estigmatizados por su vinculación a España, como si no fueran ciudadanos. Estamos frente a la anómala situación catalana. Allí es desde donde se proclaman fatuas contra la ciudadanía que no observe la religión dominante, y de preceptivo culto, que es el nacionalismo. Allí es donde germina el caldo de cultivo que hace posible este fascista y sectario slogan. Esto también permite por desgracia, que desprevenidos ciudadanos se movilicen contra el PP, votando un “sí” que más pronto que tarde será una negación de si mismos, en un territorio hostil que discrimina por la pertenencia a lo que ellos llaman España y por ser castellano hablantes, negando el derecho a la educación de sus hijos en el idioma materno y promoviendo leyes que subyugan toda expresión cultural en el idioma de todos.

Este es el engaño colectivo que este impresentable “socialismo” rebozado de amoralidad, pragmatismo rastrero y sencilla y llana felonía, tiene reservado para todos los españoles. La verdadera función acaba de comenzar en este segundo bienio de la legislatura. Mientras, tragamos sapos en carros y carretas, con el inmoral proceso de pacificación que nos presentan en el País Vasco, y vamos acostumbrando el estómago colectivo de esta nación a digerir todas las maniobras tendentes a este cambio de régimen, que está siendo posible mediante una fina ingeniería social en combinación con los gobernantes mas abyectos que ha conocido España desde los tiempos de Viriato.

ETA-PSOE, una relación sadomasoquista.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 20 Mayo 2006

Ya es historia, pues apareció en El País, que existe una larga relación de años, van para 5, entre ETA y el PSOE de Zapatero. No se como fue esa relación en sus primeros tiempos, pero ahora a todas luces es una típica relación sadomasoquista en la que el masoquista Zapatero y sus chicos y chicas del gobierno disfrutan recibiendo los latigazos que un día tras otro les atizan los buenos y pacíficos chicos de ETA.

En nada de tiempo ha recibido Zapatero un par de tandas de azotes no todos provenientes del látigo de ETA. La primera somanta de zurriagazos, recibidos como siempre por la izquierda gobernante como placenteras caricias, se la ha dado ETA personificada en uno de sus jefes, el futuro premio Nóbel de la Paz Arnaldo Otegi que ha cometido otra ilegalidad al convocar una rueda de prensa con toda la mesa de Batasuna en la que el azote más cruel ha sido la siguiente admonición “Batasuna no permitirá más discursitos sobre el Estado de Derecho”. Se perciben desde la distancia las oleadas de placer que recorren el cuerpo de Zapatero.

Si es que estos sádicos y pacíficos buenos chicos de ETA, traduciendo a Otegi, lo que dicen es “Zapatero, niño malo, pero que eres muy malo, ya sabes que no debes hacer esas cosas, tu estado de derecho no te da derecho a ponernos ni firmes ni derechos, eso no te lo vamos a permitir más y si no nos haces caso, te vamos a dejar sin la piruleta de la tregüita de ETA. Niño malo que ni sabes sujetar un juez que se llama Grande Marlaska y que solo quiere fastidiarnos”

Y Zapatero dirá que todo va latigazo en popa, digo viento en popa, y que el proceso de paz es algo definitivo porque ellos lo están verificando en Laponia, pues no se ha encontrado ni un solo lapón que quiera seguir haciendo violencias en España y eso es lo significativo del devenir de este proceso y no que ETA vaya diciendo por ahí que la tregua de irreversible no tiene nada y quien lo diga dice un sin sentido. En esta España tolerante, donde se admiten por ley cualquier tipo de relaciones sea cual sea su tendencia, esta relación sadomasoquista no tiene porque estar mal vista, si ellos quieren debemos dejar que la disfruten.

Aún no sé como lo hará, pero seguro que Rubalcaba ya está ideando tácticas para quitarse de en medio a los Grandes Marlascas que quedan haciendo que el estado de derecho aun sea aplicable a ETA.

El segundo latigazo se lo ha proporcionado a los chicos del PSOE la ciudadanía en sus respuestas a la encuesta del CIS y la vicepresidenta de la Vega, en actitud escasamente pudorosa, ha dado muestras públicamente del enorme placer que tal azote en el antifonario le ha ocasionado.

Dice la encuesta del CIS que El 49,4% de los españoles no confía en que la tregua de ETA lleve a una solución definitiva al problema de la violencia en el País Vasco, según se desprende del barómetro del CIS de abril, el primero en el que se pregunta sobre el alto el fuego de la banda terrorista. El 34,3% lo considera "poco probable" y el 15,1%, "nada probable", frente al 32,7% que lo estima "bastante probable" y el 9,6% que lo ve "muy probable".

http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276279530.html

Los signos externos de placer de los que públicamente ha dado muestras nuestra vicepresidenta del gran fondo de armario han aparecido bajo las siguientes expresiones vicepresidenciales en la noticia: Según la vicepresidenta, la actitud de los ciudadanos es "expectante y de esperanza" esto es, "la misma que mantiene" el Ejecutivo. "Por lo tanto no hay ningún elemento para que haya que cambiar ningún ritmo ni ninguna decisión".

Menos mal que todos los chicos progres del PSOE saben poner en práctica lo que dice el primer dogma de la progresía “Si la realidad puede alterar alguno de tus postulados postula otra realidad más acorde con los mismos”. Si para la política del PSOE hace falta que sea de noche a las 3 de la tarde, no se sonrojará ningún buen progre saliendo a la palestra diciendo que es de noche a las 3 de la tarde y quien diga lo contrario solo es un crispador antivasco, anticatalán y contrario al proceso de paz que solo desea que haga sol para que ojalá ETA volviese a matar con buena luz.

La Hoja de Ruta de Zapatero al infierno incluye en su frontispicio “Jamás la realidad de los hechos conformará la realidad, la realidad la conformamos nosotros, podemos decir lo que queramos, que por muy falaz que sea siempre se lo creerá le gente, pues para eso tenemos a Don Jesús Polanco con nosotros.”

Cataluña, el 'Vietnam' de Zapatero
Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Mayo 2006

Cataluña continua siendo el principal quebradero de cabaza de Zapatero y de su gobierno. Ahora, Pascual Maragall, consciente de que es un cadaver político ambulante, se rebela contra el líder de su partido y le acusa de haber cometido el mismo error que Adolfo Suárez y Felipe Gonzalez: confundir a Cataluña con CIU.

Pero ni siquiera es ese el principal problema de Zapatero en Catulaña, porque el eslogan de la precampaña del referendum presentado por los socialistas catalanes (PSC) "El PP utilizará tu 'no' contra Cataluña", es un paso adelante en la bajeza política, que traerá cola y que dejará en la historia de la política española un triste olor a podrido.

Si se abre la veda en política del directo ataque publicitario y marquetiniano al contrario, el PP podría ahora proponer un eslogan que dijera, por ejemplo, "El PSOE utilizará tu "SI" para fundar otro GAL" y continuar así por la abierta ruta del envilecimiento político, un envilecimiento que termina por invadir a la ciudadanía y por degradar, detrás de la política, a la sociedad entera.

Lo que cada día está más claro es que Cataluña es el Stalingrado de Zapatero o el Vietnam del actual gobierno, si se prefiere un ejemplo más cercano. El referendum que debe servir para aprobar el Estatuto, impopular y rechazado en toda España, que hasta hace poco aparecía en el horizonte como un mero trámite que en Cataluña ganarían fácilmente Zapatero y sus amigos, es ya una amenaza incierta que despunta por un horizonte catalán cargado de nubes negras. Los técnicos dicen que puede perderse esa consulta si se encona la batalla política, si ERC apuesta decididamente por el "NO" y si Maragall y los suyos, que no son pocos, deciden morir matando.

Ante tanto desatino y error, la burguesía emprendedora catalana y los comerciantes, que son los que han empujado siempre el progreso catalán, están cada día más preocupados y prestan ya su apoyo, con más o menos evidencia, a una minoría razonable de catalanes que comienza a organizarse y a la que unen dos sentimientos igual de fuertes: el asco por la política y la conciencia de que el negocio (la prosperidad), amenazado, debe salvarse por encima de todo.

Algunos observadores y analistas empiezan a advertir que el envilecido eslogan anti PP del PSC puede volverse en contra del "SI". Por lo pronto, su bratalidad política arroja carnaza a la hoguera de la política catalana, que comienza ya a reclamar mesura y prudencia. El PP, minoritario y descentrado en Cataluña, acaba de recibir con ese eslogan un balón de oxígeno. Es tan duro el ataque que recibe que puede que el PP de Piqué sea beneficiado por esa reacción de protección que la sociedad siempre lanza para favorecer al débil y humillado frente al fuerte.

El secretario general del PP, Ángel Acebes, que se ha dado cuenta del fallo del adversario y de que tiene una oportunidad de oro, exigió la "retirada inmediata" de la precampaña del PSC, calificándola de ser una "práctica fascista" al querer atribuir a un partido "unas intenciones que no tiene".

Pero en las filas socialistas están encantados con el lema. A José Montilla le parece "fantástico" y López Garrido cree que responde a la "catalanofobia" del PP.

Voto en Blanco (pulsar para visitar el blog original) http://www.votoenblanco.com/

ESLOGANES
Jorge Moragas Periodista Digital 20 Mayo 2006

Estamos en campaña. Otra falacia es llamar a este periodo pre campaña cuando todo el mundo sabe que es pura campaña. Es como la cursilada de hablar de relaciones pre matrimoniales cuando queremos decir sexo. La primera refriega ha sido la de los esloganes. Los del PSC han conseguido sin gastarse un duro que todo el mundo hable del suyo aunque sea pestes. Los de ERC se han ido al tardofranquismo para rescatar a un escueto Raimon. Mi partido, como era de preveer, se ha decantado por la pedagogía templada: "Piensa en cataluña y di no". La decisión ya ha sido tomada y de lo que se trata ahora es de sacarle todo el jugo posible y yo me permito jugar a las derivadas sectoriales como aquel anuncio de coca-cola en el que una voz argentina le dedicaba el jarabe americano a los flacos, a los gordos, a los...Yo propongo los siguiente:

A las personas: Piensa en ti y di NO.
A los liberales: Piensa en la libertad y di NO.
A los castellano parlantes: piensa en tu lengua y dí NO.
A los catalano parlantes:piensa en tus hijos y di NO
A los católicos: piensa en tu familia y dí NO.
A los artistas: piensa en la obra maestra y di NO.
A los marinos: piensa en los oceanos y di NO.
A los gays: piensa en él y di NO.
A los autónomos: piensa en tu independencia y di NO.
A los constitucionalistas: piensa en la carta magna y di NO
A los irreflexivos: no pienses y di NO.
A los trabajadores: piensa en los otros trabajadores y di NO.
A los taurinos: piensa en la Fiesta y di NO.
A los viajeros: Piensa en las fronteras y di NO.
A los resistentes: piensa en la trinchera y di NO.
A los Charnegos: piensa en tus orígenes y di NO.
A los hipocondríacos: Piensa en tu salud y di NO.
A los católicos: piensa en tu familia y di NO.
A los economistas: piensa en la oferta y di NO.
A los Freudianos: Piensa en el divan y dí NO.
A los abogados: Piensa en tus derechos y di NO
A los jugadores: Piensa en la Lotería Nacional y di NO.
A los autónomos: piensa en tu independencia y di NO.
A los noctámbulos: piensa en la luna y di NO.
A los narcisos: piensa ante tí y di NO.
A los rebeldes: piensa con coherencia y di NO.
A los dependientes: piensa por ti y di NO.
A los deportistas:piensa en participar y di NO.
A los honrados: piensa en el 3% y di NO.
A los futboleros: Piensa en la Liga Nacional y di NO.
A los Españoles: Piensa en España y di NO.

Tu "sí" irá contra la Cataluña Plural (O sea, si no ODIAS, no votes el Estatuto del Odio y Catalanófobo)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 20 Mayo 2006

LA CONSTRUCCIÓN o deconstrucción nacional, de los unos y de los otros, cada vez va mejor y resplandece más nítidamente, para que vayan restando pocas dudas...

Así, por ejemplo, un equipo español ha ganado la copa de Europa, aunque por allí aparecieron banderas de todo el universo mundo, según el origen de los peloteros, menos una que figura en los textos constitucionales antiguos, cada vez más vetustos.

Como sólo tienen veintiocho años, y hasta hace cuatro días todo el mundo decía que eran espléndidos, yo creo que podrían haber saltado al campo, portados por alguno. Pero se ve que el entrenador Zapatero ha llegado con aires nuevos y no quiere seguir las tácticas habituales, sino desarrollar estrategias punteras, innovando sobre la marcha.

De ahí que Reyes, que sí estaba dispuesto a envolverse en los colores constitucionales caso de quedar campeón europeo, haya tenido que irse a un equipo inglés, porque si llega a perpetrar ese delito jugando en el cuadro de enfrente, el griterío de la hinchada aún estaría resonando en todo el estadio, llamándole: ¡ca-ta-la-nó-fo-bo!

Total, que como a alguien había que llamárselo, ha salido Pascual Maragall y, para defender un texto que niega la lengua propia de la mitad de los catalanes, se ha inventado un eslogan en el que acusa a los políticos del PP, que defienden la Cataluña plural, de lo que él sí practica : “El PP usará tu no contra Cataluña

Ya se sabe: el PPC (Partido Popular de Cataluña) es ca-ta-la-nó-fo-bo, porque propugna el pluralismo catalán dentro de la España igualitaria y plural. En cambio, don Pascual, afiliado al PPC (Partido del Patriciado Catalán) es muy buena gente, porque quiere la Cataluña una, monoidentitaria y monolingüística, a pesar de que el 50% de los catalanes (y el 90% de sus votantes) tengan una lengua propia distinta de la de don Pascual.

También ha dicho el patricio que ZPerjuro “confunde Cataluña con el nacionalismo” (refiriéndose a CiU), aunque lo cierto es que eso exactamente es lo que hacen todos los patricios y el “Estatut”: confundir Cataluña con su propio sectarismo.

A raíz de dicho eslogan, por fin ha sonado la palabra que mejor define lo que ocurre en Cataluña: fascismo. Pues ya parece un poco tarde para ir centrando la cuestión, porque hasta ahora los dirigentes del PP habían entrado en el juego de desmentir una y otra vez su catalanofobia, con lo cual la bola cada vez se ha acrecentado un poco más. Hace tiempo que deberían haber pasado al sencillo contraataque, demostrando fácilmente que el ca-ta-la-nó-fo-bo es él: don Pascual y los suyos.

Mientras que la pluralidad real de Cataluña, según exponen con poca voz pero con mucho tino los intelectuales de “Ciutadans de Catalunya”, está precisamente en los únicos valores que la garantizan: la Constitución y España.

En fin, el partido es tan desigual, la ineptitud de unos tan grande y el odio de los otros contra su propia tierra y contra el resto tan evidente y tan televisada... que por eso digo que la construcción o deconstrucción nacional va espléndidamente, según se mire.

Pero, al menos, que no les quepa duda dónde está, contra la realidad social, el odio catalanófobo y, de paso, hispanófobo... Porque ambos odios totales, que en el fondo son el mismo (como Hispania y Cataluña son la misma sustancia), están claros... Es el confuso Maragall el que dice que todos, incluso ZPerjuro, se confunde.

www.democracia-real.org

PARA BIEN DE ESPAÑA
Secretaría General de Partido Nacional Republicano Email 20 Mayo 2006

El 11 M no es un hecho aislado en nuestra reciente historia. Guarda relación con el régimen de falsa democracia, de partitocracia coronada que se instaura con la Constitución de 1978. Es una consecuencia necesaria del 23-F y del gobierno de González y sus GAL.

El 23-F fue un intento de golpe de Estado. Sus implicados no se reducían a los inculpados, los que pagaron el pato. Se había dispuesto una unidad móvil de TVE en La Zarzuela, para que el Rey dijera una cosa muy distinta a la que se dijo. Se trataba del “golpe de timón” que había preconizado Tarradellas, del que estaban al tanto Alianza Popular, el PSOE y el Rey, para la formación de un gobierno de “unidad nacional”, de carácter “cívico-militar”, que atajase la situación de caos en que había culminado el periodo de Suárez. Pero algunos ejecutores, Tejero el primero, se salieron de madre e intentaron su propio golpe, modelo 1936. Milans del Bosch sacó los tanques a la calle. Ante estos hechos, los promotores del 23-F se echaron atrás. La UCD voló finalmente en pedazos y el PSOE aprovechó la conmoción. Todo lo realmente ocurrido se tapó en nombre de la democracia y el Rey se convirtió en adalid de las libertades amenazadas por el golpismo.

El PSOE ocupó el gobierno y, para dar seguridad a La Zarzuela, se decidió a combatir a ETA con los GAL, intentando que el PP mirase para otro lado mientras se sucedían los asesinatos de Estado, cosa que ocurrió durante un tiempo. Pero algunos medios de comunicación no estaban por esa labor falsamente patriótica y empezaron a levantar la liebre. Bajo esta presión y dadas las chapuzas sangrientas de los GAL, el PP endureció su oposición. Entonces produjo el intento de asesinato de Aznar.

Esto no salió bien y Aznar echó mano a fondo del tema de los GAL, junto con la corrupción generalizada, para ganar las elecciones. Pero llegado Aznar al gobierno, PRISA le amenazó con desvelar la implicación destacada de algún miembro de las más altas instituciones del Estado y del propio PP en el 23-F. Ante este chantaje, y “en bien de España”, Aznar decidió “pasar página”, renunciando a investigar y a limpiar “la Casa". Mister X se fue de rositas y gran parte del CNI y sectores de la Policía Nacional y la Guardia Civil siguieron en manos de los “héroes” de los GAL.

La participación en la guerra de Iraq y sus implicaciones, fueron el pretexto para que la trama de los GAL, enquistada en las cumbres y en las cloacas de los aparatos de la inteligencia y la seguridad del Estado, reapareciese en todos los meandros que desembocaron en el 11 M, con un grado de implicación que los españoles tarde o temprano conoceremos. Pero lo que ya es claro es que, desde la misma mañana del 11-M. esa trama, al alimón con el conjunto de los dirigentes del PRISOE, se ha dedicado a labor típica de los encubridores: ocultar pistas que pudiesen conducir a los autores intelectuales y materiales de la matanza y a amañar pruebas que permitiesen presentarla como un atentado del terrorismo islámico, a obstruir la investigación y a patrullar con un saco de ADNs en busca de su correspondiente “culpable”. Ante esta situación, Rajoy, como hiciera Aznar en sus comienzos, ha empezado proclamando que “sólo mirará al futuro” y que el 11-M no forma parte de su agenda. Pero temeroso de ser arrollado por las denuncias de algunos medios y por un creciente movimiento de indignación popular, a veces no tiene más remedio que adoptar las poses del “queremos saber”.

¿Otra vez vuelta a empezar?
¡No! Quien realmente desee actuar en bien de España y en aras de la democracia sólo puede tener como objetivos acabar con el vigente Estado del crimen y la mentira y la instauración de una república española de justicia.           Marzo 2005

Aguas revueltas
Por IGNACIO CAMACHO ABC 20 Mayo 2006

EL Gobierno revocó, nada más llegar, el Plan Hidrológico, pero ya va siendo hora de que lo sustituya al menos por un plan lógico que racionalice un poco el delirio en que las autonomías se han embarcado para apropiarse de los ríos a través de las reformas estatutarias. Lo llaman «blindaje», pero en realidad se trata de una vulgar requisa de las cuencas para ponerlas bajo custodia de los poderes regionales. Esto viene a ser una inaceptable incautación territorial del agua, bien común sobre el que algunos aldeanos creen tener derecho de pernada.

Espoleados por el éxito que Zapatero concedió a Aragón y Cataluña cuando se avino a cancelar el PHN, los dirigentes autonómicos se han lanzado sin distinción de partidos ni banderas a la ocupación pura y simple de las cuencas fluviales, al grito de «yo la vi primero». Como quiera que la mayor parte de nuestros grandes ríos atraviesan más de una comunidad, estamos ante una clásica rebatiña pueblerina entre los de arriba y los de abajo. Naturalmente, los de arriba pretenden que los de abajo se mueran de sed o les tengan que comprar el agua, como en aquella magistral fábula campesina de Marcel Pagnol que se llamaba «Manon des sources», llevada al cine por Yves Montand y Gerard Depardieu. Pero lo que para la mente del gran académico francés era una cruel disputa de egoísmos rurales, en España se ha transformado nada menos que en materia legislativa.

El Gobierno, aficionado a dejar correr los debates hasta que las partes se pongan de acuerdo, parece dispuesto a permitir este tironeo fluvial sin impartir los criterios que, como responsable institucional de lo que queda del Estado, está obligado a fijar cuando no se producen consensos. Incluso si se producen con resultados perniciosos para los intereses generales. El agua es un recurso escaso de carácter estratégico para el desarrollo, y su regulación no se puede dejar en manos de las autonomías, que sólo miran por sus intereses, ni de los tribunales, que sólo deben actuar cuando el litigio sea inevitable. Es el Estado el que ha de intervenir para imponer pautas supraterritoriales, y además lo puede hacer a través de la mayoría en el Congreso, que tiene que visar esos Estatutos en los que se está decidiendo unilateralmente nada menos que la propiedad de los recursos hídricos. El agua no es de nadie, precisamente porque es de todos.

Lo que está en juego es un elemento imprescindible de cohesión nacional, y un instrumento de desarrollo colectivo que no se puede abandonar al albur egoísta de los intereses autonómicos. Esto no es un debate vecinal, sino una cuestión primordial para el equilibrio solidario. Vale que el Gobierno derogue los trasvases y se olvide no ya de construir, sino de planificar siquiera obras hidrológicas, pero que al menos impida el levantamiento de diques legales en torno a unos ríos que las comunidades no pueden expropiar por su cuenta. En la responsabilidad de gobernar un país va incluida la obligación de tomar decisiones de Estado. Aunque sea un Estado en almoneda.

La lengua viva
El lenguaje popular
Amando de Miguel Libertad Digital 20 Mayo 2006

Luis Díaz Fernández anda intrigado con algunas palabras típicamente granadinas, como farfollas o pollarda, que se utilizan en tono despectivo. Por lo que sé, la farfolla es el manojo de hojas que cubre la mazorca del maíz. Es claro que se trata de algo insustancial desde el punto de vista alimenticio. Sería algo así como las hojas del rábano o de la zanahoria. "Tener la pollarda encima" o "estar apollardado" es tanto como decir que uno está atontado. Es evidente el tono despectivo al incluir la voz obscena polla (= pene), si bien Camilo José Cela no incluye la voz "apollardado" en su completísimo Diccionario erótico.

Don Luis añade otro término granadino: gambetear, que es tanto como hacerse el remolón en el trabajo. Mi impresión es que se trata de un término de la jerga futbolística, importado del lunfardo porteño. Gambetear sería así tanto como regatear habilidosamente con el balón. A veces puede ser una forma de hacer pasar el tiempo para evitar algún susto al portero propio. Me complace señalar ese sentido que indica don Luis sobre "gambetear" como remolonear en el trabajo. Los libertarios recordarán que aquí hemos recogido un rico vocabulario en torno a la acción de dejar de trabajar. Seguimos ampliándolo.

Una expresión más para "dejar de trabajar" es la que aporta Rafael Agüera Lizaso: Es una expresión de Gijón: "¡A la playa, a ver la ballena!". Es la respuesta a una sugerencia peregrina, fuera de contexto. "Es fácil imaginar la ocasión en que, habiendo varado una ballena en la costa, los lugareños abandonarían sus obligaciones con la excusa de acercarse a la playa a ver la ballena".

José Cano (Albacete) me plantea una pregunta intrigante: "¿Cómo es posible que el contestador de un teléfono de Albacete, llamando desde Albacete (llamada local), me diga en catalán o valenciano que el teléfono al que llamo está ocupado y no sé cuántas cosas más?". Don José considera el suceso como "una desvergüenza". Participo de esa sensación. Añado que, si lo hace una casa comercial o un profesional, el asunto cae entre lo patológico y lo suicida.

Una señora de Barcelona, cuyo nombre ha de ser mantenido en el anonimato, me indica que todos los empleados de la Generalitat catalana han recibido un ejemplar del libro El gran llibre per la independencia. Su autor es Francesc Ferrer i Gironés, de Esquerra Republicana, recientemente fallecido. La señora de Barcelona, que insiste en que no dé su nombre, comenta: "Es una vergüenza que, con el dinero de todos, se regalen libros a los funcionarios fomentando la independencia [catalana] de España". Conviene recordar que el Gobierno de Cataluña formalmente no es nacionalista sino socialista. Luego se enfadan cuando César Vidal los tacha de "nacionalsocialistas".

Ricard Regàs considera que algunos localismos de Cartagena aquí recogidos se explican por la influencia del catalán o valenciano. Así, espolsar (= quitar el polvo), nombrosos (= numerosos) o boria (= niebla). Esa observación de don Ricard confirma mi reiterada impresión de que muchos localismos son más generales de lo que parece.

Otro ejemplo de lo anterior es la voz regalarse que para los albaceteños equivale también a "derretirse". Pues bien, Germán Martínez observa que en su pueblo, Falces (Navarra), se utiliza ese significado de "regalarse". Don Germán acusa una curiosa voz de su pueblo, el goce como derecho al uso de los bienes comunales. Los que comparten ese derecho son los congozantes, palabra que para los de fuera quizá resuene como un término de la fruición erótica. Claro que los navarros hablan extasiados del amejoramiento y se quedan tan frescos. Dichosos ellos con sus fueros.

José Antonio Martínez Pons precisa que en catalán ortodoxo espolsar es quitar el polvo pero también agitar o sacudir, por ejemplo, los almendros. Recordemos la famosa frase de Arzallus: "unos sacuden el árbol, otros recogen las nueces".

Roberto Grau asegura que el verbo espolsar se utiliza en muchos municipios de Murcia. El espolsador es el equivalente de los "zorros", una especie de escobón con tiras de tela o cuero que sirve para sacudir el polvo.

Un gesto hostil
Editorial Heraldo de Aragón 20 Mayo 2006

ES muy significativo que los nacionalistas de Convergencia i Unió hayan elegido una de las primeras sesiones tras la constitución del nuevo gobierno catalán para abordar un asunto que, está claro, consideran de gran importancia. Es triste que todos los partidos hayan unido sus fuerzas para profundizar en la estrategia de la confrontación con Aragón, que sólo reclama lo que es suyo, y que lo hagan con innecesaria prepotencia. Sumidos en sus inacabables desórdenes domésticos, los diputados catalanes han encontrado un desafortunado motivo de cohesión: poner trabas a la legítima reclamación que mantienen, desde hace diez años, un puñado de parroquias oscenses que claman por bienes que son suyos desde hace siglos, como repetidamente proclaman los tribunales canónicos competentes. Así, no es fácil mantener las relaciones que los políticos catalanes dicen desear con Aragón.

La moción es un paso atrás en relación con la resolución que la ex consejera Caterina Mieras dictó tras meses de negociaciones con la DGA y que autoriza el regreso de los bienes con condiciones que en Aragón se consideraron inaceptables. Ahora, todas las fuerzas del Parlament -el PSC, CiU con los democristianos de Unió, ERC, PP e IU-Els Verts- han acordado retenerlos hasta que se defina su propiedad -sin decirse por quién- para proceder luego a promover "acuerdos para la gestión compartida", modelo que rechaza de plano Barbastro-Monzón, pues los pronunciamientos judiciales vaticanos no dejan lugar a la duda. Varias cosas quedan claras: que los políticos catalanes admiten tácitamente la propiedad aragonesa; que sugieren -insultantemente- la incompetencia de Aragón para recuperar en condiciones civilizadas su patrimonio; y que no facilitarán la devolución de los bienes a sus dueños. Un gesto tan hosco hace difícil compartir la confianza del presidente Iglesias, plasmada en su compromiso ante las Cortes, en que estarán de vuelta antes de un año. Exceso de buena fe. La firmeza y la presión sostenida son el único camino político. Los acuerdos entre España y el Vaticano obligan a las dos partes: el Gobierno ha de ayudar a cumplir los compromisos entre ambos Estados y el Nuncio debe mostrar más iniciativa. Sobre todo, tras haber pedido paciencia y confianza en las instancias de Roma.

CARTA A PASQUAL MARAGALL
XAVIER PERICAY (Cataluña) ABC 20 Mayo 2006

Muy Honorable Presidente de la Generalitat de Cataluña,

Ante todo, perdone las molestias. Supongo que no estará para cartas. Y menos si estas cartas vienen a distraerle de lo que en estos momentos constituye su principal, su única misión: la campaña del referéndum y el empeño en salir airoso, el 18 de junio, de la prueba. (Entre paréntesis: ya sé que usted y el partido no se llevan nada bien, que lo que hagan o digan los compañeros le resbala, que usted es el presidente de la Generalitat y punto, pero ¿no le parece que habría que hacer algo con este chico, Zaragoza creo que se llama, que puso ahí Montilla? Ya había dado que hablar con aquel bulo relativo al presidente de Endesa y a la presunta financiación del PP -por el que acaba de ser condenado, por cierto-, pero, qué quiere, eso de ahora, eso del lema de campaña, supera todas la marcas anteriores, propias y ajenas. Aunque, si bien se mira, en lo del lema Zaragoza sólo ha puesto la cara; la responsabilidad es de la dirección del partido. Al completo. En efecto, ¿cómo se les ocurre decir que el PP utilizará su «no» contra Cataluña? ¿Ninguno de esos dirigentes ha caído en la cuenta de que esta fórmula, «contra Cataluña», es la misma que usaron Pujol y sus gobiernos durante veintitrés años para eludir el debate democrático, para despreciar olímpicamente a la oposición? ¿Ninguno de esos dirigentes ha reparado en que esta oposición despreciada estuvo constituida precisamente por el propio partido socialista, o sea, por ellos mismos en gran medida? ¿Les bastan dos años y medio para emular los veintitrés de sus predecesores? ¿O es que no poseen otras armas que las del nacionalismo?)

Pero, en fin, presidente, no era de esto de lo que yo quería hablarle. A veces uno abre un paréntesis con el sincero deseo de cerrarlo enseguida, y luego el asunto se dilata y se dilata hasta alcanzar una extensión insospechada. Qué le vamos a hacer. No, verá, lo que yo quería contarle se me ocurrió la semana pasada, en cuanto tuve conocimiento de que se había quitado de encima, de un plumazo, a los seis consejeros republicanos de su Gobierno. No se me escapa que lo hizo a regañadientes y en contra de sus deseos; da igual. Lo importante es que se los quitó de encima y que ahora gobierna, como quien dice, en solitario -el apéndice saurí es eso, un apéndice-. Y aunque sólo le queden unos meses de gobernación, pues ya ha anunciado que antes de fin de año va a convocar elecciones y Dios sabe qué va a pasar entonces, tiene usted la oportunidad de cerrar la legislatura con un mínimo de dignidad.

Le cuento. Mientras usted ha ejercido la Presidencia, y dejando a un lado el penoso y trágico vía crucis de la reforma del Estatuto, los catalanes no han percibido por parte de sus gobernantes autonómicos otra política que la lingüística. Es decir, la que los consejeros de Esquerra han llevado a cabo desde cuatro de los seis departamentos que estaban en su poder: Presidencia, Comercio, Educación y Universidades. El dinero gastado en campañas de normalización; las subvenciones a entidades por razones de lengua; la creación de las Oficinas de Garantías Lingüísticas, donde se ha alentado la delación del vecino y las consiguientes multas a comercios y empresas; la extensión a toda la secundaria del catalán como único idioma de la enseñanza, y la voluntad expresa de someter el otro idioma a un concienzudo programa de fumigación, no sólo en el aula, sino también en el patio y en el entorno; la futura exigencia del nivel C para impartir clases en la universidad; en definitiva, una política destinada a abrir una zanja entre los ciudadanos de Cataluña.

Todo esto, presidente, es obra de su Gobierno. Y como quiero creer que nada de esto habría sucedido de no estar Esquerra en este Gobierno, me permito sugerirle que aproveche los meses que le quedan de Presidencia para cerrar esa zanja. Basta con que devuelva las cosas al estado en que las encontró en noviembre de 2003. Aunque sólo sea por dignidad. ¿O acaso es mucho pedir?      Atentamente,

Blog de Arcadi Espada
ARCADI ESPADA www.arcadi.espasa.com 20 Mayo 2006

Josep Piqué, el dirigente del Partido Popular de Cataluña, hizo ayer unas declaraciones muy interesantes. Lo son desde diversos puntos de vista, pero especialmente desde el punto de vista de Ciutadans de Catalunya. El señor Piqué dijo que su intención postelectoral es gobernar con Convergència Democràtica. Está dicho muy claramente. En los actos de Ciutadans, y en las entrevistas para los periódicos, se pregunta con frecuencia, y siempre con preclara intención, por las diferencias entre Ciutadans y los dos grandes partidos españoles.

Las diferencias con los socialistas se comprenden más claramente porque Ciutadans es el hijo (ilegítimo, y a mucha honra) del concubinato entre la izquierda y el nacionalismo.

Pero las diferencias entre Ciutadans y el Partido Popular nunca se quieren percibir con la misma claridad. Por dos razones: porque la memoria es floja y porque el Partido Popular, sosa cáustica de España, es un magnífico disolvente. De ahí que sean tan pedagógicas estas palabras de Piqué. Primero, porque se adscriben a una larga tradición de colaboracionismo entre el Partido Popular y el nacionalismo, visible y tangible durante muchos años en Madrid y en Barcelona. Una larga y completa tradición, sólo quebrada, parcialmente, por la etapa de Vidal-Quadras, pero que Vidal-Quadras acabó suscribiendo cuando aceptó el confortable exilio de Estrasburgo y renunció a luchar por sus ideas, en Cataluña y en su partido. En segundo lugar son importantes las palabras de Piqué porque subrayan con iluminador lo que Ciutadans jamás hará: pactar con el nacionalismo, sosa cáustica de la razón política.

Magnetismo con caducidad
TONIA ETXARRI El Correo 20 Mayo 2006

Se va terminando el tiempo de la hipnosis. Apenas recién cumplidos los dos años al frente del Gobierno, con la salida de las tropas de Irak plenamente amortizada, al presidente Zapatero le están empezando a fallar los sondeos de opinión, incluso los del CIS. Porque la diferencia de dos puntos en la intención de voto entre las dos principales fuerzas políticas, revela que al pueblo liso y llano se le puede engatusar durante un tiempo; hipnotizar con frases grandilocuentes y pedirle, incluso, un voto de confianza ante retos inconfesados. Pero la confianza ciega tiene una fecha de caducidad.

Y hasta los más ingenuos y 'acríticos' necesitan hechos. Y los hechos, la verdad, no acompañan. Porque, después de haber tenido que soportar el lamentable espectáculo catalán en torno al nuevo Estatuto del que, hoy por hoy, se encuentran cada vez menos defensores, a los encuestados les parece que Zapatero no goza de tanta credibilidad como en el comienzo de su aventura (porque, de esta cruzada, no sólo sale escaldado el honorable Maragall).

Y se acortan las distancias en cuanto a intención de voto: El 40,3 por ciento para el PSOE y el 38,2 por ciento para el PP. Y si los nervios de los socialistas catalanes les provocan seguir cometiendo errores del tamaño del eslogan de su campaña en el referéndum -¿quién va a poder confiar en un partido que, para pedir el 'sí', preconiza el 'no' y habla de otro partido que no es suyo?- los encuestados seguirán dejando entrever su desengaño ante la época de enfrentamientos que nos ha tocado vivir. El choque entre los dos únicos 'barones' supervivientes de la familia socialista (Ibarra y Chaves) en torno a las competencias del río que les lleva, tampoco ayudará a apaciguar las aguas que ya vienen, por cierto, bastante cargaditas, por el frente canario, de inmigrantes en busca de una mejor vida.

Pero es el proceso del final de ETA la asignatura en la que el CIS le ha sacado la 'tarjeta amarilla'. Que más del 50% por ciento de los encuestados (el 53,9%) se muestre escéptico ante el alto el fuego (el 43% de esperanzados) le tiene que dar qué pensar al presidente. Que ETA se resiste a llegar al final sin obtener réditos a cambio es la verdad del barquero que no quiere escuchar el laboratorio de la Moncloa pero que está ahí.

Otegi ha dicho que el proceso de paz será irreversible si hay acuerdos entre partidos. Cierto. Pero también ha dicho que sólo la autodeterminación como en Montenegro hará irreversible la paz. La comparecencia de Zapatero en la Fiesta de la Rosa, en Bilbao, se espera con gran expectación. Tendrá que decir algo más que «todo va bien» o «confiad en mí». Lo ha percibido esta semana el propio ministro del Interior que quiso enviar mensajes en las dos direcciones: a escépticos y esperanzados. Pero en esta cuestión tan vital, sólo una parte puede tener la razón. El tiempo lo dirá.     t.etxarri@diario-elcorreo.com

ALEIX VIDAL-QUADRAS
"La Constitución de 1978 ya no sirve porque ha sido traicionada"
Juan Delgado elsemanaldigital 20 Mayo 2006

NUEVO LIBRO
El dirigente popular, autor de "La Constitución traicionada", no tiene pelos en la lengua para los nacionalistas, Zapatero o su propio partido.

Los traidores son los nacionalistas y Zapatero. Así lo afirma Aleix Vidal-Quadras, para quien es "bastante improbable que Rajoy me llame para liderar otra vez el PP catalán".

20 de mayo de 2006. Aleix Vidal-Quadras, vicepresidente del Parlamento Europeo y ex presidente del PP catalán, acaba de publicar un libro, La Constitución traicionada (Editorial Libros Libres), en el que hace un análisis crítico del nuevo Estatut y mantiene la ineficacia de la actual Constitución para preservar la unidad nacional. Nacido en Barcelona hace 60 años, este catedrático en Física Atómica y Nuclear de la Universidad Autónoma de Barcelona asegura que "es imprescindible una campaña muy intensa, comprometida y entusiasta para evitar que esta monstruosidad jurídica y política vea la luz".

¿Podría definirse como "cruzada" su ofensiva contra el Estatuto de Cataluña?
La palabra cruzada es excesivamente dramática. Este Estatuto de Cataluña representa el final de esa etapa tan positiva de la historia de España que se inició con la aprobación de la Constitución de 1978. Es imprescindible una campaña muy intensa, comprometida y entusiasta para evitar que esta monstruosidad jurídica y política vea la luz. Sería enormemente perjudicial para España en su conjunto, pero, sobre todo, para Cataluña.

Sin embargo, parece que su partido en Cataluña no tiene tanto vigor como usted para oponerse al Estatut. ¿Por qué?
Se trata de una visión curiosa de lo que está sucediendo, consecuencia de un síndrome muy frecuente en las sociedades donde el nacionalismo identitario es hegemónico. Es el "síndrome de Estocolmo". El nacionalismo tiene tal poder de amedrentamiento, que acaba generando, incluso en aquellos que deberían oponérsele, una especie de temor reverente hacia los postulados nacionalistas que encoge el ánimo y hace que las estrategias políticas se vuelvan excesivamente suaves.

¿Está insinuando que Piqué padece "síndrome de Estocolmo"?
No lo sé porque no lo he psicoanalizado. Lo que sí detecto en la actual dirección del PP de Cataluña es una falta de voluntad para desarrollar la batalla ideológica contra el nacionalismo que las actuales circunstancias requieren.

¿Ve a Josep Piqué de candidato del PP en las próximas elecciones autonómicas?
Como presidente del PP de Cataluña, es el candidato natural. Él ha reiterado su deseo de comparecer a esa cita con las urnas y todo indica que tiene el respaldo de los máximos responsables nacionales de nuestro partido. En consecuencia, lo normal es que se presente.

¿Cabe la posibilidad de que Rajoy le llame en algún momento para encargarle de nuevo el liderazgo del PP en Cataluña?
No tengo el menor indicio al respecto, y me parece bastante improbable.

¿Tiene futuro el partido de Boadella? ¿Le haría mucho daño al PP?
Ciutadans de Catalunya es hoy una plataforma de protesta contra ese nacionalismo monolítico y asfixiante que oprime a Cataluña. En este sentido, es un fenómeno social y político altamente positivo. Ahora bien, otra cosa es que acabe cristalizando en un partido político y en una lista electoral. Sus componentes son gentes del mundo de la universidad, la cultura, el arte, el periodismo... Claro, es muy difícil que este tipo de personas, con trayectorias profesionales muy independientes, consigan montar una estructura con su logística, financiación y disciplina interna. Ni su experiencia previa ni su vocación van en esa dirección. Lo que sí tengo claro es que esa supuesta candidatura no tendrá ningún éxito si no está encabezada por las figuras más conocidas de este movimiento.

¿Hubiera nacido esa plataforma-partido si el PP mantuviera la línea que usted marcó cuando lo presidía?
Según Arcadi Espada, uno de los miembros prominentes de Ciutadans de Catalunya, no. Él aseguró en un acto en San Sebastián, en el que yo estaba presente, que si el PP de Cataluña actual fuera igual al que existió entre 1990 y 1996, no hubiera habido ninguna necesidad de crear esa plataforma.

¿Cuáles son los aspectos más detestables, a su juicio, del todavía proyecto de Estatut?
El nuevo Estatuto tiene dos características que lo hacen totalmente nefasto. Por un lado, su carácter intervencionista, controlador y dirigista hasta extremos patológicos. Si entrara en vigor, ahogaría a la sociedad catalana y deterioraría enormemente la competitividad de la economía de Cataluña. Por otro, este Estatuto cierra a Cataluña y la separa del resto de España, levantando barreras jurídicas y lingüísticas que impedirán en el futuro la libre movilidad de los españoles hacia Cataluña. Este rasgo, terriblemente negativo, empobrecerá material y culturalmente a Cataluña hasta extremos intolerables.

¿Cuáles son los mensajes principales de La Constitución traicionada?
Pone en evidencia que el nuevo Estatuto de Cataluña acaba con la etapa histórica que se inició con la Constitución de 1978, liquida el Pacto de la Transición y nos introduce en un camino de resultado imprevisible, al tiempo que inaugura una etapa de la vida colectiva española en la que reinará el conflicto, la incertidumbre y el enfrentamiento entre españoles. Otro mensaje importante es que la Constitución de 1978 ya no sirve para mantener unida a la nación porque ha sido traicionada por los nacionalistas y por Zapatero. Procede, en consecuencia, que los dos grandes partidos nacionales, el PP y un PSOE libre de Zapatero y dirigido por personas sensatas, elaboren una nueva Constitución que refuerce el Estado, cohesione la nación e impida que el 90 por ciento de los españoles quede en manos del 10 por ciento restante, cuya única aspiración obsesiva es destruir la unidad constitucional.

¿Quiénes son los traidores?
Los nacionalistas, que nos han apuñalado por la espalda, después de que en la Transición se modificara toda la estructura del Estado para darles satisfacción, y José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno ha dedicado todo su esfuerzo, de manera incomprensible y profundamente inmoral, a deshacer la nación que prometió defender y preservar cuando tomó posesión de su cargo.

¿Existen cómplices a esa traición en el contexto social de Cataluña?
Sí, muchos, porque las elites económicas, culturales y sociales han sido extraordinariamente cobardes en este proceso. Si se lee el Estatuto y se advierte que para la empresa catalana y la economía en general es letal, y, a continuación, se observa cómo las organizaciones empresariales catalanas se han plegado sumisamente a esta norma impregnada del colectivismo y del intervencionismo más arcaicos, uno se da cuenta de hasta qué punto la sociedad catalana es pusilánime y está encadenada a un nacionalismo excluyente que la esteriliza.

¿Cree que la Constitución de 1978 establecía nítidamente la noción de España o, por el contrario, dejó demasiadas puertas entornadas, lo que permite este tipo de ofensivas nacionalistas?
La Constitución de 1978 fue un ejercicio de generosidad y de buena fe que se ha visto totalmente defraudado. El principio dispositivo para construir el Estado de las Autonomías ha dado lugar a que cada vez que un Gobierno central dirigido por uno de los grandes partidos nacionales se encontraba sin mayoría suficiente y dependía de los nacionalistas, ha tenido que ir cediendo competencias y recursos del Estado hasta que, al final, nos hemos encontrado con este Estatuto que termina con España como Nación. La Constitución española tiene, además, algunas vías de agua, como ese artículo 150.2, que ha sido objeto de muchos abusos y utilizaciones espúreas, por lo que se hace necesario modificarla para definir de manera inequívoca las competencias exclusivas del Estado, establecer nítidamente la asignación de recursos financieros y diseñar un sistema electoral que impida en el futuro que minorías radicales tengan el control efectivo del Gobierno central.

Se asegura frecuentemente que las aspiraciones de los nacionalistas son irrefrenables. ¿Cuáles serán los siguientes pasos que darán, a su juicio, tras la más que probable aprobación del Estatut?
La voracidad de los nacionalistas no tiene límites; son insaciables. Su meta última es la independencia. La erección de un Estado soberano, separado del español, y construido sobre bases culturales y lingüísticas. ERC no cejará en ese empeño y el resto de los partidos nacionalistas seguirá en esas mismas tesis, aunque con formas menos estridentes. El fin último de todo nacionalismo es la autodeterminación y la secesión.

¿Qué futuro político prevé para Cataluña tras la ruptura del tripartito?
Seguirá habiendo una hegemonía nacionalista y se producirá una alianza entre el nacionalismo socialista y el nacionalismo postpujolista. El próximo Gobierno de Cataluña será una coalición entre socialistas y convergentes presidido por Artur Mas.

En su libro habla de intelectuales orgánicos del nacionalismo catalán. ¿Quiénes son?
Hay un grupo amplísimo de periodistas, profesores de universidad, artistas, intelectuales... que tienen sus plumas y sus cerebros alquilados al poder nacionalista desde hace mucho tiempo. Y esa cohorte aduladora y devoradora de prebendas, subvenciones y cargos, está entregada permanentemente a suministrar munición ideológica al nacionalismo. Son una auténtica vergüenza para Cataluña.

En esa camarilla hay algún ex dirigente nacional de su partido...
Sí, sin duda. En el contexto nacional, uno de los intelectuales orgánicos más entusiastas y entregados es Herrero y Rodríguez de Miñón, padre de esa peregrina doctrina de que la Constitución española consagra derechos históricos para Comunidades como Cataluña o Galicia, que jamás lo tuvieron. Ha hecho un daño tremendo a su país.

¿Participará activamente en la campaña del referéndum del Estatut?
De hecho, ya estoy participando, porque la promoción de mi libro, La Constitución traicionada, me ha llevado en la práctica a estar inmerso en la campaña por el no al Estatuto. Lamentablemente, mi partido en Cataluña todavía no me ha llamado para participar en la suya.

¿Se siente escuchado por los máximos dirigentes nacionales del PP?
Escuchado, sí, y muy atentamente. Otra cosa es que, después, las recomendaciones que hacemos unos y otros sean seguidas. En cualquier caso, lo que resulta muy difícil es no oírme.

El inglés se impone como lengua "nacional", no "oficial"
Elsemanaldigital.com  20 Mayo 2006

· El jefe de la oposición demócrata en el Senado, Harry Reid, calificó la enmienda como racista y dirigida a la gente que habla en castellano, que representan la mayoría de los inmigrantes en EEUU

La enmienda presentada por el republicano James Inhofe fue aprobada por 63 contra 34 votos, en el marco del proyecto de reforma migratoria que debate el Senado de Estados Unidos.

19 de mayo de 2006. El Senado de Estados Unidos ha aprobado una enmienda que convierte el inglés en lengua nacional del país y promueve la integración patriótica de los potenciales ciudadanos, como parte del debate sobre migración que legalizaría a millones de indocumentados.

En un principio, la propuesta de James Inhofe pedía hacer del inglés la lengua "oficial", término que luego fue reemplazado por "nacional".

"El Gobierno de Estados Unidos debe preservar y mejorar el papel del inglés como lengua nacional", señala la enmienda, que generó fuerte oposición en las filas demócratas.

La enmienda requiere que los nuevos ciudadanos y poseedores de green cards (permisos de trabajo y residencia permanente) aprueben un examen de inglés y que todos los trámites -con algunas excepciones- y negocios oficiales se realicen en inglés.

Salvo que la ley lo estipule, nadie tiene derecho a exigir que el Gobierno estadounidense o sus representantes se expresen en una lengua que no sea el inglés, indica la enmienda.

Entrevista | José Antonio García Caridad
«Conocer el gallego tendría que ser un deber para el funcionario»
García Caridad invoca la potestad del Consello Consultivo a pronunciarse sobre el Estatuto y desaconseja que este texto consagre el deber de conocer el gallego
Domingos Sampedro, santiago La Voz 20 Mayo 2006

Una de sus primeras actuaciones cuando ingresó en la carrera judicial, en 1953, fue declarar un monte comunal en Fisterra. Y una de las últimas atañe a la reforma del Estatuto, y la hizo desde la presidencia del Consello Consultivo de Galicia, institución que conmemora su décimo aniversario.

-Respondimos a lo que el presidente de la Xunta nos preguntó, porque lo único preceptivo es consultar al Consello cuando exista ya un texto articulado.

-¿Está diciendo que el Consello debe pronunciarse sobre el Estatuto y que incluso puede reprobarlo?
-Totalmente, eso es lo que dice la ley, aunque nuestra posición no es vinculante

-En el Parlamento hay una mayoría proclive a establecer el deber de conocer el gallego, ¿cree que es factible hacerlo en el Estatuto?
-Si se modifica la Constitución, sería posible.

-¿Y si no, debería quedarse con un estatus inferior al del castellano?
 -Dudo de que la obligatoriedad vaya a resolver el problema del gallego, porque qué hacemos con quien no quiera aprenderlo, ¿lo multamos, lo encarcelamos?. Dígamelo... -No lo sé, ¿y qué hacemos con el niño gallegohablante que llega a la escuela y desconoce el castellano? -Pues se le suspende la asignatura, simplemente.

- ¿Cuál sería entonces la vía para ampliar la posición del gallego?
-En nuestro dictamen aportamos ideas, como garantizar su uso normal y oficial, estableciendo el deber de promocionarlo en nuevos ámbitos, como en la función pública. El conocimiento del gallego tendría que ser una carga, un deber para el puesto de funcionario, sólo así se garantizaría que la persona que llega a una ventanilla pueda ejercer su derecho a hablar en gallego.

-¿Justificaría lo que acaba de decir que las pruebas de acceso a la Xunta sean únicamente en gallego?
-Me parece excesivo, porque ya se impondría previamente a los futuros funcionarios la carga de que lo sepan, aparte de que se limitaría el uso del castellano

-¿Qué opinión le merece cómo se están abordando las reformas de los estatutos, especialmente el gallego?
-Creo que se está dando un fraude de ley, porque sería más conveniente comenzar por el principio, por una reforma de la Constitución, lo que pasa es que eso requiere de un quórum muy amplio.

Miedo al referéndum
ES OBVIO que el presidente no desea que Maragall repita como cabeza de lista a la Generalitat
FRANCESC DE CARRERAS La Vanguardia  20 Mayo 2006

Ha llegado la hora de la verdad, hay que afrontar la prueba del referéndum y a los partidarios del nuevo Estatut la piel no les llega al cuerpo por el miedo a las urnas. Diversas meteduras de pata lo demuestran.

En primer lugar, parece que fue Joan Saura quien tuvo la ocurrencia de alargar dos horas el horario de votación para que así la gente pudiera llegar a tiempo tras pasarse el día tumbada en la playa. La ley electoral no lo permite, pero el conseller ya lo había soltado: también sostuvo que el proyecto de Estatut aprobado por el Parlament era impecablemente constitucional. El derecho, por lo visto, no es exactamente lo suyo.

Pocos días después, otra noticia es una nueva muestra de la obsesión por la abstención: el referéndum no se celebrará en domingo sino en día laborable. Un pequeño detalle se les escapaba: los empresarios y la Administración pública deberían conceder un permiso remunerado de cuatro horas a trabajadores y funcionarios para ejercer el derecho a votar. Viejas estampas del franquismo acudían a nuestra mente. Como no era cuestión de indisponerse todavía más con los empresarios, el Gobierno catalán se echó inmediatamente atrás, no resultara que el remedio fuera peor que la enfermedad.

El día 10 de mayo, el pleno del Senado debía realizar por la tarde la última sesión para votar definitivamente el Estatut. Pues bien, este mismo día por la mañana los ciudadanos recibieron con fecha de dos días después una carta del presidente Maragall - en catalán y castellano, bilingüismo cuando interesa- en que recomendaba votar sí en el referéndum. ¿Y si el Senado hubiera votado no? Error administrativo, se excusaron en Presidencia de la Generalitat. Obvio: van acelerados, son los nervios.

Tras el 30 de septiembre pasado, los que criticábamos el nuevo Estatut éramos tachados de personas raras, casi marginales en la sociedad catalana. Como argumento se nos repetía constantemente que el proyecto catalán había sido votado por el 89 por ciento del Parlament de Catalunya; y añadían para arrinconarte más: "Que representan al 89 por ciento de los catalanes". Ahora el Estatut ha sido votado afirmativamente por el 54 por ciento del Congreso y el 49 por ciento del Senado. Y los mismos que arrogantemente utilizaban el peregrino argumento del 89 por ciento ahora ya se conforman con que el sí gane al no aunque sea por los pelos y que la participación no sea menor que en el referéndum europeo. ¿Tanta distancia hay, en la actualidad, entre la clase política catalana y el ciudadano de a pie? Miedo a que la distancia se manifieste.

Pero los errores siguen. El primer lema de campaña del PSC no ha podido ser más desafortunado. No he oído a nadie que lo defendiera. "El PP usará tu voto contra Catalunya". El doberman cabalga de nuevo. El recurrente voto del miedo. Ningún mensaje positivo, sólo los fantasmas de siempre. Y utilizando el mismo lenguaje del pujolismo: "Catalunya soy yo y todo lo que vaya contra mí, va contra Catalunya". ¿Recuerdan? Hay poca materia gris en el PSC.

Por último, en estos últimos días Maragall se distancia de Rodríguez Zapatero. Todos tiemblan. Es obvio que el presidente del Gobierno no desea que Maragall repita como cabeza de lista a la Generalitat. Pero si alguien puede sacarles del atolladero del referéndum es precisamente Zapatero. ¿Es inteligente que Maragall le acuse públicamente, en estos momentos, de confundir Catalunya con el nacionalismo catalán?
 

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