AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 22 Mayo  2006
Negociar con ETA: El error Zapatero
MIKEL BUESA. ABC 22 Mayo 2006

Zapatero se verifica ante ETA...
Editorial ABC 22 Mayo 2006

Bailar con vampiros
IGNACIO CAMACHO ABC 22 Mayo 2006

Las víctimas y la Constitución
GERMAN YANKE ABC 22 Mayo 2006

Neonacionalistas
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 22 Mayo 2006

Patriotismo sí, nacionalismo no
GRACIÁN (*) ABC 22 Mayo 2006

Rendición verificada
EDITORIAL Libertad Digital 22 Mayo 2006

El mago
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 22 Mayo 2006

Sin salida
Agapito Maestre Libertad Digital 22 Mayo 2006

El negro de Polanco
Isabel Durán Libertad Digital 22 Mayo 2006

Dos meses más tarde
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 22 Mayo 2006

Zapatero regresa al trampolín
Pablo Sebastián Estrella Digital 22 Mayo 2006

“Discursitos sobre el Estado de Derecho”
José Javaloyes Estrella Digital 22 Mayo 2006

La negociación con ETA es inminente
Editorial elsemanaldigital 22 Mayo 2006

El Gobierno de Zapatero vuelve sobre su peor pasado
Santi Lucas elsemanaldigital 22 Mayo 2006

Zapatero dice sí a la negociación política con ETA, aunque lo niegue
Santiago Abascal elsemanaldigital 22 Mayo 2006

Sabia sociedad
Román Cendoya Periodista Digital 22 Mayo 2006

Momento crucial
Editorial El Correo 22 Mayo 2006

Spanish is not my language
ALBERTO SOTILLO ABC 22 Mayo 2006

Gestos muy poco democráticos
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 22 Mayo 2006

Nacioncillas: el poder encima de ti
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 22 Mayo 2006

¿QUÉ TEME... en realidad el Gobierno Zapatero, de la ETA?
Antonio García Fuentes Periodista Digital 22 Mayo 2006

ETA: ¿Hay "sitio para TODOS"?
José Donis Catalá Periodista Digital 22 Mayo 2006

Montenegro vs. Cataluña y Vascongadas
Carlos Juan Gómez Martín Periodista Digital 22 Mayo 2006

El mapa de los anexionismos nacionalistas
ABC 22 Mayo 2006

Guerras manipuladas y «explotadores» a medida
ABC 22 Mayo 2006

«Galescolas»: perfectos gallegos desde la cuna
Mar Villasante La Razón 22 Mayo 2006

La AVT responde a Zapatero con otra manifestación en junio
SERVIMEDIA. MADRID. ABC 22 Mayo 2006

Alcaraz advierte a Zapatero de que "ni con monumentos, ni medallas se va a comprar el silencio de las víctimas"
Agencias Libertad Digital 22 Mayo 2006

El Gobierno navarro rechaza el diálogo con ETA al no darse las circunstancias necesarias
EFE / PAMPLONA El Correo 22 Mayo 2006

Negociar con ETA: El error Zapatero
Por MIKEL BUESA. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ABC 22 Mayo 2006

POR si el discurso no hubiese sido suficiente, vinieron después los hechos. Apenas transcurrida una semana desde la advertencia de que el «alto el fuego» era reversible en función del progreso de ETA en cuanto a sus pretensiones políticas, el terrorismo callejero volvió a hacer acto de presencia para recordarle al presidente del Gobierno que «lo que toca ahora son los hechos». Y éste no ha necesitado sesudos informes de verificación de una realidad inexistente —la de un terrorismo desaparecido— para dar la respuesta esperada: dentro de pocas semanas, en el mes de junio, empezará su diálogo con la banda terrorista con objeto de impulsar un «proceso de paz» cuyo contenido y límites nos son completamente desconocidos, lo que no obsta para que —considerando los pronunciamientos políticos previos de los dirigentes socialistas— podamos presumir que pueden llegar muy lejos, tanto en el terreno de la definición institucional del País Vasco, como en el de la articulación de su gobernabilidad a través de un acuerdo entre socialistas y terroristas revestidos todos ellos con el ropaje de respetables demócratas.

Se ha confirmado así el error Zapatero. Un error que emerge de la traición a los principios que, desde hace muchos años, habían inspirado el combate contra el terrorismo, y a la memoria de los que dejaron su vida en ello. Un error que desoye la voz inspirada de la mayoría de los españoles cuando, escépticos ante los anuncios de ETA, exigen que ésta sea derrotada y que no se le concedan ni privilegios políticos ni perdones injustificados. Un error que, fruto de la aritmética del trapicheo del poder, acepta la hipótesis ingenua de que el «alto el fuego» no tiene otra significación que la del abandono de la violencia por parte de una ETA cuyos dirigentes habrían llegado al convencimiento de que con ella no van a ninguna parte y sólo buscan una salida honrosa que les justifique. Un error que, en definitiva, ha acabado reconociendo en ETA un interlocutor político potencialmente legitimable cuyas pretensiones, en alguna medida no precisada, será necesario atender.

Pero no era ésta la única interpretación posible. Así, desde mi punto de vista considero más plausible la hipótesis de que el «alto el fuego» constituye una retirada temporal cuyo objetivo es restablecer la capacidad combativa de ETA para darle la posibilidad de prolongar su conflicto. Ello, por tres razones. La primera, porque los repliegues estratégicos forman parte del sustrato doctrinal de la conducción de la «lucha armada» por parte de ETA, de acuerdo con un principio general de conservación de su capacidad de acción.

La segunda, porque todas las manifestaciones de esta organización y de su brazo político, en los dos últimos meses, apuntan en esa dirección y no dejan ver ni un atisbo de abandono del terrorismo.

Y la tercera, porque, aún cuando hayan disminuido en intensidad, los actos de violencia no han cesado ni en el ámbito de la intimidación callejera, ni en el de la extorsión a los empresarios, ni en el de las actividades logísticas sobre las que se asienta la capacidad para cometer atentados.

Negociar con ETA en estas circunstancias, lejos de dar lugar a un proceso de efectivo abandono del terrorismo, puede acabar revitalizándolo, a la vez que debilita al Estado. A este respecto, nos encontramos ante un juego de suma cero en el que cualquier ganancia que pueda anotarse la banda terrorista, lo será a costa de una pérdida en las instituciones democráticas. El Estado de Derecho no admite la transgresión violenta de sus valores y normas; y cualquier «excepción» a su cumplimiento acabará debilitándolo. Por ello, con respecto al terrorismo tiene que haber vencedores y vencidos; y por ello también, la única aspiración democrática con respecto a ETA es derrotarla. La cuestión no es, entonces, cómo aprovechar el cese temporal de la violencia para llegar a una solución de compromiso, sino más bien cómo convertir esa situación de hecho en la capitulación de ETA.

Si nos atenemos a la experiencia de los últimos años, creo que la respuesta más acertada a esa cuestión exige una profunda rectificación de la política socialista con respecto a la lucha antiterrorista. Ello requiere revitalizar del pacto que, en su momento, el PSOE suscribió con el PP con el objetivo marcado en la derrota del terrorismo, lo que, a su vez, implicaría la difícil tarea de restaurar las relaciones de confianza entre ambos partidos para poder concertar entre ellos las medidas que hayan de tomarse. Restablecer este «acuerdo por las libertades» supone también recobrar las deterioradas relaciones entre el Gobierno y los agentes sociales que han contribuido a desacreditar las pretensiones de ETA y a consolidar el rechazo social al terrorismo, como son las asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo y a las organizaciones cívicas. En un marco así, se pueden definir con rigor las condiciones requeridas para la verificación del «alto el fuego» que, en su momento, anunció el Gobierno, de manera que pueda acreditarse que ETA ha abandonado todo tipo de violencia y todo tipo de operaciones logísticas orientadas a su fortalecimiento. Además, debe exigirse a esta organización una declaración formal de abandono incondicional del terrorismo, antes de emprender cualquier tipo de conversación conducente a cerrar definitivamente su ciclo de violencia.

En tanto llega ese momento, la política gubernamental debería dar por cerrada toda permisividad con respecto a la actuación política de ETA a través de Batasuna. Ello implica un esfuerzo en el empleo de los medios policiales y judiciales para hacer efectiva la ilegalización de este partido y, por lo tanto, para impedir que, como ha señalado con total precisión Arnaldo Otegi, «se reitere en el delito». Además, la situación de Batasuna y la eventual posibilidad de su concurrencia a los procesos electorales, de ninguna manera puede ser el primer elemento a abordar por el Gobierno. Más específicamente, a la vista de la experiencia pasada, en la que Batasuna, gracias a su participación institucional, se convirtió en un pilar central de la financiación de las actividades terroristas y de la proyección política de ETA, sería un error avanzar en su legalización antes de que, de forma definitiva, ésta se haya disuelto.

Si a la postre se inician conversaciones con ETA, el Gobierno deberá ajustarse a unos márgenes muy estrechos en la negociación. Ésta, para ser aceptable, en ningún caso podrá extenderse sobre un eventual cambio del marco institucional delimitado por la Constitución y, por tanto, de la organización política del País Vasco. Y, a su vez, habrá de tener muy presentes las aspiraciones de justicia de las víctimas del terrorismo, por lo que no cabe la aplicación de medidas de gracia a los etarras que cuenten con responsabilidades penales. Sólo en estas condiciones, el final del terrorismo acabará fortaleciendo a la sociedad española. Pero si Zapatero persiste en su error, entonces es posible que el proceso se salde con un deterioro de la democracia cuyas consecuencias son, hoy por hoy, imprevisibles.

Zapatero se verifica ante ETA...
Editorial ABC 22 Mayo 2006

UNA semana después de que ETA comunicara formalmente, a través del diario «Gara», que su tregua no es definitiva y que el cese de la violencia está condicionado al logro de sus objetivos políticos tradicionales, el presidente del Gobierno anunció ayer, no obstante, que va a dialogar directamente con los terroristas. La confrontación de intenciones -la de ETA y la del Ejecutivo- choca con la lógica de un Estado al que los etarras han agredido sistemáticamente para lograr su claudicación. Por eso, el anuncio de Rodríguez Zapatero cancela de golpe, gratuitamente y sin apenas dignidad, la cuenta de sacrificios y voluntades que se habían acumulado en estas décadas con un solo propósito: el de derrotar a ETA sin condiciones. La respuesta esperada no ha llegado. El jefe del Ejecutivo, como le pedíamos desde estas mismas páginas hace una semana, no ha dicho «no» a ETA. Ha dicho «sí». Pese a que la banda exige, pura y simplemente, el desmantelamiento del Estado en el País Vasco, la derogación de la Constitución y la impunidad de sus múltiples crímenes. Pese a que ETA no ha pedido perdón a las víctimas, ni ha mostrado voluntad alguna de desaparecer ni de desarmarse. Pese a todo esto, el presidente del Gobierno ha aceptado «dialogar» con ETA.

En estas condiciones, Rodríguez Zapatero no debe recibir el visto bueno de la sociedad española para sus contactos con ETA. No era esto para lo que, generosamente, se le reconoció el derecho legítimo a buscar el fin de la violencia. Ahora se aleja de esa legitimidad porque el presidente del Gobierno ha decidido embarcarse en este proceso incumpliendo una parte sustancial de las condiciones de la resolución del Congreso de los Diputados, aprobada a iniciativa suya en mayo de 2005, que exigía «clara voluntad para poner fin» a la violencia, así como «actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción»; y añadía que «la violencia no tiene precio político y la democracia española nunca aceptará el chantaje».

La negación de la realidad se ha convertido en la consigna del Gobierno para mantener a flote un proceso de «paz» que ETA había puesto en un callejón sin salida con su entrevista en «Gara». Dos opciones tuvo entonces el Ejecutivo: aferrarse a la dignidad o plegarse ante el ultimátum. Y esto último parece que es lo que ha hecho, con el craso error de echarse a la espalda la suerte de los acontecimientos futuros, de liberar a ETA de la carga de la prueba y de trasladar a los españoles que hay negociación política con los terroristas. La explicación de esta decisión de Rodríguez Zapatero -que puede ser suicida para su legislatura- quizá radique en la constatación por sí mismo del fracaso del proceso, a la vista de que ETA es irreductible a la seducción del mandato rupturista abierto el 14-M. Quizá no esperaba el presidente del Gobierno que la banda realmente no fuera un producto del pasado franquista o una secuela del aznarismo; quizá creyó que ETA era fruto de una composición defectuosa de la democracia española y que él estaba llamado por la Historia a enmendar el error.

Pero hace apenas unos días, el ministro del Interior reconocía que no tenía la convicción de que ETA hubiera decidido dejar la violencia. Y hace una semana que los terroristas se han ratificado en el pliego de condiciones para la derrota del Estado español, los mismos terroristas que disculpan -y esconden la mano- los atentados de Guecho y Barañáin y que reconocen seguir extorsionando para financiarse. El problema es que el Gobierno ha decidido que estas realidades no estropeen la agenda del presidente, aunque esto suponga privar a sus decisiones de cualquier sentido ético y de justicia. La emisión del mensaje de ayer parece un intento, voluntarista, de «huir hacia adelante» sin atenerse a la horma de lo sensato. Como en el seno del Ejecutivo se admite, Zapatero intenta «que el proceso no se pudra». No es nueva esta estrategia: el presidente suele acudir a ella cuando la realidad no se ajusta a sus pronósticos optimistas, como quedó demostrado en el nuevo Estatuto catalán.

Quizá ahora cobra todo significado que el presidente del Gobierno dijera de Arnaldo Otegi que «ha venido manteniendo un discurso a favor de la esperanza de paz», mientras el delincuente batasuno estaba en prisión provisional; o que calificara como «accidentes» los posibles atentados que pudieran producirse. Simplemente, avisaba de que las tragaderas de este Gobierno son amplias y ETA, que lo sabe, se ha aprovechado, de forma que, hoy mismo, sus dirigentes ya han verificado que el Ejecutivo acepta negociar con ellos, y no después de un gesto de rendición, desarme y perdón, sino de reafirmación en los mismos postulados por los que han asesinado a casi mil españoles.

...y busca entrampar a Rajoy
EL anuncio hecho ayer por Zapatero en Baracaldo convierte en pura propaganda la posible convocatoria del Pacto Antiterrorista y revela la deslealtad del presidente del Gobierno hacia Mariano Rajoy. El líder de los populares no fue informado previamente de que Zapatero haría pública ayer su decisión de dialogar con ETA, pese a que Rajoy ha mantenido en todo momento una actitud impecable de respaldo al Gobierno, incluso en contra de informaciones que invitaban a adoptar una actitud de oposición desde el principio.

En estas condiciones, el PP está legitimado para revisar su posición ante el proceso de diálogo con ETA y para negar formalmente su apoyo a Rodríguez Zapatero. Un apoyo que se dio para una cooperación que reactivara la política antiterrorista como cuestión de Estado y para que el proceso de contactos con ETA condujera a su disolución y desarme. Desde ayer, constatado que el Ejecutivo no tiene hechuras políticas para plantar a ETA en esta coyuntura, los populares han de asumir la responsabilidad de trasladar a la opinión pública que este proceso es inviable y que su punto de partida es una abdicación de valores democráticos esenciales. No han de preocuparse los populares por la reacción de la sociedad española, pues ETA le ha generado una fibra ética más fuerte que la más tenaz de las manipulaciones a la que pueda someterla el PSOE.

Ya no tiene ningún sentido que el Gobierno convoque el Pacto Antiterrorista. Si lo hace, sólo agravará aún más su empeño en convertir este proceso en una sucesión de ficciones sostenida sólo por el ansia de paz de los españoles. Pero esto no es legítimo, y no se puede pedir a Rajoy que participe en una política ilegítima que pone en juego la supremacía del Estado sobre los terroristas y la fuerza de la libertad sobre la de la violencia.

Bailar con vampiros
Por IGNACIO CAMACHO ABC 22 Mayo 2006

VALE, está en su derecho. El presidente tiene derecho incluso a dejarse engañar por ETA, como todos sus antecesores, pero no puede pretender que nos engañemos los demás. Y menos, engañarnos él a nosotros. Tiene derecho a negociar, claro que lo tiene, pero esto no es ni lo prometido (en las declaraciones públicas), ni lo aprobado (en el Parlamento), ni lo pactado (en el Pacto Antiterrorista). Lo prometido era ir despacio y con cautela; lo aprobado consistía en esperar el abandono definitivo de las armas, y lo pactado se basaba en no pagar un precio político por la paz. Nada de eso queda en el anuncio de Zapatero: precipita la negociación, se conforma con un alto el fuego y da a entender que se producirá un diálogo político con los portavoces de los terroristas. Aunque haya tenido la decencia de advertirlo en voz alta, lo que está haciendo es poner el carro delante de los bueyes y dejarse llevar por unas prisas incomprensibles que debilitan la posición del Estado.

Estas urgencias suponen el incumplimiento de una palabra pública, cuyas condiciones han sido progresivamente rebajadas hasta el límite de la claudicación. El Gobierno se comprometió a no dar un solo paso antes de la entrega de las armas por parte de la ETA y el cese absoluto de la violencia callejera. Luego suavizó este compromiso para sustituir la constatación fehaciente y previa de la rendición por una más ambigua expresión de la «voluntad definitiva» de abandono. Más tarde ha hecho la vista gorda ante los brotes de extorsión postal y de kale borroka, ha dado por buena una sumarísima verificación de la tregua, ha ordenado a los fiscales un bochornoso ablandamiento de sus exigencias punitivas, ha mirado para otro sitio ante las reclamaciones por escrito de la cúpula terrorista y, finalmente, ante la exigencia envalentonada de Otegi, ha terminado anunciando el comienzo inmediato del diálogo de tú a tú con los encapuchados y sus adláteres. Esa degradación de las cláusulas democráticas supone un retroceso alarmante de la firmeza del Estado y convierte el llamado proceso de paz en una maniobra unilateral fundada en intereses de conveniencia política.

La precipitación gubernamental y sus manifiestas premuras han generado ya un estado de opinión mayoritariamente escéptico, reflejado de modo expreso en la reciente encuesta del CIS y patente en la escasa renta que la tregua ha generado en las expectativas de voto del PSOE. La respuesta del Gobierno a esa frialdad ciudadana ha sido otra vuelta de tuerca, que parece más bien provocada por la impaciencia de Batasuna ante sus necesidades de volver al espacio institucional y político. Incluso aunque el presidente disponga de la certeza moral de que ETA va realmente a abandonar la violencia, la impresión que reflejan sus movimientos es la de que está bailando al son que le marcan los terroristas, que es como bailar con vampiros: sólo se refleja él en los espejos de la pista. Que no se extrañe, pues, de que le falten aplausos y compañía en ese vals siniestro.

Las víctimas y la Constitución
Por GERMAN YANKE ABC 22 Mayo 2006

EL presidente del Gobierno, al anunciar que el próximo mes comunicará al Congreso el comienzo del diálogo con ETA, ha hecho pública su propuesta de que haya una mención a las víctimas del terrorismo en el preámbulo de la Constitución, «el libro de la convivencia», según la expresión de Rodríguez Zapatero. Sentiré pasar por agorero entre algunos entusiastas, pero, más que conmoverme, la iniciativa me ha inquietado.

Suena a premio de consolación, y habrá que ver de qué deben consolarse ahora las víctimas. Lo cierto es que el presidente no ha dado con la clave del trato con ellas. Han abundado las buenas palabras, incluso con el toque pomposamente emotivo que Rodríguez Zapatero despliega para aquello que quiere mostrar como parte de su corazón, pero el disenso es evidente y no se debe sólo al carácter del presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, sino a los cambios en la política antiterrorista -anteriores al «alto el fuego» de ETA- para sustituir la contundencia (eficaz, por cierto) del Pacto por las Libertades por el apaciguamiento de la banda mediante el diálogo.

No quieren las víctimas, como se ha visto, versitos conmemorativos, y no quiere el Gobierno que éstas le dicten una política que debe fijar el Parlamento. Pero el papel de las víctimas no es la determinación de lo que corresponde a la soberanía popular ni ser el ornamento vacío de ésta, sino constituir en la acción política cotidiana el símbolo vivo de que, ante el terror, hay víctimas porque ciertamente hay verdugos, se ataca, se amenaza y se chantajea a los ciudadanos porque hay totalitarismo. Si las víctimas pretendieran sustituir a los representantes democráticos se pondrían fuera del sistema, si los representantes olvidaran a las víctimas dejarían a un lado lo que significan: la libertad que los verdugos pretenden abolir.

No se las va a olvidar, se me dirá, incluso van a quedar mencionadas en la Constitución. Pero parece que, al mismo tiempo, se considera a los dirigentes de la banda terrorista y su entramado «hombres de paz» y a la convivencia «fruto de un esfuerzo compartido», según dijo ayer Rodríguez Zapatero, que se entiende va más allá de la letra del «libro», por seguir con el símil, una «generosidad» (también habló de ella) que supera el normal funcionamiento de la democracia, que no se basa en la generosidad, sino en los derechos. Sobre todo cuando el presidente viene suscribiendo normas de convivencia sin el consenso con el principal partido de la oposición y lo desea ahora con los que asoman desde los pozos del totalitarismo.
Lo que las víctimas merecen son los derechos y no generosas menciones formales en la Carta Magna, la libertad antes que la paz que, como dijo Arturo Capdevila y repitió Borges, puede, a diferencia de la primera, ser sumisión y complicidad.

Neonacionalistas
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 22 Mayo 2006

HACE un par de semanas ocupaba este espacio buscando una explicación a esa asimetría en virtud de la cual términos como neoliberal o neoconservador han adquirido carta de naturaleza en el lenguaje político, siempre en sentido peyorativo, mientras que vocablos como neosocialista o neonacionalista ni siquiera han llegado a ver la luz. Atribuía ese fenómeno a la superioridad de los intelectuales de la izquierda en el manejo de la artillería del agit-prop, frente a la autocomplacencia de una derecha confiada en los estragos que causaría en el bando contrario, por sí sola, la caída del muro de Berlín. En consecuencia, proponía el retrato-robot de lo que sería un neosocialista, utilizando herramientas parecidas a las empleadas para acuñar los términos citados en primer lugar, y aplazaba para un momento posterior intentar algo semejante con el concepto de neonacionalista. Advertía en todo caso que «en ocasiones, son los mismos que los anteriores»; que los neosocialistas se entiende.

Los socialistas catalanes ofrecen, transcurrido tan breve plazo, la oportunidad de probar ambas proposiciones: que existen neonacionalistas y que éstos se ocultan con frecuencia bajo la etiqueta del nuevo socialismo. Da un poco de fatiga, a estas alturas, volver a referirse al lema acuñado por el PSC («El PP utilizará tu no contra Cataluña») para la campaña previa al referéndum del estatuto. No es imprescindible; no revela nada que no se estuviera detectando casi desde la formación misma del gobierno tripartito. La verdadera importancia de esa frase en estos momentos es que, acuciados sus inspiradores por la eventualidad de un resultado nada glorioso en el citado referéndum, le pone una letra absolutamente reveladora a la música que se venía escuchando desde los pactos del Tinell; a saber, que un segmento del socialismo catalán ha sucumbido a prácticas excluidoras propias de los nacionalismos de toda laya.

El lema de marras es Pujol en estado puro. Expresa exactamente la misma conducta de la que se lamentaron amargamente los socialistas catalanes durante la interminable gobernación nacionalista: aquélla en virtud de la cual quienes se oponen a las políticas del gobierno nacional de turno son tildados automáticamente de antipatriotas; la que atribuye en exclusiva la representación de Cataluña a quienes se apropian de su nombre para mantener una posición de poder; ésa misma que convierte tal representación en patente de corso para cualquier tropelía. Que no es otra, en definitiva, que la que se revela sin tapujos en ese razonamiento según el cual el no al estatuto sólo puede ser aprovechado por el PP y únicamente «en contra de Cataluña». Una conclusión ésta que convierte en cómplices de un delito de lesa patria a los miles y miles de ciudadanos catalanes que disienten de buena fe de las chapuzas de un establishment nacionalista que extiende sus dominios bastante más allá de CiU y ERC.

La novedad que transforma esas viejísimas prácticas excluyentes en neonacionalismo es que quienes las utilizan intentan camuflarlas bajo el discurso de la izquierda tradicional. También porque comienzan a hacer furor, vistas las ventajas, en territorios a salvo de esa plaga hasta fechas muy recientes. Y así, son neonacionalistas quienes predican la solidaridad pero han emprendido una carrera en pelo por hacerse cuanto antes con una «realidad nacional». Olfatean lo que de privilegio pueda contener esa definición en un futuro reparto de recursos, en lugar de denunciar, como corresponde a una auténtica izquierda, que es inmoral que cualquier diferencia de identidad se traduzca en tal privilegio. Y lo son también quienes se llenan la boca con conceptos tales como «cohesión territorial» o «justa distribución de los recursos», pero blindan los ríos a toda prisa aprovechando que sus respectivos pisuergas pasan por la reforma de sus estatutos. En definitiva, aquéllos que, en un mundo en el que las fronteras desaparecen, levantan vallas de autismo promoviendo la enseñanza de una geografía e historia de campanario en nombre de no se sabe qué progreso.

Patriotismo sí, nacionalismo no
POR GRACIÁN (*) ABC 22 Mayo 2006

UNO de los problemas que más desasosiego causa a la convivencia de la sociedad española es la presencia activa, importante, decisiva y agresiva de los nacionalismos periféricos. Llama la atención comprobar que no existe un activo, importante, decisivo y agresivo nacionalismo español que haga frente a estos nacionalismos. Cuando hace pocos años un ministro de Defensa puso por obra la idea de colocar una gran bandera española en una plaza central de Madrid para rendir homenaje al símbolo nacional, a imitación de lo que se hace en otros estados, sufrió críticas en abundancia de los nacionalistas no españoles, a las que se sumaban muchas procedentes de la izquierda. Supongo que hubo españoles alegres de ver al símbolo nacional tratado con consciente dignidad, pero su aplauso fue tímido, casi pidiendo perdón. Parece que tales sentimientos están fuera de la moda política impuesta por quienes ahora gobiernan. Es el caso que el nacionalismo español, por razones diversas, algunas muy ligadas con el anterior régimen, no tiene buen cartel en la opinión pública y desde luego no goza de fuerza expansiva. ¿Es eso malo? ¿Es grave esta evidente situación asimétrica de los nacionalismos en España, los particulares sacando pecho y el español acurrucado? Quienes se sienten españoles ¿no tendrían que responder con afirmación nacionalista española a las afirmaciones nacionalistas periféricas? No, en la medida en que el patriotismo siga existiendo como cualidad esencial del ciudadano español.

Patriotismo no es nacionalismo. Patriotismo es el sentimiento razonado de lealtad a la patria, sentimiento que da fuerza para hacer efectivos los compromisos que el individuo adquiere en relación con su patria, es decir, con la comunidad en la que se halla vitalmente integrado, en la mayoría de los casos por y desde su nacimiento. El compromiso puede ser tan fuerte que llegue a exigir la vida del individuo. Es el caso de una guerra, cuando las exigencias del patriotismo pueden llegar hasta el heroísmo. Ejemplo de patriotas son los madrileños que se alzaron contra los franceses el Dos de Mayo, ejemplo de patriota es la barcelonesa Agustina de Aragón defendiendo Zaragoza. Nadie, haciendo uso respetuoso de las palabras, llamaría nacionalistas a aquellos españoles. Eran patriotas, no nacionalistas. Además de estos compromisos extremos, que solamente son exigibles en situaciones excepcionales, el patriotismo está cargado con otros compromisos más suaves, pero no menos necesarios, que dirigen la vida cotidiana del ciudadano: es el compromiso general de la observancia de las leyes. Tema antiguo, que mereció la reflexión de Aristóteles cuando estudiaba las características del buen ciudadano. Tema actual, que hoy los teóricos de la política presentan bajo la etiqueta de lo que han llamado «patriotismo constitucional». Es el patriotismo del ciudadano responsable que es leal a su comunidad; lealtad es palabra clave. Este patriotismo puede contener mayor o menor cantidad de emoción patriótica; la vinculación con la patria se puede sentir con mayor o menor intensidad.

Parece bueno que alguna emoción tenga, porque -como apuntamos antes- esa emoción refuerza el compromiso del ciudadano.
Por ello parece buena política favorecer los hechos que refuerzan esos sentimientos: por ejemplo, promover la actitud de respeto mientras se ejecutan las notas del himno nacional. ¡Qué buen ejemplo nos dan otros países y qué mal ejemplo nos han dado dos altísimos dignatarios españoles a quienes hemos visto charlar entre ellos mientras sonaba el himno! Política patriótica es necesaria; política nacionalista, no. Porque patriotismo no es nacionalismo.

Patriotismo no es nacionalismo. Eran patriotas y no nacionalistas los guerrilleros españoles que luchaban contra el invasor francés; era patriotas y no nacionalistas los polacos que en el siglo XIX se rebelaban contra el dominio ruso. El nacionalismo es una exaltación del patriotismo al que añade el sentimiento de superioridad de los nacionales respecto de quienes no lo son. Y aquí radica justamente el problema. Los vascos nacionalistas se consideran superiores a los maketos; bien conocidas son las frases de desprecio de Sabino Arana a quien los nacionalistas vascos tienen como su líder intelectual. Los catalanes nacionalistas se consideran mejores que los charnegos: están mejor organizados, tienen una región más rica, saben trabajar mejor e incluso algunos han expresado reparos a que en un futuro próximo un charnego pudiera ser president de la Generalitat: ¡hasta dónde habríamos llegado!

Quienes son superiores y mejores lógicamente no quieren ser mandados por los inferiores y peores, por lo cual su primera reivindicación es la plena autonomía nacional. Si existen no nacionales en su territorio nacional, estarán lógicamente subordinados. Digámoslo claramente: los nacionalistas no aceptan la igualdad de quienes no son como ellos. He aquí la raíz del problema del nacionalismo, que lo convierte en un movimiento antiigualitario. El nacionalista lo tiene bien claro respecto del que no es de su nación: o te asimilas con todas las consecuencias o te pones debajo de nosotros. El nacionalismo no acepta la igualdad de la sociedad moderna plural, que es la igualdad de los que son desiguales, la que Constant definió con una expresión que se ha hecho clásica, la «igualdad de los modernos». El nacionalismo, por la propia estructura de su dinámica, exige una sociedad uniforme, donde «el otro» es, cuando más, tolerado. Frente a la tendencia globalizadora que fomenta la pluralidad de las sociedades, el nacionalismo se defiende y tiene miedo a la pluralidad. Si admitimos que la pluralidad es riqueza y progreso social, el nacionalismo aparece como un movimiento pre-ilustrado y retardatario.

Éstos no son rasgos ni tendencias que correspondan al patriotismo. ¿Queremos una sociedad libre, plural, democrática, avanzada? Entonces, patriotismo sí, nacionalismo no.

(*) Colectivo que reúne a 60 intelectuales y profesores de reconocido prestigio

Rendición verificada
EDITORIAL Libertad Digital 22 Mayo 2006

En su discurso en Baracaldo, José Luis Rodríguez Zapatero habló de la "banda ETA". El adjetivo "terrorista" ha desaparecido del vocabulario del presidente, como si de un periodista de CNN o BBC se tratara. Confía quizá en que puede convencer a esa mitad de españoles que, según el CIS, no se cree que los etarras vayan a dejar las armas definitivamente y en que nadie se va a irritar por que el presidente del Gobierno de España utilice eufemismos similares a los que llevan años provocando el enfado de los ciudadanos de bien. Es de esperar que se equivoque en ambos extremos.

El anuncio del presidente no deja de ser un reconocimiento de una realidad que lo precedía en el tiempo. La negociación de los socialistas con el terror comenzó hace años. No sólo los boletines internos de la banda que Rubalcaba se ha encargado de ocultar lo explicitan; también el PSE lo ha reconocido. Este discurso sólo lo hace oficial, e incorpora a las instituciones del Estado a un proceso de rendición ante el chantaje del terrorismo separatista vasco en el que, hasta ahora, sólo habían participado negando tajantemente que lo hicieran.

Y como en toda negociación, el "alto el fuego permanente", pero condicionado a que se cumplan sus exigencias, no ha salido gratis. Las contrapartidas ya se han empezado a dar, incluyendo la inacción de la fiscalía o la legalización de Batasuna por medio de su franquicia PCTV. Zapatero necesitaba poder vender a la opinión pública su estrategia de rendición a plazos y esa ha sido la función de la tregua; permitir disfrazar la cesión a una banda terrorista de "proceso de paz". Por eso, la "verificación" ha pasado por alto el rearme en Francia, la extorsión a los empresarios navarros, el terrorismo callejero y las amenazas a antinacionalistas como Gotzone Mora. Aunque tenga como consecuencias prácticas negar el carácter de atentado al atentado contra el negocio del concejal del PP de Barañáin, negándole así las ayudas necesarias para salir adelante tras ser privado por los etarras de su modo de vida. Claro que bastante tiene con que no le envíen un Rodolfo Ruiz para detenerlo por oponer su ferretería al sacrosanto "proceso de paz".

La AVT ha reaccionado al anuncio de Zapatero con dignidad, despreciando el ridículo intento último de Zapatero de comprar su silencio con una mención en esa Constitución que el presidente se ha encargado ya de destruir. La oposición ha mostrado también, por boca de Acebes, su negativa a que España se someta al chantaje de ETA. Hay que confiar en que Rajoy estará a la altura del desafío; si incómodo es para el Gobierno tener en contra a buena parte de la opinión pública, liderada por el ejemplo de las víctimas, más lo será si tiene enfrente a un PP con su líder denunciando, con claridad, la jugada con la que Zapatero pretende ganarle las elecciones y el precio que nos quiere hace pagar a todos por ello.

Zapatero parecía creer que con la negociación de un Estatut para el País Vasco, el permiso a Batasuna para presentarse a las elecciones y el acercamiento de presos llegaría a las siguientes elecciones sin violencia terrorista y podría revalidar su mandato entre aclamaciones. Las consecuencias de esas cesiones no era un problema que le preocupara. Pero ni los españoles parecen demasiado subyugados por una tregua que no es tal ni ETA se conforma con lo que para los independentistas de extrema izquierda no son más que migajas. Los terroristas ya han aclarado donde tenían que hacerlo que lo quieren todo y lo quieren rápido. De ahí la huida hacia adelante que intenta hacer tragar una tregua que no existe y que pretende obtener por la vía rápida tanto un cambio en Navarra como el reconocimiento del "derecho a la autodeterminación" que, en condiciones normales, requerirían de años de intensa propaganda.

Si algo se debía haber aprendido de tantas décadas de sufrimiento es que el Estado no debe jamás rebajarse a negociar con los terroristas otra cosa que las condiciones en que se efectuará una rendición sin contrapartidas. Pero a Zapatero nada le importa salvo el poder; si la memoria, la dignidad y la justicia han de ser dejadas de lado, que así sea.

Zapatero
El mago
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 22 Mayo 2006

Presenta atributos que, en otros, podrían ser virtud. También en él, si el destino no se hubiera equivocado y trabajara en unos grandes almacenes. Al presidente del gobierno le disgusta el acatamiento de ciertas leyes; leyes en un sentido más científico que jurídico. Su presencia relaja la percepción de algunas líneas rojas: límites suyos personales, para empezar; límites propios del sistema, para continuar. Interpreta los principios, valores y conceptos que estructuran la vida social desde la superstición: cree poder modelar la realidad alterando palabras. ¿Cabalista, silopsista, trastornado lector del Kybalion? Mago.

Hace creer, por ejemplo, que adjetivando como "nacional" el sustantivo "realidad", hay una efectiva realidad que muta. Cuando sale al escenario, todo empieza con él, inaugura el mundo. Opera como si la memoria no existiera y llama "memoria" a lo que es historia. Establece mediante truco o decreto un nuevo pasado para fundar un presente a su medida, a la medida de no sé que tristes encumbramientos infantiles de un abuelo fusilado.

Al imponer su recuerdo, al establecerlo como coordenada a los demás (¿en eso cree que consiste gobernar?) nos exige el olvido. A sus conmilitones vascos ya los ha hipnotizado porque ellos desean olvidarlo todo y creer en un mundo alternativo donde no son odiados, donde no les vuelan una pierna, donde no les tirotean por la espalda ni les ponen bombas bajo el coche, donde no les escupen en la universidad ni necesitan escoltas ni los paraguas quedan abiertos sobre los adoquines, junto a los diarios y los cadáveres. Quien desee creer, creerá en cualquier cosa. Incluso en la paz de Rodríguez.

Encaja el hombre en una cierta estética y en una incierta ética. No lo busquen en analogías históricas. Allí no está. Su famoso talante habita en las revistas de psicología femenina y en los libros de autoayuda. Presenta atributos que, en otros, podrían ser virtud. También en él, si el destino no se hubiera equivocado y trabajara en unos grandes almacenes. Qué formidable comercial estrella, que gran motivador de equipos ha perdido el mundo de las ventas, las compañías de cosmética a domicilio, de telefonía móvil.

Pero los atributos ligados al talante, al voluntarismo infundado y al olvido de los límites propios y sistémicos, se convierten en peligrosas amenazas para la comunidad cuando las exhibe un líder político. Los juegos de palabras, la creatividad, la sugestión colectiva, tan convenientes en el mundo de los negocios, adornan en política al tirano, al demagogo, al populista, al visionario tras el cual se malogran las energías, se despiertan los fantasmas y se quiebra la armonía. Antes de que se descubran sus trucos, antes de que se imponga una general sensación de ridículo, alguien debería recomendarle a Rodríguez la lectura de "Mario y el mago", de Thomas Mann.

Tregua de la ETA
Sin salida
Agapito Maestre Libertad Digital 22 Mayo 2006

Porque todas esas exigencias son imposibles de satisfacer, y porque el jefe de Gobierno es muy mal político, ETA acabará más pronto que tarde con Zapatero. Las declaraciones de Zapatero en Baracaldo son teatrales. Vacías. Nada. Dicen que Zapatero había avisado ya a Rajoy sobre esta negociación con ETA. Da igual, aunque bien haría el jefe de la oposición en mostrarse inflexible con esas tácticas secretistas y despreciativas, porque lo realmente decisivo para la política nacional es que Zapatero ha empezado a pagar el precio de la tregua. La prueba de ese pago fue publicada el sábado en la prensa nacional, aunque hay gente que le cuesta ver lo que tiene más cerca. La noticia que hay que comentar no es, pues, lo de Baracaldo, sino lo publicado el sábado.

El anuncio de Baracaldo era previsible desde hace una semana, sí, desde que ETA dijo en Gara que lo quería todo y ya. Zapatero, en efecto, no creía que la cosa con los terroristas fuera a ir tan rápido. Pobrecillo. ¿Qué hacer ahora? Pues, como no sabe hacer otra cosa, ganar tiempo. Sólo pretende demorar el proceso hasta llegar a las próximas elecciones con el cuento de que las cosas van mejor que nunca. ¿Lo dejarán los terroristas explotar ese filón? Lo dudo. Por lo tanto, tiempo, tiempo y tiempo es exactamente lo que los terroristas no le van a conceder a Zapatero. ETA lo repite todos los días: el tiempo se acaba y a ellos hay que darles la amnistía, la excarcelación y la anexión de Navarra. He ahí la tragedia de Zapatero.

Porque todas esas exigencias son imposibles de satisfacer, y porque el jefe de Gobierno es muy mal político, ETA acabará más pronto que tarde con Zapatero. De momento ya está envuelto totalmente en la maraña terrorista. Sus ideólogos cada vez dudan más y no saben cómo ayudarlo. Algunos, incluso, se atreven a pedirle un poco de pedagogía política, o sea, un poco de sosiego y cordura. Ciertas columnas de El País empiezan a ser patéticas, pero en su desazón revelan un poco de inteligencia, pues que no ven cómo alimentar el proceso de negociación con ETA hasta llevarlo a buen puerto. Comprendo que los asesores de Zapatero estén preocupados. Ahora, a la mitad del camino, empiezan "a tener miedo" de haberse equivocado. Creían controlar la lógica terrorista, pero sucede exactamente lo contrario. ETA está minando poco a poco el proyecto suicida de confederación de Zapatero. El engranaje criminal de ETA está dando al traste con el sectarismo totalitario de Zapatero.

ETA, de momento, va ganando. El sábado, insisto, estaba escrito en los marcadores de la prensa. Me refiero al barómetro de abril llevado a cabo por el propio Gobierno sobre el alto el fuego anunciado por ETA el 22 de marzo. Los resultados de esta encuesta del CIS son un varapalo para Zapatero, aunque el domingo, en Baracaldo, intentó sacar pecho y hacer unas declaraciones que sólo aparentemente precipitan la negociación con ETA. Esos resultados contienen la verdadera cuestión política que ahora se debate. Todo lo demás es paja. La encuesta del CIS determina todo el proceso. Para Zapatero tuvo que ser absolutamente descorazonador saber que más del 50% de los españoles no confía en la tregua de ETA. Él, y sólo él solito, que pretendía arrastrar a más del 80% de la población con el rollo de la tregua, se encuentra con que más del 54 % de los españoles ve el alto el fuego de ETA con escepticismo. Con todo, hay en esta encuesta otro pago más gravoso para Zapatero, a saber, que PSOE sólo aventaja en dos puntos al PP en unas posibles elecciones.

El resultado de la encuesta, pues, tiene que ser terrible para alguien que tenía fijadas todas sus expectativas electorales en el alto fuego de ETA... ¿Dónde está la salida? ¿Quién dijo miedo?

Negociación con ETA
El negro de Polanco
Isabel Durán Libertad Digital 22 Mayo 2006

Chulea Otegi el viernes con la gravedad del proceso si continúa Grande Marlaska desde la Audiencia Nacional cumpliendo su deber y corre Zapatero a responder que el Gobierno se plegará públicamente ante ellos en verano, como habían pactado.
Y no es la Sexta, que también. Éramos pocos y Polanco parió a un surafricano, negro a más suponer, para traer "la paz" a lo que va quedando de España. Y es que al diario de marras no se le ha ocurrido otra que informarnos –es un decir– de que ETA-Batasuna ha pasado el bautismo de fuego de asunción de la democracia gracias al adiestramiento al que se han entregado con esmero algunos de sus dirigentes en Sudáfrica. Y nada menos que de la mano del megaexperto en "procesos de excarcelación de presos" (sic) al que, "como es importante en esta historia" (sic) y "para no perjudicar en su capacidad para influir para bien tanto en el País Vasco como en otras partes del mundo" (sic), prefieren llamar con el sobrenombre de Thabo.

Cuando Juan Luis Cebrián, Janli para los del rollo, confesó que El País a veces había mentido, olvidó avisarnos de que su jefe tenía un negro para hacernos tragar la tregua en vena y que nos fuéramos preparando. Así que, con nuevo director y todo, el rotativo de cabecera se explaya en contarnos que los batasunos llevan enfrascados en la inmersión espiritual en Sudáfrica para adoctrinarse en el proceso de paz.

A la espera de una nueva sesión de vudú etarra en Sudáfrica, el presunto presidente de todos los españoles anuncia en Baracaldo la negociación con la ETA para junio, previo paripé en el Parlamento. Aterra pensar hasta qué punto Rodríguez Zapatero está en manos de los terroristas vascos. Chulea Otegi el viernes con la gravedad del proceso si continúa Grande Marlaska desde la Audiencia Nacional cumpliendo su deber y corre Zapatero a responder en la Fiesta de la Rosa que el Gobierno se plegará públicamente ante ellos en verano, como habían pactado.

El proceso de blanqueo de la ETA ya tiene un negro. Se lo ha comprado Polanco para decirnos que tranquilos todos que estamos en manos del nuevo Mandela vasco, Otegi, gracias al gran gurú Thabo. Quienes pensábamos que la cosa era grave, ahora sabemos que no tiene remedio.

Dos meses más tarde
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 22 Mayo 2006

Dos meses menos un día ha tardado José Luis Rodríguez Zapatero en anunciar que mueve ficha como respuesta a la tregua de ETA. Y todavía pasarán algunas semanas antes de que ese movimiento se materialice -algunos creen que será después del referéndum de Cataluña- por lo que habrán transcurrido tres meses de alto el fuego cuando Josu Ternera se vuelva a ver, ahora de manera oficial, con un enviado del Gobierno.

El presidente formuló ayer su anuncio en el BEC haciendo como que no había oído las declaraciones que una semana antes realizaron dos dirigentes de ETA encapuchados. Ignoró también el rebrote de violencia callejera de los últimos días, los ataques a sedes del PNV y a la casa de una concejal del PSE que han echado por tierra todas las explicaciones que se quisieron buscar para los dos primeros incidentes violentos, los sucedidos en Barañain y Algorta, y que demuestran que los grupos de kale borroka siguen agazapados a la espera de que les den órdenes de ponerse en marcha.

El Gobierno ha tenido en cuenta solamente que ETA no realiza atentados y que la extorsión a los empresarios, con la salvedad de las cartas de las primeras semanas tras el alto el fuego, se lleva a cabo sin alharacas, con una discreción tal que evita tener que dar explicaciones. Lo importante para el Ejecutivo es que la actividad de la banda está paralizada y el resto se incluye en la categoría de cuestiones menores que pueden ser obviadas en aras del interés superior que es mantener el cese de la actividad terrorista.

Con el anuncio de ayer, el presidente del Gobierno gana tiempo y margen de acción política, aunque no da respuesta a todos los apremios que ETA y Batasuna estaban planteando en los últimos días. Zapatero está dispuesto a reunirse con ETA, pero de la legalización de Batasuna sólo hizo referencias genéricas -respeto a los procedimientos legales, renuncia a apoyar la violencia- que no van a hacer mucha gracia a la izquierda abertzale. Y otro tanto ocurre con la mesa de partidos.

El presidente del Gobierno ha respondido a las prisas mostradas por la izquierda abertzale con un movimiento que no va a darle satisfacción a ésta, aunque sí le va a permitir ganar la batalla de imagen ante la opinión pública que percibirá a un Zapatero que no está parado en este proceso.

El movimiento del jefe del Ejecutivo pone en cuestión el orden de preferencias establecido por ETA y Batasuna, que dan prioridad a la negociación política, canalizada a través de la mesa de partidos, frente a lo que ellos mismos han llamado «mesa de desmilitarización» entre el Gobierno y la banda. La primera, reclamada el viernes por Otegi, quedó olvidada en el discurso de Zapatero, que se dispone a poner en marcha la segunda.      f.dominguez@diario-elcorreo.com

Zapatero regresa al trampolín
Pablo Sebastián Estrella Digital 22 Mayo 2006

Cuando todavía no hemos salido de la pesadilla del Estatuto catalán, que sigue causando estragos entre la clase política catalana, en el seno del PSC-PSOE y ante el referéndum, que se anuncia incierto y crispado, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pretende con un nuevo salto en el vacío solapar y tapar la crisis catalana con la negociación con ETA y la apertura del debate sobre el futuro político del País Vasco.

Asuntos que Zapatero lleva él personalmente, al margen de su Gobierno y su partido, lugares donde el debate democrático, el talento político y el sentido de responsabilidad brillan por su ausencia. Y al margen, también, del Parlamento español y de la opinión pública española, que escucha sorprendida el discurso del presidente en Barakaldo, donde acaba de hacer una nueva pirueta en el aire, a ver si con semejante espectáculo recupera la confianza de los españoles en el mal llamado “proceso de paz”, una vez que el último sondeo del CIS ha desvelado que la mayoría de los ciudadanos desconfía de la intención de ETA y del posible éxito de la negociación. Motivo por el cual las expectativas del PSOE en los sondeos preelectorales se han vuelto a desinflar, una vez que se apagó la euforia inicial del fin de la violencia.

Un discurso en Barakaldo para recuperar la confianza y la euforia que ha sonado a oportunismo de vía estrecha y peligrosamente ambiguo y misterioso porque en él se les ha mandado a ETA y Batasuna mensajes y zalamerías con las que quiere aplacar la impaciencia de los etarras, como presagio de concesiones políticas democráticamente inaceptables que el presidente ha querido compensar, sin éxito, sacándose de la chistera el conejo de la alusión a las víctimas del terrorismo en el preámbulo de la Constitución. Una insultante contrapartida y ocurrencia con la que no engaña a nadie y que tampoco le va a servir para conseguir que el PP abra en esta legislatura el melón constitucional, que este Gobierno está trinchando por debajo de la mesa con las reformas autonómicas inconstitucionales.

Lo hizo en Cataluña y lo pretende hacer en el País Vasco, para meter en su Estatuto la autodeterminación, Navarra y el Estado asociado como perspectiva para Euskadi. Por eso afirma que todo es posible desde la legalidad: se cambia la ley por la puerta trasera de la reforma estatutaria por ley orgánica, se burla la Constitución como en Cataluña, y ya está. Y mientras llega todo esto anuncia que el inicio de la negociación con ETA, que según él durará tres o cuatro años —esa cita tiene su interés porque es el tiempo que se maneja para sacar a todos los presos etarras de las cárceles—, y dice que está dispuesto al diálogo político con todos —incluida Batasuna, antes de que ETA entregue las armas—, y como guinda nos hace saber, también para apaciguar la impaciencia etarra, que en junio informará a los partidos políticos de que abrirá el diálogo con ETA.

Que informará en vez de pedir permiso? ¿No había prometido en el Congreso que solicitaría el apoyo de la Cámara para negociar? ¿Acaso no ha declarado hace muy pocos días el ministro de Interior que todavía no se daban las condiciones para iniciar el diálogo? ¿Qué ha cambiado en las últimas horas? Pues la pésima encuesta del CIS para el Gobierno y el presidente, y las últimas advertencias de ETA y de Otegi amenazando con interrumpir la tregua.

Una vez más, y como cuando anunció en Cataluña que apoyaría en Madrid todo lo que aprobara el Parlamento catalán, Zapatero —que aún no se ha curado todas las heridas de aquel fiasco— se ha vuelto a lanzar al vacío con un triple salto mortal —nueva reforma de la Constitución, inicio de la negociación con ETA y la reforma política en Euskadi— sin saber si hay agua o una red bajo sus pies. Y lo hace y lo dice porque electoralmente lo necesita y porque los que ya están negociando con ETA le han dicho que hay que hacer algo porque la cosa se puede estancar o estropear. Y nos anuncia que en el mes de junio empieza el gran espectáculo negociador, sin controles democráticos ni garantías jurídicas —están los fiscales del Estado mirando al tendido para no actuar—, porque él se ha autootorgado un cheque en blanco para actuar sin decirnos ni cómo, ni dónde, ni cuándo, ni a qué precio.

Lo que, sin lugar a dudas, es para preocupar, porque no quiere dejar de avanzar hacia no sabe dónde, y sigue empeñado en su praxis política de llegar a los acuerdos “como sea”, convencido de que el fin de la violencia justifica los medios, aquí incluidos la ausencia de legalidad y la reforma política del País Vasco fuera del marco constitucional. Por el momento ya utiliza el lenguaje de ETA cuando habla de normalizar, democratizar o de implantar la convivencia en el País Vasco. Ninguno de esos problemas existe, el único problema que permanece en el País Vasco es que ETA deje para siempre —y para eso no hace falta ninguna negociación— de matar, chantajear y amedrentar a la sociedad. ¿Todavía no se ha enterado de esto Zapatero? Pues no, oído lo que acaba de anunciar.

“Discursitos sobre el Estado de Derecho”
José Javaloyes Estrella Digital 22 Mayo 2006

Cualquiera de los descerebrados de Al Qaeda que están detrás de los atentados con suicida tras la constitución del nuevo Gobierno en Iraq podría haber suscrito el discurso de Arnaldo Otegi, al decir éste que Batasuna no permitirá “más discursitos sobre el Estado de Derecho, porque eso no es lo que está en juego”. Efectivamente, lo que está en juego no es otra cosa es el “estado de las pistolas”, con el que la democracia española se ha visto obligada a cohabitar, y al que ha tributado en cientos de vidas, igual que lo hiciera el franquismo desde 1968, año en que afloró esta secta sangrienta y criminal del nacionalismo vasco.

O uno, u otro “estado”. Tales son, hablando en plata, los términos reales del asunto. El problema etarra preexiste a la democracia y al consenso constitucional sobre el que ésta se estableció. Y lo hace hasta tal punto, que el principal de los lastres que la democracia española arrastra deriva del peso mediato del terrorismo sobre la estructura constitucional; peso mediato, indirecto, a través del tronco aranista del que nació, y peso y lastre, a través de éste, de los demás movimientos nacionalistas. Es ya tiempo de llamar a las cosas por su nombre.

Pero lo más preocupante ahora es que lo manifestado por el terrorista emérito y portavoz batasuno, ese desprecio por el Estado de Derecho, es algo tan inaceptable para la cualificada mayoría de los españoles (si no fuera así podríamos cerrar la tienda), como próximo a la práctica política seguida por el Gobierno de José Luis Rodríguez en su estrategia general de favor a los intereses nacionalistas —junto a los comunistas— que le sostienen en el Parlamento.

De alguna manera, vista la ejecutoria seguida por la Fiscalía General del Estado, también se podría haber dicho lo mismo que Otegi cuando se protestó por las suspensiones de legalidad que permitieron, en las últimas elecciones autonómicas vascas, el regreso de los batasunos al Parlamento de Vitoria, etiquetados como Partido Comunista de las Tierras Vascas, o cuando se ha presionado para imponer la lenidad.

Realmente, todas las protestas de la oposición y todas las críticas a este mismo respecto del periodismo independiente se podían reunir en un mismo paquete, etiquetado con el membrete “ Discursitos sobre el Estado de Derecho”. Al fin y al cabo, el caballo de batalla de todo este periodo (cuyos resultados se magnifican con contrabandos semánticos de tanta fortuna como eso del “proceso de paz” o lo del “alto el fuego”, como si el terrorismo de ETA fuera un ejército con honor y con banderas) ha sido la trasgresión del principio de legalidad. La propia noción de seguridad jurídica.

Este Gobierno y este PSOE entraron en la actual legislatura del mismo modo y de idéntica manera a como en Bolivia ha entrado el Gobierno socialista (de socialismo real) de Evo Morales: con el jersey a rayas, el pantalón a cuadros y poniéndose por montera el respeto al Derecho. Cuanto de éste se reclame no son más que “discursitos” sobre el Estado de Derecho. Toda forma de totalitarismo o de delincuencia comienza y acaba pasándose la ley por el mismísimo arco de triunfo.

Están tan claras las cosas que queda absolutamente oscuro cómo todavía hay casi la mitad de los españoles, según las encuestas, que fían y creen en la milonga del proceso de paz.      jose@javaloyes.net

La negociación con ETA es inminente
Editorial elsemanaldigital 22 Mayo 2006

Zapatero ha anunciado el inicio del "diálogo" con ETA, una negociación en la que el Gobierno no puede renunciar a ninguno de los principios del Estado de Derecho.

22 de mayo de 2006. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer en Baracaldo (Vizcaya), que a lo largo del mes de junio comunicará oficialmente a las fuerzas políticas el inicio del "diálogo" con la banda terrorista ETA. No por prevista la noticia es menos importante, ya que está destinada a marcar un antes y un después en la vida política española, y no sólo en esta legislatura.

Durante las últimas semanas se ha hablado en diferentes sentidos de "verificación" del alto el fuego. El Gobierno ha dicho que había que verificar si efectivamente ETA estaba decidida a dejar de usar las armas; y los terroristas por su parte han respondido diciendo que tenían que "verificar" las intenciones de Zapatero. Terminada ya la verificación, el presidente está dispuesto a sentarse y hablar con ETA.

Hay que suponer por lo tanto que el PSOE considera la situación favorable para una negociación. ETA no ha dejado de armarse, como demuestran los informes del Ministerio del Interior francés. ETA no ha dejado de chantajear a los empresarios vascos y navarros, como confirman las cartas enviadas recientemente y reivindicadas por los portavoces de la banda. El entorno de ETA no ha abandonado la violencia callejera, como muestran diversos atentados en el País Vasco y en Navarra y un clima de intimidación creciente. Sin embargo, Zapatero cree que es la manera y el momento de hablar con la banda terrorista.

El presidente del Gobierno declaró ayer que su objetivo es que el País Vasco viva "en paz y libertad". Todos los ciudadanos de bien comparten esa meta, pero lo que Zapatero debe lograr para avanzar en tal dirección es que el terrorismo en todas sus facetas desaparezca, ya que es el único factor que niega a vascos y navarros la paz y la libertad.

Zapatero va a hablar con ETA. ¿De qué? La agenda del Gobierno sólo puede incluir la desaparición del grupo criminal, mediante la entrega de armas y la disolución; dentro del Estado de Derecho el jefe del Ejecutivo no puede negociar nada más que eso y ciertas medidas de gracia hacia los terroristas arrepentidos. Sin embargo la agenda de negociaciones de ETA es muy diferente, e incluye la entrega de Navarra, la autodeterminación independentista y la amnistía total para los presos. Si la negociación avanza uno de los dos interlocutores estará abandonando sus posiciones.

Por esa razón, para las víctimas del terrorismo sentarse a dialogar con ETA implica una rendición anticipada del Estado. Zapatero ha dicho que va a dialogar "políticamente sobre el futuro del País Vasco con todos los que quieran dialogar en términos políticos". El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, ha anunciado movilizaciones populares contra la negociación, explicando que "no estamos dispuestos a que el rumbo de este país esté dirigido por una banda de terroristas". La temperatura política ha subido varios grados.

El Gobierno de Zapatero vuelve sobre su peor pasado
Santi Lucas elsemanaldigital 22 Mayo 2006

Cuando José María Aznar llegó al Gobierno de España en 1996 decidió acuñar la expresión de pasar página, que es una especie de amnesia voluntaria para remontar las sombras del pasado, superar tropelías y polémicas horripilantes, empezando la tarea desde cero. A pesar de ese gesto filantrópico, benévolo y candoroso, el partido socialista, noqueado por la barahúnda social y la somanta de escándalos que tenían encima, no se lo agradeció nunca. Todo lo contrario, lo tomaron como una ventaja política, un signo de debilidad y una cesión sin correspondencia. Mientras un altruista Aznar miraba para otro lado claveteando las alfombras, ellos se lamían las heridas de la corrupción, recuperando el resuello hasta encontrar una nueva oportunidad de demostrar lo que mejor hacen.

Con Rodríguez Zapatero la situación es totalmente la contraria. Desde el primer momento, el objetivo básico del Gobierno ha sido el exterminio de la oposición, su inhabilitación de raíz para ser una alternativa, la descalificación integral y personal del Partido Popular, como primera garantía de prolongación en el poder, y empleando para ello todos los resquicios que ofrezca la insidia, el hostigamiento, la marrullería o el vituperio. Con todos los medios a su alcance, con una procacidad sin límite y con una saña implacable.

La gente moderada se paraliza ante las malas artes, incapaz de equipararse en su comportamiento a un gangsterismo semejante, agarrotada y estupefacta por la inexistencia absoluta de escrúpulos. La villanía de una parte y el individualismo egoísta por otra operan el efecto inmediato de extender el desánimo y la postración. Sin embargo, habrá que confiar en alguna reacción ágil y expeditiva de los ciudadanos, habrá que pensar que hay personas dispuestas, venciendo la anestesia y la intimidación, a desenmascarar esta estrategia y a dejarla sin recompensa.

No hay azar en nada de lo que está pasando, ni exagero la nota lo más mínimo con lo que digo. Detenciones ilegales, policía política, arbitrariedad, pisotones, arrogancia, amiguismo, listas negras, abuso, manipulación, sectarismo y el mismo etcétera que ya hemos vivido en otro tiempo son los términos de un diccionario político que se repite ahora con una precisión de relojería suiza.

Zapatero dice sí a la negociación política con ETA, aunque lo niegue
Santiago Abascal elsemanaldigital 22 Mayo 2006

Los terroristas aclararon en "Gara" que sólo hablarán poniendo sobre la mesa Navarra, la autodeterminación y los presos. Acto seguido se abre el diálogo. ¿Cómo creer que no habrá cesiones?

22 de mayo de 2006. Por fin se ha atrevido a anunciarlo. Le han entrado las prisas. Ayer mismo Otegi le había amenazado y le había propinado una regañina: "Así no", le había dicho. "Esto peligra", le había adelantado. Y Zapatero, respondiendo como quieren los terroristas, ha anunciado la apertura de la negociación con ETA en junio. Ni el terrorismo callejero, ni la extorsión económica a ciudadanos españoles han sido obstáculo para que Zapatero se dé por satisfecho con la actitud de los mismos criminales de ETA que la semana pasada ya se lo han pintado muy claro: anexión de Navarra, presos a la calle y autodeterminación. La conclusión es clara: los terroristas habían dicho que la negociación sería política y Zapatero les ha dicho que sí al abrir la negociación.

Viendo la debilidad del enemigo todos se hacen fuertes e Ibarretxe se apunta a la orgía queriendo sacar algo de los trapicheos del Gobierno español con los terroristas. ¿Y que quiere sacar? Lo mismo que los terroristas pero precisando más: autodeterminación como en Montenegro. A Ibarretxe le gusta la solución balcánica, le ponen las recetas étnicas y, sin embargo, no sólo no se sonroja sino que la soberbia, por días, se le sube a la cabeza. Lean, lean la entrevista que le hacen en el diario de Pedro J. No tiene desperdicio.

Todos quieren ordeñar a Zapatero. Pero ése no es problema. El problema es que Zapatero se quiere dejar ordeñar o, siendo más precisos, está dispuesto a ordeñar a España para engordar los delirios nacionalistas. La escenografía utilizada en el acto de Baracaldo es muy significativa: cientos de ikurriñas y ni una sola bandera nacional. El PSOE ha renunciado a España, a sus símbolos, y ya sólo aspira a tener una sucursal en el País Vasco, otra en Cataluña y algunas más donde se tercie. El PSOE ha renunciado incluso a ser un partido y se quiere convertir en una multinacional.

Pero el anuncio de Zapatero tiene su lado positivo. Ahora las cosas están, si cabe, más claras. Zapatero anuncia a la gente que en junio anunciará a los partidos (¡qué complicado!) que iniciará el principio del comienzo de la negociación con ETA. Por su parte, las víctimas del terrorismo, con la asociación abrumadoramente mayoritaria al frente y por boca de Alcaraz, advierten que en junio saldrán a la calle para protestar contra tal negociación. La lectura es clara para todo aquel que haya de tomar posición. O se está con las víctimas del terrorismo o se está con Zapatero, con su multinacional socialista y con sus sucursales, además de con sus ordeñadores. Yo, en junio, estaré en las calles de Madrid siguiendo a las víctimas de ETA y –cada vez más- de Zapatero.

Sabia sociedad
Román Cendoya Periodista Digital 22 Mayo 2006

La última encuesta del CIS refleja la sabiduría de los ciudadanos españoles respecto de la organización terrorista ETA. La mayoría de la ciudadanía no confía ni espera nada. La encuesta del CIS es una muestra más del divorcio existente entre la ciudadanía y su clase política. La política está en la verificación del mal llamado “alto el fuego” y en el diseño de mesas y negociaciones. Y la sociedad no se cree nada y espera menos. Los partidos actúan ante el alto el fuego conforme a los supuestos réditos que éste arroja en las encuestas. No entiendo. Lo lógico sería, en vez de mantener una ficción en la que confía la minoría, hacer política en clave de principios y de mayoría social. La encuesta del CIS es la que dice que la mayoría de la sociedad no se fía nada del mal llamado “proceso de paz” y del “alto el fuego”. Es normal. Los hechos son como para fiarse.

ETA, principal protagonista, ha dicho que el proceso es reversible y no es universal. El gobierno asegura que verifica de ETA todo lo contrario. ETA exige la autodeterminación, Navarra, los presos y su relegalización política. El gobierno asegura que no habrá ninguna concesión política y que el Estado no hará dejación de sus funciones. La kale borroka continúa. A Barañain hay que sumar Galdakao, Getxo, Leioa y Azpeitia. La extorsión terrorista circula por el correo con más agilidad que el AVE a Zaragoza.

Y a pesar de lo anterior, el gobierno sigue verificando que no hay ninguna clase de violencia. Rodríguez, ante tanta sintonía entre unos y otros, ha anunciado que el próximo mes de junio comunicará a las fuerzas políticas el inicio del proceso de diálogo con ETA, tras el alto el fuego de la banda terrorista declarado hace dos meses. O sea, ETA está en “a dónde vas” y Rodríguez “en manzanas traigo”. Y para que las “boutades” sean absolutas, Rodríguez también ha anunciado que propondrá una reforma constitucional para incorporar una mención a las víctimas del terrorismo en el preámbulo de la Constitución. Con este panorama de irrealidades, el Partido Popular sigue brindando su apoyo al presidente para que actúe en la desaparición de ETA, pero sin ofrecerle ningún tipo de concesión política. ¿Alguien entiende con qué criterios y percepciones actúan los políticos?.

Si no fuera porque ETA es ETA y hay demasiados principios legales y democráticos en juego, sería como para partirse de risa. Normal que la mayoría de la sociedad sea escéptica. Sabia sociedad.

Momento crucial
Editorial El Correo 22 Mayo 2006

El presidente Rodríguez Zapatero anunció ayer ante los socialistas vascos que en junio comunicará a las fuerzas parlamentarias el inicio del diálogo con ETA, adentrándose así en la etapa crucial del tiempo que se abrió el pasado 22 de marzo con la declaración de «un alto el fuego permanente» por parte de la banda terrorista. El Ejecutivo cuenta, según sus responsables, con fundadas razones para concluir que el cese de la actividad violenta por parte de ETA responde a una decisión de calado. Pero si esta primera verificación respecto a la solidez del alto el fuego ha dado un resultado positivo, surge la siguiente incógnita: qué intenciones alberga ETA de cara al diálogo con el Gobierno. Porque, en definitiva, serán las pretensiones que ETA lleve o no lleve al diálogo con el Ejecutivo las que demuestren si nos encontramos en el camino sin retorno hacia el final de la violencia.

El diálogo formal con ETA entraña un riesgo del que el Gobierno deberá ser consciente. En el pasado, cada encuentro reconocido con una representación gubernamental ha conducido a la banda terrorista a crecerse y sentirse validada para pretender imponer sus criterios. Hace tan sólo una semana, dos portavoces advertían de que «la negociación entre ETA y los estados -español y francés- se centrará en garantizar que estos levantan las restricciones que hoy imponen a Euskal Herria». Si esa es la intención de ETA, y dado que su pretenciosidad puede cobrar fuerza con el inicio mismo del diálogo, el Gobierno, y con él las instituciones del Estado constitucional, podrían encontrarse con una situación muy comprometida. A pesar de ello, y llegados a este punto, es lógico que Rodríguez Zapatero se sienta obligado a culminar las comprobaciones sobre la voluntad real que anida en ETA mediante la apertura del anunciado diálogo. Como es lógico pensar que el Ejecutivo trata de que se prolongue el tiempo sin violencia para que se desactive el estrecho vínculo que ha venido manteniendo la izquierda abertzale con el terror.

El presidente, su Gobierno y su partido saben que la sociedad española respira más escepticismo que esperanza ante el alto el fuego etarra, aunque esos términos se invierten en el País Vasco. El hecho de que esta tregua de ETA parezca la más seria de cuantas haya llevado a efecto la banda terrorista no significa que la ciudadanía las tenga todas consigo. Desde este punto de vista no sólo es lícito, también resulta necesario que el Gobierno tenga que escuchar voces que propugnan una mayor cautela o recelan de la evolución de ETA y de la izquierda abertzale. Sin embargo, resulta del todo negativo que la precaución e incluso la crítica a la manera en que el Ejecutivo se conduzca en tan delicado terreno derive en un juicio de intenciones que aliente la desconfianza ciudadana hacia los planes de un Gobierno legítimo, empleando para ello un lenguaje mitinero que vaticina lo peor a una sociedad que anhela lo mejor.

El alto el fuego de ETA pareció atemperar las discrepancias que mantenían el Ejecutivo y el Partido Popular frente al terrorismo. Pero las palabras del presidente ayer en Barakaldo fueron respondidas con tal dureza por parte de los portavoces del PP que la división entre ambas formaciones podría reeditarse en un momento tan crucial como el del inicio del diálogo con ETA. El distanciamiento entre oposición y Gobierno debilita sobremanera a éste ante un eventual encuentro formal con la banda terrorista. Sería deplorable que en el seno del Partido Popular se acaricie la idea de llevar su oposición a Rodríguez Zapatero hasta el extremo de obligarle a desistir del inicio del anunciado diálogo. Es de desear que las discrepancias no vayan a más. Sobre todo porque el presidente ha reiterado que no habrá concesiones políticas a cambio de la paz. Y que bien a través de la relación directa entre Rodríguez Zapatero y Rajoy, bien en el seno del Pacto por las libertades y contra el terrorismo, o en el marco del debate parlamentario, siempre el Partido Popular acabe ejerciendo una oposición más constructiva y el Gobierno muestre una mayor consciencia de que precisa de los populares para conducir el alto el fuego de ETA hacia el final irreversible del terrorismo.

El anuncio del presidente Rodríguez Zapatero animó ayer a quienes, sintonizando con las prisas mostradas por la izquierda abertzale, insisten en constituir inmediatamente la mesa de partidos en Euskadi. Si alguna idea ha quedado meridianamente clara a partir del 22 de marzo es que a la democracia le interesa separar conceptual y temporalmente el proceso que conduzca a la desaparición definitiva del terrorismo del diálogo político entre los partidos vascos. Sólo la constatación de que ETA renuncia a tutelar o fiscalizar el diálogo entre las formaciones representativas y a negociar políticamente con el Ejecutivo ofrecerá el clima necesario para el debate normalizado sobre el futuro del autogobierno vasco. Por el contrario, mientras el discurso chantajista de ETA persista en el ambiente, resultará desaconsejable que las formaciones vascas constituyan mesa alguna al margen del funcionamiento ordinario de las instituciones.

Spanish is not my language
Por ALBERTO SOTILLO ABC 22 Mayo 2006

José María Gil Robles es uno de los poquísimos representantes del Partido Popular Europeo (PPE) que se tomó siempre muy en serio la «E» de las siglas: la «E» de europeísta. Durante su período como presidente del Parlamento Europeo provocó el estupor de sus compañeros del PP por la indomable coherencia con que siempre defendió el interés general de Europa por encima de particularismos. Aún hoy me temo que siga siendo un incomprendido en su partido.

Pues Gil Robles nos contaba una anécdota ocurrida hace ya años, pero que hoy está más de actualidad que nunca. El ex presidente de Esquerra Republicana, Heribert Barrera, en los tiempos en los que era eurodiputado tuvo la ocurrencia de dirigirse a un grupo de representantes en un inglés macarrónico que ni los británicos entendían. Tomó entonces la palabra un eurodiputado británico para decirle en perfecto español: «Creo que será mejor que utilicemos su lengua... yo le entiendo mejor en español». Lo que provocó las furias de nuestro sedicente compatriota, que replicó en inglés y castellano que en español no, que nunca, que «spanish is not my language».

La anécdota se desarrolló en otras, como la del eurodiputado del Bloque Gallego que dijo que iba a hablar ante la Cámara en portugués. Lo que hizo después fue hablar en gallego causando el pavor del intérprete luso, que no le entendía nada. Al final, tuvo que ser la intérprete de español la que hiciese el esfuerzo de traducirle, con la advertencia de que nunca más volvería a hacerlo.

Lo sorprendente, sin embargo, no es que ocurrieran, sino que estos casos de leve majadería progresaran hasta convertirse en categoría: en perfecta resumen de nuestra actual aportación a la refundación de la Unión Europea. En estos tiempos de crisis, a España tendría que corresponderle aportar ideas e iniciativas para salir del marasmo. Pero entre los envenenamientos en familia de la vecina Francia y nuestros coros y danzas nacionalistas, Angela Merkel es la única que se siente con ánimos para sacar a Europa del pantano. Aunque -por el interés español también- nuestro país no debería permitir que la tarea recaiga sólo en los hombros de la canciller germana. Los proyectos de España y Alemania para Europa siempre han sido compatibles y mutuamente enriquecedores. Pero para que así sea -y para la defensa del interés nacional- conviene que haya proyecto.

Lo que no conviene es que el único plan sea el traslado del barullo de realidades nacionales al proyecto europeo. También en el Partido Socialista hay europeístas, que saben perfectamente que la regionalización (o realismo nacional) de los Estados es la vía rápida para dinamitar la Unión Europea. Y que si queremos ser constructivos, lo prioritario es empezar por poner fin al antieuropeísta galimatías nacional.

Gestos muy poco democráticos
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 22 Mayo 2006

Mientras llega el 18 de junio, día en que los catalanes acudirán —o no acudirán— a refrendar —o no refrendar— en las urnas el referéndum del nou Estatut, sube la temperatura política de la Nación española y, dado que el calor dilata los cuerpos, aumenta su tamaño, se advierte con mayor claridad el verdadero rostro de algunos de quienes, poniéndose de puntillas y ensanchando el pecho para pronunciar la palabra “democracia”, no la evidencian en su conducta. Ésa es la parte buena de estas situaciones que cursan con tensión social: sirven para quitarle la careta a quienes viven con ella y, lo que es peor, de ella.

El nacionalismo catalán, desde ERC al PSC pasando por CiU, tiende a perder el sentido de la realidad y, en consecuencia, aceptar como razonable lo que le conviene, o cree que le conviene. De ahí que, en la patología nacionalista, Cataluña se haya separado de sus más hondas raíces históricas y renunciado a los valores que hicieron de ella una avanzadilla española del progreso, el cosmopolitismo y la convivencia jugosa y confortable.

Todo, en la Cataluña de hoy, tiende a ser recién inventado, fabricado a la medida de los sermones políticos dominantes, y de ahí buena parte de la confusión que nos altera. Así, por ejemplo, puede darse el caso de que el líder de CiU, Artur Mas, a quien tenemos por hombre moderado e inequívocamente democrático, viaje hasta Bilbao para participar en uno de los fervorosos aquelarres de Galeuscat, ese monstruito integrador de los disidentes. Allí, con gran desparpajo, como quien sabe lo que dice, el hereu de Jordi Pujol condenó al fuego del infierno a quienes puedan votar ‘no’ en el próximo referéndum, cosa que está muy bien, y, ya puestos, añadió: “Si no triunfa el ‘sí’, quien está triunfando es la España más intransigente y más intolerante, la que nos cierra la puerta”.

No se me ocurre un ejemplo más diáfano para ilustrar en la práctica lo que es, en la teoría, el fascismo más rotundo. La razón de ser de un referéndum reside, ante la delicadeza de una decisión política llena de matices, en un ejercicio de la democracia directa. Se convoca a todos los ciudadanos de un ámbito determinado para que, mejor que sus legítimos representantes, expresen su postura ante una determinada cuestión. En este caso, el modo y los límites de la gobernación autonómica de Cataluña.

El mero hecho de que se convoque un referéndum ya establece que el asunto es opinable; pero Artur Mas, al tiempo que propugna el ‘sí’ —algo muy legítimo—, descalifica y ofende a quienes puedan expresar un ‘no’. Eso es grave y tiene, además de tratamiento psiquiátrico, una clasificación política muy desagradable. Dicho en el caldo de cultivo de Galeuscat —CiU, PNV y BNG— resulta también una provocación. Una ruptura de la realidad —moral, en este caso— a favor del concreto interés que anima a un grupo que se sabe único poseedor de la verdad.

Ya teníamos como precedente el eslogan que el PSC utilizará en la campaña a favor del ‘sí’ en el referéndum catalán —“El PP utilitzarà el teu no contra Catalunya”—; pero, hay que reconocerlo, lo de Artur Mas supera el récord del desparpajo de Pasqual Maragall, José Montilla y José Zaragoza en esta consulta popular en la que se puede ser “bueno” o “malo” según se vote de una u otra manera. Tiene más gracia, aunque no más enjundia, Josep Lluis Carod-Rovira cuando, en una de sus típicas piruetas, asegura que “el referéndum de Montenegro es el que mejor dibuja en el horizonte aquello que conviene a Cataluña”.

Nacioncillas: el poder encima de ti
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 22 Mayo 2006

Uno de los eslóganes que más se repitieron en la transición fue el de que había que acercar la Administración a los ciudadanos. Después de 25 años ya vemos que ese proyecto ha concluido en que Maragall cobra más el presidente del Gobierno de España y en que crecen los policías lingüísticos –como en el franquismo de los años 40-.

Hace unos días, ABC publicó a Jon Juaristi una excelente columna en la que exponía las pegas prácticas de las pequeñas unidades políticas, salvo para los políticos que las gobiernea y los funcionarios de su corte.

Como escribe con ironía, si lo que se busca en una nación la homogeneidad cultural, religiosa y lingüística, junto con la cercanía entre gobernantes y gobernados, vayamos al Vaticano, monarquía absoluta no hereditaria.

Se me dirá que no es un buen ejemplo, y lo admito, aunque no sé por qué. Lo cierto es que, no ya la experiencia histórica, sino la mía personal y la de millones de personas en todo el mundo justifican la preferencia por unidades políticas de la talla L o XL (o acaso XXL). Las pequeñas naciones producen claustrofobia a un número indeterminado -pero siempre significativo- de sus ciudadanos. Con honrosas excepciones, son un muermo del que conviene escapar cuanto antes y al imperio más lejano posible. La proximidad entre gobernantes y gobernados está muy bien mientras manden los tuyos. Ya me dirás lo que piensas cuando cambie el tercio. En cuanto al monocultivo profesional, parece que el príncipe Kropotkin se emocionó tantísimo con los relojeros suizos del Jura, que decidió quedarse a vivir con ellos y a hacerse suizo y relojero él mismo. Aguantó un verano. Imagínate lo amenas que deben de resultar las conversaciones de los catedráticos de instituto de ERC. No te digo nada de las tertulias de los relojeros del Jura, ya me entiendes.

¿Tengo que recordar que uno de los diputados que me representa a mí como vizcaíno en las Cortes, el peneuvista Aitor Esteban Bravo, preguntó al Gobierno del Bobo Solemne indignado por qué yo había presentado en la Biblioteca Nacional mi Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos? ¿Qué podría esperar yo de este censor si él fuese consejero de Hacienda o de Interior o juez en la misma ciudad en la que viviese? ¿Paz, talante y ciudadanía?, ¿o limpieza étnica?

¿QUÉ TEME... en realidad el Gobierno Zapatero, de la ETA?
Antonio García Fuentes Periodista Digital 22 Mayo 2006

¿QUÉ TIENE LA ETA PARA “ASUSTAR” AL GOBIERNO?

Tras la “declaración de tregua” de la banda terrorista y asesina de la ETA y tras todo lo que posteriormente ha venido ocurriendo, desde los atentados con explosivos (“que ahora hipócritamente niegan, pero que no se encuentran responsables a los mismos; lo que nos afirma “su paternidad”… ¿pues quién sino en España actúa hoy así?)… pasando por las cartas para recabar ingresos y terminando con la postura, de… dijéramos… conquistadores, que ponen “a parir” al ejército vencido y le imponen todo tipo de cargas e “indemnizaciones de guerra”… y al escribir, me estoy acordando del hecho que protagoniza Breno, a las puertas de Roma y su… ¡Hay de los vencidos!

No, no es ni mínimamente explicable, la postura de una banda de asesinos terroristas, que han asesinado un millar de habitantes de una nación, que se dice civilizada y consolidada en la historia de las verdaderas naciones, que hoy lo son en todo el mundo… y la postura de un gobierno legal de la misma; el que se muestra a los ojos de cualquier observador, como “rendido” y al parecer, hasta temeroso y por tanto dispuesto a dar a la parte contraria lo que le pidan. No, no lo entendemos por muchas explicaciones que se nos den.

Entonces hay que empezar a preguntar muchas cosas, en este “enorme lío o gato encerrado, el que está lleno, de muchos misterios”; puesto que si no es así, no se explica nada.

Los de la ETA no renuncian a nada de lo que han venido preconizando hace décadas. Quieren la independencia, pero no sólo de las provincias vascongadas, sino con Navarra incluida en “el lote”; quieren que todos los presos, juzgados y condenados sobre las bases de las leyes de la nación (“muy blandas, por cierto y si se comparan con otras naciones, incluso europeas”)… sean liberados y suponemos que, “dotados económicamente o con empleos de por vida, para que puedan vivir cómodamente el resto de sus vidas y sobre la base del dinero de todos los contribuyentes”… puesto que el dinero “es primordial”, para ésta organización, la que no se muestra remisa, al reconocer que siguen extorsionado, por que por encima de todo necesitan dinero… se supone que para mantener “sus tropas” y “pertrechos”… y ya lo sabemos… “todas las guerras cuestan mucho dinero”.

¿Pero alguna vez hubo guerra entre esta banda y el Estado español?... ¿Se puede, luego entonces… tratar de “igual a igual” entre ambas partes? ¿Hay que comprar incluso la vaselina y… “colocarse en la postura idónea”… para recibir al contrario? ¿Qué tiene, en realidad, la ETA… aparte de las armas en la mano y que no sueltan de ninguna de las maneras… para que un gobierno nacional… “la considere, haya tenido conversaciones e incluso hayan pactado algo, o mucho, “en la sombra”? Pues los terroristas hablan de que “el Gobierno cumpla no sabemos el qué”.

Esperamos que se nos aclaren muchas cosas, puesto que este asunto… “huele mal, muy mal” y… no son ya sólo los mil asesinados y las miles de víctimas que hay (y que organizadamente se están convirtiendo en una fuerza a tener siempre en cuenta: cosa que hay que reconocer y felicitar)… si no el resto de los cuarenta y tantos millones de españoles, a los que hay que dar cuentas de “éstas” guerras, que emprendieron unos y que estamos pagando todos; directa o indirectamente.
¡¡Ya está bien de tantas mentiras!! ¡¡Nos creen idiotas… y no, ni mucho menos!!

Y para quienes “no saben… que lo sepan”. Si gritamos desde esta provincia al parecer “lejana” de los asesinatos y masacres realizados por los asesinos de la ETA. ¡Nativos de aquí han sido asesinados medio centenar; y entre ellos, hasta niños; y aquí hay más de un centenar de familias afectadas y un número considerable de heridos físicos, algún inválido y “muchos heridos de por vida… en el alma!... ¡Por ello se pide justicia y que todos estos asesinos y sus cómplices, sean condenados con arreglo “a las pobres leyes que hay”… y el resto que entregue las armas y desaparezca como lo que son… ASESINOS DE INOCENTES! ¿Qué hace un Gobierno legal, negociando o pactando con ellos? No lo entenderemos nunca, por mucho que nos lo quieran explicar.

Antonio García Fuentes Periodista Digital
(Escritor y Filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más)

ETA: ¿Hay "sitio para TODOS"?
José Donis Catalá Periodista Digital 22 Mayo 2006

¡¡¡NO EN MI NOMBRE!!!

"¡Hay sitio para todos en esta Euscadi!" -Soltó ayer el indigente intelectual que nos gobierna- "¡Para TODOS!" -Repetía. Minutos después anunciaba que en verano comenzará el diálogo con ETA, JUSTO DESPUÉS DE QUE ARNALDO OTEGUI AMENAZARA CON EL FINAL DE LA SUPUESTA TREGUA. Lo de supuesta es porque siguen quemando comercios, los profesores universitarios, muchos socialistas como Gotxone Mora, siguen con sus escoltas sin apenas poder dar clases ni mucho menos una conferencia, mandando cartas de extorsión bajo amenazas de muerte y -sobre todo- según el informe de la Guardia Civil- REARMÁNDOSE con lo último y más sofisticado en ARMAS... ¿DÓNDE ESTÁ LA "TREGUA"?

La vergonzosa declaración aprobada por el Parlamento de negociar con los ASESINOS "cuando dejaran las armas" no puede aplicarse (ni las dejan ni las dejarán si el estado se rinde incondicionalmente).

La A.V.T. (que según el hermanísimo del ministro de justicia es la "asociación para la venganza talibán" -¡Puajjj!¡Qué repugnancia me produce semejante inmoral!), ya ha dicho que sacarán a la calle la SÉPTIMA MACROMANIFESTACIÓN CONTRA ESTE GOBIERNO DE PUSILÁNIMES; el PP dice que sólo apoyará una negociación para que se ENTREGUEN Y DEJEN LAS ARMAS EN MANOS DEL ESTADO (¿Qué estado? -me pregunto yo... ¡Pero si lo han desmontado completamente!).

La vergüenza me corroe por dentro, desde las operaciones "Pilar Manjón" y "Peces Barba", hasta todas las maniobras de distracción. Quemados ya el Prestige e Irak, surgen la gran "sorpresa" (¡Ay, qué sorpresa!) de Marbella, el intento de control de la AVT a través del hijo de Brosseta (...Pero hombre; ¿no recuerdas cuando antes de ASESINAR a tu padre ponían aquellas pintadas de "BROSSETA ESTATE QUETA"... Y quieto se quedó, pero del todo. Desde su tumba debe estar maldiciéndote).

Lo último: el MONTAJE ZAPLANA. A mi, el ex-President de la Generalitat nunca me gustó; demasiadas cosas turbias, además de la infamia de nombrar un President murciano cuyos méritos fueron casarse con un suegro forrado de pasta para construir en Benidorm. Luego vinieron las grabaciones ilegales por el caso Naseiro del tráfico de droga, los supuestos 1.000 millones en paraísos fiscales para Julio Iglesias (nunca probados), y ahora los paganinis que supuestamente le untaban para construir... Hoy publica el Mundo el testimonio del primer "arrepentido" que confiesa haber recibido del diputado José Camarasa una oferta de UN MILLÓN y 800.000 euros, contratos en ayuntamientos y beneficios fiscales a cambio de declarar que Zaplana cobraba comisiones (esas que SÍ ESTÁN DEMOSTRADAS -un 20%- en el ROBO A MANO ARMADA de ERC y el Gobern catalán. Con la gente del Carmel todavía en hostales...). Así es: el contratista Antonio Moreno Carpio CONFIESA que en los contratos de Terra Mítica NUNCA PAGÓ COMISIÓN ALGUNA, pero sí le fue ofrecida la cifra anterior por el diputado socialista José Camarasa, que, al mismo tiempo fue quien indujo a que se nombrara en las conversaciones grabadas ilegalmente al señor Zaplana.

Ya te digo: Zaplana NO ME GUSTA, pero el tío se ha empeñado en SABER QUÉ PASÓ EL 11-M, y es portavoz de la mitad de los 44 millones de españoles (por lo menos) que NOS NEGAMOS A CUALQUIER NEGOCIACIÓN CON LOS ASESINOS MERCENARIOS DE ETA.

¿Negociar?: Sí, el momento y cómo se hará la entrega de las armas; la entrega de los terroristas escapados para cumplir condena con el atenuante de "entrega voluntaria" y "arrepentimiento"; el cumplimiento ÍNTEGRO de las condenas, aunque siempre pueden acercarse los presos a su patria chica (que hay muchas, porque vascos-vascos, hay poquitos. Hace mucho que ETA se convirtió en una estructura MAFIOSA de extorsión y negocio, una pescadilla que NO SE PUEDE DISOLVER, como tampoco la "cosa nostra", pues como dice John Dickie, historiador de LA MAFIA, y muy crítico con las películas y los libros tipo "El Padrino":

"Es dificil imaginar a Al Pacino (el "El Padrino" de M. Puzzo) disolviendo a un niño de 12 años en ácido porque su padre lo ha traicionado"

PD: Precisamente, Don Corleone, Salvatore Totó Riína , apodado "La Bestia" desde que estranguló a un invitado en una de sus cenas de lujo (el anterior capo de los Corleoneses, antes de la detención en abril de 2.006 del capo Provenzano (también de Corleone), ha mandado abiertamente bañar en ácido a Giovanni Brusca, el sotocapo que lo delató. Los jueces FALCONE y BORSELLINO, se cuentan entre sus víctimas directas... ¿No te recuerda esto nada? ...Yo recuerdo a aquellos tres estudiantes gallegos que se fueron de fiesta a San Sebastián; como había mucho policía gallego los confundieron y, tras torturarlos varios días, los asesinaron... "El Lobo" contó en una entrevista cómo estando en un coche, en el asiento de atrás, los dos MAFIOSOS DE ETA se partían de risa (sabiendo ya que se habían equivocado), cuando uno le decía al otro:
"¡Joder! ¡Qué risa! ¡Menudos gritos daba el tipo cuando le saqué un ojo con el destornillador..!"
ZP: ¡NO EN MI NOMBRE! LA LEY: APLICA LA LEY. Nada más.
¡Salud y Libertad!

Montenegro vs. Cataluña y Vascongadas
Carlos Juan Gómez Martín Periodista Digital 22 Mayo 2006

[Montenegro]
El resultado de ayer en la minúscula República de Montenegro que dio la victoria por el 55,4% de los votos a los defensores de la independencia no tardará en ser explotado por los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos. Ya lo han hecho en días anteriores alegando que en la Europa actual es posible la segregación de una parte de un país y su acceso a la independencia, incluso han enviado observadores al evento.

Como siempre, los nacionalistas mienten o desconocen la historia. En primer lugar,la Federación Serbia-Montenegro no forma parte de la Unión Europea, en segundo lugar Montenegro ha tenido derecho a la independencia, como el resto de las repúblicas, desde 1945, cuando se creo la República Federal de Yugoslavia bajo el dictador Tito. Es verdad que dicho derecho era teórico, como en la antigua URSS, pues bajo un régimen marxista difícilmente se tiene derecho a nada, pero en teoría era factible y esa norma constitucional fue la utilizada par desintegrar Yugoslavia en los actuales estados independientes. La verdad es que, históricamente, Montenegro ha sido independiente, unas veces “de facto” entre 1350 aproximadamente y 1878, u otras “de iure” desde 1878 a 1918.

Por hacer un poco de historia, Montenegro, cuyo nombre viene de su tortuosa orografía, fue refugio de serbios tras la derrota de Kosovo en 1348, allí crearon un principado independiente en la práctica que se mantuvo en guerra con los turcos hasta que en el Congreso de Berlín de 1878 se le concedió la independencia reconocida internacionalmente. Tras la P.G.M. se incorporó al Reino de Yugoeslavia, llamada entonces así y a la República yugoslava tras la S.G.M.. Desde la desaparición de la misma formó una “cuasi” confederación con Serbia, con monedas distintas, dinar en serbia y euro en Montenegro, fronteras con aduanas, política exterior distinta y solo 5 ministerios comunes: es decir, prácticamente independiente y el referenda de ayer solo ha confirmado lo existente, aunque por un resultado más bien corto.

Estos años de semi-independencia han estado teñidos por el predominio de la ilegalidad como norma de actuación. Recordemos que el mayor promotor de la independencia, el actual Primer Ministro, fue un protegido de Milosevic y fanático proserbio, que cambió la chaqueta cuando vio que su mentor entraba en crisis y que ha hecho de Montenegro su feudo, ¿suena esa actuación?, no siempre por medios legales, pues ha sido señalado como protector de las mafias del tabaco que imponen su ley en el país, por lo que el futuro es bastante dudoso.

Las líneas anteriores explican por si solas las diferencias entre Montenegro y Cataluña o Vascongadas, que siempre pertenecieron a reinos españoles, nunca fueron independientes ni estuvieron en confederación con España, aunque los nacionalistas tienen en común con la clase dirigente de Montenegro ese estilo mafiosillo. Creo que es bueno recordar la historia para que quienes la quieren utilizar torticeramente se enfrenten con la realidad de la misma.

El mapa de los anexionismos nacionalistas
ABC 22 Mayo 2006

«Sin Navarra, Euskal Herria no se sostiene en el mapa», afirman los dirigentes batasunos, mientras el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reiteraba que la Comunidad Foral está fuera de cualquier negociación. La polémica vuelve a poner sobre el tapete los afanes «imperialistas» de los nacionalistas empeñados en delimitar los territorios que consideran propios —curiosamente, siempre al alza y en función del periodo histórico que más les conviene— independientemente del rigor histórico de su demanda. En pleno siglo XXI los nacionalistas mantienen activo el mercadillo de los mapas y las disputas territoriales de corte medieval, que, incluso enfrentan a unas comunidades con otras en esta vorágine de hechos diferenciales y localismos próximos a la tribu.

Lo advertía recientemente el ex vicepresidente del Gobierno en la anterior etapa socialista, Alfonso Guerra: «Lo que está pasando en España se parece a la disolución de la URSS». Otro socialista ilustre, el ex presidente Felipe González, recordaba «lo fácil que es crear una nación: se falsea la historia, se inventa una mitología y se crea un enemigo lo más próximo posible y ya tenemos una nación». Le faltó a González añadir que se les ceden las competencias en educación para que las pongan al servicio de su propaganda para las recuperaciones históricas y territoriales que les convengan y ya tenemos el «pack» completo del manual de parvulitos del buen nacionalista.

«Franquicias»
Los casos vasco y catalán son los ejemplos más significativos, pero el mapa español actual está plagado de «franquicias» nacionalistas y grupos separatistas o soberanistas de menor intensidad, prácticamente todos coincidentes con el prospecto expuesto por González para fabricarse una nación.

El origen del nacionalismo vasco está en el invento de Sabino Arana de una nación, una patria y una raza por la gracia de Dios que, en principio, se reducían al mapa de Vizcaya. Esta exaltación vizcaína de finales del siglo XIX y principios del XX pronto la hizo extensiva el PNV al resto del País Vasco y, un poco más adelante, a Navarra. Luego el mapa lo irían ampliando o disminuyendo en función de sus conveniencia y circunstancias. Por ejemplo, la Constitución vasca del exilio, tras la Guerra Civil, establecía, sin encomendarse a Dios ni al diablo, que «el territorio vasco es el integrante del histórico Reino de Navarra, dividido en las regiones de Navarra, Vizcaya, Álava, Rioja, Moncayo, Alto Ebro, Montaña y Alto Aragón». Observa Jesús Laínz en su libro «Good bye Spain» que en esta delimitación «imperialista», el PNV no se atrevió a incluir en el mapa los distintos territorios franceses que periódicamente reclama a conveniencia, porque en esa época, en torno a 1941, tanto los nacionalistas vascos como los catalanes, pretendían asegurar sus territorios y su supervivencia, convirtiéndose en protectorados de Inglaterra y de Francia, respectivamente, para cuando los aliados derrocaran a Franco. Y claro, en esas circunstancias no convenía contrariar a esas dos potencias europeas.

Expansión internacional
Pocos años después, truncadas sus aspiraciones, el considerado por los especialistas como el principal ideólogo del nacionalismo vasco de la segunda mitad del siglo XX, Federico Krutwig Sagredo, impone un nuevo mapa de la patria vasca. «El futuro Estado vasco libre —establecía Krutwig— deberá comprender al sur de los Pirineos y a su norte todos los territorios que correspondieron a la Corona de Navarra y Ducado de Vasconia». O sea: los territorios de la Montaña (Cantabria), especialmente los municipios de Castro Urdiales y Reinosa; la mitad de la provincia de Burgos; La Rioja, Navarra y Huesca enteras; grandes áreas de Soria, Zaragoza y Lérida, y el territorio francés formado por Burdeos, Toulouse y la costa francesa del Golfo de Vizcaya. Por supuesto, el fundamento histórico se basaba en el par de décadas en las que las provincias vascas dependieron del Reino de Navarra; no de los más de mil años que estuvieron unidas a la Corona de Castilla.

Naturalmente, al «imperialismo» nacionalista vasco poco le importa lo que digan los naturales legítimos de los territorios que se atribuyen, como es el caso, por ejemplo, de la Comunidad Foral de Navarra que elección tras elección y desde hace un cuarto de siglo rechaza por abrumadora mayoría su inclusión en el País Vasco y refuerza su derecho a una personalidad y fueros propios dentro de la España constitucional.

Tanto el nacionalismo catalán, como el gallego basan fundamentalmente su razón de ser, en la lengua y en una historia manipulada a conveniencia. La lengua, pues, es utilizada por ambos nacionalismos para sus afanes colonialistas, que naturalmente quedan reflejados en sus cartas geográficas. Todo ello mediante una sistemática presión cultural y política, que incluye el registro de franquicias de sus partidos nacionalistas en los territorios a «colonizar», como por ejemplo la presencia de Esquerra Republicana de Cataluña en el campo político valenciano y balear o el BNG en el Bierzo y en la franja occidental de Asturias.

La lengua por bandera
Los nacionalistas catalanes en todos sus mapas oficiales de lo que ellos denominan los «Països Catalans», incluyen el Rosellón francés, la Comunidad Valenciana, la Comunidad Balear y a toda la franja del levante aragonés, sin importarles el rechazo mayoritario sistemático de estas comunidades a ser «engullidas» por Cataluña. La utilización política de la lengua es motivo de enfrentamiento, incluso entre las instituciones autonómicas, como el consabido y ya tradicional «rifirrafe» entre los gobiernos catalán y valenciano, por el nombre de la lengua. Los nacionalistas catalanes presionan para que sea reconocida como catalán, mientras que desde Valencia defienden que en su Comunidad se hablaba valenciano mucho antes de que Cataluña existiera como tal.

El caso gallego es muy similar. La presión lingüística, cultural y política del BNG en la tierra leonesa de El Bierzo y en el occidente asturiano, también provocan movimientos de rechazo en estas zonas, incluso a nivel institucional. El Gobierno autonómico de Asturias ya mostró su malestar ante las sospechosas aspiraciones expansionistas del BNG, expresadas por esta formación nacionalista gallega nada más formar con el PSOE el gobierno de la Xunta. El último episodio de estos enfrentamientos ha sido con la Comunidad Autónoma de Extremadura, tras la pretensión del nacionalismo gallego de meter baza en la protección de la lengua que se habla en los municipios cacereños de Eljas, Valverde del Fresno y San Martín de Trevejo, que el BNG considera gallego y que los extremeños llaman «a fala», un «dialecto derivado del tronco común del galaico-portugués, con adherencias asturleonesas». El propio presidente extremeño, Rodríguez Ibarra, ha advertido al BNG que se olvide de sus «delirios imperialistas» en lo que se refiere a territorio y «fala» extremeños.

Aunque estos son los más pujantes, existe en la actualidad una desmesurada proliferación de grupos nacionalistas minoritarios, que incluso difieren entre sí en las alianzas y «reivindicaciones» territoriales. Por ejemplo, Tierra Comunera reclama la unificación en una sola «nación» —la castellana— de las cinco Comunidades autónomas que históricamente formaron parte del Reino de Castilla: Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Madrid y Castilla-La Mancha. No cuenta, sin embargo, con que dentro del propio mapa que reivindica tiene sus propios movimientos disgregadores: un Bierzo amenazado por la expansión gallega, donde hay grupos que reclaman: «Fuera ataduras con los godos imperialistas de León», aunque la apreciación más objetiva es que sus habitantes lo que realmente se sienten es bercianos y reclaman ser provincia. También existen grupos leonesistas que reclaman una comunidad autónoma propia, o ligada al viejo reino astur-leonés, o integrada por las provincias de León, Zamora y Salamanca. La misma contradicción se da en Cantabria, donde nos encontramos un nacionalismo residual, «Conceju Nacionaliegu», autodeterminista, que no reclama territorios ajenos, pero deja abierta la posibilidad de «libre adhesión de territorios históricos cántabros a la actual Comunidad Autónoma», mientras que la «Asociación para la integración de Cantabria en Castilla y León» (AICC) esgrime encuestas en las que un 46 por ciento de los cántabros son partidarios de volver a integrarse en Castilla.

En la «realidad nacional» andaluza, su nacionalismo oficial no se mete en berenjenales territoriales, pero algún grupo radical, como «Nación Andaluza», da algún bocado a las Comunidades vecinas al reclamar «la franja de Sierra Morena del Valle de Tentudía hasta el río Ardila (en Badajoz), el Valle del Alcudía (en Ciudad Real), y la sierra de Alcaraz (en Albacete)».

Guerras manipuladas y «explotadores» a medida
ABC 22 Mayo 2006

«Es estúpido que llevemos dos siglos preguntándonos qué es España», se lamentaba Felipe González en una reciente entrevista. Recordaba la necesidad que tiene el imaginario nacionalista de esgrimir un enemigo común a quien culpar de todas sus desventuras: España. Hay, al menos, dos modelos de victimismo: el Estado «invasor» y «explotador», y el Estado «entelequia», o sea irreal. Pero aquí hay dos contradicciones: si España es una entelequia, no hay enemigo que valga, porque es un enemigo «irreal», y si es un Estado «invasor» y «explotador» es de suponer que cada nacionalismo incluye en esa España a todas las comunidades con sus correspondientes «nacionalismos» domésticos, salvo la víctima de turno.

Entre las tesis «invasionistas», las más contundentes son las de los nacionalismos vasco y catalán. Toman la guerra o guerras civiles españolas que más les conviene y a partir de ahí se inventan una «heroica» defensa frente al Estado. Los nacionalistas vascos prefieren la primera guerra carlista y la manipulan de forma que prácticamente los únicos carlistas eran los vascos; el resto, o sea los isabelinos, eran todos españoles. Los catalanes eligen la guerra de sucesión, pero de forma que todos los catalanes apoyaban a Carlos de Austria y el resto de españoles a Felipe de Anjou. Pero la realidad histórica es tozuda: ni todos los vascos eran carlistas, ni todo el resto de España era isabelino.

Otra constante de los nacionalismos es que históricamente todas sus naciones han sido «explotadas» por el Estado español. O sea, por el resto de las actuales comunidades autónomas, salvo la víctima de turno. Por ejemplo, castellanos y andaluces se lamentan en sus foros en la red del deterioro de sus «naciones» en beneficio -con cifras y datos incluidos- de vascos y catalanes. Los canarios, lo mismo. La flota pesquera canaria fue sistemáticamente reprimida para favorecer a las de la «metrópoli». O sea se supone que a la andaluza, la gallega, la vasca o la catalana.

«Galescolas»: perfectos gallegos desde la cuna
El BNG lanza una red de guarderías para la inmersión lingüística de menores de tres años
Mar Villasante La Razón 22 Mayo 2006

Madrid- Hace unos días, el BNG ponía a prueba la fortaleza del tripartito gallego. En una ausencia del presidente de la Xunta, el socialista Emilio Pérez Touriño, su vicepresidente, el nacionalista Anxo Quintana, lanzaba un inquietante anuncio: la intención de su departamento, encargado del área de Asuntos Sociales, de poner en marcha la «Galescola», una red compuesta por 99 guarderías infantiles, dirigidas a niños de 0 a 3 años e inspiradas, en palabras de Quintana, en los tres principios básicos de la política social del Gobierno gallego: «calidad, identidad y compromiso de país».

El secretario de Relaciones Institucionales de Vicepresidencia de la Xunta, Antón Losada, niega cualquier asociación entre las galescolas y las ikastolas vascas y explica que el nombre sencillamente se debe a la conjunción de Galicia y «escola», escuelas en gallego. «Buenas escuelas -añadió- que educan en Galicia a gallegos del siglo XXI y siguiendo el Plan de Normalización Lingüística» que, recordó, fue aprobado en el Parlamento gallego con el apoyo de todo el arco político.
Estos centros se inspiran en un «modelo más solidario para el país», según Losada, con una oferta educativa para «galegofalantes» menores de tres años y con el objetivo, todo sea dicho, de que «sean todos».

El temor que ha despertado una apuesta tan decidida por la «galleguización» de los escolares y a edades tan tempranas ha propiciado una inmediata respuesta de los nacionalistas, que aclararán que los padres tendrán garantizado el derecho a escoger la lengua en la que quieren que se eduque a sus hijos.

Objetivos. «Los castellanohablantes no van a ser discriminados», precisó Losada, y simplemente recibirán «como mínimo un tercio del horario semanal en gallego», aunque hay una intención declarada de que esta proporción vaya en aumento hasta, al menos, el 50 por ciento, siempre bajo las directrices del Plan de Normalización.

En cualquier caso, los nacionalistas descartan que con el proyecto de galescolas puedan producirse los conflictos lingüísticos de Cataluña, porque «aquí en Galicia nadie tiene problemas con el gallego. Probablemente el único que los tenía era Vázquez» (ex alcalde de La Coruña y actual embajador de España en el Vaticano), ironizó.

Tampoco cree el BNG que pueda haber algún problema con la selección del profesorado, y dice que, como trabajadores de la administración que son, deberán acreditar el conocimiento del gallego, bien con los estudios, bien con una prueba específica de dominio del idioma.

Los nacionalistas niegan cualquier discrepancia con el PSdG y la Consellería de Educación, en manos de este partido, al respecto de su controvertido proyecto. «Trabajamos en perfecta sintonía con Educación», afirmó Antón Losada, quien explicó que «no hay por qué extender las galescolas a otras etapas, porque ya hay una red, complementada con plazas concertadas y privadas», en la enseñanza obligatoria y sólo «se hará un esfuerzo» por ampliar el Plan de Normalización.
En este sentido, fuentes sindicales confirmaron que, en lo que depende de la Consejería de Educación, los socialistas gallegos les han garantizado que no tienen ninguna intención de llevar adelante un programa de normalización lingüística de similares características desde la etapa de Primaria.

El proyecto de los nacionalistas recoge el testigo de una red de guarderías previstas por el anterior Gobierno del PP y pone un especial acento en el medio rural, sustentado en la necesidad de corregir el desequilibrio territorial entre el interior y la costa con el relanzamiento de la vida económica y social en las provincias de Lugo y Orense que, dicho sea de paso, presentan un fuerte sustrato «popular». Las «galescolas», según aseguró el vicepresidente gallego en su presentación, romperán el «círculo vicioso de la destrucción territorial de Galicia».

Inicio próximo. Con esta red, la Xunta pretende pasar de las 8.599 plazas actuales a las 14.089 que habrá en el año 2007. Además, se ha creado un consorcio para colaborar con los ayuntamientos en la gestión de sus escuelas infantiles, algunas de las cuales ya se encuentran en marcha.

Algunas de las galescolas empezarán a funcionar el próximo curso, aunque serán un porcentaje muy pequeño, de forma que el grueso de los 99 centros previstos (60 de ellos de nueva creación) arrancarán ya en el año 2007.

La AVT responde a Zapatero con otra manifestación en junio
SERVIMEDIA. MADRID. ABC 22 Mayo 2006

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) convocará en junio una manifestación contra la negociación con ETA, coincidiendo con la comunicación que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hará a los partidos sobre el inicio de ese diálogo con la banda.

Fuentes de la AVT aseguraron ayer que en esta nueva convocatoria el colectivo de víctimas volverá a rechazar la negociación con la organización criminal y reivindicará la «memoria, justicia y dignidad» de los que han sufrido el zarpazo del terror.

Al mismo tiempo, la AVT espera contar en esta marcha con el apoyo de fuerzas políticas, al tiempo que confía en que pueda producirse alguna «sorpresa» en relación con todo el proceso derivado de la tregua.

Esta manifestación anunciada para junio será la cuarta que el colectivo presidido por Francisco José Alcaraz convoque en los dos últimos años para rechazar cualquier diálogo con la banda etarra o la excarcelación de los presos de la organización criminal. En este contexto, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, dijo que el anuncio de Zapatero refleja que «quien marca en este momento la agenda de este país son los terroristas». En su opinión, el movimiento del presidente del Gobierno responde a la advertencia del propio Otegi, ya que en los últimos días se refirió a que el proceso abierto con el alto el fuego atravesaba «un momento de extrema gravedad».

A este respecto, el responsable del colectivo de víctimas lamentó que Rodríguez Zapatero haya secundado «las órdenes de un terrorista como es Otegi», quien ha planteado «qué tiene que hacer el Gobierno y cuándo tiene que mover ficha».

SANZ LE EXIGE "CLARIDAD" RESPECTO A NAVARRA
Alcaraz advierte a Zapatero de que "ni con monumentos, ni medallas se va a comprar el silencio de las víctimas"

El anuncio del presidente de Zapatero de que comunicará en junio el inicio de la negociación con ETA sigue generando reacciones. Respecto a la oferta del presidente de incluir un reconocimiento a las víctimas en el preámbulo de la Constitución, Alcaraz le ha advertido de que "ni con monumentos, ni con medallas ni con subvenciones se va a comprar" el "silencio" de las víctimas, que volverán a manifestarse contra la "rendición de nuestro gobierno ante una banda de asesinos". El Ejecutivo navarro ha dicho que el "escenario" no es el adecuado porque ETA "avala" la violencia.
Agencias Libertad Digital 22 Mayo 2006

En declaraciones a Europa Press, Francisco José Alcaraz dijo que el Gobierno "no puede ceder al chantaje de una banda terrorista como ETA y a un terrorista como Otegi, que es lo que hace en los últimos meses". Para Alcaraz, la AVT, que ha convocado una manifestación en junio, tiene la misma reacción que "toda la sociedad española en contra de una rendición de nuestro gobierno ante una banda de asesinos".

Sobre la decisión de Zapatero de proponer que el preámbulo de la Constitución incluya un recuerdo a las víctimas del terrorismo, Alcaraz señaló que cualquier mención es "digna de agradecer", aunque advirtió al presidente del Gobierno de que "no por ello vamos a renunciar a la dignidad y a nuestro derecho". "Es imprescindible –afirmó– que aquel que haya cometido delitos cumpla íntegramente sus penas. Ni con monumentos, ni con medallas ni con subvenciones se va a comprar el silencio de las víctimas, que vamos a exigir justicia hasta el ultimo momento, para que los terroristas no consigan los objetivos por los que han sido secuestrados, muertos y heridos algún miembro de nuestras familias".

ETA "sigue avalando" la extorsión y la violencia
El Ejecutivo navarro se ha sumado a las reacciones tras el anuncio de Zapatero. Miguel Sanz ha comparecido este lunes para anunciar el acuerdo del Gobierno foral al respecto, su disposición "firme y decidida" en favor del fin de la violencia pero su rechazo al inicio del diálogo. Miguel Sanz advirtió de que "no concurren las circunstancias adecuadas" y "no estamos en un escenario en el que conste la voluntad inequívoca de ETA de abandonar las armas y la violencia".

Sanz recordó que la organización terrorista sigue "avalando" la extorsión y la violencia "sin renunciar a ninguno de los objetivos que le han servido para justificar su actividad criminal", entre ellos, Navarra. "El presidente Zapatero en ningún momento ha trasladado al Gobierno de Navarra ni a la ciudadanía un mensaje claro y contundente de rechazo a tal pretensión", censuró.

"El Gobierno de Navarra no puede aceptar de ninguna manera que la Comunidad foral esté en discusión en ninguna mesa que pretenda suplantar a las instituciones y a la voluntad de los navarros y mucho menos cuando la misma pueda constituirse desde el chantaje terrorista", insistió Sanz, quien criticó, además, que Zapatero comunicara su decisión en un mitin de partido, "olvidando que la paz y la libertad es un anhelo de todos los españoles y constituye un objetivo que sólo es posible alcanzar desde la unidad democrática, trascendiendo por su importancia a los militantes de una organización política".

alto el fuego permanente
El Gobierno navarro rechaza el diálogo con ETA al no darse las circunstancias necesarias
Critica a Zapatero por no trasladar a los ciudadanos su contundente rechazo a la intención de la banda de anexionar Navarra a Euskadi
El Gobierno de Navarra ha aprobado hoy un acuerdo por el que rechaza el inicio de un diálogo con ETA al entender que "no concurren" las circunstancias necesarias, y que la Comunidad Foral pueda estar en discusión en una mesa que pretenda "suplantar" las instituciones.
EFE / PAMPLONA El Correo 22 Mayo 2006

Al término de la reunión del Ejecutivo foral, el presidente Miguel Sanz ha dado cuenta de este acuerdo, que sostiene la "disposición firme y decidida" del Gobierno de Navarra "en favor de la finalización de la violencia y la desaparición de ETA", pero también el convencimiento de que "en este momento no concurren las circunstancias adecuadas para el inicio" del diálogo.

Al respecto, el Ejecutivo navarro entiende que "no estamos en un escenario en el que conste la voluntad inequívoca de ETA de abandonar las armas" sino que, "al contrario, la organización terrorista sigue avalando la extorsión y la violencia sin renunciar a ninguno de los objetivos que le han servido para justificar su actividad criminal".

Por ello, el acuerdo, que será remitido al Palacio de la Moncloa, subraya la "negativa" del Gobierno foral a "aceptar el inicio de un proceso de diálogo en el que ETA ha dejado meridianamente claro que uno de sus objetivos irrenunciables es Navarra", mientras el presidente Zapatero "en ningún momento ha trasladado al Gobierno de Navarra ni a la ciudadanía un mensaje claro y contundente de rechazo a tal pretensión".

"Respeto"
Así, el Ejecutivo autonómico "exige respeto, lealtad institucional y claridad en la posición del Gobierno de España en relación con el futuro de Navarra" y afirma que "no puede aceptar de ninguna manera que la Comunidad Foral esté en discusión en ninguna mesa que pretenda suplantar a las instituciones y a la voluntad de los navarros, mucho menos cuando la misma pueda constituirse desde el chantaje terrorista".

"Navarra no acepta estar en discusión. Navarra no es negociable", ha subrayado Miguel Sanz, quien ha cuestionado también que el presidente Rodríguez Zapatero anunciara el próximo diálogo con ETA en un "mitin de partido olvidando que la paz y la libertad es un anhelo de todos los españoles y constituye un objetivo que sólo es posible alcanzar desde la unidad democrática, trascendiendo por su importancia a los militantes de una organización política".

"Artimaña"
A preguntas de los periodistas, Sanz se ha mostrado también en desacuerdo con el hecho de que el preámbulo de la Constitución sea modificado para incluir en él a las víctimas del terrorismo, algo que "me da la impresión de que es una artimaña más y un juego malabar del presidente" para "intentar con una mano acceder a las pretensiones de ETA y, por otro lado, poner el paño caliente para que haya una reacción por parte de las víctimas".

Con este análisis, ha indicado, "cada día tengo más claro que esto no es un proceso de paz, ni muchísimo menos", pues el presidente Rodríguez Zapatero "mueve sus peones, generalmente en actos de partido, en virtud de las exigencias de ETA" y en este caso "un día después de los ataques a varias sedes del PNV y al domicilio de un concejal socialista, algo rechazable desde el punto de vista democrático".

Se ha quejado también Miguel Sanz del "escaso respeto" que, a su juicio, muestra el hecho de que todavía no haya sido recibido en Moncloa ni como presidente de Navarra ni como presidente de UPN y, sin querer desvelar si ha estado o no en Zarzuela en fechas recientes, señaló que esta actitud por parte de José Luis Rodríguez Zapatero "tiene un valor en sentido negativo".

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