AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 24 Mayo  2006
HACIA EL ESTADO FEDERAL ESPAÑOL
Editorial minutodigital 24 Mayo 2006

El método de ZP
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Mayo 2006

El Foro Ermua lamenta la indignidad del Gobierno y llama a la movilización de los españoles
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA 24 Mayo 2006

Las flores del mal
GEES Libertad Digital 24 Mayo 2006

El conflicto
Pablo Sebastián Estrella Digital 24 Mayo 2006

¿Dónde la división de poderes?
José Javaloyes Estrella Digital 24 Mayo 2006

Los costes de la discordia
Editorial ABC 24 Mayo 2006

Zapatero en su urna de cristal
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Mayo 2006

Un Estatuto contra Andalucía
EDITORIAL Libertad Digital 24 Mayo 2006

La farsa andaluza
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Mayo 2006

El bachiller se pone fantástico
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Mayo 2006

Montenegro
IGNACIO CAMACHO ABC 24 Mayo 2006

Cataluña y los catalanes
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 24 Mayo 2006

Montenegro = Catalunya = Euskalherria
José Luis Barceló elsemanaldigital 24 Mayo 2006

Opá, viazé un Eztatuto
Por ANTONIO BURGOS ABC 24 Mayo 2006

Manufacturas socialistas, S.A se especializa en tapaderas en conserva.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 24 Mayo 2006

El Archivo
Editorial Heraldo de Aragón 24 Mayo 2006

Sexo, drogas, rock and roll y pornoselectividad
José García Domínguez Libertad Digital 24 Mayo 2006

La concentración de la AVT se convocará para el 10 o el 24 de junio
B. T. MADRID. ABC 24 Mayo 2006

La concejal socialista cree que Cataluña se ha convertido «en el tonto útil» de la negociación con ETA
Danaiel G. Sastre, El Mundo 24 Mayo 2006

HACIA EL ESTADO FEDERAL ESPAÑOL
Editorial minutodigital 24 Mayo 2006

Con la remisión a Cortes del estatuto de Andalucía se consuma la reforma constitucional encubierta que el PSOE ha decido sacar adelante para transformar España en un estado plenamente federal.

El diseño de competencias que las sucesivas reformas del estatuto catalán, andaluz, y en menor medida valenciano, van a consagrar cae dentro de lo que habitualmente cualquier politólogo definiría como estado federal. Es decir un sistema político o forma de gobierno en la que una porción de territorios se rigen por leyes propias, aunque sometidos en ciertos asuntos a las decisiones del gobierno federal o central.

El desafortunado Título VIII de la constitución de 1978 estableció los precedentes de la II República como fundamento de las llamadas nacionalidades históricas, desterrando precisamente cualquier concepto objetivo histórico para analizar la realidad de nuestra diversidad regional, al ser sustituido por puras convenciones de índole política. Posteriormente con la reestructuración territorial de España y la extensión del sistema de autonomías se fijaron definitivamente las bases de un peculiar estado a caballo entre el regionalismo y el federalismo.

Sin embargo los partidos políticos nacionalistas nunca se conformaron con la conquista de aquel alto grado de autonomía y han venido capitalizando y fomentando el diferencial regional en orden a conquistar mayores cuotas de autogobierno, bien en el sentido de constituirse en estados federados bien en el de establecerse como Estado nación independiente. Pero solo con el actual gobierno Zapatero esas aspiraciones se han acercado de verdad a su real y plena consumación. La reforma estatuaria que ha emprendido el PSOE supone, con independencia de su camuflaje bajo diversas denominaciones continuistas, redefinir nuestro Estado autonómico como Estado federal.

Y no vamos a negar, que bajo las premisas del sistema democrático, tal propuesta cabe. Lo que no cabe es engañar al pueblo y transformar de hecho el régimen usando subterfugios formales. Somos directamente todos los españoles quienes debemos decidir si aceptamos tal cambio de régimen. Por ello era tan importante el referéndum nacional sobre el estatuto de autonomía catalán. Y por ello es tan incomprensible que el PP, único partido con fuerza para movilizar a la sociedad en aras de conseguir esa consulta democrática, consienta que sin más se archive la propuesta y deje pasar sin respuesta alguna este atentado, no solo contra la unidad de España, sino contra la soberanía del pueblo español.

El método de ZP
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Mayo 2006

La única virtud que tiene la tortuosa política de Zapatero es que permite la clarificación de los demás. Por ejemplo, gracias al Estatuto catalán ya sabemos todos que en el PSOE no había ninguna reserva «patriótica». Entre España y el partido, Ibarra, Guerra, Leguina, Bono... se quedaron con este.

Gracias también a los asaltos de Zapatero al Estado de Derecho y a un bastión de este como es la AVT hemos podido conocer a fondo la disponibilidad ética de personalidades como Peces Barba o Conde Pumpido y tantos y tantos ciudadanos, periodistas en muchos casos, partidarios de destruir las defensas morales de la sociedad como la Asociación de Víctimas del Terrorismo o simplemente el cumplimiento del Estado de Derecho... Es triste comprobarlo, pero a la hora de la verdad es necesario saber con qué se cuenta. Los campos claros. Zapatero escribe torcido para legalizar a ETA y quiere que los suyos se comprometan claramente en este punto. Es su método. Lo veremos pronto. Ya conocemos el argumento: dejas de matar, vuelves a la política y de este modo se les puede conceder lo que no habían conseguido con el tiro en la nuca. Éste va a ser el camino. El diálogo.

Las ventajas de la ambigüedad de Zapatero alcanzan también a la izquierda. Por ejemplo, clarifican la personalidad de Rajoy. Tanto que hacen necesarias las intervenciones de Acebes para mantener con dignidad el pabellón del PP. Gracias a Zapatero, entre otras cosas, aparecen nítidas las diferencias de Rajoy/Ruiz Gallardón y Aguirre/Mayor Oreja. Quizá era necesario que sucediera algo parecido para que en las sedes del PP se manifiesten claras las voluntades de los militantes. La batalla en la que estamos y, sobre todo, la que nos espera, va a exigir nitidez en las posiciones.

El efecto mejor de la tortuosa política de Zapatero es que fortalece las razones morales de la oposición. Mientras Zapatero arrastre tras de sí las huestes totalitarias que lideran Otegi, Carod Rovira, Maragall e Ibarretxe, va quedando como la reserva democrática de la sociedad española el Partido Popular. Con la emigración ya se está dando esa clarificación democrática. El «buenismo» socialista terminará creando bastiones lepenistas en los núcleos urbanos próximos a la izquierda.

Y cuando llegue el momento de la autodeterminación del País Vasco (que se llamará, con toda seguridad, de otra manera) estarán por ella, junto a los socialistas, los etnicistas y los criminales reconvertidos y un «buen» amigo mío que sigue creyendo en la labor depuradora de las pistolas y en una futura Eus-kadi/Montenegro. O sea, la miseria real.

El Foro Ermua lamenta la indignidad del Gobierno y llama a la movilización de los españoles
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA 24 Mayo 2006

Bilbao. 23 de mayo de 2006. La intervención del Presidente del Gobierno en un mitin del PSE el domingo pasado en Baracaldo (Vizcaya) significa que asume como propio el planteamiento del “proceso de paz” que ETA hizo público el 14 de noviembre de 2004 en el velódromo de Anoeta, a través de la ilegalizada Batasuna.

Ante el anuncio, realizado por el Presidente del Gobierno, de la apertura del diálogo con ETA, desde el FORO ERMUA queremos comunicar nuestra más firme oposición a que se abra ningún tipo de conversación o negociación mientras ETA no abandone de manera expresa, definitiva, incondicional e irreversible todo tipo de terrorismo, coacción o reivindicación chantajista.

A pesar de la reiterada oposición del movimiento cívico y de las víctimas del terrorismo, el Gobierno y el Partido Socialista se obstinaron en negociar con ETA, pero comprometiéndose públicamente a no iniciar el diálogo mientras el fin de la violencia no fuera definitivo. Por tanto, no estamos sólo ante una decisión equivocada, irresponsable y claudicante, sino ante un incumplimiento radical de los compromisos adquiridos. Consideramos como indigno e inmoral, proceder a anunciar el comienzo de las conversaciones con los terroristas, sin gesto alguno de rendición, desarme o perdón, pocas horas después de los últimos ataques de kale borroka, cuatro días después de que el propio Ministro de Interior informara de que el Gobierno no tiene la convicción de que ETA haya decidido abandonar la violencia y siete días después de que ETA manifestara públicamente que el “alto el fuego” no sólo no es irreversible, sino que reanudarán los atentados si no se accede a sus pretensiones políticas de siempre.

El Presidente del Gobierno defrauda la confianza manifestada por las asociaciones cívicas y de víctimas del terrorismo al declararse el “alto el fuego” de ETA para intentar su disolución y desarme y pone en peligro lo que tanto ha costado avanzar en la lucha contra el terror. En esta situación, el Foro Ermua llama a la movilización permanente de todo los españoles contra la indignidad de este Gobierno que desprecia e ignora el clamor de miles de ciudadanos que en dos ocasiones (en el último año) han salido a la calle para pedirle que no negocie con la banda terrorista, que ha desgarrado a miles de familias. En una cuestión tan básica y esencial son inadmisibles vergonzosas estrategias partidistas.

El Foro Ermua no sólo secundará toda movilización contra el anuncio del Gobierno de negociar con ETA sino que llama a todos los partidos, asociaciones, colectivos y ciudadanos para que se movilicen y expresen su rechazo ante esta indignidad anunciada que humilla gravemente a las víctimas del terrorismo, a los desterrados, a los que nos oponemos a la ausencia de libertad propiciada por el nacionalismo totalitario y a toda la ciudadanía de este país a la que el actual Ejecutivo no merece representar. Ninguna mención cínica a las víctimas puede borrar la infamia y el desprecio que supone sentarse a negociar con asesinos que mantienen su actividad criminal, sus pretensiones delirantes de doblegar a dos naciones de la Unión Europea (España y Francia), su proyecto totalitario y su explícito ánimo de chantaje.

Por todo esto, si no se produce una rectificación expresa, en el FORO ERMUA tomaremos cuantas medidas estén a nuestro alcance para oponernos a esta decisión del Gobierno, que tanto lamentamos, que supone el incumplimiento flagrante de los compromisos adquiridos, la ruptura de la unidad en la gestión del “alto el fuego” y que podrá tener graves consecuencias para el futuro de la lucha antiterrorista, de la democracia y de la libertad en Euskadi y en el resto de España.


Para más información:
Mikel Buesa 650 974 204
Inma Castilla de Cortázar 686 652 710
Iñaki Ezkerra 657 700 792

Titiriteros y ETA
Las flores del mal
GEES Libertad Digital 24 Mayo 2006

Las últimas encuestas señalan que la sociedad española está demasiado lejos de aceptar las oscuras maniobras de Rodríguez Zapatero en relación con la banda terrorista ETA. Las conversaciones secretas, los informes desconocidos y los acuerdos en la sombra parecen no tener el efecto deseado por el Gobierno entre los españoles. Por ello se encuentra necesitado de una nueva vuelta de tuerca a la asfixia propagandística e informativa con que envuelve la negociación.

Aquí se encuadra la iniciativa de los actores y actrices españoles que anuncian movilizaciones y la campaña "Rosas Blancas para la paz", para apoyar la negociación entre Zapatero y Josu Ternera. Menuda sorpresa: Hace tres años les importaba muy poco la suerte de los iraquíes; sonreían cuando Sadam Husein masacraba poblaciones enteras por traidoras, y aún exigen al anterior Gobierno pedir perdón por la guerra de Irak. Eso sí, ellos no se dignan a hacer tal cosa cuando aún se desentierran las fosas comunes cavadas mientras gritaban "No a la guerra" y agitaban la bandera de la Paz. Su indignación es selectiva, y entre subvención y subvención, bolo y entrevista televisiva encuentran tiempo para preocuparse por el proceso de paz.

Hoy, como entonces, escenifican la negociación entre Zapatero y ETA con rosas blancas; lástima que desde las sedes acosadas y las viviendas blindadas de concejales, empresarios y periodistas vascos no alcancen a verlas con la misma claridad que la Unión de Actores. Mientras las víctimas de hoy ven que el Gobierno les ha abandonado a su suerte, los maestros de moralidad no ven ni las bandas batasunas desfilando por las calles ni el humo de los incendios de sus atentados. Les da exactamente igual, porque ya saben a quien culpar de todos los males.

Por encima del activismo panfletario de unos actores que llevan años buscando secuestrar la libertad de elección del espectador, un hecho se muestra evidente; el gobierno de Rodríguez Zapatero está movilizando a todos sus aliados políticos y sociales para apuntalar la negociación política con ETA. Es perfectamente consciente de que el éxito de su proyecto, presentarse como el artífice del fin del terrorismo y lograr mayoría absoluta en 2008, exige una campaña propagandística sin precedentes. Para ello ha llamado en su auxilio a los mismos que le empujaron a la Presidencia hace dos años, en los medios de comunicación, sindicatos, asociaciones sociales y culturales.

Así, los comisarios políticos en el mundo del cine vuelven a acudir en auxilio de quien hoy les da de comer, y lo hacen enarbolando la misma bandera que hace unos años; la bandera de la Paz. Y lo hacen con rosas blancas en la mano. Claro que desde el País Vasco, donde los de siempre siguen llevando la escolta de siempre, esas rosas parecen estar ya marchitas, y desprenden el aroma del miedo. El mismo aroma que los actores son incapaces de captar. Será por sus perfumes de marca.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El conflicto
Pablo Sebastián Estrella Digital 24 Mayo 2006

Mientras el presidente Zapatero avanza hacia la negociación con ETA dando palos de ciego (al Estado de Derecho), como le ocurrió con el Estatuto catalán, y al borde de una ruptura crucial con el PP, cosa que aún está por confirmar públicamente por parte del ambiguo Rajoy, si es que está de acuerdo con lo que anuncian sus portavoces Acebes y Zaplaba, desde el País Vasco el jefe de Batasuna, Arnaldo Otegi, ha respondido al mitin de Zapatero en Barakaldo con la mayor claridad: se trata —ha dicho— de arreglar lo que él llama conflicto político del País Vasco y no sólo de negociar desarmes a cambio de presos. Es decir, para Otegi, el precio que España tiene que pagar por el final de la violencia criminal etarra, para solucionar el conflicto, no es otro que la definitiva puesta en marcha del proceso de independencia (autodeterminación, Navarra, etc.) de Euskadi, siguiendo, por ejemplo, el modelo de Montenegro en Serbia.

Es decir, que todo eso del proceso de paz, fin de la violencia y tregua definitiva queda a la espera de que este Gobierno y el PSOE se sienten en Vitoria con Batasuna, aunque sea una organización ilegal, y empiecen a negociar el futuro de Euskadi de una manera simultánea o incluso prioritaria al desarme de ETA y la excarcelación de sus presos. Lo que los nacionalistas, tanto de Batasuna como del PNV, llaman “el conflicto”. Y a todo eso el presidente del Gobierno dice que está dispuesto a hablar de todo pero sin dar más detalles, aunque en Barakaldo lanzó una señal cuando Zapatero mencionó su intención de poner en marcha, “en su momento”, un diálogo político para renovar el acuerdo de convivencia en el País Vasco, en clara referencia a la reforma del Estatuto vasco. Pero ¿dónde está el conflicto vasco? Sencillamente no existe. El único conflicto que allí existe, el único problema de convivencia, o de eso que se llama paz, es la existencia de una banda de criminales que además de exigir la excarcelación de sus presos ahora nos piden, para dejar las armas, que el Estado le entregue a la banda terrorista la bandera de la independencia de Euskadi. Y el conflicto que todo esto está provocando en el resto de España tiene que ver con el diseño global —y en permanente cambio e improvisación— que Zapatero ha dibujado para el modelo territorial de España: un estado federal o bien confederal con tres autonomías soberanas, llamadas nacionales o naciones, Cataluña, País Vasco y Galicia, y otras autonomías de bajo nivel, llamadas “realidad nacional”, como la andaluza, o simplemente comunidades.

Para hacer posible todo y encajar en el diseño el desarme de ETA, con el que Zapatero quiere ganar las elecciones del 2008 y pasar a la Historia, este Gobierno y el PSOE han puesto en marcha un Estatuto soberanista en Cataluña como ensayo general de lo que podría pasar en el País Vasco y también en Galicia. Y paralelamente, y para convencer de ello a los etarras, el Gobierno ha empezado a desactivar el Estado de Derecho, con la parálisis del fiscal general del Estado y el relevo de jueces insensibles a la negociación etarra, a la vez que ha construido un cinturón audiovisual implacable —las seis cadenas analógicas al servicio del Gobierno y del PSOE— para que ni la justicia ni la alarma social pongan en peligro la aventura que está a punto de iniciar Zapatero en el País Vasco, cuando a partir del día primero de junio se inicie la negociación política, jurídica y policial con ETA y su entorno. Es decir, se aborde el mal llamado conflicto en todas sus vertientes tal y como lo exige y recuerda Otegi, una y otra vez.

Y ¿qué dice a todo esto el PP? Pues depende, los portavoces del partido afirman que el PP no acepta semejante envite, pero Rajoy calla y nos ofrece versiones de sus dos últimas conversaciones telefónicas con Zapatero llenas de contradicciones con la versión que de estas charlas dan los portavoces del PSOE. Rajoy seguramente está esperando al debate sobre el estado de la nación para desvelar la definitiva posición del PP, mientras desde el Gobierno —y desde otros poderes fácticos— le presionan y le advierten que el PP no se puede quedar fuera de la oportunidad histórica de alcanzar el fin de ETA.

Y ésa, y la amenaza de elecciones anticipadas si el PP se opone a la negociación, son las dudas que alimentan el silencio de Rajoy y que deberá romper en las próximas semanas. Y visto lo que piensan los más llamativos dirigentes del PP y su entorno mediático, va a ser muy difícil que Rajoy se suba al carro negociador de Zapatero sin que ello no sea motivo de rebelión en el seno del PP y en un sector muy sensible de su electorado.

Y todo ello a pesar de que el Gobierno tiene derecho a explorar la negociación con ETA, pero siempre y cuando cuente con los mismos apoyos —gran consenso nacional entre PSOE y PP— con los que en su día contaron Suárez, González y Aznar, así como con la aplicación implacable de la Justicia, cosas que hoy no ocurren, de momento. Si a todo ello añadimos el deseo de Zapatero de romper el consenso constitucional en el País Vasco como ha hecho en Cataluña, la situación es todavía más grave, y el PP asumiría unos riesgos y responsabilidades altísimas que acabarían con el liderazgo de Rajoy y con una imparable derrota electoral. Por todo esto Rajoy calla y medita, pero muy pronto tendrá que hablar. En el País Vasco no hay conflicto ni en España tampoco, el conflicto lo está provocando Zapatero con sus aventuras arriesgadas y lo empieza a tener Rajoy dentro del PP.

¿Dónde la división de poderes?
José Javaloyes Estrella Digital 24 Mayo 2006

Hay algo más que cambios de la Constitución, implícitos o de rebote, por vía de los cambios y reformas estatutarias, en Cataluña, en Andalucía y pronto en Vasconia. Hay también reformas y cambios de géneros institucionales, de índole tan profunda que la constitucionalidad teórica de lo modificado se resuelve, en la práctica, como pérdida de libertad, de constitucionalidad, si identificamos ésta con los principios liberales o simplemente democráticos.

Consustancial principio de constitucionalidad, al menos sobre el papel, es el principio de la división de poderes; aunque más allá del papel haya otros poderes que se juntan y acumulan al peso del poder político que Montesquieu, en su esquematización clarificadora, dividió en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Por eso, preservar esa división resulta tan importante. Se trata de un requisito necesario, aunque resulte insuficiente, dados los tiempos que corren y la compleja evolución de las condiciones prácticas que el cambio histórico, económico y social trae consigo, especialmente en el orden de los medios de comunicación y en el de las finanzas.

En España, el problema constitucional arranca tanto de la inseguridad normativa sobrevenida en la Carta Magna, al ser burlada por los procedimientos ahora seguidos en los cambios estatutarios, como por las prácticas de gobierno que suponen la pérdidas efectivas del Fuero que corresponde al poder judicial. Los cambos que se introdujeron por el Partido Socialista en los criterios de provisión de las mayorías permitieron condicionar el funcionamiento del propio Órgano de Gobierno de los jueces, infiriendo en la composición de los tribunales y en la designación de sus presidentes. No hay hermenéutica o interpretación que no esté condicionada por la ideología y las corrientes políticas que ésta genera, especialmente en las interpretaciones procesales. Tal como ahora ha ocurrido.

Así viene a resultar que el Tribunal Supremo ha anulado el nombramiento como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional competente en delitos de terrorismo del juez Gómez Bermúdez, el mismo que no redimió las penas de etarras. Entienden magistrados afines al PSOE que en este juez no concurren las condiciones de ideonidad exigidas por el llamado “proceso de paz”.

En toda esta historia de supeditación del Derecho a la política, la pomada está nuevamente servida. El enjuague es manifiesto. El régimen zapaterista, la “facticidad”, crece. Y mengua el principio de constitucionalidad. Hay que ensanchar el camino que establece la Ley, o esquivarlo, para que quepa toda la carga y la entera condición del cambio que se trae entre manos el poder político establecido.

Para la final división de España, a través del confederalismo de transición al cantonalismo (prefigurado ya en los “blindajes hidrográficos del Ebro y del Guadalquivir”) para la fiesta macabra de la fractura territorial, sobra por entero la liberal y constitucional división de poderes. Al poder judicial se le presiona o se le interviene, y al principio de la legalidad inseparable y resultante del Estado de Derecho, se lo vadea o, simplemente, se lo torea. Y así se hace porque la doctrina que realmente prevalece es la doctrina y la moral del “como sea”. Es la almendra del talante gobernante.

No es sólo, visto el sistema de ingerencia establecido, la Constitución de 1978 lo que se vulnera para sacar adelante los nuevos Estatutos y el apaño político con ETA. Lo que se vulnera y transgrede también es el régimen constitucional por su propia base. Y lo que se puede establecer para lo que quede de España será la oligarquía partitocrática de ese social nacionalismo gobernante que ha esnifado el referéndum de Montenegro como una raya de coca.    jose@javaloyes.net

Los costes de la discordia
Editorial ABC 24 Mayo 2006

EL proyecto de reforma del Estatuto de Andalucía inició ayer el procedimiento de aprobación parlamentaria con su admisión a trámite por el pleno del Congreso. El Partido Popular votó en contra, como había anunciado previamente y en coherencia con la actitud mantenida durante la tramitación del texto en la Cámara andaluza. Además, Mariano Rajoy, en su intervención, volvió a demostrar su altura en la esgrima parlamentaria con un discurso de hondo sentido de Estado. Conviene aclarar que la oposición del PP no era su criterio inicial, pues había alcanzado con el Gobierno y el socialismo andaluz un consenso básico que los socialistas rompieron al modificar el preámbulo del proyecto mediante la supresión de la referencia a la unidad de España y la incorporación de la definición de Andalucía como «realidad nacional». Por tanto, la discordia a cuenta de esta reforma estatutaria tiene una causa concreta que no se debe obviar a la hora de valorar las actitudes de cada partido y, sobre todo, la sinceridad de sus propuestas de consenso para el futuro.

Lo más grave es que esta nueva discrepancia entre el PSOE y el PP, unida a otras, trasciende los problemas específicos de la reforma estatutaria andaluza. Se trata de un mal que identifica a la presente legislatura, que ha tomado un rumbo difícilmente corregible porque se asienta en la provocación de un conflicto permanente con el PP para imposibilitar cualquier acuerdo político entre el Gobierno y la oposición. El resultado es palpable ya en el Estatuto catalán, que se someterá a consulta popular el próximo 18 de junio, y en otras reformas orgánicas de calado constitucional, como las que se proponen para el Poder Judicial, afectadas todas estas iniciativas de una quiebra profunda del consenso en el desarrollo de lo que es el bloque de constitucionalidad.

El consenso constitucional es algo más que un mero estado de apaciguamiento entre el Gobierno y la oposición: es una regla de comportamiento democrático que, sin estar escrita, debe vincular a los únicos partidos con opciones de gobernar España a comprometer denominadores comunes sobre las cuestiones de Estado. Simplemente porque el Estado necesita continuidad, al margen de los cambios que impongan los procesos electorales. Y esto es precisamente lo que la actual legislatura socialista ha desmantelado, porque el PSOE ha decidido que bastan mayorías exiguas -con porcentajes poco superiores a la mitad del Parlamento- para modificar aspectos sustantivos del desarrollo constitucional, como el modelo territorial del Estado, la unidad del Poder Judicial o el principio nacional de España.

El problema de los estatutos andaluz y catalán, más allá de los conflictos «durmientes» que encierran -que van desde la financiación privilegiada al blindaje de competencias y ríos; desde la fragmentación de la Justicia a la instauración de un modelo confederal-, es que representan una forma de gobierno que reduce las cuestiones de Estado a objetivos de partido.

La consecuencia, aparte la litigiosidad constitucional que se avecina junto con el descosido de las relaciones entre comunidades y la generación de agravios de todo tipo, es que asienta el precedente para que el PP pueda, legítimamente, emprender una reversión de estas decisiones cuando llegue al poder. El PSOE está gobernando no sólo como si tuviera mayoría absoluta -que no la tiene-, sino también como si pensara que va a permanecer indefinidamente en el Gobierno. El error es de cálculo político elemental, pero también de soberbia, que le lleva a ignorar la opinión mayoritariamente negativa de los españoles sobre las reformas estatutarias que incorporan sesgos nacionalistas, como la andaluza, o tesis soberanistas, como la catalana, así como el pesimismo sobre el futuro político y económico. Nadie tiene garantizada la continuidad en el poder.

El pronóstico general no invita al optimismo. Todo lo contrario. Se está pagando un altísimo precio político -en el empeoramiento del clima social, en las relaciones entre el Gobierno y la oposición, en el deterioro del consenso- por reformas institucionales muy graves y que, además, se aprueban sin garantía alguna de estabilidad. Pasados dos años de mandato socialista, el Gobierno no debería mostrarse satisfecho por haber protagonizado la etapa de mayor desencuentro político de la democracia en torno a las cuestiones de Estado. Se están sustituyendo políticas esenciales, dotadas de amplio apoyo, por pactos coyunturales con respaldos de minorías de extrema izquierda, nacionalismos radicales o no tan radicales, pero carentes, en general, de un sentido nacional de la política de Estado. Costes muy altos para pagar una política partidista.

Estatuto de Andalucía
Zapatero en su urna de cristal
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Mayo 2006

El diagnóstico es definitivo; Rodríguez Zapatero ya tiene el síndrome de la Moncloa. Es una enfermedad que consiste en la prepotencia, la displicencia, el desprecio al adversario, el complejo de superioridad y el distanciamiento de los verdaderos intereses de los españoles. Zapatero no sabe lo que es el famoso talante y todo indica que no lo ha sabido nunca.

La llegada al Congreso de la esperpéntica reforma del Estatuto de Andalucía ha vuelto a dejar a Zapatero en su verdadero sitio. El presidente del Gobierno ha defendido en el Congreso lo que no es más que una simple coartada, una excusa, una trampa para justificar la reforma del Estatuto de Cataluña. Pero después de esa defensa parece que se ha enfadado mucho al escuchar a Mariano Rajoy; y es que terminada su intervención ha desaparecido del hemiciclo hasta la votación final. El que a Zapatero le molesten cada vez más las críticas es el ejemplo claro de que nos preside un político intransigente e incapaz de aceptar que como humano puede hacer las cosas mal; en este caso, muchas cosas y muy mal.

Zapatero se ha convertido en un presidente atrapado por sus errores, por su mentiras y por su engreimiento. No acepta que nadie le lleve la contraria, viviendo como vive inmerso en la adulación. Fabrica realidades virtuales que él mismo se termina creyendo. Estamos ante una situación que no admite comparación con anteriores legislaturas y que está complicando la vida a todos los españoles a una velocidad de vértigo.

¿Desde cuando Andalucía tenía inquietudes por convertirse en una realidad nacional? ¿Cuando es el momento en que los andaluces decidieron preocuparse por un nuevo Estatuto? ¿A los andaluces les preocupa un texto estatutario copia del catalán o por el contrario les importa más tener trabajo, que mejoren las infraestructuras o dejar en la cuneta al "chavismo" que los desgobierna? El presidente no descansa en su afán por destruir la España constitucional. Cataluña, Andalucía, País Vasco, Canarias y Galicia son los pasos previstos en el cambio de régimen que ha diseñado.

Este presidente del Gobierno vive ya instalado en una urna de cristal, muy lejos de la realidad de España. Y lo peor es que no parece que se vaya a parar. Él sigue y sigue. Sus objetivos los tiene claros y los persigue con prepotencia. Peor mezcla, imposible.

Un Estatuto contra Andalucía
EDITORIAL Libertad Digital 24 Mayo 2006

El presuntamente reformado Estatuto de Andalucía comenzó ayer su trámite parlamentario con el debate de toma de consideración del mismo en la cámara baja. Decimos presuntamente reformado porque lo que el PSOE y su socio comunista llevaron ayer a la carrera de San Jerónimo no fue una reforma sino un Estatuto de nuevo cuño. Un texto que, consensuado primero con todos los grupos políticos, fue modificado deprisa y corriendo para adaptarlo al peculiar momento nacionalista que vive el partido de Zapatero.

En sólo 24 horas más de 100 enmiendas fueron añadidas o, mejor dicho, calcadas del Estatuto catalán para ponerlo al gusto del presidente. No se olvidaron de ninguno de los clásicos del tristemente célebre Estatut. En el mismo preámbulo se especifican los derechos y deberes, como si éstos fuesen o pudiesen ser distintos de los que consagra la Constitución. Se arrebata al Gobierno central un buen ramillete de competencias que le son propias al tiempo que otras, las autonómicas, se blindan al modo y manera catalanas. En lo relativo a legislación, el Estatuto se autoarroga la potestad de limitar la capacidad legislativa del Estado.

El remate final es la definición de Andalucía como "realidad nacional", abstrusa invención socialista que, a día de hoy, nadie ha conseguido definir, pero que viene a ser lo mismo que la nación catalana de Maragall y Carod Rovira consagrada en el Estatuto de la discordia. Como es obvio, nadie en Andalucía ha reclamado la condición de nación, pero eso a socialistas y comunistas les trae al fresco. Ninguno de los dos pretende convencer sino, muy en la línea de la izquierda eterna, imponer su criterio demonizando, ya de paso, al que se opone a ellos.

El Estatuto de Andalucía no es más que un parche de última hora para tapar el fiasco catalán, y lo hace con otro fiasco. El documento que ayer debutó en el Congreso sólo trae el apoyo del 60% de la cámara autonómica, es decir, una mayoría ciertamente escasa para una reforma de esta envergadura. El PSOE se opone, como no podría ser de otra manera, a someterlo a referéndum en Andalucía, sabedor de que tal delirio se llevaría un serio varapalo en las urnas. Aunque el texto sea una chusca imitación del Estatuto catalán, a los andaluces no se les va a dejar decidir. El binomio PSOE-IU, debidamente auxiliado por la galaxia de formaciones nacionalistas que menudean por el Parlamento, decidirán por ellos. Serán una "realidad nacional" a la fuerza y por aclamación unánime de la izquierda toda.

Dejando a un lado la absurda entelequia contenida en sus páginas y el pulso liberticida que lo inspira, el hecho es que el Estatuto andaluz es el primero de una ristra que se promete generosa. Todas las autonomías gobernadas por el PSOE –y que hasta hoy mismo llevaban una plácida vida constitucional–, van a ser sacudidas por un arrebato de social-nacionalismo trufado de comunismo antisistema con el sello inconfundible de Zapatero. Es la segunda edición del café para todos, esta vez más cerca que nunca del abismo.

Zapatero no cree en el consenso, al menos en el que se practica en las democracias liberales. Su plan es redibujar el mapa de España y buscar acomodo a los que quiere como aliados para perpetuarse en el poder. Lo está llevando a cabo de manera integral, haciendo gala de una proverbial ignorancia y cubriéndolo de mentiras y eslóganes vacíos. A decir verdad, esto último –la propaganda– es lo único en lo que realmente destacan, lo único en lo que el PSOE puede dar lecciones.

Estatuto
La farsa andaluza
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Mayo 2006

Seguí el debate sobre la toma en consideración del Estatuto de Andalucía y no pude dejar de hacerme la siguiente pregunta: ¿Cómo puede dedicarse una sesión del Congreso de los Diputados a discutir sobre la "nación" andaluza? Pensar sobre esa posibilidad es tan esperpéntico que dan ganas de insultar a los políticos que han propuesto semejante majadería. ¿Cómo se ha podido llegar a tal absurdo? ¿Quién tiene la responsabilidad de tal asunto? Es obvio que el origen de la maldad está en el PSOE de Zapatero, pero, en mi opinión, no haber conseguido detener tal esperpento a tiempo también es responsabilidad del PP.

En efecto, los artífices de la majadería de llamarle nación a Andalucía son los socialistas y los comunistas. Pero hay que reconocer que esta gente sabe lo que quiere con tal perversidad política. Es su principal instrumento para mantenerse en el poder, para estigmatizar a la oposición. La izquierda, pues, lo tiene claro cuando defiende una confederación que destruya la nación española. A ellos no les preocupa la democracia, la historia, la cultura, el derecho y, en fin, las mil formas de civilización que muestran que Andalucía no es nada sin España. Por eso, repiten que Andalucía es una "realidad nacional". Hasta ahí la cosa es más o menos comprensible. Pero lo que resulta de todo punto incomprensible es que la oposición, el PP, no haya conseguido ridiculizar ese planteamiento, sobre todo, allí dónde más fácil lo tiene, en la región más española de España (valga la redundancia).

Mi preocupación política la formularía con estas preguntas: ¿Cómo una imbecilidad de ese calibre –Andalucía es una nación– tiene plausibilidad parlamentaria? ¿Cómo llamarle nación a Andalucía puede llegar a discutirse en el Parlamento nacional sin que nadie sienta vergüenza? ¿Por qué la discusión sobre la "la realidad nacional" andaluza no resulta a estas alturas algo carente de sentido? La formulación de estas preguntas debería hacer pensar al PP de Andalucía sobre el tipo de oposición qué ha hecho al PSOE. Oposición, sin duda alguna, muy alejada de la fortaleza, dureza y claridad que se requiere para parar en seco la majadería de considerar que "Andalucía es una nación".

La cuestión política, pues, no es cómo Zapatero se ríe de los españoles de Andalucía y los utiliza para desmembrar la nación española. Eso está en la naturaleza de los socialistas. Por desgracia, no es ese el problema sino, ¿por qué y cómo el PP ha permitido que los socialistas y los comunistas traigan ese bodrio de proyecto de Estatuto al Congreso de los Diputados sin que sientan vergüenza Chaves y sus socios? Sí, sí, mi pregunta es: ¿Por qué Javier Arenas no ha sido capaz de idear todavía un tipo de oposición en Andalucía que consiga ridiculizar a quien mantenga que "Andalucía es una nación"? ¿Tanto cuesta movilizar a una ciudadanía que le quieren robar su seña de identidad política y cultural? ¿Tan poca imaginación tiene el PP para no haber montado cientos de debates en las ciudades y pueblos de Andalucía diciéndole a los ciudadanos que, según el PSOE, ellos ya no serán españoles? ¿Cuántos actos culturales y exposiciones ha promovido la dirección del PP en Andalucía para alertar a los ciudadanos españoles de Andalucía que el socialismo quiere acabar con la nación española?

En fin, señor Arenas, ¿para cuándo piensa sacar a los ciudadanos andaluces, especialmente a sus votantes que son millones y muy bien preparados, a la calle para protestar por el bodrio de Estatuto que ha preparado un engranaje de caciques políticos? Anímese, señor Arenas, y no olvide que en España, en Andalucía, la oposición es, insisto, fuerte, dura y clara, o no es nada.

Montilla
El bachiller se pone fantástico
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Mayo 2006

El PSC deseaba "tensar la situación" con su eslogan, según Montilla. Es decir, quería crear hostilidad entre grupos humanos (al diccionario, ministro: "tensión"). No está mal para un responsable político. Ya revelaron que le tenían "ganas" al PP. Pero no necesitaban desplegar tanto tacto ni dar tantas explicaciones; el bachiller, cogido en el Congreso, había sido claro como el agua, y el lema sectario le pareció, a bote pronto, "fantástico". Su adjetivo constituía el único acto de sinceridad en esta barra libre de maragalladas, despropósitos, tics totalitarios e instintos cainitas: de las cuatro acepciones que el DRAE recoge para la voz "fantástico", las tres primeras convienen al lema fratricida.

La primera porque es quimérico, fingido, no tiene realidad; en efecto, el PP no va a usar el "no" de nadie contra Cataluña sino a favor de ella, previniéndola, si puede, de una aceleración histórica que acabará con la estabilidad política, primero, y con la económica inmediatamente después. La segunda acepción también funciona: el lema pertenece a la fantasía; sólo en ese Matrix demencial a cuyas extravagancias quiere ajustar Cataluña su clase política existe un enemigo interno y anticatalán. En una obra de fantasía –como en la preparación de un genocidio– la fabricación del enemigo puede resultar obligada. Por cierto, ¿está seguro Montilla de haberse tomado la píldora correcta? ¿Por qué no le pide al ordenador central uno de esos CDs con los que se aprende a pilotar un helicóptero en segundos? Que le pongan un software de Derecho, o de Económicas, o de lo que sea, pero que le pongan algo ya, caramba. Tercera acepción: presuntuoso y entonado; sí, el PSC se ha puesto fantástico, y Montilla con él. Maragall lo ha estado siempre.

Debo tener un fondo nacionalista y no me había dado cuenta. Algo se ha removido en mi interior, algo se ha rebelado y ha gritado ¡no! cuando ha aparecido ese señor de Córdoba contándome lo que significa ser catalán, lo que nos hace buenos o malos catalanes. ¿Con qué títulos, bachiller? Sabemos que el personaje es un hacha creando tensiones y obteniendo condonaciones de créditos. Y que ha hecho por La Caixa más de lo que puede exigirse a cualquier empleado, comprometiendo al gobierno de España en una operación financiera ajena (¿ajena?) y metiendo al Estado español en un buen lío –que va a salir muy caro– con la Unión Europea.

Para celebrar todos estos fracasos, Montilla se ha puesto fantástico y ha empezado a darle codazos a Maragall para colocarse él de presidente de la Generalidad. Vale. Que lo presenten. No sé por qué le tienen tantas ganas al PP, ni a cuento de qué proceden a tensar la situación; los socialistas no necesitan enemigos. Ellos solos van bien servidos.

Montenegro
Por IGNACIO CAMACHO ABC 24 Mayo 2006

MENOS en España, donde se sienten incómodos -asfixiado, dice el consejero vasco Azkárraga, igual es que tiene alergia al polen-, los nacionalistas siempre andan buscando por ahí referencias y modelos políticos. El clásico era Irlanda del Norte, con su acuerdo de Stormont y sus curas trabucaires predicando el evangelio filoterrorista, pero ya mola menos el Ulster porque Blair se cargó de un plumazo la autonomía, que tampoco era mucho mayor que la de La Rioja, y no está por la labor de devolverla mientras siga habiendo chicos malos. Así que el nacionalismo se va por esos mundos buscando parentela política más o menos exótica, como otros van buscando placeres, evasiones o el nirvana que perseguían los hippies en Katmandu. La cuestión es encontrar fuera de España una vaga analogía, un paraíso perdido, una Icaria sobre la que residenciar el imaginario de la utopía excluyente y etnicista. Lo que hace furor estos días es Montenegro.

Antes fueron Quebec y Puerto Rico, modelos sobre los que Ibarretxe copió su célebre estado libre asociado. A Arzalluz le gustaba el confederalismo suizo, pero resultaba evidente que su aburrida rutina de relojes de cuco, que despreciaba Orson Welles en «El tercer hombre», casaba mal con el alboroto de la kale borroka. Mirando, mirando, se fijaron en las Feroe y algunas otras ínsulas más o menos extravagantes, e incluso algunos dirigentes batasunos se dieron una vueltecita por Suráfrica, tan semejante a Celtiberia, como es de público dominio. Hasta que de repente ha aparecido el referéndum montenegrino con sus prometedoras cuatro décimas. Por cuatro décimas de diferencia, un país puede ser independiente con la bendición de esa UE en la que algunos ingenuos aún quieren ver la garantía supranacional de la integridad territorial española. Y claro, los nacionalistas se han puesto cachondos de pura envidia. Hasta Carod se derrite.

De Montenegro apenas si sabíamos que era la patria de Pedja Mijatovic, de unos bosques umbríos y de algunas mafias eslavas, pero de repente, al conjuro de las cuatro décimas milagrosas, salen como hongos presuntos especialistas en la secesión montenegrina, en sus derechos históricos, en su identidad diferencial. Teóricos de cartón, rastreadores de baratijas ideológicas, fisonomistas políticos aquejados del «delirium tremens» que ha señalado Solana, el padre de la criatura llamada Solanistán, o sea, esta patria de conveniencia sobrevenida del desguace serbio. Montenegro es la moda, el paradigma, la panacea.

Claro que siempre será mejor que Albania, la antigua barataria tardoestalinista ensoñada por los ideólogos de ETA. Qué fijación con los Balcanes; después se escandalizan cuando Aznar truena contra la balcanización de España. Albania (junto con Andorra, menudos aliados) nos dio la otra noche los únicos votos del festival de Eurovisión, al que por cierto no dejaron acudir a Montenegro. Igual el secesionismo vasco y catalán con lo que en el fondo sueña es con participar en esa horterada, como Lituania o Estonia: una independencia-Ketchup. Pero ojo, que en la antigua Yugoslavia se derramó algo más que salsa de tomate.

Cataluña y los catalanes
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 24 Mayo 2006

Creo que fue Samuel Johnson el que afirmó que el patriotismo es el último recurso de los canallas. Yo diría que no sólo de los canallas, también de los mediocres, de los anodinos, de los incapaces, de aquellos que desconfían de sus propias posibilidades y acuden a refugiarse en la colectividad. La única forma que tienen de sentirse importantes es la pertenencia a un colectivo importante, de ahí su espíritu gregario. Maragall ha hecho en las Cortes catalanas una afirmación sorprendente. En Madrid, dice, se confunde Cataluña con el nacionalismo catalán, y en ese Madrid incluye a Suárez, González y al propio Zapatero.

Yo creo que quien confunde Cataluña con el nacionalismo catalán es el nacionalismo catalán, es decir, el propio Maragall. Pujol se escudaba en Cataluña y tenía la rara habilidad de vender toda crítica a su persona como ataque a Cataluña. Maragall y el PSC pretenden hacer lo mismo y por ello han tachado de anticatalanistas a todos los que consideran un grave riesgo trocear el Estado. El mismo eslogan que han escogido para su campaña a favor del Estatuto es buena muestra de ello, identifican el no en el referéndum con ir en contra de Cataluña.

En realidad, ya no se sabe quién es más nacionalista, si Convergència i Unió, Esquerra o el PSC. A la mayoría de los políticos catalanes se les podría aplicar la frase de Johnson, identifican los intereses de Cataluña con sus intereses. Cierto es que tal actitud no es exclusiva del nacionalismo catalán ni del vasco ni del gallego, se va extendiendo por toda España. Al amparo de la España de las Autonomías se ha consolidado en la periferia una casta de políticos, sean del partido que sean, cuyos intereses se encuentran unidos a ese proceso de disgregación.

El espíritu provinciano y paleto de exaltación de la comunidad, de la región o de la provincia surge de la pura conveniencia personal, del convencimiento de su propia mediocridad, del conocimiento de su incapacidad para jugar en primera división, al tiempo que se sienten aptos para participar en la liguilla local. Ésa es la razón de que los cargos y carguillos se hayan multiplicado casi al infinito. Benavente supo expresar magníficamente cómo una red de intereses creados resulta ser la mejor defensa de cualquier fábula o embuste.

Hasta el lenguaje se ha hecho tramposo. Se habla de incrementar el autogobierno de Andalucía o de Cataluña, como si los ciudadanos estuviesen más y mejor representados en un Parlamento autonómico que en las Cortes Generales o en un Gobierno regional que en el central. Se habla de dar más competencias a Madrid, a Cataluña o al País Vasco, cuando en realidad las competencias a quienes se transfieren es a los políticos madrileños, vascos o catalanes.

La utilización espuria del patriotismo no queda circunscrita a los políticos, también las fuerzas económicas se escudan en él para defender sus intereses. La Caixa o Gas Natural se amparan en el catalanismo para obtener prebendas y utilidades. Repsol, el BBVA o el Santander pretenden convencernos de que sus intereses en América Latina son los intereses de todos los españoles. Y hasta los análisis económicos confunden a España con los españoles.

España va bien, afirmaba el anterior Gobierno; España continúa yendo bien, afirma el actual. Ambas aseveraciones se fundamentan en las cifras macroeconómicas. Uno y otro Gobierno se han sentido o se sienten orgullosos de que las tasas de crecimiento del PIB sean superiores al 3% y más altas, por tanto, que las de la mayoría de los países europeos. Pero que la economía española crezca por encima de la media no quiere decir que la de todos los españoles lo haga en la misma medida.

Los beneficios de las empresas, especialmente de las grandes compañías, sí presentan año tras año incrementos fabulosos del 20, del 40 y hasta del 80%; pero las últimas estadísticas indican que los salarios suben por debajo de la inflación. ¿De qué le sirve a la mayoría de los trabajadores que la economía española se incremente en términos reales al 3%, si sus retribuciones pierden poder adquisitivo? Seguro que preferirían que el PIB creciese menos, pero que les llegase a ellos algo de ese crecimiento. Y es que lo que llamamos a menudo el bien de España no es precisamente el bien de la mayoría de los españoles, al igual que el de Cataluña no es el de la mayoría de los catalanes.

www.telefonica.net/web2/martin-seco

Montenegro = Catalunya = Euskalherria
José Luis Barceló elsemanaldigital 24 Mayo 2006

Los recientes resultados de la consulta popular realizada en Montenegro han abierto una esperanza para aquellos que buscan la práctica separación del Estado Español, aquella definición que se inventó en tiempos de Franco y que hoy es precisamente la epigrafía utilizada por los enemigos de España para proclamar al Estado, una especie de entelequia administrativa.

¿Existió o ha existido España alguna vez como entidad jurídica? ¿Tiene España entidad no solamente como Nación o como Estado, sino como "razón"? Digo razón como carta de naturaleza, como ente, como cuando Hacienda nos obliga a señalar nuestra "razón de ser" y con ello identificarnos.

No nos cabe otra respuesta que decir si. Primero, porque el concepto de España está por encima del sentido de Estado o Nación que pueda tenerse. Por otra parte, porque España como país reconocido por todos exteriormente se ha sucedido a lo largo de la Historia de Europa por delante de dinastías o sistemas políticos que haya tenido: la España de Bonaparte es España, la España de la I República de 1870 es España igual que la de Franco de 1965, y la de 1965 es España también como la de nuestro Rey Juan Carlos I. Puede haber una constitución o varias, puede morir el Rey o estallar la República, pero España sigue existiendo. En Derecho Internacional existe un reconocimiento explícito que sugiere que todos actúan reconociendo al de al lado

¿Hasta cuándo?
Existen en Europa suficientes ejemplos de "separación" pacífica o forzosa de un Estado de otro. Checoslovaquia se separó en dos Estados a poco de caer el Muro de Berlín. Yugoslavia entró en guerra tras el derrumbe soviético, pronto Eslovenia, Macedonia y Croacia se independizaron en 1991, salvándose de una guerra cruenta y mortífera. Bosnia lo intentó en 1992. En 2003 se funda la Unión de Serbia y Montenegro, que ha resultado en el fiasco que hoy conocemos, y la futura independencia de Montenegro quitará la salida al mar Adriático a Serbia. Kosovo está de por medio, y ya hay muchos que esperan, desean y ansían que pueda unirse a Albania.

Pero no ocurre nada. Del Estado Nacional se pasa al administrativo, al técnico. La UE, la OSCE, la OTAN y el Parlamento Europeo deciden, ordenan y administran todo. Nadie se tiene que intranquilizar.

Los republicanos de Carod-Rovira ya han mostrado su "sana envidia democrática". El Gobierno vasco envió cuatro observadores a Montenegro, encabezados por Iñaki Aguirre, secretario de Acción Exterior del gobierno autónomo vasco. PNV, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua-Berdeak se han pronunciado en el mismo sentido: "Más tarde o más pronto el País Vasco también se pronunciará sobre su futuro".

El diputado de CIU Carles Campuzano, observador en el proceso de Montenegro, sabe bien qué posturas independentistas defendió en Gibraltar junto con otros "compañeros de viaje" cuando era líder de las juventudes "convergentes". Entre esos compañeros de viaje estaba Carod-Rovira.

La carta en la manga –que no la Carta Magna- es el referéndum parcial que solamente va a votarse en Cataluña y sobre cuyos efectos muchos no podremos decidir, pese a ser y sentirnos españoles. Esta votación abrirá un proceso irreversible. El gobierno vasco está esperando ansioso que se produzcan las votaciones para reivindicar su viejo Plan Ibarretxe, pospuesto sólo "porque los que querían votar eran vascos". Un argumento sencillo pero directo: ¿qué motivo existe para que los vascos no puedan votar su Estatuto, como lo hacen los catalanes y lo harán seguramente los andaluces o los gallegos?

"Más tarde o más pronto el País Vasco también se pronunciará sobre su futuro", dicen los amigos de Euskalherria.

Opá, viazé un Eztatuto
Por ANTONIO BURGOS ABC 24 Mayo 2006

QUÉ fallo tan garrafal del diseñador de la gran charlotada de ayer en Las Ventas, digo, en el Congreso: no convidó a Los del Río para que formaran parte de la delegación andaluza o para que al menos estuvieran en la tribuna de invitados haciendo lo que Los del Río en particular y los andaluces en general (ay, Macarena) hacemos mejor que nadie: tocar las palmas a quien haya que ir tocándole las palmas, a Alfonso XIII, a Azaña, a Franco, a Suárez, a González, a Aznar (poquito, porque es facha), a Zapatero, a los catalanes... ¡A todo lo que se mueva en el poder! El que se mueve no sale en la foto de Guerra, pero recibe en cambio la ovación del enfervorizado y anestesiado pueblo andaluz. Ahora encantado con Chaves, que conste.
Habré de decirles a Los del Río lo que ellos le cantaban al irrepetible Vicente Pantoja: «Te estás haciendo viejo, Picoco». No me esperaba esto de ellos. Que llegado este momento trascendental en la Historia, no nos dijeran que tenemos que votar que sí al nuevo y absolutamente prescindible Estatuto Andaluz, por las mismas razones que nos pidieron el sufragio afirmativo a la Constitución Europea: «Si estos señores tan buenas personas y tan espléndidos, lumbreras de la política que velan por todos nosotros con amor de padre, nos piden que votemos que sí, tendremos que votar que sí, porque ellos son los que de verdad saben de esto. ¡Y viva Franco y arriba España, digo, Andalucía».

Se están haciendo viejos, Picoco, porque yo me esperaba ver ayer a Los del Río en el Congreso, como el resto de la partida, ejerciendo de lo que de verdad sabemos hacer bien los andaluces: de Jugador Número 12 para España. Ahora, por ejemplo, somos el Jugador Número 12 para que Zapatero rompa España y haga hocicar al Estado ante la ETA. Le falta letra de canción del verano al aserejé del bludimery de este Estatuto sin causa justificada que nos van a meter doblado, opá.También se está haciendo viejo, Picoco, el Canal Sur, No-Do oficial del Régimen andaluz. Que mi dilectísimo Ignacio Camacho lo ha dicho bien clarito, choque vuesa merced esos cinco: «Andalucía no es una nación, ni falta que le hace; es un régimen». El régimen de Chaves podía haber tirado de su tele, de Canal Sur, para hacer como La Sexta con el corral del Koala, que en plan popurrí gaditano le ha cambiado la letra para el Mundial:

Opá, vamo a por el Mundiá
y con España vamo a ganá.

Se les van las mejores. El Koala, cómo no, es producto andaluz. Jornal para los nuestros, que decía el cordobés Padilla Crespo. En producción de ingenio sí que tenemos un índice industrial que ni Suecia. El Koala, Jesús Rodríguez, es del malagueño Rincón de la Victoria. Y bien que podía Chaves haberle subvencionado el popurrí de este corral incomprensible en que nos va a meter a los andaluces, al que llaman «realidad nacional». La letra le hubiera quedado divina: Opá, viazé un Eztatuto con zu realidá nazioná, ajín de gordo...

-Eso, así de gordo. El Libro Gordo de Pepote (¡y un jamón!) que promulgará Chaves ante el entusiasmo lepero de los andaluces: cero grado, ni frío ni calor. El domingo, con los suplementos de los diarios, regalaron en Andalucía una pesadilla: el proyecto de Estatuto. Cien páginas con una letrita así de chica, que a nadie interesan. En 1980 nos dimos a nosotros mismos un Estatuto que era una ilusión colectiva conquistada, una esperanza en la democracia y en la autonomía. Ahora nos dan en celofán, vaya regalito, el que tiene todas las trazas decimonónicas de Estatuto Otorgado, que nadie ha pedido. El Estatuto de los Palmeros. Para que les toquemos las palmas a los catalanes: dale alegría a tu cuerpo, Ma...ragall. Es como el similiquitruqui de los lemas electorales en Cataluña: «El Estatuto Andaluz es un sí de cinco jotas de bellota a Cataluña, así que, opá, viazé un Eztatuto».

Manufacturas socialistas, S.A se especializa en tapaderas en conserva.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 24 Mayo 2006

Y luego dicen que estos chicos progres del PSOE no saben hacer las cosas. Hasta ahora pocas empresas habían conseguido desarrollar la compleja tecnología necesaria para elaborar tapaderas en conserva. La empresa subsidiaria del PSOE Manufacturas socialistas, Sociedad antónima, lleva ya un tiempo poniendo en el mercado unas tapaderas en conserva que están resultando muy efectivas y sobre las que los usuarios comentan su elevada calidad.

Especialistas en este mercado han informado que dada la cada vez mayor demanda de tapaderas prevén para este año unos excelentes resultados electorales de la casa madre de la mentada empresa.

Aun se comenta en los corrillos la maravilla que supuso el caso Marbella como tapadera de la aprobación en el Congreso de los Diputados del estatuto catalán. La clásica puesta en escena, de cientos de policías entrando en sitios, despachos, lugares, chales, oficinas y todo eso con las cámaras pegadas a la hebilla cinturón de los agentes siguió al pie de la letra el clásico diseño de la tapadera prodigiosa estándar que tan buenos resultados ha dado siempre.

Esa tapadera hará historia al conseguir que se hablase de ella masivamente tanto en los telediarios con en las primeras paginas de los periódicos como en los programas explotadores de inmundicias.

La siguiente tapadera vendida a muy buen precio y que también está dando magníficos resultados es la de las empresas del timo de los sellos, que han tenido en conserva muchos meses hasta que fue vendida para protagonizar el encubrimiento mediático de la sentencia judicial del caso Bono de la detención política de dos personas del PP.

Ayer se votaba la admisión a tramite o como se llame, del nuevo estatuto de la nueva realidad nacional andaluza. Para ahumar el evento adquirieron los encubridores una tapadera, también con muchos días en conserva de menor entidad, es cierto, pero que hará su misión. Esta vez el ciclismo con las detenciones sorpresivas ha hecho su trabajo.

El mercado de la ocultación masiva de la realidad está a la espera de la salida al mercado de los últimos modelos de tapaderas que se rumorea están casi a punto de salir a la venta.

Se dice que para el caso de las rendiciones a ETA hay un par de tapaderas preciosas con detención de folclóricas y flocloritos incluidas capaces incluso de tapar el sol del mediodía.

Pregunta que aquí no pega pero que tiene premio:

¿Quién cree usted que dijo estas cosas?, tras leerlas tiene un minuto para dar la respuesta.

1.- Septiembre de 1998 sobre la anunciada tregua de ETA advertía "del riesgo de buscar soluciones al margen de la Constitución y del Estatuto, frente a las cuales los socialistas estaremos siempre".
2.- 22 septiembre de 1998, "los violentos no pueden tener la oportunidad de introducirse en debates políticos aunque tengan el seguro en las pistolas".
3.- 29 octubre de 1998, "nadie que haya empuñado una pistola puede pretender sacar una ventaja política".
4.- 22 diciembre 1998. "ETA debe saber que con ellos no se negocia de política".
5.- 22 enero 1999 "El PSOE nunca se sentará en una mesa en la que esté presente Josu Ternera".
6.- 30 enero 1999. "No se puede hablar de proceso de paz mientras haya alguien que sienta miedo porque algún energúmeno le pone una bomba, aunque sea casera".
7.- 29 marzo 1999. "Con ellos de lo único que se puede hablar es de cómo y cuándo van a dejar de matar".
8.- 26 agosto 1999. "El PSOE nunca va a dar nada en el terreno de la política a cambio de que se deje de matar".
9.- 29 agosto 1999. "ETA pretende conseguir con la tregua lo que no ha alcanzado con la violencia y eso es imposible".

... comienza a correr el minuto...................................... ya

Si su respuesta ha sido Rubalcaba ¡¡¡¡acertó!!!.

¡Ay Zapatero, Zapatero¡ habló Rubalcaba ayer y hoy se te ve el plumero.

http://blogs.periodistadigital.com/xmlsrv/rdf.php?blog=190

El Archivo
Editorial Heraldo de Aragón 24 Mayo 2006

El Estatuto es sólo una ocasión más para que el aldeanismo político intente apropiarse de lo ajeno, ideando un futuro confuso para un bien común depositado en Barcelona. En Aragón sabemos a qué atenernos en casos semejantes. El nuevo Estatuto oscurece el futuro del que ahora vuelve a llamarse, y en un instrumento legal inadecuado, Archivo Real, nombre desusado que el nacionalismo -incluido el republicano- resucita con sospechoso interés.

Y hay precedentes probatorios: desde hace casi veinte años ha impedido sordamente la Generalitat constituir un Patronato con participación de las cuatro Comunidades españolas de la antigua Corona de Aragón, cuyos soberanos guardaron en Barcelona sus documentos, de donde su constante titularidad estatal.

El Ministerio de Cultura no ha osado nunca, por eso, cumplir con un deber amparado por cuatro Leyes Orgánicas. Y el actual, que ayer ofrecía nuevos plazos, ya incumplió sobradamente los que anunció en el año 2004. La unidad del Archivo de la Corona de Aragón, entendido en sentido estricto, merece la defensa enérgica que Aragón está dispuesto a hacer. Aunque estuviera solo.

Educación en Cataluña
Sexo, drogas, rock and roll y pornoselectividad

José García Domínguez Libertad Digital 24 Mayo 2006

"Mmm. Sería el paraíso que alguien tuviera un ácido por aquí (...) ¿Has probado alguna vez el ácido? ¿Sí? Me extraña. ¿Y las setas alucinógenas? Eso, seguro que no lo has probado nunca, ¿verdad? No, claro. Yo sí. Las setas son… Es imposible explicarlo. Las setas son… Todo. Son como una película. Te lo pasas como en una película de Walt Disney: el cielo de un azul profundísimo, de decorado, falso y al mismo tiempo verdadero como nunca (...) De pequeño, cuando me preguntaban: Y tú, guapo, ¿qué quieres de mayor?, contestaba: Depravado (...) Llevado por la experiencia inicial, primero me convertí en violador. Y, como no puede existir reflexión teórica fructífera si no va acompañada de una praxis consciente, fui exhibicionista, voyeur, pervertidor de menores, gigoló, sádico, amante de la zoofilia, masoquista, sodomita. Ninguna aberración me era extraña."

Hasta ahí, los fragmentos menos procaces que cabe extractar del texto; y eso tras andar hurgando con mascarilla durante media hora a lo largo de sus 140 páginas. Pues se trata de cierta edición de cuentos pornográficos engarzados por el vínculo común de las enfermedades morales que sufren todos los personajes que los protagonizan. Así, sin solución de continuidad, a las desacomplejadas cogitaciones de un zoófilo politoxicómano, sucédese el alegre canto a la violación compulsiva de menores de otro demente. Apología ésta que antecede a la detallada descripción de cómo una joven exige ser penetrada con todo tipo de frutas, tubérculos y hortalizas. Escena que, a su vez, da paso a las confesiones de una ninfómana que invita al suicidio a su novio, mientras le relata con lujo de detalles las "cosas increíbles" que experimenta con un tercero. Testimonio que sirve de antesala a la crónica entusiasta de los aquelarres priápicos de un enésimo gañán tarado. Y de tal guisa, hasta catorce historiales clínicos de manicomio.

Por lo demás, el lector que esté siguiendo con atención lo que se narra –"Ninguna aberración me era extraña"– ya debe intuir a estas alturas del artículo que la consulta del psiquiatra se ambientará cerca de los despachos de la Generalidad de Cataluña. Y, naturalmente, no se equivoca. Porque "Olivetti, Moulinex, Chaffoteaux et Maurri", que así se titula ese librito de Qim Monzó, ha sido impuesto como "obra literaria" de evaluación obligatoria e inexcusable a todos los alumnos de Bachillerato catalanes, ya cursen sus estudios en centros públicos, concertados o privados. Además, la Consejería de Educación, consciente del alto riesgo de que algunos padres y profesores trataran de rehuir sus obligaciones con la alta cultura, ha sabido adelantarse al eventual sabotaje pedagógico de los reaccionarios. De ahí que, asimismo, lo haya implantado como materia prescriptiva de examen en la Selectividad. Con lo que ningún doncel o pubertina podrá acceder a la Universidad sin demostrar maestría en el conocimiento de esa obra, puesto que la prueba de Literatura Catalana pondera un veinte por ciento en la nota final. Y Pasqual Maragall aún tiene el descaro de querellarse con Fray Josepho.

La concentración de la AVT se convocará para el 10 o el 24 de junio
B. T. MADRID. ABC 24 Mayo 2006

La nueva manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo no será una marcha «convencional», o al menos así lo pretende la dirección de la entidad. La idea es, en esta ocasión, convocar una concentración en las calles de Madrid que permita apreciar con menos margen de error (al no ser una masa en movimiento, como en las movilizaciones celebradas hasta ahora) el número de asistentes. El «epicentro» del llamamiento aún no está decidido: la AVT quiere que sea el Congreso de los Diputados y su entorno, «pero quizá los condicionantes de seguridad lo impidan».

Hoy se adoptará la decisión definitiva sobre la fecha y las características de la convocatoria, en la reunión que celebrará la junta directiva de la Asociación de Víctimas. Todo apunta a que se optará por el sábado 10 de junio, coincidiendo con las «fechas calientes» de la apertura oficial del diálogo con los terroristas, pero también se podría fijar para el 24.

En paralelo, el Foro de Ermua coincide con la Asociación de Víctimas del Terrorismo en que la situación es de «extrema gravedad» después de lo expresado por el presidente del Gobierno en el mitin de Baracaldo, palabras que, en su opinión, revelan que Rodríguez Zapatero asume como propio el planteamiento del «proceso de paz» que ETA hizo público en noviembre de 2004 en el velódromo de Anoeta, a través de la ilegalizada Batasuna. Esta situación, según el Foro, es una «completa indignidad».

Gotzone Mora asegura en Barcelona que, «de poder votar el Estatut, votaría 'no'»
La concejal socialista cree que Cataluña se ha convertido «en el tonto útil» de la negociación con ETA
Danaiel G. Sastre, El Mundo 24 Mayo 2006

BARCELONA.- Alrededor de un millar de personas se acercaron ayer al hotel Plaza de Barcelona para escuchar a Gotzone Mora, edil socialista en el Ayuntamiento de Getxo. Conocida disidente de la línea oficial de su partido desde que José Luis Rodríguez Zapatero asumió las riendas, Mora arremetió contra el proceso de paz, el «nacionalismo expansionista» y, en especial, contra la reforma del Estatut de autonomía catalán, del que aseguró que, si pudiera votarlo el próximo 18 de junio, «votaría no».

Ante una audiencia convocada por el partido Iniciativa No Nacionalista (INN), que se declara alternativa al centro izquierda parlamentario catalán, Gotzone Mora comenzó su conferencia asegurando que los nacionalistas han encontrado en el presidente del Gobierno a un compañero de viaje del que se aprovechan. «Los nacionalistas no nos engañan, ellos siempre han defendido lo mismo. Quien nos engaña es un partido de izquierdas como el PSOE. Zapatero ha tendido las manos a los que las tienen manchadas de sangre: o somos capaces de ubicarnos por encima de las siglas o siempre nos vencerán los nacionalismos periféricos», afirmó.

El parlamento de Mora, a la sazón profesora de Sociología en la Universidad del País Vasco, estuvo trufado de referencias a la inminente negociación del Gobierno con ETA. «Se intenta anestesiar a la ciudadanía para que asuma con entusiasmo ese camino hacia la paz, que se nos dice que nos va a llevar a tiempos mejores. Sobre los españoles está cayendo un chirimiri que parece que no pero nos cala hasta los huesos», dijo Mora.

Según la concejal socialista, ese proceso no está en absoluto desligado de la aprobación -primero en el Parlament y luego en las Cortes de Madrid- del Estatut. En la línea que defiende el eurodiputado del PP Jaime Mayor Oreja, Mora considera que «la génesis del Estatut está en el encuentro de Perpiñán» entre Josep Lluís Carod-Rovira y miembros de la banda terrorista ETA.

La edil de Getxo, encarcelada durante el franquismo por su defensa de las libertades, afirmó que el texto catalán no es sólo una remodelación del anterior. «Lo que se le presenta a la ciudadanía no se puede decir que sea un estatuto, sino que supone un cambio en el modelo de Estado. ETA necesitaba un tonto útil, y lo ha encontrado en el pueblo catalán», aseguró, antes de indicar que el texto, pendiente de aprobación en referéndum, «rompe el criterio de solidaridad que establece la Constitución». «Estamos rotos», añadió, en ese sentido. «Viajo mucho por España y he visto odios que no había visto nunca».

Mora se lamentó de que, en su opinión, se haya despreciado la herencia de la Transición democrática española, que había inspirado a otros países. «España era referencia en el plano internacional, pero este cambio fomenta la desigualdad y el odio. ¿Cómo puede defender el PSC el cambio de la solidaridad por la competencia? ¿No es una reivindicación propia de los nacionalismos?», se preguntó.

Por todo ello, Gotzone Mora proclamó, en sintonía con los miembros de INN que la precedieron ante el micrófono: «Si pudiera votar el Estatut, puedo decir que mi voto es no. Creo en España como nación de ciudadanos, no como una nación de naciones identitarias».Además, la concejal socialista animó a la ciudadanía a «que cambie a sus representantes políticos» si no se reconoce en ellos. «No podemos callar. El Estatut está lleno de anticonstitucionalismo rabioso, y hay que defender los principios de la democracia», concluyó.

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