AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 29 Mayo  2006
Pascual manda una carta.
José María Fernández www.diarioliberal.com  29 Mayo 2006

Al margen de la realidad
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Mayo 2006

El nacionalismo es la guerra
ANTONIO PAPELL. Escritor ABC 29 Mayo 2006

De aquellos polvos... Galescolas
Miguel Gil Periodista Digital 29 Mayo 2006

Negociaciones de Paz
Lorenzo Abadía Periodista Digital 29 Mayo 2006

La verdad, primera víctima de la "paz"
EDITORIAL Libertad Digital 29 Mayo 2006

Juegos florales en la tierra de ZP
Fernando Gallego Periodista Digital 29 Mayo 2006

Negociando con comunistas
Gabriel Calzada Libertad Digital 29 Mayo 2006

¿El estado de la qué?
IGNACIO CAMACHO ABC 29 Mayo 2006

Amóldense, señores jueces
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 29 Mayo 2006

La necesidad de la tregua
GERMÁN YANKE ABC 29 Mayo 2006

Rajoy ante el gran debate
Pablo Sebastián Estrella Digital 29 Mayo 2006

Rufianes y prostitutas
José Vilas Nogueira Libertad Digital 29 Mayo 2006

La cintura nacional
Isabel Durán Libertad Digital 29 Mayo 2006

El mejor aliado
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 29 Mayo 2006

Un estatuto de opacidad
José Javaloyes Estrella Digital 29 Mayo 2006

Lo que preocupa a los catalanes es su seguridad, no el Estatut
Santiago Abascal elsemanaldigital 29 Mayo 2006

El 3% tiene futuro: Castells invita a los empresarios catalanes a seguir chapoteando en política
Jesús Cacho El Confidencial 29 Mayo 2006

«Sabemos que vendrán nuevas remesas de cartas de extorsión»
 La Razón 29 Mayo 2006

El Foro de Ermua pide a Zapatero que aplace la negociación con ETA por la escalada del terrorismo callejero
Europa Press Libertad Digital 29 Mayo 2006

«Mientras se les enterraba, Zapatero negociaba con ETA»
ABC 29 Mayo 2006

Mayor Oreja advierte de que la autodeterminación es la "razón de ser" de la "negociación entre Zapatero y ETA"
Libertad Digital 29 Mayo 2006

Lenguas y discriminadores
Raúl Tristán Periodista Digital 29 Mayo 2006

ESPAÑA PLURAL, CATALUÑA PLURAL
Blog de Rosa Díez en Basta Ya! 29 Mayo 2006

Pascual manda una carta.
José María Fernández. www.diarioliberal.com  29 Mayo 2006

Pascual acaba de mandar una carta a los ciudadanos residentes en Cataluña. La carta ha venido escrita en catalán y en castellano, lo cual es una ironía y un insulto. Yo trabajo en la Universidad y hace años, muchos años, que no recibo ni una sola letra en español. Se pondrían enfermos antes de hacerlo. Lo que manda la Generalidad lo envía en catalán. Todo. Pero ahora Pascual escribe una carta redactada en las dos lenguas y lo hace porque me pide que vote (afirmativamente) la Constitución o Estatuto catalán. Es de un cinismo refinado. Me ha molestado mucho. Tenía que haberme escrito, como hace y hacen siempre, en catalán. Y todos tendríamos claro cuáles son las reglas. El artículo 35.1 de ese Estatuto o Constitución dice:
“Todas las personas tienen derecho a recibir la enseñanza en catalán, de acuerdo con lo establecido en el presente Estatuto. El catalán debe utilizarse normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza universitaria y en la no universitaria.”

Lo anterior clarísimo. El artículo no escrito en la Constitución o Estatuto se refiere al garrotazo, la multa al que utilice el castellano, el idioma de los apestados.

Pascual me escribe y encabeza su carta con un “Estimado conciudadano, Estimada conciudadana”; encabezamiento hortera en español porque esta legua tiene una expresión única para referirse globalmente a los dos sexos, la del masculino gramatical. No hay sexo en las lenguas. Hay género, género gramatical. Por eso “el pino”, palabra de género masculino, no de sexo varón, es capaz de generar, de parir, piñas. Lo otro sería un fenómeno asombroso. Como Pascual. Pascual con esta carta se convierte en un fenómeno asombroso.

Comienza así la carta de don Pascual:
“Ha llegado la hora de la verdad para el Estatut de Catalunya. Tras dos años de intenso trabajo y de superar los trámites parlamentarios, el próximo mes de junio, los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya vamos a tener la oportunidad de decidir sobre el Estatut en referéndum. No ha sido fácil, pero ahora toca demostrar que merecía la pena el esfuerzo llevado a cabo.”

Me hizo desternillarme de risa lo de “tras dos años de intenso trabajo”. A partir de ahora lo pondré como ejemplo de hipérbole en lo social y en lo político, o de cómo a los vagos cualquier esfuerzo les parece sobrehumano.

También “me pirria” lo de “no ha sido fácil” ¿Qué no ha sido fácil, Pascual? ¿Dónde está el antecedente explícito para redactar con rigor? Entendemos que no ha sido fácil el parto de la Constitución o Estatuto, pero dilo, hombre de Dios, nieto de poeta, dilo.

Sigue así la carta de don Pascual:
“Los estatutos de 1932 y 1979 marcaron el inicio de períodos creativos en nuestro país. El Estatut de 2006 también lo va a suponer. Más aún, si cabe. Y va a representar el mayor reconocimiento jamás obtenido de nuestra personalidad y de nuestra identidad.”

Y, me pregunto y te pregunto a ver a qué reconocimiento, a qué personalidad te refieres porque, me temo, que sea a la que tú llevaste a tu gobierno, un señor, un tal Huguet, que iba demonizando a los comercios de recuerdos para turistas, a los que vendían toros, carteles y flamencas porque eran denigrantes para Cataluña. Y tuviste a un tal Vendrell que se dedicó a fabricar y colocar bombas. Dos bombas puso el angelito para hacer méritos y llegar como Consejero a tu gobierno.

Pues bien, don Pascual, con un racista de un brazo, con un terrorista del otro y con una navaja barbera para cortar las lenguas que hablan en español, que te vote como tú quieres el Estatuto quien tú sabes.

Rendición ante la ETA
Al margen de la realidad
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Mayo 2006

Al Gobierno no lo entienden ni sus seguidores. Dice cosas contradictorias e incoherentes. Su negociación con ETA es ya uno de sus fracasos más sonados. Ni siquiera han conseguido subir en las encuestas y tiene con el alma en vilo a sus defensores. A pesar de su política totalitaria con el PP no consiguen distanciarse del partido de la oposición. Las encuestas son reveladoras del fracaso socialista. No consiguen marginar al PP. Quisieron acabar con el PP, primero, estigmatizándolos; después, con una confrontación abierta y grosera acusaron al PP de no querer acabar con ETA; más tarde, han intentado desactivar al partido de Rajoy desde dentro enfrentando a sus dirigentes; y, mañana, harán cualquier otra burrada.

Da igual, porque lo cierto es que las encuestas no les dan la razón a los socialistas. El PP sigue representando a la mitad del país. Y, sobre todo, el PP sigue siendo la referencia clave para que la democracia no desaparezca. No es poco tal y como están las cosas. Por lo tanto, las encuestas sirven para muchas cosas y nos ayudan a interpretar la realidad. Las publicadas el domingo son significativas en cuanto al rechazo que obtiene el PSOE por su particular y obsceno "proceso de negociación con ETA". Sin embargo, el Gobierno se obstina en vivir fuera de la realidad. Sus dirigentes desconocen la opinión de la gente de la calle. Han perdido el contacto con los ciudadanos normales. Actúan al margen de las costumbres, hábitos y tradiciones del país. No hablemos de ideas. El Gobierno carece de ellas y sus intelectuales orgánicos sólo dicen trivialidades. Nada. Propaganda vieja y manida. Los espumarajos de alguno de ellos producen risa. Sus intelectuales están sonados. Resultan grotescos porque creen vivir en tiempos de Franco. Se repiten hasta la saciedad y siguen dando patadas a un burro muerto. De tanto repetirse se han vuelto locos. La gente pasa de ellos. Están desapareciendo a fuerza de ejercer de intérpretes de unos majaderos políticos. Ellos lo saben, pero no tienen coraje para cambiar de registro.

El penúltimo ejemplo de majadería política lo ha ofrecido Rubalcaba al decir que es necesario "hablar poco en público y mucho en privado sobre ETA". Poca inteligencia revela la consigna, primero, porque hurta a la ciudadanía el principal asunto que el propio Gobierno le ha ofrecido desde hace dos años, a saber, terminar con el terrorismo. ¿Cómo vamos a dejar de hablar ahora del principal tema de la agenda política propuesta por el Gobierno? Decían que Rubalcaba era hombre de más luces que Zapatero. Quizá. Pero, en mi opinión, su última consigna sitúa al ministro a la misma altura intelectual que el presidente. Cero. No saben dónde van. Uno y otro chapotean en la charca de la estulticia política. Después de decirnos durante dos años que el único problema grave era terminar con ETA, ahora, tenemos que callar... El problema de la frase de Rubalcaba es que, además de estulticia, revela un sectarismo propio de un régimen totalitario. La política entendida como diálogo y persuasión inherentes al espacio público no se prodiga con generosidad en España, pero con este tipo de consignas desaparece por completo.

Por fortuna, cada vez más ciudadanos, según revelan las encuestas, saben que un pacto entre el Gobierno y los asesinos es el fin de la democracia. Ahí reside la fuerza de Rajoy. Esperemos que la aproveche.

El nacionalismo es la guerra
POR ANTONIO PAPELL. Escritor ABC 29 Mayo 2006

«LOS nacionalismos son la guerra». El lacónico aserto, que no requiere la apoyatura de grandes argumentos, formó parte del testamento político de Mitterrand, que fue leído solemnemente ante el Parlamento Europeo. La evidencia recogida en la afirmación escueta del último verdadero estadista francés ha tenido su constatación trágica en Europa en los diversos genocidios de los Balcanes hace apenas unos pocos años; de ahí que resulte abochornante constatar cómo los nacionalismos de nuestro país han contemplado con ojos aborregados el referéndum ensangrentado de Montenegro, última consecuencia política de un viejo drama recurrente que deja tras de sí la estela de brutales crímenes de lesa humanidad.

No hace falta, sin embargo, mirar tan lejos ni trasponer episodios más o menos remotos a nuestra realidad para entender que el nacionalismo es particularismo devastador, egoísmo disolvente y factor de debilitamiento democrático, toda vez que defiende la existencia de unos derechos colectivos, proclives a todos los populismos, que casi siempre son incompatibles con los principales derechos individuales, que son la base de nuestro humanismo clásico y del modelo demoliberal, y los únicos que pueden objetivarse y contrastarse en un Estado de Derecho. En los últimos tiempos, en concreto, desde que se ha advertido el descarado afán de mejorar el autogobierno de las comunidades llamadas históricas, caracterizadas por la existencia de fuerzas políticas autóctonas, se ha visto con claridad el efecto destructivo de una singularización que, además de perseguir el exótico derecho a la diferencia, reclama sin ambages más recursos para sí, menos «solidaridad» y menos vínculos que establezcan obligaciones de afectividad, siempre onerosas. Muchos demócratas no nacionalistas que siempre tratamos con afabilidad y comprensión a los nacionalismos periféricos, que también desempeñaron un papel relevante en el advenimiento de las libertades y en la formación del régimen democrático, hemos caído del caballo al descubrir la insolidaridad de unas fuerzas que no han tenido el menor reparo en agitar las balanzas fiscales de las comunidades autónomas para reclamar menos redistribución económica entre los territorios.

Como acaba de apuntarse, los nacionalistas, sobre todo los catalanes, tuvieron un papel eminente en la formación del régimen. Miquel Roca, una personalidad política excepcional y por ello mismo poco representativa, desempeñó una labor admirable en la búsqueda y la consecución del consenso constituyente que dio a la luz la Carta Magna del 78. Gracias a aquella síntesis fructuosa, la mayoría social, la opinión pública más caracterizada, pensó durante mucho tiempo que era ciertamente posible y aun deseable mantener una dialéctica pacífica centro-periferia, como la que durante mucho tiempo -probablemente, por el influjo benéfico e inteligente de Pujol- enriqueció el proceso político español. Durante las dos primeras décadas del régimen, y a pesar del cáncer de ETA, las minorías periféricas desarrollaron un efecto sustancialmente estabilizador y modernizador, que se manifestó en forma de una cooperación leal con las minorías mayoritarias estatales y de propuestas constructivas que, cuando se adoptaron, enriquecieron el sistema socioeconómico.

Sin embargo, por un cúmulo complejo de razones que no es posible desarrollar íntegramente en estas líneas, el nacionalismo periférico se ha exacerbado. En el País Vasco, tras estrellarse el PNV en Lizarra, las fuerzas autóctonas lanzaron el plan Ibarretxe, un desafuero rupturista al margen de la Carta Magna, que, suscitado en pleno fragor de la violencia etarra, tensó las relaciones políticas hasta causar una conflictividad sin precedentes en el sistema de relaciones institucionales (incluso se habló claramente de la pertinencia o no de aplicar el artículo 155 C.E.). Y tras Euskadi, Cataluña entró en una deriva semejante después de la retirada de Pujol en 2003, con la particularidad de que, en esta ocasión, también el socialismo se ubicó bajo la pátina del catalanismo exacerbado que dio a luz una propuesta estatutaria urdida completamente al margen de la Constitución. En este caso, un rapto de buen sentido del presidente Rodríguez Zapatero y del líder de CiU Artur Mas ha permitido reconducir la situación pero ya quedará por siempre escrito el desafuero que, con abrumadora mayoría, fue aprobado por el Parlamento de Cataluña y remitido a Madrid. Ese día, Cataluña perdió el prestigio de la proverbial sensatez que la adornaba.

Ha habido, en fin, un cambio relevante en la percepción del nacionalismo por la opinión pública, una mudanza muy notable en la relación centro-periferia. Los vínculos entre minorías y mayorías, que fueron predominantemente cooperativos, se han cargado de recelos, que son los que asimismo experimenta una parte relevante de la ciudadanía. Y ello tendrá sin duda consecuencias políticas de importancia si no remite la desconfianza y no se restauran los puentes semiderruidos que estuvieron tendidos hasta no hace tanto tiempo. Consecuencias que no pueden afectar al sistema electoral, que prima a las minorías nacionalistas concentradas en una comunidad autónoma, porque se desfiguraría la inmutabilidad de las reglas de juego, base de la democracia, pero que sí han de redundar en unas relaciones distintas entre las grandes fuerzas estatales y las formaciones periféricas. Nuestro sistema electoral proporcional fomenta las alianzas entre las fuerzas estatales y las minorías nacionalistas, que adquieren así gran influencia... Pero esta influencia depende, como es obvio, de la posición de la otra minoría estatal y de las relaciones que los dos grandes partidos turnantes mantengan entre sí. Y frente a la desmesura disolvente de unos nacionalismos ensoberbecidos, parece exigible -ya no solamente lógico- que las dos grandes fuerzas cooperen siquiera tácitamente en el afianzamiento de un sistema político que ha llegado brillantemente hasta aquí y que no da síntomas de agotamiento ni de obsolescencia para la inmensa mayoría de los ciudadanos. En este asunto, el PP y el PSOE habrían de hacer como quería Goethe: «No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan solo si marchamos por el mismo camino».

De aquellos polvos... Galescolas
Miguel Gil Periodista Digital 29 Mayo 2006

Dicen los nacionalistas que Montenegro es su modelo, y, aunque la realidad histórica no acompañe, se trata de la confirmación de que nos dirigimos hacia la balcanización de España. Así lo anuncian, se trata de su ideal posible.

Un día más, malas noticias desde Galicia. Si el Partido Popular nos sorprendía recientemente con la claúsula de ‘doble garantía de nacionalidad’ (Made in Feijoo), aún más inquietante se vislumbra el proyecto de -¡ojo al dato, que nos es broma!- ‘galescolas’. El artificio de ingeniería social propuesto por el Gobierno nacional socialista gallego consiste en la creación de 99 colegios para niños de hasta tres años. Los mismos responsables de la iniciativa clarifican que se trata de “enterrar” el concepto de guarderías par dar paso un “proyecto educativo de país” que respete el Plan de Normalización de la Lengua Gallega.

El PP ya ha denunciado la ikastolacización de la enseñanza pública en Galicia, mientras que desde el Gobierno autonómico aseguran que los padres decidirán la lengua de escolarización de sus hijos. Además, y no sin cierto retintín, les recuerdan a los populares que ‘tan sólo’ aplicarán el Plan de Normalización que aprobaron absolutamente todos los partidos gallegos en 2004 durante el mandato de Manuel Fraga.

El dichoso ‘plan’ no establece otra cosa que educación en gallego para los que lo pidan y un mínimo de un tercio del horario semanal en gallego para los castellanoparlantes. ¿Normalización? Imposición pura y dura; intromisión en la vida privada de los ciudadanos para construir región en tiempos del PP, y nación en los del nacional socialismo.

Negociaciones de Paz

Lorenzo Abadía Periodista Digital 29 Mayo 2006

No hay mucha salida en la negociación con ETA. En primer lugar porque no está demostrada su inquebrantable voluntad de deponer las armas, aunque esto sea discutido por sectores afines al gobierno. Para mí no es lo más importante, porque si sólo de eso se tratara, sería cuestión de buscar y provocar dicha renuncia (insisto, si ésta no fuera precedida de condiciones políticas), ponerla en cuarentena y colocar el sello de asunto resuelto en cuanto se hubiera podido verificar la promesa. En segundo lugar, el verdaderamente importante a mi juicio, porque lo que se pide a cambio de paz no se puede aceptar hoy. Quizá en otras muy distintas circunstancias, como apuntaba Pedro J. Ramírez la semana pasada, sí, pero dentro de 20 o de 30 años, con la particularidad de que esas circunstacias aludidas de libertad y concordia harían por definición saltar por los aires las intenciones políticas nacionalistas, dejando ver a las claras los intereses bastardos de poder que encierran y que el aparato opresor nacionalista no deja hoy entrever. Cómo vamos a afrontar una negociación, un pacto (da naúseas hablar de pactos con un grupo terrorista, como si tuviera la legitimidad de un Estado soberano) con ETA si sabemos de antemano que sus condiciones son inaceptables. Y esto está claro porque ni se puede convocar un referendum por la autodeterminación del País Vasco ni mucho menos hacer una interpretación extensiva a Navarra de los límites geopolíticos del término. Todo esto deja sin sentido una negociación.

Sin embargo, apunto por qué existen dos razones por las cuales creo que se debería dejar intentar a un gobierno obstinado en hacer de este pacto y de la aprobación anticonstitucional de muchos estatutos de autonomía su razón de ser política, su Leitmotiv existencial.

En primer lugar, porque siempre cabe la esperanza -infundada si se recurre a la experiencia y a la razón, pero mínimamente existente si se recurre a otros factores como el hastío etarra, la desesperación, el miedo a la vuelta de un gobierno fuerte y coherente con el Estado de Derecho- de que el entorno abertxale cambie la postura de los últimos cuarenta años, aun viviendo la época más dulce de al menos los últimos diez. Díficil y altamente improbable, pero no imposible.

En segundo lugar, porque la coartada para justificar el callejón sin salida en el que se ha metido el presidente del gobierno sería perfecta si éste se encuentra con una oposición radical a sentarse en torno a una mesa –estéril en sus futuros resultados, lo sabemos- para hablar de paz, sí de esa paz corrompida y maltratada por una parte de los interlocutores. Con un entorno mediático tan favorable, sería muy fácil argumentar que la paz no se consiguió porque una parte importante de la sociedad española no permitió abonar –ya lo sabemos, con la sangre de las víctimas- una improbable esperanza de paz, ni siquiera de conciliación. Creo que es el arma que necesita este hombre iluminado por el esencialismo más utópico que exista en la mente del más ingenuo de los idealistas. “Ya estaba conseguido, sólo faltaba el apoyo de todas las fuerzas políticas y la derecha falló” diría, pidiendo un apoyo absolutamente mayoritario en las próximas elecciones.

Por eso creo que es necesario advertir de todos los peligros en los que está incurriendo Rodríguez Zapatero, del callejón sin salida en el que pone a España, a su partido y a él mismo, advertir que no conseguirá nada de ETA que no sea a cambio de inaceptables concesiones jurídicas y políticas y que, en resumidas cuentas, nos está haciendo perder miserablemente el tiempo a los españoles en un asunto que es imposible de resolver de la forma planteada, cuando existen numerosos problemas en nuestra sociedad que dependen sólo de nosotros mismos y que están todavía sin resolver, como los efectos de la globalización, la competitividad, la igualdad de oportunidades, la regeneración política, la educación, etc., sin contar con el estudio de las posibles soluciones a la opresión nacionalista de la que traen causa los estatutos y el propio proceso de paz.

El próximo martes hay una buena ocasión para recordar a este iluminado sus errores, sus “brindis al sol” y su consustancial demagogia, su desinterés por todo lo que no sea objeto de luz y taquígrafos y también para vaticinarle un sonoro bofetón en la negociación con el grupo terrorista. Pero también para decirle que, sin hacer una sola concesión política de la que la historia pudiera hacernos cómplices, puede contar con el apoyo de los demócratas para iniciar un camino cuyo desastroso final todos vemos, en el que no vamos a colocar más trabas y trampas de las que por la naturaleza de su interlocutor se va a encontrar. Es simplemente una cuestión de estrategia para que sus tremendos altavoces mediáticos no culpen a los liberales y a los demócratas del tiro en la nuca política que va a recibir de quien sólo cambia sangre por independentzia.

La verdad, primera víctima de la "paz"
EDITORIAL Libertad Digital 29 Mayo 2006

Dicen que fue el congresista demócrata estadounidense, Irma Jonson, el primero que sentenció, en 1917, que "la primera víctima de la guerra es la verdad". Aquí en España, sin embargo, bien podríamos decir que la verdad es la primera víctima de los llamados "procesos de paz". Empezando por llamar "proceso de paz" al intento de poner fin, mediante el "diálogo", a algo que jamás ha sido una guerra, o por llamar "diálogo" a la bochornosa y privilegiada negociación con una organización terrorista que jamás podría tener lugar si no es al margen del Estado de Derecho.

Otegi ha vuelto a poner en evidencia, este fin de semana y en una revista mexicana, el carácter chantajista de este "alto el fuego" que, tal y como la propia dirección etarra ha señalado en repetidas ocasiones, es permanentemente "reversible" si no se atienden a sus exigencias políticas. Sin embargo, el gobierno del 14M insiste en que lo que ha quedado "verificado" es la voluntad de paz sin condiciones de la organización terrorista.

Las mentiras del gobierno no dejan, por ello, de gozar de cierta condescendencia por parte de una oposición –política y mediática– que, haciéndose estúpidamente esclava de errores pasados, no reconoce abiertamente la vulneración al Estado de Derecho que, salvando las distancias, también supondría excluir del inadmisible "precio político" el no menos inadmisible "precio penitenciario". Por que de eso se trata, aun en el caso de que el diálogo con la banda tuviese como único objetivo la circense "entrega de las armas".

Si la "memoria" y la "dignidad" de las víctimas es una exigencia moral, su derecho a la justicia constituye una de las más elementales cláusulas del "contrato social", una de las más prioritarias y permanentes obligaciones políticas que el Estado debe siempre salvaguardar. Es, además, el medio más eficaz para que los terroristas vayan arrojando anónimamente la toalla y se convenzan de que nada positivo van a lograr con sus chantajes.

Se comprende que el futuro de los prisioneros de guerra quede condicionado a la lucha que hagan o dejen de hacer sus correligionarios. Pero en un Estado de Derecho, incluso el objetivo de la reinserción de un preso –que además, ojo, debe compaginarse con la función punitiva y disuasoria de las penas– no puede condicionarse a lo que decidan hacer o dejar de hacer otros criminales; unos criminales que, para colmo, siguen teniendo como prioritario, no la suerte de sus compañeros en prisión, sino los objetivos totalitarios de siempre.

Las víctimas de ETA, en cualquier caso, no son daños colaterales de ningún conflicto. Se puede entender que Otegi trate de desplazarlas y de desacreditarlas por tener la "emotividad a flor de piel" y el "raciocinio disminuido". También se puede comprender la infamia de un gobierno que, siendo voluntario compañero de viaje de los terroristas en todo este tinglado, también trate de abortar cualquier manifestación de las víctimas.

No hay que extrañarse, en definitiva, de que Rubalcaba acabe de reclamar la máxima opacidad para toda esta claudicación moral y legal ante los terroristas que supone el "proceso de paz", así como que Otegi no le importe la "ilegalidad" de Batasuna, si sigue gozando de esta "legalidad de ipso" a la que, ciertamente, contribuye el gobierno del 14M.

Ya dijimos que "a los etarras no les importa las mentiras del gobierno de Zapatero si se pronuncian con el objetivo de anestesiar a la opinión pública española y endulzar el pago político que los terroristas esperan cobrar".

Juegos florales en la tierra de ZP
Fernando Gallego Periodista Digital 29 Mayo 2006

El presidente del Gobierno, amigo de la componenda con los terroristas, dijo ayer en León aprovechando que rendían homenaje a un poeta de La Bañeza, que la "generosidad justa" es "el rasgo más sólido" de una democracia madura, así como "el cimiento más firme de la paz", como enseña la "gran poesía". En su discurso, de referencias al mundo de la poesía, pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, aludió de forma indirecta a lo que ellos llaman proceso de paz en el País Vasco. En este sentido, Zapatero mencionó la "generosidad justa" como "el rasgo más sólido" de la democracia madura. El párrafo completo de este florido ZP no tiene desperdicio:

"La gran poesía enseña, ha enseñado siempre, que la única debilidad es la mentira, cuando el egoísmo y el miedo pretenden pasar por amor a la tierra, desoyendo el papel legislador del pensamiento y el papel mediador de la sensibilidad. La gran poesía enseña, Antonio Colinas lo sabe, que la generosidad justa es el rasgo más sólido de democracia madura, el cimiento más firme de la paz".

Para ZP sabemos que el sentido de la decencia es moldeable y se aclimata a la indecencia más próxima. Hace poco dijo en el Congreso que la democracia "es la cintura", o sea el regate, el amago, el quiebro, el escape, la finta..., en definitiva la trampa. Ahora nos dice que el rasgo más sólido de la democracia es la generosidad justa. En ambos casos, lo que está detrás de las palabras de ZP es la indecencia más próxima: La claudicación del Estado ante ETA.

El discurso de León, parece enmarcado en esos juegos florales que ya comenzaron los histriones del régimen, en una campaña que recuerda una versión agnóstica de aquellos Mayos con “flores a María”, que el sentido de la oportunidad y la ideología de sus actores, parecen haberlos convertido en estos, con “flores a Otegi”. La de León es otra ofrenda floral de primavera en aras de la paz, donde la “gran poesía” le enseña a este presidente por accidente algunas cosas, y algunas otras, por obvias, quedan desveladas tras el manto de su gaseosa y liviana inconsistencia.

Dice ZP, que la gran poesía le enseña, que la única debilidad es la mentira, cuando el egoísmo y el miedo pretenden pasar por el amor a la tierra. Esto va dirigido, obviamente, para los malos. No!, la ETA y sus congéneres no son así, el amor a su tierra es demostrado con el terror, el asesinato y la vileza. Zapatero no se refiere a ellos. El egoísmo y el miedo, quienes pretenden hacerlo pasar por amor a su tierra son otros, son los malos de verdad.

Continúa hablando el copríncipe de la paz (el otro príncipe es Otegi) del papel legislador del pensamiento. Con esto, no hace sino desvelar algo que ya sabíamos, desde que este reivindicador trasnochado de memorias históricas tocó poder. Aquí se ha perdido el espíritu de la transición. El concepto de ciudadanía como la mas pura esencia, al menos formal, del sistema democrático, se perdió entre el olor a dinamita aquél desdichado 11 de Marzo. Ahora se legisla según el pensamiento débil y sectario. Este presidente, al contrario que sus predecesores, no es el presidente de todos los Españoles.

Flores, flores y más flores envuelven a la sucia patraña, por mucho que disfracen la generosidad, y tilden a los generosos de egoístas y cobardes. La historia pondrá a cada uno en su lugar.

Rendición ante la ETA
Negociando con comunistas
Gabriel Calzada Libertad Digital 29 Mayo 2006

El Gobierno hace bien en acelerar la negociación con ETA. Negociar el día y la hora en que entregarán las armas es sencillo y puede hacerse con rapidez. Negociar de qué forma se transportarán y qué se hará luego con ellas tampoco debe ser excesivamente complicado y es mejor que se haga rápidamente. Supongo que el resto de cuestiones técnicas del abandono de las armas por parte de un grupo terrorista también pueden y deben hacerse con celeridad.

Sin embargo, en el caso de la tregua de ETA, la clave de la negociación no es el abandono de las armas sino las concesiones que hará el Gobierno español a la banda para que está se acerque a sus metas políticas a cambio de no seguir matando, robando y extorsionando de la forma que lo han venido haciendo. Ahora bien, el Gobierno no tiene legitimidad para negociar con los derechos que no le pertenecen. Las familias de las víctimas, por ejemplo, sí podrían negociar términos como la condonación de las penas por los asesinatos de sus familiares, pero no el Gobierno.

Según el CIS, el 49,4% de los españoles considera improbable que la tregua de ETA lleve a una "solución definitiva". En caso de que el resultado de la encuesta sea fiel a la realidad, cuestión más que improbable tratándose del CIS, parece que la mayoría de los españoles tiene más claro que Zapatero que las probabilidades de éxito de una negociación con un grupo terrorista como ETA son escasas. La banda es un grupo marxista-leninista y como tal siempre ha utilizado la negociación como herramienta táctica para acercarse a su objetivo final: la instauración de un estado totalitario de corte comunista en el País Vasco. La población parece consciente de este pequeño detalle que se le escapa al Gobierno.

Pero hay algo peor que las pocas posibilidades de éxito en la negociación con ETA y es el simple hecho de que el Gobierno pueda negociar algo que no sea el abandono de las armas y, todavía peor, la posibilidad de que el proceso abierto sí lleve a una "solución definitiva" en virtud de la cual ETA logre acercarse a sus fines. Y no me refiero a la posibilidad de secesión de alguna parte de España. Me refiero a la posibilidad de que logre instaurar un régimen comunista a las puertas de España gracias a los robos y asesinatos perpetrados contra individuos inocentes.

Gabriel Calzada Álvarez es representante del CNE para España y presidente de Instituto Juan de Mariana

¿El estado de la qué?
Por IGNACIO CAMACHO ABC 29 Mayo 2006

DESDE hace dos años, el debate parlamentario de repaso anual es el único momento en que España recibe el tratamiento oficial de nación, ahora reservado para las autonomías con aspiraciones. En el nuevo lenguaje políticamente correcto, Cataluña es una nación y España un Estado, todo lo más una nación de naciones, según el credo deconstructivo de Anselmo Carretero; no hace mucho que, en plena borrachera nacionalista, cuando se discutía sobre las selecciones deportivas, alguien propuso cambiarle el nombre a la de España para poder competir con ella de tú a tú. Quizá no ande lejano el día en que la sesión del Congreso pase a llamarse «el estado de la Confederación», o más ambiguamente, «el estado de la cuestión», que en realidad es lo que viene siendo desde que Zapatero empezó eso que Felipe González llama despectivamente la centrifugación de España: un debate sobre la cuestión del Estado.

Al revés que don Américo Castro, que investigó cómo los españoles habíamos llegado a serlo, el presidente del Gobierno y sus aliados de la periferia parecen empeñados en invertir el proceso hasta tomarse en serio la chusca broma desengañada de Cánovas del Castillo: serán españoles los que no puedan ser otra cosa. Las reformas de los estatutos han abierto una especie de autoservicio de identidades en el que cada cual puede tomar la que más le convenga. El Congreso de los Diputados, residencia delegada de la soberanía del pueblo, se ha transformado en el mostrador de un bufet libre donde se sirven realidades nacionales, hechos diferenciales, bilateralidades institucionales y financiaciones a la carta. Pasen y pónganse cómodos. La vieja nación cuarteada es apenas la vaga referencia de un debate anual en cuyo curso se moldea la estructura del Estado como si fuese un puzle de plastilina.

Ocurre, sin embargo, que sobre el solar de la nación habita un pueblo bastante estupefacto ante este toma y daca de definiciones identitarias. Los ciudadanos de la flamante realidad nacional andaluza agitaban ayer con entusiasmo cientos de enseñas rojigualdas en el desfile de las Fuerzas Armadas, que junto con la selección de fútbol parecen ya el único referente de un Estado en despiece. La izquierda ha abandonado las banderas jacobinas de la cohesión para refugiarse en un revoltijo de particularismos, un error histórico que jamás permitió el pragmatismo felipista. Los adanes de la nueva frontera zapaterista llaman «la gente antigua» a aquellos socialdemócratas que el «New York Times» tildó en su tiempo de «jóvenes nacionalistas españoles», y que al menos llevaron a España a la Unión Europea y modernizaron sus infraestructuras antes de despeñarse en un barranco de corrupciones, pero el flamante deconstructivismo republicano sólo nos conduce al marasmo de un Estado menguante que ha convertido la Constitución en una hojilla volandera. El debate sobre el estado de la Nación va camino de parecerse a una doble falacia en la que no quedará ni nación ni Estado, y en vez de en el Congreso podrá celebrarse en una cafetería, como si fuese una comunidad de vecinos. Mal avenidos, por cierto.

Amóldense, señores jueces
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 29 Mayo 2006

LO acaba de reclamar sin ambages el señor Imaz: la Audiencia Nacional debe «amoldarse a las circunstancias» en su aplicación de la ley. Todo sea por conseguir la paz, convertida en el Bien Absoluto ante el cual deben claudicar las instituciones del Estado y suspenderse la aplicación de las leyes. Se ha sostenido que el llamado «proceso de paz» encubre en realidad una negociación política; empiezo a sospechar que esconde algo más aberrante aún: una nueva era en la que decaerá el imperio de la ley y se obstruirá la acción de la Justicia. Los pocos jueces que aún se atreven a contrariar este designio de impunidad son contemplados como enojosos aguafiestas sobre quienes de manera sibilina, pero creciente, se empieza a arrojar la responsabilidad de un posible fracaso. Y, mientras tanto, los terroristas y sus valedores elevan el tono de sus coacciones y amenazas: a Otegi le bastó mencionar las «condiciones de extrema gravedad» en que se hallaba el llamado «proceso de paz» para que el presidente del Gobierno anunciara su decisión de sentarse a dialogar con los terroristas; y ahora el diario «Gara» advierte al Gobierno que «una negociación no puede llevarse adelante si se impide a una de las partes mantener su interlocución en igualdad de condiciones».

Nadie podrá culpar a los terroristas de envolver sus pretensiones con una retórica mistificadora. En la muy prolija entrevista que publicaba el diario «Gara» hace quince días volvían a insistir en lo mismo: la tregua está supeditada al logro de una serie de objetivos políticos que, por lo demás, ya estaban sobradamente explicitados en su declaración de alto el fuego; si dichos objetivos no se alcanzan, se muestran dispuestos a volver a las andadas. Asimismo, justificaban sus campañas extorsionadoras y la violencia callejera. Pero a los terroristas no les basta con que el Gobierno se siente a «dialogar»; exigen también que la Justicia interrumpa sus «actitudes irresponsables» y ceda en su persecución del delito. Las formaciones nacionalistas vascas no han mostrado empacho en mencionar las actuaciones del juez Grande-Marlaska contra los cabecillas de Batasuna como «factores que retrasan el proceso de paz y normalización».

A este clima de apología desvergonzada de la impunidad se añade una sospechosísima «política de gestos» desde las más altas magistraturas públicas. La Fiscalía General del Estado, convertida en un apéndice gubernativo, lanza admoniciones a la judicatura en un flagrante atropello del principio de división de poderes, releva a los fiscales más incómodos de la Audiencia Nacional y declina el ejercicio de sus obligaciones, evitando la petición de prisión provisional para los dirigentes batasunos más recalcitrantes en su desfachatez delictiva. El Gobierno, por su parte, parece empeñado en anteponer el deseo a la realidad; y aunque todos los signos visibles permitan dictaminar que no se cumplen las mínimas condiciones exigibles para iniciar el llamado «proceso de paz», está dispuesto a instaurar un indecoroso estado de «excepción legal» que permita sentarse a negociar a unos criminales confesos que siguen reafirmándose en sus reivindicaciones más trasnochadas y delirantes.

Todo sea por preservar esa «esperanza de paz» que las vírgenes vestales o bestiales del progresismo reclaman, repartiendo capullos cándidos entre las pobres gentes estragadas por la propaganda. Siempre había sospechado que quienes se llenan la boca con apelaciones al Estado de Derecho son los mismos que menos rebozo muestran en hacer gárgaras con él, antes de escupirlo al suelo. Amóldense, señores jueces, amóldense a la paz indigna que viene, y no entorpezcan con pejigueras legales los gargarismos de los claudicantes.

La necesidad de la tregua
Por GERMÁN YANKE ABC 29 Mayo 2006

A lo largo de la escalofriante historia de ETA ha habido momentos en los que se pudo palpar la posibilidad real de acabar con la banda terrorista. Pudo ocurrir, por una extraordinaria rebelión social, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero lo impidió entonces el PNV, que temió que la oleada de indignación terminara también con el nacionalismo e inició un proceso que culminó en el Pacto de Estella. Las conmociones ciudadanas, además, suelen ser pasajeras.

Pero sí se inició un movimiento ciudadano que modificó la percepción de ETA y el modo de luchar contra ella. Lo que vino después, la firmeza judicial y política, el aislamiento de quienes apoyaban el terror, la eficacia policial y de los procedimientos ajustados al Estado de Derecho, el abandono de los viejos complejos, el Pacto Antiterrorista como confirmación y garantía para el futuro de esa misma línea, la reforma de la ley de Partidos y la ilegalización de Batasuna, tiene su origen en lo que ocurrió en torno al asesinato de Miguel Ángel Blanco y lo que se dio en llamar «el espíritu de Ermua».

El convencimiento da más y mejores resultados que las conmociones, aunque a veces aquel necesite del impulso de estas, y, gracias a ello, ETA llegó a un punto en el que se volvió a palpar la posibilidad de su fin. El mito de que la banda era invencible, el del «empate infinito», quedaron arrumbados. Y, además, ya no se veía salvación ninguna en los nuevos intentos soberanistas del nacionalismo vasco, plan Ibarretxe incluido.

Lo lógico sería pensar que el «alto el fuego» aún vigente, verificado al parecer por el Gobierno, es la consecuencia de todo ello, la aceptación de que todo debía terminar porque, para los terroristas, todo había fracasado. Resultaba un tanto sospechosa la insistencia del presidente del Gobierno en que eso iba a ocurrir, la aceptación de un supuesto cambio en Batasuna, la prisa por la declaración del Congreso de hace un año porque, de algún modo, se podría pensar que se estaba haciendo, secretamente, otra cosa distinta a la que se había demostrado eficiente; que había, de un modo u otro, una negociación de algún tipo para conseguir la formalidad de la tregua antes del resultado esperado de una estrategia necesariamente lenta y costosa. Como si otra conmoción, la del entusiasmo momentáneo, debiera sustituir al convencimiento.

Llegó el «alto el fuego» y, a pesar de todo, los ciudadanos se pusieron del lado del presidente en un «proceso» que pasa por momentos complicados. Quizá el Gobierno, antes que empeñarse por todos los medios en «salvarlo», debería convencerse de que el alto el fuego conveniente es aquel al que se ve obligada la banda, no el que hipotéticamente «necesite» el Gobierno. Porque de una u otra actitud depende lo que se ponga ahora sobre la mesa.

Rajoy ante el gran debate
Pablo Sebastián Estrella Digital 29 Mayo 2006

Mientras la economía aguante y el nivel medio de vida de los españoles mantenga su actual velocidad de crucero, la crispación política que emerge por distintos flancos a causa de la debilidad y el desconcierto del Gobierno de Zapatero no tendrá el impacto social y electoral que quizás merece. Y en ello tienen su cuota de responsabilidad tanto la oposición, que va de la desidia a la bronca con suma facilidad, como otras iniciativas que concitan ilusión y esperanza, como la tregua de ETA o el control absoluto por parte del Gobierno de todos los canales de la televisión analógica y el manejo oportuno de acontecimientos colaterales de amplio eco popular, como las grandes citas deportivas en curso —Copa de Europa, Mundial de fútbol, Fórmula 1, Roland Garros, el Tour, etc.— y ciertos escándalos que van apareciendo oportunamente según le interesa al ministro de Interior —Marbella, sellos, dopaje ciclista— para amortiguar los ruidos de la política.

Pero entre las carencias y la simulaciones subyacen problemas reales y una creciente preocupación por el rumbo incierto que están tomando los grandes debates nacionales. Lo que niegan los palmeros publicistas de la Moncloa, que presentan a Zapatero como un arcángel genial (sic), y dicen que hay que conceder la autodeterminación al País Vasco porque los etarras tienen pistolas (¡ahí queda eso!); y los que exageran en la parte contraria, el entorno más extremo del PP, cuando sitúan a España en el umbral de una catástrofe, como pregonan algunos agoreros: “España ha muerto”, decía un conocido predicador radiofónico.

Ni una cosa ni la otra. Pero lo cierto es que desde este Gobierno que hace ensayos temerarios y desde un PSOE política y humanamente descapitalizado sin timón se están sembrando las semillas de serios problemas venideros que afectan a la convivencia entre los españoles. Así ha ocurrido en el plano de lo territorial con el Estatuto catalán, como puede ocurrir con el Estatuto vasco, y como está pasando —con el Estado de Derecho— con los preámbulos de la negociación con ETA. Porque el presidente Zapatero está más comprometido con su estabilidad y con su ambición personal que con el interés general de España, una nación a su entender “discutida y discutible”, que puede ser federal o confederal sin pasar por una reforma constitucional.

Grandes fuegos de artificio, todos al mismo tiempo, con los que el Gobierno se olvida de la gobernabilidad, que está planteada más en términos de oportunidad con toda clase de artilugios escénicos en el ámbito social —homosexuales, igualdad de sexos, memoria histórica, etc.—, que en políticas en pos de la eficacia de la gestión pública frente a los desafíos de nuestro tiempo, como se ha visto en los serios problemas hoy insolubles de la inmigración descontrolada, la seguridad ciudadana, la educación, las obras públicas, la política exterior y de defensa y la cultura, hoy en manos de una ministra, Carmen Calvo, que no sabe hablar y que cuando lo hace debería estar callada.

Éstos son los mimbres del debate sobre el estado de la nación que se ha de celebrar esta semana en el Congreso de los Diputados, y donde la negociación con ETA y el modelo de Estado que se desprende de la reforma encubierta de la Constitución por la vía de los Estatutos de Autonomía constituyen el plato fuerte de la convocatoria, porque estas dos cuestiones constituyen los principales objetivos políticos del Gobierno en la presente legislatura, aunque ninguno de ellos figuraba como tal en el programa electoral del hoy presidente Zapatero. El presidente que al recibir una oferta negociadora de ETA nada más llegar al poder —en los primeros meses de su mandato— unió esta iniciativa a las reformas autonómicas que había comprometido en Cataluña, y que han roto el techo de la Constitución porque Zapatero sabía que si no subía el techo de soberanía de Cataluña su acercamiento a ETA no tendría credibilidad en el entorno político de la banda.

Negociación con ETA y reforma de los Estatutos vasco y catalán van de la mano y están inmersas en un nuevo diseño, aunque el Gobierno, que rompió el consenso con el PP, no cesa en su empeño por separarlas ante la opinión pública con el consentimiento y ante el desconcierto del Partido Popular, cuyo líder, Mariano Rajoy, se queja de su aislamiento y del de su partido frente a la alianza del PSOE con los nacionalistas, pero se muestra incapaz de hacer en todo esto un discurso unitario e inflexible como sería lógico, para finalmente aceptar que le vayan imponiendo, de una en una, todas las reformas con las que el Gobierno quiere articular su proyecto político y salvar la cuadratura del círculo en la que tanto se ha comprometido Zapatero.

Un presidente que defenderá su política social y progresista y lo que considera un salto histórico frente a ETA y en su relación con los nacionalistas, y que se cuidará mucho de no atacar en exceso a Rajoy, para que éste acepte aislar la cuestión etarra, sobre la que Rajoy ya ha dicho que apoyará al Gobierno a pesar de su aislamiento a cambio de “una cierta lealtad”, es decir, sin garantías sobre el proceso negociador. Convencido Rajoy de que, según sus asesores electorales, oponerse a la negociación con ETA no le favorece. Y así llegamos a la coincidencia final entre Zapatero y Rajoy. Ambos están hoy día más interesados en su presente y futuro personal que en el interés general.

ETA, ERC y PSOE
Rufianes y prostitutas
José Vilas Nogueira Libertad Digital 29 Mayo 2006

Don Miguel de Cervantes y Saavedra fue un genio. Sin conocer a Arnaldo Otegi, a Joan Puig, ni a los socios del uno y el otro, acertó a escribir una "Comedia Famosa Intitulada El Rufián Dichoso". En plural habría de decirlo hoy.

En defecto de Cervantes, tenemos a Zapatero, niña complaciente, dotada con tan extraordinarias habilidades, que igual te hace un ars poetica que una crítica de la razón práctica. Posee esta criatura dos fabulosos atributos, uno atinente a su capacidad de conocimiento y otro a su sentimiento moral. En cuanto al primero, está dotada de un cerebro vacío, pero no es un cerebro vacío cualquiera. En constante prodigio, se llena con las palabras vacías, producidas por su propio vacío, permaneciendo lleno tan vacío como al principio. Cosa parecida acontece con su sentimiento moral; su razón desprovista de todo principio moral se rige sólo por la ocasional conveniencia. Sin embargo, nuevo prodigio, sus ocasionales conveniencias confluyen en constante objetivo, mantenerse a toda costa en el poder, que decir gobierno constituiría homenaje excesivo.

Uno más uno, más otro y el de más allá, abundamos en numerosos, e imperiosos, rufianes. Por definición, las prostitutas son más todavía. Pocos lugares y pocas épocas pueden ofrecer una sociedad más menesterosa moralmente. Claro que siempre hay optimistas. El Mundo abre edición con este titular: "El PSOE aventaja al PP en sólo 1,5 puntos" (subrayo yo). ¿Qué tendría que pasar para que se invirtiese la ventaja? Ni todo un ejército, creo yo, de ángeles, potestades y dominaciones podría conseguirlo.

Es el caso que mientras Otegi y compañía amenazan con retomar el crimen si no se accede, más pronto que tarde, a todas sus demandas; Zapatero se ejercita en su poética de imbécil para imbéciles; el taimado Rubalcaba aconseja no hablar en público, sino en privado, que siempre el secreto ha sido cómplice de la traición; Pepiño Blanco ladra; las artistas equivocan el destino de las rosas mortuorias y los medios de comunicación progubernamentales dan lecciones prácticas de deontología orwelliana. Un hombre justo, el juez Grande Marlaska, resiste el desafuero, pero ¿podrá resistir también las asechanzas del poder?

Por su parte, Joan Puig, diputado de ERC, proyecta su rufianismo también en la esfera privada. Ha anunciado que este verano volverá a asaltar la piscina de la casa que tiene el director de El Mundo en un lugar de la costa mallorquina. La hazaña de este almogávar de piscina a calzón quitado ha quedado impune de momento, pues por su condición de diputado sólo el Tribunal Supremo tiene fuero para actuar penalmente contra él, y eso si el Congreso accede al previo suplicatorio, que quizá entiendan sus señorías que tales ejercicios náuticos son saludable expresión de la libertad de los depositarios de la soberanía nacional. En cualquier caso, como las cosas de palacio van despacio y, con los actuales ocupantes, son de resolución incierta, ni juez grande ni chico, el pundonoroso diputado anunció ya su propósito de retornar este año con mucha más gente, incluido un eurodiputado, compañero de partido, que sería pena que la aventura quedase confinada a las limitadas fronteras del Estado español.

En este mundo feliz, los nacionalistas están muy contentos con el éxito del referéndum de secesión de Montenegro. Algunas gentes se han apresurado a responder que ni la situación del País Vasco ni la de Cataluña tienen nada que ver con la de aquella república balcánica. Estoy naturalmente de acuerdo. Pero, ya lo escribí alguna vez, lo que realmente me asombra de los nacionalistas catalanes y vascos y de la reacción del PSOE no es que se consideren, o se dejen de considerar, naciones aquellas regiones, ni que se postule, o se niegue, para ellas el derecho de autodeterminación. Lo que me asombra es la miseria moral de considerar portavoces legítimos de esas aspiraciones nacionalistas a criminales empedernidos, totalitarios descarados que ignoran ostensiblemente las limitaciones de la democracia, la separación de poderes y el gobierno constitucional, y el respeto de los derechos individuales.

Lo que me asombra y repugna no es la existencia de los rufianes, sino la complacencia de las prostitutas. Aunque la situación política sea muy diferente, la cobardía moral de nuestra sociedad evoca intensamente el clima social de la Alemania prehitleriana.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Zapatero
La cintura nacional
Isabel Durán Libertad Digital 29 Mayo 2006

El presidente cuya patria es la libertad se dedica a la gran poesía y, acorde con su quehacer político, ni siquiera se digna aparecer en Sevilla en el homenaje a las Fuerzas Armadas. Los Reyes, los Príncipes de Asturias y demás acompañantes, que se achicharren en la tórrida jornada sevillana, que Rodríguez está en las cosas importantes. Véase, entregar premios en su tierra natal y descansar junto a Sonsoles y las niñas. Faltaría más.

Con las alertas encendidas en Ferraz ante el empate técnico con el PP, el inquilino de La Moncloa no baja de su poético olimpo de los dioses que le convirtió en el elegido. Ni Irak ni el Prestige. A Rodríguez se le han acabado las excusas. Pero nada afecta a la fantástica realidad que él inventa. El Carmelo, Guadalajara, las detenciones políticas de Madrid, la inseguridad ciudadana, las avalanchas de inmigrantes, el chantaje terrorista, el precio político pagado ya vía su Estatuto catalán o la coartada andaluza. A ZP no le despeinan. Ha convertido la vida pública en un vertedero putrefacto de intereses creados a espaldas de los españoles, a su costa y a costa de la unidad, la solidaridad interterritorial y la integridad de España. El presidente debe volver a la tierra y dar muchas explicaciones en el debate del estado de la No Nación. Incluso de chupópteros, chorizos y demás especies incrustadas en los gobiernos por él patrocinados. Veamos.

El socialismo de miemmano reimplantado a lo largo y ancho de la geografía nacional ni siquiera causa ya escándalo ante la que está cayendo. Su versión catalana habla por sí sola. Caídos en desgracia tras la traición del inquilino de La Moncloa con CiU, sus ex socios en la Generalidad de Cataluña continúan poniéndose las botas de manera impúdica y sin vergüenza torera. Cinco ex consejeros republicanos de Pasqual Maragall (Bargalló, Vendrell, Huget, Cid y Simó) han pedido cobrar la pensión de 1.945 euros mensuales durante 18 meses aunque alguno de ellos sólo ha permanecido en el cargo 12 días en total. Esto es lo que Zapatero llamaría tener cintura, la cintura nacional.

El mejor aliado
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 29 Mayo 2006

Esta semana, ocho dirigentes de Batasuna tendrán que comparecer de nuevo en la Audiencia Nacional para dar cuenta de sus actividades como parte de una organización declarada ilegal por los tribunales. La izquierda abertzale lleva unos cuantos días tocando las campanas a rebato y anunciando la llegada de todas las plagas de Egipto si sus dirigentes son encarcelados.

Pero esto ya lo hemos vivido antes otras veces: en 1997 cuando se condenó a la Mesa Nacional de HB por intentar difundir un vídeo de ETA, o seis años después cuando este partido fue ilegalizado. Hasta los obispos amenazaron entonces con las penas del infierno. Y no pasó nada. Bueno sí: el Estado mostró su firmeza, ganó espacios la libertad y retrocedieron quienes apoyaban la violencia.

Al igual que ocurrió en enero cuando la Justicia prohibió el congreso que querían celebrar en Baracaldo, Batasuna descubre que el Estado de Derecho es más complejo y coherente de lo que le gustaría y que los jueces tienen la obligación de hacer cumplir las sentencias llueva o haga sol.

Los dirigentes de la izquierda abertzale llevan semanas sembrando de advertencias amenazadoras los titulares de la prensa para tratar de frenar la acción de la Justicia. Dicen que está en peligro «el proceso» nada menos, que son días críticos. Incluso en los alrededores del Gobierno andan con la preocupación a flor de piel como si el alarmismo que siembra Batasuna hubiera echado raíces en las filas del Ejecutivo.

La actuación judicial pone en evidencia que Batasuna tiene un gran problema con la ilegalización, pero los caminos para salir de ella están fijados en las mismas resoluciones que pusieron a este partido fuera de la ley y consisten, básicamente, en el rechazo de la violencia. Por tanto, o Batasuna se desmarca de ETA o procura acelerar la renuncia a las armas.

En ambas situaciones Otegi y los suyos recuperarían la capacidad legal que hoy no tienen. Fuera de ese camino legal no hay atajos ni trampas que les permitan ganar este pulso al Estado democrático.

La presión de los tribunales no constituye, por tanto, un obstáculo para la paz, sino el principal acicate para que ETA y Batasuna se decidan a dar pasos para conseguirla. El juez Grande Marlaska es hoy el mejor aliado que pueden tener quienes dentro de ETA desean el abandono de las armas en la pugna subterránea con quienes abogan por volver al terrorismo.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

Un estatuto de opacidad
José Javaloyes Estrella Digital 29 Mayo 2006

No es para celebrar con una copa de anís de Darwin la ocurrencia del ministro Rubalcaba de que se hable poco en público, y sí mucho en privado, sobre ETA. En cambio, sí merece un brindis de urgencia la resolución del juez Marlaska de dar con la ley un trallazo en la fachada de Batasuna, al ampliar a todos sus componentes las imputaciones de delito.

Ante el discurso aleve de la representación etarra, el Poder Judicial, que de un tiempo a esta parte está siendo más Estado (de Derecho, por supuesto) que el Poder Ejecutivo, gustosamente cautivo de las minorías nacionalistas y comunistas en el seno del Poder Legislativo; el Poder Judicial, digo, ha hecho lo que debía, para tranquilidad, consuelo y esperanza de los españoles.

Propone el ministro del Interior que se amplíe el régimen de sombra, la opacidad y el secretismo para el asunto que tiene en ascuas a los españoles: la negociación política con ETA. Una negociación que no se sabe si está por llegar, o si ya cursa secretamente. ¿Se está pidiendo al pueblo español, único titular de la soberanía, que delegue en los políticos, éstos o los que sean, el derecho de negociar sin mandato específico, con una estructura de delincuencia organizada, el perdón y el olvido de los asesinatos, de las extorsiones, de los estragos, a cambio además del rompimiento de España?

Con todo el cuidado del mundo debería andarse el único partido de la oposición si decide endosar, finalmente, aquello que haga el Gobierno al que el señor Rubalcaba pertenece. Ni sombras ni secretos ni procesos discretos. No cabe postular el régimen especial de la razón de Estado para una cuestión como ésta, porque todas las razones aducidas hasta ahora, menos que razones, son motivos contra el Estado, la nación y la sociedad que jurídicamente el Estado configura y expresa.

Nada más inconveniente a estas alturas de la “hoja de ruta” que se ha montado el presidente Rodríguez con los terroristas y con los nacionalistas, que un estatuto de opacidad y contra la transparencia democrática. Frente a la propuesta del ministro del Interior, todo lo contrario: luz a raudales y legión de taquígrafos.

Pero lo que muy especialmente sobra es el blanco de las flores de pancarta, de las rosas blancas de las actrices. Son flores funerarias y premio político ornamental a los deliquios presidenciales, y al sueño compartido entre los asesinos etarras y no pocos nacionalistas, con boina y sin ella.

Un estatuto de opacidad para el trato con la gente de Batasuna, como el propuesto por Rubalcaba, doctor en física de los estados gaseosos, es lo último que faltaba para la fiebre estatutaria en que delira la Moncloa.

jose@javaloyes.net

Lo que preocupa a los catalanes es su seguridad, no el Estatut
Santiago Abascal elsemanaldigital 29 Mayo 2006

Visité Barcelona la semana pasada para presentar en la Universidad de Barcelona, junto a Alejo Vidal-Quadras y Francisco Caja, la Fundación para la defensa de la Nación Española y, de paso, para explicar por qué había que votar contra el Estatut de la oligarquía pancatalanista. Nada más entrar en Cataluña, comencé a buscar las masivas muestras de apoyo al Estatut que, imaginé, habían de proliferar en paredes y puentes, con carteles y pancartas. No hallé ni una. Tan sólo, a la entrada de Barcelona, una proclama invadía, con folios, los ventanales de muchos edificios: "Soterrem autopista", exigía la leyenda.

En efecto, como imaginaba, en las pocas horas que pasé en Cataluña no pude ver ni una sola muestra de que los catalanes demandaran semejante Estatuto. Pero no había más que abrir los periódicos para darse cuenta de cuál era una de las máximas demandas de los catalanes; la seguridad. El asalto a chalés, protagonizado con gran violencia por mafias extranjeras es una de las verdaderas preocupaciones de los catalanes. ¿Cómo lo quieren solucionar sus politicuchos, aquellos que han pergeñado un Estatuto que convertirá a Cataluña en una especie de Estado semi-independiente?: "¡Qué venga la Guardia Civil!", berrean con la mayor indignidad aquellos que querían romper amarras con España y que, a la hora de la verdad, no saben qué diablos hacer con el poder, con la autonomía, para resolver los problemas reales de la gente.

Para atajar los problemas que de verdad nos acucian a los españoles habremos de sacudirnos a unos cuantos de quienes nos gobiernan en las autonomías y en La Moncloa. Ahora bien: habrá que hacer algo más. Por ejemplo, atreverse a diagnosticar los problemas. Es innegable que en España la inmigración descontrolada está asociada con la delincuencia y negarlo es de acomplejados y de cobardes. No hay más que ver quién protagoniza el asalto masivo a las casas de miles de españoles, no hay más que leer las páginas de sucesos en los periódicos y no hay más que analizar las estadísticas de la población carcelaria en España: un 30% de extranjeros.

Pero claro, decir esto equivale a convertirse en un facha peligroso o en un xenófobo, o supone el riesgo de que le llamen a uno Le Pen, como han hecho con Acebes. Será un riesgo que habrá que asumir, porque sabiendo que extranjero no es sinónimo de delincuente habrá que saber también que la inmigración sin control, y las regularizaciones masivas, nos están trayendo problemas. No hay más que mirar a Canarias y analizar cuántos son expulsados –una ridícula minoría- de aquellos que entran ilegalmente en España.

Mientras tanto, habrá que aguantar estoicamente la presencia en La Moncloa de un señor para el que las fronteras no tienen sentido y son un artificio. No sé que habrá de cierto en la poseía del presidente pero, desde que le sufrimos, España va perdiendo las fronteras que la circundan y, sorprendentemente, se va plagando de fronteras insalvables en su interior.

Y no, no se me olvidaba. Lo de que vaya la Guardia Civil a Cataluña, por supuesto. Pero en vez de 500, que sean 50.000 efectivos. No hay mejor modo de cohesionar España que garantizando, desde el ominoso Estado español, la seguridad de los catalanes.

El 3% tiene futuro: Castells invita a los empresarios catalanes a seguir chapoteando en política
Jesús Cacho El Confidencial 29 Mayo 2006

Las jornadas organizadas el viernes y sábado pasados en Sitges por el Círculo de Economía, el club empresarial catalán al que, no se sabe muy bien por qué, hay que adjetivar obligatoriamente de “influyente”, venga o no a cuento, han supuesto un duro correctivo para ese Gobierno tripartito que vive sus últimos meses con más pena que gloria, tras el fiasco que en términos de gestión democrática de la normalidad ha supuesto la experiencia.

El sábado compareció en la tribuna de Sitges el actual consejero de Economía de la Generalitat, Antoni Castells, descrito por la poca gente con seny que va quedando en el Principado como “la última esperanza blanca del Partido de los Socialistas catalanes”, es decir, el único político con sentido común que queda en el PSC, después del desvarío en el que vive instalado el señor Maragall y de los groseros errores cometidos en Madrid por José Montilla como Ministro de Industria.

Al hablar de la última esperanza aludimos a la posibilidad de un liderazgo en el PSC cabal, no sectario, no empachado de nacionalismo, no perdido en los vericuetos identitarios, abierto al mundo y, por tanto, radicalmente opuesto a las pautas que han presidido la experiencia Maragall. Tuve la suerte de compartir almuerzo con el señor Castells hace unas semanas, y quedé favorablemente impactado por esa condición de tipo inteligente, sensato y demócrata integral, tan alejado del prototipo del quimérico y aventado Maragall.

Digo esto porque gran parte de la tragedia española, un país perdido en las refriegas territoriales mientras en USA, en India, en China, en Japón y en tantos otros sitios se decide el futuro de un mundo globalizado, tiene mucho que ver con las pobres prestaciones de una clase política intelectual y moralmente depauperada, con un Zapatero que no sólo asombra a Felipe González (“Éste sigue con su idea de que no pasa nada, que no va a pasar nada. Y se nos cae el invento. Está loco...”), (imprescindible ver El Mundo de ayer; imposible estar más de acuerdo con el juicio del sevillano), sino al 90% de los españoles no sectarios, un Rajoy prisionero en Génova, y unos políticos nacionalistas empeñados en hacer añicos la Constitución del 78 por mero afán de medro personal.

Y entonces va el señor Castells a Sitges, va la esperanza blanca del socialismo catalán y dice, pide, reclama a los empresarios catalanes “que se impliquen más en los problemas de la sociedad como han hecho históricamente”, es decir, y en román paladino, que apoyen el Estatuto, que se mojen a fondo en la política del tripartido, obviamente a favor de las tesis del tripartito.

Lo cual se me antoja un error y una nueva prueba de la enfermedad española y catalana del momento. Siempre he dicho que el gran problema de España es de democracia o, si quieren, de ausencia de una verdadera, sólida y acrisolada democracia. Y ese problema es particularmente grave en Cataluña, y no digamos ya en el País Vasco, sometidas ambas al monocultivo nacionalista desde la desaparición de la dictadura de Franco.

En una democracia digna de tal nombre, por ejemplo, en la británica, el líder de un partido político en el Gobierno seguramente diría, aconsejaría, obligaría a los empresarios a hacer empresa y a olvidarse de la política. Porque los empresarios están para hacer negocios y los políticos para hacer política, y cuando ambas esferas se cruzan y entremezclan, cuando no existe una línea de separación clara entre lo público y lo privado, entonces nos hallamos en un sistema que está lejos de haber alcanzado la madurez democrática. Entonces nos hallamos en España. Y no digamos ya en Cataluña.

La tarea de un Gobierno democrático en un Estado de Derecho que se precie consiste en establecer reglas de juego claras, y en obligar a los ciudadanos, desde el más humilde al más poderoso, a cumplirlas. En el campo de la libre empresa, además de hacer cumplir las leyes, los Gobiernos deben asegurar la existencia de una efectiva competencia. Establecido lo anterior, cualquier Gobierno con una pizca de sangre liberal en sus venas está obligado a sacar las manos del sector privado de la economía.

A sensu contrario, señor Castells, invitar a los empresarios a “implicarse más en apoyo al Estatuto” es invitarles a seguir pensando en que los buenos negocios, las concesiones, los chollos de todo tipo, se consiguen no compitiendo en libertad sino al lado del poder político, a la sombra del Gobierno de turno; invitar a los empresarios a hacer política es perpetuar el sistema del 3%, o del 10%, o del 20%, el porcentaje o la mordida al uso que ustedes quieran; es, en definitiva, dar alas a la corrupción, el gran problema español y, por supuesto, catalán.

Es obvio que hay montones de empresarios de todos los tamaños repartidos por la geografía española que hacen progresar sus negocios compitiendo a cara descubierta, pero es igualmente obvio que los grandes apellidos, las grandes fortunas, las mayores empresas del país siguen de una u otra forma operando bajo pautas de comportamiento típicamente franquistas, y eso es así porque han evitado realizar la menor reflexión o autocrítica al respecto, y porque siguen convencidas de que extramuros del poder político es muy difícil prosperar y hacer empresa.

Al final, éste es el problema de fondo que subyace detrás de tantos intentos de códigos de buen Gobierno corporativo, de tanto Código Olivencia, tanto Código Aldama, tanto Código Conthe. No es un problema de códigos, sino de actitud democrática del empresariado español. Desde esta perspectiva, oír a un tipo sensato como Castells animar a los empresarios a seguir chapoteando en la política no puede resultar más descorazonador. El de los empresarios, el de Cataluña, el de España, señor Castells, no es un problema de más o menos nacionalismo, sino de democracia. De falta de comportamientos democráticos.

José Manuel Ayesa / presidente de la patronal Navarra:
«Sabemos que vendrán nuevas remesas de cartas de extorsión»

«Zapatero puede llevarnos a una trampa sin marcha atrás y en la que Navarra tendrá que responder con duras acciones»
 La Razón 29 Mayo 2006

Madrid- Su responsabilidad institucional le pesa ante las cuestiones con matices más políticos. Pero su discurso sobre la situación de la lucha antiterrorista es más directo, suena más claro, que el que se escucha desde algunos partidos.

-¿Se siente cada día más seguro por el alto el fuego de ETA? -
Que la banda terrorista haya tomado la decisión de declarar una tregua puede ser un indicio de seguridad.

-¿Y percibe que los ciudadanos navarros creen que se puede estar en puertas de la paz?
-La ciudadanía no acaba de fiarse. En Navarra hemos tenido un atentado grave que es el de Barañáin y, por otra parte, ahí está la denuncia de las cartas de extorsión, que ha quedado demostrado que efectivamente existían. Además, vivimos una etapa de radicalización política importante y todo esto, lógicamente, lleva a que la gente desconfíe.

-¿En qué consiste esa radicalización política?
-En la presión de Batasuna y de otros partidos «abertzales», que han asumido una presencia pública muy importante y con unos mensajes concretos y dirigidos a un mismo objetivo, a pedir que se inicie ese supuesto proceso democrático. Todos conocemos el papel de Navarra en las reivindicaciones no sólo de ETA sino de todo el llamado mundo «abertzale». Y el nuevo escenario abierto con la tregua les ha dado alas para llegar a la provocación permanente al Gobierno foral.

-¿Y el PSOE?
-Los socialistas en Navarra, especialmente desde que José Luis Rodríguez Zapatero está en el poder, se mueven dentro de la ambigüedad. Aunque niegan que puedan gobernar con las fuerzas nacionalistas, los ejemplos que se han producido durante esta legislatura en algunos ayuntamientos y, por otra parte, la referencia de Cataluña y Galicia, no invitan a pensar que vaya a ser así.

-En el ejercicio de su cargo, ¿nota que se extienda la desconfianza hacia los socialistas?
-La preocupación no se limita al espectro social con posiciones ideológicas contrarias al PSOE, sino que también alcanza a algunos socialistas significados de la comunidad foral.

-¿Como quién?
-Es delicado contarlo.

-¿Los ve dispuestos a pactar con todos los partidos nacionalistas?
-Sin duda.

-¿Y por qué tanto miedo a un cambio de gobierno?
-Evidentemente, empezaría por recuperar algunas figuras, como el órgano común permanente con el País Vasco, que ya en su día se diseñó también bajo mandato socialista, con el Gobierno de Otano. Y en un momento tan delicado como éste es para preocuparse.

-Si el momento es tan delicado como dice, quizás convendría que la sociedad navarra empezara a movilizarse...
-Yo no creo en las movilizaciones, pero sí en que la sociedad navarra tiene que concienciarse y tener muy presente que el desarrollo de la comunidad, con una renta per cápita que ya ha confluido con la renta europea, podría irse al desastre, porque para que los empresarios sigan invirtiendo y creando empleo tiene que haber estabilidad política. Y ésta no se va a conseguir con un gobierno de todos contra UPN y en el que confluyan distintas ideologías. Un marco como ése podría llevar a perder cuotas de crecimiento y, sobre todo, a que fuese cada vez más difícil atraer inversiones.

-Pero abrir la puerta al órgano de cooperación con el País Vasco, por ejemplo, ¿en qué puede perjudicar económicamente?
-Es que en este momento el objetivo final de un órgano como ése es otro. Efectivamente, y está previsto en la Constitución, Navarra puede establecer acuerdos de colaboración no sólo con el País Vasco, sino con La Rioja y con Aragón. Pero el caso vasco oculta el intento de llevar a Navarra, por una vía indirecta, a donde no quiere estar. La sociedad civil tiene que hacer llegar al ámbito político la equivocación de sus planteamientos. La dicotomía Navarra-Euskadi se ha presentado en todos los procesos electorales desde la Transición, lo único que ha cambiado es la desconfianza que genera el PSOE.

-¿Cree que se dan las condiciones para un diálogo con ETA?
-Que se establezca un diálogo con ETA para terminar con la lacra del terrorismo ilusiona a todos los españoles. Lo que pasa es que las condiciones no las puede poner la banda terrorista y tampoco Batasuna.

-¿Y le da la impresión de que es así?
-Esa sensación da, efectivamente. Aquí hay una responsabilidad por parte del Gobierno que habrá que ver qué consecuencias tiene, porque es cierto, y me sonrojo cuando oigo lo contrario, que no se dan las condiciones para certificar una actividad cero por parte de ETA. Y esto, fehacientemente, lo sabe el Gobierno.

-¿Los empresarios navarros han informado directamente al Ejecutivo de que no había actividad cero porque estaban siendo extorsionados?
-El presidente de la CEOE, José María Cuevas, ha transmitido al ministro del Interior, el señor Rubalcaba, un informe sobre las extorsiones que han sufrido durante el mes de abril no sólo los empresarios de la comunidad foral, sino también vascos, digan lo que digan sus patronales. Tenemos conocimiento de que es así y está contrastado. Que no se dé importancia a este tema es llamativo.

-Podría ser que el chantaje etarra se quedase en un hecho puntual del mes de abril...
-Claridad, por favor, porque hay quien parece muy empeñado en generar confusión en este asunto. ETA no manda cartas a los empresarios todos los días, ni ahora, ni hace 25 años. Envía una serie de remesas con una frecuencia determinada, en función de sus necesidades y de su estrategia. Sabemos que a principios de abril puso en circulación una oleada de cartas..., y puede ocurrir que no haya otra en dos meses, en tres, o en mes y medio.

-Parece convencido de que llegarán más.
-Totalmente convencido. Lo sabemos. Lo ha dicho la propia banda terrorista.

-¿Y la tajante negación del Gobierno de que no ha habido envío de misivas después del anuncio del cese de alto el fuego no les siembra, al menos, la semilla de la duda?
-Tengo la seguridad absoluta de que son posteriores y, en cualquier caso, lo que importa no es cuándo fueron redactadas, sino cuándo han sido depositadas en las estafetas de correos. Es un hecho constatable que llegaron después del anuncio del alto el fuego. Y es que, además, a finales de febrero y principios de marzo también hubo otra remesa de cartas y si ETA tenía decidido establecer un periodo de suspensión de sus actividades terroristas es difícilmente entendible que las enviase en esas fechas.

-¿El ministro del Interior se ha puesto en contacto con ustedes en algún momento en estos dos meses de tregua?
-No. Sólo se ha dirigido a nosotros el delegado del Gobierno y el jefe superior de Policía. Pero estrictamente para recabar información. Nadie ha llamado para trasmitirnos su apoyo o su solidaridad.

-¿Y para pedirles más discreción?
-Hemos recibido críticas muy duras, que parecían casi presiones para que nos callásemos. Del PSOE, que en épocas anteriores siempre que había acontecimientos de este tipo se solidarizaba, no ha llegado esta vez ningún mensaje de respaldo. Parece que si no se dice lo que se quiere oír no se está a favor de la paz, y eso es mentira. Toda la ciudadanía, la navarra y la española, desea el fin del terrorismo, pero una paz que no signifique una rendición sin condiciones ante los terroristas.

-¿Qué debería hacer el Gobierno para que la extorsión no continuase?
-Si de verdad han detectado que ETA quiere llegar a un acuerdo para dejar las armas deberían decirle que no hay nada que hacer mientras haya chantaje a los empresarios. Así de fácil.

-¿Qué motivo cree que mueve al jefe del Ejecutivo?
-Un acuerdo con ETA le puede ayudar a apuntarse un gran triunfo político. Otra cosa es cómo se cierre y cómo acabe siendo valorado por la sociedad.

-¿Un triunfo político? ¿Ve un interés electoral detrás?
-Claro que mueve el rédito electoral... Todos sabemos que es muy importante que no haya violencia y que haya libertad.

-A una ETA en una situación de máxima debilidad podría valerle con un acuerdo sobre sus presos y con una salida para quienes acepten el camino de entregar las armas... El Ejecutivo tiene esa impresión.
-Pues eso no se lo cree nadie. ETA no se va a rendir nunca y prueba de ello son sus declaraciones y las de Batasuna. Los terroristas buscan el triunfo de imponer sus tesis, que son, por cierto, las mismas que reivindicaban hace treinta años a través de la «Alternativa Kas».

-¿Dónde teme que acabe este «proceso»?
-Si Zapatero no asume que ETA mantiene sus reivindicaciones de siempre y no les planta cara corremos el riesgo de que nos meta en una trampa de la que no se pueda dar marcha atrás y en la que la sociedad navarra, por ejemplo, se vea obligada a responder de alguna manera. No digo con violencia, porque eso no pasa por mi imaginación, pero sí ejercitando acciones duras de protesta, de movilización... Los navarros quieren mayoritariamente seguir siendo lo que son..., y cuando se oye a los partidos «abertzales» hablar de déficit democrático lo menos que se puede pensar es que están locos, porque Navarra, desde la Transición, igual que las demás comunidades, es libre. Aquí se puede hacer y decir casi todo.

-¿Qué margen de actuación tiene Zapatero para consolidar la paz? ¿Legalizar a Batasuna?
-No sé si la legalización de Batasuna es un elemento determinante. Sería preocupante que se legalizase a un partido que sigue siendo terrorista, pero si dejase clara su condena a las acciones violentas y abriese una vía democrática a mí no me parecería ni bien ni mal. El problema no está ahí, no nos dejemos engañar con cortinas de humo. El problema son las reivindicaciones de ETA sobre la territorialidad y la autodeterminación, porque son imposibles de llevar a la práctica.

-Enlazando con la situación política, ¿comparte la opinión de quienes dicen que la tregua y el cambio del modelo territorial van ligados?
-No tengo ninguna duda.

-Se le ve muy escéptico sobre el final del alto el fuego .
-Lo soy, porque las reivindicaciones de ETA y de Batasuna, de alguna manera admitidas y reconocidas por el resto de partidos nacionalistas, no pueden satisfacerse de ninguna forma. ¿Cómo se va a llegar a configurar esa Euskal Herria de la que hablan? ¿Nos va a imponer el Gobierno de España a los navarros lo que no queremos?

-El Gobierno ya ha aclarado que no hay que creerse lo que dice ETA sino valorar los hechos.
-Me quedo perplejo cuando escucho este tipo de cosas. Evidentemente, la banda tiene necesidad de resolver el problema de los presos, pero eso es lo más facil, se puede hacer casi en horas y respetando a las víctimas. No parece, sin embargo, que las dos partes compartan que por ahí pasa la solución.

EL GOBIERNO PRETENDE LO CONTRARIO
El Foro de Ermua pide a Zapatero que aplace la negociación con ETA por la escalada del terrorismo callejero
Mikel Buesa está convencido de que Zapatero tiene un pacto previo con ETA. De otra forma no se explica que el presidente del Gobierno quiera acelerar las negociaciones con la banda terrorista pese a que no ha cesado el terrorismo. Cada semana se constata con más y nuevos ataques y amenazas. Los últimos, contra dos ETT y la sede de El Mundo en Bilbao. Por este motivo, y para que el presidente no falte a su compromiso de "diálogo en ausencia de violencia", el presidente del Foro de Ermua ha pedido al Gobierno que paralice cualquier acercamiento a los etarras. La AVT cree que Zapatero no es más que un "rehén de la extorsión".
Europa Press Libertad Digital 29 Mayo 2006

Buesa sostiene que "no debe iniciarse ningún diálogo" con ETA mientras persista el ejercicio de la violencia, como es el caso de las amenazas este fin de semana contra un concejal de Izquierda Unida en el municipio vizcaíno de Guecho, contra el diario El Mundo o el ataque de un grupo de proetarras contra una furgoneta de la Policía vasca. Son sólo unos ejemplos.

El presidente del Foro de Ermua no tiene dudas de que estamos ante una escalda del terrorismo callejero ante la que hay que responder aplazando "cualquier inicio de conversaciones con ETA" hasta que "la banda cese en este tipo de actividades". Lejos de eso, Zapatero pretende acelerar las negociaciones con los etarras. Con esta determinación, Buesa interpreta que el presidente del Gobierno se está "echando atrás" en su compromiso de no iniciar ningún tipo de diálogo con ETA hasta que cesara la violencia y "vuelve a engañar a la mayoría de los españoles y a defraudar con respecto a las expectativas que él mismo había creado".

Sólo puede explicarse esta situación, como ya ha denunciado otra veces, por la existencia de "algún pacto previo con ETA o con Batasuna" que le conduce "a adoptar este tipo de decisiones".

Alcaraz: "Zapatero es un rehén de la extorsión"
En el mismo sentido se ha pronunciado la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Su presidente ha denunciado que Zapatero es "rehén de la extorsión" de ETA al tiempo que ha dejado claro que no es compatible el "inicio formal del diálogo" mientras se producen actos violentos. "No es compatible que el presidente del Gobierno escenifique ese diálogo con ETA abiertamente ante la ciudadanía. Y no es compatible en tanto sigan activas las actividades de terrorismo callejero, las extorsiones y las amenazas", ha apuntado Francisco José Alcaraz, en declaraciones a Europa Press.

En su opinión, el Gobierno tiene que enviar un mensaje "contundente y firme" a ETA para decirle "que no hay que dialogar bajo ningún concepto con una banda terrorista que sigue activa, no condena los atentados que se van cometiendo cada día en el País Vasco y no tiene ninguna muestra de arrepentimiento". También querría Alcaraz que el presidente actuara con sentido de estado y trasladara a los etarras el mensaje de que las Fuerzas de Seguridad del Estado y el Poder Judicial "van a actuar en consecuencia" y que no se va a dar "ningún tipo de tregua".

«Mientras se les enterraba, Zapatero negociaba con ETA»
ABC 29 Mayo 2006

Salvador Ulayar es el delegado en Navarra de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Navarra. La víspera de mantener esta conversación estuvo con las viudas del atentado de Sangüesa, Ana y Carmen. Llevan muy mal «eso de ser las últimas -afirma-. Por eso, no quieren hablar con nadie. Les hace sufrir y no les deja olvidar. No tienen ganas de volver a Sangüesa y este año no irán».

Ulayar afirma que el PSOE «lleva negociando con ETA desde dos años antes de llegar al Gobierno, como mínimo. En el comunicado de ETA hay una cara B que no sabemos entre Zapatero, un individuo desleal que ha engañado a la ciudadanía, y la banda».

El delegado de la AVT añade que mientras se enterraba a los policías asesinados en Sangüesa, a la niña de Santa Pola y a Joseba Pagazatundua, «Zapatero estaba negociando con los emisarios de ETA. No entiendo el nihilismo que existe en algunos sectores de la población. Hablan de libertad, y la que hay es como la de Cuba, pero la paz debe estar rellena de libertad. Me pregunto si la paz que quieren es la de Azcoitia». Respecto a Navarra, sostiene que las víctimas del terrorismo de la Comunidad tienen un sufrimiento añadido, porque «mataron a nuestros familiares para formar parte de esa entelequia llamada Euskalherria». Además, los socialistas navarros «tienen orden de no hablar, me lo ha dicho una edil de ese partido. ¿Tan comprometidos están con ETA?».

ES EL "INSTRUMENTO DE PODER" PARA LOS TERRORISTAS
Mayor Oreja advierte de que la autodeterminación es la "razón de ser" de la "negociación entre Zapatero y ETA"
El portavoz del PP en el Parlamento Europeo ha alertado este lunes de que la "negociación política" entre ETA y el Gobierno "tiene en la autodeterminación su razón de ser". El propio Otegi lo confirmó en una entrevista este fin de semana, dando, además, una fecha: el año 2008. Mayor Oreja recordó que tres elementos "configuran el proceso político": la legalización de ETA, "a través de los informes de Interior", Navarra y la independencia, "que supondrá instalar en el poder a ETA". Esta última pieza es, según, el eurodiputado, "la esencial" pero "la más difícil". "Hay que dar la batalla paso a paso", advirtió.
Libertad Digital 29 Mayo 2006

En una entrevista para La Mañana de la COPE, Jaime Mayor Oreja se refirió a las declaraciones de Arnaldo Otegi de este fin de semana, en que el líder batasuno confirmaba cuál es el objetivo de los terroristas. El eurodiputado denunció que el proceso es, en realidad, una "negociación política entre ETA y el Gobierno", que ha pasado por una "etapa opaca" que ahora se ha hecho "más pública", y que "tiene en la autodeterminación su razón de ser".

"Estamos en la negociación de las tres piezas esenciales que configuran este proceso político", afirmó Mayor Oreja, para quien el primero es la "legalización de ETA", hecha "a través del Ministerio del Interior y sus informes". "La euforia de la paz necesita la legalización de ese interlocutor", dijo el eurodiputado en referencia a Batasuna. El segundo objetivo es, según Mayor Oreja, "Navarra", y se logrará tras las elecciones municipales. Se justificará, a su juicio, en la necesidad de los navarros de un "gobierno de progreso" y supondrá un "cambio de alianzas del PSN", que se unirán a los independentistas.

La "tercera pieza", "esencial", a juicio de Mayor Oreja, y "que va a marcar las elecciones" de 2008, es "la autodeterminación". "Será instalar en el de poder a ETA", advirtió. El eurodiputado apuntó que es la menos definida de los tres, pues "todavía no se sabe cómo formularla". A juicio de Mayor Oreja, desde la oposición y la sociedad "hay que dar la batalla paso a paso". "Ahora la cuestión es la legalización de ETA" y los "informes para justificar ese primer paso".

Jaime Mayor Oreja aseguró que "la gran mentira" es el propio "concepto de proceso de paz", y el "mejor cómplice", que "la gente esté anestesiada" y "no comprenda el conjunto del proceso". "Lo que hay que entender es el conjunto", dijo el eurodiputado, porque "cuanto más global y profundo" sea "el entendimiento", "vamos a hacer más daño a esta neg política". "Ese es el engaño", reveló, "trocear los acontecimientos" y hacer ver que "los estatutos y Perpiñán no tienen nada que ver con el proceso". Un proceso, además, que "se inició hace tiempo".

Lenguas y discriminadores
Raúl Tristán Periodista Digital 29 Mayo 2006

Leo en "El País" de este domingo que un funcionario de prisiones, de la cárcel de Palma de Mallorca, va a ser expedientado por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias por contestar en "andalú" y con las siguientes palabras, a una carta remitida por la titular del Juzgado de Instrucción nº 2 de Barcelona, y que le fue escrito en catalán...

"He recibío zu teztimonio de sentensia del interno de este sentro"

A la juez no le ha hecho gracia la salida del funcionario, ya sabemos todos que este poder del estado goza de bula para hacer y deshacer a su antojo, pero que nadie ose mofarse de él, y pretende hundir en la miseria a un funcionario al que simplemente la señora juez le tocó la fibra al enviarle un documento oficial en catalán.

Resulta ahora que los demás tenemos que tragar con lenguas desconocidas, incluso en Palma de Mallorca (¿ya son Cataluña las Islas Baleares?), pero la señora juez no tiene la "cintura democrática" suficiente que propugnan los socios políticos de los catalanistas, para darse cuenta de la indirecta del funcionario...

¡Olé por el funcionario!

ESPAÑA PLURAL, CATALUÑA PLURAL
Blog de Rosa Díez en Basta Ya! 29 Mayo 2006

Hay muchos temas de actualidad, desde las encuestas a la ofensiva contra Marlaska, que a criterio de algunos se ha convertido en el último" obstáculo para la paz", mientras otros le reconocen como al "único" garante del Estado de Derecho. Naturalmente que distingo respecto de cada una de esas
posiciones: abomino totalmente de los primeros; y pienso que los segundos ponen el énfasis en "unico", porque quieren enfatizar la crítica al gobierno y al PSOE.

Yo, por encima de todo, me alegro de que el Estado de Derecho
funcione.Celebro que Fernando Grande Marlaska siga haciendo su trabajo con libertad de criterio y sin dejarse llevar por ningún tipo de ventolera o coyunturalidad. Y sin miedo. Porque debemos darnos cuenta que no se lo están poniendo fácil. Ni quienes le amenazan, ni quienes le recomiendan "flexibilidad", ni quienes quieren utilizar sus alabanzas hacia él como
instrumentos de crítrica hacia otros. A mí los autos del Juez Marlaska, sus motivadas decisiones, - las que me gustan más o me gustan menos-, me tranquilizan. Celebro ver que la impunidad no está garantizada para nadie; justo lo contrario: que el Estado de Derecho funciona para garantizar la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Y Marlaska es el hombre que nos lo recuerda cada día. Una vez más, bravo D. Fernando Grande Marlaska. Y desde aquí, mucho ánimo.

Pero, aunque hay actualidad mediata,quiero terminar de comentar el artículo de Álvarez Junco. Porque lo que ocurra con el Estatuto de Cataluña, la pedagogía que sobre él podamos hacer, será muy importante para el futuro de nuestro país. Álvarez Junco concluye su análisis con las siguientes
conclusiones:

"La única manera de plantear de forma realista y honesta una fórmula de convivencia para España no debería partir de exhortaciones al entendimiento entre las distintas "naciones" que componen este "Estado", sino del reconocimiento de la complejidad de las sociedades contemporáneas; es decir,
del abandono del ideal nacionalista.

Buscar una fórmula de convivencia quiere decir hablar de respeto a la pluralidad cultural(de todos; no sólo del Estado central)...En el pais y el momento histórico en que nos encontramos, parece sensato defender que esto significa consolidar la organización autonómica existente...

Tódo esto tiene muy poco que ver con la vuelta al ideal nacionalista de sociedades homogéneas culturalmente y soberanas políticamente. De los catalanes, cuya cultura cosmopolita y moderna tanto hemos admirado, podíamos
esperar una propuesta mucho más compleja y avanzada: un proyecto en la línea de esa identidad plural, con referencia a leyes , garantías, libertades, contexto internacional, y no a derechos históricos, naciones eternas, comunidades orgánicas y entes metafísicos. Por eso produce decepción y desaliento el texto que tenemos sobre la mesa. Porque, repito, fuera de
Cataluña los progresistas hace tiempo que intentamos alejarnos del nacionalismo. Y si hoy muchos han recuperado sentimientos identitarios y aún patrióticos, entre los que figuran sin duda España y lo español, no son ya los mismos que antes, sino que hacen referencia a una identidad múltiple, en la que caben lo local, lo regional, lo nacional(a distintos niveles), lo
europeo, o las adscripciones políticas, religiosa, sexual...todo a la vez. Y todo a la vez "precísamente por no ser nacionalistas" (Francesc de Carreras dixit); porque el nacionalismo significa lealtad a una identidad única o de importancia incomparablemente superior a cualquier otra...."

Bueno, yo creo que sería muy importante que todas estas reflexiones, tan claras, tan pedagógicas, formaran parte del debate abierto en Cataluña.
Naturalmente si nos dejan los salvajes que se visten de independentistas para boicotear la libertad y los actos políticos de quienes quieren defender ideas "no oficiales"; o símplemente, distintas de las suyas. Suponiendo que
tengan una sóla idea que no sea la de imponer su criterio utilizando la fuerza si fuera preciso.

Quizá para poder expresar otras ideas, o sencillamente ideas, más allá de las consignas ad-hoc-, haga falta que las instituciones autonómicas, en defensa de la pluralidad de opiniones y de la diversidad ideológica de la sociedad catalana, actúe para proteger los derechos de quienes no están de
acuerdo con lo que las propias autoridades han definido como lo "políticamente correcto". O sea quizá necesitemos que haya alguien en Cataluña que, como Marlaska, proteja la igualdad de derechos de todos los catalanes. Y aplique la Constitución y las leyes que nos protegen a todos.

Pues que así sea.
Recortes de Prensa   Página Inicial