AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 1 Junio  2006
Zapatero pone en venta la libertad
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Junio 2006

El límite del Estado de las Autonomías
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 1 Junio 2006

Neutralizar al PP y al Estado de Derecho
EDITORIAL Libertad Digital 1 Junio 2006

Rajoy sabe que el presidente lo engañó el pasado día 20 en la Moncloa
Pablo Sebastián Estrella Digital 1 Junio 2006

Zapatero legaliza formalmente a Batasuna
Editorial Elsemanaldigital 1 Junio 2006

Por la libertad e igualdad
Vigueses por la Libertad Libertad Digital 1 Junio 2006

Carta de Erkoreka al rey mago
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Junio 2006

Zapatero «legaliza» a Batasuna
Editorial ABC 1 Junio 2006

Superchería parlamentaria
M. MARTÍN FERRAND ABC 1 Junio 2006

Llegan la fatiga y el desconcierto
VALENTÍ PUIG ABC 1 Junio 2006

Zapatero y la teoría de la doble verdad
LUIS IGNACIO PARADA ABC 1 Junio 2006

El trance de Batasuna
Editorial El Correo 1 Junio 2006

Y la risa se hizo rosa
Cristina Losada Libertad Digital 1 Junio 2006

ESPAÑA YA NO SE HACE O DESHACE EN EL PARLAMENTO
Editorial minutodigital 1 Junio 2006

Rajoy se deja engatusar por Zapatero
Eusebio Cedena Gallardo elsemanaldigital 1 Junio 2006

Una cuestión de principios
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 1 Junio 2006

Debate de un Estado (al borde de la quiebra) que Rajoy tendrá que gestionar desde la prudencia
Federico Quevedo El Confidencial 1 Junio 2006

Tres cuestiones: español en EEUU, ríos peninsulares y energía rusa para la UE
Ramón Tamames  Estrella Digital 1 Junio 2006

El Foro Ermua advierte de que la decisión de López es «claudicar» ante la banda
R. N. La Razón 1 Junio 2006

Buesa denuncia 34 actos de «kale borroka» tras la tregua, con 285.000 euros de pérdidas
ABC 1 Junio 2006

Fusi aborda hoy las identidades proscritas en el Aula de Cultura de ABC
ABC  1 Junio 2006

La "revuelta cívica" que se reclama contra Zapatero
Servimedia elsemanaldigital 1 Junio 2006

Zapatero dispuesto a legalizar a Batasuna como sea, discutir la autodeterminación y la anexión de Navarra.
Minuto Digital 1 Junio 2006

ESPAÑA Y LIBERTAD PRESENTA DENUNCIA ANTE A LA SALA SEGUNDA DE LO PENAL DEL TRIBUNAL SUPREMO CONTRA EL SENADOR NACIONALISTA FRANCISCO JAVIER MAQUEDA LAFUENTE
España y Libertad Minuto Digital  1 Junio 2006

SE PRESENTÓ ADELANTE CATALUÑA, UNA PLATAFORMA QUE CONFORMAN DIVERSOS PARTIDOS Y ASOCIACIONES PARA PEDIR EL NO AL ESTATUTO CATALÁN
Minuto Digital 1 Junio 2006

Proceso de rendición
Zapatero pone en venta la libertad
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Junio 2006

Nadie se puede asombrar ahora de la ofensiva de los socialistas; era previsible. Pasado el debate sobre el estado de la Nación, Zapatero y los suyos han entrado ya en la cuesta abajo. Ha sido pasar el último trago en el que querían guardar las formas y se han dispuesto sin más preámbulos a dar la última estocada.

Mientras seguimos escuchando a todas horas las amenazas de Batasuna, desde el PSOE no pierden el tiempo en este proceso de rendición ante los terroristas. Primero ha sido López desde el País Vasco, que ha dicho que su partido se va a sentar con los proetarras de Batasuna para hablar de "futuro". Luego ha entrado en juego Blanco, que ha confirmado esos futuros contactos para "mirar a los ojos" –al estilo Rubalcaba– al brazo político de ETA . Y para terminar, Zapatero ha advertido que la Ley de Partidos siempre se puede cambiar, evitando todo posible impedimento para que este proceso de humillación de la democracia se pueda detener.

Por lo que estamos viendo, el presidente del Gobierno estaba esperando que pasara mal que bien el debate para lanzarse a tumba abierta en un proceso que no controla; pura dinamita de resultado incierto. Ponerse en manos de los terroristas es una miserable venta de la libertad de todos los españoles.

Y lo más preocupante es que lo peor está por llegar. No es una casualidad lo que ha sucedido este miércoles. Forma parte de una estrategia calculada. Primero habla uno, luego confirma otro, para más tarde entrar en escena el jefe y dar el visto bueno a este nuevo paso en el sendero de la rendición. Esto ocurre mientras gran parte de la Mesa nacional de Batasuna pasa por la Audiencia Nacional, citada por el juez Grande Marlaska, lo que convierte a esas declaraciones en burla y presión a la Justicia. Por un lado es la advertencia de que no recorra ese camino, para añadir por otro que, si va, hará el ridículo. Que sea Zapatero quien envíe estos mensajes a Grande Marlaska no deja de suponer un asalto del poder ejecutivo al judicial.

Todos las vallas que la propia democracia y el Estado de Derecho habían construido para su preservación están siendo destruidas por este Gobierno. Están destrozando todos las diques que encuentran a su paso. Todos los signos que percibimos indican que el acelerador ha sido apretado hasta el fondo. Zapatero, cada vez con más desparpajo y con más arrogancia, está entregando la democracia a los terroristas. No estamos ante contrapartidas políticas. Esta es la venta de la libertad.

España
El límite del Estado de las Autonomías
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 1 Junio 2006

El debate sobre el estado de la Nación podría haber sido una excelente oportunidad para reflexionar sobre la nación española, su momento presente y las perspectivas abiertas por el proceso de reformas estatutarias del Gobierno Zapatero. Lamentablemente, no ha sido así: la negativa del presidente del Gobierno a discutir cuestiones de Estado, despachándolas con cuatro lugares comunes, ha frustrado cualquier reflexión en profundidad. Con todo, no hemos dejado de escuchar cosas muy interesantes; también muy inquietantes.

Zapatero dijo algo revelador en su discurso: para defender las reformas de los estatutos, declaró que él cree en la "autonomía política", no en una "simple descentralización administrativa", y que esa convicción suya es "el auténtico Estado de las Autonomías". Ahora bien, tal disyuntiva ("autonomía política" versus "simple descentralización") es el ejemplo mismo de falso debate, porque parte de una realidad errónea. El Estado de las Autonomías es mucho más que una descentralización administrativa: es una cesión muy amplia de competencias en materias tan diversas como la política de empleo, la sanidad, la educación, la cultura, las obras públicas, la seguridad (en varios casos), el comercio, no pocas infraestructuras... Y el limite natural del Estado de las Autonomías es, precisamente, esa autonomía política de la que habla Zapatero; autonomía que debe detenerse en el punto donde se convertiría en soberanía. ¿Y esto es así por la maldad intrínseca de la derecha centralista? No: esto es así porque, a partir de ese límite, España dejaría de existir y entonces "se nos caería el invento", como diría Felipe González. En términos más nobles: el límite de la autonomía política es la continuidad histórica de la nación española. Que es el sujeto de la soberanía según la todavía vigente Constitución.

Tenemos un problema, y es que estamos en manos de un grupo político que no se siente solidario de la continuidad histórica de la nación española. El límite de la autonomía política de las comunidades está, precisamente, en esa continuidad de España. Y ese es el límite que, según parece, Zapatero no está en condiciones de reconocer. El zapaterismo está en otra cosa: está en un proyecto difuso y contradictorio, entreverado de cosmopolitismo progresista, nacionalismo identitario antiespañol y, sobre todo, culto desbocado del propio poder. Es tal culto al propio poder lo que permite que, de momento, coincidan los intereses de los socialistas con los de los nacionalistas vascos o catalanes. Esa coincidencia se romperá cuando comiencen las peleas por el presupuesto en una España más fragmentada. Mientras tanto, todas las fuerzas dominantes convergen en el proyecto común de diluir la nación española. Es demencial.

En un reproche tópico de estrechez, Zapatero le dijo a Rajoy que "esta Cámara no cabe en su idea de España", como para dar a entender que la España preconfederal del zapaterismo, con sus minorías nacionalistas encumbradas, es más ancha que el modelo constitucional del PP. Seguramente es verdad. Pero planteemos la cuestión en toda su crudeza: el verdadero problema es que la idea de España ha dejado de caber en esa Cámara, mayoritariamente dominada por grupos que están pensando en otra cosa. Nunca habíamos padecido un desajuste tan patente entre la identidad histórica de España y las instituciones que por ley la representan. Ese es nuestro gran drama en la hora actual. Y da la medida de los desafíos a los que nos enfrentamos.

Fundación para la Defensa de la Nación Española

Neutralizar al PP y al Estado de Derecho
EDITORIAL Libertad Digital 1 Junio 2006

Si de algo ha servido la segunda jornada del Debate de la Nación, ha sido para poner más de relieve el error de Rajoy al no dar mayor relevancia a un asunto tan trascendental como las esperanzas y cesiones tangibles que el gobierno del 14-M está brindando a los terroristas con tal de lograr y prolongar su fraudulenta "paz" electoral. Si el líder del PP desperdició, una vez más, la oportunidad de desenmascarar y dejar en evidencia el precio del falso traje apaciguador de Zapatero, la segunda sesión parlamentaria ha servido para oxigenar la farsa, con la previsible y entusiasta colaboración de los separatistas del pacto de Tinell o del pacto de Estella. Con estos últimos consensuará Zapatero, en breve, la "modificación del marco político-jurídico" del País Vasco, sin que Rajoy haya señalado hasta la fecha al Estatuto de Guernica como infranqueable raya roja. Reaccionarán tarde, cuando ya la gente esté insensibilizada, cuando Rajoy mismo ya no se atreva a relacionar el nuevo y soberanista "estatuto" vasco con ETA. Lo mismo que, en parte, ha ocurrido con la tregua de Perpiñán y el estatuto soberanista catalán.

El PSOE y el gobierno, por su parte, han recrudecido este miércoles los llamamientos para neutralizar al Estado de Derecho, apelando a las "circunstancias" que rodean a este mal llamado "proceso de paz". ¿A qué "circunstancias" se refiere el ministro de Justicia, tras tergiversar el Código Civil con el infame objetivo de neutralizar la Ley de Partidos? ¿A las amenazas de Otegi y de la propia ETA de dar por concluido el "alto el fuego" si no se atienden sus exigencias? Esa es, precisamente, una de las razones, entre las muchas, silenciadas y reiteradas vulneraciones a la legalidad vigente, por las que los batasunos comparecen ante el juez Marlaska.

Claro que, si Otegi acaba de dejar claro que "no le importa" la ley de partidos siempre que Batasuna goce de una "legalización de facto", Patxi López, con el visto bueno de Zapatero, ya ha hecho oficial esa "legalización de facto", anunciando que el PSE mantendrá contactos con la "ilegalizada" representación política de ETA. Ahora el gobierno del 14-M espera que el juez Grande Marlaska haga lo propio y permita a Otegi y los suyos seguir gozando de su mal disimulada impunidad.

Zapatero, por su parte, ha hecho en el Congreso una perceptible oferta a sus chantajistas compañeros de viaje como es la modificación, incluso, del "contenido de la ley": puesto que los batasunos siguen igual, no nos extrañe que sea la ley la que se modifique y adecue a ellos. En realidad esa es la gran tragedia de toda esta farsa. Zapatero ha hecho recobrar las esperanzas a ETA y los terroristas abrigan los mismos objetivos de siempre. Zapatero quiere disimularlo cambiando, o dejando sin efecto, todo lo demás. Seguirá pagando lo que sea con tal de que el anestésico le llegue hasta las próximas elecciones.

Rajoy sabe que el presidente lo engañó el pasado día 20 en la Moncloa
Pablo Sebastián Estrella Digital 1 Junio 2006

El Partido Popular con su líder, Mariano Rajoy, a la cabeza se siente engañado por el presidente del Gobierno, que ayer anunció el inicio del “diálogo político” con ETA y que no cesa de presionar a la Justicia para que Otegi no ingrese en prisión, y estudia en serio anunciar una ruptura del apoyo otorgado por el PP al presidente Zapatero para que aborde el fin de la violencia etarra, buscando el momento más oportuno para que una mayoría de los ciudadanos apoyen y entiendan tan importante decisión del PP. De un partido que renunció a hablar de ETA en el debate de la nación, y por eso lo perdió, y que horas después se ha encontrado con Zapatero hablando de “diálogo político”, con Patxi López anunciando un encuentro oficial del PSE-PSOE con Batasuna, y con el ministro de Justicia presionando al juez Marlaska para que no encarcele a Otegi.

No sabemos bien quién es el que marca el ritmo del llamado proceso de paz: si ETA exigiendo concesiones inmediatas al Gobierno, o el presidente Zapatero que ya tiene pactada con ETA, PNV y Batasuna la “hoja de ruta” y el ritmo negociador con toda clase de concesiones políticas y judiciales a la banda. Como las que el Gobierno y ETA pretenden obtener de manera inmediata presionado al juez Grande-Marlaska, para que Otegi y otros dirigentes de Batasuna no entren en prisión. Presión que el Gobierno ejerce con igual descaro con el que Zapatero engañó personalmente a Rajoy durante la reunión secreta que ambos celebraron en el palacio de la Moncloa el pasado sábado día 20, horas antes de que Zapatero anunciara en Barakaldo el inicio de la negociación con ETA en el mes de junio, asunto del que no le informó a Rajoy, de la misma manera que le ocultó que el PSOE estaba preparando un encuentro oficial con la ilegal Batasuna.

Mentiras y deslealtades que una y otra vez vienen soportando Rajoy y el PP pero que no les ha impedido renovar su apoyo al Gobierno en la negociación con ETA durante el pasado debate sobre el estado de la nación. El que perdió el PP precisamente por haber renunciado a hablar sobre ETA, quedando luego en ridículo al conocerse que el PSOE tiene previsto un encuentro político con la ilegal Batasuna, o al escuchar decir al propio presidente Zapatero que “el diálogo político” con ETA empezará antes de que la banda se disuelva o abandone las armas, como lo afirmó en el Congreso de los Diputados en respuesta a las intervenciones del diputado de PNV, Erkoreka, provocando la tardía reacción del portavoz Acebes, que habla de traición del Gobierno a la Ley de Partidos y al Pacto Antiterrorista.

De momento, y siguiendo las órdenes del Gobierno, la Fiscalía del Estado no ha pedido prisión para Otegi, que ayer declaró ante el juez Marlaska sobre sus últimos desafíos a la legalidad y a la Justicia. Y no sólo eso, el ministro de Justicia, López Aguilar, tuvo el descaro de trasmitirle al juez Marlaska el mensaje de que la Justicia tiene que tener en cuenta el ambiente político y social que rodea la crisis del País Vasco. Y a no olvidar ni perder de vista el posible regreso del juez estrella Garzón, tan aficionado al espectáculo, que planea sobre la Audiencia Nacional con ganas de gran protagonismo y de sustituir a Marlaska si se le presenta la ocasión, o si el Gobierno lo necesita.

Quienes creen que es ETA la que presiona al Gobierno para que inicie la negociación y empiece a hacer concesiones políticas y judiciales —sentarse con Batasuna y no meter en la cárcel a Otegi y otros de la cuerda—, estiman que las últimas declaraciones de ETA al diario Gara constituían un verdadero ultimátum a Zapatero para que pusiera en marcha de una vez el proceso, a la vez que incluían un aviso al propio Otegi para que no bajara la guardia ni mostrara más entusiasmo del debido por el proceso en curso. De ser esto cierto, el argumento de ETA no sería otro que el de decir que ellos han puesto en marcha la tregua y que ahora le toca mover ficha a Zapatero.

Y como consecuencia de la amenaza etarra el presidente anunció en Barakaldo el inicio de la negociación con ETA, anunció “diálogo político” en el Parlamento, mientras desde Bilbao Patxi López hacía pública la decisión del PSE-PSOE de sentarse oficialmente con Batasuna, para abrir el citado diálogo político.

Otros observadores interesados en el proceso señalan que no hay presión de ETA sobre la Moncloa, sino la puesta en marcha de un preciso y minucioso plan u “hoja de ruta”, en el que no sólo está incluido el calendario de la negociación “militar” y política con la banda, sino el diseño del nuevo Estatuto del País Vasco, de acuerdo con conversaciones ya celebradas entre los responsables de la Moncloa y el PSE con PNV y Batasuna.

Lo que no aparece en ninguna de las dos alternativas citadas es el menor protagonismo del PP, porque para fuentes próximas a la sede de los populares de la calle Génova de Madrid, Zapatero pretende con todo esto acabar con ETA y con el PP en la persona de Rajoy. De ahí que sorprendiera el martes cómo después de que Rajoy diera su apoyo a Zapatero en el proceso negociador, el portavoz de la Moncloa, Moraleda, y otros de sus medios propagandistas —la Cuatro TV y la SER— empezaran una campaña para decir que está cerca el final de Rajoy. ¿Les ayuda y lo quieren eliminar? ¿Por qué?

Pues porque el proceso negociador con ETA es muy complicado y necesitan un PP que no esté fuerte o esté en crisis, e incluso un PP descabezado por si hay problemas y el presidente necesita convocar de urgencia elecciones generales anticipadas.

Y en estas circunstancias, ¿cómo Rajoy se deja engañar y sigue apoyando a Zapatero? Según fuentes del PP, Rajoy quiere ser coherente y responsable con la oportunidad de acabar con ETA, a pesar de que sabe que eso le puede costar muy caro al PP y a él. Pero lo cierto es que el primer dirigente de este partido se ha visto sorprendido por el cúmulo de trampas y mentiras utilizadas por Zapatero para neutralizarlo en el debate de la nación y ahora está indignado. Aunque en el PP no se atreverán a romper su apoyo a la negociación con ETA si de verdad no se les presenta una ocasión clara para que una gran mayoría de ciudadanos les siga en sus posiciones.

Una postura esta que tiene un claro color electoralista y altos riesgo, porque se están encrespando los ánimos en los sectores más conservadores del PP y produciéndose gestos de desconcierto e indignación en asociaciones de víctimas, dirigentes vascos de este partido —que no entienden la ambigüedad y generosidad de Rajoy—, y no digamos en los medios de comunicación más radicales —El Mundo y la COPE—, donde ya nada se descarta, incluso una crisis en el PP si las cosas siguen como van.

Si, como se desprende de las palabras de Acebes acusando de traición a Zapatero, el diálogo político con Batasuna es una oportunidad para escenificar la ruptura, no les va a ser muy fácil a los dirigentes del PP —que además no controlan las televisiones— explicar su posición, porque si el Congreso autoriza al Gobierno a hablar con ETA, en cierta manera también les anima a hablar con Batasuna. ¿Acaso no son la misma cosa?

El PP está inmerso en una difícil encrucijada, aunque no menor que la del Gobierno, que en este momento depende, también, de que ETA no rompa la tregua con un crimen. Y puede que los populares se hayan equivocado y los hayan engañado, pero a partir de ahora ya tienen todas o casi todas las cartas boca arriba y tendrán que actuar, en una o en otra dirección. A sabiendas que este proceso de negociación con ETA no es en nada comparable a otros de pasados gobiernos, porque al final de la banda está ligado el nuevo Estatuto vasco y el modelo del Estado español.

Zapatero legaliza formalmente a Batasuna
Editorial Elsemanaldigital 1 Junio 2006

El PSOE vasco acepta dialogar sin límites ni condiciones con la "izquierda abertzale". Zapatero y Patxi López se reparten los papeles ante el "proceso de paz" con ETA.

1 de junio de 2006. Mientras España asistía al debate sobre el Estado de la Nación en el Congreso de los Diputados, el PSOE proseguía con su política de aproximación al brazo político de ETA. El secretario general del PSE, Patxi López, anunció ayer que mantendrá contactos con todas las fuerzas políticas, "incluyendo a la izquierda abertzale".

El PSOE del País Vasco cree que "la izquierda abertzale es un interlocutor necesario para abordar el diálogo multipartito en Euskadi". Patxi López no plantea una legalización inmediata de Batasuna, ni acepta negociar ahora formalmente con representantes explícitos del partido ilegal, pero va a mantener conversaciones con sus líderes y va a sugerirles vías para volver a existir legalmente como partido político.

En determinados foros ha extrañado el paso de López precisamente después de que el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestase la disposición del Gobierno a hablar con ETA sólo de su desaparición "como organización, y del futuro de sus integrantes". Estas declaraciones, que parecían poner un límite no político a la negociación, habían despertado esperanzas encontradas en diversos sectores de la opinión pública española.

Sin embargo, la posición de López, aunque moralmente muy reprochable (tengamos presente que Batasuna es el brazo político de los terroristas que han asesinado a casi mil personas en España, muchas de ellas compañeros incluso de partido del líder socialista vasco), es complementaria de Zapatero y no contraria a ella. Zapatero se refería a los límites de la negociación del Estado con la banda armada, y López piensa ya en las negociaciones políticas entre los partidos para crear en el País Vasco "un nuevo marco". El Estado, así, permanecería al margen de los cambios y concesiones políticas, y Zapatero podría cumplir sus obligaciones institucionales y sus promesas al PP sin dejar de aplicar el actual programa del PSE.

Esta posición es la de Patxi López, que prevé un ámbito "para el diálogo entre el Gobierno y ETA para hacer efectivo el abandono de las armas y la desaparición del terrorismo" y un espacio diferente, sólo entre partidos y sin límites previos "para el diálogo político en Euskadi". Conviene recordar que la idea de una negociación en dos mesas diferentes, con temas e interlocutores distintos, fue inicialmente propuesta por el líder de batasuna Arnaldo Otegi, en Anoeta, durante el primer año de gobierno de Zapatero.

Sociedad Civil
Por la libertad e igualdad
Vigueses por la Libertad Libertad Digital 1 Junio 2006

España y Libertad, son dos palabras que forman parte del ideario de un creciente número de asociaciones y otras manifestaciones de la sociedad civil. Entre ellas se encuentra Vigueses por la Libertad, que se ha presentado este miércoles, en el Centro Cultural Caixanova, en Vigo. Una ocasión en que se ha vuelto a hablar de lo más básico, que es también lo más amenazado: la igualdad de los españoles ante la ley, su libertad dentro de las normas esenciales de convivencia... Para hacerlo, Vigueses por la Libertad ha recurrido a una de las voces que más se ha castigado defendiendo los derechos de todos y denunciando las miserias de algunos: la concejal de Getxo y profesora de la Universidad del País Vasco, Gotzone Mora.

Es una asociación cívica e independiente, creada con el objetivo de defender los derechos y libertades individuales, en un momento en que los cambios que afectan a la Constitución han introducido "incertidumbre" y "quiebran la igualdad de los ciudadanos ante la ley y la solidaridad entre las Comunidades Autónomas", en referencia a los nuevos Estatutos. Vigueses por la Libertad se origina con el propósito de promover una corriente de opinión "que se oponga a las tendencias disgregadoras" por medio de la celebración en Vigo de conferencias y debates. Dichas tendencias están acompañadas de "recortes de la libertad" y de un "intervencionismo político en la sociedad", incluidas las imposiciones lingüísticas que provienen del gobierno autonómico. Vigueses por la Libertad es exactamente eso. Y es la penúltima manifestación de que, pese a todos los esfuerzos por adormecer la conciencia de los españoles, hay una parte significativa de la sociedad que no está dispuesta a quedarse sentada ante lo que entiende un ataque a los consensos básicos de nuestra convivencia.

La asociación se estrenó en su momento con una carta al director del Faro de Vigo, mostrando su oposición a la expulsión del castellano en las pruebas de oposición. Una medida “de dudosa constitucionalidad, corrobora el desprecio del nacionalismo por los derecho s individuales de los gallegos, en este caso el que se refiere al uso de su lengua materna o de elección”, que es “síntoma del afán del gobierno bipartito de la Xunta por sumarse a la ofensiva extremista y nacionalista que sufren otras autonomías”. Para Vigueses por la Libertad, “la administración, los gestores culturales y educativos se han marcado como objetivo prioritario la modificación de nuestras costumbres lingüísticas”, y ello “en estos tiempos de globalización, competencia y migraciones masivas”.

También se adhirió al Manifiesto por la unidad de España, cuyo nombre está ligado a la libertad quizás como en ninguna otra época de nuestra historia. Así lo consideraron sus firmantes, que en el Manifiesto apelaron a principios que parecían asentados, como los de la libertad, la igualdad o la solidaridad interregional, pero que están siendo atacados por quienes no creen en “España como ámbito político común de actuación, legalidad, historia y convivencia”. La asociación, cuya presidenta es la periodista y colaboradora habitual de Libertad Digital Cristina Losada, se sumó al apoyo de esta exigencia de convivencia en libertad.

La asociación se propone promover en Vigo, a través de conferencias y debates, una corriente de opinión que se oponga a las tendencias disgregadoras, a los recortes de la libertad que las acompañan y al intervencionismo político en la sociedad, incluidas las imposiciones lingüísticas que provienen del gobierno autonómico.

Carta de Erkoreka al rey mago
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Junio 2006

Se sabía que al PNV no le agrada nada comprobar que ETA va ganando enteros en su condición de interlocutor del Gobierno para dilucidar el futuro político y territorial de Euskadi. Pero si alguna duda existía, de disiparla rotundamente se encargó el portavoz parlamentario peneuvista José Erkoreka durante la segunda sesión del debate sobre el estado de la nación que se ha celebrado en el Congreso de los Diputados. Erkoreka, buen jurista y orador, de estilo templado e intenciones políticas absolutamente radicales y exigentes, previno a Zapatero contra la peligrosidad de la banda aunque, según sus propias palabras, “haya bajado la persiana”. Lo que venía a decir es que siempre será más lógico, seguro y saludable para todos, incluido el Gobierno, dialogar y negociar con el PNV, que no ha matado a nadie, mientras que los etarras, aunque hayan bajado esa metafórica persiana, vienen a ser los de siempre, los mismos perros con un cambio temporal de collares. Gente de poco fiar. Sin usar estos términos, era lo que Erkoreka quería significar para guía de caminantes.

Naturalmente, a la hora de pedir o más bien de reclamar, Erkoreka no se anduvo con medias palabras: la aspiración del PNV es la autodeterminación del País Vasco. Cosa, por supuesto, bien sabida, pero que el portavoz nacionalista puso al frente de su intervención oratoria inmediatamente después de aconsejar tener cuidado con ETA.

En cuanto a los anuncios de futuros debates parlamentarios sobre la cuestión de la paz dialogada, el citado portavoz recomendó menos exteriorizaciones y más sigilo a la hora de pasar del prometer al comprometer.

Estaba sobre el tapete del debate el reconocimiento del derecho de autodeterminación, que según Erkoreka no está ya constreñido por antiguas resoluciones de las Naciones Unidas que sólo lo admitían en los supuestos de descolonización. Para apoyar su argumento, el portavoz nacionalista se refirió a los casos de Eslovenia, Estonia y otros que sirven para demostrar que el Gobierno —y por supuesto España, a la que no citó— se remite a categorías conceptuales caducadas. Erkoreka ilustró su punto de vista con una frase de Malraux, según la cual la única verdad absoluta es que todas las verdades son relativas.

Zapatero replicaría, con el mejor de sus tonos mansurrones, que dentro del marco de los diálogos de pacificación y de los arreglos políticos, el Gobierno y su partido saben y valoran lo que representa el PNV en Euskadi. Explicó que su reciente discurso en Barakaldo iba dirigido a todos los españoles, en una convocatoria de todos contra la violencia, en busca de su fin. Y como para tranquilizar a Erkoreka, nada necesitado de tranquilizantes, recordó a las víctimas que ETA ha causado a todos los grupos políticos y sociales.

En cuanto al derecho de autodeterminación, el presidente del Gobierno negó que las resoluciones de las Naciones Unidas sobre sus límites sean anacrónicas. De todos modos, siempre en línea con su espíritu concesivo, Zapatero admitió la necesidad de llegar a un acuerdo histórico.

Erkoreka, erre que erre, subrayó que la última “ratio” de la democracia no es la legalidad establecida, sino lo que dicte la voluntad popular. No explicó que el resultado de esa expresión de la voluntad popular deje de suponer la creación de una nueva legalidad, tan relativa como todas las otras. Por ahora lo importante para el portavoz es el final dialogado de la violencia, si bien las resoluciones a este fin encaminadas no tienen por que encauzarse a través de comparecencias públicas. O sea, todo bajo cuerda.

En realidad, Erkoreka era una fuente de reclamaciones. Entre otras, pidió la restitución al País Vasco de los documentos incautados por el franquismo, lo cual significaba una aspiración a que se repita el episodio del Archivo de Salamanca relacionado con Cataluña. Si a Euskadi, según Erkoreka, se le negase un trato similar y el Archivo salmantino no sufriera una nueva “extracción” de sus actuales depósitos, se produciría “un hecho diferencial negativo”, es decir, lo contrario de la categoría del hecho diferencial que tanto invocan los independentismos peninsulares.

Pero Erkoerka no acabó en este punto su recapitulación de demanda. Quiere también un reconocimiento del imperio del vascuence a la manera de la toponimia catalana, y así como Lérida acabó llamándose Lleida y Gerona Girona, otras localidades, esta vez vascas, deberían cambiar de grafía, con la ventaja, para su buena localización, de que fonéticamente no se modificarían los monbres.

La última reclamación de Erkoreka consistió en la desaparición del artículo 149.1.1 de la Constitución, de manera que el Estado dejaría de tener competencia exclusiva en la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.

Zapatero acabaría luego su propia intervención prometiendo especial generosidad del Gobierno sobre la Y vasca del AVE y el montaje en Euskadi de un gran centro tecnológico con irradiación europea.

El rey mago de la Moncloa ha quedado emplazado.

Zapatero «legaliza» a Batasuna
Editorial ABC 1 Junio 2006

LA decisión del PSE de negociar directamente con Batasuna como «interlocutor necesario» del diálogo político en el País Vasco constituye un paso más en el cumplimiento de los peores presagios sobre el rumbo del llamado «proceso de paz», porque rompe de cuajo la condición básica hecha pública por el jefe del Ejecutivo de que no habría negociación sin la previa renuncia etarra a las armas. Traspasadas de largo las líneas rojas fijadas por el PP, la negociación, en las actuales circunstancias, traerá como consecuencia inevitable la ruptura del consenso con el principal partido de la oposición, tal como confirmó ayer a ABC Mariano Rajoy. ETA ha demostrado, gracias a las sucesivas decisiones del Gobierno de Zapatero y del socialismo vasco, que tiene la llave de la situación y que marca las pautas de las respuestas políticas del Ejecutivo. Especialmente significativas resultan en estos momentos las declaraciones hechas ayer por Felipe González -«las reglas del juego no se cambian a tiros y lo primero es renunciar a la violencia»-, que constituyen una seria advertencia a las intenciones del jefe del Ejecutivo.

Si a la entrevista con los etarras en el diario «Gara», en la que exigían la obtención de los mismos objetivos por los que han asesinado durante cuarenta años, le siguió el anuncio del presidente del Gobierno de que aceptaba el diálogo directo con ETA, ahora, a las amenazas de ruptura -es decir, de vuelta a la violencia- hechas por Batasuna les ha seguido la aceptación por el socialismo vasco del reconocimiento político formal de esta formación ilegal. ETA consigue así la doble vía que se planteó en la Declaración de Anoeta: la negociación directa con el Gobierno y la constitución de una mesa política con Batasuna en ella. Y, además, lo ha conseguido con oprobiosa facilidad, sin necesidad de cumplir, siquiera en apariencia, ninguna de las condiciones que en su día plantearon el PSOE y el Ejecutivo: ni ETA ha mostrado voluntad inequívoca de abandonar las armas -lo ha dicho el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba- ni Batasuna ha condenado la violencia para ajustarse a la ley de Partidos -como exigió también el ministro del Interior-. Y, mientras tanto, aumenta la violencia callejera y se reactiva la coacción a los concejales no nacionalistas.

Se ufanaba hace meses Arnaldo Otegi de que «vamos ganando». Y es cierto. En este momento preciso del llamado «proceso de paz» ETA va ganando, porque ha conseguido corromper el lenguaje político, hasta el extremo de confundir los conceptos básicos de dignidad y justicia, y porque ha implantado una dinámica en la que cada una de sus amenazas es rápidamente correspondida con una nueva concesión del PSOE y del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Por eso es falso que el PSE vaya a reunirse con Batasuna únicamente para decirle que condene la violencia. Esta explicación del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ofende la inteligencia y la memoria colectiva, pero expresa bien a las claras hasta dónde está dispuesto a llegar el socialismo para disfrazar la dramática realidad del éxito terrorista. Esa futura negociación con Batasuna, tal y como está planteada por Patxi López, supone la rehabilitación de esta formación ilegalizada, la desautorización del Estado de Derecho y, lo que es peor, la legitimación retroactiva del discurso político en el que ETA cimentó cuarenta años de terrorismo. Hablar con Batasuna acerca de soluciones al «conflicto» es aceptar que el terrorismo etarra no es el único conflicto que aflige a la libertad y a la democracia en el País Vasco.

Lógicamente, todo ello se produce de forma paralela al intento de sumar al PP a un proceso para el que Rodríguez Zapatero le pide lealtad, y, sin embargo, todos los anuncios que comprometen al Gobierno y al PSOE en el diálogo con ETA se han hecho sin conocimiento previo del PP, bien en un acto de partido, bien en emisoras de radio. Incluso en el debate sobre el estado de la Nación. Prueba de ello es que Rodríguez Zapatero respondió ayer a la lealtad de Rajoy dando a conocer al PNV, y no al PP, su posición ante el proceso de negociación de ETA, aprovechando la cautelosa intervención del líder popular en sus intervenciones del martes.

Con estos antecedentes, la anunciada convocatoria del Pacto Antiterrorista carece de contenido y se presenta como un recurso táctico del PSOE para poner al PP en una encrucijada: la de aceptarla y facilitar una imagen de consenso que no existe; la de rechazarla y activar el argumento inmoral de que si el proceso falla es porque el PP no ha querido ayudar. Pero ¿qué sentido tiene ahora la reunión del Pacto Antiterrorista? Todo lo que se podía discutir en él ya está anunciado por el Gobierno y el PSOE, que casualmente pregonó su disposición a abrir el diálogo con Batasuna a menos de veinticuatro horas de que Otegi y otros dirigentes proetarras comparecieran ayer ante el juez Grande-Marlaska.

Superchería parlamentaria
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 1 Junio 2006

¿HAY alguien que, ayer y anteayer, tuviera la sensación de que sus inquietudes políticas dominantes fueran sustancia principal en el debate sobre el estado de la Nación? Si ese alguien existe, que dé un orgulloso paso al frente: tiene, para sí solo, 350 representantes en el Congreso de los Diputados. Los demás, por el contrario, estamos huérfanos de un paladín capaz, aunque no defienda nuestros intereses concretos, de hablar sobre las cuestiones que más nos inquietan y, con más fuerza, moldean el futuro de España.

Creo que fácilmente podemos ponernos de acuerdo en que, independientemente de un discutible orden de prioridades, hay cuatro grandes problemas que nos afectan mayoritariamente a los españoles: la anunciada «negociación» con ETA, la fiebre revisionista de los estatutos de Autonomía, la seguridad ciudadana y la familia de conflictos que se derivan de la inmigración ilegal. Pues bien, las dos jornadas transcurridas en la presente edición del más significativo debate político del año fueron una gigantesca pirueta, casi circense, para evitar entrar de lleno en ninguno de esos cruciales y polémicos asuntos.

El escamoteo de la discusión sobre las conversaciones con ETA, por mucho que se anuncie un debate específico para la próxima semana, es consecuencia de un pacto entre las grandes fuerzas políticas; pero, ¿cabe el chequeo a la salud nacional sin el análisis de la situación terrorista? Sólo por la ausencia de tan significativo y doloroso problema común ya cabe sospechar la superchería de tan largo e insustancial debate y debe insistirse que esa responsabilidad debe repartirse entre el Gobierno, sus aliados y el partido monopolista de la oposición.

Tampoco la marcha de las reformas estatutarias, en vísperas del referéndum catalán y estando en el horno otros despropósitos equivalentes, mereció la atención de quienes, en listas cerradas y bloqueadas, dicen ser nuestros representantes. Como brillantemente definió ayer en su crónica Gonzalo López Alba, el líder socialista arrancó el debate «con un discurso aritmético y presidencial» en el que se evitaron, o minimizaron, las cuatro grandes patas del problema nacional. Por ese camino siguieron todos los demás. Hacía mucho tiempo en que la España real, la de los ciudadanos, no se evidenciaba tan distante de la oficial; la que integran un Gobierno desorientado, un único partido en la oposición dividido y confuso y varios grupitos y grupúsculos que, salvo IU, tienen, de tener alguna, una idea descompensada de la Nación objeto del debate.

Así, con fantasmagorías democráticas, será difícil alcanzar una voluntad colectiva para resolver los problemas en curso. Sin ella, ya puede Zapatero lucir su insensato optimismo o Rajoy su impreciso enfado. El sentido común se ha dado a la fuga.

Llegan la fatiga y el desconcierto
Por VALENTÍ PUIG ABC 1 Junio 2006

SIN tensiones no existiría la política, muchas tensiones desconciertan al ciudadano. Improvisar un exceso de frentes políticos como ha hecho Zapatero puede llevar la vida pública a la fatiga y el desconcierto. Se vio en el debate sobre el estado de la Nación. Por razones muy distintas, sus dos protagonistas principales incurrieron en elisiones y añagazas que se alejaban astronómicamente de la vida de la calle. No fue ésa una jornada de gloria para la historia del parlamentarismo español. Lo grave es que esa fatiga sea previa a los grandes esfuerzos colectivos por hacer: acabar con ETA, controlar la inmigración, garantizar la seguridad de la ciudadanía o defender los intereses nacionales en el mundo ancho y ajeno. En el caso de la inmigración -por ejemplo- la saturación de los centros de acogida en Canarias es un desastre para la sociedad canaria: para toda España es tan solo un indicio o un síntoma de lo que está por venir. La avalancha africana está en formación, como las grandes olas. El efecto llamada de las regularizaciones practicadas por el gobierno Zapatero causa alarma en toda Europa. Los demógrafos calculan que en el año 2050 la población de África se habrá multiplicado por dos. Para entonces Europa será tan sólo un 7 por ciento de la población mundial y África habrá superado el 20 por ciento. Ni las predicciones más optimistas prevén un futuro en el que África pueda salir del atraso atávico. Miles, millones de africanos emprenderán el éxodo, votando con los pies, no pocas veces arriesgando la vida en el viaje. En la actualidad, un 40 por ciento de quienes intentan llegar a las Canarias mueren por el camino. Ante esta perspectiva, la impericia del Gobierno socialista es patente, aunque también ahí fallan no pocos mecanismos de la sociedad civil y de la opinión pública, desinformada, en proceso constante de sedación, reacia a inquirir sobre las grandes cuestiones de nuestro tiempo.

Sabemos que los debates sobre el estado de la Nación pasan y los problemas quedan. Aún así, tales debates tienen la virtud barométrica de plantear una escenificación y atisbar directa o indirectamente estados de ánimo colectivos, por mucho que el debate se enfrasque en cuestiones de orden o en elusión de la realidad. En su primera jornada, el debate de 2006 fue fatigoso, descorazonador, elementalmente partidista. El tiempo dirá si Rajoy cumplió con su deber no tratando la cuestión de ETA o si Zapatero actuó como hombre de gobierno concentrándose en el pasado del PP. La impresión de las bancadas es que sus señorías también acusan la fatiga general y que todos estamos esperando la catarsis de las vacaciones de verano. El «tempo» de la vida política española es ahora mismo incierto, con ojeras. No es sano estar pendientes de un referéndum catalán que, según todos los indicios, nada va a solucionar. No anima sospechar que Zapatero pretende capitalizar el hipotético final de ETA más allá de lo que la moral de lo público le permite a un presidente de gobierno. El margen de confianza entre el Gobierno y la oposición es mínimo, pero Rajoy arriesgó parte de su capital político en aras de aportar lo que le corresponde al encauzamiento correcto de una cuestión de Estado. Es de suponer que su sueño nocturno se sobresalta al preguntarse si Zapatero también está en ello.

La naturaleza a veces tan caprichosa de la política en no poca medida corresponde a las veleidades y estados superficiales de opinión en una sociedad. Es sintomático el mimetismo que lleva a adoptar irreflexivamente términos como «proceso de paz», «negociación», «autodeterminación» y otros. Uno comienza imitando palabras y acaba asumiendo conceptos. Desde el punto de vista de la consistencia del Estado, ésa es la frontera que Zapatero no debiera traspasar. Para marcar ese límite incuestionable, seguramente puede contar con Rajoy. Para filmar públicamente una huida hacia delante, las cosas no serán lo mismo. Eso significaría una fatiga aún más honda, un desconcierto público más inquietante.
vpuig@abc.es

Zapatero y la teoría de la doble verdad
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 1 Junio 2006

ZAPATERO dijo ayer en el Debate sobre el Estado de la Nación, refiriéndose al alto el fuego de ETA, que primero la paz y luego la política, que sin violencia todas las ideas se van a poder defender. Lo malo es que, en respuesta al portavoz del PNV, añadió que alcanzar el fin de la violencia será una tarea que lleve tiempo, pero que «no impedirá que el diálogo político comience».

Los sofistas de hace veinticuatro siglos sostenían que se puede defender una cosa y su contraria porque todo depende de lo que interese en cada momento, que todo está en función de la utilidad que al sujeto le reporte su discurso para destacar, convencer o gobernar. Dieciséis siglos después, los averroístas terminaron por aceptar la teoría propuesta por Siger de Brabante, según la cual algunas afirmaciones pueden ser verdaderas de acuerdo con la fe y pueden no serlo de acuerdo con la razón, de modo que se pueda creer con convicción una cosa y sostener con el raciocinio la contraria. El tal Brabante consideraba que los dogmas eran verdaderos, pero que las conclusiones racionales de la filosofía eran necesarias. Es lo que se llama teoría de la doble verdad.

Si Zapatero abre el diálogo político antes del fin de la violencia, como apuntó ayer, estará cayendo en la trampa de esa doble verdad. En la que, por cierto, ya cayó hace un año sin que nadie se escandalizara, pues en el debate sobre el estado de la Nación dijo: «Hoy reitero ante la Cámara que el fin de la violencia no tiene precio político, pero la política puede contribuir al fin de la violencia». Ayer dijo que los vascos decidirán su futuro dentro de la legalidad y que no hay ningún anclaje del sistema constitucional que permita hablar del derecho de autodeterminación. Pese a lo cual quiere dialogar fuera de la legalidad. ¡Ah!, se me olvidaba. Los sofistas decían que sostener una cosa y su contraria se consigue mediante la retórica, el arte de persuadir independientemente de las razones que se presenten.

El trance de Batasuna

Editorial El Correo 1 Junio 2006

Las palabras del secretario general del PSE, Patxi López, anunciando su disposición a establecer relaciones con la izquierda abertzale una vez el presidente del Gobierno comunique institucionalmente su decisión de contactar con ETA, parecen la segunda entrega de la declaración con la que Rodríguez Zapatero quiso replicar a las inquietantes advertencias de Batasuna en el acto socialista de Barakaldo. La rotunda contrariedad mostrada entonces por los dirigentes del Partido Popular obliga a que los socialistas precisen con más detenimiento el propósito de su iniciativa si -como el presidente de Gobierno afirmó ayer- ven imprescindible el concurso de los populares para propiciar el fin de ETA. Esa clarificación es especialmente necesaria al tratarse Batasuna de una formación puesta fuera de la ley por el Tribunal Supremo en sentencia confirmada por el Tribunal Constitucional.

Es a la izquierda abertzale a la que corresponde realizar todo el esfuerzo para recuperar la legalidad, en ningún caso a las instituciones del Estado. Es la izquierda abertzale la que tiene que librarse de su dependencia de ETA y cumplir con los requisitos legales para inscribirse como formación comprometida en desarrollar su acción política sin dar cobertura o solaparse con el uso de la violencia y la coacción. La pretensión nacionalista de que sea la derogación de la Ley de Partidos el cauce para la legalización de la izquierda abertzale puede ser consecuente con su oposición a la misma, pero nunca con el normal funcionamiento del Estado de Derecho. Dicha norma no sólo consiguió eliminar los resquicios de permisividad que la legalidad dejaba a la connivencia entre el terrorismo y el ejercicio público de la política; ha demostrado también su eficacia al hacer inviable la estrategia compartida por los terroristas y sus tramas de complicidad. Pero el abismo que separa a la izquierda abertzale de los valores de la democracia no podría salvarse mediante su mera inscripción en el registro de partidos. Es imprescindible que lleve aparejada la renuncia de los herederos de Batasuna a todo argumento ventajista que apele o evoque el riesgo del retorno a la etapa del terror. Sólo así podrá la sociedad democrática confiar en que quienes han actuado como avanzadilla política de los propósitos etarras asumen un nuevo papel: el de representantes de una parte de la voluntad política de los vascos, sin adherencias fácticas y con arreglo a unas reglas de juego comunes.

En ese deseable escenario, la izquierda abertzale debería comprender también que resulta vana su pretensión de soslayar el vigente marco de autogobierno para dibujar sobre él una quimera políticamente inexistente y socialmente inalcanzable como la Euskal Herria de los siete territorios. Máxime si persiste en su empeño de defender este objetivo como una condición de partida para la «resolución del conflicto». No bastará con que la izquierda abertzale recorra la trágica distancia que separa a la barbarie y al totalitarismo de la libertad. Resulta imprescindible que transite de la irrealidad que genera el fundamentalismo al sentido común que exige la convivencia en una sociedad plural incardinada en una realidad igualmente diversa como la española. De lo contrario, su presencia en una mesa de partidos sería tan estéril como desestabilizadora. Sólo serviría para confirmar la renuente actitud del PP, sin cuya participación el diálogo pretendidamente «multipartito y resolutivo» no sería tal.

Amnesia socialista (1)
La revolución pendiente
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 1 Junio 2006

No hay debate en el Congreso entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, en que el primero no reproche al segundo la escasa convicción autonómica del Partido Popular. Se reitera una y otra vez que la Alianza Popular no votó a favor del título VIII de la Constitución y que tampoco lo hizo a favor de los Estatutos vasco y catalán. Lo cierto es que el fundador del Alianza Popular no sólo votó a favor de la Constitución, aunque tuviera reserva sobre la oportunidad de introducir la palabra "nacionalidades" en su artículo segundo, sino que defendió el "sí" en el referéndum de 1978.

El Partido Popular es además el heredero político de la extinta UCD, cuyo legado constitucional defiende en toda su integridad. Y al asumir en su integridad la Constitución incluye la aceptación sin reserva alguna del Estado de las autonomías. El PP es un partido autonomista y lo demostró en sus ocho años de Gobierno. Todas las Comunidades constituidas conforme al artículo 143 de la Constitución alcanzaron la autonomía política plena del artículo 151 mediante la reforma impulsada por los Gobiernos de José María Aznar. La autonomía fiscal del País Vasco alcanzó también su plenitud y todas las Comunidades Autónomas aprobaron por unanimidad el actual modelo de financiación autonómica.

El caso es que si alguien tiene un pasado del que no debería sentirse muy orgulloso, al menos en lo que se refiere al modelo de sociedad y a la concepción de España, es el Partido Socialista Obrero Español, que en su formulación actual nada tiene que ver –por fortuna– con el fundado por Pablo Iglesias.

Sin remontarnos a las épocas en las que Iglesias se permitía en el Congreso de los Diputados amenazar de muerte al político monárquico Maura, el comportamiento socialista en la II República no se ajusta precisamente a los cánones democráticos. Es bien sabido que durante este convulso y trágico período de nuestra historia, el ímpetu marxista revolucionario del Partido Socialista, que le empujaba a tratar de implantar en España la dictadura del proletariado siguiendo el modelo soviético, llevó a los socialistas dirigidos por los golpistas Largo Caballero y Prieto (cuyas estatuas todavía honran su memoria en Madrid) a sublevarse contra el legítimo Gobierno republicano desencadenando la Revolución de octubre de 1934. Esta intentona revolucionaria reduce sensiblemente la legitimidad del PSOE para condenar la posterior rebelión cívico-militar de 1936. Actitud revolucionaria que también descalifica en los mismos términos a Esquerra Republicana de Cataluña, donde el presidente de la Generalidad, Luis Companys, proclamó el Estado Catalán traicionando así la Constitución de la República. El daño que estos hechos, unidos a la persecución religiosa, produjeron a la convivencia pacífica entre los españoles fue irreparable.

Pero los sueños revolucionarios tardaron en enfriarse en las filas del socialismo español. En octubre de 1974, en la localidad francesa de Suresnes, se celebró el XIII Congreso del PSOE. Dos jóvenes andaluces, Felipe González y Alfonso Guerra, dieron un golpe de mano y se hicieron con el poder desplazando a los viejos dirigentes históricos que habían mantenido en el exilio la débil llama del Partido Socialista contra la dictadura de Franco. Pero en el terreno de las ideas, las declaraciones del Congreso mantuvieron intacta la fidelidad al "programa máximo" del Partido, en los términos aprobados en 1888. Transcribo una parte sustancial del mismo:

El Partido Socialista declara que tiene por aspiración:

La posesión del poder político por la clase trabajadora.
La transformación de la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común.
Entendemos por instrumentos de trabajo la tierra, las minas, los transportes, las fábricas, máquinas, capital-moneda, etc., etc.

En suma: el ideal del Partido Socialista Obrero es la completa emancipación de la clase trabajadores; es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes.

Esta reafirmación de los principios fundacionales del Partido Socialista se hizo tras proclamar que el sistema capitalista estaba "condenado ineluctablemente a desaparecer", lo que conducía a reiterar como objetivo esencial "la conquista del poder político y económico por la clase trabajadora" a fin de proceder a la "radical transformación de la sociedad capitalista en sociedad socialista".

Asimismo, mientras el régimen de Franco agonizaba en paralelo con la salud del dictador, el PSOE reclamaba el establecimiento de un régimen plenamente democrático. Para ello, los socialistas consideran indispensable el restablecimiento de las libertades públicas y el reconocimiento de los derechos fundamentales, como exigencia previa e inexcusable a la convocatoria de elecciones libres. Hasta ahí bien.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP

Subvención o subversión
Y la risa se hizo rosa
Cristina Losada Libertad Digital 1 Junio 2006

Hace unos días, en la Audiencia Nacional, Josefina Saavedra, viuda del guardia civil Ricardo Couso Ríos, declaraba en el juicio contra uno de los etarras que asesinó a su marido en 1991. En el banquillo se sentaba Juan Carlos Iglesias Chouza, alias Gadafi. Hasta ahora, era un criminal con múltiples asesinatos en su haber. Desde que Zapatero ha hecho las paces con la banda terrorista, es uno de los individuos a los que el gobierno desea arreglarle un futuro confortable. Declaraba Josefina y declaraba su hijo, que fue testigo, con nueve años de edad, de cómo le descerrajaban varios tiros a su padre. Mientras ambos ofrecían su testimonio, la abogada del asesino se estremecía. Y no de vergüenza. No eran los colores los que le iban y le venían, sino las carcajadas. Se descoyuntaba de risa.

A los cinco días, la risa se transfiguraba en rosa. La rosa que le entregaba Pilar Bardem, en la gala de la Unión de Actores, a una abogada de la misma especie. De esa especie que se ríe a mandíbula batiente del dolor de las víctimas de sus defendidos. Que se desternilla ante el sufrimiento de las viudas, los hijos, los padres, los hermanos, los tíos y los abuelos de aquellos que fueron asesinados por sus clientes y correligionarios. Que se carcajea del horror que esa maldad despierta en todos los que no padecen su enfermedad moral. Y resulta que esa risa patológica, que tanto se parece a la que sacudía a algunos esbirros de los nazis en el momento de asesinar a sangre fría, se hizo aquí rosa blanca por obra de las artes escénicas. ¡Una rosa para la risa! Una flor para los que tienen por costumbre burlarse de las víctimas de ETA y de la justicia, aunque sólo muestran, al abrir la boca, las entrañas de su vileza, su inhumanidad y su fanatismo.

La Unión de Actores había prometido una "gala subversiva". Había pedido 325 millones de pesetas para hacerla, y al recibir sólo 450 euros, anunció lo antedicho. El dilema de ese sindicato, que hubiera hecho las delicias de Bulgakov, era éste: o subvención o subversión. Dilema o chantaje, y la subversión bien entendida, esto es, nunca contra un gobierno de su cuerda, aunque no les entregue todo el dinero del contribuyente que exigen sus saraos y sus números rojos. Pero confundieron los términos los sindicados. Su gala no fue de subversión sino de sumisión. Pues lo que premiaron y aplaudieron fue el sometimiento al terror.

Sebastián Haffner señala la tendencia hacia lo teatral de Hitler como uno de los ingredientes del ponzoñoso elixir con el que robaría el alma a muchos alemanes. En España se da el caso de que una parte del mundo escénico –y una que se presenta como el todo mientras el resto mantiene silencio– vive fascinada por quienes aquí han seguido con mayor fidelidad la estela de las "camisas pardas". El hechizo que ejerce el terrorismo practicado bajo banderas ideológicas con las que simpatizan en esos predios no es novedoso. Durante un tiempo, se mantuvo soterrado. Pero al son del desistimiento que toca la cúpula socialista y gobernante, ha emergido con fanfarria a la superficie. Bajo la sombrilla de la paz que ha abierto ZP, pueden exaltar ahora, sin tapujos, a los que nunca dejaron de admirar. Un premio para la abogada de Otegi es para Otegi, y es para ETA.

ESPAÑA YA NO SE HACE O DESHACE EN EL PARLAMENTO
Editorial minutodigital 1 Junio 2006

Crece la polémica sobre un debate amañado en el que el tema de los pactos con ETA quedó relativamente excluido por parte de todos los partidos del arco parlamentario. Pero es que no debería ya pillarnos de nuevas el hecho de que la política real, hace largo tiempo se hace fuera del Parlamento, en los despachos de los partidos. El Parlamento ha quedado como el escaparate de lujo en el que se escenifican unas estrategias políticas ya consumadas, pero en el que no se decide realmente nada.

La negociación con ETA, al igual que la reforma estatutaria, son cuestiones que se decidieron en los despachos de Ferraz y Moncloa y que se presentaron como hechos consumados en la carrera de San Jerónimo. Como también todos sabíamos lo que iba a suceder con los cuatro millones de firmas que pedían un referéndum nacional sobre el modelo de cambios estatutarios propuesto por el PSOE. Es la consecuencia de la democracia de baja calidad, -partidocracia- que ha conseguido que en nuestro país la voz que se escucha en el Parlamento no sea la del pueblo ni la de la calle, sino la de los partidos y la de los despachos donde se mueven los hilos del poder.

Por ello no compartimos las críticas que censuran a un Rajoy poco contundente en su discurso sobre el estado de la nación. Y no precisamente porque nosotros no creamos que la oposición debe emplearse con contundencia contra la coalición nacional-socialista. Sino porque de nada sirven bonitos discursos en el Parlamento, si después, donde realmente se “cuecen la habas” no se emplea la misma contundencia. Padecemos un Parlamento escasamente plural y rígidamente controlado por la disciplina de partido debido a nuestro sistema electoral y por tanto forzosamente alicorto. Así que mientras no cambie nuestro sistema electoral, si de verdad nos interesa lo sustancial, más vale que exijamos contundencia allí donde se pueden cosechar resultados. Bien hemos comprobado de lo que sirven los buenos y firmes discursos parlamentarios con ocasión del desprecio a la propuesta de cuatro millones de españoles, y la misma eficacia tendría ahora un discurso contundente: ninguna. Ninguna, salvo que la imagen proyectada, se vea acompañada de la movilización ciudadana a todos los niveles, una cuestión en la que la derecha aún tiene mucho que aprender y para la que precisa, menos despacho, y más cercanía a la bases, el autentico músculo que puede dar nervio a la oposición.

Rajoy se deja engatusar por Zapatero
Eusebio Cedena Gallardo elsemanaldigital 1 Junio 2006

Parece que desde que gobierna Zapatero, los debates sobre el Estado de la Nación han venido a menos. El presidente del Gobierno es un político de discurso plano y durmiente, un parlamentario de verbo gastado y falto de recursos, sin dialéctica ni chispa, ausente total de brillo y plagado de desinterés a manos llenas. A Zapatero no se le ha escuchado aún, me parece a mí, una intervención parlamentaria a la altura del cargo que ostenta. La soporífera retahíla de datos y cifras que soltó este martes en su discurso de apertura del debate demostró una vez más, y más que nunca, que Zapatero no ha sido llamado por el camino de la oratoria, precisamente. Lo suyo cuando habla es materia gris. Eso, y vuelta al pasado, la gran obsesión zapateril, los reproches al PP de Aznar y más atrás aún. Por ahí la cosa parece que no tiene remedio: es algo compulsivo.

Lo malo, sin embargo, de esta parece que inevitable circunstancia es que Rajoy, habitualmente brillante en la tribuna de la Cámara Baja, da toda la sensación de haberse contagiado con el virus de la política de bajura y estar más desinflado que el tripartito de Maragall. A Rajoy le está comiendo el terreno la insulsa verborrea gubernamental y algo me dice que en este debate había más del político vencido por las circunstancias que del líder que tiene clara su alternativa de gobierno y piensa defenderla con todas las consecuencias. Desde luego, el líder del PP ha tenido tardes mejores.

En fin, que el debate fue un tostón, amigo lector. Zapatero durmió al hemiciclo por la mañana y Rajoy por la tarde, con algún pequeño sobresalto. El líder de la oposición, es cierto, no puede evitar presentarse siempre más brillante, ágil y en forma que Zapatero, eso va de natural, pero no estuvo a la altura de lo que se esperaba de él. Desde las reformas territoriales hasta la tregua terrorista, España está en un momento decisivo, y ni el presidente del Gobierno ni el jefe del PP estuvieron a la altura de las circunstancias nacionales. Demasiado pasteleo, tal vez, sobre todo por parte de un Rajoy que se deja llevar y está despistando mucho al personal.

En este escenario, claro, el que pierde, y por goleada, es el propio Rajoy, que ha caído en la trampa zapateril y se ha dejado ir por ese complejo tan habitual y tontorrón de la derecha de no ser lo que se es y parecerse a otra cosa. El visceral y superagresivo discurso de Ferraz liderado por Pepiño Blanco contra los populares está surtiendo efecto y arriconando a Rajoy y los suyos, un error de bulto, sobre todo si se tiene en cuenta que las encuestas demuestran, una y otra vez, que la sociedad española no tiene en Zapatero más confianza de la justita-justita y todavía se le puede noquear con una política de claridad y contundencia que millones de españoles siguen esperando. En fin, se comprende bien a estas alturas que, en realidad y con la que está cayendo en España, el que no termina de despegar no es Zapatero. Es Rajoy.

Una cuestión de principios
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 1 Junio 2006

Siento tener que seguir escribiendo sobre un tema, la reforma estatutaria gallega, que a primera vista puede resultar poco atractivo para el lector de fuera de Galicia, pero en estos momentos es fundamental para nosotros los gallegos, para el futuro de la articulación territorial de todo el país, y también para que siga existiendo una alternativa política, sin la cual difícilmente se podría hablar de democracia en España.

Un ilustre colega mío, el catedrático de Derecho constitucional Roberto Blanco Valdés, ha explicado a la perfección en su última obra, Nacionalidades históricas y regiones sin historia, algo que en la lejana periferia comprendemos sin dificultades, y en cambio en Madrid cuesta entender: que el salto cualitativo que supone el nuevo Estatuto catalán ha venido provocado fundamentalmente por la evolución del Estado de las Autonomía hacia la igualación de todas las Comunidades autónomas.

Lo opuesto a las tesis nacionalistas no es el centralismo, sino la igualdad entre todos los españoles y los territorios que forman España. Desde este punto de vista, lo mismo da un sistema de organización territorial centralizado que otro federal (siempre que se trate de federalismo genuino y no de la tergiversación asimétrica de este modelo que a vecen defienden los nacionalistas).

Lo que nunca será aceptado por las pobres "regiones sin historia", que en realidad de lo que carecen es de un nacionalismo fuerte, son los apaños con los que la tradicional incomprensión madrileña de la pluralidad española ha tratado inútilmente de resolver el "problema catalán" y el "problema vasco", llámese Estado integral de la II República, llámese Estado de las Autonomías con autonomías de primera y de segunda, en lo cual ahora se reincide con el nuevo Estatuto catalán.

De ahí que yo siempre haya defendido, frente a la opinión de buenos amigos madrileños, la "cláusula Camps", que exige que cualquier redistribución competencial se haga por igual a todas las Comunidades autónomas. De hecho, debería ser un paso previo a la reforma constitucional propuesta por el Consejo de Estado, para fijar en la propia Constitución las competencias estatales sin posibilidades de ulteriores transferencias o delegaciones a las Comunidades autónomas, de manera que todas las demás competencias correspondan a éstas automática e igualitariamente.

En vez de eso, los nacionalistas y sus compañeros de viaje socialistas, con la inestimable colaboración del neocaciquismo autonómico, nos quieren convencer de que copiemos el Estatuto catalán, reclamando una imposible relación bilateral con el Estado que sólo beneficia a las Comunidades ricas. El caso patético de Andalucía, prestándose a servir de coartada a la descarnada insolidaridad del nacionalismo catalán que la hundirá para siempre en el atraso económico y social, es suficientemente ilustrativo.

No estamos en 1978, quienes formamos la opinión del centroderecha no tenemos que ganarnos ningún marchamo democrático, y ya no es posible acomplejarnos con la acusación de centralistas. Por eso hay ciertas cosas por las que no se puede pasar y que en el caso de Galicia son fundamentalmente dos: el atentado contra la verdadera realidad nacional multisecular, que es la española, definiendo en el Estatuto nacioncillas de pega, y el que nos coloquen en el cuello el dogal de la obligatoriedad del gallego, con el cual se nos quiere convertir en siervos de los nacionalistas y de los nuevos caciques que se nutren del presupuesto autonómico.

Debate de un Estado (al borde de la quiebra) que Rajoy tendrá que gestionar desde la prudencia
Federico Quevedo El Confidencial 1 Junio 2006

En cierta ocasión, y después de aquel durísimo Debate del Estado de la Nación en el que Aznar solto aquello de “¡váyase, señor González, váyase!”, un destacado dirigente socialista me dijo algo así –no es literal-: “Los Debates del Estado de la Nación están hechos para que los gane el Gobierno, haga lo que haga. El líder de la oposición sólo lo puede ganar por ko, por una derrota total del adversario. Aznar ha ganado este debate”. No le faltaba razón. La estructura del Debate no considera igual al líder de la oposición que al presidente del Gobierno, y desde ese punto de partida con el que se margina a quien ostenta la condición de alternativa –y esto vale igual esté quien esté en el poder-, sólo caben dos opciones: o bien el que oposita se lanza a la yugular del adversario, o bien el adversario se revuelve y, en condiciones normales, hace justo lo contrario. No hay victorias por puntos, ni gloriosas remontadas: sólo vale la derrota sin paliativos del que se examina. Dicho así, suena duro, dramático, pero es la política que no deja de ser otra cosa que el arte de lo imposible. Y debe ser así porque luego entran en juego las subjetividades que hacen que incluso quien yace en el suelo herido por la dialéctica del contrario, aparezca a los ojos de los suyos como un gladiador triunfante.

Rajoy no venció por ko a Rodríguez en el debate del martes. Es verdad que él mismo se metió en un charco complicado discutiendo con el inefable Marín sobre los tiempos, y que eso alteró su primera réplica, y que, como bien escribía ayer mi compañero Antonio Casado, se creció en la segunda, pero ya daba igual. Y daba igual porque la estocada de muerte hay que darla en la intervención inicial: es ahí donde el líder de la oposición tiene no solo que demostrar su superioridad, sino arrinconar al jefe del Gobierno para impedir que pueda revolverse en la réplica. No lo hizo Rajoy, es cierto. Pero no hacía falta. Me explico. Ayer cundía un notable desconcierto en las filas del PP. Son muchos, entre los dirigentes de segunda fila del partido, los que no ocultan una cierta desazón después de ver cómo Rajoy, en palabras de alguno de ellos, dejaba “escapar vivo” a Rodríguez del debate, dejando pasar la oportunidad de hundirlo con asuntos como el de la negociación con ETA, el 11-M, o entrando a saco en todos esos temas en los que la deriva del país es incierta y peligrosa. No les faltaba razón y, sin embargo, precisamente por ello la intervención de Rajoy tenía un sentido de superioridad, de hombre de Estado llamado a gobernar el desastre que deja Rodríguez, y que en aras de esa necesaria victoria electoral está obligado a ser generoso y no hundir a su contrario en la miseria de sus propias veleidades.

La primera intervención de Mariano Rajoy podía haber sido demoledora -y lo fue, de hecho, en el trasfondo de su discurso-, pero es verdad que Rajoy dejó a un lado la ironía con la que, en otras ocasiones, ha descalificado la política errática de Rodríguez, las enormes estupideces con las que ha llenado de carcajadas las legaciones diplomáticas extranjeras, sus excesos, sus frasecitas sacadas de un cocktail de sentencias de Tagore y Mr. Bean, su, en fin, política basada en la nada más absoluta y el desmoronamiento moral de la sociedad. Por el contrario, Rajoy incidió allí donde Rodríguez puede ser más vulnerable de cara a una opinión pública sumida en un notable escepticismo y, sobre todo, de cara al propio electorado socialista: la quiebra absoluta del modelo de sociedad, el retroceso de las libertades y de la igualdad, la siembra de cizaña e incertidumbres sobre el futuro de todos. El problema de una situación como la actual, en la que el país navega sin rumbo bajo la dirección de un presidente del Gobierno que a cada gesto y a cada paso que da muestras de una creciente ambición totalitaria y un absoluto desprecio por los derechos y las libertades de los ciudadanos, es decir, por el Estado de Derecho y por la Democracia, es que exige que la gestión de la misma se lleve a cabo con una enorme prudencia, con una elevada altura de miras, con visión de Estado y con generosidad, porque en el momento en el que Rajoy tenga que asumir la responsabilidad de Gobierno, debe concitar el mayor grado de apoyo social posible.

Probablemente Rajoy podía haber machacado, dicho en términos coloquiales, a Rodríguez en el debate del martes. No le faltaban razones para hacerlo. No hay ni un solo tema de política general en el que camine por la dirección correcta. El declive es brutal y el desmoronamiento moral y ético, imparable. En esas circunstancias, y es algo que ya he repetido en anteriores ocasiones, la sociedad necesita un liderazgo diferente, muy firme, pero muy generoso, y capaz de lograr ese contrato social que le permita afrontar las reformas necesarias para regenerar la Democracia y evitar, en el futuro, que se puedan a volver a dar pasos en la dirección de los que estamos dando ahora. Rajoy hilvanó el martes un discurso idealista, un llamamiento a la cordura, un grito de libertad dirigido allí donde él quería que se escuchara. Si la situación fuera normal, Rajoy sólo debería sumar votos para ganar las elecciones, pero en una sitación en la que peligran los fundamentos de nuestra convivencia en libertad, Rajoy debe sumar voluntades a un proyecto de salvaguarda de la Democracia y el Estado de Derecho. Y, es verdad, eludió discutir sobre ETA: no hay mayor humillación democrática que la negociación con los terroristas y los enemigos de la libertad... y, sin embargo, Rajoy debe esperar el momento adecuado para enfrentar a Rodríguez ante su propio destino y ante la Historia, como el hombre, el político, que conduce de nuevo la nave de España hacia la peor de sus pesadillas al tiempo que estrecha las manos ensangrentadas de los asesinos. Y ese momento no era el pasado martes.

Tres cuestiones: español en EEUU, ríos peninsulares y energía rusa para la UE
Ramón Tamames Catedrático de Estructura Económica (UAM) Catedrático Jean Monnet de la UE  Estrella Digital 1 Junio 2006

Normalmente, este artículo para ESTRELLA DIGITAL se refiere a un solo tema. Pero de vez en cuando, la dificultad de elegir entre cuestiones que nos parecen importantes en cualquier presente cotidiano (l’embarras du choix, que dicen los franceses), puede llevarnos a entrar en dos o más asuntos en un momento dado. Ése es el caso de los últimos días en los que han alcanzado cierta resonancia los tres puntos que figuran en nuestro epígrafe de hoy.

El primero, el español en EEUU, que empieza a ser un problema nacional, como se ha visto recientemente en el Senado de Washington DC, al hilo de los debates parlamentarios sobre la nueva ley de inmigración. Promovida por la situación de 12,5 millones de inmigrantes sin papeles, la inmensa mayoría hispanos, y dentro de ellos, mexicanos.

En ese trance, ha surgido para muchos la necesidad de que los futuros nuevos estadounidenses aprendan el inglés. Y para justificar ese posicionamiento —nos relata Eusebio Val, corresponsal de La Vanguardia en la capital de EEUU—, el Senado aprobó el jueves 18 de mayo dos enmiendas al aludido proyecto de ley: una que declara el inglés “lengua nacional”, y otra, alternativa, que la define como “lengua común y unificadora”.

A efectos de imponer el inglés sin más contemplaciones como idioma único y obligatorio, el senador republicano James Inhofe, de Oklahoma, renunció a sus intenciones originarias de declarar esa lengua oficial a todos los efectos, y por eso la definió como nacional. Una postura que no gustó demasiado a un sector del Partido Demócrata, que la calificó de racista, por su propósito de intimidar a los hispanos, la minoría ya más numerosa de EEUU (con unos 45/50 millones de personas).

Enfrentándose a Inhofe, el senador demócrata Ken Salazar, de Colorado y de ancestros españoles, presentó otra enmienda, que también resultó aprobada, declarando el inglés “lengua común y unificadora”, sin pretender que se llegue a considerarla nacional y menos aún oficial. Estamos, pues, ante un tema candente, que se dilucidará, a favor de una u otra enmienda o buscando una mixtura, en la ya aludida ley sobre inmigración.

El segundo tema que hoy traemos a colación es el de los ríos peninsulares, que surge al hilo de que Castilla-La Mancha aparece ya como la séptima autonomía que en su nuevo Estatuto, todavía en borrador, pide el control sobre sus cursos fluviales, y fundamentalmente, es obvio, el Tajo y el Guadiana. Una historia más, que Don Quijote de la Mancha habría calificado, como hizo de tantas cosas, de auténtico disparate, pues al hilo del Ebro para Cataluña, del Júcar y el Turia para la Comunidad Valenciana, y del Guadalquivir para Andalucía, ya se han puesto en duda semejantes ensoñaciones de propiedad, pues como dice la Ley, todas las aguas pertenecen a la nación. En esa dirección, los legisladores de Toledo tendrán que envainársela, sirviendo así de anuncio para navegantes a otras autonomías, como Murcia (Segura), Castilla y León (Duero) y Aragón (otra vez el Ebro).

Y por último, un tema en apariencia muy alejado de los otros dos, pero que no lo es tanto. Por el hecho de que en el mundo globalizado en que vivimos, la energía es un tema que lo atraviesa todo en la vida cotidiana, tanto como el idioma que hablamos o el agua que bebemos.

El postrer caso de este artículo es el reciente encuentro en el balneario de Sochi, en la orilla rusa del mar Negro, teniendo como protagonistas a las máximas representaciones de Rusia y la UE. En un momento en el que está por decidirse cómo se repartirán en el futuro las ingentes reservas de petróleo y gas de Rusia, que son objeto de codicia desde Occidente y Oriente: la UE por un lado, y dentro de ella España, que en un futuro próximo también consumirá gas ruso, temerosa de sufrir las presiones de la nueva política energética de Moscú; y China, de la otra parte, que, impulsada por su voracidad, se haya dispuesta a llevarse por tubería ambos energizantes desde Siberia a sus grandes ciudades industriales.

En sus declaraciones en Sochi del pasado 25 de mayo, Vladimir Putin fue bien claro: “Si nuestros colegas europeos esperan que les dejemos acceder a nuestro sancta sanctorum económico, que es la energía, y hacer con ella lo que mejor les convenga, nosotros queremos contrapartidas que ayuden a nuestro propio desarrollo”. Lo cual, dicho más precisamente, significa que Rusia pretende la autorización de Bruselas para entrar en el mercado comunitario invirtiendo en los principales distribuidores de gas de la UE. Y como compensación, ofrece abrir su monopolio de gasoductos a las firmas del otro lado de Europa. Una actitud ante la cual los representantes de la UE trataron de relativizar las diferencias en curso, al subrayarse por el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, que teniéndose plena conciencia de los intereses comunes y del principio de interdependencia, no se oculta, sin embargo, la “falta de confianza en Rusia como suministrador creíble”. Sobre todo cuando está entrando en nuevas alianzas estratégicas con la colosal República Popular de China.

En resumen, un idioma, el español, que se dibuja en el horizonte como lengua cooficial del inglés en varios Estados de la Unión Norteamericana; unos ríos que van a dar a la mar (Jorge Manrique dixit), pero que despiertan toda clase de obscenas apetencias propietarias de sus aguas; y una energía que viene del frío, y de la cual ya no se puede prescindir. Tres temas de nuestro tiempo que seguirán dando mucho que hablar.

El Foro Ermua advierte de que la decisión de López es «claudicar» ante la banda
R. N. La Razón 1 Junio 2006

Madrid- Las víctimas del terrorismo y los colectivos ciudadanos contrarios al terrorismo etarra clamaron ayer contra las decisiones del PSE de mantener reuniones «oficiales» con Batasuna y de apoyar la mesa de partidos que ETA ha propuesto para avanzar en el «proceso de paz». El presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, manifestó que el anuncio del secretario general del PSE, Patxi López, de que va a sentarse en una misma mesa con Batasuna supone el reconocimiento «formal y público» de la formación abertzale como interlocutor político, lo que, en su opinión, «reforzará» la posición de la izquierda independentista y conllevará la apertura de «un nuevo ciclo terrorista dentro de unos meses», informa Ep.

Más duro en su valoración fue su compañero de asociación Antonio Aguirre, quien consideró que el anuncio de López supone «la pérdida de la dignidad del socialismo vasco» y su «claudicación ante ETA-Batasuna». Aguirre afirmó que «sólo desde el complejo, la traición y la cobardía se puede entender el paso dado por la actual dirección del PSE, en su deriva hacia la claudicación ante ETA-Batasuna y el nacionalismo vasco».

Decisión repugnante. A juicio del portavoz del Foro Ermua, con esta decisión, «que vulnera los cimientos del Estado de derecho, se hace tabla rasa de la lucha por la libertad en Euskadi, que tanto esfuerzo y dolor ha supuesto para todos los socialistas vascos durante las últimas décadas». «Estamos asistiendo a un abandono de nuestros principios que se torna repugnante, al comprobar que la digna historia de nuestro centenario partido se diluye en el chapoteo de la sangre de nuestras propias víctimas de ETA y la de todas aquellas que dieron su vida por defender la democracia en el País Vasco», añadió Aguirre.

También reaccionó el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, quien equiparó la reunión que el PSE mantendrá con Batasuna con el encuentro entre el líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Josep Lluís Carod-Rovira con los jefes de ETA en Perpignan. Lo peor, aseguró Alcaraz, es que se trata de «un menosprecio a todas las víctimas del terrorismo».

Buesa denuncia 34 actos de «kale borroka» tras la tregua, con 285.000 euros de pérdidas
ABC 1 Junio 2006

MADRID. El presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, denunció ayer en un informe que ETA prosigue con sus actividades terroristas como lo demuestra el hecho, según apuntó, de que desde el anuncio del alto el fuego el pasado 22 de marzo se han perpetrado al menos 34 actos de «kale borroka» con un saldo de 285.000 euros de pérdidas.

Buesa, que se reunió con la dirección del PP, comentó a su presidente, Mariano Rajoy, que la actitud de este partido ante el proceso abierto tras el anuncio de la tregua es «correcta». Consideró que el diálogo con ETA es «precipitado».
Además del dato de los 34 actos de terrorismo callejero, obtenido tras investigaciones propias, el informe incluye actividades de la banda que han aparecido en los medios de comunicación. Así, cita que hay al menos 20 empresarios del País Vasco y de Navarra que han recibido cartas de extorsión en las que se les exige el pago de entre 18.000 y 60.000 euros. Se refiere también a que la emisión de bonos a través de las «herriko tabernas» ha permido a las tramas de ETA recaudar 72.000 euros, y a que Udalbiltza -la asociación de ex cargos municipales de Batasuna- ha continuado con la estrategia de desobediencia civil promoviendo el «DNI vasco». El informe recuerda, además, que desde el 22 de marzo ETA ha robado en Francia 21 vehículos y se han encontrado 9 escondites.

Fusi aborda hoy las identidades proscritas en el Aula de Cultura de ABC
ABC  1 Junio 2006

El Centro Cultural de Círculo de Lectores acoge esta tarde, a partir de las ocho, la conferencia «Identidades Proscritas», que impartirá el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense Juan Pablo Fusi. Encuadrada dentro del Aula de Cultura de ABC, Fusi establecerá en su intervención un análisis del papel que los grupos no nacionalistas han tenido a lo largo de la historia dentro de sociedades de corte marcadamente nacionalista. Desarrollará en su ponencia el carácter «como realidad social y política» de las fuerzas de tendencia no separatista o, en los términos del propio Juan Pablo Fusi, «no nacionalistas». Los puntos principales de su discurso se basan en la idea de que el hombre «no es necesariamente nacionalista», y de que los individuos de este grupo «defienden los derechos individuales, las libertades civiles, los valores cívicos y la afirmación de la sociedad como algo abierto, plural y libre».

Estas ideas están contrastadas sobre diferentes sociedades de carácter nacionalista y a lo largo de diferentes periodos históricos. No sólo el País Vasco y sus conflictos serán objeto de la conferencia, que también abordará el problema de las «nacionalidades escindidas» en casos como el irlandés, el de Quebec, o el contrasentido de Escocia, donde, en palabras de Juan Pablo Fusi, «un país con un fuerte sentimiento nacional se encuentra con la paradoja de que las fuerzas nacionalistas nunca han sido mayoritarias. Durante el siglo XIX, por ejemplo, gobernaron los liberales y durante el siglo XX fueron los laboristas». También las diferentes opciones que se oponían al sionismo en el mundo judío tendrán su lugar en una conferencia que combina por igual rigor histórico y actualidad.

Todos los grupos de oposición a estos proyectos separatistas alcanzan, de este modo, un grado de interés semejante. La intervención que el historiador desarrollará esta tarde pretende arrojar luz sobre la situación de «sociedades que la gente -señala Fusi- estima como nacionalistas, pero luego no lo son tanto».

FORO DE ERMUA
La "revuelta cívica" que se reclama contra Zapatero
Servimedia elsemanaldigital 1 Junio 2006

El Foro Ermua pidió este una "revuelta cívica" contra la negociación política que el PSE va a llevar a cabo con Batasuna, algo que ha sido avalado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

A través de un comunicado, el foro señaló que en estos "delicados momentos" es necesario rebelarse "en defensa de la libertad de los vascos y de todos los españoles, en defensa del Estado de Derecho y a favor de la memoria, la dignidad y la justicia que merecen las víctimas del terrorismo".

Por este motivo, el colectivo que preside Mikel Buesa anunció que secundará la concentración que la AVT ha convocado para el 10 de junio en Madrid en contra de la negociación con ETA.

A este respecto, el foro señaló que Zapatero, al hablar de que puede haber "diálogo político" con Batasuna aunque persista la violencia, "se ha colocado abiertamente al margen de la ley".

Según esta asociación, esto es así porque lo que ha hecho el presidente es dar su "consentimiento" al PSE para que "inicie negociaciones, directamente, con la organización terrorista ilegal Batasuna". "Con este paso", añade el Foro, "Zapatero desobedece la sentencia firme del Tribunal Supremo e incumple ilícitamente la Ley de Partidos en vigor".

A juicio de la entidad que preside Buesa, "Zapatero está traicionando la democracia en un irresponsable intento de ganarse el favor y la complicidad de ETA", al tiempo que "muestra una evidente debilidad frente al terrorismo y en lugar de derrotar a ETA ha optado por intentar apaciguarlos".

El país de ZP
Zapatero dispuesto a legalizar a Batasuna como sea, discutir la autodeterminación y la anexión de Navarra.
Minuto Digital 1 Junio 2006

Para Pachi López los etarras son unos tipos imprescindibles para decidir el futuro político del País Vasco. “Creemos que la izquierda abertzale es un interlocutor necesario para abordar este diálogo multipartito en Euskadi", explicó López incidiendo en que Batasuna debe "plantear iniciativas que les lleven a recuperar su condición de fuerza legal". Una estrategia que desde minutodigital ya les adelantábamos. El PSOE espera una simple declaración formal de recazo de la violencia, sin condena de los actos pasados ni petición de perdón, para sentarse junto a los violentos. El propio Rodríguez Zapatero, destacó durante el debate del estado de la nación, que aunque anteponía "primero la paz y luego la política", no obstante, no impedirá "que el dialogo político comience".

Y al PSOE no le hace falta que ni los cadáveres de las victimas se enfríen.
El secretario general del PSE-EE, Patxi López, anunció que su formación tiene la intención de mantener una reunión oficial con representantes de Batasuna tras la comparecencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Congreso, prevista para antes del próximo 15 de junio. Tales declaraciones nos hacen augurar que Batasuna realizará en breve algún tipo de gesto para dar coartada a la postura del PSOE. De hecho Otegui se congratuló de que no se "derive" lo que llamó proceso de paz a un "canal técnico" entre el Gobierno y ETA, sino que se aborde el problema político. No obstante, apuntó que el anuncio de López "no salva del todo la situación delicada" que atraviesa el "proceso", pero va "en la buena dirección". En cuanto a ese dialogo político que admitirá a los violentos, el presidente argumentó durante el debate dele stado de la nación que sin violencia "todas las ideas se van a poder defender", por tanto también admite la discusión sobre la autodeterminación y la anexión de Navarra.

Sin embargo Zapatero resalta su apuesta por instaurar un estado federal de facto a través de las reformas estatutarias, ya que hay "un camino para ensanchar" el autogobierno del País Vasco y que los vascos "decidirán su futuro dentro de la legalidad". El PSOE evita una reforma constitucional, su debate global y la consiguiente consulta a los españoles a través del ardid de parcelar España y disfrazar lo que supone la imposición de nueva forma de estado detrás de las sucesivas reformas estatutarias.

Nota de prensa
ESPAÑA Y LIBERTAD PRESENTA DENUNCIA ANTE A LA SALA SEGUNDA DE LO PENAL DEL TRIBUNAL SUPREMO CONTRA EL SENADOR NACIONALISTA FRANCISCO JAVIER MAQUEDA LAFUENTE
España y Libertad Minuto Digital  1 Junio 2006

El senador del PNV Javier Maqueda, intervino en calidad de invitado, dirigiéndose al público allí concentrado con un discurso que cerró expresando «El que no se sienta nacionalista ni quiera a lo suyo no tiene derecho a vivir».

España y Libertad presentó ayer denuncia ante la sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo - recordamos que el Sr Maqueda es aforado-, por un delito un delito previsto y penado en el Artículo 510 del Código Penal: “Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses”.

En el escrito, España y Libertad cree que "en el caso presente el denunciado ha vertido expresiones -«El que no se sienta nacionalista ni quiera a lo suyo no tiene derecho a vivir»- claramente contrarias al art. 15 de la Constitución, negando nada más y nada menos que el derecho a la vida a aquellos que no se sientan nacionalistas. Expresión que adquiere especial gravedad cuando existe precisamente un grupo terrorista en España que asesina por tales motivos."

Mas información
Yolanda Morín
GSM 678.61.61.77
info@e-libertad.es
http://www.e-libertad.es

Cataluña
SE PRESENTÓ ADELANTE CATALUÑA, UNA PLATAFORMA QUE CONFORMAN DIVERSOS PARTIDOS Y ASOCIACIONES PARA PEDIR EL NO AL ESTATUTO CATALÁN
Minuto Digital 1 Junio 2006

Las diferentes fuerzas políticas se han puesto en marcha e iniciado diversas campañas en relación al Statut. Mientras el PP iniciará la suya en breve, se ha presentado en los locales de la Asociación Cultural ADES de Barcelona, la campaña contra el Estatut de la "Plataforma Adelante Cataluña".

Esta recién creada plataforma esta formada por partidos políticos y asociaciones culturales que se autodefinen de "derecha social y nacional". Las dos principales formaciones políticas de este sector ideológico, Alternativa Española (AES) y Democracia Nacional (DN), han llegado a unos acuerdos para esta campaña, a los que se han sumado las asociaciones ADES, ADN, ACAE, Asociación Cultural Bruc, Asociación Resurgir Hispánico y el Frente Democrático Español.

Han presentado la nueva formación Alvaro Pérez de Dios, Juan Manuel Garriga Nogués, Ignacio Canet y Mateo Argerich. También estaban presentes en la Sala, Manuel Canduela, Presidente de Democracia Nacional, quién despues dió una conferencia en la misma sala, la Exma. Sra. Lucinda Aguelo y el Coronel Presidente de la Hermandad de Alfereces Provisionales en Barcelona.

Durante la Campaña, que dará inicio este próximo día 2 de Junio, se enviarán 10.000 postales, y se colocaran 20.000 pegatinas y 15.000 carteles por toda Cataluña pidiendo a la población un NO rotundo en el Referendum que se celebrará el domingo 18 de Junio. Asimismo se realizarán un par de "acciones puntuales sorpresa" y un Acto de Fín de Campaña en un céntrico hotel de la ciudad condal, el viernes 16 de junio.

Los intervinientes manifestaron sus deseos de que "esta campaña sea el embrión de una candidatura unitaria de las organizaciones serias y con la mirada puesta en el futuro, que componen esta Plataforma, de cara a presentar una candidatura unitaria a las Elecciones al Parlament de Catalunya, que se celebrarán en Noviembre de este mismo año."

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