AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 2 Junio  2006
El Foro Ermua anima a todos los ciudadanos a acudir el 10 de junio a Madrid para expresar su rechazo a la negociación con ETA
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA 2 Junio 2006

El indefenso "Defensor del Pueblo"
Antonio Robles Libertad Digital 2 Junio 2006

Hambre de poder
Jorge Vilches Libertad Digital 2 Junio 2006

Los hechos desnudos de Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 2 Junio 2006

Zapatero, al final, perdió el debate
Pablo Sebastián Estrella Digital 2 Junio 2006

Campaña catalana en plena crisis
Editorial ABC 2 Junio 2006

Rajoy no sabe quién es ZP
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 2 Junio 2006

La encrucijada
JUAN CARLOS SANCHO El Correo 2 Junio 2006

La República Federal de las Nacionalidades
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 2 Junio 2006

Tras lo sucedido el miércoles, ya no caben componendas con ZP
Pascual Tamburri elsemanaldigital 2 Junio 2006

Señor Presidente: miente usted y su traición debe tener la oportuna respuesta de los ciudadanos en la calle
Federico Quevedo El Confidencial 2 Junio 2006

EL PP DESBORDADO
Editorial minutodigital 2 Junio 2006

De García Atadell a Bosé
Agapito Maestre Libertad Digital 2 Junio 2006

Referéndum catalán
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 2 Junio 2006

¿Improvisa Zapatero?
Germán Yanke Estrella Digital  2 Junio 2006

La Ley de Partidos, ejecutada
Lorenzo Contreras Estrella Digital 2 Junio 2006

Montilla otra vez a la carga
Emilio J. González Libertad Digital 2 Junio 2006

Pakito de Soria nos quiere muertos
José García Domínguez Libertad Digital 2 Junio 2006

«Patxi López se sentará con los que daban chivatazos para matarnos»
BLANCA TORQUEMADA ABC 2 Junio 2006

Aparecen pintadas contra UPN en Barañain
La Razón  2 Junio 2006

Pagaza lamenta los «incumplimientos» de Zapatero y le acusa de vulnerar la Constitución
R. N. La Razón 2 Junio 2006

¿PRESIÓN POLÍTICA? LOS CÓMPLICES A LA CALLE
Minuto Digital 2 Junio 2006

El anuncio de diálogo Gobierno español - E.T.A.
Sindicato Unificado de Policía 2 Junio 2006

'A por ellos, oé'
DAVID GISTAU El Mundo 2 Junio 2006

Víctimas por la «rebelión cívica»
FERNANDO LAZARO El Mundo 2 Junio 2006

Pagaza y él
Arcadi Espada EL MUNDO 2 Junio 2006

El Foro Ermua anima a todos los ciudadanos a acudir el 10 de junio a Madrid para expresar su rechazo a la negociación con ETA
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA 2 Junio 2006

Bilbao. 31 de mayo, 2006. Incumpliendo su explícito compromiso el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero ha anunciado que en breve emprenderá “un diálogo” con la banda terrorista: a pesar de que ETA no ha mostrado, ni implícita, ni explícitamente, la más mínima intención de plantearse su disolución, ni la entrega de las armas; a pesar de que sus dirigentes afirman, abiertamente, que su tregua no es irreversible sino que está condicionada a que el Gobierno acepte sus exigencias políticas y a pesar de que proclaman, con rotundidad, que no cesarán hasta conseguir los objetivos políticos de siempre.

En esta crítica situación, el Foro Ermua llama a los ciudadanos a expresar su rechazo a la claudicación frente a ETA, respondiendo a la convocatoria de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para la concentración el sábado día 10 de junio, a las 18:00h, en la Plaza Colón de Madrid.

Ayer el Presidente Rodríguez Zapatero se ha colocado abiertamente al margen de la Ley al dar su consentimiento a que el Partido Socialista de Euskadi de Patxi López inicie negociaciones, directamente, con la organización terrorista ilegal Batasuna. Con este paso más de Rodríguez Zapatero desobedece la sentencia firme del Tribunal Supremo e incumple ilícitamente la Ley de Partidos Políticos en vigor. Zapatero está traicionando la democracia en un irresponsable intento de ganarse el favor y la complicidad de ETA.

El Presidente del Gobierno muestra una evidente debilidad frente al terrorismo y en lugar de derrotar a ETA ha optado por intentar "apaciguarles", llegando a afirmar "que sin armas todo es posible", como si las pretensiones de ETA fueran democráticas y negociables. La banda terrorista, como explícitamente ha hecho saber, aspira a la autodeterminación, la amnistía y la anexión de Navarra y ninguno de estos objetivos es negociable.

En estos delicados momentos es necesario que se produzca una revuelta cívica en defensa de la libertad de los vascos y de todos los españoles, en defensa del Estado de Derecho y a favor de la memoria, la dignidad y la justicia que merecen las víctimas del terrorismo. Es urgente hacer oir un clamor social para que el Gobierno rectifique radicalmente su política hacia el terrorismo y vuelva al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo con el PP, rechazando pagar ningún nuevo precio político por la paz y negándose a cualquier diálogo con ETA mientras no anuncien de manera expresa, incondicional e irreversible su disolución.

Para más información:
Mikel Buesa 650 974 204
Inma Castilla de Cortázar 686 652 710
Iñaki Ezkerra 657 700 792

Izquierda liberal
El indefenso "Defensor del Pueblo"
Antonio Robles Libertad Digital 2 Junio 2006

El "Defensor del Pueblo" (ombudsman) nació en el siglo XVI para evitar el abuso de las instituciones del Estado. De esa manera, una personalidad de solvencia ética reconocida, ponía límites al poder allí donde no alcanzaban ni siquiera los mecanismos democráticos. Así cualquier ciudadano podría recurrir a él cuando se sintiese perjudicado por las instituciones.

En España existe esa figura desde la Constitución del 78. Enrique Múgica es hoy nuestro Defensor del Pueblo. Y como con las Autonomías se dobla todo, en Cataluña tenemos el Sindic de Greuges (Síndico de Agravios o Defensor del Pueblo catalán), que buena falta nos hace aunque no nos haga ni puñetero caso cuando las denuncias hechas ante él toquen temas lingüísticos y vayan dirigidas contra la administración de la Generalitat (no lo olviden, la Generalitat es Estado).

El Sindic de Greuges de Cataluña es puro escarnio para los valores que siempre caracterizaron al Defensor del Pueblo. En 1993/94 tuve ocasión de comprobarlo cuando en nombre de varios ciudadanos presentamos ante él queja formal por no garantizar las instituciones autonómicas la enseñanza escolar en lengua materna. La Constitución, el Estatut y la propia Ley de Política Lingüística entonces en vigor lo amparaban. La entrevista fue el primer agravio: en vez del Defensor del Pueblo, parecía que estuviéramos ante cualquier talibán lingüístico tan corriente por estas tierras. El desprecio recibido fue absoluto, la eficacia esperada, nula.

Con el paso de los años, ocupó el puesto Rafael Ribó, un comunista de familia bien especialista en nacionalismo –como el mismo nos espetó años atrás como criterio de autoridad para cortar una discusión sobre ciudadanía y derechos lingüísticos– y al cual no le llegan quejas porque la gente las manda directamente al Defensor del Pueblo de todos los españoles, allá en Madrid. Los datos hablan por sí mismos, seis fueron los únicos casos que se denunciaron al Síndic de Greuges por discriminación del derecho a utilizar el castellano en 2004. Pues bien, en 2005 las 1.600 denuncias que se han hecho por este tema en general y contra las "Oficinas de delación lingüística" en particular se han hecho al Defensor del Pueblo español. Al Síndic de Greuges se le toma más como organismo al servicio de la construcción nacional y el monolingüismo que como garantía contra los abusos de la Generalitat. Un mundo al revés.

Alertados del SOS al Defensor del Pueblo español de miles de catalanes, los padres del nuevo Estatut han incluido el Art. 78.1 por el que Cataluña se reserva el "carácter exclusivo" del Síndic de Greuges. ¿Adivinen para qué? No había que permitir que el Defensor del Pueblo español pudiera poner coto a la omertà nacionalista.

Si ese Estatut sale adelante, ¿significa que ningún catalán podrá recurrir a la instancia constitucional del Defensor del Pueblo Español? Si es así, habríamos de formular algunas preguntas inquietantes: ¿por qué el Estatuto limita la capacidad de los ciudadanos para defender sus derechos y libertades cuando eventualmente éstos sean conculcados por parte de la Administración autonómica? ¿Alguien imagina que el Ayuntamiento de Olot nombrara a un defensor del pueblo municipal y le asignara la capacidad para defender, en exclusiva, los derechos y las libertades de los vecinos? El Síndic de Greuges, en este sentido ¿está para proteger o está para impedir que se protejan efectivamente los derechos y las libertades de los catalanes?

Estas preguntas cabales que los jóvenes de "Ciudadanos de Cataluña" se hacen ilustran claramente cómo esta impresentable clase nacionalista pretende secuestrar instituciones y Tribunales para convertir a Cataluña en un nuevo show de Truman con barretina.

Y a esto le llaman derechos de Cataluña; qué miserable coartada para cortar cualquier posibilidad de defensa de los indefensos ciudadanos de Cataluña. A mi me da que esto huele a mafia más aún que el 3%. Cataluña está gobernada por trileros.

¡Cómo añoro a Francia! De vez en cuando dan un vuelco electoral y jubilan a toda una generación de vividores. Todavía nos queda el "no".         antoniorobles1789@hotmail.com

Coalición PSOE-ETA
Hambre de poder
Jorge Vilches Libertad Digital 2 Junio 2006

El principal objetivo de todo partido político, ayer, hoy y mañana, es conseguir el poder y no dejarlo nunca. Esto es tan obvio que vale para regímenes democráticos tanto como para los que no lo son. La diferencia está en que, en los primeros, los medios para alcanzar tal fin son leales con las instituciones y los otros partidos, amén de legales.

El brazo político de la banda terrorista ETA es un partido antisistema que, como tal, justifica la violación de la ley; es decir, la extorsión y el asesinato. Pero todo antisistema que se precie quiere llegar al gobierno y amoldar la realidad a sus fantasías totalitarias. Las elecciones municipales y autonómicas de 2007 son una posibilidad para abrir nuevas perspectivas de poder en el País Vasco en este sentido, similares a las que se dibujaron en Cataluña en diciembre de 2003. Es decir; si hoy el gobierno Zapatero asegura a los terroristas unas condiciones penitenciaras y políticas de su agrado, que se traduzcan en una amnistía, el reconocimiento nacional vasco y la confederación disfrazada de autonomía, los batasunos podrían declarar que dan por terminada la violencia como instrumento político. Otegi y compañía podrían entonces legalizar un partido que buscara para 2008 la conversión de Euskadi en una República Socialista.

El PSE, por su parte, ha iniciado una maniobra envolvente para recuperar el poder en el País Vasco. Los socialistas planean una pinza sobre el PNV de la mano de los batasunos. Se trataría de presentar una coalición de izquierdas para la paz, que plantee una reforma estatutaria ambiciosa, similar a la del Estatut catalán. Todo parece jugar a favor, porque cada uno está en su papel: el PP de Rajoy como partido protesta, el PNV fuera de juego, los batasunos como luchadores por la libertad de Euskalherria; y los socialistas dando la imagen de hombres de paz, de consenso, que sólo desean el bien general.

El gobierno no se ha puesto en manos de ETA porque Zapatero diga que dialogará antes de que los terroristas renuncien públicamente a la violencia. Solamente son frases sueltas, guiños y mensajes de una negociación política, entre socialistas y batasunos, que empezó hace años, y cuyo contenido aún desconocemos. ¿O es que alguien se puede creer que el PSE se quiere sentar en una mesa con Batasuna exclusivamente para decirle que condene la violencia? ¿Y que se sientan a hablar sin condiciones previas para el diálogo, sin acercamiento de posturas ni acuerdos mínimos, sin proyectos de futuro comunes?

Los cálculos políticos y electorales están bien hechos. El PSOE va un paso por delante, y ya han indicado Fernández de la Vega y López Aguilar que es necesario que Batasuna sea legal. Son cuentas electorales que hacen unos y otros. Pues si un atentado terrorista con muertos acabaría con la credibilidad del gobierno Zapatero, y quizá con su poder, también cerraría por mucho tiempo la posibilidad soberanista en el País Vasco. Llegarán a un acuerdo porque tienen hambre de poder, de tocarlo, apropiárselo, sacarle el jugo y no permitir ni por asomo que otro partido pueda, en un futuro muy, muy lejano, hacerle sombra en las urnas.

Los hechos desnudos de Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 2 Junio 2006

El PP se lo había dejado muy fácil al presidente del Gobierno, si la intención de éste fuera realmente acabar con la banda terrorista ETA y ésta tuviera realmente el propósito de disolverse. Las líneas rojas que Zapatero no debía traspasar, dictadas por el sentido común y una mínima decencia y sentido de estado, ya habían sido recorridas por el líder socialista más de una vez. Eso sí, en secreto y disimulando. Pero los populares hicieron de tripas corazón y prometieron mirar hacia otro lado si se conseguían resultados concretos, más allá de un alto el fuego "permanente" pero, curiosamente, también reversible y, por lo que se ve, parcial, pues no parece incluir a los concejales del PP en Vizcaya y Navarra.

Sin embargo, Zapatero no ha podido resistirse y ordenó a su partido en el País Vasco que anunciara poco después del final del debate con Rajoy el inicio de las conversaciones políticas con Batasuna. Ya era criticable y fue criticada en estas páginas la decisión de apoyar a un Gobierno que llevaba años incumpliendo el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo por negociar con Batasuna, un Gobierno que había legalizado de facto a la organización terrorista en la encarnación del PCTV, un Gobierno que había ordenado a su fiscal amaestrado que no actuara contra la organización ilegal. Lo que no puede admitir el PP es que ni siquiera las muy tenues líneas rojas que habían dibujado sean tan clara y públicamente violadas. Y, aún así, Rajoy le ha ofrecido una salida al presidente dejando en suspenso la ruptura de su apoyo hasta el momento en que el diálogo político con ETA se produzca. Demasiado talante para un presidente tan sectario.

Pero ni con esas. Zapatero pretende tomarnos por idiotas al afirmar que estas conversaciones no supondrán diálogo político alguno con la banda; parece que quisiera que nos creyéramos que López y Otegi van a conversar sobre la mala temporada del Athletic. López Aguilar le ha hecho los coros afirmando que no habrá conversaciones con Batasuna mientras sea ilegal, lo que sumado a la afirmación de Zapatero de que habrá negociación política antes de "alcanzar el fin de la violencia" no parece significar otra cosa que el anuncio de la legalización de Batasuna, eliminando la necesidad de franquicias que sólo "engañan" a Conde Pumpido de cara a las próximas municipales.

No obstante, parece ser que Zapatero quiere que miremos a otro lado cuando asegura que "no resulta razonable estar todos los días en un debate sobre palabras y mucho menos sobre intenciones; hagamos un debate sobre hechos". Pero el hecho desnudo es que el acto político de presentación de una "comisión negociadora" de los etarras con careta de políticos, la mitad de cuyos integrantes tiene alguna causa pendiente con la Justicia, no ha sido acompañado de su ingreso en prisión. Y no lo ha sido porque la fiscalía amaestrada ha "interpretado" que el show de Otegi y compañía pretendía "apoyar la situación actual de cese de violencia y la consecución de la misma con carácter definitivo", dejando así impune, por el momento, el acto político de un partido ilegalizado. Si es a los hechos, y no a las palabras ni a las intenciones, a lo que hemos de atenernos, Zapatero y su proceso de rendición quedan retratados con colores aún más lúgubres.

Zapatero, al final, perdió el debate
Pablo Sebastián Estrella Digital 2 Junio 2006

Al final, el presidente Zapatero ha perdido el debate del estado de la nación por mentir a los españoles, a su partido, a la oposición y a sus medios de comunicación por apoyar el diálogo político con ETA y Batasuna antes de que se renuncie a la violencia y antes de que Batasuna condene el terror y acepte la Ley de Partidos. Tarde y muy mal Zapatero ha querido rectificar; pero no del todo, porque teme que ETA rompa la tregua —está en sus manos— y dijo ayer que “lo que vamos a hablar” con Batasuna es sólo para pedirle que se integre en la legalidad.

No, presidente, para eso no hay que sentarse ni hablar con Batasuna, eso ya lo saben y se repite todos los días en los medios de comunicación, lo importante es no sentarse con ellos ni hablar, porque si eso se hace se habrá legalizado de facto el brazo político de la banda criminal. Zapatero tiene que decir llanamente que no van a dialogar, lo demás es mentir otra vez y claudicar.

El debate sobre el estado de la nación, española por cierto, permanece abierto desde hace más de un año y continuará hasta el final de la legislatura. La síntesis que sobre todo ello abordó el Congreso de los Diputados los pasados días fue sólo un muestrario mal elegido por causa de los trucos de la política en el que Zapatero, inmerso en su sopa de cifras y letras, ganó en el primer asalto su mano a mano con un Rajoy, que se enfadó con el presidente de la Cámara, su partido y hasta consigo mismo porque vio que su pacto de silencio con Zapatero sobre ETA sólo sirvió para perder fuerza y razón y para que el presidente lo apuñalara a traición.

Pero la euforia del primer día que jaleaban por los pasillos de la Cámara los portavoces de la Moncloa —que actúan como si lo fueran del PSOE y no de la denostada nación— se diluyó el miércoles con la metedura de pata, o el favor a ETA, del presidente cuando confirmó que abriría el diálogo político con ETA antes de que dejaran las armas. Ahí perdió Zapatero el debate, su relación con el PP en este asunto tan grave, y también con un sector de su partido y sus medios de comunicación.

Por eso este jueves quiso, en parte, rectificar; pero demasiado tarde porque el daño estaba hecho y había dejado en evidencia al PP. A la vez que mostraba la debilidad de su liderazgo, de su proyecto político y los graves riesgos que encarna este proceso negociador con ETA sin haber fijado previamente y públicamente las reglas de tan peligroso juego. ¿Hacia dónde nos lleva? ¿Hacia dónde va?

Rajoy habló de incertidumbre en su primer discurso del debate y en eso estamos, en la mayor de las incertidumbres, porque el barco está sin timón ni capitán. Y además está haciendo trampas con la política y con la palabra, y no digamos con la ley por causa de las graves y desvergonzadas presiones que este Gobierno ha ejercido sobre el juez Grande-Marlaska para que no encarcele a Otegi.

De manera que de la euforia del debate del miércoles el presidente ha pasado a dar unas pésimas explicaciones, a la defensiva y a temer que se le escape el PP, una parte de su partido y de sus publicistas del poder, e incluso que se le escape ETA, que dice estar cansada de esperar concesiones de Zapatero, pero que no dice estar cansada de matar, o de extorsionar.

Menudo presidente del Gobierno de España!, presionando a un juez para que no se le enfade Otegi, reconociendo a Batasuna sin que ETA entregue las armas, apuñalando a la oposición que le había tendido la mano y engañando a los suyos y a los españoles en su conjunto. ETA está muy mal, cercada por la Policía, sin cobertura internacional, sin presencia política y sin apoyos económicos, y si quiere eso que ellos llaman la paz, lo tienen muy fácil: que dejen las armas y condenen la violencia; si no, no se puede hablar. La frasecita de marras de Zapatero cuando dice que “lo que vamos a hablar...” simplemente se la debe ahorrar. Con Batasuna no se puede hablar de nada mientras no condenen ellos la violencia y acaten la legalidad.

Campaña catalana en plena crisis
Editorial ABC 2 Junio 2006

LA campaña del referéndum sobre el nuevo Estatuto para Cataluña arranca hoy enmarcada en una crisis política de tal calado que supone una enmienda a la totalidad de los discursos que han estado amparando al proyecto estatutario. El texto aún no está en vigor y sólo su discusión y aprobación parlamentaria se ha llevado por delante el tripartito de socialistas, eco-comunistas e independentistas; ha provocado un cisma entre Pasqual Maragall y el Partido Socialista de Cataluña, y entre aquél y Rodríguez Zapatero; y, lejos de amansar al nacionalismo, ha estimulado demandas aún más radicales, reservadas para el momento oportuno, que será aquél en el que el Estado se resienta de la debilidad provocada por el vaciamiento de competencias y de autoridad política. Fuera de Cataluña, este Estatuto tiene de las Cortes Generales menos respaldo que el actual de 1979. Ha abierto una brecha en el sistema constitucional al fragmentar el principio de unidad nacional y ha dado el banderazo de salida a una carrera de identidades nacionales, a la que se ha sumado la reforma andaluza, aunque, como ha dicho recientemente Felipe González, «el 95 por ciento de los andaluces no sabe qué es eso de realidad nacional». La conflictividad constitucional está asegurada a corto plazo, no sólo por el anuncio hecho por el Partido Popular de que interpondrá recurso de inconstitucionalidad, sino también porque el desarrollo de las previsiones estatutarias (en materia de Poder Judicial, financiación, blindaje de competencias, monolingüismo creciente) sólo es posible a costa de un choque constante con el Estado y con los intereses del conjunto de la Nación, porque en la actual situación no hay únicamente un problema de reparto de competencias, sino de definición del modelo constitucional.

Es evidente que hay «saturación estatutaria» en la sociedad catalana, porque de este objetivo -el esencial de la legislatura de Maragall, que ahora pretende utilizar el referéndum como particular escudo protector- no se ha obtenido provecho alguno, salvo para la exacerbación nacionalista, y sí muchos perjuicios. Y eso que, insistimos, no está aún en vigor. Sin duda, este fracaso anticipado de buena parte de las bondades ilusorias del Estatuto -poco menos que la constitución de la Arcadia nacionalista- explica el envenenamiento de los eslóganes del socialismo catalán contra el PP. A falta de argumentos propios para una iniciativa de este calado -como el consenso, la ilusión por el futuro, la mejora de la calidad de vida-, el PSC apela a las vísceras y diseña, con tintes totalitarios, una contraposición entre Cataluña y el PP, despreciando el profundo significado guerracivilista que entraña ese mensaje. Aunque resulta difícil de creer, no ha sido un partido oficialmente nacionalista sino uno socialista, el que ha echado mano de algo tan peligroso como la identificación de todo un pueblo con una ideología, haciendo de los discrepantes enemigos de ese pueblo. No es ésta la defensa que se merece una Cataluña moderna, plural y democrática. No es éste, desde luego, el «oasis» que dibujan con autocomplacencia los dirigentes catalanes. Por el contrario, esta acumulación de crispaciones revela una descreencia en el proyecto estatutario como norma de convivencia y la convicción de que es un mero recurso político para la revisión forzosa del sistema constitucional y la marginación del PP. Es decir, para el cumplimiento del programa definido en el Pacto del Tinell, base del gobierno ex tripartito y bendecido por el PSOE.

La expectativa de una escasa participación y, dentro de ésta, de un resultado no abrumador del voto positivo, va a azuzar -ya lo ha hecho- las peores artes electoralistas. Mal comienzo para esta etapa de refundación del Estado apadrinada por Rodríguez Zapatero, quien también en este envite del Estatuto catalán tiene en juego buena parte de su legislatura, pues sin su intervención decisiva en los dos momentos críticos del procedimiento de aprobación, el texto no habría salido adelante, ni en Barcelona ni en Madrid. La campaña electoral que hoy comienza debe servir para poner de manifiesto todo el potencial de inestabilidad que encierra el Estatuto, su radical insolidaridad con el resto de España y la innecesaria apertura de un tiempo de perturbación constitucional que sólo irá a más.

Rajoy no sabe quién es ZP
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 2 Junio 2006

Estas que siguen son las anotaciones que he llevado a mi cuaderno rojo:

1. Mariano Rajoy convino con el presidente de Gobierno que ambos eludirían toda discusión sobre el «proceso de paz».

2. En coherencia con ese pacto (del que se venía hablando en las vísperas del debate) el líder de la oposición se limitó a recordar que el apoyo a las aspiraciones de paz de Zapatero no debería suponer la transgresión de la Ley de Partidos o el pago de precio político alguno (las llamadas «líneas rojas»).

3. De este modo, tanto el Presidente como el líder de la oposición escamotearon el debate sobre la gran cuestión: esto es, la legalización «de facto» de ETA en vías a la legalización «de jure» como colofón de la demolición del sistema.

4. El escándalo por la estafa que este hurto supuso para la opinión pública llega, lógicamente, a la calle Génova.

5. Se sabe que el guionista del discurso de Rajoy fue Arriola.

6. En el ambiente de contestación que se respira en los medios «populares» llega a última hora de la tarde del martes la noticia bomba: Patxi López anuncia inmediatas negociaciones con ETA.

7. El ridículo del líder de la oposición es superlativo. Una vez más ha sido engañado por Zapatero. Esta vez el asunto es gravísimo.

8. El miércoles por la mañana, Acebes redacta una nota en la que el PP advierte que las negociaciones anunciadas por ETA son una de las «rayas rojas» anunciadas por Rajoy horas antes.

9. ¿Por qué no convocó Rajoy una rueda de prensa, esa mañana del miércoles, en el ámbito de la sesión sobre el Estado de la Nación?

10. Por la tarde, como respuesta a Erkoreka, del PNV, Zapatero llega más lejos que nunca al formular el lema: «primero la paz, luego la política».

11. Mariano Rajoy se reúne con el Foro de Ermua que sirve básicamente para levantarle la moral.

12. Los periodistas no le entendemos, dice. Él hace lo que cree.

Gallego de nación y de temperamente, marrullero, da cuerda a ZP para que se estrelle... ¿y de paso, no nos estrellará a todos o no se despeñará él mismo al abismo, unos minutos antes? Creo que no es consciente de la capacidad para el Mal que representan Zapatero y su equipo. Él no es el castigado en el Pacto de Tinell. Es la civilización occidental. Un modelo de sociedad, quiero decir. Pero él no lo sabe.

La encrucijada
JUAN CARLOS SANCHO El Correo 2 Junio 2006

Llevaba un tiempo callado. La verdad es que todos tenemos nuestro medio de vida y el mío por razones obvias no es la escritura. Cada día de mi existencia lo tengo repleto de obligaciones que me impiden dedicarme a muchas cosas, entre otras a ésto que ahora estoy haciendo; pero una vez más se ha encendido la alarma que puede condicionar nuestro futuro de una manera irreversible y he decidido arremanagarme

Estamos de nuevo en la encrucijada. El movimiento terrorista vasco, consciente de su derrota intelectual y de que el tiempo se le acaba, convoca una rueda de prensa para decirnos que de momento perdona la vida a los disidentes del invento de Sabino Arana; eso sí, siempre y cuando aceptemos sus condiciones.

Debemos aprovechar todas las oportunidades que se nos brindan para alcanzar la paz y esta es una de ellas, sobre todo los más interesados en este empeño que somos aquellos que más podemos perder en su ausencia: la vida. De todos modos hay algo más preciado para un ser humano que su propia vida: la dignidad. A lo largo de nuestra existencia atravesamos por situaciones delicadas en las que es fácil perder ese bien tan preciado; al fin y al cabo nuestro espíritu es transportado por materia y ésta, de todos es sabido, funciona por instintos, siendo uno de los más fuertes el de la supervivencia.

Sobrevivir a toda costa; no importa el precio. Sobrevivir sin saber por qué ni para qué; pero esto sería tema para otro artículo.

Cuando nos encontramos en una encrucijada, lo normal es detenernos para elegir bien el camino. Nunca está de más echar la vista atrás para ver de dónde venimos y qué es lo que nos ha conducido hasta aquí. Hay que orientarse bien pues un error nos puede conducir al abismo, lo mismo que un acierto a la libertad.

En este crítico momento, unos por quitarse de encima el miedo que durante tantos años les ha tenido atenazados, otros por aprovecharse de los últimos coletazos del dragón al que desde siempre han alimentado, la cuestión es que todo el mundo tiene prisa por firmar el finiquito con el verdugo. Hay cosas que a uno le sonrojan, como por ejemplo la desfachatez del nacionalismo en su conjunto, cuando habla de paz sin condiciones mientras aboga por la consulta urgente al pueblo para que «decida en libertad su futuro». Vamos, que estamos listos para la inmediata convocatoria del referéndum de autodeterminación, como si aquí no hubiese pasado nada en los últimos cuarenta años que nos pudiese condicionar; como si en cualquier lugar de nuestro país mañana mismo la gente pudiese expresarse con total libertad en contra del fascismo vasco. Como si todos los habitantes de esta tierra hubiesen podido permanecer inmunes al 'síndrome de Estocolmo'; como si el único y mayor problema de la sociedad vasca fuese la secesión del resto de los españoles.

No nos engañemos; en este país, desde 1978, nuestra convivencia ha estado tutelada por dos poderes: de una parte el Estado de Derecho con todas sus garantías; de otra el fascismo vasco, facultado para arrebatar la vida a toda su oposición. De una parte la Ley, frente a la cual uno podía ejercer sus derechos; de otra, la barbarie.

¿Cómo no entender el miedo de tanta pobre gente, cuando en el rellano de las escaleras de su casa se podía topar con el cadáver ensangrentado de su vecino asesinado por sospechoso? ¿Cómo no entender las causas que aportaron el caldo de cultivo propiciador de tanta cobardía? ¿Cómo se puede borrar de un plumazo tanto sufrimiento?

Durante los años más oscuros del catolicismo en España, en los que Tomás de Torquemada mandó a la hoguera a miles de personas, la gente acudía en masa a la iglesia por temor a infundir sospechas de profesar la brujería. Durante estos últimos cuarenta años de terror en el País Vasco, cientos de miles de personas se han venido refugiando en los batzokis y herriko tabernas para eludir la mano negra de esta nueva inquisición de patriotas. ¿Cómo no entender la afiliación en masa al nacionalismo, cuando todo el mundo sabía que era condición imprescindible para desgravar en el 'impuesto revolucionario' o eludir la pena de muerte?

Un resfriado dura una semana. Hay enfermedades más serias, pero que con un buen tratamiento se curan en un tiempo prudencial. A diferencia de éstas, los trastornos psíquicos son duros de pelar, sobre todo cuando el paciente, inconsciente de su enfermedad, no se medica. El 'síndrome de Estocolmo' es una afección con un pronóstico incierto. El individuo que la padece desarrolla una serie de anticuerpos contra la razón, que transforman su cobardía en admiración hacia el verdugo; estas cosas no se curan de la noche a la mañana. Un individuo que para poner a buen recaudo su integridad física durante tantos años ha venido atiborrándose de pinchos en la herriko taberna, sin parar de gritar 'gora ETA militarra', necesita para sanar algo más que unos meses de tregua condicionada. Una sociedad con un porcentaje tan elevado de individuos insensibles al dolor ajeno, que durante tantos años han venido apostando por la muerte del adversario sin un atisbo de compasión, es una sociedad enferma. Un país con una tasa tan elevada de gente que ha venido colaborando, comprendiendo, tolerando o simplemente mirando hacia otra parte ante el crimen organizado, es un país enfermo y un país enfermo necesita tratamiento para curarse antes de cualquier consulta trascendental para su futuro, porque partiríamos de un plebiscito viciado y por tanto injusto.

No es de extrañar la prisa del régimen de Arzalluz por convocar lo antes posible un referéndum; saben que parten de una situación ventajosa y tratarán por todos los medios de aprovecharla, al igual que durante cuarenta años han venido cosechando sin escrúpulos lo que el terror sembraba.

«La violencia no es el único problema en el País Vasco, ya que al margen de ésta, si no se llega a acuerdos, seguirá habiendo conflicto político»; esto no lo dicen los de la capucha con txapela; lo dice el lehendakari del fracasado 'plan'. Todo el mundo sabe que lo que él entiende por acuerdos son la claudicación y el sometimiento de los no nacionalistas para hacer definitivamente de este país un lugar cómodo para los suyos y espinoso para el resto. En tanto en cuanto los nacionalistas disfruten de la inercia de esa prima de bonificación y legitimidad aportada, primero por el franquismo al humillarlos y luego por ETA al apoyarlos, esta sociedad continuará estando enferma.

El futuro de este país se encuentra de nuevo en la encrucijada. El lehendakari de los nacionalistas nos señala el camino más fácil: '¿Quiere usted poner su vida y hacienda a buen recaudo? Pues tápese la nariz y camine con el grueso del rebaño por la senda del pasto abonado'. ¿Conoce alguien una inversión más segura y rentable en este país que afiliarse al PNV? Miren a su alrededor y podrán comprobarlo. En los últimos seis lustros todos sus accionistas han recibido sustanciosos dividendos y visto fuertemente revalorizado su capital pero no se fíen. Arzalluz fue el inventor de la estafa piramidal y un día mucha gente sencilla se encontrará con un montón de sellos de Sabino Arana que nadie querrá comprar; sellos sin valor también de un lehendakari mirando hacia otra parte ante la barbarie; sellos falsos de un país inventado por un racista, cuyas tesis harían palidecer la solución final del nazismo en Alemania (lean sus obras completas, no tienen desperdicio).

La suma de dignidades es la que hace especiales a los lugares; mucho más que el paisaje; infinitamente más que los derechos históricos, las tradiciones o el idioma. Si algo me ha enseñado la vida es a valorar lo verdaderamente importante, eso que por mucho que uno se empeñe no se puede comprar con dinero.

Tarde o temprano quedará al descubierto la gran estafa moral que ha supuesto para este país el nacionalismo. Tarde o temprano saldrá a la luz la trampa nacionalista de poner la patria por encima de la dignidad de sus ciudadanos. Tarde o temprano quebrará este chiringuito rural cuyo único sentido es la defensa de unos privilegios en detrimento de los más desfavorecidos. Tarde o temprano triunfará la memoria de Unamuno, Madariaga, Sánchez Albornoz y tanta gente de bien a los que hoy el régimen de Arzalluz tendría en frente.

Estén atentos, no se dejen engañar. Inviertan en dignidad, es el futuro.
J. C. Sancho es presidente de Iberkonzert.

Amnesia socialista (y 2)
La República Federal de las Nacionalidades
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 2 Junio 2006

Me refería en la primera entrega de este artículo al pensamiento marxista revolucionario que acompañaría al PSOE hasta su famoso Congreso de Suresnes, en 1974, donde según Alfonso Guerra los socialistas diseñaron la transición española a la democracia. Por fortuna, la perspectiva de alcanzar el poder obligó poco después a Felipe González a enterrar su propósito inicial de conducir a España al socialismo real y sumarse a la corriente de los partidos socialdemócratas europeos, con aceptación sin reservas de la economía de mercado y, por tanto, de la propiedad privada de los medios de producción.

Hubo también otra profunda reconversión en lo relativo a la concepción de España y a la organización territorial del Estado, pues si en los debates constituyentes los socialistas se hubieran empeñado en llevar a la práctica las resoluciones del XIII Congreso socialista, el proceso de transición a la democracia hubiera podido terminar como el rosario de la aurora.

Veamos. El XIII Congreso socialista –y quizás la mayoría de los lectores se lleven una gran sorpresa– había incluido entre los objetivos de carácter inexcusable para el restablecimiento de la democracia en España nada menos que el "reconocimiento del derecho a la autodeterminación de todas las nacionalidades ibéricas". (Esto de las nacionalidades "ibéricas" tiene su gracia. Sin duda se utilizó esta expresión para no hablar de "nacionalidades españolas" y no ofender la sensibilidad de los nacionalistas vascos y catalanes).

No contentos con ello, los socialistas aprobaron una "Resolución sobre nacionalidades y regiones" que no tiene desperdicio. Se afirma en primer término que "la definitiva solución del problema de las nacionalidades que integran el Estado español, parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas, que comporta la facultad de que cada nacionalidad pueda determinar libremente las relaciones que va a mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado español".

Sentado lo anterior, se hace una precisión desde la perspectiva socialista que haría las delicias de la actual Mesa Nacional de la ilegalizada Batasuna: "El derecho de autodeterminación para el PSOE se enmarca dentro del contexto de la lucha de clases, y del proceso histórico de la clase trabajadora en lucha por su completa emancipación".

Y ahora viene la guinda: "El PSOE se pronuncia por la constitución de una República Federal de las Nacionalidades que integran el Estado español, por considerar que esta estructura estatal permite el pleno reconocimiento de las peculiaridades de cada nacionalidad y su autogobierno a la vez que salvaguarda la unidad de la clase trabajadora de los diversos pueblos que integren el Estado federativo". Sin comentarios.

Por fortuna para todos, cuando se inició el proceso constituyente, el PSOE envió a la papelera de reciclaje esa ocurrencia de la República Federal de las Nacionalidades, en cuyo alumbramiento había participado de forma activa el futuro "padre" de la Constitución, Gregorio Peces Barba.

Al final, el PSOE contribuyó a la redacción por consenso de un texto constitucional donde la unidad de España se eleva nada menos que a la categoría de fundamento mismo de la Constitución. La nación española, conforme a su artículo 2, es indisoluble e indivisible, como patria común e indivisible de todos los españoles. Es cierto que el mismo artículo donde se formula tan rotunda proclamación se reconoce el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones y el principio de solidaridad entre todas ellas. Pero las enmiendas de grupos independentistas que pretendía el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de las nacionalidades fueron rechazadas por los socialistas.

La rápida "evolución" del pensamiento de los dirigentes de Suresnes quedó plasmada en un opúsculo titulado "P.S.O.E.", publicado por Felipe González y Alfonso Guerra en 1977. Deudores todavía de su propia declaración de principios de 1974, los dirigentes socialistas reivindicaban el derecho a la autodeterminación, pero ya no se trataba del derecho a decidir el tipo de relación con el Estado sino "de la creación de poderes autonómicos en las nacionalidades y regionalidades". La autodeterminación quedaba así "abducida" por la autonomía. Se mantenía, es cierto, la apuesta federalista, porque un Estado federal es una estructura idónea para hacer compatibles los intereses solidarios del conjunto de los ciudadanos españoles más allá de la nacionalidad o región de la que procedan o en la que habiten, con los intereses propios de las colectividades nacionales y regionales: pero porque éste era el único sistema capaz de garantizar la igualdad de todos los españoles –un "marco igualitario"-, reservando al Estado "problemas tales como la planificación económica para que de ella se deriven los beneficios que exige un desarrollo armónico de las distintas regiones y nacionalidades", atribuyéndole "unas competencias claras en materia fiscal y en el campo de la orientación global de la planificación".

Queda pues de manifiesto la gran amnesia del PSOE que pasa por alto la enorme distancia ideológica que por fortuna media entre el partido fundado por Pablo Iglesias y la formación que dirigen Rodríguez Zapatero y Pepiño Blanco. Mientras el PSOE se siente orgulloso de un pasado lleno de agujeros negros desde el punto de vista de la concepción de una sociedad libre y democrática, el Partido Popular –y ahí reside una gran diferencia– no es ni se siente heredero de la CEDA republicana ni mucho menos de la dictadura franquista. Su historia comienza en la democracia y se desarrolla por y para la democracia sin ningún lastre del pasado.

De todas cosas, en estos momentos y en lo que se refiere a la concepción de España y a la organización territorial del Estado las cosas han vuelto a oscurecerse. No quiero pensar que el jaque a la Constitución de Pascual Maragall sea consecuencia del regreso al túnel del tiempo por parte del actual presidente del Gobierno. Prefiero pensar que eso de la República Federal de las Nacionalidades ibéricas fue una ocurrencia de Suresnes fruto del ímpetu juvenil de la nueva dirección surgida del XIII Congreso. Lo que sí sabemos es que algunos de sus socios parlamentarios confiesan sin ambages que la autodeterminación de las nacionalidades españolas es irrenunciable. Maldita la gracia tendría que tras la campaña emprendida para la recuperación de la memoria histórica se escondiera además el regreso a los orígenes ideológicos del Partido Socialista. De ser así, preferiría la amnesia del PSOE.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP

Tras lo sucedido el miércoles, ya no caben componendas con ZP
Pascual Tamburri elsemanaldigital 2 Junio 2006

Ante la evidencia de un doble diálogo entre Zapatero y ETA y entre el PSOE y Batasuna, Rajoy debería ser el líder de toda la oposición a la descomposición, olvidando intereses de partido.

2 de junio de 2006. Llevamos dos años de "segunda transición" escuchando y leyendo que ETA no miente. La verdad es que ETA ha mentido cuando le ha convenido, pero hay que reconocer que jamás ha ocultado sus objetivos. Esas metas nunca han cambiado –independencia, Navarra, socialismo- aunque hayan ido cambiando de nombre –autodeterminación, territorialidad, proceso democrático.

Zapatero es de los que ha afirmado la veracidad de ETA. Hace pocos días el presidente nos recordaba su apoyo "pleno, constante y continuo" a la política antiterrorista de José María Aznar. Sin embargo, ese apoyo no fue tal, porque no incluyó plenamente la lucha contra el terrorismo islámico, y porque más de una voz explica ya que los contactos entre el PSOE y ETA no son precisamente recientes, y que se han establecido en violación directa tanto del pacto antiterrorista como de los compromisos del PSOE en el Congreso.

Zapatero se propone respetar la letra del pacto contra el terrorismo afirmando que el Estado sólo hablará con ETA de su desaparición "como organización, y del futuro de sus integrantes". Pero una verdad parcial es una mentira completa, y los mismos batasunos han desenmascarado a Zapatero.

Tras el comentario aparentemente firme de Zapatero el diario de la izquierda abertzale Gara planteó las dos preguntas decisivas: "La pregunta es otra: ¿hablará ETA sólo sobre eso? ¿Hablará ­y acordará­ Zapatero con los partidos vascos sobre la libre decisión de los pueblos? El quid, ahí". Porque una cosa es lo que haga el Gobierno como tal y otras bien distintas pueden ser las que planteen los etarras por un lado y los partidos políticos, incluyendo PSOE y Batasuna, por otro.

Si Zapatero se limitase a hacer lo que dijo que su Gobierno haría él sabe que su "proceso de paz" terminaría en veinticuatro horas. ¿Mintió? Sencillamente se calló parte de la verdad. Zapatero se reparte los papeles con López, y el PSOE será el encargado de debatir con Batasuna los cambios políticos que ambas formaciones consideren oportunos.

¿A ustedes les suena esto a nuevo? No lo es. Es, sencillamente, lo que Batasuna viene pidiendo desde tiempo atrás. Patxi López quiere una mesa de negociación "incluyendo a la izquierda abertzale". Una negociación política con cambios políticos que satisfagan a todos, y especialmente a los ahora insatisfechos, es decir a los terroristas. Y por otro lado una negociación "técnica" entre ETA y Zapatero. Son las dos mesas pedidas y anunciadas por Arnaldo Otegi, el verdadero triunfador de la semana.

¿Qué gana con esto Zapatero? Nunca lo ha ocultado: la "paz". La paz de Zapatero consiste en poder anunciar el fin de ETA antes de unas elecciones y desde luego antes de explicar qué concesiones obtendrá de él el nacionalismo y sus terroristas. La "paz", como mera ausencia de crímenes de sangre, ya ha sido anunciada por Rafa Díez Usabiaga, para quien ya "no se puede desarrollar ningún proyecto político desde la violencia". ¿Para qué hacerlo, si ahora todo se puede conseguir a cambio de renunciar a la violencia? Zapatero, en realidad, ha intentado mentir pero nos ha dicho toda la verdad.

¿Qué puede hacer la oposición?

Ya no cabe hablar ni de siglas, ni de derechas, ni de izquierdas. Hay en marcha un proceso de transformación radical de España y de sus instituciones, o mejor dicho de disolución revolucionaria de España. El PP no sólo debe responder ante sus hasta ahora votantes, sino ante todos los españoles que no comparten ese proyecto, porque Mariano Rajoy es el único líder de toda la oposición. Una opción es atrincherarse en legalismos, en informes jurídicos, en barreras constitucionales supuestamente infranqueables y en sondeos de opinión. Se puede hacer, desde luego, pero sería extraño oponerse sólo con dictámenes eruditos a una revolución que está en la calle, en el poder político y en el poder mediático. El camino más verosímil para Rajoy pasa por romper toda relación con un Gobierno que ha roto la unidad antiterrorista del país, y plantear así la resistencia al "proceso".

Si no se hace así, Rajoy pasará a la historia, el PP perderá la posibilidad de volver al poder, y sobre todo la opción de cambiar las cosas cuando por hipótesis vuelva a La Moncloa. Las concesiones de Zapatero estarán blindadas legalmente, los nacionalistas vascos desean que haya al menos observadores extranjeros que garanticen la irreversibilidad de todos los pasos. Y los complejos del "centro" harían el resto.

Sin embargo, la posición de Rajoy no es mala. Las verdades por fin reconocidas por Zapatero marcan su camino, porque no caben componendas después de lo que esta semana hemos sabido. Es difícil saber cómo terminará todo esto, pues en palabras de Legolas Hojaverde "raros son aquéllos capaces de prever adónde los llevará el camino". Pero lo seguro es que, gane o pierda Zapatero, en el futuro no tendremos el régimen político nacido de la Constitución de 1978. Será otra cosa, y el camino será duro.

Señor Presidente: miente usted y su traición debe tener la oportuna respuesta de los ciudadanos en la calle
Federico Quevedo El Confidencial 2 Junio 2006

Señor Presidente:

A muchos españoles –cada vez más- no les cabe duda alguna de cuál es su catadura moral: ninguna. Pero, aun así, sigue habiendo un porcentaje importante de ciudadanos de este país que se han creído sus palabras y depositado en usted la confianza necesaria para acabar con el terrorismo de ETA. Y usted ha mentido, ha engañado, ha burlado la confianza de mucha gente y su buena fe, y ha traicionado todo aquello que conformaba la esencia de nuestra convivencia en libertad, los valores de la Democracia y del Estado de Derecho, el objetivo del bien común. Dijo usted que no habría diálogo con la pandilla de canallas y sus secuaces mientras no llegara el fin de la violencia, y ahora ha autorizado a su más leal escudero, al inefable secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, a entablar los contactos que sean precisos con el entorno etarra, aunque el fin de la violencia sea, hoy por hoy, una lejana utopía, un deseo fugaz, una débil ilusión que los propios asesinos se encargan de ensombrecer con sus hechos y sus declaraciones. Da igual como lo vista, porque es usted un maestro en el arte de las medias verdades y la manipulación de las palabras: usted ha autorizado el contacto antes de que se produzca el fin de la violencia, y eso, lo llame como lo llame, es una estafa en toda regla.

Lo hace usted por dos razones. La primera, porque no le queda más remedio. Se encuentra, señor Rodríguez, en manos de la pandilla de canallas porque, en aquella desgraciada fecha del 11 de marzo de 2004, ellos sabían lo que iba a pasar y tuvieron mucho que ver con lo que ocurrió y en el modo en que usted llegó al poder tres días después. Pero lo hace usted, también, por convicción y eso, en mi opinión, es aún más grave, porque demuestra que destila usted un odio profundo hacia todo lo que signifique la idea de España tal cual hoy la conocemos; respira resentimiento, fluye rencor de su acción política, y no le duele en prendas pactar con los enemigos de la democracia y de la Nación, aunque sea a costa de la libertad y los derechos individuales de todos los españoles: ese es el precio que está pagando por mantenerse en el poder. Todo estaba amañado, desde el principio, desde antes del principio, cuando nadie apostaba por usted, señor Rodríguez, como caballo ganador. Nunca quiso usted el apoyo del PP en esto que llama, eufemísticamente, proceso de paz, porque sabía que el PP actuaría como conciencia crítica de su desaguisado. Miente usted, y lo hace con absoluto desprecio a la conciencia colectiva.

Es obvio, señor Rodríguez, que no le importa nada, que todo le da igual. Que su esencia relativista llega a un punto casi cruel desde el momento en que la misma afecta de modo tan negativo a la convivencia. Para usted los pactos, las leyes, la Democracia y el Estado de Derecho son sólo obstáculos salvables en su objetivo de permanencia en el poder. Da igual que, hoy por hoy, Batasuna sea una organización terrorista ilegal y que, por lo tanto, quienes con ella se reúnan puedan ser acusados de colaboración con el ‘mal’, usted mismo, incluso. Desde su Gobierno se presiona a los jueces para que Otegi campe a sus anchas –decir que se coacciona a los jueces sería más certero, pero lo dejaré en presión-, se manipula a los fiscales, se desprecia la independencia de la magistratura y se pisotea la separación de poderes. Y, sobre todo, se humilla a las víctimas, se convierte su dolor en moneda de intercambio con sus asesinos, se ultraja su memoria y se menosprecia su entrega por la libertad, una libertad, señor Rodríguez, en la que usted, perdóneme que se lo diga así de claro, no cree y a la que no respeta.

Alexis de Tocqueville parecía estar pensando en usted, señor Rodríguez, cuando hace ya dos siglos, en su obra La Democracia en América, escribió que “pienso que los ambiciosos de las democracias se preocupan menos que todos los demás de los intereses y los juicios del porvenir: sólo el momento actual los ocupa y los absorbe”. Usted actúa por su propio interés cortoplacista, obviando el bien común, y en nada le afecta lo que a los demás les pueda parecer o convenir su actuación. Su impulso político es el fanatismo del pensamiento único y todo el que discrepe está condenado al ostracismo y a la caverna, y pretende apropiarse del progreso y de sus leyes en un atraco perfecto llevado a cabo por los dictadores de la conciencia que forman parte de su escuadra política, intelectual y mediática. Así, los secuaces de la pandilla de canallas han pasado de ser unos apestados defensores del asesinato como arma política, a convertirse en gentes de bien y amantes de la paz con los que es posible intercambiar objetivos y estrecharse las manos. No, señor Rodríguez, no se puede caer tan bajo ni hacerlo en nombre de todos los españoles.

Hoy, más que nunca, señor Rodríguez, su mentira, su traición a la Democracia merece una respuesta en la calle. Las víctimas la han convocado para el próximo día 10 de junio en Madrid y espero que la indignación, semilla de la libertad, logre que sea un éxito colectivo de la democracia y de los ciudadanos. Si hoy pudiera mirar a los ojos de Fernando Buesa, de Miguel Ángel Blanco, de Gregorio Ordóñez... Usted se daría la vuelta, les daría la espalda. Con quien se va a reunir Patxi López, señor Rodríguez, ¿con los mismos que hace tres años asesinaron a Julián Embid y Bonifacio Martín y todavía siguen libres? ¿Va a pactar usted un precio político por la paz sin que todavía se haya resuelto el crimen de estos dos policías nacionales y sus asesinos hayan dado con sus huesos en la cárcel... o es que se trata de evitarlo? Conteste a eso en el Pleno que quiere convocar para obtener el apoyo incondicional de una clase política sumisa y anulada en su propia capacidad de respuesta ante las extravagancias y los excesos del poder. Pero con lo que no podrá acabar usted es con la voluntad de cientos de miles de ciudadanos, de millones de personas convencidas de que es posible el fin de ETA sin entregar nuestra libertad.

No puede porque aunque los dictadores de la conciencia que tan bien manejan los resortes del poder se empeñen en coaccionar la discrepancia, la querencia de la libertad es mucho más fuerte que todo su poderío intelectual y mediático. No podrá usted, señor Rodríguez, ahogar el grito de libertad que se escuchará en las calles de Madrid el 10 de junio. No podrá ahogar la indignación. No podrá ahogar la exigencia de Justicia. No podrá ahogar el llanto de las víctimas. No podrá ahogar el abrazo de millones de manos blancas. No podrá ahogar el sentimiento de repudio a los asesinos. No podrá ahogar la demanda de respeto a su dolor. No podrá ahogar el enojo por el engaño. No podrá ahogar la repulsa a la humillación. No podrá ahogar el recuerdo de tanta muerte y tantos seres queridos que dieron su vida por la Democracia. No podrá, aunque quiera, porque los que tienen la verdad de su lado y la convicción moral de la razón, son más fuertes que los sembradores de odio y de cizaña. Y usted, señor Rodríguez, se encuentra entre los segundos.

EL PP DESBORDADO
Editorial minutodigital 2 Junio 2006

A estas alturas no puede decirse que el anuncio de Zapatero de sentarse con Batasuna, sin siquiera esperar a que renuncie a la violencia –aunque sea con la boca pequeña- , nos pille desprevenidos, como tampoco nos pillará en su día su más que segura legalización o la excarcelación de los presos de ETA o la constitución de una mesa política en la que los etarras tratarán de la autodeterminación del País Vasco y los socialistas de su nuevo estatuto confederado a España. El guión hace tiempo que esta escrito.

Por ello mismo tenemos la sensación de un PP desbordado. Porque la pregunta no es lo que va a hacer el PSOE, ya lo sabemos. Zapatero vende España. El problema es ¿qué va a hacer el PP? Porque aquellos que tienen la fuerza suficiente a día de hoy para oponerse a la antiEspaña que representa la alianza izquierda-separatismo de este nuevo Frente Popular, están en el PP. Sin embargo Rajoy solo nos anuncia más de lo mismo. Oposición parlamentaria y medidas de despacho. Recursos al constitucional y a los tribunales. ¿Eso es todo lo que el PP tenía preparado para cuando Zapatero cruzase la línea roja? No sabemos de las luchas intestinas que se están desarrollando dentro de los populares y que cada día suenan más y más fuerte en los mentideros políticos. Pero la sensación que tenemos es que el PP va a remolque de los acontecimientos y que no es capaz más que defender unas ruinas de un modelo constitucional que el PSOE ha roto y la sociedad acabará abandonando como en su día abandonó a la Restauración. De hecho el sentir que se pulsa en la calle cada día es más una especie de mezcla entre los sentimientos de indignación, resignación e impotencia.

Es por tanto hora de iniciativas, es hora de recuperar España, de proponer un nuevo modelo en el que los separatismos no tengan cabida. Es hora de corregir todos los errores que nos han traído aquí. Porque estos lodos son consecuencia de aquellos polvos que durante la transición diseñaron erróneamente el Título VIII de la constitución y permitieron un desarrollo autonómico que tan solo ha favorecido a una casta política y a los separatismos. La derecha precisa de un cambio, porque, o asume esa iniciativa o acabará disolviéndose. Y España en estos momentos precisa desalojar del poder a Zapatero, no por razones serviles a intereses partidistas, sino por pura necesidad para su subsistencia en la historia. Por ello se necesita a una derecha fuerte y unida, una derecha sin complejos dispuesta a abanderar la iniciativa del cambio y la recuperación de España. Una tarea que solo logrará el PP si es capaz de aglutinar con generosidad todas las sensibilidades de esa derecha conservadora, liberal, social y católica.

PSOE
De García Atadell a Bosé
Agapito Maestre Libertad Digital 2 Junio 2006

El otro día me comentaba un periodista decente de Onda Cero, muy cercano a la tradicional ideología izquierdista, que la programación de Radio Nacional era mala, a veces tan llena de basura como la de las televisiones analógicas, todas, al servicio del PSOE, porque estaba ocupada por individuos que no tienen ni idea de radio ni criterios intelectuales propios. Son falsos poetas, malos novelistas, profesorcitos y gentes así, que nunca han tenido que competir por nada, pero creen que su verborrea cubre la carencia de ideología del PSOE. Imposible. Crean el efecto contrario. Los ciudadanos huyen de sus espacios porque son aburridos, timoratos y, además, mentirosos y militantes.

¿Cómo mentirosos y militantes?, me atreví a preguntarle. Sí, dijo mi interlocutor, sólo hay mentirosos y militantes, por eso es imposible el debate intelectual en ese partido. Al ver mi cara de extrañeza se lanzó con una larga reflexión. Aquí les dejó más o menos lo que me comentó. En algunas cosas, tengo que reconocer que mi compañero de charla estuvo sembrado. Sí, comenzó diciendo, la evolución intelectual del PSOE ha sido lenta, tanto que aún hay socialistas instalados en el rencor de las checas de la Segunda República, y llena de contradicciones, por ejemplo, cabe recordar su abandono del marxismo por un golpe en la mesa de Felipe González, a la par que se seguía aplaudiendo el régimen de Castro; tampoco puede olvidarse que durante algún tiempo algunos de sus cuadros se preocuparon por pensar la democracia, mientras se combatía con métodos criminales a los terroristas; e incluso también es digno de mención que ciertos documentos de la Ejecutiva socialista reconociesen el valor del capitalismo para la emancipación de la humanidad, mientras se seguía agitando a su electorado a favor del paraíso socialista. Son contradicciones –diría algún dirigente del PSOE– propias de un partido centenario. No tienen mayor importancia.

Sin embargo, amigo, a fuerza de pasar por encima de estas contradicciones, este partido se ha transformado en una maquinaria incapaz de aceptar a nadie que no haga de la mentira y la militancia un ideal de vida. He ahí la raíz de la imposibilidad de establecer una discusión medianamente decente con un socialista. Es imposible discutir con un mentiroso, nadie puede osar rebatirlo porque, seguramente, cambiará mañana el criterio que ayer mantuvo. Tampoco puede hablarse con los militantes porque, lejos de discurrir por su cuenta, suelen moverse por las consignas de sus jefe. Es imposible, pues, debatir con nadie vinculado al PSOE, porque está poblado de mentirosos y militantes. El PSOE tiene un carácter estalinista, cerrado y duro, pero además, desde el 11-M, padece una enfermedad incurable, a saber, quien pertenece a ese partido sólo le basta seguir las consignas del nacionalismo tribal. Ellos no necesitan pensar, porque el nacionalismo les da resuelto el asunto.

Su trabajo consiste en imponer consignas obvias y necias, entre ellas, cabe destacar por su "originalidad": "España es diversa". Cuando Zapatero pronuncia este tipo de obviedad, aparte de reflejar un extremo vacío ideológico, está sustituyendo, definitivamente, la posibilidad de producir ideas, de discutir con el adversario político, por una militancia absurda. El desprecio por discutir ideas, o sea, por alcanzar alguna verdad con el adversario, conduce al PSOE a abandonar su pequeña, pequeñísima, alma democrática, para acabar entregándose por completo al "espíritu" populista y propagandístico que le dieron sus líderes de la Segunda República.

A pesar de todo, apunta mi amigo, hay que reconocer un cambio importante en el PSOE; durante la República, la ideología socialista era defendida por gentes tan poco recomendable como García Atadell, un asesino de la peor estirpe en opinión de Pío Baroja, y hoy, por el contrario, hay tipos, casi "arquetipos" transexuales, de una gran sensibilidad artística, según dicen sus seguidores, dispuestos a darlo todo por el socialismo. Consulten, sí, consulten los sensatos discursos de esos tres grandes "intelectuales de guardia" de Zapatero: Boris Izaguirre, Almodóvar y Bosé. Consulten, por favor, a estos "intelectuales" y se convencerán del poderío del "transformismo" socialista.

Mi compañero dio fin a su perorata, pero no sin recomendarme que escribiera una columna con el siguiente título: "El PSOE: De García Atadell a Bosé". Lo pensaré, pero de momento aquí dejó escrita su sugerencia.

Estatuto
Referéndum catalán
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 2 Junio 2006

No es difícil prever lo que va a salir del referéndum sobre el estatuto: un "sí" acompañado de una considerable abstención, lo que dejará en las manos del emergente Mas la capacidad de decisión. Muchos se alegrarán de la defenestración de Rovira y su sustitución por un señor con seny de verdad. Yo creo que España pierde. Cataluña también, pero eso es otra cuestión.

España pierde porque no saldremos de esa confusión cuya máxima expresión es el estatuto. Pujol y su sucesor Mas, junto con el eterno adlátere Durán, han sido el anestesiado tormento de España. Sabían lo que hacían: su confusión y ambigüedad eran refinadamente calculadas; pero es que vienen de una larga tradición: Cuando en las Bases de Manresa de 1892, se reclamaba (subrayados míos) "la legislació tradicional de Catalunya, l’oficialitat única de la llengua catalana, que els càrrecs públics havien de ser reservats exclusivament als catalans, l’emissió de moneda pròpia, la formació d’un cos d’exèrcit amb voluntaris o diners i l’ordre públic sota la jurisdicció del govern català", no hace falta traducir para ver que sus juramentos de no separatismo eran falsos. Siempre, en la historia del catalanismo, ha sido así (incluso con Cambó, el supuestamente moderado): declaración grandilocuente de fidelidad a España y reclamaciones claramente separatistas. Ortega tenía razón en su famoso discurso de 1932: debemos aprender a no ceder ante un nacionalismo que nunca se sentirá satisfecho.

Los españoles no hemos sabido lidiar con el problema, y ahora ya es tarde. Les vamos a conceder un estatuto claramente rupturista de la constitución, pero que pasa nominalmente por ser compatible con ella. En todo caso, ya nos han prometido que este estatuto es defectuoso y provisional (sic). Esto crea una posición aún de mayor debilidad del gobierno de la nación que si fuera un estatuto independentista.

En algún momento de la historia reciente el gobierno debería haber aprovechado la lección canadiense y su "ley de la claridad". La llamada ley de la claridad, promulgada el 29 de junio de 2000, acabó de un tajo con las continuas amenazadas de ruptura de los nacionalistas quebequianos, que iba planteando sucesivos referéndum que, gracias a la oscuridad de la pregunta que en ellos se planteaba, habían conseguido acercarse a una mayoría secesionista.

La ley es muy sencilla: exige que "esta voluntad clara de secesión tendrá que expresarse mediante una mayoría clara que responda afirmativamente a una pregunta que aborde claramente la cuestión de la secesión y no un proyecto vago de asociación política". Además, prohíbe al gobierno de Canadá entablar negociaciones de este tipo, a menos que la Cámara de los Comunes haya comprobado que la pregunta del referéndum aborda claramente la cuestión de la secesión y que una mayoría clara se haya pronunciado a favor de la misma.

Es decir, cualquier parecido con el confusionismo reinante aquí, pura coincidencia. Así nos va.

Por eso decía al principio que hubiera sido mejor para España que Rovira convenciera a Zapatero de votar un estatuto claramente secesionista. Hubiera creado más inquietud entre los votantes, y seguramente hubiera ganado el "no".

¿Improvisa Zapatero?
Germán Yanke Estrella Digital  2 Junio 2006

Improvisa el presidente en el “proceso” de diálogo con ETA o tiene, por el contrario, todo amarrado y, por tanto, escenifica las novedades? Yo no lo sé y me temo que la respuesta definitiva sólo está al alcance de unos pocos, muy pocos, ya que diputados, ministros, dirigentes de la oposición y expertos en la materia más o menos cercanos a don José Luis Rodríguez Zapatero aseguran que no saben más que los lectores de periódicos, que no les ha dicho nada más que las apelaciones a la confianza en su gestión y la seguridad en el buen fin de la operación. Pero si el presidente no improvisa, debería mejorar el guión.

El guión y los modales. La aparición de Patxi López en pleno debate del estado de la nación —en el que, además, Mariano Rajoy callaba— anunciando una reunión oficial de los socialistas vascos con Batasuna es un episodio gravísimo por el contenido y la forma. El presidente, en vez de disculparse, avala la iniciativa añadiendo que se enteró de ella el día que se formuló en los micrófonos de Radio Euskadi, lo que, como guión del famoso “proceso”, no deja de resultar sorprendente.

Añade Rodríguez Zapatero que espera que sea una aportación, dando la sensación, como otras veces, de que su primer empeño, más que diseñar escenarios, es empeñarse en convertir retóricamente todo lo que ocurre, sea del signo que sea, en aportación a sus objetivos. Pero no estamos ni ante un tema menor ni ante una cuestión con la que casen bien la frivolidad, el disfraz y la cosmética.

Porque si hay guión, seamos serios, todo esto no pude significar sino el deseo de someter sin contemplaciones o sencillamente dejar a un lado al PP, en el que se simboliza lo que no se quiere mentar: el contenido del Pacto Antiterrorista. Y que significa, además, las reglas de juego para enfrentarse al terror y sus secuaces y que ahora se querrían romper. Pero se le calienta la boca al presidente del Gobierno en la tribuna del Congreso y, tras decir aquello de que la paz es antes que la política, añade que el diálogo político puede comenzar antes. Se deduce que, si hay guión, habrá política después en el diálogo con la banda.

Y por mucho que se empeñe después Rodríguez Zapatero en interpretarse a sí mismo, sus palabras eran el aval del diálogo político que ofrecía Patxi López. Salir un día después con eso de que el diálogo político al que se refería es el que se desarrolla en el Congreso entre las fuerzas políticas democráticas no tiene pase, porque el presidente se refería a un diálogo que va a comenzar, como se deduce de sus palabras textuales (y reiteradas).

Había avanzado demasiado el PSOE? Porque quienes piensan que el presidente improvisa o va al rebufo de los acontecimientos, es decir, de la presión de Batasuna-ETA y del chantaje de dar por concluido el “proceso”, aseguran que estos pasos tan alabados por la banda respondían a la amenazadora entrevista publicada en Gara.

Para que no se estropee todo, convirtamos hasta el chantaje en una oportunidad. Algo de ello se podría deducir de las explicaciones posteriores, realmente pasmosas, según las cuales se trataría no de hablar de política sino de decir a Batasuna —“mirándoles a los ojos”, dice José Blanco— que deben asumir la legalidad. Una tontería de este calado es difícil de aceptar pero, desde luego, no es lo que dice el presidente que dijo Patxi López, porque éste, claramente, se refirió a Batasuna como interlocutor necesario, y como temas de conversación: su vuelta a la legalidad y la constitución de la “mesa de partidos” que reclaman los nacionalistas vascos.

Miente Rodríguez Zapatero? ¿Se equivoca? ¿Improvisa? ¿Sigue un guión? ¿Y cuál es la mejor de estas posibilidades?

La Ley de Partidos, ejecutada
Lorenzo Contreras Estrella Digital 2 Junio 2006

Ya no hay espacio para la ingenuidad. Nadie que se precie de haber prestado un mínimo de atención al transcurrir de la vida política tiene derecho a asombrarse. Tampoco cabe escandalizarse. Otra cosa es indignarse según la posición ideológica de quienes adopten alguna actitud refractaria. De momento, hasta Felipe González ha mostrado algún grado de disconformidad con lo que prácticamente es un dato inconmovible: va a existir diálogo gubernamental con ETA ya sin máscaras ni disimulos, y de manera oficial anuncia el PSE —Partido Socialista de Euskadi— que además se reunirá oficialmente con Batasuna. Esto último será todavía más grave si se considera que se deroga prácticamente la Ley de Partidos. Ángel Acebes, el secretario general del PP, lo ha dicho como si se tratara de un descubrimiento. En realidad, en la constatación de esta evidencia se le había adelantado su homólogo del PSE. Sólo que Patxi López lo dijo con recochineo. Éstas han sido sus palabras, simultáneas a la intervención de Zapatero en el debate de la nación para avalar la negociación con ETA: “Hay una Ley de Partidos que seguirá existiendo, pero entramos en un proceso de desaparición del terrorismo en el que las condiciones son evidentemente diferentes”. Patxi López se refiere al cambio de escenario, por no decir el decorado, que existía. Las condiciones políticas son ya otras. De ahí que el líder del PSE, cuando los principales dirigentes de Batasuna, con Arnaldo Otegi al frente, han vuelto a pasar por la Audiencia Nacional, haya puntualizado: “Los jueces debieran actuar a la luz de la nueva situación del país”.

Verdaderamente no hay nada nuevo. Los contactos del PSE con Batasuna —también con ETA— venían existiendo. Ahora simplemente se anuncia que tendrán carácter oficial. Con el visto bueno de ZP. Ése, de oficio. Y tales contactos, convertidos formalmente en negociaciones con la izquierda abertzale, tendrán, según el tal López, otra cualidad añadida: serán “incluyentes”.

Generosos que son: van a procurar que no haya situaciones excluyentes. Todos en el saco. Todos los partidos vascos, todos a ser posible, tendrán sitio a la mesa, el gran ágape de la pacificación, en una especie de complicidad a la que ninguna formación política que se sienta, o se diga española, se atreverá a acceder. Dejar solo al Partido Socialista, con “E” o sin ella, es aceptar que allá él con sus responsabilidades o sus consecuencias, sean las que sean. Pero, dadas las circunstancias, y vistas las tragaderas de Rajoy en el debate de la nación, sería una temeridad hacer pronóstico sobre la definitiva composición de la mesa, esa mesa teatral que pretende acabar con lo que los independentistas vascos llaman “el conflicto”.

Así pues, la Ley de Partidos ha dejado de existir de facto. Pero como una derogación por “decreto” es una auténtica herejía que va contra el principio de jerarquía normativa, Patxi López no se ha atrevido a declararla inexistente como tal Ley. Ahora bien, el señor López tiene buenos auxiliadores. El diario Gara, órgano oficioso (y algo más) de ETA, aparte de altavoz de Batasuna, opina que para que la famosa mesa consiga una cierta solidez se necesita “como mínimo una legalización de facto de Batasuna, interlocutor necesario”. Pues ya la tienen legalizada a costa de la muerte de la Ley de Partidos.

En esta cadena de audacias y osadías, que en el fondo es desprecio de la legalidad, los jueces —según palabras ya citadas de Patxi López— deben actuar “a la luz de la nueva situación”. Y como todo ofrece su matiz revelador, lo que López subraya es “la nueva situación del país”. Del país, que no es para él España, sino el escenario que se ha configurado en Euskadi, el país que cuenta, el País Vasco. Ya lo saben los jueces: o pasan por el aro o se les hace pasar. Al tiempo. Dicho queda. Y sobre todo lo dicen los propios abertzales batasunos en letras impresas. A propósito de este aviso de Patxi López, Gara recordó en su editorial de ayer: “Las palabras del líder del PSE llegaron justamente en vísperas de la comparecencia, una vez más, de ocho dirigentes de la izquierda aberzale ante la Audiencia Nacional”. Y agregaba: “Es (...) necesario que el PSE, al igual que el PSN (Navarra, no se olvide), comience a actuar como un partido de Euskal Herria —ya no se limitan a decir Euskadi—, no como una mera correa de transmisión de la Moncloa o del PSOE”. (Las palabras de Patxi llegaron justamente.)

Más claro, agua.

Iberia
Montilla otra vez a la carga
Emilio J. González Libertad Digital 2 Junio 2006

El Gobierno de la Nación está que no para con tal de satisfacer los intereses del tripartito catalán a cualquier precio. Y, por si no tuviéramos ya bastante con todas las concesiones realizadas con el nuevo estatuto de autonomía de Cataluña y con todo el asunto de dar a Cataluña una compañía eléctrica, aunque sea violentando desde el ejecutivo todos los derechos habidos y por haber de los accionistas de Endesa, ahora, por lo visto, el gabinete se va a meter en un nuevo pantano: el de los vuelos que parten del barcelonense aeropuerto de El Prat.

Resulta que Iberia, la aerolínea de bandera española, ha decidido cerrar rutas que parten desde Barcelona por razones estrictamente empresariales. Dichas razones son fáciles de explicar y se resumen en un solo argumento: no son rentables. Por tanto, Iberia, con su anuncio, no hace ni más ni menos que lo que debe hacer porque se trata de una empresa privada que se debe a sus accionistas y que tiene que hacer todo lo posible por garantizarse un futuro a sí misma y a los miles de personas que trabajan para ella. Pues bien, algo que tiene toda la lógica del mundo desde el punto de vista económico ha caído como un jarro de agua fría en el ámbito de la política catalana y, claro, Zapatero enseguida ha salido al quite: al quite de la Generalitat, por supuesto.

El Gobierno catalán desea a toda costa potenciar el papel del aeropuerto de Barcelona como puerta de entrada a España por vía aérea, para lo cual, entre otras cosas, quiere que el Estado transfiera a la Generalitat las competencias en materia aeroportuaria con el fin de impulsar el papel que el Ejecutivo catalán quiere que desempeñe El Prat. Contra eso no hay nada que decir excepto que si se produce esa descentralización, no tiene que ser asimétrica, esto es, solo para Cataluña, sino para todas las regiones españolas de forma que todas ellas tengan la misma capacidad de competir entre sí y hacer más competitivos a sus aeropuertos. Zapatero, en principio, se ha manifestado en este sentido cuando ha hablado en la TV3 catalana de la necesidad de descentralizar el sistema aeroportuario. La cuestión es si esa descentralización será solo para Cataluña o beneficiará a todas las autonomías, porque con un Gobierno nacional que no hace más que actuar a favor de los intereses particulares de Cataluña, en contra de los generales del país, siempre hay que pensar lo peor.

No se trata, ni mucho menos, de ser siempre crítico con Zapatero. Es que él mismo se encarga, una y otra vez, de proporcionar motivos para esa crítica. Porque el presidente del Gobierno, además de hablar de descentralización, ha recalcado que el ministro de Industria, José Montilla, "que es catalán", se encargará de la cuestión de Iberia. Eso es lo temible porque Montilla no se para ante nada ni ante nadie con tal de satisfacer los intereses del nacionalismo catalán, como se ha visto con total claridad con sus actuaciones parciales y sus decisiones sesgadas en todo lo relativo a las OPAs de Gas Natural y E.On sobre Endesa. Ahora puede volver a ocurrir lo mismo, porque el cierre de rutas de Iberia que parten de El Prat es un golpe casi mortal a las aspiraciones de la Generalitat de convertir a Barcelona en puerta de entrada y salida de España por vía aérea.

La Generalitat olvida, al menos, dos cosas importantes: que Madrid es el centro geográfico del país y, por tanto, es mucho más fácil y menos costoso llegar desde la capital a cualquier punto de España que desde Barcelona; y que los clientes de Iberia, ejerciendo su libertad como consumidores, son los que han decidido que las rutas que parten de Barcelona no sean rentables porque ellos prefieren despegar y aterrizar en otros aeropuertos españoles. Contra eso no hay nada que decir si el asunto se trata con lógica porque son simples decisiones económicas tomadas en un marco de libertad de mercado. El problema es que, desde la Generalitat, se quieren forzar las cosas en contra de su propia naturaleza y cuando las cosas se ponen así, ya se sabe lo que toca con este Gobierno: Montilla otra vez a la carga en favor de los intereses catalanes, contra todo y contra todos.

Senador Maqueda
Pakito de Soria nos quiere muertos
José García Domínguez Libertad Digital 2 Junio 2006

El martes supe del auténtico estado de la Nación por el blog de Arcadi Espada. Allí, gracias al senador Francisco Javier Maqueda Lafuente, descubrí lo que en justicia nos merecemos: una bala en la sien. Pues sucede que el tal Maqueda Lafuente, un maketo de Soria que al parecer ha hecho carrera en el PNV como chico de los recados financieros, sueña con que nos maten de una vez los compis de Otegi. Ese el máximo deseo en este valle de lágrimas del aforado Maqueda: contemplarnos cadáveres. Con todo su corazón nos ansía él bajo una lápida de mármol. Y cuanto antes, ya que esas mil tumbas que llevamos cavadas apenas sirven de parco entremés a este insaciable Pakito de Soria.

Razón de que tal que así berreara ese su anhelo más profundo ante una partida de civilizados pancatalanistas que, al decir de los cronistas, le aplaudieron "a rabiar": "El que no se sienta nacionalista, no tiene derecho a vivir". Y es que al abertzale Paco que no le vengan con metáforas, sucedáneos, aguachirris y cuentos chinos: él exige sangre de la de verdad, de la espesa, de la de toda la vida. De ahí que al maketo Maqueda le haya sabido a muy poco, a casi nada, ese tiro de gracia que Zapatero acaba de dispararle a la Constitución en la nuca. A la hora de la comida, el tribuno Lafuente, que es animal de costumbres, está habituado al platazo de chuletas y el copón de chacolí con su buena guarnición de sesos de guardia civil esparcidos en el noticiero de Euskal Telebista.

Y cuando lo llaman a cenar, lo mismo. A Francisko-Xavier, le quitas del Tele Berri el primer plano del cráneo troceado de un policía nacional y ya no le place igual el cocido. Vaya que falta en la pantalla de plasma una viuda de chakurra reventado por una bomba-lapa y al senador le entra como una desgana, un no sé qué, como si les fallara la sal a las alubias y hasta a la vida. Entonces, se pone mustio todo él, me pierde por completo el apetito y se aparta, mohíno, taciturno y silente, a la piltra. En el fondo, es un sentimental de la cuerda de Gloria Estefan: también quiere que siga la tradición. Por su parte, al gudari Anasagasti le viene ocurriendo más de lo mismo. Aunque, por aquello de que en materia de gustos no ha de haber disputas, Iñaki preferiría matarnos de hambre. Así, su también señoría barrunta que quien no sea hispanófobo no debiera tener derecho a cotizar a la Seguridad Social. E, indignado, anda reclamando de sus iguales el boicot activo a FCC por haberle ofrecido un puesto de trabajo a Nicolás Redondo Terreros.

Pobres bestias, a la postre, hasta las acabaremos echando de menos. A fin de cuentas, este Pakito del Maletín y nuestro Iñaki de la Peineta eran de los moderados, de los blandos, de esos tibios humanistas que la ETA nunca pudo soportar. Es decir, desde hoy, de los perdedores. Así que reza –si sabes– Pakito, ahora, el jefe de cocina es Josu Ternera. Ergo, tu nombre tampoco habrá de faltar en la larga lista de ese grasiento menú que empezará a condimentar ya mismo. No lo dudes, Paco.

«Patxi López se sentará con los que daban chivatazos para matarnos»
BLANCA TORQUEMADA ABC 2 Junio 2006

De Rosa Díez, como de Maite Pagazaurtundúa, se sabe dónde está. La nitidez de su posición ética y política dentro del Partido Socialista de Euskadi se va fortaleciendo a medida que se quiebra y emborrona la de la actual dirección encabezada por Patxi López (y, por elevación, la del propio presidente del Gobierno), después del anuncio de que el PSE se sentará a la «mesa» con Batasuna. Esta deriva coincide con la presentación hoy del libro «Porque tengo hijos» (Ediciones Adhara) en el que la eurodiputada recoge y comenta sus artículos de los últimos once años.

Díez le leyó por teléfono a un amigo el fragmento de uno de ellos, titulado «El final dialogado y los productos milagro», a ver qué le parecía, y su interlocutor le preguntó «¿Cuándo lo vas a publicar?». La respuesta fue tan aleccionadora como todo el contenido de la obra: «¡Si es un artículo de 1995!»

Gravísimo error ético y estratégico
Por eso abomina de los pasos atrás en estos momentos: «Que el Partido Socialista de Euskadi, que cualquier partido democrático, y más si es, como en este caso, el partido que gobierna en España reconozca como interlocutor político a una organización ilegalizada por terrorista me parece un hecho política y democráticamente muy grave. Si algo nos ha quedado claro a lo largo de estos once años es que la defensa de los valores y de la libertad es la que nos ha llevado a la absoluta convicción de que la democracia es capaz de derrotar al terror definitivamente. Reconocer como igual y como interlocutor desde un partido democrático a una organización que forma parte del entramado de ETA es una claudicación desde el punto de vista ético, pero también desde el punto de vista de la estrategia que conduce a la victoria. Y constituir la mesa de partidos, sacar el debate político del Parlamento para que se pueda sentar una organización terrorista es decir que no hemos tenido unas instituciones democráticas. Es indignante que esto lo defienda Patxi López. Está cediendo lo que no es suyo, sino de todos. Está cediendo nuestra dignidad».

A José Luis Rodríguez Zapatero le considera directamente concernido, pero aclara que «yo, en el libro, no analizo al presidente del Gobierno porque no me corresponde. Lo que analizo es nuestra historia. Es importante saber qué hechos y qué decisiones nos acercaron a la victoria democrática frente a los terroristas y qué nos alejó. La permisividad nos alejó; quitar importancia a los actos de terrorismo callejero, nos alejó; no estar unidos frente a los terroristas, nos alejó. Por eso es importante no olvidar qué hizo cada cual en cada momento; quién hizo qué y hacia dónde miró».

Evoca también aquellos días de 2000 en los que se pensó que la unidad de los constitucionalistas les daría la victoria electoral: «Los que defenestraron a Nicolás Redondo eran precisamente miembros de su Ejecutiva. El secretario general de Vizcaya, Patxi López, y el jefe de la campaña, Rodolfo Ares. En todas las reuniones en las que debatimos y discutimos el programa electoral y la alianza constitucionalista, nunca hablaron nada, nunca dijeron nada, nunca se opusieron. Eran su equipo y ahora olvidan que Batasuna es una organización terrorista. Los chivatazos de algunos de sus miembros han sido imprescindibles para que asesinaran a algunos compañeros nuestros. Es de una falta de cuajo moral realmente insufrible para quienes no estamos dispuestos a abdicar de nuestros principios ni de la libertad».

«Nadie -reflexiona- quiere nunca creer hasta qué punto los nacionalistas son inasaciables. Cada intento de apaciguamiento por nuestra parte ellos lo consideran una debilidad. Los otros nos matan, pero estos nos asesinan civilmente. Unos y otros carecen de piedad». Erradicar la perversión del lenguaje es otro de los frentes de batalla reflejado en la obra: «Lo de «proceso de paz» implica un efecto narcotizante, de desistimiento. ¿Quién hablaba antes de «proceso de paz» en el País Vasco? Sólo los terroristas. Pero los demócratas jamás hemos llevado una pancarta por la paz, siempre ha sido por la libertad, que es lo que nos falta».

Su diagnóstico del presente escruta la actitud del Gobierno: «No estamos llevando la iniciativa. Fíjate que las actrices de las rosas blancas conmemoran el día que ETA ha anunciado la tregua, como si les tuviésemos que agradecer que nos hayan perdonado la vida. ¡Conmemorar el día que una organización terrorista te ha dicho que te perdona la vida! Es como cuando se dice «hoy se cumplen tres años sin atentados de ETA. ¡No señor, hoy se cumplen tres años desde que ETA mató a dos policías en Sangüesa! Nadie puede reescribir nuestra historia ni llamar hombres de paz a los terroristas. Ni nadie por la declaración de «alto el fuego» ha dejado de ser lo que era».

Los «sociolistos»
También desvela Díez cómo hace unos años los más avezados ya veían el plumero a determinados individuos: «Joseba «Pagaza» mandó una carta a Juan Carlos Rodríguez Ibarra en 2000 en la que le decía; «Hay algunos «sociolistos» que se están preparando para montarse y adaptarse a la supervivencia política en una Euskadi soberana...»».
«Yo creo que lo único verificado -suspira- es que ETA no ha decidido abandonar definitivamente las armas. Lo han dicho en su zutable y en todas sus comunicaciones. Por eso es tan importante recordar la historia. Las negociaciones de 1989 en Argel se rompieron porque ETA exigió una mesa HB-PSOE, y se les dijo tajantemente que no. ¿Por qué decimos ahora que sí?»

Aparecen pintadas contra UPN en Barañain
La Razón  2 Junio 2006

Después de la «kale borroka», ahora pintadas. La localidad de Barañáin (Navarra) ha visto aparecer en los últimos días pintadas y carteles en contra de Unión del Pueblo Navarro (UPN), la formación política de la que es portavoz en este municipio José Antonio Mendive, cuya ferretería fue atacada por un grupo de desconocidos el pasado 22 de abril. Fuentes municipales informaron a Servimedia de que las pintadas contra el partido de Mendive contienen el mensaje «UPN, traidores» y han aparecido en distintas fachadas y lugares de la localidad. Las fuentes consultadas aseguraron que los servicios locales de limpieza han procedido desde el pasado viernes a borrar o retirar esta propaganda contra la formación navarra, que es la que gobierna en esta comunidad autónoma.

La aparición de estas pintadas se produce después de que el atentado contra la ferretería de Mendive provocara un intenso debate sobre si esta agresión suponía una ruptura del alto el fuego anunciado en marzo por la banda terrorista.

En este sentido, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha asegurado tanto en sede parlamentaria como en diversas manifestaciones públicas que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado consideran que este atentado no fue ordenado por la cúpula de la organización criminal.

Este extremo ha sido cuestionado tanto por la Unión del Pueblo Navarro como por el propio afectado, quienes han asegurado que un mínimo conocimiento de la historia de banda terrorista lleva a pensar que un ataque de estas características no se produce sin el conocimiento de los responsables de ETA.

Pagaza lamenta los «incumplimientos» de Zapatero y le acusa de vulnerar la Constitución
R. N. La Razón 2 Junio 2006

Madrid- La presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT), Maite Pagazaurtundua, advirtió ayer a José Luis Rodríguez Zapatero de que el inicio del diálogo con Batasuna sin haber alcanzado antes la paz supone el incumplimiento del artículo primero de la Constitución española. Por ello, le pidió, en declaraciones a Europa Press, que clarifique cuál es su estrategia con «Batasuna-ETA» y si sigue vigente el compromiso que adquirió «solemnemente» con los españoles de no pagar un precio político por la paz.

En este sentido, dijo que «el valor de la Justicia y del Imperio de la Ley son fundamentales» y que «no es posible conciliar el quedar bien con Batasuna-ETA y con los principios del Estado de Derecho, puesto que el mundo de Batasuna-ETA no ha dado los pasos que hagan posible la legalización de Batasuna y su transformación en interlocutora política legítima».

Así, a los incumplimientos de la Ley de Partidos, el Pacto Antiterrorista y la sentencia del Tribunal Supremo sobre la vinculación de Batasuna con ETA, Pagazaurtundua sumó uno más del presidente: la propia Constitución. Tras el anuncio del inicio de conversaciones con Batasuna hecho por Patxi López y la afirmación de Zapatero de iniciar el diálogo político mientras se alcanza la paz, Pagazaurtundua declaró que el jefe del Ejecutivo «está obligado a evitar la confusión y la inquietud que en este momento sienten muchos ciudadanos». Así, recordó que Zapatero «se había comprometido con los españoles en que lo que él iba a hablar con los terroristas era únicamente dónde y cuándo finaliza la violencia».
También recordó que el Gobierno habló de «principios sólidos y bases firmes» para iniciar el proceso de paz.

Terrorismo
¿PRESIÓN POLÍTICA? LOS CÓMPLICES A LA CALLE
Minuto Digital 2 Junio 2006

La Fiscalía de la Audiencia Nacional estima ahora que los ocho dirigentes de Batasuna que comparecieron ayer en el tribunal no cometieron ningún delito, sino que pretendían recuperar la presencia institucional de la formación ilegalizada y "apoyar" el alto el fuego para convertirlo en definitivo.

Así lo aseguraron en una comparecencia ante los periodistas los dos representantes del ministerio público que asistieron a las declaraciones de los miembros de la formación 'abertzale', el teniente fiscal de la Audiencia, Jesús Santos, y el fiscal portavoz Juan Antonio García Jabaloy, que al término de las mismas no pidieron la adopción de ninguna medida cautelar contra los imputados.

Los fiscales dijeron que los miembros de Batasuna -siete de ellos ya procesados por pertenencia a ETA- no han incurrido en reiteración delictiva, pues no querían contribuir a los fines de la banda, "sino recuperar la presencia institucional de la formación ilegalizada en la vida política, así como apoyar la situación actual de cese de violencia y la consecución de la misma con carácter definitivo".

Las conductas imputables a los dirigentes 'abertzales' se refieren a la constitución de la nueva Mesa Nacional de Batasuna, presentada en un acto celebrado en Pamplona el pasado 24 de marzo; a la designación de la "comisión negociadora" para la llamada Mesa de Partidos el pasado 24 de mayo y a las declaraciones realizadas ese día y al siguiente por dos de ellos, Arnaldo Otegi y Joseba Permach.

Según la Fiscalía, la situación en la que han tenido lugar estos acontecimientos es "diametralmente opuesta" a la que existía el pasado 9 de marzo, cuando Batasuna convocó a una jornada de huelga general, "con la previsible comisión de numerosos desórdenes públicos", y "se encontraba plenamente vigente la actividad criminal de la organización terrorista ETA". Entonces el ministerio público sí solicitó la adopción de medidas cautelares contra Otegi y los otros responsables de Batasuna citados en relación con los actos violentos ocurridos durante la jornada de huelga.

Ahora, sin embargo, la Fiscalía considera que, como mucho, se les podría acusar de vulnerar una medida cautelar, en referencia a la suspensión de actividades de Batasuna decretada por Grande-Marlaska el pasado mes de enero, un delito castigado con una pena de multa, "pena que en ningún caso justificaría una agravación de la medida cautelar ya decretada contra los imputados".

Sobre el delito de amenazas terroristas que el magistrado decidió imputarles el pasado viernes, la Fiscalía cree que ni Otegi -que habló de la "extrema gravedad" de la situación en la que se encontraba el proceso de paz- ni Joseba Permach -que advirtió de que éste podía entrar "en situación de bloqueo"- incurrieron en él.

Para el ministerio público, las manifestaciones de ambos dirigentes carecen de la entidad necesaria para ser consideradas un delito de amenazas, y son sólo declaraciones "de contenido únicamente político" y "amparadas por el derecho fundamental a la libertad de expresión".

Además, según los fiscales las palabras de Otegi y Permach -que avisó contra su encarcelamiento y el de los otros miembros de Batasuna citados por el juez- no entrañan en sí mismas advertencia alguna al uso de la violencia ni una invocación al empleo de la actividad terrorista para la consecución de finalidades políticas.

"Son expresiones (...) relacionadas con el denominado proceso de paz y que hay que situar en el contexto de la confrontación política, junto con las diferentes opiniones y valoraciones que en dicha situación se han realizado por los miembros de otras formaciones políticas", dijeron los fiscales.

El anuncio de diálogo Gobierno español - E.T.A.
Sindicato Unificado de Policía 2 Junio 2006

RESOLUCIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL
Introducción.

E.T.A. está en su peor momento. La organización terrorista vasca ha visto cómo su capacidad de matar y su influencia sobre la sociedad vasca y española, lejos de avanzar, se ha ido reduciendo hasta el momento actual, que ha tocado fondo.
Muchas razones hay para ello. La actuación de los cuerpos de seguridad, reconocida por los ciudadanos en la última encuesta del CIS; la colaboración de Francia y otros países; el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, estableciendo la unidad de los dos grandes partidos (PSOE y PP) en la lucha contra el terrorismo bajo la dirección del Gobierno de turno; y la “Ley de Partidos Políticos”, que permitió la ilegalización de Batasuna -brazo político de los terroristas- y la actuación judicial oportuna para el desmantelamiento de sus órganos de expresión, asociaciones afines y sedes encubiertas. Todas estas medidas, han conducido a ETA a un papel cada día más irrelevante. A ellas hay que añadir las repercusiones de los atentados islamistas del 11-S de 2001 en Estados Unidos, 11-M de 2004 en España y 7-J de 2005 en Reino Unido, que han reducido el nivel de tolerancia ante el terrorismo de toda la sociedad occidental, dejando sin espacio el terrorismo autóctono porque cada nuevo muerto supondría una pérdida masiva del escaso apoyo que aún obtienen.

Pasado

En esta situación se aprobó el 17 de mayo de 2005 una resolución en el Congreso de los Diputados de España, que básicamente, desde nuestro punto de vista de policías, contenía los siguientes elementos:

a) Manifestación de que el único destino de ETA es “disolverse y entregar las armas”, y es éste el objetivo que se persigue mediante el diálogo con “quienes decidan abandonar la violencia”.
b) Constatación de que no habrá ningún precio político por el fin de la violencia.
c) Reconocimiento a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en su lucha contra el terrorismo.
d) Reconocimiento a las víctimas y sus familias de la importancia de su sacrificio y del compromiso a tenerlas siempre presente.

Algunos de estos elementos están también contenidos en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. La diferencia más importante entre un texto y otro, es básicamente la referencia que incluye el Pacto del año 2000 al “uso de la política penitenciaria”, si fuese necesario para alcanzar el fin de la violencia.

Sin duda venía dicho párrafo alumbrado por la moción aprobada por unanimidad el 10-11-98 en el Congreso de los Diputados, que instaba al Gobierno a llevar a cabo “una nueva orientación consensuada, dinámica y flexible de la política penitenciaria de la forma que mejor propicie el fin de la violencia”. Dicha resolución se enmarcaba en el proceso de diálogo del primer Gobierno de Aznar, y venía precedida por declaraciones del entonces presidente del Gobierno, tales como las que siguen:

• “Estoy dispuesto a tomar todas las iniciativas que fuesen necesarias si viésemos que podía entenderse o podían darse pasos definitivos para que esta situación de cese de la violencia diese lugar a un proceso definitivo de paz “.
• “Si los terroristas deciden dejar las armas sabré ser generoso” (3-3-98).

Antes, en 1997, habíamos manifestado nuestro desacuerdo con unas declaraciones del secretario de Estado de Seguridad, Ricardo Martí Fluxá –que cuando fue nombrado para este cargo estaba destinado en la Casa Real-, quien, sin duda preparando ya el previsible proceso de diálogo, manifestó que “en la lucha contra ETA no habrá ni vencedores ni vencidos”.
Este desacuerdo no lo hicimos público, sino que lo trasladamos sólo al propio secretario de Estado, por entender que en materia de terrorismo el Gobierno democrático está legitimado para adoptar las decisiones que estime oportunas en defensa del interés general, de todos los ciudadanos, pues aunque nosotros defendemos los intereses laborales de un colectivo que ha tenido muchas víctimas, por respeto a la democracia y sus reglas no debíamos inmiscuirnos en un asunto que afecta de forma tan determinante a los intereses del país y de sus ciudadanos.

Presente

El pasado día 21 del presente mes, el presidente del Gobierno anunció que en junio próximo informará a los partidos políticos del inicio del proceso de diálogo con ETA, y que como homenaje a las víctimas propondría incluir una referencia a las mismas en el preámbulo de la Constitución Española. En esta situación, la Comisión Ejecutiva Nacional propone a la Asamblea Nacional aprobar la presente resolución, para manifestar lo siguiente:

1º. El contenido del texto aprobado en el Congreso de los Diputados el 17 de mayo del pasado año, y el anuncio realizado el pasado día 21 por el presidente del Gobierno, nos lleva a pensar que el “alto el fuego permanente” de ETA se considera irreversible, y que ETA no volverá a hacer uso de la violencia, incluso si no consigue lo que según el último comunicado de la banda es su pretensión en la negociación: autodeterminación para la independencia, anexión de Navarra, amnistía de sus presos y expulsión de las fuerzas de seguridad del Estado de la Comunidad Autónoma española denominada País Vasco. De no ser así, de no ser irreversible dicho “alto el fuego”, entendemos que estaríamos ante una decisión política de alto riesgo, que puede hacer que el terrorismo rebrote con más fuerza si fracasa el proceso de diálogo.

2º. Estamos plenamente conformes con el anuncio del presidente del Gobierno de incluir una referencia a las víctimas en el preámbulo de la Constitución. Después de tantos homenajes, pabellones, asociaciones y calles a nombre de víctimas del ámbito político, y del desprecio a las víctimas de las fuerzas de Seguridad y a las de otros colectivos, esa propuesta cerraría definitivamente el problema del escaso reconocimiento a nuestras víctimas, a las que el SUP recuerda cada año con su calendario contra el olvido y con la Fundación de Víctimas Olvidadas.

3º. El proceso, que según el presidente del Gobierno durará tres o cuatro años, no puede concluirse con la salida de los presos de ETA de la cárcel. Desconocemos qué asuntos se van a abordar en dicho diálogo, pero no puede haber excarcelación anticipada de terroristas forzando la legalidad. Si citar a las víctimas en la Constitución es el pago a la conciencia ciudadana para liberar a sus asesinos, nosotros no nos sentiremos concernidos por dicha mención, y lo que debería ser la celebración de una victoria -la de los demócratas sobre los asesinos-, se convertiría en el recuerdo de una infamia.

4º. Siendo nuestra posición que en este proceso debe haber vencedores y vencidos y que los asesinos encarcelados no pueden salir en libertad sin cumplir sus condenas, manifestamos expresamente la confianza del Sindicato Unificado de Policía en el Gobierno de la Nación como legítimo representante democrático de la voluntad popular, y responsable máximo de resolver el problema terrorista. Sus aciertos o errores serán valorados por los ciudadanos en la próxima cita electoral.

Futuro
¡Viva la democracia! ¡Viva la Constitución! ¡Viva España!

Asamblea Nacional
Sindicato Unificado de Policía
Toledo, 23/24 de mayo de 2006

'A por ellos, oé'
DAVID GISTAU El Mundo 2 Junio 2006

El prócer Otegi, cuya jeta de ficha policial acabará impresa en los billetes de banco del Norte, atisba en el horizonte una república socialista de Euskadi para la que ya ha sido parido el lema que figurará en el pórtico: Quien no sea nacionalista no tiene derecho a vivir. La ventosidad la soltó Maqueda, senador del PNV, en el Congreso del socialismo mallorquín. Y fue jaleada, casi como para ponerse a cantar el A por ellos, oé de la selección, por un auditorio entregado que, no en vano, se sabe indultado en cualquier proyecto de limpieza política y étnica que pueda acometer esa versión aún más agreste de tripartito nacional-socialista que este mismo mes comenzarán a diseñar Otegi y Zetapé sobre un plano de obra. Y ello, mientras Rajoy se dedica a preguntarse a qué huelen las cosas que no huelen y a trasladar sus líneas rojas siempre un poco más lejos en vez de recordar, de entrada, que nos merecemos un Gobierno que no nos mienta.
Y, ya de paso, que no dispense a los terroristas ese mismo trato de igualdad moral y de autoridad política que niega a las víctimas.Acaso porque, al igual que Otegi, también el presidente considere que una bala metida en la nuca es cosa que rebaja la capacidad de raciocinio de la que tantas veces, y de maneras tan sutiles, ha hecho gala Josu Ternera, a quien se le va a marchitar la rosa blanca que le tienen preparada como no salga ya a recogerla.

El que no sea nacionalista no tendrá derecho a vivir, se le negará todo salvoconducto, habrá de abandonar toda esperanza. Le ocurre a Nicolás Redondo Terreros, a quien no suelta la mandíbula de rottweiler del nacionalismo patológico mientras sus compañeros de filas, los auto-ungidos paladines de las libertades, no encuentran ni una mala flor que llevarle. No bastaba su purga del escenario político. Se trata ahora de impedirle trabajar, existir, en su propia tierra, y para ello ha sido Anasagasti quien le ha señalado como objetivo con una llamada al boicot cargada de recuerdos de las noches de cristales rotos.

Cuando era una estrella de David, y no una frase, lo que marcaba los escaparates de las empresas que no tenían derecho a vivir según la concepción totalitaria de una tierra que, como el Norte de Maqueda, declaraba enemigo a cualquiera que no le profesara el amor reglamentario. A por ellos, oé. Y más que nunca, ahora que el Estado de Zetapé, en vez de proteger a sus ciudadanos, en vez de hacernos fuertes en el dique de los principios compartidos, ahonda la soledad de quienes sobran porque prefiere alcanzar con los integrantes pactos que alimenten su ambición de poder personal. Así sea a costa de cagar a una próxima generación que habrá de resignarse a la infamia de ver a la ralea de Otegi metida en el coche oficial. Lo tiene fácil: la farándula, como el perro de Pavlov, sólo saliva cuando oye la palabra Aznar. Y el líder de la oposición sigue levantándole a Zetapé cubiletes bajo los cuales no hay garbanzo.

Víctimas por la «rebelión cívica»
Maite Pagazaurtundua advierte al presidente del Gobierno de que vulnerará la Constitución si se reúne con «ETA-Batasuna»
FERNANDO LAZARO El Mundo 2 Junio 2006

MADRID.- De nuevo, indignación e incomprensión. Las víctimas de la organización terrorista ETA se han pronunciado de forma unánime en contra de que el Partido Socialista inicie contactos con Batasuna. Y hacen un llamamiento explícito a la «rebelión cívica» contra esta iniciativa recordando que Batasuna está ilegalizada y que el Supremo considera en sus sentencias que la coalición es ETA.

«Ahora más que nunca tiene sentido la manifestación que hemos convocado para el próximo 10 de junio. Tiene que haber una gran rebelión cívica de los españoles para evitar que el Gobierno se rinda ante la organización terrorista ETA». Quien así de contundente se mostró ayer fue el presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), José Alcaraz, quien añadió: «La ciudadanía tiene que tomar las calles porque España se está quedando a merced de los terroristas».

No menos contundente se mostró la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT), Maite Pagazaurtundua. La concejal socialista advirtió a José Luis Rodríguez Zapatero de que el inicio del diálogo con Batasuna sin haber alcanzado antes la paz supone el incumplimiento del artículo primero de la Constitución española.

Por ello, en declaraciones a Europa Press, pidió al presidente del Gobierno que clarifique cuál es su estrategia con «Batasuna-ETA» y si sigue vigente el compromiso que adquirió con los españoles de no pagar un precio político por la paz.

«No es posible conciliar el quedar bien con Batasuna-ETA y el quedar bien con los principios del Estado de Derecho, puesto que el mundo de Batasuna-ETA no ha dado los pasos que hagan posible la legalización de Batasuna y su transformación en interlocutora política legítima», indicó.

Así, a los incumplimientos de la Ley de Partidos, el Pacto Antiterrorista y la sentencia del Tribunal Supremo sobre la vinculación de Batasuna con ETA, Pagazaurtundua sumó uno más del presidente: la propia Constitución. Tras el anuncio del inicio de conversaciones con Batasuna realizado por Patxi López y la afirmación de José Luis Rodríguez Zapatero de iniciar el diálogo político mientras se alcanza la paz, la presidenta de la FVT declaró que el jefe del Ejecutivo «está obligado a evitar la confusión y la inquietud que en este momento sienten muchos ciudadanos, también muchas víctimas del terrorismo».

En el caso de que las explicaciones de Zapatero no la convenzan, Pagazaurtundua acudirá, a título personal, a la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para el próximo 10 de junio en Madrid.

El Foro Ermua reclamó también, en términos similares a la AVT, «una revuelta cívica» contra la negociación política que el PSE va a llevar a cabo con Batasuna. A través de un comunicado, el Foro señaló: «En estos delicados momentos» es necesario rebelarse «en defensa de la libertad de los vascos y de todos los españoles, en defensa del Estado de Derecho y a favor de la memoria, la dignidad y la Justicia que merecen las víctimas del terrorismo».

Por este motivo, el colectivo que preside Mikel Buesa anunció que secundará la concentración que la AVT ha convocado en contra de la negociación con ETA. A este respecto, el foro señaló que Zapatero, al hablar de que puede haber «diálogo político» con Batasuna aunque persista la violencia, «se ha colocado abiertamente al margen de la ley».

Por su parte, la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo hizo público un comunicado en el que advierte que tomará medidas legales, «incluso» contra el Gobierno, si se producen excarcelaciones de terroristas condenados a prisión por el Código Penal del 95, que les obliga al cumplimiento íntegro de penas, con un máximo de 30 años, «sin beneficios penitenciarios de ningún tipo, sin excusas y sin subterfugios de dudosa legalidad».

«Si se llegara al hipotético caso de una excarcelación, los equipos jurídicos de la federación iniciarían cualquier acción jurídica para perseguir el presunto delito cometido, incluso si ese presunto delito fuera cometido por el propio Gobierno español», indican en un comunicado.

Pagaza y él
Arcadi Espada EL MUNDO 2 Junio 2006

Maite Pagaza es una mujer admirable. Para qué habría de ocultarse: en la España política, absolutamente desertizada, destaca por encima de todos, con una elegancia deslumbrante. Tiene todas las condiciones para ser una dirigente de leyenda. Sabe leer y escribir, hoy lo más raro y siempre, lo más importante. Es paciente y piadosa. Es joven. Tiene una extraña belleza, algo tocada por la épica. Aún no le he visto dar una lección a nadie.Es honrada y limpia y tiene un gusto británico por el empirismo. Sufre, o goza, de las galernas con un estoicismo muy refinado: a solas con el whisky y el agua en la pecera del Hotel de Londres y de Inglaterra. Luego hay algo importantísimo. En la izquierda, donde vive, es alguien que ha perdido de verdad una guerra. Quiero decir que la ha perdido ella misma, sin delegación: y sabe que jamás podrá ganarla, y no se engaña, ni miente, ni hará nunca política con una cruel guerra perdida. Sus mismos defectos son encantadores, y qué duda cabe que sólo pueden colaborar a su éxito: ama a su tierra y, aun peor, a las palabras y los acentos, que busca como una extravagante micófaga (¿verbófaga?) en la umbría del sotobosque. Lo único que no tiene esta admirable mujer es un partido.

Ayer, el presidente del Gobierno, con la irritación habitual del que ha perdido la razón, se preguntó si alguien puede dudar de los principios y fines que mueven al Partido Socialista de Euskadi, tras su hoja de servicio con la democracia. Sí, hay alguien. Y lo peor para el presidente es que está en el mismo partido socialista. Pagaza. También habló ayer. Su respuesta a la iniciativa de reunirse con una organización ilegal es antológica y de una calidad democrática desusada. Mientras la mayoría de respuestas críticas a la actitud de Zapatero y los socialistas vascos han sido del género sentimental, acusándole de traiciones, felonías e incumplimientos, Pagaza ha dicho, fríamente: «Los límites al ejercicio del poder están constituidos en el artículo primero de la Constitución donde están descritos los valores superiores del ordenamiento jurídico español: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político». Ésta es, exactamente, la respuesta que merece el que no ve especiales problemas en trasladar a los significados toda la arbitrariedad de los significantes. Porque el Adolescente opina, y lo demuestra día a día con ejemplos, que si la j, la u, la s, la t, la i, la c, la i y la a de justicia son arbitrarias en su elección y en su orden también puede serlo lo que esa palabra designa. Su relativismo es, digamos, estructural.

Nadie como Pagaza ha advertido al presidente. Ya no se trata de enfrentarlo a la dignidad, la honradez, la moral, o cualquiera otra plañidera. El artículo primero.

(Coda: «Las tabletas de chocolate y arsénico en que están escritas las leyes». Lichtenberg, Aforismos, ocurrencias y opiniones.Valdemar, 2000)
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