AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 3 Junio  2006
Todos a la Concentración del 10-J
Miguel Barrachina Periodista Digital 3 Junio 2006

El próximo sábado 10-J debemos demostrar a las 18h en la Plaza de Colón que, al menos estamos tan “inquietos” por la gestión de ZP como lo está el anterior presidente Felipe González, que acaba de afirmar además que “HB lo que tiene que hacer es denunciar y renunciar a la violencia; entonces podrá participar en la vida política, y si no es suficiente para ellos, pues será su problema”.

Esto es, González piensa igual que la mayoría de españoles, primero el abandono del terror y su denuncia y después poder presentarse a las elecciones, primero la paz que diría ZP y después la política. Ese es el único precio a pagar si hay abandono definitivo del terror; poder participar de la vida política, pero nada más, ni amnistías, ni perdones, el asesinato no tiene premio.

Zapatero ha traicionado la confianza que en él depositó Mariano Rajoy y a pesar de que en estos cuarenta días de voluntaria renuncia a ejercer la oposición en temas de terrorismo se han producido 38 actos delictivos por parte de lo batasunos, ZP ha autorizado el diálogo con los delincuentes del PSE.

No irán a la cárcel, Otegui y el resto de criminales, aunque todos conocemos su condición de culpables, los fiscales están para otras cosas.

Por eso NEGOCIACIÓN EN MI NOMBRE NO, será el lema de la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Allí estaremos.

Proceso de rendición
La paz de Rodríguez
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 3 Junio 2006

Ni Miguel Ángel Blanco, ni ninguna de las numerosas víctimas de la ETA, habrían conocido su destino aciago si el Estado hubiera hecho antes lo que ahora se dispone a hacer. Esa conclusión, necesaria y parcial, va implícita en el mal llamado plan de paz: al menos que no haya más muertos. Pero tal lógica presenta algunos problemas, dos de ellos mayúsculos.

Primero: lo que el Estado se negó a hacer hace treinta, veinte, diez, cinco años, es aceptar el chantaje terrorista, doblegarse a imposiciones de sangre y fuego, reconocer soberanía a un trozo de España por la fuerza y entregar Navarra. Y se ha negado hasta ahora por una razón primordial: no tiene más remedio. Para que un Estado de Derecho dé esos pasos, primero tiene que dejar de serlo. No hay Estado de Derecho sin imperio de la ley. Ni siquiera a través de una desesperada reforma constitucional podría el poder político ceder ante ETA, pues la unidad de España es previa a la Constitución.

Segundo: Si violentando toda ley y toda legitimidad, si traicionando el juramento de su cargo, un gobernante accede a los deseos de los terroristas, en sus manos ensangrentadas deposita el futuro de millones de españoles, su vida, libertad y hacienda. Vascos y navarros pierden sus derechos fundamentales, quedan desprotegidos, sometidos a la voluntad de una organización que jamás instaurará una democracia. Y nada podrá lograr una población inerme que no haya logrado una mucho mayor y provista de los poderes represivos legítimos de un Estado grande y moderno.

Rodríguez ha autorizado la negociación política con la ETA antes del abandono de las armas y de su disolución. ¡Antes incluso de negociar soluciones para los presos! Cree el felón que va a manejar a la ETA como a la Esquerra, olvidando que hay más de mil trescientos etarras esperando en América y dos centenares instalados en Francia (aparte de los que pueda haber en el interior) que están aprovechando la obscena permisividad de los tres poderes (que ya son sólo uno) para reorganizarse, rearmarse, reunir información, planificar, ponerse a punto y esperar órdenes. Siguen a pies juntillas patrones ideados para Irlanda del Norte.

Rodríguez, asustado por los mensajes de Gara, con su futuro político en manos de la ETA, acaba de adoptar la hoja de ruta de los terroristas. Que no se moleste en negarlo: el optimismo de Carmelo Landa es inequívoco. Sin embargo, la mayor parte de la opinión pública no está con él. Sus asesores preparan la defensa para cuando estalle la pompa de jabón: la paz no pudo ser por culpa del PP, dirán. El portavoz socialista en el Parlamento vasco envía cariñosos mensajes a los populares: "asco", "carroñeros", "Guerra Civil", "lo más negro y casposo" son las expresiones clave de su última intervención. Paralelamente, en Cataluña, el PSC sigue enfrentando los conceptos "PP" y "Cataluña". Qué diferencia con ETA-Batasuna, gente de paz con la que en el futuro se podría llegar a un pacto de gobierno en el País Vasco.

EL ESTADO DE DERECHO DE RODILLAS ANTE ETA
Editorial minutodigital 3 Junio 2006

Durante todos estos días previos a la comparencia de los jefes batasunos ante la Audiencia Nacional, la organización terrorista ha venido amenazando al gobierno con colapsar el proceso de negociación si eran encarcelados Y según parece las amenazas han cumplido su función. Difícilmente puede haber arrepentimiento cuando no se reconoce culpa alguna. Pero eso al PSOE que le importa, lo suyo es escamotear al pueblo lo que es una rastrera rendición ante el terrorismo para hacerla pasar por el triunfo de la paz.

La postura del PSE anunciando la reunión de López con los batasunos, sin siquiera el requisito de la renuncia formal a la violencia, y sin que a los socialistas les importe pisotear la Ley de Partidos, es decir la legalidad vigente, que se niegan a modificar por miedos electoralistas, pero que también se niegan a respetar, sin duda se ha tratado de una respuesta a las exigencias de ETA-Batasuna. Los mismos violentos han reconocido su transcendencia: para el dirigente abertzale Karmelo Landa, este hecho ha conllevado a "consecuencias inmediatas" como, en su opinión, ha podido ser la del fiscal de la Audiencia Nacional. El fiscal, sin duda obedeciendo órdenes superiores ha tomado el camino de interpretar la ley a comodidad del momento político, machacando el principio de imparcialidad y seguridad jurídicas.

No es de extrañar pues que ETA-Batasuna este exultante, así el dirigente de Batasuna Karmelo Landa declaró que la decisión del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska de dejar en libertad a Arnaldo Otegi y a los otros siete dirigentes de Batasuna, incluido él mismo, supone "una perspectiva de cambio profundo en las formas, métodos y caminos para resolver el problema". Y por supuesto los terroristas están contentísimos porque la final el gobierno se pliegue a sus dictados y abra una negociación política con ellos. Felizmente se están dando las condiciones, se han acelerado las condiciones para que este segundo carril de todas las fuerzas políticas, sin exclusiones y en condiciones de igualdad se pueda dar en Euskal Herria, porque se ha demostrado que es posible llegar a acuerdos básicos, por ejemplo, entre Batasuna y el PSOE", señaló Landa, para recalcar que la reunión con los socialistas se trata de "un hecho de gran importancia" que interpreta como un compromiso de abrir un proceso de dos carriles en Euskal Herria". "La mesa de partidos en Euskal Herria y la mesa entre el Gobierno y ETA”.

Por otra parte, se refirió a las palabras del líder del PP Mariano Rajoy, quien advirtió a Rodríguez Zapatero de una ruptura de relaciones si el PSE se reúne con Batasuna. "Batasuna jamás ha sido terrorista, y felizmente, empieza ya a dejar de ser ilegal, que creo que es la gran condición para que todas las fuerzas políticas puedan jugar aquí en un proceso integral", manifestó.

Difícilmente puede haber arrepentimiento cuando no se reconoce culpa alguna. Pero eso al PSOE que le importa, lo suyo es escamotear al pueblo lo que es una rastrera rendición ante el terrorismo para hacerla pasar por el triunfo de la paz.

La indisimulable inanidad del presidente
POR ANDRÉS DE LA OLIVA SANTOS (*) ABC 3 Junio 2006

NO hace falta militar en el Partido Popular ni simpatizar con sus actuales dirigentes para comprender que algo anda rematadamente mal cuando, estando en curso un denominado «proceso de paz» relativo al terrorismo de ETA, llega el «debate sobre el Estado de la Nación» en el Congreso de los Diputados, que avaló ese «proceso», y el presidente del Gobierno apenas habla de los contactos y conversaciones encaminados al cese de la violencia de la banda terrorista y al futuro desarrollo de la política en el País Vasco.

Este silencio en el Parlamento ha contrastado con una catarata de declaraciones sobre el mencionado asunto, fuera del Parlamento, nada más terminar el susodicho «debate». Y una de dos: o el presidente del Gobierno y parte de la bien llamada «clase política» han decidido, entre las posibles «reformas en profundidad», emprender la de una máxima devaluación de la democracia parlamentaria o, sencillamente, piensan que los ciudadanos carecen de un cerebro sustancialmente distinto del de las ovejas. Si se tratase de esto último -llevo años diciéndolo públicamente: que los políticos tienden a tomar por tontos a los peatones democráticos-, se explicarían perfectamente tanto los silencios parlamentarios como las verborreas extraparlamentarias, con sus patentes contradicciones en cuestión de horas. Las ovejas, habiendo pasto, estarán pastando y, a lo sumo, balando.

Gusten más o menos la vigente Ley de Partidos y la sentencia firme del Tribunal Supremo, ilegalizadora de Herri Batasuna, han de respetarse y cumplirse por elemental exigencia del Estado social y democrático de Derecho. Eso se vino a decir, con acierto, por altos cargos del partido en el poder, al descartar futuras reuniones de dirigentes socialistas con otros de HB. Pero poco después han dicho lo contrario: que dirigentes del Partido Socialista se reunirán con los de HB, naturalmente, no en cuanto personas para tomar unas copas, sino en cuanto tales dirigentes políticos.

El señor Rajoy, que, en sede parlamentaria, no quiso o no supo generar un debate y, antes que nada, reclamar una información precisa sobre el denominado «proceso de paz», ha puesto el grito en el cielo, anunciando una ruptura. Entonces, el presidente del Gobierno, como si esa ruptura le importase algo, se ha apresurado a aclarar lo siguiente:

1º) Que si el máximo dirigente de los socialistas vascos se reúne con dirigentes de HB, eso «no es diálogo ni negociación política», sino una reunión «para que la izquierda abertzale acepte la legalidad y rechace la violencia».

2º) Que todos debemos comportarnos con «naturalidad», «meditación» y «sosiego» ante esa reunión del señor Patxi López con los dirigentes de HB, porque así lo merece la «hoja de servicios» a la democracia del Partido Socialista de Euskadi.

3º) Que hemos de tener, todos, «un poco de perspectiva».

4º) Que lo importante y lo que hay que juzgar «son los hechos, no las palabras».

Desde el comienzo de su actuación parlamentaria, me he tomado en serio el pensamiento conocido del señor Zapatero, en vez de tratarle despectiva o desdeñosamente. He leído con sosiego sus palabras, que han sido objeto de mi meditación. Y he afrontado con naturalidad no entenderle a la primera y, por supuesto, no compartir bastante de lo que entendía. Desde estas bases, me parecen convenientes algunas consideraciones.

1ª) Una reunión encaminada a que un grupo político ilegal rechace la violencia y acepte la legalidad tiene un innegable contenido político. Si los reunidos no hablan, no dialogan, sino que unos instan a los otros, sin más, a no que no se aterrorice ni se incurra en ilegalidades, la reunión es innecesaria y sería suficiente un papel.

2ª) La histórica «hoja de servicios» a la democracia del PSE no legitima un acto futuro que desprecie lo legislado y lo juzgado. Y, puesto que el señor Zapatero se ha referido a esa «hoja de servicios», añadiré que los más meritorios los han protagonizado, además de los socialistas vascos asesinados por ETA, personas como Nicolás Redondo Terreros o Rosa Díez, contrarios a la negociación con ETA y al diálogo con HB.

3ª) Acerca del pensamiento del señor Zapatero resulta decisiva su tajante contraposición entre «los hechos» y «las palabras». A riesgo de que se me considere injustamente enemigo del señor presidente, la conclusión a que obliga esa contraposición es que este presidente del Gobierno adolece de una inanidad intelectual indisimulable, casi espectacular. Porque cuando alguien habla para pedir que no se juzguen las palabras, no sólo parece no advertir que está aconsejando que nadie le haga caso y que nunca más se le escuche o lea, sino que desconoce que decir palabras es un hecho. Cuando el presidente del Gobierno dice palabras protagoniza un hecho político relevante, que se juzga y se valora según las palabras de que se compone.

4ª) Si lo que ha querido decir el Sr. Zapatero es «júzguenme por los resultados», hemos de pensar que el señor Zapatero sugiere que las actuaciones previas a los «resultados» (cuando los haya) están exentas de crítica. Pero eso es tan inaceptable como remitirse al juicio de la Historia y rechazar cualquier otro. La buena intención de lograr unos buenos resultados no hace necesariamente buenos todos los «hechos» y actuaciones intermedias. Entre otras razones, porque esos «hechos» y actuaciones intermedias también generan sus propios «resultados». Y los «resultados» del escarnio del Estado de Derecho, de que se extienda la idea de que las palabras no significan nada y de que la autoridad considere «natural» y «normal» la negociación con terroristas, son resultados indeseables, precios impagables, hipotecas que conducen a la ruina. Pero para ver esto hace falta, claro es, alguna «perspectiva».
(*) Catedrático

Oportunismo sobre legalidad
Editorial ABC 3 Junio 2006

EL respeto a la independencia judicial obliga a acatar la decisión del juez Grande-Marlaska de no imponer medidas cautelares a los dirigentes de Batasuna, aunque se trate de una resolución muy discutible. En todo caso, el Estado de Derecho se funda en la libertad de criterio de los jueces, sólo sometidos al imperio de la ley, y no sería lícito cargar contra un juez generalmente elogiado porque ahora resuelva de manera insatisfactoria para las expectativas creadas. La no imposición de medidas cautelares -salvo la comparecencia diaria de Permach ante la Policía- no se corresponde con el impulso de oficio que dio el propio juez a la citación de los batasunos, al ampliar los posibles cargos delictivos.

Tampoco se corresponde con los criterios empleados en las dos primeras prisiones provisionales, eludidas luego con fianzas, impuestas a Otegi, pues la reiteración delictiva resultaba notoria en el mantenimiento de la actividad personal de este delincuente en nombre de Batasuna. Pero el juez ha decidido otra cosa y hay que acatarlo, aunque los efectos políticos de su decisión -sin duda, no buscados por Grande-Marlaska- ponen de manifiesto la trascendencia de este episodio judicial. Y tiene razón Batasuna cuando afirma que la decisión del juez supone «un cambio profundo de ciclo» y hace que, según Kepa Landa, uno de los imputados, Batasuna «empiece a dejar de ser ilegal». Lamentablemente es así y esta realidad se adapta a los deseos del Gobierno y del PSOE para iniciar el diálogo político con Batasuna.

Pero si hay algo que da motivos verdaderamente sólidos a Batasuna para sentirse satisfecha y proclamar la «superación de la ilegalización» es la actitud de la Fiscalía General del Estado. El informe del Ministerio Público acerca de los cargos imputados a Otegi y compañía es un escándalo en términos jurídicos y políticos. La irritante cita de «la realidad social del momento» en que se aplican las normas se ha convertido en la coartada para derrocar el principio de legalidad y coronar el de oportunidad política como guía del Ministerio Público. Ahora sólo falta que la Fiscalía le diga a los españoles cuál es «la realidad social del momento» que aconseja dejar impunes las reiteraciones delictivas de Otegi y demás dirigentes batasunos. El Código Penal está vigente, al igual que las sentencias del Supremo y del Constitucional; también el auto de suspensión de actividades de Batasuna.

Por otro lado, ETA ha dicho que no entrega las armas, que no se disuelve y que la tregua es reversible. ¿Dónde está la nueva «realidad social» que hace que Otegi deje de ser un presunto terrorista, pues por tal condición está procesado? Además, el informe de la Fiscalía incurre en un desprecio a la verdad judicial sobre ETA y Batasuna que mueve a la indignación, pues dice que la constitución de la Mesa Nacional y de la comisión negociadora no «pretenden contribuir a los fines y objetivos de la organización terrorista ETA, sino recuperar la presencia institucional de la formación ilegalizada Batasuna en la vida política». ¿Y esto último no es, precisamente, servir a la estrategia de ETA de tener un frente político en las instituciones que actúe como plataforma para sus objetivos terroristas? Ahora resulta que, para la Fiscalía, Batasuna tiene vida propia al margen de ETA. Lo peor no es la artificiosidad de este planteamiento, sino la burla hiriente a las víctimas y al Estado de Derecho que comete el fiscal cuando atribuye -no dice por qué- a las iniciativas de Batasuna «apoyar la situación actual de cese de violencia y la consecución de la misma con carácter definitivo». Ni el propio Otegi habría hecho mejor propaganda de sí mismo.

La posición del Ministerio Fiscal también representa para el PP la prueba definitiva de que el Gobierno desea dialogar políticamente con Batasuna. Conde-Pumpido, simplemente, le ha dado a Zapatero un argumento, quizá decisivo, al legitimar la actividad política de Batasuna, desvinculándola de la estrategia de ETA. Los populares no han podido tener mejor respaldo a su propuesta de resolución parlamentaria sobre el fin del terrorismo que esta explícita actuación del Ministerio Fiscal, como ejecutor de los planes del Gobierno. Se ha roto otra línea roja, la del Estado de Derecho, herido desde ayer por el oportunismo político del Gobierno y el fiscal general del Estado.

¿Se ha doblegado la vara de la justicia?
Editorial Elsemanaldigital  3 Junio 2006

No es fácil desligar el cambio de criterio judicial que parece apuntar la última resolución de Grande-Marlaska del anuncio por Zapatero de que el PSE va a iniciar contactos con Batasuna.

3 de junio de 2006. La decisión del juez Fernando Grande-Marlaska de no imponer medidas cautelares contra ocho dirigentes de Batasuna, incluido Arnaldo Otegi, tras el acto celebrado en Pamplona el 20 de marzo contraviniendo la prohibición de actividades que pesa sobre la organización ilegalizada y las amenazas proferidas con ocasión de la presentación de su "comisión negociadora", ha sido celebrada por los pro-etarras como un "cambio de ciclo". Y, en efecto, nos hallamos ante un paso decisivo para la re-legalización de Batasuna por la vía de los hechos.

La voluntad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de reconocer como interlocutor político válido a la organización ilegalizada se venía manifestando desde hace algún tiempo, precisamente a través de las instrucciones que el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ha dirigido a sus subordinados para que no soliciten medidas cautelares contra los pro-etarras. Sin embargo, hasta ahora los representantes del Poder Judicial se habían mantenido firmes en la aplicación de la Ley de Partidos Políticos, como por lo demás es su deber en un Estado de Derecho.

No es fácil desligar el cambio de criterio que parece apuntar la última resolución de Grande-Marlaska del salto cualitativo que supone el anuncio por el presidente del Gobierno de que el PSE va a iniciar abiertamente contactos con Batasuna. Su posterior intento de disimular la naturaleza de tales contactos, que supondrán el inicio formal de una verdadera negociación política con ETA, no ha podido engañar a nadie.

Tampoco es difícil imaginar que el paso dado por Rodríguez Zapatero viene provocado por una exigencia perentoria de la organización terrorista para mantener el alto el fuego. Se confirma de esta manera que en el llamado "proceso de paz" la iniciativa la llevan los terroristas y que, en consecuencia, el Gobierno se ha convertido en un rehén político de los mismos.

Cobran así un significado muy especial las palabras con las que el líder de la oposición, Mariano Rajoy comenzó su intervención en el último y aún muy reciente debate sobre el estado de la nación. El reconocimiento de la ilegal Batasuna como interlocutor político vulnera la legalidad vigente, rompe el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y pone en cuestión el Estado de Derecho en su conjunto.

En tales condiciones, no resultaría comprensible que el PP siguiese manteniendo su apoyo al presidente del Gobierno para el "proceso de paz" que ha emprendido con los terroristas. La única paz que puede haber en un Estado de Derecho es la que deriva del cumplimiento de las leyes y del respeto a las exigencias de la justicia. Y si es inaceptable que un Gobierno prescinda de la legalidad vigente, más lo sería que los jueces doblegasen la vara de la justicia.

El ámbito vasco de verificación
EDITORIAL Libertad Digital 3 Junio 2006

"Se trata de la detención de dos presuntos miembros de la banda y no se trata de los elementos que han estado siendo analizados en el ámbito de la verificación", nos ha asegurado el secretario de Estado de Interior, Antonio Camacho, exhibiendo las razones por las que no ha sido cesado de su puesto por el nuevo ministro. Zigor Merodio, uno de los dos "presuntos miembros de la banda" detenidos, está incluido desde 2001 en los carteles de terroristas peligrosos de la Policía Nacional y es un hombre de confianza del actual jefe militar de ETA, Txeroki. Cabe preguntarse que está verificando exactamente el Ministerio de Rubalcaba, si las actividades de terroristas como él no están incluidas.

La verificación del Gobierno demuestra así mostrar una ética, y una fiabilidad, aún más endeble de lo que se creía. Pues para demostrar que los etarras sólo albergan en su corazón un ansia infinita de paz, a lo que se procede es a sacar fuera del "ámbito de verificación" a quienes, con sus actos, pudieran dar la impresión de ser quizá un poco renuentes a caer en el embrujo presidencial.

Así, los etarras que han enviado cartas de extorsión en las que exigían a unos veinte empresarios del País Vasco y Navarra entre 18.000 y 60.000 euros a cada uno están evidentemente fuera del ámbito de verificación. Asimismo, los recaudadores de los bonos con los que, desde las herriko tabernas, se financia a ETA y que han obtenido estos meses 72.000 euros, tampoco están incluidos dentro de ese ámbito de verificación. Y, por supuesto, los etarras que han robado 21 coches y montado un arsenal de explosivos en Francia, o los etarras que en España han llevado a cabo 34 actos de terrorismo callejero, como el de Barañáin, jamás podrían ser incluidos en el ámbito de la verificación.

Cabría pensar que, aunque por algún "desliz" imperdonable no se estuviera verificando la actitud pacífica y generosa de un número indefinido de etarras, en el momento en que éstos fueran sorprendidos en actividades poco compatibles con un alto el fuego pasarían inmediatamente a formar parte de esos famosos "informes" redactados por Telesforo Rubio –no se sabe si en Gobbelas como su testimonio ante la comisión del 11-M–, provocando que la celebérrima verificación diera un resultado negativo. Pero no, si no se está incluido en una misteriosa lista de "elementos analizados", da lo mismo lo que se haga, que se considerará que la banda en su totalidad está dispuesta a dejar las armas.

El ámbito de verificación de Rubalcaba y los suyos, por tanto, más parece un "ámbito vasco de verificación", que al igual que el "ámbito vasco de decisión " no es más que una leve variación de la ley del embudo. Si éste último consistía, básicamente, en que los españoles debían acatar lo que decidieran los nacionalistas vascos, el primero parece reducirse a verificar que no prosiguen con su actividad criminal sólo aquellos que, efectivamente, no prosiguen con su actividad criminal. Y si lo hacen, salen inmediatamente del ámbito de la caradura de Zapatero y Rubalcaba.

Proceso de rendición
Un Gobierno sin principios y en descomposición
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Junio 2006

"No quedan calificativos" es una frase que el Gobierno de Zapatero va a conseguir desgastar por exceso de uso. Zapatero preside un Gobierno con una imagen lastimosa, desvencijado, rendido ante el terrorismo; un Gobierno que ha olvidado cómo hablar en el idioma de los demócratas y ha optado por hacer propio el lenguaje empleado por los proetarras. Estamos donde estamos gracias a un Gobierno cobarde que está aceptando las reglas impuestas por el terrorismo, en un pulso que Zapatero ya da por perdido. Simplemente ha bajado sumiso la cabeza ante la banda terrorista ETA.

De todas formas, en esta dinámica de locura en la que estamos inmersos, lo más preocupante –y que además tiene difícil solución– es la pérdida de principios por parte del Gobierno y del PSOE. Zapatero se ha parapetado detrás de un proceso cuya traducción real es una pérdida total e irrecuperable del norte político, de unas normas de actuación y unos mínimos democráticos que, desgraciadamente, van camino ya de formar parte únicamente del pasado. Cuando uno renuncia a los principios, se emprende un camino sin retorno.

El presidente del Gobierno, además de firmar la rendición, ha incinerado en la pira pública todos los principios básicos de libertad, democracia y sentido común. Zapatero ha quemado todos los barcos, pero los barcos no son suyos. Están construidos por todos los españoles, con dolor, con sangre, con victimas y con renuncias que, gracias a este presidente que nos ha tocado sufrir, pueden convertirse en sacrificios inútiles.

La señal más clara de esta actitud lamentable del Gobierno es que ha convertido a los que defienden los principios democráticos de siempre frente al terrorismo en los malos de la película. Un presidente del Gobierno que desprecia como ha despreciado Zapatero a las víctimas del terrorismo, no provoca extrañeza alguna cuando muestra su excelente sintonía con los terroristas. Pero lo peor está por llegar. Cuando un Gobierno llega tan lejos, se puede esperar cualquier cosa.

Las tres carcomas de España
Jesús Laínz elsemanaldigital 3 Junio 2006

3 de junio de 2006. Primera carcoma: los separatismos. Por razones varias, hace un siglo surgieron en tierras catalanas y vascas movimientos políticos cuyo objetivo era la separación de una España en grave decadencia. Para fundamentarse ideológicamente, llevan un siglo elaborando una argumentación pseudohistórica basada en mentiras que, lejos de fortalecer las señas de identidad de dichas regiones, ha supuesto el más grave ataque contra ellas de toda su historia. Su resultado es un enorme porcentaje de ciudadanos que no se sienten españoles, que odian al resto de España y que desean la separación. El que ese sentimiento sea el producto de una campaña de lavado masivo de cerebro, intelectualmente insostenible y apoyada en la violencia, no importa. Lo importante es que la nación ya está rota, con cientos de miles de españoles que quieren dejar de serlo. Pero esta primera carcoma no hubiese conseguido nada si no hubiese contado con la impagable ayuda de una segunda.

Segunda carcoma: la izquierda. Mientras que los separatismos se han dedicado a construir, mediante el miedo y la mentira, las disparatadas conciencias nacionales vasca y catalana, la izquierda, con ignorancia sólo comparable a su soberbia, ha realizado el simultáneo trabajo de destrucción de la conciencia nacional española. Desde la Guerra Civil la izquierda española se ha caracterizado, salvo contadas excepciones, por el rechazo a la nación española por considerarla reaccionaria y fascista. Por el contrario, ha dado su apoyo a los nacionalismos vasco y catalán –muchos de cuyos postulados ha acabado haciendo suyos– por considerarlos fuerzas progresistas y compañeras de viaje. Pero estas dos carcomas no hubieran conseguido sus objetivos de haber existido un potente anticarcoma que hubiese afirmado, apuntalado y defendido la realidad nacional española. Pero aquí llega la tercera carcoma.

Tercera carcoma: la derecha. La derecha española al menos sigue considerando deseable la conservación del mercado único español y de cierta arquitectura jurídica común. Más allá no se adentra, pues es pecado. Como ha observado que en nombre de identidades falsificadas y estridentes se ha asesinado a cientos de personas y puesto en grave riesgo la existencia del actual régimen, ha decretado que toda identidad es mala y que hay que acabar con todas ellas, la española incluida (desacralizar las identidades, lo llaman últimamente). Muerto el perro, se acabó la rabia. Por ello, el débil rescoldo de patriotismo que le queda a la derecha ha de ser camuflado con vergonzantes epítetos. Y reduce la defensa de la nación a una erudita discusión de juristas. Además, cuenta con la disolución de las naciones en la UE para anestesiar todo este problema hasta que ya no tenga sentido hablar de naciones.

Si la nación española conserva aún fortaleza y vitalidad, es posible que merezca sobrevivir al ataque devastador de estas tres carcomas que le corroen su añoso y recio tronco. Si no, el inclemente destino la barrerá.

Las aparentes coincidencias y la extraña tregua de ETA
Gustavo de Arístegui Periodista Digital 3 Junio 2006

Uno de los errores más frecuentes y comunes que se cometen al analizar la lacra del terrorismo etarra es el de compararlo con el Ulster, donde existen dos comunidades distintas y enfrentadas, habiendo surgido en una parte de ambas el terrorismo, en la católica el IRA y en la protestante sus grupos terroristas. España es el país más descentralizado de Europa, más incluso que la República Federal de Alemania.

Esto nos debe hacer reflexionar sobre la machacona cantinela de algunos sobre la necesidad de seguir el ejemplo irlandés. ¿Son ejemplo las innumerables suspensiones de la autonomía del Ulster o su escasísimo nivel de autogobierno?

A todo esto hay que añadir las ansias de gloria, el que ha sido calificado con acierto como el síndrome del Premio Nobel de la Paz, que ha excitado a tantos mediadores a tratar de resolver el conflicto, desconociendo la realidad vasca y española, ignorando que no hay dos comunidades enfrentadas en el País Vasco, que hay una violenta, intolerante y fanática minoría, llena de odio, que ha utilizado el terrorismo, los asesinatos, los secuestros, la coacción, la amenaza y la extorsión, para imponer sus totalitarias y brutalmente opresivas ideas.

La lista de los aspirantes es interminable; algunos se postularon de manera clara, como el Nobel argentino Pérez Esquivel, y otros de manera más sutil, pero siempre buscando lo mismo: la Comunidad de San Egidio, la Fundación Carter, y ya más recientemente, el sacerdote irlandés Alec Reid.

Esta irresponsable internacionalización de nuestra tragedia terrorista es un craso error, que entre sus gravísimas consecuencias sitúa a la banda terrorista como interlocutor en pie de igualdad y legitimidad con el Estado de Derecho.

Mucho más grave es aún, a mi juicio, la larga lista de aparentes coincidencias, que en realidad podrían constituir una serie de mensajes que el Gobierno estuvo mandando a ETA para lograr este alto el fuego (¿permanente?).

El primero fue la no ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas. No vale el peregrino y torticero argumento de que se legalizó en tiempos del Gobierno del Partido Popular, ya que en ese momento no se había detectado conexión alguna entre esa fuerza política y la banda terrorista.

Sin embargo, cuando se presentó a las elecciones vascas como segunda marca blanca de ETA, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado le presentaron al Gobierno una lista de unos 30 indicios, que vinculaban de manera inequívoca al PCTV con ETA, circunstancia que el Ejecutivo decidió ignorar. ¿Sólo una coincidencia?

El segundo, la Fiscalía General del Estado no procuró todos los recursos humanos necesarios a los fiscales encargados del macrojuicio contra el entorno de ETA, que para colmo de males tenían que enfrentarse a 100 abogados defensores del entorno etarra. ¿También coincidencia?

El tercero fue cesar fulminantemente al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, personaje central en la eficacia de la lucha contra el terrorismo. Fungairiño se había convertido en un obstáculo para la estrategia del presidente del Gobierno y especialmente para su principal mensajero de gestos, el fiscal general del Estado.

En este contexto se entiende la famosa pregunta de Otegui a Fungairiño en un interrogatorio: «¿Sabe el fiscal general que estoy aquí?» Para mayor escarnio trataron de presentar el cese como una dimisión. ¿También coincidencia?

La cuarta, la incomprensible, por no decir vergonzosa, actitud de laxitud del Gobierno frente a las pretensiones de Batasuna-ETA de celebrar su congreso en Bilbao, con aquella curiosa teoría jurídica de que el derecho fundamental de reunión prima sobre la Ley de Partidos y la ilegalización de Batasuna decretada por la Justicia independiente de una democracia avanzada. Conviene recordar que Batasuna no fue ilegalizada por los tribunales por las ideas que dice defender. Tampoco lo fue por no condenar el terrorismo.

Por el contrario, Batasuna fue declarada ilegal por algo muchísimo más grave; los tribunales establecieron sin lugar a dudas que Batasuna es una parte esencial de la estructura de la banda terrorista. Esta circunstancia fue felizmente corregida por el magistrado Grande-Marlaska. ¿Es también ésta una casualidad?

La quinta fue aquella ofensiva jurídico-mediática que emprendió el Ejecutivo junto a su fiel escudero el fiscal general del Estado para tratar de convencer a todo el mundo de que la teoría de acumulación de las penas que proponían Conde-Pumpido y su equipo no era distinta a la que se había aplicado hasta ese momento.

Con la interpretación propuesta por la Fiscalía General, monstruos como Henri Parrot hubiesen podido salir de la cárcel tras sólo 20 años de condena.

El Tribunal Supremo corrigió a la Fiscalía, haciendo una interpretación distinta, según la cual los criminales más «señeros» de ETA tendrán que pasar otros 10 años en la cárcel.¿Es ésta también otra coincidencia?

La sexta, es el sistemático fomento de la división entre las víctimas, tratando de apartarlas del imprescindible papel central que deben jugar en cualquier escenario del final del terror.Las víctimas del terrorismo en España han dado un ejemplo de grandeza moral, de serenidad, sentido de la responsabilidad y de generosidad. Las víctimas deben ser cuidadas, honradas, y deben ser compensadas y reparadas por el Estado y la sociedad en su conjunto.

La división de las víctimas convenía a todas luces a la estrategia del Gobierno, pues creían que así su fuerza social y moral se vería mermada. Las manifestaciones y su masivo apoyo social lo han desmentido. Es obligación del Estado, de los partidos políticos y de la sociedad civil, colocar en el centro del proceso del fin del terrorismo a las víctimas y a su memoria. ¿Es esta táctica también una casualidad?

La séptima es el discurso claudicante e irresponsable de la vicepresidenta primera del Gobierno, de «ni vencedores ni vencidos». Pues mire, vencedores los demócratas, las víctimas y el Estado de Derecho.Vencidos, el terrorismo, el fanatismo, la opresión y la barbarie, en definitiva ETA y su submundo. En una democracia no se puede premiar lo que es obligación de todos los ciudadanos, no delinquir, y en el caso de ETA, dejar de delinquir.

La octava, un intento deliberado de reventar a los movimientos cívicos, especialmente al Foro de Érmua y a Basta Ya, que han tenido un protagonismo esencial en la forja del coraje cívico y en la coordinación y unión de los partidos constitucionalistas en la lucha contra ETA y contra la opresión nacionalista en el País Vasco. Hoy escuchamos los cantos de sirena de un incierto cese de la actividad terrorista, que demasiados se empeñan en llamar paz. Cuando el odio de los criminales habla, su fin no es la paz, es la vuelta a la normalidad democrática.

No caigamos una vez más en la trampa semántica del terror, por la que a las células terroristas se les llama comandos; a la extorsión, impuesto revolucionario; a la actividad criminal de los terroristas, lucha armada, y al cese de actividad criminal, «¿alto el fuego? ¿permanente?». ¿Es que acaso entre las exigencias de ETA está el que sus repugnantes eufemismos sean de uso obligatorio? ¿Exigen también los terroristas su rehabilitación moral?

La novena, tratar de aislar, arrinconar y marginar al principal y único partido de oposición de España, ignorando y despreciando a la mitad de nuestra sociedad y mostrando con ello muy poco talante. Lo peor es que cuando el actual presidente del Gobierno siendo jefe de la oposición propuso el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, parece evidente que algunos de los más destacados dirigentes del PSE estaban manteniendo contactos con ETA.

Hoy sabemos que meses antes de la declaración de este alto el fuego, los socialistas sabían que la palabra permanente iba a ser empleada por ETA en su comunicado. ¿Por qué, quién lo supo y exactamente cuándo?

La décima, la crítica ácida, desmedida y profundamente injusta que el fiscal general del Estado ha hecho de los jueces y magistrados -especialmente contra Grande-Marlaska- que han cumplido con su deber y obligación en la lucha contra ETA, aun en contra de la opinión del fiscal general del Estado, del que por otra parte no dependen. ¿Otro gesto?

La undécima; sobre la legalización de Batasuna, el propio presidente del Gobierno reconoció que con la actual denominación no sería posible revertir la decisión, que por otra parte es judicial y no gubernamental o administrativa.

Pero recientemente el propio Otegi, haciendo gala de una inconmensurable arrogancia por no decir chulería, dijo que ellos sólo aceptarían la legalización de Batasuna. Por otra parte habría que preguntarle al lehendakari del Gobierno vasco por qué recibió a Otegi, que es Batasuna-ETA y no a los dirigentes del PCTV. ¿No será porque él mejor que nadie sabe quién manda en ese mundo?

Pero lo más importante es preguntarse por el precio político que ETA exige a cambio de la paz. ¿Cuál de sus muchas reivindicaciones estaría dispuesta ETA a desechar? O dicho de otra manera, ¿qué precio estaría dispuesto el Gobierno a pagar en nombre de todos: autodeterminación, liberación de todos los presos con independencia de los delitos que hayan cometido o Navarra?

¿Por qué se habla ya en entornos etarras de la consecución de su reivindicación sobre la territorialidad, dando por descontada la de los presos? ¿Por qué se habla tanto de ese fantasmagórico órgano que va contra la voluntad de la aplastante mayoría de navarros, o de las mesas al margen del Parlamento Vasco?

En cualquier caso el incendio provocado en la ferretería del concejal de UPN en Barañáin, José Antonio Mendive, y los atentados de Getxo dejan en una situación extraordinariamente delicada al Gobierno, que debe ser muy firme contra el terror y combatir con todo el peso de la ley la actividad criminal de ETA y su entorno, ya sean atentados como el de Navarra o Getxo, el terrorismo callejero o la extorsión a empresarios, sin discutir, como ha hecho el presidente del Gobierno, las fechas de las cartas de ETA.

El fin del terrorismo sería buena noticia, pero no a cualquier precio y sin rendir al Estado de Derecho y a la democracia. Eso, por lo menos, no en mi nombre.

El disfraz del licántropo
M. MARTÍN FERRAND ABC 3 Junio 2006

EL arranque de la campaña en la que se promueve el voto, afirmativo o negativo, sobre el tercer Estatuto que, en función de su identidad, marca las prerrogativas de Cataluña significa para el PP una nueva situación y una novísima responsabilidad. El Estatuto de 1932 fue, más que nada, un ejercicio de estilo, corto de contenido, con el que la II República trató de aplacar los brotes de rauxa que, calentados en el caldo del caos que siguió a la dictadura de Miguel Primo de Rivera, estaban a punto de cuajar en Cataluña. El segundo, el de 1979, fue hijo del mismo consenso que, como mejor ingrediente de la Transición, propició el salto de la dictadura de Francisco Franco a una democracia atemperada por sus fórmulas electorales y la concentración de poder en manos de los partidos políticos.

Ahora, el tercer Estatuto marca lo que puede llegar a ser el principio del fin de una Constitución que, apreciada por la mayoría ciudadana, no les conviene a unos cuantos líderes empeñados en la centrifugación de España y en la ruptura de cualquier atisbo de verdadera unidad nacional. De hecho, el eslogan que maneja el PSC, la franquicia catalana del PSOE, para orientar el voto hacia el «sí» es una síntesis perfecta de la perversa doctrina dominante: «Sí, guanya Catalunya; No, guanya el PP». El licántropo de León, José Luis Rodríguez Zapatero, disfrazado de hermanita de la caridad, no sólo ha permitido tal formulación, sino que se ve su estilo tras ella.

De ahí la reforzada responsabilidad del PP y de un Mariano Rajoy que cada día aparece peor acompañado y más aturdido por la presión de sus próximos. Dado que el «no» de ERC es otra cosa, una pirueta electorera, el del PP pasa a ser la única opción en Cataluña con sentido plenamente español. Un papel de difícil interpretación que exige fuertes convicciones -Rajoy las tiene- y capacidad para la confrontación -¿la tiene Rajoy?-. Aun así, su lugarteniente catalán, Josep Piqué, no es Alex Vidal-Quadras y su acreditada y mutante debilidad un punto de apoyo para la palanca popular.

Si la traducción del PSOE al catalán no hubiera desvirtuado el sentido nacional del veterano partido, el eslogan de la campaña que ya cursa con vistas al 18-J carecería de sentido. Partir de una oposición conceptual entre el PP y Cataluña es perverso; pero, como es el caso, trasladar la confrontación a Cataluña contra el resto de España es, a más de ridículo, totalmente abyecto. Lo peor del Estatuto no es su contenido, seguramente anticonstitucional; sino el uso que de él se está haciendo. Se explica plenamente en el caso de ERC, cuya primera intención es la ruptura del sistema; se comprende en la situación de CiU, cuya única diferenciación está en el fervor nacionalista; pero, en el PSC, es una grave contradicción de lo que es el socialismo español. Por eso hay que quitarle el disfraz al hombre lobo.

Irak y Zapatero
Retorno a las Azores
GEES Libertad Digital 3 Junio 2006

Tras el segundo debate sobre el estado de la nación del Gobierno socialista, puede extraerse una conclusión; la política exterior española de Rodríguez Zapatero navega entre el analfabetismo diplomático y el sectarismo ideológico. En relación con lo primero, baste recordar la respuesta española al problema de la inmigración irregular o las nacionalizaciones bolivianas; ante los balbuceos de los responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores, los regímenes menos recomendables utilizan una máxima tan vieja como efectiva; toma el dinero y corre. Da igual que se trate de Bolivia, Marruecos o Senegal; tomarle el pelo a España empieza a ser una costumbre diplomática.

En relación con lo segundo, Rodríguez Zapatero está mostrando un radicalismo ideológico que comienza a preocupar a la izquierda europea. En el pasado Debate sobre el estado de la Nación, Rodríguez Zapatero utilizó la prosa ideológica que su Gobierno lleva utilizando desde hace dos años. Ante cualquier pregunta, comentario molesto o crítica, el Gobierno responde aludiendo mecánicamente a la guerra de Irak, que considera el pecado del anterior Gobierno y con la que quiere hundir hoy a la oposición. Así lo hizo Rodríguez Zapatero, reprochando a Rajoy no sólo la foto de las Azores, sino los sucesos de Abu Ghraib.

Ello nos recordó cómo la TVE de Zapatero manipula reportajes para vincular a Rajoy con Abu Ghraib, y trajo a la memoria las falacias y mentiras sobre la guerra y la postguerra que realiza cada día el actual Gobierno y su maquinaria propagandística. ¿Por qué? Desde su victoria electoral, la política de Zapatero tiene una única finalidad; reconstruir la realidad de la guerra de Irak según sus fantasías ideológicas, para narcotizar a la sociedad y amordazar al único partido de oposición.

Las alusiones extemporáneas de Rodríguez Zapatero a la foto de las Azores y a la prisión de Abu Ghraib muestran que la izquierda en el poder que él comanda no tiene la más mínima intención de olvidar ni de pasar la página de la guerra de Irak: la considera causa tanto del 11M como de la victoria electoral posterior. Tras dos años, parece evidente que el frente mediático y político en el poder va a continuar acosando a la derecha con lo que considera su pecado capital, y lo hará hasta que consiga reducirla moral y electoralmente a cenizas.

Frente a ello, hay que recordar lo evidente; ante las miserias ideológicas y diplomáticas del Gobierno de Zapatero, la foto de las Azores fue la de la decencia y la responsabilidad. La de la responsabilidad porque presentó al mundo una España seria y con determinación. La de la decencia porque responde a una pregunta que los pacifistas de barricada, SMS y rosas blancas esconden cuidadosamente; ¿qué proponía Rodríguez Zapatero cuando Sadam masacraba a kurdos y chiíes, financiaba a los terroristas suicidas y agasajaba a miembros de Al Qaeda? La respuesta está bastante clara; más o menos lo mismo que hace hoy cuando ETA chantajea a los empresarios, amenaza a los concejales y ataca comercios y redacciones. Es decir, señalar a Bush, Aznar y la derecha como enemigos de la paz.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El peor presagio
TONIA ETXARRI El Correo 3 Junio 2006

A medida que intenta explicar el por qué de su giro con el entorno de ETA, es peor. El presidente Zapatero tiene un problema de comunicación. Pero no porque se le tergiverse sus palabras, como ha llegado a insinuar, sino porque él mismo se ha metido en un laberinto del que no sabe cómo salir. Si explica a los nacionalistas en el Congreso de los Diputados sus prioridades, «primero la paz y luego la política» (hasta ahí iba bien), y que el fin de la violencia va a ser una tarea que lleve su tiempo «pero que ello no va a impedir que el diálogo político empiece» se entiende, justamente, lo que ha querido decir.

Que no se atreve a esperar después de las amenazas de ETA advirtiendo que su alto el fuego podría ser reversible y las de Batasuna alertando del posible bloqueo del proceso si sus dirigentes iban a la cárcel. Y ha dado un acelerón sin esperar a que ETA confirme su intención de abandonar su máquina de coacción. Y Zapatero, desoyendo a Rubalcaba, no ha dejado de hablar. López le ha ayudado lo suyo, pobre, al tener que asumir el papel más ingrato de este culebrón.

El anuncio de la apertura de conversaciones con Batasuna, como interlocutor necesario, le ha supuesto conocer el reproche de los socialistas que no entienden de incoherencias. El reproche de la madre de Joseba Pagazaurtundua a quien ETA mató mirándole a los ojos, fue premonitorio cuando le dijo a López: «harás y dirás más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son». Ahora, Maite, su hija, con esa serenidad intelectual y ese arrojo militante del que nadie como ella puede hacer gala, ha tenido que decir, públicamente, a su secretario general que, si se empeña en dar por legalizada a Batasuna habrá demostrado una «falta de cuajo democrático».

Y un aviso al presidente: que el entorno de ETA no ha dado los pasos que hagan posible su legalización, que no se puede transformar a Batasuna en una interlocutora política legítima. Si lo hace, vulnera la Constitución, la Ley de Partidos, el Pacto Antiterrorista, la sentencia del Tribunal Supremo . Y que se verá obligada a asistir a la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Pero los lamentos parecen brindis al sol. Llegan tarde. La 'hoja de ruta' está ya muy trazada.

En la tregua de 1998, quienes se temían lo peor decían al PNV que ETA les utilizaba. Ahora, los socialistas han sustituido al PNV de 1998. Y Otegi, satisfecho. Batasuna sigue ganando. La presión ha funcionado. Dicen en la Audiencia Nacional que no lo ha podido resistir ni el fiscal Santos ni el juez Marlaska. Y, además, Zapatero no está para admitir críticas. A quien se atreve a trasladarle su preocupación (ha ocurrido esta semana en los pasillos del Congreso) le dice que «están en contra del proceso de paz». A muchos, en Euskadi, les sonará familiar esa frase.    t.etxarri@diario-elcorreo.com

Felipe González formula tarde las críticas que no hizo Rajoy a ZP (Más un curioso debate sobre el FASCISMO ZAPATERIL y la democracia real)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 3 Junio 2006

Aunque ha esperado a que concluyera el Debate de la Nación y a que el proceso del Estatuto catalán entre en su última fase, Felipe González ha advertido que en una negociación con ETA no se puede aceptar condiciones políticas y que el Estatuto de Cataluña está elevando las tensiones interterritoriales.

González confesó que le causa inquietud el enfrentamiento territorial provocado por el nuevo estatuto de Cataluña y la política territorial del Gobierno. "Yo no identifico claramente la política territorial del Gobierno. Me sigue preocupando que se provoque un enfrentamiento Interterritorial. Creo que lo que se hizo y cómo se hizo en Cataluña, se hizo mal, muy mal".

También mostró su preocupación porque los estatutos "traten de reglamentarnos la vida a los ciudadanos hasta el extremo", y que no sabe "muy bien" lo que significa el término 'realidad nacional' incluido en el preámbulo del nuevo Estatuto de Andalucía.

Por otra parte, González dejó claro que, bajo su punto de vista, "no se puede hablar con los terroristas de cuestiones políticas. Nada de condicionamientos. HB lo que tiene que hacer es denunciar y renunciar a la violencia y entonces podrá participar en la vida política".

¿Qué le ocurrió a Rajoy en el Debate para que no supiera lanzarle a ZP todo lo que le están diciendo sus compañeros cada vez más alto? Y segundo, ¿qué nuevos errores cometerá un presidente que presumía de talante, pero que en realidad no escucha a nadie, aunque sigue contando con muchos palmeros en su comedero?

Márchese, señor Rajoy, márchese.

SOSOY CACHETEÓ al ZPerjuro sin acorralarle en ningún momento. Tenso e irritado como en él se ha hecho habitual, sin ser su carácter. Aunque le hubiese bastado con limitarse a reproducir, por ejemplo, lo que están diciendo en voz baja Felipe González, Alfonso Guerra, Bono, Ibarra... sobre ZP, y cualquier socialista cuando habla en privado.

El ZPerjuro no tuvo, pues, ningún problema en zafarse. Hasta se permitió ironizar sobre el propio Sosoy diciéndole que era él, Sosoy, quien no tenía clara la idea de España... E incluso le aplicó el adjetivo "rancio", siendo la verdad que es ZPerjuro quien persevera en el sucursalismo del más rancio fascismo monoidentitario y de su precursor, el nacionalismo identitario decimonónico, de unas oligarquías económicas ex-franquistas que no quieren consentir la pluralidad interna en su territorio, pero que siguen con su monserga de exigir a los demás la pluralidad que ellos no practican y sí ampara la España ya plural constitucional, que violan impunemente desde siempre.

Ni aún así el "líder" de la oposición tuvo la ocurrencia de leer el artículo 2 de la Constitución, que hubiera dejado las cosas claras sobre lo que es España (plural) y lo que no puede ser Cataluña (más plural realmente, pero dentro de poco ranciamente monoidentitaria) desde el inicio.

La petición final de este Marial solicitando nuevos debates fue perfectamente replicada por el presidente Perjuro: concluir un debate invocando nuevos debates... significa que no se ha aprovechado éste.

Por el contrario, Marial Sosoy, incapaz de marcarle un gol al arco iris, debería irse a paseo de una vez en el piñón fijo de su velocípedo. Es a él a quien debe decírsele ya: "Márchese, señor Rajoy, márchese"

La Nación queda, pues, al albur ilegal y contraconstitucional de un ZPerjuro que, desde sus primeras palabras, dejó traslucir su sentimiento: no debería llamarse "Debate sobre el estado de la Nación", sino Debate de Política General... Probablemente, es el último con aquel nombre (tan políticamente incorrecto ya, diga lo que diga una Constitución derogada de facto) al que hemos asistido.

Y los del PP (Peor Partido de la Hª de la oposición), sepan que no solamente se han quedado sin líder: lean en esta bitácora el artículo Ineptos contra Perjuros, una de las dos siglas deberá refundarse, donde se les explica por qué, en un futuro no muy lejano, tras las próximas elecciones catalanas, deberán redefinirse con otras siglas.

Por lo demás, en la segunda jornada del Debate, cuando llega el turno de los que vienen a "llevarse alguna cosa" (según coincidió ZP con Labordeta) todo quedó más claro aún. Aquello en lo que el bobo solemne de Rajoy (¿pero aún duda alguien de quién lo es, exactamente?) no quiso entrar, ETA, sí fue en cambio motivo constante de acuerdo y celebración del "proceso" (...de lucha, según siguen diciendo los eterras) entre el presidente y los nacionalistas.

Sobre todo al contemplar el arrobo enamorado del presidente con la representante de EA, con la que admitió gustosa y públicamente que hay "voluntad política" para llegar a un "acuerdo de fondo" que practique "ingeniería político-jurídica" para que se ejercite el "poder de decisión de los vascos"...

Pues entendido todo: otro "como sea" contraconstitucional como el de Cataluña.

Posdata:
Última muestra clarificadora que indica en qué manos indocumentadas y adolescentes estamos. El verdadero problema real del país, que son los pasmosos desequilibrios territoriales de España (superdesarrollo de unas zonas; inexistencia poblada de algunas otras. Un contraste tal que no existe parangón en toda la U. E.) fue citado por Labordeta para referirse a Aragón... y de pasada le espetó al presidente "lo cual creo que también ocurre en su tierra, Castilla y León".

Única mención en todo el Debate a la tierra del presidente, el cual, naturalmente no entendió a Labordeta ni respondió a la única mención que se efectuaba a "su tierra".

ZP andaba y anda tan enamoriscado de las "identidades" de sus amigos, los fascistas monoidentitarios periféricos, que no puede ver la realidad... de una España tan injusta que hace daño con sólo mirarla; ni la realidad... de Euskadi, que es plural, sí, pero no "identitaria" (¿no ve la contradicción entre términos?). Pero que además la supuesta "identidad" vasca es la recién llegada a esa tierra (en el siglo VIII) cuando ya estaban allí, en el País luego Vasconizado o Vascongado (pero sólo en parte)... los de la otra realidad, sólo que más antigua allí: la "maketa" o romance.
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Rajoy, última oportunidad de tumbar a ZPerjuro durante el “RESTADO DE LA NACIÓN” (Tres argumentos que tumbarían al Gobierno Contraconstitucional)

QUIEN HAYA SEGUIDO estos artículos... recordará algunos argumentos que bastarían para situar al gobierno de ZPerjuro en una muy difícil situación, tan grave como organizada fuese luego la campaña de acoso popular a un presidente desvelado desde la tribuna de oradores en sus mentiras y perjurios constitucionales.

Recopilaremos hoy, antes de que se incie el Debate, tres fáciles argumentos que tumbarían al Gobierno contraconstitucional, al alcance incluso de la comprensión de Marial Sosoy

El Gobierno ZP es, con diferencia, el más endeble y criticable de cuantos ha conocido España desde la Transición. De modo que ha sido necesaria la más torpe oposición que se recuerda para que esté a punto de conseguir que salte la Carta Magna y la igualdad entre los españoles sin oposición apreciable.

Marial Sosoy subirá a la tribuna, según acostumbra, tenso e irritado (es decir, crispado por todas las circunstancias que se adivinan, que no crispador, como le acusarán), para decir con una prosodia que no comunica un contenido discutible, que dejará numerosos huecos para que se finte y faje un habitual del engaño, el sonriente ZP.

El piñón fijo de uno y la versatilidad de piñones del otro son tan claros que el Restado de una Nación que ya está casi restada (lo sabe y lo lamenta hasta Felipe González, aunque anda muy ocupado cumpliendo el destino eterno de la clase política: enriquecerse) no haría falta ni que se celebrase.

No obstante, por si Marial Sosoy lee estas líneas o alguno de sus correligionarios se atreve a soplárselas, en la certeza de que el PP lo va a pasar muy crudo en el futuro, de otro modo... ahí van tres directos a la mandíbula del presidente riente, cualquiera de los cuales le tumbaría a la vista de todos.

1. Ascienda Mariano Rajoy a la tribuna de oradores con un ejemplar de la Constitución en la mano y, desde allí, lea el artículo 2 de la misma: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Pregunte el señor Rajoy directamente a ZPerjuro dónde dice eso el nuevo Estatuto catalán y por qué en este texto se hace decir a la Constitución exactamente lo que contario de lo que acaba de decirse.

Y luego reconvenga a su adversario un par de veces diciéndole: “Márchese, señor ZPerjuro, porque ha perjurado”. Si además quiere completar el espectáculo, exhiba en ese momento una fotografía del día en que ZP perjuró la Constitución, y en ese mismo momento varios millones de españoles (y, por supuesto, también de catalanes) sabrán lo que aquí está pasando.

2. A continuación, pida a toda la Cámara que repitan con usted: “¡Viva la Cataluña Plural!”. Esa Cataluña plurilingüística y ciudadana que reconoce y defiende la actual Constitución, y que va a ser proscrita y prohibida por el Estatuto monoidentitario que han redactado los verdaderos catalanófobos contra la Cataluña plural.

También en ese mismo momento se sabrá quiénes son los diputados catalanistas (quienes le acompañen en su vítor) y quienes son los diputados del odio a la pluralidad catalana: los catalanófobos. Y lo sabrán también todos los espectadores del debate.

3. Por último, diga usted que va a leer cualquiera de las informaciones que está dando la banda ETA en “Gara” o en “Zutabe”, según las cuales representantes de Zapatero se vienen reuniendo con la banda desde hace cinco años, mientras el hoy presidente firmaba el “Pacto Antiterrorista”. Han incluido toda suerte de datos, nombres y lugares, y afirman que luego, cuando se inicien las conversaciones oficiales, seguirá existiendo contactos “discretos” para la entrega de Navarra y la fecha de la autodeterminación.

Si la banda miente, no puede negociarse con quien no muestra ninguna voluntad de rendirse sino de lograr concesiones políticas. Si la banda dice la verdad, ZP debe marcharse.

Ante todo lo anterior, los dislates de un Gobierno plagado de ellos en sus cuestiones corrientes, carecen de importancia.
www.democracia-real.org

Zapatero, el caballero de la paz
Federico Fijo Quintero Periodista Digital 3 Junio 2006

Parece un hombre satisfecho de su ser hacedor de la libertad que él mismo se ha inventado y que cree la única del modo y forma como sólo él la piensa. Voluntad en ristre, Zapatero ha logrado que su verdad se convierta en la Verdad Una y que su unívoca idea de la paz, propia de un dios venido a más, se cierna inviable sobre el común de los que no conocen más realidad que la de las seis de la mañana.

Zapatero se ha creído su propia ilusión y nosotros estamos aquí, súbditos, para soportar las acometidas del más poderoso y razonable de los hombres que pueblan la faz de la tierra, de este Edén que necesita su insondable mano para ser un lugar que merezca la pena habitar. Con España lo ha hecho, y la ha convertido en aquel lugar que soñó de pequeño allá por esos campos de Castilla, un lugar donde todos puedan hacer lo que quieran con la única ayuda de su voz y consejo.

Pero el caballero de la paz se ha encontrado con los que miran a los ojos a sus víctimas antes de meterles un tiro en la nuca, y parecía que el caballero de la paz iba a despetar de su sueño de niño para convertirse en lo que todos esperan de él, un hombre que haga cumplir la ley y la garantía del Estado de Derecho, dicha justicia, para que deje caer su martillo constitucional sobre los asesinos y los enemigos de la libertad.

Zapatero ha fallado a todos los españoles, les ha mentido y les ha metido en el callejón sin salida que supone olvidar al pueblo que entregó su vida por la libertad. Ya no hay España, ya no hay Constitución, ya no hay Estado de Derecho, ya no hay libertad, porque la política ha conseguido lo que siempre ha hecho, intentar dominar al dominable y mantenerse en el poder al precio que fuera necesario, y muchos se lo han creído y se lo siguen creyendo. Eso es poder. Hoy nos ha tocado sucumbir a los asesinos de ETA, pero éste es sólo el principio.

Las burradas de los peneuvistas
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 3 Junio 2006

Algún lector de mi Bokabulario para hablar con nacionalistas baskos sostiene que exagero, aunque aporto frases de los jefazos del PNV que justifican lo que digo en el libro. En los últimos días, el inefable Anasagasti y un compañero suyo en el Senado han soltado sendas burradas.

Gracias a Internet, se va difundiendo la frase salvaje y genocida del senador del PNV Javier Maqueda, pronunciada en Baleares:

El que no se sienta nacionalista ni quiera a lo suyo no tiene derecho a vivir.

Y ya sabemos quién se ha encargado de privar de su derecho a vivir a los que no se sienten nacionalistas.

El maketo Maqueda (según las normas que estableció Sabino Arana, el baracaldés Maqueda no habría podido ingresar en el Euzkeldun Batzokija debido a sus apellidos no vascos) cometió una barbaridad, pero otra mayor cometieron los asistentes al congreso del Partit Socialista de Mallorca, porque le aplaudieron a rabiar. Bueno, los habitantes de Baleares ya saben lo que les ocurriría si llegasen al poder los racistas del PSM.

Iñaki Anasagasti, el mayor grafómano del PNV de los últimos 30 años, acusó el otro día a Nicolás Redondo -amenazado por ETA, como él- de cobrar en FCC como consejero independiente 100 millones de pesetas al mes (sic) y concluyó su diatriba con la siguiente propuesta de boicot:

En igualdad de condiciones, lo último que yo haría, en el caso de que tuviera la menor responsabilidad, sería dar el menor trabajo a FCC y a Nicolás Redondo.

El título de su artículo, Nicolás Redondo, a forrarse, se puede aplicar a miles de peneuvistas que viven espléndidamente del entramado económico-político montado por los abertzales. Él es un caso. Su profesión: político pagado por los españoles. ¿Qué diría Anasagasti de alguien que pidiera un boicot a Euskaltel porque la preside el ex lendakari Ardanza o a Mondragón Corporación Cooperativa porque la Caja Laboral avaló una fianza a Otegui?

Merece la pena recordar otras burradas impunes de Anasagasti. De José Antonio Ortega Lara dijo que realizaba tareas especiales de las que correspondían a su cargo, con lo que en cierto modo disculpaba su secuestro por etarras. También acusó a Basta ya y al Foro de Ermua de financiarse mediante fondos reservados. Y no deja a Jon Juaristi en paz. A mí, como ya sabéis, me persigue Aitor Esteban Bravo (otro que no habría entrado en el PNV de ser por los hermanos Arana).

INTERVENCION DE JORGE MARTÍNEZ REVERTE EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “PORQUE TENGO HIJOS”
Blog de Rosa Díez en Basta YA 3 Junio 2006

Madrid, 2 de Junio De 2006.

Hay un miserable fascista recorriendo España que ha sido aclamado en una reunión de un partido nacionalista en Mallorca después de que soltara una frase lapidaria: “el que no es nacionalista, no tiene derecho a vivir”.

Ese miserable fascista se llama Xavier Maqueda y es senador electo, en las filas del PNV, en el País Vasco.
Sólo por esa frase, habría venido hoy a presentar este libro de Rosa Díez, porque es lapidaria, en sentido literal, expresa muy bien lo que piensan y practican desde hace años los demócratas vascos nacionalistas. Rosa Díez no tiene derecho a vivir. Espero estar a su altura y no tenerlo yo tampoco.

La frase es imponente. Explica muchas cosas.Pero quien la ha pronunciado también. Porque hay que recalcar esto: Xavier
Maqueda ha sido elegido democráticamente, está donde está porque le han votado muchos miles de personas. Muchos miles de personas que aprecian y reclaman la democracia. Muchos miles de personas que han ejercido su derecho al voto y que, me atrevo a decir, están en general en contra de la violencia. Como les gusta decir a ellos, “en contra de la violencia venga de donde venga”.

Esto parece una monstruosidad. Lo es. Pero no es una situación que sea una novedad en la historia de Europa. Hace poco más de setenta años Hitler llegó al poder amparado por un montón de millones de votos depositados en las urnas. Cuando lo consiguió ya había conseguido vender millones de ejemplares de su libro “Mi lucha” en el que alardeaba de sus intenciones. Los alemanes que votaron a Hitler sabían que su gobierno iba a exterminar a los judíos, los homosexuales, los gitanos, los disminuidos psíquicos, los comunistas, los socialdemócratas y algún otro grupo de enfermos o malignos.

Los vascos nacionalistas, los nacionalistas del PSM, son gentes que apoyan los procesos democráticos. Quieren gobernar con mayorías suficientes que les permitan aplicar su programa. Y de cuando en cuando alguno de sus electos expone ese programa de una manera radical. ¿Les parece a ustedes que estoy diciendo algo exagerado? Sí, lo estoy haciendo, porque no pienso que el PNV quiera llevar a las calderas de un campo de concentración a Rosa Díez. Es algo más leve, tocado por la piadosa concepción que tiene su ideario católico: si hay que matarlos, que les maten otros, no ellos. Y los más radicales, como el malnacido Maqueda y el malnacido Arzallus, se conforman con que se vayan o se callen. Son mejor gente que Hitler.

Rosa Díez forma parte de ese afortunadamente grande número de vascos que no quieren irse ni callarse. Que lo llevan diciendo desde hace muchos años, y cuyo pellejo está en peligro todos los días del año porque ETA se la ha querido cargar. Maqueda no. Maqueda se conforma con decir que si ETA se la carga es porque se lo merece, por que no es nacionalista.
Casi todos ustedes saben que esto no es una exageración, que esa descripción responde perfectamente a lo que pasa allí arriba, a lo que pasa incluso aquí en medio, o en Sevilla, porque la mano de los asesinos siempre es larga. Y lo que sucede es que gentes como Maqueda no lloran cuando un disparo revienta una nuca. ¿Qué hacen? Hay una foto muy clásica del horror en el País Vasco, que lo explica muy bien: mientras un cuerpo caído reposa tapado con una manta para que nadie vea la estampa desagradable de la muerte, un montón de ciudadanos normales, de amas de casa y de oficinistas, aplauden el paso de una carrera ciclista. ¿Por qué? Porque a ellos no les concernía esa muerte.

Maite Pagaza, mi queridísima Maite, lo expresó una vez de forma abrasadora: “Políticos de corazón de hielo”, refiriéndose a los políticos nacionalistas que no fueron al entierro de Joxeba, asesinado por sus vecinos etarras.

Corazones de hielo.
Corazones que no conocen la piedad ni el asombro ante el valor cívico y la decencia. Que se visten con la frase de José Mari Calleja, “algo habrá hecho”. El muerto que estropeaba la estética de la carrera algo habría hecho.
Yo coincido con ellos. Había hecho algo insufrible para los canallas bienpensantes: ejercer su derecho a vivir en la tierra que había escogido, y no se había callado al expresar sus opiniones. Era un ciudadano. Pero eso sí, o no tenía identidad o la tenía distinta.

Permítanme ustedes que vuelva a Mallorca por un momento. Hace pocos días, al final de un telediario, se daba la noticia de un chica que canta una fusión de jazz y flamenco absolutamente deliciosa. Se llama Cuica y cuando se la ve en la televisión uno percibe de inmediato que es de raza negra. Luego, ella cuenta que se crió entre gitanos, y por eso aprendió a cantar flamenco. El periodista que hacía el reportaje le pregunto por su identidad. Y ella dijo: “yo eso no sé para qué sirve, no tengo”. Negra, gitana y mallorquina. Que dios la proteja.

Rosa Díez tampoco tiene de eso, pero en su caso prefiero que la proteja el ministerio del Interior y que la protejamos nosotros. Para protegernos a nosotros mismos. Porque vienen tiempos que pueden ser tan duros como los que aparentemente dejamos atrás. Las identidades se extienden por nuestro país como la peste negra. Y nuestro presidente del gobierno llega a reconocer que en Cataluña o el País Vasco, o en Andalucía, hay proyectos como pueblo, y que son legítimos. Cuando lo dice, no está hablando de proyectos de ciudadanos, sino de proyectos étnicos, sean en su origen raciales o culturales mestizos. De ciudadanos aquí, ahora, cada día habla menos gente.

O es otra gente.
Quizás (y perdóneseme la medio broma) a base de tanta estupidez, de tan peligrosa estupidez, estamos consiguiendo que la derecha española (que es extremadamente nacionalista) se acabe convirtiendo al discurso republicano de la ciudadanía) Bueno, siempre hay algo positivo.

Lo grave de lo que nos sucede es que se produce en un entorno democrático; es decir, aparentemente legítimo. Y la democracia, para todos los que aquí estamos, estoy seguro, es uno de los bienes más preciados. Lo que pasa es que eso no vale nunca a secas. Porque hay otras cosas que valen tanto como eso. Hablo de la libertad y de algunas cuestiones que son más que sentimentales.

De la libertad, lo primero, porque sin ella, sin la libertad individual (de la colectiva me pasa lo mismo que a Cuica, que no acabo de entender para qué sirve), no vale la pena la vida. Yo con Franco no me sentí privado de mi libertad colectiva, sino de la individual, lo que me impedía opinar, afiliarme a partidos políticos o denunciar a un policía por malos tratos.

Como en el País Vasco. O, perdón por la incorrección de hablarlo así de claro, como en Cataluña, donde no son los poderes públicos los que la ahogan, sino el consenso social bienpensante, ese consenso que permite que, desde hace muchos años, los no nacionalistas se vean impedidos de hablar en la Universidad. El coro de buenos ciudadanos pacíficos catalanes considera que los boicoteos a charlas en las aulas son nimiedades que no merecen ocupar una sola línea de los periódicos. Muchos de mis amigos no pueden hablar allí. Y muchos de mis amigos catalanes, muchos de ellos ex luchadores contra Franco, se encogen de hombros cuando los grupos fascistas de Esquerra amenazan a los discrepantes. Tengan ustedes por seguro que este acto no sería posible hacerlo en la Universidad de Barcelona, ni en la central ni en la Autónoma. Y que su no celebración ocuparía como mucho una pequeña esquela en página par de algún periódico (jamás de todos los periódicos).

El libro de Rosa Díez es un canto a la libertad individual. Es mucho más que eso, pero esencialmente es eso. Además, es una exposición seria, sistemática, de las contradicciones de nuestra política, en Euskadi y en España.

Y en sus páginas palpita esa otra cosa que yo pienso que es fundamental para la convivencia: la reclamación de la piedad. La piedad, que no es un concepto religioso, sino una forma de mirar y compenetrarse con los demás.

Algo tan alejado de la ñoñería como para que nuestro añorado Manuel Azaña, un hombre seco y de concepto claro, la usara en uno de sus más importantes discursos. La piedad que, si hubiera habitado los corazones de los dirigentes nacionalistas vascos, habría hecho que se unieran al coro de dolor que acompañó a tantos hombres y mujeres de toda España, que habría hecho que Maite no tuviera que hablar de sus corazones de hielo.

Rosa tiene cabeza, Rosa ama la libertad, la suya la nuestra, y se explica muy bien para que nadie pueda esquivar la necesidad de implicarse en la lucha de los auténticos demócratas vascos. Rosa no tiene identidad.
Yo me he devorado su libro por todo eso. Y mi hijo también.

Gracias.
Bueno, eso fue lo que dijo Jorge. Allí estaban conmigo algunos de los resistentes del País Vasco: Maite, Guillermo, Juanma, Mikel, Alejandro, Alfredo...Gracias a todos ellos por acompañarme. Y gracias, Jorge, por tus hermosas palabras. Y por tu compromiso.

Rosa Díez, a Maite «Pagaza»: «Tendremos que organizar otra vez la resistencia»
BLANCA TORQUEMADA ABC 3 Junio 2006

MADRID. «Porque tengo hijos» es el título del último libro (que no versa sobre pediatría, sino sobre higiene moral y política), editado por Adhara, de Rosa Díez, que lo presentó ayer en Madrid y con el que sedujo al auditorio con calidez, con fibra ética y con verdad. No con su verdad, sino con la verdad.

Maite sonrió tímidamente. Ella ya sMiró a Maite «Pagaza» y le dijo: «Tenemos que ir organizando otra vez la resistencia, ¿no?»e había «desfogado» el día anterior, cuando acusó a Zapatero de vulnerar el armazón legal del Estado de Derecho, empezando por el artículo 1 de la Constitución, por lo que su presencia en el acto tenía un significado especial después de ese duro alegato. Siempre ha sido amiga de Rosa, pero ayer lo era aún más. Ella y todos los socialistas que quisieron acompañar a la eurodiputada en el pabellón Carmen Martín Gaite de la Feria del Libro, como el ex ministro Juan Manuel Eguiagaray o su compañero Alejandro Cercas. También la arropó el presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa.

Los tibios y los cobardes
Tras la presentación de la obra, a cargo del escritor Jorge Martínez Reverte, reivindicó Díez un Partido Socialista «por encima de la coyuntura de las ejecutivas», pero no se ancló en el condicionamiento de su militancia, porque la cohesión de los demócratas sigue siendo el valor absoluto: «Yo considero a María San Gil uno de los míos, y creo que también ella a mí». Por eso recordó que en la situación de falta de libertad que cientos de miles de personas padecen en el País Vasco «hay culpables y hay responsables. Los culpables son los terroristas, pero los responsables son los nacionalistas». Además, enumeró, están los tibios («los que dicen «esta buena gente vasca, cómo puede ser que ocurra esto...»») y los cobardes («los partidarios de olvidar, de relativizarlo todo...»).

Estima que lo sustancial de «Porque tengo hijos» es que «nos recuerda lo que hicimos bien, como el Pacto por las Libertades y la Ley de Partidos, que impedía, por ejemplo, que se nos sentaran en los escaños de al lado individuos que por estar en el Parlamento tenían acceso a todos nuestros datos, a saber dónde vivíamos cuando éramos objetivos de ETA». Otra cosa bien hecha: «Los movimientos cívicos. Ahora que se dice que la reunión con Batasuna será sólo para mirarles a los ojos.

Nosotros ya les hemos mirado a los ojos antes en las manifestaciones. Y ellos también miran a los ojos cuando asesinan. Lo hicieron con Joseba Pagaza». Insistió también en dos «rayas rojas»: «La inocencia de las víctimas es intocable, pues en el País Vasco nos han pretendido explicar demasiadas veces por qué se había asesinado a una persona. Y la exigencia de justicia lo es igualmente. Quienes han cometido crímenes tienen que seguir siendo buscados y puestos a disposición de la Justicia. No queremos la paz de Azcoitia, donde el asesino es homenajeado por el Ayuntamiento y la víctima, que es concejal, tiene que vivir agazapada. No queremos esa paz ni esa sociedad».

La huella de ETA en Cataluña
Desde la masacre de Hipercor hasta el intento de ETA de desestabilizar al Estado con el alto el fuego parcial que declaró en 2004 tras entrevistarse con Carod-Rovira
OLATZ BARRIUSO o.barriuso@diario-elcorreo.com/BILBAO EL Correo 3 Junio 2006

«ETA estaba aislada, necesitaba sacar algún conejo de la chistera y acabó sacándolo de la barretina». Así explica el periodista Florencio Domínguez, autor del libro 'ETA en Cataluña. De Terra Lliure a Carod-Rovira', la decisión de la banda de declarar el 18 de febrero de 2004 un alto el fuego parcial en esta comunidad autónoma. Fue la primera tregua territorial en su historia y, según los etarras, se hizo efectiva a partir del 1 de enero de aquel año, tres días antes de la famosa entrevista del entonces 'conseller en cap' de la Generalitat, el republicano Josep Lluís Carod-Rovira, con 'Mikel Antza' y 'Josu Ternera' en Perpignan. Su irrupción en plena precampaña -quedaba apenas un mes para las elecciones generales que José Luis Rodríguez Zapatero acabaría ganando en medio de la conmoción social por el 11-M- es clave para entender la relación de ETA con Cataluña, marcada también por la masacre de Hipercor en 1987 y orientada siempre «en función de sus propios intereses» y de sus cálculos estratégicos y en ningún caso por las inercias de la política catalana.

De hecho, la banda siempre ha interpretado sus acciones o decisiones respecto a Cataluña en clave vasca. Para argumentar la tregua, la banda hablaba de Euskadi y Cataluña como «dos naciones oprimidas por los Estados español y francés y divididas artificialmente según fronteras impuestas por la fuerza de las armas». Pese a esos «lazos» -que los etarras apostaban por reforzar, aunque sin «injerencias» en los respectivos «procesos de liberación nacional»-, ETA se limitaba a constatar que en los ochenta tomó la decisión de «llevar a cabo acciones armadas también en Cataluña contra los intereses económicos de los Estados español y francés, las fuerzas armadas de ocupación y responsables políticos españoles» y precisaba que sus incursiones en esta comunidad siempre habían estado sujetas a «sucesivos análisis».

Los terroristas no hacían mención concreta, sin embargo, a atentados como el de Hipercor, el más sangriento de su historia, que provocó el 19 de junio de 1987 en Barcelona 21 víctimas mortales y 45 heridos, el del cuartel de la Guardia Civil de Vic en 1991, en el que murieron nueve personas, entre ellas cuatro niños, o el que en diciembre de 1990 costó la vida a seis policías nacionales en Sabadell. Todos ellos fueron obra del sanguinario 'comando Barcelona', que empezó a actuar en 1986 y se reconstruyó hasta cinco veces tras ser desmantelado por las fuerzas de seguridad en otras tantas ocasiones. La Policía abortó por dos veces más la reorganización de esta activa célula terrorista, en la que militó como 'liberado' Juan Carlos Monteagudo, el único activista de Terra Lliure -extinta organización terrorista catalana- que se pasó a las filas de ETA. Ya en 1978 la banda había colaborado en el adiestramiento del primero de sus comandos. Monteagudo, uno de los autores de la matanza de Vic, murió en un tiroteo con la Guardia Civil en 1991.

Tregua parcial
Pero en la época en que ETA decidió anunciar un alto el fuego limitado a Cataluña, la coyuntura era muy distinta. La banda llevaba tres años sin atentar en territorio catalán y su nivel de actividad había descendido a cotas inéditas desde hacía treinta años. «ETA estaba en declive operativo y mediante este movimiento consigue un protagonismo notable y se frota las manos con la tensión que provoca. Lo que no estaba consiguiendo en el terreno militar, lo consigue en el político», analiza Domínguez. De hecho, recuerda, el anuncio del alto el fuego parcial llegó precedido de una serie de «fracasos políticos» en Euskadi, donde los partidos habían hecho oídos sordos a la propuesta lanzada por la izquierda abertzale en Bergara y apoyada expresamente por ETA de conformar listas conjuntas nacionalistas. La banda también veía amenazadas sus posiciones por el creciente protagonismo del plan Ibarretxe y el consiguiente arrastre de votantes de Batasuna hacia el PNV, agravado por la presión de la ilegalización.

«Mensaje bomba»
El análisis de la situación en caliente resultó similar. Pasqual Maragall habló de «mensaje bomba» y convocó a la sociedad catalana a manifestarse contra el terrorismo. El Gobierno del PP y, en concreto, el ministerio de Interior interpretaron la tregua como un «atentado» incruento pero perfectamente calculado para generar terror a través de la política y «convulsionar a la sociedad sin pegar un tiro». ETA hacía tambalear de nuevo el tripartito PSC-ERC-ICV -que se había recompuesto trabajosamente con el cese de Carod como 'número dos' tras conocerse su viaje a Perpignan- y comprometía seriamente la credibilidad del entonces candidato Rodríguez Zapatero, forzado a exigir responsabilidades a Maragall y al PSC. El efecto colateral más espectacular fue hacer pagar los platos rotos a Carod o, en palabras del lehendakari Ibarretxe, «asesinar políticamente a quien se acerca a hablar con ellos». «Eso sí que no lo tenían pensado, no entraba en sus planes porque en sus planes sólo entran ellos mismos», analiza Domínguez.

Lo cierto es que el líder de Esquerra Republicana -así lo cree al menos el propio Carod- se vio «satanizado» desde entonces por la opinión pública y, sobre todo, por un Partido Popular que le convirtió en blanco de todos sus dardos. Fue a partir de este episodio, precisamente, cuando comenzó a tomar forma la teoría del PP -por la que los partidos catalanes exigieron, infructuosamente, una petición de perdón a Ángel Acebes- de que ETA «tutelaba» el proceso de reforma del Estatut.

`Cuando un partido político se sienta a negociar con terroristas se produce una quiebra moral´
EUROPA PRESS Periodista Digital 3 Junio 2006

(La eurodiputada socialista Rosa Díez ha acusado hoy al secretario general del PSE-EE, Patxi López, de "relativismo moral y falta de cuajo democrático" grave por el anuncio del inicio de las conversaciones del PSE con Batasuna. Díez considera "una quiebra moral y democrática grave" el que un partido democrático como el PSOE dialogue con una banda terrorista "de igual a igual".

Díez explicaba su sorpresa ante los micrófonos de Onda Cero:
"Cuando oí al secretario general de mi partido decir que reconoce a Batasuna como interlocutor político me pareció de un relativismo moral y de una falta de cuajo democrático verdaderamente impresionante".

DIÁLOGO CON TERRORISTAS
Además, la eurodiputada destacaba que la organización es ilegal por pertenecer a una banda terrorista, "no porque se le haya olvidado poner un sello en el registro", indicaba.

En su opinión, el que un Gobierno se siente a dialogar con una banda terrorista es "una cosa normal" porque tiene legitimidad para ello y para "tomar el pulso a una banda terrorista que la reconoce como tal". Pero consideró "una quiebra moral y democrática extraordinariamente grave" el que un partido democrático como el PSOE entable conversaciones con una organización terrorista "de igual a igual".

Por otro lado, Rosa Díez tenía duras palabras para hablar sobre los reconociemientos que se le atribuyen a Batasuna:

"Pero cuando un partido democrático, como es el socialista, se sienta de igual a igual con una organización terrorista y la reconoce legitimidad como partido político, porque se la está reconociendo, se está produciendo una quiebra moral y democrática extraordinariamente grave".

Así, advierte Rosa Díez del "daño en términos de pedagogía democrática" que puede hacer a un partido democrático como el PSE el que "se reconozca como interlocutor político a una banda terrorista". "Todavía soy incapaz de reaccionar, me parece fortísimo", agregó.

SOCIALISTAS, SOCIALISTAS VASCOS Y ROSA DÍEZ
Pedro de Hoyos Periodista Digital 3 Junio 2006

Escuche en tele-radio Intereconomía las fortísimas declaraciones de Rosa Díez asegurando que si Patxi López hablaba con Batasuna el PSE traspasaba la línea roja de la dignidad. Hoy esas y otras manifestaciones pueden leerse en diversos medios de información. Asegura la brava socialista vasca que la inmensa mayoría de los dirigentes y afiliados del País Vasco piensan como ella. No sé si es verdad, me gustaría creer que no exagera pero si es así ¿por qué callan tantos socialistas? ¿Por qué no hacen llegar sus opiniones, se supone que militan en un partido profunda y sinceramente democrático, a quien procede?

Quiénes sólo tenemos nuestro voto para defendernos y defender nuestras tesis envidiamos desde el interior de las entrañas a aquellos destacados militantes de los partidos que pueden tener acceso directo a los centros del poder. Del Poder, quiero decir. Yo quise ser miembro muy cualificado del PP durante la invasión, injusta, dolorosa e ilegal de Irak. Quiero ahora ser uno más de aquellos que están cerca de Rodríguez Zapatero, pero no puedo. Tampoco puedo.

Me queda Rosa Díez, pero no puede. Tampoco puede. Al parecer. El caso es que uno empieza a estar cansado de ver y oír a conocidos socialistas tener un discurso delante de la prensa, cámaras y micrófonos por delante, y poner cara de “Ay, tonto, ¿pero te lo has creído? Si sólo era una broma” cuando se encuentran en la situación ideal, ésa que tanto yo echo de menos, para expresar, se supone que con libertad, su sincera opinión ante el amado líder del partido.

Es una situación excesivamente repetida, por la que con diversos motivos y contextos han pasado Rosa Díez, Alfonso Guerra, Rodríguez Ibarra, José Bono, Francisco Vázquez, Leguina...
Desde la época de la corrupción, “Mihenmano”, Roldán, las viviendas de la PSV, GAL, es más difícil entender a los socialistas... ¿Se recuperarán? ¿Nos recuperarán? ¿Nos recuperaremos?
Salvo hablar con la prensa ¿no les queda nada más por hacer?

Una respuesta acertada
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  3 Junio 2006

LA reclamación por el retorno de los bienes de las parroquias del Aragón oriental retenidos en Lérida es sentida por la sociedad aragonesa como un asunto de justicia por encima de los intereses de partido. Por eso han hecho bien los cinco grupos parlamentarios de las Cortes de Aragón, representantes de todo el espectro político, profundamente enfrentados en numerosos asuntos, en marginar sus diferencias para elaborar una firme y unánime declaración institucional. Para empezar, y con claridad que no deja lugar a la duda, lejos de cualquier tentación de injusta componenda, las Cortes exigen la ejecución inmediata de las diferentes resoluciones emitidas sucesivamente por los tribunales eclesiásticos, y siempre en el mismo sentido, sobre la devolución de los bienes sacros de las parroquias de Barbastro-Monzón depositadas en la Diócesis de Lérida.

El Parlamento aragonés rechaza así, de plano, la agresiva moción de la Cámara catalana, para que "las obras en litigio se mantengan como una colección inscrita en el catálogo de Patrimonio Cultural catalán", inesperada y lamentable exhibición de arrogancia sin fundamento jurídico. Los cinco partidos aragoneses -PSOE, PP, CHA, PAR e IU- consideran necesario elevar a las altas instancias del Vaticano la urgente necesidad de "que hagan cumplir sus propias resoluciones al Obispado de Lérida", paso primero y fundamental, puesto que de no haber usado tan insólita resistencia, el conflicto no hubiera llegado a los actuales extremos, posibles, entre otras razones, por la constante coartada que los políticos catalanes han brindado de forma oportunista al obispo Ciuraneta. Por eso es pertinente y adecuada la serie de medidas que proponen las Cortes de Aragón: se rechaza la injerencia del Parlamento catalán en el asunto y reclama que el Gobierno español adopte una actitud que coopere a la resolución del conflicto. Debiera hacerlo, aunque la pasividad mostrada hasta ahora no augura nada bueno. Las fuerzas políticas aragonesas han hecho lo que debían. Ahora, la respuesta no debería demorarse.
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