AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 5 Junio  2006
Manifestación de la AVT
Rosas blancas manchadas con sangre
Isabel Durán Libertad Digital 5 Junio 2006

El próximo sábado los ciudadanos tenemos una cita importante. Es, sin duda, la más relevante de los últimos años. Las víctimas del terrorismo han convocado una concentración en Madrid para decirle dos cosas al presunto presidente de todos los españoles. Una, que queremos saber la verdad del 11-M y dos, no a la negociación con ETA. Desde el Gobierno de la Nación su máximo responsable no sólo ha rebasado las líneas rojas de lo democráticamente aceptable sino que ha traicionado a los españoles y ha violado las leyes; todo ello con un juego tan sucio que ha cogido con el pie cambiado a la oposición. Si en el 98 hubo una tregua-trampa, ahora estamos ante el Gobierno-trampa, ante un ejecutivo envilecido y abyecto entregado a las pretensiones del terrorismo nacionalista vasco porque de él depende para su perpetuación en el poder.

Rodríguez Zapatero anunció en el Congreso que iniciará el diálogo con los terroristas aunque no haya "paz". El domingo el presidente ha centrado de nuevo su ataque en el Partido Popular y no en los terroristas, como también es habitual en él. Ha dicho que no va a tolerar que nadie se meta con el PSE por su valiente paso para alcanzar la paz. Vivimos el momento más sucio de la política española del último cuarto de siglo. Zapatero es la política-trampa personificada. Su mensaje de fondo da pavor por repugnante y rastrero: sólo con él hay posibilidades de paz, si ganara el PP habrá muertos. Como ha dicho ETA- Batasuna, "estamos ganando". Pero no los ciudadanos españoles, no las víctimas del terrorismo. No, sus verdugos.

Por eso, el sábado 10 de junio hay que vencer la pereza, el calor, el cansancio y hasta la sensación de hastío y de ser ignorados sistemáticamente por el Gobierno-trampa. Hay que salir todos a la calle con una rosa blanca manchada con tinturas rojas, como hizo ese ciudadano anónimo que depositó una fotografía de Miguel Angel Blanco en el escaño de Rodríguez y la roció de mercromina mientras la Cadena SER decía que los gritos de libertad y dignidad dados por aquel hombre le recordaban al 23-F. Todos con rosas blancas manchadas con sangre simbólica y la SER, que lo retransmita en directo como el 13-M. ¿A que va a ser que no?

Proceso de rendición
El pacto ETA-PSOE contra el PP y contra España
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 5 Junio 2006

Como un niño al que llevan de la oreja a clase tras fracasar en sus remoloneos absentistas, Zapatero está siendo conducido por Otegi al pupitre donde deberá escribir mil veces: "nunca pactaré con el PP". Eso no le preocupa a Pepe Luis, bien al contrario. Nada le gusta más que diferenciarse, antagonizar o pelearse con la Derecha española y para ello no vacila con unirse a la hez del populismo iberoamericano o a la peor basura terrorista musulmana o separatista. Lo malo es que la segunda penitencia, castigo o condición impuesta por la ETA y asociada a la primera es: "nunca defenderé a España". Y aunque Navarra, el País vasco, Cataluña y, sobre todo, la libertad de los ciudadanos le importan a Zapatero muy poco, tirando a nada, ese paso retórico-disciplinar lo debería deslegitimar radicalmente como Presidente del Gobierno español.

Esto es lo que el PP debe remachar ante la opinión pública: que el pacto de la ETA con el PSOE es el del PSOE con la ETA, y que ambos, como fuerzas más visibles del izquierdismo y el nacionalismo, han pactado la marginación y destrucción del PP como único partido nacional español, y que con esa destrucción lo que se pretende destruir es la idea misma de España. Naturalmente, para hacer esto, que no sería sino decir la verdad, es preciso abandonar el buenismo pasota, esa hipócrita cantinela de que el PP apoya al Gobierno en la búsqueda de la paz con ETA pero rechaza todo diálogo político con la banda criminal. Todo diálogo de un Gobierno es político. Todo diálogo político con una banda terrorista es criminal.

Rajoy ha demostrado con los hechos que el PP no ha aprendido nada de su fracaso en la tregua-trampa. La Derecha ha vuelto a demostrar que el guión de El silencio de los corderos se escribió pensando en ella. No es fácil que Rajoy admita un error, según vamos viendo. Pero es que el del Debate sobre el Estado de la Nación es peor que un mal día y mucho más que un error. Era, es y será siempre un crimen. La eutanasia pasiva de una fuerza política no es aceptable cuando implica la eutanasia activa contra la Nación. El PP no puede aceptar pasivamente que se consume el pacto ETA-PSOE pensando que más tarde o más temprano se vendrá abajo y las masas ovinas lo llamarán gimoteando al Poder. En vez de venirse abajo se les puede venir encima. Y del liberticidio y el españicidio no se libra absolutamente nadie. Ni del PP ni de España.

Convirtiendo España en Azkoitia
EDITORIAL Libertad Digital 5 Junio 2006

En Azkoitia, los asesinos de Ramón Baglietto humillan a diario a su viuda, la valerosa Pilar Elías, mientras reciben el apoyo y aliento que sus vecinos siempre le han negado a la ahora concejal del PP. Es la denominada "paz de Azkoitia", tan parecida a aquella que firmaron las potencias occidentales en Munich en 1938. En ella, las víctimas deben esconderse humilladas en sus hogares mientras los criminales son agasajados y bienvenidos a la actividad política, sin necesidad de pedir perdón a las víctimas ni arrepentirse. Es la "paz" sin libertad, justicia ni dignidad a la que aspira Zapatero, y que los terroristas podrían estar dispuestos a entregarle a cambio de sus reivindicaciones de siempre, a las que el presidente del Gobierno no parece ponerles demasiados peros, y todos ellos electorales, que no morales. Y sin que ETA abandone las armas, quedándose como garantía armada y coactiva de que el PSOE cumple sus promesas.

El proceso que "iba a durar años" y para el que "el Gobierno necesita al PP" está transformándose en una carrera vertiginosa en la que el PSOE trata de presentarse a las elecciones con el anestésico del alto el fuego aún en vigor y ETA procura extraer de Zapatero lo máximo posible con la mayor celeridad que se ven capaces de lograr. Otegi ya ha dado su bendición a las dos mesas de negociación, esa absurda componenda en que el Gobierno trata con ETA y el PSOE con Batasuna, como si Gobierno y PSOE no fueran la misma cosa durante esta legislatura o los tribunales no hubiera dictaminado que Batasuna no es más que la sección política de la banda asesina. El Gobierno que prometió por activa y por pasiva que no pagaría ningún precio político, se presta ahora a negociar con los terroristas una paz en la que habrá vencedores y vencidos, siento el nacionalismo –el criminal y el otro– el vencedor y las víctimas del terrorismo y España los perdedores.

Eso es lo que debería denunciar el PP a bombo y platillo y lo que intenta ocultar Zapatero con sus trucos de prestidigitador mediático. Precisamente en un momento en que Zapatero dice una cosa y la contraria con veinticuatro horas de diferencia, y pretende que nos creamos ambas al mismo tiempo, es cuando es más necesario que la oposición sea clara, sin rastro de ambigüedad. Rajoy no puede, por tanto, decir en Barcelona una cosa y en Madrid otra. Si el PSOE ha traspasado una de las líneas rojas que no debía cruzar si quería que el PP lo apoyara en su proceso de rendición al terrorismo, lo ha hecho en toda España, en todos los periódicos y en todas las televisiones; el mensaje no se puede modular según lo que se crea que espera oír la audiencia. Eso sólo le funciona a la izquierda, y porque tiene a su servicio para tapar los agujeros en la lógica a una práctica totalidad de los medios de comunicación.

Una vez obtenido el plácet de Otegi, el único que valora y el único que necesita, el presidente del Gobierno, con la soberbia que le caracteriza, ha asegurado que "no vamos a consentir que se descalifique a los socialistas vascos por perseguir la paz". Pero es una socialista vasca, Rosa Díez, la que más alto y claro ha denunciado la cesión de la dignidad de todos que supone este proceso y ha llamado a "la resistencia". Y es un socialista leonés, y no Patxi Nadie, quien está dirigiendo ese proceso. Lo que no queda claro es cómo "no va a consentir" el niño mimado de Moncloa que quienes no desean ceder al chantaje terrorista se callen. ¿Planea acaso una reedición del "caso Bono", corregido y aumentado? Porque es con la extensión de la paz de Azkoitia al resto de España con la que parece estar amenazando a quienes exigen memoria, dignidad y justicia.

Proceso de rendición
Las amenazas de Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Junio 2006

No hay ninguna sorpresa en la política de Zapatero con ETA. El objetivo inmediato del Gobierno, como es sabido, es la incorporación de Batasuna al sistema político. Su legalización será más o menos inmediata. El periódico del Gobierno así lo certifica: "Batasuna decide dar los primeros pasos para legalizarse este verano". Nada de esto me extraña. Algunos lo habíamos dicho hace tiempo. Después de un par de declaraciones de ese personal a favor del régimen democrático, esta gente de Batasuna aparecerá con su nuevo nombre. Por supuesto, seguirán profiriendo las mismas consignas por la independencia, pero con el objetivo puesto en tocar poder en colaboración con el PSOE en una próxima legislatura. En fin, el nuevo "marco político", como se ha dicho muchas veces, seguirá el esquema catalán pero con un Estatuto aún más independentista y radical.

Por parte de Batasuna no hay, pues, ninguna sorpresa. Todo está cumpliéndose, según lo previsto por ETA y Zapatero. El asunto va rápido. La legalización de Batasuna no depende nada más que de sí misma. El Gobierno no pinta nada. Su hora ha pasado. Fechas, agendas, documentos, declaraciones, mesas de negociación o como se llamen los pactos entre el PSE y ETA son previsibles. No hay marcha atrás. Es trágico reconocerlo, pero Zapatero ha puesto a disposición de ETA todas las instituciones del Estado de Derecho. La Fiscalía General del Estado es, por supuesto, su principal abogado.

Sin embargo, el compás de espera por el que tiene que pasar Zapatero será duro. De entrada, la reacción de la población no fue la esperada por él. El desgaste sufrido por el Estatuto de Cataluña no ha sido compensado con un fuerte tirón de votos a favor del proceso "pacificador". Las encuestas son cada vez más terribles contra el PSOE. Es fácil que a estas alturas Zapatero haya perdido un millón de votos. Ha dejado al pie de los caballos a todo su partido. Sin reservas críticas de ningún tipo, porque ha obligado a sus dirigentes a tragar sin rechistar con el bodrio catalán. Los felipistas están que trinan. Con este panorama por delante, quizá Zapatero tenga algún momento de lucidez, incluso consiga de vez en cuando prever lo que se le puede venir encima. Sí, sí, Zapatero intuye que los 11 millones de votos pueden reducirse irremisiblemente. Más aún, un millón, quizá dos, pueden cambiar fácilmente su suerte. El problema es que ahora no sabe cómo apuntalar el edificio que él mismo está destruyendo.

Por todo eso, el ánimo de Zapatero se resiente. El rostro de este hombre empieza a cambiar, a veces está fuera de sí mismo. La semana pasada acusó el castigo del editorial de El País. Ese día apareció con la cara desencajada. Sin duda alguna, Zapatero está nervioso. Más aún, diría que pronto le ha entrado la "jindama". El lenguaje amenazador que utilizó en el mitin del domingo, en Cataluña, revela algo más que intranquilidad. Miedo. Decía el presidente del Gobierno que no permitirá que nadie critique al PSE por negociar con Batasuna. Su tono me pareció más ridículo que amenazante, pues, en verdad, ¿quién es él para impedir la crítica? ¿Llevará a la cárcel, o ejercerá alguna acción legal, contra sus compañeros de partido, por ejemplo, contra Rosa Diez, porque critique su política de pacto con los criminales de ETA y su brazo político? ¿Censurará o reprimirá a quienes no estamos de acuerdo con su política "antiterrorista"?

Sus palabras "amenazadoras" del mitin de Cataluña revelan más nerviosismo y miedo que otra cosa.

Dialogar bajo presión
f.dominguez@diario-elcorreo.com FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 5 Junio 2006

Los socialistas han abierto la vía del diálogo con Batasuna como respuesta al clima creado por las advertencias amenazadoras que estaba lanzando la izquierda abertzale. Una vez dado el paso se puede justificar como se quiera, pero esa iniciativa no es una compensación por un gesto de ETA hacia el abandono de las armas, ni por un rechazo de Batasuna de la violencia. El gesto del PSE-PSOE no se debe a que la izquierda abertzale haya hecho algo digno de ser recompensado tan generosamente. La decisión socialista es, y así ha sido percibido incluso por quienes la apoyan, una cesión (otros dirán con más suavidad que una respuesta) ante la presión de quienes todavía tienen armas y de quienes se identifican con ellos.

La presión y la amenaza tienen un lugar preferente en el catálogo de técnicas negociadoras de la banda terrorista. En 1999, ETA presionó también al PNV y a Eusko Alkartasuna. Les amenazó con la ruptura de la tregua si no asumían sus exigencias de promover un parlamento de Euskal Herria. PNV y EA consideraron inasumibles aquellas exigencias y rechazaron el chantaje etarra. Debía ser otro método de negociación.

La izquierda abertzale ya había visto que los socialistas se inquietaban cada vez que ellos levantaban la voz. Lo vieron en enero pasado, cuando Batasuna quiso celebrar su congreso en Barakaldo y el juez se lo prohibió. El presidente les hizo entonces un guiño diciendo que la Ley de Partidos que él mismo había aprobado era «muy restrictiva» y que había que hacerla compatible con el derecho de reunión. Lo han visto después más veces. Cada vez que los dirigentes de Batasuna tenían problemas con la justicia, aparecía una voz del partido del Gobierno para dar consejos a los jueces, incluso para criticarlos, y ofrecer consuelo a los encausados.

Esta vez el problema con la justicia era ocho veces más grande porque eran ocho los dirigentes citados en la Audiencia Nacional. La respuesta ha sido una presión ocho veces más fuerte sobre el Gobierno que ha dado sus frutos. Y Batasuna ha tomado nota del éxito de su proceder. El PSOE, decía ayer un portavoz de la formación ilegalizada en 'Gara', «ha recibido con nitidez y claridad el mensaje trasladado públicamente por Batasuna subrayando la gravedad del momento».

La respuesta a las advertencias catastrofistas de Batasuna ha sido una política de apaciguamiento que ha alterado los calendarios del Gobierno, sus compromisos públicos y su esquema de actuación y que le ha situado de la noche a la mañana en un camino que no había previsto. En Batasuna aplauden estos días con satisfacción, mientras en las filas socialistas hay no poca confusión contra la que ahora intentará luchar la maquinaria propagandística.

La guerra Maragall-Zapatero
Editorial ABC 5 Junio 2006

EL efecto disgregador del nuevo Estatuto catalán se está haciendo especialmente intenso en el seno del partido de los socialistas de Cataluña, apresado por los pulsos continuos de Pasqual Maragall a Rodríguez Zapatero y la necesidad del PSOE de zanjar la discordia que encarna el presidente de la Generalitat mediante su sustitución por el actual ministro de Industria, José Montilla. Sin embargo, la resistencia de Maragall a dejarse defenestrar por su partido podría impedir el logro de dos objetivos estratégicos unidos entre sí: anunciar el relevo de Maragall por Montilla antes del 18-J y evitar que aquél convierta el referéndum en un plebiscito de su gestión. Dos han sido las razones para que Rodríguez Zapatero -que ayer en Lérida aprovechó el mitin de apoyo al referéndum catalán para cargar contra el PP- no haya podido cumplir sus deseos: la división en el seno del PSC y el rechazo de los sectores del partido más próximos al catalanismo nacionalista a una operación frustrada, en parte, por el entendimiento permanente y sostenido entre el jefe del Ejecutivo y Artur Mas, lo que llevó a Maragall a sostener en público que «Zapatero confunde Cataluña con los nacionalistas».

Consciente de que el presidente de la Generalitat trata de utilizar el referéndum como escudo protector de su figura, Convergencia i Unió ha pedido expresamente a los votantes que se fijen en el Estatuto y no en Maragall, al que Artur Mas ya ha advertido que puede encontrarse con una moción de censura después de la consulta.

La prioridad de unos y otros es evitar que Maragall se consolide, porque la situación sería, entonces, incompatible con el segundo capítulo de los pactos entre Zapatero y Mas: el nuevo reparto de poder en Cataluña tras las elecciones autonómicas anticipadas. Maragall no ha descartado la reedición del tripartito después del referéndum, lo que demuestra que no olvida los largos años de oposición y derrotas a manos de CiU. Por eso tampoco puede decirse que la suerte de Maragall esté echada. Realmente este episodio es imputable de forma directa a la naturaleza misma del proyecto estatutario como una mera estrategia de conservación del poder político en Cataluña, bien para no perderlo, como en el caso del PSC, bien para volver a él, en el caso de CiU, bien para compartirlo, en ambos casos. Pero resulta muy instructivo comprobar que este Estatuto, llamado a ser el de la cohesión y la estabilidad, está resultando una piedra de discordia en todos los partidos que lo han aprobado. En el PSC, porque está lastrado por la lucha entre Maragall y el PSOE. En CiU, por las discrepancias entre Mas y Durán i Lleida, aparte de las contradicciones ideológicas entre Unió Democrática y el capítulo de derechos del Estatuto. Y en Esquerra Republicana de Cataluña, por el tira y afloja entre bases y dirección, que ha pasado por todas las opciones posibles ante el Estatuto para acabar en un «no» rotundo.

Con este panorama, cabría preguntarse si Rodríguez Zapatero rescató del fracaso, en dos ocasiones, el proyecto estatutario para que acabara en esto. Porque, visto con distancia y constatados sus primeros efectos políticos, su apuesta personal en este asunto es un fracaso: ruptura del tripartito que él mismo avaló y campaña de acoso y derribo contra Pascual Maragall, con el que tanto se comprometió. Lo que ya no admite duda alguna es que el escenario político catalán se ha incendiado con llamas de muy diversa naturaleza que confluyen al tiempo para quemar interesados consensos pasados. Cataluña se dispone a refrendar en las urnas un Estatuto que, lejos de convertirse en instrumento de unión del socialismo y el nacionalismo, ha puesto de manifiesto hasta qué punto no era más que un proyecto utilizado al servicio del poder político. Las cosas han cambiado a peor y el Estatuto, hasta hace meses piedra angular de las reivindicaciones nacionalistas, es hoy objeto de discordia entre los antaños compañeros de Gobierno, hasta el punto de que el PSC trata ahora de ganarse el sí de la militancia de ERC subrayando su coincidencia en el «no» con el PP, único partido que ha mostrado coherencia desde el principio. Todo esto revela la incapacidad de Rodríguez Zapatero para controlar los tiempos de un proyecto en el que se empeñó de manera excesiva y obsesiva y que hoy supone, más allá del resultado del 18-J, la constatación de su propio fracaso. Porque no se necesita esperar al resultado de las urnas para concluir que para este viaje no hacían falta alforjas como las utilizadas en un proyecto profundamente desintegrador y que apura su última etapa en medio de una desgarradora lucha de intereses que el socialismo ya no puede ocultar.

La verdad de las mentiras
Por IGNACIO CAMACHO ABC 5 Junio 2006

PRONÚNCIESE con mucho engolamiento autosatisfecho, alargando ahuecadamente la zeta y acompañando la frase de una sonrisa complaciente: «Primero la pazzzzzzzz, y después la política». ¿A que suena bien? Solemne, rotunda, marmórea, tranquilizadora, terminante. «Primero la pazzzzzzzz, y después la política». Perentoria, tajante, firme, concluyente, categórica. Otra vez: «Primero la pazzzzzzz, y después la política». Impecable, irrebatible, convincente, irrefutable, apodíctica. Sólo que... falsa. Engañosa, falaz, fullera. Un vulgar embuste, una descarada mentira.

«Primero la pazzzzzzzz, y después la política». Y a continuación, el anuncio de apertura de un diálogo entre el Gobierno y ETA. «Primero la pazzzzzzzz, y después la política». Y de inmediato, el reconocimiento de Batasuna -¡en un debate de las Cortes!- como interlocutor político. «Primero la pazzzzzzz, y después la política». Y un fiscal mandado por el Gobierno pone en negro sobre blanco, en un alegato procesal, la condición de pacificadores de Otegi y sus amigos. «Primero la pazzzzzzzz, y después la política». Y el citado Otegi declara aliviado que ahora es cuando el proceso va por buen camino mientras Batasuna comienza a mover los papeles para su legalización bajo otra marca. «Primero la pazzzzzzzz, y después la política». Y los proetarras proclaman con alborozo el comienzo de un proceso de negociaciones entre partidos. Todo esto en una semana. Política, política, política. ¿Y la paz?

La paz es ahora una «cuestión técnica». Así lo llama, significativamente, Arnaldo Otegi. Una cosilla secundaria a tratar entre sus amigos de la capucha y los enviados del Gobierno: el futuro de los presos y tal. Un asuntillo menor ante el que no hay que tener prisa. «Sería un error histórico tener prisa». Pero esto último no lo dijo Otegi, ni Permach, ni Barrena. Lo ha dicho, repetidamente, hasta casi antesdeayer, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España. Sí, el de «primero la pazzzzzzzz, etcétera». Ése mismo.

El mismo que ha engañado tres veces -plan Ibarretxe, «no tengo ningún compromiso con ETA», pacto de silencio en el debate de la nación- a Mariano Rajoy. El mismo que armó el embrollo del Estatuto catalán al comprometerse irresponsablemente a aceptar «lo que salga del Parlamento de Cataluña». El mismo que reiteró a las víctimas del terrorismo que jamás pagaría un precio político a cambio del cese de la violencia. El mismo que dijo en sede parlamentaria que las palabras están al servicio de la política, y no al revés. El mismo que llegó al poder bajo el amparo de una frase -pronunciada por quien hoy es su ministro del Interior- de las que marcan un mandato: «Merecemos un Gobierno que no nos mienta».

He aquí las dos simples proposiciones de un implacable silogismo. 1: «Merecemos un Gobierno que no nos mienta». 2: «Primero la pazzzzzzzz, y después la política». La elemental conclusión está al alcance de quien tenga oídos para oír, ojos para ver... y dignidad para no engañarse a sí mismo.

Llamadlo paz, si queréis
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 5 Junio 2006

DECÍAMOS en un artículo reciente que quienes se llenan la boca con invocaciones al Estado de Derecho son los mismos que menos rebozo muestran en hacer gárgaras con él, antes de escupirlo al suelo. El informe del Ministerio Fiscal que aconsejaba al juez Grande-Marlaska amoldarse a la «realidad social del momento» y atribuía a los batasunos la misión de «apoyar la situación actual de cese de la violencia y la consecución de la misma con carácter definitivo» confirma nuestros peores presagios. La quiebra del imperio de la ley, su sometimiento a razones de índole coyuntural u oportunista, no constituye tan sólo un síntoma de claudicación indigna; establece también una ruptura de la confianza que el ciudadano deposita en la ley como garante del orden social. Cuando son las propias instituciones públicas las que utilizan la ley a conveniencia, forzando su interpretación o desplegando artificiosos instrumentos que auspician la impunidad, al ciudadano ya sólo le resta poner pies en polvorosa. «Algo está fallando cuando ves a las personas decentes -escribía ayer Ignacio Camacho en esta misma página- hablar de volver a la resistencia mientras los malos salen eufóricos en la tele para decir que esto va por buen camino». Está fallando, nada más y nada menos, que el cimiento sobre el que se funda toda organización política. Está fallando ese vínculo de confianza que se establece entre gobernantes y gobernados a través de la ley.

Sólo la enajenación colectiva de una sociedad dormida, ensimismada en el disfrute de su bienestar y engolosinada con la monserga de la «solución del conflicto», explica que las maniobras irresponsables o claudicantes de nuestros gobernantes no hayan causado mayor escándalo. Pero ya se sabe que las sociedades anestesiadas adoptan la estrategia del avestruz: creen que basta con ignorar los problemas para que éstos desaparezcan; creen que basta envolverlos en el papel de celofán del buenismo para que se esfume la zozobra que antes nos causaban; creen también que es preferible sobrellevar una existencia lacayuna con tal de «vivir en paz». En este sentido, puede afirmarse que cada sociedad tiene los gobernantes que merece; y, desde luego, una sociedad dispuesta a entregar su primogenitura a cambio de un mísero plato de lentejas merece gobernantes que hagan gárgaras con el Estado de Derecho.

Cuando se analizan las razones que han empujado al actual Gobierno a rehabilitar una formación ilegalizada y legitimar el discurso político con el que los etarras han justificado sus crímenes, suele olvidarse un factor esencial. Para la izquierda gobernante los batasunos son, en el fondo, unos parientes descarriados, una rama desviada del próvido tronco común; puede contemplar con horror sus vindicaciones, puede disentir de sus métodos y condenar sus enormidades, pero sabe que, de algún modo enfermo y retorcido, allá en la noche de las ideologías, abrevaron de la misma savia. En cierto modo, la izquierda gobernante contempla a la izquierda abertzale como el Homo Sapiens podría contemplar al Pitecántropo: con conciencia de superioridad y vaga aprensión, pero también con la secreta condescendencia que se reserva a los parientes remotos. Como ese sentimiento de difusa familiaridad no lo comparte la derecha (que para la izquierda gobernante es la verdadera aberración de la naturaleza), se la arroja a las tinieblas exteriores y santas pascuas. No será la primera vez que escuchemos esa infamia; pero en los próximos meses la propaganda oficial se encargará de divulgar con renovados bríos que la derecha siempre ha deseado la perpetuación de ETA, porque le garantiza réditos electorales.

La sociedad española, tan anestesiada y dimisionaria, inicia una nueva era genuflexa. Llamadlo paz, si queréis; para mí es degeneración de la especie.

Nunca antes...
Por GERMÁN YANKE ABC 5 Junio 2006

DICEN ahora sus ilustres exegetas que esta emoción «pacificadora» del presidente Rodríguez Zapatero le viene de antiguo y que a ello dedica varias horas al día, como si se tratara de una ardua tarea de escolar, desde que, el primer verano de su legislatura, le llegaran los iniciales mensajes de la banda proponiendo el «diálogo». Algo que todos sus antecesores hicieron antes -insisten los comentaristas oficiales- cuando entrevieron de un modo u otro la oportunidad del fin de la violencia.

Puestos a justificar el presente con el proceder de anteriores presidentes, habría que subrayar que Felipe González, escaldado, fue también un presidente que se negó a la negociación con la banda en Santo Domingo, iniciando un proceso de tolerancia cero que ratificó y extendió a todos los resquicios de la legislación José María Aznar. Incluso en las reuniones de Zúrich, un tanto esperpénticas a la luz de las actas redactadas por los terroristas, los representantes del Gobierno del PP se vieron obligados a repetir esa doctrina. Esa línea de actuación, y de concepción del Estado de Derecho, es la que ahora se ha roto. Y esa ruptura refleja mejor la situación actual que la reproducción ocasional de los encuentros con la banda.
Invitaciones al «diálogo» (que luego se convirtió, en la terminología nacionalista, en «resolutivo») han recibido todos los gobiernos españoles posteriores a la dictadura. Lo que nunca antes habían encontrado como respuesta es un «plan» gubernamental, esbozado y trabajado desde el principio, para construir lo que se ha dado en llamar «la pista de aterrizaje» de ETA y Batasuna en el sistema, aún a riesgo de cambiar éste para hacer posible aquél. Nunca antes se había tratado de modificar la arquitectura constitucional sin el consenso con el que se edificó, nunca antes se había propiciado un concepto de España que no es otra cosa que una atrabiliaria suma de comunidades hipotéticamente precedentes.

Nunca antes se había presentado la convivencia sustituyendo la soberanía de los ciudadanos por fórmulas que dieran satisfacción a los nacionalismos, incluso los de raíz étnica, nunca antes se había desplegado tanta propaganda y tanta iniciativa legislativa para presentar a los disidentes -al menos, de forma activa, la mitad de los españoles- como inmovilistas defensores del autoritarismo del pasado, nunca antes se quiso forzar como ahora a la Justicia a sumarse a un proyecto político por encima de la ley que está obligada a hacer cumplir. Nunca antes se había puesto manos a la obra con tanto fanatismo, arrumbando el sentido común, las llamadas de atención de los propios y las protestas de los ajenos.
Y nunca antes, además, el Estado -ahora a través de la Fiscalía- había considerado a los terroristas y sus colaboradores necesarios (incluso a los que se quería tratar con paradójica generosidad) hombres de paz. Aunque las palabras, a veces, son traicioneras y dicen lo que se quiere sugerir: que la «paz» a la que nos dirigimos vertiginosamente es la de ellos.

Lo que nos jugamos en Cataluña
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 5 Junio 2006

NO me siento transportado por ningún repentino arrebato de amor hacia Cataluña. Ni me conmueve de manera especial que determinados actos o conductas tengan por objetivo, o no, «el bien de Cataluña». Esas pulsiones me dejan frío. Lo aclaro porque, cuando el proyecto de estatuto está a punto de romper aguas, se ha establecido una especie de subasta de afectos en virtud de la cual unos y otros, los que apoyan el no y los que defienden el sí, dicen hacerlo «por el bien de Cataluña y del pueblo catalán». Nada de lo que yo pueda expresar sobre el mencionado estatuto obedecerá, pues, a ese tipo de emociones.

Lo anteriormente escrito no significa que me deje indiferente lo que ocurra en la jornada del 18 de junio. Al contrario; me importa, y mucho. Y me importa porque lo que allí suceda me va a afectar muy directamente. Y no sólo a mí, sino también a los míos. Y a muchos millones más como yo y como los míos. Y por supuesto, antes que a nadie, a los catalanes. Repito, a los catalanes; tomados así, de uno en uno, que es como contamos a los «pueblos» quienes sentimos un auténtico repelús por las identidades colectivas y por el antropomorfismo de los territorios; por esa perversión que convierte los espacios físicos en sujetos de derechos. El trágico legado que nos dejó el siglo XX, el más sangriento que recuerda la humanidad, tiene mucho que ver con esas desviaciones.

Los catalanes, y todos aquéllos a quienes el mero azar del nacimiento nos ha obligado a compartir un tiempo y unas tierras, nos jugamos bastante el 18-J. Subrayo lo del azar. Mi sentido de la pertenencia nada tiene que ver con destinos comunes o con historias compartidas (¿se puede compartir algo que ha dejado de existir?), sino con la necesidad: lo que haga o deje de hacer quien coexiste conmigo en ese espacio y ese tiempo tendrá un efecto sobre mi vida más directo que el que pueda producir quien se sitúa fuera de ese entorno. Luego me interesa compartir fines con él dentro de un marco jurídico-político donde ambos tengamos los mismos derechos y dispongamos de las mismas oportunidades. No otra cosa es el Estado. Suma de voluntades, que no voluntad única. ¿Por qué razón el pueblo al que pertenezco por pura causalidad va a disponer de una voluntad colectiva si a mí no se me ha permitido ejercer la más elemental voluntad de pertenecer a él?

El romanticismo embutió la mística nacionalista dentro del estado moderno. Pero el error fundamental de esta doctrina (la del estado nacional), según recordaba Karl Popper, «es la suposición de que los pueblos o naciones existen antes de los estados... La realidad es la contraria: son los pueblos o naciones los creados por los estados». De tal forma que el concepto de «nación sin estado», al que se agarra el nacionalismo catalán, no sería sino una especie de logomaquia para consuelo de irredentos. Como el de «nación de naciones», aún más extravagante. Pero algunos siguen ahí, sin querer admitir que, doscientos años después, en el mundo global del siglo XXI, todo ese discurso es pura calderilla.

Calderilla, sin embargo, que puede hacer bingo (o línea, al menos) en el referéndum del estatuto catalán. Y por eso nos preocupa. Porque de la eventualidad de que prosperen algunas de las supuestas reformas allí contenidas, muchas de ellas con un considerable potencial de propagación, dependerá en gran medida que España avance en la dirección que marcan las grandes tendencias ecuménicas de nuestro tiempo, en el que las fronteras y las distancias se desvanecen, o nos empeñamos en trazar otras fronteras interiores que pueden condenarnos a la pequeñez y la irrelevancia.

De los nacionalistas de CiU cabe esperar al menos un sentido pragmático de la política que atempere lo rancio de su discurso. Pero los socialistas catalanes, que debían ser el dique de contención frente a esa marea, han sacrificado su identidad en el altar de los territorios. Produce sonrojo oír a un dirigente del PSC cuando pregona que un determinado partido «está realmente en contra de Cataluña». ¿Contra quién en Cataluña? ¿Contra todo bicho viviente en Cataluña? Qué disparate.

Referéndum
No al estatut
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 5 Junio 2006

Existen numerosas razones para que un catalán sensato vote "no" al estatut. Es soberanista, según reconoce uno de sus dos padrinos, Artur Mas: "Para cualquier nacionalista catalán, este es un gran pacto, es un paso hacia delante porque es un pacto de soberanía del Parlament reconocido por las Cortes". Tampoco es un secreto que CiU definió su estrategia política en 2000 como "soberanismo gradualista".

Está concebido para satisfacer a una parte de los catalanes, los nacionalistas, como se desprende de su preámbulo, de la forzada introducción del concepto de "nación", de la interpretación constitucional que se permite (¡nada menos que del artículo 2, primera piedra de la Carta Magna!) y del papel fundamental que juegan los derechos históricos. Más técnicamente, es confederalista; introduce el principio de bilateralidad en las relaciones entre el Estado y una parte de él.

Es ranciamente izquierdista, su intervencionismo alcanza a todos los ámbitos de la realidad sin detenerse en la esfera privada. Está impregnado de laicismo. Introduce conceptos obsoletos de dirigismo económico, como que "la Generalidad ha de proteger especialmente la economía productiva", del artículo 45.5. Entiéndase "economía productiva" como sectores primario y secundario, con olvido de los servicios, que representan más de dos terceras partes de la economía catalana.

Podríamos llenar varios libros con las razones para el "no" al estatut: se introducirá en el bloque de constitucionalidad sin estar concebido para el consenso (en realidad está concebido para no lograrlo); discrimina el idioma castellano; establece derechos y deberes diferentes para una parte de los españoles, en clara vulneración de los artículos 138.2 y 139.1 de la Constitución; su exasperante ambigüedad deja a los catalanes inmersos en la inseguridad jurídica y provocará inacabables conflictos competenciales. No acabaríamos nunca.

Pero hay una razón que pasa por encima de todas las demás: su aprobación es un paso decisivo en los planes del PSOE para desmontar las bases de nuestra convivencia y sustituir el sistema político del 78 por una democracia aparente donde sólo puedan gobernar las izquierdas, donde sólo ellas y los nacionalismos gocen de legitimidad, donde el partido que representa a la mitad de los españoles juegue siempre en desventaja. El paso siguiente, tras la aprobación, consiste en reproducir el esquema en el País Vasco, donde el brazo político de la ETA haría el papel de ERC. Hay un requisito previo: la negociación política con los terroristas, que ya está en marcha. El "no" al estatut es, ante todo, un "no" a los delirantes y antidemocráticos planes de Rodríguez.

La ruptura y las elecciones
Pablo Sebastián Estrella Digital 5 Junio 2006

Si continúa la ruptura social y política en vigor y el Gobierno no consigue renovar el apoyo del PP y las víctimas del terrorismo para negociar con ETA y conceder medidas de gracia a los terroristas, el presidente Zapatero no tendrá más remedio que convocar elecciones generales anticipadas. Aunque para ello el presidente necesita convencer a los españoles de que, para conseguir el final de la violencia, hay que hacer concesiones de todo tipo, políticas —Estatuto soberanista, Navarra y autodeterminación— y jurídicas —la libertad de los presos— a ETA. Las que el Gobierno ya ha comprometido en secreto a los terroristas y al nacionalismo vasco, y las que poco a poco va destapando el presidente, intentando camuflar su fraude para que no se derrumbe su delicado castillo de naipes.

Una crisis de identidad, cohesión nacional y de legalidad en la que debemos preguntar si el Partido Popular, su líder y dirigentes, están en condiciones de abordar la situación y de presentarse como firme alternativa ante los ciudadanos. Los errores de Rajoy en el debate del estado de la nación y la escasa credibilidad de sus más notorios portavoces hacen pensar que el PP no está en su mejor momento, motivo por el cual la crisis general es aún mayor ante la deriva del Gobierno y la escasez de la oposición.

El presidente Zapatero continúa su desesperada fuga hacia adelante convencido de que no tiene alternativa ni marcha hacia atrás, y sabedor de que es rehén de sus cómplices o aliados en esta alocada carrera hacia nadie sabe dónde, que incluye la reforma ilegal de la Constitución en el Estatuto catalán y la constante violación del Estado de Derecho de cara a la negociación política del PSOE con Batasuna. Poniendo en juego demasiadas cosas, y aquí incluida la cohesión e identidad del Partido Socialista, sometido, como las instituciones y la propia Democracia española, a las sacudidas que manan del epicentro de la Moncloa y que están alcanzando límites de ruptura que están en consonancia con este terremoto político que empieza a sacudir los cimientos de la convivencia nacional.

Amenazado por ETA, que le exigía el inicio urgente del diálogo político a cambio de mantener viva la tregua, el presidente Zapatero, en contra de lo que había prometido, ha aceptado la reunión entre el PSOE y Batasuna, a pesar de que este partido es ilegal, se niega a condenar la violencia y permanece unido a los jefes de la banda terrorista que mantienen activo su operativo para matar, como se acaba de demostrar en Francia tras la detención de dos dirigentes del aparato de financiación y chantaje de la banda, armados y listos para actuar, lo que desmiente la verificación de la tregua, según Rubalcaba.

Las primeras consecuencias de esta crisis nacional han sido: la ruptura en el ámbito territorial y de la unidad de España del consenso constitucional y su sustitución por un pacto federal virtual entre el PSOE y las fuerzas nacionalistas que aspiran a romper su relación con el Estado; y la ruptura del consenso PSOE-PP para negociar con ETA el posible fin de la violencia sin un precio político que el presidente Zapatero comenzó a pagar, por anticipado, a los terroristas con la complicidad del fiscal general del Estado y el acuerdo de los socialistas del País Vasco para reconocer a Batasuna.

La realidad política social que se desprende de todo ello, esa realidad a la que hacen alusión el Gobierno y sus propagandistas para justificar la huelga de brazos caídos de la Fiscalía y de algunos jueces frente al desafío y amenazas de los terroristas, es la ruptura política, social y territorial de amplios sectores de la sociedad —como la ya evidente por causa del Estatuto catalán—, que puede derivar en tensiones y violencia incontroladas teniendo en cuenta que es el Gobierno quien burla la ley y la Constitución, amparado por un PSOE a la deriva y en manos de una sola persona, Zapatero (una vez desaparecidos y callados los Guerra, Vázquez, Ibarra, Bono, Chaves o González, aunque este último aún se queja de ciertas decisiones del presidente).

Un personaje, Zapatero, que confía en que el disfrute del poder impedirá una rebelión interna en el PSOE como la que abandera Rosa Díez —por cierto, ¿dónde está Nicolás Redondo Terreros?—, y en su aparato de propaganda, el Grupo Prisa, desde donde le han hecho al presidente tímidas advertencias sobre la ruptura de la citada realidad social, a la vez que intentan protegerle de sus propios desvaríos —anunciando que Batasuna está dispuesta a cambiar de nombre y acatar la ley— a cambio de continuos favores y ventajas, la última: la concesión artera a la Cuatro de la retransmisión del Campeonato Mundial de Fútbol.

Al frente de todo esto, en el ámbito político, está el PP, cuyo líder, Rajoy, parece salir de su letargo una vez que se vio maltratado y engañado en el debate sobre el estado de la nación, que aún está por votar sus pertinentes resoluciones y aquí incluida una respecto a la ruptura del consenso sobre ETA, donde el PSOE buscará una gran coalición contra el PP pero a un alto precio político, que tendrá su respuesta inmediata en la manifestación de las víctimas del terrorismo convocada por la AVT para el próximo día 10. Aunque en el PP no es la cohesión interna lo que brilla, ni cuenta con los mejores portavoces para hacer frente a esta situación, en la que se confunde el interés general y partidario y sobre la que planea la sombra de una convocatoria adelantada de elecciones generales si las cosas siguen como van.

Zapatero
El artículo 102
José García Domínguez Libertad Digital 5 Junio 2006

Quizás no ande demasiado lejos de la verdad Mariano Rajoy cuando postula que lo que requiere hoy España es el bálsamo del sentido común. Aunque no debería olvidar que al sentido común le ocurre como a las premisas básicas de las fórmulas matemáticas, que siempre suelen ser condiciones necesarias pero casi nunca suficientes. Al contrario de lo pasa con ese otro instinto fundamental para no extraviarse ni en la política ni en la vida, el sentido de la realidad. Y la realidad es que el guión del acuerdo político que va a firmar Zapatero con la ETA ya está escrito en el Estatuto catalán. Porque, al menos, hay algo en lo que el presidente no nos mintió: el proceso formal de renuncia a la soberanía nacional tendrá que ser lento, muy lento.

Avanzaremos todos juntos, y Zapatero el primero, por la senda de la confederación, mas poco a poco, pasito a pasito. Esa habrá de ser –lo manda el sentido de la realidad– la condición necesaria y suficiente para que ZP se eternice en el poder. Cataluña y Euskal Herria han de llegar a la autodeterminación, sí, aunque sin premuras y en cómodos plazos. Porque el cambio irreversible de régimen sólo será viable –lo manda el sentido común– si se imposibilita la alternancia en el poder. Y eso impone sellar una alianza permanente y estable entre todos los nacionalistas periféricos y el PSOE de Zapatero.

Razón de que la ambigüedad calculada del articulado del Estatut haya de servir de modelo a los acuerdos entre la ETA y el PSOE. Pues, únicamente otro campo de minas diseñado para explotar usando como espoletas retardadas Leyes Orgánicas de las Cortes podrá cerrar el paso a cualquier tentación de acuerdo parlamentario entre el Partido Popular y ese oxímoron que, en Madrid, llaman nacionalistas moderados. He ahí la pauta del cambalache entre Zapatero y Mas: abre la puerta de par en par a, por ejemplo, el viejo sueño catalanista de expulsar a los jueces y profesores universitarios españoles, igual que a la Agencia Tributaria del Estado, aunque prevé la complicidad del Parlamento para lograrlo. Y ese, por fuerza, volverá a ser el camino.

Así las cosas, derogado de facto el artículo dos de la Constitución, más pronto que tarde el sentido común y el de la realidad deberían recordarle a Rajoy que, de momento, el 102 aún sigue vigente. Es ese que reza:

La responsabilidad criminal del Presidente y de los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante el Tribunal Supremo.

Si la acusación fuese por traición, o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo.

La prerrogativa real de gracia no será aplicable a ninguno de los supuestos de este artículo.

Legalización de ETA
Del doble poder a la soberanía de Batasuna
José Vilas Nogueira Libertad Digital 5 Junio 2006

Lo dice el Diario oficial del Estado dimitido. El País abre edición con un titular a cuatro columnas: "Batasuna decide dar los primeros pasos para legalizarse". La prosa político-administrativa ha de ser tomada en serio. Es género que no tolera ironías ni otras licencias humorísticas. No es que Batasuna dé primeros, o ulteriores, pasos para que pueda ser legalizada. No. Da pasos para legalizarse. La banda criminal se erige en sujeto soberano y, como tal, definidor exclusivo y excluyente de la legalidad.

La soberanía, dijo Carl Schmitt, es la capacidad de decidir sobre la excepción. Los marxistas, que han hecho de la mentira una segunda naturaleza, han abominado del pensamiento nacionalsocialista. Pero, arrojar la cara importa, que el espejo no hay por qué. El pensamiento político schmittiano es básicamente un reflejo de la experiencia soviética. Algo estaba ya en Marx, pero casi todo está en Lenin. Frente al intento liberal de edificar y asentar el gobierno templado, el totalitarismo, nazi y comunista, exalta el despotismo. En el primer caso, la nación, sujeto de la soberanía, es fruto del concierto de la voluntad de hombres libres, y habla por la voz de los ciudadanos. En el segundo, la nación se sobrepone a la voluntad de los individuos. Los ciudadanos no pueden hablar por ella, pues le están subordinados. Como, siendo muda, necesita voz, el partido totalitario se la presta total y excluyentemente. Los no nacionalistas no tienen derecho a vivir, dijo hace algunos días un senador del PNV. ¿Se figuran ustedes la que se habría armado si un político de la oposición a la constelación nacional socialista que nos gobierna hubiese emitido un propósito genocida de tal calibre? Pues, como lo dijo quien lo dijo, no ha pasado nada. Ni fiscales, ni jueces, ni diputados se han sentido concernidos.

Algunos comentaristas evocan, ante el riesgo de desintegración de España, la situación que precedió a la descomposición de la Unión Soviética. No negaré que hay algunos paralelismos, particularmente en la disposición liquidacionista de los gobernantes de los órganos centrales del Estado. Pero el cuadro general es muy diferente. Sin que sea exactamente igual, pues la historia nunca se repite puntualmente, más proximidades encuentro yo con los acontecimientos que llevaron a la toma del poder por los soviéticos.

La llegada de Zapatero al Gobierno permitió la instalación de un "doble poder". El primero oficiaba de Kerenski, y los batasunos de soviets. Pero esta situación es, por definición, muy inestable. Ahora, nuestros soviets, los batasunos, nos obsequian con la reedición de las leninistas Tesis de abril de 1917. Kerenski duró apenas seis meses. No sé cuantos kerenskis habrá en la abyecta corte zapateril. Probablemente duren algo más, pero su destino último será el mismo. Si no los liquida un lenin guipuzcoano, quizá los liquide el leonés, que más parece bolchevique disfrazado de social-revolucionario que kerenski genuino. Alguna ministra de cuota y Vogue, algún ministro de torpe boca y moral expedita, más de un experto en manipulaciones, más de un titiritero y titiritera acabarán en el basurero de la historia. No seré yo quien lamente su destino. No lo merecen mejor.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

La guía en la tormenta, 1: El sistema de 1978 ha quedado atrás
José Javier Esparza elsemanaldigital 5 Junio 2006

ZP nos ha metido en la tormenta. Del PP se espera que pueda mostrar un camino para salir de ella. Rajoy debe proponer un mapa. Pero no parece haber tal, salvo las reiterativas invocaciones a la Constitución y al Sistema del 78. Ahora bien, ese sistema es lo que había antes de la tormenta. Ya se ha perdido de vista. Ha quedado atrás.

En horas de tempestad siempre es grato añorar las viejas certidumbres, las viejas seguridades; por ejemplo, las que proporciona una Constitución edificada en torno al consenso. Amigos a los que respeto muchísimo sostienen que la lealtad a esa Constitución, a nuestra Constitución, puede frenar el peligro. Humildemente, discrepo. Un rasgo fundamental del presente marasmo de España es que la situación es irreversible. En el punto al que ZP ha llevado las cosas, no se puede volver al sistema de 1978 –sistema del que la Constitución sólo era una parte- ni en la definición del modelo territorial, ni en el entramado de pactos tácitos y explícitos sobre el que ese sistema se asentaba, ya fuera en materia de moral social o ya en la lucha contra el terrorismo. Incluso en el caso de que el Partido Socialista fuera súbitamente ganado para el sentido común, destituyera a Zapatero y retornara a la lealtad constitucional –hipótesis, hoy por hoy, inverosímil-, las fuerzas desatadas por el zapaterismo ya no pueden ser reconducidas.

De hecho, lo que hoy estamos viviendo no es sino la consumación de aquel sistema de 1978; una consumación, ciertamente, en el peor de los sentidos, es decir hacia la disolución, pero que nunca había dejado de estar latente, de ser posible. El sistema que fundó nuestra actual democracia, precisamente por ser fruto del consenso, dejó abiertas muchas puertas; tales "aberturas" permitieron, por ejemplo, ganar la anuencia (o, por lo menos, la abstención) de los nacionalistas vascos y catalanes, o de los republicanos. Las fuerzas mayoritarias aceptaron la convención de que nunca nadie iría tan lejos como para franquear el umbral prohibido: la supervivencia del propio sistema dependía de ello. Al mismo tiempo, y por las mismas razones, nadie se atrevió a cerrar el modelo. Era imposible imaginar que desde la propia cúpula del poder ejecutivo iban a empujarnos a todos hacia el abismo. Pero eso es exactamente lo que ha ocurrido.

Como ya no cabe vuelta atrás en el modelo de Estado, ni en el frente contra el terrorismo ni en el pacto sobre el modelo social, la única opción viable es volver a plantearlo todo desde el principio, como en un acto fundador. Desde el principio y desde los principios. El mapa que el PP ha de proponer no puede ser un camino de vuelta a lo que había antes; tiene que ser una ruta alternativa hacia adelante. Hay que aprovechar esta tormenta para soltar viejos lastres.

¿No quiere ZP una segunda transición? Sea. Pero no podrá construirla contra media España.

De la legalización del PCE a la de Batasuna: una odiosa comparación
Miguel Ángel Orellana elsemanaldigital 5 Junio 2006

Cuando Zapatero autorizó la semana pasada tratos políticos con un partido ilegal, destacados socialistas compararon la noticia con aquel "Sábado Santo rojo" en tiempos de Suárez.

5 de junio de 2006. Después de un cuarto de siglo durante el que el Estado de Derecho se vino cargando de razones, con la ley en la mano, sin atajos -porque contra el terrorismo no vale todo-, coincidiendo con el sentir mayoritario de la sociedad española y de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento, el Supremo acordó por unanimidad la ilegalización de Batasuna, ratificada en última instancia por el Constitucional, no por ser un partido político sino por ser un instrumento de la banda terrorista ETA, cuyo delictivo quehacer consiste en aplastar el derecho a la vida y el ejercicio de las libertades de quienes no comparten sus ideas.

Su arrinconamiento fue –insisto- el resultado de una acción convergente de los tres poderes del Estado. Gobierno, Parlamento y Poder Judicial entendieron, en el ejercicio de sus respectivos fueros institucionales, que Batasuna debía ser declarada fuera de la ley. Ninguno de los principios que legitimaron la decisión de ilegalizar al brazo político de la ETA, que fue saludada en nombre de la moralidad y la legalidad, se compadecen con el giro dado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para convertirse en cómplice de una quiebra del Estado de Derecho al dar luz verde a un diálogo con la pandilla de canallas que representan Arnaldo Otegi, Joseba Permach y compañía.

Una imagen para la vergüenza
El sentido común y un sano concepto democrático se rebelan ante la decisión del jefe del Ejecutivo. Hablar con quienes tienen las manos manchadas de la sangre del millar de víctimas del terrorismo etarra sería como contar chistes en la antesala de una capilla ardiente. Así les suena a muchas de ellas. "La iniciativa sólo hará oficial lo que ha sido oficioso en los últimos años", reconocen en el nervioso entorno monclovita.

Cierto. El pasado día 27 de mayo, sin ir más lejos, tuvo lugar el último encuentro privado PSE-Batasuna. La foto encierra un calado político relevante, aunque el presidente Zapatero haya pretendido matizar el alcance de la reunión, minimizando su trascendencia. Pero tiene un grave trasfondo. El PSE legitima en público por primera vez a Batasuna como interlocutor, más allá de que ya lo fuera en la práctica, y reconoce su contribución al llamado "proceso". Este dato adquiere una gran importancia para los proetarras.

No, no lo hemos soñado. Eso es exactamente. Y prácticamente cualquiera es capaz de entender que el Gobierno y el PSOE hacen méritos para sacar a Batasuna del agujero. O sea, para que se presente a las elecciones municipales de 2007. El ostracismo -entienden– no le sienta bien al brazo político de ETA. Se trata, por tanto, de reflotarlo desde el Poder. El "confiad en mí, una vez más", mensaje subliminal transmitido por Zapatero en su improvisada comparecencia el pasado jueves en el Congreso, sonó a brindis al sol. Retórica zapateril ya oída. Demasiado poco, demasiado tarde, como le había advertido su ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

De Carrillo a Otegi
Las verdades sin condón –uno de los penúltimos hallazgos verbales de Manuel Fraga- son contagiosas, pero los políticos no corren ningún peligro. Son enemigos de las verdades a pelo. Prefieren los rodeos, la insinuación, el tanteo, el globo sonda y, en su caso, los cerros de Úbeda. El Poder airea lo que le favorece y oculta lo que le perjudica, sobre la consideración inicial de que los ciudadanos son idiotas. De ahí que destacados dirigentes del PSOE hayan empezado a comparar sotto voce el anuncio de la apertura de conversaciones con Batasuna con la legalización del PCE, un haz cuyo envés fue la aceptación por parte del partido de la bandera nacional y la legalidad democrática que se preparaba desde el franquismo reformista, con la monarquía constitucional como institución básica. Mucho tragó entonces parte de la sociedad aceptando la legalización de un partido dirigido aún por Santiago Carrillo, el responsable oficial de la matanza de Paracuellos.

Pero casi fue igual el trago de las estrechas pero reales bases del PCE llevando la bandera nacional a sus actos y sedes, mítines y verbenas. Como siempre, en el símbolo nacional iba implícita la aceptación de la legalidad institucional y así lo entendieron unos y otros. "Como entonces, la luz verde al inminente encuentro PSE-Batasuna, puede ser irreversible pese al oleaje que ha levantado", exponen a Elsemanaldigital.com altos cargos socialistas consultados. "Procesos de estas características –añaden como si hubieran descubierto ahora el Mediterráneo- nunca son algo limpio y diáfano. Siempre quedan revocos y siempre aparecen en el camino desfiladeros difíciles de superar y siempre hay algún paso delicado que todos desearíamos podernos ahorrar. No es un simple apaga y vámonos".

Partiendo de la base de que las distancias entre la legalización del PCE y la de Batasuna de facto son siderales, la de aquellos lejanos días fue una tregua indefinida y de buena fe, que duró el tiempo necesario para embarcar en la Transición a todo el mundo, salvo los separatistas y los terroristas, que ahí siguen. Como en 1976, pero peor. Así que el de la estampita es una broma al lado del nuevo timo de la izquierdita. Aquí se miente impunemente y, como mucho, algunos imaginamos que a Zapatero o a sus pretorianos les crece la nariz. Pero poco más. Y eso que el presidente del Gobierno pretende, eximiendo a Batasuna como coleccionista de las barbaridades de ETA, añadir otro clavo al ataúd de nuestra convivencia en libertad, los valores de la Democracia y del Estado de Derecho, el objetivo del bien común.

La contundencia de Rajoy
A Zapatero le importa bien poco tener que sortear los obstáculos que encuentre en el camino para llevar adelante plan de perpetuarse en el Poder, aunque esos obstáculos se llamen reglas del juego. En las últimas horas estamos percibiendo, por fin, al mejor Mariano Rajoy. Excelente desde que se destapó el enésimo engaño. Altura, claridad, contundencia, temple y sentido común. No se fue por las ramas. Se quedó en el tronco de nuestros derechos, en el fuero, los fundamentos y los principios. En realidad, el líder del PP se limitó a recordar nuestros valores fundamentales. Lo demás fue la expresión de una perplejidad ante la "desfachatez" de quien reclama la colaboración del principal partido de la oposición en la voladura de las instituciones. Tan absurdo como si Rajoy hiciera suyas las palabras de Balzac: "Que la resignación es un suicidio cotidiano".

Reforma Constitucional urgente
Lorenzo Abadía  Periodista Digital 5 Junio 2006

El presidente del gobierno ha mentido a todo el país, incluidos por supuesto a sus votantes. En otros lares más aferrados al compromiso con la verdad, esto le habría costado una moción de censura por parte de su mismo grupo parlamentario o incluso un intento de impeachment por prevaricación. Si se le tendía la mano desde posiciones abiertas para que intentara cerrar un ciclo de 40 años de violencia –a sabiendas de que no lo iba a conseguir sin inaceptables concesiones políticas- no era, por supuesto, para que se volviera a pasar la ley por donde quisiera y sentara a Batasuna en una mesa que legitimase políticamente lo que es inaceptable legalmente. No le importa la ley a Zapatero. Si el Estatuto de Cataluña es inconstitucional, le da lo mismo. Busca una forma alegal (o ilegal, ya veremos) para sortearla a través de la perversión del lenguaje. Si ayer dijo que no habría paz por política, hoy dice que no convoca a la ilegalizada Batasuna para negociar, sólo para hablar….

El pacto con Batasuna beneficia al PSE y el PNV se queda con dos palmos de narices y su Plan Ibarrexte en la mano, con la consiguiente radicalización en el seno de sus filas, que tan poco beneficiará a la unidad de España. – “Si los que matan se sientan a negociar con luz y taquígrafos sin tener que renunciar a nada, ni condenar ninguna acción sangrienta anterior, ¿qué tendremos que hacer nosotros?” Se preguntarán.

Es obvio que se ha producido la primera concesión política, la legalización tácita de Batasuna. Ya no queda más por tanto que negar el apoyo a este gobierno que miente y traiciona todo cuanto necesita con el fin de perpetuarse en este proceso de deconstrucción de España y por tanto de nuestra democracia.

No podemos permitirnos tener ningún presidente más de esta naturaleza. Este hombre está poniendo en juego nuestra estabilidad y arriesgando nuestra unidad. Nadie le pidió transformar el sistema político que rompe con España, nadie imaginó que este sería el designio. Este hombre llega accidentalmente al poder (espero seguir pudiendo afirmar esto por siempre jamás) porque un porcentaje importante de españoles tuvieron miedo a las represalias del islamismo. Llega prometiendo paz y concordia, a través del talante democrático, que exige el cumpliento escrupuloso de la ley. Y la traiciona tantas veces como le interesa electoralmente, convirtiendo al cuerpo legislativo ordinario del Estado en unas Cortes constituyentes ilegítimas por doble vía, porque jamás fueron convocadas a tal fin y porque ni siquiera, una vez constituidas, están siguiendo el procedimiento reglado de reforma constitucional.

Cada vez está más claro que es necesario una reforma constitucional, pero no para dar forma legal a los cambios ilegales de Zapatero, sino para dejar de una vez por todas el sistema político en el que vivimos los españoles, que está basado en la responsabilidad de los gobernantes. Es necesario un cambio hacia un sistema garantista del poder, que avance hacia la libertad política plena. Y eso sólo es posible con una Constitución que garantice la unidad de España y la división de poderes democráticos y representativos. A mi juicio, es la única solución.

La victoria de ETA, el “éxito” de Rodríguez.
Román Cendoya  Periodista Digital 5 Junio 2006

El mal llamado “proceso de paz” ha fracasado. ETA-Batasuna impone las condiciones y los tiempos y el Presidente Rodríguez asume y acata la agenda de los terroristas. Rodríguez ha fracasado. Su forma de actuar pone en evidencia que todo su “proceso de paz” es un proceso de poder por poder. Poder y espacio para ETA-Batasuna a cambio de poder y permanencia para Rodríguez en Moncloa. En su proceso de poder ha intentado embaucar a la sociedad española criminalizando e ideologizando a las víctimas del terrorismo. Rodríguez ha intentado manipular a líderes sociales para su causa. Los que se han prestado a ese sucio servicio lo han hecho porque lo han querido. Quisieron creer que era un intento honesto para así estar mejor en el entorno agradecido del poder. Ahora ya saben que ni “paz por presos”, ni “primero paz y luego política”. Su “Joséluis” es un inmoral capaz de cualquier cosa por su permanencia. Ni un principio, ninguna ética y vacío absoluto de ideología y de moral. A Rodríguez no le importa dilapidar trayectorias personales, ni movimientos ciudadanos. Se trata de poder.

En este país manda Garikoitz Aspiazu “Txeroki”. Juega una macabra partida de ajedrez en la que las piezas son Rodríguez, Blanco, López Álvarez (el hijo lelo de Lalo), Eguiguren, Otegui, Etxeberria, Permach, … Los “bobos solemnes” y “los hombres de paz”. Y ETA gana la partida y se jacta de ello. Por eso Otegui ha dicho del proceso que

“está bien, está en el buen camino, porque eso significa que hay compromiso con el proceso democrático, que es lo que interesa a la izquierda abertzale”.

Otegui se jacta de que la izquierda abertzale haya conseguido “derrotar todas y cada una de las estrategias políticas y represivas” después de que el PSOE haya decidido oficializar sus contactos, y de que la Mesa Nacional haya quedado libre después de su paso por la Audiencia Nacional. Gracias a Rodríguez, España y el estado democrático pierden. Otegui considera derrotada la estrategia encaminada a “cerrar la puerta de la autodeterminación de los vascos” y comparte esta victoria con “todos aquellos que hemos dejado por el camino y que están en las cárceles o el exilio”.

Añade “a ellos también les corresponde ser protagonistas de esta victoria”.

Es decir los terroristas, que están sueltos gracias a Cándido Conde Pumpido, consideran que el esfuerzo de sus compañeros, terroristas, asesinos condenados, extorsionadores, etc, ha sido fundamental para esta derrota. Gracias a José Luis Rodríguez Zapatero el terrorismo en España consigue sus objetivos.

El éxito de ETA es que el Presidente del gobierno está haciendo saltar todas las instituciones democráticas que con tanto esfuerzo ha levantado la sociedad española después de la dictadura. Rodríguez con este proceso va a dar justificaciones suficientes a ETA para volver a asesinar. Rodríguez está consiguiendo que los españoles suframos a ETA otros 20 años. Lo hizo el PSOE de Felipe con el GAL y ahora lo está haciendo Rodríguez con su proceso. El Presidente no sabe que no se puede construir ningún escenario estable saltándose la legalidad, ni marginando a bastante más de la mitad de la sociedad española. Es un insulto a la inteligencia ciudadana decir que se van a sentar con ETA para mirarse a los ojos. Con lo fácil que hubiera sido seguir con la lucha democrática para su derrota.

Rodríguez, yo de mayor quiero ser como tú
Santiago Michell de Diego  Periodista Digital 5 Junio 2006

Que Rodríguez Zapatero tiene una visión sectaria y radical de la política no es una novedad para millones de españoles, por lo que no es de extrañar que nos haya deleitado desde su toma de posesión -nunca mejor dicho- con una auténtica reforma del sistema político que nada tiene que ver con el anterior.

Su despreciable estrategia no ha consistido en otra cosa que en alejar a España del sistema democrático, alineándose con gentuza como Fidel Castro, Hugo Chávez o Evo Morales. Éste es el único sistema democrático que Zapatero considera respetable.

Sus políticas claudicantes hacia los nacionalismos no hacen sino desvirtuar el principio constitucional de solidaridad entre las regiones españolas, fomentando los nacionalismos y el intervencionismo localista. De esta forma lo único que se consigue es alentar el odio y la confrontación.

Y si no, que alguien me diga a qué obedecen sus reformas de la familia, el enfrentamiento con la Iglesia o la negociación política con la banda asesina ETA. Son aspectos que, sin duda, tendrán irreparables y gravísimas consecuencias para España.

Debería de recordar este Presidente por accidente que la ETA, en su anuncio de tregua, no ha renunciado a sus objetivos políticos, hasta el punto de amenazar con reanudar su actividad criminal si éstos no se ven materializados.

Está bien claro que a Rodríguez el asunto se le ha ido de las manos, y es que siempre le ha quedado demasiado grande el cargo. Quien manda en España es la ETA, los asesinos, los criminales, los secuestradores, los torturadores, los nacionalistas más radicales de extrema izquierda…

La última del Gobierno ha sido pedir a la juez francesa Le Vert que deje de servir a la justicia y que ceda ante el chantaje político de los terroristas y del Ejecutivo nacional-socialista español. Eso sí que son agallas, Rodríguez. Yo de mayor quiero ser como tú.

Ocurre que como el Gobierno no tiene absolutamente nada que negociar con los asesinos, no le queda más remedio que rendirse ante la ETA, mientras ésta se mantiene firme en sus convicciones, sin quemarse lo más mínimo.

Espera, Rodríguez, espera a que a los asesinos les dé algún día por irse de la lengua en relación a los atentados del 11 de marzo en Madrid. Espera, que entonces vas a tener que hipotecarte de por vida. ¿Podemos estar más humillados los españoles?

ETA: 8, España: 0
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 5 Junio 2006

Lo más sangrante de este resultado es que todos los goles de ETA han sido marcados en propia meta y a conciencia, no por un despiste, por el traidor delantero del equipo español Zapatero Rodríguez.

Otegi, mirando el marcador, ha dicho “Estamos ganando. Ánimo. Viva una Euskadi libre”·, y según dicen siguió diciendo “hemos derrotado todas las estrategias políticas y represivas contra el derecho a decidir de los vascos” y no contento afirmó que “existe una oportunidad cierta, real y sólida de construir un nuevo «escenario democrático” y remató la faena al decir “todos los que han quedado en el camino, están en cárceles o exiliados, a todos ellos les corresponde el protagonismo de esta victoria”.

Como ven el etarra Otegi confirma lo que dice Zapatero que va a derrotar a ETA conseguir el fin de la violencia y la disolución de ETA.

Esta goleada de ETA va a continuar con toda seguridad, ya que nadie es capaz de retirar del campo de juego al delantero español traidor Zapatero Rodríguez.

Primer gol: marcado en propia meta por Zapatero hace 5 años cuando comenzó a pactar con ETA incluso mientras esta asesinaba.

Segundo gol: marcado en propia meta por el renegado Zapatero al autorizar la vuelta al parlamento vasco de ETA bajo las siglas del PCTV.

Tercer gol: marcado en propia meta por el desertor Zapatero al colocar al Fiscal General del Estado Conde Pumpido y sus fiscales dependientes como abogados defensores de ETA.

Cuarto gol: marcado en propia meta por el felón Zapatero al negar cientos de veces que estuviese pactando y negociando con ETA mientras negociaba y hacia entrega a ETA de todo lo que iba pidiendo.

Quinto gol: marcado en propia meta por el cobarde desleal Zapatero al negar que en el comunicado de alto el fuego permanente mientras no diga otra cosa de ETA, estos reclamaban a cambio sus viejas reivindicaciones de legalización de Batasuna ETA, presos a la calle, independencia y Navarra.

Sexto gol: marcado en propia meta por el indigno Zapatero hacer que sus medios y el mismo hayan convertido para gran parte de este país a los chicos de ETA en unos voluntaristas deseosos de la paz a cambio de nada y a las víctimas y al PP en malvados seres que no desean la Paz y en que el PP es un partido antidemocrático y que quiere volar la democracia desde dentro, por lo que dentro de poco, cuando legalicen a ETA Batasuna se pedirá la ilegalización del PP.

Séptimo gol: marcado en propia meta por el inicuo Zapatero al traducir toda su política contra ETA a un continuo “Si buana” ante todo lo que pide ETA.

Octavo gol: marcado en propia meta por el vendido a ETA, Zapatero, al negar que ETA dice que el alto el fuego no es irreversible diciendo que ha verificado que ETA esta poniendo en práctica un alto el fuego definitivo, y en base a ese mentira dar paso a la concesión publica de las exigencias de ETA que ya les había concedido en privado.

La hoja de ruta de Zapatero al Infierno ya nos ha colocado antes las puertas abiertas del infierno, o este país se niega a entrar en el averno y empieza a recular o nos quedan pocos días para la debacle.

Los olvidados de Zapatero
El presidente recurrió ayer a la «valentía» de los socialistas vascos para justificar el diálogo antes que la paz definitiva. Pero no todos en su partido están de acuerdo con esta «hoja de ruta»
Carmen GURRUCHAGA La Razón 5 Junio 2006

Madrid.- El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, trata de hacer creer a la opinión pública que sólo él y quienes piensan como él están interesados en lograr el fin de ETA. Quien se opone a sus métodos está en contra del llamado proceso de paz en el País Vasco. Se olvida de que hay muchas personas deseosas de que llegue la normalización, pero no a costa de que claudiquen el Estado de Derecho y las normas democráticas que permiten la convivencia, con la defensa de unos valores preestablecidos.

Ayer, el actual inquilino de La Moncloa lanzó un mensaje de apoyo al PSE por ser valientes en favor de la paz y decidirse a hablar con Batasuna. Al mismo tiempo, advirtió a quienes se oponen a estos dudosos métodos, que no van a consentir que se someta a los socialistas vascos a descalificaciones.

Se olvida de Gotzone Mora, Rosa Díez o Nicolás Redondo Terreros, por poner sólo tres ejemplos de socialistas vascos que no comulgan con sus métodos y que están en contra de entablar un diálogo político con el brazo ilegalizado de la banda.
Todos ellos tienen edad para acordarse de que las conversaciones de Argel se fueron al traste porque el Gobierno de Felipe González no quiso acceder a entablar unas conversaciones políticas con los terroristas. Ése fue, y no otro, el motivo de la quiebra de aquel proceso de paz.

También se olvida José Luis Rodríguez Zapatero de Maite Pagazaurtundua, concejal socialista con señera, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, hermana de Joseba Pagazaurtundua, asesinado cuando ya estaban en negociaciones sus compañeros del PSE con ETA. Ella estará el próximo sábado en la manifestación que ha organizado la AVT en contra de esta negociación y sí quiere la paz.

La postura del líder del PSOE es manifiestamente sectaria porque sólo se acuerda y defiende a los que piensan como él, mientras que demoniza a quienes se posicionan en contra. Ahora son valientes aquellos que hablan y confabulan con los terroristas y no los que se enfrentan a ellos. Zapatero recordó que sus compañeros vascos han sufrido en su piel el horror y el dolor inflingido por los terroristas y afirmó que ahora sufren las descalificaciones de algunos.

Está claro que no todos piensan como el presidente del Gobierno y que muchos de los que fueron objetivos de ETA lo seguirán siendo, aunque ya no peguen tiros. Sufrirán la muerte civil, tan habitual en el País Vasco para quien no está de acuerdo con el nacionalismo.

Diccionario contra las manipulaciones de Batasuna
R. N. La Razón 5 Junio 2006

Madrid- El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) ha elaborado un «diccionario» con el que pretende evitar las manipulaciones del lenguaje de la ilegalizada Batasuna y la banda terrorista ETA en relación al alto el fuego, ya que hay términos que «confunden y distorsionan».

Esta enumeración de conceptos figura en un artículo, difundido en Internet y recogido por Servimedia, que lleva por título «Nuevo escenario, nuevo lenguaje» y que ha sido elaborado por Javier Urquizu, Cristina Cuesta y Cristian Matías, miembros de la dirección de Covite.

A este respecto, estos tres portavoces de las víctimas del País Vasco se refieren a que «es fundamental llamar a las cosas por su nombre» en un momento en el que se abre un escenario «relativamente nuevo» que puede dar paso a «un tiempo nuevo». En este sentido, el diccionario elaborado por este colectivo se refiere, por ejemplo, a que no debe hablarse de «lucha armada», sino de «asesinatos de gente inocente e indefensa», del mismo modo que insiste en que no hay que referirse al «conflicto entre vascos», sino al «cobarde exterminio de quien nos estorba».

Otros conceptos definidos por este colectivo de víctimas del País Vasco son el de «normalización política», que debiera traducirse por «dejar de cometer aberraciones», mientras que en vez del término, muy extendido, de «radicales» habría que hablar de «neonazis».

Además, «impuesto revolucionario» debería ser entendido como «chantaje mafioso», mientras que por «refugiado» habría que entender «delincuente huido». Asimismo, el diccionario apunta que no debe hablarse de «mesa de partidos extraparlamentaria», sino que el término correcto sería «chanchullo para sacar ventajas inadmisibles».

Covite se refiere, asimismo, a que no se deberían emplear «palabras bonitas como “paz”, “generosidad”, etc., de un modo genérico, hueco y demagógico», puesto que «las palabras se deben decir con un contenido concreto, ajustado a una realidad concreta. Sólo ahí tienen su pleno y auténtico sentido».

Por otro lado, varios colectivos de guardias civiles y policías se han sumado a la concentración que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha convocado para el 10 de junio en Madrid, en la que se rechazará la negociación con la banda terrorista ETA. En este sentido, entre la veintena de asociaciones y entidades que se han sumado a la convocatoria están la Confederación Española de Policía, la Asociación Profesional de Guardias Civiles (APGC), la Unión Profesional de Guardias Civiles (UPGC) y la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC). Asimismo, también se han adherido colectivos como la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, la Asociación de Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza y Vecinos de Paz de Berriozar.

Los nacionalistas hacen frente común en su ofensiva contra la Audiencia Nacional
N. VILLANUEVA ABC 5 Junio 2006

MADRID. La propuesta de supresión de la Audiencia Nacional por parte de los socios republicanos del Gobierno vuelve a abrir un debate -precisamente en pleno proceso de negociación- sobre la necesidad de que exista un órgano judicial con competencias exclusivas para investigar y juzgar, entre otros, delitos de terrorismo.

Sea o no casual el momento histórico en el que se plantea la desaparición de la Audiencia Nacional, no es la primera vez que los nacionalistas califican a este órgano judicial de «heredero del Tribunal de Orden Público» franquista. Ahora lo ha hecho Esquerra Republicana de Cataluña, en una propuesta que ocupa más de la mitad de las enmiendas a la Ley Orgánica del Poder Judicial, pero desde hace años ha sido el Gobierno vasco, y por supuesto, las defensas del entorno proetarra, los que han abanderado la estrategia de deslegitimación de la Audiencia Nacional, tanto en España como en el extranjero.

De hecho, la Consejería de Interior del Ejecutivo de Ibarretxe ha llegado a enviar observadores a los juicios que se han celebrado en Madrid contra la trama juvenil de ETA, y ha vuelto a repetir esta muestra de desconfianza hacia la justicia que imparte este tribunal (así lo entienden fuentes jurídicas) en el macrojuicio contra los presuntos frentes político, institucional y cultural de la banda terrorista. El Departamento que dirige Joseba Azkarraga reconoce públicamente que el Gobierno vasco «sólo pretende velar por el respeto de las garantías procesales de los encausados». También los socios republicanos de Zapatero arguyen que la Audiencia Nacional no respeta los principios democráticos, «sobre todo cuando nos referimos a materia antiterrorista». Pero, ¿por qué este interés en acabar en estos momentos con este órgano judicial?

Decisiones de calado político
La Audiencia Nacional fue creada por Real Decreto el 4 de enero de 1977, precisamente el mismo día en que se publicó la Ley para la Reforma Política, antesala de la democracia en España. Fuentes jurídicas aclaran que este tribunal, cuya utilidad y necesidad proclamaban ayer dos vocales del CGPJ en sendas entrevistas publicadas en ABC, nunca ha sustituido al Tribunal de Orden Público, pues las materias de las que entendía aquel (delitos de opinión y político-sociales-sindicales) no tenían nada que ver con las competencias atribuidas a la Audiencia Nacional (delitos de terrorismo; relacionados con la Corona; falsificación de moneda y tarjetas de crédito; delitos de tráfico de drogas que afecten a más de una provincia y sean ejecutados por redes organizadas nacionales o internacionales , delitos económicos que afecten a más de una provincia o a la economía nacional; extradiciones pasivas o euroórdenes, jurisdicción universal,...).

Fuentes jurídicas recuerdan que la Audiencia Nacional es «un órgano altamente especializado, que no especial, en el crimen organizado», y que la pretensión de dinamitarlo demuestra precisamente que la justicia que imparte es «eficaz». Sí es cierto, reconocen, que sus decisiones han tenido y tienen repercusión en el Poder Ejecutivo (por las materias a las que afectan), pero «en ningún caso influyen en la actividad legítima de otro poder del Estado». Las mismas fuentes niegan que, a la inversa, la Audiencia Nacional se deje influir por criterios políticos y, en este sentido, se preguntan: «¿Qué tribunal del mundo ha condenado a generales de la Guardia Civil, a ministros y a otros altos cargos de la Administración, a banqueros poderosos o a clanes de narcotraficantes?».

La pretensión de disgregar las competencias de la Audiencia Nacional a nivel provincial es «un retroceso insólito», dicen, precisamente cuando en estos momentos Europa «nos está imitando» y lo que pide este tribunal es una ampliación de sus competencias para investigar y juzgar delitos relacionados con la inmigración ilegal (la esclavitud del siglo XXI, dicen), o el Patrimonio Histórico y Artístico. Por contra, las mismas fuentes subrayan que es preciso redefinir las atribuciones de la Audiencia Nacional respecto a la falsificación de tarjetas o de moneda, siempre que detrás de estos delitos no haya bandas organizadas. Además, en consonanacia con la Memoria de la Audiencia de 2005, añaden que también es preciso revisar su competencia en materia de jurisdicción universal.

Sanz pide apoyo a los votantes socialistas para mantener la identidad de Navarra
BEGOÑA LÓPEZ ABC 5 Junio 2006

PAMPLONA. «Los navarros, antes que socialistas, que regionalistas, que convergentes... somos sencillamente navarros, y Navarra no puede ser otra cosa que Navarra. No podemos ser Euskadi, ni Euskalherria ni el País Vasco. Navarra es España. Por ello, como españoles, tenemos derecho a opinar, porque si no, otros hablarán por nosotros». Así lo afirmó ayer el presidente de Unión del Pueblo Navarro (UPN) y del ejecutivo foral, Miguel Sanz, en un acto celebrado en Pamplona.
El presidente navarro pidió prestada confianza a los que creen en Navarra y no votan a UPN, señalando que los intereses de ese préstamo serán que la comunidad siga siendo Navarra y España. De este modo, considera que no deben llevar las riendas de la comunidad quienes no crean en ella o pacten con los nacionalistas.

El «problema navarro»
Sanz dijo que la dialéctica sobre Navarra es diabólica, porque gira en torno a las palabras problema y solución. A su juicio, la región no ha sido nunca un problema, por ello, «la solución debe venir de quienes han generado el problema, de quienes han matado, han chantajeado y han restado libertad. Deben abandonar las armas, pedir perdón y generosidad».

El presidente foral criticó igualmente la actitud de Rodríguez Zapatero, quien, a su entender, un día dice una cosa y al siguiente, la contraria. «Negociar con Batasuna, con ETA, sin que abandonen las armas ni dejen la violencia, es una tomadura de pelo a los españoles, y especialmente a los navarros». «¿Acaso alguien dejaría en manos de Zapatero, y no digo del PSN, el futuro de Navarra? Yo, no. No tengo ninguna fe en él, ni en ETA, aunque me dé la razón diciendo que tengo las claves correctas del proceso», sentenció.

«Si Zapatero sigue la rueda de Otegi y Batasuna, yo prefiero seguir la de Rosa Díaz y Maite Pagazaurtundúa, la de quienes han sufrido el terrorismo, las víctimas». Aun así, el dirigente de UPN dijo que estaría dispuesto a comerse sus palabras si sólo con mirar a los ojos a los batasunos, ellos renunciaran a la violencia.

"A TUS PASOS LOS LLAMARÁS VALIENTES"
La madre de Pagaza lo anunció hace un año: "Patxi, dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre"
Este lunes, El País pregunta a Patxi López si pasó "un mal trago" al anunciar que el PSE dialogará con ETA-Batasuna. "No, porque forma parte de lo que los socialistas vascos hemos defendido siempre", responde el líder del PSE. De forma clarividente, hace poco más de un año, la madre de Joseba Pagazaurtundua le escribió una carta a López: "Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!".
Libertad Digital 5 Junio 2006

El 12 de mayo de 2005, Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundua, le escribió una carta abierta al líder del PSE, Patxi López. En esa misiva, publicada por el diario ABC, Pilar recordaba lo que había sucedido en el segundo aniversario del asesinato de su hijo Joseba:

"Te hablé en público y en privado, Patxi, porque estaba cada vez más preocupada por algunas palabras y gestos de quienes te acompañan en el partido. Soy mayor, Patxi, tengo setenta y tres años y tú eres muy joven, como lo es el presidente del Gobierno. Por eso me atreví a decirte que pensaras en las cosas que son realmente importantes: la vida y la dignidad. La defensa de la vida y de la libertad y de la dignidad es más importante que el poder o que el interés del Partido Socialista. Sabes muy bien que mi hijo pensaba exactamente así. Y desde luego la defensa de nuestra dignidad como personas en las políticas antiterroristas es más importante que el mantenimiento de los actuales aliados del Partido Socialista, te lo digo tal y como lo pienso".

En aquel encuentro, la madre de Mayte y Joseba Pagaza le habló al secretario general del PSE de "la traición de los nacionalistas en Santoña en 1937" y de su infancia y le recordó a López "que el que pacta con los traidores se convierte en un traidor". "Tú me dijiste que nada de eso pasaría", continuó Pilar Albisu en su carta a López. Todavía no se hablaba de la palabra mágica, proceso de paz, ésa que va asomando poco a poco, que tanta ilusión provoca en gentes ansiosas de paz, y que cubre las posibles vergüenzas que puede traer una negociación —que no rendición— con los terroristas".

"A mí me parece que la palabra viste el santo. La negociación es un atajo, no es la solución democrática, Patxi –le recordó entonces la madre de Joseba. Quienes lloramos a los muertos hemos renunciado a vengarnos. Como sociedad no aplicamos la pena de muerte, ni la cadena perpetua. Ésta es la prueba de la inmensa generosidad de nuestra sociedad. Lo hemos comentado muchas veces en casa".

Pilar Albisu recordó también en esa carta que habló con José Luis Rodríguez Zapatero el 13 de diciembre de 2003. "Ahora estamos en el año 2005 y yo todavía tengo voz, y no callaré, pero ahora hay muchos ciegos en España y creo que serán ciegos y mudos ante nosotros. Hay muchos ciegos que serán leales a lo que hagáis, aunque nos traicionéis, porque sólo ven las siglas y éste es el país de Caín y Abel, de unos contra otros, de la política que parece tantas veces un partido de unos forofos contra otros forofos. Y sí, los hinchas que escriben de vuestro lado dirán lo que vosotros no diréis en voz alta, que es lo que ya nos han dicho los nacionalistas: que estamos manipulados por el Partido Popular y por nuestro dolor, y que deberíamos estar callados cuando nos den un abrazo y un homenaje".

"Ay, Patxi, ya sé que no me enseñarás los lugares donde estuve refugiada. Tú me dijiste que mi vida había sido triste. Fui una refugiada de guerra miserablemente pobre, crecí como la hija de un rojo represaliado, no pude votar hasta los cuarenta y cuatro años. Y después vino el calvario de nueve años de ver sufrir a mi hijo, que veía llegar su propio asesinato. Se jugó la vida por defender la libertad, no por lo que parece que viene de vuestra mano, eso que pomposamente se anuncia como un proceso de Paz", lamentó de forma clarividente hace más de un año la madre de los Pagaza.

Y sentenció: "Porque, Patxi , ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido, y que te has reunido con EHAK. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!".

TESTIMONIO EN LAS PÁGINAS DE EL MUNDO
IRENE VILLA EN SU MESA: "EL DIÁLOGO ES MARAVILLOSO PERO NO DESPUÉS DE UNA BOMBA"
En las páginas del diario El Mundo en un reportaje publicado en el suplemento Crónica, la integrante de la Asociación de Víctimas del Terrorismo AVT declara que está "totalmente en contra de la negociación" con "una banda de asesinos". Irene Villa quiere que "se acabe el terrorismo" y si "hay algo de que hablar con esa parte de la población vasca nacionalista que no está a gusto con la situación actual, que se hable". Y recalca: "Pero con ETA, no. ETA no tiene nada que decir". A continuación, manifiesta que "el diálogo es maravilloso, imprescindible, pero no después de haber puesto una bomba".
Libertad Digital 5 Junio 2006

En un impactante reportaje del diario El Mundo, Irene Villa expone con un tono de gravedad: "Por supuesto que quiero que se acabe el terrorismo y si hay algo de que hablar con esa parte de la población vasca nacionalista que no está a gusto con la situación actual, que se hable. Pero con ETA, no. ETA no tiene nada que decir, es una banda de asesinos. El diálogo es maravilloso, imprescindible, pero no después de haber puesto una bomba".

Sobre lo anunciado por Zapatero en el Debate sobre el Estado de la Nación su disposición "al máximo diálogo", Irene Villa declara que "mejor no enterarse de nada". Irene y su madre María Jesús, víctimas de ETA, se oponen rotundamente al proceso de diálogo abierto. Y serán las grandes ausentes en la concentración convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo para el próximo sábado. "Queremos saber la verdad" y "Negociación, en mi nombre no", serán los lemas.

María Jesús, la madre de Irene Villa, asegura: "Me da una rabia que haya gente que quiera perdonarles. "Hay que ser generosos con ellos", me dicen algunos. ¿Y sabes qué les respondo yo? "¿Generosos? Yo les he dado un brazo y una pierna [María Jesús es la víctima silenciosa del atentado de Irene Villa] e Irene tres dedos y dos piernas. ¿Qué les has dado tú?"». El reportaje de El Mundo desvela también que desde el atentado, Irene le añade a su firma en el DNI el símbolo circular que representa la paz. Su mismo nombre, en griego, significa eso: Paz.

Sobre si albergan odio en su corazón, Irene cita a Gandhi: "Ojo por ojo y el mundo se quedaría ciego". Y se pregunta: "¿De qué me sirve odiar?".

IRONIZA SOBRE SU PRESENCIA EN UN "ÚNICO" ACTO DEL PPC
Vidal Quadras apela a una "reacción de legítima defensa" de los catalanes ante la "monstruosidad" del Estatuto
El vicepresidente del parlamento europeo ha definido el Estatuto como "letal" para España y "enormemente perjudicial" para los catalanes. "Por una reacción de legítima defensa, los ciudadanos tendrían que rechazar esta monstruosidad", advirtió Vidal Quadras. También auguró el "fin del Estado español" si se generalizan las reformas pero confió en que el referéndum pueda tener como resultado una "sorpresa desagradable". El eurodiputado, que participará en un acto del PPC, dijo con ironía que es un "gran acontecimiento" y confió en que le reciba "el habitual comité de Esquerra"
Libertad Digital 5 Junio 2006

En una entrevista para La Mañana de la COPE, Alejo Vidal Quadras señaló que, a su juicio, "esta campaña va a estar bastante animada" porque "hay muchísimos elementos que pueden dar sorpresas". En su opinión, "este Estatuto es una monstruosidad jurídica y política" y "quien ha engendrado este bodrio no ha calibrado bien que el proceso exige el respaldo en las urnas", por lo que "se pueden encontrar una sorpresa desagradable" y "algo muy bueno para los intereses de España".

Dicha "sorpresa" consistiría en que ganara el "no" o que la "combinación entre el 'no' y la abstención sea tan alta" que el Estatuto salga "debilitado". "Es letal para el interés real de España y enormemente perjudicial para los intereses de los catalanes", resumió Vidal Quadras, quien anunció su presencia este lunes en un acto del PPC en Sant Cugat del Vallés. "Es un gran acontecimiento, estoy nervioso", comentó el vicepresidente de la Eurocámara. "Aunque los años me han curtido, me siento como una doncella a punto de conocer el amor", dijo con ironía Vidal, con una presencia muy limitada en actos de su partido en los últimos tiempos.

Vidal Quadras esperó estar "a la altura de mí mismo" este lunes. Y también que, "además de los militantes, estará el habitual comité de recepción de ERC, cosa que les agradezco mucho porque le da mucho color y mucha alegría" al acto, ironizó. Respecto a su presencia en un mitin de los populares catalanes, comentó que "deben de andar muy sobrados de gente porque no se me ha requerido más". Vidal Quadras también se refirió a la reacción de Josep Piqué el pasado viernes cuando increpó a unos jóvenes que trataron de boicotear un mitin. "Simpatizo con la reacción de Piqué, la entiendo. Me parece una descripción bastante precisa de estos individuos".

"Obsesión controladora" de los dirigentes catalanes
Respecto al Estatuto que se vota el 18 de junio, Vidal Quadras señaló que "la mayoría de la gente cree que es un asunto de políticos que no afecta a sus vidas cotidianas", que "no les va a repercutir". "Es una pena", dijo, porque "si se aprueba tal y como está", los catalanes "se verán sometidos a un grado tan alto de intervención como nunca había sucedido en la historia de Cataluña". "La obsesión controladora que se plasma" en el texto "hará que cualquier entidad, cualquier empresario, quedará bajo el férreo control del Gobierno socialista, así que el dinamismo y creatividad catana quedarán anuladas", vaticinó. "Por una reacción de legítima defensa los ciudadanos tendrían que rechazar esta monstruosidad", afirmó.

Sobre la relación del Estatuto con la negociación con ETA, señaló que "bastantes" en su partido lo han "dicho", aunque "otros quizás no lo ven con la crudeza que el asunto presenta". "Aquí un hay peligro muy grande", dijo Vidal, que "para nuestros dirigentes territoriales un estatuto que da tal poder a un Gobierno autonómico es muy tentador". "El síndrome de 'yo quiero lo mismo' es mortal de necesidad", dijo, porque "si el Estatuto ya acaba con España como nación" y con el Estado español", "qué no sería si se extiende en todas las autonomias.

"No quedaría nada", lamentó el eurodiputado. Y continuó: "Todo esto es una locura y estamos en manos de un irresponsable que nos lleva al precipicio. Nos conduce a la recomposición del sistema. Esperemos que sea lo menos traumática posible, pero nos hemos metido por un camino que difícilmente tiene salida", concluyó.

ADEMÁS NO LO HARÁN TODOS LOS AÑOS
La Generalidad evaluará el nivel de castellano igual que el resto de lenguas extranjeras
El Departamento de Educación de la Generalidad de Cataluña ha puesto al mismo nivel el castellano y las lenguas extranjeras en las pruebas de competencias básicas para los alumnos de primaria y secundaria tanto en la enseñanza pública como en la concertada. Según informa El Mundo, los alumnos son examinados de catalán cada año, mientras que de castellano será evaluados cada cierto tiempo, como sucede con el inglés, por ejemplo.
Libertad Digital 5 Junio 2006

Los responsables del Departamento de Educación de la Generalidad de Cataluña han descartado analizar el nivel de castellano que tienen los alumnos del sistema catalán cada año.

Dentro de las pruebas de competencias básicas que se realizan a los estudiantes de enseñanza primaria y secundaria, el diario El Mundo informa este lunes de que la evaluación del nivel de castellano se hará los dos próximos cursos, igual que el resto de lenguas extranjeras, mientras que los alumnos serán evaluados cada año de su nivel de catalán.

Este año, los alumnos tuvieron que mostrar su pericia en la compresión de un texto escrito, en expresión oral y en la producción de un texto. Según explicó la propia Generalidad, todas las pruebas se realizan "atendiendo a que es la lengua vehicular y de aprendizaje de la educación". Además, el rotativo señala que los dos próximos años las pruebas de competencias básicas se centrarán en las lenguas y ahí sí se evaluará el nivel de castellano, como el del resto de lenguas extranjeras.

La exclusión en las pruebas de competencias básicas de materias "instrumentales", como el castellano, es una medida que ya ha sido criticada por diversas asociaciones de profesores, que han mostrado su malestar también porque no se evalúen cada año, ya que no se podrá analizar la evolución del alumno. Estos profesores ya han cargado por excluir al castellano contra la anterior consejera de Educación, Marta Cid (ERC), pero han señalado que el que ha ocupado su lugar desde que se rompiera el pacto –y quedaran fueran los republicanos del Gobierno catalán–, el socialista Joan Manuel del Pozo, tampoco ha hecho nada para reparar esta situación.

En este sentido, la asociación Convivencia Cívica Catalana dispone de 180 días para reunir 50.000 firmas para poder tramitar una iniciativa legislativa popular a favor de la enseñanza en la lengua materna y del bilingüismo. Por otra parte, La Generalidad realizará pruebas de catalán a los alumnos inmigrantes recién llegados a fin de evaluar el nivel de adquisición de esta lengua aunque no se les valora sobre su conocimiento de castellano.

Entrevista DANIEL PORTERO
"Rodriguez Zapatero se contradice con sus propias palabras. No tiene principios éticos ni morales. Por un puñado de votos es capaz de hacer lo que sea"
Minuto Digital 5 Junio 2006

Vd es presidente de la Asociación Dignidad y Justicia, personada como acusación popular en todos los macrojuicios contra el entorno de ETA. ¿Por qué no siguió desarrollando esta labor desde la AVT?
Comencé desarrollando esta labor desde la AVT, incluso cuando estaba en la junta directiva de la misma. Me costó mucho trabajo conseguir la financiación para el abogado de la AVT ya que los que algunos de los que hoy dirigen la AVT - que pertenecieron a la junta directiva de Luis y Daniel Portero- estaban en contra de los macrojuicios contra el entorno de ETA porque consideraban que eran más importantes los juicios de delitos de sangre. Tenían manía al abogado y lo expulsaron junto conmigo en junio de 2005 ( yo desarrollaba funciones de portavoz de la AVT en los macrojuicios) sin darnos ninguna explicación convincente (aún la espero). En aquellos momentos un grupo de amigos teníamos creada la asociación Dignidad y Justicia para apoyar la asistencia a los juicios así como el apoyo mediático. Debido a que teníamos gran experiencia y formación en los macrojuicios y debido a que la AVT había prescindido de sus profesionales más formados, decidimos que Dignidad y Justicia debía personarse como acusación para que la sociedad tuviera una buena representación procesal en estos importantes juicios.

¿Qué opina sobre el acercamiento de presos etarras al País Vasco?
"Estoy absolutamente en contra"

¿Cuál es la situación actual de los macro juicios? ¿Cree que el PSOE podría estar intentando desactivar su labor en la lucha judicial contra el entorno etarra?
Actualmente nos encontramos en la fase de prueba testifical. Ya han declarado todos los imputados, los testigos del ministerio fiscal y ahora estamos aguantando a los 400 testigos de la defensa. Es evidente que llevamos un retraso considerable ya que este juicio debía estar listo para sentencia en julio de 2006 y nos vamos a retrasar a enero-febrero 2007. Las defensas han entorpecido al máximo el juicio para provocar retrrasos injustificados con el fin de ganar tiempo. Ese tiempo es vital para que ETA pueda imponer las condiciones de salida "a la calle" de todos los procesados en todos los macrojuicios -no sólo el sumario 18/98- al gobierno de Rodríguez Zapatero que, como siempre, claudicará a las peticiones socialistas.

El PSOE negocia con ETA ¿Qué opina sobre la negociación?
Se sabe que el PSOE lleva dialogando con ETA desde hace más de 4 años. Es triste que en pleno auge del pacto por las libertades y contra el terrorismo (2002) el PSOE se le estuviera jugando al PP en un asunto tan importante como es acabar con ETA de forma digna.

Como víctima ¿Se fía usted de Rodríguez Zapatero? ¿Cree que lo está haciendo bien?
No me fío de él. Y creo que es el sentimiento de la gran mayoría de las víctimas del terrorismo. Por un puñado de votos es capaz de vender la memoria de mi padre - asesinado por ETA -.

¿Esta influyendo de alguna manera la negociación del gobierno con ETA sobre el macrojuicio que se sigue contra su entorno?
Desde que dejé la junta directiva de la AVT por motivos profesionales - vivir de mi trabajo profesional y no del terrorismo- he denunciado en multitud de ocasiones que la gran moneda de cambio entre ETA y el gobierno actual del PSOE es desactivar todos los macrojuicios. La desactivación consiste en que no se celebren los juicios contra el entorno de ETA (Batasuna, Herriko Tabernas, PCTV, Egunkaria, Jarrai, Gestoras Pro Amnistía, 18/98, etc.) o que, en el caso de que se celebren, que las condenas sean ridículas como ocurrió en el juicio de Jarrai-Haika-Segi (fueron condenados a 3,5 años de prisión cuando ya habían cumplido los 4 años de prisión preventiva).

¿Que opina de la más que segura legalización de Batasuna?
"Una vergüenza para nuestra democracia. Es un paso gigante para que ETA siga viva"

¿Cree que para acabar con el terrorismo es imprescindible desmontar todo su entorno de apoyo, tanto logístico como propagandístico?
Es fundamental. En ETA hay "yuppies y pringaos". Los "pringaos" son los que están en la cárcel por haber cometido asesinatos o haber herido en atentados directos. Los "yuppies" o "etarras de corbata" son los que organizan la logística, propaganda, la lucha callejera, las finanzas. Estos etarras de corbata están en las organizaciones del entorno de ETA (Batasuna, Egin, KAS-EKIN, Egunkaria, Xaki, Gestoras Pro Amnistía, LAB, abogados, etc.). Son los que manejan a las marionetas que disparan o colocan las bombas. Un ejemplo muy evidente es que Josu Ternera era miembro de KAS y Batasuna y ahora es el jefe de ETA porque no le queda más remedio. Otro ejemplo es Jon Salaberría, miembro de KAS-EKIN, huído y actualmente miembro de la cúpula de ETA y negociador con el gobierno de Rodríguez Zapatero. Tanto Ternera como Salaberría estaban procesados en el macrojucio del sumario 18/98. ¿Ven la importancia de los macrojuicios?.

¿Si Batasuna y su entorno se hubiera ilegalizado mucho antes, ETA ya habría sido vencida?
Sí, estoy convencido, siempre y cuando la estrategia en la lucha antiterrorista no hubiera sido como la actual, la de la "bajada de pantalones". Quiero decir que,desde el año 1998 hasta el año 2004 se había prácticamente derrotado al terrorismo en todas sus ramas de lucha, sin embargo, faltaba la celebración de los macrojuicios para rematar la faena obteniendo las condenas justas y eso parece que no está muy claro hoy día con este engaño de la negociación con ETA.
"Existe una gran parte de la sociedad que está enferma, fagocitada por una falsa paz y sus principios son la telebasura, que nadie me "toque un pelo" y tener el bolsillo bien lleno"

¿Qué opina sobre el acercamiento de presos etarras al País Vasco?
Estoy absolutamente en contra. La política penitenciaria hasta hoy día ha demostrado ser la más efectiva para que los condenados por terrorismo se arrepintieran que es el principio básico de la Constitución española para los condenados por estos delitos. No se puede dejar que los presos de ETA se encuentren en un no entorno hostil (cárceles del País Vasco) para que puedan arrepentirse ya que no se lograría dicho arrepentimiento.

El gobierno actual ha paralizado el desmantelamiento del entorno de ETA. ¿Que opina de la más que segura legalización de Batasuna, con ese u otro nombre, como consecuencia del proceso de negociación?
- Una vergüenza para nuestra democracia. Es un paso gigante para que ETA siga viva.

Usted ha podido comprobar la actitud desafiante y provocadora de los abertzales en el macrojuicio en la A.N. ¿Cómo es posible, no ya negociar, sino simplemente dialogar, con quienes no muestran el más mínimo arrepentimiento?
- No es comprensible. Rodriguez Zapatero se contradice con sus propias palabras. No tiene principios éticos ni morales. Por un puñado de votos es capaz de hacer lo que sea. No existe el alto el fuego real de ETA, condición que él mismo dijo que sería necesaria para dialogar. No existe un rechazo de Batasuna a la violencia de ETA. No existe perdón expreso de ETA a las víctimas del terrorismo. No existe ninguna entrega de las armas. No existe un compromiso de ETA de cumplir con la ley y, por ello, cumplir íntegramente con las condenas impuestas o que vayan a ser impuestas. No existe nada, ninguna razón para dialogar o negociar con ETA. Sin embargo, Zapatero prefiere dialogar con los terroristas antes que con las víctimas del terrorismo.

Usted ha simbolizado gráficamente el llamado conflicto vasco. Las víctimas portando la bandera de España y los verdugos la ikurriña. ¿ Ha perdido el juicio la sociedad española por plantearse negociar con esos mismos verdugos la misma existencia de España?
-  Existe una gran parte de la sociedad que está enferma, fagocitada por una falsa paz y sus principios son la telebasura, que nadie me "toque un pelo" y tener el bolsillo bien lleno. Sigo confiando en la otra sociedad de los principios éticos y morales que pueden hacer de este país una potencia no sólo contra el terrorismo, sino económicamente, socialmente y políticamente.

Pío Moa: "El PP es un partido lamentable"
Juan Cruz Osta  Periodista Digital 5 Junio 2006

Domingo, casi a la hora de honrar a Morfeo. Estoy paseando por la radio de esta España y reconozco la voz del sin par Pío Moa. Gustará o no gustará lo que dice, pero hace falta estar muerto para que te deje indiferente. Y oigan el regalo: "El PP es un partido lamentable". Me quedo.

Mariano Rajoy tiene complicado mantener en su redil a la diversa derecha sociológico. A la izquierda, los gallardones y piqueses tirando de la soga; a la diestra, COPE en bloque, con Federico de comandante en jefe, Zaplana, Aguirre...y Pío Moa, por si se mueve Carrillo.

Al polémico historiador no le gusta el comportamiento del Partido Popular. Cree que tiene que ser de hierro. ¡Qué, de hierro! De acero. Total, "el PP es un partido lamentable". El enfado parece venirle sobre todo por su postura espectante tras el anuncio de "alto el fuego" de ETA. Lo argumenta:

Si ahora no matan es porque no les conviene, y si no les conviene es porque el Gobierno les está entregando todo. A mí me maravilla el PP cuando dice que se va a oponer a que se pague un precio político a la ETA. Ya se ha pagado. Se ha pagado el grueso del precio político, que son los estatutos. Estos emprenden la disgregación de España. Que eso es lo que quiere ahora ETA. Una vez se acepte la disgregación de España todo lo demás son propinas.

El mamporro va dirigido también contra el Partido Popular:
Y ETA también quiere todas esas propinas, que son la confirmación de que ellos son los que ganan, ellos son los que imponen la ley en definitiva. Y el PP se está volcando en ese aspecto, que es secundario. Aquí lo principal es que ETA declaró una tregua porque le han dado los estatutos.

Que la izquierda y el nacionalismo, juntos y separados, no quieren ni ver al historiador "fascista" es sabido. Que Pío culpa a éstos de los males del mundo está claro. "A personas como Zapatero no les importa España, no es un valor", por ejemplo.

¿Por qué personas como Pío Moa, que militó en su juventud en grupos de ultraizquierda, y Federico Jiménez Losantos, que abrazó al comunismo, para ser antifranquista, son ahora halcones despiados de la derecha contra sus ex? Federico, que responde aunque le preguntes en arameo, lo repite a todo aquel que se interesa: "Porque he estado allí y lo conozco. Les conozco". Para Pío Moa "una cosa típica de la izquierda es destruir al adversario".

¿A usted un poquito ya le han dado?
Bueno, es que yo no soy de los documentados, de los documentados además con material de la izquierda y la respuesta han sido insultos, amenzas, peticiones de cárcel e incitaciones al asesinato. Porque individuos como Alfonso Guerra o Santiago Carrillo han estado por ahí diciendo que si yo había sido confidente de la policía...O sea, eso es una falsedad típicamente mafiosa, típicamente chequista, con la cual lo que hacen es dar pretextos a los terroristas, es una incitación al asesinato realmente.

Claro, claro.
Hablo de mi caso en particular. Pero hay muchísimos más. Toda esta campaña contra la COPE, para silenciar a Jiménez Losantos, al que por cierto ya le dieron un tiro cuando pudieron. Todo eso es un espíritu que pervive en la izquierda, por desgracia pervive. La izquierda no ha hecho un repaso autocrítico de su historia.

Pío Moa había ido a "Libros", de Intereconomía, a presentar su "El iluminado de la Moncloa y otras plagas". Si están interesados en saber más, para bien o para mal, de lo que piensa Moa sobre ZP o consiguen el audio o se compran el libro. Las tres y pico de la tarde, domingo, bochorno, escuchando en horizontal...

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