AGLI

Recortes de Prensa     Martes 6 Junio  2006
La AVT y 30 colectivos más llaman a la «rebelión ciudadana» ante el «proceso de rendición»
BLANCA TORQUEMADA ABC 6 Junio 2006

MADRID. Unidos por el denominador común del frontal rechazo a la negociación del Gobierno con los terroristas de ETA, representantes de distintos grupos cívicos arroparon ayer al presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, en la presentación de la concentración convocada el próximo sábado en Madrid por la AVT, a la que ya ha formalizado también su adhesión Covite, el colectivo de víctimas del País Vasco. Con su refrendo, son ya más de treinta las organizaciones que secundan el llamamiento.

Ahora que Patxi López, con la anuencia del presidente del Gobierno, ha convertido lo que era una «línea roja» (el compromiso de no reunirse con Batasuna) en una «minucia» franqueable a las primeras de cambio, la movilización de la AVT ha multiplicado su capacidad de convocatoria. Por eso Alcaraz llamó a la «rebelión ciudadana» ante el «proceso de rendición ante ETA». Tuvo palabras afiladas contra la decisión del juez Grande-Marlaska de dejar libre a Otegi («Cuando la política entra por la puerta, la Justicia sale por la ventana», dijo), e informó de que esta vez la gran convocatoria de la tarde (la concentración a las seis en la plaza de Colón de Madrid) estará preludiada, por la mañana, por dos autocares que recorrerán puntos de la ciudad que han sufrido el hachazo terrorista y que confluirán hacia la una y media, ante el Congreso de los Diputados.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo ha optado esta vez por un doble lema («Queremos saber la verdad» y «Negociación en mi nombre no») y por ello ayer hicieron uso de la palabra en el curso de este acto tanto portavoces de colectivos directamente concernidos por el terrorismo de ETA (como el Foro de Ermua, Profesores por la Libertad, Foro El Salvador o la Fundación para la Defensa de la Nación Española) como de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M. La presidenta de esta entidad, Ángeles Domínguez, y el vicepresidente de la AVT, Gabriel Moris, demandaron una investigación judicial «seria y eficaz» sobre los salvajes atentados de los trenes.

«Zapatero, irresponsable»
En nombre del Foro de Ermua, Gustavo Jaso calificó a José Luis Rodríguez Zapatero de «gobernante irresponsable y deshonesto, carente de todo principio ético, que ha colocado al Gobierno de la nación bajo el dictado de ETA», algo que en su opinión ha dejado de ser una mera sospecha «y es algo declarado ya. Ha estado pactando con ETA a espaldas de los españoles, y ahora se les está reclamando que cumplan lo acordado». «No queremos -abundó- cambiar la paz de ETA por la libertad en el País Vasco y en toda España». Por todo ello recordó que el Gobierno socialista «ha dado la espalda a Nicolás Redondo, a Rubén Múgica y a tantos otros socialistas a quienes en estos momentos pedimos que secunden a Maite Pagazaurtundúa y a Rosa Díez y asistan a esta manifestación». Precisamente, una carta abierta de la madre de Maite y Joseba «Pagaza» a Patxi López (publicada por ABC hace un año y que hoy reproducimos) impresiona por su claridad de juicio a la vista de cómo se han sucedido después los acontecimientos.

Gotzone Mora, que también es aún militante del PSE y ha acudido a todos los llamamientos de la AVT, tomó ayer la palabra y puso nombres y apellidos a una honda decepción: «Rodríguez Zapatero, Patxi López, Jesús Eguiguren y Rodolfo Ares han traicionado no sólo a los socialistas, sino a todos los españoles».

«Como vasco amenazado y perseguido» habló Santiago Abascal, presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española y dirigente del PP en el País Vasco, quien denunció que no es posible que «esto a lo que el Gobierno llama «proceso de paz» se esté haciendo contra las víctimas del terrorismo, que ya se han manifestado en tres ocasiones. «¿Acaso -se preguntó- sólo los verdugos quieren la paz ? No es posible ni aceptable que un vocero de ETA como Otegi esté feliz y diga «vamos ganando», mientras las víctimas están tristes y están preocupadas?». Consideró además que «estamos en un proceso de disolución de España. El Gobierno actúa al dictado de ETA y por eso el PSE anuncia la reunión con Batasuna justo después de que la banda amenazase con romper el «alto el fuego»». Por eso concluyó que el apoyo de su fundación a las víctimas «trata de evitar que la traición a los asesinados y a la nación española se consume».

También el sacerdote Jaime Larrínaga, a quien ETA obligó a ejercer de párroco de Maruri con escolta policial, explicó por qué su organización, el Foro El Salvador, acudirá a este llamamiento, y recurrió a esa frase de Rosa Díez que ha hecho fortuna: «No queremos la paz de Azcoitia». Añadió que «la esencia de la democracia es la ley, y estamos en contra de todo lo que se haga fuera de la ley. Los ciudadanos no podemos ser espectadores mientras se escenifica el pacto y la negociación con los terroristas». Al tiempo, Miguel Bernad, del sindicato Manos Limpias, estimó inaceptable que, en este «proceso», el Gobierno y la Fiscalía «vulneren el Estado de Derecho cuando deberían ser los garantes del mismo».

El coro de la rebelión se completó con las denuncias de los representantes de la Asociación Independiente de la Guardia Civil y de Ausentes.org. Pero la cuenta atrás, hasta el sábado, se centrará en ver qué voces hasta ahora no escuchadas (del ámbito socialista) se suman a esta causa.

«Rebelión cívica» contra la negociación
La AVT rechazará el sábado en Madrid el «proceso de rendición ante ETA» y exigirá «toda la verdad» del 11-M. Dos autobuses con víctimas recorrerán escenarios de atentados en la capital
Enrique Fuentes La Razón 6 Junio 2006

Madrid- Gotzone Mora, miembro de la plataforma Profesores por la Libertad, amenazada por ETA y militante «de momento» del PSOE, llegó ayer al hotel madrileño elegido por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para presentar la concentración del próximo sábado mostrando sonriente su carpeta, ilustrada con una pegatina en la que se leía un mensaje inequívoco: «ZP, zona peligrosa». Esa sensación de que la estrategia del presidente del Gobierno y su «proceso de paz» están poniendo en peligro la memoria, dignidad y justicia que demandan las víctimas fue la que llevó a una decena de asociaciones a arropar con su presencia la convocatoria de la AVT, que según su presidente, Francisco José Alcaraz, pretende iniciar una «rebelión ciudadana» en contra del «proceso de rendición ante los terroristas de ETA» y tendrá de nuevo el apoyo explícito del PP.

Sin embargo, en esta ocasión las víctimas quieren ir más allá. Por eso, al ya habitual «negociación, en mi nombre, no» de anteriores manifestaciones se unirá esta vez el lema «¡Queremos saber la verdad!» sobre los atentados del 11-M. Alcaraz explicó que ésa fue la frase que muchos enarbolaron entre el 11 y el 13 de marzo de 2004, por lo que invitó a todos aquellos que salieron a la calle en esas fechas a unirse 27 meses después a la cita del sábado «si de verdad lo que les movía entonces era la justicia».

No será la única novedad de una convocatoria que alcanzará su cuarta edición en los últimos dos años. Cansados de la guerra de cifras de asistencia que ha caracterizado las manifestaciones precedentes, los organizadores han optado por realizar una concentración estática que facilitará la labor de los «contadores»... aunque está por ver si la idea consigue acercar las estimaciones de unos y otros. A partir de las seis de la tarde, la plaza de Colón se convertirá en el epicentro de una reivindicación en la que no faltará la suelta de 50.000 globos, la recogida de firmas para reabrir la Comisión del 11-M y la lectura de un manifiesto.

Pero el acto más emotivo de la jornada tendrá lugar a lo largo de la mañana. Dos de los autocares descubiertos que habitualmente realizan las rutas turísticas de la capital cambiarán por un día de itinerarios y pasajeros para realizar ofrendas florales en algunos escenarios de atentados terroristas que han sacudido Madrid en los últimos años. A bordo del primero de ellos, las víctimas pasarán por las estaciones de la masacre del 11-M, mientras que el segundo se dedicará a visitar calles y plazas en las que muchos ciudadanos se dejaron la vida a manos de ETA. Ambos saldrán de la estación de Atocha y terminarán su recorrido frente al Congreso de los Diputados, donde también se leerá un manifiesto.

Tanto Alcaraz como los miembros de las asociaciones que apoyan la convocatoria de la AVT se centraron en la posible relación de ETA con los atentados del 11-M y, sobre todo, en unas críticas al «estilo Zapatero» cada vez más subidas de tono. No en vano los responsables de la AVT están convencidos de que el sábado irán a Colón muchos votantes y miembros del PSOE descontentos con el presidente.

La lengua viva
Cuestión de palabras: A propósito del Archivo de Salamanca
Amando de Miguel Libertad Digital 6 Junio 2006

Transcribo el texto auténtico de mi intervención en el acto celebrado en el teatro Liceo de Salamanca el 25 de mayo de 2006.

─ Si la Sociología sirve para algo, en este caso puede ser útil para anticipar lo que va a pasar, lo que puede suceder, lo que se teme que ocurra.

─ Me parece perfectamente lógico, coherente y verosímil el hecho de que se desmembre el Archivo de Salamanca, no por salamanqués sino por nacional. Ese hecho forma parte de una gran representación a la que la mayoría de los españoles asistimos atónitos.

─ Está en marcha toda una operación de amplia resonancia histórica para descoyuntar desde dentro la nación más antigua del mundo: la española. Todo es una cuestión de palabras, una atroz logomaquia.

─ Se trata de disolver todo lo referido a España como nación. El futuro ya ha comenzado. Hace tiempo que desapareció el honroso cuerpo de los "maestros nacionales". Por cierto, mi abuela fue maestra nacional en Salamanca. Ahora la descomposición de lo nacional alcanza caracteres patológicos. Podemos imaginar lo que nos espera en los años venideros. Por ejemplo:

Se troceará Radio Nacional de España (que, por cierto, se creó en Salamanca el día en que a mí me nacieron). Pasará a ser Radio Clásica.

Se liquidará la Lotería Nacional, que es de tiempos de Carlos III.

Se repartirán los fondos del Museo del Prado de acuerdo con una localización más consonante con los nuevos tiempos interculturales. "Las Hilanderas" de Velázquez irán a parar a Barcelona, cuna de la industria textil. "Las Lanzas" de Velázquez volverán a Breda. "Los fusilamientos de La Moncloa" de Goya se destinarán al Louvre de París. El "Guernica" del Museo Reina Sofía se colgará definitivamente en el Guggenheim de Bilbao.

Los libros de la Biblioteca Nacional se enviarán a las respectivas Bibliotecas Nacionales de las nuevas naciones que van surgiendo en el antiguo territorio español.

El archivo de Simancas y el de Indias de Sevilla serán desmantelados cuidadosamente. Los documentos irán a parar a los países iberoamericanos, a otros europeos y a los respectivos archivos de las nuevas realidades nacionales.

─ Para conseguir el objetivo de aniquilar la nación española habrá que suprimir el idioma español o castellano allí donde se hablen otras lenguas. Se presionará para que los Departamentos de Español de las universidades extranjeras pasen a denominarse "Departamentos de Lenguas Ibéricas", incluida la portuguesa. La Real Academia Española pasará a ser Academia del Estado. La Historia de España desaparecerá de la enseñanza obligatoria. Será sustituida por una asignatura que se llamará Memoria Histórica y cuyo temario empezará a partir de 1931. Según esa Memoria Histórica la Guerra Civil la ganaron los republicanos. La verdadera democracia empezó en 2004.

─ En el entretanto hay que procurar que desaparezca el nombre de España, más aún si se asocia a la idea de nación. En su lugar debe hablarse del "Estado". Ese proceso ya está en marcha con notable éxito. Se suprimirán los partidos y otras asociaciones que intenten representar al conjunto de los habitantes del Estado. La bandera de España (símbolo de la rebelión franquista) irá desapareciendo de todos los centros públicos donde aún ondea.

─ Visto lo visto, el saco del Archivo de Salamanca ha sido solo el primer acto de otros 16 más con el mismo cariz hasta su virtual extinción. Es nada más que un síntoma de una letal infección, la que se ha propuesto el aniquilamiento de la nación española.

─ Si un gobernante se propusiera demoler la estructura de la nación, ese acto descomunal podría ser considerado como alta traición. La alta traición es un rasgo típico del tirano, dicho en términos clásicos. En la época de oro de la Universidad de Salamanca se llegó a argüir si era lícito matar al tirano. Aquellos escolásticos no se andaban con chiquitas. Hoy el toro español nos ha salido pastueño.

Contacte con Amando de Miguel mailto:fontenebro@msn.com

ETA controla el «proceso»
Editorial ABC 6 Junio 2006

LAS pretensiones del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y de los socialistas vascos con el diálogo con Batasuna han pasado de ser sólo una «mirada a los ojos», para que acepten la legalidad que esta organización terrorista lleva rompiendo desde su existencia, a la confirmación explícita de que el PSE acepta incondicionalmente la doble vía propuesta por ETA a través de Otegi en el velódromo de Anoeta: una mesa entre Gobierno y ETA, y otra mesa, entre ETA, con la marca Batasuna, y los partidos vascos que se presten a la iniciativa. Por tanto, a la urgencia del presidente del Gobierno por atender las exigencias de procedimiento planteadas por ETA y Batasuna se ha unido el tránsito definitivo del PSE a posiciones diametralmente opuestas a las manifestadas hasta hace pocas semanas y que ha llevado la confusión incluso a víctimas, que hasta ahora apoyaban legítimamente y de buena fe el planteamiento teórico del Gobierno sobre el fin de la violencia.

En este momento, la actitud del Gobierno y del PSE consiste en tratar a Batasuna como interlocutor legítimo para un nuevo marco político en el País Vasco, como decía ayer mismo Patxi López en un entrevista a un medio de comunicación, y como hará en breve UGT -tal como informa hoy ABC-, sumándose al proceso iniciado por Rodríguez Zapatero con un acuerdo con el sindicato LAB. Y en cuanto al diálogo con ETA, Rodríguez Zapatero no ha respetado siquiera la resolución aprobada hace un año por el Congreso de los Diputados, hecha a su medida para allanar el camino del diálogo político con los terroristas.

La paz no va a ser antes que la política -enésima defraudación de los compromisos del presidente del Gobierno en esta etapa-, tal y como reconoció ayer mismo José Blanco, secretario de Organización del PSOE, al afirmar que «no se puede abordar un proceso para el final del terrorismo sin que medie un proceso de diálogo». Así no será posible la derrota de ETA, porque si el final del terrorismo debe venir del diálogo previo con los terroristas, éstos nunca accederán, sin más, a su disolución y desarme. ¿Por qué habrían de ceder ante un Estado que se repliega? La sociedad española tiene suficientes motivos para creer que hay menos esperanzas que nunca de poner término a la violencia como una victoria frente a sus enemigos. Y las democracias se consolidan, como ha demostrado la Historia, en la medida en que se imponen a quienes quieren destruirlas y retroceden cuando negocian su propia existencia.

La grave equivocación del Gobierno socialista fuerza al Partido Popular a una oposición frontal, simplemente porque no le deja otra opción. Ante la expectativa de que el Estado emprenda a corto plazo una transacción con los terroristas, es irracional pedirle a la oposición que se sume ciegamente al «proceso», pero también es injusto acusarle de obstruir la paz. El cese de la violencia no es sinónimo de paz si los terroristas alcanzan alguno de sus objetivos, si se mantienen como garantes del diálogo, si no se sienten compelidos a disolverse, desarmarse y arrepentirse. No podrá llamarse paz a un resultado en el que el Estatuto de Guernica acabe derogado a impulsos de amenazas y chantajes, cobrándose así los terroristas la ansiada pieza que buscaban cazar desde 1979. No puede haber paz sin derrota de ETA.

La resolución que hoy defenderá el PP en el Congreso de los Diputados no escenifica ninguna ruptura con el Gobierno, sino el fin del espejismo en el que Rodríguez Zapatero quería instalar a la oposición y a la sociedad española, con un decorado de condiciones previamente renunciadas y compromisos efímeros con la dignidad democrática. El Pacto Antiterrorista, la ley de Partidos Políticos y el consenso moral que pone a los violentos extramuros de la democracia quedaron rotos desde que el PSOE aceptó -en el momento que fuera- el diálogo político con ETA. Si Rodríguez Zapatero aprovecha o no el Pleno de hoy para comunicar el inicio del diálogo con los terroristas -lo probable es que lo aplace hasta la celebración del referéndum catalán-, es algo que el propio presidente del Gobierno ha hecho irrelevante, porque ya está decidido, si no en vías de ejecución. Y lo único que aparenta ser cada vez más cierto en este proceso es que ETA tiene la llave y el control de los tiempos.

Fraude constitucional y libertad
POR GRACIÁN (*) ABC 6 Junio 2006

HAY vientos de cambio en España. Modificando los Estatutos de Autonomía se está reformando la estructura del Estado. Y con ello se cuestiona una Constitución a la que están sometidos los políticos que en cada momento ejercen el poder (quienes en un Estado de Derecho no mandan por la fuerza, sino según el Derecho), una Constitución que garantiza a todos la libertad, la democracia y la paz. ¿Cómo preservarlas y asegurarlas? En esta España puesta en cuestión, ¿cómo asegurar la libertad y la paz?

Aprendamos de la Historia, maestra que nos da lecciones de toda clase, tanto de lo imitable como de lo que se debe evitar. Y la Historia nos enseña que los cambios en la estructura de los Estados pueden hacerse pacíficamente o de forma violenta. Hay cambio pacífico cuando, sin violencia, se usa el Derecho para hacer ese cambio, preservando así el imperio de la ley y la paz incluso en los difíciles periodos de reforma. Como se hizo, por ejemplo, en la Inglaterra de 1689, que había aprendido la lección de sangrientas guerras civiles que terminaron con la ejecución de un rey y en una tiranía. Y también en España, tras la muerte del dictador Franco, con una reforma del régimen hecha a través de la Ley.

Pero los cambios también se producen de forma violenta y mediante el uso de la fuerza. En ocasiones utilizándola de forma ostensible, mediante una Revolución, como la francesa o la soviética. Y en otras, no menos numerosas, usando tal fuerza no amparada por el Derecho de forma subrepticia, encubierta, solapada, con apariencia externa de legalidad. En estos casos se ignora el Derecho vigente, en especial el que regula la modificación del régimen y del poder, pero se aparenta que se usa precisamente para cambiarlo. Dicho de otra manera: hay una lucha larvada del poder contra el régimen, hay violencia del poder no amparada por el Derecho que se encubre mediante órdenes a las que se reviste con forma de ley, hay fraude. Y dado que éste afecta a la Constitución, puede hablarse con propiedad de fraude constitucional. Se comprenden fácilmente las imprevisibles consecuencias que esta situación puede tener para la libertad. Todo dependerá de la fuerza que finalmente consiga imponerse. Mediante esta técnica, por ejemplo, el triunviro Napoleón transformó un régimen igualitario inspirado en Rousseau en un imperio absoluto. Y Hitler derogó la Constitución progresista de Weimar de 1919 para sustituirla por su caudillaje personal mediante lo que él mismo llamó una «revolución legal», una revolución de momento no sangrienta, aparentando que se usaba la Ley.

Aprendamos de la Historia y evitemos el fraude constitucional. La Constitución española regula su propia modificación en su Título X, en el que establece que una reforma total de la misma o que afecte a sus pilares esenciales -es decir, a la existencia de España como un solo Estado con Autonomías, a la unidad de la Nación española, a la Corona, o a la regulación de los derechos fundamentales y libertades públicas-, requiere acudir al Poder Constituyente, que es el pueblo español, disolviendo las Cámaras, llevando a cabo nuevas elecciones y sometiendo siempre la reforma a referéndum de todos los españoles (artículo 168). Por tanto, para reformar estos puntos no basta con modificar los Estatutos de Autonomía. Eso es un fraude. Hay así fraude constitucional cuando se modifica el actual régimen español sin seguir el cauce establecido para ello por el Derecho, es decir, por el Título X de la Constitución de 1978. En tal caso se ignora el principio de legalidad y no impera la ley, sino la fuerza de los hechos.

Hay fraude constitucional cuando las Cortes generales o los Parlamentos autonómicos -que son poderes constituidos- modifican las materias cuya reforma está atribuida al poder constituyente y soberano -que es el pueblo español- sin acudir a él. Los poderes constituidos no pueden legalmente reformar por su cuenta la Constitución en lo referente a la Nación española, al catálogo de derechos y libertades o a los demás puntos indicados mediante la aprobación de un Estatuto de Autonomía o mediante referéndum de parte del pueblo español. Tales poderes constituidos emanan precisamente del soberano pueblo español, al menos según la Constitución vigente (artículo 1.2), y están sujetos al imperio de la Ley, también a la Ley que regula la reforma constitucional.

Sería un gran absurdo proclamar la soberanía del pueblo español, como hace solemnemente la Constitución española, y admitir que los poderes públicos tienen derecho a ejercer su autoridad sin restricción alguna siempre que den a su actuación apariencia externa de legalidad. Eso sería convertir España en un estado de fuerza, ya que en un Estado de Derecho la autoridad que limita la libertad no puede ser nunca total e incontrolable.

¿Cómo preservar hoy en España la democracia y la paz? La respuesta parece ahora sencilla: cumpliendo la Constitución sin fraudes, también para reformarla. Esa es la primera y elemental defensa de la libertad. Si la modificación del régimen se hace utilizando el Estado democrático de Derecho, es decir, los mecanismos establecidos en el Título X de la Constitución para la reforma constitucional, la democracia, la libertad y la paz social no se verán afectadas. El principio de legalidad asegurará un cambio pacífico. Pero si, por el contrario, para llevarla a cabo se utiliza la fuerza, ya sea mediante una revolución o ya mediante fraude constitucional, el resultado es imprevisible y dependerá de la fuerza que consiga imponerse. En este caso sí se pondrán en juego convivencia y la democracia, y se correrá el riesgo de que el fraude constitucional lleve una vez más a convertir a España en un cementerio de la libertad.
(*) Colectivo que reúne a 60 intelectuales y profesores de reconocido prestigio

Proceso de rendición
Zapatero entrega la iniciativa a los terroristas
Ignacio Villa Libertad Digital 6 Junio 2006

Rodríguez Zapatero se he entregado a fondo en una estrategia que dinamita todo principio democrático. Ahora resulta que media España, la que se posiciona electoralmente detrás del Partido Popular, y otros muchos que votan al PSOE no quieren la paz por el simple motivo de no querer rendirse ante los terroristas. Dos meses y medio después del alto el fuego etarra, es ya evidente para todos que éste no es más que un simple gesto para facilitar que la rendición del Gobierno socialista se pueda ejecutar hasta sus últimas consecuencias. Pero precisamente ahora es el momento de recordar aquellas primeras semanas de "entusiasmo obligatorio" en las que había que estar dando saltos de alegría de forma permanente, ante un alto el fuego que era el resultado de un pacto entre Zapatero y los etarras; y que con el paso de las semanas se ha ido concretando en una venta de nuestras libertades.

El presidente del Gobierno ha embarcado a España hacia una situación que ni la mente más retorcida podía haber imaginado, en la que los etarras son los buenos y Otegi es el interlocutor para la paz. Y todos aquellos que defienden el Estado de Derecho, un requisito imprescindible en un demócrata, se han convertido en los enemigos de la paz; una paz mentirosa que no es otra cosa que la cesión cobarde de los derechos de todos los españoles.

Zapatero se está dejando llevar por los objetivos y las exigencias de una banda terrorista que, hasta el momento, no ha manifestado ninguna intención de abandonar las armas. Su Gobierno ha cedido todo el terreno posible, ha regalado el futuro a cambio de nada. Nadie en ETA-Batasuna ha apuntado la más mínima pista que indique un abandono definitivo de las armas. Es verdad que algunos se preguntan qué sucedería si lo hicieran en los próximos días. ¿Facultaría eso al Gobierno para decir que el objetivo está cumplido y que por lo tanto su estrategia está dando los frutos esperados? Pues aunque desde ETA y su entorno se hiciera algún tipo de declaración en esa dirección, no cambiaría nada en lo sustancial. Y es que Zapatero ha cedido toda la iniciativa a los terroristas; cuando eso se hace en política y se hace desde un Gobierno democrático se está cometiendo una de las mayores irresponsabilidades de un gobernante. Nadie nos puede engañar. A estas alturas del partido una declaración de los etarras sería simplemente un maquillaje para este proceso de rendición. La entrega ya ha comenzado.

Hay que reactivar los complejos del PP
EDITORIAL Libertad Digital  6 Junio 2006

Rubalcaba vuelve a la carga. Tras el intento fallido de neutralizar a las víctimas, el ministro del Interior se podía, al menos, consolar con el apoyo –no total, pero sí "condicionado"– que el PP ha venido brindando inconscientemente a toda esa farsa del "proceso de paz". Una falsa "paz" con la que el Gobierno del 14-M quiere disfrazar las cesiones que le exigen los socios vascos del Pacto de Perpiñán, tan insaciables o más que los catalanes. Rubalcaba lo oculta, pero sabe que sus chantajistas compañeros de viaje amenazan con el carácter "reversible" de su alto el fuego si no obtienen de todo este infame proceso las pertinentes nueces políticas.

El Gobierno del 14-M ha conseguido tranquilizar a ETA y fortalecer su pacto temporal con la organización terrorista al autorizar ya contactos políticos con sus representantes batasunos. Pero esto ha hecho, a su vez, despertar al principal diario y al principal partido de la oposición de su suicida candidez.

Con la mejor y más torpe de las intenciones –como esa de "verificar la disposición de ETA de entregar las armas"– buena parte de la derecha política y mediática prestó desde el primer día su cándido apoyo a los contactos del Gobierno del 14-M con una organización terrorista que hasta ahora no ha ocultado, en ningún momento, los precios que reclama por el mantenimiento de su alto el fuego. Eso, por no recordar que el "vigilante" y "limitado" apoyo al Gobierno de esta derecha tan centrista pasaba olímpicamente por alto que, en un Estado de Derecho, aun la "voluntad de reinserción" se constata individualmente con los delincuentes en prisión, no con criminales fugitivos de la justicia. Las "buenas intenciones" no legitiman, ni ahora ni nunca, la neutralización de los agentes policiales y del Estado de Derecho que exige, en mayor o menor medida, pero de forma inexorable, todo contacto con ETA, tenga el objetivo que tenga.

El caso es que si la derecha dio su "vigilante" aquiescencia a los contactos con ETA con el camelo de verificar la "entrega de las armas", Rubalcaba, apremiado por los terroristas, aspiraba a que el PP también se tragara, aun "vigilante", el camelo de lo importante que es "trasladar a Batasuna que es necesario que condene la violencia".

Rajoy parece, sin embargo, dispuesto a no volver a tropezar una vez más en la misma piedra, y se ha comprometido incluso a acudir en persona a la manifestación de las víctimas que se celebrará el próximo sábado. Rubalcaba teme que el PP sea claro y pase a denunciar, sin cortapisas, la infame desnudez que oculta Zapatero bajo su falso traje de pacificador. El alto el fuego de los terroristas es un anestésico que puede perder fuerza si el PP –con Rajoy a la cabeza– empieza a despertar el sentido común de la gente y los ciudadanos empiezan a percibir el juego que Zapatero está brindando al chantaje de ETA.

Esa es la única razón por la que este manipulador compulsivo que dirige el Ministerio del Interior acaba de ofrecer a Rajoy que transija sin hacer ruido con los contactos con Batasuna, a cambio de "mayor información". ¿Y qué mayor información va a brindar Rubalcaba que ha ocultado hasta ahora al líder del PP? ¿De cómo se neutraliza a la policía española para que no se le ocurra detener a los etarras que van a "dialogar" con el Gobierno? ¿De cómo se neutraliza la Ley de partidos para que Batasuna se sienta, justificadamente, "legalizada de facto"? ¿De cómo van a acusar al PP de poner en riesgo la paz si Rajoy no mira para otra parte? ¿De cómo van equiparar la infamia de Zapatero con los errores de Aznar y González en Suiza y Argel? ¿De cómo con la fiscalía se puede neutralizar hasta jueces como Marlaska? ¿De cómo pretenden colar un estatuto soberanista a los magistrados del Tribunal Constitucional?

No sabemos el suicida alcance que tendrán los complejos del PP en todo este infame proceso que padece nuestra nación y nuestra democracia. Lo que es evidente es que Rubalcaba sigue contando con ellos. Con los políticos y con los periodísticos. Y no, precisamente, como disuasorios muros de contención.

Negociar con ETA
La grasa de Patxi y el escudo de ZP
Cristina Losada Libertad Digital 6 Junio 2006

Patxi López acaba de descubrir que la lucha contra el terrorismo y el nacionalismo totalitario que libraron los militantes de su partido durante años, ha sido en vano y que absurdos fueron todos los sacrificios y los muertos. No lo ha descubierto ahora, pues cuando subió al liderazgo del PSE lo hizo para gestionar la entrega. Pero sí acaba de descubrirnos que lo ha descubierto. Lo ha dicho en El País, sin rebozo y sin vergüenza. Sostiene en la entrevista que tan oportunamente le han dedicado, que puesto que existe una parte de la sociedad vasca que apoya a ETA, no queda otra que ascender al terrorismo y a sus cómplices al status de legítimo interlocutor. Por supuesto, no llama a las cosas por su nombre. Evita, incluso, hablar de Batasuna, que de sobra sabe que es lo mismo que ETA, y presenta al conglomerado terrorista con el antifaz de "izquierda abertzale". Pero no hay eufemismo que valga para disfrazar la realidad.

Y una de las realidades que ignora deliberadamente López, es que ha habido siempre un sector de la sociedad vasca que ha respaldado y colaborado con la banda terrorista, y que ha votado en las elecciones a lo que se llamaba su brazo político. Más aún, que las filas de los partidarios de ETA estuvieron más nutridas que ahora. Y que, a pesar de todo ello, su partido no había estado dispuesto a reconocer legitimidad democrática alguna a quienes utilizaban el terror para imponer sus fines. Hasta que llegó ZP. Pues con él, el dique socialista ha saltado en pedazos, y no sólo se desviven por aceptarlos como interlocutores, sino que ésa es la vía para tomarlos como socios. Socios para repartirse el poder. Primero en los ayuntamientos, luego en la autonomía y en Navarra.

Ya puede Blanco ponerlo negro y tergiversar la realidad de lo ocurrido en Irlanda, donde el Sinn Fein no era ilegal, como lo es Batasuna. Ya puede Rubalcaba tranquilizar a la parroquia señalando que tres años sin matar son indicio sobrado de la buena voluntad de la ETA. Si como repiten los corifeos de este teatro de sombras, las condiciones objetivas le impiden cometer un crimen más, ¿por qué ceder, por qué negociar? Por la misma razón por la que el gobierno ha caído presa del pánico ante las amenazas de la banda de romper el alto el fuego, y en un viraje brusco, como aquellos que ordenaba Stalin y seguía sin rechistar la grey comunista, ha decidido negociar con los cómplices del terror sin esperar siquiera al trámite de su vuelta a la legalidad.

Es lo que López llama "engrasar". Convertir en grasa la memoria de los asesinados, la dignidad de las víctimas y de la democracia, la libertad y la justicia. Y con ese amasijo grasiento y sangriento, untar a ETA para que no naufrague un proceso del que López y ZP esperan sacar poder por siempre jamás. Han resucitado el cadáver de ETA para hacerlo y no van a pararse en barras. Sólo temen que la banda rompa el juguete antes de tenerlo compuesto, y sólo piensan en cómo dosificar las cesiones para que el mejunje se derrame gota a gota. Con una inseguridad reveladora, Zapatero, en lugar de asumir su responsabilidad, pone por delante, como parapeto, a los socialistas vascos. Se escuda en su historial de lucha contra el terror para ocultar que es él quien está arrojando a la basura tan ejemplar trayectoria. Se protege tras el honor de las víctimas de su partido para venderlo bajo cuerda. Y se refugia detrás de López, como si sus connivencias con los terroristas no las bendijera él mismo. Podía tener el coraje de dar la cara como el urdidor y responsable de todo esto. Pero el valor ni lo tiene ni se le supone. Si algo sale mal, ya sabes, López, fuiste tú. Si la mierda salpica, ahí estarán Patxi y el PSE para recibirla. Como la Reina de Corazones, ZP ordenará que les corten la cabeza.

SOLO FALTA SABER CUANDO ZAPATERO RECIBIRÁ A OTEGUI EN MONCLOA
Editorial minutodigital 6 Junio 2006

Es triste comprobar que en todo este proceso de negociación con ETA, la organización terrorista ha sido más honesta que el gobierno de España.

Los etarras no ha engañado a nadie, desde un principio han reconocido los contactos y han expuesto claramente cuales eran sus exigencias para sentarse a negociar. Sin embrago la actuación del PSOE ha sido un constante engañar a la opinión pública, para ir, poco a poco manipulando a los ciudadanos para que aceptasen el sapo de una “paz” que esconde una rendición ante el terrorismo. Primero nos negaron la realidad de las negociaciones secretas con los etarras, para a continuación jurar y perjurar que no habría negociación antes de que ETA abandonase las armas y por supuesto, nada de concesiones políticas, ni de abdicación en la aplicación de la Ley. Sin embargo el ejecutivo de Zapatero ha ido dando satisfacción una por una a todas las exigencias que Batasuna-ETA hizo públicas desde el primer momento.

El Ministerio Fiscal no ha perseguido la aplicación de la Ley de Partidos, ni el Código Penal, permitiendo la actuación pública de una organización ilegal y además considerada parte del entramado de ETA. Las conversaciones con ETA comenzaran sin que esta haya depuesto las armas y sin siquiera que su brazo político se haya arrepentido y condenado su pasado violento. Un brazo político que será legalizado con el solo requisito de una renuncia formal a la violencia. Ya es un hecho que habrá dos mesas, una política y otra técnica, tal y como pidieron inicialmente los aberzales. Y en cuanto a los presos etarras, por supuesto que serán excarcelados, incluidos aquellos con delitos de sangre, y que nadie dude que la autodeterminación y la anexión de Navarra serán también objeto de negociación y conversaciones, por mucho que hoy el PSOE lo niegue.

A la ciudadanía solo le falta saber cuando Zapatero cerró los pactos expresos o tácitos con ETA para desarrollar todo este proceso. Si esos contactos existieron ya con anterioridad al 11-M, cuanto el pacto antiterrorista estaba vigente, estaríamos ante la historia de una traición premeditada, que por supuesto deslegitima al PSOE, no solo para negociar en nombre de los españoles, sino para representar cualquier papel en la política nacional, puesto que un partido con semejante doblez no puede conocer mejor destino que su disolución.

En todo caso a estas alturas, nosotros no nos preguntamos por el momento en el que Zapatero va a escenificar la farsa ante el Congreso para comenzar unas negociaciones que ya se vienen desarrollando, sino cuando va a recibir a Otegui, o a Ternera, en calidad de representantes del pueblo vasco en La Moncloa.

11-M dos años después (I): La socialización de la duda
Luis del Pino Libertad Digital 6 Junio 2006

A lo largo de estos dos años, los medios de comunicación independientes han ido poniendo sobre la mesa una serie abrumadora de pruebas que demuestran que las investigaciones policiales del 11-M han sido un inmenso fraude; que no existe una sola prueba de convicción sobre la que no recaigan graves sospechas de manipulación, de falsificación e incluso de "colocación" a posteriori de los atentados; que el Gobierno está haciendo cuanto puede, y en todos los frentes, no sólo para que no se investigue el 11-M, sino incluso para que ni siquiera se hable de aquellos atentados, llegando hasta el punto de tratar de silenciar a las propias víctimas de la masacre; que la actual deriva política no se puede comprender a menos que recurramos a la hipótesis del chantaje terrorista, ...

Con lo que hasta el momento hemos desvelado, en cualquier país que contara con una verdadera separación de poderes bastaría para que el Gobierno se hubiera visto sometido a un acoso político, mediático y judicial que hubiera obligado a una convocatoria de elecciones. Desafortunadamente, Montesquieu fue asesinado en España en tiempos del gobierno de González, por lo que las sucesivas revelaciones periodísticas sobre el 11-M no han tenido la repercusión que debieran.

Sin embargo, el insistente goteo de informaciones (informaciones que no han podido ser contradichas por el Gobierno, que se ha refugiado en el dontancredismo), ha tenido un impacto espectacular sobre la opinión pública. Es cierto que hay muchas personas que no tienen ni idea de las revelaciones realizadas acerca del 11-M. Es cierto también que existe un núcleo duro de votantes socialistas a los que ni siquiera una foto de Josu Ternera colocando una mochila les convencería de que no ha sido Al Qaeda. Pero no es menos cierto que la iniciativa está, desde hace muchos meses, de nuestro lado.

Mientras que hace un año nadie dudaba de que el 11-M era obra de algún grupo islámico, las encuestas muestran que 2 de cada 3 votantes socialistas creen hoy que no sabemos, en realidad, lo que pasó. Mientras que hace un año hablar del 11-M era enzarzarse en una estéril discusión sobre si Aznar mintió o no mintió, al sacar hoy el tema lo más que los defensores de la versión oficial son capaces de argumentar es que hay que dejar trabajar a los jueces: ni siquiera se atreven ya a defender la veracidad de unas pruebas cuyo olor a podrido es cada vez más intenso.

Llegados a este punto, es necesario incidir en la socialización de la duda. Es imprescindible hacer llegar el estado actual de las investigaciones al mayor número posible de personas, difundiendo lo que los medios de comunicación han ido publicando, aportando argumentos a quienes ya tienen dudas, sembrando la duda entre quienes aún son refractarios. No se trata de avanzar hipótesis, sino de lanzar un mensaje y una pregunta muy simples. El mensaje: no sabemos cuál puede ser la verdad, pero lo que está claro es que lo que nos han contado es mentira. La pregunta: ¿por qué el Gobierno se niega a aclarar esas mentiras?

Ése es, ahora, uno de nuestros principales cometidos.

10-J a las 18:00. Manifestación de la AVT por la verdad del 11-M y contra la rendición ante ETA
Información sobre autobuses y cartelería: web de la AVT www.avt.org

El proceso
Lorenzo Contreras Estrella Digital 6 Junio 2006

No hay como seguir el rastro de las palabras, de los términos e incluso tópicos al uso para hacerse cada cual una “hoja de ruta” sobre el desarrollo de los acontecimientos que han colocado a España en el núcleo de su peor crisis política desde la llegada de la democracia. Con el paso de los días, o de las semanas, ha ido perdiendo vigor de uso la palabra “conflicto” para definir o describir, a gusto de los nacionalistas vascos y abertzales, la situación del problema de Euskadi, al que ellos consideran en guerra con el “Estado español” cuando constantemente hablan de paz o necesidad de paz, apoyados crecientemente por la propia retórica del presidente Zapatero, el gran “pacificador”.

Del término “conflicto” hemos pasado a otro más actualizado. Ahora casi siempre que se alude a la situación vasca se habla de “proceso”. Ya no estamos tanto ante un conflicto como ante un proceso que ellos, los nacionalistas y abertzales —o nacionalistas radicales de obediencia etarra—, han ido conformando a su gusto. Ha sido una evolución equivalente a la de la palabra “terrorismo”, paulatinamente convertida en “violencia” o uso de la violencia, con el agravante de que esa moderación verbal ha acabado por contagiar a la terminología oficial. En tiempos de Aznar ya hubo una tentación de similares características cuando el entonces presidente del Gobierno, en su famoso tanteo de aproximación a ETA, la llamo “organización” sin más, y al conjunto de su realidad lo consideró algo así como “movimiento”. Es preferible no recordar el acompañamiento o complemento que le seguía.

La diferencia entre Aznar y Zapatero —¿para qué citar a Felipe González?— es que el primero miró a los ojos a ETA, por personas interpuestas, y eso le bastó para zanjar el experimento. No como ahora, cuando eso de “mirar a los ojos” se ha transformado en rendición, capitulación o como quiera llamársela. A este conjunto de actitudes se le aplica luego, o al mismo tiempo, el concepto de “verificación”. Estamos los españoles asistiendo a una etapa de verificación de que cuando ETA dice “alto el fuego” está indicando exactamente eso, aunque haya advertido por medio de sus más significativos portavoces batasunos que la cosa podría torcerse o entrar en fase de “bloqueo” si los jueces y las distintas policías insisten en “la represión”. He aquí, por cierto, otra corrupción intencional de las actividades de jueces, fiscales y fuerza pública. Porque si un juez —caso de Grande-Marlaska— interpreta que esa advertencia envuelve una amenaza de volver a las andadas, surge entonces, en todo su vigor, el espectro del “conflicto”. Y tiene que venir el fiscal general del Estado, señor Conde-Pumpido, a templar gaitas y, por consiguiente, a devaluar la gravedad de los términos. Y así se acaba la represión para recuperar el “diálogo” o lo que en su día el lehendakari Ardanza denominó “solución dialogada”.

Como las palabras se reproducen o multiplican como conejas, rápidamente se salta a la idea del compromiso. A Zapatero se lo han dicho con toda claridad: hay que pasar del prometer al comprometer. Promesas todas las que se quieran, pero compromisos, lo que se dice compromisos, sólo con los directos descendientes políticos de Sabino Arana.

Los batasunos aducen que el PNV está otorgando un “cheque en blanco” a Zapatero para que sea él, antes que ETA, quien asuma “el control del proceso desde Madrid”. Otra vez el dichoso proceso, ese eufemismo que el PNV también utiliza a su conveniencia. Porque para los nacionalistas tradicionales “procesar” es entenderse con Madrid. Y Otegi, que está al quite, toma la palabra de inmediato, abunda en la idea de más compromiso y menos represión, y le imputa a la Ertzaintza o Policía Autónoma —es un decir— vasca una actuación parecida a la de “las fuerzas de ocupación”, que de este modo “utilizan a la Ertzaintza para golpear a los jóvenes de este país”.

Y como la confusión forma parte no sólo del lenguaje, sino también de la estrategia en su más literal sentido, aprovechan la puesta en libertad de los dirigentes batasunos o mahikides —que Marlaska, al final, no se atrevió a meter en la cárcel— para echarle una flor al mismísimo Rajoy, al que elogian por haber entendido la propia evolución del “proceso”, facilitando la puesta en marcha del “diseño de Anoeta”. Recuérdese que en el velódromo de ese nombre, en San Sebastián, Otegi reveló en su día con todo descaro su esquema de intenciones, es decir, de las intenciones de ETA.

Obsérvese que ahora mismo la situación ha madurado tanto que el Congreso de los Diputados va a autorizar el famoso diálogo político con ETA. Termina un proceso y comienza otro. Diálogo político antes que paz, antes que deponer las armas, antes que todo. Es la gran hora de las mesas, otra palabra para el diccionario de la ignominia.

Para el PP, "el proyecto de Zapatero es el proyecto de ETA"
Editorial Elsemanaldigital 6 Junio 2006

El diálogo entre el PSOE y Batasuna rompe el Pacto Antiterrorista y las reglas del juego. Zapatero no puede construir una democracia que excluya al centroderecha de la convivencia.

6 de junio de 2006. Ángel Acebes ha sintetizado en una sola frase el estado actual de las relaciones entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el principal partido de la oposición: "El proyecto de Zapatero es el proyecto de ETA". El secretario general del Partido Popular ha marcado así todas las distancias políticas posibles entre las dos grandes fuerzas electorales, y ha señalado cómo el PSOE parece haber optado por dialogar con la izquierda abertzale en vez de hacerlo con el centroderecha democrático.

Ante el debate sobre el estado de la Nación de la pasada semana el presidente del Gobierno apeló una vez más al sentido de Estado de Mariano Rajoy. El líder de la oposición quiso, hace unos días, respetar las esperanzas de los ciudadanos y las "buenas impresiones" de Zapatero, y evitó referirse políticamente a los pasos dados por el Gobierno hacia los terroristas. A las pocas horas el PSE respondió anunciando, por boca de su secretario general, Patxi López, que de manera inmediata se iban a abrir conversaciones directas entre los socialistas y el brazo político de los terroristas.

No es posible exagerar la gravedad de esta decisión. El partido que sostiene al Gobierno ha aceptado el diálogo político con los independentistas radicales, mientras que el mismo Gobierno se dispone a dialogar con la banda terrorista como tal. ETA y Batasuna, por su parte, ya han hecho saber de qué quieren hablar, y no han renunciado a ninguno de sus objetivos. Zapatero y López han aceptado en sustancia el diálogo en "dos mesas" lanzado como propuesta por el batasuno Arnaldo Otegi en su discurso de Anoeta.

Es lógico el enfado de los dirigentes del PP, que se sienten engañados y utilizados por Zapatero; y ese enfado es paralelo al desconcierto de los militantes, simpatizantes y votantes del PP, y de muchos socialistas también, que ven poco a poco cómo se construye sin ellos un nuevo escenario político. En él tienen, de momento, mejor cabida las ideas de los batasunos que las del PP. Y la distancia entre Gobierno y oposición ha crecido angustiosamente.

Contra la opinión más vulgar, una democracia no es sólo el gobierno de la mayoría. La mitad más uno pueden ejercer una verdadera tiranía sobre la mitad menos uno, y eso no es democracia. Un verdadero régimen democrático implica, además, el respeto de las minorías y la posibilidad para éstas de ganar el consenso de los ciudadanos y de pasar a ser pacíficamente mayorías gobernantes. Y asimismo una democracia supone que los asuntos de Estado no cambian si no es con el consenso de la oposición más legitimada. Zapatero tiene hoy una mayoría política, pero no habrá democracia si se cambian las reglas del juego dejando fuera de él a diez millones de españoles y los principios que ellos encarnan.

El abismo que se abre entre Gobierno y oposición es un mal para la convivencia. Pero sería aún peor que el PP aceptase resignado la situación, sin defender sus razones, que para muchos ciudadanos son las de la verdad, las de España y las de la libertad. El PP debe combinar firmeza democrática y realismo político, sin renunciar a sus ideas, porque éstas son las de muchos españoles que ven con preocupación lo que está sucediendo, y sin renunciar a emprender ninguna iniciativa legal que pueda frenar el camino tomado por el Gobierno.

El ‘criptex’ de Zapatero
Ignacio del Río Estrella Digital 6 Junio 2006

Zapatero le ha cogido la horma a Rajoy y ha decidido hacer derrapajes en las primeras cuestas, como lo hacía Perico Delgado, para ir minando las fuerzas de sus rivales. Mariano, más en estilo routier, como Poulidor, el eterno segundo, no le coge el ritmo y ve cómo pasan las etapas sin que pueda dar un cambio que produzca un vuelco en la clasificación. El Alpe d’Huez del estado de la nación, quién sabe si el último, era una gran oportunidad. En el ciclismo, como en la política, o atacas o te atacan, salvo que seas Indurain, cuyo potente pedaleo persigue al más fuerte de cada día.

La omisión consciente y voluntaria de la negociación con ETA ha sido recibida con una exclamación de “error, inmenso error”. Una negociación que está haciendo pagar un precio político a los ciudadanos españoles, un día sí y otro también, contemplando cómo Otegi y su cuadrilla marcan tiempos, dan avisos, hacen recomendaciones con el PNV a los jueces y la Fiscalía del Estado, a quien corresponde defender la legalidad según dice la Constitución, calla y consiente. El uso alternativo del Derecho, teorizado por Ihering y utilizado como soporte filosófico por el Tercer Reich.

La Ley al servicio de la política del Gobierno, porque, como dice Zapatero, las palabras, por tanto las normas, no sirven y sólo valen los hechos. Y por encima de todo el pacto, la tesis de que lo que se haga debe hacerse fuera de la sede parlamentaria. No hay que reunir a los diputados, no hay que explicar a los ciudadanos qué precio jurídico estamos pagando, que luego vendrán los leguleyos a darle forma al contrato, como en la vida misma. Rubalacaba, de raza y de los GAL le viene al galgo, dice que cuanto menos se hable y, añado, se sepa, mejor. Conversaciones secretas, encuentros previos al debate —¿los hubo?— para conjugar la situación en primera persona del singular. “Ya he dado mi permiso y no es necesario reiterarlo”, y a hablar de la vivienda hasta que Marín, el maestro de los “pelaos”, toca la campanilla y le dice al opositor, “su tiempo ha terminado”.

El cuaderno de bitácora marca la singladura y la navegación a cinco puertos: la legalización de Batasuna, los presos, el Estatuto, el referéndum y la amnistía para festejar el fin histórico del conflicto y el Estado asociado. La Ley de Partidos ya no sirve y lo que hay que hacer es mirar a los ojos a Batasuna para que vuelva a la legalidad, como Hernández Moltó miraba a Mariano Rubio en la Comisión del “caso Ibercorp”. El Congreso tampoco, porque los ciudadanos se enteran y se preocupan y hay que dejarles tranquilos con el Mundial y con el culto a los muertos. Aquí sólo vale la paz, que es ¿una palabra o un hecho?

El proceso lógico de la negociación con ETA, entrega de armas, disolución, acatamiento del orden constitucional, de la legalidad, arrepentimiento y nuevo traje político, como sucedió con los polis-milis —hay que recordar a Bandres y a Mario Onaindía—, debería ser el núcleo del consenso PP-PSOE que defina la respuesta del Estado al alto el fuego, provisional, inconmensurable y lanzado desde el fondo del pozo del entorno etarra, harto ya de tanta nekane en la política, que ni siquiera están en las cocinas de los txokos. Pero Zapatero ha decidido “hacer la goma” y Rajoy le sigue por detrás sin pasarle y sin preguntarle qué sucede en esta España que no sabe quién dirigió el 11M, qué Estado vamos a tener, dónde vamos a estar en el mundo y qué estamos dispuestos a pagar a ETA para que deje de matar, mientras los parias de África se juegan la vida por poner un pie en Canarias, en Punta Paloma o en los plásticos de El Ejido. La democracia se ha convertido en un criptex que maneja Zapatero moviendo las letras compulsivamente y nos cuenta que dentro está la Paz, que es una palabra y un hecho y que él sí sabe qué es España.

Rosa Díez
Santi Lucas elsemanaldigital 6 Junio 2006

Me separa de ella un largo trecho político e ideológico. Rosa Díez es socialista y yo no. Rosa Díez ocupa un escaño de eurodiputada por el partido socialista y yo el único que escaño que tengo es un banco duro con respaldo. Sin embargo, me identifico plenamente con ella cuando habla, demostrando un coraje inexpugnable, del fin del terrorismo y de la falta de respeto que el Gobierno está acreditando en torno al mismo. En ese terreno, me solidarizo sin matices con su mensaje, con la valerosa dignidad de sus expresiones, con su diáfana evaluación de los sentimientos, de los recuerdos y la memoria de las víctimas. En su propio partido la arrinconan como si fuera una incómoda apestada, alguien que dice en voz alta lo que muchos de sus compañeros tapan y evitan decir con igual convicción. Esa circunstancia multiplica el interés de su compromiso genuino y nada acomodaticio.

Yo también soy Rosa Díez cuando de rebelarse contra el chantaje de los violentos se trata, uña y carne cuando desenmascara el engaño de Rodríguez Zapatero, hermano de sangre cuando se niega a admitir la rehabilitación gratuita e insultante de los terroristas. No puedo sentirme más cerca de ella cuando llama a las cosas por el nombre que tenían antes que Zapatero narcotizara el ambiente con su letal desvarío. Asumo el mismo concepto de libertad, de su conquista y ejercicio sin pagar un precio político a ETA. Vibro con su misma emoción cuando se niega a dar un paso atrás.

Estoy muy de acuerdo con Rosa Díez cuando rechaza la paz perversa e inmoral de Azcoitia: homenajes a los asesinos y víctimas refugiadas. Como ella, no participo tampoco del relativismo, la equidistancia, el desdén o la tibieza cuando de paz se trata y de las inadmisibles exigencias para lograrla. Para mí, como para ella, la sonrisa de Batasuna, tras sus comparecencias judiciales, es el sarcasmo más doloroso que podamos sufrir todos los demócratas y la más lacerante ofensa a las víctimas. La tregua del Gobierno, de los jueces, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad no es el triunfo de la paz, es la claudicación del Estado de Derecho.

Dice Rosa Díez que Zapatero nos toma el pelo y yo también lo creo. Rosa Díez nos ha invitado públicamente a resistir, y yo estoy dispuesto, como muchos otros millones de españoles, a resistir con ella.

La guía en la tormenta, 2: Un nuevo mapa del Estado
José Javier Esparza elsemanaldigital 6 Junio 2006

El Estado de las Autonomías se ha roto. Los nuevos estatutos proyectados, así como el previsible camino hacia la autodeterminación en el País Vasco, han desbordado el marco. Entramos en un territorio nuevo –zona de tormentas- donde cada vez será más difícil la continuidad histórica de la nación española. En esas condiciones, carece de sentido invocar el viejo Estado de las Autonomías del 78 como solución a nuestros problemas. No hay vuelta atrás. Primero, porque tal retorno a un marco de consenso exigiría un nuevo consenso, pero las oligarquías autonómicas, sean del partido que sean, no aceptarán volver a la situación previa. Después, porque es precisamente el sistema de 1978 el que nos ha traído aquí: un sistema que concibe la autonomía local no como un estado, sino como un proceso, algo que nunca termina y que, por naturaleza, sólo puede conducir a una progresiva disgregación. El sistema del 78 ya no es la solución; hoy es el problema.

El mejor modo de desatar los nudos gordianos, como enseñó Alejandro, es romperlos. Utilicemos la figura de Nietzsche: si algo cae, empujadlo. Ha llegado el momento de soltar el lastre del 78 y replantear abiertamente el Estado de las Autonomías. Por supuesto, no es posible anular un cuarto de siglo de experiencia autonómica. Tampoco sería deseable un centralismo administrativo que ni tiene que ver con la realidad de España, ni ofrece garantías de mayor eficacia. Pero sí hay que afirmar lo que en 1978, por debilidad o por politesse, no osamos ni insinuar: deseamos que la nación española sobreviva como unidad histórica.

Hay que fijar las competencias exclusivas de la Administración central, delimitar claramente las competencias autonómicas, reforzar los mecanismos de coordinación entre comunidades y, de paso, subrayar los elementos de integración del sistema –por ejemplo, la lengua- y no los de diferenciación. También será preciso reflexionar sobre la conveniencia de que ciertas materias, como la educación y la cultura, sigan siendo competencia casi exclusiva de las autonomías: hasta la fecha, esa cesión se ha traducido en una acelerada desaparición de toda referencia cultural común. Y será prioritario reformar la Ley Electoral para compensar la posición abusiva de los nacionalistas: éstos se enfadarán, sin duda, pero no tiene sentido que el destino de cuarenta millones de españoles dependa de unos pocos cientos de miles de votos.

Se impone una refundación del Estado; una segunda transición, como la que sueña ZP, pero a la inversa: no en dirección a la tormenta, sino en dirección contraria. ¿Es tan difícil reivindicar el sentido común? Teníamos un país con una estructura abierta. Tanto se ha abierto que ahora corremos el riesgo de que se fracture. Si queremos que el país se mantenga, que España sobreviva como nación, lo que hoy procede no es abrir más, sino cerrar.

(Naturalmente, habrá quien no contemple entre sus prioridades la continuidad histórica de la nación española. Bien: que lo diga).

Vaya si pasaron
Por IGNACIO CAMACHO ABC 6 Junio 2006

FUE hace cinco años, en la campaña electoral vasca de 2001. En el famoso mitin de Baracaldo, donde Felipe -ay, la memoria...- torpedeó la alianza de Nico Redondo Terreros con Mayor Oreja diciendo aquello de «mis amigos nacionalistas» en un inesperado ajuste retroactivo de cuentas con Nicolás padre; aún recuerdo la mirada de metal del viejo sindicalista de Portugalete clavada en el vacío mientras hablaba el ex presidente. Minutos antes salió al escenario un joven dirigente del PSE que leyó de manera vibrante el poema de Paul Eluard sobre la libertad -«En las páginas no escritas, en la piedra y en la sangre... escribo tu nombre...»- y levantó el puño junto a una vehemente pasionaria llamada Isabel Celáa gritando a voz en cuello un firme «No pasarán». Se referían a ETA y al PNV, a los firmantes del pacto de Lizarra, a Batasuna, a los terroristas de la «kale borroka», a los asesinos de Fernando Buesa, cuya sangre aún manchaba el pavimento de un parque de Vitoria. Aquel joven que galvanizaba a grito pelado al socialismo de la orilla izquierda en un llamamiento a la unidad de los constitucionalistas se llamaba Patxi López.

Pero pasaron. El PNV ganó las elecciones por unos 25.000 votos y Zapatero, que ya mandaba en el PSOE, hizo caso a los que le pedían la cabeza de Nicolás Redondo. Para sustituirlo eligió al propio Patxi López, que se olvidó de sus proclamas y procedió a una liquidación pausada pero efectiva de los defensores del frente constitucional. Un par de años después, según se ha conocido ahora, López y sus hombres de confianza comenzaron el diálogo secreto con una Batasuna ilegalizada por el Supremo a la luz de la ley de Partidos Políticos. Zapatero lo sabía y lo autorizaba; a esas alturas ya había alumbrado las líneas del llamado «proceso de paz» y había designado a López, junto a Jesús Eguiguren y a algún otro dirigente de perfil menos conocido, para sondear al brazo político de ETA.

El pasado domingo, Zapatero definió en público a Patxi López como «un valiente» y respaldó de nuevo la iniciativa de reunirse, esta vez a plena luz, con los representantes de una Batasuna que sigue siendo formalmente ilegal, aunque los designios de La Moncloa han convertido a Otegi y sus compañeros en los hombres de moda, los interlocutores del «proceso», las piezas claves de la situación. De los otros protagonistas de aquel mitin de Baracaldo -la misma localidad en que el presidente anunció hace dos semanas las negociaciones con ETA-, Redondo Terreros ejerce hoy como abogado por libre en medio de una cacería nacionalista contra sus actividades privadas, y González menea la cabeza con desaprobación ante el panorama mientras recuerda que en los años ochenta se descubrió un plan etarra para asesinarle.

Y los que no iban a pasar pasaron, vaya si pasaron. Y se van a sentar muy campantes en el salón de Patxi López, que los invitará a ponerse cómodos y sentirse en confianza. A ver cómo se explica a sí mismo, cuando se mire al espejo, que ésa no es la escena de una clamorosa derrota.

Éxitos en cadena
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 6 Junio 2006

Decía usted el domingo, mi señor Zapatero, que «no vamos a consentir que se descalifique a los compañeros del PSE por intentar la tarea de la paz». Nadie reprocha a sus compañeros «la tarea de la paz», presidente, sino su negociación con Batasuna. No es el PP, es Pilar Ruiz. No es la derecha, es Rosa Díez. Y son sus propias palabras. Usted negaba explícitamente esa negociación, al explicar que la metodología de las mesas, «en mi opinión está superada. Creo que la dinámica va a ser distinta no creo que lo de las mesas sea el mejor concepto para lo que tenemos por delante» (El País, 26-3-2006). Lo que se le afea a usted es que haya repetido hasta la saciedad que «primero la paz y luego la política». Si ahora van a negociar políticamente sin que ETA haya colgado las capuchas, puede justificarlo con otra expresión de su cosecha: «siempre dije que la política puede y debe contribuir al fin de la violencia». Es lo bueno de las palabras cuando uno se afloja el molesto corsé de la sintaxis, que te permiten estar en todas las posiciones al mismo tiempo. A los dirigentes del PSE, del PSOE y del Gobierno se les censura el número de veces que todos ellos expresaron su inquebrantable determinación de no sentarse con Batasuna mientras fuera ilegal: Patxi López (cuatro veces), José Blanco, (tres veces), Miguel Buen, José Antonio Pastor, Rodolfo Ares, el ministro del Interior y la vicepresidenta del Gobierno, entre otros.

Para ustedes, la ya cantada legalización de Batasuna es un triunfo del Gobierno y no una necesidad del partido ilegalizado: «Batasuna es un interlocutor necesario» (Patxi López en Radio Euskadi, 30-5-2006) y '«Es la noticia más importante tras el alto el fuego», señala el Gobierno' (El País, 4-6-2006).

Este método abre una hoja de ruta prometedora para lo que ustedes llaman «el proceso de paz»: Rota la resistencia de Batasuna a dejarse legalizar, estamos más cerca de convencerles para que acepten la creación de un órgano conjunto entre Navarra y Euskadi. Después les miraremos a los ojos para pedirles que nos dejen acercar a sus presos y les exigiremos que acepten nuestro calendario para celebrar una consulta que articule el derecho del pueblo vasco a decidir su (propio) futuro.

Si nos aguarda esta cadena de éxitos, ¿por qué está tan triste Maite Pagaza y se muestra tan contento Arnaldo Otegi? Tal vez la satisfacción de Otegi sea impostada; quizá se trate sólo de un goce de consumo interno, con el que trata de ocultar a la izquierda abertzale su propósito de no cobrar un precio político por la paz. Puede que Maite desconozca la sucesión de derrotas que espera a Batasuna en la mesa de la negociación. Seguramente no sospecha que los asesinos de su hermano se entregarán a la Justicia después de pedir perdón a su familia. Ustedes y Otegi se encargarán de convencerles.

s.gonzalez@diario-elcorreo.com

Arcadi Espada: una agresión anunciada
EDITORIAL Libertad Digital  6 Junio 2006

Era inevitable; más tarde o más temprano tenía que suceder. Cuando desde el poder se dibuja a trazos gruesos una línea que separa a "buenos" y "malos", cuando desde el poder se estigmatiza a los que no piensan conforme al canon de lo políticamente permisible, pasan estas cosas. Ciudadanos de Cataluña lo viene advirtiendo desde hace meses. No hay acto de esta formación ni del PP que se vea libre de bárbaros que la emprenden a gritos para quitar la palabra a los únicos que desafían al tótem nacionalista. Esta vez se han salido con la suya. El periodista Arcadi Espada ha sentido en carne propia la furia de los iluminados. La policía autonómica no es que no haya hecho nada para impedirlo, es que ni se ha dignado a acudir.

Las hasta ayer tranquilas aguas del oasis catalán empiezan a agitarse. Quizá el nacionalismo no las tenga todas consigo y por eso embiste.

La rosa blanca
RAFAEL AGUIRRE El Correo 6 Junio 2006

No entiendo qué cualificación, capacidad o penetración específica suponga el ser mujer para que, en condición de tales, se constituya un grupo (Ahotsak) «para reivindicar su papel y su protagonismo» en el famoso 'proceso' de paz en el País Vasco, como una avanzadilla suprapartidaria, y cuyo manifiesto fundacional asume los postulados nacionalistas y no menciona ni el respeto a la legalidad vigente ni a las víctimas del terrorismo. Me precipito a decir que tales ausencias descalifican radicalmente, en mi opinión, al grupo, a sus promotoras y a su forma de entender la tarea política que tenemos por delante. Me parece legítimo y positivo que se establezcan colectivos femeninos para las reivindicaciones específicas de la mujer o que tengan que ver con su problemática propia, bien amplia por cierto (que también deben ser asumidas por los varones). Pero lo de Ahotsak me parece una operación estrambótica, aunque no desinteresada. Conozco a muchas mujeres con una visión muy tradicional del rol femenino, que están de acuerdo con la declaración de Ahotsak, como también conozco a muchas otras, que están en la vanguardia de las reivindicaciones femeninas en campos diversos, que están indignadas con la mencionada asociación. Me admira la enorme habilidad del abertzalismo radical de crear plataformas en todos los ámbitos sociales para impulsar sus proyectos. La notable presencia de mujeres socialistas la pongo a la cuenta del desconcierto a que me tiene sumido el partido al que pertenecen.

Así lo veía yo, pero el otro día me quedé estupefacto cuando contemplé a una actriz, heraldo de la progresía social, que, en nombre de las mujeres de la Unión de Actores, le concedía la rosa blanca de la paz a Ahotsak, en cuyo nombre la recibía una sonriente Jone Goirizelaia. Simplemente indignante. Era avalar a quienes pretenden hacernos ver que el final de ETA se lo tenemos que agradecer no a la fuerza democrática del Estado, sino a la lucha de la izquierda abertzale. Me indigné con esa 'izquierda divina', con esa progresía bobalicona, que se mete donde no entiende, especialista en equivocarse políticamente y que no sabe vivir sin la luz de los focos. Que razón tiene Muñoz Molina cuando dice -le debo la cita a Cristina Cuesta- que «el radicalismo es muchas veces el último hijo de los privilegiados». Les contaré una experiencia análoga. Estoy harto de tener que desmontar, durante años, en diversas ciudades españolas, en foros organizados por cristianos supuestamente progresistas y más a la izquierda que nadie, los argumentos de quienes venían a contextualizar, atenuar, cuando no a exculpar la violencia etarra invocando la violencia del Estado y la opresión estructural. Aquello se pasó, pero ahora reaparece la enfermedad, de forma mitigada, bajo la forma de 'diálogo sin condiciones' y 'soberanía sin límites'. Hay un pose por aparecer de izquierdas, laicista radical o religioso fervoroso, lo mismo da, que en nombre de quimeras o, simplemente, para 'épater le bourgeois', acaban deslegitimando al Estado o, por ceñirnos a nuestro caso, asumiendo el rupturismo social existente en el País Vasco.

Vivimos una coyuntura política especialmente confusa y delicada, en la que el partido gobernante nos sorprende cada día. Da la impresión de que asistimos, como al inicio de un combate de boxeo, a amagos rápidos, al baile alrededor del adversario, a pruebas tácticas. Ahora bien, los políticos batasunos son gente muy curtida, tenaz, con convicciones muy hondas, a veces rayanas en el fanatismo, que juegan con la posibilidad de alianzas tácticas o ideológicas, según convenga; políticos incansables, que saben enfervorizar a la masa y que dominan y retuercen el lenguaje con la maestría típica de los totalitarismos. ¿Cuenta Zapatero con la verdadera naturaleza del nacionalismo vasco, con su involución ideológica de los últimos años que tanto ha calado en su gente, con su resistencia a una actualización ilustrada de sus postulados fundacionales? Lo que está en juego requiere mucho más que flexibilidad y audacia táctica. El Gobierno español quiere dar la impresión de que administra con flexibilidad la decadencia irreversible del terrorismo y la izquierda abertzale quiere dejar claro que se está siguiendo el guión marcado por ella. Se pide a los ciudadanos una confianza que va bastante más allá de lo que los datos (declaración de los encapuchados, kale borroka, irredentismo ideológico...) permiten deducir, dándonos a entender que el juego se dilucida entra bambalinas. Y me parece que la opinión pública está cansada y la sociedad vasca -que en toda esta tropelía pocas veces ha estado a la altura debida- lo que quiere es pasar página, olvidarse, vivir bien y está dispuesta -es mi pesimista percepción- a tragarse sapos y culebras.

Lo que no se puede aceptar es que se imponga la interpretación que el abertzalismo radical da de la historia de nuestros últimos treinta años, que tenían razón cuando decían que en Euskadi no había democracia ni libertad, que ni la Constitución ni el Estatuto valían, porque eso supone la legitimación de ETA y su barbarie. Los terroristas nos habrían abierto las puertas de la verdadera democracia. La prevalencia del proyecto político de Jone Goirizelaia y de Arnaldo Otegi supondría la deslegitimación de la democracia, la derrota del Estado de derecho y el triunfo moral de los terroristas. Sería el envilecimiento moral de nuestra sociedad. Si esto llegase a suceder lo mejor sería, usando una frase del evangelio, «sacudir el polvo de nuestros pies» y alejarnos del País Vasco. La entrega de la rosa blanca no fue un acto simpático, más o menos discutible, sino un gesto simbólico que insulta a la democracia y, sobre todo, ofende a las víctimas del terrorismo etarra. Nuestro futuro se juega en la interpretación que prevalezca de nuestro pasado reciente y en la forma en que se entienda el fin de ETA.

En efecto, las víctimas eran elegidas como representantes de lo que se quería excluir de la Euskal Herria homogénea y nacionalista de la quimera del abertzalismo etarra. Pues bien, es ahora precisamente, cuando se discuten los pasos a dar y la metodología del 'proceso', cuando hay que reivindicar con más fuerza que los 'prescindibles' para ETA son los absolutamente imprescindibles para nuestro futuro. Más importante que la discusión de cualquier cuestión política, y previo a ello, está el reconocimiento de la injusticia que sufrieron y de la indignidad de la causa por la que les victimaron. El lugar de la rosa blanca está en el monolito que les debemos a todas las víctimas del fanatismo nacionalista. Y nadie mejor que unas manos de mujer para colocarlas, porque son, quizá, las que más de cerca saben lo que es el sufrimiento de años y las ausencias para siempre. Podrían ser las manos de Maite, Pilar, Cristina, Laura, Angela, Amaia, Tomasi y tantas y tantas ..., esposas, hijas, hermanas, a las que el dolor, radicalmente injusto, les ha convertido en testigos de una memoria imprescriptible.

El ataque a Montesquieu
Pío Moa Libertad Digital 6 Junio 2006

María Emilia Casas, preguntada sobre el concepto de nación:

“Son denominaciones que, aparte de su carga emotiva, arrastran un debate científico y político muy arduo a través de los años sobre lo que es Estado y lo que es nación. Creo que la formulación que hace la Constitución en su artículo 2 [el derecho a la autonomía de las "nacionalidades y regiones"] se puede mantener o sustituir por algo similar, dicho de otra manera. El problema es que términos como 'nación' llevan demasiada carga emocional, sin atender al debate riguroso, del que se han ocupado con rigor los politólogos. Habría que descargar esos términos de su contenido emocional”

Esta señora, que pretende ignorar que nación, en términos prácticos, es la base de la soberanía, y trata de desviar la cuestión hacia el imperio de Bizancio, preside el Tribunal Constitucional.

Más datos de interés: doña Emilia votó en 1999 a favor del amparo a la Mesa Nacional (descárguenla de “contenido emocional”) del grupo terrorista Herri Batasuna. Y en marzo de 2004 votó contra la impugnación del Plan Ibarreche, de inconstitucionalidad tan evidente como la del estatuto de los nacionalistas catalanes. Su marido, Jesús Leguina Villa, también ex magistrado del Constitucional, fue asesor del PNV y del PSOE.

Nombrada presidenta del Constitucional, en 2004, apenas llegado el PSOE al poder, por siete votos contra cinco, el secretario de estado de justicia, Luis López Guerra, declaró: “es una gran noticia y una suerte para todos”. ¡Quiénes serán esos “todos”!

Como ven, las maniobras en curso contra la Constitución y la unidad de España no son improvisadas. ¿Entienden ustedes a los jefes sociatas cuando invitan a que el Tribunal Constitucional resuelva el problema?

Ningún Besteiro en el horizonte. Cierta resistencia, menos mal, en algunos (más bien algunas)socialistas vascos.
E indicios de claudicación en Rajoy

LOS MOSSOS, QUE ESTABAN ADVERTIDOS, NO SE PRESENTARON
Independentistas catalanes agreden a Arcadi Espada cuando iba a participar en un acto sobre el Estatuto
Ante la pasividad y el silencio de que está haciendo gala el Gobierno catalán con las intimidaciones de los radicales a los no nacionalistas, esta vez llegó la agresión. El miembro de la plataforma Ciudadanos de Cataluña Arcadi Espada ha sido agredido este lunes a la entrada del auditorio Narcis de Carreras de Gerona, donde iba a pronunciar una conferencia sobre el Estatuto. Espada fue golpeado e insultado sin que los Mossos d'Esquadra hicieran acto de presencia hasta el final, como viene siendo habitual. Tras la conferencia, los agresores le esperaban en la calle con gritos de "Visca Terra Lliure".
Libertad Digital 6 Junio 2006

Arcadi Espada, uno de los fundadores de Ciudadanos de Cataluña, se disponía a dar una conferencia de rechazo al Estatuto catalán cuando fue agredido a las puertas de la delegación general de "La Caixa" a las 18.30 horas, en el auditorio Narcis de Carreras de Gerona, informó la plataforma en un comunicado.

Un grupo de entre veinte y treinta independentistas catalanes –que algunos testigos han identificado con los maulets- han increpado a Arcadi Espada con insultos de "fascista", le han zarandeado y le han golpeado en diferentes partes del cuerpo. Espada fue golpeado en la cabeza y una pierna. Un portavoz de la entidad explicó que "por suerte había más gente que ha evitado que --la agresión-- fuera a más".

A la salida, treinta personas estaban esperando a Arcadi y a los otros ponentes en la puerta principal, por lo que se fueron hacia la puerta de atrás. Los agresores fueron entonces corriendo hacia ellos gritando "cuatro ojos, que te metan un petardo por el culo, ojalá te mueras". Ante la virulencia de la agresión, Arcadi Espada tuvo que ser escoltado por los antidisturbios.

Según Ciudadanos de Cataluña, "a pesar de que la policía autonómica había sido advertida de que existía la posibilidad de incidentes, no ha hecho acto de presencia, lo que ha permitido, de nuevo, que estos individuos hayan actuado con total impunidad". Según informa la plataforma, otras personas que se encontraban entre el público también fueron agredidas y un hombre resultó herido leve.
Esta no es la primera vez que los miembros de Ciudadanos de Cataluña son agredidos ante la pasividad de los Mossos de Esquadra, sino que estos hechos se vienen sucediendo cada vez que la plataforma no nacionalista realiza un acto público. El 25 de mayo independentistas boicotearon un acto de Ciudadanos de Cataluña en la Universidad de Barcelona e intentaron agredir a sus miembros. En el mes de marzo, los radicales reventaron el acto de presentación del "Manifiesto por un nuevo partido político" de la plataforma. Los Mossos, lejos de impedir los incidentes, llegaron a un acuerdo con los violentos: no dar por acabado el sabotaje sin cantar Els Segadors.

El PP catalán condena el ataque y se solidariza con Ciudadanos

El secretario general del PP de Cataluña, Rafael Luna, condenó la agresión que sufrió Arcadi Espada. En declaraciones a Europa Press, Luna denunció "acciones tan poco democráticas" y se solidarizó con Ciutadans de Catalunya. Según él, "todos los ciudadanos, sean de la ideología que sean, si su comportamiento es democrático, merecen respeto". Por ello, pidió a la sociedad catalana que mantenga la convivencia entre todos.

«Beneficios políticos mutuos» de ETA y el PSOE
La Razón 6 Junio 2006

Mariano Rajoy y Ángel Acebes fueron ayer los encargados de mantener el pulso contra el «proceso de paz» de Zapatero. El presidente del PP, en declaraciones en Onda Cero, equiparó la reunión del PSE con Batasuna con un eventual diálogo de la UE con Hamas, organización considerada terrorista por EE UU y los Veinticinco; y denunció asimismo que los terroristas tienen «agarrado» al Gobierno de España. En una contundente declaración, el secretario general señaló que el «proceso» es un «fraude» porque no busca la derrota de ETA, «sino un escenario que permita al PSOE pactar con ETA-Batasuna, cambiar el modelo constitucional y marginar al Partido Popular».

En línea con la insinuación que Rajoy dejó el domingo en una entrevista en LA RAZÓN, sobre posibles espurios intereses electorales por parte del presidente del Gobierno, Acebes advirtió de que la «verdadera paz no necesita este proceso de beneficios políticos recíprocos entre el Partido Socialista y los terroristas». «La paz y la libertad, la verdadera libertad para el País Vasco y para el conjunto de España, ya estaba al alcance de la mano de los españoles gracias a la lucha policial, judicial e internacional. ETA lleva tres años sin matar, pero porque no se le dejó respirar ni un minuto durante la mayor parte de este tiempo. Y ahora administra el alto el fuego como una forma más de su lucha terrorista porque se lo permite un Gobierno desleal con los españoles», concluyó.

De por qué puso unas rosas blancas en el escaño de Zapatero
Miguel Gil  Periodista Digital 6 Junio 2006

Alejandro Campoy el otro día colocaba unas rosas blancas y una foto de Miguel Ángel Blanco en el escaño de José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Por qué? Él mismo lo cuenta en una carta:

He ido al Congreso de los Diputados y depositado en el escaño del Sr. Presidente del Gobierno, D. Jose Luis Rodríguez Zapatero una foto de Miguel Ángel Blanco, dos rosas blancas y he vaciado un bote de mercromina sobre ellas. Creo que el simbolismo del gesto no merece mayor explicación. Pero sí quizás el motivo que me ha llevado a hacerlo.

Tengo 42 años, estoy jubilado y soy padre de cuatro hijos. Me importa poquísimo que los medios afines a ciertos sectores me tilden de ultraderechista, fanático o todo lo que ellos quieran. No se trata de mí, ni mucho menos. No tengo ninguna imagen pública que proteger, ningún prestigio profesional que defender, ninguna honra personal que salvaguardar. Ya fui despojado de todo eso hace tiempo. Bienvenidos sean los insultos y la satanización si sólo me tocan a mi. Se trata de nosotros, los españoles. Y a todos los españoles ofrezco estas breves reflexiones.

Jamás creí que llegaría a ver un momento en que unos españoles se vuelven contra otros con odio feroz, cuando casi todos creíamos enterrada para siempre esa espantosa guerra entre hermanos, entre vecinos, entre paisanos.

Jamás creí que llegaría a ver campañas organizadas de criminalización de media España contra la otra media. Creí que habíamos aprendido de la historia.

Jamás pensé que traíamos a nuestros hijos al mundo para lanzarles en un país de odios cainitas y de oscuros y sombríos caminos hacia olvidadas guerras.

Jamás albergué ningún tipo de odio hacia nadie, tengo excelentes amigos socialistas, nacionalistas catalanes, vascos y gallegos. Admiro a todos aquellos que son coherentes con sus ideas y las expresan sin doblez, como Julio Anguita, Rosa Díez, Gotzone Mora, Maite Pagaza, Nicolás Redondo, Rosa Aguilar y tantísimos otros que dejaré de mencionar.

Jamás sospeché que llegaría un momento en que no fuera posible tomarnos unas cañas juntos y discutir sobre nuestras diferentes ideas sin ningún tipo de problemas.Jamás olvidaré aquél fin de semana de julio del año 1997, en que casi ahogado, sin aire, esperaba junto a toda España ¡¡TODA ESPAÑA JUNTA, UNIDA COMO UN SOLO HOMBRE!! el fatal desenlace del chantaje que los criminales del terror pretendían imponernos a todos, mientras el tic-tac del reloj marcaba los últimos instantes de la vida de Miguel Ángel Blanco.

Jamás olvidaré, aunque me condenaran a vivir tanto como Dios, el terrible grito de rabia y dolor que yo mismo y España entera proferimos tras esos dos secos disparos que acabaron con la vida de un inocente cuyo único delito fue el haber soñado.

Y hoy ya no puedo soportar más. La convivencia en mi país se está quebrando, se rompe, la mentira y la anulación de las conciencias se extienden como una mancha de aceite por toda la sociedad española. España está en manos de un hombre enfermo. Y España debe despertar y reaccionar.

¡NO HAY NINGÚN PROCESO DE PAZ!. ¡No nos dejemos engañar! ¿Cuántos policías, militares, guardias civiles y en general, miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado fueron masacrados antes de que por fin nuestras conciencias despertaran? ¿Acaso sus vidas eran de segunda categoría? ¿Por qué tuvimos que esperar a que empezaran a caer políticos, periodistas, civiles en general para tomar las calles? ¿POR QUÉ, ESPAÑA? ¿DÓNDE ESTÁ TU CONCIENCIA?.

¡NO HAY NINGÚN PROCESO DE PAZ! No se trata de luchas partidistas, de rivalidades por el poder, se trata de que la paz no puede conseguirse renunciando a la libertad, renunciando a la dignidad, renunciando a la justicia.

¡NO HAY NINGÚN PROCESO DE PAZ! Ningún país puede permitirse el derribo de todas sus leyes para contentar a un grupo criminal que pretende conseguir sus fines mediante el chantaje y la violencia.

¿Acaso Miguel Ángel Blanco fue asesinado PARA NADA? ¿POR NADA?. Entonces el Estado le dijo a los terroristas que NO. ¡¡NO!!. Y con ello se firmó la sentencia de muerte de Miguel Angel. ¡¡España, HAY QUE SABER DECIR QUE NO!!

Es esa sangre de Miguel Ángel Blanco la que deposité a través del simbolismo del betadine en el escaño del Presidente del Gobierno. Esa sangre es la que este hombre, al que la historia juzgará de forma implacable, ha tirado por el inodoro. Sus propios compañeros de partido se levantan, organizan la resistencia, se pronuncian asombrados contra un estado de cosas de locura y demencia colectiva. Este hombre ha manchado sus manos de sangre, y debe a los ciudadanos españoles muchas explicaciones todavía.

Termino. Cuando la policía presente en el Congreso de los Diputados me acompañó para tomarme declaración, pude intuir en algunos de ellos signos de comprensión. Su comportamiento fue ejemplar, en todo momento me trataron con una atención y educación exquisitas, y no puedo por menos que mostrarles desde aquí mi más profundo agradecimiento y reconocimiento público a su labor callada, oscura, sacrificada y tantas veces criticada por la ignorancia o los intereses bastardos de determinadas facciones. No todo es trigo limpio, claro, pero hay muchos héroes y mártires desconocidos entre ellos.

Por ellos, por todos los asesinados o mutilados por la mafia criminal, por España, el 10 de Junio ¡MANOS ROJAS POR LA LIBERTAD! ¡POR LA MEMORIA, LA DIGNIDAD Y LA JUSTICIA! ¡ESPAÑA, EL 10 DE JUNIO DEBES LLENAR TODAS LAS CALLES DE MADRID!

Alejandro Campoy Osset

La milonga de Zapatero
Juan Carlos Escudier El Confidencial 6 Junio 2006

Han pasado dos meses desde que ETA anunciara su alto el fuego y ya se aprecian signos de que el denominado proceso de paz tiene tantas posibilidades de culminar con éxito como España de ganar el Mundial de fútbol. A las dificultades inherentes se han añadido las urgencias del Gobierno en hablar con Batasuna, saltándose a la torera el protocolo acordado con el PP, que está que trina y con razón. No se puede dar un martillazo a una copa de cristal de Bohemia como parte de un experimento para comprobar la dureza de los materiales y pretender luego brindar con ella durante la fiesta.

Las prisas del Gobierno son inconcebibles. Es más, si alguien hubiera tenido que estar preocupado por el paso del tiempo es Otegui y sus secuaces, para quienes resulta vital poder concurrir a las elecciones municipales de mayo de 2007. Como la fórmula mágica para hacer eso posible es sobradamente conocida por los dirigentes abertzales –condena de la violencia y del terrorismo-, que Zapatero argumente ahora que los socialistas vascos quieren reunirse con Batasuna para atraerla a la legalidad suena a milonga y de las buenas.

Sólo puede haber tres explicaciones para semejante movimiento. La primera es que Batasuna haya aceptado escenificar ante Patxi López su arrepentimiento por tantos años de pecados, algo tan insólito como una película de indios en la que gane Toro Sentado y se case con la protagonista. La segunda es que el Gobierno se haya plegado a la amenaza de Batasuna de iniciar ya diálogo político o dar por liquidado el proceso, un gesto suicida impropio de quien tiene la sartén por el mango. La tercera es que se haya querido colocar una venda en la temida herida de que Otegi diera el pasado jueves con sus huesos en la cárcel a instancias del juez Grande-Marlaska, lo que finalmente no se ha producido. Esta última opción es la más razonable, aunque no por ello dejaría de ser inaceptable.

En los difíciles equilibrios que corresponde hacer al presidente del Gobierno, el único plato que no tendría que dejar caer al suelo en ningún momento es el del PP, que es la clave del arco. Más aún, la principal interesada en que los populares sigan manteniendo su apoyo al Ejecutivo debiera ser la organización terrorista, ya que un eventual acuerdo sobre el destino de sus presos sería papel mojado sin el aval de quien, antes o después, alcanzará el poder. El concurso del PP es, por tanto, imprescindible.

Así las cosas, sabiendo además que Rajoy se enfrenta a un importante sector de su partido opuesto al diálogo con ETA, no parece muy inteligente permitir que el líder de la oposición haga el ridículo en la tribuna del Congreso y se abstenga de polemizar sobre terrorismo en el debate sobre el Estado de la Nación, para darle cuenta después de que aquello de primero la paz y luego el diálogo era sólo una frase hecha sin valor alguno. Zapatero tendría que ser capaz de cumplir las reglas del juego, especialmente cuando es él mismo quien las ha redactado.

Todo el mundo, incluidos los terroristas, son conscientes de cuáles son los márgenes de la negociación. Por un lado, el Estado puede ser generoso con los presos de la banda si el propósito de ETA de abandonar las armas es definitivo; por otro, es posible discutir sobre un nuevo modelo de autogobierno en un Parlamento en el que puedan sentarse los representantes de Batasuna, sabiendo de antemano que tanto la autodeterminación como la inclusión de Navarra en el País Vasco son dos imposibles metafísicos. No hay más cera que la que arde, aunque Otegi prometa a sus feligreses que muy pronto entrarán a un paraíso que se llama República Socialista de Euskadi.

Esa ciudadanía a la que tanto invocan unos y otros no entendería un arreglo distinto porque la percepción general es que es ETA quien se ha rendido tras constatar que jamás podrá ganar la partida. Y con la misma naturalidad asumiría el ya familiar “no pudo ser” que ha acompañado a los intentos de todos los Gobiernos de acabar con esta pesadilla. Cualquier observador concluirá que los terroristas han medido mal sus tiempos y que lo que hubiera sido posible en Argel o incluso en Suiza no lo es ahora.

A Zapatero le corresponde dirigir el proceso pero eso no le da patente de corso. Lo deseable sería que un contacto fluido y discreto entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición permitiera allanar los obstáculos que surgirán en el camino. Ello exige confianza, justamente el ingrediente más escaso del cóctel. Para el PP las cosas tampoco son sencillas. Rajoy puede sentirse legitimado para dar un portazo pero quizás no sea lo que más convenga a sus intereses. Si ETA rompe el alto el fuego no tardaría en ser acusado de propiciar el fracaso por espurios intereses electorales; si no lo hace y la paz se consolida tendría que resignarse a ver cómo la cabeza de Zapatero se llena de laureles.

Rajoy ha anunciado que si los socialistas vascos se reúnen con Batasuna en las circunstancias actuales se considerará desligado de cualquier compromiso. Ha llegado a sugerir que el encuentro podría constituir un delito en la medida en que la formación abertzale está considerada una organización terrorista. A falta de un mes para que Garzón vuelva a su juzgado, aún tendríamos tiempo de presenciar una citación de Grande-Marlaska a Patxi López para que declare como imputado por colaboración con banda armada. ¿Ciencia-ficción? Es posible, pero no habría nada que hiciera más feliz al bueno de Acebes.

Francisco José Alcaraz, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo
«`Rosas blancas por la paz` es un insulto y una humillación para las víctimas»
Por Miguel Pato  Periodista Digital 6 Junio 2006

Hay dos caminos para acabar con el terrorismo. “Una por la derrota de ETA y otra por la rendición ante ETA”. Así lo explica el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) quien añade que “lamentablemente, por los cauces por los que vamos, será por la rendición ante ETA”.

Francisco José Alcaraz ha presentado ante los medios de comuicación la concentración del próximos viernes en Madrid. Exigirán la no negociación con ETA y que se desvelen las dudas en torno a la 11-M. En una entrevista concedida a Periodista Digital ha añadido que "hablar de paz es asumir el lenguaje de Batasuna-ETA”.

Esta afirmación la realizó en referencia al movimiento de “Rosas blancas por la paz” de la Unión de Actores al que calificó de “insultante y humillante para la víctimas”. Según Alcaraz “las actrices que encabezan esa campaña están pisoteando y humillando a las víctimas de este país”. El presidente de la AVT explica que, con esta campaña, se equipara a víctimas y verdugos al considerar este “proceso” como si fuera una guerra. “No es el caso de España”.

Pregunta: ¿Está al tanto del nuevo movimiento “Rosas Blancas por la paz”?
Respuesta: No, no tenemos noticias de ellas, no se han puesto en contacto con nosotros.

P: ¿Qué valoración le merece esta asociación creada desde la Secretaría de la Mujer de la Unión de Actores?
R: El nombre de “Rosas blancas por al paz” es un insulto y una humillación para las víctimas del terrorismo porque equipara a verdugos y a víctimas.

Hablar de paz es asumir el lenguaje de Batasuna-ETA. Es dar publicidad de su estrategia, de su mitin de Anoeta y equiparar un proceso a una guerra. Una guerra donde víctimas y verdugos estarían enfrentados. No es el caso de España. Las actrices que encabezan esa campaña están pisoteando y humillando a las víctimas de este país.

P: ¿No le parece contraproducente que, en un país en el que se lucha contra el terrorismo, las asociaciones contra esa lacra estén enfrentadas?
R: Pienso que el pluralismo es lo que enriquece un Estado de Derecho y una democracia. Tiene que haber discrepancias y tiene que haber diversidad de opiniones.

No me preocupan las discrepancias que van sacando entorno al cuestionamiento de la gran mayoría, porque vienen avaladas por su condición política.

La mayoría de los autores de estas críticas son militantes del partido en el Gobierno y defensores, por tanto, de su política. Porque son socialistas y anteponen su ideología política a los valores que defendemos desde la AVT.

La AVT no tiene ideología a pesar de que quieran asociarnos a alguna de ellas. Es sólo un método para deslegitimar nuestro mensaje.

P: Recientemente ha sido reelegido como presidente de la AVT. ¿Durante los próximos dos años se incluirá algún cambio en la línea que sigue la Asociación?
R: Este nuevo mandato se presenta con un apoyo abrumador de los asociados de la AVT. Los propios asociados han exigido que mantengamos esta línea. Incluso muchos de ellos han pedido que la endurezcamos.

En cuanto que seamos activos a la hora de reivindicar con concentraciones y manifestaciones la no negociación con el terrorismo.

P: ¿Cree que el final del terrorismo está a la vista?
R: El final del terrorismo puede llegar. Pero puede llegar de dos formas. Una por la derrota de ETA y otra por la rendición ante ETA.

Lamentablemente, por los cauces por los que vamos, será por la rendición ante ETA. Será porque ETA no necesita matar para conseguir lo que ha reivindicado por medio del asesinato, la extorsión, la amenaza, el secuestro…

P: ¿Es esto a lo que más teme hoy en día?
R: Sí, porque eso está ocurriendo ya. Los titulares de estos días de Otegui diciendo que “estamos ganando” lo demuestran. Cuando un terrorista dice “estamos ganando” es porque el Estado de Derecho, las víctimas y la sociedad española han perdido.

P: En este sentido, ¿qué opina sobre que en verano empiecen los trámites para legalizar el terrorismo?
R: Para el partido socialista ya está legalizada Batusanu. Llevan hablando y negociando con ellos muchísimos años. Que ellos legalicen al terrorismo es como decir que legalizo una asociación que defiende a los violadores.

Imagínese que ahora el Gobierno se sentase a negociar con los que están perpetrando los atracos y secuestros en Cataluña. Imagínese que quieran acabar con ellos a través de una negociación. Sería perder el sentido común.

Separatismo
MENTIRAS SOCIALISTAS SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN
Redacción minutodigital 6 Junio 2006

Zapatero irrumpió en la campaña catalana pletórico de optimismo y prometió que el Gobierno no va a «racanear» el desarrollo del nuevo marco estatutario, prometiendo dinero para infraestructuras si sale adelante el sí. Ante un público entusiasmado que abarrotó
el Pabellón Pardinyes de Lleida, Rodríguez Zapatero afirmó que brindará «con cava catalán» por la victoria del 'sí', porque con el Estatuto «Cataluña mejorará en todo», y su entrada en vigor supondrá «un avance para España», contribuirá a establecer una «nueva relación entre gobiernos» central y catalán.

¿Y en qué consiste ese avance para España? Veamos lo que dice el estatut y no lo que nos cuentan las engañosas y simplonas frases de Zapatero.

Dice el preámbulo del estatuto catalán: “Cataluña se ha ido construyendo a lo largo del tiempo con las aportaciones de energías de muchas generaciones, de muchas tradiciones y culturas, que han encontrado en Cataluña una tierra de acogida…” “El pueblo de Cataluña ha mantenido a lo largo de los siglos una vocación constante de autogobierno”. Un autogobierno que se “fundamenta en los derechos históricos del pueblo catalán que, dan origen en este Estatuto al reconocimiento de una posición singular de la Generalitat. España por lo que se ve no tiene nada que ver con el proceso histórico catalán, y sigue el preámbulo diseñando un futuro para Cataluña también sin España. “Cataluña, a través del Estado, participa en la construcción del proyecto político de la Unión Europea, cuyos valores y objetivos comparte”.

Pero quizás el principal “avance” para España, sea el reconocer que Cataluña es una nación, lo que convierte a España en una confederación de naciones: “El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación”, dice el texto redactado por los socialitas. Un cambio de régimen que se consagra en el art. 2 del estatuto que reconoce la soberanía del pueblo catalán y no del español: “Los poderes de la Generalitat emanan del pueblo de Cataluña y se ejercen de acuerdo con lo establecido en el presente Estatuto y la Constitución”.

Y en cuanto a la nueva relación entre los gobiernos central y catalán, nada mejor para ilustrar que la misma se verifica entre iguales que el art. 3 del estatuto: Las relaciones de la Generalitat con el Estado se fundamentan en el principio de la lealtad institucional mutua y se rigen por el principio general según el cual la Generalitat es Estado, por el principio de autonomía, por el de bilateralidad y también por el de multilateralidad.

En efecto, si Zapatero llega a “avanzar” un poco más, proclama la disolución de España.

El PSOE apoya una enmienda nacionalista para fomentar el «euskara» en Navarra
G. L. A. ABC 6 Junio 2006

MADRID. Entre las enmiendas a las resoluciones sobre el debate del estado de la Nación que hoy se votarán en el Congreso figura una del PSOE a una propuesta de Nafarroa Bai en la que se reafirma el compromiso del Gobierno en «prestar especial atención» a la enseñanza del «euskara» en Navarra y también a los medios de comunicación de la Comunidad Foral que «trabajan en esta lengua y la difunden».

Por su parte, el PNV ha presentado su propia enmienda a la propuesta de resolución del Grupo Popular sobre negociación con ETA en la que aprovecha para emplazar al Gobierno a «promover un amplio diálogo con las fuerzas políticas» para «flexibilizar la política penitenciaria».

Por su lado, el Grupo Popular utiliza otra propuesta de los socialistas sobre la reforma del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal para exigir el cese inmediato de su actual responsable, Cándido Conde-Pumpido «por haber supeditado todas sus decisiones a los criterios de actuación dictados por el Gobierno».

Presentación
La Fundación Leyre presenta en Pamplona el libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas".
Redacción minutodigital 6 Junio 2006

Participarán:
D. José Luis Orella, director del Departamento de Historia y Pensamiento de la Universidad San Pablo- CEU y director del texto
D. Jaime Larrínaga, coautor, ex-párroco de Maruri, presidente de Foro El Salvador
D. Salvador Ulayar, delegado en Navarra de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.

Miércoles 7 de junio de 2006
20'00 horas.
Nuevo Casino Principal.
Plaza del Castillo, 44, 1º. PAMPLONA
Asistencia libre.
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