AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 7 Junio  2006
Concentración de la AVT
Rebelión ciudadana
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Junio 2006

Estaré el sábado en la plaza de Colón. Por supuesto. Ningún demócrata, nadie que defienda la autonomía de los ciudadanos, puede dejar de asistir. También los socialistas que defienden la democracia estarán allí. Rosa Díez es su representante. Su presencia no está justificada por ser socialista, alguien que imagina una extraña libertad de la especie, o del pueblo, sino porque no desespera de la libertad de las personas. En cualquier caso, porque intuyo que este acto es algo más, bastante más, que una mera protesta contra el Gobierno socialista, estamos obligados moral y políticamente a dar razones de nuestra asistencia. Un nuevo acontecimiento requiere un nuevo argumento. No se trata de justificar la libertad sino de ser libre, de ejercer nuestro libre albedrío, con nuevas razones.

Nadie se llame a engaño. La concentración de la plaza de Colón revestirá, en realidad ya reviste, una singularidad respecto a las anteriores convocatorias de la Asociación de Víctimas del Terrorismo Y, precisamente, porque he asistido en Madrid a todas las manifestaciones convocadas por la AVT contra la política antiterrorista del Gobierno, creo que tengo que esforzarme en dar mis razones ciudadanas a favor de esta nueva cita. Ni que decir tiene que jamás he dejado de analizar los "motivos" de esas otras convocatorias, incluso he escrito sobre ellas con detenimiento aquí y en otros medios. Sus lemas y motivaciones siempre me han parecido impecables. Limpios. Eran y siguen siendo espejos de educación democrática.

Pero, en verdad, las palabras utilizadas por Francisco José Alcaraz para reunirnos el día 10 en Colón me han impresionado. Las hago mías. Son un salto cualitativo con respecto a otras convocatorias. Hay un progreso moral, que supera, en mi opinión, la anterior fase de la política de protesta democrática. Me esfuerzo en descubrir lo que llevan adentro las palabras de Alcaraz, mis palabras, y no puedo cuestionarlas sin renunciar a la vida. El grito de Alcaraz es sencillo en su formulación. Es un llamado a la "rebelión ciudadana" contra un Gobierno que se rinde ante ETA. He ahí sintetizada toda la sabiduría de salvación, de vida ciudadana, que necesita nuestra mortecina situación política. Sin rebelión no hay democracia. Vida. La AVT nos sitúa ante un ejercicio democrático nuevo, genuinamente político, a un lado limita con el pacifismo al otro con la violencia. Los ciudadanos expresaremos no sólo nuestro poder de decir "no", sino que nos rebelamos contra las normas de un Gobierno que pacta con los asesinos. No es sólo una protesta más, que sería la cuarta en un año y medio, sino que asistimos a un acto de rebelión ciudadana, en cierto sentido, un acto de "violencia", que requiere una justificación diferente a las convocatorias pasadas.

Sí, sí, la convocatoria de la plaza de Colón no es únicamente nuestra última esperanza para que el Gobierno rectifique una política errática, que no tiene en cuenta a la AVT y al partido político que representa a más del 40% de los ciudadanos, sino que es un acto de poder democrático, de poder-fuerza, que tiene a su lado, insisto, la "violencia"; más aún, enfrenta una violencia a otra. El acto del sábado tiene que ser, como ha dicho el presidente de la AVT, un acto de rebelión ciudadana. También podríamos catalogarlo de desobediencia civil, porque queremos quebrantar "leyes" y "normas" apelando a nuestra conciencia. He ahí la diferencia fundamental entre la concentración del sábado y las anteriores manifestaciones. Es menester que nos percatemos de esa singularidad, del riesgo personal y ciudadano que entraña, para que crezcamos en nuestro aprendizaje democrático.

Hasta ahora, cuando salíamos en manifestación contra la política antiterrorista del Gobierno, expresábamos un desacuerdo, seguramente muy serio y bien argumentado, pero era, al fin, una disensión con ánimo de que aquél cambiara o aceptara nuestras razones. Sin embargo, la concentración de Colón tiene otro significado. Es un acto de rebeldía civil. Una llamada a la "violencia", sin duda alguna, simbólica, pero tan poderosa como la violencia a la que nos enfrentamos. Los ciudadanos rechazamos, desobedecemos, en fin, nos rebelamos contra las normas jurídicas, o posibles normas surgidas del Parlamento nacional, que le permitan al Gobierno negociar con ETA. Los ciudadanos, por lo tanto, nos oponemos a esa negociación violando, conscientemente y por el poder de nuestra conciencia, la norma que le permite al presidente de Gobierno rendirse ante ETA.

Rebelión cívica, sí, porque quizá no resuelva todo, como dijo el argelino, pero por lo menos le hace frente. Nos da vida.

OTRA VEZ UNIDOS CONTRA ETA Y EL GOBIERNO
Editorial minutodigital 7 Junio 2006

Nuevamente el 10 de junio nos reuniremos miles de españoles para manifestar nuestro rechazo a los pactos del gobierno con ETA.

El Congreso se ha convertido en un espacio ajeno a la voluntad popular, donde se ha despreciado sin miramiento alguno la iniciativa de nada más y nada menos que 4 millones de españoles y donde unos partidos minoritarios, con apenas un apoyo electoral del 10 % de los votantes, se han convertido en árbitros de la política española, pese a su conocido carácter antiespañol. La Cámara que en teoría representa la soberanía nacional, obedece a iniciativas nacidas precisamente para terminar con al soberanía del pueblo español. En estas circunstancias no es de extrañar que ningún grupo de la coalición nacional-socialista apoye el texto del PP, en el que se afirma que no es posible la negociación con una organización terrorista e ilegal como Batasuna y que la desaparición de ETA es "condición previa a cualquier otra iniciativa".

Será en la calle, ya que el Congreso desprecia cualquier cautela que vaya en contra de los planes del gobierno Zapatero y los intereses separatistas, donde nuevamente el pueblo deberá manifestar su voluntad. La AVT ha llamado a la rebelión ciudadana contra la negociación con ETA, en un momento en el que ya comenzamos a ver consumadas todas las negras previsiones que desde hace tiempo venimos haciendo. MD no se ha cansado de denunciar, ya desde hace un año, los pasos que el PSOE iba a dar para lograr apuntarse en su haber el fin de ETA a costa de ceder a las exigencias de los separatistas y terroristas. Y como habrán comprobado nuestros lectores asiduos, el tiempo nos ha acabado dando la razón. Pero el hecho de que la negociación con ETA sea “la crónica de una muerte anunciada”, no borra, ni por un momento, la acuciante necesidad de que el pueblo reaccione y no tolere esta rendición interesada.

Son ya muchas las manifestaciones multitudinarias que han mostrado el rechazo a la política de rendición de Zapatero, sin que por parte del gobierno haya existido sensibilidad alguna a las protestas. El 10 de junio nuevamente estaremos en Madrid para, una vez más, hacer oír la voz del pueblo a un gobierno y a unas instituciones encerradas en sus intereses de poder. Y a buen seguro nuevamente escucharemos a las cotorras amaestradas rechazar en el nombre de la paz las reivindicaciones de las victimas del terrorismo y los españoles bienacidos que no desean el triunfo de ETA y el separatismo.

ZP, de grana y oro (con coda)
Javier Orrico  Periodista Digital 7 Junio 2006

No se van a reunir con ETA para pactar con ella. Por Dios, quien haya pensado eso es que es un fascista irredento, inoculado con el virus de las Azores y al servicio de la CIA, la Trilateral y el Mosad. Se van a reunir para mirar a los ojos de ETA, que es que debajo de las capuchas y por la tele no se les ven bien. Podrían haberles mandado un correo electrónico, una carta a Gara, un fax. Pero es que ya no hay quien se fíe de Correos. Ahora, “cara a cara” (como en el espagueti-western de Tomás Milián y Gian María Volonté), la ETA deberá enfrentarse a la evidencia democrática que se niega a asumir: que para dialogar por la Paz, como el Ejército de Liberación que se le reconoce que es, hay que quitarse al menos las capuchas. Las pistolas, todavía no. No se les puede pedir a unos militares que dejen las pistolas antes de firmar el armisticio, si tampoco las abandonan los representantes del Estado agresor.

No caben dudas, pues hasta la señora bombera del Gobierno, Fernández de la Manguera, ha explicado que van a reunirse para advertirles de que si quieren reunirse es preciso que admitan que quieren reunirse en esa reunión previa a la reunión en la que confirmarán su voluntad de reunirse, siempre que cumplan los requisitos para reunirse. El Gobierno no cederá jamás al chantaje, como es notorio por las explicaciones anteriores.

En suma, y lo entendería hasta un chiquillo, reunirse no significa reunirse, sino que cuando decidan reunirse es mucho mejor que les pille reunidos. Es lo mismo que decía el gran Picasso sobre la relación entre el arte y las musas: si viene la inspiración, que te pille pintando.

Si es necesario que se les haya legalizado para reunirse, se les legaliza con la reunión en la que se les exige legalizarse para reunirse. Lo contrario es poner obstáculos a la Paz. Aunque se trate de una Paz un poco rara, pues la rechazan los amenazados y la aplauden los que nunca lo estuvieron, como las valientes actrices de las Rosas Blancas, orlando con flores a los defensores de los matarifes.

Lo que le pasa a la Derecha es que no sabe gramática. No llegan a entender ni el significado de algunos verbos elementales. Nadie puede re-unirse si no ha estado previamente unido. O sea, que toda re-unión es redundante, es siempre la re-unión de una unión anterior. Y es así porque el PSOE lleva años, cuatro, según confesión de la propia Batasuna, re-uniéndose con ellos. O sea con ETA. Conversando. Aunque nunca de política, claro. Se trataba de crear confianza, de compartir chiquitos y unos ‘pintxos’. De comentar, si acaso, lo bien que les podría venir, para facilitar las cosas, que desapareciera el PP. Al fin y al cabo, hasta tenían amiguetes comunes, como Carod.

Eso sí, una vez que el PP cayó solo –lo de los moros fue un regalo de Alá-, esa confianza podía empezar a caminar hacia el cordial entendimiento y la nueva Euskal Herría: libre, republicana, democrática, socialista, una patria nueva en la que todos tendrían cabida. Incluso las víctimas, si no se ponían muy bordes y respetaban el ámbito vasco de decisión y se callaban y no salían de su casa. También una nueva España amanece, que no es poco, con sus naziones libres de la espantosa carga de convivir y fuertemente unidas en su interior, sin disidentes ni españoles.

Resulta sorprendente, pues, que la Derechona se sorprenda. Claro, para enfrentarse a un torero filigrana como ZP, a un auténtico filólogo de la sisa, la estampita y el toco-mocho, al líder de Sierra Morena, no se les ocurre otra cosa que enviar a un probo registrador de la propiedad; a un caballero decimonónico que se cree aún en las Cortes de la Restauración con Sagasta enfrente; a un toro noble y limpio de embestida, negro zaíno, brillante bajo el sol parlamentario para mayor gloria de ese ZP, de azulgrana y oro, que le presenta el engaño, lo lleva a los medios, lo cita y le clava el estoque hasta la bola. Y después, por si aún respira, anuncia el descabello y llama a su subalterno Patxi López para que lo remate. Y la oreja, para Otegui.

No cabía otro final. Zapatero ha estado engañando al PP (y a los españoles) desde hace cuatro años. Corneó a Aznar, firmando el Pacto Antiterrorista con una mano, mientras con la otra negociaba con ETA y escribía el futuro. Usó la mentira y el infundio con destreza durante los días de la infamia. Engatusó a España entera y le hizo creer que traía la concordia. Después engañó a Bono, lo llamó, lo dejó ponerse en ridículo, lo neutralizó y lo tiró. Luego a Carod y a Maragall, a los que les debía su elección como capo del PSOE y como presidente. Mintió a los negociadores de la LOE, usó a los homosexuales contra la Iglesia, a UGT contra Comisiones, a López contra Redondo y a Rubalcaba contra todos. Está a punto de cargarse la Constitución con el Estatut. Y hasta ha entregado televisiones y mundiales de fútbol a sus amigos de la Cuatro y la Sexta, choteándose de Lara y de Vocento. Sólo se le han resistido Pizarro y Endesa, pero ya los pillárá. Y con tales antecedentes, va don Mariano y amorra. Mientras el PP habla de respetar las leyes, Zapatero las usa como las bolas de billar de Fernando VII. Nos espera otro siglo XIX.

CODA: Parece que don Mariano ha decidido darle un revolcón al 'figura'. Era hora. Pero ya hoy ha salido Blanco, el banderillero y mozo de estoques, a hablarle al toro y darle unos pases benéficos. Necesitan al torito, porque, si no, no hay corrida. Volverán a torearlo. Salvo que Rajoy no olvide el Pacto del Tinell, la reunión de Perpignan, los asaltos a sus sedes, las descalificaciones para presentarlo como la extrema derecha, el Estatut , la campaña del PSC y la traición constitucional, y la maniobra general de aislamiento e imposibilidad de la alternancia democrática con que culminará la Paz. Están cambiando el Régimen y construyendo uno nuevo, un Movimiento nazional-socialista republicano donde no tendrán cabida las disidencias ni los arcadis . Sigamos a Gotzone, a María, a Rosa, a Mayte, a Esperanza: ya sólo las mujeres pueden salvarnos.

La Paz es un hospital, ¿no?
Por ANTONIO BURGOS ABC 7 Junio 2006

LO de la Asociación de Víctimas del Terrorismo es Juan Ramón Jiménez puro, hasta con su ortografía: «Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas». Convocan a una rebelión cívica. ¿Dónde tenemos que firmar los que nos libramos del tiro en la nuca del Comando Andalucía gracias al quite que nos hizo un Señor que tiene su casa en el barrio de San Lorenzo? Y en la llamada a esa rebelión, hacen algo estrictamente revolucionario. A saber:

1. Tener memoria.
2. Llamar a las cosas por su nombre.

Memoria, memoria... Como la historia que cuenta el cantautor Benito Moreno, el del himno al hincha del transistor en la sintonía de «El larguero». Lo del viejo de 80 años que le hizo el amor a su parienta y no había el hombre terminado de hacer uso del matrimonio cuando de nuevo requebró y requirió de amores a la abuela, que le dijo:

-¿Pero no te acuerdas que lo acabamos de hacer?
-Eso es lo único que me falla a mí con los años, la memoria...

¡Cuánta Memoria Histórica para unas cosas y qué poca para otras! No con tantos años como el amnésico vejete de la afición fornicadora, sino sólo con dos de ejercicio y servidumbre del actual oprobio gubernamental, eso es lo que le falla a España: la memoria. La memoria de aquella nación conmocionada y paralizada (ahora en julio será el cabo de año), cuando nos sentíamos impotentes para evitar que sonara el tiro en la nuca que nos devolviera muerto a Miguel Ángel Blanco en los caminos de un pinar del corazón de España al que llamamos Vasconia. Nos falla la memoria para recordar que entonces resistimos, y que por no claudicar y conceder menos de la tercera parte de un cuarto de la mitad de lo que ya le han dado a la ETA por debajo de la mesa, asesinaron a Miguel Ángel Blanco. Si entonces se le hubiera concedido a la ETA la tercera parte de un cuarto de la mitad de lo que ya han dado al cumplimiento de las sentencias de Otegui, Miguel Ángel Blanco estaría ahora tan feliz, en su casa, con su gente, tocando la batería con las baquetas que su novia llevaba en el entierro de aquella España con el corazón en un puño apretado de coraje e impotencia.

Y si es absolutamente revolucionario el ejercicio de la memoria, nada digo el correcto uso del Diccionario. Frente a la claudicación ante la ETA, las Víctimas del Terrorismo ponen el dique moral del DRAE. Nada más revolucionario que el Diccionario. Llamar a las cosas por su nombre, frente al trile gramatical de un Gobierno que les concede a los asesinos los beneficios penitenciarios y los beneficios de los falsos sinónimos (el terrorismo es ahora «la izquierda abertzale»). La AVT dice que de «proceso de paz» nada: proceso de rendición. ¿Qué paz ni qué paz? ¿Contra qué nación soberana hemos estado en guerra para que firmemos un armisticio? ¿Qué victoria ha habido, para que presuman de haber conseguido la paz?

No, mire usted, don Zapatero: paz, paz, lo que se dice paz, aquí no hay más paz que La Paz, el hospital de Madrid. Lo suyo es rendición. O el nombre del Nobel que quiere ganar a costa de la sangre de mil asesinados. ¿Nadie le ha comparado su paz, don Zapatero, con los famosos XXV Años de Paz de Franco? Cuando oigo hablar de paz me pasa como a Carlos Dávila, que no sabe si comprarse un coche o ponerle un manillar al bidé. Porque esto no es la paz, y la AVT lo ha dicho alto y claro.

El clásico diría: «Construyeron un cementerio con los cadáveres de mil víctimas inocentes y lo llamaron paz». Con razón no fue don Zapatero al Día de las Fuerzas Armadas. Quiere que la bandera de España no sea la constitucional roja y gualda, sino la bandera blanca que ha sacado para rendirse ante los asesinos.

Arnaldo recibe embajadas
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 7 Junio 2006

... Si los socialistas vascos y el presidente Zapatero quieren aprender del Ulster, les sugiero muy modestamente que imiten a los gobiernos y partidos británicos e irlandeses y lleguen a un acuerdo de Estado con la oposición, no con los terroristas...
ES evidente que la rueda de la fortuna no para de girar, aunque algunos se sientan, y muy justificadamente, siempre abajo. Por ejemplo, las víctimas del terrorismo y las miles de personas perseguidas, agredidas todos estos años en el País Vasco y Navarra, o directamente desterradas, y que ni siquiera han obtenido todavía el reconocimiento de su durísima condición victimizada cuando ya comienza a señalárseles en bastantes casos como «enemigos de la paz».

No es este el caso de Arnaldo Otegi, nuevo profeta de la pacificación. Hombre de moda, todo el mundo quiere sacarse la foto con Arnaldo, desde Patxi López a Gerry Adams, que ayer viajaba desde el Ulster a Bilbao para rendir homenaje y prestar un poco de impulso supletorio al «interlocutor necesario» número uno (al menos sobre el escenario y bajo los flash, porque da bien en las fotos).

Arnaldo ya no recibe visitas, que eso es cosa de los presos, lo que recibe son embajadas con diversas propuestas de alianza. Cabe preguntarse cuál ha sido la misión de Gerry Adams. La primera impresión, claro está, es que se trataba de actualizar la foto del paralelismo entre los procesos de paz norirlandés y la confusión vasca. El redentorista Alec Reid se dedicó a esa misión con gran éxito de medios no hace mucho, pero sospecho que lo de Gerry Adams es otra cosa. Si las cosas siguen el derrotero que al menos ayer por la tarde prefería seguir el gobierno, es muy posible que, desde el punto de vista terrorista y del nacionalismo radical, la confusión vasca sea mucho más rentable que un proceso de paz como el más bien empantanado en el Ulster.

Olvidémonos por ahora de las similitudes superficiales que siempre subrayan los pacifistas de salón y meditemos en las diferencias. Se ha sostenido justamente contra viento y marea que la principal diferencia entre el caso vasco y el norirlandés es que en el Ulster padecían un violento conflicto intercomunitario caracterizado por la existencia de dos bandos violentos con sus propios grupos terroristas, aunque el IRA y sus escisiones fueran sin duda los más eficientes en el negocio de matar -y en buena parte lo siguen siendo en la versión mafiosa. En el País Vasco y Navarra el terrorismo ha sido sin embargo un monopolio de ETA, porque las réplicas terroristas organizadas contra la banda, de la nefasta «triple A» al abyecto GAL, nunca surgieron del interior de la otra comunidad, al estilo de la UVF. Además, el conflicto norirlandés tenía al menos la justificación histórica de surgir de un sistema de discriminación organizado por los lealistas protestantes contra los nacionalistas católicos, privados de importantes derechos políticos. Por todas estas razones, y a pesar de las actividades inequívocamente terroristas del IRA y sus rivales, hay consenso en que para el Ulster se podía y puede hablar con propiedad de un proceso de paz que debe cerrar una guerra civil larvada.

Ahora bien, para iniciar el proceso de paz, el IRA y su rama política, el Sinn Fein, han debido atravesar diversas horcas caudinas: un desarme unilateral supervisado por observadores externos, y una declaración definitiva e irreversible de alto el fuego. A cambio, sus presos han obtenido indultos -en muchos casos muy contestados por las víctimas- y, tras el acuerdo de Viernes Santo de 1998, Londres aceptó devolver al Ulster las modestas instituciones autonómicas suspendidas en 1972. Como es sabido, el compromiso es que esas instituciones funcionen en un régimen consociativo, es decir, deben ser compartidas por representantes unionistas y republicanos. La dificultad de esa convivencia y las marrullerías delictivas de un IRA que pese a todo se resiste a desaparecer y organiza atracos, espía a políticos rivales o mata a golpes a los disidentes de su comunidad, han llevado a Londres a suspender tres veces el funcionamiento de las instituciones norirlandesas. Si el 24 de noviembre los partidos políticos del Ulster no se ponen de acuerdo para compartir el gobierno autónomo, sus diputados se quedarán sin trabajo y sin sueldo porque los gobiernos de Londres y Dublín aplicarán a su manera los acuerdos del Viernes Santo.

Todo esto es conocido de sobra en España, donde sin embargo se pretende copiar un proceso de paz muy peculiar. Pero con la contradicción de que prácticamente nadie exige ya en la izquierda, fuera de los independientes despachados como «enemigos de la paz», que ETA imite al IRA y entregue las armas definitivamente como condición previa a cualquier otra cosa. Tampoco se aconseja al Gobierno que sea intransigente en el estricto cumplimiento del desarme, a imitación de los de Londres y Dublín, que han llegado a suspender la autonomía restaurada con el proceso de paz. Lo de «restaurada» no es baladí, porque a diferencia de lo que se pretende con las ilegítimas «mesas de partidos» exigidas por ETA y demás nacionalistas, y aceptadas por Patxi López sin ningún argumento aceptable, las modestas instituciones del parco autogobierno del Ulster no son nuevas instituciones en un nuevo marco político, sino las viejas que el IRA había pretendido derribar mediante la unificación por la fuerza con la República de Irlanda.

El Sinn Fein no ha tenido más remedio que aceptar Stormont y sus reglas a cambio del compromiso de que los norirlandeses serán escuchados si una mayoría cualificada quiere formar, pacíficamente, un Estado con Irlanda. Eso no es la autodeterminación de los nacionalistas vascos, precisamente.

En resumidas cuentas, y esto puede interesar muchísimo a Gerry Adams, ETA-Batasuna parece a punto de obtener mucho más que el IRA-Sinn Fein pagando un precio mucho menor. El IRA ha sido obligado a desarmarse, ETA puede que no; el Sinn Fein ha tenido que aceptar las viejas instituciones y un régimen consociativo bajo tutela británica, y Batasuna pretende un marco político a su medida e imponer la autodeterminación. De seguir la tendencia, las bandas terroristas activas por el mundo van a pensar que es mucho más beneficioso para sus intereses un proceso de confusión a la española que uno de paz a la norirlandesa. Y todo por dejar de asesinar durante tres años porque, primero, se lo impidió reiteradamente la policía, y segundo, los etarras llegaron a la conclusión de que el Estado podía derrotarles gracias al Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos. Ahora las tornas han cambiado, y es Arnaldo quien pone condiciones que muchos defensores de «la paz como sea» ven tan inexorables como las que soportó Alemania en el Tratado de Versalles.

Que esta pesadilla tome cuerpo o fracase sólo depende de otra próxima embajada: la de Patxi López. Si los socialistas vascos y el presidente Zapatero quieren aprender del Ulster, les sugiero muy modestamente que imiten a los gobiernos y partidos británicos e irlandeses y lleguen a un acuerdo de Estado con la oposición, no con los terroristas; que se nieguen a ningún compromiso hasta que ETA no dé pruebas de que destruye sus arsenales y disuelve sus comandos; que digan a Batasuna sin ambigüedad que si quieren ser legales, no sólo deben condenar la violencia, sino aceptar el sistema y no imponer otro. Y en vez de presionar a los jueces y poner el fiscal al servicio de los acusados, deben presionar a los terroristas armados o políticos con la misma frase que espetó un premier irlandés hastiado, precisamente a Gerry Adams, al inicio del «proceso de paz»: «¡¡Por el amor de Dios, basta de divagaciones y chantajes!! ¡¡O aceptáis el desarme sin condiciones, o iros a tomar por el c...!!». Literal, y suscrita por Clinton, Major y sus sucesores de los otros partidos.

CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN
Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco

Batasuna y la sombra del burro
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 7 Junio 2006

¿SE puede abrir un diálogo con un grupo político ilegalizado sin cometer una ilegalidad? ¿Se puede pagar el precio político de aceptar el calendario impuesto por una organización ilegal, cuando se ha dicho en el Congreso que el fin de la violencia no tiene precio político? ¿Es admisible una negociación cuando una parte dice, como ayer aseguró Otegi, que «el proceso es mucho más que la legalización de Batasuna, los presos y el desarme de ETA», que es «llegar a un acuerdo que supere el conflicto», y la solución a ese conflicto es la autodeterminación, que la otra parte no puede aceptar si quiere cumplir el ordenamiento jurídico?

Demóstenes reprochaba a menudo sus errores a los atenienses y un día los convocó a la plaza pública. La multitud, dolida, decidió silbarle para impedir que se le oyera. Y Demóstenes gritó. «¡Sólo dos palabras! Es para contaros la historia de un asno». El anuncio intrigó a los asistentes y le dejaron hablar. Dijo: «Había una vez un viajante que alquiló un asno para ir de Atenas a Megara y el dueño del asno le acompañó en el viaje. A mediodía buscaron la sombra de un árbol para sentarse a comer. No había ninguno y el dueño del animal se sentó a la sombra del burro. «Te he alquilado el asno, pero no su sombra; de modo que el asno sigue perteneciéndome», dijo el propietario. «De ninguna manera. Te he alquilado el asno entero con todas sus consecuencias», replicó el viajante. Al llegar a este punto, Demóstenes hizo una larga pausa. Los asistentes gritaron: «¿Y que ocurrió después?». Y el orador preguntó a la multitud: «¿Os interesa más oírme hablar de la sombra de un asno que de vuestros propios intereses?». Y habló de sus intereses. La autorización que ha alquilado Zapatero para dialogar cuando cese la violencia ¿incluye la sombra del burro, es decir, la legalización de lo ilegalizado, la amnistía penitenciaria, la reinserción subvencionada, la abdicación de derechos de todos los ciudadanos a favor de los abertzales?

Ciudadano Espada
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 7 Junio 2006

No me gustaría que Arcadi Espada tuviera que venir a refugiarse a Madrid como han tenido que hacerlo tantos vascos ahora y tantos catalanes en los períodos liberales del XIX. Así, Víctor Balaguer, o así, Aribau, autor de la oda a «La Patria». Por aquel entonces pintaban bastos carlistas en Cataluña y las masías tenían que ser defendidas como ciudadelas. He recordado en esta columna el relato que nos ha dejado George Sand de cuando pasó por Barcelona, camino de Mallorca, con su hijo y con Chopín. Cuenta que durante toda la noche no dejaban de oirse ruidos de disparos de armas de fuego... hasta el amanecer. Pero Cataluña ha tenido una «leyenda blanca» que ha venido a tapar piadosamente sus horas más negras. O más rojas. Gracias a la mitificación de «todo» lo catalán, que hemos hecho siempre desde «Castilla» y de forma muy especial a partir de los años sesenta, ha podido organizarse sin dejar huellas el «totalitarismo» que ahora comienza a mostrar su espantoso rostro en el sistema de partidos, en el periodismo, en la vida cultural.

Con ser de hierro, la ley del silencio que imponen los nacionalismos, hay fugas de información, ciudadanos díscolos, testigos molestos. Como Arcadi. Entonces, surgen los guardianes de la comunidad y su honorabilidad. Celosos y violentos. Su corporativismo los lleva a defender a los totalitarismos hermanos. Así, no soportan, por ejemplo, que Acebes haya denunciado el compromiso del Gobierno con ETA. ¿Acaso aquel no sigue la hoja de ruta de Antza? Les parece bien que se legalice a Batasuna, pero les gustaría más que ni siquiera se hablara de ello. Corrupción y silencio. Vulneración del Estado de Derecho y silencio. Estatuto anticonstitucional y silencio. Y en éstas llega Arcadi, con el apoyo de la Red. Con la palabra. Remueve el agua. La ciénaga dorada. Hay otro aspecto en la personalidad de Espada que le resulta insoportable, personal caciquil y endogámico de Barcelona. Serios como burros, no pueden soportar el lenguaje irónico y volteriano del escritor. Les descompone. Por eso también, les saca de quicio Vidal-Quadras. Con la diferencia de que este les abruma con sus ocho apellidos comarcales y a veces compuestos.

Una cosa me gustaría saber. ¿Le parece exagerado a Pascual Maragall que podamos considerar nítidamente fascista a los que se dedican a acallar a gentes como Espada, en nombre de la patria que él defiende y que, posiblemente, tenga ya poco que ver con la que cantó Aribau en un banquete celebrado en Madrid?

giro histórico del socialismo
EDURNE URIARTE ABC 7 Junio 2006

Uno siempre espera que los grandes cambios como el que acaba de protagonizar el PSOE en los últimos días vengan revelados con mucha solemnidad, adornos y trompetería y no de forma disimulada y huidiza. Pero debe de ser por su naturaleza dudosamente presentable que Zapatero prefirió hacer público el giro histórico de su partido a través de Patxi López. Y ha seguido parapetándose detrás de él toda la semana para justificar su decisión. Quizá porque hasta un temerario como él sienta cierto vértigo ante el nuevo camino en el que acaba de colocar a su partido.

El martes Zapatero asumió por primera vez para el PSOE del periodo democrático la clara aceptación de la negociación política con el terrorismo. Es el único e indiscutible significado de la reunión con Batasuna: la aprobación de la negociación política reclamada por ETA precisamente en esos términos, en la mesa con Batasuna. Y la apariencia de ligero e inocuo movimiento táctico con la que el PSOE quiere suavizarla de cara a la opinión pública no debe velar su enorme trascendencia. Para el PSOE y para la historia de las relaciones entre el terrorismo y la democracia española. Vuelve a conferir naturaleza de «lucha armada» al terrorismo y lo coloca en la más favorable de las posiciones para culminar su historial criminal con la conquista de la legitimidad que siempre se le negó.

Es cierto que la izquierda tardó algunos años en superar las dudas del postfranquismo sobre la legitimidad originaria de ETA. Pero esas dudas afectaron a todos, también a la derecha. Y lo significativo es que para unos y para otros el final de la Transición marcó la clara delimitación de la frontera entre las nuevas instituciones democráticas y ETA. La lucha armada pasaba a ser definitivamente terrorismo y la negociación política, la antítesis del estado de derecho. Quedaron fuera de ese consenso los nacionalistas y la extrema izquierda, aunque por motivos distintos. Unos y otros defendieron siempre la negociación política con ETA, los primeros porque consideraban y consideran que las reivindicaciones etarras son legítimas aunque no lo sean sus métodos, y la extrema izquierda, por lo mismo y por su viejo concepto de la resistencia frente al estado.

Pero el socialismo que hoy se alineará en el Congreso ya definitivamente con esos dos grupos estuvo hasta ahora en el otro, el mismo en el que está el PP. Por eso la foto de los asesinados y perseguidos por ETA es la que es. Políticamente, su composición es nítida y explica las posiciones de la España democrática frente a ETA. Esa formada por los socialistas y por la derecha, por aquellos que ETA siempre consideró sus enemigos. Ahora uno de ellos se ha proclamado interlocutor. Dicen que por pragmatismo, pero un pragmatismo tan arriesgado y peligroso desde el punto de vista ético y democrático que sólo puedo entenderlo bajo el prisma de la peculiar naturaleza política y personal del líder actual del socialismo.

Maulas
Por IGNACIO CAMACHO ABC 7 Junio 2006

SE llama «maulas» a los inútiles, a los torpes, a los perezosos, a los que no sirven para nada. También, Academia al canto, a los tramposos, a los cobardes, a los despreciables. En Cataluña llaman «maulets» a un grupo de maulas agresivos y particularmente cretinos, enardecidos por su propia estupidez y por la de ciertos discursos majaderos que incendian la convivencia y fomentan la exclusión. Algunos de estos retrasados mentales llevan tiempo entregados a la enriquecedora tarea de boicotear con violencia física y verbal los actos de un grupo de ciudadanos dispuestos a levantar su voz contra el pensamiento único del nacionalismo, ante la sorprendente pasividad de una policía autonómica que recuerda el peor absentismo de la «Ertzaintza» frente a los abusos del terror callejero vasco.

La otra noche, en la campaña del referéndum estatutario, los maulas independentistas, hijos putativos de ERC, la emprendieron a coscorrones contra el escritor Arcadi Espada -cuya cabeza amueblada de dignidad e inteligencia está por fortuna blindada a prueba de pescozones-, en un gesto que simboliza la escalada de impune provocación contra la disidencia que se empieza a vivir en el oasis catalán. No es un hecho aislado, porque se repite con indeseable recurrencia, como bien saben Albert Boadella, Francesc de Carreras o Xavier Pericay, en un clima político complaciente en el que la única reacción es la de quitarle importancia a este vandalismo coactivo reduciéndolo a la sobada condición de «gamberrada de incontrolados». Pues si están incontrolados, que los controlen, que para eso acaba de recibir la Generalitat todas las competencias de orden público.

Esta crecida de la persecución al discrepante, al opositor, al aficionado a pensar por cuenta propia y hablar sin miedo, testimonia de algún modo el envilecimiento de una atmósfera civil que los arúspices del «no pasa nada» tratan de disfrazar de cordial normalidad democrática. No son los «Ciudadanos de Cataluña», ni el Partido Popular, los que crispan la convivencia al negarse a aceptar un Estatuto delirante de esencialismo y exclusiones, sino los talibanes de la imposición, los fundamentalistas de la uniformidad que pretenden imponer un modelo totalitario bajo la premisa del garrotazo al que disiente. Y aunque esta clase de tipejos siempre existen en cualquier parte, lo inquietante es que quien puede hacerlo no tome las medidas necesarias para preservar los más elementales parámetros de normalidad democrática.

Este fascismo coactivo de una minoría que actúa a favor de corriente recuerda demasiado a la amenaza intimidatoria tristemente conocida en la tierra vasca, y da que pensar sobre el futuro inmediato. No sólo del futuro de una Cataluña ensimismada en su presunta diferencialidad, sino del de un País Vasco «normalizado» bajo coordenadas que amparen la intolerancia contra cualquier expresión de rechazo al nacionalismo obligatorio. Conviene recordarlo porque está escrito en la Historia: los fascistas empiezan siempre por sus enemigos y acaban imponiendo el terror hasta a los indiferentes.

Ruptura del PP
Un presidente descompuesto
Ignacio Villa Libertad Digital 7 Junio 2006

Esta vez, Mariano Rajoy ha ganado la partida y ha robado toda la iniciativa al Gobierno. Con un discurso fuerte y contundente ha dejado clara la posición de los populares y ha dejado en evidencia de manera atroz a los socialistas. Algo que debía haber sucedido hace una semana, pero que un cierto exceso de buenas intenciones por parte de Rajoy ha retrasado estos siete días.

Rodríguez Zapatero es consciente de que en estas últimas semanas había perdido la dirección, el mando y el timón. La iniciativa la había cedido hace mucho tiempo a los terroristas pero, políticamente, intentaba mantener el paso respecto al Partido Popular. Así estaban las cosas hasta que llegó el anuncio del inicio de las conversaciones con ETA-Batasuna, debido a las amenazas de los etarras contra el proceso. Aquello cambió el escenario.

Desde entonces, el Gobierno ha ido dando tumbos de aquí para allá. El lunes, en el Senado, Pérez Rubalcaba intentaba recomponer las relaciones con el PP; algo imposible después de días y semanas de mentiras, falsedades y filtraciones interesadas. Un día después, Zapatero ha pretendido recuperar el mando con una intervención inesperada en el Congreso. Un discurso que, lejos de servirle de ayuda para recuperar el control, ha permitido ver a un presidente descompuesto. Y es que Zapatero sabe que ha iniciado un lamentable proceso de rendición, que como tantas otras cobardías pretende que no tenga testigos. Pero sus intentos de engañar al Partido Popular para que se sume a la humillación del Estado de Derecho han encontrado, en esta ocasión, una adecuada respuesta.

Hemos visto en el Congreso a un presidente noqueado por sus propios errores y debilidades. Zapatero sabe que ha entrado en una dinámica que ya no tiene vuelta atrás. Y que para ello ha elegido como compañeros de viaje a Otegi, Llamazares y Puigcercos. Esos son los nombres de sus socios para este proceso de rendición.

Por todo esto y muchos más, la concentración del próximo sábado en Madrid convocada por la AVT en la plaza de Colón se ha convertido en una cita obligatoria para que la ciudadanía deje claro que no estamos dispuestos a que este Gobierno entregue la democracia a los terroristas. Zapatero deberá ser, al menos, consciente de que sus decisiones no tienen el apoyo de los españoles.

Rajoy no se rinde
EDITORIAL Libertad Digital 7 Junio 2006

Sólo hay dos formas de enfrentarse al chantaje terrorista: combatirlo o rendirse a él. Dentro de la primera caben dos actitudes, la de oponerse a los terroristas con la ley en la mano y la de saltarse los controles y emprender la guerra sucia. A lo largo de los últimos 25 años se han ensayado estos tres modelos para poner fin a la barbarie etarra. Sólo ha funcionado uno de ellos. Los otros dos, el de la entrega y el del atajo al margen de la ley no han servido más que para fortalecer a la banda y rearmarla de argumentos.

Los socialistas españoles, tan expertos en bandazos como ayunos de principios, trataron primero de apaciguar y meter en vereda a los asesinos. Cuando constataron que les era imposible por las buenas lo intentaron por las malas. De lo primero nos quedan las frustradas negociaciones de los años 80. De lo segundo el nacimiento y desarrollo del GAL, una banda criminal montada desde las altas instancias del Estado. Este es el modo en el que el PSOE ha tratado de luchar contra ETA durante buena parte de sus años en el Gobierno. Ahora, reinstalado de nuevo en el poder, reincide en errores pasados como si la historia reciente no le hubiera enseñado nada.

Una nación democrática no puede negociar con terroristas, y no puede hacerlo por una razón obvia; los asesinos no están a la misma altura que el Estado y, por lo tanto, carecen de legitimidad para poner condiciones. Algo tan elemental como esto no ha terminado de entenderlo Zapatero, que sigue empeñado en que él, gracias a las bondades del diálogo, pondrá fin al conflicto satisfaciendo a las dos partes.

Tal presunción le ha llevado a desmontar el trabajo de toda una década que estaba empezando a fructificar. Lo peor es que el plan lo traía de lejos y ha estado engañando a la oposición y a todos los españoles durante este tiempo. En cierto modo podría afirmarse que ha sido el caballo de Troya de los soberanistas vascos en el aparato de Madrid. Ha iniciado, por ejemplo, conversaciones con un partido político ilegal que forma parte de una banda armada. Ha facilitado que la fiscalía se inhiba para allanar el camino a la negociación. Ha permanecido impasible cuando, desde la cúpula etarra, se le ha hecho saber que sus demandas de siempre permanecen intactas. En apenas dos años de equilibrismo en el Gobierno, ETA ha ido cosechando una victoria tras otra. ¿Qué les impide ahora pensar que, al final, se saldrán con la suya?

Esto lleva a pensar que, en realidad, Zapatero no ha pensado nunca en acabar con el terrorismo sino en entregarse a él, acceder al chantaje y comprar de este modo la "paz" con la que luego pueda comerciar en las elecciones. No sería la primera vez que un aspirante a caudillo se presenta como "pacificador". Para ello no ha escatimado mentiras y propaganda a raudales. Escondido tras la tramoya de la "paz" y la "España plural" ha ido preparando un camino para el que quizá ya no haya retorno. No le han importado lo más mínimo las víctimas, ni los sentimientos de la mayor parte de la sociedad, ni siquiera se ha detenido a pensar que, en este lance, el Estado de Derecho puede sucumbir irremediablemente.

Frente a semejante impostura la única opción de Mariano Rajoy era oponerse sin ambages. En un discurso muy bien hilvanado, dio cuenta en el Parlamento de las razones por las que su partido –y casi toda España– se oponen al apaño socialista. Zapatero, que está en otra onda, le respondió haciendo referencia a los contactos que se hicieron con ETA hace ocho años. Lo de siempre. Esto, sin embargo, no debe ocultar algo muy importante: el Gobierno va a sentarse a negociar con ETA sin siquiera haberlo consensuado con el principal –y único– partido de la oposición. Algo inaudito en cualquier país democrático. La voz de 4 de cada 10 españoles ha quedado silenciada en este asunto. Este es, una vez más, el talante y el diálogo entendido por Zapatero.

Nacionalismo
Son todos ellos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 7 Junio 2006

Dentro de unos días, los graves hechos del lunes se recordarán en Cataluña más o menos así: Arcadi Espada acudió al auditorio gerundense en un claro gesto de provocación hacia amplios sectores de la sociedad, causando algunos altercados que acabaron en agresiones contra personas que habían acudido a manifestar legítimamente su disconformidad con la plataforma Ciutadans de Catalunya. ¿Qué no? Que sí. No infravaloren los poderes de Matrix.

Hay que leer la prensa externa para hacerse una idea cabal de lo que está sucediendo aquí, signo de deriva totalitaria que, en una nueva manifestación del hecho diferencial catalán, viene bendecida por la sociedad civil. Antes de enloquecer, antes de interiorizar los mecanismos de alteración de la realidad con que se drogan empresarios y sindicalistas, periodistas y profesores, dejemos constancia de algunas realidades.

Todo el nacionalismo catalán, de Maragall a los Maulets, es nacionalismo. Constituye estrictamente una ideología, una visión del mundo con intenciones prescriptivas sobre la política. Como estableció Gellner, un movimiento nacionalista es siempre un movimiento separatista cuando la nación reivindicada está contenida dentro de las fronteras de un Estado más grande. El nacionalismo catalán sigue las pautas de la doctrina al pie de la letra: necesita una –y sólo una– cultura para crear una sociedad homogénea. Exige ingeniería social y, por eso mismo, nunca podrá ser liberal. Distingue entre grupos humanos de acuerdo con un parámetro básico, el carácter nacional, y convierte a la nación en el núcleo de identidad de cualquier individuo.

Toda la clase política catalana participa de tal ideología, desde los amigos de la ETA hasta el concejal leridano del PP que pide el "sí" al estatut "porque Cataluña ha sido, es y será una nación". Los nodos de articulación social extienden la enfermedad, que ya es epidemia. Hace unos días, el bachiller Montilla reconoció que el eslogan sectario con que el PSC colocó la estrella amarilla sobre los populares catalanes tenía por objeto "tensar la situación". Lo ha logrado. Lo han conseguido Maragall y Montilla, Duran y Mas, Saura, Carod y Puigcercós. Lo han conseguido el periódico de la burguesía y el boletín del extrarradio, lo han hecho millares de entidades radicales, alucinadas e interesadas que en Cataluña suplantan a la ciudadanía. Ya está aquí la violencia. Otra vez.

Los catalanes que no hemos enfermado de nacionalismo no tenemos muchas alternativas. Seguir opinando como si hubiera libertad, seguir defendiendo ideas a pesar de la invasión, el empalago y el trastorno sentimental, seguir hablando, seguir reuniéndonos a pesar de los perros rabiosos azuzados por nacionalistas de corbata, patria bancaria, tres por ciento y lo barato sale caro. Conscientes, eso sí, de que no hay policía que nos proteja, de que, llegado el caso, los Mossos d’Esquadra correrán en socorro de los agresores. Y a ver.

Debo de ser anormal
JOSEBA ARREGI El Correo 7 Junio 2006

Debo de ser anormal. Porque si la normalización de la sociedad vasca pasa por la autodeterminación, yo que no creo ni en la autodeterminación, ni que Euskadi sea Montenegro, ni que Europa haya institucionalizado el derecho de autodeterminación en su ámbito sin reparar en las circunstancias de la destrucción de Yugoslavia por el nacionalismo serbio, debo pensar que no me encuentro en la normalidad.

No debo de ser del todo normal, pues pienso que de haber alguna comparación entre Montenegro y Euskadi sería, aunque se enfanden muchos, la de considerar a Euskadi como Serbia de la que pudiera separarse una Álava-Montenegro.

Me siento fuera de la normalidad cada vez que escucho frases como la de que la sociedad vasca 'no entendería' esto o lo otro, pues con cierta frecuencia me sorprendo pensando precisamente eso que la sociedad vasca al parecer no puede entender. Por ejemplo, puedo entender perfectamente que Batasuna no puede sentarse a una mesa de partidos políticos vascos mientras no condene la violencia, o mientras no desaparezca ETA.

Puedo entender, por ejemplo, que si Batasuna, o su sucesora, da los pasos necesarios para incorporarse a la política democrática, no hay ninguna necesidad para ubicar la discusión sobre la reforma del Estatuto de Gernika fuera del Parlamento vasco. No me reconozco, por ejemplo, cuando alguien afirma que la sociedad vasca reclama el diálogo multipartito sin condiciones, ni límites, ni hipotecas. Tampoco me reconozco cuando alguien afirma que la sociedad vasca reclama una solución democrática al conflicto vasco, cuando alguien afirma que España no tiene un conflicto con la izquierda abertzale, sino con el pueblo vasco, pues esa afirmación me deja fuera de ese pueblo vasco: yo no tengo conflicto con el espacio constitucional de derechos y libertades que es hoy España.

Claro que, como me escribía un lector recientemente, no debo de ser totalmente vasco, pues si lo fuera admitiría el derecho de autodeterminación, compartiría las opiniones del lehendakari Ibarretxe. Al no hacerlo, debiera comportarme, es la opinión de quien me dirigía la carta, como un vasco en la Comunidad de Madrid, o como un catalán en la Comunidad andaluza: dejar que los madrileños o andaluces decidan lo que les parezca, sin entrometerse en ello. Lo mismo debiera hacer yo en Euskadi: dejar que los vascos, los de verdad, decidan lo que quieran y no entrometerme, pues estoy fuera de esa comunidad vasca.

Y es probable que, en parte, tenga razón mi comunicante: cuando cierta vez escuché en el Parlamento vasco decir a alguien que él era solamente vasco, pensé para mis adentros que yo solamente era Joseba Arregi, a veces y con dificultades. Pensé que se me hacía difícil aceptar que pudieran existir en el siglo XX o XXI identidades normativas, formas normativas de definir identidades, y menos exclusivas. Pensé que si bien era vascoparlante monolingüe en la infancia, me resultaba imposible decir que el español fuera una lengua extraña o extranjera para mí.

No termino de quitarme de la cabeza la idea de que cuando desde determinado nacionalismo se habla de la necesidad de respetar el pluralismo de la sociedad vasca, se trata de una afirmación de boca, pero que no se toma en serio, porque se piensa en el fondo del corazón que sería mejor una situación con menos pluralismo, o sin pluralismo alguno, o porque no se está dispuesto a extraer todas las consecuencias que de dicha afirmación se derivan.

No debo de encajar en la normalidad que al parecer se busca para la política y para la sociedad vascas si dicha normalidad implica declarar por superado el actual marco jurídico-político, si dicha normalidad significa que la situación que hemos vivido en los últimos 26 años en Euskadi es una situación marcada no sólo por la violencia y el terror de ETA, sino por la violencia que supone el marco constitucional y estatutario español y vasco (Díez Usabiaga). No debo de encajar en la normalidad vasca que se busca pues no estoy dispuesto a considerar que el marco constitucional y estatutario es una hipoteca de la que debemos librarnos para llegar a una solución democrática.

No debo de estar, al parecer, preparado para la normalidad vasca que promete la llamada izquierda abertzale y para la que algunos otros buscan formulaciones que superarían la imaginación de los ingenieros financieros o los alquimistas, una normalidad en la que se respeta a todos, incluidos los que no se consideran exclusivamente vascos al estilo nacionalista, a condición de que se acepten los presupuestos básicos que han sido los de ETA siempre.

Me encuentro con frecuencia fuera de la corrección política por pensar que lo que importa no es tanto la opinión de los familiares de las víctimas, sino el significado de los asesinados por ETA, un significado que no se puede desvincular del proyecto político por el que ETA asesinó. Y me encuentro fuera de la corrección política cuando pienso que ese significado político pone límites y condiciona el debate político sobre el futuro de la sociedad vasca. Me encuentro fuera de la corrección política cuando pienso que es falsa la alternativa entre respetar y dar la voz a las víctimas y/o reservar la capacidad de decisión sobre el futuro político de Euskadi a los representantes políticos: como si éstos pudieran actuar y decidir olvidando que ETA ha existido -todavía existe- y que ha matado por motivos políticos conocidos en detalle.

Pienso, a contracorriente, que el pluralismo de sentimientos de pertenencia de los vascos es un bien preciado a conservar y desarrollar, y no un obstáculo pesado que ojalá dejara de existir. Pienso que es mejor una sociedad en la que las identidades son complejas que una en la que las identidades son simples. Pienso que la historia de España es interior a la historia vasca, y la historia vasca es interior a la historia de España. Pienso que lo que hace necesario pactar 'ad extra' es la necesidad de pactar 'ad intra', y que por eso se compaginan mal las afirmaciones yuxtapuestas del derecho a decidir y la obligación de pactar: la obligación de pactar 'ad intra' implica la limitación del derecho a decidir -y si no, no es nada-.

A contracorriente seguiré pensando que la democracia futura de la sociedad vasca y su humanidad se medirá en el respeto al significado político de los asesinados: es una memoria que condiciona, es un límite que no se lo han inventado ellos, sino impuesto -nadie ha elegido ser asesinado- por ETA, es una hipoteca que no se salda con la simple promesa de no más asesinatos en el futuro: esa promesa puede valer para los familiares y amigos de las víctimas que pueden gozar, hoy, de una vida en libertad y sin amenazas, con la satisfacción de que ya no hay más asesinados. Pero no sirve para los que ya no pueden ni escuchar, ni gozar de la libertad, ni vivir con satisfacción la ausencia de más asesinados, ni dar su aprobación a nada, porque ETA lo ha impedido radicalmente.

El problema de la política vasca hoy no es tanto la memoria de las víctimas, la memoria de los asesinados por ETA, sino la memoria de los asesinos, de los victimarios. Pues, a contracorriente, pienso que las narrativas que se van elaborando tienen como fin construir una memoria de las víctimas amputada, una memoria sin asesinos, sin verdugos, sin victimarios. Una verdad parcial que es peor que la peor de las mentiras.

El problema de la política vasca hoy no es construir un futuro sin ETA, sino querer borrar la existencia de ETA de la historia, de las memorias, de las conciencias. Para que éstas no se tengan que confrontar con su propia responsabilidad. A contracorriente seguiré pensando que es tremendo e inaceptable que ETA haya asesinado a más de 800 personas a causa del conflicto, y que haya personas, construidas como interlocutores necesarios, que se atravan a afirmar que sólo hay futuro para la sociedad vasca si se encuentra una solución democrática al conflicto vasco, a ése que ha sido la causa de todos esos asesinatos.

Será minoritaria esta postura, será una especie de exilio interior, será contraria a la corrección política, incluso podrá ser tildada de contraria a la paz. Pero quizá seamos más de uno los que pensemos que nuestra libertad depende de seguir manteniendo esta postura, de nadar contracorriente, de no tener miedo a estar en minoría, porque la democracia garantiza el derecho de la mayoría a gobernar, pero ello no significa que la mayoría tenga razón, ni que sus decisiones sean verdad y justicia.

Porque la paz es libertad o no es nada. Y la libertad en Euskadi significa librarse de ETA. En todos los sentidos.

Más que grados de deterioro
José Javaloyes Estrella Digital  7 Junio 2006

La grieta abierta con el proceso estatutario en la constitucionalidad de la política española ha terminado por tener su correlato en el abismo de las diferencias entre los dos principales partidos políticos de la nación, que no nacionales, porque el PSOE queda cada vez más oscuro que lo sea.

Los grados de deterioro de la convivencia política en España —que no española, por idéntica razón— traducen un proceso que no es de paz, como desde la Moncloa se dice, sino de disenso, que desanda a velocidad de la luz lo conseguido en los últimos 30 años. Todo, por matar el perro de la convivencia política nacional: una realidad viva y fecunda aquejada de la rabia etarra, brotada a medias del reservorio del nacionalismo vasco. De parecida manera a como brotó el sida, datado hace 25 años, del reservorio del África subsahariana: al hibridarse dos virus hasta entonces aislados entre sí, el nazismo y el bolchevismo, y saltar a la corriente sanguínea de la vida nacional.

Con todo, el terrorismo de ETA tiene afinidad de género con otros terrorismos, como el islámico. Sus efectos son cualitativamente idénticos, al menos en la política española. Si la infección del terrorismo etarra tuvo efectos “constituyentes” contra el diseño y los planes de futuro que tenía el franquismo sin Franco, con el asesinato del almirante Carrero Blanco, la infección del terrorismo islámico, con los atentados del 11M, generó dinámicas constituyentes también contra lo constituido y establecido en el tiempo de la transición. Algo que se daba por hecho y consolidado, al menos para otros tantos años.

Pues ni una cosa ni tampoco la otra. Tras del 11M, de manufactura tenida por islámica, ese terrorismo etarra que estaba policialmente reducido y cercado, e internacionalmente aislado, ha resurgido como el Ave Fénix de sus propias cenizas, por el taumatúrgico concurso del zapaterismo, después de las nuevas tablas de la ley reveladas a Carod-Rovira en Perpiñán.

Los socialistas y los nacionalistas catalanes que dinamitaron la legalidad republicana (justo es recordarlo en estos tiempos de la memoria histórica) cobraron el primer plazo de la entrega de la paz etarra a Cataluña, y de seguido, como prueba de su compromiso contra la unidad soberana de España, hicieron otro Estatuto catalán ajustado a ese diseño, armaron un nuevo para Andalucía y se disponen ahora a rematar la faena con otro engendro soberanista para los vascos, que debe avenirse de proa a popa y de babor a estribor con lo exigido por los terroristas de la boina.

A este último proyecto, calafateado por el “alto el fuego” etarra, le llama el presidente Rodríguez el “proceso de paz”, lo mismo que podría haberlo llamado la Paz de Versalles. Esa que dio entrada a la II Guerra Mundial y previamente puso fin al Imperio Austrohúngaro y al Imperio Otomano, abriendo el lío de los Balcanes y los problemas del Oriente Próximo, con los que se ha entretenido el mundo, de momento, los últimos tres cuartos de siglo.

La percepción que se tiene fuera del polinomio parlamentario que sustenta la operación es que el grado de deterioro político a que se ha llegado no expresa cambio cuantitativo sino cualitativo. Lo mismo que el problema no consiste, como el sutil Rubalcaba cree, en que se le dé al PP “más” información sino en que no se le oculte “la” información. Es decir, el problema no tiene solución ni salida, porque “la” información —ocultada y sospechada— no es otra que la de que se ha pagado ya un precio político a los etarras y a todos los nacionalistas. ¿Qué pretende por tanto el PSOE y sus aliados, consensuar con el PP la fractura de la Constitución y de la unidad política de España? Un proceso así rematado no cabe denominarlo proceso de paz, sólo puede llamarse proceso kafkiano.     jose@javaloyes.net

La guía en la tormenta, 3: Defender la autoridad política de la nación
José Javier Esparza elsemanaldigital 7 Junio 2006

ZP nos ha metido en la tormenta. Su imprudente acercamiento a ETA ennegrece especialmente las nubes. Pero no cabe vuelta atrás. Se impone un gesto de afirmación –hacia delante.

ETA no es sólo una organización criminal; persigue objetivos políticos. Sus crímenes se supeditan al proyecto de destruir la nación española y construir una nación vasca. Por eso ETA, para España, es un problema no sólo de orden público, sino también de orden político. Ahora bien, ningún problema de orden político puede solucionarse pacíficamente si su instrumento es la muerte y su finalidad la destrucción del Estado. Por eso ningún Gobierno anterior había intentado "hablar de política" con ETA o sus abanderados; no sin dos condiciones: arrepentimiento y entrega de las armas. Hasta que llegó Zapatero.

Hablar "de política" con ETA significa reconocer que sus crímenes han sido útiles; significa también otorgar carta de naturaleza a sus reivindicaciones (autodeterminación, presos, Navarra). La negociación política convalida el terror. Eso atenta contra la justicia, pues beneficia al criminal en perjuicio de la víctima; atenta contra la seguridad del Estado, pues estamos sometiéndonos a alguien que mantiene las pistolas sobre la mesa; atenta contra la autoridad política de la nación, pues estamos convirtiendo a la banda en interlocutor oficial y, por tanto, concedemos a nuestro principal enemigo una legitimidad que antes no tenía. En esto consiste el "error Zapatero".

Hay quien sueña con una reconstrucción del frente antiterrorista tal y como lo hemos conocido desde 1978. Aquel frente descansaba sobre un pacto tácito: separar la dimensión política de la dimensión criminal; de lo político se hablaba con el PNV, de ETA se encargaba la policía. Pero el "error Zapatero" ha fortalecido extraordinariamente al brazo político de ETA y ha legitimado sus aspiraciones. Ya no hay, pues, dos dimensiones –política y criminal-, sino sólo una, y ETA es su protagonista. Enfrente, la autoridad política de la nación española queda en entredicho. ¿Es posible reconstruirla? Sólo si ZP rectifica, cosa improbable.

Una vez más, lo prioritario es fijar un rumbo claro. Si queremos mantener la autoridad política de la nación española, no queda más salida que plantear una cuestión de principios: España no puede ceder nada ante ETA. Porque si cedemos, la nación estará inclinándose ante quienes quieren destruir la nación; España estará atenuando la culpa de quienes han empuñado las armas contra los españoles.

En este asunto, la justicia y la autoridad política de la nación española están en el mismo campo. Es intolerable que, en vez de auparnos en esa autoridad moral, estemos cavando bajo nuestros propios pies. En nombre del interés nacional, frente a la táctica turbia de la cesión hay que enarbolar no sólo el Estado de derecho, sino también el derecho del Estado.

(Por supuesto, habrá quien considere que el interés nacional, la justicia o la autoridad política de la nación española no se cuentan entre sus prioridades. Bien: que lo diga).

Fascista
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 7 Junio 2006

A veces, el insulto tiene la perversa y justiciera cualidad de identificar mucho mejor a quien lo profiere que a aquel a quien va dirigido.

Un preclaro ejemplo de esa venganza del lenguaje lo han tenido , aunque no se enteraran, los independentistas catalanes que insultaron, zarandearon y agredieron al miembro de Ciudadanos de Cataluña, Arcadi Espada al que pretendieron impedir que diera una conferencia. Que hablara, vamos.

El grupo, de entre veinte y treinta cachorros de separatismo nacionalista, no encontró mejor improperio que arrojar contra el escritor que el improperio de “¡fascista!” , epíteto que se vea bajo el ángulo que se quiera encaja mucho mejor en quienes lo lanzaban que a aquel a quien iba dirigido. El uno tan solo pretendía hacer uso de su libertad de expresión de manera pacífica. Los otros pretendían, con intimidaciones, amenazas y golpes impedir el ejercicio de esa libertad cívica y de ese derecho constitucional. Es clamoroso, pues, a quien corresponde aplicarse el término.

Pero es que el cuento y el insulto de “facha” resulta ser , desaparecido ya hace mas de 40 años el dictador, la monserga mas querida de todas las generaciones de progres que en España han sido , por mucho que ni tuvieran la más mínima militancia contra aquel Régimen ni combatieran en absoluto contra aquella ideología del pensamiento único. Ahora la paradoja es que resucitan el esperpento quienes pretender imponer “su único pensamiento “ al resto de los ciudadanos, o sea los que mayores ribetes fascistas poseen. Dicho sea esto con permiso de quienes son , sin duda alguna los mayores merecedores del calificativos, sin paliativo alguno y con todas las consecuencias, aquellos que han hecho de la violencia fascista, de la amenaza y el terror su seña de identidad y máxima definición política. O sea, el complejo ETA-Batasuna, al que ahora las que no tuvieron ni el gesto de llevarla a la tumba de los asesinados por ellos les ofrecen impolutas rosas blancas para que las luzcan en ojales y solapas.

El fascismo, aunque ni se quiera mirar un solo libro de historia en este aspecto , ha tenido además y desde siempre un matiz exacerbado de sentimiento y resentimiento nacionalista que llevado al paroxismo pretende y proclama el silenciamiento y sumisión o de lo contrario la aniquilación de todo aquello que no comparta su ideología y propósitos. El terrible partido hitleriano se apellido nacionalsocialista.
La seudoizquierda de charanga y pandereta, de pose y envoltorio, de cáscara sin almendra, tiene en el insulto de “fascista” su palabra talismán contra todo aquello que le desagrada. El separatismo nacionalista bendecido por ella como parte del jardín de la “progresía” ya parece también tener patente de corso para convertirla en el arma verbal definitiva.

Para los etarras, Lopez Lacalle (preso comunista durante cinco años en las cárceles franquistas) era un “facha” merecedor de la muerte, y lo asesinaron. Para las “camadas de la porra” del separatismo catalán, Arcadi Espada y Boadella son “fachas” a los que es obligación patria impedir expresarse y hasta respirar el aire catalán a gritos, puñetazos y patadas. Y seguro que yo ya soy desde ahora y para la eternidad un “facha” por haberme atrevido a escribirlo.

Para Polanco las víctimas del terrorismo son insidiosas y venenosas
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 7 Junio 2006

El editorial de hoy de Polanco en El País arropa la decisión de Zapatero de negociar con ETA Batasuna utilizando la mentira y la ocultación de la realidad con ese estilo que solo El País ha depurado hasta llegar a ser un arte.

Deben estar asustados ya que ver un editorial de 9 enormes párrafos en El País ya es mala señal para ellos, y arriesgarse a que se les vean una vez más las vergüenzas debe ser porque ven que algo les está saliendo mal.

1.- Ningunea a las víctimas del terrorismo de la AVT al transmitir la malévola idea de que quien organiza la manifestación del próximo sábado es el PP. Dice que Rajoy está “abanderando una concentración convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo que mezcla el rechazo a la negociación con ETA con la siembra de sospechas insidiosas sobre la autoría de la matanza del 11-M”

2.- Llama insidiosos a las victimas del terrorismo por querer saber quien organizó el 11M. Ellos, pueden pedir saber a los dos días del atentado, las víctimas no pueden pedir lo mismo a los dos años del atentado. En lugar de preguntarse qué pasa para que las víctimas a las que tanto de apela y se dice apoyar tengan dudas sobre la autoría de la masacre, les llama insidiosos y venenosos. Yo también quiero saber aceptando que para Polanco sea un insidioso.

3.- El País miente cual bellaco de tebeo y manifiesta su apuro cuando tiene que echar mano de las detenciones de etarras en Francia para hacerlas pasar como detenciones realizadas por Zapatero. “La inexistencia de cualquier tregua por parte del Estado de derecho ha quedado patente con la detención del presunto jefe del aparato de extorsión de la banda y con las iniciativas del juez Grande-Marlaska, que mantiene vivos los procedimientos abiertos”

Este párrafo demuestra las malas artes de estas gentes, que mienten, mienten y cuando no tienen necesidad también mienten, todos mienten, falsean la realidad, la ocultan y sacando pecho.

Señor Polanco, ¿podría decirme cuando fue la última vez que la policía española ha detenido a un etarra?, ¿si sabe bien que eso fue hace muchos, muchos meses porque nos quiere engañar?

Señor Polanco ¿por qué la detención de un etarra en Francia la intenta hacer pasar como una detención realizada en España por el estado de derecho?. Se lo diré yo, porque saben que se ha pactado con ETA que cesaría la persecución de la banda asesina y como se les ven las vergüenzas echan mano de las detenciones en Francia cuando conviene.

Señor Polanco, ¿por qué las iniciativas del Juez Grande Marlaska que mantienen vivos los procedimiento las quiere hacer pasar como evidencias de que Zapatero no se ha rendido a ETA dejando de perseguirla cuando usted y yo sabemos que esas iniciativas del juez siempre han tenido la oposición de Zapatero vía fiscales defensores de ETA de Conde Pumpido?, se lo diré yo, porque se han rendido todos a ETA y no quieren que se note, para ello utilizan la mentira y la negación de la realidad.

4.- El editorial pone al mundo progre la venda antes que la herida, no pueden soportar que las víctimas se rebelen y se les apoye, para ello lanza la gran mentira de que la manifestación es cosa del PP “La inclusión entre los lemas de una referencia venenosa al 11-M indica, además, que el primer partido de la oposición cede a la presión de los más furiosos demagogos”

Yo no puedo ir a Madrid el sábado, tengo que asistir a la concentración de protesta contra Zapterro y su política en Murcia, pero dejo aquí manifestado que la AVT tiene mi apoyo.

La hoja de ruta de Zapatero al infierno necesita de la labor de los medios de Polanco para ocultar su gran felonía y Polanco cumple.

Otra premisa de esa hoja de ruta es convertir a las víctimas en seres insidiosos y vengativos y a los etarras en pacíficos angelitos.

Entre el GAL y ETA
Santiago Navajas  Periodista Digital 7 Junio 2006

La sombra de Marx es alargada. El PSOE abandonó programaticamente el marxismo como ideología revolucionaria, iniciando el tránsito hacia el liberalismo económico (el Mercado como núcleo de la economía) y el liberalismo social (como en el reconocimiento de los derechos de las minorías homosexuales, tradicionalmente vilipendiados por la izquierda marxista como "degenerados burgueses").

Pero el sustrato (in)moral del marxismo, la idea utilitarista de que el fin justifica los medios, nunca lo ha abandonado. Por otra parte, el utopismo revolucionario que anida en el fondo de la izquierda hace sentir una corriente de empatía, en algunos del "poder fáctico fácilmente reconocible" incluso de simpatía, por la extrema izquierda nacionalista. Del mismo modo que Fidel Castro ejerce de luminaria de lo que les gustaría ser pero ya no son, así el proyecto utópico de ETA les parece intímamente admirable aunque desde la nostalgia.

Sólo desde la primera perspectiva se entiende el GAL, el terrorismo estatal que se creó a la sombra de un gobierno del PSOE, y la justificación teórica de dichos crímenes. Y sólo con la conjunción de ambas, la justificación utilitarista, de bajo vuelo y cortoplacista, junto al atractivo de la revolución y la violencia se entiende el abrazo entre los social-nacionalistas del PSOE y los nacional-socialistas de HB.

No es posible entender la claudicación del Presidente ante el nacionalismo si no se recuerda su pasividad como parlamentario en la época del terrorismo de Estado, al que apoyó tácitamente con su silencio cómplice. Éste ha de pagarlo ahora abriendo las puertas al Caballo de Troya de la negociación política con la banda terrorista. Cara a cara, pistolas por pistolas, los socialistas de diferentes siglas comparten un mismo proyecto: dos mesas, una "militar" con ETA en paralelo a las conquistas que HB vaya consiguiendo en la "política". Ambas mesas invalidan los Parlamentos, la Ley y el Estado de Derecho. Lo advirtió Savater cuando equivocadamente hace un año prestó crédito a los cantos de la sirena presidencial:

Si el Gobierno hiciera antes del fin del terrorismo concesiones políticas a esa segunda mesa, entonces sí que estaría justificada su denuncia y la indignada protesta ciudadana

El síndrome del GAL que conduce a Zapatero a entregarse a la mirada pacifista de Arnaldo Otegui significa la creación de un Frente Popular, social-nacionalista, que conduce al enfrentamiento civil y a la rebelión cívica por parte de todos los demócratas liberales.

El sometimiento de Zapatero a los postulados de Herri Batasuna implican un escenario patético: cuando ETA podía haber sido destruida por el Estado de Derecho, Zapatero ha pasado el Rubicón de la salvación simbólica de la extrema izquierda y el nacionalismo inquisitorial.

El salvoconducto penal y simbólico que el PSOE está a punto de expedir a favor de ETA ni siquiera es gratis. Significa la culminación del pacto de Tinell: el control de la vida social a través de la expulsión de la vida política del único partido que se opone al pensamiento único social-nacionalista. Ni siquiera se exige el abandono previo de las armas. Patxi López mirara a los ojos de Otegui pero con el rabillo tendrá que vigilar la mirada de las mirillas... telescópicas.

En el periódico Gara, íntimo de las tesis de HB, lo tienen claro

La ETA, el eje de España
Pedro Fernández Barbadillo  Periodista Digital 7 Junio 2006

Rodríguez nos ha devuelto a los peores años de la transición, cuando sólo había política y terrorismo. De nuevo, una nación supuestamente libre está pendiente de la voluntad de un puñado de asesinos racistas.

Por fortuna, parece que un sector del establishment político ha decidido romper el consenso sobre la paz -o sea, la rendición-, después de un lamentable debate sobre el estado de la Nación en el que Rodríguez ofreció las llaves de España a los separatistas, armados y desarmados.

En cuanto Mariano Rajoy dijo que rompía las relaciones con el Gobierno socialista por sus relaciones con la ETA, los socialistas se han asustado tanto que el Insultador Mayor del Reino, José Blanco, ha pedido disculpas.

El País, verdadero guía del PSOE, publica hoy un editorial en que suplicaba al PP que regresase al corral del consenso y practicase la virtud teologal de la fe con Rodríguez.

También hoy, el Gara publica otro editorial en que advertía de que el PSOE tenía que negociar ya y que se olvidase del PP... y de la Ley de Partidos -¡bendita ley!, ¡qué daño les ha hecho!-. El mismo periódico publica una viñeta de un tal Tasio –antes caricaturista en el Deia del PNV- en la que aparece la rosa socialista abrazada, no por un puño, sino por la serpiente etarra.

¿Está pagando Rodríguez un precio político por apuntarse el tanto "como sea"? Yo no voy a decir nada más; sólo recomiendo que se visite esta página del Foro de Ermua. La sucesión de noticias despeja las ideas y las dudas.

¿Qué tienen la ETA y su brazo político, Batasuna, para que puedan marcarle la agenda a Rodríguez?

Y el sábado la concentración convocada por la AVT para exigir que se investigue de verdad el 11-M. Por supuesto, pienso ir.

¡¡¡RESISTENCIA!!!
José Donís Català  Periodista Digital 7 Junio 2006

¡¡¡RESISTENCIA!!!

“La Audiencia Nacional ha quedado apartada del camino” –Karmelo Landa, etarra miembro de Batasuna (su nombre en realidad es “Carmelo”, eso de la “K” es un invento tardío del NAZI de principios de siglo Sabino Arana).

“En nombre de quién hablas, YO SOY DEL P.S.O.E.” –Gotzone Mora, VÍCTIMA DEL TERRORISMO (de los amigos de ZP en Perpignan y las Vascongadas. Poco después el nuevo régimen totalitario de Jose Luis Rodriguez Z. Expulsaba a Gotzone del “P”, que es lo único que queda: ni es ya socialista, ni obrero y, por supuesto, NO ES ESPAÑOL.

ROSA DÍEZ: “Es una TOMADURA DE PELO, una FALTA DE RESPETO, y un ENGAÑO” que los dirigentes de su partido se reunan con los terroristas para “advertirles mirándoles a los ojos”.“A los terroristas nosotros les hemos mirado a los ojos en las manifestaciones para decirles que NO NOS VAMOS A MARCHAR, y ellos nos han mirado a los ojos ANTES DE METERNOS UN TIRO EN LA NUCA”. Después llamó “COBARDES” a todos los defensores del “RELATIVISMO MORAL” y animó a organizar otra vez “LA RESISTENCIA”.

Eso del “relativismo moral”, ¿no te suena de nada..? Sí, es de lo primero que habló el Papa Benedicto provocando un aluvión de protestas sin argumento. Una de mis pasiones son las librerías de lance, o de viejo que dicen por América; en una de ellas encontré un librito en francés : “Les Grands Espions de la Seconde Guerre Mondiale”. En él, hay un capítulo dedicado a la legitimidad de la resistencia contra un gobierno “legítimo”, como era el caso del nazional socialismo alemán, y concretamente, la doctrina cristiana. Así el católico H. Weinkauff decía (y traduzco sobre la marcha):

-“Cuando el gobernante viola él mismo la legalidad, cuando priva a sus conciudadanos o a UNA PARTE DE ELLOS, sus derechos (...) cuando IGNORA LOS TRIBUNALES (...) cuando deja al pueblo sin defensav ni árbitro de su policía secreta criminal para extender el terror, la desconfianza de todos hacia todos (...) SU ACCIÓN ES TOTALMENTE ILEGAL.
En virtud de su libertad moral todos los ciudadanos son responsables de que se salvaguarde el derecho y la injusticia se reprima (...) TIENEN TODOS EL DERECHO DE RESISTIR”.

Schulz-Boysen, desde el ejército alemán, entró en la clandestinidad y fue uno de los fundadores de la famosa “Orquesta Roja”, la única resistencia verdadera francesa (pueblo que aborregado por el supuesto pacifismo de la URSS ni supo ni quiso luchar contra los nazis hasta que fue demasiado tarde...). De él es la frase: “La obediencia de un jefe militar tiene sus límites allí donde su responsabilidad le prohibe ejecutar una orden”.

No estamos, todavía en tal situación, pero el DERECHO A RESISTIR debe empezar a calar en la sociedad española.
¡Salud, Libertad y Resistencia!

«¿En nombre de quién hablas?»
Goztone Mora clamó desde la tribuna ante las palabras de Zapatero sobre las víctimas y la «honestidad» del PSE  Tuvo que salir del hemiciclo, junto a Alcaraz, por sus gestos de reprobación
Enrique Fuentes La Razón 7 Junio 2006


Madrid- Era un debate sobre ETA, sobre Batasuna, sobre una hipotética paz que Zapatero va a lograr para el País Vasco. Y allí estaba una representación de las víctimas del terrorismo. El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, y la socialista Gotzone Mora, invitados por el PP, querían ver personalmente cómo el PSOE y el resto de grupos votaban en contra de una resolución de los populares que ponía límites a la negociación con los violentos. Hacía apenas 24 horas que las víctimas habían llamado a la «rebelión cívica» contra la negociación con ETA, y su presencia en la tribuna de invitados hacía presagiar que el apoyo político del partido de Rajoy a su iniciativa era cuestión de minutos.
Cuando el líder del Partido Popular subió al estrado y alcanzó la sexta página de su discurso de once folios, las disquisiciones de los portavoces sobre la inmigración, la seguridad vial o el trasvase del Ródano quedaron definitivamente aparcadas: «El PP rompe toda relación con el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero, le retira el apoyo que venía prestándole y pondrá todo su empeño en que no se consume lo que consideramos un grave atentado contra el orden jurídico».
El primer roce. La sentencia provocó el primer «roce» de los miembros de la AVT con los ujieres del Congreso, encargados de que los invitados no realicen ningún gesto o manifestación en señal de aprobación o condena. Y es que mientras Gotzone Mora tomaba notas y recriminaba con la mirada la reacción de sus «compañeros de partido», algunos de sus acompañantes cometieron el «pecado» de mostrar las palmas de sus manos a la bancada socialista. Con este primer gesto, la cosa no fue a más, pero a partir de ese momento los servicios de la Cámara miraron ya con lupa cada movimiento de los invitados, Zapatero, mientras, echaba mano del pasado y de la estrategia seguida por José María Aznar en la tregua de 1998 para exigir la «lealtad» del PP. El debate subió aún más de intensidad con las acusaciones cruzadas entre ambas bancadas, con gritos de «¡mentiroso! y ¡sinvergüenza!» dirigidos al presidente del Gobierno. Cuando Zapatero, sin inmutarse por los improperios, apeló de nuevo a la «honestidad y trayectoria» de los socialistas vascos para justificar la reunión del PSE con Batasuna, los miembros de la AVT no aguantaron más.
Mora se levantó de su asiento y le espetó al presidente: «¿En nombre de quién hablas?, yo también soy del PSOE». Con aquellas palabras se ganó una amable «invitación» a abandonar el hemiciclo. Sus compañeros de tribuna, que no habían sido amonestados en ese instante, decidieron, en solidaridad con ella, buscar la salida del salón de plenos. Todos salieron con las palmas de las manos en alto y entre una prolongada ovación tributada por los populares, que interrumpieron la intervención del presidente del Gobierno, puestos en pie.
Más tarde, llegarían las interpretaciones del incidente. Según la versión oficial, no hubo ninguna instrucción política desde la Mesa de la Cámara, sólo una indicación del ujier que custodiaba la tribuna, que siguió a pies juntillas el reglamento del Congreso.
«¿Por qué estoy vetada?». Sin embargo, ya en la calle, la concejal socialista explicó que se le había llamado la atención, una primera vez, por un aplauso espontáneo. «¿Por qué estoy vetada, qué he hecho yo más que formar parte de esa resistencia a la que ETA ha intentado matar en varias ocasiones?», se quejó la, según sus palabras, «de momento» militante socialista.
José Alcaraz había estado codo con codo con Mora durante todo el episodio parlamentario, una muestra más, en su opinión, de que el presidente Zapatero es «rehén» de la banda terrorista ETA.

Rajoy rompe con Zapatero hasta que no rectifique la «ignominia» ante ETA
El presidente da por no escuchada la sentencia, y dice que se tomará su tiempo para recuperar al PP
Esther L. Palomera La Razón 7 Junio 2006

Madrid- La de ayer era una crónica anunciada después de lo que ocurrió tras el reciente Debate de la Nación. Y eso que la jornada tuvo mucho de excepcional. Excepcional porque no es frecuente que un jefe de la oposición se suba a la tribuna del Congreso a defender las propuestas de resolución de su Grupo. Y excepcional porque tampoco es habitual que un presidente de Gobierno pida la palabra para fijar su posición. Ayer, había más de 105 iniciativas que defender, pero sólo una acaparaba la atención de la Cámara, un texto con el que el PP volvía a marcar las líneas rojas del llamado proceso de paz.

Se hablaba, pues, de ETA, de diálogo con los terroristas, de precios políticos, de engaños, de hojas de ruta, de mesas de negociación... Así que las palabras de Mariano Rajoy para anunciar la ruptura de toda relación con el Gobierno hasta que éste no rectifique la «ignominia» ante la banda asesina, aunque esperadas, sonaron como un trallazo en el hemiciclo. Mucho más que ese prolongado aplauso con que los suyos jalearon la noticia. Y qué contar de las continuas invocaciones a los GAL que se oyeron desde la bancada popular.

Alcaraz y Mora, en la tribuna. El jefe de la oposición, cuya intervención siguieron atentamente desde la tribuna de invitados el presidente de la AVT, José Alcaraz, y la socialista Gotzone Mora, se cargó de razones antes de confirmar el presagio.

Primero, recordó ese apoyo incondicional, que el pasado 22 de marzo, ofreció al presidente del Gobierno. Luego, el compromiso de Zapatero de que no pagaría un precio político por la paz; las declaraciones «alarmantes que contradecían» las palabras del jefe del Ejecutivo; las reuniones secretas entre el PSE y Batasuna; la intención de formar dos mesas de negociación; la constatación de que ETA no desea abandonar de manera irreversible su actividad criminal; las contrapartidas políticas; las exigencias intactas de los asesinos; la actitud gubernamental de allanar el camino a los violentos; la permisividad ante las ilegales actividades públicas de Batasuna...

Todo lo que Rajoy no quiso o no pudo reprochar a Zapatero en el Debate de la Nación lo trajo ayer a colación, incluso las «numerosas críticas que personalmente» se ha ganado en estos dos meses por haber prestado su apoyo al Gobierno. Por encima de todo eso, hasta ayer, sostuvo que no había querido quebrar la marcha de los acontecimientos porque lo único que le importaba era saber si ETA se disolvía. ¿Cuál ha sido la respuesta?, se preguntó. «Ninguna», sentenció. Bueno, sí, rectificó, «que sin que medien cambios en la situación, sin que ETA haya abandonado las armas», el PSOE, «en cumplimiento de compromisos adquiridos», ha anunciado que se propone iniciar conversaciones con la ilegalizada Batasuna.

Ése es el motivo por el que Rajoy decidió ayer romper con el Gobierno, después de que además éste lo anunciara horas más tarde de un debate en el que, fuera por el motivo que fuera, se decidió aparcar la confrontación por ETA. Los escarceos entre socialistas vascos y batasunos son «una osadía declarada» que pronostica «consecuencias muy graves» porque de lo que se habla es de la «legalización de hecho de Batasuna». Más claro: «De compartir con ETA el diseño del futuro de España y del País Vasco». O sea, que Rajoy cree acreditado que Zapatero «mintió» cuando dijo que no habría diálogo con una fuerza ilegalizada, que no se pagaría un precio político y que no habría negociación sin renuncia previa de la violencia. En consecuencia, anunció la ruptura de toda relación con el Gobierno de Zapatero y la retirada del apoyo que venía prestándole. Más tarde, daría su palabra de que pondrá todo su empeño en que no se consume lo «que consideramos un grave atentado contra el orden jurídico, la legalidad democrática y el Estado de Derecho».

Zapatero no quiso guardar silencio ante la tromba de acusaciones. Así que pidió la palabra, inmediatamente después de que el secretario general del grupo socialista, Julio Villarubia, llamase desleal e irresponsable al PP, y acusara a Ángel Acebes de «precisar ayuda psicológica» por declaraciones que «pueden ser constitutivas de delito». Con aquellas palabras gruesas, la temperatura ya había subido unos cuantos grados, y sus señorías se cruzaban gestos e improperios.

Ejercicio de «buenismo». El presidente dio por no escuchada la ruptura que le anunció Rajoy, hizo un nuevo ejercicio de «buenismo», impartió otra breve clase de oposición leal y emplazó al PP a «buscar acuerdos y a no proclamar rupturas». Pero, cuando los populares, sin duda, se revolvieron más en sus escaños fue cuando el presidente espetó: «Estoy dispuesto a olvidar». El olvido no incluía toda una retahíla de citas y declaraciones de hace casi diez años, cuando el Gobierno de Aznar intentó el final del terrorismo tras la declaración de tregua de ETA. Comparó situaciones y manifestaciones, y siempre encontró alguna que rebatía la posición actual de un PP que hoy se opone a un diálogo que entonces defendía. Los papeles oficiales es lo que tienen, que reflejan la realidad, y la de entonces, según un documento de la Secretaría General de la Presidencia, llamaba en 1998 «proceso de paz» a lo mismo que hoy Rajoy cree una perversión del lenguaje en favor de los terroristas. Es lo que Zapatero llamó «la ley del embudo». «Con estas palabras debería -conminó a Rajoy- reconsiderar sus palabras de ruptura». Más cuando insistió en que hay bases sólidas para un proceso que nunca, enfatizó, «tendrá precio político». Ahora la decisión del PP le obliga a tomarse un tiempo para recomponer el acuerdo. Zapatero vuelve a tender la mano. Lo intentará antes de solicitar permiso a la Cámara para seguir el camino ya emprendido.

La sesión acabó, claro, con el rechazo unánime de la propuesta del PP (193 votos en contra), con el apoyo cerrado del resto de grupos al Gobierno, con una invocación de Zapatero a la «lealtad y el compromiso»... Pero sobre todo con la sensación mayoritaria de que esto ya no hay quien lo recomponga, por más que el convergente Durán i Lleida clamase para que si esto «fracasa sea por ellos (ETA), y nunca por la falta de acuerdo entre nosotros (los demócratas)».

La ruptura como catarsis
TEXTO: CHARO ZARZALEJOS ABC 7 Junio 2006

MADRID. Se produjo la catarsis y el cara a cara que no se celebró en el debate del estado de la Nación se celebró ayer. «El Parlamento es imprevisible», advirtió Pepe Blanco al diputado Labordeta. «Decidme qué vais a hacer por- que si no...», replicó éste. Pero ni Pepe Blanco ni nadie soltó prenda, pero antes de iniciarse el Pleno ya se barruntaba que de debate plano, nada de nada. La exposición de resoluciones se sucedía una tras otra. La socialista Teresa Cunillera, que trabaja a destajo para tejer los acuerdos pertinentes, aseguraba que «me duelen los zapatos». Ella y muchos otros no sabían qué iba a hacer el presidente y en el PP ni lo olían. Lo oficial era que el Gobierno quería rebajar la cuestión y para visualizarlo dio descanso a López Garrido. En su lugar actuó Julio Villarrubia, que tuvo sus atisbos de «crack».

La «tarde», hasta que llegó Rajoy, estaba en los pasillos y en el patio . Nadie quería desvelar la estrategia del presidente del Gobierno, pero estaba en el ambiente que la tenía. Las portadas no podían ser para el líder de la oposición y además no podía permanecer callado.

Rajoy -«va a tener una buena tarde», auguró Ignacio Astarloa- dio el discurso esperado. Bien trabado. Nada que ver con el que pronunció en el debate del estado de la Nación más improvisado y deslabazado. Rajoy se sacó la espina y su enfado con el presidente. Expuso argumentos y reflexiones. Fijó posiciones.Todo de acuerdo con lo previsto hasta que anunció que el PP «rompe toda relación con el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero, le retira el apoyo que venía prestándole y pondrá todo su empeño en que no se consume lo que consideramos un grave atentado contra el orden jurídico, la legalidad democrática, el Estado de Derecho y la seguridad de los españoles».

Se heló un poco el ambiente y llegó el presidente y tuvo una intervención inteligente. Es una de las pocas veces que ha puesto sujeto, verbo y predicado. Que no se ha perdido en frases eternas susceptibles de toda interpretación. Recorrió brevemente algunos aspectos de la tregua del 98 y recordó las cosas dichas por algunos dirigentes del PP. «Estoy dispuesto a olvidarlo porque sé que es lo que quieren la mayoría de los españoles». Avanzó más el presidente y anunció que no pedía el apoyo para el inicio de contactos con ETA hasta tanto no hubiera más consenso y afirmó con tono solemne que «hay bases reales para abordar un proceso de paz que nunca tendrá precio político. Un proceso de paz que exige el concurso de todos». Concluyó afirmando que «lo que no se merecen los españoles es romper la unidad de los demócratas».

Y un punto de silencio estalló. El discurso del presidente sorprendió a los populares. Algunos se sintieron casi sin margen de maniobra. Los socialistas medio contentos y es que para entonces el mal cuerpo era generalizado. «El discurso de Rajoy bien, en su papel. Es un buen parlamentario, pero se ha tendido una trampa anunciando que rompe». Zaplana creyó ver en el discurso del presidente una ligera rectificación y Rajoy, desde su asiento, tomaba notas. «Usted rompió el pacto». «Yo ya olvidé porque después de todo le di mi apoyo. Yo no he roto nada. Lo ha hecho imposible y ha preferido a Batasuna antes que al PP. Tiene una oportunidad y rectifique. Suba y diga que no va a reunirse con Batasuna y sí con ETA para verificar que deja la violencia». Y adelantó Rajoy: «No aceptaremos la legalización de Batasuna si ETA no se disuelve». En la catarsis, el líder de la oposición afirmó: «No se me puede pedir más de lo que ya he hecho. Le di mi apoyo pero no supe que esa noche iba a reconocer a Batasuna como interlocutor».

Sonaba todo a platos rotos. Volvió Zapatero y desde la tribuna de invitados Gotzone Mora dijo algo. Momentos de tensión y conato de bronca. Mal cuerpo generalizado. De hecho, al margen de algunas ocurrencias, nadie se sintió vencedor. El presidente tuvo el apoyo de todos y todos mostraron distancias del PP. Pero en el fondo resultaba poco pudoroso hablar de ganador y perdedor. Zapatero, al no informar a Rajoy, ayudó a que el presidente del PP hiciera el discurso que ayer hizo y ayer mismo Mariano Rajoy le puso en bandeja el discurso en el que mejor se mueve el presidente, que es en el de pedir apoyo, más que en el de rendir cuentas.

Vienen dias de profunda distancia. El sábado, es seguro, que la concentración será muy numerosa. Pero la concentración pasa y las catarsis también. Ayer, los socialistas vieron en el PP un discurso «muy cerrado, sin margen. Han roto y no apoyan el proceso». Los populares se sacaron la espina y Rajoy retomó sus buenas dotes parlamentarias. Las posiciones han quedado más claras que hace días, pero el manejo de la tensión puede resultar letal.

El paisaje de Cataluña
ABC 7 Junio 2006

La querencia del nacionalismo por lo simbólico no tiene límites. Así, Esquerra Republicana, para dejar claro que no acepta otra versión del texto que la surgida del Parlamento autonómico, inauguró la campaña en Miravet, la localidad del Ebro donde Pasqual Maragall y los demás líderes políticos catalanes pusieron en marcha a finales de 2004 el proceso de reforma del Estatuto. Los socialistas, por su parte, también cuidaron el detalle: rompieron el fuego en Manresa, con lo que ligaban la suerte de la nueva ley que propugnan a las llamadas Bases de Manresa, aprobadas en dicha ciudad en 1892 y, desde entonces, punto de referencia obligado del catalanismo político. De ahí que no deba sorprender que ayer mismo Maragall fuera algo más allá y, reconociendo lo obvio, se declarara por fin públicamente nacionalista.

Pero, en el capítulo de los símbolos, la palma se la llevan los de Convergència i Unió. Empezaron con el acto aquel en el barcelonés Fossar de les Moreres, cementerio de los supuestos patriotas de 1714, y lo hicieron acompañados de los líderes de PNV y BNG, integrados junto a CiU en Galeuscat, versión actualizada de Galeusca, la triple alianza sellada en 1923 por los nacionalismos vasco, gallego y catalán. Luego, al día siguiente, sus juventudes siguieron con la fiesta al desplegar en la plaza de Cataluña una inmensa bandera independentista rematada con un «sí» mayúsculo. Y para el próximo domingo la federación ya ha anunciado un acto con Jordi Pujol en la montaña mítica del Tagamanent, allí donde el ex presidente, tras ver en 1940 el estado de abandono en que se hallaba el lugar, tuvo el sueño decisivo y se propuso -son palabras suyas- «reconstruir el país».

Insultar a los ciudadanos
Y, ya puestos en lo simbólico y en el país, no estará de más recordar la agresión sufrida anteayer en Gerona por el periodista Arcadi Espada cuando se disponía a dar un mitin de Ciutadans de Catalunya en la sede de «la Caixa». Aunque aquí los símbolos fallaron estrepitosamente, dado que los Mossos d´Esquadra, ese cuerpo de policía secular, fue incapaz de impedir que unos energúmenos independentistas golpearan e insultaran a unos ciudadanos que iban a ejercer su derecho a la libertad de expresión. O, lo que es lo mismo, su derecho a la libertad.

Ayer por la mañana, tras solidarizarse con el periodista, Josep Piqué se lamentaba de que esta clase de agresiones formaran ya parte del paisaje de Cataluña. Lo decía, claro, por haberlo vivido en carne propia y por haber visto como sus compañeros sufrían agresiones parecidas y las sedes del Partido Popular catalán eran objeto de toda clase de atentados. Pero también lo decía porque observaba que las autoridades autonómicas seguían sin tomar medida alguna para evitar que tales hechos sucedieran, como si ya tuvieran muy asumido -y, con las autoridades, el resto de las fuerzas políticas- que estos incidentes constituyen un elemento más del paisaje, un elemento imperceptible, casi natural, acostumbrado; que son, en definitiva, un símbolo más que añadir a la lista: el de la intolerancia que lleva asociado todo nacionalismo.

Lo curioso es que la jornada de ayer, precisamente, giró en torno a la convivencia y a quienes, con sus hechos o sus palabras, la quebrantan. Según la mayoría de los representantes políticos que intervinieron en los distintos actos programados, la principal culpable de este quebranto era Esperanza Aguirre, que el día anterior había manifestado en Lérida que el pensamiento único que se intenta imponer en Cataluña trata al PP «como a los judíos en la época nazi». Es cierto que la presidenta de la Comunidad de Madrid exageró un poco. Pero, qué quieren, más vale exagerar que curar. Y, si no, que se lo pregunten a los disidentes.

Adhesión
PLATAFORMA ESPAÑA Y LIBERTAD SE ADHIERE A LA CONCENTRACIÓN DE LA AVT
Minuto Digital  7 Junio 2006

Nuevamente el 10 de junio nos reuniremos cientos de miles de españoles para manifestar nuestro rechazo a los pactos del gobierno con ETA.

Será en la calle, ya que el Congreso desprecia cualquier cautela que vaya en contra de los planes del gobierno Zapatero y los intereses separatistas, donde nuevamente el pueblo deberá manifestar su voluntad.

Son ya muchas las manifestaciones multitudinarias que han mostrado el rechazo a la política de rendición de Zapatero, sin que por parte del gobierno haya existido sensibilidad alguna a las protestas. El 10 de junio nuevamente estaremos en Madrid para, una vez más, hacer oír la voz del pueblo a un gobierno y a unas instituciones encerradas en sus intereses de poder. Y a buen seguro nuevamente escucharemos a los "vendedores de la paz" rechazar las reivindicaciones de las vÍctimas del terrorismo y los españoles bienacidos que no desean el triunfo de ETA y el separatismo.

Rogamos encarecidamente a todos los miembros de las cerca de 50 asociaciones asociadas a España y Libertad, a nuestros amigos y a todos los españoles en general su asistencia este sábado día 10 a la concentración que se celebrará en Plaza de Colón a las 18:00 horas.

Mas información

Yolanda Morín
GSM 600.437.500

info@e-libertad.es
http://www.e-libertad.es

Separatismo
EL CATALÁN COMO LENGUA PREFERENTE EN EL NUEVO ESTATUTO
Redacción minutodigital 7 Junio 2006

Votar sí al nuevo estatuto catalán supone desterrar de Cataluña el uso del español. La beligerancia actual de las autoridades nacionalistas en contra de la utilización del castellano se está llevando a efecto aún a pesar de la ausencia de obligación legal alguna respeto al uso y conocimiento del catalán. Fácilmente podemos imaginar el uso que se va a hacer de un estatuto que sanciona legalmente la obligación de conocer el catalán y su carácter preferente en los organismos públicos y enseñanza.

Artículo 6 del estatuto. La lengua propia y las lenguas oficiales.

1. La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza.

2. El catalán es la lengua oficial de Cataluña. También lo es el castellano, que es la lengua oficial del Estado español. Todas las personas tienen derecho a utilizar las dos lenguas oficiales y los ciudadanos de Cataluña el derecho y el deber de conocerlas. Los poderes públicos de Cataluña deben establecer las medidas necesarias para facilitar el ejercicio de estos derechos y el cumplimiento de este deber. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 32, no puede haber discriminación por el uso de una u otra lengua.

3. La Generalitat y el Estado deben emprender las acciones necesarias para el reconocimiento de la oficialidad del catalán en la Unión Europea y la presencia y la utilización del catalán en los organismos internacionales y en los tratados internacionales de contenido cultural o lingüístico.

4. La Generalitat debe promover la comunicación y la cooperación con las demás comunidades y los demás territorios que comparten patrimonio lingüístico con Cataluña. A tales efectos, la Generalitat y el Estado, según proceda, pueden suscribir convenios, tratados y otros mecanismos de colaboración para la promoción y la difusión exterior del catalán.


El PSOE debe más de 60 millones pese a sus pactos bancarios para cancelar deuda
? El Tribunal de Cuentas se hace eco de una condonación de intereses de La Caixa al PSC de 7,2 millones en 2004? Denuncia contradicciones entre los datos socialistas y los de los bancos
C. Morodo /I. G. de Molina La Razón 7 Junio 2006

Madrid- El Tribunal de Cuentas, en su último informe de fiscalización sobre la contabilidad de los partidos políticos, detecta diversas «diferencias» entre las informaciones facilitadas por las diferentes formaciones políticas respecto a sus balances contables y las que aportan las entidades financieras.

? PSOE. El caso más llamativo es el del PSOE, que generó unas pérdidas en 2003, fecha de la que data el informe aprobado el día 1 del presente mes, de 3,5 millones de euros, mientras que su deuda consolidada con entidades de crédito se elevó a 63,2 millones de euros. De esta cuantía, 41,2 millones corresponden a los intereses, estando la mayor parte de ellos vencidos. Parte de esta deuda se justifica por necesidades derivadas de los gastos por las elecciones autonómicas y municipales de ese año.

El órgano fiscalizador alerta de que continúa invariable el saldo de la deuda vencida por un total de 6,7 millones de euros, de los que 2,5 se asignan al capital principal, y los restantes 4,2 millones a los intereses vencidos y no pagados, entre los que no se incluye la cuantía por la penalización de no haberlos abonado.

En la respuesta facilitada por una entidad de crédito se observan, además, diferencias entre la deuda informada y los saldos reconocidos por el partido en su contabilidad: el PSOE admite una menor cantidad de intereses que la que el banco dice que le debe. El tribunal denuncia, asimismo, que el Partido Socialista le comunicó, en el mes de marzo de este mismo año -casualmente, fecha en la que estalla el escándalo por la condonación de intereses al PSC-, que ha llegado a un acuerdo con la citada entidad financiera para la cancelación de la deuda existente y que ya ha sido abonada. Sin embargo, ésta no confirma ese acuerdo ni ese pago.

? PSC. Sólo en 2003 perdió un millón de euros y su deuda ascendió hasta los doce millones. El Tribunal de Cuentas alerta de que este partido incluye una valoración indebida de unos terrenos y que a la hora de pedir créditos ha sobrevalorado las subvenciones que percibirá por sus resultados electorales. En relación a una deuda con La Caixa, correspondiente a dos pólizas de crédito vencidas desde 1994, «no ha registrado ningún movimiento de pago desde su formalización». Esta deuda se eleva a 7,8 millones, cuantía que ha generado unos intereses pendientes de pago de 6,5 millones. «Como ya se anticipó en el informe del ejercicio anterior, la formación suscribió un acuerdo con la entidad financiera a finales de 2004.

Con independencia de que su análisis se efectúe en el ejercicio en el que se ha realizado la operación, hay que señalar que en dicho acuerdo se reconoce la existencia de una deuda pendiente de casi 15 millones de euros, de los que 7,8 millones corresponden al capital pendiente de pago, obligándose a la formación a la devolución del capital en la forma y condiciones fijadas en el mencionado acuerdo». Es decir, el tribunal alerta sobre una eventual condonación de los intereses por importe de 7,2 millones de euros (casi 1.200 millones de las antiguas pesetas) generados por el préstamo concedido por La Caixa.
? PP. Su deuda con entidades de crédito ascendió a 31,2 millones de euros, la mitad que la contraída por el PSOE. El balance señala que el partido no ha facilitado información de cinco sedes adquiridas en la región de Murcia por importe conjunto de 284.302 euros.

En las conclusiones de su último informe fiscalizador, el Tribunal de Cuentas denuncia que, de acuerdo con los estados contables presentados, la deuda vencida total de todas las fuerzas del arco parlamentario asciende, al menos, a 21,8 millones de euros, más otros 14,4 millones en concepto de intereses.

Dado que las «deficiencias e insuficiencias siguen vigentes», insta de nuevo a que se promueva una reforma de la ley de financiación de los partidos, y que se dicte, asimismo, una norma que regule cómo se fiscalizan las subvenciones para gastos de seguridad (que entraron en vigor justo en el ejercicio de 2003, a iniciativa del Gobierno de Aznar). La financiación pública para funcionamiento ordinario otorgada en 2003 a todas las formaciones políticas ascendió a un total de 165,1 millones de euros.

El Supremo prohíbe a la Generalitat cualquier llamada a la participación
Sólo podrá informar del procedimiento, voto por correo y día de la consulta
F. Velasco La Razón 7 Junio 2006

Madrid- La Generalitat de Cataluña no podrá realizar en su campaña sobre el referéndum del nuevo Estatut nada que suponga incentivar la participación en esa consulta, que se celebrará el próximo día 18. El Tribunal Supremo rechazó ayer el recurso que interpuso el Ejecutivo catalán contra la decisión de la Junta Electoral Central, por lo que la campaña institucional deberá centrarse solamente en «facilitar información a los ciudadanos sobre la fecha de votación, el procedimiento para votar y los requisitos y trámites del voto por correo». De esta forma, se deniega la suspensión de la medida cautelar impugnada, aunque la Sala no prejuzga el fondo del asunto.

La decisión de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, adoptada con tres votos a favor y dos en contra, tiene como núcleo argumental lo dispuesto en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que se entiende aplicable a los supuestos de referendos, donde se fijan los límites de los poderes públicos a la hora de realizar las campañas institucionales en los procesos electorales, «y tampoco quiere que se incentive la participación». Y todo, dice el tribunal, para garantizar la neutralidad de los poderes públicos.

Por contra, lo que se pretende es, afirma el Supremo, «dejar el protagonismo a los distintos grupos políticos para los que el artículo 14 de la Ley reguladora de las distintas modalidades de referéndum, contempla una alta participación», mientras que se ha limitado el contenido de la campaña institucional, «sin duda porque la dirige un Gobierno, del que forman parte uno o varios grupos políticos». Los partidos, añade la resolución, sí que están legitimados para fomentar la participación, incluida la abstención.

De esta forma, se añade al respecto, el derecho a la participación de los ciudadanos y la legitimidad de la abstención prima sobre el interés de la Generalitat en fomentar a la asistencia a las urnas el próximo día 18.

Además, los magistrados ponen de relieve que el hecho de no suspender la decisión de la Junta Electoral Central no supone que los ciudadanos catalanes no conozcan el contenido del Estatut que van a votar, «pues aparte del notorio conocimiento» del mismo, de su aprobación y de la publicidad posterior, tanto por los medios como por los grupos políticos, hay otras «posibilidades de difundir el Estatuto», como el reparto domiciliario gratuito del texto que se someterá a consulta.
Por contra, los magistrados Pablo Lucas Murillo y Nicolás Maurandi coinciden en su voto particular que la Generalitat no puede incentivar el voto, pero se oponen a que no pueda informar sobre el contenido del nuevo texto estatutario.

«Los ciudadanos tienen derecho a conocer el contenido de ese texto para, formada libremente su opinión sobre el mismo, ejercer con plena libertad el derecho fundamental a la Constitución que les reconoce a participar directamente en los asuntos públicos», aseguran al respecto estos dos magistrados. Ese derecho a la participación, añaden, «presupone información, porque sólo quien está informado se halla en condiciones de hacer efectiva» su participación o abstención en la consulta.

Cortar la base de la democracia. La reacción a la decisión del Supremo vino del portavoz del Gobierno catalán, Joaquín Nadal, quien señaló que la Generalitat «acata» la resolución judicial, pese a que supone «cortar de raíz la base esencial misma de la democracia». «Negar a los gobiernos la posibilidad de promover la participación en el sentido que sea, sin indicar la orientación del voto, es probablemente cortar de raíz la esencia misma de lo que es la convocatoria de unas elecciones o de un referéndum», afirmó Nadal.

El portavoz de la Generalitat, informa Efe, añadió sobre el fallo del Supremo que, «por un imperativo legal, queda claro que acatamos esta resolución y, por tanto, no podemos llamar a la participación», aunque reconoció que la decisión adoptada por los magistrados les había sorprendido.

Además, lamentó que cuando el Tribunal Supremo entre en el fondo del asunto «ya será tarde» y avanzó que, con el nuevo Estatuto, en un caso similar, «es muy probable, y aventuro una hipótesis, no siendo jurista, que la última instancia fuese el TSJ de Cataluña».

SÓLO HABÍA DOS MOSSOS, EN LA PLANTA SUPERIOR Y DE PAISANO
Arcadi Espada: "La consejera de Interior no protege la libertad de los ciudadanos"
En declaraciones a Libertad Digital, Arcadi Espada, que ha sido agredido por un grupo de nacionalistas ante la pasividad de los Mossos d'Esquadra, considera que la consejera de Interior, Montserrat Tura, "no protege la libertad de los ciudadanos". Espada recuerda que "nosotros nos ponemos siempre en contacto con la Consejería de Interior", por lo que "ellos sabían perfectamente que esto iba a suceder. No lo han impedido y la responsabilidad es suya". El periodista considera que "hemos llegado a esta situación" por la "irresponsabilidad de algunos partidos" que en lugar de criticar al adversario "lo criminalizan".
Libertad Digital 7 Junio 2006

A pesar de que han sido ya varias las agresiones de jóvenes nacionalistas a los miembros de Ciudadanos de Cataluña, y a pesar de que los organizadores avisaron a la Consejería de Interior, sólo se envió a sólo dos Mossos d'Esquadra, que estaban en una planta superior, vestidos de paisano, "tranquilitos; protegidos, digamos", ironiza Espada. "No sólo es que estuvieran avisados 48 horas antes, o que hubiera una convocatoria explícita en Internet, es que además estaban. Pero estaban donde no tenían que estar, en la planta de arriba, y además vestidos de paisano". Espada ha recordado que "nosotros nos ponemos siempre en contacto con la Consejería de Interior". Por tanto, "ellos sabían perfectamente que esto iba a suceder. No lo han impedido y la responsabilidad es suya, por supuesto".

Victoria Prego, que estaba en el acto, explica en su crónica que los agresores proferían gritos como "¡Fascistas, hijos de puta, no me hables en esa lengua (el castellano), que es una lengua impuesta por una guerra!", "¡Inmigrantes, iros a España!" o "¡Fascistas, hijos de puta, fuera de aquí!". Uno de los nacionalistas dijo en una ocasión: "¡Como me hagas una foto te doy una hostia que te mato, hijo de puta!". Arcadi Espada ha declarado a Libertad Digital que "fue una casualidad que Victoria estuviera allí. Si Victoria Prego no llega a estar allí, hoy estarían diciendo que no hubo nada. Menos mal que había una periodista".

El periodista recuerda que "no es la primera vez. Ni siquiera es la primera vez en Gerona. Recuerdo que insultaron a Boadella hace dos meses. Es decir, que no hay ninguna excusa, y que francamente, la actitud de la policía fue ciertamente vergonzosa, e inquietante para cualquiera que sepa que la libertad en Cataluña está amenazada", considera Arcadi Espada. El periodista ha anunciado que "esta tarde hemos convocado una rueda de prensa antes del acto en Tarragona, en el que por supuesto voy a estar yo, y vamos a explicar el relato de los hechos y vamos a exigir responsabilidades, naturalmente. No vamos a hacer la tontería de pedir la dimisión, y todas estas cosas puramente retóricas, pero sí vamos a demostrar que la consejera de Interior no protege la libertad de los ciudadanos".

"Criminalizar al adversario"
Preguntado por Libertad Digital sobre cómo se ha llegado a esta situación, Espada considera que en parte es "por la irresponsabilidad de algunos partidos políticos. En concreto de aquellos que, en vez de dedicarse al juego político convencional y a la crítica al adversario, lo criminalizan. Es decir, esos partidos que han situado toda incidencia respecto del patriotismo, respecto del nacionalismo, fuera, extramuros de la razón y extramuros de la realidad". Puso como ejemplo que "cuando un partido político utiliza un eslogan electoral que dice que un "no" es un no contra Cataluña, está favoreciendo la actividad de los pequeños, de estos pequeñuelos que se toman las cosas un poco a pecho y te golpean". José Montilla, ministro de Industria y secretario general del PSC, declaró el 26 de mayo que el eslogan de su partido tenía como objetivo "tensar la situación, crear polémica y polarizar con el adversario principal, y se ha conseguido".

Arcadi Espada ha dicho que "la única persona que me ha llamado del Gobierno Catalán que me ha llamado es el consejero de Cultura (Ferran Mascarell), que es consejero pero que estoy seguro de que me ha llamado porque es buen amigo mío, y nada más. Todavía estamos esperando que la Consejera diga algo".

Duran: "Los extremos se tocan"
El secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, ha reprochado a Arcadi Espada que diga que la policía autonómica catalana "no protege los derechos de los ciudadanos" y la acuse de pasividad ante el ataque a su organización sufrido ayer en Gerona. Dirán comentó las agresiones diciendo que "los extremos se tocan". También ha criticado que Espada identifique llame a los agresores "un grupo de nacionalistas" aduciendo que "yo soy nacionalista y no estaba allí y además condeno acciones de este tipo". Pese a que recordó que también las sedes de CDC han sufrido ataques en los últimos días por parte de grupos violentos, rechazó hablar de "ninguna escalada" en este tipo de ataques.

La bisagra del no nacionalismo
Ciutadans de Catalunya, que se constituirá como partido en julio, nace con vocación de facilitar gobiernos liberados «del chantaje nacionalista» y aspira a extenderse a Euskadi
OLATZ BARRIUSO o.barriuso@diario-elcorreo.com/BARCELONA EL Correo 7 Junio 2006

En una de las cenas en las que poco a poco se fue gestando la plataforma Ciutadans de Catalunya, el escritor y periodista Arcadi Espada decidió poner a prueba a sus contertulios y amigos y tratar así de dar respuesta a la sempiterna pregunta sobre la orientación ideológica del colectivo, en las viejas categorías de la derecha y la izquierda. «Pregunté quién estaba a favor de los matrimonios homosexuales y todos levantaron la mano. Pregunté por la investigación con células madre y lo mismo. Todos estaban a favor también de la escuela pública. Pero cuando abordé las cuotas en política o la conveniencia de utilizar la Guerra Civil como argumento electoral, nadie estaba de acuerdo».

Espada ilustra con esta anécdota el carácter peculiar de Ciutadans, que, aunque sobre todo aúna a intelectuales desencantados del socialismo y se declara completamente «a favor de la izquierda en términos liberales», se autodefine como «hija de la transversalidad y la renovación» y se propone dar cabida «a todos aquellos que desde posturas democráticas no comulguen con la ideología nacionalista» y defiendan «la diversidad, el respeto a las minorías y el derecho a discrepar» como pilares irrenunciables.

De hecho, son varios los aspectos atípicos de la plataforma, que se constituirá como partido los próximos 8 y 9 de julio, apenas tres semanas después del referéndum sobre el Estatut del 18 de junio, y concurrirá a las elecciones autonómicas catalanas, que se celebrarán con carácter anticipado el próximo otoño. Pese a la inminencia de su nuevo estatus, Ciutadans no tiene aún decidido quién o quiénes serán sus líderes -el 'alma mater' del Els Joglars, Albert Boadella, y Espada se autodescartan en principio- ni qué formato tendrán sus cuadros dirigentes, aunque el colectivo imagina más bien en su cartel electoral «un conglomerado de rostros, poco nítidos además», para potenciar así su carácter eminentemente ciudadano. La renovación y oxigenación de los modos habituales de hacer política -darán la batalla por las listas abiertas o la elección de diputados de distrito, por ejemplo- es otro de los rasgos distintivos de la nueva formación, cuyo ideario promulga al ciudadano como único sujeto de derecho, defiende la libertad e igualdad «como principios heredados de la Ilustración» y proclama el laicismo, el bilingüismo real y la Constitución española y, sobre todo, su principio de que la soberanía reside en los ciudadanos españoles y, añade Ciutadans, «no en las comunidades autónomas».

Pero su característica más visible y su propia razón de existir es su posición contraria al nacionalismo. «El origen de Ciutadans está en el hartazgo del hartazgo. Un elemento coyuntural en nuestra decisión de movilizarnos es la decepción que nos provoca el tripartito, y los extremos de mezquindad nacionalista a los que es capaz de llegar. El PSC se convierte en heredero corregido y aumentado del nacionalismo, no es que sea su cómplice y aliado, es que es el nacionalismo en sí mismo. No nos sentimos representados por ninguno de los partidos presentes en el Parlament y decidimos hacer la prueba del algodón», expone Espada, uno de los fundadores del grupo.

De hecho, en su manifiesto fundacional de junio de 2005 -firmado por quince intelectuales catalanes, entre los que destacan, además de Espada y Boadella, los escritores Félix de Azúa, Xavier Pericay y Horacio Vázquez Rial y el jurista Francesc de Carreras- la plataforma ya constataba que Cataluña «ha pasado a ser gobernada por el nacionalismo de izquierdas» y acusaba al hoy roto Gobierno de Pasqual Maragall y a sus socios de ERC e ICV de «propiciar el conflicto permanente entre las instituciones políticas catalanas y españolas e, incluso, entre los catalanes y el resto de los españoles». También reprochaba a ese -según su visión-, nacionalismo post-pujolista de nuevo cuño que hubiera sumido a Cataluña en la «decadencia» política, cultural y económica.

Si bien sus dardos van dirigidos sobre todo contra el PSC, cabe preguntarse por qué el PP tampoco acaba de convencer a los integrantes de Ciutadans -que fueron galardonados por la Fundación Gregorio Ordóñez- siendo el partido que, hoy por hoy, coincide con la mayoría de sus planteamientos. La razón es sencilla: no consideran «de fiar» a una formación que «sólo» mantiene su actual discurso «cuando está en la oposición». «A veces se olvida por parte de la izquierda que el PP no es ese animal fantasmal que puede parecer, es un partido que ha pactado con el nacionalismo vasco y con el catalán», razonan.

Estabilidad amenazada
Y si algo tiene claro la plataforma es que ellos «jamás» gobernarán con el nacionalismo. De hecho, su estrategia pasa por convertirse en un partido 'bisagra' que pueda facilitar gobiernos populares o socialistas liberados «del chantaje nacionalista» ya que, en su opinión, esa es la única opción capaz de garantizar una estabilidad que ven amenazada. Y aspiran a lograrlo no sólo en Cataluña, sino también en Euskadi, Andalucía o Madrid. Aunque no prevén fundar con esos mimbres un partido de ámbito estatal -la ley D'Hont limitaría mucho sus posibilidades- sí pretenden funcionar con idéntico impulso en diferentes comunidades e imitar así la forma de proceder del nacionalismo al asociarse, por ejemplo, en Galeuscat.

De hecho, Ciutadans -que habla de un «potente» movimiento ciudadano en Sevilla o Málaga- confía en que sus «amigos» vascos del PSE ubicados en el llamado 'redondismo' -el propio Nicolás Redondo, Rosa Díez o Maite Pagazaurtundua- reaccionen de manera «inmediata», den un paso similar al suyo y abandonen el socialismo vasco para constituirse como partido ciudadano. La plataforma reconoce estar inspirada en movimientos constitucionalistas vascos como Basta Ya o Foro Ermua, si bien estos colectivos nunca dieron el salto a las urnas. «Lo entiendo, es muy difícil pensar con la pistola en la nuca», dice Arcadi Espada.

Bastante ruido… ¿habrá nueces?
Pío Moa Libertad Digital 7 Junio 2006
 
"Hasta ahora, todos los gobiernos democráticos enfrentados a situaciones semejantes, le han explicado a ETA que debe abandonar las armas, que no recibirá ninguna contrapartida a cambio de dicho abandono, y que ninguna de sus reclamaciones políticas será atendida por ningún gobierno español”. No solo eso, señor Rajoy,   tampoco hubo nunca negociaciones con la ETA. Al menos, así se lo han explicado todos los gobiernos a los ciudadanos, mientras SÍ negociaban con los asesinos. ¿De qué negociarían?  No quiera tomarnos el pelo, señor Rajoy. Sólo Aznar cambió esa tónica, que tanto y tan bien ha alimentado a los terroristas. 

  “Los españoles llevamos treinta y ocho años demostrando que no estamos dispuestos a conceder una sola de las exigencias de los asesinos”. Los españoles, tal vez, pero ¿y los políticos? El plan de nuevos estatutos, ¿no es una inmensa concesión a las exigencias de los asesinos? Sigue usted tomándonos el pelo, señor Rajoy.

   “En este contexto, señorías, el pasado 22 de marzo, ETA anunció un alto el fuego permanente. La respuesta del Partido Popular se podía dar por descontada: ofrecimos todo nuestro apoyo al gobierno para intentar confirmar esa buena noticia.” ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué había que confirmar, si  la ETA había declarado el alto el fuego (siempre el perverso lenguaje  de los terroristas y sus compinches. No son un ejército, sino una banda de asesinos)? Además, la razón del alto el fuego no fue otra que los nuevos estatutos prácticamente secesionistas. ¿Qué significó,  entonces,   el apoyo del PP al gobierno?

 “El Partido Popular, desde el primer momento, ha prestado un apoyo leal al Gobierno en los términos que establece el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, es decir, un apoyo para lograr la disolución de la banda armada sin que mediara ninguna clase de contrapartida. En este sentido, el señor Rodríguez Zapatero manifestó públicamente su conformidad asegurando que no se pagaría ningún precio político por el cese de la violencia.” No se sabe quién ha sido más desvergonzado, si Zapatero engañando al PP o el PP haciendo como que no se enteraba.

    “Hemos guardado un silencio prudente para dar la oportunidad al Gobierno de explorar lo único que importa. Yo, personalmente, he sufrido numerosas críticas por ello. Pese a todo, señorías, he mantenido mi apoyo porque pensaba que estaba sirviendo a un bien superior, que así entendía yo la posibilidad de que ETA dejara las armas”. ¿Es un “bien superior” el abandono de las armas (siempre la perversión del lenguaje) a cambio de los estatutos?  ¿Es prudencia hacer como que se cree en el inmenso chanchullo que todo el mundo veía, pero sobre el cual el PP no alertaba a la población ni planteaba alternativa?  Rajoy ha sufrido críticas por cooperar, de hecho,  al engaño, y ha sido la presión popular, en todo caso, lo que le ha hecho cambiar de postura. Y está por ver hasta qué punto.  

 “¿A qué llamamos contrapartidas políticas? En estos tiempos que corren, conviene señorías que precisemos el alcance de todos los términos. Llamamos contrapartida a cualquier cosa que solicite ETA: desde la pasividad del fiscal hasta la independencia. Como regla, se puede señalar que toda exigencia de ETA-Batasuna es infundada y no debe ser atendida. La única mesa que ETA necesita es aquella en la que vaya a depositar sus armas.”   Nuevamente: ¿Y los estatutos? ¿No son contrapartidas políticas? ¿No los solicitó la ETA con el Plan Ibarreche-Ternera, y se le han concedido en el estatuto catalán y los que se anuncian? O  no se ha enterado el PP, como de tantas otras cosas?

 “De manera concreta, en nuestra propuesta se rechazan dos cosas: la autodeterminación, (sigue con el falso  lenguaje: se trata de la secesión), sea como fuere que la disfracen, porque no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico (pero un ordenamiento jurídico puede cambiarse),  y cualquier pretensión sobre Navarra. El futuro de los navarros no tiene nada que ver con la existencia o la desaparición de ETA”.    No se rechazan, pues, unos estatutos anticonstitucionales, que, al parecer, no tienen nada que ver con la ETA o con el alto el fuego  de los gudaris. Y el futuro, como el presente de los navarros, sí puede tener mucho que ver con la política de los gobiernos respecto de la ETA.

 “No me gusta esa insidia de proceso de paz porque desfigura la realidad a favor de los terroristas y juega sucio con los deseos de los españoles.” ¡Menos mal, ya era hora! Pero se queda corto, como suele: no existe tal proceso de paz, sino de destrucción de la Constitución. Y no por parte de la ETA, sino del gobierno. Tampoco acaba de percatarse de ello Rajoy

 “Todos deseamos vivir en paz, pero no a cualquier precio (…) Lo que los españoles no aceptan ni aceptarán, es que se premie a los verdugos, que se les dé la razón, que se les sacrifiquen las víctimas, que se les entregue la libertad de los habitantes del País Vasco, que se pongan a su servicio las instituciones de la democracia. ¡Eso, señorías, jamás!”  Ya vivimos en paz, señor Rajoy, sigue usted cayendo en las trampas de estos golfos.  Y volvemos a lo mismo: los estatutos anticonstitucionales y secesionistas ¿entran en lo aceptable?

    Pese a todas las fechorías de los actuales mandamases, ha sido el PP quien se ha venido desgastando en estos dos años. Ahora,  ruptura de relaciones con el gobierno. Parece, por fin, algo serio, suena bien, pero ya veremos en qué se concreta. Si se concreta en algo. 
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  Lo significativo en la agresión a Arcadi Espada no fue la actuación de los  comunistoides y proterroristas de ERC, sino la de la policía de la Generalitat, colaborando con ellos. Las conclusiones las puede extraer cualquiera.

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