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Recortes de Prensa     Martes 13 Junio  2006

Por la puerta de atrás
José Javaloyes Estrella Digital 13 Junio 2006

Quién hubiera imaginado el 10 de marzo del 2004 que España estaría ahora como está, con la cumplida Transición como punto de llegada a un modelo territorial autonómico —con 17 Autonomías, un Estado y una Nación— reconvertida en línea de partida hacia un fluente sistema de naciones, confederadas o presegregadas en formato estatutario? ¿Quién podría pensar que el cuarto anuncio de tregua por parte de los etarras iba a desplazar, sustituyéndolo, el discurso de la realidad y de las cautelas que precedieron los sondeos con los terroristas, por la exaltación de la virtualidad de un supuesto proceso hacia la paz..., como si estuviéramos saliendo ahora de una guerra que acabó en 1939? ¿Quién hubiera imaginado la prevaricación sistémica en el Gobierno central y en Administraciones Autonómicas como dinámica fundante de un orden político distinto?

La exaltación sesgada de la memoria histórica, en el despliegue del revanchismo, ha traído la inversión del presente político, convirtiéndolo en instrumento para la reescritura de lo sucedido en tres cuartos de siglo de nuestro pasado nacional: el de la propia Transición y el del franquismo; el de la guerra civil como parto de la II República, con las condiciones que generaron el sangriento y trágico fracaso de ésta.

Qué importa que sean sueños o desvaríos, termocefalias o maquinaciones frías, libre elección de un camino u obligado cumplimiento de pactos inconfesados e inconfesables? Lo cierto es que en estas fechas, mientras se avanza hacia la del referéndum catalán con el despliegue de las escenografías nazis y la criminalización del adversario político, el nacionalismo vasco instalado en la legalidad formal, de la que se nutre a dos carrillos, aparta la legalidad a un lado tomando cumplido ejemplo de las prácticas de la Moncloa. Y así, Juan José Ibarretxe, cuyos poderes derivan de la forma autonómica y automática del Estatuto de Guernica, de la Constitución y del Estado de Derecho, hizo algo más que prevaricar al tener tratos institucionales con la ilegalizada Batasuna. Anticipó con ello lo que después decidió hacer el PSE por indicación del secretario general del PSOE y presidente del Gobierno.

Ahora es el presidente del PNV quien ha sido denunciado ante la Justicia —en línea de las denuncias del Foro de Ermua por la asociación España y Libertad—, al haberse reunido hasta una docena de veces con la ilegalizada Batasuna, según ha declarado el propio Imaz. Eso, y la instrucción dada por el Gobierno vasco a la Policía Autonómica para que las comparecencias públicas de Batasuna y la exhibición de pancartas de apoyo a ETA, se entiendan como faltas y no hechos delictivos, deben considerarse sólo juegos de patriotas, según la “facticidad” vigente; es decir, conforme el régimen establecido después de las últimas elecciones.

Habrá ahora que ver el caso que hace la Ertzaintza a la advertencia del juez Grande-Marlaska de que si no suspende los actos de los abertzales sediciosos incurrirá en delito, y en qué términos de velocidad se resuelve el relevo de este magistrado por el juez Baltasar Garzón, habida cuenta la determinación del primero en defender la ley frente a las rebajas de la legalidad por fin de temporada. Todos han de unirse al “consenso” (el interno del Gobierno con sus aliados parlamentarios), que dice el secretario de Organización del PSOE, incluso los jueces, cabe añadir, obligados éstos, por imperativo de la circunstancia histórica, conforme la doctrina ministerial, a supeditar la ley a la coyuntura política. Todos han de hacerlo porque ya todo es relativo. Peligrosísimo: donde acaba la ley comienza la tiranía, de un descerebrado o de una punta de fanáticos con poder.

No se acaba de entender cómo todavía reclama José Luis Rodríguez la asistencia del Partido Popular a sus desvelos y prevaricaciones para enrasar al Estado con los terroristas (cuyo abandono de lo suyo nadie ha certificado que no sea el Gobierno) en el mal llamado proceso de paz, si el Pacto del Tinell, aunque suscrito en Cataluña con metástasis nacional, es ya otra infamia constituyente, fuente de un desorden cuyo fondo se emparenta con los disparaderos de otros fracasos nacionales, muy especialmente con el trágico fracaso del orden republicano.

Los mismos que entonces atropellaron la legalidad y arruinaron las instituciones, los nacionalismos y los socialismos, son quienes tienen su quicio funcional en ese pacto. Se hace más patente cuanto más se aproxima el referéndum catalán.

Cabría considerar el Pacto del Tinell como el acta fundacional de un sistema que se está imponiendo a los españoles por la puerta de atrás, y que encontraría su consumación mecánica si se entregase Navarra a los separatismos vascos.

jose@javaloyes.net

Violencia nacional socialista
EDITORIAL Libertad Digital 13 Junio 2006

Cuatro días después de la agresión sufrida por Arcadi Espada en Gerona y dos días después del acoso que obligó a Rajoy a abandonar precipitadamente un mercado de Hospitalet, el líder del PP ha vuelto a sufrir el boicot y los insultos de un centenar de radicales nacional socialistas en la localidad barcelonesa de Granollers.

Los manifestantes, con banderas de Cataluña-independiente y pancartas en las que se leía 'Rajoy, fuera de Granollers', "PP nunca mais" o "Paremos la guerra. Paz en Euskadi", rodearon el auditorio al que Rajoy y Piqué pudieron acceder por una puerta lateral.

Sólo cuando empezaron a golpear los cristales y rompieron uno de ellos, acudieron agentes de los Mossos de Esquadra, que, lejos de disolverlos, se limitaron a esperar con ellos a que salieran Piqué y Rajoy del auditorio protegidos por la policía.

Nos podríamos retrotraer al excluyente Pacto del Tinell firmados por socialistas y nacionalistas catalanes para marginar políticamente al PP o al bochornoso lema de los socialistas para el referéndum del Estatuto que sitúa al PP como enemigo de Cataluña. Pero baste fijarse en las palabras de dirigentes como el ministro Montilla, el conseller Joan Saura o el secretario de Organización del PSOE, referidas al liberticida boicot sufrido por Rajoy hace escasos días, para dar la razón a Arcadi Espada cuando señalaba que "los mayores preparan el terreno y los pequeñuelos arman el taco".

Si Montilla justificó en un mitin el boicot al PP por "el clamor" de la sociedad contra la "política miserable" de los populares, Blanco calificó de “hipócrita” a Rajoy y equiparó la interpelación que la edil socialista amenazada por ETA, Gotzone Mora, dirigió al presidente del Gobierno, con los insultos de los energúmenos que increaron a Rajoy en Hospitalet.

Tras volver a insultar al líder de la oposición con el calificativo de “doblemente inmoral”, el secretario de Organización socialista añadió una justificación que bien podría ser calificada de amenazante advertencia: “Que piense el coste y las consecuencias de la organización de campañas para enfrentar unos territorios con otros". "Ahora sabe Rajoy", continuó, "lo que ha conseguido con esta estrategia". Vamos, que Rajoy se lo tiene merecido por pedir que no sólo los catalanes sino todos los españoles puedan tener voz y voto ante un Estatuto que no sólo perjudica a Cataluña sino al resto de España.

Arcadi Espada, por su parte, se ha mostrado partidario de presentar un dossier en la UE sobre lo que se dice y se hace contra los que se atreven a discrepar de la ortodoxia nacionalista. Ciertamente, es importante que se sepa lo que aquí se está alimentando, más propio de la Alemania de los años 30, que de una democracia del siglo XXI.

LA RENDICIÓN COMO RAZÓN DE ESTADO
Editorial minutodigital 13 Junio 2006

Nos quedamos atónitos cuando nos enteramos, según ha publicado el Confidencial Digital, que la jueza antiterrorista francesa Laurence Lebert estuvo a punto de detener en mayo a la cúpula de ETA. Una detención que se frustro por una filtración desde España.

Hasta ahora creíamos que era ETA la que estaba llena de “topos”, sin embargo en este mundo de todo al revés que nos está construyendo ZP, resulta que ahora es el gobierno español el que tiene sumergibles de dudosa bandera en nomina.

La cuestión se presta a la sospecha, más aún cuando estos días nos enteramos de que todo el mundo anda reuniéndose en secreto con Batasuna, desde Imaz hasta Pachi López, pasando por Eguiguren y sabe Dios quien más.

El caso es que no podemos dejar recordar al más famoso Primer Ministro Británico, Winston Churchill, cuando en 1940 dijo "Lucharemos en las playas, lucharemos en los puntos de desembarco, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas; pero nunca nos rendiremos”. No parece que sea esa la razón de estado de Zapatero y sus socialistas. Al contrario el PSOE solo tiene como razón entregarse a ETA para garantizarse la venta al por mayor de una burda y falsa paz a una opinión pública española, solo preocupada de mantener caliente su estomago y dispuesta a cualquier indignidad con tal de seguir su despreocupada existencia sin molestias ni sacrificios de ningún tipo.

Pero tarde o temprano la sociedad deberá dejar de mirar para otro lado y deberá enfrentarse reflexivamente al su futuro como comunidad. No debemos confundir el entreguismo interesado de este gobierno con la verdadera paz, una paz que sin patria carece de sentido, y es que esa paz que nos trae Zapatero se asienta sobre la premisa de conceder a los terroristas la disolución de España. Sí, ya sabemos que para los progresistas la patria no significa nada, que ellos son ciudadanos del mundo, y su única patria es la libertad. Pero más allá de frases huecas, la realidad nos dice que sin nuestra identidad carecemos de arraigo y nuestro trabajo de significado más allá del enriquecimiento personal. Pero, lo que es más importante, ceder ante ETA nos priva de nuestra libertad, porque la rendición ante la violencia separatista nos arrebata la libertad de seguir siendo españoles. Por ello, nosotros lucharemos, lucharemos porque España siga existiendo, y nunca nos rendiremos.

Zapatero en la turbopolítica
Por VALENTÍ PUIG ABC 13 Junio 2006

UNA característica de la turbopolítica es que anula el «tempo» clásico. Facilita el surfeo -tan idóneo para personalidades políticas como Zapatero-, pero genera tantas turbulencias inesperadas que logra alterar la relación plausible entre los intereses de los partidos políticos y la noción, por remota que sea, de «fair play». Obliga entonces a recurrir a prótesis ideológicas y a un uso exhaustivo de la demagogia. De los libros y visitas de Philip Pettit, por ejemplo, Zapatero extrae la tesis de la libertad como «no-dominación». Esa no-dominación se fundamenta en mecanismos tan obsoletos como la discriminación positiva o las estrategias del buenismo.

Lo más ostentoso de los principios que le son a Zapatero instrumento para la manipulación de las situaciones es que sean tan etéreos como arcaicos, aunque las apariencias aporten un sustrato de posmodernidad. Esos principios se aplican o no, según convenga. Es lo que está practicando Zapatero, apoyándose en un partido como ERC y luego marginándole, abrazando el «Estatut» y luego pactando con Artur Mas, al tiempo que extrema su hipotética operatividad en esa línea de sombra que el Estado de Derecho tiene en sus posibilidades de solventar problemas como la extinción de ETA, al precio más alto, en circunstancias manifiestas de huida hacia adelante. A costa del «fair play», las presuntas soluciones se sobrecargan de ambigüedad y adquieren la calidad del apaño, del «quid pro quo» más allá de la noción básica del imperio de la ley y de la lealtad a un sistema pactado. Es otra agenda. Conlleva una desavenencia que no atiende a las normas elementales de la alternancia política. Confunde a propósito la naturaleza de los consensos originarios, como ocurre con la ley de Partidos.

Avituallado con indefiniciones, el mensaje prospera en las circunstancias más conspicuas de la turbopolítica. El riesgo deriva de querer ignorar que el «tempo» es parte de la vida pública y que apretar el acelerador en algunas ocasiones deteriora hondamente el «fair play». No se trata de un partido de «cricket» entre equipos diletantes y sofisticados. Aquí el «flair play» es algo de naturaleza vertebral: practicar juegos semánticos entre lo que es tantear y lo que es negociar hace saltar por los aires la confianza entre los partidos mayoritarios y confunde los buenos deseos de la ciudadanía que desea la paz y no la guerra. Ahí Zapatero es un virtuoso en la elisión de la noción de conflicto. Lo que es un conflicto entre España y ETA pasa a ser una preferencia del Partido Popular por la guerra y no por la paz. Se apela a las virtudes del diálogo y se achaca al adversario el anti-dialoguismo, cuando en realidad lo que hacen faltan son garantías de que en el enfrentamiento con ETA todas las salvaguardas están en activo. El momento es extremadamente inflamable.

El viejo y tan benéfico concepto de prudencia política ha sido arrumbado. Quizás incluso lleva largos meses ya desestimado, a merced de instintos partidistas que orquestaron lo impredecible hace tiempo. Para la ciudadanía es sustancial poder creer que tanto el PSOE como el PP quieren garantizar la seguridad y la libertad de todos. La incitación a la sospecha genérica es lo peor y confiar en que todo eso pase desapercibido es una osadía que nada tiene que ver con la adaptabilidad de la acción política a los procesos en marcha. En general, hay que ser pragmáticos pero no con cualquiera, no a cualquier precio. Lo contrario es la turbopolítica, que es como ponerse a pescar desde el puente que ve pasar unas aguas revueltas que a lo mejor se llevan por delante esfuerzos anteriores de pontonería. En casos así, seguramente Gobierno y oposición se exceden en sus expresiones críticas, pero la responsabilidad corresponde al Gobierno, sobre todo cuando busca aislar y quebrar a la oposición con la excusa de que está hilvanando una operación de Estado. A cada uno su papel, a cada uno sus deberes. Desde luego, dividir una sociedad no es una tarea de Gobierno.
vpuig@abc.es

Dibujos animados
Por IGNACIO CAMACHO ABC 13 Junio 2006

A Teresa Jiménez-Becerril, con admiración

NO hace mucho, querida Teresa, el último Día de Andalucía, cuando la medalla de Chaves a la duquesa de Alba, tu madre me cogió por el brazo, me llevó aparte y con una mirada impregnada de dulzura y de orgullo me enseñó una foto reciente de tus tres sobrinos. La mayor ya es una mujer; cómo han crecido desde aquella maldita mañana de enero en Sevilla, cuando la familia de Fernando Iwasaki se los llevó a su casa procurando que no se dieran cuenta del jaleo que había a cincuenta pasos del portal; el precinto de la Policía, las coronas de flores, las velas encendidas, el helicóptero sobre los tejados, el runrún acongojado de la gente llena de miedo y de ira. Llovía a cántaros, te acordarás, llovían lágrimas grises de plomo nuestras almas, pero toda la lluvia caída desde entonces no ha podido borrar la ausencia, ni el dolor, ni la rabia que aún palpita en tu médula cuando vuelves de Italia para gritar tu rebeldía a aceptar el olvido en nombre de no se sabe qué concordia.

Tu madre me contó muchas cosas de los hijos de Alberto y Ascensión, de sus estudios, de sus progresos, de su incorporación paulatina al mundo adulto en el que un día tendréis que contarles mirándoles a los ojos toda la triste verdad de aquellos días de acero. Y supe también del enorme esfuerzo de tu familia para ayudarlos a crecer en medio de algo parecido a la normalidad, si normal puede ser que un niño se despierte un día sin saber que sus padres han sido acribillados al otro lado de la calle. Supe que para preservar esa apariencia de naturalidad y calma en su orden infantil de certezas, alguien reprogramó la tele en la casa de sus abuelos para que durante meses no se pudiesen ver en ella más que dibujos animados. Dibujos animados; una cortina de sueños y fantasías, un ingenuo visillo de sonrisas simpáticas y aventuras simples para cubrir esa ventana siniestra de la crueldad real de los telediarios, el relato tremendo de la verdad a la que no debía asomarse la bendita inocencia de los niños.

Ahora eres tú, Teresa, la que sale en los telediarios gritando tu firmeza, tu memoria, tu coraje. Por eso me he acordado de esos chavales a los que piadosamente tapasteis hace ocho años el cuadro descarnado de su doble orfandad simultánea. Y sé que ahora que se están haciendo mayores necesitáis un modo de transmitirles que sus padres no murieron en vano, como cada 30 de enero nos hemos cansado de repetirnos los sevillanos reunidos en la esquina de aquella maldita calle cerca de la Giralda. La otra tarde, cuando te vi en la tele subida en la tarima de Colón pidiéndole al presidente Zapatero una paz que puedas explicar a tus sobrinos, sentí una honda sensación de doloroso desaliento, y deseé que en mi televisor sólo saliesen también dibujos animados. Porque me temo, Teresa, querida, fuerte, valiente Teresa, que van a pasar cosas que ellos no van a entender. Ni nosotros tampoco.

La demonización de Rajoy
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 13 Junio 2006

NO es fácil, si es que fuera posible, observar en el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero las notas de identidad que definieron los días de Felipe González. La obsesión por el pasado, por su sañuda revisión crítica, el eje doctrinal del actual presidente del Gobierno, contrasta con la pasión por el futuro que, como principal virtud, lució el felipismo. Por el contrario, difuminada la UCD en un cúmulo de fugas y otras tantas adaptaciones y olvidos, el PP de ayer es semejante al de hoy. En ambos domina la imagen del líder sobre la proyección de alguna idea claramente identificadora de supuestos netamente liberales y/o conservadores.

En esta semana, la del referéndum sobre el Estatuto de Cataluña, se recrudecerán los ataques al PP y, dada su insustancialidad, los golpes volverán a caer sobre la efigie de Mariano Rajoy. El «no» que propugnan los populares, una destilación de buen sentido nacional lejano de una claudicación nacionalista, irrita a los demás. A unos porque atenta directamente contra el separatismo que les da de comer, y no sólo políticamente hablando, y a otros porque pone en evidencia la falacia de su «no», meramente diferencial y electorero.

Darle leña a Rajoy, algo que facilitan la impericia de su equipo mediático y la zafiedad de muchos de sus más fanáticos amigos, se está convirtiendo en un deporte nacional. El PP, por constitucional y verdaderamente nacional -de la Nación- molesta al oportunismo en porciones con que opera el PSOE -PSC, PSV...- y a todos los grupos y grupúsculos que, sin más fuerza real que la del victimismo nacionalista, convierten o pueden convertir en mayoría situaciones como las de Zapatero y Maragall. Con un sistema electoral como el nuestro, que no es representativo, puede darse cualquier aberración que conduzca al poder mediante el pacto siniestro de la exclusión de las mayorías si éstas no son absolutas.

La demonización de Rajoy, a la que no son ajenos algunos de sus pretendidos sucesores, es una operación fascistoide con la que la propaganda zapaterista trabaja ya activamente en previsión de un adelantamiento electoral. Al líder del PP le aconsejan algunos de sus próximos, los que mejor le quieren, lo que sus oficiales más cercanos aconsejaban a Lord Nelson en vísperas de la batalla de Trafalgar, que se despoje de sus señas de almirante para dificultar la labor de los tiradores enemigos. Rajoy, como Nelson, no quiere renunciar a los entorchados que le adornan y, además y sobre todo, si no disparan contra Rajoy, ¿contra quién podrían hacerlo sus adversarios? Es la única pieza notable y fundamental de todas las que pueblan los desordenados pasillos de Génova. Zapatero puede ser perverso, pero no es tonto y sabe, por ejemplo, que un abucheo en L´Hospitalet tiene más componentes en la incapacidad de Josep Piqué que en la saña activa de José Montilla.

Convivir a la catalana
SANTIAGO GONZÁLEZ s.gonzalez@diario-elcorreo.com/ 13 Junio 2006

Estamos alcanzando, presidente, el punto más bajo de la convivencia que uno recuerde desde 1977. El domingo por la noche tendremos ocasión de contrastar los resultados del referéndum con los que obtuvo el Estatuto de Sau en 1979, ver si este artefacto cuya gestación ha impulsado usted con tanto ahínco mejora el nivel de acuerdo social de que gozaba el anterior o no.

Mientras, cabe preguntarse si merecía la pena este modelo. Le supongo informado de que en Cataluña se ha generalizado el clima de intolerancia que antaño era privativo del País Vasco. Por hablar sólo de lo que llevamos de campaña, recuerde la agresión a Arcadi Espada por un grupo de fanáticos nacionalistas ante la pasividad de la Policía autonómica. A ello le han seguido los abucheos y los insultos que impidieron el acto electoral de Rajoy en un mercado de Hospitalet. Ayer, repetición en Granollers. Podría parecer que lo peor, lo más despreciable de todo, era el silencio de los políticos y los medios catalanes, que llevaban a Espada al estado de perplejidad: entre las decenas de radios y televisiones que recabaron su opinión al día siguiente no había ninguna catalana. Mientras recibía llamadas y testimonios solidarios de los portavoces en el Congreso, ni una sola llamada o condena del Parlament, del president de la Generalitat o de su consellera de Interior o de cualquier portavoz de los partidos que apoyan al Govern.

Lo peor estaba por llegar. Al fin y al cabo, Arcadi Espada no era del PP, ni había sido condenado al ostracismo en ese anexo infame del Pacto del Tinell. Tenía que llegar Joan Saura a decir «Me gusta mucho que la gente diga a Rajoy que su partido va contra Cataluña». Y Montilla, la puntilla, se solidarizó con el boicot y los insultos, que son, en su opinión, el «clamor espontáneo» de los ciudadanos que «quisieron decir no a la forma de hacer política» de los populares. Llama poderosamente la atención que el único inconveniente que se ha opuesto a Montilla para ser candidato es haber nacido en Córdoba. Creíamos haber tocado fondo con el peor de los gobernantes que ha tenido la España democrática y nos preparan ustedes como alternativa a alguien que amén de haber demostrado su incapacidad para la gestión en el Ministerio de Industria, se nos está revelando como un sectario de un nivel extraordinario. Entre el caos conceptual de Maragall y el rencor de este charnego fascinado, casi es mejor que los suyos prefieran al primero.

¿Es posible que entre todos los ciudadanos catalanes no haya levantado nadie la voz a favor de la libertad de expresión? Tampoco hay que exagerar. Rajoy ha recibido el testimonio de solidaridad de Arcadi Espada y de Josep Piqué. Hubo un tiempo en nuestra historia reciente, unos 25 años, en que la convivencia en libertad entre los españoles no parecía un imposible. Lástima.

La democracia secuestrada
Daniel Sirera Libertad Digital 13 Junio 2006

Cataluña ha perdido su libertad. Hoy quién no defiende y propugna la doctrina políticamente correcta del pensamiento único está condenado a ser perseguido, agredido verbalmente y lapidado en plaza pública. Criticar el nacionalismo, condenar la persecución que se realiza del castellano en Cataluña, visitar un mercado en L’Hospitalet o reunirse con militantes en Granollers son hoy actos perseguidos en la Cataluña de Maragall. Quien se aparta del discurso nacionalista no tiene futuro, es expulsado de la tribu y acusado abiertamente de ser anticatalán. Hoy hay miedo a la libertad en Cataluña.

Algunos medios de comunicación y buena parte de la clase política catalana miran hacia otro lado mientras otros boicotean actos públicos o lanzan huevos o cócteles molotov contra las sedes y contra los que no nos definimos como nacionalistas. Resulta lamentable que los partidos políticos justifiquen estos ataques y que incluso el Gobierno catalán se felicite por este tipo de actuaciones antidemocráticas. No les importa batasunizar la política catalana si, a cambio, consiguen criminalizar y expulsar al Partido Popular de Cataluña de las instituciones. Por desgracia, la kale borroka ha entrado en el oasis catalán, con la comprensión y la complicidad de los principales dirigentes del PSOE y de sus partidos parásitos, para secuestrar nuestra democracia.

Además, el Gobierno de la Generalidad ha puesto a los Mossos d’Esquadra al servicio de su causa y no al de los ciudadanos. La máxima responsable de Interior del Gobierno de Cataluña, —la misma que acusó al PP de promover un golpe de Estado el 14 de marzo de 2004— debería dimitir de manera inmediata. Montserrat Tura no sólo es incapaz de garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos sino que justifica su propia ineficacia bajo el pretexto de no provocar males mayores. ¿Qué mal puede ser mayor a que un ciudadano no pueda ejercer su libertad de expresión?

Me siento triste. No me gusta ni la Cataluña ni la España que algunos pretenden imponernos. No existe democracia plena y la clase política catalana intenta, por todos los medios, que el PP se retire de la pista de baile y, si es posible, con las dos piernas rotas. Pero no lo van a conseguir. Con errores y con aciertos, el PPC es imprescindible en la Cataluña de hoy y en la que define el nuevo Estatuto. Sin el PP de Cataluña se acabó el pluralismo y la alternancia política. Por eso hay tanto interés en acabar con el PP y con lo que representa.

Daniel Sirera es portavoz adjunto del PP en el Parlamento de Cataluña.

Del desconcierto a la cara dura
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Junio 2006

Decir que el Gobierno vive en un momento de nervios y de descontrol, no es nada nuevo. Pero añadir que el Ejecutivo está inmerso en una situación en la que se encuentra en manos de los terroristas es de una gravedad a la que no deberíamos acostumbrarnos.

El Gobierno y el Partido Socialista se han visto de nuevo desbordados por la concentración de las víctimas del terrorismo del pasado sábado, convocada en la plaza de Colón y en la que se recordaba al Gobierno que una democracia no se debe rendir ante el terrorismo; y que el Ejecutivo no puede seguir ocultando la verdad sobre lo ocurrido el 11 de marzo.

Después de lo vivido el sábado en Madrid, el Gobierno ha puesto en marcha toda su maquinaria. Para empezar ha vuelto a lanzar su mensaje: Rajoy es el moderado en un partido con muchos radicales; por lo tanto hay que aislar al presidente del PP de sus colegas de partido. Para ello se están empleando a fondo Rodríguez Zapatero y Fernando Moraleda.

Junto a eso, en el otro extremo, tenemos a Pepiño Blanco. El secretario de organización del PSOE, además de dedicarse todo el fin de semana a insultar a los populares, este lunes se ha lanzado al cuello de Mariano Rajoy. Y ha justificado lo ocurrido el sábado y el lunes en Cataluña, cuando el presidente de los populares tuvo que soportar agresiones e insultos de jóvenes socialistas y radicales. Blanco –tan campante ha replicado– que esa es la respuesta a la política de división del Partido Popular.

¿Se figuran ustedes, que podría pasar en caso de que la justificación fuera al revés? ¿Qué ocurriría, sí Ángel Acebes o Eduardo Zaplana justificaran una agresión a algún dirigente socialista? Esa es la diferencia. El sábado en Colón, en la concentración de las víctimas, no se registró ninguna agresión, ningún acto violento. En cambio el sábado en Hospitalet, Rajoy fue insultado de todas las formas posibles. Y de nuevo este lunes en Granollers los dirigentes del PP –con Rajoy a la cabeza– han vuelto a ser atacados con huevos por los radicales. Esa es la realidad. Y, por lo tanto, lo que no tiene pase alguno es que Blanco pontifique ahora sobre la forma de actuar de los demás. Un político que justifica de esta forma la violencia no puede mantener un minuto más un cargo importante en un partido.

La realidad es que el Gobierno está nervioso y desconcertado. Esta tocando todos los palillos posibles y de todas las maneras existentes. Por un lado, intentan un acercamiento con Rajoy, por otro dinamitan todos los puentes. Una estrategia contradictoria que es fruto de la perversa actitud de rendición ante el terrorismo, pero que también es el resultado del desconcierto con que se vive en Moncloa una situación compleja como pocas y que desde luego tendrá cuestiones y acuerdos inconfesables con los terroristas. Eso explica claramente este espectáculo al que estamos asistiendo y que nos expone a la impunidad más absoluta. Pasamos del desconcierto a la cara dura sin solución de continuidad.

Zapatero no quiere el pacto con Rajoy
Pablo Sebastián Estrella Digital  13 Junio 2006

Los hechos son tozudos y no hace falta darle más vueltas. Zapatero no quiere un pacto con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, ni con el PP porque ese pacto le obligaría a romper o a poner en riesgo sus relaciones con las fuerzas nacionalistas que hoy lo mantienen en el poder, y que podrían ayudarle a renovar la presidencia en el 2008. Lo vimos en las negociaciones sobre el nuevo Estatuto catalán, y ahora con la mayor nitidez ante el inicio de las negociaciones con ETA cuando un generoso Rajoy, que ofreció su apoyo al Gobierno, se vio maltratado, engañado y burlado en el mismo día del debate de la nación, a cuyo término se anunció el encuentro ilegal entre el PSOE y Batasuna.

Semejantes hechos no pudieron ser simples errores, como se ha dicho desde el PSOE, porque de lo contrario habrían rectificado. Eran decisiones premeditadas que buscaban ridiculizar a Rajoy y provocar una crisis interna en el PP, porque a las pocas horas de que Rajoy apoyara a Zapatero y fuera engañado por el presidente los portavoces de la Moncloa corrieron la siguiente consigna ante los medios de comunicación: “Rajoy está acabado”. ¿Por qué querría liquidar políticamente desde Moncloa a un líder del PP que les ofrecía apoyo para negociar con ETA? Muy sencillo, porque Zapatero no quiere el pacto con Rajoy ni con el PP, sino con los nacionalistas, aislando de paso al PP, con la vista puesta en unas elecciones anticipadas o en la generales del 2008.

Y por si algo faltara en estos despropósitos del Gobierno y del PSOE camino de la ruptura, ahí están los continuos desplantes o insultos de su portavoz, José Blanco, que calificó la manifestación del pasado sábado en Madrid de “desahogo del PP”.

Las relaciones entre el PSOE y el PP están rotas y tienen difícil acuerdo en la presente legislatura por causa de unos flagrantes desencuentros que se iniciaron en la recta final de la campaña electoral de las elecciones del 14 de marzo del 2004, en las que el PSOE acusó al entonces Gobierno de Aznar de mentir sobre la autoría de los atentados del 11M y en las que el PP acusó al PSOE de lanzar una campaña de acoso y mentiras contra las sedes y los candidatos del PP. La victoria de los socialistas, en contra de los iniciales pronósticos electorales y tras la crisis de la masacre madrileña, dejó abiertas muchas de las heridas que aún hoy impiden una relación fluida y de confianza.

Sobre todo porque, a raíz de estos hechos y tras el pacto establecido entre el PSOE y los nacionalistas catalanes de ERC, Zapatero puso en marcha un plan de aislamiento del PP sellado en el llamado Pacto del Tinell, y luego extendido a sus planes de reforma del vigente modelo de Estado camino de un formato federal que se inició con el Estatuto de Cataluña y que ahora se extiende hacia la decisión del Gobierno de abrir la negociación con ETA y Batasuna, haciendo dejación del Estado de Derecho en aras de una presunta y nueva “realidad social”, que no será tal si falla el consenso entre las grandes fuerzas políticas, como ahora ocurre.

En el camino hacia esta nueva situación se han quedado otros fracasos notables, como el presunto acuerdo para establecer un grupo de trabajo sobre la reforma autonómica entre Rajoy y Zapatero, que el presidente no puso en marcha tras la presión de sus socios de ERC; la no convocatoria del Pacto Antiterrorista, aplazada una y otra vez; divergencia en políticas y leyes puntuales como la educación, exterior, matrimonios homosexuales, inmigración y Ley de la Defensa Nacional.

Aunque la ruptura más flagrante está relacionada con la anunciada negociación por el Gobierno con ETA y Batasuna. En esta cuestión el presidente del Gobierno aparentó desde un principio querer el apoyo del PP —como meses atrás lo hizo con motivo del Estatuto catalán— y prometió respetar las líneas rojas señaladas por Rajoy y mantener un diálogo directo con el líder de la oposición. Pero el presidente no sólo no ha cumplido nada de todo lo que había prometido sino que ha engañado y maltratado a Rajoy, a la vez que le ha lanzado nuevos desafíos, violentando la legalidad, como el anuncio de la entrevista entre el PSE y Batasuna, hecho público a las pocas horas de que el líder del PP renunciara a hablar de ETA en el debate de la nación y renovara su apoyo a Zapatero.

Para algunos analistas Zapatero ha tomado estas últimas decisiones como consecuencia de las amenazas de ruptura de la tregua lanzadas por ETA, que según el entorno del Palacio de la Moncloa ponían en riesgo el proceso. Pero si fuera así: ¿por qué Zapatero no informó a Rajoy de todo ello antes de anunciar el encuentro con Batasuna? ¿Por qué dieron la noticia nada más concluir el debate de la nación? ¿Por qué no desmientieron la puesta en marcha de una mesa política de negociación en el País Vasco cuando antes el Gobierno y el PSOE habían dicho todo lo contrario? ¿Por qué todas estas mentiras?

Sólo existe una explicación: Zapatero ha decidido avanzar en la negociación con ETA sin el apoyo del PP, y lo único que le preocupa es que la opinión pública piense que es el PP el que no quiere la paz y no el Gobierno. Lo mismo ocurrió cuando se intentó crear una mesa de debate y diálogo sobre el Estatuto catalán, lo importante no era el consenso estatutario sino transmitir la imagen del aislamiento y la soledad del PP frente a todos los demás, que es lo que piensan escenificar en el Congreso de los Diputados en el momento en que Zapatero acuda a pedir permiso para negociar con ETA.

Por qué este empeño de Zapatero de no contar con el PP para cuestiones de Estado? Pues porque a lo mejor está preparando unas elecciones generales anticipadas, o porque sigue empeñado en una España de izquierdas y federal y sabe que eso es imposible con la colaboración del PP, y no quiere correr el riesgo de perder sus pactos con los partidos nacionalistas que le garantizarían su permanencia en el poder en el 2008, salvo que el PP obtuviera entonces una mayoría absoluta.

En consecuencia, Zapatero no quiere un pacto con Rajoy, sino culparlo de la ruptura entre Gobierno y oposición, para mantener su prioridad con los nacionalistas y buscar un segundo mandato al frente del Gobierno de la nación.

Oposición social a Zapatero, Rajoy en Colón y Gallardón en su salsa
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 13 Junio 2006

Al Gobierno le cuesta asimilar que la manifestación del sábado no fue del PP, sino de una parte significativa del pueblo español en la cual el alcalde de Madrid se siente muy a gusto.

13 de junio de 2006. Éxito total. No puede resumirse de otra manera la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El sábado pasado las calles de Madrid clamaban con una sola voz "Queremos saber la verdad" y "¡Negociación, en mi nombre no!". Y fue un éxito de organización y de afluencia, sin importar mucho el ya habitual cruce de cifras entre los convocantes -un millón de personas- y la Delegación del Gobierno -doscientos cuarenta mil-. A estas alturas de la legislatura yo me fío más de lo que pueda decir el vicepresidente autonómico Alfredo Prada que de lo que salga del Ministerio del Interior de Alfredo Pérez Rubalcaba. La prueba del éxito, de todas formas, pudo verse a ojo de buen cubero a través de las imágenes del inmenso gentío congregado en Colón y alrededores.

Hay una oposición social a los pasos dados por el Gobierno hacia ETA y hacia el independentismo vasco. Y esa oposición rebasa, con mucho, los límites del Partido Popular. Es importante recordarlo. El sábado no hubo una manifestación del PP, sino una gran concentración popular en torno a las víctimas del terrorismo apoyada por decenas y decenas de asociaciones y de fundaciones. Entre los que se adhirieron a la convocatoria estaba también el partido de la gaviota azul, pero no se trataba precisamente de uno más de los "típicos" actos electorales.

Nada de tonos pastel ni de formas edulcoradas: el sábado salió a la calle una vez más la oposición a la política central de la legislatura que empezó el 11-M. Esa oposición que tomó legal y legítimamente la calle sin ningún complejo era un fragmento vivo y militante del pueblo español, hombres, mujeres y niños, y jóvenes -cuántos jóvenes, y qué espontáneos: qué poco que ver con otros eventos políticos-. Colores fuertes y formas descarnadas, porque la oposición se va a oponer con firmeza y sin concesiones. Y, además, crece, va a más, une y moviliza.

Naturalmente, uno de los grandes protagonistas de la concentración fue el "número uno" popular Mariano Rajoy. Y es que esa oposición social al proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero necesita una expresión política, que no puede ser sino el PP. Hay una simbiosis y una interacción entre oposición social y oposición política, pero ésta debe tener en cuenta el volumen creciente y rugiente del movimiento popular. Se trataría de representarlo, ¿no?

Gallardón, un protagonista a su pesar
El ambiente estaba caliente por otro lado. Las amistades y enemistades hacia el alcalde de Madrid habían creado rumores contradictorios sobre la manifestación. ¿Iría el alcalde? Y una vez anunciada la presencia de Alberto Ruiz-Gallardón en las calles de la capital de España, ¿qué pasaría? Porque no faltaban especulaciones, demasiado interesadas, creo yo, sobre una supuesta animadversión entre la oposición social a las decisiones de Zapatero y el talante del alcalde de la Villa y Corte. Al final nada de nada.

El que esperase de Gallardón una relación difícil con la "oposición social" ni conoce a ésta ni conoce al alcalde. Se comprobará esto otra vez el próximo mes de mayo en las urnas. Las gentes de la plaza de Colón podrían llevarse mal o tener dificultades para entender quizá a un teórico de la economía liberal, a alguno de esos políticos "pasteleros" que pululan por la vida pública o a los timoratos representantes de la derecha económica. Pero precisamente Gallardón -siempre que se le quiera escuchar por completo, claro, y sin prejuicios- estaba el sábado en su medio natural, en su salsa.

Las alcantarillas del periodismo
Eduardo Arroyo elsemanaldigital 13 Junio 2006

Viernes 9 de junio hacia las 10 y media de la noche. En una larga autopista de camino a los confines de la Península Ibérica, escucho una "tertulia" de RNE 1 donde intervienen cuatro personas. Uno de ellos es el subdirector de La Razón, de los otros ignoro sus nombres completos pero había un tal Pedro y un tal Leopoldo. Normalmente no escucho las denominadas "tertulias". En España ha proliferado como la peste el tipo sabelotodo cuyo background consiste en que trabaja en un periódico y semanalmente publica sus delirios bajo la altisonante etiqueta de "análisis político". Pero un viaje en solitario de ocho horas es duro y al final casi escuchas lo que sea.

Esta vez el tema es –cómo no- el denominado "proceso de paz". Desde el principio se fijan dos posiciones. El subdirector de La Razón intenta tímidamente denunciar la política del Gobierno, lo cual le honra. Pero hay uno que tiene voz chillona y que parece hablar en estado de permanente indignación: al parecer, hay quienes "intentan hacer descarrilar el proceso de paz", única vía para dejar atrás "treinta y ocho años de terrorismo". La idea es simple: los sufrimientos del terrorismo conllevan la necesidad de este "proceso de paz". En lógica presuposicional esto implica que el equipo del PSOE conoce la receta óptima para acabar con el terrorismo sin pagar precio político. Sin embargo, visto desde la óptica de ETA, "acabar con el terrorismo" sin "pagar precio político" equivale a una rendición incondicional. Si ETA no ha hablado en ningún momento de rendirse entonces el presidente miente, dado que está claro que ETA espera concesiones. Pura lógica de predicados, vamos.

En un momento de la aburrida trágala, el susodicho espetó que aquella era "una manifestación obscena". Tardé en encajar el golpe, porque ocurre que desgraciadamente cuento con dos atentados terroristas en la familia: en 1979 cierto grupo "antifascista" que atiende por GRAPO colocó un explosivo en la cafetería California 47, provocando nueve muertos. Tres familiares míos directos ingresaron en el hospital en estado, sobre todo uno, de máxima gravedad. Afortunadamente ninguno murió. Años después, ETA hizo explotar un artefacto en la madrileña calle Aristóteles, matando a tres personas, entre ellas un chófer de autobús. El coche de mi hermana quedó incinerado y ella tuvo que contemplar los gritos y la agonía de los heridos.

Es difícil explicar qué se siente con todo esto, menos aún cuando un sujeto de voz chillona dice que eres "obsceno". Recuerdo que en aquel momento me pregunté: "¿En nombre de qué semejante basura humana me dice a mí que acudo a una manifestación obscena? Y si su madre hubiera volado despedazada, ¿iría él a la manifestación obscena?".

Imagino que la política partidista, que violenta la lógica para arrimar el ascua a la tesis del partido, es lo que mejor cuadra a ciertas ratas venidas de los tugurios del periodismo. Sé bien que hasta hace no demasiado tiempo las víctimas del terrorismo importaban poco a la Administración –tardaron más de una década en indemnizar a las víctimas de California 47- y recuerdo asimismo una época en la que todas las fuerzas políticas andaban más preocupadas por lo que llamaban "involucionismo" que por hacer justicia a la víctima de la semana. Antes incluso, los más "progresistas" de esas mismas fuerzas políticas encontraban alguna justificación a hechos injustificables.

Por eso, hoy, a la chusma del signo político que sea hay que decirle bien alto que la abdicación frente al terror es el fin expreso de la táctica terrorista y que eso no es un "proceso de paz" sino la victoria de los asesinos. No está escrito en los astros que ser del PSOE confiere siempre la razón, y si es el PP o cualquier otro el que la tiene habrá que decirlo. Por suerte hay quienes intentamos defender verdades y no partidos, y es que aunque no todo es opinable, las ratas siempre son lo que son.

Esperando a los bárbaros
José García Domínguez Libertad Digital 13 Junio 2006

Los cánones del lugar común impreso en letra de molde, es decir del periodismo, ordenan pontificar que en todas las guerras la primera víctima es la verdad. Aunque lo cierto sea que no siempre sucede así. Sin ir más lejos, en esa reyerta tabernaria que enfrenta al clan Montilla contra el todavía Muy Honorable, lo que de entrada ha emergido a la superficie ha sido precisamente eso, la verdad. Un poco tarde, quizás. Porque cincuenta y un años de disimulo colectivo tal vez fueran demasiados, incluso para este pabellón de reposo de las boquitas precintadas que responde por Cataluña. Y es que el pobre Pepe Montilla seguramente no lo sepa, pero mucho antes de que se subiese al Shangai en aquel apeadero perdido de Iznájar, camino de Cornellá, los amos de la finca ya habían sentenciado que, jamás de los jamases, ninguno de su estirpe habría de ser presidente de la Generalidad.

Sucedió en 1955, cuando una mañana radiante el abad de Montserrat, Aureli Maria Escarré, convocaba a su vera a un selecto ramillete de dirigentes de congregaciones seglares, la flor y nata de las más pías familias de Barcelona. Allí acudiría el doncel Jordi Pujol i Soley, a escuchar atento la parábola de san Agustín sobre la ciudad de Dios y la de los hombres con la que el hermético Escarré parecía señalar el camino. Y también allí, acto seguido, se fundaría CC, Crist i Catalunya, el germen de todo.

Luego vendrían las largas sesiones en las que aquellos castos varones convinieron que fue Cataluña, toda ella, sin distingos, quien perdió la guerra frente al primitivo país de Montilla. Interminables veladas en las que las chicas, encabezadas por la alegre pubilla Marta Ferrusola, hacían ganchillo, mientras los elegidos destilaban los nombres de otros que debieran ser iniciados en su magna cruzada de reconstrucción de la pureza patria: los Narcís Serra, los Ernest Lluch, los Pasqual Maragall…

Todo empezó allí. Mucho antes de que el propio Pujol se sintiera llamado a remachar por escrito la cuestión de los Montillas: “Ese hombre anárquico y humilde que hace centenares de años que pasa hambre y privaciones de todo tipo, cuya ignorancia natural le lleva a la miseria mental y espiritual y cuyo desarraigo de una comunidad segura de sí misma hace de él un ser insignificante, incapaz de dominio, de creación. Ese tipo de hombre, a menudo de un gran fuste humano, si por la fuerza numérica pudiese llegar a dominar la demografía catalana sin antes haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña”.

Muchísimo antes de que, en 1976, durante una cena en la espaciosa residencia de Xavier Robert de Ventós en Pedralbes, Maragall y Serra acordaran que había que impedir como fuese que un PSOE “sin control catalán” se implantara en Cataluña (el lector que esté interesado por ese desliz entrecomillado, puede hurgar en las Memorias del muy lenguaraz fabricante de corbatas Xavier Muñoz). Todo empezó allí. Mucho antes incluso de que naciésemos los bárbaros.

AVT, Suso de Toro , extrema derecha y opiniones de los lectores sobre negociar con ETA
Juan Pablo Mañueco  Periodista Digital 13 Junio 2006

NO IMPORTA cuántos hayan acudido el sábado a Madrid. No hay que entrar en esa guerra de cifras: cuando la otra guerra, la que no había sino sólo asesinatos, extorsiones e intimidaciones por una de las partes, se está negociando, para que los asesinos continúen extorsionando a la población por otras vías.

Lo importante es lo que se ha dicho. La pura verdad. Sin retóricas, sin eufemismos, sin engaños.

La cruda realidad de quienes no sólo no se arrepienten de nada, sino que ni siquiera han declarado la paz. Sólo la tregua, para cosechar concesiones políticas (sólo para esto: lo que el Gobierno descaradamente niega). O volverán a matar.

Así de sencillo. Así de inmoral. Así de fácil de entender para quien conserve un resto de dignidad, entre ellos muchos socialistas de base, incapaces de comprender lo que está haciendo este Gobierno.

Si los asesinos quieren la paz... que la declaren. Incluso sin arrepentirse de lo anterior, pero que abracen la causa de la paz permanente. A partir de ahí, todo o casi todo sería negociable y aceptable: sin inmoralidades.

Lo que actualmente ha hecho ya, está haciendo y seguirá pactando en secreto el Gobierno con una banda de sangrientos asesinos que expresan su triunfo en cada uno de sus gestos de chulería y en cada una de sus declaraciones públicas y privadas, sólo puede interpretarse de una forma:

La verdad, la dignidad y el mínimo respeto por lo que ha sucedido en Estepaís durante ya casi cuarenta años son unas víctimas más que han salido a manifestarse este sábado, en Madrid. También deben contabilizarse entre quienes acudieron a manifestarse.

Posdata: "Argumenta" Suso de Toro, el "escritor de cabecera" del presidente ZP, que "Madrid se ha convertido en una ciudad tomada por la extrema derecha" a causa de la manifestación pacífica y ejemplo de civismo y diálogo con excelentes razones de la AVT.

A tal escritor, tal lector que le pone en su cabecera, habría que decir. La cuestión es tan sencilla que hasta puede entenderla Suso y su lector:

Si ETA quiere la paz, que la declare... Y entonces ya será posible todo o casi todo. Y desde luego será legal y moral lo que se converse.

Si ETA no declara la paz permanente... busca ilegales concesiones políticas, aunque lo nieguen Suso y su lector. O volverá a matar... Eso es cuanto debe saberse: salvo que si ZP viola la legalidad, además de la reprobación moral de todos, debería ser conducido también ante los Tribunales de Justicia.

No entender algo tan básico indica el extremismo ideológico de quien está tomado por la extrema derecha, que, por cierto, siempre ha sido el socialismo: nacionalista o internacionalista, pero siempre la pura derecha estatista.

El asunto etarra es tan claro que, con lo dicho, basta. Si Suso o su lector quieren saber por qué su ideología ha sido siempre de derechas, en este enlace pueden aumentar sus conocimientos: "Para ser fascista... primero hay que ser socialista"

www.democracia-real.org

Un insulto, dos amenazas, tres huevos, cuatro puñetazos, cinco patadas, seis tiros, siete bombas, ocho cañonazos
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 13 Junio 2006

Hace ya tiempo que comenzó la espiral del terror para machacar a quien no piensa como los nacionalistas, lo espantoso no es que unos energúmenos independentistas hagan sus barrabasadas, lo pavoroso es que los demás partidos, el gobierno y los medios les amparen y echen la culpa a los agredidos.

Para El País la agresión es un boicot, para el ministro del Interior es el resultado de que el agredido haya abierto muchas heridas, para Montilla es simplemente culpa de Rajoy, para el secretario de organización del PSC los agredidos han perdido el sentido de las cosas y así hasta la nausea. .

Un grupo de independentistas boicotea un mitin de Rajoy y Piqué en Granollers
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha acusado al PP de "crear muchas heridas" durante el proceso de negociación del Estatut

Cuando la policía protege al agresor por acción u omisión, cuando se ampara políticamente a los alborotadores, cuando los medios rebajan la gravedad de los hechos, cuando nadie defiende a quienes sufren las afrentas violentas que intentan torcer la democracia se inicia la espiral de la violencia política que empieza con un insulto que se justifica, siguen dos amenazas que se disculpan, continua con el lanzamiento de tres huevos que se excusan, prosigue con cuatro puñetazos que se defienden, persisten dando cinco patadas que se apoyan, se prodigan en la misma línea con seis tiros que se exoneran, luego vienen siete bombas cuya responsabilidad se achaca a los que se las han ponen y llega la hora de los cañonazos y del degüello.

La hoja de Ruta de Zapatero al Infierno incluye la espiral del terror para acabar con todos los adversarios.

Y esto no ha hecho más que empezar, quien criminaliza a las víctimas y legaliza a los verdugos es un ......... (pongan ustedes el calificativo)

Kale Borroka en el Oasis catalán
Jorge Moragas  Periodista Digital 13 Junio 2006

Pues sí, nos cayó de todo en Granollers. Huevos, monedas, Chipiajos y mucho odio. Estos independentistas son más violentos que la policía cubana que me echó de la Habana. En la foto se me ve arriba observando impotente como el Lider de la oposición de España tiene que salir protegido por sus escoltas de una ciudad catalana. Para muchos esto ya no es España. [huevo] El Oasis catalán es una gran mentira. Desde los poderes públicos se alimenta la exclusión y la violencia. Quieren que nos vayamos de nuestra tierra como muchos hicieron del País Vasco. Ya sé que aquí no hay tiros pero el repudio es igual o incluso peor. Cada vez hay más gente que me confiesa su deseo de abandonar Cataluña y buscar otros horizontes. No es coña, esto está ocurriendo y nunca había pasado antes. Ahí va el relato de lo vivido ayer:

Después de encontrarme con el partido del Prat del Llobregat y de participar en Prat Radio donde nos atienden muy bien, nos vamos con Antonio Gallego (Portavoz municipal), Miguel Angel Ochoa (Presidente) y Jordi Ochoa (Noves Generacions) a Granollers a participar en el mitin de Mariano. Por el camino me cuentan que son los únicos que hablan castellano en el pleno municipal y que en las siguientes elecciones aspiran a subir de 3 a 5 concejales. Son jóvenes, fuertes y con un sentido del humor que les hace queridos en la calle. Les dicen sus condescendientes vecinos lo que yo ya he oido muchas veces: "pero si no pareces del PP!". El PP es el icono del mal en esta Cataluña borracha de diseño nacionalista. Llegamos al auditorio de la ciudad y entramos por la puerta principal en donde un centenar de energúmenos estética borroka-okupa nos chillan todo tipo de improperios y nos escupen a discreción. A mi me cae un "chipi" en toda la cara y me doy la vuelta haciendo el signo de la victoria. Es lo único que se me ocurre hacer y tengo la impresión que resulta un gesto un pelín forzado.

Tras el mitin que discurre con pasión y fervor (Viva España! grita una señora) la salida de Rajoy y Piqué se complica. Fuera en la calle, los borrokas están encendidos con los ojos fuera de sus órbitas escupiendo insultos y bilis de la peor especie. Me preocupa ver madres con niños que participan de la bronca como si fuesen a los caballitos, como si fuese una suerte de atracción de nueva generación lo de llevar a los niños a insultar a los españoles...Mariano y Josep se meten como pueden en una furgo que sale a toda castaña bajo un fuego cruzado de huevos, monedas y hasta una cacerola que vuela por los aires. Dani Sirera recibe un huevazo en el brazo y mientras le miro con cara de circunstancia me cae un huevazo en todo el pecho.

Mi traje, camisa y corbata están hechas un asco y opto por no caer en la provocación. Le enviaré la factura de la tintorería a la Consellera de interior, sí, a esa estadista llamada Montserrat Tura que el 13 de marzo dijo que el PP intentó un golpe de estado. Lo peor de todo el espectáculo de ayer fue ver a una señora de mas de 70 años alejarse con su banderita del PP rodeada por unos 20 borrokas que la insultaban a un palmo de la cara frotándole una bandera independentista. Los Mossos no hacen nada y algunos, Paco Caja que andaba también por allí, nos ponemos a chillarles para que se ganen el sueldo. Patético, triste y deprimente. Y mientras, en esta España lo que se debate es si Raul será titular mañana ante Ukrania. Hoy viene Acebes a Mataró y mañana os lo cuento.

Para caerse de espaldas
Lorenzo Contreras Estrella Digital  13 Junio 2006

Al mundo de los nacionalismos ibéricos seguramente no le ha preocupado en absoluto la manifestación-concentración del pasado sábado en Madrid, donde unos hablan de un millón de personas y otros —entre ellos los abertzales— de no más de doscientas mil, sobre la base de “milimetrar” el espacio físico disponible para dar cabida a tanta gente. El diario El País, en plan agrimensor, ha contribuido a limitar las proporciones de la protesta pública en contra la política antiterrorista del Gobierno, transformada en diálogo con ETA y su entorno batasuno. La prenda abertzale ha aprovechado tan escrupulosa medición para indicar que, en punto a concurrencia, ni la mitad de la mitad de lo cuantificado por los organizadores del acto.

Al Gobierno, por supuesto, le habría agradado una presencia mínima de manifestantes y, a ser posible, ninguna. Pero hubo lo que hubo, y ahí queda la realidad para quien quiera valorarla y como prefiera hacerlo.

A los directos destinatarios de la protesta —Gobierno aparte—, es decir, a ETA y sus adláteres, que han procurado destacar la participación, entre otras personas, del presidente del Gobierno navarro, Miguel Sanz, y de la líder popular vasca María San Gil, no les habrá preocupado, como queda dicho, la concentración y sus cifras acompañantes, pero hay otros aspectos de la vida nacional, entendiendo por nacional la española, que puede irritarles un poco, a juzgar por las insípidas informaciones que han destilado sus órganos de opinión. Ése ha sido con toda probabilidad el caso de los grandes éxitos deportivos de España en automovilismo y en tenis, por ejemplo. Ver a Rafa Nadal envuelto en la bandera española mientras sonaba el himno nacional y el campeón de Roland Garros hacía esfuerzos por contener su emoción no podía ser plato del agrado nacionalista. Lo mismo cabe decir de la hazaña de Fernando Alonso, capaz de mantenerse en cabeza del Campeonato Mundial de Fórmula 1 y subirse al podio con música patriótica de fondo, serio, emocionado y sin masticar chicle, como en ocasiones hicieron algunos integrantes de la selección nacional de fútbol mientras sonaban los acordes del himno español.

Suelen burlarse los nacionalistas de los símbolos que distinguen o deberían distinguir a la patria común e indivisible que define la Constitución todavía vigente. Pero he aquí, para asombro de cualquiera con un mínimo de imparcialidad en sus apreciaciones, que una historiadora vasca —o que se dice historiadora— llamada Alizia Stürtze, se mofa en Gara, o no lo ha visto con buenos ojos, del entierro a la española de la cantante Rocío Jurado. Merece la pena reproducir el párrafo: “... el show mediático y los discursos que acompañaron a la muerte y entierro de Rocío Jurado, banderas española y andaluza sobre el féretro incluidas, no fueron sólo cotilleos baratos para el ‘mundo rosa’, sino que se utilizaron para vehiculizar nuevamente la exaltación del españolismo más rancio, ése que durante el franquismo se identificaba con los valores de la copla y el toreo de tronco...”.

Hay quien dé más? ¿Qué no habrían dicho los nacionalistas rancios, gudaris o algo por el estilo, si desde el mundo de la opinión mediática se hubiera hecho escarnio de la ikurriña por envolver en ella el féretro, por ejemplo, de Jon Idígoras y de tantos militantes de ETA, encubiertos o descubiertos en sus devociones ideológicas? ¿Es que era Franco más criticable en su radicalismo españolista que Sabino Arana en su vasquismo disparatado?

En todo caso, la bandera española —daría lo mismo que fuera la republicana— levanta brotes de urticaria en la sensibilidad fanatizada de nacionalistas del temple de esa historiadora que se siente escandalizada por la combinación de bandera española y andaluza sobre el féretro de la cantante chipionera.

Una de las dos Españas, ausente en la concentración de Colón, renuncia a la verdad y a la dignidad
Fernando Gallego  Periodista Digital 13 Junio 2006

Como ciudadano pocas veces he creído en los gestos cuando se trata de elevarlos a la categoría de hechos inamovibles. Por eso, las manifestaciones, concentraciones y otros rituales con una fuerte carga teatral y simbólica, nunca han merecido mi atención, quizás por un apego enfermizo a la esencia de las cosas, unido a un fortísimo individualismo. Esto no quiere decir que no haya simpatizado con muchísimas expresiones colectivas, pero sencillamente, jamás había participado.

Ayer, sin embargo, decidí tomar el volante, hacer unos cientos de kilómetros y tras ponerme un par de pegatinas en el pecho, pasé a engordar la nómina de los que expresan en la calle lo que les dicta su consciencia, su sentido común y su dignidad. En realidad asistí al acto por la profunda certidumbre, de que la mayoría de las personas que me encontraría estarían movidas por las mismas convicciones. Miré directamente los rostros, percibí gestos, oí conversaciones, observé expresiones, que hasta el momento habían estado para mí, ocultas en titulares de periódico y guerras de cifras, y que por mucho que en otras ocasiones las hubiera apoyado desde la distancia de mi individualismo militante, ahora sí, formaba parte de los que estaban en el asfalto. Trascurrido el emotivo acto, más que nunca, me reafirmo en que los que estaban ayer con el corazón en la plaza de Colón y los que estábamos allí, pertenecemos a la España que todavía no ha renunciado a la verdad ni a la dignidad.

La democracia son cuatro viejitos
Carmelo Jordá  Periodista Digital 13 Junio 2006

Decía Ronald Reagan, ese presidente americano tan poco querido por los liberticidas de todo el mundo, que lo más lejos que estamos de perder la libertad es una generación. Con ello quería decir que la democracia y los derechos de los que disfrutamos en este imperfecto sistema (el mejor no obstante sus imperfecciones) no son algo estable y definitivo sino que necesitan constantemente de nuestro cuidado, de nuestra atención y, sobre todo, que seamos conscientes de su fragilidad.

Estamos asistiendo en Cataluña a como se acorta ferozmente ese plazo, desde la lejanía y desde el ambiente mucho más democrático de Madrid contemplamos el fenómeno de las agresiones a los promotores de Ciutadans de Cataluña o del Partido Popular con mucho estupor y, la gente decente, con cierta indignación. Sin embargo, todo nos queda un poco lejos: al fin y al cabo unos son políticos y otros están a punto de serlo y nos parece que eso es algo que, más o menos, va en el sueldo. No han sido en vano las quemas de sedes o los atentados: el odio ha prendido y, peor aún, nos hemos acostumbrado a él.

El problema de todo esto es que son los miembros de un partido y sus cargos como Piqué o Rajoy los que trabajan en la política pero, en cuanto que ciudadanos, todos tenemos una parte de nosotros que es pura política: la que vota, la que discute en el bar, la que lee un periódico, la que entra en un foro… Eso es lo que nos aleja de la condición de súbditos, es decir, que aunque muchos no le presten atención es fundamental y, curiosamente, dramáticamente, este es el principal objetivo de los ataques de estas bestias incivilizadas y de los líderes que los apoyan, comprenden y justifican.

Victoria Prego está haciendo un excelente seguimiento periodístico de estos hechos, ya narró en primera persona la agresión a Arcadi Espada de la pasada semana y en la edición de hoy de El Mundo nos cuenta lo ocurrido ayer en Granollers. Es un artículo excelente de la fecha a la firma, pero quiero destacar especialmente un párrafo de él:

Pero estos ejemplares del nacionalismo extremista no reservaron sus insultos y amenazas a los líderes políticos. Dos parejas de ancianos, muy pasados de los 80 años, cruzaron la calle ante aquella manada llevando enrollada en sus manos la bandera azul del PP. Y resultó impresionante ver a aquellos jóvenes acercarse a la cara de los ancianos para berrearles con toda la fuerza de sus pulmones: «¡Hijos de puta, fascistas!», mientras con pasos muy cortos y muy vacilantes, los viejos, encorvados, asustados y encogidos, trataban de continuar torpemente su camino. Y esto es lo que hay.

Ahí lo tenemos. Esos cuatro ancianos “asustados y encogidos” son lo más importante que pasará en esta campaña para aprobar el maldito Estatut; esos viejitos de paso corto y vacilante son la representación simbólica y al mismo tiempo real de cómo se pierde la libertad en Cataluña y, algo más poco a poco, en el resto de España; en esos cuatros octogenarios podemos mirarnos como en un espejo y ver que nuestra democracia, cansada y sin que nadie la ayude, está cediendo el paso ante el fascismo de izquierdas alentado por el nacionalismo y por el socialismo que no tiene más programa que atacar al PP y a todo aquel que se interponga entre ellos y el poder absoluto.

Como dice Victoria: esto es lo que hay. A ver si, al menos, nos vamos dando cuenta de lo que está en juego: ahora, aquí, en Cataluña y en el resto de España, falta mucho menos de una generación.

CATALUÑA, ¿SÓLO PARA NACIONALISTAS?
Pedro de Hoyos  Periodista Digital 13 Junio 2006

Se lo han buscado desde hace tiempo y por fin lo han logrado. Los partidos nacionalistas catalanes han trasladado a la sociedad el rechazo que sienten desde su preeminencia en las instituciones y en la sociedad por los no nacionalistas.
Ese rechazo por otros partidos puede ser lógico dentro de un juego democrático que no pase de las palabras y los gestos, pero cuando es tan virulento, tan radical, cuando se expresa de modos irracionales se corre el riesgo de trasladarlo a determinados estratos de la sociedad que carentes de cultura democrática (y de la otra) creen que sólo pueden manifestar su rechazo mediante la agresión.

Pasó a Rajoy en un mercado y ayer a Piqué y Rajoy en un teatro. Pasó, varias veces también, a Ciudadanos de Cataluña. Y los violentos, los agresores, los energúmenos acosadores gritaban "Fuera, fascistas".

Si esa es la deriva que quieren los partidos catalanistas van en buena dirección, van progresando y dentro de poco Cataluña será sólo para nacionalistas. Como alguien nefasto del PNV dijo si no eres nacionalista no tienes derecho a vivir. Al menos a vivir en Cataluña.

Y los superdemocratasdetodalavida dirigentes de otros partidos... sonríen satisfechos, disculpantes y comprensivos.. ¿Y se llaman demócratas? ¡¡¡Basura!!!!

Literatura en estado puro, literatura con denominación de origen.... :
http://pedrodeh.blogspot.com

"Los huevos de Rajoy son Españoles"
José Luis Palomera Ruiz  Periodista Digital 13 Junio 2006

Nacionalistas verdugos narcisistas... ¡Lo ve usted señor Rajoy años ha que lo vengo diciendo! El explosivo y la mecha de este país, y ahora incluso huevos, son por este orden..., nacionalistas y pro-nacionalistas, es decir hoy el PSOE, al igual que lo fue en 1936.

Un nacionalista, es “un dictador sin caballo ni estatua”, un peligro andante para la convivencia, en todo el mundo.
Un terrorista ante todo es nacionalista, ojo que digo, lo que digo, no al revés, nacionalista radical, pero nacionalista. Repasen la historia y verán como es cierto lo que digo.
Los nacionalistas ante todo, ellos lo creen así, se sienten víctimas, y los estados-conjunto de personas- sus verdugos... En otras palabras, quienes aman España en su totalidad, son los opresores de quienes son parte de ella, y no la ama... Tremendo error de lógica monumental.

Si repasamos la historia, donde ellos dicen sentirse víctimas, resultan que son verdugos.
El 16 de febrero de 1936 los españoles acudieron a las urnas. El resultado final dio la victoria al frente popular, por apenas ciento cincuenta mil votos, de diferencia con el frente nacional: Frente Popular... 4.654.116 (34,3%) Frente Nacional... 4.503.505(33,2%) Centro y vascos... 525.714 (5,4%):

Es decir el frente nacional liderado por Gil Robles de nueve millones y medio de votantes había obtenido cuatro millones y medio.

En abril del mismo año se originó una polémica constitucional-estatuto catalán actual, sobre la cuestión de la presidencia de la República. La Constitución establecía la opción de destituir a su presidente (Alcalá Zamora), Manuel Azaña parecía ser el candidato preferido por los partidos de izquierdas. Mientras la jefatura del gobierno la ocuparía Santiago Casares Quiroga.

El 1 de mayo de 1936 los discursos y soflamas contra la derecha, del zapatero de entonces, el socialista Francisco Largo Caballero contribuyeron al caos más absoluto de las masas contra la derecha del frente nacional. La cual representaba, como ya he dicho, a casi la mitad de los españoles de entonces Largo Caballero, al cual apodaban “el Lenin español” destacaba por ser el líder más agitador de la izquierda.

En esa misma manifestación debido a un rumor del todo falso, se decía que las monjas del convento dieron golosinas en mal estado a unos niños... Éste falso rumor encendió aún más si cabe la ya encolerizada manifestación inflamada por el socialista Caballero. Una vez terminada ésta, grupos de manifestantes atacaron y prendieron fuego a un convento. La ira anticlerical, entre otras, de algunos sectores de la sociedad era patente... Un frente popular de izquierdas con variados y diversos objetivos. Los socialistas, la aniquilación del hacendado. Izquierda Republicana la destitución de la monarquía, entre otras.

Esquerra catalana, acción catalana, nacionalista gallegos, y centro y vascos, la independencia como principal objetivo.
Resumiendo el caos y la anarquía era de tal calibre, que la intervención de los que representaba la otra mitad de españoles- no olvidemos este detalle- no se hizo esperar.

Ahora bien, de nuevo aplicaré la lógica cósmica neutra, al hecho en sí.

Primero: El explosivo y la mecha de este país son por este orden..., nacionalistas y pro-nacionalistas, es decir hoy el PSOE, al igual que lo fue en 1936.

Segundo: El revanchismo despiadado de los grupos que componía el Frente popular, contra todo que no fuera republicano o signos izquierdistas.

Tercero: Ante tal situación, obligada, la intervención del ejército, salvaguarda de la patria en su conjunto así como de los españoles- la mitad- que estaban padeciendo, revanchismo, robos, violaciones y crímenes.

Dicho esto, se puede afirmar con lógica, para que así quede escrito en el cosmos; que la guerra civil española la provocaron, los que dicen ser, víctimas.

Indudablemente, ellos no ordenaron al general Franco iniciar la guerra contra el poder legalmente establecido, sin embargo sus despropósitos, revanchismos, crímenes y delirios de independencia provocaron lo que lógicamente había de provocarse.

“El origen de toda causa se determina como causa, y no, por la causa”
El ejército Español, es para todo el pueblo y su obligación es defender la unidad de España, incluso contra los españoles que la pusieran en peligro.

En el año 1936 la patria estaba apunto de resquebrajarse, gritos de independencia sonaban por toda Cataluña, y vascongada.
Los hacendados eran desposeídos de sus tierras, los eclesiásticos burlado y en muchos casos asesinados, los lugares santos eran devastados.

Media España padecía la demencia de otra media... Y el ejército, actuó, y actuó por derecho y lógica.
Lo únicos... Los siempre únicos dictadores y golpistas que España ha tenido, y tiene, son nacionalistas y sus delirios de independencia. Si ha éstos les sumamos, los que aún creen en derecha y izquierdas, tenemos el mapa completo de la España actual.

Los nacionalistas siempre han intentando con todos sus medios y algo más, hundir al centro derecha, al igual que ,los socialistas de hoy día, muy parecidos a los de 1936, es decir; Ni de izquierda ni de derecha ni de centro...,simplemente son anti- centro derecha, ya que no tienen más cabida en el mapa político de la actual España.
Dicho esto que cada uno recoja su vela, claro queda que hoy votar al PSOE es dar crédito a los nacionalistas. Nacionalistas que con sus delirantes narcisismos, acaban consiguiendo el enfrentamiento entre hermanos españoles es decir lo que ni son, ni desean ser, ellos..

Ivanla
www.arteivanla.com

La Guardia Civil acusa al Gobierno de ‘venderse barato’ a ETA y Batasuna
César Sinde  Periodista Digital 13 Junio 2006

[www.elforo.intereconomia.com]
El Foro de Intereconomía

La Asociación Independiente de la Benemérita asegura que el Ejecutivo ‘no sabe liderar el proceso’ para que la banda terrorista acepte la legalidad.

La Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC) acusó ayer al Gobierno de ‘venderse barato a ETA y a Batasuna’, al tiempo que trasladó al Ejecutivo que no pueden establecerse ‘negociaciones a escondidas en la trastienda’ y que corresponde a las víctimas ‘la palabra sobre los presos’.

Además, para esta asociación ‘el Gobierno no sabe liderar el proceso que lleve a ETA y a Batasuna a aceptar la legalidad y el Estado de Derecho, negociando la entrega de sus integrantes huidos de la justicia, que es más importante que la entrega de la propias armas, ya que son éstos los que deben de ser juzgados, y las formas de reinserción de los mismos en la sociedad’, señaló. La AIGC añade que ‘los guardias civiles, por supuesto, queremos el final de ETA pero sin negociaciones a escondidas en la trastienda y, por supuesto, en el peor de los casos, la palabra sobre los presos la tienen sus víctimas’, indicó la organización.

España rehén
Miguel Gil  Periodista Digital 13 Junio 2006

España se encuentra en manos de un puñado de encapuchados. Quien no quiera verlo que no lo vea, pero la realidad es que llevamos varios meses condicionados por la decisiones de ETA. Y uno tiene la tentación de pensar que esto empieza a dejar de ser una democracia.

Es cierto que bajas a la calle y puedes ver el mundial sin que te pase nada... ahora bien, si resides en Cataluña que no se te ocurra ir a un acto de los Ciutadans, escolarizar a tu hijo en castellano, o llamarte Rajoy y hacer campaña en un mercado.

Nathan Sharansky propone el ‘test de la plaza mayor´ para distinguir entre las sociedades libres y las del miedo. Es sencillo, vives en una sociedad libre si puedes decir lo que te plazca en la ‘plaza mayor’ sin temer por tu vida o ser encarcelado. Ahora piensen en España, en las plazas del País Vasco y Cataluña. Efectivamente, el miedo avanza.

Mikel Buesa: «También el Gobierno vasco creyó que contribuía a la paz cuando retiró la escolta a mi hermano»
TEXTO: M. LUISA G. FRANCO ABC 13 Junio 2006

BILBAO. El presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, alerta sobre los riesgos de un exceso de confianza en la supuesta intención de ETA de dejar de matar, tras la experiencia del asesinato de su hermano Fernando en febrero del año 2000, crimen que, según recuerda, fue perpetrado con los datos recabados durante la anterior tregua.

-¿Cree que ETA podría aprovechar el «alto el fuego permanente» para recabar información sobre posibles objetivos, como hizo en 1998?
-Podría ocurrir exactamente lo mismo. En la medida en la que ETA no ha renunciado a la actividad terrorista, es perfectamente posible que esté realizando tareas de información para preparar atentados si llega el momento en el que decida romper el alto el fuego.

-¿Qué diferencias puede haber entre una y otra situación?
-Entonces el Gobierno vasco había pactado con ETA y una de las contrapartidas de ese pacto fue desmontar la actividad antiterrorista de la Ertzaintza. Además de eso, retiraron todas las escoltas, excepto a catorce personas. En estos momentos el consejero de Interior, Javier Balza, por lo que sé, ha decidido mantenerlas. Supongo que no es tonto y sabe que de la experiencia anterior se derivó un desastre, y que ahora prefiere curarse en salud antes que cometer el mismo error de entonces. Lo que pasa es que de lo pasado parece que todo el mundo se ha olvidado o no se quiere acordar, y además hay una responsabilidad política que nunca ha sido asumida y que corresponde al consejero de Interior y al lendakari, porque si ellos no actuaron como deberían haberlo hecho para prevenir el delito, la responsabilidad la tienen, la quieran o no asumir.

-¿Le retiraron la escolta a su hermano durante la tregua surgida del pacto de Estella?
-Sí, a pesar de que estaba amenazado desde 1995 y de que antes de la tregua tenía una protección muy alta, con coche blindado, inhibidor de frecuencia y contravigilancias.

-¿No pediría él que se la retirasen?
-Sabemos que no lo hizo, porque su hija Sara le preguntó más de una vez por qué no tenía escoltas. Mi hermano siempre creyó, equivocadamente, en la profesionalidad de los servicios policiales del Gobierno vasco y pensaba que si le habían retirado la escolta era porque no había riesgo, porque quien de verdad tiene que valorar el riesgo son los servicios policiales, no las personas amenazadas.

-¿Cómo sabe que sólo quedaron catorce personas con escolta?
-Después de que asesinaran a Fernando, algunos miembros del PSE y de la familia, especialmente el actual director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, y yo, elaboramos un informe para ver qué había pasado con la protección de mi hermano. Lo que descubrimos es que se fueron quitando las escoltas porque de esa manera el Gobierno vasco creía que contribuía a la paz, y a lo que contribuyó fue a facilitar la labor de los terroristas.

-¿Quiénes continuaron protegidos?
-El lendakari, el consejero de Interior, el viceconsejero de Seguridad, su antecesor, el presidente del Parlamento vasco, el diputado general de Álava, el alcalde de Vitoria, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, el juez de Vigilancia Penitenciaria, el presidente del PP vasco, el secretario general del PSE, el secretario general de UA y un empresario.

-¿Se demostró que se había aprovechado la falta de protección de Fernando para recoger datos sobre él?
--Está probado en el juicio que los tres etarras que atentaron contra él desarrollaron una labor de seguimiento durante meses en el periodo de tregua. Incluso hubo uno que se matriculó en la Universidad del País Vasco para justificar sus recorridos.
-El Gobierno vasco dijo entonces que su hermano colaboraba con la Policía Nacional para que pudieran detener al comando que le vigilaba.
-Lanzaron ese rumor para justificar la desprotección de mi hermano Fernando. Fue la manera que tuvieron de quitarse de encima la responsabilidad de no haberle protegido. Ya no se trata sólo de eludir la responsabilidad política, sino que además está la indecencia de tratar de echarle después la culpa al muerto.

La Generalitat multa hasta con 1.800 euros a las tiendas que usan tickets en castellano
Los comercios reciben una carta donde se les da un plazo de dos meses para aplicar la normativa
La Razón 13 Junio 2006

Barcelona- El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol elaboró una norma especialmente polémica el 7 de enero de 1998: la conocida Ley de Política Lingüística. Sin embargo, nunca se atrevió a aplicarla, porque esto suponía asediar a los comerciantes con importantes sanciones. Desde la llegada del tripartito al Gobierno de la Generalitat esta política cambió radicalmente, y las multas por no emplear el catalán se dispararon de forma espectacular. Sólo en el año 2005 la cifra ascendió a 119 multas, lo que supuso una recaudación de 122.050 euros para las arcas públicas del Ejecutivo catalán, según los documentos que ha ido recabando el diputado del Partido Popular, Daniel Sirera. En total el Gobierno, desde diciembre de 2003 hasta enero de 2006 se ha embolsado 212.450 euros (más de 35 millones de las antiguas pesetas).

Llegado a este punto, la implantación de la lengua catalana a golpe de multa se convirtió en un hecho, sin propósito de enmienda. Ni siquiera ahora, con la salida de Esquerra Republicana del Gobierno, se ha intentado enderezar la situación. Contra todo pronóstico, el uso y abuso de la Ley de Política Lingüística (1/1998) sigue siendo una práctica habitual del Gabinete catalán, ahora bipartito compuesto por los ecosocialistas (ICV) y socialistas (PSC).

Todo sigue igual con la salida de ERC. De hecho, unos días después de la salida de Esquerra del Gobierno, concretamente el 31 de mayo, la agencia catalana del consumo envió una misiva a varios establecimientos, a la que ha tenido acceso este diario, advirtiéndoles que «según el Estatut y el artículo 2 de la Ley 1/98, de Política Lingüística, la lengua propia de Cataluña es el catalán». Sólo ocho días antes un comercio se veía obligado a pagar un multa de 1.200 euros por documentos mercantiles y ofertas de servicios no escritos en la lengua vernácula.

La carta enviada es un requerimiento con plazo de dos meses que recuerda que la actual normativa establece que «la señalización y los carteles de información general de carácter fijo y los documentos de oferta de servicios (cualquier documento empresarial que detalle las características de los productos o servicios, ya sean prestaciones, precios...) de los establecimientos abiertos al público deben ser redactados, por lo menos en catalán». De no cumplir con estas condiciones, se advierte de que en un período de dos meses, es decir el próximo 31 de julio, se iniciarán las actuaciones necesarias para corregir la infracción. Es decir, se procederá a multar a la empresa o establecimiento.

En los últimos años, el contenido de esta carta rubricada por el subdirector general de Disciplina de Mercado se ha aplicado al pie de la letra. Esto supone que cualquier documento o papel que este al servicio del público debe ser redactado por lo menos en catalán. En ningún caso se hace referencia a la obligatoriedad del castellano, salvo en el caso de los contratos de adhesión que se establece que «deberán estar a disposición de los consumidores en ejemplares separados en catalán y castellano.

Con todo, en Cataluña la aplicación de esta normativa ha llegado a límites exagerados. Tanto es así que en la relación de sanciones que el Gobierno catalán ha ejecutado desde diciembre de 2003 hasta la actualidad -solicitadas por el diputado popular, Daniel Sirera y a las que ha tenido acceso este diario- aparecen multas sorprendentes como la de una tintorería que tuvo que pagar 1.800 euros por no tener los tickets de caja en catalán. Ocurrió en junio de 2004, y meses más tarde el damnificado por los tickets en castellano era una empresa informática.

Así las cosas, parece que nada escapa a la capacidad sancionadora de la Generalitat, y el conjunto de multas aplicadas es especialmente revelador. Los comercios y empresas varias se han visto obligados a pagar por indicadores de «prohibido fumar» en castellano (1.200 euros), por un catálogo de oferta de productos (800 euros) o por carteles de carácter fijo (1.200 euros), documentación e información (850 euros), pólizas, presupuestos y facturas entre muchos otros. Los más controlados, sin embargo, son los carteles y rótulos, y el sector más perjudicado es el del comercio. Visto lo visto, no es extraño que el PP haya hecho de la cuestión convivencial entre catalán y castellano uno de los ejes de su campaña del «no» al Estatut. Los populares denuncian una vez más el intento de convertir el catalán en la lengua única de «la Cataluña oficial».

La importancia de rotular «al menos» en catalán
Las inspecciones de la Generalitat son minuciosas y pueden desembocar en fuertes sanciones. A una tintorería se le ha impuesto una multa de 1.800 euros por imprimir sus tickets de caja en castellano. La mayoría de las denuncias son por causa de no tener los letreros y carteles «al menos» en lengua catalana. Así, los establecimientos se ven obligados a hacer frente a pagos que no suelen estar por debajo de los 900 euros. No obstante, la Generalitat también ha sancionado a comercios por no disponer de su documentación en la lengua vernácula. Los rótulos con los horarios comerciales, las señalizaciones de carácter fijo, los catálogos de oferta, los folletos con la oferta de servicios, los contratos de financiación y los cheques conformados y pagarés también pueden ser objeto de multa. Desde que se produjo el cambio de color político en el Gobierno de Cataluña, la escalada de inspecciones y castigos no ha tocado techo.

LLAMAMIENTO DE TERESA JIMÉNEZ BECERRIL A LOS ESPAÑOLES
"Miren a Otegi cuando sale en televisión y piensen en nosotros si quieren acostarse tranquilos"
La hermana del concejal sevillano Alberto Jiménez Becerril, asesinado por ETA junto a su esposa en 1998, ha pedido a los españoles que "no tengan prisa" y "no se dejen engañar" ante el proceso abierto tras el alto el fuego de los terroristas. Además, lamentó que los que desean la paz "como sea" querrían que las víctimas "no existieran" porque "molestan". "No es la última oportunidad", dijo Jiménez Becerril, que pronunció el discurso más emotivo de la concentración de la AVT. E insistió en que "no aceptar lo que propone Zapatero no quiere decir que" las víctimas estén "en contra de la paz".
Libertad Digital 13 Junio 2006

En una entrevista para La Mañana de la COPE, Teresa Jiménez Becerril recordó que afrontó el momento del discurso el sábado "un poco abrumada" pero aseguró que se sintió "muy cómoda" y ni siquiera "necesitó leer". "Quería dejar muy claro lo que quería decir", dijo Jiménez Becerril, antes de recordar otro momento de su intervención en el que recordó que su cuñada asesinada llevaba en el momento de morir tres rosas blancas. "Me había concienciado mucho para no llorar", insistió, "lloramos diariamente por muchas cosas" y todos los días "me acuerdo de ETA con rabia".

Jiménez Becerril recordó algunas de las frases de su discurso el sábado, como "La ETA no ha podido con mi madre", que arrancaron los aplausos de los manifestantes. También se refirió a la circunstancia de que la Fundación Jiménez Becerril no participó como asociación en la protesta. "Su presidente es el alcalde de Sevilla", es una "fundación municipal que tiene un patronato". "El alcalde es del PSOE y era obvio que no iba a decirle a su jefe (en referencia a Zapatero) que no está de acuerdo" con lo que hace, dijo Jiménez Becerril, que indicó que sí participaron, aunque a título personal, los miembros de la fundación que así lo quisieron.

"No es la última oportunidad"
La hermana del concejal asesinado lamentó que ahora el Gobierno y parte de la sociedad quiera "la paz como sea, que esto a cabe como sea". "Quieren tranquilidad", un mensaje que, a su juicio, "ha calado mucho". "Y nosotros molestamos", dijo Jiménez Becerril, al recordar cómo dos personas rechazaron las pegatinas que les ofrecían diciendo que no les importaba. "En el fondo les remuerde la conciencia, quisieran que no existiéramos, pero por desgracia estamos ahí", insistió. "Como la paz suena tan bonito, no se paran a pensar en lo que tienen que renunciar" y que "no se puede aceptar cualquier cosa".

Como "mensaje para el próximo año", Jiménez Becerril pidió a los españoles "que no tengan miedo, que ETA estaba acorralada, que no tengan prisa, que no se dejen engañar". Y continuó diciendo "que se puede combatir" a los terroristas "con los medios que teníamos". "No hay que aceptar lo que Zapatero les propone, no es la última oportunidad", enfatizó Jiménez Becerril, que pidió que tengan a los españoles que tengan "la cabeza fría" y que miren a los ojos a los terroristas, a Otegi en la televisión y entonces "piensen en nosotros, si quieren acostarse tranquilos".

"No aceptar lo que propone Zapatero no quiere decir que estemos en contra de la paz", sentenció Jiménez Becerril. "Eso es ridículo, si hay personas pacificas somos nosotros. Somos personas de bien. Que piensen más en nosotros como personas justas, no como rencorosos", demandó la hermana del concejal asesinado.

Separatismo
Miguel Sanz: “Navarra nunca será el pago de ninguna solución política que pretenda acabar con el terrorismo”
Madrid. Sandra Gutiérrez minutodigital 13 Junio 2006

El presidente de la Comunidad Foral de Navarra, Miguel Sanz, manifestó, en una conferencia-coloquio celebrada en la Casa de América organizada por la Fundación Diálogos, que “Navarra nunca va a aceptar ser el pago de ninguna solución política que pretenda acabar con el terrorismo”. El líder de UPN explicó: “se está trasladando la idea de que como Navarra es el problema, debe ser la solución. Pues no, Navarra nunca ha sido el problema, y por eso nunca va a aceptar ser moneda de cambio de ninguna solución política que pretenda poner fin al terrorismo”.

En cuanto a la cuestión de la territorialidad, denunció el absurdo de este concepto y desmintió que Navarra haya pertenecido alguna vez a Vascongadas: “desde el punto de vista institucional nunca han pertenecido a una misma realidad institucional salvo la española. Navarra nunca ha formado parte de lo que hoy es la comunidad autónoma vasca. Ahí se demuestra que el nacionalismo cuando quiere, habla de derechos históricos y cuando no los encuentra, se los inventa”.

Sanz hizo un breve repaso a la historia de Navarra: “fue el último reino en incorporarse a la Corona de Castilla, durante el franquismo siguió contando con autogobierno y hacienda propia, y actualmente es la comunidad que más competencias tiene. Sin embargo, es la que no ha abdicado de dos realidades que para nosotros son evidentes y valiosas: la primera, que no por ser más navarros somos menos españoles. Nosotros no practicamos la política de la reivindicación permanente; no queremos ser una realidad nacional. Y la segunda, que toda capacidad de autogobierno se debe aplicar a mejorar la gestión del gobierno nacional”.

A la pregunta de la que suscribe sobre qué medidas va a tomar el Gobierno de Navarra para

impedir los planes de ETA de anexionar la comunidad foral, Sanz contestó que “las únicas medidas que nos permite el Estado de derecho: transmitirle a la ciudadanía cuál es nuestra posición política sobre esas pretensiones que el entorno etarra tiene respecto a Navarra, y advertirle de los riesgos que supone el otorgar el voto a organizaciones políticas que no están hablando claro y que están actuando al compás que le marca ETA y el nacionalismo llamado democrático”. Sanz añadió que “los responsables políticos debemos exponerles con claridad nuestro pensamiento, y no refugiarnos en ambigüedades como hace el presidente Zapatero cuando se le requiere su posición acerca de Navarra”.

También desveló un dato conocido ayer, y es que una encuesta elaborada por el Parlamento concluye que UPN perdería la mayoría absoluta en las próximas elecciones autonómicas. Y auguró una posible entrada de los batasunos en el Gobierno de Navarra. “Para que UPN pierda la mayoría absoluta y pueda conformarse una alternativa, el PSOE tendría que formar gobierno con Batasuna, es decir, que Otegui podría ser consejero de no sé qué”.
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