AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 14 Junio  2006
  HUELGA DE HAMBRE DE 24 HORAS PARA REIVINDICAR EL DERECHO DE SU HIJA A RECIBIR LA ENSEÑANZA EN SU LEGUA MATERNA, EL CASTELLANO
COMUNICADO DE PRENSA  14 Junio 2006

ASUNTO: CONCENTRACIÓN EN PLAZA DE SANT JAUME Y HUELGA DE HAMBRE

CONVOCAN: CARMELO GONZÁLEZ Y CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA-UNIVERSITARIOS LIBERAL DEMÓCRATAS

Querido/a amigo/a:

Ponemos en tu conocimiento que CARMELO GONZÁLEZ, uno de los padres al los que la Generalidad de Cataluña les ha negado el derecho a que su hija de cuatro años reciba la enseñanza en su lengua materna, el castellano, iniciará su protesta contra esa grave vulneración del derecho a la educación y la libertad de lengua con una huelga de hambre de 24 horas que comenzará el día 16 de junio próximo en la plaza de Sant Jaume frente al Palacio de la Generalidad.

Es nuestra obligación como ciudadanos apoyar esta valiente iniciativa y estar con Carmelo González el día 16 para mostrarle nuestra solidaridad y denunciar la discriminación que sufren los escolares castellanohablantes en Cataluña.

La protesta durará veinticuatro horas: desde las 16 horas del día 16 de junio a las 16 horas del día 17. La Junta Directiva de Convivencia Cívica se sumará a la huelga de hambre y permanecerá las veinticuatro horas frente al Palacio de la
Generalidad para dar testimonio de su compromiso con un derecho que desgraciadamente el gobierno autonómico vulnera frontalmente.

Se han adherido a esta convocatoria también la Asociación por la Tolerancia y la asociación universitarios Liberal Demócratas.

Es muy importante tu presencia en este acto. Ha llegado el momento de salir a la calle a reivindicar nuestros derechos y por eso te invitamos a participar activamente en esta convocatoria. Te esperamos en la Plaza de Sant Jaume a partir de las 16.00h. del día 16 de junio; te puedes incorporar a la protesta en cualquier momento a partir de esa hora y el tiempo que te sea posible.

Un cordial saludo,

Francisco Caja, Presidente de Convivencia Cívica Catalana
Teléfono: 606709022.

LA INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR PARA LA ENSEÑANZA EN LENGUA MATERNA Y EL BILINGÜISMO ESCOLAR SE ADHIERE A LA PROTESTA
 

EL FORO ERMUA APOYA AL PODER JUDICIAL FRENTE AL ACOSO DEL GOBIERNO NACIONALISTA VASCO
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA  14 Junio 2006

Bilbao. 14 de junio de 2006

Ante las gravísimas descalificaciones vertidas por el Gobierno vasco y los partidos que lo secundan contra el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco a raíz de la admisión a trámite de la querella contra Ibarretxe, el FORO ERMUA manifiesta que:

1º.- Los dirigentes nacionalistas vascos, empezando por Josu Jon Imaz y terminando por el Gobierno vasco en su conjunto, han demostrado su talante radicalmente antidemocrático al pretender situarse por encima de la Ley y orquestar una campaña de insultos, descalificaciones y acoso al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por haber dictado una resolución que no se ajusta a sus intereses.

2º.- Pedir la comparecencia ante el Parlamento del Presidente del Tribunal para dar cuenta de un asunto que se encuentra en sede judicial, como ha hecho el Gobierno vasco, es un disparate que califica a quien lo propone y demuestra que los dirigentes nacionalistas quieren un poder judicial controlado políticamente.

3º.- La autoinculpación decidida ayer por el Gobierno vasco en pleno en el proceso judicial que se sigue contra Ibarretxe, al menos aparentemente tiene un carácter ficticio, ya que sólo expresan una solidaridad general, pero no reconocen haber realizado ellos mismos los actos constitutivos del presunto delito. Esto demuestra el sentido instrumental de la autoinculpación, la conciencia que tienen del carácter realmente delictivo de los hechos imputados y la cobardía del Gobierno nacionalista vasco.

4º.- La resolución del Tribunal Superior de Justicia por la que se admite a trámite la querella interpuesta por el Foro Ermua contra Ibarretxe, Otegi, Barrena y Petrikorena por sendos delitos de desobediencia y quiebra de medida cautelar, es de una corrección jurídica incuestionable: BATASUNA es una asociación terrorista, ilegalizada por el Tribunal Supremo y suspendida por la Audiencia Nacional, que tiene prohibida cualquier tipo de actividad. El Lehendakari, al llamar a BATASUNA a la ronda de reuniones mantenidas con diferentes fuerzas políticas, incumplió de manera flagrante las resoluciones judiciales, a pesar de haber sido advertido por el Foro Ermua previamente a su reunión con Otegi. ¿Pretende acaso el nacionalismo que puede situarse por encima de la Ley?, ¿pretende tener el privilegio de incumplir impunemente las resoluciones judiciales?, ¿qué clase de idea tiene de lo que es el Estado de Derecho?

5º.- Los dirigentes nacionalistas nunca han buscado la independencia del poder judicial, sino todo lo contrario. La campaña orquestada en esta ocasión tiene nuevamente como objeto coaccionar e intimidar al poder judicial para influir en sus resoluciones.

6º.- El Presidente Rodríguez Zapatero, su Gobierno y su partido apenas se han pronunciado en contra del presente ataque del nacionalismo vasco a la independencia del poder judicial. Semejante inhibición da a entender que la deslegitimación del poder judicial favorece actualmente las intenciones políticas de Rodríguez Zapatero, lo que resulta escandaloso.

Por todo esto, el FORO ERMUA expresa su respeto al poder judicial y espera que resista las presiones de las que está siendo objeto y llama al movimiento cívico, a las fuerzas democráticas y a la sociedad en general a que salgan en defensa del Estado de Derecho, de la independencia de la Justicia y, en definitiva, de la democracia.

Para más información:
Mikel Buesa 650 974 204
Inma Castilla de Cortázar 686 652 710
Iñaki Ezkerra 657 700 792

ANTE EL REFERÉNDUM SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN
COMUNICADO Secretaría General del Partido Nacional Republicano 14 Junio 2006

Nos drigimos a los catalanes que están por España, a esos catalanes de sentimiento español que han sido emplazados a depositar su voto el 18 de Junio en el referéndum sobre el Estatut. Rodríguez Zapatero os necesita como coartada para reventar España en 17 cortijos. Si no queréis vivir sojuzgados en uno de los peores, pensad por un momento que significaría el Sí al Estatut.

Si votáis Sí, os separareis de millones de compatriotas españoles y os haréis odiosos a sus ojos. Es un camino sin retorno. Será vuestra contribución imperdonable a la ruptura de España.

Ayudareis a blindar la corrupción de las "familias" de siempre. Esas que mangonean con comisiones y meten a sus hermanos, cuñados, primos y demás parentela en la Administración, pisando moqueta a vuestra costa.

Enterrarán definitivamente el asunto del Carmelo y a vosotros os aplastarán con toneladas de mierda: en su “oasis”, que bate todos los record en despidos y deslocalización de empresas, seréis los primeros en ir a la calle.

Prohibirán en todas partes la lengua española. Harán que tus nombres y apellidos, si no son catalanes, lo sean. Tus hijos sólo te hablarán en catalán. En tu empresa, tu establecimiento, en el colegio y la Universidad impondrán por fin una sola lengua. El catalán, que es una lengua española, será utilizado como arma contra España y contra ti.

Para ello, lo llenarán todo de chivatos, delatores profesionales pagados con tus impuestos que también servirán para sufragar sus inquisiciones (CAC) y a sus polizontes. Serás la victima de sus persecuciones. No podrás apelar a ningún tribunal de justicia superior fuera de Cataluña. Estarás desamparado. Serás un paria.

Te extorsionarán con un 20% si te contrata la Administración.

Ascenderán a capitostes de la Generalidad a antiguos terroristas de Terra Lliure. Ayudarán al separatismo terrorista vasco.

Tu trabajo servirá para encumbrar a unas oligarquías burguesas que te desprecian y explotan. Esas mismas que desean sangrar al resto de España con su modelo de financiación para ricos.

Tu voto favorable al Estatut te convertirá en cómplice del atraco a tus compatriotas españoles, condenados a pagar la “deuda histórica”.

Ahora ya tienes suficientes criterios para decidir en lo inmediato. Está en tus manos no ser partícipe de un crimen de lesa patria.

¡Vota No!
¡Visca Espanya!
¡Visca Catalunya!

CAMPAÑA DE RECOGIDA DE FIRMAS
INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR PARA LA ENSEÑANZA EN LENGUA MATERNA Y EL
BILINGÜISMO ESCOLAR.
Latinos en Catalunya  14 Junio 2006

Tras superar los obstáculos que de forma ilegítima nos ha impuesto la Mesa del Parlamento de Cataluña el próximo día 10 comenzará la campaña de recogida de firmas de nuestra Iniciativa Legislativa Popular para la enseñanza en lengua materna y el bilingüismo escolar.

A partir de las 18.00 h. nuestro stand para la recogida de firmas estará instalado en el pabellón nº 7 de la Feria de Montjuich en el acto que convoca la asociación Arbil Barcelona y cuya convocatoria se ha adherido CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA y al que te invitamos a participar.

VEN A FIRMAR PARA DECIR NO A LA INMERSIÓN LINGÜÍSTICA Y REIVINDICAR EL DERECHO A LA ENSEÑANZA EN LENGUA MATERNA DE TODOS LOS NIÑOS EN CATALUÑA SEAN ÉSTOS CASTELLANOHABLANTES O CATALANOHABLANTES. SEAN O NO DE ORIGEN LATINO-AMERICANO.

CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA SE ADHIERE AL ACTO CONVOCADO POR LA ASOCIACIÓN ARBIL BARCELONA PARA DECIR NO AL NUEVO ESTATUTO
 
Con motivo del próximo referéndum del día 18 de junio de 2.006 sobre el nuevo Estatuto de Cataluña, desde Arbil Barcelona queremos hacerte partícipe del próximo acto festivo que se celebrará en Barcelona y que ha sido convocado por el Foro Arbil.
 
Día: sábado 10 de junio de 2.006
Hora: 18.00h
Lugar: En el pabellón nº 7 de la Feria de Montjuich (por encima de
las fuentes luminosas, el pabellón de la derecha)
Motivo: decir NO al nuevo Estatuto de Cataluña


Organización:
- Intervendrán las diferentes asociaciones convocantes
- Actuación de la Tuna, de Habaneras, y de un grupo de Pop/Rock.
- Cremat para todos
- Para los más pequeños habrá castillos hinchables, talleres de pintura, juegos y payasos
 
Desde aquí queremos animarte a que acudas junto a tus familiares, hermanos, hijos, amigos, etc, ya que será una jornada festiva en la que debemos estar presentes todos los que estamos en contra de este estatuto que no se ha hecho ni por ni para el pueblo. NO FALLES Y ANIMA A TODOS LOS TUYOS A MOVILIZARSE.
 
Para más información puedes entrar en la página web:
http://cat.noaquestestatut.org/cat/ (tel 666 178 972 / e-mail
info@noaquestestatut.org)
 
Ruego reenvíes este correo electrónico a cuantas más personas mejor.
Recibe un cordial saludo.
Francisco Caja, Presidente de CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA

El padre que pide enseñanza en castellano para su hija protestará con un ayuno antes del referéndum
M. J. F. ABC 14 Junio 2006

BARCELONA. Carmelo González, el padre que desde hace un año lleva a cabo lo que él denomina «lucha administrativa y legal» para reclamar el derecho de su hija a recibir la enseñanza en castellano en su colegio público de Sitges, protagonizará una huelga de hambre de 24 horas que comenzará el viernes a las cuatro de la tarde frente al Palacio de la Generalitat, y acabará la víspera del referéndum del Estatuto.

González ha decidido pasar a una nueva fase, de movilizaciones, después de un año sin respuesta. «La Administración nos ignora, no ha hecho ni un movimiento para sentarse a hablar con nosotros», manifestó ayer Carmelo González, que cuenta en su iniciativa con el apoyo de Convivencia Cívica Catalana y Universitarios Liberal Demócratas, cuyos presidentes, Francisco Caja y Ángel Escolano, le acompañaron en el anuncio de su protesta.

El siguiente paso será la constitución de una mesa en septiembre, a la que se convocará a partidos y asociaciones con el fin de debatir sobre este asunto y lograr que el próximo curso «se pueda garantizar la enseñanza en castellano». González y Caja anunciaron además que se está ultimando un informe que se enviará al Parlamento Europeo, en el que se denuncia la discriminación del castellano en Cataluña y se reclama una investigación independiente.

Un padre ayunará un día para que su hija reciba la educación también en castellano
Carmelo González realizará su protesta el próximo viernes en la plaza de Sant Jaume de BCN
OSCAR BENITEZ  El Mundo 14 Junio 2006

BARCELONA.- «Luché a principios de los 80 para que en mi facultad se impartieran clases en catalán», recordó Carmelo González. Ahora, veinte años más tarde, se ha embarcado en una campaña para que su hija pueda estudiar en castellano en Cataluña. «Tras casi un año de dimes y diretes y de contienda con la Administración, el Govern me ha ignorado y ni siquiera se ha sentado a hablar conmigo», relató ayer González.

Por ello, ha decidido impulsar «una segunda fase de actividades y movilizaciones» que se iniciará el próximo viernes día 16 con un jornada de ayuno de 24 horas en la plaza de Sant Jaume, frente al Palau de la Generalitat.

«Huelga decir que será un acto absolutamente pacífico y estará desprovisto de perfil político», subrayó. Gónzalez aclaró, sin embargo, que él es un votante tradicional de izquierdas y que siente escasa sintonia ideológica con posturas políticas conservadoras.«No es que pretenda librarme de sospechas, pero es que estoy harto de que me insulten llamándome fascista o cosas parecidas», se lamentó González.

Ante la actitud del PSOE, partido al que votó en los comicios generales pasados, González confesó que siempre le asalta aquella frase de Cabanillas: «¡Al suelo, que vienen los míos!».

Y es que González declaró sentir «estupefacción» ante las afirmaciones «tranquilizadoras» del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, o de la vicepresidenta, María Teresa de Fernández de la Vega, que aseguraron que en Cataluña está garantizada la enseñanza en castellano. «Quiero pensar que se efectúan esas inverosímiles declaraciones desde una óptica de desconocimiento de la realidad catalana y que no están vendidos a ningún interés oscuro», comentó.

González expresó asimismo que le genera «desconcierto» la certeza de Juan Fernando López Aguilar, ministro de Justicia, de que en Cataluña se respetan todas las sentencias judiciales. «Cuatro sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña avalan el derecho elemental de recibir educación en castellano», señaló González, «pero no ha servido de nada, no quieren acatar sus propias leyes».

González explicó que en el colegio de su hija se topó con dos actitudes de rechazo distintas. Por una parte, estimó «intolerantes con buen estilo» a los responsables de la escuela que le instaron a apuntar a su hija en un colegio privado «si deseaba tanto» que la niña estudiase en castellano. Por otra, a González se le antojó que la «xenófoba y discriminatoria» conducta de la asociación de padres de la escuela ralló en lo «criminal», ya que le acribillaron con «toda suerte de amenazas, insultos y descalificaciones».

González comentó, sin perder el sentido del humor, que un «padre iracundo» llegó a espetarle que «la huelga de hambre me iba a sentar bien porque estoy muy gordo». El resto de dicterios que vertieron sobre él «fueron menos divertidos».

Las reivindicaciones de Carmelo González no sólo han suscitado la hostilidad verbal de algunos colectivos, sino que también ha obtenido apoyos. Plataformas como Asociación por la Tolerancia, Ciutadans de Catalunya o Convivencia Cívica Catalana respaldan la batalla cívica de González.

El presidente de esta última, Francisco Caja, presente ayer junto a González, aprovechó para arremeter contra los «correccionales lingüísticos» de la Generalitat. Caja críticó que el fracaso escolar de los alumnos inmigrantes latinoamericanos en Cataluña «es tres veces superior» al del resto del Estado y culpó a la «inmersión lingüística». Caja dijo que «la Unesco considera que los niños aprenden mejor en su lengua materna».

González concluyó adelantando que en septiembre, con el apoyo de las plataformas citadas, creará una mesa de partidos políticos y asociaciones en septiembre a fin de que en el curso 2007-2008 se «despenalice» el castellano en la escuela.

LA GENERALIDAD SANCIONA NO TENER LAS FACTURAS EN CATALÁN
Un padre inicia en Barcelona una huelga de hambre para que su hija se eduque en castellano
Después de conocer este martes que la Generalidad sanciona a los comerciantes que no tengan sus facturas en catalán por la aplicación de la ley de política lingüística, Carmelo González, un padre de 42 años iniciará el viernes una huelga de hambre para reclamar el derecho de su hija a recibir educación en castellano en Cataluña. González ha tomado esta decisión tras "más de un año de lucha " y después de que el gobierno central y la Generalidad hayan rechazado reunirse con él.
Europa Press Libertad Digital 14 Junio 2006

Este padre de 42 años lleva más de uno luchando por conseguir que su hija pueda estudiar en el idioma de Cervantes que es el que aprendió en casa desde pequeña. Durante este tiempo, Carmelo González ha pedido audiencia a la Generalidad y al Gobierno central para que escucharan su reivindicación apoyándose, entre otras cosas en las cuatro resoluciones del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que avalan el derecho de un niño de recibir la educación en el idioma materno.

Ahora ha decidido emprender una nueva medida, este viernes va a iniciar una huelga de hambre para reclamar que su hija pueda estudiar en castellano dentro de Cataluña. González comenzará su ayuno el viernes en la plaza San Jaime de Barcelona frente al Palacio de la Generalidad y lo prolongará durante 24 horas.

Más iniciativas
Otra de las acciones que tiene previsto tomar este padre dispuesto a que se haga respetar los derechos de su hija, es convocar una mesa de partidos y asociaciones junto a los colectivos que apoyan su reivindicación, Convivencia Cívica Catalana y Universitarios Liberal Demócratas entre otros. También han invitado a la plataforma antinacionalista Ciudadanos de Cataluña.

El propio González ha señalado que "respeta" profundamente el catalán y da su visto bueno a que la Generalidad trate de defenderlo y promoverlo, pero al mismo tiempo ha denunciado la imposibilidad de recibir educación pública en castellano y lo ha tachado de "antiestatutario" y de quebrantar la propia ley catalana de política lingüística. Por eso ha anunciado que presentará un informe al Parlamento Europeo para "denunciar la situación actual" y pedirá que se articule una comisión de investigación independiente sobre el tema. Es "preocupante" que el Gobierno central y la Generalidad "se permitan no respetar" las leyes y las sentencias de los tribunales, sentenció.

Sobre el Estatuto que se someterá a referéndum el próximo 18 de junio ha dicho que "deja la puerta abierta" a que los alumnos puedan recibir educación en castellano, si bien matizó que esto se da a partir de una "interpretación" y que el texto debería ser "mucho más tajante" al respecto.

Recibe amenazas
Carmelo González también ha denunciado que recibe "amenazas, insultos y descalificaciones" por parte de la asociación de padres de la escuela de su hija, en Sitges, Barcelona, en una actitud, que el propio González ha dicho "ralla lo criminal". De las autoridades de la escuela considera "intolerable" que le recomendaran matricular a su hija en un centro privado para que pudiera recibir clases en castellano.

También criticó las consignas de algunos planes lingüísticos de escuelas catalanas y mostró su "miedo" a que "la aventura de la construcción de la identidad nacional pase por encima de lo que haga falta". "Los países están hechos de ciudadanos y derechos", agregó.

Las cifras
Por su parte, el presidente de la asociación Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja, aseguró que, entre los alumnos castellanohablantes en Cataluña, el fracaso escolar es mayor cuando reciben enseñanza en catalán (42,6 por ciento) que cuando la reciben en castellano (tan sólo el 27,3 por ciento). También ha dicho que la situación es inaceptable por "anticonstitucional y discriminatoria" y piorque tiene el "rechazo de la mayoría de los ciudadanos en cataluña".

Un padre catalán en huelga de hambre para que su hija sea educada en español
César Sinde  Periodista Digital 14 Junio 2006

El Foro de Intereconomía

Carmelo González toma esta decisión tras la negativa de la Generalidad y el Gobierno central a solucionar el problema después de un año ‘de lucha’.

Un hombre de 45 años, Carmelo González, comenzará el próximo viernes, día 16, una huelga de hambre de 24 horas en la plaza de San Jaime de Barcelona, frente al Palacio de la Generalidad, para reclamar el derecho de su hija a recibir educación en español en Cataluña.

González ha afirmado que la huelga se produce tras ‘más de un año de lucha’ y después de que el Gobierno central y la Generalidad hayan rechazado reunirse con él y de que obvien cuatro sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) sobre el derecho a recibir educación en la lengua materna.

También indicó que a mediados de septiembre convocará, junto con las asociaciones que apoyan su reivindicación a partidos y asociaciones para tratar sobre el tema. Otra de las iniciativas impulsadas es la presentación de un informe al Parlamento europeo para ‘denunciar la situación actual’ y pedir una comisión de investigación independiente sobre el tema.

El «oasis» catalán
Editorial ABC 14 Junio 2006

LA sucesión de actos violentos contra los dirigentes del PP y de Ciudadanos por Cataluña que hacen campaña por el voto negativo al Estatuto es el reflejo que el pacto del Tinell -la exclusión del Partido Popular del escenario político catalán- encuentra en determinados sectores y ámbitos de una sociedad a la que la clase dirigente se ha empeñado en trasladar el mensaje perverso de que no se puede ser catalán si no se es nacionalista. Exactamente fue ése el reproche que el socialismo hizo de Jordi Pujol durante años, hasta que el socialismo llegó al poder en Cataluña y puso en marcha una estrategia idéntica, pero más radical por la aportación de ERC a ese proceso de estigmatización del no nacionalista. No hay más responsables de las agresiones al periodista Arcadi Espada, a Mariano Rajoy y a otros líderes populares que los que llevan años -y, especialmente, los últimos meses- inoculando en la sociedad catalana el enfrentamiento civil y la división ciudadana, con la coartada dialéctica de esa artifical oposición entre España y Cataluña. Pero también hay que recordar que, ya en las elecciones locales y autonómicas de 2003, trescientas sedes del PP fueron atacadas en plena campaña electoral en toda España, con el colofón de la tarde-noche electoral del 13-M, jornada de reflexión convertida en cerco intimidatorio y colosal ejercicio de manipulación.

Por eso suena a puro cinismo culpar a la víctima, como están haciendo irresponsablemente algunos dirigentes del socialismo catalán, incluso del nacionalismo tradicionalmente calificado como moderado. Unos y otros piensan, como en 2003 y 2004, que estas agresiones son la reacción que el propio PP ha provocado con su estrategia política. Semejante explicación sólo alienta a los violentos a perseverar en su táctica de limpieza ideológica de Cataluña, donde a los discrepantes con el régimen establecido de consuno por nacionalistas y socialistas sólo se les reconoce la opción del silencio o del exilio. El camino que lleva esta forma de entender -o de destruir- la convivencia es extremadamente peligroso, porque a quien se le legitima la violencia luego no está dispuesto a renunciar a ella. Y por esto mismo, por los daños que está sufriendo el sistema de libertades públicas en Cataluña, su clase dirigente, tanto la que gobierna ahora como el nacionalismo que espera en la oposición, debería reconocer cuanto antes el grave error de seguir identificando al pueblo catalán y a Cataluña con la ideología que sustenta ese régimen. Esta actitud totalitaria, que confunde al pueblo con la ideología, acaba criminalizando a los discrepantes y legitima la violencia contra ellos como si fuera una sanción justificada y excusable.

Toda sociedad democrática debe estar alerta frente a la aparición de grupos violentos que pretendan romper las libertades y los derechos individuales. Pues bien, en España esa alerta debe activarse con toda seriedad, porque la violencia política de la izquierda y del nacionalismo contra la derecha democrática no es ningún simulacro, sino un hábito agravado por la comprensión y la justificación que está recibiendo de responsables políticos con cargos institucionales de máxima relevancia. El PSOE y el PSC despreciaron las advertencias sobre los riesgos que provocaban sus eslóganes de la campaña catalana, que convertían el referéndum en un plebiscito contra los populares, azuzando sentimientos hostiles que ahora no sólo no se frenan, sino que se alientan al calor de la «catalanofobia» que el Gobierno de Zapatero le imputa a Mariano Rajoy.

Tanto profetizar sobre la aparición de la extrema derecha y resulta que sus métodos violentos -tan propios del fascismo como del comunismo- están implantados en la izquierda y el nacionalismo. Sin duda, la actitud comprensiva de la clase dirigente catalana -con las excepciones conocidas- es un serio motivo para temer el devenir de Cataluña con un Estatuto que consolide una sociedad culturalmente de izquierda y políticamente nacionalista, propósito confeso de los redactores del proyecto estatutario, cuyo objetivo es, en definitiva, unificar el pensamiento político de los catalanes al son de la ideología de un poder previamente repartido entre el nacionalismo y el socialismo filonacionalista.

La relativización moral de la violencia es el peor síntoma de la decadencia de una sociedad democrática. Cataluña no debe aceptar que la persecución de los no nacionalistas sea una norma de funcionamiento social y político. Como no puede aceptar pacíficamente la paulatina erradicación del bilingüismo, ni la beligerancia aldeana contra la más mínima presencia de lo español. Al «oasis» catalán se le están envenenando las aguas.

El PP no debe esconderse
EDITORIAL Libertad Digital 14 Junio 2006

Aunque los medios nacionales lo dulcifiquen y la prensa local lo ignore, la situación en Cataluña es en extremo preocupante. Desde que dio comienzo la campaña del referéndum, el cerco a los dos partidos no nacionalistas –Partido Popular y Ciudadanos de Cataluña– no ha hecho sino cerrarse hasta alcanzar límites asfixiantes. No ha habido día sin noticias de abucheos, intentos de agresiones y agresiones consumadas de sus representantes.

Esto, que por anormal, debería abrir todos los telediarios y ser portada de todos los periódicos, está pasando casi desapercibido. Influye el hecho de que, en Cataluña, la prensa está amaestrada desde hace décadas, pero lo determinante es el irritante comportamiento de PSOE y CiU, que, más que abstenerse, están jaleando desvergonzadamente a los violentos. Ningún político catalán ha denunciado abiertamente la campaña de acoso que padecen estas dos formaciones, sino todo lo contrario, culpan al agredido de los males que le afligen.

En tal tesitura, en la que la democracia no es más que un espejismo y palabrería vacía en boca de políticos de saldo, es cuando tanto el PP como Ciudadanos deben dar su do de pecho y plantarse ante los liberticidas que quieren privarles del derecho más elemental en una democracia: el de expresarse. Esconderse, tal y como viene haciendo el PP desde hace dos días, lleva sólo a legitimar a los intolerantes. Mariano Rajoy no tiene un problema, no tiene nada que esconder, lo tienen los que le lanzan huevos, y eso ha de denunciarlo sin complejos, utilizar la fuerza de la razón para que toda España, incluyendo Cataluña, sepa a qué dedican sus ratos de ocio los pupilos del nacionalismo gobernante.

Es demasiado lo que se ventila en estos momentos como para que el único partido de oposición haga mutis por el foro. No se lo puede permitir, ni él ni los diez millones de ciudadanos que le dieron su voto hace dos años. El PP no es un partido clandestino y no puede comportarse como tal. La opción que Rajoy ha ido a defender a Cataluña es tan válida como la que patrocina el nacionalismo en sus dos variantes. Tiene que explicárselo a los catalanes y, si unos bárbaros tratan de impedírselo, denunciarlos enérgicamente, a la vista de todos.

Si el líder del PP se emboza y quita hierro a los que han hecho de la intimidación política un oficio muy rentable, los catalanes que confían en él y en su proyecto se verán, irremediablemente, desamparados. Rajoy, a fin de cuentas, viaja a Cataluña de tanto en tanto, ellos están siempre ahí, sometidos al desprecio, el insulto y la muerte civil que les ha preparado el nacionalismo. Se merecen algo más, se merecen, por ejemplo, que, en una Cataluña batasunizada, sus líderes se comporten con la misma entereza que en el País Vasco.

La “paz” nacionalista y su pulso al Estado de Derecho
EDITORIAL Libertad Digital  14 Junio 2006

Estuvieron en contra de la Ley de Partidos y, por eso, se la saltaron al reunirse con los dirigentes de la ilegalizada representación política de la organización terrorista ETA. Ante este desafío a la legalidad vigente, el Foro de Ermua presentó una más que justificada querella contra el lehendakari y contra los dirigentes batasunos por los presuntos delitos de desobediencia y quebrantamiento de medida cautelar, que fue admitida a trámite la semana pasada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Envalentonados, sin embargo, por la neutralización del Estado de Derecho que exige el pacto-tregua entre ETA y el Gobierno del 14M, los consejeros del Gobierno vasco han decidido este martes autoinculparse, y han exigido nada menos que la inmediata comparecencia del presidente del TSJPV ante el parlamento vasco para que dé explicaciones de su “osadía”. Y eso que el tribunal únicamente se ha limitado a admitir a tramite la querella...

Mucho se podría hablar de la escandalosa falta de respeto de los nacionalistas al imperio de la Ley y a la independencia del Poder Judicial. Sin embargo, no hay que olvidar que esta bochornosa actitud del gobierno separatista vasco tiene el “tranquilizante” antecedente protagonizado por el gobierno de Zapatero con su reciente visto bueno a que los socialistas tambien participen públicamente en los ilegales contactos políticos con Batasuna. Eso, por no recordar que, semanas antes del anuncio de tregua, socialistas y nacionalistas, corrieron a exigir la comparecencia ante el Congreso del presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, por haber osado rectificar las tesis de los abogados defensores del etarra Henri Parot -y del Fiscal General de ZP-, ambos dispuestos a una pronta excarcelación de uno de los más sanguinarios criminales de la organización terrorista.

No nos sorprende, pues, ahora la timorata y a la defensiva respuesta del Consejo General del Poder Judicial, que se ha limitado a protestar por la “desmesurada critica” del gobierno vasco al Tribunal Superior de Justicia. Como tampoco nos sorprende la tranquila y chulesca actitud que han mostrado los asesinos de los concejales Miguel Angel Blanco y Jose Luis Caso durante su comparecencia de ayer ante la Audiencia Nacional.

Ya vemos quienes se sienten “vencedores” y “vencidos” en este proceso de paz. La “paz” de Estella, la “paz” de Perpiñán, la falsa “paz” del gobierno del 14M.

Concentración AVT
Patriotismo y libertad
José María Marco Libertad Digital 14 Junio 2006

Las declaraciones del escritor gallego y muso monclovito de ZP lo han dejado bien claro. Con la concentración de la AVT, Madrid ha sido tomada por la extrema derecha. En consecuencia, como ha destacado la gran Teresa Jiménez-Becerril, ya sabemos que el gobierno socialista se dispone a hacer como si la manifestación no fuera con él.

La verdad es que nadie esperaba otra cosa. Los años de negociación, las prisas por premiar a los etarras con el desmantelamiento de España, las declaraciones previas como las de la vicepresidenta de un gobierno encaramado al poder sobre casi doscientos muertos y que acababa de despacharse diciendo que en España no hay terrorismo… Nada dejaba lugar a dudas sobre la política del PSOE.

Pero el significado de la concentración iba mucho más allá de una toma de posición ante el gobierno títere de ETA.

Se trata también de una exigencia hacia el PP. Después de estas concentraciones y manifestaciones, el PP ya no puede limitarse a aparecer por allí, ni a colaborar o a ayudar, si es que lo está haciendo. Tiene que reflexionar seriamente sobre cuál es su papel como partido nacional y proceder a una profunda reorganización interna que le permita liderar de verdad lo que está ocurriendo en la sociedad española.

Y eso, lo que está ocurriendo, es que la herida del 11-M y el asalto al Estado lanzado entre el 11 y el 14-M han provocado una revitalización social. La sociedad española ha tomado la iniciativa y lo ha hecho por su cuenta. Está trabajando con autonomía en aspectos hasta ahora abandonados en manos de políticos o buscadores de rentas profesionales. Y ha encontrado en la bandera de España, que inundó la Plaza de Colón, el símbolo perfecto para resumir sus aspiraciones de libertad, su lealtad a la democracia, su voluntad de sacrificio si es necesario y su solidaridad con quienes han pasado a encarnar esta España nueva, como son las víctimas del terrorismo:

Para medir el camino recorrido, recuérdese la manifestación de duelo por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Allí no lució ni una bandera de España. Así no se podía reconstruir una sociedad capaz de ser libre.

Lo que los terroristas y sus aliados quieren es desunir, romper, aislar, conseguir que desconfiemos los unos de los otros. Lo mismo quiere el gobierno socialista.

Pero cuando nos identificamos con la bandera de España, sabemos que no estamos condenados a eso. Hemos forjado un lazo más profundo que nosotros mismos. Nos exige nuestro compromiso, pero también podemos descansar en él, como quien se apoya en tierra firme. Nuestros compatriotas nos dan la fuerza para ser lo que queremos ser: libres.

Eso lo que quienes negocian con los etarras, siempre hozando en el vertedero de la historia, llaman extrema derecha. Pobres infelices.

Concentración AVT
El Gobierno, el PP y la AVT
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Junio 2006

La Concentración de Colón sirve para muchas cosas. En primer lugar, es útil para desenmascarar a quienes quieren pasar de puntillas sobre ella. No es poco. En segundo lugar, muestra que las asociaciones de víctimas del terrorismo, especialmente la AVT, han llegado muy lejos. Han conseguido que sus demandas rebasen la rabiosa actualidad. Sus exigencias son referencia moral, o sea de racionalidad, de una democracia de calidad. La Concentración de Colón, aparte de ser un acto de afirmación democrática para los ciudadanos, marca la agenda política de la democracia. Por eso, el Gobierno y sus propagandistas se aprestan a negar lo sucedido en la Plaza de Colón. Quieren borrar rápidamente de nuestra memoria las imágenes de cientos de ciudadanos protestando contra un Gobierno, que no sólo pacta con los terroristas dando la espalda a la ciudadanía, sino que tampoco quiere saber nada del 11-M, el mayor atentado político sufrido por España contra la democracia.

Sin embargo, la mancha de un millón de personas, reunidas en un espacio público para exigir democracia y libertad, no se deja eliminar fácilmente. Es un acto político demasiado importante para convertirlo en un fenómeno de un día. No es un titular más de la prensa. No, no es un asunto pasajero, sino una constante de la vida política española, que nadie ha podido detener en los dos últimos años. El Gobierno ha sido arrasado por el poderío de las víctimas. Su legitimidad, por lo menos ante la mitad de los españoles, es inexistente para negociar con los terroristas. Ya no hay ni una pizca de racionalidad en la argumentación del Gobierno. Su obsesión no es convencer sino mantenerse en el poder. Hechas trizas la legalidad, se esgrime una vergonzosa “razón de Estado”, tan ridícula como falsamente pragmática, que repiten los voceros del Gobierno a través de los medios de comunicación: “Todo es válido con tal de acabar con el terrorismo.”

Seamos realistas. Miremos con objetividad lo sucedido en Colón. Detrás de ese espacio público político, en realidad, detrás de esas cuatro manifestaciones masivas en la calle, hay algo más que una exhibición de fuerza contra el Gobierno. Estamos ante un arquetipo político. Sí, sí, ante algo real que sucede de modo ineluctable al margen de nuestros deseos e intenciones. Las víctimas se han convertido en la vanguardia de la democracia. Sin ellas todo es inútil. No querer verlas, ni oírlas, ni hablarlas es la mejor manera de sucumbir a su poder. El PSOE, después de intentar devorarlas, les ha dado la espalda, las ha estigmatizado, como si no tuvieran nada que ver con ellos. “Son”, en palabras de Blanco, “un desahogo del PP”. Es difícil que alguien consiga con tan pocas palabras caer en tanta ignominia, en tanto desprecio por las víctimas y por la oposición; pero, por otro lado, sintetizan muy bien la actual situación política, cosa que es de agradecer entre tanta retórica “pacifista” y meliflua.

Nadie, pues, espere nada del Gobierno respecto a las víctimas. Toda su política está dirigida contra ellas. Conformar a los verdugos y silenciar a las víctimas es la estrategia socialista para mantenerse en el poder. Por lo tanto, la concentración de Colón ha vuelto ha dejar las cosas claras. Sólo el PP defenderá los objetivos de memoria, dignidad y justicia exigidos por las asociaciones de víctimas. Sólo al PP le compete la tarea de traducir esas profundas demandas ciudadanas en votos. Porque sólo al PP, y a nadie más, le está reservada esa acción, sería menester que las asociaciones de víctimas agradeciesen pronto -ya que no lo hicieron el sábado- al PP su diligencia y valor democrático por defender los valores de memoria, dignidad y justicia que ellas reivindican.

Háganlo cuanto antes; sí, manifiesten las asociaciones de víctimas su agradecimiento al PP, porque de este modo estarán dando otra lección de democracia: los valores ciudadanos tienen una traducción en votos, o sea en mayorías, o desaparecen en la aflicción y la melancolía.

El pueblo y el Gobierno vasco
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 14 Junio 2006

EL Comendador de Fuenteovejuna ejercía un poder omnímodo sobre el pueblo. Un día, los aldeanos, enardecidos, se amotinaron, ajusticiaron al tirano y clavaron su cabeza en una pica como estandarte de la recuperada libertad. El gran maestro de la Orden de Calatrava pidió castigo para los culpables. Los soberanos nombraron a un juez para investigar el caso. Los trescientos habitantes fueron interrogados y torturados para averiguar quién había sido el responsable. Es entonces cuando Lope de Vega pone en boca del inquisidor la famosa pregunta: «¿Quién mató al comendador?». Puestos de acuerdo, todos respondieron: «¡Fuenteovejuna, señor!».

El Gobierno vasco decidió ayer autoinculparse de la reunión que mantuvo Ibarretxe con miembros de Batasuna: pretende actuar como el pueblo de Fuenteovejuna. Pero cuando aquel suceso llegó a los oídos reales, los soberanos decidieron absolver a sus habitantes ya que hasta entonces el temor les había impedido actuar. La justicia individual dejó paso a la justicia colectiva y eso permitió al pueblo recuperar su perdida dignidad. En el País Vasco no hay Fuenteovejuna que valga.

Porque el presidente del Tribunal Superior de Justicia que admitió a trámite la querella criminal del Foro de Ermua contra el lehendakari por los delitos de desobediencia de sentencias del Tribunal Supremo y por quiebra de la medida cautelar de la suspensión de actividades de Batasuna de la Audiencia Nacional no ha vulnerado ninguno de los derechos fundamentales del presidente vasco en el ejercicio de sus funciones públicas. Ni la libertad de expresión o el derecho de reunión que corresponden a la persona ni la inmunidad o la inviolabilidad inherentes al cargo. Todos los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. Y quienes ostentan ese poder tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes y las resoluciones de los tribunales. La indignidad no puede quedar impune.

La campaña manchada
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Junio 2006

A la canalla infecta que hostiga, coacciona, insulta, amenaza y golpea a ciudadanos por no ser nacionalistas (sí, por no ser nacionalistas: no revienten más actos que los de PPC y CdC), a la muchedumbre delincuente que lanza vítores a una extinta organización terrorista, la envían unos señores que luego se presentan muy correctos en la televisión.

Además de los conocidos eslóganes de señalamiento del enemigo, hay que ver un spot electoral del PSC lleno de espontáneas declaraciones de viandantes: en todas sus frases, en todas las bocas, en todo momento, obsesivamente aparece el PP. José Zaragoza tendrá que rendir cuantas algún día por la persecución que ha desatado. En Cataluña no todos gozamos de libertad de expresión; hay dos formaciones que no pueden hacer campaña sin que acuda la jauría o la piara revientamítines y sin que acto seguido el resto de partidos culpe a los agredidos.

Ya sabemos quién los envía, pero son muchos los que los azuzan, celebran y aprovechan. Empezando por el PSOE enterito, que un día de marzo sembró tanto odio y al día siguiente cosechó tanto fruto podrido y luego arrojó tantas sombras que la Nación no tolera una gota más de odio. Al menos esa parte que se manifiesta por centenares de miles en las calles sin agredir a nadie, la que no boicotea los actos ajenos. Y el PSOE sirviendo el odio a chorros.

Esta campaña va a ir a peor. El PSC la ha diseñado para que la tensión vaya en aumento hasta el día 18. El referéndum ha dejado de ser justo, libre y democrático. En un país normal, los partidos no avalan esta infamia. Cuando se escupe a los dirigentes no nacionalistas es a una parte del pueblo a quien se escupe, con la justificación de Montilla, Saura, Mas y Puigcercós. No hay campaña que valga. Rajoy debería darla por terminada.

En el último mitin del PP en Mataró, que contaba con Ángel Acebes, se ha cambiado hora y fecha, avisando a los militantes por teléfono como si el partido más grande de España fuera una organización clandestina. En el programa de Gemma Nierga en la Cadena Ser, Manuel Delgado, antropólogo y colaborador de la emisora, ha informado de la hora y lugar del mitin de Mariano Rajoy del miércoles 14 en la Ciudad Condal, "por si alguien quiere ir" pues "nuestros oyentes pueden tener interés". Tan evidente ha sido la intención del profesor de la Universidad de Barcelona que la directora del programa le ha reprendido en directo y con toda claridad.

¿A qué seguir simulando que estamos en una democracia homologable donde se opina y vota en libertad? Retirarse ahora de la campaña mediante decisión formal y motivada permitirá por lo menos que los apestados no avalen su propio asesinato civil. Y que sepan los reyes de la guerra sucia, los maestros de la propaganda, los fabricantes de basura al por mayor y los que mueven los hilos que no todo es rebaño, que no todo son corderos, que algunos toman nota.

Momento liberal
POR JOSÉ MARÍA LASSALLE (*) ABC 14 Junio 2006

AL igual que John Pocock habló de un «momento maquiavélico», hay muchos que pensamos que la sociedad española requiere un «momento liberal» que ataje el populismo demagógico y el sectarismo del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero un «momento liberal» de palabra, formas y acción, como diría Jean-François Revel, que sea capaz de combatir con firmeza, moderación y sensatez los efectos perniciosos que para España -como sociedad abierta- tienen las políticas que ha puesto en práctica el PSOE desde su victoria del 14 de marzo de 2004.

A nadie le puede sorprender la afirmación de que nuestro país atraviesa por un escenario político de enorme gravedad. La superficie de los acontecimientos que marcan la agenda nacional discurre bajo los ecos del ruido y la furia agitados por la izquierda y el nacionalismo radical cuando estaban en la oposición del gobierno de José María Aznar. Bastaría echar un vistazo a las hemerotecas y analizar las declaraciones que se repiten hoy en día en boca, por ejemplo, de los que respaldaron el pacto del Tinell y ahora están en el Gobierno de España, para comprender que el resentimiento es un eje vertebrador de la política puesta en marcha por José Luis Rodríguez Zapatero y sus aliados. Y aunque éste practica el disimulo con notable habilidad, quienes tenemos la oportunidad de escucharlo en la tribuna de las Cortes apreciamos en él gestos que denotan una visceralidad reprimida que nace de obsesiones políticamente inconfesables. Sus tics carismáticos, su irascibilidad maniquea, su negación de cualquier cualidad moral al adversario, su falta de lealtad a la palabra y, sobre todo, su propia definición de la política como una apelación compulsiva al pragmatismo y el posibilismo, hacen de él un líder político inquietante por su extraordinaria ambigüedad.

Es más, en el presidente Zapatero están quintaesenciados los perfiles de la izquierda española que no ha digerido todavía el derribo del Muro de Berlín ni la superación de infinidad de traumas históricos. Se nota cuando habla que está anclado en ese socialismo que no lideró la oposición anti-franquista, que fue marxista y antioccidental hasta después de la Transición y que nunca asumió del todo que fuese la Monarquía restaurada la que impulsase el proceso de establecimiento de las libertades que trajo la tan esperada democracia. De hecho, su permanente sobreactuación y su famoso «talante» no pueden ocultar -cuando habla desprovisto de papeles y sin una cámara que retransmita su intervención a la opinión pública-, la lamentable desnudez de un político que carece de los registros de una izquierda centrada, comprometida con Occidente y con la defensa de una idea de progreso que esté en sintonía con los valores de una sociedad abierta avanzada. Y si no, ¿cómo explicar que la España instalada en la prosperidad y estabilidad que generaron los cambios y avances producidos durante los gobiernos de Felipe González y José María Aznar no se dedique desde 2004 a profundizar en ellos? ¿Por qué volcamos todas nuestras energías nacionales sobre cuestiones que parecen sacadas de la trasnochada agenda de un político de la II República? ¿Pero es que nadie que asesore a nuestro presidente ha salido por ahí afuera? ¿Nadie ha leído algo más que los apuntes de ciencia política de la facultad o escuchado lo que dicen los editoriales de la prensa supuestamente progresista de nuestro país para tener una opinión sobre lo que se espera de quienes gobiernan la octava potencia económica del planeta?

Hay motivos más que fundados para recriminar intelectual y moralmente a José Luis Rodríguez Zapatero su incapacidad a la hora de gestionar la política española dentro de un clima de normalidad europea. Frente a un gobierno y un PSOE que manipulan los sentimientos de paz de los ciudadanos españoles, que impugnan el concepto de Nación española diseñado por la Constitución de 1978, que quiebran el Estado de las Autonomías, que rompen los difíciles consensos articulados durante la Transición, que revisan a su antojo la memoria colectiva, que aplauden agresiones y linchamientos morales contra quienes disienten de sus políticas, que sitúan a España en la marginalidad internacional y que toleran, incluso, detenciones ilegales, sólo cabe la más estricta, pero respetuosa, beligerancia política. Pero la de quienes se oponen ejercitando el sentido común, los medios institucionales y las prácticas habituales que sustentan los fundamentos mismos de la sociedad abierta. De ahí la enorme importancia en estos momentos de desplegar un discurso crítico frente al Gobierno que se base en la inteligencia, la moderación y la cordura.

Tenemos por delante un «momento liberal» que frente al socialismo de Zapatero oponga la fuerza serena de las convicciones que están detrás de ese liberalismo que, en palabras de Isaiah Berlin, no sólo rechaza la coacción, sino que asienta su dignidad moral en el ejercicio responsable de una libertad positiva y negativa que ha de ser infatigable en el desprecio a la violencia de las formas, la intolerancia y la desmesura. Quienes creemos en la sociedad abierta no cederemos al chantaje de los nuevos profetas de la sociedad cerrada: aquellos que tratan de silenciar la libertad de todos mediante el chantaje vociferante del insulto y la violencia. Frente a los nuevos lenguajes totalitarios de la sinrazón es la hora de un «momento liberal» propositivo, seguro y orgulloso de sí mismo, de su responsabilidad con la libertad.
(*) Profesor de Sistemas Políticos Comparados y diputado del Grupo Popular del Congreso

Condena a la catalana
ABC 14 Junio 2006

Contando el de hoy, ya sólo faltan tres días para que esto se acabe. Y a Dios gracias, cabría añadir, porque difícilmente vamos a encontrar en la historia de la democracia española una campaña menos edificante que la actual. Por un lado, no ha habido hasta el momento una sola idea que llevarse a la cabeza, algo con que alimentar el debate y que tuviera relación con lo que se supone que va a dirimirse en las urnas el próximo domingo. Nada, la inanidad más absoluta. Por otro lado, jamás habíamos asistido en un proceso electoral a tal cúmulo de martingalas y de malas artes, a tal grado de violencia, tanto verbal como física. Y lo que es peor: siempre en el mismo sentido, siempre contra los mismos, siempre con el objeto de acallar y amedrentar a los discrepantes.

El último episodio se vivió anteayer en Granollers, a la salida de un mitin en el que participaba Mariano Rajoy. Un centenar de energúmenos aparentemente vigilados por las autonómicas fuerzas del orden despidieron al líder popular y a los demás dirigentes del partido con una lluvia de insultos y amenazas, en la que no faltó, según relatan las crónicas y muestran las fotos, un par de huevos. Pues bien, ayer, como ya viene siendo habitual, todas las declaraciones de los políticos giraron en torno a los incidentes de la víspera y todas, sin excepción, incluyeron una condena de los hechos. Pero no una condena seca, terminante, sin paliativos, como correspondería a las palabras de unos demócratas; esto sería bajar la guardia, permitir el libre ejercicio de la política y echar por tierra la estrategia de acoso y derribo al Partido Popular instituida por la izquierda en el Pacto del Tinell y secundada a partir de noviembre pasado por Convergència i Unió. No, lo que se dio ayer en Cataluña fue, cómo no, una condena a la catalana.

Condena con justificación
Una condena a la catalana es una figura un tanto singular. Consiste en una suerte de unión paradójica entre la denuncia de lo sucedido y su inmediata justificación, ya sea por el propio sujeto, ya por un correligionario. Por supuesto, la fórmula no es nueva. En el País Vasco, sin ir más lejos, se da a menudo. Y también en otras partes de España. Lo singular aquí, lo que permite parangonarla con la crema o las espinacas y hasta aspirar a verla recogida algún día en una edición futura del «Diccionario persa de Cataluña», es la unanimidad con que la clase política la practica. Duran i Lleida, por ejemplo. Tras condenar los incidentes, el dirigente democristiano declaró que «el PP también ha hecho cosas de aquellas de "quien siembra vientos recoge tempestades"». O Saura, el supuesto consejero de Relaciones Institucionales, que se manifestó en contra de que pudiera limitarse la libertad de expresión, pero se mostró comprensivo, y ya es la segunda vez, con la reacción «espontánea» de la gente, hasta el extremo de alentarla con sus palabras.

Pero lo más curioso provino del campo socialista, que en esta campaña más que un campo de juego parece un campo minado. El propio presidente de la Generalitat, que a raíz del tumulto del sábado en L´Hospitalet había telefoneado a Mariano Rajoy para expresarle su repulsa por lo sucedido -mientras el ministro Montilla se apresuraba a justificar los incidentes atribuyéndolos al «clamor» existente en Cataluña contra el Partido Popular-, declaró ayer que le dolía lo ocurrido en Granollers, porque tenía al líder popular por una persona «culta, educada y moderada». Luego, tras darse cuenta del barrizal en que se había metido, añadió: «Claro que ni él ni nadie se merece una agresión».
Lo dicho: suerte que ya queda poco.

Agresiones al PP en Cataluña
La hora de los escamots
José García Domínguez Libertad Digital 14 Junio 2006

Al tiempo que comienzo a redactar estas líneas, los escamots están diseñando nuevas e inminentes razzias contra los catalanes no nacionalistas con el aliento entusiasta del Gobierno de la Generalidad y la connivencia rastrera del de la Nación. Por lo demás, las muy obedientes Juventudes de la Raza preparan sus próximos atentados contando, como hasta hoy, con el guiño paternal de los dos grandes opiáceos audiovisuales de titularidad pública –TV3 y Catalunya Radio– y el silencio complaciente de los voceros privados del régimen, La Vanguardia y El Periódico. Pues, en este triste erial desde el que ahora escribo, Barcelona, acaban de ser suprimidas de facto las garantías constitucionales para los apóstatas de la religión identitaria.

También a estas horas, los llamamientos apenas encubiertos a la santa violencia purificadora son incesantes. Así, el conseller neocomunista Joan Saura celebra, eufórico, el penúltimo ataque de la Sección de Asalto contra Mariano Rajoy, en Granollers. Por su parte, el temido cutre-caudillo del PSC en las barriadas que rodean Barcelona, José Zaragoza, bromea entre risotadas sobre el acoso violento al líder de la oposición y el cerco a Ángel Acebes en Mataró. A su vez, aludiendo a las bandas que acaban de asaltar y destrozar la sede de la Asociación de Estudiantes Liberales, las mismas que asedian a diario a los oradores del PP y que agredieron a Arcadi Espada y otros militantes de Ciutadans en Gerona, el beato Duran Lleida reclama “el derecho de los catalanes a expresar su rechazo” frente a esos heresiarcas del Estatut.

De ahí que el alegre fascio de la estelada, ese nuevo somatén incubado durante los últimos veintitrés años en las madrasas del pujolismo, se sepa apelado a limpiar las calles de disidentes en las horas que faltan para que se abran las urnas. Y lo harán, que nadie lo dude. Ahora mismo, mientras me confirman por fax que la Generalidad ha acordado desobedecer la orden de la Justicia española que la obliga a retirar la publicidad institucional, todos en Cataluña lo sabemos: los chicos de la gasolina se emplearán a fondo en lo que resta hasta el domingo. Nadie aquí lo ignora: esos camisas pardas sabrán terminar sin contemplaciones el trabajito al servicio de la construcción nacional que las delicadas manos que les echan de comer a diario tanto ansían de ellos.

Por todo eso, tampoco hace falta ser ningún augur para intuir que el Estatuto de Zapatero habrá de estrenarse en la sala de urgencias de cualquier hospital del Servicio Catalán de Salud. En esas condiciones, declarado el Estado de Sitio, Excepción, Acoso y Derribo contra los dos partidos que han osado intentar hablar contra la dictadura blanca que impera en Cataluña, no tiene sentido que, con su presencia, sigan legitimando el incendio del Reichstag. Porque tanto el Partido Popular como Ciutadans deben suspender su participación en esta farsa de campaña a la venezolana cuanto antes. Y que se maten entre ellos.

Agresiones al PP en Cataluña
La democracia secuestrada
Daniel Sirera Libertad Digital 14 Junio 2006

Cataluña ha perdido su libertad. Hoy quién no defiende y propugna la doctrina políticamente correcta del pensamiento único está condenado a ser perseguido, agredido verbalmente y lapidado en plaza pública. Criticar el nacionalismo, condenar la persecución que se realiza del castellano en Cataluña, visitar un mercado en L’Hospitalet o reunirse con militantes en Granollers son hoy actos perseguidos en la Cataluña de Maragall. Quien se aparta del discurso nacionalista no tiene futuro, es expulsado de la tribu y acusado abiertamente de ser anticatalán. Hoy hay miedo a la libertad en Cataluña.

Algunos medios de comunicación y buena parte de la clase política catalana miran hacia otro lado mientras otros boicotean actos públicos o lanzan huevos o cócteles molotov contra las sedes y contra los que no nos definimos como nacionalistas. Resulta lamentable que los partidos políticos justifiquen estos ataques y que incluso el Gobierno catalán se felicite por este tipo de actuaciones antidemocráticas. No les importa batasunizar la política catalana si, a cambio, consiguen criminalizar y expulsar al Partido Popular de Cataluña de las instituciones. Por desgracia, la kale borroka ha entrado en el oasis catalán, con la comprensión y la complicidad de los principales dirigentes del PSOE y de sus partidos parásitos, para secuestrar nuestra democracia.

Además, el Gobierno de la Generalidad ha puesto a los Mossos d’Esquadra al servicio de su causa y no al de los ciudadanos. La máxima responsable de Interior del Gobierno de Cataluña, —la misma que acusó al PP de promover un golpe de Estado el 14 de marzo de 2004— debería dimitir de manera inmediata. Montserrat Tura no sólo es incapaz de garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos sino que justifica su propia ineficacia bajo el pretexto de no provocar males mayores. ¿Qué mal puede ser mayor a que un ciudadano no pueda ejercer su libertad de expresión?

Me siento triste. No me gusta ni la Cataluña ni la España que algunos pretenden imponernos. No existe democracia plena y la clase política catalana intenta, por todos los medios, que el PP se retire de la pista de baile y, si es posible, con las dos piernas rotas. Pero no lo van a conseguir. Con errores y con aciertos, el PPC es imprescindible en la Cataluña de hoy y en la que define el nuevo Estatuto. Sin el PP de Cataluña se acabó el pluralismo y la alternancia política. Por eso hay tanto interés en acabar con el PP y con lo que representa.

Agresiones al PP en Cataluña
Este es el régimen catalán
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Junio 2006

¿Qué significa el nuevo Estatuto para Cataluña? Lo estamos viendo estos días en sus calles. Es la exclusión sistemática del Partido Popular de la vida política. Una exclusión que se pretende ejecutar con una persecución pública de las actividades políticas de los populares; y que es el efecto directo del nacionalismo más feroz y de la puesta en práctica del pensamiento único.

Los insultos, las agresiones, las intimidaciones que está sufriendo el Partido Popular en Cataluña son la prueba –sin errores– de que no hay democracia real en Cataluña. En esta comunidad autónoma no hay libertad, no hay respeto a los demás, no se respetan los principios básicos de la democracia. Cuando en el mapa político alguien se sale del guión oficial, se le cataloga como enemigo del régimen y entonces comienza una auténtica tortura con el único objetivo de hacer desaparecer del mapa a todo enemigo del nacionalismo.

Las reacciones políticas que hemos escuchado son desoladoras. La mayoría de ellas justificando las agresiones al Partido Popular por estar en contra del Estatuto. Algunos condenando lo ocurrido y otros –como Maragall– diciendo que le sabe mal por Mariano Rajoy. Es cierto que ese puede ser un motivo; pero la verdadera razón de fondo es que en Cataluña no hay democracia. Y la violencia se permite –cuando no se azuza– desde los entornos socialistas, convergentes e independentistas. Ciertamente el régimen político que se vive en Cataluña tiene un carácter soviético en el sentido más duro del término. ¿Dónde está la consejera de Interior? ¿Dónde está el presidente del Gobierno que no ha dicho nada sobre la ausencia de democracia sobre una parte de lo que –por poco tiempo– sigue siendo la España constitucional?

La persecución que está sufriendo el Partido Popular en toda Cataluña forma parte de la estrategia del Tinell. "Leña al mono" hasta que desaparezca. Los populares son perseguidos para colocar en la clandestinidad sus ideas porque molestan al régimen catalán. Por ello los dirigentes populares no pueden bajar la guardia; no pueden empobrecer el discurso. Ahora más que nunca sus militantes y sus votantes tienen que encontrar en los dirigentes del PP un mensaje claro y consistente; sin matices y sin recovecos.
Y es que la izquierda al final vuelve donde sólo sabe. A la violencia callejera, a la agresión y al insulto. Como en el Prestige, en la guerra de Irak o en el 11-M, la izquierda vuelve a la calle a intimidar a los demócratas. Y es que la democracia molesta al totalitarismo.

Aires antiespañoles en Cataluña
Lorenzo Contreras Estrella Digital 14 Junio 2006

Los incidentes registrados en Cataluña, especialmente en Granollers, como expresión de protesta de nacionalistas radicales contra la presencia de dirigentes del PP —sobre todo Rajoy y Piqué— en vísperas ya del referéndum para la aprobación del Estatut, indican algo más que una falta de sintonía ideológica. Más bien marcan una cota de hostilidad en la que “lo español”, para una parte de la sociedad catalana, es el detonante de una larga enemistad histórica que la Constitución de 1978 intentó erradicar sin conseguirlo. La fiebre reformista que la Administración Zapatero ha introducido en casi todos los ámbitos de la realidad española ha encontrado lógicamente en las áreas nacionalistas su mejor caldo de cultivo. La fiebre sube donde la infección cunde. Y tenía por fuerza que manifestarse de modo especial en el terreno del idioma y en el reparto social del peso político. Cuando un personaje como José Montilla, cordobés de nacimiento, ha hecho algún gesto de aspiración a suceder a Maragall en la presidencia de la Generalitat, el ruido de fondo ha sido de rechazo. Un “charnego” no puede ocupar el palacio de Sant Jaume, es decir, un español, por mucho que haya subido en las escalas secundarias de la organización política, no deja de ser precisamente un secundario, un ciudadano de segunda fila que aspira a ser catalán. Era lógico que el primero en mostrar ese repudio fuese el propio Maragall, por aquello de guardar el sillón. Pero había algo más que ese cuidado en la actitud del todavía president. Reflejaba en realidad una mentalidad generalizada en ese alto porcentaje de catalanes que van a votar a favor del nuevo Estatut.

Toda la filosofía de tolerancia integradora que subyace en el pensamiento político de Jordi Pujol ha quedado en evidencia, y más que va a quedar. Cuando Pujol escribía en el libro Construir Cataluña que “catalán es todo hombre que vive y trabaja en Cataluña, y que de Cataluña hace su país” lanzó en realidad un “viva Cartagena” que tal vez, aunque parezca increíble, Montilla pudo considerar que a él, asimilado a Cataluña y catalano-hablante, no le afectaba. La famosa frase de Pujol, seguramente concebida con objetivos electoralistas, es una de esas grandes mentiras que forman parte de las tácticas de poder. Montilla tendrá ocasión de comprobarlo más a fondo si sus ambiciones perduran hasta el punto de asomarse al precipicio político.

Con el idioma está ocurriendo lo que cabía esperar. Se ha llegado al punto, entre pintoresco y dramático, de que en Cataluña se sanciona al comerciante que no expresa en catalán la factura de los productos que vende. Y nadie levantará la voz. Cuando el Rey, en el 23F, llamó por teléfono a Pujol para decirle “tranquilo, Jordi, tranquilo”, don Jordi pudo pensar que, en efecto, cualquier riesgo de intervención militar quedaba conjurado. Y años después, cuando el monarca recibió al nuevo presidente del Parlamento de Cataluña y le propuso que “hablando se entiende la gente”, el señor Benach consideró que aquella obviedad no le ilustraba gran cosa. Se limitó a responder algo así como “por supuesto”. Y para sus adentros diría: “Nosotros, los catalanes, no necesitamos hablar”.

El presidente del consejo editorial de la revista Cervantina, perteneciente a la asociación Acción Cultural Miguel de Cervantes, ha escrito en su número de reciente aparición que los nacionalistas “han comprobado que la población castellano-hablante de Cataluña pasa de todo y que las demagogias que han utilizado para adormecerla han dado buen resultado”.

En realidad no había que adormecerla. Se hallaba en estado comatoso. El desprecio a la lengua castellana ha tenido últimamente variadas manifestaciones. Por ejemplo, entre otras, ésta que vio la luz en mayo, en Avui, firmada por un comentarista de Gran Hermano en Crónicas Marcianas: “En Barcelona queda muy hortera hablar en español; yo sólo lo hablo con la criada y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel, hablar un idioma que hace un ruido tan espantoso para pronunciar la jota”. Y el firmante, un tal Salvador Sostres, añadía: “No sólo en Cataluña el español es un síntoma de clase baja…”. “Sólo hace falta ver cómo las zonas más ricas del Estado tienen otra lengua propia. Y es evidente que el Estado lo mantenemos, pagando mucho y mucho, los que no hablamos en ‘tercermundista’”.

El tal Sostres es miembro de una familia que regenta un distinguido restaurante en “zona noble” de Madrid. Si lo hubiesen podido leer, ¿qué habrían dicho Cervantes, Quevedo y una larga lista de ingenios literarios que no hace falta enumerar, como sería el caso de Jorge Luis Borges?

EL PSOE FOMENTA LA GUERRA CIVIL
Editorial minutodigital 14 Junio 2006

Allá por los años de la II República la izquierda dio en la práctica habitual de enviar a sus matones para reventar los actos electorales de sus enemigos políticos. No pocos fueron los muertos debido a estas prácticas, que entre otras cosas revelan el clima poco democrático que se respiraba durante la II República.

Tenemos números ejemplos. El día 8 de agosto de 1934 se celebraba un mitin electoral en el cine Monumental de Madrid en el que intervenía el líder de la derecha Gil Robles y Melquíades Álvarez, un grupo de matones del PSOE asalta el local provocando 6 muertos. Unos meses antes en un mitin que celebraba la recién nacida FE de las JONS, el día 4 de febrero de 1934, varios asaltantes izquierdistas dirigidos por el diputado del PSOE Remigio Cabello intentan reventar el acto al grito de ¡muera España¡, el resultado, un muerto y decenas de heridos. Hasta tal punto llego el matonismo en la izquierda que el propio Indalecio Prieto salvó la vida gracias a sus escoltas de la famosa Motorizada, cuando en un mitin del PSOE en Ecija, varios seguidores de Largo Caballero acudieron para reventar su intervención.

Entonces los líderes de aquella izquierda justificaban las agresiones en las provocaciones de sus enemigos. Y es que difundir y defender unas ideas contrarias a las de la izquierda revolucionaria era considerado por aquellos campeones de la democracia como actos de provocación intolerable. Gil Robles en su famosa intervención el 17 de junio de 1936 ante las Cortes enumerando los desmanes cometidos por la izquierda, concluía con un “Ah! Señores diputados... de todo este estado de subversión de toda esta anarquía los que tienen la culpa son las derechas con sus provocaciones…” Un mes después, pistoleros socialistas, asesinaban al líder de la derecha Calvo Sotelo y comenzaba la guerra civil.

Por desgracia en la España de Zapatero parece que se vuelven a repetir estas prácticas y argumentos, que aunque afortunadamente no tan cruentos, encierran la misma filosofía antidemocrática. Las agresiones contra Rajoy y el último intento de reventar un acto del PP, no solo no han sido condenados con contundencia por el PSOE, sino que han sido justificados por algunos políticos socialistas y nacionalistas debido, como no, a las provocaciones de la derecha.

Y es que el talante de este PSOE de Zapatero cada día se parece más al de Largo Caballero, intolerante y totalitario. No es de extrañar, pues quien no conoce la historia está condenado a repetirla, y Zapatero y los suyos han despreciado la memoria de la verdad para instalarse en la memoria de la propaganda revanchista.

Más vale que en vez de a retirar estatuas de Franco este gobierno se dedicase a defender el estado de derecho y el derecho a la libre expresión de los que no piensan como ellos. Sería tranquilizador que Zapatero hiciese un llamamiento a la cordura y al respeto hacía la oposición política condenando este tipo de actos violentos, pero es que aún estamos esperando a que el presidente de todos los españoles condene las agresiones contra las sedes del PP durante la campaña del “no a la guerra”.

NAZIonalismo catalán: el declive de una sociedad enferma
Francisco Rubiales  Periodista Digital 14 Junio 2006

Los nazi-onalistas catalanes han decidido reventar todo mitin contrario a sus ideas, con métodos violentos y olvidando vitales conquistas democráticas como la convivencia pacífica y la libre expresión de las ideas. El primero que sufrió la opresión nazi-onalista catalana fue Arcadi Espada, de Ciudadanos de Cataluña, pero después la furia bárbara se concentro en los actos del Partido Popular: Mariano Rajoy, líder de la oposición, la padeció dos veces, en Hospitalet y en Granollers, mientras Ángel Acebes recibia ayer el mismo trato salvaje, sólo por defender el "No" al Estatuto catalán.

El presidente Maragall y la vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega han pedido disculpas, pero dos dirigentes socialistas, el ministro Montilla y el secretario de organización, José Blanco, de manera sectaria e incomprensible en democracia, justificaron esas agresiones. Los dirigentes nacionalistas catalanes, con Artur Mas y Duran i Lleida a la cabeza, también justifican el sucio comportamiento de las tribus nazional-fascistas catalanas, que actuan para reventar mítines, arrojando huevos y gritando insultos como "fascista", "asqueroso" y "vas contra Cataluña".

Lo ocurrido quizás sea la consecuencia directa del eslogan utilizado por los socialistas catalanes contra el Partido Popular, que dice que "El PP utilizará el "NO" contra Cataluña". Lo que sí es seguro es que ese acto de barbarie antidemocrática es una manifestación más de una sociedad catalana enferma, convertida hoy, por exclusivo mérito de sus políticos, probablemente, en la más intolerante y antidemocrática del mapa político español.

En esa misma sociedad han sucedido recientemente hechos que constatan esa enfermedad catalana: la pasividad de todo un vecindario acobardado, en Villafranca del Penedés, que contempló durante 20 minutos un intento de violación de una mujer sin que nadie hiciera un sólo gesto en su defensa y una creciente ola de presiones y desprecios contra quienes en algunas ciudades y pueblos de Cataluña defienden la españolidad o se expresan en idioma español.

Los insultos y ataques contra políticos y ciudadanos contrarios al nazi-onalismo en Cataluña son cada vez más frecuentes y responden, según muchos analistas y observadores, al envilecimiento de la sociedad catalana, donde, al amparo de un nacionalismo insaciable que siempre se alimenta del victimismo y del odio, han anidado la intolerancia y posturas contrarias a la libertad, típicas del fascismo.

En Cataluña la palabra libertad es un insulto.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 14 Junio 2006

Hoy en el periódico La Vanguardia nos explican el desarrollo de los atentados a la libertad por parte de los nacionalistas de una forma que hace que predecir el futuro que viene sea un fácil ejercicio. El futuro es la dictadura democrática nacionalista.

Basta leer este artículo, el segundo titular dice “Jóvenes independentistas y militantes del PP intercambian insultos y empujones tras los dos últimos incidentes con Rajoy en Catalunya “ me meto de cabeza a buscar los insultos que los militantes del PP lanzaron a los jóvenes independentistas y me entero que Mientras los independentistas llamaban "fachas" a los simpatizantes de PP, estos les dirigían gritos de "libertad".

Primero se le niega al que no comulga con las aberraciones nacionalistas el derecho a expresarse, luego se le niega el derecho a respirar. Siempre ha sido así y para mi desgracia y la de todos esto creo que ya no hay quien lo pare.

¿Imaginan ustedes, una vez aprobado el estatuto el uso que le darán estos fanáticos nacionalistas de muchas de sus disposiciones?.

El nuevo estatuto establece el deber de conocer el catalán para todos los ciudadanos de Cataluña. ¿Cuánto tardarán en perseguir a quienes no sepan catalán?. Visto lo visto seguro que a no mucho.

La batasunización
A. Basagoiti minutodigital 14 Junio 2006

Érase el País Vasco, una zona exclusiva en la que se agredía físicamente a los que no pensaban como los nacionalistas, y érase Batasuna la única organización que organizaba y avalaba los ataques hacia quienes se sentían vascos y españoles. Y estamos en el punto en el que este cáncer se ha extendido por otros puntos del territorio nacional.

Las últimas agresiones en Cataluña contra miembros de la plataforma de Boadella y Espada, junto con los ataques contra Rajoy y el Partido Popular, vienen a demostrar la extensión de un mal, que ya se había manifestado durante el 2004 en algunos puntos de España con la excusa de la guerra de Irak o el hundimiento del Prestige.

Lo más grave, y por tanto lo que más nos debería preocupar, es que ya no es Batasuna la que incentiva estos ataques. Ahora son los dirigentes del Partido Socialista quienes han cogido la bandera de Otegi y quienes hacen campañas de mal catalán contra quienes no comparten sus posiciones nacionalistas. De la misma manera que Batasuna lo ha hecho siempre contra los considerados “malos vascos”.

En las últimas semanas, personas destacadas de la izquierda han tomado como referente al brazo político de ETA. No hay más que oírles y leerles para darse cuenta que identifican a los miembros de la Mesa Nacional con potenciales premios Nóbel de la Paz, hasta el punto de aplicar sus propias recetas. Por eso España empieza a padecer algunas de sus consecuencias

Zapatero y el Estatuto
Parlament de Cataluña y credibilidad
Mariano Alierta Libertad Digital 14 Junio 2006

No apruebo su actuación con respecto a Cataluña en el tema del Estatut. No cumple sus promesas electorales a los catalanes, y además lleva a su institución democrática representativa, el Parlament, al desprestigio ¿Cómo ha quedado la credibilidad del Parlament con el proceso de reforma del Estatut? Desgraciadamente, bastante baja. El Parlament aprobó un texto y en las Cortes Generales se aprobó otro, muy rebajado. Esto podría tener algo de normal si hubiera sido el resultado de un proceso de negociación –o de rechazo–, pero el texto definitivo no es el resultado de una negociación entre los representantes del Parlament y los de las Cortes Generales.

Hay un componente totalmente anormal. Fueron los mismos partidos que votaron un contenido del Estatut en el Parlament los que (voluntariamente) votaron un nuevo estatuto, con otro contenido, muy reducido, en las Cortes Generales. PSC-PSOE y CiU apoyaron primero el texto que se aprobó en Barcelona, y esos mismos partidos lo redujeron en Madrid en gran medida (a un 37,5%, se ha señalado).

Esto tiene necesariamente consecuencias negativas para las instituciones, y concretamente para el Parlament. PSC-PSOE y CiU tienen mayoría en allí. Su posición es, por tanto, también la de la Cámara autonómica. Si en un periodo de tiempo tan corto (y sin que haya cambiado la legislatura) cambian en gran medida su posición, también están afectando a la del Parlament. Los grupos políticos, especialmente los mayoritarios, deben votar en la Cámara autonómica lo mismo –o casi– que lo que al poco tiempo piensan votar en el Parlamento nacional –o del Estado–, si se considera que el papel que juega el Parlament en el proceso democrático es importante.

Después del proceso del Estatut, ¿cuál es el papel del Parlament? Desgraciadamente, bastante peor de lo que se merece. ¿Por culpa de quién? Evidentemente, de los grupos políticos señalados, que tienen la mayoría y que, con total falta de respeto a la Cámara, cambian radicalmente su voto en el Congreso, donde también son prácticamente mayoría. Comportarse en las dos Cámaras, y en ambas deciden, tan diferentemente y en tan poco tiempo no afecta a las Cortes Generales: es una brillante forma de dejar sin credibilidad al Parlament.

Realmente, los únicos grupos que se han comportado seriamente en el proceso de tramitación del Estatut han sido el Partido Popular, que ha votado de la misma forma, y por razones similares, en ambas Cámaras, y Esquerra Republicana de Catalunya, que votó un texto en el Parlament y decidió no votar otro texto tan reducido en el Congreso. Si PSC-PSOE y CiU deseaban votar el texto que finalmente se aprobó en Madrid, deberían haber hecho un esfuerzo para votar en el Parlament algo parecido. Han actuado con mucha frivolidad y con bastante desprecio a la Cámara autonómica, salvo que reconozcan que se debe a su falta de capacidad política y legislativa.

Recientemente publicaba un importante periódico de Cataluña una entrevista con el Sr. Rodríguez Zapatero. Me extraña que no se le plantease esta cuestión, porque en el proceso de tramitación del Estatut hay, precisamente, dos personas clave. Una de ellas es el Sr. Rodríguez Zapatero, que se reunió, creo que en su propia residencia madrileña, con el Sr. Mas. Con el especial impulso del Sr. Rodríguez Zapatero, acordaron el contenido del texto que finalmente se aprobó en el Parlament, con el apoyo de PSC-PSOE y CiU. El mismo Sr. Rodríguez Zapatero se ha reunido posteriormente, también en residencia en Madrid, con el Sr. Mas para acordar el nuevo, y bastante menor, texto que el PSOE (incluido PSC) y CiU apoyaron en las Cortes Generales, y que es el definitivamente aprobado.

El Parlament ha quedado en el proceso de tramitación del Estatut muy desgastado, y con muy poca credibilidad. Sus acuerdos quedan sometidos a un notable escepticismo en cuanto a su perdurabilidad. Por ejemplo, el texto aprobado en las Cortes Generales recoge, en la Exposición de Motivos, una conocida declaración cuyo valor, según indica, es que ha sido aprobada por el Parlament. Si en el proceso de tramitación del Estatut los textos aprobados por el Parlament se han quedado en bastante menos de lo acordado, ¿cuál es el valor, la seriedad o la durabilidad de esa declaración?

Desgraciadamente, su valor es mucho menor de lo que debiera ser. Y si el valor de esta declaración contenida en el Estatut debiera ser bastante mayor, la falta de credibilidad afectará en el futuro a los acuerdos del Parlament.

Cuando una persona quiere a su propia tierra, quiere a su propia comunidad; cuando esa persona cree también en la democracia y en la representación de los ciudadanos en las instituciones parlamentarias, esa persona quiere no sólo a su comunidad, también quiere y aprecia a la institución parlamentaria que representa a los ciudadanos. ¿Quién no siente respeto, y admiración, por el recuerdo de lo que fueron las Cortes Catalanas, y por lo que significaron? En cambio, ¿qué opinión podemos tener de los que, con sus actuaciones, pudieran haber perjudicado la credibilidad de las Cortes Catalanas, tanto ante los catalanes como ante los demás?

En este aspecto, el proceso de tramitación del Estatut, que ha sido nefasto para la credibilidad del Parlament, lo ha sido también para Cataluña y para los catalanes (y para los que creemos en la democracia representativa).

No hay por qué juzgar a otras personas, que, si así lo deciden, explicarán su conducta, pero sí es obligado referirse al Sr. Rodríguez Zapatero, ya que es el presidente del Gobierno. No apruebo su actuación con respecto a Cataluña en el tema del Estatut. No cumple sus promesas electorales a los catalanes, y además lleva a su institución democrática representativa, el Parlament, al desprestigio. No se puede estar de acuerdo con la falta de cumplimiento de las promesas electorales, con actuaciones que comportan la pérdida de credibilidad de las instituciones democráticas, es decir, con un hacer y deshacer que lleva el desprestigio a la democracia parlamentaria. Creo que los catalanes tienen instintivamente esta convicción.

No entiendo la comprensión del periódico aludido con el Sr. Rodríguez Zapatero, en la citada entrevista. Habilidad para sortear los problemas que él mismo crea, evidentemente, la tiene. Puede ser meritorio, pero reducir la democracia a "cintura" lleva a que el Parlament sea el que cargue con la falta de credibilidad derivada de los actos del propio Sr. Rodríguez Zapatero. Y eso es injusto. Y además, no es lo apropiado, porque la vida política debe ser, en gran medida, compatible con la dignidad, especialmente la de las instituciones democráticas. Y éste no es el caso del Sr. Rodríguez Zapatero.

Mariano Alierta, diputado constituyente y ex senador.

Línea divisoria
Editorial El Correo 14 Junio 2006

La admisión a trámite de la querella presentada por el Foro Ermua contra el lehendakari Ibarretxe y tres dirigentes de la ilegalizada Batasuna, entendiendo que la reunión mantenida en Ajuria Enea el pasado 19 de abril pudiera ser constitutiva de los delitos de desobediencia y quebrantamiento de medida cautelar, muestra la delgada línea que separa lo lícito de lo ilícito en la acción política. El auto del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco constata que fue Batasuna la invitada a la ronda de contactos que convocó el lehendakari Ibarretxe; y que Otegi, Barrena y Petrikorena acudieron como representantes de la formación judicialmente disuelta. Es por tanto la habilitación política de Batasuna, expresamente procurada con la cita del lehendakari, la que llevó a la Sala de lo Civil y Penal a admitir la querella.

El Gobierno vasco reaccionó ayer manifestando «su indignación», considerando que al lehendakari «se le abre un proceso penal por defender la palabra y el diálogo» y anunciando su propósito de «desenmascarar la vergüenza jurídica que ha cometido el tribunal». Toda decisión judicial puede ser objeto de desacuerdo y crítica. Pero los términos utilizados por el Ejecutivo Ibarretxe no guardan el tono que corresponde a la exposición pública de una desavenencia entre poderes constitucionales, al tiempo que tergiversa los términos en que se pronuncia la Sala. Además, «la quiebra en la separación de poderes» de la que el Gobierno Ibarretxe acusa al auto del Tribunal Superior no se subsana, sino que en todo caso se agrava con la solicitud de la comparecencia del presidente de dicho tribunal ante el Parlamento vasco.

Es de suponer que el lehendakari no tuviera intención de incurrir con su convocatoria en los ilícitos contemplados en el auto: desobediencia y quebrantamiento de medida cautelar. Pero resulta evidente que estaba en su ánimo reunirse con Batasuna -no con una izquierda abertzale genérica- a sabiendas de que dicha formación era ilegal. Una línea divisoria tan delgada como la que separa al reconocimiento fáctico de Batasuna de la consideración que merezca la izquierda abertzale como expresión de una sensibilidad presente en la sociedad vasca. Es también la divisoria que, desde un punto de vista jurídico, señala el único camino que podría emprender la izquierda abertzale para contar con una expresión legal más representativa que EHAK. Por resolución judicial, Batasuna no existe como organización facultada para ejercer la política pública. Tanto que Batasuna, en virtud de esa misma sentencia de ilegalización, tampoco podría volver a ser legal. Por lo menos mientras ETA y la amenaza terrorista existan. De forma que el único camino que la izquierda abertzale tendría hoy para acceder a la legalidad sería su refundación basada en la explícita ruptura con la utilización de la violencia como arma política.

Gobierno y PP, de acuerdo: elecciones anticipadas
Pablo Sebastián Estrella Digital 14 Junio 2006

El Gobierno y el Partido Popular por fin coinciden en algo: los dos quieren elecciones generales anticipadas. El Gobierno porque cuenta con el apoyo de los nacionalistas y cree tener asegurada su renovación en el poder y porque se ve en la necesidad de hacer un llamamiento a las urnas antes de iniciar las concesiones a ETA y al nacionalismo del País Vasco que ya ha comprometido en secreto. Y el Partido Popular porque al romper su apoyo al Gobierno en la negociación con ETA inicia el camino de no retorno hacia las elecciones generales, y porque los sectores más radicales del PP —los políticos y los mediáticos— quieren poner a prueba, por segunda vez desde el fiasco electoral del 2004, el actual liderazgo de Mariano Rajoy con el siguiente argumento: si ha de perder, cuanto antes mejor.

La noticia publicada por el diario El País según la cual los servicios de información del Gobierno, el CNI, han detectado mensajes de ETA a sus 490 presos, en los que les dice que han de tener paciencia porque la negociación va para largo y primero se han de alcanzar acuerdos políticos en la segunda mesa política de diálogo —paralela a la otra mesa de negociación directa con ETA—, constituye una revelación muy importante, dado que de ella se deduce que existe un acuerdo previo del Gobierno y ETA para alcanzar pactos políticos antes de avanzar sobre otros caminos para la excarcelación de etarras.

Lo que confirma la disposición del Gobierno a hacer concesiones políticas a ETA a cambio del final de la violencia, de la misma manera que cada vez parece más claro que el reconocimiento político de Batasuna por el PSOE, en la anunciada reunión que acabó provocando la ruptura con el PP, es el precio que Zapatero paga a ETA por mantener la tregua.

Lo que nos lleva a la conclusión de que el Gobierno no tiene más salida que convocar elecciones anticipadas antes de iniciar sus grandes concesiones políticas a ETA, con la excepción previa de reconocer a Batasuna e incluso legalizarla antes de los comicios. De lo contrario, si el Gobierno se aventura en negociaciones políticas de envergadura a la banda terrorista, Zapatero correría el riesgo de un rotundo fracaso electoral. De ahí que no tenga más salida que convocar elecciones generales anticipadas, y a ser posible culpando al PP de esa iniciativa para decirle a los españoles que pide una mayoría más cómoda o suficiente para acabar con el fin de la violencia o alcanzar la paz, que ahora le resulta imposible ante la intransigencia y falta de colaboración del PP, tal y como dirán.

Por su parte, los sectores más duros y agitadores del PP y de su entorno mediático se han lanzado en tromba en contra de la negociación con ETA, para aderezar las elecciones y poner a prueba a Rajoy, mientras preparan su candidato —o candidata— “ideal” para consolidar el giro a la derecha del PP y organizar un bloque conservador que incluya no sólo la cuestión etarra sino que a la vez recupere el debate de los atentados del 11M, en el que están periodísticamente interesados los más conspicuos y decididos agitadores del PP, amén de la batalla paralela o frontal sobre la reforma estatutaria, y otros asuntos como la memoria histórica, la educación o la religión.

Y aunque puede que Rajoy y su entorno más íntimo sean los menos interesados en una convocatoria electoral acelerada —en el otoño o a principios del 2007—, lo cierto es que al líder del PP lo llevan en volandas el sector conservador y sus agitadores mediáticos, que se lanzan feroces contra todo aquel que se interponga en su camino y ambición. Que se lo pregunten, por ejemplo, a Piqué o a Gallardón, por citar a algunos que en cierta manera se han atrevido a pedir moderación.

Por si algo faltara en este escenario, está la seguridad de que las dos partes, Zapatero y PP, no quieren pacto alguno en torno a la negociación con ETA. El presidente, porque en ese caso debería descubrir ante Rajoy sus cartas marcadas de pactos políticos con ETA, y porque correría el riesgo de perder su especial relación con los nacionalistas que hoy le garantizan a Zapatero su presencia en el poder, y que le apoyarán en caso de comicios anticipados. Mientras que Rajoy, al que el Gobierno ha engañado y maltratado con toda intención en las últimas semanas, ya no puede volverse atrás tras la anunciada ruptura o los más rudos agitadores mediáticos del PP, de los que es rehén y a los que no se atreve a contestar o denunciar, lo llamarán traidor —algunos ya han empezado—, como ya hacen con algunos de sus compañeros. Motivo por el cual todo apunta al adelanto electoral.

"Clamor espontáneo", democracia de escuadristas
José Javier Esparza  elsemanaldigital 14 Junio 2006

 La "pedrada al español" se ha convertido en un atractivo más de la campaña catalana. Todos sospechábamos que esas violencias –siempre contra los mismos- no eran espontáneas. Ahora, tras las declaraciones de la siniestra tribu de la Anomalía y el Guerracivilismo Retroactivo, ya no cabe duda: el poder no protege a los agredidos, sino que bendice a los escuadristas, justifica el ejercicio de la porra y alude al "clamor espontáneo del pueblo". Esto apesta.

Era inevitable. Por un lado, el nacionalismo periférico viene exasperando sus posiciones desde hace años, al calor de una generación crecida bajo hegemonía nacionalista –la generación del odio a España. Por otro, el PSOE está jugando a la tensión al menos desde el 13-M, cuando el "clamor espontáneo" hostilizó las sedes del PP al grito de "asesinos". Aquella exasperación nacionalista y esta tensión socialista se han dado la mano en Cataluña –la Anomalía- para generar una atmósfera que recuerda demasiado a la del País Vasco. El experimento piloto del Tripartito ha materializado la estrategia frentista del "todos contra el PP", que es el eslogan mayor del zapaterismo y que lleva camino de extenderse al resto del país. Semejante estrategia transporta una carga de odio imprevisible. Ya está aquí.

Todo eso hay que vincularlo con el discurso interno del frente social-nacionalista, esas cosas que uno puede leer en las webs del socialismo y sus satélites, y donde se sirve una interpretación delirante de la realidad: todo está justificado frente al "fascismo" el PP. La izquierda –no toda, pero sí la que manda- ha interiorizado el imperativo de volver a romper España. El grado de encarnizamiento de ese discurso sólo es comparable al que se respiraba en el búnker del tardofranquismo en 1976. Con la relevante diferencia de que el búnker franquista era una fuerza condenada a la extinción, mientras que esta izquierda radicalizada se halla en el poder, comparte intereses con los tiburones mediáticos y, a través del establishment, tiene abiertas las puertas de los poderes financieros. Que las minorías en retroceso se encierren en un gueto de impotencia y rencor es, hasta cierto punto, natural. Pero que una mayoría en el poder extienda el delirio vengativo del gueto a la escala de un país entero, eso es una pesadilla.

Esta pesadilla, por el momento, va cobrando una forma definida: la oclocracia, el gobierno de la chusma, que a pedradas impone su voluntad. Polibio veía la oclocracia como la forma natural de degeneración de la democracia. Un tribuno irresponsable aviva la cólera del populacho y, a partir de ese momento, desaparece el muro protector de la ley. Lo único que se ve es un "clamor espontáneo"; como el de los escuadristas.

(Por cierto: es malo que te peguen, te humillen y te orinen en la pechera, pero es peor que no te sepas defender. La mansedumbre tiene un límite. Si se convierte en un estado perpetuo, el siguiente paso es la esclavitud).

Contra el PP
Germán Yanke Estrella Digital 14 Junio 2006

Tiene razón Pablo Sebastián al subrayar —y al analizar— la aparente contradicción del Gobierno, que, por una parte, tiene en Mariano Rajoy el más leal colaborador para el hipotético éxito del “proceso” para conseguir el fin de la violencia y, por otra, dedica esfuerzos más que denodados para desprestigiarle ante la opinión pública y en el seno de su propio partido.

Según la retórica tradicional del PSOE hay, en el PP, una cierta tendencia a utilizar electoralmente el terrorismo, y el fracaso del anunciado diálogo con la banda sería, para algunos dirigentes conservadores, un éxito particular en el enfrentamiento con el Gobierno. No juzgo el análisis gubernamental, tan sólo lo expongo. Sin embargo, se han encontrado con un Mariano Rajoy que, incluso con el correspondiente desgaste en su electorado y el enfrentamiento con algunos de su propia órbita, ha decidido tratar de colaborar con el Gobierno, callar más que hablar, no hacer nada que pudiera significar que tiene alguna participación en un posible fracaso. Y, paradójicamente, han dejado de ser los “duros” el centro de los ataques socialistas: ahora está Rajoy en la diana, es el que está “acabado”, el que engaña el presidente Rodríguez Zapatero, el que es juzgado —por su pasado— en el debate del estado de la nación. El Gobierno necesita al PP a su lado en una iniciativa que puede desembocar en el fin de ETA pero que, sin los conservadores, puede devenir en la suma de violencia contra los demócratas y enfrentamiento entre ellos. Si Rodríguez Zapatero quisiera, como reitera, acabar con el sufrimiento que produce el terrorismo (aunque, ciertamente, no sólo produce sufrimiento), debería hacer cuanto estuviese en su mano para contar con el PP, y para ello, Mariano Rajoy no sólo es su teórico aliado, sino que ha demostrado sobradamente que lo es en la práctica. Y el PSOE lo convierte en el objetivo de sus chanzas, engaños, críticas y descalificaciones.

Pablo Sebastián deduce de todo ello que al presidente Rodríguez Zapatero, a pesar de sus declaraciones, no le interesa el pacto con Rajoy. En su estrategia estaría pactar con los nacionalistas, en esta materia y en otras, porque son los que, sin mayoría absoluta en el futuro, pueden garantizarle la mayoría parlamentaria para seguir gobernando. Resulta una evidencia pero, a mi juicio, conviene subrayar que una estrategia de este tipo se hace —porque no cabe otra posibilidad— colocando en segundo lugar el fin de la violencia.

Si éste fuera el gran objetivo, el entendimiento debería ser con el PP, incluso a costa del rendimiento electoral que pudiera tener, como muy solemnemente dijo el presidente del Gobierno cuando el asunto comenzó a plantearse. Si el objetivo es asegurar el poder —legítimo, para llevar a cabo un proyecto político concreto—, el fin del terrorismo queda en segundo término. No olvidemos que, en el debate sobre el estado de la nación, fueron los nacionalistas con los que el PSOE mantiene acuerdos parlamentarios quienes, uno tras otro, dijeron que apoyarían al Gobierno aunque el proceso fracasara. Caramba, qué confianza en el buen fin de la aventura, teniendo en cuenta que ese buen fin sería la única justificación, aunque atrevida, de la imprudencia con la que día a día se avanza.

No es posible la paz contra el PP? No sería ciertamente paz, y no solamente por dejar fuera a casi la mitad del electorado. No lo sería porque, en esas circunstancias, sólo cabe la “paz” con Batasuna, sumándola al proyecto del socialismo con el nacionalismo, aceptando los presupuestos de una concepción de España basada en comunidades étnicas que pactan, y no en ciudadanos. Para hacer de Cataluña una “nación”, por ejemplo, hubo que firmar el Pacto del Tinell y dejar fuera al PP de la reforma de la arquitectura constitucional. Para sumar a CiU a ese proyecto hubo que escenificar la ruptura —para el presente y el futuro— de esa coalición con los populares. Para hacer de Andalucía una “realidad nacional” hubo que dejar fuera también al PP. Para aprobar el nuevo Estatuto catalán en el referéndum del próximo domingo hay que hostigar al PP convirtiendo la violencia con que es tratado, no en el resultado del fanatismo del que arremete, sino en el desiderátum de la disidencia.

Permítanme que sospeche que el gran objetivo no es la paz, ni la “nueva Patria” de Rodríguez Zapatero, ni un nuevo reparto de competencias, ni la memoria del pasado republicano. El gran objetivo parece ser arrumbar a los conservadores como si la paz que se barrunta, el Estado que se quiere construir y la memoria que se quiere inventar no fueran posible con ellos. Ojalá me demuestren —los hechos— que me equivoco. O que aún se puede rectificar.

El triángulo del Grupo Prisa
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 14 Junio 2006

La responsabilidad política del Grupo Prisa, albacea y cocina ideológica del PSOE y del Gobierno en el huracán político en el que el presidente Zapatero está metiendo a España, es casi tan grande como la del Partido Socialista, política y humanamente descapitalizado a favor de la acumulación de todo el poder en manos del jefe del Gobierno que, en muy poco tiempo, en apenas dos años, ha dejado tras de sí un reguero llamativo de cadáveres políticos: Bono, Maragall, Vázquez, Ibarra, Rosa Díez, Nicolás Redondo, Solana y González. Aunque estos dos últimos están aún activos y por “enterrar”. Sobre todo González, que mantiene una especial relación con el Grupo Prisa y que en un momento dado se podría rebelar.

Prisa, en sus relaciones con los gobiernos del PSOE, y vistas sus experiencias pasadas, tiene un lema principal: conservar el poder a cualquier precio. Pero a la vez quieren que el Gobierno de Zapatero no lo pierda como lo perdió González, a pesar del amparo y de la vista gorda del Grupo Prisa ante los desmanes del felipismo —GAL, corrupción, etc.—, y sobre todo que no ponga patas arriba el Estado, como lo está poniendo Zapatero sin saber hacia dónde va, y si lo sabe, pues peor, a la vista de la derrota que está sufriendo la nave del Estado.

De hecho, se ha dicho que, vía Rubalcaba —el tercer hombre del triángulo en el que se integran Polanco y González—, se pudo reconducir en algo o bastante, según se mire, el Estatuto catalán que salió del Parlamento catalán, o desde ese manicomio que regenta Maragall y que se llama Generalitat. El pacto del PSOE con CiU se coció en el triángulo de Prisa, donde no ganan para sustos, a la vista de lo que ahora ocurre con la negociación con ETA y con la bronca nacional organizada, sin que Zapatero escuche a nadie salvo a sí mismo, confiado en su baraka, su intuición y su capacidad para liquidar adversarios de todo pelaje, internos o externos. Desde el buque insignia, El País, se le hacen a Zapatero señales con banderas para advertirle de los peligros que acechan su alocada navegación. Le pidieron que no se rompiera el consenso con el PP en lo del Estatuto catalán, pero Zapatero se mofó y se fue hacia delante con CiU, tras la mediación del triángulo de Prisa (los recordamos: Polanco, González, Rubalcaba).

Lo mismo le está pasando a El País con la negociación del Gobierno con ETA —bailando con lobos—, con continuas llamadas del diario para que no se rompa el consenso con el PP que Zapatero escucha como quien oye llover, mientras los más notorios columnistas del diario —Gil Calvo, Ramoneda o Unzueta— se echan las manos a la cabeza, porque saben que lo que está ocurriendo ni es democrático, ni legal, ni de izquierda, ni sensato, aunque sus lamentos se hacen con la boca chica y mirando todos ellos de reojo al patrón, por si acaso se pasan en la dosis crítica. Los otros columnistas, los Pradera y sus escoltas, están dedicados, pase lo que pase, a insultar al PP sin la menor capacidad de análisis y convencidos de que así se ganan el sueldo.

Por si algo faltara, la dirección, la nueva como la anterior, cada vez que aparece una noticia molesta para el Gobierno o para el PSOE la sacan de los titulares de la portada y, como mucho, la meten en el rataplán, el cajón de sastre del ocultismo calculado, como en los tiempos de la corrupción y de los GAL. Acompañados en la acción ofensiva por la SER y la Cuatro, con Gabilondo en el papel de capitán del somatén.

Pero si González truena ante los micrófonos con la mirada furiosa y la indignación a flor de piel, y si llegan a Moncloa comentarios de Polanco diciendo que “esto no es esto”, entonces Zapatero estira el talante y manda a El País mensajes con azúcar por la boca y la pluma de su portavoz en dicho periódico, Azpiolea, que no es el corresponsal de El País en Moncloa, sino al revés.

Sin embargo, en el Grupo Prisa están asustados con la deriva del Gobierno, por más que lo disimulen mientras reciben bajo cuerda los regalos habituales del poder. Aunque da la impresión de que todavía no se han encendido las alarmas, porque siempre les quedarán las elecciones anticipadas como cortafuegos si la cosa se pone muy mal.

Ahora bien, mientras Zapatero baila con lobos, el Grupo Prisa juega con fuego y asume la responsabilidad de amparar el rumbo que el capitán Zapatero le ha dado a la nave del Estado con la proa puesta en el ojo del huracán, donde se esconde el triángulo de las Bermudas, que en algo recuerda al triángulo de Prisa, donde aparecen y desaparecen los ideales, los compromisos democráticos y constitucionales, la izquierda y la libertad con suma facilidad.

ALIMENTAR MONSTRUOS
CONSUELO SÁNCHEZ VICENTE El Ideal Gallego 14 Junio 2006

La campaña del Referéndum del estatut va a terminar sin que Rajoy haya logrado defender en público su posición con normalidad. Solo si todas las ideas en liza pueden competir en pie de igualdad, los electores puede elegir con libertad. Esto es la esencia de la democracia, contra esto es contra lo que han atentado los grupos de fanáticos que han acosado a Rajoy. Estos mamarrachos no representan ni de lejos a la mayoría de los catalanes, fanáticos hay en todas partes. Aunque es indeseable, resulta previsible e incluso inevitable que una campaña tan dura como esta acabe por desatar las más bajas pasiones de quienes piensan con las tripas en vez de hacerlo con la cabeza. Lo peligroso, en mi opinión, ha sido la reacción casi de complacencia hacia los agresores de algunos líderes nacionales y catalanes

Cuando alguien generalmente tan sensato como el líder de CiU Durán i Lleida asegura que Rajoy y el PP no deberían tener la piel tan fina , lo que está haciendo, queriendo o sin querer, es animar a la partida de la porra a emplearse más a fondo la próxima vez, a darle más duro la próxima vez a quien no piense como ellos por el delito de defender sus ideas. Y, cuando alguien como el ministro de Industria José Montilla culpa a la campaña del PP contra Cataluña de las agresiones contra sus dirigentes, lo que, queriendo o sin querer está haciendo es electoralismo barato con las cosas de comer; porque, que todo un ministro de la Nación culpe a las víctimas de una agresión política de que se les agreda, alimenta la persecución política del discrepante

Atreverse a pensar por sí mismo y a decir lo que piensas es el motor de la democracia. Y el derecho a discrepar es la gasolina de ese motor. Pero, a diferencia del presidente de la Generalitat Maragall y sobre todo del líder de ERC Carod Rovira, que en mi opinión ha estado sencillamente impecable, Montilla y Durán no han condenado las agresiones a Rajoy con la contundencia que deberían haberlo hecho. Cebados con ganar como sea , no se dan cuenta de que las próximas víctimas del monstruo de la intolerancia pueden ser ellos mismos. Por inofensivos que puedan parecernos de cachorros, los monstruos no suelen distinguir, cuando crecen, qué mano es la que les da de comer.

Txapote, un mal agüero para la paz
Miguel Torres Galera  Periodista Digital 14 Junio 2006

La televisión ha mostrado este martes y 13 las imágenes y el testimonio de dos seres humanos con alma de hienas rabiosas. Se trata de dos terroristas, dos etarras -un hombre y una mujer- que se comportaban en su jaula de cristal como lo harían dos hienas anclaustradas entre barrotes cuando se las azuza con gritos y un palo en la mano.

El sobrecogedor espectáculo lo han protagonizado dos asesinos vocacionales: Javier García Gaztelu, alias Txapote, e Irantzu Gallastegui, alias Amasia; ambos son pareja sentimental en el oficio de matar a sus semejantes. Se han lucido en un númerito vergonzoso, en el que los siniestros personajes han desafiado a los jueces y fiscales del tribunal de la Audiencia Nacional donde se les iba a juzgar por su implicación en el asesinato del concejal del PP en el País Vasco, José Luis Caso; pero también está implicado en las muertes de Gregorio Ordoñez, Gema Martín, Miguel Ángel Blanco y Fernando Múgica.

Ha sido muy didáctico observar a través de las imágenes de televisión como Javier García y su pareja de muerte se negaban a ponerse en pie ante el requerimiento del magistrado presidente del tribunal. Con la insolencia propia de quien avasalla la vida de los demás, y la cercena en medio segundo, sin temblarle la mano ni descomponérsele el semblante, ambos sanguinarios asesinos han hecho saber a los representantes de la Justicia que no les reconocían como autoridad y que se acogían a su derecho de no declarar. Obviamente el presidente del tribunal ha aceptado que se acojan a este derecho, pero no ha consentido la falta de respeto al tribunal. El magistrado ha ordenado a la polícia presente en la sala que procedieran a obligarles a ponerse en pie a los acusados. Después de vociferar en euskera, Javier García y su pareja de muerte han dado la espalda al tribunal y así, de pie, han continuado el resto de la sesión.

A mí se me hiela la sangre de sólo pensar que con tipos despreciables e irrecuperables como estos estén dispuesto, el Gobierno y los dirigentes del PSE, a comenzar un diálogo sobre la apertura de un posible proceso de paz en Euskadi y en España. Y mientras estas fieras descerebradas y con una lobotomía cognitiva e intelectual irreversible desafían a la Justicia en sus narices (¿qué no harán a escondidas?), la política nacional pasa por una dura descalificación recíproca entre las llamadas derechas e izquierdas. Algún virus endémico ha debido contagiar a toda la masa gris pensante y dirigente de las organizaciones políticas con escaños en el Parlamento español.

No me parece una insensatez pensar que con gente que no ha realizado el menor gesto de autocrítica y, menos aún, de propósito de enmienda, se pueda llegar a ninguna parte. Hasta ahora los terroristas y todo el piélago sociológico que les respalda ha dejado bien claro cuáles son sus condiciones para avanzar en eso que ellos llaman pacificación. No han experimentado el menor rubor en exponer sus condiciones y sus objetivos irrenunciables. El abandono de las armas y de la violencia no ha aparecido por ninguna parte. No existe arrepentimiento ni nada que se le asemeje. El indecente númerito de Txapote y su compañera de muerte en el tribunal de Justicia es la prueba palpable de lo ensoberbecidas que están estas hienas asesinas.

La sociedad vasca es una sociedad enferma por el odio y la intransigencia. La terapia que necesita no es fácil ni sencilla, pero se ha estado muy cerca de acorralar el mal. Ha sido una pena que no se haya dado una oportunidad a aplicar la última fase de la nueva terapía que emprendieran juntos el PP y el PSOE. Un complejo de política redentorista y de ilusorio mesanismo ha puesto patas arriba los frutos de tanto sacrificio. La sociedad civil está más dividida que nunca en los últimos treinta años. Y la memoria de las víctimas del terrorismo también está más viva que nunca: afortunadamente. Txapote y sus secuaces jámas garantizarán la paz, porque no han matado por ella; su odio y su rencor sólo les mueve al todo o nada, y lo que persiguen es el poder para controlar y someter a su amada Euskal Herria.

La burguesía nacionalista catalana pasa de la intolerancia fascista
Aniano Gago elsemanaldigital 14 Junio 2006

Como si no fuera con ellos, pese a que la actitud violenta y racista de los independentistas contra el PP debería preocupar a una sociedad que fue siempre democrática y abierta.

14 de junio de 2006. El fascismo es un movimiento político y social de carácter totalitario que se esconde bajo diferentes ropajes. El último que se está dando en España es el que están poniendo en práctica los cachorros de ERC. Son violentos, intolerantes y racistas, con lo que caen a su vez en el nazismo. O sea, pasan de Mussolini a Hitler, y los responsables de la Generalitat de Cataluña sin enterarse.

Una violencia que va a más
Hace algún tiempo agredieron e insultaron a Josep Piqué en pleno Paseo de Gracia, hace unos días en Gerona a Arcadi Espada, uno de los promotores de Ciutadans de Catalunya y en los últimos días, por dos veces, a Mariano Rajoy, primero en un mercado en Hospitalet y después en Granollers. Parece como si los independentistas catalanes estuvieran ahora imitando a sus homólogos del País Vasco. Un auténtico desastre y una profunda pena en una sociedad como la catalana que siempre ha presumido de ser tolerante, democrática y abierta a todas las ideologías.

Lo más grave del asunto es que estos individuos insulten a Rajoy llamándole facha, cuando Rajoy está muy lejos de eso y ellos, los agresores, son ejemplo perverso de la Cataluña que dicen defender. Carod-Rovira, que tanta comprensión exige hacia los catalanes y a su formación política, no lo veo yo excesivamente preocupado por estos acontecimientos. Ni Bargalló, ex conseller primer, miembro de su partido y hasta hace bien poco responsable del gobierno de Maragall, ni ningún líder nacionalista/catalanista se ha rasgado de las vestiduras. Da la sensación de que lo que pasa lo vieran normal, y como si en el fondo estuvieran de acuerdo.

Tal vez eso hay que situarlo en la línea del eslogan socialista de El PP usará tu "no" contra Cataluña. Esa frasecita encierra demasiada maldad, y de ese lodo están viniendo otras tempestades. Y lo que te rondaré. Madrid, dicen miembros de la izquierda, está tomada por la extrema derecha. Argumento de réplica a lo que pasa en Cataluña. Y cierto es que son muchos los extremistas de derechas que buscan un caldo de cultivo para justificar comportamientos igualmente de nefastos. Los improperios al entonces Ministro de Defensa, José Bono, hay que valorarlos desde esa misma perspectiva.

La intervención de los gobiernos
Con la violencia, con la agresión, del lado que sea, hay que tener intolerancia cero. Y ahí tienen que actuar los gobiernos sin contemplaciones. Lo de Cataluña no se lo puede permitir una sociedad avanzada y europea como la nuestra. A lo mejor es que Maragall, que parece un resucitado tras la encuesta en la que los catalanes le perdonan todo, debe pedir ayuda a Pérez Rubalcaba desde su Ministerio del Interior. Si ya le tuvo que llevar a Cataluña más guardias civiles para acabar con los robos en las masías, dada la ineficacia de los mossos d´esquadra ¿por qué no enviarle una compañía especial de policías nacionales para proteger a los líderes del PP? Ahora resulta que los que tanto han piado por la libertad y en contra de la intransigencia franquista son del mismo tenor.

Eso demuestra que los nacionalismos, sean de donde sean, tienen los mismos cromosomas y se abonan a la beligerancia, al racismo, a la intolerancia y a la uniformidad de criterios. Para los nacionalistas catalanes, como para los nacionalistas vascos, a los que piensan de otra manera hay que erradicarlos, echarlos, previos insultos y atemorizaciones. Así consiguen la sociedad totalitaria que tanto buscan y por la que tanto sufren. José Luis Rodríguez Zapatero, mientras tanto, ni mira para atrás –a la historia– ni escucha otras voces que no sean las de "intelectuales" tipo Pepiño Blanco. El tiempo juega a su favor, y a eso se acoge. Cada día tiene menos "disidentes" en el PSOE. Después de engullir a Alfonso Guerra tiene a punto de caramelo a Felipe González, quien últimamente vuelve a hacer lo de antaño: decir una cosa y lo contrario. Zapatero conoce bien el percal socialista y por eso sigue sonriendo mientras caen chuzos y la Asociación de Víctimas del Terrorismo sigue clamando en el desierto de Madrid para que les escuche y no le dé a ETA lo que piensan que le va a dar: concesiones políticas.

El "día después"
Así las cosas, paciencia y a barajar, mientras llega el día de la votación en referéndum sobre el nuevo Estatut catalán. Su aprobación mayoritaria –aunque entre "noes" y abstención sean muchos los que no lo apoyen- hará olvidar a los líderes catalanes cualquier tiempo pasado. Y Maragall volverá a brindar por su futuro, que seguirá unido a Zapatero. Montilla siempre será andaluz, y eso en Cataluña marca. El rancio abolengo de los Maragall y el apoyo de la burguesía socialista decidirá el juego. Zapatero lo sabe, y su ambigüedad es calculada. Apostará por Maragall, que es amigo suyo y al que le sigue debiendo su victoria sobre José Bono, aquel ministro de Defensa.

La violencia en la campaña del Estatut, incompatible con la democracia
Editorial Elsemanaldigital 14 Junio 2006

Los adversarios del Estatuto de Zapatero, Maragall y Mas son agredidos en la campaña electoral. El Gobierno tiene el deber de garantizar sus derechos y su seguridad.

14 de junio de 2006. Los manifestantes violentos y radicales están adquiriendo un creciente protagonismo en la fase final de la campaña electoral del referéndum del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Primero fue agredido e insultado en Barcelona el presidente del Partido Popular de Cataluña, Josep Piqué. Después llegó el turno, en Gerona, de Arcadi Espada, representante de Ciudadanos de Cataluña, también adversario del texto que proponen conjuntamente nacionalistas y socialistas. El sábado la violencia llegó al mercado de Hospitalet donde paseaba Mariano Rajoy, y el lunes a un mitin del presidente del Partido Popular en el Teatro Auditorio de Granollers. Los manifestantes intentaron impedir la celebración del acto, arrojaron objetos, insultaron a los congregados e impidieron durante un tiempo la salida de los dirigentes del PP. Aunque la policía autonómica catalana ha minimizado lo sucedido, la situación es grave para la democracia.

La violencia en las calles es incompatible con una verdadera convivencia democrática. Si la expresión de unas determinadas opiniones está sujeta al arbitrio de la militancia extremista de quienes no las comparten, la democracia será una apariencia pero no una realidad. Coaccionar a los políticos, a los partidos, a los votantes y a los ciudadanos no forma parte del contenido de una democracia real.

Los agresores de Cataluña no son incontrolados de los que nadie responda. Sus acciones han sido explicadas, cuando no aplaudidas, por políticos que se oponen a lo que el Partido Popular representa en el Principado. Desde distintos partidos se está lanzando una idea extremadamente peligrosa, que ha sido resumida así por Piqué: "Tienen su responsabilidad quienes con sus mensajes introducen la idea de que quienes no piensan como ellos son enemigos de Cataluña, y justifican agresiones u ofensas".

¿Quién justifica esas agresiones e insultos? Lo hace el ministro de Industria, José Montilla, con su campaña de desprecio y difamación contra el Partido Popular. Lo hace el líder de ICV, Joan Saura. Y lo hace el secretario de organización del PSOE, José Blanco, que ha explicado las agresiones considerándolas menos graves que la discrepancia con José Luis Rodríguez Zapatero expresada en el Congreso de los Diputados por la concejala del PSE Gotzone Mora.

El Estatuto catalán de Zapatero y de Pasqual Maragall llega a los ciudadanos lastrado con formas antidemocráticas. El texto de la norma, y más aún el espíritu de los partidos de las formaciones que lo han redactado, implica una sociedad menos libre, en la que el PP esté reducido a la marginalidad. Lo que los grandes partidos intentan hacer desde las instituciones algunos energúmenos lo llevan a la violencia directa.

Sin embargo, Zapatero y su Gobierno tiene obligaciones hacia los ciudadanos en general y hacia el PP en particular mucho más graves que sus cálculos electorales y partidistas. Un Gobierno democrático tiene como primer e inexcusable deber garantizar la seguridad de todos los españoles, el cumplimiento de las leyes y la defensa de los derechos. Un Gobierno que no se aplicase por todos los medios a garantizar esos principios sería un Ejecutivo sospechoso de falta de legitimidad democrática.

Sturm Abteilung a la catalana
Paul H. Koch  Periodista Digital 14 Junio 2006

Uno de los errores populares a la hora de juzgar la caótica Europa de entreguerras, y en especial la delicada situación de la Alemania de la época, hace referencia al papel de las SA: las Sturm Abteilung o Escuadras de Asalto. Mucha gente las confunde todavía hoy con las SS: Schutz Staffel o Compañía de Protección. Pero no tienen nada que ver, en absoluto, aparte de haber nacido ambas al servicio del ideario nacionalsocialista.

Las SS surgieron en 1925 como una guardia de corps específica para la seguridad y protección de Adolf Hitler y algunos otros importantes dirigentes nacionalsocialistas. Desde un principio, el ingreso en este cuerpo fue muy exclusivo (además de determinadas condiciones físicas y psicológicas se necesitaba una lealtad a prueba de balas, literalmente) pero, a medida que el régimen nazi se consolidaba y Heinrich Himmler pudo organizarlas de acuerdo con el plan original y secreto de la cúpula nazi, los requisitos se endurecieron mientras las primitivas unidades paramilitares se profesionalizaban y transformaba en algo más que un equipado y eficaz equipo de escoltas vestidos de negro. En verdad llegaron a constituir una auténtica orden militar, similar a sus modelos medievales -los caballeros templarios y los de la Orden Teutónica-, con toda la parafernalia, los rituales y las jerarquías características, aunque con una única pero gran diferencia: aparte de a su Gran Maestre -en este caso, Himmler- no obedecían al Papa ni a la cruz griega, sino al Führer y a la cruz gamada. La historia de este cuerpo es verdaderamente apasionante a la vez que terrible, como demuestra el éxito de los innumerables libros que se han publicado al respecto desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial.

Las SA fueron una cosa diferente. Este otro cuerpo, que popularizó la camisa parda -frente a la negra de las SS- había nacido algunos años antes y desapareció -pronto hará 72 años, justamente- tras la violenta encerrona y ejecución de sus líderes en la famosa Noche de los Cuchillos Largos el 30 de junio de 1934. El nivel de los cuadros de las SA siempre fue inferior al de las SS: se nutrió básicamente de camorristas y desocupados diversos, además de ex soldados licenciados de la Primera Guerra Mundial, sin oficio ni beneficio, ni mayor perspectiva vital en una Alemania que había sido escorada desde dentro por las fuerzas de la izquierda radical hacia el caos y el desabastecimiento general, para intentar convertirla en una nueva Unión Soviética. La debilísima República de Weimar apenas estaba en condiciones de mantener una ficción de país más o menos ordenado, intentando recuperarse de la horrorosa experiencia de 1914 a 1918, y de todo lo que vino tras la firma del Tratado de Versalles: ese documento criminal que no sirvió para otra cosa más que para sembrar el germen de la Segunda Guerra Mundial.

Con la violencia como doctrina y único argumento, la misión de las SA era doble. En primer lugar, consistía en combatir a puñetazo limpio -o utilizando palos y navajas, e incluso con armas de fuego si era necesario- los ánimos encendidos y fuera de control en algunas agitadas asambleas del NSDAP. En segundo lugar, y más importante, debía proteger los mítines y actos políticos del partido nazi de los ataques de los grupos equivalentes organizados por partidos rivales, a la vez que intentar boicotear las asambleas de esos mismos partidos.

Detengámonos en esto porque es importante: las SA no fueron los únicos paramilitares que sembraron el terror en las ciudades germanas durante esta época, sino simplemente los que ganaron la partida al mostrarse más fuertes. Los mismos o peores actos de provocación, de insulto, de violencia, incluso de asesinato, que cometieron los 'camisas pardas' también los llevaron a cabo, desde el otro bando, los grupos de los otros partidos y, en especial, del Partido Comunista. De hecho, los campos de concentración, antes de la Segunda Guerra Mundial, estaban llenos de exmiembros de estas organizaciones, comunistas y socialistas fundamentalmente, además de parlamentarios elegidos o afiliados corrientes.

Todo esto se ha olvidado o se ha querido olvidar por las razones que fuera pero debe quedarnos claro que la violencia callejera no es propiedad exclusiva de la derecha.

Este artículo ha nacido de la preocupación que genera ver lo que está ocurriendo en Cataluña, en la campaña del referéndum para la reforma del famoso Estatuto. Resulta obvio que la Cataluña de 2006 no es la Alemania de los años 30'..., excepto en las mentes enfermas de algunos dirigentes políticos que no dudan en instrumentalizar vergonzosamente a los "jóvenes radicales independentistas" como auténticas SA para perseguir y reventar (sí, reventar, no "intentar reventar", señores editorialistas de El País, El Periódico de Catalunya y demás) mítin a mítin las actividades del PP, con el que se estará de acuerdo o no, pero que tiene todo el derecho del mundo a expresarse. Siempre he defendido y siempre defenderé que cada cual opine lo que quiera con libertad. De hecho, la única manera de saber si una persona puede aportar o no algo útil a la sociedad es escucharle para ver qué tiene que decir. Luego, se le puede hacer caso o darle la espalda. Y punto.

Las nuevas SA a la catalana llevan banderas cuatribarradas en lugar de esvásticas, ropa informal en lugar de camisas pardas y un burro como enseña en lugar de runas o calaveras con tibias, pero tienen una ventaja sobre las germanas: en el otro lado no hay un grupo similar. Todavía.

¿La comparación le parece a usted exagerada? La llamada kale borroka o terrorismo callejero que ha nutrido a la organización terrorista ETA durante los últimos años nació de la misma manera que las "protestas espontáneas de los jóvenes independentistas catalanes". El nivel de conciencia del ser humano es tan bajo que cuando un antropoide común ingresa en un grupo de este tipo y se deja llevar por el odio y la brutalidad como es el caso, es cuestión de tiempo que acabe pasando de los huevos a las piedras y de las piedras a algo mucho más peligroso. Cualquier psicólogo podría explicarle esto con más detalle.

También podría explicarle el proceso de manipulación y proyección que consiste en achacar al contrario la culpa por el castigo que uno está impartiendo sobre él de manera gratuita. Por ejemplo, eso de decir que la culpa de lo que está pasando es del propio PP, que él se lo ha buscado, acusándole de todo lo que sea necesario... Las palabras al respecto de algunos dirigentes políticos catalanes (como Copito de Nieve y el Doctor Malévolo en el PSC, Lord Farquart en CiU o El Padrino en ERC) o incluso nacionales (Hogaza Boquita de Piñón, sin ir más lejos, tiene algunas salidas de antología) son de verdadera vergüenza ajena. Pero también fue Hitler quien escribió aquello de que la misma mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad, si bien originalmente no lo propuso como estrategia publicitaria sino como advertencia.

Lo que más dolor causa en todo esto es que el ciudadano catalán normal y corriente (y yo con él: tengo muchísimos amigos en Barcelona y en algunos otros puntos de Cataluña) es el primero que asiste atónito y con la mano tapándose la nariz al basural organizado por el Tres Veces Partido y el resto de invitados a esta especie de Cena de los Idiotas. Y ese mismo ciudadano será el primero en pagar en un futuro, más próximo que lejano, todo lo que ha ocurrido en los últimos años, aunque se crea ajeno al debate porque aún no se haya visto afectado directamente. Y cuando quiera pasarle, a su vez, la factura al político de turno que le organizó esta feria, ¿dónde estarán todos éstos que ahora se desgañitan envolviéndose en la bandera nacional catalana contra el pérfido invasor?

Si yo tuviera derecho a voto el próximo domingo, mandaría las urnas a paseo y me iría a disfrutar del día fuera de Cataluña, para desintoxicarme y para demostrar al resto de españoles que no soy un tarado como me describe constantemente mi clase política, empezando por el molt honorable (cuánto sarcasmo) president.

ZP, Irak y el fin de Zarqaui
Por RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 14 Junio 2006

Si la comunidad internacional hubiera seguido los consejos que José Luis Rodríguez Zapatero le hizo desde un minarete en Túnez, a estas horas Abu Musab al-Zarqaui seguiría vivo, libre y asesinando inocentes iraquíes. Porque lo que Zapatero pidió entonces fue que el resto de los países con tropas en Irak se retiraran imitando el ejemplo español. Algo que hubiera hecho del hoy terrorista muerto el dueño de la situación en el país mesopotámico. Es evidente que los iraquíes, solos, no hubieran podido hacer frente a la ola de terrorismo desestabilizador que ha sido promovida desde fuera de aquel país. Quizá el Gobierno español intente convencernos ahora de que esto hubiera ido mejor sin la presencia internacional allí. Que el terrorista Al-Zarqaui también se hubiera entregado y que se habría sentado a la mesa con el nuevo Gobierno iraquí para negociar su entrega.

El sábado pasado un círculo de amigos tuvo ocasión de intercambiar opiniones en Londres con un teniente coronel que es el que más hombres ha mandado en Irak hasta la fecha -y seguirá haciéndolo- y el que más bajas lleva acumuladas en ese país. Pero sus bajas no figuran en ningún listado ni sus hombres sirven bajo ninguna bandera. Estos soldados de fortuna hacen el trabajo y mueren sin que ningún Gobierno tenga que rendir cuentas a su opinión pública. Nuestro interlocutor contaba con cierto detalle cómo por primera vez se ha producido una grave quiebra en la seguridad de Al Qaida. Esa falla es la que ha permitido acabar con Al-Zarqaui, porque el soplo que llevó a ubicar al terrorista no llegó de ciudadanos iraquíes que lo hubieran visto y por razones evidentes -razones llamadas «25 millones de dólares»- quisieran delatarlo. Quien bien lo sabe asegura que Al-Zarqaui fue delatado por los suyos.

Y quien más soldados muertos está poniendo en Irak nos aseguraba que es falsa la imagen de guerra civil que se intenta dar de ese país. Lo que allí sucede sigue siendo puro terrorismo. A partir de ahora, la clave está en el mensaje que vamos a transmitir a los muchachos de Al-Zarqaui. Si ahora les vamos a hacer creer que la muerte de su jefe nos parece un buen punto de inflexión para retirarnos de Irak o, por el contrario vamos a terminar la tarea que está en marcha.

La muerte de Al-Zarqaui tiene que ser un recordatorio para todos de lo que ocurriría si Sadam siguiera en el poder y el ahora terrorista muerto estuviera actuando allí bajo la protección del tirano y como enlace entre éste y Osama bin Laden. En esta hora en que tanto gusta recordar el Gobierno de Rodríguez Zapatero en cada debate parlamentario el papel que tuvo España en Irak, bajo el Gobierno del PP, dígannos, por favor, si la desaparición de Al-Zarqaui es positiva. Y si ésta hubiera sido posible sin la presencia de tropas extranjeras.

El PP recurrirá el Estatuto catalán en el Tribunal Constitucional después del verano
C. DE LA HOZ ABC 14 Junio 2006

MADRID. A falta de tan sólo cinco días para que se celebre la cita electoral en Cataluña en que se someterá a referéndum el nuevo proyecto de Estatuto, el PP está terminando de perfilar su recurso ante el Tribunal Constitucional, en el que lleva trabajando desde que se aprobó el texto definitivo. El 18 de junio constituirá la prueba de fuego para un estatuto que ha pasado por mil y una vicisitudes, todavía sometido a la incógnita de un resultado pendiente del porcentaje de participación y con un gobierno catalán en precario, que convocará elecciones anticipadas en otoño.

Todo hace aventurar que tras la batalla política va a abrirse un frente judicial que Pasqual Maragall está intentando desactivar. De «impresentable» calificaron desde el cuartel general de los populares el mensaje que el presidente de la Generalitat transmitió a la judicatura catalana a la que pidió su «apoyo activo» para que defienda el Estatuto ante las posibles cuestiones de constitucionalidad que se vayan planteando. Si bien esta petición no afectaría al recurso popular ante el TC, «Maragall hace esa petición porque sabe que le van a presentar recursos y quiere que los jueves y fiscales se «armen» para defenderle a él», afirman las mismas fuentes consultadas.

Así, ni los ataques a Mariano Rajoy en esta campaña ni el anunciado calendario electoral catalán, hacen variar la pretensión de los populares de llevar el texto ante el Tribunal Constitucional, para lo que están trabajando los servicios jurídicos del partido junto a la secretaria de Justicia y Libertades Públicas, al frente de la cual está Ignacio Astarloa.

Recurso de enorme complejidad por lo vasto del texto a impugnar y por el hecho de tocar todo tipo de materias, incluidas las de financiación, los populares pretenden hacer un trabajo riguroso que, en todo caso, no verá la luz hasta que sea publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), lo que sitúa el recurso del PP pasadas las vacaciones de verano y en plena precampaña de las elecciones anticipadas catalanas.

Sólo en el caso de que se aceleraren mucho los plazos tras el referéndum del domingo, no sería descartable que el texto pudiera ser publicado en el BOE en julio, aunque fuentes populares creen que es bastante improbable hacerlo para esas fechas.

Último acto posible
El recurso de inconstitucionalidad constituye el último acto posible del PP contra la reforma estatutaria, consciente de que si no hay suspensión cautelar antes de que se pronuncie el alto tribunal, no quedan muchas posibilidades para impedir la aplicación de la nueva ley autonómica. Otra cosa es que, políticamente, y en función del nivel de participación en el referéndum, se pueda cuestionar un Estatuto que ha suscitado parlamentariamente ya menos apoyos que el que tuvo el de 1979.

En ese año hubo una participación del 59,60 por ciento con un 88,14 de síes. Fue, en todo caso, el referéndum que menos entusiasmo suscitó en Cataluña. La consulta sobre la Reforma Política de 1976 movilizó al 74,10 por ciento de los catalanes; la de la Constitución al 67,91 y la de la OTAN al 62,99. Los datos que manejan los socialistas parece que están muy, muy lejos, de estos porcentajes, hecho que justificaría, a juicio del Partido Popular catalán, la agresiva precampaña del PSC, «que cree que insultándonos o impidiendo nuestros actos» animará a la participación.

El TSJG se opone a la pretensión del bipartito de obligar a los jueces a conocer el gallego
JOSE LUIS JIMÉNEZ ABC 14 Junio 2006

SANTIAGO. Nuevo varapalo -y van tres- a la pretensión del Gobierno bipartito gallego de incluir en el nuevo Estatuto la obligatoriedad de conocer la lengua gallega más allá del actual reconocimiento al derecho a hablarlo. El presidente interino del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG) indicó ayer en la comisión parlamentaria que estudia la reforma del texto autonómico que cualquier imposición referida al idioma requeriría previamente de una reforma constitucional.
Antonio González Nieto expuso que no tiene cabida en la actualidad ni la inclusión del «deber» de conocer la lengua, ni mucho menos su establecimiento como «requisito» para cualquier funcionario de Justicia que trabaje en Galicia. En referencia a la clase judicial, el presidente del TSJG explicó que no existe obligación legal para responder en gallego a un ciudadano que se exprese en esta lengua.

Para González Nieto, contestar en castellano «no supone discriminación» ni «atentado contra los derechos fundamentales», al tiempo que a titulo personal, se mostró de acuerdo con que en el futuro todos los jueces deberían conocer el idioma gallego para poder comunicarse con más facilidad.

Tercer rechazo
Se trata del tercer rechazo expreso a esta pretensión del gobierno bipartito de socialistas y nacionalistas, después de que el Consejo Consultivo y los jueces decanos de Galicia también se opusieran frontalmente. El dictamen del Consejo acerca de la reforma estatutaria, elaborado a petición del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, señalaba en el aspecto lingüístico que, en todo caso, el nuevo texto podría consagrar el «deber colectivo» de conocer el gallego, pero que la imposición a título individual atentaría contra la Constitución.

Haciendo oídos sordos a este documento, que le fue entregado a Pérez Touriño en el mes de febrero, la Secretaría General de Política Lingüística, adscrita directamente a la Presidencia de la Xunta, anunciaba en abril que su intención sería que el futuro Estatuto recoja que el conocimiento del gallego sea «un deber», con el fin de que las dos lenguas de la Comunidad «se equiparen» y se «palíe» la actual «desigualdad» existente.

Este último fin de semana, en un congreso que celebraron en Orense, los jueces decanos de Galicia también manifestaron su oposición a la obligatoriedad de conocer el gallego, ya que en la actualidad ambas lenguas conviven armónicamente «sin que haya ningún problema». Según el organizador del encuentro, Antonio Piña Alonso, parece razonable que el magistrado conozca el idioma, pero sin imposición alguna. No obstante, los jueces parecen estar quedándose solos. Fiscales y abogados ya se han posicionado a favor de la imposición. Sin ir más lejos, el presidente del Consejo de la Abogacía de Galicia, José Antonio López Graña, defendió con vehemencia en la comisión parlamentaria que cualquier funcionario que desee trabajar en Galicia «debe tener la exigencia de conocer y dominar el gallego», y aplicado a los jueces, que no sea «un mérito» y sí «un requisito».

Hacia esta senda se encaminan también los fiscales, que en su último congreso celebrado en La Coruña -presidido por el fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido- reclamaron que el conocimiento de las lenguas autonómicas actúe como «mérito determinante».

Administración y ciudadanos
El propio Conde Pumpido y la Xunta de Galicia firmaron el pasado mes de marzo un convenio para la promoción del gallego en la Administración de Justicia, recogiendo la «promoción profesional y el prestigio» de los funcionarios que utilicen la lengua de Rosalía. Esta iniciativa, según sus promotores, buscaba «acercar la administración al ciudadano».

Contraria a cualquier imposición lingüística entre la magistratura está también el Partido Popular, que defiende que «un juez debe entender de leyes, no de idiomas», una postura radicalmente opuesta a la de la Mesa por la Normalización.

Por otro lado, el Consejo de la Cultura Gallega aboga por el término «nación de Breogán» para definir a la Comunidad en el nuevo Estatuto. El presidente de este Consejo, Ramón Villares, pasó también ayer por la Comisión del Estatuto, y reclamó que la denominación de Galicia en el futuro nuevo texto sea la de «nación de Breogán», tal como figura en el «himno escrito por Eduardo Pondal». Villares aseveró que «la afirmación del carácter nacional de Galicia es el equivalente a la expresión actual de lo que en 1978 se consideró nacionalidad en la propia Constitución española y nacionalidad histórica en el propio Estatuto de Galicia».

NUEVA AGRESIÓN, ESTA VEZ EN UN MITIN DE ACEBES
Los militantes del PP de Cataluña responden a los escupitajos y los insultos gritando "libertad, libertad"
El PP intentó este martes sortear las agresiones de que está siendo víctima en Cataluña cambiando la hora y el lugar del mitin de Acebes. Fue inútil. Los nacionalistas averiguaron la nueva ubicación del acto. A la salida, medio centenar de violentos golpearon y zarandearon el coche de los populares, les lanzaron escupitajos y les llamaron "terroristas", "asesinos" y "fachas". Los militantes populares respondieron gritando "libertad, libertad, libertad", mientras otros lucían camisetas en las que se podía leer "atención, yo hablo español, denúnciame". Hora antes, un contertulio de la SER daba como "información de servicio" el lugar del próximo mitin de Rajoy en Barcelona.
Agencias Libertad Digital 14 Junio 2006

La organización del partido avisó a los militantes a través de mensajes SMS o llamándoles directamente. Aun así, un autobús sirvió de lanzadera entre la escuela universitaria y el hotel para desplazar a los que no se enteraron del cambio.

Sin embargo, el cambio de lugar no evitó que un grupo de diez manifestantes que portaban una bandera independentista con el lema "Som una nació" ('Somos una nación') acudieran al hotel hacia las 19.15 para 'recibir' al líder popular. A su vez, llegaron algunos Mossos d'Esquadra para controlar la situación.

A la salida ya era medio centenar de personas las que esperaban para agredir a los populares. Los nacionalistas radicales se enfrentaron a los simpatizantes del PP que habían acudido al acto y ambos grupos han empezado a tildarse de "fascistas". Mientras los independentistas llamaban "fachas", "aseinos" o "vosotros fascistas sois los terroristas" a los simpatizantes de PP, estos les dirigían gritos de "libertad" y les mostraban camisetas con el lema "STOP Estatut".

Luego, mientras los coches oficiales se dirigían a la entrada del hotel donde se celebraba el mitin para recoger a los políticos, se ha producido un pequeño tumulto formado por Mossos d'Esquadra, periodistas, cámaras de televisión, fotógrafos, militantes del PPC e independentistas, que portaban una pancarta con el lema "Els feixistes, ni aquí ni enlloc (Los fascistas, ni aquí ni en ninguna parte)".

En ese momento se han sucedido los empujones y el griterío. Cuando los coches han aparcado en la entrada del hotel para recoger a Josep Piqué y a Angel Acebes, varios jóvenes radicales se han abalanzado sobre los vehículos de los políticos mientras guardaespaldas y agentes de la policía autonómica les empujaban tratando de apartarles. Los nacionalistas les lanzaron escupitajos y les llamaron "terroristas". Finalmente, Acebes y Piqué, que ha tenido que entrar en el vehículo protegidos por un cordón policial, han salido aprisa del lugar, en el que se han concentrado también varias decenas de curiosos.

Los populares intentan evitar las continuas agresiones e insultos que están sufriendo en Cataluña por no ser nacionalistas y no apoyar el Estatuto. El sábado, el presidente del PP, Mariano Rajoy, tuvo que abandonar un acto en un mercado de Hospitalet para no ser agredido, pero este lunes a duras penas pudo evitar salvaguardar su integridad física en Granollers. Un grupo de nacionalistas radicales le insultaron y le arrojaron monedas y huevos en un acto. Tuvo que abandonar el hotel protegido por la policía.
Acebes lo enmarca en el "plan" de Zapatero para "excluir al PP"

Cerca de las 19:30 de la tarde comenzabon las intervenciones políticas en el hotel elegido a última hora, cuando apenas diez jóvenes aguardaban el final del mitin vigilados de cerca por los mossos d'esquadra. El 'número dos' del PP comenzó agradeciendo a sus compañeros catalanes que sigan "dando la cara" pese a la dificultad de las circunstancias. "No estáis solos. Estamos con vosotros. Sois un ejemplo", subrayó.

A continuación, apuntó directamente al Gobierno y a sus presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber diseñado "un plan" para "excluir" al PP de la actividad pública y para intentar "imponer" un modelo de sociedad donde únicamente tenga cabida "el nacionalismo y la izquierda". "Pues reclamamos la libertad del PP para defender su proyecto –dijo–, no tenemos por que soportar a los energúmenos que quieren amordazarnos por decir que Cataluña forma parte de España".

Asimismo, se preguntó qué confianza en sí mismos pueden tener dirigentes políticos de otros partidos que están "justificando" los ataques, esto es, "una táctica totalitaria típica de la izquierda de coaccionar a sus opositores". Acebes citó específicamente a los socialistas José Montilla y José Blanco y a "nacionalistas" que demuestran "comprensión" ante las agresiones a otras formaciones. "No debe extrañarnos porque la estrategia del PSOE se basa en el enfrentamiento", sentenció.

Dicho esto, consideró que había llegado la ocasión de lanzar un mensaje a la juventud catalana, a la que llamó a la "rebelión" y a no creer en los "tópicos y eslóganes" oficiales y a entender que "los jóvenes que gritan y agreden defienden la poltrona de quienes les mandan y les pagan y los sillones de sus mayores", además del "3 por ciento que no se ha llegado a saber". "Que se rebelen contra un discurso antiguo y rancio, contra el discurso del uniformismo que no se lleva en ningún sitio", aconsejó Acebes, quien pidió el "no" para un Estatuto que defiende una Cataluña con "privilegios medievales" que sólo "beneficia a una clase, la política".

El Foro Ermua no ampliará su querella a todo el Gobierno vasco si su autoinculpación "es ficticia"
Sospecha que los consejeros tratan de mostrar su solidaridad con Ibarretxe, pero que no decidieron que se entrevistase con Otegi
EUROPA PRESS / BILBAO El Correo 14 Junio 2006

El Foro Ermua sólo ampliará a todo el Gobierno vasco la querella interpuesta contra el lehendakari, Juan José Ibarretxe, por reunirse el pasado 19 de abril con representantes de Batasuna, si la autoinculpación "no es ficticia".

Según ha informado el abogado del Foro Ermua, Fernando García-Capelo, el colectivo querellante sospecha que la autoinculpación es "ficticia" y que no hubo una decisión adoptada por todo el Ejecutivo autonómico para que el lehendakari se reuniera con la formación ilegalizada, sino que fue una determinación del propio Ibarretxe.

Por ello, si los consejeros del Gobierno vasco "se limitan a mostrar su solidaridad general con los actos del lehendakari", pero no adoptaron previamente la decisión de que éste se reuniera con la formación ilegalizada, no se pedirá que se les incluya en la causa que ha ordenado abrir la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV). El letrado cree que, en caso de que sea una autoinculpación "ficticia", tan sólo de "solidaridad", no supondría la comisión de hechos delictivos.

Por ello, el Foro Ermua se encuentra a la espera de que los consejeros del Ejecutivo presenten ante el alto Tribunal su autoinculpación para conocer a fondo en qué se basan para plantearla. A su juicio, podría suponer "solamente una mera estrategia de presión".

Moragas: “Me insultaron, me escupieron y me tiraron huevos y monedas. Fue muy desagradable”
Federico Quevedo El Confidencial 14 Junio 2006

Los ataques sufridos por los principales dirigentes del PP, entre ellos su líder, Mariano Rajoy, el pasado lunes en Granollers durante un acto de campaña a favor del ‘no’ en el referéndum del Estatuto Catalán, tuvieron consecuencias para uno de los integrantes de la comitiva ‘popular’, el responsable del área Internacional, Jorge Moragas: “Me insultaron, me escupieron, me tiraron huevos y monedas. Fue muy desagradable”, señaló a este diario el joven diputado del PP.

Con todo, “lo peor no fue que nos agredieran a nosotros. Hubo gente, entre nuestros simpatizantes, que lo pasó muy mal, como una señora muy mayor, de unos setenta años, que llevaba una banderita del PP en la mano, y a la que estuvieron acosando sin descanso sin que los Mossos d’Esquadra hicieran nada por evitarlo”, señaló Moragas. Era la segunda vez que el PP sufría los ataques de radicales, después de que Rajoy fuera increpado en un mercado de L’Hospitalet del Llobregat.

Fuentes de la Dirección del PP señalaron a El Confidencial que estos hechos están “inducidos, se convocan por sms, estuvieron allí esperando desde las dos de la tarde hasta la hora del acto, sin que los Mossos lo evitaran”. De ahí que para el PP catalán sólo haya unos responsables de estos hechos: “Aquellos mismos que los justifican”, entre los que citaron al ministro de Industria, José Montilla.

Pese a todo, el PP mantiene inamovibles los actos previstos hasta el último día de campaña, entre ellos la asistencia de Mariano Rajoy hoy, en Barcelona, al mitin de cierre de campaña en la Ciudad Condal y mañana, en Lérida, a otro acto similar. Ayer la cita del PP era en Mataró, donde acudieron Piqué y el secretario general del PP, Ángel Acebes. En principio, los ‘populares’ temían nuevos ataques, ya que Mataró es zona de maulets, conocidos por su violencia y radicalismo.

'Kale borroka' catalana
Y aunque esta vez no llegó a haber violencia física, si la hubo verbal. De nuevo medio centenar de radicales esperaron a los 'populares' a la salida del acto para escupirles en medio de insultos como "terroristas", "asesinos" y "fachas". Moragas señaló a este diario sobre estos ataques que “lo más inquietante es que tenían estética de kale borroka”, en referencia al clima de violencia que hasta hace poco se ha vivido en el País Vasco. Fuentes próximas al líder del PP, Mariano Rajoy, reconocieron que se vive más tensión anti-PP ahora en Cataluña que en el norte.

“Esto pone de manifiesto –señaló Moragas- que lo que se vota el domingo es un proyecto excluyente, que el magma del nacionalismo es igual en Cataluña que en el País Vasco, aunque en Cataluña no haya tiros. Pero con estos ataques los nacionalistas se han pasado de frenada y han hecho daño a Cataluña. Por eso nuestro ‘no’ es un ‘no’ al nacionalismo obligatorio”, concluyó.
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