AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 15 Junio  2006
Ecos y voces en el oasis catalán
ABC 15 Junio 2006

Al llegar a la votación del domingo no faltarán nuevas pruebas de la misma capacidad de transformismo histórico que convirtió la manifestación tras el asesinato de Ernest Lluch en un abucheo al gobierno del PP. Carod-Rovira, sin ir más lejos, ayer sostuvo que el «Estatut» que se vota el domingo es el «Estatut» del PP. Tanta deformación de la realidad más inmediata tiene sus prismas más «light» en las plataformas a favor de un «sí» posibilista de una parte y fatalista bajo mano. Es la zona del tranversalismo templado, bañado por las aguas contemporizadoras de la corriente del Golfo. Con ecos de un vetusto heroísmo trágico, aparece en la prensa catalana el manifiesto «Antifranquistes pel no». Su «no» es -dicen- por fidelidad a Cataluña. Son personalidades que adjuntan un currículum espectacularmente inserto en el pasado: firman como excombatientes del ejército republicano, expresos políticos, centuriones del catalanismo, hay un ilustre encarcelado y torturado por hablar en catalán a la policía y un excomisario político de brigada del ejército republicano. Lo que no sabrán de los mínimos errores y de los grandes aciertos del pasado nacionalista. Al contrario de los tiempos de la transición, cuando Mossèn Xirinacs aplicaba las tácticas de Gandhi para redimir a Cataluña del mal, quien inicia una huelga de hambre en la plaza de San Jaime es un padre que protesta porque -dice- a su hija le se niega el derecho a recibir la enseñanza en su lengua materna, el castellano.

Los historiadores habrán de precisar en qué momento las arenas movedizas llegaron al oasis catalán, si es que alguna vez ha existido. Los «escamots» con camisa verde que Francesc Macià hizo desfilar por Barcelona acuden hoy aguerridos a la llamada de un SMS para salvar la patria catalana de la invasión españolista. Eso ocurre en una sociedad en la que casi el ochenta por ciento cree que Cataluña es parte de España y en la que la mitad habla el castellano. Esos nuevos «escamots» proceden de una adolescencia que ha sido aleccionada en la inexistencia de España y en el deber de zarandear los «audis» blindados. A cada educación determinista le corresponde su franja de fanatismo.

Demasiadas concesiones a ERC
Lo sabe el catalanista moderado que tuvo en Pujol a su pastor más que a su profeta: «Se ha hecho mal. Le dimos demasiada cuerda a ERC. No hacia falta otro "Estatut". Íbamos a pedir alguna reforma, mejorar la financiación y a entrar en el Gobierno de Madrid. Pero vino el 11-M y ganó Zapatero. Ahora habrá que entenderse con Zapatero. Dos o tres ministerios. Y eso, ese trago del referéndum, que pase lo más de prisa posible. No gusta votar sí porque a lo mejor le aprovecha a Maragall. Esos chicos... Bueno, los de Partido Popular se lo estaban buscando. Nosotros somos el partido de orden. Por suerte el Barça va bien». Lo que teme un socialista entre bastidores es siempre algo que no dirá en público: «Qué Maragall anuncie su candidatura en la noche del domingo, por poco que le haya salido bien el referéndum. Y ¿quién le retira entonces? Sí, los hay que le jalean todavía. A ERC, ni agua. ¿Montilla? A lo mejor ya no está tan fuerte. Lo que ha tenido que aguantarle a Pasqual... No. En tal caso, sería Mas presidente y un socialista como Castells, de "conseller en cap"». Velan el futuro de la «dolça» Cataluña los héroes antifranquista del «no», bajo los cuidados de pakistaníes y peruanas en una residencia de la tercera edad. Defensores del pasado impoluto, en un «after hours» consumen tonificantes musculares los nuevos héroes, los «escamots» del post-referéndum.

Un referéndum ilegal para un estatuto inconstitucional
Por Carlos Ruiz Miguel email  15 Junio 2006

¿Es constitucional el referéndum sobre el estatuto catalán? Si la consulta no estuviera de acuerdo con la ley y la Constitución, el Tribunal Supremo podría anularla.

En este trabajo pretendo argumentar que el decreto de la Generalidad 170/2006, de 18 de mayo, por el que se somete a referéndum el proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña (publicado en el Diario Oficial de la Generalidad y en el BOE de 19 de mayo), es ilegal porque vulnera lo previsto en la Ley Orgánica 2/1980, reguladora de las distintas modalidades de referéndum, y en la Ley Orgánica 4/1979, de Estatuto de Autonomía de Cataluña.

El proceso estatutario iniciado es una cadena de inconstitucionalidades. Formalmente, ha sido inconstitucional elaborar un nuevo estatuto de autonomía de Cataluña, que deroga el de 1979, ya que la Constitución (art. 155.2.2) sólo permite modificar el estatuto existente. Materialmente, las incompatibilidades del nuevo texto con la Carta Magna son numerosísimas. El Defensor del Pueblo, el PP y quizá alguna comunidad autónoma van a presentar recursos de inconstitucionalidad. El nuevo estatuto no sólo altera el sistema de competencias de la Constitucion, además, y esto es más importante, reconoce a Cataluña como una nación con soberanía.

Por si todo esto era poco, la convocatoria del referéndum ha añadido a las inconstitucionalidades las ilegalidades. En efecto, la consulta ha sido convocada ilegalmente, por dos razones: primero, porque vulnera la ley orgánica que regula las distintas modalidades de referéndum y, segundo, porque no se ha respetado lo previsto en el propio estatuto de autonomía vigente.

1. Una convocatoria que vulnera la Ley Orgánica 2/1980

– Después de aprobadas las leyes orgánicas 3 y 4 de 1979, que aprueban los estatutos del País Vasco y Cataluña, y antes de que se aprobaran las leyes orgánicas 1 y 6 de 1981, que aprueban los de Galicia y Andalucía, se dictó la Ley Orgánica 2/1980, reguladora de las distintas modalidades de referéndum. Esta ley, elaborada al amparo de la competencia exclusiva del Estado para convocar referendos (art. 149.1.32 de la Constitución), regula las diversas consultas previstas en nuestro ordenamiento, incluidas las relacionadas con reformas estatutaria. En su artículo 1 dice: "El referéndum, en sus distintas modalidades, se celebrará de acuerdo con las condiciones y procedimientos regulados en la presente Ley Orgánica".

– Dado que esta ley orgánica establece condiciones y procedimientos diferentes de los previstos en los estatutos de autonomía, nos encontramos con un problema previo. Ante la divergencia entre un estatuto y la Ley Orgánica de Referéndum, ¿qué debe aplicarse?

A favor de la aplicación de lo dispuesto en el estatuto se puede alegar el artículo 147.3 de la Constitución, que dice: "La reforma de los Estatutos se ajustará al procedimiento establecido en los mismos y requerirá, en todo caso, la aprobación por las Cortes Generales mediante ley orgánica". A favor de la aplicación de la LO 2/1980 se podría aducir el artículo 149.1.32, que establece la competencia exclusiva del Estado sobre la "autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum", y el 92.3, que dice, claramente, que "una ley orgánica regulará las condiciones y ejercicio de las distintas modalidades de referéndum previstas en esta Constitución".

De ello se desprende que los estatutos pueden regular todos los trámites de la reforma, excepto lo relativo a las condiciones y el ejercicio del referéndum, que es algo expresamente reservado a una ley orgánica especial del Estado.

– La LO 2/1980 establece dos condiciones para el referéndum. En primer lugar, determina el órgano competente para convocarlo y, en segundo lugar, el supuesto de hecho habilitante de la convocatoria.

Según el artículo 1.3 de esta ley, "corresponde al Rey convocar a referéndum, mediante Real Decreto acordado en Consejo de Ministros y refrendado por su Presidente". Por otro lado, y de acuerdo con el artículo 10 de la misma, nos hallamos ante un "referéndum para la modificación de Estatutos de Autonomía previsto en el artículo 152.2, de la Constitución", lo que "requerirá previamente el cumplimiento de los trámites de reforma establecidos en ellos o, en su defecto, los que fueran precisos para su aprobación" [las cursivas son mías].

– Ambos requisitos, legalmente establecidos, han sido incumplidos. En primer lugar, el referéndum lo ha convocado el presidente de la Generalidad, y no el rey con el refrendo del presidente del Gobierno, con lo que se ha incumplido lo establecido en el artículo 1.3 de la LO 2/1980. En segundo lugar, se ha convocado para aprobar un nuevo estatuto, no para aprobar la reforma del vigente, con lo que se ha vulnerado lo dispuesto en el artículo 10 de la misma ley.

En efecto, aunque el título del decreto de convocatoria diga que se somete a referéndum el "proyecto de reforma del Estatuto", el anexo del propio decreto reproduce íntegramente el texto del estatuto. Inequívocamente, no es una reforma; no en vano contiene una disposición derogatoria que dice, textualmente: "Queda derogada la Ley Orgánica 4/1979, de 18 de diciembre, de Estatuto de Autonomía de Cataluña".

2. Una convocatoria que vulnera la Ley Orgánica que aprueba el estatuto de 1979

– La Constitución establece, en su artículo 149.1.32, que el Estado tiene competencia exclusiva para dar la "autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum". Alguien podría argumentar que, a pesar del clarísimo contenido del artículo 92 de la Carta Magna, un referéndum de reforma de estatutos podría estar regulado en otra ley distinta, la del preceptivo Estatuto de Autonomía. Según esta opinión, para cumplir lo prevenido en la Constitución, el artículo 56.1 de la vigente Ley Orgánica 4/1979, que aprueba el Estatuto de Autonomía de Cataluña, indica que "la aprobación de la reforma [del estatuto ] por las Cortes Generales mediante Ley Orgánica incluirá la autorización del Estado para que la Generalidad convoque el referéndum" [la cursiva es mía].

A nuestro juicio, este precepto es inconstitucional. El estatuto de autonomía es una ley orgánica especial que, dadas las dificultades de su aprobación, reforma y derogación, no puede incluir otros contenidos distintos de los expresamente previstos en la Constitución.

El artículo 92 de la Carta Magna establece claramente que la regulación de todos los referenda tiene que hacerse por una ley orgánica del Estado "normal". Sólo podría darse una interpretación conforme a la Constitución de aquel precepto si se estima que en aquella fecha aún no se había dictado la ley orgánica reguladora de las distintas modalidades de referéndum y que, por ello, pretendía cubrir una laguna jurídica. Sin embargo, desde que se dictó la LO 2/1980, la regulación sobre el referéndum sobre el estatuto catalán ha devenido inaplicable.

En consecuencia, dada la existencia de dos leyes orgánicas divergentes, debe aplicarse la LO 2/1980, por ser ésta la plenamente conforme con la Constitución.

– Ahora bien, en el supuesto de que se considerara que lo aplicable es el Estatuto de Autonomía de Cataluña, aquí se argumenta que el referéndum convocado mediante el Decreto de la Generalidad 170/2006 incurre en una doble ilegalidad.

En primer lugar, el referéndum es ilegal porque no se da el primer supuesto de hecho habilitante para la convocatoria, que exige que lo aprobado sea una reforma. Sin embargo, aunque el título del decreto diga que se somete a referéndum el "proyecto de reforma del Estatuto", el anexo reproduce íntegramente el texto de un nuevo estatuto, no del vigente. Que el nuevo texto no es una reforma se desprende, inequívocamente, del hecho de que contiene una disposición derogatoria del vigente.

En segundo lugar, el referéndum es ilegal porque no se da el segundo supuesto de hecho habilitante para la convocatoria: que se haya aprobado una reforma mediante "ley orgánica". Para que exista una ley, sea ordinaria u orgánica, se exige, de acuerdo con el artículo 91 de la Constitución, que el texto aprobado por las Cortes Generales sea sancionado y promulgado por el rey "en el plazo de quince días". Mientras un texto no contenga la oportuna sanción y promulgación puede ser denominado de cualquier manera, pero no como "ley".

En efecto, sólo la ley sancionada y promulgada pertenece al ordenamiento jurídico, y por tanto confiere facultades, otorga derechos e impone obligaciones. Es evidente que el nuevo estatuto de autonomía de Cataluña no ha sido ni sancionado ni promulgado. Por tanto, sólo es una proposición legislativa, pero nunca una ley. Si el nuevo estatuto no es aún una ley orgánica, el referéndum no podría convocarse, si nos atenemos a la literalidad del artículo 56.3 del estatuto vigente.

3. Conclusión

La relevancia de estas violaciones jurídicas es inmensa. No estamos ante un simple problema teórico o técnico. La relevancia de las formas en un Estado de Derecho es inconmensurable. El respeto a las formas es lo que diferencia un Estado de Derecho de una dictadura. Sólo si existe respeto a las formas pueden garantizarse los derechos de los ciudadanos y las minorías.

Estamos ante un problema de gran trascendencia política. Se recordará que una de las reivindicaciones inconstitucionales del llamado "Plan Ibarreche" era el asumir la competencia para convocar referendos. Se dijo entonces, con razón, que esa competencia es exclusiva del Estado, y que no se puede dejar en manos de un Gobierno nacionalista que eventualmente lo utilice para convocar un referéndum de autodeterminación. Todo eso era cierto entonces. Lo sigue siendo ahora.

Reconocer tácitamente a la Generalidad de Cataluña la competencia de convocar un referéndum no sólo es una violación de la Constitución, es dejar la puerta abierta a un futuro referéndum de secesión. España se juega su futuro.

Carlos Ruiz Miguel, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago de Compostela.

Las mentiras de un gobierno colaboracionista
EDITORIAL Libertad Digital 15 Junio 2006

Las amenazas que ETA ha dirigido al gobierno francés por mantener plenamente vigentes y activos su Estado de Derecho y su política antiterrorista –que los etarras denuncian como “represión”-, constituyen, junto a las nuevas cartas de extorsión a empresarios vascos, la noticia más significativa referente a ese pacto-tregua que el gobierno de ZP insiste en disfrazar con los ropajes de la paz.

ETA ha dejado por enésima vez en evidencia en este último comunicado que el objetivo de su chantajista “alto el fuego” es el mismo que ha venido exigiendo siempre por dejar de matar: la construcción de una Euskal Herria soberana, “sin injerencia alguna del Estado español y francés”.

A diferencia del español, el Gobierno francés no está dispuesto a sortear el Estado de Derecho ni a mantener ningún diálogo con la organización terrorista; Menos aun a cambiar ningún marco jurídico-político de ninguna de sus regiones para tratar de apaciguar –más bien oxigenar- al terrorismo nacionalista. Por el contrario, se ha mantenido siempre impertérrito ante los anuncios de "treguas" y "altos el fuego", manteniendo su persecución a los prófugos de la Justicia, mantengan o no en activo su "lucha armada".

La actitud del Gobierno francés ante los comunicados de ETA constituye todo un ejemplo de lo que es una democracia respetuosa con su Estado de Derecho; que deja en mal lugar al gobierno del 14-M y que irrita justificadamente a una organización terrorista que exige, no sólo impunidad, sino nueces políticas a cambio de la “irreversibilidad” de su alto el fuego.

Es cierto que la condescendencia del Gobierno de Zapatero ante sus chantajistas compañeros de viaje ha oxigenado y envalentonado a los etarras hasta límites insospechados. Es evidente, asimismo, que los etarras estarían encantados con que también cundiese, fuera de España, el llamado “ejemplo Zapatero”, tal y como pretendieron lograr en su día -y siguen pretendiendo todavía- los terroristas islamistas.

Sin embargo, no es probable que las amenazas de ETA den luz en Francia a ningún “proceso de paz” ni a ninguna oferta de “diálogo” por parte del gobierno galo. Entre otras cosas, porque Chirac tendrá muchos defectos, pero ni él ni ningún dirigente francés u occidental ha tenido -ni aspira a tener- como principal socio de gobierno a una formación radical y separatista, abiertamente contraria a la nación y a la Constitución, como es la formación con la que ETA admitió haber diseñado en Perpiñán “estrategias conjuntas para la desestabilización del Estado español”.

Ningún dirigente francés u occidental ha accedido a la presidencia del Gobierno haciéndole el juego político a los autores de una masacre como la del 11-M, con independencia de que fueran galgos o podencos los terroristas que la perpetraron. Ningún dirigente francés rompería con el principal partido de la oposición, para consensuar con formaciones separatistas –sean o no terroristas- un nuevo marco jurídico-político, ya sea en Cataluña o en el País Vasco.

El “pacifista” gobierno del 14-M, sin embargo, sigue mintiendo sin tregua con tal de maquillar la naturaleza chantajista de sus cada vez más envalentonados compañeros de viaje.

No sólo nos referimos a la manipuladora interpretación que los gobernantes españoles ha dado a las amenazas de ETA dirigidas al Gobierno francés, sino a ese proceso de ocultación –que ellos llaman de “verificación”- respecto a las nuevas cartas de extorsión que han recibido los empresarios vascos. Poco importa que no sean las primeras que se producen desde el “alto el fuego”; poco importa que la propia ETA haya reconocido su existencia y las haya justificado, como hizo recientemente en Gara, por motivos de “necesidad económica”: El gobierno no lo reconoció en esa farsa de la “verificación”.

¿Cómo va a perseguir el ministerio del Interior a los autores de esas cartas de extorsión que los terroristas no incluyen en su "alto el fuego", si Rubalcaba se resiste a reconocer la existencia misma del delito? ¿Nos ha de extrañar el tiempo que la policía española lleva sin detener a ningún etarra? ¿Nos han de extrañar las presiones del gobierno del 14M a los tribunales para que no se entorpezca la negociación con ETA?

Las mentiras de este Gobierno colaboracionista deben ser denunciadas en Europa y ante lo que queda de nuestro Estado de Derecho. Sus mentiras son la "prueba del algodón" de que lo que perpetra el Gobierno del 14-M no es un error, sino una infamia.

Cataluña
Defensa, encomio y loa del Estatut
José García Domínguez Libertad Digital 15 Junio 2006

Ora porque Rubert de Ventós ha puesto en el Preámbulo que Cataluña me viene siendo una unidad de destino en lo comarcal desde las Cortes de Cervera de 1359, y punto. Ora porque “lejos de nosotros la funesta manía de pensar”, fue el lema que los honrados “botiflers” de aquella villa eligieran para su Universidad en 1714. Ora porque Zapatero tampoco va para nota y se conforma con un cinco. Ora porque “això no toca”, que es lo que –por nuestro bien– siempre aconseja Pujol en estos casos. Ora porque correr a palos a los constitucionalistas cansa mucho y no deja tiempo para menudencias. Ora por vaya usted a saber qué. El caso es que ha llegado la hora de votar y en Casa Nostra ha nadie le han revelado los privilegios que habrá de otorgarnos ese Fuero de los Catalanes que refrendaron ZP y el otro en La Moncloa.

Mas, sólo por regodearme con vuestro envidioso crepitar de dientes, pobres españolitos plurales del otro lado del Ebro, he de ser yo quien viole el secreto mejor guardado no sólo en Cataluña, sino en el mundo entero: la letra del Estatut. Pues, ¿cómo no miraros por encima del hombro, tristes mesetarios, cuando nuestra Carteta Magna hasta prevé que “los poderes públicos garantizarán la transversalidad en la incorporación de la perspectiva de género en todas las políticas públicas”, cualquier cosa que ello signifique?

Ah, cuánto os conozco madritleños. Ya sé que ahora me vendréis con que no es para tanto fardar, y con la cantinela del Mercader de Venecia. Pensáis, infelices, ser iguales a nosotros porque si os pinchamos también sangráis. ¿Pero acaso gozáis del derecho a ser denunciados por perorar en español en los trabajillos que ocupáis (Art. 34)? ¿O del lujo asiático de que a vuestra prole se le prohíba de por vida ser instruida en su lengua materna (Art. 35)? ¿Sabíais tal vez de nuestra franquicia para sólo ser juzgados por magistrados que compartan toga, mesa y mantel en la misma ciudad que Pasqual Estivill (Art. 95)?

¿Y qué me decís, insensatos, de la preciada bula que ganarán todos esos funcionarios de vuestro Estado que aún mancillan nuestro suelo con su presencia? Porque a ellos y sólo a ellos les será dado el saborear otra vez la lejana miel de la juventud, sentados ante los nuevos tribunales de oposiciones lingüísticas, esos que decidirán si han de conservar sus plazas o perderlas para siempre (Art. 33). Sí, sí, también lo sé, estáis tentados de defenderos presumiendo de que, a pesar de todo, El Koala continuará siendo vuestro. Oh, pobres necios ¿acaso habré de revelaros hoy que nuestros títulos universitarios podrán venir firmados por Pepe Montilla (Art. 172)? ¿Comprendéis ya el porqué de la feliz discreción con que ocultamos nuestro gran arcano? Verde y con asas que dicen en Madrit.

NO AL ESTATUTO
Editorial minutodigital 15 Junio 2006

Cuando el próximo día 18 de junio los catalanes vayan a votar el estatuto que les han propuesto desde arriba y que ellos no demandaban, deberán pensar, no en términos partidistas, ni de oportunismo a corto plazo, sino en las consecuencias que para su futuro va a tener este estatuto.

Los catalanes deben pensar si están dispuestos a pasar a la historia como aquellos que rompieron la convivencia nacional. Porque el estatuto no se trata simplemente de una formula para sacar más dinero al gobierno central, o de conseguir más competencias –que por cierto después no se ejercen mejor de lo que venía haciendo ese gobierno central, como en el caso de la sanidad o la justicia- sino que da el primer paso en firme para la ruptura del modelo estatal diseñado en la Constitución de 1978 y atenta contra la soberanía nacional. Que no se crean los catalanes que este atentado contra la unidad de España no va a traer consecuencias, y van a poder seguir con sus vidas como hasta ahora. Tarde o temprano la historia pasa factura.

Y es que los catalanes no pueden aceptar, ni deberían permitirse, pasar ante el resto de España como insolidarios valedores de la desigualdad a través de ese sistema de financiación bilateral entre gobierno central y Generalidad que plantea el estatuto. Un sistema que proyecta la imagen, de que los catalanes pretenden aprovecharse del esfuerzo de todos los españoles pero evitan contribuir al progreso común de todos, en beneficio exclusivo de ellos. Los catalanes deben romper con ese absurdo victimismo chauvinista difundido por el nacionalismo, que solo beneficia a una casta política que precisa del estatuto para manejar más fondos y más poder que no repercutirá en beneficio de la ciudadanía, y que al final solo les puede aislar y perjudicar económicamente.

Los catalanes no pueden tolerar que se les considere unos energúmenos liberticidas, que se dedican a hostigar lo español y a vapulear a quienes defienden la españolidad de Cataluña, tal y como el estatuto permite en materia lingüística, cultural, histórica, social y económica, dotando a los nacionalistas de los instrumentos precisos para perseguir y discriminar los vínculos de unión de Cataluña con España.

Y es que además los católicos catalanes, algo que deberían recordar los votantes de CiU, ya que presumen de democristianos, pasaran como quienes apoyaron un estatuto laico y anticristiano. El artículo 41.5 vulnera el derecho a la vida desde su concepción, al instaurar el principio de que la mujer tiene derecho a disponer de su propio cuerpo sin ninguna limitación, estableciendo así el aborto libre. También abre las puertas a la eutanasia en su art. 20 al consagrar lo que denominan “el derecho a vivir con dignidad el proceso de la muerte”. Tampoco existe protección a la familia, llegando a eludir el derecho a la educación del menor conforme a las convicciones religiosas de los padres.

No amigos catalanes, votar sí al estatuto no va a salir gratis.

Libertad sin ira
Santiago Casero minutodigital 15 Junio 2006

“Dicen los viejos que en este país hubo una guerra...” cantaba Jarcha allá por los lejanos años que marcaban el inicio de una transición que, querámoslo o no, ha desembocado en estos lodos donde nos movemos actualmente. Aquella Jarcha, donde convivían militantes de Falange Auténtica y de la CNT, ponía música a la esperanza de un país que, tras haber optado mayoritariamente por una reforma política, caminaba vacilante en busca de un futuro en paz y libertad. De libertad sin ira donde la convivencia tranquila y apacible garantizase la solidaridad y la justicia entre los hombres y tierras de una nueva España que trazaba su futuro.

Pero es difícil entonar ahora aquella canción, desempolvada tras el asesinato de Miguel Angel Blanco, cuando miramos alrededor y contemplamos, por ejemplo, a sus asesinos mofándose del Estado de Derecho, o de lo que queda de él, en una muestra de la “inutilidad” de una Justicia puesta al servicio de intereses políticos. Imposible pedir libertad sin ira cuando son iracundos anti-españoles quienes impiden, mediante agresiones, el derecho a la palabra a quienes piden el NO a un estatuto catalán que supone un paso importante en la destrucción de la única nación que aquí ha existido y que, si Dios quiere, existirá.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?. Evidentemente, el consenso de la Constitución de 1978 no fue sino un parche que ha hecho aguas en el momento en el que el viejo revanchismo “guerracivilista” ha ocupado las poltronas de la Moncloa o de los gobiernos catalán y vasco. Viejos fantasmas reencarnados en el abuelo de ZP, en Companys o en Aguirre inspiran a los políticos que rompen la Constitución o manejan el Poder Judicial escenificando aquella vieja frase sobre la muerte de Montesquieu que pronunciara Guerra. La transición ha muerto para dar paso a una España insegura, indecisa y desconocedora de su porvenir debido al oscurantismo y a la necedad con que se manejan sus dirigentes. Ya no nos creemos ni que el Título II de la Carta Magna garantice la unidad de España porque, intuimos, que el espíritu del consenso se refería al “juancarlismo” y no a la Monarquía como forma de Estado. Las banderas republicanas, estas sí pre-constitucionales y no la que lleva el águila de San Juan, con que obsequian al principito y su hada madrina, nos hacen pensar que, tras Juan Carlos, la infancia de la infanta Leonor se desarrolle por las calles de Estoril.

Treinta años después, Esperanza Aguirre ha tenido que intervenir en los exámenes de selectividad. Y no, precisamente, por ser una prueba que debiera superar sino para evitar que uno de los textos a comentar por los examinantes fuese el primer discurso de la Corona. ¡Qué pueden opinar los españolitos de la LOGSE si observan las loas de Juan Carlos a Franco!. Se descubriría el pastel y sabrían que fue el denostado Generalísimo quien le confió el futuro de España y, por ende, que la reforma era una continuidad de aquel régimen que, ahora, está siendo objeto de una “rigurosa” revisión histórica con la pretensión de borrar su presencia porque, como dice Alonso, fue un elemento anticonstitucional.

Han vuelto. Pero no son los que gritaban consignas marxistas en 1977 pretendiendo que la ruptura era necesaria para que las cosas no siguieran igual que siempre. Los que han vuelto son los de 1936, los que quieren obviar la historia entre las elecciones de Febrero de 1936 y las de Marzo de 2004. Han vuelto quienes quieren la ira sin libertad (libertad, ¿para qué?) y, frente a ellos y por suerte, también habrá un pelotón, de soldados o ciudadanos, dispuestos a salvaguardar la civilización. Viendo lo que sucede, sobre todo, en Vascongadas y Cataluña, volvemos a tararear aquella estrofa de Jarcha que decía “que hace falta mano dura”.

Terrorismo y propaganda
Por ROGELIO ALONSO, Profesor de Ciencia Política. Universidad Rey Juan Carlos ABC 15 Junio 2006

... Estas tácticas propagandísticas tienden a ignorar que el poder conquistado mediante el terror y la coacción se ejerce con los mismos medios...

LAS organizaciones terroristas recurren al lenguaje con objeto de construir aparatos de justificación de su violencia, sirviéndose para ello de medios de comunicación y discursos políticos. Con ese fin términos como «paz» y «diálogo» se utilizan con profusión volviéndose, de forma intencionada, contrarios a su significado natural para constituirse en instrumentos de propaganda que son manipulados por organizaciones y dirigentes terroristas en la búsqueda de esa legitimidad de la que generalmente carecen. Los fenómenos terroristas en Irlanda del Norte y el País Vasco ofrecen abundantes muestras de esta instrumentalización, demostrando la importancia de la acción comunicativa en la política antiterrorista.

Pese a sus constantes esfuerzos, ni ETA ni el IRA lograron que la mayoría de la sociedad vasca y norirlandesa legitimara su terrorismo. Ése es uno de los motivos por el que su declive les llevó a declarar el alto el fuego, aunque no su desaparición, manteniendo así su coacción e influencia en la escena política. En este periodo ambos grupos han seguido buscando una legitimación que algunos se muestran partidarios de otorgarles a cambio de una declaración formal de tregua. Tanto el IRA como ETA, en contextos de grave debilidad, han aprovechado esta disposición de sectores políticos y sociales. Lo han hecho afianzando una peligrosa dinámica consistente en propugnar lo que han denominado como «procesos de paz», en los cuales se intenta que los grupos terroristas y los partidos que los representan obtengan la legitimidad que previamente fueron incapaces de lograr. De ahí que estos procesos, valiéndose de un engañoso lenguaje que busca el respaldo mayoritario de sociedades ansiosas de paz, pueden llegar a convertirse en instrumentos con los que contrarrestar eficaces políticas antiterroristas responsables de la referida deslegitimación del terrorismo. La paz así entendida se convierte en un mero espectáculo en el que lo importante no es una verdadera pacificación, normalización y reconciliación, sino la proyección pública de que se asiste a un proceso «histórico». De ese modo se escenifican actos que permitan que el llamado «proceso de paz» se mueva aunque sea en contra de una auténtica paz. Sirvan de ejemplo los aparentemente «históricos» pronunciamientos de Batasuna, hace unas semanas «condenando» la violencia o «arrepintiéndose» del dolor causado. En absoluto podía deducirse semejante reconocimiento de las verdaderas declaraciones de Batasuna que, sin embargo, a través de la adecuada manipulación de las palabras, fueron presentadas como un gesto del brazo político que «demostraba» sus intenciones pacíficas.

Estos intentos de conformar una nueva realidad social poco coincidente con la verdadera realidad vienen complementándose con otros actos como el de las rosas blancas que un grupo de actrices entregó a los representantes de la voluntad popular a las puertas del Congreso. Mediante esa escenificación, convenientemente aderezada con una útil retórica mediática prometiendo una indefinida y genérica paz, se contribuía de manera ejemplar a dañar uno de los más valiosos pilares de toda política antiterrorista: la deslegitimación de la organización terrorista y su entorno. Las actrices ofrecían rosas «para el proceso de paz con ETA», pero no exigían responsabilidades a quienes durante décadas, y todavía hoy continúan impidiendo la paz y la libertad, esto es, los integrantes y dirigentes de dicha banda. Siguiendo el modelo que en la mayor parte de sus comunicados cualquier organización terrorista utiliza, las referidas actrices transferían la culpa que sólo debe recaer sobre ETA a diputados que han sido democráticamente elegidos por una sociedad a la que la banda coacciona. Mientras los medios de comunicación servían de altavoz para tan eficaz acción de deslegitimación de una sociedad que siempre ha combatido al terrorismo desde el pacifismo, pero a la que ahora se traslada la presión señalándola como responsable de que los asesinatos cesen, en el País Vasco se producía otro suceso que complementaba el daño hecho a la ciudadanía por esas actrices que tan engañosamente se presentan como partidarias de la paz. En una rueda de prensa repleta de medios, Batasuna anunciaba el nombramiento de los seis miembros de su comisión negociadora. Una organización ilegal nombraba seis negociadores para una inexistente negociación que sólo ellos deseaban. Por tanto, nulo interés periodístico, que sin embargo contrastaba con la amplia e irresponsable cobertura recibida, a través de la cual el brazo político de una organización terrorista se presentaba como un influyente e imprescindible actor del «proceso de paz».

El proceso de legitimación de Batasuna se ve respaldado por el encuentro anunciado entre dicha formación ilegalizada y el Partido Socialista de Euskadi. Los argumentos con los que el colectivo Basta Ya ha rechazado tan contraproducente iniciativa no han recibido la misma atención mediática que la referida entrega de las rosas o las visitas a España de un dirigente terrorista como Gerry Adams, que es tomado por muchos como gran exegeta de nuestro contexto a pesar de su evidente ignorancia del mismo, pero precisamente por lo útiles que resultan para ciertos sectores sus críticas hacia el Partido Popular. Como ha alertado Basta Ya, «reconocer a Batasuna como un interlocutor necesario implica de modo inevitable cierta legitimación de la violencia como instrumento político válido, pues ese interlocutor no representa otra cosa que los intereses de una banda terrorista que se niega a desaparecer e impone condiciones para dejar de matar definitivamente». En consecuencia, el movimiento social subraya que «la celebración de esa reunión ya constituye un pago político a ETA porque reconoce a su brazo político como un partido tan legítimo como los verdaderos partidos democráticos que ellos han perseguido cruelmente todos estos años». Por ello Basta Ya concluía que «aceptar una negociación política con ETA puede llevar a perder una oportunidad histórica para derrotar a la banda definitivamente».

La propaganda con la que se justifica el encuentro con Batasuna ha encontrado en la expresión «enemigos de la paz» un útil instrumento. Estos términos fueron constantemente utilizados por dirigentes del IRA, como Gerry Adams, con el fin de desprestigiar a quienes osaban disentir de los métodos utilizados para alcanzar una particular concepción de la paz que perseguía la legitimación del terrorista. En España adversarios políticos y jueces también han sido acusados de «erigir obstáculos para la paz», incurriéndose por tanto en un beneficioso ejercicio para la organización terrorista, verdadero enemigo de la paz. Algunos jueces han sido amenazados con tamaña descalificación si no se suman a un «proceso de paz» en el que decisiones políticas arbitrarias deberían prevalecer sobre la justicia y los principios democráticos. Conveniente resulta para ello la apelación a una «nueva realidad social» que existe más en el discurso que en la realidad gracias a una mecánica labor de propaganda. Por ello desde algunos ámbitos se interpretan como muestras inequívocas de la voluntad de ETA de poner fin a la violencia gestos que definen como esperanzadores aunque estos no equivalgan a la desaparición y desarme de la banda que antes sí se exigían como condiciones ineludibles. Argumentan ahora que no resulta realista exigir de ETA semejantes obligaciones y que el tiempo convertirá paulatinamente en irrelevante a la banda. No obstante, se alimenta así una dinámica mediante la cual la organización terrorista deja de constituir una carga para Batasuna, pues son precisamente la existencia de la banda y la promesa de su desaparición las que le garantizan beneficios al brazo político.

Como consecuencia de esta lógica se libera a la banda de la presión que debería recaer sobre ella, transfiriéndose la responsabilidad por el mantenimiento del alto el fuego a políticos y ciudadanos que se ven así coaccionados para aceptar concesiones nada democráticas. Asimismo, estas tácticas propagandísticas tienden a ignorar que el poder conquistado mediante el terror y la coacción se ejerce con los mismos medios, desincentivando por ello la desaparición de la organización terrorista que lo hace posible.

ETA
Vamos a contar mentiras
GEES Libertad Digital 15 Junio 2006

Al difunto Jean François Revel se debe la frase “la mentira es la primera de las fuerzas que mueven el mundo”; así se explica la rapidez con la que España camina hacia un futuro hoy inescrutable e impredecible. Si hay una mentira que repetida mil veces se ha colado en cada rincón de nuestro país es la del “proceso de paz”, al que ETA hace referencia otra vez en el comunicado de este miércoles, y que ha provocado el delirio habitual entre quienes entonan con entusiasmo “vamos a contar mentiras”. En Francia nadie parece haber escuchado con tanto interés la tentativa etarra.

Menuda novedad; claro que ETA quiere la paz, la quiere desde hace décadas. Quienes celebran ahora los comunicados de la banda tienen una miopía histórica selectiva o un analfabetismo propio de la LOGSE; el mensaje de ETA es el mismo en junio de 2006 que en la Alternativa KAS de 1976, la Alternativa Democrática de 1995 o la Declaración de Anoeta de 2004. Nada ha cambiado en las palabras etarras, nada en su concepción de Euskadi, de España, de la democracia y del futuro que espera a los desafectos cuando ellos manden.

ETA habla de paz; el problema es que también habla de anexionarse Navarra, de limpiar étnicamente Euskadi y de construir el paraíso socialista. Y habla de los enemigos de la paz y los denuncia. Igual que José Blanco y Rubalcaba, más preocupado en vigilar a los militantes de la oposición que a los grupos ‘Y’ de ETA, el ministro del Interior oculta cuidadosamente la información relativa a la banda, como nunca se ha ocultado en nuestra democracia. Y lo hace precisamente él, a quien recordamos perfectamente en marzo de 2004, acusando al Gobierno de mentir.

Más mentiras: Zapatero, Rubalcaba y Blanco acusan al Partido Popular de hacer un discurso de guerra, y relacionan el proceso de paz con la guerra de Irak. En relación a lo segundo, debieran respondernos a una pregunta; ¿dónde estaban ellos cuando Sadam llenaba las fosas comunes de hombres, mujeres y niños? En relación con lo primero, una fractura política muy honda se está produciendo en España cuando el Gobierno guarda sus críticas más feroces para el PP y reserva sus elogios y ánimos para Otegi y sus secuaces. Éstos no mienten cuando cuentan las cosas claras; tampoco Santiago Carrillo, que ya habla de una “segunda transición”. La suya, claro.

En un último paso de esta estrategia de la mentira y la manipulación, la proetarra Goricelaia y la socialista Zabaleta acudirán al Parlamento Europeo –lonja de gangas ideológicas, como comprobó Evo Morales hace no mucho tiempo– en busca de apoyos a su proceso. Lo hacen sin disimulo. Y es que a estas alturas, los dos años del implacable Gobierno de Zapatero parecen haber tenido la virtud de desenmascarar la verdadera estrategia escondida tras sus bellas palabras; la “paz” es hoy un arma violenta en nombre de la cual se busca cerrar emisoras, agredir a Espada o Rajoy en Cataluña, o permitir el chantaje a los empresarios navarros; ahora también buscan el apoyo europeo en una estrategia que es implacable. Nadie podrá ya decir ya que no está avisado.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Negociación con ETA
Paz o claudicación
Aurelio Alonso Cortés Libertad Digital 15 Junio 2006

Hace un par de semanas Zapatero calificaba de "no preventivo a todo" el dado por Rajoy al conocer el inicio de la negociación con los terroristas. Y profetizó que, no obstante, el PP “se sumará al diálogo”. No faltaba motivo para decirlo al presidente de la no-España que, en la práctica, viene siendo ayudando por la oposición a llevar las cruces que el mismo se crea. ¡Cuántas veces en su permanente viaje al centro... de la tierra, el PP ha terminado de cirineo, camino de un Gólgota que por paradoja espera a Zapatero, el gran maestre del laicismo!

Le han pagado con insultos y desprecios. El portavoz del PSE en el Parlamento vasco se declara "asqueado" de un PP que representa "lo peor de la sociedad". Y Pepiño Blanco –ese que mira con tanta frecuencia a los ojos– intenta ningunearle: "Si no quieren acompañarnos, que lo digan”. ¿Por qué seguir entonces de Simón de Cirene? ¿Será por el “que dirán” el millón de indecisos supuestamente centristas? ¿Por qué no se plantea el coste de decepción de sus nueve millones de votantes? No sigan en la ambigüedad. Lo de marcar líneas rojas, además de simple metáfora del cine bélico, no es legal. El límite está en la Ley de Partidos y en el Código Penal que son ignorados.

Aún hace quince días seguía con sus dudas peripatéticas. “Yo le di mi apoyo –dijo Rajoy en Málaga– para constatar la decisión irreversible de ETA de dejar las armas ... pero no se le puede dar apoyo en ningún caso para negociar con ella". “No le apoyo si el presidente del Gobierno va a tener esta reunión con Batasuna y si no rectifica su política antiterrorista". Y eso, así dicho, es condicional y no terminante como debiera. Todavía el PP sigue sin percibir –o si lo percibe sería peor– que el pacto con los terroristas es anterior al encuentro de Carod en Perpiñán, cuya primera etapa fue la aprobación del Estatuto y la última será, si el PP no lo remedia, la escisión del País Vasco más Navarra.

Esta búsqueda de una “paz” ya pactada es la gran cruz que aún conllevan los populares echando una mano a Zapatero. Fundamentada en una supuesta tregua dentro de una guerra inexistente. ¿No estaban los etarras arrinconados contra las cuerdas por el Pacto de Estado por las Libertades y contra el Terrorismo suscrito por PP y PSOE y que éste ha quebrantado? Ya lo dijo Clausewitz: “la paz sin derrota es claudicación”.

Es delirante sostener que haya solución política. Hace cosa de un mes lo reconocía el mismísimo Rubalcaba. Y lo acreditó el comunicado de los encapuchados con chapela a través de Gara, que condicionaba el “dejarnos en paz” a la aceptación de las viejas demandas de autodeterminación vasca y anexión de Navarra. ¿Debe el PP participar en tan seguro fracaso de lo imposible para atender el “que dirán” aquellos ciudadanos, despreciables, que anteponen su egoísta confort al concepto de patria común e indivisible?

Con estos compromisos, dimes y diretes sobre la supuesta paz y verificaciones, cuando la mentira crece como la mala hierba, los gubernamentales mantrienen distraído al personal. Mientras se agrava la cuestión realmente esencial y aún solucionable que consiste en evitar que se modifique la unidad secular de España. Ya nos han endilgado la secesión vía estatutos catalán y andaluz. El inquilino accidental de La Moncloa burla así al primer partido de la oposición. Unas veces apoyándose en la mayoría nacionalsocialista del Tinell a la voz de “todos contra el PP”. Otras enfrentándole al dilema de “o compartes la cruz conmigo o te enfrento a la opinión pública”; de ello se encargará “producciones Rubalcaba”.

No cargue Rajoy tampoco con otras cruces del PSOE. Parece –sólo parece– haber rehusado la de la inmigración en el pasado Debate sobre el estado de la Nación. Y que va a plantear una estrategia de respuesta más contundente a este otro problema irresoluble con calvario asegurado desde la última regularización masiva. En África, Hispanoamérica y los países del este europeo perciben, a través de las avanzadillas de “exploradores” dotadas de móvil, que en España todo es posible y hay “trabajo” lícito o ilícito y duradero.

A cada Gobierno le corresponde resolver sus problemas, al menos los que él mismo crea. Ya lo dice el refranero: “Para lo que sólo tu debes, ayuda no pidas ni esperes”. De olvidarlo el PP puede terminar crucificado en el lugar que se ha ganado a pulso Zapatero, el presidente del “como sea”. ¿De quién será la culpa del fracaso? Está claro. Del PP o de Aznar, como siempre. Tanto si los problemas se resuelven como si no.

ETA envida a Francia
Editorial ABC 15 Junio 2006

EL Gobierno francés ha despachado el último comunicado de la banda terrorista ETA con la doctrina oficial de que «la búsqueda de una solución en el País Vasco» es un asunto interno español. Con esta valoración, el Ejecutivo galo reitera lo que su primer ministro, Dominique de Villepin, manifestó personalmente a Zapatero el pasado 13 de marzo. Sin más comentarios, Francia para en seco la táctica etarra de implicarla en el «proceso» y deja claro que cuando ETA se refiere al País Vasco y a la solución del «conflicto» está aludiendo a cuestiones internas de España. Por tanto, ni territorialidad, ni anexión de los tres territorios del sur de Francia, ni autodeterminación, ni nada que suponga por parte de las autoridades galas un reconocimiento político de los etarras. ETA es ahora para Francia un asunto terrorista y su cooperación en los últimos años -después de mucho tiempo de insolidaridad con España- ha sido decisiva para arrinconar a esta banda criminal. Por eso, ETA ha lanzado este último comunicado para justificarse históricamente también ante las autoridades galas, aunque, con sus manifestaciones, los etarras acompañan una serie de mensajes, explícitos e implícitos, que deberían preocupar muy seriamente al Gobierno español, señalado por omisión.

Por lo pronto, ETA ratifica que su alto el fuego es la contrapartida para que empiece un proceso de negociación política. No hay más gestos ni se debe esperar más de los terroristas. Que ETA afirme que su voluntad es llevar ese alto el fuego «hasta el final» no justifica ningún optimismo, pese a que los animadores del proceso se hayan apresurado a ver en esa disposición una voluntad de pacificación. Lo que ETA entiende por «el final» no es otra cosa que la consecución de sus objetivos, a lo que se condiciona el carácter definitivo de su tregua. Es lo mismo que dijeron en la entrevista del diario «Gara»: este proceso es reversible y, al igual que en 1998, ETA no renunciará a la violencia ni entregará las armas mientras se considere garante del cumplimiento de los acuerdos a los que llegue con el Gobierno. Por tanto, en este nuevo comunicado, ETA reitera que lo que ha impulsado es un proceso de negociación política y no un acto de paz.

En segundo lugar, la omisión de todo emplazamiento al Gobierno español obliga a mirar a La Moncloa. Hasta ahora, ETA siempre se había dirigido a los Estados español y francés para dar testimonio de que su «conflicto» se basa en la partición de Euskal Herria en dos estados. Sus exigencias a uno y otro han ido permanentemente acompañadas de la misma literatura delirante sobre derechos históricos, represión de identidades y demás coletillas del manual etarra. Pero éste es el primer comunicado en que los terroristas sacan a España de sus reclamaciones y trasladan la imagen de que sólo falta Chirac en la mesa de diálogo. Es lamentable que los terroristas den por hecho -y peor sería que tuvieran razón- que el Gobierno español ya no plantea problemas de procedimiento para la negociación política de sus objetivos máximos. Es preocupante que los etarras den por superada la resistencia histórica del Estado a abordar el terrorismo como una agresión ilegítima que sólo debe recibir un tratamiento policial y judicial. Por eso es necesario que el Gobierno diga algo más que un reproche a ETA por el requerimiento a Francia. Debe deshacer, en lo que de él dependa, el cúmulo de malentendidos que genera su exclusión en este comunicado, con el que ETA sólo amenaza a Francia con continuar «la lucha por los derechos y el conflicto» mientras «no reconozca a Euskal Herria», es decir, si no se pliega a sus exigencias. Y si ETA ha querido decir que el Gobierno español ya se ha plegado, Rodríguez Zapatero debe desmentirlo rotunda e inmediatamente.

ETA ya ha dicho lo que quiere y cómo lo quiere. Quiere lo de siempre y con las pistolas en la mano. Se siente molesta en Francia, donde los jueces y la Policía siguen deteniendo a sus «comandos». Quiere llevar a suelo galo la moratoria que parece disfrutar en España, pese a que nuevamente se ha dado a conocer por la patronal navarra una remesa de cartas de extorsión fechadas en mayo y puestas en correo en junio. Por todo esto, si ETA se mantiene armada y decidida en sus objetivos políticos; si ya ha dicho que la tregua es reversible; si mantiene tanto la extorsión en el País Vasco y Navarra para financiarse, como la «logística» de medios en suelo galo -es decir, explosivos, armas, matrículas falsas y coches robados- el escenario en el que el Gobierno va a comunicar el inicio del diálogo con los terroristas no cumple ninguna de las condiciones establecidas en la resolución del Congreso de los Diputados aprobada el año pasado.

Esta no es la España de Zapatero
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Junio 2006

Unos dicen que España ha jugado muy bien en el estreno mundialista, otros se limitan a decir que los goles españoles han llegado ante la debilidad de Ucrania. Sea una cosa u otra, la realidad es que la selección española ha comenzado un Mundial como nunca antes lo había hecho. Con garra, con fuerza, con convencimiento y también con suerte.

Pero entre tanto entusiasmo y contento que nadie se engañe, la España del Mundial no es la España de Zapatero. Desde el Gobierno les ha faltado tiempo para cantar a los cuatro vientos las maravillas de la selección nacional de fútbol en esa obsesión que tiene Moncloa por narcotizar a la sociedad española ante tanta barbaridad y desbarajuste del Ejecutivo. La España mundialista nada tiene que ver con la España del actual presidente del Gobierno.

En el Mundial, España ha jugado unida, con un esquema de juego, dejando la iniciativa a los que llaman "jugones" y teniendo muy claros el objetivo: ganar a Ucrania. La España de Zapatero es el polo opuesto a lo visto en Leipzig. La España de Zapatero es la España de la ruptura constitucional, es la que se rinde sin condiciones ante los terroristas etarras, es la que nadie reconoce en los foros internacionales, es la de la delincuencia organizada a granel, es la de las detenciones ilegales de los militantes del PP, es la que busca y rebusca en el pasado, la que fomenta el enfrentamiento entre los españoles, es la que quiere cambiar el modelo de sociedad arremetiendo contra la familia, la educación y los valores, es la que permite que en los actos públicos del primer partido de la oposición se insulte y golpee impunemente a los líderes de ese partido, es la que admite que se ejecuten pactos como el del Tinell de absoluto contenido antidemocrático, es la España del desgobierno y del ridículo. Esa es la España de Zapatero, una España muy alejada de la misma que ha cantado y coreado los goles de Villa, Torres y Alonso.

Es evidente que desde el Gobierno recuperando las viejas artimañas del pasado se va a utilizar al máximo el concepto de "pan, circo y toros". Y se van a intentar utilizar al máximo las alegrías del fútbol como bálsamo para un Gobierno que tiene demasiados escapes de agua y repleto de problemas. La España del Mundial no es la España de Zapatero, en definitiva, porque la España del Gobierno va camino de la desaparición.

Deterioro bajo la euforia
Pablo Sebastián Estrella Digital 15 Junio 2006

La euforia desatada por la goleada de España a una Ucrania desorientada no podrá ocultar el paulatino deterioro de la situación política española, aunque sin lugar a dudas le dará un respiro al Gobierno porque en este país, como en cualquier otro del área del Mediterráneo, el Gobierno es siempre el autor de cuanto acontece, sobre todo si se trata de ganar. Pero lo cierto es que las cosas de la política y de la economía no van bien e incluso empeoran.

Las agresiones al Partido Popular en Cataluña y las justificaciones hechas públicas por todos los dirigentes catalanes, excepción hecha de Maragall, confirman el nivel y el más bien escaso compromiso democrático de la clase política catalana y de sus respectivos partidos, a los que el Gobierno de Zapatero acaba de regalar nuevas cotas de soberanía al margen de los límites de la Constitución. La involución democrática y el deterioro de las libertades y de la convivencia en Cataluña han encontrado en esta campaña del referéndum sobre el Estatuto ejemplos y comportamientos que producen alarma política y social.

Los nacionalistas y los socialistas catalanes han demostrado que no aceptan el juego limpio, pero puede que con sus agresiones al PP a lo mejor hayan acabado ayudando a este partido en su difícil promoción del “no” al nuevo texto estatutario, movilizando a su electorado.

Aunque los problemas de los nacionalistas no acaban en Cataluña, sino que tienen sus propios efectos en el País Vasco, donde también se alimenta otra euforia, no deportiva, como es la de la negociación con ETA y el llamado final de la violencia. Euforia que en el día de ayer no era excesiva ante el anuncio de la banda de exigir a Francia el inicio de unas negociaciones, convencidos los etarras de que el Gobierno de París debería actuar con la misma complacencia que el español, aunque allí se van a equivocar. Como parece también que se pueden haber equivocado los verificadores del alto el fuego de ETA, a la vista de las nuevas cartas de chantaje a empresarios recibidas en Navarra. Y a no olvidar el penoso espectáculo de desafío y no arrepentimiento de los asesinos de Miguel Ángel Blanco en el juicio celebrado contra ellos en la Audiencia Nacional, convencidos quizás de que en pocos años estarán en libertad.

Y no se deben perder de vista otros desafíos de más altura política y hasta infantiles como los del Gobierno vasco ante las diligencias abiertas por los tribunales contra el lehendakari Juan José Ibarretxe por su reunión con Batasuna, encuentro que el líder del PNV, José Jon Imaz, ha dicho que piensa repetir para burlarse de la Justicia y que puede ser el precedente de esa otra entrevista oficial ya anunciada entre el PSOE y Batasuna, que de momento ha sido amparada por el propio presidente del Gobierno y que es la causa de la ruptura de relaciones con el PP.

Tensión en Cataluña y el Estado de Derecho bajo mínimos en el País Vasco, mientras suben los tipos de interés y la inflación de manera lenta pero implacable, aunque aún sin afectar a las expectativas de crecimiento, pero sí llegando a las economías familiares más débiles, que ya lo empiezan a notar. A esos hogares donde en estos momentos se vive la euforia de la victoria de España en el Mundial, la que de momento nos aparta de otras importantes cuestiones que no convendría olvidar.

¡Que viene el Estatut!
Lorenzo Contreras Estrella Digital 15 Junio 2006

Ya es patente que los nacionalistas catalanes y las autoridades oficiales no han condenado, sino incluso justificado, los acosos agresivos que el PP y sus representantes máximos, empezando por Mariano Rajoy y el presidente del partido en Cataluña, Josep Piqué, han sufrido en los días recientes. Ese clima no cesa. Se puede temer que surjan nuevos episodios de violencia en la propia jornada del referéndum, previsto para el próximo día 18.

De todos modos, lo importante no es esa violencia, sino la violencia institucional que se ejerce sobre la estructura del Estado a través de la gradual demolición de la Constitución conforme el Estatut se vaya aplicando. Los medios de opinión catalanes, particularmente los barceloneses, rodean de normalidad el cambio que se opera. Por mucho que el Estatut sea representado como maquillado o, como dijo en su momento Zapatero, haya quedado limpio como una patena, lo cierto es que ahora se comprende la realidad del pacto formalizado por el presidente del Gobierno y el aspirante futuro, o más bien próximo, a la presidencia de la Generalitat, Artur Mas.

La opinión publicada no da al ciudadano catalán y especialmente al que se siente español una idea sufriente, más bien ni remotamente precisa, de lo que se le viene encima. Al primero le agradará en su orgullo diferencial si es que se ha enterado de los contenidos estatutarios en su verdadero alcance. El segundo, el de sentimiento español, no puede considerarse feliz aunque se mueva entre la ignorancia y la indiferencia en muchos casos. Ya se verá en qué proporción es capaz de asimilar el hispanohablante la circunstancia de que sólo el idioma catalán sea reconocido en aquella Comunidad, con visos formales de nación, como “lengua propia” y, en cuanto tal, lengua de uso exclusivo en la Administración y en los medios de comunicación públicos, sin olvidar el trato que reciba el castellano, también llamado español, en la enseñanza, donde, como se sabe, no superará en el trato docente al inglés o a cualquiera de las lenguas extranjeras de práctica más amplia.

En la hoja mensual informativa de la Asociación Cultural Miguel de Cervantes, uno de los pocos islotes —si no el único— de españolidad cultural que pueden encontrarse en Cataluña, se lee bajo la firma de un señor que se llama Manuel Parra Celaya estas consideraciones, entre otras: “Mantenemos, por acción y por omisión, según los casos, un debate abierto sobre el propio ser de España y sobre el propio ser de los españoles: unos niegan categóricamente esta identidad, en perpetua búsqueda del mito y de la historia inventada; otros prefieren la ambigüedad, en plena euforia demagógica, especulando con sentimientos y sensaciones; otros (...) permanecen indiferentes, dejando su pasión española para un partido de fútbol o para el triunfo de un corredor automovilístico. Ante el panorama demencial, las ‘madres superioras’ de turno siguen sonriendo beatíficamente”.

El autor del comentario citado aplica la denominación de “madres superioras”, cabe imaginarlo, a las autoridades que rigen hoy los destinos de Cataluña y, de paso, condicionan los destinos de España, rebajada en su antigua categoría de Nación a su superestructura político administrativa llamada Estado.

En la hoja mensual que vengo citando, y que lleva el título de Vínculos, se reproduce un breve comentario publicado en Diario Siglo XXI, con fecha de mayo pasado, que dice así: “Estos días hemos podido comprobar cómo en el debate sobre el Estatuto catalán en el Senado se ha utilizado de manera indistinta catalán y castellano. ¿Cuándo vamos a ver el mismo ejercicio de pluralidad lingüística en el Parlamento de Cataluña? ¿Cuándo la mitad de los ciudadanos de Cataluña vamos a escuchar nuestra lengua en el Parlamento autonómico?”.

Tendrá que llover todavía, digo yo.

ETA alucina y el PNV desbarra
José Javaloyes Estrella Digital 15 Junio 2006

ETA emplaza a Francia para que negocie la soberanía de una parte de su territorio nacional, mutilándose con la autodeterminación de sus vascos, y el PNV, por vía de su presidente, Imaz, desafía a la Constitución y al Estado de Derecho, atribuyéndose una representación soberana frente a éste y contra aquélla. Y sigue así la puja del nacionalismo dentro de las subastas capitales del orden nacional, abiertas por el estatutismo constituyente de quien preside el Consejo de Ministros; mientras que, en Cataluña, las cuadrillas urbanas de los nuevos escamots del independentismo practican la violencia política contra los representantes del Partido Popular en la campaña sobre el referéndum, entre la aceptación implícita de la clase gobernante, excepción hecha del Honorable Maragall.

Convencida por el “efecto Rodríguez” de que todo el monte es orégano, la banda emplaza a Francia a que entre en la partida de la negociación política, comenzada prácticamente ya con el Gobierno de España. Sólo desde la alucinación más profunda, desde el extravío más radical de la conciencia de la realidad, o desde la más aldeana ignorancia, cabe esperar que la presidencia de Jacques Chirac o de cualquier Gobierno francés se tomara en consideración una interpelación de esa naturaleza.

Que se lo pregunten (los etarras) a los separatistas corsos o bretones, y que miren en las hemerotecas de principios del siglo XX, qué fue de los catalanistas franceses que entraron en el rollo de sus homólogos españoles sobre el destino del Rosellón en el diseño utópico de una Cataluña suprapirenaica.

Sólo desde la más supina ignorancia de cómo entienden Francia y los franceses su unidad nacional puede concebirse una iniciativa de esa naturaleza. Pero donde, en términos muy concretos, el discurso de los etarras se cubre de gloria es en su “parte analítica”, cuando dice que las autoridades francesas “imponen la censura y el silencio para que el conflicto no se conozca y no se resuelva”. ¿Cómo es posible que existan “conflictos” que son desconocidos para las partes a quienes afecta? Más imposible parece todavía que pueda resolverse un conflicto, un problema, que no existe por el propio hecho de que se desconoce.

Habrá que pensar en otro tipo de explicaciones que no sea la moral de victoria propiciada desde la Moncloa para averiguar qué puede haber detrás de lo que obviamente no es otra cosa que una patochada; explicaciones que orientan, acaso, sobre la posibilidad de que el mensaje no se oriente en el fondo a lo que en el mismo se dice, sino que le sea propio un carácter instrumental. Quizá el propósito que le subyace no tenga destinatario francés sino español, posiblemente para quitarle presión mediática al llamado “proceso de paz”, o para restarle foco al espectáculo que están dando sus padrinos políticos de Cataluña en la campaña previa al referéndum sobre el Estatuto.

En cualquier caso, más allá de que el Gobierno francés no le haga caso alguno a los etarras, parece claro lo apuntado al principio: la ocurrencia de la banda de abrirle un turno y proponerle mesa de negociación estará motivada y traerá razón del “efecto Rodríguez”. Eufóricos por lo conseguido hasta ahora y por lo que esperan obtener a tan bajo precio (no hay pruebas fehacientes de nada, ni de entrega de armas ni de abandono de las prácticas extorsivas, pues las pruebas existentes son de lo contrario: siguen llegando cartas exigiendo los pagos), los etarras se creen que los franceses se lo podrían poner igual de fácil, como si también hicieran almoneda de la cohesión nacional.

En términos de reciente Historia, el problema para los intereses nacionales de Francia no vendría de estas pretensiones de ETA, sino de las dejaciones de la Moncloa. Se habría de cuantificar un día qué le ha supuesto a Francia, en términos de suministros a España de equipos civiles y militares, el cambio de la postura presidencial de Giscard d’Estaing respecto a los etarras, a lo que vino después, de colaboración policial, desde Miterrand hasta ahora.

Y en términos de un futuro que ha empezado ya, habría de considerarse qué traducía la insolencia de la pareja de etarras que acaba de desfilar por la Audiencia Nacional. Era su avilantez la insolencia de quien se siente vencedor, porque se sienten ganadores de su “guerra” o carrera de asesinos, a sueldo —en el fondo— de todos los nacionalismos que ya cortan el cupón, desde Bilbao hasta más allá de Santurce. ¿Cuántos bandidos sin entraña, como “Txapote”, no sueñan ya con un escaño como el de “Ternera”, en el Parlamento de Vitoria, o con una concejalía en el Ayuntamiento de su pueblo? ¿Y cuantos vascos no temen el regreso desde las cárceles de estos vencedores de “su” guerra? A la película de la post-España le quedan muchos rollos de cinta.      jose@javaloyes.net

ETA: cautivo Madrid, tomemos ahora París (y un rumor letal)
José Javier Esparza elsemanaldigital 15 Junio 2006

ETA hizo público ayer un comunicado dirigido a las autoridades francesas. No es habitual que ETA hable para París. Ayer lo hizo y su mensaje es inequívoco: "Mientras Francia no reconozca a Euskal Herria, la lucha por los derechos y el conflicto continuarán". Lo cual quiere decir al mismo tiempo muchas cosas. Traducción para españoles: estamos esperando una respuesta; que sepáis que no dejamos las armas porque en Francia seguimos teniendo faena, y mientras tengamos las armas en la mano, aquí mandamos nosotros. Traducción para franceses: ya sabéis cómo va la cosa en España, así que a mover el culo; si no os movéis, os encontraréis en Francia con el mismo problema que tenían en España. Y traducción para la propia parroquia: ya hemos hecho que Madrid doble las manos y ahora vamos a por París; estamos que nos salimos. Carl Schmitt dijo que "soberano es quien decide el estado de excepción". Un amigo me escribe: "Soberano es ETA".

¿Por qué una amenaza a Francia precisamente ahora? Es imposible no conectar el comunicado etarra con una explosiva noticia difundida esta misma semana: el pasado mes de mayo, una filtración desde España habría desbaratado la detención de la cúpula de ETA en Francia. Esta noticia ha circulado por diferentes medios digitales; yo la recogí en el blog del periodista francés Jean Chalvidant. La secuencia de los hechos guarda bastante coherencia interna.

Recordará usted que, hace algunas semanas, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, mantuvo una reunión sorpresa con la juez antiterrorista francesa Laurence Lebert. Nada trascendió de aquella entrevista, que era, cuando menos, inusual. Lo que se ha "filtrado" después es que la juez Lebert había organizado una operación para pescar a la cúpula etarra. La policía francesa, cabal, se lo contó a la española. Pero los gendarmes salieron de la emboscada con las manos vacías: los etarras no habían acudido al lugar previsto. Alguien había dado el chivatazo. ¿Quién? Verosímilmente, fuentes de la propia seguridad española, temerosa de que tales detenciones frustraran el "proceso de paz". La juez Lebert montó en cólera. Y de ahí aquella inusual reunión en la que, según se cuenta, Camacho tuvo que soportar las iras jupiterinas de la indignada francesa.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo ha escrito una carta al ministro Rubalcaba pidiéndole una aclaración. En realidad, sería más fiable la palabra de la juez Lebert. Mientras tanto, ETA pide turno y advierte a Francia con algo que pude leerse como "no lo volváis a intentar". Todo tiene lógica; una lógica espantosa.

Si todo esto es cierto –y, de momento, por lo menos es verosímil-, nos encontraríamos en una situación abominable: el Gobierno español habría protegido a la cúpula de ETA, obstruyendo la acción de la justicia. ZP habría puesto su interés político inmediato, la negociación con ETA, por encima del interés general y de la justicia, que exigen la detención de los asesinos. ¿Será posible?

Agresiones al PP en Cataluña
Españoles corrientes
Jorge Vilches Libertad Digital 15 Junio 2006

Hace unos años, D. J. Goldhagen, un profesor de la Universidad de Harvard, publicó una tesis muy controvertida sobre el Holocausto. La idea era bien sencilla: la responsabilidad en el aniquilamiento sistemático de los judíos no era únicamente de los nazis alemanes, sino de la sociedad alemana. Goldhagen sostenía, bien que de forma demasiado simple, que el antisemitismo se encontraba fuertemente arraigado en el pueblo alemán mucho antes de que apareciera el partido nazi. Es decir; que en la cultura germana estaba inoculado el odio al judío. Hitler no hizo más, entonces, que culminar ese antisemitismo aniquilador. Los “alemanes corrientes”, decía Goldhagen, se sentían orgullosos de agredir, detener, asesinar y transportar judíos a los campos de exterminio. Era una violencia justificada, un servicio a esa Edad de Oro renovada, al proyecto nacionalista, al Tercer Reich.

Goldhagen –que acabó convirtiéndose en un intelectual de referencia para la izquierda alemana– cometió errores de bulto, como el considerar “corrientes” a los que no eran más que una minoría. No obstante, su obra repite un trasfondo inquietante. El nivel cultural y económico, tanto como el disfrute de un sistema razonable de libertades, no inmunizan de la enfermedad totalitaria.

Esto es particularmente cierto entre algunos grupos políticos que han perdido la perspectiva de lo que ha sido el progreso de Occidente tras la Segunda Guerra Mundial en materia de libertad y democracia. Y en España sufrimos esto. Quizá no hallamos forjado una cultura política democrática sólida, después de treinta años de reconocimiento y garantía de los derechos individuales, capaz de censurar de forma generalizada las maneras y discursos totalitarios.

Y no es una cuestión de que la historia se repita, porque no, ni de hacer tremendismos, porque tampoco. Pero hemos podido ver a grupos de personas boicoteando los actos del PP y Ciutadans de Catalunya, y haciendo gala de una violencia de la que se sienten orgullosos. Porque privar de sus libertades a unos ciudadanos que disienten está justificado: es un servicio a esa nación excluyente y totalitaria que quieren construir. Son los “catalanes (y españoles) corrientes”, que ni son todos, como pretende el independentista Tardá, y mucho menos la mayoría.

El domingo se vota una reforma del Estatuto. Está en juego el ahondar en esa cultura política de la intolerancia que puede convertir una sociedad culta y próspera, heterogénea y oxigenada, abierta y atractiva como es Cataluña, en una sociedad simple y llanamente “nacionalista”.

Río Cabe
Revisionistas
Serafín Fanjul Libertad Digital 15 Junio 2006

Durante este año y el pasado el Ayuntamiento de Málaga organizó sendos ciclos de conferencias en torno a la dimensión sociohistórica de nuestro país y quien suscribe fue uno de los conferenciantes invitados. Los demás, profesionales de la Universidad, el periodismo o el llamado “mundo de la cultura” en términos generales, algunos con significación política y otros –como un servidor- sin ella aunque, por supuesto, todos tengamos –faltaría más– nuestras opiniones y posturas consiguientes, reflejadas en estas mismas páginas digitales, por ser varios de los participantes colaboradores de las mismas, o en publicaciones de otra índole. En el grupo no había colaboradores de El País –si la memoria no me falla– y esta infausta circunstancia provocó que hace unos meses la edición andaluza de ese diario nos dedicase un comentario poco cariñoso que servía, sobre todo, para arremeter contra la corporación malagueña y amedrentarla, habida cuenta de que está regida por el PP y, ya se sabe –o se piensa, con más o menos razón– que si se les acogota un poco los peperos siempre ceden, por no haber conseguido asimilar todavía las virtudes del talante y sus excelentes resultados: si usted aperrea a los concejales contrarios, los lapida concienzudamente y los cerca en sus sedes, puede ganar las elecciones y ahí tenemos a Rodríguez de modelo, porque al personal le gusta la jarana y la gente que se define, aunque sea tirando piedras.

Pero volvamos a los conferenciantes: a cada uno se adornaba con algún signo infamante, baldón y estigma que ni en siete generaciones se habría de borrar. De este servidor de ustedes –como al plumífero no se le ocurría nada grave, por ejemplo “miembro del PP”– sólo pudieron decir “conocido revisionista”, sin más aclaraciones porque –admitámoslo agradecidos– ya estaba bueno con clasificar al réprobo en tal compartimento. Sobraba cargar la mano: ¿para qué más? ¡Patarata meterse en distingos entre Abderrahmanes y Alarcones! Con el trabajo que dan esas decimonónicas vainas. Así pues, nos quedamos –también otros asiduos de Libertad Digital– con el feo remoquete que envía nuestras almas y corazones, si los tuviéramos –recuerden al ecuánime juez Fanlo–, al infierno de la progresía, un mundo de tinieblas sin el tibio calorcito que irradia Polanco y en el que no hay luz porque el PSOE nos la ha cortado y revendido los recibos. Pero este pecador se queda sin saber –pedimos bibliografía, porfa– si lo suyo es revisionismo de la Guerra del Chaco, de la de la Triple Alianza o de la del Pacífico: ¡Y hála, el plumífero a mirar enciclopedias para enterarse de a qué guerras nos referimos, si estarán o no relacionadas con Guadalcanal o la ofensiva de Mc Arthur. En fin, la secta por antonomasia gimotea quejosa por haber quedado fuera una vez, si bien tampoco está muy claro que tuviesen nada que decir acerca de la continuidad y unidad de España quienes a pasos agigantados las están arrasando. O quisiesen, o se atreviesen.

Pero el asunto de los revisionistas va mucho más allá y más acá de Málaga y, desde luego, por cima de las peripecias personales de nadie. Algunas de esas personas –no sé si todas– han padecido, o hemos padecido, el acoso en forma de traca, aunque en diferentes grados, y ya sea en Málaga, en Murcia o Ferrol, pero no por el contenido de nuestros parlamentos sino por la condena previa. Junto a mayorías de gente deseosas de oír algo más o menos convincente (según) pero distinto de cuanto vierten a diario las televisiones socialistas, no falta un concejal de IU de escasas luces que protesta contra el supuesto fascista de turno, para terminar reconociendo que nunca ha oído una palabra, ni leído una línea, del aludido. Como no faltan tampoco los miembros locales del PSOE que se niegan a participar en los actos, cuando se les invita, porque ellos –puros y virginales como son– “no hablan con fascistas”. Les basta con negociar con la ETA e intercambiarse flores con ella. Y la verdad del cuento es que nos hallamos ante una ofensiva general para aplastar y sofocar toda disidencia ideológica, se diga lo que se diga y con cualesquiera argumentos: igual que Los del Río, si ya saben cuanto debe saberse en el universo mundo, ¿para qué oír más razones que sólo inducirán a la confusión y la duda frente a las verdades reveladas por Pepiño, Cebrián o el Bachiller Montilla y con las cuales tan ricamente se vive? No sólo abuchean y acosan a Rajoy en Hospitalet o Granollers. Ni son Arcadi Espada o Boadella (reconocidos fascistas ambos) los únicos agredidos moral y físicamente en Gerona. O en cualquier otra parte.

Esos bochornosos ejemplos son los más conocidos y graves –por ahora– pero no más representan la punta del iceberg dentro de una campaña de presiones inadmisibles. Y que no vamos a admitir ni permitir, por escasos que sean nuestros medios y mucha la práctica discriminatoria y boicoteadora de las tiernas vírgenes de Málaga, heridas en su honor de multiparlantes perpetuos y en exclusiva. Si quieren que hablemos de exclusiones podemos recordar a Carlos Cano (otro renombrado fascista) vetado en cuanta corporación dominaba el PSOE para actos, galas, conciertos –tal como refirió el mismo perjudicado– por haberse opuesto al cambiazo de la OTAN. Y, a la inversa, se puede mencionar a Boselito, Ana Belén o Ramoncín, eficientes chupadores de los presupuestos madrileños: si, de tal guisa, el genial Gallardón creía ganárselos, se lució. Como en tantas otras cosas. Y la verdad, la verdad objetiva y de conjunto, es que la derecha, en los diferentes niveles de gobierno, es mucho más tolerante y abierta que la izquierda, aunque para poco le sirve: ni se le aprecia ni se le reconoce y menos aun recibe un trato recíproco. ¿Cuándo se enterarán, o se darán por enterados (a elegir), de con quién se están jugando los cuartos, los suyos y los nuestros?

La negociación con ETA rompe la convivencia (como se ve en Cataluña)
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 15 Junio 2006

En el artículo de la semana pasada planteé una tesis que hasta el momento nadie ha refutado, porque, como se está viendo en Cataluña, es más cómodo ignorar o intentar acallar las voces incómodas que razonar con ellas. Esa tesis sostiene que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no estaría dispuesto a negociar políticamente con ETA si, en vez de ser una banda terrorista nacionalista y de izquierdas que reclama la anexión al País Vasco de Navarra y un trozo de Francia y la independencia de ese conjunto territorial, fuese una organización ultraderechista que matase sobre todo a nacionalistas e izquierdistas para exigir la supresión de las autonomías.

Si yo tuviese razón y, en efecto, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se sintiese particularmente próximo a ETA, a pesar del carácter criminal de ésta, por razones de afinidad ideológica, nos encontraríamos ante una ruptura gravísima de las reglas de la convivencia no ya democrática, sino simplemente civilizada. La batasunización de la campaña del referéndum del nuevo Estatuto catalán con las bendiciones socialistas apunta en esa dirección.

Pero si, por el contrario, mis sospechas fuesen infundadas y el ansia infinita de paz del Gobierno le impulsase a negociar sin discriminaciones con cualquier banda terrorista imaginable, las consecuencias no serían menos intolerables. En tal caso, como ha explicado en estas mismas páginas mi buen amigo Jesús Laínz, la negociación con ETA le estaría enviando a la sociedad española el mensaje de que, si alguien persigue un objetivo que no se siente capaz de alcanzar democráticamente (por ejemplo, revertir las concesiones que el Gobierno le vaya a otorgar a ETA), lo que tiene que hacer es provocar una buena cantidad de muertos, heridos y aterrorizados para poner al Gobierno a sus pies.

Tanto si la negociación con ETA supone un trato de favor dispensado a una banda criminal afín ideológicamente a este Gobierno, como si es una rendición general ante cualquier clase de terrorismo, transmite también otro mensaje inequívoco: que cuanto mayor es el número de muertos y heridos, menor es la esperanza de Justicia que deben tener las víctimas y sus allegados, con lo cual no se les deja otra salida que la venganza privada o la práctica del propio terrorismo, para, al menos, no ser peor tratados que sus verdugos.

Yo me niego a aceptar estos principios de incivilización a los que nos aboca la negociación política con ETA. Y quiero dejar claro que no se trata de una actitud de simple resistencia, sino de rebelión cívica frente a la radical deslegitimación del poder político a que esto conduciría; rebelión para que los responsables paguen en Justicia por lo que están haciendo con nuestra convivencia democrática.

ETA en su mejor momento con el apoyo de Zapatero
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 15 Junio 2006

Los asesinos de ETA llevan trabajando en su sector de actividad, duramente y con esfuerzo, 30 años para conseguir sus objetivos, hoy ven que los tienen al alcance de sus pistolas y por ello este es su mejor momento, tener a Zapatero de defensor a ultranza es garantía de éxito.

ETA sigue extorsionando, las pruebas son irrefutables, entre otras cosas porque la misma ETA declara que sigue extorsionando y que muchos empresarios siguen recibiendo cartas de extorsión, pero esto para su equipo defensor formado por Zapatero, de la Vega y Rubalcaba solo significa que como dice Zapatero "Este es el mejor momento que tenemos ante el fenómeno del terrorismo".

A pesar de esa realidad, Zapatero el gran embustero dice que "tenemos datos encima de la mesa muy esperanzadores" para apoyar la afirmación mendaz de Zapatero ETA dice ayer que el fin de la violencia será definitivo, si y solo si se le concede lo que pide, tanto por parte de España como de Francia, esa declaración de ETA Zapatero el mendaz se la traduce a la nación afirmando que ETA va a finalizar con la violencia a cambio de nada, bueno miento yo ahora, ETA lo hará a cambio de una sonrisa angelical de Zapatero el del talante mendaz.

ETA está en su mejor momento y la prueba es que la vicepresidenta es capaz de tomar el pelo a toda España, de mentir, de embolicar y lamerle el cañón de la pistola a la ETA al decir ayer que "seguimos estando en el proceso de verificación” después de haber dicho hace contados días que no entendía porque se manifestaban las victimas contra el terrorismo si ya no había terrorismo y de haber dicho Rubalcaba y sobre todo Zapatero que ya se había verificado que todos los malos chicos de ETA ya eran pacíficos demócratas que jamás iban a volver a ser malos. Hay que echarle cara vicepresidenta.

No puedo finalizar sin hacerle una pregunta a Santiago Carrillo que ha declarado que el PP se parece como una gota de agua a la derecha del 36. La pregunta es ¿quién en esta derecha es el alter ego de Calvo Sotelo y cuando y quien le dará el paseillo?

La hoja de ruta de Zapatero al infierno tiene presupuestado una elevada cantidad de esfuerzo para fabricar cortinas de humo y tras tanta actividad ya han superado el presupuesto en un 500 por ciento.

Enseñar las vergüenzas
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 15 Junio 2006

NO resulta extraño que, en Mataró, la patria chica del general Manuel Llauder, gran represor de liberales en el XIX, los abucheos de la turbamulta le impidieran hablar a Ángel Acebes para predicar el «no» de su partido en el referéndum del domingo. Lo raro es que el segundo hombre del PP, en un arrebato de sutileza deductiva, llegara a la conclusión de que «se ha diseñado un plan para excluir al PP de la vida política y pública». Más vale tarde que nunca, pero le bastaría al ex ministro -¡de Interior!- la lectura de los diarios para saber que ese plan funciona, y no sólo en Cataluña, desde hace ya mucho tiempo. No es la primera vez que así acontece, y no será la última, porque los nacionalismos, difíciles de sostener en el terreno de las ideas contemporáneas, necesitan la pasión de sus seguidores para ocultar la endeblez de sus razones.

Todos juegan contra el PP, un partido que, por el mero hecho de defender los valores de la Constitución del 78, se ha convertido, para el PSOE, en un testigo incómodo que desmiente las históricas protestas nacionales -de la Nación- que siempre han definido al socialismo español y, para los grupos nacionalistas, en el recordatorio de su deslealtad constitucional. Una deslealtad flagrante y oportunista en la que se sostiene el nou Estatut y con la que se alimenta el afán separatista de sus rabiosas e insensatas demandas. En Cataluña, llegada la situación al límite, no bastan razones y, sin ellas, José Montilla puede ver en el PP «actitudes provocadoras» o Antoni Durán Lleida sacar del zurrón democristiano el recuerdo de que «quien siembra vientos, recoge tempestades». Villanías equivalentes que justifican las acciones vociferantes y antidemocráticas, espontáneas o impulsadas -no importa-, de los maulets y otros especímenes indeseables.

Ese plan excluyente del PP que, con raíces en el aznarato, ahora sorprende a Ángel Acebes no es otra cosa que un anticipo a cuenta de las próximas campañas electorales -legislativas, autonómicas y locales- en las que los actuales líderes del partido habrán de estar despiertos si no quieren perder lo poco -que es mucho- que les queda. Esperpentos como los que protagonizan Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre, más atentos al servicio de su propio ego que a la dificultad del momento, son tan dinamiteros para el futuro del PP como la insidiosa y rastrera campaña que les perjudica en Cataluña. Si los que, seguramente, son las dos mejores cabezas de la formación y, siempre en malas compañías, andan a la gresca, ¿cabe esperar un planteamiento unitario y sólido para enfrentarse a una realidad que puede llevarse por delante el sentido tradicional de España? La destrucción, o el debilitamiento, del PP es algo indeseable y perjudicial para todos y, especialmente, para el PSOE que, devenido en partido único, enseñaría sus vergüenzas más notables y esenciales.

Campaña de acoso
El PP y el síndrome de la mujer maltratada
Cristina Losada Libertad Digital 15 Junio 2006

Dar consejos es fácil y con frecuencia inútil, pero el caso es que si yo fuera el PP tendría muy claro cómo responder a la campaña de agresiones que sufre en Cataluña. Tal vez porque la crianza en la izquierda le enseña a uno a no permitir que el adversario, y éste es enemigo declarado, le robe un palmo de terreno, y mucho menos que le expulse del espacio público. Así que por cada boicot, por cada ladrido y cada dentellada que lanzan esos perritos azuzados por sus amos, convocaría actos de repulsa y en defensa de la libertad. Delante de todas sus sedes, con sus militantes, sin más complicaciones. No ya en Cataluña. En toda España. Por cada desmán del grupo salvaje, cientos de demostraciones civilizadas. Si no quieren caldo, dos tazas. Si te pretenden callar, doble ración de hacerte oír. Veríamos entonces a quién le salía más cara esta cacería del no nacionalista. Pues la jauría de matones de paja la han soltado los señoritos que cabalgan en la distancia mullida de las moquetas del poder. Lo han hecho con sus incitaciones, sus justificaciones de la violencia, su silencio cómplice. Se trata de una elemental y clásica división del trabajo.

Yo haría eso. Lo mismo que hicieron los Ciudadanos de Cataluña en Gerona, pero multiplicado por mil. Que tomen ejemplo de ellos, porque hasta ahora el PP se ha comportado como si viviera bajo el síndrome de la mujer maltratada. Como si sufriera ese proceso patológico de adaptación a las agresiones, por el cual la mujer soporta la violencia de su pareja con la esperanza de librarse de males mayores. Y no es así, sino todo lo contrario. Ni en la violencia contra las mujeres, ni en la política. La pasividad y la evasión conducen al peor de los destinos. Nada excita más el sadismo de quienes disfrutan acosando y pegando al indefenso que éste se esconda para ver si no le pillan. Nada les pone más que sentir que la víctima se rebaja. Y en esta historia, no está en peligro la vida, pero sí la libertad. La de todos. Bien vale la causa que le manchen a uno el traje. A fin de cuentas, estos embriones de Sturmabteilungen son, de momento, caniches de papel que prueban su escaso valor asustando a los ancianos.

El problema del PP es que esto no acaba de empezar. Y que, cuando empezó, no hizo nada. Mejor dicho, lo hizo todo mal. La escalada de agresiones verbales debía de haberles puesto sobre aviso, pues tras el trueno viene siempre la descarga, o sea, la paliza. Pero si les quemaban, pintaban o apedreaban las sedes cuando lo del Prestige y lo de Irak, quitaban el rótulo y pasaban a una especie de clandestinidad. La noche del 13-M, cuando vieron rodeadas cientos de sus sedes, algunos, en el interior, se echaron a llorar. Ya era tarde. Los que afrontaron conatos de agresión no recibieron el respaldo activo de su partido. Si hubo denuncias, nunca más se supo de ellas. En suma, el PP ha dado la impresión de ir plegando velas ante las intimidaciones, de aceptarlas como una cruz que le ha tocado llevar. No, mejor no enrarecer más el ambiente. No, mejor no enfadarlos más. No, mejor pasar desapercibidos. Entonces, aún podía justificarse la actitud. Estaban en el gobierno. Pero ya no hay escapatoria que valga. Es que van a por ti. Y a por más.

Hasta ahora, era la divinidad de los nacionalistas, ese becerro que no es de oro, pero los hace de oro a ellos, la que precisaba de enemigos y exigía sacrificios, parte sangrienta de la que venía encargándose la ETA. Con ella en repliegue táctico, otro tipo de bandas han asumido el negociado de la coacción. Hay que pararles los pies, no sólo por higiene democrática. Es que son los peones de brega del régimen en ciernes. Que es uno que también se construye sobre la creación del enemigo y el sacrificio del disidente. Lo dice el mutismo que sobre estos hechos mantiene ZP.

El espíritu del 10-J
Luis del Pino Libertad Digital 15 Junio 2006

Decía en un mensaje anterior que la manifestación del pasado sábado no había que interpretarla como una culminación, sino como un principio. El principio del espíritu del 10-J. A lo largo de las próximas semanas y meses, con o sin mundial, con o sin verano, con o sin playa, continuarán las acciones contra la claudicación ante ETA, contra la voladura controlada de la nación y contra la ocultación de los hechos del 11-M.

El próximo miércoles 21 de junio a las 15:00 tendrá lugar una nueva concentración, convocada por Hazte Oir, la AVT y la Plataforma Rosas Blancas por la Dignidad, y a la que ya se han adherido el Foro de Ermua, la Asociación de Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza y la ACAU Robert Schuman. El acto tendrá lugar en la Plaza de Neptuno de Madrid, coincidiendo con la sesión parlamentaria del Congreso. Pasad la convocatoria a vuestros conocidos. Podeis encontrar más información en http://www.rosasblancas.org

No va a ser el único acto que se celebre en fechas próximas, pero sí el primero. Os puedo asegurar que hasta en la playa tendremos oportunidad de exigir la verdad del 11-M.

Por lo demás, publicamos hoy en Libertad Digital un nuevo capítulo de las respuestas del ministro Rubalcaba a las preguntas sobre el 11-M planteadas por el PP. Cinco nuevas mentiras documentadas. Teniendo en cuenta que "España se merece un gobierno que no mienta", la conclusión está clara: tenemos un gobierno que no nos lo merecemos.

Bueno, quizá algunos sí se lo merezcan.

Referéndum del Estatuto
La campaña manchada
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 15 Junio 2006

A la canalla infecta que hostiga, coacciona, insulta, amenaza y golpea a ciudadanos por no ser nacionalistas (sí, por no ser nacionalistas: no revienten más actos que los de PPC y CdC), a la muchedumbre delincuente que lanza vítores a una extinta organización terrorista, la envían unos señores que luego se presentan muy correctos en la televisión.

Además de los conocidos eslóganes de señalamiento del enemigo, hay que ver un spot electoral del PSC lleno de espontáneas declaraciones de viandantes: en todas sus frases, en todas las bocas, en todo momento, obsesivamente aparece el PP. José Zaragoza tendrá que rendir cuantas algún día por la persecución que ha desatado. En Cataluña no todos gozamos de libertad de expresión; hay dos formaciones que no pueden hacer campaña sin que acuda la jauría o la piara revientamítines y sin que acto seguido el resto de partidos culpe a los agredidos.

Ya sabemos quién los envía, pero son muchos los que los azuzan, celebran y aprovechan. Empezando por el PSOE enterito, que un día de marzo sembró tanto odio y al día siguiente cosechó tanto fruto podrido y luego arrojó tantas sombras que la Nación no tolera una gota más de odio. Al menos esa parte que se manifiesta por centenares de miles en las calles sin agredir a nadie, la que no boicotea los actos ajenos. Y el PSOE sirviendo el odio a chorros.

Esta campaña va a ir a peor. El PSC la ha diseñado para que la tensión vaya en aumento hasta el día 18. El referéndum ha dejado de ser justo, libre y democrático. En un país normal, los partidos no avalan esta infamia. Cuando se escupe a los dirigentes no nacionalistas es a una parte del pueblo a quien se escupe, con la justificación de Montilla, Saura, Mas y Puigcercós. No hay campaña que valga. Rajoy debería darla por terminada.

En el último mitin del PP en Mataró, que contaba con Ángel Acebes, se ha cambiado hora y fecha, avisando a los militantes por teléfono como si el partido más grande de España fuera una organización clandestina. En el programa de Gemma Nierga en la Cadena Ser, Manuel Delgado, antropólogo y colaborador de la emisora, ha informado de la hora y lugar del mitin de Mariano Rajoy del miércoles 14 en la Ciudad Condal, "por si alguien quiere ir" pues "nuestros oyentes pueden tener interés". Tan evidente ha sido la intención del profesor de la Universidad de Barcelona que la directora del programa le ha reprendido en directo y con toda claridad.

¿A qué seguir simulando que estamos en una democracia homologable donde se opina y vota en libertad? Retirarse ahora de la campaña mediante decisión formal y motivada permitirá por lo menos que los apestados no avalen su propio asesinato civil. Y que sepan los reyes de la guerra sucia, los maestros de la propaganda, los fabricantes de basura al por mayor y los que mueven los hilos que no todo es rebaño, que no todo son corderos, que algunos toman nota.

Al final, las víctimas deberán pedir perdón
Manuel Segura  Periodista Digital 15 Junio 2006

Txapote y Amaia Gallastegi desprecian al tribunal que les juzga en la Audiencia Nacional. Normal. Es un tribunal compuesto por españoles y eso les jode. A lo mejor querrían que sus causas las vieran tribunales abertzales los cuales, a buen seguro, serían más comprensivos con sus delitos. El camino ya lo han allanado otros: recuerden la instantánea displicente de un Arnaldo Otegi desperezándose desde el sillón de los acusados en otra vista.

Responden Txapote y Amaia por el asesinato en 1997 del concejal del PP en la localidad guipuzcoana de Rentería, José Luis Caso, crimen por el que el fiscal pide para cada uno de estos terroristas confesos 30 años de cárcel así como 500.000 euros de indemnización para los herederos de la víctima.
También está previsto que ambos se enfrenten a otra petición de la fiscalía, ésta de 50 años de cárcel, como autores del secuestro y posterior asesinato del edil del PP en el municipio vizcaíno de Ermua, Miguel Ángel Blanco, ocurrido en julio de 1997.

Los policías que investigaron este execrable crimen, que reactivó la conciencia de muchos que hasta entonces permanecieron distantes del problema, no pueden asegurar que Txapote fuera el que, en última instancia, apretase el gatillo ejecutor; pero lo que es más que evidente es que, en cualquier caso, sí dirigió al comando de asesinos.

Este ángel/demonio de la guarda tiene en su haber otros hitos de la larga lista de horror y sangre: la muerte del concejal del PP en San Sebastián, Gregorio Ordóñez; del dirigente socialista vasco, Fernando Múgica; del jefe de la Policía Municipal de San Sebastián, Alfonso Morcillo y del brigada del Ejército de Tierra, Mariano de Juan; también los atentados contra el cuartel donostiarra de Loyola y contra la discoteca Txitxarro, propiedad de la familia de José María Korta, un empresario asesinado por ETA en el año 2000.

Todo un hit parade para llegar ante el tribunal que le juzga y mofarse de él. Todo un historial para dormir tranquilo, para tener la conciencia indolente, para ser una persona cabal. Y para mirar de frente a unas víctimas, sin posible arrepentimiento, gentes que, tal y como van las cosas, serán las que finalmente tendrán que implorar el perdón a los terroristas por haberles lacerado. El tiempo da la medida de todo. Y vergüenza, vergüenza es la palabra que me viene a la mente al contemplar este escenario.

"Algo habrá hecho"
Eusebio Cedena Gallardo elsemanaldigital 15 Junio 2006

Algo funciona mal en una sociedad cuando toca defender lo obvio. Lo evidente debe imponerse por sí mismo, por su natural, llegar e instalarse sin alteraciones, ni estridencias, de forma sencilla, pacífica y callada. Como su nombre indica, lo evidente no se discute precisamente por la fuerza misma de su propia evidencia. ¿Y qué es lo evidente? Por ejemplo, lo evidente en democracia es que todos tenemos legítimo derecho a defender nuestras ideas y posiciones, sean de índole política o de cualquier otra naturaleza, siempre que lo hagamos de forma legal, lícita, pacífica y sin menoscabo de los derechos y la dignidad de nadie. Es un derecho de todos, incluso hasta del PP, esos diablos, fíjense lo que digo. Y ese derecho puede y debe ejercerse libremente y sin resultar acosado, agredido, insultado o vejado por ello. Todo demócrata estará de acuerdo con ello.

En el actual escenario político en España, la consecuencia de este principio es clara: el PP y cualquier otro grupo o persona tienen derecho a defender el "no" al Estatuto de Cataluña con la misma legitimidad de los que defiende el "sí", y tiene derecho, además, a decirlo cuando, donde y como le venga en gana siempre que se ajuste a los parámetros que se acaban de exponer. Note el lector que hablamos de algo tan normal como decir "no" a la reforma estatutaria de una comunidad autónoma, una idea compartida por millones de españoles que no tiene nada de antidemocrática, ni de totalitaria, ni de sectaria, ni de radical: tan sólo es una toma de posición legítima y valiente ante un referéndum al pueblo catalán. Así de sencillo, ni más ni menos. Si no me equivoco, el PP defiende esa idea porque honestamente cree en ella y considera que es lo mejor para Cataluña y los catalanes, y también para toda España.

Por lo tanto, y seguimos con lo obvio, si alguien impide al PP o a cualquier otro grupo, partido o persona ejercer ese derecho, o arremete contra sus dirigentes, o los insulta, o los boicotea, o los tira huevos, o cualquier otra agresión derivada del acto lícito y democrático de exponer o defender sus ideas, podemos llegar a concluir que el agresor no respeta las reglas del juego democrático, y por lo tanto, tenemos derecho legítimo a dudar de su sentido de la democracia y hasta plantearnos la posibilidad de que sea un energúmeno o se trate de una persona o grupo antidemocrático, totalitario o sectario, por no decir cosas peores. Supongo que seguiremos de acuerdo los demócratas ante este planteamiento.

Entonces, a la vista de las reacciones producidas en el nacionalismo catalán, incluidos vergonzosamente un ministro de España llamado Montilla y el PSC -y hasta José Blanco, secretario de Organización del PSOE-, que, si bien han denunciado los ataques al PP y a Mariano Rajoy, a continuación han justificado y encontrado explicaciones al suceso, ¿a qué conclusión tendremos que llegar? Esa idea del "algo habrá hecho", que, por cierto, durante tanto tiempo ha servido a ETA de coartada, es la que parece imponerse en este ambiente a tenor de los reparos que diversos dirigentes del nacionalismo catalán y de la propia izquierda han puesto al PP como explicación de los palos que les da cierto tipo de gente. Repugnante, claro.

Izquierda liberal
Catalán de pura cepa
Antonio Robles Libertad Digital 15 Junio 2006

Hasta ahora lo conocíais por sus hechos; bien, ahora lo conoceréis también por sus palabras: “Para ser presidente de la Generalitat es importante allí donde has nacido”. Lo sabíamos, Sr. Presidente, lo sabíamos. En Cataluña sabemos desde hace 25 años que los charnegos no tenemos los mismos derechos que los dueños de la masía. Lo sabemos todos, los charnegos y los dueños aunque nadie nos lo diga así de grosero como usted nos lo suelta ahora. Porque sabemos que en Cataluña todo el mundo sabe dónde está su lugar, qué ha de decir, a quién ha de arropar o excluir. Aquí las consignas han adquirido el rango de genéticas. Y no me pida que se lo explique, es usted quién va diciendo por ahí (México) que “la lengua catalana es nuestro ADN, el material genético que nos define”.

Sólo hay un problema, que vivimos en un estado de Derecho y nadie, y usted menos que nadie, puede utilizar el racismo cultural para excluir a nadie de cargo oficial alguno. Aunque como la prensa canalla le afeó el dicho, usted rectificó inmediatamente al día siguiente para acabarla de adobar: “Pepe (por José Montilla) es un catalán de pura cepa, un catalán de primera”. No sé si sentir vergüenza ajena por su insistencia en el racismo cultural o por su estupidez cognitiva. No se conforma con decir que quien no sea catalán lo tiene crudo para ser presidente de la Generalitat, sino que su compañero Montilla sí es catalán, y no un catalán cualquiera, sino de pura cepa, un catalán de primera.

Dos ideas nos ha dejado claras: Montilla podría ser presidente de la Generalitat porque sí es catalán y dos, y además lo es de primera. Lo cual nos lleva a dos conclusiones: Para ser presidente de Cataluña es imprescindible ser catalán y además, ha de serlo de primera.

Si hay alguien en este país que no sepa que José Montilla nació en Córdoba, dicho queda. Como dicho quedará que todo aquel que en Cataluña tiene un puesto relevante en política, antes ha de haber renunciado a sus señas de identidad y hacerse más catalanista que nadie, empezando por cambiar de lengua. (Cosa que es legítimo en cualquier caso, pero curiosamente unánime para ejercer en el ramo del 3%).

Pero como el ser humano es contradictorio y poliédrico, he de resaltar la bondad demostrada por Maragall con la misma contundencia que le he criticado, en el apoyo al Sr.Mariano Rajoy por el boicot y las agresiones que está recibiendo él y su partido en la campaña del referéndum en Cataluña. Mientras políticos y prensa catalanes justifican velada o abiertamente, según los casos, estas prácticas antidemocráticas, el presidente de la Generalitat le ha telefoneado y ha dicho claramente que esas prácticas son inadmisibles: “Nadie se merece un trato como el que ha recibido Rajoy. Además, el líder del PP es una persona culta, educada y moderada en sus expresiones”.

Sólo un pero, ¿acaso las personas incultas o radicales sí se lo merecerían..?
Bueno, tampoco es cuestión de abusar de sus maragalladas (ya ven, hasta las “simpleries” dan el pego con nombre tan aparente).

En cualquier caso, ese sí es mi presidente, aquí sí está en su papel. Lástima que haya de resaltar esa virtud en usted cuando debería ser una obviedad cívica. Tan paradójica como la de felicitar al carnicero por no engañarme en el peso. Lo que debería ser normal, se convierte en extraordinario en Cataluña. Algo grave, muy grave, debe estar pasando en este “oasis” cuando huele tan mal.

En el extremo opuesto aparece Joan Puigcercós de ERC, que después de acusar al PP de la crispación en Cataluña pide a Rajoy que “reflexiones sobre qué ha hecho mal”. O sea, más o menos como aquella famosa sentencia que justificaba la sangre de ETA en los 70/80: “Algo habrá hecho mal”. Sin comentarios.

¡Ah!, Sr. President, deje ya de mandarnos más cartas y estatutos a casa, mi mujer se ha puesto de muy mal humor al recibir una nueva carta en bilingüe para que vayamos a votar. ¿Es que les ha dado algún ramacuco para que de pronto no les importe darnos la información en bilingüe? Se me ocurre una idea: Que toda la actividad institucional, educativa etc. esté condicionada por unas votaciones, así tendríamos todo en catalán y castellano. Es que a veces uno está “sembrao”.

(P.D.) ¡Perdón!, os había comenzado escribiendo: por sus palabras le conoceréis, ¡perdón!, ¡perdón! y ¡perdón!, por sus palabras os volveréis locos.

La batasunización
A. Basagoiti minutodigital 15 Junio 2006

Érase el País Vasco, una zona exclusiva en la que se agredía físicamente a los que no pensaban como los nacionalistas, y érase Batasuna la única organización que organizaba y avalaba los ataques hacia quienes se sentían vascos y españoles. Y estamos en el punto en el que este cáncer se ha extendido por otros puntos del territorio nacional.

Las últimas agresiones en Cataluña contra miembros de la plataforma de Boadella y Espada, junto con los ataques contra Rajoy y el Partido Popular, vienen a demostrar la extensión de un mal, que ya se había manifestado durante el 2004 en algunos puntos de España con la excusa de la guerra de Irak o el hundimiento del Prestige.

Lo más grave, y por tanto lo que más nos debería preocupar, es que ya no es Batasuna la que incentiva estos ataques. Ahora son los dirigentes del Partido Socialista quienes han cogido la bandera de Otegi y quienes hacen campañas de mal catalán contra quienes no comparten sus posiciones nacionalistas. De la misma manera que Batasuna lo ha hecho siempre contra los considerados “malos vascos”.

En las últimas semanas, personas destacadas de la izquierda han tomado como referente al brazo político de ETA. No hay más que oírles y leerles para darse cuenta que identifican a los miembros de la Mesa Nacional con potenciales premios Nóbel de la Paz, hasta el punto de aplicar sus propias recetas. Por eso España empieza a padecer algunas de sus consecuencias

“Cómo Hemos Llegado a Esto”
Teo Uriarte ¡Basta Ya!  15 Junio 2006

El título de este artículo fue el de un libro escrito por Patxo Unzueta y José Luis Barbería en el que describían el origen y las razones de la desarticulada situación política vasca y el drama, consecuencia de lo anterior, que muchas personas ajenas al nacionalismo padecían. El mismo título, como más de uno predijera en su día, se puede atribuir hoy a toda la situación política española, porque el problema vasco nunca fue exclusivo de allí, aunque estuviera reducido territorialmente. Era consecuencia de la inexistencia de los mínimos consensos políticos necesarios y a la inexistencia, o casi inexistencia, del Estado en aquella latitud. Hoy, cuando lo de los orígenes libertarios del socialismo español ha dejado de tomarse como se tomó en su día, como una salida original de ZP, y tenemos motivos de sobra para creer que hablaba en serio, en plena reducción del papel del Estado y la desaparición de los consensos con la derecha, el PP, podríamos hacernos la misma pregunta que los anteriores autores se hicieron sobre el País Vasco, pero dirigida esta vez a la situación española, lo que es mucho más grave.

No debiéramos tomar con frivolidad la necesidad del Estado ni la del consenso político, consenso que hiciera posible la Transición democrática, la existencia de la nación de ciudadanos que desde entonces y hasta la fecha ha sido España, y desde ésta la formulación de un Estado. No se debiera tomar frívolamente estas cuestiones, que en sociedades cercanas a la nuestra como la británica evitaron las guerras civiles desde el siglo XVII. Dicho de otra manera más vulgar, no debiera jugarse, en palabras de Felipe González, con las cosas de comer, porque llegamos a situaciones que empiezan a preocuparnos a los más sensibles ante la cosa pública, porque pueden acabar con el desenterrramiento, que ya está pasando, de nuestros demonios familiares, para acabar en el consiguiente enfrentamiento civil.

Lo que ya es cierto es que los más sensatos empezamos a preocuparnos por el desencuentro del Gobierno con el PP, no exclusivamente en el tema de la negociación con los terroristas, que es el más emotivo, también en otro tema tan fundamental como es la organización territorial del Estado. Las cosas están tan mal que hasta un líder de Batasuna, Joseba Alvarez, ha visto la necesidad de llamar al PP al encuentro de la negociación, porque sabe, y los de Batasuna saben más de política que muchos de nuestros políticos en coche oficial, que sin éste no hay posible solución en el tema que les concierne. Otra cosa es dilucidar que tal como se ha planteado el tema de la negociación nunca va a tener solución salvo que se venda el Estado, la justicia, la convivencia, es decir, todo. Venta a la que no accedería el PP que sabe de política más por conservador que por sabio, lo que no es mucho, pero si lo suficiente para estos temas.

Pues todo empezó con el “estáis solos” que se les espetaba a los conservadores cada vez que perdían una votación en el Congreso. No era una mera aseveración, era una declaración peyorativa, un recochineo, una condena, “ahí os pudráis”, que a muchos vascos nos recordaban máximas excluyentes de los nacionalistas para irnos echando hacia el exilio, para apartarnos de en medio. La falta de respeto hacia el PP no nos permitía presagiar nada bueno a los que habíamos conocido comportamientos similares en el País Vasco. Vimos la exclusión del PSOE y del PP en el Pacto de Estella por parte de los nacionalistas, y la vimos en el de Tinell sólo hacia el PP, con la firma esta vez de los socialistas, que entraban así en un sectario comportamiento poco democrático. Con la asunción total de su espíritu en el eslogan utilizado contra el PP en la campaña del Estatut.

Exclusión que se aprueba nada menos que ante la inauguración de una nueva era política con la reforma territorial del Estado, con todos los roces y dudas de inconstitucionalidad que pudiera acarrear, y la posible negociación con ETA, epopeya en la que se considera innecesaria la presencia del PP, hasta que se le echa en falta. Ahora es un poco tarde, aunque siempre es mejor que se le empiece a echar en falta aunque sólo sea por razones pragmáticas, que es al fin y a la postre de lo único que entienden los políticos de izquierdas actuales.

Ahora es más difícil la presencia del PP porque la nueva era está en marcha sin su aportación, porque de seguro con ella la nueva era no hubiera sido para tanto, porque probablemente estuviera previsto que en la nueva era, si quería llegar a ser tal, no podía caber el PP. Pero es la servidumbre de la democracia, que no da lugar a grandes ciclos, ni a eras ni a épocas, es el sistema en el que sólo debiera perturbar el sueño el lechero, la que hace imprescindible la presencia del adversario, entre otras razones para que la política se centre y no surjan extremismos como los que ahora estamos vislumbrando.

Pero el narcisismo de los recién llegados les llevó a hacer las cosas sin obstáculos, tic muy propio de todos los que se han creído gestar revoluciones. Los obstáculos imaginados fueron abolidos, y se empezó a mirar al futuro pletóricos de voluntarismo. Un voluntarismo tal que cualquier cosa era posible, devolver el país en su estructura territorial a la época de los Austrias (cosa curiosa porque los Austrias nunca fueron objeto de devoción para nuestra izquierda, aunque no sepan que el modelo es el de los Austrías) o hacer la paz con los terroristas con un cierto desprecio a las anteriores experiencias fracasadas y hacia los disconformes.

El tema territorial, la añeja bandera de la unidad de España, y el pacto político con los terroristas son temas lo suficientemente sensibles que debiera corresponder al Gobierno preocuparse por ellos, encontrar el acuerdo con la otra parte, no sólo con los aliados colaterales, y no favorecer la creación de una extrema derecha ante tan emotivos argumentos. Es que en democracia, otra mención a los británicos, habría que estar dispuestos a dar la vida para que el adversario pueda defender sus ideas, y aquí no le damos ni los buenos días. Tras más de veinte años sin sustos empezamos a sentirnos incómodos y aburridos, llevamos las rupturas hasta límites con riesgos, quizás a la búsqueda del poder por más tiempo, y, ahora, los listos del lugar empiezan a preocuparse por la ausencia del PP.

Pero después de qué. Después de que hasta el más tonto haya descubierto que el debate del estado de la nación, donde con una prudencia que no necesita de pactos previos se decide no hablar de la negociación con ETA, se sustituyera con nocturnidad por una declaración del inicio de las conversaciones oficiales del PSE con Batasuna, que además de una falta de educación política propia de matones, constituye toda una infamia, aceptable sólo si la inquina hacia el PP es más grande, mucho grande, que hacia ETA. Pero además, esa declaración hecha exclusivamente ante la prensa, producto de un proceso cuya iniciativa la controla ETA, que perturbó el ánimo de los socialistas ante la amenaza de bloqueo de las conversaciones, y que tienen que aceptar sin conocimiento previó de Zapatero, constituye una patada en la entrepierna y en la esencia de todo lo que había sido el necesario comportamiento establecido desde la Transición. Día en el que además de no informar al PP, se le engaña, y se traslada la comunicación y la relación política, con la posibilidad, por consiguiente, de pacto, hacia los terroristas y no con el PP. Ellos, los de ETA, si saben de política, por eso no es de extrañar que estuvieran al día siguiente exultantes, podían incluso fantasear con que se habían cargado la Transición. Pero yo tengo el deber de exculpar a los que han promovido tan tremenda aberración política porque, además de que son los míos y estas coyunturas pasan, no son conscientes de lo que han hecho.

He suspirado aliviado cuando he visto que la manifestación de la AVT, con todas las razones para estar indignados, no ha sobrepasado la raya del comportamiento cívico. Y aunque los discursos hayan sido más duros que nunca no se ha pasado de la admisible crítica. Lo urgente es hacer entender al Gobierno que está siguiendo un comportamiento inusual respecto al de la Transición, aquel que tenía en cuenta a la otra España, y que deje de aportar argumentos para que surja una extrema derecha potente, que incluso supere y debilite al PP, que esperemos no sea un objetivo buscado. Que se preocupe de la modernidad de verdad, en la que no entrará si no es tras la sincera conclusión de que sin la aportación de la derecha nunca seremos un país moderno, y, posiblemente, tampoco democrático.

Empresarios vascos reciben nuevas cartas de extorsión de ETA fechadas en mayo
El presidente de la patronal navarra denuncia que la banda ha puesto en marcha otra remesa
C. Morodo / R. L. Vargas La Razón 15 Junio 2006

Madrid- Al menos tres empresarios vascos recibieron el pasado fin de semana cartas de extorsión de ETA, y una de ellas llegó el mismo lunes, según ha explicado a LA RAZÓN el presidente de la Patronal navarra, José Manuel Ayesa. La denuncia la ha hecho pública tras tener conocimiento el martes por la tarde, «de manera contrastada», de la existencia de lo que sería una nueva campaña del llamado «impuesto revolucionario» en el actual escenario de alto el fuego. A finales de abril, la Policía ya investigó otra denuncia, también de la Confederación de Empresarios de Navarra, sobre la continuidad del chantaje con posterioridad a la declaración de tregua.

Ayuda para la «causa». El contenido de las últimas cartas es similar al de las del pasado mes de abril, es decir, que se pide una contribución económica al «proceso de paz». Tras recordar a los empresarios que la construcción de Euskal Herria genera «necesidades económicas», los terroristas les transmiten que su contribución puede ayudar a «aliviar» estos apuros, hacen una petición económica «en función de las capacidades» de cada uno y les instan a hacer el pago «en efectivo y en billetes de 20, 50 y 100 euros», «ser discretos» y no alertar a la Policía.

Ayesa se ha puesto en contacto con el Delegado del Gobierno en Navarra para trasladarle los datos de los que dispone, como hizo en abril, sin que entonces ningún responsable del Ejecutivo se dirigiese a él para interesarse por sus informaciones. En la entrevista publicada por «Gara» el 14 de mayo, ETA ya dejaba claro que seguiría realizando «peticiones monetarias». La estrategia terrorista en esta materia se ha ajustado siempre a un reedición cíclica, cada dos meses, más o menos, de las remesas de cartas, manteniendo siempre un envío antes del verano y otro a finales de año. Las últimas misivas llevan como fecha «mayo de 2006» -la práctica habitual de ETA es poner el mes y el año, no el día-, y entraron en las estafetas de correos a principios de la semana pasada. A mitad de mayo, en concreto el día 14, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguraba que el tercer informe de verificación «ratifica las conclusiones del primero y del segundo, y viene a decir que el proceso de alto el fuego cuenta con unas bases sólidas». Casi un mes antes, el propio Zapatero se había comprometido, durante una reunión con el portavoz del PNV en el Congreso, a que «la más mínima amenaza o extorsión» invalidaría la tregua. En esa misma línea se han manifestado dirigentes socialistas como Miguel Buen. Ayesa, como portavoz de los empresarios, instó ayer al Gobierno a que reflexione y cumpla su palabra de que no abrirá un diálogo con ETA mientras haya «actividad». «Una cosa es que haya paz y otra que se intente negociar a toda costa», dijo, tras preguntarse en alto si es posible que la Policía no conozca la nueva remesa de cartas.

El Gobierno verificará «con el mismo rigor» empleado hasta la fecha estas nuevas misivas de extorsión. Así lo confirmó ayer la vicepresidenta primera del Ejecutivo. Según Teresa Fernández de la Vega, el proceso aún se encuentra en la fase de verificación de que el alto el fuego es total. Fase que, destacó, «hasta hoy iba en sentido positivo» .

La «kale borroka» catalana existe: más de 300 ataques en diez años
La Razón 15 Junio 2006

Madrid- En Cataluña también existe «kale borroka», como en el País Vasco, aunque sus secuelas no tengan trascendencia mediática. Según datos de la Generalitat, en esa comunidad autónoma se producen con cierta periodicidad ataques violentos, incluso con artefactos explosivos. En la última década, estos últimos se elevan, de acuerdo con las cifras oficiales, a más de trescientos, afectando a inmuebles de los cuerpos policiales, a edificios oficiales, a mobiliario urbano, a sedes de partidos políticos, a vehículos oficiales o particulares, a empresas, a entidades bancarias... Tampoco es una excepción -según denuncia el PP- que los concejales reciban presiones o amenazas procedentes de grupúsculos independentistas. Que no hay terrorismo ayuda a que estos hechos no adquieran la notoriedad que reciben en la comunidad vasca. En el pasado año, por ejemplo, según una respuesta de la consejera de Interior, la Generalitat afirma tener constancia de al menos una veintena de ataques con «cócteles molotov» contra cajeros, edificios públicos y vehículos policiales.

Los «populares» catalanes son los más afectados por las esquirlas de la llamada violencia de pequeña intensidad. Desde el PP se subraya que la campaña del referéndum del Estatut se ha convertido en el mejor espejo de la situación de presión con la que conviven a diario sus dirigentes, y también se llama la atención sobre su valor respecto «a lo que se viene encima» de cara a las próximas elecciones autonómicas. Ayer, grupos independentistas utilizaron internet para llamar al boicot al acto que el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, celebraba en Barcelona. Como epígrafe «Rajoy clausura en Barcelona», adjuntando pormenorizados datos de la convocatoria, incluido que iba a retransmitirse vía satélite. Y debajo, como señuelo, una desagradable foto con restos de sangre vertida por el suelo. Mientras, la clase política catalana sigue contribuyendo a calentar el ambiente. El primer secretario del PSC, José Montilla, condenó los boicots de grupos independentistas a actos protagonizados por el PP en la campaña, mas con un «pero». Acusó a los «populares» de «querer criminalizar a los catalanes» y consideró «un insulto en toda regla al pueblo catalán que hablen de falta de libertad en Cataluña», informa Ep.

«No son actos nuevos y pasan en Cataluña, pero también en otros lugares de España», alegó como justificación. El presidente de CiU, Artur Mas, aprovechó el contexto de crispación para barrer para casa. Apelando al «catalanismo», instó a los ciudadanos a que lancen una «ofensiva pacífica» en favor del «sí» en los días que quedan hasta la consulta popular, para contrarrestar así la «extraña amistad» entre PP y ERC. El Partido Popular se plantea promover una ofensiva parlamentaria para denunciar la «campaña de acoso» y relacionarla con la política «radical» impulsada «desde La Moncloa por Zapatero».

«Ciutadans» insta a votar «no» para combatir «un estatuto totalitario y nacionalista»
Á. MARÍN ABC 15 Junio 2006

BARCELONA. El acto central de «Ciutadans de Catalunya», encabezado por el catedrático de Derecho Francesc de Carreras y el periodista Arcadi Espada, en contra del Estatuto congregó anoche a más de mil quinientas personas en el Velódromo de Horta (Barcelona) sin que se registrará ningún tipo de incidentes por parte de grupos radicales o independetistas que durante la campaña del referéndum han boicoteado varios actos de esta plataforma ciudadana no nacionalista. «Por hacer una campaña contra un Estatuto absurdo e ininteligible, hemos sido humillados, insultados y agredidos», recordaron los organizadores que pidieron «seny (cordura)» a sus simpatizantes como respuesta a los que «intentan imponer el pensamiento único en Cataluña».

Una veintena de miembros de las agrupaciones territoriales de «Ciutadans», que el próximo mes de julio se convertirá ya en un partido político, reclamaron el «no» para combatir un Estatuto «totalitario y nacionalista, valga la redundancia». La mayoría defendió la pluralidad política y lingüística, la tolerancia entre los individuos y la solidaridad entre territorios y expresaron su rechazó más rotundo a que en las escuelas «vuelva a enseñarse el espíritu nacional», en alusión a la pretensión de Pasqual Maragall de que el texto se estudie en colegios y universidades catalanas.

La ensoñación de la «gran Euskadi» nació en los sesenta
BLANCA TORQUEMADA ABC 15 Junio 2006

Comunicado etarra novedoso, por su apelación a Francia como Estado «represor» de los pueblos y por sus amenazas apenas veladas al que fue en tiempos nada lejanos «santuario» de los terroristas. Entre los postulados delirantes de ETA, la «territorialidad» (la construcción de una «Gran Euskadi» íntegra que incluya las tres provincias vascoespañolas, las tres vascofrancesas y Navarra) nació -o al menos se consolidó- en los años sesenta. No deriva, por tanto, del etnicismo de Sabino Arana formulado a finales del siglo XIX.

Orígenes localistas
Eduardo «Teo» Uriarte, ex miembro de aquella ETA primitiva y gerente de la Fundación para la Libertad, recuerda que «el nacionalismo de Arana nació en los últimos años del siglo XIX como un fenómeno muy localista, vizcaíno. De hecho, la obra germinal de la ideología del fundador del PNV se tituló «Bizkaia por su independencia», sin mayores aspiraciones territoriales. Después sí cuajó la identidad con Guipúzcoa, e incluso en menor medida con Álava, pero ni siquiera la cuestión de Navarra se planteó abiertamente durante décadas. Menos aún, por tanto, la de las provincias vascofrancesas».

Explica que fue un ideólogo de la ETA de los sesenta, Federico Krutwig, quien en su obra «Vasconia. Estudio dialéctico de una nacionalidad» (1963) dio forma a una entelequia territorial aberrante «en la que sí se reclamaba como parte de Euskadi el viejo Reino de Aquitania; es decir, no sólo los tres territorios vascofranceses a los que ahora se apela (Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa), sino una zona más amplia, hasta Burdeos». El desparpajo «imperialista» no paraba ahí, pues Krutwig también incluyó en sus afanes reivindicativos La Rioja, toda Huesca, parte de Cantabria, el norte de Lérida, Andorra y el valle del Ebro hasta Zaragoza. Para Uriarte, «Krutwig, que era de origen alemán, jugó con concepciones germanófilas aplicadas a lo vasco y el resultado fue expansionista y nacionalista. Por tanto, el nacionalismo tal y como lo padecemos hoy lo hace ETA, y no el PNV, aunque ese partido lo haya asumido».

En esos tentáculos extendidos hacia el territorio francés, estima el gerente de la Fundación para la Libertad que también tuvo un papel destacado Telesforo Monzón, quien tras romper con el PNV se integró en HB, formación por la que fue diputado.
Para Carlos Martínez Gorriarán, profesor de Filosofía de la Universidad del País Vasco, el comunicado de ETA evidencia «que este «proceso» no ha aplacado el etnicismo de la banda, sino todo lo contrario». Algo que ve demostrado en que «los terroristas no se expresan en términos posibilistas de reconocimiento de la autonomía de los departamentos vascofranceses, sino en un tono radical». «Es -concluye- la formulación de una amenaza a Francia, porque allí sí se respetan las leyes y allí las pretendidas instituciones de «construcción nacional» como la Udalbiltza no son ni consentidas ni subvencionadas».

De santuario cómplice a colaborador necesario para erradicar a la banda
TEXTO: J. PAGOLA ABC 15 Junio 2006

MADRID. En tres décadas -de los setenta a los noventa- Francia ha pasado de ser «santuario de etarras» a colaborador necesario y solidario con el pueblo español. Ha sido, de todas formas, un proceso lento, con retrocesos, nada fácil, porque entre la complicidad con los terroristas y la cooperación con los vecinos de España ha habido también connivencias o tentaciones de «mirar a otro lado», probablemente por las inercias del pasado.

En lo único que coinciden al cien por cien los expertos en la lucha antiterrorista es que sin la acogida que tuvo en suelo francés desde su origen ETA ya no existiría, porque su desmantelamiento hubiera sido más rápido. «Han tenido los etarras tanta impunidad para instalar en Francia su maquinaria que ahora está totalmente arraigada y por muchos golpes que se le dé, de momento, lo más que se consigue es paralizar o ralentizar su actividad, hasta que consigue reponerse nuevamente. Acabaremos por desmontarla, pero costará tiempo, sudor y sangre». Así se expresaba un agente antiterrorista, con muchos años de experiencia, tras la captura de Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», y Soledad Iparragirre, «Anboto», en noviembre de 2004.

Ha habido periodos de tiempo, al margen de las treguas, en los que en España no se encontraba un solo «comando», porque los que estaban operativos en ese momento fueron desarticulados y sus pistoleros detenidos o huidos, cómo no, a Francia. Ocurrió, por ejemplo, durante varios meses de 1992, cuando la operación de Bidart obligó a los «taldes» que en ese momento actuaban en nuestro país a poner pies en polvorosa. Por el contrario, nunca se ha dado el caso de una erradicación, aunque coyuntural, de la banda en Francia. Pese a los golpes, en el vecino país permanecen su cúpula, sus bases terroristas, sus «taldes» de reserva, sus «haciendas forales», en las que se paga el «impuesto revolucionario», y sus «escuelas de terroristas», donde se adiestran en el manejo de armas y explosivos los aspirantes a asesinos y donde se les entrega la «licencia para matar». Desde Francia, el jefe despide a los «comandos» y les da las últimas instrucciones para asesinar en España.

«De madrugada, los integrantes del «comando Gohierri Costa» nos bombardearon con varias granadas la casa cuartel. Al día siguiente, los Servicios de Información españoles detectaron al jefe del grupo terrorista, «Kubati», en el «petit Bayona», haciendo compras con una mujer. Se dio cuenta de ello a la Policía francesa, que no hizo nada, porque el tal «Kubati» seguía campando a sus anchas». Así lo recuerda hoy en día un comandante de la Guardia Civil, entonces destinado en la castigada Ordicia. No era el único caso de impunidad. Al etarra «Txapela» lo asesinaron los GAL cuando servía en la barra de un bar de San Juan de Luz. Por aquellas fecha compatibilizaba el trabajo de pistolero -en España- con el de camarero -en Francia-.

Miedo a atentar en Francia
«Resulta paradójico -plantea el citado mando de la Benemérita- que ETA, mientras asesina en España como medida de presión para reclamar la independencia del País Vasco, no ha cometido un solo atentado en Francia cuando en ese país reivindica la soberanía de las tres provincias de lo que llama «Iparralde»». En efecto, aunque ha sometido a debate interno esta cuestión, la banda nunca se ha atrevido a dar el paso de cometer acciones terrroristas en el vecino país -salvo robo de explosivos que después, por supuesto, utiliza en España-. ¿Por qué? Los cabecillas saben que París considera el terrorismo etarra como un problema exclusivamente de España, aunque esté dispuesta a colaborar para su erradicación. En cuanto ETA atentara contra un político o un policía galo, Francia pasaría ya a enfocar la actividad de la banda como un problema propio, con todas las consecuencias, bien negativas, para la banda. Cuando en 1982 Iparretarrak (la «ETA francesa») asesinó en las Landas a un gendarme, y eso que se produjo en un encuentro fortuito, su erradicación definitiva fue cuestión de semanas.
Pese a que Francia sigue considerando que ETA es un problema de España, su colaboración para desmantelarla es estrecha, aunque, también, «mejorable». Los terroristas ya no viven en la impunidad, pero es cierto que las operaciones más importantes realizadas allí son con información facilitada por las Fuerzas de Seguridad de España.

CRECE LA ESCALADA DE VIOLENCIA EN CATALUÑA
Herido un militante del Ciudadanos de Cataluña al ser agredido por un nacionalista en un acto contra el Estatuto
La escalada de violencia contra los no nacionalistas va en aumento en Cataluña. Tras las agresiones que ya han sufrido Arcadi Espada o los dirigentes del PP, este jueves en un acto de Ciudadanos de Cataluña en Barcelona, un militante de la plataforma ha resultado herido al ser golpeado con un casco por un nacionalista radical que intentaba boicotear el acto y ha tenido que deslazarse al Hospital Clínico para recibir asistencia médica. Un grupo de unos veinte independentistas intentaron entrar por la fuerza en la sala y los propios militantes de Ciudadanos les impidieron la entrada.
Libertad Digital 15 Junio 2006

El mitin de Ciudadanos de Cataluña, que hace campaña por el "no" en el referéndum sobre el Estatuto que se celebrará este domingo, estaba previsto para las 20 horas en el centro cívico La Sedeta de Barcelona, en el número 321 de la calle Sicilia. En ese momento, había alrededor de 60 personas, cuando "unos 25 nacionalistas radicales intentaron entrar al recinto y agredieron" a alguno de los asistentes, según explicó a Europa Press un portavoz de Ciudadanos de Cataluña.

La misma fuente indicó que en ese momento no había Policía y uno de los violentos golpeó con un casco a dos de los militantes de Ciudadanos, uno de los cuales tuvo que ser trasladado al Hospital Clínico de Barcelona con heridas leves. Finalmente, desde adentro, consiguieron cerrar la puerta de acceso. Una hora después de los incidentes, antes de las 21 horas, reanudaron el acto, que contaba como ponentes con Francesc de Carreras, Teresa Giménez Barbat y Simy Benarroch.

Ciudadanos de Cataluña es otro de los objetivos de la violencia nacionalista. El pasado lunes, Arcadi Espada fue golpeado cuando iba a participar en un acto contra el Estatuto. Los Mossos no hicieron acto de presencia. Los agresores le gritaron entre otros insultos "cuatro ojos, que te metan un petardo por el culo, ojalá te mueras". Ante la virulencia de la agresión, Arcadi Espada tuvo que ser escoltado por los antidisturbios.
Esta nueva agresión se une a las que viene sufriendo el PP durante toda la campaña con la justificación de los partidos nacionalistas. El pasado sábado, Rajoy tuvo que abandonar un mercado de Barcelona entre los insultos de los radicales y el lunes fue agredido en Granollers. El martes le toco a Acebes ser insultado y agredido pese a que cambió el lugar y la hora del acto para evitar incidentes.

La policía evita un enfrentamiento entre miembros de Libertad Ya y Batasuna antes de una conferencia con Otegi
Redacción minutodigital 15 Junio 2006

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía tuvieron que intervenir ayer por la tarde tarde frente a los cines Carlos III de Pamplona para evitar enfrentamientos entre miembros de la plataforma ciudadana Libertad Ya y los simpatizantes de la izquierda abertzale que acudían a un conferencia de Martin Mcguiness, negociador del Sinn Fein, y que fue presentada por Arnaldo Otegi.

El comienzo del acto, organizado por Askapena, estaba previsto para las 19,30 horas. Libertad Ya comunicó hoy su intención de concentrarse a partir de las 19 horas. A esta hora, unas treinta personas, afines a la plataforma, entre los que se encontraban el diputado de UPN-PP Carlos Salvador; el delegado de la AVT, Salvador Ulayar; y el concejal de UPN en Pamplona Eradio Ezpeleta, desplegaron una pancarta con el lema "Contra ETA. Libertad Ya", con cánticos de "viva España" y "viva Navarra" y con banderas de estos dos territorios. El otro grupo respondió con voces del tipo "gora Euskadi".

Comenzó entonces un intercambio de insultos como "asesinos" e "hijos de puta", así como el lanzamiento de algún objeto. Algunos de los simpatizantes de Batasuna que se encontraban en el interior de los cines salieron a las puertas, por lo que la tensión entre ambos grupos se fue incrementando mientras esperaban la llegada de Arnaldo Otegi, que se produjo pasadas las 20 horas.

Hubo en estos minutos varios forcejeos, que la intervención policial consiguió disolver. "Otegi, macarra, fuera de Navarra. Otegi, capullo, tu sitio es el trullo" o "Navarra es España. No nos engañan" decían unos, mientras los otros respondían "Eradio, con nuestra pasta llevas gorila" o "Independentzia".

Otegi, Pernando Barrena y el conferenciante llegaron hasta las inmediaciones de los cines cuando, unas diez personas de la concentración de Libertad Ya fueron a su encuentro increpándoles, aunque aquellos entraron al cine por una puerta lateral.

UNA PAZ "DE JUSTICIA Y LIBERTAD"
Salvador Ulayar, que hizo callar a un ciudadano que se sumó a la concentración y comenzó a gritar "A la cámara de gas" -"No nos sabotees el acto", le pidió-, afirmó a los medios que es "impresentable que un jefe de ETA, que a 50 metros de aquí mató a Mari Cruz Yoldi, una vendedora de periódicos, venga a pavonearse como que es el de la paz, el coleguita de Zapatero". "Es absolutamente vergonzoso, no queremos una paz hueca, sino llena de justicia y de libertad", reclamó.

En relación con la última remesa de cartas, indicó que "aunque se quiera ocultar, los terroristas viven de lo que saben hacer, que es utilizar la lógica de la paz". Aseguró que a la extorsión a empresarios se suma el aceite corrosivo sobre el coche de Gotzone Mora, o la quema del negocio del portavoz de UPN en Barañáin.

"Zapatero nos vuelve a engañar como nos ha engañado durante muchos años. Primero es la política y luego a lo mejor la paz", comentó, para cuestionar una mesa "en la que tienen la pistola por debajo y 850 muertos encima".

La Televisión Vasca, un caballo de Troya en Navarra
Periodista Digital 15 Junio 2006

(Periodista Digital).- Euskal Telebista se ha convertido en un medio habitual en la parrilla informativa de Navarra. La recepción de ETB en Navarra supuso en un principio un escándalo y una intromisión ilegal; sin embargo, hoy día es visto con normalidad por la ciudadanía al haber asumido su presencia en la práctica totalidad de los hogares navarros. Ahora bien, la realidad pone de manifiesto un descontento por buena parte de la ciudadanía navarra. Quitando las películas que emiten, habitualmente norteamericanas, el resto de la programación supone una continua y habitual agresión a la identidad de Navarra.

Tanto en los telediarios, en el mapa del tiempo, en los programas culturales, en los debates políticos… el día a día de la televisión vasca es una vulneración continuada de los derechos de los navarros. El PNV utiliza la televisión autonómica vasca como caballo de troya para lograr sus ansiados objetivos en nuestra Comunidad, según informa la revista Época en su edición navarra.

A lo largo de todos los programas, la Comunidad Foral se inserta en ETB como si se tratara de una provincia más de las que conforman Euskadi. Lejos de ser una televisión autónoma sujeta a los límites de su territorio oficial, opera en Navarra de la misma forma que lo hace en Álava o Vizcaya, conformando así (tal y como ellos propugnan) no la televisión de la Comunidad Autónoma Vasca sino de Euskal Herria.

PROGRAMACIÓN
Un vistazo a la programación de ETB nos dará una idea de lo que estamos hablando. Estos son algunos de los ejemplos que los ciudadanos navarros pueden ver cada día:

Teleberri.
El telediario lo conforman noticias acontecidas en Euskal Herria. Ciudad a ciudad, pueblo a pueblo, la información se mezcla y confunde con independencia de dónde se haya producido. No se trata de dar cobertura a hechos significantes que han tenido como escenario. Navarra (lo cual puede hacer cualquier cadena de televisión, nacional o autonómica) sino de incorporar la Comunidad Foral como escenario habitual de información.

Eguraldia (El Tiempo).
Uno de los momentos que mayor irritación produce a la ciudadanía navarra es la previsión meteorológica. La silueta del mapa de Euskal Herria es un ejemplo del desprecio de ETB hacia la identidad de Navarra. La televisión vasca no respeta la territorialidad de nuestra Comunidad y nos insertan dentro de su ansiada Euskal Herria.

Del país de los vascos.
Serie documental semanal a través de cuyos capítulos se ilustran, entre otros temas, personajes, lugares y tradiciones, teniendo siempre como escenario Euskal Herria. Un programa reciente se dedicó a "los vinos de Nafarroa".

Rincones de Euskal Herria.
Un recorrido por los pueblos y ciudades de Euskadi y Navarra.

EITB Kultura.
Espacio que recoge la actualidad sobre todas las manifestaciones y disciplinas artísticas. Además de cine, artes plásticas, teatro, música, literatura o moda, se presta atención a temas relacionados con arquitectura, diseño o gastronomía. Nuevamente, Navarra es tratada como una provincia más.

Navarra directo.
Es una desconexión de la programación habitual que ETB realiza todos los mediodías para tratar la actualidad social de Navarra. Se realiza desde la delegación en Pamplona de la televisión vasca, al mismo tiempo que el resto de provincias hacen sus respectivas desconexiones.

Kirolak.
Los deportes navarros ocupan también la atención de ETB. Desde la retransmisión de los partidos de Osasuna (en euskera a través de ETB1) hasta un continuo seguimiento del fútbol y balonmano navarro, a la par del resto de clubes vascos.

EN EUSKERA
Otra muestra del desprecio hacia la identidad propia de Navarra es la utilización exclusiva de los topónimos en euskera. Siempre se refieren a Pamplona como Iruña, a Navarra como Nafarroa y al resto de pueblos y municipios utilizando la traducción vascuence, aunque la retransmisión sea en castellano. En un absurdo intento por reafirmar su arraigo vascuence, todas las retrasmisiones de los presentadores y periodistas, aun siendo en castellano, empiezan (kaixo) y terminan (agur) en vascuence.

EL CABALLO DE TROYA
El Gobierno vasco lleva décadas dirigiendo su labor política para lograr las metas del nacionalismo. Para ello, utilizan todos los medios que el poder pone a su alcance (educación, seguridad, comunicación…). ETB se ha convertido en un instrumento eficaz para imponer sus tesis. Emitir en Navarra les abrió una posibilidad única. Poder retransmitir desde Nafarroa como una provincia más, iba a permitir sembrar en la población navarra la semilla del nacionalismo. Para ello, han utilizado todos los recursos económicos que han sido necesarios (cualquiera puede hacer números y darse cuenta que la delegación de ETB en nuestra Comunidad, con todo el despliegue que supone, requiere de una ingente cantidad de dinero).

"Que se preparen los navarros que les vamos a bombardear antes de las elecciones", fue la demoledora frase que pronunció en privado un miembro del Consejo de Administración de EiTB. Navarra no forma parte, al menos por ahora y mientras así lo quieran sus ciudadanos, de Euskal Herria. ¿Tenemos entonces que consentir que desde una televisión pública se vulnere nuestra identidad y se ningunee el sentir mayoritario de todo un pueblo? Confiemos en que el futuro digital ponga a cada uno en su sitio y dentro de sus fronteras.

EL FUTURO DIGITAL
Un nuevo panorama se abre con la televisión digital. El año 2010 está previsto la realización del llamado "apagón analógico", que supondrá la imposibilidad de obtener señal fuera de la emisión digital. ¿Qué hará entonces ETB?

El Gobierno de Navarra concedió dos licencias regionales a Canal 4 y Canal 6, después de que ambas superaran un complejo pliego de condiciones. Posteriormente, se realizó un nuevo concurso para cubrir la demarcación de Pamplona que obtuvo Popular TV. Ahora, han sido otras las demarcaciones que están pendientes de cubrir digitalmente.

Sin embargo, el problema está en el encaje que ETB tendrá en la futura estructura digital. Sin la aquiescencia del Gobierno de Navarra para poder ofrecer un "plan B" a la televisión autonómica vasca y poder así lograr una concesión, difícilmente tendrá cabida en el futuro panorama de medios. ETB es una televisión autonómica de otra comunidad y no tendría sentido que pujara por una concesión digital de carácter regional en Navarra.

Pero la pregunta que inquieta a los profesionales del sector es si el Gobierno de Navarra, o mejor dicho, el futuro Gobierno que resulte de las elecciones del 2007, se mantendrá firme o sucumbirá a los intereses de ETB. Sólo el tiempo lo dirá.

Recortes de Prensa   Página Inicial