AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 16 Junio  2006
HUELGA DE HAMBRE PARA QUE SU HIJA SEA ESCOLARIZADA EN SU IDIOMA
Amenazan a Carmelo González en su correo privado por pedir una educacion en castellano en Cataluña
Datos personales de Carmelo González han aparecido publicados en páginas web de grupos nacionalistas y el correo privado de este médico residente en Barcelona ha empezado a llenarse de amenazas e insultos anónimos. Este padre, que inicia este viernes frente al palacio de la Generalidad una huelga de hambre de 24 horas para reclamar el derecho de su hija a recibir educación en castellano, ha señalado a Libertad Digital antes de iniciar esta protesta que "no es un capricho" ya que "para pasmo de todos y vergüenza nacional, no hay educación en castellano en Cataluña".
Libertad Digital 16 Junio 2006

González denunció presiones del APA del colegio de su hija para obligarle a desistir. Grupos extremistas se han sumado a la persecución, publicando datos privados de este padre e inundando de amenazas e insultos su buzón de correo electrónico privado, según ha contado Carmelo González.

Este padre de 42 años, en declaraciones a Libertad Digital, ha señalado que con esta huelga de hambre de 24 horas pretende "subir el tono de la llamada de atención a la opinión pública y de las administraciones autónoma y central ante esta situación inexplicable".

González ha explicado que a más largo plazo el objetivo es conseguir la educación en castellano en Cataluña, pero, aunque entiende que "la atención lingüística individualizada" es difícil de conseguir, "para pasmo de todos y vergüenza nacional, no hay educación en castellano en Cataluña".

Así, este padre explicó que esta "atención individualizada" –que consiste en hablar al alumno en castellano y al resto de la clase en catalán– está regulada para los niños de los padres que lo soliciten, aunque también ha comentado que en cualquier caso "no deja de ser una forma de que te señalen con el dedo, por lo que casi mejor que no lo hagan".

"No es un capricho"
Carmelo González ha sido muy claro al explicar a este diario que "no es un capricho, la huelga no es un capricho", ya que –ha apuntado– "estaba convencido de que vivíamos en un Estado de Derecho", Ha recordado además que Enrique López, otro padre en una situación similar "tiene encima de la mesa una sentencia que obliga a que su hijo reciba clase en castellano y no se ha hecho nada".

En este sentido, este padre ha querido matizar que la dirección del colegio de su hija ha sido "extremadamente correcta" en el trato de este problema y aunque cree que "no nos pueden decir que nos vayamos a un colegio privado si queremos educación en castellano", sí entiende también que "existe una presión brutal –y que no se salga nadie del guión– desde la Consejería de Educación" de la Generalidad catalana.

Insultos y amenazas
González también ha querido denunciar en Libertad Digital que si bien "se ha rebajado el tono de los insultos y amenazas de la Asociación de Padres de alumnos del colegio de su hija", también es verdad que "en la web de determinados grupos nacionalistas radicales han salido transcripciones de conversaciones mantenidas en estas reuniones de padres de alumnos".

Del mismo modo, ha indicado que se ha filtrado su dirección de correo electrónico y está recibiendo por esta vía todo tipo de insultos y amenazas. A pesar de todo, ha insistido en que él sí respeta el plurilingüismo en Cataluña: "Todo lo planteamos desde el más profundo respeto al uso del catalán y de los padres que quieren el catalán como lengua vehicular para la educación de sus hijos".

"Postura radical"
Una vez terminada esta protesta, la semana que viene tiene prevista convocar una rueda de prensa en la que se presentará un balance de la situación, porque –según dijo– "no encantaría que nos ofrecieran soluciones, pero hasta ahora nada nos hace pensar en esta línea, ya que la postura oficial es tan radical como la de Ezquerra, sobre todo en Educación".

Carmelo González también ha comentado que "en septiembre volveremos con actuaciones de este tipo", aparte de convocar una mesa de partidos para debatir esta cuestión "en la que dudamos que Ezquerra, por ejemplo, esté presente". González ha dejado muy claro que "hacemos todo esto porque nos asiste la razón y porque es de Ley".
Al respecto de los apoyos recibidos, Carmelo González, ha querido agradecer al PP que "se haya significado con un apoyo decidido por esta reivindicación, e incluso el señor Rajoy se ha distinguido expresamente en nuestro favor". A pesar de declararse un votante de partidos de izquierdas, González agradece y entiende que "el apoyo del PP ha sido muy importante e incondicional".

Además, ha señalado que el presidente del PP de Canarias, José Manuel Soria, hizo una declaración institucional a favor de esta causa que fue aprobada por el Cabildo grancanario.

¿Angelical González?
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 16 Junio 2006

Dice Felipe González que el objetivo de los nuevos Estatutos es el mismo que tuvo la Constitución de 1978: la descentralización.

¿Angelical González?
Todo el mundo sabe que la Constitución de 1978 no sólo tuvo como misión corregir el centralismo del Estado/Nación, sino convertir éste en uno autonómico y que al hacerlo, dejó abiertas unas brechas llamadas «nacionalidades» por las que terminaría colándose la ruptura de la Nación. Por esa razón, fueron acalorados los debates sobre la cuestión y, por esa razón, se puede hablar del inmenso error que supuso la inclusión de un término tan peligroso. En todo caso, ¿cómo recurrir a una explicación tan simple, precisamente en un momento histórico como el de estos días en los que las «nacionalidades» se están convirtiendo en naciones?

La distinción entre regiones era una bomba retardada que terminaría por estallar. Por lo mismo, el Estado autonómico tenía también que estallar, y la tarde «territorial» huele de momento a odio.

¿Por qué escribe González estos cuentos para niños? ¿Piensa que la gente, la suya, la que le es adicta, es tan pardilla como para creer que el Estado confederal debe agotarse en la descentralización?

González sabe que España está en caída libre, y que esta caída tiene su origen en la Constitución del 78. Él sabe, como lo saben todos los padres constituyentes (aunque no hayan querido reconocerlo en las celebraciones y conmemoraciones de la Carta Magna), que nuestras desgracias actuales se deben a dos fallos mortales de la Constitución: uno, dejar abierto el modelo de Estado; dos, sobrevalorar el poder de los nacionalistas. La sobre-representación de éstos. A partir de ahí, bastaba con que uno de los dos grandes partidos quisiera aprovecharse de la relación de fuerzas resultante para hacerse con el poder.

Todo esto era así hasta que ZP decidió dar un paso más, ciertamente temerario. Quiso hacer de la necesidad virtud y pasó de ser socio de los nacionalistas a ser un valedor: su «conductor» incluso. El redentor de los irredentos. Incluida ETA.

El salto de ZP a este papel ha descolocado a González. Y no sólo por celos. Le da miedo la aventura confederal de su sucesor. Le produce pánico el «proceso de paz». Lógicamente, esta actitud crítica del expresidente está haciendo daño al PSC. Así que ha intentado borrar sus críticas en las vísperas del Referentura catalán. Pascual Maragall se lo agradecerá. Todo muy explicable. Lo raro es que González haya querido reducir el Referéndum a la descentralización.
¿Está queriendo dar a entender que todo lo demás es una locura?

El final de una campaña demasiado inquietante
Editorial ABC 16 Junio 2006

EN contra de lo que vulgarmente se dice de los hechos luctuosos, la campaña del referéndum catalán, que hoy finaliza, ha sido para no olvidar. Y no se debe olvidar porque ha puesto al descubierto los síntomas inquietantes de una clase dirigente dominada más por su aversión al Partido Popular que por compartir argumentos en defensa del nuevo Estatuto. Al final, el guión del Pacto del Tinell se ha ejecutado fielmente y el deseo de marginar a los populares de la convivencia política en Cataluña se ha instalado como eje de los discursos de nacionalistas y socialistas, con la adhesión incluso de Convergencia i Unió, el nacionalismo que se dice moderado. El voto favorable al Estatuto se ha puesto en valor como banderín de enganche contra el PP, obviándose cualquier labor de explicación y convicción democrática de lo que va a ser la norma institucional de la autonomía catalana. La campaña de eslóganes que enfrentaban a los populares con Cataluña y, sobre todo, la sucesión de intervenciones públicas de socialistas y nacionalistas que han justificado la violencia contra los líderes populares dibujan un cuadro de situación alarmante para el futuro de Cataluña, que dice muy poco a favor, y mucho en contra, de la disposición con la que estos mismos partidos, tan comprensivos con la violencia sectaria, asumirán la aplicación de un Estatuto que va más allá de la regulación de la autonomía para convertirse en una norma de corte constitucional que configura un modelo de sociedad a la medida del nacionalismo y de la izquierda más alcanforada.

No es consuelo alguno que los autores de los actos de violencia contra el Partido Popular hayan sido grupos no muy numerosos. Las cuadrillas de matones nunca lo son, y tampoco representaría más problema que el policial si su hostilidad antidemocrática no hubiera encontrado eco en la clase política catalana. Por eso no han hecho más daño los que han insultado, escupido o lanzado huevos a Mariano Rajoy, sino los que, teniendo responsabilidades institucionales y obligados a pedir serenidad y respeto, han acabado culpando a la víctima, al PP, extrapolando a Cataluña una versión del «algo habrá hecho» con el que tantas víctimas en el País Vasco han sido despachadas por el nacionalismo como responsables de su propia desgracia.

Queriendo sacar al PP de la vida política catalana, lo que ha hecho terrible la sinceridad de nacionalistas y socialistas ante la violencia contra los populares ha sido dar carta de naturaleza a las advertencias sobre la deriva frentista por la que discurre la convivencia en esta comunidad. Queriendo esconder el Estatuto tras un plebiscito contra los populares -quizá porque el Estatuto es sólo para los nacionalistas una mera estación de paso hacia el texto que se aprobó el 30 de septiembre de 2005-, aquéllos han logrado un efecto contraproducente al desvelar su predisposición a la limpieza ideológica de Cataluña, haciendo temible cualquier prospección sobre el uso que podrán hacer de las amplias potestades que el Estatuto otorga a la Generalitat en materias como educación, cultura, justicia o bilingüismo.

La campaña por el referéndum se cierra así sin debate sobre el Estatuto, pero con muchas dudas sobre el futuro de Cataluña, tantas que no sorprende que, en el acto más importante del PP, los asistentes corearan gritos por la libertad. No se ha discutido, es cierto, sobre los efectos del nuevo orden estatutario, pero sí se han visto los modos totalitarios que la clase dirigente catalana está dispuesta a emplear para asegurar la hegemonía del régimen que ha sido capaz de absorber sin mayor problema el escándalo del barrio del Carmelo, la denuncia pública del 3 por ciento y la presunta extorsión de ERC a altos funcionarios de la Generalitat. Bipartito, ERC y CiU propenden a la amnesia cuando intuyen que algo puede desdibujar la imagen de la «nación catalana» declarada ya en el preámbulo del Estatuto.

En esta campaña se ha resumido buena parte de la doctrina ideológica de la legislatura, centrada en la partición de la sociedad y en la erradicación política del PP. Las condenas a la violencia en Cataluña -algunas sinceras, otras oportunistas- hechas desde el PSOE no ponen suficiente tierra por medio entre la acción estratégica del Gobierno y la crispación ciudadana que se hace patente día tras día. Por eso hay razones para inquietarse por el futuro, a la vista de lo que ha sucedido en Cataluña.

Democracia mutilada
|ÁLVARO DELGADO GAL Escritor y periodista ABC 16 Junio 2006

... La reforma valiente de la Constitución, una reforma que habría de desembocar en la derogación el Estatuto catalán y muchas cosas más, es algo que sólo cabe proponerse, proponerse de verdad, si se renuncia a toda veleidad contable...
SE hacen porras sobre cuál será el resultado del referéndum catalán. ¿Saldrá bien para Zapatero, o saldrá mal? La cuestión reviste una importancia política máxima, pero al tiempo no está exenta de poesía, o si se prefiere, de metafísica. ¿Por qué? Porque «bien» significa «mejor de lo que se esperaba», que no era mucho. Las expectativas pesimistas de hace unas semanas han provocado, en el campo de la opinión, una especie de inversión térmica: cifras mediocres serán celebradas como excelentes. Los partidos trabajan para que se cubra el expediente, y las gargantas se han preparado para cantar el alirón a poco que no lo impida un cataclismo improbable. De modo que será difícil que el referéndum no sea un éxito, por definición.

La emoción patriótica correrá a raudales e impedirá preguntarse si no habría sido más inteligente no encerrar a Cataluña en un estatuto ilegible, inconstitucional cuando es legible, y no deseado en principio por nadie, a excepción de Maragall y el maltrecho Carod. Y seguirá corriendo la bola.

¿Hacia dónde? En dos direcciones, presumiblemente. La aprobación de un texto que blinda competencias, consagra relaciones bilaterales, fagocita a los jueces y asocia tributos a territorio, abrirá una subasta emuladora en el resto de España. Andalucía se ha puesto ya en la estela de Cataluña; Baleares está llamando a la puerta; Valencia invocará la cláusula Camps, y Galicia calienta motores. El otro horizonte es el vasco. El episodio vasco ha derivado, a velocidad de vértigo, en una negociación política entre ETA, retornada a la vida, y el Gobierno de Madrid. De ahí a que asistamos a algo que no sabemos categorizar todavía, pero que podría parecerse asaz a un proceso constituyente no declarado, o incluso declarado, media un trecho que a lo mejor no será muy largo. La apertura del melón catalán daría alas a los superadores de los equilibrios del 78. Y cada vez será más difícil adivinar en qué consiste o qué significa proteger un orden constitucional profundamente devaluado.

No estoy hablando de hechos preocupantes aunque remotos, sino de desarrollos que habrían adquirido impulso, o lo que en física se conoce como «momento», antes del 2008, fecha en que tendrán lugar las legislativas. ¿En qué situación coloca esto al PP?

El PP se halla en un trance delicado, por motivos varios. Rajoy no ha asentado su liderazgo; sus delfines se están tirando los trastos a la cabeza; no se ha verificado la renovación de rostros que habría sido deseable luego del descalabro del 14-M; y el 11-M persiste en gravitar como un íncubo sobre el partido, según se echó de ver en la manifestación del sábado pasado. Estos extremos, muy traídos y llevados por los medios de comunicación, aun siendo importantes, no son, no obstante, lo más importante. Lo más importante puede resumirse en una pregunta muy sencilla: ¿qué puede hacer una formación que representa a casi la mitad del país, pero que ha sido marginada de una operación que transforma el Estado sin pasar por el fielato de los mecanismos pertinentes de reforma constitucional?

El que crea que la respuesta es sencilla no ha comprendido bien la situación. Todas las opciones comportan riesgos enormes. En algún instante, pensé que el PP intentaría adaptarse. Es decir, que aceptaría el marco sobrevenido con el propósito de extraer de éste el máximo rendimiento posible. He cambiado de parecer. El PP actual no puede dar luz verde al estatuto andaluz luego de haberse opuesto al catalán. Ni puede apoyar un estatuto gallego equivalente a los dos anteriores si previamente se ha pronunciado en contra de éstos. Otra derecha política, surgida de las ruinas de la popular, estaría en grado de buscarse un lugar nuevo bajo el sol. Pero no ésta. ¿Qué alternativas quedan?

Una son las medias tintas. Las medias tintas entrañan difundir el mensaje de que lo mejor para España es avanzar hasta la línea señalada por el modelo valenciano -sin cláusula Camps-, y petrificarse en un perfil, lo mismo que un perro de muestra. No creo que se trate de una estrategia realista, por tres razones. La primera es que habría que torcer la muñeca a los barones y reducir a una posición territorialmente subordinada a muchos españoles que no quieren ser menos que otros españoles. Es más: la reacción probable de los españoles será indagar, dentro de un Estado cada vez más débil, la protección compensadora de sus comunidades respectivas. Asistiremos a una marea reivindicativa, tan incontenible como la crecida del mar.

La segunda razón es que el proyecto resultaría poco atractivo. El modelo autonómico está estallando. La idea de mojar la pólvora para que no estalle tan deprisa parece poco ambiciosa, amén de inútil. La tercera razón es que la derecha se desgarraría. Los desgarros son frecuentes cuando falta un plan de acción claro. Y frecuentísimos si, a la falta de un plan, se añaden esperanzas tenues de reconquistar el poder.

¿Entonces? Vidal-Quadras, y otros, han propuesto una reforma constitucional en toda regla, una reforma que rehabilitaría al Estado y reconstituiría de raíz el sistema autonómico. A favor de este proyecto cabe invocar muchos argumentos. Por ejemplo, que es coherente y mira por los intereses generales. Por ejemplo, que manumitiría al PP del seguidismo reactivo en que lo tiene atenazado el culebreo incesante de Zapatero. ¿Factores adversos? En esencia, dos. El primero es de índole sicológica. La reforma valiente de la Constitución, una reforma que habría de desembocar en la derogación el Estatuto catalán y muchas cosas más, es algo que sólo cabe proponerse, proponerse de verdad, si se renuncia a toda veleidad contable. Esto es, si no se piensa, simultáneamente, con quién sería necesario juntar fuerzas para gobernar en la hipótesis de que se ganen las elecciones por mayoría simple. Se están haciendo derivadas de segundo y tercer grado sobre un posible acuerdo con CiU o el PNV, en el supuesto de que haya suerte y sea el PP el más votado en las legislativas. Esto es estéril, esto quita seriedad al proyecto. Para ser más precisos: estos cálculos revelan una resistencia profunda a despegarse de las políticas que eran funcionales cuando todavía no se había puesto radicalmente en cuestión la estructura del Estado. Me refiero a 1996, claro es. Al revés de lo que la izquierda sostiene, el PP es un partido enormemente verecundo. Se le erizan los cabellos cuando le hablan de tirarse a la piscina. Para ponerse el mundo por montera, Zapatero.

El otro factor adverso son los intereses corporativos del PP. Como ocurre con casi todos los partidos en una democracia moderna, la máxima prioridad del PP consiste en asegurar el salario de sus empleados. El PP tenderá a colocarse, por instinto, en aquellos puntos de la topografía política adonde pueda acudir el voto si el contrario comete un error o se consuma un hecho no enteramente descartable. Por ejemplo, una aceleración de la crisis económica. Pero las apuestas son apuestas. Quiero decir, impugnaciones verticales del statu quoque pueden salir bien o pueden salir mal. Si salen mal, el apostador no se beneficiará de los rendimientos marginales que le habría deparado una inflexión económica a la baja o cualquier otro accidente. El PP, en fin, está construido para situaciones normales, no para el caos hacia el que nos dirigimos a galope tendido.

Las dificultades del PP integran una muestra palpable de que el sistema se ha atascado. Los que se alegran han perdido la sindéresis.

Cataluña, campaña al rojo vivo
EDITORIAL Libertad Digital 16 Junio 2006

Al cierre de esta edición un militante de Ciudadanos de Cataluña era trasladado al Hospital Clínico de Barcelona tras ser golpeado con un casco de motocicleta por un catalanista radical. Es el último episodio de una campaña que se ha caracterizado por el matonismo político y la crispación, por la violencia cainita y los insultos. Animados por la inoperancia policial y azuzados por la irresponsabilidad de los partidos de nacionalistas y de izquierda, un número indeterminado de grupos especializados en la intimidación y la amenaza se ha hecho dueño de Cataluña. Desde la semana pasada no ha habido día sin disturbios, algaradas y contramanifestaciones al más puro estilo batasuno.

Nada de esto hubiese sido posible sin el concurso del Partido Socialista, que dio el pistoletazo de salida a la campaña con una propaganda electoral que era cualquier cosa menos un reclamo para que los ciudadanos votasen sí al Estatuto. “El PP utilizará tu voto contra Cataluña” rezaba –y reza- la publicidad socialista. Un extracto químicamente puro de revanchismo y odio que lanzaba el guante para que los más radicales hiciesen diana con el PP, como si de un muñeco del pim-pam-pum se tratase. Ese sólo fue el principio, los escupitajos, las carreras, las recriminaciones a gritos y las banderas quemadas vendrían después.

Nadie en Cataluña se ha hecho responsable de la situación. Todo lo contrario, los políticos de CiU, ERC y PSOE han formado una piña para culpar al PP y Ciudadanos de los tumultos en las puertas de sus mítines. Tanta bajeza política, tanta ruindad no se había visto nunca antes en una campaña electoral catalana. Es difícil precisar quien ha ejecutado las amenazas y las agresiones, mayormente porque el social-nacionalismo catalán dispone de infinidad de organizaciones pantalla en forma de colectivos, asociaciones juveniles, plataformas y movimientos presuntamente espontáneos. No lo es tanto, sin embargo, señalar a los inspiradores del desastre, a los que encendieron la mecha y mantienen el hogar encendido.

Detrás de esta infamia se encuentra la delegación catalana del PSOE, la que regenta José Montilla a dúo con Pasqual Maragall. Junto a ellos, los políticos del nacionalismo “moderado” y los del nacionalismo irredento han puesto su granito de arena, su pizquita de odio, su sonrisa cómplice. ¿Quién sino gritó a voz en cuello la fatwa contra el Partido Popular y todo el que disintiese del nacionalismo? Desde el funesto pacto de Tinell todo ha valido contra los populares. Desde la constitución del tripartito nadie que no fuese nacionalista ha podido respirar tranquilo.

Entre todos han sellado el fin de la democracia en Cataluña, un lugar donde, amén de una legislación nacionalista integral, ya no se puede ni convocar un mitin en libertad, donde es imposible expresar públicamente el más mínimo desacuerdo con la religión nacionalista. El dominio absoluto que sobre los medios de comunicación tiene el PSOE y CiU ha hecho más solitario si cabe este calvario. La dejación de los socialistas de otras partes de España lo a hecho más doloroso.

Salga lo que salga el próximo domingo, Cataluña no volverá a ser la misma. El Estatuto la ha partido en dos, ha sacado lo peor de su clase dirigente y ha condenado a la proscripción definitiva a todos los que se oponían a los designios nacionalistas. De esta nueva Cataluña, enemiga del pluralismo y de la libertad, quiere Montilla ser presidente. Tal vez sería dramático, tal y como apuntó ayer Mariano Rajoy en Lérida, pero le vendría como anillo al dedo. La Cataluña de hoy, recelosa y acobardada, que ni fuerza tiene para escandalizarse por tanto atropello, está hecha a su imagen y semejanza.

El anestésico del verano y las prisas de ETA
EDITORIAL Libertad Digital 16 Junio 2006

Al margen de las prisas que ETA ha metido al gobierno del 14M para que haga público el inicio –más bien, la continuación- de sus negociaciones, Zapatero no se puede quejar del todo del calendario que le han fijado sus chantajistas compañeros de viaje. Si la “paz” encubre el chantaje, el distraído y vacacional periodo estival es bueno para que pase desapercibida la disposición a pagarlo.

Recordemos que, ante el comunicado de ETA en el que se recordaba al gobierno lo “reversible” que era su pacto-tregua si no se satisfacían sus exigencias, Zapatero corrió a dar por concluido el “proceso de verificación” y anunciar el inminente “inicio del diálogo”. Los terroristas también habían advertido claramente al gobierno, en una entrevista publicada en Gara, que no cayera en la tentación de retrasar los pagos con la excusa de las cartas de extorsión, pues estas no formaban parte –según ellos- del comprometido “alto el fuego” y eran necesarias para atender sus permanentes “necesidades económicas”. La servil respuesta del gobierno del 14M fue negar la existencia misma de las cartas de extorsión.

Las denuncias de hace dos días de nuevas cartas de extorsión -que el gobierno sigue resistiéndose a reconocer- no han hecho variar el calendario; un calendario que hasta el editorial del proetarra diario Gara se permitió concretar el pasado 7 de junio, al advertir a Zapatero que tan sólo le quedaban 24 días de plazo para “hacer efectivo" su anuncio de dar "luz verde a la fase de diálogo”. Hoy Zapatero ha confirmado públicamente que tendrán su inicio este verano.

Mientras tanto, nadie ha exigido la inmediata comparecencia en el Congreso de Rubalcaba para que aclare su orweliana ocultación de unas extorsiones que tanto los etarras justifican, como los empresarios navarros padecen. Tampoco nadie, absolutamente nadie, ha exigido a Rubalcaba que explique cómo va a compaginar su deber de colaboración con Francia para que la cúpula de ETA sea detenida y sentada en el banquillo, con el deseo del gobierno del 14M de sentarse con ella en una mesa de “diálogo”.

Esperaremos a que pase la durísima campaña que está librando el PP en Cataluña, para ver si, respecto al País Vasco, tenemos que dar la razón al secretario de Organización del PSOE, José Blanco, cuando pronosticó y calificó la participación del PP en la manifestación de las Víctimas del Terrorismo como una transitorio “desahogo” de nuestra derecha...

Los catalanes tienen la palabra
Editorial Elsemanaldigital.com  16 Junio 2006

El domingo día 18 los ciudadanos de Cataluña están llamados a votar en referéndum sobre el proyecto de nuevo Estatuto que ha dividido a los españoles. No es un día cualquiera ni es una decisión sin trascendencia.

Los catalanes van a decidir qué Cataluña quieren en la próxima generación. El Estatut de Pasqual Maragall, todavía presidente de la Generalitat, define una administración pública intervencionista, una compleja regulación administrativa y una reducción de los espacios reales de libertad para las personas. Desde la elección de idioma hasta la decisión sobre la eutanasia, el nuevo texto define una Cataluña menos libre.

Es un Estatut nacionalista orientado a la soberanía. Aunque no lo haga de un modo tan explícito como desearían los republicanos de ERC, el texto, que José Luis Rodríguez Zapatero negoció en último término con el líder de CiU Artur Mas, es un documento que por primera vez en el ordenamiento jurídico español afirma que una de sus Comunidades Autónomas es una nación. Y una nación no es algo arbitrario, sino algo muy concreto: un sujeto soberano o que aspira a ser soberano. Eso es, también, lo que se vota el domingo.

Por esa misma razón, al margen del número de apoyos y del resultado del referéndum, parece a muchos inconstitucional. Tanto en las formas como en el contenido, el Estatuto no sólo rebasa los límites pactados en 1978 sino que cambia los acuerdos básicos del mismo texto constitucional que ha garantizado un cuarto de siglo de normalidad democrática.

No es suficiente confiar en que el juego de partidos en sucesivas convocatorias electorales deje inaplicados los principios más peligrosos de este Estatut. Es necesario recordar, como hizo ayer el líder del PP Mariano Rajoy, que de lo que suceda dependerá el porvenir democrático de todos.

Los catalanes tienen ahora, en las papeletas del domingo, el destino de Cataluña y, también, el de España. El voto en contra o la abstención son dos maneras igualmente legítimas de demostrar que el Estatut fue hecho por una casta de políticos alejada de los problemas reales de los ciudadanos. La violencia que han sufrido los partidarios del "No" en el referéndum –fundamentalmente el Partido Popular- es un hecho sin precedentes en nuestra democracia, fuera del País Vasco, y sirve de muestra para comprender qué Cataluña puede nacer de una victoria del "Sí".

Ruido de cristales
Por IGNACIO CAMACHO ABC 16 Junio 2006

HAY ruido de cristales rotos en Cataluña, ese chasquido inconfundible que suena en el silencio de las noches cuando se rompe el escaparate de la libertad. Siempre ocurre igual; la gente biempensante le quita importancia a los crujidos siniestros de la persecución ideológica fingiendo que no oye cómo se fractura el delicado hilo de la convivencia, procurando desviar la mirada de los rincones donde se puede estar incubando el huevo de la serpiente. Cosas de provocadores, incontrolados, la tranquilizadora monserga burguesa que prefiere ignorar la incipiente amenaza simulando que no le concierne.

Y sin embargo, está ahí. Se nota en las miradas desconfiadas de los guardas jurados en los mítines del PP y de Ciudadanos de Cataluña, en el recelo sobresaltado con que se miran los asistentes, en el sentimiento casi clandestino con el que algunos catalanes se ven obligados a ejercer su derecho de reunión y de expresión. Se nota en la manera como Rajoy entra en un auditorio por la puerta de atrás, en el cambio de última hora de una cita, en la alerta vigilante de los medios de comunicación. Se ha colado en la campaña del referéndum un escalofrío de catacumbas que empaña los vidrios de la libertad. Pero la mayoría prefiere mirar para otro lado, acomodarse en el confortable calor del pensamiento único, amputarse la mala conciencia ante el acoso a los disidentes, ampararse en la cobardía del «algo habrán hecho» o del «se lo han buscado». Qué perniciosa manía tienen algunos de meterse siempre en política.

Quién se va a preocupar, en este «oasis» ensimismado de bienestar, en esta rutilante Barcelona acariciada por las últimas brisas de la primavera, en esta Costa mecida por un mar turquesa y plateado, en este Bajo Llobregat populoso de mestizajes, de que unos ciudadanos sientan al atardecer la zozobra de la presión violenta de los escuadrones de la intolerancia. Con lo fácil que es dejarse llevar por la corriente, asentir o callar bajo la apariencia de una suave normalidad de encubrimientos y complicidades. Sí, hay algo de ruido por ahí, pero son sólo molestos alborotos de fanáticos «de uno y otro signo» empeñados en hacerse notar. Qué pesados.

Porque quizá lo más doloroso, lo más inquietante, sea esta asimilación de las víctimas de la intimidación con sus provocadores, esa frontera culpable y transversal que la burguesía traza entre su ancho silencio placentero y el incómodo «ghetto» de rebeldía de los que no se conforman, esa lacerante equiparación entre la intransigencia radical de los aprendices de brujo y el derecho a la disidencia de sus víctimas. Esa oscura «omertà» que encubre la dominancia de un sistema contra sus críticos. Esa aciaga indiferencia con que la gente se encoge de hombros para enajenarse del peligro cuando suenan en la noche de la libertad los chasquidos de cristales y la conciencia pregunta qué pasa por ahí fuera. Nada, no es nada: que están abucheando a unos del PP.

Algo muy profundo y desconocido se mueve contra Zapatero
Pascual Tamburri elsemanaldigital 16 Junio 2006

Tuvimos el miércoles 14, con la selección nacional de fútbol en Leipzig, y el sábado 10, con las víctimas del terrorismo en Madrid, dos muestras populares y masivas de los humores cambiantes en nuestro cuerpo social. España vive un momento de cambios acelerados, cambios liderados por la izquierda de José Luis Rodríguez Zapatero y acompañados por toda la gama de nacionalistas antiespañoles, desde Carod-Rovira hasta Otegi. Sin embargo, esa revolución política, social y cultural, basada en el descuartizamiento de España, aún no ha triunfado. Cada vez son más los españoles orgullosos de serlo y de exhibirlo. Hasta hace dos años y por muchas décadas sólo la izquierda se creía capacitada y legitimada para salir a la calle. Ya no es así.

El viento está cambiando. Comparto la sensación del héroe más humilde de J.R.R. Tolkien, Ghân-buri-Ghân de la floresta de Drúadan. Han despertado inquietudes y resistencias insólitas que pueden hacer fracasar el proyecto de Zapatero –que sí existe y que no es simple casualidad-. Muchos españoles quieren seguir siendo españoles. El enemigo está a las puertas, pero va a encontrarse con más obstáculos de los esperados.

Hoy por hoy, aquí y ahora, sobran debates ideológicos, minucias históricas y disquisiciones teológicas: la derecha es la oposición política, social y cultural al materialismo, progresismo e individualismo –léase colectivismo, léase anticomunitarismo- de la izquierda rampante. Es mucho lo que está en peligro. "La continuidad histórica de una nación no es cosa de genio, sino de libertad, y, por lo tanto, puede perderse". España vive y es una nación, pero puede dejar de serlo e incluso puede dejar de vivir. Una derechona que se limitase a confiar en el providencialismo tradicionalista –que tuvo su más lánguida versión en la UCD- se convertiría en cómplice del radicalismo zapaterista. Y también sería posible una derechita que se acomodase a ser leal oposición política de un régimen de izquierdas como el que Zapatero diseña.

Zapatero esperaba algo así de Mariano Rajoy. El PP es la única derecha política, y es verdad que los hábitos rumiantes de los años anteriores hacían prever una cierta sumisión, basada en el politicismo y en el "centro" entendido como manera de lograr que los votos de la derecha fuesen a políticos profesionales que aceptasen antes o después los dogmas y decisiones de la izquierda. Tanto ETA como Zapatero calculaban que el PP terminaría sometiéndose, creyendo que sólo así podría volver al poder.

Pero la izquierda se ha equivocado. La derecha se ha sentido acorralada, expulsada por la fuerza de la legitimidad, y ha despertado un movimiento social de resistencia. Esa nueva y eterna derecha no es esencialmente política, sino un zócalo firme de consenso y movilización que puede arrollar a Zapatero, pero que Rajoy tiene que entender y aceptar si desea cabalgar la ola en vez de ahogarse en ella. El viento puede ser tempestad.

La derecha que no se conoce a sí misma
Wídfara es mi nombre, y también a mí el aire me trae mensajes. Ahora el viento está cambiando. Llega un soplo del Sur; hay un aroma marino en él, por débil que sea.

La derecha real no es sólo la derecha oficial, así como la derecha social no coincide exactamente con la derecha política. Esto de distinguir el "país real" del "país legal" es una herencia de la generación de fin de siglo europea (de fin de siglo XIX, se entiende: la generación regeneracionista de Joaquín Costa entre nosotros, para entendernos; pero es que Zapatero nos ha devuelto a los problemas del siglo XIX), y ayuda a entender qué le pasa a la derecha.

La derecha política tuvo en marzo de 2004 diez millones de votos, a pesar de que durante los ocho años anteriores se habían sembrado a la vez las semillas del descontento –porque, pudiendo, no se hizo una política "de derechas"- y de la derrota –porque se entregaron a la izquierda cuotas de poder social sin recibir nada a cambio-. Pero a la vez esa derecha fue incapaz de encontrar unos cientos de militantes para defender sus propias sedes.

Era el fruto de la desmovilización. Mariano Rajoy, desde luego, si quiere tener alguna esperanza de vivir en La Moncloa tendrá que explorar, aprovechar y asumir lo que el viento de la derecha social está pidiendo en la calle. Para empezar, lo primero será reconocer con humildad que durante demasiado tiempo hemos tenido la espalda vuelta a la gente, y que no nos habíamos dado cuenta del movimiento social plural que estaba naciendo.

La derecha que tiene miedo de sí misma
Me parece ver el futuro, en cierto modo. Sé que recorreremos un largo camino hacia la oscuridad; pero también sé que no puedo volverme. (...) lo que quiero no lo sé exactamente, pero tengo que hacer algo antes del fin, y está ahí delante (Samsagaz Gamyi).

Hay miedo. Ser de derechas no sólo está mal visto por los creadores de opinión, por los asesores y por los jefes de gabinete apesebrados. Ahora da miedo porque hay un riesgo físico en serlo, como se demuestra cada día en Cataluña, Navarra y el País Vasco. La derecha política tiene miedo; sin embargo la derecha social, compleja, conflictiva, variopinta y contradictoria pero real, ha vencido el miedo y compite por la calle con la izquierda y con los poderosos. Ahí hay una esperanza: porque el poder difícilmente podrá parar un movimiento popular con la facilidad con la que se detiene un partido de técnicos adocenados.

No obstante, la derecha sigue teniendo miedo de sí misma. La gente da miedo, cuando no asco, y se teme la contundencia de unos tanto como el tipismo de estadio de otros. Se siguen convocando mítines "íntimos" en los que el aplauso de cuatro cargos públicos y "gente de confianza" sirve para mendigar unos segundos a las televisiones que antes regalamos al enemigo y que ahora financiamos con la publicidad institucional que nos queda. Se sigue confundiendo el apoyo a la oposición social con comprar a alguno de sus líderes con un puestecillo en las listas, con emplearlos de teloneros en los actos o con censurar –a veces con escaso pudor y siempre con escaso éxito- la sinceridad de su activismo juvenil y popular.

El mejor escenario para Zapatero es uno en el que Rajoy –y por la misma razón Josep Piqué, Miguel Sanz o María San Gil- desconfíe de "su" gente, de las personas que no sólo le votan sino que comparten los principios de una derecha plural. Y que son capaces de actuar con pleno desinterés. Algo tan raro en la derecha política apolillada –sí, esa que cobardemente dice llamarse sólo centro- que genera aún desconfianza y miedo.

La derecha de Zapatero
El mundo está cambiando: lo siento en el agua, lo siento en la tierra y lo huelo en el aire (Bárbol).

Una derecha política desconectada de su vertiente social perdería necesariamente todas las futuras elecciones, perdería incluso apoyos y a cambio no obtendría de la izquierda más que desprecio. Ni en la Cataluña de Aleix Vidal-Quadras, ni en la Navarra de José Ignacio Palacios, ni en el País Vasco de Jaime Mayor Oreja. Una derecha acomplejada, o una derecha en la que el cálculo electoral miope primase sobre la unidad del movimiento y la defensa de los principios, sería la derecha de Zapatero.

Creo sin embargo que la marea de fondo va en otra dirección, hacia una derecha plural y distinta. Nada que ver con el pasado, sino algo capaz de ser a la vez político, social y cultural, con mil rostros y una síntesis unitaria que vaya –esto ya lo he dicho, y sé que no ha gustado- desde Chueca hasta los conventos de clausura. Pedro Laín Entralgo hablaba ya de esa síntesis, "en la que convivan amistosamente Cajal y Juan Belmonte, la herencia de San Ignacio y la estimación de Unamuno, el pensamiento de Santo Tomás y el de Ortega, la teología del padre Arintero y la poesía de Antonio Machado"; hoy podríamos emplear otros nombres (los seguidores de Kiko Argüello y los de Arturo Pérez Reverte, los de Puyol, los de Raúl y los de Torres, los de monseñor Rouco y los del juez Marlaska, y hasta las feligresías de Jiménez Losantos, Herrera y Zarzalejos), y no sería ni eclecticismo ni rendición, sino una vela desplegada para que Rajoy liderase una nueva derecha victoriosa.

La única alternativa sería una derecha servil que, por tener miedo a su gente, renunciase a defenderla. Pero entonces las consecuencias serían imprevisibles, y no creo que nadie quiera experimentarlas, salvo Zapatero. No se puede pedir eternamente "serenidad", "comprensión" y "moderación", porque una derecha que se limitase a pedir votos cada cuatro años para una casta de privilegiados perdería los votos y perdería la dignidad. La resignación no se puede pedir más allá de cierto límite, y menos si se pide desde el aire acondicionado del despacho oficial, desde el asiento del coche azul o desde la perspectiva de una cómoda carrera política profesional en la oposición.

Vas hacia el camino y si no cuidas tus pasos no sabes hacia dónde te arrastrarán (Bilbo Bolsón). Lo seguro es que la solución para todos está en el futuro: camino adelante veremos quién lo recorre, pero esto ha pasado en las plazas de Madrid y en las gradas de Leipzig.

«A por ellos, oé»
ABC 16 Junio 2006

Barcelona. A las nueve de la mañana, en el estudio-bombonera que Luis del Olmo tiene en la Diagonal barcelonesa, el Molt Honorable Pasqual Maragall i Mira despliega su sonrisa más carismática delante de un café. Está risueño el presidente de la Generalitat en la recta final de esta campaña de perfil bajo que conduce hacia su contestado sueño histórico, y en la que trata de encontrar cenizas de sí mismo sobre las que volver a levantar su vuelo de fénix político. Maragall crece en la campaña porque, dentro de su perfil confuso, contradictorio y a veces arrogante, es el dirigente catalán en ejercicio con mayor capacidad de proyección en la gente. Lo sabe. Y aprovecha este último tirón para tratar de ganarle a su propio partido la batalla de su resurrección política, forzando un resultado que pueda presentar como un éxito personal, propio e indiscutible.

Si tiene dudas, que las tiene, las lleva camufladas bajo su coraza de veterano seductor de gentes. «Me he enfrentado a Roca, a Cullell, a Trias, a Pujol, a Mas. Y a todos les he ganado», dice con un aire suficiente. Ahora no se enfrenta a nadie; sólo a sí mismo, al lío que montó con Carod Rovira, Mas y Zapatero para sacar un Estatuto convertido en piedra de escándalo y de polémica. Embarcado en el último tramo de ese salto al vacío, Maragall trata de aparcar los debates sobre su sucesión para manejar los tiempos a su medida. La sombra de José Montilla le persigue tanto como la de un Artur Mas que va por la campaña predicando abiertamente su programa electoral postestatutario. Pero el «president» se enroca: no hay más debate que el del referéndum, cuyas cifras de respaldo le van a examinar como unas primarias. Lo demás no toca, que diría Pujol, desplazado a Madrid para mostrar su inquietud ante las intenciones de los obispos de sacar un documento sobre la unidad de España. «Eso no es materia pastoral», ha dicho el antiguo Honorable, que presume la descarga de un baculazo sobre el programa de reformas territoriales.

Agresiones independentistas
Maragall no da mucha doctrina, porque su discurso se presta a pocas claridades y menos iluminaciones. Este hombre se maneja mejor en la bruma mental que parece siempre envolver sus palabras, sus conceptos y hasta su memoria. En un momento dado, interpelado sobre las agresiones independentistas a miembros del PP y de Ciudadanos de Cataluña, dibuja una sorprendente asíntota en torno a sus propias responsabilidades. «Tengo que mirar si se ha abierto alguna investigación», dice con aire displicente, «porque desde luego ahí puede haber un delito». Acotación: Maragall es el jefe supremo de la Policía autonómica, sobre la que recaen desde hace meses las competencias exclusivas del orden público en Cataluña.

Mientras el presidente de la Generalitat promete «hacerse ver» esta anomalía funcional de sus obligaciones gubernativas, la noticia de la campaña es que el PP y la plataforma ciudadana contra el Estatuto han pasado un par de días sin ser objeto de coacciones. Pero el poso de la violencia ha dejado huella; la otra tarde, en el Palacio de Congresos, dos mil entusiastas partidarios de Mariano Rajoy se galvanizaron a sí mismos gritando «¡libertad, libertad!» en un desahogo propio de tiempos teóricamente orillados por la Historia. No para ellos, convertidos por los nuevos «escamots» en piezas de cacería. El aire de la Transición ha debido remover la nostalgia del líder popular catalán, Josep Piqué, antiguo militante comunista, que rescató de su memoria, con ligera variante, un viejo grito clandestino: «¡Aquí-se-ve-la-fuerza-del-Pepé!», clamaba enardecido. El público, que acudía confortado por la goleada de la selección a Ucrania, agitaba banderitas españolas y estallaba en un júbilo eufórico: «A por ellos, oé, a por ellos, oé». Pero «ellos» no eran los ucranios: en política el infierno son siempre los demás. Sobre todo cuando los demás no te dejan vivir, ni expresarte, en paz. Con razón dice Mariano Rajoy que «nunca he visto una campaña como ésta».

Segunda acotación: esto es Barcelona, en junio de 2006. A la vista de las circunstancias, parece necesario recordar la obviedad.

La cachiporra
Luis del Pino Libertad Digital 16 Junio 2006

El 18 de junio es un día importante. Es el día en que Zapatero piensa hacer efectivo el primero de los pagos ya acordados con la banda terrorista ETA. Hasta hora, Zapatero ha ido realizando tan sólo una serie de anticipos: admisión del PCTV en las elecciones vascas, defenestración de Fungairño, posicionamiento de la Fiscalía a favor de "interpretar" las leyes de acuerdo con el momento político, declaraciones conjuntas de mujeres del PSE y de Batasuna, declaración del Parlamento en favor de la ¿negociación? con los asesinos, ... Pero la época de los anticipos ha pasado. Ahora toca ya pagar la primera de las letras, un Estatuto de Cataluña que desborda claramente el marco constitucional, dejándolo de facto en suspenso. Un Estatuto que, como ETA deseaba, ahonda en la crisis del Estado y sirve, además, como preludio al estatuto similar que será aprobado para el Pais Vasco.

ETA quiere cobrar. No sabemos por qué, pero quiere cobrar. Y ante ese deseo de ETA, el Gobierno está dispuesto a hacer efectivas las letras, una por una. El 18-J se abonará la primera, y antes de fin de mes (tal como Otegui le ha ordenado) Zapatero anunciará su intención de reunirse formalmente con Batasuna. Ya lo ha adelantado en la Cadena Ser, no sea que sus acreedores etarras se pongan nerviosos y les entren tentaciones de no respetar el plazo hasta fin de mes que le habían dado. Y, mientras tanto, Mercedes Gallizo anuncia que la política penitenciaria también se tendrá que adaptar a los nuevos tiempos. ETA pide cobrar y el Gobierno está dispuesto a pagarle a la banda. Lo que pida.

Tan importante es abonar esa primera letra el próximo domingo, que se está recurriendo a todas las armas (incluida, por supuesto, la violencia física) para impedir un triunfo del no en el referendum catalán. Ayer le abrieron la cabeza a un miembro de Ciudadanos de Cataluña por ejercer su derecho a participar en un mitin. Como cabía esperar, todos los medios afines al Gobierno (los mismos que airearon hasta la nausea la inexistente agresión a Bono) ocultan ese ataque de los partidarios del "si". Al fin y al cabo, el agredido era un vulgar no-nacionalista.

Parece que el seny catalán, al igual que Montesquieu, hace mucho que se ha muerto. Lo asesinó el espíritu de la cachiporra. Viendo en qué están convirtiendo a Cataluña, la verdad es que no se entiende muy bien a qué vienen las polémicas sobre la lengua: el espíritu de la cachiporra consiste, precisamente, en la negación de la palabra. El que se expresa con el palo no necesita una lengua concreta.

El 18 de junio, Cataluña oficializará la cachiporra como forma de gobierno. Así lo quiere ETA y así será. Aunque haya que abrir unas cuantas cabezas.

Nace el Régimen del 18 de junio, en Cataluña (El fascismo monoidentitario ya vuelve a ser oficial en España, con el "Estatut catalanófobo")
Juan Pablo Mañueco  Periodista Digital 16 Junio 2006

ESTE DOMINGO nace el Régimen del 18 de junio, en Cataluña: el nacionalismo monoidentitario que niega oficialmente la pluralidad lingüística de la población catalana (más plural porcentualmente que España en su conjunto) ya tendrá “Estatut” contraconstitucional e irreal al que acogerse...

Presidido por don Pasqual Maragall, que podrá seguir haciendo franquismo a la catalana de hoy, como al principio de su carrera, cuando fue enchufado en la Administración franquista por su valedor, el alcalde franquista de Barcelona, don José María de Porcioles. Porque don Pasqual ha vivido de los impuestos a los ciudadanos desde los años 60, por lo que posee una "balanza fiscal" personal muy nutrida y rentable.

Culmina así este insigne político su carrera nacionalista socialista, en donde el socialismo sólo ha sido la excusa para que el PSOE recorriera el mismo camino, abducido por el Partido Socialista Central (PSC), del cual aquél es su Sucursal Obediente en España, por las asimétricas evidencias territoriales que ahora no hace al caso recordar.

El Régimen del 18 de junio, aunque tardará poco en desarrollarse, ya ha permitido a Albert Boadella, que se ha opuesto a ambos monoidentitarismos, afirmar claramente: “Ahora siento más miedo que antes, porque siento el miedo de la gente a expresarlo, a hablar”.

En efecto, al menos durante los años sesenta y setenta, oponerse verbalmente a aquel fascismo identitario de entonces, permitía encontrar la comprensión y la solidaridad de los medios antifascistas y el apoyo de una parte de la población cada vez más decidida a expresarse...

En el actual retroceso hacia el identitarismo, hacia el totalitarismo mental impuesto desde arriba, hacia la eliminación del disidente, hacia el nacionalismo irracional decimonónico, hacia el fin de las garantías e importancia del individuo y, en definitiva, hacia el Antiguo Régimen estatalista, vertical y territorial... Albert Boadella afirma sentir más miedo que al final de cuando el otro... ¡Él sabrá, que habla con conocimiento de causa de ambos periodos, frente al mismo Maragall!

El regresismo reaccionario, por otra parte, camina a buenos pasos. No sólo porque, antes de que nazca el Régimen este domingo, Boadella ya nos advierte de cómo está el patio social, sino porque el patio político también anda fino de agresiones verbales y de las otras. Y, además, se jalean, se alientan, se fomentan o se disculpan desde todos los partidos del Régimen naciente... porque es que los disidentes... provocan.

Y, por añadidura, se lo merecen, por eso precismanente... porque son disidentes. Añadiría yo.

Aunque, bien pensado, la oposición democrática al Régimen monoidentitario ha demostrado o una torpeza supina o bien que, en parte, también pertenece al PPC (Partido del Patriciado Catalán), que es el que agrupa a todos los oligarcas que se estatuyen como dueños exclusivos del país y de sus gentes, a partir de este domingo.

De otra forma, hubieran concretado sus erráticas críticas con un lema tan veraz, tan fulminante y tan exacto como éste:

“Vota ´NO´ al Estatuto catalanófobo que niega la Cataluña real y odia la Cataluña plural.

Quienes votamos ´NO´, somos los catalanistas y pluralistas. Este Estatuto es el catalanófobo”.

Concretándolo de esta forma, y difundiéndolo por todas partes en que no les zurrasen por hacerlo, tal vez hubiesen evitado tener que ir pasando a la clandestinidad, como ahora deberán hacer, poco a poco, aunque cada vez más aceleradamente, después del domingo.

En fin, al menos, ya les doy el nuevo eslogan para cuando tengan que ir solapándose. Háganme caso esta vez, todos aquellos que tengan ideales progresistas, plurales, demócratas-reales o ciudadanos e individuales: Comiencen a organizar la resistencia y la oposición al “Régimen del 18 de junio”.

POSDATA: Y el Pobrecito Partido (PP) que se fije, si quiere, en el apelativo sucursalista que le he otorgado a su oponente en toda España, porque, aparte de ser una verdad demostrable, le daría muchos votos si comenzara a aplicárselo habitualmente.     www.democracia-real.org

Procesos de guerra civil
Pío Moa Libertad Digital 16 Junio 2006

Puesto que la ley asegura la convivencia en paz, un proceso de destrucción de la ley es un proceso de guerra civil. Lo cual no significa necesariamente que termine en guerra. Puede ocurrir que una de las facciones en pugna por o contra la ley, sea desbaratada o reducida a la impotencia antes de que pueda rebelarse. O que carezca de redaños para defender su postura. Y no toda paz es aceptable. También hay leyes despóticas, cuya destrucción resulta necesaria aun a costa de la violencia, baste pensar en la Constitución soviética.

Dos casos de libro. El Frente Popular demolió desde febrero de 1936 la Constitución republicana, emprendiendo un proceso revolucionario. Las izquierdas y los secesionistas estaban seguros de imponerse a una derecha asustada, o de aplastarla con facilidad si osaba rebelarse. Hitler, una vez logrado el poder legalmente, manipuló la legalidad para destruirla con rapidez, aplicando el poder del estado para desarticular cualquier conato de réplica. Logró la paz interna a costa de la libertad.

El proceso actual emprendido por socialistas, terroristas y separatistas en unión, no planea derogar una ley despótica, sino liquidar la Constitución más democrática y consensuada que haya tenido nunca el país. Liquidarla mediante el fraude y el hecho consumado. Por su propia naturaleza, esa alianza tiende a la guerra civil, convencida de que doblegará con facilidad cualquier resistencia, como lo creía su modelo, el Frente Popular de 1936. Cuenta con el poder del estado y con una potencia mediática que le permite mantener en la inopia a la mitad de la población mientras le habla de “paz”, al modo como Hitler empleaba sin cesar esa palabra.

Pero sus cálculos triunfalistas tienen pocas probabilidades de cumplirse. Incluso si lograran de momento su objetivo de disgregar la nación, anular su soberanía, silenciar a la oposición y dominar a los jueces, su triunfo acarreraía inevitablemente la descomposición social y política, y violencias crecientes.

La apuesta, hoy, consiste en frenar ese proceso demente, que recibe en todos los países del mundo el nombre de traición: a la patria y a la democracia. Todo ciudadano que realmente lo sea debe reaccionar. Estamos en la lucha por la opinión pública y contra sus poderosos medios de desinformación, y cada cual tiene en ella su tarea.

Corte de manga a la francesa
Lorenzo Contreras Estrella Digital 16 Junio 2006

Francia ha empezado a recoger, en sentido negativo, los primeros frutos de las negociaciones incoadas por Zapatero con ETA. El presidente del Gobierno ha inyectado moral de victoria a la banda terrorista, le ha prestado alas para volar hacia ámbitos que hasta ahora sólo correspondían al reino de lo teórico o de lo retórico. Están los etarras tan convencidos de que van ganando su guerra que han osado plantearle a Francia una reivindicación, digamos “oficial”, en el asunto de la “territorialidad”, reclamando la entrega sine die —eso sí— del País Vasco-Francés. Y cuando París, de modo oblicuo y lateral, ha respondido que el problema etarra y separatista es un “asunto español”, ha venido a decir sarcásticamente “a mí qué me dicen” o “a mí que me registren” o, si se prefiere, ha preguntado: “¿Pero de qué me hablan?”.

A mala puerta han llamado los energúmenos. Acostumbrados a las blandenguerías de la democracia española han podido creer, como se ha dicho, que todo el monte es orégano. Van listos. Para empezar han recibido un corte de manga a la francesa. Los muy caraduras son también ingenuos cuando envuelven sus demandas en un tono amenazante. Cuando los franceses detienen a etarras y los encarcelan no les otorgan categoría de beligerantes, sino de simples bandoleros a los que aplican el calificativo de malhechores. Algo aproximado a la ley franquista de vagos y maleantes, por mucho paralelismo irlandés que los etarras busquen. O tal vez, salvando las distancias del tiempo, una variante legal del trato que la dictadura dio a los “maquis”, traicionados por Stalin y luego liquidados gradualmente por la Guardia Civil.

Uno se imagina al Gobierno francés temblando de pavor cuando conoce que ETA la considera “parte del conflicto”. Y debe entrarle la risa floja al ser invitado a sentarse a la mesa donde ETA aspira a consagrar la existencia política de Euskal Herria. Es hilarante imaginar a los “geógrafos” de la banda extendiendo sobre la mesa famosa el mapa de Euskal Herria. El anfitrión etarra, el ilustre convocante, puntero en mano, estableciendo los límites del territorio que Francia tendría que ceder para que ETA la deje en paz.

Mientras tanto, aquí, en España, recuperada su prestancia internacional con los goles conseguidos en el Mundial de Fútbol, el Gobierno del señor Zapatero se dispone a “descolonizar” parcialmente el suelo nacional para que ETA siga logrando, poco a poco, una expansión territorial vasca cuya primera gran sombra se proyecta sobre el Viejo Reino de Navarra. Para ir por sus pasos necesita la internacionalización de su causa y, por supuesto, dinero, que corre, como instrumento de tesorería, a cargo de los técnicos de la extorsión, practicantes de una actividad que no descansa. Menos mal que la vicepresidenta María Teresa —hay que llamarla así, simplemente María Teresa, como a la legendaria reina de Austro-Hungría—, menos mal, digo, que en sus manos queda el sagrado deber de verificación del alto el fuego etarra y las escuelas de la paz prometida con carácter permanente.

Alto el fuego, haylo, si por fuego entendemos el que se lanza por los cañones de las pistolas o a través de las bombas. Pero hay otros fuegos que afectan a ferreterías y establecimientos diversos, fuegos menores, simples incendios que responden a la justa indignación de un pueblo colonizado, con una juventud borroka que ya no se identifica como tal porque ha llegado el tiempo del alto el fuego permanente, ese que tanto calienta la cabeza investigadora de la vicepresidenta María Teresa. Lo ha dicho con toda la solvencia de su elocuente palabra: “El Gobierno está investigando”. Parecía que ya había terminado. No ha sido así. Hay que tener paciencia.

ETA crecida
TEO SANTOS /ERTZAINA Y MIEMBRO DE BAKEAZ El Correo 16 Junio 2006

A veces hay que ir más allá de lo conocido. El mundo avanza cuando dejamos recelos tremebundos y nos adentramos por nuevas sendas, con sensatez y cautela, pero no sin determinación. Afirma Sun Tzu en 'El arte de la guerra': «Si un general no es valeroso, será incapaz de sobreponerse a sus dudas y de concebir grandes proyectos». Para la guerra, pero con mayor razón para la paz. Así es que para salir del atolladero en el que estábamos con el terrorismo de ETA tenemos que innovar, eso sí, con seguridad. Vaya por delante que el concepto de seguridad abarca más que la protección de personas y bienes, para adentrarse en las condiciones de vulnerabilidad social, en el contraste de percepciones de intranquilidad pública o, incluso, en su aportación al desarrollo cívico sostenible. ¿De qué datos relevantes disponemos para contrastar el progreso hacia la desaparición de ETA?

La organización terrorista mantiene su capacidad ofensiva. En los últimos meses su estructura funcional apenas ha sido tocada. No hay detenciones relevantes, tampoco se han esclarecido los atentados postreros y, aunque el Gobierno sostenga que el Estado continúa en su legítima labor represiva, estamos ante los indicadores de eficacia policial más bajos de la historia etarra. Este parón policial puede ser algo circunstancial, pero también podría ser una maniobra predeterminada, en pro de una distensión buscada, o puede que simplemente se haya llegado a una especie de acuerdo implícito, ya que ETA ha repetido varias veces que la acción policial debe cesar para facilitar el proceso. Eso sí, en la banda cuidan sus bases y recursos, sin cerrar sus fuentes de contactos y captaciones.

Gente de ETA ha dicho interna y públicamente que mantendrán su 'capacidad de lucha'. También se han atribuido el éxito actual de su estrategia y han aseverado que estamos en un tiempo de nuevas oportunidades para conseguir sus fines políticos. Desde luego no se podrá decir que ocultan sus conclusiones. Se han proclamado garantes del proceso de negociación política y se demuestran dispuestos a la reversibilidad del 'alto el fuego permanente' que declararon en marzo pasado. Van a continuar con la extorsión, según ellos mismos han dicho, por mucho que en el Círculo de Empresarios Vascos no hayan recibido cartas exigiéndolo (otros empresarios y profesionales sí). En fin, centran su interrupción de actividad terrorista exclusivamente en el 'cese de acciones armadas', y continúan con el 'mantenimiento' de la organización, demostrando, por cierto, que la moral la tienen por las nubes.

¿Se han fijado en la estética juvenil 'Txeroki'? Hace pocos días, entre Balmaseda y Bilbao, conté seis émulos del dirigente 'militar' etarra, en calles principales, a media mañana. Con el mismo corte de pelo, la misma camiseta, etcétera, tienen por referente a uno de los 'duros', y lo proclaman con desparpajo. Es algo que habría que contrastar empíricamente, pero da la sensación de que las iniciativas etarras los están reforzando internamente, además de procurarles reconocimientos exteriores. Están obteniendo réditos inimaginables hace pocos meses, impensables en un proceso en el que deberían reconocer las razones de 'los otros', lo cual cuestionaría de forma explícita su actividad terrorista. En cambio, nada de autocrítica, ni dudas internas; los comunicados de ETA engrosan sus predicados conocidos, alentando sus objetivos exclusivos.

Podríamos pensar -así lo dicen algunos comentarios- que 'hablan para su consumo interno', como si tal hecho no fuera más preocupante. ¿Cuándo y cómo prepararán a 'sus bases' para un posible acuerdo que, por definición, no podrá ser de máximos -autodeterminación y territorialidad- aunque lo expresen con otras palabras? La evolución en ETA hacia el diálogo difícilmente casa con la circularización de resúmenes con sus atentados. El proceso necesita distensión y no demostraciones de poder; incluso se podría pedir un poco de humildad, cuando dicen los de ETA que no conocen la palabra 'frustración'. Al menos es posible que su 'informe' haya originado momentáneamente algún sosiego interno, de forma indirecta, plasmando 'una lucha' que no necesita otras demostraciones eventuales.

Frente a esta ETA crecida se encuentra la dispersión institucional. Cada partido político o coalición va a lo suyo, cada administración está implicada en sus cosas. Formalmente los servicios policiales, todos, siguen activos contra la organización terrorista, máxime cuando ésta mantiene acciones como la extorsión o la permanencia de su estructura ilegal 'reversible'. Pero los resultados punitivos son muy escasos, y llegan a efectuar análisis sorprendentes. Así, el ataque de Barañain es algo 'localista'; quieren hacernos creer que el texto conocido del 'Zutabe' 110 (abril 2006) no tiene nada que ver: «el que trabaja a favor de un alargamiento del conflicto tendrá que sufrir las consecuencias directas del enfrentamiento». También los portavoces de ETA reflejaban en 'Gara' (14-05-2006), aludidos por la 'kale borroka', que los ciudadanos vascos deben «responder», movilizarse y «utilizar los medios que tienen a mano»; eso sí, negando la paternidad de esa violencia, como siempre. Luego vinieron los ataques a batzokis y casas socialistas. ¿Y el 'impuesto revolucionario'? Las múltiples cartas enviadas exigiendo la extorsión hay que atenderlas por su fecha de remisión, con la tregua ya declarada, y no sólo cuando fueron escritas. Tampoco es que los portavoces de ETA lo hayan ocultado; han dicho que tienen sus necesidades y que continuarán recabando financiación. Así de claro, así de triste.

Por supuesto que debemos superar las dificultades, pero, por favor, sin paños calientes ni ocultamientos. Dígase la cruda realidad, que el esfuerzo es responsabilidad compartida. Mantiene el reconocido pacifista John Paul Lederach que «el mayor recurso para sostener la paz a largo plazo se encuentra siempre arraigado en los pueblos locales y su cultura». Aunque a veces nos cueste reconocer tales posibilidades en nuestra proximidad, escuchando las mismas cosas con distinto ropaje, posiblemente embotados por décadas de enfrentamiento y presión terrorista, la estrategia de resolución pasa ineludiblemente por nuestro esfuerzo pacificador. Estaría bien que en ETA recapacitasen (si fuera posible) sobre su unilateralidad, por ventajosa que actualmente consideren su posición. Pero sobre todo necesitamos aglutinar más fuerzas democráticas, con prontitud y transparencia. Hace falta que las instituciones, unidas, tomen la iniciativa; pero ése es otro cantar.

tsantos@bakeaz.org

El Estatuto, los ataques al PP y una izquierda que ha secuestrado la libertad en nombre de la ‘santa República’
Federico Quevedo El Confidencial 16 Junio 2006

Cuando el pasado martes por la tarde en la localidad catalana de Mataró los dirigentes del PP, con Ángel Acebes y Josep Piqué a la cabeza, fueron increpados, insultados, zarandeados y escupidos por cerca de un centenar de maulets violentos y radicales, los militantes y simpatizantes que acudieron al acto democrático que este partido había celebrado en aquella localidad respondieron a los ataques con un único grito: “¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”. Un día antes, en Granollers, las agresiones de los radicales, como contó este periódico, incluyeron el tiro al blanco de Piqué, Rajoy y Moragas con huevos y monedas, además de los consabidos pollos y gargajos salidos de las bocas de estos fanáticos nacionalistas y radicales de izquierdas cuyo concepto de la libertad se reduce, únicamente, a la suya propia y la exclusión de quienes discrepan. He aquí el fondo del asunto y permítanme, por tanto, que compare estas agresiones con otras anteriores sufridas por políticos de distinta procedencia.

Si a cualquier dirigente del PP se le hubiese ocurrido aparecer, aunque fuera por mera coincidencia, en alguna de las manifestaciones contra la guerra, los manifestantes le habrían puesto a caldo, lo cual es rechazable, pero cabría comprenderlo en su contexto y como una expresión de repulsa a una determinada política del Gobierno. En lugar de eso, la izquierda respondió con agresiones violentas a los dirigentes del PP y a sus sedes, como bien recordarán. Fijémonos, sin embargo, en el llamado ‘caso Bono’: que al ex ministro de Defensa le pusieran de vuelta y media en una manifestación de la AVT era igualmente rechazable, solo que, en esta ocasión, la izquierda demostró hasta qué punto llega su sectarismo y su desprecio por la libertad deteniendo ilegalmente a dos militantes del PP e inventándose unas agresiones físicas que nunca hubo. González sufrió en sus propias carnes el rechazo en aquella famosa visita a la Universidad Autónoma de Madrid en la que fue abucheado por una juventud hastiada de corruptelas y crímenes de Estado, pero no hubo violencia alguna.

Verán ustedes, la izquierda radical y el nacionalismo fundamentalista siempre han descargado sobre la derecha liberal y democrática una violencia exagerada, porque en el ánimo de ambas ideologías totalitarias ha estado siempre la exclusión de los demócratas de sus proyectos absolutistas. Ningún demócrata discutiría, jamás, la libertad de José Bono para expresar sus ideas, aunque llevados por el apasionamiento del momento que supone una manifestación –le ocurrió a Gallardón el pasado sábado en Madrid- haya quienes le increpen o manifiesten su rechazo con gritos e insultos. Pero en los ataques al PP en Cataluña existe una cuestión de fondo, que no es otra que el intento de aniquilamiento de la discrepancia. El simple hecho de enfrentar una determinada manera de pensar con la totalidad de una población y un territorio supone el mayor de los fascismos excluyentes, y no digamos cuando, desde determinadas posiciones ideológicas, se justifica la violencia precisamente por la actitud discrepante del contrario. En la España de Rodríguez, opinar de manera distinta a como opinan él y sus ‘amigos’, equivale a detenciones, ataques y agresiones que actúan de manera efectiva en contra de la libertad de opinión.

Este es el gran drama de lo que se va a dilucidar el domingo. Por desgracia, la gran mayoría de los catalanes no tienen ni la más remota idea sobre qué es lo que van a votar, y es especialmente sangrante este desconocimiento entre quienes afirman que van a votar ‘sí’ y añaden que no saben por qué, como he escuchado de boca de algunos militantes del PSC encuestados por las cámaras de la televisión a la salida de algún acto electoral. Pues bien, sepan ustedes, señores míos, que lo que van a votar es un proyecto político de futuro para Cataluña que se fundamenta en la exclusión y el intervencionismo, es decir, en la ausencia de libertad y en el sometimiento de la voluntad individual a la razón colectiva de sus impulsores. Si el Estatuto se aprueba, que se va a aprobar, será el primer paso para el estrangulamiento definitivo de la libertad individual y la democracia en Cataluña, y también en España, porque, en definitiva, el proyecto político excluyente e intervencionista que supone el Estatuto es el que Rodríguez quiere extender al resto de España de la mano de sus socios nacionalistas radicales, se llamen estos Batasuna, ERC o CiU, que a estas alturas ha demostrado que antes son nacionalistas que demócratas.

Ese proyecto político de la izquierda radical y el nacionalismo fundamentalista es, exactamente, el mismo proyecto político que la misma izquierda radical y el mismo nacionalismo fundamentalista quisieron imponer en España al final de la II República, traicionando el espíritu liberal que la vio nacer, y vulnerando toda la estructura jurídica del Estado de Derecho que la sustentaba. Y el problema es que, setenta años más tarde, los que en aquel entonces hicieron colapsar una de las mejores apuestas democráticas de España –ya saben que este servidor se siente republicano hasta la médula-, quieren volver a repetir el experimento frentepopulista, sin darse cuenta de que, a estas alturas, son muchos los españoles que creen en la libertad, el Estado de Derecho y la democracia, y no están dispuestos a dejarse avasallar por los camisas pardas del nacionalismo catalán, ni por los kaikus abertzales del norte, por mucho que Rodríguez se haya entregado a ellos y a sus objetivos fanáticos y totalitarios. Por eso los ataques al PP son distintos, porque recuerdan al modo en que durante los últimos años de la República, las fuerzas del nacionalismo radical y de la izquierda revolucionaria se unieron para agredir y matar a quienes discrepaban de sus ideas.

Rodríguez se ha empeñado en un proyecto excluyente, y quiere llevarlo a cabo como a él le gusta, es decir, como sea. Pedirles a los catalanes que reflexionen es un vano esfuerzo, porque aquella es, por desgracia, una sociedad mediatizada y anestesiada por el nacionalismo que lleva gobernándola desde el día siguiente de la vuelta de la democracia a este país. Solo la fuerza de los hechos hará despertar a una ciudadanía que hoy no es capaz de adivinar lo que se le viene encima. La campaña del Estatuto ha traído al escenario de esta tragicomedia nacional dosis desconocidas de odio y rencor nacional-socialista hacia el liberalismo democrático. En los ataques al PP no hay manifestaciones de discrepancia, sino actitudes de resentimiento y desprecio, que son las simientes que hicieron florecer el nazismo en la Alemania posterior a la I Guerra. Los dictadores del pensamiento, que son los mismos que acompañan desde el entramado mediático el establecimiento de un poder único y perdurable, señalan claramente los objetivos, y los violentos y radicales no tienen más que seguir las instrucciones de los montillas de turno. Eso es lo que le espera a Cataluña. Esto es lo que nos espera al resto de España.

Buen momento para sacar de algún baúl olvidado en el desván aquel disco de Jarcha y hacer sonar a todo volumen su Libertad, libertad, sin ira libertad, ¿no les parece?

Cataluña con Dolor
Miguel Barrachina  Periodista Digital 16 Junio 2006

Cada cual es libre de administrar su libertad, incluso para decidir perderla. El próximo domingo muchos catalanes, posiblemente la mayoría, elegirán las cadenas con las que van a reducir su capacidad de decisión; el Govern decidirá por ellos.

El 18-J se puede consagrar un modelo de hacer política que el social-nacionalismo lleva años ensayando . Un modelo en el que antes Pujol y ahora Maragall y Carod eligen por ti la lengua en la que tienes que educar a tus hijos, donde el 51% de los catalanes, que tienen como lengua materna el castellano, deberán aprenderla con el mismo horario que el de un idioma extranjero.

Los amigos de Zapatero te dirán la lengua de los carteles de tu empresa, te podrán sancionar si no hablas convenientemente, y a través del Consejo Audiovisual Catalán tratarán de elegir los medios de comunicación por los que te puedes informar, cerrando los hostiles a la creación de la nación catalana.

Ya hemos vivido un adelanto de lo que será la nación del pensamiento único. En los últimos días izquierdistas independentistas en Granollers y en Hospitalet han intentado agredir a Mariano Rajoy llamándole “fascista, desgraciado, asqueroso,…” y otras lindezas, que le obligaron a suspender las visitas. Esto supone que la campaña de Zapatero de “El PP usará tu NO contra Cataluña”, que han abreviado como “El PP contra Cataluña” ya está dando sus frutos.

Antes ya lo había padecido Arcadi Espada, uno de los fundadores de Ciutadans de Catalunya -que también pide el NO en el referéndum-, que tuvo que salir escoltado de Gerona cuando recibió un puñetazo bien argumentado

Incluso algunos de jóvenes lanza-huevos llevaban carteles que decían “Paremos la guerra: paz en Euskadi”, que se corresponde ideológicamente con las pegatinas que los socialistas reparten en los mítines de ZP, que dicen “Zapatero contra la guerra, Rajoy contra la paz”. El mensaje es claro, si no cedes contra el terror no quieres la paz, o sólo quieres la paz si te sumas a las tesis del PSOE, que lo que propugnan es la claudicación.

Miro a Cataluña con dolor. Porque todos conocemos lo que significa los nacionalismos extremos, y la mala escuela que supone formarse en unos ambientes en los que los referentes morales son Otegui, Carod y compañía. Sin embargo, no puedo evitar, cada vez que estoy en Cataluña sentirme como en casa, ¿hasta cuando tolerará el violento independentismo este sentimiento?

EL VERANO NEGOCIADOR DE RODRÍGUEZ
Editorial minutodigital 16 Junio 2006

Qué mejor época que el verano, mientras los españoles estamos en la playa, disfrutamos de unas cañitas, tapeamos, y dormimos más profundamente la siesta, para que Pachi se reúna con Arnaldo. Y después, pues nada, a negociar con los terroristas nuestro futuro, a ver que si nos dejan seguir siendo españoles, especialmente a los vascos.
Reunión a la que seguirá un comunicado de boquilla de Batasuna renunciando a la violencia, evitando condenar a ETA y pedir expresamente perdón, justo en el momento en que más nos despreocupamos de lo humano y lo divino, para que así el telediario, o los Morancos en una gala estival con el Koala, nos anuncien el gran paso “po la pá”. Así para cuando volvamos de vacaciones nos encontremos con todo consumado y Batasuna legalizada.

Y después, pues nada, a negociar con los terroristas nuestro futuro, a ver que si nos dejan seguir siendo españoles, especialmente a los vascos. La paz lo justifica todo: vulneraciones de la ley y el estado de derecho, olvido de la razón del sacrificio de las victimas, excarcelaciones de asesinos, que los violentos formen parte de las instituciones o se conviertan en autoridades, que se negocie la disolución de España… que más da hombre, si todo es “po la pá”.

En Francia, país que tiene la gran suerte de no padecer una izquierda con unos dirigentes traidores ni con unas bases gilipollas, ya se han desentendido de las concesiones de España a los etarras. La búsqueda de una solución política para el País Vasco español es una cuestión que depende de la soberanía española ha dicho el ministro de asuntos exteriores francés en respuesta al comunicado de la banda que exigía de Francia la misma postura que el gobierno Zapatero. A diferencia de Zapatero y la izquierda española, ninguno de los grandes partidos franceses reconoce la más mínima capacidad de interlocución a ETA o Batasuna. A lo más que está dispuesta Francia es a trasladar a los presos de ETA que están en sus cárceles a España, pero como fruto de una negociación directa con el Gobierno español y nunca con la banda. El Elíseo no quiere oír hablar, ni de lejos, de un estatuto especial para “Iparralde”.

Y es que en Francia aprecian más la dignidad y la fortaleza de la patria que la pa. Pero es que a diferencia de los socialistas españoles, los socialistas franceses si creen en la identidad nacional de Francia, por encima de identidades regionales, locales o personales. A nuestros socialistas esta claro que les importa un pimiento, para ellos no existe la identidad española. "Cada persona vive su identidad territorial o ausencia de ella”, a su manera, asegura el PSOE en su documento marco de la Conferencia Política celebrará en septiembre. “No es justo obligar a nadie a elegir entre las diversas identidades que posee este rico país".

La hermana de un concejal del PP asesinado por ETA contesta a Antonio Gala
 Periodista Digital 16 Junio 2006

Teresa Jiménez-Becerril, hermana del concejal del PP de Sevilla Alberto Jiménez-Becerril, asesinado junto a su esposa por ETA en enero de 1998, contesta en esta carta abierta el artículo de Antonio Gala publicado por El Mundo el pasado lunes dentro de su sección La Tronera. Gala criticaba la concentración de la Asociación de Víctimas del Terrorismo que, a su juicio, "fue utilizada por el PP sin consecuencias visibles".

[Teresa Jiménez-Becerril] La carta, publicada en El Mundo, empieza así:

"Señor Gala, aunque usted no me conozca, yo sí he tenido el placer de conversar con usted (...) Me parece verlo, sentado en su taburete, con su bastón, su empaque... y me parece verme allí, mirándole como se mira a los elegidos, a aquellos capaces de escribir cosas tan bellas como las que usted ha escrito".

"Quiero decirle que lo que no consiguieron cientos de miles de personas con sus aplausos en la madrileña plaza de Colón, el pasado sábado, lo logró usted el lunes con unas cuantas frases dentro de un recuadro. Usted me hizo llorar. Caminaba sola por una calle de Turín, sin poder evitar las lágrimas. Si su propósito era lastimar a las víctimas del terrorismo con sus comentarios acerca de la manifestación, en lo que a mí respecta, se puede dar por satisfecho".

La misiva responde a este texto de Gala:

"La manifestación del sábado no ha sido un éxito para nadie. La Asociación de Víctimas fue utilizada por el PP sin consecuencias visibles. Este partido, cuando gobernó, aún tuvo que lamentar atentados; el actual, por fortuna, no asistió a ningún funeral. Lo peor de vociferar y agitar banderas es no saber de verdad qué se quiere. Toda paz tiene un precio y toda negociación hacia ella, un tiempo y un sigilo. El griterío no conduce a parte alguna; y, si es provocado, menos aún. A veces pienso que se están traspasando los límites del partidismo peor entendido. Los del patriotismo, lo fueron ya con creces. Pensar vale más que chillar. También es más difícil".

UNA DURA MISIVA
[Antonio Gala] El resto de la dura carta dice así:

"No me he sentido ni humillada, ni enfadada, simplemente he padecido una profunda tristeza y una gran soledad. Por tanto, objetivo alcanzado, señor Gala. Ha logrado que una persona, que estaba lejos de disfrutar de una efímera gloria que ni ansiaba ni merecía, llorase al descubrir no sólo la falta de piedad de algunos de sus compatriotas, sino la falta de respeto de alguien como usted a quien admiraba y a quien me hubiera gustado seguir admirando".

"Lo que para usted eran `chillidos´, para mí era una voz limpia que intentaba decir de la forma más clara posible cómo había perdido a su hermano y a su cuñada y cómo su madre luchaba a diario con dignidad y valor para sacar a sus nietos adelante. Con hijos o no, sabrá lo cansado que es lidiar con niños en los tiempos que corren. Al hablar de mi familia, yo no buscaba la compasión sino la comprensión".

"Allí arriba, en medio de la plaza, sentí que la gente me comprendía; quizás no pude evitar que me compadecieran, a pesar de que mi relato evitaba entrar en la dura realidad cotidiana, para no provocar la lágrima fácil. A pesar de ello, mi familia, gracias a ETA, estará siempre marcada por la tragedia y aunque seamos o intentemos ser felices, quien conozca nuestra historia buscará la pena en nuestros ojos".

"Que gente como usted me tachara de estar manipulada por el PP era algo a lo que yo me exponía dado el clima político que se respira en España, pero ése es el precio que estaba dispuesta a pagar por mantener mi libertad. Yo no pertenezco a ningún partido, ni sindicato, ni asociación. Mi hermano, que era el político de casa y lo fue de vocación temprana, me decía que yo era `un residuo del 68´. Me pregunto qué pensará viendo gente como usted que insiste en que el Partido Popular me dirige. Se reirá y se dirá `¿A mi hermana? ¡Si ni siquiera yo que era su hermano, pude hacer carrera de ella..! (políticamente hablando)´. Pero Alberto no está aquí para defenderme, ejerciendo su derecho a opinar. Yo en cambio sí lo estoy, y como ciudadana le recuerdo que vivimos en democracia y que yo esté en contra de la política antiterrorista del señor Rodríguez Zapatero es tan legítimo como que usted esté a favor".

"Moralmente hablando es difícil que usted y yo terminemos empatados en ese asunto, pero ésa es otra historia. Recuerdo que usted ha criticado duramente la guerra preventiva del actual Gobierno americano, sin que por ello nadie le presente como un títere de Zapatero. Que sus opiniones estén en sintonía con el PSOE no quiere decir que el partido controle sus escritos, ¿no es cierto, señor Gala?".

"Si usted puede seguir escribiendo libros y artículos sin tener que preocuparse de la afiliación política de sus lectores, yo le pediría que permita que yo también hable y escriba sin tener que estar continuamente recordando que soy un espíritu libre e independiente. Si en lo que al terrorismo se refiere, mis palabras agradan a una parte de la sociedad española y desagradan a otra, no es debido a mi filiación política, que sólo está definida para aquellos que, como usted, me critican, sino a la dureza de mi testimonio, que siembra inquietud en quienes están llevando adelante este desconcertante proceso y en quienes les apoyan".

"Señor, siga usted escribiendo novelas y crónicas, que yo seguiré recordando a mi hermano en público cuanto me plazca".

El diagnóstico de Voltaire
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 16 Junio 2006

DECÍA Voltaire que con media docena de hombres como el conde de Aranda España quedaría regenerada. No andaba descaminado el francés, que el talento y la convicción siempre han sido escasos en nuestra política; pero, con todo lo que ha llovido desde el XVIII, no hemos conseguido reunir esa media docenita imprescindible para el gran milagro de la regeneración nacional. De hecho, hemos consumido todo ese tiempo en, según las condiciones de cada uno, clamar por el pan o por la libertad. Mal asunto. Cuando uno de los dos se convierte en objeto del deseo es que la Nación no funciona.
Con vistas al referéndum de pasado mañana, con el que se consumará el primero de los grandes despropósitos de José Luis Rodríguez Zapatero, anda el líder de la oposición, en una pirueta de obligado anacronismo, pidiendo libertad y postulando un «no» que los nacionalistas quieren interpretar como un «ataque» a Cataluña. Mientras, el «no» de ERC les suena a gran proclama patriótica. Cuando el mismo adverbio tiene distinto significado ante idéntica propuesta y en razón de los colores del emisor, es que la razón se ha dado a la fuga.

No es que, como les gusta decir a los agoreros, España se rompa. La Historia demuestra que es irrompible y capaz de soportar, por no irse más lejos, lo que viene padeciendo desde Aranda. Lo que España hace ahora, en un momento especialmente inoportuno, es debilitarse. Así, descoyuntada, entregada a las viejas batallas de los viejísimos caciques regionales y locales, pierde una oportunidad única para culminar el absurdamente interrumpido camino desarrollista. Lo de la regeneración política y moral es otra cosa. Esa va para largo porque la memoria de su promesa es el hilo conductor del fracaso crónico de los intentos liberales, no demasiados, que de tarde en tarde alegran el ánimo de unos cuantos, no de toda la nómina española, y menos todavía de los correspondientes a cada una de las diecisiete piezas del rompecabezas nacional.

La memoria de Aranda ha quedado reducida a la cabecera de una revista que, después de muchos años de «confabulación judeomasónica», acaban de dar a luz los masones españoles. Lo del pan, felizmente, está en desuso y lo de la libertad sigue pendiente hasta que opere la separación de los poderes del Estado y, en los hechos, podamos votar sin las ataduras restrictivas que imponen las normas y defienden los partidos políticos. Si, por el mismo precio, obtuviéramos del Estado las garantías de seguridad y justicia que hoy son sólo un apunte, la educación funcionara en términos cabales y los medios de información -los privados, los públicos son incompatibles con lo que predico- se sacudieran los servilismos que frecuentan, estaríamos en el camino para encontrar esos seis hombres cuya necesidad nos diagnosticaron hace siglo y medio.

Euforia o eufuria
Por CARLOS HERRERA ABC 16 Junio 2006

ME parto, me parto. El consabido pendulazo español ha vuelto a manifestarse como consecuencia de la inapelable victoria de la selección española de fútbol sobre la débil Ucrania de Shevchenko y compañía. Nada que objetar a la alegría de una afición poco acostumbrada a los recitales futbolísticos de sus muchachos, pero, sin deseo de ser aguafiestas, son bastantes los que aconsejan enfriar el balón y devolver a la tierra los sueños de grandeza. No es ésta, con todo, la reflexión que propongo en estas líneas: los comentaristas de las páginas de fútbol sabrán ajustar los juicios deportivos mejor que un servidor.

Me paro a observar las reacciones contempladas horas después de la victoria de un equipo de hombres afortunados y sorprendentemente entusiastas -condiciones ambas poco habituales en el seleccionado español desde los tiempos del desaparecido Zarra- frente a un conjunto que parecía superior a lo que demostró ser. Las banderas españolas, condenadas permanentemente al olor a alcanfor con el que se guardan en armarios vergonzantes, inundaron las calles del país en un poco disimulado ejercicio de posibilismo: ahora que podemos sacarlas sin levantar sospechas, vamos con ellas, parecían decir los cientos de miles de aficionados que las lucieron en diversos escenarios.

En la misma plaza de Colón en la que se discutió con argumentos canallas el izado de una enseña nacional cuando gobernaba la maldita derechona, brotaron sin tregua miles de banderas patrias. En esta ocasión, al hipersensible ministro Caldera no le pareció una afrenta a los españoles que no tienen por suya a la roja y gualda. O, al menos, no lo dijo. Sería que lo organizaba la televisión de Prisa, que hizo, todo sea dicho, una espléndida transmisión en la persona del extraordinario Carlos Martínez -me sobra el tonto inútil de Maradona, pero eso no lo decido yo- y que desplegó un apoyo escénico intachable (enhorabuena, Gavela, ya te dije que tu mano se notaría antes o después); tanto, que este lunes va a participar un servidor en el partido contra Túnez previa suspensión de una cena que tengo con mi consejero delegado. Entiéndelo, Mauricio, en esta España que tú conoces bien, no pasa esto todos los días. Banderas por aquí, banderas por allá. Y la contrariedad poco disimulada en los profesionales del desapego: la respuesta de Carod-Rovira fue imaginativa cuando aseguró que su favorito es Polonia, ya que a los catalanes les llaman así, polacos, en algunas partes de España. Es que me troncho. No tiene nada de extraño en un señor que apostó decididamente por cualquier otra candidatura que no fuera Madrid a la organización de unos Juegos Olímpicos.

El tonto profesional de Tardá dijo no haber visto el partido por haberse confundido de hora. Ja. Y Artur Mas ejerció el deporte de moda entre la clase política catalana, el «sí, pero» -ya saben, «condenamos el acoso contra el PP, pero ellos se lo han buscado»-, evidenciado en su respuesta: «Ya que no puede jugar Cataluña, qué le voy a hacer, voy con España». A veces cuesta mucho disimular la contrariedad. El diario de ETA, «Gara», escribió una crónica desde el punto de vista ucraniano, lamentando su debilidad y su poco acierto en el campo. Es que me descojorcio. Y a esta hora todavía no ha escrito nada en su blog mi admirado Iñaki Anasagasti, pero estoy esperando de un momento a otro un lamento parecido al que emitió cuando España ganó la Copa Davis y proliferaron banderas españolas en la cancha tenística. Menuda afrenta a su sensibilidad.

Mientras tanto, los aficionados españoles que se tienen por tales, andan mostrando su euforia. Da igual, que disfruten mientras puedan. Ya lo escribía la crónica de un diario vasco: «más dura será la caída».
Tranquilos: no es pecado que de la euforia se pase, momentáneamente, a la «eufuria», aunque a algunos les escueza.

¿Qué fue de Ermua?
Por CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 16 Junio 2006

EL lunes faltarán doce días para que Rodríguez Zapatero obre el milagro que le exige ETA. En esta vergonzante cuenta atrás se ha cruzado la herida aún abierta del asesinato de Miguel Ángel Blanco, cuyo juicio comienza el próximo lunes en la Audiencia Nacional. No se espera la presencia beatífica de las portadoras de rosas blancas, nadie recogerá las tempestades de repulsa sembradas por los vientos del crimen y ningún dirigente socialista se acercará a mirar a los ojos despiadados del etarra «Txapote» para cantarle la milonga del ansia infinita de paz.

El asesino de Miguel Ángel Blanco responderá ante la justicia por aquella atrocidad, pero ¿a quién pedimos cuentas por la muerte del Espíritu de Ermua? Fue la nación entera la que salió a la calle a llorar su asesinato y la que lanzó a los políticos a dar la batalla definitiva contra el terror. No ocurrió durante la Transición, ni en la II República; apenas han pasado nueve años, y sin embargo aquellos días parecen mucho más lejanos e irreales. Será cosa de la nostalgia, pero sospecho que además del tiempo se nos han escapado entre los dedos la esperanza y el pulso de aquel país entero puesto en pie. Zapatero era entonces un desconocido, pero María San Gil ya estaba ahí. Y ahí sigue.

El quinto engaño
Pablo Sebastián Estrella Digital 16 Junio 2006

Con la sonrisa beatífica que le acompaña, el presidente Zapatero ha anunciado su disposición a convocar al líder de la oposición para proponerle por enésima vez un pacto político para llevar a cabo la negociación con ETA, una vez que solicite en el Congreso de los Diputados la pertinente autorización, y a los pocos días del final del referéndum sobre el Estatuto catalán, en cuya campaña el PSC-PSOE del ministro Montilla ha liderado la justificación de la agresión al PP.

Zapatero confía en un buen resultado en la consulta catalana y en un fracaso del PP antes de proponer el encuentro con Rajoy para recibir en Moncloa a un político que, según los cálculos del PSOE, llegaría a la sede presidencial bajo de moral y dispuesto a aceptar la enésima oferta de pacto del presidente, la quinta ocasión tras las otras cuatro fallidas por el engaño premeditado de Zapatero, con tres argumentos: uno conocido de “ETA lleva tres años sin matar” —entre otras cosas porque estaba debilitada y acosada por el Pacto Antiterrorista, hoy en vías de extinción—; la reunión del PSE-PSOE con Batasuna es la antesala del reconocimiento de la legalidad por el brazo político de ETA y el PP no se puede quedar al margen de este momento importante; y el Gobierno ofrece al PP un seguimiento preciso y diario de las negociaciones.

Resultaría sorprendente que Rajoy, que ya ha tropezado cuatro veces en la piedra de la Moncloa de Zapatero, aceptase la invitación a parlamentar sin que previamente el PSOE no anuncie la suspensión del encuentro con Batasuna, porque aunque no haya acuerdo la entrevista dejará sombras de sospecha. Y nada apunta que la reunión con Batasuna se vaya a suspender, sino más bien lo contrario, porque Zapatero —dicho queda— está ya en el camino de las elecciones anticipadas, aunque lo niegue como lo acaba de negar, lo que puede ser una manera de confirmarlo.

Y hablamos del quinto engaño porque Zapatero ya engañó en Moncloa a Rajoy cuando ambos acordaron la creación de una comisión de alto nivel para debatir las reformas de las autonomías y el presidente, presionado por sus socios nacionalistas, la suspendió. Lo mismo ocurrió tras su primer encuentro para pactar tras la tregua de ETA, cuando dijo que no habría concesiones políticas hasta que Batasuna entró en escena. Igual le pasó a Rajoy en una reunión secreta en Moncloa en vísperas del mitin de Zapatero en Barakaldo donde anunció el inicio de las negociaciones con ETA, y posteriormente con motivo del debate del estado de la nación, donde ambos pactaron no debatir sobre ETA, para que la misma noche se anunciara la entrevista con Batasuna, y al día siguiente Zapatero, contra lo prometido, celebrara un debate en el Congreso sobre ETA pero con el portavoz del PNV, José Erkoreka.

Aun así, ¿todavía le quedan a Rajoy ganas de acudir a la Moncloa, especialmente después de lo que ha hecho el PSC-PSOE contra el PP en el referéndum catalán? Ni los militantes ni los votantes del PP entenderían semejante encuentro si no está precedido del anuncio oficial de la suspensión del diálogo PSOE-Batasuna. De Manera que allá Rajoy con su particular obsesión de mordisquear la manzana envenenada que siempre le ofrecen en el palacio presidencial. Pero si se interna en el laberinto favoreciendo la confusión o el quinto engaño, que luego no se lamente de lo que políticamente le pueda pasar.

Cataluña ya es un Régimen nazionalista
Román Cendoya  Periodista Digital 16 Junio 2006

La campaña del referéndum de la reforma del Estatut está poniendo en evidencia que Cataluña es políticamente Euskadi, con veinte años de retraso. Mucho diseño y cada día más cateta. Mucho seny, poca pluralidad y menos libertad. Cataluña empieza a “disfrutar” de lo que supone vivir bajo un Régimen nazionalista. Régimen porque sólo se es correcto en el pensamiento único. Nazionalista (con z) porque además de excluyente es violento. En Cataluña no se agrede a la ideología, se agrede al enemigo. Ideológicamente el PP y Ciutadans de Catalunya no piensan lo mismo.

La sociedades nazionalistas se caracterizan porque el nacionalismo pierde adjetivos. Moderado o radical son adjetivos que, en cuanto llega el nacionalismo, pierden todo su sentido. La nación nazionalista es igualitaria. O eres “nacional” o eres enemigo de la nación. Los valores están supeditados a la oportunidad de “nación”. En la rivalidad cotidiana discrepan, pero siempre convergen y se unen en los fines. Un ejemplo:

“Quien siembra vientos recoge tempestades”
Curiosa forma de condenar unas agresiones realizadas por parafascistas nazionalistas de izquierda. Duran y Tardá han utilizado la misma verbalización para el mismo hecho antidemocrático. En la nación nazionalista el culpable es el agredido, no el agresor. El valor moral del hecho queda condicionado por tu pertenencia a la nazión. Qué importa que Unió comparta organización internacional con el PP. Qué importa que Durán sea democristiano. Durán se mimetiza con la izquierda más extrema siempre que sea en defensa de la nazión. En Cataluña ya no hay diferencias. Una nación, una única forma de ser: nazionalista.

No hay síntoma más claro de la fractura social y del retroceso de un pueblo que el hecho de que parte de la sociedad tenga que reclamar libertad. Libertad para expresarse. Libertad para presentar su proyecto. Libertad para actuar. Llegados a esta situación desaparece el sistema democrático y comienza el Régimen. Con forma de democracia, pero Régimen.

Un elemento fundamental del Régimen es la prensa. En Cataluña, la connivencia y la subvención la han convertido en servil al poder, escondiendo aquello que perjudica a la idílica realidad que ofrece el Régimen. Supuesto bienestar a cambio de la libertad. Régimen porque la policía deja que sucedan los hechos. No es falta de profesionalidad de los agentes, son instrucciones políticas. Por todo esto y por mucho más, yo votaría NO al proyecto que trae bajo su texto situaciones tan lamentables como las que ha provocado en Cataluña. Qué pena. Cataluña ya es un régimen nazionalista.

Guiso podrido
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 16 Junio 2006

No creo que las urnas puedan arreglar este domingo el desaguisado preparado por la clase política a lo largo de los últimos dos años. El sentido común de las gentes y su normalidad de convivencia ya ha sido derrotado por la ambición de una casta y los delirios tribales de un puñado vocinglero aupado por la desidia y hasta la traición de quien no se atreve a defender ni raíces ni principios. El domingo en Catalaña no puede salir ningun plato presentable después de haber echado a la olla lo mas podrido y haberlo cocinado de la peor forma posible.

El Estatut, hagamos memoria es un empecinamiento exclusivo de una casta política que traía absolutamente al fresco a su ciudadanía que para nada ni lo reclamaba ni lo demandaba. Era un empeño de Maragall, su llave para poder gobernar con ERC, secundado de manera tan precipitada como irresponsable por el presidente del Gobierno de España. Los independentistas, entusiasmados, apretaban en Madrid y desparramaban en Barcelona.

Lo primero que salió de aquello y que aprobó el Parlamento Catalán, con los votos socialistas, fue tal disparate separatista y anticonstitucional que hubo que al menos convertirlo en rueda de molino para que alguien, y hacían falta muchas tragaderas pudiera comulgar con el. Se impuso la disciplina de partido y, reconozcamos, de ser una agresión continua y total contra la Constitución pasó a ser, “tan solo” inconstitucional y abrir la definitiva espita de la desigualdad entre los ciudadanos de España en sus derechos y en sus deberes dependiendo del territorio en el que habiten. “Solo” eso.

En el transito, eso si, Zapatero cambio de caballo. Dejó a Carod-y hubo un respiro de alivio general- y se monto en el de CIU, pero me ¿quiere decir alguien que se ha resuelto en esa carrera o en esos tropezones?. ¿Hacían falta alforjas para tal viaje?.

¿Acaso Cataluña se ha encajado mejor y mas a gusto en España?. ¡Y una leche!. Acaso los independentistas han expresado que se dan por mínimamente satisfechos . ¡y otra!. ¿Acaso la población va a ganar en algo excepto en prohibiciones y en reglamentos creo que hasta atentatorios contra su libertad de expresarse en la lengua que deseen?. ¿Se ha solucionado algún problema o se ha creado donde no existía?.

De este lio, me temo, no salen arreglos sino más conflictos, no mas consenso sino más crispación y hasta rebrotes de violencia(las que protagonizan las cuadrillas de la porra de los neofascistas ultranacionalistas) . Difícilmente puede acabar de otra manera este guisote. Y lo malo es que ahora nos lo tenemos que comer todos .

Por eso Zapatero, en todo lo que ha podido, ni se ha acercado desde hace tiempo por esa mesa. Su olor le ensuciando la carta y amargándole la encuesta. Lo único que quiere es que se pase el plato de una vez y seguir a ETA, solo a ETA. Que tampoco es que parezca que vaya del todo bien el cocinado. Basta con ver a “Txapote”.

LO QUE QUIERE ETA
JOSÉ CAVERO El Ideal Gallego 16 Junio 2006

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sigue demostrando una actitud de optimismo ante el diálogo con ETA que acaso sea merecedora de una causa mucho mejor. Porque mostrarse tan optimista como él lo hizo horas después de la comunicación divulgada por la banda terrorista, y en la que aquélla plantea la necesidad de que, a su juicio, también debiera participar Francia en las negociaciones para alcanzar la paz y la solución del conflicto vasco, es recordar que la banda no se ha movido de donde siempre ha estado en sus planteamientos políticos: en la idea de constituir un país-nación llamado Euskal Herría, que reúna y sume sus provincias situadas en los estados limítrofes, España y Francia, con derecho reconocido a la autodeterminación.

Ese sería el gran triunfo de la banda, y habría tenido como factura cuarenta años de atroz y sangrienta lucha armada . ¿Está, de verdad, dispuesta y decidida a renunciar a algo la banda y sus socios batasunos, o siguen perfectamente empeñados en su idea, que de vez en cuando expresa y vende Arnaldo Otegi, de que van ganando e imponiendo sus criterios al Estado español? No es improbable que tanto ETA en sus comunicados como Arnaldo Otegi en sus mítines y declaraciones lo que se ven necesitados de hacer, una y otra vez, es adoctrinar a sus leales, y no permitir que se les baje la moral de victoria. Algo así como: renunciamos a la práctica de la violencia, los asesinatos, las extorsiones, pero se habrá obtenido la meta a la que siempre aspiramos: la unificación de la Euskal Herría de Sabino Arana y el derecho a la autodeterminación, aunque sea para ratificar la permanencia en el seno de la España a la que han combatido con el mayor esfuerzo y derramamiento de sangre durante cuarenta años.

Desde luego, Francia no tiene el menor propósito ni la menor voluntad de entrar en una cuestión que es política interna y problema específico de España y de su Gobierno. A Francia le viene correspondiendo una colaboración eficaz en la lucha contra el santuario en el que se han refugiado los dirigentes etarras, durante muchos años con mucha mayor impunidad de la deseable. Al Gobierno de París le corresponde seguir apretado a los etarras para que terminen de comprender que no tienen otra salida que una reinserción social que signifique la extinción real de la banda.

Y no deja de ser curioso que quien con mayor insistencia viene reclamando esa extinción ­esfúmense de una vez, si quiere terminar el conflicto ­ es el nacionalismo del PNV. Josu Jon Imaz se lo ha dicho con una contundencia manifiesta: si tienen algo que decir sobre cómo resolver el conflicto exprésenlo en un mensaje a través de Internet. Y desaparezcan de una vez por todas, sin dejar huella ni rastro... Pero parece que eso cuadra mal con el afán de protagonismo que tiene la dirección etarra, que a menudo da la impresión de que querría morir matando incluso a quien se ilusiona con la eventualidad de que esté al alcance de su mano la consecución de ese acuerdo final del que invitan a desconfiar las propias comunicaciones de ETA.

No os equivoquéis: esto no es fascismo
José Javier Esparza elsemanaldigital 16 Junio 2006

"¡Fascistas!", escupen los escuadristas de la Anomalía a las gentes del PP. "¡Fascistas!", acusan a su vez las gentes del PP a los escuadristas. Pero ninguno de los dos es fascista. El PP es un partido liberal templado, sólo vergonzantemente conservador, apenas democristiano. Los escuadristas son de izquierdas, republicanos, separatistas. ¿Por qué se llaman "fascistas"?

Lo "fascista" se ha convertido en un baúl imprecatorio donde cabe una amplia gama de reprobación. Quien recibe el insulto queda estigmatizado, sin duda. Pero estigmatizado con la sombra de un fantasma pasado, porque fascistas ya no hay. O sea que "fascista", en realidad, ya no significa nada. Su valor semántico es mínimo. Su valor político, nulo.

A las gentes de ETA y alrededores también se las llamó "fascistas". Ellas, por su parte, llamaban "fascistas" a los demás. El Estado, al llamar "fascista" al mundo de ETA, pretendía aplastarlo bajo una suerte de maldición eterna. Pero ETA nunca ha sido fascista: es separatista y socialista, un "nacionalismo de clase", nebulosa de extrema izquierda. Quizá por eso tantos años de "fascistización" no hicieron la menor mella en el movimiento; hoy sigue tan campante. Porque para combatir a ETA no había que deslegitimar al "fascismo", sino al separatismo y al socialismo revolucionario. Lo mismo pasará con este escuadrismo del separatismo catalán: no se puede combatir un mal cuando se diagnostica con términos equivocados. Nadie se alejará, avergonzado, de los escuadristas de la Anomalía porque se los llame "fascistas"; de hecho, ellos seguirán llamando "fascista" a España.

La violencia política no es un rasgo exclusivo del fascismo. Fueron violentos los jacobinos, los liberales del "trágala, servilón", los carlistas, los socialistas, los anarquistas, los comunistas; también, por supuesto, los fascistas. La violencia siempre ha sido parte de la política. Sorel la hizo ideología. Lo que la templó, en Europa, no fue la buena voluntad ni el progreso, sino la guerra más mortífera de todos los tiempos. Aún así, la violencia política ha seguido en otros muchos escenarios, democráticos o no. Llamar "fascistas" a los violentos sólo es un escapismo retórico. Escapismo que puede reconfortar ciertas conciencias, porque a algunos les gusta verse como víctimas del mal. Pero, en términos políticos, es una actitud estéril. Porque se está señalando al enemigo con un nombre que no es el suyo.

La violencia que estamos viendo en Cataluña no es hija del fascismo. Es hija de un nacionalismo local que ya sólo sabe concebirse a sí mismo de manera excluyente y de un socialismo que, con sus referentes ideológicos arrumbados por la historia, sólo puede sobrevivir por oposición a un espectral enemigo genérico, la fantasmagoría de "la derecha". Para atajar esa violencia hay que actuar sobre el nacionalismo y sobre el socialismo, que son su germen; tanto mejor, por cierto, si son los propios socialistas y nacionalistas quienes lo hacen. Si no, el problema se agravará.

¿Qué será de nosotros cuando se apruebe el Estatuto?
Susana García. Tarragona Cartas al Director ABC 16 Junio 2006

Como española, residente en Tarragona y votante del PSOE, digo no al estatuto, porque nadie me ha explicado todavía qué ventajas tiene para mí. ¿Quién se dirige a nosotros, los españoles, en esta campaña? Todos los partidos hablan de lo maravilloso que va a ser para Cataluña, pero nadie dice cómo va a ser para los millones de españoles que hoy vivimos en estas tierras hostiles: no existimos, pero quieren nuestro sí. ¿Va a impedir este estatuto que se nos siga marginando por nuestra procedencia?

Un español no puede acceder a los mismos puestos de trabajo que un nativo y, con el estatuto, va a ser peor, porque el catalán será lengua obligatoria. Me he dedicado a la selección de personal durante veinte años (fuera de Cataluña) y jamás he discriminado a nadie por ser de una comunidad diferente a la mía. Sin embargo, yo estoy constantemente siendo discriminada por cuestiones nacionalistas (¡maldito nacionalismo!). El electorado del PSUC es español, aunque Maragall, el soberanista, lo ha traicionado y lo lleva hacia un sí que no los sacará de ser ciudadanos de segunda: hay tanto racismo que un español jamás tendrá el estatus del catalán, aunque se vista de independentista, como Carod Rovira.
Si en la campaña hemos sido olvidados, ¿qué será cuando se apruebe ese documento separatista?

¿Quién garantiza la limpieza en el Referéndum catalán?
Joaquín Aracil Bellod www.inn.org.es 16 Junio 2006

Desde hace tiempo existe un claro déficit democrático en Cataluña. Recientemente y en repetidas ocasiones, hemos podido comprobar como se las gastan los maulets, las fuerzas de choque del PSC y otros “espontáneos” demócratas. Aún están calientes las imágenes de Rajoy en l`Hospitalet y Granollers, o de Arcadi Espada, en un auditorio de Gerona.

¿Qué garantías democráticas existen en ciudades y pueblos de Cataluña, donde el alquiler de locales para sedes del PP es denegado por sus propietarios, por miedo a represalias?

Los escasos militantes del PP y del incipiente partido de Ciutadans de Catalunya, ¿van a poder cubrir todos los puestos de interventores necesarios en las mesas de recuento de votos? La inmensa masa prevista de abstencionistas desorganizados y sin conexiones, ¿van a tener como garantes de su abstención a interventores de ERC, ICV, los retoños de Pujol o a miembros PSC, “pacíficos” ideólogos monotemáticos del antiPPerismo?

¿Van a tener los votantes garantía de protección para que su voto sea secreto? ¿O por el contrario, van a soportar presiones colaterales en barrios o pueblos pequeños?

Personalmente el Estatuto me parece intervencionista y anticonstitucional. Pero ya que se vota –y dado el clima existente en Cataluña- estaría más tranquilo de haber contado con observadores internacionales. En este caso, ¡estaba cantado!

Militantes y sedes del PP en Cataluña han sufrido medio millar de ataques en diez años
M. J. CAÑIZARES/M. J. FRANCO. BARCELONA. ABC 16 Junio 2006

Sedes y militantes del PP han sido objeto de casi medio millar de ataques y amenazas en los últimos diez años en Cataluña. Detrás de estas agresiones, cuyo punto álgido coincidió con el resurgir del «comando Barcelona» de ETA a finales de los noventa, se encuentra una amalgama de grupos alternativos en la que el movimiento independentista radical ha tenido un fuerte protagonismo. Así, entre 1995 y 2002, el PP fue víctima de un total de 366 ataques en forma de daños en sedes, boicots aislados, «cócteles molotov», pintadas, agresiones, amenazas a personas y de bomba. El mayor número de agresiones tuvo lugar en 1988 y 1999, con un total de 162 incidentes registrados, que coincidieron con la reorganización de las estructuras de ETA en Barcelona.

Efecto mimético
Y es que la actividad de estos colectivos, que en algunos momentos llegaron a utilizar tácticas de la «kale borroka», ha seguido una línea muy similar a la de la banda terrorista, que ejerce, según explicaban los investigadores, un efecto mimético en algunas organizaciones. Así, a partir de 2001 comienzan a decrecer los ataques al PP, según datos del propio partido, que sufre una veintena de actos vandálicos. También cambian los métodos de agresión, pues el uso de artefactos da paso a otro tipo de violencia aparentemente menos organizada, pero igualmente virulenta -pintadas, lanzamiento de huevos y piedras, destrozos-. El llamado «terrorismo de baja intensidad» recurre a métodos algo más rudimentarios, fenómeno en el que también influye el fuerte dispositivo policial, que permitió desarticular a varios grupos antisistema.

En 2003, la guerra de Irak provoca un recrudecimiento de los ataques a sedes y militantes del PP, sobre todo en Cataluña, donde en un mes hay medio centenar. En este caso, son altercados muy parecidos a los de estos últimos días de campaña del referéndum: lanzamiento de huevos, insultos e intentos de boicots.

Llega 2004, año en que el pacto tripartito entre PSC, ERC e ICV permite a Maragall presidir la Generalitat y se produce el polémico encuentro del líder republicano, Josep Lluís Carod-Rovira, con ETA. A esa reunión le sucede una tregua de la banda sólo en Cataluña. Esos movimientos alternativos pierden intensidad y el número de ataques a militantes y sedes del PP se reduce, aunque no desaparece, tal como se ha visto en los últimos días.

Los Mossos d´Esquadra creen que los jóvenes que han protagonizado los incidentes en los actos del PP en Granollers y Mataró, el lunes y martes pasados, no pertenecen a grupos antisistema, sino que son independentistas, como por lo demás denotaban las banderas y pancartas que portaban algunos con lemas como «Somos una nación» o «Cataluña independiente».
La Policía autonómica trata de identificar mediante el visionado de diversas imágenes a tres personas que mostraron una actitud más violenta durante los altercados ocurridos al acabar el mitin del secretario general del PP, Ángel Acebes, en Mataró el pasado martes. Entre ellos figura un joven que le pegó una patada al retrovisor del coche de los escoltas de Acebes y cuarteó el espejo. Portavoces de los Mossos manifestaron a este diario que esa persona será localizada e identificada, aunque queda por determinar si se le podrá hacer alguna imputación. Quizá un delito o una falta de daños. Lo ocurrido en Granollers y Mataró no se encuadra, según estas fuentes, en un delito de lesiones puesto que no hubo heridos, ni de desórdenes públicos, ya que no se dieron actuaciones como destrozos de mobiliario. El análisis de las imágenes permitirá ver si puede haber más responsabilidades.

Los Mossos destacaron que en el caso de Mataró -y visto lo ocurrido el día anterior en Granollers en el mitin del presidente del PP, Mariano Rajoy- se había acordado con los responsables de seguridad de Acebes que éste abandonara el hotel en su coche desde el aparcamiento para evitar incidentes. Sin embargo, según la Policía autonómica, la seguridad del secretario general del PP comunicó al responsable del dispositivo policial en el último momento que la comitiva había decidido salir por el vestíbulo y dirigirse a pie hasta el vehículo, aparcado a unos metros. Esa decisión complicó el trabajo de los Mossos, «que no tuvieron tiempo de hacer modificaciones en el dispositivo de seguridad», según las fuentes de este cuerpo. En el trayecto hasta el coche, el político fue abucheado por los independentistas y algunos intentaron abalanzarse sobre los coches de la comitiva. Los Mossos tuvieron que hacer un cordón para contener a este grupo y otro, a simpatizantes del PP.

Víctimas del terrorismo y el PP vasco se movilizan ante la vista por el asesinato de Miguel Ángel Blanco
N. VILLANUEVA / B. TORQUEMADA. MADRID. ABC 16 Junio 2006

El juicio contra los acusados del secuestro y posterior asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, «Txapote» y su compañera, Irantzu Gallastegi, contará el próximo lunes con una afluencia de público inusual en una vista de la Audiencia Nacional. A la presencia ya anunciada de representantes de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), de Dignidad y Justicia y de la propia familia del edil popular se suma una nutrida representación del PP y la presencia del alcalde de Ermua, el socialista Carlos Totorika, quien acudirá en representación del Ayuntamiento vizcaíno, al considerarlo un «deber ético», según manifestaron fuentes del Consitorio.

Pero la mayor movilización ha venido de manos del PP vasco, cuya rama juvenil, Nuevas Generaciones, ha convocado una concentración en la puerta de este órgano judicial minutos antes del inicio de la primera sesión de la vista oral. En un comunicado, las juventudes populares vascas han convocado a los jóvenes de toda España a participar de forma «pacífica y silenciosa» en este homenaje que quieren rendir a la memoria de Miguel Ángel Blanco.

La del lunes será la segunda vez que Javier García Gaztelu «Txapote» se siente en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional tras su entrega temporal por Francia, el pasado mes de diciembre. Y lo hará de nuevo en compañía de su novia y también miembro del «comando Donosti» Irantzu Gallastegi. Ambos fueron expulsados de la sala el pasado miércoles por el presidente de la Sección Tercera, Alfonso Guevara, cansado del comportamiento de los dos etarras durante el juicio por el asesinato del también concejal del PP José Luis Caso, causa por la que el fiscal solicitó 30 años de cárcel.

Indignación popular
En esta ocasión, el Ministerio Público pide para cada uno de ellos 50 años de prisión, pues al delito de asesinato se suma el del secuestro del concejal, que mantuvo a toda España en alerta y produjo las mayores concentraciones de la historia de la democracia. Además de la cárcel, la Fiscalía solicita una indemnización de 500.000 euros (83 millones de pesetas) para los padres de Miguel Ángel Blanco.

En su escrito de calificación provisional, el fiscal relata cómo «en fecha no precisada de 1996», ambos procesados acudieron a la población de Eibar (Guipúzcoa), donde contactaron con el también etarra Ibón Muñoa (ya condenado), en cuyo domicilio pernoctaron esporádicamente hasta los últimos días de junio y primeros días de julio de 1997, cuando pasaron a hacerlo a diario. Durante su estancia en esa vivienda, «Txapote» y Gallastegi «comunicaron» a Muñoa que iban secuestrar a un concejal del PP, «de quien estaban obteniendo información». Fue entonces cuando Muñoa comentó a sus compañeros que sus padres tenían un apartamento en Zarauz (Guipúzcoa) y les ofreció la posibilidad de utilizarlo durante el cautiverio de Blanco, lo que los etarras rechazaron tras visitar el piso y ver que no reunía los requisitos idóneos para esconder al edil.

A finales de junio de 1997, Muñoa llevó a los procesados a San Sebastián para recoger al tercer miembro del comando, José Luis Gueresta (fallecido) y ya juntos los tres solicitaron a Muñoa que aparcase su vehículo en un lugar cercano a la estación de tren de Eibar (Guipuzcoa), pues, según le explicaron, la persona que iban a secuestrar «era un concejal del PP de Ermua (Vizcaya) que trabajaba en una empresa de Eibar». Se trataba de guardar un sitio para aparcar posteriormente el turismo que iban a utilizar para trasladar a Blanco. Los etarras intentaron secuestrar al concejal el 9 de julio, pero tuvieron que posponerlo al día siguiente porque el edil no fue a trabajar.

A las tres y media de la tarde del 10 de julio, «tras haber salido del apeadero del tren de la plaza de Unzaga de Eibar, Blanco fue abordado por Irantzu Gallastegi, quien le llevó a un vehículo de color oscuro, donde le esperaban «Txapote» y el fallecido Gueresta.

Acercamiento de presos
A las seis y media, la Ertzaintza recibió la llamada de «Egin-Irratia» en la que un comunicante en nombre de ETA reivindicaba el secuestro del edil y daba un plazo hasta las cuatro de la tarde del día 12 «para que el Gobierno trasladara a los presos de la banda a las cárceles de «Euskal Herria»; de lo contrario el concejal aparecería muerto».

El 12 de julio, 40 minutos después de que se cumpliera el ultimátum dado por ETA, el cuerpo de Blanco, aún con vida, era localizado en una pista forestal del barrio Azobaka de la población guipuzcoana de Lasarte. El edil «se encontraba boca abajo con las manos en la parte delantera del cuerpo atadas con un cable eléctrico y con dos heridas en la cabeza por disparos de arma de fuego». Los procesados le pegaron dos tiros «con la boca del arma a escasos centímetros de su piel», como recoge el informe de la autopsia, y aprovechando las condiciones «de absoluta indefensión» en las que se encontraba Miguel Ángel.

El PP lleva al Congreso y a la UE el «deterioro democrático» de la situación política en Cataluña
Utilizará la próxima sesión de control al Gobierno para «censurar» a Montilla como «instigador»
C. Morodo ABC 16 Junio 2006

Madrid- El Estatuto de Cataluña volverá una vez más al Congreso, esta vez como asunto monográfico de la batería de preguntas que el Grupo Popular dedicará el próximo miércoles al ministro de Industria y primer secretario del PSC, José Montilla, por la «campaña sucia» del referéndum. Los «populares» consideran «intolerable» que el ministro «haya justificado» en sus declaraciones el acoso y los ataques que han sufrido en los últimos días, una actitud que contraponen con la solidaridad «sincera» del presidente de la Generalitat. Pasqual Maragall no sólo ha condenado sin «peros» los actos de grupos radicales, sino que ha trasladado personalmente su apoyo a Mariano Rajoy, quien le ha agradecido su gesto por escrito.

Además, el president, consciente de que la situación se le iba de las manos y podía volverse en contra, también ha dado instrucciones claras a la Consejería de Interior para que «blindase» la actividad de campaña del PP catalán a fin de evitar nuevos incidentes. A raíz de esta orden, Montserrat Tura abrió una línea de contacto con el «popular» Francesc Vendrell para mejorar en lo posible la coordinación.

En cualquier caso, el PP no va a quedarse de brazos cruzados ante una «campaña sucia» que responde, a su juicio, a una «estrategia de exclusión y de enfrentamiento que ha impulsado el PSC con el visto bueno del PSOE». Así lo valoró ayer el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, quien anunció la decisión de convertir a Montilla en protagonista de la próxima sesión de control al Gobierno para que responda de sus «intolerables» declaraciones ante «gravísimos incidentes» que intentan «amedrentar al principal partido de la oposición». Con Zapatero como referente último en la descarga de responsabilidades por el «deterioro de la calidad democrática», Zaplana se preguntó en alto por la falta de diligencia del Gobierno y de la Fiscalía a la hora de buscar a los responsables en comparación a la celeridad exhibida en la manifestación de la AVT en la que se detuvo a dos militantes del PP.

«No hemos oído al fiscal general, no hemos oído al ministro, no se han pedido vídeos ni fotos y ni siquiera se han censurado estas actuaciones. Se han justificado y hasta se han aplaudido», se lamentó.

Por último, Zaplana recalcó que a su partido «no le callaron en otra época» y, por lo tanto, «tampoco lo harán ahora». «La libertad es algo sagrado y la calidad de la democracia tiene mucho que ver con la desaparición de estas actitudes», concluyó. En paralelo, los «populares» aprovecharon ayer una reunión preparatoria del Consejo Europeo para explicar a líderes conservadores, entre ellos la canciller alemana Angela Merkel, la «persecución» de la que están siendo víctimas en la campaña del referéndum. El eco del boicot a los actos del PP ha llegado a los mandatarios europeos a través de la prensa. En este encuentro, el secretario general del PP Europeo, Antonio López Istúriz, también explicó las razones por las que Rajoy ha dejado de apoyar la gestión del Gobierno de Zapatero .

Marimar Blanco: «Nos alivia y nos conforta que por fin se haga justicia»
B. TORQUEMADA ABC 16 Junio 2006

MADRID. Andrea ya ha cumplido tres años y Leire tiene once meses. Dice Marimar que sus dos hijas lo son «todo» para los abuelos, volcados en ellas. La familia de Miguel Ángel Blanco mira también hacia el futuro, en las vísperas del juicio por el asesinato del concejal de Ermua. Las provocaciones obscenas de los pistoleros «Txapote» y Gallastegi en la Audiencia Nacional en estos últimos días no han conseguido desalentar ni a Marimar ni a sus padres, aferrados a la serenidad como mejor antídoto frente a la infamia. Además, no estarán solos en la sala de vistas donde este lunes se toparán por primera vez, frente a frente, con los asesinos: «Muchos amigos y compañeros nos arroparán en un momento que será difícil pero a la vez de alivio. Al fin se hará justicia, y eso nos conforta».

La hermana de Miguel Ángel no piensa ahora en los probables gestos de desprecio de los etarras, del estilo de los que ya han prodigado en el juicio por el asesinato de José Luis Caso: «Eso quizá lo hacen -reflexiona Marimar- simplemente por miedo, porque saben lo que se les viene encima, que es el peso de la ley. A la vez, la comprobación de que no hay en ellos atisbo de arrepentimiento refuerza el sentimiento de rebelión cívica, de que no vale cualquier paz a cualquier precio, como demostraron el sábado los ciudadanos en Colón». En todo caso, cree que sus sentimientos y los de sus padres se pueden ver más afectados «por todo lo que vamos a tener que revivir en el curso de las declaraciones y porque quizá se den a conocer detalles que no sabemos sobre lo sucedido, datos que revelen aún más horror».

A Marimar le duele que se haya evaporado el espíritu de Ermua, del que aprecia que sólo queda «la rebeldía cívica, reflejada en la manifestación del otro día», mientras se ha liquidado «la unidad democrática, la no cesión y la no claudicación». Precisamente, recuerda, «ésos fueron los principios por los que el Estado de Derecho resistió, sin doblegarse, cuando secuestraron a mi hermano».

Los padres de Miguel Ángel viven ahora en Vitoria, aunque visitan el cementerio de Ermua todas las semanas: «A mi madre la reconforta -dice Marimar-, se siente así más cerca de su hijo. Por lo demás, vamos allí siempre que hay homenajes». El pueblo sigue siendo el que era entonces, de amplia mayoría constitucionalista y fiel a la memoria de las víctimas, «aunque todo se atempera con el tiempo. Aquel boicot a los negocios de los que se sabía que justificaban y amparaban a los asesinos ha ido remitiedo», comenta.

Confianza en la Justicia
Marimar no espera que el juicio a «Txapote» sirva para recuperar la unidad política frente a ETA, pero sí confía plenamente en el flanco judicial del Estado de Derecho y en que habrá «una sentencia justa» contra los asesinos. Mientras, continúa con su labor al frente de la Fundación Miguel Ángel Blanco, entidad consagrada a impedir la amnesia ética de la sociedad. Ahora auspicia una exposición itinerante que recopila fotografías y artículos de prensa de aquellos días de las manos blancas, cuando toda España gritaba con rabia y espanto contra ETA. «Tenemos que acordarnos ahora más que nunca -insiste- de por dónde no quisimos pasar». Su entereza es ilustrativa: «A mí, como parte joven de la familia me ha tocado ser la «fuerte». Pero también mis padres han vuelto a sonreír. Con Andrea y Leire, claro».

Conflictos de vecindad
El litigio con Aragón por 113 obras de arte sacro ha sido el último enfrentamiento de Cataluña con las comunidades vecinas.
El empeño de Maragall en impulsar la eurorregión tensa las relaciones
OLATZ BARRIUSO o.barriuso@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 16 Junio 2006

La agitada trayectoria del tripartito catalán ha salpicado también a Aragón. O al menos así lo ven en el Gobierno de la comunidad limítrofe, donde se confiesan «indignados» por haber acabado «pagando el pato» de la «debilidad» de un Ejecutivo hecho pedazos tras la expulsión de uno de sus socios. La historia no es sencilla y entronca con un largo y tortuoso litigio que comenzó en las sacristías y ha acabado en los despachos de los mismísimos presidentes de las dos comunidades, Pasqual Maragall y Marcelino Iglesias, que se han cruzado cartas hasta ahora con nulos resultados. La manzana de la discordia son 113 piezas de arte sacro que se disputan los obispados de Lleida y de Barbastro-Monzón. Las obras permanecen en el Museo Diocesano de la capital leridana a pesar de que la Signatura Apostólica -el equivalente vaticano del Tribunal Supremo- ha ordenado su entrega a la diócesis oscense.

El conflicto, que se ha ido enquistando hasta acabar con el abandono de Aragón de la eurorregión Pirineos-Mediterráneo impulsada por Maragall, es sólo el último capítulo de la tradicional tirantez de Cataluña con sus vecinos aragoneses, valencianos y baleares, todos ellos incluidos en el proyecto original auspiciado por el president, una cuestión altamente sensible visto lo visto. De ese diseño desde el principio quedaron fuera Andorra -por su condición de estado independiente- y la Comunidad Valenciana, que jamás ha estado dispuesta a formar parte de una iniciativa que a su entender coloca el epicentro en Barcelona y reserva papeles secundarios para el resto de sus integrantes, además de resultar «inconstitucional».

De hecho, esta comunidad -según fuentes de la Generalitat valenciana, gobernada por el PP con mayoría absoluta- achaca el enconamiento de sus relaciones con Cataluña al «afán expansionista» de sus vecinos y, en concreto, a la acción política de Pasqual Maragall, a quien no perdonan que intente «recuperar la vieja idea» de reunificar los 'Països catalans'. Los tiras y aflojas por culpa de la «insolidaria actitud» respecto al agua y el «histórico» revuelo en torno a la lengua, ahora aplacado, han hecho el resto. «Los conflictos institucionales entre Cataluña y la Comunidad Valenciana responden a provocaciones del Gobierno catalán», resumen medios oficiales del Ejecutivo presidido por Francisco Camps.

Si los choques entre una comunidad regida por el PP y otra gobernada por el nacionalismo de nuevo cuño que para los populares representa Maragall resultan más o menos lógicos, más sutil parece el caso de Aragón, donde gobiernan los socialistas en coalición con el PAR. Allí se esfuerzan en mostrarse conciliadores y restar peso político a una polémica de plena actualidad, la de las obras de arte religioso, que -puntualiza el viceconsejero de Cultura, Juan José Vázquez- «es entre Administraciones y en ningún caso entre comunidades o pueblos» y que siempre han preferido mantener estrictamente circunscrita a los límites del derecho canónico. Pero, una vez metidos en harina política, el Ejecutivo tiene muy clara su posición, que Vázquez resume con fina ironía: «Si las almas han pasado a depender de Barbastro, que pasen también los bienes».

Las piezas de la Franja
El 'número dos' de la consejera Eva Almunia alude así al origen del conflicto, que se remonta a 1995, cuando el Vaticano decidió acomodar los límites de las diócesis eclesiásticas a los de las comunidades autónomas. De este modo las parroquias ubicadas en la denominada Franja Oriental en Aragón o Franja del Ponent en Cataluña -compuesta por más de medio centenar de municipios limítrofes catalanoparlantes pero adscritos administrativamente a Aragón- fueron segregadas del obispado de Lleida y pasaron a depender del de Barbastro. Y con ellas, también los «bienes muebles» allí custodiados, es decir, las 113 obras de arte sacro que el Vaticano cree demostrado que pertenecen a Huesca, de dónde son originarias. Otras veinticinco piezas quedaron definitivamente adjudicadas a Lleida, que ha recurrido hasta cinco veces la sentencia de la Signatura Apostólica y otras tantas ha visto rechazada su demanda.

Pero es la moción aprobada por unanimidad en el Parlament el pasado 19 de mayo -que obligaba a la Generalitat a preservar la «unidad» de la colección en disputa contra el criterio de los tribunales eclesiásticos- la que ha agotado la paciencia de los aragoneses. Y aquí es donde entra en juego la peculiar situación política catalana y donde se demuestra que el conflicto no es ajeno a intereses partidistas. La resolución del Legislativo catalán matizaba significativamente la decisión de la antigua consejera de Cultura, Caterina Mieras, que se inclinaba por la gestión conjunta y amistosa de las piezas en litigio. La moción, en cambio, aboga por posponer la 'custodia compartida' y mantener las piezas en el museo ilerdense y fue impulsada por CiU y ERC.

No obstante, el PSC e ICV se vieron obligados a sumarse, recién roto el tripartito tras la expulsión de Esquerra, para no poner en evidencia su minoría parlamentaria, aunque después han admitido que su decisión fue un error. «El Parlament se ha extralimitado e intenta influir en la Generalitat para que se coloque al margen de la ley», se indigna el viceconsejero Vázquez. «Lo que nos molestó es que la debilidad por la que atravesaban las instituciones catalanas se acabara utilizando contra Aragón y que sea Aragón el que acabe pagando el pato. Fue algo indigno», ilustra.

El Ejecutivo aragonés, a diferencia de algunos grupos de la oposición, prefiere no hablar de «expolio» ni establecer comparaciones con los famosos 'papeles de Salamanca' y confía en que la relación «diaria y continua» con sus vecinos catalanes se mantenga en el futuro y que imperen «la ley y el sentido común». Pero tiene claro que no volverá a tomar parte en los trabajos de la eurorregión -la salida del proyecto fue aprobada por unanimidad en las Cortes de Aragón- hasta que no perciba algún «gesto de buena voluntad» desde Cataluña. No es la iniciativa en sí lo que la comunidad gobernada por Iglesias cuestiona sino la actitud de sus vecinos. «Nos sentimos cómodos en una eurorregión que supera fronteras y nos hace fuertes en Europa pero no podemos trabajar con unos socios de los que recelamos por su menosprecio», sentencia Juan José Vázquez.

«Ni una gota» del Ebro
Con Valencia los problemas son más terrenales o mejor dicho fluviales. La famosa frase de Maragall sobre el trasvase del Ebro -prometió no enviar «ni una gota de agua» del río a Levante- no se olvida en Valencia. Una «provocación» que en el Gabinete del popular Camps se compara con la de ERC al organizar una paella popular para festejar la derogación del Plan Hidrológico Nacional. «Y encima la montaron en Tarragona, que está al lado de Castellón», abundan los medios consultados, que ven en los catalanes ciertos «celos» a raíz, por ejemplo, de la «competitividad» que demuestra el puerto de Valencia respecto al de Barcelona.

De la «insolidaridad» con los recursos hídricos a la «agresión» que para la comunidad levantina supone el proyecto de eurorregión, que el PP entiende como una vía sibilina para «usurpar competencias y autogobierno» a las autonomías vecinas. La misma interpretación que desde las filas populares se hace en las comunidades que en la Edad Media integraron junto a Cataluña la Corona de Aragón -Baleares, Valencia y Aragón-, máxime desde que el proyecto de Estatut incorpora una referencia a la gestión catalana de los «fondos propios» del archivo del reino. Para el PP supondría acabar de un plumazo «con siglos de historia compartida». Y, lo que es más sorprendente, en Valencia añoran a Pujol. «Con CiU estábamos mejor».

COMISIÓN DEL ESTATUTO
Jueces y fiscales rechazan que se les obligue a saber gallego
Proponen que el dominio lingüístico se valore como un mérito más
Admiten que el uso del idioma propio en la Administración judicial es «casi anecdótico».
Críticas a las figuras del Consello Xudicial Galego y al juez de proximidad
(Lugar: d. s. | santiago) La Voz 16 Junio 2006

En caso de que el Estatuto de Autonomía establezca el deber de conocer la lengua gallega en toda la Administración pública, incluido el ámbito judicial, parece evidente que se hará en contra de la opinión de buena parte de los profesionales de la Justicia, con los magistrados y los fiscales a la cabeza.

La comisión parlamentaria para la reforma del Estatuto consagró su sesión de ayer a escuchar la voz de varias asociaciones profesionales, que coincidieron en rechazar que el gallego se convierta en una obligación para desempeñar sus carreras.

El presidente de la Asociación de Fiscales, Guillermo García-Panasco, un andaluz que ejerce en las islas Canarias, defendió este punto de manera contundente, incluso con varias alusiones al Estatuto catalán. En su opinión, colocar el idioma como un «auténtico requisito» lo único que haría es romper «el régimen jurídico unitario» del Estado y no contribuiría a resolver los problemas de vacantes. Ni siquiera admitió la posibilidad de regular el conocimiento del gallego como un «mérito preferente» para desempeñar la profesión de fiscal en Galicia.

En similares términos se expresaron el magistrado decano de los juzgados de Ourense, Antonio Piña; el presidente de la Audiencia de Pontevedra, Manuel Almenar; y José Antonio Ballestero, magistrado del Tribunal Superior de Xustiza. Piña argumentó, en nombre de todos, que en Galicia «no se produce ningún tipo de vulneración de los derechos lingüísticos», a la vez que destacó que el conocimiento del gallego en el ámbito judicial «es mayoritario».

Álvaro García Ortiz, de la Unión Progresista de Fiscales, marcó en cierto modo un contrapunto con las opiniones anteriores, pues admitió que el uso judicial del gallego es «casi anecdótico», pese a lo cual rechazó que se convierta en un «requisito imprescindible» para ejercer la profesión. Aun así, recordó que la carrera judicial es muy conservadora y reacia a los cambios. Sólo Asunción Barrio, de la Asociación Progresista de Secretarios Judiciales, avaló la posibilidad de que el gallego sea reconocido como un «mérito preferente» para ejercer.

¡ Falso Antonio Gala, falso
José Luis Palomera Ruiz  Periodista Digital 16 Junio 2006

Dicho esto, señor tronero Antonio Gala, le reto a que me demuestre lo contrario, de no ser así a que rectifique y pida perdón por su osadía hacia nuestras víctimas ya que aunque yo no las tengo, siento todas como propias.

Me parece mentira que usted pastor de ilusiones románticas diga que “pensar vale más que chillar, y que también es más difícil".Ya que usted dice lo que no hace.

Decir que “la manifestación del sábado no ha sido un éxito para nadie, me hace pensar que a usted el éxito le roe las neuronas más que la propia vida de los demás.
Al igual asegurar que “la Asociación de Víctimas fue utilizada por el PP..
Mire usted poetilla socialista las víctimas ya lo son para que venga usted a padecerlas otra vez de víctimas de partidismos. Respete la inteligencia de esas personas como desgraciadamente algunos hemos respetado la suya, al parecer enferma de partidismos baratos.
“Lo peor de vociferar y agitar banderas es no saber de verdad qué se quiere” de nuevo su rastrera insolencia pretende hacer de las víctimas, nuevas víctimas de ignorancia...“

Toda paz tiene un precio y toda negociación hacia ella, un tiempo y un sigilo “ claro el precio es negociar con la sangre de los demás, usted es un privilegiado socialista que se dice de izquierdas, y el sigilo es tener que tragar las vísceras de nuestros muertos entre sordas arcadas de indignación...

“El griterío no conduce a parte alguna; y, si es provocado, menos aún”...Sinceramente pienso que usted escribió esto beodo de inteligencia o es que siempre lo ha estado, ha de saber “don poeta romántico” que los gritos, de nuestra madre nos transfieren al mundo de los vivos, los gritos de los que sufren a la compasión y piedad de los seres humanos y los gritos de los muertos a sofocar nuestra indignación contra los peleles políticos capaces de enmendar el enorme rasguño de la sociedad con puntadas de hilos a favor de los terroristas.

Yo humilde pensador le voy a decir algo que viviendo usted 20 siglos jamás llegaría a pensar. Usted dice “ Este partido, refiriéndose al PP, cuando gobernó, aún tuvo que lamentar atentados; el actual, por fortuna, no asistió a ningún funeral” lógicamente usted se refiere a que con el actual gobierno no hemos padecido atentado alguno..., pues bien usted es un falso intelectual un autentico falso, ya que la banda terrorista ETA jamás ha dejado de asesinar.. Ha de saberse que la vida es un Suceso y la muerte un Hecho, el hecho es imperecedero, el suceso el apéndice del Hecho

Eta y sus valedores políticos, sus votantes, simpatizantes y protectores, continúan asesinando, y así continuarán hasta que todos desaparezcan de la faz de la Tierra, por lógica de tiempo terreno. Una vez esto sea un hecho, dejarán de ser asesinos Terrenos para pagar sus osadías, al todo Cosmos.

Decir que Eta ha dejado de asesinar, señor Gala es justificar el asesinato.
Eta, continúa asesinando cada día, cada segundo, el futuro que con maldad seccionaron de sus víctimas, además del presente de sus familiares.

Cuando un ser vivo asesina a otro en realidad detiene el tiempo de su víctima, el asesinato es un acto sin más, la muerte física en el tiempo, "el verdadero Hecho”.

Es decir, al ser que intencionadamente se la priva de su futuro se la está asesinando cada milésima de segundo, por parte de quien ejecutó, preparó, procuró, o colaboró, en el mismo. Actualmente, todos aquellos que de alguna forma colaboraron y colaboran en mantener a la banda y sus valedores políticos. El terrorista, síntesis entre fanático y nacionalista, es un ser vivo, cuya capacidad sensitiva hacia los que no son como ellos, es nula. Su inteligencia se asemeja a los animales, cuyos principios básicos, se sustentan en defenderse de todo aquello que no conocen. El terrorismo es la razón del paludismo mental que se produce por interferencias históricas narradas por ellos mismos.
Todo terrorista se ubica un paso atrás, paso que voluntariamente decidieron dar, al no sentirse “reconocidos” entre los demás. Sus objetivos..., que los demás retrocedamos mentalmente asumiendo sus conceptos. Ya que sus “armas”, no pueden conquistar nuestra mente, conscientemente, cercenar nuestro futuro.

Usted entre otros incluso acreditados, periodistas no se cansan de decir, “que el Cese de la violencia por parte de Eta, es una buena noticia, un hecho verificable, cuyo vencedor es la Democracia”. Esto es falso absolutamente falso.

La Democracia, no es un guerrero, la Democracia es un concepto sensitivo del pensamiento inteligente. Nadie puede vencerla ya que es etérea, al igual que a nadie puede derrotar, ya que se recluye en el pensamiento propio.
El terrorismo, es la contra democracia pensativa y no un Hecho, luego si no es un Hecho no hala Cese. Nadie asesina por el hecho de asesinar, asesina por el hecho de pensar..

El “Hecho” es la realidad de lo comprobado Cósmico, a diferencia del suceso que no es más que el transcurrir de lo acontecido.

La diferencia entre el Hecho y el suceso es abismal. La Vida es un suceso la muerte un Hecho, es por eso que el terrorismo es la mayor lacra del todo Cosmos, ya que a través de un suceso, “quitar la vida de sus víctimas”, acarrean un Hecho, “acontecer de la muerte”.

Si damos por Hecho el terrorismo, cometemos el error de emparejar la existencia de éste.
He aquí la cuestión básica; Yo no doy por Hecho el terrorismo, ya que mi pensamiento no acepta asimilarlo, luego lo único que mi conciencia acepta es la realidad del suceso y ante las realidades del suceso, los demás seres vivos hemos de procurar" su no suceder" en defensa de nuestro futuro.

Hay que saber diferencia los conceptos para hallar soluciones, un Hecho no cesa, un suceso sí. Los Hechos son indisolubles del Cosmos, es decir el Sol, el Mar, mientras su suceso sería la lluvia, o las nubes. El suceso proviene del Hecho, este no se puede controlar a diferencia del suceso que se puede controlar, si aplicamos la inteligencia necesaria.

Sí la vida, es el suceso de la muerte, el ser vivo que interfiere en la misma a conciencia de que sabe que interfiere, contradice el principio del Cosmos.

Mientras los asesino vivan seguirán "asesinando". La ignominia de cercenar el suceso antes que el Hecho jamás hallará reparo universal alguno.

Dicho esto, señor tronero Antonio Gala, le reto a que me demuestre lo contrario y de no ser así a que rectifique y pida perdón por su osadía hacia nuestras víctimas ya que aunque yo no las tengo, siento todas como propias.

José Luis Palomera

El respeto a la soberanía de un país en el seno de la UE vs. La balcanización de España.
Felipe Cantos  Periodista Digital 16 Junio 2006

La verdad, la ley, el derecho, la justicia dependerían de algunos cientos de traseros que se levantan contra millones que se quedan sentados.

Decía Bernard Groethuysen que “los hombres valen lo que valen sus derechos. Lo que hace de un hombre un hombre es al mismo tiempo lo que le dan sus derechos.”

Soy de los que consideran que, en función de esos derechos, el hombre debe hacer siempre un esfuerzo por entenderse con sus semejantes, incluso a riesgo de ceder parte de ellos, siempre que no pierda un ápice de su dignidad.

No estoy a favor de una defensa a ultranza de los postulados que uno pueda mantener, pese a que el defensor pueda considerarse en plena posesión de la verdad. No creo que nadie haya conseguido jamás tal grado de perfección. Por ello, nada me congratula más que poder entender con facilidad a aquellos que, en determinadas circunstancias, no consiguen que sus mensajes, si es que los tienen, me alcancen. Siempre realizo verdaderos esfuerzos por acercarme a sus razonamientos. Pero, en ocasiones, aún habiendo optado por alejarme de mis propios postulados, esto ha resultado imposible, además de frustrante.

Ello me ha llevado a una conclusión: un hombre puede llegar a ceder en sus postulados y aceptar perder parte de sus derechos a favor de los demás. Pero jamás perder el horizonte de su dignidad. Dignidad que debería estar impresa a fuego en lo más profundo de su cultura. Cuando eso suceda, es evidente que se habrán traspasado todas las líneas rojas y se encenderán todas las alarmas.

Los acontecimientos que se están produciendo en estos últimos meses en España, de manera muy especial en la nueva situación de Cataluña y, naturalmente, en la enquistada Euskadi, sobrepasan todos los límites establecidos. Sorprende que en un país, en el que en principio todo parecía encontrarse en orden, una minoría, muy minoritaria, de ambiciosos políticos, sorprendentemente dirigidos por el propio presidente de la nación quien, no lo olviden, para acceder al cargo juró – evidentemente en falso- defender la constitución, estén manipulando y cambiando a una adormecida e indolente sociedad, como si nada fuera con ellos. Instituciones Publicas, con la Institución Monárquica a la cabeza; empresas privadas; cualificados profesionales independientes, algunos de ellos – como los deportistas de élite – mostrando en cuantas ocasiones le son propicias su “sentir” cuando defienden la camiseta de su país, en momentos tan determinantes como los actuales no hacen la más mínima manifestación de aceptación, o repulsa ante todo lo que está sucediendo.

Por ello, la Unión Europea se equivocaría de pleno, salvo que en su seno se tomara la grave decisión de apartar a España del grupo de socios, si considerara que es un problema que atañe única y exclusivamente a un país determinado, porque el cáncer pudiera estar dañando no sólo la soberanía del propio país que lo padece, sino a todos y cada uno de los países que conforman la Unión.

Soy plenamente consciente de que antes de apelar a las conciencias – y a la colaboración – europeas, deberán ponerse en marcha todos los recursos democráticos de los que dispone la soberanía de un país. Pero todo ello deberá darse en el necesario juego de las inevitables alternancias de los partidos políticos. Yo puedo entender que, por respeto a la soberanía de un país, se pueda aceptar que un gobierno llegue al poder bajo la sospecha latente de un atentado terrorista que, el citado gobierno, no desea investigar; que el presidente que juro defender la constitución que lo amparó y lo permitió llegar al poder, sea el diseñador y principal artífice de su destrucción; que se pueda “comprender” y tolerar que su política exterior no sea lo suficientemente acertada, provocando, y preparando para el futuro, problemas de difícil solución; que su política económica se aleje de manera brusca y rápida de las coordenadas establecidas – ya se especula con la posibilidad de expulsar a España de la “zona Euro” - perjudicando de manera notable al conjunto social al que pertenece, incumpliendo con las propias reglas de juego establecidas en su momento, llegando, incluso, a verse de manera regular en los tribunales de justicia para solventar sus desvaríos; que su política de inmigración sea el semillero de futuros conflictos imprevisibles; que por mor de las inevitables transformaciones que en toda sociedad se producen cada determinado tiempo, lo que comenzó siendo aceptado como un estado, se convierta en “dos”, “cuatro”, o “veintiuno”, siempre y cuando sea producto de la decisión soberana de los ciudadanos de ese país; que en su política de administrar la justicia lo más destacable sea la politización de todos los estamentos, claramente controlados por el ejecutivo; que en su política de justicia social y policial, por entender que en ello le van en juego sus intereses de votos, acepte poner el estado de derecho a los pies de una banda terrorista representada por una asociación ilegalizada por la justicia y declarada fuera de la ley por todas las instituciones internacionales. Todo ello y más, insisto, es posible “entender” dentro del juego de eso que llamamos democracia.

Pero lo que ya no logro entender es la indiferencia europea ante lo que está sucediendo en Cataluña: la llamada de los nacionalistas a votar atacando, físicamente, a las demás formaciones políticas que no coinciden con sus postulados. Equivocados, o no, el voto de los ciudadanos debe provenir de la reflexión que le permite el sagrado derecho de poder escuchar todas y cada una de las propuestas que se ofrecen. Cuando eso no es posible y el ciudadano vota dirigido por la conminación y la ignorancia, cuando no por el miedo, el resultado de esas elecciones queda ilegalizado de facto.
Es muy posible que, independientemente de lo poco que se pueda esperar de la iniciativa directa de las Instituciones Europeas, haya que realizar un gran trabajo de información por parte de los grupos que se han visto privado de sus derechos. Sin duda, para evitar futuras situaciones iguales, o peores, en el seno de la propia Unión Europea, se hace inevitable la creación de un sólido informe que recoja todo lo que está sucediendo en Cataluña.

Si estando en el camino de dar forma y solidificar la nueva Constitución Europea no somos capaces, como verdaderos europeos, de enfrentarnos seriamente a situaciones como las sucedidas en Cataluña, y por extensión hace años en Euskadi, ¿de qué Europa, de qué Unión estamos hablando?

¿Hasta dónde la soberanía de un país de la Unión Europea puede ser respetada e inviolable? ¿Hasta dónde la Unión Europea puede tolerar que en su seno se produzcan situaciones xenófobas, racistas y de abuso de poder institucional, fácilmente identificables?

¿Hará falta, sin necesidad de remontarse a lo sucedido en la Alemania nazi, recordar lo sucedido hace escasos años en los Balcanes, dando origen a los dramáticos acontecimientos ya conocidos?

Felipe Cantos, escritor.

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