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Recortes de Prensa     Viernes 23 Junio  2006

La República imaginada
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR ABC 23 Junio 2006

... El pasado pesa en España porque el presente lo manipula. El despropósito es asombroso, y lo peor del caso es que la falsificación del pasado se contempla sin escándalo, incluso con un cierto regocijo. La derrota, por lo que parece, estimula más la conciencia reivindicativa que la victoria...

HAN pasado más de 75 años, pero la Segunda República sigue siendo algo más que una triste, vieja y apasionante historia. Que el presidente Zapatero haya dicho que en España los demócratas son hijos de la Segunda República y que quien niega esto es porque no tiene detrás tradición democrática alguna resulta ya de por sí esclarecedor. El debate político sobre la Guerra Civil, que ya es historia, o debería serlo, está abierto desde que en los últimos años se comenzaran a exhumar cadáveres en fosas comunes, buscando republicanos paseados, y poniendo los muertos de un bando sobre la mesa. El de la Segunda República se ha reavivado con ocasión de su 75 aniversario y parece proyectar el deseo de crear una nueva tradición y una nueva identidad: la de una España democrática, heredera, no ya de la política integradora de la Transición, sino de una mitificada España republicana. El pasado pesa en España porque el presente lo manipula. El despropósito es asombroso, y lo peor del caso es que la falsificación del pasado se contempla sin escándalo, incluso con un cierto regocijo.

La derrota, por lo que parece, estimula más la conciencia reivindicativa que la victoria. La ventaja del perdedor histórico es su facultad de seducción y su capacidad para generar mitos. El de Blas Infante, más que en sus escritos -teñidos de un fatalismo lacrimógeno por un paraíso musulmán que jamás existió- y en sus descabellados ensueños de restaurar Al Andalus en pleno siglo XX, se fundamenta en su terrible asesinato. De Companys interesa, mucho más que su responsabilidad en el pronunciamiento confederal del gobierno autónomo catalán en 1934, su ejecución por los franquistas. Más que Antonio Machado el poeta de los campos de Castilla, interesa Antonio Machado el intelectual al servicio de la República.
La historia se escribe con los datos contables y con el propósito de llegar a la verdad, pero se inserta también en nuestras biografías de historiadores o lectores. Y por eso se reescribe continuamente. Es lícito y bueno revisarla, pero a base de documentos y fuentes, no de sentimientos. De ahí que en medio de este magma de fosas, exiliados, presos, olvidados... convendría, primero, no dejarse arrastrar por esa cultísima ignorancia de vivir los acontecimientos pasados como coetáneos, y, en segundo lugar, no confundir la versión del derrotado con el balance definitivo de la Historia. En España se mezclan tiempos y épocas, se atribuyen a las sociedades del pasado actitudes, creencias y valores del presente o se utiliza la memoria histórica como un instrumento de deslegitimación del adversario político.

Es triste el olvido, pero a veces es más triste el recuerdo o la manera en que se recuerda, sobre todo si el pasado se trae al presente reajustado y convenientemente aderezado... ¡cuando han transcurrido la friolera de setenta y cinco años! Porque lo que hoy algunos llaman Año de la Memoria Histórica se parece, en realidad, a los paisajes que construía aquel barón alemán que viajaba por el mundo coleccionando panoramas y, siempre que lo consideraba necesario para crear un hermoso mirador desde donde disfrutar la tristeza melancólica del crepúsculo, hacía talar árboles, abatir bosques enteros o demoler alquerías, si obstaculizaban la vista.

Nuestra tierra ha sido regada de emociones peligrosas que turban la razón, envueltas en un discurso trasnochado y pringoso. Pero desde Goebbels hasta el publicitario de nuestros días saben que cualquier disparate, suficientemente repetido, pasa a ser una verdad evidente. Los dos libros de George Orwell que le hicieron mundialmente famoso, Rebelión en la granja y 1984, tienen en común la reivindicación apasionada de la fidelidad objetiva a los hechos frente a los intentos totalitarios de reescribir el pasado y de manipular el presente a su conveniencia. Tras su experiencia en la España de la Guerra Civil, el aventurero y escritor británico llegó a la conclusión de que si se abandonaba la idea de que una historia que puede, y debe, ser escrita con veracidad, se abre paso a un mundo de pesadilla en el que cualquier dictador puede controlar el futuro y también el pasado. «Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. Esta perspectiva -escribía Orwell en 1941- me preocupa mucho más que las bombas».

Cuando Zapatero dice que la primavera de 1931 es la escena originaria del tiempo presente que vivimos, y un ejemplo moral, un modelo de dignificación de la vida pública, un limpio ejercicio de la política entendida como el compromiso de guiar a un pueblo hacia su futuro, olvida la realidad de unos años convulsos y repletos de profecías excluyentes. Lo que, de esta manera sentimental y nada inocente, encontramos a nuestras espaldas, allí, en un borroso 14 de abril, no es ya una época de radicalismos, caos y desgobierno sino una lejanía de valores admirables, imprescindibles en nuestra sociedad, que, en palabras de nuestro actual presidente del Gobierno, sólo sería posible gracias a quienes conservaron y transmitieron la memoria de la República y sus defensores.

La historia sí, pero bien contada, sin hipocresías ni sectarismos, y ceñida a su contexto, a su tiempo. La Segunda República, es cierto, representó mucho más que un cambio de régimen. La Segunda República fue vista por muchos intelectuales y por muchos españoles de clase media poco dados al aventurerismo como un camino ancho y limpio. Como la culminación de un esfuerzo de sincronía cultural con el resto de Europa y la posibilidad de ofrecer una alternativa moderna y avanzada a una Monarquía centenaria y naufragante. Lo que ocurrió es que, cuando tuvo que darse contenido político al desbordamiento de aclamaciones, cantos y desfiles populares de la soleada Puerta del Sol, el camino no resultó ser ni tan ancho ni tan limpio. Lo que ocurrió es que, de tanto haber idealizado la República, sus prohombres terminaron irrealizándola.

El fracaso de la República no sólo se debió a las conspiraciones de la derecha, que despreciaba la democracia, sino que a derrumbarla también ayudó un sector considerable de la izquierda. Hay que recordar que, cuando un sector de la derecha liderado por Gil Robles exigió el poder ganado en unas elecciones, las izquierdas rompieron con la República, lanzándose a la más descabellada de las revoluciones, que es la revolución cuando el país no la quiere. La insurrección de octubre de 1934, en la que también se vieron involucrados los nacionalistas catalanes de Companys y los socialistas moderados de Prieto, no fue el prólogo de una tragedia inevitable, pero sí un error imperdonable, porque Alcalá Zamora tenía la obligación de llamar a la CEDA, el partido más votado en 1933, al Gobierno, y porque, rebelándose ante tal decisión, la izquierda perdió la autoridad moral para condenar cualquier sublevación que viniera de la derecha. Excusar la sublevación de otoño de 1934 como elacto de un proletariado bien organizado que había tomado nota de lo que acababa de perpetrar en Austria el canciller Dollfuss, al ilegalizar al Partido Socialista y diezmar a sus sindicalistas en violentas luchas callejeras, resulta de una parcialidad equiparable a justificar el alzamiento militar de 1936 esgrimiendo el fantasma de un supuesto y terrible proceso revolucionario.

Con el recuerdo de la sanjurjada de 1932 y las llamaradas de octubre relampagueándole todavía en los ojos, Gaziel, uno de los periodistas más agudos del siglo pasado, hizo en La Vanguardia una reflexión que quizá pueda servir para poner en cuarentena la mitología edulcorada que parece haber llegado con la celebración del 75 aniversario de la Segunda República: «Si de la República han de estar ausentes las derechas, cuando mandan las izquierdas, y luego, cuando son las derechas las que gobiernan, las izquierdas han de enloquecer y lanzarse a la revolución, no habrá, no ha habido todavía, verdadera democracia en España. Como tantas otras cosas, la democracia aquí no es más que un nombre de raíces clásicas y de contenido extranjero».

En ocasiones conviene repasar lo que escriben los conservadores inteligentes, ya que siempre hay algo que conservar. Por lo menos la inteligencia.
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR
Catedrático de Historia Contemporánea
Universidad de Deusto

Nacionalismos
Cuando retrocede España, retrocede la libertad
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 23 Junio 2006

La campaña del referéndum para el estatuto de Cataluña pasará a la historia por el clima de violencia y coacción que han sembrado los grupos nacionalistas, con la irresponsable tolerancia de quienes gobiernan en Barcelona y en Madrid. Estos sucesos inevitablemente marcarán un giro en la política catalana. También apuntan en una dirección muy concreta: se recrudece la persecución a España, a lo español. Pero se ataca lo español porque España representa, también, una idea de la libertad. Y es esa libertad lo que no toleran ni los nacionalistas ni sus socios.

España, en efecto, representa una vida de libertades públicas, y esa idea se va viendo mejor a medida que la presión separatista se va haciendo más asfixiante. España no es sólo un nombre histórico, ni sólo un Estado con su aparato administrativo, ni sólo una selección de fútbol. España es una forma de convivencia. Como tal, España representa un orden jurídico, una garantía de derechos, una manera de ejercer la libertad. Hasta la fecha, bajo el respeto unánime a la Constitución, la presencia de España, de la democracia española, ha garantizado las libertades públicas y privadas de todos los españoles, incluso de aquellos que empleaban las leyes para tratar de disolver la nación. La libertad de todos –por ejemplo, a la hora de hacer política– ha estado garantizada en todas partes, sin más excepción que la de quienes recurrieran al delito común. España salvaguardaba la libertad.

Ahora estamos viendo cómo hay lugares de España donde ya no existe propiamente libertad, donde los derechos básicos de expresión se ven coartados, a veces violentamente, por los poderes locales. Y se trata precisamente aquellos lugares –el País Vasco, también Cataluña– donde España ha retrocedido, donde la protección jurídica que otorgaba nuestro Estado ha sido sustituida por la discrecionalidad política de los nacionalismos allí gobernantes. En estas regiones, bajo ese poder, ha surgido una violencia que se dirige siempre en la misma dirección: contra quienes defienden la Constitución Española. Y los grupos que allí gobiernan, nacionalistas, o también socialistas de credo nacionalista, no sólo no persiguen la violencia, sino que, con frecuencia, la justifican. Así se han ido creando unas condiciones incompatibles con la democracia.

Este nuevo clima catalán demuestra, como ya se vio en el País Vasco, que la libertad de los ciudadanos está mejor garantizada con la nación española que con los nacionalismos periféricos. Allá donde la presencia de España ha retrocedido, allá donde el nacionalismo local se ha hecho hegemónico, la libertad ha empezado a verse constreñida. La experiencia de treinta años de democracia es inequívoca: cuando retrocede España, retrocede la libertad.

Fundación para la Defensa de la Nación Española

Memoria y revancha
Editorial ABC 23 Junio 2006

EL Partido Socialista continúa empeñado en reabrir viejas heridas que la sociedad española había cerrado con sensatez durante la Transición. El Congreso de los Diputados aprobó ayer una proposición de ley sobre la declaración de 2006 como año de la «Memoria Histórica», considerando a la Segunda República como antecedente del sistema constitucional vigente y urgiendo la aprobación inmediata de una normativa que rehabilite a las víctimas del franquismo. Los votos en contra del PP, así como -por razones muy distintas- del PNV y de ERC, reflejan la disparidad de criterios en una Cámara que debería estar más pendiente del futuro que del pasado. El pretexto del aniversario sirve para provocar la discordia social, puesto que una parte muy importante de los españoles coincide con los historiadores más solventes en la idea de que los dramáticos acontecimientos de 1936 fueron el resultado del «fracaso de un régimen convulso».

Así titulaba ABC un suplemento publicado el pasado 14 de abril, con un planteamiento que -a día de hoy- es el único razonable: solo la historia debe juzgar y no existe razón alguna para enfocar la política actual bajo el sofisma de «vencedores» y «vencidos» y, menos todavía, de los hijos o los nietos de unos y de otros. Por fortuna, la España contemporánea no se parece en nada a la del periodo 1931-1936. Es ahora una sociedad de clases medias, con un notable desarrollo económico y la presencia internacional que corresponde a una potencia de nivel medio-alto. No hay lucha de clases, ni cuestiones agrarias o religiosas, salvo las crisis provocadas de forma artificial. Solo el oportunismo y una visión estrecha del interés partidista pueden explicar -pero nunca justificar- la ofensiva emprendida desde el PSOE y alguno de sus aliados para quebrar el consenso básico exigido por una sociedad democrática, aunque el texto aprobado en el Congreso no se priva de hacer una alusión a la Constitución como fuente de «concordia», en un extraño guiño que refleja la inconsistencia de estas maniobras. Todo vale al parecer, aunque suponga crear un nuevo motivo de malestar en una sociedad crispada por decisiones que atentan contra el modelo constitucional vigente.

Cierto sector de la izquierda española nunca ha llegado a aceptar ese gran pacto nacional que fue la Transición democrática. Según este sector, la Constitución se elaboró bajo la presión de unos supuestos «poderes fácticos» y vino a consolidar el entramado político y socioeconómico del régimen anterior, permitiendo a sus beneficiarios instalarse en una nueva legitimidad. De estas falacias propias del sectarismo intelectual surgen ahora consecuencias indeseables. Nada impide el estudio objetivo y riguroso de la historia de España a través de las instancias universitarias y académicas. Pero no hay ningún argumento para justificar que el Congreso entre en juegos de revisionismo histórico y mucho menos de revanchismo mal disimulado, con una actitud parcial y sesgada en favor de un punto de vista muy concreto. Impulsar la vuelta al pasado, dividiendo a los ciudadanos, es una prueba de escasa responsabilidad. En realidad, su finalidad es buscar motivos para defender la tesis de que ha llegado la hora de dar un salto adelante respecto del modelo constitucional, aunque (como reflejan los resultados del referéndum catalán) los ciudadanos distan mucho de plantear las cosas en los mismos términos que la clase política. Esto es lo que sucede con la mal llamada memoria histórica que resulta ser más bien una memoria contra la historia. Se quiere imponer una verdad oficial, (que, por cierto, es propia de los sistemas totalitarios y no de las sociedades abiertas y plurales) al margen de los recuerdos personales y sobre todo, de los datos contrastados por los historiadores que son los encargados de contar las cosas tal y como fueron, con sus luces y sus sombras.

Los únicos beneficiados de esta pretensión absurda son los enemigos de la España constitucional. La Monarquía parlamentaria ha sido un «éxito», como titulaba otro suplemento especial de ABC al cumplirse el pasado mes de noviembre el trigésimo aniversario de la proclamación de Don Juan Carlos. La sociedad española no hace cuestión de la forma de gobierno: las opiniones republicanas, respetables sin duda cuando se plantean en términos democráticos, son absolutamente minoritarias a pesar de que algunos se esfuerzan todo lo posible en darles más importancia de la que tienen. En el mundo altamente competitivo de nuestros días, un país que se empeña en poner piedras en su propio camino juega con evidente desventaja respecto de las sociedades que piensan en anticipar el futuro y no en revivir el pasado.

Imprudencia temeraria
Por IGNACIO CAMACHO ABC 23 Junio 2006

SUERTE tiene Zapatero de que el carné de presidente del Gobierno no contemple el sistema de puntos que va a implantarse en el de conducir, porque si así fuere él iba a perder unos cuantos por exceso de velocidad e imprudencia temeraria en la negociación con ETA. Si después del último comunicado etarra no reduce la marcha antes de abordar la doble curva peligrosa del diálogo directo con los terroristas, va a entrar de lleno en el supuesto que su ministro de Justicia quiere penalizar con cárcel para los conductores de riesgo. Va demasiado deprisa, y lo malo es que no circula solo, sino que conduce un autobús en el que viaja todo el país con el aliento encogido.

Parecerá demagogia, pero no deja de resultar significativo que el Gobierno quiera meter en prisión a todo el que sobrepase de largo los límites de velocidad y, al mismo tiempo, pretenda abordar una negociación en la que, con toda seguridad, tendrá que contemplar algunas excarcelaciones de etarras. Será para que dejen sitio a los conductores temerarios, que sin duda son una plaga social, responsable de muchas muertes al año en la carretera. Antes de reformar el Código, quizá habría que preguntar a los ciudadanos si prefieren ver en libertad a los locos del volante o a los locos de la pistola.

A tenor de las exigencias de ETA en el último despacho de su reciente fiebre escribidora -y siempre será preferible, desde luego, que redacten comunicados a que pongan bombas-, los terroristas pretenden considerarse exentos del cumplimiento de la ley que rige para la ciudadanía común, se trate de la Constitución, del Código Penal o de las normas de circulación. Si no se puede arrestar a los que recaudan el impuesto revolucionario, llegará el día en que si un guardia detiene a un batasuno por ir a 190 en la autopista de Behobia pueda acabar escuchando la famosa pregunta de Otegi al juez Marlaska: «¿Sabe esto el fiscal del Estado?».

De modo que alguien tiene que pisar el freno de este autobús desbocado en que se ha convertido el llamado «proceso de paz». La separación de poderes no puede llevar al Gobierno a ignorar que hay jueces deteniendo a extorsionadores etarras y sentarse con sus jefes en una mesa, como si la mano izquierda de la ley no supiese lo que hace la derecha. El momento es sin duda muy delicado porque, justo cuando el presidente muestra más prisa por acelerar el diálogo, han empezado a fluir tercas realidades que contradicen su buena voluntad: la desafiante arrogancia de los asesinos de Miguel Ángel Blanco, el arresto de la banda de cobradores del frac, el comunicado impertinente que reclama la exención legal absoluta para los terroristas y sus pretensiones. Por esa vía no se puede correr a la velocidad que pretende Zapatero, ignorando las señales que invitan a la prudencia. Su carné de conducir el país no tiene puntos, pero los ciudadanos saben descontar de memoria el saldo de un gobernante.

Mirad como bailan zp y eta
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Junio 2006

ETA se ha tomado en serio a Zapatero. ¿Acaso no dijo éste que, más que de izquierdas, es «rojo»; que la derecha es la heredera de los vencedores de la Guerra Civil; que la transición y la Constitución fueron impuestas por los franquistas para escapar a las responsabilidades del pasado, y que el Estado/Nación tenía que dar paso a una fórmula plurinacional?
Siendo las cosas así, los etarras piensan que Zapatero está de acuerdo con el negocidio cultural del País Vasco, la imposición del español, la eliminación de las tradiciones, la liquidación de los fueros, la persecución de los abertzales hasta la tortura y la muerte... Esta forma de pensar de ZP unida a la reivindicación que hace de la II República y de la Guerra Civil supone, para los etarras, un terreno ideal de entendimiento. En definitiva, estos han visto en ZP el gobernante idealo para poder llegar a un acuerdo en relación con el «conflicto» vasco.

ETA se ha fiado de Zapatero porque éste no la trata como a una organización derrotada, sino legitimada para aportar elementos para la paz («Otegi es la esperanza de paz»). Confiada en la voluntad de éste, ha declarado el alto el fuego, que deberá tener como precio una serie de reivindicaciones básicas: el cese de la represión, una amnistía, la anexión de Navarra, la autodeterminación... Por supuesto, confía en la legalización de Batasuna (para este verano).

Todo este juego -siniestro, ilegal, humillante para la Nación- está teniendo un desarrollo incomprensible para la ciudadanía ya que, mientras el Gobierno alimenta la esperanza de la paz, ETA responde con unas condiciones imposibles. En el último comunicado ha llegado a afirmar que el Gobierno no podrá ampararse en la Constitución ni en la legalidad para no cumplir con las condiciones que ETA pone a «la paz».

Mi interpretación de este juego de malentendidos es la siguiente: el gobierno se había comprometido a cumplir algunas condiciones de ETA que, en estos momentos, no ve posibles. Para cumplir con la hoja de ruta que ha trazado Antza, no le basta con la buena voluntad de Pumpido, ni la colaboración de la policía, ni el entreguismo de los jueces «democráticos»... Así que espera que ETA se contente con la legalización de Batasuna, que ya es confiar en las tragaderas de una sociedad que tiene que asistir a las exhibiciones triunfalista del criminal Chapote ante los magistrados de la Audiencia Nacional.
Lo aterrador es el comportamiento de los seguidores del PSOE ante este espectáculo. Ciudadanos, personas, incluso amigos de uno. Inmorales.

Compromisos de alto el fuego
EDITORIAL Libertad Digital  23 Junio 2006

Tras las detenciones ordenadas por los jueces Marlaska y Le Vert, ETA exigió en un comunicado que el Gobierno hiciera frente a sus "compromisos de alto el fuego". Rajoy pidió que alguien del Gobierno explicara qué compromisos son esos, que suenan muy mal. Porque aparentan referirse a impedir la actuación de los jueces, a dejar de perseguir terroristas, a destruir el Estado de Derecho a cambio de un cese temporal en la actividad criminal de la banda. Y, al fin y al cabo, el ahora ministro Caldera afirmó el día antes del 13-M que "ETA nunca miente", por lo que cabe deducir que el gabinete del que forma parte otorga a este comunicado al menos la misma credibilidad que aquel en el que se nos vendió un "alto el fuego permanente".

Sin embargo, el ejecutivo ha optado por dar la callada por respuesta. En lugar de una explicación, Zapatero ha vuelto a acelerar su huida hacia delante. Así, pidió "sosiego" porque esto "va a ser largo" mientras, al mismo tiempo, afirmaba que cumpliría con los plazos previstos en el siguiente paso de la rendición del Estado de Derecho ante ETA. Las imágenes de los asesinos de Miguel Ángel Blanco hubieran permanecido en la retina de los españoles si Zapatero hubiese anunciado el inicio del "diálogo" con ellos estos días, de modo que el anuncio al final se retrasa a la que viene. Es el único momento que le queda antes de que venza el ultimátum dado por ETA a través de Gara.

Da lo mismo, por tanto, que sean incluso sedes del PSOE las atacadas por los terroristas callejeros, del mismo modo que ha dado igual que las redes de extorsión hayan seguido funcionando tras el "alto el fuego"; el Gobierno parece reducir la verificación de la voluntad de ETA en la inexistencia de asesinatos. Si desde el inicio de su mandato Zapatero se esforzó en neutralizar la Ley de Partidos por medio del subterfugio del PCTV y en silenciar a las víctimas, es porque su deseo de pactar con ETA es mucho más importante que la hipotética voluntad de la banda terrorista de abandonar su carrera criminal. Ésta no necesita existir, como de hecho no existe; la maquinaria mediática del PSOE tan sólo necesita de pequeños gestos para poder venderlos como el fin definitivo de la violencia.

Ha sido la resistencia de la opinión pública a tragar con ruedas de molino y la movilización ciudadana lo que ha ido forzando a Zapatero a dejar para el último momento el cumplimiento del ultimátum de ETA. Y sólo ellos podrán lograr que los siguientes pasos se retrasen o terminen por no darse. El más inmediato lo ha repetido hoy el Fiscal General del Gobierno, señalando a Otegi que no perseguirá como es su obligación un cambio de nombre de Batasuna de cara a las próximas elecciones municipales. Como es previsible que tampoco persiga la conferencia que como "portavoz de Batasuna" va a pronunciar en Barcelona el dirigente de la ilegalizada banda. Y es que, por mucho que Rubalcaba se empeñe, ya se han pagado precios políticos a ETA. El primero, el alto el fuego de la Fiscalía.

Comunicado de ETA
Naciones imaginadas
Jorge Vilches Libertad Digital 23 Junio 2006

Ahora que ETA ha confirmado lo que ya era un secreto a voces –la existencia de compromisos entre el gobierno Zapatero y los terroristas–, cabe preguntarse qué representan cada uno de los negociadores. Está claro a quién representan los hombres designados por el gobierno: a la nación española, nos guste o no. Pero, ¿y los terroristas?

Los etarras dicen en su comunicado que hablan en nombre del "pueblo vasco". Su objetivo es que "Euskal Herria" pueda "recuperar su territorialidad y la responsabilidad plena sobre su soberanía". Las "raíces del conflicto" están, dice el texto, no en el nacimiento de ETA ni en el "alzamiento fascista" de 1936; sino en la opresión de un indefinido "más poderoso", que ha "aniquilado" al "menos poderoso". Tal vaguedad de los etarras en la argumentación histórica del "conflicto" ni siquiera llega a la tesis peneuvista de ver a los carlistas del XIX como nacionalistas vascos.

La razón es que estamos ante un tradición inventada, una nación imaginada sin ninguna apoyatura histórica. Esa invención ha pasado, gracias a la Transición y al Estado de las Autonomías, por un proceso político de formalización de ritos, creando de la nada costumbres y derechos. Se ha aceptado sin discusión, y como norma general, que es real todo aquello que parte de una emoción o un sentimiento. Esto es lo que diferencia a España de Francia: los franceses no creen que la invención vasca sea realidad.

Todas las ideologías inventan una tradición, como escribió el historiador George L. Mosse; y es su institucionalización la que la traduce en una realidad. Y si ha tenido éxito es porque interpretaban, con una intencionalidad política, costumbres o rasgos ya arraigados. Los nacionalismos lingüísticos españoles son buena prueba de esto. Han convertido la lengua en la clave de bóveda de todo su ideario excluyente, cuando, en realidad, no hay nada más mestizo y variable que un idioma occidental.

Las naciones imaginadas, como aquella del "linaje de Aitor" que también describió Jon Joaristi, se chocan en la España contemporánea. Pero no está de más recordar que son incompatibles la nación española y las naciones periféricas. Aquí se renunció a sostener la tradición española en aras de un mal entendido antifranquismo. El régimen de Franco se apropió de los símbolos nacionales, en una expropiación espuria, cuyos males seguimos padeciendo hoy. El repudio al "régimen anterior" favoreció la institucionalización de las naciones imaginadas.

Pero, ¿y si se concluyese que todo es pura invención? ¿Que una banda de asesinos no puede hablar en nombre del "pueblo vasco"? ¿Que esa tradición inventada de "Euskal Herria independiente y soberana" ha engendrado a ese grupo terrorista? ¿Que el Estado español no puede hacer concesiones políticas a unos violentos que sostienen como cierta una realidad imaginada? El problema es que esa invención ha matado a casi mil personas y que se toma como si fuera un "conflicto político" lo que no es más que el agarradero patológico de unos asesinos. Y lo triste es que donde debería haber persecución policial y judicial, hay compromisos políticos y aspiraciones electorales.

Comunicado de ETA
La crispación de la izquierda
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Junio 2006

Una novedad presenta el último comunicado de ETA. Algo inaudito trae este comunicado, que pone en cuestión a quienes sospechábamos que había un plan pactado entre el PSOE y ETA. Esa novedad, dicho sin rodeos, permitiría pensar un escenario aún más terrible que el anterior, a saber, no hay nada seguro entre el Gobierno y ETA. Los cuatro cerebros privilegiados del PSOE, o sea, Zapatero, Blanco, Rubalcaba y Fernández de la Vega, no han conseguido "persuadir" a los asesinos de que aún no ha llegado el momento de saltarse la legalidad vigente. Mal, muy mal, lo tiene el Gobierno y la nación española. La exigencia etarra de saltarse la Constitución, o cualquier otra legislación que ponga trabas a sus planes, significa que el Gobierno no ha conseguido una sola concesión de ETA. Los asesinos no sólo pretenden la autodeterminación, Navarra y los presos a la calle, sino quieren romper, definitivamente, con la legalidad vigente.

Los asesinos de ETA han dejado en ridículos a los cuatro cerebros socialistas. Pobres. En efecto, es la primera vez que ETA habla sin tapujos de que el Gobierno tiene que saltarse la legislación vigente: "Ninguna legislación, ordenamiento, ni Constitución será obstáculo o límite en el desarrollo de la decisión que mayoritariamente adopte el pueblo vasco". Esa terrorífica exigencia demostraría que el Gobierno no sólo no sabe lo que quiere, sino que está bailando con un lobo que en cualquier momento puede devorarlo. La situación del Gobierno no puede ser más precaria. Este comunicado pone en evidencia a los cuatro cerebros que bailan con ETA, que no tienen otra estrategia que no sea la dilación y el dejar pasar la cosa. Malo era un posible pacto entre ETA y el Gobierno, pero peor es la actual situación: el Gobierno es rehén de ETA.

Por este camino, el Gobierno ha entrado en un proceso de enloquecimiento, sin otro objetivo que no sea llegar a las elecciones mareando la negociación con ETA, y culpando a la oposición de todos sus males. En este último asunto sus ideólogos son implacables. Basta fijarse en las opiniones de Santiago Carrillo, Santos Juliá y Gil Calvo, por sólo dar tres nombres, acerca de la crispación de la derecha para saber que el enloquecimiento del Gobierno ha alcanzado también a sus ideólogos. Por ejemplo, si alguien crítica que no es bueno sacar a relucir los muertos de nuestra guerra, el ideólogo de turno del PSOE dirá que es una provocación de la derecha; de modo parecido, si alguien señala los peligros de balcanización de España, le dirán que es un alarmista facha; y, por supuesto, no paran de acusar a las víctimas del terrorismo por ser unos crispados que entorpecen el proceso de negociación con los asesinos de ETA.

Esto ya no parece un proceso revolucionario sino un delirio. España está patas arriba y los ideólogos de la izquierda apelan al "juicio" de Carrillo: la derecha española está crispada como en el 36. ¿Significa esto que Carrillo y sus seguidores estarían dispuestos a usar las mismas armas que utilizaron en el 36? ¿Quizá no se conforman con el asesinato de Calvo-Sotelo y buscar liquidar al Gil Robles de Hoy? Quién sabe.

La negociación está acabada
Pablo Sebastián Estrella Digital 23 Junio 2006

Sorprende que a estas alturas del debate político que el Partido Popular todavía no se haya dado cuenta de que la negociación con ETA, en vez de estar a punto de empezar, ha terminado. De lo que se trata ahora es de aplicar los acuerdos, sobre los que seguramente habrá interpretaciones varias y puede que contradictorias, y de llevarlos a la realidad. Por eso, cuando desde el PP se le pide al presidente Zapatero que no negocie con ETA y que recupere el consenso con su partido, estas palabras se pierden en el aire y son un brindis al sol, porque nadie puede suspender el inicio de una negociación que ya se ha acabado, en lo esencial. Por eso ETA, en su último comunicado, le apremiaba al Gobierno para que pusiera en marcha los compromisos adquiridos, ¿qué compromisos? Ésa es la cuestión.

Se ha sabido que la primera comunicación de ETA al presidente Zapatero tuvo lugar en el mes de mayo del 2004, y que la propuesta de abrir conversaciones con el Gobierno fue formulada por escrito por parte de la banda terrorista en agosto de ese mismo año, y todo indica que en el otoño siguiente se iniciaron en secreto las dos negociaciones: la de Eguiguren con Otegi, por un lado, y la de representantes del Gobierno con la cúpula de ETA. Y una vez concluidos los acuerdos, ETA declaró la tregua. En el año 2005, y para cubrirse las espaldas, Zapatero pidió al Congreso de los Diputados permiso para lo que llamaba explorar la situación, que en realidad era la negociación. Y ahora estamos en la fase final de todo este proceso y en la que se tienen que empezar a hacer públicas las conversaciones, los acuerdos y los encuentros para completar el camino andado.

Zapatero ha engañado a Rajoy cuando le dijo que no había ningún compromiso previo con ETA, o cuando negó muchas veces que existieran negociaciones con la banda terrorista. Y ahora ha vuelto a engañar al PP cuando le invita a sumarse a la negociación, por dos motivos: porque la negociación ya está hecha, y porque Zapatero no quiere el apoyo del PP, sino más bien el enfrentamiento con el PP para justificar el que, posiblemente, será su adelanto de elecciones generales.

Imaginamos que Zapatero recibirá la semana próxima la luz verde del Congreso para negociar con ETA y Batasuna, que son la misma cosa. En agosto, o para septiembre, Batasuna estará legalizada y por tanto podrá participar en las elecciones generales anticipadas porque el Gobierno no está en condiciones de hacer concesiones a ETA, ni en la situación de los presos ni en el ámbito político, sin el apoyo del PP. Y correría un grave riesgo electoral si hiciera dichas concesiones antes de unos comicios. Además, cualquier pacto con el PP provocaría la sospecha de los nacionalistas y el riesgo para Zapatero de perder el apoyo que su Gobierno recibe de estos partidos.

Por todo ello tenemos que concluir que la “hoja de ruta” del presidente del Gobierno está muy clara: la negociación está hecha y ahora la va a legalizar, como va a legalizar Batasuna para iniciar un proceso electoral del que culpará al PP pidiendo a los españoles sus votos de confianza y una cómoda mayoría para acabar con el terrorismo. Como la economía todavía no está mal y lo del Estatuto catalán parece aparcado, pues el presidente del Gobierno estaría en condiciones en el otoño de anunciar un adelanto electoral para el momento en que más le convenga. Y a la vista de todo esto el PP debería reflexionar y revisar su estrategia, porque está sirviendo de coartada al Gobierno para justificar las elecciones, y también para presionar a ETA para que no meta demasiadas prisas al Gobierno, ni le pida el anuncio público de las concesiones pactadas porque en este momento eso para Zapatero sería fatal.

La detención del comando extorsionador de ETA no le ha preocupado lo más mínimo a la banda terrorista, eso forma parte de las reglas del juego de la negociación, de la misma manera que al Gobierno tampoco le preocupa que se siga cobrando el impuesto revolucionario. Por eso en el comunicado de ETA no hay quejas, sólo alusiones retóricas por la captura de este comando; además, los etarras saben que la culpa de eso es del juez Marlaska, y no del fiscal Pumpido, y no sería de extrañar que alguien les hubiera llamado pidiéndoles disculpas por lo que acaba de pasar. El Gobierno y ETA están hablando desde el inicio del otoño del 2004, sería ingenuo imaginar que la negociación con la banda está a punto de comenzar.

Izquierda liberal
La penúltima homilía de ETA
Antonio Robles Libertad Digital 23 Junio 2006

Conclusión: Admitir vuestra culpa, pedidnos perdón, aceptar las consecuencias, en una palabra, devolved al Pueblo Vasco lo que le habéis robado, su libertad. Corto y cierro. Este es el resumen del último comunicado de ETA.

Mientras millones de españoles exigen ingenuos un detalle de piedad a los verdugos, ellos exigen a Zapatero y al Estado español que reconozcan sus crímenes contra el pueblo vasco. Ni una brizna de arrepentimiento, ni una duda en sus obsesiones políticas de fondo, mucho victimismo y razón moral de viejo "guerrillero".

Ya barruntábamos en la mirada insolente y despiadada de Txapote que las homilías de Zapatero eran sólo humo. No se puede deducir otra cosa a la luz de ese comunicado. Toda su negociación consiste en que el Estado se rinda, porque todo intento de derrotarles ha fracasado, porque sólo reconociéndoles la soberanía usurpada traerá la justicia a Euskadi y la paz al Estado Español.

"Que nadie se lleve a engaño", amenazan: Cualquier otro escenario les obligará a reanudar la lucha armada (No entrecomillo todas estas evidencias porque no quiero reproducirles el comunicado disponible hoy en cualquier medio de comunicación).

En esto consiste su "diálogo", en el reconocimiento de "Euskal Herria". Y como saben bien, eso implica pasar por encima de las leyes del Estado, por eso exige al Gobierno a negociar sin marco constitucional alguno. En ese mismo párrafo ETA reclama el cumplimiento del pacto político secreto que a todas luces se intuye tras la siguiente exigencia: "ETA emplaza al Gobierno español para que pase de las palabras a los hechos, dando los pasos necesarios para garantizar que ninguna legislación, ordenamiento jurídico, ni Constitución o límite en el desarrollo de la decisión que mayoritariamente adopte el Pueblo Vasco".

¡Qué inmenso error! Nuestro presidente nos está llevando a la derrota, ha dado alas a una pandilla de extorsionadores, les ha otorgado las credenciales de representantes políticos de la Euskal Herria mítica, nos está vendiendo por un plato de lentejas. Se nota hasta en el lenguaje; ETA ha recuperado el viejo lenguaje, la retórica más criminal, ha desenterrado los viejos dogmas y se está convirtiendo en el referente, de nuevo, de una juventud vasca tan romántica como manipulada.

ETA se está cebando en la debilidad de un presidente ambicioso. Hará lo que sea "como sea" para lograr un destello de luz en el infierno. Pobre diablo, ETA sabe, ahora sí, con seguridad, que puede decir o hacer lo que quiera, incluido volver a matar. Haga lo que haga siempre habrá un presidencillo con ganas de pasar a la historia. Haga lo que haga, siempre podrá volver a negociar en cuanto diga que nos regala un alto el fuego. La excarcelación de sus presos, por lo mismo, es una posibilidad a la carta. Cuando quieran. La fuerza democrática del Estado y la unidad nacional no han logrado meterles en la cabeza que, hagan lo que hagan, nunca, nunca, bajo ningún concepto podrán alcanzar sus objetivos. Esa era el arma más poderosa que Aznar inauguró y este falso monje budista ha desactivado. El despropósito es tan enorme como la sospecha del juez Marlaska de que nuestra propia policía ha pasado información a ETA de un operativo policial contra ella. Ya no sabe uno quien es el amigo o el enemigo. El propio ministro de Interior, Pérez Rubalcaba, en su comparecencia por las últimas detenciones etarras, "se olvidó" de felicitar a las fuerzas policiales.

En un pulso, uno negocia no sólo con su fuerza, sino con la fuerza o debilidad mental del otro. Entre humanos esas energías se negocian y de su manipulación alguien aparentemente más débil puede sacar mayor rédito que quien a priori parece o tiene más fuerza. ETA es el mal, no porque busque la independencia de Euskadi o esté contra España, sino porque mata. Y contra el mal no se negocia, se utiliza la psicología del toro. Cuando nos ponemos ante un toro o corremos un encierro, nadie en su sano juicio trata de negociar con él. No admite disculpas o resbalones, sabes que te llevará por delante si le provocas o no estás a cubierto. Y lo sabes íntimamente, con absoluta seguridad y por lo mismo tomas precauciones y tratas de esquivarlo. A nadie puedes recurrir, inútil hacerte la víctima, es el límite del diálogo. ETA habría de estar tan segura de la ciega nobleza democrática del Estado como del miedo que sentimos ante la nobleza ciega de un toro.

La paz, como diría Fernando Savater, puede que no sea más que el deseo de que nos dejen en paz. Si así es, si el pueblo español no reacciona por comodidad contra este suicida intelectual, todo está perdido.

antoniorobles1789@hotmail.com

Zaplatero y yo
Luis del Pino Libertad Digital 23 Junio 2006

ETA ha vuelto a hablar ayer, para decir que Zaplatero es pequeño, peludo y suave. Tan blando por fuera, que parece todo de algodón, que no lleva huesos. Nos recuerda ETA a todos, citando el 11-M, que todos los presidentes de gobierno españoles han caído por enfrentarse con ETA. Nos recuerda ETA a todos, para que el equívoco no quede entre nosotros, que sus exigencias siguen siendo las mismas: autodeterminación, territorialidad, ... y que no hay Constitución, ni separación de poderes, que pueda ni deba interponerse. Nos recuerda ETA a todos, por si algún primo no se había enterado aún, que volverá a matar si sus exigencias no son satisfechas. Nos recuerda ETA a todos, en fin, que el alto el fuego pactado con el Gobierno es un alto el fuego bilateral, y que el Gobierno ha asumido compromisos que la opinión pública no conoce, pero que el Gobierno debe respetar. Y finaliza el comunicado esa banda de criminales pidiendo a la opinión pública que respalde a ése que está dando "pasos valientes" para la solución del "conflicto": Zaplatero.

Su bizcochabilidad es infinita. Su achuchabilidad, enternecedora. Hasta tal punto llega la mansedumbre de Zaplatero, que la banda de asesinos se permite aconsejarnos que tratemos con cariño a ese apóstol de la paz, a ese adelantado del talante, a ese espíritu valiente que a todos nos arrastra hacia el futuro glorioso que ETA ha diseñado, un país de las maravillas en el que la sonrisa de Chapote, como la del gato de Cheshire, es lo último en desaparecer de la escena.

Pero también ayer, en las proximidades del Congreso, diversas asociaciones de víctimas se manifestaron para recordar al Presidente del Gobierno que alguna vez existió una persona llamada Miguel Angel Blanco. Que fue precisamente ese etarra sonriente y despreciable quien le pegó a sangre fría un par de tiros en la nuca a Miguel Angel. Que existen centenares de víctimas que renunciaron desde siempre a la venganza pensando, vaya ingenuidad, que se les haría justicia. Que no cuenta el Presidente con la autorización de esas víctimas, ni de la sociedad española, para negociar en su nombre.

Macarena, la hija del teniente coronel médico Antonio Muñoz Cariñanos, a quien descerrajó seis tiros ese etarra cobarde cuyo teléfono apareció en poder de un islamista, le recordó al Presidente de Gobierno que en el programa electoral del PSOE anterior al 11-M se descartaba cualquier negociación con los asesinos. Y le recordó también que es de cobardes humillar a las víctimas, que sólo tienen la palabra, mientras se negocia con sus verdugos, que exhiben con descaro las pistolas.

Porque no es sólo que el Presidente haya aceptado negociar, haya incluso negociado ya, con los asesinos; es que durante estos dos años hemos visto un feroz ensañamiento con las víctimas, a quienes el Presidente del Gobierno ha tratado de dividir, de silenciar, de ningunear, de descalificar por todos los medios posibles.

Porque ese presidente algodonoso, ese borreguito de Norit en pleno salto hacia la nada, ese osito de Mimosín que se desploma arrobado sobre el blando colchón que ETA le tiende no es, en realidad, sino un siniestro monstruo bifronte: con las víctimas, bambi de acero; con la ETA, Zaplatero.

Topos en la Policía
José Javaloyes Estrella Digital 23 Junio 2006

Según la información publicada ayer por El Mundo de que un servidor del Estado habría pasado a los terroristas información muy precisa en un momento muy importante (cuando se iba al copo de todos los responsables del aparato de extorsión de la banda y de cuanta información podía resultar pertinente para depurar responsabilidades e identificar complicidades), la historia aquélla —llevada al cine— del policía infiltrado en ETA tendría su réplica con la infiltración de ETA en la Policía.

Estaríamos en la fábula de la zorra y el lobo. Quizá el rastro de la zorra capaz de llevar a su identificación estaría en la nómina de los colaboradores de la banda, en la que no sólo figurarían algún policía traidor como topo a sueldo, sino también políticos pertenecientes a formaciones tenidas por honorables, democráticas y respetuosas con la ley, como las nacionalistas en general o las concretamente sabinianas.

De no haber sido por el supuesto soplo policial, el golpe a la hacienda etarra podría haber sido tan rotundamente fértil como aquel otro de Bidart —donde se obtuvo tan cumplida y decisiva información sobre la estructura empresarial de la mafia terrorista vasca—, que puede considerarse como el más notorio punto de inflexión en la guerra policial del Estado contra ella.

Pero es que, además de haberse ido enteramente al copo de la información sobre la estructura financiera de ETA y el presumible conocimiento de la identidad de sus colaboradores, las consecuencias sobre la situación actual denominada en común “proceso de paz”, por el Gobierno y los terroristas, podrían haber sido muy decisivas. Así y todo, lo conseguido por impulso de los jueces ha sido de tal calibre como para motivar el cuarto de los comunicados de la banda desde que se estableció ese “alto el fuego” que no es tal porque fuego no había, y porque lo que había realmente, la violencia callejera y la extorsión, siguen y continúan tal y como estaban... hasta que sobrevino la captura de los gerentes.

Tan sigue todo como estuvo siempre, para la banda, en lo que respecta a la actitud mental, que siguen pidiendo lo que siempre pidieron en cuestiones de fondo, aunque ahora añadan, como han hecho en su último comunicado, precisiones de las que trasciende un grado altísimo de envalentonaminto: que se maniate a los jueces y que se quite de en medio a la Constitución. La respuesta de Alfredo Rubalcaba, ministro del Interior, ha sido lo más coherente que se ha podido escuchar desde el Gobierno en los últimos tiempos: “ETA debe abandonar las armas y cualquier esperanza de rédito político”.

También es verdad que eso es lo menos que se podía responder a la manifestada pretensión etarra de alzarse con funciones constituyentes: de reformar la Constitución en todos aquellos de sus extremos que cierran el paso a las exigencias terroristas. Pero debe reconocerse que, en el fondo, esa pretensión no es del todo novedosa ni del todo original. ¿Acaso el monstruoso traumatismo terrorista del 11M no ha tenido, de hecho, una función constituyente —de cambio del eje político nacional— con la remoción estatutaria de la Carta de 1978, emprendida por la gobernante coalición de poder, que hubiera sido impensable sin aquel megasuceso terrorista? La cuestión más de fondo sería que el tumbamiento del Gobierno del Partido Popular por medio del gran atentado de ejecución islamista no dio paso a otro Gobierno instalado en las continuidades sustanciales de la Transición, con turnos de la derecha y de la izquierda, sino que trajo otra ecuación de poder rupturista con la Transición, en términos tales que se apunta (véase el Pacto del Tinell) a un modelo de poder sin turno, con exclusión de la derecha y la proscripción del Partido Popular. Como se hizo durante la II República tras de las elecciones de 1933 y contra sus resultados.

Pero si de excesiva enjundia son las cuestiones que plantea la presente situación, con bruscas oscilaciones de régimen político, es muy grave también que el Estado pueda perder frente al terrorismo la batalla de la información, por defecciones y traiciones en los cuerpos de seguridad que ahora investiga el juez Grande-Marlaska.

jose@javaloyes.net

Zapatero debe aclarar que no hay "compromisos" con ETA
Editorial Elsemanaldigital 23 Junio 2006

La banda terrorista ETA publicó el pasado miércoles un comunicado en el que, al hacer balance de su "alto el fuego" indefinido declarado hace tres meses, conminaba al presidente del Gobierno a "cumplir sus compromisos" con los terroristas si desea que el llamado "proceso de paz" llegue a buen puerto.

Los términos desafiantes del comunicado etarra no son, desgraciadamente, una novedad para la sociedad española. ETA se considera por encima de toda moral y dicta órdenes y consejos a los ciudadanos españoles ya sus instituciones. Lo ha hecho así durante cuarenta años, sin cambiar de objetivos y amparada siempre en la fuerza unilateral de las armas contra la libertad.

Sin embargo la gran novedad de este último documento es la referencia directa a José Luis Rodríguez Zapatero como si éste hubiese contraído algún tipo de "compromiso" con ETA antes de hacerse público el proceso que va a llevar al "diálogo" y, pretendidamente, al final negociado del terrorismo.

Un compromiso es una obligación derivada de un pacto. Para que haya un compromiso ha debido haber un diálogo, una negociación y algún tipo de acuerdo. Y esto supondría que Zapatero habría mentido a los españoles, ocultándoles un acercamiento al grupo criminal muy anterior a haberse conocido aquél por los ciudadanos. Técnicamente, incluso, en la medida en que ETA es una banda terrorista y Batasuna sólo una de sus ramas, ese acercamiento estaría fuera de la Ley vigente en España.

Que ETA pueda hablar de compromisos es, pues, de una extrema gravedad, ya que permite dudar tanto de la veracidad como de las intenciones de Zapatero y del PSOE en toda esta espinosa cuestión. Si hay "compromisos" y se han ocultado, ¿quién puede estar seguro de su alcance? Sabiendo que ETA pide siempre las mismas cosas –la legalización de su rama política, la liberación de los criminales detenidos, la sumisión de Navarra y la autodeterminación- ¿debemos entender que Zapatero ha contraído "compromisos" en alguno de estos terrenos, como ETA sugiere?

En el entorno de Mariano Rajoy se ha sugerido, sagazmente, que si el PSOE lleva dos años repitiendo y haciendo repetir como si fuese un axioma que "ETA no miente", es muy difícil negar validez ahora a las palabras del comunicado terrorista. Y si éste, en lo referido a los "compromisos", no es de fiar, tampoco lo serán todos los anteriores, en los que se sustenta la confianza de Zapatero en alcanzar la "paz" .

Rajoy, presidente del Partido Popular, cumplió ayer con su obligación institucional como líder de la oposición: exigir al Gobierno que aclare si tiene contraída alguna obligación con ETA, porque "si eso fuera así, sería de una enorme gravedad". Rajoy ha reiterado la que durante décadas ha sido la doctrina de todos los Gobiernos españoles: con ETA no hay negociación posible, y su abandono del delito no puede tener ninguna recompensa, tanto menos si fuese a costa de la dignidad de las víctimas, de la identidad de los navarros o de la libertad de todos los españoles. Si Zapatero no vuelve a esa posición admitirá, con sus "compromisos", que el terrorismo ha pasado a ser un medio útil para hacer política en la España que gobierna. Sería un mal para todos.

Enseñanzas del caso Maragall
José Javier Esparza elsemanaldigital 23 Junio 2006

Pascual Maragall ya es, oficialmente, un cadáver político. Son las consecuencias que habitualmente comporta el ejercicio de arrojarse al vacío.

De Maragall vino el experimento del Tripartito: un acuerdo de gobierno del socialismo con los independentistas y con los comunistas. Pacto que muchos socialistas pensaron modélico y extensible a toda España. Sin reparar en que sometía al socialismo a presiones centrífugas insoportables.

De Maragall vino el Pacto del Tinell, que declaraba formalmente paria al Partido Popular y lo expulsaba de cualquier diálogo institucional. Gesto de sectarismo inconcebible en democracia. Muchos socialistas lo aplaudieron porque desterraba a la derecha fuera del sistema. Sin reparar en que semejante cosa dejaba a los socialistas al albur de los otros firmantes del pacto, lo cual, para un partido de ámbito estatal, era suicida.

De Maragall vino la propuesta del nuevo Estatuto, inicialmente destinada a desestabilizar al Gobierno Aznar, pero que luego se convirtió en horizonte único del Ejecutivo catalán y fue asumida personalmente por Zapatero. Muchos socialistas vieron ahí el germen de una segunda transición, un modelo para acabar con los problemas en Cataluña y el País Vasco. Sin reparar en que aquello no solucionaría dos conflictos, sino que abriría conflictos nuevos en todas las demás comunidades.

De Maragall han venido muchas más cosas: el descrédito generalizado de la clase política catalana con aquel asunto de las comisiones al 3%; la exasperación de la política nacionalista, arbitraria y excluyente; la persecución a los medios de comunicación críticos y un larguísimo etcétera. Casi todos los socialistas han defendido a ultranza al president; decían que estas cosas eran exageraciones de la derecha, o singularidades de la política catalana, o maniobras necesarias para mantener el poder. Sin reparar en que todo eso ha fragilizado extraordinariamente al socialismo no sólo a ojos de los catalanes, sino también ante toda España.

Ahora Maragall ha terminado cayendo, como era inevitable. Y se comprueba que quienes han ganado con el Tripartito, con el Pacto del Tinell y con el nuevo Estatuto no han sido los socialistas, sino los nacionalistas: Convergencia, porque previsiblemente ganará las próximas elecciones; los de Esquerra –se verá con el tiempo-, porque han conquistado un protagonismo político del que antes carecían. La política de Maragall, paradigma de un socialismo escorado hacia el nacionalismo, ha beneficiado al nacionalismo y ha perjudicado al socialismo.

Esta es la moraleja del caso Maragall: el acercamiento del PSOE a los nacionalistas no beneficiará al socialismo, sino al nacionalismo. Por fuerte que sea el PSOE y por pequeños que sean los partidos nacionalistas, no será el primero quien utilice a los segundos, sino al revés: es el separatismo el que está utilizando al PSOE. Porque los socialistas ya no están haciendo su propio juego, sino que siguen el ritmo que marcan los partidos nacionalistas, que juegan en su terreno y según sus propias reglas. Lo veremos en Galicia. Lo veremos en más sitios. Nos acordaremos del "error Maragall".

qué se ha comprometido Zapatero: la lista de las exigencias de ETA
Pascual Tamburri elsemanaldigital  23 Junio 2006

Estamos en tiempos de compromisos, y con razón ETA ha explicado que sus decisiones "serán consecuencia de la actitud del Gobierno español". José Luis Rodríguez Zapatero no puede defraudar a su público: si cree que su "paz" le dará la victoria en las urnas y cree que esa "paz" sólo puede obtenerse dando a ETA lo que quiere, es lógico que proceda a cumplir sus compromisos. Ahora bien, ¿cuáles son esos "compromisos" que según ETA no pueden aplazarse más?

Si fuese otro el interlocutor podría haber dudas. Siendo ETA, está claro qué quiere, porque nunca ha querido otra cosa. Zapatero es la oportunidad soñada por los nacionalistas, un gobernante dispuesto a pagar el precio que los anteriores se negaron a abonar. Por lo demás, el precio es el mismo de siempre y lo único que se va a negociar es cómo y cuándo se paga.

¿Y si al final no se paga? Es muy sencillo, ETA sigue existiendo y si no queda satisfecha volverá a matar, esperando la rendición del Estado o el estallido de un conflicto civil. Porque esas dos son las opciones de victoria que ETA maneja desde su nacimiento –ya saben ustedes, hace más de cuatro décadas, en un convento o en una sacristía, según versiones-. Hoy, como entonces, ETA tiene aliados fuera del País Vasco y de Navarra, y de hecho su comunicado del miércoles cita expresamente su colaboración con la izquierda española, en "agradecimiento a la solidaridad de personas y colectivos" .

Pues bien, el precio de ETA y los compromisos de Zapatero son los que son. Veamos:

1) ETA exige su propia legalización, es decir no sólo su aceptación como interlocutor político –cosa que ya ha hecho Patxi López, por lo menos- sino que Batasuna, bajo cualquier nombre, deberá ser legal. Hoy en día tanto en España como en toda la Unión Europea negociar con un batasuno puede ser considerado ilegal, ya que ETA es ilegal. Zapatero hará lo necesario, y su único problema es cómo contárselo a la gente. Este verano veremos grandes cosas, incluyendo la lógica consecuencia de la legalización que será la liberación de los asesinos detenidos. Lo que tienen que decidir es cómo venden el producto a la opinión pública.

2) ETA exige un marco político en el que sea posible la autodeterminación vasca, es decir la independencia con todos los retruécanos jurídicos que se quieran añadir y el nombre que en cada momento convenga inventar. El sistema estatutario catalán iba en esa dirección, porque una "nación" es, por definición, sujeto de soberanía. Pero ETA quiere más, porque desea blindar el proceso para el futuro, ya que no quiere deber nada al PP. Algo inventarán. Y Zapatero está de acuerdo en edulcorar esto tanto como sea posible, porque si los plazos se dilatan y se cuidan las formas todos esperan que no haya ninguna reacción entre la población civil española.

3) El plato más indigesto de los "compromisos" de Zapatero es, por supuesto, Navarra. Si Zapatero y los nacionalistas no se unen no podrán desalojar al centro derecha del poder en Pamplona, y entonces la operación tendría que hacerse contra las instituciones navarras, cosa difícilmente asumible, aunque no imposible porque ya se intentó en su momento. Ahora bien, Navarra está siendo minada de muchas maneras. Socialistas, comunistas y nacionalistas están dando la vuelta al manido argumento de algunos representantes de UPN acerca de que "Navarra será lo que los navarros quieran". Y por otro lado los complejos centroides de parte de Unión del Pueblo Navarro –cese inexplicado del consejero José Ignacio Palacios hace una semana, halagos sanfermineros del Ayuntamiento de Pamplona al proetarra Javier Eskubi, por ejemplo- lejos de reforzar la defensa de Navarra tienden a abrir nuevas vías para el "plan Zapatero": sumisión pacífica de Navarra, adornada de tal modo que muchos navarros ni se den cuenta.

Y ese es el precio de la "paz". ¿Paz?

La negociación, error histórico
La negociación con ETA nunca ha traído paz ni ha podido traerla. ETA se refuerza con cada "proceso de paz", ya que, como mínimo, se acepta implícitamente su legitimidad. Y los terroristas conservan siempre la opción de volver a matar si el "diálogo" no llega donde ellos deseaban. Así que la negociación con un movimiento así trae, por definición, sufrimiento para la gente. Y a veces la victoria de los delincuentes.

La tentación de Zapatero es evidente. Todos los gobernantes españoles la han sentido. Todos, incluso Francisco Franco, y por supuesto José María Aznar. Adolfo Suárez y su equipo de brillantes asesores soltaron a todos los delincuentes e iniciaron el proceso autonómico y no obtuvieron a cambio más que asesinatos. Zapatero quiere más de lo mismo, y tiene dos opciones: o dar a ETA todo lo "comprometido" o ver cómo ETA vuelve a matar. Y es que frente a un grupo totalitario de amplia base social, en una sociedad dividida, sólo la movilización puede ser una respuesta definitiva.

Una sociedad en conflicto civil
ETA dijo en su comunicado, con todas las letras, que está dispuesta a volver a matar, en cualquier momento. Si "nuevas generaciones se sumarán a la lucha respondiendo con fuerza a quienes por la fuerza mantengan esta situación" hemos de entender que ETA sigue apoyando la movilización totalitaria en su parte de la sociedad, sigue seleccionando, entrenando y armando reclutas y sigue manteniendo en pie su ideal de guerra civil.

ETA estuvo a punto de ser derrotada dos veces. Durante el franquismo la represión, cuando existió de verdad, la redujo a ser una piltrafa, y de esa situación sólo la sacó la proximidad de la izquierda en la transición a la democracia. La segunda vez fue cuando, gobernando el PP, a la movilización totalitaria de ETA se opuso la movilización de la parte libre de la sociedad. Ahora ETA contempla con irrisión y burla cómo el llamado "movimiento cívico" se ha dividido y debilitado, además de perder el apoyo del PSOE. En Gara, hace muy pocos días, "Maite Soroa" se burlaba de la división de opiniones sobre el futuro de la lucha civil entre Carmen Gurruchaga y Edurne Uriarte. Pero así son las cosas: un movimiento totalitario de masas no se combate ni desde la frialdad de las leyes, ni desde la posesión de las instituciones, ni desde cálculos partidistas y alicortos. ETA sólo será detenida y en su caso derrotada por un pueblo en marcha. Que quienes podrían y deberían estar al frente de esa marcha procuren, al menos, no entorpecerla.

La verdad de Zapatero: un presidente débil y cobarde que gobierna a merced del chantaje de ETA
Federico Quevedo El Cofidencial 23 Junio 2006

Resultan patéticos los esfuerzos de los distintos dirigentes socialistas por intentar convencer a la opinión pública de la inactividad de ETA y de la buena fe de los terroristas, después de que esta semana la actitud de Txapote y Amaia en el juicio por el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco evidenciara que ni se arrepienten ni tienen intención alguna de abandonar la lucha armada para conseguir sus objetivos, después de que la policía -por orden de los jueces Marlaska y Le Vert- desactivara el aparato de extorsión de ETA que seguía funcionando como si aquí no pasara nada, y después de que la propia ETA emitiera el miércoles un comunicado amenazante en el que exige al Gobierno que cumpla los compromisos adquiridos con la pandilla de canallas y cese lo que ellos llaman represión, que no es otra cosa que la actuación del Estado de Derecho al que Rodríguez todavía no ha conseguido doblegar, aunque le falta poco para hacerlo, a la luz de cómo desde el Gobierno se busca sojuzgar a los jueces y se pervierte la Ley y el Estado de Derecho.

Si Rodríguez no hace una declaración pública inequívoca en el sentido de que no hay ningún compromiso previo con ETA, que no va a pagar ninguna clase de precio político por la paz, que lo único que espera de ETA es que se disuelva y desaparezca y que no habrá ninguna clase de diálogo o negociación con la pandilla de canallas y su entorno hasta que el Gobierno no verifique completamente que la mafia asesina se rinde a la Justicia, no estará legitimado para seguir gobernando, porque ningún presidente del Gobierno puede ejercer el poder sobre la base de la sospecha de que lo hace condicionado por un pacto-acuerdo-compromiso previo con una banda terrorista, ni puede hacerlo desde una actitud débil y cobarde ante el chantaje asesino, que no es otro que la carta que ETA se guarda en la manga por si esos compromisos no se cumplen: volver a matar. Y eso atemoriza a Rodríguez porque sabe que si ETA mata, su ambición de poder no se verá colmada.

Y no me digan que hay que darle a Rodríguez la misma oportunidad que se le dio a sus predecesores, porque tal afirmación resulta ya irrisoria. Aquí, ni Adolfo Suárez, ni Felipe González, ni José María Aznar cedieron nunca al chantaje, ni se dejaron doblegar por las amenazas de la banda. Al contrario, buscaron su desaparición –en algunos casos por caminos incorrectos-, y aguantaron el tipo cuando los asesinos quisieron ponerles contra las cuerdas, como ocurrió con el secuestro de Miguel Ángel Blanco. Si Aznar hubiera cedido, a lo mejor hoy el concejal de Ermua podría contarlo, pero a cambio de la libertad de todos. Un presidente del Gobierno está obligado a ser fuerte, a ser valiente, y si no es capaz de enfrentarse con firmeza a la amenaza, lo mejor que puede hacer es dimitir y dar paso a alguien capaz de mirar a ETA como lo que es, una banda de asesinos con la que no hay nada que negociar, y no como iguales a los que otorgar concesiones a cambio de que nos perdonen la vida, que es lo que ha hecho Rodríguez y ha quedado de manifiesto en el último comunicado de la pandilla de canallas.

¿A qué chantaje está cediendo Rodríguez? ¿Qué es lo que sabe ETA que no sabemos el resto de españoles? ¿Por qué hace esa mención a los GAL y al 11-M en su último comunicado y por qué dice que Aznar y el PP perdieron las elecciones por haber hecho creer que la banda asesina era la autora de la masacre? Es curioso el modo en que la pandilla de canallas señala a Aznar y al PP como su ‘bestia negra’, y da que pensar el saber quién o quiénes fueron los principales beneficiarios de aquellos atentados brutales, sin los cuales el PP seguiría gobernando y, quién sabe, a lo mejor a estas alturas ETA sería historia. Ya he dicho alguna vez que siempre he creído que ETA era un colaborador necesario en los atentados, y que me sorprende el modo en que los servicios de información del Estado han ocultado al juez Del Olmo pruebas concluyentes sobre la vinculación de la pandilla de canallas en la preparación de la masacre, haciendo creer desde meses atrás al Gobierno del PP que ellos estaban dispuestos a cometer un atentado de esas características. No, algunos no somos gilipollas por mucho que Rodríguez y ETA quieran tratarnos como tales. Algunos seguimos creyendo que la sinrazón de esa pandilla de canallas era perfectamente capaz de planificar y gestar esos atentados con el único objetivo de expulsar al PP del poder, y hacerlo con la colaboración inexcusable de algunos que antaño lucharon contra ETA con métodos igualmente al margen de la Ley y del Estado de Derecho.

¿A quién quiere engañar Rodríguez? ¿A los españoles? ¿A la propia ETA? ¿Y cuál va a ser el coste de ese engaño? Porque si es a los primeros, el coste en términos de claudicación y concesión a los terroristas de la totalidad de sus objetivos parece inasumible por un país que ha venido caminando sobre la senda del consenso y la firmeza para hacer frente a los enemigos de la democracia y la libertad. Pero si es a los segundos, menos asumible es todavía el coste en vidas humanas que nos propone la vuelta a un escenario de sangre, dolor y muerte como el que se produciría si la banda de asesinos se siente traicionada en los compromisos a los que ha llegado con el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Ese es el escenario que se abre tras la actitud débil y cobarde de nuestro presidente, sometido al chantaje terrorista, manejado por los asesinos a su antojo, dominado por la agenda que le marca la pandilla de canallas, sojuzgado por quienes se sienten orgullosos del reguero de sangre que han dejado durante cuarenta años sobre el suelo de nuestra aspiración colectiva de libertad.

Si Rodríguez no da un puñetazo en la mesa y envía a ETA esa señal inequívoca de que la Democracia solo puede aceptar su rendición incondicional –para lo cual tendrá el apoyo de más de veinte millones de votantes-, insisto en que no está legitimado para seguir ostentando la Presidencia del Gobierno. Alguien en su partido debería empezar a pensar en tomar las riendas y ofrecer un amplio consenso a la oposición para, juntos, enderezar todo lo que este ‘iluminado’ ha retorcido desde su ambición totalitaria de poder. Porque, perdónenme, si no hay chantaje ni compromisos previos, y Rodríguez sigue cumpliendo las exigencias de ETA, entonces tengo que pensar que ha perdido la razón. Y el PP estará obligado, a la vuelta del verano –ahora ya no da tiempo-, a presentarle una moción de censura, aunque no la gane, con el fin de debilitar la ya de por sí frágil estructura de poder que sustenta a Rodríguez y obligarle a adelantar lo más posible las elecciones generales. En Europa se mira a España con enorme preocupación. Tienen razones para ello, porque el riesgo de fractura del país, de proceso de balcanización, es cada vez más angustioso y urge ponerle freno.

EL PSOE DESVIRTÚA LOS PROCESOS ELECTORALES
Editorial minutodigital 23 Junio 2006

Entendemos que en todo proceso democrático los partidos deben guardar ciertas reglas del juego que hagan que los mismos concurran a las elecciones en igualdad de condiciones, al menos formalmente. Por ello la financiación de los partidos es una de las asignaturas pendientes de nuestra democracia, que repercute en la corrupción y en la limpieza del proceso electoral.

Y uno no puede evitar esbozar una mueca irónica al recordar las palabras de Zapatero cuando en decía en 2004 aquello de “Vamos a insistir hasta que se nos tache de pesados: no habrá una democracia sólida en España hasta que los partidos no tengan una financiación legal, transparente y abierta”. Quizás por ello han puesto tanto empeño los socialitas Manuel Marín, presidente del Congreso, y el portavoz del grupo socialista Diego López Garrido para que la diputada del PP Dolors Nadal retirara las palabras lanzadas en el hemiciclo acusando al ministro Montilla de haberse "embolsado mil millones de pesetas" (por el crédito que La Caixa condonó al PSC).

El caso es que el PSOE tiene un historial bastante sucio en materia de financiación de sus actividades políticas. Todos recordamos el escandalo de FILESA, que confirmó la actividad delictiva de los altos cargos socialistas José Maria Sala, Carlos Navarro y la ex coordinadora de finanzas del PSOE, Aida Álvarez, y a su marido, Miguel Molledo

Pero es que los cientos de millones condonados por el Banco Santander, La Caixa y la BKK al PSOE, nuevamente nos llevan a cuestionarnos, la limpieza de unos comicios en los que uno de los partidos se convierte en un jugador de ventaja, ya que cuenta con unos medios materiales de los que carecen los demás. ¿Desvirtúa este hecho la limpieza del proceso electoral?. Miren ustedes, para contestar a la pregunta trasladémoslos al mundo empresarial e imaginen varias compañías mercantiles luchando por hacerse con una determinada cuota de mercado. Una de ellas consigue un importante crédito para financiar su publicidad que sabe nunca va a devolver. ¿Estaríamos hablando de libre competencia? Pues en el caso de la arena política entendemos que ocurre lo mismo cuando un partido cuenta con unos recursos digamos extras y atípicos.

En todo caso lo que los españoles estamos aún esperando es una explicación plausible por parte de los socialistas. Una explicación que nos descubra los motivos que tienen toda esta serie de entidades financieras para perdonarles importantes deudas, cuando a los ciudadanos de a pie no nos perdonan un céntimo. Mientras no recibamos esa explicación cada cual será muy libre de sospechar los motivos.

Esperamos la respuesta.

ETA aprieta al gobierno pero no ahoga
Román Cendoya  Periodista Digital 23 Junio 2006

Dicen desde el oficialismo gubernamental que lo único que importa de ETA es lo que hace y no lo que dice. El gobierno y el PSOE no quieren entender que los comunicados de ETA son acción. Los comunicados de ETA son extorsión terrorista bajo la amenaza permanente de volver a cometer atentados terroristas mortales. ETA utiliza su capacidad de violencia asesina de forma pasiva. ETA está activa. Amenaza en los comunicados y actúa en las calles de Euskadi bajo las formas de terrorismo callejero “kale borroka”, y extorsión económica.

El comunicado de ETA presenta la paranoia de la organización terrorista en el punto titulado “Las raíces del conflicto”. Un mundo de ficción y falsedad. El gobierno, con su reiterada verificación de que no existe ninguna forma de terrorismo, está instalándose en su ficción y falsedad.

ETA insiste en exigir al gobierno que cumpla con sus compromisos:

“las autoridades españolas deben adoptar y cumplir sus compromisos de “alto el fuego”, garantizando el cese total de la represión, …”

El gobierno asegura que no hay ningún compromiso. El PSOE, por supuesto, afirma lo mismo. Con enorme debilidad argumental, Diego López Garrido aseguraba en Onda Cero que un gobierno democrático no miente. ¿Pero no estaba claro que el gobierno de Aznar mintió? ¿No mentía el gobierno de González cuando negaba las vinculaciones de los aparatos del Estado con los GAL? ¿Acaso no eran democráticos? El gobierno de Rodríguez ha mentido cuando ha negado reiteradamente los contactos que mantenía ETA con Egiguren. Rodríguez ha mentido cuando dijo “primero la paz y luego la política”. El gobierno anunció la irreversibilidad del proceso. ETA, en la entrevista en el Gara, aseguró que el proceso era reversible. Por si quedaba alguna duda, en el comunicado amenaza con que si no se consiguen sus objetivos políticos “nuevas generaciones se sumarán a la lucha”.

Una prueba de la no voluntad de la organización terrorista de no terminar con su actividad es el comunicado dirigido al gobierno francés, en el que solicita imposibles. Quizás, ETA en España pueda conseguir algo de sus contrapartidas políticas. Hay que contemplar esa posibilidad porque si el gobierno no fuera a otorgar a los terroristas ninguna concesión política no existiría el “proceso”. Lo dijo Otegi, “el PSOE va por el buen camino”. El camino lo marca ETA. Recordemos que quedan 9 días para que “pase algo”. ETA aprieta pero no ahoga.

Ojalá me equivoque. Pero todo este mal llamado “proceso de paz” es una coartada de la organización terrorista para regresar a los ayuntamientos vascos y para cargarse de “razones” que justifiquen su vuelta a los atentados. Su discurso futuro será, como ha hecho siempre, que el Estado español no ha estado a la altura de las circunstancias. Que se sigue negando el derecho de los vascos a decidir su futuro y que se ha desperdiciado un momento en el que la “izquierda abertzale” ha hecho un enorme esfuerzo negociador, político y democrático. Dirán que durante años hemos cesado en las acciones de lucha armada, pero que al pueblo vasco no le queda otro camino que regresar a la lucha para combatir la opresión del Estado español. ETA dirá cualquier cosa. En el comunicado a la “opinión pública española” ETA se permite el lujo de hablar de comportamientos y actitudes democráticas. Lo que nos faltaba, ETA habla de respeto.

La triste realidad es que ETA, lejos de su desaparición, se siente fuerte. Lo lamentable es que esta fortaleza se debe a que en vez de tener una verdadera política contra terrorista estamos sufriendo una política con los terroristas.

¡Ríndase, señor Zapatero!
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 23 Junio 2006

Lo que ETA le ha dicho al presidente del Gobierno de España ha sido, llanamente: ¡ríndase!.

Sí . Los terroristas a nosotros. Sí, los criminales a la sociedad libre y democrática. Sí. Los torturadores, secuestradores, asesinos, extorsionadores, chantajistas al Estado de Derecho. Nos rendimos o nos matan. Así es como entienden su llamado proceso de paz.

Le han dicho a Zapatero que se rinda y se han atrevido a insinuar que algunas cosas ya ha rendido. “Que cumpla sus compromisos”.

Las condiciones de paz de ETA son claras: la independencia, con anexión de Navarra y tres provincias francesas. Indultos para sus presos y mientras se negocia la rendición , que policías, jueces y hasta periodistas se abstengan de cualquier acción que pueda molestarles. Ni regañarles, oiga.

Eso lo escribió ETA en su comunicado pero ya lo habían expuesto con toda la claridad del lenguaje corporal Txapote y Amaia en el juicio por el asesinato, maniatado y con dos tiros en la nuca, de Miguel Angel Blanco. “Estaremos tomando “potes” en tres días”, es lo que las gentes entendieron perfectamente que decían.

Pero me parece que este pueblo no está dispuesto a consentirlo.

El presidente está, sin duda, en un momento trascendental en su mandato. Todo lo demás empalidece ante lo que ahora se está jugando. Y hay algo que debemos tener la certeza todos, sin distinción de ideología ni condición ni gobierno, que no va a hacer. No puede rendir nuestra dignidad, nuestros derechos, nuestras libertades y nuestra Nación a los terroristas.

Las líneas rojas se las ha marcado muy claramente ETA. Ahora ya sabemos con toda certeza que es exactamente lo que no puede,ni por asomo, hacer Rodríguez Zapatero.

P.D. La parte mas grotesca del comunicado, en el que ETA sustenta toda su legitimidad es que según ellos, y según planea por la mente de mucho cerebro que han logrado lavar todo el "conflicto" viene porque "hace siglos" , "España y Francia se anexionaron a sangre y fuego" el territorio de Euskalerria. La metira es absoluta, demostrada y estúpida. Las provincias de lo que hoy es Euskadi se incorporaron por su propia decisión alla por el siglo XII a la corona de Castilla y los vascos fueron cabeza de los descubrimiento, lideres de sus navegaciones y sosten de sus batallas. El reino que podría considerarse vasco, el de Navarra, se incorporó ya a finales del siglo XV a España y a principios del XVI un vasco ilustre, el capitan Iñigo de Loyola resulto herido en Pamplona defiendola de los franceses que querian reponer su dominio.
En base a esa atroz mentira sin sustento histórico alguno ETA justifica mil muertos y , lejos del más mínimo gesto, chulescamente nos amenaza con mil más.

La confusión
Ciutadans  Periodista Digital 23 Junio 2006

Pascual Maragall quiso dar ayer una lección de lexicografía al presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Le estuvo explicando, entre otras cuestiones, que era necesario distinguir entre catalanismo político y nacionalismo. Como recoge La Vanguardia, Maragall afirmó que “el catalanismo político es una cosa y el nacionalismo es otra y que Catalunya es una cosa y el nacionalismo catalán es otra muy respetable”. La lástima y la ocasión perdida fue que Maragall no adujera razones que explicaran esta distinción. Su labor lexicográfica se quedó a la mitad: Maragall lanza una frase, y los espectadores se tienen que enfrentar a la labor de interpretar lo que dice. Como el arte interpretativo (en el que el espectador se ve obligado a construir lo que el artista se limita a esbozar, según dicen algunos expertos). O como esas sentencias al margen de los libros de Fermat.

Pero recojamos el guante lanzado por Maragall. “Catalanismo político” queda alineado junto a “Catalunya”, y en oposición a “nacionalismo” y “nacionalismo catalán”. Si desde el ático de donde contemplamos las palabras, bajamos hasta el empedrado de la calle, y atendemos a la defensa del Estatut del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), observamos que para este partido, el Estatut reconoce finalmente que Catalunya es una nación. Es decir, para el PSC se trata del reconocimiento de una realidad, como quien afirma que las piedras existen. Y no se dan cuenta de que si aceptamos lo de nación cultural, Catalunya sería dos naciones, por sus dos lenguas, por sus sardanas y sus creadores de flamenco. Y si fueramos amantes de la precisión, se tendría que decir que Catalunya es multinacional, y que nos extenuaría enumerar todas las naciones culturales que conviven en esta región. Catalunya es, en definitiva, todo lo contrario de una nación. Y lo mismo ocurre, naturalmente, con España.

A riesgo de equivocarme, imagino que Maragall quiere decir que Catalunya es una nación y que esta opción es la que defiende el catalanismo político. Y entonces lo que definiría el “nacionalismo catalán” sería la defensa de la independencia. En todo caso, es esfuerzo vano pretender descifrar lo que dice Maragall. Y lo que se intuye es erróneo. Y confuso.

Ciutadans de Catalunya defiende la democracia española y su Constitución, pero el peso recae en la democracia y en la Constitución, no en la españolidad. La idea de España me la sopla, como acertadamente sentenció Fernando Savater (aunque esto lo digo a título personal y compartiendo el soplo exclusivamente con Savater). Pero lo que no me la sopla es la democracia, la pluralidad y la cuestión de que España es un lugar de encuentro y de libertad.

Roger Corcho

La memoria histórica de Félix Schlayer
Pedro Fernández Barbadillo  Periodista Digital 23 Junio 2006

El NeoFrente Popular ha aprobado en el Congreso de manera definitiva la Ley de la Memoria Histórica. No voy a repetir lo que ya he escrito en otros posts al respecto; prefiero hablar de un héroe al que ni Rodríguez ni Santiago Carrillo querrán homenajear: Félix Schlayer.

Schlayer fue un diplomático de la embajada noruega que en Madrid salvó a docenas de personas de las checas y los paseos. En su búsqueda de víctimas, descubrió las fosas de Paracuellos. Las autoridades del Frente Popular le condenador a muerte y por poco lo asesinan. Aquí tenemos el testimonio de un descendiente de uno de los asesinados en Paracuellos: Alfonso Ussía.

En sus aventuras, Schlayer llegó a entrevistarse con La Pasionaria y ésta fue la respuesta de esa mujer tan solidaria y humanitaria:

Hacia el final le pregunté a La Pasionaria cómo se imaginaba que las dos mitades de España, separadas entre sí por un odio tan abismal, pudieran vivir otra vez como un solo pueblo y soportarse mutuamente. Entonces estalló todo su apasionamiento: "¡Es simplemente imposible! ¡No cabe más solución que la de que una mitad de España extermine a la otra!".

La editorial Áltera acaba de traducir y editar el libro que escribió Schlayer y publicó en Alemania en 1938. ¡Hsata ahora estaba inédito en nuestro idioma! El franquismo, tan torpe para la comunicación, no fue capaz de homenajearle. Por fin, este buen hombre empieza a ser recordado.

Para la banda de la porra progre, como Enric Sopena, Schlayer no es más que un montaje. ¡Qué cinismo!

En vez de homenajear a todos los muertos y juzgados por los tribunales de un bando, entre los que había muchos chequistas y asesinos, lo adecuado sería espigar quiénes se portaron como valientes (el anarquista Melchor Rodríguez fue uno de ellos) y quiénes fueron chusma, como Carrillo y Companys.

ETA se viene de vacaciones a España.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 23 Junio 2006

El periódico El Confidencial Digital informa hoy sobre el plan de vacaciones de ETA, “los etarras “se están yendo de vacaciones”. Al haber cesado –por el momento- la actividad armada, muchos pistoleros han abandonado sus lugares habituales para trasladarse a parajes más tranquilos, incluido España..“Se marchan con bermudas y alpargatas”, se comenta”

Debo decir que esto ya lo adelanté en mi artículo de fecha 20 de enero de 2006, en el que mencionaba una conversación entre dos etarras comentando sus cosas y que repito aquí para dar fe de que la primicia corresponde a este zopenco que esto escribe:

- Patxi, no hay quien entienda al Zapatero este, según me han dicho los chicos ha hecho una oferta increíble a cambio de una tregua formal por mínimo 6 meses, nos da para conformar Euskalerría el País vasco, Navarra, La Rioja, la mitad de Aragón, toda Cantabria, y hasta ahí bien, pero lo que no sé es si el amigo de Andoaín estaba pasado de chupitos o me tomaba el pelo, pero me dijo que Zapatero incluyó en su oferta Ceuta y Melilla y un trozo de la Costa del Sol. Lo de la Costa del Sol creo que lo entiendo, querrá que tengamos una zona de descanso, pero lo de Ceuta y Melilla no alcanzo a verlo.

- Este tío es un Maquiavelo, nos da Ceuta y Melilla para que la defendamos frente al Mohammed porque el no sabe hacerlo.

Alguien me ha dicho que Rapel cada vez que me lee se echa a temblar, pues ve su curro en peligro.

La gran pregunta acerca de qué compromisos adquirió Zapatero con ETA y que ETA le he exigido que cumpla, ya le tenemos respondida, Cierto que lo que más urge a ETA es lo de las vacaciones tranquilas en España y pagadas probablemente por el CNI.

ZaPalanca y PalanquETA, comprometidos. (Después del Régimen del 18 de junio catalán, vamos a más y a Mas)
Juan Pablo Mañueco  Periodista Digital 23 Junio 2006

CONCLUIDO su trabajo por Cataluña, ZaPalanca ya mira para ETA... Veamos la serie, en la que deberían empezar a hablar los Tribunales:

(Jueves, 15 de junio):

ESTE DOMINGO nace el Régimen del 18 de junio, en Cataluña: el nacionalismo monoidentitario que niega oficialmente la pluralidad lingüística de la población catalana (más plural porcentualmente que España en su conjunto) ya tendrá “Estatut” contraconstitucional e irreal al que acogerse...

Presidido por don Pasqual Maragall, que podrá seguir haciendo franquismo a la catalana de hoy, como al principio de su carrera, cuando fue enchufado en la Administración franquista por su valedor, el alcalde franquista de Barcelona, don José María de Porcioles. Porque don Pasqual ha vivido de los impuestos a los ciudadanos desde los años 60, por lo que posee una "balanza fiscal" personal muy nutrida y rentable.

Culmina así este insigne político su carrera nacionalista socialista, en donde el socialismo sólo ha sido la excusa para que el PSOE recorriera el mismo camino, abducido por el Partido Socialista Central (PSC), del cual aquél es su Sucursal Obediente en España, por las asimétricas evidencias territoriales que ahora no hace al caso recordar.

El Régimen del 18 de junio, aunque tardará poco en desarrollarse, ya ha permitido a Albert Boadella, que se ha opuesto a ambos monoidentitarismos, afirmar claramente: “Ahora siento más miedo que antes, porque siento el miedo de la gente a expresarlo, a hablar”.

En efecto, al menos durante los años sesenta y setenta, oponerse verbalmente a aquel fascismo identitario de entonces, permitía encontrar la comprensión y la solidaridad de los medios antifascistas y el apoyo de una parte de la población cada vez más decidida a expresarse...

En el actual retroceso hacia el identitarismo, hacia el totalitarismo mental impuesto desde arriba, hacia la eliminación del disidente, hacia el nacionalismo irracional decimonónico, hacia el fin de las garantías e importancia del individuo y, en definitiva, hacia el Antiguo Régimen estatalista, vertical y territorial... Albert Boadella afirma sentir más miedo que al final de cuando el otro... ¡Él sabrá, que habla con conocimiento de causa de ambos periodos, frente al mismo Maragall!

El regresismo reaccionario, por otra parte, camina a buenos pasos. No sólo porque, antes de que nazca el Régimen este domingo, Boadella ya nos advierte de cómo está el patio social, sino porque el patio político también anda fino de agresiones verbales y de las otras. Y, además, se jalean, se alientan, se fomentan o se disculpan desde todos los partidos del Régimen naciente... porque es que los disidentes... provocan.

Y, por añadidura, se lo merecen, por eso precismanente... porque son disidentes. Añadiría yo.

Aunque, bien pensado, la oposición democrática al Régimen monoidentitario ha demostrado o una torpeza supina o bien que, en parte, también pertenece al PPC (Partido del Patriciado Catalán), que es el que agrupa a todos los oligarcas que se estatuyen como dueños exclusivos del país y de sus gentes, a partir de este domingo.

De otra forma, hubieran concretado sus erráticas críticas con un lema tan veraz, tan fulminante y tan exacto como éste:

“Vota ´NO´ al Estatuto catalanófobo que niega la Cataluña real y odia la Cataluña plural.

Quienes votamos ´NO´, somos los catalanistas y pluralistas. Este Estatuto es el catalanófobo”.

Concretándolo de esta forma, y difundiéndolo por todas partes en que no les zurrasen por hacerlo, tal vez hubiesen evitado tener que ir pasando a la clandestinidad, como ahora deberán hacer, poco a poco, aunque cada vez más aceleradamente, después del domingo.

En fin, al menos, ya les doy el nuevo eslogan para cuando tengan que ir solapándose. Háganme caso esta vez, todos aquellos que tengan ideales progresistas, plurales, demócratas-reales o ciudadanos e individuales: Comiencen a organizar la resistencia y la oposición al “Régimen del 18 de junio”.

POSDATA: Y el Pobrecito Partido (PP) que se fije, si quiere, en el apelativo sucursalista que le he otorgado a su oponente en toda España, porque, aparte de ser una verdad demostrable, le daría muchos votos si comenzara a aplicárselo habitualmente.

País Vasco y Cataluña, lecciones de Geografía e Historia
Alfonso Basallo elsemanaldigital 23 Junio 2006

Todo en la Historia es relativo, incluida la unidad de España. Los pueblos cambian, los mapas se metamorfosean, las fronteras bailan. Véase Europa, un puzzle móvil e interactivo que recuerda al "todo fluye" de Heráclito: nunca te bañas en el mismo río.

Conviene no perderlo de vista y tomar algo de distancia, si se quiere conservar la calma y no perder la ecuanimidad, ahora que la coyuntura nacional está tan revuelta.

La unidad de España es, sin duda, una conquista y un rico patrimonio que nos ha venido razonablemente bien el último medio milenio. Pero de ahí a sostener que es un bien moral media un abismo. Bien social, sí; bien político, sí; bien económico, incluso. Pero no tiene por que convertirse en un valor absoluto.

No viene mal algo de relativismo para no tomar el rábano por las hojas.

Pondremos un ejemplo que quizá escandalice a alguien.

Ceuta y Melilla.

Nadie duda de que son España, pero nadie pondría la mano en el fuego por que lo sigan siendo dentro de unas décadas. Queda demasiado siglo XXI por delante... y la demografía y la geografía no están precisamente a favor.

Lo más seguro es que las dos plazas norteafricanas terminen llenándose de musulmanes y que, por la vía de los hechos consumados, el río vuelva a su cauce. Es como pretender que los británicos siguieran en Hong Kong in aeternum.

Es un ejemplo típico de que la política no se puede construir a espaldas de la geografía. Otro caso, escándalo-escándalo, sería Israel. Piénsenlo fríamente: una cuña de Occidente insertada contranatura en el corazón de Oriente Medio. Si prescindimos de otros factores, la conclusión es tan cruel como lógica: no tiene futuro, a la media docena de guerras del último medio siglo me remito.

La demografía también puede ayudarnos a atisbar lo que puede ocurrir en Cataluña. Se llenará de inmigrantes –tienen ya la colonia musulmana mayor de España- y frente a ese río natural poco podrá hacer la ingeniería social nacionalista, a golpes de intervencionismo lingüístico.

Más complejo es el País Vasco. La vasquización la ha convertido en una tierra extraña, casi un tumor social en el cuerpo español. En este caso la Historia y la Geografía juegan a favor de la unidad: por la sencilla razón de que nunca ha existido Euskalherría, y las provincias vascas han pertenecido a Castilla, a Navarra y hasta a Francia. Pero la ingeniería social practicada por los nacionalistas –desde el poder- y los violentos –desde la extorsión y el terrorismo- la ha transformado en un ente inclasificable, atípico, cuyo futuro es complicado de predecir.

El 11-M y sus consecuencias políticas (y 3)
España tras el 11-M
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 23 Junio 2006

Esta es la tercera y última parte de un ensayo que Jaime Ignacio del Burgo ha escrito sobre el 11-M. Puede consultar la primera y segunda entregas.

Cui prodest: los grandes beneficiarios del 11-M

Es evidente que ni la Comisión ni el sumario han dado respuesta a la gran pregunta: ¿Quién fue? Hay un adagio latino que constituye el abc de toda investigación policial: "Cui prodest" (¿A quién beneficia?). Esto nos lleva a examinar las consecuencias políticas del 11-M. Sin duda, y eliminando de la lista al Partido Socialista Obrero Español que pudo formar gobierno gracias al cataclismo electoral provocado por el atentado, entre los beneficiarios puede estar el autor intelectual.

El 11-M es un atentado del que los grupos terroristas han obtenido importantes réditos políticos. España rompió sus compromisos en Irak, retirando apresuradamente las tropas y poniendo en riesgo la continuidad de la coalición internacional. El islamismo obtuvo así una rotunda victoria, aunque atemperada por nuestra permanencia en Afganistán, que para Osama Ben Laden es un acto de mayor gravedad incluso que la entrada en Irak para derribar al dictador –laico– Sadam Huseim. Esta retirada vergonzante provocó un grave deterioro en las relaciones con los Estados Unidos, que sin duda hay que apuntar al haber de los terroristas.

Otra gran beneficiaria ha resultado ser ETA. La caída del PP le ha permitido resucitar de sus cenizas y poner en marcha el "proceso" presuntamente pactado, incluso antes del 11-M, con representantes cualificados de Rodríguez Zapatero. Después de dos años de gobierno de Rodríguez Zapatero, ETA no sólo no se ha rendido sino que desde el punto de vista político mantiene intactas sus exigencias y se permite hablar de tú a tú con el Estado español, a quien desafía cada vez con mayor altanería y al que pone condiciones como el reconocimiento de Euskal Herria como nación y de su derecho a la autodeterminación, la anexión de Navarra y la excarcelación de los presos.

¿Un atentado de encargo?
De ser un miembro más de la banda de criminales, Arnaldo Otegi ha pasado a ser un hombre de paz. Claro que las alabanzas son recíprocas, y ahí están sus palabras de reconocimiento hacia el presidente del Gobierno por su "valentía" al aceptar que España no es la única nación sino que en el Estado conviven otras naciones además de la española, lo cual, para el dirigente proetarra es un hecho "revolucionario".

Gracias a Rodríguez Zapatero, los dirigentes de la "izquierda abertzale" (que así se le llama ya sin ningún pudor por el Gobierno) han pasado de estar proscritos por su vinculación a ETA a ser tenidos como futuros interlocutores del Gobierno para negociar un nuevo estatus político para el País Vasco a fin de lograr la "refundación de la convivencia de Euskadi", según expresión del propio presidente. Por cierto, no deberíamos perder de vista lo ocurrido en la entrevista mantenida en Perpiñán entre Carod Rovira y la cúpula de ETA. Ya no existe duda alguna de que el paladín de la independencia de Cataluña les habría contado las expectativas creadas en virtud del pacto del Tinell. Si Rodríguez Zapatero derrotaba al Partido Popular, la posibilidad de dar un paso de gigante hacia la puerta de salida del Estado español por parte de Cataluña estaba asegurada. En consecuencia, sólo un cambio de Gobierno en España podría hacer reversible la situación agónica de la banda. A consecuencia de la política antiterrorista del Gobierno Aznar el único horizonte de la banda parecía ser el de una rendición humillante. A partir de las conversaciones de Perpiñán, ETA comenzó a soñar con la perspectiva de una negociación victoriosa. Y aunque no haya prueba que demuestre su implicación en el 11-M, mientras no se lleve a cabo una investigación rigurosa y a fondo de todos los datos que apuntan a una estrecha amistad entre etarras e islamistas, tejida dentro y fuera de las cárceles españolas, la idea de una colaboración operativa no puede ser descartada de raíz. La hipótesis del 11-M como un atentado de encargo no puede descartarse.

Otros beneficiarios
El sultán de Marruecos, estoy seguro, no habría sentido la menor lástima al ver el trágico final del Gobierno de José María Aznar que hizo naufragar la aventura desafiante del monarca marroquí en Perejil. A nuestro vecino del sur, la derrota del Partido Popular podía abrirle la posibilidad de una relación privilegiada con los Estados Unidos a sabiendas de que ningún presidente, ni republicano ni demócrata, perdonará a Rodríguez Zapatero el inamistoso gesto de sentarse al paso de la bandera de las barras y las estrellas el desfile militar del Paseo de la Castellana.

Hay quien añade a la lista de beneficiarios a los proscritos del felipismo por su implicación en la guerra sucia de los GAL y en el saqueo de los fondos reservados. No hay ninguna prueba de su implicación en la masacre, aunque estoy seguro de que no estuvieron muy lejos de la campaña de descalificación del Gobierno popular iniciada desde la misma tarde del 11-M, al menos como transmisores de noticias intoxicadoras procedentes de la deslealtad de algunos mandos policiales.

Terremoto político
Es indiscutible que el 11-M provocó un auténtico terremoto político en España. Las consecuencias están a la vista. El edificio constitucional de 1978 se resquebraja. Vivimos inmersos en un proceso constituyente "de facto" e, incluso, fraudulento, pues por la vía estatutaria se intenta alterar de raíz el Estado autonómico. Es legítimo propugnar la conversión de España en un Estado plurinacional para atribuir la soberanía a las naciones que, según los nacionalistas, integran nuestro país. El título VIII puede ser reformado en tal sentido, pero esto no puede hacerse sin consultar al pueblo español que, hoy por hoy, es el titular único de la soberanía nacional.

Por decir esto y por denunciar la inconstitucionalidad del Estatuto catalán –y en algunos aspectos su imitador andaluz- se nos acusa de anticatalanismo por ir contra Cataluña, acusación que sirve para legitimar la campaña de acoso y derribo del Partido Popular. Yo envidiaba a Cataluña al considerarla como un oasis de europeísmo, tolerancia y buen sentido. Pero observo con preocupación cómo el "seny" catalán ha hecho mutis por el foro. La vida política catalana va entrando en un proceso de "batasunización". "Se lo han buscado" vienen a decir los dirigentes de los partidos nacionalistas e, incluso, del PSC. Pues bien, si el Partido Popular y otros grupos políticos discrepantes de los dogmas nacionalistas no pueden desarrollar con plena libertad su actividad en Cataluña la democracia volverá a ser una asignatura pendiente en tierras catalanas.

El preludio de un nuevo fracaso colectivo
En dos años de Gobierno de Rodríguez Zapatero, los conflictos históricos que tanto daño hicieron en el pasado a la convivencia entre los españoles han vuelto a resurgir. Se ha llegado a acusarnos de fascistas por reivindicar el espíritu de la transición y defender la Constitución como marco de convivencia en paz y en libertad de todos los españoles. Cada vez resulta más evidente que, so pretexto de la recuperación de la memoria histórica, se pretende abrir de nuevo un foso de división cívica que puede conducir de nuevo a la fractura de España en dos mitades. Detrás de la denuncia de las tropelías del bando nacional no parece esconderse otra intención que la de restaurar la "legalidad" republicana. Nada hay de espontáneo en la exhibición de la bandera tricolor al paso de los Príncipes de Asturias. El presidente del Gobierno, principal impulsor de la reivindicación sectaria de la mal llamada memoria histórica, parece haber olvidado que si volvemos a confrontarnos por los símbolos de la nación corremos el grave riesgo de acabar a garrotazos. Y España no se merece un nuevo fracaso colectivo.

Si Cataluña es una nación y también lo es Galicia, el País Vasco, Andalucía, Canarias y todo aquel que se apunte a la barra libre autonómica, el fin de España como nación es un hecho. Por mucho que la Constitución proclame lo contrario, y salvo que lo remedie el Tribunal Constitucional, acabaremos por convertirnos en una confederación de naciones soberanas sin que el cada vez más débil cascarón estatal sea capaz de garantizar la unidad de España, la igualdad básica de todos los españoles, el cumplimiento de los grandes objetivos nacionales y el principio de solidaridad.

El "compromiso histórico" para arrinconar al Partido Popular
El secreto de la estabilidad política de los últimos treinta años ha sido, sin lugar a dudas, el entendimiento a la hora de abordar las grandes cuestiones de Estado entre los dos grandes partidos nacionales. La pretensión de arrinconar al Partido Popular, heredero ideológico de la UCD y representante de una derecha plenamente democrática, es un atentado contra la convivencia nacional. Por desgracia, hoy por hoy la voluntad de consenso ha quedado pulverizada. No hay entendimiento ni a la hora de abordar –si es que hubiera que hacerla– la reforma de la Constitución, ni la lucha contra el terrorismo, ni la modificación de los Estatutos, ni la reorganización de la Justicia. El presidente del Gobierno hace tiempo que dejó de utilizar la palabra "talante" con la que encandiló a muchos españoles.

Claro es que esta estrategia no es nueva. A mediados de los ochenta, los dirigentes socialistas abogaban por el "compromiso histórico" con los nacionalistas, imprescindible, según decían, para conseguir el fortalecimiento de la democracia y la modernización de España. Así se fraguó la colaboración para el Gobierno del País Vasco entre el PSE y el PNV, truncada –hoy Rodríguez Zapatero no lo hubiera consentido– por el pacto de Estella. Hoy renace el compromiso histórico cuya finalidad es asegurar la permanencia en el PSOE en el poder "del Estado" y garantizar a los nacionalistas el poder de sus respectivas "naciones". La alternancia, principio básico de toda democracia, sólo será posible si el Partido Popular obtiene mayoría absoluta. Y esto, con una mayoría de medios de comunicación que secundan la campaña de "todos contra el PP", es muy difícil aunque no conviene caer en la desesperanza.

Sectarismo miope y anticatólico
El balance en materia de política exterior no puede ser más desolador. Se nos prometió volver al "corazón" de Europa pero sólo hemos conseguido ser el hazmerreír de nuestros socios europeos. Parece como si el presidente Rodríguez Zapatero hubiera decidido volver a los años de la guerra fría, cuando el PSOE practicaba un antiamericanismo y antiatlantismo militantes y propugnaba nuestra inserción en el "movimiento de países no alineados" fundado en 1954 por Egipto, India y Yugoslavia. Haber dado la espalda a la primera democracia del mundo, los Estados Unidos, es fruto de un sectarismo miope y radicalmente contrario a los intereses nacionales.

El sectarismo anticatólico ha vuelto por sus fueros. Mientras la progresía socialista se rasga las vestiduras por unas caricaturas de Mahoma, las ofensas a los sentimientos católicos se multiplican por doquier. Crecen los obstáculos a la enseñanza de la religión en las escuelas. Algunas reformas legislativas, como la equiparación al matrimonio de la unión homosexual, han afectado a una institución que hunde sus raíces en la civilización occidental. Al margen de los sentimientos religiosos, lo cierto es que para dar satisfacción a ciertos colectivos marginales no se ha dudado en ofender las convicciones éticas de amplias capas de la población. Hay otros ejemplos de sectarismo, como por ejemplo la promulgación de la ley de educación contra el criterio de buena parte de la comunidad escolar.

La democracia aburrida
En suma, las consecuencias políticas del 11-M han sido mucho más profundas que las derivadas de un mero relevo en el gobierno de la nación. Se ha escrito que la democracia es un sistema aburrido, pues nada cambia después de las elecciones al mantenerse intactos los principios básicos de la organización política y del modelo de sociedad. El relevo de los equipos de gobierno y de los modos de gestión de la cosa pública es saludable. Hace tan sólo tres años conmemoramos el veinticinco aniversario de la Constitución de 1978. Yo creía que España se había convertido ya en una democracia aburrida gracias al acierto de nuestra Ley fundamental. Pero estaba equivocado. Desde hace dos años, la "clase política" española en vez de dedicar todas sus energías a resolver los problemas de la vida cotidiana de los ciudadanos como la educación, la sanidad, la vivienda, la seguridad o la inmigración, no hace otra cosa que debatir sobre las esencias. Es como si hubiéramos regresado al túnel del tiempo para reproducir todo aquello que en el pasado nos llevó al abismo: el debate sobre el ser o no ser de España, la forma de gobierno, el desafío nacionalista, los hachazos a la libertad religiosa... Todo un despropósito.

Una mente española
Silvio Berlusconi, días después del atentado hizo unas declaraciones sobre el 11-M que no por ser del ex primer ministro italiano dejan de ser atinadas pues son fruto de una reflexión inteligente. "Estoy convencido de que ETA ha desempeñado un papel en los atentados del 11 de marzo. Analicemos la situación;: la técnica demasiado refinada, la elección de los tiempos, la contemporaneidad de los ataques... ¿Es posible que, en pocas horas, gracias al hallazgo de un teléfono móvil en una mochila se llegue hasta los presuntos responsables de la matanza? ¿Y que se les detenga justo antes de que se abran los colegios lectorales? No; esta historia no me convence para nada y personalmente no me quito de la cabeza que ETA ha tenido algún papel... Quien ha realizado estos atentados del 11-M conocía bien España y por eso no creo que hayan sido cuatro beduinos de Al Qaeda".

No hay que echar la reflexión de Berlusconi en saco roto. Detrás del atentado hubo, sin duda, una mente española que conocía muy bien la idiosincrasia del pueblo español. Los terroristas –no suicidas– pusieron todo su empeño para conseguir que antes de la apertura de los colegios electorales los españoles estuviéramos convencidos de que se trataba de un atentado islamista. Luego bastó con que la izquierda y los nacionalistas se movilizaran para acusar al Gobierno de ocultar la verdad. Aznar era el culpable del atentado por habernos metido en la guerra de Irak. Con esta infame acusación consiguieron que fueran muchos los que, movidos por una santa indignación, votaran no por Rodríguez Zapatero sino contra Aznar. Más no se puede pedir.

El griterío de los que reclamaban saber la verdad enmudeció tan pronto como Acebes anunció a las doce de la noche del día 14 de marzo la derrota del PP. Al cabo de dos años, el 11-M sigue sin esclarecer. El éxito momentáneo del PSOE ha sido acallar aquella exigencia. Incluso en nuestras filas hay quien opina que debemos pasar página. No hay duda de que la oposición al Gobierno no puede ni debe centrarse en el 11-M. Son muchos los problemas de España generados desde el acceso al poder del Partido Socialista. Pero ello no puede conducir a que cesemos en el empeño de reclamar por respeto a las víctimas y a la dignidad de la democracia el conocimiento de la verdad.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP

Guerra y antiguerra
Por RAFAEL L. BARJADÍ ABC 23 Junio 2006

Las apariencias engañan y las diferencias que hoy separan a Europa de América no se pueden borrar simplemente con un voluntarioso apretón de mano. Cierto, nadie quiere revivir las tensiones que surgieron con extrema virulencia durante la crisis de Irak, pero que se eviten los temas polémicos no quiere decir que hayan desaparecido.

Desde el 11 de septiembre de 2001 hay un hecho esencial que distingue a americanos y europeos: Norteamérica es un país que está en guerra mientras que los europeos apenas sienten la amenaza del terrorismo islamista, un incordio más de nuestro tiempo.

De hecho, Europa no sólo se niega aceptar la guerra, sino que vive con pasión su rechazo. Europa vive la anti-guerra. Da igual que Al Qaida inaugure la fase del megaterrorismo y esté dispuesta a volarnos a todo en cuanto pueda y se le deje; da lo mismo que la Yihad se regocije en sus macabros espectáculos de decapitaciones; qué importa que se torture a los soldados americanos antes de asesinarlos brutalmente. Lo importante es que se cierre el centro de detención de Guantánamo (Cuba) o imposibilitar los vuelos de la CIA.

En Europa nos hemos perdido por las ramas y criticamos a América porque, decimos, ha militarizado la lucha contra el terrorismo. Se supone que en contra de una salida política o policial, más pacifista, dialogante y conciliadora, en línea con lo que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hace con ETA y propugna en su Alianza de Civilizaciones. Lo que no vemos es que si uno se define en guerra sólo le quedan dos opciones, ambas muy sencillas: ganarla o perderla. No hay punto intermedio. Y lo que nos negamos a ver es que los Estados Unidos de George W. Bush quieren lógicamente ser los vencedores de este conflicto.

La segunda cosa que queremos olvidar en esta orilla del Atlántico es que esta primera guerra global del siglo XXI no la han comenzado los americanos, víctimas de la misma. Sino que se debe al fanatismo producido por el fundamentalismo islámico, la figura de la Yihad y el impulso dado por Osama bin Laden a la misma. Mientras no reconozcamos este punto de partida con claridad habrá otro elemento que no incorporaremos y que es esencial para la victoria, a saber, la convicción de que somos mucho mejores que nuestros enemigos. Es difícil para un continente donde el velo pesa más que el crucifijo y donde se puede ridiculizara Dios, al Papa y a la Iglesia pero no a Mahoma y mucho menos a Alá.

Las dos actitudes frente a las amenazas de nuestro tiempo, radicalmente distintas, no se acercan con una recepción oficial, desgraciadamente. Además no es América la que debe cambiar, sino nosotros antes de que sea demasiado tarde.

ESPAÑA Y LIBERTAD PIDE QUE SE IMPIDA EL ACTO EN EL QUE PARTICIPARÁ OTEGUI EN CALIDAD DE PORTAVOZ DE BATASUNA EN BARCELONA
Nota de prensa España y Libertad   23 Junio 2006

España y Libertad ha comunicado al Hotel Palace que de celebrarse allí el acto interpondrá querella por auxilio a banda terrorista contra la dirección del Hotel.

El próximo lunes, a las 13.30 horas, Arnaldo Otegi asistirá a un almuerzo-coloquio en el Hotel Palace de Barcelona, organizado por el foro de debates Tribuna de Barcelona. Asistiendo a dicho acto en calidad de "portavoz de Batasuna".

España y Libertad ha formulado denuncia contra Arnado Otegui en el Juzgado Central de Instrucción número 5 como autor de un delito de quebrantamiento de medida cautelar, y pide que se adopten las medidas precisas para impedir el acto.

Conforme al auto dictado el 17.01.06. dictado en el marco del sumario 35/06 seguido ante el Juzgado de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional se ha acordado la suspensión de todas las actividades por otros DOS AÑOS más de la formación política ilegalizada HERRI BATASUNA- EUSKAL HERRITARROK- BATASUNA.

España y Libertad también ha comunicado al Hotel Palace de Barcelona, lugar en el que se celebrará el acto, que en caso de celebrarse este encuentro en su hotel se estaría vulnerando la orden judicial del juzgado central de instrucción número 5 (17 enero de 2006) que suspende todo tipo de actividades de la banda terrorista y por tanto cualquier actuación de sus dirigentes en representación de la organización.

Para finalizar recordamos "que nuestra plataforma tiene la intención de interponer querella por la comisión de un delito de quebrantamiento y auxilio a organización terrorista contra quien preste su colaboración a la celebración de tal acto, lo que incluye también a la dirección de su hotel."

Mas información
Yolanda Morín
GSM 678.61.61.77
info@e-libertad.es
http://www.e-libertad.es

Dos comunicados, un mismo lenguaje
La comparación del comunicado de ETA con el de anuncio de la tregua de 1998 demuestra que la banda sigue una estrategia similar
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón 23 Junio 2006

Madrid- «La mejor oportunidad para la paz» es el lema con el que desde el Gobierno, y por supuesto desde ETA y su entorno, se presenta el llamado «proceso de paz». Sin embargo, la consigna no es nueva y ya fue utilizada por la banda en 1998. Si se comparan el comunicado hecho público por los pistoleros en septiembre de 1998, con el que dio comienzo la tregua que duró hasta diciembre del año siguiente, y el del pasado miércoles, se encuentran varias similitudes que demuestran que los terroristas mantienen el mismo patrón de actuación. Muchos dijeron entonces, como ocurre ahora, que el alto el fuego de ETA era definitivo y que no volvería a matar.

En el comunicado del miércoles, ETA destaca, con un ladillo subrayado, que estamos ante una «nueva oportunidad» mientras que en el de 1998 explicaban «por qué estamos ante una nueva oportunidad». Aunque la banda mantiene inmutables sus objetivos de independencia de un País Vasco con al anexión de Navarra y territorios del sur de Francia configurados como república socialista, los destinatarios de la «generosidad» de los terroristas han cambiado. Entonces eran los partidos nacionalistas y ahora es el Gobierno de la Nación.

Se trata de la misma estrategia vestida con distintos ropajes. Lo que pretendían entonces era un gran acuerdo entre todos los «abertzales» para imponer por la fuerza de los hechos la independencia. Ahora, lo que quieren es que el Gobierno español, y el francés, acepten sin rechistar esa independencia que sería decidida por los vascos en un proceso que ETA pretende tutelar, ya que, lejos de manifestar su voluntad de desaparecer, el miércoles renovó el tono amenazador que ha sido una de sus principales señas de identidad. Las similitudes entre ambos comunicados, con la «nueva oportunidad» como gran lema, se observan en otros asuntos como el de la imposible derrota de ETA y las condiciones que se exigen para no volver, al menos de momento, a atentar.

Ambos comunicados terminaban con una amenaza. En el del pasado miércoles se decía que «las decisiones y pasos de ETA serán consecuencia de la actitud que mantenga el Gobierno español ante el proceso abierto en Euskal Herria», mientras que en el publicado en la pasada tregua se advertía de que «desde este momento en adelante los acontecimientos futuros determinarán el carácter definitivo de esta suspensión» (de atentados).

Lo que se presenta como una «nueva oportunidad» no es sino repetición de algo que ya intentó ETA y que, al no lograr los objetivos que se había propuesto, condujo a la reanudación de las actividades criminales. En cualquier caso, la banda ya ha advertido que el alto el fuego no es irreversible.

El idioma español inyecta ya a la economía un valor similar al turismo: el 15 por ciento del PIB
SEVILLA. A. GONZÁLEZ-BARBA/ABC 23 Junio 2006

El idioma español aporta ya a la economía de España un valor que equivale al 15 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), similar al que genera el turismo. Así se ha puesto de manifiesto en el Seminario Internacional «El valor económico del español: una empresa multinacional», que hoy clausura en Sevilla la escritora Nélida Piñón. El director del proyecto de investigación sobre el valor económico del español, José Luis García Delgado, explicó que «nuestra lengua es una empresa multinacional singular, dotada de un patrimonio extraordinario y de una matriz mundial y no de un único país». García Delgado abogó por la consolidación en Iberoamérica de «economías pujantes y sociedades democráticas que fortalezcan el español como una lengua de muchos y de prestigio».

Jaime Otero, investigador principal para el área de Lengua y Cultura del Real Instituto Elcano, recuerda, en un gran estudio en la web del Instituto Elcano, que en 2003, bajo la dirección del académico Ángel Martín Municio, se publicó un trabajo muy elaborado que arrojaba como resultado que el español representa para España «un valor económico equivalente al 15 por ciento del producto nacional bruto». ¿De dónde surge esta pujanza económica? Según Otero, en la década de 1990 España se convirtió en el primer inversor extranjero en Hispanoamérica y «muchos ejecutivos de las empresas inversoras percibieron que la lengua y cultura comunes, unidas a ciertos valores compartidos y experiencias políticas similares, ofrecían excelentes oportunidades a los inversores peninsulares». Así, la demanda de enseñanza del español en el mundo en términos comerciales ha crecido espectacularmente. Por ejemplo, las matrículas del Instituto Cervantes en los centros que tiene repartidos por el mundo crecieron de 81.700 en el curso 2002-2003 a 93.000 en el curso 2003-2004. En Estados Unidos, casi el 60% de los estudiantes de lenguas modernas escoge el español en el «College». El número de doctorados en Spanish Language & Literature superó en la década de 1990 al de doctorados equivalentes en francés y alemán. En los últimos años, los países hispanohablantes han sido en conjunto el segundo destino de los universitarios estadounidenses en el extranjero.

Ya no es asunto exclusivo de España
Casi treinta millones de americanos confiesan hablar español en casa. Y su integración en la sociedad americana es cada vez mayor. Por su nivel adquisitivo, la minoría hispana de Estados Unidos está cerca de ser la comunidad hispanohablante más rica del mundo. Según Humberto López Morales, secretario de la Asociación de Academias de la Lengua, 120.000 hispanos aprenden español en Florida. Desde un punto de vista «político o económico, el español ya no es asunto exclusivo de España, donde vive apenas uno de cada diez hispanohablantes, y ni siquiera de los países donde es la lengua oficial o mayoritaria.

El Consejo Consultivo rechaza que el bable sea oficial y definir al Principado como nación en el nuevo Estatuto
GONZALO DíAZ-RUBÍN ABC 23 Junio 2006

OVIEDO. El Consejo Consultivo apuesta por un nuevo Estatuto en lugar de una reforma de la actual norma autonómica. El órgano asesor del Principado, presidido por Bernando Fernández, entregó el martes su dictamen al presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que ayer analizó su contendido con el resto del Ejecutivo en el Consejo de Gobierno. El informe no es vinculante, pero apuesta claramente por conservar en la nueva norma la definición del Principado como «comunidad histórica». El consejo sostiene que «no hay diferencias jurídicas» entre «nacionalidad» y «región» y rechaza firmemente el término «nación», ya que no existe conflicto entre ser asturiano y español.

Tampoco encuentra razones para incluir la oficialidad del asturiano en la nueva norma autonómica, para ello, sostiene, sería preciso que el Principado definiera qué es el asturiano, algo difícil porque «no se constata que el bable sea una lengua única». Incide, además, en que la «normalización lingüística» que promueven los asturianistas es entendida por gran parte de la sociedad como un «artificio».

Solidaridad
El consejo sí recomienda incluir en la carta autonómica referencias al concepto de solidaridad para evitar que se puedan producir desigualdades entre las comunidades en el momento de abordar el sistema de financiación.

Y es que hay temores en el dictamen a que el sistema de financiación multilateral pueda estar en peligro a juzgar por el desarrollo de los procesos estatutarios en algunas comunidades que pretenden blindar sus relaciones económicas con el Estado a espaldas de otros territorios. Sin embargo, tienen claro que debe prevalecer en estas relaciones el marco armonizador de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca), porque consideran que limita las ambiciones de las autonomías más ricas y rechaza la validez de acuerdos bilaterales.

Parte de las cuestiones que recoge el dictamen del Consejo Consultivo tratan la estructura institucional del Principado de Asturias, de cuya reforma ha hecho bandera Izquierda Unida (IU). En estos aspectos el dictamen se aleja mucho de las pretensiones del socio de gobierno del PSOE. El consejo no cree posible regular en el estatuto las circunscripciones electorales, que IU quiere suprimir, o el número de diputados, que quiere aumentar.

De hecho, IU cree que el Consejo Consultivo se ha excedido en las funciones que tenía encomendadas y le acusa de haber «politizado» las recomendaciones sobre la reforma del Estatuto de Autonomía del Principado. El coordinador general de IU en Asturias, Jesús Iglesias, recordó ayer que al órgano asesor sólo se le pidió un análisis jurídico, «pero en ningún caso valoraciones de carácter político o sociológico sobre lo que piensan los asturianos». A pesar de ello, la coalición cree posible convencer a los socialistas para que acepten la cooficialidad del bable.

Comparecencia
El presidente del Principado solicitará hoy comparecer ante la Junta General del Principado para explicar cuales son las intenciones del Gobierno ante la elaboración del nuevo Estatuto. La comparecencia se producirá, previsiblemente, la próxima semana. Areces ha expresado en numerosas ocasiones su intención de concluir la reforma de la norma autonómica dentro de esta legislatura, algo que parece no ya difícil sino imposible. Pese a los llamamientos insistentes, el PP se niega a participar en el proceso y sin el voto de sus diputados no es posible la aprobación de la reforma.

Además las recomendaciones del consejo chocan con las prioridades de IU, coaligada en la región con el Bloque por Asturias, de tendencia nacionalista. El programa de IU ha ido ganando en contenidos asturianistas y la coalición IU-BA exige la oficialidad del asturiano «»para evitar su desaparición», un punto de desacuerdo más entre los socios de gobierno.

Traición y expulsión
Por si fuera poco, el acuerdo entre PSOE y PP para la designación del Procurador General, una suerte de Defensor del Pueblo, ha contribuido mucho a deteriorar el pacto PSOE-IU. La coalición ha anunciado que se siente «libre» para votar en contra de los designios del Ejecutivo en la Junta General. La respuesta del PSOE no ha sido menos contundente, la «traición» se pagaría con la expulsión de Izquierda Unida del Gobierno.

Los populares, mientras, insisten en que no es el momento de reformar el Estatuto. Su presidente y candidato a las próximas elecciones, Ovidio Sánchez, se niega a participar en la reforma «en un año electoral». Espera además la ocasión de poner a prueba las amenazas de los socios de gobierno. Tiene una ocasión el próximo día 29 cuando se debata una propuesta de Izquierda Unida a favor de financiar con fondos mineros un hospital de lesionados medulares en Langreo, al que el PSOE se opone.

La Junta Electoral sanciona al president por pedir el voto
C. Morodo La Razón 23 Junio 2006

Madrid- El voto en el referéndum del Estatuto catalán de los residentes ausentes (CERA) rebajará la participación por debajo del 49 por ciento, de modo que quedará en torno al 48,8-48,9 por ciento.

La noche electoral, la asistencia a las urnas dejó el porcentaje en el 49,41 por ciento, sobre el que hay que extrapolar los resultados del recuento del voto de los emigrantes, que termina esta mañana. A última hora de la tarde de ayer, en Barcelona se habían contabilizado 18.500 votos, cifra a la que se estima que hay que sumar alrededor de otras 6.000 papeletas procedentes de las otras tres provincias (la Ciudad Condal integra las 3/4 partes del total del voto emigrante). Con un censo del CERA que supera los 108.000 votantes, en el recuento final la participación no subirá por encima del 50 por ciento, como estimaron dirigentes de CiU y del PSC, sino que bajará del 49 por ciento.

Por otra parte, la Junta Electoral Central (JEC) ha abierto un expediente sancionador al presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, por entender que en su mensaje institucional del pasado viernes vulneró las normas que impiden a los poderes públicos pedir la participación en un referéndum.

La JEC se reunió ayer en el Congreso para analizar la denuncia presentada en ese sentido por el PP, que entendía que el mensaje institucional de Maragall, emitido por televisión pocas horas antes del inicio de la jornada de reflexión, vulneró la Ley Electoral, la de Referéndum y los acuerdos previos de la Junta Electoral.

En su resolución, la JEC señala que «los términos de la declaración institucional» de Maragall «constituyen objetivamente infracción de lo previsto en el artículo 50.1 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General».

El «president» animó por televisión a los catalanes a votar para «dar un paso de gigante como país», después de que la JEC desestimara esa misma noche los recursos presentados por ERC y PP porque no cabía ejercer la «censura previa».

El artículo de la LOREG que, según la Junta, vulneró Maragall es el que establece que los poderes públicos que convocan una consulta pueden realizar una campaña institucional «destinada a informar a los ciudadanos sobre la fecha de la votación, el procedimiento para votar y los requisitos y trámite del voto por correo, sin influir, en ningún caso, en la orientación del voto de los electores».

La Generalitat ha anunciado que recurrirá el expediente.

ESTABA INVITADO COMO "PORTAVOZ DE BATASUNA"
El foro Tribuna Barcelona cancela la conferencia de Otegi prohibida por Marlaska
Apenas unas horas después de que Fernando Grande-Marlaska emitiese un auto que prohíbe al batasuno Arnaldo Otegi participar en el coloquio anunciado para el lunes por Tribuna de Barcelona, tal y como adelantó Libertad Digital, la conferencia se ha cancelado. Así lo confirmaron fuentes del foro barcelonés a Europa Press, a pesar de que la fiscalía se opuso a la prohibición y adujo como argumento que el rótulo de portavoz de Batasuna no tiene porqué haberlo solicitado Otegi.
Europa Press Libertad Digital 23 Junio 2006

Otegi debía pronunciar una conferencia bajo el título 'Por un proceso democrático y nacional', actuando como presentador el presidente de la Asociación Europea de Abogados Demócratas, August Gil Matamala.

El juez Grande-Marlaska dictó este viernes un auto en el que ordena a la Policía Nacional y a la autonómica que impidan la conferencia Otegi, que iba a celebrarse en el hotel Palace de la Ciudad Condal, a pesar de que la Fiscalía la Audiencia se manifestó en contra de la prohibición de la charla.

En la resolución, el titular del Juzgado de Instrucción número 5 señala que la participación de Otegi en representación de la organización ilegalizada incurre en una de las causas de prohibición previstas en el auto dictado el pasado 17 de enero en el que el magistrado acordó la suspensión de actividades de Batasuna durante dos años.

El juez remite el auto a la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, a la Dirección General de Seguridad de la Generalitat y a la Delegación del Gobierno en Cataluña, y concreta que la medida de prohibición sólo afecta a la intervención de Otegi y no al resto de actos previstos ese mismo día por el mencionado Foro.

Grande-Marlaska subraya que la conferencia de Otegi se refiere "expresamente" a que lo hace "en su condición de portavoz de la izquierda abertzale", lo que pone de manifiesto que el dirigente de Batasuna "no ejercerá sus derechos civiles y políticos como persona individual, sino que se constituye en altavoz del frente político-institucional de la organización terrorista ETA-KAS-Ekin-Batasuna".

CON AGRESIONES AL PP Y CIUDADANOS DE CATALUÑA
Rosa Díez lamenta que la campaña del Estatuto pase a la historia por su "violencia e intolerancia"
La eurodiputada Rosa Díez ha recibido el XII Premio a la Tolerancia que entrega anualmente la Asociación por la Tolerancia en Barcelona. Durante el acto, la socialista vasca ha aprovechado para denunciar que "el lenguaje nacionalista lo ha pervertido todo". También ha advertido que la campaña del Estatuto de Cataluña pasará a la historia por "la violencia y la intolerancia" que la han caracterizado, con ataques al PP y a Ciudadanos de Cataluña, y por la abstención en su referéndum.
EFE Libertad Digital 23 Junio 2006

El discurso de Rosa Díez al recoger el premio ha estado plagado de referencias al mal llamado proceso de paz y al Estatuto de Cataluña. En Barcelona, la eurodiputada socialista ha criticado que el final del terrorismo pase por el "proceso de paz" emprendido por el Gobierno de Zapatero. "No es lo mismo derrotar a los terroristas que pactar con ellos". Además, se ha preguntado si esto supone "la perversión de la política" o "es que hemos caído en el error del nacionalismo".

Tras subrayar que "la paz sin libertad no vale nada", Rosa Díez ha hecho especial hincapié durante su discurso en lo que considera la "perversión del lenguaje", que "ha llevado a que algunas personas vean a los terroristas como independentistas".

"El lenguaje nacionalista lo ha pervertido todo", ha denunciado mientras lamentaba que la campaña del Estatuto de Cataluña pasará a la historia por "la violencia y la intolerancia" que la han caracterizado y por la abstención en su referéndum.

En el acto, celebrado en la noche de este jueves, también intervino la presidenta de la Asociación por la Tolerancia, Marita Rodríguez, que destacó "la valentía, la claridad de las ideas y la lucha por la libertad" de la galardonada, así como "su honestidad intelectual, que le han hecho dirigir sus críticas hacia el nacionalismo".

El jurado del premio está integrado por Albert Boadella, Francesc de Carreras, Juan Antonio Cordero, José Domingo, Arcadi Espada, José García Domínguez, Miquel Porta Perales, Antonio Robles, Marita Rodríguez, Rafael Sorni, Luís María Todó y Javier Toledano.

Nacionalismos: circunstancias y líderes
Pío Moa Libertad Digital 23 Junio 2006

Me perdonarán, espero, que reproduzca un viejo artículo mío:

Los nacionalismos vasco y catalán fueron incubándose bajo la Restauración, en la segunda mitad del siglo XIX, cuando todavía nacionalismo y liberalismo parecían marchar unidos, salvo en Alemania. Sin embargo, en España tardaron mucho los regionalismos románticos en convertirse en nacionalismos, no ocurriendo ello hasta la última década del siglo, tardíamente con respecto a otros nacionalismos europeos, y con un tinte antiliberal.

Tanto en la población vasca como en la catalana había tenido mucha aceptación el carlismo. Sin embargo fueron sus regiones las más beneficiadas por el triunfo liberal, pues en ellas –en Barcelona y Bilbao– surgieron las minorías emprendedoras que mejor aprovecharon la estabilidad y el mercado nacional abierto por la Restauración. Por tanto cabía esperar que sus burguesías y la gente común hubieran reforzado sus sentimientos unitarios, y simpatizado con el liberalismo. En parte así ocurrió, desde luego, pero la prosperidad incluyó un fenómeno más alarmante: atrajo a Bilbao y a Barcelona a decenas de miles de trabajadores de otras regiones, mano de obra en su mayoría analfabeta, poco religiosa, a menudo desarraigada, explotada y proclive a actitudes revolucionarias. Ello despertaba en las crecientes clases medias autóctonas una sensación de peligro y desorden, mezclada, a menudo, con la añoranza por un idealizado ayer de tranquilidad y armonía.

El descontento con algunos efectos del liberalismo anclaba también en la tradición carlista, una de cuyas reivindicaciones había sido los fueros regionales o provinciales, leyes particulares de origen medieval que, entre otras cosas, fragmentaban el mercado único. Los fueros de Cataluña habían sido abolidos en 1716, tras la guerra de Sucesión, por haber apoyado la mayoría de los catalanes a la dinastía austriaca, en lugar de a la triunfante borbónica; y los vascos en 1876, después de la última guerra carlista.

Por otra parte el dinamismo de Bilbao y Barcelona provocaba roces con una administración madrileña plagada de viejas rutinas semirrurales y oligárquicas, deploradas por las pujantes capas industriales y comerciales. Se extendió la idea en medios populares y menos populares de que “catalanes y vascos” eran los únicos que trabajaban, viviendo las demás a su costa. Por supuesto, la situación podía presentarse también al revés: Cataluña y Vasconia no sólo se beneficiaban del mercado nacional (más el colonial), sino que prácticamente lo tenían cautivo merced a unos aranceles muy altos, impuestos por Madrid para proteger, precisamente, sus industrias, las industrias españolas, en definitiva. Y quienes trabajaban allí eran, en gran parte, gentes de otras regiones.

Los nacionalismos iban a crecer, pues, en ese ambiente, explotando el orgullo por la prosperidad económica, el descontento con la pesada administración central, la inseguridad introducida por la inmigración, el miedo a los brotes revolucionarios, la aversión tradicional al liberalismo, y la nostalgia por un pasado ideal concretado en los fueros, en cuya abolición veían o querían ver el fin de la “libertad” catalana y vasca.

Sentimientos un tanto contradictorios, porque el progreso material se asentaba, precisamente, en la mano de obra barata llegada del resto del país y en la eliminación de los fueros, que, al ampliar los mercados, había dado alas a la industria textil catalana y la metalúrgica vizcaína. Volver a los fueros habría traído la ruina económica, por lo que su invocación funcionaba más bien como una querencia sentimental del pasado, justificadora del disgusto con las dificultades del presente. Y los defectos de la administración central podían verse como productos irremediables de una institución a destruir, o como males transitorios, superables mediante reformas.

Peculiaridad importante de estos nacionalismos fue la impronta clerical en su gestación. El nacionalismo catalán tuvo una raíz fundamental en medios de la Iglesia, aunque al principio no pasara en ellos de regionalismo. En Vascongadas se trató más bien de un acogimiento eclesiástico de las doctrinas, de matiz teocrático, elaboradas por Sabino Arana. En ambas regiones diversos seminarios, monasterios y parroquias llegaron a convertirse en focos de separatismo. Y mucho más tarde, por los años 60 del siglo XX, bajo el régimen de Franco, el clero iba a desempeñar de nuevo un papel crucial en el resurgimiento de los nacionalismos, aunque en un contexto muy diferente y por causas también diferentes.

Choca a primera vista el nacionalismo clerical, pues España había desempeñado durante siglos el papel de adalid del catolicismo en Europa y en medio mundo. ¿Cómo, de pronto, unos católicos fervientes desvalorizaban esa tradición y pugnaban por romper la vieja unidad hispana? Una explicación reside en las quiebras sociales y políticas del siglo XIX, y en el triunfo final del liberalismo. Esta ideología había llegado con la invasión napoleónica, inspirándose en la revolución francesa y con un componente antirreligioso y violento muy pronunciado, alzando contra ella un frontal rechazo en los ambientes más católicos, que por reacción se anclaron en una ortodoxia anquilosada. Al triunfar el liberalismo, diversos clérigos pensaron salvar lo salvable en sus propias regiones, donde tan fuerte había sido la influencia carlista. No insinúo una continuidad entre carlismo y nacionalismo. Por el contrario, el carlismo había defendido firmemente la unidad española, aun si la concebía al modo descentralizado del antiguo régimen; por lo tanto el nacionalismo suponía una ruptura con él. La relación es más bien indirecta y producto del ambiente. Las repetidas derrotas carlistas dejaban a finales del siglo poca esperanza de volver al antiguo régimen, y el nacionalismo clerical, considerando a Cataluña y Vasconia regiones privilegiadamente católicas, quería salvarlas de la general degradación. Hasta cierto punto los nacionalismos vasco y catalán nacieron como reacción regional contra el liberalismo triunfante en el conjunto del país.

Esta explicación resulta, no obstante, insuficiente, por cuanto la Restauración había creado un sistema moderado, ajeno a las antiguas exaltaciones, pronunciamientos militares y ataques a la religión, haciendo posible una convivencia espinosa, pero aceptable, entre la Iglesia y el estado. Pero fue precisamente entonces cuando tomaron cuerpo los movimientos anarquistas y marxistas, confirmando en apariencia la vieja crítica al liberalismo como puerta abierta a esas ideologías, que irrumpían prometiendo textualmente la sangrienta abolición de la religión, la propiedad privada y la familia.

El paso del regionalismo al nacionalismo entrañaba otro cambio radical. Como en todos los países, había existido siempre una rivalidad entre las regiones. El “contrario”, en Cataluña y, en menor medida en el País Vasco, había sido Castilla. Sin embargo la decadencia castellana en el siglo XIX era manifiesta, y su hegemonía en la política y la cultura se había desvanecido de mucho tiempo atrás. Los nacionalistas vascos y catalanes mostraban animadversión hacia Castilla, cuya historia y hegemonía pasadas zaherían y menospreciaban, pero considerarla una “nación opresora” sonaba por lo menos exagerado. Aunque la unidad española bajo los Reyes Católicos había mantenido una considerable diferenciación entre los reinos, especialmente el de Castilla y el del Aragón, esa diferencia se había ido diluyendo desde el siglo XVIII, como también la antigua preeminencia demográfica y económica castellana. Aun así, los nacionalismos vasco y catalán exacerbaron las quejas y diferencias, y dieron el paso de la tensión con Castilla a la oposición a España.

De todas formas, durante el último decenio del siglo XIX, ambos nacionalismos atraían a muy poca gente. Quedaban en cosa de algunos intelectuales y clérigos y, sobre todo en Cataluña, se confundía con el mero regionalismo cultural. Pero a finales de esa década, en 1898, ocurrió uno de los sucesos psicológica y políticamente más determinantes de la historia contemporánea española: la derrota frente a Usa, y la pérdida de las últimas colonias. Como se ha resaltado a menudo, el “desastre” no lo fue en el terreno económico –resultó incluso beneficioso desde ese punto de vista– pero sí en el orden moral: quebró la confianza y la seguridad de España en mayor grado todavía que las de Francia por su derrota frente a Alemania en 1870. Inundó el país una marea de autodesprecio y fueron puestas en cuestión la historia y la cultura españolas, y el valor mismo de su unidad. Ese momento psicológico marca el auge y consolidación de los nacionalismos catalán y vasco.

Siendo así, cabe preguntarse por qué cobró impulso el nacionalismo en esas dos regiones, y no en otras tan diferenciadas como Valencia, Baleares, Navarra, Galicia o Andalucía. Algunos encuentran la causa en la industrialización, la “burguesía”. Quizá, pero ambos nacionalismos tuvieron mucho de reacción a la industrialización, o más bien a uno de sus efectos principales: la llegada de una masa de inmigrantes. Y ambos enraizaron más bien en capas medias y campesinas que en el medio empresarial, sobre todo en el caso vasco. Además el progreso industrial fue previo al nacionalismo y no debió nada a éste, del cual sólo podía esperar peligros, al implicar una fuerte restricción del mercado para las empresas regionales.

A mi juicio, no basta con la existencia de condiciones generales u “objetivas” más o menos favorables para que una idea política cuaje. Hace falta un liderazgo lo bastante hábil y empeñado para explotar esas condiciones y superar los obstáculos. Y la presencia de líderes inspirados, enérgicos y tenaces no es algo previsible o automático en unas circunstancias económicas, sociales o culturales dadas. Es un producto azaroso de mil circunstancias, muchas de ellas estrictamente personales e impronosticables. Ese liderazgo no surgió en la mayoría de las regiones, pero sí en Vasconia con Sabino Arana, y en Cataluña con Prat de la Riba y Cambó. Los dos primeros elaboraron sendas teorizaciones sobre sus respectivas regiones, así como, más o menos explícitamente, sobre España. Y, no menos importante, combinaban con su dedicación teórica una completa devoción a la causa y la verdad que creyeron descubrir. El cambio real de regionalismo a nacionalismo se produce ya a finales del siglo XIX, y muy ligado a la obra de Arana y de Prat de la Riba, y por ello le daré en este ensayo mayor relieve que a disquisiciones eruditas sobre los antecedentes, inspiraciones o variantes de sus doctrinas.

No porque tales disquisiciones y estudios sean vanos, ni mucho menos. Al contrario, a menudo –aunque no siempre– clarifican las cosas, pero por no ser indispensables al objeto de este libro, me extenderé poco sobre ellas. Así, apenas trataré temas como la actual polémica dentro del nacionalismo catalán sobre la importancia relativa de Almirall y de Prat, o las implicaciones demo-orgánicas de las Bases de Manresa, o las raíces del mesianismo vasquista “limpiador de la tierra” desde Larramendi, estudiadas por M. Azurmendi, etc. Dicho en otros términos, parto del supuesto, a mi juicio evidente, de que fueron las ideas y fuertes personalidades de Arana y Prat, enfrentadas a un medio poco propicio, las fundadoras e impulsoras de ambos nacionalismos; y de que atendiendo a ellas podemos entender suficientemente –no exhaustivamente, claro, si eso fuera posible– los rasgos de cada uno y muchas claves de su desarrollo y repercusiones a lo largo del siglo XX.

Los dos personajes fueron prácticamente coetáneos, con diferencia de cinco años. Los dos murieron prematuramente, Arana con 38 años, en 1903, y Prat con 46, en 1917. Había entre ellos otras muchas semejanzas. Si, desde el punto de vista intelectual, nadie podría considerarlos brillantes, suplían esa deficiencia con el instinto, por así llamarlo, de los fundadores; con la convicción sin fisuras en sus ideas, cuya verdad redentora para sus pueblos tenían por irrefutable; y con una tenacidad extraordinaria, nacida de esa convicción. Ambos poseían dotes de organización y propaganda muy notables, y, considerando la unidad española perjudicial para vascos y catalanes, retrotraían a tiempos pasados, a veces un tanto brumosos, el ideal de plenitud nacional, para cuya recuperación habría sonado la hora. Eran, además, muy católicos.

Institutos de Castilla y León impartirán gallego en el bachillerato en el 2007
La Junta se compromete a apoyar cualquier petición que le llegue para enseñar esta lengua
Más de 800 alumnos estudian el idioma de Rosalía en la comunidad vecina
(Lugar: e. á. | santiago) La Voz 23 Junio 2006

Las Administraciones educativas de Galicia y Castilla y León se comprometieron a estudiar un modelo para implantar el gallego en centros de bachillerato de la comunidad vecina a partir del curso 2007-2008. El director general de Planificación Educativa castellanoleonés, Javier Serna, estuvo ayer en Santiago para abordar la situación del acuerdo que mantienen ambos Gobiernos autónomos para promocionar el uso del gallego en su comunidad.

Serna y la secretaria xeral de Política Lingüística, Marisol López, trataron los contenidos del próximo convenio, ya que el actual finaliza este año. Entre otras novedades, el próximo curso se estrenará la materia de lengua y cultura gallega en cuarto curso de enseñanza secundaria, por lo que los alumnos que han seguido estos estudios tendrán ya un certificado de iniciación.

Desde el año 2001 el número de estudiantes que reciben clases de gallego en Castilla y León ha ido creciendo hasta superar los 800.

En estos momentos se imparten clases de gallego en doce colegios públicos de infantil y primaria de las localidades de Cacabelos, Carucedo, Corullón, Puente de Domingo Flórez, Toral de los Vados, Villafranca del Bierzo, Toral de Merayo, Ponferrada y Camponaraya. En total son 723 estudiantes.

En secundaria, el número de alumnos es de 57, distribuidos en cuatro institutos de Ponferrada, Villafranca del Bierzo y Cacabelos. En la Escuela Oficial de Idiomas de Ponferrada también se imparten clases de gallego y en estos momentos son 72 alumnos los que cursan esta lengua. En el curso 2007-2008 terminarán los estudios la primera promoción de alumnos de esta escuela que siguieron los cinco cursos existentes de gallego. En relación a la posibilidad de que en un futuro se amplíe la posibilidad de estudiar gallego a otros centros educativos del Bierzo o de la Alta Sanabria, el responsable de Planificación y Ordenación Educativa de Castilla y León señaló que por parte de la Junta nunca se cerró la puerta «ni se va a negar apoyo a cualquier solicitud que proceda de ningún centro público de la comunidad».

El primer convenio firmado entre la Junta castellanoleonesa y la Xunta de Galicia se rubricó el 18 de julio de 2001 y durante este tiempo se ha pasado de 25 alumnos a más de 800.

La materia de lengua y cultura gallega no se limita exclusivamente a la enseñanza del idioma, sino que aborda también los aspectos culturales e históricos.

En centros como el Valentín García Yebra del Bierzo, más de la mitad de los 170 alumnos han solicitado recibir las clases en gallego.

Estatuto
Esta reunión avanza más en la colaboración entre las dos comunidades y lima las asperezas surgidas hace unos meses, cuando la propuesta del BNG para la reforma del Estatuto de Autonomía abrió la puerta a la posible anexión de municipios limítrofes de la comunidad de Castilla y León y del Principado de Asturias para impulsar la normalización del uso del gallego, y que fueron duramente criticadas por los responsables políticos de las dos autonomías.

¿QUIENES SON LOS CÓMPLICES DE ETA?
Redacción minutodigital 23 Junio 2006

En los días pasados nos hacíamos eco de la información que apuntaba a que una filtración desde España había impedido la detención de la cúpula etarra en Francia. La AVT a través de Alcaraz de apresuró a pedir explicaciones al gobierno, al Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba en concreto. Desde Interior negaron que tal información fuese veraz.

Pero miren por donde nos enteramos que Grande-Marlaska tiene abierta una pieza secreta y separada en la que trata de esclarecer posibles filtraciones policiales de la investigación al entramado de ETA. Al parecer un policía nacional pasaba información a los etarras. Ignoramos mayores datos de la investigación, pero sin duda produce una gran alarma social comprobar que ETA tiene infiltrados en los cuerpos de seguridad del estado, bien se trate de agentes comprados, o bien la actuación del policía traidor desenmascarado obedezca a otras finalidades, que ustedes como nosotros nos podemos imaginar.

Por otro lado la investigación de la Audiencia Nacional del aparato de extorsión de ETA ha puesto al descubierto otra desasosegante pregunta. El papel que desempeña un dirigente del PNV en la trama de extorsión de ETA. Según el diario El Mundo la víspera de que se celebrara el encuentro en el que estaba previsto poner en marcha la operación contra todo el entramado, los especialistas de información detectaron una reunión entre Joseba Imanol Elosúa y un dirigente del Partido Nacionalista Vasco. Según fuentes de la Audiencia, este encuentro se celebró el 3 de mayo en una sidrería de Rentería. Los investigadores tratan de acreditar judicialmente que este representante del PNV le entregó dinero procedente de empresarios vascos a los que ETA había extorsionado. Se baraja que se trate de la misma cantidad, 60.000 euros, que al día siguiente tenía previsto entregar Elosúa en su bar al recaudador francés, Cau Aldanur, también detenido este martes.

¿Se trata de una actuación a titulo particular? Bien recientes están las declaraciones que reconocían que el PNV estaba al corriente de las reuniones de Imaz con Batasuna ¿Conocían también en el PNV la colaboración de este dirigente con los etarras? Esperemos que la investigación judicial nos aclare la cuestión.

Por su parte el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, también se refirió a esta cuestión, Barrio exigió al presidente del PNV, José Jon Imaz, que dé una "explicación clara" sobre esta cuestión para conocer "qué hay detrás". Barrio también emplazó a Rodríguez Zapatero a que aclare "qué compromisos le unen con los terroristas" después de lo afirmado por los etarras en su último comunicado. "El PSOE y el Gobierno no nos están hablando claro. ¿Qué hay detrás, qué lazos unen a Zapatero y a Rubalcaba con los terroristas?", preguntó el popular vasco.

Economía lingüística
Salvador García Bardón  Periodista Digital 23 Junio 2006

[lengua] En 2002, el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) y la Casa de América organizaron el seminario «El español, un activo con proyección internacional». El motivo explícito de este seminario fue el reconocimiento de la potencialidad del español como creador de riqueza y su acomodo directo en sectores como el educativo, el editorial, el audiovisual, el musical y el extraordinariamente prometedor de las nuevas tecnologías. Todos estos sectores, que lo utilizan como herramienta principal de su actividad, tienen no sólo un valor cuantitativo cada vez más importante sino, sobre todo, un valor cualitativo, en la medida que abren nuevas posibilidades al resto de los productos y servicios de nuestro Comercio Exterior.

Hoy se clausura en Sevilla un Seminario Internacional cuyo título, emparentado con el precedente, es «El valor económico del español: una empresa multinacional». Este Seminario ha puesto de manifiesto que el idioma español aporta ya a la economía de España un valor que equivale al 15 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), es decir, un valor similar al que genera el turismo.

[logo] El idioma español inyecta ya a la economía un valor similar al turismo: el 15 por ciento del PIB

SEVILLA.
A. GONZÁLEZ-BARBA/ABC

El idioma español aporta ya a la economía de España un valor que equivale al 15 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), similar al que genera el turismo. Así se ha puesto de manifiesto en el Seminario Internacional «El valor económico del español: una empresa multinacional», que hoy clausura en Sevilla la escritora Nélida Piñón.

El director del proyecto de investigación sobre el valor económico del español, José Luis García Delgado, explicó que «nuestra lengua es una empresa multinacional singular, dotada de un patrimonio extraordinario y de una matriz mundial y no de un único país». García Delgado abogó por la consolidación en Iberoamérica de «economías pujantes y sociedades democráticas que fortalezcan el español como una lengua de muchos y de prestigio».

Jaime Otero, investigador principal para el área de Lengua y Cultura del Real Instituto Elcano, recuerda, en un gran estudio en la web del Instituto Elcano, que en 2003, bajo la dirección del académico Ángel Martín Municio, se publicó un trabajo muy elaborado que arrojaba como resultado que el español representa para España «un valor económico equivalente al 15 por ciento del producto nacional bruto».

¿De dónde surge esta pujanza económica? Según Otero, en la década de 1990 España se convirtió en el primer inversor extranjero en Hispanoamérica y «muchos ejecutivos de las empresas inversoras percibieron que la lengua y cultura comunes, unidas a ciertos valores compartidos y experiencias políticas similares, ofrecían excelentes oportunidades a los inversores peninsulares». Así, la demanda de enseñanza del español en el mundo en términos comerciales ha crecido espectacularmente. Por ejemplo, las matrículas del Instituto Cervantes en los centros que tiene repartidos por el mundo crecieron de 81.700 en el curso 2002-2003 a 93.000 en el curso 2003-2004. En Estados Unidos, casi el 60% de los estudiantes de lenguas modernas escoge el español en el «College». El número de doctorados en Spanish Language & Literature superó en la década de 1990 al de doctorados equivalentes en francés y alemán. En los últimos años, los países hispanohablantes han sido en conjunto el segundo destino de los universitarios estadounidenses en el extranjero.

Ya no es asunto exclusivo de España
Casi treinta millones de americanos confiesan hablar español en casa. Y su integración en la sociedad americana es cada vez mayor. Por su nivel adquisitivo, la minoría hispana de Estados Unidos está cerca de ser la comunidad hispanohablante más rica del mundo. Según Humberto López Morales, secretario de la Asociación de Academias de la Lengua, 120.000 hispanos aprenden español en Florida. Desde un punto de vista «político o económico, el español ya no es asunto exclusivo de España, donde vive apenas uno de cada diez hispanohablantes, y ni siquiera de los países donde es la lengua oficial o mayoritaria.

El idioma español aspira a compartir trono con el inglés
Fundación Telefónica impulsa un gran estudio sobre el valor económico del idioma.
Rosa Coronilla / SEVILLA (23-06-2006), CincoDías.com

En el corazón de Nueva York, en Cuba o en Guinea Ecuatorial. Más de 400 millones de personas en todo el mundo, e incluso 600 según algunas fuentes, se comunican y sienten en español, una lengua en crecimiento que gracias a su expansión aspira a compartir con el inglés el trono de primer idioma operativo del planeta. El gigantesco activo económico que supone la lengua de Cervantes, una 'empresa multinacional' que domina en 21 países, no se ha llegado a medir hasta la fecha, pero ya se trabaja en ello. El dato exacto se sabrá antes de 2008 y será fruto de la gran investigación académica que se puso en marcha en 2005 por iniciativa de Fundación Telefónica.

La entidad ha reunido a 25 expertos de universidades españolas y latinoamericanas y ha impulsado un estudio pionero sobre el valor económico del español que ayer celebró en Sevilla su primer encuentro internacional. El director de la investigación, el catedrático José Luis García Delgado, defendió el 'extraordinario patrimonio' del español, que según su opinión sirve de motor 'a toda la economía' y no sólo a las empresas que operan en las industrias de la palabra. Y citó como ejemplo la rápida expansión de las empresas españolas en Iberoamérica precisamente gracias al uso compartido de la lengua. En este sentido, reclamó que las empresas 'ayuden a la lengua como la lengua ayuda a la economía'.

García Delgado destacó las 'ramificaciones planetarias' del español, que ya es la segunda lengua de comunicación internacional después del inglés y la que experimenta un mayor ritmo de crecimiento en un contexto de progresiva desaparición de lenguas en todo el planeta. Aunque algunos de los expertos aseguran en sus ponencias que el castellano podría desbancar al inglés, el director del estudio cree que el objetivo debe ser compartir en términos de igualdad esa privilegiada posición de 'lengua franca' en todo el mundo.

El catedrático detalló que la investigación, en la que participan nueve universidades españolas, arrancó en el último trimestre de 2005 y se extenderá por espacio de tres años. El estudio, que analizará toda la literatura que se ha publicado sobre el tema, intentará cuantificar el valor de la lengua desde distintos puntos de vista como las migraciones, la industria cultural o la de las telecomunicaciones, además de redactar una primera cartografía del español. Este mapa detallado de la lengua en el mundo es el primer paso de la investigación general y establecerá el número de hablantes de español, su distribución geográfica y las tendencias demográficas de los diferentes grupos de hispanohablantes.

Al primer seminario internacional que analiza los avances del estudio asistieron también, además del alcalde de Sevilla, los ex presidentes de Colombia y Ecuador, Belisario Betancur y Oswaldo Hurtado. También estuvieron presentes Ramiro Osorio, de la Secretaría General Iberoamericana, y Javier Nadal, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Telefónica. Osorio, que representó a Enrique Iglesias, secretario general del Banco Interamericano de Desarrollo, puso como ejemplo del empuje de la lengua de Cervantes que el español será usado en una década por la cuarta parte de la población de EE UU, la primera potencia económica mundial. 'El español no es sólo un inmenso y extraordinario espacio cultural, sino también un espacio de oportunidades incalculables para grandes acuerdos políticos, sociales y también económicos', apostilló.

Un gran activo
• Un lugar en el mundo. El español es la cuarta lengua más hablada y el segundo idioma de comunicación internacional. Sólo ocho idiomas superan los 100 millones de hablantes, ya que el 96% de la humanidad usa sólo el 4% de los idiomas. Hay entre 4.000 y 7.000 lenguas, aunque dentro de 20 años sólo sobrevivirán 1.000.

• Un bien intangible. Los estudiosos del carácter económico de la lengua aseguran que se trata de un intangible para las empresas, un bien sin coste de producción, que no se agota por su uso, que no es apropiable y que incrementa su valor cuanto más se utiliza.

• La ayuda de la inmigración. Los expertos aseguran que la población inmigrante que llega a España abre una gran oportunidad de extender el castellano en zonas de escasa tradición como el Este de Europa, algunas áreas de África o Asia. Dos tercios de los extranjeros que viven en España no son hispanohablantes.

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