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Recortes de Prensa     Martes 27 Junio  2006

Negociación con ETA-Batasuna
No en nuestro nombre
Gotzone Mora Libertad Digital 27 Junio 2006

El anuncio de "alto el fuego permanente" por parte de la banda terrorista ETA ha dado lugar a profundos cambios en la política española, cuyo precursor principal ha sido el propio presidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero y el conjunto del ejecutivo que él dirige.

Me gustaría comenzar poniendo de manifiesto una cuestión que, por obvia, no precisaría ni siquiera ser señalada, pero que debo mencionar ante la oleada de comentarios malintencionados que se vienen produciendo en los últimos meses. Nadie desea más el final del terrorismo que las víctimas y los amenazados por ETA; ahora bien, una cosa es querer el final de los asesinos, y otra muy distinta es estar dispuesto a doblegar nuestro Estado de Derecho a los designios de los terroristas. Desgraciadamente, los acontecimientos de los últimos tiempos confirman la impresión de que podemos encontrarnos ante una claudicación de nuestra democracia hacía el entorno de Batasuna-ETA, y ello a pesar de que el señor Rodríguez Zapatero y los actuales dirigentes del PSOE no se cansan de repetir que no se pagará precio político alguno por el final de la banda asesina. A día de hoy, no obstante, son pocos los que creen en la palabra del presidente del Gobierno al respecto, pues si algo tenemos claro los demócratas, y especialmente los que conocemos de cerca el verdadero rostro del nacionalismo vasco y del terrorismo etarra, es que exigirán contraprestaciones de carácter jurídico-político que la debilidad del Gobierno de la Nación les puede permitir conseguir.

Pero, al objeto de analizar como procede la situación actual, considero que debemos remontarnos al origen del anuncio de "alto el fuego permanente" de ETA y las razones del mismo. A nadie se nos escapa, a estas alturas de los acontecimientos, la existencia de contactos permanentes del más alto nivel con la banda terrorista por parte de miembros del Partido Socialista, y en especial, del PSE desde hace más de cuatro años. Pero es más, a pesar de que los mismos se han tratado de presentar a la opinión pública como meros intercambios de pareceres desprovistos de negociación política alguna (pues lo contrario desvirtuaría la tesis del señor Rodríguez Zapatero de que en ningún caso se pagaría precio político por el final de la violencia), resulta evidente para la racionalidad de cualquier demócrata que un grupo terrorista no anuncia un "alto el fuego permanente" si no dispone de ciertas garantías de que sus reivindicaciones van a materializarse. Y conociendo la historia de la banda terrorista estas exigencias de los etarras son fundamentalmente de tres tipos: las relacionadas con los presos, la legalización de Batasuna (o en su defecto de la nueva coalición electoral que puedan crear) y las de territorialidad y soberanía. Repasemos pormenorizadamente cada una de dichas reivindicaciones para evidenciar el futuro que nos espera a los españoles de concretarse los designios de los asesinos.

1) Con respecto a los presos, según las informaciones de las que disponemos, las pretensiones de ETA consisten en la consecución a término de la salida de todos los integrantes de la banda de la cárcel en un proceso de amnistía (ilegal bajo nuestro actual marco jurídico) o de indulto masivo. Evidentemente, y a sabiendas de la impopularidad de dicha medida, la misma se llevaría a cabo en distintas fases. En un primer momento, se aproximaría a cárceles vascas o de comunidades autónomas cercanas al conjunto de los presos etarras (circunstancia que actualmente ya se viene produciendo), para posteriormente proceder a aplicar gradual e individualmente medidas de gracia (inicialmente a aquellos sujetos que no cuenten con delitos de sangre y ulteriormente al resto). Por supuesto, lo anterior se irá presentando a la sociedad española como el "precio" que necesariamente se debe pagar para la consecución de la "paz", a sabiendas de que el clima de euforia posibilitado por el "alto el fuego permanente" decretado facilitará en gran medida la admisión de decisiones tan impopulares.

2) En el plano político, la primera exigencia de los asesinos consiste en la legalización de Batasuna. Todos somos conscientes del daño que la Ley de Partidos causó a los terroristas y a sus cómplices, pues por primera vez en la historia de la democracia se les impidió utilizar las instituciones democráticas para acabar con los fundamentos de la misma y, sobre todo, posibilitó ahogar económicamente a un grupo de criminales que curiosamente se nutría de los impuestos que pagamos los españoles y recoge el Estado al que dicen odiar. Tras escenas tan lamentables como la de la presencia de Gemma Zabaleta y otras figuras del PSE en un movimiento de mujeres que mostraba su apoyo a reivindicaciones tradicionales de Batasuna (exigían la participación de todos sin exclusión en la actividad política) resulta clarísima la existencia de una pinza PSOE-Batasuna al objeto de dejar sin efectos la Ley de Partidos y reintegrar, de cara a las próximas elecciones municipales, a los asesinos en la vida política.

3) Por último, los recientes comunicados de ETA dejan bien a las claras que su máximo objetivo político es la consecución de lo que ellos denominan "soberanía" y "territorialidad", es decir, "independencia" y "un Estado Vasco compuesto por siete provincias: Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra y tres francesas". Resulta iluso pensar que ETA-Batasuna renunciará a los que han constituido los ejes de su ideario, máxime en un momento como el actual en el que la posición del Gobierno de la Nación les ha permitido convertir en victoria su derrota (pues gracias al Pacto Antiterrorista ETA se encontraba totalmente debilitada, y si durante dos años no se produjeron asesinatos no fue por la "buena voluntad" de los terroristas como pretenden hacernos creer algunos, sino a su incapacidad para llevarlos a cabo).

Lo que resulta indignante es que el Gobierno de la Nación haya transigido en convertir a un grupo de asesinos y a sus cómplices en los principales actores de la política nacional. Hoy es el día en el que la agenda política española se encuentra marcada por los posicionamientos de personas como Otegi, Josu Ternera, Permach, Barrena, etc., y ello simplemente porque el señor Rodríguez Zapatero, ávido de pasar a la historia como el pacificador de ETA, está dispuesto a presentarlos como interlocutores privilegiados en asuntos de Estado. Y de esta forma, cuestiones como la de la última remodelación del Gobierno o los movimientos internos dentro del PSE de cara a intensificar los acercamientos al mundo de ETA constituyen el fiel reflejo de que el PSOE fía todas sus expectativas de futuro a la consecución de un acuerdo con ETA-Batasuna. Las consecuencias de tan funesta decisión no se harán esperar pues, como es lógico, el coste implícito al hecho de que, en el ideario colectivo, ETA deje las armas "voluntariamente" y no haya sido vencida por el Estado de Derecho, supondrá que las reivindicaciones de los asesinos para el mantenimiento del "alto el fuego permanente" serán cuantiosas.

Desgraciadamente, Zapatero ha fiado todo su crédito político a la obtención de un acuerdo definitivo con ETA, por lo que en pocos meses asistiremos, sin lugar a dudas, a la corroboración en la práctica de las concesiones a la banda terrorista. Concesiones que ninguno de nosotros hubiéramos podido imaginar hace algo más de dos años.

Las consecuencias de lo anterior para el futuro de España en su conjunto pueden resultar funestas. Asistimos a un proceso de agresión a la idea de Nación española y a la Constitución tanto en Cataluña como en el País Vasco, liderada por un frente nacionalista y apoyada por el Gobierno de la Nación. En el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, el lehendakari Ibarretxe ya ha anunciado la próxima constitución de una mesa de partidos, en la que por supuesto participará Batasuna-ETA, proceso que culminará con la celebración de un referéndum. Todos sabemos que el propósito de dicho proceso de negociación no consiste en la obtención de un marco competencial más amplio, sino de un estatus político diferente para el País Vasco en un régimen que aproxime a dicha Comunidad Autónoma a la independencia de facto (a día de hoy el lema principal del PNV consiste en la exigencia del derecho de autodeterminación). Aunque resulta repugnante desde el punto de vista moral, a mi modo de entender es evidente que el nacionalismo vasco en su conjunto (incluyendo el que tradicionalmente se ha llamado democrático, es decir, PNV, EA y últimamente IU y Aralar) va a tratar de obtener rédito político del fin de ETA, como anteriormente utilizaron la existencia de la banda asesina para la consecución de logros partidistas. ¿O alguien cree que el tono de exigencia o el nivel de las reivindicaciones del PNV o de EA serían o hubieran sido los mismos, de no haber existido una banda terrorista que, en gran medida, defiende los mismos objetivos que estos partidos? Con estas premisas de partida, el futuro se me antoja enormemente complicado, pues no debemos olvidar que históricamente toda concesión realizada al nacionalismo constituye un avance para aquel y un paso atrás para la Nación española, que posteriormente resulta imposible de desandar.

Y ello, por no mencionar otros riesgos del mal llamado "proceso de paz", como el apuntado hace algún tiempo por el diario francés Le Figaro, quien sostenía que el peligro de ruptura de ETA en dos, en un proceso similar al ocurrido en Irlanda con la constitución del IRA auténtico, resultaba evidente. ¿Alguien se puede imaginar la posición de debilidad en la que quedaría el Estado de Derecho, de acceder a otorgar a ETA-Batasuna buena parte de sus reivindicaciones para después contemplar como emerge de nuevo el terrorismo para lograr las exigencias no alcanzadas en esta primera fase?

Como demócratas y españoles sólo nos queda exigirle al presidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero, que antes de jugar a aprendiz de brujo reflexione sobre las consecuencias a futuro de sus decisiones, y sobre todo, imagine el escenario a medio y largo plazo en el que puede quedar España, si yerra en sus previsiones y el tiro le sale por la culata. Esperemos no tener que lamentar todos las consecuencias de las decisiones de unos pocos y más si esos pocos son quienes dirigen actualmente el Gobierno de nuestra Nación.

Gotzone Mora es miembro fundador de Ciudadanía Democrática.

LA EXTORSIÓN A LOS EMPRESARIOS Y LA FINANCIACIÓN DE ETA
MIKEL BUESA CATEDRÁTICO DE LA U. COMPLUTENSE DE MADRID ABC 27 Junio 2006

La reciente campaña de extorsión a los empresarios, coincidiendo con el «alto el fuego» declarado por ETA, ha vuelto a poner de relieve el papel que ejerce esta forma delictiva en la financiación de la organización terrorista. En el marco de una economía cuyo principal atributo es su carácter depredador, el terrorismo obtiene los recursos que utiliza para desarrollar sus actividades de diferentes fuentes, entre las que se cuentan, además de la exigencia de pagos bajo amenaza, el saqueo, los tráficos ilícitos, las operaciones mercantiles y la captación fraudulenta de fondos públicos.

Todas estas formas de financiación han sido utilizadas por ETA a lo largo de su dilatada carrera de violencia. Algunas de ellas, como el tráfico de drogas o el contrabando de tabaco, han tenido poca importancia cuantitativa; otras, como el robo de vehículos, explosivos y otros materiales, aunque alcanzó cierto relieve en los años ochenta, decayeron en la década siguiente para volver a revitalizarse a partir de los últimos años noventa. Y las demás han sido más persistentes en el tiempo, a la vez que más relevantes.

La extorsión a empresarios se ha fundamentado en un ejercicio sistemático de la amenaza sobre este grupo social, que se ha materializado, en muchos casos, en el secuestro, los atentados personales y los ataques a establecimientos. El fruto de este ejercicio de la violencia ha sido la recaudación de sustanciosas sumas que, en lo que resulta conocido por estar suficientemente documentado, pueden estimarse en las siguientes cifras: durante el período que va de 1978 a 1986, 7,6 millones de euros al año, de los que dos tercios corresponden a los rescates cobrados por secuestros y el tercio restante a los pagos exigidos mediante cartas; y en el período 1993-2002, 5,2 millones de euros anuales, con un reparto entre esos dos conceptos del 58 por 100 para el primero y el 42 por 100 para el segundo.

Esta última cifra, referida a la década inmediatamente anterior a la ilegalización de Batasuna, supuso la aportación de un poco más de la quinta parte al total de recursos de que dispuso ETA y el conjunto de las organizaciones de su entramado terrorista. Más relevantes fueron las subvenciones públicas de más de 13 millones anuales recibidas por esas organizaciones, buena parte de las cuales procedieron de programas presupuestarios gestionados por el Gobierno Vasco. Y también tuvieron un papel destacado los rendimientos de actividades mercantiles y otros ingresos.

Estas últimas fuentes de recursos quedaron cegadas casi completamente con posterioridad a 2002, al cerrarse el cerco judicial sobre Batasuna y las otras entidades vinculadas con ETA. Por ese motivo, la extorsión adquirió desde entonces un relieve mucho mayor, aunque su rendimiento, que no se conoce bien, seguramente no ha crecido demasiado. Las cifras que se manejan por las fuentes policiales, no siempre fundamentadas documentalmente, oscilan entre los cuatro y los ocho millones de euros al año, habiéndose señalado también que apenas superaría el millón de euros. Por ello, la importancia de la extorsión no se deriva sólo de la cuantía recaudada, sino de las circunstancias que han concurrido en las campañas orientadas a la intensificación de la presión que ETA ejerce sobre los empresarios. Éstas aluden a la diversificación del grupo extorsionado -en el que han ingresado los pequeños empresarios, los comerciantes y los profesionales liberales-; a su extensión geográfica, más allá del País Vasco y Navarra, hacia Aragón, Madrid, Cataluña y Valencia; y a su segmentación en dos grupos, uno considerado «sensible» a las pretensiones terroristas, al que se exigen cantidades menores, y otro tachado de «enemigo», al que se le aplica una tarifa elevada. Y a todo ello hay que añadir que, en un contexto de reducción del potencial destructivo de los atentados, la extorsión ha adquirido también un valor simbólico muy importante para expresar la capacidad de amenaza de la banda terrorista.

Por tanto, en el momento actual, cuando está vigente una situación de «alto el fuego», la continuidad de la extorsión ejerce un doble papel, recaudatorio y simbólico, en la determinación del poder de ETA. Y por ese motivo, las acciones judiciales y policiales emprendidas para su represión constituyen un requisito necesario para derrotar a la banda terrorista.

Memoria histórica
JUAN PABLO FUSI ABC 27 Junio 2006

... Lo que no cabe aceptar es el uso dirigista del pasado desde el poder, la utilización política de la memoria. La propaganda la escriben los vencedores; la historia la escriben los historiadores...

O la memoria histórica es el estudio de las representaciones que una sociedad se hace de su propio pasado (símbolos oficiales, monumentos, conmemoraciones, narrativas nacionales, historia oral...) o es una expresión necesariamente equívoca. Primero, porque memoria (en su doble acepción: capacidad de recordar; aquello que se recuerda) es en principio una facultad individual, y por ello puede ser completa o fragmentaria, exacta o imprecisa, buena o mala, permanente o efímera, simplificada o compleja. Segundo, porque en su dimensión social -memoria colectiva o cultural: lo que se recuerda en una sociedad-tiene, como tal, obvios problemas intrínsecos: su carácter asistemático y no científico, su dimensión emocional asociada casi siempre a mitos, leyendas y creencias difusas y vagas, y el hecho de ser por definición memoria plural, y muchas veces memoria dividida.Y lo que importa más; la idea de memoria histórica tiene un formidable problema extrínseco: el uso político que de ella se hace o puede hacerse; el problema, en suma, de ser muchas veces memoria construida, rehecha, reinventada y reimplantada desde el poder.

Incluso, por tanto, en la única acepción en que se nos antoja plenamente aceptable -como estudio, decía, de las huellas dejadas en la memoria colectiva por los acontecimientos, los hombres, los lugares y los símbolos del pasado-, el concepto de memoria histórica se enfrenta al triple y considerable problema de su autenticidad, de su validez y de su significación. Memoria es huellas, presencias, percepciones, impresiones, noticias, mitos, experiencias, leyendas. Todo eso es fascinante. Pero no constituye, ni puede hacerlo, un cuerpo sustantivo y duradero de conocimiento. Que es exactamente lo que es la historia, aunque esté abierta a interpretaciones y rectificaciones y aunque la objetividad y la verdad históricas sean siempre incompletas y perspectivistas. Podrán los pueblos tener o no memoria (buena, mala, precisa, inexacta: es igual); lo que tienen que tener es historia, entre otras razones porque desde Dilthey y Ortega sabemos que el hombre es un ser histórico, que no tiene naturaleza sino que sólo tiene historia.

En materia de memoria histórica, por tanto, lo único que el poder político debería hacer es... promover el estudio de la historia. Al poder podrán corresponderle en casos flagrantes -el Holocausto, la esclavización en el pasado de la población africana, las víctimas del comunismo en la Europa del este o del apartheid en Suráfrica o del franquismo en España (o del terrorismo del IRA y ETA)- políticas de reconocimiento y compensación del sufrimiento padecido por determinados grupos humanos en la historia. Lo que no cabe aceptar es el uso dirigista del pasado desde el poder, la utilización política de la memoria. La propaganda la escriben los vencedores; la historia la escriben los historiadores.

Es precisamente historia, y no propaganda, lo que se ha hecho, y con competencia y rigor, en España desde 1975, bien al hilo de la propia labor de los historiadores, bien a través de la política de conmemoraciones de gobiernos, medios de comunicación, universidades y fundaciones públicas y privadas. Recuerdo algunos ejemplos: 1981, 50º aniversario de la II República, regreso del «Guernica» y exposición «La guerra civil» de la Dirección General de Bellas Artes con «éxito abrumador»; monumentos en Madrid a Pablo Iglesias, Besteiro, Prieto y Largo Caballero; 1983, año de Ortega y serie «Memoria de España» en Televisión Española; 1984, congreso en Oviedo sobre la Revolución de octubre de 1934, y año Madariaga; 1985, congreso «España bajo el franquismo» en Valencia, y Europalia-85 en Bruselas; 1986, «Valencia, capital de la República», año Unamuno y 50º aniversario de la Guerra Civil (grandes congresos en Granada y Salamanca, cursos de verano, serie de Televisión asesorada por Tuñón de Lara y otros conocidos historiadores...); 1987, congreso «Gernika, 50 años después», filme «Lorca, muerte de un poeta», de Bardem, en televisión; 1988, bicentenario de Carlos III; 1990, año Azaña (exposición en el Palacio de Cristal de Madrid, congreso en Alcalá, biografías decisivas sobre su personalidad, reedición de sus obras) y exposición de Velázquez en el Prado.

Y luego, ya en los noventa: conmemoraciones de Carlos V y Felipe II, del 98 y la generación del 98, centenarios de Lorca, Cernuda, Alberti y Buñuel, exposiciones sobre Cánovas, Sagasta y el liberalismo y Maura y el regeneracionismo, de fotografías de Capa sobre la Guerra Civil y un larguísimo etcétera. La Guerra Civil, el hecho que más podría dividir la memoria y la conciencia de los españoles, produjo durante la transición miles de publicaciones de todo tipo (libros, ensayos, artículos), centenares de novelas y algunas obras de teatro, y un considerable número de películas, series de televisión y fascículos de prensa. El resurgimiento de las culturas, e historia, de las comunidades autónomas que siguió al restablecimiento de la democracia a partir de 1975 y a la creación del Estado de las Autonomías impulsó una nueva idea de España basada en el reconocimiento de su pluralidad cultural y lingüística. Con la entrada en Europa en 1985, España pudo contemplarse finalmente como una variable europea.

Dicho de otra forma; sin que desde el poder se violentara la realidad histórica española, entre 1975 y 2005 España se refundó como nación, integrando críticamente en su nueva identidad etapas y hechos señeros de su pasado (el camino de Santiago; El Greco, Velázquez, Goya; el Quijote; Carlos V, Felipe II; Carlos III, la Ilustración), con la historia política contemporánea (Cánovas y la Restauración; Pablo Iglesias y la tradición socialista; Azaña y la II República; la Guerra Civil), las identidades particulares de nacionalidades y regiones, la tradición intelectual liberal (Jovellanos, Giner, Unamuno, Ortega, Marañón), la espléndida plenitud cultural que vivió entre 1898 y 1936 (la generación del 98, Juan Ramón, Lorca, Dalí, Miró, Picasso), la cultura del antifranquismo (Goytisolo, Aranguren) y del exilio (María Zambrano, Ayala), la misma Transición y la última modernidad estética del país (Tapiès, Oteiza, Chillida, Arroyo, Calatrava, Moneo...).

Precisamente, esa aproximación a la vez intensa y abierta a su historia -incluida la memoria de la Guerra Civil- fue un factor esencial en la cristalización del clima moral de reconciliación y consenso que hizo posible la Transición. Fue, además, un giro cultural decisivo. La España descrita más arriba contiene realidades, posibilidades e incitaciones culturales de interés y enjundia suficientes como para protagonizar y promover los debates sustantivos que en torno a nuestra realidad histórica y a nuestras posibilidades y responsabilidades inmediatas aún habremos de librar nosotros y las generaciones sucesivas.
No hagamos un uso parcial y equívoco de la memoria histórica. Entremos de lleno, por el contrario, en todo nuestro pasado. Es además inútil no hacerlo. El pasado, dijo Faulkner, no está muerto; ni siquiera -añadía- esel pasado.

Terrorismo humanitario
EDURNE URIARTE ABC 27 Junio 2006

Desde que el Gobierno decidió liderar esa gran manipulación de que la negociación con asesinos que amenazan con volver a matar si no se accede a sus exigencias es un proceso de paz, todas las deformaciones semánticas y políticas se han hecho posibles. Como las aplicadas a Grande Marlaska. El juez parece más culpable que los propios etarras o sus colaboradores.

Eso antes pasaba en el País Vasco. Ahora, en toda España. Pero una cosa es que los empresarios que pagan la extorsión sean los menos culpables de toda esta cadena delictiva, que en muchos casos el miedo insuperable constituya una clara eximente judicial y una más que comprensible excusa moral, o que eludamos la condena social de su conducta. Y otra bien distinta que sean inocentes y que toda nuestra amplia generosidad moral se use ahora contra el juez. Y, sobre todo, que esto sea un mero problema de perseguidos incapaces de resistir la amenaza. La red de extorsión al igual que toda la presencia etarra en la vida vasca forma parte de un sistema social. Y en ese sistema hay mucho de miedo pero también de colaboración voluntaria, de comodidad y de búsqueda de integración social. Aún más, de modo de vida. De eso se trata seguramente en la «colaboración voluntaria» de los empresarios detenidos que figura en el auto de Marlaska.

Ese respeto reverencial que tenemos por el miedo oscurece otros lados de estas conductas. Como los beneficios. O la relajación moral con la que se intentan obtener. Sin salvar muchas distancias, esto me recuerda a todos esos empresarios que pagan comisiones ilegales para construir en cualquier lugar de España y alegan luego que es su única forma de trabajar. Como si el cohecho no se explicara también en la otra dirección, en la integración voluntaria en un modo de vida y de trabajo. En Marbella te dan o te daban permisos a cambio de sobornos. En el País Vasco también te facilitan el trabajo, no sólo la mera supervivencia física.

Porque resulta que las cartas de extorsión llegan acompañadas de muchos refuerzos sociales. La eficaz trama local batasuna y, luego, los que se autodenominan mediadores «humanitarios», estos que, como Gorka Agirre, colaboran desinteresadamente para que el pobre amenazado no sea asesinado y el dinero llegue sin dilación, e incluso en cómodos plazos, a las manos etarras. Y que sostienen con su inestimable ayuda el mantenimiento de la perfecta colaboración de todos los implicados en el conflicto para que el conflicto perviva en los mismos términos, en un asunto de necesaria negociación entre etarras y resistentes poco comprensivos.

Este fin de semana paseaba por una pequeña localidad vasca con carteles etarras cada dos metros al final de cuyas callejuelas pude observar a todo el pueblo descansando en el malecón. Me pareció que allí se mezclaban etarras, mediadores y hasta extorsionados, incluidos los que pagan para mantener su cómodo lugar en aquel bello malecón.

Garzón y el estado de necesidad
Pablo Sebastián Estrella Digital 27 Junio 2006

No parece casualidad que el juez Garzón regrese para ocupar el puesto del juez Grande-Marlaska cuando el Gobierno y sus medios de propaganda están acusando al juez de aplicar la Ley (sic) y, en consecuencia, de entorpecer el llamado proceso de paz, según los detractores porque el magistrado busca la notoriedad. Y por ello se reclama o se espera como agua de mayo el regreso de un magistrado tan discreto como Garzón, que es capaz de marcar la “X” en la espalda de González y luego colocarse de número dos del PSOE en las elecciones por Madrid, de perseguir a Pinochet por medio mundo y, a la vez, comprender como nadie la eximente o atenuante del estado de necesidad. Dado que todo apunta a que Garzón no ha vuelto por sí solo, sino que ha sido llamado.

Los empresarios vascos o navarros que pagan el impuesto revolucionario a ETA antes o después de la tregua reclaman ante los tribunales, cuando son descubiertos, el atenuante del “estado de necesidad”, que es en otras circunstancias menos dramáticas pero en algo similar a lo que alude un indigente cuando roba comida en un mercado. Y podría darse el caso, a la vista de la actualidad, que algunos ciclistas de renombre se acojan también a semejante argumento a la hora de justificar el dopaje en cadena que se ha descubierto en España, porque en el Tour de Francia los Alpes o los Pirineos provocan en todos los ciclistas de élite un verdadero estado de necesidad de fuerzas para superar las murallas que les ponen a su paso.

Lo del pago del impuesto revolucionario es, para empezar, ilegal y por tanto un delito, pero además y dentro del dramatismo intolerable que incluye el chantaje de una banda terrorista, esta colaboración con los terroristas acaba teniendo consecuencias mortales para otros ciudadanos también inocentes —fuerzas de seguridad, militares, funcionarios, periodistas, políticos, etc.— que no pueden pagar a cambio de impunidad esos impuestos con los que los etarras financian los comandos de la muerte.

Y sobre los que, acabamos de descubrir, existen extrañas gestiones humanitarias de altos cargos del PNV que en vez de acudir a la Justicia acuden a los cobradores de ETA para interceder, negociar o pactar ciertos extremos, como lo han reconocido sin pudor, a sabiendas que ellos están exentos, por nacionalistas, del impuesto y del riesgo de morir de un tiro en la nuca. Y todo esto se ha sabido al hilo del llamado proceso de paz porque un dirigente del PNV, Gorka Agirre, ha querido hacer la gracia o dar testimonio de que ETA había ordenado a sus comandos cobradores no pasar más facturas y él, que tiene excelentes relaciones con los capos de cobradores de la muerte, podía atestiguar que sus amigos le habían encargado, ¡incluso!, que les avisara a ellos —pero no a la Policía— si alguien de la banda se desmandaba e intentaba hacer “calderilla”, según su propio argot.

El llamado proceso de paz está sacando demasiada suciedad de las alcantarillas de ETA y está dejando en pañales al Estado de derecho frente al estado de necesidad, o frente a la pretendida nueva “realidad social” que los publicistas del poder exhiben, citando el Código Civil, para justificar la ausencia de la Fiscalía del Estado o para pedirles a ciertos jueces que no apliquen la ley, con el mismo descaro con el que se ataca al juez Grande-Marlaska por aplicar la legalidad.

El presidente Zapatero, dicho está, ha tomado la decisión de sentarse con Batasuna y con ETA y no hay quien lo pare. Y muy posiblemente, como también se encuentra con el Tourmalet de la Ley y sufre su particular estado de ansiedad o necesidad, por ello, ¡oh casualidad!, desembarca el inefable juez Garzón en la Audiencia Nacional, a sabiendas de que puede haber de por medio un Premio Nobel de la Paz, o simplemente un nuevo protagonismo estelar, o porque tiene un encargo “de los suyos” o sólo porque se le acababa el visado en Estados Unidos y la excedencia, vaya usted a saber. Pero todo parece indicar que Garzón no ha vuelto sino que lo han llamado por causa de un estado de necesidad que no es otro que el deseo del Gobierno y de ETA de neutralizar la acción de la Justicia durante el proceso de paz que está a punto de comenzar.

Unidad nacional en España y en Italia
José Javaloyes Estrella Digital

Un cambio federalizante de la Constitución italiana, que la Liga Norte exigió a Silvio Berlusconi fuera sometido a referéndum, parece rechazado en la consulta. El modelo territorial de Italia, regionalista, está directamente inspirado, como la Carta en su conjunto, en nuestra Constitución republicana de 1932, orientada en la Constitución alemana de Weimar (1918). Podría incluso decirse que la Constitución cuyo cambio han rechazado los italianos responde a la misma idea azañista que llevó al primer Estatuto de Cataluña, autonomista; aunque sin llegar entonces al federalismo material en que se resolvió la Constitución española de 1978, por presión de los nacionalistas en el proceso constituyente del que surgió, luego de aprobarse en referéndum nacional la Ley para la Reforma Política, a la que el PSOE se mostró severamente renuente en un principio.

A resultas del consenso conseguido entre los partidos españoles que dio paso a la actual Constitución, y a los subsiguientes desarrollos estatutarios, el Estado español, denominado autonómico, es más federal en términos de distribución de recursos que los Estados Unidos de América, donde la Administración de Washington maneja presupuestariamente más caudales que los asignados a los Estados que componen la Unión. Y siendo así resulta que cargando más sobre lo mismo, desde Cataluña en adelante, no se va a una forma federal del Estado sino a una ecuación confederal, encastrada en una monarquía menos parlamentaria que decididamente austracista.

Pues bien, el Gobierno centro-izquierdista presidido por Romano Prodi apostó contra la propuesta de reforma que llegaba del anterior Gabinete y la ambición federalizante de la Liga Norte, aceptada por Berlusconi como mal menor frente a las originarias pretensiones secesionistas de este aliado parlamentario. Y Prodi ha ganado la apuesta, dado que la defensa del sustancial unitarismo de la Carta italiana era y es una de las pocas alternativas claras, incluso casi un refugio, que se le ofrece a su Gabinete, compuesto por un cajón de retales partidistas que van desde el centro-izquierda a las izquierdas todas.

Cabría decir que para el profesor Prodi el mensaje de unidad nacional —más allá de la descentralización política y administrativa ya establecida— es un activo ideológico desde el que se apoya. Mientras que para el oscuro diputado leonés, llegado a la Moncloa desde el marasmo socialista en que desembocó el felipismo, y desde las urnas agitadas por el 14M, además de con el apoyo parlamentario de los nacionalistas de toda condición, la nación no es un activo político ni un recurso moral en el que apoyarse, sino un referente inverso para su voladura controlada en el proyecto de retrocambio.

Pero lo que trae su propia miga, en las comparaciones italo-españolas, más allá de que en la Bota el referéndum ha sido nacional y no “regional”, por razón de su materia, es el hecho de que el combustible para el proyecto procede de dos componentes formalmente exteriores al propio proyecto zapaterista: el componente del 11M, que cambió el escenario electoral de tres días después, y el componente etarra, que dinamiza el proceso de cambio constitucional y la sustitución del Estatuto de Guernica, combatido por la banda terrorista desde el mismo día que se proclamó.

Ésta y no otra es la embocadura del goebeliano montaje del “proceso de paz”, para el que el régimen zapaterista ha desplegado sus recursos mediáticos y propagandísticos —incluidas las sansiroladas de José Blanco— como el Gobierno israelí ha desplegado sus carros frente a Gaza. El Estado judío sabe que se la juega si no consigue por la presión suficiente que la guerrilla devuelva al soldado secuestrado, y el Gobierno de la Moncloa no ignora que sin la aceptación por el PP de la descabellada aventura con los etarras, la trapisonda política y la verborrea pacifista tardarán bastante menos en estallar que la burbuja filatélica.


jose@javaloyes.net

HACÍA UNA NUEVA REFORMA CONSTITUCIONAL
Editorial minutodigital 27 Junio 2006

Si bien lo miramos, el exponente de bienestar y grandeza de un estado ha sido siempre el grado de unidad de sus componentes, en lo territorial, lo político y lo social. Y es que de la acción armónica de sus miembros se traduce la posibilidad de conseguir el mayor bien posible para el mayor número posible. Es una idea sencilla, muy fácil de comprender, pero que hoy comúnmente se ignora, cuando no se desprecia en España.


Por ello entendemos que lo que hoy precisa España para seguir progresando es precisamente trabajar en la idea de UNIDAD. España no necesita reformar un solo estatuto de autonomía, demasiada descentralización se ha extendido ya, acompañada de descoordinación, despilfarro y, lo peor de todo, desunión. Lo que España precisa es una reforma de la constitución que venga precisamente, a garantizar primero, y desarrollar después esa idea de UNIDAD.

Una reforma que termine con la ridícula ambigüedad que nuestros constituyentes introdujeron a través del término “nacionalidad histórica”, herencia acomplejada de una II Republica fracasada, y siente de forma categórica que España es una sola nación y no una confederación ibérica de naciones.

Una reforma que se ocupe de nuestra reorganización territorial sobre la base de la descentralización administrativa y eficacia. Porque mientras el estado de las autonomías crecía y crecía, la armonización de toda aquella descentralización política se olvidaba, con las consecuencias que ahora sufrimos en cuanto a desigualdades y en cuanto al problema separatista. Una reforma que impida la presencia en el Congreso, residencia de la soberanía nacional, de partidos que no miran por el bien común de todos los españoles, cuando no se declaran enemigos mismos de España.

No nos engañemos, la persistente campaña del separatismo, que ha encontrado en Zapatero un aliado coyuntural, -o no tan coyuntural- precisa de una respuesta que no puede simplemente basarse en la oposición. Ya lo analizábamos en otras editoriales. No son horas de inmovilismos, la constitución de 1978 ha sido rebasada y el marco de convivencia que diseñó está saltando por los aires gracias a la implantación sistemática del cinismo, la incompetencia y la mentira para legislar y gobernar de este PSOE. Esta realidad precisa de una respuesta dinámica que sea capaz de vencer el desencanto popular con el sistema, que como bien se demostró en la consulta sobre el estatuto catalán se ha adueñado de la sociedad española. Una respuesta que pasa por un nuevo proyecto para reinstaurar el marco de convivencia nacional, un proyecto que debe caminar hacía unas Cortes constituyentes.

Discurso de Aznar
La vuelta a la libertad
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Junio 2006

Escuchar este lunes, en Durango, a José María Aznar es como regresar a un pasado saludable, de libertad y democracia. Es volver a una etapa de la historia de España muy cercana en el tiempo pero que ahora nos padece bien distante. Un tiempo en el que el presidente del Gobierno hablaba de luchar contra el terrorismo y representaba a los principios democráticos, se defendía a los ciudadanos de bien frente al chantaje del terror, se respetaba el Estado de Derecho, se fomentaba el cumplimiento de la ley, no se acogotaba a la justicia, no se gobernaba en contra de los partidos con representación parlamentaria y se buscaba el bien común por encima de otra consideración. Dicho de otra forma, estamos hablando de un momento en que España vivía en libertad, sin ceder ante las exigencias del terrorismo y en la que todos los ciudadanos se sentían defendidos por el Gobierno.

Todo esto que parece un viejo recuerdo de historia antigua era parte de la vida de España hace poco más de dos años. Lo que era normal sólo duró hasta la llegada de Rodríguez Zapatero a La Moncloa, que procedió a desmontar todo lo conseguido con una velocidad que sólo puede ser fruto de la irresponsabilidad o de un pacto bajo cuerda. Y es que si el presidente del Gobierno no tiene ataduras con ETA, es difícil entender cómo ha llegado tan lejos.

José María Aznar, que ha recibido este lunes el premio José María Pedrosa, ha hablado con toda claridad sobre unas verdades que hasta hace poco tiempo nadie discutía y que Rodríguez Zapatero ha conseguido eliminar del discurso políticamente correcto a toda velocidad. Escuchar de nuevo a Aznar hablando de terrorismo es como despertar de esta pesadilla en la que nos ha introducido el Gobierno socialista. Escuchar a Aznar es recibir un soplo de sentido común, de valentía y de esos principios que Zapatero se empeña en enterrar. Es volver a redescubrir que la honradez política todavía existe, aunque el actual presidente quiera hacérnoslo olvidar con la mayor celeridad posible.

De entre lo dicho por Aznar, el recordar que el presidente Zapatero está legitimando el terror resuena con una fuerza especial. Y es que, analizando con un mínimo de sosiego estas palabras, tienen una sola traducción: Zapatero está destruyendo la democracia española dando a los terroristas toda la iniciativa en un proceso de una paz ficticia y que sólo puede significar la laminación de la situación institucional actual. Aznar le ha cantado las verdades del barquero a un Zapatero que en estos momentos está perdido. Y eso duele. No duden que en pocas horas comenzará la maquinaria socialista a responder. Están nerviosos y han perdido el control. Y eso que sólo pedimos una cosa: volver a la libertad.

El linchamiento de Marlaska
EDITORIAL Libertad Digital 27 Junio 2006

La retahíla de descalificaciones que socialistas y separatistas vascos están dirigiendo al juez Marlaska por su firme fidelidad al Estado de Derecho, en contra de la extorsión etarra y de la vulneración de la Ley de Partidos, nos haría recordar la tradicional descalificación batasuna al poder judicial si no fuera por los indignos antecedentes que ya protagonizaron tanto socialistas como nacionalistas con ocasión del "caso Parot". Entonces dirigieron sus exabruptos contra el presidente del Tribunal Supremo y el cesado fiscal Fungairiño, por negarse ambos a secundar las tesis de la defensa del sanguinario etarra, a la que sí se había sumado –¡cómo no!– el gubernamental fiscal general, Cándido Conde Pumpido.

Si Ramón Jáuregui ha desacreditado al juez Marlaska calificando de "muy sorprendentes" sus actuaciones contra los empresarios que supuestamente financiaron a ETA, ¿qué valor moral, político y jurídico hemos de atribuir a la "capacidad de sorpresa" de este dirigente socialista vasco? Pues el mismo que daríamos a una persona que, como el propio Jáuregui, considera muy normal que su partido establezca contacto político con una formación ilegalizada en España, integrada en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea, o que quita importancia al terrorismo callejero, calificándolo de "incidentes" y de "cosas que se han producido muy puntualmente".

El secretario general de los socialistas vascos en Guipúzcoa, Miguel Buen, también ha intentado desprestigiar al juez Marlaska por considerar "delito" un "gesto humanitario" como el que, según él, habría tenido el dirigente del PNV imputado por brindarse como intermediario en la red de extorsión de la organización terrorista.

Podríamos recordar aquello de que "el infierno está empedrado de buenas intenciones", pero si socialistas y separatistas llaman "proceso de paz" a hacer el juego al chantajista "alto el fuego" de los terroristas, ¿nos hemos de extrañar de que también consideren un "gesto humanitario" la colaboración con banda armada que supone prestarse de intermediario en la extorsión?

Mientras tanto Zapatero –responsable máximo de la degradación democrática y del acoso al Estado de Derecho que padece el país–, se mantiene casi tan oculto como pretende mantener la extorsión, el terrorismo callejero y las exigencias que sus compañeros de viaje imponen a su chantajista "alto el fuego". A estas horas sólo sabemos que Zapatero ha hecho suyo el ultimátum publicado en Gara para que inicie ya, de forma pública y oficial, los pagos de esta paz condicionada. Así lo confirmó el Gobierno diciendo que Zapatero "informaría" esta misma semana en el Parlamento del inicio de esa infame negociación, sin que sepamos aún el día y el formato que otorgará a esta institucionalizada y silenciada traición a las víctimas y a nuestra libertad.

Proceso de rendición
La hoja de ruta
José García Domínguez Libertad Digital 27 Junio 2006

La única novedad remarcable es que ahora sabemos que también usan teléfonos móviles como temporizadores, y no sólo a periodistas como creíamos. Por lo demás, todo sigue funcionando con arreglo a la tradición. Así, resulta ocioso darles vueltas a los comunicados de la ETA, tratando de descubrir qué compromisos serán esos que el valiente Zapatero ha de obedecer. Pues, hoy mismo, basta con llegarse en un click hasta la página web del jefe de prensa del GAL para averiguar, por ejemplo, que Navarra acaba de ser sentenciada a desaparecer de los libros de Historia. Aunque, en realidad ni ese esfuerzo mínimo de mover un dedo cabría.

Y es que cualquiera puede investirse de Nostradamus –basta con memorizar la chuleta de ruta de Antza– y adelantar las grandes portadas históricas de los diarios independientes de la mañana durante los próximos seis años. Véase sino: 2007, a cinco columnas: "Clamor popular para que el Parlamento avale la concesión una amnistía parcial a los internos de la izquierda abertzale". Enero de 2008, con alarde de soportes dóricos, jónicos o corintios, que eso todavía está por decidir: "Gran alarma social porque Txapote aún sigue bajo custodia de Administraciones Penitenciarias contra su voluntad, la del equipo de psicólogos que lo atiende y el criterio del fiscal". Diciembre del mismo 2008, tirando la casa y la tipografía de gala por la ventana: "Un sector de ETA, reacio a aceptar tanto las excusas como la solicitud formal de perdón de las Fuerzas de Seguridad del Estado".

2009, a hueco gravado: "Una encuesta del CIS revela que el 89,53 por ciento de los españoles exige un órgano técnico de coordinación entre la Comunidad Foral de Navarra y Euskadi". 2010, a toda plana: "Patxi López anuncia que el recién constituido Foro de Debate Nacional de Euskal Herria se inspirará en la doctrina de la democracia deliberativa del filósofo Pettit". 2011, breve en el margen inferior izquierdo: "Xabier Arzalluz desmiente que declarase en Deia que los navarros que persistan en autoexcluirse del proceso serán considerados igual que los alemanes en Mallorca". 2012, suplemento especial a todo color, con bolsita de confetis y matasuegras de regalo por el mismo precio: "El referéndum de autodeterminación de Euskal Herria, gran ocasión histórica para reforzar los lazos de afecto entre todos los pueblos ibéricos".

Hasta ahí, la esquela por entregas y en cómodos plazos de una Nación que sólo sueña con descansar en paz, la crónica de la muerte anunciada del Estado. Ya todos los temporizadores están redactados, listos para la gran explosión. Y tampoco esta vez fallarán.

Pasar el cáliz
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 27 Junio 2006

Nunca habría llegado a suponer, mi señor Zapatero, que iban a copiar ustedes con tanto aprovechamiento la maña del Gabinete Ibarretxe para culpar a la oposición de que el Gobierno no fuera capaz de aprobar los presupuestos. La vicelehendakari se aplicaba a hacer las cuentas públicas con gentil donosura, las presentaba para su aprobación parlamentaria y, en vez de negociar acuerdos para su respaldo mayoritario, se mosqueaba porque la oposición, gente rara que entonces también eran ustedes, se oponía. «El frente de los ilegalizadores y los ilegalizados», quién lo iba a esperar. Así una vez y otra, alumbrando una nueva lógica política: la responsabilidad de la acción gubernamental debe recaer, principalmente, sobre los partidos de la oposición.

Es esta trocha la que usted recorre cuando exige a la oposición que secunde sus planes para negociar con ETA, «que apoye el proceso de paz», que es como llaman ustedes al tema con impresionante anomia.

Vamos a ver las cosas con un poco de racionalidad. ¿Quiere usted decir que la oposición sólo puede ejercer de tal en las cuestiones más irrelevantes de entre las que se plantean en el Parlamento? ¿Que puede oponerse en la discusión sobre la Ley de Propiedad Intelectual, pongamos por caso, pero que no debe rechistar ante los planes del Gobierno para acabar con el terrorismo, incluso si cree que se equivoca?

El sistema democrático es un contrato de desconfianzas, presidente. No hay por qué confiar en nadie, especialmente en el Gobierno, al revés de lo que pretende su portavoz López Garrido. El hombre es un lobo para el hombre, dijo Hobbes citando a Plauto y ese es el quid de la cuestión, la causa de la división de poderes y el meollo del sistema democrático.

No se entiende que, precisamente en las cuestiones más importantes, el Gobierno pretenda definir para sus actuaciones un ámbito de impunidad, que la oposición no pueda hacer otra cosa que aplaudir hasta sus errores. No digo ya sus delitos, porque a López Garrido no debe de caberle en la cabeza que un gobernante pueda delinquir.

Las cuestiones importantes deben plantearse de manera suprapartidaria, ciertamente, pero esa es una responsabilidad que usted debe asumir, en vez de diluirla en su alegre pandilla del Congreso, el amable club de los comisionistas. ¿Debió usted apoyar al Gobierno de Aznar en la decisión de enviar tropas españolas a la guerra de Irak? No lo creo.

Hace muy bien en recabar el apoyo del PP, pero eso requiere información previa y «acuerdo en el diagnóstico», como decía el difunto Pacto Antiterrorista. Es usted quien debería granjearse la confianza de Rajoy y su complicidad y no al revés, como ha sostenido en alguna ocasión. ¿Por qué no desarrolla con su oposición las mismas capacidades negociadoras que va a emplear con una banda terrorista? Ande.      s.gonzalez@diario-elcorreo.com

Mesas extraparlamentarias
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ /ESPECIALISTA EN PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 27 Junio 2006

Los medios de comunicación franceses hicieron caso omiso al último comunicado de ETA. La banda terrorista demandaba al Gobierno de París, también a sus ciudadanos, involucrarse «directamente» en la resolución del 'conflicto' vasco.

Interpelando directamente a Francia en su manifiesto, quien redactara la nota del grupo terrorista estaba soslayando, evidentemente de forma interesada, que Francia ya lleva décadas implicándose en la resolución del pretendido problema vasco. Lo que ocurre es que el papel que ha tenido Francia no le gusta demasiado a ETA. Cierto es que durante años, hasta los 90, nuestros vecinos del norte han sido, por decirlo suavemente, espectadores pasivos y hospedadores distraídos, de los variopintos criminales de ETA y aledaños. Eso le agradaba al grupo terrorista. Ahora, y desde hace más de dos décadas, el papel francés ha dejado de complacer a los terroristas, puesto que Francia y España han tejido una cooperación policial y judicial, basada en el entendimiento intergubernamental, que conforma uno de los pilares para que ETA y su banda estén hoy en esa denominada 'actitud de diálogo'.

El comunicado de ETA a la población y autoridades francesas estuvo dirigido, como bien sugirieron los Socialistas vascos, a los propios terroristas y a los militantes y simpatizantes de la izquierda abertzale. Era un comunicado para consumo interno. Igual de internas serán las claves que escuchemos de ETA de aquí en adelante. Hemos de tener en cuenta que ETA debe continuar construyendo y alimentando la percepción de que asesinar y mutilar han tenido algún sentido para el terrorista individual, sobre todo para el finalmente encarcelado. A nadie le es más necesaria la ideación argumentativa de un asesinato que al propio asesino y, en paralelo, a quienes le justifican o legitiman. El resto, quienes hemos asistido horrorizados al lenguaje de la violencia de ETA, sabemos muy bien que no existe ninguna causa independentista vasca, ningún conflicto irresuelto, al que sea lícito apelar por vías no democráticas. El resto reconocemos el crimen y al criminal, también a quienes les han apoyado, justificado o respaldado, mirado para otro lado interesadamente o a quienes se han aprovechado de los espacios de beneficio creados por el terror. Si la violencia no hubiera sido un generador histórico de beneficios para alguien, no existiría socialmente en cualquiera de sus manifestaciones.

Éste es el momento en que ETA pretende recoger beneficios o, cuanto menos, transmitir la percepción de un beneficio. El lenguaje de sus expresiones, a través de comunicados y entrevistas, o en interlocuciones clandestinas con unos y otros, continuará siendo belicista y tendrá referentes de victoria. ETA pretenderá hacernos creer, pero sobre todo hacerse creer, que ha obtenido réditos a décadas de asesinato. Las mesas de diálogo gestadas en Anoeta son los espacios donde ETA buscará construir un escenario que pueda ser presentado, ante ellos mismos, como una ganancia del terrorismo, o de la 'lucha armada' si empleamos el lenguaje distorsionado de surealidad criminal.

Las mesas de Anoeta son extraparlamentarias porque no son mesas políticas. Las conversaciones que reunirán al Gobierno y a ETA en un espacio de diálogo, con intermediación internacional, es una mesa técnica. Ya saben, fundamentalmente centrada en cómo acordar libertades de presos, en escalonamiento progresivo, sin que parezcan indultos directos. Después se instituirá la mesa entre la nueva marca de Batasuna y el resto de formaciones políticas vascas. Esta mesa es extraparlamentaria como la otra porque no es política, sino partidista.

Como ha argumentado Savater, entre otros, si la mesa política propuesta en Anoeta tuviera la real naturaleza que su denominación indica, sería el Parlamento vasco la sede soberana más adecuada para dirimir cuestiones políticas. Tanto más cuanto la nueva marca de Batasuna estará operativa a tiempo para obtener un escaño en el Parlamento de Vitoria y quién sabe si algún sillón en Ajuria Enea. Sin embargo, la segunda mesa no es política, sino partidista. Estará dedicada a garantizar para Batasuna discriminación positiva en el escenario político vasco en los próximos, pongamos, diez años. Y el garante de esa discriminación positiva pudiera ser el Partido Socialista de Euskadi, en primer término, y el nacionalismo peneuvista, de manera concurrente.

La segunda mesa de Anoeta reunirá, con toda probabilidad, a una Batasuna legalizada. Esta segunda mesa es, en buena medida, una tercera, porque alguna mesa ha debido de constituirse ya de forma activa para ir avanzando en el proceso. No sería, por tanto, habilidad prospectiva sobrenatural pormi parte pensar que la mesa partidista ya ha sido organizada. Probablemente es discreta y no está sometida a escrutinio alguno. Quizás esté reuniendo ya a socialistas vascos y batasunos. En ella se acordarían las condiciones del retorno de Batasuna a la legalidad, que es la operación sencilla. La legalidad de la izquierda abertzale es tan factible como pasar a denominarse de otra manera y, en principio, que sus cabezas de lista sean hombres o mujeres de paja no encausados por relación o pertenencia a ETA, manejables por unos Otegi y Barrena que no podrían estar nominalmente en una lista legal si se respeta la Ley de Partidos (no permite el mismo perro con distinto collar). El resto de condiciones negociables en esa mesa en la sombra serían, precisamente, las relativas a los parámetros para una discriminación positiva de la izquierda abertzale.

¿Cómo podría conseguirse que Batasuna obtuviera beneficios sin que pareciera que los obtiene, de manera que a Josu Ternera le compensara el esfuerzo que está realizando para desactivar a ETA? Pues con un pacto o algo que se le parezca mucho. Una buena conjetura sería imaginar que los socialistas vascos pueden ofrecer a Batasuna dos cosas. La primera, impulso de un generoso estatuto autonómico en la segunda legislatura de Zapatero y 'stock options' para renovarlo en quince o veinte años, hacia el federalismo. La siguiente, apoyo expreso, con coalición de gobierno de izquierdas si llegara el caso, a la marca Batasuna en ayuntamientos y corporaciones, además de en la propia Ajuria Enea, a fin de que el propio abertzalismo tuviera la cuota de poder, el tiempo y los recursos como para traducir el autonomismo en federalismo durante los próximos años. Tal vez no llegue a tanto el pacto, o ni siquiera haya pacto, y este relato no sea más que una especulación.

Estatutos
Los consejos en Blanco
Cristina Losada Libertad Digital 27 Junio 2006

José Blanco, el hombre que tan poco pudo reinar en Palas de Rei que no llegaría a concejal, acaba de advertir al PP que de continuar resistiéndose al tenebroso cambalache con ETA, estará "terminando de cavar su tumba política". Viniendo de quien no logró un cargo público en su pueblo, pero ha conseguido que la mayoría de sus paisanos metan en la urna la papeleta del PP, esa amenaza tremendista suena a buena nueva para la oposición. Como también debería de agradarle que el número dos del PSOE, sólo comparable al número uno en savoir faire, se preocupe por su destino. Pues resulta enternecedor que a Blanco le duela que sus rivales estén labrándose su desgracia y su definitivo entierro electoral. Tanto, que no nos lo creemos. Cuando Blanco dice que sus adversarios se van a hundir si no tragan con algo, es que se mantendrán a flote siempre que no le hagan caso.

Esa regla de oro funciona en todas partes y en todos los asuntos. Lo mismo da que Blanco suelte sus frases de telenovela de tercera en Madrid, sobre el pacto con ETA, que en Galicia, sobre la reforma del Estatuto. Que es lo que hizo el domingo en Lugo, aprovechando la ofrenda del antiguo Reino de Galicia al Santísimo Sacramento. En esa fiesta religiosa, que el ayuntamiento socialista se esfuerza en laicizar, estuvo el secretario del PSOE para instruir al PP gallego sobre cómo comportarse ante la movida que preparan sus correligionarios y el BNG. Pues saldado el proceso destructivo en Cataluña con un Estatuto que no fue a votar ni el Tato, ahora le toca el turno a las tierras del Miño y el Sil. Y para que un fracaso tape a otro, y el disparate parezca menor incardinado en una serie de despropósitos, la colaboración del PP es esencial. Mayormente aquí, donde está a sólo un escaño de los dos socios.

De modo que el ínclito Blanco ha aconsejado al PP gallego que no siga las consignas de Génova, las cuales resumió así: confrontación, radicalización y darle la espalda a la gente. Que son exactamente dos de los efectos y una de las causas de la dinámica que su partido y los nacionalistas han abierto desde que se instaló en La Moncloa Zapatero. Decía ZP, como dice ahora Touriño del gallego, que el nuevo Estatuto catalán iba a servir para que todos se sintieran más cómodos, o sea, para incorporar a los independentistas. Pues bien, no sólo se han quedado fuera. Es que por el camino se han radicalizado ellos y los presuntos nacionalistas moderados. Es que ha brotado la violencia contra el disidente. Es que entrará en vigor un bodrio de corte totalitario. Es que se ha consumado la quiebra de la Constitución. Es que los gobiernos regionales se han puesto los guantes de boxeo para disputarse ríos, valles y veredas. Y todo ello, a espaldas de la gente, como dice Blanco y se constató el 18 de junio. Y todo para regresar al punto de partida, que era CiU.

Este inútil y desastroso viaje es el que quieren repetir en Galicia con el concurso del PP. La reforma del Estatuto es innecesaria y perjudicial. No se precisa ni para descentralizar más, como alegan para quitarle hierro a la cosa, ni para conseguir más inversiones del Estado. El naufragio del sistema constitucional lo pagarán todos los ciudadanos, pero especialmente los de las regiones que están a la cola. No habrá nación de Breogán que afloje el bolsillo de Madrid, porque en él sólo quedarán migajas. La única razón de esta travesía alucinante es legitimar la ruptura, sellar la alianza entre socialistas y nacionalistas, ETA incluida, y expulsar al resto del espacio político. Pero el PP no ha seguido los consejos de Blanco como debiera. Ha entrado al trapo de todas las reformas y ha contribuido así a que España se convierta en un reñidero de feudos regionales en busca de más poder. En ellos, ni los del PP hablan como ciudadanos españoles. En Galicia, me temo, tampoco lo harán.

Rio Cabe
Ibarreche pide perdón
Serafín Fanjul Libertad Digital 27 Junio 2006

No suelo escribir sobre asuntos de estricta política interna española. Por dos razones: la primera que en Libertad Digital hay analistas y comentaristas capaces de hacerlo mejor que yo, con más información directa y mayor gusto por esos campos; la segunda, el cansancio y tedio infinito que produce a cualquier español medio machacar en hierro frío. No es desistimiento ni ceder el terreno al enemigo, sino aburrimiento de vernos abocados a la reiteración de unas mismas ideas, la manifestación de idénticas indignaciones, la contemplación de una continuada desvergüenza desde 1978, sin que sus autores y responsables se esfuercen siquiera por disimular adoptando disfraces varios, cambiando los decorados o tomándose la molestia de ser hipócritas con cierto arte y dedicación. No: aquí se usa la cara dura más zafia. Manca finezza, que decía el otro. La política española es un repulsivo cóctel de redundancias, pleonasmos, tautologías. O, si lo prefieren, de repeticiones eternas. Pero no sólo falta finura, o sutileza, sobre todo necesitamos actuar, o que las instituciones actúen por delegación nuestra. Ante la parálisis de piezas clave del estado como la Corona, la judicatura o las Fuerzas Armadas, una panda de indocumentados, profesionales del poder, van desmontando la armazón sobre la que se sustenta todo el edificio. Con mayorías precarias por exiguas adoptan medidas, leyes para el futuro, que harán imposible la convivencia a un medio plazo que está a la vuelta de la esquina. El silencio sobre todos estos desaguisados no implica desinterés sino conciencia de que las palabras están gastadas. Tanto como la pétrea faz de esos mindundis que vemos tantas veces en la tele. Y pese al desgaste, ahí siguen, impertérritos.

Hace unos días, el jefe del gobierno vasco –cuyo cargo los cursis, tan superabundantes, denominan con un término que parece el nombre de una heladería– de nombre J.J. Ibarreche, dijo pedir perdón a las víctimas de la ETA. Emocionante. Como mínimo debería añadir "y del PNV", porque los asesinados, heridos o lisiados de cuerpo y alma no lo han sido sólo por las bombas y pistolas de los criminales ejecutores. El caldo de cultivo lo han puesto los eufemísticamente denominados "nacionalistas" vascos que, durante un siglo, han canonizado las ocurrencias de un orate, convirtiendo sublimes majaderías en mensaje evangélico (por cierto, ¿cuándo FAES va a publicar en edición masiva las obras completas del inmortal Sabino?), transmutada la Antropología (lo que de ella interesa) en mensaje divino; inventando unas esencias inmutables y puras que nunca han recatado la crueldad más vil para con sus víctimas, que no son sólo los asesinados, aunque esa sea la parte más dolorosa y visible; extrayendo el divertido –y al tiempo siniestro– corolario de que su superioridad racial, de sobrenatural origen, les faculta para comer dos solomillos cuando los demás nos quedamos sin ninguno, monopolio absoluto del Paraíso no reñido con la posibilidad de tolerar en él al buen maketo que haga penitencia mediante los suficientes méritos, renegando de sus padres y descubriendo la intolerable opresión del pueblo vasco. Así los Fernández, García o Troitiño también entrarán en el Edén.

Pero Ibarreche no es uno de esos advenedizos y ahora asegura pedir perdón. El compadre de Arzallus quiere asomar la cabeza como sea fuera de la cama que le están haciendo Rodríguez y la ETA y se acuerda de lo solas y abandonadas que han estado las víctimas de sus amigos. A buenas horas, mangas verdes. Una de las escenas más inmundas que he contemplado en mi vida fue la de Arzallus, con cara compungida, dando el pésame o algo así a los padres de Miguel Angel Blanco. Como es natural, le faltó el tiempo para correr a sellar el pacto de Estella con Batasuna y demás gentuza. Viendo las imágenes, no podía eludir pensar en el estado de ánimo de los familiares ante un pésame tan indeseable: quizás el dolor les impedía razonar con la suficiente frialdad como para sacar a patadas al personaje. Tal vez no habían asumido y reflexionado, todavía, en profundidad la desgracia que aquellos miserables habían volcado sobre sus vidas. No sé. Con frecuencia trato de ponerme en la piel de padres, hijos, hermanos, esposas de asesinados; intento imaginar mis reacciones, las de mis gentes conocidas, no sólo ante el dolor por la pérdida, también frente a la chusma hipócrita que viniera a ponerme la mano en el hombro, con cara de circunstancias, mientras miran el reloj y calculan el próximo pelotazo.

Pero todos los hombrecillos minúsculos llamados Ibarreche tienen buen cuidado de no exhibir sus peticiones de perdón por hechos concretos ante familiares de carne y hueso, con nombre y apellidos, por lo que pudiera pasar. Sus condolencias son siempre genéricas, a distancia, sin meterse en precisiones ni honduras. Ya se sabe: "se han cometido errores", "no lo hemos explicado bien", "todo sea por la paz"... Para pasar sin solución de continuidad a "los vascos y las vascas", "los derechos irrenunciables", "todo un pueblo"... Al parecer, el albañil Miguel Angel Blanco (hijo de albañil) no era "pueblo". Ni tantos otros.

Quien esto firma carece de representatividad ninguna respecto a las víctimas del terrorismo, sin otro nexo de unión con ellos más que la solidaridad humana por su dolor, espoleada por el hecho de verlos más próximos por ser todos nosotros españoles, lo que nos hace partícipes y solidarios de un destino común inmediato. La única fuerza moral que puedo reclamar procede de ahí y desde ella –por microscópica que sea– digo que no perdono al infecto Chapote, tan sonriente; y menos aun a los pésimos actores que atropan las nueces vareadas por la ETA. Pero tampoco creo en manitas blancas alzadas (¿se percatarán de que el color blanco y levantar las manos son signos inequívocos de rendición?), ni en la proverbial "madurez de los españoles" (¿de dónde salieron los once millones de votos de Rodríguez?), ni en divertimentosretóricos como eso de "todos íbamos en los trenes" (en los trenes, como es palmario, sólo iban los muertos y heridos). No más creo en la exigencia de justicia y allá cada quien si, por añadidura, quiere practicar, o no, las virtudes teologales. Por estas razones, fundamentalmente, no suelo escribir de política interna española.

¡Que vuelva Baltasar!
Lorenzo Contreras Estrella Digital 27 Junio 2006

Una de las grandes sorpresas de la actualidad, aunque sus repercusiones sean principalmente judiciales, es la irrupción del juez Fernando Grande-Marlaska en el curso de los acontecimientos políticos. Para cualquier ciudadano interesado por la vida pública, decir Audiencia Nacional era nombrar a Baltasar Garzón. Pero Garzón no podía aspirar a que sus pasos no originaran fenómenos de ejemplo o de imitación. Enterrarse en un juzgado era por lo común, hasta ahora, una tarea silenciosa y sacrificada. Pero “caer” en determinado Juzgado de la Audiencia Nacional connotado por la afluencia de casos de gran notoriedad, sobre todo política y relacionada con el terrorismo, garantizaba a su titular fama imperecedera. Ya ocurrió fuera de España, sobre todo en países con pasado dictatorial y cuentas pendientes que saldar. En el caso de España, perduraba, además del pasado, una herencia lamentable: el terrorismo derivado del enfrentamiento de ETA con el franquismo. Como cabía esperar, el franquismo tenía un fácil sucesor en el marco de los objetivos terroristas: pura y simplemente España. Ahí anidaba el odio de la organización o banda armada. Ya no importaba a las mafias pistoleras, contaminadas de nacionalismo, la peculiaridad del gobernante. Bastaba con que los sucesores del dictador fueran también españoles. En el País Vasco, el nacionalismo tenido por democrático y moderado encontraba en el terrorismo un coadyuvante para sus aspiraciones. Y nunca deseó, hasta hace poco tiempo, la completa derrota del socio etarra obligado. Sólo cuando lo que se ventila es la herencia del poder, que un Gobierno español abandona o deja al albur de la aventura política, se puede calcular lo que llegará a ser un futuro en el que las pistolas reivindiquen su primacía sobre las palabras y las retóricas; las pistolas y los negocios que proporcionan, como estamos comprobando ahora con la perduración de las extorsiones y otros instrumentos de captación financiera.

De repente, ETA, acorralada por el Gobierno anterior, negoció con el Ejecutivo de Zapatero una salida políticamente rentable y prometedora, a cambio, no de entregar las armas, sino de silenciarlas temporalmente. ZP comprendió que una costosa paz le proporcionaba la garantía de mantenerse en el poder largo tiempo. Baltasar Garzón habría administrado la nueva coyuntura con decisiones judiciales debidamente recompensadas. Pero su suplencia por Marlaska, mientras el titular del Juzgado numero 5 de la Audiencia Nacional desarrollaba unos cursillos en universidades americanas, deparó a todos la sorpresa de que el suplente llegaba pleno de bríos y de afanes de singularidad. Y ahí lo tenemos metiendo en la cárcel a empresarios extorsionados por ETA y “paganos”, por supuesto también lo encontramos atreviéndose a bucear en las colaboraciones oscuras de algunos nacionalistas con los etarras, lo cual significa en estos días que el dirigente nacionalista Gorka Agirre, pariente del primer lehendakari, José Antonio Aguirre, ha sido detenido bajo la imputación del colaborar con banda armada en el asunto de las extorsiones. Y el mismísimo Xabier Arzalluz ha sido citado por Marlaska como testigo para responder de lo que sepa al respecto.

Marlaska no ha valorado el “estado de necesidad” o el “miedo insuperable” de los extorsionados en plena etapa de “alto el fuego” etarra. Se ha mostrado autoritario y, a juicio de algunos expertos, “poco garantista” en la ejecución de la legalidad. La paradoja surge inevitablemente cuando, a punto de producirse ya la reincorporación de Baltasar Garzón a su Juzgado de la Audiencia Nacional, se experimenta desde las filas socialistas, tan castigadas por él mismo en otro tiempo, una nostalgia de su paso por el mundo sumarial que a tantos condujo a la trena.

Desde ese mundo que necesita “jueces comprensivos” se percibe algún clamor que suena, frente a Marlaska, a gritos de “¡Baltasar, vuelve!”. El Gobierno de Zapatero necesita, por tanto, de magistrados “a la altura de las circunstancias presentes”, del mismo modo que precisa policías tolerantes y algo cegatos. O incluso de dirigentes etarras todavía en el exilio, pero dispuestos a “chivarse” contra militantes extorsionadores que desbordan las consignas de templanza en sus afanes recaudadores, ya que lo urgente y apremiante ahora es llevar suavemente a Zapatero al huerto de las claudicaciones, porque la percepción de las rentas financieras recuperará su momento oportuno. Se dice que Josu Ternera se ha moderado mucho en sus consignas y orientaciones, de modo que incluso podría dar pistas para que en Francia o en España las respectivas policías aten en corto a sus esbirros.

Italia se protege
Editorial ABC 27 Junio 2006

EL abrumador voto negativo de los italianos a la reforma federal de su Estado ha demostrado que los estados con clara conciencia nacional no se prestan a juegos territoriales. El Gobierno de Berlusconi embarcó al país en una reforma federalista como pago al apoyo que le prestaba la separatista Liga Norte. Su fracaso ha sido absoluto. Finalmente, tanto la derecha social como la izquierda política se han puesto de acuerdo para rechazar tajantemente una iniciativa que chocaba con el sentimiento nacional de los italianos y que no se correspondía con una clara demanda ciudadana. Gracias a una consulta nacional, todos los italianos han podido decir lo que pensaban sobre el futuro de su país.

La lección italiana se proyecta a varias bandas, y en todas ellas con un fuerte significado político. A escala europea, el voto de los italianos se suma a un claro movimiento de conservación de las estructuras estatales, frente a propuestas supranacionales, como lo fue en su momento el Tratado para la Constitución Europea, y frente a situaciones infranacionales centrífugas. En este sentido, la voluntad del pueblo italiano de conservar una organización de instituciones nacionales fuertes se asemeja a la determinación con la que Angela Merkel, al frente de la gran coalición entre conservadores y socialdemócratas, ha conseguido impulsar el reforzamiento del Estado federal mediante una reducción del poder político de los estados federados sobre los asuntos nacionales. Y, no en menor medida, estos movimientos de recuperación estatal responden a los mismos valores con los que el gobierno británico ha instaurado en el poliédrico proceso irlandés el control absoluto de la autodeterminación de Irlanda del Norte en manos de las autoridades de Londres; o con los que el Ejecutivo de París despachó como asunto interno español el impertinente requerimiento etarra de reconocer la versión francesa del «conflicto vasco». Está visto que los grandes estados no juegan con su existencia.

Por otro lado, el resultado del referéndum italiano no habría sido posible sin la movilización de los partidos de izquierda, cuyo mensaje por la unidad nacional, lanzado antes incluso de la victoria electoral y secundado por la jerarquía católica, ha captado el apoyo de la derecha. Al igual que en Alemania -donde la socialdemocracia se opone rotundamente incluso a ceder la educación a los länder-, Francia o Gran Bretaña, la izquierda italiana ha sabido entender que la fortaleza del Estado es imprescindible para el aseguramiento de principios básicos como la libertad de todos los ciudadanos y la igualdad ante la ley, cimientos de la democracia. El espíritu de Westfalia sigue vivo, pese a que la posmodernidad que predican ciertas izquierdas quiera darlo por muerto, sólo como coartada de su indigencia intelectual y de su falta de compromiso con ideas tachadas de conservadoras, como el patriotismo o la unidad nacional.

Para España, lo que ha sucedido en Italia es motivo de seria reflexión. Hasta de envidia. Todos los italianos han podido opinar sobre el modelo político de su país, pero en España se ha aprobado un estatuto autonómico que implanta un modelo confederal por decisión sólo del 36 por ciento del electorado catalán. Hasta en una comunidad de propietarios hace falta una mayoría más exigente para cambiar sus estatutos. El Gobierno de Rodríguez Zapatero no sólo se reafirma así como un cuerpo extraño en la izquierda europea al propiciar reformas territoriales con aroma a Antiguo Régimen, sino que se desentiende del signo de los tiempos en una Europa en la que el debate sobre su futuro lo llevan en sus hombros políticos con sentido común, hombres y mujeres con conocimiento de su Historia que, ante todo, están haciendo más fuertes a sus estados y a sus naciones para afrontar mejor cualquier reto.

El horizonte español se perfila mejor gracias al contraste que provoca la acción política del actual Gobierno socialista con las decisiones de gran calado histórico que están tomando los más sólidos estados europeos en sus momentos de encrucijada. Mientras Italia o Alemania renuevan su existencia política apoyándose en su sentido nacional, España discurre a golpe de espasmo por la acción de un Gobierno empeñado en privar a los españoles de todo proyecto común y del derecho a decidir sobre el futuro de su país.

Falsedades lógicas
Luis del Pino Libertad Digital 27 Junio 2006

Dice un buen amigo mío que toda la clave del 11-M está en los explosivos, y en cierto modo tiene razón. Todo lo demás que nos han contado es cuestionable, porque hay tantas manipulaciones en la investigación de los atentados que nos vemos forzados a poner en cuestión casi cada detalle. Dos ejemplos:

Cuando nos dicen que se activaron tarjetas en Morata, descubrimos que los informes policiales se contradicen respecto al momento de la activación, lo que nos lleva a contemplar la hipótesis de que es posible que esas tarjetas se activaran a posteriori de los atentados o que, incluso, jamás existiera tal activación.

Cuando nos dicen que hubo dos caravanas paralelas hacia Madrid, descubirmos que una de ellas es dejada pasar aunque el coche era robado y carecía de papeles, lo que nos lleva a plantearnos la hipótesis de si verdaderamente existió la caravana procedente de Asturias o si el episodio de las multas simplemente tiene por objeto convencernos de que ese transporte de los explosivos tuvo lugar.

Y así con casi todo. De manera que lo único que podemos hacer para no perder el norte es volver a los hechos básicos del atentado y centrarnos en el único aspecto que no admite dudas: en los trenes hubo diez explosiones, que ocasionaron 192 muertos y los Tedax detonaron otros dos artefactos explosivos in situ.

¿Qué fue lo que explotó en los trenes? La respuesta a esta cuestión es lo único que nos puede hacer avanzar en la resolución del enigma, y precisamente por eso es el aspecto donde más ocultación de información se ha producido. Sin ánimo de ser exhaustivos:

¿Dónde están los informes que los Tedax redactaron sobre las dos bombas detonadas por ellos en Atocha y El Pozo? Esos informes se redactaron inmediatamente y fueron cursados, pero no se han adjuntado al sumario.

¿Por qué las muestras de los focos de explosión no se enviaron a la Policía Científica para su análisis, tal como se hixo con el resto de explosivo de la Kangoo o con el explosivo de la mochila de Vallecas?

¿Existía alguna razón para tratar de ocultarle a la Policía Científica esas muestras?

¿Quién realizó esos análisis, ya que no los hizo la Policía Científica? ¿En qué laboratorio y con qué equipamiento? ¿Hay resultados cualitativos (qué componentes se encontraron) y cuantitativos (en qué proporción)?

¿Por qué no se han adjuntado al sumario esos informes de análisis de esas muestras recogidas en los diez focos de explosión?

¿Por qué no existe ningún informe sobre las muestras de circuitería electrónica que hubieran podido recogerse en los focos de explosión, y que permitirían saber si se utilizaron temporizadores o móviles para la iniciación de las bombas?

¿Quiere avanzarse en la resolución del caso? Llámese a declarar a quienes puedan aportar información sobre estas cuestiones.

La importancia de los explosivos es tal que, además de ocultarnos toda la información posible, se ha producido una auténtica orgía de manipulación lógica, destinada a tratar de convencernos de que en los trenes explotó Goma-2.

En el capítulo 10 de Los enigmas, "El tiempo debe detenerse", denunciábamos la trampa lógica que a todos nos habían tendido desde el principio, cuando nos dijeron que en los trenes había estallado Goma-2 ECO porque en la mochila de Vallecas había Goma-2 ECO. Demostrábamos en ese capítulo (utilizando el ejemplo del frasquito de cianuro) que ese razopnamiento lógico es falso.

Pero no es el único razonamiento falso que se ha utilizado para tratar de convencernos de que lo que estalló en los trenes es dinamita. Los informes policiales entregados al juez indican que en ocho de los diez focos de explosión aparecieron "componentes genéricos" de dinamita, lo que demostraría que en los trenes estalló dinamita. Se trata de otra falsedad, porque el hecho de que aparezcan restos de componentes genéricos de dinamita no indica, en modo alguno, que se usara dinamita. Si se utilizó algún otro explosivo que incluya entre sus componentes algún componente genérico de la dinamita, quedarían restos de ese componente genérico a pesar de no haberse usado dinamita.

Y la demostración se encuentra, curiosamente, en las palabras de Sánchez-Manzano en la Comisión del 11-M. Ni en el sumario, ni en el auto de procesamiento se indica qué componentes genéricos de dinamita se encontraron en ocho de los diez focos de explosión, pero Sánchez-Manzano deja claro, en su respuesta a la primera pregunta de Jaime Ignacio del Burgo en la Comisión 11-M, que lo que se encontró es nitroglicerina.

La nitroglicerina no es dinamita, sino tan sólo uno de los componentes que se pueden emplear para fabricarla. Pero la nitroglicerina puede usarse para fabricar otros explosivos distintos de la dinamita. Por ejemplo, ya hemos comentado en otras ocasiones que la mezcla RDX+nitroglicerina tiene unos efectos muy similares al C4 o al Semtex, y ya ha sido usada anteriormente por grupos terroristas. Dicha mezcla, al explotar, dejaría "restos de componentes genéricos de dinamita", concretamente nitroglicerina.

Así pues, repitamos la pregunta: ¿qué narices es lo que estalló en los trenes? No lo sabemos, pero el sentido común nos permite afirmar algo con una razonable certeza: si se nos han ocultado los datos y los análisis y se nos ha intentado convencer con falacias lógicas de que lo que estalló en los trenes es dinamita, es precisamente porque lo que estalló en los trenes no era dinamita.

Una nación plural, sí. Pero una nación
Sancho Michell de Diego  Periodista Digital 27 Junio 2006

A medida que se va abriendo el campo a las distintas reformas de los estatutos de autonomía, el ciudadano va teniendo una impresión muy concreta: aquí cada cual arrima el ascua a su sardina, en su propio beneficio y contra el interés común. No faltan voces en los aledaños del Gobierno para decir que esto es “la España plural”. Y pluralidad sí se ve, pero ¿España?

España es una nación plural, claro que sí. Tenemos una vieja historia con muchos afluentes, tenemos formas culturales con una personalidad singular, tenemos también lenguas distintas. Pero lo plural no quita lo uno. Todas las lenguas que se hablan en España son patrimonio de toda la nación, de nuestra nación.

Todas nuestras personalidades singulares son rasgos que se conjugan en una sola fisonomía. Esa fisonomía única no se ha construido por el capricho de nadie, sino que es fruto de nuestra historia común. Por eso, siendo plurales, somos uno. Eso es lo que parece estar olvidando gran parte de nuestra clase política. Pero tal unidad es lo que queremos defender desde aquí.

EDITORIAL FUNDACIÓN DENAES, PARA LA DEFENSA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA

Irak
Las encontradas armas de Sadam
GEES Libertad Digital 27 Junio 2006

Gracias a la persistencia del Wall Street Journal y de los presidentes del Comité de Inteligencia del Congreso norteamericano y del grupo republicano del Senado, la inteligencia americana acaba de reconocer que desde finales de 2003 hasta la fecha se han encontrado en Irak algo más de 500 armas y municiones que contenían gas mostaza y gas sarín. Y aunque en un estado degradado no por ello menos letales.

La noticia es importante al menos por tres razones. La primera porque viene a demostrar que los temores sobre un posible arsenal de armas de destrucción masiva en las manos de Sadam no eran tan descabellados como se ha querido dar a entender desde la intervención en el 2003. Cierto, todo apunta a que estos sistemas llevaban varios años almacenados y su existencia comprobada no eran la causa de la deposición de Sadam. Pero demuestran lo que los miembros de la coalición decían antes de su ataque, que Sadam no colaboraba, no decía toda la verdad y que su ambición seguía estando viva.

En segundo lugar, viene a suponer una llamada de atención. Lo que se ha encontrado hasta la fecha no ha sido el fruto de una labor sistemática, sino más bien todo lo contrario. Hay que suponer que puede haber más munición todavía descontrolada. Y eso es importante para las condiciones de la seguridad en Irak hoy. Hasta ahora los explosivos utilizados para atacar por parte de los sadamistas y terroristas han sido convencionales. Si estas municiones químicas cayeran en manos de los terroristas, el escenario podría resultar más que complejo. Por muy degradada que se encuentre esta munición, sigue siendo altamente letal y su dispersión por medio de una bomba sucia conllevaría la muerte de cientos o miles de iraquíes según donde se hiciera estallar.

Por último, el tira y afloja entre los republicanos y la comunidad de inteligencia norteamericana pone en evidencia el juego sucio al que los servicios secretos se están prestando. Sintiéndose víctimas al haber sido acusados de errores de bulto en su apreciación de la amenaza (fallos ante el 11-S, fallos en Irak y fallos en Libia, entre otros), han reaccionado descargando sus culpas en la actual administración de George W. Bush, amparándose en la impunidad política que les da ser anónimos funcionarios y no políticos electos.

Desgraciadamente, lo que está sucediendo en los Estados Unidos, donde la política es la guerra por otros medios, tiene grandes similitudes con lo que pasa en nuestra España donde los servicios de inteligencia siempre ha seguido su propia agenda cuando no han ido en contra del gobierno cuando éste ha sido del PP. Y es que en todas partes cuecen habas.

Por cierto, ¿por qué nadie se ha hecho eco de las armas que se han descubierto en Irak? ¿Será que al PSOE ya no le interesa agitar el tema? ¿O que el PP prefiere el olvido?

Carta a doña Teresa Jimenez-Becerril
Fernando Ramón Calderón Muñoz, secretario de la CEP en Córdoba Cartas al director ABC  27 Junio 2006

Estimada señora: tras leer su artículo de opinión, en la sección de Tribuna Abierta del diario ABC de fecha 25 de junio de 2006, denominado «El «espíritu Txapote»», creo que debo comunicarle lo siguiente:

Señora, el día del vil asesinato de su hermano don Alberto y de su cuñada doña Ascensión me encontraba de servicio como radiopatrulla en el distrito Centro de la capital de Sevilla. Esa noche fui comisionado junto a mi compañero, por la sala del 091, a dirigirnos al lugar del asesinato, apenas a 1.500 metros de distancia. Quiero decirle, señora, que esa noche lloré por la calle Abades en busca de una respuesta, lloré de rabia mientras me cruzaba con algunos ciudadanos, los cuales, asombrados, veían a un policía uniformado llorando desesperadamente y en busca de algo que ellos ignoraban. Esa noche amé como nunca he amado a mi mujer, esa noche ansié como nunca he ansiado abrazar a mis hijos, a mis pequeños que dormían a 140 kilómetros, en mi tierra, en mi Córdoba. Esa noche, señora, de la cual aún mantengo grabado en mi mente el olor de la pólvora asesina, me separaron de la vida y de la muerte solamente 1.500 metros, 1.500 malditos metros.

Querida señora, esa noche sentí en mi corazón emociones que nunca había percibido en mi profesión. Siempre, ante la muerte, había actuado como policía, pero esa noche, quizá por el parecido físico de su cuñada doña Ascensión con mi esposa, o por intuir o percibir que con ese asesinato quedaban unos hijos huérfanos, no fui solamente un policía más. Me sentí, permítame mi atrevimiento, parte de su familia, parte de sus seres queridos, porque vi en esa calle de triste recuerdo a mi mujer, a mis hijos, a tanto compañero asesinado por ETA. Esa noche, querida señora, lloré como un niño, no me importa reconocerlo, lloré por su hermano, por su cuñada, por mi familia, por mis compañeros, y le juro que los busqué por la calle Abades, por Los Seises, y, mientras los buscaba, sentí que me habían arrancado un trozo de mi alma. Esa noche, señora, 1.500 malditos metros me marcaron. Esa noche supe apreciar lo que tenía, y desde esa noche me considero otra víctima más de ETA, porque sentí, permítame mi atrevimiento, que era parte de su familia. Un abrazo, doña Teresa, y un beso a sus sobrinos.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
Las víctimas entregarán a Zapatero sus mensajes contra la negociación
E. Fuentes La Razón 27 Junio 2006

Madrid- Antes de que José Luis Rodríguez Zapatero comunique en la Cámara Baja el inicio de las conversaciones con ETA, las víctimas volverán a mostrale su rechazo frontal al diálogo con los terroristas. La plataforma Rosas Blancas por la Dignidad, con el apoyo de la AVT y otros 34 colectivos, ha convocado una velada muy cerca del Congreso en la que, bajo el lema «Negociación, en mi nombre, no», se recogerán firmas contra la «rendición» del Ejecutivo para intentar que el presidente las tenga en cuenta antes de dirigirse a los diputados.

La velada comenzará hoy a las ocho de la tarde y tendrá como escenario la zona del paseo del Prado cercana al Museo Thyssen. A esa hora, los concentrados realizarán una ofrenda floral por las víctimas y retomarán el acto a las doce con un minuto de silencio. Luego empezará la vigilia, que culminará a las ocho de la mañana del miércoles y tendrá su epílogo cuando los convocantes lleven a la Estafeta del Congreso rosas teñidas de rojo y el libro que recopilará los mensajes recogidos a lo largo de la madrugada. «Queremos que lo reciba Zapatero, y por eso pretendemos darle carácter oficial», señalaron fuentes cercanas a la organización.

Nota de Prensa
ESPAÑA Y LIBERTAD PIDE REUNIRSE CON JOSU JON IMAZ, PRESIDENTE DEL PNV
España y Libertad  27 Junio 2006

España y Libertad entiende que el PNV también debe escuchar la voz de los ciudadanos no nacionalistas agrupados en diversos movimientos cívicos

Plataforma España y Libertad ha solicitado celebrar una reunión con el presidente del PNV, Jon Josu Imaz, para exponer la opinión y visión de una buena parte de la ciudadanía vasca respecto al proceso de negociación con ETA y en especial señalar los limites que consideran no pueden sobrepasarse sin que constituyan un atentado contra el Estado de Derecho, la memoria de las victimas del terrorismo y el actual marco constitucional.

Puesto que el líder del PNV ha justificado su reunión con la organización declarada terrorista Batasuna para evitar exclusiones, España y Libertad entiende que el PNV también debe escuchar la voz de los ciudadanos no nacionalistas agrupados en diversos movimientos cívicos.

España y Libertad, que ha interpuesto varias denuncias en contra de Jon Josu Imaz debido a sus reuniones con una organización ilegal, con el fin de facilitar su actividad política prohibida judicialmente, desea así mostrar su voluntad de dialogo para contribuir a que el futuro de los vascos y españoles no sea decidido unilateralmente y se tengan en cuenta por parte del partido en el poder en el país Vasco otras sensibilidades que no sean las separatistas.

Mas información
Yolanda Morín
GSM 678.61.61.77
info@e-libertad.es
http://www.e-libertad.es

«El gran error que cometimos en el Ulster fue soltar presos muy pronto»
Gonzalo Suárez La Razón 27 Junio 2006

Londres- William Frazer ha sufrido en primera persona el horror del terrorismo que asoló el Ulster durante décadas: en distintos atentados perdió a cinco familiares cercanos, incluido su padre. Como director de FAIR, la principal organización de víctimas unionistas, ofrece un consejo al Gobierno español ante la inminente apertura de las conversaciones con ETA: hay que hablar «a» los terroristas, no «con» ellos. Un simple cambio de preposición que tiene muchas connotaciones.
-¿Cree que se pueden trazar paralelismos entre el País Vasco e Irlanda del Norte? -Hay semejanzas claras, desde la redacción del comunicado del «alto el fuego» de ETA, muy similar al del IRA, hasta su intención de aprovechar la política para alcanzar sus objetivos de siempre. Pero lo más importante es que la gente que actuó entre bastidores en Irlanda del Norte ahora trabaja en el País Vasco para ayudar a ETA. Estas personas, como el sacerdote Alec Reid, son aún más peligrosas que quienes dan la cara.

-¿Qué consejo le daría a Zapatero ante el «proceso de paz»?
-Que hable «a» los terroristas, no «con» ellos. Es decir, que sea él quien determine las reglas del juego, no ETA. Si los terroristas están sinceramente dispuestos a alcanzar la paz, aceptarán esta condición. Si no, se verán sus verdaderas intenciones muy pronto.

-¿Es posible saber de antemano si sus intenciones son honestas?
-Mucha gente habla de la entrega de armas, pero eso no es lo importante, porque siempre pueden comprar más. Lo fundamental es que cambien de mentalidad, que renuncien definitivamente a utilizar la violencia. El Sinn Fein asegura que está en la vía democrática en estos momentos, pero si les preguntas directamente si renuncian a ejercer su derecho a la violencia por la causa de una Irlanda unida en el futuro, dirán que no.

-¿Cree que ETA está calcando esta estrategia?
-Es imposible saberlo al cien por cien, pero si están utilizando a las mismas personas en la negociación, ¿por qué no utilizar las mismas tácticas? El IRA y ETA llevan décadas de contactos: antes para intercambiar trucos sobre cómo poner bombas y ahora sobre cómo negociar. En vez de ser «camaradas en armas», ahora son «camaradas en política».

-¿No llevamos décadas pidiéndoles que dejen las armas y se dediquen a las urnas?
-Sí, pero no puedes aceptar que empleen la democracia para chantajear a la gente. Aún no han interiorizado que no pueden utilizar las armas para cumplir sus objetivos, ni ahora ni en el futuro. Es el requisito indispensable para estar en la política.

-Pero resultará difícil conseguir que abandonen las armas sin ofrecerles alguna concesión…
-Es cierto que los terroristas no aceptarán rendirse sin obtener algo a cambio, pero esto plantea otro problema: que luego no hay forma de parar. Primero es una concesión, luego otra, después otra más… La pregunta es: ¿cuántas concesiones están dispuestos a hacer los españoles para que se acabe el terrorismo? ¿Están dispuestos a que Batasuna entre en el Gobierno? Fue el panorama al que nos enfrentamos en el Ulster.

-¿Debe estar la liberación de los presos sobre la mesa?
-Hasta que la cosa esté asentada, no. Soltar a los presos demasiado pronto fue el mayor error que cometimos en Irlanda del Norte, porque era nuestra principal arma negociadora. Si el Gobierno británico la hubiera conservado en vez de soltarla a las primeras de cambio, habríamos obtenido muchos avances más rápido. Lo que tiene que hacer un líder democrático es decir que si todo sale bien, es posible que los presos acaben saliendo en el futuro.

-Al contrario que en España, en el Reino Unido siempre hubo unidad entre el Gobierno y la oposición. ¿Es esto importante?
-En Irlanda, el llamado «proceso de paz» no habría salido adelante si la oposición se hubiera enfrentado al Gobierno.

Aznar insta a una rebelión contra la negociación como la que hubo frente al fascismo y al nazismo
Alerta de que Batasuna es el «caballo de Troya» de ETA para burlar el orden constitucional
C. Morodo La Razón 27 Junio 2006

Madrid- El marco obligaba a no pasar de puntillas por el asunto, la negociación con ETA, que marca la agenda política, pese a la distancia con el debate nacional que rige sus intervenciones públicas. El ex presidente del Gobierno se desplazó ayer a la localidad vizcaína de Durango para recibir el Premio Jesús María Pedrosa, constituido en honor del concejal del PP asesinado por ETA cuando paseaba por su pueblo el 4 de junio de 2000. Fue la primera víctima «popular» tras la ruptura del alto el fuego de 1998. Ante su viuda, Carmenchu, y la dirección del PP vasco, con María San Gil y Antonio Basagoiti a la cabeza, Aznar inició su discurso con una sentida reivindicación de las víctimas del terrorismo, personalizadas en la familia de Pedrosa. «Cinco años después siguen en Durango, haciendo profesión pacífica de la libertad que se les quería negar», subrayó.

Con las víctimas, por tanto, como frontispicio del análisis de la situación y de las consecuencias de la actual tregua, el presidente de FAES marcó distancias, sin rodeos, con cada uno de los elementos de la «hoja de ruta» de Zapatero para introducir un significativo llamamiento a la movilización social.

«No hay un proceso de paz, sino que lo que hay es un proceso de entrega, sumisión y rendición a los terroristas». Una contundente dialéctica fue su arma para combatir el adormecimiento de la sociedad bajo el canto de «paz» de «aprendices de brujo» que están dispuestos a poner en peligro el terreno que «España, el Estado de Derecho y la propia sociedad española, con su movilización y su solidaridad, han ganado para la libertad». A partir de las preguntas «¿qué precio estamos dispuestos a pagar por la presunta paz?», «¿vamos a darles a los terroristas lo que les hemos negado en nombre de la decencia, de la libertad y de la democracia?», el ex presidente instó a una rebelión como la que protagonizaron los que lucharon contra los totalitarismos del siglo XX. «¿La paz lo justifica todo? No pensaron en eso los que se rebelaron y lucharon contra el fascismo, el nazismo o el comunismo. Y tuvieron razón; y ganaron. Pero antes nunca les hablaron tanto de paz o de sus “ansias infinitas de paz”».

A las dos mesas de negociación que amparan ya también los socialistas, una de partidos y otras del Gobierno con los terroristas, las calificó de «pura falacia», porque ETA y Batasuna son lo mismo, y de ahí se deriva la advertencia de que una negociación política con Batasuna es una «burla a la legalidad», ya que «es el caballo de Troya del terrorismo etarra para burlar las defensas del Estado de Derecho y del orden constitucional».

Alrededor de un centenar de jóvenes de la izquierda abertzale le increparon cuando abandonó el hotel en el que se celebró el acto de entrega del premio. Los manifestantes corearon consignas en contra del Partido Popular y a favor de la independencia del País Vasco, a las que se contraponían los gritos de «libertad, libertad» de los simpatizantes del PP.
En su mensaje, él había subrayado que en juego está la libertad, la unidad de España, la independencia del País Vasco, la entrega de Navarra y la legitimación del terrorismo.

>No hay un proceso de paz, sino de «entrega, sumisión y rendición al terrorismo».
>Se pretente imponer como un relato heroico lo que no es sino una «trayectoria criminal execrable».
>La esperanza de paz se está construyendo sobre «engaños».
>Llamamiento a la movilización social. En juego está la libertad y la unidad de España.
>Un centenar de radicales le increparon con gritos a favor de la independencia cuando salió de un hotel de Durango.

PNV-ETA, 40 años de complicidades
J. PAGOLA ABC 27 Junio 2006

MADRID. «Se está vaciando de contenido el Estatuto, vosotros veréis lo que hacéis». Este es el mensaje que el entonces presidente del PNV, Xabier Arzalluz, trasladó a dos dirigentes de ETA-pm durante una reunión clandestina mantenida en el sur de Francia el 20 de agosto de 1981. En aquellas fechas, los «polimilis» afrontaban un debate interno acerca de si proseguir con la tregua anunciada meses atrás o, por el contrario, reanudar la actividad terrorista para presionar al Gobierno.

Para entonces, los interlocutores de Arzalluz habían desmantelado la UCD del País Vasco, con el asesinato de varios de sus dirigentes, y, entre otros muchos crímenes, el 29 de julio de 1979 sembraron de bombas el aeropuero de Barajas y las estaciones de Atocha y Chamartín, con el resultado de siete muertos y numerosos heridos.

En aquel encuentro, Arzalluz hizo un análisis «catastrofista» de la situación, según denunciarían años después algunos dirigentes «polimilis» que optaron por la reinserción. Así, el presidente del PNV sostuvo ante los terroristas que «se ha vaciado de contenido el estatuto». «Nosotros -añadió- nos vamos a enfrentar a la LOAPA, a vosotros os toca luego». De acuerdo con el testimonio de los ex etarras Joseba Aulestia, Juan Manuel Goiburu, José María Lara Fernández y Fernando López Castillo, los argumentos esgrimidos por el líder nacionalista en aquella reunión clandestina «fueron profusamente utilizados por los partidarios de romper la tregua y reanudar la actividad armada».

En efecto, un mes después, los días 19 y 20 de septiembre, se reunió el «comité ejecutivo» de ETA-pm para decidir el regreso a las armas.

Así, en un comunicado difundido ese mismo mes anunciaba el reinicio del terror «para golpear allí donde más les duele, hasta conseguir la retirada de todos los obstáculos que pretenden oponer a la autonomía de Euskadi». ¿Los dirigentes de ETA-pm habían interpretado las palabras de Arzalluz como una invitación a meter presión al Gobierno? Según el testimonio de los dirigentes reinsertados, sí. El caso es que los «polimilis», espoleados por los supuestos recortes a la autonomía del País Vasco, fueron quienes en octubre de 1983 secuestraron y asesinaron al capitán de farmacia Alberto Martín Barrios -el primer «Miguel Ángel Blanco»-. Uno de los interlocutores de Xabier Arzalluz en aquella cita clandestina, Txutxo Abrisketa, está relacionado con aquel crimen ejecutado a cámara lenta, a plazos, con máxima alevosía.

Derrota no deseada
Años después, en otra reunión clandestina mantenida en 1990, Arzalluz transmitió a Batasuna que el PNV no sólo no deseaba la derrota de ETA, sino que ponía los medios para que ello no sucediera. ¿Por qué? Porque comparten fines y objetivos. Mensaje que queda nítidamente descrito en la frase pronunciada por el dirigente nacionalista en aquel encuentro. «En una revolución, unos sacuden el árbol -ETA- pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros -los nacionalistas- las recogen para repartirlas». Una frase que tiene su traducción: en el llamado «conflicto vasco», unos asesinan y otros se aprovechan para lograr objetivos políticos. Quizá por ello Xabier Arzalluz comentó a sus interlocutores de HB que el PNV no quería la derrota de ETA y, por ello, ponía freno a la actuación de la Ertzaintza para que, dentro de lo que fuera posible, no capturara «comandos».

Tal vez porque no querían la derrota de ETA, delegaciones del PNV y del propio Gobierno vasco, entonces presidido por Carlos Garaikoetxea, se trasladaron a París en el verano de 1985, en un intento de evitar que las autoridades francesas procedieran a las primeras extradiciones de pistoleros de la banda y abrieran con ello la vía de la cooperación internacional, letal para los terroristas.

Los empresarios se unen contra el «proceso»
Representantes de este colectivo del País Vasco y de Navarra presentarán el próximo 3 de julio una plataforma de acción conjunta
Su objetivo es denunciar su «desamparo» y levantar la voz contra la extorsión etarra y la negociación
C. Morodo La Razón 27 Junio 2006

Madrid- El silencio preside el día a día de los empresarios vascos y navarros. Es una norma interiorizada por razones coyunturales que el último anuncio de alto el fuego de ETA no ha modificado, salvo casos excepcionales. Una de esas excepciones es el presidente de los empresarios de Navarra, José Manuel Ayesa, que contra viento y marea se ha erigido en el portavoz de la extorsión etarra, mientras que desde la patronal vasca se le ha llegado a advertir de que levantar la voz en estas circunstancias es tanto como poner piedras en el camino de la paz.

Los hechos, según fuentes policiales, le han dado la razón frente a los desmentidos oficiales, e incluso en los casos en los que ha hablado por boca de compañeros del País Vasco.

Ahora, en la línea de salida del inicio de la negociación con ETA y bajo la marejada sobre la campaña del «impuesto revolucionario» que acompaña a esta fase del «proceso», en la sombra se ultima una significativa iniciativa dentro de ese silencio que ha regido el «conflicto» -según la terminología nacionalista y «abertzale»-, y que en la nueva etapa se intenta preservar incluso desde otros ámbitos al cobijo de la promesa de un buen final de la tregua.

Frente común.
Empresarios vascos y navarros han decidido salir del armario y constituir una plataforma cívica con nexos con el Foro Ermua, que está previsto que se presente en sociedad el próximo 3 de julio. Según ha informado a este periódico uno de sus integrantes, Ricardo Benedí, premiado como mejor empresario vasco por el Gobierno de Ibarretxe en 2004, las adscripciones llegan ya a la treintena, aunque no todos los firmantes de esta iniciativa aparecerán en la escena pública una vez que se oficialice.

La «coyuntura», es decir, el miedo a que se vea afectada la actividad de sus empresas o el temor a colocarse en la diana de la violencia callejera, por ejemplo, impone que algunos prefieran mantenerse en la sombra, aunque engrosen los avales de esta innovadora alianza para la realidad vasca y navarra.

Fuentes solventes informaron de que la plataforma actuará como canal de denuncia de la extorsión etarra y del «desamparo» del sector, además de como instrumento desde el que combatir el proceso de negociación del Gobierno con ETA, al que se tacha de «inmoral».

Las iniciativas se irán adoptando en función de cómo evolucionen los acontecimientos una vez que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero abra formalmente el diálogo con la banda, si bien está ya predeterminado el objetivo de tener una importante presencia social, cuanto menos a través de conferencias y de la participación en el debate público.

En suma, como explica uno de sus integrantes, se trata de un paso adelante de un colectivo de empresarios que no quiere que el «régimen de anestesia nacionalista» tenga ahora su continuidad bajo la «bandera de una paz fundada en la negociación». El eje del discurso será que el fin del terrorismo no es coartada para aceptar cesiones de ningún tipo. Ni políticas, ni legales, ni policiales, ni sociales.

Los frentes abiertos del Central 5
N. C. / P. M. ABC 27 Junio 2006

MADRID. La tensión informativa desplegada en torno a la intensa actividad del juez Fernando Grande-Marlaska y la polémica política que han levantado sus decisiones sobre Batasuna desde que ETA declarara el alto el fuego han contribuido de manera decisiva a crear una enorme expectativa sobre el retorno al Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional de su juez titular, Baltasar Garzón, que lleva dieciséis meses en Estados Unidos con un permiso de estudios.

Garzón volverá a sentarse en su despacho el próximo lunes y ahora más que nunca sus decisiones van a ser analizadas con lupa. De sus autos, unos y otros deducirán si su actitud es de «colaboración» con el Gobierno en el proceso de diálogo con ETA o no. Las primeras resoluciones que, con toda probabilidad, dicte este magistrado resolverán recursos planteados contra las últimas decisiones adoptadas por Grande-Marlaska.

«Patata caliente»
Además, fuentes de la Audiencia Nacional indican que Garzón se encontrará sobre su mesa otra «patata caliente», como sin duda es la más que difícil relación en los últimos tiempos entre el comisario general de Información de la Policía y Grande-Marlaska. En el origen, como se sabe, están unas supuestas filtraciones policiales de la última operación contra el aparato de extorsión de la banda, investigadas por el juez. Recomponer el clima de colaboración y confianza entre el máximo responsable antiterrorista de la Policía y el Juzgado Central de Instrucción 5 resulta clave, y más en unos momentos en que ya está lanzado el diálogo con ETA.

Los dos procedimientos que en estos momentos acaparan más atención por la actual situación política son dos investigaciones que en su momento inició Garzón y que Grande-Marlaska ha continuado en el tiempo que lleva al frente del Juzgado. Se trata de las diligencias previas 86/98, relativas al aparato de extorsión de ETA, y en las que se ha producido la detención de dos empresarios por efectuar supuestos pagos a ETA (ambos quedaron en libertad ayer) y el sumario 35/02, conocido como el de Batasuna y las herriko tabernas, por cuanto que en él se investiga la financiación de ETA a través de una red de locales controlada por la formación ilegalizada.

La tramitación de este segundo sumario ha llevado a Grande-Marlaska a citar en varias ocasiones como imputado al batasuno Arnaldo Otegi -en libertad tras haber depositado dos fianzas que suman 650.000 euros- por vulnerar el auto con el que, el pasado 17 de enero, el juez decidió suspender por dos años más (Garzón lo hizo en agosto de 2002) todas las actividades de Batasuna así como las de sus dirigentes cuando actúen como tales.

Otro de los sumarios es el abierto para investigar la actividad del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), la formación que aglutinó el voto del electorado de Batasuna en las últimas elecciones al Parlamento vasco, celebradas el 17 de abril de 2005. La candidatura presentada por esta formación no fue impugnada ni por la Fiscalía General del Estado ni por la Abogacía del Estado puesto que se entendió por ambas que no existían indicios para demostrar que detrás de esas siglas se escondía la ilegalizada Batasuna (hecho que habría supuesto su anulación). Fuentes de la Audiencia Nacional señalan que el sumario está «parado» en este momento.

Junto a estas causas, y entre otras,las abiertas al aparato de captación e información de ETA, así como varios sumarios sobre terrorismo islamista.

EL PODER JUDICIAL RESPALDA LA ACTUACIÓN DEL JUEZ
Marlaska prosigue su investigación contra la extorsión etarra pese al linchamiento desde el PSOE y el Gobierno vasco
El Consejo General del Poder Judicial estudiará hoy si adopta algún tipo de medida frente a los ataques que está sufriendo el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska desde el PSOE y el Gobierno vasco. El portavoz del CGPJ, Enrique López, ha respondido a Joseba Azkarraga, que el Consejo "no tiene por costumbre" investigar a los magistrados "cuando aplican las leyes e investigan delitos". El juez ha dejado en libertad con cargos a los dos empresarios navarros imputados por pagar "voluntariamente" a ETA, se trasladará el miércoles a Bilbao para tomar declaración al dirigente del PNV, Gorka Aguirre, que alegaba motivos de salud, y mantiene la citación a las 11 de esta mañana en la Audiencia Nacional a Xabier Arzalluz.
Agencias Libertad Digital 27 Junio 2006

En declaraciones a EFE, Enrique López explicó que este martes el Consejo podría tomar una decisión, si finalmente se trata este asunto en la comisión permanente y se estudian las últimas declaraciones críticas a la labor de Grande Marlaska, entre ellas, las del consejero de Justicia del Gobierno Vasco, Joseba Azkarraga. El consejero pidió este lunes al Consejo que investigue las últimas actuaciones del magistrado –la detención de dos empresarios navarros por el pago de la exorsión a ETA y la citación como imputado del dirigente del PNV Gorka Agirre– y que compruebe si está tomando decisiones sin tener en cuenta la opinión de la Fiscalía.

"El Consejo ni se ha planteado ni se plantea por este momento iniciar ningún tipo de investigación con respecto a la actuación del juez Marlaska", manifestó López, al destacar que el CGPJ "no tiene por costumbre" investigar a los magistrados "cuando aplican las leyes e investigan delitos". "El Consejo investiga a los jueces cuando estos cometen actos en los pueden tener algún grado de responsabilidad profesional" porque lo contrario, prosiguió, "sería colocar el Consejo en una posición contraria a la Constitución" porque su obligación "es proteger la independencia de los jueces y no atacar su independencia".

Otra cuestión diferente, según López, es que el CGPJ "pueda plantearse alguna medida con respecto a los ataques que está sufriendo" Grande Marlaska, aunque –matizó– "el juez nunca ha pedido amparo al Consejo y por ello entendemos que hasta este momento su independencia nunca ha estado afectada". En este sentido, se mostró crítico con que "un consejero de un gobierno democrático como es el Gobierno vasco, levante sospechas sobre la imparcialidad del juez", ya que "estamos entrando en el ámbito de la descalificación y no el de la mera crítica a la resolución judicial".

Lamentó también que declaraciones como las de Azkarraga y "otras muchas que provienen de responsables políticos, no ayudan en absoluto a generar un ambiente de serenidad en el que debe trabajar el Poder Judicial en un Estado democrático". Por ello quiso "llamar una vez más a la prudencia por parte de todos aquellos que ejercen responsabilidad pública y política" porque todos deberíamos "pensar más las cosas antes de decirlas".

Italia rechaza de forma masiva la reforma constitucional «federalista»
JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. ABC 27 Junio 2006

Italia dio ayer la gran patada en las urnas a la reforma constitucional «federalista» impuesta en el Parlamento por Silvio Berlusconi bajo el chantaje de la Liga Norte separatista. Los italianos rechazaron con un 61,5 por ciento de «noes» frente a un 38,5 por ciento de «síes» un engendro sin pies ni cabeza, pues declaraba competencia exclusiva de las regiones la sanidad, la enseñanza y la Policía local, pero entregaba el control de esas políticas al nuevo «Senado federal» en Roma y no transfería a las regiones ningún ingreso fiscal. Romano Prodi prometió salvar el aspecto más sensato de la reforma: el recorte del número de parlamentarios. En todo caso, el país vivió la jornada de ayer mucho más pendiente del partido Italia-Australia que del resultado del referéndum.

El dato político más interesante es que el «no» a la reforma de un tercio de los artículos de la Constitución triunfó también en el Norte con el 52,6 por ciento de los votos, frente al 47,4 por ciento del «sí». La victoria del «no» fue, naturalmente, más marcada en el Centro (67,7 por ciento frente al 32,3); en el Sur (74,8 por ciento frente al 25,2) y en las Islas de Sicilia y Cerdeña (70,6 por ciento frente al 29,4 por ciento). Los italianos en el extranjero dieron un voto absolutamente igualado con la media nacional: 61,7 por ciento por el «no» y 38,3 por ciento por el «sí». La participación total llegó al 53,6 por ciento de los electores, un nivel que no había alcanzado ninguna de las 19 consultas a través de un referéndum de los últimos 10 años.

El «sí» a la reforma Berlusconi-Bossi ganó solamente en Lombardía, con el 57 por ciento de los votos emitidos, y en el Véneto, con el 55 por ciento. Es decir, que se manifestaron a favor del mal llamado «federalismo» dos de las veinte regiones italianas. Y ni siquiera en ellas fue rotundo el triunfo del «sí», mientras que el «no» superó el 70 por ciento en todo el Sur.

Reducción de escaños
Es difícil entender cómo se puede llamar «federalismo» a un sistema que no entrega la capacidad de legislar sobre sus tres únicas competencias -sanidad, educación y Policía local- a las regiones mismas sino a un Senado llamado «federal» simplemente porque el número de escaños se asigna por regiones. Si se asignase por provincias el resultado sería el mismo, pues la base de reparto es el peso demográfico. Es cierto que el «Senado federal» de 252 escaños se «enriquecería» permitiendo asistir a los debates con voz pero sin voto a 42 representantes de las regiones y los ayuntamientos. Pero en Italia hay ya demasiados discursos pues el Parlamento se compone de 630 diputados y 315 senadores, un caso de «elefantiasis» que dificulta legislar y aumenta inútilmente los costes: los «onorevoli» son los mejor pagados de Europa.

Aparte de la reducción de escaños del Parlamento a «sólo» 521 diputados y 252 senadores, los otros aspectos interesantes de la reforma consistían en dar al primer ministro la capacidad de nombrar y cesar ministros, que en la actualidad corresponde al presidente de la República, obligando al jefe del Gobierno a pedir su «visto bueno» para cualquier cambio en el Gabinete.

Otra medida sensata era la cláusula «antitransfuguismo», según la cual, en el caso de un voto de confianza, ningún diputado o senador puede votar contra el líder de su formación política. No gustaba a casi nadie, en cambio, el hecho de que el líder de la coalición más votaba pasase automáticamente a ser jefe de Gobierno, sin necesidad de voto de investidura de las Cámaras. Era una especie de «presidencialismo» aplicado al primer ministro en un cuadro general que dejaba prácticamente sin ningún poder al jefe del Estado, que en Italia es elegido por el Parlamento y no cuenta con la autoridad moral que da el voto popular directo.

En pantalón corto
El ex ministro de Reformas Institucionales, Roberto Calderoli, de la Liga Norte -famoso por enseñar sus camiseta interior estampada con las viñetas ofensivas a Mahoma-, fue a votar en pantalón corto, pues confiaba en que «me traiga fortuna». Calderoli ingenió también la nueva ley electoral proporcional, aprobada en vísperas de las elecciones de abril para dificultar la victoria de Prodi y la gobernabilidad del país, ya que aumenta la capacidad de chantaje de los partidos menores. Y la coalición de Romano Prodi está compuesta por ocho, con un margen de mayoría muy débil en el Senado.

"HUBIERA CHIRRIADO MI DISCURSO, PERO LO HUBIERA HECHO"
Vidal Quadras critica que Piqué se sumara al "coro de alabanzas al desastre de Maragall"
El vicepresidente del Parlamento europeo ha vuelto a denunciar en la COPE la estrategia de su partido en Cataluña: "No hacerse notar, no caer demasiado mal, plegarse un poco al ambiente". El último ejemplo de esa política errática, según Alejo Vidal Quadras, ha sido en el pleno de despedida de Maragall. En contra de lo que hizo Piqué, el europarlamentario ha aclarado que nunca se va a sumar a un homenaje a quien ha sido "un desastre" y ha puesto, al impulsar el Estatuto, "las bases para conflictos en el futuro que pagaremos carísimo".
Libertad Digital 27 Junio 2006

En La Mañana de la COPE, Alejo Vidal Quadras no ha ahorrado críticas para la campaña del PP en Cataluña al analizar los resultados del referéndum sobre el Estatuto. El que fuera presidente del PP catalán y ahora vicepresidente del Parlamento europeo ha denunciado esa estrategia de Josep Piqué "que consiste en no hacerse notar, en no caer demasiado mal, en plegarse un poco al ambiente". No cree que los populares hayan actuado de forma coherente en el último pleno celebrado en el Parlamento de Cataluña. Fue la semana pasada y sirvió como homenaje en la despedida de Maragall. Vidal Quadras lo tiene claro: "Yo no me voy a sumar nunca a un homenaje a Maragall. Maragall ha sido un desastre, ha impulsado un Estatuto que ha liquidado la Constitución del 78, y para Cataluña, y para España en su conjunto, la Presidencia de la Generalidad de Maragall ha representado un paso atrás tremendo y desde luego ha puesto las bases para conflictos en el futuro que pagaremos carísimos".

Según ha explicado, lo que hubiera hecho en caso de estar en la Presidencia del PP de Cataluña es decir "lo que tenia que decir". Reconoce que "hubiera desentonado y, en medio del coro de alabanzas, hubiera chirriado enormemente mi discurso, pero yo lo hubiera hecho. Y además hubiera sido particularmente duro en esa ocasión, precisamente porque el contraste con el peloteo y la adulación estúpida de los demás me hubiera hecho destacar y hubiera conseguido despertar a parte de la opinión publica".

Vidal Quadras tiene asumido que "cada uno tiene una manera de ver las cosas y de hacerlas" pero serás los resultados los que juzguen. "Al final, pasa como en las empresas, al final los resultados llega un momento en que ya no se pueden ocultar y eso será en octubre". Avisa el europarlamentario del PP que si en las elecciones autonómicas adelantadas para entonces "se demuestra que esa estrategia es magnífica y que tiene el apoyo masivo de Cataluña, nos tendremos que callar los que opinamos otra cosa".

Ante las palabras de Gallardón, que calificó a Piqué del mejor dirigente en Cataluña, Alejo Vidal Quadras ha explicado que "siempre es mejor el que está. Yo también dicen que lo fui y ahora los socialistas catalanes dirán que Montilla es el mejor. Que es una máquina intelectual es verdad, basta consultar su larga bibliografía". No ha faltado la ironía para terminar la entrevista. Federico Jiménez Losantos le sugería que se presentara como candidato a la Alcaldía de Madrid y el político catalán no lo descartaba: "No me de usted ideas", decía.

La AVT organiza una velada previa a ‘la rendición del Gobierno a ETA’
César Sinde  Periodista Digital 27 Junio 2006

[www.elforo.intereconomia.com]

El Foro de Intereconomía
La noche de vigilia rememora la que precedió al asesinato de Miguel Ángel Blanco cuando ETA exigió el retorno de los presos a cárceles vascas.

La AVT, Rosas Blancas por la Dignidad y HazteOir.org convocan hoy a una nueva movilización ciudadana contra la decisión del Gobierno de negociar con ETA ‘mientras ésta sigue extorsionando y atentando y no muestra ningún signo de arrepentimiento ni deseo alguno de abandonar la violencia’.

Con este acto, las asociaciones pretenden simbolizar la noche de vigilia que precedió al asesinato de Miguel Angel Blanco, quien -junto a todas las víctimas de ETA- dio su vida en defensa de la libertad y de la justicia, ‘valores amenazados en esta noche previa al anuncio de la rendición del Gobierno ante la banda terrorista’.

La velada comenzará a las 20 horas de hoy frente al Museo Thyssen, muy cerca del Congreso. Está confirmada la asistencia de Marimar Blanco, hermana de Miguel Angel Blanco; Gotzone Mora, concejal del Partido Socialista en Getxo, amenazada por ETA; Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT; y Alejandro Campoy, portavoz de Rosas Blancas por la Dignidad.

Nacionalistas
GORKA AGUIRRE, UN VIEJO CONOCIDO DE LOS ETARRAS

Redacción minutodigital 27 Junio 2006

Nacionalistas El alto cargo del PNV Gorka Aguirre Arizmendi, comparecerá mañana miércoles como imputado por el juez Grande-Marlaska en un caso de cobro del ‘impuesto revolucionario’ por ETA. Aguirre, un ‘pata negra’ del PNV, está en contacto con los etarras desde hace años y es uno de los ideólogos del sector más separatista del partido ‘abertzale’.

Gorka Aguirre, de 56 años, tiene algo que le equipara con Víctor Manuel de Saboya, y es el apellido. Su ‘chollo’ es ser sobrino del primer (e ilegal) lendakari: José Antonio Aguirre. Su parentesco con la ‘vaca sagrada’ del nacionalismo vasco le ha abierto muchas puertas.

Como sabe francés por haber nacido en Bélgica y heredó las relaciones de su tío con políticos democristianos europeos y americanos, ha ocupado el cargo de relaciones internacionales del PNV. Desde hace unos años desempeña el cargo de ministro de Exteriores del Gobierno vasco de Juan José Ibarretxe: es secretario de Acción Exterior y se encarga de establecer la red internacional de ‘euskal etxeak’ o embajadas nacionalistas por todo el mundo.

Mantiene excelentes relaciones con Xabier Arzalluz, ex presidente del PNV, hasta el punto de que renunció a participar en la candidatura de Iñigo Urkullu al Bizakia Buru Batzar (la organización provincial de Vizcaya, la más grande del PNV) que se enfrentó a la impulsada por su amigo.

La profesora universitaria Sagrario Morán afirma de él lo siguiente: “Desde los años setenta el hombre del PNV encargado de contactar con ETA es Gorka Aguirre, sobrino del primer lehendakari vasco”.

Los periodistas Isabel Durán y José Díaz Tijeras le han acusado en su libro ‘ETA: el saqueo de Euskadi’ de participar en campañas del PNV para evitar extradiciones de etarras a España, mediante sus relaciones con políticos democristianos.

Como separatista fanático que es llegó a formar parte de la delegación del PNV que firmó la Declaración de Barcelona con nacionalistas catalanes y gallegos, y que dio origen a la nueva Galeusca. También ha sido, junto con Joseba Egibar, representante de su partido en la celebración de la Diada catalana.

Aguirre ha formado parte del núcleo de dirección del PNV, al haber sido nombrado en febrero de 2000 miembro de la comisión permanente del mismo, junto con Xabier Arzalluz, Josune Ariztondo, Joseba Egibar, Markel Olano, José Antonio Rubalcaba y Juan María Atutxa.

Los socialistas vascos han salido en defensa del buen nombre y de la inocencia de Aguirre.
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