AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 30 Junio  2006
Proceso de rendición
El presidente de la claudicación
Ignacio Villa Libertad Digital 30 Junio 2006

Se esperaba con cierta ansiedad la comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso para anunciar el inicio de las negociaciones con los terroristas. No lo ha podido hacer peor, no tanto en la estrategia como en la exhibición impúdica de la mentira. Zapatero ha querido engañarnos de principio a fin de su anuncio, como si aquí no pasara nada.

Para empezar, tres incumplimientos sobre tres promesas. Desde el Gobierno habían repetido hasta la saciedad que, antes del inicio de las negociaciones, el presidente acudiría al Congreso para informar a la Cámara sobre esos contactos, que se citaría con anterioridad a la Comisión de Secretos Oficiales y, por último, que se convocaría el Pacto Antiterrorista. Pues bien, nada de eso se ha cumplido. Zapatero ha acudido al Congreso, sí, pero sólo ante los medios de comunicación. Es un gesto de desprecio hacia la soberanía nacional y una demostración clara de que este Gobierno miente por encima de cualquier cosa, sin importarle en absoluto sus efectos. Además, desde Moncloa han tenido la desfachatez de explicar que lo importante era que la comparecencia del presidente fuera en un Congreso entendido en "sentido amplio". Mientras Zapatero hablaba en el palacio de la Carrera de San Jerónimo, los diputados se enteraban desde sus despachos por el circuito cerrado de televisión. En definitiva, una auténtica burla al Parlamento. Y, claro está, el Gobierno ha ignorado la Comisión de Secretos Oficiales y ha desmontado el Pacto Antiterrorista.

Pero, en todo caso, lo más importante de la comparecencia de Rodríguez Zapatero es el anuncio público de la rendición del Gobierno ante las exigencias de los etarras. El presidente se ha comprometido a reconocer lo que decidan los vascos sobre su futuro, dando luz verde a la autodeterminación y dinamitando así todos los puentes que lo unían al sentido común, la democracia y la Constitución.

Tras decenas de años asesinando y matando con la exigencia de la autodeterminación del País Vasco, la banda terrorista ETA se ha encontrado con un presidente que se lo entrega todo como si tal cosa. En una aceptación pública de la rendición, en un acto de irresponsabilidad que sobrepasa cualquier límite, el presidente del Gobierno ha enterrado de un plumazo la defensa de la libertad que millones de españoles han abanderado durante años y ha insultado a las miles de victimas del terrorismo y a sus familias aceptando de forma cobarde las imposiciones de ETA.

Es cierto que todo el aparato mediático del PSOE se ha lanzado a lo loco para intentar amortiguar el impacto ante la opinión pública de la rendición del presidente. Pero da igual: Zapatero ya tiene un hueco en la historia más negra de España. Se ha convertido en el presidente de la rendición y de la cobardía, en el presidente de la claudicación.

Se consuma la traición a los muertos
EDITORIAL Libertad Digital 30 Junio 2006

ETA mata para lograr la independencia del País Vasco, incluyendo en esa nación hasta hoy imaginaria Navarra y tres departamentos franceses. El resto de exigencias, como el acercamiento de presos etarras o incluso una posible amnistía, no son más que una consecuencia de las décadas de crímenes del terrorismo nacionalista vasco, pero jamás han constituido la reivindicación primigenia, aquella por la que nació la banda asesina. A lo largo de los años, esa exigencia se ha camuflado retóricamente bajo los eufemismos de "autodeterminación", "ámbito de decisión vasco" o, durante los últimos años, "derecho de los vascos a decidir su futuro". Hoy Zapatero, el presidente del Gobierno español, ha dado su beneplácito a la última de estas fórmulas, empleando las mismas palabras que los etarras.

Ante este hecho objetivo, impensable e inimaginable durante los gobiernos anteriores de España, la indignación que producen las formas en que Zapatero ha realizado el anuncio pasan a segundo plano. Había prometido convocar la Comisión de Secretos Oficiales y no lo ha hecho. Había prometido convocar el Pacto Antiterrorista y no lo ha hecho. Había prometido comparecer en el Parlamento y recibir el apoyo de los nacionalistas para la puesta de largo del proceso de rendición, y ha tomado la sede del legislativo como la sala de prensa de Moncloa, sin comparecer ante quienes ostentan la representación de la soberanía nacional ni permitir, siquiera, las preguntas de los periodistas. La única promesa cumplida en su comparecencia ha sido la de hacerla en junio, tal y como ETA le había exigido a través de Gara. Zapatero, por tanto, cumple antes con las directrices de una banda asesina que con aquellas a las que él mismo se había comprometido.

El discurso del presidente comenzó de forma impecable para quienes están aún dispuestos a tragar con su retórica vacía y solemne o, más bien, para que los telediarios pudieran escoger los cortes anestésicos de su discurso. Aún así, comenzó refiriéndose a unas "acciones" que han desaparecido "prácticamente", pocas semanas después de que Rubalcaba perjurara que había cesado por completo. Verificada la voluntad inequívoca de ETA de seguir presionando por medio de la extorsión y el terrorismo callejero, lo único que quedaba por certificar es si el presidente del Gobierno mentiría al respecto de forma clara y abierta o se escondería tras un eufemismo. Volvió, no obstante, a certificar su intención de mantenerse dentro de "la legalidad" y a no pagar ningún "precio político", algo difícil de creer en quien es incapaz de mantener siquiera las promesas hechas hace menos de un mes y referidas exclusivamente a las formas en las que iba a hacer oficial el principio del comienzo del fin de la resistencia al terrorismo independentista vasco.

Así lo han entendido entre las filas del independentismo criminal vasco, donde las palabras de Zapatero han sido recibidas, como no podía ser menos, con especial entusiasmo. Pernando Barrena, el mismo que reconocía en el macro-juicio contra el entramado terrorista que Batasuna ni condena ni repudia a ETA, ha alabado la declaración "de gran calado político" del presidente. Jamás habían tenido tan cerca la consecución de los objetivos por los que han matado a mil españoles, víctimas del terrorismo, a los que Zapatero ha tenido la desvergüenza de referirse en la misma declaración en que certifica que está dispuesto a reconocer, en papel sellado, la inutilidad de su sacrificio.

Parece mentira que haya que recordar a estas alturas que, como dijo Aznar en Durango hace unos días, "el crimen ni tiene que ser retribuido cuando se produce ni tiene que ser premiado cuando cesa". Zapatero no ha hecho otra cosa que retribuirles desde que llegó a Moncloa y, ahora, acaba de desvelar el premio que ha preparado. Todo sea por ser reelegido a lomos de una falsa "paz" sin libertad y por gobernar en Ajuria Enea pactando con la nueva marca de Batasuna.

Zapatero
Declaración contra España
Agapito Maestre Libertad Digital 30 Junio 2006

Dos opciones tenemos para analizar el anuncio de Zapatero para negociar con ETA: O creemos que, desde el 11-M, Zapatero es el mejor representante de ETA o, por el contrario, consideramos que Zapatero le concede a los pistoleros todas sus exigencias para asegurar su poder futuro. Dejemos a un lado la primera opción, porque aún nos faltan datos para reconstruir esa explicación histórica, y parémonos en las concesiones, otros hablarán del precio político, que Zapatero ha hecho al terrorismo para seguir desmantelando la nación española. Tres son las exigencias de ETA, a saber, negociación política, derecho de autodeterminación y la inclusión de Navarra en el País Vasco. Pues bien, las dos primeras ya han sido pagadas por el Gobierno.

Malo es lo concedido, pero la representación, "el teatro" utilizado para anunciar esa negociación y concesión es premonitorio del gobierno autoritario que nos tocará sufrir. En efecto, fue utilizada la sede de la soberanía nacional para anunciar el "inicio" de un diálogo con los terroristas. Quien no vea aquí un intento de ocupar un espacio que no pertenece al Gobierno, nunca comprenderá que es el totalitarismo. Sin encomendarse a nadie, al margen de la soberanía nacional, sin contar con la oposición y, por supuesto, sin respetar las condiciones que un día propuso el propio Gobierno en el Parlamento, Zapatero anunció algo que casi nadie ignoraba. Podía haber utilizado la sede del Gobierno, pero prefirió maltratar al Parlamento. Fue un acto de fuerza, no de política. Quizás por eso los alrededores del Congreso estaban tomados por la policía. Zapatero no quería oír un ruido contra su decisión. Quería solemnizar la rendición. Se hizo propietario del Parlamento español para lanzar desde allí su rendición a los pistoleros. La soflama contra la nación española no se olvidará con facilidad.

Pero, sobre todo, con esta escenificación Zapatero quería demostrar que el poder legislativo en España ya no es nada frente a su poder revolucionario, o sea, frente a un poder que se autoproclama permanentemente. No tiene que rendir cuentas a nadie. Sólo se justifica ante sí mismo. La decisión arbitraria y permanente es todo. El decisionismo del presidente define ya un régimen autoritario. Todo puede pasar. El proceso de rendición sólo lo controla ETA. Estamos ante un Gobierno revolucionario con un único objetivo: el desmantelamiento del Estado, de España como nación, maltratando la Constitución española. La consigna revolucionaria es la paz de cementerio, que está muy bien respaldada por casi todos los medios de comunicación.

Sin embargo, son muchos, más de los que cree Zapatero, los que insistirán en levantar acta de que "el Gobierno socialista traiciona España". Esa gente no habla por hablar. Le va en ello la vida. Esos ciudadanos ya son conscientes de que Zapatero ha anunciado la entrega del País Vasco a los pistoleros. La declaración de entrega no fue meliflua sino contundente. Zapatero hablaba como un Ternera cualquiera: "el Gobierno de España respetará la decisión que tomen los ciudadanos vascos". El "derecho de autodeterminación", en cuyo nombre lleva matando ETA décadas, ha sido reconocido por Zapatero en su torvo anuncio de negociación con los terroristas. La cosa es pues evidente. Millones de personas tienen ya la certeza de que Zapatero desmantela la nación.

¿Qué hacer ante este proceso totalitario? Oponerse. Exigiendo transparencia, libertad y democracia. ¿Cómo? Protestando a todas horas y en todas partes. Lo contrario es rendirse al objetivo principal del Gobierno, que no es otro que silenciar la vida democrática, en fin, reducir a la ciudadanía a sus tareas privadas. Aceptar todo, incluido la desaparición de España, con tal de que podamos vivir bien en lo privado. Una vana esperanza de paz de cementerio. Esa ha sido siempre la gran estratagema de los totalitarios: reducir al ser humano a su vida privada. Contra esta mentira nadie olvide que lo más fácil para un gobierno totalitario –así sucedió durante los regímenes de Hitler y Stalin– es destruir por completo la intimidad y moralidad de quienes sólo pensaban en salvaguardar sus vidas privadas y las de sus familias. La alternativa es sencilla: libertad o paz de cementerio.

Proceso de rendición
Lo que decidan los vascos
Jorge Vilches Libertad Digital 30 Junio 2006

Las declaraciones de Zapatero apuntan a que el "derecho de autodeterminación" está a punto de instalarse en la vida política española. La afirmación de que aceptará "lo que decidan los vascos" no puede tomarse como aquella de que aceptaría lo que viniera del Parlamento de Cataluña, y que luego no fue así. Entre medias se ha aprobado el Estatuto catalán, y está el horizonte electoral de 2007 y 2008.

La sentencia del presidente obliga a plantear varias objeciones básicas. Los vascos ya deciden en cada consulta electoral, ya sea municipal, autonómica, general o europea. No estamos hablando, por tanto, de un territorio sometido a una metrópoli colonial que accede, tras un largo penar, a las mieles de la democracia. Además, el poder de decisión soberana no se encuentra en los territorios, sino en el conjunto de la sociedad española.

Madison, uno de los padres de la Norteamérica federal, aseguraba que el mayor peligro de un sistema democrático era que una facción mayoritaria de la población decidiera actuar en contra de los derechos de otros ciudadanos, o contra los intereses permanentes y globales de la comunidad. Si la vulneración de lo primero –los derechos– es algo evidente en el caso de los vascos no nacionalistas, sólo cabe preguntarse por los términos de la segunda afirmación. El gobierno Zapatero ha reinterpretado cuáles son los "intereses permanentes y globales" de España: el ansia infinita de paz a un precio indefinido. Pero también quién es la "comunidad": la nación de naciones, la España plural. Definida la democracia en estos términos, aparecen los derechos colectivos, el derecho de cada autonomía a decidir, de forma independiente, su futuro. Y varían los derechos ciudadanos dependiendo de donde se viva, con lo que se rompe el principio de igualdad. Se ensombrece el individuo, e ilumina la tribu y la masa.

Pero como estamos acostumbrados a que todos los conceptos sean "discutidos y discutibles", es conveniente dibujar el posible escenario de la "autodeterminación". Habiéndose hecho oficial el inicio de conversaciones con ETA, el paso siguiente será la legalización de Batasuna este verano. Las mesas de negociación estrecharán los lazos políticos entre los socialistas vascos y los batasunos, dejando a un lado al PNV.

Esto dibuja un futuro gobierno de coalición, al estilo tripartito, que irá a las elecciones con la bandera de la paz y de un nuevo y ambicioso Estatuto. Las elecciones de 2007 serán, así, un plebiscito sobre este nuevo panorama, que cargará de legitimidad la inclusión en la reforma estatutaria de una consulta similar al "derecho de autodeterminación". La clave estará en que socialistas y nacionalistas vascos desbanquen a UPN del gobierno navarro.

A continuación, se abren multitud de interrogantes. La Constitución puede ser reinterpretada para que sirva de respaldo al "derecho de autodeterminación", en su nueva formulación como "derecho a decidir". Abierto el proceso de consultas existenciales, ¿cuál será el límite? ¿Debemos ir pensando en las patrias de campanario, y tomar la nacionalidad española como se asume la europea; es decir, de forma lejana y abstracta? Quizá estemos confundidos y éste sea el sino de nuestro tiempo: fundar Montenegros.

El día en que a ZP se le entendió todo (a su pesar, tal vez)
José Javier Esparza elsemanaldigital 30 Junio 2006

Tal y como exigió ETA, el presidente del Gobierno ha cumplido sus compromisos y en la fecha indicada ha anunciado la apertura del diálogo con los terroristas. El anuncio ha venido envuelto en la habitual parafernalia retórica del zapaterismo: una mezcla un tanto indecente de buenas intenciones, medias verdades y mentiras enteras, todo ello vertebrado por una confusión ética y conceptual que quita el aliento. En la pieza oratoria de ayer hay muchas cosas que llaman la atención: la burla de hablar en un Congreso sin diputados, el reconocimiento brumoso del derecho a la autodeterminación, el maquillaje de la Ley de Partidos, la contradicción de negar concesiones (políticas) y anunciar conversaciones (políticas), la voluntaria ceguera ante la persistente actividad de ETA… Pero, junto a todo eso, hubo un momento decisivo: el momento que a ZP se le entendió todo.

Ese momento es aquel en que Zapatero, tras reconocer el altísimo grado de autogobierno del País Vasco, constata que la violencia persiste y de ahí deduce la necesidad de negociar. Reduzcámoslo a esta oración: "Habéis sido más libres que nunca, pero ETA ha seguido matando; por tanto, hay que hablar con ETA". La conjuntiva –"por tanto"- no figura expresa en el texto de ZP, pero va implícita en el argumento y es lo único que le da sentido. Estamos ante un ejemplo perfecto de razonamiento perverso o, mejor, pervertido. Traspasémoslo a una situación cotidiana: "Vivís muy bien en vuestro chalé, pero los ladrones os sigue robando; por tanto, hay que hablar con los ladrones, a ver qué quieren". Lo que los ladrones quieren, evidentemente, es lo que hay dentro de la casa; si se les da sin necesidad de romper cristales o disparar, tanto mejor para todos y, sobre todo, para los ladrones, ¿no? Y aquí es lo mismo: lo que ETA quiere es la autodeterminación, la amnistía para sus presos, la legalización política de ETA y la anexión de Navarra; si se les da sin necesidad de asesinar, secuestrar y chantajear, mejor para todos, ¿no? Pues no: será mejor sólo para ellos.

El País Vasco, en efecto, ha sido más libre y autónomo que nunca; para empezar, ha sido un país, cosa que antes no era. Pese a ello, ETA ha seguido matando. Lo que pide el sentido común, por tanto, es que se acabe con ETA, no que se negocie con ella. Porque si aceptamos la negociación, entonces estaremos reconociendo implícitamente que su derecho a matar era tan bueno como nuestro derecho a una generosa forma de autogobierno. Zapatero, quizá sin darse cuenta, ha enunciado el principio general de todas las rendiciones indecorosas: ceder ante quien te amenaza. El espíritu de la claudicación.

(En La Moncloa han habilitado un contenedor para dar cabida a una insólita correspondencia masiva. Son miles de sobres que llegan a Palacio. En su interior, cada sobre guarda una pluma blanca).


Aquí yace la Democracia: Zapatero rinde al Estado ante ETA y encara el proceso de destrucción nacional
Federico Quevedo El Confidencial 30 Junio 2006

Les seré sincero, porque cuando ayer por la mañana conocíamos la intención del presidente Rodríguez de hacer una declaración ante la prensa en sede parlamentaria –para que no se diga que no cumple con su palabra-, creí que rehuía el debate político para evitar tener que entrar en detalles, y que se limitaría a una declaración vaga en la que, eso sí, comunicaría a la opinión pública que está dispuesto a iniciar los contactos con la pandilla de canallas. Lo que no pensé, y reconozco que me sorprendió, es que el presidente respondería, casi punto por punto, al último comunicado de ETA cumpliendo sus exigencias y asumiendo sin complejos la ‘hoja de ruta’ que ETA-Batasuna planteó como irrenunciable en Anoeta, incluido el referéndum para la autodeterminación del País Vasco y la celebración de dos mesas de negociación, una política con la pluralidad de partidos, es decir, incluida Batasuna-ETA, y otra militar con representantes de la pandilla de canallas. Rodríguez comenzó ayer su declaración diciendo que no pagaría precio político por la paz, pero lo que hizo a continuación fue rendir al Estado y a la Democracia a los pies de los asesinos.

Podría hacer de esto un sentido homenaje a todos los que fallecieron inútilmente bajo las balas y las bombas, porque su sangre se derramó en vano, porque ayer su memoria fue traicionada, su dignidad pisoteada y la justicia que les es debida, envilecida. Pero no. Las palabras de Rodríguez esconden la premonición de un futuro adverso en el que asistiremos, parece que impasibles, al proceso de destrucción nacional que inició el presidente del Gobierno con el Estatuto catalán, como parte de sus acuerdos con la pandilla de canallas, y que culminará con el referéndum de autodeterminación del País Vasco y la anexión de Navarra –tiempo al tiempo- después de haber concedido medidas de gracia a los asesinos y legalizado el entorno político de ETA sin que la mafia abandone las armas, se arrepienta y se someta a la Justicia. Habrá nacido, entonces, una España confederal, republicana, sometida a un régimen totalitario de izquierdas. Es decir, la España que la izquierda guerracivilista no consiguió en el 34.

“Aquí yace la Democracia. Nació en un país antes llamado España”. Me lo enviaba una fiel lectora hace unos días, cuando todavía no conocíamos el modo en que Rodríguez iba a darle la estocada definitiva, aunque podíamos imaginarlo. A ese epitafio yo añadiría: “La mató Zapatero tras rendir al Estado a los enemigos de la libertad”. Lo que el presidente ha anunciado no es un ‘proceso de paz’, como a él le gusta denominarlo, sino un proceso de destrucción nacional que sabemos dónde empieza y cuáles son sus objetivos, pero será difícil adivinar dónde acaba. Porque cuando todo el devenir de nuestra convivencia depende, única y exclusivamente, de la voluntad de los que sostienen las pistolas, nadie puede tener certeza alguna, ni convicción, ni siquiera la intuición que nos permita vislumbrar el futuro que nos aguarda. Rodríguez ha hecho saltar por los aires todo el marco de convivencia que nos dimos en el 78, los consensos que alumbraron esta débil Democracia, las ilusiones comunes, las esperanzas que todos pusimos en que algún día sería posible alcanzar nuestras aspiraciones de libertad en una Nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes, bajo un régimen democrático desarrollado y moralmente comprometido con el individuo.

Después de escuchar ayer al presidente del Gobierno, comprometido con la hoja de ruta diseñada por ETA y condicionado por sus pactos vergonzantes con la pandilla de canallas, la única referencia posible de compromiso ético con la libertad se encuentra en el único partido que se niega a someterse al pensamiento único del ‘proceso de paz’ y se erige como garante de la memoria, la dignidad y la necesaria justicia que requieren las víctimas, frente a la humillación que para ellas supone observar cómo sus asesinos logran sus objetivos gracias al chantaje de la muerte. Mariano Rajoy dirigió ayer su mensaje a una opinión pública absorta y todavía bajo el shock del anuncio del inicio de la negociación con los terroristas. Lo hizo en un tono mesurado, pero firme. El PP quiere la paz, pero no a cualquier precio. Ese es el único mensaje que se puede trasladar a ETA. Ese es el único mensaje que garantiza la permanencia de un sistema de libertades protegido por el respeto a la Ley y al Estado de Derecho. Pero el mensaje que Rodríguez envió ayer a la pandilla de canallas era un mensaje de rendición, un mensaje de debilidad, un mensaje de cobardía, un mensaje de sometimiento, un mensaje de claudicación y de entrega de nuestra libertad.

Rodríguez ha legitimado el terror ofreciendo a la pandilla de canallas el mismo nivel de interlocución que a cualquier otro partido político democrático. Ha aceptado la existencia de un falso conflicto fruto del victimismo nacionalista, y eso le ha llevado a aceptar el ‘alto el fuego’ y el ‘proceso de paz’ como la consecuencia inevitable del enfrentamiento entre dos bandos inexistentes. Y eso supone, ni más ni menos, que el retroceso de la Democracia ante sus enemigos. La cesión del espacio de libertad que habíamos ido consiguiendo a lo largo de estos años para que lo ocupen quienes sólo entienden el lenguaje de las pistolas y de la exclusión. La entrega incondicionada de la Ley y del Estado de Derecho a los criminales, ofreciéndoles un perdón que la sociedad rechaza, y otorgándoles la categoría de hombres de bien a quienes han hecho y siguen haciendo de la extorsión, la tortura y la muerte su tarjeta de visita. Terrible aceptación de la verdad. Pero, fíjense, quizás sea necesario pasar ese trago para que la sociedad civil reaccione ante el infortunio que le aguarda.

Esta democracia nació coja el año 78. En lugar de construir una democracia de ciudadanos, levantamos una democracia de partidos, con todo lo que eso conlleva de prebendas, corruptelas y conflictos de intereses. La democracia española precisa de una regeneración a fondo, de la raíz a la copa, y puede que sea necesario enfrentarla a su propia destrucción de la mano de los pactos vergonzantes que Rodríguez ha firmado con la pandilla de canallas para que la ciudadanía anestesiada por una falsa complacencia exija a sus dirigentes políticos la necesaria renovación de las estructuras que sostienen el Estado de Derecho. Pero se hace duro aceptar que una ambición de poder va a llevar al país a la genuflexión ante una mafia asesina que justifica su actividad criminal en una absurda e históricamente falsa reivindicación nacionalista, pero que el día que consiga sus objetivos volverá de nuevo a practicar el único negocio que conoce, el de la muerte, justificada por sabe Dios que nuevos objetivos con los que volver a chantajear a la Democracia, visto lo visto y la rentabilidad que la pandilla de canallas le ha sacado a cuarenta años de sangre, dolor y lágrimas, y coacción de la libertad, que esa fue la razón del 11-M y su finalidad última: doblegar al Estado de Derecho. Y lo han conseguido.

El proceso de la traición
Enrique de Diego elsemanaldigital 30 Junio 2006

Se ha iniciado, respondiendo de manera vergonzante a un ultimátum de ETA, el proceso de la traición. Al margen de la retórica vacua, habitual en el presidente por accidente, se trata de una negociación política, en la que de partida se concede a ETA la autodeterminación y cuya culminación será la salida a la calle de los peores asesinos que ha conocido nuestra querida España.

El acompañamiento de la mentira es abrumador. Incluso no se trata de un inicio, pues se lleva años negociando y está pactado el calendario. El lenguaje de Zapatero es el habitual del nacionalismo y de los terroristas. Ha asumido terminologías como proceso de paz, izquierda abertzale y ahora la decisión de los vascos en ausencia de violencia.

Aunque en esta España zapateril, donde toda manipulación tiene su asiento, la lógica ha sido proscrita, existe en ella la figura de la analogía que es preciso utilizar: Zapatero no es líder de ETA pero actúa como si lo fuera, ¡es el más interesado en el proceso! Es su aparato de propaganda el que ha intentado desactivar y desacreditar a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el que ha exculpado a la dirección de ETA del atentado contra el concejal de UPN y del recrudecimiento del terrorismo callejero, el que ha dado órdenes a la Fiscalía de que se inhiba ante el delito, el que ha negado la evidencia del mantenimiento de la extorsión y el que, presuntamente, ha podido dar el chivatazo a los terroristas del chantaje de que había una operación en marcha, del juez Grande-Marlaska, contra ellos. Es Zapatero el que ha llegado a la ignonimia de calificar de "hombre de paz" a un secuestrador contumaz como Arnaldo Otegi, quien ha avalado los más sanguinarios crímenes de sus correligionarios.

No puedo por menos que elogiar y respaldar la fortaleza y la claridad de Mariano Rajoy. Su liderazgo y su partido se sitúan como los instrumentos necesarios y sólidos de la defensa de la libertad y de España (sinónimos aquí y ahora) en estos momentos de grave peligro y apuesta totalitaria, cuando se pretende destruir el Estado de derecho y convertirnos a todos en rehenes de los terroristas, como lo fue Miguel Ángel Blanco en terribles jornadas.

El proceso de la traición, porque así conviene a sus protagonistas, Zapatero y ETA, tanto monta, monta tanto, va a ser largo y duro para los ciudadanos, cuya paciencia, constancia y firmeza serán puestas a prueba. Es, en lo positivo, oportunidad para fortalecernos. Millones de españoles no están dispuestos rendirnos porque no están dispuestos a abdicar de su libertad, pues ello es tanto como abdicar de su condición humana.

Zapatero cruza las líneas rojas
Editorial ABC 30 Junio 2006

CON el Congreso de los Diputados como mero escenario de una conferencia de prensa, el presidente del Gobierno repitió ayer lo que anunció en el mitin del PSE celebrado en Baracaldo: que va a iniciar el diálogo con ETA. La expectación generada estos últimos días sobre el momento en que Rodríguez Zapatero comunicaría esta decisión resultaba irrelevante para una estrategia de fondo que ya estaba consumada, y sólo ha permitido aumentar una ansiedad ficticia, tendente a dar al «proceso de paz» la verosimilitud de la que carece por la falta de solidez de la posición gubernamental. Es cierto que Rodríguez Zapatero utilizó una retórica medida y sin críticas al Partido Popular, trufando reconocimientos a las víctimas de ETA y a los gobiernos anteriores para engancharse a los precedentes de contactos con los terroristas, con mensajes de calado político que entrañan un grave riesgo si se materializan en las mesas que proponen los etarras. No hay objeción formal a las apelaciones de Rodríguez Zapatero a la vigencia de la Constitución, de la legalidad democrática y de la ley de Partidos.

Otra cosa es que, como señalaba Rajoy, hay que aplicarlas para que tengan sentido y den fuerza a la sociedad democrática. En todo caso, esas menciones perdieron su valor como líneas rojas del diálogo con ETA en cuanto el presidente del Gobierno metió en el mismo discurso el anuncio del diálogo y el cambio que se le avecina al País Vasco, sobre la base de que «el futuro de Euskadi exige un gran acuerdo de convivencia política», según las palabras de Rodríguez Zapatero, quien, además de descartar la continuidad del actual pacto estatutario, endosó a su Gobierno el compromiso de «respetar las decisiones de los ciudadanos vascos», cuando esa exigencia debería recaer exclusivamente en ETA, que es la que ha asesinado durante cuarenta años a los vascos que optaban por su libertad ideológica.

Éste es el problema central del proceso que propone el Gobierno: vincular el fin del terrorismo con el cambio de régimen político y jurídico de la comunidad vasca. Con esta sintaxis política, el Gobierno acepta jugar en el terreno dialéctico de ETA, cuya razón de ser como organización terrorista ha sido siempre la impugnación del orden estatutario del País Vasco. A estas alturas carece de cualquier efecto de distracción ocultar a Batasuna en la propaganda sobre el diálogo con ETA. Da lo mismo hablar del Estatuto de Guernica con los etarras que con Otegi. La dualidad de mesas, aceptada explícitamente por el PSE y consecuencia inevitable de los términos en los que Zapatero planteó ayer el diálogo con ETA, es una mera añagaza de la organización terrorista para dar la máxima eficacia a la «estrategia del desdoblamiento», con la que los etarras tenían, hasta la sentencia del Tribunal Supremo en 2003, un pie en la legalidad y otro en el terrorismo. Por eso no es admisible que la esperanza de este proceso esté depositada, de hecho, en la fidelidad con la que ETA se encargue de utilizar la tregua y demás recursos tácticos en su propio beneficio.

Por tanto, más allá del tono bonancible de las palabras de Rodríguez Zapatero y de las referencias a la Constitución, el Estatuto de Guernica y la ley de Partidos, ya se puede constatar el inicio de un diálogo en el que, ausente del mensaje presidencial cualquier exigencia de disolución, desarme y perdón, se va a hablar de política y de un nuevo «pacto de convivencia», que se fijará a través de acuerdos tomados no en las instituciones representativas, sino, según Rodríguez Zapatero, por «partidos políticos, los agentes sociales, económicos, sindicales». Es decir, ese magma conceptual, muy presente en los documentos del entramado batasuno, donde cabe todo, hasta formaciones ilegales, y del que está excluido, por ejemplo, el Parlamento elegido libremente por los vascos. Por algo, tanto ETA como Batasuna recuerdan permanentemente que el proceso abierto no es de pacificación, sino de autodeterminación.

Tan preocupante como la expectativa de que el diálogo con ETA tenga el carácter político que quieren los terroristas es la confirmación de que el Gobierno quiere dejar a un lado al Partido Popular. Finalmente, no hubo reunión del Pacto Antiterrorista -anunciada por Zapatero y Pérez Rubalcaba-, ni llamada previa a Mariano Rajoy, ni siquiera una comparecencia parlamentaria en condiciones. Así se han roto las convenciones no escritas que hubieran conservado la esperanza de una recomposición de relaciones entre el Gobierno y la oposición. El contexto del inicio del diálogo no puede resultar menos alentador para el propio Ejecutivo: sin el apoyo del principal partido de la oposición, con el rechazo de la inmensa mayoría de las víctimas, sin la confianza general de la sociedad y con un claro sufrimiento del Estado de Derecho, ¿qué resultados se pueden esperar?

El proceso empieza con varios tantos a favor de ETA, y los terroristas lo saben. Así es, por duro que resulte reconocerlo.

Un golpe anunciado
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 30 Junio 2006

El presidente Zapatero defendió ayer, en su comparecencia, el derecho de los vascos a la «autodeterminación», aunque no mencionara en ningún momento este término.

¿Es que tendría que haberlo hecho? Ni Antza, ni Díaz Usabiaga, ni Otegi, ni los redactores de «Gara» son tan simples como para eso. Ellos seguirán hablando de «autodeterminación» y Zapatero del derecho de los vascos a elegir libremente su futuro... De todos modos, éste enunció este principio con el énfasis del que sabe que, en ese momento, está rompiendo la legalidad, llevando a efecto un acto revolucionario, arrasando la Constitución vigente, avasallando la Carta Magna. Desde el poder. Desde la Presidencia de Gobierno.

En más de una ocasión, he escrito en esta columna, que el día en que el presidente Zapatero reconociera el derecho de los vascos a la autodeterminación, no pronunciaría esta palabra. ¿Por qué hacer una provocación innecesaria? ¿Por qué rotularla? Y así lo hizo ayer. Y con acierto a juzgar por la desorientación que produjo en Mariano Rajoy. En la respuesta que dio éste en el encuentro con los periodistas no mencionó la almendra de la declaración de Zapatero. Se perdió en las disquisiciones sobre las dos ETA sin caer en la cuenta de la clave autodeterminista.

La referencia al ámbito vasco de decisión es la búsqueda de la nueva legalidad en la que Zapatero quiere asentar el «proceso de paz» del mismo modo que justifica el nuevo modelo de Estado a partir de la renovación de los Estatutos. Es la afirmación de una legalidad paralela y extraña a la Constitución. Así que, del mismo modo que los representantes de la sociedad catalana se dieron un Estatuto, los representantes vascos elegirán su propia vía. Posiblemente, a través de un texto o quizá, más bien, de una consulta popular.

Viene repitiendo Zapatero, desde hace tiempo, que no se pagará ningún precio político por la paz cuando la verdad es que vamos a pagar el más alto de todos los precios políticos como es la violación descarada y brutal de la Constitución. Al dejar en manos de los propios vascos el derecho que tenemos todos los españoles a decidir sobre el futuro de todas y cada una de las regiones y nacionalidad de España, incluida la vasca, los ciudadanos estamos siendo amputados, negados, escarnecidos, humillados...

Yo, César Alonso, no podré ejercer mi derecho a decidir sobre el futuro del País Vasco porque así lo ha decidido Zapatero desde la Moncloa al poner en marcha un proceso alticonstitucional; al desviar la voluntad general de la Nación a una de la partes de ésta; al sustituir la Nación española por la vasca.
Como se ve, lo de ayer fue la crónica de un golpe anunciado.

ZAPATERO BAILA AL SON QUE TOCA ETA
Editorial minutodigital 30 Junio 2006

La soberanía nacional reside en el pueblo español. O al menos eso creíamos, porque el Sr. Zapatero se ha arrogado el poder soberano para decidir por sí, y sin consultar al resto de los españoles, que “el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos y en ausencia de violencia y coacción".

Es decir Zapatero otorga el derecho de autodeterminación a los vascos. Y si no es así, que aclare sin lugar a dudas, categóricamente, José Luís Rodríguez Zapatero lo que ha querido decir con tales palabras. Que nos diga a los españoles y a los etarras que no habrá nunca autodeterminación, así de claro y de sencillo, y que se dejen de cuentos los mamporreros gubernamentales.

Estamos más que hartos de este gobierno que se dedica a bailar al son que tocan los terroristas. Respeta los plazos que le imponen los delincuentes, cede a sus reclamaciones políticas y abdica de la aplicación de la justicia con que solo los batasunos chaqueen los dedos. La flojedad moral que caracteriza a los actuales gobernantes, hacen que España este hoy indefensa ante cualquier audacia separatista.

En la tramitación del problema de Vascongadas, se advierten responsabilidades gravísimas. Si desde ETA-Batasuna, y en definitiva todo el separatismo vasco, se ha creído que podría constituir una formidable coacción sobre el PSOE, sobre el gobierno, con solo agitar el señuelo de la paz, no cabe otra cosa que lamentar el triunfo electoral de unos poderes tan enclenques, tan dóciles a la maniobra traidora.

Ninguna legitimidad, ni legalidad, asiste a este gobierno para dar carta de naturaleza a la teoría autodeterminista que esgrime el separatismo vasco. Vascongadas es tierra española y corresponde a los todos los españoles, tanto como a los vascos, el derecho a intervenir y fijar los destinos del País Vasco. Un destino que nunca debe ser determinado por un grupo como ETA y sus cómplices, materiales y morales. Que si Batasuna es lo mismo que ETA judicialmente hablando, todos sabemos que hay otras formaciones tan culpables como Batasuna en la situación que vivimos.

Es conveniente que esto no se olvide por el pueblo español, pues quizás se acerca la hora de ir puntualizando las traiciones consumadas, para pedir cuantas a aquellos que las cometieron o toleraron que se cometiesen.

Y que tome buena nota el Sr. Rajoy y el Partido Popular, se acerca la hora en que las tibiezas no tienen cabida. O se está con España o contra España. Es hora de cortar de raíz cualquier proceso que pueda llevar a una consulta sobre la autodeterminación del País Vasco. Y no solo hablamos de medidas judiciales o legales, sino políticas. Y si el Partido Popular no está dispuesto a asumir la responsabilidad histórica de oponerse a la desmembración de España por todos los medios a su alcance, debe dejar paso a aquellos que sí están dispuestos a asumir sobre sus hombros esa tarea, sin miedo a perder poder, posición o fortuna. Hoy no caben ya sino dos soluciones extremas: o acceder indignamente a pactar con ETA, perdiendo el País Vasco, o rescatar la soberanía, rescatar la colaboración y le patriotismo de Vascongadas por medio del combate político. Todo lo demás en cobardía, miedo y candor.

Rodríguez a la orden de ETA
Román Cendoya  Periodista Digital 30 Junio 2006

Cada día que pasa Rodríguez se comporta más como un tirano. Su concepto de la soberanía popular es similar al de cualquier dictador totalitario. Hago estas consideraciones aplicando estrictamente lo que sus voceros dicen respecto de los comunicados y manifestaciones de ETA, “lo importante es lo que hacen y no lo que dicen”. La forma de actuar de Rodríguez en el Parlamento es de absoluto desprecio a la soberanía popular. La legitimidad del Congreso no está en el edificio, está en los representantes. La legitimidad del Congreso está en el debate, en el parlamento y en la votación. Sólo los tiranos ningunean a las personas sustituyéndolas por las estatuas, las alfombras y los atriles. La comparecencia de Rodríguez en el Congreso ha sido la versión zapateril del “Aló presidente” de Hugo Chávez.

Su intervención ha superado todas las barreras de la indignidad de un político. Rodríguez es un cobarde incapaz de someterse a un debate, incapaz de anunciar su claudicación teniendo en la tribuna de invitados del Congreso a los representantes de las víctimas del terrorismo. Rodríguez únicamente acepta las amenazas y los calendarios que los terroristas le marcan. En un solo acto ha culminado la rendición del gobierno ante los terroristas y la consumación de cuatro mentiras. Ya que, antes de dar este paso, se había comprometido a convocar al pacto antiterrorista, a convocar la comisión de secretos, a llamar a Mariano Rajoy y a acudir al Congreso a ratificar la autorización. Además, viola la resolución del Congreso de 2005, porque las condiciones que se establecieron para avanzar en el diálogo no se cumplen. Rodríguez ha hecho hoy una serie de rotundas afirmaciones que sólo pueden provocar estupor y miedo a la sociedad española. Los antecedentes de Rodríguez son evidencias para la preocupación. ¿Cómo quiere que alguien le crea cuando dice que “la democracia no va a pagar ningún precio político por alcanzar la paz"? ¿Quién se fía de la afirmación de que el proceso “lo abordaremos con decisión y con prudencia, con unidad y lealtad y siempre, siempre, respetando la memoria de las víctimas”? Después de escucharle decir “que el Gobierno va a mantener la vigencia de la Ley de Partidos durante años” la pregunta es ¿qué tiempo real le queda de vigencia a esa Ley?

Hoy es un día triste para España. Rodríguez ha culminado la rendición del gobierno ante ETA. Los terroristas le pusieron fecha al chantaje y Rodríguez ha aceptado. Yo suscribo la rotunda frase de Alfredo Pérez Rubalcaba, hoy Ministro del Interior, cuando dijo aquello de que “España se merece un gobierno que no le mienta”. Este gobierno es indigno para los españoles. Rodríguez, por la fecha y la forma de proceder, ha demostrado que, lamentablemente, está a la orden de ETA.

¡Pero qué tonto he sido en oponerme a ETA!
Pedro Fernández Barbadillo  Periodista Digital 30 Junio 2006

El Bobo Solemne ha decidido negociar con ETA en las condiciones que la banda quiere. Y ahora, ¿qué? A muchos que hemos dado la cara por España, por la justicia y por la decencia se nos ha puesto idem de bobos. La verdad, para esto mejor haberse rendido en 1977.

Uno de los pocos errores de Aznar respecto al terrorismo fue hablar una vez de Movimiento Vasco de Liberación Nacional. Rodríguez ha ido más lejos: no sólo emplea el lenguaje etarra y peneuvista –el derecho a decidir-, sino que acepta las condiciones de los terroristas: comienza las negociaciones políticas cuando la banda aún no se ha desarmado ni ha cesado sus extorsiones y su kale borroka.

Rodríguez ha dicho que hay que ir a un nuevo pacto político en el País Vasco, otra de las condiciones del tandem PNV-ETA: sustituir el Estatuto de Guernica, que se aprobó bajo los tiros de las pistolas etarras, y eximir a las instituciones vascas del cumplimiento de la Constitución. Antes de las elecciones que le ganaron los atentados del 11-M, Rodríguez mantenía que
no cabe negociación alguna con la banda terrorista

Otra de sus mentiras es que se había comprometido a pedir permiso al Congreso:

Si se diera el caso, me comprometo formalmente a acudir ante esta Cámara para explicar los pasos a dar y para solicitar el respaldo de todos los grupos políticos al logro de la gran aspiración de poner fin al terrorismo en España.

Yo empiezo a tener claro quiénes movieron las manos de los que colocaron las bombas en los trenes.

Los presos etarras ya se ven en la calle. Gracias al PSOE, el mismo que montó los GAL, Txapote y Josu Ternera se pasearán ufanos, como veteranos de guerra del bando victorioso, por los mismos lugares en los que vivían sus víctimas. ¡Otra amnistía que no servirá de nada! Nuestra clase política no aprende. Cree que compra paz para las próximas elecciones y sólo obtiene sangre.

¡Pero qué idiotas hemos sido quienes hemos defendido a España y la libertad! Hemos sufrido sinsabores, desprecios y hasta amenazas. Y todo, ¿para qué? Para que el peor gobernante español desde el reinado de Fernando VII le firme un cheque en blanco a los asesinos y sus testaferros. Mejor habría sido que nos hubiéramos metido en los batzokis en la transición. Sin embargo, reconozco que a otros, algunos de los cuales conozco, les ha ido mucho peor. Yo no he sufrido tanto como Irene Villa ni como el Bobo Solemne.

BURDO ENGAÑO
Por EDURNE URIARTE ABC 30 Junio 2006

Cuando escuchaba ayer la declaración del presidente del Gobierno no sabía qué me impactaba más, si la histórica oficialización del precio político a ETA o si la pueril pretensión de que una comparecencia en un sala del Congreso ante periodistas es una rendición de cuentas al Legislativo. Porque el engaño del mensaje gubernamental fue tan burdo en la forma como en el fondo.

Esta semana se cumplía el plazo que ETA había dado al Gobierno para dar el siguiente paso de la negociación. Eso es lo que indicaba un editorial de «Gara» de hace unas semanas que recordaba al Ejecutivo los días que le quedaban para cumplir sus compromisos. Nos temíamos el contenido del compromiso y ayer fue oficializado por Zapatero. «El Gobierno respetará las decisiones que los ciudadanos vascos adopten libremente», que es exactamente lo que le ha exigido ETA en todos sus comunicados. Y «el País Vasco necesita un gran acuerdo de convivencia», que es la otra expresión del precio político utilizada habitualmente por el nacionalismo. Como era de esperar, a Batasuna le faltó tiempo para celebrar el buen sentido gubernamental.

A estas alturas, cualquier ciudadano español sabe que una declaración de respeto a la decisión de los vascos incluida justamente en la comunicación oficial de la negociación con ETA sólo puede significar una concesión a las exigencias de los terroristas. La negación previa del precio político en la misma declaración es una manipulación de semejante tosquedad que dudo incluso que pretenda ser eficaz como tal manipulación. La estrategia del Gobierno es, en realidad, otra. Se basa en su esperanza de que la mayoría de los ciudadanos españoles acepten esta mentira, la de la combinación de la negativa oficial de la negociación política con una concesión en la práctica que empezará dentro de unos días en la mesa con Batasuna. Que el fin de la amenaza haga socialmente tolerable lo que ya parece una histórica imposición de los terroristas.

Nos veremos en septiembre, Rodríguez
Por CARLOS HERRERA ABC 30 Junio 2006

DE milagro que no lo hizo en la fuente de Neptuno junto a los guiris que salen del Prado, los paseantes de terrazas y los diputados que cruzan el semáforo rejoneando automóviles. Por poquitas. Pero, lo que se dice hacerlo, lo hizo en el Congreso, sí. No en el pleno, sí en una sala junto a un retrato de la fascinante golfanta de Isabel II y una Constitución de cuando aquí había liberales de verdad y no esta colección de ibéricos disfrazados de progresistas. Achinó los ojos cual si padeciese ligero atasco en el tránsito intestinal para subrayar las palabras que hacían referencia a la dificultad del proceso, disertó durante diez minutos sobre los lugares comunes que le han hecho famoso y libró algún que otro mensaje concreto destinado a convencer a todo tipo de auditorios. Es Rodríguez. No puede ser otro. Los periodistas, eso sí, estamos encantados con la deferencia de habernos elegido para sustituir a la soberanía popular, que ya sabemos que recaer, lo que se dice recaer, no recae del todo sobre nuestros hombros, pero bueno... En fin, vamos a la magra.

Que la soflama zapaterista haya gustado a los miembros de Batasuna, ahora llamada por los estudiosos de la mercadotecnia política exclusivamente «Izquierda Abertzale», es detalle generador de una cierta inquietud. Lo que le puede gustar al tal Barrena no creo que nos pueda gustar a los normales, a los que hemos vivido en el lado de los tiroteados, en el lado de las nucas, no en el lado de las pistolas. La frase que claramente estaba encajada en el texto al objeto de contentar a la otra parte, a los de Txapote y a los recolectores de nueces, es la que hace referencia al respeto que merece la voluntad de los vascos para decidir su futuro. ¿Es una forma de referirse al derecho de autodeterminación? La frase, sin más complementos, es lo suficientemente inquietante como para que muchos tengan derecho a exigir alguna explicación complementaria. Envolviendo a ésta, en cambio, otras líneas del texto podrían estar firmadas por cualquiera que mantenga su cabeza en la fresquera del sano juicio: no habrá concesiones políticas, seguirá vigente la Ley de Partidos, todo se hará bajo el amparo de la Constitución del 78 y se observará el máximo respeto a las víctimas del terrorismo. Impecable, si fuera cierto. Y ojalá lo sea.

Pero Rodríguez tiene un grave problema de credibilidad nacido de su última trayectoria, ésa en la que ha hecho exactamente lo contrario a lo expuesto en esos cuatro principios intachables: ni pacto antiterrorista convocado, ni comisión de secretos oficiales, ni consenso con la oposición -con la única, el PP; los demás son simples mamporreros- ni gestos de afecto y cariño a las víctimas, ni amor desmedido por una Constitución a la que se magrea por la puerta de atrás. Es la lucha de lo formal y lo oficioso: formalmente el Gobierno inicia contactos legítimos con una banda de asesinos que ha declarado una tregua, pero oficiosamente sabemos que esa tregua ha llegado merced a las concesiones de un presidente que mediante delegación lleva años hablando con los malos. Y cuyos contactos nos maliciamos vayan a propiciar que los asesinos consigan, sin asesinar, alguno de los objetivos que no lograron asesinando.

Ya que el circunspecto declarante de ayer nos ha pedido ayuda en forma de discreción -que no sé si quiere decir ausencia de crítica-, empezaremos por no sulfurar demasiado las primeras reflexiones. Que no sueñe que vayamos a cerrar los ojos. De la misma forma que ha cumplido con la otra parte respetando el plazo dado por «Gara» y regalándole alguna frase peligrosa, esperemos que cumpla con esta otra todo lo dicho en la parte inmaculada de su exposición. Nos veremos en septiembre, Rodríguez: ya no habrá Mundial, ni juicio de Txapote, ni estará Grande Marlaska...

PAZ A CAMBIO DE CESIONES
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 30 Junio 2006

El presidente Zapatero reconvirtió ayer la anunciada petición de permiso en sede parlamentaria -otro truco- para dialogar con ETA en una declaración de inicio del diálogo perdida entre lugares comunes, solemnes contradicciones, concesiones políticas al nacionalismo y diversos anacolutos válidos tanto para un zurcido como para un planchado.

El presidente podía haberse limitado a decir que su gobierno hablará con ETA para tratar del abandono incondicional de la violencia. No habría mucho que objetar. Pero no es esto lo anunciado. Recordemos el mensaje: «El Gobierno va a iniciar un diálogo con ETA manteniendo el principio irrenunciable de que las cuestiones políticas sólo se resuelven con los representantes legítimos de la voluntad popular.» El hecho es que aquí falta expresamente la finalidad de dialogar para obtener la disolución de la banda, y se cierra la frase con un tópico sobre la representación de la voluntad popular. Una especie de sátiro u hombre-cabra que surge de pegar en una sola parrafada dos enunciados que no se siguen lógicamente. Así que sabemos que el Gobierno se reunirá con ETA, pero no para qué, aunque sí que el Gobierno es partidario de que sólo los representantes políticos aborden las cuestiones políticas. Pues faltaría más.

En el resto de la declaración se deslizan compromisos inaceptables. Por ejemplo, que «prácticamente» ya han desaparecido las acciones violentas. No es verdad: siguen activas la extorsión económica y la kale borroka, y Batasuna (y antes ETA, claro está) ha advertido que no piensa condenarlas... ni pararlas. También ha dicho Zapatero que el Gobierno respetará todas las leyes -faltaría más, de nuevo- y mantendrá la Ley de Partidos, aunque piensa conculcarla en la reunión del PSE con Batasuna. El alejamiento entre palabras y acciones avanza otro trecho: mantener una ley no significa hacerla cumplir, sino simplemente que siga en el BOE. También está la tópica referencia a la «unidad» en el proceso. En esto, al menos, no engaña Patxi López cuando dice que se debe prescindir del PP.

Hablar con ETA
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  30 Junio 2006

LA SOCIEDAD española ansía que ETA se extinga y, por elemental sentido de justicia, que no obtenga beneficios políticos por el fin de su actividad criminal. Los objetivos que dice perseguir la organización terrorista -la independencia conjunta de Navarra, el País Vasco español y una parte del departamento francés de los Pirineos Atlánticos- son de improbable consecución en las urnas, pero pueden defenderse legalmente en las democracias española y francesa. Sobre este punto no cabe discutir, sino insistir. El presidente del Gobierno, tras comunicarlo al Rey el miércoles, anunció ayer ante la prensa que "el Gobierno va a iniciar un diálogo con ETA", en el que el Ejecutivo se obliga a no resolver con la banda "las cuestiones políticas", pues corresponden a "los representantes legítimos de la voluntad popular" y han de ser sancionadas por los ciudadanos según los "procedimientos legales" y "en ausencia de todo tipo de violencia y coacción", con la actual Ley de Partidos en vigor y con el "máximo respeto" a la memoria y "la dignidad de las víctimas del terrorismo y de sus familias".

El líder del PP, Mariano Rajoy, se erige en vigilante de un proceso que no admite concesiones políticas inaceptables para el Estado de Derecho. Que Zapatero lo asegure no elimina, empero, el problema de base, que es una desconfianza de Rajoy nada gratuita: hay indicios de actividad delictiva de la banda, sus procesados retan desafiantes a las víctimas y a la Justicia, y Zapatero ha anunciando en público iniciativas que debió comunicar antes al jefe de la oposición. Zapatero asume, pues, el reto sin pactarlo con la fuerza que representa a casi diez millones de electores y asegura que el marco legal -Constitución, Ley de Partidos, normas sobre referéndum- no será violado. ETA está débil por la consistencia del Estado de Derecho, la tarea de varios Gobiernos y la fuerza de la sociedad española, lacerada con miles de víctimas del terror. El envite no es comparable a ningún otro afrontado hasta ahora por Zapatero: ETA es una avezada organización criminal y una concesión indebida a sus exigencias o una muestra de debilidad puede fortalecerla. Ningún éxito electoral justificaría semejante precio.

Zapatero anuncia el inicio de la negociación con ETA y asegura que respetará las decisiones de los vascos
Pablo Sebastián Estrella Digital  30 Junio 2006

El presidente insiste en la necesidad de un “acuerdo de convivencia política”
Rajoy dice que no apoya el proceso si incluye diálogo político con Batasuna

Batasuna y los nacionalistas celebran el anuncio
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado el inicio de la negociación con ETA en una declaración solemne ante los medios de comunicación con la que ha sustituido su prometida comparecencia ante el Congreso de los Diputados, tal y como había prometido hace meses, para pedir el apoyo de la Cámara. Apoyo que, por tanto, no ha sido obviado para evitar un debate con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, en torno a las conflictivas circunstancias en las que se inicia el llamado proceso de paz.

El presidente Zapatero avanza decidido y a pesar de las muchas dificultades que rodean este proceso y lo hace sin el apoyo del primer partido de la oposición, el PP, ni tampoco el de las víctimas del terrorismo, que han descalificado con duras palabras —“Zapatero ha matado la memoria de las víctimas”, ha dicho la AVT— el anuncio del jefe del Gobierno, quien ha insistido en que no pagará precio político, que mantendrá en vigor la Ley de Partidos y que respetará la legalidad y la memoria de las víctimas.

La declaración del presidente ha sido muy medida y meditada e incluye una calculada ambigüedad en la que por una parte dice que no habrá precio político, pero por la otra envía claros mensajes al mundo de ETA, y uno muy claro y de manera especial cuando afirma que “respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten en libertad”, lo que, para muchos observadores, y especialmente para Batasuna, constituye una clara alusión favorable al principio de autodeterminación, o al llamado ahora “ámbito vasco de decisión”.

Las negociaciones políticas
En realidad, y tras eludir el debate del Parlamento, el mensaje de Zapatero parecía más destinado a tranquilizar —o cumplir sus compromisos secretos— a ETA y Batasuna que al conjunto de los españoles, y no sólo con esta alusión a la autodeterminación sino también por sus continuas menciones a la política, como cuando reitera la necesidad de “normalización del País Vasco” o cuando habla de la necesidad de “resolver cuestiones políticas”, aunque añade que éstas han de resolverse entre sus representantes políticos democráticamente elegidos. O finalmente cuando insiste en la necesidad de un “gran acuerdo de convivencia política” en el País Vasco. Alusiones todas ellas a cuestiones que han estado exigiendo y repitiendo tanto ETA en sus comunicados como Batasuna, aunque con más franqueza y decisión.

La mención al respeto de las decisiones de los ciudadanos vascos es muy grave porque el presidente mete la autodeterminación en su discurso aunque de manera camuflada al no añadir explícitamente que la soberanía sólo reside en el pueblo español. Asimismo, dice Zapatero que no habrá concesiones políticas, pero ya nos anuncia de manera implícita el encuentro ilegal entre el PSE-PSOE y Batasuna. Y hace todas esas alusiones políticas para contentar a ETA y que sobran porque la única “normalización” que urge en el País Vasco es el final de la banda, y porque no hay “cuestiones políticas que resolver” sino problemas del terrorismo. Y porque tampoco es necesario para nada un “gran acuerdo de convivencia política”, como dice el presidente, sino una decisión unilateral de ETA de abandono de las armas.

El secreto de su doble mensaje de legalidad y de concesiones políticas a ETA tiene sus claves en el modelo del Estatuto catalán con el que, por la vía de una Ley Orgánica, se ha burlado de la Constitución sustituyendo la soberanía nacional de todos los españoles por el solo ámbito de decisión catalán, que es lo mismo que piensa hacer en el País Vasco. Por eso el presidente no aludió en ningún momento a la soberanía nacional, ni Zapatero quiso subrayar que ésta reside en el pueblo español. De la misma manera que tampoco dice, cuando habla de los representantes legales de los ciudadanos, que los definitivos son los del Parlamento español y no los de la Cámara de Vitoria.

El presidente, como ya ocurrió en el caso catalán, vuelve a pasear como un funambulista sobre la cuerda floja utilizando como pértiga la ambigüedad y el doble lenguaje, y a la vez dando pasos firmes y decididos con los que asume, como dijo, la responsabilidad. Convencido como parece el presidente de que éesta es una buena oportunidad que basó en el hecho de que ETA lleva tres años sin matar y que tras el anuncio del alto el fuego de la banda terrorista “prácticamente” —no totalmente— han desaparecido sus acciones.

La moderación de Rajoy
Y sobre todo, sabedor el presidente de cómo va la negociación, porque ésta lleva ya más de un año celebrándose en secreto y ahora de lo que se trata es solamente de legalizar o de llevar a la luz pública los acuerdos políticos y sobre la violencia que han establecido en secreto los negociadores monclovitas.

Así es y así lo empiezan a entender los primeros dirigentes de la oposición a la vista de la moderada, aunque crítica y contraria a la negociación, respuesta dada por Rajoy a la declaración del presidente sin entrar en sus matices y sus detalles, lo que sin duda ha sido un error precipitado —o calculado para no echar más leña al fuego— por parte del líder del PP. El que no ha denunciado, curiosamente, que Zapatero no compareciera en el Congreso para celebrar un debate sobre tan importante e histórica declaración.

Rajoy sabe que el presidente juega con las cartas marcadas y está convencido de que su jugada es buena y ganadora, y teme que una bronca frontal, como la que le reclaman los sectores más ultras de su partido y medios de comunicación afines, les pueda llevar a un precipicio político o derrota electoral. El mismo precipicio sobre el que pasea con un alto riesgo el audaz equilibrista de la Moncloa, a sabiendas de que a partir de ahora ya no sólo depende de él solo, sino que también está en manos de los negociadores de ETA con los que su Gobierno se va a sentar oficialmente a negociar, o a continuar el diálogo que se abrió ahora hace más de un año en la clandestinidad.

El presidente ha pedido el apoyo de todas las fuerzas políticas democráticas, de todos los ciudadanos y de los medios de comunicación. Pues bien, el mejor apoyo que desde estas páginas le podemos dar es el de estar vigilantes para que avance con pies de plomo y cumpla la legalidad. Para que sobre todo respete la soberanía nacional, algo en lo que Zapatero debería estar de acuerdo si se olvida de su obsesión federal o confederal y si, en sus declaraciones sobre la legalidad y sobre su negativa a toda concesión política a ETA, el presidente nos hubiera dicho la verdad.

El presidente del odio, la cobardía y la traición
Alberto Recarte Libertad Digital 30 Junio 2006

El presidente del gobierno es un traidor. No respeta la Constitución, las leyes, ni los acuerdos básicos que nos permitieron hacer una transición democrática modélica, imitada en todo el mundo que salía del autoritarismo o de las dictaduras marxistas.

El presidente del gobierno es un mentiroso. No respeta siquiera sus propios compromisos y declaraciones. Ni comunicación previa al PP, ni debate y comunicación parlamentaria, ni cumplimiento de las condiciones que él mismo puso a ETA-Batasuna.

El presidente del gobierno es un cobarde. En los momentos clave se esconde del debate político, habla sólo ante periodistas y no permite preguntas a las que le resultaría difícil responder.

El presidente del gobierno añora los enfrentamientos guerracivilistas. No persigue el acuerdo y el diálogo con todos. Busca el enfrentamiento con una media España que había desaparecido, como la otra media, en la transición.

El presidente del gobierno no busca la paz. Prefiere intentar ganar un enfrentamiento civil, donde él se sitúa con el entramado ETA-Batasuna y contra las víctimas, el PP y los españoles que no se sienten nacionalistas.

El presidente del gobierno odia España. La unidad política española le parece tan negativa como nuestras tradiciones. Prefiere una confederación, que dé paso a la independencia de las regiones, como el País Vasco, en las que los nacionalistas se han enquistado en las instituciones democráticas para imponer un modelo totalitario, intervencionista y antiespañol.

El presidente del gobierno no comete errores. El presidente del gobierno actúa por resentimiento y por interés, creyendo que la rendición ante ETA, disfrazada de acuerdo de paz, le permitirá ganar las próximas elecciones.

Pero los españoles no le van a perdonar. Y lo veremos tanto en las próximas elecciones generales como en las anteriores, autonómicas y locales, en las que sea posible que los ciudadanos elijan, con libertad, sin ser agredidos ni coaccionados por iniciativa del gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero, al partido político que quieren que les represente en los distintos parlamentos para revisar la actual política de ruptura y enfrentamientos.

La terminología de Zapatero
Germán Yanke Estrella Digital 30 Junio 2006

Nada sorprendente en el hecho de anunciar el inicio del diálogo con la banda terrorista ETA. Se sabía ya que se iba a hacer antes de finalizar el mes de junio y se sabía, además, no sólo por declaraciones anteriores del presidente del Gobierno, sino por los avisos del propio entorno de la banda. Nada sorprendente tampoco, a mi juicio, en que el anuncio se haya hecho en el límite de ese plazo y con las vacaciones parlamentarias a continuación. Al Gobierno le interesa evitar, además de la polémica que ya suscita, que el debate no se reproduzca en las Cortes.

Lo que llama la atención es la retórica del presidente Rodríguez Zapatero, el lenguaje con el que ha aderezado el anuncio.

El presidente se ha referido a la consecución de la paz “desde un compromiso amplio de convivencia”, endosando además este planteamiento a los gobiernos anteriores, socialistas y populares. Pero lo que hasta ahora habían defendido los gobiernos democráticos españoles era que la paz se conseguía desde la Constitución, el prolongado ejercicio de la democracia y el imperio de la Ley. Nada de esto niega Rodríguez Zapatero, pero parece señalar que la paz, la que ahora promete, parte de un supuesto nuevo, de un acuerdo nuevo, de un compromiso nuevo. Algo que ETA y Batasuna han subrayado desde que colocaron la negociación política como objetivo de la violencia.

Se ha referido también a un “proceso de paz y de normalización del País Vasco”. Es la típica formulación nacionalista. En primer lugar, como ya Rodríguez Zapatero había repetido anteriormente (con aparente frivolidad terminológica, que ahora se descubre que era precisión ideológica), lo de “proceso de paz” es una tontería, porque ni estamos en guerra ni hay dos contendientes, sino víctimas y verdugos. Pero en su comparecencia ante la prensa ha añadido “y de normalización”, algo que deja en un cuento para niños el desliz de José María Aznar al hablar de “Movimiento de Liberación Nacional Vasco” en 1999. La “normalización” es, para el nacionalismo vasco y muy especialmente para el radical, la necesidad de dar al proceso un contenido político que cambie lo que se ha venido denominando el “estatus” actual. Es, en definitiva, el precio político. Algo de lo que reniega el presidente en su comparecencia pero que, paradójicamente, utiliza en la formulación reiterada de ETA y Batasuna para referirse al inicio de un diálogo con la banda.

Para colmo, el presidente ha añadido en su parlamento que “el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente”, añadiendo, claro, que respetando la legalidad y en “ausencia de todo tipo de violencia”, que es otro latiguillo típicamente nacionalista con el que siempre —como con lo de “proceso de paz”— se pone el acento en algo distinto a la libertad, que es la gran reclamación y el gran objetivo de una adecuada política antiterrorista. Pero sorprende que Rodríguez Zapatero vuelva a utilizar una expresión —la del respeto a la voluntad de los vascos— que es, formalmente, el eufemismo de los violentos, por lo que no ha de extrañar que haya hecho las delicias de Batasuna en cuanto sus dirigentes la han escuchado.

Más sorprende aún que el presidente del Gobierno se haya metido en ese berenjenal después de la experiencia catalana, en la que le ha resultado imposible compaginar el respeto a lo que decidan los representantes de los catalanes y el “si vivimos juntos, decidimos juntos” que, por otro lado, es una frasecita indigna de un profesor de Derecho para referirse, que es lo que debería haber hecho en un caso y en otro, a la soberanía española. En el caso del País Vasco, cuando se hace alusión a decisiones tan importantes para acabar con el terrorismo, resulta aún más chocante que en el de Cataluña.

Añade el presidente otra idea sorprendente, que ha sido un ritornello permanente del nacionalismo vasco. La necesidad de “acuerdos” constantes y variados entre todo tipo de agentes para ese “pacto de convivencia”. Se diría que Rodríguez Zapatero no se conforma ya con una “nueva patria”, sino que quiere un nuevo “Derecho constitucional” en el que la base de la convivencia no estaría en la Constitución, en la soberanía y en la legalidad democrática, sino en una suerte de vértigo asambleario.

Y todo esto, además, se lo sabía el presidente de memoria.

‘Operación periscopio’
José Javaloyes Estrella Digital 30 Junio 2006

Había que cumplir como fuera el plazo impuesto por la banda, pero no cabía atenerse a las presumidas condiciones formales. Se cambió la fórmula. El presidente del Gobierno ha comparecido en el Congreso, pero no ante el Congreso. Frente a los medios, pero no ante los diputados en sus escaños. Previamente, el ministro del Interior había informado a los portavoces parlamentarios de los partidos. De entre éstos, era el de CiU quien se adelantaba a precisar la operativa que se habrá de seguir desde ahora: una “etapa de inmersión”, de silencio informativo, de aquí hasta fines de septiembre, cuando el titular de Interior comparezca nuevamente a informar de lo que ha sido la travesía silenciosa, fuera de la luz del verano y de la mirada de los españoles. Un viaje a ciegas, tanto del presidente Rodríguez como de cuantos españoles fían en la conveniencia y exitosa factibilidad del empeño.

Será de prever que durante la travesía submarina de casi tres meses (más o menos como la navegación atlántica de Colón en su primer viaje a América), será sólo la otra parte contratante la que haga uso del periscopio y ponga los puntos sobre las íes, si la banda entiende que la derrota negociadora no discurre por donde le gusta. Ya se sabe que quien tiene la pistola sobre la mesa puede influir en el curso de la partida: hasta, incluso, convertirla en un atraco.

Si en el sondeo suizo del Gobierno del PP, en 1999, no se sacó ni una gota de petróleo, porque los etarras exigieron negociar condiciones políticas, ¿por qué ahora se prescinde del sondeo y se pasa directamente a la negociación con los portavoces de los etarras? ¿Han renunciado éstos a los objetivos políticos, contrariamente a lo que manifiestan una y otra vez en sus comunicados, o es que el Gobierno, pese a lo que haya dicho el presidente, acepta negociar sobre estos innegociables extremos?

De momento, ni ETA ha dejado las armas ni cumplido su compromiso de “alto el fuego”, porque la extorsión y la kale borroka continúan, ni la representación de Batasuna ha condenado los asesinatos y demás violencias de ETA. El presidente mismo ha dicho que la banda cumple “prácticamente” lo que dijo que haría, y lo dice luego de insistir una y otra vez el Gobierno en que el “alto el fuego” era un hecho real y que las cartas de extorsión correspondían a tiempo anterior.

Frente a la evidencia del incumplimiento del compromiso (monumentalizada por las pruebas obtenidas con la caza de quienes componen gerencia y tecnoestructura de la extorsión, incluido el tal Agirre, del cuadro de mandos del PNV), la convicción presidencial, según Pérez Rubalcaba, es la de que ETA no volverá a matar.

Mala cosa resulta que frente a pruebas y razones en materia tan gravísimamente seria sólo puedan esgrimirse convicciones. Negociar con terroristas es como correr por un campo de minas, tanto más si de la negociación se deriva la posibilidad de que se pueda elegir democráticamente a sus representantes, como ya ocurrió en el pasado, cuando se creyó que llevándolos a las instituciones, a través de Batasuna, se extinguirían: como los gérmenes de las almejas en la depuradora.

En esa misma trampa cayeron los palestinos cuando en las últimas legislativas dieron la victoria a los representantes de Hamas, que desde su actual poder, en el Gobierno, apoyan la toma de rehenes judíos, entre soldados y entre colonos, y pasan la carga y el precio del desafío a Israel al conjunto de la población árabe.

Han pensado los nacionalistas vascos de toda condición a qué puede llevar un poder político transferido a los terroristas, pese a los beneficios en el corto plazo que éstos les pueden reportar a sus compartidos intereses balcanizantes? Su carga contra la independencia judicial, a propósito del trabajo antiterrorista del juez Grande-Marlaska, sería sólo ridícula si no fuera una prueba más del error formalmente asumido ayer por el presidente del Gobierno.

Por el periscopio de la negociación sumergida entre el presidente Rodríguez y los batasunos no cabrá avizorar ningún horizonte de esperanza.       jose@javaloyes.net

Zapatero negociará con ETA y "respetará las decisiones de los vascos"
Editorial Elsemanaldigital 30 Junio 2006

Dando por hecho el "alto el fuego", anunció la negociación con los terroristas y "respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente".

30 de junio de 2006. Ayer, en una insólita declaración ante los medios de comunicación, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero anunció formalmente que iniciará conversaciones con la banda terrorista ETA. En las horas anteriores el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se reunió con los portavoces de los grupos parlamentarios para dar la versión del Gobierno, positiva sobre lo que se denomina "verificación del alto el fuego". Rubalcaba afirma que ETA está cumpliendo su anuncio de no actuar y Zapatero da el paso anunciado y se dirigirá directamente a los asesinos.

Zapatero, como no podía ser de otra manera, anunció ayer que en su "diálogo" con ETA respetará la Constitución de 1978 y que su intención es mantener vigente la Ley de Partidos aprobada durante la presidencia de José María Aznar. Una ley que forzó la ilegalización de Batasuna, "aparato político" de la banda terrorista, y que acorraló a ETA casi hasta la extinción. Una Ley que, sin embargo, permitiría la existencia de un partido con los mismos principios y objetivos que Batasuna y ETA siempre que rechazase el uso de la violencia; y ahora, según el Gobierno, "ya no hay violencia" .

El presidente del Gobierno reiteró ayer todos los argumentos habituales del PSOE y de sus aliados. Según él, los tres años sin asesinatos de ETA son una prueba de la voluntad de paz de los terroristas. Y un diálogo con ETA, paralelo al diálogo político entre los nacionalistas vascos, según el presidente, podrá traer la paz.

Si esa "paz" debe juzgarse por las formas empleadas ayer por Zapatero, se acercan tiempos difíciles. El presidente del Gobierno no anunció su decisión de negociar ni ante el pleno del Congreso, ni en la Comisión de secretos oficiales, ni ante los firmantes del Pacto Antiterrorista. Incumplió su compromiso de acudir a las Cortes para dar este paso, olvidando tal vez que las Cortes Generales no están formadas por un edificio, sino por los representantes democráticos de la soberanía nacional española. Zapatero los ignoró.

El presidente anunció su decisión ante los medios de comunicación, pero al mismo tiempo pidió a la prensa que colabore en la tarea, para la que pidió "prudencia y discreción". Dicho de otro modo, Zapatero no quiere que los españoles se enteren de lo que habla con ETA, y eso en democracia es extremadamente grave.

Más grave aún fue la insinuación de Zapatero sobre la autodeterminación del País Vasco. Pese a su proclamado respeto por la Constitución, el presidente dijo que "el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente", poniendo como únicos límites "las normas y procedimientos legales, los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos, y en ausencia de todo tipo de violencia y de coacción".

Sin embargo, ni el País Vasco, ni ninguna de sus partes, es sujeto de autodeterminación. Salvo en un sentido: en el marcado por ETA en sus objetivos irrenunciables. La cuestión es que, haga lo que haga y diga lo que diga Zapatero, esa autodeterminación no tiene cabida en la convivencia democrática española. Corresponde ahora a la oposición política y social recordar al Gobierno a cada paso los límites que a este diálogo marcan la legalidad y la legitimidad.

El "killer" acorralado se mete en política
Alfonso Basallo elsemanaldigital 30 Junio 2006

¿Se imaginan la escena? Un killer, que tienen en jaque a la ciudad, ha levantado el dedo del gatillo y negocia con la poli. Quiere rendirse y que, a ser posible, en base a su gesto de buena voluntad, no le caigan muchos años entre rejas.

Dicen: hombre, señor poli, no vamos a matar más, tenemos 900 fiambres, 900 muescas en la cartuchera, pero ni uno más... se acabó: negociemos.

La poli, cuya misión es poner fin a la carnicería y velar por la seguridad de los ciudadanos, va y dice: es preferible negociar a que continue el baño de sangre. De cajón ¿no?

Así que nos sentamos con este energúmeno de la Parabellum –continúan razonando los polis-; y le decimos que sí a todo, que los jueces estudiarán lo suyo con cariño, que si se entrega, tendrá menos condena y todo eso.

Sé buen chico, entrégate, deja las armas y lo tendremos en cuenta.

Y cuando se trague el cuento: zas... esposado y a la puta cárcel.

Ése sería el discurso lógico de los servidores de la ley. El más razonable, el más práctico también, pero sobre todo el más justo.

Lo hemos visto mil veces en las viejas teleseries de detectives (Ironside, Kojak, Canción triste de Hill Street). En situación límite, el asesino, acorralado en una cornisa, rodeado de geos, levanta el dedo del gatillo y le pide a los uniformados el oro y el moro.

Que si deben cambiar al presidente, que si necesita tropecientos pavos en un banco de México, que no me toquéis a la familia, etc. Algunos iluminados llegan a hacer peticiones inverosímiles, reflejo de su pataleta cósmica, como pedir la retirada de EEUU de todas las guerras. En fin, que el caco se mete en dibujos metafísicos.

Y si no me lo concedeis, advierte el asesino, utilizo otro lenguaje... mientras vuelve a poner el dedo en el gatillo y apuntar con su mira telescópica a un parque con tatas y niñitos.

El poli, buen psicólogo, no se pone nervioso. Le deja largar. Que se explaye. No le dice ni que sí ni que no. Y mientras el tipo del winchester sigue con su lista interminable de agravios, un comando de geos le sorprende por la espalda.

¿Se han fijado? Con el killer se hace la comedia. Se le dice que sí, que vale, negociemos. Pero en realidad se está desplegando una operación militar para atacarle por la espalda, mientras se hace la pantomima del blablabla.

Ya puede decir misa, y pedir la Biblia en verso. El poli dice que sí a todo, pero mientras tanto prepara la trampa para cazar al mal bicho. Porque el delincuente acorralado se cree de pronto Demóstenes y comienza a largarte un discurso florido, y a meterse en política y a darte lecciones de democracia.

"Yo pienso de que..." y se cree poco menos que un Castelar en el hemiciclo.

No, mire usted, no se negocia con esos indocumentados que en su vida han trabajado, que desconocen lo que es levantarse todos los putos días a las siete, llevar a los niños al cole, dejar que Hacienda te saque la piel a tiras, llegar reventado a casa. Esos indocumentados, que se creen superiores al ciudadano medio porque imponen su santo capricho a golpe de parabellum. Con esos indocumentados no se negocia.

Todo lo más se habla de cuándo y dónde van a dejar el rifle o si el traje de presidiario lo prefieren a rayas o con lorzas.

Pero no se entra a su juego para hablar de política. Que si la globalización, que si el escudo antimisiles. ¿Con esos indocumentados, vulgares delincuentes, matones de tres al cuarto?

Y éste es el sentido de lo que ha dicho Mariano Rajoy al saber que el jefe de los polis (Zapatero) va a sentarse a tomar unas cañas con el tipo de la cornisa, que tiene encañonados a los viandantes.

Con ETA sólo se puede hablar de ETA y no de política.

¿Qué es eso de la autodeterminación o de Navarra?

El killer acorralado siempre pide la luna. Pero el poli equilibrado, el servidor de la ley, nunca entra al trapo.

Porque a nadie se le ocurriría tomar en serio a unos killers con 900 fiambres... ¿o sí?

ZP anuncia la negociación con ETA en un “acto parlamentario” devaluado por la realidad social, con el que trata de salvar las formas
Fernando Gallego  Periodista Digital 30 Junio 2006

Se puede establecer con precisión que es lo prioritario en la escala de valores de ZP: La dignidad basada en los principios, o la que se basa en salvar las formas, o sea, los muebles. Sin dudarlo un solo segundo, me inclino por la segunda, ya que si fuera la dignidad auténtica, la que se basa en los más elementales principios, habría renunciado a tan gran ignominia, o en el caso de que ésta entre en sus tragaderas en forma de principios inamovibles, la hubiera anunciado ante un pleno del Congreso, ante los representantes de la soberanía popular, y no ante los periodistas. Fuentes del Ejecutivo han difundido que hay que interpretar el Parlamento "en sentido amplio", haciendo una vez más, una de esas piruetas conceptuales con las que parchean cualquier descosido.

Con las amplias interpretaciones “zapateriles” han tratado en multitud de ocasiones que asimilemos una cosa y su contraria en el mismo concepto. El precedente es bien favorable para ellos, ya que la sociedad española ha manducado sin pestañear todo tipo de albóndigas conceptuales, con el inestimable cucharón de los medios de comunicación cómplices. Con este precedente, digo, no será difícil para ZP, hacer creer que se ha expresado ante el Congreso, que ha anunciado ante la representación de nuestra soberanía, el inicio formal del proceso de negociación claudicante.

Las formas de este anuncio no son nada baladíes. Vetar que la mitad de la ciudadanía tenga la posibilidad de oponerse, al menos formalmente, al proceso de rendición comenzado hace tiempo sin luz ni taquígrafos, es una usurpación de soberanía de grandes proporciones. Zapatero no se atrevió mirar a la cara a millones de ciudadanos con sentido de la decencia, de la ética y de la dignidad, y que además comprenden lo que significa un Estado de Derecho.

Con esta comunicación, se da otro paso tendente a la pérdida de nuestra condición de ciudadanos, para convertirnos en una sociedad dividida por su concepción de la ética política, territorialmente, y con grandes desequilibrios en lo económico y lo social. Sin garantías de una justicia independiente igual para todos, y lo que es peor, todo cimentado por un handicap: El triunfo del terrorismo sobre el Estado Español.

ZP deja la nación a los pies de los caballos
Sancho Michell de Diego  Periodista Digital 30 Junio 2006

El presidente Zapatero anunció ayer el comienzo oficial del diálogo con ETA. En ese anuncio expresó una idea que coincide con una añeja reclamación de los terroristas: “El Gobierno respetará las decisiones que los ciudadanos vascos adopten libremente”. Como quiera que los ciudadanos vascos llevan treinta años adoptando decisiones libremente, sin otra coacción que las pistolas y bombas de ETA, hay que deducir que esa frase no alude a unas elecciones autonómicas, sino a un referéndum por la autodeterminación. Es decir, una de las exigencias de ETA.

Semejante declaración significa, lisa y llanamente, la evaporación de la soberanía nacional y su sustitución por soberanías parciales. La soberanía nacional se expresa a través de un imperativo muy concreto: que todos podamos decidir sobre aquello que nos concierne a todos. Pero si algo que nos concierne a todos, como es la integridad territorial de España, va a ser decidido por sólo una parte de los ciudadanos, entonces la soberanía nacional queda mutilada y, con ella, la nación misma desaparecerá. El presidente del Gobierno ha dejado a la nación española a los pies de los caballos. Es un error que no tardaremos en empezar a pagar.

FUNDACIÓN DENAES, PARA LA DEFENSA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA

Izquierda liberal
La lección de la izquierda italiana a ZP
Antonio Robles Libertad Digital 30 Junio 2006

La izquierda italiana ha impedido en referendo la descentralización de la educación, la sanidad y la policía local. Ha rechazado el federalismo, no ha querido otorgar a las regiones más ricas el instrumento para ejercer la insolidaridad contra las regiones más pobres, ha defendido la igualdad y la simetría frente a la insolidaridad de una derecha preocupada por perpetuarse en el poder a costa de ceder poder a las regiones más ricas. Y de paso ha cortado de cuajo las veleidades secesionistas de la Liga Norte de Humberto Bossi. Le apoyó el 61,7 %, ganó.

El Gobierno de centro izquierda de Romano Prodi identificó descentralización con desigualdad, federalismo con más poder para las derechas locales, traspaso de competencias con riesgo para la unidad nacional. De esto último saben algo los italianos incorporados tarde a la unificación. Las virtudes de ésta frente al caos anterior la tienen aún frescas las generaciones actuales como demostraron en los noventa al rechazar la secesión de la Padania, esa patria particular del nacionalista Bossi que por no tener no tiene ni límites concretos en el espacio.

Frente a los intereses de poder de la derecha, la izquierda impidió también que el Senado se transformara en una cámara de representación territorial. Es decir, impidieron que los territorios se antepusieran en derecho a los ciudadanos.

Las similitudes son tan grandes con España que a nadie puede escapársele la lección negativa que los italianos en general y la izquierda en particular hayan podido sacar del caos en que nos hemos convertido. Gato escaldado del agua caliente huye.

Es posible que en España aún sigamos mirándonos al ombligo por la ejemplar transición que Europa entera alabó y muchos países de América Latina quisieron copiar, pero hace tiempo que España solo es el paradigma de la inestabilidad territorial, la línea roja que alerta y señala el límite del abismo.

No es verdad que la España autonómica que parió nuestra transición haya sido un gran acierto. Las experiencias históricas, como los experimentos de laboratorio, sólo se pueden dar por buenos cuando sus resultados son estables en el tiempo. Y la España autonómica no lo es. La descentralización de la educación ha servido para analfabetizar a dos generaciones de estudiantes, excitar diferencias nacionales y extender la insolidaridad entre los españoles. Hoy tenemos policías vestidos de mil colores y dirigidos por mandos autónomos diversos, pero los delincuentes roban y matan como nunca en cualquier rincón de España.

Este modelo autonómico ha sido un espejismo, sólo ha servido para incubar los instintos de poder de las élites locales, una forma de vivir a costa del erario público. A nadie se le puede escapar ya que la cesión autonómica es hoy clara reivindicación nacional y mañana exigencia independentista. Y esto es lo que la izquierda italiana no ha querido permitir. Nada raro ni extraño a su ideología. La distribución de la riqueza, la igualdad de derechos, no sólo jurídicos sino de oportunidades independientemente de donde seas o vivas, forman parte de su alma.

Lo paradójico del caso, es que si nuestro presidente fuese italiano hubiera votado con Berlusconi y Humberto Bossi. No es una metáfora, aquí gobierna con la ayuda de Carod Rovira y el PSC, pronto lo hará con CiU y muy probablemente con Herri Batasuna. Este hombre es un farsante que la izquierda de este país ha de desenmascarar cuanto antes. No me extraña que el sosegado Mariano haya envidiado la suerte de los italianos: "Siento envidia de Italia, donde se somete a consulta la reforma del modelo de Estado". Seguramente la misma que sentiría Rosa Díez y tantos socialistas decentes al ver como su jefe de filas en vez de votar con la izquierda italiana lo ha hecho con la derecha más reaccionaria.

¿Se imaginan qué pasaría en España si pudiéramos votar estatutos y procesos de paz como han hecho los italianos?
antoniorobles1789@hotmail.com

EL FORO ERMUA DENUNCIA EL DESISTIMIENTO Y LA CESIÓN POLÍTICA ANTE EL TERRORISMO
ANTE LA DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO SOBRE LA APERTURA DE NEGOCIACIONES CON ETA
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA  30 Junio 2006

Bilbao. 30 de junio de 2006. La declaración institucional del Presidente Rodríguez Zapatero anunciando el inicio del diálogo con ETA, sin que exista un abandono definitivo de la violencia por parte de los terroristas y vinculando las negociaciones con éstos y la consecución de un pacto político en el País Vasco, supone un paso de enorme gravedad en el camino de desistimiento y cesión política ante la banda. Es, asimismo, la formalización del incumplimiento de la resolución parlamentaria de mayo de 2005 y de los compromisos adquiridos por el Partido Socialista y el Gobierno. No lo decimos nosotros, lo dicen ellos mismos:

“¿Qué es eso de que el Partido Socialista propone el diálogo con ETA? ¿Qué disparate es ese? (Aplausos.) Lo que se hace es decir a ETA lo que siempre le hemos dicho: sólo habrá diálogo si deja de matar, si abandona definitivamente la violencia. Eso es lo que se dice en esta propuesta de resolución y nada más que eso.” (López Garrido; portavoz del PSOE; Diario de Sesiones del Parlamento; 17 de junio de 2005. Pág. 4517.)

"Si los terroristas anuncian un cese definitivo de la violencia, el presidente del Gobierno acudirá a la Cámara para informar y explicar la hoja de ruta y un posible plan se abriría para la paz"; (Mª Teresa Fdz. de la Vega. Vicepresidenta del Gobierno 17/02/2006)

Estamos, pues, de manera objetiva ante un incumplimiento expreso de la palabra dada. Además, se añade, lamentablemente, que la vinculación establecida en el comunicado oficial entre el inicio del diálogo con ETA y la consecución de un pacto político en Euskadi, es una buena prueba de la disposición del Sr. Rodríguez Zapatero a ceder ante los terroristas, traicionando a la ciudadanía, legitimando la violencia y contradiciéndose al negar que la democracia vaya a pagar un precio político por alcanzar la paz y en las que se compromete a salvaguardar la memoria, el honor y la dignidad de las víctimas del terrorismo.

El pago ya está hecho. No es posible no pagar precio político a ETA y respetar la memoria de las víctimas y, al mismo tiempo, mezclar el comienzo de la negociación con ETA y la necesidad de alcanzar un acuerdo político para la convivencia en el País Vasco. Es una contradicción en los términos.

Las contradicciones están siendo lo habitual en el modo de proceder del actual Gobierno de España. El Sr. Rodríguez Zapatero negó pública y reiteradamente la existencia de contactos con ETA, que tuvo que reconocer a posteriori. El Sr. Presidente realizó firmes declaraciones en el pacto antiterrorista, mientras destacados dirigentes de su partido en el País Vasco se reunían con BATASUNA en secreto y con su aquiescencia. Las afirmaciones solemnes del Sr. Rodríguez Zapatero son sistemáticamente desmentidas por sus propios hechos. Por eso, por mucho que pretenda confundirnos con sus palabras, debemos centrarnos en el análisis de los datos objetivos de los que disponemos. Todos ellos apuntan en una única dirección: estamos ante un camino de negociación política, y por tanto de cesión, con ETA.

Primero, fue la inacción de la Fiscalía y las Delegaciones del Gobierno frente a BATASUNA y el incumplimiento sistemático de la Sentencia que declaraba su ilegalización y la resolución de la Audiencia Nacional que establecía su suspensión cautelar. Después la resolución del Congreso en la que se preparaba el camino para la negociación, negando que se fuera a tratar con ETA mientras no hubiera un abandono definitivo de las armas. Posteriormente el cese y sustitución del Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional. Luego el anuncio de su intención de reunirse con el brazo político de ETA y la declaración de que la negociación política sobre el marco jurídico – político no tiene por qué esperar a la desaparición de ETA. Ahora, el anuncio del comienzo del diálogo a pesar de que no existe un cese definitivo de la violencia, a pesar de que ETA ha manifestado expresa, nítida y reiteradamente que no renunciará al uso del terrorismo si no se satisfacen sus reivindicaciones históricas y a pesar de la continuidad de la extorsión, del aprovisionamiento y del terrorismo callejero.

Este proceso de desistimiento y cesión en el que nos encontramos no tendrá vuelta atrás si la población no se moviliza para detenerlo. Por ello, el FORO ERMUA llama a la movilización para que, por encima de los intereses partidistas, todos los ciudadanos de cualquier ideología que crean en la España democrática de la igualdad, la libertad y la solidaridad y que estén en contra de cualquier cesión al terrorismo, no permanezcan impasibles y secunden cuantas iniciativas de oposición a la cesión ante ETA promuevan las asociaciones, movimientos y partidos democráticos.

Para más información:
Mikel Buesa 650 974 204
Inma Castilla de Cortázar 686 652 710
Iñaki Ezkerra 657 700 792
 
ANTE EL ANUNCIO DE NEGOCIACIÓN CON ETA
Nota de prensa  España y Libertad 30 Junio 2006

Ante el anuncio del inicio de la negociación entre el Gobierno español y la banda terrorista ETA, España y Libertad quiere destacar que esa negociación con claro contenido político se van a producir con una organización terrorista.

Una organización terrorista que hasta la fecha no se ha arrepentido de nada, ni ha condenado las acciones violentas, ni ha pedido perdón a las víctimas. Por tanto cualquier contacto con la misma supone un insulto a la memoria de todos los que han muerto a manos del separatismo vasco.

En esta tesitura los contactos del gobierno con la banda terrorista solo pueden suponer una claudicación de la democracia y del Estado de Derecho ante el chantaje de los violentos y la legitimación de cientos de asesinatos.

España y Libertad considera que la postura del gobierno obedece a un plan ya pactado con los terroristas, que se ha ocultado a la opinión pública, y que ha aceptado negociar con la soberanía nacional, que recordemos no pertenece a Zapatero ni a cualquier otro gobierno, sino a todos los españoles.

España y Libertad hace un llamamiento a todos los ciudadanos para que muestren su oposición a la nueva situación abierta por el Gobierno sumándose a cualquier iniciativa que parta de las fuerzas políticas democráticas y los movimientos cívicos, especialmente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y de su Presidente Francisco José Alcaraz.

Yolanda Morín
Coordinadora General
GSM: 678 61 61 77
info@e-libertad.es
http://www.e-libertad.es

La dictadura
Juan Granados  Periodista Digital 30 Junio 2006

El martes pasado tuve la suerte de asistir a la proyección de la película “13 entre mil”, que organizaron en mi ciudad la AVT y Coruña Liberal. Después, intenso debate al que asintieron, entre otros, Iñaki Arteta, director del film y Jaime Larrinaga, el valiente ex-párroco de Maruri. Mal día para heroicidades, España se jugaba el pase contra la jurásica selección Francesa. Puede parecer sorprendente, pero el salón de actos de la Fundación Caixa Galicia estaba lleno, un verdadero alegrón para los esforzados organizadores.

Excelente, excelente, nos decíamos. No obstante si se piensa despacio, el asunto tiene más de una lectura, por ejemplo, ¿porqué en un día así, muchos ciudadanos consideraron más importante su presencia en un acto sin duda trascendente pero poco festivo, antes que participar de la general alharaca mundialista? Los que nos quedamos a escuchar a Iñaki, a Jaime, a Fina, lo tenemos bastante claro. “Euskadi es increíble”, reza el slogan oficialista de Ibarreche, ya lo sabíamos, pero tras escuchar a los que allí acudieron para trasladarnos su testimonio, comprendimos hasta qué punto es increíble aquella tierra.

Increíble el horror con el que tantos han de convivir cada día. Increíble el éxodo forzado de doscientos mil vascos. Increíble el general adoctrinamiento de una población dominada por la falacia organizada. Increíble la alienación cultural y educativa que disemina el PNV sobre la triste grey que gobierna y todavía le vota. Increíble la actitud cómplice y sumisa de la inmensa mayoría de la iglesia vasca con el nacionalismo.

Iñaki nos hablaba de un virus, un miasma patógeno e invasivo llamado nacionalismo, que informa aquella sociedad hasta el tuétano. Para él, para Jaime, no cabe ninguna duda, el País Vasco está mortalmente enfermo, en Euskadi no existe libertad, no existe más que una dictadura cada vez menos encubierta, un poder clientelar y cómplice con los que asesinan, especializado en todo lo que signifique acallar a los heterodoxos del sistema. Decía Jaime que en sus tiempos de párroco, muchas veces no había curas que se mostrasen dispuestos a oficiar los funerales de los asesinados por ETA, ni eso querían conceder a los dominados, hasta que él y un par de suicidas como él, decidieron fundar un trasunto de somatén clerical destinado a desplazarse a donde hiciese falta oficiar un servicio religioso por la memoria de los que los alegres gudaris se iban sacando de en medio cada martes y cada jueves. Y eso no pasaba en la Camboya de Pol Pot, ocurría en Mondragón, en Guetaria, en Zarauz, si, si, ese mismo Zarauz desde el que nos cuenta sus milongas culinarias el dicharachero Arguiñano, ¡vengan a las playas de Euskadi, amigos, paisaje y buenos alimentos! Si matan a alguien de vez en cuando, oye mira, son cosas de esos…yo de política no entiendo, con pagar lo que se deba, oyes, divinamente... ¿Hay que decir que Jaime Larrinaga no vive ya en el paraíso vasco?

Parecía que tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, algo podría cambiar por allí, se le llamó el espíritu de Ermua, había quien era capaz de alzar la voz contra la tiranía; un espejismo, un mes después asesinaron a un guardia civil, cuenta Iñaki que sólo trescientos valientes salieron a protestar a una céntrica plaza de Bilbao.

Hoy Zapatero escenifica el acto final de la claudicación, empeñado como está en dignificar y exportar tan dañino modelo, cuando menos, a Cataluña y Galicia. Antes quiso —decía Fina, esposa de un guardia civil asesinado de siete tiros—, acallar las voces de las víctimas. Peces Barba les advirtió que habrían de prepararse para ceder, para otorgar concesiones, ellos le respondieron que ya no tenían nada más que entregar, que lo habían entregado todo. Visto su fracaso, Zapatero trató de silenciar por otras vías igual de arteras las voces de los que sufren la más cruel de las pérdidas, de nada le ha servido, hay miles que resisten, que claman por tres cosas: memoria, dignidad y justicia. Es lo menos que se puede pedir, por mí Euskadi puede irse a donde mejor le parezca, como si se convierte en isla, pero algunos de sus descarnados muchachos tienen una severa deuda con la justicia y eso no admite perdón, algunos todavía no nos hemos vuelto locos del todo.

Historia de un compromiso incumplido que nadie exigió al presidente
El jefe del Ejecutivo reiteró más de diez veces en el último año que comparecería ante el Congreso
Enrique Fuentes Libertad Digital 30 Junio 2006

Madrid- Ni Pleno extraordinario, ni votación, ni diputados. Al final, sólo un nutrido grupo de periodistas arracimados en el caluroso vestíbulo del Congreso pudo escuchar cómo José Luis Rodríguez Zapatero comunicaba formalmente el inicio del diálogo del Gobierno con ETA. La inacabable búsqueda del formato más oportuno ha tirado por tierra todos los compromisos del presidente, que desde hacía más de un año había reiterado en numerosas ocasiones su voluntad de comparecer ante sus señorías para pedirles su respaldo en la negociación con los terroristas:

-La primera «pista». El 11 de mayo de 2005, en pleno Debate de la Nación, justo después de señalar que «la política puede contribuir al fin de la violencia» y sin que nadie se lo pidiera, Zapatero anunció: «Me comprometo formalmente a acudir ante esta Cámara para explicar los pasos a dar y solicitar el respaldo de todos los grupos políticos al logro de la gran aspiración de poner fin al terrorismo en España».

-Insiste en Europa. Tuvieron que pasar unos meses hasta que el 22 de marzo de este año ETA decretara su alto el fuego permanente y abriera las puertas al Gobierno para impulsar su «proceso». Tres días después del comunicado de los terroristas, y en el marco del Consejo Europeo, Zapatero reiteró que «el Gobierno, si se dan las condiciones de verificación, comparecerá en el Parlamento antes del verano».

-«Finales de mayo o principios de junio». El presidente afinó un poco más a la vuelta de una semana. Durante una entrevista en Tele5, aseveró que «mi intención es convocar el Pacto Antiterrorista -otro «compromiso» que tampoco ha podido cumplir- antes de ir al Parlamento a informar si estamos en condiciones de abrir un proceso de diálogo con ETA. Mi deseo es comparecer cuanto antes; ojalá pueda ser a finales de mayo o principios de junio».

-A vueltas con los debates. En mayo, el «think tank» de Moncloa empezó a plantearse la conveniencia de separar el inminente Debate de la Nación del destinado a pedir el respaldo de los grupos para dialogar con ETA. «Si las circunstancias permiten que se hable del alto el fuego en el Debate de la Nación, así se hará», señaló Zapatero el día 4 de ese mes en el 75 homenaje de FETE-UGT. Pero, a renglón seguido, precisó que su comparecencia sobre la cuestión terrorista habría que fijarla «con las condiciones adecuadas y con el máximo consenso».

-Baracaldo marca el plazo. Zapatero eligió la tradicional Fiesta de la Rosa socialista en Baracaldo, el 20 de mayo, para darse un baño de multitudes y de paso anunciar a sus fieles un plazo límite que nunca superaría. «El próximo mes comunicaré a las fuerzas políticas el inicio del proceso de diálogo para ver el fin de la violencia con la banda ETA». Eso sí, aquí no hubo mención expresa a su comparecencia en el Parlamento...

-«Una simple comunicación». El 29 de mayo, en declaraciones a Cataluña Radio, el presidente del Gobierno deja caer que la ya famosa comparecencia podría quedarse en «una simple comunicación». Durante los días previos habían trascendido las «negociaciones» de PP y PSOE para intentar llegar a un acuerdo en el formato. Se empieza a dar por descartado un debate al uso y, sobre todo, la posibilidad de que se produjera una votación de sus señorías.

-Más confusión. Pese a las dudas que parecían surgir en el entorno del presidente, el propio Zapatero se encargó de renovar su compromiso en el último Debate de la Nación. El 31 de mayo explicitó al portavoz del PNV, Josu Erkoreka, «mi interés por que este Parlamento fuera un cauce a través del cual se expresara qué análisis de la situación tenía el Gobierno y qué pasos podía dar». No contento con ello, el 6 de junio defendió de nuevo la conveniencia de un debate específico sobre el diálogo con los terroristas. «Yo quiero que eso sea compartido por toda la Cámara, por eso no voy a dar la señal hoy. Entiendo que es mi obligación intentar que esa propuesta al menos cuente con la máxima comprensión posible», reclamó al PP.

-Y al final... El calendario de junio iba perdiendo hojas a marchas forzadas y Zapatero se quedaba sin tiempo para cumplir su propio ultimátum. Esta semana, la última con pleno antes de las vacaciones parlamentarias, aparecía como la definitiva, pero nadie era capaz de terminar con la incertidumbre. Los colaboradores del presidente juraban que no conocían los planes del jefe del Ejecutivo, y los periodistas hacían mil y una cábalas sobre qué momento y forma serían los elegidos.
Pudo ser el martes o en la sesión de control del miércoles, pero José Luis Rodríguez Zapatero se decantó por el último día hábil del curso político. Al final, sólo los portavoces fueron informados antes por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y tanto ellos como el resto de diputados tuvieron que escuchar la trascendental declaración institucional del presidente... por televisión.

Una declaración que suscita muchas dudas
El jefe del Ejecutivo quiso evitar la imagen de división en el Congreso aun previendo la lluvia de críticas
E. L. P. Libertad Digital 30 Junio 2006

Madrid- Caben múltiples interpretaciones. Que nadie se extrañe. Cuando el presidente del Gobierno elige una declaración institucional sin preguntas, renuncia a su compromiso de explicarse ante el Parlamento y se arriesga a la elucubración y la crítica es que algo pasa y no lo sabemos. Más cuando el PP niega el apoyo, pero lo hace de la forma más suave posible. Éstas son algunas de las dudas que suscita la comparecencia:

-¿Por qué incumplió su compromiso? Desde los mentideros de La Moncloa cuentan que el presidente, a sabiendas de que no contaría con el apoyo del PP, quiso evitar la proyección de una imagen de división en el pleno. Pero Rajoy anunció la ruptura el pasado 6 de junio, y después de aquel día Zapatero siguió dando pie a las quinielas sobre posibles días y formatos de su comparecencia. En todo caso asumió la responsabilidad de la elección del escenario en «exclusiva», y zanjó así los rumores sobre una supuesta petición de Rajoy para que evitase la comparecencia.

-Derecho de autodeterminación. Cuando proclamó ayer el respeto del Gobierno a lo que decidan los ciudadanos vascos, pronto hubo quien leyó el visto bueno al derecho de autodeterminación que ETA reclama desde hace décadas. El presidente había apostillado, no obstante, que ese derecho a decidir tendría que ser de acuerdo a los procedimientos legales, y en ausencia de violencia.

- La ausencia de violencia ya no es total. Es la primera vez que, implícitamente, Zapatero reconoce que no ha cesado el cobro del impuesto revolucionario. Hasta ahora, el Gobierno lo había negado. Ayer, dijo que habían desaparecido «prácticamente» la totalidad de las acciones. El adverbio no es baladí.

-Sin precio político y con la Ley de Partidos. La negociación política sólo «se resolverá con los representantes legítimos de la voluntad popular», dijo ayer Zapatero sin citar expresamente a Batasuna, pero recordando que sigue vigente la Ley de Partidos y que «no habrá precio político por alcanzar la paz». ¿Quiso decir que con ETA no hablará de política, en contra de lo que intuye Rajoy desde hace tiempo?

-Pluralidad política en el País Vasco. Voluntad democrática, sujeción a la legalidad y amplio acuerdo político que recoja el pluralismo de la sociedad vasca. Ésas son las reglas que el presidente marcó también para la participación en la vida política institucional, en alusión a una Batasuna que evitó mencionar.

-Llamada a la prensa. A menudo se queja Zapatero de que se le mide con un rasero diferente al que midió a Aznar. Ayer, pidió ayuda expresa a los medios de comunicación dado el alcance del proceso.

UTILIZARÁN "TODOS LOS INSTRUMENTOS LEGALES" PARA EVITARLO
Rajoy: "Vamos a ver cuáles son los acontecimientos y qué se puede hacer ahora"
La precipitación de acontecimientos hacia un acuerdo político satisfactorio para ETA-Batasuna no altera la iniciativa del PP. ¿Qué va a hacer Rajoy? Esperar acontecimientos, reiterar su "posición política", pedir "aclaraciones" a Zapatero, recordar a la gente lo útil que es que apoyen al PP, acudir a los tribunales. La respueta está abierta, según ha trazado el líder de la Oposición, durante una entrevista concedida a La Mañana de COPE, el día después de que Zapatero anunciase que negociará con ETA y acatará el principio de autodeterminación del País Vasco. El líder de la Oposición ofrece un compás de espera antes de decidir el próximo paso. "Vamos a ver cuáles son los acontecimientos y qué se puede hacer ahora". Ante la pregunta de un analista, José María Marco: "¿Cómo se concreta la ruptura con el Gobierno?", Rajoy ha reiterado la posición de su partido de apoyar a Zapatero sólo para que hable con ETA de su disolución incondicional. El PSOE ha manifestado que confía en que la "moderación" de Rajoy le lleve a integrarse tarde o temprano en el "proceso de paz" .
Libertad Digital 30 Junio 2006

En una entrevista para La Mañana de la COPE, Mariano Rajoy analizó el contenido de la declaración de Zapatero. "Lo que dijo es que va a iniciar diálogo" con "declaraciones ambiguas". La máxima preocupación del líder del PP es lo que dijo del "derecho a decidir" de los vascos, que "es como hablar de la autodeterminación" y denunció que "ha vinculado la disolución de ETA con la política". Con "lo único que cabe hablar" con ETA es de "su disolución", dijo. "En caso contrario, estaríamos negociando", insistió Rajoy, que añadió que "las consecuencias" de la declaración de Zapatero "las iremos viendo en el futuro" aunque, apuntó, "esto no pinta nada bien".

Ante esta situación, "el PP fija su posición oponiéndose", dijo, y se comprometió a "utilizar todos los instrumentos de la legislación para evitar esta tropelía". "Si se acepta lo que decidan los vascos sin contar con el Congreso, estaríamos liquidando la Constitución", señaló. "Iríamos a los tribunales, interpondríamos recursos, convocaríamos a la gente...", prometió Rajoy, antes de añadir que quieren "que se disuelva ETA, que recuperemos la libertad y se aplique la Ley". "El Estado no tiene que dar nada a cambio", sentenció.

"Hemos fijado nuestra posición" y ahora "vamos a ver los acontecimientos", indicó Rajoy, pues "lo único que sabemos" es que Zapatero "va a hablar" con los terroristas. "Cuando haga algo inmoral e injusto, tomaremos decisiones. Vamos a ver de qué habla con ETA, y si llega con ETA a algún acuerdo", dijo, antes de expresar su preocupación por la vinculación que hizo de la política con el fin de ETA. "Son cosas que hay que desvincular claramente", insistió. Rajoy también apuntó que todo lo que ocurre ahora es "consecuencia de conversaciones previas con el Gobierno o con alguien con el conocimiento del Gobierno". "Es algo indiscutible", señaló.

Desmiente cualquier acuerdo con Zapatero
El presidente del PP confirmó que Zapatero no le comunicó telefónicamente, tal y como prometió, la fecha en que anunciaría el comienzo del diálogo con ETA. Respecto a lo que le dijo Rubalcaba a Zaplana, el líder popular reiteró que no señaló "nada sustancial", sólo que "creían que se había verificado" el alto el fuego. Sin embargo, para Mariano Rajoy "estos tres meses" sólo han servido para "generar confusión". El líder popular también desmintió que se hubiera comprometido con el Gobierno a no preguntar por ETA en la última sesión de control. "No tenía ningún acuerdo sobre nada. En el Parlamento, hablo de lo que estimo oportuno", dijo.

Sobre la forma en que se produjo el anuncio, ante los periodistas y no ante los diputados, Rajoy insistió en que él no pidió "que fuera al Parlamento" porque le "era igual que compareciera o no" y "veía esto innecesario". "Habrá que pedirle cuentas a él", dijo. Según Rajoy, "todo lo que ha ocurrido" desde el anuncio de alto el fuego "ha sido una pérdida de tiempo". "Lo que cabe exigir es claridad de ideas" y "que se las cuente a las españoles", explicó Rajoy, antes de contar lo que él habría hecho: "Hubiera reunido a todos los grupos políticos", para anunciar su intención de "hablar con ETA de ETA". Además, habría explicado que no iba a "negociar políticamente nada" y que "el Estado de derecho va a seguir funcionando". Algo que, según dijo, "la gente entiende" y "hubiera dejado sin salida" a la banda terrorista.

"Zapatero se ha cargado el consenso en los temas inportantes"

"En los grandes acontecimientos que se han producido en España en estos últimos 2 años y medio, el PP ha estado siempre al frente de la España constitucional. Una lucha en la que el PP siempre ha estado contra todos", ha dicho Rajoy. El político popular cree que lo mejor que pueden hacer los españoles que están preocupados por la situación que se vive en España es "apoyar al PP, apoyar al único partido que esta apoyando a España en este tema".

Según el presidente del PP, "el discurso de ETA y Batasuna es el mismo y no ha cambiado". "Lo que hace ETA y los nacionalistas en Cataluña no nos sorprende nada. El problema es el cambio de criterio del PSOE en los temas importantes", ha declarado el político. "Había cuatro acuerdos importantes como no revisar la historia Y zapatero se lo ha cargado. Luchar contra el terror desde la defensa de la ley de partidos políticos y se lo ha cargado. La defensa de la España Constitucional y de las autonomías, y se lo ha cargado".

La venda antes que la herida
Zapatero opta por la prudencia para que no le reprochen su falta de voluntad para el diálogo si ETA rompe la tregua - Elude hablar de los presuntos «compromisos» adquiridos con la banda
J. M. Zuloaga Libertad Digital 30 Junio 2006

Madrid- El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, contestó ayer a ETA con una reafirmación de los «valores, principios y reglas de la Constitución de 1978». Los terroristas le habían exigido en su último comunicado que diera «los pasos necesarios para garantizar que ninguna legislación, ordenamiento jurídico ni Constitución sea obstáculo para la decisión que mayoritariamente adopte el pueblo vasco».

Fuentes antiterroristas consultadas por este periódico han subrayado este apartado de la declaración institucional que hizo ayer el jefe del Ejecutivo, en la que, además, tampoco hizo mención a otras exigencias formuladas por la banda, como la de que el Gobierno español pase de «las palabras a los hechos» y que desactive todas «las medidas represivas y de excepción». Según ETA, «la represión es absolutamente incompatible con un proceso de paz».
Compromisos. Zapatero no se refirió en ningún momento a unos supuestos «compromisos de alto el fuego» que, según la banda, el Gobierno habría adquirido y que pasarían por garantizar «el cese total de la represión, los ataques contra el colectivo de presos políticos a través de la aplicación de leyes de excepción y la presión, chantaje y extorsión contra las actividades políticas de la izquierda independentista».

El comunicado de ETA concluía con una amenaza: «Las decisiones y pasos de ETA serán consecuencia de la actitud que mantenga el Gobierno español ante el proceso abierto en Euskal Herria». Las fuentes consultadas creen que la reafirmación del Gobierno en los principios constitucionales y la ignorancia que ha prestado a las exigencias y advertencias etarras, es una muestra de que el llamado «proceso de paz» pasa por una situación «comprometida» y que el Ejecutivo ha optado por esta declaración con un marcado sentido institucional porque se teme que ETA haga algún tipo de pronunciamiento o adopte decisiones que podrían poner en evidencia la posición de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha apostado de forma decidida, desde el primer momento, por el llamado «proceso de paz».

Otros mensajes claros a ETA y a su intención de acabar con la legislación vigente figuran en el mensaje de Zapatero: se «mantendrá vigente la Ley de Partidos» por la que la Justicia ilegalizó a Batasuna y se respetarán las decisiones que puedan adoptar los ciudadanos del País Vasco siempre que se tomen «respetando los procedimientos legales». Pese a ello, Batasuna, con la intención de arrimar el ascua a su sardina, proclamó ayer que Zapatero había poco menos que aceptado el derecho de autodeterminación.

En las últimas semanas se han producido una serie de acontecimientos que ponían en evidencia la «verificación» del alto el fuego que había hecho el Gobierno (Zapatero se vio obligado a reconocer que las acciones de ETA habían desaparecido «prácticamente»): mantenimiento del chantaje económico y del terrorismo callejero; la actitud de los presos en la Audiencia Nacional; los últimos pronunciamientos de dos personajes tan influyentes en el mundo de ETA, como Juan Lasa, «Txikierdi», representante de los reclusos, y el «batasuno» Pernando Barrena, que, en sede judicial, volvió a exigir la autodeterminación y la anexión de Navarra (el primero) y que se negó a condenar la violencia terrorista de la banda (el segundo) pese a ser ésta una de las condiciones para la legalización de HB.

Comunicado prudente. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha optado por la prudencia, se ha puesto la venda antes que la herida y si, finalmente, se produce la salida de pata de banco de ETA, siempre podrá argumentar que son los terroristas los que no quieren negociar porque la voluntad del Ejecutivo ya se ha manifestado.

El Gobierno asume los planes de Batasuna al anunciar que inicia el diálogo con ETA
CHARO ZARZALEJOS. MADRID. ABC 30 Junio 2006

Sin papeles, pero bien aprendido y sin una sola palabra gratuita, el presidente del Gobierno, a escasos treinta metros del salón de plenos del Congreso de Diputados, anunció ayer, a través de una comunicación institucional, la apertura formal del diálogo con ETA. El contenido del anuncio, en el que se comprometió a apoyar «lo que decidan los ciudadanos vascos», asume el plan trazado por Batasuna en el llamado documento de Anoeta, presentado en noviembre de 2004. Según fuentes conocedoras de los contactos, los «conceptos» de la intervención eran conocidos de antemano por Batasuna.

En un alarde de pericia dialéctica, Zapatero dio argumentos para que todos pudieran verse reflejados en su intervención. Elegante y respetuoso con los Gobiernos anteriores, dos han sido los parráfos que han satisfecho a quienes desde posiciones nacionalistas apoyan el proceso ya abierto. En uno de ellos, Zapatero dijo: «Tenemos la oportunidad de poner fin a esta situación y desde los principios democráticos les digo que el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando las normas y procedimientos legales, los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos y en ausencia de todo tipo de violencia y coacción».

Esta alusión directa a la decisión de los vascos, introducida inmediatamente después de alabar el Estatuto de Guernica -pese al cual «desgraciadamente han persistido la violencia, la coacción y el terror»- es según las impresiones recogidas por ABC en medios «abertzales», «un primer reconocimiento de que ese Estatuto no ha resuelto el problema de fondo».

Batasuna, muy satisfecha
De hecho, el portavoz batasuno Pernando Barrena se felicitó por el «compromiso» de Zapatero en una valoración «de urgencia» en la que anunció para hoy un «documento político» con una lectura más profunda del mensaje del Gobierno. Barrena se limitó a calificar la intervención de Zapatero como «positiva y de gran calado político porque abre el ámbito del diálogo» entre el Gobierno y ETA y porque en ella se compromete «a respetar las decisiones que los vascos adopten libremente».

El otro párrafo recibido con especial satisfacción fue en el que el jefe del Ejecutivo aseguró: «Por ello entiendo que los partidos políticos, los agentes sociales, económicos y sindicales deben adoptar acuerdos para ese pacto de convivencia a través de los métodos de diálogo que estimen oportuno y, por supuesto, a través de los métodos democráticos para trasladar dichos acuerdos a los distintos ámbitos institucionales». En esta propuesta, medios nacionalistas ven la puerta abierta a la «mesa de partidos» o «diálogo multipartito».
Además, Zapatero reiteró que las cuestiones políticas sólo «se resuelven con los representantes legítimos de la voluntad popular». Este criterio ha sido sostenido siempre por PNV y EA, que quieren que el Gobierno y ETA resuelvan las «cuestiones técnicas» y ellos, las «políticas».

Zapatero, consciente de la envergadura de su intervención, no quiso eludir una referencia expresa a la Constitución y, desde luego, a las víctimas. Reiteró que el Gobierno va a mantener la vigencia de la Ley de Partidos, criterio que Batasuna ya sabe es inamovible y que le obliga a plantearse un nuevo nombre y nuevos estatutos. Ello se hará cuando «se tengan las garantías de que ningún juez va a salir diciendo que estamos cometiendo fraude de ley». En todo caso, el paso de la legalización no se dará en ningún caso antes del otoño, cuando se creará la mesa de partidos.

De hecho, la reunión PSE-Batasuna está cerrada desde hace unos días y con toda seguridad se celebrará el lunes o martes de la próxima semana. Unos días después tendrá lugar otro encuentro oficial y público entre Eusko Alkartasuna y Batasuna y en días sucesivos los socialistas se runirán con EA. Las agendas de los partidos vascos están copadas por numerosos contactos en los que se pretende acordar los mínimos de la metodología de trabajo de esa mesa de partidos prevista para los primeros días de octubre, una vez que el ministro de Interior, tal y como anunció ayer Zapatero, haya celebrado una nueva ronda informativa con todos los portavoces parlamentarios.

El jefe del Ejecutivo asumió como «responsabilidad plena del Gobierno», el modo y manera de su comparecencia, saliendo así al paso de la especulación de que si no se producía en un Pleno de la Cámara Baja era porque el PP así lo había querido. De hecho fue Eduardo Zaplana el que dio a conocer que el presidente del Gobierno no acudiría al Pleno sustituyendo lo que fue su propio compromiso por una comunicación institucional ante los periodistas. Por eso el líder del PP, Mariano Rajoy, se quedó en Génova, donde fue informado por Zaplana de su conversación con Rubalcaba. El portavoz popular confirmó que no se había producido llamada alguna desde Moncloa a Rajoy. Tras su declaración, Zapatero pidió a su vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega, y al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que impongan en el Gobierno y en el partido «la máxima discreción». Desde el PP se denunció privadamente que el Ejecutivo telefoneó a gobiernos extranjeros y medios de comunicación para granjearse el apoyo a la iniciativa.

Las víctimas, indignadas, creen que no se dan las condiciones que les prometió Zapatero
BLANCA TORQUEMADA ABC 30 Junio 2006

MADRID. «¿Por qué inmediatamente después de anunciar que no se pagará un «precio político» dice que buscará un «amplio acuerdo político»?. Me asusta mucho». La voz de Teresa Jiménez-Becerril (la que caló tan hondo en la última manifestación de víctimas en Madrid) no titubea a la hora de «destripar» un discurso (el de José Luis Rodríguez Zapatero ayer en el Congreso) en el que detectó «una inconcreción intencionada». A la hermana del concejal de Sevilla asesinado por ETA le llamaron poderosamente la atención las concesiones dialécticas en el discurso del presidente del Gobierno a las «decisiones democráticas de los vascos»: «¿De cuáles de ellos -dice-si sobre un censo de millón y medio doscientos y pico mil no computan porque los han echado de su tierra? Lo que dibujó ayer Zapatero apunta a un triunfo del espíritu de Txapote sobre el de Ermua. O sea, a que los no nacionalistas no puedan vivir allí».

El presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, no se sorprende a estas alturas ante el episodio de «puesta de largo» de la negociación, «porque Zapatero ya se ha metido en un follón de tal calibre que dar marcha atrás le abocaría a un rotundo fracaso político. Cree que esto al menos le permitirá probar a ver qué pasa. Pero se ha situado en franca desventaja frente a la otra parte negociadora».

Esta vez la diferente idiosincrasia de los distintos colectivos de víctimas no introduce elementos de confusión en una reacción prácticamente unánime: consideran que el presidente del Gobierno se ha lanzado a la negociación con la banda terrorista ETA sin que, según aprecian, se den las condiciones expuestas ante los afectados tanto por el propio Rodríguez Zapatero como por el Alto Comisionado para las Víctimas, Gregorio Peces-Barba.
El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, insta a «tirar de archivo» para comprobar que Peces-Barba «siempre consideró incuestionable, en sus declaraciones públicas, que jamás habría negociaciones con ETA antes de que entregara las armas». Precisamente, el Alto Comisionado difundió ayer un breve comunicado en el que reitera que esta paz se hará desde el respeto a los principios y a las reglas del Estado de Derecho y que no tendrá precio político. Por ello, llama a «la unidad de todos».

«No ha aclarado en qué términos»
En opinión de Cristina Cuesta, portavoz del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), «lo de Zapatero ayer fue pólvora mojada. Patético, casi, porque seguimos con la misma preocupación e ignorancia sobre lo que se cuece que antes de que diera este paso». Ve Cuesta «superficialidad» y «poca enjundia» en las palabras de un presidente «enfrascado en la repetición de obviedades, de lo ya conocido, que es muy poco. Va a dialogar, sí, pero, ¿sobre qué? ¿Qué va a poner encima de la mesa? No ha aclarado cuáles son los límites ni los temas que va a abordar. Entre líneas, incluso, ha puesto en candelero que se hablará sobre el futuro político del País Vasco». A la representante de Covite le preocupa «que no haya hablado de justicia en ningún momento. Ése si que es un asunto que nos llega y nos afecta, y no su terminología confusa y reiterativa». Por estas razones, Covite y la Fundación Gregorio Ordóñez emitieron ayer una dura nota en la que denuncian que el Gobierno ha optado «por reunirse con los asesinos de nuestros familiares dándoles una validez insultante como interlocutores». Rechazan frontalmente la vulneración del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, de la Ley de Partidos y de la sentencia del Tribunal Supremo de 2003 que declara a Batasuna organización terrorista.

También Daniel Portero, como víctima y presidente de la Asociación Dignidad y Justicia, lamenta que «Zapatero esté jugando con fuego, poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Ahora algunos insisten en intentar enfangar a las víctimas, diciendo que no queremos la paz. Claro que la queremos, pero él, por la forma en que está actuando, parece creer que el fin justifica los medios y nosotros pensamos lo contrario. Es aberrante que niegue la evidencia de que siguen la «kale borroka» y las extorsiones».

Imprescindible refrendo de todos
Incluso la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo, que a lo largo del último año ha mantenido el criterio de otorgar un margen de confianza al Gobierno, expresó ayer en un comunicado que para ellos es imprescindible, antes de acometer cualquier negociación con ETA, que la banda entregue las armas y que el proceso tenga el refrendo de la totalidad de los partidos políticos y de las asociaciones de víctimas. «En consecuencia -comenta uno de sus portavoces, Roberto Manrique- como no se dan las condiciones demandadas, esto no nos gusta».

Batasuna y PSE acordaron que el anuncio incluyera una mención al derecho de “decisión de los vascos”
Óscar López-Fonseca El Confidencial 30 Junio 2006

La declaración de José Luis Rodríguez Zapatero con la que ayer anunció el inicio del diálogo entre el Gobierno y ETA incluía varias alusiones que previamente habían sido consensuadas entre Batasuna y los socialistas vascos. Así lo han confirmado a El Confidencial varias fuentes políticas de Euskadi, que aseguran que entre ellas se encontraba la afirmación del presidente de que “el Gobierno respetará las decisiones que los ciudadanos vascos adopten libremente”.

No fue la única. Las fuentes consultadas aseguran que también estaba pactada que Zapatero diera públicamente luz verde a la creación de una mesa en el País Vasco, algo que el jefe del Ejecutivo hizo cuando afirmó que “los partidos políticos, los agentes sociales, económicos, sindicales deben adoptar acuerdos para ese pacto de convivencia, a través de los métodos de diálogo que estimen oportunos”.

Aunque ayer Batasuna no quiso hacer ninguna valoración pública -uno de sus dirigentes, Pernando Barrena, se limitó a decir que el anuncio era “de gran calado político”-, todas las fuentes consultadas reconocen que sus dirigentes mostraron en privado su euforia tras conocer el contenido de la declaración. “Saben que podrán presentarlo como un triunfo ante sus bases, que estaban muy inquietas porque no veían resultados”, reconocía ayer a este diario una de estas fuentes tras hablar con un dirigente abertzale.

No obstante, ayer por la mañana destacados miembros de Batasuna aún mostraban sus recelos ante lo que pudiera decir Zapatero. “No se fiaban. Veían que se retrasaba demasiado el anuncio”. Unos recelos que fueron en aumento, y casi llegaron al enfado, cuando conocieron por las declaraciones del portavoz del PP, Eduardo Zaplana, tras reunirse con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que el presidente del Congreso no haría su declaración en el hemiciclo, sino ante la prensa. “Eso no es lo acordado”, llegó a espetar por teléfono dos horas antes del anuncio un destacado batasuno a un miembro del PSE.

Los ánimos encrespados por las formas se calmaron cuando los dirigentes abertzales escucharon al presidente y, sobre todo, cuando vieron que en su discurso incluía los puntos acordados. “Sin embargo, no les ha gustado tanto que haya recalcado que va a mantener vigente la Ley de Partidos, aunque ya hace meses que saben que Batasuna no va a ser de nuevo legal y tienen asumido que deben crear una nueva formación”, apuntan las fuentes.

Un comunicado de la tregua ‘pactado’
No es esta la primera vez que los contactos “oficiosos” entre el PSE y la ilegalizada formación sirven para consensuar durante este proceso de paz el contenido de comunicados públicos. Como ya adelantó El Confidencial en su edición del pasado 23 de marzo, ambas formaciones perfilaron conjuntamente, con el visto bueno de La Moncloa, las líneas básicas del comunicado que ETA utilizó el pasado 22 de marzo precisamente para hacer público su “alto el fuego permanente”.

De hecho, desde finales de enero, diversos dirigentes del PSE reconocían en privado que la esperada tregua iba a ser, precisamente, “permanente”. Un veterano dirigente político vasco aseguraba ayer a este diario que “este tipo de pronunciamiento, que suponen hitos en un proceso de estas características, están acordados y sus líneas generales son conocidas por ambas partes antes de que se hagan público. En marzo, ETA cumplió y ahora lo ha hecho el Gobierno”.

Un cambio por miedo al PP
El cambio del formato que en un primer momento irritó a Batasuna fue adoptada por el Gobierno por temor a la actitud que pudiera adoptar el PP si dicho anuncio se hacía, como se había apuntado desde el principio, desde la tribuna de oradores del Congreso. Aunque fuentes gubernamentales no han querido reconocer que ésta ha sido la causa del mismo, varios de los portavoces políticos que ayer se entrevistaron con Alfredo Pérez Rubalcaba antes de la declaración de Zapatero aseguraban a este diario que el ministro del Interior les había reconocido que el Gobierno quería evitar a toda costa que los populares montaran un escándalo en el hemiciclo.

“Sabían que Mariano Rajoy iba a sacar a relucir a las víctimas, las cartas de extorsión y la actuación del fiscal general del Estado para montar una bronca, y por ello han decidido evitar convocar un debate monográfico sobre el proceso de paz”, reconoce uno de estos políticos. Una postura que desde hace semanas defendían en privado la vicepresidente primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el secretario de Organización del PSOE, Pepe Blanco.

De hecho, el propio José Luis Rodríguez Zapatero, en la última parte de su declaración, ha dejado claro que no pretende celebrar en los próximos meses ningún debate de estas características, a pesar de que, además del PP, se lo reclaman algunos de sus socios parlamentarios, como IU. El presidente anunció ayer al término de su declaración que todos los partidos deberán esperar “a finales del mes de septiembre” para conocer detalles de cómo avanza el proceso de paz. Entonces será de nuevo Pérez Rubalcaba el que dé cuentas a los grupos parlamentarios, pero, eso sí, en un despacho fuera del hemiciclo.

TAMBIÉN ESTÁ INVITADO CAROD ROVIRA
La Generalidad patrocina un curso de verano en el que Otegi será profesor de política
La Universidad Catalana de Verano (UCE), patrocinada por la Generalidad catalana, ha anunciado que en su 38 edición participará el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, en calidad de profesor del área política para hablar sobre "los acontecimientos políticos del País Vasco". Al curso también están invitados el presidente de ERC, Josep Lluis Carod Rovira, el consejero de Justicia vasco, Joseba Azkarraga, el ex vicepresidente del Parlamento vasco Gorka Knörr y el imputado por el caso Egunkaria, Martxelo Otamendi. En el programa del curso se cuenta que el objetivo es hablar sobre las maneras de lograr una "mayoría social y política favorable a la soberanía nacional" vasca.
Europa Press Libertad Digital 30 Junio 2006

El rector de la UCE, Joandoménec Ros, ha anunciado este jueves que Arnaldo Otegi participará en uno de sus cursos para hablar de las "perspectivas para una recomposición del mapa político vasco vigente desde la transición". Según indica la UCE en su página web, también se hablará del "camino hacia una mayoría social y política favorable a la soberanía nacional que busca fórmulas de consenso internas y de negociación con el Estado que la hagan posible".
Los organizadores han manifestado sus dudas sobre la posibilidad de que Otegi pueda asistir finalmente, después de que el juez Fernando Grande Marlaska le prohibiera participar el pasado lunes en el foro de Tribuna de Barcelona.

El curso tendrá lugar entre el 17 y el 25 de agosto en la ciudad francesa de Prada y estará patrocinado por la Generalidad catalana, el Ayuntamiento de Barcelona y con la colaboración de la televisión pública catalana, TV3, Catalunya Radio y el diario Berria.

PERO LES ABSUELVEN DEL ASESINATO DEL TAMBIÉN CONCEJAL JOSÉ LUIS CASO
Condenan a 50 años de cárcel a los etarras "Txapote" y "Amaia" por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco
La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a 50 años de cárcel al etarra Javier García Gaztelu "Txapote" y a la misma pena a su compañera terrorista Irantzu Gallastegui "Amaia" por el asesinato y secuestro del concejal del PP de Ermua, Miguel Angel Blanco, ocurrido el 12 de junio de 1997. Pero ambos terroristas han salido absueltos por falta de pruebas del asesinato de José Luis Caso, concejal del PP de Rentería.
Agencias Libertad Digital 30 Junio 2006

La Audiencia Nacional ha condenado a 50 años de cárcel al ex dirigente etarra Francisco Javier García Gaztelu "Txapote" y a su compañera Irantzu Gallastegui "Amaia" como autores del secuestro y posterior asesinato del concejal del PP en Ermua Miguel Angel Blanco, el 12 de julio de 1997.

La sentencia, que es la primera que se dicta en España contra "Txapote", quien fue juzgado la semana pasada, prohibe también a los terroristas acercarse a la localidad de Ermua durante cinco años. Según informaron fuentes jurídicas, el tribunal ha prohibido también en su sentencia a la pareja de etarras acercarse a la localidad vizcaína de Ermua durante cinco años a partir de su excarcelación.

Además, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha absuelto a ambos terroristas del asesinato del concejal del PP de Rentería (Guipúzcoa), José Luis Caso, por falta de pruebas. Las dos sentencias hechas públicas este viernes son las primeras que se dictan en España contra "Txapote".

LLAMAN A UNA 'REBELIÓN CÍVICA'
Un cámara de TVE es agredido en una protesta de la AVT y Rosas Blancas contra el diálogo con ETA
JOSÉ MANUEL BUSTAMANTE El Mundo  30 Junio 2006

MADRID.- Una protesta convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y Rosas Blancas por la Dignidad en contra del diálogo con ETA ha desembocado en altercados a las puertas del Congreso. Uno de los cámaras encargados de cubrir el acto, trabajador de TVE, ha sido agredido por los manifestantes.

La concentración, que comenzó en torno a las 19.00 horas frente al Congreso, tenía como objetivo mostrar el rechazo de ambas asociaciones al anuncio realizado este jueves por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del inicio del diálogo con ETA.

Allí se han congregado en torno a dos centenares de personas, aunque la presencia ha ido aumentando a medida que avanzaba la tarde. La protesta comenzó con un acto simbólico, en el que se depositó un ramo de flores a los pies de los leones que escoltan la Cámara y se derramó un líquido rojo que simulaba sangre.

Además, una de las portavoces de estas asociaciones, Macarena Muñoz —cuyo padre, militar, fue asesinado por ETA—, leyó un comunicado en el que se llama a una "rebelión cívica ante una decisión inasumible para quienes queremos la paz".

Entre los gritos lanzados por los asistentes destacaron proclamas como 'Gobierno Terrorista'; 'España, España', '11-M, golpe de Estado' o 'Con asesinos no se negocia'.

Poco a poco fue en aumento la tensión, que llegó a descargarse contra los periodistas que cubrían el acto. Así la aparición de un equipo de la cadena pública TVE provocó la indignación de un grupo de personas que comenzó a insultar al cámara y redactor con calificativos como "manipuladores". El cámara llegó a ser zarandeado, a causa de lo que ha sido herido con una brecha en la cara. A partir de ese momento el equipo se vio obligado a continuar grabando bajo protección policial.

La AVT mostró su "rechazo sin paliativos" a la agresión y trasladó su "solidaridad y cariño" para con el cámara.

Sobre las 20.30 horas, los manifestantes cortaron el tráfico en la calle Carrera de San Jerónimo, donde se encuentra el Congreso, informa Europa Press.

DERROTAR EL PACTO SOCIAL-SEPARATISTA
Secretaría General del PNR 30 Junio 2006

Rodríguez ha anunciado el “inicio del diálogo con ETA”, situando al final del mismo la autodeterminación de “Euzkadi”.

Pero ya hace tiempo que el PRISOE y ETA están juntos contra la unidad y la libertad de los españoles. Sus objetivos son los mismos. Les guía un similar odio a España. En el caso de Ternera y Otegui es odio abierto, sin tapujos. A la ponzoña racista de Sabino Arana unieron la marxista leninista de la “autodeterminación de las nacionalidades”. En el caso del PRISOE, Rodríguez lo camufla con palabrería individualista liberal. Su “única patria es la poesía”; el concepto de nación es “discutible”; las fronteras entre las naciones son “artificiales”. Pero estos discursos sólo le sirven para negar la nación española. En cambio, no tiene dudas de que Cataluña, Andalucía y Galicia son “realidades nacionales” y ETA un movimiento representativo de la “nación vasca”.

En el año 2004 el PRISOE y ETA se confabularon y a su confabulación la llamaron Paz. En el 2005, esa Paz estaba acordada en sus rasgos esenciales. El PRISOE accedía a restaurar a la “izquierda abertzale” en las instituciones, a reconocer a la nación vasca y su autodeterminación, a la anexión por fases de Navarra por “Euzkadi” y, por supuesto, a la impunidad para todos los asesinos etarras y sus cómplices. A cambio, ETA se mostraba dispuesta a abandonar el terrorismo, una vez que el Gobierno español hubiese efectuado la totalidad de sus pagos.

Una vez cerrados los acuerdos, vinieron los anticipos. ETA declaró su “alto el fuego permanente”. Rodríguez, por su parte, se comprometía a reconocer a Batasuna-ETA como interlocutora, preámbulo de su legalización, y a suspender la presión policial y judicial sobre el separatismo terrorista. En esta fase estamos.

A unos mismos objetivos, corresponde una misma estrategia, con métodos complementarios. El social-separatismo es social-terrorismo.

Ternera y Otegui tienen un largo historial terrorista. Rodríguez, en cambio, ha presumido de su “ansia infinita de paz”. Pero Rodríguez es desde hace años un directivo del PSOE, del partido del terrorismo de Estado con los GAL. Además, cada día hay más sombras –o más claridad- sobre el papel del PSOE en los atentados del 11 M, y no sólo en su explotación política posterior.

La definición que, como mínimo conviene a Rodríguez es la de encubridor de los autores del 11-M y la de administrador del terror. Tras los atentados del 11-M, montó una tramoya de pruebas faltas para culpar de los mismos a AlQeda y conseguir la detención de unos cabezas de turco. Anunció que Ben Laden repetiría sus atentados si no votábamos al PSOE para salir de Iraq. Pero una vez ganadas las elecciones, si bien sacó a nuestras tropas de Iraq, fue para reforzar su presencia en Afganistán, e incluso participar en nuevos ataques de los USA contra territorio iraquí.

Ahora, se dispone a dar pasos decisivos en la destrucción de España con ayuda de otro fenómeno terrorista.

ETA contribuye eficazmente a la preparación de la campaña de Rodríguez para las próximas elecciones generales. Comunicado tras comunicado, advierte que seguirá con la violencia callejera mientras no sean amordazados los pocos jueces que todavía impiden su total impunidad. Y previene que volverá a los atentados si el Estado español no le concede lo prometido por Rodríguez. Su función en la farsa de la “negociación” es seguir manteniendo la amenaza del terror contra los españoles para que, de nuevo, Rodríguez pueda presentarse como salvador de la Paz.

El mensaje de Rodríguez vuelve a ser el mismo que en marzo del 2004. Si no gana el PSOE, ETA os matará. Al voto de los enemigos declarados de España que se alinean bajo sus órdenes y las de los separatistas de toda laya, busca sumar de nuevo el de la masa hedonista quiere seguir con su siesta mientras España se hace pedazos y grandes sectores de compatriotas se ven privados de libertad.

Por ello Rodríguez asiste complacido a la kale borroka. Si hay algún atentado, será un “accidente”; tendrán la culpa quienes “se oponen al proceso de paz”. De momento, le basta con que la nueva Batasuna realice una vaga condena de la violencia “venga de donde venga”. Lo único importante para él es que, en la víspera de las elecciones generales, ETA anuncie solemnemente que abandona las armas (al tener asegurados todos sus objetivos).

En el momento presente, Rodríguez va cumpliendo uno tras otros todos sus compromisos. El Ministro de Justicia exige a los jueces que se conviertan en prevaricadores, para no estorbar el “proceso”. El Fiscal General del Estado convierte a sus subordinados en abogados defensores de Batasuna-ETA. La policía política del PRISOE niega información a los jueces que no quieren prevaricar e incluso pasa el soplo a los etarras para protegerlos frente a las redadas. A finales de mayo, dos etarras recogieron 60.000 euros, fruto del cobro del 'impuesto revolucionario', en un bar de San Sebastián. Tenían los teléfonos intervenidos y utilizaron para el trayecto un vehículo que la Policía había balizado previamente. No sólo el PNV (Gorka Aguirre), sino también dirigentes del PSE (Jesús Eguiguren) regatean con los etarras el ajuste de las cuantías del “impuesto revolucionario”. Rubalcaba prepara el desvío de ingentes cantidades de los fondos reservados para sostener a ETA y aliviar su presión sobre los empresarios.

El Partido Nacional Republicano entiende que España sólo puede sobrevivir como estandarte de combate por la libertad, la justicia y la verdad. Apoyaremos toda iniciativa de lucha real contra la Paz del social-terrorismo. Hay que salir a la calle y pronto, de forma activa y cada vez más contundente.

A la vez, prevenimos de que ese combate tiene dos grandes obstáculos: la confianza en Rajoy y la confianza en el rey. La función de ambos es paralizar la lucha de los españoles.

Rajoy clama por un “pacto constitucional” que reconduzca el “proceso de paz” y pide respeto al “Estado de Derecho”. Pero, tras la aprobación del Estatut, la Constitución de 1978 está de hecho derogada. En cuanto al imperio de la ley, ha dejado simplemente de existir, destruido por el gobierno de los trenes. Para colmo del ridículo, Rajoy difunde la consigna de “No a la negociación con ETA”, cuando ya está todo negociado. Rajoy es un oportunista sin agallas, al que aterroriza por encima de todo ser considerado como “saboteador de la paz”.

Mientras el PRISOE y ETA tejían su pacto anti-nacional, antidemocrático y liberticida, el rey nos decía: “hablando se entiende la gente”. Cuando ETA declaró su alto el fuego, el rey dijo: “a esperar”. Nosotros insistimos: nada que esperar de Su Majestad como no sea, en las próximas navidades, su sempiterno y plúmbeo discurso sobre la unidad de España y un nuevo montaje de foto de familia.

Contra el pacto social-separatista. Fuera el gobierno del PRISOE.
Por España, la libertad y la justicia: República Nacional Española
Secretaría General del PNR
Junio de 2006


 

 

 

 

 

 

 

 

Recortes de Prensa   Página Inicial