AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 3 Julio  2006
29 DE JUNIO, EL DÍA DE LAS ESPERANZAS ROTAS
POR IRENE VILLA, PERIODISTA Y VÍCTIMA DE ETA ABC 3 Julio 2006

El jueves se confirmó algo que, por un lado temíamos, pero por otro, seguíamos conservando la esperanza de que no llegase nunca. Teníamos esa esperanza porque, además de que es lo último que se pierde, creímos ingenuamente que todo nuestro esfuerzo, las distintas manifestaciones, la petición una y mil veces de no dialogar con asesinos, harían que nuestras voces fueran escuchadas. Pero el pasado 29 de junio, fecha ya marcada para siempre por la renuncia y el abandono, asistimos con dolor y desesperanza a la apertura de las conversaciones con la banda terrorista ETA sin poder hacer nada para evitarlo.
Fue un anuncio esperado, pero en el fondo, seguro que casi ningún ciudadano español, independientemente de sus preferencias políticas, quería creerlo. Porque lo queramos o no, este anuncio de diálogo con la banda de asesinos que lleva sumiendo a España en un profundo dolor desde hace más de cuarenta años, nos pone a su nivel.

La apertura de la conversaciones con ETA supone el sometimiento más absoluto a los anhelos de un grupo de terroristas, justo cuando no hay vidas en peligro. ¿Qué es lo que hay en juego entonces? Nada me daría más tranquilidad, o quizá más repugnancia, que saber por qué se cede ahora y no cuando Miguel Ángel Blanco estaba vivo o nosotras teníamos nuestras piernas.

Cuando ya parecía que el terrorismo perdía su capacidad de influir en la vida social y política de España, descubrimos que su Gobierno es capaz de ponerse a la altura de los asesinos y escucharles. Ojala algún día nos puedan explicar por qué. Confío en que así sea porque la verdad sólo tiene un camino. La verdad es luz, y al final la veremos.

De momento, tenemos que admitir el diálogo con terroristas como «una medida valiente y necesaria». Aún no sé qué tiene de valiente someterse a los dictados de una banda terrorista y acatar hasta los plazos exigidos por la misma. ¿Y necesaria? Pero si ni siquiera han dejado las armas. ¿Qué clase de gobierno democrático se atreve a hablar con quienes están orgullosos de pertenecer a una banda terrorista? Una banda que además sigue armada y que no piensa parar hasta alcanzar todos sus objetivos. Lo dicen en sus comunicados pero también en plena Audiencia Nacional, donde se permiten el lujo de patalear y repetir ante los jueces que no pararán hasta obtener lo que llevan años reclamando mediante asesinatos, secuestros, mutilaciones, y extorsiones. Pues es con estos individuos con los que el Gobierno de España dialoga.

Como era algo que llevábamos viendo venir tanto tiempo, creo que me ha dolido aún más, la forma de comunicado del presidente del Gobierno. Pide respeto, honor y memoria por las víctimas. Pero ni siquiera nos escucha. Y se compromete a reconocer lo que digan los vascos, sin tener en cuenta a todos esos vascos que tuvieron que abandonar su tierra para poder seguir con vida, y a otros cuya decisión fue aniquilada a tiros. Muchos de ellos, de su partido. A ellos, no siente deberles nada, mientras mira a los ojos de sus asesinos. ¿Hay algo más humillante?

Proceso de rendición
Repaso
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 3 Julio 2006

No sé si lo he entendido. Tras la mayoría absoluta de Aznar y la renovación de la cúpula socialista, elementos del PSE traban contactos con Batasuna que se conjugarán con el apoyo a la política antiterrorista del PP, incluyendo la ley de partidos. Rodríguez toma una iniciativa crucial en la misma línea del gobierno: el Pacto por las Libertades, contradictorio con los actos secretos de su formación.

Pasado el ecuador de la legislatura, la oposición socialista despliega una agresiva campaña a cuenta del Prestige, inaugurando una práctica que no abandonará hasta obtener el poder: el acoso físico y moral a las sedes, dirigentes, militantes, simpatizantes y votantes del PP. Con la guerra de Irak se alcanzan niveles de intoxicación, demagogia, insultos y amenazas que parecen difíciles de superar. Sin embargo, pronto se superarán.

A principios de 2004, cuando ETA-Batasuna están acusando más que nunca las eficaces políticas antiterroristas de la legislatura a punto de terminar, los asesinos reciben el inesperado balón de oxígeno de un encuentro en Perpiñán con la segunda autoridad de Cataluña, en funciones de Presidente de la Generalidad. Al trascender los hechos, los socialistas y medios catalanes invierten con éxito la percepción general de la cuestión: el problema es el PP, partido anticatalán que ha linchado a Carod. Como resultado, muchos vuelven a postular el “diálogo” Estado-terroristas.

Mientras tanto, el PSOE, cuyas expectativas electorales no permiten más especulación que la de perder por mayoría simple o por mayoría absoluta del contrario, proponen a la ETA una reunión inexplicable en ese contexto. Es decir, los de Carod y los de Rodríguez están haciendo lo mismo al mismo tiempo.

Unas semanas después tiene lugar en Madrid, a tres días de las elecciones generales, el más grave atentado terrorista habido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Se produce el vuelco electoral. La identidad de los organizadores y ejecutores de la masacre, así como su modus operandi, permanecen en el misterio. Entre otros motivos, por la oposición de los socialistas y sus aliados a que se investiguen debidamente los hechos en el Congreso y en la Audiencia Nacional.

Rodríguez se empeña personalmente en la consecución de un nuevo estatuto para Cataluña. Surge una pieza legislativa de corte confederal que reconoce una nación dentro de España. Entre inacabables y ambiguos preceptos, se bendice un nuevo sujeto de soberanía y se quiebra la unidad del poder judicial.

Inmediatamente, Rodríguez anuncia negociaciones con la ETA sin que se hayan cumplido las condiciones que él mismo había marcado. En la misma intervención reconoce, mediante fórmulas alternativas pero inequívocas, el derecho a la autodeterminación. ¿Ha ido así la cosa? No sé si lo he entendido.

PRECIO POLÍTICO, PRECIO JURÍDICO, PRECIO MORAL
Editorial minutodigital 3 Julio 2006

Hay que preguntarse cuanto nos va a costar de verdad a los españoles la paz con ETA. Zapatero nos ha dicho que no se va a pagar ningún precio, gratis nos va a salir terminar con el terrorismo. Miedo da cuando un embaucador te cuenta, no ya lo barata y buena que es la mercancía que quiere venderte, sino que te va a salir gratis. Con semejante milonga hay que pensar que la estafa va a ser de gran calibre.

Porque pagaremos, y muy cara, la paz con ETA.

Las víctimas ya han pagado un precio, han dado sus vidas. Pero parece ser que aún no ha sido suficiente y deben pagar más. Deben abdicar de pedir justicia y castigo para sus verdugos.

Y la democracia pagará también un precio político. No hay más que leer las valoraciones de los aberzales en Gara para comprobarlo: “el Gobierno español admitió expresamente la existencia de un conflicto político. La declaración del presidente del Ejecutivo español sitúa definitivamente el centro de gravedad del proceso político en Euskal Herria, y es ahí donde debe quedar”. Un precio político que pasa por la derogación de la constitución: “José Luis Rodríguez Zapatero, aunque expresó al final su compromiso absoluto con la Constitución de 1978, no la mencionó ni esgrimió en las partes realmente sustanciosas y centrales de su declaración” dicen los batasunos.

Pero es España y los españoles quienes pagarán el precio más alto, un pago en perdida de soberanía y de unidad. Nuevamente los etarras nos descubren sin tapujos el significado de las palabras de Zapatero. “El esperado pronunciamiento no se quedó en un mero enunciado de la intención del Gobierno de abrir negociaciones con la organización armada, sino que Zapatero hizo públicos sus compromisos con el proceso político, concretados fundamentalmente en la aceptación de que corresponde a los partidos y agentes vascos fijar los métodos de diálogo y adoptar un acuerdo justo y democrático que encamine un proceso resolutivo, y en el respeto a las decisiones que adopten los ciudadanos vascos.

Los únicos que no pagarán precio alguno son Zapatero y el PSOE, ellos sí pretenden que les salga gratis su traición a España. En nuestras manos está que ellos también acaben pagando un precio por su deslealtad e inmoralidad. Una declaración histórica dicen los batasunos, “es la primera vez que un Gobierno español se compromete pública y oficialmente a respetar la decisión de los ciudadanos vascos sobre su futuro”. En efecto es la primera vez en la historia que un gobernante español es capaz de vender a su patria.

Estos son los que piden confianza
EDITORIAL Libertad Digital 3 Julio 2006

La reunión del PSOE con ETA un mes antes de las últimas elecciones generales demuestra hasta qué punto está justificada la negativa del PP a participar en ese engañabobos que algunos han dado en llamar "proceso de paz". No cabe esperar nada de un PSOE que, al tiempo que fingía escandalizarse por la reunión de Perpiñán y alardeaba de su paternidad el Pacto Antiterrorista, hacia exactamente lo mismo que el independentista catalán. Sabemos que el resultado de la reunión de éste fue aquella inmoral tregua en la que todos los españoles seguíamos estando en la diana menos los que vivían en Cataluña. La duda, y las peores sospechas, está en los acuerdos que ETA obtuvo de los socialistas en esos encuentros que oficialmente nunca existieron.

En el momento en que se produjo aquella reunión, las expectativas del PSOE en todas las encuestas variaban entre la derrota por mayoría simple o por mayoría absoluta del PP. Aparte de tomar nota de la nula lealtad al Gobierno electo de la nación por parte de Zapatero –el mismo que ahora exige la adhesión incondicional de Rajoy en el proceso de rendición–, cabe preguntarse qué tenían que negociar el PSOE y la banda asesina cuando todo hacía suponer que los socialistas iban a tener que estar otros cuatro años en la oposición, como así habría sido de no cruzarse a tres días de las elecciones el mayor atentado terrorista de la historia de España.

Esta pregunta se une a otra que muchos ciudadanos llevan haciéndose desde hace tiempo. Si ni el PSOE ni ETA tuvieron nada que ver con el 11-M, ¿cómo puede explicarse la continua negativa a seguir cualquier línea de investigación que pudiera relacionar, aunque fuera de refilón, a los terroristas del nacionalismo vasco con los presuntos autores de la matanza y sus colaboradores? El teledirigido comisario que preparó en la sede socialista de Gobelas su comparecencia en la Comisión se ha negado siempre a indagar dichos indicios, asignándolos al puro azar. Así, se nos dice que ETA robó un vehículo en la calle de Trashorras por casualidad, que la caravana de la muerte de ETA y del 11-M viajaron el mismo día por casualidad, que El Chino tuvo relación con ETA desde 1995 por casualidad, y que el lugarteniente de uno de los muertos de Leganés tenía los teléfonos de dos importantes etarras por casualidad. Es más, el comisario incluso ocultó una nota al juez en el que se informaba de que un primo de El Chino había afirmado su convicción de la autoría de ETA.

Es posible que esos indicios no lleven a nada, y que finalmente ETA no haya tenido nada que ver con el atentado del 11-M. Pero la negativa del Gobierno a investigar a fondo la masacre –y no sólo la hipotética participación de ETA en la misma– da razones a quienes quieran sospechar cualquier opción de la autoría. Esa cerrazón supondrá una losa que pesará siempre sobre el Gobierno pues, en tanto que no se aclare quién organizó la matanza, toda duda resultará razonable. Dudas y sospechas que se incrementan tras conocer la existencia de esta reunión previa.

En todo caso, sería impensable –si esto no fuese España y el gobernante no fuera de izquierdas– que el Gobierno siguiera adelante con su proceso de rendición sin explicar por completo los contenidos de esa reunión previa a las elecciones donde, quizá, se perfilaron los detalles de todo lo que ha venido después. Aquellos que soñaron que los muertos socialistas en manos de ETA les obligarían, por fin, a ser leales a un pacto con el PP, habrán de despertarse de una vez. Está claro que para el PSOE no existe ninguna línea roja que no se pueda traspasar, ni barrera que podamos confiar que no cruzarán jamás, si está en juego el poder que desean monopolizar. Y eso incluye, naturalmente, el "precio político" del "derecho de autodeterminación".

PSOE y ETA
Los gorrinos
José García Domínguez Libertad Digital 3 Julio 2006

Ahora ya lo sabemos. Días antes del 11-M, y ni en lejanas montañas ni en desiertos remotos sino en alguna taberna de Iparralde, los barandas de la ETA acusaron recibo de que a Zapatero le cabría representar al Estado en el inmediato proceso constituyente de Euskal Herría, ese que se oficializó el jueves pasado. Y tal que así el gudari Esparza Luri –tratando de descifrar su prosa, uno comprende al fin por qué su jefe responde por "Cheroqui"– levantaría acta de la buena nueva para la Historia: "En el caso que el PSOE quiera contacto con la Organización, la Organización está dispuesta". Ahora ya lo sabemos.

En vísperas de nada, y resulta que la Organización se antojaba "dispuesta". Con la flor y nata de los gorrinos pensando en aparcar al otro en aquel concesionario de la Citroën en Ponferrada, y la Organización, en cambio, meditando sobre "objetivos concretos", adecuados "a la naturaleza del contacto". Con el Chino, el Tunecino y el resto de los pelanas aún amaestraditos y bajo estricta custodia de la Policía, la Guardia Civil, el CNI y hasta de los serenos de Lavapiés, y la Organización exigiendo "claras garantías" antes de dar rienda suelta al contubernio. Con Rasputín a sólo a un mes de planificar el asedio espontáneo a las sedes del PP, y la Organización recabando garantías formales sobre si la "iniciativa" partía "del PSOE, del Estado o a nivel personal". Y ni en lejanas montañas ni en desiertos remotos, sino tomando unos potes en Iparralde. Ahora ya lo sabemos.

Con el cándido candidato Rodríguez Zapatero gritando "mío, mío" cada vez que alguien mentaba el Pacto Antiterrorista, y la Organización indecisa sobre si el té y las pastas de anís las serviría Aurelio, Doña Rogelia o algún funcionario del Centro Henri Dunant. Con el PSOE en pleno aceptando todavía la legitimidad formal y moral del sistema surgido de la Transición, y Josu Ternera dudando sobre si debiera ser Suiza o Suecia el marco incomparable que presidiese el inminente fin de la soberanía del pueblo español. Con el presidente en funciones de la Generalidad recién ungido como testaferro de "Txapote" y Parot, y la Organización preocupada ya de conocer cuál habría de ser el "nivel" de los gorrinos en la próxima "interlocución". Ahora ya lo sabemos.

Con la lealtad a España de Rodríguez Zapatero aún no puesta en duda por nadie, y la tal Soledad Iparaguirre garabateando, indiferente, las siglas del Partido Socialista al lado de los "Anticipos de caja" y los "Gastos de personal" en el Balance de Sumas y Saldos de la ETA. Con los trenes de Atocha a punto de estallar, y la Organización sabiéndose apelada a una inminente mesa de negociación con la gente del presidente. ¿Con un golpe de Estado en marcha? Más pronto que tarde lo sabremos.

Proceso de rendición
La pinza ZP-ETA
Isabel Durán Libertad Digital 3 Julio 2006

El lema de la campaña de Franco a favor del referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado fue "Vota Paz. Vota Sí". La propaganda franquista utilizó el argumento de los 25 años de paz para engañar a los españoles identificando el voto positivo con la paz; es decir, equiparó la paz a la continuidad del Régimen. Quien estuviera en contra estaba a favor de la guerra. Treinta años después, José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en un esperpéntico clon de la dictadura franquista. Cada día hace bandera del juego sucio y antidemocrático de vender a la opinión pública española el mensaje de que el PSOE es la paz y el PP la guerra.

Lo llevó a la práctica con el referéndum del z-eta-tuto en Cataluña provocando incluso la agresión física a los populares y a los no nacionalistas. En adelante, La Moncloa y sus terminales lo repetirán machaconamente hasta que no queden comicios (los próximos a la Generalidad de Cataluña, autonómicos y municipales después y, finalmente, quizá, legislativos) cuyo resultado no sea el copo del poder por parte de los socialistas y sus socios nacionalistas, terroristas blanqueados incluidos.

Pero hay un antes y un después de Zapatero. Hoy sabemos que ETA, a sólo un mes del 11-M, acordó el reunirse con el PSOE tras las elecciones generales. La información aportada por El Mundo abre un abismo de cuestiones que exigen respuestas sin más dilación por parte del Gobierno y del PSOE. Primero, es el partido de Zapatero quien propone y la ETA quien acepta; es decir, una banda terrorista policial, judicial e internacionalmente acorralada por la implacable acción de los gobiernos de Aznar recibe la oferta por parte del entonces principal partido de la oposición. En segundo lugar, el ofrecimiento se lo hace el PSOE, al menos un mes antes del atentado que cambió la historia de España y cuya consecuencia ha sido la victoria de la banda terrorista.

¿Qué ofreció el PSOE a la ETA? ¿Cuándo y cómo lo ofreció, en calidad de qué y a cambio de qué? Zapatero ya ha hecho público que "respetará la voluntad de la decisión que tome el pueblo vasco". En román paladino, el derecho de autodeterminación o lo que es lo mismo, la reivindicación por excelencia de la banda de pistoleros. La pinza ZP-ETA pretende asegurar su continuidad en el futuro cimentado en el cambio de Régimen. Que nadie se engañe. "Los compromisos adquiridos" por La Moncloa supondrán de facto que votar a Zapatero no será votar paz, será votar Txapote.

Libre decisión
f.dominguez@diario-elcorreo.com FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 3 Julio 2006

El 15 de febrero de 1990, el Parlamento vasco fue escenario de un debate sobre la autodeterminación. La caída del muro de Berlín, el inicio de la desintegración del bloque soviético y un debate similar desarrollado en el legislativo catalán animaron a PNV, Euskadiko Ezkerra y Eusko Alkartasuna a plantear la cuestión en la Cámara de Vitoria. El PSE hizo una campaña previa de propaganda en la prensa, con artículos de Ramón Jáuregui y Fernando Buesa, en la que se utilizaba el lema «la autodeterminación es la vía a la independencia», porque entonces a la autodeterminación todos le llamaban autodeterminación, como se comprueba al repasar la transcripción del debate.

La palabra todavía no había sido sustituida por eufemismos del tipo 'respeto a la libre decisión de los vascos' o 'reconocimiento del derecho a decidir' que en la actualidad se usan como sinónimos de autodeterminación, aunque sin la carga conflictiva que tiene este concepto.

En el proceso que llevó a la entronización de los eufemismos en lugar de la idea original tiene mucho que ver el comunicado de ETA del 26 de abril de 1995, en el que, aprovechando que asumían el intento de asesinato de José María Aznar, se reclamaba al Estado «respeto de los resultados del proceso democrático que se abrirá en Euskal Herria» y se añadía que no se debían «imponer límites a la palabra del pueblo». En el mismo texto se insistía en que «Euskal Herria debe tener la palabra», y que «lo que corresponde al Estado español es respetar lo que deseamos y decidamos los ciudadanos vascos». ETA abrió el camino y el conjunto del nacionalismo asumió las nuevas formas de llamar a la autodeterminación.

La semana pasada, el presidente del Gobierno se adentró en ese jardín conceptual del nacionalismo al afirmar que el Ejecutivo respetará las decisiones de los vascos, dentro de las normas y procedimientos legales. En ese discurso, a José Luis Rodríguez Zapatero le faltó añadir que respetará esas decisiones, como siempre han hecho los gobiernos democráticos españoles, en clara contraposición a la organización terrorista ETA, que nunca ha respetado la voluntad de los vascos. Tuvo que ser Patxi López quien, el sábado, pusiera sobre las íes los puntos que se habían caído del carné de Zapatero: «Que se deje de preguntar a los socialistas si respetamos lo que decidamos los vascos en el futuro porque lo hemos hecho siempre y lo haremos cuando se produzca dentro de la legalidad. Y empiecen a preguntarse ellos si respetan lo que ya hemos decidido a los largo de estos casi treinta años de democracia».

La falta de esa precisión hace posible que a las palabras de Zapatero se le estén dando interpretaciones diametralmente opuestas.

El Mundo y La Razón
Autoengaños frente a la mentira
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Julio 2006

Porque lo que se nos viene encima es el derrumbe del edificio constitucional y la muerte de la democracia, conviene no engañarse ante el proceso abierto por Zapatero con ETA. O estamos con Zapatero o estamos con la democracia. Ya no valen las posiciones ambiguas y remisas. Sin embargo, hay un sector de la prensa, no "adicto" al Gobierno, que no ha criticado a Zapatero con precisión por haber reconocido la capacidad de autodeterminación de los vascos, o sea, por haber dado un golpe mortal a los ciudadanos españoles. Prefiere autoengañarse antes que mostrar el proceso de destrucción de la nación española. Crítica ha sido, naturalmente, su primera reacción ante el anuncio-trampa de Zapatero; sí, crítica es la actitud de quien cuestiona las formas y los contenidos que se negocian, pero no lo suficiente cuando justifica la "buena voluntad", según La Razón, o la "buena fe", según El Mundo, que animan al presidente del Gobierno a seguir hablando con los asesinos.

El moralismo de carácter "buenista", el kantismo de base, de esta reacción, que se fija ante en las intenciones que en la realidad, arruina el posible análisis político de los editorialistas de esos rotativos sobre el comunicado de Zapatero. "Un paso muy preocupante para una apuesta extremadamente peligrosa" era el título del editorial de El Mundo, publicado el viernes pasado, que coincidía en lo esencial con el de La Razón: "Paso precipitado y lleno de riesgos". Nunca creí que esos dos periódicos pudieran acercarse tan comprensivamente al anuncio-trampa de Zapatero, pero después de leer los dos editoriales citados no puedo dejar de reconocer que su actitud "crítica" roza la tibieza de lo políticamente correcto, o sea, de no querer enterarse del dramatismo que implican las concesiones del Gobierno a ETA.

Aunque no es mi intención mostrar las contradicciones en las que caen sendos editoriales, hay una que lleva directamente al autoengaño. En efecto, ninguno de los dos desea cuestionar la legitimidad del presidente de Gobierno a la hora de la negociación con los asesinos, a pesar de haber reconocido previamente que el mismo presidente ha incumplido todos los requisitos que él mismo se había impuesto para "iniciar" el proceso. ¿Qué cosa será la legitimidad para estos periódicos, cuando no se la cuestionan al presidente por saltarse sus propias reglas? Vaya usted a saber. Lo cierto es que Zapatero ha anunciado el diálogo con ETA sin tener en cuenta sus propias "reglas" que, a falta de otras mejores para él, es de suponer que le otorgarían alguna legitimidad si las hubiera cumplido.

Zapatero ha decidido, pues, negociar con los asesinos atropellando las condiciones de su propia legitimidad, o sea, sin una reunión del Pacto Antiterrorista, sin comprobar un solo gesto de ETA que indique inequívocamente su voluntad de abandonar las armas y, por supuesto, sin que se haya "verificado" de modo creíble no sólo el cese de la violencia de ETA sino también todo tipo de extorsión de su entorno. Quien levante acta de esta contradicción, pero no la considere deslegitimadora del proceso, podría caer fácilmente en una crítica de boquilla, que no quiere reconocer que el "inicio" del diálogo no sólo es una concesión del Gobierno a ETA, sino el fin del Estado de Derecho. Su falta de entera radicalidad y contundencia en el análisis pudiera ser interpretada como complacencia con el proceso de destrucción de la nación española iniciado por Zapatero.

Nacionalismo regeneracionista
Pío Moa Libertad Digital 3 Julio 2006

Quizá no se ha examinado aún en profundidad la trascendencia del “desastre del 98”. Un desastre sobre todo interno, moral, que pone sobre el estrado las fuerzas que determinarán el siglo XX español. En torno al 98 cobran vigor los nacionalismos vasco y catalán, los internacionalismos socialista y anarquista, y el españolismo regeneracionista; y ese vigor constituye el verdadero desastre. La derrota exterior da impulso a un ataque general contra el liberalismo de la Restauración y contra la idea misma de España.

Quizá el daño más grave esté en el regeneracionismo de Costa, de Ortega, de Azaña y tantos otros intelectuales. Cumplía acabar con la Restauración, que presidía un régimen de libertades y un mediocre, pero continuado auge económico y mejora política tras las epilepsias de los tres primeros cuartos del siglo XIX. Había que acabar con aquella historia lamentable, “anormal”, “errática” que había caracterizado a España desde, por lo menos, los Comuneros.

En ello coincidía el regeneracionismo con los nacionalismos vasco y catalán: la España real, histórica, constituía un desastre, culminado en el 98 –especialmente abyecta la actitud de los vascos y catalanes reales, históricos, que se habían sentido y se sentían españoles--. También coincidían los tres nacionalismos en su desprecio por las libertades de la Restauración, tan aprovechadas por ellos. Pero, más incoherentes que los Arana y los Prat de la Riba, los regeneracionistas proponían un nacionalismo español… asentado sobre la nada. Peor que sobre la nada: sobre unas cuantas aspiraciones bienintencionadas, pero vagas, milagreras y un tanto histéricas.

Al revés que los nacionalismos vasco y catalán, el regeneracionismo no cuajó en un partido preciso, pero formó un estado de opinión extendidísimo, todavía actuante y fácilmente reconocible en políticos e intelectuales. Vista en esa perspectiva, la actual Alianza anti Constitución no resulta tan sorprendente

De espaldas a Europa
Editorial ABC 3 Julio 2006

EN materia de vertebración territorial, España circula en dirección contraria al resto de Europa. Coinciden en los últimos días algunos datos muy expresivos. La actitud de Francia ante la pretensión de ETA de involucrar al país vecino en su negociación con Zapatero recibe una respuesta rotunda de Sarkozy en Madrid: es un asunto interno español. Lo mismo hubiera dicho un ministro socialista. En Italia, ha ganado rotundamente el «no» defendido por la izquierda en el referéndum constitucional promovido a regañadientes por Silvio Berlusconi, bajo la presión insolidaria de la Liga Norte.

En Alemania, la reforma pactada por los dos grandes partidos refuerza las competencias del Gobierno central para mejorar el funcionamiento del sistema federal. Se trata, en particular, de superar la llamada «trampa del consenso», en virtud de la cual los länder abusan de su posición en la Cámara Alta para bloquear cualquier decisión contraria a sus intereses. Mediante la modificación de veinticinco artículos de la Constitución germana, el porcentaje de leyes que requieren el acuerdo de las regiones federadas se reduce del 60 al 37 por ciento. Se consigue así un equilibrio entre las competencias estatales y territoriales, evitando la permanente confusión que caracteriza al federalismo cooperativo. El poder central sale muy reforzado, aunque también los länder obtienen algunas competencias en materias como enseñanza universitaria, medio ambiente o vivienda. A pesar de que sigue pendiente afrontar el sistema de financiación, la reforma se interpreta en términos políticos no sólo como un éxito de Angela Merkel, sino también del sector más razonable de la socialdemocracia.

Mientras que Rodríguez Zapatero impulsa de forma irresponsable unas reformas estatutarias que conllevan la mutación del modelo constitucional, los países más prósperos de Europa refuerzan las posiciones del Estado y de la nación. En Alemania o en Italia -países cuya unificación se produjo hace menos de un siglo y medio- a nadie se le ocurre discutir sobre la imaginaria identidad nacional de las regiones, algunas de ellas dotadas de una notable tradición histórica y política. Si se comparan las competencias de unas y de otras, así como los recursos económicos de que disponen, las comunidades autónomas españolas gozan de una capacidad de actuación muy superior a la de otras entidades europeas de su misma naturaleza. Es notorio que la discutida autonomía del Ulster, siempre pendiente de una eventual supresión por parte del Reino Unido, atribuye a las instituciones norirlandesas unas facultades mucho menores que las propias de nuestras autonomías menos aventajadas. El estudio del Derecho Constitucional Comparado ofrece lecciones muy instructivas que los partidos políticos españoles no deberían echar en saco roto.

Pero también la teoría política tiene algo que decir en este terreno. José Luis Rodríguez Zapatero debería ser consciente de que la izquierda europea mantiene viva la tradición que atribuye al Estado central una mayor sensibilidad para la igualdad de los ciudadanos frente al interés particular de las oligarquías locales. El SPD alemán, el Olivo italiano, el laborismo inglés y la izquierda francesa coinciden en situar al estado-nación como marco de referencia de la sociedad del bienestar.
Podrá discutirse sobre la crisis del modelo, pero es notorio que los textos fundacionales del socialismo critican con dureza la ideología nacionalista. Bien es cierto que en la postura del Gobierno predominan las razones de oportunismo coyuntural sobre la coherencia de los argumentos, pero conviene tener muy claro que -esta vez sí- España es «diferente» al resto de Europa por causa de la estrechez de miras de una clase política que encubre los repartos de poder bajo una retórica rancia de sentimientos nacionales supuestamente frustrados.

La reforma alemana, producto de un largo proceso de estudio técnico y jurídico y de negociación política, debería servir como prueba de que el estado-nación y la idea de soberanía nacional siguen siendo los elementos nucleares de los sistemas constitucionales contemporáneos. Entre otras razones porque es la forma política que mejor se adapta al principio de legitimidad democrática frente a privilegios anticuados y mentalidades insolidarias.

PP y estado autonómico
Editorial ABC 3 Julio 2006

PESE a los enormes costes de su política territorial, el Gobierno no ha dado un paso atrás en su determinación de transformar el Estado autonómico en una especie de régimen confederal, articulado mediante reformas estatutarias que disimulan auténticos textos constitucionales para nuevas «realidades nacionales». La continuidad constitucional de España es inviable en estas condiciones y el resultado no será otro que el vaciamiento del Estado en beneficio de una suma de entidades paraestatales denominadas autonomías.

España se encuentra en una situación de crisis constitucional que enfrenta al Gobierno con una responsabilidad histórica y que desafía al PP, única alternativa para garantizar la reconducción de este proceso de desnacionalización del Estado. La cuestión fundamental para el PP es mantener su homogeneidad como partido nacional, ya que el poder político que ostenta el PP es autonómico, y es en este ámbito donde se está planteando el futuro nacional de España, muy lejos de un Parlamento nacional que ha sido y será una mera servidumbre de paso para pactos cerrados fuera de sus paredes.

En esta coyuntura, no sería justificable que la adaptación de las estrategias territoriales del PP a las circunstancias de cada comunidad diera lugar a una fragmentación de su discurso, aunque quepan matices ante situaciones singulares. Sin renunciar al pragmatismo -necesario para articular y acomodar su discurso político en regiones sometidas a tensiones de diversa intensidad nacionalista- el PP no puede ni debe ser una suma de partidos autonómicos, por difícil que resulte, incluso en términos electorales, mantener una estrategia común, con una clara vocación nacional. Jugar a esta baza no sería una opción creíble. Por eso, cabe entender como una licencia momentánea el criterio del PP gallego sobre la posibilidad de aceptar la condición nacional de Galicia a cambio de una financiación amplia. Es cierto que las cartas que se están repartiendo son éstas: la inocuidad de llamar «realidad nacional» a lo que es una comunidad autónoma, la treta de confundir las identidades propias con las ensoñaciones nacionalistas, la compra de fidelidades políticas a cargo de la inviabilidad financiera del Estado. Pero esto es a lo que hay que oponerse, no los engaños que hay que legitimar.

El ámbito de interés del PP sigue siendo España, y su reto es el de armonizar su proyecto nacional con las batallas políticas autonómicas. En 1993, el poder local y autonómico que alcanzó el PP fue la plataforma para la posterior victoria electoral de 1996. Las elecciones del próximo año deben ser abordadas por el PP en términos similares. El valor añadido del PP en estos momentos de incertidumbres está basado en la oferta de estabilidad institucional, de defensa del Estado autonómico y de la unidad nacional, de la aplicación de políticas ciudadanas y no partidistas. Es decir, un discurso coherente para todos los españoles, que no significa la exclusión de políticas específicas en cada comunidad, sino el reconocimiento de objetivos comunes como corresponde a un partido esencialmente nacional.

Verificación y diagnóstico
Por GERMÁN YANKE ABC 3 Julio 2006

LO de la verificación ha resultado ser de traca. Apenas unos días después del «alto el fuego» ya disponíamos de informes que certificaban su cumplimiento más allá de toda duda. Luego detenían -en Francia- a algunos terroristas con armas y bagajes y se explicaba muy sesudamente que el hecho no afectaba a la verificación. Se denunciaban cartas de extorsión y se respondía poco menos que eran cosas de la derecha navarra. Se incendiaba una sede política o se lanzaba un cóctel molotov y se hablaba de daños menores y colaterales, que esto del diálogo va a ser muy largo y muy duro.

Pero las cartas eran las cartas, reales y posteriores al «alto el fuego» y la Audiencia Nacional ha desmantelado una red de extorsión más que viva. Las amenazas y la «lucha callejera» han permanecido y, además, se han explicado: estarán ahí mientras los jueces quieran aplicar la ley. Las sedes y los cajeros siguen destrozados. ETA, añade Batasuna, seguirá estando ahí como «garante del proceso». Ahora se dice, con una tranquilidad pasmosa, como si estuviésemos hablando de restos de polvo en una cómoda, que el terrorismo «prácticamente ha desaparecido». Prácticamente, la verificación se ha convertido en un subterfugio. «Llevamos tres años sin muertes», se repite para salir del paso. Pero sí estábamos antes del «alto el fuego».

Veamos el diagnóstico, porque el Gobierno parece haber cambiado la percepción a pesar de tanta insistencia en que no ha cambiado nada. El diagnóstico era que los terroristas utilizan la violencia para imponer su voluntad y que esa misma voluntad era totalitaria. Vamos, que no nos querían imponer el paraíso a bombazos, que ya sería inaceptable, sino una dictadura oprobiosa, que todavía es peor. Nada se podía hablar con ellos porque nada se puede negociar con la amenaza de las armas y porque lo que defendíamos los demócratas -lo contrario de lo que querían imponernos los terroristas- es innegociable.

Resulta de pronto que la solución de los problemas del País Vasco está en una suerte de «nuevo pacto de convivencia» que se presenta, además, como promesa complementaria a la verificación de ausencia de terrorismo. Se diría que, para el Gobierno, hemos padecido el terrorismo no porque la violencia está en la entraña de la ideología totalitaria de ETA, sino porque, aunque matar esté injustificado, no hemos sido capaces aún de lograr el adecuado pacto de convivencia. No es de extrañar que lo terroristas, o sus amigos, hayan deducido que el presidente Rodríguez Zapatero se abonaba a su viejo diagnóstico: que hay terrorismo porque hay un «conflicto» de naturaleza política.

El asunto es esperpéntico, ciertamente. Cosas que se dicen, me apuntan, para avanzar. Pero con estos mimbres se va a iniciar el «diálogo», que no es un juego.

El ruido y las nueces
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 3 Julio 2006

ZAPATERO nos reclama ahora un silencio que él mismo no ha sabido administrar durante tanto tiempo; durante ese espacio lleno de ruido que ha mediado entre el debate sobre el estado de Nación del año pasado, cuando anunció formalmente por primera vez su disposición a dialogar con ETA, y su declaración del jueves comunicando el inicio de ese diálogo. ¿Debemos premiar al presidente del Gobierno con la práctica de una virtud que él no ha podido, o no ha querido, aplicarse a sí mismo?

Para su fortuna, una mayoría de la sociedad española se lo va a conceder sin condiciones. La gente común siente una aversión natural por todo aquello que pueda ocurrir en los inframundos de las sentinas y la alcantarillas. Y la partida anunciada el jueves por el presidente se va a jugar al resguardo de la luz pública y al amparo de la oscuridad. Por lo tanto, muchos ciudadanos, incluso gran parte de los que se sientan más concernidos por las implicaciones de lo que allí se pueda discutir, mirarán para otro lado y esperarán el resultado. Como en el fútbol. Para la historia, Francia volvió a mandar a España a casa, y nadie se acordará de las ocasiones perdidas, ni del buen juego de algunos de nuestros futbolistas. Sólo contará el resultado, y no cómo se llegó a él.

Habrá muchos ciudadanos que estarán temiendo por el desenlace del encuentro que van a disputar el Gobierno y ETA, pero callarán. Sólo si el marcador es nefasto pondrán el grito en el cielo. Y entonces será tarde. Por el contrario, si el resultado es más o menos presentable, nadie preguntará cuántas patadas nos dieron, ni cuántos jugadores serán baja para próximos encuentros. Tampoco, si se han pagado o no precios. De cualquier clase. Es triste decirlo, pero los escrúpulos morales no figuran entre las prioridades de una sociedad narcotizada por el ansia de satisfacer la necesidad más inmediata.

En ese contexto social, mezcla de cinismo y descreimiento, la discusión sobre los precios a pagar suenan, por desgracia, a juegos florales; a esgrima retórica de la que se sabe de antemano que la sangre no va a llegar a la moqueta. Porque el personal sospecha que ninguno de los tiradores está libre de pecado y porque ya se sabe que nada se obtiene a cambio de nada y que todo tiene un precio. En política y en el mercado de abastos. Por otra parte, es conocido que la disposición a pagar un sobrecoste es directamente proporcional al deseo de conseguir el objeto de la transacción. Habrá, pues, un precio porque el deseo de obtener eso que se llama «la paz» es desmesurado. Y se ha hecho demasiado ostensible. La exigencia de que no haya contrapartidas es el consuelo de los outsiders; cuando se está en la pomada, se tiende a dejar los imperativos éticos para mejor ocasión. El mal cálculo de Zapatero es que puede haber dejado a demasiados outsiders fuera de juego. Y esos le van a estar esperando con la escopeta montada.

Para quienes, pese a todo, sean capaces de abandonar las cómodas nubes del desistimiento o del escepticismo, la petición de silencio del presidente es, por el contrario, un sarcasmo. Porque no se trata sólo de que la mayor parte del ruido generado durante el último año ha sido provocado por sus propias declaraciones, casi siempre apoyadas en la ambigüedad y las grandes palabras; se trata también de que muchas de esas declaraciones han ido degradando, una a una, las condiciones que él mismo se impuso para iniciar el diálogo con una organización terrorista. La última de esas garantías desapareció en la propia declaración presidencial del jueves: la paz y la política sí se van a discutir de forma simultánea.

¿Cómo callar entonces? En estos meses, ha habido mucho ruido y muchas nueces; las nueces que pueden estar empezado a caer después de que ETA haya sacudido el árbol durante cuarenta años. Lo siento, señor presidente, pero en ocasiones como ésta una sociedad civil digna, como los jueces y la policía, nunca se puede declarar en tregua. Y menos cuando el poder se sumerge en la oscuridad.

ETA y la piara
Fernando Gallego  Periodista Digital 3 Julio 2006

El etarra Félix Ignacio Esparza Luri fue detenido en abril de 2004 cuando era el responsable del aparato logístico de la banda. Como consecuencia de este cargo, formaba parte del Comité Ejecutivo de ETA y participó en una reunión del mismo en febrero de ese año, durante la cual aceptaron mantener contactos con representantes del PSOE.

Unas notas personales incautadas durante su arresto han permitido saber que el PSOE antes de llegar al poder, o sea, antes del 11M, era interlocutor de ETA. Lo verdaderamente sorprendente que se desprende de las notas incautadas, y que ayer publicaba el diario El Mundo, es la opinión de la banda acerca de la naturaleza de los contactos, ya que se dice textualmente : "En el caso de que el PSOE quiera contacto con la Organización, la Organización está dispuesta... Para eso, lo primero hay que aclarar de quién es la iniciativa: del PSOE, del Estado o a nivel personal (ésta no se acepta)". De este texto, se infiere que el PSOE estaba buscando un punto de encuentro con ETA mientras apoyaba el pacto antiterrorista, y por otra parte, la banda atribuye a los socialistas, que eran entonces oposición, una representatividad estatal que avanza algo que en esas fechas era del todo incierto, y es que el PSOE tendría responsabilidades de gobierno unos meses después. Resulta del todo improbable que dicha representatividad se refiriese a instancias próximas al gobierno del PP, pues éste difícilmente habría concedido al partido rival que contactase en su nombre con ETA.

Estos antecedentes, largamente esgrimidos por los que no nos creemos la pureza y el buenismo del PSOE en todo este “proceso de paz”, y de los que sospechamos de la forma como llegó al poder, vienen a clarificar este galimatías, con una gota más que se unirá al océano de la verdad que todos deseamos.

Hay un dato, no por anecdótico menos relevante. En los papeles incautados al etarra Félix Ignacio Esparza Luri, los asesinos llaman a sus interlocutores “gorrinos”. Un calificativo bastante común, que se suele dar o a los que son muy marranos, o a los que juegan muy sucio. Esta gente será muy asesina, pero como individuos conservan al menos la capacidad crítica y un sentido teórico del bien y del mal, heredado de la formación de algunos de ellos en semilleros plagados de sotanas.

El juego sucio de los interlocutores de ETA, consta en el acta levantada por los asesinos en esas reuniones previas al 11M, por la forma clara y contundente de cómo son clasificados: “gorrinos”.

Los tahúres del PSOE, pese a la ayuda inestimable de sus ingentes medios afines todavía no han ganado la partida, muy al contrario de lo que ayer predicaban en el ABC los colaboracionistas serviles, para que se culmine con éxito este proceso preñado de mentiras y trampas. Los socialistas decentes están tan asustados y afligidos como los demás. Pero aún hay tiempo para la esperanza, porque de momento no está suelta toda la piara.

La Democracia, aparcada
Pablo Sebastián Estrella Digital 3 Julio 2006

Los escasos niveles de Democracia plena de los que disfruta el sistema político español se han visto reducidos a su mínima expresión bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en su empeño por imponer un nuevo modelo de Estado por encima del actual marco constitucional con la reforma del Estatuto catalán; sometiendo a su propio interés político el Estado de Derecho, con la palanca del fiscal general del Estado, para facilitar la negociación ilegal con ETA y Batasuna; controlando el grueso de los grandes medios de comunicación audiovisuales con la concesión de dos nuevos canales de televisión, La Sexta y Cuatro, ambas al servicio del PSOE; y finalmente marginando y despreciando al Parlamento, como lo hemos visto el pasado jueves cuando el esperado debate sobre el inicio de la negociación con ETA, al que se comprometió el presidente en el Congreso de los Diputados, fue sustituido por unas conversaciones en la oscuridad del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con los portavoces de los grupos parlamentarios.

Los que, como corderitos, acudieron obedientes a la llamada, ni más ni menos, del hombre que representa la violencia legítima del Estado —el Leviatán—, la que el propio Parlamento debe vigilar y controlar. Si el Senado es una Cámara inútil que no aporta nada al parlamentarismo español, este episodio del ninguneo del Parlamento en una cuestión tan relevante como el inicio de la negociación con la banda terrorista que ha asesinado a más de ochocientos españoles constituye un menosprecio y una burla a la soberanía nacional que deja al desnudo la verdadera realidad del sistema político de este país, donde no existe más poder que el del Ejecutivo, por encima de todos los demás, e incluso de la representación soberana de los ciudadanos, que delegan en las siglas de un partido su voto y con el todo el poder del Estado que recae en manos del jefe de la tribu o de la formación política que recibe más sufragios.

Obcecados por la noticia del inicio oficial de las negociaciones con ETA —que se llevan celebrando año y medio en secreto y en la mayor ilegalidad—, los partidos políticos, y de una manera especial el PP, no han denunciado la burla del Parlamento y, al contrario, han vuelto a ser engañados acudiendo a la cita con el ministro del Interior, al que debieron exigirle que informara a la Cámara, renunciando a esa extraña confesión en secreto con la que se ejemplarizaba la sumisión del Congreso de los Diputados al poder Ejecutivo en la persona del menos garantista de sus ministros, el titular de Interior, que para colmo de males ha sido y es el látigo negro de muchas de las desgracias del PP.

Convendría que alguien repasara el comportamiento del Gobierno y del Parlamento del Reino Unido cuando John Major y Tony Blair decidieron abordar las negociaciones con los terroristas del IRA irlandés. Pero eso no se hace ni conviene, y mucho menos a esos que utilizan el ejemplo del IRA para justificar los abusos y errores de Zapatero pero que lo ocultan cuando se trata de poner en valor la democracia y la autoridad del Estado ante los terroristas y sus fanáticos dirigentes nacionalistas, como se puede apreciar de manera muy explícita en estos momentos con motivo de la advertencia del Gobierno de Londres de suspender definitivamente la autonomía del Ulster. Algo que conviene apreciar en un momento en el que Zapatero acaba de declarar, renunciando a la responsabilidad estatal en la unidad territorial del Estado, que respetará la decisión de los vascos en el proceso.

La Democracia española está bajo mínimos, sumergida bajo un gigantesco aparato de propaganda y encantada con la adormidera de la bonanza económica y los espectáculos deportivos y de todo orden camino de las vacaciones estivales, y advertida de que no se puede fumar ni conducir con exceso de velocidad, pecados de menor cuantía de los que en la política simplifican todo entre buenos y malos, izquierda o derecha, y en este caso también entre vencedores y vencidos, porque el debate de la memoria histórica y regreso al pasado se ha convertido en otra cortina de humo para que la derecha se desvíe hacia las posiciones más extremas, y para que la izquierda abandere un republicanismo que nada tiene que ver con la Democracia, el Estado de Derecho y la libertad.

Y todo ello adornado con el trauma nacional y electoral de los atentados madrileños del 11M, que la derecha más exaltada no deja de jalear buscando una conspiración que de alguna manera justifique su derrota del 14M del 2004 y tape sus abusos y mentiras. A la vez que el Gobierno aprovecha este error para levantar una y otra vez el fantasma de la guerra de Iraq y del antiamericanismo más primitivo, mientras juega como el gato con un inocente ratón con la derecha confesional y la Conferencia Episcopal, con sus nuevas conquistas civiles y sociales —bodas de homosexuales, divorcio exprés, Ley de Igualad, etc.— que hacen bramar a los sectores más radicales del PP que están conformando una nueva tendencia de extrema derecha en el seno de este partido, en la que figuran como los activistas y promotores los medios de comunicación más aguerridos del PP, y ahora la Asociación de Víctimas del Terrorismo, convertida en casi un ultrapartido político.

No valorar el rol que desempeñan, a una y otra orilla del río Bravo español, los medios de comunicación que encubren y amparan al Gobierno en el desvarío del Estado, y los que empujan al PP hacia la extrema derecha, sería un error a la hora de valorar la crisis nacional en curso. Aunque mayor todavía puede serlo perder de vista la suplantación de la Democracia por una autocracia populista y personal en la que todo gira alrededor de una sola persona, y de un solo proyecto político, a pesar de la incertidumbre y falta de consistencia de ambos, el Gobierno, el Parlamento, la Justicia, la Prensa, el Consejo de Estado, el Banco de España, el Tribunal de la Competencia, la CNMV, etc., y veremos si también el Tribunal Constitucional.

Lo ocurrido la pasada semana en el Parlamento es un ejemplo más que curioso que ha pasado casi inadvertido, a pesar de ser en todo esta crisis un ejemplo crucial.

Se constata la traición del PSOE a los españoles por causa de ETA
Santiago Abascal elsemanaldigital 3 Julio 2006

Se sospechaba, porque lo veíamos publicado sin desmentido alguno. Pero ahora sabemos que consta documentalmente en las actas de las reuniones de la banda terrorista.

3 de julio de 2006. Los papeles de ETA, las actas terroristas, han vuelto a hablar para descubrir un secreto a voces. El PSOE, a espaldas del Gobierno legítimo de España, negoció con los enemigos de nuestra Nación, con aquellos que han segado un millar de vidas españolas y arruinado la de otros muchos miles de compatriotas. Y con aquellos que habían liquidado a muchos de sus propios compañeros de partido.

Que Carod-Rovira hiciera lo propio en su delictivo viaje a Perpiñán estaba dentro del guión; un extremista separatista líder de un partido repleto de terroristas de Terra Lliure visitando y trapicheando con sus primos hermanos de ETA. Ahora bien: que eso mismo lo hicieran los socialistas –esos que también eran asesinados, esos que firmaban, e impulsaban, el Pacto Antiterrorista, esos que defendían aparentemente la ilegalización de Batasuna- estaba fuera de los peores pronósticos. Pero, finalmente, así ha sido. Lo sospechamos durante meses al verlo publicar -sin desmentidos en los periódicos-, y lo constatamos ahora cuando los papeles imparables de ETA hacen acto de presencia en manos policiales.

¿Qué interés tenía ETA en negociar con la oposición? ¿Por qué habían de negociar los sicarios con los que un mes después –según todos los pronósticos- iban a recibir una severa derrota electoral a manos del PP? Nadie –excepto los implicados– lo sabe con precisión. Pero las conjeturas, las sospechas, las elucubraciones crecen –con justicia y razón- día tras día. ¿Qué hacía el PSOE concentrado en negociar con ETA desde la oposición cuando debía dedicar sus esfuerzos inmediatos a vencer al PP? ¿O eran ambos esfuerzos coincidentes? ¿Quién solicitó el inicio de las conversaciones? ¿Quién las protagonizó? ¿Quiénes estaban al tanto? ¿Qué acuerdos se alcanzaron? Estas preguntas están en la cabeza de todos los españoles de buena fe.

Acertadamente ha dicho Ignacio Astarloa que conocer todas las incógnitas es una urgencia nacional. Desengañémonos; si la urgencia fuera nacionalista, mañana mismo solventaríamos todas nuestras dudas. Pero es la urgencia de la mayoría de los españoles, es urgencia nacional, y a eso hace tiempo que ha dado la espalda el PSOE.

Mientras tanto, bástenos saber –a ciencia cierta- que el PSOE traicionó a España en febrero de 2004 al traicionar a su Gobierno legítimo. Y que ahora Zapatero –mientras persiste en la traición- pretende volver victorioso al paso alegre de la paz. Militemos todos los días –en todos los ámbitos, cada minuto- contra este Gobierno felón e impidámoslo.

Un Presidente que odia a España
Sancho Michell de Diego minutodigital 3 Julio 2006

Este Presidente por accidente que es Rodriguez Zapatero terminó anunciado esta semana, como todos ya nos temíamos, el inicio formal de la negociación con la banda terrorista ETA, un diálogo gestado desde hace varios meses.

El anuncio ha tenido lugar cuando los terroristas le dijeron a Rodríguez que tenía que producirse, asumiendo todas y cada una de sus condiciones; la principal, la de la autodeterminación, la cual consiste en reconocer el derecho exclusivo de los vascos a decidir sobre su futuro.

A día de hoy, ETA no ha dejado de extorsionar y chantajear a la sociedad vasca, y los actos de terrorismo callejero no se han interrumpido. Quizá sea por ello que zETApé haya comparecido ante los periodistas y no ante el Pleno del Congreso de los Diputados.

Ésta es la prueba más palpable de la claudicación de la que viene haciendo gala el indigente intelectual que gobierna España. Y es que si ETA exige el reconocimiento de Batasuna, su brazo político, a Zapatero le falta tiempo para ceder al chantaje etarra.

A partir de este momento el Gobierno nacional-socialista, con la ayuda de su entorno mediático, nos ocultará a todos los españoles el precio que habremos de pagar por la deferencia que ha tenido la ETA dejando de asesinar.

Ahora sólo cabe un gran movilización política y social para restablecer la situación inicial, esto es, la política antiterrorista de los Gobiernos de José María Aznar, mediante la llegada al poder del Partido Popular, despreciado y ninguneado por los socialistas en todo este proceso.

Sólo de esta forma nos podremos quitar del medio a este traidor, mentiroso, cobarde y resentido de Rodríguez, un Presidente que odia a su país, que odia a España.

España, la nación asimétrica
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 3 Julio 2006

La vida, incluso la no racional, tiende a la simetría y, por lo general, las partes de un todo guardan una proporción entre sí y con el todo mismo. España es, en lo político y hasta en lo social, una excepción a esa norma y, por eso —entre otras circunstancias igualmente chocantes—, los españoles vivimos con un pie en el espasmo y otro en la perplejidad. Algo muy incómodo.

Cuando, por buscar un antecedente que nos sirva de ejemplo, Baldomero Espartero puso fin a la Primera Guerra Carlista hizo todo tipo de concesiones a las tropas de Rafael Maroto y al propio Maroto. Era el “precio” de la paz. De haber existido la televisión, y si los españoles hubieran visto, en vivo, el “Abrazo de Vergara”, la historia hubiera sido diferente. Una buena parte de la sociedad no hubiera admitido la componenda.

Sólo un planteamiento asimétrico, sustentado en el engaño y/o el disimulo, le permitió al duque de la Victoria algo que hoy, con mucho menos garbo y muchísimo más ruido, trata de hacer José Luis Rodríguez Zapatero para que ETA deje de ser una pesadilla colectiva que —¡siempre lo asimétrico!— cada uno de los grandes partidos políticos utiliza a su modo y, en cualquier caso, como una maza con la que sacudirle a su principal adversario.

En los planos regional y municipal es donde esa asimetría —tan incómoda, tan apasionante— luce con más brillo. Ahí tenemos el caso de Fidel San Román. En Madrid es, por obra y gracia del sistema concesional que tanto gusta a los gobiernos autonómicos, uno de los socios de la empresa que gestiona la plaza de toros de Las Ventas y, simultáneamente, es en Málaga un distinguido inquilino de la prisión de Alhaurín de la Torre, donde le ha enviado, preventívamente, el juez Miguel Ángel Torres como implicado en la enmarañada trama de corrupción de Marbella.

El mismo pájaro, gracias a la asimetría que señalo, sirve lo mismo para la jaula de la corrupción marbellí que para la contradicción liberal que tanto luce el PP en sus gobiernos autonómicos. Incluso en el de Madrid, a pesar de las muchas prédicas que, en otro curioso caso de asimetría, luce la presidenta Esperanza Aguirre.

Son más “asimétricos” los populares que los socialistas? No me atrevería a decantarme por ninguna de las dos hipótesis. Tan vicioso es nuestro sistema electoral que la primera gran asimetría de las muchas que padecemos es la dada por la desproporción entre los representantes —quienes parecen serlo— y sus supuestos representados. Las listas cerradas, bloqueadas y provinciales han convertido al Legislativo en una apariencia, en un ruido. La partitocracia, la menos deseable de todas las formas aristocráticas, se ha adueñado de la situación y los partidos dicen atender a una demanda social que no está clara, como vemos en dramático ejemplo, en la espiral de renovaciones estatutarias que tiene paralizada la vida inteligente de la Nación.

Los huecos que quedan libres entre los dos grandes partidos nacionales, enfrentados para el beneficio de los grupúsculos centrífugos que, de hecho, marcan el ritmo de la vida española, tienden a ser ocupados —macizados— por la corrupción que vuelve, tras un descanso, con más fuerza y virulencia que nunca. Es la asimetría que, marcada por la bipolaridad, hace de nosotros una Nación mucho mas débil y menos relevante de lo que, en realidad, nos corresponde. De ahí, por ejemplo, la naturalidad con la que un jefe de Gobierno puede, al mismo tiempo, atentar contra la Constitución y dialogar, sin mayores escrúpulos, con una feroz banda asesina.

ETA y PSOE empezaron a negociar mucho, mucho antes
Editorial Elsemanaldigital  3 Julio 2006

Desde antes de las elecciones de 2004 había contactos entre PSOE y ETA en asuntos políticos. Hoy, más que nunca, los españoles "quieren saber" y el Gobierno se niega a dar una explicación.

3 de julio de 2006. En febrero de 2004 el Comité Ejecutivo de ETA aceptó mantener contactos con representantes del PSOE. Esos contactos habían sido solicitados por el PSOE. ETA consideraba posible que los socialistas acudiesen a la reunión no sólo en representación propia sino también en nombre del Estado, dando como probable la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones del 14 de marzo de 2004. ETA se adelantó, por tanto, a una victoria que ninguna encuesta preveía hasta los terribles atentados de Madrid del 11 de marzo.

ETA puso condiciones a la negociación con el PSOE, ante todo que negociase como partido o, de ser posible, como Estado, pero nunca a título personal. En 2005 ya tuvieron lugar contactos entre el PSOE y ETA, concretamente en Ginebra, entre el presidente del PSE Jesús Eguiguren –una vez sustituido Nicolás Redondo Terreros por Patxi López como secretario general- y el prófugo Josu Ternera.

El diario El Mundo ha revelado el contenido de los papeles incautados en abril de 2004 al etarra Iñaki Esparza Luri, miembro de la dirección de la banda junto al mismo Josu Ternera, a Mikel Antza, a Soledad Iparraguirre y a Peio Eskizabel. Estos terroristas exigieron al PSOE "claras garantías" antes de dar más pasos, para no repetir la situación de la tregua de 1998, en la que el PP de José María Aznar se negó a una negociación con contenido político y nunca relajó la presión legal contra ETA.

No puede negarse la eficacia policial contra ETA de los Gobiernos del PP, unida a la movilización social contra ETA. Pero lo que ahora se sabe de las conversaciones entre ETA y PSOE pone en un apuro, sobre todo, a los responsables policiales, de información y de Interior del mismo PP. Encuentros y negociaciones de esa naturaleza no pueden pasar completamente inobservados para los servicios secretos de un país moderno.

Ahora bien, en el campo de la seguridad, como se ha demostrado en el 11-M y después, el PP no hizo los deberes, dejó un gran poder a personas que no eran leales ni al Gobierno ni al Estado, y la consecuencia fue su indefensión ante las maniobras secretas o discretas de sus enemigos. Con las consecuencias que se conocen, beneficiosas para el PSOE. Si el PP vuelve a La Moncloa sus electores pueden pedirle más claridad y menos complejos en información y en comunicación, para empezar.

Y es que no hay que olvidar en qué contexto tenía lugar ese acercamiento entre PSOE y ETA. Todas las encuestas daban como vencedor electoral a Mariano Rajoy. Josep-Lluís Carod Rovira pactó con ETA una tregua parcial en Perpiñán. ETA planeaba un gran atentado en Madrid, aunque sus explosivos –no así los que venían de Asturias- fueron interceptados. El etarra Josu Ternera estaba más confiado y provocador que el mismo José Luis Rodríguez Zapatero. Y ahora tenemos tregua y negociación, para empezar. El secretario de Libertades Públicas, Seguridad y Justicia del Partido Popular, Ignacio Astarloa, ha criticado a Zapatero porque "ha aceptado la agenda y el método de negociación exigidos por ETA". Bien está. Pero lo verdaderamente grave es que hoy, más que nunca, los españoles "quieren saber" y el Gobierno les niega la verdad.

ZP necesita un narcótico para España
Francisco Rubiales  Periodista Digital 3 Julio 2006

ZP y su gobierno necesitan una fuerte dosis de narcótico que sea capaz de sustituir al fútbol. La derrota de la selección nacional en Alemania ha frustrado las esperanzas del gobierno español, que contaba al menos con la presencia de España en las semifinales, un éxito con fuerte efecto narcótico sobre la sociedad.

El éxito de España en Alemania 2006, vaticinado por el propio Zapatero, habría servido para que la sociedad española olvidara las duras estampas y sensaciones que está viviendo y que cuestionan la sonriente obsesión de Zapatero por pactar con ETA "como sea": inquietantes revelaciones de la prensa que demuestran viejas negociaciones entre el PSOE y los etarras, extorsiones etarras a empresarios, resurrección de la "kale borroka", terroristas arrogantes y dando patadas a los cristales en los juicios, un Arzallus de imagen deleznable amenazando con "impugnar y no acatar la Constitución" y el desprecio reiterado de los etarras y batasunos a la memoria de las víctimas. El narcótico futbolístico también habría servido para que el trago de la negociación entre el Estado y ETA, de idual a igual, pudiera ser "asimilado" más fácilmente por una sociedad española muy sensible ante el perdón del gobierno a ETA.

A la Moncloa le habría venido muy bien una dosis alta de orgullo motivado por el éxito futbolístico en los mundiales para que los españoles sobrelleveran mejor el declive, el desarme moral y el complicado (y a veces indignante) perdón a ETA.

En lugar del efecto narcótico que habría ejercido una victoria futbolística en los mundiales, los españoles han acumulado frustración ante un fracaso deportivo que la afición, ilusionada como nunca antes, no se merecía. Para colmo de males, la actitud del entrenador Luis Aragonés, el único profesional fracasado del mundial que se niega a dimitir, actitud típica de la política española, ha generado todavía más indignación y rabia entre los españoles.

Esa frustración es peligrosa para el gobierno, ya debilitado por reveses como la intransigencia de la oposición, el escandaloso fracaso en el referendum catalán, la sustitución de Maragall y la constancia tesonera del juez Grande Marlaska persiguiendo el delito, dejando al margen la "conveniencia" política de Zapatero y sus adláteres.

"Conviene estar atentos", me advertía esta mañana mi amigo Sebas, que es un crítico fino de la deteriorada democracia española, según el cual "en cualquier momento puede ocurrir algo gordo, parecido al reciente escándalo de los sellos de Furum Filatélico, porque el poder necesita narcotizar con urgencia a la sociedad".
Voto en Blanco

ETA y ZP: el silencio de los gorrinos
José Javier Esparza elsemanaldigital 3 Julio 2006

Mientras la derecha política permanece atónita y la derecha mediática sigue a garrotazos (por supuesto, entre sí), la derecha social y, por extensión, cualquier ciudadano de buena voluntad está con los ojos a cuadros por las revelaciones de este fin de semana en El Mundo: ETA había aceptado mantener contactos formales con el PSOE en febrero de 2004, antes de las elecciones que llevaron a Zapatero al poder. Como la información procede del material incautado al etarra Esparza (ya, ya: ahórrese el chiste), no es posible poner en duda la veracidad del dato. "ETA había aceptado": es decir que el PSOE lo había solicitado en fechas anteriores. Fechas en las que ZP ya blasonaba de ser él quien había propuesto el pacto antiterrorista. El presidente del Gobierno está obligado a decir si conocía tal solicitud de contactos desde su propio partido. Si sí, tendrá que explicar por qué traicionó al Estado; si no, tendrá que dar el nombre del culpable. En cualquiera de los dos casos, esto huele que apesta. Una vez más.

¿Atamos cabos? El 3 de enero de 2004, Carod se reúne con ETA en Perpiñán; Carod siempre ha dicho que fue a petición de ETA, aunque no hay por qué creerle. El 14 de febrero de 2004, un Josu Ternera cabreado y amenazante dijo aquello de "se van a enterar los españoles de lo que somos capaces de hacer", según información proporcionada por fuentes policiales. El 18 de febrero se hacía pública la tregua de ETA sólo para Cataluña. El 29 de febrero, la Guardia Civil interceptaba en Cañaveras una furgoneta de ETA con quinientos kilos de explosivos. Es en ese periodo, nada tranquilizador, cuando el PSOE –o alguien de ese partido- habría solicitado contactos con ETA. Solicitud a la que ETA contestó afirmativamente, pero sólo a condición de obtener un nivel de interlocución alto, "de partido o de Estado". Después ocurrió lo que todos sabemos.

Todos flaqueamos ante el riesgo de que el desorden establecido, incluida la derecha posibilista, vaya a colgarnos el sambenito de la paranoia, pero hay veces que la realidad se empeña en ser paranoica. En torno al 20 de febrero, después del desahogo de Ternera y de que ETA perdone la vida a los catalanes, alguien da la orden de acelerar las operaciones para los atentados del 11-M. El 29 de febrero circulan al mismo tiempo por España dos convoyes con explosivos: uno, el de ETA; el otro, el del 11-M, fletado por confidentes de la policía. Y también sabemos que se levantó la vigilancia policial sobre los sospechosos en torno a esas fechas. ¿Alguien sabe coser?

En la documentación de ETA intervenida por la policía, los terroristas se refieren al PSOE bajo el nombre de "los gorrinos". Vaya. Esperemos que pronto se rompa el silencio de los gorrinos. Y que no sea para echarnos la culpa a los demás, tal y como suelen.

CARTA ABIERTA A JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO
"Por favor, presidente, asegúreme que todos cumplirán íntegramente sus condenas"
MACARENA MUÑOZ email 3 Julio 2006

"Mi nombre es Macarena. Soy hija del Coronel Médico Antonio Muñoz Cariñanos, asesinado por la ETA el 16 de octubre de 2000, en Sevilla. El presidente del gobierno ha tomado a mi parecer una gravísima decisión. Por eso mis palabras van dirigidas a su persona".

Señor Rodríguez Zapatero:
Mi padre era médico. Una tarde, mientras pasaba consulta, delante de sus pacientes dos asesinos de la ETA acabaron con su vida. Le metieron seis tiros. Y no sólo con su vida sino con la esperanza de muchos enfermos de cáncer, porque no sé si sabe, Sr. Presidente, que mi padre era una eminencia en la lucha contra el cáncer y como persona, hacía un bien a la sociedad y nos dejaron sin él a todos.

Mi familia y yo nunca olvidaremos cómo la gente de Sevilla se echó a la calle aquel 16 de octubre para ayudar a capturar a los asesinos. Armados de valentía, lo consiguieron. Gracias al valor de todos esos sevillanos se hizo posible que los asesinos de mi padre, hoy cumplan su castigo.

Precisamente porque sabemos mejor que nadie el dolor que es perder a quien te ha dado la vida, y porque no queremos que ningún otro español sufra más la barbarie terrorista, deseamos con todas nuestra fuerzas el fin de la violencia.

Señor presidente, rechazamos la violencia tanto o más que nadie. Y precisamente porque hemos renunciado a la venganza en la confianza de que se haga justicia, estamos más legitimados que nadie para decir alto y fuerte que queremos el fin de la violencia.

Lo que usted llama la "paz" se va a traducir en que dentro de poco tiempo los asesinos de mi padre se permitan el lujo de mirarme a los ojos de la misma forma en que los asesinos de Miguel Ángel Blanco han mirado a su madre y a sus restantes familiares durante estos días de juicio. Con esa nauseabunda mezcla de chulería y repugnancia por la vida ajena.

Sr. Presidente, usted dice que hay que mirar a los ojos a los terroristas. ¿Es ésa la mirada de los terroristas la que usted nos invita a disfrutar?

Lo siento mucho, Sr. Rodríguez Zapatero, los españoles tenemos dignidad. Pedirle a la gente que miremos a los ojos a esa gentuza nos parece indecente.

Sr. Zapatero, es cobarde ser duro con los que, como nosotros, no tenemos más arma que nuestra palabra, y en cambio blando con los de las pistolas. Esa cobardía nos dolería de cualquier otra persona, pero nos resulta profundamente humillante en la persona de quien nos debería representar.

Y es que lo que usted nos ofrece no es la paz, Sr. Rodríguez Zapatero. Ni mucho menos. Cualquier persona con sentido común se daría cuenta de ello.

Al parecer usted va a negociar con los asesinos el traslado de los presos a las cárceles vascas y el cambio de la ley para que el gobierno vasco les aplique el tercer grado y salgan a la calle. ¿Es ése su sentido de la justicia, Sr. Rodríguez Zapatero?

Sr. Zapatero: la paz de los presos a la calle es la paz de la humillación, la paz de la victoria del terror y la paz de la rodilla en la tierra.

Sr. Rodríguez Zapatero: tenemos la sensación de que le molestamos. Más aún, desde su partido político se nos dice que otros partidos políticos nos manipulan.

Mire, Sr. Zapatero, yo no entiendo de política, no tengo ni he tenido nunca carnet de ningún partido político.

Tengo la sensación de que es usted rehén voluntario de los terroristas, y que hará lo que le pidan, porque si a los terroristas se les ocurriera mañana entrar en una consulta médica y pegarle seis tiros a otro médico, como le hicieron a mi padre, seguramente usted dejaría de ser presidente del gobierno.

Sr. Presidente, en su programa electoral nos prometieron, y leo textualmente: “Rechazamos cualquier negociación que implique el pago de un precio político democrático por el fin de la violencia”.

Le exijo que cumpla su palabra. Por favor, asegúreme que los asesinos cumplirán íntegramente las condenas que les han sido impuestas.

No nos resignaremos jamás a vivir de rodillas.
Espero su contestación, Sr. Presidente.

Globalización
La verdad en Euskal Herria
Eduardo Arroyo elsemanaldigital 3 Julio 2006

Jaume Balmes fue sin duda la mente más poderosa del siglo XIX español y, junto a Juan Donoso Cortés, el único que causó en Europa, especialmente en Alemania, un notable impacto intelectual. Es esta la razón principal por la que hoy día resulta ignorado en la "nacionalista" Cataluña. Pese a ello, su voz resuena a través de los siglos como si nos estuviera hablando hoy mismo: "Fáltale a España el conocimiento de la verdad sobre sí misma; y en las actuales circunstancias este conocimiento le es vital. La verdad, la verdad en todo; que en la verdad está la vida de los individuos como de los pueblos".

Hay quien cree que no está escrito que la verdad deba triunfar siempre. Falso. Sin verdad, nada hay duradero y todo se hunde en un mar de futilezas, destrucción e inconsistencias crecientes. En palabras del gran metafísico suizo Fritjof Schuon, "la verdad es indestructible" y nosotros podemos elegir luchar o no a su servicio, nunca en su posesión. Pero mientras que la lucha al servicio de la verdad antes o después fructifica, la lucha por el error está condenada de antemano. Por eso, las palabras de Balmes son hoy más importantes que nunca: la vida de los pueblos nace de la verdad y España no es un excepción.

En negativo, podría decirse que las empresas humanas fundadas en la mentira acarrean, más pronto o más temprano, un fin dramático. Es difícil que el montón de palurdos de la "izquierda abertzale" haya leído a Balmes, pero en todo caso ellos caen de pleno dentro del alcance de las palabras del genial viguetano, precisamente porque la verdad es el núcleo central de toda acción humana.

Es evidente que a lo largo de la historia del nacionalismo vasco no hay ni un solo intelectual de altura; antes bien, los vascos más insignes han sido contrarios a las tesis de Sabino Arana. No digamos ya de ese engendro antivasco, que pretende instaurar una ideología absolutamente extraña al ser secular de Euskal Herria, autodenominado "izquierda abertzale", y cuyo vasquismo radica en que sus bobadas las dice en eusquera.

El reto que tienen los nacionalistas –desde el bufón Arzallus hasta el patético Chapote- es explicar por qué en la historia de Euskal Herria los vascos más insignes se han destacado siempre por su españolidad. Desde Elcano, hasta López de Legazpi, los López de Haro y luego Andrés de Urdaneta, Juan de Urbina o la Monja Alférez hasta, más recientemente, Zumalacárregui o Eulate, por poner algunos ejemplos, todos ellos rivalizaron por encarnar de la mejor manera posible el servicio a la patria española. Frente a esto y como ejemplo, Sabina Arana se inventó una batalla que solo existió en su cabeza, la de Arrigorriaga. Desde Adiós, España. Verdad y mentira de los nacionalismos (Jesús Lainz, Encuentro, 2003) sabemos, además, que el nacionalismo vasco inventó eso del domuit vascones. Pese a ello el PNV llamaba a Aznar "el último godo".

No son éstas las únicas mentiras del nacionalismo vasco y, por suerte, una creciente historiografía acerca de esta cuestión se abre camino ante el silencio nacionalista. Cabe preguntarse: ¿cuál es esa fe que ha de defenderse con la fantasía histórica y que no renuncia a inventarse supuestos hechos que curiosamente les benefician? En cierta manera, Balmes nos da la solución.

El nacionalismo ha odiado siempre la historia porque necesita que no trascienda demasiado. El nacionalismo usurpa a los vascos su propia historia, escupe sobre los muertos y los sustituye por un montón de delincuentes, macarras y alucinados.
 Con cada victoria del nacionalismo la mentira crece y –en lógica balmesiana- Euskal Herria muere un poco más. Por eso el renacimiento de la Euskal Herria de siempre ha de ser primero una lucha por la verdad y el honor de todos los vascones que murieron por su única patria: España.

El ogro y el Estado
ALBERTO SOTILLO ABC 3 Julio 2006

Uno de los mitos más irracionales que han arraigado en España es el del nacionalismo como signo de modernidad. No es el caso de Italia, donde la reforma «descentralizadora» de Berlusconi fue rechazada por quienes creían que era una amenaza a la cohesión y solidaridad económica entre el norte y el sur del país. Por no hablar de Francia, donde derecha e izquierda presumen de progresismo y centralismo a un mismo tiempo. No digamos los países nórdicos, asentados en la más estricta ortodoxia del Estado-nación, a partir del que gustan de presentarse como vanguardia de la modernidad.

Es difícil resistirse a la exaltación nacionalista. La primera vez que vi cómo emergía de la grisalla soviética el desfile de viejos cantos y emblemas medievales de las repúblicas más o menos reales o ficticias que querían romper la URSS, yo también quedé pasmado. Pero después, cuando reapareció el mismo desfile en la antigua Yugoslavia, ya sabía por experiencia que aquello no iba a acabar bien. La Unión Soviética no era un país, sino un partido político convertido en Estado. No había que lamentar su desaparición. Lo lamentable fue la escabechina que le acompañó en el Cáucaso entre resonar de cantos épicos y flamear de viejas banderas.

La historia de la desintegración del bloque comunista y del disgregador medievalismo que le sustituyó es un elocuente ejemplo de cómo al nacionalismo no le interesa la libertad ni el progreso, sino su propia «construcción nacional» a la que sacrifica cuanto encuentre en el camino. La desintegración de Yugoslavia es el caso más extremo, pero los síntomas fueron los mismos en todas aquellas repúblicas que tuvieron que inventarse una nación de la noche a la mañana. Mitos, leyendas, odios, filias y fobias irracionales hicieron olvidar muy pronto las prosaicas aspiraciones de libertad y progreso.
Afortunados no son sólo los pueblos que disponen de un fuerte desarrollo económico, sino también los que cuentan con un Estado que garantiza la convivencia y la racionalidad de su política. Y esos Estados, por arraigados que parezcan, ni son invulnerables, ni se puede jugar con ellos impunemente.

A veces incluso se pierde el Estado casi sin darnos cuentas. No es cuestión de hacer insensatas comparaciones. Pero Bélgica es un ejemplo de cómo se debilita un Estado sin que lo parezca. Flamencos y valones son como un matrimonio que comparte un mismo hogar, pero que no se dirige la palabra. ¿Y qué han ganado de todo eso? Durante el escándalo del pederasta Dutroux quedó en evidencia la ineficacia de un Estado en su mínima expresión, donde el reparto de jueces y policías se hace por cuotas nacionales. Hoy se repite el escándalo. Y nadie quiere darse cuenta de que, a veces, estas páginas negras de la actualidad también tienen mucho que ver con la ineficacia de un Estado que declina.

 
ESPAÑA Y LIBERTAD INSTA AL JUEZ GARZÓN A IMPEDIR LA REUNIÓN DE PATXI LÓPEZ CON BATASUNA-ETA
ESPAÑA Y LIBERTAD Nota de prensa  3 Julio 2006

También se solicita que con carácter cautelar se requiera personalmente a Patxi López, con apercibimiento de comisión de delito de desobediencia en orden a que se abstenga de consumar la reunión que tiene previsto y anunciado con Batasuna.

Bilbao, 03 de Julio de 2006.- Ante el anuncio de Patxi López de entrevistarse con la formación terrorista Batasuna, España y Libertad ha instado al juez Garzón, mediante denuncia al Juzgado Central de Instrucción Nº Cinco, para que impida la celebración de la reunión anunciada por el Secretario General de los socialistas vascos.

En el escrito, se recuerda al titular del Juzgado 5, Baltasar Garzón, que "el anuncio fue realizado el día 1 de julio pasado por el denunciado ante los integrantes del Comité Nacional de los socialistas vascos reunido en Bilbao", a la vez que se rcuerda que la conducta de Patxi López "podría en cuadrarse en el tipo de desobediencia, art. 556 C.P., colaboración con banda armada, art. 576 C.P. o en su caso cooperador necesario de delito de quebrantamiento, art. 28.2 b) en relación al ya mencionado art. 468 del C.P."

Para finalizar, Plataforma España y Libertad insta a que "se adopten las medidas precisas para impedir la perpetración del delito de quebrantamiento denunciado a través de la reunión anunciada o en su caso se incoen diligencias para depurar las responsabilidades penales de sus posibles autores y cooperadores necesarios."

También se pide que "con carácter cautelar se requiera personalmente a Patxi López, con apercibimiento de comisión de delito de desobediencia en orden a que se abstenga de consumar la reunión que tiene previsto y anunciado con Batasuna" y se pide que se libre oficio "a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Pais Vasco y Delegado del Gobierno en el País Vasco, a fin de que tomen las medidas necesarias para la suspensión de la mencionada reunión."

Europa no quiere federalismo
El rechazo en un referéndum en Italia y la profunda reforma de Alemania marcan un camino común hacia la centralización
Ángel Villarino La Razón 3 Julio 2006

Roma- El federalismo no está de moda en Europa. El referendo italiano y el proyecto de reforma constitucional alemana han devuelto el viejo debate a la agenda política del continente. La respuesta de la población trasalpina y del Ejecutivo más exitoso de los últimos meses ha sido igual: un rechazo al sistema federal, precisamente ahora que en España se concede más poder a las autonomías.

Los italianos rompieron incluso con su habitual división en materia política para decirle «no» a la reforma propuesta por la Liga Norte de Umberto Bossi y secundada por Silvio Berlusconi. En la consulta popular no hubo derechas ni izquierdas. Los italianos prefirieron cerrar filas en torno a la defensa del centralismo, el que da las mismas posibilidades y derechos a los ciudadanos italianos, ya sean del boyante noreste o de la deprimida Sicilia.

En Alemania, la canciller Angela Merkel puso sobre la mesa un problema que su país llevaba años arrastrando y que ningún Gobierno precedente había conseguido solucionar: el galimatías de competencias entre los «lander» y el Gobierno central. Un sesenta por ciento de los proyectos de ley aprobados por el Ejecutivo han de ser sometidos a la votación de los estados, lo que complica y ralentiza el engranaje institucional. La idea de Merkel es reducir hasta el treinta o el cuarenta por ciento dichas competencias, ahorrándose de paso los costes de tanta burocracia. En definitiva: Alemania seguiría siendo federal, pero menos.

Unidad occidental. Tampoco está de moda entre los politólogos y la jerarquía empresarial europea, que promulgan más bien lo contrario: unidad y dientes apretados para mantener el tipo en el mundo globalizado. La receta que proponen para prosperar es la unión, el europeismo prooccidental, sin fisuras folclóricas, con el que hacerle frente al gigante asiático y dialogar de tú a tú con la locomotora estadounidense. En el «Forum Venecia», convención político empresarial celebrada la semana pasada en la ciudad de los canales, sesenta pensadores, parlamentarios, ministros, economistas y empresarios de toda Europa afrontaron el debate sobre la crisis del continente. Había ponentes franceses (Laurent Fabius), italianos (Massimo D’Alemma), alemanes (Thomas Mirow), húngaros (Laszlo Akar)… Los había de derechas, de centro y de izquierdas, pero ningún defensor del sistema federal, ni siquiera un tímido alegato a la Europa de las naciones. Más bien al contrario, propusieron una mayor centralización que permita llevar a cabo estrategias comunes. La historia del éxito chino se explica, analizaron, partiendo de su unidad férrea.

Fuera de España, los grupos que con más energía defienden el sistema federal viven horas bajas. En Italia, la descentralización es patrimonio de la Liga Norte. Su periódico, «La Padania», aplaudió los resultados del referendo de Cataluña. Los hombres de Bossi son conocidos por sus salidas de tono y un creciente descrédito en las instituciones europeas. Varios europarlamentarios insinuaron que si la vara de medir de la UE fuese igual para todos, hace tiempo que la Liga Norte habría corrido la suerte de Jörg Haider.

Ricardo Benedi, empresario vizcaíno: «Ha habido colaboracionismo con ETA de algunos empresarios»
«Pagar el “impuesto revolucionario” es inmoral, perverso e ilegal. Y el Estado de Derecho tiene que combatirlo»
C. Morodo La Razón 3 Julio 2006

«Coincidí con Patxi López hace cinco años en una boda y los dos pensábamos lo mismo en política antiterrorista»

Madrid- Empresario de segunda generación, bilbaíno y víctima del «impuesto revolucionario» de ETA. Concede la entrevista con recelos, pero sin condiciones previas; con dudas de última hora por las consecuencias de pronunciarse sobre cuestiones de las que la mayoría de las personas de su entorno no hablan, pero sin ponerse de perfil ante aquellas preguntas más atrevidas que surgen a medida que la conversación se relaja. Será uno de los rostros de una plataforma de empresarios críticos con la negociación que se presenta hoy en Madrid, con el padrinazgo del presidente de la patronal navarra, José Manuel Ayesa.

-¿Se ha planteado alguna vez marcharse del País Vasco?
-Nunca. Amamos nuestra tierra. Somos de aquí y estamos entre los mejores de aquí porque somos gente de paz y trabajadora.

-¿Ha recibido cartas de extorsión de ETA?
-Sí.

-¿Cuándo?
-En 2005 recibí tres cartas, la última el 26 de diciembre. Nunca había tenido problemas hasta que aparecí públicamente en el Palacio Euskalduna para manifestar mi oposición al Plan Ibarretxe. Después, empecé a vincularme con el Foro Ermua, ETA lo supo y llegaron las tres misivas.

-Usted conteste si quiere, pero es una pregunta obligada. ¿Pagó?
-No he pagado ni pagaré nunca.

-¿Y qué pasa cuando no se «colabora»?
-Ahora, aparentemente, parece que no hay ningún riesgo... Habrá que verlo.

-¿Pero mantiene la escolta pese a la tregua?
-Sí, por supuesto. La solicité a raíz de mi decisión de involucrarme con el Foro Ermua. El alto el fuego de ETA no me ha hecho replantearme esa decisión porque temo por mi seguridad. En principio, no parece que vayan a ponerte una bomba ni que te vayan a pegar un tiro en la nuca..., ¿pero quién te garantiza que no puedas ser víctima de un secuestro?

-Cuando le llegaron las misivas, ¿recibió ofertas de ayuda por parte de esas figuras, los mediadores, que se han puesto de actualidad con la investigación de Grande-Marlaska a un alto cargo del Partido Nacionalista Vasco?
-Hubo gente del ámbito nacionalista y de Batasuna que se ofreció a interceder por mí indirectamente, a través de otras personas. Te preguntan si quieres que hagan una gestión para ver si se soluciona el «problema», y tú te quedas perplejo.

-¿Gente? ¿Dirigentes políticos?
-No, ya le he dicho que personas de mi entorno que están cercanas al nacionalismo o a Batasuna. Aquí todo está muy mezclado y resulta que tu oculista de toda la vida o el vecino de al lado votan a Batasuna. Y son profesionales, padres de familia...
-La investigación judicial de la red de extorsión de ETA está alentando las sospechas que siempre han existido sobre extraños vínculos entre el PNV y la banda.
-Bueno, ahí está el famoso comentario de Arzallus de que «unos sacuden el árbol y otros recogemos la nueces». Es verdad que no se puede decir que el nacionalismo tenga las manos manchadas de sangre porque sería una acusación excesiva..., pero, desde luego, los etarras salieron del ámbito nacionalista hace 35 años. La historia es la historia. Y en ella está que se les llamaba «los chicos de las pistolas» o que se han servido siempre de las consecuencias de la lucha armada sin posicionarse de una manera franca contra ETA.

-¿Le parece bien que se investigue a los empresarios que pagan?
-Por supuesto. El Estado de Derecho tiene que combatir todas las ilegalidades, el crimen y la delincuencia. Puedo entender que tengan miedo, pero eso no justifica que uno llegue a pagar dinero para asegurarse de que no le matan. Matarán a otros, pero a ti no... Éstos son comportamientos cargados de inmoralidad, perversos y egoístas.

-Y en algunos casos, ¿colaboracionistas? Usted que conoce la realidad empresarial vasca de primera mano, ¿avala que ha habido connivencia con ETA desde determinados sectores?
-Sí. Yo no me muevo en el tejido nacionalista y batasuno..., pero estoy convencido de que existe ese colaboracionismo, sobre todo en zonas como Guipúzcoa. Gente del PNV, con determinada talla política, ha ido a Biarritz o a Bayona para solucionar problemas, a llevar dinero..
.
-Y mientras, ETA matando.
-Unos lo han hecho porque tendrían miedo..., pero otros porque tampoco están tan lejos del pensamiento etarra. Ya he dicho que aquí todo es confuso y separar la paja del grano es difícil. No se debe acusar a los nacionalistas de ser todos próximos a ETA porque sería un exceso, pero es verdad que ese visceral sentimiento antiespañol y de amor a la patria vasca se lleva, en líneas generales, a extremos totalitarios. Hasta el punto de creer que este país es su finca y de actuar como si fuéramos de su propiedad los que lo habitamos.

-Que las cosas del bolsillo vayan bien anima a hacer la vista gorda, ¿no?
-La vida es mucho más amable si vas a favor del viento que si te enfrentas al sistema. Esto se observa en comportamientos que pueden parecer anecdóticos, pero que son muy significativos. Por ejemplo, la obsesión, y digo bien, obsesión, por evitar palabras, como «adiós», por sus connotaciones españolistas. Lo más importante es la homologación con la corriente política nacionalista dentro del respeto a la norma del silencio.

-Si llegase el final de ETA, sería más fácil que la gente rompiese con esa norma.
-El problema va más allá del miedo al terrorismo porque el nacionalismo ha sido muy eficaz a la hora de hacer que la sociedad vasca asuma que si te sales de la regla, serás excluido socialmente. Tener comportamientos que demuestren afinidad con el afecto a España es peligroso, y eso es una realidad. Aquí no se puede llevar una bandera en la solapa y mucho menos ponerla en el balcón de tu casa. Colaboración no se pide a nadie, es cierto, porque ya están activos los militantes de Batasuna y del PNV, pero sí funciona el miedo a ser apartado y no formar parte del colectivo. Esto se está agravando en la medida en que el Partido Socialista se ha convertido en una copia de los nacionalistas por su afán de poder. Yo coincidí con Patxi López cinco años atrás en una boda y entonces los dos pensábamos lo mismo en política antiterrorista. Ahora, yo sigo creyendo que no se puede utilizar la violencia, que ha costado la muerte de casi 900 personas, para modificar comportamientos políticos... Él ya no parece que comparta esta tesis.

-Como miembro de Confebask, ¿qué le parece la confianza absoluta de la dirección de la patronal en el «proceso de paz»?
-Es fácil de entender. Sus órganos de dirección son mayoritariamente nacionalistas, y los que no lo son se callan para que no se diga de ellos que ponen obstáculos. La gente tiene sus negocios y se preocupa de cuidarlos.
-Por muchos recelos que tenga, no negará que José Luis Rodríguez Zapatero está en su derecho, como lo han tenido otros presidentes del Gobierno, de intentar conseguir la paz.
-Y si lo consiguiese sin una negociación política, habría que felicitarle.
-Pues entonces habrá que darle una oportunidad.
-ETA ha dejado ya claro que no va a renunciar a lo que siempre ha pretendido: a Navarra, a la independencia... Si Zapatero no lo ha querido escuchar, él tendrá que explicar a los españoles, cuando llegue el momento, por qué.

-El Gobierno asegura que ETA está tan debilitada que sólo espera una salida para sus presos.
-Eso no es verdad.

-Bueno, pero hay que presuponer que el Ejecutivo maneja más información que usted y que yo.
-Sí, pero cuando uno lleva aquí toda la vida hay ciertas cosas que al escucharlas producen sonrojo. Y no sólo a los vascos, sino a cualquier español que esté mínimamente informado. Es como si usted me anuncia que Zapatero va a disputar un partido de Wimblendon y tiene opciones de ganar. Yo le tendría que decir que eso es imposible.

-Entonces, ¿qué margen le concede para gestionar la tregua?
-A estas alturas nos está engañando a todos, salvo que a su vez esté siendo engañado por ETA.

-¿Ni lo presos?
-Sería conveniente que no aceptásemos entrar en ese juego de normalizar lo que es una perversión ética de la realidad. Hay más de 600 presos de la banda terrorista pagando por sus crímenes y ahora resulta que la paz justifica que puedan ir saliendo a la calle. Pues entonces habrá que hacer lo mismo con el conjunto de la población reclusa porque los españoles, como dice la Constitución, somos todos iguales ante la ley. Si van a salir etarras que han matado sabiendo lo que hacían, que han destrozado intencionadamente vidas por ese ensueño de la patria vasca, pues con más razón, entonces, el drogadicto que se ha criado en un ambiente miserable, lleno de problemas y que no ha tenido oportunidades de realizarse como una persona digna. Este tipo de delincuentes tienen muchos más atenuantes que los terroristas de ETA.

-¿Cree que volverán a matar?
-Sí. No como antes, es decir, no creo que vuelvan a atentar de manera colectiva, pero sí con objetivos selectivos, de uno en uno... También veo muy probable que puedan intentar un secuestro puesto que si están recaudando dinero es porque lo necesitan. Los nacionalistas andan ya advirtiendo a unos y a otros de que hay que prepararse para dar trabajo a un ejército que abandona las trincheras. Se te dice que hay que hacer un esfuerzo porque a nuestros «gudaris» etarras habrá que darles un empleo... ¿Es posible imaginar algo más perverso?

«La solución es el desarrollo del Estatuto de Gernika»
-¿Cómo son sus relaciones con el Gobierno vasco?
-No existen.

-¿Y las subvenciones que le corresponde recibir?
-No, no. En eso nunca me han perjudicado.

-Si la solución no es la negociación ni el diálogo, entonces, ¿qué?
-El diálogo parlamentario sí, pero con los etarras nunca. La solución ya la tenemos, es el desarrollo del Estatuto de Gernika y que el Estado español cumpla sus compromisos de completar las transferencias que están pendientes. En eso tendríamos que estar.

-Pero no parece que los vascos estén descontentos con la solución que les ofrece Zapatero.
-Hay muchísimas decenas de miles de personas que no quieren la negociación con ETA, pero no se debe olvidar que aquí es más difícil que la gente exprese lo que siente. Con todo, son muchos los que reaccionarían en cuanto saltase la chispa que les animase a dar el paso... La memoria es muy corta y convendría no olvidar que cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco se produjeron manifestaciones de hasta 500.000 personas, y que en Bilbao la gente se fue a la sede de Batasuna para sacar a los que estaban allí refugiados.

-El «espíritu de Ermua», la unidad PP-PSOE... Parecen fantasmas del pasado.
-Si es así es porque los socialistas se han corrompido y han perdido la ética política. Los nacionalistas odian más a España que aman a Euskadi, y los socialistas odian mucho más al Partido Popular que quieren al socialismo. Yo también soy socialista si hablamos de distribución de la riqueza, de igualdad de oportunidades, de favorecer las rentas más pequeña... ¡Cómo no lo voy a ser! Pero el PSOE actual no está ni mucho menos en eso: ha perdido la ética y da la impresión de que sólo se mueve por el afán de perpetuarse en el poder.

-Pintan bastos, ¿no?
-Cuando era niño, recuerdo que había un programa en la radio que se llamaba «El criminal nunca gana». Cada día, sobre las ocho de la tarde, se emitía un episodio policiaco y siempre acababa con el triunfo de los buenos. Aquí tampoco van a ganar al final los criminales.

Un compromiso con lo vasco
Está al frente de un grupo de empresas asentado en la margen izquierda del Nervión y dedicado a la fabricación de componentes para la automoción. Fue elegido Mejor Empresario vasco de 2003, y el acto de entrega del galardón lo presidió el consejero Azkarraga. Con cinco hijos, algunos ya en disposición de seguir con la tradición empresarial empezada por el abuelo; orgulloso de ser bilbaíno, como también lo podría estar, precisa, de ser andaluz o catalán; y aferrado profundamente a su tierra. «Es que el mar es un imán terrible», argumenta. A través de los ojos de sus hijos, ya entre 20 y 30 años, ha descubierto la realidad de las nuevas generaciones, cómo amigos del mismo entorno social, del mismo ambiente acomodado, han asumido tesis nacionalistas que nunca han visto respaldadas en casa. Con el «proceso de paz» en marcha, dará el paso al frente de erigirse en uno de los rostros de una nueva plataforma de empresarios críticos con la negociación.

TRAS FACILITAR LA INFORMACIÓN, EL CONFIDENTE ZOUHIER FUE DETENIDO
La UCO, controlada por Hernando, localizó a "El Chino" dos semanas antes de la explosión de Leganés
Desde el 17 de marzo de 2004, diecisiete días antes del supuesto suicidio de Leganés, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, dirigida por el coronel Félix Hernando, tenía controlado a "El Chino". Según desvela El Mundo, el confidente Rafá Zouhier había facilitado su localización a su controlador aunque este dato no aparece en el primer auto del juez Del Olmo. Pero los agentes tardaron casi una semana en controlar la casa de "El Chino", hasta el 25 de marzo no localizaron la de Morata y no llegaron a Leganés hasta la mañana del 3 de abril, sólo horas antes de que saltara por los aires. Zouhier llevaba días detenido.
Libertad Digital 3 Julio 2006

La información que firma Casimiro García Abadillo en El Mundo apunta que en vez de "seguir explotando la información" que estaba facilitando Rafá Zouhier, que localizó la casa de Jamal Ahmidan, "El Chino", el 17 de marzo de 2004, dos días después los propios agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil le detuvieron. Le acusaban de colaborar en un delito de tráfico de explosivos. Desde ese momento, cuenta la noticia, "al menos en teoría, la UCIE se hizo cargo de la investigación de todo lo relacionado con El Chino".

Pero la Policía no llegó hasta la casa de "El Chino" hasta una semana más tarde. La casa de Morata tampoco fue localizada hasta el 25 de marzo y el piso de Leganés no fue localizado hasta la mañana del mismo día que voló por los aires, el 3 de abril de 2004. "El Chino", pese a estar localizado, nunca fue detenido.

Dos semanas para seguir a "El Chino"
El diario sostiene que los guardias de la Unidad Central Operativa "dispusieron de más de dos semanas no sólo para detener" a "El Chino", sino para localizar la casa de Morata y el piso de Leganés en el que supuestamente se suicidó con otros seis islamistas. El diario recuerda que esta unidad de elite de la Guardia Civil está dirigida por el coronel Félix Hernando, "hombre de confianza del ex secretario de Estado de Interior Rafael Vera".

"Los hechos son de una gravedad extraordinaria, ya que la detención de "El Chino" y los otros seis presuntos suicidas hubiera ayudado a desentrañar algunos de los puntos más oscuros del terrible atentado", apunta García Abadillo.

La información se la facilitó a la UCO el confidente Rafá Zouhier, a través de su controlador conocido como "Víctor". El 17 de marzo ambos mantuvieron dos conversaciones telefónicas que están grabadas porque la Udyco (Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Policía Nacional) investigaba a Zouhier por tráfico de drogas.

Las llamadas de Zouhier a "Víctor"
En el sumario aparece que el confidente trasladó a "Víctor", a las 18:13 horas del 17 de marzo de 2004 que ya había localizado "la zona y la calle": "Calle Villalobos, en Vallecas". Llama la atención del diario que "esa breve pero relevante conversación no figura en el primer auto que hizo público el juez Juan del Olmo el 18 de junio de 2004".

En la segunda llamada de Zouhier insiste en que "El Chino" está viviendo en la calle Villalobos y que "tiene detonadores, tiene mandos a distancia, 300 metros, tiene goma dos..." Zouhier le pregunta a su interlocutor, tras decirle si recuerda el nombre de la calle que le había facilitado, si "habéis ido o no habéis ido". El agente de la UCO responde que "sí".

También le facilitó más datos para localizar a "El Chino". Le describió físicamente, le dijo que tenía un "BMW 500 de color negro", que tenía "un hijo y una mujer, también española", que "conseguía cosas en Bilbao y del País Vasco" y que "siempre hablaba del rollo del teléfono, ¿sabes? A él le gustaba lo del teléfono. Lo de hacerlo con el teléfono". Cuenta el diario que lo "único que no le concretó Zouhier a "Víctor" fue el número de la calle donde vivía "El Chino", que era el 51".

La mujer de El Chino confirma su localización
Buena parte de esta información fue confirmada nueve días después, el 26 de marzo, por la compañera sentimental de "El Chino". Desde entonces está dentro del programa de testigos protegidos. La declaración la efectuó ante los agentes de la Unidad Central de Información Exterior. Reconoció que vivía con "El Chino" en la calle Villalobos 51 y desvela la existencia de la casa de Morata. En la declaración consta que "los días 17 y 18 de marzo los pasan juntos en casa y el día 19 van a la finca mencionada anteriormente y sita en el término municipal de Morata de Tajuña, en la que hacen una fiesta familiar, en la que se encuentran, además de la dicente, el padre de la misma, su mujer, el sobrino de su mujer, su hermana, su hijo y Jamal Ahmidan". También relata que esa día, a su regreso, no duerme en casa sino en la de los "chicos". Se refería al piso de Leganés.

El Mundo sostiene que "el seguimiento de "El Chino" debía haber facilitado no sólo la localización de la guarida de los terroristas en Morata, que oficialmente no fue encontrada por la Policía hasta el 25 de marzo, sino la del mismísimo piso de Leganés, que había sido alquilado por Mohamed Belhadj el 8 de marzo de 2004".

Casi al mismo tiempo que Zouhier localizaba a "El Chino", el 17 de marzo, agentes de la UCIE se desplazaron a Avilés. Ya entonces Emilio Suárez Trashorras también les habló de "El Chino".

La unidad del archivo de la Corona de Aragón
POR MARGA TORREJÓN LASHERAS (*) ABC

EL pasado 13 de junio tuvo lugar en la Fundación Casa de Ganaderos una mesa redonda sobre el Archivo de la Corona de Aragón (ACA) organizada por la Unión Territorial de la Asociación de Archiveros, Bibliotecarios, Documentalistas y Museólogos (Anabad-Aragón). En dicha mesa hubo representación de todas las comunidades españolas que formaron parte de la antigua Corona de Aragón: Cataluña, Mallorca, Valencia y Aragón. El objetivo era congregar a los profesionales que han hecho de los archivos su vocación y su vida y que, generalmente, no comparecen en los medios de comunicación.

Los ponentes convocados manifestaron su opinión sobre la situación actual del ACA y sobre su futuro; la representante catalana realizó una exposición histórica del ACA, que fue contestada por varios de los contertulios. Los representantes de Mallorca y Valencia manifestaron su preocupación sobre el futuro del Archivo, teniendo en cuenta lo que recoge el Estatut aprobado en referéndum el pasado 18 de junio en su disposición adicional decimotercera, «Fondos propios y comunes con otros territorios»: «Los fondos propios de Cataluña situados en el Archivo de la Corona de Aragón y en el Archivo Real de Barcelona se integran en el sistema de archivos de Cataluña. Para la gestión eficaz del resto de fondos comunes con otros territorios de la Corona de Aragón, la Generalitat debe colaborar con el Patronato del Archivo de la Corona de Aragón, con las demás Comunidades Autónomas que tienen fondos compartidos en el mismo y con el Estado a través de los mecanismos que se establezcan de mutuo acuerdo».

La gran preocupación de los profesionales, que se hizo bien patente en la mesa, se centró en tres aspectos: ¿cuáles son esos «fondos propios»?, ¿cuáles son el resto de «los fondos comunes con otros territorios»? y, sobre todo, «el Archivo Real «de» Barcelona» no es tal, se trata de «el Archivo Real «en» Barcelona». La representante catalana afirmó que la redacción de este texto había sido responsabilidad de los políticos, a lo cual se respondió: y ¿por qué no pidieron colaboración a los archiveros?, ¿porque no les interesaba?, ¿porque realmente querían que pusiera lo que pone y no otra cosa?

De todo lo que se escuchó se pueden sacar varias conclusiones que nos deben llevar a pensar muy seriamente sobre este asunto y que deben ayudar a los poderes públicos cuando tomen determinadas decisiones.

En primer lugar hay que tener muy claro qué es y qué representa el Archivo de la Corona de Aragón para las comunidades que formaron parte de la misma: una historia común, un proyecto político compartido durante siglos, unos documentos que reflejan todo lo anterior y que en modo alguno deben disgregarse. Disgregar los fondos del Archivo de la Corona de Aragón, sobre todo los que llegan hasta el siglo XVIII (momento en que se promulgan los Decretos de Nueva Planta), sería como querer reescribir la historia y eso no es ni ético ni moral.

En segundo lugar, una vez aprobado el Estatut y lo que ello implica, apoyamos desde Anabad-Aragón a nuestro Gobierno autónomo y a su presidente, que, obedeciendo un mandato de las Cortes de Aragón, plantee un recurso de inconstitucionalidad contra la citada disposición adicional decimotercera del Estatut. Tenemos tres meses para llevarlo a cabo; estaremos atentos a que se presente en este tiempo. No podemos dejar pasar esta oportunidad y que nos arrebaten lo que por historia nos pertenece a los aragoneses. Es de esperar que los gobiernos autónomos de Valencia y Mallorca hagan lo mismo que nosotros. No podemos reblar, ahora no.

En tercer lugar, exigir al Gobierno central la creación ya del patronato que gestione el Archivo de la Corona; llevamos 20 ó 25 años de retraso. ¿Por qué los sucesivos gobiernos de Madrid, de un signo o de otro, no han abordado nunca la creación del Patronato? De cómo se organice el citado patronato consúltese a los implicados: a los profesionales y políticos de las cuatro comunidades afectadas, al Ministerio de Cultura y a los profesionales que trabajan día a día en el Archivo de la Corona de Aragón, archiveros éstos que son funcionarios de la Administración Central y que a partir de ahora, una vez aprobado el Estatut, no se sabe de quién van a depender.

En cuarto lugar, instar a los poderes públicos a que pidan a los citados profesionales que opinen, que se manifiesten; son ellos los que mejor saben lo que conviene a éste y a otros archivos. En quinto lugar, ser capaces de trasmitir a los gobiernos central y autonómico la situación de precariedad de medios económicos y humanos en que se encuentran muchos de nuestros archivos. Se ha generado un intenso debate en torno a estos centros en los últimos años; los profesionales llegamos a la conclusión de que esta «inesperada fama» que ha llegado a los archivos deberíamos aprovecharla para recordar a los políticos que éstos necesitan algo más que ser la moneda de cambio o el arma arrojadiza en los rifirrafes políticos; que en los presupuestos anuales se incluyan partidas importantes para llevar a los archivos al lugar que merecen. Sólo entonces creeremos que los políticos tienen un interés verdadero por los documentos que guardan nuestros archivos y no un interés de conveniencia.

Desde Anabad-Aragón nos oponemos a la disgregación de fondos del Archivo de la Corona de Aragón, estamos por el diálogo y la colaboración, apoyamos a nuestro Gobierno autónomo al plantear el recurso de inconstitucionalidad y le recordamos también todo el trabajo que queda por hacer a favor de nuestros archivos y de nuestro patrimonio documental, el que tenemos en Aragón y el que está fuera.
(*) Presidenta de la Unión Territorial Anabad-Aragón

EDUARDO LAGO DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES EN NUEVA YORK
«Todo el mundo quiere estudiar español en las universidades de EE UU»
El ganador del Nadal considera necesario «pelear para que la literatura peninsular sea conocida» en Estados Unidos «En Nueva York se produce una lengua común especial gracias a los latinoamericanos», afirma
GAIZKA OLEA g.olea@diario-elcorreo.com/MADRID El Correo 3 Julio 2006

Eduardo Lago tiene la sensación de que, desde su llegada a Nueva York, han sido otros los que han marcado el rumbo de su vida. Desembarcó en la ciudad de los rascacielos con el propósito de quedarse un año y traducir dos novelas, y lleva allí dos décadas. Su carrera ha estado vinculada a la enseñanza del español desde que accedió al departamento de castellano del prestigioso Sarah Lawrence College -«el más caro del país», advierte- y a una incesante actividad cultural como estudioso de la literatura estadounidense.

Este rol de anónima hormiguita dio un vuelco cuando su agente decidió presentar su primera novela al Premio Nadal, uno de los pocos galardones que conservan prestigio. Eduardo Lago recibió el premio en enero pasado y, cuando se aprestaba a disfrutar de un año sabático para «leer, escribir y viajar», le llegó la propuesta de sustituir a Antonio Muñoz Molina al frente del Instituto Cervantes de Nueva York. «Si hubiera dicho que no habría sido un acto de cobardía. Tengo una oferta intelectual que hacer, tengo ideas claras», asegura.

-Su vida ha cambiado de forma radical en seis meses.
-Sí, después de este medio año, la gente me dice que soy un tipo de suerte, que quiere compartir lotería conmigo Y la verdad es que yo veo que el Premio Nadal y la propuesta de dirigir el Cervantes están relacionadas. Uno lleva a lo otro. Llevo veinte años viviendo en Nueva York y es una ciudad que conozco bien, más que Madrid, incluso. Soy profesor, jefe del departamento de español de una universidad importante, y todo esto da el perfil del director del Instituto Cervantes allí. El Nadal me ha dado el toque de escritor reconocido y César Antonio Molina (el director de la entidad) conoce mi trayectoria. El susto gordo me lo llevé cuando premiaron mi novela.

-Es un cambio que no buscó, porque había pedido un año sabático.
-No, no es buscado. Desde que fui a Nueva York casi no he tomado ninguna decisión. Fui allí para quedarme un año y traducir dos libros, pero un señor, hijo de republicanos, me animó a sacar el doctorado y llegó la posibilidad de empezar a trabajar en una universidad prestigiosísima porque se quedaron sin profesor de español. Estaban desesperados y me contrataron. La titular no volvió al año siguiente, así que sacaron la plaza y conseguí la cátedra. La racha sigue con el Nadal, que fue algo inesperado, y ahora, la dirección del Cervantes. Estaba abrumado y cansado y tenía ante mí un año, ¿un año!, sabático para viajar, leer, escribir... Esto me lleva en otra dirección, pero es maravilloso.

-Queda claro que no serviría de nada comprar lotería con usted.
-Ya les he avisado de que no.

Charla con Muñoz Molina
-¿Tendrá tiempo para seguir escribiendo?
-Esta mañana (por el viernes), he tenido una reunión con Antonio Muñoz Molina y le he hecho miles de preguntas sobre el instituto. Cuando hemos terminado, le he dicho: «¿Cómo diablos has conseguido escribir una novela?». Me ha respondido que sacando tiempo y energía de donde no la hay. La ventaja es que tengo una novela dentro y la he visto estos días; eso es lo importante, porque cuando tenga un momentito iré al ordenador a pergeñarla. Sylvia Plath escribía a las cinco de la mañana porque la había abandonado su marido y tenía dos hijos pequeños, así que madrugaba para trabajar antes de que despertaran.

-¿Qué es lo que le anima a aceptar un trabajo que tiene facetas burocráticas y de protocolo?
-¿Qué puede aportar el profesor y el escritor?

-Nueva York es una ciudad muy especial y los institutos Cervantes se abren en ciudades en las que el español es un idioma extraño, pero ese no es caso de Nueva York. Tiene un entorno anglófono y es un punto de encuentro de las tres arterias de nuestra lengua: la presencia española, que es reducida pero potente; luego hay una comunidad panhispánica impresionante, gente procedente de todos los países donde se habla español. Allí se produce un fenómeno de concentración, una lengua común muy especial, gracias a los caribeños, a los latinoamericanos... La tercera vertiente es la de los que escriben en inglés pero tienen el español como el paraíso perdido, autores portorriqueños o cubanos como Óscar Hijuelos ('Los reyes del mambo'), que en 1990 me decía: «Mi proyecto es leer a los clásicos españoles».

-Aunar esas tres corrientes es un reto complicado.
-En Nueva York, las cosas, además, cambian a una velocidad de vértigo. En parte por culpa de los estadounidenses, que son muy refractarios a lo que llega de fuera, tenemos que buscar la forma de que los escritores españoles se abran camino allí. Y, en este caso, hay que luchar mucho por los autores peninsulares.

-¿Los latinoamericanos se defienden mejor?
-Ellos no tienen que librar esa batalla, porque son conocidos y traducidos al inglés. Creo que es una cuestión geográfica, que hay una continuidad entre las dos américas, la anglófona y la hispanohablante. Europa se ha quedado un poco lejos y los escritores están distanciados, la literatura española está en las librerías, pero hay otras, como la alemana, la francesa o la italiana, que tienen identidad propia, mientras que nosotros estamos, por ejemplo, junto a los centroeuropeos.

Papanatismo
-La literatura, como otras facetas de la actividad cultural, parte en desventaja.
-Hay una gran falta de reciprocidad. En España existe una gran curiosidad por los productos culturales americanos, incluso un poco de papanatismo, porque se traducen cosas bastante vulgares. Por eso creo que hay que llevar allí a escritores y pelear por que sean conocidos.

-Ese idioma común del que hablaba, ¿puede dar origen a una forma de expresión diferente? ¿Tendrá que ver con el 'spanglish'?
-El 'spanglish' es un espejismo sobre el que de vez en cuando se escriben libros, porque es algo tan vivo que cambia con cada generación. No tiene sentido ser purista, pero tampoco traducir el 'Quijote' al 'spanglish': al verano siguiente, nadie va a reconocer eso. El español avanza hacia la fusión; las academias están en continuo contacto y la prueba es que existe una lengua cultural común: si lees novelas, compruebas que la lengua es la misma. Las dos conclusiones que saco de mi experiencia en Nueva York es que el idioma vive un proceso de expansión y no camina hacia la disgregación, sino hacia el aglutinamiento.

-En el entorno anglosajón, ¿se siente curiosidad por el español? ¿Lo observan con hostilidad, desinterés...?
-No, es un gran tesoro, y lo observan con avidez, pero es un tesoro desaprovechado. Todo el mundo quiere estudiar español en las universidades, más que el francés o el alemán. Es un vehículo fantástico y los americanos muestran gran interés por nuestro idioma. Tenemos que poner los medios para que nos conozcan mejor.

-Su antecesor llamó la atención sobre la necesidad de reforzar las inversiones en el instituto.
-Lo dijo muy bien, con elegancia, y es la realidad. El instituto de Nueva York tiene unas necesidades muy especiales, sobre todo si ves los medios que tienen el instituto francés o el alemán. Estoy seguro de que su petición será atendida. La iniciativa privada tiene que implicarse más, como sucede con las empresas y las fundaciones estadounidenses.

-¿Se justifican los arrebatos alarmistas sobre el futuro del español, que para algunos está siempre amenazado?
-Bueno, yo echo de menos la 'ñ' en los ordenadores, pero el idioma está en un estado extraordinario. Los institutos Cervantes cuajan, sea en China o en Brasil, y en la universidad en la que he trabajado, el departamento de español es más grande que todos los demás juntos. La gente quiere aprender español y hay que poner los medios necesarios para que lo consiga.

Aznar acusa a Zapatero de "transmitir" que a las víctimas del terrorismo "les mataron para nada"El presidente de honor del PP señaló que hay una "enorme mayoría de españoles, vascos incluidos" que están echándose "las manos a la cabeza por la preocupación".Europa Press. Navacerrada.
El Confidencial 3 Julio 2006

El ex presidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, acusó al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber aceptado una "negociación política" con ETA que afecta al futuro del País Vasco y de España y de haber reconocido el "derecho a la autodeterminación" de los vascos. Asimismo, avisó a Zapatero de que, con sus actos, está transmitiendo a la sociedad que a víctimas como Jesús María Pedrosa o Miguel Ángel Blanco "les mataron para nada".

"¿Qué es lo que el presidente del Gobierno dijo la semana pasada? Que aceptaba una negociación política que condujera a una decisión sobre el futuro del País Vasco y de España -recalcó- ¿Quién va ganando la partida? Los terroristas y los verdugos ¿Para qué aguantó Pedrosa, tras ver caer a Miguel Ángel Blanco y a tantas otras personas antes que él? ¿Para nada? Pues eso es lo que transmite ahora con sus actos el presidente del Gobierno: que aguantaron para nada todos aquellos que fueron asesinados. Que les mataron para nada".

En su discurso de inauguración del 'Campus FAES' en Navacerrada, apuntó que fue la semana pasada, cuando le fue concedido en Durango (Vizcaya) un premio que lleva el nombre del concejal 'popular' Jesús María Pedrosa, cuando constató al ver a su viuda y sus hijas que se está cometiendo "un enorme error". "Resulta que a Pedrosa, como a otras 800 personas, se les asesinó porque un grupo de indeseables, decididos a imponer por la fuerza su particular manera de pensar, lo consideraban un obstáculo, a él y a todos los que como él no estuvieran dispuestos a someterse y a callar", apostilló.

Y esa "particular manera de pensar" de los terroristas consiste, a juicio de Aznar, en tratar de imponer una "negociación política" que ataña al futuro de Euskadi y España, algo que ha "aceptado" Rodríguez Zapatero la pasada semana: "El Gobierno ha demostrado a los terroristas que está dispuesto a aceptar sus condiciones. En el día señalado, en el lugar que le dijeron, ha pronunciado las palabras que le exigieron que pronunciara -argumentó-. Ahora caminan juntos".

ETA no deja las armas
Mientras, señaló el presidente de honor del PP, hay una "enorme mayoría de españoles, vascos incluidos", que en vez de "echar los brazos al aire de alegría" están echándose "las manos a la cabeza por la preocupación" y que "encuesta tras encuesta" dicen 'no' a cualquier posible cesión ante los terroristas. "Es la mayoría que se va dando cuenta de que no estamos hablando de que los terroristas entreguen las armas, sino de que entreguemos nuestra democracia, nuestra dignidad y nuestra nación", agregó.

"Por eso el Gobierno camina ahora junto a sus antaño adversarios del Pacto de Estella. Por eso el PP y su presidente, Mariano Rajoy, han permanecido fieles a la palabra dada: no entrar en acuerdos para hacer ahora lo que nos exigieron inútilmente en el Pacto de Estella --adujo--. Y yo me enorgullezco de ello, y digo que sólo así quedarán oportunidades para la esperanza y la verdadera paz. Sólo así podemos pensar en un futuro que retome el camino que demostró que era eficaz. El camino de la lucha antiterrorista que pudo, si este Gobierno hubiera querido, acabar definitivamente con la banda de terroristas totalitarios".

COALICIÓN CANARIA SE APUNTA A LA MODA SEPARATISTA
Redacción minutodigital 3 Julio 2006

La irresponsable política antinacional de Zapatero esta consiguiendo llevar al campo del separatismo a partidos que tradicionalmente solo militaban en el regionalismo. En varias ocasiones hemos denunciado la deriva de Coalición Canaria hacia tales posiciones, ridículas en extremo si pensamos que se refieren al archipiélago canario.

Paulino Rivero, lider de C.C., hizo público que su formación ha realizado una propuesta de acuerdo al Partido Nacionalista Canario para concurrir juntos «en todos sus ámbitos» -Parlamento, cabildos y ayuntamientos- en las próximas elecciones autonómicas de 2007, como a las generales de 2008.

El PNC dice que «habrá que insistir con fuerza y contundencia desde los órganos propagandísticos del PNC para inocular paulatinamente que somos diferentes del resto de los pueblos que componen ese artificio que conocemos por el nombre de España».

Una de las aspiraciones del PNC es reformar el Estatuto de la Comunidad Canaria -¿les suena?- para “dejar atrás, por rancio y ambiguo, el concepto de nacionalidad con el cual se nos bautiza en el », para cambiarlo por el de nación”. ,

El PNC comparte los mismos postulados secesionistas que Batasuna o ERC. El objetivo de este nuevo frente separatista es «la instauración paulatina de una soberanía de Canarias negociada y compartida con España», para llegar a la «articulación de la Nación Canaria, con un gobierno nacional con sus funciones propias». También asume el tópico y falso discurso victimista del separatismo al hablar de «la sobre-explotación empresarial foránea sufrida por el Archipiélago en los últimos años».

Coalición Canaria, que se caracterizó siempre por vender al mejor postor su apoyo en el Congreso en Madrid, ahora da una vuelta de tuerca más y se apunta a la moda separatista. Una razón más para terminar de una vez con la presencia de estos parásitos, que se han erigido en árbitros de la política de España, en las instituciones que no tengan carácter regional.

Movimiento cívico
I CONGRESO DE JUVENTUDES DE FORO ERMUA EN VITORIA
Redacción minutodigital 3 Julio 2006

El pasado sábado se celebró en Vitoria el I Congreso de Juventudes de Foro Ermua. Jóvenes llegados hasta la capital del País Vasco desde diferentes puntos de la geografía española aportaron ideas y estrategias de cara a conseguir un futuro en libertad.

El Congreso contó con la asistencia de Mikel Buesa, Presidente de Foro Ermua, Inma Castilla de Cortazar, Iñaki Ezquerra y Nerea Alzola, presidenta de las Juvenudes Unificadas de Foro Ermua.

Durante la jornada, los jóvenes estructuraron una "respuesta cívica" a la nueva situación que se vive en relación al alto el fuego de ETA dejando bien claro que "la juventud abertzale, violenta, no puede relacionarse con los movimientos juveniles pacíficos y constitucionalistas", en relación al lenguaje que se utiliza desde determinados medios de comunicación.

Javier Elorrieta, miembro de Foro ermua y miembro del PSE dejó claro que "hay mucha más gente (en el PSE) de la que aparece en los medios, que está contra la política de Zapatero".

Cerró el acto el Alcalde de Vitoria, el popular Alfonso Alonso, dando las gracias a Foro Ermua "por haber elegido Vitoria para celebrar este I Congreso"

Alfonso Alonso llamó a la esperanza haciendo un breve recorrido de su propia historia en política, cuando en Vitoria "no éramos más de tres concejales y el trabajo logró que hoy gobernemos en el Ayuntamiento y en Álava". Alonso finalizó diciendo que "a pesar de no tener ahora al PSE-PSOE de este lado, nosotros continuaremos defendiendo la libertad y la unidad de España".
Recortes de Prensa   Página Inicial