AGLI

Recortes de Prensa     Martes 4 Julio  2006

No hay casualidades que valgan
Ignacio Villa Libertad Digital 4 Julio 2006

Este martes tenían previsto reunirse en Bilbao los socialistas vascos y la ilegalizada Batasuna. Un encuentro que, finalmente, se ha aplazado debido al tremendo accidente del Metro en Valencia. Un aplazamiento que es pura estrategia de imagen y que no ahorra un ápice al fondo de la cuestión. Ya sea ahora, o dentro de una semana, es una reunión con lugar, fecha y hora establecidos, como si fuera un encuentro normal entre formaciones políticas democráticas. La diferencia es que en una parte de la mesa están sentados los terroristas y en el otro extremo el partido que sustenta el Gobierno de España y que, por lo tanto, está legitimando a los que acuden a la reunión en representación de los terroristas.

Es obvio que Batasuna es un partido ilegal. Batasuna está ilegalizada por ser parte de ETA. Que los socialistas vascos están saltándose todos los pactos firmados entre demócratas al sentarse en una mesa de negociación con los terroristas es una realidad ante la que no se puede cerrar los ojos, y es que el partido de un tal López se está saltado a la torera la Ley de Partidos. La reunión que se iba a celebrar este martes no es más que la escenificación que los socialistas vascos, en representación del presidente del Gobierno, están haciendo del proceso de rendición. Una escenificación que, como todas, parte de un guión escrito con anterioridad.

Lo que no sabíamos con certeza hasta el domingo es que ese guión comenzó a escribirse antes incluso de las elecciones de 2004. Unos hechos que nos llevan a una pregunta: ¿qué razones había para que los terroristas etarras consideraran a Rodríguez Zapatero como el interlocutor válido en un momento en que estaba muy lejos de llegar al poder? La situación es de una naturaleza tal que resulta imposible de explicar sin pensar que existen pactos y acuerdos con los terroristas anteriores a los atentados del 11 de marzo.

Esta legislatura comenzó muy mal, con un golpe mediático en vísperas de unas elecciones generales; en estos momentos nos encontramos en un proceso de rendición del Gobierno ante los terroristas. Tal coincidencia es difícil que sea mera casualidad y no forme parte de una estrategia en la que ETA hace el trabajo sucio y Zapatero se presenta como el pacificador sumiso. En el camino, eso sí, se llevarán por delante nuestra libertad. Como si les importara.

Reformar la Constitución y evitar su descomposición
Editorial Elsemanaldigital  4 Julio 2006

Mariano Rajoy y José María Aznar plantean la necesidad de una reforma constitucional que evite a los españoles una crisis social y política como la que está viviendo el país.

4 de julio de 2006. Millones de españoles tienen hoy la sensación de que la Constitución democrática de 1978 está en peligro. Por una parte, el desarrollo de algunos Estatutos de Autonomía, en especial el de Cataluña, que el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero pactó sucesivamente con el socialista Pasqual Maragall, el republicano Josep Lluís Carod-Rovira y el nacionalista Artur Mas, choca con la letra y el espíritu de la Constitución. Por otro lado, en el programa electoral del PSOE se manejaba una posible e indeterminada reforma constitucional, mientras que el nacionalismo vasco reclama una autodeterminación nacional que no tiene cabida ni en la letra ni en el espíritu de la Constitución actual.

No es de extrañar por tanto que el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, y el presidente de la Fundación FAES, José María Aznar, planteen por separado la necesidad de una verdadera reforma constitucional que evite a los españoles una crisis social y política como la que está viviendo el país.

No se trata de liquidar la Constitución de 1978 como si hubiese fracasado. Pero sí de constatar que algunos de sus preceptos han sido superados por el tiempo, y que otros están siendo aprovechados por los enemigos de la unidad constitucional para minar el régimen vigente. Ante esa situación es necesario que los defensores de las libertades se planteen reformar la letra de la Constitución para defender su esencia y su espíritu.

El núcleo del debate está, una vez más, en la organización territorial del Estado. En 1978 se creyó haber hallado un justo término entre el reconocimiento de la personalidad de las regiones, convertidas en Comunidades Autónomas, y la preservación de la soberanía nacional, única e indivisible. No obstante, algunos nacionalistas no asumieron la Constitución como un marco permanente sino como un peldaño en su estrategia secesionista. Además, la misma Constitución dejaba sin definir con precisión las competencias irrenunciables de la Administración Central del Estado, del mismo modo que no definía cuántas y cuáles eran las Comunidades de España ni qué atribuciones habrían de tener.

Ante las consecuencias negativas de tantos equívocos, y ante su manipulación por Zapatero y sus aliados parlamentarios nacionalistas, es lógico que el PP plantee una reforma constitucional. No es cuestión ya de más o de menos centralismo, sino de fijar bien las reglas del juego, y naturalmente de impedir que, a través de los Estatutos, se introduzca la idea –ilegal e ilegítima- de que en España hay más de una nación.

No debe ser una cuestión de partido. La planteará desde septiembre el Partido Popular, pero no es una idea de derechas o de izquierdas, sino un proyecto de Estado, como también lo debería seguir siendo el proyecto "popular" de una segunda descentralización que, una vez eliminado el exceso de centralismo en Madrid, evite nuevos centralismos regionales que perjudiquen la autonomía municipal. Todo esto en beneficio de la convivencia cívica, y frente a los intentos de hacer decir al texto de 1978 lo que nadie quiso que dijese.

La rendición (V.O. en vasco)
Juan Carlos Escudier El Confidenial 4 Julio 2006

El diálogo con ETA que, como quien declara inaugurado un pantano, abrió oficialmente Zapatero el pasado jueves tiene un elemento distintivo que lo diferencia de otros procesos similares vividos durante la democracia. Por primera vez, sectores amplios de la ciudadanía y de las víctimas, espoleados y manejados por el principal partido de la oposición y por distintos medios de comunicación, han llegado al convencimiento de que el presidente del Gobierno está dispuesto a rendirse a los terroristas y a consumar la gran traición a la patria, dicho sea en el grandilocuente lenguaje que se le aplica.

Sin que ningún hecho objetivo lo avale, se sostiene sin pudor que ya se ha pactado con ETA la liberación de todos sus presos, la entrega de Navarra al País Vasco y la celebración de un referéndum de autodeterminación en Euskadi, con el que se oficializaría su independencia. Una pregunta tan obvia como qué ganaría Zapatero con todo ello encuentra la más alucinógena de todas las respuestas: el presidente es rehén de ETA porque fue la banda, en connivencia con el PSOE, quien planeó el 11-M para desalojar al PP del poder y le dio la presidencia del Gobierno. El disparate no por mayúsculo encuentra menos resonancias.

Basta con bucear en algunos foros de Internet, oír las opiniones de los oyentes de algunos programas de radio o escuchar los gritos de “Zapatero, asesino” coreados masivamente en las multitudinarias manifestaciones de la AVT para percatarse de que no estamos ante la locura de unos pocos sino ante un clima de opinión fabricado alevosamente con efectos devastadores. Quizás resulte exagerado mantener, como ha hecho recientemente Santiago Carrillo, que nos hallamos ante una campaña en la que se incita al asesinato del presidente del Gobierno, pero es evidente que se está aventando un odio injustificable.

Con el debate político sometido a esta tensión cainita las probabilidades de que el proceso de diálogo con ETA concluya con el final de la violencia son ciertamente escasas. Es lícito desconfiar de Zapatero y criticar con severidad sus errores, pero roza lo inadmisible en un asunto de esta naturaleza albergar la esperanza de que se estrelle por el camino. Paradójicamente, ante la mejor oportunidad de erradicar el terrorismo, en el momento de mayor fortaleza del Estado y de mayor debilidad de la banda, inexplicables fuerzas se han desatado para conjurar cualquier atisbo de éxito.

La declaración del jueves contiene los elementos necesarios para tranquilizar a los convulsos. La referencia a que el Gobierno respetará las decisiones que los ciudadanos vascos adopten libremente se somete a la “sujeción a la legalidad”, al respeto de las normas y al compromiso absoluto con la Constitución. Como no podía ser de otra forma, los teóricos de la rendición ha visto en estas palabras el aval del presidente a la autodeterminación. Pedía Zapatero la colaboración de todos los medios de comunicación y hay quien todavía no ha parado de reírse.

En circunstancias normales, cualquiera entendería que, aun en sus últimos estertores, exigir a ETA que se rinda, entregue las armas y pida celdas libres para sus militantes que aún permanecen en libertad no deja de ser una carta a los Reyes Magos. Y que, por el contrario, lo prudente sería escenificar un final que, como diría Alfonso Guerra, “agote las posibilidades de brotes laterales de violencia”. Quiere ello decir que, descartado el precio político, convendría a efectos estratégicos dar una salida a los terroristas, de manera que puedan atribuirse algún tipo de relativo triunfo.

Como una situación de esta naturaleza resultará finalmente inevitable, es predecible que los ataques al Gobierno se recrudezcan y que la bola de la traición siga engordando. Contar con el apoyo y la complicidad del principal partido de la oposición conjuraría esta tentación, pero no parece que Rajoy esté por la labor de ponerle a Zapatero las cosas fáciles. Más bien al contrario, le ha cogido gusto a llenar de militantes populares las concentraciones de la AVT, traídos en autocar desde todos los puntos de España. Utilizar a las víctimas de manera tan soez no es algo para sentirse orgulloso ni para contar a los nietos.

Indudablemente contagiados por el optimismo antropológico de su líder, existe en el PSOE la impresión de que el concurso del PP no es imprescindible y que, en contra de las declaraciones públicas de Zapatero, el proceso ni será tan largo ni tan difícil como se predica. En lo primero se equivocan; lo segundo, a falta de otros detalles, es una extraña profecía que no casa con la experiencia acumulada de anteriores negociaciones con ETA.

Para lo que no hace falta ser augur es para predecir que la presión contra el Gobierno irá creciendo a medida que el proceso avance y empiecen a conocerse detalles que puedan alimentar a los buitres, como será el caso de las excarcelaciones que necesariamente habrán de acordarse. La división del país entre los enemigos del presidente –adversario es una palabra que se ha quedado pequeña- y el resto es cada día más profunda. Cada acto de Zapatero es percibido como un paso más hacia el fin del mundo y con machacona insistencia se traslada su supuesta perfidia a quienes siguen pensando que el PSOE asaltó el Congreso en trenes de cercanías.

A éstos últimos debe de quedarles una última esperanza antes de echarse al monte. Lo confesaba Rajoy en entrevista en la COPE este mismo viernes. Para acabar con la pesadilla y remendar la España que ha roto Zapatero basta con votarle a él en las próximas elecciones. Tranquiliza bastante saber que del infierno también se sale.

DE NUEVO LA TRAMPA DE LA RECONCILIACIÓN
Editorial minutodigital 4 Julio 2006

Apenas han pasado seis días desde que Rodríguez Zapatero anunciara oficialmente el inicio de las negociaciones con ETA y ahora hace público que ya tiene decididos quienes serán los representantes del Gobierno en la mesa de negociación. Ante la nueva situación que se abre ahora, no podemos dejar de apuntar una serie de reflexiones.

La primera es que aunque la situación parezca estar en un compás de espera hasta que tengan lugar las primeras reuniones del Gobierno con los terroristas, la realidad es que desde ámbitos gubernamentales, así como desde el mundo nacionalista, se está preparando el anuncio de un posible acuerdo que conllevará cesiones por parte de la sociedad española.

Éstas se justifican en la necesidad de la «reconciliación», palabra mágica hoy como en 1975 que parece debe allanar todas las dificultades. Sin embargo, frente a este activismo gubernamental y nacionalista, las Plataformas cívicas, que tanta importancia tuvieron en la lucha contra la ETA, y el PP parecen no saber cómo actuar, por lo que, hoy por hoy, no se están oponiendo eficazmente al pilar más firme que se le opone: la necesidad de la reconciliación.

Una segunda reflexión que debemos hacernos es cómo contrarrestar los efectos anestesiantes que de la reconciliación existe en el imaginario español. Primeramente convendría llamar la atención sobre las diferencias existentes entre la situación española de los años 1975/1981 y la actual. Entonces se decidió el cierre de las heridas de la guerra civil, lo cual pudo realizarse con relativa facilidad por cuanto las heridas ya se habían cerrado en la Era de Franco, ya que desde los años 60 la pertenencia a cualquiera de los bandos contendientes en nuestra guerra había dejado de tener trascendencia social.

El Decreto de 1969 fue el broche oficial que cerró aquella época. Sin embargo, ahora la realidad es otra: las heridas están abiertas porque todavía existen mutilados por la actividad terrorista de ETA, aún existen menores huérfanos por el asesinato de sus padres a manos de los etarras, aún viven viudas amenazadas por los mismos criminales que arrebataron la vida de sus maridos. Además, lo que entonces se pretendió cerrar era un enfrentamiento civil en el que ambos bandos empuñaron las armas. Ahora, sin embargo, se trata de dos bandos diferentes: uno empuña las armas y asesina y el otro sólo pone los muertos.

Seguidamente, hay que tener en cuenta que el transcurso del tiempo ha puesto de manifiesto el fracaso, al menos parcial, de la Transición, como vienen a demostrar las numerosas iniciativas de rescate de una pretendida «memoria histórica» que está bien alejada de la «realidad histórica». Se pretendió entonces excluir la guerra civil del ámbito político para recluirla en los libros de historia. Sin embargo, desde el primer momento en que se llegó a este acuerdo la izquierda comenzó a incumplir lo pactado y a difundir con medios oficiales su versión de lo sucedido para, una vez que sus tesis han calado en parte de la sociedad española, dar trascendencia política a «su historia» y utilizarla como arma para deslegitimar democráticamente a su oponente político, el PP. El peligro en la actual negociación es claro: por la vía de una supuesta reconciliación se acabará colando la superioridad democrática de los batasunos. Si se alcanzara la mal llamada paz habría que reinsertar a los etarras y batasunos, que sin duda ocuparían puestos de trascendencia social, pues no van a pedir poco por sus «años de entrega a la causa vasca». Desde estos puestos actuarían igual que sus hermanos de la izquierda actuaron a partir de 1981 y difundirán su «versión de los hechos» para, posteriormente, deslegitimar a todo aquel no nacionalista que pretenda oponerse a sus pretensiones nacionalistas. Así, podrán afrontar con grandes posibilidades de éxito el futuro y previsible referéndum sobre la autodeterminación vasca.

Así pues, o el PP y las Plataformas cívicas deciden llamar la atención sobre los peligros de una falsa reconciliación o al pasar de los días, cuando nos arruinen, descubriremos que los batasunos jugaron con cartas marcadas...si bien será ya tarde.

Las relaciones entre ZP y Rajoy están rotas y tienen difícil remiendo
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 4 Julio 2006

Los populares creen que el presidente del Gobierno actúa con la máxima deslealtad hacia su partido, arrinconándolo, en busca de los premios electorales del llamado "proceso de paz".

4 de julio de 2006. Una crónica anunciada. José Luis Rodríguez Zapatero quería hablar con ETA y poder hacerlo desligado de la mano de Mariano Rajoy. El "número dos" del PP, su secretario general, Ángel Acebes, lo ha advertido desde el primer momento: "Quieren que les ayudemos a que la opinión pública digiera asuntos como el que llevan años en conversaciones con ETA, y después nos darán de lado". Ahí se está.

El secretario de Libertades Públicas Seguridad y Justicia del PP certificó el sábado, por si había dudas, la brecha entre los dos grandes partidos españoles: el Gobierno se introduce de "forma unilateral" en este proceso, "prescindiendo absolutamente del criterio del PP" e introduciendo a los españoles en el "inframundo de la negociación con ETA"; el Gobierno "no tiene ninguna confianza del PP" porque ha actuado con la "máxima deslealtad", dijo Ignacio Astarloa durante una rueda de prensa en el cuartel general popular.

La antesala de la inconstitucional autodeterminación
Ni siquiera la promesa de Zapatero de acatar lo que decidan los ciudadanos vascos es una sorpresa. Por más que con ella se acepte, por primera vez, la clásica reivindicación nacionalista del "ámbito vasco de decisión", antesala de la inconstitucional autodeterminación. La Constitución se basa en la soberanía del pueblo español. De todos los españoles. No es posible dividirla. En el momento en que la soberanía se parcele el camino de la nación española, tal como es, será inviable.

El presidente del Gobierno y el PSOE han utilizado -según unos- el sentido de Estado y -según otros- la ingenuidad del líder de la oposición para normalizar los primeros pasos del proceso de paz en el País Vasco. Ahora ha llegado el momento de apuntarse en solitario a los premios electorales que creen se obtendrán del triunfo final expandiendo, además, la idea de que se llega a la esperada paz a pesar del "desleal" PP, que se dedica a poner palos en las ruedas en un camino –el del final del terrorismo etarra- ya de por sí tortuoso y complicado. Ésa es la estrategia socialista.

La estrategia de la deslealtad propagada por Ferraz
¿Para qué se propaga tal idea de deslealtad del PP cuando se ha empujado a los de Génova -por activa y pasiva- a no poder subirse al carro? Pues para aminorar riesgos, señalan fuentes del PP. Por si algo falla y los pistoleros retoman sus crímenes. Por más que desde La Moncloa y Ferraz se insista en que ETA no tiene marcha atrás después de estos tres años ya sin matar.

También –señalan las mismas fuentes- se propaga la idea de deslealtad popular por si la opinión pública se tuerce más de lo debido ante la marcha de las conversaciones y es imprescindible adelantar las elecciones generales.

En fin, para a su debido tiempo pasarle factura electoral al PP. La impresión que se pretende instalar en los ciudadanos españoles desde los terminales gubernamentales es clara: Zapatero quiere el fin del terrorismo; Rajoy quiere que vuelvan los crímenes en España. Punto.

La política puede ser así de canalla. Y a día de hoy la dirección socialista parece no tener límites.

Lúcido Aznar
EDITORIAL Libertad Digital 4 Julio 2006

La apertura del Campus FAES en Navacerrada sirvió ayer de escenario a un gran y bien hilvanado discurso de José María Aznar. Estuvo articulado en torno a tres ejes: la democracia como instrumento al servicio de la Libertad, la infame rendición ante la ETA y el final fáctico de sistema del 78, certificado con la aprobación del Estatuto catalán.

Desde que dejó la presidencia del Gobierno, Aznar ha ganado mucho en lucidez, capacidad de análisis y espíritu crítico. Se atreve a decir lo que otros de su mismo partido ni siquiera insinúan. Cierto es que Aznar ya no está en política, al menos en política activa, pero esa circunstancia no debería ser inconveniente para que los que sí que están en activo defiendan sus ideas y planteamientos con la misma energía. La derecha española no está falta de ideas sino sobrada de complejos y colonizada intelectualmente por el paradigma socialdemócrata, al que algunos se acogen con entusiasmo y con la esperanza de redimirse ante la intelligentsia izquierdista.

Este tipo de equilibrios en el alambre a los que, por otro lado, siempre ha sido tan dada la derecha, no conducen sino a apuntalar los prejuicios que difunde al por mayor el potente aparato de propaganda progresista. Frente a ello al PP, si es que alguna vez quiere volver al Gobierno, sólo le queda insistir en una alternativa: la liberal, un cuerpo de ideas diferente, que desafía al socialismo ambiente y pone al descubierto sus falacias y engañifas. Esas ideas están ahí, esperando a que los líderes populares las tomen por bandera.

El Gobierno se va a sentar con Batasuna
Pablo Sebastián Estrella Digital 4 Julio 2006

La suerte está echada. Las huestes del presidente Zapatero se aprestan a pasar el Rubicón de la Ley de Partidos con un primer encuentro en Bilbao entre representantes del PSE-PSOE y Batasuna, liderados respectivamente por Patxi López y por Arnaldo Otegi. Se cumplen así los compromisos previos establecidos entre el Gobierno y ETA en las negociaciones secretas que a lo largo de más de un año se han estado celebrando a la espera de su presentación pública o “en sociedad” una vez que el presidente ordenó, el pasado jueves, el inicio de la negociación sin recibir previamente el acuerdo político del Congreso de los Diputados, como había prometido y que al final eludió, para evitar lo que el portavoz de CiU, Durán Lleida, llama “ruido innecesario”, dejando la acción del Parlamento para mejor ocasión.

Ante el anuncio del encuentro entre el PSE y Batasuna, el secretario general del PP, Ángel Acebes, ha solicitado la intervención inmediata de la Justicia, la Fiscalía y las Fuerzas de Seguridad para impedir un acto que vulnera la Ley de Partidos, pero que los impulsores del encuentro, y especialmente el Gobierno, sitúan en una presunta y nueva realidad social, por la ilusión y esperanza que ha provocado el horizonte del fin de la violencia, o “la paz”, que es como califican desde el Ejecutivo este proceso.

Una paz a la que aludió ayer el presidente Zapatero desde la India y ante la tumba de Gandi, del que parece sentirse discípulo, convencido de que el fin justifica los medios aunque éstos sobrepasen el marco legal y orillen el control del Congreso, convencido Zapatero de que los precedentes de las negociaciones de González y Aznar con ETA justifican la vulneración de la legalidad a pesar de que en ambas ocasiones se daban unas circunstancias diferentes: Batasuna no era ilegal, ETA no estaba acorralada y existía un consenso total entre las grandes fuerzas políticas, lo que garantizaba esa realidad social, hoy incompleta o casi rota por el enfrentamiento entre PSOE y PP.

Qué va a ocurrir? Los protagonistas del encuentro, López y Otegi, aludirán a sus derechos fundamentales, como la libertad de reunión, y el PSE vestirá el encuentro diciendo que se ha reunido con Batasuna sólo para pedirle que acepte la legalidad. El fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, naturalmente no actuará y los tribunales afectados, Audiencia Nacional o Tribunal Supremo, necesitarían de una denuncia previa y de un contundente fiscal para actuar, aunque todo ello no es fácil, y mucho menos una vez que el juez Marlaska ha sido sustituido por Garzón, que tiene ante sí la primera prueba de fuego sobre cómo se va a comportar a lo largo del proceso, si al lado del Gobierno —como parece probable— o del lado implacable de la Ley.

Es verdad que en todo esto hay contradicciones y también un cierto cinismo. Porque si el PP dice que está a favor de una negociación con ETA para que deje las armas, es muy difícil que se pueda oponer a un diálogo con Batasuna, que es la misma cosa. Además no tiene muy lejana en el tiempo la negociación fallida en 1998 de Aznar. El ex presidente del Gobierno que ayer volvió a aparecer catastrófico y más radical que el PP, para decir que ETA y Zapatero caminan de la mano, bajo la iniciativa de la banda.

Y los ciudadanos? Pues la mayoría de la sociedad quiere el final de la violencia, pero a buen seguro que desea el respeto de la legalidad y un gran consenso político y social, algo que por el momento resulta imposible porque el nuevo autócrata de la política ha dado a sus huestes la orden irreversible de avanzar sobre las aguas turbulentas de este simulado Rubicón español a sabiendas el comandante en jefe que, dada esa orden, ya no existe vuelta atrás.

ZP en la India
Utopía no eres tú
Cristina Losada Libertad Digital 4 Julio 2006

Bien mirado, Zapatero tiene algo común con Ghandi. No, por cierto, la costumbre del Mahatma de dormir entre jóvenes desnudas a fin de recibir su calor, y sólo para eso, no vayan a pensar los maliciosos otra cosa. Tampoco el vegetarianismo y la austeridad, aunque es sabido que los comerciantes que mantenían su ashram se quejaban de que les saliera tan caro mantener pobre al apóstol del pacifismo. Ni, que sepamos, el libro favorito de ZP, si es que tiene alguno, versa, como el que releía Gandhi, sobre "El estreñimiento y nuestra civilización". El rasgo que comparte el presidente del gobierno español con aquel precursor de la desastrosa generación de Bandung es la irresponsabilidad. La ceguera ante las consecuencias de sus actos. Con una diferencia: la de Gandhi fue, probablemente, involuntaria.

El personaje cuyo mausoleo acaba de hollar ZP, contribuyó a desencadenar una dinámica que conduciría a uno de los enfrentamientos civiles más sangrientos del pasado siglo. Sus declaraciones pacifistas quedaron desmentidas por unos hechos que tomaron la forma de millones de víctimas y de la partición de la India. Aunque él no alentara la violencia ni, por supuesto, la practicara, muchos otros mataron y murieron en el curso del proceso que había puesto en marcha. Ignoró que un país tan dividido como estaba aquel entonces podía deslizarse, a poco que se le diera impulso, por la pendiente de la violencia. Y a pesar de que aquella situación y la nuestra no son comparables, sí lo son los errores de juicio. Como también el mantra favorito de ambos: la paz. Con una salvedad importante: donde en Gandhi había un fondo de creencia, en ZP hay un pozo de oportunismo. Nunca, hasta que llegó al poder, dejó constancia de ese profundo anhelo.

Y así pasa lo que pasa. Así pasa que escribe en el libro de honor del mausoleo que vivir en paz es la más grande utopía universal, y condena a la paz al territorio de lo irrealizable. Que acto seguido anota que España es un país en paz, luego un país que ha realizado la utopía. Y que, sin embargo, o por ello, pues la lógica no rige en este caso, el mismo individuo que garrapatea frases para los futuros Ionescos, esté empeñado en que aquí no hay paz y que él se va a ocupar de implementarla con una banda terrorista que ni habla de disolverse ni se arrepiente de sus crímenes.

La capacidad de Zapatero para el disparate es pasmosa, pero no sólo es fruto de su incompetencia intelectual. Las contradicciones y las inconsistencias que aparecen en sus declaraciones, incluso en una tan trivial como la que hizo en la India, nacen, sobre todo, de una voluntad de simulación. De momento, la declaración que descorría el telón para el primer decorado de la negociación con ETA, es la obra cumbre de esa voluntad. La de unos timadores chapuceros que confían en la candidez y en la estupidez de las víctimas para el éxito de su estafa. Pero, ¿qué puede hacer ZP sino engañar cuando él mismo es un engaño? Un fraude parapetado tras cuatro conceptos adquiridos en las rebajas de un todo a cien ideológico, sin el manual de instrucciones que hace falta para manejar debidamente esos artilugios.

Zapatero, tienes una carta
Luis del Pino Libertad Digital 4 Julio 2006

(Antes que nada, me gustaría transmitir mis condolencias a todos los valencianos y, muy en especial, a las víctimas de la tragedia y a sus familiares: toda España os tiene hoy en el corazón)

Publica hoy Libertad Digital la carta que Toñi Santiago nos ha mandado, dirigida al aún Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Creo que sobra cualquier comentario después de leida la carta. El otro día tuve el honor de conocer a Toñi durante la Velada por la Dignidad y me gustaría tan sólo enviarla desde aquí un fuerte abrazo.

Carta al Sr. Rodríguez Zapatero:

Quiero dirigirme a ustedes, ya que siento la necesidad de contar y transmitir a aquellas personas de bien, que puedan o quieran leer este artículo, como me siento en estos tristes momentos que estamos viviendo en nuestro país.

Soy Toñi Santiago, madre de Silvia, asesinada en Santa Pola (Alicante) el día 4 de agosto de 2002 por la banda terrorista ETA.

Sr. Zapatero, quiero que sepa que con su cobardía, con su desvergüenza, con su indignidad, con su maldito talante, con su pacto con los etarras, con su declaración del día 29 de junio para iniciar el proceso de dialogo, usted, transcurridos casi cuatro años, ha vuelto a asesinar a Silvia.

Usted sólo ha conseguido que los sentimientos que tuve que vivir aquella tarde del atentado, vuelvan a resurgir hoy en mí. Sentimientos que todavía trato de canalizar, después de casi tres años de ayuda psicológica y de un tratamiento médico contra la ansiedad.

Con su gestión en la política antiterrorista, ha conseguido que tenga el mismo desprecio por usted que siento por los asesinos de mi hija, de sus colaboradores y de quienes aplauden y festejan los atentados y que, para mí, son tan asesinos como aquellos que colocaron el coche bomba, cargado con 50 kgs. de explosivo, debajo del balcón de mi casa.

Usted se ha puesto de rodillas ante esos asesinos, usted y su gobierno han claudicado ante esos canallas, pero por favor no nos pida a las víctimas comprensión. Sr. Zapatero, usted no cuenta con mi autorización para negociar con la sangre de mi hija.

Usted que fue tan cobarde el pasado día 28 de junio de no querer mirarme a los ojos en el Congreso de los Diputados, usted que dio las ordenes oportunas para impedir que accediéramos a las proximidades del recinto con una corona de flores, humillándonos y tratándonos como si fuésemos delincuentes, usted no conseguirá silenciar mi voz.

En su anuncio de negociación, tan esperado por la banda terrorista ETA, usted nombra a las víctimas del terrorismo, a su memoria, a su dignidad y a su honor. Casualmente siempre olvida usted mencionar la palabra “justicia”. En los dos años y medio que lleva en el poder, nunca le he escuchado mencionar esta palabra cuando se refiere a las víctimas. Justicia es lo que espero conseguir contra los miserables que asesinaron a mi hija, aunque pacte usted con ellos o con el mismísimo demonio …

Por último le rogaría que no hable usted tan alegremente del dolor de las personas que hemos sufrido un atentado terrorista. A mí, como madre de Silvia, me ha demostrado que no le importa lo más mínimo el asesinato de una niña inocente. Sr. Zapatero, desgraciadamente para mí, todos los días 4 de agosto que me queden por vivir tengo que recordar que, ese fatídico día mi hija fue brutalmente asesinada.

En mi memoria quedará, que mientras usted celebra alegremente su cumpleaños ese día, en unión de sus dos hijas y de su esposa; a mi hija, con seis añitos no le permitieron cumplir ninguno más esos individuos con lo que usted ahora negocia. A Ella y a todas las personas que fueron asesinadas les va a tener que agradecer su continuidad en el gobierno. No me queda la menor duda de que esas ansías de poder es lo que le lleva a usted a traicionar la memoria de las víctimas inocentes.

Señor Zapatero, “NEGOCIACION EN MI NOMBRE NO”.

Adiós, Marlaska, adiós
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Julio 2006

ETA lo ha dicho claramente en su “comunicado a la opinión pública española” el día 22 de junio del 2006. Es el tema que manda e impera en la actualidad, ofreciendo cada día un nuevo matiz dentro de la uniformidad básica de sus mensajes. La nueva consideración surge en forma de ultimátum y acorrala a Zapatero: “Es imprescindible desactivar todas las medidas represivas y de excepción. En otras palabras, que cabe reproducir literalmente: “Los aparatos del Estado no pueden condicionar ni el desarrollo ni el resultado del proceso”. Del llamado proceso de pacificación democrática. No pueden, no deben, porque el independentismo etarra necesita “contar con garantías suficientes de no injerencia por parte de los poderes del Estado español”. O sea, ni jueces, ni fiscales, ni policía, ni ejército, de manera que la ciudadanía vasca tenga la palabra y la capacidad de decisión en torno a su futuro “sin ningún tipo de límites”. Esto quiere decir que para los intereses de ETA se acabó todo lo que pueda frenar sus aspiraciones, arrollando las instituciones del Estado, incluida naturalmente la Constitución, nada dignos de la Ley de Partidos. Y en el terreno personal, se acabaron los Marlaska, por ejemplo.

Mas he aquí que regresa Baltasar Garzón de Estados Unidos y se reincorpora, como titular que es, al Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional. ¿Y qué ocurre ahora en el terrenote las iniciativas judiciales? ETA las prohíbe. La paz, entendida como alto el fuego con la pistola encima de la mesa, pone a prueba al propio Garzón, porque Marlaska es desplazado a posiciones secundarias dentro de la Audiencia. Es, pues, la hora de Baltasar, su gran cena bíblica, que puede acabar en el famoso “Manes Tecel Phares” del nuevo emperador del poder vasco.

Desactivado Marlaska, va Arnaldo Otegi y dice en el diario Gara, durante una larga entrevista, saliendo al paso de lo manifestado por Zapatero sobre un diálogo democrático exento de violencia y coacción, entre ellas las extorsiones: “Es evidente que hoy existe un nivel importante de violencia y coacción contra Batasuna y contra la izquierda abertzale”. Y añade que “ése es el debate”, porque Zapatero “debería ser coherente y empezar por respetar la actividad política” de la ya citada “izquierda abertzale”.

Ése es el debate. Rendición. Capitulación. Y además, según Otegi, “ya estamos en fase de negociación”. En tal contexto, los medios de comunicación, “que obedecen a intereses políticos y económicos muy concretos”, deben demostrar “sentido común”, “no intoxicar ni mentir” y, por si faltaba, “no utilizar filtraciones interesadas para desviar los contenidos y la dirección que tiene este proceso”. El dichoso proceso.

Zapatero, mientras tanto, se ha ido de viaje, más o menos relámpago. Flotando en la atmósfera política ha quedado su promesa de “respetar las decisiones de los ciudadanos vascos”. Eso sí, las decisiones, dentro de la ley. Una ley que parece papel mojado y ante la cual, jueces magistrados e instituciones de diverso rango son invitados a la prudencia y al sentido de la coyuntura. Otegi aclara lo que él interpreta, y con él la organización que lo encuadra, por legalidad y cauces legales: “No deben ser entendidos como límite a la voluntad popular, sino como garantía efectiva de que la voluntad popular se puede expresar libre y democráticamente, sin límites y sin injerencias”.

Lo dicho. La letra y el espíritu de la Constitución quedan evaporados. Cualquier concepto que contradiga esa omnímoda voluntad “sin límites” carece de sentido porque “nosotros (ellos) tenemos una fórmula propia” y “las garantías están en nuestro país (el de ellos), en nuestros ciudadanos, en nuestra militancia…”.

Ellos, la llamada izquierda abertzale (hay que acostumbrarse a tal denominación de lo que antes era banda armada y su brazo político), ha sentenciado la declaración de Zapatero en términos de canonización: “Una buena noticia difícil de estropear”.

María San Gil, líder del PP en el País Vasco, ha descrito la capitulación de ZP: “Los etarras debían de ser muy intuitivos para saber que en dos meses Zapatero iba a ganar”. A ganar para que ganaran ellos, claro. Y Patxi López se descuelga pidiendo a los partidos vascos “sentido de la responsabilidad”. Claro, el PSE, su partido, ya ha logrado dar ejemplo, porque, como Patxi dice, “hay que estar a la altura para buscar el denominador común”.

PRUEBA DEL NUEVE
POR RAMÓN PI El Ideal Gallego 4 Julio 2006

La llamada Plataforma España y Libertad ha presentado al Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es el juez Baltasar Garzón, una denuncia por la anunciada comisión de un delito de quebrantamiento de condena por parte de representantes de Batasuna. Este delito se perpetraría si se llegase a celebrar hoy, martes, la reunión anunciada formalmente por el socialista Patxi López, presidente del Partido Socialista de Euskadi, con representantes del brazo político de ETA.

El pasado 26 de junio ya ocurrió algo parecido: entonces la entidad Tribuna Barcelona había invitado a Arnaldo Otegi a pronunciar una conferencia como representante de Batasuna; España y Libertad presentó la correspondiente denuncia ante el mismo juzgado que ahora, a cuyo frente estaba todavía el juez Fernando Grande-Marlaska en sustitución de Baltasar Garzón, y aquél ordenó fulminantemente la suspensión de la conferencia, que acabó pronunciando, si no recuerdo mal, el propio secretario general del PSE, Patxi López.

Estamos, por lo tanto, nada más reincorporarse Baltasar Garzón al juzgado del que es titular, ante la primera ocasión de comprobar el comportamiento de un juez y otro ante situaciones que son completamente idénticas. Yo no sé quiénes son los miembros de España y Libertad , pero sé que el texto de la denuncia que han presentado es por completo ajeno a los prejuicios ideológicos (se puede comprobar en la dirección de Internet http://www.e-libertad.es/DOCS/lopez.pdf), está redactado utilizando el frío lenguaje forense, y pide el cumplimiento de la ley.

Si la entrevista entre Patxi López y Arnaldo Otegui (o quien sea por parte de Batasuna) se acaba cometiendo y no ocurre nada, tendremos la prueba del nueve de las consecuencias devastadoras para la democracia y las libertades de la política de José Luis Rodríguez Zapatero, que habrá quedado, lisa y llanamente, como mentiroso cuando dijo que las aproximaciones del Estado a la ETA respetarían en todo momento la legalidad.      ramon.pi@sistelcom.com

ETA pasa por ventanilla
A. Basagoiti minutodigital 4 Julio 2006

El anuncio de Rodríguez Zapatero sobre el comienzo de las negociaciones con ETA ha sido el mayor acto de cinismo de la democracia española. Asegura que no habrá precio político pero pasará a la historia como el primer presidente del Gobierno de España que reconoce la autodeterminación, formulada como el derecho y el respeto a la decisión de los vascos, que siempre ha sido la jerga y, sobre todo, la bandera de ETA y de los nacionalistas.

El líder de los socialistas ha cuantificado el precio que se le paga a ETA por haber matado y, además, ha apuntado como piensa abonar a estos terroristas la factura. La propuesta de Zapatero es que lo que las exigencias de ETA sean remuneradas en la mesa de partidos. Sus apelaciones al encuentro de todas las formaciones para “normalizar” el País Vasco es sólo la fórmula que ha pactado con los de Ternera para que pasen por ventanilla con el recibo de los mil asesinados.

El planteamiento es evidente. En los encuentros con ETA el Gobierno negará cualquier contraprestación política, pero las mandarán todas y por su orden a esa mesa compuesta por Batasuna, PNV, IU y EA. Y allí, si los españoles no lo remedian, el PSOE sacara el talonario de todos y pagarán religiosamente.

García Trevijano acusa al rey Juan Carlos de incumplir sus obligaciones constitucionales y a Zapatero del delito de 'Lesa Majestad'
Francisco Rubiales  Periodista Digital 4 Julio 2006

Antonio García Trevijano, creador de aquella Junta Democrática que tanto protagonismo tuvo en la reivindicación de la democracia, en los últimos tiempos del Franquismo, acusa hoy al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber cometido contra España "el más grave atentado desde la Guerra Civil" y también del delito de "Lesa Majestad", al violar el símbolo de la unidad y permanencia de España, que el artículo 56 de la Constitución atribuye a la Corona.

En un duro, elaborado y documentado artículo publicado en su blog La República Constitucional, García Trevijano, fundador y líder del Movimiento Ciudadano por la República Constitucional (MCRC) acusa también al rey Juan Carlos de incumplir las obligaciones que le marca la Constitución en su art. 56.1.

García Trevisjano formula contra Zapatero y el rey Juan Carlos las siguientes acusaciones:

1. Zapatero ha cometido contra España el más grave atentado desde la guerra civil y ha destruido la legalidad de la institución parlamentaria. Aunque no ha cerrado las puertas del Parlamento y llevado las llaves en bolsillo, como el dictador Cromwell.

2. Zapatero, al reconocer la penúltima aspiración de ETA, hace irrisoria la negociación con el terrorismo. Le ha pagado ya el más alto precio político que podía concebirse: el derecho nacionalista a separarse de España.

3. Zapatero ha cometido un delito de lesa Majestad, al violar el símbolo de la unidad y permanencia de España, que el artículo 56 de la Constitución atribuye a la Corona.

4. El Rey Juan Carlos, con su ominoso silencio ante el golpe de Estado de Zapatero, ha dado un golpe de Majestad, contra la unidad de España y la institución parlamentaria, sin arbitrar ni moderar el funcionamiento regular de las instituciones (art. 56.1 CE)

5. El golpe de Estado de Zapatero y el golpe de Majestad de Juan Carlos, sitúan a las Fuerzas Armadas ante el mandato constitucional (art. 8.1) de garantizar la soberanía e independencia de España, de defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

6. El MCRC pide a las fuerzas armadas que hagan una declaración de principios, sin intervenir militarmente en el proceso. Este asunto lo ha de resolver la sociedad civil española, en su conjunto, mediante un movimiento político, cuando llegue el momento.

García-Trevijano considera que "El complejo de culpabilidad franquista padecido por el Rey Juan Carlos y por el Presidente Suárez, unido a la ley del péndulo que los pueblos siguen cuando carecen de dirigentes políticos responsables, impulsaron la fuga hacia una descentralización del Estado que, en lugar de racionalizar la Administración y desconcentrar el poder, parió de la nada 17 Autonomías y tres nacionalidades, multiplicó el gasto público, fomentó 17 concentraciones de poder oligárquico, hizo de la corrupción el primer factor de la acumulación de capital y propició la creación de un oligopolio mediático al exclusivo servicio de la nueva oligarquía política."

Si desea leer el artículo completo (merece la pena), pulse aquí. http://antoniogarciatrevijano.byethost14.com/blog1/?p=28
Voto en Blanco http://www.votoenblanco.com/

Días de marmota
s.gonzalez@diario-elcorreo.com SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 4 Julio 2006

Lamento mucho, mi señor Zapatero, que Xabier Arzalluz, luz que nos alumbra, haya mostrado en público tan mejorable juicio sobre su estrategia negociadora: le imputa a usted una «charranada» con el Estatut, se pregunta: «¿quién negocia con este hombre a partir de ahora?» y vaticina un final poco satisfactorio para la libre decisión de los vascos: «Zapatero se quedará en el 'sin perjuicio de la unidad constitucional', como Isabel II». Arzalluz se refiere a la Ley Confirmatoria de los Fueros, de 1839, en la que se confirmaban los fueros «para las provincias vascongadas y Navarra sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía». ¿Por qué le compara a usted con Isabel II? Misterio. Sería lógico el paralelismo con Evaristo Pérez de Castro, presidente del Consejo de Ministros entre 1838 y 1840. Aceptable, incluso, que hubiese dicho «como Espartero», vencedor en la primera guerra carlista y firmante del Convenio de Vergara, que da pie a la citada ley. La comparación más adecuada para Isabel II es, por razones obvias, su tataranieto Juan Carlos I. Aunque tampoco del todo: Isabel II acababa de cumplir nueve años y la ley, que los nacionalistas llaman 'abolitoria', fue promulgada en su nombre por la regente María Cristina.

Más allá del capricho análogico, vayamos al 'quid' de la cuestión. ETA es para los nacionalistas la expresión del conflicto, así, por antonomasia. El terrorismo es un grave problema para la convivencia porque hay un nacionalismo que se considera parte de ese conflicto cuya expresión es ETA. «ETA es la espuma y nosotros la cerveza», Arzalluz dixit y pixit, si me permite expresarme con el gracejo de su ministra de Cultura. A partir de aquí hay dos escuelas, no diré de pensamiento, sino de soluciones: una piensa que negociar con ETA y Batasuna es la mejor manera de ahorrarnos los empujones al arbolito; la otra sostiene que el problema nacionalista empezará a desembocar cuando ETA asuma su derrota.

Aunque Ortega y Gassett no era rigurosamente de izquierdas, -todos no podemos ser Suso de Toro-, debería leer usted los discursos parlamentarios de Ortega y Manuel Azaña en 1932, durante la tramitación del Estatuto catalán. Entre nosotros, tenía más razón Ortega cuando decía que el problema catalán (vale decir el vasco) no tiene solución y que lo pertinente es aprender a conllevarlo. Azaña, con optimismo de izquierdas, quería buscar un encaje del nacionalismo catalán para que se sintiera cómodo en España. Companys lo demostró en 1934. Han pasado 74 años y seguimos en lo mismo, como prueba este intento suyo. Tome nota de la advertencia de Arzalluz. Cuando usted desarrolle su plan, habremos llegado al punto cero, al momento justo en que se inició «el conflicto» para el imaginario nacionalista: el 25 de octubre de 1839. Es un eterno retorno, presidente, el día de la marmota. Lo peor es que en cada vuelta atrás nos dejamos 25 años de convivencia por el camino.

Autodeterminación
Manuel Molares do Val  Periodista Digital 4 Julio 2006

Los españoles no pueden tomar numerosas decisiones que son potestad de la Unión Europea, ni los vascos, ni los extremeños pueden decidir sobre su relación con el resto de España si no es de acuerdo con los demás españoles.

Igual que los concejales de un ayuntamiento andaluz o castellano no podrían autodeterminarse o independizarse de su diputación o comunidad autónoma.

Por lo que prometerle a los nacionalistas vascos, violentos o no, que España acatará lo que ellos decidan democráticamente, como hizo este jueves Rodríguez Zapatero, es invitar a violar la legalidad con trucos leguleyos envueltos en buenas palabras.

Además, los vascos ni siquiera pueden decidir democráticamente numerosos asuntos propios porque están sometidos a una dictadura nacionalista que tiene exiliada a una parte de la población.

Para evitar ser asesinados, perseguidos y marcados por el nacionalismo, al menos el diez por ciento de los vascos vivos ha huido: unos 220.000 para una población de 2.200.000 habitantes.

Como generalmente son cabezas de familia, hombre o mujer, hay más de medio millón de vascos que pueden considerarse fugitivos. Ese cuarto de la población que habita ahora en toda España forma un censo de electores tan amplio que trastocaría cualquier elección.

¿A qué vascos, pues, se refiere RZ cuando habla de su capacidad de decisión, que realmente es autodeterminación, sobre un territorio unido vitalmente al resto de España como las arterias al corazón?

Batasuna e Ibarretxe se han felicitado por la promesa de Zapatero: presuntamente porque podrán imponer su voluntad secesionista a los actuales habitantes de Euskadi.

En Cataluña RZ ha estimulado el nacimiento de una nueva nación que, se verá pronto, es una anomalía política y cultural en la que no encajan los demás españoles.

Azuzar diferencias regionales y claudicar ante el terrorismo traerá gravísimas consecuencias.

ETA muestra su respeto y solidaridad a las víctimas.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 4 Julio 2006

Hoy, El País, nos alegra el alma, nos informa que ETA Batasuna ha aceptado la propuesta del PSE-PSOE de aplazar la conversación catequista en la que los buenos chicos del PSOE iban a instruir a los pacíficos, solidarios y humanitarios chavales asesinos de ETA sobre la forma de cómo volver a la legalidad.

El País informa:
Según el periódico Gara, que cita una nota remitida por Batasuna, la formación abertzale ha precisado que "de mutuo acuerdo" los dos partidos resolvieron posponer el encuentro "hasta el jueves próximo, a la misma hora y en el mismo lugar". Batasuna añadió que la decisión de aplazamiento pretendía "ser una muestra de respeto y solidaridad a las víctimas, todos sus familiares y al conjunto de la Comunidad Valenciana".

Como viene siendo habitual, El País aprovecha cualquier momento y circunstancia para santificar a ETA, hoy vuelve a calificar a ETA Batasuna, una organización terrorista de asesinos de formación abertzale. Lo de decir la banda terrorista ha pasado a peor vida.

Polanco, también gran muñidor de los premios Príncipe de Asturias, igual nos sorprende un año de estos con la postulación de la formación abertzale al premio Príncipe de Asturias a la Concordia.

Debemos pedir disculpas a ETA por haberles insultado sin motivo al no detectar la gran humanidad solidaria de que hacen gala. Deberíamos tener claro que cada vez que ETA pegaba un tiro en la nuca le decía a la víctima “No es nada personal”. La bondad les mana tan profusamente que ciegos debemos haber estado para no verlo.

Recordemos que la hoja de ruta de Zapatero al infierno, en el apartado publicidad y propaganda contiene la guía para imbuir a los ciudadanos de esta nación de naciones de naciones que los chicos de ETA son buenos, los perversos del PP unos inicuos que no desean la paz y que a las victimas hay que ningunearlas

La ilusión del terrorismo
Carlos Juan Gómez Martín  Periodista Digital 4 Julio 2006

El terrorismo es una actividad muy antigua, desde los sicarios, lo asesinos o ya en el siglo XIX los terroristas rusos, los anarquistas, etc. hasta llegar al siglo del terror, el XX, donde dos grandes guerras y otra ristra de pequeñas han dejado millones de muertos y, no pocos, por el terrorismo, ha sido un recurso bélico continuo.

Desde el diecinueve, el terrorismo ha gozado de una cierta áurea de romanticismo, sobre todo vinculada a los rusos y sus atentados contra los presuntos opresores. La Europa liberal les miraba con cierta complacencia, cuando no emoción, otorgándoles ayuda y cobijo. Ahí empezó el error, pues la historia nos ha ido desvelando que atentaban, mayoritariamente, contra quienes querían la apertura de Rusia y, pocas veces, contra verdaderos tiranos, como forma de justificar su intento de asalto al poder para imponer su ideología nada democrática,pero el mal ya estaba hecho.

En el siglo XX, sobre todo desde los ’50, el terrorismo se vinculó a las llamadas luchas de liberación del tercer mundo: Argelia, Vietnam y otros. También aquí la progresía apoyaba sus acciones, olvidando que la mayoría de las veces los asesinados no eran colonialistas sino miembros de esos mismos pueblos, cuyo único delito era no estar de acuerdo con los planteamientos del FLN argelino o el Viet Minh y después el Viet Cong vietnamita. Normalmente los actos terroristas de estos grupos se justificaban en “las luchas de liberación” y así matanzas como las de Hué durante la Ofensiva del Tet con miles de ciudadanos de toda clase fríamente asesinados por los comunistas, se subsumieron en la “heroica lucha del pueblo vietnamita”.

Tras la independencia de Argelia y la ocupación comunista de Vietnam, los héroes fueron los palestinos, con sus “heroicas acciones” como la matanza de los atletas israelíes, la de peregrinos en el Aeropuerto Lod o la de un pobre inválido judío en el Achille Lauro. Pero todo fuese por la libertad de los “oprimidos “ palestinos, por cierto, especialmente oprimidos por los gobiernos de los países árabes en que estaban.

Dentro de es te batiburrillo de asesinos elevados a los altares laicos por la progresía debemos incluir al Ché, ejecutor de cientos de cubanos en la fortaleza de La Cabaña o nefasto jefe guerrillero en Congo o Bolivia donde encontró su fin a manos de los campesinos que “quería liberar” y que no teniendo interés en esa “liberación” comunista lo delataron al ejército boliviano. Pero también hay que incluir a ETA, apoyada durante la época franquista por las izquierdas que justificaban sus crímenes tanto si se trataba de un Jefe de Gobierno o un guardia civil de tráfico, en nombre de la “libertad” de los vascos. El problema es que los asesinos etarras no tenían ningún interés en la democracia ni la libertad de los vascos, lo que querían era, y es, el control del País Vasco e instaurar un estado totalitario marxista.

Al llegar la democracia los progresistas se encontraron con el problema de que ya no podían justificar los crímenes, pero seguían cercanos a sus planteamientos ideológicos, como bien ha expresado ZP al decir que solo un hombre de izquierdas como él podía solucionar el problema. Sin embargo, las izquierdas siguen sin entender a ETA, quién desde los lejanos ’60, tiene claro su objetivo: independencia de Vascongadas y anexión de Navarra y el País Vasco francés, bajo su égida. Lo han dicho desde entonces y se lo acaban de repetir a ZP. Y es que quién cabalga sobre un tigre tiene difícil bajarse de él y la colaboración de comunistas y socialistas con ETA en los ’60 y ’70 así como, probablemente y según lo que cada día aparece, en el 11M debe pagarse y el precio está claro.

Por cierto, ¿Qué ha pasado en Valencia?, a pocos días de la visita del Papa y a punto de producirse un éxito sin precedentes del catolicismo español y, por ende de Valencia y toda la Comunidad, ¿alguien cree que el accidente ha sido tal?.

El autócrata santurrón
Javier Orrico  Periodista Digital 4 Julio 2006

No es cierto que Zapatero se haya cargado la Constitución al anunciar el respeto a la decisión de los vascos –el ámbito vasco de decisión por el que han sido asesinados mil españoles- o sea, la concesión del derecho de autodeterminación, el reconocimiento de una soberanía independiente del resto de España y el triunfo de quienes mantuvieron cuarenta años de terror por ello. La Constitución de 1978, a la que tantos méritos reconoce el gran santurrón, el iluminado gangoso venido para salvarnos, ya había sido convenientemente pasada por la piedra con el Estatuto de Cataluña, que por eso era tan importante en el camino trazado junto a ETA tiempo atrás. Lo único que ha hecho ZP ha sido quitar otro velo a lo que está más que escrito, confirmar con matemática precisión un nuevo paso en la construcción de una España de naciones impuesta por los nacionalismos -y usufructuada por él- al resto de los españoles.

Tampoco es verdad que vaya a pagar un precio político por ello, es decir, que vaya a adoptar medidas políticas forzado por la presión del terror y el crimen como resultado final de la negociación. Ya las ha hecho, las cesiones y la negociación. Ahora sólo están representando ante sus respectivos públicos que, a modo de clá, aplauden, unos desde el Gara, y otros desde la inmensa corte mediática nazional-socialista con la que cuenta ZP.

De ahí la necesidad de cumplir el calendario pactado. Un día después de la aprobación en el Congreso del Estatut, anuncio de tregua ‘permanente’ de ETA. Y, a cambio, antes del 30 de junio, aceptación del ámbito vasco de decisión, del nuevo sujeto de soberanía que es el –hasta ahora- fantasmal pueblo vasco, y del derecho de ese nuevo ente soberano a autodeterminarse sin más límites que el respeto a las normas democráticas, o sea, votando. (Zapatero está firmemente decidido a no consentirles que estén con las pistolas encima de las mesas electorales: sólo les dejará llevarlas en la cintura....)

Con ello, además, ZP, en nombre de una España con la que no ha contado en absoluto, ni piensa contar, reconoce que ese pueblo vasco es una cosa distinta del español; que, por tanto, lo que ha habido es un conflicto entre los dos pueblos; que, pobrecitos, los débiles tuvieron que salir a matar gente porque no se les reconocía su derecho a decidir, aunque contaran con una situación de privilegio sin parangón en el mundo mundial; y que, al fin, "ha llegado un ángel", como en la segunda película de Marisol, el enviado celestial surgido del 11-M a "colmar el anhelo de paz" de unos pueblos que estaban en guerra sin saberlo. Desde luego, si hubiéramos sabido que era una guerra, hoy no quedaría un etarra.

Creíamos que de lo único que se trataba era de una banda de delincuentes nazis, crueles y rebosantes de odio, que pegaban tiros cobardes en la nuca y ponían bombas a las niñas en nombre, encima, de la ideología más detestable que podamos concebir: el racismo sabiniano, esa noción social y moral por la que los hombres se dividen entre vascos puros –hoy ya más en sentido ideológico que estrictamente racial, con matices, según se trate de PNV o ETA-Batasuna-, legítimos possedores de derechos y dignidad; y vascos manchados de sangre española o simplemente maquetos de corazón, indignos incluso de la condición humana, y cuyo horizonte no es otro que el silencio o el exilio, la aceptación de una ciudadanía disminuida, de una especie de protectorado interior bajo control de los puros.

Y con quienes han matado, extorsionado, envilecido y mutilado en nombre de tan nobles convicciones, se va a sentar el presidente de España en un foro que ha bautizado, para mayor coña, con el apellido de "Humanitario". Allí darán oficialidad a la salida de los presos, mientras en la otra mesa, mayoritariamente nazionalista y con el PS(O)E de López de mamporrero, se hará igualmente oficial el nuevo Plan Ibarreche –aunque sus réditos ya no serán sólo para el PNV, razón por la que se les rechazó entonces, por adelantarse y buscar el botín para ellos solos-, cuya votación equivaldrá al referéndum de autodeterminación, y en virtud del cual Euskalherría será reconocida como nación asociada a través de un pacto bilateral con España. En el bien entendido de que el único poder aceptable en la nueva nación habrá de ser, como hasta ahora, el nazionalismo, en sus diversas variantes, con una pequeña participación para el PSEbre, a cambio del apoyo nacionalista en el parlamento del nuevo Estado plurinacional para su Gran Hacedor, para el nuevo padre de la Patria Plural: Zapatero for ever.

Un poder personal garantizado y el fin de la democracia. Fernando VII, otra vez. Seguramente por eso, para añadir humillación a la humillación y sorna a la cobardía, se fue a anunciar el fin de la nación española delante de la vitrina de la Constitución de 1812, de aquella que iniciaba la esperanza, de aquella que nos sacaba de la condición de súbditos para convertirnos en una nación de ciudadanos iguales por encima de los estamentos, de la sangre, del origen, de los fueros que hoy vuelven; de aquella sobre cuya traición "el rey felón" iniciaba nuestra quebrada y frustrante historia constitucional, la tragicomedia de un país maldito para la democracia entre espadones, santurrones, esparteros y zapateros. De aquella que sí intentaba "colmar el anhelo" de libertad que los miserables le han impedido alcanzar siempre a esta España cuya historia es "la más triste de todas las historias, porque termina mal" (J. Gil de Biedma).

Lo que queda del felipismo
VALENTÍ PUIG ABC 4 Julio 2006

HABLAMOS de vieja guardia felipista y en realidad muchos acaban de cumplir los sesenta y pocos. Tras el diluvio se buscaron sus refugios en la empresa privada, lo menos para quienes fueron los tecnócratas del felipismo y que luego no han sido llamados a secundar las tareas épicas del zapaterismo. Lo llevan más o menos bien. No se quejan mucho. Unos han adelgazado. Otros andan en pos de fortuna. Sobrevuelan el Cono Sur. Padecen retrasos de Iberia. Ocupan euroescaños. Se ven cada quince días con otros supervivientes del felipismo. Rebobinan la gloria y el ocaso: la victoria de 1982, cómo brillaba Felipe, las medidas económicas, el ingreso en la Comunidad Europea, los tres millones de parados, la Expo, el GAL, la corrupción, 1996.

En cuestión de modelo territorial y de políticas como el matrimonio homosexual, nunca se hubiesen atrevido a tanto. Les maravilla cómo «Newsweek» se encariña con Zapatero. A pesar de las mayores fricciones, hubieran respetado la adaptación a nuestro tiempo de la fórmula restauracionista formulada por Cánovas: «Los dos partidos deben ser igualmente sumisos a los principios constitucionales que gobiernan el país. Las alteraciones que cada uno determinen no han de rebasar los márgenes establecidos por la misma naturaleza del régimen». Zapatero ha hecho otra cosa: jugueteó con Esquerra Republicana, aprobó el nuevo Estatut contra el PP, le echa cables a la ilegal Herri Batasuna, osa algo nuevo casi todos los días. Desafía a la Iglesia.

Quedó al margen el viejo componente regeneracionista -a veces retórico, a veces operativo- porque lo que se ha impuesto es el radicalismo, un radicalismo que no pretende alterar los componentes de la economía de mercado, pero que busca trastocar los componentes de la sociedad, abolir costumbres, sustituir valores, no renunciar al aniquilamiento del enemigo mucho más allá de los postulados clásicos de la alternancia. Lo que queda del felipismo es poco. Veremos en lo que queda el aznarismo.
En sus cenas quincenales, los viejos felipistas admiran en silencio con qué nitidez, con qué sonrisa, Zapatero va cortando cabezas. Tanto en el Gobierno como en el PSOE, los eslabones más elementales de la cadena de mando han sido fusionados en forma de sistema de conducción que se limita a un timbre de mando único, ubicado en la mesa de trabajo del actual presidente del Gobierno. Descabezados, con mayor o menor fortuna, han caído José Bono, Francisco Vázquez, Maragall, una ministra de Educación. A Felipe González no se le llama ni para una aparición convencional como estrella invitada. A Guerra le dieron la garlopa para que cepillase el Estatut a la medida justa del líder. ERC cayó en desgracia; ahora sube CiU hasta que le dure.

Lo que menos entienden es que Zapatero se atreva a eso y a mucho más sin darse ni un paseo por la Unión Europea. Ellos, los felipistas que juraban por Kohl y por Mitterrand, observan con pasmo la inexistencia de una política exterior, indefinible salvo que sea en términos de vacío. A ellos les gustaba la política exterior. Al final, todos habían resultado ser atlantistas, de viejo o nuevo cuño. Echaron una mano cuando Sadam Husein invadió Kuwait. Babeaban un poco cuando Castro les enviaba un habano, pero creían en una cierta estabilidad iberoamericana.

¿Respetan a Zapatero o es que le tienen miedo? Sospechan que Zapatero le quiere hacer pasar a Rajoy por todos los trances amargos por los que Aznar le hizo pasar a él. No saben exactamente si el radicalismo de Zapatero es gestual o sustancial, si es una circunstancia o la naturaleza determinante de una política. En realidad, le recuerdan vagamente como diputado de a pie, casi siempre confundido con el color que iban adaptando los muros de la política según la hora y el clima. El joven diputado de complexión camaleónica y dúctil ahora es un gobernante que practica el revisionismo histórico con soltura improvisada y de mucho riesgo. Cualquier día redacta una nueva Constitución.
vpuig@abc.es

El Foro de Ermua se moviliza para velar por los principios en el «proceso»
BLANCA TORQUEMADA ABC 4 Julio 2006

MADRID. Sonó alta y clara la voz de Mikel Buesa («50 empresarios han sido chantajeados y ha habido 52 actos de «kale borroka» desde el «alto el fuego» de ETA, con daños por valor de 364.000 euros») y la del presidente de los empresarios navarros, José Manuel Ayesa: «Me han llamado vocero del PP por denunciar que después de la «tregua» ha seguido la extorsión. Ojalá por algo tan elemental pudieran llamarme también vocero de los socialistas». El Foro de Ermua está firmemente dispuesto a demostrar que el espíritu crítico (y vigilante) de la sociedad civil tutelará la salvaguarda de los principios democráticos en este «proceso de paz».

La presentación ayer en Madrid de la I Conferencia de Libertad del Foro de Ermua (que desarrollará diversos actos de rebeldía cívica hasta febrero de 2007) contó con el apoyo de alcance internacional del escritor Mario Vargas Llosa, quien, en un discurso clarividente, rechazó la pretendida «simetría» planteada en esta negociación «entre las instituciones democráticas y una banda de asesinos». «No todas las formas de alcanzar la paz son idénticas -alertó Vargas Llosa- porque algunas de ellas pueden traer una paz provisional y precaria que cueste luego peores violencias». Por eso, dijo, «es importante mantener la cabeza fría». y defender el legado de prosperidad y convivencia «de una transición magnífica».

El acto arrancó con la intervención del presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, quien reiteró que la plataforma cívica continuará atenta a las vulneraciones de la legalidad vigente (ya está prevista la querella contra Patxi López, si se hace la foto con Otegi) y recordó que el Foro tiene abierto otro frente jurídico de calado: su propuesta para que los vascos de la diáspora puedan votar en cualquier consulta que se convoque con el fin de modificar el estatus legal o territorial del País Vasco.

Para el escritor y colaborador de ABC Jon Juaristi, otro los participantes en el acto, «los objetivos de ETA ya están totalmente deslegitimados porque hay detrás mil muertos». Cree que la banda terrorista «deja de matar sólo si ve que puede expulsar a los disconformes del País Vasco de otra forma». El ex secretario general de Presidencia Francisco Javier Zarzalejos tomó también la palabra y denunció que «la unión del final del terrorismo a la consecución de los objetivos políticos de ETA» dilapida «el patrimonio cívico que hemos ganado tan duramente».

La intervención del presidente de la patronal navarra, José Manuel Ayesa, fue escueta pero contundente, como preludio de la presentación en Pamplona, a finales de julio, de la plataforma de empresarios del Foro de Ermua: «Tengo diez cartas de extorsión documentadas desde el «alto el fuego». El Gobierno negó que las hubiera y nos llamaron de todo. Si denunciar que existían es mi mérito para estar aquí, poco mérito tengo». Manifestó también que es importante la lucha constitucionalista porque Navarra está «en un momento tremendo en el que puede perder sus señas de identidad».

ERC vuelve a exigir a la Generalitat que excluya a los escritores en castellano de la Feria de Fráncfort
BARCELONA EFE ABC 4 Julio 2006

ERC vuelve a la carga contra la representación de escritores castellanoparlantes en la Feria del Libro de Fráncfort, que tendrá a la cultura catalana como invitada en 2007. Para ello ha presentado una moción, que se someterá a votación la semana que viene y que podría ser aprobada con el apoyo de CiU. La iniciativa pretende que el Parlamento autonómico obligue al Gobierno de la Generalitat a limitar a escritores en lengua catalana la presencia de Cataluña en Fráncfort.
La moción, a la que ha tenido acceso Ep, insta a la Generalitat a elaborar y hacer pública la lista de los escritores que formarán parte de la delegación institucional y que «han de ser escritores en lengua catalana».

La moción es fruto de una interpelación parlamentaria al Gobierno que corrió a cargo de la escritora y diputada de ERC Maria Mercé Roca en la que denunció el «punto de humillación» que supone que los escritores en lengua catalana acudan a la Feria del Libro de Fráncfort «con embajadores que nos lleven de la mano», y reivindicó que los autores en catalán vayan «solos» y no acompañados de escritores en lengua castellana.

Roca sostuvo que la «literatura catalana es la que se hace en catalán y sólo en catalán» y denunció que el Gobierno de la Generalitat quiera «separar la cultura de la lengua» cuando «la lengua es lo que da carta de naturaleza no sólo a la literatura, sino a toda la cultura».

El Gobierno central aporta 6 millones
Por contra, el ministro de Industria, Comercio y Turismo, José Montilla, aseguró ayer que la cultura catalana «no se puede entender» sin aquélla que «se expresa en castellano», lo que demuestra «nuestra diversidad». Tras la firma de un convenio entre el Ministerio y la Generalitat para la Feria del Libro de Fráncfort de 2007 según el cual el Gobierno central destinará seis millones de euros para la cita alemana, Montilla recalcó que «nuestra prioridad es la defensa de la lengua catalana pero no debemos marginar a aquéllos que se expresan en castellano».

Por ello, abogó por que Cataluña «exhiba orgullosa su lengua» y, al mismo tiempo, «haga bandera de su realidad», basada en la «convivencia de dos lenguas que se funden en una sola cultura».

En su intervención, el futuro candidato del PSC a la Generalitat indicó que la aportación del Ministerio a la presencia de la cultura catalana en Fráncfort pone de relieve «hasta qué punto es real y efectivo el compromiso de promoción de las lenguas y culturas de España que consagra nuestra Constitución» y añadió que acuerdos como el suscrito hoy «refuerzan la España plural». Además de exponer la cultura catalana, el ministro aseguró que la cita de Fráncfort es «una gran oportunidad de negocio para la industria editorial catalana».

La Eurocámara acepta el uso de lenguas autonómicas para cartas de ciudadanos
ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL ABC 4 Julio 2006

ESTRAS BURGOS.

La mesa de vicepresidentes del Parlamento Europeo aprobó ayer el uso de las lenguas cooficiales españolas en las comunicaciones con los ciudadanos, pero sigue sin admitir que se utilicen en los plenos. Para tomar esta decisión se ha tenido que pasar por alto que la misma mesa ya se había pronunciado en contra en una anterior votación y ha sido necesario el voto de calidad del presidente del Parlamento europeo, el socialista Josep Borrell, que siendo catalanoparlante, tradicionalmente ha estado en contra de la proliferación de usos lingüísticos en la Eurocámara. Borrell reconoció que a partir de ahora ya no será posible volver a plantear el uso de las lenguas autonómicas en las intervenciones en el pleno: «Se ha cerrado la puerta para el uso parlamentario» de otras lenguas españolas distintas del castellano.

El resultado de la votación habría sido el mismo de todos modos, puesto que el vicepresidente liberal, polaco, Januzs Onyszkiewicz, que en la primera ocasión votó en contra, manifestó esta vez su intención de hacerlo a favor, pero no pudo por estar ausente. Aleix Vidal Quadras, que también es vicepresidente, votó en contra junto a todos los demás representantes del grupo popular, el mayoritario en la cámara.

La decisión permite a los ciudadanos españoles que lo deseen escribir al Parlamento Europeo y ser respondidos por la institución en la lengua que deseen distinta del español, ya sea catalán o valenciano, vasco o en gallego. Los costes de la traducción serán sufragados por el Gobierno español.

El hecho que más ha contribuido a que esto fuera aprobado es el hecho de que exista una oficina del Parlamento Europeo en Barcelona, desde la que se traducían informalmente la correspondencia que pudieran hacer los ciudadanos. La idea inicial, de poner directamente en manos del Gobierno español la traducción de la pregunta y de la respuesta les había parecido a los eurodiputados como un contrasentido, porque de hecho se supone que si necesitan una comunicación directa con la Eurocámara es porque tal vez quieran presentar precisamente quejas contra el Gobierno, lo cual hacía este trámite contraproducente. Al haber esta posibilidad de hacerlo con normalidad a través de esta oficina, se ha facilitado su aprobación.

El problema que plantea esto es que a la larga obligará al Parlamento Europeo a aceptar peticiones de instalar oficinas en otras comunidades autónomas como Galicia o el Pais Vasco en las que pueda haber ciudadanos interesados en utilizar sus propias lenguas.

LA PROPUESTA RESULTA APROBADA GRACIAS AL VOTO DE JOSEP BORRELL
Los ciudadanos podrán dirigirse en gallego a la Eurocámara
El Parlamento europeo retira su veto a la propuesta española y acepta el uso de lenguas cooficiales para comunicaciones escritas.
Agencias. Estrasburgo La Opinión 4 Julio 2006

Los gallegos podrán dirigirse por escrito a la Eurocámara en su lengua materna. La Mesa del Parlamento Europeo -integrada por su presidente, Josep Borrell, y por los 14 vicepresidentes- aprobó ayer el uso de las lenguas cooficiales españolas en las comunicaciones de los ciudadanos con esta institución por un estrecho margen de siete votos a favor y siete en contra, por lo que acabó siendo decisivo el voto de calidad de Borrell, según informaron fuentes parlamentarias. La Eurocámara rectificaba así su negativa inicial a aceptar el uso del gallego, el catalán/valenciano y el euskera, una demanda del Gobierno español que la Mesa del Parlamento rechazó el pasado 26 de abril.

Durante la votación de ayer, todos los vicepresidentes del Partido Popular Europeo (PPE), entre ellos, el español Alejo Vidal-Quadras, votaron en contra de la iniciativa, mientras que el resto de grupos votó a favor. La Mesa no aceptó que el vicepresidente liberal polaco, Januzs Onyszkiewicz, que no asistió a la reunión, delegara su voto positivo en su compañero italiano, circunstancia que explica por qué la votación se resolvió por un margen tan ajustado.

Gracias a esta decisión, los ciudadanos gallegos, catalanes, valencianos, baleares y vascos podrán dirigir sus peticiones y escritos al Parlamento Europeo en cualquiera de las lenguas cooficiales de España. También tendrán derecho a recibir una respuesta del PE en el mismo idioma.

Asimismo, se publicarán en la página web de esta institución los actos de codecisión entre el Parlamento Europeo y el Consejo. Las traducciones las realizará directamente la Eurocámara, lo que agilizará los trámites, pero será el Gobierno español el que corra con todos los gastos.

Aunque el acuerdo alcanzado ayer supone un avance significativo con respecto a la situación actual, la Mesa no hace ninguna mención al uso de las lenguas cooficiales por parte de los eurodiputados en los plenos y en las comisiones de la Eurocámara. Ésta era una de las peticiones incluidas en la propuesta inicial del Gobierno español, pero ningún grupo político la apoya de momento dadas las dificultades de la Eurocámara para adaptarse a las lenguas de la ampliación.

La Mesa rechazó el pasado 26 de abril por siete votos en contra y seis a favor el uso de las lenguas cooficiales españolas en las comunicaciones de la Eurocámara con los ciudadanos alegando razones técnicas. Pero posteriormente, la conferencia de presidentes, que agrupa a los líderes de los diferentes grupos políticos, pidió que se reconsiderara esta decisión y se facilitara la comunicación de los ciudadanos con el Parlamento en su propia lengua.

La reacción de las autoridades españolas y autonómicas tras la negativa también contribuyó a forzar que se votase de nuevo una iniciativa que no ha dejado de sumar adhesiones. Ayer mismo, los eurodiputados socialistas Antolín Sánchez Presedo y María Badía se dirigían a la Eurocámara para que aceptase el uso de las lenguas cooficiales españolas como muestra de diversidad y para acercar a 11 millones de hablantes a la Unión Europea, informa Europa Press.

Lenguas e identidades (I)
adolfo gil gómez La Opinión 4 Julio 2006

Afirman que Carlos I de España, el emperador Carlos V, tuvo la ocurrencia de decir que el español era la lengua idónea para hablar con Dios; a todo esto, ocultaba que el español no era su lengua materna ni de lejos, que la aprendió tarde y lento gracias a don Luis de Vaca y por pura conveniencia personal. Seguramente esta ocurrencia tenía un único objetivo, que sus hambrientos súbditos se sintiesen con ánimos para matar infieles en las tierras de Flandes y para que sus díscolos opositores viesen mermada su capacidad de incidencia en las conciencias ocupadas de lo sobrenatural.

Desde entonces y desde antes, cuando la política se ocupa de legislar y de utilizar los idiomas, nos encontramos con frivolidades de todo tipo, las últimas y las que más se prodigan son las leyes de normalización lingüística; piensen, por ejemplo, en las que han llovido desde 1979, con sus respectivos planes de desarrollo y piensen también que desde 1935 la Real Academia Española no publica una Gramática. ¿contradicciones? Ustedes verán. Si además añadimos que las lenguas a normalizar dejan mucho que desear en sus aspectos normativos y dependen de las respectivas presiones de sus usuarios para imponer determinadas ortografías, la cosa parece que pinta para apagar y marcharse lentamente. Pero nada, a fuerza de normalizar se quiere convencer al personal de que hablar una lengua imprime carácter, algo que un célebre informe del gobierno autónomo catalán definía como "la visión catalana del mundo", como ven el emperador

Carlos y el honorable presidente de turno se retroalimentan. Claro que todo esto últimamente precisa de sustento teórico que lo envuelva y para eso están los sociolingüístas de cabecera, personajes que dejaron de ocuparse de la muy necesaria tarea de estudiar, por ejemplo, las variantes diastráticas de las lenguas, para ocupar sus neuras y sus neuronas en la búsqueda de argumentos del calibre del antes mencionado. Es decir, que se empeñan en difundir la especie -que no en demostrarla- de que las marcas lingüísticas conforman la identidad de un pueblo, de un país, de una etnia, de una nación, de lo que quieran, lo cual es radicalmente falso: aspirar la s en La Mancha, economizar sonidos en Andalucía o no usar tiempos compuestos en Galicia, simplemente marcan rasgos de las lenguas, no los rasgos que unifican a sus hablantes y mucho menos hace que sus usuarios sean nación o no.

El próximo martes ahondaremos algo más en estos argumentos y anecdotarios.

adogil@terra.es

Movimiento cívico
ESPAÑA Y LIBERTAD INSTA AL JUEZ GARZÓN A IMPEDIR LA REUNIÓN DE PATXI LÓPEZ CON BATASUNA-ETA
Minuto Digital 4 Julio 2006

También se solicita que con carácter cautelar se requiera personalmente a Patxi López, con apercibimiento de comisión de delito de desobediencia en orden a que se abstenga de consumar la reunión que tiene previsto y anunciado con Batasuna.

Ante el anuncio de Patxi López de entrevistarse con la formación terrorista Batasuna, España y Libertad ha instado al juez Garzón, mediante denuncia al Juzgado Central de Instrucción Nº Cinco, para que impida la celebración de la reunión anunciada por el Secretario General de los socialistas vascos.

En el escrito, se recuerda al titular del Juzgado 5, Baltasar Garzón, que "el anuncio fue realizado el día 1 de julio pasado por el denunciado ante los integrantes del Comité Nacional de los socialistas vascos reunido en Bilbao", a la vez que se rcuerda que la conducta de Patxi López "podría en cuadrarse en el tipo de desobediencia, art. 556 C.P., colaboración con banda armada, art. 576 C.P. o en su caso cooperador necesario de delito de quebrantamiento, art. 28.2 b) en relación al ya mencionado art. 468 del C.P."

Para finalizar, Plataforma España y Libertad insta a que "se adopten las medidas precisas para impedir la perpetración del delito de quebrantamiento denunciado a través de la reunión anunciada o en su caso se incoen diligencias para depurar las responsabilidades penales de sus posibles autores y cooperadores necesarios."

También se pide que "con carácter cautelar se requiera personalmente a Patxi López, con apercibimiento de comisión de delito de desobediencia en orden a que se abstenga de consumar la reunión que tiene previsto y anunciado con Batasuna" y se pide que se libre oficio "a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Pais Vasco y Delegado del Gobierno en el País Vasco, a fin de que tomen las medidas necesarias para la suspensión de la mencionada reunión."

Más información en la web de la asociación: e-libertad.es

Movimiento cívico
Conferencia de Libertad de Foro Ermua
Sandra Gutiérrez. Madrid minutodigital 4 Julio 2006

El Foro Ermua ha llevado a cabo su primera Conferencia de Libertad en la Casa de América de Madrid, dentro de un ciclo de encuentros que tienen como objetivo reflexionar sobre la libertad en Vascongadas y el supuesto proceso de paz. Este ciclo incluye una serie de actividades que comenzaron el 16 de Junio de 2006 y que culminarán el 13 de Febrero de 2007, fecha del IX Aniversario de la constitución del Foro Ermua.

En el acto intervinieron Mikel Buesa, Mario Vargas Llosa, Jon Juaristi, Mikel Azurmendi, Gabriel Albiac, José Manuel Ayesa, Javier Zarzalejos, Iñaki Ezkerra.

El presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, afirmó que “desde el Foro de Ermua no queremos aspirar a la paz de ETA sino a derrotarla”.

El filósofo y ensayista Gabriel Albiac fue más allá y aludió a un golpe de estado: “lo que está ocurriendo en España es una tragedia, una traición, pero por encima de eso es algo que tiene un nombre en nuestro Estado constitucional: Golpe de Estado”.

José Manuel Ayesa, Presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, recordó que “el chantaje y la extorsión a empresarios continúa”, y pidió el apoyo para Navarra, ya que, según afirmó, “el PNV nos ha fallado”. Manifestó, sin embargo, que algunos empresarios vascos están a favor del proceso de paz iniciado por el gobierno de Zapatero. Además reveló que él mismo recibió hasta 10 cartas de extorsión dirigidas a empresarios navarros después de 22 de mayo. “Al comunicarlo al delegado del Gobierno de Navarra me llamaron hipócrita, vocero del PP y de UPN y cosas por el estilo”, afirmó. Por último anunció que después de Sanfermines se celebrará una Jornada en Pamplona para defender los derechos de Navarra.

Por su parte, Jon Juaristi, ex nacionalista vasco y ex militante de ETA, señaló que “los objetivos de ETA están deslegitimados por los muertos”, y que “cuando ETA deje de extorsionar al pueblo lo hará al Estado”.

El escritor y premio Nobel Mario Vargas Llosa afirmó que “no todas las formas de alcanzar la paz son idénticas. El remedio puede ser peor que lo que se quiere remediar. No valen todos los medios para alcanzar los fines”. Recordó que todo nacionalismo es excluyente y tiende a la violencia, y que “el Gobierno español no puede llevar a cabo esta negociación”.

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