AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 7 Julio  2006
11-M: Once mentiras, muchos interrogantes y una duda razonable sobre por qué nos ha ganado ETA
Federico Quevedo El Confidencial 7 Julio 2006

Primera mentira: Nos dijeron que los terroristas eran islamistas fanáticos pertenecientes a Al Qaeda, pero los procesados son en su mayoría delincuentes comunes y casi todos ellos confidentes o controlados por las fuerzas de seguridad. Segunda mentira: Nos dijeron que los terroristas se dejaron en la famosa furgoneta Renault Kangoode Alcalá una bolsa con explosivo, pero los perros que la inspeccionaron no encontraron nada anormal. Tercera mentira: Nos dijeron que en la furgoneta acabaron apareciendo numerosos objetos que probaban la implicación de los terroristas en la masacre, pero cuando los primeros policías inspeccionaron el vehículo en Alcalá no vieron ninguno de estos objetos. Cuarta mentira: Nos dijeron que una bomba no estalló y fue encontrada casi 20 horas más tarde en una comisaría de policía pero hay muchos indicios que apuntan a que, en realidad, esa bomba nunca estuvo en los trenes. Quinta mentira: Nos dijeron que el fallo de la bomba se debió a un error de los terroristas pero los indicios apuntan a que el artefacto fue diseñado de forma deliberada para que no estallase y pudiera servir de prueba incriminatoria.

Sexta mentira: Nos dijeron que los terroristas dejaron el día del atentado un vehículo Skoda Fabia en Alcalá, que se encontró tres meses después, pero hay evidencias que demuestran que el coche no estaba el día del atentado en el lugar donde más tarde sería hallado. Séptima mentira: Nos dijeron que los terroristas utilizaron el Skoda Fabia para realizar los atentados, pero no hay ninguna prueba que apunte a que los terroristas estuvieron alguna vez dentro de ese coche salvo la ropa y efectos que se encontraron en su interior de forma harto sospechosa. Octava mentira: Nos dijeron que un grupo de islamistas puso las mochilas bomba en los trenes pero, al contrario que en Nueva York o Londres, las cámaras no lograron grabar la imagen de ninguno de ellos. Novena mentira: Nos dijeron que en Leganés se produjo un largo tiroteo entre los terroristas y la policía pero, tras la explosión, tan sólo se encontraron cinco cartuchos y ningún agujero de bala en las inmediaciones. Décima mentira: Nos dijeron que los terroristas de Leganés provocaron la explosión para suicidarse matando a todo el que se pusiera por delante, pero estos islamistas tuvieron la delicadeza de esperar a que todos los vecinos saliesen antes de hacer estallar el edificio. Undécima mentira: Nos dijeron que el caso estaba claro y resuelto, pero cada día se publican más informaciones que cuestionan la veracidad de la versión oficial.

Si tienen ustedes curiosidad y algo de tiempo, les recomiendo la web www.11m.fondo documental, en la que pueden encontrar numerosos datos sobre la investigación del 11-M y sobre todo, les abrirá un mundo nuevo de incógnitas que no podrían ni imaginar y que ponen de manifiesto cómo la verdad oficial no es más que una burda manipulación con la que nos quieren hacer creer, quieren hacer creer a las víctimas de ese atentado, que los autores del mismo fueron una pandilla de tipos con turbante y que lo mejor que pueden hacer a partir de ahora es encomendarse a Sanseacabó. Pues miren por donde, no va a ser así. Son muchas las preguntas a las que no se ha dado respuesta, o a las que se ha respondido con mentiras y falsedades, como ha hecho el propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a las 215 cuestiones que le planteó el Partido Popular. Pero, fíjense, a mí lo que más me preocupa es la sospecha creciente de que todo este proceso que ha abierto Rodríguez Zapatero permitiendo a ETA ganar su batalla contra el Estado está íntimamente relacionado con lo que pasó el 11-M y con todas esas mentiras y preguntas sin responder.

Yo no sé si el terrorista Balbino Sáez Olarra, miembro del comando Txirrita, a la sazón ingeniero de telecomunicaciones, es el responsable de la fabricación de los temporizadores de las mochilas-bomba del 11-M a partir de teléfonos móviles, como se afirma en un sms que circuló a gran velocidad estos días atrás. No lo sé, pero me resulta sospechoso que Sáez Olarra pusiera negro sobre blanco las instrucciones para hacerlo, de su puño y letra, y que el comando Txirrita tuviera móviles prediseñados para actuar como temporizadores, y que todo esto coincidiera con la época en la que el minero Trashorras buscaba a alguien que supiera fabricar bombas con móviles, y que esto lo denunciara un confidente policial llamado Lavandera, que el miércoles por la tarde fue tiroteado por unos individuos sin identificar, y que cada vez resulte más evidente que la misma esfera de la inteligencia policial que intenta que todo esto no se sepa sea la misma que puso en conocimiento de ETA que los jueces Marlaska y Levert iban a detener a los integrantes de su aparato de extorsión, y que todo esto dependa de un único comisario a las órdenes de Rubalcaba al cual el juez Marlaska apartó indignado de la investigación. Ahora, como ha regresado el Juez Campeador dispuesto de nuevo a brillar en el firmamento de la ignominia nacional, las aguas turbias vuelven a su cauce.

¿Pero qué puñetas está pasando aquí? Es tal el grado de contaminación antidemocrática al que Rodríguez Zapatero está sometiendo a las estructuras del Estado que ya nos parece hasta razonable que el terrorista Otegi aparezca en la tele después de entrevistarse con Patxi López hablando de paz... ¡Él, que ha representado la imagen pública del terrorismo, el asesinato, la extorsión y el mayor de los ataques a la Libertad y la Democracia! Alguna vez he dicho y escrito, y lo mantengo, que le veremos subir las escaleras de La Moncloa y darle la mano a Rodríguez, en la que será la mayor de las afrentas a la España Constitucional que heredamos de aquellos padres de la Constitución comandados por Adolfo Suárez. ETA ha ganado la partida, ha ganado su batalla contra el Estado de Derecho y contra la Libertad, nos ha rendido, nos ha humillado y nos exige los términos de la rendición. ¿No se da cuenta nadie de que esto solo es posible en la medida en la que ETA tiene en sus manos a Rodríguez, cogido por donde más le duele precisamente porque ETA es la única que sabe qué fue lo que ocurrió de verdad aquel 11 de marzo de 2004? ¿Qué seguridad jurídica nos queda al resto de los ciudadanos si las estructuras del Estado están sometidas al chantaje de la pandilla de canallas? ¿En quién o qué podemos confiar?

Rodríguez se ha subido a lomos del Dragon Rapide y de la mano de los terroristas, y como consecuencia de un atentado en el que los terroristas tuvieron mucho que ver, está aniquilando la España Constitucional para volver a reinstaurar una República frentepopulista y antiliberal. Y lo está haciendo por la vía de la inyección en vena de las arterias del Estado de anticuerpos de un cáncer de antiliberalismo y totalitarismo populista. Rodríguez ha pactado con ETA, no sólo la entrega del País Vasco y Navarra al marxismo revolucionario de la pandilla de canallas y sus secuaces de Batasuna, sino de toda España mediante la aniquilación del modelo de convivencia que nos dimos en el 78, es decir, del modelo territorial, del modelo de valores, del modelo económico, del modelo social, del modelo moral... Rodríguez y ETA han pactado la deconstrucción del Estado, lo hicieron ya en aquellas conversaciones previas –reconocidas ayer por Otegi- a las elecciones generales y a los atentados del 11-M en las que ETA estaba ya muy segura de que sería Rodríguez el próximo presidente del Gobierno. La victoria de ETA no es de ahora. La victoria de ETA tiene una fecha insondable: el 11 de marzo de 2004.

REUNIÓN ACROBÁTICA MORTAL
Editorial minutodigital 7 Julio 2006

Batasuna necesitaba una reunión legitimadora para saltarse acrobáticamente la Sentencia ilegalizadora del Tribunal Supremo, y el PSOE se la ha servido con desayuno continental.

Café, tostadas y bollería fina ahogada en el rumor de la voz rota de Pilar Ruiz, madre del socialista Joseba Pagazaurtundua, asesinado por ETA, de Fina Saavedra a quien el plomo le llegó al alma de su hijo guardia civil asesinado y de un puñado de valientes que los acompañaban a las puertas del Hotel Amara de San Sebastián.

Miradas socialistas, posiblemente cálidas, a los ojos de los terroristas perpetradas sobre el mirador adecentado por el Juez Garzón que se sirvió del informe del fiscal para colocar en la ventanilla del Estado de Derecho, el cartelito de “hoy no se trabaja”.

El guardián de la Ley, penetrado, muy penetrado por la política decidió que ayer no se trabajaba. Mañana ya veremos; depende del juez que toque porque en España no hay más Poder que el político, los otros dos, mera comparsa; socios en esta criminal chirigota de carnaval gaditano.

Hoy no se trabaja ¿para qué? ¿Para qué molestarse en derogar la Ley de Partidos ni siquiera por mor de estética? ¿Para qué cambiar la Ley si en este partido el juez pitaba a favor?

El PSOE ha demostrado que se puede gobernar cómodamente manejando un prontuario de un puñado de lugares comunes; de palabras talismán.

La reunión López-Batasuna de ayer, mantenida en el mirador de ojos enviado por Garzón desde la Audiencia Nacional, se sostiene en la gestión política de una palabra talismán; el diálogo. La progresía mantiene la bondad intrínseca del diálogo. El diálogo –sostienen progres y acomplejados- es bueno per sé aun mantenido con pedrastras, violadores o asesinos. Puede que el diálogo de López-Batasuna busque la paz; pero sin duda será la paz de Chamberlain; el papel mojado que firma el asesino con tinta de aire.

Buena parte de la sociedad española sestea perdida entre los arrumacos de las palabras talismán, los goles de Italia y los sms de Salsa Rosa. Muchos de ellos se pintaron un día las manos de blanco y gritaron las consignas que los sicólogos del CNI diseñaron. No importa. Pocos creyeron a Churchill cuando rechazó el papel que Hitler le firmó al primer ministro británico Chamberlain, garantizando la paz. Una paz escrita con tinta de aire, postre de otra reunión acrobática y mortal.

Proceso de rendición
Hable con ella
Jorge Vilches Libertad Digital 7 Julio 2006

Batasuna está vendiendo cara su legalización. No se trata de que la ley no se lo permita, sino que saben que el PSOE quiere presentar ese acto como una victoria de la paz. Su objetivo es que el proceso no parezca la negociación entre el Estado y la banda terrorista ETA. No han hecho "la guerra" para que al final se les trate como a unos delincuentes más. El proceso tiene que ser la demostración de que ellos cogieron las armas porque hay un conflicto político que afecta a toda la sociedad vasca. De ahí que quieran, según ha dicho Otegi, construir "este país entre todos" a través del "diálogo multilateral".

La legalización de Batasuna quieren venderla como el resultado de una cesión gubernamental a alguna de sus pretensiones capitales. En caso contrario, los sectores abertzales más escépticos entenderían que se ha producido una conversión vergonzosa, una rendición. De esta manera, los enviados del Gobierno deben ceder a una de sus reivindicaciones históricas: presos, autodeterminación o Navarra.

Y los batasunos han comprendido perfectamente con quién están hablando. El acercamiento de los presos no puede tratarse ante la opinión pública como parte de un conflicto histórico y plural. Y saben que los socialistas no entraran en esta cuestión, al menos, hasta después de las elecciones de 2007 y cuando ya se haya producido algún gesto por parte de ETA. En caso contrario, el Gobierno se vería incapaz de justificarlo ante una sociedad española sensibilizada después de contemplar la sonrisa de Txapote, el asesino de Miguel Ángel Blanco.

Por otro lado, de Navarra no se puede hablar hasta que no tengan lugar los comicios electorales de 2007. Para los batasunos ya sería tarde: al no estar legalizados no podrían presentarse, y el brazo político de la banda terrorista habría perdido la oportunidad de recuperarse económicamente. La cuestión navarra quizá sea la más complicada de todas.

Sólo queda la posibilidad de articular algún tipo de consulta electoral, con forma de referéndum, que disfrace la autodeterminación, el "derecho a decidir". Esto sí sería aceptable para los socialistas. Una "consulta democrática", en la que "hable el pueblo", para legitimar el "proceso de paz". Es el tipo de discurso que frecuenta Zapatero, en el que se viste, almuerza y duerme. Son esa clase de palabras capaces de resonar en cualquier hemiciclo neoclásico, o en una plaza cubierta de protección oficial; palabras huecas, siempre dispuestas a acompañar el gesto adusto del prócer. ¿Y su significado o sus consecuencias? No importan; lo trascendente es el efecto en el votante no popular.

Los batasunos se aprovechan de que los socialistas quieren capitalizar las conversaciones, erigirse en los pacificadores marginando al PP –que ya lo han conseguido– y al PNV –que se resiste–. Han descubierto a la primera que "la paz" no es tan sólo el ansia infinita, insaciable, bulímica del Presidente, sino su baza electoral. La pena es que ETA estaba en coma, y Zapatero decidió hablar con ella.

La memoria histórica acorrala cada vez más a Zapatero (y a Rajoy)
Pascual Tamburri elsemanaldigital  7 Julio 2006

Nuestra democracia no nace de la Segunda República. Buscar legitimidad donde no la había es un error histórico que se llevará por delante a Zapatero. Y a Rajoy si no reacciona.

7 de julio de 2006. El Parlamento Europeo ha aprobado una moción de condena del régimen de Francisco Franco, que acabó por la fuerza con un "régimen democrático" y "de libertades". Hasta ahora, esto no pasaba de ser una opinión que encontraba un apoyo menos que parcial en los hechos aunque más que notable en los historiadores. Notable, hay que decirlo, más por el desproporcionado sesgo ideológico de éstos que por la fiabilidad de sus opiniones al respecto. A partir de ahora esto viene a ser algo así como el Dogma de Fe Básico del nuevo régimen zapateril.

Esto de la "memoria" impuesta por ley tiene su gracia. La memoria es subjetiva, cada persona tiene una, cada comunidad puede tener una, y no se refiere a lo que sucedió en el pasado sino a la percepción que de ese pasado queda. Subjetivamente. Y otra cosa es la historia. En fin, un viejo debate erudito del que José Luis Rodríguez Zapatero no tiene probablemente ni la más remota idea pero en el que ha entrado como un dinosaurio en una pista de baile. Acompañado, eso sí, de tres cosas que la derecha política no tiene hoy: una ausencia total de complejos respecto al pasado y al futuro, una poderosa artillería de medios de comunicación y una aguerrida infantería de "creadores de cultura" (historiadores en este caso) bien amarrados al pesebre.

El hecho es el que es. Desde Europa Zapatero hace ratificar la luminosa legitimidad de los poderes operantes en España hasta el 18 de julio de 1936 y la ilegitimidad absoluta e inapelable del poder alzado a partir de esa fecha. Una condena que parece llevada hacia el pasado, y por eso parece ridícula. Pero que no lo es, porque la izquierda la quiere llevar al presente y más allá, sin que Mariano Rajoy se dé cuenta.

Por qué esta manía inesperada
La izquierda no perdona, nunca lo ha hecho. Pero Zapatero no es tan tonto como para llegar a esto por simple revancha. Su voluntad es construir un nuevo régimen y para lograrlo debe destruir el anterior, empezando por su legitimidad de hecho y de derecho.

No nos engañemos: el actual Estado español es el Estado nacido de la sublevación del 18 de julio de 1936. Esa nueva legalidad y nueva legitimidad evolucionaron, tras la muerte del dictador, hacia la actual democracia. Que no tiene nada que ver con la Segunda República. Hoy hay democracia porque los poderes del Estado franquista decidieron que la hubiese. Negar a esos poderes la legitimidad niega el fundamento mismo de la Constitución y sus cimientos necesariamente preconstitucionales, que no son en absoluto republicanos, desde la afirmación de la unidad indisoluble y soberana de la nación hasta muchas instituciones relevantes, Corona, Justicia, Fueros y Ejércitos entre ellas.

Así que no es un capricho de Zapatero: es un paso necesario hacia una legitimidad diferente, que excluya a la derecha y que incluya a la ETA.

Rajoy en malas compañías
Hermann Tertsch se nos escandaliza en El País porque junto al PP otros partidos se opusieron en el Parlamento Europeo a la osada, valiente y gallarda condena póstuma de Franco por Zapatero. Claro, tal vez el partido polaco Paz y Justicia de los hermanos Kaczynski no sea del agrado de Jesús de Polanco; pero es el mayoritario en Polonia y forma gobierno junto a Autodefensa y a la Liga de las Familias. Tal vez sean "revanchistas", pero al menos tienen buenas razones para serlo frente a un comunismo que han sufrido en sus carnes y que ha sido el régimen más sangriento de la historia de la humanidad. Peor es el revanchismo post mortem contra un régimen cuya principal culpa es fomentar la creación y enriquecimiento de Santillana.

¿Está Mariano Rajoy en malas compañías? Sí, pero seguramente no son las que José Borrell señala virilmente, sino la de esos democristianos que no votaron con él o lo hicieron a regañadientes, o la de esos consejeros áulicos y mediáticos que –aunque digan lo contrario- terminan azuzando sus complejos antinacionales y su monocultivo del centro liberal, que es la antesala necesaria del fracaso. Así que Rajoy puede, desde luego, hacer lo que quiera, pero su base social sabe perfectamente que en esto de la "memoria histórica" no caben deslices, porque no hay premios en un centro inexistente sino castigos probables en la sociedad real.

Hay errores por acción, y Zapatero está cometiendo uno. Rajoy cometería otro por omisión si se dejase vencer en este asunto. En torno a él se juega mucho más que la unidad, los principios y la continuidad del centro derecha en España. Rajoy debe defender un síntesis superadora de todas las divisiones, es cierto, pero sin aceptar la mentira y sin dejar que se le coloquen sambenitos por recibir el apoyo en Europa de partidos como el de Gianfranco Fini, el de Bertie Ahern o el de Pia Kjærsgaard, cuya legitimación democrática es notablemente más sólida que la de Armaldo Otegi, Gaspar Llamazares o Josep Lluís Carod-Rovira. Y menos viniendo del amigo confeso, en el pasado y en el presente, de los verdugos comunistas.

Cómo fue el "régimen democrático de libertades"
Zapatero nunca aceptará un debate cara a cara sobre esto de la "memoria republicana". Es demasiado fácil mentar Paracuellos o acordarse de Santiago Carrillo. La biografía de la Segunda República es sombría de esperanzas y roja de sangre. No se trató sólo de una persecución religiosa durante los primeros meses de la guerra civil y "explicada" por el apoyo católico a la sublevación del 18 de julio de 1936. Al revés, la Iglesia jerárquica apoyó la sublevación civil y militar, una vez que se había producido, como consecuencia de la persecución religiosa del Gobierno legal de la República.

Y la persecución no fue sólo religiosa. Contra lo que se pueda creer, fue esencialmente civil, social e ideológica, y los testimonios macabros para demostrarlo están ahí. Es difícil decir que la Segunda República fue un régimen de libertades porque, más allá de la letra de la Constitución y de las leyes –que por lo demás no eran especialmente generosas con la libertad de los no republicanos-, fue un régimen marcado por la intolerancia, por el sectarismo, por los asesinatos políticos, los golpes de estado, expropiaciones sin indemnización, censura de prensa, revoluciones marxistas y proyectos de revolución proletaria. Si fue un modelo, desde luego, no se trató del modelo adoptado en 1978. Afortunadamente.

Una vez despertada la "memoria histórica", es imposible ponerle coto. El obispo de Ciudad Real ha prohibido un homenaje al bando gubernamental de la Guerra Civil en los Dominicos de Almagro. ¿Una ofensa a la "memoria"? ¿Una muestra de la alergia "clerical y fascista" a la cultura? Tal vez, simplemente, que el vicario general del obispado de Ciudad Real, Miguel Esparza, ha recordado cómo murió en 1936 el obispo de la ciudad, y qué sucedió precisamente con los frailes de ese mismo convento. Ejemplos hay, desde luego, decenas de miles; la República de Zapatero consiguió que hasta en Olite haya hoy un beato, Juan Echarri. ¿Quieren ustedes que les cuente lo que el "régimen de esperanza" hizo en Barbastro en 1936?

Memoria tenemos todos. El gran problema es que si la memoria sesgada de unos pretende erigirse en alternativa a la verdad histórica todos tendremos que hacer memoria. Pero habrá sido una decisión del actual presidente del Gobierno. Quiere construir un cambio radical sobre la "memoria". Rajoy puede imponer el sentido común, y será mejor que se atreva a hacerlo.

Para no fastidiar el proceso
EDITORIAL Libertad Digital 7 Julio 2006

Al leer la revelación de El Mundo se podría pensar que, después de todo, Rubalcaba está cumpliendo por primera vez en su vida con su máxima de que los españoles no merecen un gobierno que mienta. Tan sincero se ha vuelto de repente este gobierno que no puede evitar que dos policías a sus órdenes le digan la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad al etarra encargado de la red de extorsión, esa que ya estaba verificado que no existía. El problema es que son sólo los etarras los que tienen un gobierno que no les miente.

Es inevitable sospechar que detrás de ese chivatazo realizado "para no fastidiar el proceso" está la mano política que se inventó eso del "proceso". Una mano que tiene en la Policía a Telesforo Rubio, el comisario de Gobelas, y por encima de él al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Es estéril indicar ya que en cualquier otra democracia occidental, un ministro bajo cuya responsabilidad dos policías cometen un delito tan grave como el de colaboración con banda armada dimitiría. No digamos ya el comisario responsable de la investigación arruinada. Sabemos que Rubalcaba jamás seguirá el ejemplo de Asunción, pese a que sobre éste nunca pesó sospecha alguna de connivencia con la fuga de Roldán. O el portavoz de los GAL es incapaz de manejar a una Policía que se muere por contar sus operaciones a ETA o es quien da las órdenes de dar esos chivatazos. Ambos supuestos son motivo de dimisión más que sobrado, y el último de ingreso en prisión. Si no se marcha del Ministerio, lo único que cabe concluir es que tanto para él como para el resto del Gobierno Zapatero este asunto no tiene importancia alguna. Pero luego se rasgan las vestiduras cuando se les recuerda que están traicionando a los muertos.

Y es que no son sólo esos dos policías –deshonra del Cuerpo al que pertenecen– los únicos que traicionan hoy la memoria de los compañeros asesinados por la banda. Tras aplazar dos días la reunión, no por respeto a las víctimas del accidente de Valencia –cómo van a respetar los etarras y sus cómplices a víctima alguna– sino por no compartir ni las portadas de los periódicos ni los sumarios de los telediarios con el funeral, hoy el PSOE de Zapatero se ha reunido oficialmente con ETA-Batasuna. La organización ilegalizada, la organización que forma parte por ahora de todas las listas de bandas terroristas del mundo, hoy han tenido su foto como interlocutores políticos válidos y respetables. Es el comienzo del "proceso político" que Zapatero perjuró que no comenzaría hasta que ETA no hubiera desaparecido.

A la salida, en una nueva concesión a los terroristas, López afirmó que éstos habían sido hasta ahora "parte del problema" y que esperaba que se convirtieran ahora en "parte de la solución". De lo que cabe concluir que ha comprado la mercancía podrida de que ETA es sólo una parte del inventado "conflicto vasco" que hay que solucionar para que la banda asesina deje de existir. Y para cubrirse las espaldas ante la opinión pública, ha advertido muy seriamente a los terroristas que no volverá a sentarse con ellos mientras no sean un partido legal, es decir, hasta que el gobierno de su partido no los legalice, se supone, después del verano. Si es tan bueno reunirse con terroristas, ¿por qué la advertencia? Y si es malo, ¿por qué la reunión?

Se está escenificando la farsa de las dos mesas de diálogo. En la del PSOE con Batasuna, se traiciona a los muertos asumiendo las tesis de la banda que los asesinó. En la del Gobierno con ETA, y en vista de la ausencia de dimisiones o ceses, habrá que empezar a pensar que está incluido en el menú que algunos funcionarios policiales arruinen operaciones contra la banda mediante chivatazos. A fin y al cabo, es la política del gobierno ayudar a ETA a lograr sus objetivos. Eso, y no otra cosa, es el "proceso de paz".

Regalo de cumpleaños
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 7 Julio 2006

Arnaldo Otegi cumplió ayer 48 años y para celebrarlo Patxi López le hizo un regalo impagable al devolverle a él y a su partido la legitimidad política y social que habían perdido por su connivencia con el terrorismo. Y regalar, según la Real Academia, significa dar algo sin recibir nada a cambio. No importa lo que hablaran o dejaran de hablar en la reunión. Sólo importa la foto de Otegi y López, consagrados por las cámaras como interlocutores con la misma legitimidad de hecho.

Hasta ahora, había una norma no escrita en la política vasca que señalaba que cuando ETA y Batasuna se encontraran con el agua al cuello, aparecería el PNV para echarles un flotador. Es lo que ocurrió en 1992, cuando ETA se tuvo que enfrentar a la crisis de Bidart y el PNV accedió a reunirse con HB poniendo a disposición de la izquierda abertzale un salvavidas propagandístico de primer orden. Volvió a ocurrir en 1997, después de la crisis derivada del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, cuando el PNV inició un acercamiento a HB que condujo a los pactos de Estella un año más tarde.

Pero el PNV ha perdido el monopolio en el salvamento de náufragos políticos. Ahora tiene que hacer frente en ese negocio a la competencia del Partido Socialista de Euskadi que se fotografió ayer con los dirigentes de un partido ilegalizado que, hasta el momento, no han hecho público el desmarque nítido y claro de la violencia que se les viene reclamando desde el momento mismo en que fueron puestos fuera de la ley. No lo hicieron ni siquiera para expresar agradecimiento hacia el paso dado por el PSE.

Debe ser tan difícil de justificar una reunión como la de San Sebastián que los socialistas dicen que no quieren repetirla a no ser que Batasuna se legalice, lo que deja sin una explicación convincente a la cita de ayer. ¿Por qué la segunda vez es pecado y la primera no?

La última vez que de manera oficial, aunque no pública, se reunieron dirigentes del PSE y de Batasuna fue en diciembre de 1999, cuando ETA se disponía a romper la tregua. En aquel encuentro, los representantes de la izquierda abertzale pidieron a sus interlocutores que les facilitaran un reunión con los socialistas navarros. Ofrecieron a cambio la posibilidad de tener una cita con ETA. Siete años más tarde la situación está planteada exactamente en los mismos términos. Batasuna sigue pidiendo al PSE lo mismo que entonces, que le abra la puerta de Navarra, mientras en paralelo se prepara una reunión con ETA. En esos siete años han cambiado muchas cosas, pero no las exigencias de Batasuna.    f.dominguez@diario-elcorreo.com

Proceso de rendición
El PP ante la trampa
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 7 Julio 2006

El PP se encuentra en una de esas raras situaciones en las que le conviene hacer exactamente lo que el adversario desea que haga. Pero con mayor intensidad. Dadas las especificidades de la rendición conocida como "proceso de paz", el PSOE debe manifestarse favorable a que Rajoy bendiga la negociación. Muchos votantes socialistas pueden desearlo sinceramente, pero no es el caso del equipo de Rodríguez.

No lo es porque, en su estrategia, la capitidisminución política del PP es inseparable de la rendición del Estado ante la ETA (llamaremos rendición a la concesión de aquello por lo que los terroristas han estado más de cuarenta años matando y extorsionando, a la normalización y aceptación –por este orden– de sus objetivos centrales).

La mejor forma de reducir al PP a un eterno papel de segundón, la mejor forma que tiene el PSOE de perpetuarse en el poder es que se mantengan las actuales posiciones a favor y en contra de la negociación, a la espera de que el proceso triunfe o fracase. Si triunfa, si la ETA se disuelve "como sea", Rodríguez podrá presentarlo como un logro histórico a base de seguir hinchando el equívoco concepto de "paz"; vista la facilidad con que tantos agentes sociales han mordido el anzuelo, no le resultará difícil la operación, que no deja de ser pura propaganda. Si fracasa, habrá sido por culpa del PP, en cuyo caso será también la propaganda la herramienta adecuada para culminar la demonización de los populares –y de sus medios afines– arrojando sobre ellos la responsabilidad de los muertos; será como lo de la guerra de Irak, pero peor.

Esta trampa endiablada (Rodríguez gana pase lo que pase) ha hecho creer a algunos asesores de Rajoy que había que matizar la oposición al "proceso de paz" para eludir en lo posible las consecuencias adversas que para ellos tendrían tanto el triunfo como el fracaso de las negociaciones. Se equivocan. Las matizaciones se convierten en tibieza, en asunción de conceptos y términos envenenados, en la sensación de que el PP no tiene iniciativa y se limita a reaccionar –bien que airadamente– ante lo que los demás deciden. Lo que provocaría que amplias capas de la sociedad dejarán de sentirse representadas por el único partido que sigue defendiendo la Constitución y la aplicación de las leyes.

¿Qué hacer entonces? El PP se encuentra en una de esas raras situaciones en las que le conviene hacer exactamente lo que el adversario desea que haga. Sólo que con mayor intensidad, sin fisuras y sin equívocos. Utilizando todo su potencial para transmitir mensajes claros que anticipen las intenciones antidemocráticas del gobierno, descubriendo la trampa. Ellos no han deseado erigirse en el único partido que defiende la unidad de España y el imperio de la ley, pero una vez lo han colocado ahí, debe librarse del vértigo. Lo que está en juego no son ya las expectativas electorales de Rajoy sino la libertad y dignidad de todos.

El alarde de Batasuna
Editorial ABC 7 Julio 2006

LA reunión que ayer mantuvieron el Partido Socialista de Euskadi y la organización ilegal Batasuna demostró la superioridad que en todos los terrenos ha adquirido ETA frente al Gobierno en los inicios de este llamado «proceso de paz». Mientras Patxi López se perdía en disquisiciones inefables sobre la finalidad de la reunión -el apostolado democrático con Otegi y compañía-, pero aceptando que la izquierda proetarra estará en la negociación de un nuevo marco político para el País Vasco, Arnaldo Otegi dio a conocer, sin medias tintas, su nueva victoria política, el nuevo terreno ganado al Estado en este proceso de reversión de la derrota de ETA. No es bueno que la sociedad española tenga que enterarse por Otegi,« Gara» o la propia ETA de lo que han estado haciendo los socialistas y el Gobierno de Rodríguez Zapatero en los últimos tiempos para propiciar la negociación política con los etarras. Pero esta es la pauta que se ha impuesto en un proceso que se sostiene sobre la ocultación consciente de una verdad que ayer hizo dramática presencia en la indignación de Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundua, cuyas lágrimas se alternaban con acusaciones de traición a Rodríguez Zapatero y a Patxi López.

Por eso, el problema del Gobierno es de una falta total de crédito para asegurar a los ciudadanos españoles unos mínimos éticos y políticos en su negociación con ETA. Ayer, Arnaldo Otegi reconoció -otra vez, pero ahora con agravante al hacerlo en la cara de Patxi López- que Batasuna y el PSE llevaban años con «canales de comunicación» y que esa comunicación es lo que permitió llegar a la reunión de ayer. Pues bien, no puede pasar un día más sin que el secretario general del PSOE -y, a la sazón, presidente del Gobierno- dé una cumplida explicación de esos contactos y de sus contenidos, pues habrá de presumirse que se celebraron con su conocimiento y autorización. Además, habrá de ratificar o desmentir a Otegi cuando, en la declaración posterior a la reunión, dio a entender de forma inequívoca que el PSE aceptaba la propuesta de Anoeta, es decir, el método diseñado por ETA para la negociación política sobre el futuro del País Vasco; y que también aceptaba que, al final de este proceso, habría de respetarse, sin límites ni condiciones, la voluntad de los vascos, es decir una consulta de autodeterminación.

Se ha criticado con dureza a quienes anticiparon hace semanas que el Gobierno y ETA compartían agenda, pero los acontecimientos han confirmado no una coincidencia de mensajes, sino una secuencia común de decisiones y mensajes convergentes por ambas partes. Ayer se hizo patente. Si ETA estaba derrotada, nada de lo que está sucediendo tiene justificación. Todo lo contrario, pues conduce a evitar la derrota incondicional de ETA y su trueque por un final convenido, y no del terrorismo, sino del orden constitucional y estatutario del País Vasco. Ayer mismo, el secretario de organización del PSOE reconoció que, con Batasuna legalizada, en la mesa política se puede hablar del derecho de autodeterminación. Este tactismo de brocha gorda revela que la legalización de Batasuna es necesaria no tanto para el brazo político de ETA, como para que el PSOE pueda lavar su conciencia y decir que no es con ETA con la que negocia políticamente, sino con una formación a la que se habrá legalizado en proceso de simple cirugía estética.

La reacción del Partido Popular al anunciar su desvinculación de los acuerdos que alcance el Gobierno con ETA y Batasuna es coherente con su posición inicial y da seguridad a una buena parte de la sociedad española. El Gobierno ya está avisado de que el PP no está simulando. Su oposición es de principios y no de oportunidad, lo que debería llevar a Rodríguez Zapatero a asumir que su gestión precipitada y progresivamente débil de este proceso de negociación ha hecho imposible de antemano el consenso que demandaba la sociedad española. Ayer, Batasuna marcó las reglas de un proceso que nunca debió comenzar así.

Vaya papelETA
Por IGNACIO CAMACHO ABC 7 Julio 2006

SI aún piensa como magistrado y no como político, si el pragmático iluminado y ambicioso que lleva dentro no le ha podido del todo al estricto homo iuris que ha desafiado tantas veces el riesgo, la conspiración y la incuria, Baltasar Garzón habrá tenido que sentirse algo incómodo consigo mismo estos días, al rebuscar en su privilegiado cerebro argumentos con los que saltarse la doctrina que él mismo redactó para perseguir a Batasuna, identificarla con ETA y proceder sin remilgos a su arrinconamiento político y legal. Es cierto que han cambiado los tiempos y las circunstancias, pero ni siquiera la más relajada concepción relativista del Derecho y la más abierta disponibilidad para aceptar la flexibilidad de los medios en busca de un fin más o menos legítimo sugieren la obligación episódica de que haya de ser la misma persona quien establezca a la vez las reglas jurídicas y el modo de saltárselas.

Al autorizar, con enclenque sustento explicativo, la reunión de ayer entre el PSE y Batasuna, Garzón debe saber que ha empezado la demolición del edificio jurídico que con tan impulsivo arrojo construyó por su cuenta hace cuatro años, anticipándose incluso a la voluntad legisladora del Gobierno de entonces. Eso tendría una importancia relativa si se considera que el objetivo de toda aquella estrategia jurídica está cumplido, pero tanto el magistrado como el fiscal general, al igual que Patxi López y el propio Zapatero, conocen con perfecta nitidez la razón real de este encuentro meramente escenográfico. Se trata de una condición de ETA. Una condición «sine qua non», una exigencia esencial con la que los terroristas obtienen una claudicación formal y visible de la sociedad democrática expresada a través del partido del Gobierno. Eso se llama una derrota. Se puede disimular como una concesión, pero es una derrota.

Los socialistas vascos, y quizá no sólo los vascos, llevan mucho tiempo hablando con Batasuna. Clandestina, secreta o discretamente, han hablado, y mucho; todo lo que está pasando es consecuencia de esa charla larga y continua. Por eso lo que se dijese ayer no tenía importancia; se trataba de escenificar el desistimiento, de hacer visible la renuncia del Estado a la firmeza. Y hacerlo sin que Batasuna condene la violencia, sin que ETA deje las armas, sin que el terrorismo levante los brazos. El Estado por delante, la justicia por delante, el Gobierno por delante, retractándose antes que los terroristas al devolverles a plena luz la respetabilidad de la interlocución.

Fue Garzón quien primero dijo que Batasuna era ETA. Que Otegui era tan terrorista como Ternera. Lo repitió Zapatero, lo asumió Patxi López. El Supremo lo convirtió en doctrina legal. Y lo creímos todos, lo aceptamos todos. Algunos lo seguimos pensando. Otros tendrán que explicar por qué han cambiado de criterio sin que cambie la ley. Más vale que alberguen sólidas razones, porque lo que ha ocurrido se parece mucho a una humillación en toda regla. Y alguno tiene especialmente difícil el modo de justificar la papelETA.

Rajoy no se siente representado por el Gobierno
Editorial Elsemanaldigital 7 Julio 2006

Mientras Patxi López y Arnaldo Otegi negocian, Mariano Rajoy anuncia que no respetará lo que Zapatero pueda prometer ahora a ETA. El PP asume así el deber al que sus principios le obligan.

7 de julio de 2006. Ayer se reunieron, por primera vez en público y en democracia, los representantes del Partido Socialista Obrero Español y los del brazo político de la banda terrorista ETA, Batasuna. El secretario general socialista en el País Vasco, Patxi López, y el portavoz parlamentario del PSE, Rodolfo Ares, acudieron en nombre de José Luis Rodríguez Zapatero. Por parte de Batasuna estuvieron Arnaldo Otegi, Rufi Etxebarria y Olatz Dañobeitia. Un acontecimiento para la historia se mire como se mire.

Esta reunión fue anunciada y pedida por Arnaldo Otegi al plantear las condiciones del llamado "proceso de paz". Otegi pidió en el velódromo de Anoeta ya hace meses una negociación "técnica" entre ETA y el Gobierno y una política, sin restricciones, entre partidos políticos vascos. Patxi López, en nombre de Zapatero, ha dado el paso político. Nada puede hacer pensar por ello que las siguientes exigencias de ETA –legalización de Batasuna, liberación de sus presos, entrega de Navarra y autodeterminación- no vayan a irse cumpliendo. Las posiciones del PSOE, a la búsqueda del fin de ETA como baza política, han ido cambiando desde 2004 y en las últimas semanas se producen a una velocidad que indica que estaban diseñadas desde hace tiempo.

El PSOE no pone límites reales a esta negociación. Mientras en la sede socialista de Ferraz aún se debate qué candidato presentar en Navarra –la parte más problemática del proceso, dada la opinión de los navarros-, el secretario de Organización del PSOE José Blanco ya ha dado un paso hacia la autodeterminación. "Si Batasuna es legal, se hablará de cuestiones políticas, y si en torno a una mesa Batasuna plantea la reivindicación de la autodeterminación, se podrá dialogar sobre eso", ha declarado, para añadir después que la actual opinión del PSOE y del Gobierno es contraria a la autodeterminación. Pero si algo se ha visto cambiar en los últimos años son, precisamente, las opiniones del PSOE.

El lado humano de la jornada ha estado protagonizado por Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundua, policía municipal afiliado al PSE, asesinado por los terroristas, ante el hotel donde se han reunido las dos delegaciones. Mientras los compañeros de partido de su hijo se reunían con los cómplices de sus asesinos, esta víctima decía semcillamente "¡traidores!". El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, acusa a Patxi López de "someter el Estado de Derecho al chantaje de un grupo de asesinos". No obstante, a un proceso político que ya no encuentra obstáculos en los tribunales, la respuesta debe ser social, como propone Alcaraz, pero sobre todo política.

En ese sentido son muy importantes las contundentes declaraciones del presidente del PP Mariano Rajoy diciendo que los compromisos que alcance Zapatero con ETA al PP no le vinculan, que el PP "no se siente representado" por el presidente del Gobierno en este proceso y que éste "no está representando al Estado ni al conjunto de los españoles". El PP de Rajoy no respetará lo que Zapatero pueda dar o prometer ahora a ETA. Y ésta es una barrera muy seria para la negociación en curso, ya que ETA siempre ha exigido que se le hagan concesiones de Estado, y no de partido, para evitar que unas elecciones devuelvan a los terroristas a la cárcel.

Y ése es precisamente el serio aviso que transmite el presidente del PP al PSOE, a ETA y a la sociedad española: si llegamos al Gobierno seguiremos persiguiendo a los terroristas hasta que cumplan sus penas por los asesinatos cometidos, las víctimas tienen ese derecho y la democracia española y el Estado de derecho así lo piden.

En adelante, Rajoy ni tiene ni quiere tener marcha atrás: Zapatero hará todo lo posible para apartarlo de la vida pública y el líder de la oposición lo sabe, aunque su deber le impide tomar otro camino que el emprendido, colocándose frontalmente contra la negociación del Gobierno con los terroristas. Está en juego el gran proyecto de esta legislatura.

Encuentro en la segunda fase
Pablo Sebastián Estrella Digital 7 Julio 2006

Todo discurre según lo previsto. El PSOE, a pesar de la Ley de Partidos, ha reconocido a Batasuna como interlocutor político para cumplir una parte de los acuerdos pactados entre el Gobierno y ETA en la que ha sido primera y secreta etapa de la negociación en curso. Ahora estamos en la segunda fase, la de oficializar la negociación, al margen del Parlamento y también de la propia legalidad, y esta segunda etapa ha comenzado con la foto del encuentro entre Patxi López y Arnaldo Otegi y se completará con el inicio de las conversaciones oficiales entre el Gobierno y ETA en las próximas horas y días.

La tercera y definitiva fase llegará si las reuniones entre ambas partes, en las dos mesas, la de ETA y la de Batasuna, logran un pacto final, objetivo aún lejano que podría quedar pospuesto a la celebración de unas elecciones anticipadas, tras la previa legalización de Batasuna, porque Zapatero no puede acordar concesiones políticas y judiciales a ETA y a sus presos sin el concurso del PP y de las víctimas del terrorismo, porque en dicho caso correría el riesgo de sufrir un duro castigo electoral.

Estamos, pues, en la segunda fase de un proceso negociador del que se ha desvinculado el Partido Popular por boca de Mariano Rajoy, afirmando que en este caso el Gobierno no representa al Estado y en consecuencia insinuando que si el PP gana las elecciones los pactos en curso entre ETA y el Gobierno serán suspendidos o, en su caso, revisados.

A partir de ahora cabe imaginar el desarrollo de contactos secretos o discretos tanto en la mesa del Gobierno con ETA como en el ámbito político del País Vasco, según lo va a pretender el Gobierno, aunque cabe imaginar que ETA y su entorno y el PNV exigirán un protagonismo público. Los etarras para que se mantenga la imagen de negociación de igual a igual que ha producido el encuentro de López y Otegi en San Sebastián, y no la de un proceso de rendición de ETA, y el PNV para no perder el tren y el protagonismo en el proceso con vistas a futuros comicios generales y autonómicos por el riesgo de que el electorado nacionalista radical aumente sus votos ante las expectativas de paz, siguiendo un guión similar al que desarrolló en Cataluña la Esquerra Republicana.

Un paralelismo entre Cataluña y el País Vasco al que recurren no pocos actores de todo el proceso en curso, aunque con distintas interpretaciones. Y sobre todo con nuevos y con mayores riesgos porque para Zapatero y el PSOE no es lo mismo negociar con Josu Ternera que con Carod-Rovira, ni tener como aliado de recambio a CiU o al PNV. Sobre todo porque Ternera aún sigue teniendo la pistola al cinto, y porque el PNV demostró más de una vez sus posiciones inflexibles y está en carrera electoral con Batasuna para ver quién es más independentista y quién consigue más ventajas políticas soberanistas del Gobierno de Madrid.

No cabe duda que el PP, una vez más, se queda solo y a la espera de los errores de los demás o de unas elecciones anticipadas, a sabiendas de que tendrá en el próximo otoño una nueva prueba electoral en los comicios autonómicos catalanes que muy pronto va a convocar Maragall, como ensayo previo. Con Estatuto incluido de un modelo a seguir políticamente en el País Vasco como posible colofón de la segunda fase que ahora se va a iniciar y en espera de la tercera y definitiva, que veremos si se abrirá antes o después de la gran cita electoral.

El kamikaze Garzón liquida a Marlaska
Lorenzo Contreras Estrella Digital 7 Julio 2006

Prohibido sorprenderse. Se veía venir que las actitudes de Marlaska, el juez implacable, estaban destinadas a naufragar. Otro juez, otrora implacable, Baltasar Garzón, se ha encargado de proporcionarle al PSOE y al Gobierno, vía PSE (de Patxi López), lo que éstos pedían y buscaban, en unidad de intenciones con Batasuna y Otegi, que es lo mismo que decir ETA y su alta dirección. Un auto de Garzón, permitiendo la reunión de los socialistas vascos con la ilegalizada Batasuna, ha demostrado que se puede impávidamente sustituir el principio de legalidad por el principio de oportunidad. Adiós a la Ley de Partidos, ya definitivamente, por más que Patxi López se niegue a admitir que vaya a desaparecer, aunque de hecho éste sea el caso. Ya lo advirtió el tal López hace poco más de un mes: “Los jueces debieran actuar a la luz de la nueva situación del país”. Simultáneamente manifestaba con perfecto cinismo: “Hay una Ley de Partidos que seguirá existiendo, pero entramos en un proceso de desaparición del terrorismo en el que las condiciones (políticas) son evidentemente diferentes”.

Ya lo anuncié hace pocos días en un artículo titulado “Adiós, Marlaska, adiós”. Sólo que el adiós a Marlaska lo enaltece y el auto de Garzón contribuye a liquidar su propia leyenda. El victimismo de Marlaska, fabricado ahora por Garzón porque el desplazado juez se ha retirado discretamente a posiciones secundarias, sin presumir de víctima, proporciona idea del poder etarra frente al poder judicial interferido por el poder político. La organización terrorista, recibida a mesa y mantel en festín del diálogo, sin olvidar la pistola junto al cubierto, se anticipó con un ultimátum concebido en los siguientes términos: “Es imprescindible desactivar todas las medidas represivas y de excepción”. O sea, fuera jueces, fuera policías, fuera detenciones, fuera prohibiciones de actos públicos. Y cuando ETA repudia a los jueces, el Gobierno lo que hace es sustituir a unos por otros más indulgentes y olvidadizos. Todo sigue aparentemente igual. El Poder Judicial se mantiene teóricamente intacto, al menos en el juzgado de instrucción numero 5 de la Audiencia Nacional, que recupera a su titular. Es obvio que Garzón ha regresado a tiempo de su estancia en Estados Unidos. Le reclamaban aquí asuntos más apremiantes. Entre otros acabar con el protagonismo de Marlaska, empeñado en aplicar la ley.

El juez (Baltasar Garzón) que acorraló en su día al PSOE de González, a quien nunca perdonó que le utilizara electoralmente situándole como numero 2 en la lista por Madrid (elecciones de 1993) sin concederle luego la recompensa política de un ministerio doble (Interior y Justicia), que fue a manos de Belloch, se convierte ahora paradójicamente en el magistrado mejor dispuesto a servir los intereses del PSOE, esta vez bajo el mandato de Zapatero. ¿Qué pensarán José Barrionuevo, Rafael Vera y otros afectados, caso de Corcuera, por la fría acción justiciera del luego archifamoso perseguidor de Pinochet?

El magistrado ha obtenido ya, con el tiempo, las satisfacciones en fama y notoriedad que sus enemigos felipistas le restringieron acumulando obstáculos en su carrera política, hasta frustrarla, como es bien sabido. Ahora la expectativa que se abre, para curarnos tal vez de sorpresas, estriba en saber lo que la generosidad política de Zapatero pueda deparar al juez que mejor ha sabido comprender las necesidades de su famoso proceso pacificador. Marlaska le fue nefasto a la causa zapateril. Ya en pleno clima de aproximación del Gobierno y su partido a Batasuna (enero de 2006), dictó un auto durísimo contra las actividades del ilegalizado brazo político etarra, prohibiendo el congreso que pensaba celebrar en Barakaldo entre otras programaciones de su desafiante presencia.

Políticamente contaminado
José Javaloyes Estrella Digital 7 Julio 2006

Uso alternativo de los jueces para el uso alternativo del Derecho. Así, todo va en el mismo paquete. Se veía venir cuando en el punto álgido de la independiente labor del juez Grande-Marlaska se supo que de inmediato se produciría el relevo en la tarea, pues el juez Baltasar Garzón, titular de ese puesto en la Audiencia Nacional, daba por concluido su periodo sabático.

Garzón reasumió y se incorporó al proceso por antonomasia, que no es el judicial en este caso, sino el “proceso de paz”. El mundo del Derecho se pone al servicio del mundo de la Política y, de tal suerte, cuanto en la Política se haga podrá entenderse que siempre está de acuerdo con el Derecho, tal como solemnemente prometió el presidente del Gobierno, en una dependencia del Congreso, el pasado 18 de junio.

Estamos ahora en el corolario central, en el resultado mayor, de ese hacer pragmático en que se resuelve la filosofía presidencial del “como sea”. Si esa manera de pensar hubiera orientado desde un principio el tratamiento político del problema etarra, tal problema no existiría porque tampoco existiría España y ETA no habría asesinado más españoles que los estrictamente necesarios…

Pero encontrado, por fin, el rumbo salvífico ya no se caerá en los errores de siempre. Para “no fastidiar el proceso”, los policías avisarán a los extorsionadores, y así la Justicia no se cruzará en el camino de la paz ni los jueces segarán con su ceguera las esperanzas en flor que brotan junto a ese camino, al aplicar la ley con la dureza que es propia de ésta.

Garzón ha regresado y Grande-Marlaska se ha ido a otra parte con el Derecho. Es la hora de la Política con todas sus consecuencias. Es tiempo de Política total, con todo lo que de ello se deriva. Para “evitar” nuevos delitos, tal como desea el PSE, el juez Garzón daba el visto bueno para la reunión de los socialistas vascos con Batasuna. Es el sabido aforismo de que muerto el perro se acabó la rabia: suspendido el Derecho a instancias de la Fiscalía General del Estado, se prescinde y evitan las consecuencias de su aplicación.

Lo que importa, sabido resulta de todas las gentes de buena voluntad..., es que el “proceso” siga adelante, conducido por el nuevo Moisés, en pos de esa arcádica democracia de promisión donde reina la paz y los días fluyen como ríos de leche y de miel.

Se podrá decir, no sin razón, que la actuación de los jueces siempre gusta políticamente a unos y disgusta a otros. Pero se debe reconocer también que más allá de tales gustos es indiscutible que la ley está para cumplirla y no para suspenderla o dulcificarla por razones exteriores a la ley, por causa de oportunidad política. Eso es contrario a la seguridad jurídica, al Estado de Derecho, y sin Estado de Derecho, por partidización de la Justicia, la democracia no es posible. Ésta no debe ser nunca contaminada por la política, tampoco los jueces por haber tenido incursiones personales en ella, con sus controversias y luchas.

El juez Baltasar Garzón estuvo, como se sabe, en la política. Habría que plantearse, para su caso y todos los demás, si no debería establecerse un código de incompatibilidades, tal como está establecido para los políticos cuando dejan el poder y se van a sus intereses privados.      jose@javaloyes.net

Y más memoria histórica
Daniel Martín  Estrella Digital 7 Julio 2006

El siglo XIX español es un periodo histórico apasionante desde el estudio. Supongo, no obstante, que para los españoles que lo vivieron debió de ser duro, insufrible y preocupante. Algo semejante nos ocurre a los españoles del XXI, sólo que lo que ahora ocurre, más que en los libros de Historia, se estudiará, muy detenidamente, en los tratados de psicología y psiquiatría.

En 1931, unas elecciones municipales con empate técnico provocaron la cobarde huida de Alfonso XIII y se proclamó la II República. A partir de ahí, en poco más de cinco años, se sucedieron tantos despropósitos que, a pesar de unas pocas y poco tenaces buenas intenciones, degeneraron en el caos más absoluto: golpes de Estado, revueltas campesinas, levantamientos de todo tipo caracterizaron un periodo que tuvo, objetivamente, más destrucción que creación. Los de la “derecha” se rebelaron contra la “izquierda”, y el Ejército se sirvió de esto para meter baza de forma continua. La “izquierda” nunca aceptó que la “derecha” pudiese gobernar, y en 1934 demostró el talante auténtico de su espíritu democrático. Y en 1936, unos y otros apostaron, conscientemente o no, por una guerra que sirvió, además de para comprobar en la práctica la potencial capacidad mortal de la envidia y el rencor hispánicos, para que un dictador terrible, Francisco Franco, gobernase durante 36 años con mano de hierro y modos medievales.

Ahora, unos cuantos políticos —ni un solo ciudadano se preocupa de estas cosas, que, ¡leches!, son del siglo pasado— andan empeñados en recuperar la memoria histórica, que no sé muy bien qué significa, pero que intuyo no sirve para nada. Resulta, en primer lugar, que esos mismos políticos que proscriben la excelencia cognitiva y limitan los contenidos y alcances de las Humanidades en el sistema educativo —hay que impedir que nazca el espíritu crítico— ahora quieren que recordemos la Historia. En segundo lugar, quieren que se condene la dictadura franquista, cosa que, creo, hace todo el mundo, pero, si todavía queda algún nostálgico que la defienda, no creo que exista nadie con dos dedos de frente que quiera volver al franquismo a costa de su propia libertad. Y, en tercer lugar, se quiere homenajear a la República porque según algunos fue un ejemplo en el que se miraron muchos países europeos.

Churchill, en su libro La Segunda Guerra Mundial, escribe que en España “a finales de 1936 la creciente degeneración del régimen parlamentario español y la mayor fuerza de los movimientos favorables a una revolución comunista o, en su defecto, anarquista, trajo como consecuencia una revuelta militar que se venía fraguando hacía tiempo”. Churchill escribió estas líneas en los años 40. Sirvan estas palabras como magnífico resumen de lo que fue España en esa época: un completo despropósito por ambos lados, hasta que al final ganó el más fuerte, como en la España de los de Atapuerca.

Sin embargo, aquí siguen empeñados en fantasear con un periodo patético de la Historia. La República no fue un régimen de libertad, y si algo se podría aprender de su historia es a ignorar toda clase de suertes democráticas. Pero nada, aquí unos siguen empeñados en alabar lo despreciable y otros en no condenar lo ya condenado y, sobre todo y fundamentalmente, ya erradicado.

Y, bien pensado, hasta podría ser bueno estudiar a fondo la República para aprender de sus errores: que el Ejército tenía una fuerza desproporcionada; que del enfrentamiento entre la carcundia religiosa y los pirómanos anticlericales no nació un solo elemento no destructivo; que las dos Españas no hicieron nada para entenderse; que los grandes intelectuales fueron desmarcándose del sueño que fue la República en proyecto pero nunca en realidad; que la Seguridad Social que se prometió entonces la creó y consolidó el franquismo tal y como la conocemos ahora; que Largo Caballero fue un personaje oscuro que obedecía más a Moscú que a Madrid, y que José Antonio quiso traer a España las violencias fascistas del extranjero; que el fascismo, sin cruces ni banderas, es pura extrema izquierda; que una sociedad puede caminar sin descanso hacia la peor guerra que ha asolado España; que Azaña fue algo peor que un mal Kerenski y que se caracterizaba por una amoralidad manifiesta y una suma incapacidad para el gobierno; que nuestros dos últimos presidentes alaban a este personaje funesto para la Historia de España, y que se han empeñado en superarle en fanatismo y espíritu antidemocrático; que los españoles andamos huérfanos en política; etc.

Pero no se quiere memoria histórica para aprender. Entonces, ¿para qué? No lo sé. De verdad que es difícil comprender ese empeño de volver al pasado para nada. Y todavía es más difícil entender por qué los otros no quieren condenar lo injustificable. Quizás es que no hayamos aprendido nada. O quizás es que es más fácil remover la mierda con un palito que construir un proyecto de país. Lo único bueno es que, aparentemente, ahora no se dan las condiciones sociales, ideológicas o culturales necesarias para que nos matemos los unos a los otros. Por fortuna, la II República, la guerra civil y el franquismo son de otro siglo. Como Fernando VII.     dmago2003@yahoo.es

ETA, meretrices virtuosas.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 7 Julio 2006

Me da asco ver a Patxi López, del PSE-PSOE, que llevan ya 5 años de reuniones con ETA Batasuna, salir ahora santurrón diciendo que no se reunirá más con ETA Batasuna hasta que sea legal.

Hay que echarle morros al asunto. Cinco años de ayuntamientos a escondidas con una meretriz y ahora le exigen que sea virtuosa para tenerlos en público. La hipocresía campando por el proceso de paz.

Lo de legalizar a Batasuna es una ilegalidad. Si Batasuna es ETA el PSOE nos está diciendo que van a coger a una parte de los chicos de ETA y les van a decir: “Ale, todos vosotros a este lado, vais a ser a partir de ahora buenos chicos demócratas de toda la vida y más pacíficos que San Francisco de Asís, y los demás podéis seguir con las pistolas. Los pacíficos debéis elegir un nuevo nombre, si no se os ocurre ninguno coged este Partido independentista Vasco democrático y legalizado. Basta que digáis que rechazáis toda violencia venga de donde venga hasta que convenga“

Y para redondear la fuerza de sus argumentos, uno de los chicos más preclaros del PSOE el inigualable José Blanco les dice a los buenos muchachos terroristas de ETA que si Batasuna "es legal" y "en torno a una mesa plantea la reivindicación de la autodeterminación, se podrá dialogar sobre eso".

Esta gente del PSOE tienen patente de corso para tomarnos el pelo y decir un día que con ETA solo se habla de su desmantelamiento y fin de la violencia y nada de diálogos políticos y al siguiente dicen que hasta se puede dialogar sobre la autodeterminación.

Y así con todo, mentiras y más mentiras, abyecciones y más abyecciones, disparates y más disparates, rendiciones y más rendiciones, y la cerviz siempre gacha ante ETA mientras se musita el viejo Si buana.

Cada vez más rápidamente nos van haciendo tragar, con ayuda de la vaselina mediática todo lo que siempre dijeron que no harían para conseguir la paz que más conviene a ETA, legalización Batasuna, autodeterminación, Navarra anexionada y presos a la calle.

Doña Pilar Ruiz Albisu, por supuesto
Enrique de Diego elsemanaldigital 7 Julio 2006

7 de julio de 2006. En estos momentos sombríos en que se ha empezado a escenificar lo que ya se ha pactado, como alianza de poder, entre PSOE-ETA, estoy con doña Pilar Ruiz Albisu. Pocas personas me merecen el don de respeto y excelencia como ella. La madre coraje del mártir Joseba Pagazaurtundúa, socialista asesinado por ETA, se presentó ante donde tenía lugar la coyunda de la infamia entre Patxi López y Arnaldo Otegi, y, desde su inmensa lucidez, les ha gritado "traidores" a los socialistas. Aunque el PSOE obtenga ventajas a corto plazo, esta degradación perpetrada por ZP, clon de Gandhi en versión cómic, llevará a medio plazo a la desaparición del PSOE, a la extinción de sus siglas.

Doña Pilar ha hecho también una pregunta: "¿Para esto murió mi hijo?". La vida de doña Pilar no ha sido fácil. Exiliada, represaliada por el franquismo, viendo a su hijo morir por la libertad. Ahora, traicionada y vilipendiada por los suyos, por su partido. Doña Pilar, para cuidar su corazón, me consta, tiene recomendado no llevarse soponcios. Sin embargo, no ha habido fuerza humana capaz de pararla para enfrentarse a este revival nazi en el que los socialistas han sobrepasado su síndrome de Chamberlain para entrar en francachela con los gangsters, para traspasar la línea que les introduce en la degradación totalitaria. Allí estaba doña Pilar para reclamar un cierto sentido de la decencia, para reivindicar la humanidad, que siempre implica la justicia si no se quiere caer en grave desorden moral y social.

Hace meses, doña Pilar hizo pública una Carta a los nuevos ciegos, que es pieza magistral, tanto literaria como de exaltación de los principios morales absolutos. "La negociación es un atajo, no es la solución democrática, Patxi. Quienes lloramos a los muertos hemos renunciado a vengarnos". Añadía, interpelando a Zapatero: "Hay muchos ciegos que serán leales a lo que hagáis, aunque nos traicionéis, porque sólo ven las siglas y esto es el país de Caín y Abel, de unos contra otros, de la política que parece tantas veces un partido de unos forofos contra otros forofos". Para doña Pilar, puestos en la balanza la dignidad y la vida, por un lado, y el poder y el interés del partido, por otro, Patxi y el PSOE habían optado por los últimos. "¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!".

Este es un momento histórico. La lucha será larga. Es preciso fortalecerse moralmente. Hay que decidir con quien se está, pues las cesiones al principio llevan al final al abismo. Yo estoy con doña Pilar Ruiz Albisu, por supuesto. ¡No nos moverán!

La foto que hiela la sangre
Román Cendoya  Periodista Digital 7 Julio 2006

[El PSOE con la cabeza baja frente a ETA-Batasuna] Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundua, escribió y dijo a Francisco Javier López Álvarez, alias Patxi, que “harás y dirás muchas cosas que me helarán la sangre”. Y hoy López las ha hecho fotografía. Hasta ahora las hacía cobardemente a escondidas, pero se han mojado tanto con los terroristas que les han obligado a “salir del armario”. Rendidos y humillados los socialistas López y Ares (apellidos de raiz profundamente maketa) se han presentado ante los etarras Otegui, Etxeberria y Dañobeitia (apellidos de raiz profundamente vasca). Un éxito para los nazionalistas. Dos socialistas rendidos, identificados por la ejecutiva de ETA en sus documentos como “gorrinos”, obedecen la hoja de ruta de los “gudaris” terroristas. Un encuentro que viola la ley de partidos. Un encuentro que pone en evidencia que lo que hace unos meses decían que eran “especulaciones interesadas para dinamitar el proceso” son, hoy más que nunca, realidades de la rendición del Gobierno de España de Rodríguez y su partido ante ETA. Esta reunión resumida en una “foto” pone en evidencia más cosas.

La más significativa es que la cobardía es una característica nueva y básica del talante del PSOE de Rodríguez. El Presidente no se atrevió a comparecer ante el Parlamento para anunciar y debatir sobre su autorización al inicio de conversaciones con ETA. El Presidente fue un cobarde al escenificar su autorización sin que la prensa pudiéramos formularle preguntas. López y Ares igual. Cobardes. ¿Es ésta la transparencia prometida?. López ha mentido y ha cambiado la hora y la ciudad de la humillante cita porque no quería enfrentarse con la dignidad personificada en la madre de los Pagazaurtundua.

“Traidores, cobardes, sinvergüenzas, con mi hijo no se juega”,

no es mi opinión, es el diagnóstico de una socialista, madre de socialistas, que ha entregado la vida de uno de sus hijos por el proyecto político de su partido. Así califica y acusa a Rodríguez y López una ejemplar víctima del terrorismo. Aplicando la lógica de Pepiño Blanco y la norma de acoso a las víctimas del terrorismo cabe preguntarse. ¿Será, desde hoy, Pilar Ruiz una fascista? ¿Son las desgarradoras palabras de Pilar Ruiz esa actitud propia de la derecha extrema? Oírla me hiela la sangre. Me gustaría ver la cara de tantos “patxis” que lloraban y se abrazaban el día del asesinato de Joseba y prometían mantener su espíritu y su lucha.

Entrando de lleno en el contenido de la reunión sólo cabe afirmar que la declaración de los participantes ha dejado claro que López Alvarez y Ares han violado la Ley de Partidos. El terrorista Otegui ha dicho que

“se ha producido una foto de gran calado político, de una importancia extrema, nunca se había dado una foto entre el PSOE y Batasuna o la izquierda abertzale”.

Luego la reunión no era entre particulares. La reunión ha sido entre el rendido PSOE y la organización ilegal que es parte de la organización terrorista ETA. Además, Otegi se ha encargado de dejar bien claro que Batasuna es sinónimo de “izquierda abertzale”. ¿Qué hará ahora Baltasar Garzón? ¿Seguirá de perfil haciendo de Pilatos? ¿Permitir que Batasuna haga política no está tipificado como cooperación con banda armada? ¿Seguirá el PSOE con Pepiño Blanco a la cabeza intentando engañar a la sociedad española hablando de la “izquierda abertzale” como algo distinto de Batasuna? Hay que ver cómo disfrutan los terroristas ante los débiles, les llaman “gorrinos”, les estropean las verbalizaciones y los discursos y les siguen escupiendo sus exigencias.

No hay que dejar pasar que Otegi se ha mostrado "convencido" de que la reunión de hoy es el primer paso hacia
"un primer acuerdo sobre un proceso de diálogo multilateral político".

Además, Otegi considera que habrá "otras muchas reuniones" tanto del PSE como de Batasuna, entre otros,
"con el Partido Socialista de Navarra y el Partido Socialista Francés".

Lo último ya veremos. Lo anterior seguro.

La declaración de Francisco Javier López Álvarez, con nombre de batalla “Patxi”, ha sido penosa:

"La de hoy es una foto inédita que ojalá sea la de un nuevo tiempo. Es extraordinaria y, para repetirse, la izquierda abertzale tendrá que dar el paso hacia la política alejándose de ese entorno de violencia y será entonces cuando podrá participar en la mesa de partidos".

Dada la credibilidad que tiene el PSOE y su gobierno ya sabemos que ETA-Batasuna se sentará en la ilegítima “mesa de partidos” que es lo que Otegi ha llamado un “diálogo multilateral político”. López puede decir lo que quiera pero sólo puede hacer lo que ETA-Batasuna le exige. Son tantas las condiciones previas incumplidas y tantas las mentiras, que por eso puedo afirmar que los asientos en la mesa ya están reservados, hagan lo que hagan.

Mientras escribo no puedo dejar de dar vueltas a la pregunta que Pilar Puiz ha lanzado al viento sobre dónde están los amigos y compañeros de su hijo. Oírles, leerles y ver como actúan reflejan claramente su nivel de indignidad. Hoy se ha puesto en evidencia la rendición. El resultado ha sido la foto que hiela la sangre.

Sospechas y medias verdades
Antonio Jiménez elsemanaldigital 7 Julio 2006

"Pero, vamos a ver –le preguntaron a un subalterno de Antonio Ordóñez-, ¿el maestro es o no es?". Se refería el curioso interpelante a la supuesta homosexualidad del maestro de Ronda, a lo que el torero de plata respondió sin tapujos: "Mira, yo no lo sé, pero se los pasa muy cerca".

No aclaró el banderillero si a los que se pasaba muy cerca, Antonio Ordóñez, eran los hombres o los toros, con lo que la sospecha siguió flotando en el ambiente de tertulias y cenáculos taurinos. Me he tomado la licencia de recurrir a esta intrascendente anécdota del planeta de los toros para establecer un paralelismo con las sospechas, apariencias y medias verdades que jalonan el denominado "proceso de paz". Cada día que pasa aumenta la certeza de que todo lo que está ocurriendo es consecuencia de una estrategia diseñada por ETA y los socialistas vascos desde muchos meses antes de que el PSOE ganara las elecciones, como prueba el último documento interno de la banda terrorista que se ha conocido.

Rajoy y todos los españoles tenemos razones, argumentos y algunas evidencias de que Zapatero y el PSOE no han contado de la misa la mitad o han faltado a la verdad. Los gestos y plazos exigidos por ETA-Batasuna se han cumplido hasta ahora, aparentemente, de acuerdo a un guión establecido, tal y como sugiere la mise en scène de Zapatero en el Congreso, al pasar ya de las palabras a los hechos, que los terroristas habían demandado y la reunión de los socialistas vascos con los batasunos para mirarles a la cara y decirles que no sigan por su mal camino; ¡qué candor!

El PSOE, por más que se tape Pepiño Blanco, está emplazado a aclarar los supuestos pasos y compromisos acordados por los socialistas vascos con ETA, tal y como insinúa el documento revelado semanas antes de los comicios generales del 14-M y después de que el entonces conseller en cap de la Generalitat, Carod-Rovira, hubiera hablado con Josu Ternera en Perpiñán.

Inquietante, por demás, resulta que ETA dialogara de negociaciones futuras con un partido, el PSOE, que en esos momentos, según las encuestas, estaba muy lejos de recuperar el Gobierno de España el 14 de marzo. Y alarmante el hecho de que haya una policía política al servicio del "proceso" hasta el punto de ayudar a los asesinos de cientos de sus compañeros a escapar de la justicia.

Como en la anécdota referida sobre el diestro de Ronda, no sé si Zapatero terminará pagando un precio político y si todo esto concluirá con la rendición del Estado ante unos terroristas que podrán exhibir el triunfo de su perseverancia asesina durante 30 años, pero a día de hoy,esa es la percepción que tenemos muchos ciudadanos en vista de lo "muy cerca" que el presidente del Gobierno se ha situado de las imposiciones y reclamaciones de ETA-Batasuna.

Mi diccionario de sánscrito
Por ANTONIO BURGOS ABC 7 Julio 2006

ESTA noche he dormido profundamente. Hacía años que no recordaba dormir tan plácidamente. Y no era para menos. Ya saben lo relajado que se queda uno cuando se quita una preocupación gorda de encima. Y la mía no era despreciable. Bueno, la mía y la de millones de españoles.

Se han terminado nuestras duquelas negras porque, como ustedes bien saben, Zapatero, ¡por fin!, ha presentado en su Pasaje a la India el Diccionario Sánscrito-Catalán. ¡Menos mal! Y luego dicen que el pescado es caro. Y luego dicen que este hombre, padre protector de todos los españoles, no se preocupa de nuestros problemas más inmediatos y que sólo gobierna para las minorías raritas. Está hecho un padrazo. No solamente mira por nuestra salud, quitándonos de fumar con la ley Antitabaco, y por nuestra seguridad, retirándonos el carné de conducir por puntos, sino que procura que, suprimiendo esa angustia de no tener Diccionario Sánscrito-Catalán, podamos conciliar el sueño y dormir relajados como bebés.

¡Cómo te echaba de menos, ansiado Diccionario Sánscrito-Catalán! Sin ti no podía vivir, libro querido. Ven, ven a mis brazos que te abra, que te hojee, que te ojee, que huela la tinta fresca sobre tu papel, que palpe voluptuosamente tu encuadernación. ¡A freír espárragos el DRAE, el Corominas, el Diccionario de Dudas, el María Moliner y hasta el viejo Casares! Todo papel viejo. En el anaquel más cercano de la biblioteca ya he hecho limpia y he quitado estos libros inservibles, para colocar el flamante tomo del utilísimo Diccionario Sánscrito-Catalán al alcance de la mano.

Y ahora que lo tengo aquí al lado, y que me da esta seguridad, me pregunto: ¿pero cómo he podido yo vivir hasta ahora sin tener un Diccionario Sánscrito-Catalán que consultar? ¿Cómo he podido pasar tantos años sin saber cómo se dice en catalán Tantrapradipa Maitreyaraksita o Marajaní de Kapurtala?

¿Y dicen que los catalanes discriminan a las otras lenguas? ¡Mentira cochina! Los catalanes, con toda razón, discriminan lenguas minoritarias que apenas habla nadie, como el castellano. Pero miren cómo miman y cuidan idiomas universales, cual el sánscrito. Vamos, es que si hablas sánscrito no tienes el menor problema, viajes al lugar del mundo donde vayas. Los grandes negocios internacionales se hacen en sánscrito. Sin saber sánscrito es que no puedes navegar por internet. Por eso Zapatero, que está en todo, ha apadrinado este imprescindible Diccionario para fijar, limpiar y dar esplendor al sánscrito y al catalán. Y nos quita así un problemazo de encima: usted, que ha aprendido ya que «rendición» se dice «paz» y que paz en catalán del tripartito es «pau», ahora puede fácilmente saber cómo se dice esa mentira en sánscrito. Seguro que Garzón ha ido a Nueva York justo para eso: para aprender sánscrito.

Espero y confío en que la provisión de ZP no se quede en el catalán. Urge, urge un Diccionario Sánscrito-Vascuence. Y otro Sánscrito-Gallego. Y como somos una realidad nacional, un Diccionario Sánscrito-Andaluz. ¿Habrá algo más sánscrito que el andaluz, que habla del Chundarata de la Cuchipanda de la Piriñaca y suena a un hindú que tira de espaldas? Farruquito mismo, el mitificado y condenado (poquito) Farruquito, ¿no parecía un marajá con casaca blanca el día de su boda? Vamos, que le faltaban al lado un elefante y un inglés con salakof. ¿No parece Rafael de Paula un príncipe hindú destronado?

Y no deben quedarse ahí estas deseadas soluciones a tan grandes problemas nacionales. Espero que pronto ZP patrocine útiles obras que el pueblo demanda urgentemente, cual el Diccionario Swahili-Aranés, el Diccionario Zulú-Panocho y el Diccionario Kikuyo-Bable. Menos proteger y defender la lengua castellana más allá del Ebro, como manda la Constitución, lo que ustedes quieran. ¡Bombay del Paraguay!

Garzón
Al servicio del totalitarismo
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Julio 2006

Veo su fotografía en el periódico y me parece todo impostura. Simula que piensa apoyando la cabeza entre sus dedos índice y pulgar. Simula, sí, que ha dictado una resolución judicial, pero todos sabemos que él desconoce los rudimentos de la argumentación jurídica. Jamás ha hecho una instrucción sensata. Ejemplo de despropósito jurídico fue el "caso Nécora" donde ningún acusado pudo ser nunca condenado. Su última resolución tampoco es una argumentación política, él desconoce el contenido de esa grandiosa palabra para que los hombres se entiendan. Su "edicto" es, sencillamente, una patraña, un bodrio relamido, a favor de los tejemanejes entre ETA y Zapatero. La resolución es una mala copia de las barbaridades que defiende la Fiscalía General del Estado. Se trata de defender la doctrina totalitaria que identifica al derecho con los dictados del poderoso. Eso se llama ahora estar en sintonía con el nuevo "contexto" creado por los terroristas..

En efecto, cuando el poder jurídico, en este caso el poder del juez, dice que la justicia ha de situarse en el nuevo "contexto" político abierto por los criminales, o sea, por el alto el fuego, está renunciado al poder emancipador y liberador del derecho. Antes que cuestionar o castigar al delincuente, se trata de ponerse a su servicio. Eso es todo. A gente del tipo Garzón no le interesa la justicia sino acomodarse a la nueva situación "política". "Situarse" personalmente es su máxima aspiración. Todos sabemos que Garzón no puede dar más de sí. El relativismo jurídico es para Garzón mero oportunismo para medrar. Hoy, hace de juez; mañana, de político; pasado, de superagente intrépido contra el mal; y, siempre, mirando a la galería. Todo es pose. Nada que ver con la discreción, el buen gusto y la sindéresis que debemos pedir de un juez.

Así las cosas, Garzón es el hombre ideal para que Zapatero lo llame para un puesto de más alta responsabilidad en su Gobierno. Aunque más que actuar de mediador, Zapatero debería reservarle el puesto de "notario" que levanta acta de la rendición de España a los criminales nacionalistas. Dos gestos de Garzón serán suficientes para que Zapatero lo nombre Alto Mediador Institucional entre los asesinos de ETA y el Gobierno. El primero ya lo ha dado con la resolución dictada a favor de la reunión entre López y Otegi. El segundo, aunque le cueste un poco más, consistiría en renunciar a los escoltas, puesto que ya no hay peligro de ser asesinado por ETA. Sería un tanto a su favor y, sobre todo, serviría de ejemplo a seguir para los cientos de políticos socialistas y seguidores de Zapatero que aún no se atreven a caminar sin escoltas. Si no hay peligro de que ETA asesine a nadie, según mantiene el autócrata Zapatero, no entiendo por qué los políticos y periodistas, especialmente los que están a favor del proceso de negociación con ETA e incluso hablan ya del fin de ETA, no han renunciado aún a los escoltas y el coche oficial que los protege allá dónde van. Atrévase, señor Garzón. Dé un paso adelante. Renuncie a sus escoltas. Estoy convencido de que ese sencillo gesto haría de usted, seguramente, no un héroe, pero sí alguien merecedor del puesto de Alto Mediador o, quién sabe, quizá de ministro de Justicia.

Mientras llega ese gesto de Garzón, analicemos su primer paso, la resolución a favor de los criminales. Ha sido su tarjeta de presentación, o mejor, de vuelta a la Audiencia Nacional. Algunos creen que ha llegado la arbitrariedad hecha hombre, pero yo tiendo a pensar que su primera resolución ha sido una muestra de vasallaje al autócrata Zapatero. En realidad, Garzón es el mejor representante del hombre que se sirve de las instituciones para su medro personal. El Estado de Derecho en manos de este tipo de personaje produce pavor. Sus instituciones jurídicas quedan vacías de sentido con estas resoluciones a favor del poder político.

Por supuesto, Garzón no está sólo. Muchos jueces y fiscales comen en la mano del poderoso. No creen en la autonomía del poder judicial. Garzón es de esta calaña de jueces. Ha dictado una "resolución" destrabada de cualquier contexto jurídico autónomo e independiente del poder político. Es una resolución judicial imposible de distinguir del poder político. Es otra manera de "expresarse" y de actuar el poder político sirviéndose de estos nuevos lacayos. Es una muestra relevante del proceso totalitario del régimen de Zapatero. La justicia, en España, depende del poderoso político más que en ningún otro país de nuestro entorno. Eso no significa que no existan jueces y fiscales normales. Seguro que los hay, pero son excepciones. ¿O acaso no es una excepción Grande Marlaska? Lo normal es gente como Garzón. Por desgracia, es este tipo de juez la vara de medir a la justicia española.

¿Quién teme a Otegi?
Por C. ALONSO DE LOS RÍOS ABC 7 Julio 2006

Patxi López y sus compañeros de partido acudieron con escoltas y coches oficiales a la cita con Batasuna. Otegi y los suyos llegaron, en cambio, a cuerpo limpio y a pata. ¿De qué deberían ser defendidos los socialistas? ¿Acaso de los etarras con los que iban a hacerse la foto? ¿Por qué este despliegue de seguridad que acompaña a Patxi? Si quiere convencernos de que ETA respeta realmente el alto el fuego, ¿por qué viene tan pertrechado?

Es tal la contradicción de la escena, tan chusca, tan surreal, tan indecorosa políticamente, que alguien podría haber oído un diálogo entre Patxi y Otegi como el siguiente. «Con tanto madero no vamos a convencer a nadie», comentaría a buen seguro Otegi. «Es ya la costumbre», respondería Patxi. «Pues ya es hora de que dejéis de hacer tantas chorradas».

Los socialistas son tan aficionados a la comodidad que proporciona el poder que, en ocasiones, han llegado a meter la pata de forma grave con esta cuestión de las escoltas. Por ejemplo, las primeras noticias dignas de crédito que tuvimos algunos periodistas acerca de las conversaciones de Eguiguren y ETA al otro lado de los Pirineos fueron gracias a los comentarios de los escoltas. Un espía de otros tiempos habría disimulado los encuentros con recogidas de setas.

La foto de Otegi y Patxi López es una nonada desde el punto de vista del gasto público al lado del dispendio que supone el ejército de guardaespaldas y el parque de coches oficiales que «protegen» a miles y miles de cargos socialistas de un peligro etarra, según ellos, absolutamente inexistente. ¿No aseguran Rubalcaba y López Garrido que ha sido verificado el alto el fuego y que la paz y el orden están asegurados? Si, incluso, los jueces tienen que aplicar las normas del orden público de acuerdo con las nuevas circunstancias políticas que estamos viviendo, ¿por qué seguir con comportamientos «defensivos» propios de otros tiempos?

Rubalcaba, por parte del Gobierno, y Pepiño Blanco, por parte del Partido, deberían ordenar ya mismo la retirada de guardaespaldas y coches oficiales a todos aquellos socialistas que los tienen por la inseguridad que les daba ETA antes del alto el fuego. ¿Por qué tenemos que pagar todos los contribuyentes unas medidas de seguridad que ellos mismos juzgan innecesarias?

Caso distinto es el del Partido Popular, al que, según Otegi, conviene ilegalizar. Yo, en el caso de Rajoy, no me lo tomaría a broma. Iría pensando en pasar a la clandestinidad a una parte del partido.

Izquierda liberal
Pujol, el sumo sacerdote
Antonio Robles Libertad Digital 7 Julio 2006

"Cataluña ha conseguido marcar el gol del Estatut tras muchos rebotes y con un juego deslavazado, pero el partido no se ha terminado y, si seguimos así, no ganaremos". Lo acaba de advertir el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. Consumo interno. Para echarse a temblar. En esa sola frase está la visión excluyente que tiene de Cataluña. Se trata de eso, de ganar el partido, de eliminar al contrario, de quedarse con el botín. Por ejemplo, empuñar el artículo 6.1 del Estatut y reducir a ciudadanos de segunda a la mitad de los catalanes. Pero advierte que "si seguimos así, no ganaremos". Debe estar de los nervios con estos aprendices de brujos del tripartito triturado. Los deja solos con la empresa familiar dos años y poco y quien más quien menos ha caído por fin en la cuenta de cuán sucia es el alma nacionalista. El gran embaucador ha quedado en evidencia por su descendencia bastarda. Se lo deben llevar todos los demonios. Por eso sale a advertirlos: se acabó el recreo; o nos confabulamos de nuevo y dejamos de pavonearnos o el rival acabará creyendo que tiene derechos a casa nostra.

El gran timonel catalán nunca ha visto a Cataluña como un conjunto de ciudadanos que han de convivir en sus múltiples diferencias con igualdad de derechos, sino como el objetivo último de fuerzas en colisión que deben ser resueltas con la derrota del enemigo. No la considera el espacio jurídico donde conviven ideologías, derechos y deberes, sino la casa pairal mancillada por hordas castellanas que ha de ser devuelta a sus herederos históricos. Al fin y al cabo, ya lo dijo el ex dirigente de ERC, Heribert Barrera: "A los inmigrantes ya les hemos pagado la semanada, qué más quieren".

"El partido no ha terminado", advierte Pujol, hay que rematar la faena de exclusión con un desarrollo implacable, pero no lo podremos hacer si seguís aireando con vuestras peleas nuestros fines últimos. Sabe que vendrán horas decisivas con el Tribunal Constitucional y con la creciente resistencia de la sociedad civil; todos, partidos, sindicatos, colectivos sociales y medios de comunicación hemos de volver a ser una piña. La nació catalana lo necesita y yo os lo exijo, barandanas: "Hemos marcado un gol, pero para ganar el partido hemos de empezar a jugar bien".

Siempre me ha sorprendido la aureola de sensatez que el adversario ha tenido de Pujol. Pura fachada. Pujol es el personaje más peligroso que ha tenido y tiene Cataluña. Es el sumo sacerdote, el responsable de todos los males que aquejan hoy a Cataluña y del infierno que se adivina tras el veneno nacionalista que ha logrado inocular en las nuevas generaciones. La radicalidad de ERC es la consecuencia de su política.

Él recibió un país henchido de optimismo, pletórico de ideas y esperanzas y sobre todo cohesionado. Nunca Barcelona fue tan admirada por todos, por los de dentro y por los de fuera. Recorríamos España esparciendo su leyenda de libertad y cosmopolitismo. Llibertat, amnistia i estatut d’autonomia. Defendíamos la lengua catalana con el fervor de los que cuidan a un niño apaleado, abogábamos por la descentralización con la naturalidad de los hermanos que se acaban de librar de un padre déspota. Esto no ponía en peligro la familia, la reforzaba. Envejeció Tarradellas y en eso que llegó Pujol. Y todo se quebró. Él es el responsable del racismo cultural, del conflicto lingüístico, del odio cada vez mayor de adolescentes que no saben historia ni saben por qué Madrid es el infierno, de la politización del deporte, de la frustración catalana por carecer de Estado, de la balcanización de los diversos sentimientos culturales existentes en su seno, de la expulsión de la vida política de cualquier cosmovisión que no sea nacionalista; en una palabra, él es el sumo sacerdote que se las ha arreglado para envenenarlo todo sin aparentar que lo hacía. Creo que Albert Boadella es uno de los pocos personajes que se dio cuanta cabal del virus que era Pujol desde el principio y lo denunció ("Operació Ubú", 1981 y "Ubú president", 1995).

Pueden estar seguros que si socialistas o republicanos hubieran accedido al poder antes, nos hubiéramos ahorrado este engaño. Son demasiado obvios. Pero ahora vuelve Pujol con careta de Artur Mas a poner en orden casa nostra. Tiéntense la cartera... y la mente.     antoniorobles1789@hotmail.com

Lecciones del pasado para el tiempo presente
ESTEBAN ARLUCEA /PROFESOR DE DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA UPV-EHU El Correo  7 Julio 2006

Una muy notable diferencia enfrenta dos grandes momentos de la historia reciente de nuestro país. Y ambos con el nexo común de ser precisamente sus actores la característica diferenciadora: la presencia, en un caso, y la ausencia, en el otro, de la intelectualidad. Historia reciente en cuanto a la definición del modelo orgánico y estructural de Estado que arranca de las premisas del texto constitucional de 1978. Y quienes sin mayor reflexión se lanzan al coso de las declaraciones no hacen sino teñir de oscuro un escenario normativo que fue como fue, pero que difícilmente pudo haber sido algo netamente distinto. Me refiero, obviamente, a la Constitución, fuente de la situación en la que -según quién lo aprecie- nos hallamos, o padecemos. Estemos de acuerdo o disintamos, esta norma singular supone, brevemente destacado, dos realidades que representan las bases de los modernos Estados: de un lado, ser elemento simbólico de consenso y unidad; de otro, un conjunto de disposiciones más o menos afortunado organizador de una convivencia determinada. Y esto es, 'grosso modo', el significado de toda constitución desde el advenimiento del Estado moderno, un símbolo de unidad y una ordenación social conforme a ciertos parámetros.

Pero en estos momentos ambas características se encuentran atacadas y vilipendiadas desde (me atrevo a afirmar) casi todos los órdenes, aunque curiosamente los esfuerzos destructores pretenden precisamente la reinstauración de esas mismas ideas, ahora bien, en los propios feudos creados o por crear en la imaginería política de algunos. Con otras palabras, es la sempiterna tensión española entre nacionalismo centralista y los conocidos como nacionalismos periféricos, eso sí, redefinidos en nuestros días en cuanto a su número.

Desde que a principios de los ochenta el filoregionalismo se convirtiera en nacionalismo, éste no ha parado de reproducirse anulando otros sentimientos no sólo menos intensos, sino diferentes, aquello que se llamaba más castizamente apego a la tierra que te viera nacer. Hoy en día este sentimiento o se transforma en nacionalismo o no tiene cabida en nuestro vocabulario, lo cual significa poco menos que carece de existencia. En una sentimental novela de un buen amigo, su protagonista -Lázaro Valbuena- afirmaba ante su alumnado que lo contrario de nacionalista era ser humanista ¿Qué falacia y simpleza en nuestro país! Simpleza porque ya no basta calificarse de nacionalista. Ha de adjetivarse, vasco, gallego, andaluz... Falacia porque lo enfrentado al nacionalismo vasco, gallego, andaluz es, precisamente, otro nacionalismo, el español, el francés, etcétera; como muestra ahí tenemos los esfuerzos baldíos por construir una Europa constitucional.

De modo que fuera del nacionalismo (del signo que sea) no encontramos, por desgracia, sino utopía. De alimentar esa alternativa se han encargado diligentemente bien nuestros dirigentes y quizá sea una de las pocas cuestiones en las que reina un acuerdo unánime. De modo que el momento político que atravesamos no es sino hijo de tales vientos. Hijo en exclusiva de tales vientos y con ello exonero de responsabilidad a nuestra Constitución, a la que recurrentemente a lo largo de todos estos años no se ha dejado de achacar el haber permitido la situación presente.

Quienes nos dedicamos a trabajar con ella nos preguntamos con frecuencia si hubiera sido posible otra de signo bien diverso a la luz de la difícilmente resoluble problemática que parece haber generado. En definitiva, si esas Cortes constituyentes que nacieron a mediados de 1977 integradas mayoritariamente por eruditos pudieron hacer otra cosa que no fuera un amplio reconocimiento de derechos e instaurar una monarquía parlamentaria, una descentralización política y un guardián de todo ello, el Tribunal Constitucional. Quizá, puestos en el plano de las meras hipótesis, pudieran haberlo hecho, pero el caso es que, tanto interna como externamente, era lo que había que plasmar para conducir a la sociedad española al escenario de la modernidad. Año y medio de debates constituyentes, que se dice fácil, con algaradas de todo tipo (intento de golpe de Estado incluido) para que ahora, sin el intermedio del tiempo que tanto enseña, se altere aquello que con tanto esfuerzo se logró consensuar, porque tiempo es sinónimo en este ámbito de madurez y, muy posiblemente, de encuentro.

Y en este revuelto escenario aparecen las reformas estatutarias, que deben ser solamente eso, «reformas» de las «normas institucionales básicas de cada comunidad autónoma», como las define la Constitución. Sin embargo, poco entendido hay que ser para ver que el fallido proyecto vasco, el refrendado proyecto catalán y el andaluz en modo alguno son aquello que deberían ser, esto es, normas institucionales básicas. Pero es más, ni siquiera la pacífica reforma ya aprobada del Estatuto valenciano promovida por un Gobierno del PP se ajusta a la definición constitucional. Parece ser que todo vale frente a una Constitución a la que estamos analizando bajo el rasero más capitalista posible: tras casi treinta años de vigencia hay que sustituirla por vieja, sin entrar a ver ni si representa un modelo válido y eficaz en la actualidad ni cuál sea el relevo que se propone. Porque no se pierda de vista que estas 'supuestas' reformas estatutarias en modo alguno lo son. Sus textos no son estatutos de autonomía; son formal y materialmente constituciones (ni siquiera miniconstituciones), aunque con ausencia absoluta de poder constituyente, en las que se excede con creces los doscientos artículos.

Y en cuanto reformas, en efecto, lo son, pero primordialmente de la Constitución. Y no es que nos encontremos con la primera vez que se opera una reforma constitucional sin atender a sus mecanismos 'ad hoc'. En los primeros ochenta la firma de los pactos autonómicos UCD-PSOE no supuso sino una reformulación de ciertos preceptos del título VIII (el de las comunidades autónomas), como también ocurrió con los segundos pactos autonómicos de 1992. Pero fíjense en la gran diferencia: en estos antecedentes hablamos de pactos, acuerdos, entre el partido gubernamental y el principal de la oposición (en el pacto de 1992 el acuerdo también se extendió a otras formaciones políticas) mientras que en el presente el 'talante' del partido en el Gobierno parece no poder canalizarse a través de acuerdos generales fruto de reflexiones y debates previos (a poder ser con un hueco importante a la intelectualidad) que exterioricen un proyecto maestro de futuro. Mientras que ello no suceda, cada uno seguirá intentando en su pequeña realidad nacional o como se permita llamar, construir su ansiada nación con mayúsculas, cuyo primer paso ya se ha dado de forma velada con esos estatutos-constitución.

Violencia legítima
Pío Moa Libertad Digital 7 Julio 2006

Al estado -- al gobierno, en la práctica-- se le reconoce el monopolio de la violencia legítima, esto es, en defensa de la ley, de la libertad y la seguridad de los ciudadanos. Con esa condición implícita, las víctimas de los atentados terroristas han reprimido su ira y su venganza, han renunciado a la legítima defensa, pensando en que ésta la ejercería el estado, haciendo justicia.

Pero, ¿qué sucede cuando el gobierno se convierte en auxiliar de los delincuentes, cuando los defiende, cede a sus exigencias a costa del estado de derecho, manipula la justicia a favor de los asesinos, trata de acallar y desacreditar a las víctimas? ¿Qué sucede cuando corona el crimen sangriento con la burla sangrienta llamada "proceso de paz"?

Pues sucede que el gobierno pierde su legitimidad para el empleo de la violencia, la cual pasa a ser despótica; y queda legitimada, en cambio la resistencia y la desobediencia de los ciudadanos. Que los ciudadanos usen o no métodos violentos en legítima defensa contra el despotismo deja de ser una cuestión de principio y pasa a ser sólo una cuestión de conveniencia.

Hoy, los esfuerzos deben concentrarse en ganar a esa opinión pública desconcertada y desmoralizada por políticos envilecidos, y organizarla contra la Alianza de los Infames. Sólo así evitaremos que la desesperación o el cálculo deriven a una violencia generalizada, causada por un gobierno que ha perdido toda legitimidad.

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Desde un punto de vista racional puede justificarse perfectamente a la asesina de ancianas. Por una parte eliminaba a personas “inútiles”, a “cargas para la sociedad”, y por otra desviaba sus recursos económicos hacia sí misma, esto es, hacia una persona más joven, más fuerte, más apta para disfrutar de ellos. El argumento de Raskólnikof en “Crimen y castigo” venía a ser éste, algo más dramatizado.

No hace falta tampoco seguir los muy racionales –desde un punto de vista darwiniano—dicterios de Nietzsche contra la piedad o la compasión, contra los valores cristianos “corruptos”, “decadentes”, mantenedores de lo vitalmente inferior, etc. La idea es muy vieja, y ya la vemos claramente expresada en el Gorgias de Platón: la ley, influida por la moral, es irracional, defiende lo inferior, lo peor, en perjuicio de los mejor dotados. La asesina de ancianas no sabe nada de esto, seguramente, pero se ha comportado como si lo supiera. Puede ser cosa de los genes.

Moral y razón tienen, por tanto raíces muy diferentes. Sin duda se influyen, seguramente no son opuestas por principio, pero pueden llegar a oponerse. Muchos intentos ha habido de establecer una moral racional y científica, libre de las supersticiones religiosas. Todos esos intentos han dado lugar a la justificación y extensión masiva del crimen, y por sí mismos constituyen, probablemente, una superstición. Al menos, así ha sido hasta ahora, y no es fácil explicar por qué.

Al parecer, cuando la razón ha intentado fundamentar la moral, se ha salido de sus atribuciones y ha creado monstruos. Tendemos a definir al hombre como un animal racional. Creo que, ante todo, es un animal moral. No en el sentido del libro de R. Wright, un libro básicamente antimoral.

Nicolás Redondo ha hecho una propuesta
Santi Lucas elsemanaldigital 7 Julio 2006

En realidad, son tres. El común denominador es el de restituir el maltrecho consenso político sobre el terrorismo entre los dos grandes partidos. Las ha hecho públicas esta semana en la presentación de un libro de la periodista Carmen Gurruchaga y, horas después, en una intervención realizada durante el III Foro Atlántico de la Fundación Internacional para la Libertad.

Nicolás Redondo Terreros, ex secretario general del PSE, defenestrado por el aparato de su propio partido por decir, precisamente, cosas como éstas, propone que el PSOE y el PP alcancen un gran acuerdo sobre tres temas esenciales, candentes, y con otras tantas finalidades básicas. En primer lugar, para abordar el final del terrorismo sin driblar en ningún momento a las instituciones democráticas, ni sucumbir ante la exigencia de los terroristas sobre la formación de mesas de negociación política. En segundo término, para zanjar la cuestión de Navarra, como parte nuclear de las reivindicaciones históricas de ETA, evitando la amenaza de que se debata su futuro en un contexto de pago político por la paz. En tercer lugar, para adquirir el compromiso solemne de consultar a la nación española si alguna reforma estatutaria afectase a las bases del armazón constitucional, pongamos por caso el del pretendido derecho de autodeterminación del País Vasco.

Seguramente, estas ideas requieren algunos matices y añadir referencias que no se hacen a las víctimas del terrorismo, por ejemplo, pero creo que es un planteamiento general muy sensato, oportuno, razonable, beneficioso y prudente, aunque, hay que decirlo enseguida para no hacernos ilusiones, ninguno de los tres supuestos parece contemplarse actualmente en la iniciativa del Gobierno respecto al "alto el fuego permanente" de ETA y el eventual fin del terrorismo.

Para Nicolás Redondo, ETA y su entorno han recobrado una influencia social que tenían perdida hace tres años cuando los terroristas, ellos antes que nadie, vivían la inminencia de su derrota. Se trata, por tanto, de que ETA vuelva al estado de debilidad anterior a la tregua y ceda su perverso protagonismo actual a favor del estado de Derecho.

Las propuestas de Nicolás Redondo han caducado de manera acelerada. Ayer jueves, el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y Batasuna se reunieron en el País Vasco y formalizaron un contacto infame que hace imposible de todo punto converger en la justicia y el sentido común.

208. El no-Oasis Catalán: nueva etapa
Ramón Tamames  Periodista Digital 7 Julio 2006

A finales de agosto, lo sabe todo el mundo, Maragall disolverá el parlamento catalán para convocar nuevas elecciones, que con toda seguridad se celebrarán en el mes de octubre. Así pues, desde thermidor, el actual Presidente de la Generalidad pasará a estar en funciones, dejando la candidatura del PSC a José Montilla, el anterior Alcalde de Cornellá; donde sus mayores éxitos fueron instalar El Corte Inglés, e iniciar la recalificación de terrenos para el nuevo campo del Espanyol.

Después, Montilla ocupó la presidencia de la Diputación de Barcelona, un escaño en el Congreso, y todavía es Ministro de Industria, sin por ello haber abandonado su cargo más valioso, el de Secretario General del PSC.

Esa historia es bien conocida, como también la de sus conspiraciones para ir dejando a Maragall en la estacada y auparse él a la presidencia de la Generalidad de Cataluña. Un objetivo para el que seguramente le bastaría con reconstruir el tripartito con un segundo Pacto del Tinell.

Como Ministro de Industria, Turismo y Comercio, a tiempo parcial, como le han llamado algunos, Montilla deja toda una estela de fechorías y fracasos. Entre las primeras, llevarse la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones a Barcelona, a pesar de que las principales empresas del ramo tienen su sede en Madrid; simplemente por barrer para casa. Lo cual, no haría falta decirlo, tampoco ha aclarado un sector con toda clase de ineficiencias e irregularidades; y con favoritismos tan significativos como los dispensados al Grupo Prisa, por el hecho de que en su ámbito se ubica el órgano gubernamental en que lamentablemente se ha convertido El País, eso sí, con una fuerte bajada en su circulación.

Y como segunda fechoría importante, cabe citar la inquina que a Montilla le caracteriza en todo lo relativo al PP, del que siempre ha querido su exclusión, a partir del pacto del Tinell; con su ulterior estrambótico slogan anti-PP y su increíble justificación de las agresiones con que los desaforados independentistas vejaron a Piqué, Rajoy, etc en las últimas elecciones del referéndum del Estatuto.

Y entre los mayores fracasos del Sr. Montilla, aparte de la deslocalización industrial en Cataluña, hay que citar su célebre opa de Gas Natural contra Endesa, en la cual sus querencias proCaixa (mediando el obscuro asunto de la condonación de créditos partidistas y sus relaciones familiares con la referida entidad financiera), han llegado a la obscenidad más deleznable; empantanando el proceso en contra de los accionistas de Endesa, y originando la definitiva pérdida de prestigio de instituciones que tendrían que ser imparciales, como la Comisión Nacional de Energía, la CNMV y la presidencia del Tribunal de Defensa de la Competencia.

En pocas palabras, quien llega a la candidatura del PSC para la Generalidad es el típico del hombre de aparato, maniobrero, y sin grandeza en el hacer político. Por eso, a la hora de elegir, Cataluña tendrá que valorar tales circunstancias, y no tanto que el candidato naciera en Iznajar, Jaén, y que sólo se instalara en Barcelona a los 17 años, o que su catalán hablado diste mucho de ser excelente.

7/7 Un año después
Por RAFAEL BARDAJÍ ABC 7 Julio 2006

Hace ahora un año, mientras usted leía este periódico, tres terroristas islámicos se volaban en el Metro de Londres y un cuarto en un típico autobús de dos pisos. Mohamed Siddique Khan, el líder del grupo, había dejado un vídeo póstumo en el que declaraba «estamos en guerra y yo soy un soldado». Su acción dejó más de media docena de muertos y 700 heridos, así como la conmoción de ver cómo cuatro jóvenes criados en Inglaterra, aparentemente normales, luchaban contra su propio país movidos por el fanatismo religioso.

Al igual que en el 11-M en Madrid, la izquierda enseguida encontró un vínculo entre el brutal ataque y la guerra en Irak, acusando entonces a Blair, como se hizo aquí con Aznar, de ser el último responsable de la tragedia. Pocos quisieron encontrar en la ideología que inspiraba a los terroristas, el Yihad contra Occidente. Tony Blair -al igual que Aznar- no obstante entendió desde el principio el problema: no sólo eran condenables el método utilizado, sino también las ideas de los yihadistas. Y para prevalecer sobre su terror había que defenderse de lo primero -las bombas- y combatir lo segundo -la ideología.

Para lo primero, el Gobierno de Blair ha propuesto medidas y acciones que suponían un profundo cambio en la tradicional actitud complaciente que las autoridades británicas habían mostrado hacia el islamismo. Londres no podía seguir siendo Londonistán. Sin embargo en el combate ideológico ha sido el pensamiento débil el que se ha impuesto sobre Blair. A lo que se aspira hoy es a que los llamados islamistas moderados diluyan la atracción que ejercen los yihadistas sobre buena parte de la población musulmana.

El problema es que no hay islamistas moderados, como en su día no hubo nazis moderados. Los islamistas pueden diferir en sus tácticas, pero no en sus objetivos, la expansión y la imposición del islam. Es más, hoy se considera islamistas moderado a todo aquel que no está dispuesto a suicidarse matando inocentes. Lo cual es una aberración de nuestro pensamiento. Sí hay musulmanes moderados, pero porque no son islamistas, esto es, islamizados por la fuerza, y porque se toman con distancia los preceptos del Corán. Lamentablemente son una minoría marginada dentro de su pueblo y en su mayor parte, además, silenciosa. Convendría ayudarles y no aupar a los Tariq Ramadán por el deseo de apaciguar a los radicales.

Cinco años después del 11-S, dos años tras el 11-M y en el primer aniversario del 7/7 da la impresión de que seguimos preocupantemente confusos sobre el enemigo que tenemos enfrente. Las bombas de Madrid y Londres no estuvieron provocadas por una venganza de Sadam. En todo caso por la venganza del profeta.

7-j: una amenaza para todos
POR KIM HOWELLS (*) ABC 7 Julio 2006

HOY se cumple un año de los atentados de Londres, que se cobraron la vida de más de cincuenta personas. Los terroristas no tuvieron respeto por la religión, la edad, el sexo o la nacionalidad de aquellos a los que asesinaron; personas de 19 países y muchas confesiones distintas -musulmanes, cristianos, hindúes, sij y judíos- resultaron muertas o heridas en esos ataques indiscriminados. Ahora que el pueblo británico recuerda a los fallecidos en esos espantosos crímenes, debemos también traer a la memoria a las víctimas del terrorismo en todo el mundo, ya sea en Pakistán, Egipto, España, Arabia Saudí, Jordania o Indonesia. No podemos olvidar que siguen cometiéndose atentados a diario contra civiles inocentes en todo Irak y Afganistán. Todos nosotros, independientemente de donde vivamos, de la religión que profesemos o de nuestra nacionalidad o creencia política, afrontamos la misma amenaza terrorista proveniente de individuos escasos en número, pero peligrosos.
A los terroristas les da igual a quién matan o mutilan: huérfanos, viudas o ancianos. Su intención es provocar una respuesta desproporcionada de las autoridades para demostrar sus extravagantes afirmaciones sobre el carácter represivo del Gobierno británico u otros, y reclutar así a más individuos para su causa.

Allá donde actúe, el terrorismo debe combatirse con determinación. Jamás se le debe permitir que socave las libertades y la democracia, a las que considera sus enemigas. Ello supone desafiar a quienes pretenden explotar y lavar el cerebro a personas jóvenes y vulnerables con sus mensajes de odio y violencia. Debemos ayudar a las comunidades en las que se mueven esos extremistas marginar esas voces cínicas.

Hay mucha gente, musulmana y no musulmana, que quizá discrepe profundamente del Gobierno británico, sobre todo en cuestiones de política exterior. Esa discrepancia es una característica saludable de la democracia. El error está en la infame aseveración de que nuestra política exterior está calculada para oprimir y hacer daño a los musulmanes y a la fe islámica.

Dicha afirmación es una mentira. Hubo quienes consideraron que la publicación repetida de las caricaturas ofensivas del profeta Mahoma fue sólo un hilo de una retorcida red de conspiración contra los musulmanes, en la que cualquier cosa, desde las depresiones económicas hasta los desastres naturales, puede achacarse a Occidente. Según este retorcido razonamiento, incluso la ayuda humanitaria occidental para las víctimas musulmanas de Bosnia y Darfur, y los afectados por los desastres naturales de Pakistán y Aceh, entraña repercusiones sospechosas y siniestras. Es un razonamiento concebido para alimentar la desconfianza y la falta de entendimiento entre pueblos que no tienen motivos para temerse u odiarse mutuamente. Debemos desafiarles. El debate sincero y abierto es de una importancia vital para poner las cosas en perspectiva y explicar por qué el Gobierno británico ha adoptado sus políticas y cómo pretende llevarlas a la práctica.
Pongamos por caso las leyes que mi Gobierno ha aprobado desde los atentados de Londres para proteger a su ciudadanía.

Algunos sectores de los medios de comunicación pretenden hacer creer que estamos acorralando masivamente a algunas personas sin la más mínima prueba, o basándonos en palabras sacadas de contexto, y deportándolas a sus países, donde unos servicios secretos hostiles hacen cola para someterlas a numerosas formas de tortura. Eso es completamente falso. Lo cierto es que nuestros firmes compromisos con los derechos humanos no han variado ni un ápice. Por poner como ejemplo la deportación, creo -como muchos otros- que no se debe permitir que los ciudadanos extranjeros que explotan las libertades que valoramos en Gran Bretaña para planear o cometer actos de violencia enfermiza permanezcan aquí indefinidamente. Por tanto, el Gobierno pretende deportar a un número muy reducido de ciudadanos extranjeros que consideramos que suponen una amenaza para la seguridad británica.

Pero eso no significa que hayamos abandonado nuestro compromiso con los derechos humanos, todo lo contrario. Hemos solicitado garantías sólidas a los gobiernos extranjeros sobre el trato a los deportados. Todas y cada una de las resoluciones de deportación pueden recurrirse en los tribunales británicos. Y, mientras se esté viendo el caso, el proceso de deportación queda en suspenso. Sólo puede llevarse a cabo dicha deportación si se convence al tribunal de que ésta se ajusta a nuestros compromisos con los derechos humanos. Como Gobierno, nuestro principal deber es proteger a nuestros ciudadanos y a otros que viven en este país, sean cuales sean sus orígenes o su religión. Creo firmemente que estamos introduciendo los cambios mínimos necesarios para hacerlo.

No tenemos miedo de exponer nuestros argumentos, ni debemos tenerlo. Yo debato nuestra política exterior abiertamente, y respondo con honestidad a las cuestiones que se me plantean. Pero, una y otra vez, me topo con una injustificada creencia en una conspiración contra los musulmanes. Por ejemplo, cuando visité Pakistán en los meses posteriores a los atentados de Londres, me chocó que periodistas respetados me preguntaran por qué el Gobierno del Reino Unido había permitido que se quemaran por venganza un gran número de mezquitas en todo el país, y que se tomaran represalias violentas y generalizadas contra los musulmanes sin impedimento alguno. Lo cierto es que no se quemaron mezquitas ni se tomaron represalias generalizadas. La reacción ciudadana a los atentados fue abrumadoramente comedida y responsable. Pero muchos miembros de los medios de comunicación y el mundo musulmán querían creer algo distinto.

Mientras persistan esas creencias, y mientras se permita que la idea de una conspiración occidental contra los musulmanes gane crédito, los radicales encontrarán un terreno fértil. Las falsas ideas y los malentendidos les permiten divulgar sus perversas afirmaciones de que, al perpetrar atentados terroristas contra ciudadanos y lugares de importancia simbólica de todo el mundo, de algún modo están asestando un golpe a la injusticia. Hay injusticias muy reales en el mundo, y juntos debemos hacer más por combatir la pobreza y fomentar la democracia y la reforma. Pero si lo que todos buscamos es un mundo más justo y pacífico, no puede haber lugar para el fanatismo o la violencia, independientemente de la bandera religiosa o política que ondee sobre ellos.
(*) Ministro británico responsable de la lucha antiterrorista

Aniversario del 7-J
Lo peor de Londres
GEES Libertad Digital 7 Julio 2006

Hace ahora justo un año, cuatro suicidas islamistas asesinaban a medio centenar de pasajeros de la red urbana de Londres y dejaban más de 700 heridos. El atentado supuso un auténtico shock. En parte porque seguía la estela del 11-S y del 11-M, pero sobre todo porque los autores materiales eran jóvenes nacidos o nacionalizados británicos, bien integrados en la sociedad y en la comunidad musulmana. Su agradecimiento hacia su país consistía en volarse asesinando a inocentes.

Pero lo peor de Londres no fue el horror de aquella mañana de julio. El ataque puso al descubierto que Inglaterra, con su permisividad hacia los radicales y extremistas, bien amparados por las leyes de asilo, se había convertido en un campo de generación de ideas islamistas y de terroristas materiales. El ataque puso de relieve cuán de equivocado estaba el establishment policial y de inteligencia al pensar que los islamistas nunca atentarían en suelo británico.

En segundo lugar, lo peor de Londres también se puso de relieve en las semanas que siguieron a la masacre. La policía y el servicio secreto dieron con activistas islámicos –entre otras cosas porque eran bien conocidos–, pero acabaron topándose con la legislación vigente, entre otros el convenio europeo de derechos humanos, que impide las deportaciones o extradiciones a países donde los presos puedan ser sometidos a torturas. Los jueces, además, han aplicado el principio de inviolabilidad de los asilados y sus decisiones han permitido que muy pocos puedan ser finalmente encausados o que gente como Mohamed al-Guerbuzi, el máximo responsable de los atentados de Casablanca y con conexiones sin aclarar con el 11-M, no sea trasladado a Marruecos o a España. Lo peor de Londres ha sido descubrir, como ha dicho recientemente el líder de la oposición, el señor Cameron, que las leyes británicas no sólo no defienden a los ciudadanos de la Corona, sino que facilitan la actividad destructiva de sus enemigos.

Lo peor de Londres también se ha podido ver después en la continua obstaculización parlamentaria a la que se han sometido todas y cada una de las propuestas antiterroristas motivadas por Tony Blair. A veces por razones que nada tienen que ver con la lucha contra el terrorismo. Pero cuando la defensa frente al terror queda prisionera de las consideraciones por las que se mueve cicateramente la política doméstica, es que no se ha comprendido la verdadera naturaleza de la amenaza. Y eso es lo malo de Londres.

Por último, lo peor de Londres ha sido el desplazamiento que se ha hecho de la figura del extremista islamista y los supuestos moderados. Desde el 7-J un islamista moderado es todo aquel que no está dispuesto a matar en nombre de Alá. Y, por derivación, un moderado es aquel que está dispuesto a imponer el Islam pero que no recurre al asesinato. No importa que quiera la sharia como ley, que niegue el derecho a la libertad de expresión y culto, o que reniegue de la igualdad y la educación de las mujeres. Todo eso da igual, mientras no se inmole es un moderado. Aunque en verdad no lo sea, sea un totalitario islamo-fascista.

Lo peor de Londres, por tanto, no son los muertos ni la destrucción de hace un año, sino que se sigue sin saber cómo encarar apropiada y globalmente la amenaza del islamismo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La izquierda mundial se mueve en sentido contrario a Zapatero (1-2 y F)
Francisco Rubiales  Periodista Digital 7 Julio 2006

Mientras que una parte de la izquierda europea, con la española al frente, relaja su fe en la democracia, coquetea con dictadores como Fidel Castro, sueña con pactar con el terrorismo, se obsesiona por controlar el poder utilizando cualquier recurso y recupera el cuestionado principio de que "el fin y el éxito justifican los medios", en Estados Unidos, país que suele ser vanguardia, avanza en sentido contrario, rearma su ideología democrática y recupera el espíritu de Truman y de Kennedy para dar una seria respuesta mundial al totalitarismo, misión que consideran como la principal de la auténtica izquierda.

Los “neocon”, cuyos orígenes ideológicos están en la izquierda, frustrados por los errores cometidos por George W. Bush y su amigo británico Blair, quieren regresar a la vanguardia ideológica de Estados Unidos, pero esta vez aliados con la izquierda liberal y demócrata que acompañó en su mandato al presidente Clinton, una compañía en la que se sienten más a gusto.

El rearme ideológico democrático de la izquierda americana tiene uno de sus principales defensores en Will Marshall, clintoniano que fue uno de los fundadores del Democratic Leadership Council, el think tank que apoyó a Clinton en la Casa Blanca, actualmente al frente del Progressive Policy Institute, dedicado a recuperar la Presidencia de los Estados Unidos en 2008 para el Partido Demócrata.

Marshall ha promovido un libro que recoge ensayos sobre política exterior de un grupo de analistas como Kenneth Pollack y Larry Diamond, que trabajaron durante los ocho años de Clinton en el Departamento de Estado y en el Consejo de Seguridad Nacional.

El libro se titula “With All Our Might” (“Con Toda Nuestra Potencia) y plasma una “estrategia progresista” para derrotar al extremismo islamista y defender la libertad, que, en esencia, es muy parecida a la desplegada por Bush y Blair, pero sin una serie de errores (señalados) cometidos por ambos mandatarios después del duro atentado terrorista del 11 de septiembre.

Marshall y sus amigos teóricos del Partido Demócrata pretenden recuperar para la izquierda americana aquel legendario espíritu perdido de Truman y de Kennedy, dos presidentes que fueron capaces de formular una respuesta firme, contundente y victoriosa al totalitarismo comunista.

Hay otros muchos signos que apuntan al rearme de la izquierda americana, basado en la defensa de la libertad y de la democracia. El libro "The Good Fight” (“La Batalla Justa”), de Peter Beinart, exdirector y editorialista de “The New Republic”, la principal revista política de la izquierda americana, en el que defiende la tesis de que únicamente la izquierda liberal “puede ganar la guerra al terrorismo y devolver la grandeza a América”.

Marshall y Beinar unen sus voces a las de cientos de intelectuales de todo el mundo, especialmente de Estados Unidos y Gran Bretaña, que abogan por una reorientación antitotalitaria de la izquierda, que luche por la defensa de la verdadera democracia y de las libertades y que condene las tendencias “acobardadas” de ciertas izquierdas, entre las que destaca la española, comandada por Zapatero, de abrazar la amistad con los dictadores, relajar la defensa de la democracia y poner el énfasis en el cierre de alianzas con los terroristas, ya sean de ETA o del furibundo islamismo violento.

Esos teóricos, dos de cuyas manifestaciones son el Manifesto de Euston, en Gran Bretaña, y el libro “Cambiare Regime”, del italiano Christian Rocca, que critica el apoyo de la izquierda a dictadores de todo el mundo, creen firmemente que la izquierda mundial debería reflexionar, condenar vías cobardes y bastardas como la del español Zapatero y otros líderes europeos, y abrazar como eje central de su política el antitotalitarismo y la defensa de la democracia auténtica.

Voto en Blanco

Jaime Mayor Oreja, Eurodiputado del PP y ex ministro de Interior
«La fuerza de ETA es la ruptura de España»
Una formación totalitaria es más temible en el poder que siendo un grupo terrorista
Periodista Digital  7 Julio 2006

Jaime Mayor Oreja, es uno de los políticos que mejor conoce las actuaciones de la banda terrorista ETA ya no sólo por su condición de ex diputado popular en el Parlamento vasco, sino además como ex ministro de Interior durante el Gobierno de José María Aznar. Ahora, en calidad de eurodiputado del Partido Popular ha analizado para el director de la revista Época, Alfonso Basallo, la situación que se vive en el País Vasco y el inicio de las negociaciones entre el Gobierno de Rodríguez Zapatero y la banda terrorista ETA.

Pregunta: Dice Astarloa que todo eso es ilegal. Si es así, deben decidir los tribunales. ¿Se avecina un frente judicial?
Respuesta: Habrá que dar la batalla judicial, pero eso sólo servirá para ralentizar el proceso. Y el proceso es inexorable.

P: ¿Por qué?
R: Porque Gobierno y ETA lo tienen ya todo pactado. Y la clave del proceso es la autodeterminación.

P: Pero Zapatero acaba de decir que “nadie puede poner encima de la mesa algo que sencillamente no existe”, refiriéndose a la autodeterminación
R: Los que pactan con ETA no pueden decir la verdad. Por otro lado, es posible que sorteen el término autodeterminación, pero van a eso. ¿De qué va a hablar si no la mesa de partidos?

P: ¿Y si se hace por la vía democrática?
R: Puede ser democrático que el País Vasco llegue a ser independiente, pero se vulneraría el principio constitucional de la soberanía nacional. Y ésta reside en el pueblo español en su conjunto.

P: ¿La unidad es un valor capital?
R: La unidad es clave por varias razones: es el ámbito de solidaridad, es el proyecto de cohesión política, es también un conjunto de valores, principios, marcados por la Historia. Fíjese en el caso alemán, con esa reforma que persigue fortalecer la unidad. Lo contrario es el reino de taifas.

P: ¿No teme que el PP quede aislado, como el eterno cascarrabias?
R: No. El PP debe hacerse fuerte en la soledad. No olvide, además, que todo eso lo ha provocado el PSOE, no nosotros. Ha sido una estrategia perfectamente diseñada para aislarnos. Si el PP hace bien las cosas, se queda solo.

P: Pero a muchos españoles el ‘que viene el lobo pepero’ les puede sonar a paranoia. ¿No les están amargando ustedes las vacaciones, ahora que acaban de cobrar la extra y sólo piensan en la playa?
R: Es que hay motivos serios de preocupación...

P: Pero España no se ha roto.
R: Bueno, estamos al comienzo de un proceso y los efectos más perversos aún no se han hecho notar. Yo entiendo que muchos españoles no quieran saber nada, y que estén un poco anestesiados por “el ansia de paz”. Pero eso es sólo el envoltorio; dentro hay un precio político.

P: El Gobierno dice que no lo hay.
R: Lo hay. Es el derecho de autodeterminación, que es la esencia y la razón de ser de todo el proceso y, vinculado a eso, el protagonismo de ETA.

P: ¿No cabe que ZP saque un conejo de la chistera, a la catalana, donde el órdago inicial nacionalista se ha moderado?
R: Primero, no es comparable con el País Vasco; y segundo, todo este proceso fortalece al nacionalismo en Cataluña y en el País Vasco. Se trata de una ofensiva nacionalista en toda regla. Por otro lado, el riesgo de que la operación fracase es muy elevado.

P: ¿Por qué?
R: Porque el empeño de Zapatero es casi imposible. Es una contradicción que este proceso fortalezca a la Constitución (como él dice) y que, a la vez, abra el ámbito de decisión del pueblo vasco.Oganan unos o ganan otros, pero los dos a la vez es imposible.

P: ¿Cree que el Gobierno se estrellará en la negociación con ETA?
R: Lo vengo diciendo hace tiempo. Si la primera transición consintió en dar poder político al PNV, en el marco de las autonomías; en la segunda transición, se trata de dar poder a ETA en el marco de la autodeterminación. Y una de dos, o se le da a la banda terrorista demasiado y entonces cede el Estado de derecho, o no se le da lo suficiente y entonces se rompe el proceso.

P: ¿No cree que hay que explorar el resquicio de paz, por estrecho que sea?
R: Es que resulta ingenuo hablar de paz. Estamos ante un proceso de autodeterminación en toda regla. Es darle alas a ETA, y la fuerza de ETA es la ruptura de España.

P: Pero hasta una víctima de ETA, el ex consejero vasco Recalde, dice que puede considerarse una victoria de la democracia, que Batasuna entre en el juego de los partidos...
R: Mi opinión es que es una victoria de ETA: se sale con la suya, puede alcanzar el poder y aún le diré más: una formación totalitaria es más temible en el poder que siendo un simple grupo terrorista.

P: Sin embargo, todos coinciden en que la banda está en las últimas...
R: Se puede hacer un gran partido de fútbol en los primeros 80 minutos y perderlo en los 10 últimos. Está claro que ETA está débil, pero con estas cesiones se le da aire. Es una estrategia equivocada. Está consiguiendo cosas importantes: que se hable de autodeterminación, que el Estado de las Autonomías (como concepto) se dé por superado, que PSOE y PP se dividan, y el segundo quede aislado... ¿Por qué ETA tiene que cambiar, si el que lo ha hecho ya es el Gobierno? ¿Por qué cambiar si Cataluña es una nación? ¿Para qué cambiar si se ha puesto patas arriba la estructura constitucional de España?


El arca y el paño
Por MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO ABC 7 Julio 2006

NO cabe duda de que este es un país pintoresco en el que algunos siguen sin enterarse de que los hechos -y el mercado- han dejado obsoleto el recio refrán castellano de que «el buen paño en el arca se vende». Según me cuentan, hace algunas semanas un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores aseguró perfunctoriamente que «España no puede permitirse un Instituto Cervantes». Dado que el mencionado burócrata ocupa un cargo de responsabilidad precisamente en uno de los múltiples negociados que se ocupan de promocionar nuestra cultura en otros países, la afirmación no deja de ser sorprendente. Entre otras cosas porque, como señalaba recientemente Muñoz Molina, la difusión exterior de la lengua y cultura hispánica es una auténtica necesidad cuando todavía tenemos serios problemas de imagen.

Pero, además, hay otro tipo de razones menos espirituales que han entendido muy bien instituciones modélicas como el British Council, la Alliance Française o el Goethe-Institut: en nuestro tiempo las lenguas mayoritarias o de países de acogida se han convertido en peculiares empresas multinacionales cuyo valor económico no es nada desdeñable. En el caso del español ese porcentaje se situaría, según estudios recientes, en torno al 15 por ciento del PIB. Una bicoca.

La creación del Instituto Cervantes no fue sencilla. Durante los ochenta, los políticos discutieron prolijamente su necesidad y competencias. Finalmente, en 1991 se le dio carta de naturaleza en un clima de consenso entre todos los grupos parlamentarios. El Cervantes nació como entidad pública con personalidad política propia, pero siempre he creído que su pregonada autonomía se encuentra excesivamente limitada: la estructura y el funcionamiento del Instituto requirieron de un laborioso compromiso entre los diversos ministerios de los que depende la proyección de nuestra cultura en el extranjero: Exteriores, Cultura, Educación y, desde luego, Hacienda, todos ellos presentes en su Consejo de Administración. Y dado que todas esas instancias -junto con las llamadas sociedades estatales- ostentan competencias que a menudo se solapan, la actividad práctica del Cervantes se ha visto constreñida en ocasiones por la burocracia de ese complejo «laberinto institucional». Por eso creo que el Instituto nació con un déficit de prestigio: se diría que los que lo idearon no fueron conscientes de la futura irradiación de la criatura. Si así hubiera sido, lo habrían hecho depender directamente de Presidencia o, al menos, le habrían concedido el rango de Secretaría de Estado. Siempre nos ha encantado complicar las cosas.

La promoción de la cultura española es algo demasiado serio para dejarlo exclusivamente en manos de los políticos. Lo que en estos años ha aportado el Instituto ha sido, básicamente, profesionalización de la difusión de la cultura hispánica en el exterior. Por eso algunos embajadores demasiado celosos de sus tradicionales prerrogativas han podido ver en el Cervantes un competidor, cuando no «una china en el zapato».

Lo que necesita la divulgación de nuestra cultura son, sobre todo, buenos gestores capaces de facilitar el acceso a un producto -nuestra lengua- que registra una demanda que no se conocía desde hace al menos tres siglos. Profesionales que sepan conectar con los respectivos entornos culturales, convirtiendo las sedes exteriores en imprescindibles centros locales de resonancia e intercambio. Y que no se vean coartados ni por presiones políticas coyunturales ni por el afán de protagonismo de quienes los sienten como competidores.

Una empresa de esas características necesita prestigio, apoyo y fondos. La nueva sede central del Instituto no debe ser el único signo de la creciente importancia de un organismo clave para nuestra representación en el exterior. Detrás del Instituto Cervantes está nuestra cultura, la de aquí -que se quiere diversa y plural- y la de los pueblos hermanos que hablan nuestra misma lengua. Sería lamentable que dificultáramos, por puro bizantinismo, que tan buen paño llegue en las mejores condiciones a los que lo demandan.

«¡Traidores, sinvergüenzas!»
TEXTO: M. L. G. F. ABC 7 Julio 2006

En el exterior del hotel Amara Plaza, en San Sebastián, no hubo ayer más que víctimas del terrorismo. Ni rastro de los militantes de la izquierda abertzale, a pesar de su propensión a concentrarse. En esta ocasión, las cosas marchan tal como desea la ilegalizada Batasuna. Los disconformes, los que hablan de traición, son las víctimas. Y quienes se expresan con más contundencia son las víctimas socialistas.

Una de ellas, Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundua, fue la primera persona que acudió a la puerta del hotel para poner en palabras su dolor e indignación. Pero antes de llegar, agentes de la Ertzaintza le pidieron que se identificara. Ella se negó y también les dijo que si querían que la llevaran a comisaría.

La madre del asesinado por ETA siguió su camino para ver cómo se materializaba el presagio que escribió en ABC en mayo de 2005 en una carta abierta a quien fue compañero de partido de su hijo, Patxi López. En ella vaticinaba el cara a cara de ayer del secretario general del PSE con Otegi : «Ya no me quedan dudas -escribió- de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son».

Patxi López «heló la sangre» de la madre del asesinado, pero no su voz. Aunque quebrada por la emoción y en algunos momentos al borde del llanto, Pilar Ruiz llamó «traidor» y «sinvergüenza» no sólo a quien en ese momento prestaba atención a Otegi y compañía, sino también al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. «Se lo tengo dicho a Patxi y a Zapatero, con mi hijo no se juega. Traidores, más que traidores, a mi hijo no le han matado para que lo traicionen de esta manera. Se lo tengo dicho a Patxi y a Zapatero, con mi hijo no se juega, y no me callaré. Están hablando desde hace cinco años. Cuando mataron a mi hijo ya estaban hablando».

Pilar Ruiz lamentó la falta de voces críticas en el seno del Partido Socialista, y dijo que «están todos en el mogollón, porque en el PSOE no hay nadie que salga y diga «a esto no hay derecho». ¿Dónde están los que a mi me han dicho «ay Pilar»? Cómo gritaban y lloraban, y luego ¿qué? Dónde están esos amigos de mi hjjo?» La madre de Pagazaurtundua se preguntó también «¿Dónde están hoy todas las víctimas? ¡Víctimas, subiros todas las víctimas! ¿Dónde estáis?»

Junto a ella estaba su hija Maite, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, quien expresó su indignación porque su partido, el PSE, estuviera «dando legitimidad a Batasuna» sin que hubiera condenado la violencia. A su juicio, ese es el elemento más distorsionador de la «gran operación de marketing» que, según sus palabras, tuvo lugar ayer. La viuda de Pagazaurtundua guardó silencio, porque «las palabras ya no sirven».

El rechazo a la reunión se expresó también con vestiduras blancas y pancartas en las que se recordaba a los azotados por ETA. Un grupo de ciudadanos acompañó a las víctimas en su soledad institucional a las puertas del hotel. Sólo algunos cargos del PP, como la concejal en Rentería Lucía Peralta, acudieron.

Dentro del hotel, se notaba la dirección de Batasuna en la organización del encuentro, sobre todo a la hora de identificar a periodistas de algunos medios, como ABC, a quienes requirieron no sólo el carnet profesional, sino también el de identidad.
Cuando Otegi y compañía salieron el hotel, los congregados los recibieron al grito de «Asesinos».

Las víctimas denuncian la «traición» del PSOE por la «absoluta indignidad» de la reunión
BLANCA TORQUEMADA. MADRID. ABC 7 Julio 2006

«Siento indignación absoluta, total. Patxi López nos ha vendido y nos ha traicionado». Son palabras de Mapi de las Heras, viuda del dirigente socialista Fernando Múgica, asesinado en 1996. Ella y otras muchas víctimas de la banda terrorista ETA vivieron ayer la reunión del líder del PSE con Arnaldo Otegi como un mazazo a sus expectativas de reparación y justicia.

Ahora Mapi, que estuvo acompañada por algunos de quienes ahora controlan el PSE en los actos de homenaje celebrados en febrero con motivo del décimo aniversario de la muerte de su marido, tiene claro que «estaban allí para hacerse la foto. Y, por supuesto, me duele más que esto suceda en el Partido Socialista que en otros. Muchos de los dirigentes de entonces, de los de la época en la que vivía mi esposo, continúan ahí, pero se han vendido por el pesebre. Y se ha instalado un silencio terrible entre muchos militantes que están indignados como yo. No sé si ese malestar terminará por salir a la luz». Para la viuda de Múgica, «es inadmisible esta situación después de todo lo que hemos pasado. Desde el primer intento de asesinato contra mi esposo hasta que consiguieron matarle pasaron doce años durísimos. Comprendo perfectamente la reacción de Pilar Ruiz, la madre de Joseba «Pagaza», porque esto es insufrible».

Cristina Cuesta, portavoz de Covite, Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, expresa también su «tristeza e indignación» y lamenta «profundamente» que en estos momentos «no se tenga en cuenta la experiencia acumulada a lo largo de tantos años». No considera comparable la actual negociación con las anteriores porque «en otras ocasiones hubo reuniones de tanteo, de sondear cuáles eran las intenciones de la banda. En el momento en el que ETA puso sobre la mesa alguna imposición política, ya no se habló más. Ahora parece obvio que no es así».

Son opiniones compartidas por Pilar Elías, viuda de Ramón Baglietto. La concejal del PP en Azcoitia que sufre la vecindad de Cándido Azpiazu, el etarra que asesinó a su esposo, considera que «esta reunión es una vergüenza completa. Es ilegal y es inmoral. Soy muy amiga de Pilar Ruiz y me hubiera gustado acompañarla en esos momentos, pero no he podido ir».

Para el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, «se ha consumado la rendición a los terroristas». «Zapatero -añade- está sometido a un chantaje en toda regla y es ETA la que impone sus criterios y marca las directrices. Es el presidente del Gobierno más cobarde de la historia de España, pues ni siquiera se atrevió someter esta negociación a debate político en el Congreso». Opina Alcaraz que «la banda tiene tanto poder en estos momentos que puede descabalgar al Ejecutivo en cuanto lo desee. Ni siquiera necesitaría recurrir a un atentado mortal. Con una bomba sin víctimas o simplemente haciendo pública la información de cómo se ha negociado esto que estamos viviendo lo conseguiría».

El argumento de Ajuria Enea
El Foro de Ermua ha activado ya la ofensiva legal contra López por esta reunión y su presidente, Mikel Buesa, recuerda por qué el momento actual no es comparable a los acercamientos de anteriores Gobiernos a ETA: «La diferencia la marca que Batasuna está declarada organización terrorista por sentencia del Supremo ratificada por el Tribunal Constitucional desde agosto de 2002, no antes». Buesa critica que «ahora Patxi López se remita al Pacto de Ajuria Enea porque en él se decía aquello del «final dialogado de la violencia», cuando entonces se experimentó esa fórmula y el resultado fue deficiente, por decirlo suavemente». Ve claro que detrás de esta escenificación hay «acuerdos previos para dar visibilidad a una pretendida respetabilidad del interlocutor», y advierte sobre otra derivada legal: «Batasuna está encausada actualmente en varios procedimientos por terrorismo, por su apoyo a atentados que en algunos casos tuvieron el resultado de muerte. No se puede echar un manto de olvido sobre la contribución de estos individuos a la trayectoria de ETA».

«Se lo dije a Patxi: con mi hijo no se juega»
La madre de Joseba Pagazaurtundua acudió ayer a las puertas del hotel donde se celebró la reunión entre PSE y Batasuna para manifestarse contra la «traición» que supone hablar con Otegi
Iker Moneo La Razón 7 Julio 2006

Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundua, quiso dejar clara su opinión a las puertas del hotel donde se reunieron los dirigentes del PSE con Batasuna

Vitoria- La indignación de las víctimas por el encuentro del PSE con Batasuna quedó patente minutos después de que éste comenzase, sobre las diez de la mañana, en la concentración que frente al hotel Amara protagonizó la madre del jefe de la Policía Municipal de Andoain, asesinado por ETA, Joseba Pagazaurtundua. Pilar Ruiz, arropada por su hija Maite, concejal socialista de Urnieta y presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, presa de la emoción y los nervios, llamó «traidores y sinvergüenzas» al líder del PSE y al presidente del Gobierno. Tras asegurar con tristeza y decepción que ambos le habían prometido que no se iba a negociar con Batasuna, lanzó a voz en grito esta advertencia: «La madre de Joseba Pagaza soy. Se lo tengo dicho a Patxi, a Zapatero y a todos, con mi hijo no se juega y no me callaré».

Tras pedir que no se negocie con ETA «en su nombre», aseguró que a su hijo le «han traicionado» y afirmó que es el PSOE y no el PP el que utiliza a las víctimas «como moneda de cambio». «¿Qué están haciendo?... negociando, traidores», concluyó. Pilar Ruiz, que confesó que no volverá a votar al PSOE porque les han «vendido», se preguntó dónde están las víctimas en este encuentro y «dónde estaban» los socialistas como Jesús Eguiguren cuando mataron a su hijo. «Según Otegi, reuniéndose con Batasuna. Ahora ya se sabe», lamentó. Pilar no estuvo sola. Varios miembros de la plataforma España y Libertad también acudieron a las puertas del hotel donde tenía lugar la entrevista entre López y Otegi. En su protesta, ataviados con un buzo y una máscara blanca sobre la que resbalaba una lágrima roja, lanzaron gritos como «No a la negociación», «Libertad, libertad» y «con las víctimas no se juega».

Las principales asociaciones de víctimas como la AVT, Covite, el Foro Ermua o Manos Limpias denunciaron la reunión mantenida entre PSE y Batasuna ya que, según aseguraron, constituye una «flagrante vulneración de la legalidad vigente en la Ley de Partidos».

El PSE devuelve a la «legalidad» a Batasuna pese a que hace oídos sordos a sus peticiones
? Tras hora y media de reunión, Otegi insiste en la autodeterminación y no hace ninguna mención a una posible condena de la violencia para volver a ser un partido legal ? Ni él ni Patxi López mencionaron a las víctimas en sus intervenciones
Iker Moneo La Razón 7 Julio 2006

San Sebastián- La formación proetarra, lejos de comprometerse a dar los pasos que les reclaman los socialistas para que regrese a la legalidad, pidió que se ponga en marcha una negociación política que desemboque en un acuerdo sobre el derecho a decidir. La distancia que separó a ambas partes en las conclusiones que extrajeron del encuentro también quedó de manifiesto en el tono y el semblante de sus delegaciones. La seriedad de los socialistas, que se guardaron de evitar que las cámaras pudieran grabar el saludo formal a los dirigentes de Batasuna, contrastó con la euforia exhibida por Arnaldo Otegi, quien calificó la entrevista a su término de «histórica» y consideró que abre el camino del diálogo multilateral.

Las imágenes de la reunión, que se prolongó alrededor de hora y media, muestran cómo departen en un ambiente distendido ambas representaciones en una adusta sala del hotel Amara de San Sebastián, escenario elegido en lugar del previsto en Bilbao para evitar las protestas de los colectivos de víctimas del terrorismo. El secretario general del PSE, Patxi López, integró, junto con el parlamentario vasco Rodolfo Ares, la delegación socialista, mientras que la de Batasuna estuvo formada por su portavoz, Arnaldo Otegi, el histórico dirigente de la formación Rufi Etxebarría y Oltaz Dañobeitia, que había pasado por prisión por asociación ilícita.

Al término del encuentro, Otegi compareció ante los medios de comunicación sin admitir preguntas para explicar que la cita «de importancia extrema» y «de gran calado político» es fruto del «cauce de comunicación» discreto que ha mantenido la izquierda abertzale «no con el Gobierno», sino con «gentes» del PSE. «Ha habido siempre sectores que, con valentía, por encima de las coyunturas, han sabido anteponer los intereses de la justicia y de la paz por encima incluso de sus partidos políticos», subrayó. Según el líder abertzale, que fue increpado al abandonar el hotel, ambas partes se expresaron con «absoluta sinceridad» y compartieron que «Euskal Herria» necesita impulsar un «proceso de diálogo multilateral democrático» de negociación. Para Otegi, este pacto debe basarse en que el resultado del referéndum será respetado por «absolutamente todo el mundo y sin ningún tipo de limitación».

«Hay una convocatoria abierta a construir la paz sobre el respeto a la pluralidad, un acuerdo entre diferentes sobre el respeto a la libre decisión de los vascos. Es una convocatoria que no puede excluir a nadie», apuntó el líder abertzale, que volvía así a poner esta reivindicación sobre la mesa tras afirmar que la «foto» del encuentro evidencia que hay que «construir el país entre todos» sin que suponga «la derrota de nadie, sino la victoria de todos». Tras anunciar que se reunirá con el PSN y con representantes del socialismo vasco francés, Otegi celebró que se ponga en marcha el «método» recogido en la propuesta de Anoeta -presentada por Batasuna hace dos años y medio- en relación a las dos mesas de diálogo. En ningún momento hizo referencia a su legalización, supuesto objetivo del encuentro.

«Parte de la solución». El optimismo que dominó el discurso de Otegi brilló por su ausencia en la comparecencia de Patxi López, quien insistió en que la entrevista había servido para transmitir a la izquierda abertzale -término que empleó en todo momento para referirse a Batasuna- que tiene que realizar su propio «recorrido democrático» renunciando a la violencia para posibilitar su legalización, porque la Ley de Partidos «no va a desaparecer». «Nos hemos reunido para decirles que si hasta hoy han sido parte del problema, queremos que formen parte de la solución, que son tan necesarios como los demás para construir este país de común acuerdo», explicó. Un mensaje reiterado por el PSE hasta la saciedad sin necesidad, hasta ahora, de reunirse con Batasuna. López, que calificó la cita de «correcta y sincera», consideró que dio una «foto inédita» que «para repetirse necesita que la izquierda abertzale cuente con una formación legal que la represente». Será entonces, dijo, cuando, «como con cualquier otro partido, hablemos de avanzar en la definición de un marco que respete la pluralidad de ideas del País Vasco». López se mostró convencido de que la reunión fue «legal» y «buena» para la paz, y vaticinó que sus resultados «se verán en el futuro».

El Foro de Ermua y la AVT se querellarán contra el líder del PSE tras su «foto» con Otegi
ALBERTO LARDIÉS ABC 7 Julio 2006

MADRID. Como consecuencia de la reunión mantenida ayer en San Sebastián entre el PSE y Batasuna, el Foro de Ermua y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) han decidido querellarse en los próximos días contra los participantes en el encuentro.

El Foro de Ermua anunció que presentará una querella ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra Arnaldo Otegi y el resto de miembros de Batasuna presentes en la reunión por un presunto delito de desobediencia, y contra Patxi López por colaboración en la desobediencia. Según Fernando García-Capelo, abogado del Foro de Ermua, la querella contra López se fundamenta en que «el cooperador necesario de un delito está considerado por el Código Penal también como autor del delito». Asimismo, en esta organización están evaluando la posibilidad de introducir en la querella la «quiebra de medida cautelar», aunque lo más probable es que no la incluyan teniendo en cuenta que el juez Garzón decidió no prohibir la reunión, decisión que fue calificada como «sorprendente» en un comunicado emitido por el Foro.

Por su parte, la AVT también va a presentar una querella por un supuesto delito de desobediencia a mandatos judiciales, basada en la existencia de un auto que suspende las actividades de Batasuna. La AVT aún no ha decidido si denunciará a título personal a los participantes en el encuentro o a sus organizaciones: PSE y Batasuna. Lo que sí es seguro es que la querella también se presentará ante el TSJPV, debido a que Patxi López es aforado al ocupar un escaño en el Parlamento vasco.

Por otro lado, la asociación Manos Limpias interpuso una querella ante el Tribunal Supremo contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el Consejo de Ministros del pasado 29 de junio, el secretario de organización del PSOE, José Blanco, y el coordinador de la Ejecutiva del PSE, Rodolfo Ares, por un presunto delito de «prevaricación, desobediencia a las resoluciones judiciales y violación de medidas cautelares».

El PP vasco va al juzgado de guardia
ABC 7 Julio 2006

Rajoy anunció ayer que había autorizado a la dirección de los populares vascos, dirigidos por María San Gil, a que presenten una denuncia en el juzgado de guardia contra la reunión entre dirigentes del PSE y Batasuna, que se uniría a las que ya han anunciado la AVT y el Foro de Ermua.

María San Gil señaló por su parte que la foto de la reunión no es «histórica», como apuntó Arnaldo Otegi, sino que supone la «foto de la vergüenza». En una rueda de prensa ofrecida en la sede del partido en Vitoria, la dirigente popular dijo compartir el «aturdimiento de cientos de miles de españoles» ante el encuentro de López y Otegi, que equiparó con «la foto de Hitler y Franco». La líder de los populares vascos agregó que hace unos meses su partido «no hubiera creído» que iba a celebrarse un encuentro de este tipo.

Además, acusó al secretario general del PSE-EE, Patxi López, de «ni siquiera, contar la verdad de lo que se ha tratado en la reunión».

Un sindicato policial pide respeto a «nuestros muertos»
ABC 7 Julio 2006

MADRID. El Sindicato Profesional de Policía (SPP) criticó ayer la reunión entre el PSE y Batasuna. En un comunicado, el sindicato dice que entra en «una fase de honda tristeza y preocupación» por el inicio de una negociación con quienes, tras la declaración de alto el fuego, «todavía no han mostrado ni el más mínimo atisbo de arrepentimiento ni palabra alguna de alivio hacia las víctimas, sino más bien todo lo contrario, como se ha visto con el comportamiento de algunos terroristas en la Audiencia Nacional».

Los miembros de esta organización no comprenden «cómo, en el momento en que, gracias al trabajo policial, ETA se encuentra en sus momentos operativamente más bajos, se puedan sentar en la misma mesa con quienes tienen las manos manchadas de sangre». Además, desde el sindicato piden a la Justicia que «nuestros muertos y los muertos de todos los españoles caídos en servicio de la paz, no se vendan a precio de saldo».

“RENDICIÓN, EN MI NOMBRE NO”
CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA 7 Julio 2006

Próximo miércoles, 12 de julio a las 20.30 horas, -noveno aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco- en la Plaza de Sant Jaume

CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA, Universitarios Liberal Demócratas, la asociación Unidad+Diversidad, en colaboración con la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro Ermua, la Fundación para la Defensa de la Nación Española y Rosas Blancas por la Dignidad convocan al conjunto de los ciudadanos catalanes con el fin de que se sumen a la
concentración convocada para el próximo miércoles, 12 de julio a las 20.30 horas, -noveno aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco- en la Plaza de Sant Jaume, bajo el lema “Rendición, en mi nombre NO”.

La citada concentración, que está convocada simultáneamente en diversas ciudades españolas, pretende denunciar el proceso de claudicación ante la banda terrorista ETA anunciada el pasado viernes 30 de junio por el Presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero y que supone el inicio de un “largo, duro y difícil” camino hacia la ruptura de España como nación.

Dada la gravedad de la situación actual, en el marco de la cual es inminente la celebración de reuniones oficiales entre representantes del PSE y de la ilegalizada Batasuna-ETA, consideramos imprescindible que los ciudadanos se movilicen masivamente y evidencie ante el Ejecutivo del Sr. Zapatero que la deriva a la que está conduciendo a nuestro país, amén de suponer un insulto y un desprecio a la memoria de las víctimas del terrorismo, conlleva un ataque frontal e irreparable
contra nuestro Estado de Derecho. Ceder al chantaje de los terroristas como proclama el Gobierno del Sr. Rodriguez Zapatero implica legitimar los asesinatos y la extorsión de los asesinos y la negación de las víctimas, que han sido precisamente quienes lo han dado todo en defensa de nuestra democracia y libertades públicas.

Por ello convocamos a toda la ciudadanía bajo el lema “Rendición, en mi nombre NO”, con el fin de expresarle alto y fuerte a nuestro ejecutivo y al conjunto de la clase política que lo sustenta, la radical oposición de todo los ciudadanos españoles al proceso de cesión ante ETA iniciado. La sociedad catalana y toda la ciudadanía en España debe dejarle claro al Presidente del Gobierno que la traición a las víctimas y al conjunto de la democracia que supone la cesión a ETA es objeto de masivo rechazo y repulsa por lo que implica de indignidad, inmoralidad y de debilitamiento de nuestro Estado de derecho ante los totalitarios que desean acabar con el mismo.

DIFUNDE ESTA CONVOCATORIA
CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA
teléf. de contacto: 606709022

Vascongadas:Tres perspectivas
J. Puig www.tercerarepublica.org 7 Julio 2006

Artículo de próxima publicación en LA III REPÚBLICA, portavoz del Partido Nacional Republicano

Perspectiva 1. Social-separatismo

Integra, ante todo, la posición etarra. ETA se concibe como una organización político militar que actúa en nombre del “pueblo vasco” para emanciparlo de la mazmorra española que lo aprisiona. Tras esta liberación, ETA se propone implantar una República vasca soberana. De acuerdo con tal perspectiva, todos los actos de violencia sangrienta (tiros en la nuca, bombas, etc.) o incruenta (extorsiones, secuestros, vejaciones, marginaciones, etc.) son apreciados como episodios de una heroica “guerra de liberación nacional” declarada al Estado español.

Integra también al PRISOE, que ha tejido un estrecho pacto con Batasuna-ETA, oportunamente rebautizadas como “izquierda abertzale”.

El PRISOE interpreta que esa “izquierda abertzale” es un vector importante del “pueblo vasco” al que se puede censurar su “violencia”, pero no impedir que defienda sus presupuestos programáticos. Ello incluye su posibilidad de impulsar, como partido político normalizado, la “autodeterminación del pueblo vasco”.

Para el PRISOE, los etarra-batasunos son, en el fondo, unos parientes descarriados; una rama desviada del próvido tronco común de la izquierda marxista. Y, en efecto, son estalinistas, no nazis, como erróneamente les califican algunos. No cabe duda de que a muchos miembros del PSOE les repugnan los métodos terroristas. Pero siguen pensando que, de algún modo enfermo y retorcido, allá en la noche de las ideologías, abrevaron de la misma savia.

Observemos, además, el contenido de las condenas de “la violencia” por parte del PRISOE. Un contenido que puede confluir cómodamente con ciertos sectores de cultura política cristiana o liberal. Gustavo Bueno, en “El Catoblepas”, ha aportado claves fundamentales al respecto, al referirse a la perspectiva humanitarista “de quienes interpretan los ataques de ETA en cuanto dirigidos, no ya contra los españoles, sino contra los hombres. Las víctimas de ETA resultan ser ahora víctimas de la violación de derechos humanos. Los ataques terroristas contra españoles son un caso más de crímenes contra la Humanidad, hasta el punto de que resultará irrelevante hacerlos consistir en ataques contra España. No son los españoles, sino las personas humanas, las que son atacadas por la banda terrorista ETA”. Esta perspectiva tiene consecuencias decisivas. A partir de la misma, la lucha contra ETA deberá plantearse desde los altos intereses de “la Humanidad”. Y si para conseguir la Paz es preciso pagar el precio del reconocimiento del País Vasco como un Estado independiente, con anexión de Navarra, nada debe impedir que se pague. Como nada debe impedir que se pacten esas concesiones sin que ETA haya abandonado las armas, y de igual a igual.

Este discurso es, obviamente, mera envoltura de un proyecto de desmembración de la Nación española y de abandono de parte de sus hijos a los golpes de la infamia y la barbarie. Es el celofán pacifista y buenista del pacto entre unos social-traidores y unos separatistas terroristas.

Perspectiva 2. “Constitucionalismo”

En esta perspectiva se alinean el PP, diversos foros, asociaciones y fundaciones animadas por ese partido o por militantes socialistas en el País Vasco, al calor de la resistencia frente a ETA, sectores de las principales asociaciones de víctimas del terrorismo, etc.

Esta perspectiva se enfrenta a ETA, a veces con grandes muestras de valor personal. Pero ese enfrentamiento no pone en primer plano la dimensión separatista anti-nacional de ETA. No puede hacerlo. En la medida en que invoca como marco de convivencia inigualable la constitución de 1978 y sus desarrollos estatutarios, al menos hasta el reciente de Cataluña, acepta las “nacionalidades” y acepta a los separatistas como meros adversarios de contienda electoral, mientras sean pacíficos. De aquí que el constitucionalismo debe limitarse a condenar a ETA por considerarla una organización que atenta contra las vidas humanas. Y tan pronto como ETA declara una “tregua”, debe comenzar a interpretarla como un fenómeno político. Llegado este punto, la perspectiva 2. comienza a ser engullida por la perspectiva 1.

Hoy los constitucionalistas se oponen a una negociación de potencia a potencia y exigen un desarme incondicional previo de ETA. Se niegan a que España pague un precio político por la paz. Quieren una paz sin rendición de España. Con todo ello, hacen suya la lógica interna del bloque social-separatista: desarme, negociación, paz,… Se hacen visibles una vez más las contradicciones de las que ha estado plagada toda la ejecutoria del Partido Popular. Como señaló acertadamente en su momento el juez Garzón, ¿para qué una Ley de Partidos si ya se contaba, contra los terroristas, con un Código Penal? ¿Por qué Aznar autorizó una reunión en la cumbre, de representantes de su gobierno con lo que él mismo denominó “movimiento de liberación nacional vasco”?

Hay más razones por las que esta perspectiva aparece derrotada de antemano. Destaca entre ellas su acomplejamiento moral y político ante el enemigo. Sus dirigentes utilizaron durante años la careta de “demócratas” –cuando son simplemente liberales desorejados-. Luego la de “patriotas constitucionales” y, sobre todo, la de “no nacionalistas”, cuando sólo son españolistas vergonzantes. Tras los fracasos de la monarquía constitucional decimonónica y del nacional-catolicismo franquista, han sido incapaces de edificar un nacionalismo español decididamente democrático, republicano y socialmente avanzado que hubiese barrido del mapa a la barbarie etnicista que hoy galopa con euforia. Es ésta una tarea que no puede esperarse de la derecha.

Aferrados al cadáver de la Constitución de 1978, están siendo desbordados por la línea de hechos consumados de los social-separatistas. El falaz discurso humanitarista hace estragos entre los numerosos individuos apátridas engendrados por la sociedad liberal, que pululan en sus filas. Unas filas, por último, infiltradas de traidores como Gallardón, partidario ferviente de "un proceso de reconsideración de la arquitectura territorial de España".

Perspectiva 3. Los nacional-republicanos.

Esta perspectiva es la del nuevo nacionalismo español. Entiende, de entrada, que es la adscripción política nacional, en este caso la de españoles, la que nos cualifica como seres humanos. Denuncia a quienes nos hablan continuamente de “Humanidad”, o de “ciudadanos del mundo”: están pretendiendo engañarnos por encargo de potencias extrañas. Por ello asume los ataques de ETA no como una vulneración de genéricos “derechos humanos”, sino como atentados políticos contra la Nación española.

Es evidente, en este sentido, que ETA ha sido durante décadas, un mero peón del bloque dirigido por la URSS. El derrumbamiento de ese bloque ha sido, precisamente, una de las causas que han incidido en las crisis de ETA. Y hoy, tanto Zapatero como el jefe supremo del PRISOE, Polanco –recientemente nombrado·”Caballero del Imperio Francés”-, no son más que mamporreros de Chirac.

La perspectiva 3. considera que la Nación es el basamento de cualquier ordenamiento constitucional y, por amor a España, postula para ella el ordenamiento político superior: la democracia, es decir, la república. Pero niega que la democracia se limite a una ausencia de violencia en las relaciones políticas. La concibe, por el contrario, como soberanía indivisible del pueblo español configurado como entidad política de ciudadanos iguales en derechos y obligaciones. Y esa soberanía exige que el pueblo identifique a sus enemigos políticos de fondo, existenciales, y los ponga fuera de la ley. Enemigos mortales de la república democrática son los nacionalismos fraccionarios de corte etnicista, los fundamentalismos orientados a la instauración de un orden teocrático y los movimientos instigadores del odio racial.

Para esta perspectiva es pura patraña la pretensión etarra de constituir “el ejército de liberación de un pueblo vasco sometido secularmente a España”. Considera propia de dementes la concepción de las relaciones de las Vascongadas y España como relaciones de un pueblo colonialmente ocupado, sometido y esclavizado por los españoles, calcada del esquema de los movimientos de liberación nacional africanos en los años de la Guerra fría, o de la relación de Irlanda con el Imperio inglés. Vascongadas jamás fue una colonia oprimida por España, sino una parte de la misma.

Por todo ello, no cabe hablar de “guerra” entre ETA y España. Y si no hay guerra tampoco puede hablarse de “proceso de pacificación” –o de “normalización”-, ni es posible aceptar negociaciones para un “tratado de paz”.

Las tareas inmediatas que, de acuerdo con esta perspectiva debieran plantearse, fueron definidas de forma escueta y precisa en el comunicado de la Secretaría General del Partido Nacional Republicano de marzo de 2008:

“De entrada, victoria policial y judicial. Persecución y detención de todos los separatistas terroristas y sus colaboradores, procesamiento de los mismos y cumplimiento íntegro de las penas que se les impongan. Nos importa un bledo que lancen comunicados, que anuncien “treguas”, que se disuelvan, que informen sobre la localización de sus zulos y arsenales, o incluso que imploren perdón de rodillas. ¡Todos a la trena!”

Sin embargo, ese comunicado reconocía que es imposible una victoria judicial y política española sin una victoria política:

“La victoria policial y judicial plena no es posible en el marco actual. Esta vendida por sujetos despreciables como Rodríguez. Ante todo exige la supresión del régimen infame que ha dado cobijo al separatismo, que ha cuarteado a España y favorecido la incubación del huevo de la serpiente terrorista”.

Implica el derrocamiento del régimen juancarlista y el advenimiento, por primera vez en nuestra historia, de la democracia.
Junio de 2006

No saber catalán les cuesta el empleo a seis profesores... de música
Periodista Digital 7 Julio 2006
( Periodista Digital).- ¿Es necesario saber hablar catalán para ser profesor de música? Parece que sí. Al menos, así lo ve el Conservatorio Superior de Música y Danza de Palma de Mallorca. De su plantilla, sólo un 5% tiene plaza fija, por lo que el resto están sujetos a superar una prueba de nivel de catalán para conservar su puesto. ¿Enseñan música o lengua? ¿O es que acaso el solfeo tiene idiomas?

Tal y como informa El Mundo, El centro está gestionado desde junio de 2001 por una fundación pública, de la que forman parte las principales administraciones de la isla, encabezadas por el Gobierno balear que preside Jaume Matas.

La Fundación pública ha dado ahora el paso de convocar un proceso de selección para adjudicar otras 15 plazas en propiedad de profesor en distintas especialidades, con el fin de ofrecer así una mayor estabilidad a los profesionales que integran el claustro de profesores.

El primer requisito para acceder a estas plazas es superar una prueba de catalán, que se ha convertido en una auténtica criba. De los 11 músicos que realizaron este examen el pasado día 27, tan sólo cinco de ellos han logrado acreditar el nivel C de catalán exigido.

FUERON INVITADOS POR EL PROPIO CONSERVATORIO
Por tanto, seis profesionales han quedado descalificados en esta prueba previa y ni siquiera tendrán la oportunidad de demostrar sus cualidades como músicos para acceder a una plaza fija. Se trata de varios pianistas, un saxofonista y un violinista, procedentes de Galicia, Canarias, Madrid, Austria, Polonia y Japón, que llevaban entre tres y cinco años trabajando como profesores en el Conservatorio.

Se da la circunstancia de que algunos de los profesionales que han quedado ahora sin plaza fueron invitados por el propio Conservatorio hace cinco años para que se incorporaran al claustro de profesores.

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