AGLI

Recortes de Prensa     Martes 11 Julio  2006

Sobre una nueva posible Constitución
POR IGNACIO GÓMEZ ACEBO (*) ABC 11 Julio 2006

NUESTRA actual Constitución no sólo supuso un esfuerzo muy meritorio, sino que, además, sirvió de soporte indispensable para el desarrollo en paz de los últimos veintimuchos años. Pero, ante la situación actual, parece impotente y por tanto «muerta». Ninguna ley puede ser eterna, porque todas ellas suelen nacer de un compromiso y en unas circunstancias determinadas que acaban siempre cambiando. La actual ley de leyes es solamente una primera aproximación a la democracia. Legaliza la libertad de expresión y da ciertas garantías de seguridad al ciudadano..., pero, en el fondo, nada más.

Porque hoy todavía se votan listas cerradas. Es de sobra conocido (menos para los políticos que no quieren entenderlo) que es imposible que exista una democracia verdadera si no se vota a «personas» (se pueden añadir criterios proporcionales). Con la disciplina férrea que produce la lista cerrada, quien en la Cámara Baja haya obtenido la mayoría casi se convierte en dictador perpetuo. Máxime como, en nuestro caso, la llamada Cámara Alta, sin poder alguno, se torna en la «quinta rueda de la diligencia» porque no sirve para nada. Y el juego democrático no puede consistir en votar para elegir al próximo dictador.

La legalidad actual no trata en concreto la estructura regional del Estado y, así, unos pueden defender que un Estatuto es constitucional y otros que no lo es. Para mí, la introducción del concepto «nación» en cualquier texto estatutario lo convierte hoy por hoy en inconstitucional. Sin embargo, hay tribunales y sesudos juristas que defienden lo contrario, aunque, en general, al estar tan cautivos del poder constituido, pierdan mucha credibilidad.

Desde la Transición, los dos partidos hegemónicos se han ido escorando, uno hacia la derecha y el otro a la izquierda. El abismo que se ha abierto entre los dos, además de malsano, hace cada vez más difícil la convivencia. Cuando surge esta situación en otros países, se suele buscar una solución, vertebrada las más de las veces, alrededor de una «gran coalición temporal» que permita buscar y hallar de modo conjunto las soluciones. Véase el reciente caso de Alemania.

Pero la acritud de la situación actual, producida por el mencionado abismo que se ha ido abriendo entre las fuerzas mayoritarias, ha hecho que aflore un larvado deseo de revancha que muchos creíamos, ingenuamente, ya enterrado hace tiempo. Así las cosas, se glorifica todo lo que fue derrotado en la Guerra Civil, lo que necesariamente lleva a la otra parte a encastillarse en lo contrario. El panorama se complica en cuanto a cualquier posible solución para encontrar una estructura regional estable.

La Constitución actual dio la educación en exclusiva a los gobiernos autonómicos, al frente de los cuales han estado partidos nacionalistas o regionalistas durante este último cuarto de siglo. Algunos de ellos se han dedicado a denigrar y crear odio hacia España. No es de extrañar, pues, que la juventud así educada presente, en muchos casos, tendencias separatistas o, cuando menos, confederales.

Como es lógico, ya envalentonados y cada vez con mayor poder, quieren -de un modo insaciable y por principio- «cada vez más» y, desde luego como premisa, que desaparezca de sus zonas la lingua franca del Estado: el español. La situación descrita ha llevado al partido en el poder a echarse en brazos de los partidos radicales autonómicos, lo que hace que la desmembración avance a un ritmo casi imparable.

Es posible que no se pueda llegar a un escrito consensuado para la nueva Constitución en cuanto a la estructura regional del Estado. Por ello, y en medio de este desorden y crispación, quizá sea prematuro llevar a cabo ese intento. Pero, si hay que esperar a que las cosas «tengan que ponerse peor para poder luego mejorar», nos podemos encontrar con un concepto de España roto y terminado, cuando en realidad una gran mayoría de la población no hubiera querido que sucediera. Hay síntomas que producen alarma, entre ellos la creencia del presidente del Gobierno y de sus seguidores de que ellos son «el pueblo» y, como tal, «soberano». Pero ni usted ni los suyos son el pueblo, señor Zapatero. El pueblo somos todos, no sólo los de una determinada región. Y las leyes que nos hemos dado están por encima de cualquier «interpretación forzada». Probablemente, y de modo inconsciente, se están deslizando por un camino creciente de descalificaciones que les ha llevado a medio permitir agresiones en la campaña del Estatuto catalán, actos violentos que recordaban mucho a los protagonizados por los «camisas pardas», principio del nacionalsocialismo.

Paren, por favor. Detengan todos sus juegos de acciones y reacciones. Están ustedes llevando al país a una situación muy similar a la de 1934. Los que, aunque muy jóvenes, soportamos la Guerra Civil no queremos ni pensar que tamaño disparate pudiera volver a ocurrir. De nada tiene que enorgullecerse ninguno de los que efectivamente se siente de uno de los dos bandos. Si es cierto que los desmanes empezaron en el bando que entonces (y aún hoy) se autotitulaba «progre». Luego, señores del otro bando, ustedes se desquitaron a gusto.

Entierren, por favor, todo ello si es que son capaces. Sabemos que la España de hoy no es la de entonces, y que los fantasmas de una nueva confrontación se nos aparentan, gracias a Dios, como imposibles. Eso no exime a los políticos de su responsabilidad de limar asperezas y de seguir avanzando hacia una verdadera democracia, elaborando, entre otras cosas, una nueva Constitución.
(*) Jurista

Un pacto entre criminales y mentirosos
EDITORIAL Libertad Digital 11 Julio 2006

No sabemos si, tal y como apuntó en su día el diario El País, el Gobierno del 14-M y ETA llegaron a consensuar el texto del comunicado de alto el fuego hecho público el pasado 22 de marzo. Lo que es una evidencia para todos –excepto para los compulsivos mentirosos que nos gobiernan– es que hubo contactos previos entre el Gobierno y la organización terrorista, como los ha habido en numerosas ocasiones entre los socialistas vascos y la ilegalizada representación política de Batasuna.

Mucho antes de que Zapatero preparara el terreno para que la opinión pública acogiera la inminente tregua de ETA como si del "inicio del principio del fin" de la organización terrorista se tratara, el presidente confesó a Fernando Savater "en casa de unos amigos comunes" el haber recibido una oferta de la organización terrorista, "sin letra pequeña y sin más contrapartida que la de dar salida a los presos". Concretamente, Savater desveló esa inédita oferta de ETA al Gobierno de ZP en mayo de 2005, un mes antes del encuentro entre los representantes del Gobierno y los terroristas que desvelaba este lunes el diario proetarra Gara.

En cualquier caso, recordemos que ha sido la propia ETA la que, en su último comunicado, recordaba al Gobierno los "compromisos adquiridos". No se entiende que si la organización terrorista estaba mintiendo e intoxicando –tal y como dice ahora de Gara el Gobierno del 14-M–, Zapatero haya insistido en dar por válida la fase de "verificación" ante quienes, además de mentir, siguen practicando la extorsión económica e incitando la kale borroka.

Que es el Gobierno del 14-M el que miente de manera compulsiva –y no sus chantajistas y criminales compañeros de viaje–, lo demuestra el propio ejecutivo al disfrazar de "proceso de paz" lo que la organización terrorista, fiel a su tradición, ha definido como "un proceso de autodeterminación y de resolución de un conflicto político". Que miente el Gobierno, lo muestra este indigno e ilegitimo ejecutivo al ocultar y al negarse a admitir una extorsión económica a los empresarios, que no sólo ha sido denunciada por las víctimas, sino justificadas por la organización terrorista. Que miente este Gobierno, lo demuestra el ministro del Interior. Pérez Rubalcaba, al encubrir a los policías que "chivaron" a ETA que sus responsables estaban siendo vigilados a instancias del juez Marlaska.

Si compromiso de sortear y neutralizar "de facto" el Estado de Derecho lo hay desde el mismo momento en el que te comprometes a sentarte a dialogar con prófugos de la Justicia a quienes la Ley exige en todo momento detener y enjuiciar, ¿qué decir de este Gobierno cuyas presiones a los tribunales de justicia, para que hagan la vista gorda ante Batasuna, ha llegado a ser considerada como una "incitación a la prevaricación" por el mismísimo presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Divar?

Que este gobierno haga referencia a las detenciones practicadas a instancias del juez Marlaska como prueba de que no hay ningún compromiso adquirido con la organización terrorista, es el colmo de la desfachatez. Y es que desde el PSOE se ha "linchado" verbalmente a este juez por hacer oídos sordos a las bochornosas presiones que personalmente le dirigió el mismísimo ministro de Justicia para que no obstaculizara el mal llamado "proceso de paz".

Como Zapatero es de los que mienten a todo el mundo, no sabemos si este indigno presidente del Gobierno pagará a ETA todos y cada uno de los compromisos adquiridos. De lo que no tenemos duda es de que los ha adquirido y los ha empezado a pagar en pro de una falsa e infame paz electoral. Lo que sabemos es que con ese mismo objetivo, Zapatero está dispuesto a sumarse a los separatistas partidos de Estella –que también adquirieron compromisos con ETA mucho antes de la tregua del 98– para acabar con el actual marco jurídico-político del País Vasco. Lo que sabemos es que el infame precio político que Zapatero encubre bajo la expresión batasuna de "respetar la decisión de los vascos" debilitará a nuestra nación, a nuestra democracia y a nuestro Estado de Derecho, y que con ello sólo se conseguirá hacer más insaciable y criminal a una organización terrorista que ya ha segado la vida de casi un millar de españoles.

ZP ante ETA
El socialista manso
Cristina Losada Libertad Digital 11 Julio 2006

A poco que nos esforcemos, volveremos a ser subversivos. Y digo volveremos, porque los que vivimos bajo la dictadura e hicimos alguna cosilla que desagradara al Régimen, ya lo fuimos. Acaba de resucitar la cantinela de la subversión, y no por boca de algún fantasma del franquismo redivivo, sino por obra y gracia de la vicepresidenta. Y si se la aplica a un tipo moderado como Rajoy, cuanto más la mereceremos los elementos incontrolados que escribimos o actuamos contra el gobierno. Pero no voy a ser yo quien lamente entrar de nuevo en esa categoría. Sobre todo si la alternativa es inclinar la cerviz, por siempre jamás, a la voluntad de la mayoría. Dice la vicepresidenta que ése es el valor supremo de la democracia. Y no hace falta leer a Tocqueville ni estudiar a Montesquieu para desmentirlo. Basta conocer los resultados de las elecciones alemanes de 1932 y 1933. El tal valor supremo encumbró a los nazis al poder, y ya éstos se encargaron de eliminar los demás valores democráticos, y con ellos, a los demás, es decir, a los oponentes. Qué tentador, ¿verdad?

Aunque lo que debe explicar De la Vega es de qué mayoría está hablando. ¿De la que sale en las encuestas con las que se intenta legitimar las cesiones a ETA? ¿De la mayoría parlamentaria? La cúpula socialista que alentó la revuelta contra el gobierno anterior no es precisamente un ejemplo de respeto al valor supremo. El PSOE de Zapatero hizo lo posible y hasta lo increíble para desgastar, deslegitimar y derribar al gobierno de Aznar, que disponía de mayoría, y absoluta. De hecho, si la democracia fuera lo que dice De la Vega, y lo que creen otros ministros y ministras, la oposición siempre sería subversiva. Claro que de eso se trata. Y por ello se pretende colocar extramuros, de momento retóricamente, luego ya veremos, a todos los que levanten la voz contra la otra operación. Ésa que consiste en acoger amorosamente en el seno de la ley a esos hombres y mujeres de paz que han impuesto la dictadura del terror. Unos salen y otros entran.

Hay que reconocer que nos han dado dos opciones: la subversión o la insumisión. Bueno, tres, la mansedumbre. Que es el modo de que formemos parte de la España dormida y beatífica que Galdós describe en "La de Bringas". Ésa que "se goza en ser juguete de los sucesos y en nada se mete con tal que la dejen comer tranquila"; que "vive de la ilusión del presente mirando al cielo, con una vara florecida en la mano"; "que se somete a todo el que la quiera mandar, venga de donde viniera, y profesa el socialismo manso"; la misma "que no entiende de ideas ni de acción, ni de nada que no sea soñar y digerir". Y quieren que, al igual que el Manuel María José Pez de aquella ficción y el Rodríguez Zapatero de ésta, nos convirtamos al "ateísmo de los principios y la fe de los hechos consumados". Que ésas y no otras son las convicciones del presidente. Las que le hacen ser sumiso ante los terroristas e implacable con todo y todos los que se interponen en ese camino de servidumbre, incluidos los socialistas decentes.

En fin, no hay por qué extrañarse de que Zetapé no quisiera asistir a la misa oficiada por el Papa en Valencia. La genuflexión es un gesto que conviene administrar. Y él sólo se arrodilla ante la ETA.

ETA, la verdad de la tregua en el alero
Editorial ABC 11 Julio 2006

SI es cierto lo que publicó ayer el diario «Gara», el Gobierno socialista cerró con ETA un pacto con determinadas condiciones para el anuncio del alto el fuego más o menos al mismo tiempo que Rodríguez Zapatero, en la entrevista a ABC (19 de febrero), contestaba con un «no» a la pregunta de si su información sobre la organización terrorista procedía de «una interlocución directa con representantes o intermediarios de la banda». Igualmente, si es cierto lo que publicó ayer el diario «Gara», el presidente del Gobierno llegó a acuerdos con ETA al mismo tiempo que declaraba a ABC que «compareceré en el Parlamento y pediré su autorización para el proceso determinante y decisivo, que será largo».

Dejando todo sometido a la condición suspensiva de que lo que dice «Gara» sea cierto -que el Ejecutivo y ETA han negociado entre junio de 2005 y febrero de 2006-, el Gobierno debe asumir que los terroristas le han puesto contra la pared, presionado por compromisos que ETA está exigiendo que se cumplan mediante avisos administrados a su conveniencia a través de su medio oficial de comunicación. Los etarras están echando mano de sus actas aprovechando el marchamo de fe pública que le han otorgado los mismos que con tanta profusión han estado utilizando en estas últimas semanas las supuestas actas de la reunión mantenida en Zúrich, en 1999, por los representantes del Gobierno de Aznar con la cúpula etarra. Y si el propósito era convencer a la opinión pública -recuérdese, apelando a la función notarial de ETA- de que este Gobierno no hace cosa distinta de lo que hizo Aznar, habrá que conceder a la información de ayer del diario «Gara» la misma apariencia de verosimilitud, por lo menos, que le dieron entonces.

Y lo que hizo ayer el diario «Gara» es casi una reproducción de lo que hizo ETA con el PNV en 2000, al dar a conocer el acuerdo secreto firmado en agosto de 1998 entre los etarras y los partidos nacionalistas; acuerdo, por cierto, reiteradamente negado por los dirigentes peneuvistas. Y esta coincidencia revela algo más que una paridad de trato por parte de ETA hacia el PSOE y el PNV: revela que la naturaleza y contenidos de las conversaciones y los pactos -en grado de presunción- entre el PSOE y ETA son un trasunto del Pacto de Estella, con la diferencia de que los socialistas han sustituido a los nacionalistas en el reconocimiento de los objetivos tradicionales de ETA, fundamentalmente la naturaleza política de su violencia y el derecho a la autodeterminación.

No es la primera vez que un medio de comunicación da a conocer que el Gobierno, el PSOE y ETA están negociando desde junio de 2005, pero sí lo es que se den a conocer los supuestos contenidos de esa negociación. Las piezas podrían empezar a encajar, porque desde junio de 2005 -mes en el que ETA anuncia, por cierto, una tregua limitada a cargos electos- no se han practicado más detenciones que las ejecutadas por las autoridades francesas o a instancia de la Audiencia Nacional, sin impulso del Gobierno de Rodríguez Zapatero, como, al parecer -y según se asegura en el diario proetarra-, se acordó definitivamente en febrero pasado. Encajaría también la apatía del fiscal general a la hora de ser implacable con el aparato político de la banda, así como el traslado forzoso de Eduardo Fungairiño. Encajaría la determinación del Gobierno de hacer imposible el consenso con el PP y especialmente con Mariano Rajoy, cuya actitud en este proceso se acredita definitivamente intachable y no merecedora de respuestas inveraces por parte del jefe del Ejecutivo, que le aseguró que no tenía ningún compromiso con ETA. Encajaría la rehabilitación política de la ilegal Batasuna, condición, al parecer, también pactada hace cuatro meses. Y encajaría, sobre todo, el lenguaje empleado por Zapatero en su declaración en una sala del Congreso, anunciando el «inicio» del diálogo con ETA y comprometiendo el respeto del Gobierno a la libre voluntad de los vascos, como también, según lo aparecido en «Gara», se pactó en febrero pasado.

Pues bien, queremos saber dónde está la verdad del asunto. Tenía Zapatero el derecho a buscar el fin del terrorismo. Y este periódico se lo reconoció, como no podía ser menos. Pero el ejercicio de este derecho no puede nunca estar basado en un encadenamiento de ocultaciones, juegos tácticos con el Parlamento, preterición de las víctimas, deslealtades con la oposición y abuso de la buena fe de la sociedad española. Y como no puede haber duda alguna, el Gobierno debe dar su respuesta a lo publicado ayer por «Gara». Y por boca de su presidente, que si no dudó en anunciar la buena nueva del comienzo del proceso de la paz, ahora ha de asumir la tarea de desmentir a ETA. No cuanto antes. Ya.

Una mesa para Josu Ternera
Por VALENTÍ PUIG ABC 11 Julio 2006

LA nave avanza entre nieblas bajas, por aguas en las que flotan afilados bloques de hielo, en zonas profusamente minadas. Ahí el radar no funciona, sólo sirven las viejas cartografías, informes de servicios de inteligencia que infiltraron y exploraron aquel mar sin nombre. Si se atiende a la vicepresidenta De la Vega, ésa es la nave del Estado. Para Rajoy, el insumiso por sorpresa, únicamente es la nave del Gobierno. A poca profundidad transitan algunos submarinos enemigos, de uno u otro signo. «Gara» dice saber lo que desde hace meses está escrito en el diario de a bordo. Al puente de la nave, el comandante es partidario de acelerar, de quemar etapas, de pactar con el Otro para regresar a puerto y ser recibido como se merecen los pacificadores que luego gobiernan años y años. De vez en cuando, para aligerar el proceso, se echan por la borda unos botes salvavidas, manuales de urgencias, tratados de navegación, precedentes, cautelas, la vieja y tan ajada noción de prudencia política. ¿Hubo alguna vez pacificadores imprudentes?

Con una navegación tan osada, ahora mismo parte de la sociedad española no sabe si quien cede es el Estado que resistió tantos ataques en nombre de una sociedad que no sojuzgaba su libertad al dictado de ETA o si es el terrorismo que, por verse acosado, adelanta su final. Los datos del derrotero del Gobierno, las ambivalencias semánticas de Rodríguez Zapatero y la desfiguración ácida del Pacto por las Libertades hacen sospechar de qué parte procede la cesión. A eso se suman las pretensiones cada vez más provocativas de Otegui, las revelaciones sobre pasos dados antes de hora, la premura en hurtar anuncios al hemiciclo de las Cortes. Entrevemos a Josu Ternera, esperando confiadamente sentarse a la mesa.

El Gobierno de Zapatero pudiera pararse a sopesar la distinción que precisó Acton al decir que la libertad no es el poder de hacer lo que a uno le plazca, sino el derecho a poder hacer lo que se debe hacer. Ésa es exactamente la situación en la que ética y política confluyen cuando las decisiones son de tanto calado y de tanta trascendencia que tienen que tomarse más allá de los intereses de un partido político determinado. No de otro modo puede uno creerse al mando de la nave del Estado.

Son muchas las naves que reposan en el fondo de los mares por no haber verificado a tiempo su rumbo, porque creyeron en mapas que eran una trampa o porque se apresuraron demasiado en llegar antes que nadie a la isla del tesoro. En el caso de Zapatero, pilota la nave con una excesiva confianza en las latitudes que le marca la ilegal Herri Batasuna. No puede uno olvidarse de por qué HB fue en su día legal y luego dio origen al Pacto por las Libertades que Zapatero apoyó con claridad. Después de aquella claridad, el contraste con la ambigüedad actual en cada una de sus alusiones al proceso en curso causa titubeo incluso en quienes están en la confianza.

Hablamos de «ambigüedad creativa» cuando las partes en una negociación, al no llegar a acuerdos, aparcan los desacuerdos para ir avanzando en otros puntos. No es éste el caso: muy al contrario, aquí la falta de claridad es mortífera y beneficiará siempre las apuestas de Josu Ternera. Una de las dos partes ha de ceder y esa parte solo podría ser ETA. Es un deber ser suspicaces ante toda promesa que provenga de quienes prefirieron estar contra la ley que con el Estado de Derecho, de quienes dejaron de respetar el valor infinito de la vida humana liquidándola en pos de una causa totalitaria. El Gobierno es el primer obligado a explorar todas las esperanzas, pero también en pensar que ETA quizá sólo busca sobrevivir después de haberse visto contra las cuerdas, agotada, infiltrada, asediada por el Estado.
vpuig@abc.es

Mentira y precio político
Por EDURNE URIARTE ABC 11 Julio 2006

¿Puede mantener su legitimidad un Gobierno que ha mentido en un asunto de Estado crucial y que ha pactado un precio político con los terroristas? La respuesta la darán los españoles. Hasta que la conozcamos, hay dos hechos gravísimos que ahora son incontestables: la mentira y el pacto secreto con ETA en torno a unas contrapartidas políticas. Lo acaba de desvelar ETA a través de su órgano oficioso, «Gara». Como siempre, ETA acaba contándolo todo.

Resulta que lo que las fuentes gubernamentales negaban reiteradamente y calificaban de histeria de la derecha e incluso de deseos de impedir la paz corresponde exactamente a la realidad. Y lo más probable es que, además de la revelación de los propios terroristas, exista hasta documento escrito. El precio político ha dejado de ser una fantasía de malpensados y antigubernamentales o una ambigua y vaga promesa de futuro que los socialistas habrían insinuado a ETA para engañarla. Esa supuesta alucinación de los irreductibles resistentes a ETA, afectados, los pobres, por tantos años de movilización antiterrorista, figura en un pacto secreto realizado entre el Gobierno y ETA justo un mes antes de la tregua.

Para todos esos despistados, ingenuos o sectarios que el pasado día 29 de junio no quisieron enterarse de que «el respeto a la libre decisión de los vascos» al que se refería Zapatero es la exigencia esencial de ETA, «Gara» nos explica el origen de esa frase. Estaba en el acuerdo alcanzado con el Gobierno en febrero. Y Zapatero no la articula el día 29 por casualidad, sino porque era parte del compromiso, la parte esencial para ETA. Y se acordó un mes antes de la declaración de tregua, y no hace dos semanas. El precio político tiene una extremada gravedad en cualquiera de las dos fechas. Pero el conocimiento de que fue pactado hace seis meses añade agravantes a la mentira. Porque ya no caben excusas con eso de los juicios de intenciones malsanos que nos atribuían a algunos los portavoces gubernamentales. Hablamos de hechos que ya se han producido.

Y esos hechos revelan que todo el discurso gubernamental sobre el «proceso de paz» es falso, que el Gobierno no ha contado la verdad a los ciudadanos. No hay una ETA derrotada que renuncia a la violencia y un Gobierno que exige, verifica y actúa a continuación con generosidad. El proceso es exactamente al revés. Hay un Gobierno que ofrece previamente pagos políticos a ETA y una ETA que deja de matar a cambio de esa oferta. Y si el precio del «derecho de decisión» es ya un atentado contra las reglas democráticas, los restantes compromisos gubernamentales no le van a la zaga: paralización de las detenciones, «vista gorda» frente a las actividades del brazo político e inclusión de Navarra en los acuerdos.

Supongo que, a pesar de la acumulación de las evidencias, todavía quedan a estas horas algunos de esos del «pero debo creer a mi presidente». Espero que le pidan al menos algunas explicaciones.

El presidente que mentía demasiado
Pablo Sebastián Estrella Digital 11 Julio 2006

Decía Jaime Mayor Oreja, y no le faltaba razón, que “ETA mata pero no miente”. Y esa sentencia sirve para creer lo que la banda dijo cuando negó su participación en el 11M, y sirve también a la hora de analizar las informaciones que emanan del entorno etarra, como su último comunicado cuando hablaba de los compromisos hallados entre ETA y el Gobierno para poner en marcha el proceso negociador, o cuando el diario Gara dice que en febrero ambas partes, Gobierno y terroristas, acordaron que durante el proceso no habría detenciones de comandos etarras y que el Gobierno de Zapatero acataría las decisiones que adoptara el pueblo vasco, se supone que al margen y por encima de la soberanía nacional de los españoles.

Y los hechos han demostrado que esto es así, porque las últimas detenciones de etarras fueron fruto de la acción del juez Marlaska, una vez que filtraciones intencionadas de la Policía y de dirigentes del PNV avisaran al comando de extorsión de ETA de que eran seguidos por la Policía Judicial, que al final capturó al comando. Luego el juez Marlaska fue “oportunamente” sustituido por Garzón, que autorizó de manera ilegal el encuentro del PSE con Batasuna, por encima de la Ley de Partidos.

Para completar estos compromisos, el presidente Zapatero se comprometió, al anunciar el inicio de las negociaciones con ETA, a respetar las decisiones de los vascos, lo que produjo el natural revuelo político y social, aunque el Gobierno ha pretendido matizarlo y de ahí la información de Gara, recordándole a Zapatero sus compromisos de febrero, que al parecer fueron el pacto secreto y previo para que ETA declarara el alto el fuego, que por lo que se ve era mutuo porque el Gobierno se comprometía por su parte a evitar la acción de la Policía y de la Fiscalía General del Estado, como se ha visto más de una vez a lo largo de los últimos meses.

Ahora el ministro de Interior, Rubalcaba, sigue con las mentiras oficiales y dice que no hay nada pactado porque las negociaciones no han comenzado, pero se contradice con el hecho probado de que a lo largo del pasado año hubo contactos a todos los niveles entre una y otra parte. Lo que nos lleva a la conclusión de que Zapatero ha hecho demasiadas concesiones políticas y legales, que vulneran la legalidad, y que por ello nunca podía informar a Rajoy ni alcanzar el consenso político con el PP. Partido con el que Zapatero no ha querido pactar sino solamente culparlo por la ausencia de un consenso que ya era imposible porque él y su Gobierno avanzaron sobre el proceloso mar de ETA a solas y en secreto, vulnerando la Ley y marginando a las instituciones, Parlamento incluido, y por supuesto esquivando a los medios de comunicación para evitar un coste electoral.

Pero recuerda el dicho español que se caza antes a un mentiroso que a un cojo, y en el caso de Zapatero no parece que haya que ir muy lejos para darle alcance, porque desde que llegó al palacio de la Moncloa no ha cesado de mentir.

He aquí algunas sonadas mentiras del presidente en relación con los dos grandes temas de la legislatura, reforma autonómica y negociación con ETA:

Mintió Zapatero cuando prometió a sus aliados del Gobierno tripartito catalán y a CiU que apoyaría en Madrid el Estatuto que aprobara el Parlamento catalán.

Mintió Zapatero cuando en el debate sobre el Plan Ibarretxe aseguró que no era aceptable un Estatuto que fuera aprobado solo por el 51% de los ciudadanos, cosa que no ha ocurrido con el Estatuto catalán, que no llegó al 50% de los votantes, ni al 36% del electorado catalán.

Mintió Zapatero cuando prometió a su partido y a su Gobierno que la palabra nación no figuraría en el Estatuto catalán.

Mintió Zapatero a Rajoy cuando ambos acordaron la creación de una comisión de estudio y negociación de los nuevos Estatutos, comisión que nunca se reunió.

Mintió Zapatero a Rajoy cuando le dijo que no tenía compromisos previos con ETA, como los que ahora han visto la luz.

Mintió Zapatero a Rajoy cuando prometió informarle con detalle de la marcha de los preparativos de la negociación.

Mintió Zapatero a Rajoy cuando en una reunión privada de un sábado no le dijo nada de que al día siguiente anunciaría en Barakaldo su intención de abrir pronto la negociación con ETA.

Mintió Zapatero a Rajoy cuando le pidió que ambos excluyeran el tema de ETA del debate sobre el estado de la nación, y al término de la primera jornada y tras la intervención de Rajoy se anunció el encuentro entre Batasuna y el PSE, y al día siguiente Zapatero abrió el debate de ETA durante el diálogo que mantuvo con el representante en el Congreso del PNV, Erkoreka.

Mintió Zapatero a Rajoy cuando le aseguró que le llamaría para concertar con él la manera de abordar en el Congreso el inicio de la negociación con ETA.

Mintió Zapatero al Congreso de los Diputados cuando anunció que acudiría ante la Cámara a solicitar permiso para iniciar la negociación con ETA.

Mintió Zapatero al diario El Mundo cuando dijo que no habría encuentro entre el PSOE y Batasuna mientras esta organización fuera ilegal, o cuando afirmó que primero sería la paz y luego la política.

Sobre sus compromisos democráticos, talante, transparencia, pluralismo informativo respeto a la independencia judicial y a los organismos estatales, y las promesas más concretas y derivadas que de todo ello se podrían señalar, aparecen un número muy elevado de incumplimientos y falsedades que ofrecen, sumado a las mentiras que en este artículo se reseñan, una imagen del presidente Zapatero como un político adicto a la mentira, lo que cualquier democracia moderna no habría podido soportar. Pero en España las responsabilidades políticas —y las judiciales en muchos casos— no se asumen ni se depuran, porque el Parlamento obedece, como la Justicia —con algunas excepciones— al Ejecutivo y porque el Gobierno controla la gran mayoría de medios audiovisuales de comunicación.

Nacional-terrorismo
José Javaloyes Estrella Digital 11 Julio 2006

El mismo día que el Kremlin de Putin anunciaba la muerte de Shamil Basayev —el líder nacional terrorista chechenio, autor de la matanza de niños en el centro escolar de Beslan, y que, supuestamente, preparaba un atentado contra la Cumbre de los G-8 en Rusia—, anunciaba también Gara que el Gobierno del presidente Rodríguez, en el mes de febrero de este año, acordó con ETA, además de no hacer detenciones, “respetar” lo que decidan vascos y navarros.

Comenzaba, pues, la semana con el asunto terrorista situado muy centralmente en el escenario de la actualidad internacional y nacional. Nacional-terroristas de Chechenia, nutridos con la savia ardiente del integrismo islámico, y nacional-terroristas vascos, con la conciencia cementada con hormigón de clericalismo trabucaire y nazi-leninismo tardío, compartían así actualidad periodística, foco en los medios y diferenciada instrumentación en los respectivos Gobiernos de Rusia y España.

Pero sólo hasta ahí llegan las coincidencias. Los respectivos tratamientos del problema, más que únicamente distintos, son estrictamente antitéticos. El cuasi autócrata Putin lleva hasta sus últimos extremos la guerra a muerte contra el nacional-terrorismo chechenio, subrayando a sangre y fuego que el terrorismo como medio es función invalidante de las causas, ideas y propósitos que dice defender. Para el deliscuescente Rodríguez, sin embargo, lo que procede con el terrorismo es desleírse en el vaho de sus desafíos: algo que ni siquiera encuentra su explicación en claves de sexualidad política, aunque no excluye ninguna hipótesis para explicarlo.

A la ya muy resobada cuestión de si es posible, conforme al Estado de Derecho, pactar contra la legalidad, conviene añadir, respecto a eso de que el Gobierno pactó con ETA respetar lo que decidan vascos y navarros (lo que no disuena un adarme del tenor literal del propio Rodríguez, el pasado 30 de junio, cuando dijo lo mismo en el Congreso y de espaldas al Congreso mismo), que es al pueblo español, el sujeto de soberanía, a quien corresponder decidir qué género de decisiones pueden tomar vascos, navarros… y catalanes. Bien que a éstos ya se les permitió adelantarse 12 días antes del paripé en el Congreso.

Este Gobierno carece de capacidad legal, de legitimidad jurídica y de estribo constitucional para pactar sobre espacios de decisión como los utilizados para convenir y pactar con los terroristas. Eso es un atraco a los derechos soberanos del pueblo español. Saqueo aún peor que volver a vaciar las arcas del Banco de España, so pretexto de acabar la guerra contra el terrorismo, como hace casi 70 años hicieron para vencer en la “guerra contra el fascismo”, tal como decían los socialistas de entonces y sus conmilitones, de entonces y de ahora.

El año de la Memoria Histórica, hace también que ésta, como las aves rapaces, regurgite sus egagrópilas sobre las laderas de la conciencia nacional. Nuevamente escindida en dos, más allá de las cicatrices que se tenían por cerradas.

Y si todo esto sucede es por la negra virtud del terrorismo, al que la derecha democrática combatió con el derecho en la mano, reinstalado ahora como interlocutor por el 11M, al margen de que fueran islamistas o etarras los que prepararon e hicieron estallar las bombas en los trenes del Corredor del Henares. Lo incuestionable es que aquel procedimiento abrió el proceso con el que ahora se descoyunta el Estado, aunque España pueda sentirse a sí misma más unida y más entera que nunca.

Éste es el cálculo que los estrategas del asalto a la Carta Magna no han integrado todavía en su ecuación. Al cabo, aunque no se lo quiera reconocer, no hay nada más desligitimador y a la vez más estéril que la violencia terrorista y que las políticas supuestamente democráticas que quieren hacer carrera desde ella.     jose@javaloyes.net

Lar armas de ETA garantizan el proceso de paz.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 11 Julio 2006

Dice la noticia en referencia a una de las conversaciones de los enviados de Zapatero con ETA que Josu Ternera manifestó que “él y los partidarios del alto el fuego dirigían la organización y no era posible una escisión como la que le planteaban sus interlocutores. De hecho, aseguró tener al joven dirigente controlado y llegó a afirmar que, de intentar algo en contra de la línea marcada por él, tomaría medidas”

Cuando Zapatero, mucho después de las negociaciones con ETA, avisó que en el proceso de paz podrían haber accidentes es muy probable que se refiriese a las medidas que le había garantizado Josu Ternera.

¿Qué quería decir Ternera cuando afirmó que tomaría medidas contra los disidentes de ETA caso haberlos?

He analizado el tema y dado que ETA no tiene una organización que le permita imponer penas de prisión a quienes contravengan sus normas, las medidas a que se refiere Josu Ternera pueden que sean alguna de las incluidas en la siguiente lista.

1.- Castigar a los rebeldes sin postre durante un tiempo a determinar en función de la gravedad del atrevimiento.

2.- Dejarlos sin disfrutar de las vacaciones que Zapatero les ha garantizado en la Costa del Sol.

3.- Avergonzarlos quitándoles la pistola oficial, dándoles a cambio una de plástico.

4.- Como no les podrán estigmatizar de ser lameculos de los txakurras, ya que estos ahora cuidan que no les pase nada, les tildarán de mercenarios del PP.

Debo dejar bien claro que ni se me pasa por la cabeza que las medidas prometidas por Ternera a los delegados de Zapatero fuesen dar matarile a los etarras que no se portasen bien, no señor, Zapatero no lo habría consentido.

Ahora ya sabemos porqué ETA no entrega las armas y Zapatero y sus chicos dicen que es irrisoria tal petición entrega. Si en ETA se quedan sin armas ya no podrían tomar medidas contra los disidentes. Como ven todo tiene su explicación. Las armas de ETA garantizan el proceso de paz. ¿Quién nos lo iba a decir?.

Batasuna y la Justicia
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  11 Julio 2006

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Francisco José Hernando, recordó ayer que la ilegalización de Batasuna fue decidida por el alto tribunal en una resolución que tiene pleno vigor, hecho que conviene tener presente si se cree en el Estado de Derecho

EN la presentación del informe "La Justicia dato a dato", correspondiente a 2005, el presidente del Tribunal Supremo ha opinado sobre el reciente encuentro entre los socialistas vascos y representantes de la formación Batasuna, declarada fuera de la ley, que tuvo lugar en San Sebastián. El magistrado recordó que la resolución del alto tribunal sitúa a la formación ilegalizada, como tal grupo, "fuera del ámbito político, judicial y social". Dentro de la prudencia que corresponde al presidente del Tribunal Supremo, rechazó pronunciarse expresamente sobre si la reunión podría ser constitutiva de delito, ya que, si bien tiene "una opinión personal" al respecto, la celebración del encuentro podía ser sometida a decisión jurisdiccional. Hernando también recordó que el Gobierno de España está defendiendo actualmente ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la resolución del Supremo que ilegalizó a Batasuna y afirmó que esta formación es una "organización política que ha sido declarada terrorista por la Unión Europea".

Si la condena a Batasuna infringió en alguna medida la legislación europea, está por dirimirse y España aceptará, en su día, el pronunciamiento de Estrasburgo. Entre tanto, sigue en pleno vigor. La prudencia de Hernando al callar su criterio personal es la misma que muchos ciudadanos emplean para seguir el resbaladizo proceso de contactos con el entorno etarra y la que quieren ver también en los políticos que hablan con los jefes de una organización ilegal que no se ha pronunciado contra la violencia política ni ha pedido a ETA que renuncie al terror. El oportuno recordatorio de Hernando sirve para no olvidar no sólo de qué se trata, sino con quién.

¿Hubo pacto en febrero?
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 11 Julio 2006

Su ministro de Justicia, mi señor Zapatero, ha desmentido «por completo» al diario 'Gara', al que calificó de «panfleto, acostumbrado, no sólo a la desinformación, sino a la intoxicación». Un servidor, en su modestia, no tiene datos para afirmar tanto, pero no parecen argumentos suficientes para desmentir tanto. Ni un grano hace granero ni la costumbre hace ley. 'Gara' es el mismo periódico que le emplazaba el pasado día 7 a «hacer efectivo su anuncio de dar luz verde a la fase de diálogo. Máxime cuando dispone de sólo 24 días para lograr el milagro».

Desde ayer intuimos a qué se refería. Es ya un clásico en los procesos de negociación con ETA que la banda deje al aire las vergüenzas de su interlocutor con una información de su diario más próximo. Así lo hizo el 2 de mayo de 2000, al desvelar el contenido del acuerdo que firmó con el PNV y Eusko Alkartasuna en el verano del 98. Aquel compromiso hizo posible Lizarra y el 'alto el fuego general' anunciado por los terroristas el 16 de septiembre de aquel año.

'Gara' describía ayer un proceso similar: «Gobierno español y ETA cerraron en febrero un acuerdo con compromisos y garantías». Sostiene el periódico abertzale que el Gobierno asumió dos puntos incluidos por usted en su anuncio vagamente parlamentario del comienzo de la negociación con ETA: «aceptó que respetaría las decisiones que sobre su futuro adopten libremente los ciudadanos vascos» y la profusión de acuerdos «entre los partidos políticos vascos, así como entre los agentes sociales, económicos y sindicales». El resultado del acuerdo de febrero fue el alto el fuego del 22 de marzo, siempre según el diario citado.

No me pregunte, presidente, si ETA y la izquierda abertzale mienten y su prensa nos intoxica o si el doctor Hannibal Lecter se come las uñas. Es irrelevante, aunque ustedes deberían explicarse más y mejor. Si eligen a ETA y a Batasuna como interlocutores, no pueden conformarse con decir que desinforman e intoxican. Lo cierto es que ETA diseñó el 20 de abril de 1995 la 'Alternativa Democrática para Euskal Herria', en la que estableció «dos marcos de negociación diferentes: uno entre ETA y el Estado español; y otro que corresponde a todos los ciudadanos vascos». Más adelante se decía: «Si el Estado español aceptase las cuestiones planteadas para que se inicie en Euskal Herria un proceso democrático, ETA anunciaría un alto el fuego». Allí estaba ya el reconocimiento de que «en las cuestiones que sólo competen a los ciudadanos vascos tienen que participar sindicatos, asociaciones, movimientos sociales, partidos, instituciones y, en definitiva, toda la sociedad», la hoja de ruta de hoy.

¿Comprende, presidente, por qué lloraba Pilar Ruiz? En 1995 había un gobierno socialista y usted era diputado. Si hubieran visto entonces las bondades que hoy ven en la Alternativa, nos habríamos ahorrado 80 asesinatos, incluido el de su hijo Joseba. s.gonzalez@diario-elcorreo.com

Encajes de bolillos
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 11 Julio 2006

CREO que somos muchos los españoles conscientes de que nuestra democracia, la que se sustenta en la Constitución del 78, se va encanijando. Es como uno de esos niños enclenques que no crecen y que, según va pasando el tiempo, evidencian su debilidad. Seguramente se trata de uno de los inevitables efectos de los nacionalismos, una carga que configura nuestra realidad nacional española y que, siendo algo fundamental para el diez o el quince por ciento de los ciudadanos, resulta anacrónico y negativo para el resto.

¿Hay alguien que pueda negar la belleza objetiva de un encaje de Camariñas o de Almagro? Fueron, como los de Brujas o Valenciennes, el síntoma máximo de la distinción textil que subrayó la belleza de las grandes damas de la vieja Europa. Hoy constituyen una curiosidad artesana y, en su uso, un capricho a mitad de camino entre el lujo y la nostalgia, una rareza equivalente a la de, en términos políticos, anteponer la idea de un pequeño territorio a la de nación e incluso continente.
En función de la inexorable ley del péndulo, a cada brote nacionalista le corresponderá, es sólo cuestión de tiempo, otro de signo contrario y globalizador. Es el caso de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, un nuevo partido político que acaba de nacer en Cataluña con la raíz esencial del anticatalanismo. ¿Recuerdan el movimiento «Ciudadanos de Cataluña», el encabezado por Albert Boadella, Francesc Carreras, Arcadi Espada y un par de docenas más de catalanes con ideas de larga distancia, no de cercanías? Pues el nuevo partido, bilingüista en su definición, es la primera consecuencia de aquella sana rebelión contra el nacionalismo excluyente. No sé que futuro electoral puede esperar a la nueva formación, pero su sola presencia testimonial ya será una invitación al sosiego y la inteligencia.

El extremo fervor que los nacionalistas, sin grandes diferencias en razón de sus anclajes geográficos, aplican a sus dichos y a sus hechos es hoy un factor de freno e incomodidad -de incertidumbre- en el desarrollo institucional y material de España y es, además y sobre todo, un filón político que convierte en personalidades a quienes, por su biografía, no necesariamente alcanzan la condición de personas. Por ampliación, un vivero electoral y parlamentario para grupos que, sin historia ni naturaleza nacionalista, se sirven de ellas para reforzar sus escaseces representativas.

El nuevo partido surgido en Cataluña -«un partido de ciudadanos»- puede ser, y ojalá lo sea, el principio de un nuevo tiempo en el que quienes no nos resignamos a ser súbditos, cofrades, amiguetes o vecinos cautivos podamos desarrollar nuestros derechos en la seguridad de un sistema verdaderamente representativo y parlamentario. Con todos los respetos debidos a los hermosos encajes del pasado, hay que entender el valor práctico del pantalón vaquero y la camiseta de algodón sobre el polisón y las chorreras.

Terrorismo islamista
Irak, el 11-M y el 7-J
GEES Libertad Digital 11 Julio 2006

Independientemente de que uno se adscriba a alguna de las teorías que explicarían los ataques del 11-M, a saber, una trama negra que buscaba un golpe de estado y que supo manipular a unos pobres moritos; una colaboración inspiradora y logística de ETA con los islamistas; la generación autónoma y sin contacto exterior de terroristas islámicos; o un plan diseñado y ordenado por Al Qaeda, la verdad es que ni la investigación parlamentaria ni la judicial han querido, podido o sabido aclarar la cuestión de lo de los cerebros detrás de la peor masacre de la historia de España.

Hay que decir también que en el caso londinense, de los atentados del 7 de julio del año pasado, la cosa no ha ido mucho mejor. Apenas recién concluida la investigación por parte del ministerio de Interior en la que se decía que no había conexión alguna entre los terroristas británicos y Al Qaeda, se acaba de conocer la existencia de un personaje afgano que sirvió de nexo y de facilitador de viajes y contactos con los responsables operativos de Al Qaeda en Afganistán.

En el caso español, el juez Del Olmo ha cerrado el sumario sin saber quién estaba detrás de los atentados y achacando a Irak la motivación de quienes perpetraron la masacre del 11-M. ¿Pero es creíble esto? Sigue la estela de lo estudiado a su vez en Londres, donde inicialmente todo apuntó a una venganza por la intervención en Irak, teoría que se ha ido viniendo a bajo con cada nuevo descubrimiento. Allí los terroristas suicidas nunca dijeron que Irak fuera su causa. Al contrario, pusieron otra serie de cuestiones como la agresión al Islam, que ellos creían global, y la perversión de occidente, que veían corruptora, como razones más que suficientes para matar.

En el caso español, los terroristas usaron Irak como una referencia más. También mencionaron la necesidad, por ejemplo, de retirarse de Afganistán, lo que les une invariablemente a la ideología de los suicidas británicos. No es el Reino Unido o España lo que combaten, es Occidente mismo porque así pretenden purificar y salvar al Islam.

En segundo lugar, si bien los autores no se ciñeron a Irak como razón última de sus macabros actos, es más que discutible que la intervención en Irak fuera el detonante de su radicalización. Según todas las encuestas realizadas en diversos países y por diversas fuentes, el apoyo a Bin Laden, por ejemplo, se mantiene relativamente constante independientemente de los avatares de la política y las guerras. De hecho, parece que ha disminuido significativamente en el mundo musulmán: del 24% en 2001 a algo menos del 15% el año pasado. Igualmente, aunque es verdad que más del 80% de los encuestados musulmanes rechaza la ocupación de Irak (siempre que sean musulmanes no iraquíes), otro tanto similar rechazó en su día la intervención en Afganistán.

En realidad, la causa última del terrorismo islámico producido por residentes en Europa es muy sencilla. De su falta de integración y de su rechazo voluntario a integrarse en una sociedad que condenan por inmoral nace un sentimiento de diferenciación que es, precisamente el que alimenta el islamismo radical: los buenos musulmanes tienen que ser diferentes de los infieles. Y esa diferenciación se torna en odio y de éste se pasa a querer llevar la jihad adelante, incluido su martirio asesino. No es lo que hacemos, sino lo que los radicales y extremistas hacen con los musulmanes en sus mezquitas, legales o no, lo que alimenta la mente del terrorista. Si no hubiera existido la intervención en Irak, habrían dado con otra excusa.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Rio Cabe
Carroñeros
Serafín Fanjul Libertad Digital 11 Julio 2006

La izquierda española no ha inventado la doble vara de medir –ni casi nada- pero la aplica con entusiasmo cuando el objetivo es aplastar y liquidar al contrario, por irracional e injusto que termine siendo. Un observador desapasionado o que, al menos, intente establecer juicios equilibrados, puede encontrar una nutrida lista de accidentes acaecidos en el mundo en los más variados campos y circunstancias: desde las transfusiones de sangre contaminada con sida que se inyectaron a centenares de hemofílicos en Francia hasta el accidente nuclear de Three Miles Island ocurrido en Estados Unidos, pasando por el pavoroso de Chernobil. Pavoroso por los irresponsables antecedentes tanto como por el tratamiento que dieron a la crisis las autoridades, por entonces soviéticas. Si nosotros tuvimos Ribadelago, los franceses tuvieron Fréjus, Holanda rotura de diques, Alemania inundaciones hoy sí y mañana también en el Elba, como Portugal del Duero en Oporto, o toda la cuenca danubiana por causa del río que le da nombre.

Los motivos son en ocasiones naturales (seísmos, huracanes, lluvias, volcanes, etc.) y en otras, fallos humanos por negligencias, errores de cálculo, codicia de constructores o, simplemente, desprecio de gobernantes y poderosos hacia sus conciudadanos, súbditos o sometidos. Cada caso es un mundo que requiere matización, estudio y exigencia de responsabilidades, si hay razón para pedirlas. En no pocos ejemplos el accidente entra en el cómputo de probabilidades estadístico y ya sabemos que si en tal fecha circulan tantos vehículos por las carreteras, se producirá un determinado número de muertos y heridos, sin remedio. Cabe paliar o suavizar tan indeseables resultados, pero es imposible evitarlos al cien por cien. Todo esto es conocido, aunque los individuos, por causas comprensibles, nos resistamos a aceptar que nos tocó la estadística.

Sin embargo, de manera muy acentuada, en nuestro país en los últimos tiempos se ha patentado el uso de la desgracia como arma política y la autodenominada "izquierda" ha impuesto una peligrosísima moda, no ya de exigencia de responsabilidades, sino de culpabilización inmediata y automática de la administración si ésta no pertenece a su panda. Es evidente el doble juego: basta un apagón en varios distritos madrileños para que se lancen –se lanzaron– a vocear que aquello sucedía porque se trataba de "pobres" (también se vio afectado el barrio de Salamanca, pero eso no inmutaba a los justicieros despotricadores), pero la caída de un avión cubano por desprendimiento de un ala (que ya es para Matrícula de Honor en el capítulo de las negligencias) no suscita el más mínimo comentario y quien ose mencionarlo arrostra el peligro cierto de ser apostrofado como fascista.

La izquierda española no ha inventado la doble vara de medir –ni casi nada- pero la aplica con entusiasmo cuando el objetivo es aplastar y liquidar al contrario, por irracional e injusto que termine siendo, y hasta peligroso para ellos mismos, dada la posibilidad de que se les vuelva en contra. Pero su carácter amoral, sin más principios ni objetivos que el ejercicio del poder, con previsiones de hoy para mañana, les induce a practicar tan indefendible oportunismo de manera sistemática desde 2002, valiéndose de su apabullante hegemonía mediática y aprovechando cualquier resquicio para denigrar y socavar al PP, sin importarles siquiera estar dinamitando al mismo Estado (achaque bien peregrino, tratándose de supuestos izquierdistas), como hicieron cumplidamente el 12 y 13 de marzo de 2004. Por descontado, quienes "querían saber" el día 13 –cuando no había tiempo material ni sosiego–, dos jornadas más tarde ya no querían saber nada. Y así siguen, ocultando lo ocurrido, con el inestimable concurso de sus juristas de servicio.

Sin duda, la utilización del 11 de marzo –aunque no fuese un accidente– ha sido el caso más desvergonzado y grave, por la cantidad de víctimas y por el giro en la política nacional que acarreó, un vuelco hacia el arrasamiento del Estado y la nación, pero ni fue el primero ni será el último. Prendieron la traca con el Prestige y con el apoyo fervoroso de legiones de oceanógrafos, ingenieros navales y expertos en derecho marítimo sobrevenidos en mucho menos de horas veinticuatro, montaron una campaña bestial de acoso contra Fraga, Rajoy, Aznar, aunque éstos hacían lo que podían implementando medidas paliativas e indemnizaciones y tomando la única decisión posible, por mala que fuese: alejar el barco de la costa.

Cuatro años después los jueces y el propio PSOE, con sordina y boquita chica, dan la razón a las autoridades de entonces y se admite que hicieron cuanto se podía en un accidente provocado por armadores filibusteros y por un capitán que debería continuar en la cárcel. Pero no era suficiente. Había –hay– que proseguir la tarea en cualquier área, región o circunstancia donde se les dispute el poder o los españoles no nos sometamos a su indeseable gobierno. Calcaron la plantilla con el Yak y en el hospital Severo Ochoa, si bien la siempre indiscreta videoteca nos muestra, en los primeros días, a un Simancas justiciero que casi acusaba a Esperanza Aguirre de ser ella quien apiolaba a los enfermos y, en todo caso, favorecía complaciente la eutanasia, para pasar meteóricamente a comprender que la tostada buena se untaba mejor azuzando a los médicos para armar bronca. Ejemplar.

Quienes clamaron por la muerte de mejillones y percebes bloquearon y siguen bloqueando en el parlamento regional y en el nacional las investigaciones sobre la muerte de los bomberos de Guadalajara y la quema de los montes, como hicieron en Huelva el año anterior. La doble vara de medir, eterna. Si no actuaran de forma tan sucia, podríamos concederles el beneficio de la duda y admitir que, también, con un gobierno socialista pueden incidir imponderables, factores imprevisibles, circunstancias funestas que escapan a la responsabilidad humana y cuyo resultado final es catastrófico. Y, por tanto, no sería justo achacar a uno u otro grupo político el desastre. Pero su permanente proceder miserable no sólo les descalifica, también nos obliga a los españoles no implicados en su negocio a pasarles por el mismo rasero. Allá ellos, que han destapado la caja de los truenos soltándolos a discreción, con virulencia que estiman bien calculada.

Ahora le toca el turno al accidente del Metro valenciano. Sin calibrar que la propaganda tiene límites y que su saturación puede provocar efectos de rebote, se largan a explotar la memoria de cuarenta y dos fallecidos y el dolor de sus familiares. ¡Vale todo! Con el designio de compensar entre los valencianos la pésima imagen que el PSOE se ha ganado por sus acciones y omisiones (inversiones, infraestructuras, trasvases) encaminadas a machacar a Valencia en beneficio de Cataluña, arremeten contra Camps, como antes hicieran con Esperanza (y siguen). Confiamos en que la inmensa mayoría de valencianos comprenda la maniobra –independientemente de que se investigue el accidente en todos sus extremos– y premie a los carroñeros con la inmundicia que merecen. Y, por cierto, el 7 de julio leo en el diario El País que el PP se niega a formar una comisión de investigación; de seguida, leo en ABC exactamente la noticia contraria: ¿quién de los dos miente? En los próximos días se aclarará el enigma.

LA POLÍTICA INFORMATIVA DEL GOBIERNO: EL SILENCIO COMO PRINCIPIO
Editorial minutodigital 11 Julio 2006

Muere un soldado en Afganistán y el Ministro de Defensa, Alonso, promete explicaciones para más adelante, cuando tenga el correspondiente informe. Ayer un periódico, el Mundo, publicaba unas declaraciones de El Chino, realizadas a su hijo el 14 de marzo de 2004, en las que dice que «ETA se ha pasado», y el gobierno mantiene su mutismo, negándose a hacer declaración alguna al respecto.

Ambos comportamientos son prueba de que el PSOE, que presumía de trasparencia y claridad informativa, mantiene a toda la ciudadanía en la más triste de las ignorancias. Sólo gracias a que aún sobreviven medios de comunicación libres – como éste-, podemos llegar a conocer al menos parte de lo que sucede y que el Gobierno nos quiere ocultar.

La cuestión, no obstante, está en saber si esta política de ocultación tiene lugar por motivos estratégicos o es inherente a la propia ideología del actual PSOE. Lo primero parece insostenible, pues son ya demasiados temas sobre los que el Gobierno guarda silencio: la Guerra de Afganistán –hace pocos nos enteramos que en tiempos de Bono nuestras tropas fueron atacadas y no se informó a las Cortes-; los atentados del 11-M; las negociaciones con ETA –que entabló el Presidente Rodríguez cuando no era más que jefe de la oposición, y violentando el Pacto Antiterrorista-; las intereses ocultos en la OPA de Endesa; las negociaciones monclovitas, a espaldas de las Cortes, del Estatuto Catalán con los representantes de CiU... demasiados silencios para ser estratégicos.

Por eso, la política de comunicación del Gobierno parece responder más a un plan determinado e ideológico que a motivos meramente puntuales. Lógicamente no son ajenos a este plan los favores que el Presidente Rodríguez ha hecho al Grupo Prisa con la concesión de Cuatro; o a la «nueva guardia» de amistades del Sr. Rodríguez, los socios de La Sexta. Tal política supone, desde luego, un retroceso en la asunción de la democracia por parte del PSOE. No debemos olvidar que el Partido Socialista fue a lo largo de su historia ferviente antidemócrata. Así no le resultó difícil apoyar la Dictadura de Primo de Rivera, que por cierto fue quien facilitó al PSOE los medios económicos para convertirle en un gran partido de masas; participar en el Golpe de Estado de 1931 que instauró la II República; organizar el Golpe de Estado de 1934 al no querer admitir el resultado democráticos de las urnas, que favoreció al centro derecha; o ser parte en los Gobiernos revolucionarios y antidemocráticos habidos en la zona Roja desde el 18 de julio de 1936 hasta el 1 de abril de 1939.

Esta política informativa tan dada a las excentricidades –como es confundir el rosario que el S.S. regaló a la Vicepresidenta del Gobierno con un collar de perlas acabado en cruz- debe abrir los ojos a los votantes del PSOE que aún creen en su carácter democrático. El PSOE, como toda fuerza revolucionaria, es cada vez más propenso a la mentira y a la generación de divisiones artificiales en la sociedad. Así, en España no existía en la actualidad ninguna «cuestión religiosa», sin embargo, comportamientos como el del Presidente Rodríguez durante la visita del Papa parecen querer crear una; no existía, salvo en los residuales partidos nacionalistas, problemas con el actual marco constitucional, sin embargo el Sr. Rodríguez, con su obsesión estatutaria, ha puesto en serio peligro nuestro entramado constitucional; tampoco existía una honda división entre Monárquicos y Republicanos, sin embargo, la utilización partidista de Juan Carlos –que por otra parte se ha dejado manipular sin oponer resistencia- ha originado la existencia de una movimiento cada vez más activo y radical en contra del Jefe del Estado y su familia; para finalizar, si bien se asumía que tanto las fuerzas de derecha como de izquierdas tenían el mismo derecho a participar democráticamente, desde el Gobierno – y para eso se utiliza una muy personal reivindicación de la «memoria histórica»- se está difundiendo, de manera artera y muy eficaz, la idea de que la democracia sólo pertenece a la izquierda, y que la derecha no tiene ningún derecho a participar en la misma.

Así pues, y por salud democrática, desde los medios de comunicación libres se debe seguir informando sobre aquello que el Gobierno quiere ocultar. Sólo así se producirá la tan necesaria rebelión civil que haga imposible el sostenimiento en el poder de un partido que no duda acudir al medio más antidemocrático y totalitario de mantenerse en él: el envenenamiento informativo.

Nos han engañado
Cartas al Director ABC 11 Julio 2006

Cada día es más obvio que el Gobierno de Rodríguez Zapatero tenía un preacuerdo con ETA desde el año pasado, quizás incluso desde mucho antes. Otro acuerdo más de espalda a todos los españoles. Es obvio que el Gobierno ha intentado influir claramente en ciertas esferas, la policial y la judicial especialmente, sin éxito en algunas ocasiones. Es por esto que la cláusula que hacía «desaparecer todas las medidas de represión» no se haya visto cumplida en su totalidad. ETA contraataca con los medios, y lo ha hecho continuamente cuando el Gobierno se salía del guión impuesto. Perdón, no nos equivoquemos, también ha continuado atacando con actos terroristas y de extorsión, eso sí, con el Gobierno mirando hacia otro lado.
Ayer, ETA volvió a hablar. Lo hace porque sabe el daño que causan al Gobierno. Esto es tan obvio como que el actual Gobierno nos ha estado engañando en la cuestión de ETA.
Rafael Calvo Basarán
Londres

En mi nombre, negociación NO
Cartas al Director Libertad Digital 11 Julio 2006

Aquí me veo, soy Maria José Rama viuda del Cabo Juan Carlos Beiro asesinado por la banda terrorista ETA.

Como tantas otras veces desahogando mis penas, mi dolor, mi soledad, mi frustración, mi impotencia... y así podría seguir con un sin fin de adjetivos que nunca llegarán a expresar y describir lo que siento desde que un 24 de septiembre de 2000 le arrebataran la vida a mi marido unos mal nacidos asesinos que lejos de sentirse “españoles” matan a quien se siente patriota, a quien defiende el estado de derecho, a quien cumple sus obligaciones, a quien cree en las leyes y en las normas y, en definitiva, a quien tenga la desgracia y la mala suerte de cruzarse en su camino.

Desde aquel fatídico e inolvidable día la vida de toda la familia cambió, se quebraron ilusiones, planes y vías de futuro. Me quedé sola, no de soledad, sino de vacía. Se me había ido lo que más quería, lo que más necesitaba, esa persona que estaba siempre a mi lado. Sin ganas de nada, mis hijos fueron y son los que me dan un poco de aliento, fuerza y coraje para seguir adelante.

Esos dos queridos niños de 9 y 5 años que se quedaron sin padre sin motivo, sin explicación, alguna vez han soñado que nos encontrábamos en una cafetería todos juntos de nuevo y nos abrazábamos y besábamos de contentos que nos poníamos... esos niños que me parten el corazón en muchas ocasiones cuando nos acordamos de su padre y con los que tengo que sacar fuerzas de donde no las hay para continuar luchando y peleando. Sí, digo peleando puesto que así lo siento, porque aparte de luchar con los malos con los que asesinan, con los que ayudan, colaboran y apoyan también tenemos que ver como el señor presidente Rodríguez Zapatero vaya de dialogante, hable, escuche y conceda un sinfín de propuestas a alguien que está ilegalizado alguien que dice ser interlocutor, y yo me pregunto: ¿interlocutor de quién?, ¿de los asesinos?

Pues bien, en este negociado nos encontramos... pero que no se piense que vamos a acatar el proceso como él nos pide, nuestros sentimientos van más allá. Nuestro corazón y alma no nos lo permiten. Por lo menos que sepa que no estamos de acuerdo, que duelen muy adentro las decisiones que toma. Tengo esperanza y con ella no voy a callar nunca, ni descansaré hasta que los asesinos de mi marido aparezcan y paguen con la cárcel que les caiga. No se merecen nada y para nuestra desgracia, hoy, casi 4 años después de que lo mataran, están sueltos por la calle festejándolo... y eso duele mucho.

Mi marido no se merece menos, dio la vida por nosotros y aquí estaremos guardando su memoria, honor, y dignidad, y sin esas 3 cosas no hay justicia que valga. Justicia justa, esa es la que queremos, esa en la que mi marido creía, por la que se movía hasta el final y por la que entregó su vida.

Quiero que se entere señor Zapatero que nadie que se encuentre en mi situación lo escogió, a nadie nos preguntaron, ni dialogaron con nosotros. A los que murieron mucho menos. Que sepa y reflexione, si tiene un poco de corazón, el daño que está causando, la impotencia que nos hace sentir y el odio que hace resurgir cada día cuando "pones" la televisión y escuchas lo que dice. Y es que lejos de que esto acabe y se solucione, la injusticia es que se está dando y concediendo aliento a personas que no se merecen nada, que son anti demócratas y que simplemente están extorsionando hasta que puedan. Como cuando un niño te hace la pataleta para conseguir lo que quiere, hoy se lo das, mañana volverá con la pataleta y vuelves a ceder... ¿y pasado mañana?

Yo, lo que estoy pasando no se lo deseo a nadie, ni al peor enemigo, aunque los tuviera. Muchas veces pienso en el vacío de un ser querido, en esa pena tan grande que te invade y te rasga el pecho, en las ganas de tirar la toalla de tanto sufrir por ese ser querido que ya no está. Es tan sólo unos de esos días que llevamos pasados todas las víctimas.

Por todo esto, por más que me callo, por seguir con los valores que él me trasmitió, porque no escogí la vida que me ha tocado vivir y porque lucharé hasta la muerte para que se haga justicia para mi marido, para que él y nosotros descansemos en paz y podamos vivir en libertad: en mi nombre negociación NO.
Para ti mi amor allí donde estés como cada 12 de julio día de tu cumpleaños, te mandamos muchos besos todos los que sabes que te queremos y que nunca dejaremos de hacerlo y jamás te olvidaremos.       Maria José Rama.

Campaña de las víctimas en toda España contra el «proceso de claudicación»
ÁNGEL DE ANTONIO ABC 11 Julio 2006

MADRID. Distintas asociaciones cívicas y de víctimas del terrorismo van a comenzar en los próximos días una serie de actuaciones encaminadas a denunciar el proceso de negociación del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero con Batasuna-ETA.
Para empezar, para mañana miércoles, a las 20.30 horas, hay convocada una manifestación conjunta en al menos veintidós ciudades con el lema «Rendición, en mi nombre no». La fecha del acto, fijada por la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), el Foro de Ermua, la Fundación para la Defensa de la Nación Española y la plataforma Rosas Blancas por la Dignidad, coincide con el noveno aniversario del asesinato, en julio de 1997, del edil popular Miguel Ángel Blanco.
En todas las concentraciones, cuyo número todavía podría ser mayor, ya que en varias ciudades sólo falta recibir el permiso, cada uno de los organizadores presentes leerá un manifiesto, que será el mismo para toda España. La premura con que se ha realizado la convocatoria ha sido, según Gustavo Jaso, portavoz del Foro de Ermua, la razón por la que no se ha cerrado un texto único.

Precisamente esta urgencia en la convocatoria ha sido el motivo de que los organizadores no hayan hecho pública una lista de adhesiones. Sin embargo, Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, afirmó ayer que «prácticamente todas las asociaciones que han respaldado los anteriores actos estarán mañana». Alcaraz confirmó también que él será la persona que lea el manifiesto en Sevilla. Asimismo, indicó que probablemente sea el vicepresidente de la AVT, Gabriel Moris, quien lo haga en Madrid.

Los organizadores son conscientes de que las fechas, en plenas vacaciones, no son las mejores para realizar un acto de este tipo, pero consideran que el proceso de negociación con ETA iniciado por Zapatero hace necesaria una respuesta. «La publicación del acuerdo de febrero entre el Gobierno y ETA -en relación con lo publicado ayer por el diario «Gara»- confirma nuestras sospechas», afirmó Alcaraz.

La publicación del acuerdo también ha tenido respuesta en el Foro de Ermua. Su presidente, Mikel Buesa, señaló ayer que el Gobierno debe «desmentirlo si es que puede», al tiempo que afirmaba que las detenciones de miembros de ETA -que negarían lo pactado- son «fruto del impulso de los jueces» y no del Gobierno.

La concentración de mañana pretende, según sus organizadores, «denunciar el proceso de claudicación ante ETA anunciado por Zapatero, lo que supone el inicio de un «largo, duro y difícil» camino hacia la ruptura de España como nación». «Ahora vamos a exigirle a Zapatero que desmienta estos contactos, aunque no va a tener la valentía de hacerlo. Jugará al doble lenguaje, al despiste», señaló Alcaraz.

A este respecto, el presidente de la AVT envió ayer una carta al presidente del Ejecutivo, en la que le insta a negar el supuesto acuerdo o «asumirlo como veraz con el silencio». Asimismo, avisa de que si el presidente del Gobierno no «desmiente rotundamente» lo publicado, los servicios jurídicos de la asociación emprenderán «cuantas acciones legales se consideren oportunas para delimitar los delitos que puedan derivarse de los acuerdos».

Querella contra Patxi López
Ésta no será la única acción legal que los colectivos cívicos y de víctimas emprendan en los próximos días. El Foro de Ermua anunció ayer que presentará mañana la querella que había anunciado contra el líder del PSE, Patxi López. La denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, la autoridad competente por ser López diputado del Parlamento vasco, será similar a la que este mismo colectivo presentó contra el lendakari Ibarretxe por reunirse con Otegi en abril. El Foro acusará al líder de los socialistas vascos de cooperador necesario para que sus interlocutores de Batasuna incurrieran en los delitos de desobediencia y quiebra de medida cautelar.

La idea de estos colectivos es continuar la ofensiva tras el verano. «Para septiembre, tal y como se están dando los pasos, se tendrán que convocar nuevos actos», afirmó Alcaraz. Esta tesis es compartida por el Foro de Ermua, que repetirá las acciones conjuntas.

Nueve años sin M.A.B.
Miguel Ángel Blanco (1997- 2006)
Por Víctor Gago Libertad Digital 11 Julio 2006

Un joven de 29 años, un chico normal con proyectos, una novia, familia, aficiones, ideales, consiguió que la sociedad española perdiera el miedo a ETA. Entre el 10 y el 12 de julio de 1997, la tortura y el asesinato de Miguel Ángel Blanco Garrido, concejal del PP en Ermua, produjeron la mayor aflicción, pero también la mayor furia desencadenada hasta entonces contra el terrorismo. Se tocó fondo, después de treinta años y 778 muertos. Seis millones de personas aprendieron de golpe a plantarle cara al Mal en la calle, armadas sólo con pintura blanca en las manos. Había nacido el Espíritu de Ermua, una corriente cívica que arrastró a partidos políticos y gobiernos, cambió la política antiterrorista y decantó a favor de la libertad la correlación de fuerzas con sus enemigos. Nueve años después, la negociación en marcha del Gobierno y el PSOE con la ETA vuelve a enterrar a Miguel Ángel Blanco. La traición se resume en el hecho de que, a día de hoy, ni la familia del concejal ni la sociedad española pueden albergar la completa certeza de que los asesinos de Miguel Ángel Blanco y otros de su especie se pudrirán en la cárcel por sus crímenes. Tampoco hoy es posible sostener que el chantaje por el que fue torturado y asesinado no vaya a consumarse. Libertad Digital evoca aquellas 48 horas de infamia y heroísmo, y evalúa la vigencia del Espíritu de Ermua, nueve años después de su nacimiento. Es la historia de un crimen, una esperanza y una traición.

LD agradece a la Fundación Miguel Ángel Blanco su ayuda en la elaboración de este homenaje, así como a María del Mar Blanco, Mikel Buesa, Gotzone Mora, Santiago Abascal y Jaime Mayor Oreja su contribución al recuerdo del concejal asesinado por ETA.

El crimen
Por Víctor Gago Libertad Digital 11 Julio 2006

Miguel Ángel Blanco tenía 29 años cuando ETA lo secuestró hacia las tres de la tarde del jueves 10 de julio de 1997, nueve días después de que la Policía y la Guardia Civil liberasen al funcionario de prisiones Ortega Lara, secuestrado y torturado por ETA durante más de 500 días.
Blanco fue abordado en el apeadero de la estación ferroviaria de Ermua por los terroristas Txapote y Amaia, recientemente condenados a penas de 50 años de cárcel, cada uno, por este crimen. El joven concejal del PP se dirigía a su puesto en una empresa de Eibar, en la que tenía un prometedor futuro como jefe del departamento de Recursos Humanos. Nunca llegó a la cita profesional que tenía concertada aquella tarde, ni regresó a su casa en Ermua al finalizar la jornada.

A las 17:30 horas, un comunicado anónimo a Egin informó del secuestro de un concejal del PP en Ermua y del precio para su liberación: el inmediato reagrupamiento en cárceles del País Vasco de todos los presos de ETA. El Estado tenía de plazo hasta las 16:00 horas del sábado 12 de julio.

Miguel Ángel Blanco había nacido en Ermua el 13 de mayo de 1968. Era hijo mayor de Consuelo Garrido y Miguel Blanco, y tenía una única hermana, María del Mar. Sus padres habían emigrado de Galicia en busca de una vida mejor. Se conocieron en Ermua, allí se casaron y allí echaron raíces.

Miguel Ángel alternaba su trabajo con la política desde 1995, año en el que se afilió a Nuevas Generaciones del PP. Fue el número tres en la lista del PP por Ermua en las Elecciones municipales de aquel año.

Le gustaba la música, sobre todo, las canciones de Héroes del Silencio, y tocaba la batería en un grupo que se reunía para actuar en fiestas de fin de semana.

Miguel Ángel tenía una novia y planes de boda con ella.

Desde que se supo que había sido secuestrado, se desencadenó una gigantesca movilización en toda España, que sacó a la calle a más de seis millones de personas. "Ermua se convirtió en un referente social en la lucha contra la barbarie y por la libertad acosada por el terror de ETA", señala la Fundación Miguel Ángel Blanco.

Una hora y cincuenta minutos después de que venciera el plazo, a las 16:50 horas del sábado 12 de julio de 1997, Miguel Ángel fue encontrado tirado en el suelo, con dos disparos en la cabeza, en un bosque cercado a Eibar. Fue trasladado con vida al hospital, donde falleció en la madrugada del domingo 13 de julio a causa de las heridas.

La pistola que mató al edil, una Beretta del calibre 22 con silenciador fue una de las dos utilizadas en el intento de asesinado del funcionario de prisiones Juan José Baeza, el 16 de abril de 1997. Miguel Ángel fue encontrado boca abajo, con las manos atadas delante con un alambre. "Lo recuedo porque intentamos quitarlo y estaba muy duro", declararía después uno de los operarios de primeros auxilios que acudieron al lugar.

La esperanza
Por Víctor Gago Libertad Digital 11 Julio 2006

La movilización cívica por la liberación de Miguel Ángel Blanco fue un punto de inflexión en la guerra contra el terrorismo en España. Desde el 23-F, ninguna otra crisis había conseguido sacar a la calle a tanta gente. Más de seis millones de personas compartieron los días 11 y 12 de julio de 1997 una larga vigilia para exigir la puesta en libertad del joven de Ermua que era torturado y acabaría siendo asesinado por ETA.
Blanco marcó un antes y un después. Se convirtió en un símbolo de resistencia al Mal, una esperanza para un país que no se resignaba a ser humillado por una banda terrorista. Hasta entonces, la batalla del miedo la había estado ganando ETA. Las víctimas tenían que enterrar a sus muertos casi en la clandestinidad. A partir de la tortura y asesinado de Miguel Ángel Blanco, los españoles identificaron a ETA y a sus cómplices como los principales enemigos del Estado de Derecho. Eran el único "problema vasco".

En Madrid, fueron un millón y medio de personas. En Barcelona, otro millón. Cientos de miles más salieron a las calles de Sevilla, Zaragoza, Granada, La Coruña, Valencia, Cáceres, Santa Cruz de Tenerife,…

De esta marea de resistencia y dignidad, nació el conocido como Espíritu de Ermua, una revolución pacífica que pone de manifiesto, como señalan los fundadores del Foro de Ermua, "el sentimiento de la propia dignidad, de la voluntad de vivir libres de amenazas y de chantajes, la decisión de resistir y de no tolerar las intimidaciones de los terroristas ni de sus compinches".

Aunque ETA no ha detenido su actividad terrorista, y desde el asesinato del joven concejal de Ermua ha matado a otras 56 personas, el Espíritu de Ermua arrastró a partidos políticos y a los Gobiernos de España y Francia a una guerra sin cuartel contra ETA que ha conseguido, no sólo la detención de más terroristas que nunca y el incautamiento de sus arsenales y fondos financieros, sino el aislamiento social de los valedores políticos de ETA, a través de instrumentos como la Ley de Partidos y el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

El acorralamiento de ETA llevó a la banda a declarar una tregua-trampa el 25 de junio de 1998, pactada con el PNV. Jaime Mayor Oreja, entonces ministro del Interior, declararía tiempo después que nunca dudó de que la intención de los terroristas era disponer de tiempo para rearmarse.

La traición
Por Víctor Gago Libertad Digital 11 Julio 2006

El triunfo del PP por mayoría absoluta en las Elecciones generales de 2000 y el relativo fracaso del bloque constitucionalista en las Elecciones autonómicas del País Vasco del 13 de mayo de 2001 fueron hitos de un cambio de ciclo en la lucha antiterrorista.
El PSOE, fuertemente presionado por su influyente aliado mediático y mentor doctrinal, el Grupo PRISA, ha ido desmarcándose paulatinamente de la esperanza de Ermua para entrar en una senda de apaciguamiento de ETA y de reconocimiento del sentido político de sus crímenes, como vía de recuperación del poder y de instalarse en él con ambición de perpetuidad, gracias al apoyo de fuerzas nacionalistas e independentistas.

El cambio de estrategia del PSOE sólo es perceptible con la perspectiva que da el tiempo. Mientras practicaban la retórica de la unidad de los demócratas frente al terrorismo, con iniciativas como el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo o su apoyo a la Ley de Partidos, el PSE negociaba con ETA-Batasuna, según se ha conocido recientemente, a raíz del proceso de negociación con los terroristas activado por José Luis Rodríguez Zapatero desde su llegada al Gobierno, en abril de 2004.

El punto de giro del PSOE puede documentarse en un artículo publicado en El País por Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA, el 14 de mayo de 2001, un día después de las Elecciones autonómicas del País Vasco en las que el bloque constitucionalista (PSOE y PP), pese a su indiscutible avance, no consiguió arrebatar la mayoría al bloque nacionalista-independentista. El relativo fracaso fue el pretexto utilizado para presionar a Zapatero, recién elegido secretario general del PSOE por una mayoría exigua, hacia un cambio de alianzas que ha derivado en la actual ruptura del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, imagen elocuente del estado de desmoralización en el que se encuentra la lucha antiterrorista.

Zapatero recogió las velas de Ermua y desplegó, desde entonces, las del pacto con los nacionalistas y la negociación con los terroristas. El primer paso en la nueva estrategia fue apartar a Nicolás Redondo Terreros de la secretaría del PSE, a la que fue promocionado Patxi López, uno de los baluartes de la negociación con ETA, junto con Eguiguren, presidente del PSE, y el propio Zapatero. Una vez que el PSOE ha recuperado el poder gubernamental, la estrategia se ha acelerado, con iniciativas para dividir y desacreditar a las víctimas de ETA, o para excluir al PP de toda influencia en la política de Estado.

La esperanza nacida en Ermua ha sido traicionada. Ya lo era, incluso cuando el PSOE decía, en estos últimos años, defender la unidad de los demócratas, mientras no ha dejado de negociar en secreto con ETA-Batasuna, y en público con los promotores del pacto de Perpiñán y del Tinell. Echar al PP del sistema, poner en marcha una segunda transición cuyo objetivo es trazar un nuevo reparto del poder y del territorio, con la paz terrorista como señuelo para la Opinión Pública, son las claves del nuevo ciclo en el que nos encontramos.

El desprecio de Txapote y Amaia por su víctima, durante el juicio celebrado recientemente en la Audiencia Nacional, es el símbolo más elocuente de la traición de Miguel Ángel Blanco. La arrogancia de los asesinos, nueve años después, no está desamparada. La alienta nada menos que el Gobierno, decidido a pactar con los terroristas cualquier cosa que favorezca el poder de la mitad de España sobre la otra, y a hacerlo a costa de la memoria de Miguel Ángel Blanco y de mil muertos más.

Nueve años sin Miguel Ángel
María del Mar Blanco Garrido Libertad Digital 11 Julio 2006

Se cumplen nueve años del asesinato de mi hermano Miguel Ángel Blanco. Nueve años de aquellas terribles cuarenta y ocho horas en las que todos trabajábamos sin descanso para conseguir salvar su vida. Aquellas horas fueron las peores de mi vida, pero no sufrimos ni la cuarta parte de lo que tuvo que pasar mi hermano secuestrado en cualquier "Bajera" .

Mis padres y yo contamos con el apoyo de miles y miles de ciudadanos que nos hacían llegar todo tipo de muestras de cariño y de solidaridad, algo que nunca lo podremos olvidar ya que gracias a todo ese afecto recibido logramos salir a adelante. Mi hermano solo tenía la compañía de sus asesinos que estoy segura que no pararon de contarle cuál iba a ser su triste final.

En aquellos días salieron, salimos, a la calle para conseguir salvar la vida de un joven, concejal de Partido Popular en el Ayuntamiento de Ermua, que estaba siendo torturado por la organización criminal ETA. Miguel Ángel era una persona normal, con la vista puesta en el futuro, con grandes proyectos para su vida y que decidió entrar en política para defender unos principios y unos derechos que incluso amparaban a sus asesinos.

La rebelión popular que se generó en Ermua y en toda España tras el asesinato de mi hermano marcó un punto y aparte en la lucha por derrotar definitivamente al terrorismo, que no podemos ni debemos olvidar, especialmente porque ETA sigue intimidando y extorsionando a muchas personas. Nacía el "Espíritu de Ermua"

Durante aquellos fatídicos días de Julio del año 97, todas las fuerzas políticas a excepción del HB fijaron sus posturas de no cesión o claudicación con una banda de asesinos. El PNV dio un paso atrás a los pocos días porque prefirió pactar con los asesinos ante el temor de no contar con los votos de HB en su política nacionalista y quedarse solo. El PSOE y el PP continuaron de la mano en la lucha antiterrorista dando lugar al Pacto por la Libertades y contra el Terrorismo y a la Ley de Partidos que consiguió ilegalizar a una formación política que no solo no condenaba ningún atentado terrorista sino que apoya a realizarlos.

El consenso del PP y del PSOE consiguió arrinconar a ETA económicamente e institucionalmente. A nivel internacional, todo el mundo sabía que ETA era una banda de asesinos y no una banda de héroes. En definitiva, todos los españoles creíamos que el Estado de Derecho había vencido y que por fin habíamos conseguido derrotar definitivamente a ETA.

Pero en Marzo del 2004, el Partido Socialista llega al poder y se produce un giro de 180 grados en la política antiterrorista. Lo que antes era normal ahora no, y lo que antes era ilegal ahora se empeñan en hacerlo legal, es decir, comienza la política de rendición de Zapatero ante ETA junto con el intento de borrar a las víctimas del terrorismo y a todo el dolor y sufrimiento padecido por todos los españoles durante más de cuarenta años.

Durante más de dos años hemos vivido en un engaño permanente por parte del presidente del Gobierno, siempre defendió la idea de "primero la Paz y luego la política", pues bien, el pasado jueves [cuando anunció la negociación con ETA) vimos que "primero la política y luego ya veremos". Por fin, tuvo lugar la ansiada reunión entre el PSOE y HB y por fin el Presidente del Gobierno podrá poner en su despacho la "foto del futuro" y quitar la "foto del pasado", es decir, retirar el apoyo a todas las victimas del terrorismo.

Las victimas del terrorismo nunca nos rendiremos, y seguiremos trabajando con o sin el apoyo del PSOE, por conseguir un fin digno para nuestros familiares, un fin basado en los tres pilares que las víctimas siempre hemos defendido: "verdad, memoria y justicia". Queremos el final de ETA, porque sabemos de primera mano el sufrimiento que causa, pero siempre por la vía legal y democrática y por supuesto donde haya vencedores y vencidos.

No queremos que la memoria de nuestros familiares asesinados termine en una mesa de negociación con Txapote y compañía, porque estos asesinos dejaron muy claro durante la celebración del juicio con su actitud chulesca, grotesca y de insulto continuo al Tribunal, que no tienen la más mínima intención de dejar las armas y menos aún de dejar la actividad terrorista.
Pero estoy convencida que al final, tarde o temprano, las víctimas, la sociedad y el Estado de Derecho prevalecerán sobre los verdugos y venceremos, es imposible que haya otro final.

Recordar para entender
Jaime Mayor Oreja Libertad Digital 11 Julio 2006

Conmemorar a Miguel Ángel Blanco despierta amargura e inquietud. Amargura, al constatar cómo se han trastocado, en tan poco tiempo, los principios que sirvieron para acorralar a los terroristas y ponerlos al borde de la derrota. Una fatal amnesia ha borrado, en dos años, todo lo que vivimos en aquellos dos días terribles de julio de 1997. La historia de estos nueve años es la del crecimiento y traición de una esperanza. Produce amargura descubrir lo pronto que se puede echar tierra sobre una política de dignidad, firmeza democrática y memoria, que tanto éxito ha dado en la lucha por la libertad y contra el terrorismo.

Inquietud, por las consecuencias de la traición que, desde el Gobierno de España, se ha perpetrado contra la voluntad de los españoles expresada en la Constitución de 1978. Está en marcha una Segunda Transición protagonizada por ETA, se le ha impuesto unilateralmente a los españoles, y no sabemos a dónde conduce, sólo sabemos que a ninguna forma de vida que pueda llamarse democrática.

Frente a los hechos consumados de los pactos de Perpiñán y el Tinell, el inconstitucional Estatuto de Cataluña o la negociación política en marcha con ETA para la autodeterminación del País Vasco y la anexión de Navarra, la única respuesta posible está en la fortaleza moral de las víctimas. El proceso de rendición abierto por el Gobierno es incompatible con ellas. Supone entregar el poder a sus verdugos, a través de la autodeterminación. Significa que las víctimas serán aún más víctimas, no sólo de los terroristas, sino también del Gobierno.

El juicio a los asesinos de Miguel Ángel Blanco ha demostrado que los terroristas no tienen ninguna intención de pedir perdón ni renuncian a sus objetivos políticos. La bestia está crecida. Sabe que está ganando la batalla, cuando lo cierto es que hace dos años estaba al borde de la derrota.

La sociedad tiene que entender que esa fortaleza de los verdugos es el resultado de una política concreta de rendición que busca entregar la democracia a sus enemigos y fundar un nuevo régimen sobre los escombros de la soberanía de los españoles. Necesitamos que la gente de bien haga el mayor esfuerzo para explicar a su alrededor lo que está pasando, mientras el Gobierno y sus compañeros de viaje hacen todo lo posible por que la sociedad duerma y olvide. Entender la razón por la que Miguel Ángel Blanco y todas las víctimas del terrorismo han dado su vida es la mejor forma imprimir un impulso regeneracionista a nuestro país. Esa razón se llama "libertad". Hoy es un buen día para recordarlo.

Jaime Mayor Oreja es presidente del Grupo Popular Europeo y era ministro del Interior en 1997

Democracia frente a totalitarismo
Gotzone Mora Libertad Digital 11 Julio 2006

En el actual marco político español, el anuncio de la negociación del Gobierno dirigido por el Señor Rodríguez Zapatero con los asesinos de ETA-Batasuna ha supuesto, para todos aquellos que respetamos y defendemos la democracia, uno de los golpes más duros sufridos a lo largo de nuestras vidas. Y ello, por lo que implica de renuncia voluntaria por parte de los actuales líderes del PSE/EE y del PSOE a la defensa del Estado de Derecho -tarea a la que indisolublemente debería estar vinculada su labor en las Instituciones Públicas- y de cesión al chantaje de los terroristas.

Cuando se cumple el noveno aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, cuyo legado sirvió para despertar a una ciudadanía hasta entonces en muchos casos aletargada y carente de respuesta contundente frente a la barbarie y al terrorismo etarra y que dio lugar al denominado "espíritu de Ermua", el Gobierno ha frustrado de un plumazo las expectativas de los que pretendíamos la derrota de ETA y ha accedido a negociar con los asesinos. De esta forma, ha traicionado no sólo a las víctimas del terrorismo en su conjunto sino a la inmensa mayoría de la ciudadanía española cuya máxima aspiración era la claudicación de los asesinos ante el Estado de Derecho.

Frente a lo anterior, sentarse a negociar con los Otegi, Permach y compañía supone legitimar tácitamente la actuación de los terroristas, avalando así la hoja de ruta que ETA-Batasuna presentó hace dos años en la denominada Declaración de Anoeta. Una democracia que se precie de serlo no puede negociar de de "tu a tu" con unos asesinos y, mucho menos, acceder a otorgar contraprestaciones políticas a cambio del mal denominado "proceso hacía la paz". Así lo han entendido los amenazados por la banda asesina y los representantes de las víctimas del terrorismo quienes han evidenciado la traición a la memoria de los asesinados que supone la reunión celebrada en San Sebastián, hace unos días, entre representantes del PSE (Patxi López y Rodolfo Ares) y del brazo político de la banda terrorista (Arnaldo Otegui, Rufi Etxebarria y Olatz Dañobeitia). En este sentido la presencia de familiares de víctimas procedentes de distintos lugares de España, entre las que se encontraba Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundua, para denunciar lo vergonzoso del encuentro entre miembros de la Ejecutiva socialista y aquellos que fueron los verdugos de miles de inocentes, resultó conmovedor por cuanto tiene de testimonio personal del sufrimiento que entre las víctimas produjo dicho encuentro.

Desgraciadamente parece que, por el momento, los asesinos se han salido con la suya y que merced a la debilidad del Señor Rodríguez Zapatero y del conjunto de su Ejecutivo, la hoja de ruta establecida por ETA-Batasuna se está cumpliendo.

No obstante, ahora es el momento para que la ciudadanía española responda frente al sinsentido y la barbarie. Responda, también, frente a la indignidad y la traición que los lideres del PSE y el PSOE están cometiendo. Hoy más que nunca debemos aferrarnos al "espíritu de Ermua" y exigir de nuestro Gobierno y representantes políticos el final de toda negociación y concesiones a los asesinos y a sus cómplices, De lo contrario, el sometimiento de nuestra democracia ante un grupo de despiadados criminales terroristas es un hecho y sus consecuencias no deseadas inimaginables en estos momentos. Por esta razón seguimos manteniendo la necesidad de potenciar el "espíritu de Ermua" y manifestar alto y fuerte en todos los lugares donde nos sea posible hacerlo: NEGOCIACIÓN EN NUESTRO NOMBRE NO.

Gotzone Mora es concejal del PSE en Getxo y profesora de la Universidad del País Vasco / EHU

Ermua sigue ahí
Mikel Buesa Libertad Digital 11 Julio 2006

Nueve años después del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, la fuerza cívica nacida de aquellas horas de enorme aflicción se mantiene viva en la sociedad española. Contra los que afirman que la inmensa mayoría desea la paz como sea y sin hacer preguntas, las recientes movilizaciones y los sondeos de opinión apuntan inequívocamente que los principios que forjaron el llamado espíritu de Ermua está presente en un 70-80% de los españoles (el porcentaje varía, de una encuesta a otra) que rechaza cualquier contrapartida política o penal a los terroristas. Dicho de otro modo: la inmensa mayoría, si no todos, quiere la paz, como afirma el Gobierno, pero también la inmensa mayoría exige que no se negocie con ETA-Batasuna sobre autodeterminación, Navarra o presos.

La tortura y muerte de Miguel Ángel Blanco desencadenó una rebelión cívica que, a base de perseverancia y claridad de principios, consiguió poner contra las cuerdas a ETA y a su apéndice Batasuna. Las multitudinarias manifestaciones de aquellos dos días, pidiendo su liberación, y la furia que su cobarde asesinato desencadenó entre la gente de bien sedimentaron en una potente corriente de opinión cuya principal contribución a la causa de la libertad en el País Vasco fue que la población ha perdido el miedo a mirar a la cara al terror y hacerle frente. Había nacido el espíritu de Ermua.

El liderazgo cívico nacido en Ermua con Miguel Ángel Blanco, junto con la unidad de los demócratas y una resuelta aplicación de la Ley, han sido las mejores bazas de la lucha contra el fascismo etarra. Desde hace dos años, el Gobierno ha ido claramente en contra de ese espíritu, el espíritu de Ermua. Decidió hacerlo justo cuando más cerca se estuvo de derrotar a ETA. El balance no puede ser más descorazonador: el Pacto Antiterrorista es papel mojado, el Gobierno ha reemplazado al PP por ETA-Batasuna para conseguir el final del terrorismo, se ha burlado de manera ostensible la Ley de Partidos y se está a las puertas de una negociación política con la agenda, las condiciones y los plazos marcados por los asesinos. Después de estos dos años, sólo queda un partido político que no ha renunciado a derrotar a ETA, a pesar de que el espíritu de Ermua que alentó a alcanzar ese objetivo sigue vivo en la sociedad española.

El aniversario de la tortura y asesinato de Miguel Ángel Blanco debe servir para que todos recordemos que, durante aquellos dos días de infamia, el Gobierno de un país libre no cedió al chantaje que le planteaban los terroristas. Miguel Ángel Blanco es una de las lecciones más dolorosas y dignas que hemos aprendido en estos treinta años: al terrorismo sólo se le derrota desde la intransigencia. Cualquier cesión, por mínima que sea, provoca la derrota de toda la sociedad.

Mikel Buesa es presidente del Foro de Ermua

La Nación traicionada nueve años después
Santiago Abascal Libertad Digital 11 Julio 2006

Rugía España en el verano del 97. El secuestro de un joven español a manos de la mafia etarra despertó del letargo a una Nación dormida que, con una indignación demasiado encauzada, ya se venía manifestando contra los asesinos de centenares de españoles. Pero el 10, 11 y 12 de julio de aquel año la conciencia somnolienta se despabiló, el aguijonazo brutal puso en pie de guerra a los españoles contra una banda de sicarios despiadada que -a cámara lenta- secuestró, maniató, amordazó y disparó en la nuca a Miguel Ángel Blanco, el hijo de todas la madres españolas, el novio de todas las novias, el amigo de todos, el compañero de trabajo de cualquiera de nosotros.

Tuvo que ser el asesinato de un jovencísimo concejal del PP, hijo de una familia modesta de origen gallego - como tantos vascos, como yo mismo- , aficionado a la música como miles de jóvenes, lo que metamorfoseó ese tradicional rechazo institucionalizado, silencioso, moderado, comedido e inútil convirtiéndolo en una repugnancia sin límites hacia los asesinos, en un indignación desbordada, pura, auténtica, humana, santa. Ese rechazo sin control hacia los asesinos - y hacia sus ilegítimas pretensiones de despedazar nuestra Patria- asustó a aquellos que históricamente se habían beneficiado de los crímenes horrendos cometidos por los que aspiraban a romper la unidad de la Nación Española rompiendo las nucas de los españoles. Y ese miedo atroz del PNV, ese vértigo incontrolable de los recoge-nueces nacionalistas ante una sociedad que comenzaba a rechazar ese rentable nacionalismo asesino, engendró - ya en aquellos días de julio- una criatura que vio la luz con el ignominioso Pacto de Estella, en el que PNV, EA y Llamazares, -el adelantado de Zapatero-, de acuerdo con la mafia, desafiaron a España a la desesperada.

Pero un Gobierno de España decente - y sobre todo Aznar y Mayor Oreja- supo dar la respuesta a esa ofensiva e interpretar el espíritu de Ermua a la perfección: Batasuna era ETA, Batasuna había de ser ilegal, y lo fue.

Hoy sabemos - han pasado nueve años desde aquel crimen que desencadenó la bendita ilegalidad de Batasuna- que el espíritu de Ermua disgustó a muchos, no solo a los nacionalistas, porque no era un espíritu de secta, porque era incontrolable, porque representaba a la verdadera democracia participativa del pueblo español y porque era un espíritu nacional, integrador, que disgustaba profundamente a las sectas territoriales y élites directoras que gustan de conducir a los pueblos a su antojo.

Han tardado nueve años, y algunos de los que regalaban los oídos del confiado pueblo con falsas palabras sobre su pura movilización, su valentía, y su cristalino mensaje, se conjuraron para, mientras anunciaban una cosa, hacer la contraria.

Así, al proponer pactos antiterroristas pensaban en realidad en cómo desactivar esa alma que, en Ermua, recobró vida el cuerpo de España. Y cuando proponían la ilegalidad de Batasuna, a su vez iniciaban negociaciones con ETA. Hoy se han acabado las mascaradas; Rodríguez Zapatero y Patxi López han consumado la traición a los españoles, a los vivos - el pueblo- y a los muertos - la Nación. Y a muchos socialistas que así lo entienden. ¡ Traidores!, les ha gritado con justicia celeste la socialista Pilar Ruiz.

Este 12 de julio - noveno aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco y de aquel rugido fantástico de España entera en defensa de su libertad y de su unidad- en nuestras calles y plazas podemos demostrar otra vez que el pueblo español ha sobrevivido siempre a las sectas que lo han traicionado.

Santiago Abascal es presidente de la Fundación para la defensa de la Nación Española y parlamentario Vasco

El llanto de una nación
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 11 Julio 2006

Toda la Corona de Castilla, incluyendo naturalmente al Señorío de Vizcaya, no reunía tanta gente cuando fue capaz de descubrir, conquistar, evangelizar y occidentalizar a casi toda América en 50 años como fue capaz de reunir un vizcaíno de padres gallegos, Miguel Angel Blanco Garrido, natural de Ermua, en un solo día: el 14 de julio de 1997. Juntando viejos, mujeres y niños, toda Castilla no llegaba en 1492 a los seis millones. Autores hay que no la dejan pasar de cinco. Sin embargo, este muchacho, al morir con sólo 29 años cumplidos, supo, pudo, hizo el milagro de echar a la calle a seis millones largos, que de punta a punta de España, incluyendo la Península y sus archipiélagos, lloraron a lágrima viva su desaparición. Millón y medio de personas en Madrid, un millón en Barcelona, medio millón en Sevilla, Valencia y Zaragoza, quién sabe cuántos miles en cuantas plazas de cuantos pueblos. Lo cierto es que el que no salió a la calle lloró en su casa, y el que salió, lloró también. Nunca hubo un llanto tan largo, tan concienzudo, tan sentido, sobre la áspera, verde y bermeja tierra de España. Nunca lloraron tantos por uno solo.

De este vizcaíno nacido de gallegos, de este español arriscado en la frontera, sabemos sólo una cosa, que para todos ha sido suficiente: era uno más, era uno de los nuestros. Y como nuestro nos lo mataron, y como nuestro lo hemos perdido y encontrado. Porque de la muerte de un hombre ha nacido algo más que un símbolo: un mártir. Y un mártir vasco de la fe española, pero un mártir en vaqueros, sin aspavientos, sin alardes. Un mártir de andar por casa, que es lo que todo el mundo pretende: andar por casa, por la casa grande de nuestro pueblo. Lo mataron precisamente por eso, porque era uno más. Y nunca llegó a más sólo uno, en su triste cuerpo desvanecido de agonizante.

Miguel Angel Blanco Garrido tenía un padre albañil, una hermana en Escocia y una novia muy guapa con la que se iba a casar. Entró en política, en la modesta dimensión de la concejalía de un pueblo de Vizcaya, cuando asesinaron a Gregorio Ordóñez, el líder del PP en Guipúzcoa. Sintió entonces que la moral pública exigía dar testimonio de su fe, porque su fe, sin estridencias, le sostenía. Ahora sucede a Gregorio Ordóñez en la lista de mártires, que no víctimas, ni bajas, de la jauría etarra. Pero, más allá de este mundo, cuando ya no puede sentir miedo en los huesos ni angustia en el corazón, le ha tocado ser el sí bolo de todos los muertos de esa guerra sin declarar, y por tanto sin final, que es la política vasca.

Podía haber sido otro, porque otros muchos han pasado, como él, la angustia del secuestro, la humillación de la tortura, la espera de la muerte y la convulsión del moribundo. Pero ha sido él. Después de haber descubierto toda España el zulo de Ortega Lara y las condiciones inhumanas, peores que las de los nazis, los estalinistas o los serbios, que los etarras reservan para sus víctimas, la sensibilidad popular estaba a flor de piel. Y entonces secuestraron a Miguel Angel y amenazaron con matarlo si, en 48 horas, el Gobierno no ponía a todos los presos etarras cerca de sus caseríos imaginados, de sus pisos cutres, de sus casas confortables, de su entorno familiar, tan cálido, tan reconfortante después de haber pasado por el trámite de despenar a algún prójimo. Era una forma de muerte lenta, a cámara lenta, dijo el periódico, y, en efecto, así fue. A las 48 horas, alguien vio el cuerpo de un hombre tumbado en una cuneta con la cara bañada en sangre. Nadie tuvo dudas de que se trataba de Miguel Angel Blanco. Nadie tuvo dudas de que, al menos, sus sufrimientos habían terminado.

Porque durante dos largos, larguísimos días, España vivió la agonía de Migue como suya. Y cuando llegó su muerte, la vivió como si fuese suya, personal y intransferible. De ahí el llanto, el río inmenso de llanto que anegó la cara antigua y hermosa de la patria. De ahí los millones de personas que salieron a la calle a llorar su propia muerte y a agracederle a Miguel Angel que hubiera muerto por ellos. Porque así se ha entendido y si no es así, no se entiende: el pueblo español ha sentido que Miguel Angel ha muerto por todos los españoles. Y así lo ha llorado. Y así lo ha enterrado. Y así lo recordará siempre. Miguel Angel Blanco no pertenece ya sólo a nuestra historia política sino a nuestra historia religiosa, si puede hablarse de religión en el sentimiento nacional. Unamuno, su paisano y maestro, diría que sí.

Espero que nadie entienda como falta de respeto a una figura tan sincera y profundamente querida y subrayar lo que de auto de Pasión ha tenido su muerte para este viejo pueblo descreído pero profundamente católico. Espero que no se entienda mal tratar de explicarnos cómo ha sido posible que todo un país caiga de rodillas, siervo de la pena, ante una persona que, 24 horas antes, era absolutamente anónima. Y sin embargo, los datos están ahí. Era un joven, con toda la vida por delante. Tenía padres pero aún no tenía familia propia. Sus orígenes no podían ser más humildes. Sus padres también vinieron de fuera, de muy lejos de Nazareth, aunque allí habían echado raíces. Con mucho esfuerzo pudo estudiar y supo terminar sus estudios con fortuna. Ya había comenzado a recoger el fruto de su trabajo. Una hermosa mujer a su lado, lo esperaba. El encontraba en la música la pequeña y doméstica locura que cada sábado hacía volar las preocupaciones y lo sumía en un éxtasis tranquilo, de pueblo, sin trascendencia. Y un día, al ver que habían cortado la cabeza de un Hombre Justo, sintió dentro de sí la llamada de la justicia, de hacer pública su confesión de fe en el prójimo. Y la siguió, contra los fariseos y los publicanos. Y todos vieron su virtud. Tal vez por eso lo eligieron para morir.

Dicen los forenses que sudó mucho, que su angustia fue inmensa tras su secuestro. No dicen que sudó sangre, pero como si lo dijeran. Dicen también que le ataron las manos a la espalda horas antes de matarle, para que viera llegar el final de su tiempo sin poder tomarle la medida, como un inmenso terror desierto. Dicen que lo hicieron arrodillarse en la cuneta antes de ponerle la pistola en la nuca. Y que, de rodillas, después de dispararle una vez, tras unos segundos que se harían horas, días, años, los 29 años de vida y todos los años de una vida por venir que ya no llegaría nunca, lo remataron en el suelo. Y lo dejaron por muerto, como un pobre animal atropellado en la carretera.

Pero Miguel Angel no murió entonces. Su cuerpo exánime guardó todavía unas horas el pálpito al que algunos llaman vida y otros el simple andar del corazón. Anduvo aún, en las brumas de una agonía que ya no era suya, sino de toda España, horas y horas, sin esperanza pero como ejemplo.

Esas horas fueron decisivas para convertirle en mártir, en santo, en crucificado a los ojos de la gente humilde, del pueblo corriente, del común que ve la vida por la televisión pero sabe distinguir lo que hay de verdad detrás de unas imágenes y vio que detrás de las imágenes de Miguel Angel llegando al hospital vivo pero yerto, tapado con una pobre manta azul que parecía tejido para Lázaro por Marta y María, todo lo que había era verdad. Pura verdad. Cegadora verdad. De ahí nació el llanto. Y de ahí el culto.

Porque la forma en que España se lanzó a llorar por plazas y avenidas, por calles y callejas no ha sido por orden ideológico, ni siquiera político. Ha sido tribal por el impulso, nacional por lo civilizada, moral y religiosa por lo que ha tenido de culto a los muertos en nombre de la vida. Ha sido como un grito ante el abismo y como un himno de ofrenda. Ha sido la mayor procesión laica de nuestra Historia, pero en vez del Cristo, el pueblo caminaba tras la imagen de un muchacho asesinado por los enemigos de la nación y de la libertad, por los que quieren romper lo que, más que cuerpo político, casi parecía cuerpo místico.

La muerte de Migue se ha visto no sólo como un acto de crueldad sin límites sino también como un sacrilegio. Por verter la sangre de un inocente tras hacerle agonizar más de dos días, las mismas horas del Nazareno, pero también por atentar contra el inocente, contra el cordero, contra el que nunca hizo mal a nadie, contra el que sólo tenía como proyecto, además de los hermosos y modestos de su vida familiar, el de ir caminando hasta Madrid para conseguir que rehicieran el polideportivo de su pueblo, roto por la tormenta. En recompensa, en homenaje, toda España se puso en pie camino de su tumba. Y le van a construir el polideportivo que llevará su nombre. Y le van a guardar para siempre, en los libros de Historia, lugar de respeto.

Pero acaso lo más importante de ese inmenso entierro con seis millones de acompañantes y 33 más de deudos y parientes es que la vieja nación, a la que se daba por rota y vieja, apareció a la luz del sol y bajo la lluvia inmensamente joven, llena de vida, renacida por la sangre de Miguel Angel. Y se miró a sí misma y casi no se reconocía. Por eso muchos, en la Plaza del Pilar donde se celebró el funeral postrero, que no definitivo, lo llamaban santo. Porque dijo Miguel Angel Blanco Garrido a España: levántate y anda. Y España se levantó, se puso en pie y echó a andar por todos los caminos de su ser. Así fue, así ha sido y así se recordará en el tiempo. Esa estancia vacía y luminosa en la que hoy habita la memoria de uno de los nuestros.

(*) En Los Nuestros. Cien vidas en la Historia de España, Editorial Planeta, Barcelona, 1999

La AVT exige a Zapatero que desmienta un acuerdo entre la banda y el Ejecutivo
BILBAOEL CORREO 11 Julio 2006

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) pidió ayer por carta al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que desmienta «con la mayor urgencia» la información publicada en 'Gara' sobre la existencia de un acuerdo entre ETA y el Gobierno alcanzado el mes de febrero pasado, antes del alto el fuego permanente.

En la misiva, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, advierte al jefe del Ejecutivo de que «como presidente del Gobierno y máximo responsable de las negociaciones que se están llevando a cabo con la banda de asesinos de ETA» tiene la «obligación de desmentir» esa información «o asumirla como veraz con el silencio» que, según la AVT, acostumbra a usar.

Para la AVT, que mañana se concentra en 22 ciudades bajo el lema 'Rendición, en mi nombre ¿No!', si esta información es cierta «en este descabellado proceso de rendición (Rodríguez Zapatero) no sólo habría atentado contra las víctimas del terrorismo, sino que habría mentido a toda España, al negar la existencia de conversaciones en muchas ocasiones y en lugares tan sagrados para la democracia como es el Parlamento».

Además, advierte Alcaraz en el escrito, si el presidente del Gobierno no desmiente «rotundamente» lo publicado, el equipo jurídico de la asociación iniciará «cuantas acciones legales se estimen oportunas para delimitar los delitos que puedan derivarse de tales acuerdos».

En la misma línea, el presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, pidió al Ejecutivo socialista que desmienta «total o parcialmente», si es que puede, haber alcanzado con ETA varios compromisos y garantías, entre ellos no realizar detenciones.

ETA presume de las "garantías" recibidas antes de la tregua
Editorial Elsemanaldigital 11 Julio 2006

De junio de 2005 a febrero de 2006 los representantes de Zapatero negociaron con ETA las reglas del juego. Al llegar el acuerdo, llegó el "alto el fuego" de los terroristas. ¿Con qué precio?

11 de julio de 2006. El llamado "proceso de paz" no empezó con el "alto el fuego" permanente de ETA el pasado 22 de marzo, sino que José Luis Rodríguez Zapatero habría negociado acuerdos concretos con ETA desde junio de 2005. Al alcanzarse tales acuerdos en febrero de 2006, ETA anunció que, por el momento, dejaba de matar. Estas revelaciones, que proceden de los medios de comunicación nacionalistas radicales, sacudieron ayer la política española.

Según los portavoces habituales de ETA, hay un acuerdo "de procedimiento" que implica "compromisos y garantías por ambas partes". ETA se comprometió a cesar en sus actividades de manera "verificable", y de ahí el "proceso de verificación" de los últimos meses. Zapatero, a cambio, habría declarado a través de sus representantes su intención de "respetar la voluntad" de los ciudadanos de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra en lo relativo a su futura organización política e institucional.

Este último compromiso supone una formulación inequívoca tanto del derecho a la autodeterminación como de la "territorialidad", incluyendo a Navarra en el proceso. Estas dos peticiones son las reivindicaciones políticas básicas de ETA, y es precisamente su instrumentación por parte de Zapatero lo que habría hecho deseable para la banda terrorista la renuncia a las acciones armadas.

La existencia de acuerdos entre el presidente del Gobierno y el mundo abertzale no ha sorprendido en exceso a nadie. El mismo José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho referencias poco veladas a los aspectos previos al alto el fuego. Mariano Rajoy siempre ha dado por supuesto que existía algún tipo de acuerdos, como era lógico pensar dada la actitud de las dos partes comprometidas. Y los desmentidos del PSOE ayer y hoy están siendo especialmente matizados y cuidados: tanto Patxi López como Diego López Garrido, en nombre de los socialistas, han aclarado que no habrá "concesiones políticas a ETA". Precisamente, porque ETA no pide tales concesiones.

El "proceso de paz" de Zapatero se está desarrollando tal y como lo pidió en 2004 el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi: ETA hablará con el Estado de presos, de armas y de condenas, y los "partidos vascos" hablarán de política. De esa manera la declaración de Zapatero favorable a una autodeterminación sin límites ("el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos") se corresponde con la voluntad de ETA y Batasuna ("es preciso levantar todos los límites impuestos a la voluntad de Euskal Herria").

El "alto el fuego" existe porque Zapatero lo quiso. Con las garantías que el presidente del Gobierno parece haber dado cualquiera de sus predecesores podría haber tenido la misma tregua, e incluso en mejores condiciones. Pero Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo, Felipe González y José María Aznar sabían que, en democracia, la autodeterminación corresponde a la nación en su conjunto, y no a ninguna de sus partes, que ni es nación, ni es sujeto de soberanía. Sería una falsa democracia la que entregase a los nacionalistas, respaldados por las armas, una ficción de autodeterminación. Y todos los inquilinos de La Moncloa hasta 2004 sabían que la libertad democrática es más que una suma de votos, que es a lo máximo que parece aspirar Zapatero con este proceso. Porque no todo es negociable, y no es una cuestión de "procedimiento".

SON PABLO MUÑOZ Y JESÚS IRURETAGOYENA
Dos nuevos detenidos en Guipúzcoa por relación con la red de extorsión de ETA
ELMUNDO.ES 11 Julio 2006

MADRID.- La Policía Nacional ha detenido en Guipúzcoa a otras dos personas por presunta relación con la red de extorsión de ETA. Se trata de Pablo María Muñoz Peña, director de 'Diario de Noticias' y ex director de 'Egin' (actual 'Gara'), y Jesús Iruretagoyena de la Fuente, que actuaría como intermediario del cobro del 'impuesto revolucionario' en San Sebastián.

Los arrestos se han practicado en San Sebastián y Cestona por orden del titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, y se enmarcan dentro de las actuaciones iniciadas el pasado 20 de junio.

Estas actuaciones han supuesto hasta el momento el arresto e imputación de 14 miembros de la citada red organizada de extorsión de ETA en España y en el Sur de Francia, y de dos empresarios navarros del sector de la construcción.

Según las investigaciones, Iruretagoyena, nacido en el año 1940 en Santander, era la persona de contacto para intermediar, en representación de la red organizada de extorsión de ETA, en el cobro de las extorsiones a empresarios de su zona de asentamiento (Zumaya y localidades limítrofes).

Por su parte, Pablo Muñoz, de 65 años y natural de Irún (Guipúzcoa), realizó funciones de mediación entre el sector empresarial navarro y la citada red de extorsión etarra por encargo de otros miembros ya detenidos de la red y formando parte, por lo tanto, de su estructura.

Además, el juez ha ordenado el registro de los domicilios particulares de los arrestados en las localidades de San Sebastián y Cestona (Guipúzcoa). Allí, los agentes se han intervenido de diversa documentación.

Este lunes, el diario 'Gara' publicaba que el Gobierno y ETA habían alcanzado un acuerdo el pasado febrero que contemplaría compromisos y garantías por ambas partes, entre ellas la de que el Ejecutivo no realizaría detenciones y respetaría las decisiones que adoptaran libremente los ciudadanos del País Vasco y Navarra. Según el periódico abertzale, este pacto desembocó en elalto el fuego. El Ejecutivo desmintió ayer esta información.

Sin embargo, desde la declaración de alto el fuego se han producido varias detenciones. Las primeras tuvieron lugar en Bilbao a finales de marzo. Posteriormente, a finales de mayo y principios de junio fueron arrestadas varias personas en Francia por vinculación con la banda terrorista, entre ellos Zigor Merodio y Kiskitza Gil de San Vicente, históricos militantes de ETA.

Además, han sido detenidos al menos 14 miembros de una red de extorsión de ETA, entre ellos el fundador de la banda, Julen Madariaga.

NO ERA GOMA 2 ECO
El explosivo que estalló el 11-M era distinto del que tenían los islamistas
EL MUNDO 11 Julio 2006

MADRID.- El explosivo que estalló en los trenes el 11-M no era Goma 2 ECO, ni tampoco era el mismo que se encontró en la mochila de Vallecas, en la furgoneta Kangoo, en el piso de Leganés o en las vías del AVE a su paso por Mocejón, según publica EL MUNDO.

Eso es lo que se deduce de los análisis que hicieron los Tedax en los focos de las explosiones, en los que se encontró un componente inexistente en la Goma 2 ECO. Así lo hizo constar el comisario jefe de dicha unidad, Juan Jesús Sánchez Manzano, es la Comisión de Investigación del 11-M.

A una pregunta sobre la composición del explosivo usado por los terroristas, Sánchez Manzano respondió: "En algunos casos (en concreto, ocho de los 10 focos), no en todos, cuando se hace el análisis de los restos del foco de la explosión logramos encontrar restos de nitroglicerina, y la nitroglicerina es el componente de todas las dinamitas".

Según informa Casimiro García-Abadillo, posteriormente Sánchez Manzano vuelve a recalcar: "A las 14.00 horas, como son muestras obtenidas en los restos que ha dejado la explosión, lo único que se puede averiguar es que es dinamita". El propio ex ministro del Interior Ángel Acebes, en su comparecencia ante la Comisión de Investigación del 11-M, que tuvo lugar el 28 de julio de 2004, insistió en que el componente encontrado en los restos de las explosiones es nitroglicerina, "el componente de la dinamita", afirmó, siguiendo la línea argumental de Sánchez Manzano.

Ahora bien, ¿es la nitroglicerina un componente de la Goma 2 ECO? Rotundamente, no.

Tanto en los informes de la Policía Científica como en los de Guardia Civil, así como en los propios análisis de los Tedax existe una coincidencia absoluta en cuanto a las sustancias que componen la Goma 2 ECO: nitrocelulosa, nitrogricol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo y carbonato cálcico.

En el sumario 20/2004 aparecen diversos informes de los Cuerpos de Seguridad que analizan las sustancias encontradas en Vallecas, el trozo de papel parafinado hallado en la furgoneta Renault Kangoo, en la vía del AVE y en el piso de Leganés, y en ninguno de ellos aparece mencionada la nitroglicerina.

El comisario de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, informó, poco antes de la reunión que Acebes convocó con toda la cúpula policial el 11-M, que el explosivo utilizado por los terroristas era "Titadyn con cordón detonante, eso es lo que dicen los Tedax".

El consenso general entre la cúpula policial era que, si el explosivo utilizado en el atentado era Titadyn, la hipótesis de la autoría apuntaba claramente a ETA; si no era así, las hipótesis se abrían a otro tipo de grupos terroristas, incluidos los islamistas.

Esto era así porque ETA había llevado a cabo dos importantes robos en Francia, en 1999 y 2001, en los que se apropió de miles de kilos de Titadyn. Desde esas fechas, ETA ha utilizado dicho explosivo en todos sus atentados con coche bomba.

ETA robó dos tipos de dinamita: Titadyn-30 y Titadyn-50. Esta última contiene nitroglicerina.

Sin embargo, una vez localizada la Renault Kangoo y el papel parafinado de cartucho de dinamita con restos de explosivo y, sobre todo, tras el hallazgo de la bolsa de Vallecas, los Tedax apuntaron de forma contundente hacia otro tipo de explosivo: la Goma 2 ECO.

La bolsa de Vallecas contenía Goma 2 ECO, y lo mismo sucedía con los restos de la Kangoo. La convicción de Sánchez Manzano de que el explosivo no podía ser otra cosa que Goma 2 ECO le llevó a realizar un informe el día 12 de marzo en el que se refleja el resultado de una analítica errónea o manipulada.

Según dicho informe, se detectaron nitrocelulosa, nitrogricol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo y metenamina.

Como demuestran los informes de los distintos cuerpos policiales recogidos en el sumario, una cosa sí puede afirmarse sin duda: la nitroglicerina no es un componente habitual de todas las dinamitas, ya que no existe en la Goma 2 ECO, que es un tipo de dinamita.

Sin embargo, en un informe pericial remitido por Sánchez Manzano el 20 de abril de 2005 al juez Del Olmo, el comisario jefe de los Tedax desestima con rotundidad la posibilidad de que los terroristas que provocaron el 11-M utilizaran Goma 2 ECO. "En relación con el oficio objeto de este informe y que es Goma 2 EC, es preciso aclarar en este punto que tal explosivo no ha sido ocupado, ni detectado en ningún momento, que el explosivo identificado ha sido el denominado Goma 2 ECO".

La seguridad con la que los Tedax señalaron a la Goma 2 ECO como el único explosivo utilizado en el atentado del 11-M, descartando otro tipo de dinamitas, como el Titadyn, fue un elemento esencial no sólo para descartar a ETA de la investigación, sino para apuntar hacia la hipótesis de terrorismo islamista.

Gobierno del 11-M
EL PERIÓDICO GARA DESCRIBE EL PACTO DE ETA CON EL PSOE
Minuto Digital 11 Julio 2006

Rodríguez y la ETA han mantenido negociaciones desde, por lo menos, febrero de 2005. La banda terrorista puso varias condiciones a los socialistas, como que no habría detenciones, aunque se mantendrían el cobro del ‘impuesto revolucionario’ y la ‘kale borroka’

El proceso de paz cada vez es más oscuro. A medida que transcurre el tiempo, los españoles conocemos que las relaciones entre el PSOE y la ETA provienen desde mucho antes del comunicado etarra en que anunciaba un “alto el fuego permanente”. El periódico ‘Gara’, vinculado a ETA, nos da más pistas.

En una información publicada el lunes 10 de julio, ‘Gara’ explicaba cómo habían sido los contactos entre los etarras y los socialistas, a la vez que enumeraba las condiciones de la banda para comenzar unas negociaciones con Rodríguez.

Lo primero a destacar es que, según publica ‘Gara’, “los representantes de ambas partes comenzaron a negociar en junio de 2005 y el acuerdo quedó cerrado en el mes de febrero de 2006”. ETA difundió su comunicado el 22 de marzo de 2006. Durante ese tiempo, varios ministros y José Blanco negaron que el Gobierno socialista estuviera en tratos con ETA y acusaron de mentirosos a quienes lo dijesen fuesen la AVT, la COPE o el PP..

CONDICIONES
Aunque ETA se comprometió a no asesinar ni herir a personas y “no realizar acciones de abastecimiento de armas ni explosivos”, no dijo nada de las extorsiones ni de la ‘kale borroka’.

A cambio, el Gobierno socialista aceptó, a espaldas de las Cortes y de la nación, que “respetaría las decisiones que sobre su futuro adopten libremente los ciudadanos vascos”, o sea, el derecho de autodeterminación. Rodríguez, cuando anunció que abría negociaciones con ETA, el 29 de junio, declaró, obediente, que “el Gobierno respetará lo que decidan los vascos”

Puesto que los socialistas están aplicando las exigencias de ETA, incluso el plazo para anunciar el comienzo de las negociaciones (el ‘Gara’ fijó la fecha límite el 30 de junio y Rodríguez lo hizo el 29) también cabe preguntarse por la suerte de Navarra, pues el periódico afirma que “los citados acuerdos” afectarán “al futuro de los ciudadanos de los cuatro ‘herrialdes’ bajo administración española: Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa”.

De ser ciertas estas informaciones, Rodríguez habría vulnerado, incluso, las condiciones que él mismo puso en la resolución que aprobó en 2005 el Congreso de los Diputados sobre la negociación con ETA.

Esta noticia explica que, como publicó ‘El Mundo’ (6-7-2006) unos policías avisaran al recaudador de ETA, Joseba Elosua, de que estaba vigilado “para no estropear el proceso”. También explica las sospechas del juez Grande-Marlaska, sustituido por Baltasar Garzón, sobre la deslealtad del comisario Telesforo Rubio, jefe de la lucha antiterrorista y amigo del matrimonio Rodríguez, por tardar tres días en comunicarle la conducta traidora de los dos policías citados (‘El Mundo’, 10-7-2006).

Rodríguez se siente más a gusto con los etarras que con los españoles y sus representantes políticos.

Manifestación
VIENTIUN CIUDADES REALIZARÁN LA CONCENTRACION BAJO EL LEMA “RENDICION EN MI NOMBRE NO”
Minuto Digital 11 Julio 2006

Al menos 21 ciudades celebrarán el próximo miércoles concentraciones convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y el Foro de Ermua, entre otros, para denunciar la "claudicación", según ellos, del Gobierno ante la banda terrorista ETA y el inicio de un camino hacia la ruptura de España como nación. Para estas dos asociaciones y los otros dos convocantes (la Fundación para la Defensa de la Nación Española y Rosas Blancas por la Dignidad) el anuncio del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el inicio del diálogo con ETA "supone el inicio de un largo, duro y difícil camino hacia la ruptura de España como nación".

En un comunicado, la AVT pidió a la ciudadanía que se movilice "masivamente" dada la "gravedad" de la situación actual con el objetivo de decirle al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero que "la deriva a la que está conduciendo" a España, además de ser "un insulto y un desprecio a la memoria de las víctimas del terrorismo, conlleva un ataque frontal e irreparable" contra el Estado de Derecho.

"Ceder al chantaje de los terroristas (...) implica legitimar los asesinatos y la extorsión de los asesinos y la negación de las víctimas, que han sido precisamente quienes lo han dado todo en defensa de nuestra democracia y libertades públicas", añade la nota.

"Nuestra sociedad debe dejarle claro al presidente del Gobierno que la traición a las víctimas y al conjunto de la democracia que supone la cesión a ETA es objeto de masivo rechazo y repulsa por lo que implica de indignidad, inmoralidad y de debilitamiento de nuestro Estado de Derecho ante los totalitarios que desean acabar con el mismo", agrega.

Bajo el lema 'Rendición en ni nombre no', la concentración convocada por estos cuatro colectivos se celebrará a partir de las 20.30 horas en Alicante (Plaza del Ayuntamiento); Badajoz (Avenida de Huelva); Bilbao (Plaza Moyua); Cáceres (Plaza Mayor); Granada (Fuente de las Batallas, Puerta Real); Huesca (Plaza de Navarra); La Coruña (Plaza María Pita); Lugo (Plaza Mayor); Madrid (Monumento a la Constitución); Murcia (Puerta del Ayuntamiento); Orense (Plaza Mayor); Oviedo (Plaza del Ayuntamiento); Palencia (Plaza del Ayuntamiento); Salamanca (Plaza de la Constitución); Santander (Plaza del Ayuntamiento); Sevilla (Plaza del Caballo); Valladolid (Plaza San Pablo); Vigo (calle Príncipe, junto al Museo Contemporáneo); Vitoria (Plaza de Correos) y Zaragoza (Plaza de España).

En Barcelona también habrá concentración en la Plaza Sant Jaume, pero comenzará a las 20.00 horas, media hora antes que en el resto de ciudades. Fuentes de la AVT precisaron a Europa Press que el número de localidades en las que se repetirá el acto aumentará con seguridad, ya que se está a la espera de que se conceda el permiso en una decena de localidades más.

En cada concentración, explicaron, se leerá el mismo discurso --que los cuatro colectivos están cerrando en estos momentos-- por parte de víctimas del terrorismo. El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, podría ser el encargado de hablar en el acto de Sevilla, aunque la organización aún no ha decidido quién leerá en cada caso.

alto el fuego permanente
El Gobierno convino con ETA los pasos del proceso pero niega compromisos políticos
El Ejecutivo asegura que aún no se ha producido ningún encuentro con representantes de la organización terrorista Dice que el Estado de Derecho no puede estar inactivo frente a la banda
R. GORRIARÁN / D. GUADILLA/COLPISA. MADRID / BILBAO El Correo 11 Julio 2006

El Gobierno negó ayer haber adquirido compromisos con ETA para propiciar la declaración de alto el fuego del 22 de marzo. La Moncloa rehusó comentar la versión de la fase preparatoria del cese de actividades difundida por 'Gara' porque la información «no tiene ninguna credibilidad». El Ejecutivo indicó, además, que si bien José Luis Rodríguez Zapatero autorizó el 29 de junio la apertura de conversaciones aún no se ha producido ningún contacto con ETA.

Ni compromisos ni garantías. El Gobierno fue rotundo al desmentir que hubiera contraído obligaciones con ETA a cambio de silenciar las armas. Fuentes gubernamentales admitieron contactos previos porque «estas cosas no surgen de la nada», pero en ningún caso se alcanzaron acuerdos sobre aspectos concretos y menos repecto a cuestiones políticas, como apunta el periódico, a cambio del final de los atentados terroristas. Medios del PSE agregaron que únicamente se convino con la banda, hace meses, el procedimiento para desarrollar el proceso: alto el fuego, verificación del cese de la violencia y autorización de las conversaciones.

El desarrollo de los acontecimientos hace pensar que sólo existe un punto de vista común entre el Ejecutivo y la organización terrorista: el del método a seguir. El presidente del Gobierno y la vicepresidenta han señalado en reiteradas ocasiones que tras el alto el fuego se abriría una etapa de verificación y después de ésta se autorizarían los contactos. ETA no ha cuestionado esta sucesión cronológica aunque exigió más rapidez en su entrevista del pasado 14 de mayo. Los acuerdos que puedan alcanzarse vendrán, como es lógico, cuando se sienten a hablar los representantes de ambas partes.

Las fuentes consultadas señalaron que es imposible que un gobierno democrático pueda prometer la inactividad del Estado de Derecho contra una organización terrorista, ya que existe una división de poderes que permite actuar a la justicia sin intromisiones del Ejecutivo. En este sentido, recordaron las últimas actuaciones del juez Fernando Grande-Marlaska contra dirigentes de Batasuna. Además, el Gobierno no puede arriesgarse a ordenar a las fuerzas de seguridad que paralicen las operaciones contra ETA porque una instrucción semejante enseguida afloraría.

En parecidos términos opinan los socialistas vascos. Según fuentes del PSE-EE, lo publicado «no corresponde a la realidad» y constituye una información «para consumo interno de Batasuna, no de ETA». Sería una forma de convencer a las bases de la izquierda abertzale de que hay una serie de compromisos firmados con el Gobierno central; en especial, el que se respetará lo que decidan los vascos, una forma de exigir la aplicación del derecho de autodeterminación

Aguas calmadas
El encuentro entre el Gobierno y ETA, según los medios consultados, aún no se ha producido ni se prevé a corto plazo. La entrevista tendrá lugar cuando las aguas se calmen y en el momento más inesperado.

La consigna de Rodríguez Zapatero de desmentir la existencia de acuerdos previos con ETA fue seguida por todos los portavoces gubernamentales y del PSOE que tuvieron ayer actividades públicas. El ministro del Interior negó desde Rabat, donde asiste a la I Conferencia Euroafricana sobre Migraciones y Desarrollo, que el Gobierno se haya reunido hasta ahora con ETA y, por tanto, las informaciones que apuntan a que el Ejecutivo prometió en febrero en un encuentro bilateral que cesarían las detenciones. Según informa Melchor Sáiz-Pardo, Alfredo Pérez Rubalcaba dijo no haber leído la información y saber sólo de su contenido por mensajes telefónicos, pero aseguró que «cuando comiencen los contactos o el diálogo con ETA, yo mismo iré al Parlamento para explicar a los grupos el contenido del mismo». «Eso -precisó- podrá ser a finales de septiembre».

El portavoz socialista en el Congreso, Diego López Garrido, sostuvo que «nunca puede haber ningún acuerdo de un gobierno democrático con una banda terrorista», y tampoco ha ocurrido ahora. Más contundente aún fue Fernando López Aguilar. Antes de intervenir en el curso de verano 'La reforma de los Estatutos de Autonomía', organizado en Aranjuez por la Fundación Universidad Rey Juan Carlos, el ministro de Justicia aseguró que el Gobierno desmiente «por completo» dicha información, y añadió que 'Gara' es, «como otros antecedentes en la prensa vinculada a la izquierda abertzale», un «panfleto» muy acostumbrado «no sólo a la desinformación, sino a la intoxicación».

Por su parte, el secretario de Relaciones Institucionales del partido gubernamental, Alfonso Perales, señaló que la mejor prueba de la falsedad de la información difundida es que se habla de acuerdos para que no hubiera detenciones y desde el inicio del alto el fuego permanente se han producido 35, y en el conjunto de la legislatura, 200. En una línea similar se expresó José Blanco. El secretario de Organización del PSOE afirmó que la «realidad» desmiente la información de 'Gara': «Con ETA sólo hablaremos de su futuro, que es su disolución», enfatizó.

Los populares vascos denuncian a los participantes en la cita PSE-Batasuna
M. L. G. F. ABC 11 Julio 2006

BILBAO. El secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, y su portavoz, Leopoldo Barreda, presentaron ayer una denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra los participantes en la reunión PSE-Batasuna.
La denuncia señala que los socialistas Patxi López y Rodolfo Ares pueden haber cometido un delito de desobediencia al «negarse abiertamente a dar cumplimiento a las resoluciones judiciales» y otro de quebrantamiento de medida cautelar. En el texto se acusa a Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberría y Olatz Dañobeitia de los mismos delitos y se afirma que todos los participantes en el encuentro son conocedores «de forma especial y cualificada» de la sentencia del Supremo sobre la disolución de Batasuna y de las medidas cautelares impuestas por la Audiencia Nacional. Barrio no descartó que la denuncia se pueda extender a otros políticos que también se reúnan con Batasuna y subrayó la «relevancia» de la reunión del pasado jueves.

Ayer, el presidente del Supremo y del CGPJ, Francisco José Hernando, recordó que Batasuna fue ilegalizada por una sentencia firme y que esa resolución sigue teniendo hoy «plena actualidad y autoridad».

La Feria del Libro de Fráncfort de 2007 abre una nueva brecha en el bilingüismo de la cultura catalana
DAVID MORÁN. BARCELONA. ABC 11 Julio 2006

A sólo unas horas de que Alemania haya despedido la mayor concentración internacional de selecciones de fútbol, otra selección, la de las letras catalanas, sigue en fase de precalentamiento y ultimando preparativos para su desembarco en Fráncfort. Aquí como allí, el problema está en los posibles seleccionables y en la confección del once inicial. ¿Castellano o catalán? Ésa es la cuestión y la polémica que sacude desde hace más de un año los cimientos de la cultura catalana, invitada de honor en la Feria del Libro de Fráncfort de 2007.

Para Esquerra Republicana de Cataluña, el dilema tiene fácil solución: a Fráncfort sólo deberían acudir escritores catalanes que escriban en catalán. Así lo expondrá el próximo jueves en el Parlament a través de una moción en la que insta al Govern a hacer pública la lista de escritores que acudirán a Fráncfort y a excluir de la delegación a todos aquellos autores que, aún siendo catalanes, escriban en castellano. De este modo, escritores como Eduardo Mendoza, Juan Marsé, Carlos Ruiz-Zafón, Enrique Vila-Matas y Rosa Regàs, entre muchos otros, quedarían fuera de la convocatoria o, en el mejor de los casos, relegados al banquillo. No es ésta la primera vez que el partido independentista aboga por la supresión del bilingüismo en la comitiva catalana en Fráncfort. Hace apenas un año, la escritora y diputada de ERC Maria Mercé Roca, encargada a su vez de presentar la moción del próximo jueves, ya realizó una interpelación parlamentaria en la que aducía que «literatura catalana es la que se hace en catalán y sólo en catalán». Según apuntó Roca entonces, «no es natural» que en Cataluña haya escritores que escriben en ambas lenguas ya que «el bilingüismo es fruto de una cultura desfavorecida, de una falta de libertad».

El planteamineto de ERC choca frontalmente con las intenciones del conseller de Cultura, Ferran Mascarell, quien no ha dudado en reconocer en más de una ocasión que, a pesar de que la literatura catalana debe ocupar un lugar «preminente» por ser la que tiene más dificultades para proyectarse internacionalmente, no se puede negar «la otra realidad existente». Esto es: la de los escritores catalanes que escriben en castellano. De hecho, el propio Mascarell ya ha anunciado que en Fráncfort habrá ayudas económicas a toda obra de autor catalán por la que los editores alemanes muestren interés, más allá de la lengua en la que estén escritas. La única diferencia estará en la tramitación, ya que las escritas en catalán se gestionarán a través del Institut Ramon Llull y las escritas en castellano, mediante el Institut Català de les Indústries Culturals.

Una prioridad
Para el ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, la defensa de la lengua catalana debe ser una prioridad, aunque no se puede plantear la presencia de la cultura catalana en el exterior sin la creación en castellano. Así lo apuntó durante la firma de un convenio con Mascarell que implica la aportación del Gobierno de 6 millones de euros para potenciar la presencia de las editoriales catalanas en al Feria del Libro. Esta inyección económica se suma a los dos millones de euros con los que la Generalitat y los editores catalanes esperan financiar la mejora de los medios técnicos de las editoriales, la participación en debates y los viajes de autores.

La moción de ERC insta también al Govern a hacer pública antes de verano una propuesta de programa de actividades para someterla a consideración y debate de los asociaciones de editores y escritores. De momento, la comisión de contenidos de Fráncfort, comisariada por Anna Soler-Pont, se puso en marcha hace apenas dos meses con una primera reunión que fijó para el próximo mes de octubre la presentación del programa. Uno de esos contenidos ha provocado las primeras críticas a Ferran Mascarell, quien ha encomendado al Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB) la exposición central de Cataluña en Fráncfort. Algunas voces ya han apuntado que el CCCB no es el organismo idóneo ideal ya que su programación apenas ha reparado en la literatura catalana.

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