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Recortes de Prensa     Viernes 14 Julio  2006
Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (sentencia de fecha 20060127)
TSJC20060127  14 Julio 2006

Auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Sala de lo Contencioso - administrativo, Sección 5ª, de 27 de enero de 2006 (rec. 412/2006)

EDUCACIÓN. Primaria. Centro educativo catalán en el que no se imparte enseñanza en castellano. El trabajo de la expresión oral de dicha lengua a través de actividades como Talleres, Juegos Dirigidos y Educación Física no satisface las exigencias reglamentarias. Adopción de medidas cautelares. Se ordena la Administración a que enseñe a un alumno todas las áreas de conocimiento mediante el castellano y le imparta clases de dicha lengua según el horario reglamentariamente establecido.

En Barcelona, a 27 de enero de 2006.

HECHOS
ÚNICO. Mediante el presente recurso se impugna la resolución de la Consellera d'Educació, con fecha 4 de julio de 2005, desestimada de la solicitud sobre la enseñanza en castellano y del castellano formulada por el recurrente en calidad de padre de un niño, alumno de 1.º año de educación primaria en el curso académico 2004-2005 y de 2.º en el actual 2005-2008, en al centro «Feliú i Veguès» de Badalona.

En el otrosí el escrito de interposición del recurso solicita, como medidas de carácter cautelar, que se ordene e la Administración demandada que le sea impartida a su hijo la enseñanza del curso que sigue en su lengua habitual, o sea el «castellano» así como que se le imparta «la enseñanza de la asignatura de castellano, obligatoria, con el horario previsto en la ley, o sea, cuatro horas semanales».

La Administración demandada se opone a dicha petición por entender que cumple esas obligaciones; subsidiariamente, para el caso de que es acordaran, «que sean es contenido coincidente con las medidas decididas por la Administración educativa de acuerdo con los informes del subdirector general de Inspección Educativa de 22 de diciembre de 2005 y 19 de enero do 2008» (emitido este último para cumplir el requerimiento formulado por el Tribunal a fin de que se a aclarase una aparente contradicción en que incurra dicha parte).

FUNDAMENTOS JURÍDICOS
PRIMERO. La Ley de Política lingüística establece en su artículo 21.2: «Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano. La Administración ha de garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo. Los padres o tutores lo pueden ejercer en nombre de sus hijos instando a que se aplique».
Este Tribunal ha recordado reiteradamente a la Administración educativa que debe facilitar el ejercicio de este derecho (Cfr. Sentencias de 14 de septiembre de 2004 y 24 de noviembre de 2005), que alcanza a toda la educación infantil y al primer ciclo de la enseñanza primaria.

SEGUNDO. Por otra parte, hay una ordenación curricular de las enseñanzas de educación primaria contenida en disposiciones estatales autonómicas. Esta etapa se divide en tres ciclos de dos años cada uno, y en ella se imparten diversas áreas. El Decreto 95/1992, de 28 de abril, por el que se establece dicha ordenación curricular --invocado en los dos informes del subdirector general de Inspección Educativa-- determina las asignaciones temporales para cada área en cada uno de los ciclos de la etapa. En concreto, para el ciclo inicial (1.º y 2.º año), «Llengua catalana, llengua castellana i literatura: 385 hores (Llengua catalana i literatura: 140 hores; Llengua castellana i literatura: 140 hores; contiguts i estructures lingüístiques comuns: 105 horas)».

En el informe emitido por una inspectora educativa de la zona el 8 de junio de 2005 y que obra en los autos, se consignaba «...que en el present curs escolar 2004-05, al ciclo inicial els alumnes tenen 7 hores i 15 minuts de llengua castellana, distribuïdes setmanalment entre les "Estructures comunes", "Tallers, Jocs dirigit" i "Educació Física". En el informe del subdirector general de 22 de diciembre de 2005 se recoge: "...l'alumne far setmanalment 4 hores d'ensenyament en llengua castellana, ya que cal sumar a las hores de l'area las de les estructures linqüístiques comunes en la qual habrá l'ensenyament en castellà amb el mateix suport que en totes les árees del curriculum", y en el de 19 de enero de 2006 "...senee comptar explícitamente l'área d'Educació Física, a través dels Tallera i Jocs dirigits que tenen un carácter global de diverses àreas es por deducir que fan quatre hores de l'àrea de llengua castellana, és a dirm es cumpleix en excreix les tres hores y mitjà setmanal que preveu el decret..."».

TERCERO. Ahora bien, tales afirmaciones no se corresponden con los datos que resultan del cuadro de materias y horarios de la clase del niño (documento n.º 2 de los apartados con el escrito de interposición del recurso) y de la evaluación del rendimiento escolar (documento n.º 3). En ese cuadro correspondiente al presente curso 2005-2006 (igual que el del curso anterior, cuando el niño cursaba 1.º año de primaria), se recogen todas y cada una de las áreas de conocimiento (lengua catalana, conocimiento del medio natural, matemáticas, etc.) salvo la de lengua castellana. Y lo mismo ocurre, en el informe de evaluación: se valora pormenorizadamente el rendimiento del alumno en todas y cada una de esas áreas menos la de castellano. En concreto, respecto del catalán, se hacen juicios como: «el nivell d'aprenentatge de la lecto-escríptura és l'adequat a la seva edat; conelx les normes l'ortografia que es traballen, però no sempre les aplica, sap seguir un dictat», etc.

CUARTO. Del tenor confuso de los informes se deduce que en el ciclo inicial de primaria en el centro docente de referencia, tanto en primero como en segundo año, no se imparte enseñanza de castellano. Parece que, según el proyecto lingüístico del centro se trabaja en el ciclo inicial la expresión oral en lengua castellana y se hace a través de las actividades de estructuras lingüísticas comunes. Talleres, Juegos dirigidos y Educación Física. Es por ello que el informe de la referida inspectora recoge que «al cícle mitjá, par tal de fer la compensació horária l complir la normativa, es porten a terme tres seacions setmanals de llengua castellana». En todo caso, aunque la enseñanza fuera propiamente de castellano, no parece que se pueda hacer con el necesario rigor, aunque sea acomodado a la corta edad de los alumnos, en actividades como juegos dirigidos y educación física. Desde luego, ese sistema no se sigue para el aprendizaje catalán que es también un área específica de conocimiento, que tiene asignadas unas horas mensuales bien determinadas (incluso el inglés, que no es una área de conocimiento en este ciclo), con independencia de que también se use el catalán en aquellas actividades por ser la lengua vehicular de la enseñanza.

En definitiva entiende la Sala «prima facie» --con la necesaria restricción que debe hacerse cualquier juicio sobre el fondo en este incidente cautelar-- que no se imparte enseñanza del castellano en el curso en que está matriculado el hijo del recurrente y que tampoco se impartió en el curso anterior, cuando menos en los términos que marca el Decreto.

QUINTO. El artículo 130 faculta al Tribunal, previa valoración circunstanciada de todos los intereses en conflicto, para acordar la medida cautelar cuando la ejecución del acto pudiera hacer perder su finalidad legítima al recurso. En el presente supuesto, la desestimación de la petición de cumplimiento de obligaciones de hacer. El «periculum in mora» que justifica la adopción de estas medidas cobra especial relevancia en este caso porque si no se impone ahora el cumplimiento de esas obligaciones, cuando se está en el último año del primer ciclo de la primaria, ya no tendría sentido más adelante en ejecución de una eventual sentencia estimatoria.

Por lo demás, no parece que de ello pudiera seguirse perturbación grave de los intereses generales o de tercero, en cuyo caso denegarse según dispone el propio art. 130.

SEXTO. Sobre la petición subsidiaria que formula la representación letrada de la Generalitat, antes transcrita, debe aceptarse la relativa a la enseñanza en castellano, esto es, mediante «l'atenció individual amb l'alumne per tal que rebi el suport individualitzat en castellà en totes les árees del vitae», tal como ha ordenado la propia Administración a partir del pasado 9 de enero y así se recoge en el informe de 12 de diciembre de 2005. Este sistema hace posible en principio la protección del derecho ejercitado y la propia organización del centro docente.
Por el contrario, no procede esa pretensión subsidiaria en lo relativo a la enseñanza del castellano, entre otras razones porque no acaba de entenderse cual es el contenido propuesto por la Administración salvo que se trate de lo que ya lleva a cabo (propiamente expuesto), y que es improcedente por cuanto se ha razonado.

Vistos los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación.

PARTE DISPOSITIVA
La Sala Acuerda: Adoptar las medidas cautelares solicitadas por el recurrente en favor de su hijo. Para su cumplimiento, la Administración demandada deberá disponer que dicho niño, matriculado en el centro docente «Feliu i Bogues» de Badalona reciba la enseñanza correspondiente al 2.º curso de educación primaria mediante atención y soporte individualizado en castellano en todas las áreas de conocimiento. Y también deberá disponer que se imparta la enseñanza de la lengua castellana correspondiente a ese curso según al horario reglamentariamente establecido, del mismo modo que se hace con las restantes áreas de conocimiento.

Contra la presente resolución cabe interponer recurso de súplica en el plazo de cinco días.
Así lo acuerdan y firman los Iltmos. Sres. Magistrados que componen el Tribunal.

INDIFERENCIA POR DESCONOCIMIENTO

Editorial minutodigital 14 Julio 2006

"Lo que más tristeza me produce es la indiferencia de buena parte de la sociedad española ante los hechos que estamos viviendo". Son palabras de Francisco José Alcaraz, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El invierno mediático es muy duro.

Los españoles muestran una aparente indiferencia por puro desconocimiento de la terrorífica realidad que vivimos. Cierto que hay medios que no se cansan de denunciar la colosal traición de la que está siendo objeto este país por parte del PSOE; pero no dejan de ser una minoría. Minoría que simplemente no existe en el sector de la televisión. Desgraciadamente, las mayorías que deciden las elecciones viven por diferentes motivos alejados de la actualidad política, la cual no consideran deber ciudadano. Su único hilo de conexión con la realidad del país es el arranque del telediario de cualquier cadena nacional. Y hoy por hoy, en esos pequeños reductos, fuentes de información de un gran número ciudadanos, acerca del mal llamado proceso de paz sólo se oye la voz del Gobierno.

En la misma línea, el 11-M, otro de los caballos de batalla, simplemente no existe cuando, cada día que pasa, parece más evidente que a la larga lista de víctimas de ETA habrá que unir la de lo que ellos mismos denominaron "acciones armadas" en uno de sus últimos comunicados. De hecho, sólo la rendición del Estado a una banda criminal se puede entender bajo los parámetros de aquel asesinato colectivo que tanto ha cambiado la Historia de España en tan sólo dos años. Y una operación de este calado sólo es posible bajo un mayoritario control de los medios. Por esa razón afirmamos que una parte importante de la sociedad española es indiferente; sí, pero por desconocimiento. Ahora bien, no menos cierto es que cada vez es mayor el número de españoles que ven con preocupación la situación creada por Zapatero y el PSOE. Y esa corriente crece gracias a la continua denuncia de medios como este y también a la movilización sin descanso de colectivos como el de las víctimas de ETA.

Le toca impulsar, sin titubeos, aún más ese trabajo constante de medios y ciudadanos al Partido Popular, que debe hacer lo posible por romper con su eterna dificultad para conectar con el ciudadano de a pie. Porque esta batalla, antes que en el Parlamento, se gana en la calle con una acción pedagógica continuada que hasta el momento hemos visto con cuenta gotas. De hecho, los setecientos mil afiliados que tiene la formación de Mariano Rajoy debieran servir para algo más que pura estadística; para, por ejemplo, mostrar el derribo de la España constitucional que está haciendo el Gobierno. Pero llega agosto, y entre los indiferentes por desconocimiento y los que se van de vacaciones, mucho nos tememos que el tren de la infamia comandado por Rodríguez va a proseguir sin descanso el camino hacia su destino final: nuestra propia ruina.

NUEVE AÑOS DEL ASESINATO DE MIGUEL ÁNGEL BLANCO
MANIFIESTO DE LA ASOCIACIÓN DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Libertad Digital 14 Julio 2006

Señoras y señores, amigos todos… buenas tardes y gracias por acudir una vez más a la convocatoria de la AVT. Esta llamada pretende ser una voz unánime en distintos puntos de España para que desde Madrid, La Coruña, Alicante, Badajoz, Barcelona, Bilbao, Cáceres, Granada, Huesca, Lugo, Murcia, Orense, Oviedo, Palencia, Salamanca, Santander, Sevilla, Valladolid, Valencia, Vigo, Vitoria, Zaragoza..... digamos al Gobierno de la nación, a los grupos políticos que le apoyan y a la banda terrorista ETA: RENDICIÓN EN NUESTRO NOMBRE ¡NO!

Hace hoy nueve años que los terroristas de ETA asesinaron a Miguel Ángel Blanco. El no ceder al chantaje del acercamiento de los presos etarras a las cárceles vascas supuso que el secuestro de Miguel Ángel acabara con su asesinato. Ante tal coacción la sociedad no cedió. Todos salimos a la calle para exigir su liberación. En aquellos días todos nos sentimos parte de la familia Blanco, vivimos la agonía del secuestro con ellos, ningún español permaneció ajeno ante tal amenaza. En aquel momento España no se rindió ante las pretensiones de unos asesinos, estando en juego la vida del joven concejal. No vamos a permitir que nueve años después el Gobierno se rinda en nuestro nombre. No vamos a permitir que el gobierno comercie con la sangre de nuestros familiares, no vamos a consentir que el Gobierno conceda ningún beneficio a los asesinos de ETA a cambio de no matar. Exigimos al Gobierno JUSTICIA.

Las víctimas del terrorismo somos los españoles más interesados en acabar con ETA, somos las más interesadas en que ETA no vuelva a matar. Nosotros que hemos visto la cara más siniestra de la banda asesina, no queremos que más familias pasen por la situación que nosotros hemos vivido. Nosotros, las víctimas, sí sabemos lo que es enterrar a nuestros seres queridos, asesinados por ETA, sabemos lo que es sufrir la sinrazón del terrorismo en nuestros hogares.

Aquellos que sin reparo se han sentado con quienes jalean, aplauden y no condenan los asesinatos, es decir con Batasuna-ETA, han olvidado muy pronto el reguero de sangre que los terroristas han dejado por toda la geografía española. Estos personajes, a quienes la historia recordará por su indignidad, quieren pasar por encima de los cadáveres de nuestros familiares como hienas hambrientas para satisfacer sus ansias de poder. ¿Cómo se puede pedir a las víctimas que sean más generosas? ¿Les parece poca generosidad casi mil vidas y miles de heridos?, ¿les parece poca la generosidad no haber respondido a los terroristas con sus mismas armas? No vamos a permitir que además de ser nosotros los que hemos puesto los muertos nos acusen de ser un obstáculo para la paz. Esa paz de la que al Gobierno se le llena la boca es la RENDICIÓN a la que nos quieren someter.

Ante la gravedad de los recientes acontecimientos tenemos que decir que cualquier cesión por parte del Gobierno, en los pactos que han llevado acabo entre ETA y el ejecutivo, supone una traición a los muertos, una traición a los españoles, una traición a nuestra democracia y una traición a nuestro Estado de Derecho, que se ha visto humillado ante la cobardía del Presidente del Gobierno, que lejos de cumplir con su obligación de defender a España, se la ha entregado en bandeja a los terroristas para que la destrocen a su antojo.

Señor Zapatero, ¿qué sabe ETA que ignoramos todos los españoles para haber cedido de esta manera?, ¿Acaso todo un Estado de Derecho no puede acabar con una banda de asesinos? ¿Son cómplices de los atentados los gobiernos que le antecedieron por no ceder al chantaje terrorista? Señor Zapatero, ¿por qué no cedió al chantaje ante el secuestro de Miguel Ángel Blanco pudiendo haber salvado su vida y por ende todos los asesinatos posteriores, mientras hoy cede ante las exigencias de los asesinos?

Todos los españoles sabemos quién es y qué quiere ETA. Sus acciones durante más de 38 años lo han dejado claro, la extorsión, la amenaza, el asesinato son su tarjeta de visita. De unos asesinos se puede esperar cualquier cosa. Han acabo con la vida de casi mil personas, entre ellas 28 niños, han secuestrado y torturado a miles de españoles, han extorsionado a cientos de empresarios, miles de familias han tenido que marcharse de sus hogares por las amenazas sufridas por ETA y los españoles con mucha dignidad jamás hemos cedido a sus pretensiones. Como ya he dicho, todos los españoles sabemos quién es ETA, pero ¿sabemos verdaderamente quién es nuestro gobierno? Como dice la Biblia, “por sus hechos los conoceréis” y los hechos del Gobierno son los siguientes:

- Un Gobierno que cuando estaba en la oposición se reunía con Batasuna-ETA, mientras firmaba el pacto antiterrorista traicionando así a los españoles.
- Un Gobierno que lleva mintiendo a los españoles más de dos años sobre sus contactos con ETA, mientras los pro terroristas nos dan todos los detalles de sus reuniones clandestinas.
- Un Gobierno que a través del Fiscal General del Estado destituye al mayor garante de la defensa de las víctimas como es el fiscal Eduardo Fungairiño.
- Un Gobierno que pide a los jueces que apliquen las leyes según el momento en el que nos encontremos.
- Un Gobierno que intenta criminalizar a las víctimas y habla de los terroristas como de hombres de paz.
- Un Gobierno que llama a los atentados accidentes y no ha condenado las últimas acciones de estos criminales.
- Un Gobierno que no cumple la ley de partidos y que según los medios de comunicación se ha reunido en más de una ocasión con Josu Ternera, un de los terroristas más sanguinarios en la historia de nuestro país y prófugo de la justicia.
- Y un Gobierno que decide ceder a los terroristas partes de España, como si a ellos les perteneciera nuestro país.
A esos hechos se les llama traición y quien los comete traidores, y como tales la historia los juzgará.

A nosotros, a todos los españoles que no estamos dispuestos que la justicia no se cumpla, y que unos asesinos saquen rentabilidad de la sangre de inocentes, ante tanta indefensión sólo nos queda la rebelión cívica para que ningún Gobierno sea del color que sea, entregue la dignidad la memoria y la justicia a una banda de asesinos que lo único que se merecen es el desprecio de toda nuestra patria.

Para finalizar, deseo agradecer de nuevo su presencia en este emotivo acto, y por permitir que la AVT continúe luchando para que las víctimas del terrorismo no sean invisibilizadas y caigan en el olvido.

MANIFIESTO DE ROSAS BLANCAS POR LA DIGNIDAD
Libertad Digital 14 Julio 2006

La plataforma Rosas Blancas por la Dignidad quiere apelar a la conciencia de la ciudadanía española en este día triste en el que recordamos el asesinato hace nueve años de Miguel Ángel Blanco. La forma en que se produjo su muerte y la reacción de toda la sociedad marcaron un antes y un después en la lucha contra el terrorismo en España.

Hoy, aquí, queremos renovar ese "espíritu de Ermua" que hace nueve años llevó a millones de ciudadanos a hacer frente al terror. Ahora más que nunca tenemos que repetir aquella movilización. Todos los ciudadanos queremos la paz, pero sabemos que la paz no se consigue renunciando a la justicia y menos aún cediendo a las pretensiones de los asesinos.

Los ciudadanos que formamos la plataforma Rosas Blancas por la Dignidad hacemos nuestro el sufrimiento de las víctimas, su memoria y su posición de firmeza frente al terror. En este proceso de rendición emprendido por el Gobierno, los frecuentes intentos por acallar la voz de las víctimas son en realidad intentos por silenciar a millones de ciudadanos sobre los que también recae la soberanía nacional en España.

Reclamamos al Gobierno que escuche el clamor de la sociedad y que retome de verdad la política antiterrorista, que tiene que estar enfocada a la derrota de ETA. Para este objetivo es necesario convocar a los ciudadanos, una vez más, a una rebelión cívica pacífica como la que vivimos tras la muerte de Miguel Ángel Blanco.

En esta rebelión cívica hacemos un llamamiento a todos los socialistas de bien, a esa inmensa mayoría de ciudadanos que cumplen sus deberes y se preocupan del bien común, que buscan el progreso y el bienestar de nuestra sociedad, que quieren justicia y libertad, para que hagan oír su voz ante este proceso que olvida a las víctimas y satisface a los verdugos. Hoy, más que nunca, ¡rendición en mi nombre, no!

MANIFIESTO DE LA FUNDACIÓN PARA LA DEFENSA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA
Ricardo Garrudo. Vicepresidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española. Santander, 12 de julio de 2006
Libertad Digital 14 Julio 2006

La Fundación DENAES, para la defensa de la Nación española, ha querido convocar precisamente hoy, día 12 de Julio, en el noveno aniversario del cobarde asesinato de Miguel Ángel Blanco por la organización terrorista ETA, este acto en más de 25 provincias españolas, para solemnizar nuestro frontal rechazo al proceso puesto en marcha por el gobierno Zapatero que, de prosperar, destruirá esa realidad que llamamos Nación española.

Queremos mostrar nuestra frontal oposición, nuestra resistencia sin límite, nuestra voluntad de no rendirnos nunca, especialmente en tres procesos enormemente nocivos para España puestos en marcha por el Presidente del Gobierno.

1º.- Manifestamos nuestro rotundo NO sin condiciones, a la negociación con la banda terrorista ETA y manifestamos también nuestro respaldo firme a las víctimas del terrorismo. Queremos señalar con el dedo y acusar al Gobierno de deslealtad con la Nación española en un momento en el que las conversaciones ETA/Zapatero han puesto en marcha un proceso de autodeterminación que será letal para España. Un proyecto político lleno de maldades, de pactos inconfesables, de oscuridad y de deslealtades que destruirá la fortaleza democrática de la sociedad española, que liquidará la fortaleza de nuestro Estado de Derecho y que sacrificará, sin que les tiemble el pulso, a la Nación española en una mesa de negociación.

Condenamos esa traición sin precedentes a la realidad histórica, política y cultural de España, y condenamos también la alta traición que se está ejecutando sobre todas y cada una de las víctimas del terrorismo. Una traición que puede suponer, además, una irresponsable e imperdonable incitación a la venganza.

2º.- Manifestamos nuestro rotundo NO sin condiciones, a esa política de desmantelamiento de la Nación española que han puesto en marcha los partidos que forman coalición en el proyecto gubernamental, y queremos hacerles saber que vamos a estar vigilantes y que, llegado el caso, reclamaremos de todos ellos la correspondiente responsabilidad judicial. La liquidación del Estado Nacional en Cataluña, en País Vasco, y en todas las CCAA a las que se vaya extendiendo el proceso, supone, además, liquidar la unidad, la solidaridad, la convivencia entre españoles, y es iniciar un proceso de rivalidades, de enfrentamientos, de balcanizaciones que ponen en riesgo la convivencia y la paz entre españoles. Nosotros queremos la paz y sabemos que no hay paz sin libertad, y que no hay libertad sin unidad.

(Manifiesto del Foro de Ermua, en recortes del dia 12)

El silencio de los corderos o cómo entiende Zapatero la Democracia: “¡Y a mí qué me importa Navarra!”
Federico Quevedo El Confidencial 14 Julio 2006

“Pero, presidente, ¿no te das cuenta de que éstos te van a pedir Navarra, de que van a poner Navarra encima de la mesa de negociación?”. La pregunta, hecha desde una cierta estupefacción, se la planteaba al presidente del Gobierno un conocido empresario, hotelero para más señas, que en los últimos meses ha estado muy cercano al matrimonio presidencial, hasta el punto de que Sonsoles, la mujer de Rodríguez, aprovecha esta relación en beneficio de su carrera como soprano. La respuesta del presidente es para releerla varias veces: “¡Y a mí qué me importa Navarra!”.

Ha llegado un momento en el que Rodríguez Zapatero confunde sus deseos personales, sus ambiciones personales, sus odios y resentimientos personales, con razones de Estado. Eso les ocurre a los caudillos cuando creen que solo ellos son capaces de saber qué es lo que conviene al pueblo y la nación que gobiernan y, por tanto, no entienden que haya nadie que discrepe de sus designios. “¡Y a mí qué me importa Navarra!”. La respuesta al empresario hotelero, amigo-interesado del presidente, refleja una visión completamente personalista de la democracia, un régimen que Rodríguez Zapatero sólo acepta en tanto en cuanto el beneficiario del mismo sea él. Lo digo sin acritud y con una sensación agobiante de tristeza, porque, aunque lo normal no sea tener vocación de servicio público, para cualquiera de nosotros que sienta un poco, aunque solo sea un poco, de cariño hacia la patria en la que vivimos y que tanto nos ha costado construir, contemplar cómo un político sin ninguna clase de principios y escrúpulos es capaz de destruirla resulta del todo doloroso.

Rodríguez lleva cinco años negociando con la banda terrorista ETA. Eso significa que lo hizo al mismo tiempo que los asesinos ponían sobre la mesa de negociación los cadáveres de Fernando Buesa y de Joseba Pagazaurtundua, militantes socialistas, miembros destacados de una comunidad ideológica en la que sigue habiendo mucha gente de bien a la que se le revuelven las entrañas cuando ve a Patxi López dándose abrazos con el terrorista Otegi. Yo he sido, y soy, habitualmente muy duro con la izquierda, lo reconozco, pero lo soy con esa izquierda sectaria y ambiciosamente totalitaria que representa Rodríguez Zapatero. Permítanme, sin embargo, que hoy me dirija a esos otros, a esa mayoría silenciosa de militantes y simpatizantes del PSOE que callan y lloran en silencio la vergüenza de ver cómo se humilla la memoria de sus propios muertos.

Son muchos los que se ven a sí mismos, se reconocen a sí mismos, en personas como Gotzone Mora, Rosa Díez o Pilar Ruiz, madre de Pagazaurtundua, la misma que escribió hace un año aquello de “sé que harás cosas que me helarán la sangre”, en referencia a Patxi López, quien, obviamente, ha cumplido con creces el pronóstico. Pero son muchos los que no se atreven a dar el paso de reivindicar ese compromiso moral que asumió una parte importante de la izquierda con la Democracia en aquel Congreso de Suresnes, donde el socialismo dio la espalda al marxismo e inició un camino lento, pero parecía que inexorable, hacia una socialdemocracia moderna y cada vez más próxima a lo que algunos, como Carlos Solchaga, denominaron un social-liberalismo del tipo que luego ha puesto en práctica el laborista Blair en Gran Bretaña.

Estoy seguro de que gente como Solchaga, Almunia, Eguiagaray, Solana, el propio Solbes, Sevilla y un largo etcétera de dirigentes socialistas con los que, desde una posición estrictamente liberal, a algunos nos pueden separar muchas cosas, no comparten, e incluso desaprueban con firmeza, la deriva a la que nos conduce Rodríguez Zapatero. No lo pueden hacer porque esta deriva es todo lo contrario a ese compromiso democrático que el PSOE asumió entonces y permitió un periodo intenso de cambios sociales y económicos en tiempos de Felipe González, pese a los gravísimos errores que cometió en materia de corrupción y terrorismo de Estado.

“¡Y a mí qué me importa Navarra!”. Hay mucha gente de bien en el socialismo español, muchos votantes del PSOE y militantes de este partido, que no pueden cruzarse de brazos ante la ruindad de la actitud de su secretario general, que permitió y alentó negociar con ETA mientras ETA asesinaba a sus propios compañeros. ¿Con qué fin? ¿Con qué objetivos? Ni siquiera González tuvo en el PSOE el poder que hoy disfruta Rodríguez Zapatero, y me consta que, entre muchos de los dirigentes de este partido y buena parte de las bases del mismo, se ha extendido el miedo, cuando no la desesperación

Pero esa gente de bien, esa gente que sabe que lo que está pasando reviste de una especial gravedad y que está en juego nuestro propio futuro y nuestra libertad, tiene que perderle el miedo a decir lo que piensa, a manifestar su oposición a quien está traicionando la propia memoria de su partido y de sus militantes, y la historia que ha acompañado al PSOE desde la Transición, e incluso antes, en la lucha contra el franquismo. Todo aquello se hizo con un objetivo común: la concordia y la construcción nacional en libertad. Y ese objetivo hoy está en manos de una pandilla de canallas, de una mafia asesina que ha matado a sus propios compañeros socialistas en nombre de una ideología fanática y totalitaria.

Son muchos los militantes, votantes, simpatizantes del Partido Socialista, que han trabajado y trabajan por el bien común, que es la sagrada máxima que debe dirigir los pasos de un gobernante democrático, tal y como expresaba John Locke, que han buscado el bienestar y el progreso de la sociedad y que, sobre todo, lo han hecho con el ánimo de lograr la justicia y la libertad. Es vital que esa gente abandone su silencio y se una a todos los que se niegan a plegarse a la imposición. Cuando Rodríguez afirma, sin que le tiemble la voz, “¡Y a mí qué me importa Navarra!”, en el fondo está manifestando la crudeza de su ambición totalitaria y la naturaleza caudillista de su proyecto político: todo con tal de mantenerse en el poder.

Durante estos más de dos años ha desplegado un abanico de actitudes antidemocráticas dirigidas, en buena parte, a buscar la aniquilación del contrario y, sobre todo, a formar un pensamiento único sustentado en un falso buenismo que ya casi no convence, pero que, en realidad, transpira un personalismo excluyente. Pero nuestro futuro y nuestra libertad exigen rebeldía, y no basta con que se rebelen sólo los que no le votaron, deben hacerlo, también, aquellos que empiezan a ser conscientes de que la libertad por la que lucharon no tiene nada que ver con lo que está haciendo el hombre al que llevaron al poder. Sin miedo, porque en la defensa de la Libertad y la Justicia no estarán, nunca, solos, como no lo están Gotzone Mora, ni Rosa Díez, ni Pilar Ruiz, ni Nicolás Redondo, ni Mayte Pagazaurtundua... ni cientos de miles de socialistas de bien.

Además, pardillos
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 14 Julio 2006

La ciudadanía recompone el calendario de las negociaciones del Gobierno con ETA; se advierten las contradicciones; se toma nota de las mentiras; Rajoy pide la dimisión del presidente por los engaños demostrados y, más allá de estos puntos no ciertamente baladíes, salen a la luz las diferencias entre los negociadores en relación con las formas de legalización de Batasuna. «Gara» se coloca en el mercado periodístico con el aval que le ha dado el Gobierno como órgano de expresión, que es de la otra parte contratante, y de ese modo salen a la luz informaciones comprometedoras para el Gobierno.

Pero, al suceder todo esto, la negociación adquiere la vitola de la normalidad e incluso de la legalidad. Este es el drama de fondo. Se acepta sin escrúpulos un «proceso de paz», que es a todas luces radicalmente ilegal e inmoral. ¿O alguien en su sano juicio puede admitir que los administradores del Terror se sienten a la mesa de la negociación con los legales sin haber dado previamente muestra alguna de arrepentimiento?

Una sociedad en la que una gran parte de ciudadanos y de partidos ha asumido como normal este proceder bárbaro está enferma, gravemente enferma. A partir de aquí podemos entrar en los detalles. Habiendo dejado claro que Zapatero no es culpable por engañar respecto a las fechas de la negociación, sino por haber puesto ésta en marcha. Es condenable por entrar en el juego sin haber cumplido las normas mínimanente exigibles.

Entrar en unas negociaciones con una ETA arrepentida ya sería tarea difícil y arriesgada, habida cuenta la naturaleza de la organización y su absoluta carencia de escrúpulos, pero, al menos, sería un hecho lícito. En ese caso estarían justificados los riesgos. En las condiciones actuales ETA va crecida. Al ser aceptada como interlocutor, su pasado queda legitimado y, por lo mismo, sus exigencias aparecen como razonables...

En estas circunstancias nos enteramos por «Gara» de las diferencias de criterio que existen en el interior de ETA. Es noticia que viene a agravar aún más las cosas. Quien tome esas contradicciones internas de la organización por debilidad está equivocado de medio a medio. Se podrá imponer la parte más dura gracias al entreguismo del Gobierno.

A la descalificación radical que debe merecernos el comportamiento de un Gobierno abierto a la ilegalidad viene a sumarse otro hecho, asimismo sonrojante. Me refiero a la torpeza de los negociadores del Gobierno. Además de inmorales, son unos pardillos.

El triste aniversario de Miguel Ángel Blanco
Lorenzo Contreras Estrella Digital 14 Julio 2006

Veintidós manifestaciones en homenaje y recuerdo a Miguel Ángel Blanco, en el noveno aniversario de su asesinato por ETA, han llenado las capitales españolas de banderas nacionales y, por supuesto, constitucionales. En Madrid la concentración ciudadana buscó como referencia el monumento a la Carta Magna. Era una solemne expresión de defensa de la legalidad, en cuyo nombre fue vilmente sacrificado aquel concejal de Ermua. Curiosamente se ha echado en falta la presencia de dirigentes socialistas, en Madrid y fuera de Madrid, Pero todavía más grave fue la ausencia de Mariano Rajoy, mientras Aznar se limitaba a dar publicidad con lectura personal a unas líneas conmemorativas.

Políticamente, el 12 de julio ha sido un día curioso. Podía haber sido aprovechado para levantar un clamor general contra ETA y contra el Gobierno que a ella se aproxima con voluntad de negociación. Pero los integrantes del espíritu de Ermua tuvieron que callejear sin apoyos dignos de tal concepto. La jornada tenía en reserva otro factor sorprendente: Arnaldo Otegi relativizaba las revelaciones del diario “Gara”, órgano del mundo etarra, sobre la existencia de negociaciones entre Batasuna y el Gobierno, con acuerdos previos cuyo cumplimiento pide y urge al brazo político de la banda terrorista. Ahora resulta que, según Otegi, el compromiso no avanzó tanto. Y la pregunta elemental que cabe hacerse es doble: por una parte, qué orden apremiante ha recibido Otegi para que el llamado “proceso de pacificación” no se deteriore con indiscreciones que un sector de ETA desaconseja, una orden que el “mahaikide” ha obedecido puntualmente; por otra parte, en qué medida “Gara” obedecía también órdenes para publicar lo que publicó, porque sería una ingenuidad creer que el órgano de expresión de la banda dijo lo que dijo por su cuenta y riesgo.

La respuesta a las “indiscreciones” del mundo etarra ha venido de la mano de Baltasar Garzón con su orden de practicar detenciones de activistas en cuantos supuestos miembros de la red de extorsionadores ya a punto de caer en manos de la policía tras las investigaciones conducidas por el juez Marlaska, que los consideraba intermediarios en la gestión y cobro del denominado “impuesto revolucionario”. Estas detenciones, entre ellas la del antiguo director del desaparecido diario “Egin”, representan un aparente giro de Garzón hacia sus antiguas posiciones de dureza. Recuérdese que el famoso magistrado titular del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, recién regresado de unos cursos universitarios impartidos en Norteamérica, dictó un auto que permitía, contra el parecer de Marlaska, la reunión, al margen de la Ley de Partidos, fue que él no podía convertirse con antelación en “una especie de controlador de la acción política de un partido democrático” – se refería al PSE -, porque eso sería ilegal. Según el nuevo Garzón de aquel instante, los jueces que investigan delitos no deben avanzar “imaginando contenidos que no se han producido, o haciendo prospecciones sobre lo que pueda suceder o no suceder”.

O sea, con esa retórica judicial, don Baltasar proporcionaba a ETA facilidades para mover a su “brazo político” en la dirección que más le convenía. Y el juez se fumaba la Ley de Partidos, dando así un ejemplo de moderación y tolerancia, en la línea deseada por el Gobierno, al furibundo Marlaska, que no perdonaba ni una.

¿Ha cambiado de nuevo Garzón o queda a la espera de que Zapatero premie con un ministerio - ¿el de Justicia? — la flexible disposición del famoso juez.

La tolerancia es inmoral si la memoria de la víctima impide el diálogo
Pascual Tamburri elsemanaldigital 14 Julio 2006

Hace cinco años del asesinato de José Javier Múgica, concejal de Leiza. Hoy sus asesinos de ETA negocian con Zapatero. Pero en Navarra no hay sitio para una falsa "tolerancia".

14 de julio de 2006. El 14 de julio de 2001 ETA asesinó a José Javier Múgica, concejal de Unión del Pueblo Navarro en Leiza. Una bomba-lapa mató a un trabajador, representante del pueblo y portavoz de España. Quisieron matar en él la libertad de todos y el coraje de quienes comparten con él principios frente a la mentira y el crimen. Aún no lo han conseguido, y hoy su muerte se recuerda con amargura.

Quienes hoy negocian con ETA y con Batasuna niegan el valor de la muerte de José Javier Múgica y de la vida de sus compañeros de lucha en Leiza. Negociar es dar la razón a las peores percepciones de esta víctima de ETA, cuando recordaba que "la libertad de expresión permite que en este país se pida la impunidad para el asesinato, mientras se sigue asesinando". Colocar al mismo nivel la verdad y la mentira, la virtud y el crimen, la lucha honesta y el asesinato por la espalda no es tolerancia: es complicidad con los mentirosos, los criminales y los asesinos.

Una de tolerancia, camarero
Daniel Innerarity enseña filosofía de la Universidad de Zaragoza. Es nacionalista vasco, o al menos lo ha sido. Y allá por los inicios del zapaterato, en 2004, lanzó una serie de reflexiones, que siguen, sobre la importancia del estilo político, vulgo "talante", en la actual vida pública española. Bueno, él, que parece muy tolerante, no dice española, claro.

Para Innerarity, "el debilitamiento de los grandes proyectos ideológicos ha situado en primer plano la cuestión del estilo político". ¿Una obviedad? Nada es obvio con depende qué interlocutores. El dardo iba, entonces, a favor de Zapatero y contra Aznar, ya que, para tan eximio pensador vasco, "las exigencias de la mera educación han vuelto a convertirse en una reivindicación elemental tras el hastío que ha generado en la política española un largo tiempo de desprecio a la oposición, monopolio de la Constitución, ausencia de diálogo, desconsideración de la voluntad popular y falta de respeto a la legítima aspiración ciudadana por saber la verdad" .

¿De qué se trata? Teóricamente, mediante la tolerancia, de "hacer compatible la diversidad ideológica, funcional, identitaria y de intereses". Así que en esas estamos: ustedes, representantes oficiales de la España política, muestren su talante y acepten que aquí hay gente que mata para imponer su mentira; y como hay que respetar la mentira, vamos a darles la razón y que por favor dejen de matar. Pues eso.

Dogma neotolerante: "Los conflictos relativos a la política territorial exigen acostumbrarse a tratar los asuntos políticos como cuestiones en torno a las cuales se puede discutir, pactar y negociar, no siempre como cuestiones de principio, lo que termina generando dinámicas centrífugas". O sea, señores, negocien y cedan aunque ustedes representen la verdad y la justicia y tengan enfrente la mentira y el crimen, porque si no serán ustedes intolerantes. Malos, malos, malos.

Esta retórica tolerante en lo ideológico se corresponde, ni que decir tiene, con una escuelita histórica paralela, para la cual no hay hechos probados ni comunidades formadas, sino sólo el fluir de las grises opiniones. Vamos, que como "toda identidad exige cambios" y "Navarra no va a ser una excepción", debemos dejarnos llevar por la corriente nacional-terrorista porque si no don Daniel y sus adláteres multidisciplinares nos llamarán intolerantes.

Personalmente exijo que me lo llamen. Si estos sujetos me excomulgan de su tolerancia quedaré sin duda lejos de Zapatero, lo cual no es pequeña ventaja. Además, estaré en el mismo lado de José Javier Múgica, y estarán con nosotros Silvestre Zubitur y Pello Urquiola. Es verdad que no tendremos ya derecho a lustrar nuestro acento francés para citar a Camus, y que Koselleck, Finkielkraut, Giddens y Luhmann tal vez nos parezcan la delantera de la República Checa. Pero a cambio no seremos tan horteras como esta banda de cursis descreídos.

Durante mucho tiempo he pensado que no había nada peor que ETA y su entorno. Luego he ido viendo que los que están dispuestos a rendirse ante ellos son bastante más lamentables. Por último, creo ahora que nada hay tan patético como los ex alumnos de un grupo totalitario intentando justificar, predicando la tolerancia y la rendición, la victoria de la mentira.

Por qué murió José Javier Múgica

Los concejales de UPN de Leiza no saben de complejas filosofías tolerantes. Tampoco los veo yo muy duchos en teorías individualistas de la existencia ni en pluralismos existenciales. José Javier Múgica murió y otros arriesgan su vida porque se identifican con unos principios que consideran verdaderos y superiores. Porque creen en una tierra y una patria. Perdón, qué digo, una Patria. Porque se han dado cuenta de que, a base de tolerancias unilaterales y de sutilezas libertarias, se ha avanzado demasiado en la construcción de una identidad colectiva nacionalista. Porque, frente a eso, los diálogos y los complejos sólo sirven de felpudo. Porque los intereses de España valen más que los pequeños egoísmos individuales, que unas veces son cómplices conscientes de ETA y otras, las más, risibles compañeros de viaje.

José Javier Múgica murió, sí, pero su muerte nos recuerda que la Navarra foral y española vive, y que sólo puede vivir en gente dispuesta a jugarse el tipo, a dar la cara y a sacar los colores a todos los mediocres que desde cómodas cátedras, escaños y despachos se creen más inteligentes y sabios que un concejal de pueblo.

Queremos saber quién ha sido
EDITORIAL Libertad Digital 14 Julio 2006

No sabemos sus nombres. Pero desde hace una semana sabemos, gracias a una explosiva como fugaz información del diario El Mundo, que o bien ETA tiene al menos dos infiltrados en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado o, lo que es peor, dos agentes policiales como mínimo, motu propio o siguiendo órdenes de sus superiores, han decidido colaborar con la banda armada, alertando a los responsables de su red de extorsión que estaban siendo seguidos y controlados por orden judicial.

El lógico “estupor” que manifestaba el editorialista de El Mundo ante semejante noticia es equiparable al que nos provoca el escaso —por no decir nulo— eco mediático y político que, desde entonces, ha provocado la noticia, incluyendo al diario que la destapó, que no ha vuelto a subrayar ni a tratar editorialmente un asunto de tan gravísima envergadura.

En cualquier caso, y aunque sea con el perfil bajo y con el retraso que caracteriza a Rajoy respecto a todo lo que tenga que ver con la farsa del “proceso de paz“, el líder del PP, al menos, ha sacado este jueves el asunto a colación al señalar que “ningún ciudadano normal puede estar tranquilo cuando al jefe de la lucha antiterrorista lo separa el juez de una investigación”.

Señor Rajoy: millones de ciudadanos “normales” están tan tranquilos porque simplemente no tienen ni idea que el juez Grande Marlaska haya apartado al comisario general de Información, Telesforo Rubio, de su investigación, ni tampoco saben que dos policías alertaron a los recaudadores de ETA de que estaban siendo controlados. Y no lo saben, entre otras cosas, señor Rajoy, porque usted no ha liderado hasta ahora la protesta y denuncia política. Estamos ante un caso gravísimo y muy concreto que ya es susceptible de provocar responsabilidades políticas a este Gobierno, al margen de las penales que afecten a los implicados.

No vamos a negar nosotros, como todo el mundo comprenderá, ni los efectos del verano ni el “invierno mediatico” al que está sometida la derecha, pero eso no es excusa —todo lo contrario— para que todos lo combatamos con la solemnidad y la firmeza que merece, empezando por la persona que está al frente del principal y único partido de la oposición. Si la oposición mediática a este indigno Gobierno espera a que sea la oposición política la que lidere la denuncia, y por su parte, el Partido Popular espera a que sean los medios afines los que den el primer paso, la generalizada y absoluta intranquilidad que merece provocar este Gobierno esperará tanto como aquel que decidió no meterse en el agua hasta haber aprendido a nadar.

Chitón
Santi Lucas elsemanaldigital 14 Julio 2006

Son muy pocos los medios de comunicación que dedican algún esfuerzo informativo riguroso a despejar las dudas y arrojar luz sobre la oscuridad de la negociación entablada por el Gobierno con ETA. La clac gubernamental está instalada en el éxtasis de la paz colmada. Un solo partido, el PP, reclama infructuosamente claridad y transparencia en los hipotéticos compromisos adquiridos por el Gobierno y el PSOE con la banda terrorista. El presidente Rodríguez Zapatero y sus socios parlamentarios insisten en defender y practicar un apagón informativo absoluto sobre esta cuestión, que negrea la verdad y contradice frontalmente nuestro derecho fundamental a saber si el alto el fuego de ETA pende de un hilo de paz por política o no. Eso de ¿ustedes creen al presidente del Gobierno o creen a ETA? es una pura coartada dialéctica, una pregunta tramposa, un odioso esparadrapo en la boca.

En los regímenes totalitarios sólo existe la versión oficial y virtuosa de los acontecimientos, una glosa irrefutable fabricada a la medida del que manda. En las dictaduras impera la ley del silencio sobre los pensamientos críticos, se ahogan los reparos, se persiguen, prohíben y tachan las opiniones discordantes y se moteja al que alza la voz exigiendo al poder responsabilidades. Creíamos que en un régimen democrático y parlamentario como el nuestro debería prevalecer la palabra libre, despuntar el debate y el contraste de pareceres, reinar la lealtad y el compromiso con la verdad sin escamotear todas las explicaciones. En España se quiere imponer, sin embargo, en el asunto más grave que tenemos por delante un chitón categórico, la callada por respuesta, poner sordina a las actuaciones, el mutis por el foro.

Durante la sesión de la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, celebrada esta misma semana, se ha exigido y hecho alarde de cautela, discreción, secreto y prudencia al hablar de la negociación con ETA. El portavoz del PNV, Emilio Olabarría, no pudo ser más explícito y elocuente: "¿Cómo vamos a contribuir nosotros a este proceso de pacificación? Vamos a contribuir con nuestro silencio, con nuestra discreción". El representante de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida, más de lo mismo: "Este tipo de proceso requiere mucha discreción y poco ruido, nosotros no somos partidarios de que comparezca el Gobierno o de que se den otras explicaciones". Sencillamente, vergonzoso.

Concentración en Barcelona
La Plaza
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Julio 2006

He visto tantas cosas en esa plaza… Allí se arrojaban octavillas los domingos, después de las sardanas, en los primeros setenta. Allí recibimos al gran Tarradellas cuando se reinstauró la Generalidad, un hombre prudente que había aprendido todas las lecciones de la República, la guerra y el exilio, y no estaba dispuesto a repetir errores. Por esa plaza cruzábamos desbordados de juventud y de libertad, en una Barcelona sin orden ni poder, en busca de los locales de la Plaza Real. Hasta que el amanecer nos ahuyentaba.

En el centro de la plaza felicité al pobre Raventós una noche electoral dando por hecho que le había ganado las elecciones a Pujol. Por aquel entonces, Pujol nos parecía un tipo muy raro, demasiado mayor –¡con traje y corbata en los carteles!–, alguien que no podía tener nada que ver con la lucha, que jamás podría imponerse. ¡Éramos tan ingenuos, los más jóvenes! Ignorábamos que a esas alturas el banquero ya se había comprado, desde la Banca Catalana, a una parte decisiva de las fuerzas políticas, sociales y culturales de Cataluña.

Por la plaza de San Jaime, de Sant Jaume, siempre se acaba pasando. Ha habido tiempo de encontrarse con todas las excentricidades, como un conocido director de cine en huelga de hambre hasta que no le subvencionaran su nuevo bodrio. Todas las concentraciones imaginables, todas las protestas. Sin embargo, nadie se había atrevido a plantarse ahí en medio, entre la Generalidad y el Ayuntamiento, para vocear lemas antietarras y antinacionalistas, con banderas españolas y con convicción.

Me duele lo que cuenta Cristina Losada sobre el triste papel del PP en Galicia. Y me alegra dar fe de que en Barcelona sí han dado la cara. Estaban Luna y Vendrell, estaban Sirera y Fernández, y la presidenta del PP de Gerona, y concejales de las capitales catalanas, y sonoros miembros de Nuevas Generaciones de Cataluña. No hay nada que objetar. También acudieron, por supuesto, gentes del nuevo partido de los Ciudadanos.

No creí que llegara a ver esa plaza tomada por la Cataluña de la resistencia, la ensombrecida, la silenciada. Pero la vi. Miles de personas sin miedo han dicho basta, hasta aquí, se acabó. El homenaje al mártir Miguel Ángel Blanco ha servido en Barcelona para rasgar, de una vez por todas, la tela mentirosa donde se proyecta Matrix en sesión ininterrumpida desde hace treinta años. Aquí estamos, y no callaremos más. Que se lo pregunten a esos tipos que se reían el miércoles de las víctimas brindando con cava o con champán desde un balcón de la Generalidad.

Gobierno-ETA
Silencio, se negocia
Jorge Vilches Libertad Digital 14 Julio 2006

Zapatero no aclara en qué situación está la negociación con ETA, o el “proceso de paz”. No ha ido al Congreso de los Diputados, ni se ha reunido con el líder de la oposición. La consecuencia es que la sociedad española se mueve entre rumores, temores y advertencias etarras en Gara. ¿Y qué hacen los diputados, los representantes de la nación? Pues recomendar “silencio”, “discreción” y “poco ruido”. Vamos, como si se tratara de su plan de pensiones.

Sólo el silencio, dicen, puede beneficiar el “proceso de paz”. La democracia deliberativa, esa que el Presidente enraizaba en la relación directa entre el que gobierna y la ciudadanía, un sistema interactivo, casi como una comuna roussoniana, ha quedado en “el silencio”. Porque el buen político es el que discrimina los momentos: ahora “discreción”, ahora “pedagogía”. Y es que el pueblo, hay que entenderlo, se puede convertir en irrefrenable turbamulta si se le rinden cuentas.

El político responsable calla, por lo que el ciudadano, en correspondencia, debe desear la ignorancia. Es mejor no saber. Se trata de esperar sin chistar el resultado; pues si conociéramos esas cosas que “nos helarían la sangre” podríamos condicionar el proceso con esa manía, tan extraña como perniciosa, que es la libertad de expresión.

Pero dan ganas de preguntar cómo va el proceso, y saber si se pactará el ejercicio del “derecho de autodeterminación”, aunque sea con otro nombre; o si excarcelarán a los presos etarras; o si se invitará a Navarra a formar parte de la Gran Euskalherría; o si se legalizará Batasuna; o si hay dos ETAs, una dura, irreductible, que sirve de coartada a la otra, la aparentemente moderada; o si es cierto que llevan cinco años hablando los socialistas y los batasunos, al tiempo que los primeros firmaban el Pacto Antiterrorista. Quizá sea porque el saber ocupa lugar electoral.

Los gobiernos ocultan información, siempre lo han hecho. El problema surge cuando queda tan al descubierto, en carne viva, la distancia entre el discurso y la acción. No había ninguna necesidad real de convertir en bandera del Gobierno socialista la “transparencia democrática”, la “deliberativa”, y luego clamar por “el silencio”. Y es que el gran error del PSOE es no haber conseguido que el PP se sumara a los trabajos para el fin del terrorismo. No se vería entonces el proceso como una maniobra del gobierno Zapatero para ganar una baza electoral. Además, administraría mejor los tiempos, aguantaría la locuacidad inoportuna de Gara, no dividiría a la sociedad española, y afrontaría la negociación con más seguridad. Pero claro, los compromisos serían otros.

No es buena señal que un Ejecutivo pida a los medios de comunicación y a los grupos parlamentarios que callen y mantengan a la ciudadanía en la ignorancia. El Gobierno habla con los terroristas sobre el alcance del Estado de Derecho, la ordenación territorial de España y el significado de la soberanía nacional, pero es mejor guardar silencio. ¡Chitón!... que están negociando.

Mentiras del 11-M
La verdad os hará libres
Aurelio Alonso Cortés Libertad Digital 14 Julio 2006

Permítanme que rotule mi comentario con la famosa y básica afirmación del Evangelio de San Juan (8-32). Y lo complemente con algunos proverbios de nuestro refranero, abundante al tratar de la mentira. El ciudadano ejercita la libertad eligiendo entre las alternativas que presentan los gobernantes, por lo que es fundamental que sean siempre verdaderas. No hay libertad si existe desconfianza en quien ejerce el poder. Ni tampoco la correlativa posibilidad de ejercerlo con “autoritas”“a quien una vez mintió nunca se le creyó” añadiendo que “al mentiroso cuando dice verdad, no le dan autoridad”. o aceptación. Bien lo dice el refranero:

Los españoles no merecemos un gobierno que nos mienta. ¡Cuántas veces habremos recordado aquella frase pronunciada obsesivamente por Rubalcaba en los dos días que siguieron al 11-M! Y hete ahí que en el monstruoso atentado parece descubrirse una primera y esencial gran mentira. Lo que oficialmente se tenía por cierto pasa a ser falso a medida que se despejan incógnitas; las que aclaradas ahora sugieren una suplantación de protagonistas. Ya no parecen serlo los islamistas a los que se endosó el uso de goma dos. No por casualidad emergió en la flamante mochila y en la furgoneta Renault Kangoo. ¡Caso concluido!... se dijeron. Pero ocurrió que lo estallado en los trenes, según el jefe de los Tedax, era nitroglicerina; un explosivo mucho más dañino y familiar a los terroristas del norte.

También se achacó a los muslimes el uso de teléfonos móviles para detonar a distancia lo que condujo a su precipitada, fácil e interesada detención el mismo día 11. Ahora se sabe que era un método conocido por ETA. Un “pásalo” de hace una semana puso en guardia a muchos ciudadanos metidos a improvisados y patrióticos “suplentes” del juez del Olmo, instructor del sumario: “Si alguien quiere saber como estallaron las bombas de Atocha que se lo pregunten a Balbino Sáez el del (comando) Txirrita”; un ingeniero electrónico.

Como el susodicho juez ha puesto fin a la investigación sin siquiera olfatear éstas y otras pruebas determinantes, podría la Audiencia, como tribunal juzgador, reabrir el sumario para aclarar la verdad. Lo profetiza Jaime del Burgo, diputado navarro y vocal en la comisión investigadora del 11-M: “va a pasar como con el GAL, o sea que tendrá que reabrirse el sumario”. Es más, para preocupación de instigadores y cómplices, el Estado de Derecho no muere con el gran Juez Grande-Marlaska. El Tribunal Constitucional no comulga con las flexibles tesis de Conde Pumpido y acaba de rechazar el recurso de amparo de Otegui por sus injurias contra el Rey. Y el juez Garzón en la misma línea, tras invocar que él está con la ley, ha ordenado la detención de dos colaboradores de la banda en las extorsiones a empresarios. Veremos..., de momento uno ha sido puesto en libertad.

La verdad indiscutible del 11-M son los 192 muertos y más de 1.500 heridos. Y también su esencial consecuencia. Modificó el resultado electoral previsto en las encuestas trastocando, por tanto, la historia de España. ¡Alguien hablará! Los hallazgos de Luis del Pino en Libertad Digital y El Mundo se dicen procedentes del CNI y cuerpos de seguridad cuyos miembros, mayoritariamente honestos, actúan en conciencia. El refranero español es rico en máximas sobre la precariedad del embuste: “La mentira es animal de corta vida”, o aquella tan popular del “Antes toman al mentiroso que al cojo”.

La segunda gran mentira se refiere a los desmentidos sobre conversaciones entre Gobierno y ETA. Gara, su diario portavoz, ha revelado el lunes la existencia de un acuerdo de "compromisos y garantías" entre ambos, derivado de negociaciones tenidas ya en junio de 2.005. ¿No será antes? El diario se declara “en condiciones de afirmar” que por dicho acuerdo ETA se comprometía a no atentar ni abastecerse (sic), y el Gobierno a no practicar detenciones, respetar la decisión de los vascos –también respecto a Navarra– y favorecer la actuación de Batasuna.

Aunque duela reseñarlo, se concede notoria credibilidad a los etarras –que a diferencia del Gobierno– , “anuncian lo que piensan y cumplen lo que anuncian”. Los sesgados desmentidos gubernamentales no bastan para reafirmar la verdad oficial. A lo más el Ministro de Justicia ha descalificado a Gara como “panfleto muy acostumbrado a la intoxicación”. Y el de Interior da por supuesto que se le creerá cuando comience el diálogo con la banda, en cuyo momento irá al Parlamento para dar explicaciones.

Entre las dichas dos grandes mentiras se intercalan las falsedades necesarias para lograr, “como sea”, un acuerdo final con los etarras. Y si se malogra, la culpa será como siempre del PP, esta vez por no intervenir en el proceso de paz. Los populares han seleccionado los embustes bajo el título “Trece mentiras de Zapatero en la negociación con Eta” publicados por este digital. Lo fatal para España es la desconfianza a todos los niveles que origina la generalización de tanta ficción política. “A quien mucho miente le huye la gente” sentencia el refranero que apunta al sistema reproductor: “Embustes y cuentos: de uno nacen cientos”.

Cierto que en países como los Estados Unidos la mentira termina con cualquier carrera, política o económica. Pero en España está devaluada de tanto manosearla en declaraciones y citas. Invocándola, los desaguisados políticos parecen menguar a una simple mentirijilla entre chavales. Mentir se convierte en un juego en que lo grave se rebaja a leve. Hay algo sin embargo evidente. Nunca debiera confundirse mentir con “falsear”. De modo simple, la falsedad se aproxima al delito en la medida que alterando o simulando la verdad de los hechos, se obtenga un beneficio –incluso político– causando a otros –incluidos ciudadanos– un notable perjuicio.

En todo caso mentir es para los cristianos una ofensa a la caridad para con el prójimo. Grave si le causa un daño de importancia. Y para los agnósticos de buena ley –que los hay– una falta ética. Lo que pasa es que como ha dicho Carlos Esteban en el semanario “Alba”: “la verdad cristiana hace al hombre peligrosamente libre frente al poder”. Lo tomaría del Evangelio de San Juan para quien “la verdad nos hará libres”.Y esto es lo que no acepta el régimen de Zapatero, que se precipita hacia el pensamiento único.

La construcción de la paz
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ /EXPERTO EN PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 14 Julio 2006

El lenguaje es esencial para nuestra construcción de la realidad. La acción de los seres humanos está mediada, casi en su totalidad, por el pensamiento. El pensamiento está compuesto de lenguaje. La realidad es una representación en nuestra mente. Nuestra conducta sobre la realidad depende, por tanto, de cómo elaboramos nuestras representaciones mentales. Esas representaciones son, principalmente, imágenes, sonidos y emociones entrelazadas por pensamientos. Y los pensamientos son lenguaje. La realidad se construye a través de las palabras, y a través de ella también se manipula. Descifrar el significado de las palabras del otro, así como de sus emociones, es la clave para entender sus actitudes, sus intenciones y su conducta. Si ustedes tuvieran un descifrador de códigos para desentrañar cómo edifica su propia realidad cada persona individual con la que se encontraran en su vida, acabarían entendiendo las claves de la existencia. La única objetividad a la que podemos aspirar es precisamente ésa, tener la capacidad de comprender cuantas realidades distintas están presentes en un escenario social y de qué modo están codificadas.

Y puesto que la realidad que construimos depende de nuestras representaciones mentales y éstas del lenguaje, podemos emplearlo para influir en la percepción de otros, en cómo otras personas urbanizan su realidad. Es parte de la labor de los medios de comunicación o de la publicidad. A la hora de entender qué está sucediendo en Euskadi en el proceso de desactivación de ETA es muy importante descifrar las representaciones mentales que subyacen a cada palabra que los distintos actores pronuncian. Dos de las palabras centrales en el proceso son negociación y paz. Cada una de ellas está articulada por los distintos actores para crear, para influir, una determinada representación mental en el receptor del mensaje, en el ciudadano votante pero también en el resto de actores involucrados en el peculiar escenario social que se ha compuesto para la disolución de ETA. Comencemos por la paz.

Paz es una palabra muy grande. Actualmente, en el camino hacia el cese del terrorismo de ETA, el actor que más la emplea, y que ha hecho de ella el epicentro de su mecanismo de manejar la percepción del resto de humanos asistentes al escenario, es el Gobierno y el PSE, pero sobre todo el Gobierno. El nacionalismo vasco y la propia ETA, la ilegal Batasuna en ella incluida, prefieren emplear terminología que no visibilice tanto el carácter violento del terrorismo con el que la banda criminal ha pretendido mantener un conflicto de décadas, y por tanto recurren más a 'normalización', apellidada o no 'política'. La paz es un concepto elegido con preferencia por el Gobierno de España.

Utilizar la expresión 'paz' tiene un riesgo. Inexorable aunque no exclusivamente, paz tiene un vínculo dicotómico con la guerra en nuestro espacio semántico. Si vamos hacia la paz es que ha habido guerra, nos dice nuestra mente. Y a través de las asociaciones lingüísticas que hemos interiorizado por nuestra educación cultural, la guerra está ligada igualmente a la idea de que existen unos bandos enfrentados que la practican. La noción de guerra nos llama a visualizar, en general, un conflicto donde luchan unos contendientes. En el caso del terrorismo de ETA eso no sería lo peor, calificarla de contendiente de un Estado democrático. Lo peor es que en una guerra, por muy asimétrica que sea, se presupone a los beligerantes un determinado derecho de serlo, es decir, la legitimidad de hacer la guerra, de revelarse contra algo empleando la violencia para matar. Es decir, el mensaje con el que ETA lleva armando su justificación durante décadas. Todas estas nociones se activan automáticamente en el cerebro de muchos de los ciudadanos cuando escuchan hablar a sus gobernantes de paz. Probablemente, el PSOE y el Gobierno sean conscientes (espero) de tales activaciones semánticas cuando han decidido emplear semejante terminología belicista en su mensaje, pero puede que les compense el precio a pagar porque saben que 'paz' también desencadena en el auditorio otras reacciones semánticas y, lo mejor, emocionales.

La paz, por supuesto, evoca la consecución del anhelo de bienestar. Quien nos traiga la paz será quien nos proporcione seguridad, quien finalmente acabe con las escoltas en Euskadi, quien erradique los atentados terroristas que han nacido en el interior de nuestro suelo, quien resuelva nuestra ansiedad. Es el mensaje que quiere transmitir el Gobierno, aun a pesar de las connotaciones negativas de la palabra 'paz' aplicada al terrorismo. La inversión le merece la pena porque, además de pasar a la historia como el Ejecutivo que acabó con el terrorismo en España, quiere ganar las próximas elecciones. Ambos objetivos legítimos, claro. También es rentable a pesar de que los críticos con el proceso del fin del terrorismo etarra están reclamando a Zapatero que no utilice la paz cuando no ha existido la guerra. Todo pretende estar muy medido en cada discurso.

Del mismo modo, la 'paz' es un concepto tan complicado que se revuelve incluso hacia quienes critican su empleo. Desde el PP, por ejemplo, se argumenta que no puede hablarse de proceso de paz en la disolución de un grupo terrorista, que lo único pronunciable y aceptable es la derrota de la banda criminal. Pues bien, un proceso de paz también supone que una de las partes ha cedido, ha llegado a la conclusión de que ha sido derrotada. ETA ha dado el paso hacia el alto el fuego permanente, reconociendo implícitamente, aunque no es su discurso, que su violencia no llegará a obtener ninguna contraprestación directa, ni en el corto ni en el largo. La paz en Euskadi también es la derrota de ETA y el triunfo del Estado. Hasta aquí la paz. Otro día descifraremos el asunto de la negociación.

Río Cabe
Crónicas del circo
Serafín Fanjul Libertad Digital 14 Julio 2006

Si el amable lector tiene el achaque de aplicarse a recolectar barbaridades y propuestas absurdas oídas a los políticos, leídas en los diarios, o circulantes a gran escala entre el pueblo llano, pronto comprenderá que ha de abandonar porque aquello se convertirá en atentado masoquista contra él mismo, por la cruel disciplina que entraña atesorar tanta bobada, tanta ignorancia, aunque a ratos cómica. Y ya se sabe que la Osadía es hija predilecta de Dª Ignorancia y nieta preferida de la venerable anciana Dª Indiferencia, las tres mosqueteras que están asolando nuestro país alegremente.

Como hemos denunciado en otras ocasiones, hace varios siglos que los españoles no se distinguen por su amor y dedicación a la reflexión y el estudio, pero en nuestros días, quizá por el prolongado período de libertad de expresión que disfrutamos, se están manifestando con más rigor y virulencia las sublimes ocurrencias de numerosas gentes con mando en plaza o, al menos, fácil acceso a los medios de comunicación. Tal vez lo más grave no sean las genialidades alumbradas –el pueblo, con buen criterio, creó la palabra “paridas”, por este gerifalte, aquel buscavidas o estotra bachillera (o bachiller). Lo peor –pensamos– es la aceptación, o la facilidad con que se difunden majaderías proferidas con campanudo y trascendente tono; y no acudiremos al expediente cómodo de recordar –y ensañarnos– las brillantes ideas, tan sintéticas y condensadas, de un Rodríguez, un Pepiño o un Moratinos: eso sería no querer esforzarse en la tarea. Es decir, lo más nocivo es la ausencia de brigadas especiales de loqueros que, de manera espontánea y con un buen arsenal de camisas de fuerza, recorran calles y plazas, platós de televisión, redacciones de periódicos o –mejor aun- los despampanantes edificios medievales o renacentistas en que se atrincheran, con el nombre de gobiernos o parlamentos autonómicos, miles de egregios beneficiarios del glorioso “Estado de las Autonomías” que inventara Adolfo Suárez en compañía de otros.

Posiblemente, el mayor inventor, productor y exportador mundial de estupidez y estupideces sean los Estados Unidos de Norteamérica –porque es el mayor exportador de casi todo– pero allí unas clases dirigentes sensatas y pragmáticas suelen poner en su sitio al chifleta que desbarra, a la buscona que se pasa de lista o a cualquiera con pretensiones de atentar contra el bien común. Ya sé que hay excepciones y por ahí anda Michael Moore ganando dinero con sus gracias, pero ésa no es la línea dominante. Lo distintivo entre nosotros –paradójico “hecho diferencial” propio de todos los españoles, en especial de quienes dicen, muy serios, no serlo– es la predisposición a no reaccionar ante muestras de irracionalidad insuperable, para todos los gustos y modelos. Durante la dictadura también había ejemplos estupendos del “eterno español”, pero se veían menos, o los genios generadores y las enteradas generatrices se contenían más, sin tanto caldo de cultivo donde fermentar y fructificar los productos de su caletre.

En la actualidad, confluyen los intereses locales de todas y cada una de las denominadas autonomías, más los de ciudades, villas, pueblos, burgos podridos, bisbarras, pedanías, parroquias, aldeas… Y si desean agregar más fuentes de sabias producciones, ojeen y hojeen el diccionario de Casares y añadan lo que gusten: con seguridad no se han de equivocar. Pero igualmente están en danza las expectativas de sindicatos, partidos, fracciones, facciones, fratrías; y de colegios profesionales, asociaciones de padres y madres, de tendencias o tendenciosidades sexuales, de oenegés, de organizadísimos grupos listos a proponer genialidades, exigiendo –insobornables y altivos, hasta que cae algo– que se suelte a un moro condenado por incitar a majar a palos a las prójimas, que se paralice y olvide la construcción de una autovía por haberse dado en las narices con una caca de lince (o algo así), que se proclame a Galicia “Nación de Breogán” ¡a petición de un ex rector!

Los dislates, disfrazados de pugnaces y combativas protestas, se suceden tan ricamente: ¿cómo censurar a un concejal más o menos batasuno por negarse a gritar “Viva San Fermín”, si Rodríguez se esfuerza tesonero por desairar al Papa o a la bandera americana? ¿Cómo indignarse, o pitorrearse, por la Noche Celta de Asturias, si en Granada-Almería han inventado los Juegos Deportivos Moriscos de la Alpujarra? ¿Quién toserá la exquisita selección racial de la abeja vasca, o de los cerdos vascos, si en Huelva, en cuanto te descuidas, te montan unas veladas de cenas morunas, con teatro andalusí incluido, que ya es imaginación y tragaderas? ¿Quién se rasgará las vestiduras por el intento –gracias a Dios fallido– de denominar a Cádiz Sierraymar (en pronunciación racial, Sierrimá) porque en la provincia hay sierra y hay mar, en vez de seguir usando el entrañable y cachondo Cái de toda la vida?

Cada día aparece un sabio –catapultado en TVE, o en Canal 4, Canal 5, Canal 6, en todos los canales, caminos y puertos– exhibiendo una pavada mayor que la del vecino. Folclore y turismo se ven desbordados por la creatividad popular: a la mañana piden sacar a León de Castilla y a la tarde intérpretes de bable, diccionarios de castúo-altoaragonés, estudios de panocho en los Cervantes, financiación de Másters de Silbo Gomero en la universidad de Toronto, enseñanza obligatoria del shelha (o cherja) en Monforte de Lemos por lo que pueda pasar…Hay para todos los gustos, edades, preferencias. Nadie se corta y cuanto más alto se grite (vieja costumbre española), más posibilidades se tienen de atrapar un bocadillo. Mezclando el inocente y sano idealismo romántico con las secuelas de una alfabetización incompleta, ofrecen coartadas culturalistas a la codicia aldeana, canonizan como progresistas a torvos meapilas o asesinos evidentes. Pero eso ya es entrar en el terreno de la estricta política. El problema es más grave, más extenso y profundo: paradojas de los chistes de Jaimito y honradez de los negocios de José Mª el Tempranillo. No sólo se hunde la política, gran parte de la sociedad aplaude al primer Fofito que pasa. La playa está cerca y las hipotecas son a largo plazo: Pepiño anuncia el gobierno del buen rollo. Laus Deo.

Lágrimas en el espejo
Luis del Pino Libertad Digital 14 Julio 2006

Significativa hoy la carta de Casimiro García Abadillo a la fiscal Olga Sánchez en El Mundo. El papelón que está haciendo la fiscal, especialmente de cara a las víctimas ante las que se comprometió a averiguar la verdad, es antológico, porque en 28 meses no ha querido (¿por qué, doña Olga?) pedir que se adjunten al sumario los informes de análisis de los focos de explosión de los trenes.

Anteayer, la fiscalía se despachó con una nota informativa que se salía por la tangente y ayer el Fiscal General del Gobierno volvía a irse por los cerros de Úbeda. Menos chorradas y menos notas informativas y resolvamos la cuestión en diez segundos, porque la cosa es bien sencilla: basta con que el Gobierno exhiba públicamente los informes de análisis de los focos de explosión redactados el 11 de marzo de 2004. Sólo hay dos posibilidades:

Que en ellos no figure la nitroglicerina, en cuyo caso el asunto tiene arreglo: simplemente habría que explicar por qué Sánchez-Manzano no dijo la verdad en la Comisión 11-M y por qué se ha tardado 28 meses en entregarle los informes al juez.

Que en ellos figure la nitroglicerina, en cuyo caso estaría claro por qué no se entregaron esos informes al juez y estaría claro, también, que el sumario se viene abajo.
¿A qué espera el Gobierno para resolver la cuestión, con lo sencillo que es exhibir un mísero papel?

Muy de agradecer también hoy, en El Mundo, la columna que Federico Jiménez Losantos dedica al blog. Realmente, los lectores y participantes de este blog están dándonos a todos una lección en múltiples sentidos. Desde luego, quienes alguna vez pensaron en que podrían tapar la verdad de los hechos no esperaban, ni por asomo, que pudiera producirse un fenómeno semejante. Ese fenómeno demuestra hasta qué punto la sociedad abierta puede, aprovechando la Web, enfrentarse a cualquier intento de manipulación u ocultación. Unos cuantos miles de personas geográficamente dispersas, de ideologías dispares, de formación diferente y sin vínculos previos, pero que comparten el deseo de perseguir la verdad, son capaces de poner contra las cuerdas a cualquier gobierno que trate de incumplir la norma básica de toda democracia: la de que los ciudadanos tienen derecho a una información libre y veraz.

Ayer, esos peones negros estuvieron presentes, junto con tantos otros ciudadanos, en las calles de toda España, respaldando a las víctimas y recordando el asesinato de Miguel Angel Blanco. Permíteme que te mande un abrazo, c3po, porque ese "L´han mort!, L´han mort!" que recordabas refleja perfectamente lo que pudimos sentir todos aquel 12 de julio de hace nueve años. Aquel día, todos los españoles lloramos de todas las formas posibles. Y todas las lágrimas decían lo mismo: "L´han mort!".

Algunos han pretendido olvidar esas lágrimas, porque ahora necesitan sentarse con los asesinos. Otros, no pensamos olvidarlas nunca. Y la verdad es que ellos, por mucho que lo intenten, tampoco conseguirán borrarlas del recuerdo. Las verán cada vez que se asomen a un espejo.

Terca realidad, tozudos hechos
José Javaloyes Estrella Digital 14 Julio 2006

Los datos periodísticamente exhumados de las actas del Congreso correspondientes a las sesiones de la Comisión parlamentaria que investigó los atentados terroristas del 11 de Marzo de 20004 (declaraciones repetidas de J.J. Sánchez Manzano, Comisario Jefe de los Tedax, sobre restos de nitroglicerina encontrados en los vagones de los trenes), resultan tan relevantes que por sí solos podrían alterar cardinalmente el sentido de las conclusiones judiciales y políticas a las que se ha llegado. Pero es lo más notorio que tales datos no se hayan advertido hasta ahora, extraviados entre el marasmo de disquisiciones y reiteraciones en que, las más de las veces, se produjeron aquellos debates y comparecencias.

Cuando lo más importante, entonces como ahora, era la identificación de la autoría de los atentados, si correspondiente o atribuida ésta al terrorismo vasco, tal como se entendió en un principio, comenzando por el propio lendakari Ibarreche, o si perteneciente al terrorismo islámico, tesis que al cabo prevaleció, resulta que extremo tan principal como el de la naturaleza técnica del explosivo empleado por los terroristas, haya sido inadvertido por todos. Incluso por el propio juez Del Olmo, instructor del sumario, para el que esas actas parlamentarias han debido ser material de obligada referencia.

¿Por qué se dio prioridad a los datos pertenecientes a los escenarios de segunda, con sus correspondientes contenidos de prueba alternativa (furgoneta, cinta magnetofónica de contenido islamista, mochila…), y se restó foco a los datos del escenario primordial, que fue el de los vagones en donde estallaron las bombas que produjeron la mortandad?

Es muy razonable la hipótesis de que se quiso con ello primar y probar la versión de que la autoría correspondía al terrorismo islamista, que es lo que convenía a la Oposición por engranar con su propia denuncia del apoyo político del Gobierno de Aznar a la guerra de Iraq. El explosivo plástico, reiterado indiciariamente fuera de los trenes, correspondía a la pista mora; la nitroglicerina rastreada en los vagones, a la pista etarra.

El debate sobre la naturaleza del explosivo de la mortandad no corresponde a un plano técnico, de importancia secundaria. Concierne a una cuestión básica, puesto que afecta al eje mismo de la instrucción sumarial: tan provisionalmente cerrada como deficientemente construida.

Quienes mintieron, sustituyendo el escenario de la prueba, pudieron ser quienes ganaron. Por eso es de tan capital importancia, como editorialmente ha reclamado “El Mundo”, que se aclare la contradicción en cuya virtud no prevaleció la versión, posteriormente reiterada por el Comisario Jefe de los Tedax en la Comisión del Congreso, de que los rastros de explosivos que había en los vagones eran de nitroglicerina. Es decir, sustancia común en los atentados de Eta, por corresponderse con la gran cantidad de dinamita robada dos veces en Francia.

A estas alturas, la cuestión no es preguntar si las urnas del 14-M hubieran sido otras de haber prevalecido ante la opinión pública la versión de que los explosivos eran los de Eta. La cuestión es saber si los resultados electorales se consiguieron con una mentira menos masiva que coherentemente articulada y articuladamente desarrollada, además de implementada con acciones de masas en la jornada de reflexión. La sospecha de las pistas falsas, arteramente manipuladas, se establece con vehemencia tan aterradora que se inscribe en la desordenada presunción de compromisos previos al aflorado “proceso de paz”.

Fuera lo que fuese, hay que las consecuencias que son menester de dato tan preciso como el aportado en sede parlamentaria por el responsable de los Tedax. Se trata de algo que por si sólo justificaría la Comisión de marras, que debiera abrirse de nuevo para debatir algo de tan enorme calado.

Esa precisión hecha por el responsable policial en tan concreto particular, es dato que se ha omitido pero no desmentido por ninguna declaración en contrario. Sabido es que los hechos, por su tozudez, rechazan toda discusión y, por su gravedad, cuando la tienen, demandan toda prueba. Y piden también cuantas aclaraciones sea menester.

Lo único que cabe discutir son las opiniones. Esa es la terca realidad que obstinadamente se sigue eludiendo.

jose@javaloyes.net

Una mala copia
Antonio Jiménez elsemanaldigital 14 Julio 200

La reforma del Estatuto andaluz discurre entre el esperpento y la improvisación. De la consideración de "broma" que mereció para Alfonso Guerra y el 99% de los andaluces la definición de Andalucía como "una realidad nacional", se pasó al "gazpacho como la única y verdadera realidad nacional andaluza que se conoce", según la aportación al debate político local del dirigente de IU, Antonio Romero, coalición que ha estimado más rentable hacer pinza con el gobierno de Chaves antes que ejercer de digna oposición.

Los hechos son tozudos y al final demuestran que el nuevo Estatuto andaluz no solo se improvisó a toda prisa para atenuar los excesos y errores del catalán, sino que también se inspiró en su texto como ya reconoce sin tapujos el PSOE andaluz. Fue lo que Rajoy definió gráficamente como teñir de negro una prenda para borrar sus manchas. Así se entiende que en vísperas de remitir el texto reformado al Congreso los socialistas rompieran el acuerdo con los populares y en unas horas presentaran 124 enmiendas copiadas literalmente del Estatut, cuando lo oportuno y lógico habría sido redactar el nuevo texto con el consenso básico del PP antes de enviarlo a Madrid.

Menos mal que el presidente de la Junta, Manuel Chaves había dicho que Andalucía tenía que reformar su Estatuto de Autonomía sin mirar lo que hacían los demás parlamentos autonómicos; quizás no incluía en el lote de sus intenciones al catalán. Nos encontramos ahora con el absurdo de que el Estatuto reformado, una mala copia del de Cataluña y aquejado de los mismos vicios y desatinos inconstitucionales, no vale y hay que enmendarlo.

Javier Arenas ya le ha anunciado a Chaves que para ese viaje no cuente con el PP, en la creencia de que PSOE e IU van a hacer "su" Estatuto, ignorando como hicieron antes al resto de andaluces representados en la cámara regional en un 40% por populares y andalucistas, pero el presidente de la Junta debe entender como una obligación y una necesidad que el nuevo Estatuto de Andalucía tiene que aprobarse con el apoyo del PP que es la segunda fuerza política de la región y de España. Si al presidente del PSOE y de la Junta le queda aún grandeza política y sentido común, éste es el momento para que saque a pasear a una y otro.

Por qué el PP no está a gusto en la calle
José Javier Esparza elsemanaldigital 14 Julio 2006

Están pasando cosas extrañas en la derecha. Por decirlo en dos palabras: es como si algo no terminara de arrancar en la derecha política. La derecha social lo ve y frunce el ceño. Como el mejor modo de ilustrar la realidad es con la realidad misma, le contaré a usted un sucedido al respecto.

Fue después de la manifestación del miércoles. Desde donde yo estaba, justo detrás del mussoliniano monumento a la Constitución, vi salir a Acebes y a mi amigo García Escudero. Había algo cómico en la precipitación con que las personalidades abandonaban el lugar. Corrían apresurados para ganar sus potentes vehículos oficiales, como si el contacto con el populacho les molestara. Acebes, visiblemente azorado, protegido por la muralla de sus guardaespaldas, respondía a la gente que acudía a saludarlo con un gesto entre afable y distante, como el que se dispensa al servicio. Al mismo tiempo, los sentimientos del pueblo iban girando a medida que los grandes hombres se alejaban: de los gritos de "Bravo" y "Ánimo" se pasaba rápidamente al "Más mala leche" y "Más caña". Cuando los coches partieron a toda velocidad, calle Vitrubio arriba, llevaban tras de sí una comitiva de ciudadanos indignados cuya voz era al mismo tiempo de estímulo y de cabreo. No podría decirse si vitoreaban a los políticos del PP o si los estaban abroncando. Quizás ambas cosas a la vez.

¿Merece el PP ser abroncado? Veamos: la política de Zapatero ha fragilizado la unidad nacional, ha invertido la posición del Estado ante el terrorismo, ha roto la cultura social con un radicalismo arbitrario y ha dislocado los equilibrios derecha/izquierda en beneficio de los partidos separatistas. El resultado es algo muy parecido a un cambio de régimen. En semejante tesitura, la derecha social se hace una pregunta: ¿debe combatir contra un Gobierno o contra un sistema? Y esta pregunta, en la calle Génova, suscita general canguelo, porque el PP, inevitablemente, forma parte del sistema y no podría sobrevivir fuera de él. Así que el PP está atrapado entre una disidencia de principios y la fidelidad al sistema del que forma parte. Para la derecha política, es una situación angustiosa. Para la derecha social, es exasperante.

Cuando se grita "A por ellos" hay que cuidarse de que el camino haya quedado bien marcado. De lo contrario, la fuerza puede adoptar direcciones imprevistas. Lo que hoy se está viviendo entre los elementos más activos de la protesta ciudadana, que descansa sobre todo en la derecha social, es un impulso de dirección incierta, desconcertada, algo así como una fuerza centrífuga de trayectoria caótica. La culpa de eso no la tiene Rajoy, sino Zapatero. Pero es el PP, si quiere aprovechar la ola, quien tiene que marcar la dirección. De lo contrario, el "A por ellos" se convertirá en un lema de doble filo.

La dictadura de las mayorías
Francisco Rubiales Periodista Digital 14 Julio 2006

Algunos déspotas camuflados creen que el gobierno de las mayorías es democracia, cuando, en realidad, es una sutil modalidad de despotismo.

Conseguir mayorías no es difícil en la era de la comunicación, cuando el poder cuenta con recursos tan valiosos y eficientes como la propaganda y el apoyo masivo de los medios de comunicación. El problema es que las mayorías de hoy son minorías de mañana y que gobernar basados en el concepto de la mayoría es una frívola y deshonesta interpretación de las reglas de la democracia que conduce al enfrentamiento social y al descrédito del sistema.

Por esa razón los expertos y teóricos del pensamiento político insisten en que la democracia es, sobre todo, el respeto a las minorías, y aconsejan que las leyes, sobre todo las importantes que afectan a la convivencia y a las costumbres, sean aprobadas por consenso o por mayorías altamente cualificadas (dos tercios o tres cuartos).

La única descripción solvente y garantizada de la democracia es la del "sistema que posee y acata leyes democráticas, respeta a las minorías desde gobiernos libremente elegidos, con poderes limitados y controlados por la ciudadanía".

La democracia española flaquea en todas sus bases:

1.- Las leyes democraticas no son respetadas por los partidos políticos, que han infiltrado y controlado los poderes básicos del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) y ocupado espacios que les están vedados en la sociedad civil y las grandes instituciones de la sociedad.

2.- El respeto a las minosrías es desconocido en la democracia española, donde simplemente se practica el dominio de las mayorías y en la que los partidos que gobiernan, amparados en sus mayorías parlamentarias, se consideran legitimados para gobernar en contra de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos y hasta se atreven a aprobar leyes fundamentales con porcentajes ridículos, que ni siquiera alcanzan la mayoría (como acaba de ocurrir con el estatuto de Cataluña, antidemocráticamente aprobado por apenas uno de cada tres ciudadanos con derecho a voto).

3.- Los gobiernos, en la democracia española, no son libremente elegidos, ya que los partidos han pervertido el sistema al arrebatar a los ciudadanos el sagrado derecho a elegir a sus representantes, imponiendo listas cerradas y bloqueadas, elaboradas por las élites de los partidos, que son en realidad las que eligen.

4.- Los poderes del gobierno no están lo suficientemente limitados, al no existir poderes capaces de contrarrestar el inmenso poder de los partidos y al no existir tampoco una sociedad civil con capacidad para que los ciudadanos, a tavés de sus instituciones y asociaciones, sirvan de contrapeso al gobierno y controlen su comportamiento.

El gobierno de las mayorías es uno de los peores tipos de dictadura. No sólo las grandes leyes deben ponerse a salvo de esa dictadura de las mayorías, sino también los grandes principios y creencias. Si un Parlamento quiere definir la familia no como la unión entre "un hombre y una mujer" sino como la unión de "dos personas", ¿quién impedirá que ese mismo Parlamento, basado en la mayoría que representa, quiera legalizar el incesto o romper la unidad de una nación, difícilmente lograda a lo largo de los siglos?    Voto en Blanco

Traidores, los españoles
Manuel Molares do Val Periodista Digital 14 Julio 2006

El plan para la entrega de la soberanía española en el País Vasco y Navarra a los nacionalistas que anuncia el periódico proetarra Gara menosprecia, al no nombrarlos siquiera, a los vascos que desean seguir siendo españoles, que son la mitad de la población.

Desdichados: de ser así, se quedarán sin la protección de España, que es libertad de pensamiento, de ideología, de idioma, de movimientos, sin someterse a fanáticas agitaciones, persecuciones, represalias y patrioterías sanguinarias que genera toda nueva nación, y que se agravan para reafirmarla.

Ante la posible pérdida de esas garantías, que todo el mundo intuye y que casi nadie quiere describir, porque es como mentar a la bicha que se enrosca alrededor de un hacha, los afectados, igual que el Partido Popular, tienden a culpar a Rodríguez Zapatero de la desgracia que caerá sobre ellos.

Pero es un error, porque el traidor no será el actual Gobierno, sino el resto de los españoles, a los que Rodríguez Zapatero se limitará a obedecer.

Hay ideas matriz que dirigen algunas voluntades políticas. Rodríguez Zapatero y José Blanco tienen una, que resume sus numerosos sondeos de opinión, ocupando el frontispicio que rige su conducta:

“Con tal de que ETA los deje en paz, la mayoría de los españoles están dispuestos a facilitarle a los nacionalistas vascos, violentos o no, la autodeterminación y la absorción de Navarra”.

Como consecuencia de esta creencia, y mientras se hace mucho agit-prop con los términos paz, pacificación y voluntad popular, la reelección de Rodríguez Zapatero está asegurada, creen los actuales dirigentes socialistas.

Los anteriores, que seguían menos las encuestas y más la ideología y el sentido de Estado, ya no cuentan.

Por tanto, hay unos traidores, los españoles: Rodríguez Zapatero sólo es su profeta.

La nación con las víctimas
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 14 Julio 2006

Miles de personas se manifestaron ayer en toda España para recordar a Miguel Ángel Blanco en el noveno aniversario de su asesinato y para expresar su oposición a la negociación política del Gobierno con ETA. La Fundación para la Defensa de la Nación Española ha promovido estas movilizaciones, secundando la iniciativa de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro de Ermua y la Plataforma Rosas Blancas por la Dignidad. La respuesta de los ciudadanos ha sido rotunda: con las víctimas, contra la claudicación. En el punto al que el Gobierno Zapatero ha llevado las cosas, ya está claro que las víctimas del terrorismo son las principales perjudicadas por este proceso, que no es de paz, sino de rendición. Es la situación más injusta posible. Y ya que las víctimas no pueden tomar parte en la grotesca pantomima gubernamental, porque eso sería tanto como legitimar a los asesinos, no les queda otra opción que levantar la voz en la calle. En ella estaremos. Junto a las víctimas. Por la dignidad de la nación.

FUNDACIÓN DENAES, PARA LA DEFENSA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA

JOSÉ MONTILLA EN CAMPAÑA
MIQUEL PORTA PERALES ABC Cataluña 14 Julio 2006

EN el ABC del pasado sábado, José Montilla me deparó una agradable sorpresa. Seguro que ustedes recuerdan la información con la que ABC abría las páginas de Cataluña: «Montilla promete que no se llenará «la boca con la palabra nación» si preside la Generalitat». Después de leer el titular un par de veces, después de comprobar que no se trataba de vaya usted a saber qué clase de ilusión óptica o ideológica, me sumergí en la noticia. Pues sí, el candidato socialista José Montilla dijo eso. Y lo dijo ante un centenar de dirigentes de las agrupaciones del PSC de Barcelona. Y dijo más cosas. Por ejemplo: que si gana las elecciones su gobierno no perdería ni un minuto en debates identitarios; que no miraría el origen y que, en cualquier caso, el origen diverso es una de las características de Cataluña; que Cataluña forma parte de la España plural; que la nación es la casa, la escuela, el barrio, la empresa; que se proponía impulsar un proyecto compartido de progreso y de futuro; y que lo suyo era gobernar y no hacer castillos en el aire.

La propuesta que el futuro candidato socialista José Montilla transmitió a los dirigentes territoriales del partido me parece digna de elogio. Y hay que reconocer el mérito de un aspirante a presidente de la Generalitat que, por primera vez en la historia, asegura que no se llenará «la boca con la palabra nación» y «no hará castillos en el aire». Lo digo sin ninguna clase de ironía: felicidades Montilla. Por partida doble: en primer lugar, por intentar romper la tradición de un partido socialista encallado en la teoría y la práctica nacionalistas; en segundo lugar, por dedicar la atención a la política de las cosas en detrimento de la política de la identidad. Y seguro que muchos socialistas -militantes, simpatizantes o electores-, hartos de la deriva nacionalista del socialismo catalán, se sentirán aliviados al conocer la propuesta del futuro candidato socialista a la presidencia de la Generalitat. Incluso es posible que muchos ciudadanos no socialistas también se sientan aliviados -con independencia de cuál sea su voto- ante la propuesta de José Montilla. Unos y otros probablemente cuenten con José Montilla para quebrar el Régimen nacionalista instalado desde hace décadas en Cataluña.

Si quiere cumplir su palabra, José Montilla no lo tiene fácil. Cito lo que, para empezar, debería hacer el candidato socialista una vez alcanzada la presidencia de la Generalitat. Si no quiere perder el tiempo en cuestiones identitarias, debería derogar la legislación lingüística que privilegia el catalán y discrimina el castellano, debería impulsar la enseñanza en la lengua materna -catalán o castellano- que libremente escojan los padres, debería suprimir esa ventanilla para la delación que es la Oficina de Garantías Lingüísticas, debería aceptar que el castellano también fuera la lengua habitual de comunicación en los medios públicos de Cataluña, debería subvencionar por igual -lo más adecuado sería no subvencionar nada ni a nadie- aquellos productos culturales hechos en Cataluña en catalán o castellano, debería hacer oídos sordos a las reivindicaciones nacionalistas que sólo quieren marcar distancias con lo español, debería olvidarse de los derechos históricos como fuente de legitimidad democrática. ¿Por qué no llevar el nuevo Estatuto al Tribunal Constitucional? Y si quiere impulsar una política compartida de futuro, podría empezar, por ejemplo, con el cuarto cinturón, la línea de muy alta tensión, los túneles de Bracons y Horta, la liberalización horaria y de apertura de nuevas superficies comerciales. Por cierto, ¿con qué fuerzas políticas piensa desarrollar su propuesta? Si reedita el tripartito, o se alía con CiU, la propuesta no prosperará. Lo que insinúo es que, en el mejor de los casos, la propuesta de José Montilla se la llevará el viento. Y, en el peor, quizá todo obedezca a un electoralismo de libro que pretende conservar los votos del cinturón industrial de Barcelona obtenidos en las generales de 2004.

IZQUIERDA LIBERAL
La lucha por la dignidad
Por Antonio Robles Libertad Digital 14 Julio 2006

"La lucha por la dignidad" es un peldaño previo pero imprescindible para llegar al concepto jurídico de "ciudadanos". También es el título de un libro de José Antonio Marina y María de la Válgoma, del que extraeré un relato hermoso de dignidad y lucha por la ciudadanía como la emprendida en Cataluña el pasado día 9, con la celebración del primer congreso de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía.

El 1 de enero de 1863 Abraham Lincoln declaró la emancipación de los esclavos negros en Estados Unidos. Pero habrían de pasar cien años más para que la igualdad racial, social y legal fuera efectiva y real. Mientras tanto, en miles de episodios vergonzosos se humilló a miles de seres humanos por el mero hecho de ser negros. No importaban las leyes, la interpretación la hacían los blancos. De esa manera, y a lo largo de esos cien años, se les impidió votar, se les consideró inferiores, se les segregó en las escuelas, se les impidió subir a los medios de transporte para blancos, o sentarse en sus asientos, y cuando alguien osó rebelarse contra ello fue perseguido, humillado o asesinado.

Así estaban las cosas aquel 1 de diciembre de 1955, cuando Rosa Parks, terminada su jornada de trabajo como costurera, esperaba el autobús que la llevaría de vuelta a casa en Montgomery, estado de Alabama.

El autobús se detuvo. No siempre lo hacía. A veces, si sólo había negros en la parada, pasaba de largo. Rosa subió y se dirigió a las últimas filas de asientos, las únicas que los negros podían ocupar, y únicamente si todos los blancos estaban sentados. Ocupó un asiento libre del pasillo, junto a un hombre negro situado al lado de la ventanilla, y frente a otras dos mujeres de su misma raza. En la segunda o tercera parada entraron varios blancos. Uno no encontró sitio y se quedó de pie. Al darse cuenta, el conductor del autobús conminó a los negros a que se levantaran para dejar el asiento. Rosa vio que era un hombre todavía joven. Si hubiera sido un anciano o un niño se hubiera levantado, pero esta vez decidió no hacerlo. Haría lo que pensaba que debían hacer los negros: decir no.

Le vino a la memoria su terror cuando era niña. El no poder conciliar el sueño por miedo a que los blancos quemasen la casa. Encogida en su cama, oía los feroces gritos de aquellos hombres, los aullidos de los perros, los inatendidos gritos de socorro de los suyos.

En cada grito de
cada hombre,
en cada grito de miedo
lanzado por un niño,
en cada voz,
en cada anatema,
oigo el ruido de
las cadenas
que atenazan el espíritu.

Así escribió William Blake. Rosa estaba cansada, pero no del trabajo sino del trato que los negros recibían, cada día, todos los días, toda la vida. Recordó a su madre, que creía en la libertad y la igualdad, diciéndole "somos seres humanos y debemos ser tratados como tales". Recordó a sus abuelos, que habían sido esclavos. No, esta vez diría que no. No dejaría que el miedo atenazara su espíritu libre. Vio cómo los que iban a su lado se levantaban mansamente. El conductor le preguntó si ella no pensaba hacerlo. Dijo que no. El conductor le advirtió que tendría que denunciarla. "Puede hacerlo", dijo suavemente Rosa. El conductor detuvo el autobús y avisó a la policía. Dos policías llegaron y preguntaron a Rosa por qué no se había levantado. "Pensé que no debía hacerlo". La arrestaron y la condujeron a la comisaría.

En sus ratos libres, Rosa Parks trabajaba como secretaria de la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color). Sus compañeros hicieron una serie de llamadas por la noche contando lo que había ocurrido. Una de esas llamadas fue para un joven pastor baptista, Martin Luther King, hasta entonces desconocido.

El pastor King se unió al gesto de Rosa y la comunidad negra de Montgomery reaccionó. Hicieron un boicot a los transportes públicos que duró 381 días, más de un año yendo a pie a todas partes, sin subir a un autobús o a un tren. A pie cada día al trabajo, por lejos que estuviera. Para evitarlo se montó un servicio voluntario de automóviles que llevara a la gente a trabajar y la recogiera a la salida. Funcionó admirablemente, pero el alcalde de Montgomery ordenó detener la operación del trasporte voluntario, alegando que habían fundado "una empresa particular de transporte" sin haber solicitado el permiso correspondiente, y les llevó a los tribunales.

La crónica de lo que ocurrió la hará el propio Martín Luther King:

"Nuestros abogados replicaron brillantemente que el trasporte en automóviles particulares era voluntario y gratuito, a cargo de las Iglesias negras. Era obvio, sin embargo, que el juez Carter fallaría a favor de la ciudad".

King nos cuenta el revuelo de periodistas y políticos, la llegada del alcalde, la agitación de los que entraban y salían de la sala.

"Con angustia y esperanza leí estas palabras: 'El tribunal Supremo de los Estados Unidos, en el día de hoy, ha decretado unánimemente que la segregación en los autobuses de Montgomery, Alabama, es anticonstitucional'. El corazón me latía con una alegría imposible de explicar".

Era el 13 de noviembre de 1956. El humilde desafío de Rosa Park había concluido con una gran victoria.

Aunque por motivos menos dramáticos, el gesto de Rosa Parks ha vuelto a repetirse en Cataluña con el nacimiento de Ciudadanos como partido político. No sería justo comparar las épocas, los hechos y, por supuesto, el agravio. Pero es idéntico el contexto, y la necesidad de valentía para oponerse a los abusos políticos, mediáticos y lingüísticos. La misma debilidad, idéntico desamparo, ella sola, épica, digna.

Como Rosa Parks, Ciudadanos es un insignificante partido a merced de una maquinaria nacional capaz de hacer de su gesto una diana. Como ella, tenemos derecho a soñar que no seremos estigmatizados por tener ideas diferentes. Como ella, tenemos derecho a soñar que no seremos agredidos por exponer nuestras ideas en público. Como ella, tenemos derecho a soñar que la escuela no borrará ninguna de las dos lenguas oficiales a nuestros hijos. Como ella, los ciudadanos tenemos derecho a soñar que podemos comportarnos en política como quisiéramos que nos trataran los políticos que nos dirigen.

No crea, no es tan difícil. Depende de nuestra voluntad.

En medio de una sala abarrotada por compromisarios e invitados, de la incredulidad de ver cómo se cumplía el sueño de crear un partido capaz de ofrecer a los ciudadanos lo que todos los demás les han negado, creía estar asistiendo a un homenaje improvisado a esa humilde costurera de Alabama, Rosa Parks.

antoniorobles1789@hotmail.com

HAMBRE ATRASADA
Editorial minutodigital 14 Julio 2006

La deconstrucción del orden constitucional de 1978 nace de la traición de la izquierda y del nacionalismo conservador catalán al pacto constituyente. Un pacto que permitió a la última generación política del franquismo seguir mayoritariamente vinculada al poder al abrigo de la UCD, y de otras iniciativas moderadamente a la derecha o a la izquierda.

Aunque nadie lo escriba así, el otrora aireado ejemplo de Transición español fue el paso de un régimen autoritario a otro democrático sin que mediase una “Causa general” impulsada por los nuevos líderes políticos, contra los políticos franquistas que, entre otras cuestiones, habían instituido que no restituido, la Monarquía en la opción Borbónica.

Laín Entralgo, personaje clave de la transición, hablaba en sus últimos años de esa traición de la izquierda al régimen de 1978. Naturalmente, Laín sabía mucho de traiciones; él mismo la había perpetrado contra el Régimen de Franco.

Roto así el compromiso de la izquierda a favor de la reconciliación nacional y sumado a ese revanchismo histórico el nacionalismo periférico, unos y otros se sientan en la mesa de las instituciones públicas con el hambre atrasada. Hambre no saciada en la transición de Suárez y González, que ahora logra abrir la “Causa general” que hace treinta años tuvieron que aplazar los vencidos en 1939.

En los años treinta del siglo XX, el filósofo falangista Ramiro Ledesma, denunciaba la cortedad de miras de las izquierdas conformadas sólo con la quema de conventos mientras aplazaban primero, y dulcificaban después, la reforma agraria. Se podrá estar o no de acuerdo con Ledesma, pero lo que sí es evidente es que la izquierda en cohabitación con los nacionalistas, ha fracasado en las grandes cuestiones sociales; precio de la vivienda, temporalidad de los contratos, calidad de la educación y coste de la vida.

Amén de disolver por la alcantarilla al Estado de Derecho buscando un régimen en la práctica totalitario, que somete a tutela “chekista” al poder judicial, la izquierda sacia su hambre atrasada cebándose con la religión católica y desenterrando el dolor fraticida.

Que preparen manjares; los comensales traen hambre atrasada.

Las vergüenzas del Gobierno
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Julio 2006

El Ejército español destinado en Afganistán está en guerra. Algo que, por cierto, tampoco puede extrañar a nadie, entre otras cosas porque un ejército no es una ONG, por mucho que el Gobierno Zapatero se empeñe en disfrazar una realidad que sólo existe en su imaginación.

Desde hace mucho tiempo Zapatero se ha envuelto en la bandera del pacifismo vacío y demagogo. Lo hizo con la guerra de Irak, utilizando toda la artillería mentirosa a su alcance. Nada más llegar a La Moncloa sacó por la puerta de atrás a las tropas españolas de Irak en un gesto de irresponsabilidad que incluso fue muy criticado desde dentro de su propio partido. Una "espantada" con enormes repercusiones internacionales de las que todavía no nos hemos repuesto; una "huida" que en definitiva ha provocado en el ejército español uno de los mayores ridículos de nuestra historia.

Ahora, dos años después, el ridículo continua y las mentiras también. El Ejército está desarrollando desde hace tiempo una labor encomiable en un lugar de alto riesgo en Afganistán, donde las acciones terroristas están a la orden del día. Algo normal para los militares. Pero con este Gobierno todo está fabricado al revés. Ahora resulta que ser militar, estar destinado en Afganistán y colaborar con la coalición internacional para luchar contra el terrorismo internacional es un pecado inconfesable que no se debe reconocer. Los militares españoles –por orden inflexible de Zapatero– tienen la obligación de esconderse. No puede reconocer su trabajo puesto que distorsionan esa imagen pacifista de un presidente trasnochado, cobarde y empeñado en sus intereses personales.

Desde hace meses el Ejército está en medio de una guerra. Y el Gobierno lo oculta incapaz de reconocer el valor, la profesionalidad y la seriedad de los militares españoles. Están escondidos y nadie les reconoce su valor y sus servicios. El pasado mes de agosto murieron 17 soldados, el Gobierno todavía no ha aclarado las causas de aquellas muertes. Después han sido frecuentes los ataques, certificados con partes oficiales, que el Gobierno ha ocultado. El pasado sábado moría un soldado en un ataque terrorista que en un principio pretendían llamar incidente. Y ahora nos enteramos que los helicópteros que fueron en su ayuda también fueron atacados. Además Zapatero ha pretendido celebrar un funeral casi a escondidas para el soldado muerto en acto de servicio.

En fin, estamos ante una nueva mentira del Gobierno. Una mentira tozuda, sistemática y constante. El Ejército está en guerra, los militares españoles en Afganistán se encuentran en permanente estado de emergencia y alerta; aunque Zapatero nos haga creer que están poniendo tiritas a los habitantes de la zona. El Ejército se encuentra defendiendo a los afganos del terrorismo internacional y, por lo tanto, vive inmerso en el peligro. Una cuestión que, por otra parte, es lo normal en el trabajo de los militares. ¿Alguien se imagina que un médico tenga que ocultar que opera? Pues no. Zapatero es cobarde, eso ya lo sabemos, pero que, al menos, no haga sentirse de la misma forma a los centenares de militares españoles que están cumpliendo con su deber en Afganistán, satisfechos de ser útiles a la sociedad.

La orfandad política
Daniel Martín. Estrella Digital  14 Julio 2006

Un español o es del PSOE o es del PP... o nacionalista. Según parece, éstas son las únicas posibilidades que tiene un ciudadano de España. Hagas lo que hagas, o digas lo que digas, tarde o temprano alguien te meterá en una de esas tres categorías. La semana pasada critiqué duramente a Manuel Azaña. Varios lectores se me lanzaron a la yugular para condenar mi condena que, según ellos, estaba motivada por mi pertenencia al PP. Quizás olvidasen las viejas alabanzas de Aznar al dirigente republicano, seguramente no son lectores habituales de mis artículos y aparentemente no parecen respetar la libertad de opinión. Porque ni soy del PP, ni soy del PSOE, ni soy nacionalista. Ni quiero serlo.

Pero, a falta de debates ideológicos o de la auténtica existencia de una sociedad de clases, en España hemos caído en una especie de categorización a imagen y semejanza del sistema que vivimos: una oligarquía de dos partidos y pico. Para que las cosas encajen, parece necesario que todo en España se divida según ese bipartidismo imperfecto. Ahí reside el gran meollo de la confrontación política española: o se es de un partido o se es del otro. Nada más.

De ahí que tanto PSOE y PP sientan la necesidad de establecer unas diferencias claras entre ellos, ya que sus carencias ideológicas y sus enormes semejanzas de funcionamiento y de fondo les obligan a no confundirse ante el pueblo. Por eso, contra toda lógica, se enfrentan en torno a la negociación con ETA extremando sus posturas, para así hacer felices a los propios terroristas y extremistas abertzales, que ellos sí parecen conocer el dicho “la unión hace la fuerza”. Por la misma razón, los grandes enfrentamientos entre PP y PSOE se centran en cosas como la asignatura de religión, el matrimonio homosexual o el término ‘nación’, pequeños detalles que ocultan coincidencias mayores y problemas auténticos y sistemáticamente ignorados. Porque en la práctica sus respectivas propuestas de sistemas educativos y de desarrollo autonómico son bastante semejantes. En cuanto a los nacionalistas, pues del hecho diferencial –albariño, sardana, chapela, etc. – han hecho su negocio.

Este proceso diferenciador se fomenta desde unos medios de comunicación adscritos a un partido u otro, y que, lejos de manipular o informar tendenciosamente, lanzan u ocultan noticias de una forma machacona y harto dudosa, hasta colocarnos en un punto de incertidumbre absoluta. Mientras los periodistas (?) “rosas” defienden su derecho a informar, los ciudadanos hemos perdido el derecho a estar informados. Porque, ¿quién dice la verdad? ¿Acaso podemos suponer que alguien la dice? Y esto de los medios de comunicación al servicio de estas o aquellas siglas podría extenderse a todos los rincones donde debería sustentarse la democracia: los jueces, los fiscales, las fuerzas de seguridad del Estado, etc. también parecen dividirse según la premisa que abría este artículo.

Y así, entre el 11M, ETA y los estatutos, a los dos partidos y pico que rigen nuestra nación –y pico– se les están escapando –no se sabe si por ignorancia o negligencia– de las manos los principales problemas que afectan a los ciudadanos: la inseguridad ciudadana crece al mismo ritmo que la inseguridad jurídica; la amenaza del terrorismo islámico sigue acechando, estemos o no en Iraq; la inmigración se afronta con parches y nadie se atreve a regular de una manera valiente y justa un proceso tan inevitable como beneficioso, si se hace bien; el uso abusivo de la huelga deja al ciudadano indefenso mientras ve cómo muchos huelguistas cometen delitos con total impunidad; las cifras macroeconómicas nos advierten de tiempos peores; el mercado inmobiliario se intuye podrido, en todas partes, pero parece que sólo se delinquió en el municipio donde las siglas reinantes no tenían poder; la Democracia apenas existe con un solo poder elegido en unas únicas elecciones a través de listas cerradas; etc. Por no hablar de los crecientes problemas de descoordinación que el sistema autonómico conlleva, sobre todo porque ni hay tradición ni se buscan remedios a la excesiva descentralización.

Y los ciudadanos tienen que optar por el PP o el PSOE, o un partido nacionalista. Pero, curiosamente, rara vez se escucha a nadie defendiendo su opción, sino atacando la contraria. Aquí se es del PP o del PSOE en defensa propia, sistema único en el mundo y que debería ser patentado en el museo de los horrores. En definitiva, pocos ciudadanos creen en sus partidos, pero no tienen más remedio que elegir porque en el fondo todos somos huérfanos, no tenemos unos líderes que nos den unas mínimas garantías para afrontar de una vez los problemas que realmente nos afectan y preocupan.

Y cuando alguien, como Albert Boadella o Arcadi Espada, toma la iniciativa política para presentar una alternativa, se enfrenta al gran aparato mediático y político del dualismo –y pico– dominante al tiempo que tiran piedras sobre su propio tejado al elegir como máximo representante a un chaval de 26 años. Vamos, que al final eso también parece más teatro que política. Y, mientras, los que no somos del PSOE ni del PP, ni nacionalistas, los que amamos la libertad y queremos una España unida y fuerte para así vivir mejor y más seguros, somos una especie de reencarnación de Annie u Oliver Twist a merced de los Miss Hannigan y Fagin de turno para recibir golpes de los dos lados y pico que forman la gran mente política de nuestro querido país –y pico–.        dmago2003@yahoo.es

¿Se acabó el espíritu de Ermua?

Cartas al Director ABC 14 Julio 2006

Hace nueve años moría asesinado por ETA de dos tiros en la nuca Miguel Ángel Blanco. Su único delito, ser concejal del Partido Popular de Ermua. Fue secuestrado para conseguir del Gobierno el acercamiento de presos al País Vasco. Eligieron muy bien a la víctima, joven y concejal del mismo partido que estaba en el poder. Creían que este secuestro provocaría la cesión del Gobierno a sus reivindicaciones, y así poder demostrar que con acciones violentas podrían conseguir objetivos políticos. Pensaban generar en la opinión pública un estado de ánimo a favor de las concesiones hacia el nacionalismo independentista vasco, que la gente pensara que valía más ceder que sacrificar vidas humanas. Pero se equivocaron. Ni el Gobierno de la nación cedió, ni los españoles se arrodillaron. Nació el espíritu de Ermua.

Por primera vez, españoles vascos se enfrentaban cara a cara con los radicales «abertzales» en sus feudos, los llamaban asesinos, los arrinconaban en sus errikotabernas y, paradójicamente, tenían que ser protegidos por la Policía. Este brutal asesinato produjo en la sociedad española y en los partidos políticos un efecto de unión sin fisuras contra el terrorismo.
Hoy, nueve años después, me pregunto y espero que alguien me responda: ¿tanto sufrimiento, tanto dolor, tantas víctimas, para qué? Para tener hoy un presidente del Gobierno que ha cedido ante la banda terrorista lo que no cedieron ni Adolfo Suárez, ni Leopoldo Calvo-Sotelo, ni Felipe González, ni José María Aznar.

Rodríguez Zapatero les ha concedido a los terroristas representatividad en el mal llamado «proceso de paz», les ha concedido una tregua policial y judicial, les ha dado aire para respirar y ¿qué ha conseguido a cambio? Nada de nada. Sigue la extorsión y la presión violenta en la sombra sobre la sociedad, no hay abandono de las armas, ni condena de la violencia, ni perdón a las víctimas. Hay satisfacción de Batasuna, etarras mofándose de las víctimas y de la justicia, fiscales que no actúan, soplones de la Policía a los extorsionadores.

Miguel Ángel no murió para todo esto; Miguel Ángel murió para ver a ETA derrotada por la democracia y por todos los españoles de buena fe.

Francisco Peña Ardid. Zaragoza

ESPAÑA Y LIBERTAD DENUNCIA AL CONSEJERO DE JUSTICIA DEL GOBIERNO VASCO, JOSEBA AZKARRAGA
Nota de prensa España y Libertad  14 Julio 2006

La denuncia también va dirigida contra la presidenta de EA, Begoña Errazti, y su secretario general, Unai Ziarreta tras la reunión mantenida con Batasuna-ETA

Bilbao, 14 de Julio de 2006.- España y Libertad ha procedido en el día de hoy a presentar denuncia penal ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra los dirigentes de Eusko Alkartasuna que se reunieron con miembros de la ilegalizada Batasuna.

Los dirigentes del partido Eusko Alkartasuna denunciados se reunieron el pasado día 7 de julio de 2006 en la sede de EA de Bilbao con los dirigentes de Batasuna Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberria y Olatz Dañobeitia. Reunión que se desarrolló entre las 10.15 y el mediodía, teniendo la misma un claro contenido de carácter político.

España y Libertad entiende que los hechos denunciados son constitutivos de un delito de quebrantamiento previsto y penado en el artículo 468 del C.P. y que son coautores en calidad de cooperadores necesarios los denunciados Begoña Errazti, Unai Ziarreta, y el Consejero de Justicia del Gobierno Vasco, Joseba Azkarraga

España y Libertad considera igualmente que en los mencionados denunciados también concurriría, el tipo penal de colaboración con banda armada previsto y penado en el art. 576 C.P y, además, en el Consejero de Justicia, un delito de desobediencia.

La denuncia adquiere una dimensión de especial importancia al encontrarase entre los acusados el Consejero de Justicia del Gobierno Vasco, que entendemos debería representar a todos los ciudadanos vascos. La reunión con Batasuna pone de manifiesto la incapacidad del Consejero de Justicia para representar a la totalidad de los ciudadanos, por lo que Plataforma España y Libertad pedirá también su dimisión de forma inmediata.

Yolanda Morín
Coordinadora General
902.445.450, GSM: 678 61 61 77
info@e-libertad.es http://www.e-libertad.es

LA JUNTA DE ANDALUCÍA SE NIEGA A AYUDAR A ESTA ASOCIACIÓN
Alcaraz denuncia la estrategia de Manuel Chaves contra la AVT y anuncia una "gran concentración" en Sevilla
Según desvela El Mundo, desde que Leonardo Chaves fue nombrado director general de Tecnología en 2003, la constructora de Antonio José Chaves multiplicó por tres su facturación gracias a la adjudicación oficial de contratas de obras. Leonardo y Antonio José Chaves son hermanos del presidente de la Junta de Andalucía. El mismo Manuel Chaves que, como ha denunciado este jueves Francisco José Alcaraz, está discriminando a la Asociación de Víctimas del Terrorismo negándole cualquier tipo de ayuda. Javier Arenas ya ha anunciado que apoyará la "gran concentración" que la AVT celebrará en Sevilla.
Libertad Digital 14 Julio 2006

El presidente del PP-A, Javier Arenas, y el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, han coincidido en denunciar la "discriminación" que sufre esta organización por parte de la Junta de Andalucía en materia de ayudas y subvenciones, al tiempo que anunciaron una "gran concentración", a finales de septiembre, con toda probabilidad en Sevilla, en contra de la negociación del Gobierno con ETA.

Javier Arenas y Francisco José Alcaraz mantuvieron en la sede del Parlamento andaluz una reunión en la que pusieron que manifiesto su satisfacción por el importante "respaldo" de la ciudadanía que tuvieron las concentraciones convocadas en varias ciudades españolas en homenaje al concejal asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco y para rechazar cualquier proceso de diálogo con los terroristas.

En declaraciones a los periodistas al término de la reunión, Arenas insistió en que los andaluces se tienen que "rebelar" en contra de una negociación que afecta tanto a los sentimientos de las víctimas como a la dignidad de la democracia. Además, criticó la "brutal discriminación" que la AVT está sufriendo en materia de ayudas por parte de la administración andaluza, toda vez que sólo se conceden a una asociación "cercana" al Gobierno.

Tras señalar que los populares van a apoyar, "con todas las consecuencias", la gran concentración prevista en septiembre, Arenas señaló que el PP presentará de nuevo en el Parlamento al inicio del próximo periodo de sesiones una proposición de Ley de ayudas a las víctimas del terrorismo, así como una iniciativa para que se dé "transparencia" en materia de ayudas a este tipo de asociaciones. El político andaluz quiso dejar claro que el PP está deseando que se "derrote al terrorismo", pero no "a costa" de la memoria de las víctimas y dándole "la razón" a ETA. En cuanto a la visita que está realizando a Sevilla la ponencia de víctimas del Parlamento vasco, el dirigente popular criticó que no hayan sido invitadas todas las asociaciones de víctimas y que su finalidad sea "legitimar el proceso de negociación".

Por su parte, Francisco José Alcaraz indicó que la AVT está sufriendo "discriminada" por el Ejecutivo de Manuel Chaves por el hecho de que "no cedemos al chantaje de la rendición ante el terrorismo". Quiso transmitir al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que los andaluces "no estamos por la rendición" y al presidente de la Junta, Manuel Chaves, que "no hable en nombre de los andaluces", cuando hay miles de ellos que rechazan cualquier negociación con ETA.

Para Alcaraz, el Ejecutivo español está siendo "chantajeado" por ETA y "cumple cada uno de los puntos de la hoja de ruta que le ha impuesto la organización terrorista. "La Junta está discriminando a la AVT sin ningún tipo de ayuda", señaló Alcaraz, para quien esto pone de manifiesto el "partidismo" existente en esta materia.
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