AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 17 Julio  2006

Plebiscito sobre el modelo de Estado
Editorial ABC 17 Julio 2006

MARIANO Rajoy ha planteado como culminación del curso político una importante reflexión sobre los modelos de Estado que defienden el PP y el PSOE, una cuestión que va a marcar el rumbo de la agenda política en los próximos tiempos. Ha utilizado para ello el campus veraniego de FAES, lo que demuestra la sintonía entre las directrices que marca Génova y los estudios que desarrolla la fundación ideológica que preside José María Aznar. En toda Europa corren tiempos de nueva definición de los equilibrios territoriales: el caso más llamativo es la reforma constitucional en Alemania, que reordena las relaciones entre la Federación y los länders y consigue eludir la llamada «trampa del consenso», que permitía a los entes territoriales bloquear las iniciativas federales. El planteamiento de Rajoy rompe los esquemas de quienes acusan a la oposición de estar instalada en una política del «no» permanente. Es notorio que el gran reto pendiente de la España constitucional (además, por supuesto, del final de la violencia terrorista) es el problema territorial. Zapatero ha abierto de forma innecesaria e irresponsable una cuestión que -con toda su complejidad y ambigüedad- la Constitución había conseguido encauzar. El Estado de las Autonomías ha funcionado razonablemente bien hasta que el Gobierno socialista, bajo la presión del PSC y sus socios del tripartito, ha abierto una brecha que, en el caso del Estatuto catalán desemboca en una ruptura material de la forma territorial del Estado prevista por la Constitución.

La propuesta del PP expresa en términos políticos una opción muy clara: sistema autonómico adaptado y racionalizado frente a aventuras indefinidas y de incierto desenlace. En el primer caso, la soberanía nacional corresponde de forma inequívoca al pueblo español y la nación española está integrada, en calidad de partes constitutivas, por nacionalidades y regiones. En el segundo, la soberanía se diluye en un panorama confuso de naciones sedicentes, realidades nacionales imaginarias y otras entelequias. La apuesta es, por tanto, muy precisa y puede ofrecer un alto rendimiento a sus promotores si se gestiona de forma inteligente, sin rigidez ni dogmatismo. En cambio, Zapatero tendrá que construir de una vez un discurso sobre la nación española (más allá de la absurda teoría de que es una realidad discutida y discutible) y sobre cuál es el modelo territorial que pretende llevar a la práctica, con independencia del oportunismo y la política del día a día.

Dice Rajoy que el PSOE está sentando la bases de un Estado inviable. Frente a ello propone una fórmula que permita vertebrar de forma eficaz nuestro sistema político. Considera, con notable precisión jurídica, que estamos ante una «mutación confederal» de la Constitución. Se entiende por mutación constitucional la alteración del sentido de la norma fundamental sin modificar la letra de la misma. Exactamente eso es lo que está haciendo el presidente del Gobierno. La Constitución no se toca porque no existe la mayoría necesaria para modificar un texto muy rígido, se procede, por tanto, a orillarla de manera que hay quien pretende que donde dice nación española y soberanía nacional se pueda leer «nación de naciones» y «soberanía compartida».

Es un dislate jurídico y, sobre todo, un grave error político que favorece únicamente a ciertos nacionalistas excluyentes que siempre han considerado el Estado autonómico como una etapa transitoria hacia el reconocimiento de lo que ellos consideran (en contra de la historia y de la realidad social) como genuinos derechos nacionales. Por tanto, es una idea atractiva concebir el momento actual como «la hora de España» y de la libertad de los españoles. Sería deseable que este planteamiento general se concretara, a lo largo de los próximos meses, en una propuesta específica de reforma que ponga en valor los logros del Estado autonómico, corrija sus deficiencias y clarifique las competencias de los distintos entes territoriales. Así, los ciudadanos sabrán a qué atenerse en las futuras convocatorias electorales. De hecho, las elecciones generales vendrían a convertirse en una especie de plebiscito sobre la organización territorial del Estado.

ABC ha defendido siempre que los principios adoptados en 1978 siguen siendo plenamente válidos. Sólo existe una nación y un poder soberano. Nacionalidades y regiones gozan de autonomía que -como ha dicho tantas veces el TC- no es soberanía, sino un poder limitado, aunque sea muy amplio en competencias y recursos. He aquí las líneas rojas que ninguna propuesta política debería traspasar.

Del Espíritu de Ermua al de Anoeta
A. Basagoiti minutodigital 17 Julio 2006

Se cumplen nueve años del asesinato del concejal popular Miguel Ángel Blanco, escasos días después de la reunión del PSE-EE con Batasuna. Los que estaban con el Espíritu de Ermua, con la rebelión contra el terrorismo, están ahora en el espíritu de la cesión a ETA.

La reacción ciudadana contra el secuestro y asesinato de Blanco Garrido provocó un cambio de estrategia en ETA, llegando a creer incluso en su pronta desaparición, quedando como unos delincuentes y sin conseguir sus fines. Por eso llamaron a la puerta del PNV, que rápidamente se apuntó al mercadeo en el Pacto de Lizarra.

Aquello de Estella también le pareció insuficiente a la banda terrorista, porque había un Gobierno de la Nación y una oposición trabajando codo con codo para desmantelar a la banda, una posición que no auguraba nada bueno para los terroristas. Se veía de nuevo con las manos vacías y tuvo que modificar su estrategia, ahora abduciendo al PSOE con lo de la paz

El resultado es que ETA ha conseguido deshacerse del Espíritu de Ermua, que le llevaba a la desaparición, para sacar ventaja con el Espíritu de Anoeta (exigencias de ETA expuestas en el velódromo donostiarra para dejarnos vivir). Y es aquí donde ha encontrado a Zapatero. En 1997 mataron a Miguel Ángel, en el 2006 otros le están rematando.

La senda del absolutismo
Por FERNANDO FERNÁNDEZ MÉNDEZ DE ANDÉS (*)  ABC  17 Julio 2006

... Alguien debería explicarnos los argumentos con que se puede negar la evaluación de la asignatura de religión, que era voluntaria, porque pertenece a la esfera de la conciencia, y obligar a estudiar y examinarse durante ocho años del catecismo lacio y tercermundista de ese bodrio de Educación para la Ciudadanía. Ni Franco se atrevió a tanto...

NUNCA pensé que tendría que escribir este artículo. Nunca sin duda referido a España y nunca desde luego con un gobierno socialista. Pero el sectarismo en el ejercicio del poder, la fuerza del «todos contra el PP» como justificación de cualquier exceso, y la complacencia de gran parte de la opinión académica y mediática, anestesiada si no embriagada por amistades peligrosas, me han obligado. Me ha animado también un excelente artículo de José Ignacio Wert en «El País» del 14 de julio, «Por qué, así, no» que se ha atrevido a desafiar con argumentos tan implacables como inapelables al buenismo dominante en la negociación con ETA.

Cuando se anunció la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, ya la denuncié como Formación del Espíritu Nacional bis y manifesté mi sorpresa porque la misma generación que tuvo que aprenderse de memoria los 17 Principios Fundamentales del Movimiento Nacional para obtener el título de Bachiller elemental, pues era pregunta obligada en la Reválida de Cuarto, se prestase ahora a repetir el inútil ejercicio de soberbia y estulticia política. Permítanme una pedantería personal. Saqué matrícula de honor en esa reválida y contesté con brillantez aprendida los diecisiete principios. Pero nunca, ni en mis más infantiles delirios, tuve veleidades fascistas, si acaso más bien comunistas como gran parte de mi generación que nos aproximamos al marxismo desde el catolicismo post Vaticano II. Veleidades totalitarias que duraron poco, por la sencilla razón de que los valores se aprenden en casa. Y la mía era más bien liberal conservadora a la británica.

Si este engendro de asignatura me parecía peligroso en su concepción, he de confesar que la revelación de sus contenidos supera mis peores pesadillas. Es puro totalitarismo. Será inútil, afortunadamente, pero politizará aún más la educación, aumentará la crispación social, dificultará el encuentro necesario entre los dos principales partidos y nos deslizará un poco más en esa pendiente de las dos Españas que con ahínco irracional parece perseguir el presidente del Gobierno.

Será inútil decía, porque los valores se aprenden en casa. Aunque esa dejación permanente de responsabilidades personales a las que nos empuja una concepción totalitaria de la sociedad opulenta, nos confunda a pensar que compete al Estado asegurar la formación de buenos ciudadanos. Así están los claustros llenos de excelentes profesores sin autoridad. La educación en valores está de moda. Pero se imparte de manera transversal en todas las asignaturas y de acuerdo con el ideario de cada centro que un Estado democrático ha de respetar y hasta fomentar. Eso nos llevaría a las condiciones que han de garantizar el derecho efectivo de elección de centro, pero eso sería materia de otro artículo. La evidencia internacional nos dice también que no hay ningún sistema educativo en países libres y democráticos que incluya una asignatura parecida en su contenido y pretensiones, pero este argumento no ha sido tampoco suficiente.

La separación de la Iglesia y el Estado está en los cimientos de ese invento maravilloso que hemos venido en llamar civilización occidental. Una tradición que parte del pensamiento greco-romano, se refugia para mantenerse en los conventos medievales, recupera fuerzas con la Carta Magna, la Reforma protestante y el Renacimiento italiano y se asienta definitivamente con las revoluciones francesa y americana. Su significado profundo se encuentra en expresiones clásicas como «Al César lo que es del César», e incluso bíblicas como «Mi reino no es de este mundo». La democracia se asienta precisamente en ese principio de separación de ámbitos de actuación sin el que la libertad no es posible y nos precipitamos al absolutismo. El gobierno renuncia a moldear las conciencias, a perseguir, convertir y quemar herejes. El espacio de la moral deviene un ámbito privado y la ley se abstiene de hacer apostolado. Eso es lo que nos distingue de los totalitarios de todo signo, y de los fundamentalistas islámicos que son hoy la principal amenaza contra la sociedad abierta.

Confundir la ley con la moral es propio de los Estados totalitarios. Por eso nunca he podido entender el concepto de derecho natural como anterior a la ley. Debo esa incapacidad a un ilustre profesor socialista cuyo nombre omitiré para no comprometerle, aunque es cierto que no pude acabar Derecho y quizás privé así a otro profesor de sacarme del error. Claro que hay principios que considero patrimonio de la humanidad y por tanto irrenunciables. Pero sobre todos ellos está el principio de la libertad de conciencia. Y no entiendo que el Estado convierta un Plan de Marketing sobre los derechos ciudadanos en norma de obligado cumplimiento. Tiene derecho el gobierno a tener su visión del mundo, por muy equivocada que me parezca en algunos aspectos. Faltaría más. Tiene incluso derecho a hacer propaganda de esa visión simplista del buenismo irresponsable. Lo que es incompatible con la democracia y la libertad es que nos obligue a aprender su visión del mundo, a examinarnos periódicamente de los valores que considera políticamente correctos en cada coyuntura. ¿Se da cuenta del riesgo que está corriendo en algunas Comunidades Autónomas? La ley ha de tipificar, y penalizar en su caso, conductas, no opiniones. Juzgar hechos, no inculcar principios. No está de más recordar que esa diferencia fundamental inspiró la Ley de Partidos, como queda claro para todo el que se tome la molestia de leer las actas de su discusión parlamentaria, y la ilegalización de Batasuna, que fue prohibida por delinquir, asesinar y extorsionar, y no por su legal, aunque equivocada, ideología independista.

Es sorprendente que sea precisamente un gobierno que se dice progresista y socialista el que olvide voluntariamente este principio esencial de la democracia liberal, que por cierto está en el núcleo del republicanismo ciudadano que dice admirar en Pettit, y se deslice hacia el absolutismo. O debería serlo por lo menos en España, de cuyo Estado absolutista los socialistas han sufrido tanto penar y exclusión. Pero parece no haber podido resistir los cantos de sirena del dictador benevolente que en el más prosaico campo de la economía ya nos decía Becker esconde todo planificador.

La letra con sangre entra, nos contaban en mis tiempos de escolar. Este gobierno lo quiere traducir como la propaganda con evaluación entra. Alguien debería explicarnos los argumentos con que se puede negar la evaluación de la asignatura de religión, que era voluntaria, porque pertenece a la esfera de la conciencia, y obligar a estudiar y examinarse durante ocho años del catecismo lacio y tercermundista de ese bodrio de Educación para la Ciudadanía. Ni Franco se atrevió a tanto.

Claro que entonces la comunidad académica era más crítica y no se había convertido a la fe verdadera de que siempre nos iría peor con el PP. Sólo queda resistir con la fuerza moral que da la libertad.
(*) Rector de la Universidad Antonio de Nebrija

Un PP liberal y un PSOE totalitario
EDITORIAL Libertad Digital 17 Julio 2006

Al hacer de España y la libertad los dos ejes principales de su discurso, Rajoy ha señalado el camino que debe seguir una derecha fuerte y sin complejos. El líder del PP ha señalado con acierto los problemas que ha causado el Gobierno de Zapatero, el presidente que sólo sabe destacar como mérito propio el movimiento ascendente de sus labios, a la estabilidad y cohesión de la nación, además de denunciar la "inmoralidad" de negociar con los terroristas, precisamente cuando se les estaba derrotando. Es de esperar, y desear, que su intención de no tratar a los españoles "como menores de edad", por tenerles "un enorme respeto", se traduzca en unas iniciativas y un programa que devuelva al ciudadano la capacidad de escoger por sí mismo y los medios para hacerlo, hurtados por la política. En definitiva, el cierre del Campus FAES nos permite soñar con un PP liberal y en el Gobierno.

Después de escuchar a Rajoy, resultan aún más chocantes los rebuznos de quienes han preferido aliarse con los terroristas en contra de España y de la libertad. Los socialistas han sido incapaces de musitar siquiera una leve crítica a Gara, el diario portavoz del terrorismo, por publicar una viñeta en la que la rosa y la serpiente se unían. Y es que ese dibujo no hacía sino reflejar la humillación que para el Estado de Derecho ha supuesto la reunión del PSE con los batasunos y el anuncio de la inclusión del "derecho de autodeterminación" en el proceso de rendición del Gobierno ante la ETA.

Pero, eso sí, los socialistas se han arrogado el papel de poseedores de la prerrogativa de otorgar el carné de demócrata, un carné por cuya concesión los afortunados deben pagar con la sumisión eterna a la voluntad del PSOE. Asombrados de que el PP se niegue, como buena parte de los españoles, a la rendición ante el terrorismo, pretenden que los ciudadanos de bien confundan la negativa a acompañarlos en la destrucción del Estado de Derecho con una actitud "antidemocrática". De este modo sólo demuestran hasta qué grado tienen un concepto patrimonial de la democracia, que únicamente puede existir si gobiernan ellos y la oposición no molesta, como en esos tiempos de Fraga que tanto añora el ABC de Zarzalejos.

Malentendidos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 17 Julio 2006

Buena parte de la discusión política de los últimos días ha estado centrada en la credibilidad que hay que darle a las afirmaciones de ETA acerca de la existencia de un supuesto pacto con el Gobierno. La banda terrorista asegura que existen esos acuerdos y el Ejecutivo lo niega. A partir de ahí, la división se plantea entre quienes creen a uno y quienes creen al otro.

Este tipo de debates acerca de la credibilidad de ETA no son nuevos. Los venimos arrastrando desde hace mucho tiempo. Hay quienes dicen que la banda mata, pero no miente y quienes sostienen que no dice nunca la verdad. El fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, ha sido el último en apuntarse a esta tesis: «ETA siempre miente y no se le puede dar absolutamente ninguna credibilidad a lo que proceda del grupo terrorista o de sus voceros».

Tomados los dos argumentos al pie de la letra nos llevan a situaciones imposibles. Si ETA miente siempre, no hay que dar credibilidad a su anuncio de tregua porque no sería verdad. Desde esa premisa, no hay ninguna razón para que el Gobierno abra una política de diálogo con la banda justificada, precisamente, por la interrupción de la actividad terrorista. Seguro que el fiscal general no suscribe el desarrollo lógico de sus propias afirmaciones. Por contra, la tesis de que ETA siempre dice la verdad nos obligaría a aceptar todas las justificaciones de la banda para explicar la existencia del terrorismo.

La historia nos muestra, en cambio, que ETA unas veces miente y otras dice la verdad, según su conveniencia, sus intereses o el sesgo con que interpreta la realidad. Pero, si nos atenemos a las experiencias pasadas, vemos que, en lo tocante a conversaciones con la banda, los gobiernos españoles también han mentido a menudo, a veces más que la propia ETA. Ha sido una costumbre del poder negar los contactos con los terroristas y su entorno, y de esa costumbre no se ha librado el actual Ejecutivo. Por eso la credibilidad de los gobiernos en esta cuestión ha estado siempre algo menguada.

En este caso, y con independencia de que se crea a uno o a otro, cabe pensar que podría haber ocurrido algo de lo que también existen precedentes: que en las conversaciones subterráneas habidas no quedó clara la diferencia entre lo hablado y lo pactado. Y ETA pensó que había un acuerdo en algo que sólo se había hablado, quizás sin suficiente claridad. De ahí vienen ahora todos los líos. Eso mismo es lo que ocurrió en la reunión entre ETA y el Gobierno celebrada en Argel el 22 de marzo de 1989. ETA consideró que se había pactado crear una mesa entre HB y el PSOE y el Gobierno dijo que se habló del asunto pero sus representantes rechazaron la idea. Aquel malentendido sirvió a ETA de excusa para romper las conversaciones y la tregua.     f.dominguez@diario-elcorreo.com

Zapatero
Sonrisa inmoral
Agapito Maestre Libertad Digital 17 Julio 2006

Elevarse por encima del acontecimiento político, entendido como un campo de lucha entre intereses parciales y partidistas, donde sólo cuentan el ansia de poder y el partidismo, no es nunca fácil, pero conseguí alcanzar una verdad, sin duda alguna política, cuando oí al presidente del Gobierno proponer como "modelo de ejemplaridad" ciudadana su "sonrisa". Vi al instante todas las miserias de su Gobierno. Cuando Zapatero, en Ibiza, criticaba la seriedad del PP y "elevaba" su sonrisa a categoría intelectual, vi las miserias del régimen político español. Vi que toda la propaganda gubernamental sobre su negociación con ETA ha quedado reducida a mentira. Sí, sí, vi con transparencia que todo lo declarado por el Gobierno sobre ETA y Batasuna es mentira, pues que detrás de la sonrisa de Zapatero se esconde no sólo un pésimo gobernante sino la inmoralidad de un personaje.

Más aún, el día que Zapatero arremetió contra el PP por no sonreír contemplé que nadie, excepto la morralla y los cínicos, cree al Gobierno en general, y a Zapatero en particular. Ni siquiera quienes apoyaron, sin duda alguna de forma inmoral, el inicio de conversaciones con ETA, creen ya una sola palabra de Zapatero. Por ejemplo, Savater reconoce que la propaganda gubernamental no logra sacarlo de las tinieblas, porque ETA no ha reconocido la falta, no ha renunciado a la fuerza y no ha prometido respetar la libertad del sistema democrático. Gracias a que Zapatero hizo de su "sonrisa" una "categoría" ejemplar, algo a lo que todas las fuerzas políticas deben aspirar como máximo ideal, pude contemplar la tragedia, en realidad, la enfermedad en la que está sumida España.

En efecto, desde el punto de vista ético, es atrabiliario y simplón que alguien postule su forma de trato, los buenos modales a la hora de hablar o de dirigirse a los otros, como modelo de "ejemplaridad democrática". En verdad, la pretensión de convertir en modelo de excelencia lo que no pasa de ser una mera forma correcta de dirigirse a nuestros interlocutores, o sea, de urbanidad, es algo peor que risible. Es una inmoralidad, según nos enseñó Ortega y Gasset. La "excelencia" reducida a las buenas maneras, al "buenismo", es un gravísimo defecto moral pero, desde el punto de vista político, está muy cerca de las posiciones paternalistas de las dictaduras. Que un político, como es el caso de Zapatero, no apele a la política, a las razones de disenso o consenso con las otras fuerzas políticas, significa que estamos muy cercanos a la figura del dictador populista. Por lo tanto, la gravedad moral de esta conducta "buenista" es menor comparada con la injusticia política que conlleva

Zapatero, en Ibiza, no habló en ningún momento de política, no utilizó en ningún momento argumentos más o menos serios para rebatir a las objeciones de la oposición en el debate político y la arena electoral, sino que sólo propuso su manera de ser personal y privada, el simple y correcto comportamiento con los otros, para despreciar a los dirigentes del PP. Zapatero sólo ofreció sonrisa frente a argumentación, sonrisa contra política, sonrisa para ocultar la rendición a ETA. Sonrisa estúpida, sí, es el escaparate de un Gobierno que cumple rígidamente un programa dirigido a la eliminación de la oposición, de la democracia. Sonrisa cínica, sí, es todo lo que sugiere Zapatero para ocultar comportamientos totalitarios que, por desgracia, empiezan a ser ya moneda corriente en algunos políticos del PSOE. Sonrisa perversa, sí, para vestir un "líderazgo" cuestionable democráticamente, porque tiene un déficit de legitimidad de origen no superado en ningún caso con el ejercicio del poder.

Si la risita del presidente del Gobierno es superior a la seriedad de quien respeta al otro, o sea, si Zapatero ha hecho de la ejemplaridad de su sonrisa una profesión, tal y como diría Ortega, entonces es que ha abandonado cualquier otra tarea en la que destacar, por ejemplo, la política. Desaparecida la profesionalidad del político, por decirlo al modo weberiano, sólo queda "sonrisa", "talante, "indolencia", en fin, propaganda para mantenerse en el poder. Lo más grave de todo es que el estéril político de la sonrisa, Zapatero, se lleva bien con una parte importante de la sociedad española, una sociedad enferma, dispuesta a entregarse al terrorismo antes que luchar por su dignidad, o sea, por la Nación.

La rosa socialista y la serpiente enroscada... y el vídeo del PP vasco
Santiago Abascal elsemanaldigital 17 Julio 2006

Patxi López está muy irritado con los populares por reproducir una viñeta que publicó originariamente el "Gara", sin que nada dijese entonces el PSE. Es la balanza de la negociación.

17 de julio de 2006. ¡Qué miedo!

"No estoy dispuesto a aguantar ni una más", ha bramado Patxi López al conocer el vÍdeo presentado por el PP vasco para ilustrar el viraje-traición de los socialistas durante los últimos años. Y ¿qué va a hacer Patxi López? ¿Va a acudir a los tribunales copiando las actitudes del PP que tanto critican? ¿Va a pedir al Fiscal General del Estado y a algún comisario amigo que detengan a María San Gil y a Antonio Basagoiti por una agresión que nadie ha visto? ¿Va a querellarse contra el PP por reproducir una viñeta del periódico etarra al que concede entrevistas López en las que pone en el disparadero etarra al Foro de Ermua? O ¿se va a chivar a sus interlocutores Otegi y Rufi Etxebarría de lo mal que se porta el PP?

¿Qué va hacer Patxi López si no quiere aguantar ni una crítica más? ¿Va a dimitir? ¿Se va a ir a su casa? O ¿va a tratar peor todavía al PP en la cámara vasca? ¿Qué va a hacer López si no tiene aguante para soportar las críticas a sus acciones y traiciones?

Dice que va a "romper relaciones" con el PP vasco para defender "el honor y la dignidad" de su formación ante los "insultos y descalificaciones". Pero ¿qué relaciones inexistentes va a romper con María San Gil? Con Otegi y con ETA sí podría romperlas, con el PP, en todo caso, iniciarlas. ¿Y lo del honor y la dignidad? Pero ¿tiene honor y dignidad aquel que traiciona a sus militantes y a sus víctimas – recuerden a Pilar Ruiz- reuniéndose con criminales y dándoles carácter de interlocutor político?

¿A qué viene eso de rasgarse las vestiduras por una viñeta –además, de un periódico amigo- en la que se ve la serpiente de ETA enroscada en la rosa socialista? ¿No llevan años los socialistas vascos negociando con la organización terrorista Batasuna? ¿No tiene los terroristas atrapado al Gobierno socialista? Pues eso, menos escándalo y más trabajo para desenroscarse la serpiente venenosa de esas siglas tan "venerables" y desembarazar así a los españoles de la asfixiante presión etarra en la que nos han metido los socialistas.

¡Venga, López! Lo primero que tienes que hacer es ir a los tribunales –llevas razón-, pero para denunciar al "humorista" del periódico etarra que ha realizado la viñeta. (Hace semanas, por cierto, sin que nada dijeras.) Pero, claro, López, eso igual rompe el proceso. Es más fácil querellarse contra los demócratas españoles que contra los terroristas etarras. ¡Valiente!

Rajoy y Aznar, Aznar y Rajoy: una adecuada respuesta
Editorial Elsemanaldigital  17 Julio 2006

Son los dos grandes referentes éticos de su partido, y su conjunción dotará a las filas populares del arsenal ideológico que necesitan cara al periodo electoral que se abre en septiembre.

17 de julio de 2006. La clausura del Campus FAES 2006 ha tenido dos virtudes para la familia popular. Por un lado, presentar a Mariano Rajoy y a José María Aznar juntos, una imagen que la militancia del PP quiere ver a menudo porque no olvida a quien les hizo sentirse Gobierno por primera vez durante ocho años, y porque además, en abrumadora mayoría, se siente muy a gusto con el liderazgo de su sucesor en el partido. Por otro lado, esa fotografía del presidente del partido mano a mano con el presidente de su principal think tank ha ido respaldada por un mensaje armónico.

Aznar quiso dar un apoyo muy explícito a Rajoy, cediéndole el protagonismo de un intenso discurso de clausura, al tiempo que le respaldaba en la complicada posición que al líder de la Oposición le ha tocado en suerte defender, hasta el punto de ser acusado por el PSOE y sus terminales mediáticas de no querer acabar con el terrorismo: "Querido Mariano", le dijo, "encabezas una alternativa política que ya no se dirige sólo a diez millones de españoles, sino a muchísimos más. Se dirige a esa amplia mayoría que no está conforme con ceder nada a cambio de que le dejen vivir en paz".

No ceder nada: ésa es la esencia de cuanto Rajoy propuso después. "Afirmaré cosas que todos creíamos que eran ciertas y que yo creo que seguimos creyendo una inmensa mayoría que son ciertas: la unidad de España, la soberanía nacional; afirmaré la necesidad de que haya un Estado viable, con competencias, con funciones, con recursos y libre, sin condicionantes. El único condicionante es la Ley y la voluntad de quien ostenta la soberanía nacional, que es el pueblo español".

Podría parecer un discurso ad hoc para el debate del Estatut, pero está claro que va a valer igualmente para la negociación política con ETA, pues la reiterada proclamación de Zapatero de que no cederá contrapartidas políticas a cambio del fin de la violencia no cuenta ya con la confianza de casi nadie, tras los reiterados engaños a que el Gobierno y el PSOE han sometido a la opinión pública. Ocultando, por ejemplo, que se reunieron reiteradas veces con Batasuna en secreto antes de hacerlo en público hace dos jueves.

Es posible que Rajoy esté pagando un precio electoral por su resistencia a uncirse al carro del que tiran Patxi López y Arnaldo Otegi, José Luis Rodríguez Zapatero y Josu Ternera. La encuesta de este domingo en La Vanguardia parecería indicarlo. Pero los españoles sabrán valorar, llegado el momento, la coherencia de alguien que fue honesto consigo mismo y con sus convicciones. El líder popular cerró su discurso afirmando que "es una irresonsabilidad apuntarse al proceso de paz", y por una razón muy sencilla: porque "quien negocia, pretende ceder; y en esas circunstancias, pierde siempre".

Tras el Campus FAES, el discurso del PP ante la coyuntura española sale reforzado. Rajoy y Aznar continúan siendo los dos grandes referentes éticos de dicho partido, y su conjunción, bien digerida durante el verano, dotará a las filas populares del arsenal ideológico que necesitan cara al intenso periodo electoral (en Cataluña) y pre-electoral (municipales y autonómicas) que se abre el 1 de septiembre. Y que ellos sintetizaron en dos palabras: España y Libertad, esto es, patria y ciudadanía.

Zapatero, la III República y la sombra de una democracia que sigue oliendo a franquismo maquillado
Jesús Cacho El Confidencial 17 Julio 2006 17 Julio 2006

No se si están ustedes al tanto de la última boutade del presidente Zapatero en materia legislativa, un llamado proyecto de 'Ley de la Memoria Histórica', que el ejecutivo anunciará probablemente mañana, coincidiendo con el 70 aniversario de la sublevación del general Franco contra la II República, pero sepan que, según El Periódico, el texto incluirá medidas como la retirada de los “símbolos franquistas”, la exhumación de cadáveres, y la transformación del Valle de los Caídos en un “Memorial de la Libertad”, una especie de Parque Disney de lo progre.

El proyecto viene a cumplir la promesa realizada por ZP al infausto Maragall, quien en su día le reclamó una “restitución pública de la honorabilidad” de Lluis Companys. Y ya saben que el señor presidente es hombre de palabra, lo acaba de recordar en Baleares, donde el sábado presumió exultante de “cumplir siempre con la palabra dada, hasta las últimas consecuencias”. Bueno, el chico es frágil de memoria, en fin, de natural mentirosillo, porque también había prometido reabrir las causas judiciales del franquismo y anular sus sentencias, materias en las que ha dado marcha atrás, una pena, porque el pifostio jurídico que en tal caso se habría organizado hubiera sido de calibre universal.

En Baleares prometió también ZP “un país seguro para los ciudadanos”, pero ya estarán al tanto de que, de acuerdo con la anunciada reforma del Código Penal, los emigrantes cogidos con las manos en la masa en la comisión de un delito no serán expulsados, qué va, en la España progre aliada de todas las civilizaciones menos de una, en “la III República Española de la pá y la solidaridá” que nos anuncia ZP, los delincuentes foráneos serán enviados una temporadita a la cárcel, casi un hotel, y a los cuatro días a la calle, listos para delinquir de nuevo, pero esta vez ya con papeles, con Seguridad Social y todo.

En el mismo mitin de Baleares, el señor Rodríguez tuvo palabras muy duras para Israel, condenando con mucho apoyo gestual su operación de castigo contra el Líbano. Hay que ver qué pérfidos estos judíos, qué irritante su negativa a dejarse asesinar por los terroristas de Hizbulá, adónde vamos a llegar, de modo que ZP exigió, muy contundente, el fin inmediato de las operaciones militares israelíes como lo hubiera hecho Kruschev o Breshnev en tiempos de la Unión Soviética, de donde se deduce que si pudiéramos regresar a los tiempos de la guerra fría, el Gobierno ZP estaría formando parte del llamado Bloque del Este o, en el mejor de los casos, del de los países no alineados.

Y ahí sigue tan campante nuestro Zapatero prodigioso, diciendo que no le gusta Rajoy “porque nunca sonríe ante un ciudadano español”. Encantado con el sondeo realizado para La Vanguardia por el Instituto Noxa que dirige Julián Santamaría, un tipo solvente que las suele clavar, que otorga al PSOE 7 puntos de ventaja sobre el PP. De modo que venga alegría. Y en esto que Zaplana sale de su velatorio y en Ampuero, Cantabria, fiestas de la Bien Aparecida, asegura que no sabe “si este país aguantará otra legislatura más de Zapatero y de sus socios”.

Pues seguramente no, don Eduardo, pero no por Zapatero y sus socios, que también, sino por toda una clase política, de la que usted forma parte, que ha llevado al Régimen a un grado tal de descomposición que ya no cabe imaginar posibilidad de regeneración alguna, porque ninguno de sus mentores está interesado en ello. La corrupción económica, política y moral en que nadan los beneficiarios del Sistema es de tal calibre que el discurso ayer de Rajoy en esa cosa de FAES que dirige Aznar se antoja un brindis al sol al que nadie prestará la menor atención, porque nadie quiere, nadie ha querido en estos años, y mucho menos el señor Aznar, democratizar de verdad el hemipléjico sistema salido de la famosa Transición.

A ver quién va a ser el guapo capaz de hacer cambiar de deriva al Imperio Polanco en su doble vertiente del ocio (el grupo Prisa) y el negocio (el Gobierno PSOE que tan fielmente, con Zapatero o sin él, sigue sus instrucciones); a ver quién le cuenta el cuento de la pobre calidad de nuestra democracia a Botín, primera fortuna española, fiel aliado de Polanco, que desde la muerte de Franco se ha zampado tres (Central, Hispano y Banesto) de los siete grandes bancos de antaño y está a la espera de zamparse lo que queda (BBVA). La columna vertebral del Sistema la completa un PP que fracasó de forma lamentable a la hora de emprender una democratización a fondo de las instituciones, y que ahora se ha convertido en una simple comparsa, con S. M. el Rey cual guinda coronando la tarta. El resto, figurantes.

De honrar la conocida filosofía del príncipe de Lampedusa según la cual todo debe simular cambio constante para que todo siga igual se encargan los grandes medios de comunicación, el establishment periodístico. Dos pequeños ejemplos de ahora mismo: mi Rueda de la Fortuna en El Mundo del domingo 16 de julio estaba dedicada a la corrupción y la familia Botín. Pues bien, cual no sería ayer mi sorpresa al echarme el diario a la cara y descubrir que de la página habían desaparecido las fotos de la familia Botín con las que yo había decidido ilustrar mi artículo. La misma suerte habían corrido los sumarios remitidos por mí, para ser sustituidos por otros que nada tenían que ver con la famosa famiglia. Hay que proteger a los Botín, tarea en la que El País compite en entusiasmo con el mismísimo Pedrojota. Ayer el diario de Polanco publicaba una divertida laudatio sobre Ana Patricia, que había quedado muy perjudicada la pobre tras la información de apertura de este Confidencial del pasado miércoles.

Todo seguiría igual si los partidos nacionalistas catalán y vasco, a quienes los padres putativos de la Constitución decidieron incluir en el reparto de la tarta a partir de noviembre del 75, no hubieran optado por romper la baraja y dar por finiquitada la pantomima. La sorpresa ha llegado al descubrir al PSOE de Rodríguez Zapatero liderando el batallón de derribos del Sistema, con el aliento en el cogote de un Polanco y demás fuerzas vivas, convencidos todos de poder seguir haciendo en la III República Balcánica Española los mismos negocios que vienen haciendo en la Monarquía Restaurada del 75 a esta parte. Al final, no se trata tanto de averiguar si en la dinamita de los trenes del 11-M había nitroglicerina o no, que también, como de saber si los españoles vamos a ser capaces un día de vivir en una auténtica democracia presidida por el imperio de una Ley igual para todos, o vamos a seguir soportando la farsa de este franquismo maquillado con elecciones cuatrienales en que vivimos.

EL VIDEO DEL PP. UN GRITO DE LIBERTAD
Editorial minutodigital 17 Julio 2006

El Partido Popular del País Vasco ha vuelto a demostrar su valentía con la edición de un video de homenaje al edil popular asesinado hace nueve años Miguel Ángel Blanco.

El video, editado en el País Vasco, muestra las concentraciones que, con motivo del secuestro y asesinato de Blanco, se produjeron en las Vascongadas y en toda España, las palabras del entonces lehendakari Ardanza acusando a Herri Batasuna de complicidad y unas palabras de nuestro presidente Rodríguez mintiendo hace unos años. Termina el video con la famosa viñeta publicada en Gara y firmada por Tasio que fundía los logotipos de ETA y PSOE en una espectral profecía que nos mostraba lo que poco después veríamos en las reuniones de Patxi López con Batasuna-ETA.

El PP vasco, capitaneado por María San Gil, ha dado una nueva muestra de honestidad al denunciar públicamente la deriva de un PSOE que se aleja de los ciudadanos para acercarse a los terroristas; que se aleja del espíritu de Ermua para hundirse en el "espíritu Txapote" que tan bien definía Teresa Jiménez-Becerril en una entrevista a este periódico hace pocos días.

El Partido popular ha dado el paso al frente que los ciudadanos demandaban. Un paso que denunciase los desmanes que se han producido durante los dos últimos años a manos socialistas. Este video es mucho más que un simple homenaje o una denuncia, este video supone la recuperación de la dignidad para muchos de nuestros muertos; supone un grito de libertad al que muchos vascos se aferrarán pensando que no todo está perdido; supone, finalmente, la evidencia de que hay políticos en el País Vasco que merecen la pena.

El muro de hierro
Por IGNACIO CAMACHO ABC 17 Julio 2006

SÍ, es verdad que Israel aplica de un modo odioso la vieja ley del Talión. Sí, es verdad que los soldados del Tsahal o los misiles de la aviación matan en ocasiones a niños y mujeres con despreocupada indiferencia. Pero los niños indefensos muertos a manos de los israelíes siempre parecen más indefensos y hasta más niños que los niños indefensos israelíes que mueren en atentados terroristas palestinos. La prensa europea es mayoritariamente antisemita, o antisionista, o simplemente antiisraelí. Lógico; la mayoría de los periodistas europeos con capacidad de influencia se formaron en los años de la Guerra Fría, bajo cuyo esquemático mapa político Israel era una sucursal imperialista de los Estados Unidos y los palestinos gozaban de la simpatía de la izquierda y del apoyo soviético. En esos años, lejano aún el fantasma del integrismo islámico, se forjó el mito de la resistencia guerrillera, de la legitimación moral del terrorismo, de la satanización del Estado judío como un leviatán belicista y vengativo que diluía con su crueldad expansionista la simpatía liminal de las víctimas del Holocausto. Mitos, es decir, causas prefabricadas, tótems de la propaganda, fetiches de consumo ideológico, reduccionismos de una realidad compleja, sinuosa, retorcida. Y, sobre todo, dominada por un odio de milenios que el maniqueísmo eurocéntrico simplifica en banales etiquetas de prejuicios.

No hay buenos y malos en el conflicto de Oriente Medio, que es un pleito sangriento enredado en los vericuetos de la Historia hasta los confines del Antiguo Testamento. Hay dos pueblos con el mismo derecho a la existencia enfrentados a muerte por un suelo que ya no saben ni pueden compartir. Ninguno de esos pueblos es inocente, porque todos han derramado sangre propia y ajena, hasta tal punto que nadie podría con justicia precisar quién empezó primero. La sangre llama a la sangre, y en el territorio de la Biblia suena más fuerte que en ninguna otra parte el grito de Caín. Pero...

Pero Israel es la única democracia de esa región azotada. Un pequeño y próspero Estado de aires occidentales, blindado por un poderosísimo ejército, asentado a duras penas sobre la tierra de sus ancestros y rodeado de varios cientos de millones de musulmanes en cuyo imaginario remoto habita el sueño de echar a los judíos al mar. Esas naciones musulmanas se han transformado en la última década en bases sólidas y crecientes del integrismo islámico, el gran peligro moderno de la libertad, y han fijado en Israel la diana más visible y concreta de la ira de Alá contra Occidente.

Israel resiste y resistirá, a su modo, a veces de un rencor y una temeridad demenciales, como lo manda el código genético de un pueblo acostumbrado a sobrevivir a contraviento de la Historia. Lo que tenemos que preguntarnos los occidentales es hasta dónde, hasta cuándo podemos agarrarnos aún a los viejos tópicos de una ideología simplista que desprecia el análisis de la realidad actual. El análisis que determina que detrás del muro de hierro y fuego de Israel, con todos sus excesos y sus contradicciones morales, está la trinchera que defiende la cómoda libertad desde la que compadecemos una causa en cuya última ratio se ha instalado la voluntad de nuestro propio exterminio.

Israel
Las razones de un ataque
GEES Libertad Digital 17 Julio 2006

Los acontecimientos se han precipitado una vez más en Oriente Medio. Israel se encuentra de nuevo en guerra, en un ejercicio de legítima defensa que casi nadie niega pero que muchos matizan por la intensidad de la respuesta.

Las milicias de Hamas en Palestina y las de Hezbolá en Líbano han actuado de forma coordinada para atacar a Israel primero desde el sur, en la frontera con Gaza, y luego en la frontera norte, con Líbano. Esta acción conjunta responde a un conjunto de razones de orden estratégico fáciles de señalar, que empujaban a ambos grupos, más por necesidad que por deseo, a reabrir el conflicto armado.

Hamas ganó inesperadamente las pasadas elecciones legislativas y asumió la responsabilidad de gobernar. Su negativa a reconocer el derecho a existir de Israel y a condenar y prohibir el ejercicio del terrorismo abocó a una pérdida de la ayuda internacional proveniente de Europa y Estados Unidos. Sin esa ayuda la viabilidad de Palestina era muy limitada. Al Fatah, el perdedor de las elecciones, aprovechó la situación para intimidar al gobierno mediante acciones de fuerza y, finalmente, con la amenaza de convocar desde la Presidencia un referéndum para que la población se pronunciara sobre su disposición a reconocer la existencia de Israel. De haberse convocado, los dirigentes de Hamas se habrían encontrado deslegitimados por la población al mismo tiempo que incapaces para mantener los servicios del estado por insolvencia financiera. Los islamistas palestinos tenían que bloquear un proceso que se volvía contra ellos y en favor de sus rivales nacionalistas. ¿Qué mejor que provocar una campaña militar contra Israel para evitar el referéndum y hacerse de una vez para siempre con la bandera del nacionalismo árabe al oeste del Jordán?

Hamas carece de la capacidad suficiente para mantener una campaña prolongada. Necesita sumar fuerzas y éstas tenían que llegar de fuera. Hamas lleva años recibiendo protección y ayuda de Irán y Siria. Hezbolá, el grupo terrorista chiíta libanés, y multinacional del terror al servicio de los intereses del régimen teocrático iraní, ha sido hasta la fecha el encargado de formar y dotar de medios a las milicias al-Qasam, brazo armado de Hamas. De esta colaboración proceden los ya conocidos misiles caseros al-Qasam, con los que se bombardean las ciudades limítrofes israelíes.

El ataque de Hezbolá, calcado del realizado previamente por Hamas –penetración en territorio israelí, ataque por sorpresa a una pequeña unidad militar y secuestro de soldados– no es sólo el resultado de un acto de solidaridad islamista. Hezbolá es parte del entramado político libanés, particularmente afectado por la presión franco-norteamericana para expulsar a las fuerzas militares sirias del suelo libanés y permitir el libre ejercicio de las instituciones democráticas. Desde el primer momento se hizo patente que tanto Siria como sus aliados islamistas estaban dispuestos a impedir la normalización del país mediante la reapertura de la Guerra Civil, como ya indicamos desde estas páginas. Al final, el primer paso se ha hecho en clave palestina, aunque las consecuencias pueden ser las mismas.

Siria, con este paso, trata de recuperar su influencia en Líbano y superar la humillación a la que fue sometida. El régimen baasista ha rechazado el proceso de paz y ve con alivio como se abren nuevos frentes para Israel, sometiendo al pequeño estado judío a un desgaste –económico y psicológico– que espera sea fatal. Lo acontecido también supone un mensaje para Estados Unidos. Las continuas amenazas de Bush se ven respondidas con la apertura de nuevos conflictos, mientras el de Irak no remite. El gobierno de Damasco no tiene capacidad militar para enfrentarse al gigante norteamericano pero quiere dejar claro a Estados Unidos que sí la tiene para encender cuantos fuegos considere necesarios.

Irán actúa desde una posición de fuerza, incomparable con la de Siria. Con las segundas reservas de petróleo y de gas más importantes del planeta e importantes recursos minerales, cuenta con el respaldo de Rusia y China para seguir adelante con su programa nuclear y de misiles. Su principal ambición es convertirse en el centro del Islam, desplazando a la corrupta monarquía saudita y colocando a la Chía, a la comunidad de los chiítas, en el puesto central que nunca debieron perder. Esta ambición hegemónica va indisolublemente unida a una interpretación islamista del credo musulmán. De ahí su estrecha colaboración con Hamas, a pesar de ser ésta una organización sunita estrechamente vinculada a los Hermanos Musulmanes. El ayatolá Jamenei mide sus pasos y con esta reapertura del conflicto israelo-palestino trata de minar la resistencia israelí, fortalecer la causa islamista en Palestina y Líbano y enviar un nuevo y desafiante mensaje a Estados Unidos para que acabe de aceptar el papel que, en su opinión, corresponde a Irán.

Afirmar, como se viene haciendo, que la respuesta israelí al asesinato y secuestro de unos soldados es una reacción desmedida es un acto de ignorancia o de cinismo. Estamos ante una ofensiva islamista en toda regla dirigida tanto a salvar los intereses de organizaciones radicales en peligro como a debilitar a Israel y la influencia occidental en la región.

El planteamiento primero de intercambiar secuestrados por prisioneros, en cantidades desiguales, ya lo conocíamos de anteriores campañas. De haber entrado Israel en este juego sólo había logrado minar su seguridad hasta límites extremos. Un secuestro cobrado lleva a otro y otro. Al final, las cárceles israelíes quedarían vacías de terroristas palestinos, dejando en un esfuerzo estéril el excelente trabajo que vienen haciendo el conjunto de organismos que en Israel tienen como cometido la seguridad interior y situando al país en una situación de extrema vulnerabilidad. El gobierno de coalición presidido por Olmert ha hecho bien rechazando el chantaje islamista y yendo directamente contra sus responsables.

Tampoco es aceptable afirmar, como se está haciendo, que es sólo la acción de dos grupos. Ambos son instrumentos, en mayor o menor medida, de la acción concertada de Siria y, sobre todo, de Irán. Se puede afirmar sin temor a errar que el doble ataque sufrido en los primeros momentos por Israel es responsabilidad de estos dos países.

Un tercer argumento que leemos u oímos con facilidad es el referido a la inocencia de palestinos y libaneses. Durante años se ha exigido a Yaser Arafat que desarmara los distintos grupos terroristas, empezando por los que él directamente controlaba, y siempre se negó. El terrorismo ha sido una táctica conscientemente asumida por los dirigentes palestinos de al-Fatah y de Hamas. Si en su momento los hubieran combatido y exterminado no nos encontraríamos todos, y ellos particularmente, en la situación en la que tristemente nos hallamos. Lo mismo podemos decir de Hezbolá. El grupo está condenado expresamente por el Consejo de Seguridad, que ordenó su disolución. Distintos gobiernos han evitado el enfrentamiento y ahora se encuentran con el resultado de sus actos.

Israel ha sido atacado injustificadamente en su territorio de soberanía y ha reaccionado penetrando en Gaza, Cisjordania y Líbano en busca de los responsables de esos actos. Puesto que tanto Siria como Irán son parte de la coalición atacante, es posible que se lancen operaciones contra territorio de estos dos estados. La campaña no debería parar hasta que la seguridad en ambas fronteras haya sido restablecida, lo que implica un serio debilitamiento de las capacidades de Hamas y la desaparición de las milicias de Hezbolá del sur del Líbano. Al mismo tiempo, la comunidad internacional debe castigar severamente a Siria e Irán por su complicidad en estos hechos de enorme gravedad.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Prensa española
Otra vez el odio a Israel
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 17 Julio 2006

Que nadie espere una condena a Hezbolá, cuyo líder amenaza con nuevos ataques indiscriminados a Israel. Corresponsales, profesores de Derecho Internacional, humoristas gráficos y columnistas patrios tienen clarísimo quién es el culpable de todo: "La crisis, conviene recordarlo, tiene una causa y un origen: Israel. (…) Es Israel el que (…) tiene que poner fin a una política basada en el uso criminal de la violencia." ("Detener a Israel", Augusto Zamora en El Mundo). "[Los judíos] siguen quejándose de que les echan de todas partes. Incluyendo los Reyes Católicos y la Alemania nazi. (…) Vuelven a estar en todas partes, desde Wall Street a toda caja viviente (?). Con ese juramento de sangre que impide cualquier tipo de generosidad con otras razas. Hasta que el espíritu sinuoso y ladino se les escapa y se ponen broncos, cargando su munición de victimismo para entregarse a la matanza vengativa." ("Judiadas", Jorge Berlanga en La Razón).

En el análisis reciente de la crisis, se obviará que el detonante fue el secuestro de un soldado israelí. Se ignorará que el líder de Hamas Jaled Meixaal se encontró acto seguido con el embajador de Irán en Siria para recabar su apoyo. Se olvidará que Hezbolá, siguiendo instrucciones de Irán, entró entonces en territorio israelí, mató a ocho soldados y secuestró a otros dos coincidiendo con el vencimiento del ultimátum estadounidense a Teherán para que cesara en sus planes nucleares. No se admitirá que este trágico final de ciclo tiene un responsable llamado Irán, ni que el problema entero gira en torno a su decisión de enriquecer uranio.

En el análisis remoto del problema, se hurtarán las razones por las que el sionismo, hasta entonces minoritario, se convirtió tras el Holocausto en el motor existencial de los judíos (la Alemania nazi no "echó" a los judíos, Berlanga: los exterminó). Se eludirá la historia de la creación de dos estados por parte de las Naciones Unidas y el inmediato ataque a Israel por parte de todos sus vecinos árabes. Se pasará por alto que la única democracia de la región sigue existiendo porque ha ganado todas las guerras desde entonces; basta con que pierda una para que desaparezca del mapa. Se negará que las potencias musulmanas han utilizado obscenamente a los refugiados palestinos manteniéndolos en su triste condición, en tanto que Israel –que contaba con el mismo número de refugiados judíos tras la primera guerra, y con muchísimos menos recursos que sus enemigos– dio a los suyos hogar y trabajo.

Hay que lamentar profundamente la muerte de civiles y presionar para que se investiguen, corrijan y penalicen los excesos en el uso de la fuerza por parte de cualquier estado. En realidad, el único país de Oriente Medio donde tal cosa es posible es ese Israel que ha desalojado a sus colonos para conseguir la paz. Seis millones de ciudadanos rodeados de cientos de millones de súbditos. La nación que nuestra prensa odia está, por pura lógica, más interesada que ninguna otra en una paz estable y duradera. Pero no esperen que nadie se lo cuente en las columnas racistas o en las viñetas de judíos bestializados.

Noticias de Cuba
Sirios por todas partes
Víctor Llano Libertad Digital 17 Julio 2006

Según el diario El País, "un diplomático con competencias" en las relaciones con Cuba ha asegurado que "nosotros no tenemos una hoja de ruta, como la de Estados Unidos, ni la queremos tampoco. Para España, el que tiene que decidir es el pueblo cubano". Lo primero que nos sugiere la información que hemos leído en el periódico del Grupo PRISA es preguntar por qué no se nos dice el nombre del "competente diplomático". Y lo segundo es negar la mayor. El Gobierno de Zapatero sí cuenta con una hoja de ruta respecto a la Isla de los cien mil presos. Sabe muy bien lo que quiere para las víctimas de la barbarie comunista. Todo lo que no sea memoria, dignidad y justicia.

Sólo así se entiende que, sin tan siquiera exigirles que pidan perdón por sus crímenes, acepte como interlocutores válidos a los carceleros de cientos de miles de españoles. Más de lo mismo. Tanto en Bilbao como en La Habana, Zapatero prefiere entenderse con los verdugos antes que con sus víctimas. Es lo que tiene el presidente por accidente. Su trayectoria es la de un tren en marcha que jamás cambia de dirección. Tal vez algún día sepamos qué le llevó a trabajar para los herederos del castrismo en Europa, por qué quiere mantener tan buenas relaciones con la tiranía amiga de Siria, por qué encontramos tanto sirios en el 11-M y, especialmente por qué, como informó el pasado sábado Antonio Rubio en el diario El Mundo, el CNI dio cobertura y protección en España a Suhier Mohamed Al Sadik, uno de los principales testigos del asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri y por qué –según Al Sadik– en el atentado contra Hariri que, antes de ser asesinado y ya desde la oposición reclamaba la retirada de las tropas sirias del Líbano, se utilizó RDX-Semtex.

No por casualidad se acusó a los servicios secretos sirios de haber asesinado a Hariri. Castro y los sirios son más que hermanos de sangre. Nunca mejor dicho lo de sangre. Lo que saben en Siria lo saben en Cuba. Los datos que guarda Castro en su "mochila" le pudieron llegar, no sólo desde los palacetes que disfrutan sus huéspedes etarras, también desde Damasco. Le agradeceríamos mucho al misterioso diplomático con competencias en las relaciones con la tiranía castrista que confirmara o desmintiera lo que aseguró Antonio Rubio en el diario El Mundo. Respecto a Cuba pueden perder toda esperanza. Zapatero no logrará que los cubanos pasen sin leer la página de los crímenes del castrismo. Pierde el tiempo si pretende silenciar al exilio. Lo que tiene que hacer es explicarnos por qué el CNI protegió al capitán Al Sadik, sirio y uno de los principales testigos de un atentado en el que se utilizó RDX-Semtex.

214. La guerra civil: setenta años después
Ramón Tamames Periodista Digital 17 Julio 2006

A lo largo de esta semana que empieza hoy, seguro que vamos a tener toda una proliferación de referencias mediáticas sobre el hecho de que se cumplen siete décadas desde el estallido de la contienda fraticida más cruenta de nuestra historia. Que empezó, precisamente, en este diecisiete de julio, al producirse las primeras sublevaciones del ejército de África, que la República no había sabido controlar. A pesar de las numerosas imputaciones al africanismo, y a la previsión de la práctica inevitabilidad de una sublevación de los mandos militares del Protectorado de Marruecos.

Pero lo importante, aquí y ahora, no es hacer una glosa de lo que fue aquella ilación de batallas, una tras otra, por ser uno de los episodios más estudiados por la historiografía universal. Más bien se trata de poner de relieve que dos tercios de siglo después de la tristeza de mil días de confrontación bélica, es tiempo más que suficiente para haber restañado las heridas de lo que fue una confrontación casi total, que se prolongaría después con la división de los españoles en azules y rojos durante un periodo largísimo, que algunos pretenden que aún no ha terminado.

La guerra civil pertenece a la historia, y no puede ser objeto ahora de discusión política con las más diversas y aberrantes conclusiones para los problemas que mayormente deben preocuparnos. La República no supo desarrollar su programa de reformas, y las instituciones y fuerzas antirrepublicanas no quisieron contribuir, primero, a las transformaciones necesarias, y se opusieron frontalmente, después, a continuar la gran polémica en un proceso pacífico. No vamos a instalar en estos momentos en el escenario una gran balanza para medir quiénes tuvieron más responsabilidades en los orígenes de la guerra, ni sobre cómo las fuerzas en presencia se comportaron para ganarla o perderla. Eso, insistimos, pertenece ya a la Historia. Y por ello mismo resulta surrealista, y a la vez perverso para nuestras aspiraciones de futuro, intentar reconstrucciones históricas como las que están en curso. E incluso previéndose, en el colmo del disparate, una Ley de la Recuperación de la Memoria, que viene a mostrar, no sólo un sentido antihistórico, sino también una catastrófica búsqueda de la legitimación del actual régimen constitucional español en la Segunda República, en vez de basarla donde realmente debe situarse: la transición democrática que se inició el 15-J de 1977.

Desde entonces, ha habido muchas aportaciones a la interpretación de nuestra historia reciente, y seguirá habiéndolas, en un sentido u otro. Y, desde luego, a nadie puede escamotearse la posibilidad de que, desde un plano del estudio correcto de lo que sucedió, con las nuevas aportaciones documentales que se produzcan, siga discutiéndose sobre esto u aquello.

Pero pretender construir una teoría oficial de lo que pasó entonces, y de lo que tiene que pasar al margen de la Constitución de 1978, no solamente sería un error político, sino al mismo tiempo un crimen desastroso para nuestra convivencia y nuestro desarrollo hacia el provenir.

Condena del franquismo
Manuel Molares do Val Periodista Digital 17 Julio 2006

Por negarse reiteradamente a condenar el régimen franquista, al Partido Popular están haciéndole aparecer como cómplice de una dictadura que murió hace tres décadas, y con la que hoy tiene muy poco que ver.

Tan poco, que quien compare el origen familiar de los principales dirigentes socialistas y de los populares descubrirá a tantos hijos el Régimen franquista en el actual PSOE como los que tiene el PP, a pesar de su fundador franquista, Fraga Iribarne.

Así, el actual presidente del PSOE, Manuel Cháves, es hijo de un militar franquista, y el presidente del PP es nieto de un galleguista, redactor del Estatuto Gallego de la República.

Con reconocer que Franco fue un dictador y una anomalía histórica, pero que murió de viejo, y no por una revuelta popular, el PP habría resuelto el trámite. E inmediatamente, podría hablar del presente y del futuro, no del pasado.
Porque si Franco fue una consecuencia indeseable de la República, la democracia española actual nació gracias a la Constitución de 1978, tras suicidarse el franquismo.

Condenando públicamente al dictador, cualquier demócrata puede denunciar a quienes, sin haber combatido al franquismo real lo alancean ahora, como moro muerto. Los que de verdad lo sufrieron, iniciaron una nueva vida con la Transición.

Esta es una extraña izquierda que, sin embargo, se negó a reprobar el comunismo en el Consejo de Europa, como pidieron quienes lo sufrieron en el Este europeo.

El presidente del Grupo Socialista en Estrasburgo, el senador del PSC, Lluís María de Puig, se negó a reprobar esta primavera las "violaciones masivas de los derechos humanos" perpetradas por los regímenes marxista-leninistas, que crearon terribles dictaduras y provocaron decenas de millones de muertos.

Al lado de esas dictaduras Franco fue un verdugo de segunda.

La tesis de Blanco y el por qué cojones
Javier Dorado Periodista Digital 17 Julio 2006

Se celebraba en Galapagar (Madrid) la escuela de verano de la Fundación Jaime Vera, el equivalente a la FAES pero de índole izquierdista, cuando apareció José Blanco para aportar la última y a la vez más transcendente lección que deben asimilar los simpatizantes/militantes/cargos del PSOE:

El comportamiento de Rajoy respecto al proceso de paz es, sencillamente, inexplicable. No sólo inexplicable desde la lógica, sino también desde la moral.

Señor Rajoy, se ha puesto en una posición imposible. Si el proceso de paz triunfa será a pesar de Rajoy, y si el proceso de paz fracasa será, en buena medida, por el boicot del Partido Popular.

Vale, bien, no sé si el proceso de paz triunfará o no, ni siquiera a que viene que digas esto a estas alturas -algo que me inquieta profundamente-, lo que sí tengo claro, es que pase lo que pase el PSOE es William Wallace y el PP es el mounstro de las galletas.

Ya se sabe: ¿la culpa de quién es?, de los que votan al PP.

Probablemente parte de su joven audiencia habría cuestionado el acierto y la razón de la frase para sí mismos a la vez que aplaudirían fervientemente a su secre de organización. No se trata de un defecto exclusivamente socialista, desgraciadamente es una actitud generalizada.

Como es la vida, ahora resulta que alguien que no fue capaz de pasar de segundo de carrera da lecciones a universitarios (y de ahí pa' arriba).

rt me preguntaba, ¿Por qué cojones no utilizasteis el cadáver y la foto de Miguel Ángel Blanco cuando apenas un año después de su asesinato el gobierno de Aznar se reunió con sus asesinos, acercó los presos a Euskadi y los llamó Movimiento Vasco de Liberación?.

Hoy te voy a contestar, si no lo he hecho antes ha sido porque no he podido.

ETA declaró su tregua un 16 de septiembre de 1998. Quince días más tarde, el dos de octubre, El País tituló:

Aznar exige a ETA una prueba de su renuncia definitiva a la violencia para "iniciar un proceso de paz" al tiempo que anuncia una nueva política penitenciaria si se consolida la paz, descarta la negociación política y promete compensar a las víctimas.

En un sólo titular ya encontramos numerosas diferencias con respecto al actual proceso. Las condiciones no se parecen ni en el blanco del papel a las actuales establecidas por Zapatero. Y a la vez, rt, mantiene una cierta coherencia con la actual postura del Partido Popular: queremos una prueba de su renuncia definitva.

Día 25 del mismo mes, El Mundo titula:

ETA anuncia en la BBC que sus actuales miembros no volverán a tomar las armas.

Previamente, Almunia y Aznar habían pactado una política penitenciaria a la vez que Borrell le pedía a Aznar que no cediese a ninguna "trágala" de sus socios -PNV y CiU- que buscan "la disgregación de España".

En su momento, el Gobierno no comenzó el dialogo con ETA hasta que la tregua madurase, casi ocho meses después de su comunicación. En boca de Javier Arzalluz, ETA preguntó si el Gobierno reconocía el derecho de autodeterminación de los vascos a lo que se le respondió que "el Gobierno nunca aceptaría la escisión de una parte de España o el derecho de los vascos a decidirlo individualmente".

ETA, finalmente, acabaría rompiendo la tregua porque el Gobierno estaba "intentando ahogar a la izquierda abertzale en la «normalidad» politica".

Lo del Movimiento de Liberación Vasco fue un error, pero es un error muy común. Cuando todos llamamos a esos asesinos ETA, hay que saber que detrás de esas siglas se esconden las palabras Euskadi Ta Askatasuna, o lo que es lo mismo, Euskadi y Libertad.

Yo opino que hay muchas diferencias con el actual proceso de paz, y no soy el único.

javidoradopd@yahoo.es

Zapatero extermina terroristas a besos.
José Luis Palomera Ruiz Periodista Digital 17 Julio 2006

...temo que cualquier día se le ocurra pedir a las víctimas de Eta “que respeten la legalidad internacional”.

José Luis Rodríguez Zapatero exigió a Israel que respete la legalidad internacional e insistió en vincular la crisis del Líbano con la guerra en Irak. Seguidamente emplazó a las partes detener las hostilidades que puede tener graves consecuencias
En concreto, reclamó que “el Gobierno de Israel respete los derechos que marca la legalidad internacional y que Naciones Unidas haga todos los esfuerzos para detener la escalada bélica sobre la base de que “cualquier lucha contra la violencia no puede justificar bajo ningún concepto la pérdida de vidas humanas inocentes”.
En su intervención, Zapatero no mencionó en ningún momento el secuestro de dos soldados israelíes por las milicias de Hizbolá ni pidió a Irán o Siria que utilicen sus influencias para detener la crisis:

Lo que sí hizo Zapatero es establecer una vinculación directa entre lo que está ocurriendo en Oriente Próximo y la guerra de Irak. «Nos dijeron los que apoyaron la guerra en Irak que después vendrían la estabilidad y la paz en Oriente Próximo. Espero que la lección que han dado los hechos, el desastre de esa intervención militar, sirva para siempre y no vuelva a haber nunca una intervención militar injustificada e ilegal.

Una vez resumido lo dicho por el tristemente Zapatero, de lo cual me he servido de la información del periódico ABC, es conveniente analizar las barbaridades dichas por todo un presidente de España.

Personalmente, no sé de parte de quién está, éste que hoy preside el gobierno de España.
Después de lo acontecido con la banda terrorista Eta y sus valedores, yo dudo del lugar que mentalmente ocupa el señor Zapatero.

Lógicamente para aseverar lo dicho he de recoger el motivo del por qué lo digo:

El primer lugar, solicitar de Israel, ESTADO DEMOCRÁTICO, que respete la legalidad internacional, y no solicitar al grupo TERRORISTA Hizbolá lo mismo, es denigrante.
Al igual que olvidarse del secuestro de soldados israelíes o del estado Sirio, santuario de los terroristas, y qué decir de Irán.

Para este chico de abuelo republicano, al parecer, toda la culpa es de los estados democráticos y no de los terroristas.

Veamos varios casos:

Acto terrorista cometido el 11M en Madrid... Culpa del gobierno del presidente Aznar.

Secuestro de soldados y múltiples actos terroristas en Israel por parte de varias facciones terroristas... Culpa del gobierno Israelí.

Acto terrorista del 11S en USA... Culpa del gobierno de George Bush.

Miles de kurdos gaseados por el dictador terrorista Hussein... Culpa del gobierno Bush y sus aliados por declarar una guerra “ilegal” a Irak, un país bastión del mayor grupo terrorista internacional,Al quaeda.

El señor Zapatero entiende que el problema del terrorismo islamista, terrorismo manifiestamente religioso, “ muerte al infiel”, lo puede arreglar a besos.
Es fácil al parecer para el presidente más charlatán que ha tenido nunca España. Su cacareada receta de fusión de civilizaciones y besos que te parió debilitaría todo el fanatismo de los terroristas. Resumiendo, tenemos que hacernos todos adeptos del Islam, ya que los islamistas jamás se harán adeptos del cristianismo, y el que no quiera, ya sabe, a esconderse en las catacumbas.

El zapatero Leonés lo arregla todo a besos, ya que las tropas y sus soldados los tiene en casitas de chocolate en cuya entrada pone, “Todo por la patria, no a la guerra”

Este ínclito presidente que en suerte nos tocó a los españoles, solamente tiene que acercarse al pobre inocente Osama Bin Laden darle un beso donde quiera y todo el terrorismo universal desaparece y lo mismo con otros grupos reconocidos por TODA la comunidad internacional como grupos terroristas.

Na, na..., el amigo Zapatero a beso que te parió les hace ser buenos y obedientes, y no crean ustedes que exagero, una buena referencia la tiene en los actuales contactos con el terrorismo de ETA, “beso va y beso viene” por lo cual temo que cualquier día se le ocurra pedir a las víctimas de Eta “que respeten la legalidad internacional”.

Para llorar de indignación con este regalo socialista que nos ha tocado en suerte a los españoles, cual flautista de león, amansa a los terroristas a besos.       Ivanla

ESPAÑA Y LIBERTAD DENUNCIA A IKER GALLASTEGUI, TIO DE LA ETARRA IRANTZU GALLASTEGUI

“En ETA no hay gente de esa a la que le guste matar, no la hay. Es su deber, matan porque es un deber patriótico".
Nota de prensa  España y Libertad 17 Julio 2006

Bilbao, 17 de Julio de 2006.- España y Libertad ha presentado denuncia penal contra Iker Gallastegui ante el Juzgado Central de Instrucción de Madrid

El pasado día 12 de Julio, en un reportaje realizado y emitido por Telecinco sobre el secuestro y asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco, Gallastegui justificó los asesinatos de ETA.

Sus palabras exactas fueron: "¿Por qué tenemos que pedir perdón? ¿Quién nos ha pedido perdón a nosotros por cuarenta años de franquismo?", “En ETA no hay gente de esa a la que le guste matar, no la hay. Es su deber, matan porque es un deber patriótico".

Estas declaraciones se producían tras poder comprobar como su sobrina se reía impunemente de la familia de Miguel Ángel Blanco en la Audiencia Nacional.

España y Libertad entiende que D. Iker Gallastegui es autor de un presunto delito de enaltecimeinto del terrorismo:

El enaltecimiento o la justificación por cualquier medio de expresión pública o difusión de los delitos comprendidos en los artículos 571 a 577 del C.P o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares se castigará con la pena de prisión de uno a dos años.

España y Libertad también entiende que las declaraciones del denunciado igualmente podrían ser constitutivas de un delito de provocación a la pertenencia a banda armada conforme a los dispuesto en el articulo 18 del C.P:

Es apología, a los efectos de este Código, la exposición, ante una concurrencia de personas o por cualquier medio de difusión, de ideas o doctrinas que ensalcen el crimen o enaltezcan a su autor.

Yolanda Morín
Coordinadora General
902.445.450
GSM: 678 61 61 77
info@e-libertad.es   http://www.e-libertad.es

Nick Cohen, analista político y columnista de «The Observer»:
«Hay gente de izquierdas que prefiere morir a admitir su equivocación en Irak»

«Los liberales europeos, cuando nos ataca la irracionalidad del terror islámico, creemos que debemos entenderlos, buscamos excusas y hasta acabamos culpándonos de que nos asesinen»
Gonzalo Suárez La Razón 17 Julio 2006

Londres- Aunque a veces parezca mentira, resulta posible ser de izquierdas y defender la guerra de Irak, apoyar la mano dura contra el terrorismo y, sobre todo, no poner cara de asco cada vez que se menciona a George Bush. Entre estos «bichos raros» se encuentra Nick Cohen, cuyas agudas columnas en el dominical «The Observer» desafían los prejuicios del progresismo más tradicional, desde su iluso pacifismo hasta su odio visceral hacia Estados Unidos. No se trata de la forma más sencilla de hacer amigos: gran parte de sus antiguos «camaradas» le han dado la espalda, acusándole de ser una marioneta en las manos de los «neocons» del Pentágono. Pero Cohen se lo toma con filosofía: para él, la coherencia intelectual resulta más preciada que las palmaditas en la espalda de la «izquierda champán».

Hace unas semanas, entregó a su editor su nuevo libro, «Our Friends on the Left» («Nuestros Amigos de la Izquierda»), un descarnado texto en el que denuncia la rendición de sus colegas progresistas al totalitarismo del islamismo radical. Para completar este ensayo, no sólo ha puesto en riesgo la supervivencia de su círculo social: también ha engordado «un montón de kilos» al anclarse durante un año a su mesa de trabajo. De ahí que beba agua y no tome ni primer plato ni postre durante el almuerzo, que devora en cinco minutos para retomar su incansable denuncia de los vicios de la izquierda del siglo XXI. «Algunos supuestos progresistas preferirían morir antes de reconocer que se han equivocado», ironiza. «Si les estallara un terrorista suicida al lado, sus últimas palabras serían: “¡No es culpa tuya, es de Tony Blair!”».

- Usted es muy crítico con la postura de amplios sectores de la izquierda en la «guerra contra el terror» y los acusa de aliarse con un movimiento ultraderechista como el islamismo con tal de desgastar a EE UU...
- Es una tendencia fácil de entender. Los liberales europeos somos gente racional y, cuando nos enfrentamos a un movimiento irracional como el terrorismo islámico, nuestra tendencia natural es tratar de entenderlos. Creemos que las cosas se pueden solucionar hablando, les buscamos más y más excusas, hasta que acabamos culpándonos a nosotros mismos de que nos asesinen.

- Pero la opinión de la izquierda ortodoxa es que la injusticia es el caldo de cultivo del terrorismo. ¿Cómo lo refuta?
- Simplemente, diría que no es verdad: Osama Ben Laden es el hijo de un multimillonario, mientras que muchos terroristas son universitarios que han disfrutado de todas las ventajas, como Mohammed Sidique Khan, uno de los autores del 7-J. Lo que hay que dejar claro es que no sólo estamos inmersos en una guerra contra el terrorismo: también estamos asistiendo a una guerra civil en el seno del Islam, entre moderados y radicales.

- ¿A qué se refiere?
- A que los islamistas quieren crear una especie de imperio musulmán, el Califato, en el que reinará una versión ultraortodoxa del Islam. En él no habría democracia, se marginaría a las mujeres, se perseguiría a los homosexuales… Si cedes ante Al Qaida, a los primeros que dejas tirados es a tus camaradas en Oriente Medio, que no quieren sufrir un infierno semejante, sino que quieren disfrutar de las mismas libertades que los británicos. La izquierda actual me recuerda a la actitud de las potencias occidentales hacia España tras la Segunda Guerra Mundial, cuando dejaron tirados a los demócratas que luchaban contra Franco.

- Pero usted asegura que el giro ideológico comenzó mucho antes, en los años 60…
- Sí, pensadores como Michel Foucault o Jacques Derrida promovieron unas ideas pesimistas que, en el fondo, son muy reaccionarias, puesto que eran capaces de ver el lado positivo a cualquier idea, siempre que fuera anti-occidental. Durante mi juventud, la izquierda tenía tabúes y, por ejemplo, jamás apoyaba a un régimen que estuviera en contra de las mujeres o los gays. Ahora, hay supuestos progresistas occidentales que se consideran muy modernos por dar excusas al comportamiento de Al Qaida o de Mahmoud Ahmadineyad. En el fondo, su mensaje es simple: no están dispuestos a luchar para que personas de otros países disfruten de los mismos derechos que ellos.

- ¿Por qué cree que este fenómeno resulta especialmente potente en Europa?
- Porque somos una excepción histórica, un continente pacifista que cree en la concordia después de sufrir decenas de millones de muertos en dos guerras mundiales. Esto funciona muy bien dentro de tus fronteras, pero complica tus relaciones con el resto del mundo. Quizás el problema es que no nos creemos que las democracias sean algo intrínsecamente positivo, sino un método para no seguir asesinándonos entre nosotros.

- ¿Cree que el antiamericanismo es una reacción temporal ante Bush que cambiará con un presidente demócrata?
- Algunos cambiarán de actitud, pero a muchos izquierdistas la dialéctica antiamericana se les ha metido tan dentro que no podrán rectificar, porque sería lo mismo que reconocer que han hecho el ridículo. La izquierda más tradicional está en un callejón sin salida, puesto que dicen que siguen creyendo en el marxismo, pero saben que jamás podrán aplicarlo en Occidente. Ante esta perspectiva, tienen dos opciones: o aceptan la realidad o se buscan aliados que también estén en contra del consumismo. Con tal de que odien a los estadounidenses, les da igual que sus camaradas sean homófobos, machistas o ultrarreligiosos...

- Para un defensor de las libertades individuales como usted, la agenda de «mano dura» contra el terrorismo de Blair debe presentar dilemas morales. ¿Dónde debemos trazar nuestras líneas rojas?
- Si solamente tenemos en cuenta el número de víctimas, hasta ahora el problema del terrorismo es relativamente limitado. Sin minusvalorar el enorme sufrimiento de las víctimas de Londres o Madrid, nuestras sociedades serían capaces de asimilar atentados de este tipo sin que alteraran nuestro estilo de vida. Sin embargo, Blair acierta al diagnosticar que el principal problema al que nos enfrentamos es la posibilidad de que los terroristas se hagan con armas atómicas, porque sabemos por experiencia que las utilizarían. El riesgo de un atentado a gran escala cambia las reglas del juego.

- ¿En qué sentido?
- En que tenemos que acostumbrarnos a aceptar cosas desagradables, como detener sin cargos a sospechosos de terrorismo durante 90 días, porque es necesario para que los investigadores analicen sus equipos informáticos, rastreen pistas en varios continentes… En el fondo todo se reduce a defender la democracia del totalitarismo.

- Pero igual estamos exagerando la amenaza terrorista…
- Es posible. Igual todo queda en una mera anécdota histórica y las futuras generaciones nos criticarán por habernos asustado demasiado. Pero mi pálpito es que nos enfrentaremos a una lucha por la supervivencia de la democracia que durará varias décadas. Cuando combinas ardor ultrarreligioso con asesinatos en masa, el cóctel resulta peligrosísimo.

- Usted elogia el diagnóstico de la situación por parte de Blair, pero algunos critican que sus leyes antiterroristas alienan a los musulmanes moderados, que deberían ser nuestros principales aliados.
- Debemos recalcar que la mayoría de padres musulmanes apoyan la labor policial, porque están aterrorizados ante la idea de que sus hijos acaben atrapados en Al Qaida. Corremos el riesgo de equivocarnos, pero los cuerpos de seguridad pueden y deben intervenir cuando tengan sospechas razonables.

- ¿Qué opina sobre George W. Bush?
- Creo que ha acertado al definir la cuestión fundamental de nuestro tiempo: que la prioridad debe ser evitar que armas de destrucción masiva caigan en manos del terrorismo. Ha tenido errores y aciertos al llevar esto a cabo.

- ¿Por ejemplo?
- Su mayor error ha sido Irak, pero no por derrocar a Sadam, sino por subestimar enormemente la dificultad deesta misión. Mientras tanto, creo que su principal logro es reconocer que el statu quo actual de Oriente Medio, plagado de regímenes opresivos y dictatoriales, no es sostenible a medio plazo. La mejor manera de protegernos es extender la democracia liberal a todos los países del mundo.

- ¿Por qué cree que el antiamericanismo cada vez cuenta con mejor prensa?
- Los estadounidenses nos parecen agresivos, obstinados, un poco adolescentes. En este sentido, es natural que despierten suspicacias, porque son la única superpotencia y representan el consumismo, la cultura de masas... Pero la izquierda ha llevado este disgusto a una nueva dimensión, puesto que cree que la historia está jugando en su contra desde que cayó el Muro de Berlín. Los parámetros ideológicos de la posguerra ya no valen, la globalización les plantea un reto político inconmensurable y muchos izquierdistas se sienten perdidos.

«Zapatero es incapaz de reconocer que el islamismo es un fascismo más» - Usted es muy crítico con el comportamiento del Gobierno socialista español tras el 11-M.
- Tras los atentados, me llamó mucho la atención el vídeo islamista, en el que un miembro de la célula decía: «Ganaremos porque vosotros amáis la vida y nosotros amamos la muerte». Me recordó el lema de las tropas falangistas durante la Guerra Civil española: «Viva la muerte». Por eso me extrañó que José Luis Rodríguez Zapatero, que nació bajo una dictadura ultraderechista, fuera incapaz de reconocer que el islamismo es un fascismo más, con rasgos típicos como el antisemitismo o el odio a los masones.

- ¿Se equivocó Zapatero al retirar las tropas de Irak? Era una promesa de su programa electoral…
- No me pareció un error en sí, puesto que no tenía ninguna obligación de mantener las tropas si no estaba de acuerdo con la guerra. Pero en ningún momento lanzó un mensaje de apoyo a sus colegas socialistas de Irak, que están tratando de construir una democracia, sino que se limitó a atacar a EE UU. Su actitud parecía decir: «Somos europeos, ricos y complacientes, así que no queremos meternos en líos».

- Si el terrorismo no es una respuesta a nuestras acciones, ¿podemos hacer algo para combatirlo?
- Apoyar a los movimientos democráticos del mundo islámico, como las feministas iraníes, que se sienten más respaldadas entre los «neocons» que entre muchos socialistas europeos.

El azote del laborismo
Durante la luna de miel que siguió a la llegada de Tony Blair al poder, Nick Cohen fue uno de los escasos columnistas que se atrevió a criticar desde la izquierda al líder laborista, a quien acusó de venderse a los intereses de los multimillonarios y de manipular a los medios de comunicación en beneficio propio. Desde la guerra de Irak, sin embargo, su ideología ha seguido una trayectoria opuesta a sus correligionarios: lejos de distanciarse del partido laborista, se ha convencido de que es la única alternativa viable en estos tiempos de incertidumbre. Aunque sigue detestando los «tics» más irritantes del primer ministro, como su condescendencia hacia la corrupción que acosa a su partido, sí que le reconoce un mérito decisivo: haber entendido la naturaleza del terrorismo islamista, la principal amenaza a la civilización occidental de comienzos del siglo XXI. «Nada más producirse el 11-S, Blair dijo algo muy sabio», recuerda. «Que si Al Qaida hubiera podido matar a 300.000 personas en vez de a 3.000, lo habría hecho sin contemplaciones. Con este dato en la mano, resulta fácil entender su comportamiento en el último lustro».

EUROPA PRESS Y EFE TAMBIÉN HABLARON DE NITROGLICERINA
Sánchez Manzano confirmó en la comisión del 11-M la existencia de un informe de los Tedax
El diario El País tardó cinco días en contraprogramar la información de El Mundo sobre la existencia de nitroglicerina en los explosivos que estallaron el 11-M. Según Interior y el diario de Prisa, el jefe de los Tedax confundió nitroglicerina y dinamita. Además, aseguran que no existen informes de los Tedax al respecto. Sin embargo, una vez más, la comparecencia de Sánchez Manzano en la comisión del 11-M deja en evidencia estas justificaciones. El Mundo recuerda este lunes que tanto EFE como Europa Press informaron de la nitroglicerina el mismo día de los atentados.
Libertad Digital 17 Julio 2006

"Cuando se hace el análisis de los restos del foco de la explosión logramos encontrar restos de nitroglicerina, y la nitroglicerina es el componente de todas las dinamitas. Como no podemos hallar más componentes, no podemos saber la clase comercial de la dinamita". Esta frase fue pronunciada por Jesús Sánchez Manzano el 7 de julio del año 2004 en la Comisión de Investigación del 11-M en el Congreso de los Diputados.

Ya se ha explicado hasta la saciedad que si los Tedax encontraron nitroglicerina es imposible que el explosivo que los terroristas utilizaron para volar los trenes el 11-M fuera Goma 2 ECO pura, por mucho que luego este tipo de explosivo fuera encontrado posteriormente en la sospechosa mochila de Vallecas. Lo más probable es que se utilizara Titadine, que es la marca de dinamita utilizada habitualmente por la ETA.

El Ministerio del Interior y posteriormente el diario El País han encontrado una extraña justificación para tratar de probar que el máximo responsable de los Tedax confundió los términos nitroglicerina y dinamita. Según la versión del Gobierno y Prisa, lo que Sánchez Manzano quiso decir en su intervención ante los diputados es que la dinamita es el componente habitual de todas las dinamitas. Sin embargo, ni el Ministerio del Interior ni El País han adjuntado en su respuesta a las investigaciones de Libertad Digital y El Mundo los informes que los artificieros hicieron en las horas posteriores sobre la composición del explosivo utilizado en la masacre de Madrid. Es más, El País incluso niega la existencia de dicho informe.

La clave para descubrir si el jefe de los Tedax se equivocó en la comisión sobre la existencia de nitroglicerina está, precisamente, en dichos informes que, por cierto, tampoco aparecen en el sumario del caso. Sin embargo, el diario El Mundo publica este lunes una noticia que arroja más luz sobre este asunto. La agencia pública EFE y Europa Press también informaron el mismo 11-M de que había nitroglicerina en los trenes.

A las 14:40 horas del 11 de marzo, la agencia EFE informó de que "el análisis de un artefacto colocado junto a una valla de la estación de El Pozo y explosionado por la Policía ha podido determinar que el explosivo estaba compuesto por una mezcla de unos cinco kilos de titadine y nitroglicerina, considerada típica de ETA".

A las 15:48 horas del 11-M, la agencia Europa Press añade: "Las mismas fuentes explicaron que entre la composición de los explosivos se encontraba dinamita de la marca titadine, habitualmente utilizada por ETA, y nitroglicerina, sustancia química que amplía el efecto de la deflagración".

Ambas agencias, citando fuentes, hablan de nitroglicerina y lo hacen después de que a las 14:00 horas se concluyera el primer informe de los Tedax al respecto. ¿Cómo se sabe la hora a la que se concluyó el primer informe? Porque fue el propio Sánchez Manzano el que lo desveló en la comisión. Así lo recuerda este lunes El Mundo:

Pregunta formulada el 7 de julio de 2004 por Gaspar Llamazares al jefe de los Tedax: "A partir de las 14.00 horas, cuando ustedes saben que es dinamita ¿a quién se lo comunican? ¿Cuál es la cadena que ustedes utilizan para que llegue esa información al máximo nivel?"

Respuesta de Manzano: "La cadena de mando. Mi inmediato superior es el comisario general de Seguridad Ciudadana, al que se lo comunico yo personalmente porque se encontraba en la Unidad, delante de la inspectora responsable del laboratorio. Justo al tener el resultado de las pruebas que se le estaban haciendo es cuando se le comunica".

Llamazares: "¿Se comunica verbalmente y también existe una nota oficial?".
Sánchez Manzano: "Sólo verbalmente".

Llamazares repregunta: "¿No hay una nota oficial sobre la investigación de las 14.00 horas?".

Manzano: "La hay al día siguiente" (en realidad el informe que cita del día 12 de marzo es una ampliación del realizado el 11-M).

IÑAKI EZKERRA ESCRITOR
«Habría que hacer un nuevo Pacto Antiterrorista que incluyese al islámico»
Considera fundamental «tener una cierta confianza en nuestros valores» a la hora de combatir con efectividad la violencia religiosa
DAVID GUADILLA d.guadilla@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 17 Julio 2006

«Las civilizaciones no conviven, se suceden»

El auge del terrorismo religioso -cuyo último ejemplo fueron las bombas que estallaron hace una semana en India- ha aumentado la sensación de inseguridad en Occidente. Analizar sus orígenes y discutir las mejores estrategias para combatirlo son algunos de los objetivos del curso de verano 'Terrorismo político y terrorismo religioso' que la Universidad de Cantabria celebrará en Laredo entre el 21 y el 24 del próximo mes de agosto. Su director, Iñaki Ezkerra, considera necesario crear un nuevo Pacto Antiterrorista que englobe también a la violencia integrista. Entre otros, participarán en estas jornadas los fiscales de la Audiencia Nacional Enrique Molina y Pedro Rubira; la presidenta de la Fundación de Víctimas, Maite Pagazaurtundua; el diputado del PP Ignacio Astarloa; y el periodista Santiago González.

-¿En qué se diferencian el terrorismo religioso y el político?
-La verdad es que están más cerca de lo que parece. Esta distinción se hace por poner una etiqueta. Hay mucho componente religioso en el político, y al revés. El terrorismo islámico tiene algo de componente occidental. Se nos trata de presentar esta violencia como algo ajeno a nuestra cultura, pero hay que romper este tópico: el culto a la muerte suicida no es específico del islamismo. Además, su terrorismo también tiene objetivos políticos. Hay un componente nihilista en los atentados contra las 'Torres Gemelas', y por tanto, occidental, que ya estaba en el terrorismo anarquista de principios del siglo XX.

-¿Y por qué ahora se da este auge?
-Surge del desarrollo de los medios de comunicación. El problema del mundo islámico tiene mucho que ver con el Tercer Mundo y en cómo nos observan desde allí. En la chabola más perdida del desierto hay una televisión en la que se ve cómo se vive en Occidente. La famosa 'fatwa' contra Salman Rushdie tiene mucho que ver con esto. Esta monstruosidad es tecnología del siglo XXI y Antiguo Testamento; cuando se unen las dos cosas surgen bodrios como el que estamos viendo.

-Hasta que no ocurrieron tragedias como las del 11-S o la de Madrid, Occidente vivió el integrismo como algo muy lejano. ¿Deben Europa y EE UU ayudar a los países musulmanes a luchar contra los sectores más intransigentes de su sociedad?
-Nada de lo que ocurre en el mundo islámico nos es ajeno. De lo que se trata es de que se produzca una secularización como la que se produjo en el cristianismo. Y en esto sí podemos enseñar el camino, pero tiene que ir acompañado de una industrialización, de unas clases medias... La España del velo no nos es tan lejana; superamos esa etapa de integrismo por las clases medias, por el desarrollismo. La democracia la trae más el nivel económico que los deseos de libertad. ¿Cómo se va a llevar la democracia a Irak si no hay industrialización o desarrollo?

-¿Qué condiciones deben darse en una sociedad para que un joven opte por ponerse un cinturón bomba y suicidarse en nombre de un dios?
-Hay una clave que es la posmodernidad. Hay mucha impostación. Las ideologías fuertes han caído. Hay un pensamiento político que es efímero, de consumo y superficial. Todo es falso y virtual menos las víctimas, los muertos. Su discurso se va a imponer. La muerte no es posmoderna, es tangible, real.

-¿Y cómo se puede luchar contra este fenómeno?
-Es muy importante tener una cierta confianza en nuestros valores. Si Occidente ha sido grande ha sido por lo laico, no por lo cristiano. El gran proyecto occidental ha sido la Ilustración. Contra el terrorismo hay que hacer valer esa herencia. Nos debemos colocar desde la defensa de la libertad. No es posible la sociedad multicultural, podrá haber una sociedad multiétnica. No es posible que haya en las sociedades occidentales guetos donde no reine el Estado de Derecho. Eso no es integración. Hay que hacerlo desde la defensa de una cultura democrática, que debe hacer que el inmigrante acepte las reglas de juego, que para eso viene a Occidente.

Pudor y desdén
-¿Ese combate contra el terrorismo islámico debe ser diferente al que se ha mantenido contra ETA?
-Sería partidario de hacer un Pacto Antiterrorista que también se ocupara de las nuevas violencias, porque creo que hemos permitido a ETA una serie de cosas que no toleramos al terrorismo islámico. No se puede aceptar el pudor que se ha tenido con las víctimas del 11-M y el desdén que ha habido con las de ETA. Las del 11-M pidieron que no se dieran imágenes de la masacre, mientras que durante años se han utilizado las de los atentados etarras. Incluso, ha habido quien las ha mezclado con deportes rurales vascos, como Medem. Imaginemos qué sucedería si un director de cine mezclase imágenes del 11-M con carreras de camellos. Por eso digo que habría que hacer un pacto que englobase los dos terrorismos.

-¿Hay diferencias entre las víctimas de ETA y las del terrorismo islámico?
-Hay una diferencia entre la que lo es accidentalmente y la que voluntariamente ha defendido una ideología y por eso es víctima. De todos modos, en la medida en que un atentado es político y que el terrorista busca fines políticos, el asesinato politiza a la víctimas. Cuando se habla de que a las víctimas hay que despolitizarlas, ¿por qué no se despolitiza ETA? Otra cosa es que la víctima sea partidista, y eso sí creo que es malo.

ESPAÑA Y LIBERTAD FELICITA AL PARTIDO POPULAR VASCO POR LA EDIDIÓN DEL VIDEO SOBRE MIGUEL ÁNGEL BLANCO
Nota de prensa España y Libertad 17 Julio 2006

Bilbao, 17 de Julio de 2006.- Tras el visionado del video en homenaje a Miguel Ángel Blanco, España y Libertad no puede más que felicitar al Partido Popular del País Vasco por lo acertado de su contenido. Según la Coordinadora General de España y Libertad, Yolanda Morín, "El PP vasco, capitaneado por María San Gil, ha dado una nueva muestra de honestidad al denunciar públicamente la deriva de un PSOE que se aleja de los ciudadanos para acercarse a los terroristas; que se aleja del espíritu de Ermua para hundirse en el "espíritu Txapote"

España y Libertad recuerda que el contenido del video ya se ha publicado en diversos medios de comunicación y por lo tanto se corresponde escrupulosamente con la realidad.

España y Libertad también quiere destacar la valentía y firmeza de los populares vascos al sacar adelante este documento que, como ha destacado Morín, "es mucho más que un homenaje-denuncia, ya que supone un grito de libertad al que muchos vascos se aferrarán pensando que no todo está perdido; supone, finalmente, la evidencia de que hay políticos en el País Vasco que merecen la pena."

Finalmente, España y Libertad invita a todos los ciudadanos a ver el video al que se puede acceder desde la web del Partido Popular del País Vasco.

Yolanda Morín, Coordinadora General
902.445.450 GSM: 678 61 61 77
info@e-libertad.es  http://www.e-libertad.es

CARA A CARA
'Así intenté asesinarte'
Pedro J. Ramírez y el ex etarra Juan Manuel Soares Gamboa durante su cara a cara.
MATÍAS ANTOLÍN EL MUNDO  17 Julio 2006

Sin libertad de expresión, no existe libertad. ETA, desde sus orígenes, ha tenido a los medios de comunicación como enemigos. La caza del periodista ha sido un clásico en el repertorio criminal de la banda terrorista. Entre el asesinato de José María Portell (28-6-78) y José Luis López de Lacalle (7-5-2000), ETA no ha dejado de acosar, perseguir y atentar contra periodistas por el solo delito de ejercer su oficio con libertad crítica. Algunos periodistas llevan muchos años siendo notarios del terror, pero la sangre derramada por esa cuadrilla de asesinos no ahogó su voz.

Es un hecho poco conocido que una de las tres primeras acciones terroristas cometidas por ETA fue contra el diario de Cantabria 'Alerta' (diciembre 1959). Para ETA, la mayoría de periodistas son 'txakurras' (perros) de la pluma. Lo de «'"Brunete mediática" (a los medios no españolistas) no lo inventó ETA, ni siquiera la izquierda abertzale, sino el diputado del PNV Iñaki Anasagasti para gozo y deleite de Arzalluz, que no dudaba en emplearlo siempre que hablaba de la prensa española. ETA niega a los periodistas su condición de periodistas y los identifica con miembros de un ejército enemigo.

Testimonios escalofriantes se narran en este capítulo por periodistas que han sido objetivo de ETA como Carlos Herrera, Gorka Landaburu, Luis del Olmo, Melchor Miralles, Carmen Gurruchaga, Germán Yanke, Luis María Anson, José Antonio Zarzalejos, José María Calleja, Isabel San Sebastián o el del ex director del 'Diario de Navarra', J. Javier Uranga, que sobrevivió a 25 impactos de bala. Estuvo 11 meses hospitalizado y pasó 10 veces por el quirófano. Recuperado volvió al periódico para seguir defendiendo las mismas ideas por las que le condenaron los terroristas.

Recuerdo una viñeta de Ricardo y Nacho publicada en este periódico en la que aparece un etarra y un periodista asesinado en el suelo. Dice el verdugo: "Lo hemos matado en defensa propia. Nos estaba apuntando con un bolígrafo".

Dice Pedro J. Ramírez que "el asesinato contra López de Lacalle se cometió por una flagrante falta de competencia de quienes tienen la responsabilidad de la seguridad ciudadana en el País Vasco. José Luis estaba amenazado y era evidente que necesitaba protección. Esa responsabilidad por omisión debe hacer reflexionar sobre qué tipo de Gobierno existe en el País Vasco".

En septiembre de 1995, el director de EL MUNDO recibió una carta de Juan Manuel Soares Gamboa, ex miembro del 'comando Madrid' de ETA, fechada en la cárcel de Soto del Real. "Pedro, ¿estás sentado? Pues siéntate antes de comenzar a leer", así arranca la carta su ex compañero del colegio de los Maristas en Logroño, donde le informa del intento de acabar con su vida.

El atentado iba a tener lugar en el Instituto Ramiro de Maeztu durante un partido de baloncesto entre el Estudiantes y el Joventut. Atentaría contra la vida de Pedro J. Ramírez con dos granadas de mano y un sedal anudado a un anzuelo que se clavaría en la rueda delantera del coche y que al girar haría que el sedal tirase de las anillas y... "Otra opción era meterlas por la ventana del coche y adiós", cuenta Soares Gamboa.

Impresionante testimonio el cara a cara que mantienen el director de EL MUNDO y el etarra arrepentido. Fui testigo del encuentro. "Quítate las gafas para verte los ojos", le espetó Pedro a Juanma. Ambos recordaron su etapa en los Maristas. El periodista le pregunta: "¿Cómo diablos de aquel mundo feliz, de aquel colegio de la calle Calvo Sotelo, puede terminar uno en ETA?". El ex etarra habla de su ingreso en la Universidad del País Vasco, donde todo estaba politizado. Había tensión en la escena donde grabábamos. Soares Gamboa mastica las palabras. Le cuesta dar respuesta a las incisivas preguntas de Pedro J. Ramírez.

Pedro J. Ramírez.- Perdona que te haga una pregunta; en los Maristas la educación era religiosa, ¿tú creías en Dios en esa época e ibas a...?
Soares Gamboa.- Sí, iba a misa todos los días. Es más, te voy a decir, yo canté contigo en el coro.

P.J.R.- Pues debías ser tú el que llevaras todo el peso porque yo como cantante debía ser catastrófico. Pero vamos a centrarnos en esta carta tan inaudita que me mandaste hace ya unos años. La verdad es que he recibido todo tipo de comunicaciones en mi vida. Pero una carta como ésa en la que alguien me decía: "Oye, te escribo para contarte que intenté asesinarte". Creo que hay muy pocas personas a las que les haya ocurrido. Me alegro de tener la oportunidad de decírtelo a la cara. No lo entiendo.
S.G.- Es que yo tampoco lo entiendo, fue un impulso.

P.J.R.- Bueno, ya, ya... Pero vamos a ver, ¿quién decide que a mí habría que matarme?
S.G.- La dirección de ETA, que nos elaboró una lista con personalidades que en ese momento estaban en Madrid.

P.J.R.- ¿Quién era entonces la dirección de ETA?
S.G.- Estaban Txiquierdi y Santi Potros. Ellos eran la dirección exclusivamente militar que, decíamos, los jefes de los comandos.

P.J.R.- En todo caso era una lista en la que hay varios nombres y uno de ellos es el mío. Entonces tú ¿qué dices: "A éste lo conozco yo del colegio"?
S.G.- Exáctamente. Así fue.

P.J.R.- O sea, que al final yo corría el riesgo de ser asesinado porque tú habías venido al colegio conmigo. Pues perdona, pero podías haberte ido a otro colegio.
S.G.- Sí, sin más. Es así de duro Pedro. Fue tal y como lo planteamos en ese momento, me estoy retrotrayendo al año 86...

P.J.R.- Y no pensaste en que la persona a la que tú querías matar también tenía una familia, también quería a alguien, también tenía personas que le querían a él como también hay personas que te quieren a ti. ¿No pensaste en eso?
S.G.- Cuando estás en un comando de acción de ETA no se piensa en ese tipo de cosas. No existe la empatía. Se decide que tú eres un enemigo del País Vasco, no sé por qué motivos, y tú eres perfectamente ejecutable en ese momento.

P.J.R.- ¿Ejecutable? ¿Por qué coño sigues utilizando la palabra ejecutable? ¿Qué es eso de ejecución? Eso no sería una ejecución sería un asesinato.
S.G.- Estamos hablando del lenguaje de una banda terrorista. Eso es lo que tú no puedes concebir y es lo que te estoy explicando. ¿Entiendes? Yo te relato las experiencias que he vivido hace 25 años. Y para mí lo más honesto es relatarlas como ocurrieron para que se vea la verdadera vergüenza y la verdadera barbaridad de lo que ocurría en aquel momento. Otra cosa es que te moleste la forma de decirlo.

P.J.R.- ¿En base a qué, alguien podía decir que yo era un enemigo del País Vasco?
S.G.- Vamos a ver. Preguntamos a Francia y nos dicen que Pedro J. Ramírez es objetivo de la organización. Pues bueno, pues a por él, ¿entiendes?

Difícil de entender. Pedro Jota recuerda que si le hubiera asesinado, hoy no existiría EL MUNDO. Si hubiera ido a aquel partido en el estadio de Magariños, quizá hoy no podría haber existido este encuentro.

Nacionalismo
LOS 115 ASESORES DEL GOBIERNO VASCO COBRARON 4,4 MILLONES EN 2005
Minuto Digital 17 Julio 2006

Para algunos el nacionalismo es un espléndido negocio. Entre éstos podemos citar a los 115 asesores, colocados a dedo, en el Gobierno vasco por el PNV, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua. En 2005, cobraron entre todos 4,4 millones de euros.

Los políticos disponen de los cargos de confianza para recompensar y enchufar a sus correligionarios, y a sus parientes. En esto, el PNV es como el PSOE andaluz, de la misma manera que todos los senadores se han puesto de acuerdo en atribuirse pensiones por si quedan en el desempleo.

Se ha sabido que en el Gobierno vasco hay 115 asesores repartidos por todas las consejerías y presidencia. Las áreas más pobladas son Presidencia (PNV), Vivienda (Ezker Batua) y Justicia (Eusko Alkartasuna). El tripartito vasco en esto es ecuánime: todos tienen una cuota para ‘enchufes’, y vaya si la aprovechan. Estos tres departamentos suman 48 contratados, que cobran entre 6.000 y 77.352 euros por cabeza.

Otros vascos famosos con ‘enchufes’ son el ex lendakari José Antonio Ardanza, presidente de la telefónica Euskaltel; un hijo de Javier Atutxa que es director de personal del Museo Guggenheim; la hermana de Javier Madrazo, Julia, concejal en el Ayuntamiento de Bilbao; y la hija del socialista alavés y presidente del Senado Javier Rojo, que es concejal en el Ayuntamiento de Vitoria. También los burukides Xabier Arzalluz e Iñaki Anasagasti tienen a sus esposas en altos puestos de la Administración vasca. ¡Ah, la familia!

Antes, los vascos querían ser empresarios, abogados, ingenieros, marinos, banqueros... Después de varios años de autonomía dirigida por el PNV, los vascos quieren ser funcionarios de las Diputaciones Forales, que cobran espléndidamente y trabajan poco.

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