AGLI

Recortes de Prensa     Martes 18 Julio  2006

Proceso de rendición
Dos máscaras y un solo actor
Cristina Losada Libertad Digital 18 Julio 2006

Hubo una época en que se puso de moda hablar al vesre. Me lo ha contado mi padre y, como nació y vivió en Buenos Aires, puede que el invento fuera porteño. El caso es que se cambiaban las sílabas de las palabras de atrás hacia adelante. Al vesre quería decir "al revés". En los mensajes de Zapatero no son las sílabas sino los conceptos los que bailan. Y en sentido contrario a los hechos. Días atrás afirmaba que el "proceso de diálogo" con ETA no debía convertirse en un espectáculo. ¿Pero quién lo ha transformado en eso, sino él? Los contactos o lo que fuere que ha mantenido con la banda terrorista podían haber continuado en el secreto. Sin embargo, fue ZP quien publicitó que había esperanzas de paz, y toda esa mojiganga. Y quien, tras pocas semanas de un alto el fuego trufado de incidentes, anunció la apertura del diálogo con la banda terrorista.

No lo hizo por error. La publicidad del Proceso forma parte del Proceso. Es un elemento indispensable, aunque a dosificar. Y siempre se muestra lo que se cree que conviene mostrar. Pero sólo alimentando las expectativas de un fin dialogado de ETA, como ellos dicen, se vuelve el Proceso un factor de presión. Un bien mayor por el cual traguen los ciudadanos los males menores de la cesión. El montaje del espectáculo ha de ser la prueba palpable de esa esperanza que está al alcance de la mano, siempre que se suelte con generosidad. Hacia los criminales, claro. Y el hecho comprobable es que no se presiona a la banda criminal ni a sus apéndices, sino a los que se resisten a entrar en el show. El socialismo gobernante no le exige nada a ETA. Carga únicamente contra el PP, la AVT y otros díscolos.

Tenga Zapatero un pacto cerrado con ETA o queden flecos por resolver, pues resulta inverosímil que después de tanto compadreo no haya un diseño pactado, la mayor dificultad que afronta en todo el recorrido es convencer y anestesiar a la opinión. Si se propone engañar a Ternera y a Txeroki, sólo él lo sabe, si lo sabe. Pero que se ha dedicado a dorarles la píldora a los españoles es evidente. Y en esa empresa ha topado con varios huesos difíciles de roer. Uno son las reticencias del PP, aunque ZP haya buscado deliberadamente la exclusión de ese partido y, sobre todo, de lo que representa. Cabía, sin embargo, que se sumara al paripé, presionado por la euforia inducida, y que cuando quisiera descolgarse fuera tarde.

El otro hueso lo muestran, como escribe Mikel Buesa en La Ilustración Liberal, esas radiografías que son los sondeos. Pues si la mayoría aprueba que el Gobierno negocie con la ETA, a la vez rechaza que se le hagan concesiones. Y esa negativa ha crecido desde el alto el fuego, lo que no es tan ilógico como parece. El tercer obstáculo, en fin, son las movilizaciones. De modo que ZP ha tenido que cambiar un poco la escenografía. Así se entiende el cierre temporal del espectáculo, decretado con el aval del Congreso. Ahora no interesa el show. Ha habido demasiados números sorpresa. Conviene ahorrarse otros. Y que se enfríe el ambiente.

Pero hay otro cambio, más insidioso. El Gobierno difunde que puede haber dos facciones en ETA. Una dura y otra blanda. Se habla de un posible fracaso del Proceso, para el cual ya está señalado el culpable. Mas, en el teatro, como decía Schiller, todo es artificio, hasta la luz del día. Es bien posible que esas facciones existan. Pero no son alternativas, sino complementarias. La ETA y sus tentáculos trabajan al unísono. Un mismo actor maneja dos máscaras. El "terrorista malo" puede hacer de las suyas para demostrar su existencia, y quizá lo haga. El "terrorista bueno" alega que para evitar males mayores no hay otro camino que la rendición. Y ZP lo mismo. Ése ha sido, en el fondo, su discurso. Si hay recalcitrantes, con más motivo pedirá que la democracia abra los brazos para acoger a los dispuestos. Y como le dejen, los abrirá. Hasta descoyuntarla.

Memoria histórica o museo de los horrores
Lorenzo Contreras Estrella Digital 18 Julio 2006

Pocos serán relativamente los españoles que hoy, 18 de julio, recuerden o revivan aquella fecha de 1936, bien por referencias, bien por vivencias que sólo podrán afectar a personas muy ancianas, setenta años después del golpe de Estado de Franco que acabó con la República, no sin antes ventilar las diferencias durante tres años de cruel guerra civil. El proyecto de olvido de lo que sucedió puede darse por fracasado tras la llegada de Zapatero al poder. Lo intentaron los constitucionalistas de 1978, en una especie de ensayo de reconciliación histórica que, a juzgar por los votos y las reacciones de aquel momento, iba a cristalizar o consolidarse. Puede decirse que esa actitud se produjo mayoritariamente. Pasar página parecía lo más sensato para no repetir trágicas aventuras. Y los franquistas menos reaccionarios o sencillamente más propensos a evolucionar se entendieron con los antifranquistas. Muchos españoles ajenos a la gran cuestión tomaron partido por formaciones democráticas como, por ejemplo, el PSOE o una determinada Democracia Cristiana. Sería curioso indagar cuáles eran las raíces democráticas de tantos miles de ciudadanos adscritos con militancias a la nueva época que se abría con la muerte de Franco. Grandes serían las sorpresas al comprobar lo ajenos que muchos de ellos se habían sentido ante los valores de las libertades añoradas. Pero la gran oportunidad no ya de perdonar, sino de hacerse perdonar por lo poco que aportaron al proceso de recuperación de la democracia, se ofrecía como una lotería del destino. El premio gordo para tantos y tantos. El PCE, a través de Santiago Carrillo, que ahora parece haber vuelto por los fueros de sus viejas nostalgias, se ofreció a la nueva causa, aceptó los valores heredados del franquismo en forma de símbolos determinados —como la bandera, por ejemplo— y cambio las antiguas convicciones, credos y dogmas ideológicos por un acomodo al nuevo sistema que intentaba parecerse al pasado.

UCD, aquel curioso revoltijo de ex franquistas y demócratas de centro-derecha, garantizó los años indispensables para entrar en el nuevo tiempo sin tiros, salvo el sobresalto del 23F y el crimen del despacho de abogados de Atocha. Luego, con el felipismo, el PSOE se atuvo al compromiso de la Constitución del 78. Por la mente de González, como por la de Guerra, no pasó la tentación de los experimentos temerarios. Sólo ETA y algunos rescoldos de grupos terroristas perturbaron y siguen perturbando el proceso de la solución llamada avenencia y reconciliación entre españoles.

Pero llegó Zapatero, después de una misteriosa tragedia en forma de atentado no menos enigmático. La Constitución, sin reformas legales, ha sido reinterpretada, ha recibido una lectura alternativa que en muchos casos ha consistido en cambiar el sentido de los conceptos y de sus contenidos. Euskadi ya no es, sin necesidad de cambiar la literalidad del Estatuto de Guernica, la Comunidad Autónoma Vasca de 1979 que ellos mismos siguen, sin embargo, describiendo con las siglas CAV. Cataluña ya estamos viendo hacia dónde camina. Galicia intentará poco a poco buscar módulos de asimilación a sus amigos de la llamada Galeusca. Todo va transformándose entre tribulaciones de quienes no creen en ese experimento y los que piensan que no pasa nada, que todo marcha a la perfección y que ya era hora de despertar a un nuevo concepto de España cambiada de nombre y llamada Estado. Lo que tenga que suceder sucederá. Los optimistas piensan en que Europa, en forma de UE, abrirá las puertas a la ex España diversa. Los pesimistas o escépticos optan por otras interpretaciones mucho menos confortables.

La cuestión es que hoy es el 70 aniversario de aquel 18 de julio. Y que el Gobierno de ZP prepara una Ley de la Memoria Histórica, que para algunos será como abrir el museo de los horrores, y para otros un gran acto de reparación en homenaje a la verdad, o a su verdad. Al margen quedarán los indiferentes, no pocos por cierto.

Dilema tramposo
EDURNE URIARTE ABC 18 Julio 2006

Sorprendentemente, el Gobierno ha salido casi indemne de las informaciones de Gara sobre sus compromisos con ETA. La voluntad de silencio de los intelectuales y los movimientos sociales de la izquierda ha vuelto a sostenerlo en ese complicado trago. Y le ha permitido soslayar los hechos y aplacar el conato de escándalo con un dilema tramposo pero eficaz, ése de a quién cree usted, al Gobierno o a ETA. Y a ver quién se atreve a decir que a ETA.

Porque esa pregunta no se refiere a los hechos sino a una elección moral. Y esa trampa aún funciona aunque la propia elección moral haya quedado completamente fuera de lugar. En el momento en que un Gobierno, éste o cualquier otro, se pone a negociar con asesinos, ha sustituido la credibilidad moral por el pragmatismo. Se ha puesto a la altura de los terroristas. Y su verdad, también. Otra cosa es que el pragmatismo sea mayoritariamente aceptado, pero ésa es otra cuestión.

Fuera de esa trampa moral, quedan los hechos. Y de la misma forma que el Gobierno cree a ETA cuando ésta afirma que tiene voluntad de paz, hay otros que también le creemos cuando afirma que es a cambio de algo negociado. Igual que le damos toda la credibilidad cuando nos avisa de la colocación de una bomba a través del Gara. La policía suele obviar los dilemas morales y se concentra más bien en acordonar la zona. Y dada la cantidad de datos que sustentan las informaciones de Gara, un exhaustivo acordonamiento político de este proceso de negociación también sería altamente recomendable.
Esos datos muestran que, a pesar de la negación de compromisos reiterada por Zapatero el viernes en Punto Radio, el Gobierno ha cumplido ya varias de las exigencias de ETA. «No existen», y, sin embargo, las ha cumplido.

Fundamentalmente, las dos esenciales, las que los terroristas destacan como tales en varios lugares; por ejemplo, en su entrevista del 14 de mayo pasado en Gara: la aceptación de la existencia de un conflicto y el compromiso de abordarlo en la negociación política de la mesa de partidos y el respeto a la decisión de los vascos. El PSE ha puesto en marcha esa mesa de partidos y el presidente del Gobierno incluyó el respeto a la decisión de los vascos en su declaración del pasado día 30. Y este mismo domingo y en las páginas de El Correo, Javier Rojo nos daba algunas claves de las consecuencias prácticas de esa frase cuando asumía como inevitable un futuro debate sobre la autodeterminación.

El problema es que ni así están satisfechos los etarras. Quieren más. Y no cejarán hasta lograrlo. Por eso han presionado con la información de Gara. Y por eso seguirán presionando. Más pronto que tarde, ofrecerán nuevos detalles de las negociaciones secretas con el Gobierno. Y es más que posible que los ciudadanos acaben por tener la desfachatez de dar credibilidad a los terroristas.

En vísperas del 18 de julio
Pío Moa Libertad Digital 18 Julio 2006

Carta abierta al Consejo de Europa
Quieren ustedes hacer del 18 de julio de 2006 día internacional de repulsa al franquismo, erigir monumentos en memoria de sus víctimas y recordar que el Valle de los Caídos fue construido por presos republicanos. Inmediatamente se vienen a la cabeza las frases del gran filósofo español Ortega y Gasset dirigidas a Einstein y otros intelectuales, favorables al Frente Popular español: "Einstein se ha creído con derecho a opinar sobre la guerra civil española y tomar posición ante ella. Ahora bien, Albert Einstein usufructúa una ignorancia radical sobre lo que ha pasado en España ahora, hace siglos y siempre. El espíritu que le lleva a esta insolente intervención es el mismo que desde hace mucho tiempo viene causando el desprestigio universal del hombre intelectual, el cual, a su vez, hace que hoy vaya el mundo a la deriva, falto de pouvoir spirituel".

Me temo que la información que ustedes manejan sobre el 18 de julio proviene del gobierno español, liderado por un autoproclamado "rojo", el señor Zapatero. Se trata básicamente de la propaganda elaborada por la Comintern comunista, reproducida desde los años 60 por historiadores de la misma ideología, como Tuñón de Lara o Gabriel Jackson. Acerca de ella expresaba su indignación otro de los más distinguidos intelectuales liberales españoles del siglo XX, el doctor Gregorio Marañón: "Esa constante mentira comunista es lo más irritante de los rojos. Por no someterme a esa servidumbre estúpida de la credulidad, es por lo que estoy contento de mi actitud". El reconocido historiador británico Paul Johnson ha señalado la guerra de España como uno de los episodios del siglo XX sobre los que más se ha mentido. Creo que ustedes debieran imitar a Ortega y a Marañón, y precaverse contra esa "constante mentira comunista", hoy nuevamente tan en boga.

Según esa propaganda, la guerra de España enfrentó a la democracia y al fascismo. Pero si ustedes prestan atención a los integrantes del Frente Popular y sus aliados, verán cuán imposible es tal pretensión. Ni los anarquistas ni los comunistas ni los socialistas de entonces, en muchos aspectos más radicalizados que los comunistas, tenían nada de demócratas. Tampoco el racista Partido Nacionalista Vasco, ni los republicanos de izquierdas y nacionalistas catalanes, que habían intentado golpes de estado nada más perder las elecciones democráticas del 1933. Y, en fin, como no pueden ignorar ustedes, aquel Frente Popular estuvo dirigido, más que protegido, por Stalin, a quien, supongo, nadie calificará en serio de demócrata.

En la guerra de España la democracia no jugó ningún papel, pues la relativa democracia republicana había sido destruida previamente en dos golpes sucesivos. El primero fue el movimiento revolucionario de octubre de 1934, contra un gobierno de derecha plenamente legítimo y respetuoso con la ley. La revolución fue organizada, textualmente como guerra civil, por el PSOE con el fin explícito de imponer un régimen de tipo soviético; y por los nacionalistas catalanes, con fines separatistas. La apoyaron los comunistas, los anarquistas (en parte) y los republicanos de izquierda. El ataque a la legalidad fracasó en dos semanas, pero dejó 1.400 muertos y cuantiosas destrucciones.

El segundo golpe a la democracia fue el proceso revolucionario desatado tras las elecciones de febrero de 1936. Elecciones irregulares por sus violencias y sus fraudes, reconocidos por Azaña, el republicano de izquierda que pasó a gobernar entonces. Las izquierdas, agrupadas en el Frente Popular, ganaron en escaños, aunque empataron en votos, y de inmediato comenzó a imponerse la ley desde la calle, mientras el gobierno destituía ilegítimamente al presidente de la República, Alcalá-Zamora, arrebataba despóticamente escaños parlamentarios a la derecha, depuraba el alto funcionariado, liquidaba la independencia del poder judicial y amparaba unas violencias callejeras que en sólo cinco meses causaron 300 muertos, centenares de incendios de iglesias, centros culturales y políticos de la derecha, periódicos, etc. Las izquierdas respondían con amenazas de muerte, en pleno Parlamento, a los líderes derechistas, el moderado Gil-Robles y el más extremista Calvo Sotelo, cuando éstos pedían al gobierno, simplemente, que cumpliese e hiciese cumplir la ley.

Al negarse a cumplir la ley y anularla activamente por medio de actos consumados, el gobierno del Frente Popular perdió una legitimidad ya dudosa de origen. El arrasamiento de la legalidad democrática por las izquierdas y la total descomposición del estado quedaron de relieve cuando una fuerza mixta de policías y milicianos socialistas secuestró en su casa y asesinó a Calvo Sotelo, después de haber fallado en el intento de hacer lo mismo con Gil-Robles. Aquel crimen colmó el vaso y empujó a la rebelión a una parte del ejército, que venía preparándose para ella ante el cariz de los sucesos, pero era muy renuente a emprenderla, entre otras cosas por la gran probabilidad de ser vencidos. Probabilidad que estuvo a punto de materializarse.

Y, cuando la ley cae por tierra, en todos los países vienen las atrocidades y las venganzas, cometidas en España por los dos bandos. Pero el gran responsable de haber llegado a ese extremo fue el Frente Popular, al cual una propaganda grotesca pretende identificar con la democracia. Contra la "irritante mentira roja", el alzamiento derechista y la guerra no destruyeron la democracia, sino al revés: la destrucción de la democracia por aquellas radicalizadas izquierdas ocasionó la guerra. La cual no fue una pugna entre demócratas y fascistas, sino entre totalitarios de izquierda y autoritarios de derechas: la dictadura de Franco jamás llegó al absolutismo de las comunistas ensayadas en España e impuestas a la mitad de Europa después de 1945.

Cabe recordar, además, las numerosas atrocidades, con torturas y asesinatos, entre unos y otros partidos de izquierda. Y la represión franquista de posguerra no debe oscurecer el hecho de que los jefes del Frente Popular huyeron todos, sin la menor preocupación por el salvamento de miles de seguidores suyos comprometidos en el terror contra las derechas. Estos últimos, culpables de crímenes espeluznantes, fueron juzgados y ejecutados por el franquismo al lado de bastantes inocentes. Pero es un insulto a los inocentes equipararlos a todos bajo el título de "víctimas del franquismo". En cuanto al Valle de los Caídos, también precisan ustedes información más fidedigna. Sólo un pequeño número de los trabajadores en esa obra, alrededor de una décima parte, fueron presos. Y trabajaron en régimen de "redención de penas por el trabajo", a razón de cinco días de pena conmutados por cada uno trabajado. Nada parecido a los campos soviéticos o nazis.

Probablemente el gobierno del "rojo" Zapatero quiera hacerles creer a ustedes que lo aquí expuesto es una interpretación franquista. Para que se hagan una idea al respecto, añadiré a las citas de Ortega y de Marañón, el comentario de uno de los mayores novelistas españoles de la época, el liberal Pérez de Ayala, sobre el Frente Popular: "Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Nunca pude concebir que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza". Marañón observó que "todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez". Y las citas podrían alargarse mucho.

Pues bien, estos tres intelectuales, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, habían sido declarados "padres espirituales de la República", por sus esfuerzos para traer a España una democracia liberal. La misma que fue echada abajo por las violencias revolucionarias. "Mi respeto y mi amor por la verdad me obligan a reconocer que la República española ha sido un fracaso trágico", constató Marañón amargamente. Termino con una cita del propio Azaña, líder de las izquierdas burguesas, sobre la calidad de aquellos republicanos: "política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta".

Nada, pues de versiones franquistas. Ustedes han sido víctimas de la "irritante mentira roja" difundida masivamente por el actual gobierno español, que les ha manipulado para convertirles en portavoces de ella, desacreditando una institución consagrada a la defensa de la democracia y los derechos parlamentarios. Un gobierno que está hundiendo la Constitución española mediante hechos consumados y en connivencia con el terrorismo etarra. No sé qué dirían de él los "padres espirituales de la República", pero no me cuesta mucho imaginarlo.

LA SERPIENTE DE VERANO: ESPAÑA COMO SUJETO HISTÓRICO
Editorial minutodigital 18 Julio 2006

Durante estas fechas veraniegas siempre surge la «serpiente de verano», una noticia que ocupa un lugar privilegiado en la prensa y los telediarios. Se trata de una noticia intrascendente a la que se da una relevancia que en otras fechas nunca hubiera tenido, pues su objeto es suplir la falta de contenidos de los medios de comunicación, ya que estas fechas son poco generosas en noticias.

Sin embargo, en esta ocasión parece ser que la serpiente de verano será un tema de trascendencia para nuestro transcurrir como nación: la negociación con la Eta y, por elevación, la propia existencia de España.

Por eso, y porque la serpiente de verano es la negociación con los terroristas, no podemos dejar de comentar las declaraciones de Blanco en las que hace responsable al PP de un posible fracaso de la vía negociadora. En lenguaje forense a esto se le llama «preconstituir prueba», que es, en técnica jurídico procesal, algo así como poner la venda antes de la herida. Sin embargo, la argumentación de Blanco adolece de varios vicios. En primer lugar es tramposa, pues presupone que la negociación es buena en sí misma, y que por tanto cualquier acción que la impida o dificulte será mala. En segundo lugar, es excesivamente simplista, pues está claro que esta negociación no se aparta de las reglas establecidas a cualquier empresa de este tipo, y por ello puede fracasar por multitud de motivos. Uno de ellos, de acuerdo, pudiera ser la acción de un tercer agente no directamente implicado en la negociación, en este caso el PP. Pero también puede fracasar por una pretensión excesiva de cualquiera de las partes negociadora que la otra no pueda o no quiera conceder, o por multitud de mil incidencias más.

En cualquier caso, las declaraciones de Blanco muestran, por una parte, que el Gobierno no las tiene todas consigo, pues teme un previsible fracaso, y, por otra, anticipa la futura defensa del PSOE. Es hora, pues, de que la oposición, en este caso única y exclusivamente el PP, no existe otra, prepare también una defensa acertada si quiere contar con el apoyo de una mayoría suficiente del pueblo español. Si quiere tal apoyo deberá desenmascarar las argucias del PSOE y, lo que es más importante, deberá transmitir a los españoles lo que queremos oír: que al fin uno de los dos grandes partidos de España se atreve, sin avergonzarse, a defender la existencia real y la necesidad vital de la Patria. Los españoles honrados, los que viven de su trabajo, los que madrugan para ganarse el pan, son radicalmente españoles, algo que los hace distintos al resto de los hombres, algo que les marca desde el nacimiento. No son más que los franceses, o los ingleses, o los alemanes, o los de cualquier otra nacionalidad. Pero no son menos. Son patriotas: sí aman lo suyo como un hijo ama a sus padres sin que ello suponga mostrar desprecio a los padres de otros. Los españoles, sean de derechas o de izquierda, sienten el patriotismo más vivo y pujante de lo que los políticos se imaginan. Por eso quieren que alguien se atreva de hablar de la Patria como de un valor a preservar.

El PP es la única fuerza con posibilidades reales de poder decir, con convencimiento personal y político, lo que la gente quiere oír. Por eso, debe decir que la negociación no es un bien en sí misma y que en cualquier caso debe enjuiciarse por su resultado. Si ésto es excluir, como en efecto lo es, a los no vascos de una decisión que afecta a la integridad soberana de España, tiene que decir sin miedo que su intención es hundir el proceso. Si el PP sabe mostrarse firme en la defensa de España, que esté seguro de que no sólo conservará a su electorado, sino que incluso se ganará a lo mejor del electorado socialista: hombres y mujeres que se sienten españoles antes que de izquierdas.

Vivir con los "nunca mais"
Paco Sande Periodista Digital 18 Julio 2006

Bueno, se me han cabreado, sobre el ultimo blog que escribí, se me cabrearón, y todo por que dije que el catalán, el vascuence y el gallego eran dialectos.

Bien, pues puedo prometer y prometo, que no lo hago nunca mas, de ahora en adelante les voy a llamar idiomas o lenguas, pero vosotros también tenéis que prometerme, que esas lenguas que tanto os gustan y que tan necesarias son para el mundo de hoy, las vais a estudiar vosotros y vuestros hijos, si así lo deseáis, pero no me las vais a imponer, ni a mi, ni a mis hijos, ni a ningún otro español, -sea este, catalán, gallego, vasco, andaluz etc.- que no quiera, ni estudiarlas, ni aprenderlas, sin necesidad de que este, tenga que recurrir a una huelga de hambre, al igual que ese pobre hombre en Cataluña, que si tiene que hacerla, para conseguir que eduquen a su hija en castellano.

Pero desgraciadamente, no creo que nadie me vaya a prometer eso, por que la igualdad para todos, no es precisamente el punto fuerte de los nacionalistas-separatistas, estos son mas como en la novela de Orwel, todos los animales son iguales, pero algunos son mas iguales que otros y, ellos son los mas iguales, vean sino a ese podenco, director de un instituto publico barcelonés que boicotea, con carta remitida a Brúcelas, una campaña informativa del Banco Central Europeo dirigida a los estudiantes, porque, al ser traducido a las lenguas autonómicas españolas, el folleto tiene una versión en catalán y otra en valenciano, y eso no se puede consentir, pues como todo el mundo, mundial, sabe, el catalán y el valenciano son la misma “llengua”, o como se diga, y si los valencianos quieren lengua propia, que se inventen otra, y mientras tanto el gobierno de Zapatero, insta por todos los medios al parlamento europeo, para que permita que las distintas lenguas oficiales de aquí se utilicen allí, mientras el español aquí en España, en algunas regiones, perdón, autonomías, se esta hiendo a hacer puñetas.

Ah…, y que vaya por delante, que yo soy gallego y vivo en Galicia y, la mayor parte del tiempo me expreso en gallego, y esto lo quiero dejar claro, para que se sepa que el tema de los nacionalismos excluyentes, me atañe muy de cerca.

Y que conste que para decir a estas alturas de la feria, que se es gallego, catalán o vasco, a una persona normal, le puede dar un poco de corte, por que vete a saber lo que pueden pensar de uno, por ejemplo el otro día estaba yo dando un paseo por la playa de Lira, una de las que quedo mas mal parada con aquello del chapapote, se acuerdan, y me encontré a un paisano y su parienta, por el acento parecían de Guadalajara o alrededores, y me dice: hola, hola, ahora esta limpia verdad, si, dije, ahora esta muy limpia, estuvo muy mal, pero gracias a Dios ahora quedo muy bien, dice: yo estuve limpiando aquí, había mucho chapapote, estuve aquí una semana, se trabajó mucho, si es verdad se trabajo mucho, vds. los voluntarios hicieron un gran trabajó, muchas gracias, entonces el tío mira al mar, mira las piedras, algunas todavía algo negras, vuelve a mirar al mar, me mira a mi, y me espeta, “nunca mais”, digo, bueno, pues eso, pues vale.

Halagos terroristas
De Hezbolá a Zapatero, con amor
GEES Libertad Digital 18 Julio 2006

Que un grupo terrorista alabe las palabras de un político ya es grave y daría que pensar. Que los terroristas cortejen a un gobierno resulta todavía más sospechoso. Pero que un grupo terrorista islámico bendiga la política de Rodríguez Zapatero, colma ya el vaso que este gobierno se empeña en que todos los españoles bebamos amargamente.

Instalado en la malevolencia política que le caracteriza, el actual presidente del Gobierno español, ante la crisis abierta por Hezbolá con Israel, se apresuró a llamar a consultas a nuestro embajador –en un gesto tan insólito como aislado puesto que nadie le secundó en esta iniciativa– y en condenar las acciones de represalias israelíes, no tanto porque las considerara desmesuradas, sino porque Rodríguez Zapatero entiende que la mejor forma de vencer al terrorismo no pasa por oponerse a él sino negociar con los terroristas. Lo estamos viendo con ETA. No podía ser muy diferente con el terrorismo islámico.

Pues bien, sus palabras han encontrado una rápida respuesta. Pero no de la comunidad internacional que le tiene olvidado y que no se preocupa por lo que pueda decir nuestro sonriente presidente, sino del mismísimo grupo Hezbolá. Que El Partido de Dios (que es lo que significa Hezbolá) le agradezca a Zapatero, el secular acérrimo, sus posturas no dejaría de ser una mala broma. Pero es mucho más grave que sea un grupo que está en todas las listas de terroristas y que por su alcance geográfico representa al terror global, el que lo haga. Dice mucho –de sobra– sobre dónde se sitúa el actual gobierno español.

Si a Santiago Carrillo lo hubieran alabado en la televisión de Franco, sus compañeros del PCE lo habrían decapitado. Pero que la televisión de Hezbolá agradezca las palabras de Rodríguez Zapatero, desgraciadamente, no tiene consecuencia alguna dentro de nuestra España. Pero que no se equivoquen en La Moncloa, sí que lo tiene para nuestro entorno. Por ejemplo, la gira que por Washington han realizado la semana pasada Trinidad Jiménez y Pepiño Blanco, con la que querían convencer a la administración americana de que la política exterior española se iba a ir acercando a sus posiciones, no ha podido quedar más en ridículo. Y es que como dicen los propios norteamericanos, "este gobierno español nos lo pone muy difícil". El diálogo con ETA puede que sea visto con estupor, pero con la distancia de que es un asunto interno español; el apoyo a Hezbolá, sin embargo, no puede ser tolerado con la misma permisividad. Puede que al presidente le importe muy poco, concentrado como está en la destrucción de nuestro marco político de convivencia, pero al resto del mundo sí le importa que la nueva España siempre se alíe con los malos. Que se lo pregunten a Hezbolá esta vez.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Cómo se estropean las cosas
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC  18 Julio 2006

... Hace quince años, ni el más pesimista de los observadores habría anticipado que un partido importante intentaría la marginación civil de casi la mitad de los españoles...

¿CÓMO se estropean las democracias? Responder a esta pregunta presupone que se sabe lo que es la democracia. Bien: ¿qué es la democracia? Una de las definiciones más antiguas, si no la más antigua, procede de Heródoto, y sigue siendo popular. En su Historia (II, 80-82), Heródoto pone en labios de Ótanes, uno de los debeladores de las magos persas, la defensa de la isonomía. «Isonomía» significa, literalmente, «igualdad ante la ley». Pero también puede leerse como «participación de todos en el gobierno» o «gobierno del pueblo». En la democracia, que es la especie que se esconde detrás de la isonomía herodotea, gobierna el pueblo, o alternativamente, decide la mayoría.

¿Todo en orden? No. El voto mayoritario está sujeto a paradojas técnicas. El pionero en advertirlo fue Condorcet, y después de él lo han advertido muchos más. Aparte de eso, nos encontramos con que la mayoría puede aplastar a las minorías, en cuyo caso la democracia se hace incompatible con la libertad. El punto no es menor, y ha conducido a que muchos liberales contrasten el mercado, gobernado por acuerdos entre personas que intercambian voluntariamente bienes y servicios, con los procedimientos de decisión colectiva, vinculantes para individuos que a lo mejor preferirían no estar vinculados. La libertad individual sólo está asegurada cuando las decisiones se verifican en un régimen de unanimidad. Pero la unanimidad, difícil en una junta de vecinos, o incluso en un matrimonio, es impensable cuando las dimensiones se disparan y los pocos se hacen multitud.

Al cabo, resulta que la democracia es una cosa compleja, e imposible de caracterizar haciendo abstracción de las novedades constitucionales, jurídicas, morales y sociales que la historia ha ido acumulando sobre nuestros hombros. No hay democracia sin garantías individuales; ni la hay si no se ponen límites a la acción del Estado; no puede haberla en ausencia de fórmulas de representación política razonables; o cuando la mentalidad y los lugares comunes dominantes no inyectan vida a lo previsto por la ley. En último extremo, la democracia es, todavía más que un artificio, un estado del espíritu, enquistado en las costumbres. O si se quiere, una democracia no será una democracia, a menos que sea ejercida por demócratas. Ni las togas, ni la policía, ni los códigos lograrán imponer la democracia allí donde los individuos no están educados democráticamente.

¿Estamos los españoles educados democráticamente? La pregunta es pertinente, ya que la buena educación democrática no se adquiere así como así, ni florece, como las malvas, en terrenos poco trabajados. Lo percibió con claridad meridiana Schumpeter, mientras observaba, acodado en la barandilla de la historia, el curso catastrófico de la República de Weimar. Una de las razones por las que no es sencillo estar democráticamente educado, es la enorme inversión de tiempo y energía que exige el seguimiento inteligente de los asuntos públicos. Según observó Schumpeter, el cociente de inteligencia de un ciudadano, ya se trate de un egiptólogo eminente, un filósofo, un empresario o un neurocirujano de campanillas, desciende quince puntos apenas se empieza a discutir de política. La gente está en lo suyo, y carece de holgura para estar en lo de todos. ¿Cómo resuelven las democracias este déficit estructural? Mediante una organización institucional competente.

Los periódicos deben rehuir el sectarismo feroz y sujetar sus líneas informativas y opinativas a nociones mínimas de lo que es el interés general; los partidos no pueden hacer disparates; y es menester que las personas que representan al Estado sin estar en los partidos, sean independientes y actúen disciplinadas por criterios de rigor profesional. Pero todavía no hemos concluido. Estas virtudes institucionales no crecen ni se mantienen en un vacío moral. Se despliegan ante testigos, o como comúnmente se dice, ante la opinión. La opinión se nutre, a la postre, de poco millones de ciudadanos, para ser más exactos, de unos cientos de miles de ciudadanos, aquellos, precisamente, a los que preocupa y apasiona la política. Podría enunciarse por tanto la síntesis siguiente: una democracia funciona, sólo si funcionan las instituciones en un clima de opinión ilustrado.

El grueso de la ciudadanía aporta el voto, buena voluntad, y una disposición favorable aunque forzosamente difusa hacia principios de convivencia inspirados en la libertad. Es mucho, aunque no todo. Basta que el clima de opinión se deteriore, o pierda el oremus la minoría que lo genera, para que entre en cuarto menguante la democracia.

Esto es lo que temo que haya empezado a ocurrir en España. Obviaré el sesgo inaudito, intrínsecamente desconcertante, que en ella ha venido adquiriendo la política fáctica, material. Hace quince años, ni el más pesimista de los observadores habría anticipado que un partido importante intentaría la marginación civil de casi la mitad de los españoles. El hecho es alarmante.

Pero ya les he dicho que mi asunto, en esta Tercera, no es la política fáctica sino la degradación visible de la opinión. Dos circunstancias me inquietan especialmente. En primer lugar, la renuencia de los que apoyan la deriva peligrosa a darse cuenta de lo que está pasando.

El mundo de izquierdas ha anulado su capacidad crítica atrincherándose tras una fórmula inamovible, una fórmula que también es una máscara. La fórmula reza: «La derecha se ha marginado a sí misma». Lo que esto quiere decir en realidad, es que la derecha no se ha adherido entusiasmada a medidas que no le han sido consultadas. Por ejemplo, no se ha adherido a la reforma encubierta de la Constitución, o no se ha adherido a una negociación con ETA altamente discutible.

La reforma encubierta de la Constitución reviste una índole claramente fraudulenta. Como ha señalado hace poco el constitucionalista Roberto Blanco, el sistema de mayorías cualificadas consagrado por la Carta Magna está ideado, justamente, para que la reforma se bloquee cuando una porción importante del parlamento no la desea. Sortear el bloqueo, y propiciar la reforma por la parte de atrás, es gravísimo, y todavía más grave, si se me apura, es no comprender que es gravísimo. En lo de ETA, andamos por un parejo.

Y esto no es lo peor. Lo peor es que gente apreciable en varios aspectos, ha hecho buena la reflexión que Montaigne desarrolla en uno de sus últimos ensayos. A saber, que los males morales, al revés que los físicos, se hacen más inextricables y obscuros cuanto más crecen. Quienes no han levantado acta, en su fuero interno, de muchas enormidades recientes, se curan del remusgo que esta omisión tendría que ocasionarles por el método de descalificar sin matices al adversario. Es más sencillo embellecer los desfallecimientos propios fulminando al rival, que admitir las razones del rival y preguntarse en qué ha desfallecido uno. El proceso se retroalimenta, y podría proyectarnos al cabo hacia donde en ningún caso sería aconsejable estar.

¿Y la derecha? Oscila entre el crujir de dientes, el azoramiento absoluto, y un vago pasmo admirativo ante las audacias del presidente. Se oye decir, pongo por caso, que la operación catalana ha sido muy astuta. Esto produce estupefacción. Primero, porque es falso: Zapatero ha infligido un daño notable al PSC, rehabilitado al nacionalismo e impulsado, con poco apoyo popular, un estatuto que hará metástasis en el resto de España y complicará enormemente la gobernación del país. Además, y esto es, de nuevo, lo más serio, el diagnóstico revela una penosa confusión de escalas. Los que exclaman «¡Qué tío!», no distinguen entre la eventración del Estado y las tretas que permiten ganar un palmo de terreno en un contexto de normalidad política. Lo dijo Ortega: «Que no sabemos lo que nos pasa: eso es lo que nos pasa». Lo dijo con gracia. Pero maldita la gracia que tiene.

El diálogo imposible entre el PSOE y el PP
Pablo Sebastián Estrella Digital  18 Julio 2006

Las relaciones entre el PSOE y el PP no tienen arreglo y van a peor, al menos hasta las próximas elecciones generales. Y no cabe imaginar, en las actuales circunstancias, el menor acercamiento posible por la distancia política que separan ambos proyectos e iniciativas de una y otra parte, y también por la animadversión personal que ya se ha instalado entre Zapatero y Rajoy.

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ha empezado a hablar del posible fracaso de la negociación con ETA para añadir que, si eso ocurre, será por culpa del PP. A la vez el responsable del PSOE en el País Vasco, Patxi López, reclama ahora que la mesa de partidos con la que piensan iniciar una negociación política, paralela a la del Gobierno con ETA, no debe permitir acuerdos entre las fuerzas nacionalistas.

O sea, que van en pañales a ambas negociaciones y que no las tienen todas consigo, hasta el punto que ya hablan de posible fracaso, a la vista de las dificultades que se les presentan: por un lado, el empeño de Batasuna de que se anule la Ley de Partidos en vez de ser ellos quienes acaten la legalidad; y por otro, las divergencias que aparecen en el seno de la cúpula ETA con el negociador Ternera, por una parte, y el jefe de comandos, ‘Cheroki’, por la otra, y preparado para actuar al menor incumpliendo por el Gobierno de unos compromisos previos que José Luis Rodríguez Zapatero y Arnaldo Otegi niegan, mientras Gara y ETA aseguran que están en el origen del alto el fuego de la banda y en la promesa de brazos caídos de la Justicia y de la Policía, según el citado periódico.

En el palacio de la Moncloa se pide calma, se insiste una y otra vez en la dificultad del proceso y se ruega silencio a todas las partes implicadas para que no salten chispas que pueden producir un incendio. A la vez se le presiona al PP para que calle y no agite las aguas electorales y la sensibilidad social, una vez que ha sido el Gobierno el que buscó denodadamente la ausencia del PP del marco negociador, a sabiendas de que nunca iban a aceptar el debate y la negociación política sobre el llamado “conflicto vasco”, que no tiene más solución que el abandono de las armas por parte de ETA.

Pero el PP no sólo no se va a callar sino que piensa mantener alta su protesta, tal y como se aprecia en el anuncio audiovisual que contra la negociación han elaborado en el País Vasco, incluido el dibujo publicado por Gara en el que la serpiente de ETA abraza la rosa del PSOE. Lo que ha provocado protestas indignadas de los socialistas. Los que no han dudado en descalificar, con sus anuncios y titulares electorales, al PP catalán en la pasada campaña del referéndum sobre el Estatuto de Cataluña.

La relación entre el PSOE y el PP no tiene arreglo, por lo menos hasta después de las que serán próximas elecciones generales, y puede que incluso más allá, porque si gana el PP cambiarán las relaciones, y si pierde Mariano Rajoy, su sucesor puede que sea aún más intransigente si, como parece, su nominación la apadrina, por segunda vez, Aznar.

Y no tienen solución estas relaciones porque Zapatero así lo ha querido con el Pacto del Tinell, que excluía expresamente al PP de cualquier concertación política, con la ruptura de acuerdos en materia de Educación, reformas autonómicas, en el ámbito judicial y en la política exterior, y ahora con la negociación con ETA. Es decir, en casi todo, lo que constituye una novedad en la legislatura porque desde el inicio de la transición siempre hubo puntos de consenso, sobre todo en el campo constitucional, lo que ahora se ha roto y es la base de la divergencia.

Y, sobre todo, Zapatero ha mentido reiteradas veces a Rajoy, mofándose incluso de él, como ocurrió en el pasado parlamentario debate de la nación, mientras que Rajoy no pierde la ocasión para descalificar personal y políticamente a su adversario.

En esta ruptura política está como primer responsable el propio Zapatero, que decidió como fórmula de entendimiento con sus aliados parlamentarios la entrega de toda clase de concesiones políticas e institucionales, como las que se perciben en el horizonte de la negociación con ETA. Asimismo, y para agitar a su electorado, el presidente ha puesto en marcha iniciativas civiles y sociales que chocan de frente con las posiciones del PP, como es el caso de la Educación, la Memoria Histórica, la guerra de Iraq, o las bodas entre homosexuales y las tensas relaciones con la Iglesia, al igual que con Estados Unidos. Es decir, desde la Moncloa se han trazado dos rayas que el PP nunca podrá pasar.

Por la parte contraria hay elementos que han alejado, en las actuales circunstancias, al PP del centro político y de un acuerdo con el PSOE, como son la agitación permanente del sector más conservador de la Iglesia, medios de comunicación y asociaciones de las víctimas del terrorismo. La continua mirada hacia los atentados del 11M en busca de una conspiración que no llega con la que justificar sus graves errores durante la pasada y última legislatura de José María Aznar. Y también el hecho de que el ex presidente Aznar permanezca amparando a Rajoy sin dejarle realizar su propio proyecto, en pos de un centro político que cada vez es más ancho y está más desierto.

De ahí que aunque la primera responsabilidad recae en el presidente y en el PSOE, la ruptura total entre los primeros partidos nacionales tiene también su derivada en el seno del PP. Y nada permite imaginar que hasta las próximas elecciones generales, que a lo mejor están más cerca de lo que algunos imaginan, esta crisis se vaya a solucionar.

Sólo ETA sería culpable
Editorial ABC 18 Julio 2006

EL PSOE ya ha llegado a ese punto de no retorno al que parecía querer llegar a toda costa, antes o después, para empezar a inocular el mensaje de que el PP quiere que persista el terrorismo de ETA. Se veía venir esta nueva etapa polémica del proceso de «paz», porque pronto empezará una sucesión de citas electorales y el PSOE no iba a prescindir de uno de sus argumentos favoritos. El secretario de Organización socialista, José Blanco, lo formuló el pasado fin de semana con el enunciado más explícito posible: el PP boicotea el proceso de «paz» y suya será la culpa de que fracase.

Esta acusación sólo es posible en el contexto de un proceso de negociación entre Gobierno y ETA que está haciendo perder los últimos escrúpulos morales que debían actuar como freno, por ejemplo, de agresiones verbales tan inadmisibles como la perpetrada por Blanco. Pero sería un error considerarlo un exabrupto o una salida de tono. Responde, por el contrario, a una planificada dosificación de mensajes que eclosionarán en el período de campañas electorales que se avecinan para presentar al PP como el partido que quiere guerra y terrorismo. Recuérdese que el propio Rodríguez Zapatero, después de los atentados cometidos por el terrorismo islamista en Casablanca (Marruecos), ya acusó al Gobierno de José María Aznar de haber puesto a España «en la lista negra del terrorismo internacional». No menos explícito -y más intenso, sin duda- fue el acoso contra el Gobierno del PP y las sedes de este partido en la noche preelectoral del 13-M, movilizado por una acusación de corte similar a las anteriores. En Formentera, el pasado fin de semana, Rodríguez Zapatero aprovechó la escalada militar en el Líbano para vincularla a la situación en Irak y dejar en el ambiente otra relación de causalidad entre la foto de las Azores y el aumento del terrorismo. La verdad, por notoria que sea, se ha hecho irrelevante.

En esta lógica de aniquilación moral y política del PP, el PSOE no iba a dejar pasar la ocasión de advertir a los españoles de que si no hay paz será porque Rajoy no quiere que la haya. Estas palabras de Blanco, que fijan la posición de su partido, retratan la voluntad del PSOE de no aceptar límites para su objetivo de erradicar como sea al PP, sin reparar en la deslegitimación misma del sistema democrático de partidos, que se hace inviable en las palabras del dirigente socialista. Es evidente que la sociedad española no puede ni debe aceptar un planteamiento que libera a ETA de su responsabilidad exclusiva de poner fin al terrorismo. Sea o no eficaz electoralmente el mensaje fratricida del PSOE, resulta totalmente inmoral, y esto bastaría para que Blanco se retractara públicamente.

El PSOE ha organizado este proceso de negociación política con ETA como una estrategia propia oficialmente anunciada para lograr la paz, aunque oficiosamente busque también otros fines encadenados, de naturaleza puramente política. Ninguna culpa puede tener un partido como el PP, que ha sido excluido a conciencia de cualquier consenso, porque todos los pasos estaban ya pactados previamente. El intento de engaño, esta vez, tiene muchas deficiencias: el PP no puede ser culpable de que fracase un proceso de negociación en el que no interviene.

Otra cosa es saber qué entiende Blanco por éxito o fracaso en relación con este proceso de negociación. Porque si la premisa aceptada por todos -incluido el Gobierno y el PSOE- es que este proceso ya no es de derrota, disolución y desarme de ETA, sino el inicio de un nuevo tiempo político para el País Vasco, en cuya configuración van a participar los etarras y Batasuna, con sus respectivas mesas, entonces sí será legítimo que el PP desarrolle toda la actividad opositora posible para que fracase este proceso, que no sería de paz, tal y como una democracia debe entender este término. Es más, la responsabilidad del PP como único partido de oposición es evitar que el terrorismo se sienta legitimado por una negociación sobre el marco institucional del País Vasco.

El PSOE debería darse cuenta de que su lenguaje se asemeja cada día más al de aquel nacionalismo que pactó con ETA en 1998 y que quiso entonces renovar la eficacia de ese chantaje -o gana el PNV o gana ETA- tan exitoso que le facilitó la hegemonía en el País Vasco durante décadas. Parecerse a ese nacionalismo sería una degradación que el socialismo español debe evitar como sea.

La memoria caprichosa
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 18 Julio 2006

Setenta años después del 18 de julio de 1936, «crece en España una nueva generación que no vivió la guerra civil, que no comparte los odios y las pasiones de quienes en ella participamos. Y no podemos, sin incurrir en tremenda responsabilidad ante España y ante el futuro, hacer pesar sobre esta generación las consecuencias de hechos en los que no tomó parte ( )»

«Existe en todas las capas sociales de nuestro país el deseo de terminar con la artificiosa división de los españoles en 'rojos' y 'nacionales' ( ) El Partido Comunista de España, al aproximarse el aniversario del 18 de julio, llama a todos los españoles, desde los monárquicos, democristianos y liberales, hasta los republicanos, nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, cenetistas y socialistas a proclamar, como un objetivo común a todos, la reconciliación nacional».

Todas y cada una de las palabras anteriores, menos las nueve primeras, pertenecen a un documento titulado 'Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español', (http://www.filosofia.org/ his/h1956rn.htm), aprobado por el Comité Central del PCE en junio de 1956. Hace 50 años. Llama la atención que los comunistas españoles pastoreados hoy por Llamazares hayan olvidado la fecha y el texto en un año tan dado a los aniversarios redondos: 75 años de la República, 70 del comienzo de la Guerra Civil. Se les ha pasado, coño, que hace 50 años los comunistas, los mismos del 36, quisieron pasar la página y «terminar con la artificiosa división de los españoles en 'rojos» y 'nacionales'». Ha pasado medio siglo. El único español vivo que hizo la guerra y aún opina en la radio de política es Carrillo, el impulsor de aquel pelillos a la mar que hoy parece no acordarse y está entre los partidarios de la «artificiosa división» entre los nietos de aquellos rojos y de aquellos nacionales que con tanto entusiasmo se entregaron a un extraordinario carnaval de sangre.

Memoria histórica le llaman a este disparate, un concepto formado por términos incompatibles: la memoria es personal y subjetiva; la historia, en cambio, es la narración objetiva de los hechos, desprovistos de adherencias, de pasiones y emociones inmediatas. Memoria histórica es como la izquierda más tonta de Europa llama hoy a la enfermedad de Alzheimer. Juan Pablo Fusi, director de la Biblioteca Nacional en los últimos años 80, estima que en los 20 años posteriores a la muerte de Franco se publicaron en España 17.000 libros sobre la guerra y la dictadura franquista. La memoria histórica no recuerda ese alarde editorial y reclama el fin de la censura sobre el tema, junto a la victoria que se nos hurtó en 1939. No parará hasta redactar el verdadero parte final de la Guerra Civil. Éste: «Cautivo y desarmado el ejército faccioso, han alcanzado las tropas republicanas sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado».     s.gonzalez@diario-elcorreo.com

La reforma constitucional del PP, ¿nuevo debate sobre las autonomías?
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 18 Julio 2006

Hay quienes ven cómo cada transferencia a comunidades gobernadas por nacionalistas es utilizada contra la propia España, y otros que consideran las autonomías un derroche innecesario.

18 de julio de 2006. "Estamos trabajando ya (…) en nuestra propuesta al conjunto de los españoles para que España siga siendo una nación, para que la soberanía nacional no se parta, para garantizar la igualdad y para que haya un Estado viable". Así se expresó Mariano Rajoy el domingo, en la clausura de la universidad de verano de la Fundación FAES, en Navacerrada. ¿Trabaja el PP en una propuesta de reforma de la Constitución para incluir en su programa electoral? Desde luego. Pero, ¿en qué sentido?

El propio líder popular lo anunció en su discurso: "España no puede convertirse en un Estado difuso, atrapado dentro de una madeja de intereses autonómicos que impidan la solidaridad entre territorios. (…) La soberanía del pueblo español tiene que sentirse sobre el conjunto del territorio. (…) No se trata de eliminar el Estado de las Autonomías, sino de evitar la mutación confederal a la que nos aboca el modelo pactado por Zapatero y los nacionalistas".

Rajoy ha anunciado en diferentes ocasiones que si su partido recupera el Gobierno emprenderá un cambio constitucional porque la Carta Magna, tal como van las cosas desde que José Luis Rodríguez Zapatero es el inquilino de La Moncloa, está para pocos trotes.

En la Convención Popular de marzo una ponencia de la secretaria de Política Autonómica del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, Fortalecer lo que nos une, dio pistas sobre los gustos del Partido Popular en este sentido: Reformar el artículo 150 de la Constitución para blindar las competencias del Estado; elevar a 2/3 la mayoría para aprobar reformas estatuarias en las Cortes; y recuperar el recurso previo de inconstitucionalidad.

¿Camina el PP hacia un nuevo centralismo que cercenaría el Título VIII de la Constitución, tal como advierte el PSOE?

Mariano Rajoy quiere representar un discurso de Estado que defienda la soberanía nacional, fuente de legitimidad de Gobiernos, Constitución y Estatutos. Un discurso, por cierto, que está siendo demandado por una parte de la sociedad que ve cómo -por presión nacionalista- se riega el jardín particular sin preocuparse del común, con lo que la idea de España, que impregna la Carta Magna, cada día está más marchita.

Ahora bien, si es cierto que el sistema autonómico está bien arraigado en parte de la sociedad española, igualmente es cierto que otra parte ve cómo cada transferencia a comunidades gobernadas por partidos nacionalistas es utilizada contra la propia España; otros ven en el sistema autonómico un derroche de recursos. De ahí que no deba excluirse, una vez abierto el melón de la Constitución, que haya quienes puedan pedir también que se retrotraigan a la administración central competencias en manos de comunidades autónomas.

En el PP, al igual que en la sociedad española, conviven estas dos almas: una más autonomista; otra más centralista. Por ello precisamente, Rajoy debe meditar bien adónde quiere llegar con su propuesta de reforma constitucional y si, una vez puesta en marcha, podrá frenar donde él desea.

Parar la guerra y rescatar el Estado
José Javaloyes Estrella Digital 18 Julio 2006

No bastará el voluntarismo, aunque sea el del G8 reunido hasta ayer en San Petesburgo, para cortar a corto plazo la dinámica de fuego y muerte abierta entre los fundamentalistas de Hamas y Hezbollah con el Estado de Israel; dinámica que en estos momentos tritura al descompuesto Estado libanés y al pueblo palestino.

Paga el primero que desde su propio seno, la facción de Gobierno representada por los cuatro ministros de Hezbollah, tomara por su cuenta la decisión de atacar al Ejército de Israel, con los sabidos resultados de ocho soldados muertos y otros dos apresados y secuestrados, y pecha el pueblo palestino con la responsabilidad de haber entregado el poder, en las últimas elecciones, al extremismo fundamentalista de Hamas, con las que se bloqueó el funcionamiento político de la Autoridad Nacional Palestina y la relación de ésta con el Gobierno de Israel. Ni en la política ni en nada hay actos gratuitos, acciones sin reacción o consecuencia.

Más allá de que asista o no la razón a Israel en las operaciones de castigo a que somete a Líbano, tiene su lógica el que se oponga al establecimiento sin más de una fuerza internacional en el espacio que le separa del territorio libanés, mientras no le sean devueltos los dos rehenes y en tanto no se desmilitarice a Hezbollah, o sean apartadas y alejadas sus milicias del escenario geográfico del conflicto. En tanto no se remuevan estas condiciones, la interposición de la fuerza internacional sólo conduciría a situar el problema en un paréntesis político-militar, dentro del cual fermentarían a toda velocidad los ingredientes más peligrosos del problema.

Hezbollah no representa la autoridad política ni militar de Líbano, pero ha llevado a Líbano a la ruina en que se está sumiendo nuevamente. Hezbollah no es una fuerza siria ni iraní, pero está llevando a cabo la política militar antijudía de Irán y de Siria. Cuando Hasan Nasrala, el dirigente de Hamas, dice que “el ataque a Haifa no es más que el principio”, está deslizando, por vía implícita, la afirmación de que su cohetería puede penetrar más profundamente aún en el espacio hebreo, teniendo en cuenta el crecimiento del radio misilístico iraní, varias veces superior al que disponía Iraq durante la Guerra del Golfo. Y respecto de esto pesan más las presunciones de que los iraníes sumen, al apoyo financiero a la milicia libanesa, el suministro de cohetería de alcance sustancialmente mayor al que actualmente dispone: ya de por sí muy superior al que preveían los israelíes al comenzar sus actuales represalias sin techo sobre el escenario libanés.

Si cierto es que las fuerzas sirias se retiraron después del atentado mortal contra el ex primer ministro libanés Rafic Al Hariri, no es menos cierto y real que la fuerza y la influencia de Siria, y de Irán, en las cuestiones internas y en las opciones de soberanía del país de los cedros son ahora más importantes y de más peso que nunca. Tanto, que le han llevado a la brutalidad del castigo judío que ahora soporta.

Desde el punto y hora en que una parte del Gobierno libanés vacía la autoridad institucional del Estado, al tomar la decisión de hacer la guerra por su cuenta, prescindiendo del resto de las fuerzas que componen el Estado y el Gobierno, ¿qué crédito internacional es el que le resta a la entidad libanesa, a la que Hezbollah ha sometido a tan tremebundo desfalco? ¿Qué fórmula política, interna o internacional, es la que puede suplir a un Estado al que Hezbollah ha hecho quebrar?

En estas horas de tan gran tribulación para el Oriente Próximo, de tan graves costes para la población civil de las partes enfrentadas, parece de especial trascendencia distinguir y diferenciar, para la definición de las prioridades, lo que es dramáticamente urgente, o sea, detener esa guerra no declarada mediante una “fuerza de estabilización”, de lo que es incuestionablemente importante: operar sobre las causas últimas del conflicto. Es decir, llevar a Israel a que cumpla las Resoluciones del Consejo de Seguridad, liberando los territorios árabes ocupados, y obligar a Irán a que abandone de una vez el aventurerismo nuclear y el patrocinio de la desestabilización en Oriente Próximo.     jose@javaloyes.net

Israel, culpable de existir
EDITORIAL Libertad Digital 18 Julio 2006

Que la intervención militar en el sur del Líbano no tiene por objetivo más que la legítima autodefensa de Israel frente al hostigamiento criminal al que le someten, con el apoyo de los regímenes sirio e iraní, las organizaciones terroristas Hezbolá y Hamas debería ser una evidencia para todos. Y así sería si no fuera porque el antisemitismo mediático dominante se empeña en equiparar moralmente, en el mejor de los casos, a los agredidos y a los agresores. Eso, cuando no opta por distraer la atención con la forma de comer y expresarse de Bush cuando éste cree cerrados los micrófonos y las cámaras de televisión.

Tanto Bush, en su informal e interceptada conversación con Blair, como Olmert, en su solemne comparecencia ante el Parlamento israelí, no han hecho este lunes sino señalar una evidencia, la implicación de Siria –e Irán– en el hostigamiento que, desde el sur del Líbano, está sufriendo Israel, después de haberse replegado de allí hace casi seis años. Tal y como ha señalado su primer ministro este lunes, Israel ha dado innumerables muestras de no querer la guerra ni la confrontación, y que sólo defiende "su derecho a llevar una vida normal" y conciliar "libertad y seguridad".

Ni la retirada judía de la franja de Gaza ni la anterior del sur del Líbano ha tenido la menor correspondencia en los palestinos, ni ha contado –todo lo contrario– con la más mínima reciprocidad de estados como Siria y, especialmente, Irán, cuyas autoridades niegan el Holocausto nazi al tiempo que justifican sus propios intentos de destrucción del Estado de Israel.

Si la nefasta y corrupta gestión de Arafat propició que el grupo terrorista Hamas se hiciera con el poder, incrementando la agresividad y el caos en los territorios palestinos, Hezbolá no es para Damasco sino el sustituto de las tropas sirias en la labor de controlar e influir en el Líbano. Gracias al padrinazgo sirio e iraní, Hezbolá constituye un auténtico ejército, con armamento pesado a su disposición, tal y como ha demostrado su lanzamiento de misiles contra la ciudad de Haifa.

Israel optaría por el suicidio si dejara impunes estas agresiones o cediera al chantaje de los terroristas que secuestran y asesinan a sus ciudadanos. Si la pusilanimidad europea no ha hecho más que animar a Irán y a Siria en su teledirigida escalada criminal, Zapatero, no contento con ser el actual compañero de viaje de ETA, vuelve a ser jaleado por los terroristas islámicos por su vergonzoso y descarado alineamiento contra Israel, única democracia digna de ese nombre en todo Oriente Medio.

Si la UE acaba de forzar al Gobierno español a que corrija y admita la responsabilidad de Hezbolá y del terrorismo islámico en la guerra que padece el Líbano, nos tememos que la alianza de la rosa y la serpiente seguirá siendo tratada como un asunto interno, por mucho que dicha alianza tampoco sea acorde con ninguna democracia digna de ese nombre.

Zapatero
A la paz mundial por la jaculatoria
Antonio Sanchez-Gijón Libertad Digital 18 Julio 2006

Es posible que el presidente del gobierno español, señor Rodríguez Zapatero, no crea en la doctrina cristiana de la trascendencia (más allá de este mundo hay un Dios al que impetrar amor y misericordia), pero sin duda debe creer que hay algo "ahí arriba" dispuesto a escuchar nuestros ruegos, con tal de que nuestros labios den insistente testimonio de nuestra fe. El señor Zapatero ha colocado la jaculatoria en la panoplia de armas a disposición de su gobierno (con perdón por lo de las armas, presidente, que aludirlas sólo quiere ser una figura retórica).

Su última jaculatoria es la que acaba de elevar a la "Comunidad Internacional" para que actúe de inmediato y trate de "parar esta locura". La locura es la respuesta de Israel a los ataques de Hamás y de Hezbolá contra su territorio. El señor Zapatero ayuda a esa entidad trascendente diciéndole lo que tiene que hacer: "la comunidad internacional tiene que imponer su autoridad". El señor Zapatero dirigió estas plegarias al más allá delante de una congregación de fieles del PSOE ibicenco, reunidos con él en fervorosa oración y dando muestras de heroica resistencia a las tentaciones de una Ibiza siempre demasiado carnal y terrenal.

El señor Rodríguez Zapatero usa mucho el inocuo aunque laxo expediente de la jaculatoria. Recordemos su impetración "paz, paz, paz", su mística "ansia infinita de paz", su bondadoso "demos a la paz una oportunidad", etc. Y sobre todo, recordemos la jaculatoria madre de todas las jaculatorias, la jaculatoria de más megatonaje que todas las bombas termonucleares de la guerra fría juntas: el Diálogo de Civilizaciones, que ahora, bajo el patrocinio de la ONU, "es más necesario que nunca", según aseguró a los feligreses ibicencos.

Las jaculatorias suelen dejar tranquilas las buenas conciencias y ayudan a huir de ese desasosiego que nos incita a examinar a fondo la nuestra. Con ellas transferimos la carga de nuestra poquedad de ánimo a la divinidad. El señor Zapatero es una de esas buenas conciencias, directas, claras, sin sombra de duda, sin suspensión de ánimo: él sabe muy bien quién se halla en pecado por las culpas de lo que está pasando en Oriente Próximo: Israel, que "debe respetar los derechos humanos y la legalidad internacional".

Lo grave de esta toma de posición no es su parcialidad e hipocresía, ni que pase por alto que Israel se retiró de Gaza en septiembre del 2005 y desde entonces los protegidos de Zapatero, de la Unión Europea y de las buenas conciencias de la humanidad, es decir, los palestinos, hayan hecho todo lo posible, con sus misiles Qasam de todos los días y el secuestro de soldados y algún asesinato, para que Israel se arrepienta de haberse retirado de la franja. También pasa por alto el incumplimiento de la única resolución de la ONU relevante para esta situación, la 1559, que exige desde hace años el desarme de Hezbolá. Aunque, claro, cómo va a pedir que esa organización terrorista entregue los 12.000 misiles Katiuska que se le atribuyen, de los cuales todos los días arroja unas cuantas decenas sobre Israel, si el señor Zapatero no exige a ETA su desarme antes de sentarse con ella a la mesa.

No, nada de eso es lo malo. Lo malo, mejor dicho, lo que es peor que malo porque es ridículo, es que esas jaculatorias pasen por pronunciamientos de la política internacional de España. A esas jaculatorias entre cursis y bobas se reduce el discurso del señor Zapatero en materia internacional. Sus fugas repetidas en mitad de los foros de alto nivel multilateral hacen evidente la indigencia de ideas y propuestas creíbles con que el señor Zapatero se acerca a la torva y complicada realidad internacional. Las ideas sobre lo específico, lo contencioso, lo que es negociable o innegociable, lo que exige estar informado y tener propuestas, en resumen, un programa de política exterior dirigido desde el centro, no figura en su equipaje para viajar por las procelosas aguas internacionales.

Tampoco es que el mucho más experimentado ministro de Exteriores, señor Moratinos, ayude mucho. En estos días me he acordado de su intervención ante el público de una sociedad de Relaciones Internacionales de Jerusalén, el 17 de enero de este año, en que no se cansó de aconsejar a los israelíes: "Si quieren una solución final –infeliz selección de palabras, me dije a mí mismo, para emplear ante un público formado sobre todo por judíos. ¡Y las empleó tres veces!–, no se cansen de negociar. Negocien, negocien. Nunca, nunca se levanten de la mesa de negociaciones".

Vaya, qué desconsideración, los israelíes no le han hecho caso y no han querido negociar el número de víctimas mortales o de secuestros que deben sufrir para conseguir que Hamas y Hezbolá les dejen en paz. En fin, israelíes, si perdéis la fe en Jehová, al menos elevad vuestras jaculatorias a la Comunidad Internacional.

Los poderes funestos de Irán
Por VALENTÍ PUIG ABC 18 Julio 2006

FUE repentino e inesperado el ataque de la Hizbolá contra Israel, aprovechando el frente que Hamás le tiene abierto al Ejército israelí en Gaza y en pleno «impasse» diplomático sobre la ambición nuclear iraní. Hizbolá, Hamás: organizaciones terroristas financiadas por Teherán y empeñadas recientemente en el secuestro de soldados israelíes. El Líbano: Estado rehén de Hizbolá -es decir, de Siria e Irán- cuya fragilidad democrática hace ya tiempo que pasó a los anales de la ficción. Israel: el país agredido por Hizbolá y Hamás pero aparentemente causante de la súbita inflamación del Oriente Medio.

Conceptos elementales: para Israel, sobrevivir; para Irán y Siria, como para la Hizbolá y Hamás, destruir Israel. Ahí el más largo brazo es el de Irán, cuya tesorería paga por todos y cuyo suministro de armas es general, Siria en parte todavía instrumenta Beirut y la Hizbolá -declarada organización terrorista por la ONU- es un ejército terrorista, un Estado en el Estado libanés, con su propia seguridad social, su canal de televisión y un influyente grupo parlamentario. Eso añade más descaro impune al hecho de que la misma Hizbolá que es parte del gobierno de coalición libanés use de sus propias milicias para atacar un país vecino.

Al contrario de lo que explican los analistas cándidos o cómplices, Israel no regresa al Líbano como el asesino que vuelve al lugar del crimen. Su reacción ha sido en legítima defensa. En la menos negativa de las opciones, de lo que se trata es de que al final se produzca una nueva fluidez que permita el castigo efectivo de Hizbolá y un control de la escalada con el retorno del Ejército israelí a sus posiciones defensivas. Ciertamente, en el Líbano es manifiesto el incumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas para el desmantelamiento de las milicias. Hace ya seis años que el primer ministro israelí Ehud Barak decidió retirar sus tropas de la franja de seguridad del sur de Líbano, la zona desde donde Hizbolá está atacando ciudades de Israel con sus misiles, lanzados desde viviendas habitadas, con lo que la represalia israelí topa con escudos humanos. Al retirarse, Israel pidió la verificación internacional: el Consejo de Seguridad dictaminó entonces que las cosas se habían hecho bien. De inmediato, Hizbolá ocupó la zona y comenzó la amenaza contra el norte de Israel que ahora ejecutan los cohetes «Katiushas».

En Gaza el año pasado fue la retirada de Israel. Tel Aviv renunciaba a reclamar aquel territorio. Hamás llegaba al poder después de la muerte de Arafat. En realidad, el líder en la sombra de Hamás vive en Siria, amparado por uno de los regímenes más crueles y despóticos del mundo mientras Irán ejerce como superpoder en la zona, deseoso de liderar el islam. A la hora de la verdad, a Hamás poco le importa la seguridad y el bienestar de los palestinos de Gaza. Lo fundamental es destruir Israel.

Pagan los platos rotos los libaneses, el Beirut de la moralidad especulativa. El bloqueo naval y bombardeo del Líbano es algo verdaderamente serio. Una larga acomodación a los dictados de Siria, agrietada el año pasado al revelarse la implicación de Assad en el asesinato del ex primer ministro libanés Hariri, hizo posible que a pesar de la retirada de las tropas sirias la hegemonía de la Hizbolá perdurase en una sociedad más caracterizada por la capacidad de reconstruir y comerciar que por ejercer su soberanía. Al final de la escalada está Irán, dando órdenes precisas a la Hizbolá, regalando tecnología al terror, y ahora mismo alzando espesas columnas de humo para que las bazas de su diplomacia nuclear ganen en tiempo. Aquella es una zona del planeta armada hasta los dientes, enfrascada en el odio, capaz de autodestruirse a condición de destruir al enemigo. Una vez más, los libaneses están entre la espada y la pared, bajo riesgo de que Beirut se convierta de nuevo en el gran casino de los ciclos de destrucción.
vpuig@abc.es

Qué hacer
Por FLORENTINO PORTERO ABC 18 Julio 2006

La nueva crisis de Oriente Medio ha tomado, desde un primer momento, una dimensión internacional desconocida desde hacía mucho tiempo. La responsabilidad de Siria e Irán en la iniciativa conjunta de Hamás y Hizbolá a nadie se le oculta, así como su posible repercusión sobre la ya de por sí delicada situación de Irak. De ahí que la primera reacción haya sido la de tratar de contener la situación, pero resulta evidente que no va a resultar fácil por la propia naturaleza del conflicto.

La coincidencia de los sucesos bélicos con la cumbre del G-8 -las grandes democracias más Rusia- en San Petersburgo ha permitido una primera reflexión de los «grandes», con la excepción de China, y una declaración formal. Un debate premonitorio del que se desarrollará durante las próximas semanas en el Consejo de Seguridad. Una vez más no hay un análisis coincidente y se hace inviable una posición de fuerza conjunta.

Rusia, la anfitriona, considera que la clave del problema es la reacción de Israel. Ha sido atacada en dos de sus fronteras, pero eso no le da derecho a invadir el Líbano y perseguir a los responsables. No casa mucho este enunciado con su doctrina contraterrorista interior. Putin ha perseguido a los islamistas chechenos violando los derechos humanos hasta límites increíbles para un occidental, pero niega a Israel la posibilidad de defenderse frente a grupos semejantes. Es más, Rusia resguarda internacionalmente a estas formaciones y protege a los estados que las amparan, como Irán y Siria.

Estados Unidos y el Reino Unido consideran que el elemento característico es la agresión terrorista e islamista a un estado democrático. Piden a Israel autocontrol, pero no dudan en exigir la entrega de los rehenes y la persecución de los grupos responsables. Hay coherencia con anteriores declaraciones, exigiendo la disolución de Hamás y Hizbolá, como condiciones sine qua non para la paz en Oriente Medio y la democratización del Líbano y Palestina.

Francia fue la potencia colonial en Líbano y desde hace años mantiene una posición pro-árabe por distintas razones: dependencia energética, importancia de la comunidad musulmana francesa y rechazo a la influencia norteamericana. Lo que le pueda ocurrir a Israel no es tema de su incumbencia y la solidaridad democrática brilla por su ausencia en una diplomacia que presume de cínico realismo. Su discurso gira en torno a la necesidad de proteger al Líbano de la incursión israelí.

No cabe esperar de China un apoyo a Israel, sino todo lo contrario, dados sus intereses energéticos con el mundo árabe y su rechazo al liderazgo norteamericano. En este contexto resultará muy difícil lograr un acuerdo firme en el Con-sejo de Seguridad para controlar la crisis, que los islamistas tratarán de mantener viva por propio interés.

Oriente Medio
La razón de Israel
José García Domínguez Libertad Digital 18 Julio 2006

Quizás el argumento inapelable para justificar el deber de existir eternamente de la Nación de Israel sea una vieja foto amarillenta que hoy se conserva en la Hemeroteca de Berlín bajo una montaña de polvo y olvido. En ella, un hombre de expresión tierna y ojos profundamente azules sonríe a la cámara, mientras estrecha la mano de su anfitrión, un tipo de aspecto gris, uniforme negro y gafitas redondas que lo contempla admirado. La instantánea contiene una afectuosa dedicatoria manuscrita en el dorso: "A Su Excelencia el Gran Muftí de Jerusalén. Fdo. Himmler". También lleva impreso el año en que se produjo aquel cálido encuentro entre el jefe supremo de las SS y Mohamed al Huseini, tío de Yaser Arafat y padrino de la Handzar Trenmung, la división islámica de las SS, integrada por los 21.000 musulmanes que combatieron contra la Civilización a las órdenes directas del tipo de las gafitas redondas. Está fechada en 1943, el momento justo en que se ponía en marcha la Solución Final.

También el otro gran argumento que avala el derecho de la Nación de Israel a no ser exterminada jamás se esconde bajo una montaña de polvo y olvido, aunque éste interesado. Es ésa que se oculta en los sótanos de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York; la que creció sobre la carpeta que guarda las actas de la Asamblea General de 1947 que demuestran que los judíos estuvieron dispuestos a someter el futuro de su Estado al derecho internacional desde el primer día; y que fue el hombre de los ojos profundamente azules quien eligió el uso de la fuerza, negándoles aquellos miserables 14.000 kilómetros cuadrados de desierto que les asignara la ONU.

Por lo demás, el único impulso que mueve a nuestros progresistas en su afán por ser aniquilados algún día junto a Israel se aloja en su inconsciente, en ese deseo secreto de continuar ejerciendo de alegres aliados de sus sepultureros hasta el final. Antes, la Unión Soviética era la principal amenaza contra Occidente. Y la Unión Soviética apoyó la creación Israel, convirtiéndose en el principal proveedor de armas del nuevo ejército judío. En consecuencia, no lo dudaron ni un segundo: abrazaron con entusiasmo el sionismo. Luego llegaría la Guerra Fría, y la Unión Soviética necesitó buscar otros aliados en la zona. Entonces, aún tardarían menos tiempo en descubrir la gran verdad: el brazo conspirativo del criminal imperialismo yanki no era otro que el Estado hebreo.

Después desapareció la Unión Soviética, pero su lugar lo ocupó alguien mucho mejor, más decidido: Ben Laden, que promete matarlos a todos en cuanto pueda. Y fue entonces cuando comenzaron a pronunciar las siglas de Hezbolá y Hamás con ese rictus de admiración que tanto recuerda al de aquel tipo del aspecto gris y el uniforme negro que estrechaba la mano del que sonreía a la cámara en Berlín. Con el de ahora mismo. Otra vez, la vieja foto amarillenta en casi todas las portadas.

Carta de París
Garden Party con tapas y guerra
Carlos Semprún Maura Libertad Digital 18 Julio 2006

Con motivo de la Fiesta Nacional del 14 de julio, los presidentes de la República francesa (después de De Gaulle), tienen por costumbre ofrecer a sus hinchas una garden party en los jardines del Eliseo y a las masas una entrevista televisada. Este 14 de julio tenía un sabor particular, entre nostálgico y amargo, porque se decía que era el último de Chirac como presidente. Pero éste se negó a presentar su balance ni a responder si aún tenía la menor ilusión, o intención, de volver a ser candidato. Afirmó que no era la hora de balances sino la de la acción, y que ni él ni su gobierno permanecerían con los brazos cruzados hasta las elecciones de 2007.

Pero lo que más llamó la atención fueron sus declaraciones ambiguas sobre la guerra en Oriente Próximo. Procedió con hipócrita cautela para fingir objetividad y altura de miras. Así, reconoció que los israelíes tenían motivos de indignación ante el secuestro de tres de sus soldados, pero que sus reacciones eran exageradas y ponían en peligro la estabilidad del inocente Líbano, país amigo de Francia. Pero resulta que el agresor Hezbolá es miembro de la coalición gubernamental libanesa y, hasta ahora, ningún otro partido de dicha coalición le ha exigido cuentas por sus agresiones; ni siquiera las ha criticado. También declaró que había llamado a su secretario, Kofi Annan, a fin de que actuara a favor de un alto al fuego, y enviara "tropas de paz" a la región, como ya había hecho Francia en ese mismo país. Apostando por la desmemoria generalizada, pensé que nadie se acordaría de que esos "cascos azules" franceses huyeron despavoridos tras la explosión de un camión-bomba de Hezbolá y el asesinato de su embajador por los sirios. Por cierto, en esa ocasión los yanquis hicieron lo mismo.

Lo único nuevo, para él, es cuando afirmó que Hamas y Hezbolá no están solos ni actúan con total independencia ni con sus propios recursos. Aunque no citara a qué países se refería, todo el mundo entendió que se trataba de Irán y Siria. Y yo precisaré que, hoy, más Irán que Siria, porque las presiones de Estados Unidos y la intervención militar aliada en Irak –que no se olvide–, han obligado a Siria a mostrarse prudente, a retirarse a medias del Líbano, y cosas así, mientras que Irán cada día se muestra más abiertamente agresivo.

Aunque Israel no tolere, con admirable decisión, ni el secuestro de sus soldados ni el chantaje terrorista, no son esas las únicas agresiones que sufre de parte de Hamas y Hezbolá. Los atentados, los cohetes contra la población civil en Haifa y otras ciudades del norte de Israel, vienen a añadirse a las agresiones que parten de Gaza. Y no nos queda más remedio que constatar que cuando Israel decide retirarse de Gaza, y antes del sur del Líbano (decisiones políticas, y no derrotas militares, como lo pretenden los terroristas y El País), los palestinos y sus cómplices terroristas se aprovechan de esas retiradas para acrecentar al máximo sus agresiones, demostrando así que no quieren en absoluto la paz, sólo la destrucción de Israel. Triste realidad que deberá tener muy en cuenta el gobierno israelí. Desde luego, el ejército israelí es más fuerte que Hamas y Hezbolá, pero estos son únicamente las avanzadillas de estados como Irán y Siria, pero también Arabia Saudí y otros, y de la ONG internacional del terrorismo islámico.

En París como en San Petersburgo Chirac da una de cal y otra de arena, pero con más cal antiisraelí que arena antiterrorista. En esta ocasión, como en otras, se demuestra que si no existiera Bush habría que inventarlo, porque Chirac no dice lo mismo que Angela Merkel, que no dice lo mismo que Blair, etcétera. Después de Javier Solana, la llegada de Dominique de Villepin a Beirut demostrará rotundamente el vacío político y diplomático europeo.

EE.UU. HABLA ESPAÑOL
Francisco Rubiales Periodista Digital 18 Julio 2006

“Estados Unidos está en proceso de convertirse en un país hispano”, ha dicho el mexicano, Jorge Ramos, escritor y director de informativos de Univisión en Miami. El español avanza airoso y potente; ya Reagan, observando su progreso decidido, intervino y quiso detener el incisivo empuje de un idioma vital y vivo en boca joven de millares de inmigrantes de la otra América que imparable entra y se extiende por sus poros, impulsada por la necesidad del hambre, por las enormes diferencias sociales y las convulsiones políticas. Llegan a unos territorios que, aún de modo inconsciente, sienten que, antes que a los ingleses, vieron y oyeron a los españoles.

La presión no la van a contener ni los muros ni el Ejército; ninguna ley migratoria la puede frenar. Norteamérica sufre un cambio demográfico y cultural de gran calado; la inflexión se está produciendo desde dentro, el fermento ya se ha instalado en sus entrañas, el índice de natalidad supera al de las otras etnias. Es la segunda nación hispana del mundo, detrás de México y delante de España. Este hecho es imparable; aunque hay rechazos y reticencias, llegará el día en que el elemento anglosajón quede en minoría y el hispano sea mayoritario, gobernará y elegirá al Presidente. El voto hispano, como sucedió en las últimas elecciones, empieza a ser decisivo. Se espera con ansia la nueva Ley de Inmigración, que de algún modo y más tarde o más temprano, habrá de legalizar a los doce millones de indocumentados que viven en el país y aprobar un programa de visados para el medio millón que llega cada año. Hoy, aún tienen poco peso político: cuentan con tres senadores, unos veinte congresistas y un solo gobernador, pero, con el tiempo, crecerá su presencia y pronto se verá gobernar al primer presidente iberoamericano.

Tras el 11-S, cunde el temor social a la inmigración, se considera una amenaza. Hay recelo, grupos minoritarios que hostigan; enfrentamientos y luchas callejeras entre pandillas. Lo peor de esta gente es su racismo intenso y evidente. Sin embargo, muchísimos inmigrantes han alcanzado la prosperidad y el éxito; sin duda, es el país de las oportunidades.

El que hayan blindado el inglés como lengua “común y unificadora”, y el declararlo oficial, aquí y ahora, es muy significativo. Lo cierto es que la nación va inevitablemente hacia una identidad bilingüe, y eso no lo cambian las leyes. El español no va ser asimilado ni va a desaparecer; tiene ímpetu, es consistente, está asentado con vocación de permanencia; los programas de radio más oídos y de televisión, en Miami, Chicago, en Los Ángeles, Nueva York y otras amplias zonas urbanas, son en español y va en aumento; está muy deformado y se parece al “spanglish”, pero se ha hecho totalmente prevalente en gran parte del país. Para triunfar allí, no es necesario el inglés, sólo uno de cada diez hispanos lo habla; es lo contrario, muchos candidatos han de saber español, para ganar en su distrito.

El futuro está ocurriendo en este momento, su imposición y aceptación por la mayoría de la gente es cuestión de tiempo. El futuro es impuro, una combinación de razas y orígenes, es universal, multiétnico; es amalgama, mezcla. En la era de la globalización, en Los Ángeles, el mestizaje es impresionante; por eso, el primer valor del momento es la tolerancia; si no se respetan las diferencias, los hombres se matarán unos a otros. Urge implantar el respeto a la diversidad; es imprescindible, la caridad y la justicia. La separación y la repulsa traerán la ruina y la perdición para el hombre.

Camilo Valverde Mudarra
Voto en Blanco

El campo de batalla de casi todas las guerras
Gustavo de Arístegui Periodista Digital 18 Julio 2006

Desde hace demasiado tiempo, 1974 inicio de lo que se suponía era una guerra civil, el Líbano era en realidad un pequeño, lujoso y no tan exclusivo campo de batalla. Primero la Guerra Fría, después se convirtió en la nada disimulada ambición del vecino siro, que nunca ha reconocido la independencia y soberanía del Líbano que hoy sigue cuestionando. Irak, Irán, Siria y otros actores internacionales han usado el territorio de la diminuta y frágil república levantina para dirimir sus diferencias, combatirse y atacarse o para sacar provecho económico, especialmente Siria.

¿Pero cómo empieza esta crisis? El mismo día en que el régimen ultra islamista de Irán rechaza la oferta de la UE, la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica) y buena parte de Occidente, para solucionar la crisis provocada por la irresponsable y peligrosa escalada nuclear iraní Hizbollah atacó posiciones militares israelíes dentro de Israel, asesinó a ocho soldados y secuestró a dos. Irán domina a Hizbollah, y su único aliado real en el Mundo Árabe es Siria, que ha sido también central en la escalada de esta crisis. El objetivo era muy claro: servir los intereses de sus amos iraníes y desviar la atención de lo que de verdad era importante para ellos, ganar tiempo en la crisis nuclear con Occidente. Sería conveniente que los analistas internacionales y los principales gobiernos del mundo entendiesen que esta es una partida de varios tableros que algunos juegan haciendo trampas o dando un puñetazo a la mesa. Esto es exactamente lo que está ocurriendo ahora mismo e Oriente Próximo.

Hizbollah tiene que decidir de una vez qué quiere ser, un partido político que representa una ideología extremadamente ultraconservadora y rígida, o bien un grupo terrorista, que es, además, la única milicia libanesa que no se ha desarmado desde el final de la guerra civil en 1989. ¿Quién va a mandar de verdad en Hizbollah, Nasrrallah el incendiario y fanático secretario general de la organización o Fadllallah, el más presentable y menos flamígero líder espiritual? Nada parece augurar que la sensatez acabe prevaleciendo en la organización ultrarradical chií libanesa, especialmente mientras los intereses iraníes sean los que de hecho son.

El Líbano es un pequeño país del que casi todo el mundo ha abusado, recientemente se cansó de la dominación de potencias extranjeras y, como consecuencia del asesinato del ex primer ministro Hariri, por cierto musulmán sunní, como determina su constitución y el Pacto Nacional de 1943, provocó una ejemplar reacción de musulmanes y cristianos que se echaron a la calle de forma masiva y pacífica exigiendo el fin de la presencia de Siria, su ejército y sus servicios de inteligencia en suelo libanés. Millón y medio de personas de una población de cinco millones se manifestaron, y la minúsculas contra manifestaciones, violentas y sanguinarias (murieron docenas de manifestantes) fueron protagonizadas por Hizbollah.

Hoy los libaneses que han sido víctimas de la violencia de Hizbollah lo vuelven a ser, pues los ataques israelíes están afectando a millones de personas inocentes que no sólo no tienen nada que ver con la organización radical sino que son firmes opositores a la misma. Yo no pongo en duda el derecho de defenderse, especialmente después de sufrir un ataque unilateral sin que mediase provocación alguna, sin embargo las medidas tomadas por el ejecutivo de Ehud Olmert son desproporcionadas, indiscriminadas y muy probablemente, ineficaces. La reacción israelí hubiese debido centrarse en objetivos claramente vinculados a la organización terrorista y no a los que han afectado gravemente a la población civil libanesa y que han causado decenas de víctima civiles. Ése no es el camino, eso no es aceptable.

Desde estas mismas páginas advertía yo a principios de enero de este año que se estaba produciendo una muy peligrosa confluencia de graves crisis en la región y que cualquier chispa, por pequeña que fuese, podría acabar incendiando la zona. No pueden imaginar hasta qué punto lamento haber tenido razón. Combatamos todos al extremismo, seamos implacables con el terrorismo, pero no afectemos a las poblaciones civiles que son y han sido en el pasado las principales víctimas de la violencia y el terror de Hizbollah. Aquí el pagano más claro es el libanés de la calle, dominado y vigilado por Siria, golpeado por el terror, afectado por la profunda inestabilidad regional y, ahora, pagando las consecuencias de una crisis lejana y ajena.

ARTÍCULOS
Acompañamiento crítico
JOSEBA ARREGI El Correo 18 Julio 2006

Acostumbrados como estamos a ver todo o blanco o negro, siguiendo el uso que parece se ha impuesto en la política vasca y española de estar con alguien o contra alguien, al anuncio del presidente Zapatero de iniciar el diálogo con ETA para su desaparición definitiva -sería bueno evitar el uso inflacionista del término paz, pues empieza a significar demasiadas cosas distintas a la vez- le ha sucedido lo mismo: o con él o contra él, a favor del inicio o en contra del inicio, o hay asunción de la metodología de ETA-Batasuna o hay impedimento a la paz, o es el éxito de la lucha de la izquierda abertzale o es la victoria de la democracia.

Frente a tanta visión maniquea de las cosas, una visión no exclusiva de nadie en el arco parlamentario tradicional, no estaría mal ensayar una aproximación a lo que ha sucedido, está sucediendo y va a suceder que se podría calificar como de acompañamiento crítico. Precisamente aquellos que ven más riesgos que oportunidades debieran ser los más inclinados a ofrecer un acompañamiento crítico, para que no sucedan cosas que no deben suceder, para que el mal llamado proceso no llegue a donde no debe llegar, para hacer difícil que quien esté dispuesto a dar pasos inaceptables los pueda dar.

Pero es obligación ciudadana acompañar la decisión del presidente del Gobierno, pues si existe una oportunidad para que ETA desaparezca definitivamente, aunque sean muchos y graves los riesgos, esa oportunidad debe ser explorada. Pero tratando de impedir que la oportunidad sirva para negar los riesgos, tratando de que al final la voluntad de éxito obnubile de tal forma que lo que se consiga no sea la desaparición de ETA, sino la perpetuación hecha institución de su proyecto político. Si tenemos que aguantar que Arnaldo Otegi le espete al presidente Zapatero que es hora de pasar de las palabras a los hechos, con bastante más razón podemos los ciudadanos exigir que algunas de las palabras pronunciadas por el presidente del Gobierno sean clarificadas en su significación concreta, y que sean avaladas por compromisos claros. Ésa debe ser la función del acompañamiento crítico. No por desconfianza. Sólo con la intención de ayudar a que la desaparición definitiva de ETA no tenga precio político.

El acompañamiento crítico puede comenzar por pedir aclaraciones y concreciones al contenido de la última frase: qué significa que no vaya a haber precio político, en qué se calibra el precio político, qué es, y qué no es, precio político. Supongamos que la reunión del PSE con Batasuna sea pago de precio político -que sea una inversión para la paz entra en el catálogo de fines que justifican los medios-, pero que es un precio asumible, pequeño, sin demasiada importancia. Que es sólo para pedirle a Batasuna que se legalice -como si no lo hubieran escuchado hasta ahora, y no lo supieran-.

Pero es obligación indicar que esa reunión rompe con promesas hechas, que se produce ante la amenaza de ETA-Batasuna de hacer reversible el llamado proceso a causa de la actuación del Estado de Derecho, que no puede estar en tregua. Y es obligación indicar que, aunque se pueda asumir a regañadientes, es un ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas en el mal llamado proceso.

Parece también pago de precio político asumir que las dos mesas puedan empezar a funcionar paralelamente, sin esperar a la mesa política hasta que ETA haya firmado su propia desaparición. Uno creía que esa separación estaba asumida por el PNV, por el PSE-PSOE, por el Gobierno de Zapatero y por el PP. Es obligación ciudadana indicar que ese paralelismo supone un peligro, admite la posibilidad de una tutela del diálogo político por parte de una ETA aún sin desaparecer definitivamente. Es obligatorio preguntar por qué se ha procedido a ese cambio de criterio. Es obligatorio preguntar por qué se admite la metodología que interesa a ETA-Batasuna, y cómo se hace frente al pago de ese precio político, minimizándolo, garantizando que no es la secuela del otro precio político minúsculo, y antesala de otros precios políticos.

El acompañamiento crítico no supone que, puesto que es evidente que está habiendo un pago político, aunque sea pequeño y superable, haya que retirar toda la confianza al Gobierno del Estado y haya que colocarse en el margen de los acontecimientos. Lo que el acompañamiento crítico implica es que se debe llamar la atención sobre la necesidad creciente de compensar esos pagos con garantías de que en la mayor, en el verdadero núcleo de la negociación política que viene, no va a haber concesiones de ninguna clase, que los límites están bien trazados, claros y concretos, no sujetos a ambigüedades que den lugar a interpretaciones contrapuestas.

Por ejemplo: la afirmación de que lo que se acuerde entre los partidos políticos vascos, incluida la izquierda abertzale legalizada, sólo será aceptable si se atiene a los principios democráticos, al consenso exigible, al respeto al pluralismo, a la memoria de las víctimas y a la ley, la afirmación de la vigencia de la Constitución española, ¿qué implica respecto al Estatuto de Gernika?

La afirmación de que el presidente Zapatero está dispuesto a aceptar lo que decidan los partidos vascos, siempre que se sujete a la ley, ¿qué quiere decir? Porque lo que piensa ETA-Batasuna de esa afirmación lo sabemos, lo repiten continuamente sus líderes en los medios de comunicación. Lo que piensan otros partidos políticos nacionalistas también es conocido: la exigencia de que el orden constitucional prevea la posibilidad de llevar a cabo todos los proyectos políticos, incluidos los nacionalistas radicales, en pie de igualdad. ¿Cuál es la concreción que da a esa afirmación, por ejemplo, el PSE? ¿Qué es lo que va a defender en las negociaciones políticas entre los partidos políticos vascos?

¿Es posible entender las palabras del presidente Zapatero en el sentido de que el Estatuto de Gernika ha sido un fracaso al no conseguir la convivencia entre los vascos? ¿Significan sus palabras que la responsabilidad de ese fracaso es imputable al propio Estatuto y no a la voluntad injustificada e injustificable -espero- de quienes recurrieron a la violencia y el terror para deslegitimar el Estatuto de Gernika? ¿Cuáles son los límites de la reforma del Estatuto de Gernika? ¿Dónde los pone el Gobierno del Estado, dónde el PSOE, dónde el PSE?

Y es preciso volver a repetir la pregunta: ¿Es posible hablar de estas cosas que atañen al futuro político de los ciudadanos vascos, pero también al futuro político del corpus constitucional que afecta a todos los ciudadanos españoles, mientras ETA siga nominalmente existiendo?

El acompañamiento crítico de la decisión del presidente Zapatero significa que ha llegado la hora de pedir a quien corresponda -PSOE, Zapatero, PSE- clarificación y garantías sobre algunas cuestiones que ya, por las decisiones que van adoptando, están en el orden del día: si es posible o no entender la referencia a la actualización de los derechos históricos como palanca para superar la Constitución; si es posible o no conjugar la capacidad de decisión -en todo- del pueblo vasco con la Constitución actual, aunque se le añada la obligación de pactar.

Sería necesario conocer la postura de los citados sobre las consecuencias del reconocimiento de la pluralidad de la sociedad vasca, más allá de la confesión de boca: si significa, por ejemplo, que la capacidad de decisión de los vascos está limitada por la necesidad de pactar que impone esa pluralidad de sentimientos de pertenencia. Sería necesario que los citados hicieran saber con claridad y concreción su postura sobre los términos que utiliza cierto nacionalismo de ni imponer ni impedir, ni imponer el proyecto nacionalista, ni impedir el proyecto nacionalista. ¿Cuál es su opinión?

En definitiva: más allá de la reunión de PSE-Batasuna, más allá del paralelismo -inquietante- entre el diálogo Gobierno-ETA para su desaparición y la negociación política entre los partidos vascos, ha llegado la hora de que sepamos con concreción cuáles son las garantías que el Gobierno, el PSOE y el PSE ofrecen a la ciudadanía vasca y española de que en la reforma del Estatuto de Gernika no va a suceder nada de lo que no puede ni debe suceder: por los límites impuestos por la Constitución, por las leyes vigentes, por el pluralismo de la sociedad vasca y por el significado político de los asesinados, que es lo que significa respeto a las víctimas.

Son garantías que necesitamos para seguir con el acompañamiento crítico que merece la decisión del presidente del Gobierno español de iniciar conversaciones con ETA para que ésta se disuelva.

Escuelas de La Raza
Así se gasta el dinero de sus impuestos
Michelle Malkin Libertad Digital 18 Julio 2006

El principal consejero de la Casa Blanca, Karl Rove, ha viajado a Los Ángeles esta semana para rendir homenaje al grupo de presión anti-inmigración de los latinos: el "Consejo Nacional de La Raza". Ya es bastante malo que la Casa Blanca preste su prestigio a la conferencia anual de La Raza. ¿Pero sabía usted que la administración Bush ha distribuido millones de dólares federales del contribuyente directamente a La Raza?

Según el representante republicano Charlie Norwood, de Georgia, La Raza se hizo con 15,2 millones de dólares en donaciones federales solamente el año pasado, y más de 30 millones en total desde 1996. Cantidades sin especificar fueron a parar a esfuerzos para reducir la abstención por medio del apoyo a las posturas políticas de La Raza. El Departamento de Educación de los Estados Unidos destinó casi 8 millones de dólares del contribuyente al grupo, para una iniciativa de escuelas a la carta repartidas por todo el país.

Entre las más infames escuelas de La Raza financiadas por el gobierno se encuentra "La Academia Semillas del Pueblo", la escuela pública de Los Ángeles que enseña "matemática azteca" (las reducidas matemáticas antiguas son las nuevas matemáticas) y el lenguaje de los indígenas mexicanos de "Nahuatl". El separatista étnico director de la escuela, Marcos Aguilar, declaraba a un empático entrevistador de la UCLA:

No queremos beber de la fuente de los blancos, tenemos nuestros propios pozos y estanques naturales y nuestro propio modo de recoger el agua de lluvia con nuestros acueductos. No necesitamos una fuente de agua de los blancos... no estamos interesados en eso porque tenemos mucho más y porque el mundo es mucho más grande. Y en última instancia, el estilo de vida blanco, el estilo de vida norteamericano, el estilo de vida neoliberal y capitalista llevará con el tiempo a nuestra propia destrucción.

Y eso es la punta del iceberg. Descubrí docenas de escuelas privadas de financiación pública patrocinadas por La Raza y financiadas con nuestro dinero, incluyendo:

Academia Aztlán en Tucson, Arizona. Según La Raza, el éxito de la escuela se encuentra en "la capacidad de Aztlán de integrar un significativo programa de estudios chicanos en sus vidas, lenguaje y estudios académicos, como medio de desarrollar sus intelectos así como su orgullo y autoestima". El nombre de la escuela es una referencia a una franja mítica de los llanos del suroeste norteamericano que los activistas latinos afirman que es su patria legítima y que buscan reconquistar para México. Eso lo dice todo.

Academia Mexicayotl en Nogales, Arizona. ¿Quién necesita aprender las cuatro reglas? En Mexicayotl las reglas alrededor de las que gira la enseñanza son yo, yo, yo y yo. El programa de la escuela "se estructura y desarrolla alrededor de los conceptos de identidad, cultura y lenguaje". La misión secundaria: apoyar los esfuerzos de presión locales "para corregir las injusticias sociales educando a la comunidad y ayudando a crear un cambio social". Bajo el epígrafe de "mayores logros", la página web de la escuela enumera su participación en una "Carrera de Paz y Dignidad", la visita de Rigoberta Menchú (el fraude académico-marxista procedente de Guatemala que mintió sobre su biografía para abrirse camino hasta el Premio Nobel de la Paz) y su patrocinio del Día de los Muertos local cada año (una fiesta mexicana).

El Instituto Preparatorio Dolores Huerta en Pueblo, Colorado. Su nombre se debe a la sindicalista latina de extrema izquierda que recientemente soltó que "los republicanos odian a los latinos", elogió a los manifestantes extranjeros ilegales y berreó que "nosotros no cruzamos las fronteras, las fronteras nos cruzan a nosotros" en una diatriba cargada de odio ante estudiantes de Arizona.

La Academia César Chávez en St. Paul, Minn. El miembro de la Junta directiva Louis Mendoza, un activista profesor de estudios chicanos, presionó al centro para que apoyara la ley federal DREAM, que proporcionaría descuentos en las matrículas a los estudiantes ilegales, no disponibles para los no residentes legales. La página web de la escuela muestra sólo una bandera en su portada: la bandera mexicana.

La Casa Blanca le dirá que el Consejo Nacional de La Raza es un grupo de derechos civiles "moderado". Pero no hay nada "moderado" en la defensa por parte de La Raza de descuentos para extranjeros ilegales en las matrículas de centros escolares y autoescuelas. O su oposición a reforzar la seguridad de los documentos de identidad y mejorar la cooperación de la vigilancia de la inmigración entre los funcionarios de inmigración locales, estatales y federales. O su guerra abierta contra las medidas de seguridad fronteriza del Partido Republicano de la Cámara y la propuesta de ley aprobada el pasado diciembre para reforzarla.

El Presidente Bush habla de asimilación y orden en la inmigración, mientras la Casa Blanca envía a Karl Rove a departir con los líderes separatistas de La Raza y el Departamento de Educación de Bush prodiga los dólares de nuestros impuestos en las escuelas radicales de la reconquista. Algo no cuadra. A menos, por supuesto, que usted utilice matemáticas aztecas.

Mareando la perdiz
Luis del Pino Libertad Digital 18 Julio 2006

La reacción de los creadores de la versión oficial (a estas alturas, la versión oficial ya no puede tener defensores) es, simplemente lógica. Sin entrar a emitir informes donde se contradiga la presencia de nitroglicerina en los trenes (ningún funcionario se atrevería ya a rubricar nada que pueda demostrarse falso en sede judicial, por lo que pueda venir), tratan de argumentar que Sánchez-Manzano se equivocó al mencionar la nitroglicerina. Pero, eso sí, sin exhibir los informes originales.

El problema es que vamos sabiendo cada vez más cosas:

que los análisis fueron realizados por una funcionaria (¿dónde está su declaración?) y comunicados verbalmente al Comisario General de Información por Sánchez-Manzano.

que existe una primera nota informativa redactada a las 11:30 del 11-M.

que existe una nota complementaria redactada al día siguiente.

que las agencias difundieron, poco después de realizados los análisis, la presencia de nitroglicerina en los trenes.

que todos los medios se hicieron eco de esa información, incluidos Gara y El Pais.

Repitamos el emplazamiento: ¿dónde están esos análisis de los que las agencias informaron el mismo 11-M y por qué no han sido entregados al juez, Sr. Ministro del Interior? Contengan lo que contengan, la ley marca que deben estar en poder del instructor de la causa. Y usted, Sr. Ministro de Interior, tiene la obligación legal de entregárselos.

Así que, ¿qué tal si dejamos de marear la perdiz y publica usted esos informes? ¿No sería todo más simple?

Denuncian a un familiar de 'Amaia' por justificar los crímenes
AGENCIAS/BILBAO El Correo 18 Julio 2006

La juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios investigará la denuncia presentada ayer por España y Libertad por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo contra Iker Gallastegi, tío de la etarra Irantzu Gallastegi, 'Amaia', condenada a 50 años de prisión por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

En su escrito, la plataforma asegura que el familiar de 'Amaia' «justificó los asesinatos de ETA» el pasado 12 de julio en un reportaje emitido por Telecinco sobre las últimas horas de vida del concejal del Partido Popular de Ermua. La asociación sostiene que las palabras exactas de Iker Gallastegui fueron: «¿Por qué tenemos que pedir perdón? ¿Quién nos ha pedido perdón a nosotros por cuarenta años de franquismo?».

«Deber patriótico»
En el vídeo, también se recoge una declaración suya en la que defiende que «en ETA no hay gente de ésa a la que le guste matar, no la hay. Es su deber, matan porque es un deber patriótico». La denuncia subraya que estas frases se realizaron tras comprobar cómo su sobrina «se reía impunemente» de la familia de Miguel Ángel Blanco en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional.

La plataforma atribuye, por todo ello, a Gallastegi un delito de enaltecimiento y «provocación a la pertenencia a banda armada». Subraya, además, cómo el Código Penal establece penas de entre uno y dos años «para quienes hayan participado en su ejecución o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares». Recuerdan también que se considera apología «la exposición» ante un grupo de personas «de ideas o doctrinas que ensalcen el crimen o enaltezcan a su autor».

Terrorismo
ESPAÑA Y LIBERTAD DENUNCIA A IKER GALLASTEGUI, TIO DE LA ETARRA IRANTZU GALLASTEGUI
“En ETA no hay gente de esa a la que le guste matar, no la hay. Es su deber, matan porque es un deber patriótico"
Minuto Digital 18 Julio 2006

España y Libertad ha presentado denuncia penal contra Iker Gallastegui ante el Juzgado Central de Instrucción de Madrid

El pasado día 12 de Julio, en un reportaje realizado y emitido por Telecinco sobre el secuestro y asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco, Gallastegui justificó los asesinatos de ETA.

Sus palabras exactas fueron: "¿Por qué tenemos que pedir perdón? ¿Quién nos ha pedido perdón a nosotros por cuarenta años de franquismo?", “En ETA no hay gente de esa a la que le guste matar, no la hay. Es su deber, matan porque es un deber patriótico".

Estas declaraciones se producían tras poder comprobar como su sobrina se reía impunemente de la familia de Miguel Ángel Blanco en la Audiencia Nacional.

España y Libertad entiende que D. Iker Gallastegui es autor de un presunto delito de enaltecimeinto del terrorismo:

El enaltecimiento o la justificación por cualquier medio de expresión pública o difusión de los delitos comprendidos en los artículos 571 a 577 del C.P o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares se castigará con la pena de prisión de uno a dos años.

España y Libertad también entiende que las declaraciones del denunciado igualmente podrían ser constitutivas de un delito de provocación a la pertenencia a banda armada

Terrorismo
EL PP VASCO NO CEDE A LAS AMENAZAS DEL PSOE Y MANTIENE EL VIDEO DE MIGUEL ÁNGEL BLANCO
Romper con el PP: otra imposición etarra
Minuto Digital 18 Julio 2006

La presidenta del PP, María San Gil, ha asegurado que su formación no retirará el vídeo homenaje al edil del PP asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco ya que es "una sucesión de imágenes reales, sin alterar" a través de las cuales "se muestra la traición al espíritu de Ermua de los nacionalistas primero y de los socialistas después".

Respecto a la imagen en la que aparece la serpiente del anagrama de ETA enroscada en la rosa del logo del PSOE, María San Gil ha recordado que ésta corresponde a una viñeta que apareció en el diario Gara el pasado día 7 de junio y que por lo tanto es "la interpretación" que hace del proceso de paz "uno de los interlocutores necesarios, como les ha llamado Patxi López".

San Gil compareció ayer en una rueda de prensa en San Sebastián en la que presentó junto a Antonio Basagoiti el vídeo-homenaje al edil popular asesinado por ETA hace nueve años Miguel Ángel Blanco, un vídeo que, según ha asegurado, "es una sucesión de imágenes reales, sin alterar" y en el que "no hay nada nuevo".

"Lo único que hemos hecho es poner en imágenes lo que hemos denunciado con palabras en innumerables ocasiones. El éxito de este vídeo es que recoge en un minuto y 54 segundos esa traición al espíritu de Ermua. Es un video denuncia que quedará para la posteridad como reflejo a lo que está ocurriendo en la actualidad", ha señalado la dirigente popular.

Romper con el PP: otra imposición etarra
Mientras, el PSE-EE no prevé presentar una denuncia por el vídeo, aunque advierte que esa grabación representa "un paso más" en la escalada de descalificaciones de los populares contra las que podrían adoptarse acciones legales en un futuro.

Fuentes del Partido Socialista han asegurado hoy que "no está previsto ni lo ha estado nunca que la Ejecutiva del PSE estudie en su reunión de hoy la posibilidad de emprender acciones legales o de romper relaciones con el PP, por la emisión del vídeo sobre Miguel Ángel Blanco".

La Ejecutiva de los socialistas vascos "analizará la situación política en general y, dentro de ella, es inevitable que se hable de la actitud del PP, incluida la emisión de ese vídeo", han puntualizado las mismas fuentes. En cualquier caso, el PSE-EE "se reserva la posibilidad de emprender cuantas acciones consideren oportunas en defensa de la dignidad y el honor de los socialistas vascos".

El Gobierno aprueba un paquete de leyes que el Estatut ya limita o deja sin vigencia en Cataluña
- La nueva regulación funcionarial no se aplicará íntegra en esa comunidad - La Ley de Universidades asume el modelo catalán y consagra la desaparición de cuerpos docentes nacionales - Avala las diputaciones que apoyó suprimir con la reforma
C. Morodo La Razón 18 Julio 2006

Madrid- El Estatuto de la Función Pública, la Ley de Universidades y la Ley de Gobiernos Locales son tres proyectos en marcha que, por distintas causas, están condicionados en su redacción, limitados incluso en su aplicación por el Estatut o reflejan contradicciones con el apoyo del PSOE a esta reforma. El Congreso votará en el nuevo curso político que se inaugura en septiembre los primeros textos legislativos, como el de la regulación de los funcionarios, que no serán de aplicación en la comunidad catalana debido a las competencias exclusivas que se han otorgado a la Generalitat con la modificación estatutaria.

Son los ejemplos prácticos de cómo va a verse afectada la legislación básica del Estado en el nuevo modelo territorial que deviene del proceso impulsado por el PSOE.

Distintos sueldos y ascensos. En el caso del nuevo régimen de funcionarios, que ha entrado ya en las Cortes, el artículo 136 del Estatut concede a la Generalitat competencia exclusiva sobre régimen estatutario del personal al servicio de las Administraciones Públicas catalanas. Al Estado se le concede facultad para legislar sólo sobre acceso, derechos y deberes y situaciones administrativas, pero el resto de la ley que voten los representantes de la soberanía nacional, es decir, lo que afecta por ejemplo a la carrera profesional, a la ordenación de la Función Pública o a la negociación colectiva, no será de aplicación en Cataluña.

A esto que hay que añadir que deliberadamente es una norma de mínimos, en un gesto del PSOE hacia CiU y ERC. Así, en un importante paquete de asuntos, que afectan a la igualdad interterritorial, otorga plena libertad a las comunidades, como es el caso del sistema retributivo o la designación de los puestos que deben desempeñar los funcionarios y los contratados laborales. Además, el Gobierno ha pactado con CiU y ERC que los secretarios, los interventores y los tesoreros dejen de ser funcionarios con habilitación nacional para ser autonómicos. Este personal es responsable ni más ni menos que de la asesoría jurídica y de todo el control económico financiero de las corporaciones locales -la FEMP se ha abstenido de dar su apoyo a esta norma precisamente por este punto.

A finales de este mes o a principios de septiembre entrará en el Parlamento la Ley de Bases del Régimen Local. El ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, se está esforzando por conseguir el consenso con el PP y ha incorporado al texto las alegaciones en las que ha trabajado la «popular» Soraya Sáenz de Santamaría.

El pacto final depende de que acepte la petición de que se refuerce la financiación y las diputaciones. Parece que el ministro se inclina por el acuerdo, pero el guiño en este proyecto legislativo a las diputaciones es contradictorio con el voto del PSOE a favor del Estatut, ya que en él se suprimen en beneficio de las veguerías -el objetivo final es sustituir el modelo provincial por una división propia para Cataluña.

Golpe a los cuerpos nacionales.
La Ley de Universidades, presentada ya al Consejo de Ministros, es otro proyecto legislativo que sirve de espejo de las consecuencias del Estatut. Aquí el Gobierno lo que ha hecho es asumir el modelo catalán y ahí se explica, por ejemplo, la supresión de las pruebas públicas para el acceso a los cuerpos docentes universitarios, con lo que se acaba con los cuerpos nacionales de catedráticos y titulares de universidad.

El PP, a través de la secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar, Ana Pastor, ha advertido que el nuevo sistema de elección del profesado conduce al localismo y a una universidad más cerrada, en lugar de apostar por la calidad y la movilidad. El resultado es un modelo más atomizado, en el que cada universidad centraliza sus propios concursos y, de ese modo, los nacionalistas catalanes tienen un margen total para ejercer en su ámbito un control sin injerencias. El secretario general del PP, Ángel Acebes, denunció ayer que los problemas de aplicación a nivel nacional de leyes como el Estatuto de la Función Pública confirman que el «debilitamiento del Estado» es una realidad. «Lo lógico es que cada ley que aprueba el Consejo de Ministros fuera de obligado cumplimiento para todos los españoles», señaló, tras hacer hincapié en la gravedad de que el Gobierno redacte normas que Cataluña «luego les dice que aquí no son de aplicación». El PP está a la espera de que el BOE publique la entrada en vigor del Estatut para interponer el recurso de inconstitucionalidad en el TC.

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