AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 19 Julio  2006

El Estado inviable
Editorial ABC 19 Julio 2006

EL Gobierno socialista se complace en señalar reiterativamente que España no se ha roto después de la aprobación del nuevo Estatuto catalán, utilizando este método empírico para, a renglón seguido, dar por bueno cualquier otro efecto de menor entidad que se produzca en el futuro. El razonamiento es engañoso y, sobre todo, fallido, porque aferrarse al hecho de que el Estatuto catalán no produzca el daño extremo de la secesión de Cataluña no significa que las demás posibles consecuencias sean aceptables sólo por no suponer la ruptura de España. Era previsible que España no se rompería, pero el problema de fondo es si el Estado en el que se asienta España sigue siendo viable política y económicamente a la vista de que Cataluña ha asumido un volumen institucional de tal magnitud que justifica el diagnóstico hecho por Rajoy en su conferencia en FAES, cuando afirmó que «la España autonómica ha sido suplantada por otra confederal».

La repetición constante de que España no se ha roto encubre la peligrosa dinámica que ha puesto en marcha el nuevo Estatuto de Cataluña, que es consecuencia de la «segunda transición» abierta por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, sin mandato electoral ni consulta popular. Esa dinámica ya ha generado sus primeros efectos, que confirman el temor de que el interés general, como armazón de la solidaridad entre las regiones y piedra angular del Estado autonómico, ha decaído. En concreto, y como anticipo de lo que está por llegar, gracias a un milagroso «cambio estadístico», el Instituto Catalán de Estadística, adscrito a la Consejería de Economía y Finanzas, ha elevado la participación de Cataluña en la economía nacional -es decir, la española-, que ha pasado del 18,8 por ciento al 20,02 por ciento. El incremento, como no podía ser menos, debe ser bien recibido en la medida en que refleje un aumento real de la actividad económica catalana. Pero el hecho de que el nuevo dato es la referencia que prevé el Estatuto catalán -que atribuye a la Generalitat «la competencia estadística de interés de la Generalitat» (artículo 135.1)- para calcular las inversiones estatales en esta Comunidad durante los próximos siete años (disposición adicional tercera), obliga a recibirlo con necesario escepticismo. El dato del Instituto Catalán de Estadística no coincide con el del Ministerio de Economía, lo cual no supone una garantía, porque esa discrepancia encierra un conflicto alimentado por el Estatuto que el PSOE y sus socios han aprobado. Y este Estatuto va a ser utilizado en su integridad por nacionalistas y socialistas catalanes.

Las advertencias sobre la desvinculación progresiva de Cataluña respecto de los intereses generales de España -aunque formalmente se mantenga en el Estado español meramente como usuaria de servicios básicos- empiezan así a realizarse. Y no es sensato despachar este problema con prejuicios sobre el catastrofismo de la derecha o apelando al socorrido fantasma del «centralismo madrileño». La perspectiva del Estado español es preocupante porque se ha aprobado un Estatuto que mengua su capacidad política y financiera en detrimento del conjunto de la Nación. Por lo pronto, Rajoy ha denunciado que ya hay tres proyectos de ley aprobados por el Gobierno que no se podrán aplicar en Cataluña: el Estatuto del Empleado Público, porque el Estatuto limita la legislación básica del Estado a acceso, derechos y situaciones administrativas en la función pública; la ley de Gobiernos locales, porque el Estatuto ha sustituido las Diputaciones provinciales por las veguerías; y la ley de Universidades, materia que el Estatuto reserva a la Generalitat con carácter exclusivo y compartido.
El Estatuto de Cataluña establece principios como el blindaje de competencias, la restricción de la legislación básica del Estado o el sistema propio de financiación que no son normas retóricas, sino partes sustanciales de un nuevo sistema político que se va a aplicar y que supone una alteración del equilibrio constitucional interno del Estado autonómico. La segunda transición que querían los socialistas y los nacionalistas ha consumado su primera etapa con la aprobación de un Estatuto que expulsa al Estado de Cataluña y condiciona su continuidad como organización política del conjunto de España.

De cómo recuperar la Nación
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 19 Julio 2006

Dice Rajoy que el PP va a emprender la tarea de recuperar España, y yo me pregunto si va a hacerlo con la coherencia que le faltó al dejarse ganar el terreno. El lector me entenderá.
Pongamos que se trata de ganar el terreno perdido institucionalmente, esto es, por haber aceptado el principio de la renovación de los Estatutos. ¿Habrá que volver a los antiguos o damos por buenos el valenciano y el balear mientras rechazamos el catalán y el andaluz?

Digo esto porque, sin duda alguna, habría que haberse negado globalmente a la renovación de todos los Estatutos... pero el PP cayó en la trampa de hacerlo en aquellas Comunidades en las que tiene mayoría. Hace un año dije que se trataba de una cuestión de principios y de estrategia y que el PP cometía un inmenso error al entrar en la renovación del Estatuto valenciano: era una forma de aceptar la necesidad global que defendía el PSOE y que suponía la del catalán, el andaluz y mañana el vasco.

Esa forma de proceder demostró que el PSOE tiene estrategia y que el PP se mueve por tácticas.

Pero vayamos a la reconquista de Cataluña para la causa nacional. En este punto le aconsejo a la dirección del PP que no se obnubile con Maragall y Carod. Éste quiere «mejorar» lo que nos ha dejado por herencia el primero. Porque el partido que ahora defiende, tal cual, el Estatut recién aprobado es CiU. Quiero decir muy claramente que con el partido con el que tendría ahora que enfrentarse Mariano Rajoy es con la muy honorable CiU; que la reconquista territorial e institucional de Cataluña no pasa por la pugna con ERC, ni siquiera con el PSC, sino con ese partido que les resulta a los populares tan conmovedor, tan cercano y tan abierto a los pactos como es CiU. En una palabra: que con quien tienen que enfrentarse Rajoy y Piqué es con Durán i Lleida. ¿Acaso les sorprende esto? ¿Acaso no han caído en la cuenta de que el arreglo de Zapatero con Artur Mas en las negociaciones de la Moncloa era lo peor que podía sucederle al PP?

A estas alturas, veintiocho años después de la redacción de la Constitución, la derecha española no ha llegado a descubrir las claves de los nacionalismos. Quizá porque tampoco ha conseguido conocer las de la España que debía preservar y ahora recuperar.

La complicidad entre la rosa y la serpiente
EDITORIAL Libertad Digital  19 Julio 2006

Todavía es pronto para la infamia de responsabilizar al PP de los muertos de ETA, como se le ha responsabilizado de los asesinatos de Al Qaeda. Pero espérense a que llegue una nueva tregua de ETA, y ya verán como no falta quien culpe al "inmovilismo" del PP y a su "crispante" rechazo al "diálogo" del riesgo de que los terroristas vuelvan a matar. Lo que no nos cabe ninguna duda es que los galgos van a querer hacer suya la victoria de los podencos del 11-M. Y no faltaran conejos que les ayuden.

Tras haber hecho semejante pronostico desde estas mismas páginas un mes después del 11-M, todos comprenderán que no nos sorprenda ahora la infamia de José Blanco y del PSOE al trasladar la responsabilidad al PP del riesgo de que ETA vuelva a matar. Lo cierto es que, si ETA dice la verdad y Zapatero no cumple todos y cada uno de los ilegítimos e ilegales compromisos adquiridos, la organización terrorista volverá, de forma ilimitada, a lo que llama "la lucha armada".

En lugar de dar la puntilla a una serpiente que daba sus últimos coletazos, Zapatero le ha convencido –como Carod-Rovira en su día– de que sus objetivos, "tengan el alcance que tengan", son más asequibles si permanece quieta. Puesto que los coletazos y las dentelladas nunca fueron para la serpiente un fin en sí mismo, sino sólo un medio de lograr la presa apetecida, la bicha ha recuperado la esperanza y no ha tenido reparos en prestarse a simular quietud, si eso facilitaba el ser alimentada por quien debía ser combatida.

Aunque ETA no tenga fe ciega en Zapatero, si la organización terrorista comprueba que su impunidad es disfrazada de aceptable "reinserción" y su chantaje de "proceso de paz"; si constata que el Gobierno del 14-M hace caso omiso a las víctimas del terror, al Pacto Antiterrorista y a la Ley de Partidos, legalizando de "facto" a su representación política, no hay que extrañarse de que el "pacto-tregua" entre el Ejecutivo de Zapatero y ETA se haya producido y siga en vigor. Tampoco hay que extrañarse de que este pacto-tregua se mantenga hasta las elecciones generales si hasta entonces, eso sí, ETA visualiza claramente que el Gobierno de España pasa de ser adversario a ser aliado de los partidos separatistas vascos –aliados de ETA en Estella– para acabar juntos y contra el PP con el actual Estatuto de Guernica.

Si el Gobierno de Zapatero ya es culpable de las esperanzas y de las ilegitimas concesiones morales, políticas y jurídicas que ya ha brindado y se dispone a brindar a ETA –el fin no justifica los medios–, aún está por ver que los indignos pagos políticos a los que llegue Zapatero, incluido el fin del actual y constitucional Estatuto vasco, tengan el alcance comprometido como para que ETA declare, victoriosa, que la "guerra", definitivamente, ha terminado.

La herencia de Miguel Ángel Blanco
JOSÉ IGNACIO CALLEJA /PROFESOR DE MORAL SOCIAL CRISTIANA El Correo 19 Julio 2006

El 13 de julio de 1997, hace nueve años, moría asesinado el concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco. Tras un secuestro de dos días, apareció con dos tiros en la cabeza, la tarde del día anterior, en Lasarte, cerca de San Sebastián. Si mi memoria no me falla, era sábado. Un día soleado de julio, de esos que el bochorno hace pesados como el plomo y que la noticia de aquel asesinato terminó por convertir en insoportable. Nueve años no son demasiados, pero habrá gente joven que apenas si lo recuerde como uno más de una lista de casi mil asesinados. Los que tenemos más años, recordamos la tarde de sábado 12 de julio como una de esas fechas que constituyen una experiencia de dolor casi irrepetible. Yo alguna vez he pensado que me dolió tanto como si de un familiar se tratara. No era cuestión de la cabeza y de los principios que a uno le guían en la vida, era también el corazón el que sentía de una forma incomparable. Cuando pienso en aquellas horas de espera por su secuestro y de rabia por su agonía y muerte, he querido entender el porqué profundo de mi reacción, de la reacción de tanta gente, y una convicción me viene a la mente desde entonces: su muerte fue tan injusta como todas, pero su mensaje moral y político fue más cruel que ningún otro; yo sentía que a los ciudadanos nos decían con aquel asesinato que, a ETA, nada ni nadie le importaba un bledo si se interponía en su camino.

Todas las cosas y todas las personas -nos decían- son igual de despreciables para ETA, si no se subordinan a su causa nacional y social. Esta sensación, más aún esta certeza, de que nos decían, «tú mismo estás siendo asesinado con Miguel Ángel Blanco, si moral o políticamente te repugna nuestra acción», es la que mantengo desde aquel día. Le he dado muchas vueltas a esta idea, a cómo recibimos la inmensa mayoría de los ciudadanos el mensaje de ETA. Miguel Ángel Blanco era su carta de presentación, y el festejo de muerte, el acontecimiento al que te invitaban o, en su defecto, el silencio. Morir o callar, eso era todo para quienes no pensaran como ellos y lo dijeran. Por eso el asesinato de Blanco supuso aquella rebelión cívica que los partidos, de mejor o peor gana, tuvieron que aceptar movilizándose los más, o retirándose provisionalmente del escenario algún otro, como Batasuna.

La digestión de todo aquello no fue fácil para nadie y no es el caso que yo repita cómo maniobraron los partidos políticos para hacerse con el espíritu de Ermua. La verdad que la eliminación del adversario político fue el santo y seña de ETA desde 1995 hasta hace poco. Y la verdad que algunas corrientes políticas, con Batasuna a la cabeza, bien que se han beneficiado de ello, también hasta hace poco. Y salvando las distancias, también las opciones nacionalista vascas democráticas y, en su contra, las constitucionalistas, han tirado del hilo de Ermua, tejiendo o destejiendo una tela de araña favorable a sus fines.

Pero nada de esto es nuevo, y está repetido por mil lugares, siempre, eso sí, para acusar a los otros. No voy a intentar deslindar responsabilidades. He dicho al compararlas, 'salvando las distancias'. Lo que sí quería añadir, finalmente, es una idea que me ronda estos días por la cabeza. Lo hago con la legitimidad que me da haber vivido así, como he dicho, aquel asesinato de Miguel Ángel Blanco. Es esto. Se dice que acordar algo con ETA y, también, con Batasuna, es traicionar a Blanco y a todas las víctimas, reconocer que han muerto en vano. Yo pienso que un asesinato siempre es en vano. Un asesinato no tiene ningún sentido. Pretender que un asesinato sacralice las ideas de una víctima, lo veo equivocado. Entiendo que es un factor a estimar con delicadeza, pero no es definitivo. Del mismo modo, las ideas de unos asesinos quedan profundamente marcadas por sus acciones terroristas, pero tampoco es definitivo para decidir el valor democrático de todas ellas. En esto hay que ser más sutiles. En caso contrario, siempre estamos en manos de los bárbaros, por iniciativa propia o por encargo.

Lo puedo decir de otro modo. Uno puede morir por una causa justa, y es muy duro y difícil de aceptar, pero puede. Pero nadie puede matar por lo que él cree una causa justa. De hecho, siempre que hay gente que apela a que la vida no es el último valor, está refiriéndose a la vida ajena. Es curioso y cruel, pero es así. En este sentido, Blanco sí murió 'asesinado' en la defensa de unas ideas democráticas, pero no para que se prohibieran otras ideas democráticas distintas a las suyas, algunas otras habrá pienso yo, sino para que las suyas cupieran con perfecta legitimidad en un proyecto compartido y solidario de País Vasco. Yo creo que de tantas veces como hemos dicho que ETA se ha convertido en un grupo totalitario y terrorista, hemos perdido práctica para diferenciar la diversidad legítima de una sociedad democrática tan compleja como la vasca. Blanco, en tal sentido, es una denuncia permanente contra el totalitarismo político de ETA y de quien le pueda suceder en tal comportamiento, pero no es la negación de cualquier idea y proyecto político distintos a los suyos. Es importante tener en cuenta que no fueron sus ideas, propiamente, las que le llevaron a la tumba, y en tal sentido, intangibles, sino que fueron la crueldad, obcecación y totalitarismo político de ETA, de sus militantes, los que le asesinaron, y en tal sentido, renuncias innegociables en una democracia de ayer y de mañana. Este inexcusable aprecio de los medios y los fines democráticos por todos, es la primera herencia de Blanco y de todas las víctimas de ETA, a mi juicio.

11-M
La sombra de una duda
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 19 Julio 2006

La presencia de dirigentes socialistas reventando un acto de Rajoy en Zamora trae algunos sombríos recuerdos. Recuerdos de una jornada de reflexión meticulosamente inflamada de odio, incendiada desde medios fácilmente reconocibles. No se sabe de consecuencia alguna para los izquierdistas con cargo que fueron identificados en el asalto a las sedes del PP, aquella vergüenza, aquel golpe de canalización del dolor. Rubalcaba es doctor en Ciencias Químicas, pero se merece el título de ingeniero de canales y puertos por su destreza para canalizar. De canalizar el sufrimiento y las emociones desbordadas (¡qué asombrosa sincronía, qué armoniosa polifonía vocal!) a canalizar los turbulentos flujos de información del Ministerio del Interior, que es lo que ahora mismo tiene más peligro.

Nada resulta tan sospechoso como la pauta desinformativa seguida por el PSOE desde el mismo instante en que llegó al poder: obstrucción sistemática a las investigaciones de la comisión del 11-M, promoción de funcionarios relacionados con actos y decisiones que resultan, cuando menos, inexplicables (si uno trata de explicárselos, se topa con la pesadilla), insistencia en que ya se sabe básicamente lo que sucedió, aquiescencia o aval a las falsedades y trampas con las que mandos bajo su cargo han desorientado al juez instructor, presiones de la fiscalía para que se celebre el juicio cuanto antes. Mientras la opinión pública va conociendo nuevas incoherencias, más pruebas falsas o contaminadas, para Conde Pumpido todo está "bastante clarificado".

La anterior etapa de gobierno socialista se vio enfangada por el terrorismo de gobierno. No está claro si el felipismo montó, propició, consintió y tapó el GAL porque para matar a algunos había que robar o porque para robar a todos había que matar. El PSOE alcanzará el nadir de la infamia si acaba descubriéndose que en 2004 operó directa o indirectamente un GAL para devolverlos al poder.

Los años, las investigaciones de la prensa libre, el coraje de unos pocos y la lógica procesal acabaron por poner a cada cual en su sitio, y esta vez volverá a ocurrir lo mismo: sea cual sea la verdad, acabará sabiéndose. Si el PSOE no tiene nada que ocultar, nos felicitaremos, pues lo contrario abocaría a una crisis sin precedentes. Persiste una duda que no hay modo de eludir: si no tienen nada de que arrepentirse, ¿por qué se abrazan a funcionarios sospechosos y, en el mejor de los casos, calamitosamente incompetentes? ¿Por qué ligan su credibilidad –y, en definitiva, su futuro– a la de ellos? ¿A qué tanta prisa en dar carpetazo? No contesten ahora; contesten si quieren después de su propaganda. Los peones negros y la verdad tienen paciencia.

El vaivén de la historia
Por FERNANDO R. LAFUENTE ABC 19 Julio 2006

Un restablecimiento integral del pasado (lo cuenta alguien tan poco sospechosos como Todorov) es algo, por supuesto, imposible (que Borges imaginó, como parodia, en su relato Funes el memorioso) y algo más, es algo espantoso. La memoria es, por ser memoria, selección. Unos hechos serán conservados, otros inmediata o progresivamente marginados, y así, otros olvidados. La conclusión es obvia: será bueno distinguir lo que hay de recuperación del pasado y lo que hay de utilización del pasado. Y en esas estamos.

Sólo han echado mano de las memorias colectivas, los regímenes totalitarios, los que no han hecho de la memoria historia sino política de la historia. Lo cuenta tan claramente Koselleck: «puesto que estuve sometido a la memoria colectiva de la época nazi durante doce años de mi vida me desagrada cualquier memoria colectiva». No hay más memoria que la de uno. Y sobre ese cúmulo personal se escribe el resto. No hay historias oficiales, porque la historia no tiene libreto. Ahora se quiere dinamitar, no fortalecer, la Tercera España, la de todos, la única que venció a la Guerra Civil, la de 1978, no la de 1936, que fue la de los hunos y los hotros (Unamuno). Lo ha dejado escrito Francisco Ayala: «Nadie recuerda ni puede recordar lo sucedido fuera del ámbito de su propia existencia».

La memoria histórica
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 19 Julio 2006

BASTA con asomarse a los manuales de Historia vigentes en las distintas autonomías del Estado para tener claro que lo que en otros lugares del mundo es una ciencia, la del pasado, aquí es una maza con que zurrar a los vecinos. Ahora, nos cuentan, los nietos de los perdedores de la última Guerra Civil quieren recuperar la memoria de sus abuelos. Resultaría enternecedor de no ser intrínsecamente perverso. La revisión de los detalles de tan sangriento conflicto y la exhumación de los cadáveres de sus víctimas son una cuestión estéril que, de servir para algo, sólo producirá daño moral a sus promotores.

Parecía que la Transición, con denodados esfuerzos por parte de los herederos de ambos bandos, había cerrado el más cainita capítulo de nuestro pasado y, a mayor abundamiento, hace ya cuatro años, en el esplendor aznarista, el Congreso, unánimemente, condenó el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. A partir de ahí, a poco sentido común que se ponga en el análisis, todo es ya sobredosis y desmesura. La desgracia del 36, superada por la Constitución del 78, debiera servir para facilitar el deseable entendimiento entre los españoles a la vista del altísimo coste de los desencuentros; pero, en sentido contrario, hacerla valer como génesis de un nuevo enfrentamiento es algo que acredita la poca enjundia de sus promotores.

Una vez más, en el corto periodo de dos años, nos encontramos con un insensato planteamiento que, además de no corresponderse con una clara demanda social, sólo se justifica para amparar los desatinos con los que José Luis Rodríguez Zapatero ha ido sustentando su ascenso y permanencia al frente del Gobierno de la nación. Su escasez parlamentaria hubo de compensarse con apoyos excéntricos y lejanos de lo que puede entender en el socialismo que se contempla en Europa. El precio de tales refuerzos lo vamos viendo en un desarrollo gubernamental espasmódico y demoledor. Eso de la «memoria histórica», por ejemplo, no es otra cosa que la amortización de la deuda de Zapatero -y Pasqual Maragall- con sus aliados de ERC y, de paso, con los erráticos supervivientes de IU, traidores al inmenso sacrificio que hicieron sus antecesores del PCE para olvidar todo lo necesario en bien de la reconciliación nacional y la recuperación democrática.

Sea, por la acuñación del pasado, que París valga una misa; pero ¿cuánto vale La Moncloa? Esta nueva y tensa sensación que nos agita no es el fruto natural de ninguna dinámica cívica. Se trata, sólo, de la reclamación de grupúsculos que, sin mucho sentido en un presente globalizado, o cuando menos continental, no tienen más salida que la explotación rencorosa, sañuda, de un pasado amargo en el que todos resultamos perdedores. Ahora parece sarcástico que, con ese balance histórico, algunos encuentren en su deformado recuerdo su única fe de vida y, peor todavía, su exclusiva razón política de ser.

ZP, ¿ADÓNDE VAMOS?
Editorial  minutodigital 19 Julio 2006

Se cumplen setenta años del aniversario del comienzo de la Guerra Civil y, en vez de analizar objetivamente los hechos con vistas a su superación total, desde el Gobierno parece ser que la consigna es reavivar las brasas sin otro fin que la ruptura final de España tal y como ha existido durante más de quinientos años.

Por suerte la situación social no se asemeja a aquel país hambriento en el que las demagogias marxistas al uso encontraron caldo de cultivo propicio para una revolución
El separatismo en Cataluña y Vascongadas ha alcanzado unos objetivos de los que no disfrutó ni en 1936. El anticlericalismo, forzado por leyes como la que permite el matrimonio entre homosexuales, empieza a ser un referente social al estilo con que fue manejado en la II República. La división entre las bases de la izquierda y la derecha es tan profunda como podía llegar a serlo en Febrero de hace setenta años.

Por suerte la situación social no se asemeja a aquel país hambriento en el que las demagogias marxistas al uso encontraron caldo de cultivo propicio para una revolución que, tras intentarla por dos veces, acabaron provocando los hechos que ahora rememoramos. Los sueños soviéticos de Largo Caballero no se cumplieron pero, al menos, ahora y entonces sabíamos qué es lo que pretendían algunos socialistas hacer con el solar patrio.

Pero, por desgracia, hoy no sabemos qué es lo que quiere Zapatero. Su hermetismo y la necedad de sus actuaciones no nos dejan vislumbrar si lo que desea es la III República, federal o confederal, si anhela una conjunción de naciones bajo el manto tutelar de la Corona o si pretende la independencia de las Vascongadas, con Navarra, y Cataluña y retirarse a su León natal para contarlo ante la tumba de su abuelo. Y, para conseguir sus propósitos, no vacila en hacernos dudar sobre quienes somos y de dónde venimos. Así, sin tener respuesta a esas dos preguntas, no podemos preguntarnos adónde vamos.

Días de exaltación regionalista
Celso Ferreiro La Opinión 19 Julio 2006

Como es consustancial a la etapa de exaltación regionalista que atravesamos, sobresalen problemas inducidos, que ni existían ni responden a las reales y legítimas demandas de la sociedad. Por eso, cuando se plantea la identificación nacional y su expresión política, nos asalta la duda si es algo que viene de antiguo o se trata de un fenómeno moderno, creado artificialmente. Algo parecido, cuentan, sucedió en el darwinismo, entre evolucionistas y creacionistas, interesados en saber si Adán tuvo ombligo. Lo cierto es, que la ciudadanía va por otro lado, como lo reflejan las encuestas del CIS: el 75 por ciento de los gallegos considera a Galicia como región y sólo el 17 como nación, porcentaje, éste, que se corresponde con la clientela electoral, de quienes pugnan dentro de la Xunta, sacar a flote su deriva. Galicia necesita una minoría operante, selecta, que, al parecer, no aflora en lo políticamente correcto ni en la aplicación del derecho alternativo o tal vez por el uso alternativo del derecho.

En Galicia, todo lo que hizo el pueblo permanece (danza, canciones, artesanía, etc), por eso, querer utilizar la lengua como comodín no basta, incluso para transformar algunos particularismos de exclusión política. Lenguas propias son el gallego y el castellano, porque las dos son propias de los gallegos. Lo mismo podemos decir de la historia y de la cultura propias, porque las compartimos con España. Si escarbamos en las diferencias, observaremos que son siempre de carácter personal, incluso entre los habitantes de una misma aldea. Nótese la distinción entre la Galicia marinera y la campesina. En este ámbito, como en tantos otros de la vida cotidiana, no es saludable emplear la ideología como instrumento de poder, porque llegaremos a la intransigencia y al conocimiento fanático, que borra la historia. La política no puede imponerse a la pedagogía y, mucho menos, hacerlo de modo coercitivo.

En el afán de buscar espacios de soberanía, a través de las normas estatuarias, nos fijamos como ejemplo Cataluña, cuyos datos escolares son llamativos. Si un niño es castellano-hablante, en la enseñanza en el idioma que más domina (castellano) el fracaso escolar es tan sólo del 27 por ciento. Si la recibe en el idioma vernáculo, se eleva al 42 por ciento. El sarampión de la lengua quiere alcanzar a las necrópolis e imponerse, a la fuerza, en el mundo forense. Es un fenómeno cíclico, como el de la educación sexual, que ahora ofrece programa Quérote, que nos alerta de los peligros de una masturbación brusca. Es la revolución de la postmodernidad, del intervencionismo, cuyos primeros brotes se registraron en los inicios de la transición, cuando, entonces, alcaldes lugareños, como los de Corcubión y Mos asomaron la hilacha: el primero obligó a trasladar la estatua del Libertador San Martín, porque estimaba que era general fascista y el otro pretendía, que todas las sepulturas del cementerio local fuesen iguales y obviasen la cruz. El problema de algunos políticos no es que sean independentistas, es que son un error.

Otrosidigo
La conselleira de Cultura en una reciente intervención pública en Asturias se expresó totalmente en vernáculo, para sorpresa de los asistentes. Imita a la Sra. De Pujol que, en sus visitas centroeuropeas, prefería que se le tradujera al inglés en lugar del castellano.

-"Santiago ya no es una aldea grande, pero nosotros lo parecemos" (profesor Xaime Barreiro, decano de la facultad de Económicas de la Universidad Compostelana).

Democracia a la venezolana
EDITORIAL Libertad Digital 19 Julio 2006

La infame campaña que el PSOE y sus socios lanzaron contra el PP antes del referéndum catalán no era más que el aperitivo. Las increpaciones y los abucheos a los dirigentes populares reaparecieron ayer en Benavente y Ponferrada. Sin venir demasiado a cuento, en el curso de una visita que Rajoy llevaba a cabo en la localidad zamorana, un grupo de jerifaltes socialistas locales y un puñado escaso de sindicalistas de UGT le salieron al paso tratando de reventar el programa del líder de la oposición. Horas más tarde, en Ponferrada, se repitió una escena parecida, como si los organizadores lo hubiesen calculado al milímetro.

Actos como este ponen de manifiesto que el PSOE hace mucho que se echó al monte. La democracia es sólo válida si ellos gobiernan y, aun gobernando ellos, nadie tiene derecho a discrepar más de la cuenta. El que lo hace, como es el caso de Rajoy, sufre las consecuencias. Una manera de entender la democracia al más puro estilo bananero, venezolano de la peor tradición, la chavista, en la que quien disiente lo paga. Lo vimos en Cataluña y volvemos a verlo ahora. A falta de otras razones, gritos y pancartas. Alguien en Ferraz ha debido pensar que, a través de este tipo de algaradas, los socialistas quizá mantengan el pulso de la calle, adormecida tras dos años de campañas callejeras de desgaste y otros dos de desgobierno y despropósito.

Así las cosas, y con un Gobierno cuyo único programa político es aniquilar al PP y borrarle de la vida pública, el partido de Mariano Rajoy se encuentra ante una crucial elección. O acepta el órdago y se esconde, que es, dicho sea de paso, lo que hizo en Cataluña, o planta cara a los alborotadores y ejerce su legítimo derecho a expresarse. No es una cuestión baladí. Si el Partido Popular se decanta por lo primero puede ir despidiéndose de volver a gobernar, pues habrá aceptado tácitamente una forzosa clandestinidad. Es lo que busca el PSOE, que la oposición se acobarde para reforzar de este modo la endeble ventaja electoral y nula ventaja moral que poseen los socialistas.

Por el contrario, si Rajoy y los suyos dejan a un lado la tentación del perfil bajo, tan poderosa por otra parte entre los populares, conseguirá, como poco, que los socialistas no vuelvan a intentar operaciones similares. La libertad no se mendiga, se ejerce, y esto es algo que Rajoy debería conocer a la perfección, porque no es la primera vez que tiene que salir escoltado de un acto. Ha de denunciar con todas sus fuerzas la coacción a la que está siendo sometido, reclamar a la prensa y poner en conocimiento de todos los ciudadanos la persecución que padece. Ocultarlo, quitarle hierro o fingir como que no ha pasado nada es un callejón sin salida y la semilla de futuros abucheos. La izquierda opera de un modo tan simple como este. Si ve que algo funciona insiste en ello hasta convertirlo en parte fundamental de su acción política. El PP ya lo sabe. En su mano está no consentir que se salgan con la suya.

Izquierda liberal
El primer triunfo de "Ciudadanos"
Antonio Robles Libertad Digital 19 Julio 2006

El nacimiento en Cataluña del nuevo partido no nacionalista "Ciudadanos" ha provocado ya corrimientos importantes en el discurso "electoral" del PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya). Adivinen en qué dirección. Efectivamente, en el discurso social de "Ciudadanos". Esto nos debería alegrar sobremanera, pero no se dejen llevar por las primeras impresiones.

Vayamos al grano. Sábado, 15 de julio de 2006. Montilla se presenta como candidato a la presidencia de la Generalitat por el PSC en las próximas elecciones autonómicas del 1 de noviembre. Dice sin violentar un ápice sus pestañas: "No hace falta llenarse la boca cada día con la palabra nación". Cierto, pero entonces, ¿qué ha hecho él durante los tres últimos años como secretario general del partido en el gobierno catalán, causante directo de su inclusión en el preámbulo del Estatuto?

Pero bien, no hagamos leña del árbol caído. De sabios es rectificar. Ahora bien, ¿ha rectificado Montilla? Así seguía su frase anterior: "porque la nación es la gente, el barrio, la escuela, el hospital". Vuelta la burra al trigo, ¿no acababa de afirmar que no hacía falta llenarse la boca cada día con la palabra nación? ¿Entonces a qué viene llamar a la escuela, nación, a la gente, nación, al hospital, nación? La escuela es la escuela y el hospital es el hospital, instrumentos reales y concretos de nuestro sistema social para dotarnos de civilización y de seguridad vital. Nada que ver con ese palabro que sólo ha servido para dividirnos y clasificarnos y a él para no ocuparse ni de escuelas ni de hospitales, ni de la seguridad ciudadana, ni del precio de la vivienda durante estos tres últimos años. O, al menos, no lo suficiente.

"Soy hijo de un pueblo de Andalucía, pero soy catalán de elección y de sentimiento". A buenas horas, mangas verdes. Ahora, precisamente ahora, a las puertas de unas elecciones autonómicas con el mundo charnego definitivamente soliviantado por las oficinas de delación lingüística y la denuncia social de "Ciudadanos" contra la exclusión social de la mitad de los catalanes, ahora, precisamente ahora, nos sale con el cuento del origen. ¿Se imaginan ustedes que un catalán en Andalucía dijese que es "hijo de un pueblo de Cataluña, pero andaluz de elección y sentimiento"? Yo no me lo imagino. Hay una necesidad sobreañadida de remarcar la adhesión. Ningún catalán lo haría porque nadie le arrincona a ello ni siente la necesidad de remarcar algo que no tiene valor añadido alguno. Ser catalán o andaluz es sólo un accidente de nacimiento, nada más, sentirse esto o lo otro, una libertad; pero enfatizarlo de esta manera, una necesidad de hacerse perdonar un pecado original de nacimiento o una mentira electoral. Supongo que habrá otras posibilidades, pero a mí no se me ocurren.

Le traduce El Periódico: "Con Montilla en el cartel, el partido persigue [...] una Catalunya popular, plural, mestiza, trabajadora". A mi no se me ocurre, sin embargo, traducirlo así, porque si lo hiciera tendría que suponer que su apuesta por la pluralidad, el mestizaje y el rechazo de la identidad nacional le llevarían necesariamente a cerrar las oficinas de delación lingüísticas y a desterrar esa práctica infame de la inmersión escolar por la cual la mitad de los niños de Cataluña no pueden estudiar en su lengua materna. Debería aplicar las reglas del CAC a sus propios medios de comunicación. Debería dedicar el discurso de fin de año a denunciar las prácticas totalitarias de algunos catalanes violentos y muchos responsables políticos y mediáticos contra las ideas no nacionalistas y aquellas organizaciones que las sostienen. Debería restaurar la bandera constitucional en todos los ayuntamientos y edificios oficiales de Cataluña junto a la senyera. Debería destinar el caudal derrochado de dinero público en asuntos identitarios a la comprar de material informático suficiente para que cada alumno disponga de un ordenador en la escuela además de libros gratuitos...

Pero todo eso no lo hará. Porque sólo es la necesidad de que su electorado engañado durante tantos años siga desactivado una elección más. Esa es la diferencia con el recién creado partido de los "Ciudadanos": nosotros sí lo haremos.

Si tienen alguna duda sobre mi seguridad en que nos está vendiendo gato por liebre reparen en la presentación que le hacía Maragall: "Es el mismo proyecto con un nuevo liderazgo". Es decir, los mismos perros con distintos collares. Y sigue: "es la renovación necesaria para desarrollar todas las potencialidades que brinda el Estatut". Para echarse a temblar. Es incompatible desarrollar el Estatut y respetar la pluralidad. Montilla le contestó: "Gracias, Pascual, por el trabajo que has hecho, por el que haces y por el que harás; gracias por tu tozudez, tu complicidad y tu generosidad".

Ustedes mismos.     antoniorobles1789@hotmail.com

La lengua viva
Política: irenismo e ironía
Amando de Miguel Libertad Digital 19 Julio 2006

José María Navia-Osorio Navarro (sobrino de nuestro habitual José María Navia-Osorio y García-Braga) se extiende sobre la hipócrita significación del término "proceso de paz". Después de consultar el diccionario, don José María concluye: "De todas las definiciones posibles de paz, y por extensión de un proceso de paz, no veo dónde encaja el proceso de disolución de un grupo terrorista... El hacer cumplir la Ley no es estar en guerra contra nadie, como tampoco lo es el practicar el terrorismo. Siendo una cosa tan evidente, me pregunto por qué este empeño en llamar a las cosas por lo que no son". Muy sencillo. Se ponen nombres espurios a las cosas cuando no se está moralmente seguro de lo que se hace, cuando se quiere engañar al público. Esa reacción la retrató magistralmente Orwell en su célebre "1984". Por otra parte, el actual "proceso de paz" no equivale a la disolución del terrorismo vasco, sino a la claudicación ante la ETA. ¿Cómo se va a disolver una banda de forajidos cuando logra negociar de igual a igual con el Estado?

Seguimos con la política en clave satírica. Claudio Verdú imagina que alguna vez van a tener que fusionarse el Partido de Euskadi Socialista (PES) y la Euskadi Ta Askatasuna (ETA). El resultado de la fusión sería PESETA, una especie de diminutivo de PSOE. Sigue: "El Partido Comunista quedaría como la calderilla del PESETA y por ello la gente lo llamará la Perra Chica, tanto por sus iniciales (PC) como por rememorar la moneda fraccionara más pequeña que tenía la peseta". Añado una curiosidad. Lo de "perra" era porque se interpretaba como "perra" la figura gastada de de un "león" que figuraba en las viejas monedas de cobre junto al escudo de España.

Asombra la imaginación satírica de don Claudio. Véanse estos palíndromos respecto a los terroristas vascos que ha encontrado don Claudio:

¡Anises! A la rural ETA mate la rural asesina.
Es atea ETA, sé.
ETA me reta; mala maté, rematé.
ETA merece remate.
A la ETA catéala.

José María Navia-Osorio me recuerda lo que yo escribí aquí como sátira: la eventual ilegalización del PP. Pues bien, según anota don José María, esa ha sido la solicitud de Arnaldo Otegi. Sigue la ironía por parte de don José María: "Lo encuentro razonable. Si HB es legal, el PP no puede serlo y viceversa […] Al PP lo votan 10 millones de votos, pero, como son fascistas, su voto no vale". Es una forma chusca de interpretar el pensamiento (es un decir) del tal Otegi.

Continúa el concurso del epíteto más preciso para caracterizar al presidente Zapatero. Por parte de un asturiano, cuyo nombre desea mantener tapado dice que la razón para el anonimato es "un tufillo que no me gusta". Da un ejemplo: "si dices que hacer oficial el asturiano es una pérdida de tiempo y dinero, te dicen que eres un fascista, un retrógrado y un antiprogresista. Te dicen que cientos de miles de personas están deseando que se haga oficial. Que hay un clamor popular para desterrar el castellano. Ese clamor solo lo producen unos cuantos miles que hacen más ruido; acabarán haciendo oficial el asturiano. No reflexionan. Solo piensan en la Arcadia feliz que suponen fue Asturias antes de la industrialización". Todo eso para explicar el deseo de anonimato. A lo que iba. El epíteto que propone el prudente asturiano para Zapatero es liante. Sus discursos "no aclaran nada; lo lía aún más callando, otorgando y diciendo cosas sin contenido". Añado que con la retórica zapateril estamos ante una prueba de lo que en esta pantalla he sostenido muchas veces, que el lenguaje politiqués sirve también para velar la comunicación. Por eso mismo los asuntos políticos se prestan tanto a la ironía, la sátira.

Desde luego, la crítica política se resuelve algunas veces por la vía del humor. Así lo entiende Víctor M. Pérez Velasco, quien me sigue facilitando la vida con sus epigramas políticos. Comparto hoy el regocijo con algunas estrofas del romance "Antivirus" que firma "Ciudadano Pérez", de profesión psicólogo y de actividad empresario:

He comprado un antivirus
Para en mi radio instalar,
Que me libre del efecto
Llamado SERenidad.

He instalado el antivirus,
No me quiero intoxicar
Del que llaman "mal de izquierdas",
Mal de la SERenidad.

La política es perfecta,
El socialismo es un don,
Zapatero es el profeta,
¡No hace falta religión!

El 11-M fue un fallo
Atribuible al PP,
Que aliado con Bin Laden
Lo planificó muy bien.

En este mundo SEReno
No importa la libertad,
Es un prejuicio burgués
Que debemos superar.

Revuélvete ciudadano
De la sociedad civil,
Instálate el antivirus
Y sufre, ¡que estás aquí!

Yo te ofrezco un antivirus
Que se llama Federico,
Emite desde la COPE,
Un pequeño chiringuito.

Vuelve «El Idiota»
Por RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 19 Julio 2006

Son tiempos fecundos. Agarra uno un micrófono y dice que Hizbolá no es un grupo terrorista porque también ofrece escuelas, hospitales y otros centros de beneficencia pública. Como si no hicieran eso mismo todos los grupos jihadistas del mundo. Va a resultar ahora que las madrassas paquistaníes son centros de entendimiento intercultural y promoción de la paz mundial. Salta otro y nos habla de la intervención iraní y siria en el Líbano como algo legítimo, pero define el intento israelí de defenderse de la incuestionable agresión sufrida como una brutal agresión. Porque cabría preguntarse cuál sería la respuesta proporcionada -«proporcionada» es la palabra de moda entre los europeos- a un acto universalmente considerado «de guerra» cual es el de la toma de soldados como rehenes.

La guerra que se vive estos días en el Líbano, la que desarma todo argumento ante las imágenes de cadáveres de niños llevados en brazos por sus padres, será pronto empleada contra Occidente. «El Idiota» -permítase el uso de un singular que en verdad se aplica a muchos, muchísimos- está deseando entregarse. Construye argumentos que confluyen en un auge del entreguismo a los enemigos de Occidente. Y, lo más sorprendente, se hace desde posiciones de izquierda que nunca tuvieron nada en común con integrismos religiosos, sino que fueron antaño sus más contumaces enemigos.

Coincide este auge del idiota universal con la gestación de la segunda parte de uno de los libros más provocativos de las últimas décadas. Ya está firmada, Carmen Balcells la hornea, la segunda parte del «Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano» que desde Lisboa, Miami y Washington redactan a tres manos Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa. Es comprensible que diez años después de la aparición de la primera versión, los Chávez, Morales, Vázquez, Kirchner y otros compañeros mártires hagan inevitable volver sobre los mismos temas que podrán ser mucho mejor ejemplificados que hace una década. Cabría pedir a los tres provocadores que se han vuelto a embarcar en esta aventura editorial que tengan a bien no mirar sólo a nuestra América en esta ocasión. Es tanto y tan grave lo que está sucediendo en Oriente Medio y de tan enormes repercusiones para todos nosotros, que conviene que empecemos a mirar al problema retirando los velos que difuminan el núcleo de la cuestión. Estamos librando una batalla por la supervivencia de nuestra cultura -es decir, de nuestra civilización- de la que Israel, con sus innumerables defectos, es un ariete. A nuestro alrededor son muchos los que les siguen bailando el agua a los que nos tienen en el objetivo. Urge dedicar unos minutos a reflexionar sobre cómo nuestra civilización es minada desde dentro.

Pedagogía política
Los vídeos del PP
Agapito Maestre Libertad Digital 19 Julio 2006

El PP ha hecho un vídeo de homenaje a Miguel Ángel Blanco, que considero sensato y ajustado a la realidad. El PP también ha realizado un vídeo sobre el incendio de Guadalajara, que resulta bastante instructivo sobre esta tragedia; hubo, se dice pronto, once muertos, pero el presidente de Castilla-La Mancha ni se dignó a mencionarlos en su discurso de Navidad. Reconozco que la idea de los vídeos del PP es interesante. Es lícita e imaginativa. Es valiente e instructiva. Es, en fin, pedagógica. Bienvenida sea, porque bueno es todo lo que sirve para ilustrarnos políticamente. Sin ilustración no hay democracia.

Me gusta. Adelante. No paren. Sigan haciendo vídeos, por ejemplo, recuerden el atentado que sufrió Aznar, sí, sí, porque es el único presidente de Gobierno, que durante la democracia, ha sido objeto de un atentado de ETA. Muestren las mentiras que se vertieron sobre el Prestige, incluso recuerden al dirigente del PSOE que ironizó "sobre la necesidad de hundir otro Prestige", si con el actual no conseguían desalojar al PP del poder. Recuerden, recuerden y recuerden, porque este país está sometido a un plan de choque contra la memoria, contra el recuerdo crítico del pasado, por parte del PSOE y sus terminales mediáticas.

El PP tiene la obligación política y moral de desasnar a los ciudadanos del olvido al que, un día sí y otro también, nos obliga el PSOE. Sigan, por lo tanto, recordando las agresiones violentas y atentados que recibieron las sedes del PP en la época de Aznar; muestren también las agresiones dirigidas, según se ha demostrado judicialmente, por dirigentes del PSOE a simples afiliados del PP. Tampoco dejen de contarnos en alguna pequeña película las diferentes agresiones que ha montado unas veces los socialistas, otras los nacionalistas, y, muchas otras, todos juntos, a dirigentes políticos del PP; por supuesto, no olviden de registrar las imágenes de ayer mismo, en Benavente, donde dirigentes socialistas y de UGT reventaban un acto político de Rajoy. Muestren, pues, en vídeo cómo tratan de eliminar al PP por las vías de la agitación, la propaganda, la agresión y la violencia populista. Es importante, pues, mostrar en vídeo cómo se acaba con la única alternativa política que existe en una democracia cada vez más debilitada tanto desde la perspectiva jurídica como moral.

Vengan vídeos, señores del PP; que muestren sin complejos, sin autoengaños, que esto más parece una república bananera de corte castrista que un Estado de Derecho. Sean valientes y saquen las opiniones de Zapatero sobre la crisis del Líbano y contrástenla con la de su ministro de Exteriores, y cómo estás saquen otras mil... Ilústrennos con imágenes y palabras sobre el deterioro de nuestra democracia, porque quizá no valga para ganar elecciones, pero le harán un inmenso favor a miles de ciudadanos ayunos de verdad y, además, se lo agradecerán los historiadores que, más pronto que tarde, vendrán a contar cómo desapareció una democracia, una nación, porque una casta dirigente excluyó a más de la mitad de los españoles de sus proyectos totalitarios.

Pero, sobre todo, el PP no sólo tiene que montar vídeos para ilustrarnos de lo que hace el PSOE, sino que también es una terapia, quizá una catarsis, para que este partido centenario pueda hallar una vía para democratizarse. Cosas más difíciles se han visto. Abramos un camino a la "esperanza", o sea, obliguemos al PP a montar vídeos, en verdad, espejos para que el PSOE vea su verdadero rostro. Ante el de Miguel Ángel Blanco, el PSOE ha percibido su joroba y no se ha gustado. Su reacción ha sido violenta y ha arrojado el espejo, el vídeo, al suelo hasta hacerlo añicos. No le ha gustado su cara. Pero, quién sabe, a lo mejor el próximo le hace recapacitar y cambia de actitud. En fin, porque el PSOE es básicamente "imagen", apariencia, es bueno ponerle espejos por todas partes para que se vea tal como es.

Rajoy, perseguido por la tensión que crea Zapatero
Editorial Elsemanaldigital  19 Julio 2006

Mariano Rajoy visitó ayer Benavente, donde fue recibido y aclamado por varios cientos de personas. Dentro de la normalidad democrática, el líder de la oposición pretendió visitar la localidad zamorana, donde sus partidarios, como es natural, lo recibieron entre gritos de "presidente, presidente". Sin embargo, la jornada terminó de manera muy diferente, mucho más amarga.

Entre los congregados se mezclaban miembros del sindicato socialista UGT y del mismo PSOE. Algunos se querían manifestar contra la política sanitaria del gobierno autonómico castellanoleonés, otros reclamaban la construcción de un hospital en Benavente. Pero a las protestas siguieron los insultos y los intentos de agresión, de tal manera que Rajoy tuvo que abandonar el lugar protegido por la Guardia Civil, y hubo enfrentamientos entre manifestantes favorables y contrarios al Partido Popular.

Mariano Rajoy no es un ciudadano cualquiera, sino que encarna la legitimidad de sus casi diez millones de votos y, en realidad, su libertad es la libertad de todos. La democracia no consiste sólo en que gobierne el partido más votado, sino en que la oposición sea respetada y pueda actuar libremente para ganar consensos en la sociedad. Una democracia en la que la oposición es acosada por el Gobierno y no recibe el amparo debido por las instituciones es una democracia en riesgo.

El PP de Castilla y León, a través de su secretario general Alfonso Fernández Mañueco, ha pedido la dimisión de Miguel Alejo, delegado del Gobierno en Castilla y León, por los incidentes. Las fuerzas de seguridad que dependen del Ministerio del Interior no impidieron los incidentes, mientras que los manifestantes afines al Gobierno actuaban sin cortapisas.

No es un caso aislado. El propio Rajoy ha dicho que "a cada lugar que voy el PSOE me manda a UGT, o ellos mismos, a organizarme un problema y a plantearme una reivindicación sobre cosas que no son de mi competencia". La oposición democrática sufre el acoso en la calle de los manifestantes de la izquierda, y ha habido también incidentes con manifestantes extremistas y republicanos en actos públicos de la Familia Real.

Conviene recordar que durante el último año de gobierno de José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero se sirvió de manifestaciones callejeras para erosionar al Partido Popular. Zapatero llegó a La Moncloa tras las manifestaciones del 13 de marzo de 2004, en las que no faltaron ataques al PP, cercos a sus sedes y agresiones verbales y físicas sus militantes. Hoy es obligación de Zapatero, como gobernante, y de Alfredo Pérez Rubalcaba, como ministro del Interior, evitar que la oposición pierda su libertad. Y esa libertad está en peligro por el clima de tensión que ha generado el mismo Gobierno y por las actitudes agresivas de algunos partidarios del mismo Ejecutivo. Lo cual es impropio de una democracia occidental avanzada.

Noticias frescas: Zapatero y Cebrián quieren explicarnos lo que fueron la Guerra Civil y el Franquismo
Jesús Cacho El Confidencial 19 Julio 2006

Joaquín Leguina, miembro de esa vieja guardia del PSOE arrinconada por el ímpetu revolucionario del hombre de la eterna sonrisa, sufrió el lunes un ataque de sentido común al hablar de esa ‘Ley de la Memoria Histórica’ que prepara el Gobierno, y vino a decir que “abrir este debate no tiene mucho sentido”, vamos, que es un verdadero disparate, que es lo que piensan millones de españoles de derechas y de izquierdas, porque lo que habría que hacer, en caso de que sea preciso hacer algo, en torno al enfrentamiento entre españoles que supuso la Guerra Civil sería “cerrar definitivamente el debate”. Por una vez, y sin que sirva de precedente, de acuerdo con el señor Leguina.

Para el presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, el citado Leguina, la tal memoria histórica se recuperó sobradamente durante la transición, como prueba la “enorme cantidad de libros” que se han escrito sobre asunto tan capital, por no hablar de tesis doctorales, artículos periodísticos y demás. Momento adecuado para precisar que sin duda estamos ante un problema personal del señor Zapatero, que aparentemente no ha leído nada, no ha oído nada y no se ha enterado de nada, cosa explicable en un diputado que estuvo 17 años calentando sillón en el Congreso de los Diputados sin que lo conocieran más allá de su familia y cuatro amiguetes.

Dice el refrán castellano que “cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo espanta las mocas”. Al ágrafo Zapatero se le acumula el trabajo, cierto, pero en sus ratos libres y desde el alto sitial que ocupa en Moncloa, se despierta tras años de meritoriage y cae en la cuenta de que, diantre, hubo una Guerra Civil, sí, y hay que desenterrar a los muertos, leñe, reivindicar el glorioso -para él- papel de la II República, y hasta hacer una Ley específica, ni más ni menos, como si tras la muerte de Franco en un ya lejano 1975 no hubiera habido en España un Gobierno socialista durante casi 14 años, amén de otros Gobierno igualmente democráticos.

En el empeño por remover la mierda, con perdón, el señor Presidente cuenta con el apoyo inconmensurable de Juan Luis Cebrián, que ayer publicó en El País una encuesta encargada para la ocasión según la cual el 64% de los españoles quieren revolcarse de nuevo en el detritus, quieren que se investigue –porque hasta que no lo cuente Cebrián nadie sabrá realmente nada- la Guerra Civil y lo que ocurrió en el franquismo, y la verdad es que nadie mejor para explicarlo que el propio Cebrián, que en vida de Franco fue director de los servicios informativos de RTVE, el hard core del aparato de intoxicación y propaganda del Régimen, aunque también podría decir algo el señor Polanco, distinguido flecha del Frente de Juventudes que fue en su tierna juventud.

Claro que Cebrián argüirá que si ocupó tan alto puesto en el aparato represivo del franquismo fue sin duda obligado, ya se sabe que a la fuerza ahorcan, que también a él le ocurrió lo que al inefable Haro Tecglen que en paz descanse, es decir, que les pusieron una pistola al pecho a la hora de aceptar el trinque, uno, y de escribir aquellas elegías que dedicó al invicto Caudillo, el otro, pero, ya digo: poca gente podrá explicar con más lujo de detalle, con más conocimiento de causa, la esencia del franquismo que Juan Luis Cebrián. Nos vamos a divertir.

Eso hacía Cebrián, servir al Régimen de Franco, mientras otros de su misma quinta militaban en el PCE que desde París dirigía el camarada Carrillo. Muchos de los militantes de aquella hornada no se sentían comunistas en absoluto. Simplemente se sentían antifranquistas, y por ello se creían moralmente obligados a hacer algo, a poner su pequeño granito de arena para acortar en lo posible la opresión que significaba aquel régimen sin libertades. Curiosamente, la inmensa mayoría de los que en vida de Franco se jugaron el tipo, pasaron página hace ya tiempo. El propio Carrillo decía ayer que “la España de hoy no se parece en nada a la de 1936”. También de acuerdo.

Son los que nunca estuvieron, los que se escaquearon, los Cebrianes de turno, los zapateros remendones que no se enteraron de nada, los que por acción u omisión colaboraron con el franquismo, quienes ahora quieren abrir las tumbas del recuerdo de aquellos años negros y sacar de nuevo a pasear los fantasmas colectivos, seguramente para borrar un pasado personal ignominioso, el habitual complejo de culpa de antiguos colaboracionistas, ahora burgueses acomodados, que les atenaza en la abundancia, un problema que, en todo caso, podrían resolver mucho más económicamente para ellos y más cómodamente para nosotros con unas sesiones de psicólogo o una simple terapia de grupo.

El año 36 dos Españas enfrentadas por siglos de atraso, incultura y resentimiento, dos trenes poseídos por el afán de dinamitar al contrario chocaron a toda velocidad sobre el paisaje de una Europa convulsionada por los fascismos de distinto signo, de derechas y de izquierdas. A partir del 75, los españoles de todas las tendencias, frescas las heridas provocadas en el recuerdo por cientos de miles de muertos de ambos bandos, decidieron, en un ejercicio de concordia que ha pasado a las páginas de la Historia moderna como un monumento al sentido común, enterrar el pasado y abrir las puertas a un futuro de convivencia.

De ese sentimiento nació la Constitución del 78. Los españoles hemos fracasado después a la hora de convertir la llamada Transición en una verdadera democracia, pero eso es harina de otro costal. Hoy toca decir que resulta sencillamente alucinante que un resentido con muchísimo poder como Cebrián, y un parvenu que se acaba de caer del guindo como Zapatero, quieran a estas alturas abrir las tumbas de la Historia para desenterrar los fantasmas del pasado, sacando de nuevo a pasear por valles y montañas a los tradicionales demonios familiares históricos de los españoles. Peligroso, muy peligroso. Váyanse los dos a freír espárragos y déjennos en paz.

LAS DOS ESPAÑAS DE ZAPA-CERO
Pedro de Hoyos Periodista Digital 19 Julio 2006

Estamos viendo en Zapatero el mismo extraño comportamiento de los últimos presidentes de Gobierno cuyo asiento presidencial dependía de los votos de los nacionalistas periféricos. Cierto es que en sus concesiones a los nacionalistas catalanes ha ido más allá que sus antecesores y todo indica que se dispone a hacer lo mismo con los nacionalistas del País Vasco y, sólo cabe imaginar, con los nacionalistas gallegos. Concesiones, aclaro, a los nacionalistas, que no a los catalanes o a Cataluña, como la clara abstención en el referéndum se encargó de poner de manifiesto. Empieza a ser normal que los políticos circulen por rutas ajenas a sus votantes. Qué más quisieran esos nacionalistas que fuese cierta la identificación automática que ellos realizan entre su ideología y el pueblo al que representan.

Zapatero por su cuenta y su riesgo se ha decidido a cambiar las estructuras del Estado y las relaciones entre quienes lo componen, sin contar para tan delicada labor con la colaboración del principal partido de la oposición. Cuenta sólo con el apoyo de los nacionalistas respectivos y el de los intrascendentes de I.U. Y me interesa aclarar que hablo del apoyo de los nacionalistas, que no necesariamente de los ciudadanos de esas autonomías. Para ello no le importa deshacerse de aquellos “mindundis” de su partido, Rosa Díez o Nicolás Redondo, que no le secundan en sus propuestas. A los pobrecillos (por ser despreciados, no por dignidad, inteligencia u otras cualidades) les ha ido relegando y apartando de su camino pues son, eran, la maleza que hay que desbrozar para seguir avanzando. Todavía está por ver hacia dónde.

Está Zapatero llevando a cabo esa tarea, ya digo, con el general encanto de los nacionalistas. Cómo no van a estar encantados si les está haciendo la labor que ellos tanto están deseando: la culminación de una España, de un Estado, de dos niveles; una España de afortunados y otra de desheredados; un Estado de privilegiadas naciones y otro de secundarias regiones; una España en la que unos ciudadanos tendrán una serie de derechos, políticos, económicos, culturales y una importancia en la estrategia de los Gobiernos y otra España de ciudadanos regionales (que los lectores tomen la palabra en todos los sentidos que quieran) que ni pinchan ni cortan en las decisiones de los Gobiernos, unos ciudadanos mindundis que han sido relegados y apartados del camino de sus gobernantes pues somos, éramos, la maleza que hay que desbrozar para seguir avanzando. Para estos ciudadanos no se debería hablar de Zapatero sino de Zapa-cero, pues cero es lo que le importamos.
Doy por supuesto que Zapa-cero está convencido de hacer el bien a sus ciudadanos. No quiero pensar que todo esto lo hace por seguir en el puesto o por pasar a los libros de Historia como Zapatero I el Pacificador. Todo para el pueblo pero sin el pueblo, pues lleva a cabo su tarea prescindiendo de todas aquellas autonomías que carecen, carecemos, de un partido nacionalista fuerte, es por eso que creo que en todas y cada una de las autonomías debería haber un voto multitudinario a este tipo de partidos. Si los grandes partidos “nacionales” no saben o no pueden defender nuestros intereses, el votante, por instinto natural y por pura supervivencia, debería desconfiar de ellos. Si Zapacero se encuentra a gusto negociando con partidos nacionalistas démosle diecisiete tazas de caldo, que pruebe de todas, no sólo de dos o tres. Siempre las mismas dos o tres.

Escribo y vivo y amo desde el corazón de Castilla. La actitud hacia ella de los últimos presidentes de Gobierno, además de negar su existencia, ha sido la del traidor que rechaza y desprecia sus orígenes y quiere asimilarse al poderoso conquistador, quizá sin darse cuenta de que Roma nunca paga a traidores. En Castilla no existen partidos nacionalistas fuertes, ésa y no otra es la gran causa de sus males actuales. Dedicarse a la construcción de España, obra que jamás le será pagada ni agradecida, es el final de una Castilla rota en cinco autonomías diferenciadas, inconexas e indiferentes. Y Zapa-Cero, tan feliz.

PD. Mientras tanto en Cataluña se niega su alma castellanoparlante y se niega el derecho a estudiar en Castellano de quien lo desea sin que los escasos amantes de Castilla y lo castellano diga ni media palabra. Su solidaridad debería surgir por lo de “castellano”, no por lo de “nacionalista”. Digo yo.

Historias de la vida con denominación de origen, así somos, aunque no lo parezca:
http://pedrodeh.blogspot.com

¿Por que la sociedad española no se moviliza y se rebela?
Francisco Rubiales Periodista Digital 19 Julio 2006

Cada día son más los sociólogos, politólogos y analistas que son incapaces de explicarse por qué razón la sociedad española no se moviliza y se rebela, a pesar de estar más crispada que nunca y convencida de que la insolvencia de sus gobernantes está llevando al país hacia la ruína.

Millones de españoles creen que la unidad nacional se rompe, que el Estado de Derecho se va a pique y que el actual gobierno de España lleva al país hacia la ruina. Se trata de sentimientos muy graves que embargan no sólo a los miembros de la oposición política sino también a cientos de miles de ciudadanos neutrales, que votan con la cabeza fría y que no son “hooligans” de ningún partido. Sin embargo, hay dos grandes misterios que nadie entiende: ¿por qué razón la sociedad española no se moviliza ante tamaño desastre? y ¿por qué el Partido Popular, único en la oposición, no se beneficia de una situación que, en teoría, le es propicia, y no consigue avanzar en votos y apoyos?.

Si la situación es tan grave ¿Por qué extraña razón todos permanecemos inmóvil y no nos rebelamos? ¿Es España un país acobardado, quizás porque se ha enriquecido con demasiada rapidez y que se ha vuelto conservador y miedoso, como muchos creen? ¿Por qué el PP no avanza en intención de voto y se perfila ya como ganador de las próximas elecciones?

Aunque parezca increíble, existe una explicación lógica a lo que está pasando. La gente no se rebela porque carece de liderazgo, porque no se fía de una oposición que carece de credibilidad y a la que los ciudadanos considera poseedora de los mismos defectos y “tics” totalitarios que el actual gobierno: poca fe en la democracia, obsesión por el poder y los privilegios y el mismo desprecio por el ciudadano que el que demuestra el gobierno socialista.

La ciudadanía española está muy preocupada por la situación del país, pero está reaccionando de una manera peculiar: en lugar de arrojarse en brazos de la oposición, de la que no se fía, para castigar al gobierno, está reaccionando contra los políticos en general, que nunca antes fueron tan denostados y despreciados como ahora, y contra el sistema, que nunca antes tuvo un más bajo nivel de aceptación.

Las contradicciones de la oposición son tan patentes como los errores del gobierno. No se puede afirmar, como hace Rajoy, que España está a punto de hundirse por culpa de los nacionalistas, cuando en su propio seno, en comunidades que gobierna, alimenta sentimientos nacionalistas. No se puede condenar los estatutos catalán y andaluz, mientras que la Valencia del PP aprovecha la oportunidad para firmar el suyo y afirmar que quiere “lo mismo que obtengan los catalanes”.

Al PP le falta contundencia porque carece de coherencia y credibilidad en su oposición, porque, en el fondo, quizás esté más cerca del PSOE que de los ciudadanos. Su único problemas real es que ha perdido el poder. ¿Acaso no acaba de votar en las Cortes, codo con codo con los demás partidos, un finiquito de lujo, privilegios y subidas de sueldos para sus diputados? ¿Acaso no quedó claro que durante el mandato de Aznar, que duró ocho años, el PP cometió errores similares a los actuales del PSOE y gobernó con similar desprecio a la ciudadanía y a la auténtica democracia?.

Conscientes de que apoyar al PP para vengarse del mal gobierno del PSOE es inútil y apostar por más de lo mismo, los ciudadanos han decidido apoyar abiertamente la regeneración de la democracia, una decisión que les lleva a enfrentarse con la oligocracia partidista que gobierna el país, la que ha dinamitado la democracia y la que la ha convertido en un coto de privilegiados, millonarios y déspotas obsesionados por el poder, tan alejados de la democracia como de los verdaderos intereses ciudadanos.

Voto en Blanco http://www.votoenblanco.com/

Vivienda
Más intervencionismo, más problemas
Emilio J. González 19 Julio 2006

Los socialistas, por lo visto, todo lo arreglan subiendo los impuestos. Lo hicieron con la tributación sobre el tabaco para resolver los problemas financieros de la sanidad pública y ahora pretenden hacer lo mismo para solucionar los problemas presupuestarios de los ayuntamientos, mediante la reforma de la ley de haciendas locales que preparan. Sin embargo, de llevarse a cabo dicha reforma en este sentido, sería un error y una oportunidad perdida para resolver de una vez por todas el problema socio-económico más importante de nuestro país: la desorbitada carestía de la vivienda.

Desde la llegada de la democracia, nadie se ha preocupado seriamente por las haciendas municipales, las grandes ausentes en todos los debates y reformas de las finanzas del sector público. Los ayuntamientos, sin embargo, han ido asumiendo cada vez más competencias, debido a su proximidad con los ciudadanos, sin que dichas competencias tuvieran la consiguiente contrapartida presupuestaria. Por ello, las corporaciones locales tuvieron que acudir al suelo para financiar sus crecientes gastos, impidiendo la liberalización de su uso y, en consecuencia, provocando las subidas disparatadas del precio de la vivienda. Por tanto, finanzas municipales y coste de las casas tienen una relación estrecha de causa-efecto por la cual, resolviendo la primera cuestión, se resolverá también la segunda. El problema es que los socialistas no creen en esta vía para solucionar las cosas, como demuestra la reciente ley del suelo aprobada por el Consejo de Ministros, que consagra todavía más la tan perniciosa intervención pública sobre el mismo y que, además, puede ser inconstitucional al invadir competencias de las comunidades autónomas. De hecho, el Tribunal Constitucional se pronunció en este sentido en 1997 con su dictamen sobre la ley del suelo de 1989 y, con este precedente, no hay razón para que ahora vayan a cambiar las cosas.

Así es que tenemos una ley del suelo que, además de intervencionista –el origen de los males del precio de la vivienda en España–, posiblemente es inconstitucional, y en un futuro próximo probablemente también una ley de haciendas locales que consolidará todavía más un modelo equivocado de financiación municipal y, por consiguiente, una estructura de mercado del suelo totalmente perniciosa. Pero, claro, tampoco cabría esperar otra cosa en este sentido después de ver el texto que presentó el viernes al Consejo de Ministros la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo.

De acuerdo con el proyecto de reforma de la ley de haciendas locales que preparan los socialistas, los ayuntamientos podrán sanear sus finanzas mediante subidas en los impuestos de bienes inmuebles (IBI), matriculaciones y construcciones y obras, es decir, a costa del bolsillo de los ciudadanos y con efectos negativos sobre la inflación –como si ya no hubiera bastantes con el precio del petróleo– y sobre la industria de la automoción, una de las que más empleo crea en España y una de las más amenazadas por la deslocalización de empresas. O sea, que para resolver un problema se pueden agravar otros dos tanto o más importantes, y todo por una obsesión intervencionista y de hacer crecer el sector público. Porque frente a la propuesta de los socialistas hay una alternativa mucho mejor, que es el adelgazamiento de las administraciones. ¿De qué manera?

Los ayuntamientos dependen orgánicamente de las comunidades autónomas. Éstas han visto engordar sus presupuestos en los últimos años gracias a la fortísima descentralización administrativa llevada a cabo por los Gobiernos del PP, que estuvo acompañada por nuevos sistemas de financiación autonómica que incluyeron la cesión de porcentajes importantes de impuestos, algo que va a ir a más en los próximos años con el acuerdo entre el Gobierno de Zapatero y la Generalitat catalana. Por tanto, el Estado ha adelgazado mientras las autonomías han engordado; incluso han ganado más peso que el que ha perdido la Administración Central, como muestra el hecho de que el incremento del número de funcionarios autonómicos ha sido muy superior al de la reducción de funcionarios del Estado. Ahora, sin embargo, le toca adelgazar a las autonomías, cediendo parte de su recaudación a los ayuntamientos. De esta forma, las corporaciones locales contarían con ingresos suficientes para poder financiar sus gastos y actividades sin necesidad de tener que acudir al suelo, con lo que se podría liberalizarlo.

Por desgracia, los Gobiernos regionales no quieren oír ni hablar de esta posibilidad. Para ellos, los ingresos cedidos por el Estado son para su uso exclusivo y unas veces los emplean acertadamente, como la Comunidad de Madrid con la ampliación de la red de metro, y otras solo sirven para hacer política, como la Junta de Andalucía y sus medidas para captar votos para los socialistas a costa de las arcas públicas. Por tanto, no están dispuestos a ceder un solo euro a los ayuntamientos. Sin embargo, y como decía antes, las corporaciones locales dependen orgánicamente de las comunidades autónomas y son éstas, por tanto, quienes tienen que asumir la mayor parte de la responsabilidad y de los sacrificios para resolver los problemas financieros municipales, transfiriendo a las arcas de las corporaciones locales parte de los ingresos que, por su parte, recibieron del Estado.

Cuando se pusieron en marcha los actuales sistemas de financiación autonómica, el Gobierno cometió el error de no incluir en la cesión de impuestos a los ayuntamientos, pensando que las comunidades autónomas harían con ellos lo mismo que el Estado estaba haciendo con las autonomías. Ahora existe la posibilidad de subsanar ese error y resolver el problema de la vivienda. Por desgracia, no existe voluntad política para ello, como están dejando bien claro los socialistas. Todo apunta a que se volverá a perder una nueva oportunidad para resolver el problema de las finanzas locales y, con él, el de la vivienda, sólo por culpa del intervencionismo que inspira las políticas del PSOE. Así va el país.

Socorro, no más de lo mismo
Nota del Editor 19 Julio 2006

Los habituales sufridores de esta página, sabrán ya que aquí somos (soy ?) absolutamente anti-autonomistas, así que, utilizando los argumentos del autor, por favor, no más de lo mismo: algunos espabilados dijeron que había que llevar la administración a los administrados, y ya ven lo que hemos conseguido, que casi en cada familia haya un funcionario autonómico; y siguiendo así, conseguiremos que haya también otro funcionario municipal, y eso sin contar las subcontratas y empresas varias que se han dotado, para reducir el famoso aumento imparable head count funcionarial.

Lo que indica el sentido común es ver que servicios tienen que ser responsabilidad de la gestión municipal, regional, estatal, comunitaria y global, prohibirles que se metan en los que son innecesarios, para eso están las empresas y los clientes, y suministrarlos con celo y eficacia donde sea más ventajoso para la sociedad, no para su interés político. Y no olvidar que el famoso servicio a la sociedad que se arrogan los políticos es un cuento chino, pues se dotan de unas contraprestaciones con las están tan contentos que ninguno quiere dejar la poltrona. Si quieren servir a la sociedad, que lo hagan en las innumerables ONG's, y no a costa siempre de los permanentemente esquilmados contribuyentes.

Paloma antisionista
POR JOSÉ MARÍA LASSALLE (*) ABC 19 Julio 2006

LOS reproches airados que profirió Rodríguez Zapatero el pasado fin de semana contra Israel evidencian lo que muchos sospechábamos: que más que un líder político, nuestro presidente del Gobierno es un moralista. Pero no a la manera de aquellos franceses que como La Rochefoucauld, La Bruyère, Voltaire o Chamfort aguijoneaban la conciencia de los europeos de los siglos XVII y XVIII. Por de pronto, carece -como es lógico- del recorrido intelectual y la honradez emocional de aquéllos. La aproximación que hace a la moral es meramente pragmática. Está al servicio de su visión de la esencia de la democracia a través de la cintura. Para él, la moral es moralina aplicada a la política. Concretamente a esa política con minúscula que está alejada de la convicciones y los principios teóricos de nivel, y que bracea en el tactismo del día a día. Así, su moralización de la política tiene un único norte: rebañar votos en los caladeros de los prejuicios y las ideas preconcebidas en torno a los humillados y ofendidos de la historia.

Defensor infatigable de las causas perdidas que puedan dar réditos electorales, nuestro presidente Zapatero disfruta haciéndose pasar por un Robin Hood postmoderno que trata de hacer justicia conforme a una cosmovisión maniquea que no admite matices ni sutilezas. Su análisis es tan simple plásticamente que recuerda a un western de bajo coste. Para él tan sólo puede haber buenos o malos. Da lo mismo si hablamos de la Guerra Civil, de Cataluña, de la Transición, del diseño territorial de España, de la lucha antiterrorista o de la política internacional. Siempre lo mismo. Para nuestro presidente sólo puede haber culpables o inocentes, defensores de la justicia o la injusticia, amigos de la paz o de la guerra.

Su condena visceral de Israel en un mitin de su partido trazó desde su púlpito pacifista una frontera tan radical como inasumible para cualquiera que sepa algo del complejo escenario geopolítico del Líbano y el Oriente Próximo. En vez de aprovechar la ventana de oportunidad que se abría para fortalecer la presencia exterior de España en el Mediterráneo, ha cegado cualquier posibilidad al respecto. Al igual que hizo con la bandera norteamericana, ha vuelto a preferir el guiño electoralista, esta vez poniéndose del lado de la numerosa feligresía antisionista que hay en nuestro país. Podía haber rentabilizado a favor de los intereses generales la buena amistad española con los gobiernos árabes. De hecho, podía haberse ofrecido como puente entre las partes en conflicto.

Pero no, nuestro presidente Zapatero hizo lo único que no puede hacer un líder europeo y occidental: disparar toda la munición justiciera que cabe imaginar sobre los israelíes. Le faltó tiempo para elevarse a los cielos del Olimpo progresista impulsado por las alas de su disfraz de paloma e hizo la cabriola maniquea de arremeter contra Israel culpándolo de casi todo en la guerra que mantiene con Hizbolá. Afortunadamente no se deslizó por el mezquino tobogán antisionista de establecer paralelismos con el Holocausto, pero hemos estado muy cerca de verlo. Dibujó de nuevo en el horizonte de su imaginario anti-PP el Infierno de las Azores y metió en él a los israelíes reprochándoles no haber aprendido las lecciones de la guerra de Irak. En este sentido, resulta especialmente preocupante la interpretación del caso libanés a la luz de su Alianza de las Civilizaciones. Sobre todo porque omitió en sus declaraciones cualquier denuncia a Hizbolá, se abstuvo de condenar la pasividad del gobierno de Beirut por no meter en cintura a esta organización terrorista y evitó cualquier reproche a Siria e Irán por utilizar y financiar a esa milicia chií que opera impunemente contra Israel desde su santuario libanés.

Con tanta parcialidad moral en torno al trágico conflicto que se libra en el Líbano, el presidente Zapatero ha caricaturizado nuevamente la política exterior del Gobierno español. Con su gesto inamistoso hacia Israel ha conseguido dos cosas: que las orillas trasatlánticas entre los Estados Unidos y España se alejen unos cientos de kilómetros más y que, de paso, nos hayamos enajenado innecesariamente el apoyo del poderoso lobby judío norteamericano. Por si fuera poco, nuestro presidente ha decidido asumir explícitamente la semántica antisionista que es tan del gusto de los caudillos populistas y los demagogos de toda laya que hay por el mundo. A lo mejor es que así pretende poner en marcha dentro de Europa un banderín de enganche que alinee a su lado a toda la judeofobia internacional. En cualquier caso, se equivoca si cree que, de este modo, evitará que la sombra del terrorismo islamista siga acechando sobre nuestro país. Acaba de verse desgraciadamente con la muerte de un soldado español en Afganistán. La internacional totalitaria islamista que opera en el planeta no distingue entre soldados occidentales que defienden la Alianza de las Civilizaciones o la foto de las Azores.

Para la lógica de la yihad, Occidente es el enemigo y dentro de sus fronteras no puede haber una España «finlandizada» que orille su presión terrorista con un discurso pacifista y antisionista. Ahora que las vacaciones veraniegas están encima, sería bueno que algún asesor monclovita guardara en las maletas de nuestro presidente el excelente libro de Pierre-André Taguieff, La nueva judeofobia y, de paso, los diarios de Victor Klemperer. Quizá así se curaba de no tener claro dónde están los límites del bien y del mal cuando se trata de defender los valores de las sociedades abiertas.
(*) Diputado en el Congreso y secretario de Estudios del Partido Popular

Los orígenes de la actual crisis libanesa
Gustavo de Arístegui Periodista Digital 19 Julio 2006

Las recientes y muy desafortunadas declaraciones del presidente del Gobierno de España en Ibiza, requieren que se haga un análisis más riguroso de la dramática crisis que vive ese maravilloso y maltrecho país. En primer lugar unas pequeñas aclaraciones de historia y geografía, siempre conviene a la luz de la ignorancia enciclopédica de la que algunos se han empeñado en hacer gala. El Líbano es un pequeño país de 10452 km2, en el que conviven más de 5 millones de habitantes, divididos en 17 comunidades (19 según otras fuentes), algo menos de la mitad cristianos (maronitas –católicos de rito oriental maronita- greco-ortodoxos, melquitas –greco-católicos- y algunos protestantes y hasta siriacos), y algo más del 50% de musulmanes (chiíes –minoría mayoritaria), sunníes, tercera minoría tras chiíes y maronitas, y una escisión del Islam los drusos, entre otras. El Líbano ha sido el campo de batalla regional más importante durante la Guerra Fría, y desde la precaria paz de 1989 (Acuerdos Taif –Arabia Saudí) parecía que se había librado de la maldición de ser una de las principales víctimas de sus vecinos más poderosos. Lamentablemente no fue así, Siria se negaba a retirarse de la pequeña y maltrecha República Levantina y sólo las masivas manifestaciones tras el brutal asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri y la reacción internacional, resolvieron, muy a disgusto, retirar sus 40.000 soldados, no sin dejar una fuerte presencia de su temido y eficaz Servicio de Inteligencia y una densa red de informantes y chivatos.

El Líbano ha estado en el ojo del huracán geopolítico regional desde su ¿completa? Independencia en 1943, afectado por la guerra del Canal de Suez, por la de los 6 días, por “septiembre negro” (la expulsión de las milicias y dirigentes palestinos, no así de la población palestina de Jordania en septiembre de 1970, para muchos el verdadero desencadenante de la guerra civil de 1974 a 1989), la invasión israelí de 1982 para evitar que la OLP siguiese utilizando el territorio libanés. Las diferentes fases del conflicto libanés, palestinos y algunos musulmanes contra los Kataeb cristianos (y los terribles sucesoso de Sabra y Chatila), los chiíes contra muchos, chiíes pro-iraníes de Hizbulá contra chiíes pro-sirios de AMAL (La Guerra de los campos y la Guerra de las Banderas), que terminó como consecuencia la alianza ciertamente estratégica entre los dos países. Hoy Hizbulá es una fuerza hegemónica en el chiísmo libanés, muy a pesar de la mayoría de miembros de esa comunidad que los temen y rechazan, muchos de sus miembros más prestigiosos cuyos nombres no puedo citar pues pondría su seguridad en grave riesgo, se quejan amargamente diciendo que en Occidente todo el mundo piensa que todos los chiíes libaneses son de Hizbulá.

Ha habido durísimas confrontaciones entre cristianos, primero el Kataeb de Pierre Gemayel contra otras fuerzas principalmente maronitas como los Guardianes del Cedro (del clan de los Franjie), después del Kataeb contra Fuerzas Libanesas de los hermanos Bashir y Amin Gemayel contra su padre Pierre, y finalmente las Fuerzas Libanesas de Samir Gragea contra la escisión de Elie Hobeika (Intifada intercristiana). Tampoco conviene olvidar la guerra entre una parte del ejército libanés bajo las órdenes del megalómano general Aoun, más algunos cristianos, y no pocos musulmanes anti-sirios contra Siria y sus aliados, entre 1988 y 1989, que le costó la vida a mi padre, junto a tantos miles de defensores de la independencia y soberanía del Líbano. Lo increíble de ese pequeño país es la volatilidad de las alianzas y la fragilidad de las lealtades, pues el Aoun, otrora archi-enemigo de Siria es hoy un furibundo pro-sirio y aliado de Hizbulá. El general Aoun es cristiano-maronita (en consecuencia elegible como presidente de la República según la Constitución de 1926, el Pacto Nacional de 1943 y los Acuerdos de Taif de 1989 que reservan esa magistratura a la comunidad maronita) siendo el candidato preferido y más alabado por Sheij Hassan Nassrallah secretario general de esa organización terrorista. Como puede comprobarse el conflicto libanés era y es mucho más complejo que una guerra civil de dos bandos bien definidos y enfrentados, o de una situación regional concreta, es muchas cosas al mismo tiempo, lo que hizo del mismo un problema de tan difícil y frágil solución. Ante esta complejidad brilla por su imprudencia, ignorancia y simplismo el análisis del presidente Rodríguez Zapatero.

Por otra parte conviene hacer un repaso a quién es y qué pretende la organización Hizbulá. Creada en 1982 por el embajador iraní en el Líbano para hacerse con la influencia y control de la que ya se vislumbraba como la comunidad más numerosa del país, su primer líder fue el ex ministro de Jomeni Hadi Ghaffari. La comunidad chií libanesa tenía hasta ese momento como organización de referencia a la milicia AMAL, pro-siria y fundada por el carismático clérigo chií Imam Mussa Sadr, desaparecido en muy extrañas circunstancias durante un viaje oficial a Libia en 1979. Le sucedió al frente de AMAL el abogado chií Nabih Berri, hoy presidente del Parlamento Unicameral (puesto reservado constitucionalmente a la comunidad chií), que muy pronto fue cuestionado por su falta de ultrarrigorismo religioso por la rama islamista de su organización que se escindió creando AMAL-Islámica que eventualmente se integró en Hizbulá. Tras los brutales enfrentamientos ya mencionados hoy ambas organizaciones son aliadas, más como consecuencia de los intereses de sus amos sirios e iraníes, que por verdaderas afinidades o coincidencia de intereses. Hizbulá tiene una particularidad curiosa si no se conoce bien Oriente Próximo y es que admite en su seno a miembros no chiíes, de hecho hay bastantes palestinos que están integrados en sus filas, y llegaron a militar en las mismas hasta algún cristiano como el greco-ortodoxo y ex militante del Partido Comunista libanés Georges Hawi, asesinado por su defensa de la independencia de su país en los días que siguieron a la revuelta popular anti-siria en el Líbano, la llamada “marea roja”.

Hoy Hizbulá y AMAL son pro-sirias, y la segunda es también en gran medida feudataria de Irán. La República Islámica persa financia con más de 100 millones de dólares anuales a Hizbulá, de los que desvía más de 9 millones de dólares a organizaciones terroristas palestinas, especialmente Hamás y Yihad Islámica Palestina. Hizbulá fue incluida en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado de los Estados Unidos en 1997, y según muchos informes tiene células activas en 20 países, entre los que cabe destacar: Alemania, Francia, Italia, España, Grecia, Reino Unido, Suiza, Turquía y Pakistán. Se le atribuyen terribles atentados como los del bar “el descanso” de Madrid, o la Embajada israelí y el Centro Judío AMIA en Buenos Aires. Tiene una fuerte presencia en la frontera tripartita entre Argentina, Brasil y Paraguay, y una poderosa e influyente cadena de televisión Al-Manar que ha sido declarada ilegal en numerosos países por sus mensajes violentos y su defensa del terrorismo.

Hizbulá es un verdadero ejército, pues dispone de armamento pesado, entre otras muchas cosas, algunos blindados, misiles iraníes Al-Fajr (aurora) 3 de 240 y Al-Fajr-5 de 333 mm , misiles TOW guiados por cable, misiles sirios de 220 mm de alcance medio y unas 13.000 piezas de artillería ligera, además de aviones no tripulados “Mahajer-4” de fabricación iraní, como el que emplearon para atacar hace unos días una corbeta israelí con el resultado de cuatro marineros desaparecidos. Es un verdadero Estado dentro del Estado, y ha sido en gran medida el sustituto de las tropas sirias para controlar e influir en el Líbano, tras su retirada. Hizbulá es la única milicia libanesa que no se ha desarmado tras los Acuerdos de Taif que pusieron fin a la guerra civil, en flagrante violación de la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU, por cierto promovida por Francia, que lo exige de manera taxativa. Me habría gustado que el presidente del Gobierno de mi país lo hubiese recordado en su discurso de Ibiza. La historia del conflicto libanés y su encaje en el avispero de Oriente Próximo ponen claramente de manifiesto que las raices de la actual crisis hunde sus raíces en las últimas tres décadas, y que poco o nada tiene que ver con la situación en Irak.

Por otra parte a presente escalada militar que se está viviendo en Oriente Próximo es consecuencia de la clara instrucción de Irán a Hizbulá para provocar la reacción israelí para tapar su negativa a aceptar las muy razonables condiciones que le ofrecía la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica) y la UE, para resolver la crisis abierta por el régimen iraní. Hizbulá estudió con todo detalle la reacción del Ejecutivo de Ehud Olmert tras el secuestro del soldado Shalit, y decidió hacer lo mismo. La situación en Oriente Próximo en general, y la libanesa en particular, requiere un análisis mucho más riguroso, que una desafortunada, simplista y torticera frase para lograr un total de TV, un titular de prensa o un corte de radio, que por otra parte demuestra un preocupantes anti-israelismo, antioccidentalismo y actitudes todas ellas más propias del movimiento de No Alineados, que de jefe de Gobierno de una democracia occidental y moderna.

Nazislamismo

Manuel Molares do Val Periodista Digital 19 Julio 2006

Desde su fundación con el reconocimiento de las Naciones Unidas en 1948, Israel ha tenido que elegir constantemente entre dos caminos: el suicidio, dejando que los islamistas exterminen a sus ciudadanos como hicieron los nazis, o combatir a quienes quieren destruirlo como ocurre desde su primer día de existencia, cuando fue invadido por cinco países vecinos.

Queda una tercera vía. La que ha propuesto como solución definitiva para el problema judío el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad: destruir Israel y a los hebreos con sus futuras bombas atómicas.

Culminará así el sueño de numerosos islamistas para los que aquella tierra debe pertenecer al Islam, según ordena Alá, volatilizando a seis millones de israelíes.

Impresionan las fotografías de niños muertos estos días en los ataques de Israel para destruir las bases de Hamas y Hizbulá, organizaciones terroristas nazislamistas que se ocultan entre la población común. Niños como escudos protectores. A veces hasta una docena rodeando a un terrorista.

Pero tras esas imágenes está la supervivencia de la única democracia del área que sufre guerras de invasión desde hace casi sesenta años: 1948, 1956, 1967, 1973, 1982...

Ocupa limitados territorios palestinos o de los países fronterizos para protegerse, pero cuando se retira, como recientemente de Gaza, los nazislamistas interpretan el gesto como una debilidad que les invita a redoblar sus ataques.

Envueltos en mayor fanatismo religioso que en reivindicaciones políticas o territoriales, los sunitas de Hamás y los chiítas de Hizbulá no son de este mundo, sino de Alá y de Mahoma, el profeta que recuerdan únicamente como sanguinario conquistador.

Intuir qué pretende el nazislamismo requiere imaginarse el peor nacionalcatolicismo y multiplicar por mil su fanatismo, locura y violencia: piénsese en el 11M y en la reclamación islamista de Al Andalus.

A eso se enfrenta Israel, pero las fotos de niños muertos y el antisemitismo están haciéndole perder la guerra de la propaganda.

El Líbano: víctima y verdugo
Por RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 19 Julio 2006

El Líbano es visto estos días como la víctima de la lucha entre Israel y Hizbolá. En realidad el Líbano es la víctima del cambio de estrategia del grupo terrorista chií, establecido allá por 1982 con los auspicios de Irán y la posterior ayuda de Siria. Durante años, la cabeza de Hizbolá ha aspirado a formar parte del sistema político dominante. En los años de guerra civil, además de servir de vanguardia antiisraelí, siguiendo el ejemplo de las Hermanos Musulmanes, desarrolló una labor social significativa, proveyendo de servicios donde no llegaba el Gobierno de Beirut. Eso sí, a cambio de una profunda islamización de sus allegados.

La aceptación de Hizbolá en el proceso electoral tras la retirada Siria suponía dos cosas para la organización islamista: adoptar como prioridad la reconstrucción social y económica del país y, en segundo lugar, el desarme y el desmantelamiento de sus milicias. Ninguna de estas condiciones estaba Hizbolá dispuesta a cumplirlas, como se ha podido ver. Para el Gobierno de Beirut, Hizbolá debía cesar en sus ataques a Israel para no provocar una respuesta destructora desde Tel Aviv. Pero para el grupo al servicio de Irán, el apoyo de éste al final se ha demostrado más determinante que su interés por jugar a la política en el Líbano. A Irán le interesa desatar la violencia en la zona en estos momentos y sus marionetas de Hizbolá no han hecho sino servir a sus intereses una vez más, por encima de los del Líbano. Es Hizbolá con sus acciones quien ha provocado la destrucción del país y en ese sentido, el Líbano es su víctima.

Pero el Gobierno de Beirut también es, a su vez, el verdugo de la situación. Su incapacidad para enfrentarse a las milicias de Hizbolá en la creencia de que era mejor dejarles actuar para ganárselos y no oponerse a ellos, ha llevado a que Hizbolá se convirtiera en un estado dentro del Estado. En términos de la ley internacional es el Gobierno del Líbano quien es responsable de no permitir que su territorio sea utilizado para actividades que dañan a otro estado. Cosa, que como muy bien dice el Gobierno de Israel, Beirut no ha sido capaz de garantizar. Es más, dejando crecer la red terrorista y haciendo la vista gorda frente a sus conexiones internacionales, el Gobierno libanés no ha hecho sino extender el número de objetivos legítimos a los ojos de la IDF, las fuerzas de defensa israelíes.

Tras la revolución de los cedros, parecía haber una posibilidad de futuro para un Líbano estable y democrático. Sólo hubiera bastado que Hizbolá se hubiera comportado. Sin embargo, la evolución del Líbano no ha podido escaparse a la tendencia general en la zona, a saber, una creciente influencia del extremismo islamista y del Irán de los ayatolás. En ese contexto, se ha demostrado que Hizbolá era más fuerte que el Gobierno en Beirut. De la misma forma, la dependencia de los islamistas libaneses de Teherán también ha dejado claro que no puede haber futuro democrático y pacífico para el Líbano con ellos. Ni tampoco para la región, porque Hizbolá, como también Hamás, no son sino la expresión de un juego mucho más global, el islamismo frente a la modernidad.

El Líbano necesita la ayuda de la comunidad internacional. Pero no para defenderse de Israel, sino para acabar con Hizbolá y afines. Es su proyecto islamofascista, totalitario y profundamente antidemocrático el peor enemigo del Líbano. Ojalá esta guerra sirva para desembarazarse de ellos y para liberar definitivamente al Líbano del yugo al que le tiene sometido todavía Siria.

Los intelectuales advierten que no es tarea de los políticos «reescribir la Historia»
BLANCA TORQUEMADA. MADRID. ABC 19 Julio 2006

«Mal asunto es que a los historiadores se nos requiera para las páginas de política nacional de los periódicos», reflexiona el catedrático de Historia Contemporánea José Varela Ortega, para quien la ley de Memoria Histórica que está ultimando el Gobierno parte de un concepto «disparatado y metafísico» porque «la Historia no tiene memoria. Memoria no tienen más que los individuos, y yo, después de cuarenta años en esta profesión, aún no conozco a Doña Historia». Una vez establecido el punto de partida, el profesor Varela argumenta que el interés en poner en marcha esa normativa «responde exclusivamente a un proyecto político actual, consistente en romper el vigente pacto constituyente con el principal rival del partido gobernante, que tiene el 40 por ciento de los votos, y sustituirlo por otro con los grupos nacionalistas, que cosechan un 8 por ciento de respaldo electoral y que no están interesados en constituir nada, sino que aspiran a «decontracté" todo.

Se quiere expulsar al centro-derecha, no ya del poder -que es lo que todos le pedimos al centro izquierda, cuando le votamos mayoritariamente- sino del sistema, algo muy grave y que no estaba en el guión constituyente original. En este guión de ruptura y marginación, se entiende que la Transición sea el enemigo histórico a batir y la "memoria histórica" -valga el anacronismo- de la República, la Guerra y la represión franquista, los episodios a deformar, en la medida que un ajuste de cuentas anacrónico coadyuva al objetivo señalado: la satanización y marginación del centro-derecha como reo de franquismo.

La transición fue precisamente lo contrario: consistió en la "aceptación del adversario". No hubo ocultación o amnesia, sino la decisión, pienso que muy sensata, de no utilizar la historia con propósitos políticos. Pero conocer, se conocía muy bien el periodo. Existe un material historiográfico ingente sobre nuestra Guerra Civil. Otro problema es que algunos no lo hayan leído hasta ahora y de pronto descubran "mediterráneos"». Para este catedrático, también se está en camino de «destruir la historia del propio Partido Socialista cuando en Suresnes pasó de ser un partido sindicalista y clasista a uno interclasista con un objetivo de capturar votos en el centro del electorado y un proyecto de reconciliación. Así que la primera víctima histórica de esta iniciativa descabellada es Felipe González y la generación que él representa».

Al tiempo, el ex ministro de Defensa, José Bono, criticaba ayer veladamente las celebraciones con motivo del 70 aniversario del comienzo de la Guerra Civil, mostrando su extrañeza por el hecho de que «se recuerde esa efeméride ahora, y no se hiciera cuando se cumplió el 50 aniversario, que es una cifra más redonda», informa Jesús Bastante. Bono hizo estas declaraciones durante su intervención en los cursos de verano organizados por la Universidad Rey Juan Carlos en Aranjuez. El que fue presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha apuntó que «el recuerdo de este tipo de efemérides no siempre se hace con buena intención». Aprovechó también su intervención para recordar cómo, durante sus años al frente del Gobierno castellano-manchego, acudió a varias ceremonias de beatificación de mártires de la Guerra Civil, así como a un recibimiento a las Brigadas Internacionales.

«No es tarea de los políticos»
El catedrático de Sociología Emilio Lamo de Espinosa no comparte el espíritu que anima esta ley de Memoria Histórica: «No es tarea de los políticos reescribir la historia y el pasado sino construir el futuro, que es lo que une a los pueblos: la ilusión colectiva de un futuro mejor. Para construir la historia están los historiadores, y esos llevan ya muchas décadas haciéndolo. Los españoles no han necesitado de un nuevo socialismo para recobrar la memoria. Sin ir más lejos, yo publiqué mi tesis doctoral sobre Julián Besteiro en 1972, en pleno franquismo. Y no fue un hecho aislado. Y no digamos durante y después de la transición. Por lo demás, ¿se imagina alguien a las Cortes de la II República discutiendo sobre la memoria de las guerras carlistas?».

Alerta Lamo de Espinosa de que una pretendida recuperación de la memoria por la política corre el serio riesgo de ser la repetición en clave resentida de otra recuperación de la memoria, la que se hizo durante el franquismo, solo que para darle la razón a la otra parte. Lo importante de aquella terrible Guerra Civil no es, visto desde hoy, quién tuvo razón. El gran pensador Max Weber lo dijo con rotundidad tras la Gran Guerra: ponerse a buscar quién tuvo razón es cosa de viejas; es la estructura total de una sociedad lo que puede explicar aquella catástrofe. ¿Vamos a recordar que el Partido Socialista rompió radicalmente con la legalidad republicana en la revolución de Octubre de 1934?».

También para el historiador Ricardo García-Cárcel la proyectada Ley es ajena a un afán limpio de reparación porque «la instrumentalización política de la memoria histórica es tan vieja como la propia historia. El problema, desde mi punto de vista, es que esa memoria se fundamenta en el adanismo, como si el propio concepto de memoria histórica se acabara de inventar, como si no hubiera existido ya una memoria histórica de la República y la Guerra Civil beligerantemente antifranquista. ¿Por qué este adanismo ahora? Quizás porque tanta inflación de retórica memorialística hace imposible la auténtica historia real». Critica también que esa ley la fundamente el Gobierno en una legitimidad moral de los perdedores: «Es un discurso buenista que reduce la República y la Guerra Civil a una visión simplista y maniquea de buenos y malos, lo que es lo más contrario a la objetividad histórica».

Otro historiador, Enrique Moradiellos, confluye con Varela en la idea de reivindicar la «discriminación entre la memoria, que es emotiva e individual, y la Historia». Moradiellos ve razones de orden sociológico, además de las estrictamente políticas, en el hecho de que ahora el Gobierno plantee esta ley: «Las sociedades como la nuestra, pasadas dos o tres generaciones de un trauma colectivo, vuelven a planteárselo sin hipotecas». Aduce que no es algo exclusivo de la España de 2006: «Ya se vivió, por ejemplo, con la visión que Francia ha venido aplicando a la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial».

El Gobierno vasco burla a la Justicia y aumenta las ayudas a los familiares de los presos de ETA
- Aprueba un decreto que sortea la sentencia del TSJPV que las anulaba - Las subvenciones se incrementan hasta los 204.000 euros y se extienden también a los viajes a las cárceles de Francia para visitar a los reclusos de la banda terrorista
J. Márquez La Razón 19 Julio 2006

Madrid- Hecha la Ley, hecha la trampa. Y como una sentencia dictaminó el pasado año que las ayudas para los desplazamientos de los familiares de presos establecidas por el Gobierno vasco invadían la competencia exclusiva del Ejecutivo central de Prisiones, la administración de Juan José Ibarretxe ha decidido englobarlas ahora dentro de las políticas de asistencia social gestionadas por el Gobierno autonómico y así mantener estas polémicas subvenciones burlando la sentencia. Así lo anunció ayer el consejero de Justicia del Ejecutivo vasco, Joseba Azkárraga, que adelantó que las ayudas no es que sólo se vayan a mantener, sino que van a aumentar con respecto al año anterior en 7.000 euros, situándose en los 204.000. Además, cubrirán todos los viajes, no sólo los que se realicen dentro del territorio español, sino a otros países, cubriendo así los viajes para visitar los centros penitenciarios franceses en los que se encuentran internados gran cantidad de miembros de ETA.

Las ayudas, de las que se benefician fundamentalmente las familias de los terroristas, serán proporcionales al coste del desplazamiento y a la renta de los que las soliciten, de modo que no podrán acceder a ellas las personas que tengan ingresos superiores al triple del salario mínimo interprofesional.

El consejero aseguró que este decreto cuenta con el aval del Consejo Vasco de Bienestar Social, en el que están presentes el Gobierno vasco, las tres diputaciones y distintos organismos sociales.

Las ayudas a los familiares de presos, que entraron en vigor en septiembre de 2003, fueron motivo de una agria polémica a finales del pasado año, poco antes de la aprobación del presupuesto vasco, pues fueron incluidas en una cuentas que el PSE no dudó, en un primer momento, en apoyar. La polvareda que dejó tras de sí tal decisión motivó, sin embargo, un cambio de actitud de los socialistas, que, junto con el PP, presentaron sendas mociones en el debate presupuestario para anular tales subvenciones que el bloque nacionalista, sin embargo, echó por tierra.

El 6 de junio se volvió a repetir la secuencia en la comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco y, nuevamente, el PNV, EA, Aralar y EHAK paralizaron su anulación.

Previamente, en el mes de abril, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) anuló las ayudas al considerar que el Gobierno de Ibarretxe se había extralimitado en sus competencias e invadido las del Estado, el único, según el tribunal, competente para establecer este tipo de subvenciones al tener atribuidas las políticas penitenciarias merced a las cuales se fijan las ayudas.

Nada más tener conocimiento de la medida, la AVT acusó al Gobierno de Juan José Ibarretxe de querer «agradar» a ETA con estas ayudas. El presidente de este colectivo, Francisco José Alcaraz, declaró a Servimedia que esta medida constituye una nueva «ofensa a la memoria de las víctimas del terrorismo».

Alcaraz censuró que Ibarretxe «aúne muchos más esfuerzos en agradar al entorno terrorista, a los asesinos de nuestras familias, que en velar por la memoria y dignidad de las víctimas». Además, destacó que con la aprobación de las ayudas, el Gobierno vasco queda otra vez «en evidencia», ya que se demuestran poco sinceras sus peticiones de perdón a las víctimas del terrorismo.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional hizo público ayer que no ha encontrado indicio de delito en la reunión mantenida el pasado 6 de julio entre dirigentes del Partido Socialista de Euskadi y de Batasuna y que, por ello, no procede citar a declarar en relación a este asunto a ninguno de los asistentes a la misma, como pedía la asociación Dignidad y Justicia, informa Efe. Así lo indica el fiscal Juan Antonio García Jabaloy en un informe remitido al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, como respuesta al escrito que presentó la citada asociación, que ejerce la acusación popular en la causa en la que se decretó la suspensión de actividades de Batasuna. En el documento se pedía que el juez llamara a declarar como imputado a Arnaldo Otegi, así como a los otros dos representantes de la formación ilegalizada.

PIDE LA DIMISIÓN DE MIGUEL ALEJO TRAS EL BOICOT A UN ACTO DE RAJOY
El PP de Castilla y León acusa al delegado del Gobierno de actuar como un "comisario político del PSOE"
El secretario general del PP en Castilla y León ha confirmado su intención de pedir la dimisión del delegado del Gobierno en la comunidad. En la COPE, Fernández Mañueco ha denunciado que Miguel Alejo actúa como un "comisario político del PSOE" y que el ejemplo más claro se vio este martes, durante la visita de Rajoy a Benavente. "Hubo una sospechosa coincidencia entre la dejación de funciones del delegado del Gobierno y la presencia de dirigentes del PSOE y de UGT que intentaron reventar el acto". El jefe de la oposición tuvo que salir escoltado por la Guardia Civil y la Policía Municipal.
Agencias Libertad Digital 19 Julio 2006

Alfonso Fernández Mañueco ha lamentado en La Mañana de la COPE la falta de previsión del "comisario político del PSOE", en referencia al delegado del Gobierno en la comunidad castellano leonesa. El secretario general del PP en la región le ha reprochado que "una vez más" no haya tomado las medidas oportunas para impedir que se produjeran estos acontecimientos".

El dirigente popular ha llamado la atención sobre la "sospechosa coincidencia entre la dejación de funciones del delegado del Gobierno y la presencia de dirigentes del PSOE y de UGT en Benavente". Durante la visita de Rajoy, ha detallado, "curiosamente un parlamentario autonómico del PSOE y responsables del PSOE de Benavente y Zamora aparecieron allí, no sabemos por quó, nos imaginamos por qué, rodeados de quince o veinte personas más de la UGT y responsables de la UGT que decían que estaban reivindicando contra la Junta de Castilla y Leon cuando era un acto del PP, no estaba el presidente de la Junta, y lo que había claramente era un intento de excluir y de no poder celebrar con normalidad ese acto".

Mañueco ha lamentado que "estamos viendo una coordinación sospechasosa, sin duda, que hace que desde la Delegación del Gobierno no veamos ese delegado, esa figura que hemos visto siempre en los años de democracia como una figura de todos los españoles, del Gobierno de todos los españoles, sino comisarios políticos del partido socialista al servicio de unos intereses muy determinados".

El propio Mariano Rajoy ya denunció este martes que, tras las agresiones sufridas durante la campaña del Estatuto a manos de los nacionalistas, ahora sean dirigentes socialistas y sindicalistas los que se dediquen a reventar los actos del jefe de la oposición.

FELICITA AL PP POR EL VÍDEO DE MIGUEL ÁNGEL BLANCO
Mikel Buesa: "O en el PSOE hay gente muy clarividente o se han convertido en imbéciles"
El presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, aseguró este martes que ha visto el polémico vídeo del PP y que tiene "un contenido muy acertado porque pone de relieve el giro que ha pegado la política socialista, en el sentido de reforzar la deriva nacionalista del País Vasco". Buesa consideró "sorprendente" que en el PSE "haya tantos intérpretes que crean" que ha cambiado la situación en el País Vasco porque, apuntó, "o hay gente muy clarividente" en este partido o "se han convertido en imbéciles". Mientras, Rajoy ha respaldado la iniciativa de su partido de difundir el vídeo de Miguel Ángel Blanco.
Europa Press Libertad Digital 19 Julio 2006

En cuanto al anagrama que vincula al PSOE con ETA, dijo que "ya se publicó en el diario Gara sin que ningún socialista se quejara", pero añadió que "sinceramente" a él no le gusta, porque no le gustan las estridencias, pero tampoco le parece tan grave", indicó. Buesa, que participó en los cursos de verano que la Universidad Complutense organiza en El Escorial, afirmó que la banda terrorista "ha continuado con actividades de carácter logístico para rearmarse" durante el proceso de paz y que "continúa la extorsión a los empresarios", de tal manera que la "actividad terrorista se ha atenuado, pero se ha mantenido".

Asimismo, aseveró que durante lo que denomina "el proceso de final del terrorismo", la violencia en el País Vasco y el terrorismo callejero "han continuado", y que "en breve" se demostrará "cómo efectivamente estas campañas de extorsión a empresarios permanecen". También manifestó que el proceso "ha empezado muy mal porque Zapatero no ha sido capaz de llevar a efecto los propios presupuestos que él había establecido para que éste empezara", y agregó que el Gobierno "seguramente tiene ya algún tipo de acuerdo previo".

En este sentido, acusó al Ejecutivo de haber cometido "un grave error" al conceder a "ETA y a Batasuna una voz política que no le corresponde que ha hecho que se reforzara su posición". Así, indicó que "si el proceso se conduce mal, se llegará a malos resultados" y que "la responsabilidad de esos malos resultados será del Gobierno" y no de los que están "advirtiendo que esto puede ocurrir".

El presidente del Foro de Ermua acusó al PSE-EE de haberse convertido "en una especie de propagandista del nacionalismo y del terrorismo", lo que, a su juicio, le parece "lamentable". Agregó que PSE-EE "se ha convertido al nacionalismo" y "ha adoptado los elementos y postulados esenciales del nacionalismo", además de esa "idea absurda de que existe un conflicto entre España y el País Vasco y que es ese conflicto el que constituye la raíz de terrorismo". "Esta idea que han sostenido los nacionalistas y terroristas desde hace mucho tiempo ha impregnado al PSOE del País Vasco", subrayó. Así, apuntó que en el PSOE "hay intérpretes que se creen que todo ha cambiado", que se debe, a su juicio, a que "en el PSOE hay gente muy clarividente, o a que se han convertido en unos imbéciles incapaces de ver la realidad".

En referencia a la actitud de los etarras en los juicios, Buesa pidió a los magistrados de la Audiencia Nacional que les exijan "la compostura que tenemos todos los demás en los actos públicos", y añadió que si no mantienen esa compostura "deberían de obligársela a través de la fuerza pública, que para eso está". Dijo que él asistió al juicio por el asesinato de Miguel Ángel Blanco y que la actitud que tuvo en la sala Javier García Gaztelu, alias "Txapote", fue "reprobable", "de desprecio a las víctimas presentes y a la sala". "Creo que los magistrados de la sala deberían haber tomado una actitud bastante distinta a la actitud de permisividad que tomaron", concluyó.

El término nación y la lengua paralizan el Título Preliminar del nuevo Estatuto gallego
JOSE LUIS JIMÉNEZ ABC 19 Julio 2006

SANTIAGO. El Título Preliminar del nuevo Estatuto de Galicia se encuentra en punto muerto, toda vez que la inclusión del término nación y la obligatoriedad del conocimiento de la lengua gallega han atrancado las negociaciones de PSOE, PP y BNG en la ponencia parlamentaria, según aseguraron a ABC fuentes de la misma.

Cuando apenas han transcurrido tres semanas desde el inicio de los trabajos, los socialistas se han alineado con los populares -imprescindibles para sacar adelante cualquier reforma estatutaria- a la hora de mantener la actual definición de Galicia como «nacionalidad histórica», a lo que se opone el BNG, que insiste en incluir el término nación.

El PSOE deja de lado el acuerdo firmado entre Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana para «reconocer el carácter nacional de Galicia». Donde sí coinciden los socios de gobierno es en la inclusión del deber colectivo e individualizado de conocer la lengua gallega, aspecto rechazado frontalmente por los populares.

En las reuniones de esta semana, las tres fuerzas están redactando el Título I del nuevo texto estatutario, y se espera que los apartados más espinosos, referidos a competencias y financiación, sean abordados en el plazo de un mes, mientras que el Preámbulo será lo último en confeccionarse.

CATALUÑA
Boadella acusa a Montilla de dar "barra libre" al nacionalismo
El miembro de Ciudadanos por Cataluña asegura que el PSC se ha adherido al discurso nacionalista porque es una forma de gobernar "sencilla y fácil".
DAVID JUNQUERA. San Lorenzo de El Escorial Heraldo de Aragón 19 Julio 2006

| El director de Els Joglars e integrante de Ciudadanos por Cataluña Albert Boadella ha acusado al candidato socialista a la Generalitat de Cataluña, José Montilla, y a todo el PSC de dar "barra libre al nacionalismo".

Boadella sostuvo que Montilla y el PSC han tenido dos años y medio para desmarcarse del nacionalismo, pero no lo han hecho porque "es una política con la que se gobierna fácil a base de instigar los bajos sentimientos y la mejor prueba es que Pujol estuvo 23 años gobernando de esa forma". Para el componente de Els Joglars, el PSC "ha secuestrado el voto de todos sus electores no nacionalistas".

El dramaturgo catalán, que hizo estas declaraciones en El Escorial con motivo de los cursos de verano que organiza la Universidad Complutense, se lamentó además de que Montilla haya inventado la nueva etnia del "charnego" -inmigrante de una región española de habla no catalana. "No teníamos bastante con toda la etnia catalanista y ahora se saca de la manga la del charnego y asegura que él la representará", apuntó.

El director de Els Joglars cargó contra todos los partidos nacionalistas y también criticó al PP de Cataluña porque "su política de lavarse las manos ha sido muy nociva para ellos y por eso cada vez tienen menos votos".
 

Recortes de Prensa   Página Inicial